Kitabı oku: «Entrenar y correr con potenciómetro (Bicolor)»
Portadilla


Derechos de Autor
Publicado según acuerdo con VeloPress, una división de Inside Comunications, Inc.,
de Boulder, Colorado, USA.
Título original: Training + Racing with a Power Meter
Copyright de la edición original © 2019, Hunter Allen, Andrew R. Coggan y Stephen McGregor
Traductor: Juan Carlos Ruíz Franco
Diseño de la cubierta: David Carretero
Edición: Editor Service, S.L.
© 2021, Editorial Paidotribo
http://www.paidotribo.com
E-mail: paidotribo@paidotribo.com
Segunda edición
ISBN: 978-84-9910-938-1
ISBN epub: 978-84-9910-951-0
Thema: SZD
Diseño de maqueta y preimpresión: Editor Service, S.L., Diagonal, 299; 08013 Barcelona
Índice
índice
Prólogo
Agradecimientos
Introducción
CÓMO COMENZAMOS NOSOTROS
CÓMO PUEDE EMPEZAR USTED
Abreviaturas
1
¿Por qué entrenar con potenciómetro?
AUTOVALORACIÓN PRECISA
MEJOR COLABORACIÓN
DAR UN ENFOQUE ESPECÍFICO AL ENTRENAMIENTO
ALCANZAR EL MÁXIMO RENDIMIENTO
2
Instrumentos de potencia
EL HARDWARE DE LOS POTENCIÓMETROS
Potenciómetros para la araña
Brazo de la biela
Integrados en las bielas: plato
UNIDADES CENTRALES COMPATIBLES CON ANT+
LAS MEJORES PRÁCTICAS
PROGRAMAS PARA POTENCIÓMETRO: CÓMO EL JUGUETE DE UN FANÁTICO DE LAS BICICLETAS SE CONVIERTE EN UNA HERRAMIENTA
3
Entrenamiento de potencia: ¿por dónde empezar?
PASO 1: CALCULE SU UMBRAL DE POTENCIA FUNCIONAL
Umbral de potencia funcional
PASO 2: ESTABLECER SUS NIVELES DE ENTRENAMIENTO DE LA POTENCIA
Pautas para la frecuencia cardíaca
Pautas para el esfuerzo percibido
Otros temas
Cómo determinar sus niveles de entrenamiento
PASO 3: RECOPILAR MÁS DATOS
4
Determinar nuestros puntos fuertes y débiles
EL PERFIL DE POTENCIA
Duraciones propuestas
Relación potencia-peso
Perfil de potencia
DEFINIR SU FENOTIPO
LA CURVA DE DURACIÓN DE LA POTENCIA
EL PERFIL DE POTENCIA FRENTE AL MODELO DE DURACIÓN DE LA POTENCIA
5
Utilizar la potencia para conseguir un entrenamiento óptimo
LA NATURALEZA “ESTOCÁSTICA” DEL CICLISMO
PAUTAS PARA LOGRAR INTERVALOS ÓPTIMOS
SESIONES PARA EL ENTRENAMIENTO BASADO EN LA POTENCIA
ENTRENAMIENTOS DE iNIVELES
6
Interpretar los datos
REALIZAR LOS AJUSTES Y LAS CONFIGURACIONES
DISTRIBUCIÓN DE LA POTENCIA
DISTRIBUCIÓN DE LA FRECUENCIA CARDÍACA
DISTRIBUCIÓN DE LA CADENCIA
POTENCIA MÁXIMA MEDIA
INTERPRETACIÓN DE LAS GRÁFICAS DE POTENCIA
ANALIZAR Y COMPARAR SUS PROPIOS ESFUERZOS
ANÁLISIS DE POTENCIA PREDICTIVO
OTRAS MANERAS DE ANALIZAR LOS DATOS
7
Más allá de la potencia media
NO SE TRATA DE LA POTENCIA MEDIA
HERRAMIENTAS PARA EL ENTRENAMIENTO AVANZADO Y PARA EL ANÁLISIS
ANÁLISIS PARA MEJORAR LA ESPECIFICIDAD DEL ENTRENAMIENTO
ANÁLISIS BILATERAL DE LA POTENCIA PARA MEJORAR EL PEDALEO
PRUEBA DE PEDALEO ASIMÉTRICO EN ASCENSIONES
8
Cambiarse al modelo de duración de la potencia
UTILIZAR EL MODELO DE DURACIÓN DE LA POTENCIA
9
Utilizar la potencia para controlar el rendimiento
MODELO IMPULSO-RESPUESTA DE BANISTER
LIMITACIONES DEL MODELO IMPULSO-RESPUESTA
EL CONCEPTO DE CONTROL DEL RENDIMIENTO
LLEGANDO AL MÁXIMO CON LA POTENCIA
ESTUDIOS DE CASOS DE CONTROL DEL RENDIMIENTO
PONER EN PRÁCTICA EL CONCEPTO DE CONTROL DEL RENDIMIENTO
10
Desarrollar un plan de entrenamiento basado en la potencia
EL PLAN DE MEJORA DEL UMBRAL EN 16 SEMANAS DE PERICO
PLAN DE MÁXIMO RENDIMIENTO EN 8 SEMANAS DE JULIA
PLAN DE 12 SEMANAS DE JOSÉ TRIGUY PARA UN TRIATLÓN 70.3
EL PROGRAMA DE RESISTENCIA DE 12 SEMANAS DE BILL VETERANO
CREAR SU PROPIO PROGRAMA DE ENTRENAMIENTO BASADO EN LA POTENCIA
11
Control de los cambios en nuestra condición física
CAMBIOS EN LA POTENCIA MÁXIMA MEDIA
CAMBIOS EN LA DISTRIBUCIÓN DE LOS NIVELES DE ENTRENAMIENTO
CAMBIOS EN LA CADENCIA
MEDICIÓN HISTÓRICA DE LA DURACIÓN DE LA POTENCIA
12
Un triatleta poderoso
ENTRENAR PARA EL TRIATLÓN
Umbral de potencia funcional
Resistencia
FTP y resistencia
Capacidad anaeróbica
Reservar energías para la carrera a pie
COMPETIR EN TRIATLONES
PERIODIZACIÓN DE LA MÁXIMA FORMA FÍSICA
13
Correr más rápido con un potenciómetro
DOSIFICACIÓN DEL ESFUERZO: LA HABILIDAD DE LA QUE NUNCA HABLAMOS
COMPARAR LAS DEMANDAS DE LA COMPETICIÓN CON LAS DEL ENTRENAMIENTO
RESISTENCIA A LA FATIGA
ESTIMAR LA PRODUCCIÓN DE ENERGÍA AERÓBICA Y ANAERÓBICA
PONER A PRUEBA LA AERODINÁMICA CON UN POTENCIÓMETRO
14
La potencia en otras disciplinas: ciclocrós, pista, ultra-resistencia
CICLOCRÓS
CICLISMO EN PISTA
CICLISMO CON BICICLETA DE MONTAÑA DE ULTRA-RESISTENCIA
Epílogo: ensamblando todas las piezas
Referencias
Apéndice: guía de entrenamiento
Glosario
Sobre los autores
Prólogo
En 1986, Uli Schoberer, un estudiante de ingeniería y ciclista alemán, inventó el potenciómetro móvil para bicicletas, el Schoberer Rad Messtechnik, o SRM. Hasta aquel momento, la mayoría de los ciclistas se basaban casi exclusivamente en la ejercitación percibida para medir la intensidad durante una carrera. Algunos corredores durante la década de 1980 también utilizaban monitores de la frecuencia cardíaca, otro nuevo invento que solo tenía diez años de edad. Pero el problema de la frecuencia cardíaca era su respuesta lenta durante las aceleraciones breves, que son comunes en el ciclismo y que se ven afectadas por variables como el clima, la tensión mental y la dieta. Hacia la década de 1990, el SRM iba aumentando su uso entre los ciclistas profesionales. Pero, al ser más caros que la mayor parte de las bicicletas por aquel entonces, pocos no profesionales los utilizaban. No fue hasta principios de la década del 2000, cuando los precios bajaron y los potenciómetros fueron adoptados por parte de los corredores aficionados, pero que se tomaban su deporte en serio, en un amplio rango de disciplinas que incluía el ciclismo.
Hasta la invención y el amplio uso del potenciómetro, el ciclismo tal vez fuera el menos científico de todos los deportes de resistencia. Mientras en la década de 1970 y de 1980 a los nadadores y los atletas se les tomaban pequeñas muestras de sangre en la piscina o la pista para determinar los cambios en los niveles de lactato a diversos ritmos, los ciclistas serios se centraban principalmente en el volumen: millas, kilómetros y horas. El tiempo que se pasaba montado en la bicicleta era el punto de referencia para determinar el progreso. ¿Por qué no la velocidad? El viento, las cuestas y el tiempo pasado a rebufo hacían que los kilómetros por hora fueran prácticamente inútiles en la carretera.
Después llegó el SRM y las cosas, aunque lentamente, empezaron a cambiar. Ahora hay varias empresas que fabrican potenciómetros para las bicicletas y los precios han bajado considerablemente desde la década de 1990. Los ciclistas de carretera, los ciclistas de montaña, los triatletas, los ciclistas en pista y otros deportistas de todos los niveles de rendimiento los han considerado una forma excelente de medir el progreso en el entrenamiento. El ciclismo ha pasado de ser el deporte de resistencia menos científico a ser el más científico gracias a los potenciómetros. Los deportes no relacionados con el ciclismo, como por ejemplo el remo, la vela, el atletismo y otros, están empezando también a utilizar potenciómetros.
Tuve un potenciómetro en mis manos en el año 1995. Me lo prestó la empresa SRM. No podía permitirme comprar uno. Uli fue muy amable al dejarme utilizarlo durante tres meses. Por entonces yo estaba escribiendo mi primer libro, La biblia del entrenamiento del ciclista, y quería incluir algo sobre esta nueva tecnología. Escribí en el libro una página sobre lo que había aprendido acerca de entrenar y competir con potenciómetros. Por lo que sé, fue la primera descripción de cómo entrenar con potenciómetro. No había mucho por decir porque no se sabía demasiado.
En 1998 conseguí mi segundo potenciómetro. Era un prototipo de una nueva empresa llamado PowerTap. En lugar de instalarse en el plato, como el SRM, el dispositivo de PowerTap se colocaba en el buje de la rueda trasera. El precio ya era mucho más asequible. Desde entonces siempre he entrenado con potenciómetro.
Hacia 1999 empezaba a saber bastante sobre cómo utilizar el potenciómetro, o al menos eso es lo que creía por aquella época. Así que ese año escribí una pequeña publicación titulada Entrenar con la potencia. Sin duda, no lo consideraría la guía definitiva sobre cómo entrenar teniendo en cuenta la potencia. Fue solo un primer paso en la dirección correcta.
En 2006, Hunter Allen y Andy Coggan publicaron su primera edición de Entrenar y correr con potenciómetro. Desde una página hasta un libro, así había cambiado la situación en solo diez años. Ellos presentaron entonces lo que se ha convertido en la metodología más ampliamente aceptada para utilizar un potenciómetro en el ciclismo. Desde mi única y simple página sobre el tema, a mediados de la década de 1990, ellos habían descubierto un sistema que revolucionó el entrenamiento y que estableció los baremos para que otros deportes hicieran lo mismo. Y lo más sorprendente es que siguen innovando y modificando cómo entrena y compite el mundillo del ciclismo.
Lo que usted tiene en sus manos es el libro más completo y avanzado sobre el entrenamiento con potenciómetro jamás escrito. Es asombroso pensar que tanta información sobre cómo corremos en bicicleta y nos preparamos para competir podía proceder de un dato tan simple: la potencia aplicada al correr. Mi única página sobre el tema, a mediados de la década de 1990, no pudo llegar tan lejos. Coggan y Allen –junto a Stephen McGregor– han tomado ese valioso dato y lo han convertido en un método de entrenamiento único que sigue evolucionando mientras revolucionamos la forma de entrenar. Otros deportes de resistencia están observando y adoptando lo que se explica tan detalladamente en las páginas que siguen. Coggan, Allen y McGregor están cambiando el mundo del entrenamiento de cara a la competición.
En un plano más personal, sus entrenamientos y competiciones también mejorarán a medida que usted entienda y adopte la metodología que ellos describen en estas páginas. No será fácil. Los cambios nunca lo son. Pero si, como la mayor parte de los deportistas serios, usted busca siempre formas más eficaces de mejorar su nivel de rendimiento, entonces este libro, utilizado junto con su potenciómetro, le aportará la guía y la dirección que necesita.
Joe Friel
Entrenador, escritor y cofundador de TrainingPeaks
Agradecimientos
Nos gustaría dar las gracias a las numerosas personas que han contribuido a que nuestro libro se haya hecho realidad. En primer lugar, damos las gracias a nuestras respectivas esposas, Kate y Angie, sin cuyo apoyo y ayuda en la sombra este libro aún sería solo un proyecto. Nuestros padres se merecen un enorme agradecimiento, tanto por apoyar nuestros anhelos ciclistas como por muchas cosas más.
Muchas gracias a Kevin Williams, Tim Cusick, Gear Fisher, Dirk Friel y Ben Pryhoda, que han desempeñado un papel importante en la creación y el soporte del programa TrainingPeaks WKO, con el que de verdad comenzó todo para nosotros.
Gracias a todos los fabricantes de potenciómetros por su ayuda y apoyo. Seguimos agradeciendo sus últimos desarrollos e innovaciones en el ámbito de los potenciómetros.
Una gran ronda de aplausos para Sam Callan y Kevin Dessert, que nos han inspirado y apoyado desde el comienzo con cursos de aprendizaje en USA Cycling,1 además de ayudarnos a formar a numerosos entrenadores de ciclismo. Gracias también a los miembros de los diversos foros sobre la potencia en el ciclismo por su ayuda: seguimos siendo humildes ante la participación y apoyo de los diversos grupos y miembros. Gracias a Rich Strauss y Patrick McCrann por sus indicaciones sobre el uso de los potenciómetros en el triatlón. Charles Howe se merece un enorme agradecimiento por todo su trabajo en las “preguntas frecuentes sobre el entrenamiento de la potencia” y por permitirnos utilizar el índice de variabilidad. Un agradecimiento enorme para Sherman Cravens por su incansable ayuda con los planes de entrenamiento y para Rachel Zambrano por aportar toneladas de trabajo sobre las sesiones de entrenamiento de atletismo y natación, y para el doctor Chris Myers por su dedicación y lealtad a PCG y su disposición a echarnos siempre una mano.
Gracias a Steve Karpik, Gavin Atkins, Jeremiah Bishop, Dean Golich, James Mattis, Frank Overton, Pam Maino, Sam Krieg, Dave Jordaan, Dave Harris, al doctor Dennis Ryll, al doctor Sami Srour, Joey D’Antoni, Jeff Labauve, al doctor Jim Martin, John Verheul, Bill Black, al doctor Dave Martin, a la doctora Debbie Preller, a Bernie Sanders, Reynaldo Brito, Alvaro Pacheco y Gawie Combrink, que amablemente nos dejaron incorporar algunos de sus datos de potencia en nuestros análisis.
Gracias a todos los que nos ayudaron a lo largo del camino, desde quienes nos apoyaron en las áreas de aprovisionamiento de nuestras competiciones, hasta los que nos desafiaron en el laboratorio y los que contribuyeron a desarrollar nuevos procedimientos para implementar nuestras ideas y teorías sobre el entrenamiento. Sin lugar a dudas, este libro es la suma de muchas aportaciones, y damos las gracias a todos nuestros amigos.
Por último, gracias al equipo de VeloPress: en especial a Renee Jardine quien ha estado con nosotros en este viaje desde el principio, Kara Mannix, Sarah Gorecki, Dave Trendler, Jessica Jones, Kathy Streckfus y Jen Soulé. ¡Ellos trabajan de verdad en la sombra, en las labores de producción y promoción de todos los libros, y se merecen un enorme agradecimiento!
Hunter Allen y doctor Andy Coggan
Soy una persona muy afortunada porque todos los aspectos de mi vida incluyen cosas que me encanta hacer: deporte, ciencia, entrenamiento y enseñanza. Como profesor, todos los días me dispongo a enseñar e investigar sobre la ciencia del rendimiento. Como entrenador, trabajo con grandes deportistas y uso la ciencia para ayudarles a rendir al máximo. Por ello me siento bendecido. Durante los treinta últimos años, el camino de mi vida me ha permitido realizar lo que de verdad me hace feliz.
Gran parte del éxito que he tenido en estas empresas lo debo a mis dos coautores. En primer lugar, el doctor Coggan (Andy) ha hecho de mentor profesional y de científico durante muchos años. Varias de las ideas que Andy desarrolló me sirvieron de inspiración para las que yo tuve en el ámbito de la cuantificación y el modelaje del rendimiento. Siempre me ha servido de estímulo y de inspiración. Me siento muy afortunado de colaborar con el notable científico al que admiré como estudiante graduado hace muchos años.
Estoy igualmente en deuda con mi otro coautor, Hunter Allen, ya que ha contribuido en gran medida a mi éxito profesional y también me ha servido como mentor y amigo. Trabajando con su grupo de Peaks, pude concentrarme en lo más “divertido”, el trabajo de entrenador, que dio como resultado un éxito mayor de lo que habría logrado yo solo. Llevo casi quince años trabajando con Hunter y no puedo imaginarme teniendo el éxito que he logrado como entrenador sin su ayuda.
Cuando Andy y Hunter crearon Cyclingpeaks (que después se conocería como WKO), utilizar un potenciómetro para el ciclismo salió literalmente de la era de la oscuridad. Para quienes intentamos descifrar los datos de los potenciómetros, fue una revelación. Por ello, dicho esto, me siento inmensamente agradecido con mis dos coautores por permitirme contribuir a esta edición del libro en todo lo que he podido.
Por último, y más importante, me gustaría dar las gracias a mi adorable esposa, Christy, por todo lo que hace por mí. No tendría tanto éxito sin ella y, de todas formas, no sabría qué hacer con ese éxito. También me siento muy agradecido por las dos joyas de mi vida, Liam y Cameron, que están creciendo rápidamente. Me gustaría que pudieran ir más lentos, para poder disfrutar de ellos como hijos un poco más de tiempo.
Stephen McGregor, doctor en Fisiología
1 Nota del T.: USA Cycling es la federación nacional de ciclismo de Estados Unidos.
Introducción
Lo creamos o no, los primeros potenciómetros, o ergómetros, aparecieron a finales del siglo xix. Eran esencialmente bicicletas estáticas que permitían a los investigadores determinar la potencia, pero no eran prácticos para su uso diario, y por supuesto no eran portátiles. Solo en las últimas décadas los avances tecnológicos han permitido que los potenciómetros sean portátiles, más baratos y en última instancia asequibles para los ciclistas de todos los niveles dentro del deporte.
Lo que durante un tiempo fue un secreto bien guardado por los mejores entrenadores y unos pocos y selectos deportistas de élite actualmente se considera un equipamiento esencial. Los datos de los potenciómetros son un punto central en la cobertura de las competiciones, por lo que incluso los aficionados al ciclismo se están familiarizando cada vez más con la generación de potencia de los ciclistas más destacados y con el análisis de sus datos. Las plataformas de las redes sociales, que permiten a los corredores compartir los datos de sus carreras y dar difusión a su relación entre la potencia y el peso como un distintivo de honor, también puede acreditarse con el hecho de poner la potencia al alcance del público en general.
Dado que los potenciómetros y los programas que emplean se han hecho más accesibles, tanto en el precio como en la práctica, nunca ha habido un mejor momento para incorporar la potencia en el entrenamiento. Queremos desmitificar los potenciómetros para que usted pueda acceder a la mejor tecnología ciclista y conseguir el mejor rendimiento en sus entrenamientos y competiciones.
CÓMO COMENZAMOS NOSOTROS
El coautor Andrew Coggan, fisiólogo del deporte, comenzó a trabajar con ergómetros a comienzos de la década de 1980, en su laboratorio de fisiología del ejercicio. Al crear protocolos de pruebas con cargas de trabajo específicas (potencia), se dio cuenta de cómo actúan los hidratos de carbono en el cuerpo y de cómo los niveles de lactato en sangre influyen en el rendimiento del deportista. Llegó a escribir más de cincuenta artículos científicos relacionados con este tema. Como talentoso ciclista que era, Andrew solía aprovechar los ergómetros de interior para mejorar sus entrenamientos y sus competiciones, obteniendo un gran éxito. Con la introducción de un potenciómetro portátil más económico, a finales de la década de 1990, comenzó a recopilar más datos mientras competía y entrenaba en exterior. Por lo que había aprendido en el laboratorio, sabía que esta herramienta beneficiaría a los ciclistas que entrenan en el “mundo real” al cuantificar las demandas de las competiciones, mejorar el ritmo que debían marcar e incluso llevar un seguimiento de los cambios en su condición física. Sin embargo, muy pronto fue evidente que esta herramienta proporcionaría a muchos ciclistas más información de la que podrían manejar. Andrew se dispuso a diseñar un plan de entrenamiento con potenciómetro y comenzó a enseñar a utilizarlo a los entrenadores de USA Cycling. El lector podrá encontrar gran parte de esta información en Entrenar y correr con potenciómetro. Por su labor emprendedora relacionada con el mundo de la educación, en 2006 recibió el galardón de la Ciencia del Deporte de USA Cycling y estuvo entre los tres finalistas para el premio al mejor asesor del Comité Olímpico de Estados Unidos.
El coautor Hunter Allen, entrenador de ciclismo de élite, exciclista profesional y propietario de Peaks Coaching Group, empezó a trabajar con deportistas de resistencia en 1995. Trabajó con varios atletas que se contaron entre los primeros usuarios de potenciómetros a finales de la década de 1990. Dado que cada vez le planteaban más cuestiones sobre el tema, decidió estudiar con mayor profundidad esta tecnología. En el año 2003, Hunter Allen, Andrew Coggan y Kevin Williams crearon TrainingPeaks WKO, un valioso programa que ayuda a los deportistas a analizar los entrenamientos, a comparar los datos de las competiciones y a llevar un seguimiento de su progreso. Hunter Allen es conocido actualmente como uno de los mayores expertos de todo el mundo en entrenar a deportistas y asesorarlos con potenciómetros, después de analizar miles de archivos de potenciómetros y de entrenar con éxito a cientos de deportistas que los utilizan. Hunter ha viajado a más de veinte países y ha enseñado los principios del entrenamiento de la potencia a más de 5.000 entrenadores y deportistas, además de escribir numerosos artículos sobre el tema. Hunter, como entrenador técnico del equipo olímpico USA BMX, en 2008 llevó el entrenamiento con potenciómetro al mundillo de las bicicletas de montaña y ha entrenado a muchos campeones nacionales y mundiales, así como a ciclistas de élite de los Juegos Olímpicos, el Tour de Francia y los campeonatos mundiales de Ironman®.
El doctor Stephen McGregor, también uno de los pioneros en la metodología de los potenciómetros, es el director del Laboratorio de Fisiología Aplicada y el Laboratorio de Tecnología del Rendimiento Deportivo de la Universidad del Este de Michigan. Desde 2005 ha sido monitor de USA Cycling y responsable de enseñar a los entrenadores sobre fisiología, entrenamiento general y entrenamiento de potencia. Desde 2013, ha trabajado como instructor de la certificación como entrenador del Nivel 1 de Élite de USA Cycling. Es coautor del libro electrónico The Runner’s Edge, en el que desarrolló la Puntuación del Estrés en el Entrenamiento y el ritmo graduado normalizado. Stephen también hace de técnico para el Grupo de Entrenadores de Élite, guiando a numerosos deportistas en los campeonatos nacionales y mundiales de ciclismo en carretera, además de en los Juegos Olímpicos, en diversas disciplinas. En 2016 recibió la medalla de la Orden de Ikkos como entrenador de un ganador de medalla en ciclismo en pista en los Juegos Olímpicos. Su propia experiencia, primero como ciclista de élite y más recientemente como deportista veterano, le ayuda a mantener la ciencia y el análisis de datos basados en las labores cotidianas de entrenamiento y competición. Suele decir a los deportistas: “¡Cuándo se haya dicho y hecho todo, a la ciencia no le importa si no os ayudó a correr más rápido!”.
CÓMO PUEDE EMPEZAR USTED
Para un ciclista que quiera alcanzar un nuevo umbral de logros, el potenciómetro es una herramienta muy valiosa. Puede ayudarle a descubrir puntos débiles ocultos que nunca habrían salido a la luz con el uso de un monitor de la frecuencia cardíaca o un sencillo ciclómetro. Al llevar un diario segundo a segundo de las carreras que puede transferirse después a su ordenador y analizarlo, el potenciómetro es una mina de oro.
Lejos de ser simplemente otro dispositivo para su bicicleta, el potenciómetro es una herramienta que puede servir para controlar sus progresos durante cualquier período dado. ¿Le gustaría comparar las ascensiones repetidas de esta semana con las que hizo la semana pasada? ¿Cómo son sus veinte minutos de esfuerzo máximo de este año, comparados con los de hace dos años? ¿Quiere saber si su cadencia media ha variado a lo largo de los tres últimos años? Con un potenciómetro y unos golpes de ratón, podrá contestar a estas preguntas y mucho más. Lo que puede aprender tal vez marque la diferencia entre una temporada mediocre y otra llena de éxitos.
Entrenar y correr con potenciómetro le mostrará cómo utilizar los datos para un mejor rendimiento. El capítulo 1 explica cómo el uso del potenciómetro puede marcar las diferencias en su propio entrenamiento. El capítulo 2 trata sobre cómo funciona el equipamiento y cómo interpretan los datos los distintos programas. El capítulo 3 le enseñará a descubrir su umbral de potencia funcional y a introducir los distintos niveles de entrenamiento. Aprenderá a utilizar el potenciómetro para identificar sus puntos fuertes y débiles como ciclista en el capítulo 4. Encontrará algunos ejemplos de entrenamientos en el capítulo 5, todos basados en la potencia: pruebas contrarreloj, ascensiones a colinas, entrenamiento de intervalos, etc. Estos entrenamientos sirven para entender mejor los objetivos de los niveles de entrenamiento basados en la potencia.
En el capítulo 6 usted empezará a aprender a interpretar los datos recopilados durante sus carreras. Hay muchos ejemplos de gráficas que ilustran los conceptos más importantes que usted podrá estudiar utilizando el programa que viene con su potenciómetro. El capítulo 7 explica cómo usar la potencia normalizada, el factor de intensidad y la puntuación de carga de entrenamiento para sacar más partido a los datos. El capítulo 8 trata sobre los numerosos avances, conceptos nuevos y herramientas desde que se publicó la edición anterior, incluidos conceptos como la capacidad de reserva funcional y la energía. El valor real de estos conceptos sale a la luz en el capítulo 9, mientras exploramos el proceso de utilizar los datos para crear y periodizar la mejor condición física.
Aunque este libro no se centra principalmente en el entrenamiento, el capítulo 10 presenta cuatro estudios de caso sobre el entrenamiento de la potencia. Cada caso incluye un plan de entrenamiento totalmente desarrollado que usted puede utilizar o adaptar para su propio entrenamiento. Verá cómo podrá emplear el menú de entrenamiento del apéndice para el suyo propio, y conseguirá un mejor conocimiento de cómo establecer su perfil de potencia y desarrollar resistencia a la fatiga específicamente donde más la necesita.
El capítulo 11 explica qué significan los datos de un mayor período de tiempo. Por ejemplo, usted puede usar los datos del potenciómetro para llevar un seguimiento de los cambios a largo plazo o para comparar carreras de año en año. De nuevo, le ofreceremos ejemplos concretos sobre cómo utilizar el programa de su potenciómetro para alcanzar sus objetivos.
Los triatletas se benefician enormemente con los potenciómetros y los datos que proporcionan para marcar un ritmo eficaz. El capítulo 12 explica cómo entrenar adecuadamente para eventos de larga y corta distancia, y también incluye algunos consejos clave para las competiciones.
El capítulo 13 estudia más detenidamente cómo utilizar el potenciómetro para lograr su máximo rendimiento en las competiciones. El capítulo 14 trata sobre otras disciplinas del ciclismo y cómo utilizar eficazmente el potenciómetro en eventos de ciclocrós, pista y ultra-resistencia. Por último, el epílogo resume los pasos más importantes ensamblándolo todo.
En el apéndice encontrará más de 100 ejemplos de sesiones de entrenamiento según su nivel. Son solo un punto de partida. Después de leer este libro y averiguar su propio perfil de potencia y curva de duración de potencia, sin duda querrá diseñar unas cuantas sesiones usted mismo.
Hay mucha terminología especializada y jerga técnica en este libro. Si usted se parece en algo a nosotros, le encantará. En los momentos en que no tenga clara la terminología, recurra a las abreviaturas (páginas xiv-xv) o el glosario (página 461) para solventar el problema.
Insistimos en que este libro no es un manual de entrenamiento: no explicará los matices de cómo conseguir la mejor forma posible ni se adentrará en los detalles de la fisiología del ejercicio. Hay muchos y excelentes libros que tratan esos conceptos en profundidad. Nuestro objetivo es mostrar a los ciclistas de todos los niveles que entrenar y correr con potenciómetro no es nada difícil. Usted no necesita un doctorado en fisiología del ejercicio para comprender qué significan los datos. Tampoco necesita ser un corredor de élite para beneficiarse de los avances tecnológicos que ofrecen los potenciómetros. Si usted es ciclista y está interesado en mejorar su rendimiento, este libro es para usted, ya sea porque tiene un potenciómetro o porque esté pensando en comprar uno. Todos los deportistas pueden beneficiarse del reto que supone pensar de forma crítica sobre el entrenamiento y llegar a una mejor comprensión de los componentes fundamentales que hacen posible alcanzar el máximo rendimiento.
Abreviaturas2
ACMA análisis por cuadrantes multi-archivo
ALS aparición de lactato en sangre
AMAR análisis de múltiples archivos/rangos
ATP trifosfato de adenosina
C cadencia
Cat. I, cat. II, etc. Categoría I, Categoría II, etc.
CdA área de resistencia aerodinámica3
CEA carga de entrenamiento aguda
CEC carga de entrenamiento crónica
CR contrarreloj
Crr resistencia del ciclista a la rodadura4
CX ciclocrós
DMAO déficit máximo acumulado de O2
FI factor de intensidad
FPEM fuerza de pedaleo efectiva media
FTHR ritmo cardíaco al umbral funcional5
FTp ritmo al umbral funcional6
FTP umbral de potencia funcional7
GCR gráfica de control del rendimiento
IV índice de variabilidad
J julio
kJ kilojulio
lpm latidos por minuto
m/s metros por segundo
MLSS máximo estado estable de lactato8
MTB bicicleta de montaña9
PCr fosfato de creatina10
PMM potencia media máxima
PN potencia normalizada
RM repetición máxima
rTSS puntuación de carga de entrenamiento en carrera11
SX super cross
TEP tasa de esfuerzo percibido
TRIMP impulso de entrenamiento12
TSB equilibrio de carga de entrenamiento13
TSS puntuación de carga de entrenamiento14
UA umbral anaeróbico
UL umbral de lactato
VCP velocidad circunferencial de pedaleo
W/kg vatios por kilogramo
2 Nota del T.: Hemos traducido al castellano las abreviaturas, excepto en los casos en que las publicaciones en nuestro idioma hacen un uso casi exclusivo de las utilizadas en inglés, a fin de evitar confusión al lector. La expresión completa a la que hace referencia la abreviatura siempre la daremos en castellano.
3 Nota del T.: “Cyclist’s aerodynamic drag”, en el inglés original.
4 “Cyclist’s rolling resistance”, en el inglés original.
5 “Functional threshold heart rate.”
6 “Functional threshold pace.”
7 “Functional threshold power.”
8 “Maximal lactate steady state.”
9 “Mountain bike.”
10 “Phosphocreatine.”
11 “Running training stress score.”
12 “Training impulse.”
13 “Training stress balance.”
14 “Training stress score.”
1
¿Por qué entrenar con potenciómetro?
Los potenciómetros han llegado a ser prácticamente tan ubicuos en las bicicletas como las cubiertas. En los eventos de ciclismo y de triatlón, en las tiendas de bicicletas, en Internet, en los velódromos, y en cualquier otro lugar en que se reúnen ciclistas y deportistas de múltiples disciplinas, el potenciómetro se ha convertido en el tema del que todo el mundo quiere hablar. Hay una cosa en la que todos están de acuerdo: para los ciclistas, el entrenamiento de potencia es el siguiente gran paso para alcanzar el máximo rendimiento.
En nuestra labor como entrenadores y fisiólogos del ejercicio, hemos comprobado de primera mano los beneficios de entrenar con potenciómetro. Dicho en términos sencillos, el potenciómetro le permitirá controlar cuantitativamente los cambios en su condición física, detectar más fácilmente sus puntos débiles, y después redefinir el entrenamiento insistiendo en esos puntos débiles. Ya sea que quiera correr a un nuevo nivel o adaptar su programa de entrenamiento, lo que puede aprender de su potenciómetro es el estímulo para cambiar.
Es probable que incluso los corredores expertos se beneficien del uso del potenciómetro. La experiencia de Hunter entrenando a corredores con décadas de carretera en sus piernas demuestra que esto es cierto. Phil Whitman, un corredor de la categoría de veteranos, se mostraba reacio a incorporar el potenciómetro porque creía que era poco probable que pudiera ayudarle a mejorar, pero al decírselo Hunter, lo probó.
“Conozco todos los pequeños ‘aparatos’ que prometían mejoras, y la mayoría se fueron con la misma rapidez que llegaron”, decía Phil. “Sin embargo, el uso del potenciómetro me ayudó de verdad a concentrar mi entrenamiento en intervalos específicos, a dosificarme en las escapadas y también en las pruebas contrarreloj. Asimismo, ha sido estimulante ver realmente mis progresos de forma cuantitativa por primera vez en treinta años de competición.”
