Kitabı oku: «La Leyenda de los Dolgias»

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LA LEYENDA DE LOS DOLGIAS

ARNOLDO LOZANO

© Arnoldo Lozano

© La Leyenda de los Dolgias

Septiembre 2021

ISBN ePub: 978-84-685-6160-8

Editado por Bubok Publishing S.L.

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Tel: 912904490

C/Vizcaya, 6

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Para el amor de mi vida, mis padres, manita, sobrinos, familia y amistades

Gracias por tanto y por todo.

Índice

I LEYENDA Y LEGADO: LA ASAMBLEA ANCESTRAL

II SENTIMIENTOS ENCONTRADOS

III GRADUACIÓN

IV ESPACIOS DE LIBERTAD

V RUTA THENDE

VI UNIVERSIDAD DE DOLGIAVIT

VII UN INSTRUMENTO INSIGNIA

VIII EL PALACIO DE PROMEND

IX RENACIMIENTO

X LA VENGANZA PERPETUA DE VANDORM

XI ¡NO ME QUEDARÉ A VERLOS MORIR, GENERAL!

XII CADETE GANEVE

XIII TODO VIVE, TODO SE UNE, TODO BRILLA

XIV UNA JOVEN CAPITANA

I

LEYENDA Y LEGADO: LA ASAMBLEA ANCESTRAL

La joven líder de los asistentes del Palacio Ancestral irrumpe en la Sala de la Asamblea en plena sesión.

—¡Mi Lend Engelmor! —dice, agitada.

—¿Qué ocurre, Larevied? —le pregunta Engelmor, desde el asiento principal.

—Mi Lend, señores de la Asamblea, una comitiva Vandormana se ha estacionado en los alrededores del palacio —dice ella, con grandes gotas de sudor recorriéndole el rostro—. La nave del General Kwold está al frente del convoy, como la última vez. Los soldados del Regimiento Tavet son insuficientes para contenerlos.

Engelmor baja la mirada y se lleva la mano a la barbilla.

—Señores —dice dirigiéndose a los siete representantes de los planetas del Sistema Planetario Ancestral—, como sabemos, nuestra última reunión con la Prefectura de Vandorm no resultó en buenos términos. Debemos ser precavidos e inteligentes. Solo así podremos fortalecer las bases de nuestro sistema y lograr su unificación de por vida.

—Mi Lend —dice el representante del planeta Cudienk—, es evidente que Vandorm pretende dominarnos. Ya lo logró antes con los sistemas de Imlers y Oplatrerd.

—Es lo único que les interesa —asiente el representante de Yamchem—. Hemos recibido noticias acerca de la colonización de regiones cercanas por su parte.

—Mi Lend, señores, este es el momento de defender y consolidar la soberanía de Dolgiania y del sistema entero —interviene el representante de Dodanesk.

Engelmor lo observa con seriedad.

—Nuestra prioridad es negociar con inteligencia, señor Sonjorz. El último recurso del que dispondremos será el destierro perpetuo de Vandorm. Debemos emplear la menor violencia posible. Como usted sabe, siempre hemos sido y seguiremos siendo un sistema pacífico —dice, y vuelve el rostro hacia su asistente — Larevied, ordena al Regimiento Tavet que envíe tropas al palacio, pero con cautela. Debemos evitar que Kwold y los soldados Magma Vandormanos los intercepten y ataquen.

—Sí, mi Lend. Enseguida —responde ella, dándose la vuelta y lanzándose a correr hacia la Cúpula de Enlaces Tavet del palacio.

Engelmor y los miembros de la Asamblea se levantan y se dirigen hacia el Prisma Ancestral, ubicado en el centro de la Sala. Creado por ellos, se trata de una monumental columna prismática octagonal, de diez metros de diámetro y cincuenta de altura, coronada por una esfera de cristal de Virtunmend. Funciona como el centro energético y comunicacional del sistema planetario Dolgia.

Los ocho hombres, ataviados con túnicas teñidas de blanco y azul marino, levantan sus brazos hacia él. De la túnica de Engelmor comienza a brotar un resplandor intenso que provoca que el prisma se ilumine. La luz envuelve y une a los miembros de la Asamblea y alcanza la esfera en la cúspide, alumbrando por completo la Cúpula Mayor del palacio y expandiéndose a través de su estructura hacia el espacio exterior. La atmósfera de Dolgiania se enciende y brilla, así como también, al mismo tiempo, el resto de los planetas del sistema.

—Luz de Promend, protege el sistema planetario y llénalo de paz —dice Engelmor en un tono solemne.

—¡Todo vive, todo se une, todo brilla! —exclaman los ocho hombres al unísono.

En los alrededores del Palacio Ancestral, Kwold y sus tropas del Regimiento Magma observan con incredulidad el sobrenatural e intenso resplandor en el cielo de Dolgiania. Pese a la sorpresa, se mantienen inmóviles y silenciosos, esperando el momento justo para penetrar en el palacio e iniciar sus movimientos estratégicos.

En medio de la verde vegetación del Valle de Locrugvit, dos generales vestidos con sus uniformes de media gala vigilan la construcción de la Base de la Flota Tavet. La obra fue aprobada por la Asamblea Ancestral como parte del inicio del Acta Magna para la fundación y unificación del Sistema Planetario Dolgia.

En las áreas provisionales de la Base, habitada por mil doscientos soldados, cadetes, miembros del escuadrón especial y altos mandos, suena la alerta general Tavet. Los batallones se reúnen con rapidez en la explanada, bajo el sol matutino, a la espera de instrucciones por parte de sus líderes. Poco después, el Teniente Trerdik Leklird y el General Vald Gandvold, Comandante Supremo de la Flota Tavet, descienden a la explanada desde un vehículo aéreo y se acercan al templete en el que se encuentra el sistema de sonido.

—La Asamblea requiere apoyo inmediato en el Palacio Ancestral —dice Gandvold a sus tropas—. Nos han notificado que una gran fuerza del Regimiento Magma de Vandorm planea invadirlo, así como también, probablemente, la ciudad. Nuestro Lend Engelmor nos asegura que esta vez no han venido con la intención de negociar. No es momento de especular. Debemos anticiparnos y aniquilarlos. La defensa de la paz y de la unificación de nuestro sistema está en nuestras manos. ¡Por todos! ¡Por Dolgiania!

Las tropas de la Flota Tavet responden al unísono, realizando el saludo militar. Después se separan en escuadrones para iniciar las maniobras por tierra y por mar. Los soldados y cadetes de la División Acuática abordan las naves anfibias Tavet estacionadas en las plataformas subterráneas de los hangares, aún sin concluir. La División Aérea, por su parte, activa sus naves de combate. Ambos regimientos se despliegan maniobrando sobre el Mar de Cortran.

—Aquí Lend Azul a Regimiento Aéreo —dice el Capitán Lotrerdvelk a sus tropas a través del comunicador—. Apliquen formación Matzik para maniobra de reconocimiento a cien metros sobre el nivel del mar.

—Copiado, Lend Azul —responde el Primer Oficial Oltrivte—. Regimiento, inicie formación.

Las unidades aéreas de los regimientos Azul y Blanco activan entonces los sistemas antirradar para evitar ser detectados por los batallones Vandormanos conforme se aproximan a las costas de Virtunmend, donde se localiza el Palacio Ancestral. La visibilidad es perfecta y las naves avanzan sin contratiempos en formación Matzik.

—Regimientos, aquí Lend Azul —dice el Capitán Lotrerdvelk—. Inicien formación separada cautelar. Atentos a mi señal cuando estemos a doce kilómetros del palacio.

—Copiado, capitán —dice el Primer Oficial—. Regimiento, inicie separación en cien metros.

En la Sala Ancestral del palacio, Engelmor y el resto de la Asamblea reciben el mensaje del capitán del Regimiento Tavet en sus estaciones de sesión.

—Mi Lend Engelmor, mis señores —dice el Capitán Lotrerdvelk—, hemos iniciado maniobras de aproximación separada cautelar. Nos apostaremos en círculos alrededor del palacio y permaneceremos alertas para contrarrestar cualquier ofensiva del Regimiento Magma.

—Enterados, capitán —responde Engelmor—. Una división del Regimiento Negro Terrestre está con nosotros y se encuentra apostado en la puerta principal para recibir a Kwold y su comitiva. Seamos diplomáticos por el momento.

—Sí, mi Lend.

Los ocho miembros de la Asamblea abandonan la Sala Ancestral y se dirigen al área de recepciones del palacio. No llevan consigo ningún tipo de armamento, confían plenamente en sus habilidades Ancestrales y Ordenanzas.

A unos metros de la explanada principal, sobre el inmenso corredor de las fuentes, cinco naves Vandormanas descienden lentamente sobre el césped. Detrás de ellas, a unos metros de distancia, otro grupo de naves se reúne en formación V de ataque frontal. La diplomacia, la educación y la elocuencia no forman parte de las virtudes de los Vandormanos. La Asamblea y la Flota Tavet lo saben desde su primera visita a Dolgiania, diez años atrás.

En el área de recepciones del palacio, Engelmor y los demás miembros de la Asamblea ocupan sus posiciones, resguardados por un grupo de soldados del Regimiento Negro Terrestre. Dos militares de la Flota activan el mecanismo que abre las puertas blindadas del palacio. Estas se deslizan, dejando entrar la luz del día al interior del vestíbulo.

De las naves Vandormanas desciende el General Kwold y un grupo de soldados Magma. Su estatura promedio es de casi tres metros, mucho mayor que la del pueblo Dolgia, y están cubiertos por sus características armaduras opulentas.

Engelmor se mantiene en su posición, con sus ojos azules fijos en Kwold mientras éste se acerca a su encuentro con paso firme, escoltado por los soldados Magma. La brisa del Mar de Cortran fluye en el vestíbulo y agita las túnicas de los miembros de la Asamblea.

—Engelmor, Blancos, dennos lo que nos pertenece. Traidores... —dice Kwold. Su voz suena tenebrosa desde el interior del casco.

Los soldados que lo acompañan activan sus armas. Se trata de espadas dobles que surgen de sus antebrazos y son famosas por su habilidad de destruir casi cualquier material existente en los Sistemas Planetarios de la Región Comunal.

—En Dolgiania recibimos a nuestros visitantes con el rostro descubierto, Tilfradv —dice Engelmor a Kwold, con voz firme—. Sería educado de tu parte dejarnos ver también el tuyo mientras hablamos de negocios.

Kwold deja pasar un tiempo antes de desactivar sus espadas y quitarse el casco lentamente. Sus ojos amenazadores quedan al descubierto, enmarcados por una larga y oscura cabellera.

—Qué gusto poder verte a los ojos, Tilfradv. Será un honor guiarlos a la Sala de Recepciones —dice Engelmor.

Kwold no responde. Se limita a seguirlo, malhumorado. Rodean la gran fuente de agua en el centro de la sala y se dirigen al final del corredor. Allí, Engelmor abre la puerta de la Sala de Recepciones.

Allí dentro los espera una mesa ovalada con veinte asientos, cuyo centro está decorado con flores de Tulmunia. Hay también dispuestos en ella utensilios varios para la comida, y del techo cuelga una lámpara Terránea.

—Tomen asiento, por favor —pide Engelmor.

Kwold es guiado a su silla por uno de los soldados Tavet. Sigue sin pronunciar palabra alguna, sólo observa a los demás con recelo. Los soldados Magma que lo acompañan ocupan también sus lugares. Se quitan los cascos y los dejan a sus pies. Sus rostros intimidantes causan un efecto inmediato en los asistentes que se dedican a servir licores de fruta en sus copas.

Engelmor, de pie, alza su copa. También lo hacen los demás representantes de la Asamblea.

—Queremos brindar en su honor —dice—. Es nuestro deseo llegar a un acuerdo que otorgue a nuestras comunidades un beneficio mutuo, y que nos guíe hacia la cordialidad y la paz.

Después toma asiento y ordena a los asistentes que traigan los primeros platillos. Vuelve a tomar la palabra mientras Kwold lo mira fijamente.

—Comenzaremos nuestra reunión con platillos preparados con los mejores productos provistos por nuestra comunidad de agricultores, en homenaje a su arduo trabajo.

Kwold esboza una mueca de desprecio y estruja su copa hasta romperla. Esa es la señal establecida para que sus soldados comiencen la toma del palacio. Todos se levantan abruptamente de sus asientos y despliegan las espadas de sus brazos.

—Olvidaba su característica diplomacia —dice Engelmor, con tono sereno pero alerta.

—Te advertí que solo venimos por lo que es nuestro —responde Kwold.

Uno de los soldados Magma le entrega una bandera. Kwold la despliega con rapidez. Es la bandera del Sistema Prefectural de Vandorm. La levanta por su asta y la inserta con fuerza descomunal en el piso de la sala, generando una grieta de considerable tamaño.

Engelmor envía un llamado de alerta a los regimientos Tavet a través de un dispositivo oculto entre sus ropas, instándolos a defender el palacio.

Los capitanes de los tres regimientos Tavet reciben la alarma y ordenan a sus tropas rodear el palacio. Gracias a su tecnología de invisibilidad, no son detectados por las naves Vandormanas allí apostadas y logran ejecutar un ataque rápido y sorpresivo sobre ellas. Pese a ello, resisten la artillería gracias a su fuerte blindaje.

Al mismo tiempo, se escucha un fuerte estruendo que destroza algunos vitrales del gigantesco palacio y varios regimientos Tavet logran entrar. Se desata entonces un brutal enfrentamiento en ambos frentes.

Engelmor y los demás miembros de la Asamblea se agrupan y activan sus armas. Se trata de mazos metálicos yamchanos con la capacidad de destruir blindajes. Los hacen girar con espeluznante rapidez y sincronía, aniquilando a la mayor parte de los soldados Magma a su alrededor. Kwold y sus oficiales se resguardan junto al resto de sus soldados en los salones contiguos.

La batalla provoca grandes destrozos en el palacio. Varios tesoros arquitectónicos y una infinidad de objetos decorativos son destruidos. La estructura resiste los embates gracias a los filtros Plexod, creados por el General Gandvold, encargado de supervisar la defensa del palacio desde los módulos provisionales de observación en la Base Tavet.

