Kitabı oku: «El masaje en la rehabilitación de traumatismos y enfermedades»

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COLECCIÓN FISIOTERAPIA Y TERAPIAS MANUALES

EL MASAJE EN LA REHABILITACIÓN DE TRAUMATISMOS Y ENFERMEDADES

Por

Anatolik A. Biriukov

Catedrático de Medicina del Deporte y de Masaje en el Instituto Central de Educación Física de Moscú

3a Edición


Director de colección y revisor técnico: Antoni Cabot

Traducción: Olga Gridtchina

Diseño de cubierta: Rafael Soria

© 2021, Anatolik A. Biriukov

Editorial Paidotribo

www.paidotribo.com

E-mail: paidotribo@paidotribo.com

10a reimpresión de la 3a edición

ISBN: 978-84-8019-250-7

ISBN EPUB: 978-84-9910-853-7

BIC: MMS; VFMS

Fotocomposición: Editor Service, S.L.

ÍNDICE

Introducción

Desde la profundidad de los siglos

Influencia del masaje sobre el organismo humano

Influencia del masaje sobre la piel

Influencia del masaje en el sistema nervioso

Influencia del masaje en los sistemas sanguíneo y linfático

Influencia del masaje en los músculos

Influencia del masaje sobre el metabolismo y la función secretora

Condiciones, exigencias, contraindicaciones

Exigencias al local

Exigencias a la persona a quien se aplica el masaje

Exigencias al masajista

Indicaciones y contraindicaciones del masaje

Fisiología, método y técnica del masaje

Principales técnicas del masaje

Técnicas de masaje adicionales

Las formas del masaje

Método de realización del masaje terapéutico

Masaje terapéutico: sus objetivos y particularidades

El masaje en las contusiones, los esguinces, las luxaciones y las fracturas

El masaje en las contusiones

El masaje en los esguinces de los ligamentos articulares

El masaje en caso de luxaciones

El masaje en las fracturas

El masaje en la artrosis, la movilidad articular limitada, la gota y el pie plano

El masaje en la artrosis deformante de la articulación coxofemoral

El masaje en la artrosis deformante de la articulación de la rodilla

El masaje en la artrosis deformante de la articulación tibioastragalina

El masaje en la artrosis deformante de la articulación del codo

El masaje en las alteraciones de la movilidad de las articulaciones

El masaje en la gota

El masaje en el pie plano

El masaje en la tendosinovitis, la bursitis, la periostitis, la miositis, la mialgia y los calambres

El masaje en la tendosinovitis

El masaje en la bursitis

El masaje en la periostitis

El masaje en la miositis

El masaje en la mialgia

El masaje en los calambres

El masaje en la osteocondrosis y la radiculitis

El masaje en la osteocondrosis cervical

El masaje en la osteocondrosis lumbosacra

El masaje en la radiculitis

El masaje en las neuralgias

El masaje en la neuralgia intercostal

El masaje en la neuralgia del nervio occipital

El masaje en la distonía vegetativa vascular

El masaje en las enfermedades de los vasos sanguíneos de las extremidades

El masaje en las enfermedades de las arterias de las extremidades superiores

El masaje en las enfermedades de las extremidades inferiores

El masaje en los dolores de cabeza

El método del masaje en los dolores de cabeza

El masaje en la hipertensión y la hipotensión

El masaje en la hipertensión

El masaje en la hipotensión

El masaje en la neumonía crónica

El masaje en las alteraciones del peristaltismo del intestino grueso

Resumen

INTRODUCCIÓN

Como medio de higiene, curativo y profiláctico, el masaje se utiliza desde siempre en la medicina popular de los pueblos de todos los continentes. En la aurora de la historia, para ser más precisos, en los tiempos aún prehistóricos, la gente ha notado su eficacia durante el tratamiento y la profilaxis de muchas enfermedades. Diferentes pueblos tenían sus propios “secretos” y técnicas de masaje.

En los últimos años, la popularidad del masaje ha sufrido un continuo crecimiento; éste se ha convertido en objeto de una gran atención e investigaciones científicas en medicina. Cirujanos, terapeutas, ginecólogos, traumatólogos, neuropatólogos, cardiólogos, especialistas de la medicina deportiva y otros están interesados en el uso del masaje. Por otra parte, la aparente simplicidad del masaje, su asequibilidad llevan en sí un grado de peligro. Si se utilizan técnicas incorrectas, y no se controlan las posibles contraindicaciones, el masaje puede que no ayude, sino que incluso perjudique.

Por esto precisamente es tan importante la edición del presente trabajo científico-metodológico con una base argumentativa científica para los médicos, fisioterapeutas y todos aquellos a quienes interesan los medios y las técnicas tradicionales de cómo actuar sobre el organismo humano para la profilaxis y el tratamiento de recuperación después de algunos traumatismos y enfermedades. El autor y la editorial confían en que este libro será para los lectores un valioso manual, un bueno y fiel acompañante en su camino hacia la salud.

La presente monografía está escrita por el catedrático de Medicina del Deporte y de Masaje del Instituto Central de Educación Física de Moscú, A.A. Biriukov.

Este autor ha editado más de 250 trabajos sobre el masaje (curativo, deportivo, higiénico), parte de los cuales fueron editados en Estados Unidos, Bulgaria, Japón, Vietnam, España, Polonia y otros países. Participó en la preparación de los deportistas de la ex-URSS en todos los Juegos Olímpicos y en muchos Campeonatos del Mundo y Europa desde el año 1952; en 8 Juegos Olímpicos formó parte de la delegación deportiva en calidad de masajista.

CAPÍTULO 1

DESDE LA PROFUNDIDAD DE LOS SIGLOS

Sólo se puede imaginar como ocurrió esto por primera vez...

Hace mucho, mucho tiempo el hombre primitivo recibió un golpe: se cayó persiguiendo a su presa, y rozó instintivamente el lugar dolorido. Al notar que el dolor se calmaba empezó a aplicar está “técnica” conscientemente sobre sí mismo y luego sobre sus compañeros. Las experiencias se transmitían de una generación a otra...

Los historiadores de la medicina conocen a ciencia cierta que algunas de las técnicas del masaje curativo se aplicaban hace más de 25 siglos antes de J.C. Los más antiguos testimonios escritos llegaron hasta nosotros desde el Oriente. Por ejemplo, el antiguo manuscrito chino Ney Tsin (“Libro del hombre interior”, siglo IX antes de J.C.) habla de enfermedades que se curaban no solamente con medicamentos, sino también mediante el masaje. “Si tras sufrir un susto –dice este manuscrito–, los nervios y vasos sanguíneos del cuerpo humano sufren una obliteración, el cuerpo del hombre se entumecerá, pero con ayuda de masaje, es posible curarlo.” También se describen las principales técnicas de masaje.

Desde China, el masaje penetró poco a poco en Corea, Vietnam, Japón, Indochina. Durante la época de la dinastía Han (206 a. J.C. – 220 d. J.C.) se divulgaron en el Pamir, Asia Central y Oriente Medio, y los conocieron los pueblos sitos en la orilla oriental del Mediterráneo.

En China existían muchas escuelas distintas donde se preparaba a los masajistas; la más conocida estaba situada en Kanfan. En este país era recomendado como tratamiento para muchas enfermedades y a los mayores se les aconsejaban sus técnicas para prolongar la vida activa e incluso, para recuperar la juventud.

No menos conocida era la escuela en Beytszin (Pequín). Ésta tenía mucha popularidad entre la gente simple y los ricos. Una de las protectoras de esta escuela era la Emperatriz Tsisi, que diariamente gozaba de los placeres del masaje por los mejores maestros de la escuela.

La escuela de Beytszin ha mantenido sus tradiciones hasta ahora. En estos momentos se preparan en ella los especialistas no solamente de masaje, sino también de acupuntura. El masaje se aplica en China tanto con fines higiénicos, como terapéuticos para mantener el tono vital. A menudo, el masaje manual se combina con el masaje efectuado con ayuda de diferentes instrumentos: palitos especiales, etc.

Durante la Universiada estudiantil en México, en 1979, tuve ocasión de conocer al masajista chino Chzhao. Llamó mi atención que ejecutaba el masaje con ayuda de unos objetos raros, desconocidos para mí. A la pregunta sobre qué estaba haciendo, respondió: “Estoy calentando los músculos para que el deportista no sufra un traumatismo de los grandes músculos de la espalda”. Contó que estos instrumentos se conocían en China desde la época de Shan (siglos XVI–XI, a J.C.). En aquellos tiempos, en la tumba de un señor se ponían además de los objetos elaborados en nefrita y bronce, los utilizados para el masaje.

En China, en el siglo VI de nuestra era, por primera vez en el mundo fue creado el Instituto Estatal de Medicina, en el que una de las asignaturas obligatorias era el masaje.