Si usted instala un potenciómetro en su bicicleta, tendrá acceso a más datos de los que pueda imaginar. Es cierto, los beneficios se hacen notar solo cuando sabemos qué hacer con todos esos datos y cómo interpretarlos. Al principio, muchos usuarios de potenciómetros consideran abrumadores todas las gráficas y los datos de sus carreras. Por eso hemos dedicado una parte significativa de este libro a explicar cómo extraer la información necesaria para concentrarse en las mejoras en los entrenamientos y en la pista. También tendrá usted que saber cómo implementar las sesiones basadas en la potencia en su régimen de entrenamiento, y cuándo y cómo hacer ajustes en él. Con algunas estrategias muy sencillas, su potenciómetro pasará de ser una actualización costosa a una herramienta muy valiosa para mejorar sus carreras.
Saber utilizar la tecnología del potenciómetro facilita ventajas reales de forma adecuada en los ámbitos siguientes:
Conocerse a sí mismo: El potenciómetro proporciona una cantidad enorme de información sobre sus carreras, y esos datos le permitirán identificar sus puntos fuertes y débiles.
Colaboración: Compartir información detallada con su entrenador y sus compañeros de un modo que permita a todos trabajar juntos más eficazmente.
Enfoque específico en el entrenamiento: Los datos, junto con un buen entrenador y trabajo en equipo, le permitirán identificar mejor los objetivos de entrenamiento y los métodos apropiados.
Máximo rendimiento: Con más información, mejor comunicación y mejor entrenamiento, usted estará en condiciones de alcanzar su máximo nivel en el ámbito del ciclismo.
Como puede ver el lector, estas cuatro áreas están interrelacionadas. Se fundamentan las unas en las otras. Sin los datos que proporcionan el potenciómetro, el análisis de las carreras, la comunicación con el entrenador y con los compañeros, y la elaboración del plan de entrenamiento, todo seguiría limitándose a meras conjeturas. Basándose en los datos, usted podrá alcanzar un nuevo nivel en todas estas áreas.
Sin embargo, hay que hacer una advertencia a los defensores de la vieja escuela: si no desea cambiar el modo en que entrena, en ese caso entrenar con un potenciómetro tal vez no sea apropiado para usted. Este método supondrá algo de tiempo y de esfuerzo por su parte, pero si le interesa entrenar mejor y correr más rápido, el potenciómetro le ayudará a lograr el máximo rendimiento. Estudiemos más detenidamente cómo ocurre esto.
AUTOVALORACIÓN PRECISA
Llevar un registro de los esfuerzos
Los potenciómetros registran cantidades enormes de datos que podemos transferir a nuestro ordenador después de las carreras. Creando literalmente un diario de nuestras carreras segundo a segundo, podremos ver con exactitud lo fuertes que estábamos cuando pedaleábamos para subir esa cuesta, si debimos habernos alimentado mejor, si utilizamos la bicicleta del modo adecuado cuando sufrimos una “pájara” al llevar ochenta kilómetros de carrera, y así sucesivamente.
El potenciómetro registra nuestros esfuerzos desde una perspectiva cardiovascular (frecuencia cardíaca) y desde una perspectiva muscular (vatios). Los vatios que somos capaces de producir son los que hacen que la bicicleta avance. La frecuencia cardíaca es la respuesta del cuerpo a la presión que ejercemos sobre los pedales, y al poder cuantificar la “dosis” exacta de entrenamiento podremos entender mejor todos los demás aspectos del entrenamiento y de la competición. Sabremos exactamente cuánto tiempo hemos pasado en la zona de entrenamiento de potencia mientras corríamos. Podremos especificar las áreas de la carrera en las que necesitamos más práctica, y concentrarnos, por ejemplo, en los intervalos, las ascensiones, los esprines o los ataques durante una carrera. Al revisar los datos después de los eventos, sabremos con certeza si hemos cumplido nuestros objetivos o si necesitamos revisar nuestros métodos de entrenamiento.
Añadir sentido a la monitorización del ritmo cardíaco
Un monitor de la frecuencia cardíaca no nos dice en qué medida estamos mejorando nuestro rendimiento; solo nos indica la rapidez con que bombea el corazón. La frecuencia cardíaca puede verse influida por factores que tienen poco que ver con el rendimiento. Utilizar solo un pulsómetro podría llevarnos a conclusiones erróneas sobre nuestra condición física, a confusiones sobre nuestro rendimiento, e incluso a disminuir nuestra autoconfianza.
En el ritmo cardíaco influyen el grado de hidratación, la temperatura del aire, nuestra temperatura interna, lo bien o mal que hayamos dormido la noche anterior, el nivel de estrés de nuestra vida y otros factores. Hay ocasiones en el entrenamiento o la competición en que sería mejor no conocer nuestra frecuencia cardíaca y en su lugar guiarnos por nuestro “esfuerzo percibido”. Aunque los pulsómetros pueden ser herramientas válidas y útiles, la frecuencia cardíaca es solo una pequeña pieza del rompecabezas. La rapidez con que bombea el corazón es la respuesta a un estímulo, que puede ser la persecución por un oso en un bosque, el nivel de ansiedad antes de una importante presentación en el trabajo, o el esfuerzo necesario para impulsar con más fuerza los pedales cuando intentamos alcanzar la cola de una escapada ganadora. Hay que concebir la frecuencia cardíaca como algo parecido al marcador de revoluciones (el tacómetro) del coche. Cuanto más pisemos el acelerador, más aumentarán las revoluciones por minuto.
Por otra parte, un potenciómetro mide la tasa real de trabajo (potencia), es decir, la fuerza con que movemos los pedales. La potencia puede cuantificar la cantidad de caballos de vapor que utiliza el motor de su coche a 90 km/h. Sobre su bicicleta, usted es el motor y el potenciómetro le indica cuánta potencia está ejerciendo, en vatios. Al comparar la respuesta de la frecuencia cardíaca con la generación de potencia, podrá descubrir que hay días en que la frecuencia cardíaca le indica que baje el ritmo, pero el potenciómetro le dice que acelere porque no está haciendo que los músculos trabajen con suficiente fuerza para crear de verdad un estímulo de entrenamiento. El corazón es un músculo, igual que cualquier otro músculo del cuerpo, y también se cansa. Esto significa que si, por ejemplo, hemos entrenado intensamente durante siete días, el ritmo cardíaco puede encontrarse por debajo de lo normal para una potencia dada mientras corremos. Si nuestro ritmo cardíaco normalmente es de 165 latidos por minuto (lpm) cuando corremos a 280 vatios de potencia, entonces, después de siete días de duro entrenamiento, tal vez sea solo de 158 si corremos a la misma potencia. El dato de la frecuencia cardíaca por sí solo podría indicar que debería evitar hacer un entrenamiento intenso ese día, pero es altamente probable que podamos alcanzar la misma cifra de vatios, o casi la misma, que cuando estábamos descansados al inicio del programa. La potencia será la clave para saber cuándo necesitamos de verdad un día de descanso.
Control de las variaciones en la condición física
Tener la capacidad de llevar el control de las variaciones en el rendimiento es posiblemente una de las razones más estimulantes para entrenar con potenciómetro. Con el paso del tiempo, usted sabrá con certeza si su condición física está mejorando y exactamente en qué medida. ¿Merece de verdad la pena todo este duro trabajo? ¿Logramos en realidad correr más rápido? ¿De verdad todos esos malditos intervalos nos ayudarán a superar esa última ascensión junto a los líderes, en la carrera en grupo del martes por la noche?
Dado que usted podrá transferir directamente a su ordenador toda la información después de la carrera, podrá ver sin problemas las diferencias entre el esfuerzo de hoy y el de la misma carrera realizada la semana pasada, la semana anterior, y así sucesivamente. Como nuestra condición física cambia continuamente, y tendremos distintos puntos fuertes y débiles con el paso de los meses, es vital comprobar con cierta frecuencia cómo nos encontramos, teniendo en cuenta toda la temporada en conjunto. El potenciómetro revela el estatus de nuestro umbral de ácido láctico y de nuestra capacidad aeróbica, y, si no están mejorando podemos efectuar los cambios adecuados en nuestro programa de entrenamiento. Podremos revisar los datos anteriores y ver cuánto tiempo hemos tardado en alcanzar un nuevo nivel de forma física, lo cual nos permitirá establecer metas realistas. Pasando a la cara opuesta de la cuestión, también es importante saber cuándo debemos descansar y recuperarnos. Los potenciómetros desempeñan un papel muy importante a la hora de evitar el sobreentrenamiento. Al llevar el control de la carga de entrenamiento total utilizando un procedimiento como el de la puntuación de carga de entrenamiento (TSS), podremos tomar decisiones más precisas sobre este aspecto de nuestra preparación.
Analizar nuestras competiciones
Utilice su potenciómetro para obtener una perspectiva objetiva de su rendimiento en competición. Los datos nos permiten examinar las exigencias del trazado de la carrera y de nuestro rendimiento. De hecho, los mejores datos procederán de las carreras en que la competición le impulse a esforzarse más de lo que haría en un entrenamiento rutinario.
A veces, los datos más interesantes que podamos recopilar procederán de una carrera en la que hayamos quedado “descolgados”. Podemos revisar los archivos del potenciómetro, de la misma forma que un entrenador de fútbol revisa un vídeo del partido, para ver qué cambios debemos hacer a fin de evitar problemas similares en el futuro. Durante una etapa muy dura de la competición por etapas de Gila,15 por ejemplo, uno de los deportistas entrenados por Hunter quedó descolgado en una parte especialmente dura de una ascensión. Al revisar los datos después de la competición, Hunter pudo señalar otras carreras en las que ese deportista se había quedado descolgado del pelotón principal, y después comparar estos momentos críticos unos con otros. Descubrió que siempre que este corredor tenía que pedalear a una cadencia inferior a 70 revoluciones por minuto mientras generaba potencia a este umbral durante más de cinco minutos, quedaba descolgado. Sin embargo, Hunter también observó muchos casos en los que el ciclista pudo permanecer con los demás participantes a su umbral de potencia y por encima de él, siempre que su cadencia estuviera por encima de 95 revoluciones por minuto. A consecuencia de esto, cambiaron el engranaje de su bicicleta para que el piñón más grande tuviera veintisiete dientes en lugar de los veintitrés normales. Esto le permitió rodar a una cadencia de más de 100 revoluciones por minuto en las subidas más pronunciadas, con lo que mejoró su capacidad de producción de potencia basándose en la fisiología de su cuerpo. Durante el resto del año pudo permanecer en el grupo de corredores de cabeza.
El potenciómetro también puede ayudarle a determinar si usted está gastando demasiada energía en una carrera. Puede ser que pedalee “demasiado”. A partir de los miles de archivos procedentes de potenciómetros que Hunter ha analizado, ha averiguado que los corredores que siempre ganan son también los que no pedalean tanto como el resto del pelotón. ¿Cómo es posible esto? Bien, los mejores corredores simplemente permanecen dentro del pelotón, observan, esperan y se resguardan del viento para conservar sus fuerzas. No son esos tipos que se sitúan al frente del pelotón a lo largo del camino, durante horas y horas. Los ganadores son los que pedalean menos que el resto, pero cuando sí pedalean hay que tener cuidado con ellos porque lo hacen con más fuerza que el resto del grupo.
En este mismo sentido, el potenciómetro puede indicarnos cuándo hemos “quemado un cartucho”,16 es decir, hemos realizado un esfuerzo muy intenso. Dado que tenemos solo una cantidad limitada de cartuchos, la periodización es fundamental. Los datos sobre la potencia también pueden mostrar si utilizamos demasiada energía en tramos de la carrera que no eran decisivos. Analizando los datos, podremos revisar mentalmente la carrera mientras observamos los archivos del potenciómetro, y entender de forma exacta cómo podíamos haber logrado la escapada vencedora o el corte decisivo. Después podemos coger esta información y utilizarla para dar un mejor enfoque a nuestro entrenamiento.
Identificar nuestros puntos fuertes y débiles
Antes de la llegada de los potenciómetros, los ciclistas debían adivinar sus puntos fuertes y débiles, y en muchos casos sus suposiciones eran erróneas. Tener que hacer conjeturas puede perjudicar nuestra capacidad de mejorar. En último término, armado con esta nueva información, algunos sencillos protocolos de prueba y la experiencia con su potenciómetro en diversas competiciones y carreras de entrenamiento, empezará a tener una visión de conjunto más clara de sus puntos fuertes y débiles específicos.
Conocer las propias debilidades no siempre es agradable. Descubrir que somos corredores de categoría I en nuestra mejor potencia a cinco minutos, pero corredores de categoría IV en nuestra mejor potencia a veinte minutos, puede resultar estimulante para un corredor de pista, pero será más bien frustrante para un corredor de carretera que intenta mejorar desesperadamente. Sin embargo, no podremos mejorar hasta que no conozcamos nuestros puntos débiles. Cada corredor es diferente, y cada uno tiene distintas metas. Conocer los puntos fuertes y débiles marcará una gran diferencia en lo relativo al enfoque de nuestro entrenamiento. ¿Qué sucederá si tenemos que correr al 105 por ciento de nuestro umbral de potencia durante más de tres minutos? ¿Sentiremos que nuestros pulmones están a punto de explotar, o nos resultará fácil? Con el potenciómetro podemos analizar nuestro rendimiento y nuestro entrenamiento para conocer nuestras capacidades naturales y las áreas en las que necesitamos mejorar.
MEJOR COLABORACIÓN
Ofrecer mejor información al entrenador
A los entrenadores les encantan los potenciómetros y la información que proporcionan. La información que ofrecen es clara y concisa, y está ahí, delante de nosotros, en la pantalla del ordenador: un conjunto objetivo de hechos que no se pueden negar. Por eso los entrenadores trabajan duro con el objetivo de convencer a sus deportistas para que utilicen los datos. Es así de simple: usar un potenciómetro permite tener una relación más estrecha con nuestro entrenador.
Es tarea del entrenador determinar la dosis (entrenamiento) que provocará la respuesta (adaptación). Cuando un entrenador pueda ver claramente cómo responde un deportista al entrenamiento, podrá prescribir con mayor exactitud el entrenamiento necesario. La colaboración entre el deportista y el entrenador se beneficiará de la revisión de los programas de entrenamiento diarios, así como una mejor discusión sobre los progresos y un mejor análisis con el paso del tiempo para asegurarse el cumplimiento de los objetivos clave.
Con los datos que obtenga con el potenciómetro, su entrenador descubrirá cosas sobre usted y sus habilidades como corredor, tanto positivas como negativas, que no podría averiguar de otro modo, ni siquiera corriendo a su lado. El entrenador después podrá utilizar esos datos para mejorar el plan de entrenamiento. Usted podrá reaccionar con más rapidez a los cambios en la condición física del deportista y hacer los ajustes necesarios de acuerdo con ese plan.
Sin duda, una mejor comunicación de las dos partes marcará la diferencia. Con el potenciómetro no puede haber vacilación sobre lo que está ocurriendo con la condición física ni si estamos en el camino correcto. Por el contrario, estará claro dónde nos encontramos en nuestro entrenamiento y si hacemos las sesiones correctamente. Nuestro entrenador sabrá lo que hacemos en las competiciones y en los paseos de entrenamiento, y tendrá oportunidad de hacer indicaciones mucho más útiles para seguir mejorando.
El potenciómetro también incrementa nuestro sentido de la responsabilidad, ese sentimiento que tenemos sobre el hecho de ser “responsables” de nuestro entrenamiento ante alguien. Cuando sabemos que el entrenador va a ver que hicimos solo cinco de las diez series recomendadas, es como llevar con nosotros al entrenador a la carrera. El potenciómetro no miente, ¡y a veces la verdad es difícil de afrontar!
El ciclista Sam Krieg empezó a trabajar con un entrenador en la segunda temporada en que controló su potencia, y comenta cómo esta mayor responsabilidad le ayudó: “En varias ocasiones, durante mi entrenamiento de pre-temporada, estudio mis sesiones y pienso ‘no puedo terminar eso’. Comenzaba el entrenamiento diciéndome a mí mismo ‘cuando ya no pueda más, enviaré por correo electrónico el archivo de potencia a mi entrenador y le haré saber que lo intenté, pero que simplemente no puedo superarlo’. [Pero], minuto a minuto, los intervalos venían y se iban, y de algún modo yo seguía pedaleando”. Sam a menudo no podía creer lo que acababa de conseguir.
Destaca una sesión en particular: “Mi entrenador me ordenó hacer cincuenta minutos a mi umbral de potencia, con varios cambios de cadencia y picos de potencia. No creía poder sobrevivir a veinte minutos de este entrenamiento, así que mucho menos a cincuenta, pero mi potencia y mi ritmo cardíaco se mantenían estables, así que seguí pedaleando. Cincuenta minutos después terminé. Logré una nueva potencia máxima para cincuenta minutos, y mentalmente había mejorado más en un solo entrenamiento que en todo lo que había hecho durante los tres últimos meses”.
Esa fuerza mental y física se tradujo en una mayor fortaleza física durante toda la temporada. Sam describe una competición del comienzo de la temporada en la que hizo el proceso de selección muy pronto, solo para quedar descolgado de la cola del pelotón, en un desnivel, veinte minutos después. Luchando por recobrar la compostura, pudo rehacerse mentalmente y replantear lo que quedaba de carrera como si fuera una prueba contrarreloj de treinta minutos, a su potencia umbral. Con sus propias palabras: “Aunque parezca cosa de locos, corrí para conseguir un excelente archivo de potencia, no contra los corredores que había en la carretera. Luché la media hora siguiente igual que lo había hecho en mis entrenamientos durante el invierno, corriendo para mi potenciómetro minuto a minuto.” Tal como pudimos ver después, Sam enlazó con el grupo de cabeza y consiguió terminar al frente de los competidores que quedaban. Sam mantuvo este nuevo nivel de persistencia el resto de la temporada y consiguió algunos resultados asombrosos, incluso ganando los días en que se sentía débil, porque los datos le convencieron de que era capaz de ello.
Mejorar la interacción con los compañeros
El uso del potenciómetro puede tener un enorme impacto en el modo en que un equipo ciclista trabaja como tal. En los equipos, en muchas ocasiones no está claro quién debería ser el líder; a veces, es difícil saber con exactitud quién está en mejor forma. Cuando todos los miembros del equipo utilizan potenciómetro y se comprometen a ponerse a prueba de forma habitual, tanto el entrenador como los corredores saben exactamente quién está corriendo suficientemente bien para ser el líder al que los demás tienen que proteger y quiénes correrán para ayudarle.
Cuando se encuentra en medio de una competición, un corredor muy bueno puede enseñar con su ejemplo dónde hay que situarse, dentro del pelotón, para ahorrar toda la energía posible. El líder podrá saber cuántos vatios necesitó para ponerse en cabeza del grupo delantero. Además, los potenciómetros pueden generar cierta confianza dentro del equipo cuando los datos muestran que sus miembros tienen capacidad física para ganar. Todo está allí, en las gráficas. Si tres de un grupo de cinco corredores tienen la condición física necesaria para ganar la carrera, y disponer de ese grado de certeza en realidad puede impulsar al equipo al éxito.
DAR UN ENFOQUE ESPECÍFICO AL ENTRENAMIENTO
Obtener motivación para trabajar más duro
El potenciómetro puede ser muy eficaz para lograr más motivación. Por ejemplo, si usted está haciendo una serie de cinco minutos y ve que el promedio de vatios desciende cerca del final, es probable que se recupere para conseguir el objetivo de potencia propuesto para esos cinco minutos.
Siempre que las metas sean difíciles, pero posibles, el número de vatios le aportará inspiración para esforzarse un poco más. Y en el ámbito del deporte, donde se puede ganar o perder por menos del ancho de una rueda, las ganancias marginales resultan significativas.
Todos los deportistas se esfuerzan por evitar basarse en conjeturas y perder el tiempo, y en este momento y esta época, parece que la mayoría están demasiado ocupados como para poder entrenar todo lo que quisieran, por lo que debe optimizarse cada minuto de entrenamiento. Si usted dispone de poco tiempo, tener un potenciómetro y ser fiel a su programa de entrenamiento pueden ayudarle a lograr una mejor condición física más rápidamente, con menos kilómetros malgastados e invirtiendo menos tiempo.
Mejorar la posición y la aerodinámica
La posición del cuerpo es el factor más importante entre todos los que determinan la velocidad al correr a una potencia determinada. ¿Por qué arriesgarse a correr en una mala postura cuando podemos cuantificar el factor aerodinámico y descubrir la posición que nos permitirá ir más rápido? Con algunas sencillas pruebas realizadas con un potenciómetro, usted podrá averiguar en qué medida la posición que tiene actualmente sobre la bicicleta influye en su velocidad total, y cómo modificarla de manera precisa para producir la mayor cantidad posible de vatios y la menor cantidad posible de resistencia al aire. Con las pruebas más modernas, hechas en túneles de viento con el cuadro de la bicicleta, las ruedas, la posición del corredor y otros factores, se ha demostrado que con ciertas mejoras en la posición y el equipamiento el corredor podría pedalear a unos treinta vatios menos de potencia para mantener una velocidad dada. En otras palabras, con el simple hecho de optimizar su posición sobre la bicicleta y su equipamiento, usted podrá ganar treinta vatios de potencia. Esto es tremendamente significativo y representa una ganancia mayor de lo que la mayoría de los ciclistas ve en todo un año de entrenamiento.
Dosificar el esfuerzo
Cuando usted salga a entrenar, correr, o simplemente dar un paseo en bicicleta para disfrutar de la naturaleza, el potenciómetro le permitirá dosificar sus esfuerzos para lograr sus objetivos en ese evento. Ya se trate de algo tan simple como terminar la carrera, o bien lograr un estímulo fisiológico especial, utilizar un potenciómetro como instrumento para dosificarse puede ayudarle tanto a ahorrar como a gastar energía cuando sea necesario.
Usted puede usar el potenciómetro en todas sus carreras largas –en competiciones de ultra-resistencia, en entrenamiento por intervalos, en las ascensiones y en las pruebas contrarreloj (CR), etc.– a fin de obtener el máximo provecho por sus esfuerzos y evitar excederse. Cuando ya conozca su umbral de potencia funcional (o FTP, ver capítulo 3), podrá tenerlo en cuenta en todo momento durante las pruebas contrarreloj y las ascensiones, para de esa forma saber que corre con toda la energía de que es capaz. Utilizar un potenciómetro para dosificarse en las pruebas contrarreloj es un uso especialmente adecuado de esta tecnología. Puede servir para marcarnos un “techo” con el objetivo de movernos siempre por debajo de él y así evitar excedernos en los cinco primeros minutos de carrera. Durante una competición, conocer los vatios que vamos generando nos ayuda a mantener la concentración y a tener estímulos cuando la situación se pone difícil y estamos rindiendo al límite de nuestras posibilidades. En las competiciones con salida en grupo, dosificarse es igualmente importante. Podemos utilizarlo mientras permanecemos en el grupo para conservar nuestras fuerzas hasta las últimas fases de la carrera, o para saber si el ritmo es el adecuado para intentar una escapada, o bien para averiguar lo que nos costará ganar la carrera.
Por ejemplo, Randy Weintraub, un triatleta muy competitivo, estaba preocupado por la ausencia de ascensiones cerca de su casa y del terreno de entrenamiento. Su objetivo era completar el Ironman de Lake Placid, una de las carreras más duras entre las que tienen la distancia del Ironman, en menos de diez horas. El recorrido en bicicleta tiene muchos desniveles e incluye una ascensión bastante pronunciada de 3,2 kilómetros. Randy debía saber exactamente cuántas ascensiones tenía que hacer y qué distancia tenía cada una, y después volver y entrenar allí para lo que le exigía esa competición, en casa, en Long Island, Nueva York.
Randy se dirigió a Lake Placid y realizó en bicicleta todo el recorrido a un ritmo muy cercano a la potencia que se había marcado como objetivo. Nunca antes había hecho ese triatlón, y no estaba seguro de si podría mantener esa potencia durante los 180 kilómetros y reservar después algo de energía para la carrera a pie de 38 kilómetros. Después de hacer el recorrido, transfirió la información a su ordenador y descubrió que sí había mantenido esa potencia media. Basándose en su nivel de fatiga al final del tramo en bicicleta, supuso que le quedaba energía suficiente para la carrera a pie. Después, utilizando el anticuado método de calcular con lápiz y papel, simplemente contó el número de ascensiones del recorrido que tardaría más de dos minutos en realizar en la competición. Con esa información, comenzó a buscar nuevas rutas cerca de su casa que se parecieran lo más posible a ese recorrido. Cuando no disponía de una colina lo suficientemente larga, simplemente corría contra el viento para simular una ascensión más larga. También programó el número de ascensiones, junto con los vatios que necesitaría alcanzar para obtener el máximo rendimiento con su aparato de entrenamiento para interior.
Crear un laboratorio de pruebas portátil
El potenciómetro permite poner a prueba nuestra condición física de forma periódica, por ejemplo cada mes, de modo que podamos saber cuantitativamente en qué hemos mejorado y en qué debemos trabajar más. Para todo competidor que se toma su deporte en serio, usar un potenciómetro de esta manera puede incluso eliminar parte de las costosas pruebas que antes solo podían efectuarse en un laboratorio, ya que ahora dispone de un equipo portátil instalado en su propia bicicleta.
El potenciómetro mide los cambios en nuestra capacidad para mover la bicicleta por la carretera. Nos dice cuánta fuerza estamos imprimiendo en los pedales, en vez de solo la intensidad a la que trabaja nuestro sistema cardiovascular. Poniendo a prueba nuestra capacidad con cierta regularidad, conoceremos mejor nuestro potencial para mejorar y podremos evitar el sobreentrenamiento. Todos experimentamos en nuestra condición física, en diferentes áreas. Algunos deportistas mejoran más rápidamente con esfuerzos más breves, mientras que otros mejoran más rápidamente con esfuerzos más prolongados. Con pruebas periódicas adecuadas podemos saber exactamente qué sistemas fisiológicos están mejorando, y con ello determinar si es el momento apropiado para concentrarse en un área específica del entrenamiento.
Andrew lo explica mejor: entrenar es ponerse a prueba; ponerse a prueba es entrenar. Hay que tratar cada sesión de entrenamiento como una ocasión para rendir al máximo.
Mejorar el entrenamiento en interior
Con el potenciómetro podemos aprovechar al máximo nuestro aparato de entrenamiento para interior. Una de las primeras cosas que aprenderemos sobre el uso del potenciómetro en carretera es que la potencia tendrá un alto grado de variabilidad. Fluctúa a cada instante dependiendo de las condiciones, y a veces esta no es la mejor forma de entrenar. En un aparato para entrenar en interior, sin las influencias externas del viento, las cuestas, los perros, etc., podemos concentrar nuestros intervalos de entrenamiento en zonas de potencia específicas a fin de conseguir unas mejoras óptimas.
Además, el entrenamiento en interior cobra nuevo sentido cuando podemos comparar la intensidad con los esfuerzos realizados en la carretera. El entrenamiento en interior también se hace más interesante, ya que desde ese momento tenemos un nuevo objetivo y más estímulo para entrenar. Con la llegada de los más novedosos aparatos computarizados de entrenamiento en interior, un ciclista que tenga un potenciómetro puede incluso salir y recorrer un trazado específico, volver y transferir los datos al ordenador para repetir la misma carrera en interior. Los datos del potenciómetro procedentes de las sesiones de entrenamiento en interior son también más “limpios” que los de los esfuerzos efectuados en la carretera, ya que las grandes fluctuaciones de potencia causadas por los cambios en el terreno, el hecho de correr junto a otros, y la misma naturaleza variable de la frecuencia de pedaleo quedan eliminados del archivo de potencia, todo lo cual facilita el análisis de los períodos de esfuerzo.
Cuantificar la nutrición deportiva
Durante todo el tiempo que usted pasa montado en su bicicleta, gasta energía según la cantidad de trabajo efectuado. Saber cuánto trabajo (medido en kilojulios) hace mientras corre en bicicleta es muy importante. Si conoce su gasto en kilojulios, podrá calcular fácilmente su consumo de kilocalorías (a una tasa prácticamente equivalente), y esto puede ayudarle a decidir cuándo necesita consumir calorías adicionales o reducirlas.
Su producción de vatios quedará reducida drásticamente si permite que sus depósitos de energía se agoten, por lo que asegurarse de comer con una frecuencia adecuada y de ingerir la cantidad correcta de calorías puede ser un factor muy importante en la calidad de su entrenamiento o competición. Al conocer su gasto energético sobre la bicicleta podrá planificar de forma más precisa sus comidas posteriores al ejercicio, ajustando las kilocalorías al máximo. Esto resulta especialmente útil si usted intenta equilibrar su ingesta calórica con su gasto energético para mantener el peso corporal durante los períodos de entrenamiento intenso.
Comiendo para reponer los depósitos de glucógeno que ha gastado, y posiblemente almacenar más, debe poder recuperarse más rápidamente de las sesiones de entrenamiento y prepararse para entrenar con más intensidad y más pronto. Sami Srour, por ejemplo, un ciclista aficionado muy competitivo, había planeado durante muchos meses participar en una competición local de cien kilómetros con su club. Sin embargo, en todas las carreras de entrenamiento se quedaba sin energía hacia el final del recorrido y debía detenerse en una tienda de comestibles para reponer energías. Esta rutina influía en sus niveles de energía durante los dos días siguientes, y en consecuencia la calidad de su entrenamiento durante esos días se veía afectada. No obstante, gracias a esas carreras de práctica, Hunter averiguó el consumo total de energía en kilojulios efectuado en toda la carrera. Después dividió la carrera en sectores y calculó el número de kilojulios usados en cada sector, lo que le permitió también establecer objetivos de calorías en cada tramo. Sami pudo determinar cuándo comer y cuánto comer, durante cada tramo de la carrera, y también cuánta bebida de reposición de electrolitos debía utilizar. Con esta nueva información, Hunter creó un protocolo de recuperación posterior a la carrera que proporcionó a Sami los niveles correctos de hidratos de carbono, proteínas y grasas para maximizar su recuperación, para estar preparado y ser capaz de realizar su siguiente día de entrenamiento.