—¡Asamblea, formación oval! —ordena Engelmor, en medio de la confusión y la falta de visibilidad generada por el humo de las artillerías—. ¡Regimiento Tavet, movimiento ofensivo frontal! ¡No permitan que Kwold escape!

Un grupo de soldados Tavet ayuda a los miembros de la Asamblea a salir del palacio.

En el exterior, los militares Vandormanos atacan la estructura del palacio y a las naves Tavet que los rodean. Pero éstas, guiadas por hábiles pilotos, logran evadir los disparos y se imponen, aniquilando a la mayor parte de los regimientos y naves Magma en cuestión de unas pocas horas.

Kwold y sus oficiales logran escapar ingresando a la nave principal, protegidos por los soldados que aún siguen en pie.

—¡Basta! —dice Engelmor, enojado—. ¡Acabemos con ellos! ¡Ataque frontal!

Las tropas Tavet disparan con todo lo que tienen a las naves Vandormanas que intentan escapar, pero su blindaje las hace un objetivo difícil.

—¡Asamblea, ahora! —ordena Engelmor.

Todos los miembros de la Asamblea arrojan sus mazos sobre las naves que llevan a Kwold y a sus oficiales, causando grandes daños.

Engelmor exclama su Ordenanza principal:

—¡Luz de Promend, en nombre de la Asamblea, de los regimientos Tavet y del pueblo Dolgia, destierra a Vandorm para siempre!

Mientras habla, tanto él como los otros siete comienzan a emitir un resplandor que se propaga hasta cubrir el cielo de Dolgiania por completo. Los soldados de los tres regimientos siguen disparando con su artillería pesada sobre las naves Vandormanas. Puesto que la Luz de Promend desactivó su blindaje, esta vez logran destruir a la mayoría. Las naves de Kwold y sus escoltas son neutralizadas y arrojadas al espacio exterior. Allí, la inercia las lleva a atravesar los anillos triangulares de Dolgiania en segundos, alcanzando una velocidad increíble. Esto, combinado con el influjo de la Luz de Promend, desfigura horriblemente sus cuerpos. Entre gritos de dolor, la mitad de sus rostros se torna oscura y sus ojos mutan adquiriendo una apariencia sobrenatural a medida que se pierden a la deriva.

El resplandor disminuye gradualmente, y lo que queda son algunas áreas del palacio en ruinas. Los grandes jardines se encuentran devastados, y varias de las estructuras del palacio acabaron por ceder. Engelmor mira a su alrededor.

—Mi Lend —dice el representante de Dodanesk—, deseamos la paz y el estado de derecho. Vandorm debe comprenderlo.

—No tienen la capacidad para hacerlo —dice Engelmor—. Tal vez vuelvan, y cuando lo hagan, traerán consigo lo necesario para desaparecernos.

—El Sistema debe permanecer fuerte y unido —dice el representante de Yamchem—. Debemos prepararnos para afrontar todos los retos que puedan presentarse en el futuro. Así nos lo enseñaron nuestros antepasados. Ese fue su mayor deseo. Que perduremos en armonía.

—Prepararemos a las nuevas generaciones. Les transmitiremos nuestro legado. Así podrán estar listos cuando la adversidad vuelva a tocar nuestra puerta —contesta Engelmor.

Los ocho miembros de la Asamblea, pese a su agotamiento, se disponen a ayudar a los soldados heridos a ser atendidos por el Regimiento Médico Tavet, que está por llegar.

—Gracias, mi Lend. Es un honor combatir por el Sistema —le dice un Tavet herido a Engelmor.

—Ya llegan los efectivos médicos. El honor es nuestro, soldado.

Poco después, las naves de los generales Tavet descienden sobre los dañados jardines del palacio. Los miembros de la Asamblea y algunos soldados se acercan a recibirlos. De la nave principal bajan dos figuras con uniforme de media gala, el General Gandvold y su Primer Oficial Sorthkeved.

—Saludos de la Flota Tavet a nuestro Lend y prócer —dice Gandvold.

—Por ayudarnos a traer la paz a nuestro Sistema, reciban mi perpetua gratitud —dice Engelmor.

—Nosotros les agradecemos a ustedes, mi Lend —dice Sorthkeved.

Luego del intercambio de saludos, todos se dirigen hacia el deteriorado vestíbulo del palacio.

—La Sede Legislativa iniciará los trámites para la reconstrucción, mi Lend —dice Gandvod—. Es esencial que el palacio recupere su esplendor.

Engelmor inclina su cabeza, en señal de gratitud.

—General, por el bien de Dolgiania y el resto de los planetas del Sistema, debemos concretar el Acta de Unificación Dolgia. De esa manera, nuestro legado podrá prevalecer.

—Por nuestra parte, consolidaremos la Flota Tavet de Defensa, al servicio de los ocho planetas —dice Gandvold.

—Los representantes del pueblo Dolgia deben estar presentes para ello.

Gandvold asiente a Engelmor.

—Oficial Sorthkeved —dice—, convoquen a la Sede Legislativa y al pueblo Dolgia. Acláreles la importancia que todo esto tiene.

—Sí, General Gandvold, enseguida.

El Primer Oficial hace el saludo militar Tavet y vuelve a la nave a toda prisa. Los demás también salen, y se despiden en la entrada.

A la mañana siguiente, los convocados ocupan sus lugares asignados vistiendo sus mejores galas para la sesión histórica que ha de tener lugar. La explanada del palacio se luce en todo su esplendor, luego de haber sido limpiada y reparada en tiempo récord. En su parte central, a unos metros de la puerta principal, se encuentra el templete desde donde los ocho miembros de la Asamblea Ancestral y los altos mandos de la Flota Tavet presidirán la ceremonia. Una banda musical del Regimiento Aéreo Azul Tavet ameniza los momentos previos al evento.

Después de unos minutos, la Asamblea y los líderes Tavet colocan en el templete una gran caja rectangular tallada en piedra Terránea y con inscripciones en el antiguo idioma Dolgia. Luego la abren y extraen de ella un voluminoso documento. Engelmor se dirige a todos a través del altavoz, en su investidura de líder de la Asamblea Ancestral.

—Heroica Flota Tavet, señores de la Sede Legislativa y representantes del Sistema Planetario Dolgia, es un honor poder reunirnos en este histórico día. Ayer mismo, logramos demostrar que nuestro Sistema es libre, próspero, pacífico y soberano. Por lo tanto, hemos decidido perpetuar un legado que permitirá a nuestros descendientes crecer y vivir en total plenitud —Engelmor hace una pausa y todos aplauden—. ¡Hoy, declaro constituida la Federación Dolgia!

Dicho esto, entre los aplausos y vítores se iza la nueva bandera Federada. La banda musical comienza entonces a interpretar el recién creado Himno Dolgia. Todos escuchan en silencio, con solemnidad.

***

En la actualidad, el Acta Magna original, símbolo de la Unificación de la Federación Dolgia, se conserva en el lugar en donde se localizaba la Sala de Recepciones del Palacio de Promend, ubicado en el corazón de la Bahía de Virtunmend y protegido por el Mar de Cortran. En la capital de Dolgiania, Dolgiavit.

Millones de visitantes de los ocho planetas de la Federación, así como de regiones y comunidades foráneas, visitan el palacio y rinden honores al documento y a los símbolos que forman parte de su historia y resumen su voluntad y sus razones, su Leyenda y Legado. La Leyenda de todos los ciudadanos de la Federación Dolgia.

CIUDAD DE DODAINE, CAPITAL DEL PLANETA DODANESK

REGIÓN ORBITAL CENTRAL DE LA FEDERACIÓN DOLGIA

CIENTO VEINTE AÑOS DESPUÉS

II

SENTIMIENTOS ENCONTRADOS

—Gizz, llegaron tus amigas —le dice Janvie a su hija.

Le habla desde su panel en la planta baja, y tanto su voz como su imagen se reproducen en el panel de la jovencita.

Gircelle, sin embargo, está totalmente concentrada en su atuendo de graduación. Se siente muy orgullosa de él. Se trata de un diseño creado por ella misma, y es un secreto incluso para su familia. No puede dejar de mirarse en el espejo. Sus ojos azules brillan. El vestido es blanco y elegante, original respecto a los estándares de la moda, y su cabello ondulado a los hombros, de un negro intenso, lo enmarca y lo complementa. Gircelle se ve hermosa. Acaba de cumplir dieciocho años. Es la víspera de su graduación de preparatoria, y sabe que al día siguiente abandonará la casa que la vio crecer para comenzar su carrera universitaria en el planeta capital de la Federación.

—Gizz, ya están aquí tus amigas —insiste su madre.

Gircelle vuelve en sí y toma su panel portátil.

—En un momento bajo, mami —dice.

No se tarda en hacerlo. Baja por la sección móvil de la escalera para ganar tiempo.

En la sala, tanto su madre como sus amigas se sorprenden al verla así vestida.

—¡Qué hermosa, Gizz! —dice Madania Lyntar, su mejor amiga—. Siempre has sabido cómo llamar la atención.

Janvie, su madre, permanece boquiabierta, mirándola de arriba abajo, hasta que parece encontrar las palabras adecuadas:

—Serás la princesa de la noche. ¿Cómo no me habías dicho nada?

—¿Del vestido? —pregunta Gircelle, inclinándose para ver la caída de la tela—. Bueno, es que quería ser original. Siempre quise hacer algo como esto.

—¿Es un diseño tuyo? —dice Madania, incrédula.

Gircelle asiente con una sonrisa.

—Es una noche única. Quería intentarlo.

—Eres candidata al Diploma Estond —interviene Gironed Sonjorz, otra de sus amigas—. Vas a acaparar el panel escolar.

Gircelle se mesa el cabello.

—No había pensado en eso. Estaba pensando más bien en el viaje a Dolgiania —le responde—. Imagínense si los medios se me fueran encima. Toda la Federación Dolgia me acabaría conociendo —añade, con una mueca de preocupación.

Las tres jovencitas ríen y se acomodan en la sala mientras esperan al padre y al novio de Gircelle.

La puerta principal se abre. Entra a la casa Arkend Lotpar, el joven que logra conquistar todos los días el corazón de Gircelle. De cabello oscuro, lacio, y estatura promedio, procura pasar desapercibido porque trae un regalo para su novia. Busca en el recibidor el equipaje de su novia y lo encuentra dentro de los gabinetes para prendas y accesorios de cambios de estación. Coloca con cuidado el obsequio en uno de los compartimentos de la maleta. Silenciosamente, sale de los gabinetes y abre la puerta corrediza de cristal polarizada. Después, se dirige a la sala donde se encuentran todas.

—Veo que están listas para una noche memorable —les dice Arkend.

Ellas lo miran sorprendidas. No sabían que el joven ya estaba dentro de la casa.

El traje de Arkend llama la atención de Gircelle. Por un instante, ambos se miran. Madania se da cuenta de que los dos están compenetrados.

—Arkend —los interrumpe Madania—, ¿pudiste arreglar el diametral de los timones del Diastro? Recuerda que está afectando la estabilidad de los alerones auxiliares. No me olvido más del día que fuimos a los Escaparates de Virtunmend y casi nos estacionamos dentro del local de los dulces congelados.

Gircelle, su madre y Gironed ríen.

—La falla no tenía importancia, Madi, pero sí fue crucial detectarla a tiempo. La verdad es que quería sorprenderlos. Mi tío Jaelian y yo hicimos un viaje de prueba la semana pasada y nos aseguramos de actualizar los sistemas principales. Ahora se puede decir que tendremos un viaje configurado automáticamente y solo será necesario vigilar los controles cuando atravesemos la estratósfera de Dodanesk.

Gircelle escucha emocionada a su novio. Desde pequeña soñaba con tener un vehículo que pudiera realizar viajes interplanetarios.

—Me vienen recuerdos de los paseos que hacíamos con papá por la Vía Entbed —dice Gircelle con ojos brillantes—. Seguro se sentirá orgulloso cuando me vea conducir el Diastro por la Ruta Thende. He querido hacerlo desde que su equipo lo diseñó.

Desde la puerta principal surge una voz que interrumpe las palabras de la joven:

—Lo conducirás. El sistema tramitó tu permiso de pilotaje justo a tiempo, Capitana Ganeve.

Se trata de Jaelian Ganeve, su padre, y también, el arquitecto de los destinos de la familia. Le da un cariñoso abrazo a su hija y le entrega el permiso.

—No te detengas, mi flor del cielo. Es hora de salir de este planeta.

Gircelle se muestra entusiasmada.

—Lo haré, papá —dice, sin poder creer todavía lo que tiene en sus manos—. Gracias por hacer realidad mi sueño de tantos años.

Arkend interviene:

—Pero si apenas tienes dieciocho años, hermosa.

—Es verdad, amor, pero será la primera vez que conduzca. Creo que la atmósfera de Dodanesk y la Ruta Thende serán un buen comienzo —dice Gircelle, sonriendo.

—Me sentiré honrado de ser tu Primer Oficial. Tu papá me ha enseñado varios secretos nuevos del Diastro que no conocía. Mañana podré mostrártelos.

Gircelle esboza una sonrisa y le dedica una mirada dulce.

Jaelian mira a Arkend con aprobación y asiente. Luego se vuelve hacia su hija:

—Mañana será un gran día para ti y para todos. Serás la segunda de la familia en conocer el planeta capital, y esto debe celebrarse.

Saca un sobre de la bolsa de su saco y se lo entrega.

—Esperaba ver tu carita de asombro al abrirlo —le dice.

Gircelle mira dentro del sobre. Se trata de una reservación en su lugar favorito, el Creative Lounge. Sonriente, se lo muestra a los demás.

Varios recuerdos de los preliminares escolares llegan a su mente.

—¡Gracias, papá! No olvido esa canción yamchana, y tampoco el día que la canté en el Festival de Término del Equinoccio Cindente en los preliminares. Me gustaría volver a hacerlo.

Todos salen de la casa para ir al pasillo de abordaje del vehículo de Jaelian. Es una vagnett Diometric de diseño ergonómico y buena potencia aérea.

—Es una bonita noche para graduarnos, Gizz —le dice Madania mientras caminan hacia la vagnett—, aunque no sé por qué tengo el presentimiento de que saldrás del auditorio con dos papeles.

Las miradas se centran en Gircelle. Ella sonríe discretamente.

