Kitabı oku: «Origenes del Cristianismo»

Yazı tipi:

Índice de contenido

Orígenes del Cristianismo

Abreviaturas de libros de la Biblia

Otras abreviaturas

Agradecimiento

Prefacio del autor

Mi trasfondo

I. Antecedentes de los orígenes Capítulo 1. ¿Qué es la Biblia?

La Reforma

La Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento

Tenaj

La Torá

El Antiguo Testamento de los cristianos

Formación del canon judío

La Biblia Masorética

La Septuaginta

La Vulgata Latina

Variaciones en el Nuevo Testamento

¿Cuántos manuscritos del Nuevo Testamento existen?

La mujer adúltera, ¿es la historia verídica en tiempos de Jesús?

Textus Receptus

Conclusión

Capítulo 2. Buscando al Jesús histórico

Jesús histórico y Jesús bíblico

Datos históricos de la vida de Jesús

Capítulo 3. Dioses humanos en la antigua Grecia, Roma, Macedonia y América

Breve historia antigua de España

¿Quién es este personaje?

Jesús y Apolonio de Tiana

Lactancio y Orígenes

Otros dioses en la Biblia

Rómulo (771-717 a. C.)

Julio César (110-44 a. C.)

César Augusto (63 a. C.-14 d. C.)

Los olmecas

Los mayas

El Popol Vuh y el Génesis

Paradoja

Capítulo 4. Dioses humanos en el judaísmo, Antiguo Testamento y libros pseudoepígrafos

Dioses en el Antiguo Testamento

Dualismo de dioses

Teofanías

Hombres que se hacen divinos

Cuevas del Qumrán

Libro de Enoc

Baruc, Oración de Jesús, Apocalipsis de Abraham

Jesús como ángel o segundo poder

Hijo del hombre

II. Los evangelios sinópticos y Juan Capítulo 5. Marcos

Cristo, Mesías e Hijo de Dios

El secreto mesiánico

El Jesús silencioso

¿Quién revela el secreto mesiánico?

Hijo de Dios, hijo del hombre

Características de Marcos

¿Quién es Marcos?

Capítulo 6. La fuente Q

Historia de cómo se encontró la fuente Q

Contenido de la fuente Q

Las principales aportaciones de Q

Clasificación de la fuente Q

Q y su relación con Pablo

Capítulo. 7 Mateo

Genealogía de Jesucristo

Tres veces 14 generaciones

Propósito de Mateo

Paralelo entre Jesús y el Éxodo

Cumplir la ley y no abolirla

¿Quién es Mateo?

Capítulo 8. Lucas

Excelentísimo Teófilo

¿Belén o Nazaret?

Nacimiento virginal

Jesús como profeta

¿Expiación o perdón?

La cena del Señor en Lucas

Gotas de sangre

El velo del templo

Lucas, el médico amado

Nosotros

Temas diversos

Las fuentes de Lucas

Capítulo 9. Juan

El nacimiento de Jesús

Propósito del evangelio

Jesús el cordero de Dios

Los Yo soy

El Jesús en Juan sí quiere que sepan quién es él

Comparación de los tres sinópticos con Juan

Lavamiento de pies

La limpieza del templo

¿Fue Pilato bueno o malo?

¿Cómo escribió Juan el evangelio? ¿Se copió de alguien?

Las fuentes de Juan

¿Qué otra fuente pudo haber usado Juan? Los siete milagros

Tejido literario

Más sobre el tejido literario

Otras fuentes

¿Quién escribió el Evangelio de Juan?

III. La comunidad cristiana Capítulo 10. La Resurrección

El teléfono descompuesto

Historias diferentes

¿Quién vio a Jesús resucitado?

¿A quién se refiere Pablo que vio a Jesús resucitado?

¿Qué es la Resurrección?

Historia de otras resurrecciones

Lo único seguro

Capítulo 11. El comienzo de la comunidad cristiana

La comunidad joánica

¿Quién escribió las cartas de Juan?

Comparativo de la teología del Evangelio de Juan y las cartas de Juan

La problemática de la comunidad joánica

Constantino el Grande y el Concilio de Nicea

Un Dios o tres Dioses

Santiago de Compostela

Docetistas

Marcionistas

Ebionitas

Modalistas

Tertuliano, Hipólito y la Trinidad

El Credo

Conclusión

Capítulo 12. Filipenses 2:5-11

Carmen Christi o Himno a Cristo

¿Quién escribió el Himno a Cristo?

Forma de Dios

Uso de forma en la Septuaginta

Uso de forma en la literatura griega

Forma en las obras de Filón

Uso de forma en el Nuevo Testamento

Gayomart

Corpus Hermeticum

Conclusión

Apéndice

Índice de referencias

Bibliografía

Glosario

Índice de pasajes bíblicos

Índice de pasajes bíblicos deuterocanónicos

© Agustín Villarreal Budnik

ISBN: 978-607-8801-18-3

Edición: Quintanilla Ediciones

Se prohíbe la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio impreso o electrónico, sin la autorización escrita por parte del autor, a menos que sean citas breves de referencia.


Dirección General: Dolores Quintanilla Rodríguez

Coordinador de Producción: Miguel Gaona

Editor de Contenido: Valdemar Ayala Gándara

Editora de Arte: Jazmín Esparza Fuentes

Diseño Editorial: César Nájera Zapata

Enlace Administrativo: Carmen González Cruz

Ventas: María Isabel Reyna Ibargüengoitia

———

D.R. Quintanilla Ediciones

Josefina Rodríguez 1027, Col. Los Maestros. C.P. 25260. Saltillo, Coahuila

www.quintanillaediciones.com / editorial@quintanillaediciones.com.



Abreviaturas de libros

de la Biblia

Libros del Antiguo Testamento


GénesisGn.
Éxodo Éx.
LevíticoLv.
NúmerosNm.
DeuteronomioDt.
JosuéJos.
JuecesJue.
RutRt.
1º. de Samuel1S.
2º. de Samuel2S.
1º. de Reyes1R.
2º. de Reyes 2R.
1º. de Crónicas1Cr.
2º. de Crónicas2Cr.
EsdrasEsd.
NehemíasNeh.
EsterEst.
JobJob
SalmosSal.
ProverbiosPr.
EclesiastésEc.
CantaresCnt.
IsaíasIs.
JeremíasJer.
LamentacionesLm.
EzequielEz.
DanielDn.
OseasOs.
JoelJl.
AmósAm.
AbdíasAbd.
JonásJon.
MiqueasMi.
NahumNah.
HabacucHab.
SofoníasSof.
HageoHag.
ZacaríasZac.
MalaquíasMal.

Libros del Nuevo Testamento


San MateoMt.
San MarcosMr.
San LucasLc.
San JuanJn.
Los HechosHch.
RomanosRo.
1º. Corintios1Co.
2º. Corintios2Co.
GálatasGá.
EfesiosEf.
FilipensesFil.
ColosensesCol.
1º. Tesalonicenses1Ts.
2º. Tesalonicenses2Ts.
1º. Timoteo1Ti.
2º. Timoteo2Ti.
TitoTit.
FilemónFlm.
HebreosHe.
SantiagoStg.
1º. Pedro1P.
2º. Pedro2P.
1º. Juan1Jn.
2º. Juan2Jn.
3º. Juan3Jn.
JudasJud.
ApocalipsisAp.

Otras abreviaturas

a. C. - antes de Cristo.

d. C. - después de Cristo.

cf. - Compárese ―del latín -confer.


Agradecimiento

No terminaría de agradecer a todas las personas que me han ayudado a terminar este libro. Primero que nadie, a mis hijos que me insistieron que pusiera por escrito lo que pensaba. El reto ha sido ponerlo de una manera entendible que todos lo puedan leer en una forma sencilla pero, a la vez, profunda. Estoy agradecido con el Dr. Sven Soderlund, ex maestro mío muy querido de Regent College; aunque opinamos diferente, llevamos una amistad que va más allá de la forma de pensar. Agradezco al Dr. Barth D. Ehrman; aunque no lo conozco en persona, me inspiró a través de sus numerosos libros. También al Dr. Alan F. Segal (1945-2011), quien como judío y erudito en la teología del cristianismo, me inspiró en la claridad de pensamiento para entender la doctrina del cristianismo a la luz de la teología judía. A la Lic. Martha Martínez de Somohano, quien amablemente revisó mi redacción de este libro. Asimismo a mi asistente, la Lic. Karla Salas, quien con mucha paciencia ha ayudado a formatear y revisar este libro. A mi grupo de amigos de primaria de más de 50 años de amistad del Instituto Franco Mexicano, colegio marista en Monterrey, que siendo la mayoría católicos, siempre se han visto muy receptivos a escucharme en nuestros grupos de filosofadas. A mi viejo grupo de Ictus Libre, cristianos que yo guiaba cuando fui pastor en la iglesia y que me han escuchado y debatido en muchas posturas teológicas, siempre con respeto y amistad. A mi madre, Sulamit Budnik (1936-2019), quien siempre fue una inspiración en mi vida. A la comunidad israelita de Monterrey y los múltiples rabinos que he conocido. A mi esposa, quien siempre me ha escuchado y acompañado en esta vida como una compañera invaluable.


Prefacio del autor

Este libro está escrito para la gente que busca conocer la historia del cristianismo desde un punto de vista más analista y más libre, sin tener el compromiso de quedar bien con alguna postura teológica.

Se estudian puntos delicados sobre las creencias, siempre respetando la fe de cada persona. Este libro no pretende cambiar la fe de nadie. Es un estudio histórico basado en evidencias teológicas modernas.

Muchas veces los descubrimientos teológicos no llegan al común denominador de la gente. En las iglesias no se habla de estos temas por ser controversiales, pero son temas importantes que se deben conocer, porque la verdad siempre debe salir a flote.

Con el descubrimiento de manuscritos en el siglo pasado y el análisis profesional de teólogos eruditos del mundo, en la actualidad hay mucha información disponible que se incorpora a este libro para que el lector evalúe y decida sobre la evidencia de los nuevos descubrimientos.

El propósito de este libro es, precisamente, que las personas que no han tenido una preparación teológica, puedan conocer un poco de la diversidad de estudios y pensamientos que existen en el ámbito de estos temas. Se busca dejar que el texto hable por sí mismo para que cada quien tome su conclusión o reafirme su postura teológica.

Espero que este libro sea interesante, motivador y que provoque inquietud para que cada quien, por su cuenta, pueda investigar más sobre el tema.


Mi trasfondo

A continuación hago una pequeña reseña del trasfondo que me llevó a conocer más sobre los orígenes del cristianismo. Cuando me convertí al cristianismo evangélico a los 18 años de edad, habiendo nacido en la Iglesia católica, me impresionó mucho la manera en que se acercaron a mí para mostrarme a Jesús. Un Jesús de amor y perdón, en lugar de un Jesús crucificado en la cruz colgado de un madero.

Siempre fui atraído por las disciplinas religiosas y místicas desde mi niñez. Quería ser monaguillo a los siete años y hacer sonar la campana en la misa cuando el sacerdote levantaba la hostia en alto. Con el correr de los años, y al haber comenzado mi carrera de Ingeniería en el Tecnológico de Monterrey, fui presentado con la idea mística de un Jesús vivo, salvador y amoroso. Fue en la banqueta de mi casa que hice mi confesión de fe y me recibió un amigo con un abrazo diciéndome: “¡Bienvenido hermano! Cristo te ha salvado de tu condición pecaminosa, por fe ya eres salvo. Ahora te toca caminar y descubrir a ese Jesús vivo dentro de ti”.

Sus palabras las tomé muy en serio y comencé a leer la Biblia, leí el Nuevo Testamento y luego el Antiguo Testamento. Me impresionó su lectura y el contraste de ambos testamentos. Devoré la lectura de la Biblia y, en menos de un año, estaba sediento de conocer más de ella y de la historia de la salvación. Me regocijaba con la hermandad y cambié mis amistades de toda la vida por amigos cristianos.

Luego entendí que tenía que ser luz en las tinieblas y llevar el evangelio de la salvación a todos mis amigos no cristianos. Me dediqué en la escuela a predicar el evangelio en toda oportunidad que tenía. Si el maestro llegaba tarde, me levantaba de mi pupitre y, subiendo al pódium del salón, comenzaba a predicar el evangelio de la salvación, y algunas veces llegaban los maestros y me decían que continuara mi predicación. En numerosas ocasiones muchos de ellos hicieron la oración de fe y se convertían al cristianismo. Otras veces me rechazaban porque no era católico y tenían miedo de esa prédica cristiana.

De cualquier manera, había un fuego implacable en mi corazón que no podía detener ni ocultar, así que pensé en dejar la carrera de ingeniería para irme de misionero a predicar el evangelio, para que muchos fueran salvos por la fe en Jesucristo.

Un día me acerqué a mi padre y le dije que ya no quería estudiar ingeniería y que si me permitía mejor ser misionero. Él estaba en su baño amplio de la gran casa donde vivíamos. Se estaba rasurando, dejó de rasurarse, se me quedó viendo fijamente y me dijo: “¡No!, primero termina tu ingeniería y luego te vas a hacer lo que tú quieras”. No era la primera vez que me decía que no, porque cuando tenía 11 años me invitaron los maestros maristas de la escuela donde estudié primaria a unirme al llamado marista. Recuerdo que al ir con mi padre y solicitar permiso, se rio y me dijo: “De ninguna manera, sigue estudiando y luego veremos”.

En una ocasión, leyendo la Biblia en mi cuarto y pidiendo a Dios guía para saber qué tenía que hacer, sentí que Él me hablaba a través de un pasaje que estaba leyendo en el libro de Proverbios, capítulo 1 versículo 8, que reza de la siguiente manera: Oye hijo mío la instrucción de tu padre y no desprecies la dirección de tu madre. En ese momento yo sentí que Dios me estaba hablando y decidí seguir el consejo de mis padres de trabajar en el negocio familiar que mi abuelo había fundado y que mi padre había hecho crecer enormemente. Este concepto de sentir que Dios habla en forma personal, es una constante en las iglesias evangélicas cristianas pentecostales alrededor del mundo. Y como yo fui converso en esta Iglesia, ya a estas alturas había aprendido bien el concepto de que Dios habla a cada persona y la quiere guiar de acuerdo a su voluntad. Después de haberme graduado como ingeniero, trabajé por tres años dentro de la empresa familiar hasta que un buen día, teniendo temor de no obedecer el llamado de Dios a hacer su voluntad, dejé todo para ir a seguir al Jesús vivo que había encontrado y que quemaba en mi corazón, e ir a servirle y predicar hasta el último rincón de la Tierra (Mr. 16:15), comenzando en lo más cercano que era mi país, pero no quería ir a predicar a cualquier lugar en México. Había aprendido a ayudar siempre a los más necesitados, a los más pobres y desposeídos. Así que me vi en la tarea de partir de mi casa, de acuerdo al mandato de Jesús, y salir a predicar. En Mr. 10:17-21 está la historia del hombre rico, que se conoce en el Evangelio de Mateo como la del Joven Rico; es donde Jesús le pide dejar todo y seguirlo. Yo no quería que me pasara lo que le pasó a esa persona en la descripción de Marcos, que no lo pudo seguir porque tenía “muchas posesiones”, así que me decidí a vender y regalar todo lo que tenía, hasta mi reloj de oro que mi abuelo me había regalado, y así decidí seguir a Jesús sin atadura alguna a los bienes materiales. En ese tiempo estaba joven, tenía aproximadamente unos 25 años.