En la antigua India también se concedía mucha importancia al masaje. La fuente principal de los conocimientos de las tradiciones del antiguo masaje hindú son los libros Veda (“Conocimiento de la vida”), escritos más de mil quinientos años a. J.C. Los comentarios sobre las técnicas de masaje, como el amasamiento (presión) y la fricción, al igual que los consejos de su aplicación están expuestos en los trabajos del médico hindú Suahruta (siglos VI-V a J.C.).

Como método de curación el masaje se utilizaba (y se usa aún actualmente) en Corea, Japón, Asia...

El masaje era bien conocido en los antiguos estados del norte de África y en especial en Egipto (fig. 1). Esta civilización antigua tuvo un gran influjo cultural, incluido el de la medicina, en muchos pueblos. El uso de los baños egipcios, los aceites y las fricciones fue ampliamente imitado por los griegos, que dedicaban mucha atención a la salud física y a la belleza del cuerpo humano. En muchas jarras griegas y otros objetos de uso cotidiano se han conservado representaciones artísticas que explican los ejercicios físicos, los modos del cuidado del cuerpo, e incluso las fricciones y el masaje.

Uno de los primeros divulgadores del masaje con fines terapéuticos y curativos en Grecia fue Heradixos (484-425 años a J.C.), que trató de explicar la influencia fisiológica del masaje en el organismo. Todavía más significativos para el desarrollo de la teoría del masaje fueron las obras del gran médico de la Antigua Grecia, Hipócrates (aprox. 460-370 años a. J.C.). Hipócrates, partidario convencido de los métodos naturales de curación, decía: “La naturaleza cura las enfermedades. La naturaleza es el dueño y el médico es su gerente”. Él utilizaba el masaje en diferentes accidentes. Respecto al seguimiento en el tratamiento de la luxación del hombro, Hipócrates escribió: “Un médico debe ser experto en muchas cosas y, no menos, en el masaje, porque el masaje puede unir una articulación demasiado relajada y ablandar una articulación excesivamente tensa”.


Figura 1. Egipto. el masaje de los pies y las manos.

En el ejército, en la vida cotidiana, en el sistema de la educación física de la Antigua Grecia, el masaje y su nueva forma, automasaje, se aplicaban amplia y conscientemente.

Mucha importancia se concedía a la educación física y al masaje en el Imperio Romano. El historiador romano Cucio escribió: “Mientras los padres se encargaban de la formación espiritual de sus hijos, en los gimnasios se procuraba el desarrollo corporal porque, desde el punto de vista del interés social, el principal objetivo del Estado era una buena educación física para lograr una nueva generación compuesta por jóvenes fuertes, hermosos, valientes y ágiles”.

Tras sus conquistas, el Imperio Romano reunió en un estado centralizado a muchos países: desde la Península Ibérica en el oeste hasta las fronteras de Armenia y Persia en el este; desde Bretaña en el norte, hasta Egipto en el sur. Y en todos los lugares, Roma se apropiaba de los elementos de la cultura, ciencia y medicina, incluido el masaje. Los médicos de Roma, recogiendo y generalizando todo lo mejor que existía en las tradiciones china, india, egipcia y griega, contribuyeron activamente al posterior desarrollo de la teoría y práctica del masaje como método curativo y como medio de profilaxis.

El que más contribuyó a este desarrollo fue Asclepíades, un eminente médico romano (128-56 a. J.C.), nacido en Grecia. Asclepíades dividía el masaje en enérgico y flojo, seco y con uso de aceites, breve y de duración considerable. Cada uno tenía su aplicación.

La relación más detallada de las técnicas de masaje pertenece al médico romano C. Galeno (131-211). Él determinó nueve técnicas de masaje y aconsejó iniciarlo con suaves fricciones, aumentando gradualmente su acción y finalizar con técnicas ligeras. El método de la fricción, según Galeno, era el siguiente: “Después de quitar la ropa al enfermo, su cuerpo se frota con el paño, luego, con aceite. Cuando la piel se ponga ligeramente roja como consecuencia del suave roce, comienza la fricción sólo con la mano más fuerte, pero no demasiado enérgica, ni demasiado floja, solamente para conducir el cuerpo hasta la relajación o el agotamiento; los jóvenes fuertes pueden soportar una fricción más dura. La fricción se realiza en diferentes direcciones: de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba, transversa...”

La ideología religiosa, con su idea de mortificación de la carne pecadora en la Edad Media, no contribuyó al desarrollo de la medicina y del masaje en los países de Europa. El cuidado del cuerpo se consideraba una manifestación de paganismo. En cambio, en el Oriente seguían aplicando el masaje como un medio popular de saneamiento y curativo.

A finales del siglo X y principios del XI, en el Asia Central e Irán vivía y creaba uno de los mejores científicos, el enciclopedista y brillante médico Ibn Sina (Avicena). En el año 1020 Ibn Sina finalizó una obra clásica Canon de la ciencia médica (en cinco partes) que le aportó su fama mundial. En el Canon, además de diversos conocimientos sobre anatomía y fisiología, entre un gran número de técnicas y métodos creativos se dan amplias recomendaciones del uso del masaje con fines curativos, profilácticos y de saneamiento (fig. 2).

Ibn Sina proporciona indicaciones del uso de masaje que no han perdido su valor hasta ahora: “El masaje puede ser variado: el fuerte, que refuerza el cuerpo; el débil, cuyo resultado es el relajamiento del cuerpo; el prolongado, que adelgaza al hombre, y el moderado, que hace prosperar el cuerpo”. Ibn Sina distinguía también el masaje preparatorio, realizado antes de efectuar ejercicios físicos; el de recuperación o tranquilizante, después de los ejercicios físicos (tal como decimos ahora, para la reabsorción del ácido láctico en los músculos), para quitar el cansancio.


Figura 2. El masaje en la región lumbar (del Canon de Auicena).

Las tribus eslavas de la antigua Rusia utilizaban los baños de vapor con masaje a base de golpes de ramas de abedul por todo el cuerpo, que aumentaba notablemente el tono del mismo. Esta antigua costumbre eslava de masaje corporal con la ayuda de ramas de abedul se ha conservado hasta ahora no sólo entre la población de nuestro país, sino también en Polonia, Checoslovaquia, Bulgaria y otros países (fig. 3).


Figura 3. El masaje con ramas de abedul.

En la antigua Rusia utilizaban eficazmente el masaje sobre articulaciones y músculos para el tratamiento de dolores reumáticos y traumáticos, aplicando además aceites, grasas, y pomadas especiales preparadas con hierbas, hojas y raíces de diferentes plantas.

Se publicaron los trabajos científicos Sobre la estructura del cuerpo humano del conocido anatomista belga A. Vesalio (1543). El médico inglés V. Harvey edita en 1628 una notable obra Sobre el movimiento del corazón y la sangre de los animales. El cirujano francés A. Paré fue el primero en iniciar la amplia aplicación del masaje en cirugía. El excelente médico Fulliar, en el año 1750, trata de explicar la acción del masaje sobre el organismo mediante los procesos fisiológicos en el organismo del hombre.

En el siglo XVIII, Hofman y André iniciaron el uso del masaje en cirugía y ortopedia. Hofman aconsejaba también masajear todo el cuerpo, en especial para los que llevan un modo de vida sedentario.

El conocido médico francés C.J. Tissot describió detalladamente el método de las fricciones y destacó su importancia para el organismo humano. “La fricción es un medio médico –escribía– que no podemos depreciar. Si cada mañana, estirados en la cama sobre la espalda y elevando un poco las piernas dobladas por las rodillas, nos frotamos el estómago y el vientre con un trozo de franela, provocamos con ello un incremento de los movimientos peristálticos intestinales de la cavidad abdominal... Si se frota todo el cuerpo, se facilita la sudoración y la circulación sanguínea. Los antiguos, que conocían todas las propiedades positivas de las fricciones, no sólo las utilizaban como un medio curativo importante, sino que éste era su modo cotidiano para mantener la salud”.

Pero, a pesar de todo, hasta el siglo pasado entre los médicos europeos no se notó un interés hacia el masaje similar al que reinaba en la Antigua Grecia y el Imperio Romano.

Un importante papel en el desarrollo del masaje terapéutico y de saneamiento lo desempeña P.G. Ling (1776-1839), fundador del sistema sueco de masaje. En el año 1813, en Estocolmo, fue fundado el Instituto Real de gimnasia y masaje.

En el año 1853, el médico francés Bonne comenzó a utilizar el masaje sobre las articulaciones como medio independiente de curación y logró sorprendentes resultados. Pronto muchos otros médicos propagaron el masaje como medio curativo.

Utilizando investigaciones científicas realizadas anteriormente y la propia experiencia de médico, el cirujano holandés I.G. Mecger (1839-1901) sorprendió a toda la medicina científica con los resultados obtenidos utilizando el masaje en su clínica y se convirtió en uno de los más famosos médicos de Europa. Su tesis doctoral El tratamiento con masaje de las luxaciones del pie se publicó en el año 1868.

Sus discípulos, alumnos de I.G. Mecger (Bergman, Galledy, Nostrem, Reybmaer y otros), siguieron sus teorías y las divulgaron por toda Europa.