—La decisión está en manos de la Rectoría. Hay compañeros que sí lo merecen de verdad —afirma la joven y se vuelve hacia su novio—. Me gustaría tener una noche tranquila. Necesitamos energías para mañana —le dice.

—Vamos, hermosa —Arkend intenta tranquilizarla—. La Rectoría sabe más que nadie quién merece el Diploma Estond. Esta noche será tuyo. Cuando te lo entreguen, te acordarás de mí.

Gircelle le dedica una sonrisa, y después se queda mirando el horizonte a través de la ventanilla. Es una tarde despejada. Los astros brillan con intensidad al ser bañados por el sol dolgia del atardecer. A lo lejos, percibe un resplandor extraño. Entiende que se trata del fenómeno que se aprecia una vez al año en el cielo de Dodanesk.

—Miren, son las luces del Equinoccio Cindente —dice—. En segundo año de los preliminares leí sobre esto. La mitología Dolgia dice que su aparición predice que van a haber cambios en la vida de todos.

—Serán muy buenos —interrumpe su madre mientras le acaricia el cabello.

—¿Alguna vez vieron algo así? —pregunta Gircelle a sus padres.

—Claro, Gizz —le dice Jaelian—. Justamente el día en que naciste.

La jovencita les sonríe, y vuelve a mirar por la ventanilla. En el fondo del área, donde están descendiendo en la vagnett, se encuentran unos edificios con diseños que le resultan familiares. Su corazón se agita al darse cuenta de que ese lugar es el auditorio de la Preparatoria de Dodaine. Es un momento muy emotivo para ella. También para su novio y sus amigas. Esta será la última vez que lo visiten.

El vehículo de Jaelian finalmente se estaciona en el ala este del auditorio. Sin llegar a bajar, las jovencitas son reconocidas por unas compañeras que caminan por el túnel transparente que conecta las instalaciones de la preparatoria.

—¡Gircelle, Madania! —les gritan.

Las amigas bajan y se acercan a ellas para saludarlas.

—Lo lograste, Gircelle. Toda la generación ya lo sabe —dice una de las compañeras.

—Sí, ya se sabe que te van a dar el Diploma Estond —agrega otra.

Gircelle sonríe tímidamente. Primero mira hacia el pasillo y luego hacia una de sus compañeras. Se lleva la mano derecha a su boca y después mira el suelo con timidez.

—Creo que lo mejor será ir festejando desde ahora. Sin ustedes no lo hubiera podido lograr.

Todos la abrazan.

—No hay imposibles, Gizz. Siempre te lo dijimos —le susurra su padre—. Ahora ve y vive tu noche. Te veremos en el vestíbulo.

Gircelle camina junto con sus amigas y compañeras a la entrada del auditorio, de la mano de Arkend.

III

GRADUACIÓN

Gircelle y sus compañeros son transportados por la banda móvil. Desde allí pueden ver la fachada principal, de estilo tradicional. Está rematada por un domo gigante de Distrum blanco y el cristal es de Virtunmend. Además, tiene los patrones arquitectónicos Terráneos característicos de Dodanesk.

Mientras la banda móvil los desplaza a baja velocidad, Gircelle aprovecha para admirar detalladamente el espacio del auditorio. Solo había estado allí una vez, tres años antes, durante la graduación de los estudios intermedios.

Desde donde están ubicados, se escuchan ruidos ambientales que provienen del interior, y a través de un sistema sofisticado de sonido, los estudiantes pueden oír lo que ocurre dentro del recinto aunque se encuentren en el exterior.

Gircelle no deja de observar las esculturas de los grandes maestros Federados, gran fuente de inspiración para los estudiantes. Entre ellas se encuentra la de Engelmor Juvte, antepasado de su familia materna y uno de los fundadores de la Alianza de Yamchem, asociación que ha ayudado a consolidar la red educativa y cultural de la Federación. Mientras contempla la estatua, se le vienen a la mente varias historias relacionadas con su antepasado que su familia le contó. A algunos de sus compañeros les llama la atención la forma en que se la queda mirando.

—Engelmor Juvte fue mi tatarabuelo —les explica, y ellos la miran asombrados—. Él siempre ha sido un ejemplo a seguir. Madania y yo crecimos con las leyendas que nos contaban nuestros abuelos en Promend. Sus hazañas vivirán por siempre en la historia de la Federación.

—Nos gustaría escuchar esas leyendas —dice Gironed.

—¿Qué tal el Creative Lounge para festejar después de la ceremonia? —les pregunta Gircelle, y sus compañeros asienten con la cabeza sin pensarlo.

Mientras continúan el camino por medio de la banda móvil transparente, se escucha un timbre que les resulta familiar. Es el primer aviso de la Asamblea Directiva anunciando a los alumnos que ocupen sus lugares en el auditorio. En el tercer aviso la ceremonia comenzará.

Gircelle aparenta estar tranquila frente a sus compañeros, pero sus nervios comienzan a aumentar conforme se acerca al vestíbulo del auditorio. Una emoción indescriptible inunda su corazón y su mente.

Los rumores que circulan dicen que ella será quien reciba el Diploma Estond, y esa idea no se la puede quitar de su mente. En el momento en que suba al presídium deberá pronunciar un discurso frente a la Asamblea. Ahora sabe que tiene que improvisar algo, pero no se siente inspirada debido a sus sentimientos a flor de piel.

En el presídium y los lugares centrales se encuentran los invitados de honor. Entre ellos hay algunas de las celebridades de la comunidad artística de Dodanesk, quienes tendrán el privilegio de entregar los diplomas a los estudiantes.

La Asamblea sabe que es importante llevar un buen ritmo para la logística de la ceremonia, por esta razón, la Preparatoria recibe el apoyo de la Flota Tavet. Los militares forman una valla en el impresionante vestíbulo del auditorio. Además de proteger al alumnado y maestros, sus uniformes de gala dan solemnidad al evento.

Mientras recorren los últimos metros de la banda móvil, Gircelle muestra emoción en su rostro al ver a los soldados escoltándolos en la entrada. Algo así solo lo había visto a través de Interjogue, en las ceremonias de Estado en la plaza principal de Dodaine.

El vestíbulo se encuentra adornado por los emblemas de cada planeta de la Federación Dolgia, y el gran domo de cristal deja pasar los últimos rayos de sol de la tarde. Los estudiantes ingresan allí, y el vestido de Gircelle no pasa desapercibido.

Los reporteros de la gaceta interna de la preparatoria se acercan con sus paneles. Saben que Gircelle es una de las candidatas a recibir el Diploma Estond.

—Señorita Ganeve, voltee un momento —le dice uno de ellos.

Gircelle les sonríe aunque está un poco desconcertada.

—En primera plana no, por favor —les dice.

La buena iluminación de los paneles realza su belleza y encanto natural. Todos sus compañeros le clavan la mirada, porque intuyen las posibilidades que tiene Gircelle de ganar.

El impresionante domo de cristal del auditorio resalta desde el techo, debido a su particular iluminación, inspirada en las luces de los antiguos faros del puerto de Promend, que guiaban a las embarcaciones comerciales y turísticas. Es probable que en unos de estos barcos hayan viajado los antepasados de Gircelle, ya que sus abuelos y varios miembros de su familia son de Promend.

La Asamblea Directiva de la Preparatoria hace el segundo llamado.

Arkend se encarga de acomodar al grupo en sus respectivos lugares. Las butacas son amplias, cómodas y de diseño vanguardista pero elegante. Esto permite que los estudiantes tengan libertad de movimiento, especialmente las jovencitas que llevan pomposos vestidos.

Madania, Gironed y un primo de esta última, Luvan Sonjorz, son los primeros en recorrer la fila de butacas que les ha sido asignada. Desde allí, en la zona central derecha, tienen una de las mejores vistas del escenario donde estará ubicada la Asamblea.

Gircelle ingresa a la fila una vez que Arkend la toma de la mano y le cede el paso. Las miradas del resto de los alumnos se dirigen hacia ella. Quizás sea por la originalidad del vestido, por la personalidad que proyecta, o porque se trata de una de las aspirantes al Diploma Estond.

Gircelle camina y sonríe tímidamente, sabiendo que llama la atención de todos. Madania la espera alegre a su lado.

—Han pasado tres años desde la última ceremonia —dice Madania.

—Y el auditorio sigue imponente como siempre —le contesta Gircelle mientras se voltea a ver todas las zonas del recinto.

—Te veo nerviosa, Gizz —le susurra su amiga.

—Un poco, Madi —dice mirando su bolsillo de noche. Luego, parpadea fuertemente y aprieta su boca—. Si llego a recibir el Diploma Estond, mi vida va a cambiar y mucho.

—Todos nacemos para destacar en algo, y llegó el momento de que la Federación te reconozca.

Ni bien Madania termina de decir sus palabras, el sistema de sonido del auditorio anuncia el tercer llamado.

En el área de butacas, la zona más amplia, se ubican los estudiantes. En el primer piso de palcos, se encuentran los invitados miembros de la Alianza de Yamchem, entre otras asociaciones benefactoras de la Preparatoria, así como la prensa escrita y audiovisual, y en el segundo se ubican las familias de los estudiantes.

La iluminación principal del recinto se apaga y en el escenario resalta la presencia de la Orquesta Sinfónica de la Preparatoria, quien interpreta el Himno de la Federación Dolgia. Todos los presentes lo escuchan de pie y con respeto. Luego tocan el Himno de la Preparatoria.

El escenario se ilumina gradualmente para dar inicio de manera oficial a la ceremonia de graduación. La maestra de ceremonias pronuncia un discurso de bienvenida para después presentar a los miembros del presídium. Entre ellos se encuentran los Directores de las divisiones académicas y también miembros destacados de la comunidad musical de Dodanesk, como Yald Logrest, ídolo de Gircelle desde su niñez.

Luego de la presentación de los miembros, el Director Edrand Misdal se dirige al estrado y pronuncia:

—Estimados alumnos y comunidad de Dodaine, sean muy bienvenidos. Ha terminado un ciclo para iniciar otra etapa de su vida académica y personal. Las metas están al alcance de todos, solo es cuestión de que sean firmes a la hora de perseguir sus sueños. Una vez que dominen esto, nada ni nadie podrá detenerlos. Seguramente extrañarán los días de clases, las convivencias en los pasillos y las fiestas mensuales. Pero ahora vendrán semestres que implicarán tener una responsabilidad mayor, con nuevos compromisos y actividades. Todas estas acciones determinarán el camino de lo que se han propuesto. Tengan esto siempre en cuenta.

Los estudiantes lo aplauden por sus concisas pero inspiradoras palabras, y este hace una reverencia en señal de agradecimiento.

La generación más numerosa es la de la división de Ingeniería de Teclados, por lo que Arkend se siente emocionado.

—En ese grupo hay varios compañeros con los que compartimos conceptos y programaciones —le comenta Arkend a Gircelle y a Luvan.

—Ahora entiendo tu habilidad para interpretar y componer música—dice Gircelle a su novio.

—Son muy importantes las armonías y la sensibilidad, hermosa, pero lo más esencial es la capacidad para recrear en la gente el mismo sentimiento que brota en ti cuando compones o interpretas.

—Pienso igual que tú. Me gusta que la gente que te escuche se emocione contigo.

Gircelle no deja de mirar a los ojos de su novio, mientras este habla sobre el gusto y la sensibilidad que comparten por el arte. La música ha unido sus vidas y sus corazones.

—Sin ella no podríamos impulsar a nuestras mentes —le dice el joven mientras toma sus manos suavemente.

Gircelle asiente.

—Sin ella, nuestras almas no tendrían la energía suficiente para seguir adelante —se acerca lentamente a Arkend—, es la energía que fluye, reinventándose a sí misma, desarrollando nuestros sentidos... —no termina de decir esto cuando sus labios se sellan con un beso.

Sus siluetas generan un contraste cuando la iluminación del recinto disminuye su intensidad. Los reflectores del domo y del escenario dejan al lugar en completa oscuridad. El enorme panel principal proyecta una semblanza de la historia de la Preparatoria y de la cultura de Dodanesk.

La Orquesta Sinfónica interpreta los primeros acordes de la versión instrumental de una de las canciones más representativas de Dodanesk. El alumnado y el resto del público aplauden.

Llega uno de los momentos más emotivos de la noche. El panel muestra diferentes imágenes de los estudiantes que se gradúan esa noche, haciendo hincapié en los momentos más importantes del semestre. Ellos reaccionan con asombro, porras y aplausos.

Gircelle, Arkend y sus amigos se sienten sorprendidos al verse en varias ocasiones posando de manera espontánea. El video termina cuando muestran el escudo de la Preparatoria.

La división de Ingeniería de Teclados es la primera en pasar por sus diplomas. Gircelle siente orgullo por su novio.

—Ve, mi amor. Ve, mi Ingeniero favorito.

Arkend le sonríe mientras se incorpora a la fila de la generación que se dirige al escenario.

Los reflectores que los iluminan adquieren una tonalidad azul Tonuvd, que representa a la división a la que pertenece Arkend.

Uno a uno, los alumnos reciben sus diplomas. Yald Logrest los está entregando personalmente. Su atuendo formal sorprende gratamente a los jóvenes de Dodaine.

Arkend es anunciado por el maestro de ceremonias y se acerca a Yald. Su carismática y mediática presencia no lo intimida. Con la mano derecha le da un fuerte saludo, y con la otra recibe el diploma.

Gircelle y sus compañeros de Ciencias de la Música exclaman palabras de alegría, y su novio a los lejos la saluda alzando su diploma.

Arkend llega a la fila de su asiento y Gircelle lo sorprende con un fuerte abrazo. Los amigos y conocidos que se encontraban cerca, aplauden.

—Tu apoyo y tu amor han sido muy importantes, mi flor del cielo —le susurra al oído—. Tu conocimiento y tu sensibilidad en las materias más difíciles permitieron que estuviera aquí contigo esta noche.

Los dos se separan para verse a los ojos. Gircelle le sonríe y le guiña el ojo.

—Te debo mucho a ti, amor. La Preparatoria fue testigo de nuestras locuras—le dice Gircelle sonriendo.

Toman asiento para continuar con la ceremonia que sigue su curso de manera fluida.