Habiendo estado un par de años de misiones en los estados de Guerrero y Oaxaca, decidí salir a profundizar mi fe en el Jesús que predicaba y que cambiaba a vidas nuevas a los que se arrepentían de sus caminos. Me fui a estudiar Teología a un seminario en Vancouver, Regent College, donde me gradué con un título de Maestría en Divinidad. Fueron tres años de tiempo completo, y ahí quien se gradúa sale preparado para conocer y estudiar seriamente las escrituras. Sin embargo, para mí fue algo impactante que, en lugar de profundizar mi fe, comenzaron a surgir más dudas y preguntas de las que tenía antes. Una de éstas fue que el Jesús histórico no era necesariamente igual al Jesús bíblico que había conocido en mi conversión.

Comencé a entender que la Biblia no era toda como la había entendido. Me ayudó mucho conocer con más precisión la Biblia y estudiarla durante la maestría que tomé. El camino por recorrer fue largo, me tarde más de 20 años desde mi confesión de fe para encontrar que el Jesús bíblico es diferente al Jesús histórico. Preguntas como: ¿cuáles son los verdaderos dichos y palabras de Jesús? ¿Cuándo se escribieron los evangelios de Jesús? ¿Fueron testigos oculares los que escribieron los evangelios de la historia de Jesús? ¿Cómo es que Jesús es Dios?, son preguntas que veremos en este libro. Espero que la lectura del mismo aporte nueva luz, más estudio y pueda crear una nueva perspectiva sobre la historia de los comienzos del cristianismo.

Agustín Villarreal Budnik




Capítulo 1

¿Qué es la Biblia?

Habiendo nacido en la Iglesia católica y estudiado en un colegio marista, me atraía mucho el misticismo de los ritos de la Iglesia. No tenía ni la menor idea de dónde venían éstos, pero suponía que todos eran por mandato divino. La Biblia no figuraba en el eje central del rito de la Iglesia católica a la que asistía, sino que había una serie de pasos predeterminados y secuenciados para cada acto que se hacía.

Por ejemplo, no entendía por qué, cuando el sacerdote de la misa tomaba la copa y la levantaba al cielo en señal de consagración, quitaba de encima de la copa una mica o cartoncillo. Pensaba que era por ser divino el vino que únicamente ellos podían tomar, y que habría que cuidar la sangre de Cristo que, de alguna manera, estaba contenida en ese recipiente. Luego entendí que no era por ninguna de esas razones, sino que se instituyó en el rito de la misa simplemente porque había moscas en el ambiente y, de esa manera, protegían el vino de cualquier accidente por el cual la mosca pudiera entrar en la copa y causar un problema o la curiosidad de la congregación, al observar que el padre estaba tratando de sacar algo de la copa.

Dentro de la misa llegaba el punto más importante, que no era la predicación ni la lectura de la Biblia sino la comunión, cuando se nos daba una hostia. En aquellos tiempos, el padre la ponía en la lengua y no podíamos tocarla con la mano porque era el cuerpo de Cristo, y había que regresar al asiento donde escuchábamos la misa en forma solemne y arrodillados, mientras diluíamos o masticábamos el pedazo de hostia en la boca. En aquel tiempo de 1965, la misa estaba llena de procedimientos ―que hoy en día han cambiado mucho― y la consagración se recitaba en latín. Esto debido a que ésas eran las instrucciones según la tradición de Roma, porque ése era el idioma oficial para proceder con el rito de la misa. Además de que el idioma oficial de la consagración era el latín, había otros aspectos diversos que se establecieron en el Concilio de Nicea, como el sentido de la orientación al construir la iglesia. También había orientaciones acerca de cómo se tenían que bendecir el vino y la hostia. Por lo general, el padre daba la espalda a la congregación en el momento de consagrar el vino y el pan. El padre estaba desconectado de una manera notoria con respecto a las personas que estábamos escuchando. Muchas de estas tradiciones ya se han modernizado y ahora hay mayor conexión entre el sacerdote y los feligreses. Sin embargo, hay otros ritos que siguen vigentes. Uno de ellos es el uso de la sotana. Esta vestimenta no tiene nada que ver con las instrucciones de los apóstoles ni de Jesús mismo. Es más bien una tradición que se ha conservado, porque así se vestía en los años de antaño en el catolicismo y en algunas otras denominaciones cristianas, ya que provoca un cierto estatus de diferenciación entre el sacerdote y los feligreses.

La Reforma

¿Siempre ha sido la Iglesia unida desde los tiempos de antaño desde Pedro el apóstol? La respuesta es no. Veamos un poco de historia tardía del siglo XVI. En el año 1517 un hombre, habiendo seguido los intentos de otros hombres,1 protestó por las tradiciones que inhibían a la Biblia dentro de la iglesia. Entre las más importantes reclamaciones estaba el que no era necesario pagar indulgencias para ser salvo e ir al cielo. No se tenían que hacer procesiones para ver reliquias de santos a fin de bajar los años en el Purgatorio, ni autocastigarse ni flagelarse para ser salvo del inminente infierno que se acercaba para los que no seguían este consejo. Ese hombre se llamó Martín Lutero, monje agustino alemán. Fue en la iglesia de Wittemberg, el 31 de octubre de 1517, donde clavó las 95 famosas tesis explicando por qué no estaba de acuerdo con la tradición de la Iglesia. Su postura planteada en la puerta del templo, donde usualmente se ponían anuncios de muy diversas cosas, pasó desapercibida para muchos, pero causó un revuelo importante en la Iglesia católica. Es importante aclarar que, con su protesta, no pretendía hacer una separación de la institución religiosa; él lo que quería era la reforma de la Iglesia católica, ya que era un arduo lector de las mismas escrituras.

Las 95 tesis de Martín Lutero se resumieron en cuatro palabras en latín: sola scriptura, sola fide, que quiere decir solamente la escritura, solamente la fe. Éstos son los dos pilares del protestantismo. La escritura ―la Biblia―, antes que ninguna otra cosa. Los ritos y las tradiciones quedarían en segundo plano, y se pidió revaluar estos mismos ritos a la luz de lo que dice la Biblia. El otro pilar es la fe, siendo ésta, de acuerdo a los protestantes, la única necesidad del hombre para ser salvo del infierno inminente. Por fe seréis salvos, proclamaba el apóstol Pablo. Así, Lutero tomó esas palabras de Pablo y quiso regresar a las raíces del cristianismo buscando revaluar y corregir el camino de la Iglesia. No había nada más importante que la Biblia, aun por encima de las encíclicas escritas por los Papas, que algunas veces contradecían la misma Biblia y sus instrucciones.

La Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento

Muchos lectores nunca en la vida han leído la Biblia. Es por eso que quiero describir brevemente lo que es y en qué consiste, para que tengan una idea a grandes rasgos de lo más importante de ella.

Primero que todo, la Biblia en el mundo cristiano tiene dos partes: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento, como su nombre lo dice, es un testamento o pacto antiguo; claro, desde el punto de vista cristiano, ya que los judíos no creen ni piensan que este pacto cambió ni que es antiguo ni que está fuera de moda. Para los judíos, llamar al Antiguo Testamento como tal es una falta de respeto, o bien, una desinformación, ya que al llamarlo así se puede inferir que es antiguo, que ha pasado ya de uso y de modo. Para el pueblo judío, la Biblia es la Biblia y es única, y no incluye el Nuevo Testamento.

En el caso del punto de vista cristiano, Antiguo Testamento significa un pacto antiguo de Dios con su pueblo escogido, los hebreos, y el Nuevo Testamento sería el nuevo pacto de Dios para con los hombres, donde deja al antiguo pacto inválido o pronto a desaparecer (He. 8:13). Los cristianos dicen que el nuevo pacto viene con la persona de Jesucristo.

Tenaj

La Biblia judía (que no incluye el Nuevo Testamento), también llamada Tenaj o Tenak, contiene las iniciales de las tres divisiones de la Biblia hebrea:

T(e): Torá, ley de Moisés, que son los primeros cinco libros de la Biblia: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.

N(a): Nevihim, los Profetas, que son los hechos y dichos de los profetas que enseñan y guían al pueblo de Israel. Los libros que comprenden los Nevihim o Profetas son los siguientes: Josué, Jueces, 1 y 2 de Samuel, 1 y 2 de Reyes, Isaías, Jeremías, Ezequiel. Está el libro de los 12, también conocidos como profetas menores, que son los siguientes: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías y Malaquías.

K: Ketuvim, o los Escritos. Son 13 libros: Salmos, Proverbios, Job, Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés, Ester, Daniel, Esdras, Nehemías, 1 y 2 de Crónicas.

El Tenaj, o Biblia para los judíos, contiene 24 libros que son los mismos 39 libros del Antiguo Testamento de los cristianos evangélicos o protestantes, siendo la diferencia en número porque los judíos juntan los libros 1 de Samuel y 2 de Samuel, 1 de Reyes con 2 de Reyes, 1 de Crónicas, 2 de Crónicas, Esdras y Nehemías y, por último, los 12 libros proféticos. Esto se aclara en la gráfica que a continuación se describe, con los 24 libros de la Biblia judía:

Tenaj

T= Torá o libros de la ley de Moisés (cinco libros):

Génesis

Éxodo

Levítico

Números

Deuteronomio

N= Nevihim o profetas (ocho libros):

Josué

Jueces

Samuel (1 de Samuel, 2 de Samuel)

Reyes (1 de Reyes, 2 de Reyes)

Isaías

Jeremías

Ezequiel

Los 12 (Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías y Malaquías)

J o K= Ketubim o Escritos (11 libros):

Salmos

Proverbios

Job

Cantares

Rut

Lamentaciones

Eclesiastés

Ester

Daniel

Esdras y Nehemías

Crónicas (1 de Crónicas, 2 de Crónicas)

La Torá

Vamos a describir los primeros cinco libros de la Biblia judía que comprende la ley o los lineamientos de ética de la vida judía. Tal como he dicho, a estos primeros cinco libros se les conoce como Torá, son el pilar de la religión judía, y está comprendida por: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. La descripción que tienen estos primeros cinco libros de la Biblia es muy importante, ya que de ahí vienen muchos de los fundamentos de los judíos, cristianos y musulmanes. Veamos una brevísima descripción del Génesis, con algunos de los personajes más importantes.

El Génesis comienza con la creación del mundo y con el relato de Adán y Eva, y el diluvio universal donde todos se mueren y solo quedan Noé con sus tres hijos y esposas. Incluye la importante descripción del llamado de Abraham por Dios, para salir de Ur de Caldea a una nueva tierra llamada Canaán. Este llamado a Abraham es el comienzo del pueblo hebreo y el inicio, de acuerdo a la Biblia, del pueblo escogido por Dios, al que posteriormente se le conoció como judío, es decir, de la tribu de Judá, uno de los 12 hijos de Jacob al que después Dios le cambió de nombre, de Jacob a Israel.

Abraham no podía tener hijos con su esposa Sara, y Dios le dio uno llamado Isaac, el cual, cuando era joven Abraham, Dios le pidió que sacrificara y entregara a Él. Al proceder Abraham a matar a Isaac en un sacrificio, un ángel del cielo descendió y le detuvo la mano antes de matarlo. Esto se considera como un acto de fe, dado que Abraham hizo caso a la voz de Dios y estuvo dispuesto a entregarle su descendencia. Es importante aclarar que Isaac tenía un medio hermano mayor que él, Ismael, quien había sido producto de una relación extramarital de Abraham con Agar, esclava de Sara, su esposa. De esta relación de Abraham con Agar emanó el pueblo árabe, a través de Ismael.2 De acuerdo a la Biblia, las generaciones de Ismael habitarían desde el Sinaí hasta los bordes de Egipto (Génesis 25:18).

Es interesante notar que los árabes cuentan la historia al revés, que Agar es la escogida de Abraham y Sara la no escogida. Los musulmanes se declaran por la preferencia hacia Ismael, ya que fue el primer hijo de Abraham, y la mayoría de los eruditos teólogos islámicos consideran que fue Ismael el elegido para ser sacrificado por Abraham, aunque no lo dice la Biblia, porque no se menciona ningún nombre en ese pasaje, puede ser Ismael o Isaac (Génesis 22:12-13). El Corán da a entender que se trata de Ismael, todos los eruditos islámicos así lo consideran. Los judíos y los cristianos piensan que es Isaac.

Cuando Abraham muere le sucede Isaac quien, al casarse con Rebeca, tuvo gemelos. La descendencia de Isaac, sus dos hijos gemelos que luchaban en el vientre de su madre, eran Jacob y Esaú. La historia en el Génesis (Gen. 25:24-26) relata muy pintorescamente el nacimiento, diciendo que el primero que nació fue rubio y muy velludo, llamado Esaú, quien fue el preferido de su padre, y luego nació Jacob agarrado al talón de Esaú, pero no se describe velludo ni güero, sino lampiño, y fue el preferido de su madre Rebeca.

Dios le dijo a Isaac que en el vientre de Rebeca había dos grandes naciones (Gen. 25:23) y que una sería más fuerte que la otra; de ahí vienen los israelitas ―Jacob― y también el pueblo de Edom ―Esaú―, que habitó al sur de Judea y del mar Muerto, y que hoy es parte de Israel y de Jordania.

Ésta es una breve descripción de la Biblia judía y sus rasgos históricos más sobresalientes. Lo mejor es que el lector se dé tiempo para leer al menos el libro del Génesis y el del Éxodo, que son los pilares para entender las bases del pueblo judío y del cristiano.

