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Boicot

El pleito de Echeverría con Israel



Introducción

Un historiador tiene muchos deberes. Permítame recordarle dos que son importantes. El primero es no difamar; el segundo es no aburrir.

Voltaire

Este es un estudio profundo de un episodio que sucedió en menos de un año, pero a cuya indagación me dediqué veinte años.

El prolongado tiempo de investigación tuvo un impacto enormemente benéfico: muchos de los documentos gubernamentales que utilicé apenas comenzaron a ser desclasificados en 2006; y la revisión que hice de más de diez mil comunicaciones entre las embajadas de Estados Unidos en México y en otros países con el Departamento de Estado de los Estados Unidos hubiera sido imposible antes del 2010, cuando Wikileaks las expuso y con ello produjo una verdadera explosión de información.

En la memoria popular quedó grabado que, a raíz de que México votó a favor de la condena al sionismo en la onu el 10 de noviembre de 1975, las organizaciones judías de Estados Unidos hicieron un boicot turístico a México, y que el asunto le costó el puesto al canciller Emilio Rabasa, quien tuvo la osadía de haber viajado a Israel a “pedir perdón”.

Este libro demuestra que no todo estaba dicho acerca de la votación de México en la onu en 1975 y de sus consecuencias, y que no todo lo que estaba dicho era cierto.

Cuando yo comencé a averiguar, el asunto vivía aún en los recuerdos de muchos, lo que provocó una situación paradójica: por un lado, el tema parecía estar concluido, fijo como parte de nuestros mitos y recuerdos populares. Sin embargo, descubrí que nadie había documentado el caso para dejar en los anales de la historia una reconstrucción cabal de lo sucedido. Además, como sabría después de la investigación, parte de lo que se creía conocer era discutible.

Es a veces tentador aceptar la historia “conocida” como una verdad establecida e inmutable, sin embargo, a medida que los archivos se abren y que nuestras técnicas de investigación se modernizan, es importante reevaluar nuestro conocimiento, reexaminarlo a la luz de las nuevas fuentes, y tratar de hacerlo con una mirada fresca, una mente inquisitiva y sin preconcepciones.

Me dirigí a los archivos. Quedaban muchos acervos vírgenes por explorar, entre ellos las colecciones gubernamentales de México, Estados Unidos e Israel; los documentos de las organizaciones judías de Estados Unidos que habían participado en el boicot; las publicaciones árabes mexicanas; los periódicos de Estados Unidos.

Descubrí una historia apasionante de enredos, engaños y malentendidos, de intereses políticos personales y nacionales, creada por personajes memorables como el errático presidente Luis Echeverría; el trágico secretario de relaciones exteriores Emilio Rabasa; el perspicaz embajador de Estados Unidos en México, J. J. Jova; el formidable Henry Kissinger; el incansable ex presidente Miguel Alemán y el afligido secretario general del Comité Central Israelita de México, Sergio Nudelstejer.

Me encontré también con el asombroso ímpetu del hombre común, quien con su fervor y su voluntad produjo el boicot.

Mi primera meta fue hacer una reconstrucción histórica minuciosa de todo el proceso, basada en fuentes primarias. Tuve la fortuna de poder consultar archivos gubernamentales e institucionales de México, Estados Unidos e Israel. Los testimonios que localicé me parecieron tan cautivadores en su autenticidad que muchas veces a lo largo del libro les he permitido hablar por sí mismos. Gocé tanto leerlos que quise compartir el placer con mi lector.

Entendí que la votación de México en la onu que desató el boicot que nos ocupa tuvo un precedente importante. En efecto, en junio de 1975 se llevó a cabo la primera Conferencia del Año Internacional de la Mujer en la Ciudad de México. Fue ahí donde se introdujo por vez primera en un foro de la onu la acusación de que el sionismo era una forma de racismo. Decidí dedicarle un capítulo a este evento cardinal que hasta hace poco nadie había estudiado.1

Después, me pareció prudente adentrarme un poco en el universo de Echeverría, captar a través de testigos presenciales su personalidad, tratar de entender sus objetivos en materia internacional, y los motivos que le impulsaron a actuar como lo hizo.

El capítulo tercero hace un recuento de las múltiples presiones a las que estuvo sujeto el presidente para votar en la onu. No es posible incluirlas todas, porque seguramente hubo conversaciones que no dejaron su huella en los archivos. Pero aun si nos limitamos a las fuerzas que conocemos, resulta un entorno complicado.

La siguiente parte explica el voto en Naciones Unidas, y la reacción tan apasionada que provocó en muchos lugares del mundo. Una advertencia: la onu es un organismo muy complejo, y fueron muchas las votaciones que incluían una condena al sionismo como una forma de racismo a fines de 1975. Traté de explicarlas lo más claramente posible sin entrar más que en los detalles indispensables, pero, aun así, a veces el escenario es intrincado.

Entre todas las respuestas a la votación de la resolución contra el sionismo, la más trascendental fue el boicot turístico y económico contra México. En el cuarto capítulo expongo cómo surgió, y cómo y por qué alcanzó tanto empuje.

El quinto apartado reseña los numerosos esfuerzos por detener el boicot, por una variedad de agentes en México, Estados Unidos e Israel, así como su conclusión oficial en febrero de 1976.

El último capítulo intenta ver más allá del boicot, analizar sus efectos a corto y mediano plazo. Sostengo que el boicot actuó como catalizador de una serie de cambios y, entre otros, transformó notablemente las relaciones entre la comunidad judía de México y el gobierno mexicano.

Para concluir, presento unas reflexiones finales que nos muestran cómo el boicot de 1975 sigue teniendo ecos más de cuarenta años después.

Al final agregué una pequeña lista con los personajes cruciales y una cronología muy elemental, como apoyo al lector.

Muchas veces, a lo largo de la investigación, lamenté la imposibilidad del historiador de escribir de manera polifónica. Aunque el periodo que abarca este libro es muy corto, aun así fue testigo de numerosos procesos simultáneos. En aras de la claridad, me vi obligada a resaltar aquellos que me parecieron más significativos para la trama y a dejar fuera muchos otros. Sin embargo, quisiera recalcar que la realidad del momento fue más compleja de lo que pude retratar en este estudio. He aquí un ejemplo: no voy a explorar la representatividad del Comité Central Israelita de México en 1975. Para fines de este trabajo, cuando escribo acerca de la “comunidad judía mexicana” me limito a la institución del Comité Central, que fungió como portavoz de la colectividad judía mexicana frente a las organizaciones judías estadounidenses y frente al gobierno de México.

He prestado atención al peligro del anacronismo y he tratado de cuidar el contexto histórico del tema estudiado. Como dice Bernard Bailyn, es importante reconocer que el pasado no sólo es distante, sino diferente, y que son necesarios la imaginación y el conocimiento profundo para adentrarse en él, para acercarse a otra forma de pensar, a la mentalidad de un mundo perdido. Nuestro objetivo debe ser la historia verdaderamente contextual y, para lograrlo, también es importante pretender ignorar lo que sabemos del desenlace de los eventos del pasado.2

El autor de todo libro debe imaginar que su lector se pregunta: “¿Y a mí, qué me importa esto?”. Bertrand Russell afirmó que el estudio de la historia tiene un interés profundo y un valor intrínseco en sí mismo,3 y yo concuerdo. Sin embargo, en este caso creo además que el estudio de este evento revela una página de nuestra historia nacional que ayuda a entender mejor nuestro presente. Trata del poder y del abuso del mismo. Es una historia de confianza y traición que arroja luz sobre la política mexicana. Es un análisis de la relación entre dos comunidades judías, entre ellas y vis a vis sus propios gobiernos. Contiene observaciones sobre las relaciones entre México y Estados Unidos. Ultimadamente, muestra lo que un conjunto de ciudadanos puede lograr cuando se compromete con un objetivo en común.

1 Apenas en 2017 se publicó el primer libro sobre la Conferencia. Desafortunadamente, no incluye los archivos de la sre. Jocelyn Olcott, International Women’s Year: The Greatest Consciousness-Raising Event in History.

2 Baylin, On the Teaching & Writing of History, pp. 50-53.

3 Russell, “On History”, The Independent Review, 3 de julio, 1904, pp. 207–215.

La conferencia mundial del año Internacional de la mujer

Las mujeres deben tratar de hacer las cosas como lo han intentado los hombres. Cuando fallan, su fracaso debe ser sólo un desafío para las demás.

Amelia Earhart

Años más tarde, Emilio Rabasa diría: “Todo el problema comenzó en la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer”.1

Con frecuencia la onu anuncia un tema en torno al cual será designado un año universal, a fin de que la atención mundial se enfoque sobre él, promoviendo la buena voluntad de grupos internacionales y concentrando los recursos y los esfuerzos para mejorar ese asunto específico.

En su resolución 3010 (xxvii) del 18 de diciembre de 1972, la Asamblea General proclamó 1975 como el Año Internacional de la Mujer.2 La Conferencia que lanzaría los eventos del año originalmente estaba planeada para llevarse a cabo en Colombia, sin embargo, de último momento Colombia temió que una conferencia de este tipo podría ser polémica, y declinó ser la sede.3 Echeverría vio en ello la oportunidad para que México destacara en el ámbito internacional y, apoyado por Estados Unidos, organizó en México la Conferencia que constituyó la apertura pública y oficial del Año de la Mujer.

No cabe duda de que la Conferencia fue un gran reto para México en cuanto a organización e implementación:

En su determinación por acoger a todas las conferencias internacionales disponibles y, con ello, aumentar su imagen de liderazgo en el Tercer mundo, México casi mordió más de lo que podía masticar […] La conferencia, que duró dos semanas, y que comenzó el 19 de junio con 1500 delegados oficiales de 120 países, e incluía una lista impresionante de mujeres vip, tensó a los organismos de apoyo del gobierno casi hasta la ruptura y de hecho resultó mucho más de lo que el gobierno podía organizar y coordinar políticamente.4

Las delegaciones estaban encabezadas por destacadas personalidades. Entre ellas: la princesa Ashraf Pahlavi, hermana melliza del Shah de Irán; Imelda Marcos, esposa del presidente de Filipinas; la ministra Bárbara Castle, secretaria de Estado para servicios sociales de Gran Bretaña (y madre política de Margaret Thatcher); Edna Manley, esposa del primer ministro de Jamaica; la periodista Oriana Fallaci de Italia; Jehan Sadat, esposa del presidente de Egipto; y de Israel, Leah Rabin, esposa del primer ministro.

Las organizaciones femeninas de todo el mundo tenían grandes expectativas de la Conferencia en México y esperaban como resultado decisiones y medidas prácticas que afectaran la arena internacional, mejoraran el estatus de la mujer y promovieran su igualdad. Sin embargo, cuando comenzó la Conferencia, las esperanzas se desvanecieron. Tantas de las delegaciones estaban encabezadas por políticos que convirtieron a la Conferencia en una arena para disputas internacionales en vez de un foro alusivo a asuntos humanitarios, sociales y educativos.

Betty Friedan, pionera feminista cuyo manifiesto La mística de la femineidad había provocado una reacción intensa en tantas mujeres, encabezó una importante delegación de feministas estadounidenses en la Ciudad de México. Friedan habría de recordar que su viaje al sur fue “relativamente ingenuo”. Ella asistía con la esperanza de ayudar a que el movimiento mundial de las mujeres avanzara hacia la igualdad, pero en lugar de eso tendría que soportar lo que calificó como “una de las experiencias más dolorosas de mi vida”.5

Desde el principio, cuando el procurador general de México, Pedro Ojeda Paullada, fue declarado presidente de la Conferencia, el nombramiento fue muy mal recibido, pues muchas de las participantes creían que seguramente había alguna mujer en México capaz de ocupar esa función. Friedan de hecho lo dijo así a los medios de comunicación, afirmando que era “un insulto a las mujeres del mundo”.6 Y señaló la ironía de que la Conferencia de la Mujer estaba teniendo lugar en “la tierra del macho”. Ojeda Paullada respondió a la crítica afirmando que la convocatoria había estado dirigida también a los hombres, pues no se trataba de una reunión de mujeres, sino una reunión acerca de los problemas femeninos y afirmó que, además, había sido elegido por unanimidad.7

Esa supuesta “elección unánime” no era en realidad más que una muestra de autoritarismo por parte de Echeverría, pues Rabasa le contó al embajador de Estados Unidos, Joseph J. Jova, que él se había opuesto al nombramiento de Ojeda Paullada, y que lo consideraba un “error táctico” importante, pues hubiera sido preferible que una mujer encabezara la Conferencia.8

De hecho, a muchos les pareció “una medida espectacularmente carente de sensibilidad” que el gobierno hubiese pasado por alto a la esposa del presidente, Esther Zuno de Echeverría, una mujer activista, para presidir la Conferencia.9

Y esa no era la única ironía, pues aunque muchas de las delegadas eran mujeres que viajaron a México en representación de sus gobiernos, éstos estaban constituidos principalmente por hombres, y cuando las mujeres regresaran a sus países de origen, la gran mayoría no tendría poder real para implantar grandes cambios.10

Françoise Giroud –escritora y periodista, fundadora del semanario L’Express, secretaria de Estado para asuntos de la mujer en Francia– dijo: “El Año Internacional de la Mujer va a ser otra burla si los resultados son sutilmente desviados hacia cualquiera de las causas políticas nacionales o internacionales, no importa cuán urgentes, respetables o nobles puedan ser sus objetivos”.11

Desafortunadamente, sus palabras resultaron proféticas.

Estados Unidos anticipaba problemas en la Conferencia, temía que los países tercermundistas intentaran usar a las mujeres en una cruzada a favor de un nuevo orden económico, y planeaba poner todos sus esfuerzos para lograr que las discusiones se centraran en la igualdad genuina entre ambos sexos y el involucramiento completo de las mujeres en el desarrollo de los países.12

El Departamento de Estado estadounidense consideraba que los avances económicos no traerían esta igualdad de manera automática, como lo demostraba el estado de la mujer en los países desarrollados, y por ello creía que no era correcto subordinar los cambios necesarios en el estatus de la mujer a los logros económicos. El embajador de Estados Unidos en México afirmó que las prácticas de discriminación a la mujer estaban tan “profundamente arraigadas en la fibra de la sociedad” que los esfuerzos por erradicar la discriminación deberían volverse parte integral de todas las actividades sociales y económicas, no debían ser un objetivo secundario una vez logrado el desarrollo.13

Seguramente estas buenas intenciones estaban reforzadas con la antipatía natural que sentía Estados Unidos por los principios de la Carta de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados y el Nuevo Orden Económico Internacional que proponía Echeverría, pues temían que intentaría promoverla en la Conferencia.14

El entonces subsecretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, confirmó las sospechas de que Echeverría intentaría promover la Carta en la Conferencia de la Mujer, cuando visitó al embajador Jova y le advirtió, en nombre del presidente, que si la delegación estadounidense se oponía a la Carta que proponía Echeverría, terminaría “aislada” en la Conferencia.15

La preocupación estadounidense de que la Conferencia se usara para tratar el tema de un nuevo orden económico distrajo a su delegación y contribuyó a que el repentino ataque al sionismo los tomara por sorpresa.

Cabe agregar que las feministas de Estados Unidos compartían la opinión de su gobierno en cuanto a la introducción de temas de política económica global en la Conferencia, pues sabían por experiencia propia que el desarrollo económico en sí mismo no era suficiente. A pesar de vivir en uno de los países más prósperos, las mujeres de Estados Unidos todavía necesitaban luchar contra la discriminación de género en todos los campos de la vida.16

Como lo anticipaba Jova, Echeverría fue uno de los oradores en la apertura de la Conferencia, y dijo que el tema principal debía ser “un nuevo orden económico mundial, más que los derechos de las mujeres en sí” y, tras anunciarlo, dedicó cuarenta y cinco minutos a atacar al capitalismo.17

Desde el principio fue evidente que había una enorme brecha, material e histórica, entre las mujeres occidentales y las del tercer mundo. Las consecuentes diferencias entre sus actitudes hacia el movimiento por la igualdad femenina eran tanto ideológicas como psicológicas. Dicho en términos muy generales, los dos grupos diferían en la medida en que concebían a la lucha feminista como parte de una revolución económica o de una social.18

Incluso las tres palabras que eran la consigna de la Década de la Mujer, a saber: “igualdad”, “desarrollo” y “paz”, conceptos que se esperaba unieran a las mujeres, servían para dividirlas. “Igualdad” tenía una connotación de igualdad sexual para las occidentales; mientras que para los países en desarrollo se entendía como la aspiración a la igualdad racial. “Desarrollo” desde el punto de vista occidental significaba la participación de las mujeres en la vida económica de sus países; en el tercer mundo aludía a la implementación de un Nuevo Orden Económico, aun por medio de la revolución si fuese necesario. “Paz” no parecía ser un tema conectado directamente a los asuntos de la década para las occidentales, mientras que para las delegaciones soviéticas y tercermundistas surgió como el tema central.19

En su mayor parte, las delegadas de los países pobres veían el mundo desde el punto de vista de una ideología tercermundista que combinaba el socialismo fabiano, el marxismo y sobre todo el anticolonialismo. De manera que eran en general antioccidentales, pero, sobre todo, antiestadounidenses, y estaban determinadas a combatir la falta de equilibrio económico y cultural entre los países industrializados y los suyos. Fue por eso que “apoyaron casi automáticamente la introducción de diversas cuestiones concomitantes políticas que constituían una letanía de opresiones contra el tercer mundo”.20

Por otro lado, para las mujeres occidentales debatir cualquier tema fuera de aquellos que afectaban directamente a las mujeres era un desperdicio y además una experiencia frustrante. Incluso se preguntaban si la posición de los países tercermundistas no reflejaba desdén por parte de esos países y de sus gobiernos dominados por hombres hacia los objetivos de la Conferencia, o si quizás tenía como objetivo distraer a las mujeres de lo mucho que tenían en común.21

Por más que las delegadas occidentales intentaron numerosas veces confinar la Conferencia a cuestiones de mujeres, ésta fue desviada una y otra vez por asuntos políticos. La esposa del presidente de Egipto, Jehan Sadat, dijo en su discurso que los objetivos no podrían ser logrados mientras la “tierra árabe siguiera ocupada y los palestinos continuaran sin hogar”.22 De hecho, desde el primer día de la Conferencia, los países árabes lograron cambiar una sección de la agenda, y agregaron a la lista de los temas que debían ser discutidos y erradicados “la dominación extranjera y la adquisición de territorios por la fuerza”.23

Las mujeres de la delegación estadounidense padecieron una fuerte sacudida cuando, de pronto, un grupo de mujeres latinoamericanas les impuso una posición antagónica. Las mujeres de Estados Unidos habían trabajado en la Tribuna24 con ese grupo formado en su mayoría por mujeres mexicanas y de otros países latinos para lograr un plan de acción más sólido y pensaban que iban por muy buen camino, cuando súbitamente las latinoamericanas radicales tomaron la plataforma para protestar enérgicamente contra el “imperialismo norteamericano”, denunciando la supuesta dominación de Estados Unidos de la Conferencia. Muchas de las mujeres latinas que en los días anteriores habían estado colaborando en armonía con las estadounidenses, aplaudieron y vitorearon.

Este suceso impactó a los representantes de la delegación de Estados Unidos, y les demostró que el nacionalismo podía lograr más resonancia que el feminismo. Abatidas, se dieron cuenta de que ellas eran vistas como parte de una estructura de poder capitalista aun cuando muchas se sentían desconectadas de ella.25

Los ánimos se exacerbaron y se salieron de control en algunas de las sesiones. En la Tribuna, Daniel Parker, el colíder de la delegación de Estados Unidos, “fue fuertemente abucheado antes de su presurosa salida para tomar un avión de vuelta a Washington. A varios de los otros delegados hombres les fue sólo un poco mejor”.26

Varias delegadas se quejaron del ambiente que permeaba en la Conferencia. Gertrud Sigurdsen, que encabezaba la delegación de Suecia, lamentó a su regreso que el entorno había sido “muy incómodo y hostil”.27

La condena al sionismo

Cuando subió al podio Leah Rabin –esposa del primer ministro de Israel, Yitzhak Rabin, y presidenta de la delegación israelí–, “35 delegaciones abandonaron la sala”,28 con cientos de delegados de África, Asia, Latinoamérica y del bloque soviético. Leah Rabin tuvo que esperar a que “el éxodo terminase” para comenzar a hablar.29

En una reunión con judíos estadounidenses, Echeverría habría de recordar el suceso: “Cuando comenzó su discurso, tres cuartas partes de la asamblea se salieron. Mi esposa estaba presente… y cuando la Sra. Rabin bajó de la tribuna, mi esposa se le acercó y la besó”.30 Consciente de que aquello no llegó a ser más que un gesto simbólico, Echeverría agregó: “¿Qué quiere decir esto? Tal vez no mucho”.31

La agresividad hacia Israel era tan alta que incluso se temía que los países árabes y otras delegaciones de los países no alineados cuestionaran las credenciales de la delegación israelí. Cuando el rumor llegó a la delegación estadounidense, los representantes no sabían si se trataba de una medida simbólica o si tenía por objetivo incluso suspender la participación de Israel en la Conferencia.32

Finalmente la impugnación no fue más que un rumor y los temores de expulsión desaparecieron; sin embargo, para el 30 de junio, el boceto de la Declaración México ya incluía en su texto una llamada a la eliminación del sionismo.33 En efecto, el punto más controvertido de la Conferencia, y el que nos ocupa en este libro, fue la condena al sionismo.

No hay claridad acerca de quién introdujo la moción.

