Kitabı oku: «España y su mundo en los Siglos de Oro»


A través de esta colección se ofrece un canal de difusión para las investigaciones que se elaboran al interior de las universidades e instituciones de educación superior del país, partiendo de la convicción de que dicho quehacer intelectual sólo está completo y tiene razón de ser cuando se comparten sus resultados con la comunidad. El conocimiento como fin último no tiene sentido, su razón es hacer mejor la vida de las comunidades y del país en general, contribuyendo a que haya un intercambio de ideas que ayude a construir una sociedad informada y madura, mediante la discusión de las ideas en la que tengan cabida todos los ciudadanos.
Con la colección Pública histórica se ponen al alcance del público interesado en el devenir de las culturas, textos novedosos en sus contenidos, en sus propuestas metodológicas o en las relaciones que encuentran entre los distintos sucesos, en los que se acrecienta y actualiza el conocimiento histórico desde la micro-región hasta el globo entero.
Títulos de la colección
1. Un dios y un reino para los indios. La rebelión indígena en Tutotepec, 1769
Raquel E. Güereca Durán
2. Las ciudades en las fases transitorias del mundo hispánico a los Estados nación: América y Europa (siglos XVI-XX)
José Miguel Delgado Barrado, Ludolf Pelizaeus y María Cristina Torales Pacheco (editores)
3. El maíz se sienta para platicar. Códices y formas de conocimiento nahua, más allá del mundo de los libros
Ana Díaz Álvarez
4. El Golfo de Fonseca como punto geoestratégico en Centroamérica. Origen histórico y evaluación del conflicto territorial del siglo XVI al XXI
Jazmín Benítez López
5. Cautivos del espejo de agua. Signos de ritualidad alrededor del manantial Hueytlíatl, Los Reyes, Coyoacán
Stan Declercq
6. Memorias de Buenaventura Vivó. Ministro de México en España durante los años 1853, 1854 y 1855
Raúl Figueroa Esquer
7. Mercado e institución: corporaciones comerciales, redes de negocios y crisis colonial. Guadalajara en el siglo XVIII
Antonio Ibarra
8. Niños de nadie. Usos de la infancia menesterosa en el contexto borbónico
Beatriz Alcubierre Moya
9. La República de la Música. Ópera, política y sociedad en el México del siglo XIX
Luis de Pablo Hammeken


Esta publicación fue financiada con recursos del Programa de Fortalecimiento de la Calidad Educativa (PFCE) 2016.
Esta publicación fue dictaminada por pares académicos bajo la modalidad doble ciego.
Primera edición en papel: noviembre 2017
Edición en ePub: abril 2019
D.R. © 2017, Agustín Rivero Franyutti
D.R. © 2017, Bonilla Artigas Editores S. A. de C. V.
Hermenegildo Galeana #111
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Ciudad de México
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D.R. © 2017, Universidad Autónoma del Estado de Morelos
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Col. Chamilpa, C. P. 62209
Cuernavaca, Morelos
libros.uaem.mx
ISBN: 978-607-8560-14-1 (Bonilla Artigas Editores)
ISBN: 978-607-8519-58-3 (UAEM)
ISBN ePub: 978-607-8560-82-0
Cuidado de la edición: José Alfredo Cabrera Morales
Coordinación editorial: Bonilla Artigas Editores
Diseño de portada: Mariana Guerrero del Cueto
Formación de interiores: Saúl Marcos Castillejos
Realización de epub: javierelo
Imagen de portada: Las meninas, Diego Velázquez, 1656.
Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción parcial o total, por cualquier medio conocido o por conocerse, sin el consentimiento por escrito de los legítmos titulares de los derechos.
Hecho en México.
Knowledge is of two kinds:
we know a subject ourselves
or we know where we can
find information upon it.
Samuel Johnson
Contenido
Dedicatoria
Prólogo
Introducción
El siglo XVI
Cronología del siglo XVI
El siglo XVII
Cronología del siglo XVII
Apéndice (soberanos europeos)
Bibliografía
Índice onomástico
Sobre el autor
Dedicatoria
Dedico este libro a mi madre, María Franyutti (1920-2007), cuya memoria atesoraba lo mismo pobladas genealogías (presentes y pasadas) de la sociedad mexicana que anécdotas de familias reales en toda la historia de Europa. Tantas veces platicamos sobre el contenido de este libro y tantas veces manifestó su deseo de verlo publicado…
Prólogo
«O, brave new world that has such people in’t!».
En su obra La Tempestad (1611), William Shakespeare (1564-1616), crea un escenario que pone en relieve varias inquietudes de los dos siglos que abarcan su propia vida, que van desde la política, la religión, la magia, la revolución Gutenberg, la Providencia, la utopía, y el descubrimiento de tierras desconocidas. La isla donde llegan los náufragos se convierte en un tablero de ajedrez en donde cada personaje tiene su lugar en la jerarquía del orden social y moral en la cosmovisión isabelina. El objetivo es restaurar el orden natural debido a que anteriormente Próspero, el mago, fue usurpado de su trono, lo que produjo un mundo al revés en el orden cósmico. La obra comienza precisamente con una tempestad que refleja el caos en el orden natural, un orden que tiene que ser regenerado para restablecer la armonía. Esta obra de Shakespeare está repleta de imágenes que evocan la naturaleza; de ruidos naturales; de tempestades, vientos, truenos y relámpagos; de un mar hambriento capaz de ingerir personas. Asimismo, resalta varios temas de los Siglos de Oro de Europa que convergen en el libro de Agustín Rivero Franyutti: la expansión europea, la época de los descubrimientos de tierras nuevas y las posibilidades que podrían ofrecer, la invención de utopías, lo extraño versus lo asombro y admirable, la importancia de los instrumentos de navegación, los peligros en alta mar, la importancia de la publicación de libros de toda índole y la sabiduría. Se advierte en La Tempestad que, sin sus libros, Próspero sería un tonto. Los temas violentos de guerras, la analogía entre soberanía y conspiración, los intentos de asesinato, los castigos públicos y privados, la venganza, la monstruosidad y la usurpación de tronos son sólo algunos de los que se comparten en La Tempestad y en la cronología que hace Agustín de los Siglos de Oro.
Cada personaje desempeña su papel y es movido como títere por los designios de Próspero, quien busca restaurar el orden natural con la ayuda del espíritu, Ariel. La magia contenida en los libros viene de una herencia medieval, pero mezclada con el asombro, el espectáculo, la maravilla y la ilusión creada por el encuentro con el Otro. Así, tanto en la obra como en la realidad, se crea un sincretismo entre lo nuevo y un bagaje medieval y mitológico que los primeros exploradores llevaban al llamado Nuevo Mundo para inscribir las creencias europeas en los espacios “en blanco”. Así mismo, Shakespeare ensalza los cuatro elementos del mundo natural del Renacimiento (aire, fuego, tierra y agua) y los conflictos entre los de arriba y los que son más terrenales. Ariel representa el aire, mientras el habitante nativo de la isla, engendrado por un demonio y una bruja, representado como un ser entre hombre y bestia y sumamente primitivo; representa la tierra. Su nombre es un anagrama de caníbal (Calibán), palabra del Caribe incorporada a las lenguas europeas, en 1499, por Américo Vespucio en sus Fragmentos del Nuevo Mundo; para reflejar la transculturación y aculturación lingüística de la época. No obstante, es curioso que, en la misma obra, se borren los límites entre los conceptos de barbarie y civilización, entre animal y humano, entre humano y espíritu, entre libertad y esclavitud, lo que se presta para reflexionar acerca de la naturaleza de los habitantes del nuevo mundo. Un conflicto que no se resuelve hasta 1537 cuando el Papa Paulo III publica la bula en donde escribe que los indígenas sí tienen alma y por lo tanto son seres humanos, y que se ve reflejado en los ensayos Michel de Montaigne acerca del salvaje noble y, precisamente, de los caníbales, en 1603.
Precisamente es Calibán quien usa el lenguaje más poético y evocativo en toda la obra y es descrito como noble en su lenguaje: «the isle is full of noises, Sounds and sweet airs that give delight and hurt not. Sometimes a thousand twangling instruments Will hum about mine ears». Es Ariel quien crea la tormenta en el mar, pero es Calibán quien usa las metáforas más bellas para describir lo que a fin de cuentas es su isla, su tierra natal, ya invadida y poseída por los europeos. La obra resalta lo que a futuro Rousseau y William Godwin desarrollarán acerca del debate entre educación y naturaleza, ideas llevadas a la literatura por la hija de Godwin, Mary Shelley, en Frankenstein, novela publicada por primera vez en 1818. La novela retoma ansiedades que realmente no han cambiado desde el siglo XVI ¿dónde está la monstruosidad? ¿Quiénes tienen responsabilidad sobre los demás? ¿Cuál es la relación padre/hijo? ¿Cuáles son las responsabilidades de los que tienen la autoridad o la sabiduría? En este aspecto, Próspero es un personaje contradictorio. Su papel es como el de un demiurgo que crea un espectáculo mágico en tiempo real, pero que muestra sus prejuicios hacia Calibán: «A devil, a born devil on whose nature. Nurture can never stick, on whom my pains, Humanely taken, all, all lost, quite lost!». Así se encuentra una demonización hacia el Otro.
En España y su mundo en los Siglos de Oro, Agustín Rivero pone en escena la tempestad cultural, religiosa y social de la época y su trascendencia en el llamado Nuevo Mundo. Aunque por el título parece que sólo habla de España, la cronología abarca a todos los países Europeos. Se puede a ver España y su mundo como una representación en escena de los principales personajes y acontecimientos de los siglos XVI y XVII. Tal como lo hace Shakespeare, contemporáneo de Miguel de Cervantes Saavedra, en su teatro el Globo, que metafóricamente representa el mundo en sí: el mundo es un teatro.
Agustín abre su estudio con el epígrafe de un inglés, Samuel Johnson, en relación con el conocimiento y la sabiduría. Por este motivo, me permito abrir con referencia a la última obra de su paisano William Shakespeare, en donde se resalta la importancia de las bibliotecas, la publicación de libros de toda índole y de la sabiduría. Es a través de los conocimientos de las artes mágicas que Próspero logra restaurar el orden. De forma metafórica, Agustín, por medio de su gusto por los escritos, descubrimientos, avances y conflictos de los Siglos de Oro Español; da vida a los actores, la escenografía y la utilería para abrir el telón al gran acto teatral de los Siglos de Oro.
Esta es una compilación sumamente importante para la historia cultural y humanística de los siglos XVI y XVII de Europa y de su influencia en América Latina. Es un libro erudito, pero, al mismo tiempo, fácil de digerir por el planteamiento que recrea el escenario de Europa y su mundo expansionista de los Siglos de Oro y que a la vez nos hace cuestionarnos acerca de nuestros orígenes, de los alcances y evolución de la ciencia y las artes. Está conformado por apéndices que indican quiénes fueron los soberanos europeos, los sultanes y los Virreyes –por país y con fechas para mayor precisión–, así como un índice de nombres por año. Esto facilita la búsqueda, como libro de referencia, y nuestra aproximación a los acontecimientos y personajes de Europa de los Siglos de Oro. Es un libro, como bien menciona en la introducción, que surge de su propia inquietud y experiencia como docente e investigador de la época mencionada y la necesidad de tener un compendio que ayude tanto al investigador como al estudiante o al curioso.
No se tiene que leer de forma cronológica, sino que el encanto consiste más bien en hojear, en elegir una fecha al azar y darnos cuenta de los hechos importantes y/o curiosos que ocurrieron dentro de la época de los descubrimientos, el renacimiento y lo barroco, la Reforma y la Contrarreforma. Resaltan los conflictos entre las diferentes religiones: el catolicismo y sus diferentes órdenes, los moros, los hugonotes, luteranos, calvinistas, judíos y jesuitas. La cronología resalta una acumulación de innovaciones tecnológicas en navegación, en cartografía, medicina, literatura y lingüística, por mencionar solo algunos; casi todo difundido por el uso de la imprenta.
Incluye información sobre los grandes soberanos, la unificación de reinados, Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia, Carlos I de España y V de Alemania, y resalta los límites tenues entre una y otra nación, o por lo menos entre las familias reales, pero, a la vez, los hechos recopilados enfatizan lo importante de las regiones o provincias de cada país (Normandía, Champaña, el norte de Inglaterra). Hace mención de los nacimientos y fallecimientos, decapitaciones y ejecuciones, de envenenamientos, asesinatos y adulterios, de disputas y coaliciones, de barreras protectoras y expansionismo. Algunos personajes son figuras importantes en la teología, los tratos litúrgicos, la mística, la pintura, la música, filosofía, la cartografía y geografía, la lingüística, el ensayo, la literatura, la poesía, la sátira, las matemáticas, la anatomía humana; por nombrar algunos.
Incluye algunos de los escándalos entre los miembros de la realeza y los hijos ilegítimos y los pleitos entre las grandes casas nobles. Por ejemplo, hace mención de la relación tormentosa entre María Estuardo de Escocia e Isabel I de Inglaterra que pone en relieve los conflictos entre ambos, entre católicos y protestantes. El conflicto es agravado por rumores de asesinatos, adulterios y conspiraciones que culminan con el aprisionamiento de María Estuardo en varios castillos y, finalmente, en su decapitación en el castillo de Fotheringhay, Inglaterra, en 1587. El acto público se realizó en el gran vestíbulo del castillo en un tablado de madera con sus gradas y tarimas construido específicamente para este fin. Este escenario teatral se repite de forma ominosa por toda Europa, sea en la cacería de brujas o en los autos de fe del Santo Oficio de la Inquisición, actos que también se extienden hacia los nuevos territorios. Las calles y plazas se convierten en un espacio para una representación teatral, para infundir el miedo, como método para la evangelización o para festejar a los virreyes y enfatizar un orden jerárquico.
El libro se lee casi como un diario de los acontecimientos más importantes, pero, al estilo de Samuel Pepys, también incluye abundantes datos curiosos y amenos. Por mencionar algunas: cuándo el grano de café fue introducido a Europa desde Arabia, cuándo se introduce la caña de azúcar en Brasil o cuándo se envía el primer cargamento de chocolate de Veracruz a Sevilla; productos que cambiaron los hábitos alimenticios de la sociedad de aquella época (la creación de cafeterías donde se realizaban tertulias de índole política, social y literaria). Herencia que sigue vigente hoy en día. ¿Cuántos tomamos un cafecito camino al trabajo, con o sin azúcar, o un chocolate caliente en una tarde lluviosa? ¿Con o sin la leche, cuyo origen es de la vaca europea, introducida a las Américas por los primeros conquistadores? De lo que era un producto local ya se convirtió en un producto de consumo mundial y parte de una empresa capitalista. Asimismo, el libro hace mención a la invención del reloj de bolsillo y la máquina para tejer. De la última invención no se podía imaginar cómo dio inicio a la revolución industrial.
La cronología incluye información de países como Francia, España, Rusia, Japón, Irlanda, Escocia, los Países Bajos y la expansión europea; no sólo de España. Hace mención a instituciones que regían la vida de los imperios y sus colonias y el monopolio mercantil: la Compañía de las Indias Orientales, la Compañía Holandesa de las Indias Orientales y el Consejo Privado. Los imperios europeos se despliegan en el nuevo mundo con las rivalidades económicas, políticas y de supremacía entre España, Francia, Inglaterra, Escocia y Holanda. Menciona cómo establecieron medios de control que determinaban el futuro de la identidad de las colonias españolas, por ejemplo, la fundación de la Casa de la Contratación en Sevilla, el Consejo de Indias, el Tribunal de la Inquisición, los Virreinatos y sus consiguientes Virreyes y los festejos que se realizaban para su llegada. Menciona la fundación de las imprentas, la Real Audiencia, la Universidad, el Cabildo o Ayuntamiento, símbolos de autoridad, cuya herencia sigue vigente en México. La herencia de la época colonial perdura, la cual, a la vez, viene de una mentalidad medieval. No obstante, nos hace cuestionarnos sobre la formación de la identidad nacional, en el siglo XIX, en México, y sobre la representación de la colonia en la novela de la nación incipiente en donde, por ejemplo, en El Periquillo Sarniento, publicado en 1816, se caracteriza la época colonial como oscura, supersticiosa y corrupta, algo que se repite a lo largo del siglo XIX. No obstante, el estudio de Agustín nos hace repensar cómo se ha representado la época colonial. Es decir, hay una necesidad de revisar los textos históricos y cuestionar las nociones de identidad nacional. El trabajo que presenta Agustín, con todas sus anécdotas y hechos concretos, nos hace desmentir las nociones de la creación de un Estado-nación o una comunidad imaginada a partir del siglo XIX. Queda claro que nuestra identidad como mexicanos se basa no sólo en lo prehispánico, sino también en la parte relegada/denigrada de la época colonial y en la perduración de estructuras políticas y religiosas que tienen su origen en Europa y su traslado a la Nueva España: instituciones como el Ayuntamiento y el afán de la evangelización. El pasado colonial perdura hoy en día, en particular su estructura administrativa y escrita, y el valor jurídico que se da a la escritura y los papeles.
En su estudio acerca de las influencias literarias en la imaginación de los primeros conquistadores y los libros que sí llegaron a las Américas, Irving A. Leonard argumenta: «El estudio de la Europa de aquellos tiempos [Siglo XVI] revela que crueldad, intolerancia e inmisericordia eran características de la vida social, religiosa y económica de todo el Continente». (21) y que estas debilidades del ser humano se extendían por alta mar hacia tierras americanas. Se puede argumentar que toda Europa contribuyó al Nuevo Mundo y esto nos remite a otra empresa expansionista, esta vez del siglo XIX, al explorar, poblar y explotar los espacios en blanco en África. Esto es lo que ocurre en El corazón de las tinieblas, escrito por Joseph Conrad (en sí, de triple nacionalidad) y publicado en tres entregas en 1899. Novela que recrea la expansión europea, esta vez en África, en el llamado reparto por África a partir del 1885, en donde los espacios en blanco en los mapas se van llenando de los colores de los países europeos, cuyos motivos eran supuestamente la filantropía y la educación de los nativos, pero cuyos propósitos reales era el comercio y la explotación de los recursos naturales (caucho y marfil) para fines lucrativos, a través de las Compañías. La representación de la Compañía (que se desdobla en una repetición ominosa) y sus integrantes en la novela, no sólo representa una Compañía, sino que llega a representar a todas las Compañías, de diferentes naciones europeas, que iban a África. Conrad describe a Kurtz, el enigmático colonizador que recurre a “métodos erróneos” con la población nativa, como un producto de toda Europa: “All Europe contributed to the making of Kurtz”, parecido a lo que ocurre en el Nuevo Mundo con influencia de Europa. En una visión pesimista de la historia y de su ciclo repetitivo, el mismo Conrad, en un ensayo con fecha de 1903, compara a los colonialistas belgas con los conquistadores españoles.
El pasado constantemente revive en el presente. En la cronología se hace mención a la Conspiración de la Pólvora, de 1605, en contra de James I de Inglaterra y VI de Escocia, cuando un grupo de católicos planean hacer estallar el Parlamento en Londres el 5 de noviembre, fecha en que los miembros de parlamento se iban a reunir; intento fallido porque uno de los conspiradores los delata. El intento despertó el sentimiento anticatólico. Los integrantes son ejecutados el año siguiente, incluyendo a uno que se llamaba Guy Fawkes. Hasta el día de hoy se conmemora este hecho al fabricar un muñeco, tamaño humano, hecho de paja y ropa vieja, que representa a la gente no deseable o no popular, originalmente el Papa o el demonio (así como en México se hace la quema del judas, que a últimas fechas se le da la imagen de políticos no deseados), para quemar la efigie en una fogata el 5 de noviembre con la rima «Remember, remember the 5th of November, The Gunpowder Treason and plot; I know of no reason why Gunpowder Treason Should ever be forgot». Con un juego de palabras, los niños piden dinero para el “Guy”, el tipo y el nombre de uno de los conspiradores. Es una tradición que se está perdiendo o transformando, pero, como bien nos dice la rima popular, no se olvidará el pasado, y esta antología de los Siglos de Oro nos recuerda precisamente la importancia de tener una memoria histórica que nos haga pensar en nuestro propio origen e identidad, no como algo inventado por parte de la comunidad imaginada a principios del siglo XIX, sino como algo que se ha acumulado desde siglos atrás, entre países en formación, diferencias lingüísticas, de territorios disputados, de compartir los gustos por la música, la literatura, la comida, la pintura y arquitectura, entre otros.
Lo de Guy Fawkes es una tradición que sigue viva a través de la oralidad y la repetición de un ritual, pero, a la vez, sigue siendo objeto de una tradición literaria pero visual, que también nos remite a otras épocas: cuando las novelas iban acompañadas de apoyo visual para ayudar a los iletrados. La continua reinvención de la historia se podría pensar en la película V for Vendetta, basada en una novela gráfica de Alan Moore, que retoma los intentos fallidos de Guy Fawkes, en donde se ve cómo se va reinventado y/o reescribiendo la oralidad, hechos históricos, tal como los primeros descubridores lo hicieron dentro de su marco de concepción medieval, inmersos en sus propias concepciones e influencias literarias, en donde siempre existe una nueva manera de narrar el presente, pero dentro de un marco conceptual de un pasado europeo y a la vez mitológico.
