Kitabı oku: «Guia para vender más con videos»
Ariel Carlos Fiminela
Guía para vender más con videos
Un libro para inspirar y mejorar tu creación de videos

Fiminela, Ariel Carlos
Guía para vender más con videos : un libro para mejorar tu creación de videos / Ariel Carlos Fiminela. - 1a ed revisada. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Temas Grupo Editorial, 2020.
Libro digital, Amazon Kindle
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-8387-17-8
1. Marketing. 2. Comunicación. 3. Artes Visuales. I. Título.
CDD 658.85
© Ariel Carlos Fiminela, 2020
© TEMAS Grupo Editorial SRL, 2020.
Cerrito 136 Piso 3°A.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
C1010AAD. República Argentina
Teléfonos: (5411) 4381.1182 o 4383.6336
www.editorialtemas.com
ISBN 978-987-8387-17-8
1ra. edición, agosto de 2020
1ra. edición digital, octubre de 2020
Diseño de cubierta: Esteban Candia
Corrección general: Julieta Berardo
Comité TEMAS Grupo Editorial
Dirección : Jorge Scarfi
Coordinación general: Julieta Codugnello
Supervisión general: Betiana Cabutti
Diseño & Diagramación: Caterina Tabbia
Conversión a formato digital: Libresque
Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723 Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de este libro en cualquier forma y medio sin previo permiso por escrito de los autores y/o titulares de Copyright.
Hemos desarrollado diversas piezas audiovisuales junto con Ariel y el equipo de su productora. Que comparta en este libro su experiencia me parece muy valioso. El video es una herramienta muy poderosa en cualquier estrategia de comunicación ya que permite transmitir mensajes y propuestas de valor de una manera que capta la atención de los usuarios. En "Guía para vender más con videos", Ariel pone a nuestra disposición sus años de experiencia en forma tips e información de suma utilidad para marketers y dueños de negocios.
Alan Popovsky, Partner Development Manager, Google Argentina.
Si sos emprendedor, querés posicionar tu marca y vender “+”, este libro te da todas las pautas que necesitás de una forma gráfica y clara. Ariel Fiminela, con años de experiencia ayudando a grandes marcas en este tema logró hacer una guía fácil, didáctica y simple para que la podamos interpretar todos.
Patricio Barallobre, Marketing & Business Consultant, Marketing Postgraduate Professor UCA
Hemos trabajado en varios proyectos con Ariel y su equipo. No hay dudas de que es un experto en comunicación audiovisual y creo que este libro es fundamental para todo emprendedor que quiera potenciar su negocio y llevarlo a otro nivel.
Gonzalo Navarro, Ceo, ARX Solutions
Mucho se habla del poder comercial de los videos, poco hay escrito de forma profesional sobre el tema. Ariel logra abordar de forma detallada, con fundamentos teóricos y conceptuales, todo lo que tenés que conocer a la hora de realizar una pieza audiovisual corporativa. Lo hace con un gran nivel de detalle que te dará todas las herramientas conceptuales y prácticas, a modo de guía, para poder producirlos con éxito.
Ariel Benedetti, Consultor, Speaker internacional, Autor del best seller “Marketing en Redes Sociales, Detrás de escena”
Hoy la imagen es todo. Comunicarse con los clientes a través de contenidos audiovisuales es clave para posicionar una marca. En este libro, Ariel nos brinda herramientas e ideas para producir nuestros propios videos.
Giuliana Lozzia, National Marketing Executive, RATIONAL Sudamérica.
Charlando con Ariel sobre nuestro negocio de importación, le comenté que lo más difícil para nosotros era comunicarlo y llegar al usuario con el mensaje correcto y de forma creativa. Empezamos a trabajar con videos profesionales y aumentamos tanto ventas como experiencia del usuario. Estoy seguro que este libro te va a ayudar e inspirar para el mundo de la comunicación.
Matias Croce, Socio Gerente de Gestión Forward SRL
Todos los consejos y secretos que Ariel nos enseñó en estos años trabajando juntos, se encuentran en un solo libro. Un material súper inspirador y una herramienta totalmente necesaria para los equipos de marketing, contenidos y aficionados audiovisuales.
Cecilia Estevez, Responsable de Marketing, Santillana Compartir
En el momento en que mi Instagram comenzó a tomar vuelo, supe que el único modo de diferenciarme de la multitud de emprendedoras era profesionalizándome. Es decir, apostar a material audiovisual de calidad. Con Ariel pudimos materializar un video biográfico que hoy en día es mi carta de presentación y mi modo de contarle al mundo quien soy y qué hago.
Tefi Toretti, Lic. en Ciencias de la Comunicación @lostalleresdemama
Hoy el video es una herramienta indispensable en toda estrategia de comunicación. Ariel y Bluk nos han ayudado a interpretar e implementar de forma óptima este recurso para optimizarlo al máximo.
Nicolás Rodríguez Cánepa, Director de cuentas, Agencia Di Paola
Producir contenidos audiovisuales de calidad es fundamental para transmitir mensajes que conecten emocionalmente, generen impacto y resultados concretos. En este libro Ariel revela información muy valiosa sobre herramientas, técnicas, ideas e inspiración para conseguirlo.
Agustín Herrero, Director of Operations / UV Latam
Hoy lo audiovisual es fundamental en una estrategia digital. ¡Te permite comunicarte con tu audiencia de una manera más eficaz! En este libro vas a encontrar una guía con las mejores herramientas y ejemplos para hacer crecer tu negocio.
Francisco Kraefft, CTO de IVirtual.
Este libro está dedicado a mis padres, Carlos Fiminela y Marta Bianco; y a mi hermano, Hernán. Son increíbles. Gracias por apoyar siempre todas las ideas que se me pasan por la cabeza y estar siempre regalándome los mejores consejos. Gracias totales.
También está dedicado a vos, amigo lector, por tener este libro entre tus manos. De mi parte me comprometo a hacer valer cada minuto del valioso tiempo que le dediques a esta lectura compartiendo ideas e información útil.
Por último, pero no menos importante, quiero agradecer especialmente a todos los que hicieron posible esta Guía para vender más con videos.





En Guía para vender más con videos, encontrarás conceptos, ideas, técnicas y tips para poder mostrar tus productos o servicios de la mejor manera y dominar la herramienta más importante y potente de las redes: el video.
Realmente estoy convencido de que es así. Más del 80 % de las grandes marcas comunican sus productos a través de videos. ¿Por qué lo hacen? Porque funciona. Te tengo una buena noticia: hoy, esta herramienta está al alcance de cualquier empresa o emprendedor.
Pero –siempre hay un pero– realizar un buen video que funcione no es tarea fácil. Requiere investigación, planificación, conocimiento sobre realización audiovisual y sobre plataformas, entre otras cosas.
Guía para vender más con videos es el resultado de mi propia experiencia en la realización de producciones audiovisuales para toda clase de clientes, tanto para empresas gigantes como para pymes y pequeños emprendedores.
Este libro es una guía de ágil lectura que te ofrece información concisa, links y ejemplos para que puedas aprender sobre las fases de la realización de videos profesionales y, a su vez, ser efectivo en las redes; desde la génesis de la estrategia del video marketing hasta la edición de video y su publicación en las redes.
Aquí encontrarás muchas ideas para mejorar significativamente tu contenido audiovisual, conectar con tu audiencia y dar en el blanco de tus objetivos.

Este libro está dirigido a quienes quieran potenciar sus ventas o mejorar su imagen personal a través de contenido audiovisual.
La realidad es que hoy todos hacemos videos, pero ¿se ven profesionales?, ¿cumplen sus objetivos?, ¿vale la pena el tiempo y el presupuesto que les dedicamos? Con frecuencia observo en las redes muchos errores, incluso en producciones de medianas o grandes empresas, que han invertido su presupuesto de marketing en la producción de contenidos audiovisuales, y no logran los resultados buscados.
Los desaciertos, generalmente, tienen que ver con desconocimiento de la plataforma donde se emiten los contenidos, falta de información de la audiencia a la cual están dirigiendo el mensaje, errores técnicos de imagen y sonido..., entre otros.
Te invito a hacer juntos este recorrido, repensar la producción audiovisual y aprender las herramientas necesarias para producir videos de calidad e impacto en tu audiencia que te den los resultados que buscás.