El siguiente grupo en pasar, que también destaca por su gran número de alumnos, es el de Ciencias de la Composición Orquestal. Entre ellos se destaca Lena, la nieta del célebre Director de la Sinfónica de Dodaine, Svengder Belfrud. Naturalmente, ella es aplaudida, cumpliendo el ideal de su abuelo de verla crecer con su herencia musical. Lena también recibe el aplauso de sus compañeros de generación mientras voltea al piso superior en busca de su abuelo. El Director de la ceremonia se da cuenta y les concede una sorpresa a los dos. Los reflectores ubicados en el domo del techo los iluminan. Lena, sorprendida, saluda a su abuelo, que se levanta del asiento para aplaudirla. El resto de las personas que están en el auditorio también aplauden sonoramente. La joven sonríe y sus mejillas blancas se ruborizan. Las tradiciones y el legado de la Preparatoria se reflejan en ambos. Gircelle le sonríe y aplaude con entusiasmo cuando recuerda las clases y las fiestas que compartieron juntas.

El maestro de ceremonias anuncia la entrega de diplomas de los alumnos de Ciencias de la Música. Muchas emociones invaden los pensamientos y el corazón de Gircelle. Los rumores del Diploma Estond crecen cada vez más. Solo se limita a sonreír tímidamente, Arkend y Madania la motivan.

—Ve por él, amor. Es tuyo, la noche es tuya.

Gircelle se acerca y lo besa lentamente en los labios. Luego se aleja de él para incorporarse a la fila de compañeros que van recogiendo sus diplomas por el orden alfabético de sus nombres.

Aunque sabe disimularlo, no puede controlar su corazón impaciente de emociones. Está segura de que en cualquier momento anunciarán su nombre. Para calmar su ansiedad, se queda contemplando los reflectores del escenario y voltea su mirada al techo. La luz brillante del atardecer ilumina la mayor parte del domo y por primera vez percibe su imponente altura y magnitud. Los recuerdos invaden la mente de la jovencita dodana. Su niñez, sus ocurrencias y experiencias con amigos, sus inicios en la música, la primera vez que vio el Mar de Terran y sus atardeceres, y la convivencia con su familia recorriendo los lugares históricos de Dodaine. Ella sabe que estos recuerdos deben quedarse a un lado, y enfocarse en sus metas. Desde la tribuna superior del auditorio, su familia la acompaña compartiendo este momento sublime.

El maestro de ceremonias menciona su nombre. Gircelle lo escucha mientras se ve a sí misma en el panel. Su vestido y su presencia hacen que toda la audiencia fije su mirada en ella.

Un compañero que está detrás de Gircelle le toca su hombro derecho y le anima en voz alta, llamando la atención de los alumnos de las butacas cercanas e incentivando a que ellos hagan lo mismo. Su nombre es coreado y aclamado por todo el público presente. La jovencita baja la mirada, lleva su mano derecha a la boca y con las mejillas sonrojadas se limita a sonreír, mientras el maestro de ceremonias la ayuda a subir los escalones. Se acerca a la mesa del presídium, y los reflectores del escenario hacen que su vestido blanco luzca más deslumbrante.

En el centro del escenario, Yald Logrest observa la personalidad que proyecta Gircelle. Este la saluda con un apretón de manos y una sonrisa debajo de su tupido y elegante bigote.

—Te he admirado desde niña, Yald —le dice, nerviosa, en medio de los aplausos del auditorio—. Crecí con tu música. Me inspiraste para que siguiera este camino.

Yald le sonríe mientras su largo y oscuro cabello se mueve por el aire que emana el regulador de temperatura del escenario.

—Me da mucho gusto conocerte y haberte ayudado en algo a lograrlo. Veo en ti algo especial. ¡Muchas felicidades, Gircelle!

Sus palabras la hacen muy feliz. Este besa su mejilla derecha al entregarle el diploma. Los estudiantes y sus familiares aplauden fuertemente de nuevo.

Una sorpresa más aguarda a Gircelle. Yald le entrega otra carpeta y acto seguido enciende el micrófono en la solapa de su saco. Hace una pausa y se dirige a ella:

—Es un honor para mí hacerte entrega del Diploma Estond, en nombre de la Asamblea Directiva y del personal docente de la preparatoria de Dodaine. Te deseamos lo mejor. Muchas felicidades, Gircelle Ganeve.

Un sentimiento de alegría muy grande la invade. Recibe el diploma, voltea hacia el público y lo levanta en el aire mientras el auditorio entero le aplaude de pie. Sus brillantes ojos azules se cristalizan, pero su temple le hace contener las lágrimas. Simula sus emociones cuando la asistente del maestro de ceremonias la guía hacia el templete, al lado derecho del escenario.

“Si me viera ahora la maestra Valmdend de los preliminares, dejaría de decirme que no tendría futuro como pícara alborotadora” —pensó Gircelle.

El Diploma Estond lleva el nombre de una leyenda musical de la Federación Dolgia, Wilcad Domenid Estond. El músico fue un genio de la composición de melodías, ya que sus melodías trascendieron más allá de los límites orbitales de los ocho planetas de la Federación. Cada año, el alumno con el mejor promedio y con habilidades musicales y sociales, se les otorga este diploma en cada uno de los ocho planetas federados. El diploma concede una serie de privilegios durante la estadía en la universidad que elijan. Es una beca completa que incluye preferencias de horarios, accesos, planes de hospedaje y servicios en general. Gircelle no lo esperaba. Desde niña solo quería emocionar a la gente con sus piezas musicales y también un poco con su voz.

Gircelle acomoda un micrófono en su vestido. El público no deja de aplaudirle. A lo lejos, en las butacas, se escucha un nutrido grupo de compañeros coreando su nombre. Sus sentimientos están a flor de piel y esto le genera un gran esfuerzo para disimularlo. Después de cerrar sus ojos y respirar profundamente, la jovencita voltea a ver el domo del auditorio iluminado por los últimos rayos del sol del atardecer. Estar así le permite relajarse, recobrar energías y dirigirse con más calma a la Asamblea y al público.

—Esto es inesperado para mí. No sé cómo asimilar lo que estoy viviendo. No vine con un discurso preparado, porque realmente no imaginé tener este diploma entre mis manos. Doy gracias a mis maestros, Directores, la gente de la que recibí consejos y lecciones, al personal, y sobre todo a los guardias que de tantos apuros nos libraron —hace una pausa y continúa hablando—, pero principalmente a quienes me guiaron en el camino para estar aquí: mis papás, mi familia, mi amor a quien le debo mucho, mis amigas, también los compañeros que me dieron su apoyo en los momentos difíciles, como en las pruebas e investigaciones... ¡Gracias a todos! —baja su mirada y sus ojos se ponen vidriosos.

Todo el público aplaude.

La jovencita dodana hace otra pausa mientras respira profundamente y junta sus manos frente a su rostro como ademán de agradecimiento.

—Muchas cosas nuevas han sucedido en los últimos tiempos. La evolución en la tecnología contrapuso dos maneras de pensar muy distintas: la nuestra con la de la generación de nuestros padres. Todavía hay misterios e historias de las que aún no entendemos su significado, pero que seguimos y respetamos —toma una bocanada de aire, y un impulso de confianza en sí misma la motivan a seguir—. Con tantos cambios en nuestra Federación, me he dado cuenta de que el futuro no es claro en los tiempos venideros. El recuerdo de mi tatarabuelo y su estatua en el corredor, me hicieron reflexionar mucho. Hay algo que tengo muy claro, y es que no podemos detenernos entre tantas dudas, debemos tener siempre presentes los principios del legado que nos dejaron. Debemos continuarlo, recordarlo y agradecerlo siempre. Gracias por tanto, gracias por todo.

El público le dedica un fuerte y prolongado aplauso.

Al bajar por las escaleras y recorrer el pasillo del auditorio, sus compañeros estiran sus brazos hacia ella con intención de saludarla. Gircelle hace gala de su sencillez y les corresponde con una sonrisa. Luego regresa a la fila y es recibida por su novio que la abraza y la besa. Ambos se separan en medio de un silencio imaginario en sus mentes. La realidad es que el auditorio entero los observa y aplaude. Ellos se dan cuenta, ríen y bajan sus cabezas de manera tímida.

—Me cuesta describirlo. Tengo en mis brazos a la mujer más hermosa e inteligente de la Federación.

Gircelle se sonroja y sonríe ante las palabras de su novio.

—Esto no lo hice sola, amor —le susurra Gircelle al oído—, la labor de equipo es muy importante.

Muchas emociones invaden su mente y corazón, su vida está dando un vertiginoso giro. Se queda mirando detalladamente sus diplomas, en especial el Estond. El particular y elegante diseño de tipografías y arte llama su atención. Sus ojos se cristalizan y sonríe. Arkend acaricia su barbilla y ella apoya su cabeza en su hombro.

Al finalizar la ceremonia, la Sinfónica de la Preparatoria interpreta el tema de clausura y el alumnado lo escucha de pie.

Las divisiones de Gircelle, Arkend y Madania son las primeras en caminar hacia la salida del auditorio.

Al terminar la ceremonia, Gircelle es nuevamente felicitada por sus compañeros. El paso de los estudiantes es lento, pero esto es normal ya que todos quieren ver a la alumna graduada más destacada de la noche. Al llegar al vestíbulo, las luces y los sonidos de los dispositivos y paneles se vuelcan sobre Gircelle. Ella denota una expresión nerviosa al principio, pero cuando recuerda el importante diploma que lleva en sus manos, se relaja.

Madania le da un fuerte abrazo a Gircelle y ella le corresponde.

—Y eso que no tenías listo un discurso —le dice Madania—. La revista escolar te va a dedicar mañana sus espacios enteros, Gizz.

—Será un buen recuerdo para llevarlo en el Diastro —le responde sonriendo.

Arkend se acerca a ellas para abrazarlas, y también para posar hacia los paneles de los medios. El resto de su generación sale al vestíbulo para acomodarse y hacer la toma del recuerdo de todo el grupo.

Todos festejan y hacen diferentes poses mientras los reporteros y padres registran estos momentos. Saben que es la última vez que estarán juntos, diferentes caminos profesionales los esperan en los planetas de la Federación y en otras comunidades fuera de ella.

Las familias de los alumnos se acercan en medio de los festejos.

Janvie y Jaelian se abren paso en busca de su hija. Cuando se encuentran, sus padres extienden sus brazos, Gircelle les sonríe. Los reporteros realizan una toma de los tres. Luego se abrazan por un momento prologado. Janvie besa en la frente a su hija, y Jaelian, a la usanza antigua, besa su mano.

—Misión cumplida, Capitana Ganeve —le dice su padre, dándole su brazo para que ella lo tome—. Reservación confirmada en el Creative Lounge.

Gircelle y su padre ríen mientras caminan juntos. Detrás lo siguen Janvie, Arkend, Madania, Vollend y Gironed.

Gircelle le sigue el juego a Jaelian:

—Buen trabajo, soldado. Su siguiente misión será su complicidad en esta hermosa noche.

Su sonrisa se impone y abraza a su padre mientras observa el impresionante atardecer que ilumina el cristalino pasillo que conduce al estacionamiento del auditorio.

Después se dirige hacia donde se encuentran sus compañeros de generación y familiares, y se despide de ellos. Recibe incontables felicitaciones de parte de todos en el camino.

Todos se acercan al Diometric. Janvie y los jóvenes se acomodan en los asientos, y Jaelian enciende los sistemas.

—Buenas noches, Señor Ganeve —le dice la voz femenina del Diometric—. Reservación confirmada en Creative Lounge de la Vía Entbed. Tiempo de llegada aproximado, veinte minutos.

Su padre despliega los paneles en el techo para activar una presentación. El audiovisual muestra a la homenajeada en los momentos más divertidos y emotivos de su vida, desde su nacimiento hasta su graduación. El video termina con una dedicatoria de parte de sus padres y su novio. Gircelle no puede contener sus sentimientos y abraza a Arkend. Sus padres y sus amigas le aplauden.

La voz del Diometric se activa nuevamente:

—Felicitaciones, Gircelle.

La joven dodana no termina de sorprenderse. Las primeras estrellas se asoman en el cielo de Dodaine.

Los jóvenes programan su música favorita en los paneles del sistema. Todos ríen y cantan en el recorrido por la Vía Entbed, enmarcado por las luces de la ciudad y los astros celestiales.

IV

ESPACIOS DE LIBERTAD

El Diometric se detiene en el estacionamiento del Creative Lounge. Es el lugar más célebre de Dodaine, de arquitectura moderna y elegante. Se ubica sobre una plataforma a orillas del mar de Terran, rodeado por grandes árboles palmíticos y una cuidada selección de vegetación dodana. Cuenta con un innovador sistema que hace que la estructura de sus paredes cambie automáticamente cada treinta minutos, así como también su decoración.

El Gerente del lugar y un grupo de anfitriones se acercan para ayudarlos a bajar del Diometric.

—Bienvenidos al Creative Lounge —les dice uno de ellos—. Su mesa en la Terraza Cindente está preparada.

Gircelle le sonríe. Se trata de su área favorita. Se fija en el nombre escrito en la placa del anfitrión.

—Gracias, Ganpard —le dice—. Tienen una decoración muy bonita esta noche.

—El Chef Rand Trelondse ha creado un menú en su honor para esta noche. Felicidades por su graduación.

Gircelle y los demás le agradecen.

Los padres de Arkend y de las amigas de Gircelle, que acaban de llegar, abrazan fuertemente a sus hijos.

—Estamos muy orgullosos de ustedes —les dice Mardece, la madre de Arkend, a este y a Gircelle—. Son la pareja de la noche.

Ambos le sonríen.

—¡Esto amerita que les invite un vino del Lounge! —dice Jamilod Lotpar, el padre de Arkend—. Y Gircelle, espero que nos deleites con tu voz celestial esta noche.

Gircelle se ruboriza ante el elogio. Sus amigas la animan también para que cante.

—Gracias, tío Jami —dice—. Pensaré en una canción.

Janvie suspira y sonríe al ver feliz a su hija a las puertas del Lounge. No habían venido desde que los jóvenes terminaron los estudios intermedios.

Al entrar, Gircelle se deja invadir por la mezcla de olores agradables de la cocina dodana. Hay varios clientes sentados en la barra del bar. Sus conversaciones quedan diluidas en el sonido de la cascada artificial que sirve como decoración y le otorga al lugar una atmósfera encantadora.