ALCANZAR EL MÁXIMO RENDIMIENTO
Con todas las ventajas que ofrece el potenciómetro –saber más sobre nuestras carreras, tener mejor comunicación con el entrenador y los compañeros y concentrarse mejor en los esfuerzos del entrenamiento–, no hay ninguna razón por la que usted no pueda alcanzar sus objetivos relacionados con la condición física y lograr el máximo rendimiento en sus competiciones.
Todos los logros del ciclismo de élite de los últimos años han contado con la ayuda de la tecnología de entrenamiento del potenciómetro. En todas las competiciones, desde el Tour de Francia hasta los récords de la hora, pasando por los récords en pista, los récords efectuados con vehículos impulsados por humanos, las competiciones de bicicleta de montaña e incluso las de BMX, los mejores ciclistas han utilizado potenciómetros no solo para determinar las demandas fisiológicas exactas de las etapas más duras, sino también para saber con exactitud lo potentes que son como ciclistas y cómo están de forma física, en comparación con sus compañeros. Controlar el entrenamiento con las más recientes herramientas científicas estaba solo al alcance de los ciclistas de la élite mundial. Ahora prácticamente cualquier ciclista serio puede tener acceso a los mismos datos que los profesionales y llevar a cabo su entrenamiento con la misma precisión.
Entrenar con potenciómetro tiene que ver con los resultados. El mero hecho de entrenar con un potenciómetro no conlleva lograr éxitos. No es el potenciómetro el que hace el trabajo, sino que debe hacerlo usted. Si usted quiere correr más rápido con su bicicleta a base de malgastar dinero, vaya a comprar un bonito juego de ruedas aerodinámicas, un cuadro más ligero o el dispositivo más moderno hecho con fibra de carbono. Sin embargo, al final tendrá que impulsar con más fuerza los pedales si quiere correr más rápido. Entrenar con potenciómetro merece la pena solo si usted está dispuesto a trabajar con él.
Si la información que usted tiene sobre su entrenamiento es limitada, también estará limitando su capacidad para mejorar, y en último término también sucederá lo mismo con sus logros. Los detalles de ponerse a prueba y entrenar con potenciómetro puede conllevar algo de frustración, pero según pase el tiempo se encontrará en el camino correcto hacia un entrenamiento más eficaz y eficiente gracias al potenciómetro. Si quiere modificar su entrenamiento y su pedaleo (es decir, mejorarlos), tiene que estar dispuesto a cambiar usted antes. Este libro trata sobre cómo cambiar su forma de pensar sobre el entrenamiento y las competiciones, y cómo lograr un buen conocimiento de lo que debe hacer para alcanzar sus metas.
15 Nota del T.: Carrera por etapas de cinco días de duración que se celebra anualmente en Silver City, Nuevo México, Estados Unidos.
16 Nota del T.: La expresión utilizada por los autores en el original inglés es “burn a match”. Al tratarse de jerga idiomática, hemos optado por una expresión en castellano que puede considerarse equivalente.
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Instrumentos de potencia
Una vez conocidas las ventajas que nos ofrece el potenciómetro, la pregunta más urgente es: “¿Cuál es el mejor para mí?”. A continuación otras preguntas que nos planteamos:
¿Qué clase de tecnología de potenciómetro es la mejor?
¿Qué hay sobre el precio? ¿Qué modelo tiene la mejor relación calidad-precio? ¿Qué tipo presenta menos problemas?
¿Debe tener el deportista una titulación en informática o en fisiología del ejercicio para entender lo que significan todas esas gráficas?
Son buenas preguntas, pero para que las respuestas tengan sentido debemos conocer los distintos métodos que utilizan los potenciómetros para medir el esfuerzo.
Las versiones anteriores de este libro incluían una revisión de los potenciómetros que había en el mercado, pero desde la última edición han aparecido más de diez potenciómetros nuevos, y cada año aparecen varios más. Basándonos en los continuos cambios que hay en el mercado, la información más actualizada se puede encontrar en Internet. Para obtener la mejor información detallada y las ventajas y los inconvenientes de productos específicos, le recomendamos comenzar con DC Rainmaker (www.dcrainmaker.com).
EL HARDWARE DE LOS POTENCIÓMETROS
El hardware de los potenciómetros varía mucho dependiendo de cómo se plantee el fabricante la tecnología. En último término, hay cinco métodos distintos: (1) sistemas integrados en las bielas, que incluyen configuraciones en la araña, el brazo de la biela y el plato; (2) un sistema integrado en el buje; (3) sensores instalados en el eje del pedalier; (4) sistemas que miden “fuerzas opuestas”; y (5) sensores de fuerza instalados en el pedal.
Potenciómetros integrados en las bielas
Es el lugar más común donde medir la potencia, y por una buena razón: está cerca de donde en realidad se genera la potencia. Los dispositivos integrados en las bielas miden la potencia en el rango completo del círculo de 360 grados. Hay múltiples variantes en las bielas para adaptarse a diversos tipos de bicicleta: de carretera, de montaña o de pista. Los potenciómetros integrados en las bielas se dividen en tres subcategorías dependiendo exactamente de dónde y cómo se efectúe la medición.
Potenciómetros para la araña
Tenemos que agradecer a la compañía alemana SRM (Schoberer Rad Messtechnik) el primer potenciómetro comercial que inició de verdad esta revolución tecnológica en el ciclismo. Ulrich Schoberer, un ingeniero médico, permitió que la medición de la potencia estuviera disponible para las masas.
Schoberer diseñó su primer prototipo en la década de 1980 cogiendo platos antiguos, quitándoles la parte de la araña y la sustituyó por un potenciómetro, aproximadamente del tamaño de un plato pequeño de salsa que consistía en una serie de tensiómetros integrados. Los platos delanteros se instalaron después sobre este armazón para poder medir la potencia mientras el ciclista aplicaba fuerza a los pedales. Los primeros modelos que lanzó al mercado eran increíblemente caros, y llegaron a alcanzar 10.000 dólares por unidad. Manteniendo su reputación por lograr éxitos en el ciclismo gracias, en parte, a su adopción de las nuevas tecnologías, Greg LeMond fue uno de los primeros americanos que utilizó el potenciómetro de Schoberer. El potenciómetro de plato de SRM, el Sistema de Entrenamiento SRM ha establecido el estándar por el cual se miden todos los demás potenciómetros.
El SRM Quarq fue el siguiente potenciómetro integrado en la araña que se lanzó al mercado, mide la potencia de forma similar al de SRM, pero ofreciendo la ventaja de una batería instalada fuera de la araña para una fácil sustitución. Power2max, FSA y Team Zwatt también fabricaron potenciómetros integrados en las arañas.
Medir los vatios en el engranaje del plato es cómodo y lógico, ya que los datos incluyen la fuerza de ambas piernas, y la fuerza se mide en el lugar donde se aplica, justo donde la biela del pedal se une con el plato. Este tipo de potenciómetro mide la fuerza de torsión dentro de la araña del lado derecho del plato. (La araña se encuentra situada entre el brazo derecho de la biela y el plato.) La fuerza se transmite desde el pie hasta el eje del pedal, hacia el brazo de la biela y la araña, antes de llegar a la parte exterior del plato, generando torsión o giro longitudinalmente sobre la araña. Para dar sentido a todo esto, considere la perspectiva desde la parte posterior de la bicicleta: cuando avanzamos pedaleando hacia delante con el pie derecho, hay un giro o una ligera desviación en el metal que hay sobre la misma araña, antes de que la fuerza se transmita al plato. Los medidores de tensión instalados en las partes del interior de la araña pueden medir esta fuerza de torsión y calcular la potencia. Pueden colocarse múltiples calibradores en diferentes sitios, lo cual proporciona una idea más completa de dónde se genera la fuerza, por lo que puede verse y promediarse en un segundo de datos. El potenciómetro debe calibrarse en la fábrica antes de comprarlo y hay que revisarlo de forma periódica mientras se utilice, para estar seguros de su precisión.

Dado que los potenciómetros de araña vienen instalados como una sola unidad en el interior del plato, se integran fácilmente en la bicicleta. Muchos platos son compatibles con estos potenciómetros, por lo que solo se necesita comprar el propio potenciómetro (el chasis) e instalarlo en el plato ya existente. Esto también puede ser un inconveniente: si el plato de la bicicleta es incompatible, habrá que encontrar el plato adecuado que encaje con el cuadro de la bicicleta. Además, si posteriormente se cambia el cuadro, puede que el potenciómetro no sea compatible con el nuevo cuadro.
Aunque la araña mide la fuerza de las dos piernas, no puede medir la fuerza independientemente; por tanto, no es posible obtener una lectura de potencia verdaderamente bilateral que muestre la potencia de las piernas por separado. Es posible extrapolar el equilibrio izquierda/derecha utilizando un potenciómetro incorporado en la araña, ya que muchos modelos tienen dos interruptores de lengüeta integrados en el potenciómetro para identificar el centro exacto en el tramo superior y en el inferior del golpe de pedal. Si la potencia total es de 300 vatios, y en el lado derecho, desde 0 a 180 grados, hay 170 vatios, entonces debe haber 130 vatios en el lado izquierdo desde 0 a 180 grados, con un equilibrio de un 57 por ciento para el izquierdo y de un 43 por ciento para el derecho. Lamentablemente, esto no tiene en cuenta ninguna fuerza positiva ni negativa desde 181 a 359 grados. Al no tener en cuenta la fuerza negativa (o positiva) del movimiento ascendente (181-359 grados), el pseudo-equilibrio podría ser totalmente incorrecto. Para un potenciómetro verdaderamente bilateral, recomendamos una unidad para el brazo de la biela o integrada en el pedal.
Brazo de la biela
Los medidores de tensión pueden instalarse en el interior de los brazos de las bielas para medir la fuerza transmitida mediante el brazo de la biela. Los potenciómetros de estas características incluyen brazos que también se han “escalopado”, y los medidores de tensión vienen integrados en el verdadero brazo de la biela. Esto permite crear un potenciómetro muy preciso, ya que los medidores de tensión no solo miden la desviación de la superficie exterior del brazo de la biela, sino más bien la desviación completa desde el interior del brazo. Pegar los medidores de tensión en la parte exterior del brazo con una pequeña cápsula electrónica para enviar la señal a la unidad es otro enfoque muy popular y económico. En el momento en que escribimos estos textos había no menos de seis empresas que utilizaban este método para medir la potencia, incluidos los componentes pioneros del gigante de Shimano.
Los potenciómetros que se instalan en el brazo de la biela pueden adaptarse y utilizarse en una amplia variedad de brazos de bielas, lo cual los hace atractivos en términos de funcionalidad y estética. A Andrew le gusta bromear con que estos potenciómetros instalados en un solo brazo son “solamente correctos la mitad del tiempo”. Instalados en el brazo de la biela izquierda, el potenciómetro mide el tramo izquierdo, lo que puede ser un inconveniente porque las discrepancias típicas de la fuerza de las piernas suponen aproximadamente un 5 por ciento en la mayoría de los adultos. Aunque no parezca demasiado, cuando el umbral de potencia funcional es de 300 vatios, una discrepancia de 15 vatios puede resultar bastante confusa. Con el primer potenciómetro para la pierna izquierda de Ergomo, que salió al mercado en 2002, observamos a los deportistas que parecían preparados para el pelotón profesional, solo para descubrir que tenían la pierna izquierda muy grande y fuerte.
Cuando los medidores de tensión se colocan en ambos brazos, la potencia de la pierna izquierda y de la derecha puede medirse, observarse y registrarse con precisión. Algunos potenciómetros registran datos a una tasa mayor y muestran tanto la fuerza tangencial como la radial, lo cual puede ser una medida muy importante para corregir la forma de pedalear.
Integrados en las bielas: plato
PowerTap lanzó al mercado esta tecnología en 2014 para asegurarse de que tenía productos que medían la potencia en tres sitios: los pedales, las bielas y los bujes. El plato es un sitio ingenioso para medir la potencia, aunque la etiqueta es poco apropiada puesto que en realidad no es que los platos contengan medidores de tensión, sino una araña adicional atornillada a la araña ya existente, en los tradicionales tornillos del plato. Esta araña o plato tiene brazos adicionales entre los verdaderos brazos de la araña, y en el interior de estos brazos adicionales hay medidores de tensión que registran la fuerza de torsión. Los platos se diseñan específicamente para el potenciómetro, por lo que, si se desgastan, hay que sustituir solo los específicos, igual que se haría a causa del desgaste normal. Dado que estos platos son compatibles con muchos brazos ya existentes, se pueden atornillar simplemente al brazo sin tener que sustituirlo. Estos platos miden la potencia de las dos piernas por separado, aunque no independientemente. Como sucede con otros potenciómetros integrados en las arañas, el plato es un buen lugar para medir la potencia porque está muy cerca de donde se transfiere la potencia originada en el cuerpo. Un inconveniente obvio es que no son compatibles con todos los brazos de bielas.
Sistema integrado en el buje
Uno de los primeros potenciómetros del mercado lo creó en 1997 una compañía llamada Etune, que posteriormente fue comprada por CycleOps, y el potenciómetro integrado en el buje evolucionó hasta convertirse en el actual buje de PowerTap. Los medidores de tensión se encuentran alojados en un “tubo de torsión” en el buje completo de la rueda trasera de la bicicleta. Estos medidores de tensión miden la fuerza de torsión dentro del buje, a medida que gira debido a la fuerza aplicada en los pedales por parte del ciclista. La cadena de la bicicleta queda rodeada por las coronas sobre el buje y, al moverse, causa pequeños giros en el propio buje. Esta fuerza de torsión se mide y se convierte después en vatios.
Una de las ventajas de un sistema integrado en el buje es que mide la potencia que llega desde la carretera, después de haber viajado desde la biela y a través del tren de potencia. Esto hace que la potencia sea de unos 5-10 vatios menor que si el potenciómetro la midiera en el plato o en los pedales. Esta tecnología es fácil de trasladar de una a otra bicicleta, por lo que solo se necesita una rueda si se tienen muchas bicicletas. Si usted es entrenador, puede instalar fácilmente la rueda en la bicicleta de un corredor. Uno de los inconvenientes de utilizar un sistema integrado en el buje es que estamos obligados a utilizar la rueda en la que se encuentra el buje. Para poder utilizar nuestras fantásticas súper ruedas para competir, necesitaremos un buje adicional.
PowerTap ha sido el líder desde hace mucho tiempo y la única empresa del mercado con este tipo de potenciómetro. Ha seguido innovando, refinando y mejorando su potenciómetro, haciéndolo más ligero y resistente a las condiciones climáticas, a la vez que simplificaba el procedimiento de sustitución de las baterías. Estos potenciómetros son también compatibles con ANT+ y bluetooth.