Agustín nos invita a compartir los escenarios, los personajes y los protagonistas de los Siglos de Oro. Al recorrerse el telón cobran vida los hechos, y nos invita a visualizar el escenario del los Siglos de Oro, tanto en Europa como en el Nuevo Mundo, como un tablero de ajedrez, cada quien en su papel, su posición, su ganancia o pérdida. Nos hace repensar las relaciones entre los países europeos, entre imperios y sus colonias, entre los vencidos y vencedores. Sus pasados son unidos, no tentativamente sino de forma intrínseca, por una historia compartida, por la religión, las guerras o revoluciones, por compartir una lengua o una dinastía. Es decir, se comparte el teatro de los Siglos de Oro de forma mundial.
En el juicio en contra de María Estuardo de Escocia, en 1586, en donde la condenan a la muerte, advierte: «Remember that the theatre of the world is wider than the realm of England». Así nos recuerda Agustín en España y su mundo en los Siglos de Oro. Da vida a los fantasmas y los espíritus que deambulan por los escenarios del gran teatro del mundo que es más amplio que el reino de España y de Europa. En palabras de Jacques en As You Like It de William Shakespeare: «All the world’s a stage, And all the men and women merely players; They have their exits and their entrances».
Anna Reid
Profesora investigadora de tiempo completo
Instituto de Investigación en Humanidades y Ciencias Sociales
Universidad Autónoma del Estado de Morelos
Introducción
Cuando empecé a transcribir documentos mexicanos del siglo XVI para mi tesis doctoral, me di cuenta de que había muchas alusiones –a personas, a sucesos– que desconocía. Por eso, como remedio, traté de situar mis documentos en su época y reuní en una pequeña cronología los principales hechos históricos y culturales que sucedieron entre 1537 y 1557, período al que pertenecían las cartas comerciales o de negocios analizadas en mi tesis. Después, recibí una invitación para transcribir y publicar más documentos de los siglos XVII y XVIII. Lo mismo: no conocía la historia de la época. Por último: el arte que más me gusta es el de los siglos XVI y XVII, el renacentista y el barroco; mi literatura favorita es la del Siglo de Oro español.
Las anteriores razones y aficiones, además de despertar en mí el deseo de conocer los siglos XVI y XVII, han hecho crecer (nunca cuanto yo quisiera) el número de libros en mi biblioteca: estudios históricos, biografías, libros de arte... Por desgracia, uno no siempre encuentra en los libros lo que necesita y en el momento en que lo necesita. La experiencia me ha enseñado que, a veces, debe uno pasar más de media hora buscando el dato preciso que requiere; eso si el libro cuenta con índices analíticos y de nombres, si no, la búsqueda puede tardar aún más. Además, los historiadores, en su afán por hacer que sus obras sean legibles (afán muy loable, por otra parte), rehúyen, a veces, en sus amplias narraciones, el dato exacto que necesitamos: de los hechos nos dan sólo una interpretación; de las fechas, el año; de los protagonistas, el apellido.
No es mi intención hablar mal de los historiadores, cuyas obras, junto con las de algunos poetas, son hoy mis libros de cabecera; solamente quiero dejar claro que un libro como éste que presento responde a una necesidad distinta: la de informar clara, rápida y brevemente al investigador no especializado en historia, al estudiante o al curioso lector que desea aprender o recordar algo. Lo que pierde así en legibilidad, por falta de descripciones, gana –espero– en utilidad. Por eso, al redactar cada ficha he invocado a las cuatro musas de la c : claridad, corrección, concreción y concisión.
Este libro no está escrito para leerse en secuencia de principio a fin: resultaría aburridísimo. Como autor, sin embargo, me sentiré muy satisfecho si este trabajo sirve como obra de consulta en los casos de duda (es una mera herramienta para la investigación) o como compañero en la lectura o como árbitro en los difíciles momentos de la rápida decisión: cuando no queremos o no podemos pasar mucho tiempo buscando el dato requerido.
Dije más arriba que ésta tiene su origen en otra cronología que realicé para mi tesis doctoral. Es verdad. Pero varias diferencias cualitativas las separan: en aquélla, el número de fichas por año era muy variable (tres en algunos; más de ocho en otros), no había fechas exactas, apenas aparecía la información cultural y no se explicaban los hechos históricos; en ésta, por el contrario, el número de fichas es más equilibrado (aunque algunos años, por su importancia, tengan más), casi todas las fichas tienen fechas exactas, la información cultural ocupa más o menos el mismo espacio que la política y cada ficha tiene las explicaciones suficientes para su comprensión. ¿De qué nos sirve, por ejemplo, saber que en tal año se firmó un tratado de paz si no sabemos quiénes lo firmaron, cuándo lo firmaron y para qué lo firmaron? ¿Cuáles fueron las repercusiones de dicho tratado?
En cada año, organicé las fichas de la siguiente manera: primero las políticas y después las culturales. Dentro de las políticas, primero las de Europa o Asia (de éstas hay poquísimas), luego las de España, después las de América y en el final las de México. Las culturales incluyen, en el siguiente orden: inventos, nacimientos y muertes de personas importantes, así como la publicación de una obra eminente: libro, pintura o pieza musical. Establecí en seis el número mínimo de fichas por año; el año “ideal” sería aquél que reuniera ocho fichas: cuatro políticas y cuatro culturales.
Procuré que la prosa en que está escrita cada ficha fuera, sobre todo, clara, directa, casi periodística, en el mejor sentido de esa palabra, es decir, con el mínimo de elementos adyacentes. En cuanto al contenido de cada una, sólo puedo decir en mi favor que busqué a toda costa la objetividad. Estoy convencido de que un libro como éste debe contener sólo hechos “crudos”, sin interpretación, pues según afirma Pierre Grimal en su Diccionario de mitología griega y romana (p. XIII): «Los sistemas envejecen, a veces con extrema rapidez; sólo los datos [...] son inmutables».
Quizá por el formato necesariamente fragmentario y sucesivo, en el que cada hecho y cada año son como los pequeños cuadros de esa película completa que es un siglo, es que decidí utilizar de manera predominante el presente de indicativo: así parece que cada suceso se desarrolla ante los ojos del lector mientras éste lo lee. Los otros tiempos verbales que más usé son el antecopretérito (pluscuamperfecto, en la nomenclatura de La Academia) y el futuro (futuro simple). El antecopretérito (había cantado) sirve en general para expresar una acción que llegó a su término en un momento anterior a otra acción también pasada y tiene un valor narrativo que ya habían visto muy bien los autores de los primitivos romances españoles; aprovechando su carácter de tiempo relativo, lo uso para cualquier acción anterior al presente y lo prefiero al pretérito porque es un tiempo más dinámico, es decir, que deja en la mente la sensación de una estela en la acción. El futuro (cantaré) expone una acción que el hablante proyecta hacia el porvenir pero que no está terminada, sino abierta. Ya se ve, con esta breve explicación, que el uso de los tiempos verbales tiende a imprimir más agilidad a la narración y a la descripción de los hechos históricos, presentándolos casi siempre en su transcurso para que el lector los “experimente”.
En cuanto al uso de las mayúsculas, me siento con la obligación de explicarle al improbable lector por qué me alejé del uso común en un sentido. Todos los libros de historia –y de otros géneros– escriben con minúscula los títulos nobiliarios (duque, conde, marqués...). En esta cronología, siempre usé mayúsculas porque tales títulos se refieren en todos los casos a individuos concretos. Como en este tema no hay opiniones unánimes (La Academia dice una cosa; algunos expertos, otras) y como las mayúsculas tienen un valor más «reverencial (psicológico) que gramatical» (así lo dice María Moliner y así lo entiendo yo), no creo haber incurrido en falta de ortografía y sí creo haber destacado mejor así la dignidad –la importancia– de los personajes.
Se supone que las comillas latinas o españolas («») deben usarse para encerrar citas textuales y las inglesas (“”), en cambio, para expresiones que ya están entre comillas latinas. Eso afirma un experto en ortografía (José Martínez de Souza, en su Diccionario de ortografía); La Academia, en su Ortografía (pág. 79), considera «indistinto» el uso de ambas comillas. En este libro, sí les he dado valores distintos y específicos: las latinas enmarcan citas textuales; las inglesas, expresiones de antífrasis y sobrenombres.
Redacté las introducciones generales que preceden a cada siglo pensando en los lectores que, como yo mismo antes de concluir este libro, tuvieran un conocimiento vago de los hechos políticos y de la cultura en estos siglos y quisieran formarse una idea completa, rápida y profunda, de sus rasgos esenciales. Más que datos crudos, quisiera transmitir una mirada, y, para ello, seguí muy de cerca, en mi exposición, los artículos que dedicaron Fernand Braudel y Herbert Butterfield a los siglos XVI y XVII en la Enciclopedia Americana. Además, leí y tomé muchas notas de libros sobre la época.
Para que nadie me acuse de plagio, me apresuro a confesar que usé en mi cronología otras tablas cronólogicas: el Gran atlas de historia universal, de Colin McEvedy, y las que vienen en el final de cada volumen (en especial, de los tomos V y VI) de la Historia universal que dirigió Walter Goetz, pero quien se tome la molestia de cotejar esas obras con el presente trabajo notará que la información aquí es mucho más completa, pues está enriquecida con muy diversas fuentes. Toda la información sobre Hernán Cortés proviene de las cronologías que José Luis Martínez incluyó en su libro sobre el conquistador y está ampliada con más información del texto del mismo libro. También debo confesar que leí, uno por uno, todos los artículos que hay en la Enciclopedia Británica (en la micro y en la macropedia) sobre personas o sucesos de los siglos XVI y XVII, y que los usé como columna vertebral de muchas de las fichas, aunque luego maticé con obras especializadas.
Un apéndice, que divide por países y en orden cronológico a los soberanos de Europa, y un índice de nombres (propios, de batallas y de tratados de paz) se incluyen para hacer más fácil el manejo de este libro.
Tenía tres opciones para establecer la bibliografía: 1) citaba todas las obras que consulté, 2) sólo aquéllas con información aprovechable o 3) recomendaba al lector un conjunto de obras para ampliar lo dicho aquí. Como creo que las opciones 2 y 3 pueden fundirse en una sola, la bibliografía definitiva las abarca, y nada más queda fuera la 1, que hubiera alargado innecesariamente una bibliografía ya de por sí amplia.
Estoy consciente de que cualquier criterio elegido para hacer lo que sea es subjetivo y por tanto discutible, a veces hasta criticable: ordenar por un lado significa desordenar por el otro. ¿Por qué elegí, por ejemplo, organizar la información dentro de cada año tomando en cuenta la región geográfica donde se produjo el hecho histórico? ¿No hubiera sido mejor ordenar las fichas de acuerdo con la fecha en que ocurrieron? La única respuesta que puedo dar –desde luego, insatisfactoria– es que así surgió espontáneamente mientras reunía la información. Supongo que es imposible darle gusto a todo el mundo (a veces, ni a nosotros mismos), por eso, pido su condescendencia al lector.
Hoy ya es un lugar común, pero vale la pena repetirlo: uno escribe los libros que le hubiera gustado leer. Porque estaba convencido de que al colmar mi necesidad podría también colmar la misma en otros, me animé a elaborar este libro, ya que, según afirma Samuel Johnson, en el prefacio de su Diccionario, vi «que ese libro remitía a otro libro, que buscar no era siempre encontrar y que encontrar no significaba siempre estar informado».
En el por fortuna largo camino que me falta para ser especialista en los siglos XVI y XVII, el libro que propongo es apenas un primer paso. Ya no recuerdo si fue Aristóteles quien escribió que los autores deberían saber lo que saben sus libros. ¡Ojalá yo supiera lo que sabe mi libro!
Agustín Rivero Franyutti.
Temixco, septiembre de 2017.
El siglo XVI
Herencia del siglo XVI
Por cómoda que resulte la división temporal tajante de los hechos humanos en sucesivas y exactas fases de desarrollo histórico, hay que tener en cuenta que la compleja realidad no se deja atrapar entre fechas. No todo cambió a partir de 1500 para que el siglo XVI llegara puntual a su nacimiento. Como veremos en casi cada sección, las instituciones, las costumbres, las creencias y las técnicas que caracterizaron a este siglo estaban ya existiendo en el anterior, y los países que se disputaron la hegemonía durante el XVI –Inglaterra, Francia y España– ya eran, en el siglo XV, Estados nacionales fácilmente reconocibles. Pero si el siglo XVI heredó mucho del anterior, también consolidó, aumentó los bienes heredados y los llevó a un nivel superior de perfección.
La monarquía inglesa había sido relativamente poderosa a principios del siglo XV y, como nación, estaba más o menos unida por su geografía. Sin embargo, al final de la Guerra de Cien Años (1453) se debilitó hasta llegar a una anarquía feudal en que la Corona se volvía el objeto de disputa entre las facciones de nobles que luchaban entre sí. Fue Enrique Tudor quien, a raíz de su victoria en la Batalla de Bosworth (1485), llegó al poder y, aunque tambaleante en un principio, fue apoyado por el pueblo (harto de la inestabilidad política y social), sobrevivió la crisis de los primeros años de su gobierno y consolidó su autoridad, hacia fines del siglo, mediante una hábil diplomacia y una política financiera que convertían a Inglaterra en una potencia dentro de Europa.
También la monarquía francesa, que había inspirado sobrecogimiento durante la Edad Media tardía, se desmoronó durante la Guerra de Cien Años. Comenzaría a fortalecerse de nuevo cuando Juana de Arco, símbolo de los franceses en la fe por su rey, condujo al ejército para liberar Orleans en 1429. Durante los veinticuatro años siguientes, Carlos VII, haciendo uso de la diplomacia, de la ayuda económica de los burgueses y del poderío de sus nuevos cañones, fue recuperando su reino. Quedaba pendiente la incorporación de los feudos (en poder de parientes de la familia real) al poder de la Corona, tarea que Luis XI llevó a cabo con éxito, sobre todo, por tener la suerte de sobrevivir a sus parientes. Pero correspondió a Carlos VIII, por su matrimonio en 1491 con la heredera de Bretaña, anexionar a la Corona el último gran feudo: Francia estaba unida y era muy fuerte.
En España, los partidarios de la estabilidad política encontraron un momento de respiro en 1469, cuando Isabel, pretendiente al trono de Castilla, se casaba con Fernando, heredero del trono de Aragón. Castilla era un reino en el que la autoridad prácticamente se había colapsado: los nobles poderosos, con ejércitos privados, saqueaban los territorios hasta que las empobrecidas poblaciones se unían entre sí para protegerse con ejércitos propios. Esta situación llegó a su fin cuando Isabel estableció su derecho al trono y, en compañía de su esposo, ayudada por los pobladores de la región y por la nueva artillería, en sólo cinco años puso en orden a los nobles. Inmediatamente después, se lanzó a la reconquista del reino de Granada. Cuando Cristóbal Colón zarpó en su viaje de descubrimento (1492) caía la última fortaleza de los moros y los “Reyes Católicos” gobernaban con la más absoluta autoridad que había conocido España hasta entonces.
La cuarta potencia europea durante el siglo XVI también se hallaba formada en lo esencial desde el siglo anterior. La diferencia fue que el Sacro Imperio Romano Germánico no era un Estado nacional, sino dinástico y multiterritorial. Empezó a consolidarse en 1477, cuando Maximiliano de Habsburgo se casaba con la heredera del gran Duque de Borgoña. En 1493 Maximiliano sucedió a su padre, Federico III, como soberano en todos los territorios reunidos de Austria y como Emperador del Sacro Imperio. La prosperidad de las regiones alemanas y un nuevo sentimiento nacionalista surgido en ellas alimentaron la esperanza en el florecimiento del Sacro Imperio. Maximiliano aprovechó la situación y afianzó su autoridad para entrar, a fines del siglo XV, en la diplomacia internacional.
Si en lo político el siglo XVI heredó fuertes naciones unificadas que cambiarían la historia por sus guerras y la visión que se tenía del mundo por sus descubrimientos (sobre todo América, el más precioso botín de Europa), en el ámbito de la cultura le tocó a este siglo prolongar ese brillo singular de la humanidad que se llama Renacimiento.
Renacimiento y humanismo
Desde que Jakob Burckhardt, en su libro La cultura del Renacimiento en Italia, dejó entrever que el humanismo había significado mucho más que la vuelta al estudio de los clásicos –en realidad significó, según él, el triunfo del Estado secular, el redescubrimiento del mundo natural y la afirmación de la personalidad individual del ser humano–, la discusión de los historiadores no ha cesado. Hay quienes afirman que los humanistas del siglo XVI eran muy cristianos, que la cultura italiana no era pagana y que el conocimiento se buscaba casi siempre con fines religiosos. También se ha dicho que los hombres medievales no eran tan ignorantes en materia de autores clásicos ni tan desentendidos de la naturaleza como creía Burckhardt. Haciendo a un lado la validez de las críticas, puede aceptarse que la visión de Burckhardt señala la tendencia más importante ocurrida en la cultura europea durante el siglo XV: el surgimiento de valores que serían el fundamento de la sociedad secular y civil sobre los que apuntalaban a la sociedad feudal y eclesiástica.
El Renacimiento prolongó tendencias ya existentes en la Edad Media y al mismo tiempo las negó, fundando una visión original del mundo y de los seres humanos. El regreso a la antigüedad clásica implicaba la creencia de que, en una etapa anterior de la historia, el ser humano había vivido en plenitud y que esa plenitud podía ser revivida en aquel presente. En ese sentido, el Renacimiento se asemejó a la mentalidad religiosa medieval, que concebía la verdad como una revelación ocurrida en el pasado y que tenía vigencia perenne. En ambos casos fue un volver a los orígenes para buscar la renovación de una naturaleza humana que –se creía– era inmutable a lo largo del tiempo. La diferencia fue que, mientras que para los hombres de la Edad Media los clásicos eran fuente de abundantes materiales para la imitación estilística y la ejemplificación en el discurso, para los renacentistas constituyeron un modelo sobre el que erigirían su espíritu y desarrollarían su actuar dentro de un nuevo sentido –más terrenal– de la vida humana.
No cabe duda de que uno de los rasgos esenciales del Renacimiento –así lo pensaba Vasari– fue la sustitución de las formas un tanto burdas heredadas del arte bizantino por otras más realistas, derivadas de los modelos clásicos y del estudio directo de la naturaleza. Sin embargo, hay estudiosos que, con desdén por la originalidad del Renacimiento, afirman que la observación de la naturaleza existía ya entre los hombres medievales y que en sus obras escritas abundan pasajes que describen precisa y minuciosamente las cosas y las personas. Es verdad. Pero ese realismo es siempre sensorial e inmediato, limitado al detalle y al episodio, mientras que el realismo del Renacimiento quizá sea menos colorido en el detalle y la anécdota, pero en el conjunto se eleva a un todo que se subordina a los intereses y a las pasiones del individuo. Mientras que el artista medieval creó obras para la gloria de Dios, el artista del Renacimiento buscó crear una obra que tuviera verdad y belleza en sí misma, en fiel reflejo de la naturaleza.
Esta autonomía con respecto a los fines extramundanos desarrolló en los hombres del Renacimiento un sentimiento individualista que sería insertado en un proceso de autoperfeccionamiento espiritual y moral continuo. En este proceso era indispensable la formación literaria y el creciente desarrollo en la apreciación de la belleza, la búsqueda de exquisitez en las formas y el conocimiento de la verdad, todo ello adquirido a través del estudio de los clásicos. Se iniciaba así el humanismo que, a través de la filología y de la arqueología, fue perfilando el contenido real de la humanitas. Este ideal, por la altura de las aspiraciones en que se fundaba, engendró una especie de aristocracia espiritual en la que individuos excepcionales, maduros intelectual y moralmente, se alejaban de la masa.
Por todo lo anterior, es posible afirmar que el humanismo significó un regreso a la confianza en la creatividad humana y en la razón, así como un interés renovado en la belleza y en la verdad del mundo material; inspiró una revuelta no contra la religión, sino contra la filosofía de la escolástica, la ignorancia de los monjes y la tradición sacerdotal aceptada ciegamente. La necesidad de los humanistas de contar con textos clásicos para modelar su vida y su pensamiento propició un auge de las ediciones en que se depuraban los textos eliminando las alteraciones e interpolaciones de los copistas. Comenzó así la crítica académica y la carrera por hallar nuevos textos manuscritos. Sin este esfuerzo, muchos de los textos clásicos se hubieran perdido sin remedio.
El noble empeño de los humanistas hubiera sido imposible, o por lo menos mucho más complicado, sin el conjunto de avances tecnológicos que desembocaron en la posibilidad de editar libros desde el siglo XV. Además de modificar todos los ámbitos de la cultura, la edición de libros tuvo también una honda significación económica: desde el principio fue una industria capitalista que requería gran inversión y la coordinación de trabajadores con distintas habilidades, todos enfocados hacia el mismo fin. Durante mucho tiempo, la edición de libros fue la única forma de producción en que el objeto único hecho a mano era sustituido por otro, repetido en serie y elaborado con una máquina.
