Kitabı oku: «Manual ACSM para la valoración y prescripción del ejercicio»

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Manual ACSM para la valoración y prescripción del ejercicio

3ª edición revisada y ampliada

REDACTOR PRINCIPAL

Walter R. Thompson, PhD, FACSM

Regents Professor of Kinesiology and Health (College of Education)

Professor of Nutrition (Division of Nutrition, School of Health Professions, College of Health and Human Sciences)

Georgia State University

Atlanta, Georgia

REDACTORES ADJUNTOS

Neil F. Gordon, MD, PhD, MPH, FACSM

Chief Medical and Science Officer

Nationwide Better Health

Savannah, Georgia

Linda S. Pescatello, PhD, FACSM

Professor

Department of Kinesiology and Human

Performance Laboratory

Neag School of Education

University of Connecticut

Storrs, Connecticut

Manual ACSM para la valoración y prescripción del ejercicio


COLEGIO NORTEAMERICANODE MEDICINA DEL DEPORTE

3ª edición revisada y ampliada


Esta obra se ha publicado según el acuerdo con Lippincott William & Wilkins/Wolters Kluwer Health Inc.


Copyright de la edición original: © 2010 American College of Sports Medicine

Título original: ACSM’s Guidelines for Exercise Testing and Prescription 8/E

Traducción: Pedro González del Campo Román

Diseño de cubierta: Rafael Soria

© 2021, ACSM

Editorial Paidotribo

www.paidotribo.com

E-mail: paidotribo@paidotribo.com

1ª reimpresión de la 3ª edición

ISBN: 978-84-9910-425-6

ISBN EPUB: 978-84-9910-934-3

BIC: MMS

Fotocomposición: Bartolomé Sánchez de Haro

Este libro está dedicado a los cientos de profesionales que, dedicando miles de horas, han contribuido voluntariamente desde 1975 a desarrollar las pautas de este que han sido aceptadas internacionalmente. Publicada su octava edición en inglés, son las pautas más divulgadas entre los profesionales de la salud/deporte y los profesionales clínicos. Esta edición está dedicada específicamente a los redactores, a los equipos de redacción y a los revisores de ésta y las ediciones previas, quienes no sólo aportaron su experiencia colectiva, sino que también sacrificaron un tiempo precioso –que podrían haber pasado con compañeros, amigos y familiares– para asegurarse de que estas pautas cumplieran los requisitos científicos y prácticos más exigentes.

En una carta a su amigo Robert Hooke y fechada el 5 de febrero de 1675, el matemático y físico inglés Sir Isaac Newton escribió: «Si he visto más allá es por haberme aupado en hombros de gigantes». Aunque Newton vivió entre 1643 y 1727, esta cita no podría ser más cierta hoy en día, si bien 335 años más tarde. Las pautas del ACSM nacieron en el ACSM Committee on Certification and Registry Boards (CCRB, antes llamado Certification and Education Committee and the Preventive and Rehabilitative Exercise Committee). Aunque el proyecto siga bajo los auspicios del CCRB, el texto ha sido aceptado a nivel internacional por miembros y no miembros del ACSM en las ramas de la práctica clínica y la salud/deporte. En la actualidad, se han convertido en el referente para todos los que dirigen programas de ejercicio o pruebas de esfuerzo. También es el referente para todos los libros del ACSM (ACSM’s Resource Manual for Guidelines for Exercise Testing and Prescription, ACSM’s Resources for Clinical Exercise Physiology, ACSM’s Resources for the Personal Trainer, ACSM’s Health-Related Physical Fitness Assessment Manual y ACSM’s Exercise Management for Persons with Chronic Diseases and Disabilities). La lista de autores y colaboradores se ha elevado a cientos en esta y ediciones previas. Estos autores y colaboradores han trabajado en puestos de liderazgo y son los «gigantes» a los que se refería Newton.

Primera edición, 1975

Karl G. Stoedefalke, PhD, FACSM,

Co-director

John A. Faulkner, PhD, FACSM,

Co-director

Segunda edición, 1980

R. Anne Abbott, PhD, FACSM, Director

Tercera edición, 1986

Steven N. Blair, PED, FACSM, Director

Cuarta edición, 1991

Russell R. Pate, PhD, FACSM, Director

Quinta edición, 1995

W. Larry Kenney, PhD, FACSM,

Redactor principal

Reed H. Humphrey, PhD, PT, FACSM,

Redactor adjunto de medicina clínica

Cedric X. Bryant, PhD, FACSM,

Redactor adjunto de Fitness

Sexta edición, 2000

Barry A. Franklin, PhD, FACSM,

Redactor principal

Mitchell H. Whaley, PhD, FACSM,

Redactor adjunto de medicina clínica.

Edward T. Howley, PhD, FACSM,

Redactor adjunto de Fitness

Séptima edición, 2005

Mitchell H. Whaley, PhD, FACSM,

Redactor principal

Peter H. Brubaker, PhD, FACSM,

Redactor adjunto de medicina clínica

Robert M. Otto, PhD, FACSM,

Redactor adjunto de Fitness

Octava edición, 2009

Walter R. Thompson, PhD, FACSM,

Redactor principal

Neil F. Gordon, MD, PhD, FACSM,

Redactor adjunto

Linda S. Pescatello, PhD, FACSM,

Redactor adjunto

Prefacio

El lector de esta edición, traducción de la octava edición del inglés, del Manual ACSM para la valoración y prescripción del ejercicio descubrirá cuatro innovaciones evidentes: hay menos descripciones y menos bibliografía; hay más tablas, cuadros y figuras, y se publica simultáneamente con el ACMS’s Resource Manual for Guidelines for Exercise Testing and Prescription, ACSM’s Resources for Clinical Exercise Physiology, ACSM’s Certification Review Book y ACSM’s Exercise Management for Persons with Chronic Diseases and Disabilities. Es por esta última razón por la que los redactores propusieron que esta edición fuera más un libro de pautas que un manual completo. Desde la primera edición siempre ha sido la intención que este libro fuese una fuente inmediata de información para los profesionales clínicos y los profesionales de la salud y el deporte. A medida que aumentó el volumen de información clínica disponible, el libro de Pautas se volvió más voluminoso y el tamaño de la letra más pequeño entre las ediciones 1ª y 7ª. Nuestra meta fue mejorar la comprensión del libro para que el lector hallara las pautas con facilidad, una explicación sucinta y una o dos referencias bibliográficas. Dejamos las explicaciones largas y las enumeraciones prolijas de las fuentes bibliográficas a otros libros que se han publicado a la par que este Manual. Esta edición emplea un formato práctico para los profesionales de la salud, el deporte y el ejercicio clínico, médicos, enfermeros, practicantes, fisioterapeutas y ergoterapeutas, bromatólogos y administradores sanitarios.

Somos conscientes de que las pautas de este Manual se utilizan en todo el mundo como modelo definitivo para pruebas de esfuerzo y prescripción de ejercicio. Es por esta razón por lo que pedimos a científicos y practicantes internacionales de casi todos los continentes que revisaran e hicieran sugerencias, no sólo sobre su aplicación científica, sino también sobre la aceptación de estas pautas en sus países respectivos. Esperamos que estas pautas se empleen en todo el mundo y, cuando sea factible, se traduzcan a muchas lenguas para que lleguen a más personas (Nota: hay que firmar contratos de traducción con la editorial antes de emprender dicha actividad).

REVISORES INTERNACIONALES

Jorge E. Franchella, MD, FACSM

Director, Unidad Académica de

Especialista en Medicina del Deporte

Universidad de Buenos Aires, Argentina

Mark Hargreaves, PhD, FACSM

Catedrático, Departamento de Fisiología

The University of Melbourne

Melbourne, Australia

Gaston P. Beunen, PhD, FACSM

Departamento de Cinesiología Biomédica

Facultad de Cinesiología y Ciencias de la Rehabilitación

Universidad Católica de Lovaina

Lovaina, Bélgica

Victor Matsudo, MD

Director científico, São Caetano do Sul

Centro de Estudios del Laboratorio de Forma Física

CELAFISCS, Brasil

Constance M. Lebrun, MD, MPE, CCFP, Dip. Sport Med, FACSM

Directora, Glen Sather Sports Medicine Clinic

Universidad de Alberta

Edmonton, Alberta

Jürgen Michael Steinacker, MD, FASCM

Catedrático de Medicina

Sektion Sport- und Rehabilitationsmedizin

Universitätsklinikum Ulm

89070 Ulm

Alemania

Stanley Sai-chuen Hui, PhD, FACSM

Catedrático, Departamento de Ciencia del Deporte y Educación Física

The Chinese University of Hong Kong

Shatin, N. T., Hong Kong

Aashish Contractor, MD

Cardiología preventiva y rehabilitación

Asian Heart Institute

Mumbai, India

Marco Bernardi, MD

Departamento de Fisiología Humana y Farmacología

Escuela de Especialista de Medicina del Deporte

Facultad de Medicina y Cirugía

Universidad de Roma

Roma, Italia

Jasem Ramadan, PhD

Director, Departamento de Fisiología

Director, Unidad de Ejercicio y Actividad Física

Facultad de Medicina, Universidad de Kuwait

Kuwait

Pedro G. Morales Corral, MD

Universidad Autónoma de Nuevo León

Monterrey, México

Wye Mun Low, MBBS, MMed, MSS, FACSM

Médico del Deporte

The Clinic at Cuppage

Singapur

Rolf Ehrsam, MD, MSc, FACSM

Director emérito, Instituto para las Ciencias de la Salud y el Ejercicio

Universidad de Basilea

Basilea, Suiza

Sandy S. Hsieh, PhD, FACSM

Instituto Universitario de las Ciencias del Deporte y el Ejercicio

Universidad Normal Nacional de Taiwán

Taipei, Taiwán

Susan M. Shirreffs, PhD, FACSM

School of Sport and Exercise Sciences

Loughborough University

Loughborough, Reino Unido

Es en este prefacio donde los redactores aprovechamos la oportunidad de dar las gracias a todos los que ayudaron a que este proyecto fuera un éxito. No obstante, siguiendo la filosofía de la brevedad de este libro, sin más preámbulos damos las gracias a cónyuges, amigos y familiares que comieron sin nosotros, pasaron fines de semana y vacaciones sin nosotros y sacrificaron una buena parte de dos años para permitirnos acabar esta obra. Damos las gracias a nuestro editor y en concreto a Emily Lupash, directora de adquisiciones; Andrea Klinger, redactora jefe; Christen Murphy, gestora de marketing, y Debra Passan, asistente de redacción. Damos las gracias al antiguo Director Nacional de Certificación del ACSM Mike Niederpruem, al Director Nacional de Certificación del ACSM Richard Cotton, a la Directora Auxiliar de Certificación del ACSM Hope Wood, a la Coordinadora del Programa de Certificación Beth Muhlenkamp, a la Coordinadora del Programa de Certificación Kathy Berlin, a la Ayudante de Certificación Mandy Couch, a la Funcionaria Administrativa del Comité de Acreditación para las Ciencias del Ejercicio Traci Rush, al Vicepresidente Ejecutivo del ACSM y editor D. Mark Robertson, y al Presidente del Comité de Publicaciones del ACSM Dr. Jeff Roitman y a su junta tan extra-ordinariamente laboriosa. Damos las gracias al ACSM Committee on Certification and Registry Boards, cuyos miembros revisaron incansablemente los manuscritos y aportaron sus conocimientos. Damos las gracias a nuestros estudiantes de la Universidad de Connecticut (Amanda Augeri, Bruce Blanchard, Jeffrey Capizzi, Jennifer Klau, Matthew Kostek y Brian Griffiths) y de la Universidad Estatal de Georgia (Jessica Lee, Joanna Eure, Caitlin Sales y Paula Pullen). Nuestro agradecimiento para los redactores principales de los textos adjuntos del Manual (sobre todo el doctor Jon Ehrman, que convirtió en su misión lograr la congruencia entre el Resource Manual y el Manual ACSM). Por último, grande es nuestra deuda con los contribuyentes de este Manual. Sería imposible que este proyecto fuera exhaustivo y que abarcara todas las mejores prácticas científico-estadísticas sin su experiencia y devoción para elaborar este extraordinario libro. A nivel más personal, doy las gracias a mis dos redactores adjuntos, colegas y amigos, los doctores Neil Gordon y Linda Pescatello, quienes desinteresadamente dedicaron muchas horas a este proyecto. No puedo expresar con palabras mi profunda gratitud a ambos.

Walter R. Thompson, Ph.D., FACSM

Redactor principal

NOTA BENE

Los puntos de vista y la información contenidos en esta edición del Manual ACSM para la valoración y prescripción del ejercicio se presentan como pautas en contraposición a las normas profesionales. Esta distinción es importante, porque se puede adscribir connotaciones legales específicas a esta terminología. La distinción también es crítica porque confiere al profesional del deporte libertad para desviarse de tales pautas cuando sea necesario y apropiado en el curso de la práctica deportiva con un juicio prudente y un criterio independiente. El Manual ACSM para la valoración y prescripción del ejercicio ofrece un marco mediante el cual los profesionales pueden –y en algunos casos deben– adaptarse a las necesidades concretas del paciente o cliente y modificarlas para cumplir los requisitos institucionales o legales.

Colaboradores

Kelli, Allen, PhD VA Medical Center Durham, Carolina del Norte

Lawrence E. Armstrong, PhD, FACSM University of Connecticut Storrs, Connecticut

Gary J. Balady, MD Boston University School of Medicine Boston, Massachusetts

Craig Broeder, PhD, FACSM Benedictine University Lisle, Illinois

John Castellani, PhD, FACSM U.S. Army Research Institute of Environmental Medicine Natick, Massachusetts

Bernard Clark, MD St. Francis Hospital and Medical Center Hartford, Connecticut

Dawn P. Coe, PhD Grand Valley State University Allendale, Michigan

Michael Deschenes, PhD, FACSM College of William and Mary Willamsburg, Virginia

J. Andrew Doyle, PhD Georgia State University Atlanta, Georgia

Barry Franklin, PhD, FACSM William Beaumont Hospital Royal Oak, Michigan

Charles S. Fulco, ScD U.S. Army Research Institute of Environmental Medicine Natick, Massachusetts

Carol Ewing Garber, PhD, FACSM Columbia University Nueva York, Nueva York

Paul M. Gordon, PhD, FACSM University of Michigan Ann Arbor, Michigan

Sam Headley, PhD, FACSM Springfield College Springfield, Massachusetts

John E. Hodgkin, MD St. Helena Hospital St. Helena, California

John M. Jakicic, PhD, FACSM University of Pittsburgh Pittsburgh, Pennsylvania

Wendy Kohrt, PhD, FACSM University of Colorado–Denver Aurora, Colorado

Timothy R. McConnell, PhD, FACSM Bloomsburg University Bloomsburg, Pennsylvania

Kyle McInnis, ScD, FACSM University of Massachusetts Boston, Massachusetts

Miriam C. Morey, PhD VA and Duke Medical Centers Durham, Carolina del Norte

Stephen Muza, PhD U.S. Army Research Institute of Environmental Medicine Natick, Massachusetts

Jonathan Myers, PhD, FACSM VA Palo Alto Health Care System/Stanford University Palo Alto, California

Patricia A. Nixon, PhD, FACSM Wake Forest University Winston–Salem, Carolina del Norte

Jeff Rupp, PhD Georgia State University Atlanta, Georgia

Ray Squires, PhD, FACSM Mayo Clinic Rochester, Minnesota

Clare Stevinson, PhD University of Alberta Edmonton, Canadá

Scott Thomas, PhD University of Toronto Toronto, Canadá

Yves Vanlandewijck, PhD Katholieke Universiteit Leuven Lovaina, Bélgica

Índice

SECCIÓN I: VALORACIÓN DE LA SALUD Y EVALUACIÓN DE RIESGOS

1Beneficios y riesgos asociados con la actividad física

Terminología sobre la actividad y condición físicas

Perspectiva de Sanidad sobre las recomendaciones actuales

Beneficios de la actividad física y/o el ejercicio practicados con regularidad

Riesgos asociados con el ejercicio

Muerte súbita cardíaca en jóvenes

Episodios cardíacos relacionados con el ejercicio en adultos

Prueba de esfuerzo y riesgo de episodios cardíacos

Riesgo de episodios cardíacos durante la rehabilitación cardíaca

Prevención de episodios cardíacos relacionados con el ejercicio

Bibliografía

2Programa de detección sanitaria previo a la participación y estratificación de riesgos

Programa de detección previo a la participación

Examen discriminatorio autogestionado para la actividad física

Programa de detección sanitaria para la actividad física dirigido por profesionales

Estratificación de riesgos

Información no revelada o no disponible sobre los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular

Enfermedad cardiovascular, pulmonar y metabólica conocida

Signos y síntomas principales que sugieren una enfermedad cardiovascular, pulmonar y metabólica

Factores de riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica

Recomendaciones para la prueba de esfuerzo y la práctica de ejercicio basadas en la categoría de riesgos

Recomendaciones para la prueba de esfuerzo y su supervisión basadas en la categoría de riesgos

Estratificación de riesgos para cardiópatas

Bibliografía

SECCIÓN II: PRUEBA DE ESFUERZO

3Evaluaciones previas a la prueba de esfuerzo

Anamnesis, exploración física y pruebas de laboratorio 42 Tensión arterial

Lípidos y lipoproteínas

Análisis del hemograma

Función pulmonar

Contraindicaciones para la prueba de esfuerzo

Consentimiento informado

Instrucciones para los participantes

Bibliografía

4Evaluación e interpretación de la condición física en relación con la salud

Fines de la evaluación de la condición física en relación con la salud

Principios básicos y pautas

Instrucciones previas a la prueba

Prescripción de la prueba

Entorno de la prueba

Composición corporal

Métodos antropométricos

Densitometría

Otras técnicas

Valores sobre la composición corporal

Capacidad cardiorrespiratoria

El concepto de consumo máximo de oxígeno

Prueba de esfuerzo máximo frente a submáximo

Modos de la prueba de esfuerzo

Secuencia y mediciones de la prueba cardiorrespiratoria

Criterios para la interrupción de la prueba de esfuerzo

Interpretación de los resultados

Fuerza y tolerancia musculares

Justificación

Principios

Fuerza muscular

Tolerancia muscular

Consideraciones especiales

Flexibilidad

Evaluación general de la condición física y la salud

Bibliografía

5Prueba de esfuerzo clínica

Indicaciones y aplicaciones

Prueba de esfuerzo diagnóstica

Prueba de esfuerzo para evaluar la gravedad y pronóstico de la enfermedad

Prueba de esfuerzo después de un infarto de miocardio

Prueba de esfuerzo funcional

Modalidades de la prueba de esfuerzo

Protocolos de la prueba de esfuerzo

Prueba de esfuerzo con el hemicuerpo superior

Prueba para la reincorporación laboral

Mediciones durante la prueba de esfuerzo

Frecuencia cardíaca y tensión arterial

Monitorización electrocardiográfica

Índices subjetivos y síntomas

Intercambio de gases pulmonares y respuestas ventilatorias

Gasometría arterial

Indicaciones para la terminación de una prueba de esfuerzo

Período postejercicio

Modalidades de diagnóstico por la imagen

Ecocardiografía de esfuerzo

Gammagrafía de esfuerzo

Prueba de esfuerzo farmacológica

Tomografía computarizada en la evaluación de la enfermedad coronaria

Supervisión de la prueba de esfuerzo

Bibliografía

6Interpretación de los datos de las pruebas de esfuerzo clínicas

La prueba de esfuerzo como herramienta de detección de enfermedades coronarias

Interpretación de las respuestas a la prueba de esfuerzo graduado

Respuesta de la frecuencia cardíaca

Respuesta de la tensión arterial

Ondas electrocardiográficas

Signos y síntomas limitadores

Respuestas ventilatorias y del intercambio de gases pulmonares

Valor diagnóstico de la prueba de esfuerzo

Sensibilidad

Especificidad

Valor predictivo

Comparación con pruebas de esfuerzo con técnicas de detección por la imagen

Aplicaciones pronósticas de la prueba de esfuerzo

Bibliografía

SECCIÓN III: PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO

7Principios generales de la prescripción de ejercicio

Modo (tipo) de ejercicio

Componentes de la sesión de ejercicio

Ejercicio aeróbico (tolerancia cardiovascular)

Cantidad de ejercicio: ¿cuánto ejercicio es bastante para obtener beneficios para la salud y la condición física?

Modo (tipo) de ejercicio aeróbico (cardiovascular)

Componentes de la prescripción de ejercicio aeróbico (tolerancia cardiovascular): el principio fitt, o frecuencia, intensidad, tiempo y tipo de ejercicio

Ritmo de progresión

Capacidad muscular

Frecuencia del ejercicio resistido

Tipos de ejercicios resistidos

Volumen del ejercicio resistido (repeticiones y series)

Técnica del ejercicio resistido

Progresión/mantenimiento

Ejercicio de flexibilidad (estiramientos)

Ejercicio neuromuscular

Supervisión del programa de ejercicio

Estrategias para mejorar la adopción y cumplimiento de un régimen de ejercicio

Bibliografía

8Prescripción de ejercicio para personas sanas y consideraciones especiales

Embarazo

Prueba de esfuerzo

Prescripción de ejercicio

Consideraciones especiales

Niños y adolescentes

Prueba de esfuerzo

Prescripción de ejercicio

Consideraciones especiales

Adultos mayores

Prueba de esfuerzo

Prescripción de ejercicio

Consideraciones especiales

Circunstancias medioambientales

Ejercicio en ambientes calurosos

Ejercicio en ambientes fríos

Ejercicio a gran altura

Bibliografía

9Prescripción de ejercicio para pacientes con cardiopatía

Programas de rehabilitación hospitalaria

Frecuencia

Intensidad

Tiempo (duración)

Progresión

Programas de ejercicio para pacientes ambulatorios

Prescripción de ejercicio

Tipos de programas de ejercicio ambulatorio

Circunstancias especiales

Prescripción de ejercicio sin una prueba de esfuerzo preliminar

Entrenamiento de resistencia para cardiópatas

Entrenamiento con ejercicio para la vuelta al trabajo

Bibliografía

10Prescripción de ejercicio para otras poblaciones clínicas

Artritis

Prueba de esfuerzo

Prescripción de ejercicio

Cáncer

Prueba de esfuerzo

Prescripción de ejercicio

Diabetes mellitus

Prueba de esfuerzo

Prescripción de ejercicio

Discapacidades

Parálisis cerebral

Lesiones medulares

Dislipemia

Prueba de esfuerzo

Prescripción de ejercicio

Virus de la inmunodeficiencia humana

Prueba de esfuerzo

Prescripción de ejercicio

Hipertensión

Prueba de esfuerzo

Prescripción de ejercicio

Síndrome metabólico

Prueba de esfuerzo

Prescripción de ejercicio/Consideraciones especiales

Sobrepeso y obesidad

Prueba de esfuerzo

Prescripción de ejercicio

Recomendaciones para un programa conductual de adelgazamiento

Osteoporosis

Prueba de esfuerzo

Prescripción de ejercicio

Arteriopatía periférica

Prueba de esfuerzo

Prescripción de ejercicio

Enfermedades pulmonares

Prueba de esfuerzo

Prescripción de ejercicio

Nefropatía

Prueba de esfuerzo

Prescripción de ejercicio

Bibliografía

SECCIÓN IV: APÉNDICES

Apéndice AMedicamentos corrientes

Apéndice BTratamiento de urgencias médicas

Apéndice CInterpretación del electrocardiograma

Apéndice DCertificaciones del American College of Sports Medicine

Índice Alfabético

Abreviaturas


1RMUna repetición máxima
AACVPRAmerican Association of Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation
ACGIHAmerican Conference of Governmental Industrial Hygienists
ACOGAmerican College of Obstetricians and Gynecologists
ACPAmerican College of Physicians
ACSMAmerican College of Sports Medicine
ACTPAngioplastia coronaria transluminal percutánea
AHAAmerican Heart Association
AIBAnálisis de impedancia bioeléctrica
AIHAAmerican Industrial Hygiene Association
AMAAmerican Medical Association
ASATAspartato-aminotransferasa
AVAuriculoventricular
BIEBroncoconstricción inducida por el ejercicio
BRBloqueo de rama
BRDBloqueo de rama derecha
BUNNitrógeno ureico en sangre
CAPContracción auricular prematura
KSAConocimientos, destrezas y capacidades
CDCU.S. Centers for Disease Control and Prevention
CESACSM Certified Clinical Exercise Specialist
CHCMConcentración de hemoglobina corpuscular media
CPAPPresión positiva continua en la vía aérea
CPKCreatinfosfocinasa
CRCociente respiratorio
CRQCuestionario de la Enfermedad Respiratoria Crónica
CVMContracción voluntaria máxima
CVPContracción ventricular prematura
DAIDesfibrilador automático implantable
DEDDesviación del eje hacia la derecha
DEIDesviación del eje a la izquierda
DIDesfibrilador implantable
DIDDiabetes insulinodependiente
DNIDDiabetes no insulinodependiente
ECAEnfermedad cardiovascular aterosclerótica Enzima conversora de la angiotensina
ECGElectrocardiograma (electrocardiográfico)
ECVEnfermedad cardiovascular
EEEError estándar de estimación
EMVEntrenamiento de los músculos ventilatorios
EPAEdema pulmonar por altura
EPOCEnfermedad pulmonar obstructiva crónica
ERMIEntrenamiento resistido de los músculos inspiratorios
ERVVolumen de reserva espiratorio
ESACSM Exercise Specialist
ETTACSM Exercise Test Technologist
EVPEnfermedad vascular periférica
FCFrecuencia cardíaca
FCCapacidad funcional
FCIFrecuencia cardíaca ideal
FCmáxFrecuencia cardíaca máxima
FCRFrecuencia cardíaca de reserva
FCreposoFrecuencia cardíaca en reposo
FEFracción de eyección
FEV1Volumen espiratorio forzado en un segundo
FICO2Fracción de dióxido de carbono en el aire inspirado
FIO2Fracción de oxígeno en el aire inspirado
FNFalso negativo
FNPFacilitación neuromuscular propioceptiva
FPFalso positivo
FRVVolumen residual funcional
FVCCapacidad vital forzada
GCGasto cardíaco
GELACSM Group Exercise Leader®
HCHidratos de carbono
HDLLipoproteínas de alta densidad
HFDACSM Health/Fitness Director®
HFIACSM Health/Fitness Instructor®
HFSACSM Certified Health Fitness Specialist
HIEHipotensión inducida por el ejercicio
HVDHipertrofia del ventrículo derecho
ICCapacidad inspiratoria (otros) Índice cardíaco
ICCInsuficiencia cardíaca congestiva
IEPÍndice del esfuerzo percibido
IMInfarto de miocardio
IMCÍndice de masa corporal
IRACInjerto de revascularización aortocoronaria
ITBÍndice tobillo brazo de la presión arterial sistólica
JCCJewish Community Center
LARLímite de alerta recomendado
LDHLactato deshidrogenasa
LDLLipoproteínas de baja densidad
L-G-LLown-Ganong-Levine
LINLímite inferior normal
METEquivalente metabólico
MUGAAngiocardiografía con radionúclidos
MVVVentilación voluntaria máxima
NCEPNational Cholesterol Education Program
NIHNational Institutes of Health
NIOSHNational Institute for Occupational Safety and Health
NYHANew York Heart Association
PaO2Presión parcial de oxígeno en sangre arterial
PAR-QPhysical Activity Readiness Questionnaire
PDACSM Program DirectorSM
%O2RPorcentaje de reserva de consumo de oxígeno
PEGPrueba de esfuerzo graduado
PEmáxPresión espiratoria máxima
PImáxPresión inspiratoria máxima
PO2Presión parcial de oxígeno
RCCRelación cintura a cadera
RCEPACSM Registered Clinical Exercise Physiologist®
RCPReanimación cardiopulmonar
repRepetición
RIRRatio de intercambio respiratorio
RVVolumen residual
RVPResistencia vascular periférica
SaO2Saturación arterial de oxígeno
SPECTTomografía por emisión de un único fotón
SVBSoporte vital básico
TATensión arterial
TADTensión arterial diastólica
TASTensión arterial sistólica
TLCCapacidad pulmonar total
TSVTaquicardia supraventricular
UVUmbral ventilatorio
VCCapacidad vital
VCVolumen corriente
VCO2Volumen espirado de dióxido de carbono por minuto
EVentilación minuto
EmāxVentilación minuto máxima
VIVentrículo izquierdo
VNVerdadero negativo
O2Volumen de oxígeno consumido por minuto
O2máxConsumo máximo de oxígeno por minuto
O2picoPico de consumo de oxígeno
O2RReserva de consumo de oxígeno
VPVerdadero positivo
WBGTTemperatura del termómetro bulbo húmedo
WPWWolff-Parkinson-Whitede
YMCAYoung Men’s Christian Association
YWCAYoung Women’s Christian Association

SECCIÓN I Valoración de la salud y evaluación de riesgos

CAPÍTULO 1 Beneficios y riesgos asociados con la actividad física

El propósito de este capítulo es presentar información actualizada sobre los beneficios, pero también sobre los riesgos, de la actividad física y/o el ejercicio. Por razones de claridad expositiva, al comienzo de este capítulo definimos los términos clave relacionados con la actividad y condición físicas que se emplean a lo largo de todo el libro. Se sumarán otras definiciones específicas de una patología o situación dentro del contexto del capítulo en que se necesiten. Además, dado el papel de importancia creciente de la fisioterapia en la prevención y tratamiento de las enfermedades hipocinéticas, se manifiesta la perspectiva de Sanidad, que constituye la base de las recomendaciones actuales sobre la actividad física. A la conclusión de este capítulo aparecerán recomendaciones para reducir la incidencia y gravedad de las complicaciones relacionadas con el ejercicio en los programas de prevención primaria y secundaria.

TERMINOLOGÍA SOBRE LA ACTIVIDAD Y CONDICIÓN FÍSICAS

Actividad física y ejercicio se usan a menudo como conceptos intercambiables cuando en realidad no son sinónimos. Actividad física se define como cualquier movimiento corporal producido por la contracción de los músculos esqueléticos y que resulta en un incremento sustancial respecto al gasto de energía en reposo (5, 36). Ejercicio es un tipo de actividad física que consiste en un movimiento corporal planificado, estructurado y repetitivo con el fin de mejorar o mantener uno o más componentes de la condición física (5). Condición física se define por lo general como una serie de atributos o características que la gente posee o que consigue alcanzar y que guardan relación con la capacidad de llevar a cabo una actividad física (5). Estas características se suelen dividir en componentes relacionados con la salud y componentes relacionados con las destrezas (cuadro 1.1).

Además de definir actividad física, ejercicio y condición física, es importante definir claramente la amplia escala de intensidades asociadas con la actividad física. Ello se consigue con varios métodos, como los porcentajes del consumo máximo de oxígeno (O2máx), la reserva de consumo de oxígeno (O2R), la frecuencia cardíaca de reserva (FCR), la frecuencia cardíaca máxima (FCmáx) o los equivalentes metabólicos (MET). Cualquiera de estos métodos para describir la intensidad de la actividad física tiene sus ventajas y limitaciones. Aunque determinar el método más apropiado sea tarea del profesional del ejercicio, el capítulo 7 proporciona la metodología y las pautas para seleccionar un método apropiado.

Los MET son un medio útil y práctico de describir la intensidad de muy diversas actividades físicas. En una reciente actualización publicada por un comité del Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM, American College of Sports Medicine) y por los Centros para la Prevención y Control de las Enfermedades (CDC, Centers for Disease Control and Prevention), se definió actividad física ligera como aquella que requiere <3 MET (19). La tabla 1.1 ofrece ejemplos específicos de actividades en cada una de estas áreas. Una lista muy exhaustiva de actividades y sus cálculos asociados de gasto de energía se encontrará en el texto que acompaña este manual (ACSM’s Resource Manual for Guidelines for Exercise Testing and Prescription).