Potenciómetro para la caja del pedalier
Este potenciómetro fue introducido originalmente en el año 2002 por una compañía alemana llamada Ergomo. Utilizando sensores ópticos de luz, el potenciómetro medía el giro del eje de la caja del pedalier. Puesto que su parte derecha está adosada al tren de potencia, no hay giros significativos, excepto los de la parte izquierda del eje. Esto quiere decir que solo puede medirse la potencia generada por la pierna izquierda y, como ya hemos dicho, esto puede ser problemático. La industria de las bicicletas abandonó la tradicional caja del pedalier de tres piezas, y Ergomo no pudo adaptar su tecnología a las nuevas bielas de dos piezas y a las cajas del pedalier de soporte externo. Pero otras compañías han fabricado un sensor que encaja dentro del eje superficial de la caja del pedalier para medir fácilmente la fuerza de torsión del lado izquierdo. Estos potenciómetros son independientes e incluyen todos los componentes electrónicos, los medidores de tensión y la batería integrados en una sola unidad que es lo suficientemente pequeña para colocarla en el interior del eje y asegurarla en esa localización. Una vez calibrado, el potenciómetro mide con precisión la fuerza de torsión del eje de la caja del pedalier y transmite los datos a la unidad central. La batería interna se carga mediante un cable micro-USB que va conectado a la tapa final del exterior del eje. Estos potenciómetros son compatibles con varias bielas y ejes de cajas del pedalier, y cuando se utilizan en combinación con un potenciómetro para el lado derecho (uno que solo mida el lado derecho), crean un potenciómetro limpio y bilateral. La naturaleza delicada del potenciómetro exige un cuidado adicional en la instalación y la sustitución.
Método de fuerzas opuestas
Velocomp introdujo el primer computador para potenciómetro en 2006. Incluía un sensor de altitud calibrado, un acelerómetro y una cámara Pitot para medir la presión del aire opuesta, causada por el viento y el movimiento del ciclista por la carretera.
La innovación del PowerPod (anteriormente llamado iBike PowerPod) es que sus sensores miden fuerzas opuestas en lugar de fuerzas aplicadas, el procedimiento de medición de todos los demás potenciómetros. La consecuencia práctica de este enfoque es que los sensores críticos del PowerPod están localizados en su cápsula, en lugar de en la rueda, el plato o la cadena, lo que permite que la cápsula sea pequeña, ligera y relativamente económica, con una fácil conexión a una unidad central ANT+. Los sensores del PowerPod, junto con un sofisticado algoritmo que computa las fuerzas opuestas basadas en las lecturas del sensor, permite a la unidad central determinar la potencia calculando la fuerza y la velocidad necesarias para generar potencia, lo que da lugar a la fórmula:
Potencia = Fuerza x Velocidad
En capítulos posteriores nos basaremos en esta fórmula básica. Baste con decir que los ciclistas aplican fuerza a los pedales de su bicicleta para superar las fuerzas de resistencia que se oponen al movimiento hacia delante (cuestas, resistencia al viento y a la rodadura, aceleración, etc.). Los potenciómetros de fuerza directa miden las fuerzas aplicadas por el ciclista, pero el PowerPod es el único potenciómetro que mide la resistencia o las fuerzas opuestas que trabajan en contra del ciclista. Según la Tercera Ley de Newton, las fuerzas resistentes (opuestas) deben equivaler exactamente a las fuerzas aplicadas. El PowerPod utiliza la Tercera Ley de Newton tomando lecturas por sensor de las fuerzas opuestas y combina los datos resultantes con algunos datos clave del usuario (peso, coeficiente aerodinámico y resistencia a la rodadura) para llegar a las fuerzas aplicadas que determinan la potencia del ciclista.
Como ocurre con toda nueva tecnología, el PowerPod ha experimentado continuas mejoras en su hardware y en los algoritmos de su programa (software). Los corredores se conectan con sus bicicletas mediante los pedales, el sillín y los manillares. Por término medio, el corredor y la bicicleta deben moverse por la carretera a exactamente la misma velocidad (excepto, por supuesto, en un choque). Sin embargo, durante el breve período de tiempo de una revolución en el plato, el corredor no está “pegado” a la bicicleta. De hecho, la bicicleta se tambalea debajo del ciclista, tanto a los lados como de delante hacia atrás. Más técnicamente, la bicicleta se mueve (se tambalea) en relación con el centro de masa del sistema de la bicicleta y el ciclista. El PowerPod mide el tambaleo de lado a lado y de delante hacia atrás de la bicicleta, fuera del entorno del laboratorio, en un paseo en bicicleta en la vida real. El acelerómetro del dispositivo define el tambaleo como la distancia media en que la bicicleta se desvía del centro de masa del corredor, tanto de lado a lado como de delante hacia atrás, durante el período de tiempo elegido por el usuario. El tambaleo aparece en dos gráficas de la ventana del programa iBike: (1) de lado a lado frente a desde delante hacia atrás, y (2) de delante hacia atrás frente al ángulo de la biela.
En 2018 se introdujo en el mercado el AeroPod™, el producto más reciente de Velocomp. Utilizando sensores digitales, ofrece a los ciclistas la generación de potencia con ambas piernas. Asimismo, cuando se utiliza con un DFPM (potenciómetro de fuerza directa), el AeroPod mide continuamente el arrastre aerodinámico (o CdA continuo) por la carretera. Cuando el AeroPod se instala en una bicicleta con un potenciómetro ANT+ de fuerza directa, el ordenador de la bicicleta muestra la generación de potencia medida por el potenciómetro junto con el CdA y los datos de Ventaja del Tiempo del AeroPod. Sin embargo, simultáneamente, el AeroPod registra en su memoria interna los datos de potencia tanto del potenciómetro de fuerza directa como del AeroPod, junto con la velocidad del viento e información sobre la pendiente. El programa Isaac, de Velocomp, que viene incluido con el AeroPod, posibilita analizar todos los datos de potencia y de aerodinámica.
Los productos de Velocomp no son potenciómetros convencionales. Dado que el PowerPod no es un potenciómetro de fuerza directa, ayuda considerar la idea y las implicaciones de la medición de fuerzas opuestas. Dicho esto, el PowerPod informa sobre cifras impresionantes cuando se compara con un potenciómetro de fuerza directa. Muchas de las preguntas de los críticos del iBike de primera generación se han tenido en cuenta mediante mejoras en el firmware a fin de manejar las diferencias en las superficies de las carreteras, además de los cambios de temperatura y los complicados requisitos de configuración.
Potenciómetros integrados en los pedales
El primer potenciómetro integrado en los pedales lo creó en 2008 MetriGear, y dos años después Garmin absorbió la compañía para introducirse en el mercado de los potenciómetros. Actualmente, numerosas compañías ofrecen potenciómetros integrados en los pedales que miden la potencia en el lugar exacto donde se transfiere desde el pie hasta la bicicleta. La tecnología para los pedales es ligera de peso, pero la mayor ventaja que ofrece es la capacidad de mover fácilmente el potenciómetro de una bicicleta a otra, o incluso para una clase de ciclismo en interior, con solo cambiarlo a otro pedal. Por último, los pedales son realmente bilaterales, lo que permite mostrar la potencia de la pierna izquierda y la de la derecha. Algunos ciclistas tienen una fuerte preferencia por un pedal en concreto, por lo que tener que cambiarse a un nuevo pedal puede ser un inconveniente. Para los competidores de critériums, el ángulo en las curvas de un potenciómetro integrado en el pedal tal vez no sea tan agudo como para pedalear por turnos porque, con los dispositivos electrónicos adicionales, los pedales son más grandes. Los soportes también pueden ser un problema, tal como sucede con cualquier pedal, pero los fabricantes suelen tener un programa para renovar y/o sustituir los soportes, si es necesario. Los potenciómetros integrados en los pedales pueden enviar también algunas medidas únicas para las unidades centrales y/o los teléfonos, como por ejemplo la fuerza tangencial y radial, o los datos para mostrar si estamos pronando (empujando con la parte interna del pie) o supinando (empujando con la parte externa del pie). Hay que tener en cuenta estos datos porque pueden ser muy útiles para mejorar la generación de potencia total. Hablaremos más detenidamente sobre los datos de pedaleo bilateral en el capítulo 7.


UNIDADES CENTRALES COMPATIBLES CON ANT+
Este sector del mercado parece cambiar tan rápidamente como el viento, con nuevas empresas que se introducen a cada momento. Lo domina Garmin por un amplio margen, lo cual es lógico porque es la compañía que posee el protocolo inalámbrico ANT+ y ha logrado que se adopte universalmente. Garmin tiene muchas características únicas y permite que los programadores desarrollen aplicaciones independientes para que funcionen en algunas de sus mejores unidades. Adentrarnos en los detalles de estas unidades sería una pérdida de tiempo porque hay muchos recursos en Internet que se actualizan de forma periódica con lo último en unidades centrales y tecnología. Como lector, usted debería saber que tiene muchas opciones y características disponibles en estas unidades centrales, y debería estudiarlas con detenimiento para asegurarse de que compra la que mejor se adapta a sus necesidades.
Los avances en la tecnología inalámbrica han tenido un gran impacto sobre los potenciómetros en los últimos años. ANT+ es un chip de computadora incluido en casi todos los potenciómetros y unidades centrales para permitirles hablar un “idioma común”, por lo que los dispositivos de medición de los potenciómetros pueden comunicarse con una unidad central. Este protocolo de transmisión inalámbrico de potencia ultra-baja tiene muchas aplicaciones además del ciclismo. Pero lo que lo convierte en una característica tan valiosa para los ciclistas y los fabricantes de potenciómetros es su interoperabilidad. La tecnología ANT+ esencialmente separa el dispositivo que mide la potencia de la unidad central de proceso. Esto permite a los ciclistas combinar los dispositivos que utilizan. En otras palabras, ya no tendremos que utilizar una unidad central elaborada por el fabricante del potenciómetro. Un plato de SRM con ANT+ puede comunicarse con un ordenador Garmin con ANT+, un buje de PowerTap con ANT+ puede comunicarse con una unidad central de Wahooe, y un pedal Garmin con ANT+ puede comunicarse con una unidad central de Stages. En su mayor parte, usted puede elegir una unidad central con las características que desee, sin preocuparse de si elige un potenciómetro de la misma compañía. ANT+ ha ofrecido a los consumidores la capacidad para elegir su sistema de potenciómetro ideal.
Un inconveniente del protocolo ANT+ es que los fabricantes de potenciómetros se ven limitados por las definiciones de los mensajes transmitidos, que pueden limitar los tipos y la cantidad de datos que pueden enviarse y recibirse por parte de las unidades centrales y las unidades de medición de los potenciómetros. En términos prácticos, esto limita los datos que reciben las unidades con ANT+ a cuatro mensajes por segundo, tres de los cuales están repetidos, por lo que en realidad es solo un mensaje por segundo. El equipo de ANT+ actualiza continuamente los protocolos, y eso permite nuevos canales de datos como, por ejemplo, una medición de pedaleo específica a izquierda y derecha, pero, sin la capacidad de capturar datos de mayor definición, esto limita el desarrollo de nuevos productos.
Bluetooth Low Energy (BLE) es otro procedimiento inalámbrico utilizado por muchas empresas de potenciómetros para transferir los datos del potenciómetro y la unidad central de proceso. BLE utiliza un lenguaje común con ANT+, y esta tecnología está presente en todos los teléfonos inteligentes del mercado. Esto significa que nuestro teléfono inteligente puede tomar el lugar del ordenador de la bicicleta y, usando la aplicación del fabricante, el ciclista puede registrar, visualizar y transferir datos directamente desde el teléfono. BLE tiene ventajas sobre ANT+, es decir, permite una tasa mayor de transmisión de datos, que envía más datos del potenciómetro a una unidad central o a un teléfono. Para algunos de los potenciómetros disponibles, BLE transmite las fuerzas radiales y tangenciales, junto con datos de potencia del pedal izquierdo y del derecho, a una tasa de datos suficientemente elevada como para ser útil. Otra ventaja de BLE es que facilita la labor de actualizar nuestro potenciómetro con el firmware más reciente, lo cual puede solucionar los fallos de programación y da a los usuarios acceso a nuevas características.
LAS MEJORES PRÁCTICAS
Establecer una tasa de registro elevada
Hay que registrar siempre los datos de nuestro potenciómetro utilizando la tasa de registro más alta. Esto suele significar que se graban los datos cada segundo, pero algunas unidades centrales tienen capacidad incluso para más datos. Cuanto más, mejor. Hay que tener en cuenta que las unidades centrales de Garmin tienen por defecto una tasa descrita como “registro inteligente”. Si solo estamos registrando puntos GPS esto está bien, ya que registra menos puntos cuando corremos en línea recta y más puntos cuando tomamos curvas. Lamentablemente, esto no es lo ideal para capturar los datos del potenciómetro y si no cambiamos la configuración nos estaremos perdiendo una cantidad tremenda de datos de potencia.
Configurar la tasa de monitorización a 3-5 segundos
Obsérvese que hay una gran diferencia entre la tasa de registro y la tasa de monitorización. La tasa de registro es la tasa a la que la unidad central del potenciómetro o el teléfono registran los datos. Puesto que queremos la mayor cantidad de datos posible, cuanto más rápida sea la tasa de registro, mejores serán los datos. La tasa de monitorización es la tasa a la que los datos se promedian y después se actualizan en la pantalla de la unidad central o del teléfono. La mayoría de las unidades centrales nos permitirán configurar esto como 3 segundos, 5 segundos, 10 segundos, 20 segundos, etc. de promedio con que se muestran los datos. Los datos del potenciómetro cambian muy rápidamente, por lo que programar estos cambios a un intervalo de 3 o 5 segundos nos permitirá marcar mejor el ritmo y evitar estar demasiado pendientes de los datos. Para el 90 por ciento del entrenamiento recomendamos utilizar una rodadura promedio de 3-5 segundos. Un promedio de rodadura de 10 segundos podría ser más beneficiosa en una contrarreloj.
Poner a cero nuestro potenciómetro
Los potenciómetros hay que “ponerlos a cero”, igual que las básculas de baño. Si nuestra báscula muestra “+ 3 kg” antes de subirnos sobre ella, nuestro peso será de 3 kilogramos más. Lo mismo puede decirse de los potenciómetros. Cada unidad central necesita recibir una señal del potenciómetro cuando no haya carga sobre él. Esto se interpretará como “cero”, y cualquier carga por encima de esto se atribuirá al ciclista. Antes de empezar a correr, hay que encender el potenciómetro girando los brazos de las bielas, moviendo los pedales o haciendo girar la rueda, de forma que el potenciómetro comience a enviar una señal a la unidad central. Una vez esté conectado, hay que entrar en la configuración de la unidad central y poner a cero el potenciómetro. Las unidades centrales de Garmin utilizan una convención de nombres y una calibración diferentes, lo que genera una gran cantidad de confusión. Si fuéramos a calibrar de verdad el potenciómetro, esto conllevaría un proceso totalmente distinto, en el que debemos dejar caer un peso conocido (por ejemplo, 50 kg) sobre el brazo de la biela o el pedal para decirle al potenciómetro que se trata en realidad de 50 kilogramos. Puede ser un proceso complicado que se realiza mejor en el lugar de fabricación del potenciómetro, aunque muchos fabricantes hacen públicos los cálculos y el proceso. Conclusión: si usted tiene una unidad central Garmin, cuando quiera “poner a cero” el potenciómetro, elija “calibración”.
Le recomendamos que ponga a cero el potenciómetro antes de cada carrera o después de cualquier tipo de golpe (es decir, cada vez que saca la rueda trasera para colocar la bicicleta en su coche, si la bicicleta se cae haciendo que el pedal y el brazo de la biela golpeen contra el pavimento, o si sufre un accidente). Algunas unidades le ofrecerán datos antes de empezar a correr. No hay nada peor que llegar a casa después de una carrera en la que hemos ejercido más potencia que nunca, transferir los datos y darnos cuenta de que hemos olvidado poner a cero el potenciómetro y de que todos los datos tienen un error de +23 vatios.
No crea en un solo ejemplo
Los potenciómetros pueden ser complicados y usted obtendrá de vez en cuando un dato erróneo, que normalmente se manifiesta como un pico masivo de potencia y más allá de cualquier potencia que haya podido generar. Esto puede ocurrir por muchas razones: si la señal de cadencia se pierde por un segundo, si se detiene en un semáforo e involuntariamente activa el botón muchas veces y de forma rápida, o después de haber bajado una pendiente y al empezar a pedalear de nuevo en la siguiente cuesta arriba. Algunos potenciómetros son más sensibles que otros a los picos de potencia, debido a su procedimiento y su diseño. Afortunadamente, después de transferir los datos, el programa del potenciómetro facilita encontrar y solucionar los picos de potencia. En la mayoría de los casos, puede simplemente interpolar el pico de potencia para obtener una lectura más precisa. Por ejemplo, si sus datos de potencia se registraron como 213, 234, 242, 1.876, 254, 260, 267, cambiar simplemente de 1.876 a 248 (promediando la diferencia entre 242 y 254) en el programa ofrecería una representación más precisa. Anteriormente hemos insistido en el valor de analizar sus mejores 5 segundos de potencia en relación con su capacidad neuromuscular, y esta situación ilustra por qué: garantiza que tiene un sentido exacto de su verdadera potencia máxima.
Poner a cero la media de la potencia, pero no de la cadencia
En la mayoría de las unidades centrales tenemos la opción de cambiar cómo se promedian algunos de los datos. En lo referente a la potencia, asegúrese de configurar la unidad central para registrarla y promediarla en ella. En cualquier momento en que no pedalee, su potenciómetro registrará cero vatios; es una medición importante de entender, que explicamos más detenidamente en el capítulo 4. Para ilustrar este punto, digamos que usted corre un intervalo de 5 minutos a 90 rpm y a los 3 minutos de iniciar el esfuerzo tiene que bajar una pendiente breve y muy técnica, por lo que rueda sin pedalear un rato. Después continúa su intervalo a 90 rpm durante aproximadamente el minuto final. Entonces, ¿tuvo un promedio de 90 rpm durante todo el tiempo que pedaleó? Sí, pero solo si excluimos los 30 segundos en que no pedaleó. Si incluye esa cadencia de cero, entonces sus rpm promedio serán de 81 rpm, lo que resultaría confuso y generaría un informe de que no pedaleó a 90 rpm en todo momento.
Use el botón de intervalo o de vuelta
Saber marcar un intervalo durante una sesión de entrenamiento es crítico. Habrá sesiones de intervalos en las que desee optimizar el número de los mismos basándose en su potencia media en cada uno de ellos (una estrategia que explicamos en el capítulo 5). Convierta en un hábito utilizar el botón de vuelta en la unidad central de su potenciómetro. Limítese a tocar el botón de vuelta inmediatamente antes de comenzar el intervalo, y otra vez cuando detenga el intervalo. Esto permite que se registren los promedios y podrá revisarlos fácilmente en una pantalla distinta de la unidad central cada vez que termina un intervalo. Marcar los intervalos también conlleva que este rango de datos se comprobará fácilmente en el programa de su potenciómetro, facilitando comparar los esfuerzos. Una distinción importante: cuando haga intervalos, como por ejemplo micro-esfuerzos explosivos o esfuerzos entrecruzados, o cualquier intervalo en el que podría haber sub-objetivos en un intervalo determinado, le interesará marcar solo el comienzo y el final del intervalo mayor. Por tanto, para los intervalos de micro-esfuerzos explosivos de 3 minutos no tendría que preocuparse por marcar cada 15 segundos, por ejemplo. De esta manera capturará la media para todo el esfuerzo de 3 minutos, y podrá comparar más fácilmente el esfuerzo mayor.
PROGRAMAS PARA POTENCIÓMETRO: CÓMO EL JUGUETE DE UN FANÁTICO DE LAS BICICLETAS SE CONVIERTE EN UNA HERRAMIENTA
La verdadera utilidad de un potenciómetro procede del análisis de los datos después de la carrera. Entender los datos ofrecidos en la pantalla mientras se compite o se corre por supuesto que tiene beneficios y merece la pena; sin embargo, la verdadera ventaja del potenciómetro procede de la transferencia de los datos registrados y la generación de gráficos para obtener ideas que le ayudarán a mejorar. Puesto que el potenciómetro registra los datos a tasas de muestreo de posiblemente muchas veces por segundo, el volumen de información de incluso una carrera de una hora puede ser abrumador. ¿Qué significa todo esto? En este momento es cuando el programa entra en escena. El programa que acompaña al producto debería presentar los datos de una forma fácilmente asimilable para que, aunque usted sea novato, pueda utilizar la información para tomar decisiones sobre su entrenamiento. Los últimos capítulos examinarán tablas y gráficas específicas que son comunes en los distintos programas para potenciómetros y explicarán su significado.
Muchos potenciómetros vendrán con un programa patentado y accesible mediante un sencillo interfaz por Internet o con una aplicación de escritorio más compleja. La difusión de los potenciómetros y de las unidades centrales ha venido acompañada por un número creciente de opciones para el programa de análisis de la potencia, lo cual no revisaremos hasta que esta información quede desfasada. Le animamos a que busque el mejor programa para sus propias necesidades, ya que esto permite de verdad que los datos registrados sean más útiles y le faciliten llevar el control de su condición física y de los cambios con el paso del tiempo.
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Entrenamiento de potencia: ¿por dónde empezar?
Entrenar con potenciómetro no es difícil, y ciertamente cualquier persona puede instalar uno en su bicicleta. Pero, en realidad, usar el equipo –y especialmente su correspondiente programa– de la manera para la que fue diseñado requerirá algo de trabajo por su parte. Mírelo de esta forma: si usted fuera el orgulloso propietario de un deportivo nuevo de la marca Ferrari, ¿tendría que recibir clases en la escuela de coches de carreras de su localidad para disfrutar de él? No, por supuesto que no. Pero hacerlo seguramente mejoraría la experiencia de ser el propietario de ese coche. Del mismo modo, usted sacará el máximo provecho de tener un potenciómetro cuando aprenda a aprovechar todas las funciones que ofrece.
Los potenciómetros le proporcionarán una información compleja que tiene la capacidad de ayudarle a alcanzar sus objetivos y su máximo potencial en el ciclismo. Este tipo de herramientas innovadoras han estado reservadas tradicionalmente a los fisiólogos del deporte que estudian la biomecánica del movimiento y los límites fisiológicos humanos en un laboratorio. Experimentar con nuevas tecnologías y equipamientos siempre resulta divertido, pero su potenciómetro es más que el juguete de un loco de las bicicletas: es una de las mejores formas de llegar a conocerse como ciclista.
Una vez que haya instalado el hardware en su bicicleta, comience a correr con su potenciómetro y a transferir los datos. Su potenciómetro genera un registro, o diario, segundo a segundo, de su carrera en un formato gráfico. Antes de indagar en los datos, simplemente intente entender lo que significan las cifras de potencia en el mundo real: compruebe lo que ocurre con sus datos de potencia al correr con viento de costado, al escalar una cuesta especialmente larga o una serie de ascensiones más breves, pero difíciles, y antes y después de detenerse para comprar alguna bebida en una tienda de comestibles. Después observe la gráfica para ver cómo un esfuerzo de 300 vatios afecta a su frecuencia cardíaca, su cadencia y su velocidad. Tome nota de lo difícil (o fácil) que resulta generar una potencia determinada, tanto cuando lo hace de forma breve como cuando intenta mantener el esfuerzo. Estas asociaciones le ayudarán a entender mejor la forma en que corre en bicicleta.
PASO 1: CALCULE SU UMBRAL DE POTENCIA FUNCIONAL
Ahora que ya ha realizado varias carreras e intuye cómo manejar la pantalla del ordenador mientras corre, programe su primera sesión de prueba. La prueba del umbral de potencia funcional le ayudará a determinar sus niveles de entrenamiento, y con ello le permitirá dar el enfoque correcto a sus esfuerzos. Con esta primera prueba descubrirá cuántos vatios puede generar en su umbral de potencia funcional (FTP), lo que establecerá un buen punto de partida para valorar su condición física.
Sería una buena idea repetir esta prueba del umbral cada seis u ocho semanas para evaluar su condición física, llevar un seguimiento de los cambios en su rendimiento y decidir si tiene que hacer modificaciones en su programa de entrenamiento basándose en los resultados. Hay que recordar dos cosas importantes: (1) efectuar la prueba en el mismo tramo de carretera o en una bicicleta para interior, y más o menos a la misma hora del día y con condiciones climáticas similares; y (2) minimizar las influencias externas que pudieran afectar al rendimiento, como el estrés o la falta de sueño. De esta forma podrá confiar en la comparación de los resultados de pruebas distintas.
¿Qué es el umbral de potencia funcional (FTP)?
El término “umbral” se ha convertido en sinónimo de la palabra “confusión” en la mente de muchos atletas. Hay muchas expresiones distintas para, en esencia, el mismo concepto: umbral anaeróbico (UA), umbral de lactato (UL), máximo estado estable de lactato (MLSS), aparición del lactato en sangre (ALS), y la simple y antigua “umbral”. Parece que hay muchas definiciones cuantitativas posibles de distintas versiones de los conceptos que se basan en la frecuencia cardíaca (FC), el lactato en sangre, la potencia, etc. A consecuencia de esto, incluso en muchos artículos científicos los autores tienen que explicar sus propias definiciones para aclarar al lector de qué están hablando.
Los fisiólogos del ejercicio saben desde hace casi cuarenta años que la intensidad del ejercicio a la que comienza a acumularse el ácido láctico en la sangre, llamada umbral de lactato, es un buen predictor del rendimiento, en concreto de la resistencia. Esto se debe a que, aunque la capacidad cardiovascular de un individuo –es decir, su consumo máximo de oxígeno (
O2 máx.)– establece el límite máximo para su producción de energía aeróbica, son sus condiciones metabólicas particulares, o el umbral de lactato, lo que determina el porcentaje o fracción de ese
O2 máx. que puede utilizarse para cualquier período de tiempo determinado.
Los factores fisiológicos que determinan el UL son complejos, pero lo más importante es que los niveles de lactato en sangre sirven como marcador indirecto de los procesos bioquímicos que tienen lugar en los músculos que se están ejercitando. Más concretamente, el UL de una persona refleja la capacidad de sus músculos para adecuar el suministro de energía a las demandas energéticas, lo que a su vez determina la “mezcla” de combustible (es decir, la relación entre los carbohidratos y la grasa) utilizada y la aparición de la fatiga muscular. En consecuencia, el UL es el factor fisiológico del rendimiento más importante en las competiciones que van desde algo tan breve como una persecución de tres kilómetros hasta una prueba por etapas de tres semanas de duración. Esto es especialmente cierto cuando el UL se expresa en términos de la potencia generada, que también tiene en cuenta la eficacia del pedaleo. Dado que el esfuerzo que experimenta un deportista cuando trabaja a cualquier nivel de intensidad depende de su potencia producida en relación con su potencia al UL, este parámetro constituye un importante fundamento fisiológico en torno al cual podemos diseñar el programa de entrenamiento con potenciómetro que deseemos.
Sin embargo, pocos atletas tienen acceso a las pruebas de lactato de forma habitual. Además, incluso aquellos que lo tienen dependen normalmente de que la persona que realiza la prueba diseñe antes un protocolo apropiado, y de que interprete correctamente los resultados después. Esto es en realidad más complicado de lo que muchos creen, y los datos obtenidos son solo en muy contadas ocasiones más exactos o precisos que los conseguidos en pruebas de campo mucho más simples (puesto que el mejor predictor del rendimiento es el rendimiento en sí mismo).
El FTP es la potencia máxima que puede mantener un corredor de forma casi constante, sin fatigarse. Cuando la potencia supera el FTP, aparece la fatiga mucho más rápidamente (normalmente después de una hora, aproximadamente, en ciclistas bien entrenados), mientras que una potencia inmediatamente inferior al FTP puede mantenerse bastante más tiempo.
Determinar el umbral de potencia funcional
Entonces, ¿qué podemos hacer para determinar nuestro umbral de potencia funcional mediante un potenciómetro? Hay diversos procedimientos para conseguirlo, y cada uno de ellos tiene sus ventajas y sus inconvenientes, pero todos ofrecen estimaciones muy parecidas del umbral de potencia. En orden de complejidad creciente, son los siguientes:
1. Gráficas de distribución de frecuencia de la potencia. Se suele conseguir una buena estimación del FTP con solo transferir todos sus datos del entrenamiento al programa del potenciómetro y después examinar la gráfica de distribución de frecuencia de la potencia (ver figura 3.1). Dado que trabajar por encima del umbral de potencia es muy agotador, y que existe un límite relativo a cuánto tiempo podemos hacerlo, normalmente en la gráfica habrá un descenso notable por encima de este punto. (Este mismo enfoque funciona aún mejor para identificar el ritmo cardíaco máximo de un individuo alcanzado de forma espontánea, lo cual reduce o incluso elimina la necesidad de efectuar pruebas formales.) Por supuesto, este método funciona mejor si el período examinado incluye entrenamiento y/o competición de alta intensidad, lo cual sirve para diferenciar los esfuerzos por debajo del umbral de los esfuerzos por encima del umbral. Asimismo, a veces la disminución del tiempo pasado por encima de la potencia umbral es más evidente cuando la amplitud de cada “barra” de potencia es menor, como por ejemplo 5 o 10 vatios.
2. Potencia constante rutinaria. Otro método para estimar el umbral de potencia sin realizar ninguna prueba formal consiste en evaluar simplemente la potencia constante que habitualmente podemos generar cuando entrenamos con esfuerzos intensos más prolongados, como por ejemplo intervalos o repeticiones para aumentar el UL, o durante ascensiones más largas. En la mayoría de los programas para potenciómetros, el modo más fácil de hacer esto quizá consista en añadir una línea de cuadrícula horizontal a la gráfica “apilada” o acumulada de una sesión de entrenamiento (o competición) elegida adecuadamente, y después buscar los momentos en que la potencia permanece casi constante durante varios minutos seguidos (ver figura 3.2). Después podemos ajustar la línea de cuadrícula hacia arriba o hacia abajo, según necesitemos, para obtener la mejor estimación del umbral de potencia funcional.