Individuo, sociedad y religión
La sociedad en el siglo XVI
En esta época el individuo vivió con más intensidad y estaba más entregado a la vida mundana; su aprehensión del mundo exterior era más inmediata y espontánea que la del hombre medieval. Como era impulsivo y voluble, lo mismo entraba en conflicto con otros hombres, hasta el grado de llegar a las armas, que abrazaba y elogiaba a sus contrarios. Era contradictorio: podía ser fanático de un ideal y traicionarlo cuando se enfrentaba a un reto mayor del que se creía capaz, podía ser humilde y tener arrebatos de soberbia, heroico y débil al mismo tiempo, refinado en las artes y tosco en sus modales cotidianos. Estaba siempre dispuesto a defenderse y a tomar decisiones rápidas y vigorosas porque vivía en condiciones difíciles: casas inhóspitas y frías, viajes a pie y a caballo, peligros en los caminos... La cultura de su tiempo lo hacía especialmente apto para las artes, por su sensibilidad despierta y su pasión hacia todas las formas de la belleza.
En contraste con el ensanchamiento de la individualidad, la familia siguió siendo la misma unidad social básica con los rasgos que había tenido desde la Edad Media. Podía constar de cuatro o de cincuenta miembros, pero todos dependían económicamente del jefe, que tenía poder legal sobre cada uno de ellos y era el dueño de todos los bienes. La familia no se formaba por la decisión de dos personas que se amaban, sino por la posesión de recursos económicos o de una casa para vivir. Era el centro de la organización del trabajo y se mantenía unida por la dependencia económica y la seguridad material de cada uno de los miembros. Aunque personas sin parentesco sanguíneo vivían en la casa, formaban parte de la familia y no se distinguían en el momento de trabajar. La consanguinidad tenía su importancia: sólo los hijos capacitados para ello podían heredar los bienes familiares. La casa era independiente, pero guardaba estrechas relaciones basadas en la ayuda mutua de los vecinos, tanto en el medio urbano como en el rural. Si el jefe de la familia quería ser respetado, debía respetar los intereses de los vecinos y del pueblo.
También la estratificación social heredada de la Edad Media cambió poco durante el siglo XVI, sobre todo para hacerse más rígida. Cada individuo, dependiendo de su nacimiento o de los privilegios que pudiera obtener, pertenecía a una clase social determinada y gozaba de las prerrogativas o sufría las limitaciones propias de su estrato. Aunque en países como Inglaterra y Holanda el capitalismo había tendido a nivelar la sociedad por la mayor participación de todos los grupos, el hecho es que en casi toda Europa este sistema más bien consolidaba las diferencias y endurecía las sociedades, que se volvían más cerradas. Para muchos, la existencia de estratos bien diferenciados garantizaba el orden político y la armonía de intereses entre los grupos; de hecho, fomentaba la desigualdad y encubría los crecientes conflictos sociales ocasionados por la lucha de poder.
Las clases sociales
En el fondo de la estratificación social estaban los campesinos, que era el grupo más numeroso y el que permanecería más o menos en las mismas condiciones a pesar del auge capitalista y el desarrollo de las ciudades de la primera mitad del siglo XVI. La situación de los campesinos era muy grave, ya que dependían de factores muy volubles y rigurosos como el clima, la guerra, la legislación local y la imposición de tributos (incluido el diezmo religioso). Entre el 60 y el 70 % de los campesinos ganaban lo necesario para sobrevivir apenas. Cuando había problemas con las cosechas, los campesinos desempeñaban labores de jornaleros o artesanos, pero podían morir de hambre. Siempre estaban sometidos a un trabajo duro y monótono, y a la pobreza. Vivían en casas hechas de barro y madera, con pisos de tierra y techos de paja; comían pan de centeno, avena y garbanzos o lentejas cocidas y bebían agua y leche. Tenían que hacer la mayor parte de su trabajo con las manos, pues las mejoras tecnológicas alcanzaron a muy pocos.
En países como Italia y Holanda floreció una clase social que, si bien era numéricamente inferior a la de los campesinos, tendría un papel muy destacado en el desarrollo social y económico por su influencia en el comercio, la industria y la política. La burguesía no era una clase social homogénea y se diferenciaba mucho de un país a otro. Estaba formada por tres grupos: el patriciado o los herederos de las antiguas familias de consejeros, los comerciantes y la burguesía media: artesanos, tenderos, funcionarios públicos y letrados. La jerarquía social de estos grupos no estaba en proporción directa con la abundancia de sus posesiones: había comerciantes más ricos que los patricios y maestros artesanos más ricos que los comerciantes. En general, gozaban de mayor independencia que el campesino y tenían mayor movilidad social a causa de su trabajo, que implicaba viajes. La preparación que necesitaban para realizar su trabajo provocó que muchos de ellos se convirtieran en altos funcionarios de Estado, y otros, a causa de su riqueza, consiguieron llegar a ser aristócratas.
La capa superior de la sociedad, la que gobernaba, era la de los nobles. Aunque era la menos numerosa, poseía la mayor cantidad de tierras y ocupaba los principales puestos políticos; recibían tributos de sus súbditos, se beneficiaban con el comercio y la artesanía, no pagaban impuestos y reinaban en su propia jurisdicción. Su posición social dependía más de su nacimiento o de sus vínculos con la dinastía gobernante que de sus méritos. Era el grupo social más cerrado y en el que había más diferenciación interna. Durante el siglo XVI había tres grupos principales: la alta nobleza (aspirante al trono), la nobleza baja o rural y los príncipes o soberanos. Por su afán de sobresalir entre sus semejantes e inferiores, construían enormes palacios con bellísimos jardines geométricos y desarrollaban un gran interés por todas las manifestaciones artísticas; manifestaban su poder a través del creciente número de empleados que tenían, de las suntuosas fiestas que ofrecían y de la magnífica cantidad de bienes que reunían. Los hijos de los nobles recibían una cuidadosa educación para ocupar después sus altos puestos en las cortes.
Religión y reforma
Si la profesión y el nacimiento diferenciaban a los hombres del siglo XVI, la religión los identificaba. Todos eran tan creyentes como los medievales y la religión estaba presente en cada uno de sus actos. En todas partes se respetaban las fiestas religiosas, que, además de los domingos, llegaron a sumar, en algunas regiones, hasta sesenta días del año. En los días previos a dichas fiestas, la jornada de trabajo se reducía para que los fieles se prepararan. Las universidades celebraban sus exámenes en las iglesias, con misas, acciones de gracias y música de órganos. Los libros de ciencia llevaban en sus portadas invocaciones a la Divinidad. Durante este siglo se incrementó la sensibilidad religiosa, porque las personas buscaban una religión que se aproximara más a su condición corpórea y a su necesidad de acercarse a Dios. Esta sensibilidad exacerbada fue también la causa de un temor constante por la muerte repentina en estado de pecado mortal que hacía presa de los hombres en esta época, deseosos de aunar el amor por la vida, con todas sus delicias, y la tranquilidad ante la muerte en estado de pureza espiritual.
En esta época de intensidad religiosa, muchos fieles de diversas regiones sentían que el mundo andaba mal y que la Iglesia había contribuido a ese deterioro de las costumbres con la relajación moral de sus miembros. Las regiones que más pronto adoptaron las ideas de Martín Lutero (Alemania, Francia y Holanda) habían ido sustituyendo la tendencia eclesiástica al monopolio de la verdad y la piedad por una religión más interior y personal, que buscaba la salvación a través del ejemplo directo de Cristo. Humanistas como Erasmo de Rotterdam reforzaron estas actitudes con la difusión de un pensamiento que buscaba hacer más inmediata al hombre común la experiencia del sentimiento religioso. Este humanismo cristiano puso la base para la crítica que separaba la devoción de los creyentes de la jerarquía eclesiástica. Gracias a las ediciones y a los comentarios que los humanistas hicieron de La Biblia, los fieles tuvieron a mano una autoridad directa en la que pudieron confiar sin reservas. Se abría paso así la libre iniciativa personal en la vida religiosa. En este ambiente, la rebeldía religiosa de Martín Lutero en contra de la Iglesia corrompida y su insistencia en que sólo mediante la fe se salvaba el alma de las personas fue el desenlace lógico y el principio de la Reforma Protestante.
A la acción luterana correspondió una reacción de la Iglesia Católica que también pretendía satisfacer la necesidad popular de una religión más inmediata y apegada a lo sensible. Se aspiraba a la renovación espiritual de los fieles mediante la oración. A principios del siglo XVI se escribieron muchos tratados de oración debidos a monjes franciscanos, pero ninguno de ellos alcanzó la difusión de los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, escritos en 1526. Constituyen un sobrio manual para adiestrar al alma y para que la voluntad responda en el sentido deseado mediante intensas impresiones sensibles imaginadas sobre el bien divino, que mueven al amor de lo bueno, y sobre el horror del mal, que mueven al odio de lo malo.
La fundación de la Compañía de Jesús (1534) como un ejército de soldados cristianos coincidió con la necesidad de la Iglesia de contar con una orden que favoreciera los intereses del catolicismo tal cual los definía y transmitía el papa. Los jesuitas hacían un voto específico de obediencia al papa y actuaban en absoluta conformidad con la doctrina emanada de la Iglesia Romana, por lo que tuvieron un apoyo papal inmediato. Con los jesuitas como instrumento principal, la Iglesia volvió a consolidarse en el Concilio de Trento (1545-1563) como clara autoridad en materia de doctrina y los fieles descarriados volvieron a saber lo que debían creer.
Situación de la economía
El aumento de la población
Se ha calculado que hacia 1500 la población europea fluctuaba entre los 80 y los 85 millones de personas y que para 1600 esa cantidad creció hasta los 100 o 110 millones. El incremento fue más o menos proporcional en todos los países. La mayor parte de los habitantes vivían en el campo, pero en este punto sí había diferencias entre los países: mientras que en Italia o en los Países Bajos había un 30 % de población urbana, en Alemania, Polonia o Rusia apenas llegaba al 5 %. Había unas doce ciudades europeas con más de 100 mil habitantes, cuya población creció hasta mediados del siglo. Para fines del siglo, la región más densamente poblada de Europa, con unos 30 o 40 habitantes por kilómetro cuadrado, era la del norte de Francia, los Países Bajos, el sur de Inglaterra y el norte de Italia. La emigración de campesinos provocó que las ciudades crecieran más.
Desde finales del siglo XV, la población europea había empezado a crecer a causa de un mejor nivel general de vida sustentado en el desarrollo de condiciones higiénicas, en el progreso que experimentaron los métodos para abastecer agua a las ciudades y en el perfeccionamiento de las técnicas para construir viviendas, que desde entonces pasaron de la madera a la piedra y el ladrillo como materiales básicos.
La mayor cantidad de niños que llegaban a la juventud originó una mayor oferta de mano de obra y eso impulsó la economía, sobre todo en las ciudades, donde multitudes de campesinos iban a trabajar. Y a morir. Sin duda la ciudad ofrecía un trabajo digno a la gente, pero en proporción mucho menor al número de solicitantes, lo cual permitía a los patrones bajar los salarios y tener siempre trabajadores disponibles. Este exceso de trabajadores y el consecuente número de consumidores trajo consigo un auge del capitalismo y un sentimiento de prosperidad durante la primera mitad del siglo. Pero también, al rebasar el límite de los recursos disponibles, ocasionó hambrunas que diezmaban poblaciones. De pronto, las calles se llenan de muertos que no pueden ser enterrados y las carretas los llevan en tétrico desfile; cunden los miserables, los ladrones y los emigrantes pobres. Las ciudades, molestas por esta situación, hacen todo lo posible por librarse de estas personas, pero sólo lo logran por algún tiempo.
Metales preciosos y alza de precios
Desde la segunda mitad del siglo XV habían comenzado a escasear los metales preciosos en Europa, lo cual entorpecía el proceso de producción. Por eso, el deseo de encontrar oro y plata impulsó en gran medida la exploración de nuevos territorios. Cuando los españoles se establecieron en América y comenzaron a descubrir ricos yacimientos de plata en Zacatecas, Guanajuato y Potosí (actual Bolivia), el flujo de metales preciosos hacia Europa inició una tendencia de aumento en los precios que, sólo en el caso de España, llegó a un 50 % entre 1501 y 1525. En el resto de Europa, los precios alcanzarían hasta un 250 % de aumento para 1600.
Aunque el flujo de metales preciosos de América a Europa no fue el único factor que influyó en el incremento de los precios, sí fue un estímulo decisivo en esta tendencia. Pero si el alza de los precios fue un fenómeno más o menos general en toda Europa, no lo fue igualmente el aumento de los salarios, que no en todos los países crecían en porcentaje paralelo al de los precios. Esta diferencia entre precios y salarios, sobre todo en países como Inglaterra y Francia, beneficiaba a los productores y daba lugar a la acumulación de capitales que puso las condiciones para la economía capitalista de Occidente.
El desarrollo del comercio
Otra condición indispensable para el desarrollo del capitalismo fue la posibilidad, abierta por los descubrimientos geográficos, de comerciar con regiones distantes. Dado que el crecimiento de la población incrementaba la demanda de productos básicos y de lujo, su suministro fue una actividad muy lucrativa para los comerciantes. Los europeos requerían las especias asiáticas para conservar y condimentar sus alimentos así como para curarse, los tintes para las telas y las telas mismas (en especial, la seda), los perfumes, el vidrio, la porcelana, las perlas y los diamantes... Hasta fines del siglo XV estos productos llegaban a Europa, a través del Mediterráneo, por mediación de los turcos, que los vendían a los venecianos, genoveses y provenzales. De esos lugares comenzaban su viaje hasta las manos del consumidor. Pero todo esto cambió cuando los portugueses pudieron ir directamente a negociar con los productores en Asia y cuando se abrió el comercio entre Europa y América desde España.
Ésta es la época de esplendor del comercio, cuando los comerciantes pueden situarse en un plano de igualdad con respecto a los soberanos por prestarles las sumas que necesitan para costear sus carísimas campañas militares. Pero también fue la época en que el comercio experimentó su más grave contradicción: mientras que a nivel internacional se expandía hasta abarcar el mundo entero, en el nivel local a veces faltaban las mercancías básicas entre las regiones de un mismo país. Quizá esto pueda explicarse en parte por la cantidad de impuestos que las mercancías pagaban al ser transportadas por tierra y que no existían en el transporte marítimo, pero también hay que tomar en cuenta que la mayor parte de la población europea de esta época consumía bienes producidos por ella misma.
El crédito y la especulación
La prosperidad comercial y el desarrollo económico que se vivieron durante la primera mitad del siglo XVI comenzaron a decaer a partir de 1560 a causa de la especulación desaforada en los grandes mercados de capitales y de los muchísimos negocios fáciles que, con fraudes, desanimaban a los prestamistas. También contribuyeron al desplome del capitalismo las guerras de religión en Francia y los Países Bajos, las guerras entre España, Inglaterra y Francia, el incremento en los impuestos y las migraciones de población. El comercio se vio afectado porque cada Estado se empeñaba en reglamentar toda la actividad económica dentro de sus límites y eso creaba obstáculos entre los países.
Si al reglamentar excesivamente la economía los Estados dificultaron el comercio, en cambio, al requerir dinero para el cumplimiento de sus proyectos bélicos contra otros países, hicieron florecer el crédito. Las incesantes guerras eran caras y los soberanos pedían sumas enormes que los incipientes banqueros anticipaban a ciegas. Generalmente, los países no podían pagar las sumas a tiempo y los banqueros, si no tenían la prudencia de invertir en inmuebles, veían cómo sus negocios se arruinaban en poco tiempo. Era frecuente que los Estados se declararan en bancarrota para suspender el pago de sus deudas, como le ocurrió a España en varias ocasiones durante el siglo XVI.
La especulación empezó siendo una especie de apuesta o juego en las capitales del comercio, donde se movían muchísimas mercancías y circulaba mucho dinero. Consistía en que el comprador de cierta mercancía pactaba con su vendedor un precio que era pagado después de cierto plazo, cuando se entregaba la mercancía. En el transcurso de dicho plazo, el precio podía subir o bajar, lo cual producía ganancias o pérdidas, y el documento en que se asentaba el compromiso para la entrega de la mercancía en una fecha determinada podía ser cedido por el comprador a otro comprador y así sucesivamente hasta formar una cadena de compradores que se pasaban el documento hasta la fecha de su vencimiento. Así, el papel se convirtió en el artículo más cotizado, pero su valor, variable, estaba sujeto a los vaivenes de la política, que determinaba su precio. La especulación se desarrolló también, durante esta época, en otras direcciones: se fundaron las primeras loterías y se empezaron a vender los primeros seguros sobre la vida de personas que, sin esperarlo, eran víctimas de los que cobraban el seguro.
Capitalismo e industria
Para superar los obstáculos que había creado la tradición de los gremios artesanales, que no producían, por los reglamentos propios de su gremio, la cantidad de objetos demandados y al precio bajo que los hacía accesibles a más gente, los mercaderes entraron en contacto directo con los artesanos de cada región, les proporcionaron las materias primas y las herramientas necesarias, para después comprarles la producción y distribuirla con más eficiencia. De esta manera, los trabajadores quedaron bajo el dominio de los empresarios capitalistas y los antiguos gremios sólo proveían ya pequeñas cantidades de productos a su inmediato entorno.
La producción industrial, importantísima para el desarrollo económico de Europa, experimentó durante la primera mitad del siglo XVI algunos de los cambios cualitativos esenciales que en los siglos siguientes llegarían a ser propios de la civilización industrial de Occidente. El primero de ellos fue la sustitución, en países como Inglaterra, del carbón de madera –que estaba acabando con los bosques– por el carbón mineral, más adecuado para acelerar el proceso de producción por la mayor intensidad de su calor. Otro cambio importante fue la intervención del Estado para ofrecer privilegios económicos a los productores o para ser él mismo parte de las actividades productivas y así proteger a las industrias locales en contra de la competencia extranjera.
Estado y política de poder
Poder medieval y Estado moderno
El ocaso de la república ideal del Medioevo, en la que el papa y el emperador gobernarían en perfecta concordia y velarían por los intereses terrenos y ultraterrenos de sus súbditos, sucedió durante el siglo XVI, en que la autoridad del papa comenzó a ser cuestionada, incluso dentro los Estados católicos y en lo tocante a los dogmas, y la autoridad del emperador fue débil dentro del Sacro Imperio Romano y nula fuera de él. A causa del individualismo propio del Renacimiento, creció en Europa la tendencia política a formar Estados que se equilibraran mutuamente por la igualdad jurídica y la autonomía individual de sus miembros con respecto a la rigidez jerárquica del Medioevo.
En lugar de esa república soñada por los hombres del Medioevo, surgió durante el siglo XVI el imperio colonial de Carlos V, que aglutinaba bajo su inmenso poder central diferentes territorios, razas, culturas e idiomas y que constituyó el modelo para los imperios modernos que vendrían después. La idea original –anacrónica– de Carlos V era revivir el antiguo ideal del Sacro Imperio Romano-Germánico, por eso fue el último de los grandes soberanos medievales. Pero a su proyecto de fusión católica se opusieron los sentimientos nacionalistas de las regiones y el deseo general de una reforma religiosa.
Este tipo de imperios modificaron de manera radical la vida de las personas durante el siglo XVI por los efectos políticos derivados de su acción: matanzas de pueblos, emigraciones, difusión de productos y técnicas antes accesibles a unos cuantos, y, quizá lo más importante, la unificación del planeta. Al tratar de poner en armonía a todas las fuerzas que bullían en su interior, los imperios provocaron el fortalecimiento de los distintos grupos sociales y la formación de una sociedad organizada que empezó a exigir mayor justicia. Este proceso fue dando lugar a los rasgos del Estado moderno.
Para administrar estos grandes imperios comenzó a requerirse la formación de personas especializadas, los burócratas, representados, en primer lugar, por los secretarios. Desde el punto de vista social, la emergencia de estos funcionarios causó una revolución, porque, aunque fueran de clases sociales modestas, una vez entrados en el servicio del Estado se convertían en personas poderosas. Como no recibían, en general, el salario que correspondía a la importancia de su trabajo, era frecuente que se corrompieran para ganar más. Los Estados contribuyeron a la corrupción de los puestos, vendiéndolos a personas que quizá no tenían la preparación ni la responsabilidad para desempeñarlos.
Monarquías absolutas
Si el imperio fue el poder que regía a grupos de personas con diferencias regionales y culturales, la monarquía fue el poder nacional –por excelencia– de los Estados renacentistas que, a causa de su patriotismo, hallaron en la figura de un rey el ideal de toda la nación. El patriotismo y la necesidad de unirse para enfrentar a los enemigos externos determinó casi siempre la lealtad de los súbditos hacia su rey.
En el desarrollo de la monarquía absoluta durante el siglo XVI fue muy importante el renacimiento del Derecho Romano, que difundía la idea de que un príncipe reuniera en su persona todos los poderes y que velara por el respeto de la ley. También influyó la necesidad de contar con un árbitro –el rey– para mediar en las querellas que surgían entre los diferentes grupos sociales, sobre todo nobles y burgueses.
Aunque en el siglo XVI el absolutismo no fue tan definitivo como lo sería en el siglo XVII, el rey tenía en sus manos la soberanía para legislar, para administrar la justicia, para cobrar tributos, para nombrar funcionarios y para mantener un ejército privado. Su poder, sin embargo, estaba limitado por la ley del reino, por la religión, por la cantidad de funcionarios que administraban las diferentes jurisdicciones regionales y por la dificultad de las comunicaciones entre los territorios de la corona.
Los mejores ejemplos de la monarquía absoluta en el siglo XVI fueron Francia y España. Quizá más que en ningún otro país, los reyes franceses tuvieron un poder absoluto que estaba reconocido en el derecho y fundado en la creencia de que Dios les delegaba directamente el poder. Sólo tenían que responder ante él. Además de los atributos mencionados antes, el rey de Francia era el jefe religioso, convocaba a los concilios, custodiaba los bienes materiales de la Iglesia y la defendía en contra de las herejías.