Componentes de la condición física relacionados con las destrezas y la salud

COMPONENTES DE LA CONDICIÓN FÍSICA RELACIONADOS CON LA SALUD

•Tolerancia cardiovascular: Capacidad de los sistemas circulatorio y respi ratorio para suministrar oxígeno durante una actividad física sostenida.

•Composición corporal: Cantidades relativas de músculo, grasa, hueso y otras partes vitales del cuerpo.

•Fuerza muscular: Capacidad del músculo para ejercer fuerza.

•Tolerancia muscular: Capacidad del músculo para seguir trabajando sin fatiga.

•Flexibilidad: Grado de movilidad posible en una articulación.

COMPONENTES DE LA CONDICIÓN FÍSICA RELACIONADOS CON LAS DESTREZAS

•Agilidad: Capacidad de cambiar la posición del cuerpo en el espacio con velocidad y precisión.

•Coordinación: Capacidad para usar los sentidos, como la vista y el oído, junto con partes del cuerpo en la ejecución armoniosa y precisa de tareas.

•Equilibrio: Mantenimiento del equilibrio estando parado o en movimiento.

•Potencia: Capacidad o cadencia a la que uno puede trabajar.

•Tiempo de reacción: Tiempo transcurrido entre la estimulación y el inicio de la reacción.

•Velocidad: Capacidad de ejecutar un movimiento en un corto período de tiempo.

Adaptado del U.S. Department of Health and Human Services. Physical activity and health: a report of the Surgeon General. Atlanta, G.A: Centers for Disease Control and Prevention; 1996. President’s Council on Physical Fitness. Definitions: health, fitness, and physical activity. [Internet]. 2000. Disponible en http://www.fitness.gov/digest_Mar2000.htm

Como la capacidad aeróbica máxima suele declinar con la edad (1), el profesional del ejercicio debe entender que, cuando personas de más edad o más jóvenes trabajan al mismo nivel de MET, la intensidad relativa del ejercicio (%O2máx) tiende a ser diferente. Dicho de otro modo, un individuo de mayor edad trabaja con un mayor porcentaje relativo del O2máx. La tabla 1.2 muestra las relaciones aproximadas entre las intensidades de ejercicio relativas y absolutas y las diversas capacidades aeróbicas (6-12 MET). Se debe dejar constancia de que los adultos mayores físicamente activos pueden tener una capacidad aeróbica comparable o mayor que la de los adultos jóvenes sedentarios.

TABLA 1.1. VALORES MET DE LAS ACTIVIDADES FÍSICAS HABITUALES CLASIFICADAS POR SU INTENSIDAD LIGERA, MODERADA O VIGOROSA


LIGERA (<3 MET)MODERADA (3-6 MET)VIGOROSA (>6 MET)
CaminarCaminar lentamente por la casa, local u oficina = 2,0aHogar y trabajoSentado: uso del ordenador, uso de herramientas ligeras = 1,5De pie y trabajo ligero, como hacer la cama, fregar la vajilla, planchar, cocinar o trabajo de dependiente = 2,0–2,5Tiempo de ocio y deporteArtes y oficios, jugar a las cartas = 1,5Jugar al billar = 2,5Ir en barca a motor = 2,5Croquet = 2,5Jugar a los dardos = 2,5Pescar sentado = 2,5Tocar la mayoría de los instrumentos musicales = 2,0–2,5CaminarCaminar 4,8 kph = 3,0aCaminar a un ritmo muy brusco (6,4 kph) = 5,0aHogar y trabajoLimpieza, lavar las ventanillas del coche, limpiar el garaje = 3,0Barrer suelos o alfombras, pasar el aspirador, fregar el suelo = 3,0–3,5Carpintería en general = 3,6Acarrear y estibar madera = 5,5Cortar el césped: cortacésped manual = 5,5Tiempo de ocio y deporteBádminton recreativo = 4,5 Baloncesto, tirar a canasta = 4,5Ciclismo en llano, esfuerzo ligero (16–19 kph) = 6,0Bailar, bailes lentos de salón = 3,0; bailes de salón rápidos = 4,5Pescar en la orilla y caminar = 4,0Golf, caminar con los palos = 4,3Barco de pesca, windsurfing = 3,0Natación recreativa = 6,0bTenis de mesa = 4,0Tenis, dobles =5,0Voleibol recreativo = 3,0–4,0Caminar, trotar y correrCaminar a un ritmo muy rápido (7,2 kph) = 6,3aCaminar/ir de excursión a un ritmo moderado y en rampa sin mochila o ligera (<4,5 kg) = 7,0Subir cuestas empinadas y mochila de 4-5 kg a 18,60 kg = 7,5–9,0Trotar a 8 kph = 8,0aTrotar a 9,6 kph = 10,0aCorrer a 11,2 kph = 11,5aHogar y trabajoPalear arena, carbón, etc. = 7,0Llevar cargas pesadas, como ladrillos = 7,5Trabajos pesados en la granja, como empacar balas de paja = 8,0Palear, abrir zanjas = 8,5Tiempo de ocio y deportePartido de baloncesto = 8,0Ciclismo en llano, esfuerzo moderado (19–22,5 kph) = 8, y rápido (22,5 a 25,7 kph) = 10Esquí de fondo: lento (4 kph) = 7,0; rápido (8–12,7 kph) = 9,0Fútbol recreativo = 7,0; competitivo = 10,0Natación moderada/fuerte = 8–11bTenis, individual = 8,0Voleibol: competitivo en el gimnasio o la playa = 8,0

MET, equivalente metabólico; kph, kilómetros por hora.

aEn una superficie plana y dura.

bLos valores MET varían sustancialmente de persona a persona durante la natación debido a los distintos estilos y niveles de destreza.

Adaptado y modificado de Ainsworth BE, Haskell WL, Whitte MC, y otros. Compendium of physical activities: an update of activity codes and MET intensities. Med Sci Sports Exerc. 2000; 32:S498-S504.

TABLA 1.2. CLASIFICACIÓN DE LA INTENSIDAD DE LA ACTIVIDAD FÍSICA


AMPLITUD DE LA INTENSIDAD ABSOLUTA (MET) SEGÚN LOS NIVELES DE FORMA FÍSICA
INTENSIDAD RELATIVA V
O2R (%)FC (%)12 MET10 MET8 MET6 MET
INTENSIDADFCR (%)MÁXIMA VO2máxO2máxO2máxO2máx
Muy ligera <20<50<3,2<2,8<2,4<2,0
Ligera20–3950–633,2–5,32,8–4,52,4–3,72,0–3,0
Moderada40–5964–765,4–7,54,6–6,33,8–5,13,1–4,0
Dura (vigorosA)60–8477–937,6–10,26,4–8,65,2–6,94,1–5,2
Muy dura≥85≥94≥10,3≥8,7≥7,0≥5,3
Máxima100100121086

MET, equivalente metabólico (1 MET – 3,5 ml · kg · min ); O R, reserva de consumo de oxígeno; FCR, frecuencia cardíaca de reserva; FC, frecuencia cardíaca.

Adaptado de U.S. Department of Health of Human Services. Physical activity and health: a Report of the Surgeon General, Atlanta, G.A: Centers for Disease Control and Prevention; 1996. American College of Sports Medicine. The recommended quantity and quality of exercise for developing and maintaining cardiorespiratory and muscular fitness, and flexibility in healthy adults. Med Sci Sports Exerc. 1998; 30(6):975-91. Howley ET. Type of activity: resistance, aerobic and leisure versus occupational physical activity. Med Sci Sports Exerc. 2001; 33-S364-9.

PERSPECTIVA DE SANIDAD SOBRE LAS RECOMENDACIONES ACTUALES

Hace más de 30 años el U.S. Surgeon General (Director general de sanidad de Estados Unidos) (45), los Institutos Nacionales de Salud (30), y el Colegio Norteamericano de Medicina del Deporte, junto con los Centros para la Prevención y Control de las Enfermedades (CDC) sacaron a la luz publicaciones que se convirtieron en punto de referencia para la actividad física y la salud. Estas publicaciones llamaron la atención sobre los beneficios para la salud de tipos de actividad física regular que no cumplían los criterios tradicionales de mejora de los niveles de condición física (p. ej., <20 minutos por sesión y <50% de la capacidad aeróbica).

Una meta importante de estos informes fue dejar claro al público y a los profesionales del ejercicio el volumen e intensidad de la actividad física necesarios para mejorar la salud, rebajar la susceptibilidad a la enfermedad (morbilidad) y reducir la mortalidad (30, 34, 45). Además, estos informes documentaron la relación dosis-respuesta entre la actividad física y la salud (es decir, cierta actividad es mejor que nada, y más actividad, hasta cierto punto, es mejor que menos). Aunque no se subrayó especialmente en estos informes esta relación dosis-respuesta, está claro que la actividad física que cumple estas mínimas recomendaciones mejora la salud. Más recientemente, un metaanálisis de 23 cohortes –discriminadas específicamente por el sexo– de actividad física o de condición física que representaron 1.325.004 personas por año de seguimiento mostraó claramente esta relación dosis-respuesta entre actividad física, condición física y riesgos de enfermedad coronaria y cardiovascular (fig. 1.1) (54). Está claro que volúmenes adicionales de actividad física o niveles más altos de condición física aportaron beneficios adicionales para la salud. También hay datos de que existe una relación inversa de dosis-respuesta entre actividad física y mortalidad para cualquier causa, sobrepeso, obesidad y distribución de la grasa, diabetes de tipo II, cáncer de colon, calidad de vida e independencia de los adultos mayores (22). La tabla 1.3 muestra estas relaciones y el tipo de datos disponibles que respaldan la relación.


FIGURA 1.1. Cálculo de la curva de respuesta en función de la dosis en casos de riesgo relativo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECA) según los porcentajes de muestras de actividad física y fitness. Estudios ponderados por persona y años de experiencia. Utilizado con autorización de Williams PT. Physical fitness and activity as separate heart disease risk factors: a meta-analysis. Med Sci Sports Exerc. 2001; 33(5):754-61.

Del informe del Director general de sanidad de Estados Unidos (45) se extraen dos conclusiones importantes que han influido en el desarrollo de las pautas que aquí se exponen:

•Se obtienen importantes beneficios para la salud mediante la inclusión de un volumen moderado de actividad física en la mayoría, si no todos, los días de la semana.

•Se obtienen beneficios adicionales para la salud con volúmenes mayores de actividad física. Las personas que siguen un programa regular de actividad física de larga duración o de intensidad más vigorosa es probable que obtengan mayores beneficios.

En 1995 los CDC y el ACSM hicieron pública la recomendación de que «todo norteamericano adulto debe acumular 30 minutos o más de actividad física moderada la mayoría, si no todos, los días de la semana» (34). La intención de este anuncio fue que el público fuera más consciente de la importancia de los beneficios para la salud de una actividad física moderada. Por desgracia, aunque haya datos de que ha disminuido la inactividad física en el tiempo de ocio (6), la conducta sedentaria sigue siendo un tema importante de salud pública. Específicamente, sólo el 49,1% de los norteamericanos adultos cumple la recomendación sobre la actividad física de los CDC y el ACSM según documenta una encuesta reciente (7).

Como se dijo con anterioridad, la relación inversa entre actividad física y enfermedad crónica y mortalidad prematura está bien definida. Desde la publicación del informe en 1996 del Director general de sanidad de Estados Unidos (45), han aparecido varios informes que abogan por niveles de actividad física por encima de las recomendaciones mínimas (12, 21, 39, 46). Estas pautas y recomendaciones se refieren al volumen de actividad física requerido para prevenir el aumento de peso y/o la obesidad, y no se debe considerar contradictorio. Las pautas de la actividad física y las actualizaciones relevantes ilustran la relación dosis-respuesta independiente de la obesidad (19). Dicho de otro modo, la actividad física más allá de las recomendaciones mínimas es probable que trate y/o prevenga los problemas adicionales del aumento de peso y la obesidad.

TABLA 1.3. DATOS DE LA RELACIÓN DOSIS-RESPUESTA ENTRE ACTIVIDAD FÍSICA Y RESPUESTA DE LA SALUD


DATOS DE LA RELACIÓN INVERSA DE LA RESPUESTA A LA DOSISCATEGORÍA DEL HALLAZGO
Mortalidad por cualquier causaSíC
Enfermedad cardiovascular y enfermedad coronariaSíC
Tensión arterial e hipertensiónNoaB
Lípidos y lipoproteínas en sangreDatos insuficientes
Coagulación y factores hemostáticosDatos insuficientes
Sobrepeso, obesidad y distribución de la grasaSíC
Diabetes mellitus de tipo IISíbC
Cáncer de colonSíC
Lumbalgia, osteoartritis y osteoporosisDatos insuficientes
Calidad de vida y manejarse con independencia las personas mayoresSíC
Depresión y ansiedadNoaB

Categoría A: Los datos se extraen de criterios de valoración bien concebidos de ensayos clínicos con distribución aleatoria (ECDA) (o ensayos que se desvíen mínimamente de la aleatoriación) que proporcionan datos consistentes sobre la población para la cual se hace la recomendación. Se requiere un número sustancial de estudios con un número sustancial de participantes. Categoría B: Los datos se obtienen de criterios de valoración procedentes de estudios de intervención con sólo un número limitado de ECDA, con ensayos retrospectivos, con un análisis de subgrupos de ECDA, o con un metaanálisis de ECDA. En general, se opta por la categoría B cuando existen pocos ensayos con distribución aleatoria, cuando son de pequeño tamaño, y cuando los resultados de los tamaños son un tanto inconsistentes, o bien cuando los ensayos se emprendieron con una población que difiere de la población a la que va destinada el estudio. Categoría C: Los datos son de los resultados de ensayos no controlados o sin distribución aleatoria, o de estudios de observación. Categoría D: El juicio de los expertos se basa en la síntesis que hacen de las pruebas procedentes de estudios experimentales descritos en la literatura y/o derivados del consenso de miembros de la comisión basado en la experiencia o conocimientos clínicos que no cumplen los criterios enumerados. Esta categoría sólo se usa en casos en que cierta orientación se considera valiosa, cuando una literatura clínica adecuadamente convincente que aborde el tema de la recomendación se considera insuficiente para justificar la ubicación en una de las otras categorías (de A a C).

aNo indica falta de datos respecto a la «respuesta en función de la dosis» para la relación entre la respuesta de la salud y la actividad física; no revela ausencia de una relación favorable.

bRespuesta inversa en función de la dosis para prevención primaria, pero no para mejorar el control de la glucemia de pacientes diabéticos.

Usado con autorización de Kesaniemi YK, Danforth Jr E, Jensen MD. Dose-response issues concerning physical activity and health: an evidence-based symposium. Med Sci Sports Exerc. 2001; 33:S351-8.

Como resultado de esta conducta sedentaria continuada y debido a cierta confusión y mala interpretación de las recomendaciones sobre la actividad física original, el ACSM y la Asociación Americana del Corazón (AHA) publicaron recomendaciones actualizadas sobre la actividad física y la salud en 2007 (19). Desde la primera recomendación de 1995, varios estudios epidemiológicos a gran escala han documentado la relación dosis-respuesta entre actividad física y enfermedad cardiovascular y mortalidad prematura (24, 26, 33, 38, 42, 56). Las recomendaciones primarias de esta actualización del ACSM-AHA comprenden (19):

•Todos los adultos mayores de edades entre 18 y 65 años necesitan actividad física aeróbica de intensidad moderada un mínimo de 30 minutos cinco días por semana, o actividad vigorosa un mínimo de 20 minutos tres días por semana.

•Se pueden practicar combinaciones de ejercicio de intensidad moderada y vigorosa para cumplir esta recomendación.

•Se puede acumular actividad aeróbica de intensidad moderada hasta el mínimo de 30 minutos mediante tandas que duren 10 minutos o más.

•Todo adulto debe practicar actividades que mantengan o incrementen la fuerza y tolerancia musculares un mínimo de dos días por semana.

•Debido a la relación dosis-respuesta entre actividad física y salud, las personas que deseen mejorar su condición física personal, reducir el riesgo de enfermedades y discapacidades físicas, o prevenir un aumento de peso poco saludable se beneficiarán si superan el volumen mínimo recomendado de actividad física.

BENEFICIOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA Y/O EL EJERCICIO PRACTICADOS CON REGULARIDAD

Se siguen acumulando datos que respaldan la relación inversa entre actividad física y enfermedad cardiovascular, hipertensión, ictus, osteoporosis, diabetes de tipo II, obesidad, cáncer de colon, cáncer de mama, ansiedad y depresión (tabla 1.3). Esto ha quedado en evidencia con estudios de laboratorio, así como con estudios de observación basados en poblaciones a gran escala (11, 19, 22, 25, 45, 51). Desde la última edición de este manual, se han obtenido datos adicionales que refuerzan esta relación. Como se afirmó en la reciente Recomendación del ACSM-AHA sobre la Salud y la Actividad Física (19), «desde la recomendación de 1995, varios estudios epidemiológicos de observación a gran escala, en que participaron de miles a decenas de miles de personas, han documentado claramente una relación dosis-respuesta entre actividad física y riesgo de enfermedad cardiovascular y mortalidad prematura en hombres y mujeres, así como en participantes de diversas etnias» (24, 26, 32, 38, 42, 56). El cuadro 1.2 resume los beneficios de la actividad física regular y/o el ejercicio.

Recientemente, el ACSM y la AHA hicieron pública una declaración sobre Actividad Física y Salud Pública en Adultos Mayores (3). En general, estas recomendaciones son pare-cidas a las pautas actualizadas para adultos (19), aunque la intensidad recomendada de la actividad aeróbica está relacionada con el nivel de capacidad aeróbica de los adultos mayores. Además, se hacen recomendaciones específicamente por la edad respecto a la importancia de las actividades de flexibilidad, equilibrio y fuerza muscular, así como la importancia de desarrollar un plan de actividades que integre medidas terapéuticas y preventivas (31).

RIESGOS ASOCIADOS CON EL EJERCICIO

En general, el ejercicio no causa episodios cardiovasculares en personas sanas con un sistema cardiovascular normal. El riesgo de paro cardíaco o infarto de miocardio súbitos es muy bajo en personas sanas que practican actividades de intensidad moderada (50, 53). Sin embargo, hay un aumento agudo y transitorio del riesgo de muerte cardíaca y/o infarto de miocardio súbito en personas que practican ejercicio vigoroso con una enfermedad cardiovascular diagnosticada u oculta (16, 29, 40, 43, 50, 55). Por tanto, el riesgo de este tipo de episodios durante el ejercicio aumenta con la prevalencia de casos de enfermedad cardíaca en la población. El capítulo 2 contiene pautas para la estratificación de riesgos de personas que deseen aumentar sus niveles de actividad física.


Beneficios de la actividad física regular y/o el ejercicio

MEJORA DE LA FUNCIÓN CARDIOVASCULAR Y RESPIRATORIA

•Aumento del consumo máximo de oxígeno debido a adaptaciones centrales y periféricas

•Disminución de la ventilación minuto con una intensidad submáxima absoluta

•Disminución del consumo de oxígeno del miocardio con una intensidad submáxima absoluta

•Disminución de la frecuencia cardíaca y la tensión arterial con una intensidad submáxima absoluta

•Aumento de la densidad capilar del músculo esquelético

•Aumento del umbral de ejercicio por la acumulación de lactato en la sangre

•Aumento del umbral de ejercicio por el inicio de los signos o síntomas de la enfermedad (p. ej., angina de pecho, depresión isquémica del segmento ST, claudicación)

REDUCCIÓN DE LOS FACTORES DE RIESGO DE ENFERMEDAD CORONARIA

•Reducción de la tensión sistólica y diastólica de reposo

•Aumento del colesterol sérico ligado a lipoproteínas de alta densidad y disminución de los triglicéridos séricos

•Reducción de la grasa corporal total, reducción de la grasa intraabdominal

•Reducción de la necesidad de insulina, mejora de la tolerancia a la glucosa

•Reducción de la adhesión y agregación plaquetarias

REDUCCIÓN DE LA MORBILIDAD Y MORTALIDAD

•Prevención primaria (es decir, intervenciones con que prevenir la manifestación inicial)

•Mayores niveles de actividad y/o condición física se asocian con una mortalidad más baja por enfermedad coronaria

•Mayores niveles de actividad y/o condición física se asocian con una tasa inferior de la combinación de enfermedades cardiovasculares, enfermedad coronaria, ictus, diabetes de tipo II, fracturas osteoporósicas, cáncer de colon y mama, y enfermedad de la vesícula biliar

•Prevención secundaria (es decir, intervenciones después de un episodio cardíaco [para prevenir otro])

•Basándose en metaanálisis (datos reunidos de diversos estudios), los casos de mortalidad cardiovascular y de todo tipo se reducen en pacientes postinfarto de miocardio que participan en un programa de ejercicio de rehabilitación cardíaca, sobre todo como un componente de la reducción de los factores de riesgo multifactoriales

•Los ensayos con distribución aleatoria sobre el ejercicio de rehabilitación cardíaca para pacientes postinfarto de miocardio no respaldan una reducción en la tasa de reinfartos no mortales

OTROS BENEFICIOS

•Reducción de la ansiedad y la depresión

•Mejora de la función física y de una vida independiente en las personas mayores

•Mejora de las sensaciones de bienestar

•Mejora del rendimiento en el trabajo, y las actividades de ocio y deportivas

•Reducción del riesgo de caídas y lesiones por caídas en personas mayores

•Prevención o mitigación de las limitaciones funcionales de las personas mayores

•Terapia eficaz para muchas enfermedades crónicas de las personas mayores

Adaptado de las referencias 3, 22, 26: U.S. Department of Health and Human Services. Physical activity and health: a report of the Surgeon General. Atlanta, G.A: Centers for Disease Control and Prevention; 1996. Kesaniemi YK, Danforth Jr E, Jensen MD, y otros. Dose-response issues concerning physical activity and health: an evidence-based symposium. Med Sci Sports Exerc. 2001; 33:S351-8. Nelson M, Rajeski W, Blair SN y otros: Physical activity and public health in older adults: recommendation from the American College of Sports Medicine and the American Heart Association. Med Sci Sports Exer. 2007; 39(8):1435-45.

MUERTE SÚBITA CARDÍACA EN JÓVENES

El riesgo de muerte súbita en personas menores de 30 a 40 años de edad es muy bajo por la baja prevalencia de la enfermedad cardiovascular en esta población. En 2007, el AHA publicó una declaración científica sobre Ejercicio y Episodios Cardiovasculares Agudos: Puesta en Perspectiva de los Riesgos (2). La tabla 1.4 (extraída de esa publicación) muestra las causas cardiovasculares de muerte súbita relacionada con el ejercicio en deportistas jóvenes. Queda claro de estos datos que las causas más habituales de muerte en los jóvenes son anomalías congénitas y hereditarias, como miocardiopatía hipertrófica, anomalías coronarias y estenosis aórtica. El riesgo absoluto de muerte relacionada con el ejercicio en deportistas de instituto y universitarios es uno por cada 133.000 hombres y 769.000 mujeres (47). Hay que reparar en que estas tasas, aunque bajas, abarcan todas las muertes no traumáticas relacionadas con el deporte. Del total de 136 causas identifi-cables de defunción, 100 se debieron a una enfermedad cardíaca.

En un estudio poblacional realizado en Italia, la mortalidad fue de uno por cada 30.000 deportistas jóvenes al año (9). No está claro por qué esa tasa es mayor, pero tal vez guarde relación con la inclusión de todas las muertes, no sólo las relacionadas con el ejercicio. Además, la intensidad de la actividad tal vez haya sido mayor que la documentada en otros estudios.

TABLA 1.4. CAUSAS CARDIOVASCULARES DE LA MUERTE SÚBITA RELACIONADA CON EL EJERCICIO EN DEPORTISTAS JÓVENESa


VAN CAMP (n = 100)b (47)MARON (n = 134) (27)CORRADO (n = 55)c (9)
MC hipertrófica51361
MC hipertrófica probable5100
Anomalías coronarias18239
Estenosis aórtica valvular y subvalvular840
Posible miocarditis735
MC dilatada e inespecífica731
ECA enfermedad cardiovascular arterosclerótica3210
Rotura/disección aórtica251
MC arritmogénica de ventrículo derecho1311
Cicatriz miocárdica030
Prolapso de la válvula mitral126
Otras anomalías congénitas01,50
Síndrome del QT largo00,50
Síndrome de Wolf-Parkinson-White101
Enfermedad de conducción cardíaca003
Sarcoidosis cardíaca00,50
Aneurisma de la arteria coronaria100
Corazón normal en la necropsia721
Tromboembolia pulmonar001

MC, miocardiopatía; ECA, enfermedad cardiovascular aterosclerótica.

aEdades entre 13 y 24 (44), 12 y 40 (25), y 12 y 35 (9). Las referencias 44 y 25 usaron la misma base de datos y muchos de los mismos deportistas. En todos (47), un 90% (27) y un 89% (9), el inicio de los síntomas fue durante o en una hora de entrenamiento o competición.

bEl total supera el 100% porque los deportistas presentaban múltiples anomalías.

cComprende algunos deportistas cuyas muertes no se asociaron con un esfuerzo reciente. Incluye un origen y curso aberrantes de la arteria, arterias tuneladas y otras anomalías.

Con autorización de la American Heart Association. Exercise and acute cardiovascular events: placing the risks into perspective. A Scientific Statement from the American Heart Association Council on Nutrition, Physical Activity, and Metabolism and the Council on Clinical Cardiology. Circulation. 2007; 115:1643-55.

EPISODIOS CARDÍACOS RELACIONADOS CON EL EJERCICIO EN ADULTOS

El riesgo de muerte cardíaca o de infarto de miocardio agudos es mayor en los adultos que en los jóvenes. Ello se debe a una mayor prevalencia de la enfermedad cardiovascular en la población mayor. El riesgo absoluto de muerte cardíaca súbita durante una actividad física vigorosa se ha calculado en uno por año por cada 15.000-18.000 personas (40, 44). Otro estudio documentó una estimación del riesgo de 0,3 a 2,7 episodios por cada 10.000 personas-hora en los hombres y 0,6 a 6,0 episodios en las mujeres (15). Aunque estas tasas son bajas, desde que estos estudios se publicaron, estudios adicionales han confirmado y aumentado la tasa de casos de muerte cardíaca súbita e infarto de miocardio agudo en adultos que practicaban un ejercicio vigoroso en comparación con adultos más jóvenes equiparables (16, 29, 40, 44, 55). Además, las tasas de muerte cardíaca súbita e infarto de miocardio agudo son desproporcionadamente mayores en la mayoría de las personas sedentarias cuando practican ejercicio con poca frecuencia o ejercicio al que no están acostumbradas (2).

Los profesionales del ejercicio deben entender que, aunque haya un aumento del riesgo de muerte cardíaca súbita y de infarto de miocardio agudo con el ejercicio vigoroso, el adulto físicamente activo tiene un riesgo entre un cuarto y un medio de de -sarrollar una enfermedad cardiovascular (35, 54). El mecanismo exacto de la muerte cardíaca súbita durante el ejercicio vigoroso de adultos asintomáticos no se conoce en su totalidad. Sin embargo, existen pruebas de que el aumento de la frecuencia de contracción del corazón y el aumento de la excursión de las arterias coronarias causa la inclinación y flexión de éstas. Esto puede provocar la rotura de la placa de ateroma y causar la consiguiente agregación plaquetaria y una posible trombosis aguda. Este proceso se ha documentado angiográficamente en personas que han sufrido episodios cardíacos inducidos por el ejercicio (4, 8, 17).

PRUEBA DE ESFUERZO Y RIESGO DE EPISODIOS CARDÍACOS

Como sucede con el ejercicio vigoroso, el riesgo de episodios cardíacos durante la prueba de esfuerzo varía directamente con la incidencia de enfermedades cardiovasculares. Varios estudios han contemplado los riesgos de la prueba de esfuerzo (3, 14, 20, 23, 28, 37, 41). La tabla 1.5 resume los riesgos de diversos episodios cardíacos, como infarto de miocardio agudo, fibrilación ventricular, hospitalización y defunción. Estos datos manifiestan que, en una población mixta, el riesgo de la prueba de esfuerzo es bajo, con aproximadamente seis episodios cardíacos por cada 10.000 pruebas. Uno de estos estudios incluye datos de pruebas de esfuerzo que fueron supervisadas por personal no médico (23). Además, la mayoría de estos estudios emplearon pruebas de esfuerzo limitadas por los síntomas. Por lo tanto, habría que esperar que el riesgo de las pruebas de esfuerzo submáximas en una población similar fuera menor.

RIESGO DE EPISODIOS CARDÍACOS DURANTE LA REHABILITACIÓN CARDÍACA

Está claro que el riesgo mayor de episodios cardiovasculares se concentra en las personas con enfermedad coronaria diagnosticada. En una encuesta hubo una complicación no mortal por cada 34.673 horas y una complicación cardiovascular mortal por cada 116.402 horas de rehabilitación cardíaca (18). Estudios más recientes han documentado una tasa menor, un paro cardíaco por cada 116.906 pacientes-horas, un infarto de miocardio por cada 219.970 pacientes-hora, una defunción por cada 752.365 pacienteshora, y una complicación mayor por cada 81.670 pacientes-horas (10, 13, 48, 49). Estos estudios se muestran en la tabla 1.6 (2). Aunque estas tasas de complicaciones sean bajas, hay que reparar en que se procedió a un examen discriminatorio e hicieron ejercicio en entornos supervisados médicamente para tratar posibles emergencias. La mortalidad parece ser seis veces mayor cuando los pacientes hicieron ejercicio en instalaciones sin capacidad para tratar con éxito un paro cardíaco (2, 10, 13, 48, 49). Lo interesante es que una revisión de programas de rehabilitación cardíaca a domicilio no halló incrementos en las complicaciones cardiovasculares frente a programas de ejercicio formales desarrollados en centros (52).

TABLA 1.5. COMPLICACIONES CARDÍACAS DURANTE LA PRUEBA DE ESFUERZOa


REFERENCIAAÑOLUGARN.º DE PRUEBASIMFVMUERTEHOSPITALIZACIÓNCOMENTARIO
Rochmis (37)197173 centros de EE.UU.170.000NANA13El 34% de las pruebas fueron limitadas por los síntomas; un 50% de las muertes en 8 horas; otro 50% en los 4 días siguientes
Irving (20)197715 centros de Seattle10.700NA4,670NR
McHenry (28)1977Hospital12.0000000
Atterhog (3)197920 hospitales suecos50.0000,80,86,45,2
Stuart (41)19801.375 centros de EE.UU.518.4483,584,780,5NRFV comprende otras arritmias que exigen tratamiento
Gibbons (14)1989Clínica Cooper71.9140,560,290NRSólo el 4% de los hombres y el 2% de las mujeres tenían ECA
Knight (23)1995Servicio Geisinger cardiológico28.1331,421,770NR25% fueron pruebas supervisadas por personal sanitario con pacientes hospitalizados

IM, infarto de miocardio; FV, fibrilación ventricular; ECA, enfermedad cardiovascular aterosclerótica; NA, no aplicable; NR, no registrado.

aLos casos son por cada 10.000 pruebas.

TABLA 1.6. RESUMEN DE LAS TASAS DE COMPLICACIONES EN PROGRAMAS ACTUALES DE REHABILITACIÓN CARDÍACA BASADOS EN EL EJERCICIO


INVESTIGADORAÑOHORAS DE EJERCICIO POR PACIENTEPARO CARDÍACOINFARTO DE MIOCARDIOEPISODIOS MORTALESCOMPLICACIONES PRINCIPALESa
Van Camp (48)1980–19842.351.9161/111.996b1/293.9901/783.9721/81.101
Digenio (10)1982–1988480.0001/120.000c1/160.0001/120.000
Vongvanich (49)1986–1995268.5031/89.501d1/268.503d0/268.5031/67.126
Franklin (13)1982–1998292.2541/146.127d1/97.418d0/292.2541/58.451
Promedio1/116.9061/219.9701/752.3651/81.670

a IM y paro cardíaco

b Mortal 14%

c Mortal 75%

d Mortal 0%

Con autorización de la American Heart Association. Exercise and acute cardiovascular events: placing the risks into perspective. A Scientific Statement from the American Heart Association Council on Nutrition, Physical Activity, and Metabolism and the Council on Clinical Cardiology.