3. Potencia normalizada. Quizá una forma incluso más precisa de determinar el umbral de potencia, que aun así no requiere de pruebas formales, sea usar el programa del potenciómetro para examinar nuestra potencia normalizada (un concepto que se explica con mayor detalle en el capítulo 7) durante las carreras intensas con salida en grupo de aproximadamente una hora. Dado que muchas aplicaciones de programas de potenciómetros calculan automáticamente la potencia normalizada, aunque no hayamos introducido un valor para el umbral de potencia, utilizar antes un programa para analizar varios archivos de carreras puede ser la forma más rápida de obtener una buena estimación de su umbral de potencia.
4. Contrarreloj de una hora. Dado que, por definición, la mejor medida del rendimiento es el rendimiento en sí mismo, la estimación más directa de nuestro FTP se obtendrá simplemente haciendo una contrarreloj de una hora. Al examinar la gráfica horizontal de los datos de ese tipo de prueba con el programa del potenciómetro (tal vez aplicando en cierta medida la técnica de suavizado de datos), usted podrá saber rápidamente si dosificó bien el esfuerzo o si comenzó muy fuerte y después se fue apagando. En este último caso, los datos de la potencia media subestimarán de algún modo su umbral de potencia real.
5. Modelado matemático. Quienes sean más aficionados a las matemáticas tal vez quieran realizar pruebas formales para determinar su “potencia crítica”, tal como describe la literatura científica. Para decirlo en pocas palabras, este enfoque consiste en representar el trabajo total realizado (en julios), durante una serie de esfuerzos máximos relativamente breves (por ejemplo, entre 3 y 30 minutos), en relación con su duración (en segundos), y después unir con una línea recta los puntos correspondientes a los datos. La pendiente de esta línea es la potencia crítica (PC). Suponiendo que usted sigue estas pautas –que están basadas en la literatura científica, y en concreto en las recomendaciones de quienes desarrollaron originalmente el modelo–, el valor que obtenemos para la PC será prácticamente igual al FTP. Por otra parte, si usted calcula la PC basándose en pruebas que son demasiado breves de duración, la PC será superior al FTP, y de hecho sobreestimará la intensidad metabólica máxima en estado estacionario (tal como miden los niveles de lactato en sangre, las respuestas hormonales, la ventilación, etc.). El paradigma de la potencia crítica nos permite determinar si los cambios en la función anaeróbica o aeróbica (o en ambas) son responsables de cualquier mejora en el rendimiento. Puede utilizar estas ideas para planificar un entrenamiento futuro.

6. Modelado por ordenador. La aplicación de software TrainingPeaks WKO4, desarrollada en parte por los autores, incluye un modelo de duración de potencia que utiliza sus datos para calcular el FTP. Esta estimación se llama “FTP modelado” (mFTP) y, como todos los modelos, es una imagen de la realidad que depende de la calidad, la cantidad y la precisión de los datos de los que consta. En muchos casos puede ser bastante preciso y en otros muy inadecuado, por lo que es importante utilizarlo (junto con otras formas de calcular el FTP) como otro punto de triangulación para determinar el FTP. Si usted acaba de empezar a utilizar el programa, una de las ventajas del mFTP es que puede ofrecerle una estimación fácil y rápida de su FTP sin ninguna prueba formal. Por defecto, el mFTP del WKO4 se construye con los 90 últimos días de datos, por lo que, si un corredor no ha realizado un esfuerzo importante en los 90 últimos días, el modelo probablemente subestimará el mFTP. Además, si hay un esfuerzo mejor el día 91, el mFTP puede adoptar una caída sorprendentemente grande en un solo día. Hay otros paquetes de programas en el mercado que utilizan el modelado computacional para estimar el FTP, y algunos afirman que nunca se necesita una prueba formal para determinar el FTP. Aunque en teoría esto es posible, mantenemos que la mejor forma de determinar el FTP es mediante una prueba. Después de todo, probar es entrenar y entrenar es probar, por lo que, ¿qué mejor procedimiento existe para hacer un entrenamiento de calidad que mediante pruebas?
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Con todas las formas distintas de poner a prueba el FTP, usted tal vez se pregunte por cuál empezar. Creemos que la mejor forma de comenzar es limitarse a salir y efectuar una carrera diseñada específicamente para averiguar su umbral, como por ejemplo la prueba de FTP descrita en la siguiente sección. Sin ninguna duda, este será el primer gran paso en su nueva aventura del entrenamiento de la potencia.

Umbral de potencia funcional
Hunter creó este protocolo de prueba para calcular el FTP basándose en la mayor cantidad de vatios que se puede alcanzar durante un período de tiempo sustancial. Asegúrese de hacer el mismo calentamiento, y de emplear la misma intensidad en la fase de calentamiento, cada vez que haga la prueba. Los intervalos de calentamiento y recuperación durante la prueba deben estar a aproximadamente el 65 por ciento del umbral de potencia funcional, que sería el ritmo de resistencia. Después de los tres intervalos de pedaleo rápido, comienza el verdadero calentamiento.
Cuando usted comience la serie máxima de 5 minutos, aplique toda su energía y manténgala. Comience a un ritmo fuerte, pero no tanto como para morir al final. Debe reservar un poco de fuerza para emplearla en la línea de meta, en el último minuto. El objetivo de esta primera parte es triple: en primer lugar, “abrir” las piernas para el resto del ejercicio, en segundo lugar, registrar su capacidad de generar potencia a lo que se llama potencia de
O2 máx., o nivel 5 (lo explicamos más adelante, en este mismo capítulo), y en tercero, utilizar la mayor parte de su capacidad aeróbica de trabajo para reducir la influencia de su capacidad aeróbica en la prueba de 20 minutos. Lo más probable es que su siguiente esfuerzo sea verdaderamente representativo de su FTP.
Para la prueba contrarreloj de 20 minutos, corra por una carretera que sea bastante llana, que permita un esfuerzo intenso y constante durante los 20 minutos del recorrido. ¡No comience demasiado fuerte! Alcance la velocidad adecuada, y después intente mantenerla. Si nunca antes ha hecho uno de estos ejercicios, inténtelo en una ascensión de pendiente invariable o con ligero viento de frente, situaciones en las que se verá forzado a correr haciendo el máximo esfuerzo durante los 20 minutos. El objetivo es producir el promedio de vatios lo más alto posible en todo el recorrido. Si usted de repente se queda sin energía, no podrá generar su verdadera potencia máxima continua. Siempre es mejor estar un poco por debajo de lo que usted considera que es su FTP durante los 2 primeros minutos, aumentar la velocidad, y después correr al máximo nivel en los 3 últimos minutos. Finalice el recorrido a un ritmo suave.

Cuando haya terminado esta prueba y transferido los datos a su ordenador, tendrá que averiguar cuál fue su potencia media durante todo el esfuerzo de 20 minutos. Tome esta cifra y reste un 5 por ciento. La cantidad resultante será el valor de su umbral de potencia funcional. Así, por ejemplo, si usted hace una media de 305 vatios en la contrarreloj de 20 minutos, el cálculo podría ser: 305 x 0,05 = 15,25, y 305 - 15,25 = 290. Por lo tanto, su umbral de potencia funcional es de 290 vatios. Recuerde esta cifra, ya que volveremos a ella más adelante, en este mismo capítulo.
La razón de restar el 5 por ciento de los vatios de la prueba de 20 minutos es que el FTP se define como la potencia media más alta que podemos mantener durante 60 minutos. Dado que algunos deportistas tienen problemas para concentrarse durante 60 minutos en un esfuerzo máximo, y que los que pueden se dan cuenta muy rápidamente de que una contrarreloj de 60 minutos no es muy divertida, hemos descubierto que 20 minutos es un tiempo más realista en lo relativo a conseguir que los atletas realicen pruebas más regulares y de más calidad. Sin embargo, como 20 minutos es un período más corto, permite que el deportista ponga en juego su capacidad anaeróbica en mayor grado, y esto distorsiona los datos de potencia en más o menos un 5 por ciento respecto a un esfuerzo de 60 minutos. Restando ese 5 por ciento obtenemos una cifra de potencia que estaría muy cerca de la medición de la potencia para 60 minutos. Algunos corredores con una capacidad anaeróbica mayor tal vez tengan que restar un 7 o un porcentaje mayor, mientras que los corredores que sean puramente aeróbicos quizás solo necesiten restar un 2-3 por ciento. De nuevo, esto es solo una estimación de su FTP, otro punto de triangulación útil.
Uno de los objetivos de cualquier programa de entrenamiento es aumentar el umbral de potencia (FTP), y la frecuencia con la que cambia significativamente el umbral de potencia depende en parte del historial de entrenamiento de un individuo y de sus hábitos. Por ejemplo, alguien que acaba de comenzar en el ciclismo o que intenta volver a él después de un largo descanso, puede detectar cambios grandes y rápidos en su umbral de potencia al principio, mientras que un corredor experimentado que lleva entrenando muchos años, o un deportista que mantiene un buen nivel de condición física todo el año, probablemente experimentará una variación mucho menor. En general, evaluar el FTP entre cuatro y seis veces al año (por ejemplo, en medio de la temporada de invierno; cerca del inicio del entrenamiento serio en exterior, como punto de partida; en el punto medio del período previo a la competición, para llevar un control de los progresos; un par de veces durante la temporada, para determinar la mejor forma física, y por último, después de haber sobrepasado la mejor condición física de esa temporada, para determinar hasta dónde hemos “caído”) seguramente sea suficiente.
PASO 2: ESTABLECER SUS NIVELES DE ENTRENAMIENTO DE LA POTENCIA
Ahora que cada vez más ciclistas utilizan potenciómetros, ha surgido la necesidad de disponer de programas de entrenamiento basados en la potencia. Andrew Coggan, coautor de este libro, ha desarrollado una serie de niveles, o áreas, de entrenamiento de la potencia que se basan en los principios fundamentales de la fisiología del ejercicio, además de en su propia experiencia con el entrenamiento de la potencia, tanto en laboratorio como en trabajo de campo. En los últimos años, Andrew ha refinado sus niveles de entrenamiento basados en la potencia para crear niveles individualizados, o iNiveles, que se calculan basándose en la fisiología única de cada corredor. En primer lugar explicaremos los niveles clásicos de Coggan y después profundizaremos en los niveles individualizados.
Los siete niveles clásicos están categorizados en la tabla 3.1, y otros aspectos de los niveles se incluyen en la tabla 3.2. Vamos a examinar los factores que se tuvieron en cuenta al crear los niveles de potencia. Al final del capítulo podremos ver un ejemplo de cómo determinar los niveles de entrenamiento y utilizar esa información para desarrollar un programa de entrenamiento.

Niveles de entrenamiento clásicos de Coggan
La potencia al umbral de lactato es el determinante fisiológico más importante del rendimiento en el ciclismo de resistencia, ya que integra el
O2 máx., el porcentaje de
O2 máx. que se puede mantener durante un tiempo determinado y la eficacia del pedaleo. Como tal, es más lógico definir los niveles de entrenamiento relacionados con el umbral de potencia de un deportista que, por ejemplo, definirlos respecto a la potencia al
O2 máx. (del mismo modo que es más lógico definir los niveles de entrenamiento basados en la frecuencia cardíaca en relación con el ritmo cardíaco umbral, que utilizar el ritmo cardíaco máximo). Sin embargo, determinar el número adecuado de niveles es un poco complicado; la cifra seguramente será arbitraria porque las respuestas fisiológicas al ejercicio en realidad están dentro de un continuo, y cada nivel de intensidad simplemente se mezcla con el siguiente.

| Adaptación | 1Recupe-raciónactiva | 2Resis-tencia | 3Ritmo | 4Umbral de lactato | 5 O2máx. | 6Capa-cidadanaeró-bica | 7Potencianeuro-muscular |
| Mayor volumen de plasma | + | ++ | +++ | ++++ | + | ||
| Más enzimas mitocondriales musculares | ++ | +++ | ++++ | ++ | + | ||
| Umbral de lactatomás alto | ++ | +++ | ++++ | ++ | + | ||
| Más almacenamiento de glucógeno muscular | ++ | ++++ | +++ | ++ | + | ||
| Hipertrofia de las fibras musculares de contracción lenta | + | ++ | ++ | +++ | + | ||
| Más vascularización muscular | + | ++ | ++ | +++ | + | ||
| Interconversión de fibras musculares(Tipo IIx ➞ Tipo IIa) | ++ | +++ | +++ | ++ | + | ||
| Mayor volumen por latido/salida cardíaca máxima | + | ++ | +++ | ++++ | + | ||
O2 máx. más alto | + | ++ | +++ | ++++ | + | ||
| Más depósitos musculares de fosfatos (ATP/PCr) ricos en energía | + | ++ | |||||
| Más capacidad anaeróbica(“tolerancia al lactato”) | + | +++ | + | ||||
| Hipertrofia de las fibras musculares de contracción rápida | + | ++ | |||||
| Más potencia neuromuscular | + | +++ | |||||
| Nota: Los signos + representan la magnitud de la adaptación para una “dosis” determinada de entrenamiento. Cuantos más signos +, mayor será la adaptación. | |||||||
Por todo ello, debemos establecer un compromiso entre la alternativa de establecer más niveles –y de ese modo reflejar mejor el continuo que existe en la realidad– y la de fijar menos niveles, en vistas a una mayor simplicidad. Siete niveles era el mínimo necesario para representar todo el rango de respuestas fisiológicas y para describir adecuadamente los distintos tipos de entrenamiento requeridos y utilizados para cubrir las demandas del ciclismo de competición. La tabla 3.2 muestra las principales adaptaciones fisiológicas que se puede esperar obtener del entrenamiento a cada nivel, aunque es evidente que se verán influidas por factores como la condición física inicial de cada individuo, la duración de cada sesión de entrenamiento, el tiempo que transcurre entre los esfuerzos de intervalos y otros factores.
Pautas para la frecuencia cardíaca
En lo que respecta a los niveles de potencia especificados para los correspondientes rangos, o áreas, de frecuencia cardíaca, la cuestión es un tanto complicada debido a la variabilidad inherente al ritmo cardíaco, así como a las diferencias individuales de la relación entre la potencia y el ritmo cardíaco (incluso cuando se toma como referencia el umbral de potencia). Sin embargo, ofrecemos unas directrices aproximadas para la frecuencia cardíaca en la tabla 3.1 para que puedan utilizarse junto con la potencia para ayudar a dirigir el entrenamiento, si así se desea.
Pautas para el esfuerzo percibido
Los valores utilizados en la tabla 3.1 para el esfuerzo percibido son de la escala de categorías e índices de diez puntos de Gunnar Borg (ver tabla 3.3), no la original de veinte puntos empleada más habitualmente. Utilizamos esta escala porque reconoce explícitamente la respuesta no lineal de muchas variables fisiológicas (por ejemplo, de la sangre y el lactato muscular), y proporciona así un mejor indicador del esfuerzo general. Dado que el esfuerzo percibido aumenta con el paso del tiempo, incluso a una intensidad de ejercicio constante (potencia), los valores sugeridos, o rangos, hacen referencia al esfuerzo percibido, tal como se determina en una fase relativamente temprana de una sesión de entrenamiento o una serie de intervalos.

Otros temas
Aunque este método para determinar el nivel de potencia de un individuo se basa en la potencia media que ese individuo genera durante un entrenamiento o un esfuerzo por intervalos, también se debe tener en cuenta la distribución de la potencia. Por ejemplo, la potencia media durante las carreras de salida en grupo suele encontrarse en el nivel 3, pero competir al nivel 3 suele ser más estresante que entrenar al nivel 3, ya que en las competiciones hay una mayor variabilidad (y por tanto picos más altos) de potencia. Del mismo modo, gracias al pedaleo suave y a rodar sin pedalear, la potencia media alcanzada durante una carrera o una sesión de entrenamiento en grupo, en un recorrido montañoso, no es equivalente a la misma potencia media alcanzada durante un recorrido completamente llano o entrenando en solitario.
En parte, esta variabilidad en la potencia ya se tiene en cuenta al establecer los diversos niveles, especialmente los niveles 2 y 3 (los entrenamientos a niveles más altos tenderán a ser mucho más estructurados que los entrenamientos a niveles inferiores, lo que limita las variaciones en la potencia). Además, existe una relación inversa entre la potencia producida y el tiempo que se puede mantener esa potencia. Obviamente, la potencia, durante los entrenamientos o esfuerzos más cortos, se desplazará hacia el extremo superior de un rango dado, mientras que la potencia durante sesiones o esfuerzos más largos se desplazará hacia el extremo inferior de ese mismo rango. No obstante, un entrenamiento que conste de 30 minutos de bicicleta al nivel 1 (por ejemplo, un calentamiento), 60 minutos de bicicleta al nivel 3, y después otros 30 minutos de bicicleta al nivel 1 (fase de vuelta a la calma) sería mejor considerarlo como una sesión de entrenamiento de ritmo, aunque la potencia media total entre dentro del nivel 2.
Cómo determinar sus niveles de entrenamiento
Si ha realizado la prueba del umbral de potencia funcional descrita en el paso 1, habrá establecido su potencia a 20 minutos y deducido su potencia a 60 minutos a partir de ella. Ahora usted puede tomar este valor y recalcularlo en relación con los porcentajes de cada nivel para obtener los rangos de potencia para cada nivel.
Veamos cómo funciona esto. El deportista José Atleta tiene un umbral de 290 vatios. Sus niveles de entrenamiento están definidos en la tabla 3.4.

