Kitabı oku: «Oposita con éxito»
OPOSITA CON ÉXITO
Andrea Bertolino

© Andrea Bertolino
© Oposita con éxito
Octubre 2021
ISBN papel: 978-84-123821-7-4
ISBN ePub: 978-84-123821-8-1
Depósito legal: M-28269-2021
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A mi amor…
Mi versión masculina, gran compañero y fiel amante que me acompaña y apoya en todo lo que me hace feliz…
Mis palabras van dedicadas a todo opositor, femenino o masculino, aunque por agilidad estén escritas en masculino.
Nada de lo que se dice va en pro de favorecer a unos ni perjudicar a otros, la neutralidad es mi máxima, y la aleatoriedad también; así que puedes leer el libro por donde quieras. Todos los apartados tienen su comienzo y su fin.
Eres libre de empezar por donde gustes…
Índice
Invitación a entrenamiento gratuito
Prólogo
Capítulo 1. MI HISTORIA PASADA
Mójate el culo
¡Cuando haces pop, ya no hay stop!
Esto no es lo que esperas…
Mi mivipro
¡Lo quiero! (…pero sin trabajo)
La fórmula no secreta del éxito: TÚ
Reflexión personal sobre mi historia pasada
Capítulo 2. PASADO
Perdón por…
Responsabilidad vs. culpabilidad
Quesitos de la vida
Quesitos del merecimiento
Quién era yo
¿Qué crees?
El elefante y su estaca
Valoración externa
Qué y quién suma/resta
Mi reflexión personal hacia el pasado
Capítulo 3. PRESENTE
Quién soy yo
Eneagrama
Ventana indiscreta
Círculo de Covey
Comunicación contigo mismo
Preparados, listos, ¡ya!
Afirmando, ¡que es gerundio!
Sweet dreams!
Attention, please!
Rutina de mi éxito
No mobile phone, no distraction
Despertar por ciclos
5, 4, 3, 2, 1… ¡Mundo, allá voy!
Bebida poderosa
Ritos y rituales
Boing, boing…
Ommmmm…
Piscina + agua fría = activación
Desayuno con… «redes»
¡Arriba los pomodoros!
¡Aquí hay tomate!
¡Firmeeeeessss!
Compromiso contigo, disciplina y actitud
Haz lo que dices que vas a hacer…
Objetivos SMART
Comamos…
Desconecta_te
Aquí y ahora…
Mi reflexión personal sobre el presente
Capítulo 4. FUTURO
¿Quién quieres ser?
Para qué quiero la plaza
Implementando hábitos nuevos
Plan de acción
Mi reflexión personal sobre el futuro
Capítulo 5. MI HISTORIA ACTUAL
Días libres
Ábreme despacio
Andrea Bertolino
Mr. Wolf
El resto de mi tiempo libre…
Mi reflexión personal sobre mi vida actual
Capítulo 6. REFLEXIÓN FINAL
¿Cómo piensa ahora?
Resumiendo
Pasado
Presente
Futuro
Agradecimientos
¿Pasas ya a la acción?
Invitación a entrenamiento gratuito
Muchas felicidades por empezar este maravilloso proceso que te llevará a tener el futuro deseado y buscado, diseñado por y para ti.
Para que sea mucho más poderoso, te invito a un entrenamiento único y GRATIS, a cambio de una reseña en Amazon y en mis redes sociales.
Te regalo este entrenamiento para complementar el aprendizaje del libro y así, sacar el máximo partido a este. Además, conseguirás un planificador para tus días de estudios con un calendario de tareas incluido.
Será el inicio de tu nueva vida, ¡vamos a por ella!
Prólogo
Siempre admiré y admiraré a las personas que deciden prepararse unas oposiciones por todo lo que implica, sobre todo lo que tienes que dejar a un lado para sumirte de lleno en lograr tu sueño.
Cuando alguien como Andrea, que ha sacado cinco oposiciones, escribe un libro sobre oposiciones para ayudar a otros desde una perspectiva diferente y con una batería de herramientas alternativas y totalmente complementarias con otros métodos de preparación, no queda otra que agarrarlo y devorarlo, porque sin duda en él vas a encontrar un plus que yo nunca antes había visto ligado al mundo de las oposiciones, y que marcará la diferencia con tu competencia, haciéndote infinitamente más capaz.
Uno de mis grandes maestros me enseñó que no hay desarrollo profesional sin desarrollo paralelo en lo personal. Y con el método que Andrea propone en este libro, esto se lleva también al mundo de los opositores.
Ponerte de lleno con él —no solo leyéndolo, sino realizando los ejercicios que propone— es lo que realmente marcará la diferencia con tus competidores.
Prepárate para que a través de historias descubras un sinfín de nuevas posibilidades que quizá antes no te habías planteado.
Andrea te llevará por un hermoso recorrido de autodescubrimiento que no simplemente te será útil para la preparación de la oposición. Te puedo garantizar que sembrará las bases de tu nuevo yo, una nueva versión de ti actualizada, con más capacidades, autoimagen elevada, control de emociones en situaciones de estrés (como una exposición oral o examen), nuevos hábitos…
¿Has visualizado el día que tengas tu plaza?
¿Por qué y para qué quieres aprobar tu oposición?
Después de haber leído más de 1200 libros, sé de la importancia de estas preguntas. Te invito a que tomes ahora mismo papel y boli y escribas lo que significan para ti. Será un buen comienzo para lo que Andrea ha preparado; para hacer que este libro sea toda una experiencia.