PREVENCIÓN DE EPISODIOS CARDÍACOS RELACIONADOS CON EL EJERCICIO

Debido a la baja incidencia de paros cardíacos relacionados con el ejercicio vigoroso, es muy difícil probar la eficacia de las estrategias para reducir la frecuencia de estos episodios. Según una declaración reciente de la AHA, «los médicos no deben sobreestimar los riesgos del ejercicio, porque los beneficios de la actividad física regular superan sustancialmente los riesgos». Este informe también recomienda varias estrategias para reducir estos episodios cardíacos durante el ejercicio vigoroso (2):

•Los profesionales sanitarios deben conocer las patologías asociadas con episodios relacionados con el ejercicio, de modo que los niños y adultos físicamente activos se puedan evaluar de forma apropiada.

•Las personas activas deben conocer la naturaleza de los síntomas prodrómicos cardíacos y buscar ayuda médica si desarrollan dichos síntomas (véase tabla 2.2).

•Los deportistas de institutos y universitarios se deben someter a un programa de detección sanitario previo y a cargo de profesionales cualificados.

•Los deportistas con cardiopatías diagnosticadas se evaluarán para poder competir aplicando las pautas publicadas.

•Las instalaciones sanitarias deben garantizar que su personal sepa tratar emergencias cardíacas y contar con un plan específico y equipamiento para una adecuada reanimación (apéndice B).

•Las personas activas deben modificar su programa de ejercicio como respuesta a las variaciones en su capacidad de ejercicio, su nivel habitual de actividad y el medio ambiente.

Aunque las estrategias para reducir el número de episodios cardiovasculares durante el ejercicio vigoroso no se hayan estudiado sistemáticamente, compete al profesional del ejercicio adoptar precauciones razonables cuando trabaje con personas que quieran aumentar su nivel de actividad física y/o condición física. Esto será muy necesario cuando el programa de ejercicio sea de naturaleza vigorosa. Aunque muchas personas sedentarias puedan comenzar con seguridad un programa de actividad física de intensidad ligera a moderada, las personas de cualquier edad se someterán a una estratificación de riesgos de acuerdo a su necesidad de seguir con el examen médico y/o la auto-rización médica; de acuerdo a su necesidad de una prueba de esfuerzo del tipo que sea (máxima o submáxima), y de acuerdo a su necesidad de supervisión médica durante la prueba (fig. 2.4). Las personas sedentarias o que hagan ejercicio con poca frecuencia deben comenzar sus programas a una intensidad menor y avanzar a un ritmo más lento debido al número desproporcionado de episodios cardíacos en esta población. Las personas con enfermedades cardiovasculares, pulmonares o metabólicas conocidas o sospechadas deben obtener una autorización médica antes de iniciar un programa de ejercicio vigoroso. Los profesionales del ejercicio que supervisen programas de ejercicio vigoroso deben contar con preparación en soporte vital cardiológico y técnicas de emergencia. Estas técnicas se revisarán y practicarán a intervalos regulares (apéndice B). Finalmente, se enseñarán a las personas los signos y síntomas de las enfermedades cardiovasculares y se derivarán a un médico para seguir con la evaluación si se manifestaran estos síntomas.

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CAPÍTULO 2 Programa de detección sanitaria previo a la participación y estratificación de riesgos

De la participación en una actividad física regular derivan numerosos beneficios fisiológicos, psicológicos y metabólicos para la salud/condición física. Como se muestra en el capítulo 1, sin embargo, hay riesgos documentados y asociados con la actividad física. Aunque haya riesgo de lesiones musculoesqueléticas agudas durante el ejercicio, la principal inquietud es el mayor riesgo de muerte cardíaca súbita e infarto de miocardio a veces asociados con un esfuerzo físico vigoroso. Uno de los principales objetivos sanitarios es aumentar la participación individual en una actividad física regular, moderada a vigorosa. La búsqueda de este objetivo debe incluir un proceso de identificación de las personas con mayor riesgo de episodios indeseables relacionados con el ejercicio. Al mismo tiempo, el proceso de estratificación de riesgos no debe plantear un obstáculo significativo a la participación. Este capítulo presenta pautas para (a) evaluar el riesgo individual de episodios indeseables en relación con el ejercicio, y (b) hacer recomendaciones apropiadas sobre el inicio, continuación o progresión del programa de actividad física individual con el fin de reducir la frecuencia potencial de estos tipos de eventos catastróficos.

Los participantes potenciales deben ser sometidos a un examen discriminatorio que detecte la presencia, los signos, síntomas y/o factores de riesgo de diversas enfermedades cardiovasculares, pulmonares y metabólicas, así como otras situaciones (p. ej., embarazo, lesiones musculoesqueléticas) que requieran atención especial (16, 18, 19), con el fin de (a) mejorar la seguridad durante la prueba de esfuerzo, y (b) ayudar al desarrollo de una prescripción segura de ejercicio eficaz. Los propósitos del programa de detección sanitaria previo a la participación son los siguientes:

•Identificación de personas con contraindicaciones médicas que recomienden la exclusión de programas de ejercicio hasta que esas patologías hayan remitido o estén controladas.

•Reconocimiento de personas con afecciones o enfermedades clínicamente significativas que deban participar en un programa de ejercicio supervisado por médicos.

•Detección de personas con un mayor riesgo de enfermedades por la edad, síntomas y/o factores de riesgo que deban ser sometidas a una evaluación médica y una prueba de esfuerzo antes de iniciar un programa de ejercicio o aumentar la frecuencia, intensidad o duración de su programa.

•Reconocimiento de necesidades especiales que puedan influir en la prueba de esfuerzo y la programación del ejercicio.

Las técnicas para la estratificación de riesgos inicialmente tienen en cuenta si las personas realizan la actividad por su cuenta o si están consultando a un profesional sanitario o de la condición física. El individuo que autogestione el tema lo más probable es que necesite una herramienta relativamente sencilla y un proceso de toma de decisiones que determine si su riesgo es elevado hasta el punto de tener que consultar a un médico antes de iniciar un programa de actividad física, sobre todo si la intensidad pretende ser vigorosa (1, 6, 7). Un profesional de la salud o la condición física debe seguir una secuencia lógica y práctica al recabar y evaluar la información sobre la salud del individuo, y tendrá que valorar los riesgos y hacer las recomendaciones apropiadas sobre técnicas adicionales de detección sanitaria y actividad física (p. ej., Frecuencia, Intensidad, Tiempo y Tipo de Ejercicio, o valores FITT; véase capítulo 7). El Colegio Norteamericano de Medicina del Deporte (ACSM) aporta pautas para la estratificación de riesgos en este capítulo, pero también acepta las pautas de estratificación de riesgos publicadas por otras organizaciones, como la Asociación Americana del Corazón (AHA) (1, 12, 18, 19) y la Asociación Americana de la Rehabilitación Cardiovascular y Pulmonar (AACVPR) (4). Los profesionales del ejercicio y la salud/condición física también deben estar familiarizados con estas otras pautas al establecer políticas específicas del programa y el individuo para el programa de detección sanitaria previo a la participación y para la autorización médica, sobre todo en poblaciones con una enfermedad cardiovascular diagnosticada.

PROGRAMA DE DETECCIÓN PREVIO A LA PARTICIPACIÓN

Las técnicas del programa de detección sanitaria previo a la participación, así como sus herramientas, deben ser válidas y aportar información relevante y precisa sobre los antecedentes personales fisiológicos del individuo, sus enfermedades presentes, los factores de riesgo, los signos y síntomas, los hábitos actuales de actividad física/ejercicio y los medicamentos. Otra consideración es el nivel de formación del instrumento usado para obtener esta información (es decir, nivel educativo y de competencia lingüística del participante).

EXAMEN DISCRIMINATORIO AUTOGESTIONADO PARA LA ACTIVIDAD FÍSICA

Un examen discriminatorio autogestionado para la actividad física es iniciado y dirigido por el individuo con poca o ninguna información ni supervisión de un profesional del ejercicio o la salud/condición física. Las personas que quieran comenzar un programa de actividad física por su cuenta tal vez se hagan preguntas sobre si es apropiado y seguro hacerlo. Por tanto, necesitan una herramienta sencilla de usar que les sirva de guía durante el proceso. A nivel más básico, los participantes pueden seguir la recomendación del Informe sobre Actividad Física y Salud del Director General de Sanidad de Estados Unidos (1996) (23): «hombres previamente inactivos de más de 40 años y mujeres de más de 50 años, y personas con riesgo alto de enfermedad cardiovascular deben consultar a un médico antes de embarcarse en un programa de actividad física vigorosa a la que no estén acostumbrados». El participante también puede usar un cuestionario o instrumento autogestionado como el Cuestionario de Aptitud para la Actividad Física (Par-Q; fig. 2.1) (9) o el Cuestionario Discriminatorio de la AHA/ACSM de Preparticipación en un Programa de Actividad Física para la Salud (fig. 2.2), que sirven para alertar a las personas con riesgo elevado con el fin de que consulten a un médico (u otro proveedor apropiado de asistencia médica) antes de la participación (6, 7).

Otros tipos de encuestas autocumplimentadas que se pueden incorporar al proceso de detección sanitaria previo al ejercicio son: (a) el papeleo habitual que se cumplimenta en la visita a la consulta del médico; (b) procedimientos de inscripción en centros donde se desarro llen programas de ejercicio para la salud/condición física, y (c) material para promocionar la actividad física pensado y distribuido entre el público general. Cuando un participante complete un instrumento autogestionado y se recomiende autorización médica a partir de los resultados del cuestionario, el participante debe consultar a su médico y obtener su autorización antes de participar en un programa de ejercicio/actividad física. Para regímenes autogestionados de actividad física con una intensidad baja (<40% de la reserva del consumo de oxígeno O2R), pocas comprobaciones adicionales son necesarias aparte de los cuestionarios del ACSM/AHA (1), siempre y cuando cumpla todas las recomendaciones para obtener la auto-rización médica y que se contemplan en el formulario. Tales regímenes deben incorporar las recomendaciones para la actividad física del Director General de Sanidad de Estados Unidos (6, 23). En el ACSM Fitness Book (6) se encontrará un régimen de ejercicio específico y auto-gestionado apropiado para personas previamente sedentarias.

FIGURA 2.1. Cuestionario de aptitud para la actividad física (PAR-Q). (Fuente: Physical Activity Readiness Questionnaire [PAR-Q], Public Health Agency of Canada y la Canadian Society for Exercise Physiology, reproducido con autorización del Ministerio de Obras Públicas y Los Servicios Gubernamentales de Canadá, 2007).

FIGURA 2.2. Cuestionario discriminatorio del ACSM/AHA de preparticipación en un programa de actividad física para la salud. (Modificado del American College of Sports Medicine Position Stand and American Heart Association. Recommendations for cardiovascular screening, staffing and emergency policies at health/fitness facilities. Med Sci Sports Exerc. 1988; 30(6):1009-18.)

PROGRAMA DE DETECCIÓN SANITARIA PARA LA ACTIVIDAD FÍSICA DIRIGIDO POR PROFESIONALES

Dirigido por profesionales implica que la evaluación clínica/de la condición física corre a cargo de –y el programa de ejercicio ha sido diseñado y supervisado por– personal cualificado con preparación académica y conocimientos clínicos/prácticos, destrezas y capacidades equivalentes a las credenciales definidas en el apéndice D.

Las encuestas autodirigidas son eficaces para identificar a personas que se beneficiarán de una consulta médica antes de participar en un programa de ejercicio (1). Un proceso más avanzado y administrado por personal cualificado consigue mayor detalle sobre factores de riesgo de EC y signos/síntomas, e identifica un abanico más amplio de enfermedades y/o afecciones crónicas que necesitan especial consideración antes de participar en un programa de ejercicio. El programa de detección sanitaria previo a la participación dirigido por profesionales implica (a) la revisión de información más detallada sobre los antecedentes personales patológicos y la estratificación de riesgos específicos, y (b) recomendaciones detalladas para la actividad física/ejercicio, la exploración médica, la prueba de esfuerzo y la supervisión médica.

Muchas instalaciones donde se llevan a la práctica programas de ejercicio clínico y ejercicio para la salud/condición física emplean un cuestionario más elaborado sobre los antecedentes personales patológicos, diseñado para aportar detalles adicionales sobre hábitos escogidos sobre la salud/condición física y sobre la anamnesis, como el Cuestionario del ACSM/AHA (1) (fig. 2.2). Este cuestionario se puede usar como instrumento básico para este proceso, aunque se debe obtener información adicional sobre los factores de riesgo específicos de enfermedad cardiovascular (ECV).

ESTRATIFICACIÓN DE RIESGOS

Las recomendaciones para el reconocimiento médico, la prueba de esfuerzo, el ejercicio/actividad física, y la supervisión médica se basan en el proceso de estratificación de riesgos que asigna a los participantes a una de tres categorías de riesgo: (a) bajo, (b) moderado y (c) alto riesgo (tabla 2.1). El proceso por el cual las personas se asignan a una de estas tres categorías de riesgo se llama estratificación y se basa en:

•La presencia o ausencia de una enfermedad cardiovascular, pulmonar y/o metabólica conocida.

•La presencia o ausencia de signos y síntomas que revelen una enfermedad cardiovascular, pulmonar y/o metabólica.

•La presencia o ausencia de factores de riesgo de ECV.

Riesgo bajo: Las personas con riesgo bajo son las que no presentan signos ni síntomas o a los que no se ha diagnosticado una enfermedad cardiovascular, pulmonar y/o metabólica y que no tienen más de un factor de riesgo de ECV (≤1). El riesgo de un episodio cardiovascular agudo en esta población es bajo, y un programa de ejercicio/actividad física se puede ejecutar con seguridad sin necesidad de un reconocimiento médico y una autorización médica (1, 20, 22, 23).

Riesgo moderado: Las personas con riesgo moderado no presentan signos ni síntomas ni se les ha diagnosticado una enfermedad cardiovascular, pulmonar y/o metabólica, pero tienen dos o más (≥2) factores de riesgo de ECV. El riesgo de un episodio cardiovascular agudo en esta población se incrementa, aunque en la mayoría de los casos las personas con riesgo moderado pueden iniciar actividades físicas de intensidad baja a moderada sin necesidad de un reconocimiento médico ni una autorización médica. Sin embargo, es aconsejable un reconocimiento médico y una prueba de esfuerzo antes de la participación en un ejercicio vigoroso (>60% de la O2R) (14, 15).

Riesgo alto: Las personas con riesgo alto presentan signos y síntomas de una enfermedad cardiovascular, pulmonar y/o metabólica diagnosticada. El riesgo de un episodio cardiovascular agudo en esta población se incrementa hasta el grado de que se debe proceder a un exhaustivo reconocimiento médico y a obtener una autorización médica antes de iniciar la actividad física o el ejercicio a cualquier intensidad.

TABLA 2.1. CATEGORÍAS DE CLASIFICACIÓN DE RIESGOS DEL ACSM PARA LA ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR ATEROSCLERÓTICA (ECA)


Riesgo bajoHombres y mujeres asintomáticos con ≤1 factor de riesgo de ECA según la tabla 2.3
Riesgo moderadoHombres y mujeres asintomáticos con ≥2 factores de riesgo de ECA según la tabla 2.3
Riesgo altoPersonas con una enfermedad cardiovasculara, pulmonarb o metabólicac, o uno o más signos y síntomas enumerados en la tabla 2.2

ACSM, American College of Sports Medicine; ECA, enfermedad cardiovascular.

aEnfermedad cerebrovascular, vascular periférica o cardíaca.

bEnfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma, enfermedad pulmonar intersticial o fibrosis quística.

cDiabetes mellitus (tipo I, tipo II), trastornos tiroideos, nefropatía o hepatopatía.

El profesional del ejercicio y de la salud/condición física puede evaluar la información sobre los antecedentes personales fisiológicos y patológicos y seguir una secuencia lógica que considere este proceso de estratificación de los riesgos para determinar a qué categoría de riesgo pertenece un individuo. Los profesionales del ejercicio y de la salud/condición física deben poseer amplios conocimientos sobre (a) los criterios de una enfermedad cardiovascular, pulmonar y/o metabólica diagnosticada; (b) las descripciones de signos y síntomas de estas enfermedades; (c) los criterios específicos que determinan los esquemas de los factores de riesgo de ECV, y (d) los criterios de cada categoría de riesgo. El diagrama de flujo de la figura 2.3 sirve para avanzar secuencialmente por el proceso para determinar la ubicación de cada persona en una categoría de riesgo.

INFORMACIÓN NO REVELADA O NO DISPONIBLE SOBRE LOS FACTORES DE RIESGO DE ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR

Se anima a los profesionales del ejercicio y de la salud/condición física y médicos a adoptar un enfoque conservador con que identificar los factores de riesgo de ECV para estratificar los riesgos, sobre todo cuando (a) se carece de información, y/o (b) los criterios para identificar la presencia o ausencia de un factor de riesgo específico no se pueden determinar o no se dispone de ellos. Si no se revela o no se conoce la presencia o ausencia de un factor de riesgo específico, se contará como si existiera, excepto la prediabetes (8) (véase en la tabla 10.2 los criterios diagnósticos para la prediabetes). La falta o desconocimiento de criterios para la prediabetes se debe contar como un factor de riesgo según la edad (≥45 años), sobre todo para los que tengan un índice de masa corporal ≥25 kg · m–2, y para los que sean más jóvenes, tengan un índice de masa corporal ≥25 kg · m–2 y presenten factores de riesgo adicionales de prediabetes (8). Véanse en el cuadro 2.1 estudios de casos en que no se dispone o no se revela información sobre los factores de riesgo de ECV.

FIGURA 2.3. Modelo lógico de la estratificación de riesgos.

ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR, PULMONAR Y METABÓLICA CONOCIDA

Una persona tiene una enfermedad cardiovascular, pulmonar y/o metabólica conocida si un médico ha diagnosticado una de las siguientes afecciones:

•Enfermedad cardiovascular (ECV): cardiopatía, arteriopatía periférica o enfermedad cerebrovascular.

•Enfermedad pulmonar: neumopatía obstructiva crónica (EPOC), asma, enfermedad pulmonar intersticial o fibrosis quística (5).

•Enfermedad metabólica: diabetes mellitus (tipo I o tipo II), trastornos tiroideos y nefropatía o hepatopatía.

SIGNOS Y SÍNTOMAS PRINCIPALES QUE SUGIEREN UNA ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR, PULMONAR Y METABÓLICA

La tabla 2.2 presenta una lista de signos y síntomas principales que sugieren una enfermedad cardiovascular, pulmonar y/o metabólica, además de información que ayude al médico con la clarificación e importancia de cada signo y síntoma. La presencia de la mayoría de estos signos/síntomas se puede identificar usando el Cuestionario del ACSM/AHA (1) (fig. 2.2); sin embargo, unos pocos signos/síntomas (ortopnea, edema maleolar y soplo cardíaco) requieren una anamnesis y un reconocimiento médico más exhaustivos. Estos signos/síntomas se deben interpretar en el contexto clínico en que aparecen porque no son necesariamente específicos de una enfermedad cardiovascular, pulmonar o metabólica.

FACTORES DE RIESGO DE ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR ATEROSCLERÓTICA (ECA)

La estratificación de riesgos del ACSM se basa, en parte, en la presencia o ausencia de los factores de riesgo de ECA enumerados en la tabla 2.3 (2, 3, 8, 10, 23). Los antecedentes personales fisiológicos y patológicos se revisarán para determinar si el individuo cumple alguno de los criterios de los factores de riesgo positivos que aparecen en la tabla 2.3. A continuación se suma el número de factores de riesgo positivos. Debido al efecto cardioprotector del colesterol ligado a lipoproteínas de alta densidad (HDL-C), el HDL-C se considera un factor de riesgo negativo. En personas con HDL-C ≥60 mg · dl-1 (1,5 mmol · l-1) se resta un factor de riesgo positivo de esta suma.

Los factores de riesgo de la tabla 2.3 no se deben considerar una lista inclusiva de factores asociados con un riesgo elevado de ECA. En lugar de eso, la tabla 2.3 contiene criterios sobre factores de riesgo de ECA clínicamente relevantes que se deben tener en consideración colectivamente cuando se tomen decisiones sobre (a) el nivel de autorización médica; (b) la necesidad de una prueba de esfuerzo antes de iniciar la participación, y (c) el nivel de supervisión de la prueba de esfuerzo y durante la participación en el programa de ejercicio. El uso de la lista de factores de riesgo de ECA enumerados en la tabla 2.3 es para ayudar a la identificación de una enfermedad coronaria oculta. El alcance de la lista y el umbral de cada factor de riesgo no entran en colisión con otras listas de factores de riesgo confeccionadas por otras organizaciones sanitarias y concebidas para predecir episodios coronarios prospectivamente en un seguimiento a largo plazo (24). Además, se han sugerido otros factores de riesgo, como los marcadores de la inflamación proteína C reactiva y fibrinógeno, como factores de riesgo positivos y graves de ECA (11, 13), si bien no aparecen en esta lista. Remitimos a los estudios de casos del cuadro 2.1 para más explicaciones.

TABLA 2.2. SIGNOS Y SÍNTOMAS PRINCIPALES QUE SUGIEREN UNA ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR, PULMONAR O METABÓLICAa


SIGNO O SÍNTOMAACLARACIÓN/SIGNIFICACIÓN
Dolor, molestias (u otro equivalente anginoso) en el pecho, cuello, mandíbula, brazos u otras áreas resultado de una isquemiaUna de las manifestaciones cardinales de una cardiopatía, en concreto enfermedad coronariaRasgos clave que favorecen un origen isquémico son:•Carácter: Constrictivo, urente, «pesadez»•Localización: Subesternal, en medio del tórax, anteriormente; en uno o ambos brazos, hombros; en el cuello, mejillas, dientes; en los antebrazos, dedos, en la región interescapular•Factores de provocación: Ejercicio o esfuerzo, emociones, otras formas de estrés, tiempo frío, aparición después de las comidasRasgos clave en contra de un origen isquémico son:•Carácter: Dolor sordo; «como un cuchillo», agudo, lacerante, dolor punzante agravado por la respiración•Localización: En el área submamaria izquierda; en el hemitórax izquierdo•Factores de provocación: Al término del ejercicio, provocado por un movimiento corporal específico
Respiración entrecortada o con un esfuerzo leveDisnea (definida como una conciencia anormalmente incómoda de la respiración) es uno de los síntomas principales de enfermedad cardíaca o pulmonar. Suele ocurrir durante un esfuerzo agotador en personas sanas y con buena condición física, y durante un esfuerzo moderado en personas sanas sin entrenar. Sin embargo, se debe considerar anormal cuando ocurre a un nivel de esfuerzo que no se espera que evoque este síntoma en un individuo dado. Disnea por esfuerzo anormal sugiere la presencia de trastornos cardiopulmonares, en especial disfunción del ventrículo izquierdo o EPOC
Mareos o síncopeSíncope (definido como pérdida de la conciencia) es sobre todo causado por una reducción de la perfusión del cerebro. Los mareos y en especial el síncope durante el ejercicio pueden deberse a trastornos cardíacos que impiden la elevación normal (o un descenso) del gasto cardíaco. Tales trastornos cardíacos son potencialmente mortales y comprenden enfermedad coronaria grave, miocardiopatía hipertrófica, estenosis aórtica y arritmias ventriculares malignas Aunque los mareos o un síncope poco después de cesar el ejercicio no se deben pasar por alto, estos síntomas pueden ocurrir incluso en personas sanas como resultado de una reducción del retorno venoso al corazón
Ortopnea o disnea nocturna paroxísticaOrtopnea se refiere a disnea en reposo y en decúbito que se alivia al sentarse erguido o al ponerse de pie. Disnea nocturna paroxística se refiere a disnea, comenzando por lo general 2-5 h después del inicio del sueño, que tal vez se alivie al sentarse en el lateral de la cama o al salir de la cama. Ambos son síntomas de disfunción del ventrículo izquierdo. Aunque la disnea nocturna se dé en personas con EPOC, difiere en que se suele aliviar después de que la persona expulse secreciones más que sentándose erguida
Edema bilateral de tobillo más evidente por la noche es un signo característico de insuficiencia cardíaca o de insuficiencia venosa crónica bilateral. El edema unilateral de una extremidad a menudo es producto de una trombosis venosa o de un bloqueo linfático en la extremidad. Se produce un edema generalizado (conocido como anasarca) en personas con síndrome nefrótico, insuficiencia cardíaca grave o cirrosis hepática
Palpitaciones o taquicardiaLas palpitaciones (definidas como una conciencia desagradable del latido del corazón rápido o forzado) pueden ser inducidas por diversos trastornos del ritmo cardíaco como taquicardia, bradicardia de inicio repentino, latidos ectópicos, pausas compensatorias y volumen sistólico acentuado causado por la regurgitación valvular. Las palpitaciones a menudo también son el resultado de estados de ansiedad y estados de gasto cardíaco alto (o hipercinéticos) como anemia, fiebre, tirotoxicosis, fístula arteriovenosa y el así llamado síndrome cardíaco hipercinético idiopático
Claudicación intermitenteLa claudicación intermitente se refiere al dolor en un músculo con un riego sanguíneo inadecuado (habitualmente como resultado de la aterosclerosis) que se agudiza con el ejercicio. El dolor no ocurre de pie o sentado, se reproduce día a día, es más grave cuando se sube escaleras o una cuesta, y a menudo se describe como un calambre, que desaparece 1-2 min después de interrumpir el ejercicio. La enfermedad coronaria es más prevalente en personas con claudicación intermitente. Los pacientes diabéticos corren un mayor riesgo de padecer esta enfermedad
Soplo cardíaco diagnosticadoAunque algunos sean inocuos, los soplos cardíacos pueden revelar una enfermedad valvular u otra enfermedad cardiovascular. Desde el punto de vista de la seguridad del ejercicio, es especialmente importante descartar una miocardiopatía hipertrófica y una estenosis aórtica como causas subyacentes, porque éstas se cuentan entre las causas más habituales de muerte súbita cardíaca relacionada con el esfuerzo
Fatiga inusual o disnea con actividades habitualesAunque puedan tener un orígen benigno estos síntomas son también señal del inicio o el cambio del status de la enfermedad cardiovascular, pulmonar o metabólica

aEstos signos y síntomas se deben interpretar dentro del contexto clínico en que aparecen porque no son en absoluto específicos de enfermedad cardiovascular, pulmonar o metabólica.

Modificado de Gordon SMBS. Health appraisal in the non-medical setting. En: Durstine JL, King AC, Painter PL. ACSM’s Resource Manual for Guidelines for Exercise Testing and Prescription. Filadelfia (PA): Lea & Febiger; 1993. p. 219-28.

TABLA 2.3. UMBRALES DE LOS FACTORES DE RIESGO DE ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR ATEROSCLERÓTICA (ECA) PARA USAR CON LA ESTRATIFICACIÓN DE RIESGOS DEL ACSM


FACTORES DE RIESGO POSITIVOSCRITERIOS EXPLÍCITOS
EdadHombres ≥45 años; mujeres ≥55 años
Antecedentes familiaresInfarto de miocardio, revascularización coronaria o muerte súbita antes de los 55 años del padre o de otros parientes varones de primer grado, o antes de los 65 años de la madre u otras parientes de primer grado
TabaquismoFumador activo o que ha dejado de fumar en los últimos 6 meses, o exposición a humo de tabaco ambiental.
Estilo de vida sedentarioNo practica al menos 30 min de actividad física de intensidad moderada (40%-60% de la VO2R) al menos 3 días por semana durante al menos tres meses (20, 23)
ObesidadaÍndice de masa corporal ≥30 kg · m2 o circunferencia de la cintura >102 cm en el hombre y >88 cm en la mujer (2)
HipertensiónTensión arterial sistòlica ≥140 mmHg y/o diastólica ≥90 mm Hg, confirmada por mediciones en al menos dos ocasiones diferentes, o que toma antihipertensivos (10)
DislipemiaColesterol ligado a lipoproteínas de baja densidad (LDL-C) ≥130 mg · dl-1 (3,37 mmol · l-1) o colesterol ligado a lipoproteínas de alta densidad (HDL-C) <40 mg · dl-1 (1,04 mmol · l-1) o que toma hipolipemiantes. Si el colesterol sérico total es lo único de lo que se dispone, usar ≥200 mg · dl-1 (5,18 mmol · l-1 ) (3)
PrediabetesIntolerancia a la glucosa en ayunas (IFG) = glucosa plasmática en ayunas ≥100 mg-dl"1 (5,50 mmol -l"1) pero <126 mg - dl"1 (6,93 mmol -1"1) o intolerancia a la glucosa oral (IGT) = valores de 2h en el test de tolerancia a la glucosa (OGTT) ≥140 mg-dl"1 (7,70 mmol-l"1) pero <200 mg-dl"1 (11,00 mmol-l"1) confirmados por mediciones en al menos dos ocasiones diferentes (8)
FACTORES DE RIESGO NEGATIVOS CRITERIOS EXPLÍCITOS
HDL-colesterol sérico alto≥60 mg · dl-1 (1,55 mmol · l 1)

Nota: Es habitual sumar los factores de riesgo al emitir juicios clínicos. Si el HDL-colesterol es alto, resta un factor de riesgo de la suma de factores de riesgo positivos, porque el HDL-colesterol alto reduce el riesgo de ECA.

aLas opiniones de los profesionales varían respecto a los marcadores y umbrales más apropiados de la obesidad; por tanto, los profesionales paramédicos deben recurrir al juicio clínico cuando evalúen este factor de riesgo.


Estudios de casos para establecer la estratificación de riesgos

ESTUDIO DE CASO I

Mujer, 21 años, fumadora social los fines de semana (~10-20 cigarrillos). Bebe alcohol una o dos noches por semana, por lo general los fines de semana. Altura = 160 cm, peso = 56,4 kg, IMC = 22 kg · m–2. FCR = 76 latidos · min–1, TA sistólica/diastólica = 118/72 mmHg. Colesterol total = 178 mg · dl–1 (4,61 mmol · l–1), LDL-C = 98 mg · dl–1 (2,54 mmol · l–1), HDLC = 57 mg · dl–1 (1,48 mmol · l–1), GEA desconocida. En la actualidad toma anticonceptivos orales. Asiste a clases grupales de ejercicio dos o tres veces por semana. No refiere síntomas. Ambos padres vivos y con buena salud.

ESTUDIO DE CASO II

Hombre, 54 años, no fumador. Altura 182,9 cm, peso = 76,4 kg, IMC = 22, 8 kg · m–2. FCR = 64 latidos · min–1, TAR = 124/78 mmHg. Colesterol total = 187 mg · dl–1 (4,84 mmol · l–1), LDL-C = 103 mg · dl–1 (2,67 mmol · l–1), HDL-C = 52 mg · dl–1 (1,35 mmol · l–1), GEA = 88 mg · dl–1 (4,84 mmol · l–1), Corredor competitivo a nivel recreativo, corre cuatro a siete días por semana; completa uno a dos maratones y otras muchas carreras de fondo anualmente. No toma más medicamentos que ibuprofeno sin receta médica. No refiere síntomas. Su padre murió a los 77 años de un ataque al corazón; la madre murió a los 81 años de cáncer.