Te cuento un poco sobre mí y por qué me decidí a escribir este libro. Soy egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Comencé mi carrera en reconocidas productoras del medio –como productor– hasta que, a los 25 años, armé mi primera productora audiovisual: Sixtina Films, junto a mi exsocio y actual amigo, Diego Álvarez. Hoy, quince años más tarde, estoy al frente de una nueva productora, Bluk Films (blukfilms.com), especializada en producción de contenidos audiovisuales para empresas, que se encuentra ubicada en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.
A lo largo de estos últimos tiempos, he realizado cientos y cientos de contenidos audiovisuales. Pasé por todos los roles que intervienen en la realización de un video: guionista, editor, camarógrafo, director y productor... En este rubro, cada experiencia es diferente, cada proyecto es único, y el aprendizaje es constante. Esto lo hace, para mí, apasionante.
En Bluk Films, mi equipo y yo trabajamos en la actualidad realizando contenidos para empresas de todo tipo –algunas conocidas por todos–, como Google, Philips, PedidosYa, Laboratorio Pfizer, Fiat, ¡entre tantísimas marcas más!
Además de ser el capitán de este barco, doy charlas y workshops sobre realización audiovisual y videos para redes. Estoy continuamente emprendiendo, buscando, aprendiendo y creando.
Cuando empecé a estudiar Diseño de Imagen y Sonido en la UBA, mi sueño era tener una productora y viajar por el mundo. En aquel momento era una utopía. Era como pensar en viajar a Marte o algo así. Era un joven sin experiencia, de clase media, del barrio de Flores, sin ningún contacto con el medio audiovisual y ¡sin saber exactamente qué era Diseño de Imagen y Sonido! Pero tuve la suerte de lograrlo y de haber viajado mucho haciendo lo que más me gusta, producir videos. ¡Y espero poder seguir haciéndolo! A veces, te confieso que quiero hacer tantas cosas que bordeo la locura. Me refiero a la locura hermosa del entusiasmo. El entusiasmo es mi mejor, y única, droga.
El proceso de escribir este libro fue largo y corto al mismo tiempo. Largo porque demoré más de un año desde que comencé a escribirlo hasta terminarlo definitivamente; y corto porque ahora, viéndolo en perspectiva, se me pasó volando. Si hay algo que me caracteriza, es la perseverancia; dicen que es por ser del signo de Aries; no lo sé exactamente, pero me lo he tomado bastante en serio. No dejé de escribir y anotar ideas de todo tipo, incluso estando de vacaciones, siendo sábado o domingo o cuando el cuerpo me pedía dormir más por alguna salida nocturna. Madrugué con la disciplina de un militar. ¿Hay otra forma de terminar algo así?
Fueron horas, días, meses, de leer, recopilar información, estar atento a todo –mails, experiencias, ideas, comentarios, videos– para anotar y sumar más cosas a los textos. Incluso, hay cantidad de párrafos que fueron cambiando; este es un rubro tan dinámico que al releer algunos puntos que había escrito meses antes, me daba cuenta de que ya estaban desactualizados o de que yo había descubierto algo nuevo al respecto. Se me viene a la mente una frase del maestro Leonardo da Vinci: “Una obra nunca se termina, se abandona”, y –sin querer compararme con Leonardo, por supuesto– llegó el momento de abandonarlo. Hubo que cerrarlo. Sin embargo, todo se vio interrumpido por la aparición de una pandemia mundial que nos sorprendió a todos y el libro no fue a imprenta como habíamos planeado. Aproveché para seguir escribiendo y agregando información valiosa hasta que decidimos reactivar el proyecto.
Por otra parte, el Covid-19 impuso el video como el lenguaje para comunicarnos con otras personas. ¡Cuánto más hemos aprendido en estos días! Obligados a transmitir en vivo, a digitalizarnos de manera absoluta, o a producir videos como único recurso para comunicar nuestros productos o servicios.
Seguro conocés a muchas personas que no tenían ninguna experiencia en el tema y tuvieron que animarse a estrenar la cámara de su smartphone, aprender a editar video con alguna app o en más de un caso lidiar con la tecnología para producir un video digno para presentar en su trabajo. Lo cierto es que, si hasta hace unos meses era LA herramienta de comunicación, ¿exagero si digo que dominar hoy el lenguaje audiovisual es casi tan importante como leer y escribir?
En lo que respecta a la producción audiovisual existen conceptos que se mantienen intactos hace años y otros conceptos y herramientas que se actualizan a diario. Tener la información precisa de ambos mundos es la clave para lograr los resultados que buscamos.
Mi objetivo fue generar un contenido amigable, sin ahondar demasiado en detalles técnicos que hicieran aburrida la lectura. Es un libro lleno de conceptos, tips, ejemplos e ideas. Personalmente, es el estilo de libro que me gusta; llenarlo de letra chica y cantidad de información muy técnica nunca fue mi intención.
Por otro lado, he tocado diversos temas; es que realmente hay muchos aspectos distintos a la hora de producir un video: desde los recursos técnicos hasta cómo pararse frente a una cámara, cómo construir tu imagen personal en base a videos, cómo promocionar tus videos en YouTube… Todo me parece importante para tener buenos resultados. Mi objetivo es también generar disparadores; seguramente, a partir de aquí vas a seguir profundizando.
Si bien lo organicé para leer de manera ordenada, podrías perfectamente leer las partes que más te importan de manera “no lineal”.
Realmente, creo haber llegado a buen puerto. Este libro es el resultado de investigación, lectura y, sobre todo, experiencias propias: pruebas, errores, aciertos y aprendizajes. Si bien, en lo que respecta a creatividad no hay verdades absolutas o reglas rígidas, aquí comparto muchos de mis propios métodos para abordar las producciones audiovisuales en las que trabajo día a día para distintos clientes. Mi objetivo fue volcar todas esas experiencias y ordenarlas; trazar un camino para sacarle el mejor partido a esta herramienta genial que es el video.
Claro que este libro que tenés en tus manos es resultado de un trabajo en equipo. Quiero agradecer en este párrafo a Jorge Scarfi de la editorial Temas por haber confiado en este proyecto y a su equipo de profesionales. También, a Esteban Candia, quien plasmó su arte en el diseño de tapa; a Raúl Errubidarte, fotógrafo, por sus fotos y predisposición de siempre; a Natalia Pena, actriz y modelo; y a Luciana De Falco, por compartir tantas experiencias en la productora y desarrollar muchos de los proyectos de los que hablo en este libro. Todos amigos.
Antes de empezar, quiero aclarar que, a pesar de que soy muy optimista en lo que propongo, no hay fórmulas infalibles, sobre todo en el marketing. Pero sí hay caminos mejores que otros y conceptos probados que van a aumentar mucho tus probabilidades de éxito. Es una realidad que comunicar con buenos videos le da ese toque profesional a cualquier emprendimiento o empresa, y que cambia radicalmente la forma en la que te relacionás con tu audiencia y mostrás tu producto.
En el texto, cito muchos ejemplos y casos de éxito que seguramente van a inspirarte y a despertar nuevas ideas. Estoy seguro de eso, y ese es mi objetivo: motivarte; que encuentres ideas para potenciar tu negocio y aprendas el proceso para comunicarlas. Estoy convencido de que todos los emprendedores y/o empresas van a mostrar sus productos o servicios con videos para conectar con sus usuarios.
Por todo esto me decidí a compartir mi experiencia en un libro y, desde ya, te invito a conectarnos en las redes (Instagram: @arielfiminela, @blukfilms), que te sumes a mi canal de YouTube o cuenta de Tik Tok (Ariel Fiminela), o a LinkedIn, para conocer tu opinión y seguir aprendiendo sobre este fascinante mundo.
Te doy la bienvenida, ¡comencemos!


1. El contenido audiovisual inunda el mundo en el que vivimos; la imagen y el sonido cobran cada vez más relevancia en el contenido digital gracias a su importante carga emocional, fácil adaptación, accesibilidad, precio, autenticidad y rapidez.
2. Millones de internautas visualizan y comparten a diario videos, que conforman más del 80 % del tráfico en internet. El prime time del video online ya está a la altura de la televisión.
3. El contenido audiovisual es fácil de distribuir en multitud de plataformas: YouTube, Vimeo, Facebook, Instagram, Twitter, Snapchat, Periscope, Google+, TikTok, Twitch... Los videos son más susceptibles de ser compartidos que cualquier otro contenido.
4. Según un estudio de HubSpot, cerca del 81 % de las grandes marcas están promocionando sus productos y servicios a través de video marketing.
5. El contenido audiovisual es infinitamente más entretenido que leer un texto y atrae la atención del usuario por mucho más tiempo.
6. El 90 % de los compradores online afirman que el video los ayuda en la decisión de compra, y el 85 % está dispuesto a comprar en páginas donde hay videos porque el contenido audiovisual hace más atractivo el producto y los ayuda a entenderlo.
7. El 97 % de las empresas o emprendedores aseguran que el video los ha ayudado a que el usuario comprenda mejor su producto o servicio.
8. En un minuto de video cabe la misma información que en 1,8 millones de palabras. El video te permite explicar tu mensaje con muchos más recursos y de una manera mucho más creativa y emocional. Las imágenes, los sonidos, el montaje y la voz en off son mucho más efectivos para contar tu historia.
9. El video marketing se ha convertido en una de las técnicas más importantes de los departamentos de comunicación y marketing online de cualquier empresa en los últimos años.
10. Hasta hace poco, hacer un producto audiovisual de venta era algo privativo de medianas o grandes marcas. En la actualidad, hacer publicidad en video se encuentra al alcance de todos y, sin dudas, hay que aprovecharlo porque ¡funciona!
11. Más de 500 millones de personas ven videos en Facebook cada día.
12. Los usuarios pasan un 88 % más de tiempo en sitios web que contienen videos.
13. El contenido audiovisual mejora el posicionamiento orgánico en los motores de búsqueda.
14. Más del 40 % de los compradores de todo el mundo afirman que han comprado un producto o servicio después de descubrirlo en YouTube.
15. El video ayuda a que los consumidores entiendan mejor un producto o servicio, lo recuerden y tengan una mejor imagen de la marca.
| + | Por estos motivos, si el contenido audiovisual va a hablar de nuestra marca o de nosotros mismos…, ¡hagamos los mejores videos posibles! |


Transmitir emociones con imágenes podríamos decir que no comenzó a realizarse hace tanto tiempo y que su desarrollo fue imparable. Antes de pasar a lo que nos interesa y compartir datos, tips y que nos pongamos a “charlar” sobre el video, dejame contarte de manera muy breve un poco de historia y cómo llegamos hasta acá.
Hace muy poco –para ser más exactos, el 14 de octubre de 2019–, Google dedicó su Doodle a Joseph-Antoine Ferdinand Plateau, un físico clave en el origen del cine. En esa fecha, se cumplían 218 años de su nacimiento en Bruselas.

Plateau fue uno de los científicos más importantes de su época, y dedicó su vida a investigar la percepción visual. Creó un aparato que se llamaba fenaquistiscopio (¡te desafío a que lo recuerdes al finalizar de leer el libro!), a través del cual logró demostrar la manera en la que se forman las imágenes en la retina, que fue crucial para la invención futura del cine. Este dispositivo, creado en 1832, permitió por primera vez reproducir una imagen en movimiento. Estaba conformado por dos discos que giraban en direcciones contrarias; uno de ellos, lleno de pequeñas ventanas separadas en un círculo, y el otro, con una serie de imágenes de una bailarina (ese fue el primer diseño; luego hizo muchos más). Al girar ambos discos, las imágenes se fusionaban, y así creaban la ilusión de movimiento del personaje o del objeto impreso. ¡El resultado es lo más parecido a un pequeño gif!
Ahora vamos a saltearnos un par de años hasta encontrarnos con Eadweard Muybridge, un fotógrafo inglés, que en 1878 realizó un experimento que se llamó “El caballo en movimiento”. En él se propuso analizar el galope de un caballo y dar fin a un debate de la época: ver en detenimiento si, en su galope, el caballo despegaba todos los cascos del suelo. Lo que hizo, entonces, fue fotografiar con distintas cámaras toda la secuencia del galope utilizando para esto un jinete y un caballo como “modelos”. Esta secuencia de fotografías, puestas una tras otra, asombraba en ese momento al mundo al lograr el efecto de una imagen en movimiento. Esta vez no era un dibujo, sino una imagen real.

