Kitabı oku: «Exilium»
Primera edición: septiembre, 2016
© María Negroni, 2016
© Vaso Roto Ediciones, 2016
ESPAÑA
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Impreso en España
Imprenta: Kadmos
ISBN: 978-84-16193-53-0
eISBN: 978-84-123598-4-8
BIC: DCF
Depósito Legal: M-26149-2016
María Negroni
Exilium

Je cherche la pauvreté dans le langage.
JEAN-LUC GODARD
Índice
[Una selva amniótica…]
[A esta escena…]
[A veces, también…]
[Gran parte…]
[En esa especie de cuna…]
[De alguna…]
[Sin eso que…]
[Y he aquí…]
[Nada esperes…]
[Objetos indebidos…]
[Para decir que sí…]
[Un poco así…]
[Como un amanecer…]
[Que alguien…]
[Este discurso…]
[El cuerpo se enreda…]
[La voz que lee…]
[Desierta…]
[Tal vez…]
[Un mantra…]
[Al corazón no le importa…]
[Acá…]
[En esta noche…]
[Se aflige entonces…]
[En el centro plausible…]
[A punto de preguntar…]
[Y en esas costras…]
[Teatro invisible…]
[A veces también…]
[¿Quién huye a otrora?…]
[Todo puede ocurrir…]
[En esta ciudad promiscua…]
[Como cuando…]
[Esa flor negra que está…]
[Se dice así e incluso así…]
[Era y no es y será…]
[Apenas un intenso…]
[A este desapego…]
[Queda…]
[Se diría que ocurre…]
[¿Adónde estamos?…]
[Para no verse la finitud,…]
[Que cada cual se lleve…]
[Alguien vino y se fue…]
[No se sabe quién habla…]
[Habrá que morir…]
[Se trata de una lección…]
[¿En qué se parece…]
[Tal vez por eso…]
[Donde tal vez seremos…]
[Y bien…]
[¿Cuánto es nada?…]
UNA SELVA AMNIÓTICA
donde morir
se acuna.
Poco más ocurre
en los días futuros
:
la amada insuficiencia
acopia heridas,
alimenta el juego
de la realidad.
Después amanece
en la isla verbal
:
boda,
ausencia,
mundo y página,
sin escandir.
El dios del parto
en tales modos
del frío.
A ESTA ESCENA
sigue una noche de aquéllas,
abierta a más noche,
por donde se mire.
La realidad infiltrada
sangra al oído de todos
y la herida supura
sin escarmientos.
No es seguro
que esa riqueza persista,
que nos expulse
de nosotros mismos.
Pasa una sombra escrita,
la ortografía
de una pasión trunca.
:
El poema
enamorado
de lo peor.
A VECES, TAMBIÉN,
se instalan violencias
:
gotas de sangre en la nieve,
revoltura de formas
pronominales.
El sí se llena de no, de no
había una vez, de nada
no se hace, y después
cae
como animal que cae,
muerto, nombrado,
tan delicadamente
en dísticos
prolijos.
Nadie recuerda el presente.
Nadie cuenta
los días
del Sabio.
GRAN PARTE
de lo que acontece
en el hogar del miedo
puede explicarse así:
hay mundos
que no favorecen
los hechos,
el jardín no es,
ni ligeramente,
el jardín.
Menos mal que,
de pronto,
un autor malherido
vuelve de ningún lugar
:
las palabras baldías
cavan su propia fosa.
Se iluminan de exilium
los ritmos graves.
EN ESA ESPECIE DE CUNA,
erudita y nocturna,
alguien dicta
enunciados
procaces.
Linterna mágica
para alumbrar
un hiato
inesperado
:
una hora de artista,
un odio
a los pequeños
sentimientos.
La patria móvil
muy a veces.
La disonancia,
más cierta
que cualquier verdad.
DE ALGUNA,
de ninguna parte,
llega un abandono
que se llama
a silencio,
a vocal entrada
en vértices fonéticos
que se están
desnudos.