ESTUDIO DE CASO III

Hombre, 44 años, no fumador. Altura = 177,8 cm, peso = 98,2 kg, IMC = 31,0 kg · m–2. FCR = 62 latidos · min–1, TAR = 128/84 mmHg. Colesterol total = 184 mg · dl–1 (4,77 mmol · l–1), LDL-C = 106 mg · dl–1 (2,75 mmol · l–1), HDL-C = 44 mg · dl–1 (1,14 mmol · l–1), GEA desconocida. Camina 3,2 a 4,8 kilómetros dos a tres veces por semana. El padre padecía diabetes tipo II y murió a los 67 años de un ataque al corazón; la madre vive, sin EC. No toma medicamentos, no refiere síntomas.

ESTUDIO DE CASO IV

Mujer, 36 años, no fumadora. Altura = 162,6 cm, peso = 49,1 kg, IMC = 18,5 kg · m–2. FCR = 61 latidos · min–1, TAR = 114/62 mmHg. Colesterol total = 174 mg · dl–1 (4,51 mmol · l–1), glucemia normal con inyecciones de insulina. Diabetes tipo I diagnosticada a los 7 años de edad. Imparte clases de danza aeróbica tres veces por semana, camina aproximadamente 45 minutos cuatro veces por semana. No refiere síntomas. Ambos padres vivos y con buena salud sin historia de enfermedad cardiovascular.


ESTUDIO DE CASO IIESTUDIO DE CASO IIIESTUDIO DE CASO IV
¿Enfermedad CV, pulmonar y/o metabòlica conocida?NoNoNoSí: diabetes tipo I diagnosticada
¿Signos o síntomas principales?NoNoNoNo
Factor de riesgo de EC:
¿Edad?NoSíNoNo
¿Antecedentes familiares?NoNoNoNo
¿Fumador?SíNoNoNo
¿Estilo de vida sedentario?NoNoNoNo
¿Obesidad?NoNoSí: IMC >30 kg·m−2No
¿Hipertensión?NoNoNoNo
¿Hipercoles-terolemia?NoNoNoNo
¿Prediabetes?Desconocida: pensar que no si no hay factores de riesgo por edad u obesidadNoDesconocida: pensar que sí en presencia de obesidadDiabetes tipo I diagnosticada
Estratificación de riesgos: Categoría:Riesgo bajo: no hay enfermedad conocida, sin signos ni síntomas principales, 1 factor de riesgo de ECVRiesgo bajo: no hay enfermedad conocida, sin signos ni síntomas principales, 1 factor de riesgo de ECVRiesgo moderado: no hay enfermedad conocida, sin signos ni síntomas principales, 2 factores de riesgo de ECVRiesgo alto: enfermedad metabòlica diagnosticada

IMC - índice de masa corporal; FCR - frecuencia cardíaca en reposo; GEA - glucemia en ayunas; TA - tensión arterial; LDL-C - colesterol ligado a lipoproteínas de baja densidad; HDL-C - colesterol ligado a lipoproteínas de alta densidad.

RECOMENDACIONES PARA LA PRUEBA DE ESFUERZO Y LA PRÁCTICA DE EJERCICIO BASADAS EN LA CATEGORÍA DE RIESGOS

Una vez establecida la categoría de riesgo de una persona como baja, media o alta, se hacen recomendaciones apropiadas sobre:

•La necesidad de un reconocimiento médico y una autorización médica antes de iniciar un programa de actividad física/ejercicio o cambiar sustancialmente los valores FITT (frecuencia, intensidad, tiempo y tipo de ejercicio, de un programa ya en marcha.

•La necesidad de una prueba de esfuerzo previa a la iniciación de un programa de actividad física/ejercicio o a cambiar sustancialmente los valores FITT de un programa ya en marcha.

•La necesidad de supervisión médica en la participación de una prueba de esfuerzo máxima o submáxima.

RECOMENDACIONES PARA LA PRUEBA DE ESFUERZO Y SU SUPERVISIÓN BASADAS EN LA CATEGORÍA DE RIESGOS

Ninguna serie de pautas para la prueba de esfuerzo o la participación cubre todas las situaciones. Las circunstancias y políticas locales varían, y las técnicas específicas de los programas también son diversas. Para orientar sobre la necesidad de un reconocimiento médico y una prueba de esfuerzo antes de la participación en un programa de ejercicio de intensidad moderada a vigorosa, el ACSM sugiere las recomendaciones presentes en la figura 2.4 para determinar cuándo se recomienda supervisión médica. Aunque la prueba de esfuerzo para personas clasificadas con riesgo bajo no sea una necesidad, la información recabada en una prueba de esfuerzo tal vez resulte útil para establecer una prescripción segura de ejercicio eficaz a estas personas. Recomendar una prueba de esfuerzo para personas con riesgo bajo no se debe considerar inapropiado si el propósito de la prueba es diseñar un programa eficaz de ejercicio. Las recomendaciones de la prueba de esfuerzo presentes en la figura 2.4 reflejan la noción de que el riesgo de episodios cardiovasculares aumenta con una función directa de la intensidad del ejercicio (es decir, vigorosa > moderada > baja) y la presencia de factores de riesgo. Aunque la figura 2.4 aporte umbrales relativos y absolutos para la intensidad moderada y vigorosa del ejercicio, los profesionales del ejercicio y la salud/condición física deben elegir la definición más aplicable (relativa o absoluta) para su escenario y población cuando se tomen decisiones sobre el nivel de detección sanitaria necesario antes del programa de ejercicio y sobre la supervisión médica durante la prueba de esfuerzo. Hay que reparar en que las recomendaciones para el reconocimiento médico y la prueba de esfuerzo de personas con riesgo moderado que deseen participar en un programa de ejercicio vigoroso (fig. 2.4) coinciden con las presentes en las recientes pautas de la AHA (1) (cuadro 2.2).

El grado de supervisión médica de la prueba de esfuerzo varía apropiadamente de las pruebas bajo supervisión médica a situaciones en las que tal vez no haya un médico presente (12). El grado de supervisión médica puede diferir según las políticas y circunstancias locales, el estado de salud del paciente, y la preparación y experiencia del personal del laboratorio. Los médicos responsables de supervisar la prueba de esfuerzo deben cumplir o superar las mínimas competencias para la supervisión e interpretación de resultados como los establecidos por la AHA (21). En todas las situaciones en que se practique una prueba de esfuerzo, el personal debe contar al menos con titulación en soporte vital básico (RCP = reanimación cardiopulmonar) y adiestramiento con desfibrilador eléctrico externo (DEE). Preferiblemente, uno o más miembros de la plantilla también debe tener titulación en primeros auxilios y soporte vital cardíaco avanzado (SVCA) (17).


FIGURA 2.4. Recomendaciones para la supervisión de pruebas de esfuerzo basadas en la estratificación de riesgos.


Criterios para la estratificación de riesgos de la American Association Heart (AHA)

CLASE A: PERSONAS SANAS EN APARIENCIA

•Incluye a los siguientes individuos:

1.Niños, adolescentes, hombres <45 años, y mujeres <55 años que no tengan síntomas ni presencia conocida de cardiopatía o factores de riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECA).

2.Hombres ≥45 años y mujeres ≥55 años sin síntomas ni presencia conocida de cardiopatía y menos de dos factores de riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECA).

3.Hombres ≥45 años y mujeres ≥55 años sin síntomas ni presencia conocida de cardiopatía y con dos o más factores de riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECA).

•Pautas de la actividad: No hay más restricciones que las pautas básicas.

•Electrocardiograma (ECG) y monitorización de la tensión arterial: No requeridas.

•Supervisión requerida: Ninguna, aunque se sugiere que las personas en la Clase A-2 y sobre todo en la Clase A-3 se sometan a una exploración médica y posiblemente a una prueba de esfuerzo antes de practicar ejercicio vigoroso (12).

CLASE B: PRESENCIA DE ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR ESTABLE Y DIAGNOSTICADA CON RIESGO BAJO DE COMPLICACIONES DURANTE UN EJERCICIO VIGOROSO, PERO LIGERAMENTE MAYOR QUE EN PERSONAS APARENTEMENTE SANAS

•Personas con cualquiera de los diagnósticos siguientes:

1.Enfermedad coronaria (infarto de miocardio, operación de injerto de derivación aortocoronaria, angioplastia coronaria transluminal percutánea, angina de pecho, prueba de esfuerzo anormal y angiografía coronaria anormal) estable y con las características clínicas abajo destacadas.

2.Valvulopatía, con exclusión de estenosis valvular o regurgitación graves, y con las características clínicas abajo destacadas.

3.Cardiopatía congénita.

4.Miocardiopatía, fracción de eyección ≤30%; comprende pacientes estables con insuficiencia cardíaca con cualquiera de las características clínicas destacadas abajo, pero no miocardiopatía hipertrófica ni miocarditis reciente.

5.Anomalías en la prueba de esfuerzo que no cumplan los criterios de la Clase C.

•Características clínicas:

1.Clase 1 o 2 de la New York Heart Association.

2.Capacidad de ejercicio ≤6 MET.

3.Sin evidencias de insuficiencia cardíaca congestiva.

4.Sin evidencias de isquemia miocárdica o angina de pecho en reposo o en la prueba de esfuerzo o por debajo de 6 MET.

5.Elevación apropiada de la tensión arterial sistólica durante el ejercicio.

6.Ausencia de taquicardia ventricular sostenida o no sostenida en reposo o durante el ejercicio.

7.Capacidad para supervisar uno mismo satisfactoriamente la intensidad de la actividad.

•Pautas de la actividad: La actividad se debe individualizar, y la prescripción de ejercicio estará a cargo de personas cualificadas y aprobada por proveedores de atención médica primaria.

•Supervisión requerida: La supervisión médica durante la sesión inicial de la prescripción es beneficiosa. Se producirá la supervisión a cargo de personal no médico pero preparado en las otras sesiones de ejercicio hasta que el individuo sepa monitorizar su actividad. El personal médico debe tener formación y titulación en soporte vital cardíaco avanzado. El personal no médico debe tener formación y titulación en soporte vital básico (que comprende RCP).

•Monitorización ECG y de la tensión arterial: Útil en la fase inicial de la prescripción del entrenamiento, por lo general 6 a 12 sesiones.

CLASE C: PERSONAS CON RIESGO MODERADO A ALTO DE COMPLICACIONES CARDÍACAS DURANTE EL EJERCICIO Y/O INCAPACES DE AUTORREGULAR LA ACTIVIDAD O DE IDENTIFICAR EL NIVEL DE ACTIVIDAD RECOMENDADO

•Personas con cualquiera de los diagnósticos siguientes:

1.ECA con las características clínicas destacadas abajo.

2.Valvulopatía, con exclusión de estenosis valvular o regurgitación graves, y con las características clínicas abajo destacadas.

3.Cardiopatía congénita; la estratificación de riesgos estará dirigida por las recomendaciones de la 27.ª Conferencia de Bethesda.a

4.Miocardiopatía, fracción de eyección ≤30%; comprende pacientes estables con insuficiencia cardíaca con cualquiera de las características clínicas que se destacan abajo, pero no miocardiopatía hipertrófica ni miocarditis recientes.

5.Arritmias ventriculares complejas poco controladas.

•Características clínicas:

1.Clase 3 ó 4 de la New York Heart Association.

2.Resultados de la prueba de esfuerzo:

•Capacidad de ejercicio <6 MET.

•Depresión del ST con angina de pecho o isquemia y una carga de trabajo <6 MET.

•Caída de la tensión arterial sistólica por debajo de los niveles en reposo con ejercicio.

•Taquicardia ventricular no sostenida con ejercicio.

3.Episodio previo de paro cardíaco primario (17) (es decir, paro cardíaco que no ocurrió en presencia de un infarto de miocardio agudo ni durante una intervención cardíaca).

4.Un problema médico que el facultativo considera potencialmente mortal.

•Pautas de la actividad: La actividad se debe individualizar, corriendo la prescripción del ejercicio a cargo de personas cualificadas y siendo aprobada por proveedores de atención médica primaria.

•Supervisión requerida: Habrá supervisión médica durante todas las sesiones de ejercicio hasta que la seguridad se haya establecido.

•Monitorización ECG y de la tensión arterial: Ininterrumpida durante las sesiones de ejercicio hasta que la seguridad se haya establecido, por lo general ≥12 sesiones.

CLASE D: ENFERMEDAD INESTABLE CON RESTRICCIÓN DE LA ACTIVIDAD b

•Personas con:

1.Isquemia inestable.

2.Estenosis valvular grave sintomática o regurgitación.

3.Cardiopatía congénita; los criterios de riesgo que prohíben el acondicionamiento mediante ejercicio dependerán de las recomendaciones de la 27.ª Conferencia de Bethesda.a

4.Insuficiencia cardíaca no compensada.

5.Arritmias incontroladas.

6.Otras afecciones médicas que no se agravan con el ejercicio.

•Pautas de la actividad: No se recomienda ninguna actividad para el acondicionamiento físico. La atención se dirigirá al tratamiento del paciente y su restablecimiento a la Clase C u otra mejor. Las actividades diarias se pres-cribirán sobre la base de la evaluación individual por el médico personal del paciente.

aFuster V, Gotto AM, Lobby P. 27th Bethesda Conference: Matching the intensity of risk factor mana gement with the hazard for coronary disease events. J Am Coll Cardiol. 1996; 27:964-76.

bNo se recomienda el ejercicio para el acondicionamiento físico.

Adaptado de Fletcher GF, Balady GJ, Amsterdam EA, y otros. Exercise standards for testing and training: a statement for healthcare professionals from the American Heart Association. Circulation. 2001; 104:1694-1740.

La hipertensión representa un factor de riesgo único porque se puede agravar con ejercicio agudo. Por lo tanto, aunque aparece en la tabla 2.3, se debe prestar atención especial a los pacientes hipertensos cuando se proceda a un programa de detección sanitaria previo a la prueba de esfuerzo o al entrenamiento (véase en el capítulo 10 circunstancias especiales para las pruebas de esfuerzo de personas hipertensas). Como la hipertensión se suele juntar con otros factores de riesgo asociados con ECA (es decir, dislipemia, obesidad, diabetes mellitus y el síndrome metabólico), la mayoría de los pacientes con hipertensión que se presentan a la prueba de esfuerzo o al entrenamiento se adscriben a la categoría de riesgo moderado o alto según su definición en la tabla 2.1. Para tales personas, el reconocimiento médico de la tabla 2.3 coincide con las recomendaciones para la detección sanitaria de hipertensos expuestas en el Informe del JNC7 (10) y en el capítulo 10. Sin embargo, en los casos en que la hipertensión sea el único factor de riesgo presente de los enumerados en la tabla 2.3, las recomendaciones para el programa de detección sanitaria previo se deben basar en la gravedad de la hipertensión (véase la tabla 3.1 para las clasificaciones del JNC7) y en la intensidad deseada del ejercicio.

ESTRATIFICACIÓN DE RIESGOS PARA CARDIÓPATAS

Los pacientes cardíacos pueden ser estratificados aún más en el ámbito de la seguridad durante el ejercicio usando las pautas publicadas (4). Los criterios para la estratificación de riesgos de la AACVPR aparecen en el cuadro 2.3 (4). La AHA ha desarrollado un sistema más amplio de clasificación de riesgos para la autorización médica de los cardiópatas (cuadro 2.2) (12). Las pautas de la AHA ofrecen recomendaciones para la monitorización y supervisión de los participantes y/o pacientes, y para la restricción de la actividad. Los profesionales de los programas de ejercicio deben saber que las pautas de la AHA no tienen en consideración las comorbilidades (p. ej., diabetes mellitus de tipo II, obesidad mórbida, neumopatía grave, y afecciones neurológicas o musculoesqueléticas debilitantes) que podrían causar la modificación de las recomendaciones para la monitorización y supervisión durante el ejercicio.


Criterios para la estratificación de riesgos en cardiópatas según la American Association of Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation

RIESGO MÁS BAJO

Características de los pacientes con riesgo más bajo durante la práctica de ejercicio (todas las características enumeradas deben estar presentes en los pacientes para tener el riesgo más bajo)

•Ausencia de arritmias ventriculares complejas durante la prueba de esfuerzo y la recuperación.

•Ausencia de angina de pecho u otros síntomas significativos (p. ej., disnea inusual, aturdimiento o mareos), durante la prueba de esfuerzo y la recuperación.

•Presencia de una hemodinámica normal durante la prueba de esfuerzo y la recuperación (es decir, subidas y bajadas apropiadas de la frecuencia cardíaca y la tensión arterial sistólica al incrementar las cargas de trabajo y la recuperación).

•Capacidad funcional ≥7 MET.

Datos de pruebas sin ejercicio:

•Fracción de eyección en reposo ≥50%.

•Infarto de miocardio sin complicaciones o una intervención de revascularización.

•Ausencia de arritmias ventriculares complicadas en reposo.

•Ausencia de insuficiencia cardíaca congestiva.

•Ausencia de signos y síntomas posteriores al episodio/posquirúrgicos.

•Ausencia de depresión clínica.

RIESGO MODERADO

Características de pacientes con riesgo moderado durante la práctica de ejercicio (uno o una combinación de estos datos sitúan al paciente en un riesgo moderado)

•Presencia de angina de pecho u otros síntomas significativos (p. ej., disnea inusual, aturdimiento o mareos sólo con niveles elevados de esfuerzo [≥7 MET]).

•Nivel leve a moderado de isquemia asintomática durante la prueba de esfuerzo o la recuperación (depresión del segmento ST <2 mm desde la línea de base).

•Capacidad funcional <5 MET.

Datos de pruebas sin ejercicio:

•Fracción de eyección en reposo = 40%-49%.

RIESGO MÁXIMO

Características de pacientes con riesgo alto durante la práctica de ejercicio (uno o una combinación de estos datos sitúa al paciente en un riesgo alto)

•Presencia de arritmias ventriculares complejas durante la prueba de esfuerzo y la recuperación.

•Presencia de angina de pecho u otros síntomas significativos (p. ej., disnea inusual, aturdimiento o mareo con niveles bajos de esfuerzo [<5 MET] o durante la recuperación).

•Nivel alto de isquemia asintomática (depresión del segmento ST ≥2 mm desde la línea de base) durante la prueba de esfuerzo o la recuperación.

•Una hemodinámica anormal en la prueba de esfuerzo (es decir, insuficiencia cronotrópica o TA sistólica plana o decreciente al aumentar las cargas de trabajo) o durante la recuperación (es decir, hipotensión grave después del ejercicio).

Datos de pruebas sin ejercicio:

•Fracción de eyección en reposo <40%.

•Historia de paro cardíaco o muerte súbita.

•Arritmias complejas en reposo.

•Infarto de miocardio complicado o intervenciones de revascularización.

•Presencia de insuficiencia cardíaca congestiva.

•Presencia de signos y síntomas posteriores al episodio/posquirúrgicos.

•Presencia de depresión clínica.

Reproducido de Williams MA. Exercise testing in cardiac rehabilitation: exercise prescription and beyond. Cardiol Clin. 2001; 19:415-431, con autorización de Elsevier.

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20. Pate RR, Pratt M, Blair SN, y otros. Physical activity and public health. A recommendation from the Centers for Disease Control and Prevention and the American College of Sports Medicine. JAMA. 1995; 273(5):402-7.

21. Rodgers GP, Ayanian JZ, Balady G, y otros. American College of Cardiology/American Heart Association Clinical Competence Statement on Stress Testing. A Report of the American College of Cardiology/American Heart Association/American College of Physicians-American Society of Internal Medicine Task Force on Clinical Competence. Circulation. 2000; 102(14):1726-38.

22. Thompson PD, Buchner D, Pina IL, y otros. Exercise and physical activity in the prevention and treatment of atherosclerotic cardiovascular disease: a statement from the Council on Clinical Cardiology (Subcommittee on Exercise, Rehabilitation, and Prevention) and the Council on Nutrition. Physical Activity, and Metabolism (Subcommittee on Physical Activity). Circulation. 2003; 107(24):3109-16.

23. U.S. Department of Health and Human Services. Physical activity and health: a report of the Surgeon General. Washington (D.C): U.S. Department of Health and Human Services. Office of Surgeon General; 1996.

24. Wilson PW, D’Agostino RB, Levy D, Belanger AM, Silbershatz H, Kannel WB. Prediction of coronary heart disease using risk factor categories. Circulation. 1998; 97(18):1837-47.

SECCIÓN II Prueba de Esfuerzo

CAPÍTULO 3 Evaluaciones previas a la prueba de esfuerzo

Este capítulo contiene información relacionada con las técnicas para las pruebas previas al ejercicio y tiende un puente entre los conceptos sobre la estratificación de riesgos presentados en el capítulo 2, la evaluación de la condición física (capítulo 4) y/o los conceptos clínicos sobre la prueba de esfuerzo (capítulos 5 y 6). Aunque los elementos del capítulo (p. ej., procedimientos para la anamnesis, la exploración física, la identificación de las contraindicaciones al ejercicio y el consentimiento informado) guarden relación con el marco clínico del ejercicio y la salud/condición física, la población con riesgo más bajo que normalmente se trata en el marco de la salud y la condición física suele justificar un enfoque menos sofisticado de las técnicas de las pruebas previas al ejercicio. Por tanto, en el marco sanitario y de la condición física son razonables las versiones abreviadas de la anamnesis y el reconocimiento médico.

El alcance del examen médico necesario antes de la prueba de esfuerzo depende de la evaluación de riesgos descrita con los procedimientos expuestos en los capítulos 1 y 2. En muchas personas, sobre todo con enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECA) y otros trastornos cardiovasculares, la prueba de esfuerzo y el examen médico complementario son críticos para el desarrollo de un programa seguro y eficaz de ejercicio. En el marco sanitario actual no todas las personas tienen garantizada una prueba de esfuerzo; sin embargo, es importante trabajar con los proveedores de atención médica en el reconocimiento de la importancia de una evaluación básica con ejercicio. Esta evaluación garantiza la seguridad del ejercicio al identificar una posible isquemia miocárdica residual, arritmias significativas y el efecto de ciertos tratamientos médicos.

Una evaluación global previa al ejercicio en el ámbito clínico comprende por lo general la anamnesis, el examen médico y las pruebas de laboratorio. El objetivo de este capítulo no es ser exhaustivos ni suplantar obras más específicas sobre cada uno de los temas, sino más bien aportar unas pautas concisas para la evaluación de los participantes antes de la prueba de esfuerzo.

ANAMNESIS, EXPLORACIÓN FÍSICA Y PRUEBAS DE LABORATORIO

La anamnesis previa a la prueba de esfuerzo debe ser exhaustiva y comprender la información pasada y actual. Los componentes de la anamnesis se exponen en el cuadro 3.1. Un médico u otro personal cualificado procederán a un examen médico preliminar antes de la prueba de esfuerzo de personas con riesgo moderado y alto (véase fig. 2.4). Los componentes de esta exploración física específicos de la prueba de esfuerzo posterior se enumeran en el cuadro 3.2. Una exposición más amplia con alternativas se encontrará en ACSM’s Resource Manual for Guidelines for Exercise Testing and Prescription.


Componentes de la anamnesis

Entre los componentes de la anamnesis debemos encontrar:

•Diagnóstico médico. Enfermedad cardiovascular, como son infarto de miocardio y otros síndromes coronarios agudos; intervenciones coronarias percutáneas, incluidas angioplastia y endoprótesis coronarias; cirugía de derivación coronaria; cirugía valvular y disfunción valvular (p. ej., estenosis aórtica/enfermedad de la válvula mitral); otras cirugías cardíacas como aneurismectomía del ventrículo izquierdo y trasplante de corazón; marcapasos y/o desfibrilador implantable; presencia de un aneurisma aórtico; técnicas de ablación para arritmias; síntomas de angina de pecho; insuficiencia cardíaca; enfermedad vascular periférica; hipertensión; diabetes; síndrome metabólico; obesidad; neumopatía como asma, enfisema y bronquitis; enfermedad cerebrovascular como ictus y crisis de isquemia transitoria; anemia y otras discrasias hemáticas (p. ej., lupus eritematoso); flebitis, trombosis venosa profunda o embolias; cáncer; embarazo; osteoporosis; trastornos musculoesqueléticos; trastornos emocionales; trastornos de la conducta alimentaria.

•Datos de la exploración física previa. Soplos, chasquidos, ritmos de galope, otros ruidos cardíacos anormales y otros hallazgos cardíacos y vasculares inusuales; hallazgos pulmonares anormales (p. ej., estertores secos, crepitantes o de otro tipo); glucosa en plasma; hemoglobina A1c, lípidos y lipoproteínas séricos, u otras anomalías de laboratorio significativas; hipertensión, edema.

•Historia de síntomas. Molestias (p. ej., presión, hormigueo, dolor, pesadez, quemazón, tirantez, constricción, entumecimiento) en pecho, mandíbula, cuello, espalda o brazos; aturdimiento, mareo o desvanecimiento; pérdida temporal de la agudeza visual y del habla; entumecimiento o debilidad unilateral transitoria; respiración entrecortada; taquicardia o palpitaciones, sobre todo si se asocian con actividad física, ingerir una comida copiosa, un trastorno emocional o exposición al frío (o cualquier combinación de estas actividades).

•Una enfermedad, hospitalización, nuevos diagnósticos médicos o técnicas quirúrgicas recientes.

•Problemas musculoesqueléticos como artritis, edema articular y cualquier afección que dificulte la deambulación o el uso de ciertas modalidades de pruebas.

•Consumo de medicamentos, alergias farmacológicas.

•Otros hábitos, como cafeína, alcohol, tabaco y consumo recreativo de drogas (ilegales).

•Antecedentes de ejercicio. Información sobre la aptitud al cambio y nivel habitual de actividad: tipo, frecuencia, duración e intensidad del ejercicio.

•Antecedentes laborales con énfasis en las exigencias físicas actuales o esperadas, reparando en los requerimientos de las extremidades superiores e inferiores.

•Antecedentes familiares de enfermedad cardíaca, pulmonar, metabólica, ictus o muerte súbita.

Adaptado de Bickley LS. Bate’s Pocket Guide to Physical Examination and History Taking. 4.ª ed. Filadelfia (PA): Lippincott Williams & Wilkins; 2003.


Componentes de la exploración física previa a la prueba de esfuerzo

Entre los componentes de la exploración física debemos encontrar:

•Peso corporal; en muchos casos, determinación del índice de masa corporal (IMC), circunferencia de la cintura y/o composición corporal (porcentaje de grasa corporal).

•Ritmo y frecuencia del pulso apical.

•Tensión arterial en reposo, sentado, en decúbito supino y de pie.

•Auscultación de los pulmones con atención específica a la uniformidad de los ruidos respiratorios en todas las áreas (ausencia de estertores y otros ruidos respiratorios).

•Palpación del impulso apical cardíaco, punto de máximo impulso (PMI).

•Auscultación del corazón con atención específica a los soplos, galopes, chasquidos y roces.

•Palpación y auscultación de las arterias carótida, abdominal y femoral.

•Estudio del abdomen para evaluar la presencia de borborigmos, masas, visceromegalia y sensibilidad dolorosa al tacto.

•Palpación e inspección de las extremidades inferiores para detectar la presencia de edema y pulsos arteriales.

•Ausencia o presencia de xantomas tendinosos y xantelasmas.

•Control evolutivo relacionado con patologías musculoesqueléticas o de otro tipo que podrían limitar la prueba de esfuerzo.

•Pruebas de la función neurológica que incluyan los reflejos y la cognición (según esté indicado).

•Inspección de la piel, sobre todo de las extremidades inferiores en pacientes diabéticos.

Adaptado de Bickley LS. Bate’s Pocket Guide to Physical Examination and History Taking. 4.ª ed. Filadelfia (PA): Lippincott Williams & Wilkins; 2003.

Se facilita así la identificación y estratificación de riesgos de personas con ECA y de individuos con alto riesgo de desarrollar ECA mediante la revisión de los resultados de pruebas previas como la angiografía coronaria o la ecocardiografía o la gammagrafía de esfuerzo (6). Otras pruebas son la monitorización con Holter o el electrocardiograma ambulatorio, así como la prueba de esfuerzo farmacológica, para aclarar, más si cabe, la necesidad y el grado de la intervención, evaluar la respuesta a tratamientos como terapias médicas y técnicas de revascularización o determinar la necesidad de evaluaciones adicionales. Como se pone de relieve en el cuadro 3.3, a veces se exigen otras pruebas de laboratorio basándose en el nivel de riesgo y el estado clínico del paciente. Estas pruebas de laboratorio pueden comprender, aunque sin limitarse a ellas, bioquímica sérica, hemograma completo, lipoproteínas y lípidos séricos, glucosa plasmática en ayunas y función pulmonar. En otros capítulos de este libro se encontrarán pautas detalladas para varias enfermedades crónicas.


Pruebas de laboratorio recomendadas por el nivel de riesgo y la evaluación clínica

Personas sanas en apariencia (con bajo riesgo) o personas con un riesgo creciente, pero sin una enfermedad diagnosticada (con riesgo moderado)

•Colesterol sérico total en ayunas, LDL-colesterol, HDL-colesterol y triglicéridos.

•Glucosa plasmática en ayunas, sobre todo en personas ≥45 años o más jóvenes pero con sobrepeso (IMC ≥25 kg · mg–2) y con uno o más de los siguientes factores de riesgo de diabetes tipo II: un pariente de primer grado con diabetes, pertenecer a una etnia con riesgo alto (p. ej., afroamericanos, latinos, amerindios, asiáticos y de las islas del Pacífico), parto de un neonato que pesa >4,08 kg o historia de diabetes gestacional, hipertensión (≥140/90 mmHg en adultos), HDL-colesterol de <40 mg · dl–1 (<1,04 mmol · l–1) y/o un nivel de triglicéridos de ≥150 mg · dl–1 (>1,69 mmol · l–1), una alteración ya identificada de la tolerancia a la glucosa o alteraciones de la glucosa en ayunas (>100 mg · dl–1; ≥5,55 mmol · l–1), inactividad física habitual, síndrome de los ovarios poliquísticos y antecedentes de enfermedad vascular.

•Función tiroidea, como una prueba de detección sobre todo si hay dislipemia.

Pacientes con una posible enfermedad cardiovascular o ya diagnosticada (con alto riesgo)

•A las pruebas precedentes se suman las pruebas de laboratorio previas por riesgo de posibles enfermedades cardiovasculares (p. ej., ECG de reposo de 12 derivaciones, monitorización con Holter, angiografía coronaria, gammagrafía y ecocardiografía, pruebas de esfuerzo previas).

•Ecografía carotídea y otros estudios vasculares periféricos.

•Mediciones de PL(a), proteína C reactiva de alta sensibilidad, número y tamaño de las partículas LDL y subespecies de HDL (sobre todo en personas jóvenes con antecedentes familiares de ECA prematura, y en personas sin los factores de riesgo tradicionales de enfermedad coronaria).

•Radiografía de tórax si hay o se sospecha insuficiencia cardíaca.

•Pruebas bioquímicas de sangre y hemograma completo según indique la anamnesis y la exploración física (tabla 3.3).

Pacientes con enfermedad pulmonar

•Radiografía de tórax.

•Pruebas de la función pulmonar (tabla 3.4).

•Otros estudios pulmonares especializados (p. ej., oximetría o gasometría).

Aunque una descripción detallada de todas las técnicas de la exploración física enumeradas en el cuadro 3.2 y las pruebas de laboratorio recomendadas y enumeradas en el cuadro 3.3 queden fuera del alcance de este libro, en la sección siguiente aportaremos información adicional básica sobre la evaluación de la tensión arterial, los lípidos y lipoproteínas, otros análisis bioquímicos de sangre y la función pulmonar. Para descripciones más detalladas de estas evaluaciones, remitimos al lector a la obra de Bickley (3).