Dado que el 55 por ciento de 290 es 159,5 (290 x 0,55 = 159,5), podemos decir que, en el nivel 1, el rango de potencia de José estará entre 1 y 160. Cada nivel se calcula en consecuencia. Para conocer sus niveles de potencia, simplemente utilice su propio FTP.
Cuando usted ya haya construido su propia tabla, ¿qué puede hacer con ella? Una vez más, vamos a ver lo que podría hacer nuestro deportista ficticio. Ahora que conoce sus niveles de entrenamiento, puede comenzar a entrenar con un rango de potencia concreto como objetivo. Esto le permitirá mejorar en las áreas específicas que necesita trabajar. Si José necesita ayuda para su potencia al
O2 máx., podría comenzar a abordar específicamente ese “agujero” en su condición física trabajando en el rango de 306-348 vatios. José también sabrá que si va a hacer una carrera de recuperación, deberá mantenerse por debajo de 160 vatios a fin de ayudar de verdad a su cuerpo a recuperarse. De lo contrario, se arriesgaría a correr con excesiva dureza y no recuperarse lo suficiente. Dado que José ya habrá utilizado antes un monitor de la frecuencia cardíaca, también puede empezar a entender la relación entre sus zonas de frecuencia cardíaca y sus nuevos niveles de potencia. Para correr al nivel 3 (ritmo) utilizando la potencia, verá que la potencia necesaria está entre 219 y 261 vatios. Tal vez descubra que su ritmo cardíaco fluctúa, durante todo el recorrido, desde la zona de frecuencia cardíaca de su nivel 2 (resistencia) hasta la de su nivel 4 (umbral de lactato), mientras que su potencia está aún en el nivel de ritmo. En ese momento, José será consciente de cómo la fatiga, la deshidratación y el azúcar sanguíneo bajo pueden afectar a su potencia de forma drástica, aunque no influyan en su ritmo cardíaco, o viceversa. Cada persona es diferente, y conocer los diferentes niveles de entrenamiento nos permitirá entrenar con eficacia. Quizá descubra que en el pasado no ha estado entrenando todo lo duramente que podía, y puede asegurarse de que su potencia no caiga por debajo del nivel de entrenamiento que se ha impuesto como meta.
Niveles de potencia individualizados o iNiveles
Después de salir al mercado el programa WKO, empezamos a reunir cada vez más datos sobre corredores que parecían ser casos especiales: sus niveles de potencia no encajaban en el modelo clásico. Estos ciclistas podían correr fácilmente a un porcentaje mayor (o inferior) que los descritos en los niveles clásicos. Por ejemplo, al nivel 5 o
O2 máx. (entre el 106 y el 120 por ciento del FTP), un ciclista debería poder correr durante 5 minutos a una media del 115 al 118 por ciento del FTP, en el sistema energético del
O2 máx. o a un intervalo de nivel 5. Pero descubrimos que algunos corredores eran capaces de realizar esfuerzos “sobrehumanos”, manteniendo un 150 por ciento de su FTP durante 5 minutos. Según la tabla 3.1 (página 47), un esfuerzo del 150 por ciento se encuentra en el rango superior para el nivel 6, la capacidad anaeróbica. Estos corredores necesitaban una nueva serie de niveles de entrenamiento más allá del nivel 4, que les permitiera entrenar en el ámbito correcto de su fisiología única.
En el otro lado del espectro, algunos ciclistas tuvieron que esforzarse para mantener el 105 por ciento durante 5 minutos, y necesitaron que los cálculos de su nivel de entrenamiento se ajustaran a su fisiología particular. A medida que trabajamos cada vez con más corredores con FTPs similares, descubrimos que podían tener una potencia a corto plazo radicalmente diferente que no encajaba en los porcentajes de los niveles clásicos de Coggan. Cuando nos dispusimos a trabajar en el programa WKO4, quisimos crear niveles de potencia individualizados, específicos para cada deportista. Esto requirió una característica del programa que revisara datos pasados y que aplicara un sistema basado en reglas y en los principios de la fisiología del ejercicio a fin de conseguir niveles de entrenamiento diseñados para cada deportista en concreto.
Los iNiveles difieren de los niveles clásicos por encima del FTP: los niveles 1-4 aún son bastante amplios para adaptarse a la mayoría de nosotros, y se expresan como un porcentaje del FTP modelado por programas. La adición del nivel 4a (88-95 por ciento del FTP), conocido como Punto Óptimo, fue importante porque es un rango popular para que los deportistas entrenen en él y que examinaremos con más detenimiento en el capítulo 5.
En último término hay nueve iNiveles (tabla 3.5) y hay ocho divisiones o puntos límite, los cuales quedan determinados por el modelo de duración de la potencia descrito en el capítulo 8. En cuanto a cómo se determinan los puntos límite, se trata de la “salsa secreta”, ya que los iNiveles se basan en puntos de inflexión o de transición en la curva de duración de la potencia, en la que los cambios significativos tienen lugar en el parámetro de rendimiento primario (por ejemplo, Pmáx. frente a FRC) que se están describiendo.

José puede ahora empezar a efectuar la modificación de su entrenamiento anterior, basado en la frecuencia cardíaca, hacia un esquema de entrenamiento basado en la potencia. Recomendamos que comience con los niveles clásicos de Coggan, y después, cuando obtenga más ideas y recopile más datos, podrá determinar si necesita o quiere utilizar los iNiveles.
PASO 3: RECOPILAR MÁS DATOS
Vamos a tratar entrenamientos específicos en el capítulo 5, pero al menos por ahora, usted ya habrá dado los dos primeros pasos del entrenamiento con potenciómetro. El paso 3 es la parte más divertida de entrenar con potenciómetro: todo lo que tiene que hacer es salir, correr y mover los pedales, y ver lo que puede hacer. Dará un nuevo sentido a las carreras y los circuitos de entrenamiento que usted ha hecho cientos de veces. Mientras tanto, sabrá cuántos vatios necesita para llegar para escalar la cuesta del lugar donde vive o la intensidad a la que tiene que correr durante el campeonato del martes por la noche para ganar el esprín de vuelta a la ciudad.
Usted también empezará a saber qué carreteras de su zona son los mejores tramos para hacer intervalos específicos que requieren mantener un rango reducido de potencia. Si está haciendo un entrenamiento de umbral (nivel 4), tal vez descubra que puede fácilmente mantener constante su potencia en una ascensión larga y gradual, por ejemplo, y que ese podría ser el mejor lugar para hacer este tipo de entrenamiento. Al recopilar todos estos datos, usted comenzará a conocer sus puntos fuertes y débiles como ciclista, lo que le dará un buen punto de partida para abordar el siguiente paso de su preparación.
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Determinar nuestros puntos fuertes y débiles
Los deportistas siempre están evaluándose a sí mismos, y los ciclistas no son una excepción. En las competiciones usted tal vez haya oído decir a otros ciclistas: “Yo soy mal escalador” o “No se me dan bien los tirones ni los esprines”. De hecho, es posible que haya dicho ese tipo de cosas sobre sí mismo. Y quizá haya habido ocasiones en que valoró correctamente sus debilidades relativas, o en las que otros ciclistas pudieron indicar exactamente lo que les impedía progresar. Pero con excesiva frecuencia esas suposiciones no dan en el blanco. Utilizando los datos del potenciómetro que usted recopila en las competiciones, en las carreras de entrenamiento y en las pruebas, es posible crear un “perfil de potencia” de sus puntos fuertes y débiles. Hemos desarrollado un procedimiento para conseguir eso, y en este capítulo usted aprenderá a utilizar este método –que incluye la tecnología del potenciómetro, por supuesto– para crear un perfil de sus propios puntos fuertes y débiles como ciclista, basado en hechos y no en su opinión subjetiva.
EL PERFIL DE POTENCIA
Cuando empezamos por primera vez a recopilar datos sobre diversos corredores en 2002, simplemente queríamos tener una imagen más clara de la potencia que los diferentes tipos de ciclistas podían generar. ¿Qué niveles podían alcanzar los corredores profesionales de élite? ¿Qué podían conseguir los corredores veteranos? ¿Y los principiantes? A partir de estas series de datos, hemos podido crear la tabla de perfil de potencia (ver tabla 4.1). Nuestra intención original era recopilar información suficiente para saber si los deportistas que asesorábamos seguían un entrenamiento correcto. Sin embargo, cuando comenzamos a trazar perfiles de corredores, nos propusimos descubrir cómo esta manera de ver las cosas nos daría pistas sobre los puntos fuertes y débiles de cada corredor y de sus sistemas fisiológicos.
Si un corredor tuviera una gran capacidad anaeróbica en comparación con su umbral de lactato, por ejemplo, podríamos observarlo fácilmente en su perfil. Si un corredor tuviera buenas condiciones neuromusculares por genética, pero no tan buenas en el aspecto cardiovascular, esto también podría cuantificarse fácilmente en el perfil de potencia. Lo que comenzó como una forma de comparar el rendimiento de un individuo con el de otros resultó ser uno de los procedimientos más eficaces para cuantificar los puntos fuertes y débiles de cada corredor.
Ha habido otros intentos de crear pautas o puntos de referencia para el tema de la generación de potencia. Normalmente, se han basado en la categoría del corredor (es decir, cat. I, cat. II, etc.). Sin embargo, aparte de satisfacer la natural curiosidad de las personas, esos valores basados en las categorías tienen poca utilidad práctica. Al fin y al cabo, la mejor forma de medir la capacidad competitiva de un corredor en relación con otros es su rendimiento en una competición real, no la potencia que genera. No obstante, si existieran baremos válidos de potencia para distintos períodos, que representaran diferentes características o capacidades fisiológicas, y no solo las categorías de competición, sería posible –llegamos a esa conclusión– identificar los puntos fuertes y débiles de un individuo en particular. En otras palabras, podríamos ver cómo rinde un ciclista en un área, en comparación con cómo lo haría en otras áreas, en lugar de saber cómo lo hace en comparación con otros. Aquí es donde entra en juego el verdadero valor de los perfiles de potencia. Cuando usted conozca sus puntos fuertes y débiles, podrá desarrollar un programa para mejorar sus áreas débiles, y será entonces cuando vea mejoras de verdad. E incluso tal vez pueda identificar los eventos en los que puede esperar conseguir mayores éxitos, y con ello aprovechar sus puntos fuertes. Nuestro propósito fue diseñar unas directrices racionales que pudieran utilizarse para estos fines.

El procedimiento subyacente a los datos
En teoría, las tablas de baremos para la potencia generada en distintos períodos podrían crearse simplemente recopilando datos de un elevado número de ciclistas con un amplio rango de puntos fuertes. Sin embargo, es muy poco probable que un entrenador o investigador tengan acceso a una base de datos lo suficientemente grande como para que este enfoque logre la exactitud necesaria. Una alternativa posible es que las estimaciones de la potencia generada por ciclistas expertos con puntos fuertes distintos se obtengan a partir del rendimiento real; por ejemplo, de las pruebas contrarreloj. No obstante, este enfoque nos exigiría plantear hipótesis un tanto débiles en relación con la masa corporal, la resistencia aerodinámica, etc., y el procedimiento sería especialmente complejo al aplicarlo a eventos de menor duración y con condiciones variables (por ejemplo, 1 kilómetro en pista).
Por todo ello, decidimos “fijar” los extremos superior e inferior de cada intervalo basándonos en la capacidad conocida del rendimiento de deportistas campeones mundiales y de personas no entrenadas, respectivamente. Por ejemplo, un velocista de fama internacional puede generar más de 23 vatios por kilogramo (W/kg) en un esprín de cinco segundos, mientras que un principiante inexperto puede producir solo de 10 a 12,5 W/kg. Asignamos los rangos que quedaban entre estos extremos a otras seis categorías (excepcional, excelente, muy bueno, bueno, moderado y principiante), como puede verse en la tabla 4.1. Además, utilizamos nuestros propios datos, extraídos de la gran variedad de atletas con los que trabajamos, para confirmar estas cifras. La ventaja de este enfoque es que mejora la validez de las comparaciones de acuerdo con la duración de los eventos; por ejemplo, la potencia de la “clase mundial” debe ser siempre la misma, independientemente de que la duración en la que se mida sea de 5 segundos o de 1 hora.
Cuando obtuvimos datos más precisos de los mejores ciclistas del mundo, seguimos revisando las tablas de perfil de potencia. Una solicitud que recibimos era crear una gráfica para los corredores veteranos y jóvenes. Para los veteranos conllevaría cambiar las primeras categorías, de forma que la categoría de excelente se convirtiera en la de campeón mundial. A partir de nuestros datos de corredores veteranos con cincuenta y muchos y sesenta y pocos años, que aún pueden competir contra algunos de los mejores aficionados de veinte años, manteniendo más de 5,0 W/kg en su FTP, decidimos no crear una gráfica de perfil de potencia exclusiva de los deportistas veteranos. Incluso tenemos datos de campeones del mundo con ochenta años que siguen compitiendo en la categoría III/Nivel bueno. Teniendo en cuenta su edad, esto es claramente impresionante.
Duraciones propuestas
El perfil de potencia indexa esfuerzos de 5 segundos, 1 minuto y 5 minutos, y una cuarta medición al umbral funcional de potencia en un intento por reflejar mejor la potencia neuromuscular, la capacidad anaeróbica, la absorción máxima de oxígeno (
O2 máx.) y el umbral de lactato (UL), respectivamente. Esto no conlleva que un esfuerzo máximo de 1 minuto sea totalmente anaeróbico (en realidad, aproximadamente el 40-45 por ciento de la energía gastada durante ese tipo de ejercicio se obtiene aeróbicamente), o que utilice por completo la capacidad anaeróbica (que normalmente requiere 1,5-2,5 minutos para agotarse). Tampoco significa que un esfuerzo máximo de 5 minutos conlleve pedalear exactamente al 100 por cien del
O2 máx. (la mayoría de los deportistas pueden mantener una potencia que elicitaría el 105-110 por ciento de su
O2 máx. para esta duración). Sin embargo, la generación de potencia por encima de estas duraciones propuestas se esperaría que correlacionara con medidas más directas de estas diversas capacidades fisiológicas. La duración de estos esfuerzos categorizados también se eligió en un intento por aumentar la reproducibilidad de los datos, además de por la comodidad en reunirlos.
Relación potencia-peso
Dado que el peso influye en la cantidad de vatios que podemos generar, es importante averiguar nuestra relación potencia-peso. ¿Cuántos vatios por kilogramo puede producir usted? Un corredor que pese 90 kilogramos y produzca 350 vatios subiendo una cuesta, por ejemplo, podrá mantener el ritmo de otro ciclista que pese 57 kilogramos y que genere solo 218 vatios. ¿Por qué? Porque la relación potencia-peso es la misma para los dos corredores, 3,85 vatios por kilogramo.
La relación potencia-peso influye en el rendimiento. Cuanto mayor sea la suya, mejor ciclista será usted. Por eso podemos decir que en el ámbito del ciclismo, uno de los principales objetivos es ser lo más ligero posible de peso, para generar la cifra más alta de vatios posible. El truco consiste en saber con qué peso producimos la mayor cantidad de vatios.
Para averiguar esta relación en su caso, antes tendrá que saber cuánto pesa en kilogramos. Para ello, coja la cantidad de vatios para cada período y divídala entre su peso en kilogramos. Si, por ejemplo, usted mantiene 423 vatios durante 5 minutos (y pesa 75 kilogramos), tendría que dividir 423 entre 75. En este caso, obtendría 5,64, lo que significa que usted genera 5,64 vatios por kilogramo. La tabla de perfil de potencia utiliza la magnitud de vatios por kilogramo porque es la medida científica convencional para medir la relación potencia-peso utilizada en todo el mundo.

Perfil de potencia
En combinación con el resultado de su prueba del umbral de potencia funcional, del capítulo 3, esta prueba le ayudará a establecer un perfil completo de sus puntos fuertes y débiles. Encuentre un tramo de carretera en el que no se vea interrumpido por señales de stop o por intersecciones; debería ser un lugar al que pueda volver de forma periódica para hacer otra vez la prueba. Para unos resultados precisos, le interesará realizar la prueba en condiciones similares en cada una de las ocasiones, por lo que debe tener en cuenta el viento, el clima y en qué fase de entrenamiento se encuentra usted. También es una buena idea hacer la prueba inmediatamente después de una semana de descanso, para estar fresco y en buenas condiciones, relativamente. Asegúrese de realizar la misma rutina de calentamiento de camino al lugar donde realiza las pruebas.
La mayor parte del calentamiento debe pertenecer a los niveles 2 y 3 (Resistencia/Ritmo, como describimos en la tabla 3.1). Debe usted realizar al menos 10 minutos de pedaleo ligero antes del primer esfuerzo. Para los esfuerzos de prueba, no hay que preocuparse por la cadencia, la frecuencia cardíaca ni ninguna otra cosa. Lo que importa es el reloj, por lo que hay que imprimir energía hasta el final de cada esfuerzo cronometrado. En otras palabras, limítese a hacer la tarea, y lo que ocurra simplemente habrá ocurrido. Registre sus esfuerzos en forma de intervalos en su potenciómetro, si es posible.
Termine con una breve vuelta a la calma para emprender otros 300-500 kilojulios de carrera de nivel 2. A continuación, transfiera los datos a su ordenador y elija la potencia mejor para cada período de tiempo.

DEFINIR SU FENOTIPO
Para usar las tablas de perfil de potencia que ofrecemos a continuación, averigüe antes el perfil más adecuado para su forma de correr en bicicleta. Después, simplemente localice la potencia pico o máxima que puede generar durante 5 segundos, 1 minuto y 5 minutos, en el umbral de potencia funcional y busque los valores correspondientes en las filas de la tabla. Si su rendimiento se encuentra entre dos valores, lo que sucederá a menudo, asigne el nivel más cercano. Es vital que los valores utilizados en este análisis sean un verdadero reflejo de su mejor esfuerzo durante ese tiempo; de lo contrario, el perfil resultante puede estar distorsionado, lo que llevará a conclusiones y decisiones inadecuadas sobre el entrenamiento.
Lo que surgirá cuando destaque sus resultados será un patrón único que mostrará sus puntos fuertes y débiles en el ciclismo, que después ayudarán a definir su fenotipo específico. Por ejemplo, puede descubrir que en el esprín se encuentra a un nivel más alto que en los esfuerzos que requieren resistencia. O quizás tenga usted una capacidad increíble para mantener un nivel elevado de potencia durante mucho tiempo, pero tiene poca o ninguna capacidad anaeróbica, un perfil de potencia que le clasifica como contrarrelojista. El fenotipo que mejor caracterice sus carreras puede variar ligeramente con el paso del tiempo, a medida que entrena y trabaja sus áreas débiles. Aunque todos los perfiles de potencia son únicos, hay algunos patrones típicos. Estos patrones se explican más adelante. Sin embargo, al considerar estos ejemplos hay que tener en cuenta que el rendimiento en cada duración se evalúa a la luz de los mejores rendimientos ciclistas del mundo. De este modo, los ciclistas de carretera tenderán a parecer relativamente débiles en los esprines a 5 segundos, en comparación con los mejores esprínters, y los corredores de pista, que no son de resistencia, que probablemente tendrán niveles relativamente bajos a 5 minutos y niveles de FTP relacionados con sus habilidades en las duraciones más breves.
También hay que tener en cuenta que, basándonos en consideraciones fisiológicas, puede esperarse que tenga lugar una relación inversa entre los esfuerzos anaeróbicos y los aeróbicos, es decir, alguien que sea bueno en las formas aeróbicas del deporte, como por ejemplo el Tour de Francia, puede que no sea tan fuerte en los eventos anaeróbicos, como por ejemplo los esprines en pista. Sin embargo, al mismo tiempo, puede esperarse una asociación positiva entre pares. (Aunque la literatura científica en realidad se encuentra dividida sobre si de verdad existe una relación inversa entre la potencia a corto plazo y la potencia a largo plazo, hay una relación positiva evidente en cada categoría.)

Todoterreno
Un ciclista todoterreno tendrá un trazado generalmente horizontal en todas las categorías (ver figura 4.1A). Es decir, los cuatro valores se encuentran aproximadamente en el mismo punto en el rango de ese individuo. El todoterreno no brilla necesariamente en ningún ámbito, pero probablemente sea competitivo, en su categoría, en un amplio rango de eventos.
Partiendo del hecho de que es probable que solo los especialistas destaquen en duraciones extremas, muy pocos individuos mostrarán este patrón y aún se encontrarán en el extremo superior de cada rango. En su lugar, la inmensa mayoría de los deportistas no pertenecientes a la élite probablemente mostrarán un perfil de potencia normalmente horizontal porque aún no han desarrollado puntos fuertes específicos. Este es un perfil muy común en los corredores principiantes; a medida que un competidor u otro corredor entrene cada vez más, esas áreas de fuerza empezarán a ponerse de manifiesto.
Esprínter
Un buen esprínter normalmente tendrá un trazado con pendiente descendente, especialmente entre las categorías de 1 y 5 minutos (ver figura 4.1B). Dado que la capacidad aeróbica puede entrenarse en gran medida, esta clase de corredores pueden convertirse en ciclistas todoterreno mediante un entrenamiento específico; sin embargo, si se trata de un esprínter que ya ha entrenado intensamente durante muchos años, puede tener una capacidad natural para los eventos de duración breve y potencia elevada. Si ocurre esto, concentrarse en los eventos que favorecen estas capacidades, como por ejemplo las carreras en pista y los critériums, puede producir los mayores éxitos.

Contrarrelojista, escalador o buen ciclista de ritmo constante
En el caso de los contrarrelojistas clásicos es habitual ver un trazado claramente ascendente (especialmente entre los esfuerzos de 1 y 5 minutos, pero también entre los 5 minutos y el FTP) (ver figura 4.1C). Esto se debe a que la mayoría de los contrarrelojistas son débiles en potencia neuromuscular y capacidad anaeróbica, pero tienen una potencia aeróbica relativamente alta y un umbral de lactato especialmente elevado. Aunque estos deportistas pueden mejorar su rendimiento si pasan mucho tiempo practicando esprines, tal vez no sea así si ese entrenamiento produce una reducción de su punto fuerte, que es la potencia constante. Un contrarrelojista tal vez necesite mejorar su esprín, pero las pequeñas mejoras en el esprín tal vez no den como resultado un mayor número de victorias en carreras; mientras tanto, el tiempo que se pasa trabajando el esprín conllevaría menos tiempo empleado en mejorar el FTP. En otras palabras, al practicar el esprín, el contrarrelojista puede perder condición física y un peor rendimiento en las competiciones de contrarreloj.
Ciclista de persecución
El deportista que tiene buena capacidad tanto anaeróbica como aeróbica, y que tiene aptitudes para competiciones como la persecución en pista, muestra un claro trazado en forma de V invertida (ver figura 4.1D). También puede mostrar este mismo patrón un potencial ciclista todoterreno que simplemente no se haya concentrado en aumentar su umbral de lactato hasta el máximo nivel.
Por otro lado, un claro patrón en forma de V es una combinación relativamente poco probable, dada la esperada relación inversa entre la potencia neuromuscular y el umbral de lactato, y la esperada relación positiva entre el
O2 máx. y el umbral de lactato. Si descubrimos que nuestros datos de potencia muestran un patrón de este tipo, hay que tener cuidado de asegurarse de que los valores representan de verdad nuestras habilidades.


Limitaciones y precauciones
Los baremos del perfil de energía se basan en las capacidades de rendimiento de adultos jóvenes, y por eso no tienen en cuenta los efectos del envejecimiento (ni del desarrollo). Consideramos la posibilidad de desarrollar baremos específicos de edades, pero descartamos la idea porque sería difícil recopilar una cantidad suficiente de datos e intentar hacer ajustes basándonos en los cambios fisiológicos conocidos también sería complicado. Por ejemplo, si se empieza más o menos a los treinta años, el
O2 máx. disminuye un poco cada año. En varones, disminuye anualmente alrededor de 0,5 ml/kg/min (es decir, mililitros por kilogramo por minuto, la medida estándar que se usa para medir el
O2 máx.); en mujeres, disminuye a un ritmo algo menor, aproximadamente 0,35 ml/kg/min al año. En cambio, la fuerza muscular y la potencia suelen conservarse bien, gracias al entrenamiento, hasta más o menos los 50 años, pero a partir de ese momento comienzan a declinar con un poco más de rapidez. Por tanto, para una máxima precisión, tal vez se necesite aplicar a diferentes columnas distintos factores de corrección basados en la edad. Sin embargo, es poco probable que estos cambios diferenciales relacionados con la edad basten para alterar significativamente el perfil de un corredor, y nosotros recomendamos limitarse a aplicar la tabla 4.1 tal como está, independientemente de la edad del corredor.
LA CURVA DE DURACIÓN DE LA POTENCIA
En la edición anterior establecimos que el perfil de fatiga llevara al perfil de potencia un paso hacia adelante comprobando las duraciones más allá de los cuatro estándares incluidos en el perfil de potencia. El perfil de fatiga nos ayudó a aprender más sobre cada ciclista, especialmente en los períodos breves, por lo que podíamos diferenciar entre un esprínter con un arranque vertiginosamente rápido en los 100 metros finales y un esprínter con más resistencia que inicia el esprín 350 metros antes de la meta y que mantiene la misma potencia hasta la línea de llegada. También recopilamos más datos que informaran sobre la capacidad anaeróbica y un nivel de entrenamiento al
O2 máx., para entender mejor cómo la fisiología única de cada corredor afectaba a los cambios en sus sistemas energéticos. Aunque el perfil de fatiga era una herramienta excelente en su momento, el posterior desarrollo de los modelos computacionales y los mejores algoritmos matemáticos llevaron a la creación de la curva de duración de la potencia (CDP). Este modelo utiliza la relación entre el tiempo que transcurre hasta el agotamiento y la tasa de trabajo tanto durante el ejercicio anaeróbico como en el aeróbico, además de los datos de potencia personal para trazar una curva completa de la potencia en todos los períodos de tiempo. La curva de duración de la potencia se obtiene de la potencia máxima media, que tiene en cuenta las mejores producciones de potencia reales para cada momento (un concepto que trataremos en el capítulo 6). La curva de duración de la potencia es una curva calculada matemáticamente del “mejor ajuste” a lo largo de la curva de potencia máxima media que sirve como base para calcular nuevas medidas, como por ejemplo la capacidad de reserva funcional, la energía y el tiempo hasta el agotamiento. Esta curva también nos permite conocer cuál será la mejor potencia teórica para un período de tiempo determinado, con lo que podemos precisar cuándo no lo hemos logrado en realidad en la curva de potencia máxima media.

La línea azul de la figura 4.2 muestra nuestros datos reales (es decir, nuestra curva máxima media) y la línea negra es la curva derivada matemáticamente del mejor ajuste, o curva de duración de la potencia. Cuando observamos esta línea, en primer lugar contemplamos las áreas en que el esfuerzo cae por debajo de la CDP. Esto puede significar que no hemos realizado un esfuerzo máximo para ese período de tiempo específico, o que podría indicar una debilidad fisiológica que debe mejorarse. Comience tratando las áreas con pruebas específicas para ver si puede mejorar esos “bajones” en la curva. Un comentario de precaución: la CDP representa su mejor esfuerzo, que puede haber tenido lugar en una muy buena condición física. Tal vez no pueda alcanzar el mismo nivel con su condición física actual. Si ocurre esto, debe revisar estas áreas cuando tenga una condición física óptima. El objetivo de redefinir estos “bajones” es conseguir que el modelo de la curva de duración de la potencia sea cada vez más preciso, como ilustra la figura 4.3. Cuanto más preciso sea, mejor podrá predecir su FTP, su Pmáx., su capacidad de reserva funcional y su energía, marcadores de los que sabremos más en el capítulo 8.
Su siguiente objetivo es descubrir las áreas en que su CDP (la línea azul) cruza diferentes curvas de categorías. Esto indica que su resistencia a la fatiga debe mejorarse. Impóngase como objetivo estos marcos temporales específicos y los 20-30-60 segundos que siguen para mantener su CDP de acuerdo con la categoría o que se mueva hacia arriba. La figura 4.4 muestra a un corredor con claras oportunidades de mejorar la resistencia a la fatiga.