En España, con el ascenso de Carlos V al poder, los reinos peninsulares y las colonias americanas se unieron dentro de un poder central, aunque algunas regiones conservaban sus características individuales y su organización propia. El proyecto imperial absolutista de Carlos V se fundaba en un triple principio: la ordenación mundial, la concordia entre los hombres y la defensa de la fe católica. Este último principio se convirtió, bajo el reinado de Felipe II, en el eje de la monarquía española, que, de haber sido europeísta y abierta, se volvió hermética a las dos grandes fuerzas que surgían en ese momento –el racionalismo filosófico y la burguesía capitalista– y se aisló del resto de Europa.
La guerra
La guerra en el siglo XVI fue una consecuencia natural del individualismo renacentista que empujaba al soberano de cada región a fortalecer su territorio para destacarlo sobre los demás, siempre y cuando tuviera el poderío económico y bélico que se lo permitiera. Con frecuencia, la diplomacia, invento de los venecianos del Quattrocento, era el instrumento empleado para debilitar a los países enemigos mediante funcionarios que residían en dichos países y que, además de informar a su soberano y negociar para él, eran espías, con redes de informantes, y promotores de causas subversivas. Estos diplomáticos debían tener la sangre fría para asegurar una cosa y hacer inmediatamente la contraria, y la astucia para asegurar el éxito de su misión.
Fue Carlos VIII de Francia quien, al invadir las regiones italianas a finales del siglo XV y principios del XVI, cambió la naturaleza de la guerra en Europa. La artillería francesa, por primera vez montada sobre vehículos móviles, disparó tal cantidad de cañonazos que fue destruyendo las murallas de los italianos. Éstos, para proteger sus fortalezas, comenzaron a recubrir sus muros con tierra para amortiguar los impactos de las balas de cañón y construyeron caminos parapetados en lo alto de los muros para facilitar el ataque y la huída. Los cañones, antes reservados al ataque urbano, se llevaron a los campos de batalla, lo que obligó al enemigo a abandonar sus posiciones protegidas y a quedar a merced de la infantería. También en esta época empezó la combinación de fuerzas (caballería, infantería y artillería) que caracteriza a la guerra moderna. Importantísima fue la adopción de armas de fuego manuales –como al arcabuz– que, por ser más fáciles de manejar y más eficientes en la batalla, fueron sustituyendo al arco y a la ballesta.
En el mar las cosas también cambiaron mucho. Mientras que la galera llegaba a su apogeo a principios del siglo XVI y ya no evolucionaría, el navío siguió mejorándose hasta el ocaso del siglo: se le agregaron mástiles y velas de varios tamaños y formas, lo que hacía segura la navegación incluso en tempestades. La galera era una embarcación abierta, con una plataforma más ancha en la parte superior, que apenas rebasaba la superficie del mar y que era adecuada para la navegación sin viento; llevaba a los soldados listos para el abordaje de otras naves y para la lucha cuerpo a cuerpo, y tenía pocas piezas de artillería. El navío, por el contrario, sobresalía mucho sobre el nivel del mar, tenía altos castillos en la popa y en la proa, llevaba muchas piezas de artillería de diferentes tamaños para disparar a distintas longitudes y estaba hecho para impedir el abordaje. Esta disposición de las embarcaciones cambió la naturaleza de la guerra naval: de ser una lucha de infantería sobre el mar (en las galeras), se pasó, con los navíos, mediante la agilidad de movimientos y el fuego de la artillería, a la eliminación del enemigo con todo y sus naves. Este hecho quedó demostrado con la derrota de la Armada Invencible (1588), cuando las galeras españolas fueron abatidas por el mal tiempo y por los cañonazos de los navíos ingleses.
Europa domina al mundo
La expansión europea
Después del fracaso de las Cruzadas, los europeos observaron cómo los árabes se expandían por el mundo. Para el siglo XV, los europeos ya habían pasado de atacantes en Oriente a defensores de sus territorios a causa de la amenaza de los turcos, la última y quizá la más peligrosa oleada del Islam. La rivalidad con los árabes pronto se convirtió para los europeos en acicate de su propia expansión: hallar rutas que por el este comunicaran directamente con Asia fue una prioridad para Europa en su afán de restar poder a los turcos, que se enriquecían con el comercio de productos orientales.
En esta tarea de expansión, el Príncipe Enrique de Portugal, apodado “El Navegante” por los historiadores ingleses, fue el precursor indiscutible. Desde la corte que había fundado en el rocoso promontorio de Sagres, a la que atrajo a los principales marinos, cartógrafos, astrónomos, fabricantes de barcos e inventores de instrumentos para la navegación de la época, patrocinó expediciones a la costa occidental de África que tenían inicialmente el objetivo de descubrir nuevos territorios. Con el tiempo, ese objetivo se transformó en la necesidad de encontrar un paso hacia la India por el sur del continente africano.
También el desarrollo de la tecnología durante el siglo XV permitió que los europeos se lanzaran a los océanos con éxito. El primer factor de importancia fue el estudio de la geografía y de la astronomía, que se aplicaron directamente a la navegación para que, una vez perdida de vista la costa, los navegantes pudieran saber en qué punto del océano se hallaban, según coordenadas que ya se podían calcular, y trazaran así su ruta. Otro factor esencial fue el mejor diseño de embarcaciones, que llegaron a ser más rápidas y maniobrables a finales del siglo XV, gracias, sobre todo, al perfeccionamiento de la carabela, que llevaron a cabo los portugueses después de haber estudiado las naves árabes. Casi todos los grandes descubrimientos de esta época y de principios del siglo XVI se hicieron a bordo de carabelas. El desarrollo de las armas de fuego fue el tercer factor determinante en la expansión europea. Cuando lograron superarse los problemas que planteaba el vaciado de los metales, la regulación de calibres y la fabricación de proyectiles hechos a base de metal, piezas de artillería se introdujeron en las embarcaciones –primero en los castillos y después en los costados de las naves– para apoyar el fuego de los ballesteros y los arcabuceros contra los ejércitos que estaban en la cubierta de las naves enemigas.
África
Hacia 1440 las exploraciones portuguesas en África comenzaron a dar frutos: oro y esclavos negros, que a veces eran instruidos para servir como intérpretes en expediciones posteriores. El comercio de esclavos se extendió rápidamente y por eso los portugueses construyeron un fuerte en la isla de Arguim, primera factoría comercial de los europeos fuera del su continente. Toda esta actividad exploratoria y comercial disminuyó muchísimo con la muerte (1460) de Enrique, “El Navegante”. Pero con el ascenso al trono de Juan II (1481), Portugal recobraría su brío explorador. Juan II emitió un decreto que prohibía a toda nave que no fuera portuguesa navegar por la costa de Guinea, so pena de acabar hundida o ser capturada, y ordenó la construcción (1482) de un segundo fuerte en Elmira, que sería la capital para las exploraciones y el comercio en África. Los descubrimientos hacia el sur continuaron hasta que en 1487 Bartolomé Díaz llegó más allá del Cabo de Buena Esperanza y preparó el camino para el increíble viaje que diez años después realizaría Vasco de Gama y que se coronaría con la llegada a la India en 1498.
África significó para los portugueses un medio para lograr su principal interés, el dominio de Asia, y quizá por eso nunca llegaron más allá de la franja costera. Se contentaron con establecer fuertes y factorías, y con tímidos intentos para evangelizar a una civilización (la negra) que sólo llegaron a conocer superficialmente. Las probables razones para este tipo peculiar de colonización fueron geográficas (el sol intenso y las altas temperaturas, las tempestades desérticas de arena, las enormes extensiones de espesa vegetación, las especies animales peligrosas) y culturales: el interés predominante de los europeos por el comercio, el intento de poner un cerco al Islam, la avaricia y la corrupción de los colonos europeos y la falta de interés, por parte de los misioneros, en las creencias de los nativos.
Asia
Los portugueses pronto se dieron cuenta de que el anunciado arribo de Cristóbal Colón a Oriente era un error y de que ellos debían persistir en su intento si querían ser los primeros en llegar de verdad a la India. Con ese propósito, prepararon la flota que comandaba Vasco de Gama. El viaje de Vasco de Gama fue el más largo hecho hasta entonces en alta mar por una embarcación europea, pues dio la vuelta al continente africano por el Cabo de Buena Esperanza, tocó después varios puertos africanos de la costa este y cruzó el Océano Índico hasta llegar a Calicut, diez meses después de haber zarpado de Lisboa.
Una vez hallada la ruta, los portugueses se dedicaron a elaborar un plan bien estructurado que incluía la construcción de fuertes y factorías en las costas de Malabar así como el envío anual de convoyes para mantener un flujo constante de mercancías a Europa y de tropas a Asia. No fue muy difícil para los portugueses, que contaban con mejores embarcaciones y armamento, deshacerse de sus rivales musulmanes en el Océano Índico. El encargado de llevar a cabo esta misión fue Alfonso de Albuquerque, quien, para 1510, dio un golpe decisivo a la resistencia árabe al tomar la ciudad de Goa, y, para 1511, el golpe final al tomar el puerto de Malaca, desde el cual podían interceptarse todas las flotas musulmanas que pasaran por la bahía de Bengala. Con el Océano Índico en su poder, los portugueses se lanzaron a China (llegaron en 1513) y establecieron desde Macao una enorme red comercial que abarcaba Asia y Europa.
En los fuertes, los oficiales europeos no intervenían en asuntos ajenos a sus deberes militares y las comunidades hindúes y musulmanas eran gobernadas por sus propios soberanos. Es curioso que, a pesar de que tenían una técnica superior y ejércitos mejor preparados, los portugueses nunca intentaron, como tampoco lo hicieron en África, conquistar Asia. Pero si no intentaron conquistarla tampoco la convirtieron al modo de vida europeo, porque en este caso resultó ser mayor el obstáculo cultural: mientras que el ideal de vida europeo se encarnaba en la lucha, la acción, la idea de progreso, el cambio y la búsqueda de lo novedoso, los orientales despreciaban el esfuerzo, reverenciaban la tradición, desconfiaban de lo nuevo y tenían un enorme respeto por las fuerzas naturales exteriores al ser humano.
América
Aunque el Príncipe portugués Enrique, “El Navegante”, no sólo había patrocinado expediciones a África con la India en mente como fin último, sino que además había apoyado viajes por el Atlántico hacia el oeste que, si no llegaron más allá de las islas Azores, plantearon la posibilidad de descubrir nuevos territorios, el descubrimiento de América le estaba reservado a ese escrupuloso y exacto navegante que había pasado ocho años en diferentes cortes haciendo gestiones para ver realizado su sueño de viajar a Las Indias: Cristóbal Colón. Su viaje de ida contó con el favor de los elementos y, por eso, después de treinta y tres días de navegación tranquila, tocó tierra en el actual territorio de Bahamas; pensó que San Salvador era una isla exterior del archipiélago que formaba Japón, pero los sucesivos viajes de él y de otros navegantes pusieron en duda que los territorios descubiertos fueran parte de Asia. Cansados de un proyecto que no producía ventajas comerciales y sí problemas de administración, los Reyes Católicos retiraron su apoyo a Colón, que murió en 1506 frustrado, aunque con bastantes riquezas.
Más tarde, entre 1499 y 1501, Américo Vespucio realizó dos viajes en los que descubrió la mayor parte de la costa atlántica de la América del Sur y se dio cuenta de la continuidad de un territorio que indicaba la existencia de un vasto continente. La importancia de este descubrimiento fue la causa de que con el nombre de Américo se bautizara al continente.
Fue más o menos hasta 1520 cuando los viajes de los exploradores completaron el panorama del planeta para los europeos. En las tres décadas siguientes, no contentos con saber cómo estaba formado el planeta, los europeos se dedicaron a establecerse en los “nuevos” territorios y a explotarlos en su beneficio. La rapidez con que los soldados españoles se apoderaron de los territorios americanos no se debió únicamente a la superioridad de su tecnología, sino a su habilidad para aprovechar las debilidades de los indígenas y para crear alianzas con los grupos sometidos. La habilidad mostrada por Hernán Cortés durante la conquista de México para mantener unidos a sus hombres, para salvar todos los obstáculos prácticos que se le presentaron y para obtener el apoyo de los mismos indios en su lucha contra los aztecas fue después imitada, aunque con menos éxito, por otros conquistadores, entre los que destacó Francisco Pizarro en el Perú.
El Imperio Otomano
En todo este impresionante movimiento de expansión, sólo los turcos constituyeron un obstáculo y un peligro para los europeos. Con una fuerza que había comenzado a manifestarse desde mucho tiempo antes, los turcos consolidaron, durante el siglo XVI, sus posesiones en África del Norte, en Asia y aun en Europa. Solimán I, “El Magnífico”, guió a su pueblo a un apogeo que, en la primera mitad del siglo XVI, llegó a abarcar entre sus dominios el Mediterráneo entero. Cada año salían de Constantinopla flotas turcas que ejercían la piratería en el mar y asolaban cuantas poblaciones quedaban a su paso. Sobre todo España se vio afectada durante esta época al ver mermados con frecuencia los suministros de alimentos, mercancías y tributos que le llegaban principalmente de Italia.
Arte y pensamiento
El arte renacentista
Esencialmente laico y vinculado a la vida cotidiana, el arte del Renacimiento buscó la exaltación de todos los sentidos. Como surgía de un nuevo sentimiento y de una nueva percepción de la forma, adquirió el aspecto de los modelos clásicos. El tema principal era el ser humano, cuya belleza física fue destacada en grandes dimensiones y en formas atléticas, incluso cuando se trataba de representar a Dios, a las vírgenes y a los santos. Las formas angulares del Gótico fueron sustituidas por otras redondeadas que evocaban sensualmente la plenitud de los frutos maduros y las carnes opulentas. Era un arte que tenía como fin último la creación de un mundo superior y perfecto que exaltara la dignidad humana y por eso se basó en la razón, buscó la armonía como un sistema de proporciones y perspectivas, y aspiró a ser percibido como un todo lógico, es decir, ordenado, simétrico y regular, en donde el espacio era adaptado a las necesidades humanas.
El nuevo arte apareció abruptamente en la ciudad italiana de Florencia, hacia 1425, cuando el genial joven Masaccio (Tomasso Guidi) pintaba en la capilla de Santa Maria Novella unos frescos vigorosos sobre la Trinidad en los que mostraba, por primera vez desde la antigüedad, nuevos objetivos artísticos al plasmar un espacio tridimensional sobre la superficie plana mediante el uso de la perspectiva matemática, técnica recién descubierta. Por medio de la perspectiva, las figuras pintadas en tamaño real convergen en el espacio desde el cual se sitúa el observador.
Hacia 1500, cuando Leonardo Da Vinci tenía 48 años, Miguel Ángel Buonarotti, 25, y Rafael Sanzio, 17, los artistas italianos habían desarrollado ya una serie de estilos armoniosos que maravillaban y admiraban a toda Europa, estilos que derivaron de la aceptación, por parte de los patronos y los artistas, de los valores clásicos, puestos a su alcance por el movimiento humanista. Fue esta ejemplificación de los ideales humanistas a través del arte lo que provocó que el Renacimiento fuera atractivo para el resto de Europa, no por su influencia griega y romana, sino porque estaba exquisitamente adaptado a la idealización de la belleza humana y al embellecimiento de la vida pública y privada.
Fuera de Italia, el Renacimiento se desarrolló de manera desigual y en concordia con las características propias de cada país. En Alemania, por ejemplo, aunque no existía una tradición basada en los modelos clásicos como la italiana, la obra de Alberto Durero fue a la vez la excepción y la culminación del arte renacentista. Su contacto con el arte italiano ocurrió en los dos viajes que realizó a Italia en 1494-95 y 1505-07. Los contemporáneos de Durero, sin embargo, no pueden situarse dentro del Renacimiento. Matthias Grünewald, que ha sido descrito como el «maestro de la pintura anti-clásica», hizo énfasis en el poder expresivo del color, más que en las técnicas empleadas por los artistas italianos. También Lucas Cranach, “El Viejo”, Albrecht Altdorfer y Wolfgang Huber partieron del color en su búsqueda de la expresión pictórica.
En Francia, el Renacimiento pasó por varias etapas que se denominarían con los nombres de sus reyes. La primera etapa ocurrió durante el reinado de Francisco I y se caracterizó por la aparición de formas decorativas renacentistas situadas en la estructura del Gótico medieval. Ejemplo de este estilo es el castillo de Blois. A partir de la segunda mitad del siglo XVI, los detalles arquitectónicos propios del Medioevo fueron desapareciendo para dar lugar, ya a finales del siglo, a edificios que se caracterizaban por la simetría de todas sus partes y por los adornos escultóricos esparcidos por sus fachadas.
España también conoció varios períodos en su arte renacentista. El primero, que apareció en la primera mitad del siglo XVI, fue el plateresco, llamado así por la semejanza entre su finísima decoración y la de los orfebres. También en esta época se dio a conocer el estilo grecorromano o clasicista puro, que, desde sus inicios buscó el regreso a la forma pura. Ya en la segunda mitad del siglo, surgió el estilo herreriano o escurialense, que se caracterizaba por la línea diáfana y su austera desnudez. Y, por último, el estilo renacentista-mudéjar, que al mezclar rasgos árabes y europeos, creó una fisonomía inconfundiblemente española.
Mentalidad y formación en el Renacimiento
Pensando que tenía la capacidad para dominar todas las fuerzas de la naturaleza, el pensamiento renacentista puso al ser humano en el centro del universo. Pero si el hombre tenía la capacidad para dominar algunas cosas, algunas otras se le oponían. Por esa razón, el Renacimiento logró fundar una estética y una política plenamente humanas, pero no llegó a formular un sistema moral desvinculado de los presupuestos metafísico-religiosos. Esto quebró el propósito de conjunto que pretendía la cosmovisión renacentista y dejó la necesidad de encontrar la justificación de la vida humana y de la unidad subyacente a todas las formas de vida. Esa justificación sólo pudieron hallarla los hombres de esta época en la antigua noción de la Providencia trascendente, que vinculaba a la ética con la teología, pues la ciencia todavía estaba dominada por los puntos de vista medievales.
Al mismo tiempo que se despertaba un vivo interés por la naturaleza, a la que se planeó estudiar según un método basado en la observación y en la experimentación de los fenómenos naturales, se intensificaba un estudio de los textos platónicos que provocó una concepción mística de la naturaleza, manifestada, primeramente, a través de las matemáticas y más tarde en el cultivo generalizado de la magia natural. Las matemáticas permitieron una interpretación de la realidad que lo mismo abarcaba investigaciones científicas en el sentido actual que toda forma de ocultismo: desde el análisis cabalístico de las Sagradas Escrituras hasta el desarrollo de las proporciones armónicas que ofrecían “lecturas” de los misterios naturales. En las obras de los principales autores del siglo XVI, se encuentran entreveradas estas paradójicas explicaciones, que mezclan lo místico con lo científico para armonizar todo en una visión que incluía las fuerzas de la naturaleza con el sentido de la vida humana y con Dios.
Los hombres del siglo XVI vivían en un estado permanente de apertura hacia el milagro. Creían que los animales tenían capacidades para prever acontecimientos futuros y que las estatuas, mediante la modificación de sus propiedades materiales, podían anunciar hechos por venir. También creían en la realidad de la hechicería como causa de las enfermedades desconocidas, la alteración de ciertos fenómenos naturales y las pasiones amorosas, lo que dio como resultado la formación de tribunales especiales para juzgar a las brujas y la matanza de muchas personas inocentes.
La renovación cultural que impulsaron los humanistas del Renacimiento buscaba cambiar radicalmente a los seres humanos y por eso se preocuparon mucho por la educación. En algunas universidades europeas comenzó a llevarse a cabo una crítica de los textos científicos de la antigüedad que beneficiaría por igual a la filología y a la física del movimiento. Las facultades tradicionales como Derecho, Medicina y Teología siguieron funcionando, pero, a su lado, se abrieron otras dedicadas específicamente al estudio de las humanidades. En ellas, los maestros transmitían mucha pasión por el estudio a sus alumnos y éstos podían invertir más de diez horas diarias en un intenso trabajo intelectual que combinaba la asistencia a clases con el estudio, la lectura y la composición de textos en verso y prosa. Los estudios duraban seis años, al cabo de los cuales los alumnos defendían públicamente sus tesis para obtener el grado de doctores.
Uno de los principales frutos del nuevo modo de pensar fue el surgimiento, durante el siglo XVI, de una sociología que comenzó a describir y clasificar los fenómenos políticos y sociales mediante el establecimiento de las relaciones constantes y de los factores que determinaban su mutua transformación. Nicolás Maquiavelo, por ejemplo, buscó en sus obras la solución para los problemas de inestabilidad que aquejaban a Italia y que la hacían vulnerable al extranjero. Pretendió hallar las “leyes” que rigen el destino de los Estados. El humanista inglés Tomás Moro intentó mostrar, en su libro Utopía, cómo debía estructurarse una sociedad justa que promoviera la felicidad de sus pobladores. Partiendo de hechos históricos y geográficos casi universales, el escritor francés Juan Bodino delineó en su libro La República una teoría política que describía las formas de gobierno, la organización de la república y la manera en que debería funcionar la ley; inventó el método comparativo y la política experimental.