TENSIÓN ARTERIAL

La medición de la tensión arterial (TA) en reposo es un componente integral de la evaluación previa a la prueba de esfuerzo. Las decisiones posteriores se basarán en el promedio de dos o más lecturas correctas de la TA en sedestación durante cada una de las dos o más visitas a la consulta (11, 14). Las técnicas específicas para medir la TA son críticas para la precisión y detección de la TA elevada; aparecen en el cuadro 3.4. Además de las lecturas elevadas de la TA, las lecturas inusualmente bajas también se deben evaluar por si tuvieran importancia clínica. El Séptimo Informe del Joint National Committee on Detection, Evaluation and Treatment of High Blood Pressure (JNC7) (Comité Nacional Americano sobre Detección, Evaluación y Tratamiento de la Hipertensión Arterial) aporta pautas para la detección y tratamiento de la hipertensión (11). La tabla 3.1 resume las recomendaciones del JNC7 para la clasificación y tratamiento de la TA en los adultos.


Procedimientos para evaluar la tensión arterial en reposo

1. Los pacientes deben estar sentados tranquilamente al menos 5 minutos en una silla con respaldo (en vez de sobre una mesa de exploración) con los pies en el suelo y los brazos apoyados a la altura del corazón. Los pacientes se deben contener y no fumar cigarrillos ni ingerir cafeína en los 30 minutos previos a la medición.

2. En circunstancias especiales están indicadas mediciones de los valores de pie y en decúbito supino.

3. Coloque con firmeza el manguito con el brazo a la altura del corazón; alinee el manguito con la arteria braquial.

4. Se debe usar un manguito del tamaño adecuado para garantizar una medición precisa. La cámara que contiene el manguito debe rodear al menos el 80% del brazo. Muchos adultos requieren un manguito grande para adultos.

5. Coloque la campana del estetoscopio debajo del pliegue del codo y sobre la arteria braquial.

6. Infle con rapidez el manguito hasta 20 mmHg por encima del primer ruido de Korotkov.

7. Libere lentamente la presión con un ritmo equivalente a 2-5 mmHg por segundo.

8. La TA sistólica es el punto en que se oyen el primero o más ruidos de Korotkov (fase 1), y la TA diastólica es el punto previo a la desaparición de los ruidos de Korotkov (fase 5).

9. Se deben tomar al menos dos mediciones (mínimo de 1 minuto aparte).

10. Informe a los pacientes, verbalmente y por escrito, de las cifras específicas de su TA y las que quiere obtener.

Modificado del National High Blood Pressure Education Program. The Seventh Report of the Joint National Committee on Prevention, Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Pressure (JNC7). Washington, DC: 2003; 03-5233. Para recomendaciones adicionales y más detalladas, véase Pickering TG, Hall JE, Appel LJ, y otros. Recommendations for blood pressure measurement in humans and experimental animals. Hypertension. 2005; 45:142-61.

TABLA 3.1. CLASIFICACIÓN Y TRATAMIENTO DE LA TENSIÓN ARTERIAL EN LOS ADULTOS a


FARMACOTERAP »IA INICIAL
CLASIFICACIÓN TATAS mmHgTAD mmHgMODIFICACIÓN DEL ESTILO DE VIDASIN INDICACIÓN OBLIGATORIACON INDICACIÓN OBLIGATORIA
Normal<120y < 80Se anima
Prehipertensión120-139o 80-89SíNo se indica ningún antihipertensivoFármacos para indicaciones obligatoriasa
Estadio 1 hipertensión140-159o 90-99SíSe indican antihipertensivosFármacos para indicaciones obligatoriasb
Según necesidad, otros antihipertensivos
Estadio 2 hipertensión≥160o ≥100SíEstán indicados antihipertensivos. Combinación de dos fármacos para la mayoríac

TA, tensión arterial; TAD, tensión arterial diastólica; TAS, tensión arterial sistólica.

Adaptado del National High Blood Pressure Education Program. The Seventh Report of the Joint National Committee on Prevention, Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Pressure (JNC7). Washington, DC: 2003; 03-5233.

aTratamiento determinado por la categoría máxima de la TA.

bSon indicaciones obligatorias insuficiencia cardíaca, postinfarto, riesgo de enfermedad coronaria, diabetes, nefropatía crónica y prevención de ictus recurrente. Tratar a los pacientes con nefropatías crónicas y diabetes para una TA ideal de <130/80 mmHg.

cSe usará una terapia combinada inicial con precauciones en personas con riesgo de hipotensión ortostática.

Adaptado del National High Blood Pressure Education Program. The Seventh Report of the Joint National Committee on Prevention, Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Pressure (JNC7). Washington, DC: 2003; 03-5233.

La relación entre TA y el riesgo de episodios cardiovasculares es continua, consistente e independiente de otros factores de riesgo. En personas de 40 a 70 años, cada incremento de 20 mmHg en la TA sistólica o de 10 mmHg en la TA diastólica dobla el riesgo de enfermedad cardiovascular en toda la amplitud de la TA desde 115/75 a 185/115 mmHg. Según el JNC7, las personas con una TA sistólica de 120 a 139 mmHg o una TA diastólica de 80 a 89 mmHg se considerarán prehipertensas y requerirán modificaciones de su estilo de vida que mejoren su salud para prevenir la enfermedad cardiovascular (2, 11).

La modificación del estilo de vida –incluidos la actividad física, la reducción del peso (si fuera necesario), un Plan de Alimentación DASH (es decir, una alimentación rica en verduras, fruta y productos lácteos semidesnatados con un contenido reducido de grasa saturada y grasa total), la reducción del contenido de sodio en la dieta (no más de 100 mmol o 2,4 g de sodio/día) y la moderación en el consumo de alcohol– sigue siendo la piedra miliar del tratamiento antihipertensivo (2, 11). No obstante, el JNC7 subraya que la mayoría de los pacientes hipertensos que precisan farmacoterapia, además de modificaciones del estilo de vida, requieren dos o más fármacos antihipertensivos para alcanzar la TA ideal (es decir, <140/90 mmHg, o <130/80 mmHg para los pacientes con diabetes o nefropatía crónica) (11).

LÍPIDOS Y LIPOPROTEÍNAS

El Tercer Informe del Panel de Expertos sobre Detección, Evaluación y Tratamiento de la Hipertensión Arterial (Adult Treatment Panel III, o ATP III) subraya las recomendaciones del National Cholesterol Education Program (Programa Nacional de Educación sobre el Colesterol) (NCEP) para las pruebas y tratamiento del colesterol (tabla 3.2) (10). El ATP III y posteriores actualizaciones del National Heart, Lung, and Blood Institute (Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre) (NHLBI), la Asociación Americana del Corazón, y el American College of Cardiology (Colegio Americano de Cardiología) identifican el colesterol ligado a lipoproteínas de baja densidad (LDL) como el objetivo prima-rio de la terapia hipocolesterolemiante (8, 10, 15). Esta designación se basa en una amplia variedad de datos que respaldan que un nivel elevado de LDL-colesterol es un poderoso factor de riesgo de ECA, y que la disminución de dicho nivel logra una reducción de la incidencia de la ECA. La tabla 3.2 resume las clasificaciones que el ATP III hace del colesterol (LDL, total y HDL) y los triglicéridos.

Según el ATP III, un nivel bajo de HDL-colesterol se asocia poderosa e inversamente con riesgo de ECA. Los ensayos clínicos aportan datos que sugieren que elevar los niveles de HDL-colesterol reduce el riesgo de ECA. No obstante, ahora se sabe que el nivel sérico de HDL-colesterol no evalúa las propiedades funcionales del HDL y sigue siendo incierto si la elevación per se de los niveles de HDL-colesterol, con independencia de otros cambios en los factores de riesgo lipídicos y/o no lipídicos, reduce siempre el riesgo de ECA. Visto lo cual, el ATP III no identifica un nivel ideal específico de HDL-colesterol que se deba alcanzar con el tratamiento. Por el contrario, el ATP III también propende terapias farmacológicas o no que eleven el HDL-colesterol y que también forman parte del tratamiento de otros factores de riesgo lipídicos o no lipídicos.

Existen cada vez más datos que respaldan una poderosa asociación entre niveles elevados de triglicéridos y riesgo de ECA. Recientes estudios sugieren que algunas especies de lipoproteínas restantes ricas en triglicéridos, en especial las lipoproteínas enriquecidas con colesterol, favorecen la aterosclerosis y predisponen a la ECA. Como estas lipoproteínas restantes parecen tener un potencial aterogénico similar al del LDL-colesterolcolesterol, el ATP III recomienda que se sumen al LDL-colesterol y sean un objetivo secundario del tratamiento de personas con los triglicéridos altos. Para lograr esto, el colesterol no-HDL se calcula restando el HDL-colesterol del nivel de colesterol total.

El síndrome metabólico se caracteriza por una constelación de factores metabólicos de riesgo en el paciente. La obesidad abdominal, la dislipemia aterógena (es decir, nivel elevado de triglicéridos, pequeñas partículas de LDL-colesterol, y nivel reducido de HDL-colesterol), la tensión arterial elevada, la resistencia a la insulina, un estado protrombótico y un estado proinflamatorio se suelen aceptar como característicos del síndrome metabólico. Las causas iniciales del síndrome metabólico son sobrepeso y obesidad, inactividad física y factores genéticos. Como el síndrome metabólico se ha destacado como un contribuidor importante de la ECA, el ATP III pone el énfasis en el síndrome metabólico como un potenciador del riesgo.

El ATP III designa hipertensión, tabaquismo, diabetes, sobrepeso y obesidad, inactividad física y una dieta aterógena como factores de riesgo no lipídicos modificables, mientras que la edad, el sexo masculino y los antecedentes familiares de ECA prematura son factores de riesgo no lipídicos e inmodificables. Triglicéridos, restos de lipoproteínas, lipoproteína (a), pequeñas partículas de LDL, subespecies de HDL, apolipoproteínas B y A-1, y la ratio colesterol total a HDL-colesterol también se designan en el ATP III como factores de riesgo lipídicos emergentes. El ATP III designa los factores trombógenos y hemostáticos, los marcadores de la inflamación (p. ej., proteína C-reactiva de alta sensibilidad), las alteraciones de la glucosa en ayunas y la homocisteína como factores de riesgo no lipídicos emergentes. Respecto a esta última, estudios recientes sugieren que la terapia reductora de la homocisteína no reduce el riesgo de ECA.

TABLA 3.2. CLASIFICACIÓN ATP III DEL COLESTEROL TOTAL, LDL-C Y HDL-C (mg · dl-1)


LDL-COLESTEROL
<100aÓptima
100-129Casi óptima/por encima de óptima
130-159En el límite con alta
160-189Alta
≥190Muy alta
COLESTEROL TOTAL
<200Deseable
200-239En el límite con alta
≥240Alta
HDL-COLESTEROL
<40Baja
≥60Alta
TRIGLICÉRIDOS
<150Normal
150-199En el límite con alta
200-499Alta
≥500Muy alta

LDL, lipoproteínas de baja densidad; HDL, lipoproteínas de alta densidad.

aDe acuerdo con la puesta al día del 2006 de la American Heart Association/American College of Cardiology (adoptadas por el National Heart, Lung, and Blood Institute) es razonable tratar el LDL-colesterol hasta <70 mg · dl (<1,81 mmol · 1-1 ) en pacientes con enfermedad coronaria y otras enfermedades vasculares ateroscleróticas (15).

NOTA: Para convertir LDL-colesterol, colesterol total, y HDL-colesterol de mg · d1-1 a mmol · 1-1 , multiplique por 0,0259. Para convertir triglicéridos de mg · d1-1 a mmol · 1-1 , multiplique por 0,0113.

Adaptado del National Cholesterol Education Program. Third Report of the National Cholesterol Education Program (NCEP) Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults (Adult Treatment Panel III). Washington, DC: 2002. NIH Publication N.º 02-5215.

El principio rector del ATP III y las posteriores actualizaciones del National Heart, Lung, and Blood Institute, de la American Heart Association y del American College of Cardiology es que la intensidad de la terapia reductora del LDL-colesterol se debe ajustar al riesgo absoluto de ECA de cada individuo (8, 10, 15). Las pautas del tratamiento del ATP III y sus posteriores actualizaciones por el National Heart, Lung, and Blood Institute, la American Heart Association y el American College of Cardiology se resumen en el ACSM Resource Manual.

TABLA 3.3. AMPLITUDES TÍPICAS DE LOS VALORES NORMALES PARA VARIABLES HEMÁTICAS SELECCIONADAS EN ADULTOSa


VARIABLEHOMBRESNEUTRAMUJERES
Hemoglobina (g · dl-1)13,5-17,511,5-15,5
Hematócrito (%)40-5236-48
Recuento de glóbulos rojos (X10 /l)4,5-6,53,9-5,6
Concentración de hemoglobina corpuscular media (CHCM)30-35 (g-dl-1)
Recuento de glóbulos blancos4-11 (X109/l)
Recuento de plaquetas150-450 (X109/l)
Glucosa en ayunasb60-99 mg-dl-1
Nitrógeno ureico en sangre (BUN)4-24 mg-dl-1
Creatinina0,3-1,4 mg-dl-1
BUN/ratio de creatinina7-27
Ácido úrico (mg · dl-1)4,0-8,92,3-7,8
Sodio135-150 mEq-dl-1
Potasio3,5-5,5 mEq-dl-1
Cloruro98-110 mEq-dl-1
Osmolalidad278-302 mosmol/kg
Calcio8,5-10,5 mg-dl-1
Calcio, hierro4,0-5,2 mg-dl-1
Fósforo2,5-4,5 mg-dl-1
Proteínas, total6,0-8,5 g-dl-1
Albúmina3,0-5,5 g-dl-1
Globulina2,0-4,0 g-dl-1
Ratio A/G1,0-2,2
Hierro, total (mcg-dl-1)40-19035-180
Pruebas de la función hepática
Bilirrubina<1,5 mg-dl-1
SGOT (ASAT)8-46 U -1-17-34 U -l-1
SGPT (ALAT)7-46 U -1-14-35 U -l-1

SGOT, transaminasa glutámico-oxalacética sérica; (ahora ASAT = aspartato-aminotransferasa); SGPT, transaminasa glutámico-pirúvica sérica; (ahora ALAT = alanina-aminotransferasa).

aAlgunas variables se deben interpretar respecto a los límites normales del laboratorio.

bUna glucosa en ayunas de 100-125 mg dl se considera una alteración de la glucosa o prediabetes.

NOTA: Para una lista completa del Sistema Internacional de factores de conversión, por favor, consulte http://jama.amaassn.org/content/vol295/issue1/images/data/103/DC6/JAMA_auinst_si.dtl

ANÁLISIS DEL HEMOGRAMA

En los programas clínicos de ejercicio se suelen evaluar múltiples análisis de hemogramas. Esos análisis aportan información útil sobre el estado general de salud de las personas y su capacidad para el ejercicio, y a veces ayudan a explicar ciertas anomalías ECG. Debido a los variados métodos de ensayo con las muestras de sangre, se recomienda cierta prudencia al comparar las pruebas de química sanguínea de distintos laboratorios. La tabla 3.3 presenta los valores normales de químicas sanguíneas seleccionadas de muy diversas fuentes. En muchos pacientes con ECA es habitual la medicación para la dislipemia y la hipertensión. Muchos de estos medicamentos actúan en el hígado disminuyendo el nivel de colesterol, y en los riñones bajando la tensión arterial. Hay que prestar especial atención a las pruebas de la función hepática, como la alanina-aminotransferasa (ALAT), la aspartato-aminotransferasa (ASAT) y la bilirrubina, además de pruebas de la función renal como la creatinina, la tasa de filtrado glomerular, el nitrógeno ureico en sangre (BUN) y la ratio BUN/creatinina, en pacientes que toman esta medicación. Una indicación de la depleción del volumen y de las alteraciones del potasio se puede ver en las mediciones del sodio y el potasio. Estas pruebas se aplicarán con buen juicio y no se usarán como valores normales.

FUNCIÓN PULMONAR

Se recomienda someter a prueba con una espirometría la función pulmonar de todos los fumadores mayores de 45 años y de cualquier persona con disnea (dificultad en la respiración), tos crónica, estertores o producción excesiva de moco (5). La espirometría es una prueba sencilla e incruenta que se practica con facilidad. En la tabla 3.4 aparecen indicaciones para la espirometría. Cuando se practique, habrá que seguir los valores de rendimiento de la prueba (9).

Aunque se pueden tomar muchas mediciones en una espirometría, las más usadas son la capacidad vital forzada (FVC), el volumen espiratorio forzado en un segundo (FEV1) y la ratio FEV1/FVC. Los resultados de estas mediciones ayudan a identificar la presencia de anomalías respiratorias restrictivas u obstructivas, a veces antes de que aparezcan los síntomas o signos de la enfermedad. El FEV1/FVC disminuye con las bronconeumopatías obstructivas (p. ej., asma, bronquitis crónica, enfisema y enfermedad pulmonar obstructiva crónica [EPOC]), pero se mantiene normal con trastornos restrictivos (p. ej., cifoescoliosis, enfermedad neuromuscular, fibrosis pulmonar y otras neumopatías intersticiales).

La Iniciativa Global para la EPOC ha clasificado la presencia y gravedad de la EPOC como se ve en la tabla 3.4 (12). El término EPOC se usa cuando hay bronquitis crónica, enfisema o ambas cosas, y cuando la espirometría documenta un defecto obstructivo. Un método diferente para clasificar la gravedad de los defectos obstructivos y restrictivos ha sido adoptado por la American Thoracic Society (ATS) y la European Respiratory Society (ERS) en su Comité de Estandarización de la Prueba de la Función Pulmonar, como se presenta en la tabla 3.4 (13). Este Comité de Estandarización de la ATS/ERS prefiere usar la máxima capacidad vital (VC = vital capacity) disponible, tanto si se obtiene durante la inspiración, durante una espiración lenta (CVL) o durante una espiración forzada (FVC). Un defecto obstructivo se define por una reducción de la ratio FEV1/FVC por debajo del percentil cinco del valor predicho. En contraste con el uso de un valor fijo de FEV1/VC o FEV1/FVC de 0,7 como la línea divisoria entre lo normal y lo anormal, el uso del percentil cinco del valor predicho como límite inferior de los valores normales no causa una sobreestimación de la presencia de un defecto obstructivo en personas mayores. Un defecto obstructivo se caracteriza por una reducción de la capacidad pulmonar total (TLC = total lung capacity), medida en un estudio del volumen pulmonar, por debajo del percentil cinco del valor predicho, y un FEV1/VC normal.

La clasificación espirométrica de las neumopatías ha resultado útil para predecir el estado de salud, el empleo de recursos sanitarios, y la mortalidad. Una espirometría anormal también puede ser señal de un mayor riesgo de cáncer de pulmón, un ataque al corazón e ictus, y sirve para identificar pacientes en que intervenciones como dejar el tabaco y el uso de agentes farmacológicos serían más beneficiosas.

TABLA 3.4. INDICACIONES PARA LA ESPIROMETRÍA

A. INDICACIONES PARA LA ESPIROMETRÍA

Diagnóstico

Valoración de los síntomas, signos o pruebas de laboratorio anormales

Medición del efecto de la enfermedad sobre la función pulmonar

Detección de personas con riesgo de neumopatía

Valoración del riesgo preoperatorio

Valoración del pronóstico

Valoración del estado de salud antes de iniciar programas de actividad física vigorosa

Monitorización

Valoración de la intervención terapéutica

Descripción del curso de enfermedades que afectan a la función pulmonar

Monitorización de personas expuestas a agentes nocivos

Monitorización de reacciones indeseables a fármacos con toxicidad pulmonar conocida

Evaluaciones de la discapacidad y deterioros

Evaluación de pacientes como parte de un programa de rehabilitación

Evaluación de riesgos como parte de una evaluación del seguro

Evaluación de personas por razones legales

Salud pública

Estudios epidemiológicos

Derivación de ecuaciones de referencia espirométrica

Estudios clínicos

B. INICIATIVA GLOBAL PARA LA CLASIFICACIÓN ESPIROMÉTRICA DE LA GRAVEDAD DE LA EPOC BASADA EN EL FEV1 POSTBRONCODILATADORES


Estadio ILeveFEV1í/FVC <0,70
FEV1 ≥80% del valor predicho
Estadio IIModeradaFEV1/FVC <0,70
50% ≤FEV1 <80% del valor predicho
Estadio IIIGraveFEV1/FVC <0,70
30% <FEV1 <50% del valor predicho
Estadio IVMuy graveFEV1/FVC <0,70
FEV1 <30% del valor predicho o FEV1 <50%
del valor predicho más insuficiencia respiratoria crónica

C. CLASIFICACIÓN DE LA GRAVEDAD DE UNA ANOMALÍA ESPIROMÉTRICA DE LA ATS Y LA ERS BASADA EN EL FEV1


GravedadFEV1 % del valor predicho
LeveMenos que el LIN, pero ≥70
Moderada60-69
Moderadamente grave50-59
Grave35-49
Muy grave<35

EPOC, enfermedad pulmonar obstructiva crónica; FEV , volumen espiratorio forzado en un segundo; FVC, capacidad vital forzada; insuficiencia respiratoria; presión parcial de oxígeno en sangre arterial (PaO ) <8,0 kPa (60 mmHg) con o sin presión parcial de CO en sangre arterial (PaCO ) <6,7 kPa (50 mmHg) mientras se respira al nivel del mar; LIN, límite inferior normal.

Modificado de Pauwels RA, Buist AS, Calverly PM, y otros. Global strategy for the diagnosis, management, and prevention of chronic obstructive pulmonary disease. NHLBI/WHO Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease (Gold) Workshop summary. Am J Respir Crit Care Med. 2001 (citado el 15 de junio de 2007); 163:1256-76. Disponible en: http//www.goldcop.com (última revisión importante, Noviembre 2006). Pellegrino R, Viegi G, Enright P, y otros. Interpretive strategies for lung function test. ATS/ERS Task Force: standardisation of lung function testing. Eur Respir J. 2005; 26:948-68.

La determinación de la ventilación voluntaria máxima (MVV = maximal voluntary ventilation) también se debe obtener durante una prueba espirométrica rutinaria (9, 13). Esta medición sirve para calcular la reserva respiratoria durante el ejercicio máximo. La MVV se debe medir más que calcular multiplicando el FEV1 por un valor constante, como se suele hacer en la práctica (13).

CONTRAINDICACIONES PARA LA PRUEBA DE ESFUERZO

En ciertos individuos los riesgos de la prueba de esfuerzo sobrepasan los beneficios potenciales. En estos pacientes es importante evaluar cuidadosamente riesgos frente a beneficios cuando se decida si se debe realizar la prueba de esfuerzo. El cuadro 3.5 destaca las contraindicaciones absolutas y relativas para la prueba de esfuerzo (7). Practicar la evaluación previa a la fuerza de esfuerzo y la cuidadosa revisión de la anamnesis previa, como se describió antes en este capítulo, ayuda a identificar contraindicaciones potenciales y aumenta la seguridad de la prueba de esfuerzo. Los pacientes con contraindicaciones absolutas no deben realizar pruebas de esfuerzo hasta que tales procesos estén estabilizados o tratados adecuadamente. Los pacientes con contraindicaciones relativas podrán ser sometidos a la prueba sólo después de una cuidadosa evaluación de la relación entre riesgos y beneficios. Sin embargo, se debe subrayar que las contraindicaciones podrían no aplicarse a ciertas situaciones clínicas específicas, como después de un infarto de miocardio agudo, de técnicas de revascularización, o cirugía de derivación o para determinar la necesidad o ventajas de la farmacoterapia. Por último, existen procesos que afectan a la obtención de una información ECG diagnóstica fiable de las pruebas de esfuerzo (p. ej., bloqueo de rama, tratamiento digitálico). La prueba de esfuerzo tal vez aporte incluso así información útil sobre la capacidad de ejercicio, las arritmias y las respuestas hemodinámicas al ejercicio. En estas afecciones se pueden sumar otras técnicas evaluadoras, como análisis del intercambio de gases respiratorios, ecocardiografía o gammagrafía, a la prueba de esfuerzo para mejorar la sensibilidad, especificidad y las habilidades diagnósticas.

En los servicios de urgencias se puede realizar una prueba de esfuerzo a pacientes con riesgo bajo que presenten dolor torácico (de 4 a 8 horas) para descartar un infarto de miocardio (4, 7). Por lo general, estos pacientes abarcan a los que ya no son sintomáticos y cuyos ECG son irrelevantes y no presentan cambios en las enzimas cardíacas seriadas. Sin embargo, la prueba de esfuerzo de esta sección se debe practicar sólo como parte de un protocolo cuidadosamente elaborado para el tratamiento de pacientes y sólo después de haberlos sometido a un examen discriminatorio de rasgos de alto riesgo y otros indicadores para el ingreso hospitalario. La tabla 3.5 es una rápida fuente de información sobre el curso temporal de los cambios de los marcadores séricos bioquímicos cardíacos para la necrosis o el daño miocárdicos (1).

CONSENTIMIENTO INFORMADO

La obtención del consentimiento informado de los participantes antes de la prueba de esfuerzo y la participación en un programa de ejercicio es una consideración ética y legal importante. Aunque el contenido y alcance de los formularios de consentimiento puedan variar, se debe ofrecer suficiente información durante dicho proceso para garantizar que el participante sabe y entiende los fines y riesgos asociados con la prueba de esfuerzo o el programa de ejercicio. El formulario de consentimiento se debe explicar verbalmente e incluir una declaración que indique que se ha dado al paciente la oportunidad de hacer preguntas sobre la técnica, y que cuenta con suficiente información para dar su consentimiento informado. Repare en las preguntas específicas del formulario para el participante y en las respuestas dadas. El formula-rio de consentimiento debe dejar claro que el paciente es libre de abandonar la prueba en cualquier momento. Si el participante es menor de edad, su tutor legal o uno de los padres tendrán que firmar el consentimiento. Es aconsejable consultar a los organismos oficiales (p. ej., administración de riesgos en centros hospitalarios, comités institucionales de revisión, asesoramiento legal sobre funcionamiento de centros) para determinar lo apropiado de un proceso correcto de obtención del consentimiento informado. Además, se harán todos los esfuerzos razonables para proteger la intimidad de la información sanitaria del paciente (p. ej., anamnesis, resultados de pruebas) según describe la Health Insurance Portability and Accountability Act (Ley de Transferencia y Responsabilidad de Seguro Médico) (HIPAA) en 1996. En la figura 3.1 se muestra un ejemplo de formulario de consentimiento informado. No se adoptará ningún formulario de muestra para un programa específico a menos que haya sido aprobado por un asesor jurídico.


Contraindicaciones para la prueba de esfuerzo

Absolutas

•Un cambio significativo y reciente en el ECG en reposo que sugiere isquemia significativa, infarto de miocardio reciente (en los últimos 2 días) u otro episodio cardíaco agudo

•Angina de pecho inestable

•Arritmias cardíacas incontroladas que generan síntomas o insuficiencia hemodinámica

•Estenosis aórtica grave y sintomática

•Insuficiencia cardíaca sintomática e incontrolada

•Embolia pulmonar aguda o infarto pulmonar

•Miocarditis o pericarditis aguda

•Posible aneurisma disecante diagnosticado

•Infección general aguda, acompañada de fiebre, dolores o ganglios linfáticos inflamados

Relativasa

•Estenosis de la arteria coronaria izquierda

•Valvulopatía estenótica moderada

•Anomalías electrolíticas (p. ej., hipopotasemia, hipomagnesemia)

•Hipertensión grave (es decir, TA sistólica >200 mmHg y/o una TA diastólica >110 mmHg) en reposo

•Taquiarritmia o bradiarritmia

•Miocardiopatía hipertrófica y otras formas de obstrucción del cono arterial del ventrículo derecho

•Trastornos neuromusculares, musculoesqueléticos o reumatoides que se exacerban con el ejercicio

•Bloqueo auriculoventricular de alto grado

•Aneurisma ventricular

•Enfermedad metabólica incontrolada (p. ej., diabetes, tirotoxicosis, o mixedema)

•Enfermedad infecciosa crónica (p. ej., mononucleosis, hepatitis, SIDA)

•Deterioro mental o físico que determina incapacidad para el ejercicio

aLas contraindicaciones relativas se pueden ignorar si los beneficios superan los riesgos de hacer la prueba. En algunos casos estas personas pueden hacer el ejercicio con prudencia y/o utilizando criterios de valoración de nivel bajo, especialmente si están asintomáticos en reposo.

Modificado de Gibbons RJ, Balady GJ, Bricker J, y otros. ACC/AHA 2002 guideline update for exercise testing: a report of the American College of Cardiology/American Heart Association Task Force on Practice Guidelines (Committee on Exercise Testing) [Internet]. 2002. [cited 2007 June 15]. Disponible en: www.acc.org/clinical/guidelines/exercise/dirIndex.htm

TABLA 3.5. CURSO TEMPORAL DE LOS CAMBIOS EN LOS MARCADORES SÉRICOS BIOQUÍMICOS CARDÍACOS CUANDO HAY DAÑO MIOCÁRDICO


MARCADOR BIOQUÍMICOMARGEN TEMPORAL HASTA LA ELEVACIÓN INICIALPROMEDIO TEMPORAL HASTA EL PICO DE LA ELEVACIÓN (SIN (REVASCULARIZACIÓN)TIEMPO HASTA VOLVER A LOS LÍMITES NORMALES
CK-MB3-12 h24 h48-72 h
cTnl3-12 h24 h5-10 d
cTnT3-12 h12 h-2 d5-14 d

CK-MB, isoenzima creatincinasa-MB; cTnI, troponina cardíaca I; cTnT, troponina cardíaca T.

NOTA: No hay disponibles límites normativos de referencia para los marcadores bioquímicos cardíacos arriba mostrados. Los siguientes son indicadores biomecánicos para detectar daños miocárdicos: (a) concentración máxima de cTnI o cTnT que supera el límite de decisión (percentil noventa y nueve de los valores para un grupo de referencia de controles) en al menos una ocasión durante las primeras 24 horas después del episodio índice; (b) valor máximo de CK-MB que supera el percentil noventa y nueve de los valores para un grupo de referencia de controles en dos muestras sucesivas, o valor máximo que duplica el límite superior normal para la institución específica en una ocasión durante las primeras horas después del episodio índice. En ausencia de un ensayo sobre troponina o CK-MB, se puede usar el CK total (superior a dos veces el límite superior de referencia) o la fracción B de CK, aunque estos dos marcadores bioquímicos son considerablemente menos satisfactorios que el CK-MB.

Adaptado de Antman EM, Anbe DT, Armstrong PW, y otros. ACC/AHA guidelines for the management of patients with ST elevation myocardial infarction. Circulation. 2004; 110:588-636.

Cuando la prueba de esfuerzo tenga otro propósito que el diagnóstico o la prescripción (es decir, fines experimentales), se indicará durante la obtención del consentimiento y se reflejará en el Formulario, y las políticas para someter a prueba a personas deben ser implementadas. En la revista especializada del ACSM, Medicine and Science in Sports and Exercise, se publica periódicamente una copia de la Policy on Human Subjects for Research (Política de Investigación en Seres Humanos).

Como la mayoría de los formularios de consentimiento comprenden una declaración de que se dispone de técnicas y equipamiento de urgencias, el programa debe garantizar que el personal está preparado y autorizado para aplicar dichos procedimientos de urgencias con ese equipamiento. Los planes y procedimientos escritos de urgencias deben estar en el centro, y los simulacros se harán al menos una vez cada 3 meses o con más frecuencia cuando haya un cambio de personal. Consulte en el apéndice B más información sobre el tratamiento de urgencias.

FIGURA 3.1. Muestra de consentimiento informado para una prueba de esfuerzo limitada por los síntomas.

INSTRUCCIONES PARA LOS PARTICIPANTES

Las instrucciones explícitas para los participantes antes de la prueba de esfuerzo aumentan su validez y la exactitud de los datos. Siempre que sea posible, se aportarán instrucciones por escrito junto con una descripción de la evaluación mucho antes del día de la prueba para que el cliente o pacientes se puedan preparar adecuadamente. Se debe plantear la inclusión de los siguientes puntos en las instrucciones preliminares; no obstante, las instrucciones específicas varían según el tipo y propósito de la prueba.