Desde noviembre de 1974, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México envió un télex a sus embajadas en el exterior pidiendo que se entrevistaran con los funcionarios idóneos de la cancillería de sus respectivos países, para que “con tacto y discreción” averiguaran qué puntos quisieran ver incluidos en la Conferencia y en sus declaraciones.34

La embajada de México en Moscú envió un télex a México en el que detalló los temas principales que la cancillería soviética quería que se discutieran en la Conferencia. El punto tres mencionaba a las mujeres y “la lucha contra colonialismo coma [sic] racismo y discriminación racial”, pero no mencionaba el sionismo.35

Por su parte, la embajada de México en El Cairo informó que Egipto solicitaba, entre otras cosas, estar en continuo contacto con la Federación de la Mujer Palestina y destacar la importancia de “otorgar a la mujer palestina todo el apoyo en su lucha por la recuperación de sus derechos en los territorios ocupados y la relación de este asunto con la paz del Medio Oriente”, pero tampoco había mención del sionismo.36

Patrick Moynihan, delegado de Estados Unidos en la onu, escribiría más tarde que la condena al sionismo en la Conferencia de la Mujer fue imprevista. En efecto, hasta que comenzó la Conferencia del Año de la Mujer en México no hubo ni un indicio, llegó con un “¡bang!, Como una sorpresa total”.37

Según una investigación interna realizada posteriormente por un alto funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, fue en una reunión preliminar del “Grupo de los 77” (como se llamaba a los países no alineados) en que Cuba propuso que la declaración incluyera un párrafo en contra del colonialismo, el imperialismo, el apartheid, el racismo y el sionismo. El representante de Venezuela exigió que se omitiera el sionismo, argumentando que su inclusión provocaría una fisura en el grupo. México y Perú apoyaron la propuesta de Venezuela, pero la mayoría no la aceptó.38

Hermilio López Bassols, quien fue secretario de la Conferencia, habría de decir que fue Jordania quien insertó al sionismo en la condena.39

La coordinadora de la Conferencia, Aída González Martínez, recuerda que fue la delegación de Argelia la que introdujo la censura al sionismo.40

Por su parte, el embajador de Estados Unidos reportó en un cable al Departamento de Estado fechado el 26 de junio que por instigación del grupo de observadores de la Organización para la Liberación de Palestina (olp) se había introducido una condena al sionismo.41

Evelyn Sommer, delegada de la Organización Internacional de Mujeres Sionistas (wizo) en la Conferencia, opina que más que el grupo árabe, fue el bloque soviético el que decidió aprovechar la escasez de diplomáticos profesionales en la Conferencia de la Mujer en México e introdujo la condena al sionismo. En efecto, las asistentes eran directoras de organizaciones, ministros de asistencia social, esposas de presidentes, gente que no tenía experiencia diplomática profesional. No había verdadera representación política en la Conferencia, porque nadie esperaba que se necesitaría.42

Muchas de las mujeres que integraban las delegaciones nunca habían estado antes en una conferencia internacional y algunas ni siquiera sabían qué era una resolución. Por ello, en las delegaciones comunistas y tercermundistas, cada vez que surgía un tema importante, eran los hombres quienes tomaban el control. Además, los delegados oficiales, ya fuesen hombres o mujeres, votaban como se les ordenaba desde sus países de origen.43

Sommer afirma que el eje soviético, anticipando que se trataba de una conferencia de segunda categoría, donde sería fácil introducir una resolución que no se sostenía, introdujo el tema al último momento, cuando menos posibilidad había de combatirlo.44 Es cierto que la condena convenía a sus intereses, pues en el pasado los judíos fueron perseguidos por su religión y después, en el siglo veinte, por su raza. Tanto religión como raza eran temas tabú en la doctrina oficial soviética, de manera que el antisemitismo necesitaba otra substitución. Condenar a una ideología proporcionaba una base para discriminar y reprimir en el discurso público y en las leyes. De manera que al desaprobar al sionismo, se le podía reprobar como una transgresión ideológica, y quienes lo practicaban podrían entonces ser castigados sin correr el peligro de que el régimen fuese acusado de discriminación racial o religiosa.45

Paradójicamente, justamente los delegados árabes y soviéticos en la onu habían votado en contra de que la Conferencia se llevase a cabo. Cuando estaba programada para Colombia, los árabes trataron de que se cancelara dos veces. Sólo cuando México se ofreció como anfitrión y la princesa Ashraf de Irán comenzó a conseguir fondos, las cosas empezaron a moverse.46

Una vez que surgió la idea de condenar al sionismo, la delegación de Egipto presentó una propuesta para adoptar resoluciones con mayoría simple en lugar de los dos tercios generalmente exigidos, y ésta fue ratificada. Sin ese cambio, las referencias al sionismo no hubieran tenido suficientes votos para ser aprobadas.47 En todo caso, Aída González considera que “a quien le metieron un gol” cuando “se le barrió” la condena al sionismo en dicho documento, fue a Sergio González Gálvez, entonces director de Organismos Internacionales, y quien estaba a cargo de la redacción del escrito de la Conferencia de la Mujer en México.48

En sus memorias, Rabasa habría de reconocer que el tema ni siquiera se debió haber tratado, pues la Conferencia de la Mujer era sobre todo para declarar la igualdad de la mujer, era una conferencia especializada, no una general o política, pero “los países árabes aprovecharon el momento para atacar a Israel”, pidiendo que se declarara oficialmente que el sionismo era un movimiento colonialista, equiparable al racismo.49

Como Moynihan diría más tarde, el racismo se identifica tanto popular como científicamente con la discriminación basada en supuestas diferencias innatas, inmutables y genéticas. Mientras que el sionismo es un movimiento político religioso que rechaza estos principios, pues la población israelí proviene de diversos orígenes raciales, incluye ciudadanos no judíos, y permite adquirir tanto la religión judía como la ciudadanía.50

El sionismo es la aspiración a la autodeterminación del pueblo judío en su territorio ancestral: la tierra de Israel, a la que le unen lazos históricos y religiosos. La creación del sionismo como movimiento político moderno fue paralela al fortalecimiento de los Estados Nación y al surgimiento del nacionalismo en Europa, y constituyó una reacción directa al resurgimiento del antisemitismo a fines del siglo xix, como se expresó en el Caso Dreyfus en Francia. El sionismo fue alentado posteriormente por los pogromos en Rusia a principios del siglo xx y por el Holocausto en la Segunda Guerra Mundial.

El sionismo nunca fue un movimiento de personas conectadas por membresía histórica a un grupo genético. Los sionistas siempre se autodefinieron sólo como judíos, y es judío cualquiera cuya madre es judía, o cualquiera que se convierta al judaísmo sin importar raza, color, ascendencia, origen étnico o nacional.

La falta de justificación racional de la acusación indica que el antisionismo, como herramienta política, es una forma nueva de antisemitismo. Como explicó Abba Eban: “El antisemitismo clásico niega la igualdad de derechos de los judíos como ciudadanos dentro de la sociedad”, y el antisionismo niega la igualdad de derechos del pueblo judío dentro de la comunidad de naciones. “Lo único sucedido es que el principio discriminatorio ha sido trasladado del ámbito de los derechos de la persona, al ámbito de la identidad colectiva”.51

En realidad, independientemente de quién haya introducido la acusación de racismo, y del mérito de ésta, la iniciativa fue bien recibida por muchas delegaciones, entre ellas, las que representaban a países donde la mujer era discriminada. Estos países aceptaron de buena gana la distracción que el ataque al sionismo les ofreció al desviar la atención de la situación de la mujer.52

Aunado a más de treinta resoluciones, a la hora de la votación final la Conferencia produjo dos documentos principales. La llamada “Declaración de México sobre la igualdad de la mujer y su contribución al desarrollo y la paz” y el “Programa de acción”.

Se esperaba de inicio un Programa mundial de acción, cuyo objetivo fuera fortalecer y aumentar los planes adoptados por la Conferencia en todas las áreas relativas al estatus de la mujer, así como delinear medidas prácticas para obtener estos objetivos. La Secretaría de la Conferencia preparó un esbozo previo, evitando temas controvertidos, a fin de que el plan pudiese ser aprobado por todos sin reservas, como sucedió.53 El problema principal surgió con lo que se llamaría la Declaración México. El documento final fue escrito en su totalidad por los países en desarrollo,54 de manera que ni las naciones occidentales ni Israel pudieron incidir en su contenido. A través de la Declaración México, la Conferencia fue claramente aprovechada por los países del tercer mundo para demostrar su poder al condenar a Occidente. La condena a Israel y al sionismo fue ligada al imperialismo y al colonialismo, y aumentada por un antisemitismo secreto en muchos de los votantes.

De hecho, como señaló el historiador Bernard Lewis, llama la atención que mientras que la declaración acerca de la igualdad de la mujer condena cuatro veces al sionismo, sólo una vez llama a la eliminación de la “violación, la prostitución, el asalto físico [...] el matrimonio infantil, el matrimonio forzado o el matrimonio como una transacción comercial”. Curiosamente, no hace ninguna referencia a la poligamia o al concubinato.55

Más aun, cuando la delegada de Nueva Zelanda intentó agregar el sexismo a la lista de males que debían ser eliminados para el bienestar de las mujeres, los comunistas y los latinos se opusieron. Algunos hombres incluso afirmaron no saber qué significaba “sexismo”.56

La delegación estadounidense, encabezada por Patricia Hutar, trabajó para proponer una resolución alternativa que no causara conflicto. Se logró un proyecto de declaración patrocinado por la República Federal de Alemania, el Reino Unido y Estados Unidos. Sin embargo, ni siquiera se permitió que esta segunda opción se pusiese a votación en la Primera Comisión.57

Estados Unidos, enfrentado con el hecho de que votar a favor de los documentos emanados de la Conferencia incluía necesariamente condenar al sionismo, giró instrucciones a su delegación para que votara en contra, instándole a que en conversaciones privadas con otras delegaciones explicase que la razón principal del voto negativo era que las resoluciones introducían el conflicto del Medio Oriente en un foro totalmente inapropiado.58

La introducción del tema fue “profundamente resentida como una acción manipuladora que se entrometió en una conferencia organizada con el único fin de considerar la situación de la mujer”.59 La Declaración México, con su llamado a la eliminación del sionismo no fue una medida feminista, sino una medida adoptada por delegaciones que representaban a gobiernos, no a mujeres. Muchas otras delegaciones no estuvieron a gusto con la resolución antisionista, pero fueron cautivas de las instrucciones de sus respectivos gobiernos.

Con el pasar del tiempo, además de los americanos, también los franceses y los ingleses verían la acusación de “sionismo-racismo” en la onu como maliciosa y absurda, así como vergonzosa para esa organización. Sin embargo, un alto diplomático de Estados Unidos que formaba parte de la delegación estadounidense en la Conferencia del Año de la Mujer reportó que en su momento, en México, los europeos “no pensaban así”.60

En efecto, una observadora del momento notó que los delegados europeos se encontraban muy molestos. Habían viajado para asistir a una conferencia sobre la mujer y el tema de sionismo les arruinó la reunión. Hubieran preferido que los israelíes se quedaran callados y dejaran pasar por alto la acusación, para no perder más tiempo en ello, sin embargo los israelíes no lo podían hacer. Con la excusa de darle carpetazo lo más pronto posible, los europeos guardaron silencio. Al disgusto porque Israel “hubiese permitido” que la condena al sionismo acaparara tanta atención, se agregó posiblemente una mezcla de paternalismo y antisemitismo latente.61

Cuando el tema llegó a la onu, los países europeos tuvieron una postura diferente por dos motivos: por un lado, tanto las organizaciones judías como Israel habían hecho más labor de convencimiento; y, por el otro, en la onu había diplomáticos profesionales que se dieron cuenta del alcance de la acusación.62

Aída González, coordinadora de la Conferencia, asumió que Israel dejó pasar la censura en la Conferencia en México, y supuso que lo hizo para que así la moción llegara hasta la onu: como la imputación carecía de base moral, su adopción desprestigiaría a Naciones Unidas, invalidando con ello todas sus demás resoluciones en contra de Israel.63 Sin embargo, esta teoría no se sostiene, pues los telegramas de la delegación israelí al Ministerio de Relaciones Exteriores muestran sus esfuerzos por lograr que la alusión al sionismo fuera eliminada. Describen sus encuentros con diferentes delegaciones en la Conferencia y cómo solicitaron al Ministerio que se dirigiera a las embajadas en Israel de los países que estaban apoyando la condena, para convencerlos de cambiar su postura.64

Aun así, es cierto que en esos momentos Israel estaba siendo atacado desde muchas direcciones, y es posible que no haya apreciado suficientemente la importancia que tenían ni la inclusión de la repobración en este foro, ni el apoyo de los países africanos al asalto contra el sionismo en la Conferencia.

Hubo tres momentos en los que México se pudo haber opuesto o abstenido a condenar al sionismo: en las reuniones preliminares, ante la comisión que redactó el texto y en la votación plenaria. De hecho, México se opuso en la primera ocasión, se abstuvo en la segunda y lo aprobó en la tercera. En efecto, México intentó evitar la inclusión de ese tema cuando Venezuela lo propuso en las reuniones preliminares. Una vez que el texto fue votado a nivel comisión, México se abstuvo de emitir su voto por instrucciones de Rabasa, porque en los párrafos 24 y 26 se incluía una llamada a la eliminación del sionismo, al cual se equiparaba con el colonialismo, el apartheid y la discriminación racial.65 Sin embargo, cuando se aceptó la moción de condena al sionismo, y se presentó a votación plenaria, México no intentó distanciarse de ella.

Una vez incorporadas al texto, las resoluciones antisionistas figuraron en tres votaciones durante la Conferencia del Año de la Mujer en México. México votó a favor en todas ellas.

Primero hubo una votación acerca de si dos párrafos introductorios y dos párrafos operativos en la Declaración México llamarían a la eliminación del sionismo junto con el colonialismo, neocolonialismo, etc. El voto fue de 61 a favor de mantener dentro al sionismo, 23 en contra, y 26 abstenciones. México votó a favor.

La segunda votación fue respecto a la resolución que apelaba a que todas las mujeres proclamaran su solidaridad y apoyo a las mujeres palestinas y al pueblo palestino en su intento por poner fin a las supuestas flagrantes violaciones de derechos humanos fundamentales cometidas por Israel. El voto fue de 66 a favor, 3 en contra y 35 abstenciones. México votó a favor.66 La declaración final de la Conferencia incluía cuatro párrafos que condenaban al sionismo y exhortaban a su eliminación. Fue adoptada con 89 votos a favor, 3 en contra (Israel, Estados Unidos y Dinamarca) y 18 abstenciones. México votó a favor.

Cuenta Rabasa que cuando se presentó ante el plenario la declaración final que condenaba al sionismo, él se opuso a que se votara afirmativamente, pero Echeverría ordenó que así se hiciera.67 Aída González confirma esta versión: la instrucción para votar a favor llegó directamente de Echeverría.68

Esta orden presidencial se dio a pesar de un compromiso que Echeverría había adquirido al respecto. Para explicarlo, retrocedamos al momento en que la condena al sionismo fue introducida en el texto de la Declaración México.

Cuando ya había dado inicio la Conferencia del Año de la Mujer, las organizaciones no gubernamentales judías que estaban participando fueron advertidas por el director de la división de Derechos Humanos de la onu, Marc Schreiber, de que se estaba preparando un ataque al sionismo en el seno de la Conferencia.

Schreiber le había mostrado a Yaakov Dorón, delegado adjunto de Israel ante la onu y consejero de la delegación israelí, el último boceto de la Declaración México, y ahí no aparecía mención alguna al sionismo. Efectivamente, el borrador de la declaración que está en el Archivo Histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriores pugna por la “eliminación del imperialismo, del colonialismo, del neocolonialismo, de la ocupación extranjera, de la dominación extranjera, del racismo y el apartheid”, pero no menciona el sionismo.69

Sin embargo, unas horas más tarde, Marc Schreiber les mostró que el borrador había cambiado. En medio de todos los movimientos que se debía combatir, alguien había introducido con lápiz “sionismo”.70

La primera reacción israelí fue de incredulidad: “Si agregan ‘sionismo’ –preguntó Dorón– ¿por qué no agregan también ‘reumatismo’?”. Schreiber le instó a que se diera cuenta de la seriedad del tema. Le avisó que el secretariado aún no lo había aceptado, pero que era un peligro inminente.

Esa noche el documento fue impreso y, al día siguiente, la condena al sionismo ya había sido incorporada al texto. Evelyn Sommer asevera que el secretario general de la Conferencia, Pedro Ojeda Paullada, podía haber rechazado la inclusión, en cuyo caso ésta no se hubiese dado, pues México, como país anfitrión, tenía la facultad de impedirlo, pero no lo hizo.71

Para demostrarlo, Evelyn Sommer nos refiere a la Conferencia de la Mujer en Kenia, que se llevó a cabo en 1985 como conclusión oficial de la Década de la Mujer iniciada con la Conferencia en México. La declaración emanada de la conferencia para la mujer en Kenia menciona el “imperialismo, el colonialismo, el neocolonialismo, el expansionismo, el apartheid y toda otra forma de racismo y discriminación racial”, pero no el sionismo, porque Margaret Kenyatta, presidenta de la Conferencia, se opuso a que se condenara al sionismo.72

En México, en 1975, cuando las organizaciones femeninas judías fueron puestas al tanto de la inclusión del sionismo en el documento, solicitaron una entrevista con el presidente Echeverría. Ésta se consiguió por medio de Elías Sourasky, destacado judío mexicano cuya labor filantrópica lo había acercado a las altas esferas del gobierno mexicano.73

En esa reunión Evelyn Sommer, como presidenta de la wizo, encabezó la delegación. La acompañaron Ilana Ben Ami, representante de la wizo de Israel; Zina Hartman, vicepresidenta de la delegación israelí que, además, había sido la presidenta del unicef cuando la organización recibió el premio Nobel en 1965; y el matrimonio Sourasky.

Durante la cita, que duró aproximadamente treinta minutos, Echeverría dijo enfáticamente: “Durante mi presidencia ese documento nunca va a pasar”.74 Les aseguró, “en los términos más enérgicos posibles”, que su país, como anfitrión de la Conferencia, nunca permitiría que ésta fuera “minada con la adopción de un lenguaje tan atroz”. Los judíos salieron muy satisfechos del recinto presidencial, convencidos de que así sería. Felices, incluso se tomaron una foto conmemorativa.

Esta garantía les pareció suficiente, pues “el país anfitrión tenía una gran influencia en el resultado” de la Conferencia. Sin embargo, más tarde dirían: “Echeverría no honró su compromiso a las mujeres y no se opuso al ataque al sionismo”.75

Años después, Emilio Rabasa escribió que hubo motivos importantes para hacerlo así: Los párrafos acerca del sionismo eran inadecuados, pero se estaba votando por la Declaración México como un todo. Además, México era el país anfitrión, y como estaba comprometido con las mejores causas a favor de la mujer, tenía que dar “un apoyo total” a la Declaración.76

Como lo señala Rabasa, la mayoría de los asistentes hicieron lo mismo. Aquellos que defendían al sionismo eran vistos como enemigos de la lucha contra la discriminación sexual.

Sin embargo, éstos no fueron los únicos motivos que impulsaron el voto de Echeverría. En efecto, en el manejo presidencial mexicano de la condena al sionismo en la Conferencia del Año de la Mujer es posible apreciar elementos que habrían de repetirse en el voto de México en Naciones Unidas respecto a la definición de sionismo como una forma de racismo.

Me refiero específicamente al propósito de Echeverría de posicionar a México como líder del tercer mundo, de cultivar su relación personal con los países árabes y de promocionar su candidatura para la Secretaría General de la onu.

Desde la llegada a México de Leah Rabin y Jehan Sadat, México había hecho notar su preferencia: la primera dama de Israel fue recibida por Socorro “Coqui” Gamboa de Rabasa, la esposa del secretario de relaciones exteriores, mientras que para su contraparte egipcia estuvieron presentes además de ella, las esposas del secretario de gobernación y del procurador general así como otros funcionarios.77

En la conferencia, México trató de formar un bloque unido de países latinoamericanos que pudiera ejercer influencia como grupo. No sólo México votó a favor, sino que varios observadores informaron que la dirección general de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México trabajó intensamente para convencer a las delegaciones latinoamericanas de que votaran a favor de la declaración y la resolución “por el bien de la unidad latinoamericana”. Este funcionario mexicano incluso argumentó que la delegación de Israel, que intentaba convencer a los países para que se opusieran a la Declaración, lo hacía tan sólo para “socavar la unidad latinoamericana”.78

Para muchos de los ahí presentes, estaba claro que lo que Echeverría buscaba era usar la Conferencia para obtener apoyo en su candidatura para el puesto de secretario general de la onu.79

Por eso mismo Echeverría no estaba dispuesto a arriesgar que la oposición a condenar al sionismo afectara sus relaciones con el mundo árabe. Así lo explicó Rabasa a Hanan Aynor, el embajador de Israel en México, y también al embajador de Estados Unidos en México, Joseph John Jova. Rabasa les reveló que el gobierno mexicano había decidido abstenerse de votar en el tema del sionismo en la Conferencia Mundial del Año de la Mujer, pero Echeverría cambió la instrucción para “salvar su gira de 14 países” en el Medio Oriente,80 pues los países árabes de por sí estaban molestos porque a último momento había decidido incluir a Israel en la gira.81

Años después, Aída González platicó del tema con Echeverría, y éste se excusó alegando que en su momento la Cancillería “no le había explicado bien” las implicaciones del caso.82

Aunque en general nadie parece haberse dado cuenta del alcance de la declaración, que sería un antecedente importante de la resolución 3379 contra el sionismo en la onu, sí se dieron algunas reacciones hacia la adopción de la condena al sionismo. En Buenos Aires la Organización Sionista Argentina protestó ante el ministro de relaciones exteriores por haber apoyado la declaración. En Ámsterdam también la presidenta de la Organización Sionista de los Países Bajos reclamó a su gobierno que no hubiera protestado aún más enérgicamente. En Londres, el Board of Deputies of British Jews expresó su “consternación y protesta” frente a la abstención de los delegados británicos, en una declaración enviada al secretario de relaciones exteriores.83

En México, el ambiente antisionista de la Conferencia, así como las resoluciones adoptadas, contrariaron a la comunidad judía. Como ya se mencionó, había sido un judío mexicano quien consiguió una cita con el presidente Echeverría para las representantes de las organizaciones judías no gubernamentales presentes en la conferencia. También hubo respuestas por parte de las organizaciones judías femeninas mexicanas, que desde el principio de la Conferencia se entrevistaron con Ojeda Paullada para hablar del tema. Sin embargo, cabe destacar que el órgano representativo de la comunidad judía mexicana, el Comité Central Israelita, mantuvo una postura apolítica, y “no asumió una respuesta particularmente visible”.84

Las organizaciones voluntarias estadounidenses judías hicieron una declaración pública en protesta.85 Sin embargo, el examen de los archivos de las principales organizaciones judías de Estados Unidos indica que, cuando se dio la condena al sionismo en el marco de la Conferencia del Año de la Mujer, éstas no responsabilizaron a México por el resultado de la conferencia. Siguieron considerando a México como un país amigo, y por ello su actuación posterior respecto a la resolución antisionista en la onu les pareció muy sorprendente.86

Para colmo, la introducción de la condena al sionismo provocó que algunos creyeran que la conferencia no había cumplido su cometido. Entre ellos, el representante de Barbados ante la onu, Waldron-Ramsey, afirmó que “se podía decir con seguridad que la Conferencia había sido un fiasco”.87

Lo cierto es que no hubo unanimidad en cuanto a qué tan benéfica había sido. Como se publicó en el Herald Tribune: “Para sus líderes [los organizadores] fue el mejor de los años. Para algunas feministas, fue el peor de los años. Pero para la mayoría de las mujeres que participaron […] fue tan sólo mejor que nada”.88

Por su parte, Rabasa consideró que la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer fue “un triunfo para México”, a pesar de las críticas que enfrentó.89 Efectivamente, debe reconocerse que le dio a México una importante proyección internacional.