Representando los datos del perfil de potencia en el trasfondo de sus datos de potencia (ver figura 4.4), podremos analizar con más detenimiento sus datos de potencia en el contexto de las categorías de perfil de la potencia, como clase mundial, excelente y principiante. Cada línea de esta nueva gráfica representa el límite inferior de cada categoría. De este modo, si su curva de duración de la potencia se encontraba por encima de la línea de “excelente”, pero por debajo de la línea de “clase mundial”, su potencia a esa duración seguiría considerándose “excelente” (y no “por encima de excelente” o “entre excelente y clase mundial”). En otras palabras, las líneas se utilizan para delinear regiones o áreas.
EL PERFIL DE POTENCIA FRENTE AL MODELO DE DURACIÓN DE LA POTENCIA
Con el perfil de potencia comparamos la potencia mediante duraciones que se toman como representativas de la potencia neuromuscular, la capacidad anaeróbica, el
O2 máx. y el umbral de lactato, y así conocer mejor nuestros puntos fuertes y débiles relativos, es decir, averiguar cuánta potencia podemos producir realmente. Con el modelo de la curva de duración de la potencia, comparamos la potencia en todos los rangos de duraciones que se toman como representativas de las mismas capacidades fisiológicas, de nuevo para conocer mejor nuestros puntos fuertes y débiles relativos. El perfil de potencia establece nuestro fenotipo inicial, y a partir de él, el modelo de curva de duración de la potencia nos permite entender mejor áreas específicas en nuestra resistencia a la fatiga que podrían limitarnos. Echaremos un vistazo a ejemplos de la vida real del modelado de duración de la potencia en el capítulo 10.
Ahora que usted ha creado su propio perfil de potencia y ha trazado una gráfica con la curva de duración de la potencia, sabe las áreas que debe tratar en su labor como ciclista. Utilice estas gráficas con el objetivo de trabajar para conseguir mejoras, y también para competir o correr utilizando sus puntos fuertes. Si es usted un esprínter de clase mundial, podría ser fútil intentar superar el récord de ascensión al Monte Evans. Incluso puede tener limitaciones en ciertas áreas porque hay una base genética para sus puntos fuertes y débiles. Pero en la mayoría de los casos es posible concentrar su entrenamiento y hacer progresos hacia objetivos específicos. Asegúrese de revisar su gráfica entre cada cuatro y seis semanas y observe los cambios de su bloque de entrenamiento anterior. Esta es una forma excelente de asegurarse de que todo su duro trabajo se lleva a cabo en el ámbito correcto.
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Utilizar la potencia para conseguir un entrenamiento óptimo
Ahora que usted conoce su umbral de potencia funcional y sus niveles de potencia, y que ha determinado sus puntos fuertes y débiles como ciclista al crear su perfil de potencia, puede empezar a modificar su entrenamiento para potenciar sus áreas débiles y llevar un control de sus mejoras en la condición física. Al desarrollar entrenamientos específicos basados en la potencia, podrá llevar un control más preciso de sus esfuerzos en el entrenamiento. Podrá tomar mejores decisiones acerca de cuándo detener un intervalo, tomarse un día de descanso y afrontar retos más importantes. Los consejos que damos en este capítulo no están destinados a que duren solo una temporada, ni tampoco ofrecemos un plan de entrenamiento único que puedan seguir todos los ciclistas. Por el contrario, nuestro objetivo es ayudarle a usted a que descubra cómo crear su propio programa de entrenamiento para cubrir sus objetivos individuales, y cómo reevaluar y revisar ese programa a medida que va haciendo progresos.
LA NATURALEZA “ESTOCÁSTICA” DEL CICLISMO
En términos matemáticos, estocástico significa que un proceso parece ser aleatorio, pero hay patrones que se pueden analizar estadísticamente. La generación de potencia instantánea al correr por la carretera en terreno variable contribuye a la naturaleza altamente variable de su potencia. En un segundo es de 500 vatios, en el siguiente 0 y en el siguiente 220 vatios. Aunque su potencia parezca “estocástica”, o aleatoria, en realidad es tan variable por la naturaleza del terreno, el viento, los corredores que hay a su lado y delante, etc. Esta aparente aleatoriedad dificulta la tarea de mantener la potencia en un rango reducido. Solo en carreteras más llanas, con poco o nada de viento, o con un aparato para entrenar en interior, es posible mantener de forma estricta un rango limitado de potencia.
Debido a la naturaleza intrínsecamente estocástica del ciclismo, es importante no desanimarse si no es capaz de mantener exactamente 300 vatios mientras hace, por ejemplo, un intervalo al umbral de lactato. En lugar de intentar cumplir un objetivo específico de vatios, usted debe intentar moverse dentro de un intervalo específico, evitando esforzarse demasiado poco o sobrepasando la potencia máxima para un esfuerzo concreto. Por ejemplo, si su objetivo es trabajar el sistema del ácido láctico, pero no realizar excesiva intensidad, puede concentrarse en generar al menos 300 vatios, pero no superar los 320, mientras mantiene una cadencia de 90 revoluciones por minuto. La importancia de dosificar correctamente su esfuerzo durante un intervalo específico le resultará evidente, porque la dosificación es lo que le permitirá realizar con éxito y correctamente el intervalo.
Cuando empiece a incorporar los siguientes consejos sobre entrenamiento, asegúrese también de elegir el terreno adecuado para cada clase de esfuerzo. Si usted intenta mejorar su sistema anaeróbico con series de 1 minuto a 475-500 vatios, por ejemplo, asegúrese de afrontar una ligera cuesta, o una carretera llana sin bajadas, para ese minuto. Si se está concentrando en una serie de 60 minutos a su nivel de ritmo, asegúrese de mantener su potencia dentro de este rango el 90 por ciento del tiempo, aplicando una potencia constante en tramos de cuesta y corriendo lo más posible en los tramos de descenso.
Si usted vive en una zona con un único tipo de terreno, tendrá que hacer ajustes en su entrenamiento para superar este inconveniente. Por ejemplo, si todas las carreteras disponibles son llanas, puede aprovechar el viento para generar más resistencia en contra. Las colinas ondulantes constituyen el mayor reto para mantener una potencia suave y constante en una carrera de ritmo. Si quisiera finalizar su carrera a su potencia media al nivel de ritmo, tendría que esforzarse más en cada cuesta arriba, porque la potencia se reduciría en cada tramo cuesta abajo. Lamentablemente, esto no sería un entrenamiento para ritmo; sería un entrenamiento de ascensiones repetidas, y lo más probable es que trabajara su
O2 máx. o su sistema de capacidad anaeróbica. Un terreno de naturaleza accidentada hace que sea también difícil realizar carreras ligeras de recuperación y carreras de resistencia sin elevar su potencia hasta los niveles superiores de entrenamiento. Si usted vive en una zona de estas características y necesita un descanso, utilice un aparato de entrenamiento de interior para cumplir las pautas relativas a la recuperación dentro del entrenamiento de potencia.
Usted puede utilizar su potenciómetro en cualquier tipo de carrera, y cada una de ellas le proporcionará una oportunidad única de utilizar esta herramienta para alcanzar su máximo rendimiento.
En un aparato de entrenamiento para interior. De esta forma es fácil regular su potencia, ya que no hay influencias externas, como el viento o el tráfico que interfieran, y puede mantener fácilmente un rango de potencia específico.
En carreteras llanas. Este es también un lugar excelente para utilizar un protocolo específico de potencia, ya que el terreno permite una generación de potencia constante y sesiones de intervalos controladas.
En las pruebas contrarreloj. Utilizar su potenciómetro para ayudarle a mantener su esfuerzo al umbral de lactato es una de las mejores formas de incorporarlo en las competiciones. Usted puede ceñirse a sus objetivos para la potencia y mantener la cadencia óptima. Utilice su potenciómetro para seguir la regla esencial de las pruebas contrarreloj: ¡no comience con demasiada fuerza!
En las ascensiones. Cuando ascienda por una cuesta gradual, puede ceñirse a un pequeño rango de potencia con el objetivo de mantener su ritmo óptimo. También puede determinar su cadencia de escalada preferida haciendo múltiples repeticiones en una cuesta, eligiendo una cadencia distinta en cada ocasión y observando qué cadencia produce la potencia más elevada.
Para intervalos y protocolos de entrenamiento específicos. Puede utilizar su potenciómetro para marcar realmente su entrenamiento, por ejemplo haciendo intervalos a 295-305 vatios. Utilizar la frecuencia cardíaca para hacer el mismo intervalo de 5 minutos podría hacer que corriese con demasiada intensidad al principio y una disminución de la potencia durante el intervalo completo.
Mientras realiza nuestros “intervalos para ganar competiciones” y otros entrenamientos basados en la potencia. Usted empezará a componer sus sesiones de entrenamiento favoritas utilizando la potencia, y eso le ayudará a motivarse para conseguir más éxitos. Puede observar su potencia media mientras realiza el intervalo, y esto puede constituir un buen estímulo para imprimir más fuerza que en ocasiones anteriores.
PAUTAS PARA LOGRAR INTERVALOS ÓPTIMOS
¿Cuándo hay que dejar de hacer repeticiones? ¿Hay un momento en el que deja de ser útil hacer un solo intervalo más? ¿Podemos llegar a hacer demasiados intervalos? ¿Y hasta qué punto experimenta usted la ley del rendimiento decreciente? Estas cuestiones seguramente se las ha planteado todo ciclista y todo entrenador una y mil veces, y han sido el tema de numerosas discusiones entre los científicos del deporte. Pero hay una respuesta fácil para todas ellas: “Depende”.
Depende de su objetivo para ese entrenamiento concreto, de su condición física actual, del modo en que, en términos generales, esa sesión se ajusta a los objetivos que usted se ha marcado para el entrenamiento, y de su propia capacidad para profundizar y realizar un esfuerzo del 110 por ciento. Dado que hay tantos factores implicados en la toma de decisiones sobre cuándo finalizar una sesión de intervalos, es difícil ofrecer unas pautas precisas, y las que vamos a presentar seguramente no resolverán todas las cuestiones planteadas. No obstante, hemos presentado una forma de determinar el número óptimo de repeticiones en la tabla 5.1. Estas cifras están basadas en nuestro estudio de más de 3.000 archivos de potenciómetros y en nuestra experiencia de trabajo con más de 1.000 deportistas en el entrenamiento de la potencia. Diseñamos esta tabla para la primera edición de este libro, pero después la hemos validado, una y otra vez, en nuestro trabajo con cientos de nuevos deportistas a lo largo de los últimos años. De hecho, ha demostrado ser tan útil que nos gustaría extendernos en este tema y explicar que es una de las principales razones para usar un potenciómetro en todas las sesiones de entrenamiento.
Cuando Joe Friel escribió la primera edición del Manual de entrenamiento del ciclista [Paidotribo, 2010] y explicó su filosofía de asesoramiento personal y entrenamiento, dijo: “Un deportista debe hacer la menor cantidad posible de entrenamiento específico que le permita mejorar continuamente”. Cuando leímos esto por primera vez, enseguida nos dimos cuenta de que tenía mucho sentido, pero al mismo tiempo nos rascamos la cabeza y preguntamos: “Pero, ¿cómo podemos saber la cantidad correcta? ¿Qué determina ‘la cantidad menor?”. Dado que éramos perfeccionistas y excesivamente competitivos, esto no encajaba con nuestra filosofía del entrenamiento, que consistía en que la persona que entrenara más, y más duro, sería la que conseguiría más éxitos. Si nuestro rival está por ahí haciendo diez ascensiones, entonces ¿no deberíamos nosotros hacer quince para ser más fuertes que él?

| Intervalos | Disminución media de la potencia |
| 20 min | 3-5% |
| 10 min | 4-6% |
| 5 min | 5-7% |
| 3 min | 8-9% |
| 2 min | 10-12% |
| 1 min | 10-12% |
| 30 seg | 12-15% |
| 15 seg | 10-15%(Los picos de potencia disminuyen en un 15-20%) |
| Nota: La disminución del porcentaje de la media de vatios está basada en la cifra de vatios lograda en el tercer esfuerzo. Por ejemplo, al hacer intervalos de 5 minutos, el corredor está listo para tomarse un descanso cuando su media de vatios para un intervalo es entre un 5 y un 7 por ciento menor de lo que fue en el tercer esfuerzo. | |
Antes de que los deportistas pudieran entrenar la potencia, el problema era que no había una manera de cuantificar con precisión la ley del rendimiento decreciente al hacer intervalos. La pregunta de “¿cuántos intervalos bastan?” no tenía respuesta posible. Ahora, con los potenciómetros y la información de la tabla 5.1, es posible contestar: podemos hacer “intervalos hasta el agotamiento”, o determinar con precisión el número correcto de intervalos que hay que efectuar en cada sesión, sin llegar a sobrepasar el punto más alto en la curva de la ley del rendimiento marginal decreciente.
Ofrecemos estas pautas con algunas dudas por nuestra parte. Ser capaces de cuantificar el porcentaje de reducción de la potencia de un corredor después de cada intervalo, utilizando un potenciómetro, ha abierto la posibilidad de reducir verdaderamente los factores que determinan cuándo deben detenerse las sesiones de intervalos; no obstante, se necesita hacer un estudio constante de este tema. Por tanto, hay que recordar que las pautas ofrecidas en la tabla 5.1 deben adaptarse según su propia situación, su nivel de condición física y sus objetivos. Aunque es mejor que usted haga estos intervalos cuando esté descansado para maximizar el número de los mismos, la belleza del concepto consiste en que puede efectuarlos en un estado de fatiga. Esto, por supuesto, dará como resultado menos intervalos finalizados, pero usted hará el número óptimo de intervalos en esa sesión de entrenamiento.
En la tabla hemos basado la disminución del porcentaje en el tercer intervalo que realizamos porque lo habitual es que el esfuerzo que un corredor puede efectuar en sus dos primeros intervalos sea mucho mayor que el que podría repetir en múltiples ocasiones. Dado que suponemos que usted está “fresco” cuando comienza su sesión de intervalos, desechamos los dos primeros esfuerzos a efectos de determinar cuándo hay que dejar de entrenar. Obviamente, si usted está haciendo intervalos más largos, en los cuales puede completar solo dos intervalos en total, esta regla no se cumple. Con el tiempo recibirá una sensación concreta de la potencia que puede mantener durante ese período de tiempo, por lo que no necesitará desechar los dos primeros esfuerzos, especialmente los superiores a tres minutos.
Veamos un ejemplo. Supongamos que un deportista quiere trabajar su potencia al
O2 máx. con el objetivo de prepararse para una carrera con ocho ascensiones de 5 minutos. Por lo que dijimos en el capítulo 3, sabemos que trabaja su
O2 máx. cuando corre entre el 106 y el 120 por ciento de su umbral de potencia funcional. La intensidad debe encontrarse en el rango adecuado de entrenamiento para poner suficiente carga sobre ese sistema energético, en este caso el
O2 máx., y así conseguir mejoras. Al mismo tiempo, la duración del esfuerzo debe ser lo suficientemente prolongada para imprimir suficiente tensión sobre ese sistema energético. Si el deportista corriera al 120 por ciento de su FTP durante solo 30 segundos, no sería una duración suficiente para originar de verdad una adaptación. Para que el sistema
O2 máx. se adapte a un estímulo de entrenamiento, es necesario un esfuerzo mínimo de 3 minutos y una duración máxima de unos 8 minutos. Después de 8 minutos, es muy difícil para la mayoría de las personas, si no imposible, mantenerse al 106-120 por ciento del FTP.
Entender esta relación entre el tiempo y la intensidad permitirá al deportista establecer ciertas directrices sobre el número óptimo de intervalos que debe hacer en sus sesiones de entrenamiento. Por ejemplo, dado que está intentando mejorar su sistema de
O2 máx. y quiere prepararse para la competición con ocho ascensiones de 5 minutos, debería hacer ocho intervalos de 5 minutos al 106-120 por ciento de su FTP (podemos utilizar un FTP de 300 vatios en este ejemplo). El primer intervalo podría ser a 360 vatios, el segundo a 350, y el tercero a 340. Este tercer intervalo es lo que llamamos el intervalo “repetible”. Los vatios que haga en ese intervalo son los vatios que podrá repetir en múltiples ocasiones. Los dos primeros esfuerzos son los esfuerzos “frescos”, cuando tiene mucho glucógeno en los músculos y mucha capacidad de trabajo anaeróbico disponible para generar una potencia elevada; cuando esa capacidad de trabajo anaeróbico se haya agotado, le quedará la cantidad justa de energía para realizar un esfuerzo que puede repetirse.
La razón por la que esto es tan importante es porque debemos tomar la potencia del tercer esfuerzo y restarle el 5 por ciento (en este caso, 340 × 0,05 = 17, y 340 – 17 = 323 vatios) para determinar cuándo detener las repeticiones. Cuando este deportista no pueda hacer al menos este promedio de vatios (323) en su intervalo, tendrá que detenerse, ya que no estará entrenando con la intensidad suficiente para obtener la tensión necesaria que cause una mejora o adaptación en el entrenamiento. Supongamos que en el sexto intervalo genera 320 vatios, y, dado que es muy perfeccionista (igual que muchos ciclistas serios) y quiere estar totalmente seguro de que ha hecho todo lo posible, efectúa un intervalo más. Pero entonces supongamos que en el momento en que está en el segundo minuto del intervalo, ve que ni siquiera puede mantener 310 vatios, y mucho menos 320 o más. Esto le permite saber de forma inmediata que en ese momento está trabajando por debajo de la intensidad necesaria para estimular el sistema del
O2 máx. No puede mantener los vatios necesarios para generar el estímulo suficiente para mejorar.
En el ejemplo siguiente, que se muestra en la figura 5.1, vemos un caso en que un deportista podía haber hecho más intervalos para conseguir una mejor adaptación al entrenamiento. Los vatios de este deportista no disminuyeron en absoluto desde el primer hasta el tercer intervalo; en lugar de eso, en realidad aumentaron. El tercer intervalo del deportista tuvo un promedio de 320 vatios. Una disminución de un 5 por ciento daría como resultado 304 vatios, lo que indicaría que el deportista debería hacer solo un último intervalo antes de detenerse. Lamentablemente, se detuvo después del quinto, cuando fácilmente podía haber hecho otro, e incluso dos o más, porque el cuarto reflejó menos de un 5 por ciento de disminución de potencia.
Todos estamos limitados por el tiempo de que disponemos para entrenar, y todos queremos entrenar del modo más eficaz posible. Utilizar el potenciómetro le permite averiguar el número óptimo de intervalos para cada sesión de entrenamiento y poner en práctica la filosofía de Joe Friel: “Entrena justo lo suficiente para lograr el éxito”. Con el potenciómetro podemos cuantificar la carga óptima de entrenamiento teniendo todo esto en cuenta, y con ello optimizar de verdad nuestro entrenamiento diario. Gracias a ello podremos mejorar al ritmo más elevado de que somos capaces. Y cuando podamos entrenar a un nivel óptimo, tendremos asegurado el éxito.

En esta situación, el deportista hizo menos de lo que realmente podía. Su tercer intervalo tuvo un promedio de 320 vatios. Restándole el 5 por ciento serían 304 vatios. Sin embargo, su último intervalo fue de 315 vatios, por lo que podría haber hecho al menos un esfuerzo, o dos, más.
Notas del Traductor:
*lpm = latidos por minuto
**rpm = revoluciones por minuto
***mph = millas por hora. Los autores elaboraron la gráfica utilizando esta unidad característica de los países de habla inglesa, y convertirla a nuestros kilómetros por hora (km/h) alteraría la representación. En lo sucesivo, convertiremos las millas en kilómetros cuando aparezcan en el texto, pero las mantendremos cuando se trate de una gráfica.
SESIONES PARA EL ENTRENAMIENTO BASADO EN LA POTENCIA
Consideremos cómo las sesiones de entrenamiento corresponden a diferentes objetivos ciclistas utilizando los niveles clásicos de Coggan que vimos en el capítulo 3 (ver tabla 3.1). Examinaremos niveles individualizados creados utilizando el modelo de la curva de duración de potencia. Los iNiveles son muy apropiados para los usuarios de potenciómetros más avanzados, o para corredores que no encajen en los niveles clásicos de Coggan. Estos niveles solo son aplicables por encima del nivel de potencia 4, y ofreceremos sesiones de entrenamiento específicas para utilizar mejor los iNiveles.
Leyendo los siguientes entrenamientos y trazando para ellos los mejores recorridos en la zona donde vive usted, estará mejor preparado para seguir la filosofía propia de cada tipo de entrenamiento. Asegúrese de cumplir todas las medidas de seguridad, de tener cuidado al entrenar y de pensar en términos generales. No se limite a fijarse solo en las cifras. Encontrará una guía de entrenamiento completa en el apéndice.
José Atleta, nuestro deportista ficticio, es un corredor de categoría III, y su umbral de potencia funcional es 290. Su frecuencia cardíaca a este nivel es de 175 lpm, y su frecuencia cardíaca máxima es de 200. Pesa unos 72 kilogramos y su razón de vatios por kilogramo al umbral es de aproximadamente 4. Es un esprínter muy bueno, y también tiene una capacidad anaeróbica muy buena. Su perfil de potencia muestra una pendiente descendente hacia la derecha (el fenotipo habitual del “esprínter”, descrito en el capítulo 4).
En estos entrenamientos suponemos que partimos de las mejores condiciones, tanto en lo relativo al clima y a la superficie de la carretera como a las condiciones físicas del deportista, que es sano y fuerte. José pedalea a su cadencia normal automática, a no ser que la descripción del entrenamiento indique lo contrario. A fin de averiguar la cifra correcta de vatios clásicos de Coggan para sus entrenamientos, usted tendrá que calcular los porcentajes de su propio umbral de potencia funcional utilizando las instrucciones que ofrecimos en el capítulo 3. Para deportistas más avanzados, se calculan automáticamente los iNiveles con el programa TrainingPeaks WKO4. En algunos casos, cuando especificamos la potencia de José Atleta a distintos niveles de entrenamiento, hemos redondeado el intervalo al incremento más próximo de 5 vatios para que sea más fácil aplicarlo a la carrera de entrenamiento.
Nivel 1: recuperación activa
José Atleta hace su entrenamiento de recuperación activa (nivel 1) cuando necesita recuperarse de una dura sesión del día anterior o efectuar la fase de vuelta a la calma al final de un duro entrenamiento.
Hay dos opciones que José puede elegir para correr al nivel 1. La primera tiene una duración de unas 1,5 horas. El deportista calienta durante 15 minutos manteniendo sus vatios por debajo de 148 (es decir, permaneciendo al 48-51 por ciento de su umbral de potencia de 290 vatios). Después corre durante la hora siguiente con sus vatios por debajo de 160 (55 por ciento), manteniendo una cadencia agradable y ligera a 90-95 rpm. Realiza la fase de vuelta a la calma durante 15 minutos, manteniendo su potencia por debajo de 140 (48 por ciento).

En la segunda opción, José corre un total de 1 hora, calentando durante 10 minutos con una potencia inferior a 140 (dentro de un rango del 45-48 por ciento), después mantiene su cadencia a unas 5-8 rpm por encima de su cadencia normal automática durante los 40 minutos siguientes, manteniendo sus vatios a 145-160 (50-55 por ciento). Efectúa la fase de vuelta a la calma a su cadencia normal, con los vatios por debajo de 140 (48 por ciento).
Dado que este ritmo es embarazosamente lento, muchos competidores de élite no corren lo suficiente a este nivel. Cuando salimos a hacer una carrera de recuperación, tiene que ser lenta de verdad y centrarse en la recuperación. Si usted excede el límite superior del rango de vatios para ese nivel, estará corriendo demasiado deprisa para lograr una recuperación adecuada, pero no lo suficientemente fuerte como para entrenar. Es muy importante para la condición física hacer carreras de recuperación activa porque ayudan a limpiar el organismo de subproductos de desecho, a mantener el cuerpo a un ritmo de carrera y a conservar la flexibilidad de los músculos.
Recuerde: no hay problema si su potencia supera el nivel del 55 por ciento unas cuantas veces durante la carrera; sin embargo, cuando vuelva y transfiera los datos a su ordenador, la potencia media debe estar por debajo del 55 por ciento.
Nivel 2: resistencia
Cuando José quiere establecer una buena base de resistencia y mejorar su condición física, se concentra en las carreras de resistencia (nivel 2). Con el paso del tiempo, entrenar en este rango permitirá el desarrollo de un músculo cardíaco más fuerte, una mayor cantidad de mitocondrias en las células, más vascularización en sus músculos y un aumento de energía en general.