Después de los éxitos clínicos de Mecger aumentó el interés hacia el masaje entre las autoridades de la medicina, en particular, Eylenburg, Esmarh, Lngenbek, Sharco, Goff, Trusso.

En 1876, el alumno de Mecger, F. Fozengeyl publicó los primeros experimentos con conejos que consistían en estudiar la influencia del masaje sobre el sistema linfático. En 1877, el mismo experimento fue repetido por Lassar.

Los cambios de la presión arterial y la frecuencia cardíaca durante el masaje los estudió en 1888, Kleen y en 1885, Bekhterev y Chigaev, y un poco más tarde, en 1905, Egren.

La influencia del masaje sobre la actividad muscular la estudió en 1982 Mazhzhiori.

En Rusia el desarrollo del masaje llega a su auge en los años 70 del siglo XIX, cuando sus técnicas habían sido reunidas en un sistema determinado. El masaje comenzó a utilizarse ampliamente en las clínicas (en terapia, cirugía). M.Ya. Mudrov, S.G. Zabelin, N.F. Filatov y otros científicos rusos escribían mucho sobre el significado profiláctico del masaje y la gimnasia. Gran mérito en la elaboración de la metodología del masaje pertenece a I.B. Zabludovsky, que prescribía el masaje tanto a los enfermos (con fines curativos), como a la gente sana, para el fortalecimiento general y las profilaxis de enfermedades.

A la divulgación del masaje terapéutico en Rusia y los estudios científicos al respecto contribuyeron los conocidos médicos y científicos–terapeutas rusos: S.P Botkin (1832–1889), V.A. Manessiyn (1841–1901), G.A. Zajarin (1829–1897), A.A. Ostroumov (1844–1908), cirujano N.A. Viliaminov (1855–1920), ginecólogos V.F. Snegirev (1847–1916), D.O. Ott (1855–1929), I.V. Zabludovsky (1882–1913), V. Shange (1889) y muchos otros.

Las primeras tesis del masaje fueron aprobadas, en el año 1881, por K.N. Shulch; en 1882, I.V. Zabludovsky publica Materiales sobre la acción del masaje en la gente sana; en 1886, I.Z. Gopadze publica Influencia del masaje sobre el metabolismo del nitrógeno y la asimilación de las partículas nitrosas de la comida; en 1887 I. Stobrovsky da a conocer Influencia del masaje sobre la cuantía de las secreciones cutáneo-pulmonares; en 1898, B.I. Kiyanovsky publica Asimilación del nitrógeno y las grasas de los alimentos bajo la acción del masaje y en 1889 N.I. Gurievich publica Sobre la aplicación del masaje en las fracturas subcutáneas.

Los científicos soviéticos (A.E. Sherbak, A.F. Verbov, I.M Sarcozov-Serazini, V.K. Kramarenco, V.E. Vasileva, N.A. Belaya) introdujeron muchas novedades en la teoría y práctica del masaje, y en su uso en las instituciones clínicas y deportivas. En 1923, en el Instituto Estatal de Educación Física fue creada la cátedra de Control médico, Fisioterapia y Masaje y, desde 1924, el masaje se convirtió en asignatura obligatoria para todos los estudiantes de dicho Instituto.

En estos momentos, el masaje se aplica ampliamente como un medio curativo (en clínicas, sanatorios, ambulatorios) y como medio de recuperación y aumento de la capacidad de trabajo después de sufrir cargas (en el sistema de educación física y deporte; asimismo, en el régimen laboral en muchas empresas e instituciones). El masaje es parte integrante de la preparación de los cosmonautas para sus vuelos y su posterior adaptación después de la vuelta a la Tierra. Sin masaje no pasa ni un colectivo de ballet ni ninguno de los equipos en cualquier deporte de élite.

Esta breve digresión sobre la historia, ¡historia de muchos y muchos años!, del masaje no sólo pretende entretener. Este breve capítulo no es, ni mucho menos, “una página para los curiosos”. Según la total convicción del autor, el antiguo interés del hombre hacia el masaje es una clara demostración de su utilidad, de su necesidad. El masaje como método curativo eficaz debe convertirse en el instrumento del médico, del masajista en la rehabilitación de traumatismos y enfermedades de distinto tipo.

Si todavía no están convencidos, estimados lectores, haremos otro intento en el siguiente capítulo, en el que de una forma sencilla, les presentaré, en particular, las bases científicas de la utilidad del masaje.

CAPÍTULO 2

INFLUENCIA DEL MASAJE SOBRE EL ORGANISMO HUMANO

El masaje es un conjunto de medios, de acción mecánica, dosificados sobre el cuerpo del hombre por medio de diferentes técnicas y manipulaciones, efectuadas con las manos o con ayuda de mecanismos especiales, que tienen objetivos curativos o profilácticos. Los órganos y sistemas no quedan indiferentes a esta influencia, sino que reaccionan produciendo diferentes cambios funcionales.

Sin embargo, sería conveniente recordar que el organismo del hombre es una de las más perfectas, y a la vez más complejas, creaciones de la naturaleza. Por esto precisamente, al estudiar el masaje y sus técnicas principales, es necesario comprender y asimilar claramente la influencia específica que produce el masaje sobre nuestro organismo, sus sistemas y órganos.

Así pues, masaje. El origen de la palabra es francés, y deriva del verbo “froter”. Éste, por su parte, proviene posiblemente del árabe “mass” que significa “tocar”, “apretar ligera y cariñosamente”. Existen también otras suposiciones respecto al origen de este término. Su pronunciación, al igual que el sentido, son muy similares, por ejemplo, al griego “masso” (apretar con las manos), al latín “masa” (tocando con los dedos), al hebreo antiguo “mashen” (tocar). Probablemente, la variante griega refleja con más precisión el sentido del término, aunque ni siquiera éste descubre la esencia de este notable medio de acción sobre el cuerpo, lo que no es sorprendente, ya que ningún término puede reflejar todas las particularidades y los rasgos del evento cuyo nombre lleva.

La diversidad de las técnicas utilizadas en el masaje permite aplicar el de gran “abanico” (variedad), comenzando desde las más ligeras, hasta las más fuertes. Actuando sobre los tejidos, las técnicas de masaje provocan la estimulación de los receptores mecánicos destinados a la reformación de la energía de los excitadores mecánicos en la actividad específica del sistema nervioso, es decir, en las señales que conducen la información a los centros nerviosos. Los receptores mecánicos están distribuidos por todo el cuerpo. Son receptores de la piel que se alteran con el roce, los golpecitos, las presiones, etc. Al mismo grupo pertenecen también los receptores de la sensibilidad muscular y de las articulaciones (propioceptores), los receptores de los órganos internos (interoceptores), los que se excitan tras el cambio de presión sobre los órganos y paredes de los vasos sanguíneos (barorreceptores).

En estómago, vesícula biliar, vejiga, pericardio, meninges, etc. además de barorreceptores, existen otros mecanorreceptores que no se alteran tras recibir la presión en los vasos sanguíneos, sino durante la tensión o relajación de la musculatura lisa y los ligamentos de estos órganos.

La alteración de mecanorreceptores normalmente provoca el aumento reflejo de la presión arterial que depende, por lo general, del incremento de tono del centro vasoconstrictor. Por consiguiente, la energía mecánica producida por diversas técnicas de masaje se convierte en energía de excitación nerviosa, lo que representa un eslabón inicial en la cadena de reacciones neurorreflejas del mecanismo de la acción del masaje sobre el organismo. Las excitaciones de los receptores (bajo una técnica de masaje) en forma de impulsos centrípetos (aferentes) se transmiten por las vías sensoriales al sistema nervioso central: médula espinal, formaciones funcionales de médula espinal, encéfalo, formaciones funcionales del tronco del cerebro, etc., llegan a la corteza cerebral donde se transforman en una compleja reacción general y producen diferentes cambios funcionales en el organismo.

Los mecanorreceptores son llamados también receptores táctiles. La piel es un amplio campo de receptores que representa la parte periférica del analizador cutáneo. Se distinguen cuatro tipos de sensibilidad de la epidermis: al calor, al frío, al dolor y al tacto. La sensibilidad al tacto está relacionada con el tacto, la presión, la vibración, etc.

Los medios de masaje son percibidos como el excitante de la sensibilidad del tacto. El masaje provoca la deformación de la superficie de la piel y excita los mecanorreceptores del analizador de la epidermis. Las sensaciones que se producen se transmiten por los nervios centrípetos y provocan las sensaciones de tacto, presión o vibración. La fuerza de las sensaciones de tacto y sus variedades cualitativas están condicionadas por la fuerza de aplicación de una técnica determinada de masaje. Cuanto más fuerte es la excitación (lo que depende de la técnica utilizada: el roce superficial, la presión deslizante, etc.) y cuanto más amplia es la superficie de aplicación de masaje, más impulsos se transmiten al sistema nervioso.