Aun Jova, quien lamentó que la conferencia hubiese sido marcada por la introducción de temas externos, reconoció que se logró un consenso fundamental sobre una amplia agenda de asuntos feministas y que el plan de acción establecía una buena base para continuar con la cooperación. A pesar de estar consciente de las dificultades que se habían presentado, concluyó su evaluación afirmando que la conferencia “resultó ser menos ruidosa y sin duda menos violenta de lo que algunos en México habían temido”.90

No obstante que el programa de acción final sólo tenía poder exhortatorio, y que no se sabía qué tanta influencia real iba a ejercer, muchos vieron la Conferencia como un evento que sí hizo una diferencia: le dio respetabilidad oficial a temas sociales que siempre habían sido minimizados.91

Aun así, es indudable que la inclusión de la condena al sionismo en la declaración oficial de la conferencia le restó poder a toda la Década de la Mujer. El liderazgo intentó minimizar su importancia, alegando que la Declaración México era un documento “relativamente sin importancia”, y que “la introducción de la cuestión del sionismo fue una jugada totalmente externa que algunos gobiernos introdujeron con fines de propaganda política”. Y agregaban que “desafortunadamente, este tipo de acciones son muy comunes hoy en día en las conferencias de la onu”. No obstante las justificaciones, muchas de las mujeres participantes, especialmente de Estados Unidos, pero también de otros países, compartieron una “profunda preocupación” por la “inyección”de la polémica sobre el sionismo.92

Ya que la condena al sionismo fue obtenida tan fácilmente, los países árabes y la urss se sintieron alentados para seguir con la acusación en otros foros.93 Fue así que en la Conferencia Mundial para la Mujer, Igualdad, Desarrollo y Paz, que tuvo lugar en Copenhague en 1980, se incluyó al sionismo entre el neocolonialismo y el racismo.94

Cabe señalar que a pesar de que en 1973 la 28ª Asamblea General de la onu ya había adoptado una resolución que hablaba de la “cooperación impía entre el racismo sudafricano y el sionismo”,95 la primera resolución explícita que menciona abiertamente al sionismo como discriminación racial se adoptó en México en 1975.

Esta conferencia fue entonces un precedente y una piedra de toque para los árabes, que eventualmente lograron que se adoptara la censura del sionismo en la Asamblea General de la onu. De hecho, en la introducción a la resolución 3379, se cita como antecedente el punto número 24 de la Declaración México.

En el marco de la Conferencia del Año de la Mujer, Echeverría decidió unirse al voto del bloque árabe soviético respecto a la condena al sionismo, aun en contra de la insistencia de su cancillería y a pesar de los compromisos que adquirió personalmente con las organizaciones judías. Y sin embargo, ni los judíos ni Israel lo responsabilizaron entonces del manejo de la Conferencia ni de su voto en particular.

Es posible que la tímida respuesta por parte de los judíos de México, de Estados Unidos y de Israel, constituyera también un precedente que Echeverría tomó en cuenta para su actuación posterior, cuando el asunto llegó a Naciones Unidas.

1 Rabasa, Canciller de México, p. 134.

2 Por muchos años la Conferencia de la Mujer en México no recibió suficiente atención por parte de los historiadores. Jocelyn Olcott recién publicó un excelente estudio del tema en su libro International Woman´s Year. The Greatest Consciousness-Raising Event in History.

3 Katz Gugenheim, entrevista con Evelyn Sommer, presidente, North American Jewish Congress, World Jewish Congress, Nueva York, 12 de diciembre, 2013.

4 Jova, “Monthly Political Highlights-June 1975”, 3 de julio, 1975. Canonical id: 1975mexico05860_b, Confidential, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico05860_b.html

5 Friedan, “Scary Doings in Mexico City”, en It Changed my Life, p. 83.

6 upi, “It’s an insult—Ms. Friedan”, Chicago Tribune, 22 de junio, 1975, p. 18.

7 Jova, “u.s. Feminist Decries Election of Man as President of Women’s Conference”, 23 de junio, 1975. Canonical id:1975mexico05523_b, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico05523_b.html También en Jova, “wciwy–Head Of u.s. Delegation”, 4 de junio, 1975. Canonical id: 1975mexico04866_b,ElectronicTelegrams.https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico04866_b.html

8 Jova,“wciwy–High Level Heads of Delegation”, 27 de mayo, 1975. Canonical ID:1975mexico04584_b, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico04584_b.html

9 “Lib in a Land of Macho”, Newsweek, 7 de julio, 1975, pp. 28, 29.

10 Seymour Whitaker, “Women of the World: Report from Mexico City”, Foreign Affaires, Octubre, 1975, p. 173.

11 Ídem.

12 Jova, sin título, 6 de junio, 1975. Canonical ID: 1975state132099_b, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975state132099_b.html

13 Jova, “wciwy–High Level Heads of Delegation”, 27 de mayo, 1975. Canonical id: 1975mexico04584_b, Electronic Telegrams.

https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico04584_b.html

14 En 1974 Echeverría presentó la propuesta de la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados en la onu. Ingersoll, “Contentious Extraneous Issues at World Conference for International Women’s Year”, 18 de junio, 1975. Canonical id:1975state143436_b, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975state143436_b.html También en Jova, “wciwy–High Level Heads of Delegation”, 27 de mayo, 1975, Canonical id:1975mexico04584_b, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico04584_b.html También en Jova, “Echeverria Peptalks Mexican Delegates to Women’s Conference; More Delegations Arrive”, 18 de junio, 1975. Canonical id: 1975mexico05346_b, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico05346_b.html

15 Jova, “wciwy–Presidential Echeverria’s Consultation Approach to Ambassador”, 24 de junio, 1975. Canonical id: 1975mexico05591_b, Confidential, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico05591_b.html

16 Friedan, It Changed My Life, p. 446.

17 “Women’s Meet Issues Not All Global”, Chicago Tribune, 22 de junio, 1975. Section 1, p. 18.

18 Jennifer Seymour Whitaker,“Women of the World: Report from Mexico City”, Foreign Affaires, octubre, 1975. p. 174.

19 Ibíd, p. 14.

20 Ibíd, p. 176.

21 Ibíd, p. 173.

22 “Lib in a Land of Macho”, Newsweek, 7 de julio, 1975, pp. 28,29.

23 Re’eli, The Steps, p. 29.

24 Paralelamente a las reuniones de las delegaciones gubernamentales de la Conferencia del Año de la Mujer, se organizó la Tribuna, un foro al que asistieron 6 mil representantes de ongs. http://www.unwomen.org/es/how-we-work/intergovernmental-support/world- conferences-on-women

25 Seymour Whitaker, “Women of the World: Report from Mexico City”, Foreign Affaires, octubre, 1975. p. 175.

26 Ibíd., p. 174.

27 Embajador Strausz-Hupé, “Swedish Delegate Unhappy over Zionist Issue at Women’s Conference”, 9 de julio, 1975. Canonical id: 1975stockh03266_b, Electronic Telegrams From: Sweden Stockholm To: Denmark Copenhagen et al. https://wikileaks.org/plusd/cables/1975stockh03266_b.html

28 “Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer”, Coordinación General, Oficialía de Enlace, Resumen de las Intervenciones en Debate General, relatora Ofelia Reyes Retana, p. 16, aemurs, leg. 103, exp. 1. ahsre.

29 Olcott, International, p. 163.

30 “Transcript Mexico Meeting, 12 de diciembre, 1975. Copy #19” parte 5, p. 5, Israel Miller Papers, Yeshiva University Archives (en adelante yua).

31 Ídem.

32 Jova, “wciwy: Israeli Credentials”, 28 de junio, 1975. Canonical id: 1975mexico05760_b Confidential, Electronic Telegrams https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico05760_b.html

33 Jova, “wciwy: g77 Draft Declaration”, 30 de junio, 1975. Canonical id: 1975mexico05763_b, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico05763_b.html

34 Télex de Relaciones a Embamex, 26 de noviembre, 1974. Expediente viii/410/131. ahsre.

35 Télex de Embamex Moscú, urss a sre, 26 de diciembre, 1975. Expediente viii/410/131. ahsre.

36 Télex de Rosenzweig Díaz, Embamex El Cairo, rae, a sre, 17 de enero, 1975. Expediente viii/410/131, 17a. parte. ahsre.

37 Senador estadounidense Daniel Patrick Moynihan (d‒n.y.). The Effort to Repeal Resolution 3379. An American Jewish Committee Conference, 8 de noviembre, 1990. En la Misión de los Estados Unidos para las Naciones Unidas, Nueva York, Nueva York. p. 3.

38 Re’eli, The Steps, p. 30.

39 López Bassols, “Homenaje a Don Emilio O. Rabasaˮ en Politica y Derecho, 4 de marzo, 2011. http://politicaderecho.blogspot.mx/2011/03/homenaje-don-emilio-o-rabasa.html

40 Katz Gugenheim. Entrevista vía telefónica con Walter Astié-Burgos, 28 de noviembre, 2011.

41 Jova, “wciwy: Resolution on Palestinian and Arab Women”, 26 de junio, 1975. Canonical ID: 1975mexico05695_b, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico05695_b.html

42 Katz Gugenheim, entrevista con Evelyn Sommer, Nueva York, 12 de diciembre, 2013.

43 Friedan, It Changed My Life, pp. 443, 444.

44 Katz Gugenheim, entrevista con Evelyn Sommer, Nueva York, 12 de diciembre, 2013.

45 Lewis, “The anti-Zionist Resolution”, Foreign Affairs, vol. 55, núm. 1, octubre, 1976. p. 63.

46 Friedan, It Changed My Life, p. 441.

47 “Jewish Leaders Condemn Women’s Resolution Adopted in Mexico”, Jewish Telegraphic Agency, Jerusalén, 7 de julio, 1975.

http://www.jta.org/1975/07/07/archive/jewish-leaders-condemn-womens-resolution- adopted-in-mexico#ixzz3acdrvonr Cabe mencionar que seguramente México podía haber influido en este tipo de decisiones.

48 Katz Gugenheim, entrevista vía telefónica con Walter Astié-Burgos, 28 de noviembre, 2011.

49 Rabasa, Canciller de México, p. 135.

50 Liskofsky, “un Resolution on Zionism”, The American Jewish Year Book, vol. 77, 1977, jstor, pp. 104, 105 www.jstor.org/stable/23605353.v

51 Eban, “Zionism and the un”, The New York Times, 3 de noviembre, 1975, p. 35.

52 Schoenberg, A Mandate for Terror, p. 13.

53 Re’eli, The Steps, p. 30.

54 Seymour Whitaker,”Women of the World: Report from Mexico City”, Foreign Affaires, octubre, 1975, p. 181.

55 Lewis, “The anti-Zionist Resolution”, Foreign Affairs, vol. 55, núm. 1, octubre, 1976, p. 54.

56 Friedan, It Changed My Life, p. 460.

57 “Declaración de la Sra. Hutar”, 2 de julio, 1975, The Department of State Bulletin, vol. lxxiii, núm. 1886. 18 de agosto, 1975. Washington d. c., p. 237.

58 Ingersoll, “Wc/Iwy: Resolution on Palestinian and Arab Women”, 27 de junio, 1975. Canonical id: 1975state152028_b, Electronic Telegrams.

https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975state152028_b.html

59 Bella Abzug en David Friedman, “Abzug Denies Anti-israel, Anti-semitic Trend in Women’s Lib”. Jewish Telegraphic Agency, 16 de enero, 1976. http://www.jta.org/1976/01/16/archive/abzug-denies-anti-israel-anti-semitic-trend-in-womens-lib

60 Alto funcionario de la onu (no dice nombre), entrevistado el 31 de enero, 2001 en Nueva York, Schoenberg, A Mandate for Terror, p. 16.

61 Ídem.

62 Katz Gugenheim, entrevista con Evelyn Sommer, Nueva York, 12 de diciembre de 2013.

63 Katz Gugenheim, entrevista vía telefónica con Walter Astié-Burgos, 28 de noviembre, 2011.

64 Hermán Dorón en México al Ministerio del Exterior, Departamento de Comunicación. Telegrama recibido. Confidencial Dirigido a: el ministerio Maut-m.d. Kidron. Número 201 Enviado: 292300 Junio 75. Tema: Convención mujeres Doc. 9 de Leo. También en Dorón en México al Ministerio del Exterior, Departamento de Comunicación. Telegrama recibido. Confidencial. No dice para quién es. Número 192 Enviado: 280100 Junio 75, Israel State Archives (en adelante isa).

65 Rabasa, Canciller de México, pp. 134, 135.

66 Sin título, 8 de diciembre, 1975, Bertram Gold Executive Papers (en adelante bgep), American Jewish Committee Archives (en adelante ajc).

67 Rabasa, Canciller de México, p. 136.

68 Katz Gugenheim, entrevista vía telefónica con Walter Astié-Burgos, 28 de noviembre, 2011.

69 “Declaración de México 1975 Sobre la Igualdad de la Mujer y su Contribución al Desarrollo y a la Paz”, traducción no oficial, borrador, viii/?10: ?40/91, p. 3, viii/430/131, 19ª parte. ahsre.

70 Katz Gugenheim, entrevista con Evelyn Sommer, Nueva York, 12 de diciembre, 2013.

71 Ídem.

72 sre: Conferencia Mundial para el Examen y la Evaluación de los Logros del Decenio de Naciones Unidas para la Mujer: Igualdad, desarrollo y Paz, Nairobi (1985). Para más detalles acerca de cómo se logró que la declaración no incluyera al sionismo, vid Sommer, “How Zionism Fared…”. Katz Gugenheim, entrevista con Evelyn Sommer, Nueva York, 12 de diciembre, 2013.

73 “Transcript Mexico meeting, 12 de diciembre, 1975. Copy #19” parte 6, p. 1, yua. Echeverría mencionó a Sourasky durante la reunión que sostuvo con los judíos estadounidenses, en diciembre del mismo año, señalando el premio que se otorgaba cada año en Los Pinos en su nombre.

74 Katz Gugenheim, entrevista con Evelyn Sommer, 12 de diciembre, 2013. Las cursivas indican el énfasis con el que Evelyn Sommer afirma que les habló Echeverría.

75 Schoenberg, A Mandate for Terror, p. 15.

76 Rabasa, Canciller de México, p. 136.

77 Olcott, International, p. 160.

78 Re’eli, The Steps, p. 31.

79 Ídem, p. 31. En el capítulo 2 hay más sobre el tema de su candidatura.

80 Brandin, Encargado de Negocios, “Delivery of diplomatic note on Zionism Resolution”, 4 pp., al Departamento de Estado, 25 de octubre, 1975. Confidencial, Mexico City, Cable 1975mexico09440, National Security Archives (en adelante nsa).

81 Jova al Departamento de Estado, “30th unga Anti-Zionism Resolution: Position of Mexico”, 25 de octubre, 1975. Confidencial, Mexico City, Cable 1975mexico09858, nsa.

82 Katz Gugenheim, entrevista vía telefónica con Walter Astié-Burgos, 28 de noviembre, 2011. Es curioso que una de las cartas de protesta que escribió un judío estadounidense a Echeverría por el voto de México dijera exactamente eso, que estaba claro que el presidente no había estudiado el caso a profundidad. Carta de Sra. Grace Blavin al presidente Echeverría, viii/411.11(xxx)(08)/68 Primera Parte. l-2262 nc Sardinero. ahsre.

83 “Jewish Leaders Condemn Women’s Resolution Adopted in Mexico”, Jewish Telegraphic Agency, 7 de julio, 1975, Jerusalén (jul. 6) http://www.jta.org/1975/07/07/archive/jewish-leaders-condemn-womens-resolution-adopted-in-mexico#ixzz3ACdrvonr

84 Katz Gugenheim, entrevista con Evelyn Sommer, Nueva York, 12 de diciembre de 2013. Cuando se vieron con Ojeda Paullada, éste les respondió que aún no estaba listo el documento, pero que "tomaría muy en cuenta lo que le decían".

85 Michael N. Dobkowski, “Jewish American Voluntary Organizations”, p. 585.

86 yua.

87 Asamblea General de las Naciones Unidas, Decimotercera sesión, Tercer Comité, Resumen provisional registrado en la reunión dosmil ciento treinta y tres llevada a cabo en las oficinas centrales en Nueva York el viernes 17 de octubre, 1975 a las 10:30 am, pp. 4,5. En Panamá salió la siguiente caricatura: Dice el hombre “¡Ajá! con que estamos en pleno año mundial de la mujer […] Bueno, para celebrarlo, olvídate de lavar hoy la loza querida… ¡la lavas mañana!”. Baron, “Dominical”, El Panamá-América, domingo 15 de junio, 1975, p. 3.

88 Judy Klemesrud, “International Woman’s Year: Better than Nothing”, Herald Tribune, 3 de enero, 1976.

89 Rabasa, Canciller de México, pp. 164, 165.

90 Jova, “Monthly Political Highlights-June 1975”, 3 de julio, 1975. Canonical id: 1975mexico05860_b Confidential, Electronic Telegrams.

https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico05860_b.html

91 Seymour Whitaker,”Women of the World: Report from Mexico City”, Foreign Affaires, octubre 1975, p. 181.

92 “The Decade Begins”, u.s. Center for iwy 1975, Newsletter, num. 7-75, diciembre, 1975. p. 2.

93 Schoenberg, A Mandate for Terror, p. 16.

94 Conferencia Mundial del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer, Igualdad, Desarrollo y Paz, Copenhage (1980) B.5 http://www.acnur.org/nuevaspaginas/publicaciones/congreso_mujeres/elementos/prod./20crea/Compilacion/20selec/20T/20II.pdf?view=1

95 Resolución No. a/res/3151(xxviii) de la Asamblea General de la onu.

2. Luis Echeverría y el mundo

Cuando el presidente preguntaba qué hora era, le respondían “la que usted guste, señor presidente”.

Walter Astié-Burgos

Una serie de factores internos y externos se conjugaron para que la política exterior en el régimen de Echeverría tuviese un mayor protagonismo.

La actividad política presidencial fue impulsada en gran medida por el intento de ganar el apoyo de los intelectuales, las comunidades universitarias y, en general, de los grupos liberales del país, en especial después de la crisis que se desató por los acontecimientos de 1968 que amenazaron la estabilidad social.1 Sin embargo, sus primeras medidas políticas y económicas internas no alcanzaron gran efecto porque la apertura democrática fue incipiente y la situación económica estaba deteriorada.2

Shapira afirma que uno de los principales problemas que tuvo

Echeverría para la implementación de reformas en el país fue la oposición de los grupos de presión internos. No obstante, estos grupos de interés tendían a verse poco involucrados en la toma de decisiones de política exterior y tenían una mayor tolerancia a la oratoria radical en este rubro, lo que otorgó al presidente una mayor discreción para formular e implantar sus iniciativas.3 De manera que podemos ver al enfrentamiento de Echeverría con el sistema internacional como una táctica de distracción de los problemas internos del país con el fin de alejar la atención nacional de las dificultades internas.