Para este entrenamiento, José puede realizar una carrera de 2,5 horas, comenzando con un calentamiento de 15 minutos, con una potencia inferior a 160 vatios (por debajo del 56 por ciento del FTP, o ritmo de recuperación activa). Después corre a un nivel de 200-220 vatios (69-75 por ciento) durante 2 horas. La cadencia es la que su cuerpo elige de forma automática. Efectúa la fase de vuelta a la calma durante 15 minutos, con una potencia inferior a 160 (55 por ciento).
Otra opción consiste en correr 3,5 horas en total, calentando durante 15 minutos mientras mantiene una potencia inferior a 190 (65 por ciento). Después corre con los vatios a 200-220 (69-75 por ciento) durante 3 horas, pero incluye algunos arranques explosivos de carrera más rápida una vez cada 10 minutos (8 segundos, permaneciendo sentado, subiendo las rpm a 130 y los vatios a 300, el 103 por ciento). El resto de la carrera se realiza a la cadencia que su cuerpo elige de forma automática, y efectúa la fase de vuelta a la calma durante 15 minutos, manteniendo una potencia inferior a 150.
Es muy importante que usted haga un número suficiente de estas carreras más largas, con el objetivo de preparar su cuerpo para niveles más intensos de entrenamiento. Cuanto más tiempo pueda correr, mejor será. Los entrenamientos descritos a continuación para los niveles 3 a 7 son más breves; por ello, para conseguir los beneficios de correr al nivel de resistencia, las carreras largas del nivel 2 son la mejor opción.
Nivel 3: ritmo
El nivel de ritmo es el pan de cada día de todo ciclista, y es probablemente el nivel al que más corren los ciclistas. Una carrera a este nivel debe hacerse a un ritmo al que se note la rapidez y que cueste algo de trabajo. No debemos subestimar la cantidad de trabajo que requiere entrenar a este nivel. Correr al nivel 3 genera algunas de las mejores adaptaciones fisiológicas, y es el que más beneficios ofrece a cambio del esfuerzo invertido. Hay diversas formas de entrenar eficazmente al nivel 3, y describimos dos de ellas a continuación. Pero recuerde tener en cuenta todo en general. Por ejemplo, no se preocupe si la potencia supera el 90 por ciento de su umbral (el límite superior del nivel 3) en algunas subidas o en una breve fase en la que corra con el viento en contra. No hay problema: lo importante es el promedio de vatios (o vatios normalizados, que explicaremos con más detalle en el capítulo 7).
Muchos entrenadores se refieren a este nivel como la tierra de nadie del ciclista, y es cierto que entrenar así no nos convertirá en mejores. Si pasamos demasiado tiempo en él, solamente seremos muy buenos corriendo a ese nivel, pero nada más. Si usted quiere mejorar su potencia al
O2 máx., entonces tendrá que entrenar a la potencia de
O2 máx., y la potencia al nivel de ritmo no será suficiente.
Sin embargo, si usted dispone de poco tiempo, o si intenta aumentar su resistencia muscular, entonces este nivel es el más adecuado. Si solo dispone de tres horas a la semana para correr, limítese al rango superior del nivel 3 y haga un buen entrenamiento; o bien, si se está preparando para una competición de 160 kilómetros, poder correr a este nivel durante 2,5-3 horas posiblemente le permitirá ocupar un lugar en el podio.
A continuación ofrecemos dos carreras de 2,5 horas para José Atleta, nuestro deportista ficticio, y hay más opciones en el apéndice. Para la primera carrera, José calienta durante 15 minutos y mantiene sus vatios por debajo de 200, o al 68 por ciento, una buena intensidad para comenzar a calentar los músculos. No es tan fácil como el ritmo de recuperación, pero no es tan fuerte como para afectar al resto de la sesión. José después corre al nivel de ritmo, entre un 76 y un 90 por ciento de su umbral (220-260 vatios). Hace todo lo posible para mantener este rango al subir las cuestas, al correr en llano, e incluso cuesta abajo. Lo importante es pasar todo el tiempo posible en el rango 240-260 (82-90 por ciento). Mantiene su cadencia al nivel que su cuerpo selecciona automáticamente, y dosifica su esfuerzo en las ascensiones. Puede superar los 260, y no hay problema en ello, pero no esprinta en las ascensiones.

En la otra opción, nuestro deportista calienta a una potencia inferior a 200 (68 por ciento), y después corre manteniendo entre un 76 y un 90 por ciento de su umbral, 220-260 vatios. Sin embargo, esta vez hace dos tramos de 20 minutos de trabajo específico de cadencia. El primero es a una cadencia 15 rpm más baja que su cadencia normal, a fin de trabajar la resistencia a la fuerza; el segundo es a una cadencia 15 rpm más alta que su cadencia normal, enfatizando el trabajo de velocidad de las piernas y de resistencia muscular. De nuevo, lleva una marcha constante y suave, dosificando su esfuerzo en las ascensiones.
Un enfoque alternativo a los entrenamientos de ritmo consiste en tratar la carrera del nivel 3 como un entrenamiento “fartlek”. Es decir, variar deliberadamente la potencia para intentar replicar la “estocasticidad” de las competiciones con salida en grupo. En otras palabras, cuando usted corra al nivel de ritmo, acelere y vaya variando su potencia de forma aleatoria, dentro del rango de vatios para ese nivel, a fin de simular mejor las exigencias de la competición. Aunque esto tal vez –o tal vez no– sea necesariamente mejor que seguir la opción antes descrita, un entrenamiento de este estilo tenderá a ser muy específico en relación con las demandas de la competición. Dado que las carreras con salida en grupo no se limitan a un nivel específico de entrenamiento, aplicar la filosofía del entrenamiento fartlek sin duda ayudará a conseguir mejoras. No obstante, si usted escoge este enfoque, sus carreras serán más breves, dado que generará más carga de entrenamiento que en una carrera agradable, sólida y constante al nivel de ritmo.
Nivel 4 inferior: sub-umbral o “punto óptimo”
La sección inferior del nivel 4 es lo que llamamos “nivel sub-umbral” o de “punto óptimo”. Este punto óptimo tiene lugar en el rango entre el 88 y el 94 por ciento de nuestro umbral de potencia funcional. Eso significa que se encuentra en la cúspide tanto del nivel de ritmo como del nivel de umbral de lactato. Aunque no es exactamente un nivel oficial en sí mismo, es una excelente manera de comenzar a desarrollar nuestro FTP y mejorarlo. Animamos a los deportistas con los que trabajamos a entrenar con intensidad esta área al comienzo de la temporada de competición, antes de pasar a entrenar al nivel de su FTP (91-105 por ciento). Después volvemos a este nivel de intensidad a mediados de junio, con el propósito de alcanzar un segundo pico en otoño. Aunque algún deportista no intente alcanzar un segundo pico, nosotros incluimos este entrenamiento de punto óptimo en su programación al menos una o dos veces cada catorce días. La figura 5.2 destaca esta importante zona de entrenamiento.

Es cierto que correr dentro de este rango no ayuda significativamente a nuestro esprín, nuestra potencia al
O2 máx. o nuestra capacidad anaeróbica. Tampoco va a convertirnos en el mejor corredor de critériums. Pero, al mismo tiempo, si todo nuestro entrenamiento tuviera lugar en esta área, por lo menos seguramente no quedaríamos descolgados. En términos generales, es una de las formas más beneficiosas de pasar el tiempo que entrenamos.
Para entrenar a este nivel, José Atleta correría durante 2-2,5 horas, calentando bien durante 15 minutos a una potencia inferior a 200 vatios (68 por ciento), después haría un esfuerzo de 5 minutos a 290 vatios, o al 100 por cien de su umbral de potencia. Esto es para preparar su cuerpo para un trabajo concienzudo. Después haría dos esfuerzos, de 20 minutos cada uno, con sus vatios dentro de un rango de 255-272 (88-94 por ciento del umbral de potencia). Es esencial para él que permanezca en este rango lo mejor que pueda. Debería descansar durante 15 minutos después de cada esfuerzo de 20 minutos. Debe utilizar un desarrollo que le permita mantener su cadencia al ritmo que le marca su propio cuerpo, o bien proponerse pedalear un poco más rápido de lo que haría normalmente. Finaliza la sesión con varios (de ocho a diez) intervalos de 1 minuto de pedaleo rápido, con una cadencia alta (por encima de 105 rpm), manteniendo los vatios por debajo de 280 (85-95 por ciento del rango), y descansando 2 minutos entre esfuerzos. El objetivo es no trabajar con mucha intensidad, pero rodar a una cadencia elevada a la potencia sub-umbral. Después pasa a la fase de vuelta a la calma.

Hay otras opciones para el entrenamiento de José en este nivel. Dependiendo de su grado de condición física, de la época del año y de su experiencia como ciclista, podría ser mejor para él comenzar con un período más breve y aumentarlo a medida que tenga una mejor condición física. Por ejemplo, para la parte principal del entrenamiento, podría comenzar con tres esfuerzos de 12 minutos y subir hasta cuatro esfuerzos, después comenzar con tres esfuerzos de 15 minutos, llegar hasta cuatro, y después pasar a dos de 20 minutos. Un corredor de categoría III como José Atleta no necesitaría hacer más de dos series de 20 minutos, pero los ciclistas de categorías superiores deberían intentar llegar a cuatro tramos de 20 minutos.
En cualquier caso, José debería hacer al menos de seis a ocho de estas sesiones antes de pasar a un trabajo específico de umbral. Este tipo de entrenamiento es una buena base para comenzar y llegar hasta el trabajo de umbral, por lo que debe asegurarse de desarrollar unos fundamentos amplios y sólidos. Si pasa al trabajo de nivel 4 y superiores demasiado pronto, podría poner en peligro la firmeza de estos cimientos.
Recuerde: cuando trabaje a este nivel, no ponga demasiada intensidad en las subidas; en lugar de eso, mantenga constante la fuerza de pedaleo hasta la cima de la ascensión.
Nivel 4 típico: umbral
Los entrenamientos al nivel de umbral se realizan con el propósito de trabajar directamente para mejorar el FTP, y se hacen justo al nivel del FTP. Son agotadores y requieren una buena recuperación entre series y entre sesiones de entrenamiento. Por lo demás, son muy parecidos a los del nivel anterior, sub-umbral. La única diferencia es que la intensidad se incrementa un grado para ponernos al borde del umbral. Es importante realizar estos entrenamientos, no solo para poder aumentar la capacidad de manejar el nivel de intensidad necesario para mantener este tipo de esfuerzo, sino también para poder mejorar constantemente nuestro umbral de potencia.
José Atleta corre durante 2-2,5 horas para entrenar a este nivel, con un calentamiento de 15 minutos en el que mantiene su potencia por debajo de 200 (68 por ciento). Después realiza un esfuerzo intenso con los vatios a 290 (100 por cien), seguido de 5 minutos a un ritmo suave, es decir, menos de 200 vatios (68 por ciento). Después de eso, hace dos series de 20 minutos a 288-305 vatios (96-105 por ciento), con 10-15 minutos de descanso en medio. Después de la segunda serie, corre durante 15 minutos con una potencia inferior a 220 (76 por ciento).

Una alternativa para José es ir subiendo hasta los esfuerzos a 20 minutos siguiendo simplemente la misma estrategia ascendente descrita para los entrenamientos por debajo del umbral, a la potencia del FTP.
Si el objetivo de usted es convertirse en un fuerte corredor de categoría III, le recomendamos llegar a correr al menos 1 hora a este nivel de potencia.
Entrenamientos del nivel 4, atípicos
Hay otras formas de entrenar en el nivel 4 que no son tan comunes. Estas sesiones pueden ofrecernos una forma distinta de pensar en el entrenamiento a este nivel tan importante.
Para una carrera de 2 horas, caliente durante 15 minutos al 68 por ciento de su FTP (para José Atleta, sería menos de 200 vatios). Comience con una serie intensa de 5 minutos al 100 por cien de su umbral de potencia, y después recupérese por debajo del 68 por ciento del FTP durante 5 minutos. Para la fase principal de la carrera, haga una serie de 10 minutos al 100-107 por ciento, y después eleve la intensidad en 10 vatios por cada minuto que pase, hasta alcanzar su límite. Observe si puede aumentar los minutos de duración, así como su capacidad para mantener constantes la carga y el ritmo. Finalice con la fase de vuelta a la calma.
Otra carrera diferente de 2 horas también comenzaría con un calentamiento de 15 minutos con los vatios por debajo del 68 por ciento del FTP, y un esfuerzo de 5 minutos al 100 por cien. A continuación realice unos 5 minutos ligeros, después comience un esfuerzo de 15 minutos con objetivos de potencia específicos. Comience fuerte, al 110 por ciento de su FTP, y manténgase así durante 2 minutos; reduzca la potencia en unos 10 vatios cada minuto, durante 4 minutos; vuelva a aumentar 10 vatios cada minuto, durante 2 minutos; y manténgase a ese nivel durante los 7 minutos restantes (intente subir hasta el 110 por ciento en los últimos 45-60 segundos, si puede). Repita esta prueba dos o tres veces, y deje un buen tiempo de recuperación entre series.

El propósito de este ejercicio es comenzar fuerte para cargar el organismo de lactato, exigir una potencia constante durante un breve período, disminuir para evitar el agotamiento, y después obligarse a mantenerse al umbral de potencia o un poco por encima. Al final, elevamos el ritmo para dar el último empujón.
Otra carrera no convencional a este nivel podría llamarse la hora de la potencia (también conocida como la hora del dolor). Es un entrenamiento especialmente duro que ha popularizado Bill Black, un deportista veterano de élite. Lo creó para combatir el aburrimiento del entrenamiento en interior durante el largo invierno de Maine. ¡Dé en él lo mejor de usted!

| Tiempo | Descripción | % del FTP | % de la FTHR | |
| Calentamiento | 15 min | Pedaleo ligero | <68 | <70 |
| Fase principal | 5 min | Esfuerzo máximo | 100 | >106 |
| 5 min | Recuperación | <70 | <75 | |
| 2-3 × | Prueba | |||
| 2 min | Correr al nivel de umbral | 110 | >106 | |
| 4 min | Reducir 10 vatios cada min | -10 vatios | ||
| 2 min | Aumentar 10 vatios cada min | +10 vatios | ||
| 7 min | Mantener la potencia constante | 95-105 | >106 | |
| Repita la prueba 2-3 veces, con recuperación después de cada serie | ||||
| Vuelta a la calma | 15 min | Pedaleo ligero | <68 | <70 |
Comience este entrenamiento de 1,5 horas subiendo hasta su nivel de umbral de potencia (100 por cien del FTP), alcanzándolo en la marca de los 20 minutos. Para trabajar la tensión muscular, mantenga la cadencia en 80 rpm; si no, pedalee a la cadencia que le marque su propio cuerpo. A continuación, mantenga esa potencia durante una hora para mejorar su FTP. Cada 2 minutos, levántese del sillín durante 10 segundos, baje un desarrollo y reduzca o aumente la cadencia en 20 rpm. Termine con una vuelta a la calma de 10 minutos.

| Tiempo | Descripción | % del FTP | % de la FTHR | |
| Calentamiento | 15 min | Pedaleo ligero | <68 | <70 |
| Fase principal | 20 min | Subir hasta el umbral | 91-105 | 95-105 |
| 1 h | Mantener el esfuerzo al umbral con explosiones de 10 seg cada 2 min | 100 | >100 | |
| 10 seg | Esfuerzo explosivo, levantado del sillín.Ir variando, aumentar o disminuir la cadencia 20 rpm | 105 | >100 | |
| Vuelta a la calma | 15 min | Pedaleo ligero | <68 | <70 |

La figura 5.3 muestra una gráfica de la hora de potencia de Bill Black. En esta captura de pantalla usted puede ver cómo aumenta gradualmente hasta llegar a su FTP e incluye pequeños esfuerzos explosivos durante este tiempo. Observe cómo su frecuencia cardíaca va aumentando gradualmente a lo largo del entrenamiento, lo que demuestra los efectos de un posible exceso de calor o una deshidratación.
Nivel 5:
O2 máx.
Este entrenamiento está diseñado para obtener mejoras en el
O2 máx., el volumen máximo de consumo de oxígeno, con los esfuerzos para el nivel 5 entre un rango de 3 y 8 minutos, con la mayor parte del trabajo hecho en el extremo inferior de este rango de tiempo. Asegúrese de aplicar el concepto de intervalos hasta el agotamiento a todos estos entrenamientos.
Si José Atleta quiere mejorar su
O2 máx. en una carrera de 2 horas, comenzaría con un calentamiento de 15 minutos, manteniendo la potencia por debajo de 200 (es decir, menos del 68 por ciento del FTP). Después haría un intervalo de 5 minutos a 290 vatios (100 por cien), seguido de 5 minutos a un ritmo ligero. La parte principal del entrenamiento constaría de seis esfuerzos de 3 minutos, intentando llegar a una media de 340 vatios (117 por ciento del FTP o mayor) en cada esfuerzo. Descansaría 3 minutos después de cada serie. Después de la sexta, correría a ritmo ligero y constante durante 10 minutos, y después haría cuatro series de 2 minutos, con 4 minutos de descanso entre ellas. En estas cuatro series intentaría hacer una media de entre 330 y 350 vatios (113-120 por ciento), y después efectuaría la fase de vuelta a la calma.

Otra carrera de 2 horas a este nivel comenzaría de la misma forma: el mismo calentamiento de 15 minutos, el mismo intervalo de 5 minutos al 100 por cien del FTP, y también 5 minutos a ritmo ligero. La parte principal comenzaría con cinco series en las que aumentaría el nivel de vatios hasta 330 (113 por ciento), y en cada serie sucesiva intentaría aumentar el tiempo en 30 segundos. La primera serie duraría 5 minutos, la segunda 5 minutos y medio, la tercera 6 minutos, y así sucesivamente. Terminaría la sesión con una vuelta a la calma de 15 minutos.

| Tiempo | Descripción | % del FTP | % de la FTHR | |
| Calentamiento | 15 min | Pedaleo ligero | <68 | <70 |
| Fase principal | 5 min | Esfuerzo máximo | 100 | >106 |
| 5 min | Pedaleo ligero | 68 | <70 | |
| 5 × aumentar (5 min RI) | Esfuerzos al O2máx. añadiendo 30 segundos en cada intervalo sucesivo (5,0 min, 5,5 min, 6,0 min, 6,5 min, 7,0 min) | 113 | >106 | |
| 2 × 3 min (5 min RI) | Esfuerzo máximo | >100 | >106 | |
| Vuelta a la calma | 15 min | Pedaleo ligero | 68 | <70 |
Si intenta hacer este entrenamiento y no puede ampliar los esfuerzos en 30 segundos cada vez, pruebe a reducir la intensidad unos 10-15 vatios (3-5 por ciento) para poder efectuarlos todas las veces que recomendamos. No reduzca la intensidad por debajo del 106 por ciento. En lugar de eso, continúe y comience con períodos más cortos, pero trabaje hasta conseguir ampliar la duración. Haga 5-8 minutos de carrera al nivel de recuperación entre series. Finalice el entrenamiento con dos series de 3 minutos de intensidad máxima, alcanzando el 100 por cien, o más, del FTP, y descanse 5 minutos entre series
El
O2 máx. es un factor importante en las carreras, y por eso entrenar a este nivel es esencial para las competiciones. El examen de Hunter de los archivos de los potenciómetros ha demostrado que la estrategia para ganar competiciones siempre incluye un ataque inicial para separarse del pelotón –es decir, una escapada–, después un esfuerzo continuo por consolidar la escapada, seguido por un ajuste relativo al umbral de potencia y un final con una breve explosión de velocidad. Esto se considera un esfuerzo de
O2 máx. debido a la pequeña cantidad de tiempo disponible para realizar el esfuerzo y la potencia media que determina la escapada. Practicar este patrón de forma exacta es la simulación perfecta para ganar competiciones. Consiste en una serie de movimientos que tienen lugar tanto en un critérium como en una competición en carretera, o incluso en una carrera en pista por puntos. Dado que los datos del potenciómetro revelan cómo trabajan los corredores, es posible introducir estos esfuerzos para diseñar un entrenamiento sólido a ritmo de resistencia que incremente la probabilidad de ganar y crear un súper-entrenamiento.
En la figura 5.4 es fácil ver el esfuerzo explosivo inicial que se necesitó para escaparse de los otros corredores. Al mismo tiempo, la línea superior, que representa el ritmo cardíaco, se eleva en respuesta a esta rápida explosión de potencia. A medida que continúa el esfuerzo, los vatios descienden hasta alcanzar la línea del umbral de potencia (línea azul), y después el esfuerzo finaliza con un breve aumento de la potencia. La línea de la velocidad (en medio) ofrece una buena perspectiva sobre el tipo de terreno. Nótese que, a medida que la velocidad disminuye, la potencia aumenta drásticamente, lo cual indica que el corredor está subiendo una cuesta.


Usted puede replicar los esfuerzos para ganar carreras con un entrenamiento que incluya entre cinco y ocho series. Cada esfuerzo comienza con un esprín de 30 segundos (15 segundos levantado del sillín), y hay que hacer de media aproximadamente el 200 por ciento del umbral de potencia, llegando a picos del 300 por ciento (para José Atleta, esto representaría una media de 600 vatios y un pico de 850-950). Después habría que correr durante 3 minutos al 100-104 por ciento del FTP (290-310 vatios para José) y finalizar con un esfuerzo explosivo de 10 segundos, en el que se intenta alcanzar el 200-250 por ciento del FTP. Se descansa 5 o 6 minutos y después se hace la fase de vuelta a la calma durante 15 minutos al nivel 2.
Nivel 6: capacidad anaeróbica
Las series para la capacidad anaeróbica (CA) suelen realizarse en intervalos de tiempo de 2 minutos o menos. Son series duras, breves y muy intensas, y son difíciles de hacer correctamente sin utilizar potenciómetro. La intensidad de estas series está muy por encima de lo que se puede mantener de forma aeróbica. Se trata de una intensidad supra-máxima; es decir, requiere más del 100 por cien del
O2 máx.
Los esfuerzos del nivel 6 tienen una intensidad mucho más elevada que los del nivel 5, y se realizan con una duración suficiente para que constituyan una carga sobre el sistema de capacidad anaeróbica, lo que significa que conllevan dolor. No obstante, entrenar a este nivel incluye la mayor diversidad de esfuerzos. Hay una gran diferencia entre un esfuerzo de 30 segundos y otro de 2 minutos, aunque los dos entrenan el sistema de capacidad anaeróbica. Esta variedad hace que resulte excitante crear muchos intervalos y programas de entrenamiento distintos. La clave consiste en alcanzar la intensidad necesaria; la duración del esfuerzo puede variar un poco. Estos ejercicios del nivel 6 deben efectuarse cuando nos encontremos relativamente “frescos” en nuestra semana de entrenamiento.
A fin de incluir un poco de trabajo para la capacidad anaeróbica en nuestro programa de entrenamiento en una carrera de 2 horas, debemos comenzar con un calentamiento convencional y después programar nuestro potenciómetro para que muestre la media de vatios en el modo intervalo. Después hay que hacer unas ocho series de 2 minutos pedaleando con toda la energía que podamos, utilizando la media de vatios como incentivo para dar el máximo de nosotros hasta el final. El objetivo es alcanzar el 135 por ciento del FTP (390 vatios para José Atleta). Hay que detenerse cuando ya no se pueda lograr el 120-122 por ciento del FTP, lo cual es una reducción del 10-12 por ciento de la potencia media. José Atleta, por ejemplo, se detendría cuando ya no pudiera mantener una media de 348-355 vatios. Nos recuperamos durante al menos 2-3 minutos, o más si es necesario, y después finalizamos con ocho esfuerzos de 1 minuto, intentando hacer una media de al menos el 145 por ciento del FTP (420 vatios para José), con períodos de descanso de 3 minutos entre series. Haga usted todas estas series, a menos que no pueda alcanzar el 128-131 por ciento, lo cual representaría un 10-12 por ciento de disminución en su potencia (370-380 vatios para nuestro deportista ficticio). Estas directrices son acordes con el concepto de hacer intervalos hasta el agotamiento.

| Tiempo | Descripción | % del FTP | % de la FTHR | |
| Calentamiento | 15 min | Pedaleo ligero | 56-75 | 69-83 |
| Fase principal | 8 × 2 min (2-3 min RI) | La mayor intensidad posibleDejar de hacer intervalos cuando la potencia sea <120-122% | Media de135 | >106 |
| 8 × 1 min (3 min RI) | Esfuerzo máximoDejar de hacer intervalos cuando la potencia sea <128-131% | Media de145 | >106 | |
| Vuelta a la calma | 15 min | Pedaleo ligero | 56-75 | 69-83 |

| Tiempo | Descripción | % del FTP | % de la FTHR | |
| Calentamiento | 20 min | Pedaleo ligero | <68 | <70 |
| Fase principal | 8-10 × 45-90 seg ascensiones(4-5 min RI) | Ascensiones pronunciadas (45 seg-1,5 min), esprintando en los 25 metros finalesDeténgase después del 10% de disminución de potencia | Media de140 | >106 |
| Vuelta a la calma | 20-30 min | Pedaleo ligero | 56-75 | 69-83 |
Otra carrera de 2 horas incluye ascensiones repetidas. Después de un calentamiento de 20 minutos, haga de ocho a diez subidas intensas. Cada una debe durar entre 45 segundos y 1,5 minutos. Intente hacer una media de aproximadamente el 140 por ciento del FTP en cada esfuerzo, y un esprín en los 25 últimos metros –más o menos– de forma explosiva, en la cima de cada ascensión. Descanse 4-5 minutos después de cada intento. Detenga las series cuando experimente una disminución de un 10 por ciento en la potencia, en relación con su rendimiento en el segundo o tercer intervalo. Finalice con una fase de vuelta a la calma de 20-30 minutos, a ritmo de resistencia.
Ücretsiz ön izlemeyi tamamladınız.
O2máx.
O2 máx. más alto