Voz olvidada
al fondo
de la voz
que quiere volver
a siempre,
a lo que es está bien,
a mañana que asciende
–por fin–
a ningún agravio,
ninguna pregunta.
SIN ESO QUE,
imaginariamente
nos alberga,
la partitura no sería,
no se amarían por dentro
las notas de agua,
buscándose el brillo
en la caverna, la cercanía
en su espina de exilio.
De aquí a lejos,
de lejos a más,
solo andaría la noche,
desapacible.
A esto lo llamamos
epistemología
del no saber.
Serie clandestina,
de un azul joven,
por donde anda Dios.
Y HE AQUÍ
que, en lugar de palabras,
llegan noticias
de asentimiento
,
testimonios que traen,
sin causa y con causa,
un salmo
a favor de la errancia
.
Tumba y jardín de
motines
para un concierto de
alrededor y luz y
mundo
.
Se escuchan fuegos
analfabetos
:
sapiencia pura.
NADA ESPERES
de las cosas
mortales.
Nada
de las inmortales.
Apenas
–quizá–
un recuerdo
sin recuerdo.
La biografía
de un vestigio
de la deficiencia.
Fuera de eso,
los sustos infantiles,
sus lobos
en la declinación de un bosque
alto y de ojos díscolos.
OBJETOS INDEBIDOS
en el kiosco del
cielo.
Es Eros,
irresistible bicho,
alzado
en una frase
obscena.
He aquí
un buen barullo,
una pequeña danza
en el vacío delicioso.
Nada
como una música
que no se
puede
toca
r
.
PARA DECIR QUE SÍ
hay que decir que
sí.
Algunas
conclusiones
siguen.
Tamaña algarabía.
Al costado
de un trovador dormido,
trenzándose
en sintagmas
de ríos aéreos,
unos cuantos
niños
de oraciones
blancas.
UN POCO ASÍ
y de otro modo,
nos tocará morir.
Dejar atrás
los astros que hacen fila
en las esferas
invisibles.
Como quien riega
una piedra
o sale a caminar
en dirección
a una impureza.
Puede también
que haya lunas
de todos los tamaños
dispuestas
para el gran
viaje.
COMO UN AMANECER
de la conciencia
se calman,
de pronto,
las ideas.
Nadie quiere
restringir
las cosas
al decirlas.
La tentación
de existir
no existe.
A cada cual su
música inexperta,
su prisa lenta,
su cuervo
sabio y más rojo.
QUE ALGUIEN
toque,
vea,
huela,
guste,
sienta
el cadáver
de un verano.
Que sueñen,
noche arriba,
la flora y fauna
de los pensamientos
que no se piensan.
Que un ataúd
avance
hacia el gran
trabajo,
tirado por arneses
mágicos.
ESTE DISCURSO
colmado de nada
no sabe a qué
atenerse,
qué palabras
diáfanas y oscuras
podrían
revelarle
eso que pasa
o pareciera que
pasa
en un destino
sin sujeto.
Algo así,
muy preciso
:
silencio
de animales
blancos
tras una luz
pensante.
EL CUERPO SE ENREDA
solo.
Con
equívocas
armas
toma la fiebre
de su ambición de
ser
divina proporción,
ejercicio pleno
de las apariencias.
A esto le llamamos
Libro
del desasosiego.
Cábala.
Requiem
que se sube a la cabeza.
LA VOZ QUE LEE
tiene razón:
en la casi aparición
de lo no dicho,
aquí y nunca,
hay ojos sin cobijo,
niñas
repartiendo alambres
para cazar
conejos.
¿A qué fábula se parece
esta pasión de no ser
a salvo?
¿A qué osario de lobos
en el aire crespo
cariñosamente?