Diferentes partes de la epidermis poseen distinta sensibilidad táctil. La menor sensibilidad cutánea contra la presión está situada alrededor de la columna vertebral, y, si la tomamos como una unidad, en otras partes de la piel, la sensibilidad contra la presión será la siguiente: en el vientre por la línea media: 1,06; en el pecho por la línea media: 1,39; en la parte delantera del hombro: 3,01; en el reverso del pie: 3,38; en la articulación radiocarpiana: 3,80; en la frente: 7,54.

Es necesario considerar la topografía de la diversa sensibilidad del tacto de la piel durante la estructuración de las técnicas curativas del masaje.

Como consecuencia de los procesos fisiológicos complejos, la excitación de los mecanorreceptores produce las reacciones correspondientes. Todas las técnicas de masaje actúan en base a los actos reflejos. Los receptores nerviosos cutáneos y de los tejidos profundos, tras percibir la acción de diferentes técnicas de masaje como una excitación mecánica, la transmiten en forma de impulsos nerviosos al sistema nervioso central, donde, como respuesta a la excitación de las células nerviosas, surgen los impulsos eferentes que se dispersan por las vías centrífugas entre los distintos sistemas, órganos y tejidos del organismo, estimulando o deteniendo de este modo su actividad. Diferentes reflejos creados, tanto condicionales, como incondicionales, en el proceso del masaje provocan los cambios del estado funcional de diferentes partes del sistema nervioso central.

El factor humoral (en griego “humor” significa líquido) también desempeña un papel importante en el mecanismo de acción del masaje sobre el organismo. Ocasionando la generación de calor en los tejidos (como resultado de la transformación de la energía mecánica en térmica), el masaje actúa como excitante térmico y activa el sistema de recepción térmica. La excitación producida se transmite por el centro regulador vasculo-motor situado en el bulbo raquídeo y, posteriormente, se traspasa a los nervios simpáticos vasoconstrictores y parasimpáticos vasodilatadores ocasionando el cambio reflejo de la luz de los vasos sanguíneos.

Provocando una acción mecánica directa sobre los tejidos, el masaje contribuye a la formación en la piel de los productos químicos de disociación de sustancias. A tales sustancias pertenecen la histamina, que provoca la dilatación de los capilares en una concentración de 0,001 mg para 1 kg de peso del cuerpo, y la acetilcolina, que se forma en las terminaciones de los nervios vasodilatadores y aumenta la luz de las arterias, causando la disminución de la presión arterial. La histamina, que se considera una hormona cutánea, se almacena en las células en forma de uniones inactivas con las proteínas, y como resultado de la disociación de células bajo la acción del masaje se libera y se transforma en forma activa.

La histamina y sustancias similares se dispersan con el flujo de linfa y sangre y son los excitantes de quimoceptores del sistema nervioso de los vasos sanguíneos y otros tejidos de los órganos internos del organismo. Por ejemplo, la histamina actúa sobre las glándulas suprarrenales, causando un incremento de la secreción de adrenalina, lo que tiene mucha importancia en la movilización de las fuerzas de defensa del organismo. La acetilcolina también pasa al estado activo bajo la acción del masaje asegurando la función mediadora. La acumulación de la acetilcolina activa en los músculos durante el masaje estimula la actividad muscular, dado que contribuye al aumento de la velocidad de traslado de la excitación nerviosa de una célula nerviosa a la otra y desde las células nerviosas a las musculares.

El masaje influye multilateralmente sobre el sistema nervioso y la circulación sanguínea y linfática; como sobre otras importantes funciones vitales del organismo. El masaje actúa sobre el organismo tanto de manera general como local. Con todo ello, la acción del masaje está relacionada con la reacción de todos los eslabones del sistema nervioso, comenzando por los receptores de la región masajeada y finalizando por la corteza cerebral, incluyendo obligatoriamente los eslabones humoral y endocrino, y con cambios funcionales de los órganos internos según reflejos visceromotores.

Las reacciones locales y generales producidas por las técnicas de masaje están mutuamente condicionadas, provocando una reacción local en la región de aplicación de las acciones mecánicas; pero, actuando reflejamente, el masaje siempre asegura reacciones generalizadas en las que participan todos los órganos y tejidos. Para una acción curativa del masaje, según nociones modernas, tiene importancia la liquidación o disminución de las manifestaciones de parabiosis, recuperación de las interacciones alteradas entre la corteza, subcorteza y otras partes del sistema nervioso situadas inferiormente, aumento de la reactividad del organismo y sus funciones de adaptación (N.A. Belaya, 1974).

El factor mecánico, por su parte, amplía los procesos metabólicos, eliminando congestiones: aumenta la temperatura de la parte del cuerpo masajeada.

INFLUENCIA DEL MASAJE SOBRE LA PIEL

Desde el principio hemos de indicar que, actuando sobre la piel, el masaje influye a través de la misma sobre diferentes órganos, sistemas y organismo en general. Esto está claro: la piel, el envoltorio externo del cuerpo, representa en sí misma un órgano con una estructura bastante compleja y que ejecuta una serie de importantes funciones vitales. Además de realizar la defensa del organismo de las influencias externas, tiene a su “cargo” las siguientes funciones: de recepción, de secreción y de metabolismo; la piel desempeña un papel importante en los procesos de termorregulación.

La piel tiene un enorme número de diferentes “aparatos” receptores que están en estrecha interacción con los sistemas nervioso cerebroespinal y nervioso vegetativo. La piel participa en el intercambio de gases; es el órgano de excreción de sudor y grasa, y de productos inútiles de la actividad vital del organismo (fig. 4).

En la piel está muy desarrollada la red vascular que en el estado de estasis de los vasos sanguíneos puede contener más de la tercera parte de la masa sanguínea del organismo. La piel contiene más de 2 millones de glándulas sudoríparas que eliminan de 600 a 800 e incluso 1.400 g de sudor al día. La superficie general sudorípara de la piel es de cerca de 5 m2. Para hacer una comparación, diremos que la superficie de secreción de los riñones es de 8 m2 y un hombre sano elimina al día 1,5 litros de orina. El sudor contiene un 98-99% de agua, urea, ácido úrico, sales de metales alcalinos, etc. El número de glándulas sebáceas es 250.000, de las que 225.000 están en los folículos pilosos y 25.000 segregan la grasa directamente sobre la epidermis. En un día, la piel de un hombre sano segrega unos 20 gr de grasa. Poseyendo asimismo, la propiedad de conducción eléctrica, la piel puede transmitir iones de diferentes sustancias.


Figura 4. Representación sistemática de la piel en una sección microscópica:

I - Epidermis (la capa exterior): 1 - córnea: 2 - células jóvenes epiteliales; 3 - capa epidérmica de renovación.

II - Dermis (la piel en sí): 4 - tejido fibroso conjuntivo; 5 - capa papilar; 6 - células de los músculos lisos; 7 - bulbos capilares; 8 - fibras de colágeno y elásticas.

III - Hipodermis: 9 - raíces capilares; 10 - glándulas sudoríparas; 11 - glándulas sebáceas.

Bajo la acción del masaje, desde la superficie de la piel se eliminan las células muertas de su capa exterior, que constituye la epidermis. Esto contribuye al perfeccionamiento de la respiración cutánea, el aumento de las funciones de excreción de las glándulas sudoríparas y sebáceas, que participan en la regulación de la pérdida de calor. La grasa secretada protege la epidermis de la pérdida excesiva de agua (tiene especial importancia para la gente cuyo trabajo está relacionado con las acciones del agua y los vapores); asimismo, hace que no se reseque demasiado (durante el trabajo en condiciones de viento o calor). El masaje aumenta la elasticidad y flexibilidad de la piel.

Gracias al masaje los vasos de la piel se dilatan, mejorando su circulación sanguínea. El masaje aumenta también la velocidad de flujo linfático en los vasos cutáneos. La extracción durante el masaje de la linfa de los espacios de los tejidos conjuntivos y la sangre venosa de los capilares ayuda a vaciar no solamente los vasos sobre los cuales se aplica la acción directa durante el masaje, sino también los vasos situados por encima y por debajo de la parte masajeada. El vaciamiento de los vasos sanguíneos comporta el aumento general de la circulación de la sangre y linfa, gracias al cual, por una parte, se efectúa un transporte más activo de las sustancias alimenticias hacia los tejidos y órganos de la parte masajeada, y, por otra parte, se efectúa la eliminación de los productos de disociación. El aspecto de la piel casi siempre refleja el estado general del hombre. No sin razón los médicos dicen: “La piel es el espejo del organismo”. Junto con esto se aprecia la influencia inversa: las enfermedades de la piel influyen seriamente sobre las funciones de los órganos y sistemas internos, sobre el estado general del organismo. Todos conocen que con la edad la piel del hombre cambia, transformándose poco a poco de lisa y elástica en arrugada y fláccida. Estos cambios se pueden suavizar notablemente y retrasar con ayuda de masaje y automasaje. Mejorando el suministro sanguíneo y, consecuentemente, la alimentación de la piel, y el funcionamiento de sus glándulas, aumentando los procesos de intercambio, se puede mantener más tiempo la piel elástica y joven. ¿Quien no desea tener la piel sana y joven?