Esa aspiración a conocer y modificar la sociedad, ese «refugio en la utopía», partía de la idea –válida hasta nuestro siglo XXI– de que los valores promovidos por la sociedad estaban socavando la entereza moral de los seres humanos y su anhelo de una vida feliz.
Cronología del siglo XVI
1492
El Papa Inocencio VIII muere en Roma entre el 25 y 26 de julio. Para sucederlo, nombran Papa a Alejandro VI (Rodrigo de Borja o Borgia y Doms) en la noche del 10 de agosto. Su pontificado se caracterizará por un descuido del patrimonio espiritual de la Iglesia que conduce a la Reforma protestante.
El 3 de noviembre Carlos VIII de Francia concierta el Tratado de Paz de Etaples con Enrique VII de Inglaterra. Mediante este tratado, Enrique VII logra que se le reconozca como soberano y que se le dé una pensión más que generosa por abandonar los intereses de Inglaterra en la Bretaña francesa.
Granada, último emirato musulmán en España, se rinde el 2 de enero a los Reyes Católicos Fernando e Isabel. Boabdil entrega la Alhambra y el 6 del mismo mes los ejércitos cristianos entran en ella.
El 30 de abril los reyes de España nombran a Cristóbal Colón Almirante, Virrey y Gobernador de las islas y tierra firme que descubra. El 3 de agosto zarpa la flota de tres carabelas del puerto de Palos; el 12 de octubre a las dos de la madrugada divisan tierra; el mismo día desembarcan en la isla de Guanahaní (San Salvador); del 12 al 16 de octubre recorre las islas Lucayas (Bahamas); el 28 de octubre llega a Cuba; el 5 de diciembre llega a Haití.
El rencor popular por el éxito material y social de los judíos y conversos, la presión de poderosos grupos de cristianos viejos (del clero y de la aristocracia) y la ventaja económica para la Corona de despojar a los conversos de sus bienes determinan que los “Reyes Católicos” expulsen de España a los judíos mediante el edicto del 31 de marzo. Los que quieran permanecer deberán bautizarse o exiliarse antes de cuatro meses.
Un aldeano de Canyamás, llamado Juan, atenta contra la vida de Fernando, “El Católico”, cuando lo apuñala en el cuello el 7 de diciembre. Esto sucede durante la estancia del rey español en Barcelona y poco después el agresor es ejecutado.
El 6 de marzo nace en Valencia, Aragón, Juan Luis Vives, hijo de Luis Vives y Blanca March. Es quizá el más grande humanista español de la época, estudioso de Erasmo y destacado en pedagogía, filosofía y psicología.
El 20 de abril nace en Arezzo, Florencia, Pietro Aretino, poeta, prosista y dramaturgo, famoso en toda la Europa de la primera mitad del siglo XVI por sus insolentes ataques a los poderosos. Se llamará a sí mismo “El flagelo del príncipe”.
El 9 de abril muere Lorenzo de Médici, apodado “El Magnífico” por su sabia conducción de los asuntos políticos en Florencia y por su mecenazgo de artistas tan importantes como: Boticelli, Verocchio, Leonardo da Vinci y Miguel Ángel.
Se publican: el Diccionario latino-español (primer léxico bilingüe que contiene una lengua viva y que no será superado en ninguna lengua sino muchos años después: contiene 22,000 entradas) y la Gramática de la lengua castellana (obra pionera en el campo de las lenguas “vulgares” que se basa en los autores latinos pero que muestra una gran originalidad, ya que elige «en cada caso la solución más conveniente») de Antonio de Nebrija; en Sevilla, la Cárcel de amor (novela alegórica y sentimental, escrita en forma de cartas, que ensaya una visión global tanto de su tiempo cuanto del ser humano y que tiene un tono de gran elevación moral) de Diego de San Pedro.
1493
El 19 de agosto muere en Linz, actual territorio de Austria, el Emperador alemán Federico III. Lo sucede en el trono su hijo mayor, Maximiliano I, de 34 años. Maximiliano hará que su familia, los Habsburgo, dominen la historia de Europa durante el siglo XVI.
Sonni Baru es elegido Emperador de Songhai (Sudán) el 21 de enero con la aclamación del pueblo. Desde febrero, Mohamed I Askia trata de arrebatar el trono a Sonni; pero no es sino hasta el 12 de abril, que Mohamed vence en la Batalla de Anfao a las fierzas de Sonni, que el usurpador llega al poder y comienza a organizar el imperio.
El 23 de mayo se firma el Tratado de Senlis, en el que Carlos VIII reconoce a Maximiliano I y al hijo de éste, Felipe (futuro rey de España), la posesión de los Países Bajos del Franco Condado. A cambio, Felipe renuncia a sus derechos sobre el Ducado de Borgoña.
El Tratado de Barcelona se firma el 19 de enero: Carlos VIII cede el Rosellón y la Cerdaña, provincias de los Pirineos orientales, a España. Carlos VIII evita la guerra con España para concentrarse en su campaña contra Nápoles; por eso acepta los términos del Tratado de Barcelona.
El Papa Alejandro VI divide, el 4 de mayo, por la bula Inter Caetera Divina, los territorios americanos recién descubiertos entre España y Portugal.
En los últimos días de abril, Colón regresa a España. Su segundo viaje parte de Cádiz el 25 de septiembre; el 3 de noviembre llega a la isla Deseada y a Dominica (era domingo); el 4 de noviembre llega a Sta. María de Guadalupe; el 18 de noviembre llegan a La Española (Haití).
Entre el 10 y el 14 de noviembre nace en Einsiedeln (Suiza) Paracelso, nombre que a sí mismo se dio Theophrastus Bombastus von Hohenheim, hijo de un médico de la región.
Se publica en Sevilla el Laberinto del Duque de Cádiz de Juan de Padilla, largo poema alegórico escrito en el estilo de Dante Alighieri y de Juan de Mena.
1494
Carlos VIII, heredero de los angevinos (dinastía Anjou), decide hacer valer sus derechos sobre el reino de Nápoles. Para ello, reúne un brillante ejército que invade Italia en agosto y llega hasta Roma el 31 de diciembre.
El 7 de junio se pacta el Tratado de Tordesillas, mediante el cual portugueses y españoles se dividen los territorios recién descubiertos. En él, se sustituye la línea alejandrina por un meridiano que pasa a 370 leguas al occidente de las islas de Cabo Verde, con la reserva de que todas las tierras descubiertas por los navíos españoles a partir de las 250 leguas son posesión de España.
Se construye, en la actual isla de Haití, La Isabela, primera ciudad española en América. El 6 de enero Colón reparte los solares; se trazan plazas y calles y comienza la edificación. Todos trabajan arduamente, incluso Colón, que, por estar enfermo, interrumpe su diario (11 de diciembre de 1493 al 12 de marzo de 1494).
En agosto nace en Corregio, región de Módena, Antonio Allegri. Su padre, Pellegrino Allegri, es un comerciante que vive en Corregio. Antonio, uno de los más importantes pintores del Renacimiento, adopta el nombre de su ciudad natal, que es con el que se le conocerá desde entonces.
El 11 de agosto muere, en Brujas, Hans Memling, que será considerado como el más importante de los pintores flamencos de la Escuela de Brujas.
El 17 de noviembre muere Juan Pico de la Mirandola, filósofo italiano perseguido por sus supuestas herejías. Había sido absuelto en 1493 por Alejandro VI.
Aldo Manucio funda su imprenta en Venecia. De ella saldrán bellísimas ediciones de los autores grecolatinos, llamadas aldinas en su honor.
Se publica en Basilea Das Narrenschiff (La nave de los locos) de Sebastián Brant, largo poema satírico escrito en sonoros versos y lleno de provechosas enseñanzas morales para todas las clases sociales —que retrata fielmente— por significar una enmienda de sus vicios y de sus locuras. Este poema influirá en las obras de Thomas Murner (El gran loco luterano) y de Erasmo de Rotterdam (Elogio de la locura).
1495
El 22 de febrero Carlos VIII entra en Nápoles como triunfador. De vuelta a Francia, derrota, a principios julio, en Fornovo, al ejército de sus enemigos italianos y españoles; pero poco después pierde Nápoles: es vencido el 6 de julio en el puente de Tarso.
El 13 de febrero los Reyes Católicos, con el consentimiento del Papa Alejandro VI, encargan de manera oficial la reforma de las órdenes religiosas españolas al cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, quien impone estrictas medidas disciplinarias tendientes a acabar con la relajación moral de los sacerdotes y de las monjas.
El 31 de marzo se forma la Santa Liga entre Maximiliano I de Alemania, el Papa Alejandro VI, los Reyes Católicos de España y los reinos de Venecia y Milán. Sus fines son: la paz de toda la cristiandad, la conservación de la autoridad de la Santa Sede y la defensa y protección de los derechos del Sacro Imperio y de todos los estados confederados. Esta Liga debía durar 25 años.
El Rey de Portugal Juan II, apodado “El Perfecto”, muere el 25 de octubre. Lo sucede en el trono su primo Manuel I, “El Afortunado”, de 26 años, bajo cuyo reinado Portugal vivirá su época de oro.
El 7 de agosto, en la Dieta de Worms, se promulga la perpetua paz territorial y el ordenamiento del tribunal de la Cámara Imperial alemana. Se establece un impuesto específico para mantener dicha Cámara.
El 7 de diciembre muere en Tübingen, Würtemberg, Gabriel Biel, apodado ultimus scholasticorum (el último de los escolásticos), que había sido filósofo, economista y uno de los teólogos más destacados de la tardía Edad Media.
Hieronymus Bosch, “El Bosco”, termina El jardín de las delicias, pintura en forma de tríptico que muestra el paraíso terrestre con la creación de la mujer, de la tentación y de la caída. Las imágenes representan la sensualidad y los sueños que afligen a las personas que persiguen una vida de placeres. Toda la obra está sumida en un ambiente como de sueño (pesadilla).
Leonardo da Vinci comienza en la iglesia de Santa María delle Grazie, en Milán, su Última cena, obra cuya composición sólo puede calificarse de magistral por la sublime y acabada expresión del drama que vive cada uno de los personajes y que se manifiesta en los gestos (el carácter) de cada uno de los discípulos en contraste con el de Jesús.
1496
El 5 de marzo el Rey Enrique VII de Inglaterra otorga al navegante genovés John Cabot y a sus descendientes, mediante cédulas, el poder de descubrir nuevas tierras y de disfrutar el monopolio comercial de la mercancía hallada en ellas.
Los días 22 y 23 de septiembre se pacta en Windsor una Liga contra Francia. La firman el Papa Alejandro VI, el Emperador Maximiliano I, los Reyes Católicos, el Dux de Venecia, el Duque de Milán y Enrique VII.
Gonzalo Fernández de Córdova, llamado por Fernando II de Nápoles, derrota en Atella a los franceses en julio. Fernando II retoma el trono de Nápoles y se casa, pero muere poco después: el 7 de octubre. Su muerte repentina da lugar, nuevamente, a la disputa entre España y Francia por el trono de Nápoles.
Los últimos regentes nativos de Tenerife, los guanches, aceptan el dominio español el 29 de septiembre: después de años de lucha y derrotas, el capitán español Alfonso Fernández de Lugo logra conquistar la última de las Islas Canarias.
El 2 de diciembre el Papa Alejandro VI confirma el título honorario de “Reyes Católicos” a Fernando e Isabel, «Rey y Reina y de las Españas».
Los Reyes Católicos firman en Medina del Campo una provisión, fechada el 22 de junio, en la que perdonan las sentencias de quienes presten servicios por uno o dos años, dependiendo de la gravedad de sus delitos, en la isla de La Española.
El 22 de febrero se casan Felipe, “El Hermoso”, hijo de Maximilano I, con Juana, “La Loca”, hija de Fernando e Isabel de España. Así, la sucesión española pasa a la casa de los Habsburgo (de Austria).
Se termina la publicación de los Commentationes Joannis Pici Mirandulae (Tratados de Juan Pico de la Mirandola), primera recopilación de las obras del filósofo que une en su obra elementos aristotélicos y platónicos con la cábala, la magia y la escolástica medieval árabe, judaica y latina, todo dominado por un interés religioso que busca en la teología el más alto grado de sabiduría posible.
1497
Manuel I de Portugal quiere casarse con Isabel, la hija mayor de los Reyes Católicos. Para lograr esto se le obliga a “purificar” Portugal (hay muchos refugiados judíos que habían salido de España en 1492). Esta parece ser la causa de que los judíos sean expulsados de Portugal en octubre.
El 28 de octubre Juan, de Dinamarca y Noruega, obtiene una victoria sobre el sueco Sten Sture, “El Viejo”, en Brunkeberg. Esta victoria obliga a Sture a aceptar a Juan de Dinamarca como Rey de Suecia.
Juan Caboto (John Cabot) zarpa de Bristol en mayo. El lugar exacto al que llega en este primer viaje no se conoce, pero puede localizarse en el sur de Labrador, en Terranova o en la Isla de Cabo Bretón.
El 8 de julio Vasco de Gama sale de Lisboa hacia La India, por la ruta del cabo de Buena Esperanza, con 3 embarcaciones y 168 tripulantes.
Juan, el único hijo varón de los Reyes Católicos, se casa el 3 de abril con Margarita, hija del Emperador Maximiliano I. El 4 de octubre muere Juan y poco tiempo después Margarita da a luz un hijo muerto. Así termina la descendencia directa de los Reyes Católicos por la línea de los varones.
El 15 de febrero nace Felipe Melanchton (Philipp Schwartzerd) en Bretten. De sus padres, Georg Schwartzerd y Bárbara Reuter, hereda Felipe un sentimiento de piedad que nunca lo abandonará y que lo llevará a interesarse vivamente por la religión.
Nace en Augsburgo, Bavaria, Hans Holbein, “El Joven”, pintor y grabador que ilustrará el Elogio de la locura, de Erasmo de Rotterdam, y que pintará a los principales nobles ingleses de la época. Su padre, Hans Holbein, “El Viejo”, y su tío Segismundo gozan también de gran prestigio por ser maestros de la pintura gótica en Alemania.
El 4 de octubre muere en Pistoia, región de Florencia, Benozzo Gozzoli, orfebre y pintor renacentista cuya obra de madurez revela una novedosa atracción hacia la naturaleza por el realismo del paisaje y por el retrato minucioso de la figura humana.
Se publica Ars pulsandi musicalia instrumenta (Arte de pulsar los instrumentos musicales) de Fernando del Castillo, libro que constituye uno de los primeros tratados acerca de la interpretación musical que existen.
1498
Muere accidentalmente Carlos VIII de Francia el 7 de abril. Su viuda, la reina Ana de Bretaña, se viste de negro, el 18 del mismo mes, en señal de luto, e instituye así esta costumbre, que durará hasta el siglo XXI. Hereda el trono Luis XII, que pretende hacer valer sus derechos al milanesado aliándose con el Papa y con la ciudad de Venecia.
Cerca de París, Luis XII y Fernando, “El Católico”, representado en esta ocasión por unos embajadores, firman el 31 de julio un tratado de paz y de mutua ayuda en caso de ataque extranjero. Al parecer, también discuten la repartición de Nápoles.
En Florencia, el Papa fuerza la caída de Girolamo Savonarola, que muere ahorcado y quemado en la hoguera, el 23 de mayo, por intentar una regeneración de la moral y de la religión. Savonarola puede considerarse un antecesor de Lutero.
El 23 de agosto muere Isabel, la hija mayor de los Reyes Católicos, al dar a luz. Isabel se había casado el año anterior con Manuel I, Rey de Portugal.
Cristóbal Colón realiza su tercer viaje: 6 naves zarpan de Sanlúcar de Barrameda el 30 de mayo. El 2 de agosto divisa tierra continental (Venezuela), aunque Colón, creyendo que es una isla, la llama Isla Santa. El 5 de agosto pisan tierra firme; el 15 de agosto llega a una isla grande que bautiza Margarita.
El 3 de febrero Juan Caboto emprende su segundo viaje. Parte con 5 barcos y 200 hombres. Uno de los barcos se daña y llega a las costas de Irlanda. Parece que Cabot vuelve a llegar a territorio norteamericano, pero lo único seguro es que desaparece.
Vasco de Gama desembarca el 20 de mayo en Calicut, puerto que forma parte de la región de Madrás, en la costa de Malabar, India.
El 16 de septiembre muere, en Ávila, Tomás de Torquemada, fraile dominico que había sido confesor de Fernando, “El Católico”, y el primer gran inquisidor de España, cargo en el que se había caracterizado por su intransigencia religiosa.
Se publica Apocalypse (El Apocalípsis) de Alberto Durero, serie de quince grabados que su autor había tallado en madera y que ilustran un texto abreviado de la Revelación de San Juan. El libro tiene un éxito inmediato porque presenta, en visiones terroríficas, los horrores del día del Juicio Final y de los presagios que lo anunciarán. Nunca antes estas imágenes se habían plasmado tan poderosa e intensamente y sin duda se apoderan de la imaginación de las personas porque muchas de ellas esperan ver cumplidas estas profecías antes de que los alcance la muerte.
1499
Luis XII de Francia reclama el Ducado de Milán, cuya población vive oprimida por Ludovico Sforza, apodado “El Moro”. El rey francés, aliado con Venecia y los pobladores de Milán, conquista esta última en menos de un mes durante el verano. Ludovico se refugia con Maximiliano I.
El 8 de enero se casan Luis XII y Ana de Bretaña. En el contrato matrimonial queda asentado que la región de Bretaña será posesión del segundo hijo o de la hija mayor que nazca del matrimonio.
Alemania pelea una guerra contra la Confederación Suiza. A causa del fallido resultado de dicha guerra, Maximiliano I se ve forzado a reconocer la virtual independencia de la Confederación en la Paz de Basilea, firmada el 22 de septiembre.
El 18 de diciembre se sublevan los mudéjares del Albaicín, en Granada, como respuesta a la conversión forzosa que se propone llevar a cabo el cardenal Jiménez de Cisneros.
Con cuatro naves, Alonso de Ojeda, Juan de la Cosa y Américo Vespucio exploran el Golfo de Paria (Venezuela), descubren las pesquerías de perlas, las islas de Aruba, Bonaire y Curazao, el Golfo de Maracaibo y el Cabo de Vela. Esto había ocurrido desde fines de 1498 hasta el 5 de septiembre, en que desembarcan en Brasil.
Hernán Cortés estudia en la Universidad de Salamanca. Allí, aprende algo de latín y rudimentos legales. Permanece en ella dos años.
El 1° de octubre muere Marsilio Ficino, filósofo y académico italiano que había tratado de encontrar en las doctrinas de Platón el fundamento de la fe cristiana.
Alesso Baldovinetti muere en Florencia el 29 de agosto. Había sido un pintor cuya obra, aunque poco innovadora, ejemplifica el minucioso cuidado de la forma y la precisa utilización de la luz. Son notables los paisajes de fondo en sus frescos y sus bellísimos mosaicos en el bautisterio de Florencia y en la fachada de San Miniato.
Aparece en Burgos, editada por Fadrique Alemán, la que parece ser la primera edición de La Celestina, de Fernando de Rojas, tragicomedia dividida en 21 actos que cuenta cómo Calisto se enamora de Melibea y, al ser rechazado por ella, acude a la vieja Celestina, «maestra en el arte de componer amores». Después de muchas vicisitudes, Melibea se suicida porque Calisto se había matado al caer de una tapia. La Celestina es una obra prodigiosa cuya maestría literaria «consiste en la riqueza y diversidad de estilos, es decir, en la proteica capacidad para amoldar su técnica a las necesidades de cada situación».
1500
El 11 de noviembre se firma el Pacto de Granada. Luis XII y Fernando de Aragón acuerdan dividir el reino de Nápoles: la parte septentrional para Francia y la meridional para España. También acuerdan el destronamiento de Fadrique III (por aliarse al sultán de Turquía), el rechazo de Luis XII a los territorios de Rosellón y Cerdaña, y el rechazo del Rey Católico al Señorío de Montpellier.
En abril, Ludovico Sforza, “El Moro”, es capturado por los franceses mientras intenta huir disfrazado de suizo. Poco antes había intentado reconquistar Milán con un ejército de mercenarios suizos y alemanes.
El 1° de junio de este año jubilar, Alejandro VI anuncia una Cruzada contra los turcos y prescribe un diezmo general.
El 2 de julio se celebra en Alemania la Dieta de Augsburgo, que culmina la reforma del Sacro Imperio Romano Germánico.
Vicente Yáñez Pinzón llega a la costa de Cabo de Santo Agostinho; quizá rodea el Cabo de San Roque y luego vira al norte; descubre la entrada al Amazonas y llega hasta Costa Rica. Todo esto entre el 17 de noviembre de 1499 (ó enero de 1500), que parte del puerto de Palos, hasta el 30 de septiembre.
Carlos I de España nace el 24 de febrero en Gante, Bélgica. Hijo de Felipe de Habsburgo (llamado “El Hermoso”) y de Juana de Aragón y Castilla (llamada “La Loca”).
El 22 de abril Pedro Álvarez Cabral descubre Brasil. Es apoyado por Manuel I de Portugal, quien le da una flota de 13 barcos y le encarga que siga la misma ruta de Vasco de Gama hacia la India. Por error de navegación, llega a las costas de Brasil casi al mismo tiempo, aunque más al norte, que Vicente Yáñez Pinzón.
El 3 de noviembre nace Benvenuto Cellini en Florencia, el escultor que será más conocido por sus Memorias. Es hijo de un fabricante de instrumentos musicales.