El Antiguo Testamento de los cristianos

La Biblia cristiana en el Antiguo Testamento tiene 39 libros, que son los mismos que tienen los 24 libros judíos en su Biblia, solo que separan libros que tienen dos partes, como la 1 y 2 de Samuel en dos libros, o separan a Esdras y Nehemías, pero son exactamente los mismos libros de los judíos. Los cristianos no siguen el mismo orden que tiene la Biblia judía. A continuación veremos en la siguiente tabla el acomodo de la Biblia cristiana llamada Antiguo Testamento, que sigue el acomodo de la Septuaginta:3

1 Génesis

2 Éxodo

3 Levítico

4 Números

5 Deuteronomio

6 Josué

7 Jueces

8 Rut

9 1 de Samuel

10 2 de Samuel

11 1 de Reyes

12 2 de Reyes

13 1 de Crónicas

14 2 de Crónicas

15 Esdras

16 Nehemías

17 Ester

18 Job

19 Salmos

20 Proverbios

21 Eclesiastés

22 Cantares

23 Isaías

24 Jeremías

25 Lamentaciones

26 Ezequiel

27 Daniel

28 Oseas

29 Joel

30 Amós

31 Abdías

32 Jonás

33 Miqueas

34 Nahum

35 Habacuc

36 Sofonías

37 Hageo

38 Zacarías

39 Malaquías

Todos estos libros son 39. Sin embargo, la Biblia católica añade siete más, es decir, tiene 46 libros. Los protestantes cristianos siguieron el canon judío. Los católicos decidieron incluir estos siete libros históricos, que son importantes, y es bueno conocerlos porque en ellos está la historia de los macabeos, que juegan un papel importante en la vida judía. Tales libros no se consideran canónicos, es decir, dentro de los escogidos por el canon, o libros oficiales, sino deuterocanónicos (segundo canon).

Formación del canon judío

¿Cuándo se formó el canon judío? En el siglo II de la era cristiana quedó establecido en definitiva el canon judío, por un grupo de sabios rabinos que habían escapado de la persecución y destrucción del templo de Jerusalén en el año 70 d. C. Estos sabios habían formado una escuela en Yamnia (cerca de Tel Aviv, actual Israel). A sus libros se les conoce como proto canónicos (primer canon) y forman el canon palestinense (de Palestina) o Tenaj, tal como lo describimos anteriormente. La formación de este canon significó el rechazo del canon de Alejandría (de Egipto), donde están los otros siete libros a los que, como ya dijimos, se les conoce como deuterocanónicos.

Por la historia de la guerra de los macabeos que, como ya mencioné, está entre estos siete libros, se celebra la famosa fecha del Janucá judío y las luces del candelabro o menorá januquiá de nueve brazos.4 Esta fiesta se confunde con la fiesta cristiana de Navidad, por las luces que incluye al celebrarse. El Janucá se celebra a principios de diciembre y dura ocho días. Algunas veces coincide el Janucá con la celebración cristiana del nacimiento de Jesús el 25 de diciembre. El Janucá celebra la victoria de los macabeos sobre el dominio del templo de Jerusalén, que estaba en manos del imperio griego dirigido por Antíoco IV, descendiente de Alejandro Magno. Cuenta la historia que el aceite del candelabro no se extinguió en el transcurso de la guerra, y ello es considerado como un milagro de Dios.

La Biblia Masorética

¿Qué es la Biblia Masorética? Es la versión oficial del Tenaj de los judíos para leer la Biblia. Fue compuesta por un grupo de judíos llamado masoretas. La palabra hebrea mesora se refiere a la transmisión de una tradición. El idioma hebreo escrito no tiene vocales, estas vocales se imprimieron y se pusieron en forma exacta en el texto masorético. La responsabilidad de preservar y transmitir el texto hebreo fue de los masoretas, que se desarrollaron por los escribas de antaño llamados soferim, designados de esta manera de acuerdo al Talmud, porque ellos contaban escrupulosamente las letras de la Torá. Hoy día muchos estudiosos pueden ver la gran dedicación de estos escribas masoréticos para preservar el texto original.

Durante el segundo siglo hubo un movimiento para establecer un texto final de la Biblia hebrea. Este movimiento fue llevado por el rabino Aqiba (132 d. C.), quien dijo: “[…] la transmisión exacta (masoreta) del texto es una salvedad para la Torá”.5 La versión masorética comenzó en el siglo II en Yamnia y terminó a finales del siglo VI.

La Septuaginta

Todos pretenden dar la versión más exacta de lo que se escribió en el original, y una de las más importantes traducciones de la Biblia es la versión de la Septuaginta, que es la traducción del hebreo y arameo al griego. La versión de la Septuaginta sigue el canon de Alejandría que incluye los libros deuterocanónicos que ya he mencionado con anterioridad.

La Septuaginta se tradujo en el siglo III a. C.6 Es decir, es más antigua que la misma versión masorética del siglo II d. C. Esta versión ayudaba a los que no hablaban hebreo a conocer la Biblia, ya que el griego era el idioma oficial en esa época. La Biblia Septuaginta fue utilizada por los judíos que vivían dispersos por el mundo de habla griega, menos en Israel. La Septuaginta, por ende, tenía un lugar muy importante en las traducciones más usadas en el mundo antiguo.

Hago notar que en el Nuevo Testamento, cuando el autor de la carta o la epístola cita un pasaje que se refiere a la Biblia del Antiguo Testamento, lo hace de la versión septuaginta y no de la masorética. Ésta era la traducción que se usaba en el mundo helenístico dominado por el imperio romano.

A la Septuaginta se le conoce por las siglas LXX, que significan 70. La realidad es que fueron 72 escribas quienes tradujeron las escrituras del hebreo y arameo al griego, según se cuenta en la Carta de Aristeas,7 que está contenida en los libros pseudoepígrafos8 del Antiguo Testamento. Pseudoepígrafos literalmente quiere decir escritos que falsamente se le atribuyen a alguien, y en la realidad no sabemos quién es el autor. Los libros pseudoepígrafos son una colección de textos judíos y judeo–cristianos que no llegaron al canon de la Biblia. Sin embargo, su lectura y lo que contienen nos da mucha luz sobre lo que pasó y lo que existía en esos tiempos que pudo haber moldeado el pensamiento de lo que sucedía.

En esta carta, Aristeas dice que Ptolomeo II Filadelfo (284-246 a. C.) era un rey griego de Egipto y que reunió a 72 sabios judíos enviados por el sumo sacerdote de Jerusalén. Fueron enviadas seis personas de cada una de las 12 tribus de Israel, dando un total de 72 personas, y las describe por su nombre a cada una.9 Ellas trabajaron durante 72 días en la traducción de los textos desde el hebreo y el arameo.

Aunque es muy interesante la fuente y cómo se escribió la Septuaginta, sería muy difícil que así hayan sucedido los eventos para hacerla. Para realizar una obra de ese tamaño se necesitan muchas horas, días y años para poderla efectuar. Cada quien puede decidir si así sucedieron las cosas o no. Sin embargo, la traducción al griego del hebreo ha sido una obra muy importante. Esta traducción fue realizada, de acuerdo a algunos peritos teólogos, posiblemente entre 150-100 a. C., como se comentó con anterioridad.

La Vulgata Latina

No puedo dejar de mencionar la traducción latina de la Biblia, que fue la oficial de la Iglesia católica y que es una traducción de la Biblia hebrea (Masorética) y griega (Septuaginta) al latín. Este trabajo fue realizado por Jerónimo de Estridón a finales del siglo lV. Es importante esta versión ya que fue considerada por la Iglesia católica como la traducción oficial, única y auténtica. Esto sucedió en el concilio de Trento, en el año 1546.

El nombre de Vulgata viene de una raíz latina que significa vulgo, es decir, la traducción al vulgo, al idioma común del pueblo. La cuestión es que el latín hoy en día es un idioma muerto. Y en forma paradójica todavía en el siglo XX en la Iglesia católica se oficiaban misas en latín. Afortunadamente, esta tradición ya cambio, y ahora las misas se dicen en el idioma vernáculo de quienes están escuchando. Aunque la Biblia Masorética y la Septuaginta son solo del Antiguo Testamento, la Biblia Vulgata Latina contiene el Antiguo y el Nuevo Testamento.

Variaciones en el Nuevo Testamento

Las variaciones de los textos de la Biblia Masorética y Septuaginta no son tantas a comparación con las copias de los textos que tenemos del Nuevo Testamento. ¿Por qué? Por muchas razones, una de ellas es que, en un principio, los textos del Nuevo Testamento no se consideraron escrituras inspiradas por Dios, eran cartas que escribían los cristianos a otras personas y a las diferentes iglesias y, como no había imprenta, se copiaban las cartas y, en muchos casos, se cometieron errores, omisiones y añadiduras, dado que no estaban exentas de manipulación. Pablo mismo estaba consciente de que sus cartas serían leídas y copiadas en otras iglesias, aunque creía que la segunda venida de Cristo le iba a tocar verla a él mismo. Sin embargo, los años pasaron y sus cartas fueron copiadas y copiadas y copiadas, pero los escribas o los copistas de estas cartas no seguían el mismo régimen de los escribas masoretas ni de los de la Septuaginta. Por eso hoy tenemos no solo miles de variaciones en los escritos y fragmentos sobrevivientes, sino cientos de miles de ellas, de tal manera que las variaciones mismas son más abundantes que todas las palabras que se escribieron en el Nuevo Testamento.10 Esto no quiere decir que todo es malo, claro que no. Con mucho estudio se puede llegar a conclusiones muy próximas de lo que posiblemente pudo haberse escrito en un original ya que, como lo he dicho antes, los originales ya no existen. No hay ni uno solo.

En ese tiempo se escribía comúnmente en papiro de Egipto, que es una planta biodegradable y era una opción muy buena que hacía la función de papel, pero desafortunadamente este material orgánico con dificultad se puede preservar por dos mil años, y más si no se guardaba con el rigor que merecía, libre de humedad y dándole un trato cuidadoso y correcto. Para que se den una idea, el manuscrito más antiguo que se conserva es un papiro que se conoce como Ƥ⁵² ―porque fue el papiro número 52 descubierto y catalogado en tiempos modernos―. Los números de referencia a los papiros 1, 2, 3, etc. no tienen nada que ver con la antigüedad de cada uno, son simplemente por el orden en que se fueron encontrando. Así, el número 52 es más antiguo que el 1. Este papiro 52 es un pedacito muy pequeño, del tamaño de una tarjeta de crédito, y fue encontrado en Egipto. Eso es todo lo que queda del Ƥ⁵², que originalmente era todo el Evangelio de San Juan.

¿Y la fecha de este papiro? Los teólogos lo han fechado que fue escrito en el año 125 d. C. Contiene un par de versículos de Juan capítulo 18 donde se describe a Jesús siendo juzgado ante Poncio Pilato antes de ser crucificado. Este escrito o copia fue muy probablemente hecha unos 30 o 35 años después de que el autor del Evangelio de Juan lo escribiera11, y unos 95 años después que Jesús fue crucificado. Como podemos ver, son bastantes años. Posiblemente en 35 años esta copia pudo haberse escrito un sinnúmero de veces. Cada vez que se escribía podía ser cambiada por el escriba o éste podía haber insertado palabras o párrafos teológicos diferentes al original. Es decir, en 35 años del original se pudo haber copiado más de 100 veces. Y cada vez que se copiaba podían suceder muchas cosas.

Vean en la figura 1 la foto del manuscrito de Juan 18:31-33; 37-38. El papiro está conservado en la biblioteca John Rylands, en Mánchester, Reino Unido. Tiene doble lado, y está escrito en cada uno de ellos. Pueden buscarlo en internet poniendo la palabra Papiro 52 y podrán ver lo minúsculo del papiro, del tamaño de una credencial de manejar, expuesto en la biblioteca. Este papiro lo pueden apreciar en la figura 1.


Figura 1. Foto del manuscrito de Juan 18:31-33; 37-38. Biblioteca John Rylands, en Mánchester, Reino Unido.

El primer papiro del evangelio casi completo de san Juan es el papiro 66 o Ƥ⁶⁶. Fue hallado en Egipto y forma parte de la colección conocida como los papiros Bodmer, que son llamados así por el coleccionista Martin Bodmer, quien los compró. Fue hallado en Egipto en 1952 junto con un grupo de otros 22 papiros más. Actualmente este papiro está localizado en Cologny, Dublín, Irlanda del Sur.

Hoy día se sigue buscando cuál es la mejor versión del texto que pudo haber sido el original de cada libro del Nuevo Testamento. Uno puede suponer que entre más antiguos los papiros o escritos debe haber menos variación con respecto al original porque está más cerca del origen, pero no es así. Curiosamente, en algunos casos, entre más antiguos son los escritos, las variaciones entre uno y otro son mayores.

¿Cuántos manuscritos del Nuevo Testamento existen?

Hoy por hoy tenemos no menos de 5,700 manuscritos del Nuevo Testamento, de fragmentos pequeños a cartas completas. Estos escritos están en griego ―que fue el idioma en que se escribió―, más existen otros escritos de lenguas antiguas como el latín, sirio y cóptico. La gran mayoría de los 5,700 manuscritos son de la Edad Media, y curiosamente hay menos variaciones entre ellos, que se escribieron hace 1,000 años a partir de copias de copias de copias, que las variaciones que hay entre los manuscritos más antiguos. Es decir, hay más variaciones en las copias más cercanas a los documentos originales, que las copias de hace 1,000 años. Posiblemente esto se debe a que en la Edad Media los escribas eran gente más estudiada y dedicada al trabajo que los que escribieron las primeras copias de las cartas o de los evangelios. ¿Por qué? Por la razón de que los primeros copistas, por lo general, no eran gente profesional en el oficio. Así que los que copiaron estos textos se presume que, en general, eran personas que no tomaban las precauciones que tomaron los escribas profesionales.

Ahora bien, dentro de los escritos de la Edad Media no existe uno que sea exacto, idéntico, a otra copia de su misma época, y algunas veces contienen diferencias pequeñas, pero también otras veces existen discrepancias mayores.

¿Cómo se ha resuelto el problema de tantas variaciones? ¿Hay alguna sociedad que se ha dedicado a buscar el mejor manuscrito que se pueda aproximar al escrito original? La respuesta es afirmativa. Hay muchas sociedades y gente experta que ha dedicado gran parte de su vida a encontrar el texto más certero al original. Entre ellas está la Sociedad Bíblicas Unidas. Tengo en mi biblioteca la edición quinta del testamento griego (Barbara Aland, 2014) que representa uno de estos esfuerzos. Cuando estaba estudiando Teología no tuvimos esta edición, pero es importante notar que, de la edición que hicieron en 1993 a esta última de 2014, cambiaron 33 referencias en palabras o frases.12 Esto debido a mejores textos y estudios más profundos, seguramente buscando la verdad histórica o, como dice el famoso erudito en el texto griego del Nuevo Testamento, Bruce Metzger: “[…] con el descubrimiento de algunos manuscritos mucho más antiguos que ningún otro manuscrito que había estado disponible hasta ese momento, ha sido posible producir ediciones del Nuevo Testamento que se aproximan más que nunca a lo que se consideran las palabras de los documentos originales”.13

La mujer adúltera, ¿es la historia verídica

en tiempos de Jesús?