A través del amplio aparato receptor de la piel, el masaje influye sobre el sistema nervioso, provocando objetivamente la reacción necesaria recíproca. Así, por ejemplo, el roce superficial suave disminuye la excitación del sistema nervioso central, tranquiliza a la persona masajeada (a veces, hasta el punto de que esta persona puede dormirse). En este punto entramos en el tema siguiente.

INFLUENCIA DEL MASAJE EN EL SISTEMA NERVIOSO

El sistema nervioso es el principal regulador de la actividad vital de todo el organismo. Dirige el funciona miento del corazón y de las glándulas de secreción interna, y el metabolismo y funcionamiento de los músculos, nuestros movimientos y emociones. El masaje es a primera vista solamente un excitante mecánico, capaz de interferir en el funcionamiento del sistema nervioso. (Uno de mis pacientes, compositor, dijo una vez: “El masaje, al igual que la música, puede entristecerte o crear un estado de animo de luchador”.).

El masaje influye tanto en el sistema nervioso central, como en el periférico. Puede tranquilizar, eliminar una tensión psíquica demasiado fuerte. O crear condiciones para un sueño tranquilo y profundo en vísperas de acontecimientos importantes en la vida del hombre. También, el masaje puede excitar, lo que es necesario en algunos casos cuando el hombre está en estado de profunda apatía o tiene el tono vital bajo (fig. 5).

Aparte de la influencia refleja, el masaje realiza una acción directa sobre los conductores nerviosos, lo que se utiliza ampliamente en estudios clínicos cuando se necesita disminuir la conductibilidad de los nervios sensoriales y motores. Las técnicas de masaje, elegidas correctamente, disminuyen considerablemente las sensaciones dolorosas.


Figura 5. Esquema del sistema nervioso vegetativo (la línea continua marca las fibras simpáticas inductoras; la línea discontinua, las parasimpáticas).

Es reconocida por todos la importancia del masaje en la eliminación del cansancio y para aumentar la capacidad de trabajo física e intelectual. Se sabe que el masaje de los músculos cansados elimina la sensación de fatiga, provocando una sensación de animación y agilidad. En los últimos 1015 años, para la exclusión de las tensiones, cansancio y la rápida recuperación y aumento de la capacidad de trabajo en las empresas de los países más desarrolladas se utilizan diferentes métodos de masaje. En Japón, por ejemplo, se utilizan aparatos como “botas de masaje”, “trajes de masaje”, etc.; asimismo, se aplica el automasaje durante breves descansos en el trabajo.

INFLUENCIA DEL MASAJE EN LOS SISTEMAS SANGUÍNEO Y LINFÁTICO

El masaje influye favorablemente sobre el sistema cardiovascular. Gracias al masaje, la sangre se distribuye de los órganos internos hacia la superficie de la piel y capas musculares, consiguiendo el ensanchamiento moderado de los vasos periféricos, lo que facilita el trabajo de la aurícula izquierda y el ventrículo izquierdo del corazón, aumentando la capacidad de compresión del corazón, mejorando el suministro sanguíneo y la capacidad sistólica del músculo cardíaco, eliminando congestiones sanguíneas en los círculos de circulación grande y pequeño. El masaje aumenta el metabolismo en las células, favoreciendo la asimilación del oxígeno por los tejidos. El masaje también estimula la función hematopoyética, favoreciendo el aumento del contenido de hemoglobina y eritrocitos (fig. 6).

La acción del masaje sobre el sistema cardiovascular se manifiesta ante todo en el ensanchamiento y aumento del número de capilares. Bajo la influencia del masaje, en especial del amasamiento, crece bruscamente el número y la anchura de los capilares del músculo masajeado.

Krogt (1922) demostró que, bajo la acción del masaje muscular, el número de los capilares abiertos para 1 mm2 de la sección transversal aumenta de 31 a 1400, y el caudal total de los capilares crece unas 140 veces. Como resultado de la apertura activa de la red de capilares, se facilita el traslado de la sangre por las arterias y se acelera el flujo venoso. El masaje no provoca el desarrollo de acidosis en los tejidos, sino que, por el contrario, contribuye a la disminución del ácido láctico y la eliminación de ácidos orgánicos, lo que tiene una influencia benéfica sobre los músculos fatigados después de las cargas musculares.

El ensanchamiento de la red capilar de la piel bajo la acción del masaje y la mejora de la circulación venosa debido al aumento de su velocidad, como resultado de la acción de movimientos rítmicos de masaje, facilitan la función cardíaca. El masaje provoca insignificantes cambios de la presión arterial. Por ejemplo, en las personas sanas el masaje aumenta la presión sistólica en 13,1 - 20 gPa y ocasiona una disminución ligera de la presión diastólica. Se ha notado que el masaje de la cabeza, cuello, la parte de los hombros y vientre de los sujetos hipertensos ayuda a una breve disminución de la presión sistólica y diastólica.


Figura 6. Esquema de la circulación sanguínea del organismo humano.

A.A. Belaya (1963, 1966), estudió la influencia del masaje sobre la función contráctil del miocardio y de la circulación sanguínea periférica entre los enfermos con radiculitis de distinta localización. En base a investigaciones balistocargiográficas fue notado el aumento de la función contráctil del miocardio. Según los datos de la oscilografía arterial se registraba el aumento de la circulación sanguínea periférica. Disminuía o desaparecía la asimetría de los índices de presión máxima, mínima y media, acercándose a la norma el índice oscilatorio.

Bajo la influencia del masaje mejora la circulación capilar en los enfermos de hipertensión e hipotensión. Con ello, el masaje del estómago ocasiona el aumento del volumen sistólico y el masaje de la zona de cuello y hombros su disminución.

La influencia del masaje como factor mecánico “comporta la introducción del sistema nervioso central en la regulación de la función de la circulación sanguínea”, lo que se confirma por el aumento de la cantidad y rapidez del flujo sanguíneo y linfático en las zonas alejadas de las partes masajeadas del cuerpo (A.A.Biriukov, 1973, N.A. Belaya, 1974).


Figura 7. A - red linfática de la parte anterior del tronco; B - red linfática de la parte posterior del tronco (con las flechas están indicadas las dirección de los movimientos de masaje).

El masaje ocasiona una clara influencia sobre el flujo linfático. La red linfática está estrechamente relacionada con el sistema sanguíneo.

El sistema linfático comprende un sistema de capilares linfáticos que están unidos a los más grandes. Los vasos linfáticos pasan a través de una serie de ganglios en los que se realiza la formación de leucocitos. Por esto los ganglios linfáticos son como unos filtros, donde la linfa se purifica de los productos de degradación y sustancias tóxicas del cansancio. Está prohibido masajear los ganglios linfáticos, en especial en caso de existencia de un proceso infeccioso.

El movimiento de la linfa en el sistema linfático se realiza sólo en una dirección: de los tejidos hacia el corazón (figs. 7, 8, 9). Gracias a la presión existente de la linfa que aumenta gradualmente hacia los vasos de la región torácica, a la acción de absorción de la caja torácica y a la contracción de los músculos, la linfa se traslada de la periferia hacia el centro. En los vasos linfáticos existen válvulas que impiden el flujo inverso de la linfa.


Figura 8. Red linfática de las partes lateral y posterior de la cabeza.


Figura 9. Red linfática de las extremidades inferior y superior.

Los ganglios linfáticos participan en la hemopoyesis y en la defensa inmunológica. En ellos se detienen y eliminan los microbios, se efectúa activamente la fagocitosis. Si el flujo de la linfa es irregular, se crean linfedemas. El líquido de los tejidos y la linfa componen cerca de 1/4 de la masa del cuerpo. La debilitación del flujo de la linfa lleva al empeoramiento de la alimentación de los tejidos y células y a la reducción de los procesos metabólicos.

El movimiento de la linfa por los tejidos se efectúa muy lentamente. Toda la linfa pasa a través del conducto linfático torácico solamente seis veces al día, mientras que la circulación completa de la sangre se realiza en 1 minuto. Está determinado que bajo la acción del masaje se acelera la circulación de linfa y la cantidad del flujo de la linfa aumenta en unos 6-8 veces.

Normalmente el masaje se realiza siguiendo el curso de la linfa hacia los ganglios linfáticos más próximos. Dichas direcciones se llaman líneas de masaje o direcciones de masaje. La mayoría de los vasos linfáticos están situados paralelamente a los sanguíneos, formando en algunas partes una red linfática alrededor de éstos. Las direcciones de los movimientos de masaje están presentadas en las figuras 7 y 9.

INFLUENCIA DEL MASAJE EN LOS MÚSCULOS

El movimiento es una acción compleja de la actividad del organismo y se realiza según el mecanismo del reflejo, que componen unos eslabones que representan al aparato locomotor. El aparato locomotor comprende los músculos esqueléticos, las células motoras que les abastecen y provocan su actividad (las llamadas motoneuronas), y los huesos del esqueleto, articulaciones, ligamentos. El músculo esquelético está compuesto por fibras (células).