Poco después de 1500 (no se sabe la fecha exacta), Peter Henlein, cerrajero de Nuremberg, inventa el reloj de bolsillo, que en la época era llamado “Huevo de Nuremberg”. Los primeros relojes se fabrican en Alemania y en Blois, Francia.
Aparece el Adagiorum Collectanea (Proverbios reunidos) de Erasmo de Rotterdam, que es una colección de casi ochocientos dichos proverbiales extraídos de autores latinos y explicados para quienes aspiran a escribir en elegante estilo latino.
1501
Por la Cédula Real del 3 de septiembre, los Reyes Católicos confieren el gobierno y justicia de las islas y tierra firme de Las Indias a Nicolás de Ovando, que sustituye a Francisco de Bobadilla.
La comunidad musulmana de Huéscar firma, el 26 de febrero, una capitulación ante los soberanos españoles. El 12 de octubre se ordena la quema de todos los libros relacionados con el Islam.
El 20 de mayo Joao da Nova descubre las islas de la Ascensión cuando va en una expedición con rumbo a la India.
Pedro Álvarez de Cabral, después haber llegado a la India y de haber realizado otras expediciones comerciales, regresa a Portugal el 23 de junio con sólo cuatro embarcaciones.
Es probablemente en este año cuando el poeta español Garcilaso o García Lasso, de la Vega, nace en Toledo, como segundo hijo de familia ilustre.
El 24 de septiembre nace en Pavía, Milán, Girolamo Cardano, médico y matemático que describirá clínicamente por primera vez la enfermedad del tifus, que formulará la teoría de las ecuaciones y que intuirá el cálculo de probabilidades.
El 17 de junio muere, en Torún, Juan I Alberto, Rey de Polonia y líder militar cuyo reinado había marcado el crecimiento del gobierno parlamentario en Polonia.
Sandro Boticelli termina su cuadro Natividad mística, que ocupa un lugar central en su evolución artística por la riqueza de los colores, por la mayor abstracción de las formas y por la mayor soltura en las pinceladas. La obra muestra la influencia de la teología de Girolamo Savonarola.
1502
Estallan las hostilidades entre franceses y españoles en Nápoles. Ni Luis XII ni Fernando, “El Católico”, están dispuestos a cumplir el Tratado de Granada, ya que ambos quieren Nápoles como posesión exclusiva. Por ello, la lucha comienza el 21 de septiembre en la ciudad de Trana.
Gonzalo Fernández de Córdova, “El Gran Capitán”, por órdenes del Rey Fernando, “El Católico”, desembarca en Tropea y somete en poco tiempo a las dos Calabrias. Tarento, la única que resiste el asedio español, es finalmente vencida el 1° de marzo.
Una Cédula Real, fechada el 12 de febrero, obliga a los mudéjares a escoger entre la conversión o el destierro. La mayoría elige la primera opción.
Nicolás de Ovando zarpa el 13 de febrero de Sanlúcar con la flota más grande enviada hasta entonces al Nuevo Mundo: 32 naves y 2 500 personas, muchas de ellas hidalgos. Llega a La Española el 15 de abril. Ovando obtiene un permiso para llevar esclavos negros (los primeros) a Las Indias. En La Española, es el fundador de La Encomienda.
El cuarto y último viaje de Cristóbal Colón: zarpa de Cádiz el 11 de mayo. El 15 de junio toca Martinica o Santa Lucía; en fechas posteriores, Dominica, Santa Cruz y San Juan (Puerto Rico); el 14 de agosto llega al Cabo de Honduras, llamado por él de las Caxinas; del 12 al 14 de septiembre explora el cabo de Gracias a Dios; el 2 de noviembre llega a Portobelo; el 23 de noviembre toca Nombre de Dios (Panamá).
El 15 de septiembre Moctezuma II, llamado “Xocoyotzin” para diferenciarlo del primero, se convierte en el noveno Emperador de México-Tenochtitlan.
En noviembre, el pintor Sandro Boticelli es acusado de sodomía, pero los cargos son, por lo que parece, falsos, pues se retiran.
El 1° de febrero muere en Bruselas Olivier de La Marche, cronista de Borgoña y poeta, quien, como historiador de la corte ducal, había sido un elocuente portavoz de la tradición caballeresca.
Se publica en Viena IV Libri Amorum (Amores) de Conrado Celtis, colección de poemas latinos que muestran abierta sensualidad y auténtica intensidad lírica, enmarcados en un elaborado armazón simbólico muy común en la época.
1503
El 18 de agosto muere en Roma el Papa Alejandro VI. El 22 de septiembre es elegido Papa Pío III (Francesco Todeschini Piccolomini), que muere poco después, el 18 de octubre. Julio II (Giuliano della Rovere) es elegido Papa en octubre.
El 10 de marzo nace, en Alcalá de Henares, Fernando, segundo hijo de Juana, “La Loca”, y de Felipe, “El Hermoso”. Fernando será Emperador de Alemania al morir su hermano Carlos V.
Gonzalo Fernández de Córdova, “El Gran Capitán”, vence el 27 de diciembre a las tropas francesas, en la Batalla de Garigliano, cuando lanza un sorpresivo ataque nocturno sobre ellas. El ejército español cruza el estuario inundado por medio de pontones en uno de los más crudos inviernos que se habían conocido en Italia.
La expedición que comanda Gonzalo Coelho zarpa el 10 de junio de Lisboa, se dirige hacia el Cabo Verde y explora la región de Sierra Leona en África.
Se funda la Casa de Contratación de Sevilla mediante las ordenanzas del 20 de enero, expedidas en Alcalá de Henares. Es al mismo tiempo un ministerio de comercio, un tribunal mercantil, una oficina de liquidación de comercio americano y una institución científica. Goza de amplias facultades para administrar las provincias ultramarinas.
El 14 de diciembre nace el futuro médico y astrólogo Nostradamus (también llamado Michel de Notredame) en Saint-Rémy, Francia.
El 17 de noviembre nace en Monticelli, Milán, “El Bronzino” (Agnolo di Cosimo), pintor florentino cuyos perfectos y elegantes retratos cortesanos de la época de los Médici son ejemplos sobresalientes del estilo manierista. Sus retratos (de los Médici, de Dante y Petrarca) influirán en el desarrollo del retrato cortesano del siglo XVII.
Piero di Lorenzo de Médici, hijo de Lorenzo, “El Magnífico”, muere ahogado en el río Garigliano el 28 de diciembre. Había reinado en Florencia durante dos años (1492-1494) y después había intentado retomar el trono mediante fallidas conspiraciones.
Leonardo da Vinci, en Florencia, comienza su Mona Lisa, pintura en la que trabajará durante 3 años, y que se convertirá en el ideal del retrato por alcanzar la cabal síntesis entre los rasgos y los gestos simbólicos de la persona retratada.
1504
El 3 de enero Francia pierde la guerra en Italia contra los españoles y Luis XII, temeroso de que España expulse a los franceses de los estados del norte de Italia, firma el 11 de febrero el Tratado de Lyon. Con este Tratado, el Rey francés renuncia a Nápoles (que cede a España) y restablece las relaciones comerciales con España.
El 26 de noviembre muere en el castillo de la Mota, situado en Medina del Campo, Isabel, “La Católica”. En su testamento manda que su cuerpo sea enterrado en la Alhambra, si su marido no dispone que sea en otro monasterio «de mis reinos»; quiere que sus funerales sean sencillos y que en lugar de gastar en lutos los asistentes inviertan mejor en ropa para los pobres.
Felipe de Hesse nace el 13 de noviembre en Marburgo, Alemania. Es hijo de Guillermo II, hombre culto, austero y experimentado soldado, y de la Duquesa Ana de Meckemburgo. Felipe será una de las más importantes figuras del protestantismo en Alemania durante el siglo XVI.
Filippino Lippi, el pintor del Renacimiento temprano que había formado parte de la escuela florentina y cuyas series de frescos influirán en los pintores toscanos manieristas del siglo XVI, muere el 18 de abril en Florencia, Italia.
El 6 de enero muere, en Ávila, Pedro Berruguete, el primer pintor y escultor renacentista español. Destaca dentro de su obra el gran retablo sobre la Historia de Santo Tomás de Aquino, paneles que se encuentran en el convento de Santo Tomás, en Ávila.
Miguel Ángel labra El David aprovechando un bloque de mármol desbastado varios años antes por Agostino di Duccio. Trabajará en él durante 18 meses.
Se publica Arcadia, de Jacopo Sannazzaro. Es una colección de poemas cortos, parte autobiográficos y parte alegóricos, en forma de diálogos o de soliloquios, que están enmarcados por la prosa narrativa. Los versos, estructurados en églogas, son sencillos y musicales; la prosa, elegante y rítmica.
Se publica Mundus Novus (Mundo Nuevo), libro en el que Américo Vespucio sostiene, en contra de la opinión de Cristóbal Colón, el carácter continental y no insular de las tierras firmes descubiertas. Esta obra, escrita con corrección y amenidad, se traducirá a todos los idiomas europeos y dará fuera de España más celebridad al nombre de Vespucio que al de Cristóbal Colón.
1505
Enrique VII concede privilegios a los Merchant Adventurers, compañía fundada hacia 1407 que establece un intercambio comercial con los Países Bajos y más tarde con el norte de Alemania. Inicialmente, la Compañía exportaba ropa de lana; para mediados del siglo XVI, controlarán las tres cuartas partes del comercio inglés.
Las Cédulas Reales del 15 y del 16 de septiembre ordenan el envío, a La Española, de esclavos negros y asnos pedidos por Nicolás de Ovando.
El 27 de octubre muere en Moscú Iván III, el gran Príncipe de Moscú que había unido, por la conquista o por la alianza voluntaria con los príncipes, los territorios de Ucrania y de Lituania, entre otros. Con él llega a su término la formación del gran estado ruso.
Franz von Taxis establece el primer correo de posta. Primero había servido como jefe de correos a Maximiliano I de Alemania (desde 1489); luego, a Felipe I de España (desde 1504). Von Taxis asegura el derecho de transportar correo privado y oficial a través del Sacro Imperio Romano y de España, por una cuota.
En abril, hay una cátedra vacante de gramática en la Universidad de Alcalá de Henares. Antonio de Nebrija se presenta como candidato y el 2 de mayo se le asigna dicha cátedra.
Gilg Tschudi, el humanista y erudito que escribirá una crónica de la historia de Suiza muy útil –aun siglos después– para la investigación, nace el 5 de febrero en Glarus.
El 13 de enero nace en Köln, Brandemburgo, Joaquín II Héctor, Elector de Brandemburgo que, mientras apoya por un lado al Emperador, tolerará que se imponga la Reforma en sus territorios y se opondrá a que el catolicismo se reinstaure.
Se publica Épitres de l’amant vert (Epístolas del amante verdadero) de Jean Lemaire de Belges, libro que contiene dos encantadoras e ingeniosas epístolas, escritas en versos ligeros, que describen la tristeza del loro de Margarita de Austria durante la ausencia de su ama.
1506
Alejandro I, Rey de Polonia, muere en Vilnius, Lituania, el 19 de agosto. Lo sucede en el trono su hermano Segismundo I, quien, por su amor al arte, promoverá la versión polaca del Renacimiento italiano.
Cristóbal Colón muere en Valladolid, a los 58 años de edad, el 21 de mayo, después de haber dictado su testamento. En sus últimos años, Colón había sufrido la privación de sus poderes en Las Indias, la prisión, la enfermedad y la frustración de sus planes.
El 18 de marzo Fernando, “El Católico”, se casa con Germaine de Foix, sobrina del Rey francés Luis XII. El propósito de Fernando con esta alianza es ganarse el apoyo de Francia y la perspectiva de tener un heredero para el trono de España.
Se comienza la reconstrucción de la Basílica de San Pedro, en Roma, bajo la dirección del arquitecto italiano Donato Bramante. El 18 de abril el Papa Julio II pone la primera piedra. El plan de Bramante es erigirla en forma de cruz griega.
George Buchanan, quien será el más importante de los humanistas escoceses, pedagogo y escritor durante la Reforma, nace en Killearn, región de Stirlingshire, en febrero. Su familia, aunque pobre, tenía nexos con las casas de los Albany y de los Lennox.
El 13 de septiembre muere, en Mantova, Andrea Mantegna, pintor y grabador que puede considerarse como el primer artista plenamente renacentista del norte de Italia. Una de sus mejores obras es la Camera degli Sposi (Habitación de los esposos), pintada en el Palazzo Ducale di Mantova. Su estilo es ecléctico y con frecuencia dramático.
Se publica el Amadís de Gaula, de Garcí Rodríguez de Montalvo, novela precursora del género caballeresco que pone de moda este género. Montalvo se inspira en las novelas del ciclo bretón, pero su obra tiene una gran originalidad y las aventuras del protagonista están narradas en un estilo que aúna pasión y vivacidad. Hay pasajes muy logrados en que la fiereza del héroe contrasta con la dulzura de su amada Oriana.
Se publica De Rudimentis Hebraicis (Sobre los rudimentos del hebreo), de Johannes Reuchlin, gramática y léxico que revoluciona los estudios sobre la lengua hebrea y que impulsa la investigación acerca del Antiguo Testamento.
1507
El cartógrafo alemán Martin Waldseemüller acepta la expresión de Nuevo Mundo propuesta por Américo Vespucio y propone llamarle América a esa región en su honor. Utiliza por primera vez este nombre en su mapamundi, publicado el 25 de abril en Saint Dié, Lorena; con el nombre de Cosmographiae introductio cum quibusdam geometriae ac astronomiae principiis ad eam rem necessariis (Introducción a la cosmografía, con algunos principios de geometría y de astronomía necesarios para el tema).
A causa de un levantamiento en Génova, Luis XII de Francia cruza los Alpes, somete a los rebeldes y se encuentra con Fernando, “El Católico”, en junio, en Savona (región de Liguria), para formar una nueva liga, que se formalizará en Cambray el año siguiente.
A Nicolás Maquiavelo se le encarga una misión diplomática en Piombino, en mayo. En agosto es enviado a Siena para informar al gobierno florentino de las relaciones que sostiene Pandolfo Petrucci con el papa y de la importancia del séquito que el Papa Julio II envía al Emperador Maximilano I.
El 1° de diciembre muere Felipe I de España, “El Hermoso”, a los 28 años. Corre el rumor de que ha sido envenenado por su suegro Fernando, “El Católico”, pero los médicos que realizan la autopsia no encuentran rastros de veneno en su cuerpo.
El 29 de julio muere en Lisboa el geógrafo alemán Martin Behaim (nacido el 6 de octubre de 1459 en Nuremberg), que había sido el constructor (entre 1490-92) del primer globo terráqueo de que se tiene noticia.
El 1° de octubre nace en Schleiden, Julich, Johannes Sturm, pedagogo alemán cuyo Gimnasio Latino en Estrasburgo se convierte en modelo para las escuelas secundarias protestantes durante La Reforma.
Gentile Bellini, el pintor que junto con otros artistas había fundado la escuela veneciana de pintura durante el Renacimiento, es enterrado el 23 de febrero en Venecia.
El holandés Diego Copín esculpe los monumentos funerarios de los Reyes Viejos y parte del retablo en la capilla mayor de la catedral de Toledo, obra de grandes dimensiones y de gran simbolismo teológico-bíblico, visible en su rica ornamentación.
1508
El 10 de diciembre firman la Liga de Cambray, Luis XII de Francia, Fernando de Aragón, el Papa Julio II y el emperador Maximiliano I. El propósito de esta Liga es invadir Venecia, el 1° de abril de 1509, para recobrar los territorios que los venecianos le habían quitado a los Estados Papales.
El sindicato de Amberes acuerda comprar todas las especias que puedan obtener los portugueses en Oriente. La ciudad entra en un período de rápido crecimiento, acumula una riqueza enorme pero no llega a ser el centro de la economía europea.
En la Universaltor cognitt orbis tabula (Tabla para conocer el otro mundo del orbe) que publica Johann Ruysch el 13 de agosto, Groenlandia y la región de Terranova aparecen como una península de la Gran Tartania. Lo curioso es que esta tabla tiene como finalidad expresa acabar con la confusión provocada por los descubrimientos del nuevo continente.
El 25 de julio se imparten las primeras clases en Alcalá de Henares, universidad que había sido fundada el 26 de febrero de 1498 por el cardenal Cisneros.
Andrea Palladio, quien será considerado el más grande arquitecto del siglo XVI en el norte de Italia, nace el 30 de noviembre en Padua, República de Venecia.
El 27 de mayo muere en Loches, Francia, Ludovico Sforza, “El Moro”, Duque de Milán que había sido un gobernante sensato y que será recordado, sobre todo, por haber sido el mecenas de Leonardo da Vinci.
Conrado Celtis, escritor alemán que será apodado “El Archihumanista” por su erudición, que había sido bibliotecario del Emperador Maximiliano I y el primer poeta laureado de Alemania por sus méritos en la lírica, muere el 4 de febrero en Viena.
Se publican las Obras completas de Alessandro Achillini, médico y filósofo defensor de las ideas de Guillermo de Occam así como partidario del averroísmo: corriente filosófica de estirpe árabe que postula la supremacía de la razón sobre la fe.
1509
Enrique VII de Inglaterra muere el 21 de abril en Richmond. Lo sucede su hijo, Enrique VIII, cuyo reinado verá nacer el Renacimiento inglés así como el rompimiento con la Iglesia Católica de Roma.
Francisco de Almeida había sido nombrado Virrey de la India en marzo de 1505. Cuando los árabes y sus aliados egipcios retan al poder portugués, Almeida quema y saquea sus puertos y derrota en febrero a su armada en el puerto de Diu.
El cardenal Jiménez de Cisneros dirige una expedición española al norte de África y se apodera de Orán. El 16 de mayo parte la flota y, al día siguiente llega a Orán y comienza a cañonear la ciudad, que se rinde en la noche del mismo día.
Juana, “La Loca”, se retira a la fortaleza de Tordesillas el 14 de febrero. En ella permanecerá sola y melancólica durante los últimos 46 años de su vida.
Por diciembre, Diego de Nicuesa zarpa de Santo Domingo con una flota de 5 embarcaciones y 650 hombres. A causa de unas tormentas, pierde varias embarcaciones y con sólo 100 sobrevivientes desembarca en Puerto de Dios (Panamá). De regreso a Santo Domingo se pierde y no se vuelve a saber más de él.
La Instrucción Real del 14 de agosto ordena a Diego Colón, gobernador de La Española, que se repartan con justicia los indios para enmendar las injusticias que se habían cometido allí en anteriores repartimientos.
El 10 de julio nace en Noyon el futuro reformador Juan Calvino. Es hijo de Gérard Cauvin, secretario del obispo, y de Jeanne Lefranc, hija de un mesonero.
Bernt Notke, el pintor, escultor y grabador que había sido uno de los principales artistas del este de Alemania durante el siglo XV, muere antes del 12 de mayo en Lübeck.
Erasmo de Rotterdam termina su Moriae Encomium (Elogio de la locura), obra maestra del humor y de la ironía en la que, con el mundo entero como escenario, la locura hace posibles todos los aspectos de la vida y de la sociedad.
Se publica The Tree of Commonwealth (El árbol del estado inglés), de Edmund Dudley. El libro, escrito por Dudley mientras está preso en la Torre de Londres, insiste en la puntual realización de los deberes cívicos en todos los niveles de la sociedad, ataca los abusos administrativos y apela a la moderación en el uso del poder Real.
1510
A causa de un tiroteo muere, el 1° de mayo, en el puerto de Table Bay (moderno Cape Town), Francisco de Almeida, que había sido soldado, explorador y el primer virrey portugués en La India.
Alfonso de Albuquerque, sucesor de Francisco de Almeida como Virrey portugués en Las Indias Orientales, se lanza en febrero, con una flota de 23 naves, contra Goa; ocupa la ciudad en marzo, pero es expulsado por el ejército musulmán en mayo. Finalmente ocupa la ciudad en noviembre.
Por las Ordenanzas Reales, fechadas el 15 de junio, se amplían las funciones de la Casa de Contratación de Sevilla: se le permite intervenir en las comunicaciones del Almirante para otorgarle la facultad de construir una casa de armas.
Edmund Dudley, ministro de Enrique VIII que había estado preso por cargos –nunca probados– de corrupción y fraude a la Corona, muere el 18 de agosto.
El 6 de octubre nace en Norwich, Norfolk, John Caius, humanista y médico cuya clásica narración de las enfermedades sudorosas en Inglaterra se considera una de las primeras historias acerca de una epidemia.
Santa Catalina de Génova, mística italiana admirada por su labor entre los pobres y los enfermos, muere el 15 de septiembre.
El 17 de mayo muere el pintor florentino Sandro Boticelli, autor de obras tan importantes como El nacimiento de Venus y La Primavera.
Matthias Grünewald, el gran pintor y arquitecto alemán, comienza el Retablo de Isenheim (terminado en 1516), obra que destaca por su desmesura, su frenético expresionismo y por el uso de la distorsión para retratar la pasión y el sufrimiento.
1511
El 5 de octubre los venecianos y los españoles se incorporan a la Liga Santa, llamada así por su otro miembro, el Papa Julio II. El fin aparente de la Liga es proteger a la Iglesia; el real, expulsar de Italia a los franceses.