Cuando te haces preguntas obtienes respuestas, pero si además te haces las preguntas correctas, se convierten en un acelerador para alcanzar todos tus objetivos.
Agárrate que vienen curvas, cuando haces…
Gracias, Andrea, por brindar este escrito de tantísimo valor que va mucho más allá de una ayuda a la preparación de una oposición. Para mí es un manual de vida que generará raíces en quien lo lea y ponga en práctica haciendo de este mundo un lugar mejor, cada vez con un nivel de conciencia más elevado…
Gracias, gracias, gracias.
P.D.: Ahora vamos a por esa conferencia ante cien personas…
Nos amo.
Capítulo 1
MI HISTORIA PASADA
Lo mejor que hice un día,
fue decidir por mí misma

Mójate el culo
Imagina que estás en un recinto, supongamos que es un auditorio, grande, enormemente grande. Las butacas son cómodas, confortables, y todas llevan nombre y apellido. Hasta la tuya. Te vuelves y ves escrito en el respaldo tu nombre y tus apellidos.
Estás rodeado de miles de personas, todas quieren algo, ansían conseguir eso mismo que tú. Y entonces el ponente dice:
¿A cuántos de vosotros os gustaría crecer y mejorar como persona?
¿A cuántos de vosotros os gustaría que ese crecimiento repercuta en vuestro día a día, familia o estudio?
Sé perfectamente lo que cuesta buscar un hueco para la formación. Sé perfectamente lo que aplazáis por estar aquí, escuchándome y lo difícil que es organizar todo vuestro día para sacar unos minutos y dedicárselos a vuestro crecimiento, por lo tanto, comprendo vuestro esfuerzo y agradezco que me dediquéis vuestro tiempo.
Quiero contaros que yo no soy mejor que nadie ni puedo conseguir más objetivos que los demás, tan solo estoy entrenada para ello. Durante años me he dedicado a ello, a entrenar cada día. Eso ha hecho que cada vez sea más fácil llevarlo a la práctica y así conseguir mis objetivos de una forma más cómoda, segura y fiable.
Enfrentarse a un examen genera estrés, tensión, inquietud; una serie de emociones que repercuten negativamente en el resultado final. En lo sucesivo, aprenderéis a gestionar esas emociones para que jueguen a vuestro favor. Además, obtendréis herramientas de crecimiento personal que os harán estar más felices con vosotros y con vuestro entorno, por lo que llegaréis al examen con la actitud perfecta para que lo devoréis. Es más, podréis visualizar vuestro futuro y crear la vida que siempre habéis deseado, pero nunca os atrevisteis…
Hasta ahora.
Porque sabéis que os lo merecéis.
Y ahora te digo yo: ¿crees que te mereces esa plaza?
Piensa muy bien la respuesta, porque de ella dependerá que la obtengas o no.
¿Te parece interesante lo que vamos a aprender?
Y te preguntarás por qué yo y no otra persona. Pues bien, la respuesta es fácil. Mi nombre es Andrea Bertolino y con diez años me metieron en un avión y me trajeron a España donde crecí aislada de familia y amigos de la infancia. En algunas épocas con bastante dificultad para salir adelante, y eso creó en mí una actitud que no quería. Estaba enfada, triste, dolida y las cosas no marchaban como quería. Pasaron los años y todo seguía exactamente igual. De hecho, me llevé varios motes nada atractivos. Motes que por cierto me creí a pies juntillas hasta que a los veinticinco años dije: «Hasta aquí».
Y comencé un camino de crecimiento personal y de perdón. Perdón hacia los demás, pero en esencia perdón hacia mí. Me desprendí de todas las etiquetas y motes que no eran míos porque, en esencia, yo no soy así. Tal vez me comporté así en una determinada época o en ciertas circunstancias, pero esa no soy yo.
Ello me liberó tanto que jamás creí que podía sentirme así. Tranquila. En paz. Realizada, con un propósito fijo: ayudar a los demás. Ayudar a que vosotros también os sintáis así.
Empecé creando mi propia vida con la determinación y realización de objetivos. Aprobé cinco oposiciones de enfermería, tres de ellas con plaza, viajé a numerosos países, seguí formándome y creé mi negocio de joyería creativa y posteriormente mi empresa de coaching, crecimiento personal y motivación.
Toda mi experiencia la pongo a tu disposición para que te sientas poderoso, superes tus límites y llegues con todas las garantías de éxito a tu examen y tengas la firme convicción de que una plaza es tuya de antemano.
Te voy a contar una historia para que veas que todo pasa por algo. Hace unos años descubrí que había venido a este mundo a llevar a cabo un propósito. Cayó en mis manos un libro que mi madre tenía hacía siglos en su biblioteca y yo ni siquiera me había percatado. Mi norma desde un tiempo a esta parte es empezar el año en un país diferente. Por diferentes circunstancias, ese año, ese día que decidí estar en casa en Navidades mis ojos lo vieron, lo cogí y lo llevé a casa. Al día siguiente empecé su lectura y supe al instante que ese era mi libro y mi momento. Ese libro era Tus zonas mágicas, de Wayne Dyer.
De él saque muchos conceptos clave, pero dos de ellos fundamentales para la vida. Así que te los voy a explicar. Uno de ellos lo he titulado «mójate el culo».