El músculo se contrae tras una excitación creada por las vías reflejas bajo la influencia de impulsos que se transmiten hacia ella por las vías motoras eferentes (centrífugas) del sistema nervioso central. También al músculo lo inervan los nervios aferentes, cuyas terminaciones son los propioceptores. La excitación de propioceptores está relacionada con el cambio de estado de las fibras musculares como resultado de su contracción y estiramiento, por ejemplo, bajo la acción de la técnica de amasamiento. Los impulsos de éstos se trasladan por los nervios aferentes al sistema nervioso central y le informan. La motoneurona (el nervio motor, eferente) acercándose al músculo, se ramifica en muchas terminaciones, sinapsis, a través de las cuales se une con cada tejido muscular (fig. 10).

El masaje debe ejecutarse sobre los músculos relajados al máximo. El músculo relajado es suave al tacto y puede amasarse ligeramente, a pesar de la existencia en él del tono natural. El estado de contracción se observa cuando el músculo opone una resistencia, es duro al tacto y compacto. En el estado de extensión, el músculo está alargado, los lugares de conexión están separados, así que su densidad es siempre mayor que la del músculo relajado.


Figura 10. Esquema de motoneurona y de la unidad motora (según Bendoll).

Durante la extensión del músculo esquelético o cambio de grado de su tensión, las irritaciones surgidas de los propioceptores aseguran los reflejos de extensión. Los impulsos propioceptivos que se dirigen al centro al practicar el amasamiento durante el masaje pueden llevar al predominio de los procesos de excitación en el sistema nervioso. Está determinado que durante el masaje se realiza la extensión de los tejidos nervioso-musculares y, como consecuencia, posiblemente mejora la introducción de los impulsos propioceptivos dirigidos al sistema nervioso, lo que, por su parte, comporta cambios reflejos en el aparato neuromuscular.

Durante el estudio de los impulsos propioceptores con un indicador de la actividad eléctrica de los músculos se determinó que ésta refleja adecuadamente los cambios de los propioceptores. En particular, la disminución de la actividad eléctrica de los músculos durante las contracciones libres representa la disminución bioeléctrica de la fuerza de contracción. Los procesos bioeléctricos en los músculos reflejan el carácter de las influencias centrales en diferentes reacciones motoras y se caracterizan por las interrelaciones entre el sistema nervioso central y los músculos en contracción. Estudiando la influencia del masaje sobre los índices de la actividad bioeléctrica de los músculos con ayuda de las investigaciones electromiográficas (I.A. Belaya, 1956, 1962, 1966; A.A. Biriukov, 1974) entre los enfermos de radiculitis lumbosacra y/o cervicotorácica se estableció el aumento de la amplitud de los biopotenciales disminuidos anteriormente en el músculo tanto en la parte masajeada (afectada), como en la parte no trabajada. Los autores destacaron, asimismo, la disminución de las manifestaciones de asimetría en los índices de las extremidades y el aumento del tono muscular después del masaje y su disminución en los músculos de las extremidades.

El aumento de amplitud de los biopotenciales de los músculos bajo la influencia del masaje durante la disminución de su tono fue observado por A.B. Sirotkina (1964) entre los sujetos con paresia fláccida en las enfermedades del sistema nervioso central, y por I.N. Asadchikh (1966) entre los enfermos de hipertensión e hipotensión.

Sobre el aumento de los procesos de excitación del sistema nervioso bajo la influencia del masaje, en especial las técnicas de amasamiento, inciden muchos investigadores, subrayando la importancia del masaje como medio de recuperación de la insuficiencia física de los músculos, como medio de lucha contra la fatiga y la estimulación de los procesos de intercambio de gases en el organismo.


Figura 11. Distribución de los músculos del cuerpo.

A - vista anterior; B - vista posterior

1 - músculo frontal

2 - músculo orbicular de los párpados

3 - músculo orbicular de los labios

4 - músculo masetero

5 - músculo escaleno

6 - músculo estemocleidomastoideo

7 - músculo deltoides

8 - músculo pectoral mayor

9 - músculo bíceps braquial

10 - músculo recto mayor del abdomen

11 - músculo oblicuo mayor del abdomen

12 - músculo vasto medial

13 - músculo gemelo

14 - músculo tríceps braquial

15 - músculo dorsal ancho

16 - músculo serrato mayor

17 - músculo sartorio

18 - músculo cuádriceps femoral

19 - músculo vasto lateral

20 - tendón del músculo cuádriceps femoral

21 - músculo tibial anterior

22 y 23 - músculos extensores del antebrazo

24 - músculo trapecio

25 - músculo dorsal ancho

26 - músculo oblicuo mayor del abdomen

27 - músculo glúteo mayor

28 - músculos semitendinoso y semimembranoso

29 - músculo bíceps crural

30 - músculo gemelo

31 - músculo esplenio de la cabeza

32 - músculo deltoides

33 - músculo tríceps braquial

34 - tendón de Aquiles.

Estudiando la influencia del masaje sobre el aumento y la recuperación de la capacidad de trabajo de los músculos cansados, I.M. Sarkizov-Serazini, M.I. Leykin y A.A. Biriukov (1973, 1975, 1988) han llegado a la conclusión de que el masaje es excitante activo y ayuda al aumento de la capacidad máxima de trabajo de los músculos fatigados. El masaje en forma de amasamiento aumenta la excitación general del organismo, influyendo (vía reflejos) en el aumento del estado funcional de los centros cerebrales. Cuanto más fuerte y amplio es el aparato muscular bajo la influencia del masaje, mayor es el número de propioceptores que afecta y más fuerte es el impulso aferente que es capaz de crear transformaciones más intensas en el sistema nervioso central.

Es muy beneficiosa la influencia del masaje sobre las funciones de las articulaciones y aparato ligamentariotendinoso. Bajo la influencia del masaje aumenta la elasticidad y movilidad del aparato ligamentario. La edematización, la rigidez, y los dolores después de sobrecargas físicas son fácilmente eliminados. El masaje acelera la eliminación de los productos de degradación. Durante el tratamiento recuperador de las articulaciones cuando es necesario ablandar productos patológicos en tejidos periarticula- res, en la artritis deformante, etc., las técnicas de fricción son las más eficaces. El masaje activa las secreciones de la bolsa sinovial vascular y contribuye a la reabsorción de los edemas, transpiraciones y sedimentos patológicos de las articulaciones. Facilita la redistribución de linfa y sangre en el organismo, ayuda al transporte del oxígeno y elementos de alimentación, lo que activa la circulación local y aumenta los procesos de oxidación y recuperación. Bajo la influencia de la fricción, en los tejidos se desarrolla rápidamente la sensación de calor. Por esto, el calentamiento de los tejidos antes de las salidas competitivas o después del sobreenfriamiento se logra mejor con las técnicas de fricción. La temperatura local de los tejidos bajo la acción de las fricciones enérgicas puede aumentar de 0,5 a 3 °C. Como resultado de la acción refleja del calor y productos de disociación en los tejidos se produce la hiperemía activa.

El masaje previene el desarrollo de las consecuencias de microlesiones en las articulaciones, tanto deportivas, como industriales, que llevan al padecimiento de artrosis y artritis. Mejorando el abastecimiento de sangre en las articulaciones y tejidos que lo rodean, el masaje aumenta la formación y circulación del líquido sinovial, previene edemas, bursitis, cambios y deterioros de los tejidos de los cartílagos y limitaciones de la movilidad. El masaje refuerza el aparato ligamentario y tendinoso. En el tratamiento rehabilitador de traumatismos y enfermedades del aparato locomotor, el masaje es un componente obligatorio del cuidado médico complejo, estimula los procesos de regeneración, incluido del tejido óseo, previene el desarrollo de atrofia, contracturas y ayuda a la rápida recuperación de las funciones.

INFLUENCIA DEL MASAJE SOBRE EL METABOLISMO Y LA FUNCIÓN SECRETORA

El masaje influye activamente sobre el intercambio de gases, metabolismo mineral y proteico, aumentando la extracción del organismo de las sales minerales: sodio, cloruro, fosfato no orgánico y sustancias nitrogenadas orgánicas: urea y ácido úrico. Todo esto proporciona un resultado positivo en las funciones de los órganos internos y del organismo en general. Bajo la acción del masaje en la piel se forman los productos de metabolismo proteico: histamina, acetilcolina, que se trasladan con el flujo de la sangre por todo el organismo provocando una acción resortiva sobre los “tejidos y órganos. Bajo la influencia del masaje aumenta la evacuación urinaria. Está determinado experimentalmente que la evacuación urinaria aumentada y el aumento de la excreción de sodio puede durar un día entero después de una sesión de masaje. El masaje efectuado después del trabajo físico aumenta la evacuación urinaria y la excreción de sodio. Tras estudiar la influencia del masaje sobre el proceso de oxidación del ácido láctico después de las cargas musculares está determinada su acción positiva sobre la velocidad de eliminación del ácido láctico del organismo. El aumento de la velocidad de oxidación del ácido láctico se nota bajo la influencia del masaje de grupos musculares grandes que no han participado en el trabajo, lo que ayuda a la ejecución más económica de la carga repetida por parte de los deportistas.