En 1889, Thomas Edison inventó el kinetoscopio, un sistema que significaba un salto enorme en cuanto a calidad técnica y concepto. La “caja” reproducía imágenes en movimiento, pero tenía una limitación: solo una persona por vez podía mirar a través de un visor y ver la “película”. En esa época, había salas exclusivas en las que funcionaba el sistema en algunos sitios de Estados Unidos, a cambio de pocos centavos. Entre 1892 y 1895, los hermanos franceses Lumière crearon, ahora sí, el cinematógrafo, un hábil diseño que combinaba otros inventos ya existentes, y que dio origen al cine. Este invento capturaba imágenes, pero, a diferencia del kinetoscopio de Edison, las proyectaba y así daba la ilusión de movimiento y brindaba una experiencia colectiva. Ahora sí iba tomando forma. Muchas personas a la vez podían disfrutar una película. Era un concepto totalmente nuevo.
Los hermanos Lumière empezaron a crear sus primeras películas, que solían ser de un minuto de duración (¡justo para Instagram, ja!). El cine estaba comenzando y, junto con él, una gran cantidad de historias, un nuevo arte que se asomaba para protagonizar el nuevo siglo y también, una nueva forma de hacer publicidad.
Y hablando de publicidad, como era de esperarse, las marcas no tardaron en aprovechar el furor del cine para emitir los primeros comerciales y llegar al público. La imagen en movimiento era una revolución, y comenzó a evolucionar sin parar hasta hoy.
A mediados del siglo XX, se sumó la televisión, que ganó protagonismo, y los comerciales emitidos a través de ella lograban cada vez más efectividad que los spots que se emitían en la radio (el medio masivo por excelencia de la época).
Saltando muchos (o muchísimos) años más, con el nuevo milenio –más precisamente, en el año 2005– nace YouTube, y todo el mundo audiovisual vuelve a revolucionarse. Las marcas comenzaron a tomar en cuenta esta plataforma para publicitar sus productos y servicios a través de adaptaciones de los comerciales que estaban rotando en televisión.
Varios años más tarde, el mundo empieza a conocer redes sociales que tendrían un éxito impensado y lo cambiarían todo: Facebook, Instagram, Twitter... Estas plataformas y tantas más notaron el potencial audiovisual en YouTube y no tardaron en incorporar opciones para subir y consumir videos.
Las ventanas se abrieron de par en par para que todas las marcas pudieran mostrarse al mundo. Incluso, fue mucho más fácil para las pequeñas empresas competir contra gigantes como Coca-Cola o McDonald’s, puesto que en internet hay lugar para todos. Tener dinero es importante, sí, pero cuántos anuncios creativos hemos visto que, con muy poco presupuesto, se hicieron virales y llegaron a miles y miles de personas, solo con creatividad.
Muchas personas se animaron a ponerse frente a una cámara y, desde el living de su casa, tuvieron la posibilidad de hacerse famosas o reconocidas por una comunidad de seguidores. Los quince minutos de fama que todos tendrían, según Andy Warhol, ya no eran ciencia ficción. Algunos vloggers o youtubers crecieron tanto que facturan actualmente millones de dólares gracias a internet, incluso sin llegar a la mayoría de edad (ni hablar, los gamers...). ¡Cómo me gustaría que los hermanos Lumière hubieran visto todo esto!
Pero esta historia no termina acá. Tal vez esté comenzando o, más bien, siga evolucionando sin parar. Los videos e internet son una herramienta muy poderosa que está al alcance de tu mano –literalmente– si es que tenés un smartphone cerca (comparo nuevamente el cinematógrafo y el teléfono celular y me parece increíble).
Ahora sí, te propongo que abras tu mente para recibir nuevas ideas y utilizar el video a tu favor. El objetivo de este libro es que, a medida que avances, puedas pensar en nuevas formas de publicitar tus productos o servicios; conocer más sobre esta herramienta que empezó a sonar por todos lados, video marketing, y que aprendas a utilizar estos tips para conectarte con tu público y tu comunidad.
La palabra “disruptivo” está de moda
Tomando la definición académica, una disrupción es una alteración de las reglas del juego del mercado. Ser disruptivos es más que innovar. Innovar tiene que ver con mejorar un modelo ya existente, pero ser disruptivos significa romper drásticamente con el modelo establecido y crear algo totalmente nuevo.
Por ejemplo, Uber es una empresa disruptiva; ha generado un cambio tan radical en el servicio al punto que los jóvenes han sustituido la frase “Voy a tomar un taxi” por “Voy a pedir un Uber”. Hasta el nombre le cambian. Crearon un servicio tan atractivo que abandonamos la forma anterior de consumirlo y nos adaptamos a un nuevo modelo.
Hoy debemos tener la mente abierta para ser disruptivos porque, en caso contrario, desaprovecharemos las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías y nos quedaremos fuera del mercado. Y el marketing no está exento de esto.
El camino no es tan simple; requiere planificación, paciencia, perseverancia y ganas de mejorar. Incluso, requiere una actualización constante, ya que este mercado es muy dinámico. ¡Eso es lo que lo hace apasionante! Las posibilidades de innovar o de ser disruptivos están siempre al alcance de tu imaginación. Es una era fantástica para crear y hacer marketing. Tenemos cantidad de herramientas al alcance de la mano.
Bien, nos vamos metiendo en tema...
¿Por qué el video crece tanto en las redes?
El video es lo más parecido a la vida real. Es un conjunto de imágenes en movimiento que permiten transmitir emociones, generar confianza, contar historias, mostrar los gestos y oír los distintos tonos de voz de los protagonistas. El video es la herramienta ideal para comunicar un mensaje completo, informar, entretener y generar impacto en pocos segundos.
Por otro lado, el uso de videos mejora nuestro SEO. ¿Qué es el SEO? Es nuestro posicionamiento en los motores de búsqueda, fundamental para que nos encuentren en la web.
La mejor parte es que todos podemos hacer videos. Hasta hace muy poco tiempo, tener una cámara de video era un privilegio. Yo mismo recién pude acceder a una en el último año de mi carrera universitaria… Antes, para poder aprender, ¡había que alquilar la cámara, el micrófono, las luces y la isla de edición!
Hoy contamos con el smartphone, que ya no es un simple teléfono, sino una pequeña computadora con mil funciones, cuyas cámaras son de mejor calidad que muchas cámaras de video de hace solo pocos años. Es decir, tenemos una cámara de video a disposición las veinticuatro horas.
Tenemos con nosotros una herramienta potente de venta, de un tamaño tan pequeño que cabe en nuestro bolsillo. Saber utilizarla es clave para potenciarnos. El único techo será nuestra creatividad y nuestra dedicación. Aunque, desde ya, que si queremos producir videos más profesionales, necesitamos más que un smartphone: más conocimientos y mejor equipamiento –ya vamos a hablar de todo eso–, pero desde sí pueden hacerse cosas geniales en redes sabiendo utilizar bien un teléfono celular.
Este cambio de costumbres y de posibilidades nos lleva a tener que derribar mitos, tales como que el video es costoso o que solo sirve para promocionar negocios online. Nada de esto es verdad. O al menos, no es una verdad absoluta. Realizar un video ya no es costoso, y cualquiera podría apalancarse con la producción de videos. A lo largo de mi carrera, he hecho videos para médicos, abogados, especialistas en inversión financiera, artistas y empresas de todo tipo. Hoy en día, mostrarte en las redes es sinónimo de mostrarte al mundo, y el video genera un engagement (conexión) más potente que un texto o una foto.
Habrá que encontrar el tono, el estilo y saber cómo dirigirse a tu público. Hay que aprender este nuevo lenguaje –y digo “nuevo” porque todo esto no solo es reciente, sino que se renueva todo el tiempo–. Es importante conocer el lenguaje audiovisual clásico y saber adaptarlo a los tiempos y formas que nos dictan las nuevas tecnologías para entender lo que estamos haciendo y contar con una “caja de herramientas” más variada a la hora de crear videos. En este contexto extremadamente dinámico, es necesario estar aprendiendo continuamente a fin de innovar y generar resultados.
Sigmund Freud decía que para ser un buen psicoanalista no solo era importante contar con los conocimientos necesarios de psicología, sino también conocer de música, literatura, matemática y mitología, entre otras cosas. Llevando esta idea a nuestro terreno, un realizador audiovisual o productor de videos no solo debe conocer acerca de cámaras y software de edición para hacer bien su trabajo, sino que también debe adquirir distintos conocimientos sobre psicología, lenguaje corporal, música, storytelling, tecnología, vestuario, historia, ¡y podría seguir! Todos los conocimientos suman a la hora de crear un producto audiovisual efectivo. Para verlo de manera más gráfica, te comparto una imagen con algunos “ingredientes” que componen un producto audiovisual:

Es verdad que hay editores que hacen magia, solucionan todos los errores que se cometieron en la preproducción o en la grabación. Y contar con editores profesionales siempre es bienvenido, ¡claro! Pero no todo “se arregla” en la edición; restarles importancia a ciertos detalles pensando que luego se podrán solucionar en postproducción es un error que muchas veces nos lleva a generar resultados que no cumplen con los objetivos que nos planteamos. Aunque el video se vea “correcto” o esté bien estéticamente, puede que no genere la empatía que necesitábamos para conectar con nuestro público.
Por ejemplo, el lenguaje corporal de nuestro entrevistado o de nosotros mismos al enfrentar una cámara no se puede arreglar en la edición... Una persona que nos está contando su proyecto con un lenguaje corporal errado o poco comunicativo es imposible de modificar. Sí, sé que podemos “tapar” con otras imágenes y dejar solo el sonido en la etapa final de edición; va a quedar “bien”, pero nos estaremos perdiendo una herramienta de comunicación potente por no haberla utilizado de manera correcta en la grabación. Solo por dar un ejemplo.
Crear un producto cuya misión es comunicar y transmitir emociones no es tarea simple ni para tomar a la ligera. Por este motivo, el libro abre distintas puertas. Crear imágenes que conecten no es tan solo encender una cámara; es aprovechar una cantidad de distintos recursos de la mejor manera para que nuestro mensaje sea lo más efectivo posible. Ser profesional es dominar de la mejor manera todos estos recursos. Estamos hablando de crear un producto audiovisual, no de grabar simplemente. Son cosas diferentes.
Mi objetivo es transmitirte información. Sacudirte un poco. Que aprendas con la cámara que tengas a mano y empieces a partir de hoy mismo a encuadrar con otra “mirada”. Que analices de una forma más crítica todos los videos que te encuentres en las redes para poder aprender. Y darte elementos específicos, algunos profesionales y otros simples de utilizar, para que puedas comenzar a hacer videos y a posicionarte en las redes.
Como emprendedores o dueños de nuestro negocio o de nuestra marca personal, necesitamos dominar esta herramienta de la mejor manera posible para darles un impulso a nuestras ventas. Si bien este no es un libro de técnicas de venta, sabemos que todo es venta y que todo el tiempo estamos vendiendo y comunicando. Según la empresa Cisco Systems1, el 82 % del tráfico web que se generará en 2021 será aportado por videos. Me parece un dato muy fuerte, y la verdad que no me parece una utopía ni exagerado. Hoy todo lo comunicamos con videos. Somos consumidores, realizadores, productores y editores.
La evolución que ha tenido el rubro audiovisual en todas las plataformas es impresionante. Es una revolución total. Hasta hace unos años, con suerte, una empresa se decidía a hacer un solo video corporativo para mostrar en reuniones; hoy necesitan cantidad de videos y de contenidos por mes para mantenerse en la cabeza de sus potenciales clientes.
En una nota para un diario argentino, Philipp Schindler, vicepresidente y líder de las operaciones comerciales de Google a nivel mundial, respondió sobre las nuevas tendencias: “Creo que mobile y video, si bien ya ocurrieron y fueron tendencias muy fuertes, están lejos de haberse terminado. Es más, si tuviera que pensar en nuevas tendencias, diría mobile y video. Son dos de las mayores revoluciones que tenemos delante de nosotros. El video es una forma bastante natural de la evolución de internet, que empezó basada en texto y luego en imágenes. Será cada vez de mayor calidad y se implementará en cada vez más instancias, como la atención a clientes o la educación, que vemos que es uno de los segmentos que más rápido crecimiento está teniendo en YouTube. Y en el largo plazo, eso se va vincular con la realidad aumentada y la realidad asistida, y pensar en cómo sumar información a las imágenes que uno obtiene en su teléfono”.2
Dicho esto, ¿por dónde empezamos a pensar nuestro contenido audiovisual?
1. Cisco Systems es una empresa global con sede en San José, California, Estados Unidos; principalmente dedicada a la fabricación, venta, mantenimiento y consultoría de equipos de telecomunicaciones. Ver: www.merca20.com.
2. www.lanacion.com.ar.


Cuando me propuse escribir este libro, comencé por la realización técnica de los videos, es decir, cómo lograr un video atractivo a nivel estético, con impacto y en el que nuestra empresa se vea profesional.
A medida que avanzaba, me di cuenta de que escribía el final de la película y de que me estaba salteando todo el proceso previo. No podía obviar el contexto y las estrategias de marketing, ya que si producimos videos para redes, necesitamos considerar otros factores antes de encender nuestra cámara. Y voy a hacer aquí un paréntesis. La producción de nuestros contenidos audiovisuales va a ser el resultado de un análisis previo. Y aquí es importante aclarar que este libro no está pensado para un directivo de una gran empresa, que cuenta con un importante presupuesto en investigación de mercado. En ese caso, como bien dice mi colega Ariel Benedetti, experto en marketing y autor best seller de muchos libros sobre el tema, seguramente sería lógico que trabajen primero en un plan de negocios, luego en un plan comercial, luego en un plan de marketing y finalmente un plan de comunicación e inversión publicitaria.
Pero en este caso, el libro que tenés en tus manos está dirigido a emprendedores, líderes de pymes, profesionales independientes, productores audiovisuales y productores de contenido. En la mayoría de los casos, no cuentan con el tiempo, conocimientos y presupuesto para armar toda la estrategia que puede armar una empresa como Pepsi o Coca-Cola.
Por eso quiero compartir un concepto que utilizamos al momento crear videos. Lo llamo Metodología 4R, ya que es una metodología que propone un análisis de cuatro variables en pos de cumplir tus objetivos y lograr resultados. Es un cuadro que te va a ser de mucha utilidad y te va ayudar al momento de crear tu contenido audiovisual. Recordá que la idea de tu video puede ser muy buena pero puede estar fuera del contexto adecuado para que funcione.