Sí, sí…. Has leído bien, mójate el culo.
Ya es hora de dejar la pereza, creencias y ese lastre que te impide avanzar y pasar a la acción. De qué te sirve andar en el pasado, regodearte en algo que pasó, o de unas circunstancias adversas, y darle vueltas y vueltas durante años, aun a sabiendas de que el pasado no podrás cambiarlo y eso seguirá ahí. ¿Qué beneficios te reporta?
Toma las riendas de tu vida de una vez. Deja de lado el victimismo y el compadecerte, abandona el pensamiento negativo, y, sobre todo, abandónalo porque jamás podrás cambiar lo que ya ha ocurrido. Podrás aceptar, perdonar, resignarte…; lo que sea que tu corazón te dicte, pero jamás podrás borrar algo ya pasado. Afronta tu día, supera tus límites y pasa a la acción. Empodérate y mira por ti. Aquí creo necesario reforzar el concepto de que actuar en beneficio propio influirá en pro de la mejora, también, del entorno que te rodea. Mejora tu vida, es más, crea tu vida, la que desees. Diséñala a tu gusto y llévala a cabo cada día del resto de ella.
Tendrás miedo, lo sé. Pasaras días malos y épocas canutas, pero será tu crecer, será tu punto de inflexión en el que digas: «Esto es lo que quiero, y lo conseguiré».
Cuando empieces a creer en ti, a verte capaz de todo y a sentir ese empoderamiento proactivo recorriendo tu espalda, estarás despertando. Y te harás fuerte, seguro y noble y dispuesto a ir a por todo lo que quieres en la vida.
Parte de mi pequeña historia me hace volver veinte años atrás. Por aquella época tuve una pareja muy deportista y empecé a correr. Duré unos cinco o seis días. Y pensé: «Esto no es para mí. Soy muy delgada, mis músculos no pueden con esto». Y cada vez que conseguía un logro pequeño en la carrera, mis creencias volvían y daba por perdido todo y tiraba la toalla.
Pues bien, hace quince años, tuve otro novio. Y qué era él. Muy deportista también. Y qué hice yo. Empezar a correr. Y cuál fue nuevamente mi respuesta. «Yo no valgo. Yo no puedo. Yo no…». Ahí quedó todo mi afán de superación en el running.
Hasta que… ¡ta chan!... un 1 enero dije que iba a hacer un reto que consistía en correr cuarenta días seguidos. Y me puse a ello. Y lo llevé a cabo. Es más, hasta hoy sigo corriendo todos los días. Y ¿sabéis qué? Sigo vivaaaaa… Así que es el momento de echarle cojones, levantarte y moverte hacia lo que buscas, porque a casa, esa plaza de oposición que ansías no te la va a llevar un mensajero. Al igual que «eso» que deseas con todo tu corazón desde hace años no te va a llegar por correo exprés.
Así que mójate el culo y actúa.
¡Cuando haces pop, ya no hay stop!
El segundo concepto extraído del libro que puse en práctica lo he llamado «cuando haces pop, ya no hay stop».
Y es que cuando entras en el ciclo de superación, consecución de objetivos y motivación, ya no hay quien te pare porque sabes, sabes perfectamente, que vas a conseguir lo que te dé la gana. Es más, lo que te dé la puta gana. Porque en ese momento eres imparable, eres fuerte, eres grande y debes salir ahí fuera y demostrárselo al mundo. A decir: «Sí se puede, yo lo conseguí». Mirad en lo que me he convertido. He entrenado y sufrido, pero ha merecido la alegría, porque yo la pena, no la gasto ni para frases hechas.
•Permítete ser feliz.
•Permítete ser merecedor de tu plaza fija.
•Permítete ser tú mismo, con tus virtudes y tus defectos.
•Permítete aceptarte.
•Permítete disfrutar.
•Simplemente permítete, porque te lo mereces, porque puedes, porque eres único y especial.
Esto no es lo que esperas…
En algunos libros debería ser obligatorio escribir este apartado. No me gusta perder el tiempo y por supuesto, menos aún, hacerlo perder a los demás. Sean conocidos o no. Por eso me he propuesto dejarte unas cuantas líneas para que sepas por dónde van mis páginas y mi intención a la hora de que vean la luz.
Me gustaría aclararte que este no es un libro al uso, como los típicos de las librerías o de los que te puedan recomendar; no es uno de esos que te enseña de tu especialidad o de tu profesión. No aprenderás materias ni textos nuevos. Ni conocimientos básicos ni profundos sobre la temática que estás preparando para la oposición.
Este es un libro que te enseña a vivir la vida de una manera consciente, plena y feliz; a ser tu mejor versión, porque sabes perfectamente que dentro de ti hay mucho más de lo que dejas ver y salir; a conseguir todo aquello que te propongas, sea material o espiritual, fácil o difícil; a que dejes huella con tus valores relacionados con el amor por la vida y el ser; a que te aceptes tal y como eres y dejes de luchar contra tu propia esencia…
Te enseñaré y acompañaré para que tu mente se transforme en poderosa y te empodere cada día. Que sea un instrumento que te permita ser capaz de lo que tú quieras, y seas plenamente consciente de ello, para que te aporte todo aquello que anhelas y te conviertas en una persona imparable, feliz y empoderada.