Aunado a esto, Echeverría aspiraba a ser identificado como liberal, sin embargo, a pesar de que al principio del sexenio hubo reformismo moderado, para 1975 el régimen ya había pasado al “revolucionarismo verbal”, mientras que el autoritarismo y “en general las estructuras políticas y económicas se mantuvieron en sus formas esenciales”. El presidente trató entonces de cultivar su imagen progresista mediante una política exterior “agresiva y altisonante”.4

Las relaciones exteriores de México hasta entonces habían estado concentradas en Estados Unidos, sin iniciativas propias y evitando definirse de manera política. No obstante, Echeverría puso en marcha una estrategia nueva para los vínculos de México con el mundo, con fundamento en el pluralismo ideológico, abierta a “diversificación, dinamización y politización”.5

También es posible que Echeverría haya creído que era necesaria una transformación del orden internacional para poder resolver los problemas domésticos de México. En 1970, las exportaciones mexicanas a Estados Unidos habían llegado a constituir el 70% de las exportaciones totales. Sin embargo, en 1971 Estados Unidos agregó una sobretasa de 10% a todas las importaciones y anunció que la medida sería aplicada también a México, terminando con ello la “relación especial” que existía entre los dos países. México intentó negociar el sobrecargo, pero no logró obtener ninguna reducción. Este fracaso influyó en el comportamiento de Echeverría ante el resto del mundo, pues fue la confirmación fehaciente de que el panorama había cambiado, y que se debían buscar mercados externos nuevos y diversificados.6 Para su trato con el resto del mundo, Echeverría consideró que la retórica tercermundista de izquierda era la más adecuada. Es factible que esta visión fue alentada por su esposa, Esther Zuno, y su círculo cercano, en el que se encontraba la viuda del presidente Salvador Allende.7

La apertura del sistema mundial, tanto política como económicamente, influyó de manera importante en este panorama. Al comenzar la década de 1970, se dio una alteración significativa en el campo internacional: los bloques se transformaron en múltiples centros de poder; la comunidad europea y Japón adquirieron mayor importancia; se redujo la tensión entre Estados Unidos, la urss y China; los gobiernos republicanos de Estados Unidos mostraron una mayor tolerancia hacia las decisiones políticas que asumieron los países dentro de su esfera de influencia y, simultáneamente, no hubo iniciativas importantes de Estados Unidos hacia Latinoamérica. Todos estos elementos dieron mayor posibilidad de acción a los estados periféricos.8

La combinación de estos factores condujo a replantear la política exterior del país y esto a su vez provocó que la energía presidencial se desviara hacia el ámbito externo.9 También influyeron las motivaciones propias y la personalidad de Echeverría, conformadas por su experiencia política, su orden de prioridades, su interacción con distintos grupos y su estilo particular.10 El presidente tenía una gran energía, una personalidad impulsiva y un autoritarismo que no daba explicaciones. Incluso para sus colaboradores inmediatos podía ser tan enigmático “como una esfinge”;11 de manera que no todos, ni siquiera su círculo más cercano, estaban al tanto de las intenciones de su proceder, y pocos, por no decir ninguno, se atrevía a contradecirlo.12

Sin embargo, a pesar de la gran importancia que Echeverría concedió a la política exterior, los observadores extranjeros opinaban que los asuntos internacionales “no eran su fuerte”.13

LEA y los Estados Unidos

La historia de las relaciones entre México y Estados Unidos ha sido siempre compleja, y la falta de comunicación, así como la comunicación fallida, muy frecuentes.14

El origen de las ideas fijas y prejuicios que permean la relación entre México y Estados Unidos es antiguo. Se remonta al siglo xvi, a las confrontaciones entre españoles e ingleses, y a su participación en los bloques católico o protestante.15 Desde que México se independizó de España, la relación de nuestro país con Estados Unidos tomó aun más importancia en todos los ámbitos internacionales. En efecto, no sólo adquirió una calidad vital sino que, además, el choque con los estadounidenses engendró parte de la conciencia nacional.16

El siglo xix fue testigo de la pérdida de la mitad del territorio mexicano a manos de Estados Unidos, y el trauma habría de subsistir por mucho tiempo como una amenaza a la integridad nacional. Incluso durante la época que nos ocupa, Echeverría mencionó el tema frente al embajador de Estados Unidos en México. Afirmó que “no había sido fácil vivir tan cerca de la mayor potencia económica, nuclear y comercial del mundo”, y que “México había perdido la mitad de su territorio en una guerra injusta”.17

Sin embargo, al finalizar el siglo xix comenzó cierta cordialidad, la cual propició y permitió el desarrollo de la inversión estadounidense en México y el comercio entre las dos naciones.18 No obstante, el paréntesis de la Revolución mexicana fue una etapa conflictiva y difícil que afectó los intereses económicos y políticos estadounidenses.

Desde el principio del siglo xx, Estados Unidos consideró que le era muy importante la estabilidad política interna de México. A México y Estados Unidos los separaba una frontera grande y desmilitarizada que requería orden y disciplina social. Con el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial, México adquirió un valor estratégico aún mayor. Su vecindad geográfica lo podía convertir en una zona vulnerable o en un aliado que cubriera la frontera sur del país. Además, México era una fuente básica de materia prima.

Cuando México entró en la guerra en junio de 1942, durante la presidencia de Manuel Ávila Camacho, por primera vez México y Estados Unidos se volvieron aliados en la escena internacional. Fue una alianza con fricciones y contradicciones19, sin embargo, de 1942 a 1945 la confrontación se transformó en una cooperación relativamente cercana.20 Fue una época en la que los intereses nacionales de ambos países coincidieron.

Es importante destacar que este acercamiento se dio únicamente entre gobiernos. A pesar de que la propaganda mexicana y norteamericana trató de diluir el antiamericanismo mexicano,21 éste persistió, e incluso fue correspondido por algunos sectores de la población estadounidense. Más aún, a medida que la guerra se aproximó a su fin, la identificación de propósitos entre los dos países terminó también. Cuando se inició la posguerra y con ella la Guerra Fría, resultó evidente que la alianza entre México y Estados Unidos había sido más circunstancial que estructural.22 Aun así, desde que México y Estados Unidos participaron en la guerra aliados contra el Eje no volvieron a darse conflictos graves, pese a desacuerdos y divergencias ocasionales.23 México se esforzó en mantener buenas relaciones con el país vecino, pues estaba consciente de su dependencia económica, y por ello los funcionarios gubernamentales trataron de evitar confrontaciones ideológicas.24

Una vez terminado el conflicto armado, el gobierno de Estados Unidos decidió que si los países latinoamericanos necesitaban capital y tecnología estadounidense, los debían obtener mediante la inversión privada desde Estados Unidos y no a través de préstamos y transferencias entre organismos gubernamentales, como sucedió durante la guerra. Este nuevo enfoque implicó que los mexicanos debían construir y mantener un ambiente propicio que atrajera a los inversionistas estadounidenses.25 Lo mismo podía decirse acerca del turismo de Estados Unidos.

Por su parte, en términos generales la política exterior de México se basó en argumentaciones jurídicas y se expresó en acciones gubernamentales de carácter diplomático, ambas sin grandes consecuencias prácticas. Sin embargo, a partir de 1970 el perfil de la política exterior mexicana se modificó, tanto en su relevancia dentro de las tareas del gobierno, como en su participación en algunos de los asuntos políticos más importantes de la época. En contraste con la pasividad relativa anterior, se incrementó notoriamente el activismo diplomático.26 Parte de este nuevo impulso consistió precisamente en diversificar las relaciones internacionales políticas y económicas, hasta entonces casi totalmente concentradas en Estados Unidos.27

Indudablemente, el sexenio de Echeverría vivió una etapa difícil en cuanto a sus relaciones con el vecino del norte. Como lo señaló Henry Kissinger, México es el país latinoamericano con mayor ambivalencia hacia Estados Unidos, quizá por su proximidad, misma que lo ha obligado a tener una relación geográfica, económica e histórica muy íntima.28 Si bien la cercanía con Estados Unidos también tiene sus ventajas, el régimen de Echeverría se sintió oprimido por la vecindad. Como lo declaró Francisco Xavier Alejo, secretario de patrimonio nacional: “Es como vivir junto a un elefante, siempre a su sombra”.29

La lucha contra los estupefacientes es un ejemplo de la complejidad de estas relaciones. Uno de los resultados no deseados de esta cooperación fue el aumento dramático de estadounidenses, principalmente jóvenes, en cárceles mexicanas.

En efecto, a partir de enero de 1975 el total de ciudadanos de Estados Unidos detenidos en cárceles mexicanas se disparó de 50 a más de 550. Los periódicos estadounidenses citaban reportes del Departamento de Estado de Estados Unidos según los cuales se extorsionaba y abusaba de los reclusos estadounidenses. Afirmaron que la mayoría de aquellos presos había recibido sentencias de siete años de manera automática. Se formaron grupos de padres para presionar al Congreso, al Departamento de Estado y al presidente de Estados Unidos para que intercediera. Algunos incluso solicitaron que Estados Unidos invadiera México y recuperara a sus hijos.30

La revisión de los cables entre el embajador de Estados Unidos en México y el Departamento de Estado demuestra que el tema surgía constantemente en las relaciones bilaterales.31

Además de la lucha contra los narcóticos, eran muchas las cuestiones pendientes entre México y Estados Unidos que complicaron sus relaciones en el sexenio de Echeverría. Entre ellas, las restricciones comerciales recién impuestas por Estados Unidos, la balanza comercial entre los países, la Carta de los Derechos y Deberes de las Naciones por la que Echeverría tanto luchó, el Nuevo Orden Internacional que Echeverría proponía para el ámbito económico, los inmigrantes ilegales mexicanos y la extensión de la costa nacional económica de 200 millas.

Los asuntos mencionados surgen con frecuencia en el estudio de las comunicaciones entre la embajada de Estados Unidos en México y el Departamento de Estado, y muestran cómo la profusión de conflictos propició que la tensión entre ambas naciones fuera palpable. Un ejemplo de ello es la respuesta que recibió el embajador de México en Estados Unidos, Juan José de Olloqui y Labastida, cuando se comunicó al Departamento de Estado en septiembre de 1975 para informar que Luis Echeverría estaría en Nueva York a principios de octubre y querría cenar con Kissinger. El subsecretario Ingersoll respondió que el secretario “estaba muy ocupado” y no tenía tiempo para verse con el presidente mexicano.32

El embajador de Estados Unidos en México durante la época que nos ocupa fue Joseph John Jova, quien presentó sus credenciales a Echeverría en enero de 1974 y permaneció en México hasta febrero de 1977. Anteriormente había sido embajador en Honduras y representante ante la oea.33

Antes de viajar a México para ocupar el puesto, un representante de la cia habló con Jova y le sugirió que siguiera la pauta marcada por su predecesor Thomas C. Mann en la década de los años sesenta. Mann escribió: “Yo nunca voy a ver al presidente personalmente, dejo al jefe de estación de la cia que se ocupe de todos los tratos con él”. Jova no se intimidó y afirmó que esa dinámica quizás había tenido sentido en otra época, pero que si él tenía algo que decir a Echeverría probablemente debía buscarlo sin intermediarios, y así lo hizo, pues el primer mandatario mexicano recibió a Jova cada vez que éste lo pidió.34

A pesar del acceso directo que tuvo con Echeverría, Jova estaba consciente de que el presidente mexicano era una persona complicada. Le atribuía “una personalidad muy interesante y también muy aburrida, si es que ambas son posibles simultáneamente”.35 Los cables que Jova dirigió al Departamento de Estado muestran una inteligencia profunda y perspicaz, así como su comprensión de la realidad y la mentalidad mexicanas. Kissinger mismo tenía una excelente opinión de Jova, e incluso le envió en una ocasión un cable con el solo propósito de felicitarlo. El habitualmente parco secretario de Estado le agradeció por “el excelente informe presentado […] Este mensaje excepcionalmente analítico, oportuno, reflexivo y bien escrito, es precisamente el tipo de informe apreciado por el Departamento”.36

Aunque México llevaba décadas esforzándose, con éxito, en evitar confrontaciones con Estados Unidos, el embajador Jova sabía que la situación podía cambiar. Escribió al Departamento de Estado que los tecnócratas mexicanos tenían la mejor disposición para trabajar en conjunto con Estados Unidos, pero que eran “altamente susceptibles a las instrucciones de arriba y, si así lo ordenara el presidente Echeverría, podían transformarse en un santiamén para ser una piedra en el zapato”.37

Jova tenía una muy buena relación con Emilio Rabasa, secretario de relaciones exteriores, y también con el ex presidente Miguel Alemán. Con ambos logró establecer una comunicación franca y abierta, y sus cables al Departamento de Estado son prueba de ello.

Jova desarrolló una relación personal cálida también con el presidente Echeverría. Años más tarde Jova recordó cuando tuvo “un problema familiar muy grave y [Echeverría] vino personalmente a la residencia para hablar conmigo y expresar sus condolencias y ofrecer ayuda. Esto fue algo muy inusual”.38 Sin embargo, era difícil lograr una comunicación fluida, pues su estilo personal ambiguo con frecuencia resultaba impenetrable, de lo cual Jova se lamentó más de una vez en sus cables al Departamento de Estado.39 Dado el control individual que el presidente ejerce sobre la política exterior de México –escribió el embajador Jova–, las líneas de acción son difíciles de entender y resulta complicado percibir qué es lo que las motiva.40 Aunado a ello, el estilo oratorio de Echeverría dificultaba la comprensión. El embajador Jova escribió incluso que su “estilo improvisado se acerca, a veces, a la incoherencia”.41

En cuanto al sentir popular, en la época que nos ocupa había un marcado rechazo a los Estados Unidos. En un reporte de 1973 se escribió al respecto que “hay una fuerte corriente de antiamericanismo en todo México [...] los estudiantes [de la Universidad de México] son, en general, hostiles hacia los Estados Unidos, sienten que tenemos el dominio económico sobre México y que somos fuertemente imperialistas”.42

Sirva para ilustrarlo que en los juegos panamericanos, que tuvieron lugar en México en octubre de 1975, hubo silbidos y burlas frecuentes a los participantes estadounidenses. Los periódicos de Estados Unidos mostraron fotos del atleta Larry Young con cara y ademán descortés, respondiendo al abucheo del que fue víctima cuando recibió la medalla de bronce por la competencia en caminata.43

Kissinger reconocía que había altibajos en la relación con México, pero afirmó que éstos casi nunca llegaban al punto de verdadera confrontación, porque tanto Echeverría como Rabasa “conocían los límites de la retórica y los imperativos de lo práctico”.

Sin embargo, en los foros internacionales la actitud era otra. El voto de México contra el sionismo no estuvo inspirado en una convicción intelectual, sino en “el deseo de demostrar que Washington distaba de tener en la bolsa al gobierno de Echeverría”.44 Al apoyar al bloque árabe y soviético, pensaron algunos observadores, la intención había sido agredir a Estados Unidos, pero sin afrontarlo directamente, porque México necesitaba su ayuda económica.45

Echeverría e Israel

Así como la cercanía ha determinado en gran parte las relaciones entre México y Estados Unidos, la lejanía ha definido las relaciones entre México e Israel.

Hasta antes del incidente que nos ocupa, México actuó con gran cautela en el Medio Oriente y, en términos generales, la relación entre México e Israel había sido fría y distante. En 1947, al analizar el conflicto entre árabes y judíos, la Secretaría de Relaciones Exteriores llegó a la siguiente conclusión:

México no puede sino perder al romper lanzas a favor de unos o de otros […] cualquier cosa que se diga o haga será examinada palabra por palabra, acto por acto, tanto por los judíos como por los árabes; no sólo en Palestina sino a través del mundo entero pues envuelve a toda la judería del mundo y a todo el mundo musulmán, y por lo tanto nos conviene pensar nuestras palabras en interés no sólo de nuestras futuras relaciones con el Islam, sino con el Oriente y el Occidente.46

Como lo puntualizó el delegado mexicano ante la onu en 1947: “Tenemos que seguir adelante navegando entre dos aguas, sin tomar partido, para no comprometer nuestra posición y crearnos dificultades serias”.47

Además, el Estado de Israel, desde que fue establecido en 1948, nunca constituyó una prioridad en la agenda de las relaciones internacionales de México. Graciela de Garay estudió el caso de los años que van de 1947 (año en que se votó la partición de Palestina cuando estaba bajo mandato británico en la onu) a 1967. Llegó a la conclusión de que los elementos característicos de la diplomacia mexicana hacia Israel fueron “pasividad, distanciamiento y desinterés”.48

Aun así, de Garay señaló dos atributos de Israel que hacían que este país tuviera cierta importancia para México: la relación especial de Israel con Estados Unidos, y el vínculo entre Israel y los judíos de la diáspora. Estos matices explican la complejidad y la multilateralidad de las relaciones entre México e Israel, y fueron precisamente los más relevantes para el caso que nos ocupa.

El 29 de noviembre de 1947 se votó en Naciones Unidas la resolución 181 (ii), que dispuso la partición de Palestina bajo mandato británico. México se abstuvo.

De hecho México fue el último país latinoamericano que reconoció a Israel. En 1952, a raíz de la firma de un tratado comercial, se establecieron las relaciones diplomáticas entre México e Israel, y sin embargo, éstas permanecieron distantes.49

En su trabajo, de Garay concluye que la actitud de México hacia Israel se distinguió en el transcurso del tiempo por su ambigüedad, la cual le llevó a ser lento tanto en la toma de decisiones como en la formalización de los acuerdos.

Los motivos detrás de la agenda mexicana son múltiples y variados: su conservadurismo, que la impulsó a intentar mantener el estatus quo; su abstencionismo, para evitar confrontaciones con los distintos grupos de presión; y la ambivalencia, pues se encontraba, por un lado, bajo la influencia de sus principios de abstención y, por el otro, sometido al peso del consenso internacional. Esta ambivalencia explica que México se abstuviera de votar en la resolución para la creación de Israel, empero que votara a favor para su ingreso a la onu.

Otra palabra clave en las relaciones de México con Israel fue la equidistancia. Siendo que México tenía en su seno comunidades árabes y judías, México intentó no tomar posturas que favorecieran a una o a otra. Este principio se vio reforzado porque los asuntos de Medio Oriente eran temas internacionales complejos que no tenían relación directa con los intereses nacionales.50

En el voto de México en la resolución sobre el sionismo en la onu, México abandonó casi todos los principios tradicionales que habían regido su relación con Israel. Se dejaron de lado el conservadurismo, el abstencionismo, la pasividad, la distancia y la preocupación por los intereses nacionales. Toda prudencia habría de desaparecer durante el sexenio de Echeverría. Sólo permanecieron la ambigüedad y la ambivalencia.

Aunque en un principio Echeverría mantuvo la equidistancia, luego dio un viraje que no pasó inadvertido. Un observador de la época se preguntaba: “¿Qué hay del cambio gradual en el voto mexicano?”, recordando que apenas un año antes, en la unesco, México decidió abstenerse en la votación contra Israel, y que, un año más tarde, votó en favor de la resolución de la onu contra el sionismo.51

Visitas, giras y candidaturas

La modificación de la estrategia mexicana hacia el Medio Oriente fue parte de un cambio de dirección general en la política exterior del sexenio. El régimen de Echeverría tuvo una gran actividad en el área de las relaciones exteriores, y posiblemente será recordado como su innovador más dinámico.52 Y aunque su proceder en este rubro tuvo “inconsistencia, ingenuidad y escaso realismo”, fue una variación muy significativa en materia internacional, pues sacó a México de su aislamiento habitual.53

De manera natural, esta intensificación de las relaciones mundiales incluyó un incremento en la participación de México en diversos temas de la política internacional. Como se lo diría Echeverría a los líderes judíos: “En años recientes, mientras más nos preocupamos por establecer una conexión con casi todos los países del mundo, más buscamos involucrarnos profundamente con los problemas internacionales, porque siempre nos afectan”.54 En su sexenio hubo un aumento exponencial en las relaciones diplomáticas y se iniciaron vínculos con 66 países.55 Entre ellos Kuwait, República de Zaire, República Árabe de Libia, República de Gambia, Bahréin, República Popular de Yemen, República Democrática Somalí y el Reino de Omán. También se firmaron acuerdos de asistencia mutua con países del bloque socialista, como Bulgaria, Cuba, Checoslovaquia, Hungría, Mongolia, Polonia, República Democrática Alemana, Rumania y la urss.56

Aunque en un principio Echeverría no tenía planeado viajar fuera del país por lo menos durante los primeros años de su gobierno,57 tan sólo en 1975 viajó a Guyana, Senegal, Argelia, Irán, India, Sri Lanka, Tanzania, Kuwait, Arabia Saudita, Egipto, Israel, Jordania, Trinidad y Tobago, Cuba y Guatemala. En total, durante su régimen se hicieron trece giras presidenciales a 37 países y, en reciprocidad, muchos representantes de otros países visitaron México.58

El embajador Jova, en mayo de 1975, dedicó un extenso cable confidencial al Departamento de Estado acerca de los dignatarios que constantemente llegaban a México. Con ironía lo tituló “Si hoy es martes, debe ser el Shah”. En él, recuenta cómo tan solo durante los primeros cinco meses del año, México había recibido a la reina Isabel ii; al presidente venezolano Carlos Andrés Pérez; al antiguo canciller alemán Willy Brandt; al viceprimer ministro de China, Cheng Yung Hui; al presidente de Tanzania, Julius Nyerere; al Shah de Irán; al presidente Léopold Senghor de Senegal, así como a innumerables funcionarios de menor rango. Además, todavía se esperaba, en los meses siguientes, la visita del presidente rumano Nicolae Ceauşescu; de Olof Palme, primer ministro de Suecia; del primer ministro de Jamaica, Michael Manley, y todo ello antes de la Conferencia del Año de la Mujer que iniciaría en junio y traería consigo a su propia plétora de visitas internacionales.