Necesitamos conocer muy bien la plataforma (Facebook, Instagram, Tik Tok, LinkedIn…), conocer a nuestra audiencia, y seguir de cerca a nuestra competencia. Este análisis nos va a ayudar a generar los conceptos y las ideas que necesitamos para producir nuestros videos y generar los resultados que buscamos.
Un error muy común es pensar un video sin haber hecho este análisis integral. La problemática que enfrentamos los creadores de contenido es que hoy el consumidor puede saltearnos de una manera tan simple que estamos obligados a conectar de manera muy veloz con un mensaje efectivo. Caso contrario, nuestro trabajo va a quedar en el olvido, y esto va a hacer que dejemos atrás nuestro entusiasmo, esfuerzo y dinero.
En cada caso en que estemos creando contenidos audiovisuales, debemos plantearnos esta fórmula, pensar y analizar el contexto para optimizar resultados. A mayor claridad y análisis, podremos lograr productos más efectivos. Nos va a ayudar también a focalizar nuestro trabajo, a ahorrar tiempo y a mejorar nuestras producciones. Veamos cada uno por separado.
Plataforma
Nuestro primer paso va a ser entender la plataforma. ¿A qué le llamamos plataforma? Es el medio por el cual nuestro video llegará a la gente. Técnicamente, es un espacio digital donde pueden funcionar diferentes sistemas operativos, donde nos reunimos clientes y empresas, donde gestionamos contenidos y donde cubrimos distintas necesidades. Las redes sociales –Facebook, Instagram, Twitter, YouTube, LinkedIn, Tik Tok, etc.– son una categoría de plataformas.
No es lo mismo producir una serie de videos comerciales para YouTube que para Instagram. Cada una de estas plataformas tiene códigos diferentes para transmitir contenidos, distintos lenguajes; incluso, diferencias técnicas. Lo más probable es que un video hecho para una plataforma no pueda ser utilizado –exactamente igual– en otra. Deberás definir en qué plataformas vas a existir.
Veamos el caso de Tik Tok, que ya ha ganado terreno de una manera abrumadora entre los niños y adolescentes. Es un gran ejemplo de cómo una plataforma se impone, eleva su popularidad, y de a poco las marcas migran a ella para conquistar usuarios que ya no están en Instagram –por dar un ejemplo–. Y es importante estar atento a estas “oportunidades” también, ya que el momento para entrar y crecer en una plataforma es justamente en su inicio, cuando se encuentra en pleno crecimiento. Cuando el resto de tus competidores decidan ir, vos ya habrás llegado, habrás entendido el código y estarás mucho mejor posicionado para conectar con tus seguidores.
Por otra parte, según la plataforma –o red social– elegida para difundir nuestro video, tendremos que tomar una serie de decisiones sobre:
+ formato,
+ cantidad de videos,
+ sonido,
+ duración,
+ encuadres,
+ horario de subida.
En síntesis, siempre que hagamos un producto digital, necesitamos conocer muy bien la plataforma que lo contendrá. Es un punto de partida fundamental.
Y aquí viene la pregunta del millón: ¿tengo que generar contenidos para todas las plataformas? No sé si hay recetas generales, pero podrías empezar pensando dónde hay un punto de conjunción entre la red donde se encuentre tu audiencia, cuáles son tus tiempos, posibilidades, ganas, motivación, presupuesto, recursos técnicos y objetivos.
Generalmente creemos que debemos estar en todas las plataformas y vamos subiendo contenido, pero no somos fuertes en ninguna, no focalizamos. Conozco muchas cuentas que funcionan muy bien en Instagram gracias a que sus dueños focalizan ahí su energía para crear buen contenido. Y realmente encuentran un código de comunicación que disfrutan, y el tiempo que le dedican es recompensado por una audiencia fiel y numerosa. Lo mismo en YouTube y en Tik Tok. Estoy seguro de que si quisieran aparecer en todas las redes, estarían diversificando su energía y no conseguirían los mismos resultados.
Claro que podemos generar un contenido audiovisual y “adaptarlo” a todas las plataformas de manera simple con herramientas como el hootsuit o alguna app como Inshot, pero tenemos que tener en cuenta dos cosas: primero que un buen contenido no sólo tiene que ver con adaptarlo de horizontal a vertical, sino adaptar su mensaje, su duración, su dinámica, etc. Y por otro lado, otro punto a analizar es nuestro tiempo. ¿Contamos con el tiempo para generar un contenido y adaptarlo a todas las redes? Son cosas para pensar y definir.
Si estás emprendiendo y tenés recursos más limitados - tiempo por ejemplo -, es muy probable que te funcione mejor focalizarte en una o dos redes para generar un contenido audiovisual con impacto. Si sos una pyme que busca tener presencia en cuatro redes sociales, podrías generar un contenido específico para la red social que más te funcione y hacer adaptaciones a las otras redes para tener presencia, pero seguro vas a necesitar una persona trabajando en la edición y en la correcta adaptación de cada contenido.
En síntesis, esta es la primera decisión a tomar y una de las primeras cosas que tenemos que tener claras. Cuando un cliente nos encarga la producción de un video en la productora, es lo primero que preguntamos; ¿para qué plataforma está dirigido el contenido? Necesitás definir dónde van a emitirse tus videos y conocer muy bien cómo funciona esa red. Avancemos con otro punto muy importante.

Audiencia
Si lo que buscamos es subir contenidos audiovisuales para posicionar nuestros productos, necesitamos conocer al actor principal de nuestra película: el cliente. Lo que tenemos que preguntarnos es dónde está ese “cliente ideal”, esas personas que quieren consumir nuestros productos o servicios..., ¿qué plataformas consumen?, ¿quiénes son?, ¿qué les gusta?, ¿qué lenguaje utilizan?, y tantas otras preguntas, para poder definir exactamente a qué público irá apuntado nuestro contenido.
El cliente ideal es el que va a hacer crecer nuestro negocio, el que va a pagar por nuestro servicio o producto y nos va a recomendar. La creencia de que todo el mundo entero puede ser nuestro cliente y consumir nuestros productos o servicios puede llevarte al fracaso. Por eso mismo, antes de producir nuestras herramientas de venta, necesitamos pensar bien cuál es el público que queremos encontrar.
Tal vez ahora te estés preguntando “¿Este no era un libro para hacer videos y vender?”. ¡Sí, exacto! Y este punto me parece fundamental; ahorraríamos tanto tiempo y dinero conociendo a nuestro cliente ideal..., a esas personas a la cuales realmente les puede interesar nuestro producto. El video, como herramienta de marketing, debe tener esto clarísimo. Como dice el dicho, quien mucho abarca poco aprieta, y realmente en marketing y ventas segmentar a tu audiencia es lo más recomendable y efectivo para dar en el blanco.
Este es un problema que toca muy de cerca generalmente a las pymes o emprendedores, ya que por supuesto que las empresas grandes tienen un equipo de gente trabajando exclusivamente en conocer bien a sus consumidores, pero las empresas con estructuras pequeñas muchas veces no le dedican el tiempo suficiente a definir su público; lo que trae una cantidad significativa de inconvenientes: tu mensaje se vuelve difuso, no sos reconocido por un servicio específico, atraés a clientes que “regatean” tus precios o no valoran tu trabajo, o simplemente no les interesa lo que estás ofreciendo. Si la mayoría de tus clientes “te trae problemas”, puede ser que tengas vos mismo un problema de posicionamiento. Y esto es válido para empresas de productos y servicios.
Tener esto claro no solo te va a beneficiar en la comunicación, sino también –como vamos a ver más adelante– te va a facilitar el trabajo al momento de utilizar las herramientas de promoción que hoy te brindan las plataformas para hacer anuncios.
Llamamos “nuestro cliente ideal” –como se dice en marketing– a aquella persona que tiene un problema (o un deseo), identifica ese problema como tal, quiere solucionarlo, está dispuesto a invertir y puede pagar por esa solución.
Me gustaría que definas o pienses sobre TU cliente ideal –escribo TU con mayúscula, ya que definir este perfil te hará diferente de tu competencia, vas a ir generando un mensaje mejor segmentado y ganarás posicionamiento entre tus seguidores y potenciales clientes–. Sin llegar aún al capítulo de cámaras y encuadres, pienso que si llegás a definir a tu cliente ideal, este libro ya habrá valido la pena.
| + | “La meta del marketing es conocer y entender al cliente tan bien que el producto/servicio se venda solo”. —PETER DRUCKER. |
En los últimos tiempos apareció también una nueva forma de clasificar audiencias. Se trata de una categoría más específica aún que el “cliente ideal”. Tal vez hayas oído hablar del Buyer Persona.
El Buyer Persona es un arquetipo de cliente ideal de un servicio o producto.
Tiene en cuenta datos sociodemográficos concretos e información sobre aspectos como su conducta online, personal, profesional y de la relación con la empresa que ofrece este producto o servicio.
Entonces armar nuestro Buyer Persona, será investigar más aún a nuestro potencial cliente ideal. Ya no es siquiera un nicho, es imaginar un identikit concreto de una persona que puede consumir nuestros productos. Esa persona ficticia representa a la persona que consume nuestro producto o servicio. Empezaremos a preguntarnos cuáles son sus motivaciones, qué objetivos tiene, cuáles son sus necesidades a nivel personal y a nivel profesional, cuáles son sus gustos, qué nivel económico tiene, qué lenguaje utiliza, cuál es su nivel de educación, qué edad tiene, —entre otras muchas cosas—. Para crear este Buyer Persona, una de las claves es la investigación. Y para armar este identikit, es importante recopilar la información de nuestros clientes actuales, de los que nos querrían comprar pero aún no lo han hecho, y por último, sobre las personas que han comprado a nuestros competidores. Los patrones comunes que encontremos nos permitirán identificarlos como un grupo al que podremos luego ofrecerles nuestro contenido de valor.
Ejemplo: si tu negocio es una escuela de música, tu Buyer Persona, podría ser un joven —Alejandro supongamos—, de 22 años, amante del Trap. Alejandro es fanático de Kaydy Cain, Paulo Londra, Trueno, LIT Killah y otros artistas del género. Es de clase media, viste como sus cantantes favoritos, y su ambición es ser productor musical. Está armando un home studio en su casa y produce videos para YouTube. Podría seguir anotando muchas más cosas de Alejandro, para conocer más exactamente su perfil. El será nuestro Buyer Persona, o sea, la representación ficticia de nuestro cliente ideal. Necesitamos “conectar” con él. Ahora tenemos claro cómo es, qué consume, qué gustos tiene, a quién sigue, qué música escucha. Lo más probable es que se detenga a mirar un video que esté en línea con todo esto. Todos estos datos van a ser la información importante para crear nuestro contenido. El vestuario, el lenguaje, la música, la dinámica de edición, la idea creativa, los colores, el formato... toda la materia prima del video tiene que estar alineada con la persona a la cual te vas a dirigir. No solo eso, ¿Alejandro sigue Lives? ¿cuánto tiempo pasa en Tik Tok? ¿qué videos comparte?, etc.
Hay mucho para aprender sobre nuestros potenciales clientes; y cuanto más sepamos, más éxito tendremos. Por supuesto que al principio podemos equivocarnos, vamos a tener que buscar y probar; no es tan fácil encontrar nuestro público y definirlo, nos llevará algo de tiempo. Una buena forma de testearlo es probar con Facebook Ads, por dar un ejemplo; es decir, segmentar nuestros anuncios –si no sabés de qué te estoy hablando, más adelante voy a ampliar este tema– y medir resultados. De a poco, vas a poder testear hasta definir mejor ese segmento de público que buscás.
Otro método muy simple es realizar una encuesta. Muchas veces pensamos que nuestro “cliente ideal” piensa igual que nosotros, y la realidad es que son personas distintas con otras inquietudes que, en la mayoría de los casos, no nos imaginamos. Mi red social favorita es Instagram –por dar un ejemplo–, pero realmente, ¿mis clientes potenciales están en Instagram o en LinkedIn? Realizar una pequeña encuesta de diez preguntas a personas que ya pasaron por nuestro negocio puede ser muy útil para conocer más su grado de conformidad o sus necesidades. Y hay cantidad de formas de hacer encuestas online; también hablaremos de eso más adelante, pero puede ser una encuesta más completa incluida en tu sitio web –donde el usuario la complete a cambio de alguna información gratuita, por ejemplo– o encuestas más divertidas publicadas en las historias de Instagram. Todo es válido –bueno, no todo, supongo– a la hora de conocer y reunir información de nuestro público.
Tener una audiencia bien definida, sin duda, va a facilitarte las cosas. Generalmente, cuando creamos nuestros primeros videos, tenemos el deseo de que lo vea absolutamente todo el planeta, pero los creadores de contenido más experimentados ya comprobaron que es más eficaz orientarse a determinados grupos o comunidades que arrojar el mediomundo al medio del océano; puede ser un grupo numeroso, como las madres primerizas, o un nicho más específico, como los coleccionistas de discos de vinilo..., pero conocer quién está del otro lado de la pantalla, sin duda, es una clave importante para alcanzar tus objetivos. Conocer su necesidad, de eso se trata. De esta forma, vamos a trabajar para darle lo que necesita.
| Cuanto mejor conozcas a tu audiencia, mayor éxito podrás lograr con tu idea. |
La gran ventaja con la que contamos hoy es que los medios digitales nos proporcionan sus audiencias y la posibilidad de segmentarlas según su ubicación geográfica, gustos, edades e intereses. Como generadores de contenido, necesitamos conocer estas herramientas y saber utilizarlas a nuestro favor.

