Kitabı oku: «La sonrisa de Mikel»

Yazı tipi:

ÁLVARO GONZÁLEZ DE ALEDO LINOS

LA SONRISA DE MIKEL

Dibupoemas de supervivencia


LA SONRISA DE MIKEL

Álvaro González de Aledo Linos

Fotografía de la portada: Pablo González de Aledo Marugán

Joaquín González/FotoJulnay

Iª edición

© ExLibric, 2013.

Editado por: ExLibric

C.I.F.: B-92.041.839

Avda. El Romeral, 2. Polígono Industrial de Antequera

29200 ANTEQUERA, Málaga

Teléfono: 952 70 60 04

Fax: 952 84 55 03

Correo electrónico: exlibric@exlibric.com

Internet: www.exlibric.com

Reservados todos los derechos de publicación en cualquier idioma.

Según el Código Penal vigente ninguna parte de este o cualquier otro libro puede ser reproducida, grabada en alguno de los sistemas de almacenamiento existentes o transmitida por cualquier procedimiento, ya sea electrónico, mecánico, reprográfico, magnético o cualquier otro, sin autorización previa y por escrito de EXLIBRIC; su contenido está protegido por la Ley vigente que establece penas de prisión y/o multas a quienes intencionadamente reprodujeren o plagiaren, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica.

ISBN: 978-84-16110-00-1

Nota de la editorial: ExLibric pertenece a Innovación y cualificación S. L.

Índice

Portada

Título

Copyright

Índice

Dedicatoria

Prólogo

A TODAS MIS MONTAÑAS

ATENTO MALTÉS

DESPUÉS DEL VIENTO SUR

PRONTO SERÁS EL PICARO RUBITO

CALLE VALDEFELICIDAD

ESTARÉ CUANDO CUMPLAS DIECISIETE...

BAJO LA BOTAVARA

CARPE DIEM

TE REGALARÉ MOMENTOS

EN LA ISLA EN QUE ANIDAN LAS GAVIOTAS

SE HUNDIÓ GUILLERMO

ME GUSTA CUANDO RÍE...

QUÉ BUENO ...

CUATRO AÑOS Y YA LA ENNEGRECIDA…

TE CONOCÍ CASI SIN PELO

SARA SE HA HECHO MAYOR

22 DE FEBRERO DE 1976

HE CREÍDO VER UN ALMA

CUMPLIRÍAS 25

DEBIÓ ACERCÁRSELE LA PARCA...

LLORAR ESCAPULARIOS

¿QUÉ ME DICE ESA CHICA DELGADA DE LA FOTO…

CATORCE DÍAS

EL CHAVAL DE LA CICLOSPORINA GOLPEA MI PUERTA

CUANDO DENTRO DE UNOS AÑOS...

DESPEDIRSE

YA LO SÉ QUE TU INFANCIA NO IBA SIENDO...

MAMÁ EN EL CHINCHORRO

CAROL

YO NO TENGO LA OREJA PERFORADA

LA SONRISA DE MIKEL

Diccionario de términos médicos y náuticos

A todos los niños enfermos,

y a las personas que mueren jóvenes.

Si yo intento vivir intensamente

es por ellos.


A Ana, Pablo y Lucas

por acompañarme en el intento.