Voy a poner un ejemplo de cómo se puede corromper un texto del Nuevo Testamento con los años y siglos. Regresando a nuestro papiro 66 (Ƥ⁶⁶) que es sobre el Evangelio de Juan, debe notarse que dicho documento del siglo II no es exacto al evangelio que tenemos en la mayoría de las versiones actuales de la Biblia. De hecho, no tiene el famoso pasaje de Jesús que perdona a la mujer adúltera descrita en Juan 7:53-8:11, donde dice que le trajeron a Jesús una mujer adúltera para ponerlo en entredicho porque, supuestamente, la encontraron a ella en el acto de adulterio y, de acuerdo a la ley mosaica, tenía que ser apedreada. Cuenta la tradición que Jesús les dijo a los escribas y fariseos que le trajeron a la mujer adúltera, que quien estuviera libre de pecado tirara la primera piedra. Esta historia tan bonita y simple, sencillamente no fue original, no está en la copia más antigua que se tiene de Juan y en muchas otras copias antiguas; al menos son más de 100 copias que datan desde el siglo IV (san Agustín) hasta manuscritos del siglo XV los que no tienen dicha historia. El mismo Nuevo Testamento en griego, en la susodicha quinta edición que les he comentado, pone la historia de la mujer adúltera en doble bracket o corchete ya que, según explica Metzger, el comité de la Sociedad Bíblicas Unidas decidió dejarlo en la traducción de la Biblia a pesar que “el pasaje no fue original del cuarto evangelio, por respeto a la evidente antigüedad del pasaje y la mayoría decidió imprimirlo encerrado en doble corchete”.14 Pese a la evidencia tan abrumadora de que no hay texto antiguo que soporte lo original de este pasaje y la misma lingüística del pasaje no es juanina o joánica, se decidió dejarlo.

Muy posiblemente esto se debe al enorme peso del pasaje conocido por todos hoy día. Ciertamente el relato de la mujer adúltera es muy realista, ya que nadie está libre de pecado: el que esté libre de pecado que tire la primera piedra... Ciertamente, no hay ser humano ni santo alguno libre de pecado, de acuerdo a la definición de pecado en el ámbito cristiano. El pasaje es evidentemente retador y pone en jaque mate a cualquiera que dice que está libre de pecado. Aun el propio Jerónimo, quien escribió la Vulgata Latina, decidió dejarlo, por lo mismo que es inspirador, pero seguramente conocía que las copias más antiguas no incluían ese texto.

Por otro lado, no todos estaban de acuerdo en dejar el pasaje en el texto de Juan, ya que, si se estudia a detalle, puede uno inferir que hay libertad en el cristianismo de cometer resbalones o errores en el caminar cristiano. Algunos teólogos se iban al extremo de decir que el mismo pasaje promovía el adulterio, diciendo que si Jesús perdonaba a la mujer indirectamente estaba permitiendo el adulterio.

Textus Receptus

Por otro lado, me da gusto que la edición del Nuevo Testamento en griego en su edición 2014 no siempre toma la decisión de dejar todos los pasajes inspiradores en la Biblia. Me refiero a la omisión de un pasaje que aduce a la Trinidad y carece de apoyo en textos antiguos de la Biblia: Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno (1Jn. 5:7), y que muchos lo interpretan como la evidencia de que la Biblia habla de la Trinidad. Realmente el pasaje, de acuerdo a los textos antiguos, debería decir: Porque tres son los que dan testimonio y luego continúa en el versículo 8 diciendo: El Espíritu, el agua y la sangre: y estos tres concuerdan, tal como lo pone la Biblia católica de Jerusalén o la versión católica Nácar-Colunga.

En la controversia trinitaria y la falta de evidencia en la Biblia que omite el uso de la palabra trinidad, el comité de la Sociedad Bíblicas Unidas descartó poner el famoso pasaje trinitario de 1 Juan 5:7 por que no tiene soporte de ningún texto griego sino hasta el siglo XV. Sin embargo, la gran mayoría de las versiones de la Biblia si incluyeron el pasaje errático que se refiere a la Trinidad. Ese pasaje de gran controversia ―y lo digo así porque es el único lugar en el Nuevo Testamento donde se menciona una alusión directa a la Trinidad― y ese versículo no existen en las copias más antiguas.

Cuenta la historia que cuando la primera edición de la Biblia en griego fue publicada en 1516, su editor, un erudito teólogo católico llamado Erasmo de Róterdam, no incluyó este versículo en su texto. Pero sus contrincantes teológicos lo acusaron de que maliciosamente había removido el texto trinitario del griego. Como había tenido tanta importancia la Trinidad después del siglo IV, era importante al menos tener un texto para soportar dicha fórmula trinitaria. Erasmo les contestó que él no había encontrado un texto en griego que tuviera la fórmula trinitaria. Había en otros idiomas esa alusión a la Trinidad, como en latín, pero Erasmo no encontró ni un solo manuscrito en griego que tuviera dicha afirmación. Entonces Erasmo los retó a que si le llevaban un texto en griego que incluyera dicho pasaje trinitario, él lo incluiría en la siguiente edición del texto que estaba haciendo.

En respuesta, sus contrincantes literalmente produjeron un texto en griego o bien hicieron producir uno que incluía dicha fórmula trinitaria. Es decir, alguien copió la carta de primera de Juan en griego y añadió dicho texto. Recuerdo que uno de mis maestros de Teología en Regent College decía que a Erasmo le llevaron el recién hecho manuscrito en griego, al grado que todavía se podía correr la tinta porque lo acababan de terminar. Fiel a su promesa, Erasmo incluyó dicho pasaje trinitario en su segunda edición del texto griego del Nuevo Testamento. A este escrito en griego hecho por Erasmo, donde cuidadosamente buscó incluir las mejores copias disponibles y las más antiguas en ese momento, que eran del siglo XVI, se le conoció como Textus Receptus, término en latín que significa Texto Recibido, y es por eso que cantidad de Biblias tanto evangélicas como católicas y en diferentes idiomas (inglés, español, alemán, etc.) tienen ese error de 1Jn. 5:7. La mismísima versión de King James, que es muy famosa en el idioma inglés, incluye dicho texto errático. A esa inclusión del texto sobre la Trinidad se le conoce como Coma Joánica.15

También en las versiones en español incluyen dicho texto trinitario; por ejemplo, está la famosa versión evangélica Biblia del Oso, escrita por Casiodoro de Reina en 1565.16 Luego esa versión fue corregida por Cipriano de Valera en 1582 y la llamaron Biblia del Cántaro17. Esta conjunción de las dos versiones es la más famosa en la Iglesia protestante, y se le conoce como versión Reina Valera. Asimismo, el error del Textus Receptus salpicó en gran forma a las traducciones de la Biblia de la Iglesia católica, tales como la Vulgata Latina18 o la famosa Biblia Platense en español,19 que tienen el famoso texto trinitario que, por más de 800 años, no hubo texto que lo tuviera.

La palabra trinidad no existe en la Biblia, ni las alusiones directas a la Trinidad. Hay pasajes como en el libro de Hechos, donde se describe al Espíritu Santo, pero no es concluyente que sea una persona independiente de Dios o la tercera persona de la Trinidad.

Conclusión

Con esto concluimos una breve descripción de lo que es la Biblia y la historia compleja que existe en su formación. En el Antiguo Testamento hay diferencias en los libros que incluye la Biblia católica versus la Biblia evangélica o la Biblia judía; no así en el Nuevo Testamento. Tanto la Biblia católica como la evangélica tienen los mismos libros, que son 27 en total, de los cuales hay cuatro evangelios, el libro de Hechos, cartas del apóstol Pablo, otras cartas pseudoepígrafas de Pablo, una carta a los Hebreos, una carta de un tal Santiago, dos cartas de un tal Pedro, tres cartas de un tal Juan, una carta de Judas que no es Judas Iscariote y un último libro, el más complejo e intrigante del Nuevo Testamento, al que se le conoce como Apocalipsis. Las versiones católicas y evangélicas contienen exactamente las mismas cartas. Son las traducciones las que varían. El Textus Receptus fue el primer intento serio por formalizar una sola versión del Nuevo Testamento, y hoy día es el texto aceptado, en su quinta edición revisada, de la Sociedad Bíblicas Unidas junto con la Sociedad Americana de la Biblia y la Sociedad Bíblica Alemana; son, en sí, una guía para el mundo cristiano del texto en griego aceptado por la mayoría de los cristianos.

El tema de cuál es el mejor texto griego antiguo va a seguir dando de qué hablar, conforme se vayan descubriendo nuevos manuscritos y salgan a la luz más cosas de la historia de los manuscritos ya conocidos. Hoy por hoy existe una buena base para los cristianos, tal como existe para los judíos, en su caso una base del Antiguo Testamento, conocida como Biblia Masorética.


Capítulo 2

Buscando al Jesús histórico

Jesús histórico y Jesús bíblico

Cuando uno escucha una historia, cualquiera que sea, siempre se pregunta: ¿sería así como sucedió? ¿Hay otras versiones de los hechos? ¿Cómo se puede saber si es verdad lo que se dice? En el caso de Jesús y las historias que se hablan de él, eruditos bíblicos se han hecho estas preguntas y muchos de ellos han diferenciado que sí existe una discrepancia entre lo que es el Jesús bíblico y el Jesús histórico.

¿Qué significa el Jesús histórico? ¿Hay alguna diferencia con el Jesús bíblico? La respuesta es afirmativa. El Jesús bíblico sabemos que nació en Belén, vivió en Nazaret, predicó en Galilea, sanó enfermos, sacó demonios, criticó a los religiosos, predicó el reino de Dios, fue muerto bajo Poncio Pilato, resucitó al tercer día y ascendió al cielo. Con el Jesús histórico no es la misma historia, no todo lo que está escrito en la Biblia tiene un soporte histórico. El Jesús histórico es el personaje que vivió, existió y caminó en la Tierra, quitando todos los elementos místicos y religiosos que pueden desviar al lector a conocer la verdad histórica de ese personaje. Veamos, por ejemplo: los estudiosos críticos de la Biblia coinciden en que el Jesús histórico no nació en Belén, que sí vivió en Nazaret, que predicó un mensaje apocalíptico diciendo que el reino de Dios se había acercado, que se arrepintieran porque el reino de los cielos estaba por llegar en forma inminente, y que fue muerto bajo Poncio Pilato. Éste es el resumen de lo que sí se sabe con más seguridad acerca de quién era el Jesús histórico. La desmitologización del Jesús bíblico es una importante tarea para saber y encontrar al Jesús histórico.

¿Cómo se puede saber quién era el Jesús histórico? La historia del cristianismo se vuelve muy interesante al entender el Sits und Leben, para descifrar o encontrar lo más cercano posible a la verdad histórica. Esta frase, Sits und Leben, contiene palabras alemanas que usan los teólogos para estudiar el contexto de algún versículo o historia de la Biblia. Quiere decir sitio y vida, significando que es necesario entender el pasaje en su contexto histórico, su cultura y su lugar. Ésta y muchas herramientas teológicas tenemos hoy en día. Todas ellas se usan para escudriñar las escrituras de la Biblia y poder encontrar escondida mucha información que nos ayuda para aclarar la historia. Esto lo veremos a partir del capítulo quinto.

Poniéndolo en palabras fáciles, Jesús histórico es diferente al Jesús bíblico. El Jesús bíblico establece la historia de un culto que se desarrolló después de que Jesús murió. La gente comenzó a decir muchas historias de Jesús resucitado y que se le había aparecido a mucha gente más. Parte de esas historias las encontramos, principalmente, en los cuatro escritores de la Biblia que son los autores de lo que se conoce como evangelios.

Las historias de los evangelios se escribieron al menos 35 años después de que Jesús murió, siendo el Evangelio de Marcos el primero en escribirse de entre los cuatro originales.

La mayoría de los críticos teólogos coinciden que la predicación del Jesús histórico fue cuando hablaba sobre los últimos tiempos y que el fin del mundo estaba cerca, diciendo que se arrepintieran de sus malos caminos y que buscaran a Dios. Éste es el Jesús histórico rescatado.

El filósofo Francis Bacon (1561-1626) dijo: “La verdad es la hija del tiempo, no de la autoridad”. Se abre el telón a la fascinante tarea de encontrar qué fue lo que realmente pasó y quién es, si se puede saber, este personaje revolucionario que vino a cambiar, al menos, a una tercera parte de los habitantes de la Tierra, quienes hoy en día confiesan que son cristianos sin importar a cuál de tantas denominaciones cristianas pertenecen, es decir, si son católicos, ortodoxos, anglicanos, anabaptistas, evangélicos, masones, testigos de Jehová, Luz del Mundo y muchas más. Al tener tantas denominaciones y estudiar cada una, se afirma que el interpretar los textos bíblicos no es tarea fácil.

¿Por qué hay tantas divisiones cristianas? Ésta es una pregunta importante, y la respuesta sencilla es que no hay textos fáciles de interpretar y no hay una unidad de pensamiento en la Biblia. Algunos libros dicen una cosa y otros dicen algo diferente. Dependiendo qué autor o libro del Nuevo Testamento esté leyendo el lector, se puede interpretar de una manera distinta a lo que otro autor diga.

Sin embargo, no se puede pasar por alto la gran penetración del cristianismo en el mundo. Como he dicho, una tercera parte de los habitantes confiesan seguir el cristianismo. Pero no todo es color de rosa, solo póngase a considerar el lector cómo es que hay tantas denominaciones cristianas y con interpretaciones tan diferentes y opuestas sobre un mismo tema.

Datos históricos de la vida de Jesús

¿Existió Jesús? La evidencia más clara de la existencia de Jesús está en el Nuevo Testamento, con los cuatro evangelios que hablan sobre su vida. Fuera de ellos, hay pocos escritos que hablan sobre Jesús. También hay personajes muy importantes, como el apóstol Pablo, que hablan sobre Jesús, aunque él nunca lo conoció en persona.

¿Los que escribieron el Nuevo Testamento conocieron a Jesús en persona? En pocas palabras, y resumiendo mucho de lo que vamos a ver en este libro, la respuesta es que realmente no lo conocieron. Como vamos a ver más adelante, no hay gente que escribe en el Nuevo Testamento que vio a Jesús personalmente. Los que escriben son personajes que redactan sobre Jesús por terceras personas. En la primera carta de Juan dice: Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocantes el Verbo de vida... eso os anunciamos (1Jn. 1-3). En este versículo de su primera carta, Juan no dice textualmente que conoció a Jesús, sino que va a hablar sobre el Verbo de vida, término que se desarrolló a finales del siglo I. Como veremos más adelante, es importante saber quién es este Juan y a qué se refiere lo que escribió.