Fuente: “The Global State of Digital in 2019” 3
Conocer a tu cliente es clave para activar un modelo de negocio y el tipo de videos que te llevarán a su mente y corazón.
Recordemos que el video tiene como objetivo generar una conexión emocional con nuestro público; necesitamos transmitir emociones y captar su atención, y para esto, tenemos que conocerlo bien. Entonces, ¿quién es tu cliente ideal?
Competencia
Un punto imprescindible: investigar a la competencia. Ya lo decía Sun Tzu en su famoso libro El arte de la guerra: “Conócete a ti mismo y conoce a tu enemigo”. Bueno, no hablemos de enemigos, no vamos a ser tan extremistas, pero más allá de los conceptos de aquel clásico libro que hoy se utilizan en management, contar con información sobre nuestra competencia nos va a hacer pensar mínimamente dónde estamos parados. El escritor Zig Zaglar también tiene una frase muy cierta: “La nueva información hace posible las nuevas ideas”. Y hoy es mucho más fácil que antes.
Recuerdo que cuando era chico, mi padre tenía una juguetería –¡el sueño de todo niño, claro!– en Flores, un barrio de la ciudad de Buenos Aires, y a tres cuadras había otra juguetería, “El país de las maravillas”. Todos los días me mandaba a ver a qué precios tenían los juguetes, si tenían el Carrera de mente en la vidriera, si ya tenían exhibidos los nuevos LEGO, etc. La verdad, que llegó un momento en que no tenía tantas ganas de ver juguetes ni muñecos ni juegos de mesa (ah, y también en el camino me olvidaba de la mitad de las cosas que había visto). Era gracioso porque mi padre también recibía “visitas” al estilo espía del otro local para ver sus precios, ¡y ya nos conocíamos todos…! Esa era la manera de saber qué hacía la competencia. Seguramente, al día de hoy esto se mantenga en locales físicos, pero (¡por suerte!) es mucho más cómodo cuando nuestros negocios son digitales. Hoy tenemos la posibilidad de conocer a nuestra competencia sin caminar ni un paso, solamente tecleando su nombre en nuestro celular... El único problema es que, en muchos casos, ¡no lo hacemos!
Ahora mismo podemos acceder al contenido de empresas que apuntan al mismo segmento que nosotros y venden productos similares. Es posible analizar lo que hace la competencia, qué les funciona, qué ventajas tienen con respecto a nuestro producto, ¡y cientos de datos más! Por supuesto que nuestro objetivo va a ser producir algo diferente, innovar y ser originales, y –justamente por eso– puede ser muy útil conocer el contexto, para, de esta forma, no repetir y proponer algo nuevo o distinto. La diferenciación es imprescindible para que tu producto sea atractivo para el mercado al que te dirigís.
Además de investigar a la competencia local, (o a las personas que estén haciendo lo que nosotros queremos hacer o nos gustaría hacer), busquemos qué hace la competencia de otros países. Sepamos dónde estamos parados en nuestra ciudad, en nuestro país y en el mundo, pues nunca sabemos a dónde pueden llegar nuestros videos. Tal vez, una idea que nos parezca única ya no lo sea.
Te recomiendo que identifiques a tus cinco “competidores” directos, comiences a seguirlos en las redes y los analices. ¿En qué plataformas suben contenido? ¿Cómo es su audiencia? ¿Qué comentarios reciben? ¿Cuáles son los contenidos que mejor les funcionan? ¿Cómo se dirigen a sus seguidores? ¿Qué estilo de contenido audiovisual producen? Y luego vos preguntate, ¿Qué puedo hacer yo? ¿Cómo lo puedo mejorar? ¿Puedo aportar algo diferente o personal? No dejes de seguirlos. Recordá que el sabio no solo aprende de los errores propios sino también de los errores (y aciertos) de los demás.
Para cerrar esta parte, no olvides que todo cambia muy rápido; en solo dos meses, pueden surgir nuevos formatos, nuevas plataformas, nuevos lenguajes... Por ello, estamos obligados a actualizarnos e informarnos constantemente. Tal vez hoy mismo haya algo nuevo en la plataforma que puedas usar a tu favor y seas el primero en generar un contenido innovador.
Contenido audiovisual
Una vez que definamos la plataforma o las plataformas donde vamos a subir nuestro contenido, tengamos definido a nuestro público objetivo y hayamos dado un vistazo a nuestra competencia, podemos empezar a pensar ideas para desarrollar nuestros contenidos audiovisuales. Todo esto en conjunto nos va a llevar a lograr lo que todos queremos: resultados.

3. hootsuite.com.

¿Qué queremos vender? ¿Qué queremos comunicar? ¿Qué queremos mostrar? ¿Qué vamos a ofrecerle al mundo? Conocer muy bien lo que vendemos –nuestro producto o servicio– es vital para desarrollar cualquier formato de comunicación y cualquier estrategia digital.
Vamos a partir de la base de que nuestro producto o servicio es efectivo. Es decir, nuestro objetivo será mostrar nuestro producto o servicio de la mejor manera posible, asumiendo que ya tenemos entre manos un buen producto.
Avancemos. Cuántas veces hemos visto videos mal aprovechados, donde no entendemos el mensaje que nos quieren contar. No basta con que la imagen se vea muy bien y esté filmada en 4K, que los planos tengan una composición fotográfica al estilo de Robert Bresson4 y que el sonido se escuche genial. El mensaje tiene que ser efectivo. La estrategia de comunicación debe tener un objetivo claro y el contenido tiene que empatizar con tu público. Cuando se alinean todos los planetas y hacemos todo lo mejor posible, ¡aumentamos mucho más las posibilidades de éxito!
Si yo te preguntara “¿Por qué comprás la misma marca de café de toda la vida?”, la respuesta estaría en la parte emocional (subconsciente) de tu cerebro. Gran parte de todas las decisiones que tomamos en nuestro día a día son llevadas a cabo por esa parte irracional o subconsciente del cerebro y justificadas por nuestra parte racional.
Pablo Mercado, escritor y especialista en marketing sensorial, nos cuenta: “Diversos estudios realizados afirman que la mente consciente supone aproximadamente un 12 % del total de nuestra mente, mientras que el 88 % restante corresponde a la mente subconsciente. El 99 % de nuestras decisiones no las toma la razón, sino el subconsciente. La razón es la que busca excusas para justificar esas acciones”. Tremendo. Y agrega: “Nuestra mente subconsciente es la encargada de obligarnos a llevar a cabo acciones que en ocasiones consideramos irracionales”5.
Entonces, ¿qué es el subconsciente? Es el término que utiliza la psicología clásica para designar todo aquello que está “por debajo” de la consciencia y que es débilmente consciente. La mente subconsciente es la mente emocional, aquella que se deja llevar por los gustos, los deseos y el corazón. Y si hablamos de comunicar con imágenes, estamos hablando de comunicar con emociones; y todo esto tiene mucho que ver con la manera en la que funciona nuestra mente.
Al momento de comunicar con imágenes, todo es importante: los colores que usamos, la forma en que utilizamos la luz, los elementos que incluimos en la escena, la manera en la que nos movemos frente a la cámara, el ángulo en el que elegimos mostrar nuestro producto... Tenemos que tomar una cantidad de decisiones; y pensar en cómo van a impactar esas decisiones en nuestros espectadores es fundamental.
En los últimos años hubo enormes avances en el mundo de las neurociencias que arrojan estudios sobre el comportamiento del cerebro humano ante determinados estímulos. Gracias a estos avances, podemos crear mensajes mucho más certeros para conectar de una manera más efectiva con nuestros consumidores.
Antes vender era solo una técnica, hoy es una ciencia. Quiero recomendarte un libro sobre neurociencias que se llama Véndele a la mente, no a la gente, de Jürguen Klaric6. Entender de neuroventas –una rama de las neurociencias– puede ayudarte a comercializar cualquier producto o servicio. Conocer bien a tu cliente, lo que piensa y cómo funciona su cerebro a la hora de recibir un mensaje puede resultar decisivo. Las neuroventas se encargan de estudiar cuáles son los estímulos y las cosas que le gustan al cerebro y de qué manera nuestro discurso de ventas puede ser más potente.
Hay otro punto clave en la creación de nuestro mensaje: la habilidad de diferenciar nuestro producto en un mar de productos que se parecen. ¿Cómo puedo contar mi producto de una forma distinta a la de la competencia? En un mundo donde hay tantos modelos de celulares similares, autos similares, cámaras de video similares..., tenemos que ser realmente originales en nuestro mensaje y conocer muy bien a nuestro público para contar un mensaje diferente, potente y que despierte su atención. A medida que vayamos avanzando, voy a arrojarte una catarata de ejemplos y recursos para que empieces a imaginar contenidos audiovisuales que puedan adaptarse a tus objetivos y conectar con tu audiencia.
Cuantas menos cosas dejemos libradas al azar, mucho mejor. Hagamos un pequeño ejercicio: te propongo describir tu producto o servicio, que será el punto de partida para pensar en los videos que vamos a realizar. Para ello, necesitamos contestar algunas preguntas:
¿Qué vas a ofrecer a través de un video? ¿Un producto, un servicio, una idea, una experiencia?
¿Qué querés mostrar de tu producto? Elegir qué características o beneficios se desea resaltar.
¿En qué puede diferenciarse tu producto de los productos de la competencia?
Esto vale tanto para cuando nosotros mismos producimos un video como para cuando contratamos a un tercero (un realizador o una productora). Siempre es importante poder orientarlo con pautas claras.
Pensemos en tu producto
Cuando vendemos un producto o un servicio, ofrecemos la solución a un problema. Es esencial que destaquemos eso en nuestro video.
La materia prima de nuestros guiones es la información detallada y ordenada que tengamos del producto. Así como un documentalista investiga antes de escribir su guion, nosotros también debemos hacer lo mismo antes de escribir y encender la cámara.
Te propongo tomarte unos minutos con lápiz y papel en mano, y describir una guía básica con todas las características, ventajas competitivas y beneficios de nuestro producto o servicio.
Voy a ayudarte a completar esta guía.