Fernando, “El Católico”, da a conocer dos pragmáticas (nunca cumplidas) que ordenan la expulsión de los judíos y los conversos del reino de Nápoles antes del 1° de marzo.
El 20 de mayo se promulga un documento que regula el uso y la forma de los objetos que los moriscos pueden usar como armas; otro, del 10 de junio, regula todo lo referente a los libros árabes y al modo de sacrificar las reses. Estos documentos, más otros expedidos antes y después, revelan una política de represión en España.
Después de dejar un gobierno en Goa, Alfonso de Albuquerque se lanza a la conquista de Malaca, punto inmediato de distribución para las Islas de las Especias y otros puntos del Este. Toma el puerto el 15 de agosto. El Sultán de Malasia, Mahmud Shah, escapa a través de la península de Malaca hacia China para buscar ayuda en contra de los portugueses, pero no la encuentra.
Diego Colón había sido nombrado Gobernador de las Indias (1508). Pero, no contento con este cargo, reclama a la Corona y obtiene en mayo el nombramiento de Virrey de las Islas, sin ninguna mención a la Tierra Firme.
En La Española se funda la primera Audiencia de América, la de Santo Domingo, el 5 de octubre. Está presidida por el gobernador y capitán general, y comprende todas las Antillas, la costa de Tierra Firme, las gobernaciones de Venezuela, Nueva Andalucía, Río de la Hacha y la Guayana o provincia de El Dorado.
El gran cronista español Francisco López de Gómara nace en la mañana del domingo 2 de febrero, día de la Candelaria, en una aldea cerca de Soria.
Se publica en Augsburgo la segunda edición, aumentada, de Layenspiegel (El espejo yacente) de Ulrich Tengler, libro que trata acerca de la brujería y que intenta probar que los jueces seculares tienen el derecho de investigar la brujería y de castigar a las brujas basándose en el método de la Inquisición. Este libro tendrá mucha influencia.
1512
Tras la expulsión de los franceses de los territorios italianos, Génova recupera su independencia, los Sforza regresan a Milán y los Médici a Florencia. Julián de Médici, hermano del cardenal Juan, hace su entrada en Florencia el 1° de septiembre.
Presionado por Fernando, “El Católico”, el Papa Julio II promulga una bula, fechada el 21 de julio, en la que excomulga a los pobladores de Navarra por herejes y cismáticos. El pretexto es que habían participado en el Concilio de Pisa del año anterior.
Gastón de Foix, apodado “El Rayo de Italia” por su genio y bravura en la guerra, vence a los españoles, en la Batalla de Ravenna, el 11 de abril. El total de muertos se calcula entre 18 y 20 mil, incluido el general Gastón de Foix, Duque de Nemours.
Fernando de Aragón envía al Duque de Alba para que se apodere de Navarra, lo que logra en dos semanas de luchar contra los ejércitos franceses de Angulema, Montpensier y del Rey navarro, que huye a Francia con su esposa. El 21 de julio el Duque de Alba cruza la frontera navarra; el 23 llega a Pamplona, su capital, que se rinde el 25 a las fuerzas vencedoras.
La Ordenanza Real fechada el 20 de marzo manda que los asuntos entre mercaderes, maestres y marineros que van a Las Indias sean resueltos por los jueces de la Contratación para tener un mejor control del comercio con América.
El 26 de mayo muere, en Demótica, Bayaceto (Bayezid) II, sultán que había consolidado el poder otomano en los Balcanes, Asia Menor y el Este del Mediterráneo. Lo sucede en el trono su hijo Selim I.
Alonso de Zamora (uno de los traductores de La Biblia Políglota) inaugura el 4 de julio la enseñanza del hebreo en la universidad de Alcalá de Henares.
Es muy probable que en este año Gil Vicente haya escrito su farsa costumbrista Farsa dos físicos, obra en la que dos médicos son incapaces de curar a un clérigo enamorado. Es una sátira contra los médicos (por su falsa ciencia) y los clérigos (por su relajada moral) que «ha sido puesta a la par de las mejores de Molière».
1513
El 21 de febrero muere en Roma el Papa Julio II. El 18 de marzo es nombrado Papa León X (Giovanni de Médici), cuyo pontificado hará de Roma el centro de la cultura europea y del papado, un poder político de importancia dentro de Europa.
El Rey Juan muere el 20 de febrero en Alborg, Dinamarca. Cristian II lo sucede en el trono de Noruega y Dinamarca. Su reinado marca el fin de la Unión de Kalmar, tratado que había unido a Dinamarca, Suecia y Noruega desde 1397.
Aliados a Venecia, los franceses planean recobrar Milán. Por eso, el 5 de abril, el Papa León X concierta la Liga de las Malinas, con Enrique VIII, el Rey Católico y Maximilano I. Los franceses son derrotados por los suizos en Novara, el 6 de junio, y se retiran a su país.
El Emperador Maximiliano I y el Rey inglés Enrique VIII invaden Francia y vencen, el 16 de agosto, a la caballería francesa en la Batalla de Guinegate (“Batalla de las Espuelas”), llamada así porque los franceses huyen haciendo uso de sus espuelas.
En la Batalla de Flodden, Jacobo IV de Escocia pelea, el 9 de septiembre, con las tropas inglesas que lo rodean y le disparan con arcos y cañones. Los soldados escoceses se mantienen en la lucha durante toda la noche, pero al amanecer ven muerto a su Rey y emprenden la retirada después de haber sufrido muchísimas bajas.
El 1° de septiembre zarpa de Santa María hacia Acla, punto más estrecho del istmo de Panamá, la flota que comanda Vasco Núñez de Balboa. En tierra y acompañado por 90 hombres, marcha al sur a través de inhóspito terreno y cruza el istmo. El 25 de septiembre, de pie sobre un pico en lo alto de la cordillera, avista el océano Pacífico.
Juan Ponce de León descubre La Florida. En marzo, zarpa de San Germán (Puerto Rico) con tres carabelas; el 27 (domingo de Pascua Florida) avistan tierra; el 2 de abril desembarcan y toman posesión de la tierra con el nombre de La Florida.
Thomas Skelton escribe A Ballade of the Scottysshe Kynge (Balada sobre el Rey escocés), poema cortesano, en su mayor parte satírico, que ataca ferozmente a los enemigos del rey. Skelton escribe su poema después de la Batalla de Flodden.
1514
Alberto de Brandemburgo, Arzobispo de Maguncia, quiere obtener la aprobación (contraria a la ley de la Iglesia) del Papa León X para poseer más de una diócesis. Por eso, manda una gran aportación destinada a reconstruir la basílica de San Pedro. Esos fondos los obtiene prestados de los Fúcar y para pagarlos recurre a la venta de indulgencias. El promotor de esta venta es fray Juan Tetzel, comisario del arzobispo.
El sultán otomano Selim I lanza una gran campaña contra Ismael, el fundador de la dinastía Safari y Sha de Irán. Lo vence el 23 de agosto en la Batalla de Chaldirán. Esta victoria permite a los otomanos tener el control del este de Anatolia.
Claudia, la hija de Ana y de Luis XII de Francia, hereda la región de Bretaña cuando muere su madre. Cuatro meses después, el 18 de mayo, se casa con Francisco I de Francia. Cuando ambos se convierten en reyes de Francia (1515), Bretaña se anexa definitivamente a la corona francesa y pierde su independencia.
El 25 de julio llega al Darién, como gobernador y capitán general, Pedrarias Dávila. Lo acompaña como veedor y oficial real Gonzalo Fernández de Oviedo.
La Cédula Real fechada el 4 de abril manda a Esteban de Pasamonte que se lleven esclavas negras a Las Indias para que se casen con los esclavos negros que allí hay. Todo esto para que «den menos sospechas de alzamiento».
En diciembre nace en Bruselas, Andreas Vesalius, médico que revolucionará el estudio de la biología y la práctica de la medicina al describir minuciosamente la anatomía humana, basándose en sus propias disecciones.
Ana de Bretaña, que dos veces había sido Reina Consorte de Francia y que había dedicado su vida a conservar la autonomía de Bretaña dentro de Francia, muere el 9 de enero en Blois.
El 11 de abril muere en Roma Donato Bramante, el arquitecto que había introducido el estilo renacentista en la arquitectura y que había sido el director en las obras de la catedral de San Pedro, en Roma.
Nicolás Maquiavelo escribe De Principatibus (El Príncipe), libro que funda la teoría política moderna al explicar con lujo de detalles cómo debe el gobernante establecer y mantener el poder mediante toda clase de actos desleales, que se justifican, según Maquiavelo, por las traiciones y la debilidad de los gobernados.
1515
Francisco I sucede al Rey Luis XII en el trono de Francia el 1° de enero. Aliado con Venecia, Francisco I emprende una campaña militar contra Milán. En la villa de Marignano, a unos 16 kilómetros al sureste de Milán, se libra la batalla entre las fuerzas de Francisco I y las fuerzas aliadas de Suiza (de Massimiliano Sforza) y del papa. La batalla comienza el 13 de septiembre, más o menos a medianoche, y termina ocho horas después, el 14, con la victoria del Rey francés.
A raíz de la Batalla de Marignano, los franceses recuperan Milán y firman con los suizos (Confederación Suiza) el Tratado de Paz de Ginebra el 7 de noviembre. Francisco I paga a muchos de los soldados suizos que ocupan el norte de Italia para que se alejen de allí. Hecho esto, las tropas francesas invaden Piamonte.
En diciembre, Thomas Wolsey es nombrado canciller de Inglaterra, puesto en el que, a causa de la confianza que le tiene el rey, disfrutará de un poder que no había tenido ningún ministro de la Corona desde Tomás Becket.
Entre el 1° y el 2 de diciembre muere en Granada Gonzalo Fernández de Córdova, apodado “El Gran Capitán”, militar español que había ganado mucho prestigio por sus exitosas campañas en el sur de Italia.
El 8 de octubre Juan Díaz de Solís zarpa de Sanlúcar de Barrameda con tres embarcaciones, una tripulación de 70 hombres y provisiones para dos años y medio. Va a explorar el sur del continente americano.
Felipe Neri, uno de los grandes místicos de la Contrarreforma, fundador de la Congregación del Oratorio y que será canonizado, nace el 21 de julio en Florencia.
El 1° de julio muere en Roma Fra Giocondo, el humanista, arquitecto e ingeniero italiano cuyos diseños y obras escritas habían señalado la transición en la arquitectura del temprano al tardío Renacimiento.
Aldo Manucio, “El Viejo”, el más importante de los editores europeos que había iniciado una dinastía al organizar su Imprenta Aldina, muere el 6 de febrero en Venecia.
Se publica La Monarchie de France (La monarquía francesa) de Claude de Seyssel, libro que muestra cómo debe actuar el nuevo Rey de Francia, Francisco I, para preservar la armonía social.
1516
El sultán otomano Selim I derrota a los mamelucos en la Batalla de Marj Dabiq, al norte de Aleppo, el 24 de agosto. Poco después toma toda Siria.
En Noyón, Francia, se firma el 13 de agosto un tratado de paz entre Francisco I de Francia, Carlos I de España y Maximiliano I de Alemania, que concluye con las guerras que habían surgido de la Liga de Cambray.
El 13 de marzo muere en Buda el Rey Vladislao II de Hungría. Lo sucede en el trono su hijo Luis II, de 9 años, que es el último en reinar sobre toda Hungría antes de que los turcos conquisten gran parte del territorio.
El Tratado de Friburgo, firmado el 29 de noviembre, sella una paz perpetua entre Francia y los cantones suizos. Para esta “paz perpetua”, los suizos aceptan dinero y ventajas económicas a cambio de renunciar a sus demandas sobre Milán; pero conservan las regiones de Bellinzona, Lugano, Locarno y la Valtelina.
El primer gueto en sentido estricto, es decir, el barrio cerrado desde la puesta hasta la salida del sol, data de este año, en que los judíos emigrados de España y de Francia, residentes en Italia, son incomunicados de este modo en Venecia. Se les ponen, además, observadores cristianos como vigías.
En los últimos momentos de su vida, el Rey Fernando, “El Católico”, se confiesa con el fraile dominico Tomás de Matienzo, recibe el Viático, oye el dictamen del Licenciado Zapata y del Doctor Carvajal sobre la gobernación de los reinos, ordena la redacción de su testamento y de una carta para su nieto Carlos; pide la extremaunción el 22 de enero y muere el miércoles 23 del mismo mes.
Juan Díaz de Solís llega en febrero al estuario del Río de la Plata, que él llama Mar Dulce; navega por el río Uruguay y desembarca en su banco este. Allí, él y los que habían desembarcado, son atacados y luego devorados por los indios Charrúa.
El 26 de marzo nace, en Zürich, Conrad Gesner, físico y naturalista que realizará algunas de las primeras compilaciones sistemáticas de información sobre plantas y animales.
Hieronymus Bosch, “El Bosco”, el original pintor de la Edad Media cuya obra revela un estilo individual y complejo (notable por sus figuras macabras) que anticipa en varios siglos al Surrealismo, muere el 9 de agosto en Hertogenbosch.
Se publican: en Lovaina, la Utopía, de Tomás Moro (“El pequeño libro dorado” que describe una ciudad-estado laica y socialista en la que las instituciones están regidas por la razón) y, en Ferrara, el poema épico-caballeresco Orlando furioso, de Ludovico Ariosto. También se publica el Tractatus de inmortalitate animae (Tratado sobre la inmortalidad del alma), de Pietro Pomponazzi, libro atacado, pero nunca oficialmente condenado, que sostiene que la inmortalidad del alma individual no puede ser demostrada sobre la base de la filosofía aristotélica o por la razón: es, pues, necesario un acto de fe.
1517
El turco Selim I lucha contra los mamelucos la Batalla de Raydaniyah, cerca del Cairo, el 22 de enero. Después de vencerlos impone un gobernador otomano: Khair Bey.
Martín Lutero fija sus 95 tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg el 31 de octubre. Las Tesis son una llamada al orden en nombre de Dios. Dice Lutero: «Mi finalidad es menos incriminar sus clamores (pues no los he oído) que destruir las imaginaciones erróneas que hacen nacer en el espíritu de los auditores».
En enero, el Papa León X dispensa a Erasmo de Rotterdam de la vida conventual y de llevar puesto el hábito. El 9 de abril obtiene formalmente las dispensas, de manos de su amigo Andreas Ammonio, representante del Papa, en la capilla de San Esteban de Westminster. De este modo, conserva la libertad para vivir su vocación: la escritura.
El 19 de septiembre llega a España, por el puerto de Tazones, Carlos, el futuro Rey de España. El cardenal Cisneros lo había mandado llamar en numerosas ocasiones.
El 8 de febrero sale la expedición de Francisco Hernández de Córdova del puerto de Ajaruco, Cuba. El 4 de marzo ven a los primeros indígenas en piraguas; Cabo Catoche luchan por primera vez con los indios; 15 días después de navegar, llegan a Campeche, luego a Champotón, La Florida y regresan a La Habana.
El 8 de noviembre muere en Roa el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, reformador de la Iglesia española y regente en dos ocasiones del gobierno de España.
Fra Bartolommeo (Baccio della Porta), el pintor que había sido el mejor exponente del idealismo clásico en el estilo monumental del alto Renacimiento de la Florencia de principios del siglo XVI, muere el 31 de octubre.
Con un costo de 50 000 escudos de oro e imprimida en menos de cinco años por Arnao Guillén de Brocar, queda finalizada la impresión de La Biblia Políglota el 10 de julio. Es la obra cumbre del Renacimiento español y consta de seis volúmenes en folio: los primeros cuatro, en griego, latín y hebreo, contienen el Antiguo Testamento; los siguientes dos abarcan el Nuevo Testamento en textos griego y latino. La obra cuenta con índices onomásticos, vocabulario y un compendio de gramática hebrea.
1518
Martín Lutero comparece ante el cardenal dominico Cayetano, entre el 12 y el 14 de octubre, en Augsburgo. El cardenal le informa a Lutero que el Papa espera tres cosas de él: que se arrepienta y se retracte de sus errores, que no vuelva a enseñarlos a nadie y que no haga nada para perturbar la paz de la Iglesia.
De los 50 000 habitantes de Valcamónica, son sospechosos de practicar la brujería al menos 5 000. Un caballero veneciano escribe, el 24 de junio, que los jueces locales han quemado a muchas personas. Por esa razón, el senado de Venecia ordena en septiembre que los acusados se envíen allá para ser juzgados.
Preocupado por la práctica indiscriminada de la medicina, Thomas Linacre obtiene de Enrique VIII la patente para formar una institución en la que un cuerpo fijo de médicos tenga el poder para decidir quién debe practicar la medicina en Inglaterra. Dicha institución es el Royal College of Physicians of London.
Carlos V otorga al flamenco Laurent de Gouvenot una licencia, fechada el 18 de agosto, para tomar 4 000 esclavos de África y, sin pasarlos por el registro de Sevilla para pagar los correspondientes derechos, llevarlos a Las Indias.
El proceso judicial por cargos de alta traición (crimen de lesa majestad) contra Filiberto Berthelier se inicia el 16 de marzo. Berthelier había formado los Infantes de Ginebra, liga de patriotas que luchaban contra el Duque de Saboya, Carlos III, para mantener la independencia de Ginebra.
El 8 de abril sale de Santiago de Cuba la expedición de Juan de Grijalva con 4 navíos y 240 hombres. El 18 llegan a la isla de Cozumel; el 26, a Champotón. Sigue el recorrido por Términos, Tabasco y Coatzacoalcos. En junio, llegan a San Juan de Ulúa. Después, recorren la costa por Tuxtla hasta Tuxpan. Regresan a Coatzacoalcos y luego a Cuba.
El 16 de agosto muere en Saint-Quentin, Francia, Loyset Compère, importante músico de la escuela franco-flamenca que había destacado por el uso del contrapunto en sus composiciones sacras, sobre todo los motetes.
Se publica La Mandragola (La Mandrágora), de Nicolás Maquiavelo, que es la primera obra literaria europea que combina la perfecta construcción teatral con personajes de “carne y hueso”, y en la que la sátira, dirigida principalmente contra la corrupción de la burguesía y del clero, se expresa en brillantes diálogos.
1519
El 12 de enero muere en Wels el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Maximilano I. Luchan por la Corona alemana Carlos I de España y Francisco I de Francia. Gana Carlos y es nombrado Emperador.
Jacobo Fúcar otorga un crédito para los gastos de la elección de Carlos V. De los 852 000 florines holandeses que se requieren, Fúcar consigue 544 000. El pago será realizado por el Maestrazgo: las 3 órdenes de caballería más importantes de España.
No obstante haber sido absuelto por los comités ciudadanos, Filiberto Berthelier es ejecutado en Ginebra el 23 de agosto. Su juicio había comenzado el año anterior.
El 20 de septiembre zarpa de Sanlúcar de Barrameda la expedición que dirige Fernando de Magallanes. Lleva 270 hombres de varias nacionalidades. Llegan a Tenerife el 26 de septiembre; el 3 de octubre salen con rumbo a Brasil; el 29 de octubre están cerca del Cabo de San Agustín y el 13 de diciembre llegan al Río de la Plata.
Hernán Cortés sale de Cuba en febrero (11/18), recibe a la Malinche en Tabasco (15 de abril), funda Veracruz en el principio de su expedición por México (22 de abril) y redacta la primera de sus Cartas de relación (10 de julio) y otros documentos.
Alonso de Pineda explora las costas del Golfo de México, desde La Florida hasta Tampico; Bartolomé Hurtado explora Costa Rica; Gaspar de Espinosa, que actúa por órdenes de Pedrarias Dávila, funda la ciudad de Panamá el 15 de agosto.
Se introduce en Europa el grano de café, procedente de Arabia.
El 2 de mayo muere Leonardo da Vinci en el castillo de Cloux. Leonardo había destacado sobre todo como pintor, pero es también inventor y uno de los más grandes genios de todos los tiempos por la versátil y amplia gama de sus talentos.
Se publica In pseudo-dialecticos (Contra los pseudodialécticos) de Juan Luis Vives, libro que critica la filosofía escolástica por el lenguaje (latín) intrincado y estéril que utiliza. Promueve, en cambio, una enseñanza eficaz en lenguas vernáculas.
1520
El 15 de junio el papa declara hereje a Lutero. El 10 de diciembre, Lutero quema la bula papal en que se le condena (la Exsurge).
Los días 8 y 9 de noviembre Cristian II, Rey de Dinamarca que había invadido Suecia, ordena la ejecución masiva de nobles suecos. Los acusan de herejes. A este suceso se le conoce como “El Baño de Sangre de Estocolmo”.
Se sublevan las comunidades castellanas contra Carlos V. Los comuneros luchan por los derechos de los nobles y de los municipios; en lo religioso, por un catolicismo español. El movimiento se inicia en Toledo y Segovia; después se unen otras ciudades. Para definir el rumbo de su movimiento, los comuneros organizan la Junta Santa el 29 de julio. El Rey Carlos I otorga a sus representantes poderes para hacer la guerra el 17 de noviembre. Ninguno de los bandos está muy dispuesto a pelear.
A principios de mayo llega la expedición de Pánfilo de Narváez a costas mexicanas. A finales del mes (27/28) es vencido y capturado por las tropas de Cortés.
A causa del debilitamiento y merma de las tropas españolas, Cortés decide abandonar la Ciudad de México la noche del 30 de junio. Hacia la media noche, con lluvia, truenos y granizo, comienza la retirada por la calzada de Tlacopan. La ciudad duerme, pero una mujer insomne da la voz de alarma y la lucha comienza. Los muertos son muchos y el oro que llevan los españoles acaba hundido en la laguna: es la “Noche Triste”.