D E S I E R T A
l
l
u
v
i
a
que
canta
como
si
hubiera
Nadie
en
algún tiempo

TAL VEZ
un dios suelto
meditando
en
el
Árbol
del Bien y del Bien
que es el Mal,
hasta que en la selva
de la turbulencia
germina un tesoro
ni verdadero ni falso,
con su follaje de labios,
su dragón benévolo,
sus banderas que piensan
en varias albas
–no
se
sabe
cuáles–
UN MANTRA
para escribir
un libro pequeño,
para enfrentar la espesura
donde conviven
bestias,
claros mal paralelos
y un festival activo,
nunca igual a sí mismo,
y todo,
para que nada subsista
en su propio mundo,
ninguna orfandad,
ninguna apetencia
indebida,
mucho menos
la idea
de un
yo.
AL CORAZÓN NO LE IMPORTA
la letra chiquita
de las transacciones,
se conforma
con esos sueños
que tienen frescura
y no la tienen.
Por eso,
ningún poema
es más que todo.
Canta con muchas bocas
y nace por la muerte
a mejor cielo.
En su gama infinita
una música blanca
que se cuida
sola.
ACÁ,
mendigos de la
apariencia
.
Allá, tumultos
que enumeran
sombras
de plumaje erguido
.
Por supuesto,
nada de esto
existe
:
artificial
el miedo
abre su boca lisa
,
se nutre
de nuestra exigua
contundencia
.
EN ESTA NOCHE
de mangas cortas
el horizonte del estilo
es lo de menos.
Se sientan a la mesa
las formas rotas
del mundo,
dicen
cosas vivientes,
en su mayoría tristes.
Y luego,
si luego fuera
un término aceptable,
dan de comer miguitas
a la intemperie.
Lo imposible emerge
–a veces–
bajo esas ruinas.
SE AFLIGE ENTONCES
la idea deficiente.
Como si la eternidad,
muy más a merced
de gavilanes torpes,
cortejase
a una reina
sin trono.
Se aflige y habla
con su peor voz
o entona un desierto
de inexplicables lejos.
Nada ha cambiado
en lo anterior del tiempo.
Ni siquiera
la verdadera
vida
que nadie usa.
EN EL CENTRO PLAUSIBLE
de una elegía sin voz
aparecen,
de pronto,
posando y besándose,
dos o tres parejas
de sentimientos casi humanos,
cada una a su vez,
lo más posible,
con su aureola de cintas,
sus parcas ideas,
avanzando
de retroceso en retroceso.
¡Qué gran fiesta sería!
¡Qué cielo personal
de heridas disidentes!
¡Qué exquisita refriega
con vocación de incerteza!
APUNTO DE PREGUNTAR
qué significan
el exilio y la astucia,
la conciencia
discurre:
abre series de luto
sin ayuda de gente,
con sus tinieblas
lúcidas,
su militancia
a favor
de las cicatrices.
La elocuencia
hace el resto:
cuida del vacío,
lo arranca de cuajo,
lo vuelve a fundar.
Y EN ESAS COSTRAS
estilizadas
de fervor y excremento
todavía es posible
amueblar
una infancia,
eso
que el lenguaje
entierra y sigue vivo
en el escándalo
del mundo.
Así comienza
la biografía de las cosas:
como una histeria
luminosa,
un error impecable,
de largo aliento.
TEATRO INVISIBLE
para unas sombras,
acicalándose,
y también
altas frases,
como si fueran ciertas.
¿De qué daño
se trata?
¿De qué euforia
atroz,
con aspecto de niña?
¿De qué dicha
a más no poder,
en su cueva hambrienta
de
fechorías?
A VECES TAMBIÉN
las ocas alzan vuelo
y es posible
despertar al sabueso,
internarse en la fronda
de ser y no ser
que pertenece a nadie
y a todos.
Noche fundamental
que se escribe sola
en la doble
moneda de la vida.
Obran milagros
unos
pocos
años
de
ira
clementísima.
¿QUIÉN HUYE A OTRORA?
¿Quién insiste en líos
pequeñísimos?
De ser posible,
describir esos gestos,
hacerlos entrar
despacio
en el compás del
mundo.
Fluye el retrato
que nadie oye.
Fluye,
de boca en boca,
como una noche
deseosa
de menos decir.
La madurez avanza
en silla de ruedas
hacia la infancia.