+ CARACTERÍSTICAS
Aquí vas a describir el producto o servicio. ¿Qué rasgos deben aparecer en el video?
Por ejemplo, supongamos que nuestro negocio es la venta de indumentaria y accesorios para jugar tenis, y supongamos también que contamos con un local físico y otro de venta online. Podemos anotar las siguientes características:
Ofrecemos productos de alta calidad.
Trabajamos con las marcas más reconocidas del mercado.
Contamos con amplia variedad de productos.
Tenemos productos tanto para profesionales como para novatos.
Ofrecemos entrega inmediata.
Asesoramos a nuestros clientes sobre las mejores opciones para satisfacer sus necesidades.
Somos tenistas y sabemos lo que necesitan nuestros usuarios.
También sería bueno destacar una o dos características principales que puedan satisfacer a tu cliente ideal. Ejemplo: Contamos con la línea profesional “X” más buscada por los tenistas.
+ VENTAJAS COMPETITIVAS
Es la razón que destaca a tu producto por sobre los de la competencia; los factores diferenciales, qué ganará el público si elige tu producto, qué ventajas tiene de las que los demás carecen. En el ejemplo:
Ofrecemos entrega en veinticuatro horas.
Tenemos toda la variedad de raquetas para los iniciados.
Contamos con asesoramiento personalizado.
+ BENEFICIOS
Un beneficio es un plus que se ofrece a los clientes por elegirnos. Siguiendo con el ejemplo, podría ser:
Ofrecemos garantía para los productos.
Contamos con servicio de postventa.
Entregamos los productos en tu casa, sin gastos de envío.
Ofrecemos la mejor opción de acuerdo con tus necesidades.
El producto te permite ahorrar tiempo.
Contestar estos puntos es fundamental para desarrollar la estrategia digital, realizar los videos y/o cualquier otro elemento de venta. Con todos estos puntos claros, se irá armando el contenido a la hora de producir material y armar los guiones.
4. Pintor, fotógrafo y cineasta francés.
5. Pablo Mercado (2019). Las 4S del marketing sensorial. México: LID.
6. Jürgen Klaric (2014). Véndele a la mente, no a la gente. Lima: Business & Innovation Institute of America.

¿Qué es el video marketing?
Es el uso del video como herramienta de una estrategia de marketing. El objetivo es posicionar una marca, que el público la conozca, para luego alcanzar las metas de tu empresa o emprendimiento.
Básicamente, video marketing es incluir videos a tu marketing de contenidos.
Hacer un video profesional y exitoso no solo depende de nuestro talento, sino también del análisis de distintos factores.
Antes de avanzar, te voy a dar más datos7 para tener en cuenta:
El 80 % del contenido que se consume en la red es audiovisual.
El 57 % de los consumidores tienden a comprar un producto después de ver un video de demostración sobre el mismo.
Varios análisis han demostrado que la publicidad en video subida a internet presenta un impacto positivo en las ventas y en el ROI (retorno de la inversión).
Los tuits que incluyen videos tienen tres veces más interacción que los que solo contienen texto o imágenes fijas.
El 90 % de los usuarios afirman que los videos publicitarios vistos en internet son útiles a la hora de tomar decisiones de compra.
En resumen, te puedo asegurar que una buena campaña de video marketing aumentará el engagement o interacción con tu audiencia. Tus posibilidades de éxito crecerán, simplemente, porque mucha más gente conocerá tu producto o servicio.
Imaginá que tenés una reunión con una persona para contarle sobre tu producto. Ahora imaginá que tenés cinco reuniones, el mismo día, para explicar lo mismo, una y otra vez. ¡Podría ser agotador! Si subís un video a las redes, podrás comunicar tu mensaje a miles de personas... al mismo tiempo.
Ya vimos el Método 4R para analizar tu contexto y generar ideas para tus contenidos audiovisuales. Ahora te voy a compartir un modelo de estrategia de video marketing que puede servirte para generar un plan de acción y ordenarte.
7 pasos para armar una buena estrategia de video marketing

Aquí te comparto los pasos necesarios para definir una estrategia básica de video marketing. Te invito a que, a medida vayas leyendo, puedas también ir pensando en tu caso particular y adaptes cada punto de manera creativa a tu propia meta.
Paso 1: Definir nuestros objetivos
Ya hablamos del producto; tenemos claro qué es lo que queremos ofrecer al mercado. Ahora necesitamos definir nuestro objetivo antes de comenzar a grabar o a producir los videos, es decir, qué resultado buscamos.
El video marketing, así como cualquier estrategia de marketing, debe tener objetivos claros; caso contrario, la mejor técnica de realización de video no será suficiente. ¿De qué sirve hacer un gran video si no nos acercamos a nuestra meta?
Entonces, en primera medida, necesitamos definir objetivos. Es decir, armar una lista con dichas metas ordenadas según su importancia.
Por ejemplo, algunos posibles objetivos del cliente/empresa son:
+ atraer clientes,
+ aumentar las ventas,
+ aumentar la cantidad de visitas a un sitio web,
+ transmitir confiabilidad,
+ ser percibido como un experto en un área determinada,
+ mostrar las características de un producto en particular,
+ aumentar la lista de suscriptores en un canal de YouTube,
+ mostrar cómo funciona la empresa por dentro.
Te cuento algo personal: cuando tengo una primera entrevista con un cliente, suelo escribir en una planilla toda la información orientada a sus objetivos. Trato de escuchar atentamente y en mi notebook completo esos datos, que serán la clave para luego armar el guion.
Seguramente, tendrás tus propios objetivos. Te propongo anotarlos y armar tu lista antes de pensar el video. Tener esto definido te va a ayudar mucho para todo lo que vendrá después.
Es claro que, antes de comenzar la producción de tus videos, hay muchos puntos en los cuales pensar, y quiero que este libro te ayude a resolverlos.
Por ejemplo, supongamos que un centro de estética decide comenzar a realizar una serie de videos para publicitar en sus redes. Su dueña y médica esteticista es quien va a hablar en cámara a la audiencia. Para comenzar, debemos definir sus objetivos, y así trabajar en una dirección clara:
aumentar la aplicación tratamientos faciales,
posicionarse como especialista en medicina estética,
dar a conocer todos los servicios del centro,
atraer a clientes al local,
vender más servicios,
aumentar nuestra audiencia.
Es importante aclarar que los objetivos son flexibles. Es decir, nuestra campaña puede cambiar a lo largo del tiempo. En tres meses puede ser necesario revisar el avance y redefinir los objetivos, quitar algunos o agregar otros; y lanzar un nuevo material.
Una vez que tenemos los objetivos claros, podemos comenzar a trabajar. A continuación, debemos decidir si incluiremos estos objetivos en uno o más videos. Por ejemplo, se pueden realizar varios capítulos de una historia y en cada uno tratar un punto diferente. O bien, comenzar con un video que abarque todos los objetivos, de forma general, y luego profundizar cada tema en videos más cortos.
Todos estos puntos son necesarios para armar los guiones de nuestros futuros contenidos. Nos ayudarán a evitar los errores típicos de un guion. Volvemos al principio, no definir objetivos claros hace que tu mensaje no esté claro.
Por ejemplo, en los videos testimoniales o también llamados “casos de éxito”, se suele mostrar a un cliente contento con una empresa determinada, que da cuenta de su experiencia. Como parte de la producción, se prepara una serie de preguntas para que el entrevistado conteste, pero en su intención de ser amable con nosotros, da rienda suelta a sus palabras y no dice lo que necesitamos para transmitir los objetivos del video. El resultado es media hora de entrevista donde habla sin parar y el concepto que necesitamos transmitir no está. O tal vez está, pero explicado en cinco minutos, cuando necesitamos que dure uno. Es sorprendente cuántas veces nos encontramos con horas y horas de entrevistas donde no aparecen los conceptos que se quieren comunicar.
Esto suele pasar porque no hemos definido un mensaje claro y sintético para poder impactar en la persona que lo esté mirando. Más adelante volveremos a hablar de los videos testimoniales o casos de éxito.
| + | Ahora tenemos más claros nuestros objetivos. ¡Perfecto!, pero ¿están alineados con la demanda de la audiencia? |
Paso 2: Estudiar a tu audiencia
Ya hablamos de este punto, pero vamos a agregar algunas cuestiones y compartir algunas herramientas para conocerla más.
Muchas veces, si bien conocemos a ese cliente potencial, aún no sabemos muy bien qué quiere ver. La forma en que comunicamos nuestros objetivos debe estar alineada con el perfil de nuestros potenciales clientes o seguidores. Entonces, ¿cómo armamos un mensaje que llegue de forma correcta?
Hoy la tecnología nos brinda herramientas de suma utilidad para obtener información sobre los clientes. De nada sirve trabajar sobre un tema que no es buscado por ninguna audiencia.
Tal vez seamos expertos en un tema que no es de interés para el gran público; pero si deseamos llegar a la mayor cantidad de gente posible (dentro de un segmento predefinido), tendremos que adaptar el enfoque para brindar un mejor contenido.
¿Cómo conocer qué les interesa a tus posibles clientes?
En principio, te recomiendo que, con lápiz y papel en mano, pienses y definas el perfil de “cliente ideal” de tu empresa. A qué público querés llegar y qué problemas o necesidades resolvés. Para complementar este análisis, internet nos “regala” algunas herramientas sencillas que nos brindan datos sobre nuestros consumidores y sus gustos. Estos datos pueden ser de gran utilidad para conocer más sobre nuestra audiencia.
Para comenzar, lo más simple. Si escribimos una palabra o frase en la lupa del buscador (de Google o YouTube), la plataforma la va a completar con lo más buscado. Un consejo: para que el programa no te arroje las últimas búsquedas tuyas o lo que a vos podría interesarte, te recomiendo abrir otra ventana en el modo incógnito (arriba a la derecha, nueva ventana de incógnito).
Por otra parte, Google cuenta con la herramienta Google Trends8 para realizar búsquedas más avanzadas sobre qué términos son los más buscados según la región e, incluso, puede comparar dos palabras para saber cuál podría tener mejores resultados, entre otros muchos datos. Es una herramienta muy útil para saber qué le interesa al público y también con qué palabra puede buscar nuestros videos (no olvidemos que hay muchos productos que se les llama de diferente manera en los distintos países de Latinoamérica).

Existen otros sitios de medición, por ejemplo SEMrush9, que te permitirá comprobar el volumen de búsqueda de una determinada palabra o frase. Esta herramienta es muy precisa y te brindará información muy útil para definir los temas de tus videos.
Otra app que funciona muy bien es Keywords Everywhere. En la actualidad tiene un costo mínimo para registrarse, pero es excelente: cada palabra ingresada te arroja una cantidad de datos muy completos sobre las distintas plataformas.