Jova escribe que tanto los mexicanos como los diplomáticos extranjeros en México se habían acostumbrado e incluso hastiado de esas visitas que no parecían tener ton ni son. En algunos círculos se murmuraba acerca del alto costo de la espléndida hospitalidad mexicana. Entre los diplomáticos se decía que “el desconcierto parece estar cediendo al escepticismo”, pues se cuestionaban cuáles eran los beneficios prácticos que pudieran derivarse de esas invitaciones. Jova se preguntaba si el gobierno mexicano tenía un objetivo claro con esa búsqueda de trofeos, pues señalaba que no parecía haber distinción en su trato hacia los diferentes visitantes. En principio, las relaciones con la Gran Bretaña y con Irán deberían ser más importantes para México que las relaciones con Senegal, pero el tratamiento otorgado y los programas realizados no parecían indicar que este contexto fuera tomado en consideración por el gobierno.59

Como lo señaló Cosío Villegas: “Muchas de las ideas presentadas por Echeverría fueron hijas del momento, improvisadas y en manera alguna son fruto de un conocimiento serio o de una meditación reposada de los problemas a que se refieren”.60 De ahí que sus innovaciones en materia de relaciones exteriores no obedecieron a “un serio proceso de planeación política” o a un estudio formal preliminar. Echeverría no siguió un camino preconcebido, sino que respondió a las circunstancias internas y externas del momento.61

Como resultado de giras y visitas, surgía un cúmulo de papelería con acuerdos culturales, declaraciones, comunicados, etc. Tan solo en el tiempo que estuvo Emilio Rabasa como secretario de relaciones exteriores se firmaron 120 convenios bilaterales y multilaterales,62 aunque muchos de estos no tuvieron grandes consecuencias. Y cuando en las giras y visitas se proponían temas de mayor importancia, casi nunca salía beneficiado México. Por ejemplo, a pesar de la presión gubernamental que se ejerció durante las visitas de la reina Isabel, de Sir Christopher Soames y de Willy Brandt, con el fin de conseguir un respaldo a la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados, tan significativa para Echeverría, ninguno de ellos resultó ser su partidario. Y al contrario, a raíz de la visita del Shah, Echeverría tuvo que ceder a la presión de Irán y emitir declaraciones respecto a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (opep) que hubiese preferido no hacer.63

Ciertamente, el proyecto más importante de la política exterior del régimen de Echeverría fue la iniciativa de la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados, que le ganó la animadversión de Estados Unidos pero le dio respetabilidad en el tercer mundo.64 Sin embargo, aun ahí los resultados fueron ambivalentes. La Carta fue aprobada el 12 de diciembre de 1974 por la Asamblea General de la onu después de muchas negociaciones; sin embargo, los países industrializados no votaron a favor, y esta falta de apoyo le restó toda fuerza, por lo que a pesar de haber sido adoptada, apenas si se hizo referencia a ella durante los años que siguieron. Lo mismo pasó con muchas otras iniciativas, tales como la Naviera del Caribe, el Banco Mundial de Alimentos y la Universidad del Tercer Mundo.65

Mario Ojeda señaló que los resultados económicos reales eran “menos halagüeños” de lo que se esperaba, y tampoco se logró una auténtica diversificación comercial. En efecto, pese a los grandes esfuerzos por reducir la dependencia económica de Estados Unidos mediante la ferviente actividad en política exterior, el déficit comercial y el endeudamiento externo siguieron creciendo, y el comercio exterior permaneció concentrado en el mercado estadounidense. “Las bases estructurales de sustentación de una acción dinámica e independiente” en lugar de haberse ampliado parecieron cerrarse, y la dependencia del exterior no disminuyó.66

No obstante, la política exterior del régimen sí obtuvo logros concretos, pues abrió espacios nuevos en el plano internacional, permitió a México adquirir un papel más notorio en la diplomacia y le consiguió cierto liderazgo en el tercer mundo.67 Además, las visitas tuvieron un efecto “iluminador e incluso educativo” en los visitantes, que regresaban a su país dejando a un lado el estereotipo tradicional del “mexicano adormilado descansando a la sombra de un cactus”.68

Sin embargo, para muchos fue evidente que la aspiración real era contar con algún apoyo para la ambición personal de Echeverría, casi formalmente anunciada: su deseo de conseguir una posición prestigiosa en un organismo internacional cuando terminara su presidencia.69

En efecto, fueron tantas las iniciativas y acciones de Echeverría en el campo internacional, que muy pocas podían justificarse con base en los intereses de México, y se volvió difícil distinguir hasta qué punto sus proyectos y sus actos tenían origen en una política de Estado, y hasta qué punto perseguían una “política de prestigio personal”.70 Este comportamiento alimentó los rumores, cada vez más extendidos, de que Echeverría buscaba el puesto de secretario general de la onu una vez terminado su sexenio, así como el Premio Nobel de la paz.

Estas sospechas se volvieron virtualmente oficiales cuando la prensa mexicana publicó a ocho columnas que Echeverría sería un candidato ideal como secretario de la onu, pues daría prioridad a la Carta de los Derechos y Obligaciones de los Estados, y además sería el primer titular de este organismo proveniente de Latinoamérica.71

Aunque Echeverría intentó desmentir las sospechas en su quinto informe de gobierno,72 en una entrevista que otorgó en octubre de 1975, cuando se le presionó de manera abierta e insistente para que hablara del tema, respondió que no tenía ninguna injerencia en el origen del rumor. Sin embargo, en una de las últimas preguntas, contestó con el preámbulo “si yo llegara a ser secretario general”.73

Sólo esa aspiración daba sentido a sus acciones que más parecían “provocaciones innecesarias” y actos “gratuitos”, ya que éstas no aportaban ningún beneficio al país.74 Entre ellas, su intento de mediar en el conflicto árabe-israelí cuando la urss y Estados Unidos competían por hacerlo, así como la apertura de una representación de la olp en México, asuntos que serán tratados más adelante en este capítulo.

Después de la Conferencia del Año de la Mujer celebrada en junio, Echeverría realizó durante julio y agosto de 1975 su octava gira internacional, y la de mayor duración de todas las realizadas por un primer mandatario mexicano.75 Visitó catorce países: República Cooperativa de Guyana, República de Senegal, República Argelina Democrática y Popular, Irán, República de la India, República de Sri Lanka, República Unida de Tanzania, Kuwait, Arabia Saudita, República Árabe de Egipto, Estado de Israel, Reino Hachemita de Jordania, Trinidad y Tobago y República de Cuba.76 Como ya se mencionó, uno de los motivos del voto mexicano en favor de la condena al sionismo en la Conferencia del Año de la Mujer fue justamente proteger esta gira de Echeverría por Medio Oriente.

El presidente fue acompañado por una comitiva de 180 personas, y el grupo contaba incluso con una tortillera para que hubiese tortillas recién hechas para ofrecer en las cenas.77 Este fragmento de la crónica escrita por Ricardo Garibay, resume el ritmo intenso de la gira y la impresionante capacidad de trabajo de Echeverría, así como la falta aparente de evaluación y planeación política seria que prevaleció en el viaje:

Durante aquel viaje de mes y medio, de Guyana a Cuba, pasando por Trinidad, Barbados, Jamaica, Inglaterra, Argel, Teherán, Isfahán, Persépolis, Shirás, La India, Sri Lanka, Tanzania, Kuwait, Arabia Saudita, Alejandría y El Cairo, Israel y Jordania, durante aquel peregrinar que amenazaba ser sin término, hubo un día en que subimos cinco veces al avión y recorrimos a pie y en coche y en autobús cinco ciudades; íbamos como locos de la noche al atardecer, del atardecer a la madrugada, de la madrugada a la siesta, de la siesta a la noche nuevamente, retrocediendo en el tiempo, atragantándonos de horas no vividas, tecleando, intemporales ya, en las salas de prensa, atiborrados de idiomas y razas y calles y paisajes casi inverosímiles. ¿Qué andamos haciendo? ¿Qué venimos a buscar a Sri Lanka, por Dios? ¿Usted está enterado de qué negocios tenemos con Tanzania o con Kuwait o con Jordania o en Dakar? Y lo sorprendente era que la pregunta te la hacía el Secretario Fulano, o el Subsecretario Perengano. Quienes se decían consejeros directos y ultra privados acababan haciéndose las mismas cruces. En Kuwait, a cincuenta y cinco grados de calor, asomados a los ventanales de doble vidriera del hotel más lujoso del mundo, oíamos durante todo el día y buena parte de la noche las sirenas que abrían paso al presidente y a su comitiva oficial. ¿Qué andarán haciendo? ¿De qué peligro inminente está salvando Echeverría a la patria, o qué monumental camino le está abriendo precisamente en estos momentos, y aquí, con los antípodas?78

El embajador de Estados Unidos en Jordania, Thomas Pickering, reportó al Departamento de Estado la visita mexicana, diciendo que ésta había llevado al límite la energía y el ingenio jordano durante tres días tremendamente intensivos, los cuales dejaron exhaustos a los anfitriones. Para los jordanos fue una carga atender a la enorme comitiva, aunque finalmente lo lograron. El embajador estadounidense escribió que en Jordania “todavía se preguntan cómo y por qué sucedió todo; pero como siempre, se comportaron con gracia y buen humor”.79

Antes de llegar a Jordania, Echeverría fue a Israel, donde realizó una visita “marcada por el espectáculo ceremonial y la atención máxima de los niveles más altos”.80

Originalmente, Israel no estaba incluido en la gira, a pesar de que se visitaría Jordania y Egipto, países vecinos. Fuentes comunitarias judías afirman que la inclusión de Israel se dio de último momento y sólo gracias a que se recurrió a judíos mexicanos con vínculos personales con el presidente.81 Para cuando Echeverría solicitó autorización al senado para realizar su gira, Israel ya figuraba en la lista.82

Es curioso que el embajador de Israel en México se haya enterado por medio de un noticiero televisivo de que el presidente de México visitaría Israel. En efecto, Hanan Aynor llamó a Jova para solicitar su consejo. Le relató que en la víspera había escuchado que Israel sería incluido en la gira presidencial. No se había solicitado la autorización israelí y, preocupado, Aynor quería saber si ese era un comportamiento usual de Echeverría.83

Jova reconoció que el estilo de Echeverría era “no protocolario”, pero, aun así, el incidente llama la atención. Parece indicar que para Echeverría los judíos de México e Israel eran una unidad. Como fue invitado a Israel por un miembro de la comunidad judía mexicana, quizá le pareció innecesario seguir la formalidad para organizar una visita de Estado.

Esta era la primera visita de un presidente mexicano a Israel, y se le dio una enorme importancia. Tanto el embajador de Israel en México como el Comité Central Israelita de México le pidieron a Sergio Nudelstejer, secretario del Comité Central y representante del American Jewish Committee en México (ajc), que acompañase a Echeverría en su viaje a Israel, con el propósito de “evitar problemas y lograr el mayor éxito posible”. Incluso el embajador de Israel llamó a Bertram H. Gold, vicepresidente ejecutivo del ajc, para asegurar su apoyo.84

Echeverría planeaba llegar a Israel el 7 de agosto, de manera que Nudelstejer se trasladó al Medio Oriente dos semanas antes, a fin de preparar el viaje. Ahí se vio con editores, periodistas, gente de la televisión, visitó personalmente todos los lugares a donde Echeverría iría y habló de cómo debía ser recibido. Organizó un acto público dedicado a México, así como la proyección de películas sobre el país; consiguió que se difundieran suplementos sobre México en dos periódicos en español (Aurora y Semana) y que se publicara una serie de cuatro artículos sobre el país en el Jerusalem Post, además de varios artículos en los periódicos en hebreo sobre México, Echeverría y la importancia de su visita. En la televisión colocó documentales de temas mexicanos que él mismo llevó a Israel, y en la radio consiguió que se entrevistara a personas que habían visitado México.

Desde el aeropuerto Ben Gurión y en toda la ruta a Jerusalén se colocó una decoración de banderitas de ambos países en cada poste de alumbrado, así como la foto del presidente mexicano con textos de bienvenida, y lo mismo se hizo para todos sus trayectos.85 Sin embargo, a pesar de todas las precauciones, en la víspera del arribo de Echeverría ya se temía que sería una gira muy problemática.

Antes de Israel, Echeverría estuvo en Senegal, donde hizo declaraciones en favor de los palestinos, declaró que Israel “debía devolver los territorios ocupados” y que hablaría sobre eso con los líderes israelíes durante su visita. En Egipto, el presidente mexicano se entrevistó con Yasser Arafat y dio su autorización para que la olp abriera una oficina de información en México.

Echeverría llegó a Israel el 7 de agosto, dos días después de su muy publicitada reunión con Arafat,86 a quien incluso comparó con Benito Juárez.87 Cabe mencionar que apenas en julio de ese mismo año, militantes de la olp, presidida por Arafat, habían detonado una bomba en la Plaza de Sion, en Jerusalén, que mató a quince personas e hirió a 77.88

En contrapeso, en Kuwait Echeverría declaró que México no apoyaría la expulsión de Israel de la onu, y exhortó a los países árabes a pensar cuidadosamente antes de hacerlo. De conformidad con su política de dobles mensajes, cuatro días antes de llegar a Israel, el presidente mandó ahí a “uno de los más altos funcionarios” de la Secretaría de Relaciones Exteriores para explicar a sus contrapartes que Echeverría venía “como amigo” para aprender acerca de la situación de Israel, y que sus declaraciones en Argelia, Kuwait, Arabia Saudita y Egipto debían ser tomadas con cierta reserva.89

Aun así, los israelíes estaban preocupados de que se generara una confrontación política durante su presencia en el país. El mismo día de su llegada a Israel se publicó la foto de Echeverría abrazando a Arafat en toda la prensa israelí, lo cual causó una gran impresión90 y fomentó una atmósfera de tensión que se prolongó a lo largo de la visita.91

Mientras Echeverría aún se encontraba en Israel, el Congreso Internacional de Educadores del Tercer Mundo aprobó unánimemente una propuesta de Honduras en la que se expresaba el apoyo para que Echeverría fuera el próximo secretario general de la onu. El subsecretario de relaciones exteriores, Rubén González Sosa, visiblemente complacido con esto, transmitió la noticia al presidente por vía telefónica.92

Es posible que este dato haya propiciado el suceso más notable de la visita: Echeverría mandó a Emilio Rabasa a El Cairo el 8 de agosto para que se entrevistara con el presidente egipcio Anwar Sadat y concertara una reunión entre Sadat y el primer ministro israelí Isaac Rabin.93 El 9 de agosto Rabasa se reunió con Sadat, en presencia del vicepresidente, Hosni Mubarak y de Roberto Rosenzweig, entonces embajador de México en El Cairo. Sadat rechazó la iniciativa mexicana.94

Más tarde escribiría Rabasa, que: “No faltaron quienes ironizaran la misión y otros que señalaran que había yo fracasado en mi encomienda”.95

Lo cierto es que el intento se percibió entonces como un fiasco del régimen.96 En efecto, el encargo del presidente había rayado en lo absurdo. Sadat le contó al embajador estadounidense en Egipto que había recibido a Rabasa para corresponder a las atenciones de Echeverría, quien había sido “lo suficientemente considerado” para enviar a su secretario hasta Egipto. Sin embargo, ambos coincidieron con cierta condescendencia en que los conocimientos de Echeverría sobre el tema eran “limitados”.97

A fin de promocionar su candidatura para ser secretario general de la onu, es posible que la intención de Echeverría al enviar a Rabasa a Egipto no haya sido únicamente lograr un acuerdo de paz, sino también proteger su imagen en el mundo árabe. Su mera presencia en Israel podía molestarlos. El embajador de México en Egipto aprovechó la llegada de Rabasa para declarar a los periódicos que el secretario había viajado a Egipto para asegurarse de que se supiera con claridad la postura de México en el Medio Oriente: las tropas israelíes tenían que retirarse de los territorios ocupados y se debían reconocer los derechos de los palestinos.98 Esa declaración no impidió que en un encuentro posterior con judíos estadounidenses Echeverría se ufanara de su intento por lograr “una reunión en un ambiente de franqueza y buena voluntad” entre Israel y Egipto.99

Mientras Echeverría estaba en Israel, Rabasa también viajó a Moscú junto con Benito Berlín, embajador de México en Israel. De manera extraoficial se dijo que el viaje tenía como objetivo contribuir a restablecer las relaciones diplomáticas entre la urss e Israel.100 Sin embargo, el encargado de negocios de la embajada mexicana en Israel le aseguró al embajador de Estados Unidos que el verdadero propósito había sido aprovechar el trayecto para informar al embajador Berlín del viaje de Rabasa a Egipto.101

Durante su estancia en Israel, Echeverría fue a Yad Vashem (el museo del Holocausto). Cuando Gideon Hausner, miembro del gabinete israelí, le expuso que “todo el mundo había abandonado a los judíos” en la Segunda Guerra Mundial, Echeverría lo corrigió. Afirmó: “México no solamente se opuso al fascismo nazi, sino que cordialmente abrió sus puertas a miles de judíos perseguidos. Ellos y sus descendientes continúan viviendo entre nosotros”.102 En una conversación similar, Echeverría ofreció visas de tránsito a judíos de Siria para que los dejasen emigrar.103

En la Universidad Hebrea de Jerusalén, en presencia del primer ministro Rabin, se inauguró la Biblioteca Rosario Castellanos, en memoria de la embajadora de México fallecida en Israel en 1974.104 El presidente visitó también un kibutz, donde ocurrió un incidente que revela la naturaleza impulsiva de Echeverría. Una joven llamada Ana se le acercó a decirle que ella soñaba con conocer México. Echeverría dio instrucciones para que Ana viajara con su comitiva de regreso a México, y ahí la instaló en casa de un amigo suyo judío mexicano, Mario Barouh, quien lo acompañaba en la gira. Ana vivió con la familia Barouh durante un año; Rosy, la hija del matrimonio Barouh, recuerda que su presencia eventualmente se volvió una pesadilla, pero que nadie se atrevía a negar algo al presidente.105

Ana no fue la única que Echeverría “importó” a México. Durante su visita le presentaron a tres inmigrantes judíos de la urss. Estos le explicaron la difícil situación de los judíos en la Unión Soviética. Echeverría ofreció traer a México a Hana Gurevich, que había salido de la urss hacía dos semanas y cuyo esposo permanecía en una cárcel soviética. Esta mujer se volvió residente mexicana, mientras Echeverría trataba, por distintos canales diplomáticos, de liberar a su marido.106

Debido a que el secretario Rabasa se vio obligado a viajar a Egipto, no estuvo presente en Israel durante la mayor parte de la visita de Echeverría. No obstante, en el tiempo que sí estuvo, Rabasa notó que en ningún momento se habló del voto mexicano respecto al sionismo en la Conferencia del Año de la Mujer, a pesar de que se le había advertido que sería uno de los temas por tratar.107 De hecho, el embajador Jova le había sugerido al embajador israelí en México que aprovecharan la visita para tratar ese punto.108

Es probable que las autoridades de Israel no quisieran incomodar al presidente, pues estaban muy satisfechas de haber sido incluidas en la gira de la región. Aunado a ello, las declaraciones erráticas del presidente mexicano antes de su llegada a Israel les habían hecho temer que podría haber una confrontación pública durante su visita. Y, como ésta se estaba desarrollando con tranquilidad, quizá no quisieron ventilar temas que pusieran en riesgo la placidez del encuentro. Esta inquietud también explica que no se hablara acerca de la votación que se aproximaba en la onu sobre el sionismo.

Además, Echeverría había demostrado su buena voluntad para con Israel: a pesar de que México tenía su embajada en Tel Aviv, Echeverría vivió en Jerusalén con su comitiva durante los cuatro días de su estancia, e hizo visitas a la ciudad vieja, es decir, a la parte conquistada en 1967. Con este detalle, que no pasó inadvertido a los anfitriones, aceptó la reunificación de Jerusalén de facto, aunque no de jure.109

Si nos situamos en el contexto imperante de 1975, cuando Israel estaba política y diplomáticamente aislado del mundo, y era supuestamente responsable del embargo petrolero árabe, esta visita tenía un valor muy especial. El gobierno israelí y los judíos de México se enorgullecían de este primer viaje de un presidente latinoamericano a Israel.110

Al concluir la visita, la Secretaría de Relaciones Exteriores de Israel emitió una declaración conjunta. Decía: “Desde que se establecieron las relaciones entre los dos países, éstas se han llevado a cabo en un ambiente de respeto absoluto y franca cooperación en los ámbitos cultural, científico y técnico”.111

La declaración final de Echeverría, en la que reiteró la universalidad de la onu, dio a entender a sus anfitriones israelíes que México se opondría a la expulsión de Israel del organismo internacional. Además, Echeverría no repitió en Israel sus declaraciones acerca de un Estado palestino y el retiro de Israel de los territorios, lo cual también permitió mantener la cordialidad. El gobierno israelí consideró la visita un “modesto éxito”112 y en general quedó satisfecho con ella.113 En opinión del embajador de Estados Unidos en Israel, “los israelíes estuvieron felices con la llegada de Echeverría y felices igualmente con su partida”.114 Hacia el final de la gira, Echeverría viajó a Cuba, único país con el que empleó el término “fraternal” para describir sus relaciones. Las declaraciones ahí emitidas preocuparon no sólo a Estados Unidos, sino que francamente alarmaron a países como Brasil y Perú, que temían leer en ellas un giro hacia la izquierda del régimen mexicano.115 Los observadores estadounidenses se preocuparon por la “retórica crítica y afilada contra el mundo desarrollado” que usó Echeverría en su gira, en la que pareció proseguir con su enfoque tercermundista y antiestadounidense.116

Rabasa intentó defender la conveniencia de la gira presidencial en una conferencia de prensa en México, afirmando que su propósito había sido fortalecer el papel de la nación en la comunidad internacional para así apoyar y acelerar su desarrollo. Sin embargo, muchos se cuestionaron si la duración de la gira, el costo, la enorme delegación y su intención verdaderamente servían a los intereses del país.117

También el embajador de Estados Unidos en Jordania, Thomas Pickering, se preguntó si la visita a Jordania había estado justificada, pues afirmó: “Los resultados concretos de la visita son pocos”.118 Y el embajador estadounidense en Israel, Malcolm Toon, la calificó de haber sido “considerablemente menos que un gran acontecimiento histórico”.119

Según Jova, el cuerpo diplomático instalado en México calificaba el viaje de Echeverría como un “espectáculo caro con una mínima importancia en términos de relaciones exteriores”. Incluso parte importante de los sectores banquero, profesional y de negocios en México pensaron que la gira no había sido más que una farsa, y no le atribuyeron ninguna importancia.120

De regreso en México, Rabasa consideró necesario disculparse con el secretario de Estado Henry Kissinger por su viaje a Egipto. Lo hizo por medio del embajador Jova, a quien explicó que su intención nunca había sido “ser presuntuoso o inmiscuirse” en un tema que Kissinger estaba atendiendo de manera personal. Jova reportó que Rabasa, compungido, estaba “incómodo y algo avergonzado” de este episodio al que había sido forzado por Echeverría.121

A pesar de haber sido el titular de la cancillería, parece queRabasa no sabía que, apenas dos días antes, Echeverría había llamado al embajador Jova a Los Pinos para exponerle un plan de paz para Medio Oriente. Reiterando repetidamente que esperaba que Kissinger tuviera éxito y que no se necesitara hacer nada más, el presidente sugirió un plan alternativo en caso de que no prosperaran las iniciativas estadounidenses. Echeverría pretendía proponer ante Naciones Unidas que la onu invitase a tres jefes de Estado para formar un comité de conciliación que trabajara por la paz en Medio Oriente, en Egipto, en Israel y en la propia onu. Este comité estaría integrado por el Shah de Irán, pues era un “musulmán en buenas relaciones con los árabes […] e Israel, al que ha seguido vendiendo petróleo”; el mismo presidente de México, “singularmente calificado en virtud de su viaje sin precedentes en el área”, y un líder europeo como el primer ministro de Suecia, el presidente de Finlandia o el presidente de la Confederación Suiza. Este comité serviría, además, como pantalla para que por detrás Kissinger continuara con sus esfuerzos de paz.122 En sus comunicados a la Secretaría de Estado el embajador Jova expresó su sorpresa ante este nuevo intento por “entrometerse” en el Medio Oriente.123 Era evidente que, con sus intentos “torpes” para lograr la paz, Echeverría había demostrado no tener la mínima “perspicacia diplomática”.124 El subsecretario de Estado estadounidense, Robert Ingersoll, coincidió en que lo mejor sería “desalentar cualquier iniciativa [mexicana] que pudiera complicar el proceso de paz”,125 pues éste marchaba por buen camino.