•Los participantes deben abstenerse de ingerir comida, alcohol o cafeína y de consumir tabaco en las 3 horas previas a la prueba.

•Los participantes deben estar descansados para la prueba y evitar hacer un volumen significativo de ejercicio el día de la evaluación.

•La ropa debe permitir libertad de movimientos e incluirá zapatillas de deporte o paseo. Las mujeres deben llevar una blusa holgada de manga corta que se abotone por delante y ninguna prenda de ropa interior restrictiva.

•Si la evaluación es ambulatoria, los participantes deben ser conscientes de que pueden terminar cansados y tal vez quieran que les acompañe alguien para llevarlos de vuelta en coche a la conclusión de la prueba.

•Si la prueba tiene fines diagnósticos, puede ser útil para los pacientes interrumpir la medicación cardiovascular prescrita, pero sólo con aprobación de un médico. Los medicamentos antianginosos que se prescriben alteran la respuesta hemodinámica al ejercicio y reducen en grado significativo la sensibilidad de los cambios ECG por isquemia. A los pacientes que tomen dosis intermedias o altas de bloqueadores β se les puede pedir que reduzcan progresivamente la medicación durante un período de dos a cuatro días para reducir al mínimo las respuestas hiperadrenérgicas por abstinencia.

•Si la prueba tiene fines funcionales o para la prescripción de ejercicio, los pacientes deben seguir con su pauta posológica habitual para que las respuestas al ejercicio sean consecuentes con las respuestas esperadas durante el posterior programa de ejercicio.

•Los participantes deben traer una lista de sus medicamentos, especificando la dosis y frecuencia de la administración, para la evaluación y han de indicar cuándo tomaron la última dosis. Como alternativa, los participantes pueden llevar consigo su medicación para que el personal de la prueba de esfuerzo tome nota de ella.

•Beba mucho líquido las 24 horas previas a la prueba para asegurar una correcta hidratación.

BIBLIOGRAFÍA

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12. Pauwels RA, Buist AS, Calverly PM, y otros. Global strategy for the diagnosis, management, and prevention of chronic obstructive pulmonary disease. NHLBI/WHO Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease (Gold) Workshop summary. Am J Respir Crit Care Med (internet). 2001 (citado el 15 de junio de 2007); 163:1256-76. Disponible en: http//www.goldcop.com (última revisión importante, Noviembre 2006).

13. Pellegrino R, Viegi G, Enright P, y otros. Interpretive strategies for lung function test. ATS/ERS Task Force: standardisation of lung function testing. Eur Respir J. 2005; 26:948-68.

14. Pickering TG, Hall JE, Appel LJ, y otros. Recommendations for blood pressure measurement in humans and experimental animals: Part 1: Blood pressure measurement in humans. Hypertension. 2005; 45:142-61.

15. Smith Jr SC, Allen J, Blair SN, y otros. AHA/ACC Guidelines. AHA/ACC guidelines for secondary prevention for patients with coronary and other atherosclerotic vascular disease: 2006 update. Circulation. 2006; 113:2363-72.

CAPÍTULO 4 Evaluación e interpretación de la condición física en relación con la salud

Como cada vez hay más datos sobre los numerosos beneficios para la salud derivados de la actividad física y el ejercicio, el interés por la condición física y la capacidad fisiológica relacionadas con la salud parece haber suplantado al interés por la condición física relacionada con las destrezas (13). Los componentes relacionados con la salud de la condición física guardan una estrecha relación con el disfrute de una buena salud; se caracterizan por la capacidad para realizar actividades diarias con vigor y revelan los rasgos y capacidades asociados con un riesgo bajo de desarrollar prematuramente enfermedades hipocinéticas (es decir, enfermedades asociadas con la inactividad física) (56). Las medidas relacionadas tanto con la salud como con la capacidad físiológica están muy asociadas con la prevención de enfermedades y la promoción de la salud, y se pueden modificar mediante la actividad física regular y el ejercicio. Un objetivo fundamental de los programas primarios o secundarios de intervención es la promoción de la salud; por tanto, dichos programas se deben centrar en mejorar los componentes fisiológicos y saludables de la condición física.

FINES DE LA EVALUACIÓN DE LA CONDICIÓN FÍSICA EN RELACIÓN CON LA SALUD

La medición de la condición física es una práctica habitual y adecuada de los programas de prevención y rehabilitación por medio del ejercicio. Los fines de la evaluación de la condición física relacionada con la salud en tales programas son:

•Enseñar a los participantes el estado actual de su condición física en relación con la salud relativa a los valores normales acordes a su edad y sexo.

•Proporcionar datos útiles para la prescripción de ejercicio e incluir todos los componentes de la condición física.

•Recabar datos fundamentales para el control evolutivo que permitan la evaluación del progreso logrado por los participantes del programa de ejercicio.

•Motivar a los participantes mediante el establecimiento de objetivos razonables y alcanzables para la condición física.

•Estratificar el riesgo cardiovascular.

PRINCIPIOS BÁSICOS Y PAUTAS

La información obtenida con la evaluación de la forma física relacionada con la salud, junto con la información médica y sobre la salud del individuo, sirve al profesional de la salud y la condición física para que los pacientes alcancen unos objetivos específicos. Toda prueba ideal de la condición física relacionada con la salud debe ser fiable, relativamente barata y fácil de administrar. La prueba debe dar unos resultados que revelen el estado actual de forma física, que reflejen el cambio de la actividad física o la intervención con ejercicio y que sean directamente comparables con los datos normativos.

INSTRUCCIONES PREVIAS A LA PRUEBA

Se proporcionarán toda clase de instrucciones previas a la prueba y se cumplirán antes de llegar al centro donde se desarrolle la prueba. Se darán ciertos pasos que garanticen la seguridad y comodidad del cliente antes de administrar una prueba de esfuerzo relacionada con la salud. La recomendación mínima es que los participantes completen un cuestionario como el Cuestionario de Aptitud para la Actividad Física (PAR-Q; véase fig. 2.1) o el cuestionario del ACSM/AHA (véase la fig. 2.2). Una lista de las instrucciones preliminares para todos los clientes se encontrará en el capítulo 3 en el apartado Instrucciones para los participantes, página 57. Estas instrucciones se modificarán para cumplir las necesidades y circunstancias específicas.

PRESCRIPCIÓN DE LA PRUEBA

Hay que cumplir lo siguiente antes de que el participante llegue al centro donde se desarro llará la prueba:

•Asegurarse de que todos los formularios, hojas de puntuación, tablas, gráficos y otros documentos de pruebas estén organizados y disponibles para la administración de la prueba.

•Calibrar todo el equipamiento como mínimo una vez al mes para garantizar su precisión (p. ej., metrónomo, cicloergómetro, cinta ergométrica, esfigmomanómetro, adipómetro).

•Organizar el equipamiento de modo que las pruebas puedan seguir una secuencia sin trabajar repetidamente el mismo grupo de músculos.

•Contar con formularios de consentimiento informado (véase fig. 3.1).

•Mantener la temperatura ambiente de 20ºC a 22ºC y una humedad de <60%.

Cuando se tienen que administrar múltiples pruebas, la organización de la sesión resulta muy importante, dependiendo de los componentes de la condición física que se vayan a evaluar. Primero se deben obtener las mediciones en reposo como la frecuencia cardíaca (FC), la tensión arterial (TA), la altura, el peso y la composición corporal. A estas pruebas han de seguir (en orden) las pruebas de tolerancia cardiorrespiratoria (CR), capacidad muscular y flexibilidad cuando todos estos componentes de la condición física se evalúen en una sola sesión. Evaluar la tolerancia CR después de hacer lo propio con la capacidad muscular (que eleva la FC) puede dar resultados imprecisos sobre el estado de tolerancia CR de un individuo, sobre todo cuando las pruebas recurren a la FC para predecir la capacidad aeróbica. Igualmente, la deshidratación resultante de las pruebas de tolerancia CR tal vez influya en los valores de la composición corporal si se miden con análisis de impedancia bioeléctrica (IBE). Como algunos medicamentos, como los bloqueadores β-, que reducen la FC, afectarán a ciertos resultados de las pruebas de la condición física, habrá que registrar su consumo.

ENTORNO DE LA PRUEBA

El entorno de la prueba es importante para su validez y fiabilidad. La ansiedad ante la prueba, los problemas emocionales, la presencia de comida en el estómago, la distensión de la vejiga urinaria, la temperatura ambiente y la ventilación se deben controlar en la medida de lo posible. Para mitigar la ansiedad, se explicarán convenientemente los procedimientos de las pruebas, y el entorno será tranquilo y privado. La sala debe estar equipada con un asiento cómodo y/o una mesa de exploración para los registros de la TA y la FC en reposo y/o el electrocardiograma (ECG). El comportamiento del personal debe ser relajado y confiado para que el paciente se sienta cómodo. Los procedimientos de las pruebas no se deben administrar con prisas, y todos y cada uno de ellos se explicarán con claridad antes de su inicio. Estas tareas menores, en apariencia sencillas, son importantes para obtener resultados válidos y fiables en la prueba.

COMPOSICIÓN CORPORAL

Está más que comprobado que el exceso de grasa corporal, sobre todo cuando se localiza centralmente alrededor del abdomen, se asocia con hipertensión, síndrome metabólico, diabetes de tipo II, ictus, enfermedad coronaria e hiperlipemia (49). Aproximadamente dos tercios de los adultos norteamericanos se clasifican en los grupos con sobrepeso (índice de masa corporal [IMC] ≥25) y en torno a un 32% se clasifican como obesos (IMC ≥30) (51). En los años 1960 a 1962, 1971 a 1974, 1976 a 1980, 1988 a 1994, 1999 a 2000, y 2003 a 2004, la prevalencia de obesidad en Estados Unidos fue un 13,4%, 14,%, 15%, 23,3%, 30,9% y 32,2% respectivamente (19, 51). Este incremento superior al doble en la obesidad de los adultos entre 1980 y 2004 coincide con una tendencia alarmante en la prevalencia de niños con sobrepeso en Estados Unidos y otros países desarrollados, en los cuales mostraron un aumento de ~4% en 1970 a 15% en 2000 y 17% en 2004 (51, 52, 68). Este incremento 4 veces mayor en las últimas tres décadas no muestra signos de disminuir (51, 52). Además, de 2003 a 2004 se mantuvieron diferencias significativas en la prevalencia de la obesidad por raza/etnia. Aproximadamente el 30% de los adultos blancos hispanos eran obesos, igual que el 45% de los adultos negros no hispanos y el 36,8% de los mejicanos (51). Por consiguiente, se deben incrementar los esfuerzos por reducir estas disparidades en la salud relacionadas con la obesidad y sus comorbilidades.

La composición corporal básica se puede expresar mediante un modelo de dos compartimientos como el porcentaje relativo de la masa corporal que es tejido adiposo y magro. La composición corporal se calcula con técnicas de campo y de laboratorio que varían en complejidad, coste y precisión. En esta sección son objeto de revisión distintas técnicas de evaluación, si bien quedan fuera del alcance de este libro los detalles asociados con la obtención de las mediciones y el cálculo de las estimaciones de la grasa corporal de todas estas técnicas. Descripciones más detalladas de las técnicas están disponibles en el capítulo 12 de la 6.ª edición del ACSM Resource Manual for Guidelines for Exercise Testing and Prescription y en otras partes (28, 37, 61). Antes de recabar los datos de la evaluación de la composición corporal, el técnico debe estar preparado, debe haber practicado estas técnicas y haber demostrado fiabilidad en sus mediciones con independencia de la técnica usada. La experiencia se ha de adquirir bajo supervisión directa de un mentor muy cualificado y en un entorno controlado.

MÉTODOS ANTROPOMÉTRICOS

Las mediciones de la altura, peso, circunferencias y pliegues cutáneos sirven para calcular la composición corporal. Aunque las mediciones de los pliegues cutáneos son más difíciles que otras técnicas antropométricas, ofrecen una mejor estimación de la grasa corporal que las que se basan únicamente en la altura, el peso y las circunferencias (43).

Índice de la Masa Corporal

El IMC o índice de Quetelet sirve para evaluar el peso respecto a la altura y se calcula dividiendo el peso corporal en kilogramos por la altura en metros cuadrados (kg · m−2). En la mayoría, los problemas relacionados con la obesidad aumentan cuando el IMC supera 25, y el Expert Panel on the Identification, Evaluation and Treatment of Overweight and Obesity in Adults (Comité de Expertos para la Identificación, Evaluación y Tratamiento del Sobrepeso y la Obesidad) (54) identifica un IMC de 25,0 a 29,9 kg · m−2 para el sobrepeso y un IMC de ≥30,0 kg · m−2 para la obesidad. Aunque el IMC no distinga entre grasa corporal, masa muscular o hueso, un riesgo mayor de hipertensión, una relación entre colesterol total/colesterol ligado a lipoproteínas de alta densidad (HDL), enfermedad coronaria y mortalidad se asocian con un IMC >30 kg · m–2 (tabla 4.1) (59). Un IMC <18,5 kg · m–2 también aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular y es responsable de la porción inferior de la curva con forma de J del IMC respecto al riesgo cardiovascular. El uso de valores específicos del IMC para predecir el porcentaje de grasa corporal y el riesgo para la salud se hallará en la tabla 4.2 (22). Debido al error estándar relativamente amplio de la estimación del porcentaje de grasa a partir del IMC (±5% de grasa) (43), hay que usar otros métodos de evaluación de la composición corporal para predecir la grasa corporal durante una valoración de la condición física.

TABLA 4.1. CLASIFICACIÓN DE LOS FACTORES DE RIESGO BASADOS EN EL ÍNDICE DE LA MASA CORPORAL (IMC) Y LA CIRCUNFERENCIA DE LA CINTURA


RIESGOa DE ENFERMEDAD RESPECTO AL PESO NORMAL Y LA CIRCUNFERENCIA DE LA CINTURA
HOMBRES, ≤102 cmHOMBRES, >102 cm
IMC (kg · m−2)MUJERES, ≤88 cmMUJERES, >88 cm
Delgadez<18,5——
Normal18,5-24,9——
Sobrepeso25,0-29,9IncrementadoAlto
Obesidad
Clase I30,0-34,9AltoMuy alto
Clase II35,0-39,9Muy altoMuy alto
Clase III≥40Extremadamente altoExtremadamente alto

aRiesgo de enfermedad de diabetes tipo II, hipertensión y enfermedad cardiovascular. Los guiones (—) indican que no se ha asignado riesgo adicional a estos niveles de IMC. El aumento de la circunferencia de cintura puede ser también un marcador del aumento del riesgo incluso en personas de peso normal.

Modificado de Expert Panel. Executive summary of the clinical guidelines on the identification, evaluation, and treatment of overweight and obesity in adults. Arch Intern Med. 1998; 158:1855-67.

TABLA 4.2. PREDICCIÓN DEL PORCENTAJE DE GRASA CORPORAL BASADA EN EL ÍNDICE DE LA MASA CORPORAL (IMC) DE ADULTOS BLANCOS Y AFROAMERICANOSa


IMC (kg m−2)RIESGO PARA LA SALUD20-39 años40-59 años60-79 años
Hombres
<18,5Elevado<8%<11%<13%
18,6-24,9Promedio8%-19%11%-21%13%-24%
25,0-29,9Elevado20%-24%22%-27%25%-29%
>30Alto≥25%≥28%≥30%
Mujeres
<18,5Elevado<21°%<23%<24%
18,6-24,9Promedio21°%-32°%23%-33%24%-35%
25,0-29,9Elevado33%-38%34%-39%36%-41%
>30Alto≥39%≥40%≥42%

aNota: Error estándar de la estimación es ±5% para predecir el porcentaje de grasa corporal a partir del IMC (basado en un cálculo del porcentaje de grasa corporal fraccionado en cuatro compartimientos).

De Gallagher D, Heymsfield SB, Heo M, y otros. Healthy percentage body fat ranges: an approach for developing guidelines based on body mass index. Am J Clin Nutr. 2000; 72:694-701.

Circunferencias

El patrón de distribución de la grasa corporal se considera un predictor importante de los riesgos para la salud derivados de la obesidad (69). La obesidad androide, que se caracteriza por más grasa en el tronco (grasa abdominal), incrementa el riesgo de hipertensión, síndrome metabólico, diabetes de tipo II, dislipemia, enfermedad coronaria y muerte prematura en comparación con las personas con obesidad ginecoide (grasa distribuida por las caderas y muslos) (20).

Las mediciones de las circunferencias sirven para predecir la composición corporal y existen ecuaciones para ambos sexos y un límite de grupos de edad (66, 67). La precisión se sitúa entre un 2,5% y un 4% de la composición corporal real si el sujeto posee características similares a las de la población de la validación original y si las mediciones de las circunferencias son precisas. La medición con cinta antropométrica retráctil (p. ej., cinta métrica de Gulick) reduce la compresión cutánea y mejora la consistencia de las mediciones. Se recomienda duplicar las mediciones en cada punto del cuerpo y obtenerlas en un orden rotatorio y no consecutivo. Se usará el promedio de las dos mediciones siempre que no haya una diferencia entre ambas mayor de 5 mm. El cuadro 4.1 contiene una descripción de los lugares habituales para dichas mediciones.

La ratio cintura a cadera (RCC) es la circunferencia de la cintura dividida por la circunferencia de las caderas (cuadro 4.1, medición nalgas/caderas) y se ha utilizado como un método sencillo para determinar la distribución de la grasa corporal (8). El riesgo para la salud aumenta con la RCC, y los valores normativos de riesgo varían con la edad y el sexo. Por ejemplo, el riesgo para la salud es muy alto en los hombres jóvenes cuando la RCC es mayor de 0,95 y en las mujeres cuando la RCC es mayor de 0,86. En personas de 60 a 69 años, los valores de la RCC son mayores de 1,03 en los hombres y mayores de 0,90 en las mujeres para la misma clasificación de riesgo (20, 28).

La circunferencia de la cintura se puede usar sola como indicador del riesgo para la salud, ya que la obesidad abdominal es la principal preocupación. El Panel de Expertos ofrece una clasificación del riesgo para la salud basado tanto en el IMC como en la circunferencia de la cintura, tal y como se muestra en la tabla 4.1 (54). Además, se ha propuesto un nuevo esquema para la estratificación de riesgos en los adultos basado en la circunferencia de la cintura (tabla 4.3) (7). Se usa solo o con el IMC para evaluar el riesgo de enfermedades crónicas (tabla 4.1). Todas las evaluaciones deben facilitar un valor mínimo del IMC o de la circunferencia de la cintura, preferiblemente de ambos, para la estratificación de riesgos.


Descripción normativa de las técnicas y lugares para medir las circunferencias


Abdomen:Con el sujeto de pie, erguido y relajado, se hace una medición horizontal en la máxima extensión anterior del abdomen, por lo general a nivel del ombligo.
Brazo:Con el sujeto de pie y erguido, con los brazos colgando sueltos junto a los costados y con las manos mirando a los muslos, se hace una medición horizontal a medio camino entre el acromion y el olécranon.
Nalgas/caderas:Con el sujeto de pie y erguido y con los pies juntos, se hace una medición horizontal en la máxima circunferencia de las nalgas. Esta medición sirve para medir las caderas en una medición de cintura/caderas.
Pantorrillas:Con el sujeto de pie y erguido (pies separados ~20 cm), se hace una medición horizontal al nivel de la máxima circunferencia entre la rodilla y el tobillo, perpendicular al eje largo.
Antebrazo:Con el sujeto de pie, los brazos colgando pero un poco separados del tronco y las palmas mirando anteriormente, se hace una medición perpendicular al eje mayor en la circunferencia máxima.
Caderas/muslo:Con el sujeto de pie, las piernas ligeramente separadas (~10 cm), se hace una medición horizontal en la máxima circunferencia de la cadera/porción proximal del muslo, justo debajo del pliegue glúteo.
Porción media muslo:Con el sujeto en bipedestación y un pie en un banco para del tener la rodilla flexionada 90 grados, se hace una medición a medio camino entre el pliegue inguinal y el borde proximal de la rótula, perpendicular al eje mayor.
Cintura:Con el sujeto de pie, los brazos junto a los costados, los pies juntos y el abdomen relajado, se toma una medición horizontal en la porción más estrecha del torso (por encima del ombligo y por debajo de la apófisis xifoides). La National Obesity Task Force (NOTF) sugiere obtener una medición horizontal directamente por encima de la cresta ilíaca como método para mejorar la estandarización. Por desgracia, las fórmulas actuales no se basan en el lugar sugerido por la NOTF.

PROCEDIMIENTOS

•Todas las mediciones se deben hacer con una cinta métrica flexible pero inelástica.

•La cinta métrica se colocará sobre la piel sin comprimir el tejido adiposo subcutáneo.

•Si se usa una cinta retráctil de Gulick, el asa se extenderá hasta la misma marca en cada medición.

•Se tomarán las medidas por duplicado en cada uno de los puntos, y se repetirán más veces si las mediciones duplicadas variasen más de 5 mm.

•Se hará una rotación cuando se tomen las mediciones para dejar tiempo a que la piel recupere su textura normal.

Modificado de Callaway CW, Chumlea WC, Bouchard C. Circumferences. En: Lohman TG, Roche AF, Martorell R eds. Anthropometric Standardization Reference Manual. Champaign (IL): Human Kinetics; 1988; 39-54.

Medición de los pliegues cutáneos

La composición corporal determinada por mediciones de los pliegues cutáneos guarda una buena correlación (r = 0,70-0,90) con la composición corporal determinada mediante hidrodensitometría (62). El principio de esta técnica es que la cantidad de grasa subcutánea es proporcional a la cantidad total de grasa corporal. Se asume que cerca de un tercio de la grasa total es subcutánea. La exacta proporción de grasa total-grasa subcutánea varía con el sexo, la edad y la etnia (61). Por tanto, las ecuaciones regresivas usadas para convertir la suma de pliegues cutáneos en porcentaje de grasa corporal deben tener en cuenta estas variables para conseguir una exactitud máxima. El cuadro 4.2 presenta una descripción estandarizada de los sitios y procedimientos para medir los pliegues cutáneos. Remito a la 6.ª edición del ACSM Resource Manual, donde aparecen más descripciones de los puntos donde se miden los pliegues cutáneos. Para mejorar la exactitud de las mediciones, se recomienda aprender y practicar con un técnico experto, utilizar vídeos que enseñen la técnica correcta, participar en seminarios y adquirir experiencia bajo supervisión. La precisión de la predicción del porcentaje corporal de grasa a partir de los pliegues cutáneos es aproximadamente ±3,5% asumiendo que se hayan usado técnicas y ecuaciones apropiadas (28).

TABLA 4.3. CRITERIOS PARA LA CIRCUNFERENCIA DE LA CINTURA EN ADULTOS


CIRCUNFERENCIA DE CINTURA CM
CATEGORÍA DEL RIESGOMUJERESHOMBRES
Muy bajo<70 cm<80 cm
Bajo70-89 cm80-99 cm
Alto90-109 cm100-120 cm
Muy alto>110 cm>120 cm

De Bray GA: Don’t throw the baby out with the bath water. Am J Clin Nutr. 2004; 70(3):347-9.


CUADRO 4.2Descripción normativa de las técnicas y los puntos para medir las circunferencias

LUGAR DEL PLIEGUE CUTÁNEO


AbdominalPliegue vertical; 2 cm a la derecha del ombligo.
TrícepsPliegue vertical; en la cara posterior de la línea media del brazo, a medio camino entre el acromion y el olécranon, con el brazo colgando libremente junto al costado.
BícepsPliegue vertical; en la cara anterior del brazo por encima del vientre del músculo bíceps, 1 cm por encima del nivel usado para marcar el punto para el tríceps.
Pecho/pectoralPliegue diagonal; a media distancia entre la línea axilar anterior y el pezón (hombres), o a un tercio entre la línea axilar anterior y el pezón (mujeres).
Cara medial de la pantorrillaPliegue vertical; en la circunferencia máxima de la pantorrilla en la línea media de su borde medial.
Axilar mediaPliegue vertical; la línea axilar media a nivel de la apófisis xifoides del esternón (un método alternativo es un pliegue horizontal al nivel de la apófisis xifoides/borde esternal en la línea maxilar media).
SubescapularPliegue diagonal (en un ángulo de 45 grados); 1 a 2 cm por debajo del ángulo inferior de la escápula.
SuprailíacoPliegue diagonal; alineado con el ángulo natural de la cresta ilíaca medido en la línea axilar anterior inmediatamente superior a la cresta ilíaca.
MusloPliegue vertical; en la línea media anterior del muslo, a medio camino entre el borde proximal de la rótula y el pliegue inguinal (cadera).

PROCEDIMIENTOS

•Todas las mediciones se deben hacer en el lado derecho del cuerpo con el sujeto de pie y erguido.

•El adipómetro debe colocarse directamente sobre la superficie cutánea a 1 cm del pulgar y los dedos, perpendicular al pliegue cutáneo y a medio camino entre la cresta y la base del pliegue.

•Se debe mantener el pliegue pinzado mientras se haga la lectura del adipómetro.

•Esperaremos 1 a 2 segundos (no más) antes de hacer la lectura.

•Se tomarán dos veces las medidas en cada punto, y se volverán a tomar si las mediciones varían más de 1 a 2 mm entre sí.

•Se tomarán las mediciones siguiendo una rotación de los lugares del cuerpo, o se dejará que la piel recupere su textura y grosor normales.

Factores que pueden contribuir a cometer errores en las mediciones durante la evaluación de los pliegues cutáneos son una mala técnica y/o que el evaluador carezca de experiencia, que el paciente sea extremadamente obeso o delgado y que el adipómetro no esté bien calibrado (se debe situar la tensión en ~12 g · m–2) (27). Se han creado varias ecuaciones de regresión para predecir la densidad corporal o el porcentaje de grasa corporal a partir de las mediciones de los pliegues cutáneos. Por ejemplo, el cuadro 4.3 enumera las ecuaciones generalizadas que permiten calcular la densidad corporal sin pérdida en la precisión predictiva de gran variedad de individuos (27, 33). Sin embargo, si se necesita una ecuación específica para una población, Heyward y Stolarczyk ofrecen una guía rápida de referencias para adaptar el cliente a la ecuación correcta basándose en el sexo, la edad, la etnia, la gordura y el deporte (28).


Ecuaciones generalizadas para los pliegues cutáneos

HOMBRES

•Fórmula basada en siete puntos (pecho, línea axilar media, tríceps, subescapular, abdomen, cresta suprailíaca, muslo)


Densidad corporal =1,112 − 0,00043499 (suma de siete pliegues cutáneos)+ 0,00000055 (suma de siete pliegues cutáneos)2 − 0,00028826 (edad) [VER 0,008 o 3,5% grasa]

•Fórmula basada en tres puntos (pecho, abdomen, muslo)


Densidad corporal =1,10938 − 0,0008267 (suma de tres pliegues cutáneos)+ 0,0000016 (suma de tres pliegues cutáneos)2 − 0,0002574 (edad) [VER 0,008 o 3,4% grasa]

•Fórmula basada en tres puntos (pecho, tríceps, subescapular)


Densidad corporal =1,1125025 − 0,0013125 (suma de tres pliegues cutáneos)+ 0,0000055 (suma de tres pliegues cutáneos)2 − 0,000244 (edad) [VER 0,008 o 3,6% grasa]

MUJERES

•Fórmula basada en siete puntos (pecho, línea axilar media, tríceps, subescapular, abdomen, cresta suprailíaca, muslo)


Densidad corporal =1,097 − 0,00046971 (suma de siete pliegues cutáneos)+ 0,00000056 (suma de siete pliegues cutáneos)2 − 0,00012828 (edad) [VER 0,008 o 3,8% grasa]

•Fórmula basada en tres puntos (tríceps, cresta suprailíaca, muslo)


Densidad corporal =1,099421 − 0,0009929 (suma de tres pliegues cutáneos)+ 0,0000023 (suma de tres pliegues cutáneos)2 − 0,0001392 (edad) [VER 0,009 o 3,9% grasa]

•Fórmula basada en tres puntos (pecho, tríceps, subescapular)


Densidad corporal =1,089733 − 0,0009245 (suma de tres pliegues cutáneos)+ 0,0000025 (suma de tres pliegues cutáneos)2 − 0,0000979 (edad) [VER 0,009 o 3,9% grasa]

Adaptado de Jackson AS, Pollock ML. Practical assessment of body composition. Phys Sport Med. 1985; 13(3):76-90. Pollock ML, Schmidt DH, Jackson AS. Measurement of cardiorespiratory fitness and body composition in the clinical setting. Comp Ther. 1980; 6:12-7.

DENSITOMETRÍA

La densidad del cuerpo se puede calcular a partir de la medición de la densidad de todo él mediante la ratio de masa corporal a volumen corporal. En esta técnica, que se ha usado como referencia o criterio para evaluar la composición corporal, el cuerpo se divide en dos componentes: masa adiposa y masa magra. El factor limitador en la medición de la densidad corporal es la precisión de la medición del volumen corporal, porque la masa corporal se mide simplemente como peso corporal. El volumen corporal también se mide mediante una hidrodensitometría (bajo el agua) o una pletismografía.

Hidrodensitometría

Esta técnica para medir la composición corporal se basa en el principio de Arquímedes, que establece que cuando un cuerpo se sumerge en agua, experimenta una fuerza de elevación equivalente al peso del agua que se desplaza. Esta pérdida de peso en el agua permite calcular el volumen corporal. El tejido óseo y muscular es más denso que el agua, mientras que el tejido adiposo es menos denso. Por tanto, una persona con más tejido magro con la misma masa corporal total pesará más en el agua y tendrá una mayor densidad corporal y un porcentaje menor de grasa corporal. Aunque la pesada hidrostática sea un método normativo para medir el volumen corporal y, por tanto, la composición corporal, requiere equipamiento especial, una medición precisa del volumen residual y un grado significativo de cooperación por parte del sujeto (23). Para una explicación más detallada de la técnica, consúltese el capítulo 17 del ACSM’s Resource Manual for Guidelines for Exercise Testing and Prescription.

Pletismografía

El volumen corporal también se mide por el desplazamiento del aire y no sólo el del agua. Hay un sistema que emplea un pletismógrafo formado por una cápsula dual que mide el volumen corporal mediante cambios en la presión de una cápsula cerrada. Esta tecnología resulta promisoria y por lo general reduce la ansiedad asociada con la técnica de la hidrodensitometría (16, 23, 43). Para una explicación más detallada de la técnica, consúltese el capítulo 17 del ACSM’s Resource Manual for Guidelines for Exercise Testing and Prescription.

Conversión de la densidad corporal en composición corporal

El porcentaje de grasa corporal se puede calcular una vez determinada la densidad corporal. Dos de las ecuaciones predictivas más habituales para estimar el porcentaje de grasa corporal a partir de la densidad corporal derivan del modelo de dos componentes de la composición corporal (9, 65):


Cada método asume una densidad ligeramente distinta de la grasa y la masa magra. Los estudios en curso que usan modelos de tres y cuatro componentes de la composición corporal aportan variedad de nuevas ecuaciones que aumentan la precisión de la estimación del porcentaje de grasa cuando se aplican a distintas poblaciones. Estas ecuaciones (tabla 4.4) es probable que mejoren con el tiempo a medida que se vayan haciendo nuevos estudios con muestras más grandes en cada grupo de población (28).