¿Hay escritos del siglo I que hablen de la existencia de Jesús sin incluir la Biblia misma? Fuera de la Biblia realmente no tenemos muchos datos de la historicidad de Jesús. Es decir, nadie habla de la existencia de Jesús en los tiempos de Jesús, salvo muy contadas fuentes.

En aquella época no había imprenta, los manuscritos que existían contando historias, se copiaban letra por letra en forma manual, con tinta y no con pluma como las de hoy. Los que hacían esto eran profesionales en el tema, se llamaban Escribas porque escribían copias de los escritos que tenían a la vista.

¿Cuándo se comenzó a dudar de la historicidad de Jesús? Saber que Jesús existió comenzó a dudarse en los siglos XVIII, XIX y XX, principalmente. Sin embargo, las evidencias que señalan que vivió, existió y nació en este mundo son importantes. Yo pienso que el personaje de un Jesús revolucionario sí existió, sí caminó sobre la Tierra. Con esto salvamos la idea de que Jesús no es un personaje mitológico, pero es necesario encontrar quién exactamente fue él.

Cito de forma textual lo que dijo un importante teólogo del siglo pasado: “La desmitologización busca sacar la verdadera intención de un mito. Es decir, su intención de hablar sobre su existencia humana arraigada firmemente y limitada por una trascendente, fuerza no humana, que no es visible a un pensamiento objetivo”.20 Este dicho fue mencionado por el teólogo alemán Rodolfo Bultmann (1884-1976). Él vino a revolucionar el pensamiento cristiano desde un punto de vista crítico. Estudió las escrituras y, con base en sus estudios serios, concluyó que el Jesús histórico es muy diferente al Jesús bíblico, e invita a centrarse, mejor, en el Cristo de la fe. Bultmann, en el pensamiento cristiano, fue para muchos como Darwin en el pensamiento científico. Ambos vinieron a revolucionar el pensamiento tradicional de lo que por milenios se había creído sin cuestionamiento. Bultmann va más allá de la historicidad de Jesús y pregunta si Jesús mismo estaba consciente que era el Mesías. Bultmann contesta que la afirmación de que Jesús estaba consciente de su mesianato estaría “cargada de serias dificultades”,21 aunque nunca niega la existencia de ese personaje histórico y busca rescatar la historicidad de Jesús en su predicación, a través de desmitologizar el personaje de Jesús y saber qué fue lo que realmente sucedió, dijo e hizo.

Fuera de la Biblia sí hay evidencias de la existencia de Jesús. Una es la del historiador judío Flavio Josefo, quien brevemente describe a Jesús. Josefo fue un judío de Palestina que vivió poco tiempo después que Jesús había muerto (38-100 d. C.). Es el único historiador fuera de la Biblia que habla de la guerra de los judíos contra los romanos y de la tremenda destrucción, de parte de los romanos, del templo sagrado judío. Por ello es importante conocer a Josefo y sus escritos.

El primer texto de Flavio Josefo que menciona a Jesús es el siguiente: “Llamo a juicio al hermano de Jesús, quien era llamado Cristo, cuyo nombre era Jacobo, y con él hizo comparecer a varios otros”.22 La referencia habla del hermano de Jesús, es decir, de Jacobo. Y se refiere a Jesús como el hermano de Jacobo al que llamaban Cristo.

La otra referencia a Jesús en el historiador Flavio Josefo dice así:

En estos tiempos Jesús, hombre sabio (si fuera posible llamarlo como hombre), porque era hacedor de grandes maravillas) un maestro de esa gente que recibía la verdad con alegría. Él atrajo para sí mismo a ambos, tanto a judíos como a gentiles (él era el Cristo); y cuando Pilato, a la petición de los principales entre nosotros, lo condenaron a él a la cruz (los que lo amaban en un principio no lo abandonaron, porque se les apareció vivo nuevamente en el tercer día, tal como lo profetizaron los profetas divinos esta y diez mil cosas maravillosas respecto a él); y al día de hoy la tribu de cristianos, llamados así por él, no se han extinguido.23

¿Cómo Flavio Josefo, historiador judío, se refiere a Jesús como el Cristo? Muchos eruditos e historiadores aceptan que en este texto hay manos cristianas que aparecen en paréntesis en el texto anterior y que muy posiblemente cambiaron el original que Josefo había escrito.24 La razón es que no todas las copias del escrito de Josefo son iguales. Como he expuesto anteriormente, en esos tiempos no había imprenta y todo se escribía a mano copiando el texto original o haciendo copia de la copia del texto original, o copia de la copia de la copia… del original. Por esta razón se piensa que hay referencias en Flavio Josefo que fueron añadidas por cristianos tardíos al mismo texto original.

Estas dos evidencias son prácticamente todas las referencias sobre Jesús fuera del Nuevo Testamento en todo el siglo I. No existen más.

¿Existen evidencias de Jesús en el siglo II? Si nos pasamos a ese siglo, cuando ya el cristianismo se había difundido más en el imperio romano, encontramos otros testimonios como el de Plinio el Joven, procónsul de Bitinia entre los años 111 a 113 d. C. y sobrino de Plinio el Viejo. Se conservan 10 libros de cartas que escribió. En el libro 10 carta 96 escribe al emperador Trajano de Roma para preguntarle qué debían hacer con los cristianos que fueran sorprendidos por ser denunciados como tales ―es decir, por profesar la fe cristiana―. Veamos lo que dice el texto:

Decidí dejar marcharse a los que negasen haber sido cristianos, cuando repitieron conmigo una fórmula invocando a los dioses e hicieran la ofrenda de vino e incienso a tu imagen, que a este efecto y por orden mía había sido traída al tribunal junto con las imágenes de los dioses, y cuando renegaron (maldijeran) de Cristo. Otras gentes cuyos nombres me fueron comunicados por delatores dijeron primero que eran cristianos y luego lo negaron. Dijeron que habían dejado de ser cristianos dos o tres años antes, y algunos más de veinte. Todos ellos adoraron tu imagen y las imágenes de los dioses lo mismo que los otros y renegaron de Cristo. Mantenían que la razón de su culpa consistía solo en lo siguiente: haberse reunido regularmente antes de la aurora en un día determinado y haber cantado antifonalmente un himno a Cristo como a un dios. Hacían voto también no de crímenes, sino de guardarse del robo, la violencia y el adulterio, de no romper ninguna promesa, y de no retener un depósito cuando se lo reclamaren.

Trajano contestó a Plinio después de recibir su misiva, diciendo que no buscara a los cristianos, pero cuando se les acusara deberían ser castigados, a menos que se retractaran.

Otra mención reconocida por muchos historiadores que habla de Jesús, ya en el siglo II, es del historiador romano Tácito, quien vivió del 56 al 118 d. C. Tácito menciona a Cristo en sus Anales, escritos hacia el año 116 d. C. Ahí habla de Nerón y del incendio de Roma, que sucedió en el año 64 d. C. Tácito informa de la sospecha que existía acerca de que el propio emperador había ordenado prender fuego a la ciudad, diciendo:


Para acallar el rumor, Nerón creó chivos expiatorios y sometió a las torturas más refinadas a aquellos a los que el vulgo llamaba cristianos (que era un grupo) odiado por sus abominables crímenes. Su nombre proviene de Cristo, quien bajo el reinado de Tiberio, fue ejecutado por el procurador Poncio Pilato. Sofocada momentáneamente, la nociva superstición se extendió de nuevo, no solo en Judea, la tierra que origino este mal, sino también en la ciudad de Roma, donde convergen y se cultivan fervientemente prácticas horrendas y vergonzosas de todas clases y de todas partes del mundo.

Este texto de Tácito habla más de los cristianos que de Jesús, a quien llaman Cristo. Nótese que reconoce el juicio de Poncio Pilato contra Jesús, aunque demerita las prácticas cristianas que se hacían en grupos.

Aparte de estas citas históricas, no existen hasta hoy en día más referencias sobre Jesús fuera del Nuevo Testamento en el siglo I y a principios del II. La historicidad de Jesús, en consecuencia, no es muy sólida, pero es suficiente para saber que Jesús existió. Habiendo rescatado la historicidad de Jesús, pasemos a entender qué es la Biblia en el contexto judío y cristiano.



Capítulo 3

Dioses humanos en la antigua Grecia, Roma, Macedonia y América

Tengo un grupo de amigos de toda la vida en el que, ocasionalmente, nos juntamos a filosofar sobre múltiples temas: religión, historia y otros más. En una ocasión preparé un estudio sobre los dioses humanos de la antigua Grecia. Estaba hablando sobre la mitología y uno de mis amigos me interrumpió y me dijo: “Pero Agustín, es pura mitología, no eran dioses de verdad”. Es decir, él interpretaba que los dioses griegos eran parte de leyendas, cuentos e historias mitológicas. Después de entender la observación, le dije que los dioses a los que, comúnmente, se les denomina como mitológicos, eran tan reales para los griegos como lo es Dios para los judíos o la Trinidad para los cristianos.

Por poner un ejemplo, para los católicos en México, la Virgen de Guadalupe es venerada. Ella es respetada por millones de mexicanos, que no consideran que la Virgen de Guadalupe sea un mito; para nada, ella es tan real en la mente de millones que a muchos se le ha aparecido y les ha hablado. Los dioses eran tan reales para los griegos como lo es la Virgen o Jesucristo para los cristianos. No eran dioses de mitología, creían en ellos y los respetaban con devoción.

Breve historia antigua de España

Para ahondar un poco más sobre el tema de que los dioses de ellos eran reales, les platicaré una experiencia en Sevilla, España. En un viaje que hicimos en el 2018, visitamos mi esposa y yo el Museo Arqueológico de Sevilla. También me referiré al Museo de Burgos que visitamos en el 2017, igualmente en España. Ambos museos son muy interesantes y reflejan parte de la historia española a través de los siglos.

El Museo Arqueológico de Sevilla contiene muchos apoyos de elementos físicos encontrados en excavaciones cerca de esa ciudad. Este museo da mucha información acerca de la historia de España en tiempos romanos antes del cristianismo, y también de la posterior historia española. A la península ibérica la conocían los romanos como Hispania. Estamos hablando del siglo III a. C. Cuando llegaron los romanos cambiaron las creencias que habían existido en la península durante miles de años. Milenios antes de los romanos, esa tierra fue habitada por el Homo erectus, Homo antecessor y muchos más habitantes en el desarrollo del Homo sapiens.

En el Museo de la Evolución Humana, en Burgos, se hace referencia a la cueva de Atapuerca, donde se descubrió recientemente que el hombre y su desarrollo hacia el hombre moderno tuvo raíces en esos lugares. Estamos hablando de hace más de 800 mil años. Fueron el Homo antecessor y otros homos con más tiempo, los antepasados de los que habitaron la península ibérica, que data apenas de 27 mil años según algunas opiniones tardías, aunque la mayoría la sitúa en 17 mil años, por el descongelamiento glaciar del Estrecho de Bering. Con esto nos damos cuenta de que España tiene un historial más antiguo que América en cuanto a su habitación hecha por el hombre.

En estos museos uno descubre que el hombre ha tenido muchas creencias antes de las religiones actuales. Creencias que han sido reemplazadas poco a poco y algunas han durado miles de años, como en el caso de los mismos celtas en España, que provenían del Norte ―Inglaterra e Irlanda―, que fueron conquistados por la religión romana y cambiaron su forma de pensar. Pero no solo habitaban en España los celtas, sino muchos más grupos de hombres que pensaban diferente a los romanos. Algunos grupos todavía subsisten, con un idioma muy diferente a cualquiera del mundo entero, como es el caso de los vascos, habitantes del norte montañoso de España.

Con la llegada y conquista de los romanos, España fue reemplazada y sustituidas las creencias de miles de años de evolución del pensamiento humano en esa región, por las creencias romanas y sus dioses, dejando atrás sus creencias indígenas de pueblos distintos, con diferentes dioses y lenguas, que deben haber tenido por miles de años y que luego todas fueron unificadas por las de Roma.25

Después de este importante cambio profundo en sus creencias milenarias, sus dioses y sus costumbres fueron cambiados por los dioses romanos y sus costumbres también. Pero, seguramente, hubo sincretismo. Quiero poner un ejemplo de sincretismo en México para entender cómo pudo haber sincretismo en España durante las conquistas de la tierra ibérica. México, donde la religión mayoritaria es la católica, tiene muchos rasgos de sincretismo; las religiones antiguas milenarias de los mayas, aztecas, zapotecas, mixtecos y muchos más se han fusionado con el cristianismo. Por ejemplo, el chamanismo, la danza a la Virgen, los matachines, las limpias, la mujer como corredentora.

En España se fusionaron las religiones antiguas milenarias, o de cientos de miles de años, con la nueva religión romana. Los romanos creían en la resurrección de los muertos y que con la muerte comenzaba una nueva vida, que el espíritu no moría con el cuerpo. Tenían un obsesivo deseo de inmortalidad.

Al entrar a uno de los salones en el Museo de Antropología de Sevilla ―Sala XXV―, nos encontramos con un salón lleno de inscripciones y monumentos acerca del mundo funerario de los romanos. Leí con detenimiento las placas funerarias y aprendí que a los ricos, generalmente, se les ponían en las entradas de la necrópolis o junto a la vía del camino, con inscripciones donde sus epitafios decían: Detente caminante, A ti que pasas ruego…26 Estos epitafios estaban a orilla de los caminos para ser recordados por la gente, ya que se creía que, si te olvidaban, dejabas de existir. Por ello: “[…] era esencial […] para lograr esa perdurabilidad, que alguien recordara y rindiera culto de alguna manera a su memoria, ya que, si era olvidado, el alma del difunto pasaba a formar parte de la masa amorfa de los seres infernales. La única manera de pervivir era permanecer vivo en la memoria de alguien, la familia, los amigos o alguna corporación o colegium que se encargase de cumplir el ritual debido a los Manes”.27

Los manes eran los dioses familiares que se encargaban de la protección del hogar y de la familia; algo similar a lo que se usa en la Iglesia católica al dirigirse a un santo de su devoción para pedir protección, guía o bendición a uno mismo o a la familia entera. También los griegos tenían algo similar. En la Odisea de Homero (11:72), Elpenor le dice a Ulises: “No me abandones, no me dejes atrás sin ser enterrado, sin ser llorado”.