El masaje, aumentando los procesos de excitación en el sistema nervioso central, tiene una influencia positiva en los procesos de intercambio de gases, aumentando el volumen de respiración por minuto y el consumo de oxígeno por los tejidos. L.A. Komarova (1969), durante las investigaciones de la acción de diferentes técnicas de masaje (roce superficial y amasamiento) sobre el intercambio de gases, determinó que durante el amasamiento de los músculos de todo el cuerpo, el volumen de respiración por minuto durante el masaje aumenta en un 24,2% y el consumo de oxígeno, en un 33%. La respiración aumenta en un movimiento y profundiza ligeramente (en 53,4 ml). Después del masaje el volumen de respiración por minuto aumenta un 10,4% y el consumo del oxígeno, un 19,3%. Los cambios de los procesos de intercambio de gases durante un masaje local dependen del lugar de acción. Durante el masaje de la región de hombros y cuello disminuye (no fidedigno) el volumen de respiración por minuto y el consumo de oxígeno. Durante el masaje de las extremidades inferiores crecen brevemente los procesos de intercambio de gases con una considerable disminución inmediatamente después del masaje. El autor llega a la conclusión de que debido a los diferentes cambios en los procesos de intercambios de gases durante el masaje local en diferentes regiones y bajo la aplicación de distintas técnicas de masaje se incrementa el predominio del componente neurorreflejo en el mecanismo de la acción del masaje.

De esta manera, en la base del mecanismo de acción del masaje se hallan procesos interdependientes reflejos neurohumorales y neuroendocrinos que son regulados por la sección superior del sistema nervioso central. El eslabón inicial en el mecanismo de estas reacciones es la irritación de los mecanorreceptores de la región masajeada. La excitación de los receptores se traslada por los correspondientes centros nerviosos al sistema nervioso central, distribuyéndose sobre las áreas del encéfalo y la médula espinal. Las manifestaciones locales de la reacción que se crean como resultado de la acción mecánica directa del masaje sobre los tejidos tampoco son independientes, sino que representan una reacción generalizada del organismo de carácter reflejo. Como resultado de la incorporación de todos estos eslabones se realiza la movilización de los mecanismos de defensa-adaptación del organismo que llevan a la normalización de las funciones, lo que provoca una acción eficaz del masaje en las más diversas enfermedades.

CAPÍTULO 3

CONDICIONES, EXIGENCIAS, CONTRAINDICACIONES

EXIGENCIAS AL LOCAL

Lo mejor es efectuar el masaje en un local seco y cálido. Se puede también realizar con una temperatura no inferior a 22°C, pero obligatoriamente en un lugar protegido de los rayos del sol y del viento.

El masaje se realiza en una camilla de 190-200 cm de largo y 50-70 cm de anchura, con una cobertura sintética de fácil limpieza. La camilla debe tener adjuntos dos almohadones: uno de diámetro 25-35 cm que se coloca debajo de la cabeza y piernas, y, el otro, de diámetro 15-20 cm, que se usa para el masaje de la articulación de la rodilla. Éstas son las condiciones ideales. Habitualmente, el masaje se realiza sobre una cama, mesa, suelo, etc.

EXIGENCIAS A LA PERSONA A QUIEN SE APLICA EL MASAJE

Se recomienda tomar una ducha tibia antes del masaje. Si no es posible, es necesario lavar las piernas y limpiar las demás partes del cuerpo con una toalla húmeda. Antes del masaje local (automasaje) se pueden lavar las partes masajeadas con una toalla humedecida con alcohol o colonia. Durante el masaje (automasaje) todo el cuerpo, en especial las partes masajeadas (músculos, articulaciones), deben estar lo más relajadas posible. La relajación más completa de los músculos y articulaciones se produce cuando las articulaciones de los miembros están dobladas en un ángulo determinado (fig. 12, A - brazo, fig. 12, B - pierna). Esto aumenta considerablemente la eficacia del tratamiento. Conseguir una buena relajación durante el automasaje lleva bastante tiempo. Sin embargo, después de 5-10 sesiones Vd. sentirá que, en algún grado, ya domina el hábito de relajación. (A propósito, la capacidad de relajar la musculatura es muy útil para cualquier persona en su vida cotidiana. En particular, ello contribuye al aumento de la resistencia de los músculos en el proceso de trabajo físico, ayuda a quitar eficazmente la tensión nerviosa y el cansancio después del trabajo intelectual.)


Figura 12 A. Sobre el brazo.

EXIGENCIAS AL MASAJISTA

Quien realiza el masaje debe conocer las bases anatómicas del hombre y la acción fisiológica del masaje sobre el organismo, ya que en caso contrario, en vez del efecto positivo del masaje, se producirán serios daños.

El masajista no debe llevar anillos, pulseras, relojes, etc. Antes de empezar el masaje, se ha de lavar muy bien las manos con jabón. Si las manos sudan mucho, se recomienda limpiarlas con una solución de formalina al 1%, colonia o utilizar polvo salicílico. (La práctica demuestra que a la mayoría de las personas que comienzan a aprender masaje, dejan de sudarles las manos después de 1-2 años de trabajo.)

Dicen de un buen masajista que tiene las manos “cariñosas”. Y en ningún caso deben irritar la piel. Así pues si las palmas de las manos no se deslizan bien por la superficie masajeada, se recomienda usar diferentes sustancias lubricantes (sobre superficies pequeñas del cuerpo). En la sauna, baño, ducha se utiliza el jabón. Adelantando un poco el tema, hemos de decir que para la realización del masaje (y automasaje) con fines curativos (por ejemplo, en caso de radiculitis, gota, etc.) pueden ser aplicadas pomadas y aceites farmacológicos: capsin, virapin, Vipratox, viprasal, apisapton, finalgon, etc.


Figura 12 B. Sobre la pierna.

Si la piel presenta mucha humedad (asimismo, si el cuerpo tiene cuero cabelludo abundante) se pueden utilizar polvos habituales: de talco, de arroz, etc. Estos absorben el sudor, alisan la piel, casi no taponan los poros, no provocan irritaciones. Se usan en cantidades pequeñas: es suficiente hundir en el polvo las puntas de los dedos y luego extenderlo por toda la palma.

Para obtener el máximo beneficio del masaje, éste se aplica sobre el cuerpo desnudo; ahora bien, si el cuerpo del paciente presenta un exceso de vello, los movimientos de masaje pueden irritar la piel. En este caso, el masaje debe efectuarse a través de la ropa (debe ser limpia y fina, y preferiblemente de algodón). Muchas veces uno se ve obligado a hacer el masaje a través de la ropa durante viajes turísticos, cuando no se puede desnudar la parte masajeada, etc. Igualmente, si la piel está muy sucia y no hay posibilidades de lavarla. En estas circunstancias es mejor limitar la cantidad de técnicas de masaje a unas dos o tres.

Existe la opinión de que el masajista debe tener una gran fuerza muscular. Esto es incorrecto: la base de la labor del masajista no es la fuerza, sino la habilidad de trabajar rítmicamente tanto con la mano derecha, como con la izquierda, incorporando al trabajo solamente los músculos que efectúan la técnica fijada, utilizando el peso de todo el cuerpo y cambiando con frecuencia los grupos musculares que trabajan. La calidad de trabajo del masajista depende de la afinidad de sensaciones, grado de desarrollo del sentido muscular y conocimientos de los fundamentos de masaje.

El masaje no debe producir sensaciones de dolor. Y en ningún caso, dejar en la piel manchas azules y morados; es donde se ha de prestar mucha atención desde las primeras sesiones (más exactamente, desde el inicio del aprendizaje de la técnica de masaje).

Una indicación más: durante el masaje no es conveniente hablar. Todos los interrogatorios y detalles relacionados con el paciente se han de resolver antes de iniciar el masaje.

INDICACIONES Y CONTRAINDICACIONES DEL MASAJE

El masaje como método eficaz de la terapia funcional encuentra un amplio uso en distintas esferas. En medicina, lo usan en todas las etapas de la rehabilitación médica de los enfermos, para el tratamiento complejo de recuperación de las enfermedades agudas y crónicas del sistema circulatorio, sistema nervioso, aparato locomotor, órganos internos y cutáneos. El masaje se aplica ampliamente como medio de profilaxis, para recuperar la capacidad de trabajo intelectual y físico. Ocupa un papel importante en cosmetología. No se puede pasar sin masaje en la práctica deportiva. Como se puede ver, el masaje en la vida de una persona moderna es necesario y, en cualquier caso, es útil para todos.

Sin embargo, la aplicación del masaje, y sus formas específicas, debe efectuarse teniendo en cuenta la edad, salud y la reacción del sistema nervioso del hombre. Así, por ejemplo, el masaje en los niños y las personas mayores no debe ser muy enérgico y prolongado. Las primeras sesiones de masaje deben ser breves, aplicando técnicas menos intensivas que en las sesiones posteriores, ya que es necesario que el cuerpo se acostumbre gradualmente a los masajes.