TABLA 4.4. FÓRMULAS ESPECÍFICAS DE LA POBLACIÓN PARA LA CONVERSIÓN DE LA DENSIDAD CORPORAL (DC) EN PORCENTAJE DE GRASA CORPORAL


POBLACIÓNEDADSEXO% GRASA CORPORALa
Raza
Amerindia18-60Mujer(4,81/Db)-4,34
Negra18-32Hombre(4,37/Db)-3,93
24-79Mujer(4,85/Db)-4,39
Hispana20-40Mujer(4,87/Db)-4,41
Japonesa18-48Hombre(4,97/Db)-4,52
Mujer(4,76/Db)-4,28
61-78Hombre(4,87/Db)-4,41
Mujer(4,95/Db)-4,50
Blanca7-12Hombre(5,30/Db)-4,89
Mujer(5,35/Db)-4,95
13-16Hombre(5,07/Db)-4,64
Mujer(5,10/Db)-4,66
17-19Hombre(4,99/Db)-4,55
Mujer(5,05/Db)-4,62
20-80Hombre(4,95/Db)-4,50
Mujer(5,01/Db)-4,57
Niveles de grasa corporal
Anorexia15-30Mujer(5,26/Db)-4,83
Obesidad17-62Hombre(5,00/Db)-4,56

aEl porcentaje de grasa corporal se obtiene multiplicando por 100 el valor calculado con la ecuación.

Adaptado de Heyward VH, Stolarczyk LM, eds. Applied Body Composition Assessment. Champaign (IL): Human Kinetics; 1996. p. 12.

OTRAS TÉCNICAS

Otras técnicas de evaluación como la absorciometría por rayos X de doble energía (DEXA=dual energy x-ray absorptiometry) y la conductancia eléctrica total del cuerpo (CETC) son mediciones fiables y precisas de la composición corporal, pero no son tan populares para evaluar la condición física y su relación con la salud debido al coste y la necesidad de contar con personal muy especializado (62). Técnicas de IBE e interactancia con luz cercana al infrarrojo sirven para evaluar la condición física y la salud general. Por lo general, la precisión de la IBE es parecida a la de los pliegues cutáneos, siempre y cuando se siga un protocolo estricto y las ecuaciones programadas en el analizador sean válidas y precisas para las poblaciones que se evalúan (26). La interactancia con luz cercana al infrarrojo requiere estudios de investigación adicionales para respaldar la validez y precisión en su evaluación de la composición corporal (46). Explicaciones detalladas de estas técnicas se hallarán en el capítulo 12 del ACSM’s Resource Manual for Guidelines for Exercise Testing and Prescription.

VALORES SOBRE LA COMPOSICIÓN CORPORAL

No existen valores universalmente aceptados sobre la composición corporal, aunque las tablas 4.5 y 4.6, que se basan en poblaciones seleccionadas, aportan percentiles para el porcentaje de grasa corporal en hombres y mujeres, respectivamente. Todavía no se ha definido una opinión consensuada sobre el porcentaje exacto de grasa corporal asociado con riesgo para la salud óptima, pero una amplitud del 10% al 20% o una del 20% al 32% para hombres y mujeres respectivamente se consideran satisfactorias para la salud (42).

TABLA 4.5. COMPOSICIÓN CORPORAL (% DE GRASA CORPORAL) PARA HOMBRES


EDAD
%20-2930-3940-4950-5960-6970-79
994,27,09,210,911,513,6
956,39,912,814,415,515,2MDa
907,911,914,916,717,617,8
859,213,316,318,018,819,2
8010,514,517,419,119,720,4E
7511,515,518,419,920,621,1
7012,716,519,120,721,321,6
6513,917,419,921,322,022,5
6014,818,220,622,122,623,1B
5515,819,021,322,723,223,7
5016,619,721,923,223,724,1
4517,420,422,623,924,424,4
4018,621,323,424,625,224,8R
3519,622,124,125,326,025,4
3020,623,024,826,026,726,0
2521,923,925,726,827,526,7
2023,124,926,627,828,427,6M
1524,626,227,728,929,428,9
1026,327,829,230,330,930,4
528,930,231,232,532,932,4
133,334,335,036,436,835,5MM
n =1.8268.37310.4426.0791.836301
Total n = 28.857
Las normas se basan en pacientes de la Clínica Cooper.

aMuy delgado: Se recomienda no menos del 3% de grasa corporal en el hombre.

MD, muy delgado; E, excelente; B, bueno; R, regular; M, malo; MM, muy malo.

Reproducido con autorización del Cooper Institute, Dallas, Texas. Para más información: www.cooperinstitute.org

CAPACIDAD CARDIORRESPIRATORIA

La capacidad cardiorrespiratoria guarda relación con la capacidad de ejercitar los músculos grandes en un ejercicio dinámico de intensidad moderada a vigorosa durante períodos prolongados. La ejecución de este ejercicio depende del estado funcional de los sistemas respiratorio, cardiovascular y musculoesquelético. La capacidad cardiorrespiratoria se considera relacionada con la salud, ya que (a) niveles bajos de capacidad CR se han asociado con un aumento acusado del riesgo de muerte prematura por cualquier causa y, específicamente, por enfermedad cardiovascular; (b) incrementos de la capacidad CR se asocian con una reducción del número de muertes por cualquier causa, y (c) niveles altos de capacidad CR se asocian con niveles más altos de actividad física habitual, lo cual, a su vez, se asocia con muchos beneficios para la salud (5, 6, 63). La evaluación de la capacidad CR es una parte importante de los programas de prevención primaria o secundaria.

TABLA 4.6. COMPOSICIÓN CORPORAL (% DE GRASA CORPORAL) PARA MUJERES


EDAD
%20-2930-3940-4950-5960-6970-79
999,81112,614,613,914,6
9513,61415,617,217,716,6MDa
9014,815,617,219,419,820,3
8515,816,618,620,921,423
8016,517,419,822,523,224E
7517,318,220,823,824,825
701819,121,925,125,926,2
6518,72022,8262727,7
6019,420,823,82727,928,6B
5520,121,724,827,928,729,7
502122,625,628,829,830,4
4521,923,526,529,730,631,3
4022,724,627,630,431,331,8R
3523,625,628,531,432,532,7
3024,526,729,632,533,333,9
2525,927,730,733,434,335,3
2027,129,131,934,535,436,0M
1528,930,933,535,636,237,2
1031,43335,436,737,338,2
535,235,837,438,33939,3
138,939,439,840,440,840,5MM
n =1.3603.5973.8082.366849136
Total n = 12.116
Las normas se basan en pacientes de la Clínica Cooper.

aMuy delgado: Se recomienda no menos del 10-13% de grasa corporal en la mujer.

MD, muy delgado; E, excelente; B, bueno; R, regular; M, malo; MM, muy malo.

Reproducido con autorización del Cooper Institute, Dallas, Texas. Para más información: www.cooperinstitute.org

EL CONCEPTO DE CONSUMO MÁXIMO DE OXÍGENO

El consumo máximo de oxígeno (O2máx) se acepta como criterio de medida de la capacidad CR. El consumo máximo de oxígeno es el producto del gasto cardíaco máximo (l de sangre · min–1) y la diferencia arteriovenosa de oxígeno (ml de O2 por l de sangre). Una variación significativa del O2máx de distintas poblaciones y niveles de capacidad procede sobre todo de diferencias en el gasto cardíaco máximo; por tanto, el O2máx está estrechamente relacionado con la capacidad funcional del corazón.

La espirometría de circuito abierto se emplea para medir el O2máx Mediante esta técnica, el sujeto respira por una válvula que ofrece poca resistencia con la nariz tapada (o a través de una mascarilla de espuma que no contenga látex) mientras se miden la ventilación pulmonar y la fracción de oxígeno (O2) y dióxido de carbono (CO2) en el aire espirado. Los sistemas automatizados modernos facilitan el manejo e imprimen una hoja con los resultados de la prueba, lo cual ahorra tiempo y trabajo (15). No obstante, prestar atención a los detalles de la calibración sigue siendo esencial para obtener resultados precisos. La administración de la prueba y la interpretación de los resultados quedan reservadas a profesionales con conocimientos sobre la ciencia del ejercicio. Debido a los costes asociados con el equipamiento, el espacio y el personal necesario para practicar estas pruebas, la medición directa del O2máx se suele reservar a los estudios de investigación o al marco clínico.

Cuando la medición directa del O2máx no sea factible o deseable, hay variedad de pruebas de esfuerzo máximo y submáximo para calcular el O2máx validado estudiando (a) la correlación entre el O2máx medido directamente y el O2máx estimado a partir de respuestas fisiológicas al ejercicio submáximo (p. ej., FC con una producción específica de energía), o (b) la correlación entre el O2máx. Estas pruebas se han O2máx medido directamente y el rendimiento en una prueba (p. ej., tiempo invertido en correr 1,6 o 2,4 km, o el tiempo transcurrido hasta la fatiga volitiva usando un protocolo estándar para una prueba de esfuerzo graduado).

PRUEBA DE ESFUERZO MÁXIMO FRENTE A SUBMÁXIMO

La decisión de emplear una prueba de esfuerzo máximo o submáximo depende en gran medida de las razones para hacerla y de la disponibilidad de equipamiento y personal apropiados. El O2máx se puede calcular usando protocolos convencionales para la prueba de esfuerzo, planteándose la duración de la prueba con una carga de trabajo dada en un ergómetro, o usando las ecuaciones de predicción del capítulo 7. Habrá que tener en cuenta la población que se somete a la prueba y el error estándar de la ecuación asociada. Las pruebas máximas presentan el inconveniente de exigir a los participantes que se ejerciten hasta el punto de la fatiga volitiva y tal vez requieran supervisión médica (capítulo 2) y equipamiento de emergencia. Sin embargo, la prueba de esfuerzo máximo ofrece mayor sensibilidad en el diagnóstico de la enfermedad coronaria en personas asintomáticas y aporta una mejor estimación del O2máx (capítulo 5). Además, el uso de la espirometría de circuito abierto durante una prueba de esfuerzo máximo permite una evaluación precisa del umbral anaeróbico y la medición del O2máx.

Los practicantes suelen apoyarse en las pruebas de esfuerzo submáximo para evaluar la capacidad CR, porque la prueba de esfuerzo máximo no siempre es factible en el ámbito de la salud y la condición física. El objetivo básico de la prueba de esfuerzo submáximo es determinar la respuesta de la FC a una o más cadencias de trabajo submáximo y utilizar los resultados para predecir el O2máx. Aunque el propósito primario de la prueba haya sido tradicionalmente predecir el O2máx a partir de la relación entre FC y carga de trabajo, es importante obtener índices adicionales de la respuesta del cliente al ejercicio. El practicante debe usar diversas mediciones submáximas de la FC, la TA, la carga de trabajo, el índice del esfuerzo percibido (IEP) y otros índices subjetivos como información valiosa sobre la respuesta funcional al ejercicio. Esta información sirve para evaluar las respuestas al ejercicio submáximo en el tiempo y en un entorno controlado y para ajustar al máximo la prescripción de ejercicio.

La estimación más precisa del O2máx se consigue si se cumplen todos los supuestos siguientes. Los diabéticos pueden desplegar una respuesta plana de la FC al ejercicio y no tener una FC máxima normal para su edad (32). Las estimaciones del O2máx a partir de la respuesta de la FC a las pruebas de esfuerzo submáximo se basan en estos supuestos:

•Se alcanza una FC equilibrada para cada cadencia de trabajo del ejercicio y se repite a diario.

•Existe una relación lineal entre la FC y la cadencia de trabajo.

•La carga de trabajo máxima es indicativa del

•La FC máxima para una edad dada es uniforme.

•La eficacia mecánica (es decir, el O2 con una cadencia de trabajo dada) es la misma para todos.

•El sujeto no toma medicamentos que alteren la FC.

MODOS DE LA PRUEBA DE ESFUERZO

Los modos de ejercicio habituales para la prueba de esfuerzo comprenden pruebas de campo, pruebas en cinta ergométrica, pruebas en cicloergómetro y pruebas de escalones. A veces se requiere supervisión médica para personas de riesgo moderado o alto en todos estos modos. Remitimos a la figura 2.4 para las pautas para la prueba de esfuerzo y su supervisión. Cada modo presenta ventajas y desventajas:

•Las pruebas de campo consisten en caminar o correr cierta distancia en un tiempo dado (es decir, carrera de 12 minutos o carrera de 1,5 millas [2,4 km] y la prueba de caminar 1 y 6 minutos). Las ventajas de las pruebas de campo son que son fáciles de administrar a mucha gente a la vez y requieren poco equipamiento (p. ej., un cronómetro). Los inconvenientes son que todas ellas son potencialmente pruebas máximas y, por su naturaleza, no se monitoriza la TA ni la FC. El nivel de motivación y la capacidad para mantener un ritmo de cada individuo también influyen profundamente en los resultados de la prueba. Estas pruebas de esfuerzo máximo a veces son inapropiadas para personas sedentarias o personas con un riesgo elevado de complicaciones cardiovasculares y musculoesqueléticas. Sin embargo, el O2máx se puede calcular a partir de los resultados de estas pruebas.

•Las cintas ergométricas sirven para pruebas de esfuerzo máximo y submáximo y a menudo se emplean en pruebas diagnósticas. Ofrecen una forma de ejercicio habitual (caminar) y se pueden ajustar a las personas más en forma y a un continuo de velocidades andando o corriendo. No obstante, tal vez se requiera una sesión práctica en algunos casos para la habituación del participante y reducir así la ansiedad. Por otra parte, las cintas ergométricas son caras, difíciles de mover, y resulta difícil obtener algunas mediciones con ellas (p. ej., la TA). Las cintas ergométricas se tienen que calibrar para garantizar la precisión de la prueba. Además, no se debe permitir tener las manos en el pasamanos para así garantizar la exactitud del trabajo metabólico.

•Los cicloergómetros de freno mecánico son modalidades excelentes para pruebas de esfuerzo submáximo y máximo. Son relativamente baratos, fáciles de transportar y permiten medir la TA y el ECG (si es apropiado) con facilidad. El principal inconveniente es que el pedaleo es un modo de ejercicio menos habitual, lo cual a menudo es un factor limitador pues causa fatiga muscular localizada. Los cicloergómetros proporcionan una modalidad de test en descarga en la que las cadencias de trabajo se ajustan fácilmente con pequeños incrementos y los sujetos tienden a mostrar menos ansiedad con este aparato. El cicloergómetro se debe calibrar y el sujeto debe mantener el ritmo adecuado de pedaleo porque la mayoría de las pruebas requieren que la FC se mida con cadencias de trabajo específicas. Los cicloergómetros electrónicos pueden generar la misma cadencia de trabajo con varias cadencias de pedaleo, si bien el calibrado tal vez requiera equipamiento especial del que no se suele disponer en la mayoría de los laboratorios. Algunos cicloergómetros electrónicos no se pueden calibrar y no se usarán para estas pruebas.

•La prueba de escalones es una modalidad barata para predecir la capacidad CR mediante la medición de la respuesta de la FC a la subida de escalones a un ritmo fijo y/o de escalones de altura fija, para lo cual se mide la FC de recuperación postejercicio. Las pruebas de escalones necesitan poco o ningún equipamiento; los escalones son fáciles de transportar; la destreza de subir y bajar escalones requiere poca práctica; la prueba suele ser de corta duración; es ventajosa cuando hay muchos participantes (45). La FC (de recuperación) postejercicio disminuye cuando mejora la capacidad CR, y los resultados de la prueba son fáciles de explicar a los participantes (36). A veces hay que adoptar precauciones especiales para quienes tienen problemas de equilibrio o están físicamente mermados. Algunas pruebas de escalones que consisten en un único estadio requieren un coste energético de siete a nueve equivalentes metabólicos (MET), lo cual podría superar la capacidad máxima del participante (2). La carga de trabajo debe ser apropiada al nivel de forma física del cliente. Además, la ejecución inadecuada de la cadencia de subida de escalones y una fatiga excesiva de la extremidad inferior dominante pueden reducir el valor de esta prueba. La mayoría de las pruebas no se monitorizan por la dificultad de medir la FC y la TA durante la prueba de escalones.

Pruebas de campo

Dos de las pruebas en carrera más usadas para evaluar la capacidad CR son la carrera de 12 minutos de Cooper y la prueba de 1,5 millas (2,4 km) en el menor tiempo posible. El objetivo de la carrera de 12 minutos es cubrir la máxima distancia en el tiempo concedido; en la carrera de 1,5 millas (2,4 km), el objetivo es recorrer la distancia en el período más corto posible. El O2máx se calcula a partir de ecuaciones como las del capítulo 7.

La prueba de andar una milla de Rockport ha alcanzado mucha popularidad como un medio eficaz de estimar la capacidad CR. En esta prueba una persona camina 1 milla (1,6 km) lo más rápido posible, preferiblemente sobre una pista llana, y se obtiene la FC en el minuto final. Una alternativa consiste en medir una FC durante 10 segundos nada más acabar la milla (1,6 km), pero se puede sobreestimar el O2máx en comparación con cuando se mide la FC durante toda la deambulación. El O2máx se calcula a partir de una ecuación de regresión (véase capítulo 7) basada en el peso, edad, sexo, tiempo invertido y la FC (38). Además de predecir con independencia la morbilidad y mortalidad (4), la prueba de andar 6 minutos se ha utilizado para evaluar la capacidad CR en algunas poblaciones clínicas (p. ej., personas con insuficiencia cardíaca o neumopatía crónicas). Aunque la prueba se considere submáxima, la actividad puede ser casi máxima si el practicante tiene una mala condición física o está enfermo. Los pacientes que completen <300 metros durante la prueba de andar 6 minutos revelan una supervivencia limitada a corto plazo (10). Existen varias ecuaciones multivariadas con que predecir el pico del O2 a partir de una prueba de andar 6 minutos; sin embargo, la ecuación siguiente requiere un mínimo de información clínica (10):

•Pico de O2 = O2 ml · kg–1 · min–1 = [0,02 × distancia (m)] – [0,191 × edad (años)] – [0,07 × peso (kg)] + [0,09 × altura (cm)] + [0,26 × PIP (× 10–3)] + 2,45

Donde m = distancia en metros; kg = kilogramos; cm = centímetros; PIP = producto del índice de presión (FC × TA sistólica en mmHg)

•R2 = 0,65 SEE = 2,68

Pruebas de esfuerzo submáximo

Tanto las pruebas de esfuerzo de un solo estadio como las multiestadios sirven para calcular el O2máx a partir de mediciones sencillas de la FC. Una medición precisa de la FC es crítica para la validez de la prueba. Aunque sea habitual recurrir a la FC obtenida mediante palpación del pulso, la precisión de este método depende de la experiencia y técnica del evaluador. Se recomienda usar un electrocardiógrafo, un pulsímetro o un estetoscopio para determinar la FC. El empleo de un pulsímetro relativamente barato puede reducir una fuente significativa de errores en la prueba. La respuesta de la FC submáxima es alterada fácilmente por varios factores ambientales (p. ej., calor y/o humedad, capítulo 7), factores dietéticos (p. ej., cafeína, tiempo transcurrido desde la última comida) y factores conductuales (p. ej., ansiedad, tabaquismo, actividad previa). Se deben controlar estas variables para conseguir una estimación válida que sirva como punto de referencia en el programa de acondicionamiento físico de una persona. Además, el modo de la prueba (p. ej., cicloergómetro, cinta ergométrica o escalón) debe coincidir con la actividad primaria utilizada por el participante para cumplir con la especificidad del entrenamiento. En el cuadro 4.4 aparecen técnicas estándar para las pruebas submáximas. Aunque no haya protocolos submáximos específicos para la prueba en cinta ergométrica, varios de los estadios de cualquier protocolo en cinta ergométrica, presentes en el capítulo 5, sirven para evaluar las respuestas al ejercicio submáximo. En el capítulo 3 aparecen las instrucciones previas a la prueba de esfuerzo.

Pruebas en cicloergómetro

La prueba de Åstrand-Rhyming en cicloergómetro es una prueba de un solo estadio que dura 6 minutos (3). En la población estudiada, estos investigadores observaron que al 50% del O2 la FC media era 128 y 138 latidos · min–1 en hombres y mujeres, respectivamente. Si una mujer se ejercitaba con un O2máx de 1,5 l · min–1 y su FC era 138 latidos · min–1, entonces la estimación de su O2máx era 3,0 l · min–1. La cadencia de trabajo sugerida se basa en el sexo y estado de forma física de cada individuo, a saber:

hombres, en baja condición física: 300 o 600 kg · m · min–1 (50 o 100 vatios)

hombres, en buena condición física: 600 o 900 kg · m · min–1 (100 o 150 vatios

mujeres, en baja condición física: 300 o 450 kg · m · min–1 (50 o 75 vatios)

mujeres, en buena condición física: 450 o 600 kg · m · min–1 (75 o 100 vatios)

El ritmo de pedaleo se fija en 50 rpm. El objetivo es obtener valores en la FC entre 125 y 170 latidos · min–1, y la FC se mide durante el quinto y sexto minutos de trabajo. La medida de las dos frecuencias cardíacas se usa entonces para calcular el O2máx a partir de un nomograma (fig. 4.1). Este valor se tiene que ajustar a la edad (porque la FC máxima disminuye con la edad) multiplicando el valor del O2máx por los siguientes factores de corrección (2):


EDADFACTOR DE CORRECCIÓN
151,10
251,00
350,87
400,83
450,78
500,75
550,71
600,68
650,65

FIGURA 4.1. Nomograma modificado de Åstrand y Rhyming. (Usado con autorización de Åstrand PO, Ryhming I. A nomogram for calculation of aerobic capacity [physical fitness] from pulse rate during submaximal work. J Appl Physiol. 1954; 7:218-21.)

FIGURA 4.2. Protocolo de la YMCA en cicloergómetro. Los valores aquí mostrados de la resistencia son apropiados para un ergómetro con un volante de 6 m · rev−1.

En contraste con la prueba de un solo estadio, Maritz y otros (44) realizaron mediciones de la FC con una serie de cadencias de trabajo submáximas y extrapolaron la respuesta a la FC máxima predicha por la edad del sujeto. Se ha convertido en una de las técnicas más populares para calcular el O2máx. En el protocolo de la YMCA cada cadencia de trabajo se aplica por lo menos 3 minutos, y se registra la FC durante los últimos 15 a 30 segundos del segundo y tercer minuto. La cadencia de trabajo se debe mantener un minuto adicional si las dos lecturas varían más de 5 latidos · min–1. El administrador de la prueba debe reconocer el error asociado con la FC máxima predicha por la edad y monitorizar al sujeto durante la prueba para asegurarse de que la prueba sigue siendo submáxima. La FC medida durante el último minuto de cada estadio se representa gráficamente respecto a la cadencia de trabajo. A continuación, la línea generada por los puntos representados se extrapola a la FC máxima predicha por la edad (p. ej., 220 – edad), y se traza una línea perpendicular hasta el eje X para la estimación de la cadencia de trabajo que se habría alcanzado si la persona hubiera trabajado al máximo (fig. 4.3). El O2máx, y la prueba de la YMCA es un buen ejemplo (24). El protocolo de la YMCA emplea dos a cuatro estadios de 3 minutos de ejercicio continuado (fig. 4.2). La prueba ha sido concebida para elevar la FC en estado estable del sujeto hasta entre 110 latidos · min–1 y el 70% de la FCR (85% de la FC máxima predicha por la edad) durante al menos dos estadios consecutivos. Es importante recordar que se deben obtener dos mediciones consecutivas de la FC en esta amplitud de la FC para obtener una predicción del O2máx se puede calcular a partir de la cadencia de trabajo mediante la fórmula del capítulo 7. Estas ecuaciones son válidas para calcular el consumo de oxígeno con cargas de trabajo submáximas de 300 a 1.200 kg · m · min–1 en estado de lactato estable; por tanto, se deben adoptar precauciones cuando se extrapolen cargas de trabajo que superen esos límites. Las dos líneas consideradas ±1 DE en la figura 4.3 muestran cuál sería el O2máx calculado si la FC máxima real del sujeto fuera 168 o 192 latidos · min–1, en vez de 180 latidos · min–1. Parte del error implicado en el cálculo del O2máx a partir de las respuestas de la FC submáxima se produce porque la fórmula (220 – edad) sólo aporta una estimación de la FC máxima (desviación estándar de la fórmula = 12 a 15 latidos · min–1) (70). Además, se pueden atribuir los errores a una cadencia de pedaleo (carga de trabajo) inadecuada y a frecuencias cardíacas imprecisas en estados de lactato estable.

FIGURA 4.3. Respuestas de la frecuencia cardíaca a tres cadencias de trabajo submáximas en una mujer de 40 años y sedentaria que pesa 64 kg. El cálculo del O2máx se hizo extrapolando la respuesta de la frecuencia cardíaca (FC) a la FC máxima predicha por la edad en 180 latidos · min−1 (basado en 220 – edad). La cadencia de trabajo que se habría alcanzado con esa FC se determinó trazando una línea desde ese valor de la FC hasta el eje X. El O2máx se calculó usando la fórmula del capítulo 7 expresada en l · min−1, fue 2,2 l · min−1. Las otras dos líneas calculan cuál habría sido el O2máx si la FC máxima real del sujeto fuera + 1 DE a partir del valor de 180 latidos · min−1.

Pruebas en cinta ergométrica

La modalidad de ejercicio primaria para la prueba de esfuerzo submáximo ha sido tradicionalmente el cicloergómetro, aunque en muchos centros se haya usado la cinta ergo-métrica. Se aplica el mismo criterio de valoración (70% de la FCR o el 85% de la FC máxima predicha por la edad), y los estadios de la prueba deben durar 3 minutos o más para garantizar una respuesta de la FC en estado de lactato estable en todos y cada uno de los estadios. Los valores de la FC se extrapolan a la FC máxima predicha por la edad, y el O2máx se calcula usando la fórmula del capítulo 7 a partir del máximo grado y/o velocidad que se alcanzarían si la persona hubiera trabajado al máximo. Se pueden usar la mayoría de los protocolos más habituales (capítulo 5) en cinta ergométrica, aunque la duración de cada estadio debe ser al menos 3 minutos.

Pruebas con escalón

Las pruebas con escalón también se han empleado para calcular el O2máx Åstrand y Rhyming (3) emplearon un escalón de 33 cm de altura para mujeres y de 40 cm para hombres y una cadencia de 22,5 escalones · min−1. Estas pruebas requieren un consumo de oxígeno de unos 25,8 y 29, 5 ml · kg−1 · min−1, respectivamente. La frecuencia cardíaca se mide tal y como se describió para la prueba con cicloergómetro, y la estimación del se hace a partir del nomograma (fig. 4.1). Por el contrario, Maritz y otros (44) recurrieron a un escalón de 30,5 cm y a cuatro cadencias de subida para aumentar sistemáticamente la cadencia de trabajo. Se midió la FC en condiciones de lactato estable en cada una de las cadencias de subida de escalones y se extrapoló una línea trazada con los valores de la FC a la FC máxima predicha por la edad; la cadencia de trabajo máxima se determinó igual que se describe para la prueba de la YMCA en cicloergómetro. El V O2máx se puede calcular a partir de la fórmula para subir escalones del capítulo 7. Estas pruebas con escalón se deben modificar para adaptarse a la población estudiada. El Canadian Home Fitness Test ha demostrado que dicha prueba se puede realizar a gran escala y a un bajo coste (2, 3, 24, 36, 38, 44, 64).

En vez de calcular el O2máx a partir de respuestas de la FC a diversas cadencias de trabajo submáximas, se han creado variedad de pruebas con escalón para categorizar la capacidad cardiovascular sobre la base de la FC de recuperación de una persona después de una prueba con escalón estándar. La Prueba con Escalón de 3 minutos de la YMCA es un buen ejemplo de dichas pruebas. Esta prueba emplea un banco de 30,5 cm y una cadencia de subida de 24 escalones · min–1 (coste estimado de oxígeno de 25, 8 ml · kg–1 · min–1). Una vez completado el ejercicio, el sujeto se sienta de inmediato y se toma la FC durante 1 minuto. La cuenta debe comenzar a los 5 segundos de terminar el ejercicio. Los valores de la frecuencia cardíaca se usan para obtener un índice cualitativo de la condición física a partir de las tablas publicadas de valores normativos (24).

SECUENCIA Y MEDICIONES DE LA PRUEBA CARDIORRESPIRATORIA

Como mínimo se deben medir la FC, la TA y el IEP durante las pruebas de esfuerzo. Después del proceso inicial de detección sanitaria, se deben obtener las mediciones básicas seleccionadas antes de iniciar la prueba de esfuerzo. Obtener un ECG de reposo antes de la prueba de esfuerzo significa que se cuenta con personal especializado para interpretar el ECG y dar orientación médica. No es necesario el ECG cuando no se realice una prueba diagnóstica y cuando se someta a una prueba submáxima a individuos sanos en apariencia. La secuencia de las mediciones aparece en el cuadro 4.4.

La frecuencia cardíaca se obtiene mediante varias técnicas como la palpación del pulso radial o carotídeo, la auscultación con un estetoscopio o el uso de pulsímetros. La técnica de palpación del pulso consiste en «sentir» el pulso posando el primero y segundo dedos sobre una arteria (por lo general la arteria radial cerca del lado del pulgar de la muñeca, o la arteria carótida en el cuello cerca de la laringe). El pulso se toma durante 15 segundos y luego la lectura se multiplica por cuatro para determinar la FC por minuto. Aunque el pulso carotídeo sea más fácil de localizar, no se debe presionar demasiado fuerte con los dedos porque podría causar bradicardia acusada en casos de hipersensibilidad del reflejo del seno carotídeo. Para el método de la auscultación, la campana del estetoscopio se debe situar a la izquierda del esternón justo por encima del nivel del pezón. Este método es más preciso cuando los ruidos cardíacos son claramente audibles y el torso del sujeto es relativamente estable. Los monitores telemétricos de la frecuencia cardíaca (pulsímetros de muñeca) con electrodos en el pecho han demostrado ser precisos y fiables siempre y cuando no haya interferencias eléctricas externas (p. ej., emisiones de las consolas del instrumental computarizado para el ejercicio) (39). Muchos cicloergómetros y tapices rodantes electrónicos han incorporado esta tecnología ECG.


CUADRO 4.4Procedimientos generales para calcular la capacidad cardiorrespiratoria mediante una prueba de esfuerzo submáximo

1.Obtener la frecuencia cardíaca de reposo y la TA justo antes del ejercicio en la postura en que se vaya a realizar la prueba.

2.El cliente se debe familiarizar con el ergómetro. Si se usa un cicloergómetro, el cliente se colocará correctamente sobre él (es decir, postura erguida, flexión de 5 grados de la rodilla en la extensión máxima de la pierna, manos agarrando correctamente el manillar).

3.La prueba de esfuerzo debe empezar con un calentamiento de dos a tres minutos para que el cliente se acostumbre al aparato y se prepare para la intensidad del primer estadio de la prueba.

4.Un protocolo específico debe consistir en estadios de 2 o 3 minutos con incrementos apropiados de la cadencia de trabajo.

5.La frecuencia cardíaca se monitorizará al menos dos veces en cada estadio, cerca del final del segundo y tercer minutos. Si la frecuencia cardíaca es >110 latidos · min−1, se alcanzará la frecuencia cardíaca en estado de lactato estable (es decir, las dos frecuencias cardíacas no diferirán más de 5 latidos · min−1) antes de incrementar la carga de trabajo.

6.La tensión arterial se monitorizará el último minuto de cada estadio y se repetirá (verificará) en caso de una respuesta hipotensa o hipertensa.

7.El índice del esfuerzo percibido y otras escalas se monitorizarán cerca del término del último minuto de cada estadio mediante la escala de 6-20 o de 0-10 (tabla 4.7).

8.Hay que monitorizar y registrar con regularidad el aspecto y los síntomas del cliente.

9.La prueba concluirá cuando el sujeto alcance el 70% de la frecuencia cardíaca de reserva (85% de la frecuencia cardíaca máxima predicha por la edad), si no consigue ajustarse al protocolo de la prueba de esfuerzo, si experimenta signos o síntomas indeseables, si pide parar, o si experimenta un episodio que requiera una intervención de urgencias.