Este tipo de herramientas te permitirá averiguar qué contenidos hay en tu rubro, qué respuesta tuvieron de parte de los seguidores, qué gustos o intereses tienen tus potenciales seguidores, qué esperan ver, etc. Muchas veces uno está tan sumergido en el tema que no se cuestiona lo que el público sí.
Analicemos un ejemplo: tu negocio es un local de estética vehicular, también conocida como detailing. Vas a lanzar una estrategia digital basada en videos tutoriales que comunican tips para mejorar la estética del vehículo de tu cliente potencial.
El objetivo de estos videos con tips es vender y mostrar la gran variedad de productos para el auto (para mejorar la pintura o el brillo, tratar el cuero del interior, etc.). Además, otro objetivo puede ser vender servicios o tratamientos a realizar en tu taller (pulido, lavado, abrillantado, etc.). Google Trends posibilita comparar palabras y arroja cuántas búsquedas tuvieron por zona geográfica.
Entonces, busquemos la frase “limpieza de llantas” y elijamos una ciudad. El sistema nos mostrará cuántas veces se buscó esa frase. Luego, podremos ingresar otra frase, “limpieza de vidrios”, y comparar ambos resultados. Uno de los temas será el más buscado por tu audiencia, con lo cual ya tendrás otra pista para definir el perfil de tu cliente potencial y, por tanto, el tema de tu video.
Google Trends te brinda muchas posibilidades para conocer las búsquedas de los usuarios. Es una guía fundamental para conocer targets, intereses, palabras clave para tu marca, en qué países o regiones tu producto puede funcionar mejor, etc.
En mi opinión, lo mejor es trabajar con una lista de temas posibles, testear y anotar toda la información que podamos recolectar. A partir de eso podremos definir los temas más buscados, y alinearlos con nuestros objetivos y con lo que queremos contar para, de esta forma, ir delineando los contenidos de nuestros videos.
Importante
El público busca en internet cubrir sus propios deseos, necesidades, o resolver un problema. Nosotros debemos centrarnos en los intereses del público al que nos dirigimos. Debemos pensar qué podemos hacer nosotros por los potenciales clientes o qué podemos ofrecerles con nuestro producto o servicio.
Actualmente, las campañas de marketing efectivas de primer nivel son las llamadas “marketing de valor agregado”. Hoy la mayoría de nosotros está cansado de la publicidad tradicional. Nos han bombardeado con tanta publicidad en todos los canales posibles que ya no las vemos. Quiero decir, están ahí, pero simplemente no las vemos; nuestro cerebro las ignora. Es todo más de lo mismo. Y esa enorme cantidad de anuncios que vemos en la calle, en nuestro teléfono, en la televisión... se acumula en nuestra cabeza como si juntáramos una cantidad de fotocopias en blanco y negro. No las vemos, a menos que realmente sea algo único y llame nuestra atención.
Por lo tanto, las campañas de marketing exitosas actuales no solo comercializan, sino que se enfocan en agregar valor a las personas: les enseñan, les dan una nueva idea, les regalan algo valioso que a ellos no les cuesta nada, y así sus potenciales clientes los consideran expertos en su materia. Se convierten en referentes de su producto o servicio. Los usuarios empiezan a creer en ellos, a relacionarse. Y a medida que esta relación se va consolidando, el usuario pide más: más información, más experiencia, más productos, más servicios.
Deberías pensar cómo agregar real valor a tu público y así generar una comunidad y convertirte en su “guía”. Nosotros, usuarios, necesitamos confiar en alguien para invertir nuestro dinero y comprar. Necesitamos creer que los consejos que nos están dando realmente modificarán algún aspecto de nuestra vida. Hoy los contenidos audiovisuales en las redes giran en torno a esto: agregar valor.
Tal vez mañana la tendencia cambie, pero el marketing de hoy funciona de esta manera. Empresas gigantes han sido desplazadas por no haber mutado ni relacionarse de forma genuina con sus clientes; han olvidado el factor humano tan importante con el que contamos hoy en las redes, a través del cual una persona como nosotros puede, desde el living de su casa, contarnos cómo utiliza un determinado producto, y así lograr cantidad de reproducciones, vistas, seguidores y clientes. Humanizar las marcas es una tendencia que funciona y, en ese sentido, no importa el tamaño de la compañía; se trata de conectar con nuestra audiencia, saber qué quiere mirar, qué necesita aprender, cómo la podemos ayudar, y así agregar valor a su vida con nuestro mensaje. Nuestro objetivo será buscar un balance en nuestra estrategia de video marketing entre nuestro deseo de vender y el deseo del consumidor.
En este contexto surgen los influencers, que se convierten en líderes de opinión, ya que nos entretienen y nos informan sobre lo que nos interesa. Su esfuerzo por subir contenido va generando con nosotros una relación cercana, son como de la familia... ¡los vemos todos los días en nuestro smartphone hablándonos! Confiamos en su opinión. Este es un fenómeno reciente, y nosotros también podemos seguir este mismo modelo y agregar real valor hablando de nuestro producto o servicio, ya sea refiriéndonos nosotros mismos o buscando otra forma creativa de hacerlo; el objeto será vender sin vender.
Amo la tecnología que nos está dando hoy la posibilidad de vivir este momento único en la historia, con tanto acceso a la información; donde YouTube es una fuente de aprendizaje enorme, donde podemos adquirir eBooks (libros electrónicos) a precios bajos sin movernos de nuestra casa, donde podemos hacer cursos o carreras online en las mejores universidades del mundo, como por ejemplo Harvard o Stanford. Es increíble. Todo con una computadora sentados en un bar tomando un café; y además, todos podemos compartir e intercambiar conocimientos. En este mismo intercambio, se gestan negocios de todo tipo, claro; y es una oportunidad que tenemos para pensar de qué manera podemos sacarle el máximo partido.
No olvidemos, además, que hacer un video lleva tiempo, a veces mucho tiempo, y la mayoría de las veces, también, dinero. Por ello, esta investigación es un excelente punto de partida para saber de antemano –o, al menos, hacer lo posible para preverlo– si habrá demanda de nuestro contenido. Si nos damos cuenta de que no, directamente no tiene sentido hacerlo.
Sigamos...

El estilo y la voz del video debe ser acorde al público objetivo. Un ejecutivo no se expresa de la misma manera que un gamer adolescente. Tienen distintos códigos, jergas, modos y gustos. Si nos dirigimos a jóvenes, no tiene sentido usar una jerga muy técnica. Lo ideal es empatizar con ellos acercándonos a su forma de expresarse. Es interesante conocer qué palabras o frases usan para extraer palabras clave que podremos incluir en los títulos y en la descripción del video, para que luego sean encontrados por dicho público. Más adelante veremos lo importante que resulta este punto al momento de posicionar nuestros videos en las redes.
Además del lenguaje, la forma de expresarse abarca también los elementos que aparecerán en el video, como el vestuario de los protagonistas, el fondo, entre otros. Tratemos de que esto le parezca cercano a la audiencia desde el primer vistazo.
Nunca olvidemos que todos nuestros esfuerzos por generar contenidos están destinados a satisfacer el deseo de otras personas. Por ello, tengamos claro quiénes son, qué buscan y qué consumen. Mientras más información tengamos de ellos, mejor será el resultado final.

| “¿Qué necesitás para comenzar un negocio? Tres cosas simples: conocer tu producto mejor que nadie, conocer a tus clientes y tener un deseo ardiente de tener éxito”. —DAVE THOMAS, fundador de Wendy's. |
Paso 3: Definir un presupuesto
Si vamos a hacer una campaña de video marketing, tenemos que conocer bien todo el mapa de la campaña, de principio a fin.
En este ámbito no funciona la frase “Cuanto más dinero, mejor resultado”. O no siempre es así. Con poco presupuesto y creatividad o con conocimiento de las herramientas, se pueden generar excelentes resultados sin necesidad de desembolsar grandes presupuestos.
Al armar una campaña, debemos pensar cuántos meses durará y qué gastos haremos. Al finalizar, podremos evaluar los resultados, ver el retorno de inversión y hacer un balance de los positivo y lo negativo.
Hay que contemplar todos los gastos y asignar un presupuesto para cada ítem. Por un lado, estará la realización de los videos y, por otro, posicionarlos en las plataformas. Otro punto por decidir es si vos mismo harás el trabajo de redes o si se necesita contratar a un community manager.
Lo mejor será definir todo lo que se pueda en esta instancia; ya que, caso contrario, podrías encontrarte con algún imprevisto. Cada experiencia te permitirá saber qué funcionó y qué no, y elegir mejor dónde invertir el presupuesto.

Paso 4: Seleccionar en qué plataforma lanzaremos nuestros videos
Como comenté antes, este paso es un requisito fundamental antes de comenzar la producción de un video para redes. ¿En qué plataformas vamos a estar presentes?
Algunos datos:
La primera red social que viene a la mente al hablar de videos es YouTube, y nuestra empresa debería estar ahí. No solo porque es la plataforma de videos más importante y conocida, sino porque es el segundo buscador más importante después de Google; y, de hecho, pertenecen a la misma compañía. Google compró YouTube en 2006 por una “pequeña” suma de 1650 millones de dólares. Ambas plataformas están hiperconectadas, lo cual es buenísimo para nosotros, sus usuarios.
Estar presentes y bien posicionados en YouTube permite que quienes hagan una búsqueda en Google nos encuentren. Si tenemos un buen canal de YouTube, estaremos mejor posicionados en los motores de búsqueda del buscador número uno. En mi opinión, tener presencia en esta plataforma es importante para la mayoría de las empresas.
Ahora, nuestra tarea será investigar en qué otras plataformas están tus clientes y tener presencia en ellas.
Instagram ha crecido muchísimo como red social para comercializar servicios y productos. Cantidad de personas o pymes solo tienen presencia en Instagram y han construido un negocio sólido a base de buenos contenidos, información actualizada, una comunicación dinámica y fluida. Un ejemplo es el caso de la marca “La desnudez de EVA”, una marca de camisones maternales de gran calidad, que tiene Instagram como única red social para comunicarse con su audiencia y comercializar sus productos, con excelentes resultados.
O quizás Tik Tok sea tu red principal, como el caso de la cuenta Bruta Cocina, creada para compartir recetas de cocina, pero de una manera súper descontracturada y divertida. Un contenido adaptado totalmente al “código” de Tik Tok. Videos dinámicos, divertidos, informales, curiosos. En poco tiempo Leandro, su creador, armó una audiencia de miles de seguidores.
En este camino vamos a ir probando, cometiendo errores y aciertos. Es probable que en un futuro cambiemos la estrategia de acuerdo a los resultados obtenidos. De eso se trata, organizarnos y pensar estratégicamente.

| Necesitamos tener claro en qué plataformas lanzaremos las estrategias de nuestra campaña de video marketing. |

Paso 5: ¿Qué estilo de video vamos a realizar?
Una vez que tengamos claro a quién nos estamos dirigiendo y en qué plataforma lo haremos, será el momento de decidir qué clase de videos incluiremos en la estrategia.
Existen muchísimas formas de hacer video marketing en función de lo que quieras transmitir; por ejemplo, podés hacer videos corporativos para mejorar tu imagen de marca, videos testimoniales para mostrar a tu audiencia lo que dicen tus clientes acerca de tus productos o videos tutoriales para explicar cómo funciona un determinado producto o servicio. Podés hacer un mix entre distintos estilos y también ir probando qué es lo que mejor funciona.

Más adelante vamos a nombrar algunos de los formatos de videos más utilizados en la actualidad para darte ideas y que puedas pensar cuál es el formato que mejor se adapta a tu estilo.
Esta es una de las fases de la planificación de la estrategia más importantes: ¿cómo vamos a mostrar nuestro mensaje para alcanzar nuestros objetivos? Y no solo se trata de elegir el formato de video adecuado, sino de ser creativos en el mensaje y efectivos técnicamente para que nuestro producto conecte con el espectador.
Paso 6: Crear un calendario
Un calendario te será muy útil a la hora de administrar la exposición de tu contenido hacia el público. Esto te ayudará a llevar un control de la frecuencia de tus publicaciones, el tipo de contenido que publicarás los diferentes días de la semana, y así poder lograr una mejor organización mensual de tu proyecto.

Subir tus contenidos con regularidad no solo va a ayudar a organizar tu campaña, sino que va a ayudarte en el SEO –o sea, a ganar posicionamiento en los motores de búsqueda de las principales plataformas– y a que los usuarios puedan recibir mejor tus contenidos.
Paso 7: Análisis de resultados
Observar cómo va reaccionando tu meta al contenido que has creado te permitirá la creación de campañas más efectivas en el futuro y que ataquen a las necesidades de tus consumidores de una manera más adecuada.
YouTube, Instagram y Facebook tienen herramientas muy efectivas de medición.
Es fundamental que, al terminar tu campaña, puedas analizar todo lo que fue pasando con tu contenido para poder mejorar la puntería para la próxima.
¿Quién lo vio? ¿Fue más visto desde un smartphone? ¿O desde una tablet? ¿En qué país tuvo mejor resultado? Podés medir, incluso, en qué momento del video tu público dejó de verlo. Todos esos datos te van a servir para mejorar, y que tu público pueda ver tus videos hasta el final y así aumentar las conversiones.
Es muy fácil, vos mismo podés hacerlo con las herramientas que te proporciona cada plataforma.
En otro capítulo de este libro vamos a hablar sobre YouTube Analytics, una herramienta imprescindible para analizar cada contenido.
En resumen, para lograr resultados vas a necesitar:
Una buena estrategia: es la que tiene contenidos precisos y estudiados.
Ejecución: necesitás generar buenos contenidos y planificar sus lanzamientos.
Persistencia: es lo que va a hacer que tengas más experiencia, que los motores de búsqueda te ayuden a posicionarte y que puedas generar una marca sólida.
ESTRATEGIA
+
EJECUCIÓN
+
PERSISTENCIA

A continuación, voy a detallar claves que te serán útiles para que tus videos cumplan tus objetivos y se integren de la mejor manera a tu campaña de marketing.
7. Ver: murciadiario.com; www.cecarm.com; marketing4ecommerce.net; www.merca2.es.
8. trends.google.com.
9. es.semrush.com.