TODO PUEDE OCURRIR
y nada puede ocurrir,
dicen los magos.
Se refieren al Libro
de las sensaciones,
y también al jardín
cerrado del amor,
con sus golosinas negras,
su don de hacer miedo.
Y eso,
desde la prehistoria
al futuro,
con un temblor sin fecha
de vencimiento.
Nada hay
que no siga viviendo,
incluso
la muerte.
EN ESTA CIUDAD PROMISCUA
hay un museo de órganos
y un hospital para seres
presuntamente vivos.
Hay verbos
con vocal temática
que prefiguran
la Edad Nueva
o la ofenden.
Y también distritos
de pronombres falsos
que insisten en tocar
lo inútil.
Son muchas ciudades
esta sola.
Muchos pájaros
para tan poca
emoción desabrigada.
COMO CUANDO
un ángel sexual
llama a la jauría con malicia
y el libro de grandes árboles
se llena
de besos carnívoros
persiguiendo a un ciervo
imaginario.
Es escaso lo humano
en lo humano.
Insolvente el afán
de escribir y seguir
muriendo.
Tanta nerviosa insistencia
para una acústica
muda.
Tanto renglón ingenioso
y ninguna caricia.
ESA FLOR NEGRA QUE ESTÁ
herida en la herida
desciende como luz
,
como sombra de nada
entrando por los patios
y después,
mientras duran tres robles,
inventa exequias,
contraofensivas
hasta el punto del caos
.
Poco más es real
:
un animal
que todavía no es
embebe en cenizas
la fe que lo alumbre
.
SE DICE ASÍ E INCLUSO ASÍ
y de otro modo:
nada es tanto y después
está:
la casa de la carne
donde los dioses urden
sus veredictos
intransitables.
De esa unión
–agua y sombra–
nace el libro.
Hay que dar
las nuevamente gracias
recibirlo todo
des
es
pe
ra
da
men
te.
ERA Y NO ES Y SERÁ
presa perecedera,
lúcida nada
en la espesa noche
de una flor con rabia.
Con tal exactitud la furia
de ese duelo
que pueden contarse
los labios
que se están sosiegos.
Como siempre cobarde,
el amor en veremos,
con lo oscuro en brazos.
Se oye el destierro inminente,
la espada
que alumbra
la faz de la Tierra.
APENAS UN INTENSO
aburrimiento
en companía de nadie
y aparecen
cosas nunca vistas
:
el pájaro enterrado
en la nuca del pájaro,
la hamaca sin errores,
la daga poderosa
de la claridad.
Con tanto viento a cuestas,
el trabajo y el ocio
coinciden,
se aprende por fin
a estar
siendo.
A ESTE DESAPEGO
lo llamamos infancia
:
vuelo en mano,
recién cierto y fuego,
si es que ardía,
no se sabe.
No es seguro
que esa abundancia
persista,
que algo cante
por primera vez.
No toda es vigilia
la del combate perdido.
No toda es bonanza
la del combate ganado.
QUEDA
casi siempre,
de semejante aventura,
un signo,
una textura de luz,
una adicción
al dolor que rige
bajo la ropa.
Fuera de foco,
la materia opaca,
con el rostro ardido.
Ningún apuro sirve.
Ningún remordimiento.
La desgracia hace noches
donde
se
posa.
SE DIRÍA QUE OCURRE
afuera del antes,
en dirección a días
y otra vez días,
que llega
como estación legible
al tablero inmóvil
de unas piezas negras.
Toca a la puerta
el alfil de agua
trayendo deberes
interminables
.
Tanto esfuerzo para llegar
a esa lengua
donde algunas vez fuimos
niños
de aladas palabras
.
¿ADÓNDE ESTAMOS?
¿A mitad de la muerte?
¿A grandes pasos
de haber sabido?
Por las sendas del sol
poco se ve:
un hombre se postula
como probable,
un osario de prendas
aprieta el cuerpo
de la escritura.
Alguien dice
:
Ahora sí.
Ahora no.