En efecto, tan sólo unos días después de la propuesta para un plan de paz que Echeverría le hizo a Jova, se firmaron los Acuerdos Preliminares de Sinaí entre Egipto, Israel y Estados Unidos.126

Sin embargo, no todo fue negativo. Trinidad y Tobago estuvo feliz de haber sido incluido. Siendo que visitas de líderes mundiales de la talla de Echeverría eran “una ocurrencia bastante rara”, el gobierno de Trinidad y Tobago se desvivió para dar una recepción adecuada a un aspirante al liderazgo mundial del tercer mundo y, mientras Echeverría estuvo ahí, gran parte del gobierno dedicó “prácticamente toda su atención” a la visita.127 Asimismo, hubo quienes señalaron que la gira dio proyección internacional a México. En efecto, antes de Echeverría, el país se encontraba más aislado en la arena internacional. La gran actividad desplegada por Echeverría, pese a que incluso a “los amigos de México” les parecía excesiva, puso a México en el mapa mundial.128

Ciertamente, varios funcionarios del Banco de México aseguraron que, “excluyendo a la clase alta”, la mayoría de los mexicanos estaba convencida de que la gira había favorecido a México por haberle abierto oportunidades alternativas de las que tenía con Estados Unidos. Aunque los funcionarios sabían que los acuerdos firmados no tendrían implicaciones prácticas importantes, alegaban que algunos serían benéficos para el país.

Jova era mucho menos optimista y opinó que las ganancias de la gira ni siquiera alcanzarían para cubrir su costo, pues los países visitados no ofrecían un campo atractivo para los negocios mexicanos, y era poco lo que México podía aprender de su tecnología.129

Como señalé antes, fueron muchos los observadores, Jova entre ellos, que afirmaron que el propósito principal de la gira había sido promover la candidatura del presidente para la Secretaría General de la onu130 y, sin embargo, ni siquiera en ese punto se logró el cometido. El embajador de Yugoslavia en México, muy involucrado en política tercermundista, consideró que la gira había sido políticamente “neutral”, y que no había logrado satisfacer ni a los radicales ni a los conservadores. Más aún, afirmó que su impacto había sido “insignificante” tanto para el liderazgo mundial de México, como para promover la candidatura de Echeverría a la onu.131 Explicó que la mayoría de los países no alineados, específicamente Egipto y Yugoslavia, preferirían que Kurt Waldheim continuase como secretario general, pues consideraban que su desempeño había sido razonable y el de Echeverría resultaba una incógnita.

Quizás era el apoyo de algunos países latinoamericanos lo que mantenía viva la esperanza de Echeverría, pues el 23 de agosto Rabasa declaró en una conferencia de prensa que a pesar de que el presidente no estaba haciendo campaña para obtener la Secretaría General de la onu, había recibido muestras “espontáneas”de apoyo de Latinoamérica, África y Asia.132

En efecto, a fines de agosto el embajador de Colombia en México señaló que a su país le agradaba la idea de que Echeverría ocupara el puesto en la onu133 y, en septiembre, el ministro de relaciones exteriores de Costa Rica, Gonzalo Facio, anunció que Costa Rica había decidido nominar a Echeverría para secretario general de la onu.134

Rabasa afirmó en una ocasión que “no había notado oposición de la Unión Soviética ni de Estados Unidos” respecto a la candidatura de Echeverría para la Secretaría General de la onu.135 Incluso el embajador de Israel en México veía con buenos ojos la idea.136

Sin embargo, las acciones futuras de Echeverría acabarían por hacerle perder los apoyos. Cabe mencionar el enredo internacional con España en el que se involucró el presidente mexicano, porque afectó gravemente sus posibilidades reales de presidir la Secretaría General del organismo internacional.

Como reacción a la ejecución de cinco militantes del eta y el frap en España, el 28 de septiembre de 1975, Echeverría tomó una decisión sin precedentes: romper todos los intercambios que México tenía con España; es decir, las relaciones económicas, comerciales, de comunicaciones y turísticas (México nunca sostuvo vínculos diplomáticos con el régimen de Franco).

Al mismo tiempo, el presidente mexicano envió una carta a Kurt Waldheim, secretario general de la onu, en la que solicitó una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad, la suspensión de España de Naciones Unidas y además: “México pide a usted [que] inste a los miembros de las Naciones Unidas a interrumpir totalmente sus relaciones económicas y las comunicaciones ferroviarias, marítimas, aéreas, postales, telegráficas, radioeléctricas y otros medios de comunicación (como la televisión) y a romper con España sus relaciones diplomáticas”.137

La acción mexicana causó inconvenientes a muchos turistas, forzó cancelaciones de actos culturales y deportivos programados, interrumpió relaciones económicas de alrededor de noventa millones de dólares anuales y ubicó a Echeverría una vez más en las primeras páginas de todos los periódicos nacionales.138

España respondió con un escrito en el que señaló que la onu no debía intervenir en asuntos internos de ningún país y además, que Echeverría carecía de “estatura moral” para hacer esa acusación, pues era responsable de la matanza de Tlatelolco y, encima de todo, era un agente de la cia.

En efecto, justamente en enero de 1975, Philip Agee, ex agente de la cia, publicó su libro Inside the Company, donde expuso las operaciones de la cia en México y otros países con gran detalle.139 El libro menciona a Echeverría varias veces, y en el anexo que incluye nombres de los operativos, lo describe como un “colaborador cercano de la estación de la Ciudad de México”, con el criptónimo litempo–14.140 Agee conocía de lo que hablaba, pues, años después, el embajador Jova confirmó que el mandatario mexicano tuvo lazos estrechos con la cia cuando estuvo en la Secretaría de Gobernación, y que había conservado algún tipo de conexión sentado en la silla presidencial. De hecho, Jova suponía que algunas de sus posturas más descaradas en contra de Estados Unidos eran una especie de cubierta para compensar su asociación con la cia.141

De poco sirvió que Agee escribiera que Echeverría no estaba a gusto con la relación que Gustavo Díaz Ordaz le había obligado a mantener con la cia, ni que Agee se preguntara si eventualmente Echeverría la habría interrumpido.142 El daño estaba hecho; como escribió en sus memorias el representante de Estados Unidos en la onu, Patrick Moynihan, una vez publicada esa información, la candidatura del presidente mexicano para secretario general “se había acabado”.143 Para rematar, la delegación española distribuyó fotocopias con esta información en la onu144 y, con ello, asestó el golpe final a la candidatura.

Además, la actuación de Echeverría respecto a España incomodó a muchos países en la onu que, si bien reprobaban el proceder de España, consideraron que el Consejo de Seguridad no era el lugar apropiado para tratar el asunto, y hubieran preferido que Echeverría no lo hubiese llevado a ese foro.145

En consecuencia, el Consejo de Seguridad decidió no tratar el tema, y así lo notificó a México.146 Echeverría, sin embargo, decidió seguir presionando. Quizá lo alentaron las noticias que le envió el embajador mexicano en Moscú, Víctor Flores Olea, quien le informó que su mensaje había recibido una “amplísima difusión” en la televisión, la radio y la prensa soviética, “con comentarios altamente elogiosos”.147

Una semana después de su carta al Consejo de Seguridad, Echeverría viajó a Nueva York para hablar ante la Asamblea General de la onu.148 Antes de partir, Mario Moya Palencia, secretario de gobernación, se reunió con el embajador Jova para preguntarle su opinión con respecto a los sucesos recientes. Jova pidió instrucciones al Departamento de Estado, y le enviaron como respuesta un largo memorándum, escrito por Kissinger, que debía enseñar a Moya Palencia, solicitando que no lo citase. El memorándum llegaba a la siguiente conclusión:

Independientemente de lo que se piense del gobierno de Franco, las acciones deben encaminarse a facilitar la deseada e inevitable transición política, más que a provocar una crisis de inestabilidad que le daría la ventaja a los extremistas.149

Moya Palencia leyó el mensaje con atención, lo agradeció y lo calificó como “un punto de vista interesante”.150

Sin embargo, el texto de Kissinger no convenció a Echeverría, quien no cambió de parecer. En su discurso frente a la Asamblea General, el presidente de México repitió la solicitud que ya había presentado ante el Consejo de Seguridad el 28 de septiembre “en la convicción de que tanto técnica como políticamente, nos asiste la razón”.151

La reacción general entre las delegaciones latinoamericanas frente a los intentos de Echeverría fue negativa. Consideraban que el presidente había hecho un gran daño, probablemente fatal, a su candidatura como secretario general. El representante de Perú dijo que el presidente mexicano se había hecho “Harakiri”; el de Paraguay afirmó que la conducta de Echeverría había avergonzado a América Latina, y la delegación salvadoreña se refirió a Echeverría como “el ex candidato a secretario general”.152

Tampoco en el ámbito nacional su conducta fue bien recibida. A pesar de que hay quien afirma que sus acciones tenían el propósito de agradar a la opinión pública interna,153 y es cierto que contó con el apoyo automático del congreso, el pri, los republicanos españoles asentados en México y la mayor parte de la prensa, parece ser que Echeverría no tomó en cuenta ni el contraataque español ni su vulnerabilidad personal a raíz de los sucesos de Tlatelolco en 1968.

Además, miles de mexicanos se vieron seriamente afectados por el cese de lazos de comunicación y transporte con España. Aunque en México hubo una manifestación para apoyar la iniciativa de Echeverría y demostrarse contra Franco, Jova oyó rumores fidedignos de que entre las consignas antifranquistas los manifestantes intercalaban expresiones contra Echeverría. Por último, aquellos familiarizados con lo que se decía de la “justicia” gubernamental en su propia lucha contra la subversión, consideraban los gestos de Echeverría “cínicos e hipócritas”.154

Para colmo, justo cuando Echeverría regresó a México de su participación en la Asamblea General de la onu, en la cárcel de Lecumberri se aplicó la “ley fuga” a un hombre acusado de “terrorismo”. La muerte de esa persona estuvo rodeada de circunstancias sospechosas y no faltó un periodista valiente que señaló el paralelo con la ejecución de los cinco españoles que tanto había alterado a Echeverría.155

Al día siguiente de este episodio, Echeverría inauguró los Juegos Panamericanos. El embajador Jova fue invitado a la apertura, y en su comunicado a la Secretaría de Estado escribió que cuando el presentador mencionó al presidente Echeverría: “La multitud irrumpió en silbidos burlones y ruidosos, que no se mezclaron con ningún aplauso”. Más tarde, el expresidente Miguel Alemán le contó a Jova que, a solicitud del gobierno, había cortado ese incidente de las noticias, para que no se transmitiese por televisión.156

En efecto, en contraste con el discurso empleado por Echeverría en los foros internacionales, donde se defendía al pluralismo y a los marginados, en México la esperada apertura democrática no se estaba dando: Se afianzó el centralismo, se agudizó más el autoritarismo presidencial, no se toleró la diferencia (incluso se trató de imponer una cultura y una moda oficial), se reprimió a la izquierda y se enfrentó a la burguesía.157

Los fracasos y las debilidades en la política interna reforzaron aún más la importancia de la política exterior, que se convirtió en el centro de atención del presidente. Echeverría enfocó hacia ella su abundante energía.

La oficina de la OLP en México

Una de las consecuencias tangibles de la gira a Medio Oriente fue la apertura de una oficina de representación de la olp en México. Como hemos visto, Echeverría buscaba apoyo para ocupar un puesto en un organismo internacional al dejar la presidencia, y es probable que ese fue el motivo que le impulsó a acercarse a la olp. Sin embargo, el acuerdo para establecer una oficina de representación de la olp en México no contribuyó a su objetivo, y para entender por qué, es importante explicar lo que significaba esta moción en 1975.

La Organización para la Liberación de Palestina se creó en 1964 con el propósito de conformar un Estado árabe independiente en el territorio conocido antes de 1947 como Palestina bajo mandato británico. Como organización guerrillera armada, la olp fue responsable de actos terroristas contra civiles en Israel y objetivos judíos en general, dentro y fuera de Israel. Dos de los ataques principales tuvieron lugar en 1972: uno fue la matanza en el aeropuerto de Lod, en la que terroristas japoneses reclutados por los palestinos llevaron a cabo un tiroteo que mató a veintiséis civiles e hirió a ochenta; el segundo ocurrió ese mismo año en las Olimpiadas de Múnich, cuando un subgrupo de la olp, llamado Septiembre Negro, secuestró y asesinó a once atletas israelíes.

A pesar de que eventualmente tanto la olp como Arafat fueron reconocidos hasta por Estados Unidos e Israel, cuando Echeverría se entrevistó con Arafat y también cuando abrió la oficina de la olp en México, no era “políticamente correcto” hacerlo.158 De hecho, la olp no renunció oficialmente al terror como arma sino hasta 1993, y en 1975, Arafat era considerado persona non grata en Estados Unidos. Incluso el delegado palestino, Faruk Khadoumi, calificó la apertura de la oficina en México como un “gesto audaz del presidente Echeverría”.159

La primera vez que Echeverría habló del tema fue en su gira a Medio Oriente, descrita unas páginas atrás. Durante su encuentro con Arafat en Egipto, y también en la entrevista que sostuvo con el rey Jaled en Arabia Saudita, el presidente mexicano firmó un convenio según el cual abriría un centro de la olp en México. Unos meses después de la gira, en un reporte oficial con fecha del 6 de septiembre de 1975, la Secretaría de Relaciones Exteriores informó que había sido emitida la autorización para la apertura de una oficina de la olp en México.160

Cuando se publicó la notificación oficial al respecto, la comunidad judía se alarmó y se preguntó cuál sería la implicación de un acto como éste realizado por parte del gobierno mexicano. Temían que la oficina de la olp comenzara una campaña antiisraelí y antisionista y suponían que trataría de ganar adeptos y simpatías en los medios de comunicación, en la opinión pública y especialmente entre la juventud universitaria “que simpatiza con la izquierda”.161

A los dirigentes comunitarios les pareció que esta acción contenía un peligro nacional importante y que, además, podría alejar al turismo estadounidense de México. El Comité Central Israelita redactó un documento en el que “respetuosamente” se señalara al gobierno los riesgos de este acercamiento con la olp. Sin embargo, nunca se consiguió la cita en la cual se planeaba entregar el escrito.162

Eventualmente, el Comité Central Israelita llegó a la conclusión de que el gobierno mexicano sólo buscaba demostrar con este acto su posición neutral como país tercermundista, independiente de los bloques políticos.163 Aun así, el tema no dejó de ser motivo de inquietud.

La promesa de la representación de la olp trastornó y preocupó también fuera del país, pues se percibió como una agresión a Israel y a Estados Unidos. La decisión perturbó a muchos judíos y las organizaciones judías estadounidenses en general se sintieron agraviadas.164

En una carta fechada el 25 de septiembre, un ciudadano de aquel país escribió a Echeverría que estaba cancelando sus planes de visitar México en vista de la inminente apertura de la oficina de la olp.165 Éste parece ser el primer documento que da indicios del boicot generalizado emanado de las bases de la comunidad judía estadounidense que se avecinaba. Pero no sería el último.

Otra de las muchas cartas que llegaron cuando el boicot turístico ya estaba en marcha ligó en una sola política “antisemita y antiamericana” el voto a favor de la resolución antisionista posterior y la decisión previa de abrir un espacio para la olp en México.166

Harry Pavony, presidente de The Free Sons of Israel, una organización neoyorquina de origen judío, escribió más tarde el siguiente mensaje al presidente Echeverría:

Deploramos su decisión de permitir la apertura de una oficina de la Organización para la Liberación Palestina en la capital mexicana. Una oficina en México sólo puede servir a la olp como un punto adicional desde el que podrán lanzar actividades terroristas. Mientras estuvo en Israel, señor, sus palabras amistosas para ese país contribuyeron a que la comunidad judía mundial sintiera que se produciría un cambio en la política mexicana. Sin embargo, sus declaraciones pro árabes nos han decepcionado. Por tanto, le exhortamos a que rechace arrodillarse ante el chantaje petrolero y a las demandas de la olp de tener cuarteles generales en México.167

En noviembre de 1975, justo unos días antes de la votación sobre sionismo-racismo en la Asamblea General de la onu, y “en respuesta a la invitación que formulara el presidente Echeverría”, llegó a México una delegación presidida por Faruk Khadoumi, jefe del departamento político de la olp e integrada adicionalmente por Said Kamal e Isam Salem. Fueron recibidos por Echeverría, quien les reiteró que el problema de Medio Oriente debía resolverse en el marco de la onu, sin pasar “por alto los derechos de los palestinos”. La delegación también se reunió con el subsecretario de gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios y otros funcionarios, para adelantar el proceso de la apertura de su representación en México.168

La olp inauguró su oficina de representación en tierra mexicana hasta abril de 1976, pero la amenaza de la apertura pesó sobre la tranquilidad de los judíos de México y de Estados Unidos desde mediados de 1975.

En este contexto, quiero destacar la falta de poder real de la comunidad judía de México. Fernando Jeno, presidente del Comité Central, falleció inesperadamente en junio de 1975 a los 54 años de edad, apenas unos meses después de su reelección, y por algún motivo el Comité Central no nombró un sucesor.169 Es posible que esta situación irregular influyera en la eficiencia de la institución. Aun así, cabe recalcar que los miembros del Comité Central no lograron nunca hablar con el gobierno para expresarle su inquietud. Sus relaciones con las autoridades parecen haber dependido en su totalidad de vínculos personales. Cuando éstos no respondieron, o dejaron de funcionar, la comunidad, desconcertada por los sucesos, no supo cómo enfrentarlos.

1 Ojeda, Alcances y límites de la política exterior de México, p. 163.

2 Shapira, “La política exterior de México”, p. 71.

3 Ibíd., p. 77.

4 Loaeza, “La política del rumor”, p. 584.

5 Ibíd., p. 179.

6 Ojeda, Alcances y límites, p. 175.

7 Jova, “Mtn Country Profiles: Mexico” 14 de agosto, 1975.

Canonical id: 1975mexico07236_b, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07236_b.html

8 Shapira, “La política exterior de México”, p. 66; también en Ojeda, Alcances y límites de la política exterior en México, pp. 170, 171.

9 Ojeda, pp. 63 y 164.

10 Shapira, “La política exterior de México”, pp. 65, 66; Loaeza, “La política del rumor”, p. 567.

11 Jova, “Mexican Participation At Havana Conference On Puerto Rico”, 3 de septiembre, 1975. Canonical id: 1975mexico07800_b Secret, Electronic Telegrams.

https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07800_b.html

12 Astié-Burgos, correo electrónico a akg, 22 de noviembre, 2011.

13 Jova To Secstate Washdc 1871, “President Echeverría meets with North American Jewish Leaders”, Confidential, Mexico, Cable 1975mexico11095, 16 de diciembre, 1975, nsa.

14 Vázquez y Meyer, México frente a Estados Unidos, p. 12. La descripción de las relaciones entre México y Estados Unidos está basada principalmente en Vázquez y Meyer, México frente a Estados Unidos; Rico, México y el mundo y Medina, Historia de la Revolución Mexicana, 1940-1952.

15 Vázquez y Meyer, México frente a Estados Unidos, p. 12.

16 Ibíd., pp. 9-12.

17 Jova, “Echeverria’s Remarks On Mexican-us Relation”, 14 de noviembre, 1975. Canonical id: 1975mexico10048_b, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico10048_b.html

18 Vázquez y Meyer, México frente a Estados Unidos, p. 14.

19 Por ejemplo, aun durante la guerra, cuando Estados Unidos había solicitado trabajadores mexicanos, se les discriminaba en algunos Estados de ese país. González Martínez, La apacible locura, pp. 258, 259.

20 Además de cooperación militar, hubo colaboración en otros campos: en noviembre de 1941 Estados Unidos otorgó un crédito de 40 000 000 de dólares a México para estabilizar al peso, y otro crédito de 30 000 000 de dólares para mejorar el sistema de comunicaciones. También hubo inversión directa de capital estadounidense en México. Por su parte, México aportó a Estados Unidos materia prima y fuerza de trabajo. Vázquez y Meyer, México frente a Estados Unidos, pp. 188, 189.

21 Knight, “México c. 1930-1946”, pp. 66, 67.

22 Vázquez y Meyer, México frente a Estados Unidos, p. 11.

23 Ibíd., pp. 14, 15.

24 Jova, “Mtn Country Profiles: Mexico”, 14 de agosto, 1975. Canonical id: 1975mexico07236_b, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07236_b.html

25 Vázquez y Meyer, México frente a Estados Unidos, p. 12.

26 Rico, México y el mundo, pp. 13, 167.

27 Vázquez y Meyer, México frente a Estados Unidos, p. 15.

28 Kissinger, Years of Renewal, p. 716.

29 Shlaudeman, “Mexican Minister Claims His Country Would Join Opec If Asked”, 15 de enero, 1976. Canonical id: 1976caraca00526_b Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1976caraca00526_b.html

30 “Mexican Jails”, The Washington Post, 21 de marzo, 1976, p. B 8.

31 Entre muchas, vid por ejemplo Jova, “Casc, Mx Subj: Conversation With Rabasa On Prisoners”, 23 de diciembre, 1975. Canonical id: 1975mexico11319_b

Confidential Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/ 1975mexico11319_b.html, También en Jova, “Meeting With Parents And Friends Or Prisoners”, 3 de septiembre, 1975. Canonical id: 1975mexico07794_b Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07794_b.html y en Jova, “Case Review of All American Prisoners in Mexico (Alfredo Ayala)”, 3 de septiembre, 1975. Canonical id: 1975state209336_b Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975state209336_b.html

32 “Echeverria’s Attendance At Unga”, 1 de octubre, 1975. Canonical id: 1975state233195_b, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975state233195_b.html

33 http://history.state.gov/departmenthistory/people/jova-joseph-john

34 Stuart Kennedy, entrevista con J. J. Jova, 10 de octubre, 1991, pp. 62, 63.

35 Ibíd, p. 90

36 Kissinger, “Commendation for Reporting”, 19 de agosto, 1975. Canonical id:1975state196439_b Confidential, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975state196439_b.html

37 Jova, “Mtn Country Profiles: Mexico”, 14 de agosto, 1975. Canonical id: 1975mexico07236_b, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07236_b.html

38 Stuart Kennedy, entrevista con J. J. Jova, 10 de octubre, 1991, p. 91. Sólo puedo especular que se trató del arresto de su hijo en Londres por tráfico de drogas, que mencionaré en el capítulo tres.