Te ayudaré y prepararé para que elimines viejas creencias e incorpores e implementes nuevas y potenciadoras que te generen paz y tranquilidad. Que pueda habitar en ti la serena aceptación de lo que es. Pero sobre todo quiero que disfrutes de él y su lectura tanto o más que yo al escribirlo. Que lo subrayes, que hagas anotaciones, que lo colorees y llenes de Post It. Que lo releas cuantas veces sean necesarias para que asimiles su contenido y los ejercicios. Y que al final de todo, sientas que ha «merecido la alegría» haberlo comprado.
Con cada página leída e interiorizada y con la realización de los ejercicios que te propongo, irás viendo que tu vida se transforma, con pasitos pequeños pero fuertes y fiables.
A priori tal vez no lo veas, o no creas en ello del todo. Solo te pido que confíes en ti, sobre todo, y un poquito en mí. Comprobarás que se van cumpliendo todas las premisas que te llevan a tu nueva forma de ver la vida y afrontar el examen desde una perspectiva tranquila y segura, porque tú ya no serás el mismo cuando llegue el día de tu oposición, cuando llegue el día del principio de tu nueva vida.
Me encantaría que comprobaras por ti mismo que sí se puede, que eres capaz de transformar tu vida en lo que deseas y aspiras y tengas la convicción firme y segura de que una de esas plazas es tuya. Y en el momento que te sientes y te den el pistoletazo de salida, el miedo no se apodere de ti… porque sabrás que una de las plazas ya tiene tu nombre y apellido.
Mi mivipro
Desde muy chiquita, cuando me imaginaba distintos escenarios y diversas profesiones, siempre salía mi propósito de ayudar a otros. Todas eran profesiones relacionadas con darle algo al prójimo. Con la madurez aprendí que lo que me gustaba era facilitar o ayudar a que las personas vieran la vida desde otro punto de vista, desde una perspectiva fácil y sencilla, sin las complicaciones y sin los dramas que, en general, nos quieren vender y hacer que formen parte de nuestro día a día.
Creo que todos tenemos una misión que cumplir. Nacemos con ella y aunque algunos no lleguen a darse cuenta de cuál es, es vital ser consciente, al menos, de que la tenemos. En mi caso particular, la supe hace años, siendo una adolescente. Sin embargo, no la puse en práctica hasta años después, cuando la acepté plenamente. Había venido a escuchar proactivamente a otras personas y ayudarlas a que vieran una solución diferente, una perspectiva o una visión más amplia de sus asuntos que les hiciera darse cuenta de que si se quiere, se puede. No hay nada más poderoso que los pensamientos y, según sean ellos, así serán nuestros resultados.
Y me veo haciendo esto por años. Visualizo mi futuro y estoy ahí, rodeada de conferenciantes y asistentes que vienen a aportar, a crecer, a compartir y a asumir que siempre se aprende de los demás y que nunca es tarde…
Me gustaría que, sabiendo esto, exprimieras al máximo el libro. Sácale todo su jugo y consigue esa vida que deseas y llevas años esperando y, de una vez por todas, siéntete pleno y feliz.
Eres lo suficientemente capaz de crear un espacio que te dé oportunidades realistas y seguras de aprobar tu oposición, y eso es lo que pretendo con este libro. Pretendo ayudarte a ser consciente de ello. Quiero llegar hasta tu corazón y hacerle ver que es merecedor de todo lo que se proponga, y creador de tu vida soñada y de las condiciones óptimas para aprobar.
Quiero charlar y acompañar a tu cerebro. Contarle que es 100 % cien capaz de generar pensamientos positivos y empoderadores que te hagan merecedor de la plaza y a la vez consciente de la felicidad que se alberga en ti. Quiero contarle la vida llena de gratitudes creada por ti, diseñada por y para ti; con cabida para todo lo que tú desees, que está a la vuelta de una plaza fija.
¡Lo quiero! (…pero sin trabajo)
Es habitual desde hace unos años y con la educación que se está dando desde entonces, que el ser humano quiera muchas cosas, materiales o no, a cambio de poco esfuerzo. Es decir, medio caídas del cielo.
Una vez leí en un libro de Jorge Bucay que todo aquello que te cuesta un esfuerzo enorme, superior a tu voluntad y deseo, se convierte en algo que se pospone; que se posterga hasta ni saber cuándo, generando en nosotros la creencia limitante (y falsa) de «no poder» con ello; que es mejor aceptar la realidad: no queremos «eso», o no nos gusta tanto como pensamos; que deberíamos descartar ese objetivo, pues no es un deseo real y verdadero. Sin embargo, y aun estando de acuerdo con él, yo creo que no deberíamos confundir el esfuerzo que hay que hacer para obtener o llegar a cualquier objetivo que se precie, con el «quiero todo, pero sin tener que implicarme o esforzarme».
Cada uno sabe, o al menos debería, qué es lo que de corazón quiere y lo que no. Y qué está dispuesto a dar o perder en pro de eso que lo haría tan feliz. Sabiendo hasta dónde vamos a llegar, sabremos hasta qué punto nos queremos esforzar y si nos merece la alegría (o no) dicho esfuerzo.
Por otro lado, y siempre unido a esto, tenemos la disciplina. Es bastante improbable que una persona obtenga algo con poca disciplina. Debemos tener un equilibrio entre lo disciplinado y la anarquía total. Si somos disciplinados e invertimos nuestro tiempo en vez de perderlo, llegaremos lejos. Tan lejos como queramos, pero siempre sabiendo que hemos dado todo lo que teníamos.