Casi todas las placas funerarias comenzaban dedicadas a un dios o a varios dioses. La mayoría la dedicaban al dios Manes y, después de decir algunas palabras o nombres de quien estaba enterrado, terminaban con una frase que dice: “Que te sea la tierra leve” (“Sit Tibi Terra Levis”), que reemplazan los epitafios actuales, que terminan diciendo: “Descanse en paz” o RIP, Requiescat in Pace, palabras latinas. Estas ideas, “que te sea la tierra leve”, indican un elemento de trascendencia, de la esperanza del hombre en creer que hay vida después de esta vida.

Entre los cientos de placas en esa sala, había una que me llamó la atención y que habla del sentimiento y la angustia de la vida que vivió el hombre conmemorado por el epitafio. A continuación transcribo la traducción de lo que decía en latín:

Consagrado a los Dioses Manes, Marco Calpunio Lucio, Decurión. Tú, cualquiera que seas a quien interesa mi desgracia y vengas a visitarme en este sepulcro, párate un poco a compadecer con lágrimas mi suerte inicua. Perdí un padre cariñoso y vine al sepulcro cuando solo contaba con 26 años, 6 meses y 8 días. Aquí estoy enterrado dejando a mi infeliz padre. Mi desgraciada madre, golpeando los pechos con sus manos, y mi triste hermana me acompañan ambas con sus llantos. Mi casta esposa queda abandonada con un hijo pequeño, quedando casta madre viuda. Ya mi vida concluyó para siempre. ¿Quién honrara nuestro túmulo? Mi cuerpo está depositado en lo profundo de esta fosa. Vosotros, padres piadosos, y vosotros que peregrináis por el mundo, sabed que aquí estoy sepultado y descanso con toda quietud. Séate la tierra leve.

A continuación les muestro la fotografía (figura 2) que tomé del monumento; mi esposa aparece en primer plano, justo cuando le había pedido que leyera este interesante epitafio.


Lectura de mi esposa del epitafio consagrado a los Dioses Manes, Marco Calpunio Lucio, Decurión. Museo Arqueológico de Sevilla.

¿Quién es este personaje?

¿De quién es la historia de un personaje cuya madre fue virgen?, quien fue visitada por un ser angelical anunciándole que su hijo no sería un mero mortal sino, más bien, un ser divino. El nacimiento de este ser divino fue acompañado por signos celestiales. Cuando fue adulto se dedicó a predicar y decía que nadie debería preocuparse por las cosas materiales sino, más bien, por las espirituales. Escogió discípulos y ellos fueron convencidos que a quien seguían no era un hombre cualquiera sino, más bien, era el Hijo de Dios. Y para que ellos fueran convencidos de esto, hacía milagros que comprobaban, sin duda alguna, que él era un personaje divino.

Él podía sanar enfermos, sacar demonios y resucitar gente de entre los muertos. Al final de su vida atrajo la oposición de las autoridades romanas de su tiempo y fue puesto a juicio. Decidieron condenarlo y lo mataron, pero no pudieron matar su espíritu. Ascendió al cielo y hoy está vivo, sus seguidores así lo declaran. Para probar que está vivo, se le apareció a uno de sus seguidores que tenía dudas y, al verlo, se disipó toda duda y afirmó que no estaba muerto, sino vivo. Después sus seguidores escribieron libros sobre él y podemos leer su historia hasta el día de hoy. Sin embargo, sus libros no son muy populares y muy poca gente los ha leído. ¿Quién es este personaje?

Este personaje divino, milagroso, que fue muerto injustamente y vivió en el siglo I de nuestra era en el imperio romano, se llamó Apolonio de Tiana. Se parece a la historia de Jesús, ¿verdad? ¡Indudablemente! Él fue un filósofo médico renombrado. Tenemos ocho volúmenes escritos sobre Apolonio por uno de sus seguidores, que se llamó Filóstrato de Atenas28 (170-245 d. C.). El libro se escribió, aproximadamente, entre los años 220 y 230 d. C. y, según dice, la historia está basada en un testigo y compañero de Apolonio de Tiana.

Apolonio vivió en el mismo siglo de Jesús, el siglo I, y se presume que fue en la segunda mitad (50-100 d. C.), pero en otra parte del imperio romano, hacia el Este. Vivió por la misma época en que Lucas escribió la historia de Jesús. Tuvo mucha aceptación su predicación, especialmente entre la elite romana, de tal manera que, un siglo después de su muerte, se le construyó un templo en su honor en Tiana. Este templo lo ordenó el emperador romano Caracalla (198-217 d. C.), cuyo nombre oficial fue Marco Aurelio Severo Antonio Augusto. Se dice que el emperador romano Alejandro Severo (222-235 d. C.) mantenía una imagen de Apolonio entre los dioses, y también el emperador Aureliano (270-275 d. C.), quien era adorador ferviente del sol. Este emperador consideró a Apolonio como divino.

Hoy día están disponibles los escritos de Apolonio, aunque en la historia antigua del cristianismo ha sido desacreditado por el primer historiador cristiano del siglo IV, Eusebio. Él dijo que Apolonio no era divino sino un diablo. La evidencia de Apolonio de Tiana en el imperio romano es vasta y más amplia que la historia de Jesús fuera de los escritos del Nuevo Testamento. Sin embargo, la historia de Apolonio de Tiana no trascendió. Como vamos a ver más adelante, su historia feneció varios siglos después, y los creyentes de Jesús se lograron encontrar con los de Apolonio, y tuvieron debates entre ellos.

Jesús y Apolonio de Tiana

Las historias de Jesús y las de Apolonio son muy parecidas, y los discípulos de ambos grupos se consideraban auténticos. Hay similitudes en las historias de ambos personajes, veamos: el nacimiento de Jesús tiene elementos prodigiosos con señales del cielo, y estos mismos eventos se repiten en el de Apolonio; el Espíritu Santo se manifiesta en el Nuevo Testamento como paloma, en Apolonio se manifiesta ese ser supremo en forma de gansos; en la historia de Apolonio, estos gansos son los que hacen nacer un niño prematuro divino… Veamos la historia de la anunciación de Apolonio:

[…] que cuando su mamá estaba pronta a dar a luz, fue avisada en un sueño que fuera a un campo o un prado y colectara flores. Cuando llego ahí sus niñas compañeras estaban colectando las flores mientras ella se recostó en el pasto y se durmió. Algunos gansos que estaban comiendo por ahí formaron un círculo alrededor de ella mientras ella dormía; luego, alzando las alas en su forma característica de ellos mientras formaban ese círculo hicieron un sonido repentino. Ese sonido hizo que ella se despertara y diera a luz un hijo que vino a ser Apolonio. Y mientras todo esto sucedía cayó un rayo del cielo, se posó sobre el mismo cielo y se desapareció regresando al mismo cielo. Con esto sin lugar a dudas los dioses estaban dando un signo y un presagio de quién vendría a ser él.29

No solo en esto se parece a los signos de la historia de Jesús descrita en Lucas en el famoso pasaje de la Anunciación (Lc. 1:26-38) sino que, cuando la mamá de Apolonio lo había engendrado, ella tuvo una visión de una divinidad egipcia llamada Proteo y le preguntó la futura mamá a este ser divino quién iba a ser el hijo que había engendrado, a lo cual Proteo contestó: “Yo mismo”.30 El autor continúa describiendo a Proteo como un dios multiforme, teniendo todo el conocimiento presente y futuro.31 Compárese este pasaje con el de Lucas en la anunciación de Jesús, donde dice el ángel que Jesús sería llamado Hijo del Altísimo (Lc. 1:32). Y en Apolonio se dice que era el Hijo de Zeus (La vida de Apolonio de Tiana, 1:6).

Con todo esto dicho, el autor de la historia que escribe sobre Apolonio concluye: “Sin duda los dioses están dando un signo y presagio de su brillantez, su exaltación sobre las cosas terrenales, su cercanía al cielo y todas las cualidades de todos los Maestros” (1:5). Esta historia se parece mucho a la de Jesús en cuanto a lo que se dijo de él cuando estaba por nacer y cuando ya había nacido.

Apolonio no se casó y fue célibe (1:13). No hacía nada por dinero (1:13). Era hacedor de milagros y aun resucitaba muertos (4:45) y expulsaba demonios (4:44). Al final de su vida fue llevado al emperador Domiciano. Los paralelos de la vida de Apolonio con la de Jesús son enormes. Después de muerto Apolonio, lo reconocieron como divinidad y le hicieron santuarios.

Filástroto habla también de la muerte de Apolonio. En una de sus descripciones, dice que murió en la isla de Creta. Presumiblemente Apolonio fue a un santuario dedicado a un dios de esa localidad. Ese santuario era cuidado por perros bravos. Cuando los perros vieron a Apolonio, en lugar de ladrarle y enfrentarlo, lo recibieron de una forma amistosa. Los cuidadores del santuario, al verlo, ataron a Apolonio con cadenas, pensando que había hecho amistad con los perros usando magia o encantos para poder pasar sin que le hicieran daño pero, a la medianoche, Apolonio se desencadenó milagrosamente32 y después llamó a los guardias para que vieran lo que iba a suceder. Corrió a las puertas del santuario del dios local y, al llegar, éstas se abrieron de par en par por sí solas. Procedió a entrar en el santuario, y las puertas se cerraron por sí mismas. Desde adentro del santuario se oyeron las voces de niñas cantando: “¡Procede de la tierra! ¡Procede al cielo! ¡Procede!”. En otras palabras, se le ordenó a Apolonio que pasara a ser parte del reino de los dioses. “Evidentemente así sucedió porque ya no fue encontrado en la tierra” (Vida de Apolonio, Libro VIII, cap. 29-31).

Nuevamente los paralelos con la historia de Jesús son impresionantes. Al final de su vida, Jesús fue tomado prisionero por causar una revuelta en el templo de Jerusalén, fue arrestado y después de dejar la tierra cuando murió, ascendió al reino de los cielos. Apolonio, como filósofo, enseñó que el alma es inmortal y que la carne muere, pero que la persona continúa viviendo después de haber muerto en la carne ―este pensamiento griego sobre la muerte ha influido mucho al cristianismo―. No todos le creyeron, pero después que partió al cielo, en una visión se apareció a uno de sus seguidores, quien dudó de él. Apolonio convenció a su seguidor de que él todavía estaba vivo y presente entre ellos. También Jesús, después de muerto, se le apareció a Tomás el escéptico y a sus discípulos, diciendo que él no había muerto, sino que vivía y que seguiría viviendo eternamente (Hch. 1:2-9). Es impresionante el paralelismo de las dos historias.

Lactancio y Orígenes

¿Filástroto fue el único que escribió sobre la existencia de Apolonio de Tiana? No, hubo otros autores también, retóricos que defendían la fe cristiana. Uno de ellos es Lactancio, o su nombre completo: Lucio Cecilio (o Celio) Firmanio Lactancio (260-330 d. C.). Lactancio tiene un lugar importante entre los padres apostólicos anti nicenos.33 Lactancio habla de filósofos, a quienes se consideraba como los que guiaban la vida humana y hablaban con la verdad. Uno de los filósofos a los que se refiere él es Sossianus Hierocles, a quien en español se conoce como Herocles, quien escribió un libro llamado Amantes de la Verdad. Fue un romano aristocrático que comparó a Apolonio de Tiana con Jesús en su escrito, y el cual ya no tenemos, pero sabemos de él por referencias de autores cristianos como Lactancio, quien se refiere a ese escritor y lo busca debatir en su pensamiento y en su afamado libro polémico que escribió, seguramente, a principios del siglo IV.

Lactancio, en su libro Instituciones divinas (5:2), se refiere a Herocles diciendo: “[…] el mismo hombre ―es decir, Herocles―, cuando se propuso desmentir sus hechos maravillosos (de Jesús), sin poderlos negar, deseó demostrar que Apolonio hizo iguales o mayores hechos”.34

Otro personaje de la historia cristiana que hace mención de Apolonio de Tiana es Orígenes. Este importante personaje histórico nació en Alejandría en 185 d. C. y murió en 254 d. C. Es considerado uno de los grandes teólogos de la Iglesia aunque, por su visión que difiere con respecto a la Trinidad de Dios, no es aceptado por la Iglesia católica ni por la cristiana. Sin embargo, su aportación y defensa del cristianismo contra los filósofos no cristianos es monumental. Él era muy estricto consigo mismo, de tal manera que se auto castró para combatir los deseos de la carne.

Una de sus últimas aportaciones es su monumental escrito Contra Celso donde, en ocho volúmenes, refuta los argumentos del filósofo griego ―quien también escribió volúmenes que hoy no tenemos, pero podemos saber de él por las mismas obras de Orígenes―. En la obra referida del filósofo griego Celso, La Palabra Verdadera (o El Logos Verdadero), argumenta contra los cristianos, afirmando que su creencia no es verdadera y da sus argumentos. En la defensa del cristianismo que da Orígenes contra Celso, llega a mencionar a Apolonio de Tiana: “Habiendo conocido con uno llamado Dionisio, un músico egipcio, el último le dijo respecto al arte de la magia, que es solo por hombres sin educación y hombres de corrupción moral que obtienen el poder, mientras en los filósofos no podían producir efecto alguno (de magia), porque ellos estaban atentos en observar una forma de vida saludable”.

Después de citar el argumento de Celso, Orígenes responde:

…contestando a Celso, diremos de la magia, que cualquiera que escoge preguntar si los filósofos fueron enredados por la magia o no, pueden leer lo que fue escrito por Moirágenes (que no tenemos esos escritos ya), respecto a las memorias del mago y filósofo Apolonio de Tiana, en la cual este individuo, que no es cristiano, pero un filósofo, bien dice él que ciertos filósofos que realmente no lo son, fueron ganados por el poder de la magia que poseía Apolonio, malamente concluyen que era un brujo… pero los cristianos que se convierten por Jesús… no son llevados de encuentro por la magia o por demonios.35

Orígenes conocía la historia de Apolonio de Tiana como filósofo, y lo menciona como hacedor de milagros. Apolonio de Tiana fue un personaje que hizo historia en su tiempo. Con esto nos queda claro que el debate filosófico y teológico reciente de que si Apolonio de Tiana fue tan grande como Jesús no es cosa moderna, esto se traslada a los siglos III y anteriores. Históricamente Lactancio y Orígenes terminaron ganando el debate. Jesús se reconoció como Dios y Apolonio de Tiana, y los escritos de Herocles, fueron perdidos, quemados y olvidados.

Es impresionante la obra de los cristianos de los primeros siglos que se enfocan a defender de múltiples ataques al cristianismo. Pero estos ataques no solo eran de los no cristianos, sino de muchos cristianos con doctrinas diversas a las oficiales en su momento. En esos primeros siglos se estaba cerniendo el cristianismo, se estaba formando la teología. ¿Qué caminos doctrinales tenían que seguir? ¿Fue Jesús Dios igual al Padre Dios de los judíos? ¿Era Jesús hombre o apariencia de hombre? ¿Jesús fue creado o siempre existió? Éstas y otras muchas preguntas se fueron aclarando conforme los siglos pasaban. Hoy en día es muy fácil escuchar el credo niceno del año 325 d. C., que nos dice cómo concluyó parte del gran debate de los primeros tres siglos respecto a la persona de Jesucristo; veamos lo que dice:

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, y de todo lo visible e invisible.

Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos, Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho…

En el primer párrafo no hubo mucha polémica al hablar de Dios Padre, pero en el segundo, que describe a Jesús, cada frase tiene una historia muy interesante, que contiene polémica, discusiones, arrestos, condenaciones, muertes y mucho más. Como en todas las cosas, la historia fue escrita por los ganadores, y ésta no es la excepción.

La historia de la formación de la doctrina del cristianismo todavía hoy se sigue definiendo entre los diferentes grupos cristianos, llámense católicos, protestantes, testigos de Jehová, de La Luz del Mundo o pentecostales; hay muchas doctrinas y todavía no hay un consenso. Por ejemplo, entre las cuestiones que se debaten están las siguientes: ¿el bautismo es por inmersión o aspersión?, ¿el bautismo es desde niños o debe ser solo de adultos ya conscientes de lo que hacen?, ¿existe o no existe la predestinación?, es decir, si Dios ya tiene gente predestinada a salvarse o a condenarse, o respecto al tema de la Santa Cena: ¿es el cuerpo verdadero de Cristo el que se entrega en la hostia o es la conmemoración del acto que sucedió hace 2,000 años?, o en relación a temas más importantes y trascendentales para la fe, como: ¿cuándo se salva una persona del infierno eterno?, ¿qué pecados son perdonados y cuáles no se pueden perdonar jamás?, ¿qué es el arrepentimiento para poder decir que la persona es salva?, y otros asuntos importantes. Todos ellos se debaten hasta el día de hoy.

La Iglesia va creciendo y se va formando, pero siempre hay divisiones y grupos que se separan del grupo principal. Este divisionismo, en lugar de ser una desventaja, ha sido una fortaleza, porque ha provocado crecimiento en el cristianismo a través de los siglos. Las divisiones en la Iglesia son tan antiguas como la misma Biblia: aun en el mismo Nuevo Testamento nos deja ver que las diferencias teológicas existen: Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos, por esto conocemos que es el último tiempo. Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si fueran de nosotros hubieran permanecido con nosotros… (1Jn. 2:18-19).

Claramente hablan de divisiones y, al que no estaba de acuerdo con el grupo que escribía, éste no lo consideraba cristiano. En la misma historia de los primeros siglos se habla de múltiples grupos cristianos. Los discípulos de Apolonio y Jesús, sin duda, fueron contrincantes y se enfrascaron en feroces debates. Ambos, Jesús y Apolonio, fueron declarados divinos por sus seguidores. Los cristianos criticaron a Apolonio, los seguidores de Apolonio criticaron a los cristianos. Lo importante es notar que tanto Jesús como Apolonio no fueron considerados divinos mientras ambos tenían vida. Fue hasta que murieron que se produjo este sentimiento de que los dos habían resucitado y se habían convertido en divinos.

Otros dioses en la Biblia

Cuando se habla de Jesús el Hijo de Dios en el cristianismo, muchos piensan que este hecho de nacimiento prodigioso es único en la historia de la humanidad. La realidad es otra, hay historias diversas de muchos dioses que tienen relaciones con humanos y, de ellas, nacen seres divinos con poderes especiales. Veamos algunos ejemplos de tantos que existen en la historia.

Comienzo con el mismo Génesis de la Biblia: Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas (Gn. 6:1-2). Hay muchas interpretaciones de este antiguo pasaje pero, sin entrar en detalles, es claro lo que dice: hijos de Dios se juntaron con hijos de los hombres, es decir, se juntaron divinidades con terrenales, concluyendo que no era un solo Dios, sino que había varios.

En un pasaje del Nuevo Testamento, en el Libro de los Hechos, cuando el apóstol Pablo y Bernabé andaban en su primer viaje misionero, después de abandonar al pueblo judío por no convertirse al cristianismo, entraron a la ciudad de Listra, donde había templos a los dioses griegos, no templos a los dioses mitológicos griegos, sino gente que creía en Zeus y Mercurio como dioses griegos. Al entrar a Listra, en Macedonia, relata Lucas, autor del libro de Hechos, lo siguiente:

Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies cojo de nacimiento, que jamás había caminado. Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, le dijo a gran voz: levántate derecho sobre tus pies. Y el saltó y anduvo. Entonces la gente visto lo que Pablo había hecho, alzó la voz, diciendo en lengua licónica: Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros. Y a Bernabé llamaban Júpiter, y a Pablo Mercurio, porque este era el que llevaba la palabra. Y el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la muchedumbre quería ofrecer sacrificios (Hch. 14:8-13).

Nótese que a Bernabé lo nominan como al dios Júpiter, deidad romana cuya equivalencia sería Zeus entre los dioses griegos. Ambos son los soberanos en sus propias culturas. A Pablo lo denominan Mercurio, que es el dios romano equivalente a Hermes, el dios griego. Ambos dioses tenían templos en toda Macedonia, y la gente estaba ávida de adorarlos y presentarles ofrendas de sacrificios, tal como sacrificaban en el templo judío a Dios.

Nótese que, en el pasaje citado, haber confundido a Pablo y Bernabé con dioses refleja una práctica común que relacionaba a los hombres con las deidades. Hay otros ejemplos de personajes en la historia o en la leyenda a los que les sucedió lo mismo, aunque en términos diferentes.

Rómulo (771-717 a. C.)

Un personaje de la historia antes de Jesucristo que fue elevado a divino, fue Rómulo, fundador de Roma.

Tenemos diferentes relatos de la vida de Rómulo (771 a 717 a. C.). La historia nos dice que eran dos hermanos gemelos, Rómulo y Remo, nacidos de la unión del dios romano de la guerra, llamado Marte, cuando se unió a una virgen llamada Vestal. Así eran denominadas en Roma quienes protagonizaban un papel de sacerdotisas. Al nacer los gemelos, fueron abandonados, y se dio la instrucción del rey para mandarlos matar. Los dejaron en una cesta en el río Tíber, donde fueron alimentados por una loba y un pájaro carpintero, que eran los animales sagrados del dios Marte. Ya habiendo crecido y siendo hombres maduros, Rómulo mató a su hermano Remo en una batalla campal por discusiones de territorio; el pleito surgió por la decisión de dónde fundar Roma.

A los 38 años de reinado de Rómulo, y teniendo él 53 años de edad, ya cuando Roma había sido bien establecida y también su gobierno con senadores, Rómulo se juntó con el Senado y el ejército en el Campo de Marte, cuando repentinamente vino una tormenta muy grande con rayos y truenos, y Rómulo fue rodeado por una densa neblina. Cuando la neblina desapareció, Rómulo ya no estaba y su asiento del trono estaba vacío. Después de ese acontecimiento surgieron dos versiones: una dice que el Senado asesinó a Rómulo, y la otra, creída por las multitudes (y que el mismo Senado difundió), afirma que Rómulo fue elevado a los cielos por una tormenta, justo cuando estaba pasando revista al ejército. Es decir, Rómulo fue elevado al cielo para ir a vivir con los dioses.36

El historiador romano Livy (59 a. C.-17 d. C.) dijo que la ascensión de Rómulo fue posteriormente ratificada por un hombre llamado Próculo Julio, quien declaró a la asamblea de la gente en Roma que Rómulo se le apareció vivo:

El Padre de esta ciudad, Rómulo, descendió repentinamente del cielo al amanecer en esta mañana y se me apareció. Lleno de confusión me quedé parado con reverencia ante él, rogándole que me permitiera verlo cara a cara. Ve me dijo y diles a los romanos que esa fue la voluntad de Dios, y que mi Roma se convertirá en la capital del mundo. Por lo tanto, deben apreciar el arte de la guerra, y hazles saber que enseñen a sus hijos que no habrá fuerza humana que pueda resistir las armas romanas. Después de haberme dicho esto… Rómulo ascendió al cielo.37

Luego los romanos le nombraron deidad, con el nombre de Quirino, y le hicieron un templo en la colina llamada Quirinale. Así, con entusiasmo, Roma abrazó la divinidad del hombre como dios divino. A partir de entonces, los romanos tuvieron un trío de dioses: Júpiter, Marte y Quirino. Ellos tres vivieron en el corazón de la antigua Roma, no como una mitología sino como verdaderos dioses en los que confiaba y creía la gente.

El nombre de Quirino no surgió con Rómulo. Según los historiadores, Quirino venía ya desde los tiempos romanos antiguos; así, una vez más, nos encontramos con la asimilación de formas antiguas de creencias, mezcladas con otras nuevas, es decir, el sincretismo.

Como muchos historiadores dicen, y aun el mismo Livy afirma, Rómulo fue muerto por los senadores por ser un rey malo, pero la gente lo hizo dios. Esa creencia les trajo paz y no una revolución en la ciudad, por el hecho de haber matado a Rómulo. Así, se concluye que muy posiblemente Rómulo no nació del dios Marte, ni que Marte tuvo relaciones con una virgen. Fue más importante salvar una ciudad que decir la verdad.

Con esto podemos observar que, mucho antes de Jesucristo, ya había historias de dioses nacidos de dioses a través de una virgen, y que el sincretismo de ideas y creencias también es muy antiguo.

Julio César (110-44 a. C.)

Uno de los nombres conocidos por muchos en el mundo entero, es Julio César. En el calendario romano fue cambiado el nombre del mes de Quintilis por el de Julio, asignado en honor de ese emperador por ser el mes de su nacimiento. Así, hoy en día el séptimo mes del calendario aún es julio, en honor a Julio César, quien fue proclamado entre los dioses.

Julio César fue asesinado en marzo del año 44 a. C. por enemigos políticos de él, que preferían no tener un dictador. Quien escribió la biografía de Julio César fue Suetonio, y fue incluida en el año 115 d. C. en su libro Vidas de los 12 César.38

Suetonio fue un historiador romano durante los reinados de Trajano y Adriano. Su nombre completo es Gayo Suetonio Tranquilino, nació aproximadamente entre los años 69 y 77 d. C., y la última referencia que se tiene de él es del año 121 d. C.

De acuerdo a Suetonio, César había declarado que tenía un linaje divino. Julio decía que un lado de él venía de la descendencia del cuarto rey romano, Marco Ancio, y que el otro lado descendía de los dioses hasta llegar a Venus.

Cuando murió Julio César, uno de sus militares aliados, Marco Antonio ―quien después tuvo relaciones con Cleopatra VII, reina de Egipto―, en asociación con el hijo adoptivo de César, Octaviano ―quien más tarde llegó a ser César Augusto―, decidió en el funeral no solo rendir honores a Julio César, sino dar al César todos los honores humanos y divinos. Así, Julio César fue votado en el Senado romano como divino, por las autoridades que gobernaban y, al hacerlo, en la misma ceremonia sucedieron cosas milagrosas que confirmaron su divinidad:

(César) que murió en el año cincuenta y seis de su vida y que fue incluido entre los dioses, no solo por un decreto formal sino por la convicción del pueblo en general. Tan cierto es este dicho que en el primer juego que hubo después de su deificación por su sucesor Augusto, resplandeció un cometa (en los cielos), apareciendo como a la hora onceaba por siete días consecutivos. Y fue acreditado que era el alma de César que fue recibido en el cielo.39

Esta deificación, como se puede apreciar, fue corroborada por los cielos con los signos del cometa. Esta historia tiene paralelo con la de Jesús, en el Evangelio de Mateo, donde el nacimiento de Jesús fue avistado por los Reyes Magos que vieron su estrella… en el oriente y vinieron a adorarle (Mt. 2:2).

Es obvio que al hijo adoptivo y sucesor de Julio César le interesaba la deificación de su padre. Si éste había sido dios, él podía llegar a ser el hijo de dios. En el interesante libro escrito por el teólogo Michael Peppard, menciona que solo hay dos hombres en la historia antigua que fueron hechos hijos de Dios. Muchos otros fueron llamados con otros nombres, como hijo de Zeus o de Júpiter, pero solo dos personas conocidas por nombre fueron llamadas hijo de Dios: uno fue Octaviano, quien posteriormente llegó a ser Augusto César, y el otro fue Jesucristo: “Octaviano, por su parte, prefirió ser llamado hijo de dios […] en lugar de hijo de Apolo”; sorprendentemente, después que su padre adoptivo (Julio César) fue asesinado, Octaviano debía vengar el asesinato de su padre y llevar en él mismo el gen juliano. Él se llamó a sí mismo César hijo de César y usó también la famosa frase divi fillius, hijo divino. Este título fue el que se usó en las monedas que llevaban su nombre, en inscripciones y en monumentos, como parte de la titularidad oficial.40

César Augusto (63 a. C.-14 d. C.)

César Augusto, emperador de Roma entre 27 a. C. y 14 d. C., fue el nombre que adoptó Octaviano, el hijo adoptivo de Julio César.

Algunas veces César Augusto fue considerado como dios mientras vivía, pero a él no le gustaba, y pedía en lugar de un culto a él con un templo, que mejor se lo dedicaran a la diosa Roma.

El mismo Suetonio dice que esta historia de Augusto la leyó de un libro que había en ese tiempo, llamado Discurso sobre los dioses escrito por Ascelepias de Mendes.41

Suetonio describe en sus escritos sobre César Augusto, que su nacimiento no fue como el de todos los humanos, sino que fue debido a la unión de una mortal con un dios. La mamá de Octavio, Atia, concibió a su hijo por la unión que tuvo con el dios Apolo, quien se presentó en forma de serpiente. Atia estaba haciendo las tareas del santuario en el templo de Apolo y, en medio de la noche, mientras ella estaba dormida ahí, una serpiente se le acercó y se alejó rápidamente. Cuando se levantó, se purificó tal como lo acostumbraba después de tener sexo con su esposo y, milagrosamente, en su cuerpo se apareció la figura de una serpiente que se quedó tatuada en forma permanente; por eso suspendió el ir a baños públicos.42 Suetonio también dice que “Augusto nació diez meses después y por esa razón se cree que es el hijo de Apolo”.43

Para corroborar la historia de Atia, Suetonio relata que, en esa misma noche, su esposo que estaba en guerra al norte de Grecia, tuvo un sueño donde “vio a su hijo con un aspecto más grande que un mortal con un rayo y un bastón y emblemas de Júpiter el Mejor y Más Grande y una corona radiante con doce caballos increíblemente brillantes”.44

Además de todo esto, Augusto fue proclamado Hijo de Dios tan temprano como 40 a. C., antes que fuera declarado emperador, y este título se encuentra en las monedas impresas tan temprano como 38 a. C. De acuerdo a Suetonio, en la cremación del cuerpo de César Augusto, un alto oficial del imperio romano proclamó que “vio la imagen de Augusto ascendiendo al cielo”,45 una prueba más de la divinidad de este personaje que se fue acumulando con los años. A Augusto se le continuó adorando como un dios entre los romanos, incluidos los emperadores tardíos de ese imperio.