Prólogo

¿Por qué La sonrisa de Mikel? Desde joven he vivido consciente de la cercanía de la muerte, tal vez por mi profesión o por el fallecimiento de mi hermano Jesús a los 23 años. Y ser consciente de la precariedad de la existencia me ha hecho valorar y disfrutar cada momento de la vida, como si el día de hoy fuera el último. ¿Qué haría hoy si tuviera la certeza de morir mañana? Pero ese disfrute lo entiendo no solo en el placer egocéntrico e individualista, lectura que muchos hacen de la expresión carpe diem, sino incluyendo una interpretación amplia y generosa que abarque a todos los que nos rodean y ven la muerte más de cerca que nosotros. Desde 2003 organizo un grupo de vela solidaria en el que, combinando nuestra afición a la navegación a vela y nuestra profesión, unos médicos y capitanes de Santander dedicamos cuatro meses en verano a enseñar a navegar y a disfrutar del mar y de la naturaleza a niños enfermos del Hospital Valdecilla, de Santander, principalmente de oncología. La mayoría de los poemas de este libro están inspirados por esos pequeños sufridores. Desde tan pequeñitos viven bajo la sombra de la muerte, y por eso estos poemas contienen muchas referencias a ella con distintos nombres (siempre nombrada en femenino y con mayúscula) así como a términos médicos y náuticos que se resumen al final en un pequeño diccionario. Estando el libro en imprenta falleció Mikel a los 7 años. Su padre tomó una foto en la que se le veía, poco antes de morir y recién trasplantado, sonriendo a su hermano recién nacido en brazos de su madre, todo un canto a la vida por encima de la desgracia personal. A Mikel he querido dedicarle el título y el último de los poemas.

¿Por qué “dibupoemas”? Porque cada poema impreso va acompañado de una reproducción a mano, cuyas letras debidamente ordenadas o modificadas en tamaño dan lugar a un dibujo. Del primer vistazo solo aprecias el dibujo, pero al concentrar la vista compruebas que son las letras del poema las que configuran la silueta o la caricatura. No conozco que ningún otro poeta los escriba. Yo los considero como la tercera dimensión de la poesía, porque al escribir un dibupoema tienes que considerar la rima y el ritmo como siempre, pero además la estructura espacial de las frases y la búsqueda de las letras adecuadas para el dibujo. Se leen de izquierda a derecha y habitualmente siguiendo el sentido de las agujas del reloj. Cuando el texto se interrumpe lo hace con puntos suspensivos (dos o tres) debiendo continuar la lectura donde se repite ese número de puntos suspensivos.

Y ¿por qué “de supervivencia”? Porque en medio de tanta negrura hay que buscar un clavo ardiendo que te ate a la vida para no sucumbir a la depresión y la melancolía, que sería una rendición antes de tiempo a la oculta protagonista secundaria de estos poemas. Escribirlos y dibujarlos me ayuda, y espero que ayude a sus protagonistas principales y a los lectores, a seguir adelante por la vida contentos y siendo capaces de ser felices, aunque sepamos que irremisiblemente esto se acabará. La muerte es un fenómeno natural y tan azaroso como el nacimiento, y si dudas del más allá te queda el consuelo de que no puede ser peor que volver a la nada de donde procedemos y donde, evidentemente, no sufríamos.

Santander, septiembre de 2013.

A TODAS MIS MONTAÑAS

Una noche de insomnio me di una palmada en la frente

y comprendí que tenía que hacer un verso diferente,

con estrofas larguísimas como las cumbres de las cordilleras

que hay entre los pechos de una hermosa mujer y sus caderas,

y con un ritmo suave y cadencioso como el mar de fondo

que barre eternamente el Sur de nuestro jardín redondo.

Un verso ondulante a todas las montañas a las que he subido

y a las montañas de algunas mujeres con las que he dormido.

He subido a montañas peladas con bosques en la cumbre

y a colinas arboladas que tenían pelada la techumbre.

Frías montañas que no eran nada más que un montón de piedras,

o selvas montañosas de árboles estrangulados por líquenes y yedras.

He subido a cumbres puntiagudas donde reina la nieve

y a rampas imperceptibles donde sólo, sólo y sólo llueve.

He caminado por laderas en sombra donde olía a heno,

donde la felicidad me hacía olvidar mi espíritu sarraceno,

y he navegado por colinas saladas, con barba de nazareno,

penetrando la noche con mi vela y un farol de queroseno.

En medio de algunas montañas encontré increíbles lagunas

y en mitad de las olas del mar mágicas lunas,

pero donde descubrí las cosas más maravillosas y eternas

fue entre los pechos de una hermosa mujer y entre sus piernas.

Y cuando al final tuve que elegir entre tantas maravillas...

tantas montañas, tanto mar, y la mujer que me aflojaba las rodillas...

fui listo y me quedé con las cercanas, las que refleja el mar de mi bahía,

y con la mujer que alumbra la serena placidez del alma mía.