En capítulos posteriores te hablaré de cómo implantar hábitos y cómo aprovechar más las horas de tu vida y ser más productivo. Verás que si los pones en práctica, obtendrás una satisfacción mayor que si dejas que el tiempo sea el que planifica tu vida y no viceversa. Y, como me gusta decir, no lo hagas porque yo lo digo. Compruébalo por ti mismo y si te da resultados óptimos, adelante, sigue con ello.
Siempre he dicho que la suerte es para los mediocres y que la «mala» suerte no existe o no se da en todas las circunstancias. El factor real, la gran mayoría de las veces, es «causa y efecto». Eso que se llama comúnmente en nuestra sociedad «mala suerte» en un examen, sea de oposición o no; en un trabajo; en las relaciones, sean de pareja o no; en tu físico…, es la consecuencia directa de no prepararse o de no trabajar en ello. Si nunca lees, no te preparas, no estudias; si nunca asistes a formaciones, cursos, congresos; si no quieres madrugar ni pelear por lo que quieres, no escuchas experiencias de otras personas que te puedan ayudar; si no ahorras nada ni inviertes, si no duermes bien, si a menudo te excedes, no te alimentas bien ni haces deporte…, no puedes culpar a nadie. Eso es responsabilidad individual. Si soy suficientemente capaz de estudiar y trabajar lo necesario y voy preparada a la oposición, al examen o a la entrevista de trabajo; si cuido por norma mi cuerpo y mi mente, no debo esperar que la suerte me acompañe. Ya que sé de buena fuente que tengo las circunstancias favorables de mi lado y eso me hará vencer las pequeñas limitaciones que se me presenten. Y empezaré a ser responsable y dejaré de quejarme y de culpabilizar a la mala suerte.
La fórmula no secreta del éxito: TÚ
Hace unos años, un amigo me dijo (y cito palabras textuales): «Tú, es que siempre consigues lo que quieres». Yo en ese momento me quedé un tanto sorprendida por su apreciación, pero en el fondo sabía que su afirmación era absolutamente verdadera.
Eso me dejó marcada y a lo largo de los años he comprendido y aceptado que sí, que consigo todo lo que quiero y que cuando no lo obtengo, busco la fórmula, manera, forma o sinónimo que le quieras poner, para al final tener lo que deseo.
Tal vez mis palabras te suenen a egocentrismo, pero nada más lejos de la realidad. El egocentrismo se trata de hacer alarde, allá donde vayas, de tus logros, y de querer ser más que otros y destacar a toda costa. Yo lo que promuevo, y quiero que tú integres, es mi fórmula mágica del éxito: TÚ.
Que proviene de:
empoderamienTo
Único
Donde sabes de antemano que el «no» no existe.
Donde probarás y probarás opciones hasta alcanzar tu objetivo.
Donde todas tus células creerán en ti.
Donde tus neuronas solo generarán pensamientos positivos que te llevarán a resultados tan óptimos como ellos.
Donde el esfuerzo valdrá la alegría y la felicidad que te proporcionarán.
Donde el número de plazas de oposición no es importante. ¡UNA YA ES TUYA!
Donde ser y esencia van de la mano para que tu autenticidad no se vea empañada por la aprobación externa o el qué dirán.
Y así podría seguir eternamente escribiendo «dondes». No obstante, quiero que empieces a hacerlo tú. Te dejo un espacio para ti, para que escribas con el corazón y plasmes todo aquello que le quieras decir a tu cerebro. Déjate llevar y empieza tu fórmula mágica del éxito desde ahora mismo.
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Reflexión personal sobre mi historia pasada
No reniego de ella. Me ha hecho ser como soy y le doy las gracias por ello.
No quisiera deshacer ninguno de los momentos vividos ni de las experiencias tenidas. Me han formado como mujer.
No dejo de pensar que simplemente es pasado y con un buen aprendizaje queda en solo eso: algo pasado.
Tu reflexión personal de tu historia pasada
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Capítulo 2
PASADO
Si no piensas en el pasado, dejará de condicionarte

Perdón por…
Tal vez creas que aprobar una oposición y sacar plaza lo puede hacer cualquiera persona, y en cierta forma es así. Yo soy «cualquiera persona» y he aprobado cinco oposiciones, tres de ellas con plaza. Y quizás también te preguntes qué pasó en las dos primeras. Pues bien, en una de ellas saqué un nueve y medio, pero tan solo tenía un año trabajado y en enfermería la mayoría de las convocatorias son concurso-oposición, con lo que el concurso lo tenía mal, muy mal.
En la otra, saqué ocho setenta y cinco. Tampoco suficiente porque era concurso-oposición y encima de la comunidad autónoma donde el curro no es el mejor del mundo (con lo que mejor no haber sacado plaza).
Te cuento todo esto porque estuve tiempo pensando y autocastigándome por el motivo debido al que no había conseguido plaza. Sabía que era imprescindible el tiempo trabajado, pero no paraba de castigarme por algo que no estaba en mis manos. Y cuando me cansé de sentirme así, de castigarme, de flagelarme, de tener pensamientos autolimitantes, decidí perdonarme. Perdonarme por todo el daño que me hacía, por no valorar mi esfuerzo de tener varios trabajos para llegar a fin de mes, por no estimar el esfuerzo de estudio que había hecho, los sacrificios que estaba dispuesta a llevar a cabo por esa plaza… No es fácil hacer esto, pero tampoco imposible. Solo hay que querer, y el beneficio que nos brinda es brutal. Esa liberación que se siente y esa carga que desaparece a nivel físico, sinceramente es indescriptible con palabras.