Sobre el uso del título de Hijo de Dios que los cristianos usaron para referirse a Jesús en los tiempos romanos, y teniendo esa moneda de Augusto César con ese título divino, Ehrman se pronuncia sobre este hecho diciendo: “Esto no es una coincidencia. Cuando Jesús aparece en el escenario como hombre divino, él ―Jesús― y el emperador ―Augusto César― estaban en competencia”.46

Según Ehrman, Jesús pasó a ser reconocido como Dios por una competencia directa con el romanismo, donde el mismo emperador fue proclamado Dios. El teólogo e historiador platica que, cuando estuvo en las ruinas de Priene en Grecia (al norte de Mileto, en Turquía) y anduvo viendo los sitios impresionantes con las montañas al fondo y los templos griegos, vio una inscripción en griego que estaba afuera del templo de Priene y que se refería a Dios (César) Augusto. Esta inscripción lo hizo recapacitar que fue justamente cuando el cristianismo comenzó con su proclamación de Jesús como Dios, que al mismo tiempo el culto al emperador estaba comenzando a moverse en todo el reinado: “Me di cuenta que era una competencia”.47

Todas estas historias maravillosas e increíbles están llenas de asombro, rayos que parten paredes para avisar de un evento importante que va a suceder, sueños y visiones. Estos elementos los encontramos, por lo general, en historias milagrosas de las cuales la historia de Jesús no se queda atrás. En ella también había elementos mágicos, como la visita de los Reyes Magos, los ángeles que se le aparecen a María y a José, la salvación de Jesús del edicto de matar a todos los bebés nacidos en su tiempo, forzando así una referencia a un pasaje bíblico del Antiguo Testamento, sacada de su contexto original, para reforzar que la profecía se había cumplido.

El ver a Jesús envuelto en milagros y grandes hazañas, como hemos visto, no es exclusivo de la vida de Jesús. Ya había historias similares y muy increíbles antes de Jesús. Pero esto no solo sucede en el Medio Oriente o en Europa, también en América Latina vamos a encontrar rasgos muy interesantes de exaltación a los líderes de sus etnias.

Los olmecas

Cuando en la Navidad del 2018 fuimos mi familia y yo a visitar los estados de Puebla y Veracruz, conocimos el Museo de Antropología de Xalapa con sus impresionantes cabezas olmecas y la más grande colección de ellas en el mundo en un solo lugar. Estas cabezas colosales no eran cualquier cabeza labrada en piedra, eran la representación del poder y de la deidad de sus jefes, como vamos a ver un poco más adelante, pero antes vamos a entender el contexto de los olmecas en el mundo.

Hace más de 20 mil años los humanos emigraron a América por el estrecho de Bering.48 Antes de los griegos, romanos y judíos, la civilización en América ya existía.

Los olmecas, al parecer, fueron originales en el desarrollo de sus deidades. Las montañas se han venerado por milenios por los hombres como poseedoras de poderes. En la Biblia se refiere a las montañas como centros de adoración o de epifanías (manifestaciones divinas). Moisés subió al Monte de Sinaí por órdenes de Dios y ahí recibió las dos tablas de la ley con los 10 mandamientos. En los olmecas las montañas figuran como centro de adoración y peregrinaje. Así lo testifica el Cerro del Manatí, en Veracruz, donde se encontraron múltiples ofrendas y emana un manantial de agua termal. Los antropólogos dicen que desde el año 1200 a. C. ahí peregrinaban y entregaban sus ofrendas a sus dioses.49

Las montañas han sido un imán para la raza humana, como imponentes lugares que invitan al respeto, y el judaísmo no es la excepción, al referirse a ellas como el lugar donde habita Dios, y donde fue construido el templo de Israel, en el Monte de Sion, que es una montaña también.

El renombrado arqueólogo Edwin Barnhart, especialista en la cultura maya por más de tres décadas, data a los olmecas como los primeros colonizadores de Mesoamérica.50 Incluye la mitad del territorio mexicano en el centro y sur, Guatemala, El Salvador, Belice, Honduras y Nicaragua. Tienen vestigios tan antiguos como hacia 1700 a. C., es decir, por los tiempos que vivió Abraham según el Antiguo Testamento, y antes de los imperios griegos, romanos y persas. Nos remontamos hasta los tiempos del imperio babilónico y egipcio. Así de antiguos son los olmecas, solo que ellos no habían desarrollado completamente un sistema de escritura51 en aquellos años y, gracias a las esculturas e interpretaciones de símbolos que tallaron en monumentos y estelas52, se ha podido conocer mucho de su cultura y de sus creencias.

Junto con la evolución en el Medio Oriente del pueblo de Israel hace 3,000 años, en América también estaba evolucionando la cultura olmeca en sus múltiples facetas. Desafortunadamente, la conquista de los españoles en el siglo XV, con el encargo de cristianizar a los indígenas, destruyó mucho de lo que los olmecas pensaban y creían. Sin embargo, las estelas de piedra con signos y características se han podido descifrar por los arqueólogos, y hoy podemos saber lo que pasó hace muchos miles de años.

Así lo relatan Kathleen Berrin y Virginia Fields en su libro del Museo de Antropología de Xalapa: “En todas las grandes ciudades de Mesoamérica se encuentran representaciones de los gobernantes. Sus características se registraban y su linaje se comparaba con el de los dioses”.53 Aquí también, al igual que en Grecia y Roma, había hombres que pasaban por tener linaje de dioses. Esto lo podemos apreciar claramente al haberse encontrado los retratos de los gobernantes en lugares sagrados de los olmecas y mayas, otorgándoles una naturaleza superior a la de los demás. Este parece ser el mensaje principal en los monolitos olmecas que se han descubierto, en la opinión de respetados arqueólogos.

Las cabezas colosales de los olmecas no se usaban solo como adornos sino también como tronos de los líderes que los consideraban dioses de ellos. Esto fue probado por el arqueólogo David C. Groove al descubrir en un mural en Oxtotitlán, Guerrero, una pintura todavía preservada en una cueva con colores vivos policromados en rojo, verde, amarillo, naranja, café y negro, en la que se aprecia a un jefe olmeca sentado en una cabeza colosal. Desde ese descubrimiento se ha aceptado que tales monumentos eran los asientos de los gobernantes olmecas, tanto en sentido metafórico como real.54 El culto a la figura del gobernante olmeca es muy claro. El suyo se comparaba al linaje de los dioses, es decir, el culto a un líder, tal como lo hicieron los griegos y los romanos ―que le asignaban ascendencia divina―, era también evidente en los olmecas, mayas, aztecas y demás culturas mesoamericanas. Este patrón de asociar a un hombre con la divinidad no es exclusivo de todas las culturas que ya he mencionado.

También los faraones de Egipto pensaban que eran dioses, asimismo los reyes chinos y los reyes japoneses, es decir, es un común denominador ver que en cada cultura alrededor del mundo hay una clara evolución, a pesar de que hubo seres divinos entre nosotros.

Los mayas

Para terminar con el tema de las divinidades en otras culturas, me gustaría hablar un poco sobre el pensamiento maya. Afortunadamente tenemos mucha más información de ellos que de los olmecas, porque tenían ya desarrollada la escritura y hoy en día existen numerosas publicaciones y fuentes documentales acerca de ellos traducidas al español y a otros idiomas.

El Popol Vuh y el Génesis

El Popol Vuh es el libro indígena más antiguo de América. Es también un libro religioso e histórico para los mayas. La interesante historia de cómo llegamos a saber de este libro inició con uno de los padres dominicos de Sevilla, España, Francisco Ximénez. A principios del siglo XVIII, él estaba predicando en Guatemala y conquistó la confianza de algunos indígenas mayas que conocían la existencia de ese libro religioso. El padre Ximénez sabía parte del idioma quiché y descubrió intacto el texto.55 Alguien le dijo de la existencia de ese documento en la misma biblioteca de su parroquia y, buscándolo, lo encontró. Con papel en mano copió el texto en lengua vernácula, pero con letras latinas, y a un lado puso una columna donde tradujo la historia al español. Seguramente debe haber sido emocionante tener en las manos dicho escrito y traducirlo. No está claro si él tuvo el texto original con los caracteres originales, o bien, si ya era una traducción al idioma de los mayas del territorio donde se halla actualmente Guatemala. Debe haber existido antes un códice con jeroglíficos que representaban la tradición y la leyenda del pueblo, pero hasta el día de hoy no se ha encontrado y, posiblemente, algún día saldrá a la luz.56

Veamos la interesante historia de la creación relatada en este libro, que dice así: “Entonces no había ni gente, ni animales, ni árboles, ni piedras, ni nada. Todo era un erial desolado y sin límites”. Compárese esta historia con la de la creación relatada en el Génesis, que dice que la Tierra estaba desordenada y vacía. En este relato maya de la creación se describen tres dioses que vivían en el silencio del universo: Tepeu, Gucumatz y Hurakán. Ellos señalan que el primer elemento de la creación fue la luz. Curiosamente éste también es el primer elemento que se menciona en la historia de la creación en el Génesis. En el siguiente momento, los dioses mayas dijeron: “Es bueno que se vacíe la tierra y se aparten las aguas de los lugares bajos a fin de que estos puedan ser labrados”, que también tiene paralelo con el tercer día de la creación según el Génesis, cuando Dios separó las aguas de la tierra para que produjeran fruto.

Posteriormente los tres dioses mayas dijeron que no era bueno que los árboles estuvieran solos junto con las bestias y los animales, y se describe cómo los dioses les dan el lenguaje propio de ellos, pero nunca esos seres vivientes los reconocieron como dioses a ellos, así que los dioses se juntaron para hacer una creación nueva que sí pudiera reconocerlos como tales, y “empezaron a formar, con barro húmedo, las carnes del nuevo ser que imaginaban”.57

Esta historia se parece a la segunda de la creación en el Génesis. Digo segunda historia porque hoy es bien reconocido por los teólogos que, en el Génesis, hay claramente dos historias diferentes de la creación. La primera está descrita en Génesis 1:1 al 2:3 y la segunda en Génesis 2:4 al 2:25. Ambas repiten la creación del hombre y de la mujer, pero en forma diferente y, sobre todo, en la primera historia a Dios se le llama así, y en la segunda a Dios se le antepone el nombre de Yahvé, y se juntan los dos nombres como Yahvé Dios. Claramente son dos las historias que se fueron pasando de generación en generación y ambas se escribieron.

En la segunda historia en el Génesis está la descripción de cómo Yahvé Dios forma al hombre del polvo de la tierra, es decir, del barro. En esto existe el paralelismo con la historia en el Popol Vuh pero, en la escrita por los mayas, los hombres de barro fenecen porque, cuando se mojaban, el agua los deshacía. Los dioses mayas intentaron una nueva creación después de ésta fallida. Buscaron una que no tuviera el problema del barro, y formaron a los hombres de madera “para que pudieran caminar con rectitud y firmeza sobre la faz de la Tierra”. Estos hombres de madera procrearon hijos, pero no tenían corazón. No entendían que eran hombres que venían de la creación de los dioses y caminaban en la Tierra sin reconocer a la deidad que los había formado. Eso los llevó a la destrucción por parte de los dioses, quienes buscaron una nueva creación.

Véase aquí la importancia que daban los mayas a creer y reconocer que dioses supremos los habían formado; si no lo hacían, perecerían, y todos los hombres de madera perecieron por medio de un diluvio universal;58 todo fue destruido, hasta la misma creación que los dioses habían hecho. Luego hubo una tercera creación del ser humano usando nuevas sustancias, llamadas tzite para el hombre y espadaña para la mujer, pero también ambos perecieron.

Fue hasta la cuarta creación que los dioses mayas tuvieron éxito; hicieron a los humanos de “carne, hueso e inteligencia”. Este tercer elemento es nuevo en la creación, esa inteligencia que les iba a dar la facultad de reconocer a los dioses como sus creadores. Los dioses crearon cuatro hombres: Balám Quitzé, Balám Acab, Mahucutah e Iquí Balám. Balám Quitzé habló a los dioses y les agradeció. En su agradecimiento, los dioses notaron que eran muy listos y tuvieron miedo que supieran tanto como ellos mismos; temían que esa cuarta creación pudiera envanecerse, y reformaron los deseos de los hombres. Posteriormente, los dioses le hicieron las mujeres a los hombres, para que no estuvieran solos. La historia cuenta muy pintorescamente cómo los dioses hicieron a la mujer: “Durmieron a los machos y mientras dormían crearon a las hembras. Junto a ellos las pusieron desnudas y quietas… cuando los machos despertaron, las vieron con regocijo, porque en efecto eran hermosas. Al mirarlas tan esbeltas, de piel tan lustrosa y tersa y de tan placido aroma, se sintieron llenos de alegría y de complacencia y las tomaron por compañeras”.59

Esta historia de la creación de la mujer tiene paralelo con la segunda historia de la creación en el Génesis, donde Yahvé Dios hace caer en un sueño profundo al hombre y le toma la costilla de su costado, de la cual procede la mujer (Génesis 2:21). Asimismo, la historia del Popol Vuh tiene paralelos con el diluvio universal, cuando Dios mató a toda su creación, menos a Noé, su familia y los animales que subieron a la barca.

La historia de los dioses mayas dice que los seres humanos procrearon hijos, y fueron poderosos los hombres como sus padres y bellas las mujeres como sus madres, “ambos supieron adivinar el misterio de su origen” y que los habían escogido los dioses para ser adoradores y sacrificadores.

No es claro si los mayas tenían a sus líderes como divinidades, pero se puede asumir que sí, dado que los olmecas los tenían y los mayas fueron descendientes de esta raíz de la civilización en Mesoamérica.

Con todas estas historias de la evolución humana, nos queda clara la búsqueda del origen del hombre para saber su procedencia, ¿de dónde viene?, ¿a dónde va? Es evidente que las historias son diversas, y el común denominador en la mente del hombre es buscar la verdad, buscar qué sucedió verdaderamente.

Ücretsiz ön izlemeyi tamamladınız.

Türler ve etiketler

Yaş sınırı:
0+
Hacim:
333 s. 22 illüstrasyon
ISBN:
9786078801183
Telif hakkı:
Bookwire
İndirme biçimi:

Benzer kitaplar