La mesa reservada está a un lado del escenario en donde el grupo musical ameniza la noche con melodías instrumentales. Por detrás de este, puede verse el espectacular panorama del mar de Terran y de los edificios del centro de Dodaine.

Arkend ayuda a Gircelle a sentarse en la silla con mejor vista al escenario. También los demás se acomodan en sus asientos. Dos meseros colocan los platos y cubiertos. Otros asistentes encienden paneles con la historia del lugar y acercan la cubeta con el vino espumoso invitado por el padre de Arkend, producido en los viñedos del Lounge.

Arkend choca un tenedor contra su copa para llamar la atención de todos. Luego se pone de pie y la alza a media altura, tomando la palabra.

—Esta noche nos ha traído muchas sensaciones. Por un lado, la alegría de terminar la preparatoria, y por el otro, el hecho de que haya llegado el momento de encaminarnos hacia nuestras metas. Quiero agradecer a nuestros padres y amistades, pero en especial a la persona cuyo brillo nos ilumina a todos. Gracias, mi hermosa Gircelle, ¡Te Amo!

Gircelle sonríe y todos lo aplauden. Arkend se vuelve a sentar y la besa y abraza discretamente.

Momentos después, el Lounge cambia su decoración. El estilo neoclásico que tenía hasta hace un momento se transforma en un moderno minimalismo terráneo dodano, el favorito de Gircelle. Ella se sorprende gratamente. Es como si hubieran respondido a sus deseos.

Un hombre alto y robusto, vestido con el traje de gala de Chef de la Flota Tavet, se acerca a su mesa. Jaelian se levanta para saludarlo. El Chef lo reconoce.

—¡Jaelian! ¡Bienvenidos todos! —dice.

—Conozcan al Chef más famoso de Dodaine, Rand Trelondse, amigo mío desde nuestros tiempos como cadetes en la Flota —dice Jaelian, y todos lo saludan.

A Gircelle le alegra que uno de los mejores amigos de su padre sea el encargado de la cena en una noche tan especial.

Trelondse les explica el menú, mostrándoles las imágenes en su panel.

—Será una cena de tres tiempos. Fue creada tomando en cuenta que los estudiantes, por lo general, acostumbran degustar recetas sencillas, pero sin olvidar que la buena nutrición debe acompañar la satisfacción por los grandes logros.

Los jóvenes asienten.

—Supongo que parte de esa satisfacción se verá reflejada en los postres, Chef —dice Madania de forma pícara.

Todos ríen ante la ocurrencia.

—Es correcto —contesta Trelondse—. Señorita...

—Lyntar. Madania Lyntar.

El Chef asiente.

—El postre será colorido, y contendrá sabores inteligentes y pícaros como usted.

La rubia amiga de Gircelle le sonríe, ruborizada.

El grupo musical interpreta los primeros acordes románticos de la noche, acompañados por una iluminación en tonos azules que contrasta con la nueva decoración del Lounge.

Poco después les traen el primer plato. Gircelle se alegra al ver que se trata de su ensalada favorita desde pequeña. Un platillo que probó por primera vez en Promend a los cinco años, en casa de sus abuelos. Arkend nota su sonrisa y la observa intrigado.

—Hacía años que no lo veía —le explica ella mientras come la ensalada, compuesta por frutas y vegetales de Dodaine y Promend—. La historia de este platillo es tan fascinante como su sabor.

—Ahora entiendo, hermosa —dice Arkend, después de probar también la ensalada—. Sus condimentos no parecen actuales.

Gircelle asiente.

—Acertaste, amor. Es una receta de nuestros antepasados de Yamchem.

—¡Cierto! —exclama Arkend—. ¡Es flor de Tulmunia, de las playas de Promend!

—Veo que eres todo un conocedor de las tradiciones yamchanas —dice Gircelle, sorprendida.

—A mi papá siempre le han interesado las culturas ancestrales dolgias, en especial la yamchana. Nos han heredado un gran lugar para vacacionar.

—Sí, amor. Tengo muchos recuerdos de Promend, ¿sabes? Sueño con nadar de nuevo en sus aguas turquesa y volver a explorar Tulmun.

Janvie, que escuchó las palabras de su hija, interviene.

—Estarás ahí muy pronto, mi flor del cielo. En la temporada vacacional de la Universidad puedes ponerte de acuerdo con tus amigos para ir.

Tanto Gircelle y Arkend como el resto de sus amigas se muestran felices ante dicha posibilidad.

El grupo musical, casualmente, se pone a interpretar una pieza de raíces yamchanas. Los clientes de las otras mesas acompañan el ritmo con sus palmas. La iluminación cambia a una más cálida y la decoración del Lounge vuelve a modificarse. Esta vez recrea el mítico santuario de Tulmun, la antigua ciudad sagrada de los yamchanos.

El Chef Trelondse supervisa la logística de las mesas al servir el plato fuerte. Se acerca a Gircelle y le sirve personalmente. Cuando aleja la tapa del platillo, la joven se sorprende. Se trata de su comida preferida, una ancestral receta yamchana que su abuela Marekd le enseñó en Promend. La favorita de los grandes gobernantes de Tulmun, quienes creían que era capaz de despertar cualidades especiales en quien la probase. La llamaban Lokpok Ik, que en antiguo yamchano significa pasta prodigiosa.

Feliz, Gircelle levanta su copa y toma la palabra.

—Me siento muy afortunada. Es una gran noche. Mi lugar favorito, mi comida favorita, las personas que más quiero... gracias. Hoy y siempre.

Todos la aplauden y la vitorean. Gircelle hace una pausa y luego prosigue.

—Me anticipé para decir lo que siento antes de probar este plato y el postre. No me tardaré, esto pide a gritos ser devorado —los demás se ríen y ella también, pero luego su semblante cambia a uno más serio—. Arkend, Madi, Vol, Giro y yo queremos agradecerles a nuestros padres por darnos la oportunidad de seguir nuestro camino en Dolgiavit.

Mira al cielo a través del techo de cristal del Lounge hasta encontrar el brillo del planeta capital, Dolgiania. Luego levanta la copa hacia él.

—Un sueño que podremos hacer realidad gracias a ustedes. Los queremos. ¡Salud!

La mesa entera vuelve a aplaudirla. Janvie y Jaelian se levantan y la abrazan. Después vuelven a sus lugares para disfrutar del plato principal. Por suerte, la comida no se ha enfriado. El Chef Trelondse utilizó un nuevo sistema en las tapas de los platillos para que mantenerlos calientes. Se trata de una película aislante proveniente del laboratorio del Regimiento Tecnológico de la Flota Tavet.

—Gracias por cuidar tan bien de este platillo legendario, Chef —le dice Gircelle a Trelondse, y este le hace una reverencia a modo de agradecimiento.

—El Regimiento Tecnológico me ayudó a resguardar su cena esta noche, señorita Ganeve —dice él, y le muestra en detalle la película en la tapa antes de retirarse.

Jaelian se da cuenta del interés de su hija por aquello.

—Es un gran invento del General Gandvold —le dice—. En la Flota se cree que obtuvo la idea de los filtros Plexod que usaron en la construcción del Palacio de Promend.

Los otros en la mesa también lo están escuchando.

—Cuando tengan la oportunidad de visitarlo —continúa Jaelian—, préstenle atención a la curvatura de las cúpulas. Los filtros Plexod fueron un elemento importante para que el palacio pudiera soportar los embates del tiempo, y las batallas del pasado.

—¿A qué te refieres con eso de batallas del pasado, tío Jaelian? —le pregunta Madania, intrigada.

Jaelian baja la mirada y hace una pausa.

—¿Sucede algo, amor? —le pregunta Janvie.

—Todo en orden, hermosa —le responde su esposo, y se vuelve a dirigir a todos—. Pienso que estamos en medio de un festejo muy importante y no es el lugar para contarles esta historia. Pero prometo hacerlo mañana, antes de viajar a la terminal. Es justo que conozcan la parte oscura de nuestros orígenes. Algo que nunca más debemos permitir que ocurra de nuevo.

Jaelian no dice nada más. Se dedica a terminar el vino de su copa mientras los jóvenes reflexionan sobre lo que acaba de decir. El Chef Trelondse y su equipo de anfitriones se acercan una vez más a la mesa.

—Esperamos que la pasta haya sido de su agrado —dice el Chef—. Ahora llegará lo que todos han estado esperando esta noche. Adelante, señores —dice a sus asistentes.

La iluminación del Lounge se vuelve multicolor. El conjunto musical, perfectamente sincronizado con los cambios en el ambiente, toca uno de los temas más alegres y populares de la Federación Dolgia, el Serstad. Todos acompañan el ritmo con las palmas de sus manos. A los jóvenes les vienen a la mente muy buenos recuerdos de los estudios preliminares de la mano de esa canción.

La decoración también cambia nuevamente. Ahora recuerda a cómo se ven los edificios del centro de Dolgiavit en medio del atardecer. Gircelle queda impresionada. Arkend la abraza y sus amigas bailan y aplauden.

El Chef Trelondse y el grupo de meseros traen con cuidado una imponente escultura hecha de cristal opaco de Obsedie, una hermosa villa rústica cercana a Promend. Una vez que se aseguran de que todos la hayan visto, la rompen. En su interior se encuentra el postre de la noche, la Fórmula Octernd, el dulce más célebre de la Federación Dolgia. Se trata de una copa con ocho niveles coloridos de budines y flanes muy agradables al paladar. Su receta viene de Dodanesk. Eso hace que Gircelle se sienta orgullosa. Además, se trata de su postre preferido.

Trelondse y los meseros sirven las copas. Los jóvenes se sorprenden al ver que sobre cada una de ellas baila una llama. Es una proyección generada por otra de las novedades del Regimiento Tecnológico de la Flota Tavet. Gircelle observa cómo la suya se mueve de un lado a otro como ejecutando una coreografía sobre la superficie del postre para después extinguirse lentamente, dejando atrás una estela de chispas.

Los jóvenes se ponen de pie y aplauden al chef, que les agradece con una reverencia. Después vuelven a sentarse para comer.

—Hay que agradecer por siempre al inventor de esta delicia, esté donde esté —dice Gircelle.

—Lo creó el abuelo del Chef Trelondse, Gizz. Estoy segura de que te escuchará —le responde Jaelian.

—Deberías aprender la receta, Gizz —le dice Gironed—. Eres la única de nosotras que tiene las habilidades para cocinar recetas dolgias. Sería increíble que las hicieras en la universidad.

Madania y Vollend están de acuerdo.

—Sí, Gizz —dice Vollend—. Seguramente allá habrá muchos estudiantes provenientes de regiones fuera de la Federación, ansiosos por conocer nuestra cultura.

Gircelle sonríe y voltea a ver a Arkend. Él asiente y la besa en la mejilla.

—Los impresionarías mucho con un postre así —le dice—. Seguro lo harás también con muchas otras cosas.

Gircelle recarga tiernamente la cabeza en el hombro de Arkend.

La iluminación cambia a una tonalidad blanquecina para presentar una canción de gran significado para el pueblo Dolgia. Un legado milenario de la civilización yamchana.

Uno de los vocalistas principales de la banda toma la palabra a través del micrófono.

—¡Magnífica noche, estimados invitados! Es un orgullo presentarles esta hermosa canción que está en el corazón de todos. Sin embargo, antes de que puedan oírla tengo un pedido especial —hace una pausa y recorre las mesas con la mirada. Detiene sus ojos en Gircelle—. Quiero que uno o una de ustedes nos acompañe en el escenario.

La familia y los amigos de Gircelle aplauden y gritan su nombre, para llamar la atención del vocalista. Este se da cuenta y se dirige hacia la mesa. Gircelle intenta pasar desapercibida hundiéndose en su silla y cerrando los ojos, pero Arkend se levanta para que el músico pueda verla.

—Hermosa noche. ¿Cuál es su nombre, jovencita? —pregunta él.

—Gircelle. Gircelle Ganeve —responde ella. Su bella voz, amplificada, resuena en todos los rincones del Lounge.

El hombre la invita a acompañarlo. Ella se levanta y lo sigue, y todos los clientes del lugar la aplauden. Al subir al escenario, presenta a Gircelle y cuenta la historia de la canción.

—Es una melodía inspirada en el libro sagrado de los yamchanos, el Yam Ik Valamd. Habla sobre algo que nos caracteriza, el temple, y sobre cómo nuestras metas deben ser siempre desafiantes. Habla, también, del brillo de nuestros astros y de su relación con nuestras emociones. Gircelle, nos sentimos honrados de que nos acompañes esta noche —dice.

Luego de los aplausos, Gircelle pide el micrófono y habla:

—Buenas noches, Creative Lounge. Ha sido una velada increíble. Esta melodía la canté en los estudios preliminares, hace algunos años, y significó mucho para mí en varios aspectos de mi vida. Es un privilegio poder cantarla de nuevo, y más aún, en mi lugar favorito. Gracias a todos.

Se desata otra ronda de aplausos. Después, el conjunto musical interpreta las primeras notas de la canción. La iluminación se atenúa y el sistema decorativo del Lounge cambia a una simulación muy realista del interior del Templo Mayor de la zona de Tulmun, el más importante y sagrado recinto de la civilización yamchana.

Los reflectores del escenario apuntan a Gircelle mientras canta con gran sentimiento. El conjunto intenta seguir fielmente sus entonaciones y ritmo. Hacía tiempo que en el lugar no se escuchaba una voz tan brillante. La jovencita entona las últimas estrofas en el dialecto yamchano, particularmente difíciles de pronunciar, y todos los presentes se ponen de pie para aplaudirla. También lo hace el grupo musical.

Gircelle agradece, conmovida.

—Mucha suerte, Gircelle —le dice el vocalista—. Tienes mucho talento. Fue un placer interpretar esta canción contigo como voz principal. ¡Gircelle Ganeve, damas y caballeros!

La jovencita dodana se inclina ante el grupo, a modo de agradecimiento, y vuelve a su mesa acompañada por los aplausos.

Arkend la abraza, y luego también los demás en la mesa.

La banda comienza a interpretar música para bailar. Muchos de los clientes se dirigen a la zona de baile. Jaelian le tiende su brazo a Janvie y van juntos a la pista.

Los anfitriones sirven las bebidas de sobremesa, lo que hace que la actividad de los encargados del bar se incremente.