Mi forma de gestionarlo fue siguiendo los ocho pasos hacia el perdón del libro La ley del espejo, de Yoshinori Noguchi, que te cuento y describo a continuación. Te invito a que, al final de este apartado, des estos ocho pasos desde el corazón y tu esencia más limpia y pura, y que empieces tus días de estudio liberado de toda carga emocional negativa.
Estos son:

1.Haz una lista de las personas que no hayas perdonado, incluyéndote.
Y te preguntarás, tal vez, por qué digo personas, en plural. Pues te voy a contar tres historias (aunque hay más, pero para no aburrirte lo dejo en tres) de personas allegadas mías y de alumnos de mis talleres.
El primero fue un amigo mío. Varón de treinta y tantos. Hace años empezó a preparar una oposición para el cuerpo de bomberos. Físicamente estaba bastante bien, y las pruebas las pasaba sobradamente. De estudios, la cosa también iba bien, sin destacar, pero con notas muy buenas. Peeeeeero... en la parte mental fallaba algo.
Y una de las mayores trabas y pesos que tenía era que su propio padre le decía constantemente que él nunca aprobaría, que «eso» no era para él y que se dejara de perder el tiempo.
¿Cómo crees que afecta eso a una mente que está esforzándose por conseguir un empleo estable, a un cuerpo dolorido por los entrenamientos y a un corazón herido por las palabras de su progenitor? Al menos, es bastante desilusionante y frustrante, al tiempo que doloroso, porque la gran carga emocional que se deriva de la valoración externa proviene de nuestros padres, y el hecho de no tener su aprobación, inconscientemente nos dificulta el camino.
Y como era de esperar, este amigo nunca sacó la plaza.
Otra de las historias que me llegó hondo fue en uno de mis talleres. Tuve una alumna, una señora mayor (para la media que suele venir a mis talleres, pero jamás se es mayor para nada). Pues bien, esta mujer quería aprobar su plaza. Por su edad y larga experiencia como enfermera, nunca le faltaría el trabajo y, de hecho, no lo hacía. Sin embargo, su ilusión era aprobar una oposición y sacar su plaza fija. Lo triste es que, en su casa, en su entorno, mucha gente le decía que cómo iba ella, a su edad, a estudiar… y mucho menos a aprobar nada. ¡Que ella no tenía edad para eso!
Y digo yo, ¿desde cuándo hay que tener una edad exacta o estipulada para hacer lo que queremos y deseamos?
Y, por último, te contaré la historia de otra de mis alumnas, casada, con dos hijos. Muy trabajadora en todos los sentidos y en todas sus áreas y facetas, pero le ocurría un poco como a los dos protagonistas anteriores: en su entorno le decían que eso era perder el tiempo, que iba a desatender a sus hijos por unos estudios, por una plaza fija cuando en realidad ella tenía trabajo sin ser fija.
Y en realidad sí que no le faltaba, pero las condiciones laborales y derechos de los fijos son mejores que los de los eventuales, no nos engañemos. Además de la tranquilidad que supone el no preocuparte para el resto de tu vida de tu puesto laboral, de tus días libres, de tus vacaciones, trienios, permisos sin que te rescindan el contrato, bajas sin sentirte mal, sueldo todos los meses… En fin, qué queréis que os diga. Hay muchas ventajas.
Así que empieza tu lista y no te dejes a nadie. Este ejercicio no cambiará el hecho de que tu entorno o personas allegadas sigan pensando así, pero sí que darás un giro a tu forma de afrontar y gestionar lo que te dicen.
Y eso ya es un paso enorme para la liberación total.
2.Expresa con palabras lo que sientes. Qué emociones afloran en ti cuando tú o alguien de tu alrededor cuestiona tus estudios, las horas que echas, el esfuerzo invertido, el tiempo ocupado… O los suspensos anteriores, los entrenos fallidos, esas galletas de más que te hacen saltar la dieta, esa ley que se te atraviesa y vas obviando con tal de no dedicar tiempo a estudiarla…
3.Busca y escribe los motivos por los que tú no te has perdonado aún por esos intentos fallidos de aprobar con plaza y por no aprender de ellos.
Y a su vez, haz lo mismo con esas personas que te dicen palabras desmoralizantes o actúan de forma molesta o frustrante hacia tus estudios.
No te dejes nada. Sácalo todo y sé preciso y minucioso. Cuanto más lo seas, mejor. Más liberador es.
4.Busca aquellas cosas que sí puedes agradecerte, que hiciste bien pero nunca reconoces.
Hazlo también con las personas. Busca circunstancias y situaciones en que hicieron algo bueno por ti y agradéceles por ello.
Escribe todas y cada una de ellas.
5.Ahora escribe la frase:
«Me perdono a mí mismo para mi propia felicidad y por mi propia salud física, mental y espiritual, por …………………………………………………………………………………………………………….».
«Perdono a ……………………… para mi propia felicidad y por mi propia salud física, mental y espiritual, por………………………………………………………………………………………………………….».
6.Ahora toca disculparse. Hacia los demás y hacia nosotros mismos. Así que haz lo propio con la siguiente frase:
«Me disculpo por …………………………….».