Fernando de Magallanes, portugués al servicio de Carlos V, rodea el Cabo Vírgenes el 21 de octubre; el 28 de noviembre Trinidad, Concepción y Victoria entran en el Mar del Sur (Pacífico). Durante el viaje, torturados por el hambre y la sed, llegan a comerse el cuero de sus armaduras. Hasta el 18 de diciembre navegan por la costa de Chile, después viran hacia el noroeste.
William Cecil nace el 13 de septiembre en Bourne, Inglaterra. El padre y el abuelo de Cecil habían obtenido poder y riqueza por los servicios prestados a la familia Tudor y por sus matrimonios con mujeres de alcurnia. William llegará a ser el principal consejero de la Reina Isabel I.
El 6 de abril muere, en Roma, Rafael Sanzio, uno de los supremos pintores del Renacimiento italiano, cuya obra será admirada por la flexibilidad de sus formas, por la naturalidad de su composición y por su grandiosa visión de lo humano, heredada del Neoplatonismo. Su estilo es fácil y suave, muy seductor.
Pietro Pomponazzi escribe De Naturalium Effectuum Causis, sive de Incantationibus (Acerca de las causas de los efectos naturales o de los encantamientos), libro que propone una explicación natural para todos los fenómenos supuestamente milagrosos, con el objeto de combatir las supersticiones; pero el autor termina aceptando ciertas verdades de Las Escrituras, aunque contradigan al mismo Aristóteles, y se somete humildemente a la doctrina de la Iglesia.
1521
El 1° de diciembre muere en Roma el Papa León X.
Federico III, “El Sabio”, Elector de Sajonia, negocia con Carlos V la celebración de una Dieta para que Martín Lutero sea escuchado. El 17 de abril, Lutero comparece en la Dieta de Worms y admite que los libros presentados en el tribunal son suyos, pero se niega a repudiarlos; huye y se refugia en Wartburg. En mayo, la Dieta emite un Edicto que declara prófugo y hereje a Lutero, y prohíbe sus libros.
El nuevo Sultán Otomano, Solimán I, envía al Rey Luis II de Hungría una petición de tributo. Luis se niega y Solimán marcha hacia Belgrado y la conquista.
Francisco I de Francia solicita a Carlos V que restituya a Juan de Labrit en Navarra y que la mitad de Nápoles sea devuelta a Francia. Carlos aplaza la respuesta. Los franceses entran casi sin resistencia en Navarra y la ocupan en pocos días. Las fuerzas de Carlos V acuden al llano de Quirós y allí vencen a los franceses el 30 de julio.
Según parece, Esteban Gómez y los tripulantes del navío San Antón se separan de la expedición de Fernando de Magallanes (por desavenencias con éste) en el estrecho y al virar al norte descubren y exploran las islas Malvinas.
El 30 de mayo las tropas españolas sitian la Ciudad de México. El sitio concluye el 13 de agosto con la captura de Cuauhtémoc y la rendición de México-Tenochtitlan.
Pedro Canisio, el erudito jesuita que llegará a ser doctor de la Iglesia, un fuerte opositor del protestantismo y, finalmente, santo, nace el 8 de mayo en Nimega.
Sebastian Brant, el humanista alemán, muere en Estrasburgo el 10 de mayo. Había sido sobre todo un poeta cuyas sátiras de la sociedad buscaban el mejoramiento de sus contemporáneos, de la Iglesia y del Imperio.
Se termina la publicación de los Annales Boiorum (Anales de Bavaria) de Johannes Turmair, mejor conocido como Aventino, obra que muestra un claro anticlericalismo y una abierta lealtad al Sacro Imperio Romano. Aventino nunca acepta del todo el protestantismo, pero su simpatía por los reformadores y su desacuerdo con el encierro monástico lo llevarán a la cárcel años después (1528).
1522
El 9 de enero es elegido Papa Adriano VI (Adrian Florensz Boeyens), que es el único papa holandés y el último no nacido en Italia hasta la elección, más de cuatro siglos después, del polaco Juan Pablo II.
Los ejércitos otomanos comienzan el sitio de la isla de Rodas el 26 de junio. Como gran maestre de los 600 hospitalarios que custodian la isla está Felipe Villiers de L’Isle-Adam. El 28 de agosto Solimán I llega a la costa de Rodas con tropas de repuesto. Después de valerosa y prolongada defensa, de L’Isle-Adam acepta, el 10 de diciembre, la capitulación honrosa que propone el Sultán.
El 27 de abril las fuerzas del emperador Carlos V, de españoles y alemanes, vencen a los aliados franco-suizos en la Batalla de la Bicoca, cerca de Monza. Los franceses se retiran dejando 10 000 muertos en el campo y Francisco I pierde Milán y Génova.
Una Cédula Real, fechada el 13 de febrero, dispone que las naos para viajar de España a Las Indias tengan un porte de entre 100 y 270 toneladas y que tengan un número determinado de tripulantes, cañones, armas y municiones para la defensa de los viajeros y de la carga.
Ulrico Zuinglio, coadjutor de la catedral de Zürich, mezcla en sus sermones el análisis bíblico con el ataque a los abusos corrientes de la Iglesia. Muy pronto, su discurso deriva hacia una radical doctrina teológica que pretende fundar un nuevo orden: es el principio de la Reforma en Suiza.
El 7 de septiembre Juan Sebastián Elcano, al mando de uno de los barcos de la exploración de Magallanes, la Victoria, regresa a España, con 18 sobrevivientes, después de haber navegado alrededor del mundo por primera vez. Carlos V lo premia con un escudo de armas y una pensión anual vitalicia de 500 ducados.
Ludovico Ferrari, el primer matemático en hallar una solución algebraica para las ecuaciones bicuádricas, nace el 2 de febrero en Bolonia, Estados Papales.
El 6 de junio muere en Bad Liebenzell, Alemania, Johannes Reuchlin, uno de los mejores académicos especializados en estudios clásicos de esta época. Había sido un pionero en el estudio científico del griego clásico y del hebreo.
Se publica Von dem grossen lutherrischen (El gran loco luterano) de Thomas Murner, poema satírico de incisiva ponzoña e ingenio picante que, en un estilo rudo y con una clara intención moral, ataca alegóricamente y sin piedad a Martín Lutero, enemigo de Murner. El poema muestra el clima de enfrentamiento espiritual que mantiene en bandos irreconciliables al pueblo alemán.
1523
El 14 de septiembre muere en Roma Adriano VI. Es elegido Papa Clemente VII (Giulio de Médici), que se caracterizará durante su pontificado por ser una figura de políticas débiles y vacilantes: apoyará unas veces a Francisco I de Francia y, otras, al Emperador Carlos V mientras intenta mantener el control de Italia.
Se celebran en la ciudad de Zürich dos debates entre los partidarios de la Reforma: en el primero, celebrado el 1° de enero, se discute el celibato del clero y se planea la fundación de un seminario para formar pastores; en el segundo, del 26 al 28 de octubre, se discute si se han de quitar o no las imágenes religiosas de las iglesias. En ambos debates son figuras centrales Ulrico Zuinglio y Sebastian Hofmeister.
Termina la Unión de Kalmar que, desde 1397, aglutinaba a Suecia, Noruega y Dinamarca bajo el mando de un solo rey. Suecia se independiza y elige a Gustavo I, Vasa, por Rey; Noruega pasa a ser una provincia danesa.
El 1° de enero se funda el Consejo de Hacienda en España a causa del aumento en las rentas por las remesas llegadas de Las Indias y por los bienes que producen los Maestrazgos. Esta institución muestra una tendencia centralizadora en la economía.
En mayo, Hernán Cortés recibe la Cédula Real que lo nombra capitán general, gobernador y justicia mayor de la Nueva España.
Por orden real, fechada el 11 de mayo, se ordena el establecimiento de tres casas de moneda en América: una en el Potosí, América del Sur; otra en Santa Fe, Nueva Granada; y la última en la Ciudad de México.
El 30 de agosto llegan a San Juan de Ulúa los tres primeros misioneros de México: fray Juan de Tecto (Van der Tacht), fray Juan de Aora (Van der Auwera) y fray Pedro de Gante (Van der Moore). Los tres son franciscanos y de origen flamenco.
El 16 de octubre muere en Cortona, Florencia, Luca Signorelli, pintor de los frescos El fin del mundo y El Juicio Final de la capilla de San Brizio en la catedral de Orvieto. Estos frescos servirán de inspiración a Miguel Ángel por su calidad y fuerza expresiva.
Juan Luis Vives escribe De ratione studii puerilis (Sobre el método correcto de instrucción para niños), carta que envía a su protectora, la Reina Catalina de Inglaterra, y en la que esboza un pequeño tratado sobre la formación de la princesa María. Incluye preceptos breves y precisos acerca de la lectura y de la escritura.
1524
En agosto comienzan las sublevaciones en el sur de la Selva Negra alemana por parte de campesinos que quieren más libertad y menos pago de impuestos.
Carlos V constituye formalmente el Consejo de Indias el 1° de agosto. Su propósito es regular la administración de las colonias españolas en América. Ejerce suprema jurisdicción sobre todo el continente y sus pobladores, y tiene como obligación propia cuidar el bienestar de los indios.
El 14 de noviembre Francisco Pizarro sale de Panamá en dirección al sur con un navío y unos 100 hombres, aparte de sus servidores indios. En este primer viaje toca la isla de las Perlas.
El contingente que dirige Pedro de Alvarado llega el 24 de julio a Almolonga (sitio del agua brotante), donde acampa. Allí funda la villa de Santiago de los Caballeros de Guatemala, que se erige en ciudad el 30 del mismo mes.
En enero, Giovanni da Verrazzano, navegante italiano al servicio de Francia, zarpa para explorar el norte del continente americano. En marzo, llega a Cabo de Miedo; luego navega hacia el norte. Se cree que es el primer europeo en avistar las bahías de Nueva York y de Narragansett. El 8 de julio regresa a Francia con las noticias de lo descubierto y esto da pie a Francisco I para reclamar posesiones en América.
El 13 ó 14 de mayo llega a Veracruz el grupo de los doce franciscanos, primeros evangelizadores de México: Martín de Valencia (superior), Francisco de Soto, Martín de Jesús o de la Coruña, Juan Juárez, Antonio de Ciudad Rodrigo, Toribio Benavente “Motolinía”, García de Cisneros, Luis de Fuensalida, Juan de Ribas, Francisco Jiménez, Andrés de Córdova y Juan de Palos.
Al enterarse Hernán Cortés de que Cristóbal de Olid, capitán a quien había enviado a explorar y poblar las Hibueras, está en tratos con su enemigo Diego Velázquez para traicionarlo, decide ir por él y castigarlo. La desastrosa expedición parte de la Ciudad de México el 12 de octubre y marca el principio de la caída de Cortés.
El 11 de septiembre nace, en La Possonnière, Pierre de Ronsard, poeta que perfeccionará el verso alejandrino francés (de doce sílabas) y que será considerado en su tiempo como el “príncipe de los poetas”.
Joaquín Patinir, el primer pintor occidental conocido que había convertido el paisaje en protagonista de sus cuadros, muere el 5 de octubre en Amberes, Países Bajos.
Se publican las Mémoires (Memorias) del político francés Philippe de Commynes, libro que revela a un escritor de gran talento (uno de los mejores historiadores de la Edad Media) por su sutileza psicológica, por su sentido de lo pintoresco y por lo vívido de su narración. El libro marca una clara distancia con respecto a la época de las crónicas y abarca sobre todo el reinado de Luis XII, aunque también, en parte, el de Carlos VIII.
1525
El 24 de febrero, en la Batalla de Pavía, triunfan los ejércitos hispano-alemanes sobre Francisco I de Francia, que había vuelto a invadir Milán y había enviado tropas a Nápoles. Después de la batalla, Francisco I es capturado y Carlos V ordena a sus oficiales que traten bien al prisionero.
El 5 de mayo muere en Lochau Federico III, “El Sabio”, Elector de Sajonia, que había sido protector de Lutero (lo acoge en Wartburg) y de artistas como Alberto Durero y Lucas Cranach, “El Viejo”. Como no tiene descendencia, lo sucede su hermano Juan, apodado “El Constante”, que forma alianzas entre los príncipes luteranos para combatir a Carlos V.
Martín Lutero se casa con la ex monja Catalina von Bora, el 13 de junio, que había escapado de un convento cisterciense en 1523.
El 27 de mayo Thomas Müntzer es decapitado en Mülhouse por levantar a la región con sus ideas socialistas. Los marxistas lo verán como un precursor de la lucha de clases, porque había sostenido que cada persona común, al ser pobre y pura en su ignorancia, es el mejor medio para la expresión de la voluntad divina.
La expedición que comanda García Jofre de Loaysa zarpa de la Coruña el 25 de julio con rumbo a las Molucas. Llegan a Filipinas más de un año después y en el ínterin habían muerto García de Loaysa y Juan Sebastián Elcano, que va en la expedición.
Lelio Socino, el teólogo cuyas doctrinas antitrinitarias fundarán, junto con las de su sobrino Fausto, el corpus de la secta sociniana: nace el 25 de marzo en Siena, Italia.
El 18 de mayo muere en Bolonia, Italia, Pietro Pomponazzi, el principal representante de la filosofía aristotélica durante el Renacimiento.
Se publica Prose della vulgar lingua (Prosa de la lengua vulgar) del cardenal y poeta Pietro Bembo, obra que contiene diálogos repartidos en tres libros en los que el autor codifica la ortografía y la gramática del italiano para establecer una lengua general. Para Bembo, el toscano del siglo catorce es el modelo óptimo sobre el que debe trabajarse el lenguaje literario. En este sentido, se opone a los que cultivan el latín y a los que desean un italiano más moderno como modelo literario.
1526
Los otomanos invaden Hungría y vencen el 29 de agosto, en la Batalla de Mohatsch, a Luis II. Es elegido Rey de Hungría Fernando de Austria, por vencer al pretendiente húngaro y entrar en Ofen. Esto convierte a Austria en núcleo de un imperio.
El 25 de junio se celebra, con un pequeño retraso (estaba planeada para el 1° de mayo), la Dieta de Espira. En ella se sientan las bases jurídicas de la Iglesia territorial evangélica alemana, en la que cada estamento ha de atenerse a «lo que espere y confíe en responder ante Dios y el Emperador».
Babur o Baber, fundador de la dinastía Mogol, derrota al sultán de Dehli, Ibrahim Lodí, en la Batalla de Panipat, el 21 de abril, y se convierte en Emperador.
El 14 de enero se celebra la Paz de Madrid entre Carlos V y Francisco I de Francia. Francisco renuncia a Nápoles, Milán y Génova, a Doornijk y Arras, a sus derechos en Flandes y Artois, y promete entregar Borgoña y todos los países que habían pertenecido a Carlos, “El Temerario”. Carlos V, por su parte, deja en libertad a Francisco, le da por esposa a su hermana, doña Leonor, viuda del Rey Manuel de Portugal, y renuncia a sus derechos en tierras francesas.
Carlos V se casa el 10 de marzo con su prima Isabel de Portugal, hija del Rey Manuel y de María, hija de los Reyes Católicos. La boda se celebra en el Alcázar de Sevilla.
El 10 de noviembre Diego de Almagro, Francisco Pizarro y Gaspar de Espinosa firman un contrato en el que se comprometen a la exploración y conquista de Perú. Las ganancias se repartirán en tres partes iguales. Almagro y Pizarro se encargarán de la parte militar y Espinosa de proveer los fondos para las campañas. Este contrato no llega a realizarse y Pizarro va a España para ver directamente al Emperador.
El 25 de abril Hernán Cortés comienza el regreso de Las Hibueras por mar. Llega a la Ciudad de México hacia el 19 de junio.
Los primeros dominicos llegan a tierras mexicanas el 23 de junio: fray Gonzalo Lucero, fray Vicente de las Casas y fray Domingo de Betanzos.
Pedro Mártir de Anglería, el autor de la primera historia escrita sobre el descubrimiento y la exploración de América, De Rebus Oceanicis et Novo Orbe (Décadas del Nuevo Mundo), muere en octubre en Granada, España.
Se publica De genuina verborum domini expositione (Sobre la correcta interpretación de la Palabra del Señor) de Johannes Oecolampadius, libro que apoya la visión de Ulrico Zuinglio al sostener que la Eucaristía es sólo un recuerdo y no una representación del sacrificio de Cristo en la cruz.
1527
Los suecos comienzan a hacerse protestantes. En la Dieta de Västerås, Gustavo, Rey de Suecia, amenaza con dimitir a menos de que la Iglesia le proporcione urgentemente el dinero que necesita. Los obispos entregan al Rey todos los bienes “superfluos” de la Iglesia, y, antes de darse cuenta, aprueban decretos que permiten la propagación de doctrinas de La Reforma.
La Liga Clementina, hecha entre el Papa Clemente VII, Francisco I de Francia, Florencia, Venecia y Milán, tiene por objeto sacar a los españoles del norte de Italia y de Nápoles. Esto desencadena la segunda guerra entre Francisco I y Carlos V, que comienza en Lombardía el 24 de junio y termina con el asedio (6 de mayo) y el saqueo o “Saco de Roma” (realizado una semana después del asedio).
Felipe, el primogénito de Carlos V y de Isabel de Portugal, nace en Valladolid el 21 de mayo. Con los años, heredará un vastísimo imperio y se convertirá en Felipe II.
Una nave española llega a las Molucas el 1° de enero y encuentra que los portugueses han construido fortalezas y disputan el gobierno de las islas a los españoles. Por eso, el 31 de octubre zarpa de Zihuatanejo la flota que comanda Álvaro Saavedra Cerón y que lleva ayuda a los españoles para luchar contra los portugueses.
El 17 de junio Pánfilo de Narváez zarpa de España con 5 embarcaciones y 600 soldados para colonizar La Florida. En Santo Domingo, 140 hombres desertan; en Cuba, un huracán le hunde dos barcos y mueren 50 hombres y muchos caballos. La expedición se deshace y queda frustrado el intento de Narváez.
John Dee, el alquimista, astrólogo y matemático que contribuirá enormemente al renacimiento del interés por las matemáticas en Inglaterra y que será encarcelado por la Reina María bajo sospechas de ejercer la magia negra, nace el 13 de julio en Londres.
El 22 de junio muere Nicolás Maquiavelo en Florencia. Había sido un sagaz político, un escritor de grandes méritos y el fundador de la teoría política moderna.
Se publica Os Estrangeiros (Los Extranjeros) de Francisco Sá de Miranda, que es la primera comedia de la literatura portuguesa escrita en prosa a la manera clásica, construida sobre los moldes del teatro griego y heredera del espíritu del Renacimiento.
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Los banqueros alemanes que le prestan dinero para sus guerras piden a Carlos V que, a cambio, les otorgue permisos para comerciar en Las Indias. El 27 de marzo, en contra de la opinión de las cortes españolas, Carlos V otorga permisos para que todos los súbditos del Imperio, incluidos los genoveses y los portugueses, puedan viajar a Las Indias.
Álvaro de Saavedra Cerón llega a Las Molucas, el 30 de marzo, para encontrarse en Tidore con Hernando de la Torre. A pesar de las provisiones que había llevado Saavedra (piezas de artillería y víveres), el 11 de junio Hernando de la Torre escribe a Carlos V para informarle que los españoles están superados por los portugueses.
Después de su encuentro con Hernando de la Torre, Álvaro Saavedra Cerón zarpa el 3 de junio de Tidore con rumbo a la Nueva España, pero por «la vuelta del oeste» se extravía y regresa a Tidore el 19 de noviembre. Se cree que durante esos meses había llegado a la costa noroeste de Nueva Guinea.
El 27 de marzo, Carlos V otorga la gobernación de Venezuela a Enrique Ehinger y a Jerónimo Sailer, banqueros alemanes. Éstos ceden los derechos a Bartolomé Welser, otro banquero alemán que ha prestado mucho dinero a Carlos V. Los Welser conservan los derechos sobre Venezuela hasta 1555.
Pánfilo de Narváez vuelve a intentar la colonización de La Florida. Zarpa de Cuba a fines de febrero con 5 naves y 400 hombres. Esta vez llega al actual Tampa Bay y reclama las tierras para el Rey. Desde allí, manda cuadrillas a explorar; tienen guerras con los indios y, finalmente, en la huída hacia México con naves hechas por ellos mismos, Narváez y casi todos sus hombres desaparecen hacia fines de noviembre.
El 5 de abril, Carlos V envía instrucciones a Cortés para que viaje a España. Se embarca a mediados de abril en Veracruz. El mismo 5 de abril el Rey firma instrucciones para que la Audiencia inicie el juicio de residencia contra Cortés.
Alberto Durero, el pintor y grabador que será considerado como el más grande artista alemán del Renacimiento, muere el 6 de abril en Nüremberg.
En abril, Aldo y Andrea Asolo publican en Venecia Il Cortigiano (El cortesano) de Baltasar Castiglione, obra escrita en forma de diálogo y dividida en cuatro libros que traza el retrato ideal del caballero renacentista, más dedicado a lograr la propia perfección que a servir al príncipe, y que «sugiere la idea de una libre búsqueda llevada a cabo a través de la discusión entre iguales, a ninguno de los cuales se le atribuye la posesión de la verdad».
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