10.Se debe iniciar un período apropiado de recuperación activa que consistirá en: a. Seguir haciendo ejercicio con una cadencia de trabajo equivalente a la del primer estadio del protocolo de la prueba de esfuerzo o menos; o en b. Un período de recuperación pasiva si el sujeto experimenta signos de molestias o se produce una situación que requiera una intervención de urgencias.

11.Todas las observaciones fisiológicas (p. ej., frecuencia cardíaca, TA, signos y síntomas) continuarán al menos durante los 5 primeros minutos de recuperación, a menos que se produzca una respuesta anormal, en cuyo caso exigiría un período más largo de vigilancia postejercicio. Continuará el ejercicio de baja intensidad hasta que se estabilicen la frecuencia cardíaca y la TA, pero no necesariamente hasta que se alcancen los niveles previos al ejercicio.

La tensión arterial se debe medir a nivel del corazón con el brazo del paciente relajado y sin asir el pasamanos (cinta ergométrica) ni el manillar (cicloergómetro). Para que las lecturas sean más precisas, es importante que el manguito para la TA sea del tamaño adecuado. La cámara de goma del manguito debe rodear al menos el 80% del brazo del paciente. Si el brazo del paciente es grande, un manguito normal para adultos resultará demasiado pequeño y la lectura será erróneamente elevada (lo contrario también ocurre). Las mediciones de la tensión arterial se deben tomar con un esfigmomanómetro de mercurio ajustado a nivel ocular o bien con un manómetro aneroide calibrado recientemente. Las lecturas de la TA sistólica y diastólica sirven de indicadores para interrumpir una prueba de esfuerzo (véase apartado siguiente). Para obtener lecturas precisas de la TA durante el ejercicio, sigua las pautas del capítulo 3 (cuadro 3.4) para la TA en reposo; sin embargo, obtenga la TA con el paciente en la posición en que se desarrolle la prueba. Además, aunque no se discierna el cuarto ruido de Korotkov, sí debería captarse el quinto. Durante el ejercicio es aconsejable discernir el primero, cuarto y quinto ruidos de Korotkov.

El IEP es un valioso indicador para monitorizar la tolerancia al ejercicio de los participantes. Aunque los índices del esfuerzo percibido guarden correlación con la FC y la cadencia de trabajo del ejercicio, la enorme variabilidad individual en el IEP de personas sanas y cardiópatas exige precaución en la aplicación universal de estos índices (71). La escala de Borg se creó para que el participante pudiera valorar subjetivamente sus sensaciones durante el ejercicio, teniendo en cuenta el nivel personal de forma física, las condiciones ambientales y los niveles de fatiga general (50). En estos índices influyen factores psicológicos, estados de ánimo, condiciones ambientales, modos de ejercicio y edad, lo cual merma su utilidad (60). En la actualidad, se usan mucho dos IEP: la escala original o categórica, que pondera la intensidad del ejercicio en una escala de 6 a 20, y la escala de ratio-categórica de 0 a 10. Ambos IEP aparecen en la tabla 4.7 y los dos son apropiados como herramienta subjetiva.

Durante la prueba de esfuerzo el IEP sirve como indicador de la fatiga inminente. La mayoría de las personas aparentemente sanas alcanzan su límite subjetivo de fatiga con un valor de 18 a 19 en el IEP (muy, muy duro), según la escala de Borg, o de 9 a 10 (muy, muy fuerte) en la escala de ratio-categórica; por tanto, el IEP sirve para monitorizar la aproximación al esfuerzo máximo durante la prueba de esfuerzo (48).

CRITERIOS PARA LA INTERRUPCIÓN DE LA PRUEBA DE ESFUERZO

La prueba de esfuerzo graduado, sea máximo o submáximo, es una técnica segura cuando se cumplen las pautas para la detección sanitaria previa al ejercicio y para la prueba de esfuerzo (capítulo 2). En ocasiones, por razones de seguridad, la prueba tiene que concluir antes de que el paciente alcance o se pueda medir el O2máx, la fatiga volitiva o un criterio de valoración predeterminado (es decir, el 50%-70% de la FCR o el 70%-85% de la FC máxima predicha por la edad). Debido a la variación individual en la FC máxima, el límite superior del 85% de la FC máxima estimada tal vez suponga un esfuerzo máximo para algunas personas. En el cuadro 4.5 aparecen las indicaciones generales –las que no dependen de la participación de un médico ni de la monitorización ECG– para interrumpir una prueba de esfuerzo. En el capítulo 5 aparecen criterios más específicos para interrumpir pruebas de esfuerzo clínicas o diagnósticas.

TABLA 4.7. ESCALA CATEGÓRICA Y ESCALA DE RATIO-CATEGÓRICA PARA EVALUAR EL ESFUERZO PERCIBIDO


ESCALA CATEGÓRICAESCALA DE RATIO-CATEGÓRICA
6 Ningún esfuerzo0 Nada en absoluto
7 Extremadamente ligero0,3
80,5 Extremadamente débilSólo apreciable
9 Muy ligero0,7
101 Muy débil
11 Ligero1,5
122 DébilLigero
13 Algo duro2,5
143 Moderado
15 Duro4
165 FuertePesado
17 Muy duro6
187 Muy fuerte
19 Extremadamente duro8
20 Esfuerzo máximo9
10 Extremadamente fuerte"Máximo"
11
• Máximo absolutoMás alto posible

Copyright Gunnar Borg. Reproducido con autorización. Para un empleo correcto de las escalas de Borg, es necesario seguir las pautas de administración y las instrucciones de Borg G. Borg’s Perceived Exertion and Pain Scales. Champaign (IL): Human Kinetics; 1998).


Indicaciones generales para interrumpir la prueba de esfuerzo en adultos con riesgo bajoa

•Inicio de una angina de pecho o síntomas similares a los de una angina.

•Bajada de la TA sistólica de >10 mmHg respecto al valor inicial de la TA, a pesar del incremento de la carga de trabajo.

•Elevación excesiva de la TA: sistólica >250 mmHg o diastólica >115 mmHg.

•Respiración dificultosa, estertores, calambres en las piernas o claudicación.

•Signos de perfusión sanguínea insuficiente: aturdimiento, confusión, ataxia, palidez, cianosis, náuseas, o piel fría y viscosa.

•Incapacidad de la frecuencia cardíaca para elevarse al aumentar la intensidad del ejercicio.

•Cambio apreciable del ritmo cardíaco.

•El cliente pide parar.

•Manifestaciones físicas o verbales de fatiga acuciante.

•Fallo del equipamiento para la prueba.

aSe asume que la prueba no es diagnóstica y se practica sin intervención directa de un médico y sin monitorización ECG. Para pruebas clínicas, el cuadro 5.2 ofrece criterios más definitivos y específicos para su terminación.

INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS

La tabla 4.8 proporciona valores normativos del O2máx inferior al percentil veinte por edad y sexo, que a menudo es señal de un estilo de vida sedentario, se asocia con un mayor riesgo de muerte por cualquier causa (5). En una comparación del estado de salud de cualquier persona respecto a las normas publicadas, la precisión de la clasificación depende de las similitudes entre las poblaciones y la metodología (O2máx (ml·kg−1· min−1) que hacen referencia específica a la edad y al sexo. Los estudios sugieren que un O2máx calculado y no medido; máximo frente a submáximo, etc.). Aunque la prueba de esfuerzo submáxima no sea tan precisa como la prueba de esfuerzo máxima, ofrece un reflejo razonablemente exacto de la condición física del sujeto con un coste y riesgo menores, y exige menos tiempo y esfuerzo a los participantes.

Algunos de los supuestos inherentes a una prueba submáxima se cumplen con más facilidad (p. ej., es posible verificar la FC en un estado de lactato estable), mientras que otros (p. ej., estimación de la FC máxima) introducen errores inciertos en la predicción O2máx. Cuando una persona es sometida repetidamente a pruebas de esfuerzo submáximo en un período de semanas o meses y la respuesta de la FC a una cadencia fija de trabajo disminuye con el tiempo, es probable que la capacidad CR de esa persona haya mejorado con independencia de la precisión de la predicción del O2máx. A pesar de las diferencias en la exactitud y método de las pruebas, virtualmente todas las evaluaciones establecen valores iniciales que sirven para el seguimiento de un progreso relativo.

TABLA 4.8. PERCENTILES DE LA POTENCIA AERÓBICA MÁXIMA


HOMBRES
EDAD 20-29EDAD 30-39
%Balke cinta ergométrica (tiempo)/O2máx (ml/kg/minCarrera de 12 min (km)Carrera de 1,5 millas (tiempo)Balke cinta ergométrica (tiempo)/O2máx (ml/kg/min)Carrera de 12 min (km)Carrera de 1,5 millas (tiempo)
9932:0061,23,238:2230:0058,33,108:49
9528:3156,23,019:1027:1154,32,919:31S
9027:0054,02,909:3426:0052,52,839:52
8526:0052,52,839:5224:4550,72,7510:14
8025:0051,12,7710:0823:3047,52,6810:38E
7523:4049,22,7010:3422:3047,52,6110:59
7023:0048,22,6410:4922:0046,82,5811:09
6522:0046,82,5811:0921:0045,32,5111:34
6021:1545,72,5311:2720:2044,42,4811:49B
5521:0045,32,5111:3420:0043,92,4511:58
5020:0043,92,5411:5819:0042,42,3812:25
4519:2643,12,4212:1118:1541,42,3412:44
4018:5042,22,3812:2918:0041,02,3212:53R
3518:0041,02,3212:5317:0039,52,2613:25
3017:3040,32,2913:0816:1538,52,2113:48
2517:0039,52,2613:2515:4037,62,1814:10
2016:0038,12,1913:5815:0036,72,1314:33M
1515:0036,72,1314:3314:0035,22,0615:14
1014:0035,22,0615:1413:0033,82,0015:56
512:0032,31,9416:4611:1031,11,8917:30
18:0026,61,6820:558:0026,61,6820:55MM
n = 2.606n = 13.158
Total n = 15.764

S, superior; E, excelente; B, bueno; R, regular; M, malo; MM, muy malo.

Reproducido con autorización del Cooper Institute, Dallas, Texas. Para más información: www.cooperinstitute.org

TABLA 4.8. PERCENTILES DE LA POTENCIA AERÓBICA MÁXIMA (continuación)


HOMBRES
EDAD 40-49EDAD 50-59
%Balke cinta ergométrica (tiempo)/O2máx (ml/kg/minCarrera de 12 min (km)Carrera de 1,5 millas (tiempo)Balke cinta ergométrica (tiempo)/O2máx (ml/kg/min)Carrera de 12 min (km)Carrera de 1,5 millas (tiempo)
9929:0657,03,049:0227:1554,32,919:31
9526:1652,92,869:4724:0049,72,7010:27S
9025:0051,12,7710:0922:0046,82,5811:09
8523:1448,52,6610:4420:3144,62,4811:45
8022:0046,82,5811:0919:3543,32,4312:08E
7521:0245,42,5311:3218:3241,82,3512:37
7020:1544,22,4611:5218:0041,02,3212:53
6520:0043,92,4511:5817:0039,52,2613:25
6019:0042,42,3812:2516:1038,32,2113:53B
5518:0241,02,3212:5316:0038,12,1913:58
5017:3440,42,3013:0515:0236,72,1314:33
4517:0039,52,2613:2514:5636,62,1314:35
4016:1238,42,2113:5014:0035,22,0615:14R
3515:3837,62,1814:1013:0533,92,0215:53
3015:0036,72,1314:3312:3833,21,9816:16
2514:2035,72,1015:0012:0032,31,9416:46
2013:3534,62,0515:3211:1031,11,8917:30M
1512:4533,41,9816:0910:1529,81,8218:22
1011:4031,81,9217:049:1528,41,7619:24
510:0029,41,8118:397:3025,81,6521:40
17:0025,11,6222,224:2021,31,4427:08MM
n = 16.534n = 9.102
Total n = 25.636

S, superior; E, excelente; B, bueno; R, regular; M, malo; MM, muy malo.

Reproducido con autorización del Cooper Institute, Dallas, Texas. Para más información: www.cooperinstitute.org

FUERZA Y TOLERANCIA MUSCULARES

La fuerza y tolerancia musculares son componentes de la condición física relacionadas con la salud que pueden mejorar o mantener lo siguiente:

•La masa ósea, que se relaciona con la osteoporosis.

•La tolerancia a la glucosa, que se relaciona con la diabetes de tipo II.

•La integridad musculotendinosa, que se relaciona con un menor riesgo de lesiones, entre otras, lumbalgia.

•La capacidad para realizar actividades de la vida diaria, que se relaciona con la autoestima.

•La masa magra y el índice metabólico en reposo, que se relacionan con la conservación del peso.

TABLA 4.8. PERCENTILES DE LA POTENCIA AERÓBICA MÁXIMA (continuación)


HOMBRES
EDAD 60-69EDAD 70-79
%Balke cinta ergométrica (tiempo)/O2máx (ml/kg/minCarrera de 12 min (km)Carrera de 1,5 millas (tiempo)Balke cinta ergométrica (tiempo)/O2máx (ml/kg/min)Carrera de 12 min (km)Carrera de 1,5 millas (tiempo)
9925:0251,14,4810:0924:0049,74,3510:27
9521:3346,14,1211:2019:0042,43,8412:25S
9019:3043,23,8912:1017:0039,53,6313:25
8518:0041,03,7312:5316:0038,13,5313:57
8017:0039,53,6313:2514:3436,03,4014:52E
7516:0038,13,5313:5813:2534,43,2715:38
7015:0036,73,4214:3312:2733,03,1716:22
6514:3035,93,7114:5512:0032,33,1116:46
6013:5135,03,3715:2011:0030,93,0117:37B
5513:0433,93,2415:5310:3030,22,9618:05
5012:3033,13,1716:1910:0029,42,9118:39
4512:0032,33,1116:469:2028,52,8619:19
4011:2131,43,0617:199:0028,02,8019:43R
3510:4930,63,0117:498:2127,12,7520:28
3010:0029,42,9118:397:3826,02,6821:28
259:2928,72,8619:107:0025,12,6022:22
208:3727,42,7820:136:0023,72,5023:55M
157:3325,92,6521:345:0022,22,3925:49
106:2024,12,5523:274:0020,82,2927:55
54:5522,12,3925:583:0019,32,1930:34
12:2918,62,1431:592:0017,92,0833:30MM
n = 2.682n = 9.467
Total n = 3.149

S, superior; E, excelente; B, bueno; R, regular; M, malo; MM, muy malo.

Reproducido con autorización del Cooper Institute, Dallas, Texas. Para más información: www.cooperinstitute.org.

El ACSM ha fundido los términos fuerza muscular y tolerancia muscular en una categoría llamada capacidad muscular, que se ha incorporado como una porción integral de la condición física total en relación con la salud, según una toma de posición sobre la cantidad y calidad del ejercicio para alcanzar y mantener la condición física (1). Fuerza muscular se refiere a la capacidad del músculo para ejercer fuerza (56). Tolerancia muscular es la capacidad del músculo para seguir ejerciendo fuerza en esfuerzos sucesivos o en muchas repeticiones (56). Tradicionalmente, las pruebas con pocas repeticiones (<3) de una tarea antes de llegar a la fatiga muscular momentánea se han considerado mediciones de la fuerza, mientras que las pruebas en las que hay numerosas repeticiones (>12) antes de alcanzar la fatiga muscular momentánea se consideraban mediciones de la tolerancia muscular. Sin embargo, la repetición de un límite máximo de repeticiones (es decir, 4, 6, 8) también sirve para evaluar la fuerza.

TABLA 4.8. PERCENTILES DE LA POTENCIA AERÓBICA MÁXIMA (continuación)


MUJERES
EDAD 20-29EDAD 30-39
%Balke cinta ergométrica (tiempo)/O2máx (ml/kg/minCarrera de 12 min (km)Carrera de 1,5 millas (tiempo)Balke cinta ergométrica (tiempo)/O2máx (ml/kg/min)Carrera de 12 min (km)Carrera de 1,5 millas (tiempo)
9927:4355,04,749:2326:0052,54,569:52
9524:2450,24,4010:2022:0646,94,1711:08S
9022:3047,54,2010:5920:3444,74,0211:43
8521:0045,34,0411:3419:0342,53,8612:23
8020:0444,03,9611:5618:0041,03,7312:53E
7519:4243,43,9112:0717:3040,33,6813:08
7018:0641,13,7612:5116:3038,83,5813:41
6517:4540,63,7113:0116:0038,13,5313:58
6017:0039,53,6313:2515:0236,73,4214:33B
5516:0038,13,5313:5815:0036,73,4214:33
5015:3037,43,4814:1514:0035,23,3215:14
4515:0036,73,4214:3313:3034,53,2715:35
4014:1135,53,3515:0513:0033,83,2215:56R
3513:3634,63,2715:3212:0332,43,1116:43
3013:0033,83,2215:5612:0032,33,1116:46
2512:0432,43,1416:4311:0030,93,0117:38
2011:3031,63,0617:1110:2029,92,9618:18M
1510:4230,52,9917:539:3628,92,8819:01
1010:0029,42,8318:398:3627,42,7820:13
57:5426,42,7021:057:1625,52,6321:57
15:1422,62,4225:175:2022,72,4225:10MM
n = 1.350n = 4.394
Total n = 5,744

S, superior; E, excelente; B, bueno; R, regular; M, malo; MM, muy malo.

Reproducido con autorización del Cooper Institute, Dallas, Texas. Para más información: www.cooperinstitute.org.

JUSTIFICACIÓN

Realizar pruebas de la condición física para evaluar la fuerza y tolerancia musculares antes de iniciar un programa de ejercicio, o como parte de una evaluación de la condición física, puede aportar información valiosa sobre el nivel básico de forma física de un cliente. Por ejemplo, los resultados de una prueba de la capacidad muscular se pueden comparar con valores normativos y ayudar a identificar debilidades en ciertos grupos musculares o desequilibrios musculares que podrían resolverse con los programas de ejercicio. La información obtenida durante las evaluaciones del nivel básico de capacidad muscular también sirve de base para elaborar programas individualizados de ejercicio. Una aplicación igualmente útil de la prueba de la condición física es mostrar las mejoras progresivas de un cliente en el tiempo como resultado del programa de entrenamiento y, por tanto, aportar retroalimentación que a menudo es beneficiosa para el cumplimiento a largo plazo del programa de ejercicio.

TABLA 4.8. PERCENTILES DE LA POTENCIA AERÓBICA MÁXIMA (continuación)


MUJERES
EDAD 40-49EDAD 50-59
%Balke cinta ergométrica (tiempo)/O2máx (ml/kg/minCarrera de 12 min (km)Carrera de 1,5 millas (tiempo)Balke cinta ergométrica (tiempo)/O2máx (ml/kg/min)Carrera de 12 min (km)Carrera de 1,5 millas (tiempo)
9925:0051,14,4810:0921:0045,34,0411:34
9520:5645,24,0411:3517:1639,93,6513:16S
9019:0042,43,8412:2516:0038,13,5313:58
8517:2040,03,6813:1415:0036,73,4214:33
8016:3438,93,6013:3814:0035,23,3215:14E
7516:0038,13,5313:5813:1534,13,2415:47
7015:0036,73,4214:3312:2332,93,1716:26
6514:1435,63,3515:0312:0032,33,1116:46
6013:5635,13,3215:1711:2331,43,0617:19B
5513:0233,83,2215:5611:0030,93,0117:38
5012:3933,33,1916:1310:3030,22,9618:05
4512:0032,33,1116:4610:0029,42,9118:39
4011:3031,63,0617:119:3028,72,8619:10R
3511:0030,93,0117:389:0028,02,8019:43
3010:1029,72,9318:268:3027,32,7520:17
2510:0029,42,9118:398:0026,62,7020:55
209:0028,02,8019:437:1525,52,6321:57M
158:0726,72,7320:496:4024,62,5722:53
107:2125,62,6521:526:0023,72,5023:55
56:1724,12,5223:274:4821,92,3726:15
14:0020,82,2927:553:0019,32,1930:34MM
n = 4.834n = 3.103
Total n = 7.937

S, superior; E, excelente; B, bueno; R, regular; M, malo; MM, muy malo.

Reproducido con autorización del Cooper Institute, Dallas, Texas. Para más información: www.cooperinstitute.org.

PRINCIPIOS

Las pruebas de la función muscular son muy específicas del grupo muscular que se evalúa, del tipo de contracción, de la velocidad del movimiento muscular, del tipo de equipamiento y del grado de movilidad articular. Los resultados de cualquiera de estas pruebas son específicos de las técnicas empleadas, y no existe ninguna prueba para evaluar la fuerza y tolerancia musculares de todo el cuerpo. Por desgracia, pocas pruebas sobre la fuerza o tolerancia musculares controlan la duración de las repeticiones (velocidad de movimiento) o el grado de movilidad, con lo cual los resultados son difíciles de interpretar. Las personas deben participar en sesiones de familiarización/práctica con el equipamiento y seguir un protocolo específico (que incluya una duración de las repeticiones y grado de movilidad predeterminados) para obtener una puntuación fiable que sirva para el seguimiento en el tiempo de adaptaciones fisiológicas reales. Además, a la prueba de capacidad muscular debe preceder un calentamiento correcto consistente en 5 a 10 minutos de ejercicio cardiovascular corto, estiramientos suaves y varias repeticiones ligeras del ejercicio específico de la prueba. Así se eleva la temperatura de los músculos y aumenta la irrigación localizada, además de favorecer respuestas cardiovasculares apropiadas al ejercicio. El resumen de las condiciones normativas es:

TABLA 4.8. PERCENTILES DE LA POTENCIA AERÓBICA MÁXIMA (continuación)


MUJERES
EDAD 60-69EDAD 70-79
%Balke cinta ergométrica (tiempo)/O2máx (ml/kg/minCarrera de 12 min (km)Carrera de 1,5 millas (tiempo)Balke cinta ergométrica (tiempo)/O2máx (ml/kg/min)Carrera de 12 min (km)Carrera de 1,5 millas (tiempo)
9919:0042,43,8412:2519:0042,43,8412:25
9515:0936,93,4514:2815:0036,73,4214:33S
9013:3334,63,2715:3212:5033,53,2216:06
8512:2833,03,1716:2211:4632,03,0916:57
8012:0032,33,1114:4610:3030,23,0618:05E
7511:0431,03,0417:3410:0029,42,9118:39
7010:3030,22,9618:059:1528,42,9319:24
6510:0029,43,3518:398:4327,62,7820:02
609:4429,12,9118:528:0026,62,7020:54B
559:1128,32,8319:297:3726,02,6821:45
508:4027,52,7820:087:0025,12,6022:22
458:1526,92,7320:386:3924,62,5722:54
408:0026,62,7020:556:0523,82,5223:47R
357:1425,42,6322:035:2822,92,4424:54
306:5224,92,6022:345:0022,22,3925:49
256:2124,22,5523:204:4521,92,3726:15
206:0023,72,5023:554:1621,22,3227:17M
155:2522,82,4425:024:0020,82,2927:55
104:4021,72,3726:323:0019,32,1930:34
53:3020,12,2429:062:0017,92,0833:32
12:1018,12,1133:051:0016,41,9837:26MM
n = 1.088n = 209
Total n = 1.297

S, superior; E, excelente; B, bueno; R, regular; M, malo; MM, muy malo.

Reproducido con autorización del Cooper Institute, Dallas, Texas. Para más información: www.cooperinstitute.org.

•Una postura que se repite.

•Repeticiones de duración similar (velocidad de movimiento).

•Amplitud de movimiento completo.

•Empleo de vigilantes (si es necesario).

•Familiarización con el equipamiento.

•Calentamiento adecuado.

El cambio de la capacidad muscular con el tiempo se puede basar en el valor absoluto de la carga o resistencia externas (p. ej., newtons, kilogramos [kg]), aunque, cuando se hacen cálculos entre personas, los valores se deberían expresar como cifras relativas (por kilogramo de peso corporal [kg/kg]). En ambos casos, se adoptarán precauciones en la interpretación de las puntuaciones porque la normativa puede que no incluya una muestra de la persona sometida a esas medidas, porque no existe un protocolo estándar o porque la prueba exacta (pesas libres frente a máquinas) puede diferir.

FUERZA MUSCULAR

Aunque la fuerza muscular se refiera a la fuerza externa (expresada en newtons) que se genera con un músculo o grupo de músculos específicos, se suele expresar como resistencia levantada. La fuerza se evalúa estática (sin un movimiento evidente del músculo o la extremidad) o dinámicamente (movimiento de una carga externa o de una porción del cuerpo, de modo que cambie la longitud del músculo). La fuerza estática o isométrica se mide usando diversos instrumentos como tensiómetros de cable y dinamómetros de prensión manual. Por desgracia, las mediciones de la fuerza estática son específicas del grupo muscular y del ángulo articular implicados en la prueba; por tanto, su utilidad para describir la fuerza muscular general resulta limitada. El pico de fuerza desarrollado en tales pruebas se suele denominar contracción voluntaria máxima (CVM).

Tradicionalmente, una repetición máxima (1RM) –la máxima resistencia que se puede desplazar en toda la amplitud articular de forma controlada y manteniendo una buena postura– ha sido la norma para la evaluación de la fuerza dinámica. Sin embargo, se puede usar una RM múltiple, como 4 u 8 RM, como medida de la fuerza muscular, que tal vez permita al participante integrar la evaluación en su programa de entrenamiento. Por ejemplo, entrenándose con 6 a 8 RM, la ejecución de 6RM hasta sentir fatiga muscular momentánea aportará un índice de los cambios en la fuerza a lo largo del tiempo con independencia de cuál sea la verdadera 1RM. Calcular 1RM a partir de estas pruebas resulta problemático y, por lo general, no es necesario. El número de levantamientos que se completan con un porcentaje fijo de 1RM para los distintos grupos musculares (p. ej., press de piernas frente a press de banca) varía muchísimo, lo cual hace que la estimación de 1RM sea impracticable (29, 31). No obstante, 1RM sigue siendo una medición popular (41). Las mediciones válidas de la fuerza general del hemicuerpo superior incluyen los valores de 1RM en el press de banca y el press militar. Índices equivalentes de la fuerza del hemicuerpo inferior comprenden los valores de 1RM en el press de pier-nas o en la extensión de piernas. Modelos basados en la resistencia levantada dividida por la masa corporal en el press de banca y el press de piernas se muestran en las tablas 4.9 y 4.10, respectivamente. Los siguientes son los pasos básicos para obtener 1RM (o RM múltiples) después de las sesiones de familiarización/práctica (41).

1.El sujeto hará un calentamiento y completará varias repeticiones submáximas.

2.Determinación de 1RM (o RM múltiples) mediante cuatro ensayos con períodos de descanso de 3 a 5 minutos entre ellos.

3.Selección de un peso inicial dentro de la capacidad percibida del sujeto (~50%–70% de la capacidad).

4.La resistencia aumenta progresivamente 2,5 a 20 kg hasta que el sujeto ya no pueda completar la repetición o repeticiones seleccionadas; todas las repeticiones se deben completar a la misma velocidad y con el mismo grado de movilidad para dotar de uniformidad a los ensayos.

5.El peso final levantado con éxito se registra como 1RM absoluta o como RM múltiple.

TABLA 4.9. FUERZA DEL HEMICUERPO SUPERIORa


HOMBRES
EDAD
%<2020-2930-3940-4950-5960 +
99>0,799>0,740>0,612>0,544>0,476>0,426
950,7990,7400,6120,5440,4760,426S
900,6620,6710,5620,4990,4400,404
850,6260,6220,5310,4720,4220,381
800,6080,5990,5080,4540,4080,372E
750,5850,5720,4900,4250,3940,358
700,5630,5540,4720,4220,3810,349
650,5580,5360,4580,4080,3670,335
600,5400,5170,4440,3990,3580,326B
550,5260,4990,4350,3900,3490,317
500,5130,4810,4220,3810,3400,308
450,4990,4670,4080,3720,3310,304
400,4810,4490,3990,3630,3220,299R
350,4580,4350,3900,3540,3170,295
300,4350,4220,3760,3450,3080,286
250,4220,4080,3670,3350,2990,272
200,4040,3990,3540,3260,1630,258M
150,3900,3810,3400,3130,2720,254
100,3670,3630,3220,2950,2580,240
50,3450,3260,2950,2670,2400,222
1<0,345<0,326<0,295<0,267<0,240<0,222MM
n604251.9092.0901.279343

Total n = 6.106


MUJERES EDAD
%<2020-2930-3940-4950-5960+
99>0,399>0,458>0,372>0,349>0,308>0,326
950,3990,4580,3720,3490,3080,326S
900,3760,4080,3450,3220,2760,290
850,3670,3760,3260,2990,2580,267
800,3490,3630,3170,2810,2490,245E
750,3450,3490,2950,2720,2400,240
700,3350,3350,2860,2580,2360,231
650,3170,3260,2810,2490,2270,217
600,2950,3170,2720,2450,2170,213B
550,2900,3080,2630,2340,2130,208
500,2860,2950,2580,2360,2080,204
450,2720,2860,2490,2310,2040,199
400,2630,2670,2400,2270,1990,195R
350,2580,2630,2360,2170,1950,186
300,2540,2540,2310,2130,1900,181
250,2490,2400,2220,2040,1860,177
200,2400,2310,2130,1950,1770,163M
150,2360,2270,2040,1900,1720,163
100,2270,2170,1900,1720,1670,149
50,1860,1990,1770,1580,1400,118
1<0,186<0,199<0,177<0,158<0,140<0,118MM
n2019137933318942
Total n = 1.154

S, superior; E, excelente; B, bueno; R, regular; M, malo; MM, muy malo.

aUna repetición máxima en press de banca, con una relación del peso en press de banca = peso desplazado en kilos/peso corporal en kilos.

Reproducido con autorización del Cooper Institute, Dallas, Texas. Para más información: www.cooperinstitute.org.

TABLA 4.10. FUERZA DE LAS PIERNAS a


EDAD
PERCENTIL20-2930-3940-4950-5960 +
Hombres
901,0300,9390,8710,8170,785
800,9670,8760,8260,7760,735
700,9300,8430,7890,7440,708
600,8940,8030,7620,7170,676
500,8670,7760,7350,6900,649
400,8300,7760,7120,6620,626
300,7890,7210,6850,6310,590
200,7400,6900,6530,5990,567
100,6850,6490,6120,5530,526
Mujeres
900,8260,7300,6710,6210,599
800,7620,6670,6210,5670,535
700,7170,6310,5850,5310,513
600,6810,6030,5580,4990,472
500,6530,5760,5350,4760,449
400,6210,5490,5130,4490,422
300,5760,5220,4900,4310,399
200,5530,4940,4630,3990,385
100,5170,4540,4260,3540,326

aUna repetición máxima en press de piernas, con una relación del peso en press de piernas = peso desplazado/peso corporal.

Adaptado del Institute for Aerobics Research, Dallas, 1994. La población del estudio para recabar los datos fue predominantemente blanca y con estudios universitarios. Se empleó una máquina DVR Universal para medir 1RM. Los siguientes se pueden usar como descriptores de la lista del percentil: muy por encima de la media (90), por encima de la media (70), en la media (50), por debajo de la media (30) y muy por debajo de la media (10).

La prueba isocinética consiste en evaluar la tensión muscular máxima en toda la amplitud articular y a una velocidad angular constante (p. ej., 60 ángulos/seg). Varias marcas venden equipamiento para controlar la velocidad de la rotación articular (grados/seg), así como la capacidad para evaluar el movimiento en diversas articulaciones (p. ej., rodilla, cadera, hombro, codo). Estos aparatos miden el pico de la fuerza rotacional o torque, aunque un inconveniente importante es el precio de este equipamiento comparado con otras modalidades para evaluar la fuerza (25).

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