39 En referencia a un discurso de Echeverría pronunciado al principio de 1975, escribió: “En esta ocasión, como en la mayoría de ellas, Echeverría improvisó. Tiene el hábito desafortunado de permitir que sus pensamientos se adelanten a su lengua, con muchas inserciones en paréntesis a la mitad de sus oraciones. En consecuencia, algunas de sus declaraciones no tienen sentido, aunque la intención general suele ser discernible”. Jova, “President Echeverria’s Speech on World Conference of International Women’s Year (wciwy)”, 7 de marzo, 1975. Canonical id: 1975mexico02102_b, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico02102_b.html

40 Jova, “Mtn Country Profiles: Mexico”, 14 de agosto, 1975. Canonical id: 1975mexico07236_B, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07236_b.html

41 “President Echeverria Comments on International Relations”, 31 de diciembre, 1975. Canonical id: 1975mexico11451_b Confidential Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico11451_b.html

42 “Report on the ajc Mission to Mexico City by Dr. Hugh Wolff, San Antonio Chapter Chairman”, Southwest Regional Board Meeting, 15 de abril, 1973, p. 3, ajc.

43 Edward Cowan, “Anti-Americanism in Mexico is Deep but not Blatant”, The New York Times, 20 de noviembre, 1975, p. 18.

44 Kissinger, p. 719.

45 “Zionism Vote Reaction May Have Been Cause of Mexican Official Quitting”, The Jewish Herald-Voice, 8 de enero, 1976. Houston, Texas, pp. 1, 21.

46 Magaña, “Presiones y decisiones”, pp. 133, 134 apud memorando de la Secretaría de Relaciones Exteriores sobre el tema palestino, abril de 1947, acsrem: iii/ 380 (onu).

47 Graciela de Garay (entrevistadora y coordinadora), Rafael de la Colina: una vida de hechos, México, Archivo Histórico Diplomático Mexicano, 1989, p. 79.

48 Garay, Las relaciones diplomáticas México-Israel, p. 10. El recuento de las relaciones México-Israel está basado en su mayor parte en el libro de Garay.

49 Ibíd., p. 13.

50 Garay, Las relaciones diplomáticas México-Israel, pp. 257, 258.

51 Nives Fox, “Press Reactions on UN General Assembly Resolution Zionism/Racism, fo-Eur”, memorandum to: Foreign Affairs Department, 13 de noviembre, 1975. http://www.ajcarchives.org/ajcarchive/DigitalArchive.aspx

52 Shapira, “La política exterior de México”, pp. 62, 81.

53 Ojeda, Alcances y límites, p. 6.

54 “Transcript Mexico Meeting”, 12 de diciembre, 1975. Copy #19, parte 3, p. 1, Israel Miller Papers, Yeshiva University Archives (en adelante yua).

55 Shapira, “La política exterior de México”, p. 81.

56 Separata. Mexican Newsletter (publicada por el gobierno de México), julio-agosto, 1975, pp. 1-9, Foreign Affairs Department, ajc.

57 Ojeda, Alcances y límites, p. 178.

58 Astié-Burgos, Encuentros y desencuentros, p. 223.

59 Jova, “Mexico’s Visiting Vip’s: If this is Tuesday It Must Be the Shah”, 20 de mayo, 1975. Canonical id:1975mexico04390_b Confidential, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico04390_b.html

60 Cosío Villegas, El sistema político mexicano, p. 90.

61 Shapira, “La política exterior de México”, pp. 67, 68.

62 Rabasa, Canciller de México, p. 93.

63 Jova, “Mexico’s Visiting Vip’s: If this is Tuesday It Must Be the Shah”, 20 de mayo, 1975. Canonical id: 1975mexico04390_b Confidential, Electronic Telegrams.https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico04390_b.html

64 Ojeda, Alcances y límites, p. 187. Durante la tercera reunión de la Conferencia de Comercio y Desarrollo de la onu, en Santiago de Chile en 1974, Echeverría propuso que se redactase una carta con los derechos y las obligaciones de los estados en materia económica, a fin de que las relaciones económicas entre los países industrializados y las naciones en desarrollo se desenvolvieran sobre bases justas, seguras y uniformes para lograr el desarrollo equitativo y el equilibrio político del mundo.

65 Astié-Burgos, Encuentros y desencuentros, pp. 226, 227.

66 Ojeda, Alcances y límites, pp. 188, 189, 204.

67 Astié-Burgos, Encuentros y desencuentros, p. 224.

68 Jova, “Mexico’s Visiting Vip’s: If this is Tuesday It Must Be the Shah”, 20 de mayo, 1975. Canonical id: 1975mexico04390_b Confidential, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico04390_b.html

69 Ídem.

70 Ojeda, Alcances y límites, p. 196.

71 Jova, “Monthly Political Highlights-June 1975”, 3 de julio, 1975. Canonical id: 1975mexico05860_b Confidential: Electronic Telegrams.

72 https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico05860_b.html

73http://www.biblioteca.tv/artman2/publish/1975_80/Quinto_Informe_de_Gobierno_del_ presidente_Luis_Ech_1213.shtml Chicago Tribune, 17 de octubre, 1975, p. 4.

74 Ojeda, Alcances y límites, p. 196.

75 El viaje presidencial por tres continentes. Suplemento de comercio exterior, Banco Nacional de Comercio Exterior, s.a., p. 3.

76 Discurso de Luis Echeverría Álvarez en su quinto informe de gobierno, 1 de septiembre, 1975. http://es.wikisource.org/wiki/Discurso_de_Luis_Echeverr/C3/ADa/C3/81lvarez_en_su_Quinto_Informe_de_Gobierno

77 Nudelstejer, “Echeverría y su voto en la onu y cómo lidió con ello la Comunidad Judía de México”. Enlace Judío. 3 de agosto, 2011. http://www.enlacejudio.com/2011/08/03/echeverria-y-su-voto-en-la-onu-y-como-lidio-con-ello-la-comunidad-judia-de-mexico/

78 Garibay, “La baraúnda mesiánica del presidente” en Proceso. Cuentos de los setenta, 181, 19 de abril, 1980. Cuentos De Los Setentas. (iii). http://hemeroteca.proceso.com.mx/?page_id=278958&a51dc26366d99bb5fa29cea4747 565fec=128404&rl=wh

79 Pickering, “President Echeverria’s Visit to Jordan”, 18 de agosto, 1975. Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975amman05576_b.htm

80 Toon, “President Echeverria’s Visit to Israel”, 12 de agosto, 1975. Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975telav05266_b.html

81 Nudelstejer, “Echeverría y su voto en la onu y cómo lidió con ello la Comunidad Judía de México”, Enlace Judío, 3 de agosto, 2011. http://www.enlacejudio.com/2011/08/03/echeverria-y-su-voto-en-la-onu-y-como-lidio-con-ello-la-comunidad-judia-de-mexico. También en Bokser Liwerant, “Fuentes de legitimación de la presencia judía en México”, p. 328 apud Archivo del Comité Central Israelita de México-acci, 15 de julio, 1975.

82 Legislatura xlix-Año ii-Período Comisión Permanente-Fecha 19750707-Número de Diario 33 (L49A2PcpN033F19750707.xml) Núm. Diario: 33 Encabezado Diario De Los Debates De La Comisión Permanente Del Congreso De Los Estados Unidos Mexicanos xlix Legislatura, año ii México, D.F., 7 de Julio , 1975. tomo ii. - num. 33. http://cronica.diputados.gob.mx/DDebates/49/2do/CPerma/19750707.html

83 Jova, R 032101Z jul 75 Mexico 05928 051522Z us Department of State, Freedom of Information Act, Virtual Reading Room. http://www.foia.state.gov/Search/results.aspx?searchText=Jova+Aynor+Jul+75&beginD ate=&endDate=&publishedBeginDate=&publishedEndDate=&caseNumber=

84 Carta de Nudelstejer a Morris Fine, “Visit of the President of Mexico, Mr. Luis Echeverría to Israel”, p. 1, Confidential, 8 de septiembre, 1975, bgep, ajc.

85 Ídem y Nudelstejer, “Echeverría y su voto en la onu‒ y cómo lidió con ello la Comunidad Judía de México”, Enlace Judío, 3 de agosto, 2011. http://www.enlacejudio.com/2011/08/03/echeverria-y-su-voto-en-la-onu-y-como-lidio- con-ello-la-comunidad-judia-de-mexico/

86 “Mexican Chief in Egypt”, The New York Times, 6 de agosto, 1975. http://query.nytimes.com/mem/archive/pdf?res=F20A1EF63A5E157493C4A91783D85F4 18785F9

87 Meyer, Sherman y Deeds, The Course of Mexican History, p. 648.

88 http://en.wikipedia.org/wiki/Ben_Yehuda_Street_bombings

89 Sergio Nudelstejer a Morris Fine, “Visit of the President of Mexico, Mr. Luis Echeverría to Israel”, pp. 2, 3, Confidential, 8 de septiembre, 1975. bgep, ajc.

90 Ibíd., p. 3.

91 Toon, “President Echeverria’s Visit to Israel”, 12 de agosto, 1975. Electronic Telegrams, Israel https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975telav05266_b.html

92 Brandin, “First International Congress of Third World Educators Endorse Echeverria for Un Secgen”, 9 de agosto, 1975. Canonical id: 1975mexico07086_b Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07086_b.html

93 Toon, “President Echeverria’s Visit To Israel”, 12 de agosto, 1975. Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975telav05266_b.html

94 Sergio Nudelstejer a Morris Fine, “Visit of the President of Mexico, Mr. Luis Echeverría to Israel”, p. 3, Confidential, 8 de septiembre, 1975. bgep, ajc.

95 Rabasa, Canciller de México, pp. 137, 138 y 140.

96 Astié-Burgos, Encuentros y desencuentros, p. 228.

97 Eilts, “Echeverria on Direct Egyptian-Israeli Talks”, 12 de agosto, 1975. Canonical id: 1975cairo07932_b, Confidential, Status: Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975cairo07932_b.html

98 Eilts, “Echeverria Message to Sadat”, 12 de agosto, 1975. Canonical id: 1975cairo07950_b Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975cairo07950_b.html

99 “Transcript Mexico Meeting, 12 de diciembre, 1975. Copy #19” parte 3, p. 5., yua.

100 Sergio Nudelstejer a Morris Fine, “Visit of the President of Mexico, Mr. Luis Echeverría to Israel”, p. 4, Confidential, 8 de septiembre, 1975. bgep, ajc.

101 Toon, “Report Re Soviet-Israeli Relations”, 14 de agosto, 1975. Canonical id: 1975telav05335_b Confidential, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975telav05335_b.html

102 Esta afirmación debería ser matizada, pues aunque es cierto que México recibió muy “cordialmente” a los inmigrantes judíos, las puertas no estuvieron verdaderamente “abiertas”. Vid Gleizer, El exilio incómodo. Para la visita a Yad Vashem: Ariel, “The Mexico Show” in “Israel Notebook”, Jewish Observer and Middle East Review, Londres, William Samuel & Co. Ltd. 15 de agosto, 1975, p. 9.

103 Sergio Nudelstejer a Morris Fine, “Visit of the President of Mexico, Mr. Luis Echeverría to Israel”, p. 4, Confidential, 8 de septiembre, 1975, bgep, AJC. No sé si esta oferta se concretó.

104http://www.mfa.gov.il/MFA/Foreign/20Relations/Israels/20Foreign/20Relations/20since/201947/1974-1977/105/20Joint/20Statement/20Israel-Mexico-/2010/20August/201975

105 Katz Gugenheim, entrevista con Rosy Barouh, 21 de noviembre, 2013.

106 Sergio Nudelstejer a Morris Fine, “Visit of the President of Mexico, Mr. Luis Echeverría to Israel”, p. 4, Confidential, 8 de septiembre, 1975, bgep, ajc.

107 Rabasa, Canciller de México, p. 140.

108 Jova, R 032101Z jul 75 fm Amembassy Mexico to Secstate Washdc et al. Mexico 05928 051522Z us Department of State, Freedom of Information Act, Virtual Reading Room http://www.foia.state.gov/Search/results.aspx?searchText=Jova+Aynor+Jul+75&beginD ate=&endDate=&publishedBeginDate=&publishedEndDate=&caseNumber=

109 Sergio Nudelstejer a Morris Fine, “Visit of the President of Mexico, Mr. Luis Echeverría to Israel”, p. 4, Confidential, 8 de septiembre, 1975, bgep, ajc.

110 Ibíd., p. 3.

111 http://www.mfa.gov.il/mfa/Foreign/20Relations/Israels/20Foreign/20Relations/20since/201947/1974-1977/105/20Joint/20Statement/20Israel-Mexico/2010/20

August/201975

112 Toon, “President Echeverria’s Visit to Israel”, 12 de agosto, 1975. Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975telav05266_b.html

113 Jova, “Post Mortems on Echeverria’s Six Weeks Abroad”, 27 de agosto, 1975. Canonical id: 1975mexico07594_b, Confidential, Electronic Telegrams.

https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07594_b.html

114 Toon, “President Echeverria’s Visit to Israel”, 12 de agosto, 1975. Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975telav05266_b.html

115 Jova, “Post Mortems on Echeverria’s Six Weeks Abroad”, 27 de agosto, 1975. Canonical id: 1975mexico07594_b, Confidential, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07594_b.html

116 Jova, “Mtn Country Profiles: Mexico”, 14 de agosto, 1975. Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07236_b.html

117 Jova, “Fonsec Rabasa’s Press Conference on Echeverria’s Candidacy for un Secretary General”, 26 de agosto, 1975. Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07583_b.html

118 Pickering, “President Echeverria’s Visit To Jordan”,18 de agosto, 1975. Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975amman05576_b.htm

119 Toon, “President Echeverria’s Visit to Israel”, 12 de agosto, 1975. Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975telav05266_b.html

120 Jova, “Post Mortems on Echeverria’s Six Weeks Abroad”, 27 de agosto, 1975. Canonical id: 1975mexico07594_b, Confidential, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07594_b.html

121 Jova, “Conversation With Rabasa, Middle East Situation”, 1 de septiembre, 1975. Canonical id: 1975mexico07746_b, Confidential, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07746_b.html

122 Jova, citado por subsecretario Ingersoll, “Echeverria Proposals Re Middle East”, 29 de agosto, 1975. Canonical id: 1975state206805_b Confidential, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975state206805_b.html

123 Jova, “Conversation With Rabasa, Middle East Situation”, 1 de septiembre, 1975. Canonical id: 1975mexico07746_b, Confidential, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07746_b.html

124 Jova, “Post Mortems on Echeverria’s Six Weeks Abroad”, 27 de agosto, 1975. Canonical id: 1975mexico07594_b Confidential, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07594_b.html

125 Ingersoll, “Unga Checklist: Bilateral with Mexico”, 1 de septiembre, 1975. Canonical id: 1975STATE207648_b Confidential, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975state207648_b.html

126 Los Acuerdos Preliminares de Sinaí se firmaron el 4 de septiembre de 1975, no deben confundirse con los Acuerdos de Camp David entre Egipto e Israel, firmados en 1978. http://www.knesset.gov.il/process/docs/egypt_interim_eng.htm Kissinger, Egypt-Israel Agreement Secret Date: 1 de septiembre, 1975. Canonical id: 1975secto10289_b , Secret, Electronic Telegrams.

https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975secto10289_b.html

127 Rich, “Visit of Mexican President”, 20 de agosto, 1975. Electronic Telegrams.

https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975porto02101_b.html

128 Jova, “Former Chilean Foreign Minister’s Observations on Chile and Mexico”, 28 de agosto, 1975. Canonical id: 1975mexico07656_b, Confidential, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07656_b.html

129 Jova, “Post Mortems on Echeverria’s Six Weeks Abroad”, 27 de agosto, 1975. Canonical id: 1975mexico07594_b, Confidential, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07594_b.html

130 Jova, “Mtn Country Profiles: Mexico”, 14 de agosto, 1975. Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07236_b.html

131 Jova, “Post Mortems on Echeverria’s Six Weeks Abroad”, 27 de agosto, 1975. Canonical id: 1975mexico07594_b, Confidential, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07594_b.html

132 Jova, “Fonsec Rabasa’s Press Conference on Echeverria’s Candidacy For un Secretary General”, 26 de agosto, 1975. Canonical id: 1975mexico07583_b Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07583_b.html

133 Jova, “Colombian Ambassador Gives Press Conference on Echeverria Sec Gen Candidacy”, 28 de agosto, 1975. Canonical id: 1975mexico07621_b Electronic Telegrams, Mexico City To: Colombia Bogota et al. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07621_b.html

134 Jova, “Costa Rica to Propose Echeverria for un Secgen”, 5 de septiembre, 1975. Canonical id: 1975mexico07883_b Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07883_b.html

135 Jova, “Fonsec Rabasa’s Press Conference on Echeverria’s Candidacy For UN Secretary General”, 26 de agosto, 1975. Canonical id: 1975mexico07583_b, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico07583_b.html

136 Jova, r032101Z jul 75 fm Amembassy Mexico To Secstate Washdc et al. Mexico 05928 051522Z us Department of State, Freedom of Information Act, Virtual Reading Room. http://www.foia.state.gov/Search/results.aspx?searchText=Jova+Aynor+Jul+75&beginD ate=&endDate=&publishedBeginDate=&publishedEndDate=&caseNumber=

137 Brandin, “Text of Echeverria Letter to Waldheim Of 28 September”, 29 de septiembre, 1975. Canonical id:1975mexico08509_b Electronic Telegrams.

https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico08509_b.html

138 Jova, “Monthly Political Highlights–September”, 30 de septiembre, 1975. Canonical id: 1975mexico08593_b Confidential, Electronic Telegrams.https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico08593_b.html

139 El libro salió a la luz en enero.

140 Agee, Inside the Company, cia Diary, p. 607. Documentos de la agencia de espionaje desclasificados tres décadas después precisaron que Echeverría era Litempo–8., El Universal, jueves 10 de enero de 2008.

141 Stuart Kennedy en entrevista con J. J. Jova, 10 de octubre, 1991, p. 93.

142 Agee, Inside the Company, cia Diary, pp. 525, 594.

143 Moynihan, On the Law of Nations, p. 151.

144 “Spain In The Security Council”, 30 de septiembre, 1975. Canonical id: 1975usunn04595_b, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975usunn04595b.html

145 Ibíd.

146 “Mexican Request For sc Meeting Re Events In Spain”, 1 de octubre, 1975. Canonical id: 1975usunn04630_b Confidential Electronic Telegrams.https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975usunn04630_b.htm

Rabasa solicitó una respuesta por escrito. Moynihan sugirió que se suavizara el mensaje y se planteara a México la posibilidad de llevar el tema a la Asamblea General; sin embargo, el Consejo de Seguridad decidió escribir: “Si su gobierno lo desea puede elegir cualquier otro procedimiento de Naciones Unidas que considere adecuado para la consecución de los objetivos perseguidos”.

“Echeverria Complaint on Spanish Executions”, 2 de octubre, 1975. Canonical id: 1975usunn04691_b Confidential, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975usunn04691_b.html

Texto final en “Mexican Initiative on Spain in Security Council”, 6 de octubre, 1975. Canonical id: 1975usunn04767_b To: Department of State et al.

https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975usunn04767_b.html

147 Flores Olea a Echeverría, Moscú, 29 de septiembre, 1975, aemurs leg. 109, exp. 2. ahsre.

148 Jova incluso sospechaba que se “destapó” a López Portillo en septiembre en lugar de octubre para que Echeverría estuviese libre para viajar a Nueva York a la onu, “President Echeverria to Unga October 7”, 26 de septiembre, 1975. Canonical id: 1975mexico08458_b, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico08458_b.html

149 Kissinger, “Briefing on Spain for Gom”, 3 de octubre, 1975. Canonical id: 1975state236078_b Secret, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975state236078_b.html

El general Franco murió el 20 de noviembre de 1975, y el 22 de noviembre se estableció en España una monarquía constitucional. Kissinger tenía razón al decir que convenía esperar.

150 Jova, “Briefing on Spain for Gom”, 6 de octubre, 1975. Canonical id: 1975mexico08745_b Secret, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico08745_b.html

151 En Nueva York, Rabasa y Alfonso García Robles (el representante de México ante la onu) solicitaron una reunión con Moynihan para saber cuál creía que sería la reacción si Echeverría solicitaba una vez más que el Consejo de Seguridad evaluase el tema. Moynihan respondió que el Consejo de Seguridad ya había respondido, dando la opción de presentar el asunto en el tercer comité, y que insistir haría que la respuesta pareciera un rechazo. García Robles estuvo de acuerdo con Moynihan, y Rabasa le solicitó que se reuniera con Echeverría para convencerlo. En su cable al Departamento de Estado, Moynihan agregó que no lograba entender lo que estaba pasando, y solicitó instrucciones. No sé si Echeverría se reunió con Moynihan o no.

Moynihan, “President Echeverria and Spain”, 7 de octubre, 1975.

Canonical id: 1975usunn04777_b Confidential https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975usunn04777_b.html “30th Unga--General Debate Statement By The President Of Mexico, Luis Echeverria Alvarez”, 1975 October 8, Canonical id: 1975usunn04837_b Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975usunn04837_b.html

152 Moynihan, “Echeverria’s Candidacy For Un Secretary General”, 8 de octubre, 1975. Canonical id: 1975usunn04844_b Confidential Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975usunn04844_b.html

153 Shapira, “La política exterior de México”, p. 84.

154 Jova, “Echeverria’s un Secgen Candidacy and Initiative on Spain”, 9 de octubre, 1975. Canonical id: 1975mexico08915_b Confidential Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico08915_b.html

155 Jova, “Terrorist Dies in Mexico City Prison”, 15 de octubre, 1975. Canonical id: 1975mexico09058_b, Electronic Telegrams.https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico09058_b.html

156 Jova, “Echeverria Jeered as pa Games Open”, 15 de octubre, 1975. Canonical id: 1975mexico09061_B, Electronic Telegrams. https://www.wikileaks.org/plusd/cables/1975mexico09061_b.html

Cabe recordar que fue Miguel Alemán quien concedió el permiso para el establecimiento de Telesistema Mexicano, lo que más tarde se convertiría en Televisa, y que siempre mantuvo lazos muy cercanos con la empresa.