A lo lejos,
la hora exacta
no deja
lugar a dudas.
PARA NO VERSE LA FINITUD,
los seres inventan
estratagemas,
cambian de rumbo
como si fueran viento,
trajes en llamas.
Cada tanto,
los dioses vuelven,
reparten nombres
para atenuar
pobrezas.
Todo está
finalmente
emboscado en la lengua
:
la belleza
no cabe en su tumba.
QUE CADA CUAL SE LLEVE
su jaula de luz
al recorrido de mañana,
su casa escrita
para esa oquedad
que es, tal vez,
el mundo.
Que no se deje
espantar
por su cuerpo de enigmas,
sus consonantes huecas
a todo lo que da.
Cuando el deseo se eclipse,
las fallas del lenguaje
serán sagradas.
La gracia
estará incubando
en otro lado.
ALGUIEN VINO Y SE FUE
sin ningún buenas noches.
Sobre la mesa
dejó un destino
con la palabra
soy
sin atributos.
No cabe duda:
el exilio
le parecía imperioso.
Una forma
) (
cordial
) (
de incitar al estudio
de los jardines.
¡Hágase la vida!
–dijo–
¡Boca a su beso!
NO SE SABE QUIÉN HABLA.
No hay modo de saber
quién vive
en la batalla a ciegas
del deseo.
Habrá habido una huelga,
sin dejar marcas.
Algo así,
muy avaro.
La dañina vejez
en los asilos
.
La ambición en su luz
desprotegida.
Nadie nos devolverá
las promesas,
ni siquiera aquellas
que nunca hicimos.
HABRÁ QUE MORIR
varias veces,
practicar con esmero
lo más profano,
ser a las anchas
eso que llega en secreto
y por altavoces.
La felicidad
tiene su silla en el cielo
y otras rarezas
de la gravedad.
No importa el final
sino el adentro
:
esta ceniza,
estos huesos,
esta flor manchada
sin atenuantes.
SE TRATA DE UNA LECCIÓN
de tinieblas,
de una estela sonora
que hace antiguo
a lo antiguo.
Cada criatura es un folio.
Cada folio un verbo
que se conjuga
en acusativo.
Se incinera el mundo,
entra en la noche que era
mañana adentro.
¡Larga vida a lo efímero!
¡Larga boca
a aquello que no cesa
de dormirse como un niño!
¿EN QUÉ SE PARECE
una frase que vuela
a un pájaro, por una vez,
no escrito?
Malentendido
de la Naturaleza
:
no es lo mismo
atravesar el cielo
que un énfasis triste,
con o sin mayúsculas.
Sílabas.
Actos transitorios.
Intimidad sin roce.
La música pertenece
solo a la música.
Esa orfandad,
por toda semilla.
TAL VEZ POR ESO
llamamos todo
al todo
de un fragmento,
dolor exquisito
a hilvanes tenaces
en el leve coro
de las incoherencias.
Mueren por existir
las palabras:
fraguan,
están fraguando
nichos
de
cuerpo
presente.
DONDE TAL VEZ SEREMOS
eso que ya somos,
persiste la nostalgia
de las cacerías.
¿A qué se debe
tanta prepotencia?
Los parlamentos del coro
dicen cosas letradas
que no persuaden.
Así se atraviesa
el desierto:
con grande miedo.
Una especie de hambre
de libro a libro
de
libro
a
libro
Y BIEN,
eso era todo:
Morder las noches
contradictorias,
tolerar que nos pese
la carne triste,
esa impureza que sueña
sin referentes.
No se viaja a una isla
para encontrar un tesoro.
Se viaja
para enterrarlo.
Con un poco de suerte,
aparece una huella.
Se ilumina de inmenso
un mundo absconditus.
¿CUÁNTO ES NADA?
preguntan perplejas
las nueve bocas
del cuerpo.
La respuesta
no llega.
Ni siquiera un furgón
de cadáveres
vivos
en una eternidad
endurecida.
En el cielo
se desnuda una
sombra.
El pudor
la
cubre
indiscretamente.