Rellena todo lo que se te ocurra, haz la lista interminable. Que, como te mencioné anteriormente, es mucho más liberador.
7.Describe fielmente qué te ha aportado hasta ahora esa situación y cómo podrías haber actuado de manera diferente para un desenlace distinto.
«La situación de mis suspensos anteriores me ha aportado…………………………………………….».
«Podría haber actuado de esta manera ……………………………………………………….»
«La situación ……………….. con ……………. me ha aportado…………………………………………….».
«Podría haber actuado de esta manera………………………………………………………con ……………………….».
8.Solo queda perdonar. Y dirás: «¿Y eso, cómo se hace?». Pues un secreto es que la intención real y verdadera de perdonar, desde el corazón, es suficiente y es lo que vale.
Tú en tu interior sabrás si esa intención de perdón hacia ti y los demás es real o fingida. Quedará para tu interior. Solo tú sabes la respuesta, así que no te engañes, no merece la pena (que seguirás llevando dentro). Sé absolutamente franco contigo mismo y todo te saldrá a pedir de boca.
Te dejo los pasos, de manera esquemática, de lo que he llamado la rayuela del perdón, una invención mía para que al rellenarla sea más gráfico y práctico. Puedes copiarla en un folio aparte, fotocopiarla o rellenarla en el mismo libro, así te será más fácil cumplir todos los pasos y podrás repasarla de un vistazo cuando quieras.
Rayuela del perdón

Otro truco para perdonar es repetir el siguiente mantra tres veces cada vez que pienses mal de ti o de otra persona, te acuerdes con desprecio de alguien o algo que hiciste, estés enfurecido por un mal resultado… Te he expuesto ejemplos simples, y este mantra te servirá para liberar y a la vez bajar revoluciones cuando te enojas por una acción tuya o de alguien:
Te libero, me libero.
Te perdono, me perdono.
Te amo, me amo.
Te aseguro de todo corazón que funciona, y verás que con el tiempo la mayoría de los pensamientos negativos hacia ti o los demás, por hechos pasados, desaparecerán y serán fruto del perdón.
Responsabilidad vs. culpabilidad
Cuantos problemas y malos ratos me habría ahorrado si alguien me hubiera enseñado esto antes.
Quiero hablarte de la responsabilidad y la culpabilidad, que, aunque van de la mano, no se parecen en nada y lo peor de todo es que una nos ayuda a empoderarnos y hacernos crecer, mientras que la otra nos puede llegar a destruir.
Según la Real Academia Española, «responsabilidad» se define de las siguientes maneras:
1.f. Cualidad de responsable.
2.f. Deuda, obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de otra causa legal.
3.f. Cargo u obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado.
4.f. Der. Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.
Y para «culpabilidad» tiene estas acepciones:
1.f. Cualidad de culpable.
2.f. Der. Reproche que se hace a quien le es imputable una actuación contraria a derecho, de manera deliberada o por negligencia, a efectos de la exigencia de responsabilidad.
Como verás, en la misma definición de culpabilidad se introduce la responsabilidad. Hemos recibido durante muchos años enseñanzas relacionadas con la culpabilidad. Todas ellas con diferentes mensajes y máscaras. Por ejemplo, hay que sentirse culpable cuando de pequeños hacemos algo mal, y, por ende, lo hacemos de adultos; hay que dejar salir la culpabilidad si queremos que los demás nos perdonen. Subliminalmente nos dicen que somos culpables de lo que nos pasa, porque está mal o es de sincericidas decirlo en voz alta… Nos enseñan que la culpabilidad debe reinar en nuestras vidas, y que, según lo que hayamos hecho, si nos sentimos culpables, está bien y, además, es lo esperado.
A mí me gustaría creer y crear un cambio de paradigma y de mentalidad. Me encantaría cambiar la culpabilidad por la responsabilidad. No sé si lo conseguiré, pero de granito en granito se pueden mover montañas.
Creo fervientemente que hoy en día son más importante las capacidades y habilidades individuales que el conocimiento. Aun sabiendo que primero es el conocimiento, y que con él parece la habilidad, posteriormente la capacidad y por último la competencia, hay que darle importancia a las habilidades que tenemos y que en numerosas ocasiones escondemos o no les damos la importancia que sí poseen. Y por supuesto, que la unión de esas habilidades y capacidades hará que todo el entorno y la comunidad crezca y mejore, con resultados mucho más satisfactorios y placenteros en cualquier ámbito del que queramos hablar.
La personalidad y la confianza en uno mismo, las capacidades de alto rendimiento, las habilidades de comunicación efectiva y el liderazgo son cualidades personales realmente importantes para obtener resultados prósperos. Y por descontado, en esto no debemos olvidarnos de la responsabilidad y la culpabilidad. Yo como persona debo asumir que soy el 100 % responsable de mis resultados del pasado, presente y futuro; de cada uno de ellos, sin excepción.
Sé que suena duro, mas es la verdad más productiva que puedes aprender. Cuando practicamos la siguiente fórmula matemática, que aprendí de Carlos, las cosas se alinean y todo empieza a fluir mucho mejor y con más facilidad, y, por supuesto, con mejores resultados.