ATENTO MALTÉS

“Atento Maltés, atento Maltés, para Amazona”

repetía la radio del barco con voz machacona.

Yo, que ya conocía ese saludo estrafalario,

sacaba la cabeza por el tambucho para ver a Mario.

Y allí estaba sonriente en su barco pequeño y azul marino,

ajeno a la crudeza de la geografía de su destino,

pendiente de la vela, del rumbo, la radio, la cacea,

de que no se fuera al agua uno de la patulea.

Solo ha pasado un año desde los hermosos días

en que navegábamos por los estuarios y por las bahías

con los barcos cargados de mochilas, de gafas submarinas,

y de niños marcados por los bisturíes y las medicinas.

Solo un año desde el último precioso veraneo,

el último que oyó el silbido de la jarcia, el guadralpeo

de una vela, el chocar contra el mástil de una driza

o el runrún de la olita que se forma detrás de una baliza.

Nada más que un año y se acabaron para él los galanteos,

las siestas, el farniente, los desembarcos, los fondeos,

los mensajes cruzados por la radio, el marisqueo...

todo lo que atesoro de aquellos tiempos de ajetreo.

Ya no vemos en Puerto Chico su motocicleta...

todo, todo se lo robó el último golpe de claqueta.

Y ahora si consigo disfrutar de nuevas correrías,

navegar en días radiantes o hacer nuevas travesías,

me acordaré de él en el rincón de la bahía santanderina

donde volcaron las cenizas de mi amigo de la hornacina.


DESPUÉS DEL VIENTO SUR

Después de haber sido ayer una adolescente impura,

violenta, traviesa y revoltosa,

la mar hoy parece una mujer madura,

tranquila, profunda, poderosa,

y duerme en la bahía

como después de una noche tormentosa

duermes tú, vida mía.

Es bonito vivir cerca de la bahía

cuando se tiene lejos a la mujer amada:

porque me recuerda la luz de su mirada,

su ondulada sensualidad, su preciosismo,

sus sentimientos, y hasta su pornografía...

y así la soledad no me duele lo mismo.

Ayer vi a la mar en la cumbre de su concupiscencia,

de su electricidad, de su erotismo,

y hoy aplanada por un santo quietismo,

por una sospechosa imagen de condescendencia.

La próxima vez que presuma

que la mar va a cruzar esa raya

que domestica sus olas nocturnas de espuma

me iré a dormir con ella cerca de la playa.

Y así me acordaré de mi compañera,

y de aquella noche de amor tan fiera.


PRONTO SERÁS EL PÍCARO RUBITO

Cuando el Nordeste levanta borreguitos

vuelvo a escuchar tus risas y tus gritos,

cuando el mar se despeina contra el cielo

veo tu imagen con fuerzas y con pelo,

y el viento y el mar me preguntan, Carlos,

cuándo volverás a recuperarlos.

Pronto serás el pícaro rubito,

el simpático, el tierno, el desganado

que conocimos antes de la quimio:

renacerás del gordo y del calvito

como modela en un tronco abandonado

una silueta un escultor eximio.

Lleno de fuerza y de curiosidad

volverás a embarcar en mi velero,

para olvidarnos de la enfermedad

con las velas, el ancla y el bichero,

y contemplar de lejos la ciudad

donde duermen las gasas y el gotero.

Y volverás a preguntarme un nudo,

y volverás a cazar de las escotas,

y volverás a remar en la neumática,

cuando muy pronto el hombre testarudo

que patrulla por tus infancias rotas

vuelva a poner en fuga a la Antipática.

Y allí estaremos los del Corto Maltés

y los de algún otro velero

para darle los últimos puntapiés

en el trasero.


Ücretsiz ön izlemeyi tamamladınız.

Türler ve etiketler

Yaş sınırı:
0+
Hacim:
48 s. 34 illüstrasyon
ISBN:
9788416110001
Yayıncı:
Telif hakkı:
Bookwire
İndirme biçimi:

Benzer kitaplar