Gircelle y Arkend se toman de las manos. Se sonríen mutuamente y se miran a los ojos. Arkend está a punto de pedirle que baile con él, pero Gircelle se lo propone antes.

Se levantan para dirigirse a la pista, pero se dan cuenta de que está repleta, por lo que deciden ir a la parte de la terraza que está al aire libre. Las puertas están abiertas para propiciar la ventilación del lugar, así que cuando salen todavía pueden escuchar la música gracias a un sofisticado sistema de sonido. Además, unos paneles instalados en las paredes muestran lo que ocurre dentro.

La terraza Cindente, la más grande del Lounge, es imponente. Hace un clima agradable, y puede verse claramente el brillo de las estrellas y de los planetas vecinos. Corre una ligera brisa proveniente del mar de Terran. A lo lejos, en la Bahía de Intlend, se ven luces y estelas de humo fluyendo hacia el cielo de Dodanesk. Se trata de las naves que despegan de la Terminal Interplanetaria de Dodaine para dirigirse a distintos planetas de la Federación, e incluso también a las comunidades colindantes.

Gircelle y Arkend contemplan las naves sabiendo que ellos volarán también al día siguiente a bordo del Diastro para dirigirse a Dolgiavit.

Mientras Gircelle continúa mirando el horizonte, Arkend la toma de la cintura para bailar. Ella le corresponde tomándolo de una mano y del hombro. La música romántica y la noche fluyen en armonía en la terraza del Lounge, acompañadas por la tenue luz y el brillo de las estrellas.

—Hermosa —dice Arkend—, hemos vivido cosas muy intensas hoy. Mañana, a estas horas, estaremos en el campus de la universidad.

Gircelle asiente.

—Han sido muchos cambios en tan poco tiempo, amor —dice—. Todo cambia de un momento a otro. Nuestra vida aquí termina, y mañana empezará una nueva. Los recuerdos y las locuras en nuestra época de estudios preliminares, el Diploma Estond... todo eso quedará en nuestros recuerdos, conoceremos nuevas ciudades, y tendremos nuevas experiencias. Madi y tú lo saben más que nadie.

Arkend besa su mano.

—Dolgiavit nos espera, amor —le dice, acariciándole ahora la mejilla—. El lugar de los nuevos retos y los espacios de libertad que nos llevarán a trazar nuevas estrellas en nuestras vidas.

Gircelle sonríe. Los dos bailan al ritmo lentamente al ritmo de la música.

—Te Amo, Arkend. Me siento muy afortunada de que estemos juntos en este viaje que nos espera.

—La noche se vuelve más hermosa junto a ti, amor. Y mañana nos espera un día brillante.

Los dos se besan con suavidad de manera prolongada hasta que, de manera inesperada, un gran estruendo proveniente del cielo los interrumpe. Con horror, tanto ellos como los demás comensales en la terraza observan las explosiones inexplicables que se suceden, una tras otra, y las gigantescas piezas incandescentes que caen sobre el mar de Terran. Las ondas expansivas causadas por su caída generan olas enormes que golpean con fuerza la estructura del Lounge. Por fortuna, no provocan grandes daños, y nadie resulta herido de gravedad.

Varias parejas, asustadas, corren hacia el interior del Lounge. Mientras tanto, un convoy de naves de la Flota Tavet aparece y sobrevuela a baja altura la playa cercana.

Los jóvenes, nerviosos y desconcertados, siguen a los demás.

—¡Ojos celestiales, Arkend, resguárdense por acá! —les grita Jaelian desde lejos, cuando entran al Lounge.

El lugar, hasta hace unos momentos tan armonioso, es un caos. Paramédicos y elementos de seguridad llegan para atender a los asistentes. Algunos parecen dominados por el pánico y los nervios.

Gircelle y Arkend se abren paso hasta llegar al lado de sus padres y amigos, y se refugian con ellos en un rincón, al lado de la mesa que ocupaban hasta hace un rato, esperando las indicaciones por parte de los soldados Tavet. Estos recorren el lugar de punta a punta, probablemente buscando algún tipo de evidencia de lo ocurrido.

Nadie sabe con certeza lo que sucede. Se respira un clima de incertidumbre e inseguridad. El mar de Terran está ahora cubierto por miles de piezas y estructuras, varias de ellas aún en llamas.

Arkend dice que tal vez se trate de estructuras minerales que ingresaron a la atmósfera de Dodanesk junto a algún cuerpo rocoso perdido.

—No lo sé, amor. Intuyo que se trata de otra cosa —dice Gircelle.

—Hermosa, quédate tranquila —responde él, abrazándola—. No lo sabremos hasta que los soldados Tavet completen su investigación y lo den a conocer.

—¿Qué fue lo que vieron, Arkend? —pregunta Janvie—. Podemos considerarnos afortunados por haber salido ilesos. Esos resplandores eran todo menos normales.

—Todo sucedió en segundos, tía Janvie. Los resplandores y el ruido nos aturdieron.

Jaelian y Dorguv, el padre de Madania, se levantan para ir hacia la barra de bebidas.

—¡Vuelvan acá, ustedes dos! —les grita Seletin, madre de Madania—. ¿Qué hacen?

Gircelle aborda a uno de los soldados que custodian el pasillo principal, cerca de ellos:

—Soldado, si este lugar es riesgoso, ¿por qué nos tienen todavía aquí?

—Es el mejor resguardo por el momento, señorita. La Flota se encuentra haciendo un reconocimiento de los alrededores. Las condiciones podrían empeorar si los dejamos salir. Estamos intentando que Dodaine quede fuera de peligro.

Jaelian y Dorguv regresan con bebidas en recipientes sellados y las reparten entre sus seres queridos.

—Bébanlos —dice Jaelian—. No son mezclas fuertes. Los ayudarán a relajarse.

Gircelle abre su bebida y se la lleva a la boca con pulso tembloroso. Arkend la ayuda a tomarla.

—Rand y su equipo están haciendo bebidas como estas para todos —dice Jaelian—. Confíen en ellos. Fueron creadas en la Base Tavet cuando éramos cadetes. Nos ayudaban a mantener la tranquilidad en los momentos más duros de los entrenamientos.

—Gracias, papá —dice Gircelle.

—Todo estará bien, flor del cielo. Iremos a casa y continuaremos la fiesta a nuestra manera.

Gircelle sonríe y abraza a su padre.

—Esa es la sonrisa que quería ver —dice él.

Dos horas después del incidente, todos continúan relativamente calmados gracias a las bebidas especiales del Chef Trelondse, quien ahora se encuentra refugiado en las cocinas del Lounge junto a su equipo, a la espera de indicaciones por parte de los soldados Tavet.

Los cinco jóvenes duermen apoyados unos contra otros mientras sus padres conversan en voz baja. El resto de la clientela y el personal también continúan refugiados entre las mesas.

La brisa del mar de Terran refresca el salón a través de los ventanales, rotos a causa de la onda expansiva y las potentes turbinas de las naves de la Flota Tavet, que aún sobrevuelan el cielo de Dodaine para evitar que vuelva a ocurrir algo similar.

Los soldados anuncian que comenzarán las maniobras de evacuación. Por fortuna, el Lounge y toda la zona cercana al mar de Terran se encuentra fuera de peligro. Las naves de la Brigada Tavet de Emergencias hacen las maniobras necesarias para controlar las llamas restantes y rescatar las piezas que flotan en el agua para su posterior investigación en la Base.

Ya entrada la madrugada, los clientes del Lounge se retiran con prisa del lugar, guiados por los militares.

Janvie despierta suavemente a los jóvenes.

—Hora de irnos, mis niños —les dice, y mira a Gircelle, preocupada—. Ha sido una experiencia terrible. Tu papá y yo ya no resistimos esto, hermosa.

Jaelian se acerca y abraza a su hija.

—No esperábamos esto —le dice—. Lo sentimos mucho, hermosa.

—No es culpa de nadie, papá —responde Gircelle con lágrimas en sus ojos—. Siempre estaremos expuestos a todo tipo de peligros. Especialmente a aquellos provocados por civilizaciones intolerantes.

Jaelian frunce el ceño ante aquellas palabras, pero no dice nada.

—Aprovechemos que la Flota Tavet nos está permitiendo salir —dice Gircelle, más calmada—. Hay que estar listos en la mañana para revisar los equipajes y los sistemas del Diastro.

Todos se levantan de su refugio improvisado a un lado de la mesa que habían ocupado, ayudándose entre sí. Janvie y Jaelian invitan a las amigas de Gircelle y a sus padres a una parrillada de despedida al mediodía en su casa, para acompañar luego a los jóvenes a la Terminal Interplanetaria de Terran. Los padres agradecen la invitación.

El grupo sale del Lounge a paso veloz pero seguro. La custodia de los soldados Tavet los tranquiliza mientras se dirigen a sus vehículos.

Jaelian enciende a distancia los sistemas del Diometric. Gircelle, Arkend y Madania se despiden de los demás y suben al vehículo. Madania los acompaña a petición de los padres de Gircelle. No quieren que pase la noche sola luego de lo ocurrido y en la víspera de un día tan importante. Madania acepta sonriente. Las dos son como hermanas. Ellas y Arkend ocupan los asientos traseros, mientras que Janvie y Jaelian viajan al frente, ocupándose de los mandos. Mientras el vehículo alista su marcha, Gircelle no puede contener sus emociones y abraza a su novio y a su amiga al mismo tiempo. Ellos le corresponden.

Jaelian pone música ambiental relajante y el Diometric despega.

Durante gran parte del viaje, nadie pronuncia palabra alguna. Se limitan a escuchar la música, todavía un tanto aturdidos por lo ocurrido en el Lounge. Gircelle se duerme sosteniendo con firmeza el Diploma Estond entre sus manos. Arkend la reconforta.

Jaelian conduce el Diometric por la Vía Entbed hacia Domenid Terranen, la zona residencial en la que viven.

Después de poco más de media hora, Jaelian disminuye la velocidad y la altitud. El ruido de la desaceleración de los propulsores y de la alineación de los alerones hace que Gircelle se despierte, sobresaltada.

—¿Qué pasa? —pregunta.

—Estamos llegando a tu casa, amor —le dice Arkend con voz suave—. Despierta tranquila.

—Temperatura exterior, veinticinco grados —dice la voz femenina del Diometric a través del sistema de sonido—. Pronóstico, cielo despejado por la mañana. Señor Ganeve, buenas noches.

Jaelian maniobra a través de la primera puerta exterior de su casa, que comunica con un corto túnel iluminado el cual, a su vez, desemboca en el jardín frontal. Este está decorado con flores y plantas nativas de Dodaine y Promend. La jardinería es uno de los pasatiempos de Jaelian desde que era joven, y se ha dedicado a enseñar sus secretos a Gircelle.

El vehículo se estaciona en el área asignada. Jaelian y Arkend ayudan a Janvie y a las jóvenes a bajar. Gircelle tiene el rostro dominado por el cansancio, pero se le ilumina al ver la puerta corrediza a un lado. Se apresura a abrirla para contemplar por un momento el majestuoso modelo de nave para viaje interplanetario llamado Diastro, cubierto por un halo protector.

Gircelle sonríe y toma del brazo a Arkend, quien también se muestra entusiasmado. Después se acerca a la nave y pasa su mano por el fuselaje.

—Hola, Diastro —dice—. ¿Listo para el viaje que nos espera?

—Diastro y yo nos pusimos de acuerdo previamente para sorprenderte mañana, amor —le dice Arkend.

Le da la mano y se dirigen a la puerta principal de la casa, junto con los demás.

—Recordemos lo bueno de este día —les dice Jaelian—. Vayamos a descansar. Mañana será un día muy largo.

—Te acompaño a la entrada, amor —dice Gircelle.

Arkend se despide de Madania y de los padres de Gircelle.

—Gracias por todo —dice—. Tío Jaelian, cuenta con los condimentos de mi abuela para la parrillada.

—Excelente, Arkend. Con tu ayuda, los vorsets serán un manjar —responde Jaelian.

El joven le da un apretón de manos y le sonríe.

—Que tengan buenas noches —les dice a Janvie y Madania.

Mientras los demás entran a la casa, Gircelle y Arkend caminan hacia la entrada. Los dos contemplan el cielo. El imponente Dolgiania se aprecia con claridad, y algunas estrellas fugaces se dejan ver. La luna de Dodanesk brilla con intensidad, coronando una noche de muchos contrastes.

En la puerta que mira hacia la calle, Gircelle y Arkend se toman de las manos, se miran a los ojos y se besan.

—Descansa, hermosa —se despide Arkend—. Necesitamos a nuestra piloto estelar en su mejor forma, mañana.

—Cuente con ello, Primer Oficial Lotpar —dice Gircelle, sonriendo.

La joven abraza a Arkend y este camina hacia su vehículo. Sube, enciende los sistemas y despega en dirección al horizonte en cuestión de algunos segundos.

Gircelle regresa y camina lentamente por el corredor. En el camino, observa de nuevo al planeta capital de la Federación Dolgia. En el que continuarán la historia de sus vidas.

Entra en la casa y activa los sistemas de protección. Se encuentra a Madania revisando su equipaje en la sala. Las dos se abrazan afectuosamente.

—Gracias por quedarte conmigo esta noche, Madi. Aún no asimilo todo lo que ha sucedido.

—Para eso he estado siempre, Gizz —dice Madania, mirándola a los ojos—. Gracias a ti por tantos años de locuras juntas.

Las dos van a la cocina por un bocadillo y agua. Luego se despiden de Janvie y Jaelian.

Madania va en busca de su equipaje y se dispone a subirlo por la escalera. Gircelle la detiene, sorprendiéndola.

—¿No quieres llegar un poco más rápido? —le pregunta, guiñando un ojo—. Sígueme.

Gircelle toma un panel que está en una mesa cercana y le hace unos ajustes. Instantáneamente, una parte del techo se abre en forma de óvalo y comienza a proyectar una luz en forma que crea un ducto sólido. Madania no puede creer lo que está viendo. Gircelle continúa manipulando el panel con soltura. Un sector del piso superior se desprende para formar una plataforma.

—Bienvenida a mi transportador secreto. Fue un regalo de cumpleaños de mis papás.

—¿Y por qué no me habías dicho de esto? —pregunta Madania, todavía atónita—. Me lo muestras tan solo un día antes de irnos...