El masaje no se prescribe con fiebre alta, procesos inflamatorios, enfermedades cutáneas (eccema, furunculosis, tiña, procesos con flemones), predisposición a sufrir hemorragias (nasales, hemorroidal, escorbuto, etc.), en caso de inflamación de vasos linfáticos, varices en grado importante, ni cuando existe inflamación venosa. También existen contraindicaciones al uso del masaje en caso de tumores malignos. No se puede practicar el masaje de abdomen si hay una hernia, piedras en la vejiga urinaria y vesícula biliar; durante los períodos de menstruación y de embarazo. Si están inflamados los ganglios linfáticos se debe recurrir al médico obligatoriamente antes de iniciar el masaje.

En el masaje terapéutico especial existen muchas más contraindicaciones; por lo tanto se puede aplicar sólo bajo prescripción facultativa.

Traumatismos y enfermedades del aparato locomotor

Indicaciones: fenómenos residuales de traumatismos agudos en tejidos blandos; lesiones de ligamentos y de bolsas: distensiones de tendones y músculos, roturas de ligamentos, contusiones, etc.; contracturas y movilidad limitada de las articulaciones desarrollada después de traumatismos, quemaduras, procesos inflamatorios, etc.; bursitis traumática; fenómenos residuales después de roturas de huesos de extremidades; artritis y poliartritis: artritis reumatóide de etiología infecciosa no específica, artritis postraumática deformante, artrosis deformante de etiología metabólica u otra; fenómenos residuales de las lesiones traumáticas de la columna vertebral, enfermedades de la columna vertebral: espondilosis deformante y osteocondrosis de la columna vertebral, espondilitis anquilopoyética, etc.; fenómenos residuales en las articulaciones después de reumatismo articular agudo o sus exacerbaciones repetidas pasados 6 meses tras finalizar manifestaciones agudas, etc. Contraindicaciones: manifestaciones agudas y semiagudas acompañadas por unas claras reacciones inflamatorias locales y generales: aumento de la temperatura corporal, edema inflamatorio, amplia hemorragia, trombosis, etc.; procesos purulentos en los tejidos y múltiples granos purulentos del cutis: piodermia; peligro de hemorragia y aneurisma de los vasos sanguíneos; osteomielitis aguda; afección tuberculosa de los huesos y articulaciones en el grado agudo; neoplasia de huesos y articulaciones.

El masaje está indicado en el período postoperatorio de la cavidad abdominal, después de las operaciones torácicas, operaciones en la región pélvica, intervenciones quirúrgicas en los nervios periféricos, operaciones plásticas y otras; durante el tratamiento de quemaduras. Contraindicaciones: insuficiencia aguda cardiovascular; hemorragias y hemofilias; empiema; insuficiencias hepática y nefrítica; reacciones alérgicas agudas: urticaria, etc.

Enfermedades de los sistemas nervioso central y periférico

Indicaciones: arteriosclerosis de vasos cerebrales; consecuencias de las alteraciones de la circulación sanguínea cerebral; parálisis infantiles cerebrales; parálisis fláccida como consecuencia de poliomielitis; traumatismos que afectan el sistema nervioso periférico; enfermedades del sistema nervioso periférico: neuralgias y neuritis postraumática, infecciosa, degenerativadistrófica y de otra etiología; radiculitis en caso de cambios degenerativos de los discos intervertebrales, alteraciones de la inervación vegetativa acompañadas por unas manifestaciones simpático-neurológicas; parálisis espástica; síndromes diencefálicos; polineuritis y polineuropatías que se desarrollan como resultado de la infección, intoxicación, etc. Contraindicaciones: dolores agudos; causalgia después de traumatismos de nervios periféricos; combinación de radiculitis cervico-dorsal con ganglionitis o irritaciones de ganglios del tronco simpático límite; afección de nervios de plexos y raíces cuya base forma bruscos cambios anatómicos con claras manifestaciones de alteraciones tróficas; inflamaciones de la médula espinal y membranas, agravadas por alteraciones tróficas; sospechas de tumor de la médula espinal; afecciones de tuberculosis del sistema nervioso autónomo en el período de agudización: ganglionitis, diencéfalo; alteraciones vasomotoras acompañadas por bruscas alteraciones del metabolismo endocrino y relacionadas con tirotoxicosis manifiesta; neurosis acompañada de manifestaciones aferentes; estados de obsesión, ataques convulsivos, neurosis sexuales, impotencia sexual en base a flojedad irritante que se caracteriza por la excitabilidad elevada de los nervios sexuales; cansancio excesivo psíquico o físico.

Enfermedades del sistema cardiovascular

Indicaciones: indisposiciones funcionales del sistema cardiovascular (neurosis del corazón); distrofia del miocardio con manifestaciones de insuficiencia de la circulación sanguínea de grados I-II ; lesiones reumáticas de las válvulas del corazón sin descompensación; cardioesclerosis de miocardio y arteriosclerosis con manifestaciones de insuficiencia de la circulación sanguínea de grados I-II ; estenocardía en el período entre ataques en combinación con osteocondrosis de las partes cervical y dorsal de la columna vertebral con espondilosis hipertónica, cerebroesclerosis, cerebropatía traumática; enfermedad cardíaca postinfarto; arteriosclerosis cerebral (encefalopatía) con insuficiencia crónica de la circulación cerebral en el I grado compensatorio y en el II grado subcompensatorio; hipertensión; hipotensión primaria arterial (neurocirculatoria); enfermedades obliterativas de las arterias de las extremidades; enfermedades de las venas de las extremidades inferiores, etc. Contraindicaciones: enfermedades inflamatorias agudas de miocardio y epicardio; reumatismo en la fase activa, anomalías cardíacas combinadas mitrales con predominio de estenosis venosa izquierda con arritmias; anomalías de las válvulas del corazón en el estado de descompensación y anomalías de la aorta con predominio de estenosis; insuficiencia circulatoria; insuficiencia coronaria acompañada por frecuentes ataques manifestaciones de insuficiencia del ventrículo izquierdo; asma cardíaca; arritmia: flúter, taquicardia paroxística, bloqueo auriculoventricular y del haz de His; enfermedad de trombo-obliterante de las arterias periféricas; tromboembolia; aneurismas de aorta, corazón o vasos grandes; hipertensión de grado III; estados graves de arteriosclerosis de los vasos del encéfalo con manifestaciones de insuficiencia crónica de circulación cerebral de grado III; endarteritis agravada por alteraciones tróficas, gangrena; trombosis, inflamaciones agudas, varices importantes con alteraciones tróficas; arteriosclerosis de vasos periféricos, tromboangitis en combinación con arteriosclerosis de vasos cerebrales acompañada de aploplejía; inflamaciones de vasos y ganglios linfáticos: angitis que se desarrollan con alergias hemorrágicas y otras en la piel; enfermedades hemáticas; insuficiencia aguda cardiovascular.

Enfermedades del tubo digestivo

Las enfermedades del tubo digestivo son las siguientes: gastritis crónica; cólicos crónicos y discinesia del tubo digestivo; úlcera de estómago y duodeno, etc. Contraindicaciones: sensaciones dolorosas durante la palpación de órganos internos, náuseas, vómitos y otros síntomas de agudización de un proceso inflamatorio; predisposición a las hemorragias; en las mujeres: procesos agudos y semiagudos de inflamación de la cavidad pélvica durante el embarazo, en un período de 2 meses después del parto y aborto; tuberculosis intestinal y peritoneal; tumores malignos de los órganos de la cavidad abdominal.

Enfermedades de los órganos respiratorios

Indicaciones: enfermedades crónicas no específicas (enfisemas, pneumoesclerosis, asma bronquial en el período no agudo). Contraindicaciones: pleuritis exudativa en estado agudo; enfermedad bronquiectásica en estado de descomposición de tejidos; insuficiencia cardiopulmonar de III grado; estados febriles agudos; tuberculosis en su forma activa; enfermedades cutáneas purulentas, neoplasias y otras contraindicaciones generales.

Enfermedades de la piel

Indicaciones: seborrea de la parte pilosa de la cabeza; erupción simple de poro de la cara y cuerpo; caída prematura del cabello; psoriasis en estado de regresión y remisión; tiña roja plana; esclerodermia, etc. Contraindicaciones: enfermedades de la piel de etiología infecciosa no clara o de micosis; irritaciones y afecciones de la piel; micosis de uñas, partes del cuerpo con cuero cabelludo; micosis de la piel: queratomicosis, epidermicosis, etc.; enfermedades de la piel purulentas: piodermitis; dermatosis virulentas; tuberculosis cutánea; edemas de la piel.

El masaje está indicado en las enfermedades metabólicas; enfermedades de los ojos, enfermedades estomatológicas, etc.

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Yaş sınırı:
0+
Litres'teki yayın tarihi:
23 ekim 2025
Hacim:
252 s. 71 illüstrasyon
ISBN:
9788499108537
Yayıncı:
Telif hakkı:
Bookwire
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