Las redes nos permiten interactuar con el público; esto es fundamental para acaparar la atención de la audiencia y lograr nuestros objetivos. Interactuar significa que el público reaccione a tu contenido, por ejemplo, que lo comente, le dé like o lo comparta. Pero ¿cómo creamos esta interacción?, ¿para qué?, ¿qué pasa si el cliente nos da una opinión opuesta a lo que esperamos?
En abril de 2019, asistí a una charla10 en la que Alfredo Bermejo, director estratégico digital de La Liga de Fútbol de España, se refirió a la importancia de lograr la participación del público cuando emiten contenido audiovisual sobre los partidos a través de Facebook Live (herramienta que permite compartir videos en tiempo real con tus seguidores y amigos).
En la actualidad, el sponsor no quiere que su marca solo aparezca en la camiseta y llegue a un receptor pasivo, sino que busca interacción de parte suya. Es decir, el sponsor prefiere patrocinar “bloques” de contenido que generen una respuesta en el público (votar al mejor jugador o elegir la mejor jugada), y, en el mejor de los casos, compartir los videos, lo que facilita que la marca llegue a más gente.
En definitiva, es importante darle al público la posibilidad de participar e intercambiar con nosotros. Las grandes marcas piensan todo el tiempo en cómo lograrlo.
Esa interacción nos dará un feedback o información sobre los gustos de nuestros clientes, lo cual es fundamental para nosotros en tanto generadores de contenido. Hoy en día, el cliente tiene el “poder” en la palma de su mano –su teléfono, claro– y debemos también decir que muchas empresas le tienen terror a esa voz, cuando justamente debería ser una ventaja para entenderlo y darle lo que necesita. Las empresas que sí escuchan al consumidor son las que hoy por hoy se diferencian y tienen éxito.
A diferencia de la publicidad tradicional en televisión, en la que las marcas se colocaban en un peldaño superior y nos miraban desde arriba, ahora podemos y debemos aprovechar las herramientas digitales que nos proveen las redes sociales a nuestro favor.
Crear contenidos sobre la idea de hacer participar a nuestro público y generar interacción no solo nos permite conocer más a nuestros potenciales clientes, sino que también incrementa las posibilidades de que nuestro video sea compartido, genere más cantidad de reproducciones y despierte mayor interés en la audiencia.
Hay muchísimas formas de generar interacción; ahí nuestra creatividad será la guía. Una forma de las miles que hay es ofrecer un contenido que le sea útil a la audiencia, que le resulte de valor y que, a la vez, se relacione con nuestro producto o servicio. Por otro lado, debemos abrir un espacio en el que el público participe: que pueda opinar, comentar o, aún mejor, compartir el video con otros posibles usuarios.
Por ejemplo, si tu negocio es un salón de belleza, hacer un video que dé tips de nuevos looks o de nuevas tendencias puede ser una buena idea para que tu público aprenda algo nuevo y lo comparta, y así dé a conocer tu salón de belleza a más personas. Claro que tiene que ser original y estar contado de una manera atractiva.
¿Cómo lograr más interacción?
Conseguir que nuestros videos se destaquen por sobre la gran cantidad de videos de otras marcas parece un hito casi imposible. No obstante, sí existen algunos trucos que pueden incrementar las interacciones de nuestros videos en las redes sociales.
+ Publicar con frecuencia (¡sin saturar!)
+ Adaptar tu mensaje a cada red social
+ Generar contenido originales
+ Lanzar videos en directo (y promocionarlos)
+ Interesarte por tu público con preguntas y encuestas
Cada vez hay más videos que invitan a interactuar con el espectador de distintas formas. Está claro que su objetivo es no pasar desapercibido y producir una experiencia positiva en el cliente.
A todos nosotros nos gusta participar de alguna manera y dejar nuestra opinión. Quiero compartirte una serie de YouTube muy divertida y bastante bizarra que se basa en la interacción y en los comentarios del público, que cuenta con capítulos con millones de visualizaciones. Quizás te suene: “Epic Rap Battles of History”. En cada capítulo, dos personajes famosos de distintas épocas se “baten a duelo” cantando un rap (Justin Bieber vs. Beethoven, Mozart vs. Skrillex…) y al final de cada video, te invitan a comentar debajo de la pregunta “¿Quién gana? ¿Quién será el próximo? Tú decides”. Y sí, se llena de interacciones.
Otro punto a destacar de esta serie es que cuando hacen un nuevo episodio a partir de la idea de un espectador, mencionan su nombre en el siguiente capítulo y de esa manera lo hacen, de alguna manera, protagonista del proceso de creación. No hace falta decir que este tipo de ideas fidelizan al espectador, que no solo mira el video, sino también ¡lo comenta!
Vamos a otro ejemplo, esta vez algo más local. Hace un tiempo, mientras escribía estas líneas, apareció en mi Instagram personal una publicidad de la tarjeta Cencosud Argentina, protagonizada por el actor argentino Darío Barassi (tal vez el algoritmo advirtió que estaba con ganas de ir al teatro; en el próximo párrafo les cuento por qué...). De entrada, Barassi llamaba la atención por su carisma y por estar vestido como su rol de genio en la obra de teatro Aladín.
Hablaba rápido, sin parar, y decía: “Hola, mis amigos de tarjetas Cencosud. Sé que es un poco fuerte verme así, pero olvidate que soy Barassi, soy el genio de la lámpara. Me imagino que tenés muchas ganas de ver Aladín. Será genial. Al Teatro Gran Rex. Y tenés chances. Te voy a dar una posibilidad. Acá abajo, en los comentarios, tenés que escribirme cuál sería tu deseo, un único deseo. Si de repente te aparece una lámpara, la frotás y aparece este gordo… Los diez más creativos se van a convertir en los ganadores de un par de entradas”.
Esta promoción obtuvo cientos y cientos de respuestas en Instagram y en Facebook. El público contestó con todo tipo de comentarios, algunos más creativos y otros no tanto, con el solo objetivo de ganar dos entradas para ver la obra de teatro.
Hasta hace muy poco, este video hubiera aparecido en televisión, y el actor solo hubiera dicho: “¡Hola! Te quiero invitar a ver mi nueva obra de teatro Aladín. ¡Va a estar buenísima! ¡No te la podés perder! ¡Te esperamos!”.
A los espectadores/consumidores nos gustan los contenidos que nos invitan a interactuar. Si lo hacemos, es porque nos han generado una emoción. Si esa emoción es positiva, nos dejará un impacto también positivo de la persona o empresa que emite el contenido. Como generadores de contenido, lograr más interacción nos beneficia, ya que las redes sociales darán mayor visibilidad a nuestros videos.
emoción positiva

mayor interacción

impacto positivo

mayor visibilidad
La importancia de compartir
Esta es una regla básica: lograr que nuestro contenido pueda ser compartido con otros usuarios. En nuestro punto de partida, a la hora de crear videos, tenemos que plantearnos: ¿es un contenido que nuestros usuarios podrían compartir? No importa en qué red social nos estemos moviendo; siempre es genial que nuestro contenido se comparta.
Veámoslo de esta manera: si hacemos videos para que otras personas los vean y el asunto termine ahí, nuestra audiencia será limitada y nos dará un número equis de visualizaciones; pero si al verlo, les impacta, le dan like y lo comparten, conseguiremos aumentar la cantidad de espectadores y se supone que ese será nuestro objetivo, ¡llegar a la mayor cantidad de gente posible! Pensemos contenidos que puedan compartirse.
Es normal creer que la gente va a compartir tus videos porque son geniales, y claro que para quien los hace o el dueño de la empresa puede que lo sean, pero ¿por qué una persona que es totalmente ajena a esto podría compartir algo? Algo que debemos tener claro en este punto son justamente estos motivos: ¿se sentirán identificados con el contenido?, ¿trata de un tema o tendencia que está de moda?, ¿los hará reír o llorar?, ¿es un video útil o les enseña algo interesante?, o tal vez muestre algo que nunca se haya visto, algo nuevo y original. Es importante tener esto claro, ya que puede ser, incluso, el “disparador” de nuevas ideas.
Te propongo que te tomes un minuto y hagas memoria... ¿Qué fue lo último que compartiste en las redes sociales? ¿Qué era y por qué lo compartiste? ¿Qué te gustó de ese video? Ahora pensá en tu producto o servicio. ¿Qué podría interesarle a tu público para que comparta tus videos? Seguro tenés una idea en la cabeza en este momento, anotala: puede servirte para generar contenidos que interesen a potenciales clientes.
Colaboraciones
Ya que estamos hablando de compartir, no quiero dejar de mencionar otro recurso que puede apalancar nuestro material: las colaboraciones. Por ejemplo, es probable que en alguna de mis redes –de una productora audiovisual– pueda invitar a algún fotógrafo conocido o simplemente mencionar su trabajo y él podría hacer lo mismo conmigo. Tanto su audiencia como la mía tienen perfiles similares y, a la vez, nuestros servicios son complementarios; de esta forma también podemos generar un contenido útil y entretenido para nuestros seguidores. En resumen, todos podríamos resultar beneficiados.
| No todo es tan fácil, ¡también existen los algoritmos! |
Nuestro objetivo siempre va a ser que nuestros contenidos sean vistos por la mayor cantidad de gente posible. Pero ¿cuál es el objetivo de la plataforma?
Tenemos que tener en cuenta que el contenido que vemos en cualquiera de las redes está regido, además de por lo que buscamos de manera activa, por la mano invisible de los algoritmos.
Cada plataforma utiliza una serie de algoritmos, cuya función es intentar mostrarle al usuario el contenido que a este le interesa. Recordemos que la prioridad de una red social es lograr presentarle a su audiencia cosas que le interesen. Está claro que si el usuario no encuentra contenidos que le gusten, rápidamente se mudará a otra red y, desde ya, este no es el objetivo de ninguna red social con fines de lucro; ya sabemos que te va a retener ahí “prendido” todo lo que pueda (¡así estamos todos mal dormidos al día siguiente y no nos podemos levantar por las mañanas!).
El algoritmo va cambiando continuamente. Cuando pensás que descubriste cómo funciona y estás posicionando tus videos o fotos, la plataforma cambia las reglas del juego y nuevamente tenés que recalcular.
Veamos algunos ejemplos de cómo funcionan algunos algoritmos para posicionar tu contenido.
Algunos párrafos atrás, estábamos viendo la importancia de interactuar, de generar contenido para que tu público interactúe con tus publicaciones, y esto es fundamental, ya que si interactúa, el algoritmo de Facebook va a considerar que ese contenido es de interés para los usuarios y lo va a sugerir a otras personas. Entonces, cuando iniciamos sesión, lo primero que vemos suele ser el newsfeed, es decir, las últimas noticias. Si bien la red contiene muchos contenidos para ver, solo vemos algunos posteos. Ahora bien, esto no es casualidad.
Seguro habrás notado que esos contenidos son los producidos por los usuarios con los que más interactuamos. El algoritmo de Facebook nos muestra aquello que “supone” que nos interesa más; lo elige por nosotros, en base a nuestros gustos, reacciones e interacciones. Así es como funcionan las redes sociales en general.
En lugar de mostrar todas las historias posibles, Facebook ha diseñado un sistema para mostrar el contenido más relevante para cada uno de sus usuarios, según su actividad en la red. Este sistema o algoritmo se llama EdgeRank.
Comentar una foto, hacer clic en me gusta, o incluso publicar un video son señales que le indican al algoritmo lo que te interesa y lo que no. El objetivo de Facebook es que no solo entres a la plataforma, sino que encuentres rápidamente lo que buscás. ¡Facebook no quiere que te aburras!
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