157 Astié-Burgos, Encuentros y desencuentros, p. 228.

158 En 1974 la onu reconoció a la olp como representante oficial del pueblo palestino y Arafat fue invitado a hablar ante la Asamblea General y en 1975, la Unión Europea estableció relaciones con la olp. Ambos desarrollos deben ser entendidos dentro del contexto de la mayoría automática árabe-soviética en la onu en 1975, que se explicará más tarde, y del embargo petrolero, y prueban que el acercamiento de Echeverría no fue un caso único. Sin embargo, no por ello la olp dejó de ser una organización terrorista que perpetraba actos violentos contra civiles.

159 “Aplaude la olp el apoyo de Echeverría”, Excelsior (Tribuna), 10 de noviembre, 1975.

160 Carta de Sergio Nudelstejer a Bertram H Gold, p. 1, 10 de septiembre, 1975, bgep, ajc.

161 Ibíd., pp. 1, 2.

162 Más información acerca de la reacción del Comité Central a la apertura de la oficina de la olp en Bokser Liwerant, “Fuentes de legitimación de la presencia judía en México”, pp. 329-231.

163 Carta de Sergio Nudelstejer a Bertram H Gold, p. 2, 10 de septiembre, 1975, bgep, ajc.

164 Katz Gugenheim, entrevista con Jacobo Kovadloff en las oficinas del ajc, 22 de octubre, 2003.

165 Dr. Jerome Reich al embajador mexicano en Washington, 25 de septiembre, 1975, viii/411.11(xxx)(08)/68 L-2262, primera parte. ahsre.

166 Bernard H. White al gobierno de México, 22 de diciembre, 1975, viii/411.11(xxx)(08)/68 L-2262, primera parte. ahsre.

167 Magaña, “Presiones y decisiones en política exterior”, pp. 142, 143 apud carta de Harry Pavony al presidente Echeverría, 27 de noviembre, 1975. acsrem: 111-8432-4 (Archivo de Concentraciones).

168 “Se formalizó el establecimiento de una oficina Palestina aquí. Concluyó la visita del jefe del departamento político de la olp”, El Heraldo; “Reitera la olp que abrirá una oficina aquí”, El Universal; “Partió ayer una delegación de la olp que visitó a México. Trataron acerca del establecimiento de una oficina de información”, Excelsior; “Se formalizó el acuerdo: la olp abrirá aquí una oficina”, El Día. Todos del 7 de noviembre, 1975.

169 Nudelstejer, jstor, p. 313.

3. Las presiones sobre el voto de México

Sin presión no hay diamantes.

Thomas Carlyle

En toda controversia existen fuerzas opuestas que utilizan los medios a su disposición para lograr sus objetivos. México fue presionado para que apoyara la condena al sionismo en Naciones Unidas, y fue presionado también para que votara en contra de la definición del sionismo como racismo en el organismo internacional.

Para empezar, veamos si la acusación al sionismo de ser una forma de racismo tiene bases. Para analizarlo, expondré brevemente cómo surgió el sionismo y cuáles son sus principios básicos.

La emancipación judía, un proceso que comenzó a fines del siglo xviii en Europa, fue aboliendo paulatinamente las leyes discriminatorias aplicadas específicamente a los judíos, y les concedió igualdad civil y ciudadanía dentro de los países en los cuales residían. Antes de la emancipación, la mayoría de los judíos vivía en áreas residenciales específicas, aisladas del resto de la sociedad. Una vez integrados geográficamente, los judíos participaron también en la educación general así como en la sociedad civil, y el aspecto religioso del judaísmo pasó a ser un asunto privado, que podía ser mantenido o abandonado.

Este desarrollo fue paralelo al fortalecimiento de los Estados Nación y al surgimiento del nacionalismo en Europa, lo que, unido al debilitamiento de la religión en la vida diaria, provocó el replanteo acerca de la identidad judía. El sionismo es entre otras cosas, un intento por mantener la identidad judía, ligada al elemento territorial y a la posiblilidad de autodeterminación nacional.

Aunque inicialmente el sionismo era una de varias respuestas frente a los retos de la asimilación y el antisemitismo, la destrucción de la vida judía en Europa durante la Segunda Guerra Mundial impulsó al sionismo a un lugar preponderante. Además, cuando los sobrevivientes del Holocausto quisieron regresar a sus países de origen al término de la Segunda Guerra Mundial, se enfrentaron a pogromos, mientras que la inmigración judía estaba severamente limitada en la mayoría de los países, de modo que el sionismo se volvió una necesidad urgente para la supervivencia.1

El término “sionismo” fue acuñado por Natán Birnbaum en 1890. La Enciclopedia Británica lo define como el “movimiento nacionalista judío que ha tenido como objetivo la creación y el apoyo de un Estado nacional judío en Palestina, la antigua patria de los judíos (hebreo: Eretz Israel, “la Tierra de Israel”). Aunque el sionismo se originó en el este y centro de Europa durante la última parte del siglo XIX, es en muchos sentidos una continuación de la antigua unión nacionalista de los judíos y de la religión judía con la región histórica de Palestina, donde una de las colinas de la antigua Jerusalén se llamaba Sión”.2

Desde el surgimiento del sionismo como movimiento político, hubo oposición de algunos no judíos. Con el tiempo, esta oposición aumentó y se transformó de una disputa política o ideológica objetiva en una visión subjetiva negativa del sionismo.

Los sionistas siempre se han autodefinido sólo como judíos, y aun la ley rabínica más estricta y conservadora describe al judío como todo el que nació de una mujer judía, o se convirtió al judaísmo, independientemente de su origen étnico o racial. Esta definición no es racial por dos motivos: primero porque para el racista el padre de la persona es tan determinante como la madre y, segundo, porque para el racista la identidad no puede ser cambiada a voluntad.3

La falta de justificación racional de la acusación indica que el antisionismo, como herramienta política, es una forma nueva de antisemitismo. Así lo entendió el representante de Costa Rica en la onu, el padre Benjamín Núñez, quien afirmó: “El boceto de resolución antisemita que está frente a la Asamblea General demuestra claramente la necesidad aún hoy en día del sionismo. El ataque al sionismo es un eufemismo para revivir el antisemitismo”.4 Semesa Sikivou, delegado de Fiji, señaló: “La nacionalidad de muchos de nosotros sólo fue lograda después de haber expresado nuestro nacionalismo, y nuestra delegación no comprende por qué el sionismo, como movimiento nacional, debería ser condenado particularmente como una forma de racismo”.5

Como lo señalan estos testimonios, la condena al sionismo como racismo no tenía bases morales. Podemos preguntarnos: ¿Cuál era el riesgo de dejar pasar la definición del sionismo como racismo? El escritor israelí Amos Oz escribió acerca de la fuerza de las palabras. Afirmó que desde hace siglos los asesinos de masas sabían que se necesita corromper a las palabras para corromper a quienes las usan; por ello decía: “Debemos tratar a las palabras como granadas de mano”.6

Indudablemente, la resolución podía tener, y tendría efectos secundarios. Además del peligro a mediano o largo plazo de que se expulsara eventualmente a Israel de la onu, había consecuencias prácticas más inmediatas.

Si se definía al sionismo como racismo, la urss tenía una excusa aprobada por la onu para reprimir aún más al movimiento de aquellos que querían emigrar a Israel.7

En 1975 todavía existían algunos tabúes, surgidos a raíz del Holocausto, que obstaculizaban hablar de manera prejuiciosa acerca de los judíos. Sin embargo, si el sionismo era considerado como racismo se permitirían los ataques a los judíos usando el eufemismo sionista.

El programa de la Década contra el Racismo incluía, entre otras tácticas, el involucramiento de los medios de comunicación en la educación pública en contra de la discriminación racial; la creación de fondos de ayuda regionales e internacionales para las víctimas, y la producción de programas de cine, radio y televisión sobre asuntos raciales para uso público. Todos esos recursos se utilizarían para combatir al sionismo.

Este era un voto importante para los países del Medio Oriente, la urss y Estados Unidos; además, tenía una carga emocional muy alta para la diáspora judía mundial. Cada voto fue importante y, en el contexto americano, el voto mexicano lo era aún más por ser un país líder en Latinoamérica. Así que entraron en juego pujanzas de múltiples orígenes cuyos intentos, logros y fracasos es importante analizar.

Se manifestaron esfuerzos israelíes; presiones ejercidas por Estados Unidos, la comunidad europea y el bloque árabe-soviético; intentos de las comunidades judías mexicana y estadounidense, y de la comunidad árabe en México. Voy a examinar a cada grupo de manera independiente, pero cabe mencionar que muchas de estas presiones estuvieron entrecruzadas.

La votación de la resolución antisionista el 10 de noviembre de 1975 en Naciones Unidas no fue un fenómeno aislado, sino parte de un proceso continuo y complejo. Como ya expuse, la campaña creada para asegurar una condena al sionismo en la onu se puso en marcha en la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer, celebrada en la Ciudad de México a finales de junio y principios de julio de 1975.8 Posteriormente, la moción se puso a voto el 17 de octubre en la Tercera Comisión de la Asamblea General de la onu, aquella que se ocupa de los asuntos sociales, humanitarios y culturales, y fue aprobada por mayoría. Por lo tanto, pasó a votación a la Asamblea General de la onu, donde el 10 de noviembre de 1975 se adoptó la resolución 3379, la cual condenó al sionismo como una forma de racismo. Y para terminar de la manera en que había comenzado, el 15 de diciembre se votó en Naciones Unidas la Declaración México, documento emanado de la Conferencia del Año de la Mujer, que contenía en su seno la condena al sionismo.9

México votó a favor de la condena al sionismo en los tres votos mencionados. En el próximo capítulo explicaré con detalle cómo acontecieron los votos del 17 de octubre en la Tercera Comisión y del 10 de noviembre en la Asamblea General de la onu; en este apartado analizaré las presiones que recibió México para ambas votaciones. Las causas del voto del 15 de diciembre se estudian en un capítulo posterior, pues cronológicamente tuvo lugar después de que ya se había lanzado el boicot turístico.

Israel

Aunque hubo esfuerzos por evitarla, la acusación al sionismo en la Declaración México no provocó una reacción muy enérgica en ningún lugar del mundo, ni siquiera en Israel, posiblemente porque no se preveía que éste fuera el primer paso hacia una censura mucho más significativa. En efecto, antes de la votación del 17 de octubre, hubo “poca o ninguna respuesta por parte de los medios de comunicación israelíes, políticos y académicos”.10

Tras la votación a favor de la condena en la Tercera Comisión de la onu, comenzaron los esfuerzos, ahora de manera intensiva, por evitar el resultado de una mayoría en la Asamblea General. Podría suponerse que Israel estaría al frente de estos esfuerzos, sin embargo su intervención al principio no fue especialmente comprometida. Daniel Patrick Moynihan, el delegado de Estados Unidos ante la onu, no podía creer la poca atención que el asunto estaba recibiendo en Israel. Aún después del voto de octubre, la prensa en Israel se concentraba en la huelga de los estibadores del puerto israelí de Ashdod, ignorando que lo que estaba sucediendo en la onu ponía en peligro la mera existencia de ese puerto.11

Además, el comportamiento de Israel estuvo plagado por la incapacidad de las diferentes instancias de trabajar en equipo y por las diferentes visiones del problema que tenían el embajador de Israel en Washington y la representación de Israel ante la onu.

Hasta cierto punto es comprensible que tuvieran enfoques distintos. El embajador de Israel, Simcha Dinitz, era un diplomático de carrera, que llevaba más de quince años en la política, desempeñándose en la Secretaría de Relaciones Exteriores y como asesor político de la primera ministra Golda Meir de 1969 a 1973. Tenía dos años siendo embajador de Israel en Estados Unidos.12

Por su parte, el delegado de Israel ante la onu, Jaim Herzog, llevaba apenas dos meses en el puesto cuando transcurrió la votación en la Tercera Comisión. Además, su pasado era de militar y abogado que ejercía su oficio, y aunque sí tenía experiencia en relaciones públicas gubernamentales, se trataba de su primer cargo diplomático.13 Herzog creía que era prioritario evitar la condena al sionismo por todos los medios posibles; mientras que el embajador Dinitz, que había estado en Washington durante la Guerra de Yom Kipur, y había sido testigo de la importancia del apoyo militar estadounidense, consideraba que era mucho más fundamental concentrar los esfuerzos diplomáticos en asegurar la ayuda táctica, militar y económica de Estados Unidos para Israel.14

Además de la diferencia de formación profesional, puede ser que había un elemento más que dificultó la comunicación. Con frecuencia el gobierno de Israel ha considerado el nombramiento de delegado ante Naciones Unidas como un puesto político, por lo que es común que éste entre en conflicto con los diplomáticos de carrera de la embajada en Washington.15 Herzog habría de recordar: “Teníamos un sinfín de peleas y disputas entre la delegación de la onu y nuestra embajada en Washington”.16 La poca importancia que la embajada israelí le dio al tema tuvo efectos trascendentales.

Herzog y Moynihan lucharon con ahínco para evitar que se aprobara la condena. Estaban conscientes del impacto de la opinión pública estadounidense en las decisiones gubernamentales de Washington,17 y consideraron que el apoyo del público estadounidense podría ser muy provechoso para combatir el ataque al sionismo que se aproximaba. El sentir popular influiría en la postura oficial de Estados Unidos y, por lo tanto, en la posición de las naciones africanas y europeas, pues ellas a su vez aspiraban a la ayuda de Estados Unidos en muchos temas y querrían complacerlo.

Para lograr su cometido, acudieron al Conference of Presidents of Major American Jewish Organizations. Comúnmente llamado Presidents’ Conference, es una entidad fundada en 1956 para desarrollar una voz de consenso entre las organizaciones judías estadounidenses en sus tratos con el poder ejecutivo de Estados Unidos. Moynihan y Herzog llamaron al rabino Israel Miller, vicepresidente de Yeshiva University y presidente en turno del Presidents’ Conference, para solicitarle su ayuda.

Sin embargo, aún después de la llamada no hubo anuncios, ni peticiones, ni declaraciones: nada. Cuando Herzog le preguntó a Miller el motivo, éste le respondió que había hablado del tema con la Embajada de Israel en Washington, y ahí se le había dicho “olvídalo, es una tontería”.18

Esta respuesta es acorde a la actitud hacia la onu prevaleciente en muchos sectores del gobierno israelí. Ya lo había enunciado el primer ministro de Israel, David Ben Gurión, cuando se refirió a la onu en 1955, expresando la frustración israelí ante lo que percibían como un organismo claramente tendencioso en sus resoluciones contra Israel, y lo llamó “um, shmum”,19 implicando que era irrelevante para Israel. La expresión encontró eco en el sentir nacional y, con algunas excepciones, ha reflejado la actitud israelí hacia Naciones Unidas hasta el día de hoy.20

Ocurrió la votación del 17 de octubre en la cual se aprobó la moción de que el asunto pasaría a votación en la Asamblea General el 10 de noviembre, y en Nueva York había un silencio absoluto con respecto a la condena al sionismo que se estaba concretando en la onu.

Moynihan se quejó con Herzog, quien le compartió que él no era el único perplejo. Ivor Richard, el delegado de Reino Unido ante la onu, le había dicho a Herzog que estaba estupefacto por la falta de reacción de los judíos, y que incluso Von Wechmar, el delegado de Alemania Occidental, le había comentado que ayudaría mucho que la comunidad judía reaccionase.21

Herzog decidió enfrentar la situación. Una semana después del voto en la Tercera Comisión, consiguió que lo invitaran al Presidents’ Conference, llegó a la reunión acompañado por un grupo de reporteros y camarógrafos.22 Parece ser que los miembros del Presidents’ Conference dejaron entrar a los medios de comunicación porque pensaron que Herzog iba a atacar a la onu, pero les esperaba una sorpresa.

Herzog pronunció un discurso ante los presidentes de las organizaciones judías estadounidenses más importantes, ahí reunidos. Les explicó que era el primer ataque de tal envergadura a los judíos desde la persecución nazi, y les preguntó si estaban conscientes de cuál había sido su reacción. ¿Acaso podían enorgullecerse de su silencio? En la mayor metrópoli del orbe, en la concentración más grande de judíos en el mundo, no se oía casi ninguna protesta. Apenas había aparecido en The New York Times un primer editorial alusivo al tema, y ni siquiera se trataba de una crítica enérgica.23

Al día siguiente, parte del discurso de Herzog se publicó en The New York Times, bajo el titular: “Herzog afirma que los judíos no ayudaron a los israelíes en el debate sobre el sionismo en la onu”, y el texto citaba a Herzog preguntando: “¿Dónde está el pueblo judío?”.24

Cuando Herzog regañó al Presidents’ Conference, el liderazgo judío estadounidense se sintió insultado. Una dirigente de la importante organización sionista femenina Hadassah, que estaba entonces en Israel, expresó sus dudas acerca del proceder de Herzog.25 El tema cobró tal importancia, que se habló de él en la junta de gabinete del gobierno de Israel, e incluso el ministro de justicia, Jaim Zadok, propuso que el delegado ante Naciones Unidas regresara a Jerusalén para dar explicaciones.26 Por fortuna para Herzog, el secretario de relaciones exteriores de Israel, Yigal Alón, se encontraba entonces en Nueva York, y ahí Herzog y Moynihan le expusieron la situación y lo convencieron de lo importante que era luchar contra la resolución.27

Aun así, a los dos días del incidente, Herzog se disculpó públicamente alegando que habían sacado sus palabras de contexto y elogiando, además, el trabajo del rabino Miller.28

Sin embargo, Herzog obtuvo algo más que críticas y reprimendas con su atrevimiento: se convirtió en el héroe del judío estadounidense común. Comenzaron a llegar a la delegación de Israel sacos llenos de cartas de apoyo, textos que desaprobaban la indiferencia de los líderes judíos a los que Herzog había increpado.29 Pronto Herzog adquirió fama de igual manera entre el público en Israel, pues sus declaraciones reflejaban el sentir del pueblo israelí.30

También la embajada de México en Israel recibió cartas de protesta, escritas a raíz del voto que México emitió el 17 de octubre, a favor de la condena al sionismo. La indignación general se expresó además en artículos periodísticos y en manifestaciones frente a la embajada mexicana.31 Asimismo, se reunieron más de cuarenta profesores de la Universidad Hebrea de Jerusalén, a fin de solicitar a México que modificara su voto.32 Incluso la asociación de estudiantes de la Universidad de Tel Aviv envió un telegrama a Echeverría el 19 de octubre, pidiéndole que devolviera el título honorario que le había sido conferido por la Universidad de Tel Aviv en su visita a Israel, pues “en nuestra opinión usted no lo merece”.33

El embajador de México en Israel, Benito Berlín, trasmitió a la cancillería la contrariedad israelí por el voto, pero tuvo cuidado de agregar que toda la crítica era cortés: “Tanto la prensa como las cartas y escritos que anexo a la presente muestran con gran respeto su descontento, sin que haya habido en forma alguna ataques ofensivos a México o al Sr. Presidente.”34

De forma paulatina, el gobierno de Israel trató de combatir la condena del sionismo que estaba tomando vuelo en Naciones Unidas. El 21 de octubre, Efraím Evrón, subdirector general del Ministerio de Relaciones Exteriores, citó a Benito Berlín y mostró su “profunda aflicción” por el voto de México del 17 de octubre. Afirmó que éste era “inexplicable” y solicitó que México reconsiderara su posición y cambiara su voto para la votación en la Asamblea General pues, de ser aprobada la resolución, minaría las “bases morales” de la onu. Agregó que la plática personal de Echeverría con el viceprimer ministro y ministro de relaciones exteriores, Yigal Alón, durante la gira por Medio Oriente del presidente mexicano, le había hecho “suponer que México votaría de manera distinta”. Finalizó diciendo que hacía la petición del cambio de voto “con más dolor que enojo”.35

Jacob Barmore, miembro de la delegación de Israel ante Naciones Unidas, informó a la representación estadounidense de los esfuerzos israelíes en América Latina, y solicitó ayuda a Estados Unidos para conseguir más votos en contra. Barmore le contó a Moynihan que Sergio González Gálvez, director de organismos internacionales, le había asegurado que México se abstendría de votar el 17 de octubre, pero al final Echeverría había decidido pronunciarse a favor.36

Los funcionarios de la embajada de Israel enviaron a la cancillería mexicana documentos variados que explicaban la naturaleza del sionismo y demostraban que la acusación no tenía mérito,37 ni “ninguna base legal”, pero a pesar de todos los argumentos, sabían que Echeverría aún titubeaba y existía la posibilidad de que votara a favor.38

En 1975, el embajador de Israel en México era Hanan Aynor, un diplomático veterano nacido en Alemania y educado en París. Aynor se juntó con Rabasa después de la votación en la Tercera Comisión para tratar de influir en la postura mexicana antes del voto del 10 de noviembre.39 También se reunió con Echeverría, quien aceptó revisar la perspectiva de México, y unos días más tarde habló de nuevo con el canciller Rabasa, quien aparentemente se mostró más receptivo. Entre una y otra entrevista, se vio varias veces con los funcionarios de la embajada de Estados Unidos para estudiar la mejor manera de enfrentar el problema.40

Aun así, el embajador israelí no fue exitoso. A fines de octubre un miembro de la delegación israelí en la onu le confesó a Moynihan que Israel “había agotado todos sus recursos con México” y, a pesar de ello, no había logrado nada.41

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Litres'teki yayın tarihi:
29 ocak 2026
Hacim:
501 s. 2 illüstrasyon
ISBN:
9786078564422
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