—Bueno, Madi, las sorpresas seguirán arriba. Sube.

Madania se acerca de forma titubeante hacia el tubo de luz. Gircelle estira su mano para ayudarla a subir.

—Dejaré que respires por un momento, Madi.

—¿Qué es esto?

—No solo deberías respirar, sino también intentar sostenerte de alguna parte —la aclara Gircelle, sonriendo.

Madania se da cuenta de que el tubo no tiene partes para sostenerse, pero Gircelle no le da tiempo de reaccionar. Un extraño sonido de encendido se activa en el interior del tubo, donde las dos se encuentran ahora. Brota una extraña corriente de aire a su alrededor y se distribuye por todo el conducto. En segundos, son elevadas con una velocidad vertiginosa. El tubo no solo es recto, tiene curvas inesperadas que recuerdan a los toboganes acuáticos a los que les gustaba ir cuando eran pequeñas. Gircelle se ríe y Madania grita. El ducto de luz recorre toda la propiedad y termina, luego de diez minutos, en la habitación de Gircelle. El ducto desemboca en una fosa recubierta por peculiares materiales elásticos fluorescentes, que simulan un efecto de caleidoscopio. Las dos caen hacia allí. Gircelle sale a la superficie riendo, y Madania lo hace un poco después, agitada. Tiene los ojos cerrados e intenta tranquilizarse.

—¿Todo bien, Madi? ¿Quieres ir de regreso a la sala?

Madania abre los ojos y observa a Gircelle con seriedad.

—Claro que no. Has logrado que esté indispuesta para el viaje, Gircelle. Si sucede algún inconveniente en el Diastro, será tu culpa.

Gircelle ríe.

—Es cuestión de acostumbrarte. Cuando te subes de buen humor, se vuelve muy divertido.

—El ducto es fabuloso, pero creo que ya tuvimos bastante por hoy, Gizz —le responde Madania, y se deja caer en la cama que se encuentra al lado de la de su amiga.

Gircelle observa por un momento la figura de un Matzik yamchano que cuelga del techo. Después saca ropa holgada de un gabinete. Le da unas prendas a Madania y baja la intensidad de la luz de la habitación.

—Es cierto, Madi —dice después—. Solamente quería que pudiéramos relajarnos un momento y que vieras mi regalo —voltea a ver la terraza que conecta con su habitación, bañada por la luz de las lunas de Dodanesk y Dolgiania—. No puedo dormir todavía, Madi. Fue un día bonito y extraño a la vez. Saldré un momento a la terraza para aclarar mis pensamientos y poder dormir mejor.

Madania asiente y se recarga en la cabecera de la cama. Con una leve sonrisa, observa a su amiga mientras sale.

La luz reflejada por Dolgiania y las lunas de ambos planetas es hermosa. Gircelle ve cómo pequeños grupos de naves Tavet surcan la ciudad como parte de sus operaciones de reconocimiento y seguridad.

No siente sueño porque sus pensamientos fluyen con mucha rapidez. Baja la mirada hacia el espacio de vehículos para ver al Diastro. Después observa los edificios iluminados del centro de Dodaine, que no dejan de palpitar gracias a su intensa actividad nocturna a pesar al incidente en el Lounge. Por último, Gircelle vuelve a observar el cielo, enmarcado todavía por los remanentes de los extraños resplandores que derivaron en la caída de aquellos fragmentos en llamas. Se enfoca en el brillo de Dolgiania.

—Buenas noches, gran planeta capital —dice—. Nos veremos mañana.

Cruza la puerta corrediza para regresar a su habitación. Después la cierra y activa el sistema de polarizado de los vidrios para que el sol de Dolgia no las deslumbre al amanecer. Madania está recostada en la otra cama, muy cerca de conciliar el sueño.

Janvie y Jaelian se despiden de ellas a través del panel de la habitación.

—Mañana tendrán el viaje de sus vidas, hermosas —les dice Janvie—. Recuperen energías. Sobre todo tú, Gizz. Ya pasó todo, mi flor del cielo. La Flota Tavet nos protege ahora.

—Claro, mami.

—Que tengan una buena noche las dos. Las queremos —agrega Jaelian.

—Igualmente, papá. Los quiero.

Gircelle se recuesta en su cama y observa a Madania.

—Gracias por quedarte conmigo esta noche, Madi.

—No es nada. Gracias a ti por la locura de hace un momento. Espero que la Ruta Thende sea menos sorpresiva y rápida.

Las dos ríen juntas.

—La Ruta Thende es especial y rápida, sí, pero se adapta a una. Gracias a ti por las locuras que me has enseñado —dice Gircelle.

—Dolgiania será testigo de otras nuevas.

Ambas chocan sus palmas, con una sonrisa.

—Ten una bonita noche, Madi.

—Igualmente, Gizz. Te lo mereces más que yo.

Madania se duerme rápidamente. Gircelle se queda reflexionando, con la mirada fija en la luna Dodana cuya forma se adivina a través del ventanal. Le gustaría escuchar los informes de la Flota Tavet sobre el extraño acontecimiento que les tocó vivir y que empañó tristemente sus festejos de graduación. En medio de estos pensamientos, cae rendida por el sueño. Ambas quedan bajo la protección del cielo de Dodanesk y del resto de los planetas de la Federación.

V

RUTA THENDE

Los primeros rayos del gran astro dolgia se asoman en el horizonte de Dodaine. Los edificios del centro y de las zonas residenciales de los alrededores reflejan un brillante sol en sus estructuras. El tráfico de la ciudad se satura en pocos minutos a pesar de que es una tranquila mañana de un día de descanso.

En la cocina de la casa de la familia Ganeve, Janvie se encarga de que los primeros sonidos de los panquets resuenen en los recipientes de los calentadores. La primera en detectar su irresistible aroma es Gircelle, quien aún no ha podido conciliar plenamente el sueño.

Gircelle se recarga en la cabecera de su cama y hace una respiración profunda mientras observa los rayos del sol brillando de manera tenue a través de las ventanas polarizadas de su habitación. Sabe que no volverá a ver su habitación en todo el semestre.

Voltea hacia su mesa de noche para mirar la hora en su panel, son las siete y media de la mañana, tiempo suficiente para despertarse sin prisa. En ese mismo momento recibe una alerta. Se trata de un mensaje de Arkend:

“Buen día, amor. Espero te sientas mucho mejor. Nos vemos a las once. ¡Te Amo!”

El aroma de su desayuno favorito invade la casa entera. Una relajante pieza musical se escucha en su habitación. Notas musicales que le permiten meditar y motivarse en el día que llevará la mayor responsabilidad de su vida: dirigir un viaje interplanetario.

Madania también despierta al sentir la agradable combinación de aromas, pero le está costando trabajo levantarse de la cama. Su amiga se da cuenta de eso, entonces hace unos cambios en el panel que está al lado de su mesa de noche, y modifica la polarización de las ventanas. Así, los rayos del sol de Dolgia pueden entrar con facilidad a la habitación.

Madania se tapa con las sábanas. Gircelle se ríe y se acerca a ella:

—Se enfrían los panquets, perezosa —le dice.

Madania se destapa con un gesto de cansancio, se frota los ojos y respira con profundidad al ver la luz del sol.

—Lleva tu panel a la cocina para revisar la información de los sistemas del Diastro. Hay que configurarlos con las instrucciones que nos enviaron de la Torre de Terran y luego cargar las provisiones —le dice Gircelle.

Madania asiente.

—El sol está increíble —le dice Madania—. Buena idea la de mi tía de despertarnos con música y con panquets. Estemos listas antes de que tus papás se los terminen.

—Claro, pero tampoco olvides las coordenadas de paneles y timones, Madi. Y que Arkend nos confirme si ya actualizó la configuración automática.

Madania toca los hombros de Gircelle.

—Gizz, tranquila, por favor. Primero los panquets y luego el Diastro.

Gircelle asiente y respira un poco.

—Tú sabes, Madi. Tengo tantos sentimientos encontrados que no me han dejado dormir bien. Tuve sueños con el Diastro, y cuento las horas para hacer las maniobras de pilotaje en la cabina. Cuanto más rápido lleguemos al campus, mejor.

Madania la escucha con atención y la comprende mejor que nadie. Sabe que iniciar una vida universitaria genera ese tipo de emociones.

Las dos terminan de alistarse y ya están listas para bajar, esta vez por la escalera ya que el tubo de luz que las transportó la noche anterior fue fabricado solo para la habitación de Gircelle. Madania se alegra por esto.

—Qué bueno que a tus papás no se les ocurrió regalarte el modelo de dos vías.

—Se los puedo pedir para el invierno, Madi —le contesta riendo.

—Es bueno que me avises para estar alerta y usar las escaleras. Yo no me vuelvo a subir ahí.

Las dos amigas se dirigen a la cocina. Sus risas llaman la atención de Janvie. Ella se acerca a las jovencitas y las abraza.

La barra ubicada en medio de los gabinetes de la cocina está decorada con paneles animados de colores que dicen sus nombres. También hay un confeti holográfico y música festiva instalada en el sistema de sonido de la cocina. En medio de la mesa se encuentra a su disposición una alta y robusta torre de panquets adornada con aderezos dulces de distintos sabores.

Gircelle y Madania, felices, abrazan a Janvie y le agradecen este gesto.

El hambre, el susto reciente, las tensiones de los días que han vivido, y el irresistible aroma de su desayuno favorito, las motiva a comer los panquets con rapidez.

Jaelian baja las escaleras y se acerca a la cocina, seducido por el olor y la apariencia del famoso desayuno dodano. Saluda a las tres:

—Buen día, hermosas. ¡El desayuno perfecto! —ellas le sonríen mientras lo prueban—. El sol salió muy brillante esta mañana —dice al asomarse por la ventana para ver el jardín iluminado por el amanecer.

Jaelian toma su panel personal en la mesa del desayunador.

—Tenv Lavtark me envió un mensaje. Me sugiere enlazarme con él para que nos ponga al tanto sobre lo que sucedió anoche —les dice Jaelian.

—Muy bien, papá. También queremos escucharlo.

Jaelian asiente a Gircelle y activa una interfaz en su panel personal para crear un enlace en la red interna.

Después de unos segundos, aparece en el panel un hombre de mediana edad y cabello oscuro, que viste un elegante uniforme de la Capitanía Tavet.

—Buen día a todos —les dice Lavtark.

—Hola, Tenv. Qué gusto verte de nuevo —le dice Jaelian.

—Sé que los sucesos de anoche nos tienen a todos consternados. En nombre de la Flota Tavet, reciban nuestras disculpas por haber alterado la paz en el mar de Terran.

—La Flota Tavet siempre ha tomado en cuenta las opiniones de los ciudadanos, y les agradecemos por ello —le dice Jaelian.

—Necesitamos saber qué fue lo que sucedió, Capitán Lavtark. ¿La Flota Tavet puede garantizarnos que podremos tener un viaje seguro a Dolgiania? —pregunta Gircelle.

—Haremos lo posible para que así sea, Gircelle. El Regimiento de Investigaciones está trabajando para poder llegar a conclusiones seguras.

—Reitero mi pregunta, Capitán Lavtark, ¿qué sucedió anoche en el Mar de Terran? —insiste Gircelle con un semblante serio.

Jaelian toca su antebrazo para tranquilizarla.

—Un convoy de naves de una comunidad externa a la Federación quiso ingresar a la Ruta Thende y a Dodanesk sin autorización. La Flota no pudo identificar su procedencia. Tuvimos que abrir fuego para detenerlos. Ignoraron nuestras preguntas y órdenes e intentaron ingresar por la fuerza —dice Lavtark—. Por las características de las naves descartamos a los Vandormanos y también a cualquier civilización enemiga de la Federación.

—Enterados, Tenv. Por favor, comunícate conmigo y con los jóvenes. Te agradeceremos que nos mantengas al tanto de todo esto, o de otro potencial incidente.

—Así será, Jaelian. Un gusto saludarlos. Buen viaje para todos.

El enlace finaliza y Jaelian desactiva la interfaz en su panel personal.

—El Capitán Lavtark nos está ocultando información. Intuyo que algo más está sucediendo —dice Gircelle con una expresión de seriedad en su rostro.

—Quieren asegurarse de lo que sucede, ojos celestiales.

Gircelle asiente a su padre sin pronunciar palabra.

—Gracias por los panquets, tía Janvie —dice Madania para romper un poco con la tensión que quedó después del enlace con el Capitán Lavtark.

—Seguirán los días del Equinoccio Cindente, lo revisé ayer con el meteorólogo de Interjogue. Dijo que el sol dolgia seguirá teniendo este brillo en los días venideros. Lo vamos a poder admirar cuando recorramos la Ruta Thende —les dice Gircelle mientras toma el recipiente del aderezo dulce de Promend para vaciarlo sobre sus panquets.

Janvie desactiva el sistema de los calentadores, toma una silla y se sienta con todos en la mesa. Observa a su hija cómo agrega el aderezo de Tulmunik con calma y destreza.

—Todos los días le insistías a tus abuelos por esta receta —le dice Janvie.

Gircelle asiente esbozando una sonrisa.

—Esas mañanas en Promend, mientras las olas del mar y los sonidos de los caracoles de batalla sonaban a lo lejos, mi madre te enseñó el arte de las recetas yamchanas. También, en esta cocina descubriste una de las leyendas de Promend, los panquets. Y desde entonces no los dejas —le dice Janvia a su hija, riéndose.

Gircelle se sirve su desayuno favorito. La responsabilidad de pilotear el Diastro le genera mucha ansiedad.

—Te veo preocupada, flor del cielo.

—Es el Diastro, el susto de anoche, el viaje... tantas cosas que estamos dejando atrás, mami. Cuando bailaba anoche con Arkend, vimos naves interplanetarias a lo lejos. No pude dormir pensando en el despegue, el viaje, en los paneles de la cabina, en el secuenciador, los timones...

Jaelian termina con sus panquets, coloca su plato en el dispositivo de limpieza y se dirige hacia su hija.

—Hay varios detalles que debemos tomar en cuenta, Gizz —le dice mientras toca sus hombros—. Esto que voy a enseñarles es solo teoría, de la parte práctica tendrán que encargarse ustedes. Y estamos con el tiempo justo.