100 % responsabilidad = 0 % culpabilidad
Aunque sea algo sabido, aprendido y machacado desde nuestros ancestros, cuando hago uso de la culpabilidad por haber hecho algo mal; me culpo, como es lógico (porque es lo que me han enseñado), y me autocastigo (porque parece que es lo que se espera de mí y lo que está «bien visto» por el prójimo, la sociedad, el entorno, etcétera). Sin embargo, no genero cambio. No mejoro nada, ni resultados, ni emociones ni sentimientos. Nada en absoluto. Sigo sintiéndome igual de mal, la otra persona también está mal y no hemos cambiado ni la situación ni los resultados.
Por el contrario, cuando soy 100 % responsable, me hago con el poder y el control para cambiar lo que hice mal, o si pensé o actúe de mala forma. Esto me va a permitir obtener resultados diferentes y, seguramente, mejores. Me va a generar sentimientos y emociones a mi favor, ya que harán que me sienta pleno porque, a pesar de haber actuado mal, estoy poniendo solución y remedio a esa situación.
No te olvides de que, en circunstancias generales, cada día se elige entre obtener resultados o generar excusas, pero ambas, nunca. No pueden coexistir. No pienses que solo me refiero a resultados económicos o financieros. Siempre que hablo de obtener «algo» o de evaluar tus resultados, me refiero a cualquier asunto que pueda generarte interés o que desees tener. Puede ir desde llevarte bien con alguien, salir a trabajar con paz y alegría, obtener tu plaza fija o tener un Ferrari aparcado en tu puerta. No te juzgo por lo que quieras conseguir, ni tú tampoco deberías hacerlo; es una elección individual de cada uno y debes sentirte orgulloso de saber qué es lo que quieres y de ir a por ello. Es algo inherente a la responsabilidad y se aleja de cualquier forma de culpabilidad, siempre y cuando tengamos la plena consciencia de nuestros actos y las consecuencias que ellos implican.
Y volviendo al hilo de las excusas y los resultados, recuerda que el cerebro, que a veces es más listo que nosotros, cuando no consigue los resultados deseados, genera excusas para evitarnos el dolor. Te pongo varios ejemplos de lo que hace la mente para evitarnos el dolor:
•Situación: tienes entre treinta y cuarenta y cinco minutos para sentarte a estudiar antes de ir al trabajo o recoger al niño al cole.
•Mente: ¡Va! Para media hora ni saco los apuntes.
•Tú: No los sacas, no estudias, y posiblemente estás un buen rato diciendo: «La verdad es que algo podría haber estudiado».
•Mente: ¡Qué va! Solo era media hora, no te da tiempo ni a respirar.
Y así podréis estar las dos, durante horas, con el tira y afloja de buscar excusas para no generarnos dolor.
•Situación: está nublado y hace fresquete. Tenías programado salir a correr.
•Mente: ¡Ufff, seguro que hace frío! Si salgo puede que me resfríe. Mejor lo dejo para mañana.
(Y ahí es cuando coges el móvil y te pones a ver tonterías en las redes, perdiendo un tiempo valiosísimo…). Tu mente empieza a lanzarte millones de excusas y todas te cuadran.
•Situación: quieres adelgazar unos kilitos.
•Mente: El lunes empiezo a cuidarme. Total, si empiezo dos días antes dará igual. Para eso, lo hago el lunes y así disfruto el fin de semana.
(Y ese lunes casi nunca llega).
¿Entiendes que, si no la educamos, la mente (que es muy poderosa) hará lo que quiera con nosotros? ¡No podemos dejarla que vaya a sus anchas!
Un truco para esto es que cada vez que tu mente vaya a buscar una excusa o te esté contando un cuento chino, le digas:
Yo contigo no negocio
Y posteriormente, sigue haciendo lo que tu verdadero «yo» quería hacer y la mente no le dejaba. Comprobarás que, tarde o temprano, la mente se cansará y dejará de hacer de las suyas y serás dueño y señor pleno de ella.
Por eso, lo ideal es que cada vez que obtengas un resultado no deseado (sea en la situación que sea, y que siempre dependa de ti), elijas entre dos opciones: buscar excusas o centrarte en el resultado.
Si elijes buscar excusas, no te preocupes ni sufras en exceso. La mente tiene toda una gama variada y extensa de las más variopintas justificaciones que te van a venir bien en multitud de ocasiones. A veces, hasta podrás reutilizarlas. Y otras, te verás conscientemente pensando: «A ver, ¿qué excusa me busco?».
En cambio, si elijes enfocarte en los resultados puedes hacerte estas tres preguntas y así la próxima vez serán mejores:
•¿En qué contexto global he obtenido este resultado? Miro más allá del propio hecho y evalúo la situación en toda su perspectiva.
•¿Cuál es el pensamiento erróneo que da origen a ese resultado? Aquí analizo qué es lo que suelo pensar o qué genero en mi mente para obtener ese resultado.
•¿Qué voy a hacer para que el resultado sea diferente la próxima vez, y sea el que yo quiero obtener? Es decir, qué debo cambiar para obtener el resultado que quiero.
Como ejercicio para comprender mejor esto, te propongo que escribas en un folio de qué te responsabilizas al 100 % y respondas a las tres preguntas. Así, la próxima vez sabrás actuar de otra manera y mejorarás tus resultados.
Me responsabilizo de………………………………
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Preguntas:
¿En qué contexto global he obtenido ese resultado?
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¿Cuál es el pensamiento erróneo que da origen a ese resultado?
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¿Qué voy a hacer para que el resultado sea diferente la próxima vez, y sea el que yo quiero obtener?
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