El padre de Gircelle toma de la mano a Janvie y caminan en grupo hacia el acceso principal de la casa. Mientras se dirigen a los espacios techados de los vehículos, Jaelian les cuenta a los jóvenes la historia del Diastro.

—Lo fabricaron con una aleación blanca brillante que proviene de la arena de las playas de Yamchem, llamada Distrum. De ahí viene su nombre —Gircelle y Madania lo escuchan sorprendidas—. El Diastro es un prototipo diseñado para vuelos interplanetarios. Interjogue, la empresa que lo construyó, no lo comercializó para el público en general, solo produjeron dos en Dodaine. El otro fue un regalo para tus abuelos, Gizz.

Abre la puerta que resguarda al Diastro.

—Viajarán en un vehículo único. Estamos seguros de que será de vanguardia cuando se construya para todos —le dice a su hija, orgulloso de haber contribuido a diseñarlo.

Durante el camino, se detienen frente a la puerta del estacionamiento de los vehículos. Jaelian y Gircelle se miran al mismo tiempo.

—De pequeña, antes de dormirte y arroparte mientras veíamos las estrellas, siempre me decías que querías conocer los planetas de la Federación. Uno de ellos ya lo conoces, Yamchem, pero tenías la inquietud de conocer especialmente a Dolgiania.

Jaelian enciende la iluminación. Una estilizada silueta cubierta con una capa protectora opaca aparece ante sus ojos. Las jovencitas se emocionan y sonríen al ver las imponentes líneas del Diastro. Jaelian desactiva el halo protector y la blanca nave aparece ante sus ojos. Después de mucho tiempo, Gircelle y Madania vuelven a ver al elegante vehículo de Interjogue, con un diseño inspirado en las aves Matzik, nativas del santuario de Tulmun en Yamchem. El Diastro es un vehículo interplanetario que se caracteriza por tener una ligereza y aceleración destacada. En una fase prototípica, es muy difícil encontrar una nave con estas cualidades.

Las dos lo observan con detalle, en especial Gircelle. Sus ojos y su sonrisa no dejan de brillar, y sintonizan con el blanco pulido del fuselaje.

Jaelian se acerca a su hija y le entrega el dispositivo que abre la puerta principal. Ella sonríe y toma el aparato, nerviosa. Luego, la invita a que presione el botón que abre la puerta de la nave. Gircelle lo aprieta y enseguida se escucha el ruido de los sistemas trabajando. Desde afuera puede observar con detalle las modificaciones que le hicieron a la cabina: la polarización de las alargadas ventanillas, los asientos nuevos que aminoran los efectos que producen la gravedad, los paneles y los timones con los sistemas actualizados. Después activa la escalera y entra a la cabina. La observa con detenimiento. Luego se acerca al asiento del piloto, le llama la atención el timón principal. Lo toma con sus manos y duda unos segundos antes de sentarse.

Jaelian se acerca a ella y la toma del brazo.

—Bienvenida al Diastro, Capitana Ganeve. La nave está a sus órdenes, lista para partir hacia donde desee —le dice, haciendo el saludo militar Tavet.

—Descanse, soldado. Buen trabajo.

Gircelle toma el timón y observa todo lo que tiene a su alrededor. Imagina el viaje que harán en las próximas horas. En la parte exterior del Diastro se pueden ver sus peculiares alas, similares a las del ave yamchana. Estas se encuentran replegadas en sus compartimentos del fuselaje, de esa manera pueden maniobrarse y guardarse mejor cuando está apagado o estacionado. La nave puede desplegar parcialmente sus alas en vuelos cortos o de altura media. Esos son los viajes que configura Jaelian cuando se traslada a las oficinas corporativas de Interjogue. El despliegue pleno aún no se ha utilizado. Por eso es de suma importancia revisar detalles con los jóvenes antes de que llegue el resto de los invitados a la casa para hacer la parrillada de despedida.

Jaelian les pide a las jóvenes que se reúnan en el centro de la cabina.

—Comencemos con los datos del panel de los sistemas de los motores y de propulsión —les dice Jaelian—. Madania, una Ingeniera de Vuelo debe asegurarse de que las maniobras y los sistemas se vayan desarrollando adecuadamente.

—Entonces se trata de ir configurando las indicaciones que me den Gircelle y Arkend —dice Madania.

—Correcto, Madi, al igual que ellos, tú también tendrás una responsabilidad importante. La Torre de la Terminal Interplanetaria de Terran estará en contacto con ustedes durante toda la maniobra de despegue —hace unos ajustes en los paneles, los cuales emiten diferentes sonidos de procesamiento y aprobación—. Una vez que entren al espacio exterior, las comunicaciones se interrumpirán por un momento, y se reestablecerán cuando hayan ingresado a la Ruta Thende.

Gircelle y Madania están muy atentas a la explicación de Jaelian. Después de una hora de preparaciones y maniobras, a pesar de tener ventanas polarizadas, los rayos del sol de la mañana iluminan sutilmente los paneles de instrumentos que se encuentran en la cabina.

Jaelian y Gircelle revisan los datos para iniciar la configuración del secuenciador, uno de los principales componentes del Diastro, ya que se encarga de regular la aceleración de los motores y controlar los procedimientos generales en el despegue.

Jaelian percibe las emociones de su hija mientras revisan los sistemas del timón del capitán.

—¿En qué piensas, flor del cielo?

—No lo sé, papá —le contesta Gircelle, ocupando el asiento del capitán—. Son procedimientos y maniobras muy específicas. El reto es más grande de lo que imaginaba.

Su padre se levanta del suelo y se acerca a ella.

—Sé que esto toma tiempo, hermosa. Tanto para mí como para el equipo de Interjogue, este ha sido el desafío más grande que hemos tenido, es importante que lo conozcan—señala el timón y los paneles—. Si quieres lograr tus sueños en Dolgiania, debes entender al Diastro para que él te entienda a ti. Será un trabajo en equipo dirigido por ti, Arkend y Madania. Aquí vivirán los cinco durante doce horas en el espacio exterior Federado —le dice tocando su mano derecha—. Conozco sus secretos y procedimientos, no olvides que fui el líder del equipo de ingenieros que lo diseñó.

Gircelle escucha con atención a Jaelian.

—Permíteme ayudarte a que el Diastro y tú sean Matziks libres en el firmamento esta noche.

Gircelle asiente y respira con tranquilidad con las palabras de su padre. Luego, cierra los ojos y los abre de nuevo para fijar su mirada en Dolgiania, a través de la ventanilla de la cabina.

—Gracias, papá —le dice volteando hacia él. Después dirige su mirada nuevamente en el cielo en dirección a Dolgiania—. En un momento estaremos listos. Ya queremos conocerte.

Gircelle y su padre se abrazan, y Janvie y Madania aplauden.

Gircelle, Madania y Jaelian continúan configurando los paneles de los timones junto con los del resto de la cabina. En medio de la incesante actividad, un ruido en la puerta del Diastro los distrae. Una silueta juvenil se aprecia a través de los vidrios polarizados. Jaelian presiona un botón en el panel y la puerta se abre.

—¡Amor! —dice Gircelle al levantarse del asiento.

Baja un escalón del blanco Matzik para salir y abraza a su novio.

—Llegaste antes.

—Ya no podía esperar para verte. Nos espera un día largo y debemos tener todo en orden, señorita.

Una serie de equipajes y provisiones clasificadas en un magistral orden por tamaño y tipo adornan un rincón del área. Gircelle se sorprende, sonríe y le da una palmada en el hombro a Arkend.

—¿Por qué no me dijiste, amor? Teníamos pensado ir por ellos cuando termináramos con las configuraciones —le dice Gircelle.

—Mi tía Janvie y yo nos tomamos la libertad de hacerlo para estar más tranquilos con los tiempos.

—No dejas de sorprenderme.

—Lo más importante es conquistar a la Universidad de Dolgiavit desde hoy, amor —le dice Arkend.

Jaelian y Madania salen del Diastro para saludar a Arkend.

—¡Arkend! —le dice Janvie mientras lo abraza—. Genial tu idea de darle una sorpresa con los equipajes a Gizz.

Arkend le sonríe.

—Encantado de haber sido tu cómplice, tía Janvie.

Jaelian interviene para dar un fuerte apretón de manos a su yerno y abrazarlo.

—Bienvenido, Primer Oficial Lotpar.

Arkend asiente a Jaelian y le muestra unas cajas herméticas que ha dejado sobre una mesa de herramientas.

—Es una sorpresa para esta tarde: el platillo principal y unas famosas bebidas Federadas.

Jaelian le agradece el gesto.

—Excelente elección, Arkend. Ahora es momento de activar motores y después nuestros paladares.

Los dos sonríen mientras se acercan a la puerta del Diastro para abordar la cabina y continuar con la revisión y configuración del vehículo.

Gircelle y Arkend se miran dulcemente. Después actualizan un Jogueware en el sistema de conversión de los paneles en la cabina de mando. El joven deja una herramienta en una de las mesas de servicio y toca la mano de su novia.

—En unas horas no estaremos revisando paneles, hermosa, sino las estrellas del espacio exterior Federado.

—A tu lado junto a Madania, Vollend y Gironed será memorable. Todo el esfuerzo será muy dulce también.

—Correcto, amor —le dice Arkend al sacar un recipiente de una de las bolsas de su chamarra—. Permíteme adelantar ese esfuerzo.

Gircelle sonríe al ver lo que su novio le deja en su mano, un dulce fresco y suave de Fórmula Octernd.

—¡Gracias, amor!

Arkend saca unas carpetas de los gabinetes de provisiones. Allí aparecen unos documentos de elegantes formatos y colores. Los agrupa y les dice a Gircelle y a Madania:

—Estos documentos son de vital importancia para nuestro viaje, porque ahí están los códigos de navegación de la Ruta Thende para naves interplanetarias domésticas.

Los rostros de las jóvenes se iluminan. La revisión está llegando a su fin. Solo queda el encendido de los sistemas de ignición de los motores.

Jaelian interviene para asistir a Arkend. Se recuesta debajo de los timones y realiza complejos ajustes en los paneles de mando.

Todos expresan asombro al ver que Gircelle está haciendo unos arreglos en las interfaces de los paneles principales. Es una faceta de ella que no conocían.

Gircelle fluye con sus manos. Con ojos brillantes pronuncia los términos de vuelo y las maniobras de los paneles. Parecía estar guiada por una inteligencia superior.

—¿Cómo sabías eso, Gizz? —le pregunta Madania.

Ella le sonríe y le guiña del ojo derecho.

—No recuerdo haberte enseñado programaciones y maniobras de vuelo, ojos celestiales. Estos paneles aún los tenemos en fase de prototipo —le dice su padre.

Hace una pausa por unos segundos, sorprendido por las prodigiosas habilidades de su hija, y después continúa con las labores de la cabina.

—Por favor, ayúdenme a localizar una herramienta —les dice Jaelian con esfuerzo ya que está sosteniendo uno de los paneles del timón del piloto.

Arkend se dirige hacia los gabinetes de material técnico. Al abrir uno de ellos, observa las peculiares herramientas para los paneles de los timones.

—Necesitaré la herramienta Terwlud. Con estos ajustes y una revisión de paneles, podremos iniciar el proceso de revisión e ignición de los motores —se voltea y mira a su hija—. Gizz, por favor, sostén en tus manos las unidades de Jogueware que están cerca de mis pies. Te avisaré cuando sea el momento de insertarlas en los paneles.

—Muy bien, papá.

Arkend pone la herramienta Terwlud en la mano de su suegro. Es ligera y de un color brillante para localizarla fácilmente.

—Muy bien —dice Jaelian alzando la voz—. Cuando les indique, alineen este panel que estoy sosteniendo para insertarlo en la otra terminal.

La pareja asiente.

—Madi, por favor monitorea en los paneles de ingeniería que el despliegue de los datos sea correcto luego del acoplamiento de este panel.

—Perfecto, tío Jaelian —dice Madania.

—Atento a mis indicaciones... —les dice— ¡Ahora!

Completa el acoplamiento del panel ajustado debajo del timón del piloto y se aparta de los asientos. Los paneles principales y auxiliares del Diastro se encienden al mismo tiempo, desplegando gráficos y datos. Todos sonríen y festejan.

Una suave voz femenina los saluda desde el panel que corresponde a la computadora de mando.

—Bienvenidos, soy el panel central del Diastro. Ajustes y configuración de Jogueware completado. Iniciando el ciclo de ignición de motores principales.

Gircelle se sienta de prisa en el asiento del piloto. Toma el timón e intenta familiarizarse con él. Su novio la observa, orgulloso. La jovencita estudia detenidamente los botones y aditamentos del timón. El padre se acomoda en el asiento del Primer Oficial para guiarla.

—El equipo de Ingeniería lo configuró pensando en ti, Gizz. Yo les pedí personalmente que así fuera —le dice su padre.

Gircelle sigue observándolo sorprendida, cuidando de no tocar los botones y paneles que todavía no comprende del todo. Jaelian toma los manuales de navegación de la Ruta Thende y revisa con su hija las funciones de cada panel.

—Este es el panel más importante —le dice señalándole su ubicación—. Es el secuenciador, el corazón del Diastro.

Jaelian inicia la programación de la ruta planeada para los jóvenes. En este caso, colocando en la sección táctil del menú principal como origen o punto de partida a la Terminal de Terran. Y como destino o punto de llegada, la Universidad de Dolgiavit.

—Partiremos de aquí —señala la ubicación de la Terminal en el mapa de Dodaine.

Gircelle lo observa.

—Introduciremos las coordenadas de su ubicación en esta sección, luego colocaremos la altitud y el ángulo de vuelo para el momento del despegue —dice Jaelian, Gircelle se alegra con las palabras de su padre—. En esta sección del menú del panel podremos consultar las condiciones meteorológicas y atmosféricas —despliega una nueva sección del panel—. Tengan en cuenta que las temperaturas y las condiciones atmosféricas de Dolgiania son diferentes a las de Dodanesk.

Gircelle frunce el ceño.

—Los dos giran en órbitas paralelas con altitudes casi iguales en esta zona de la Federación —le comenta a su padre—, pero, ¿a qué se debe la diferencia de condiciones?

—A la forma que tiene cada uno, flor del cielo —muestra en el panel los diagramas de cada planeta—. Los anillos de Dolgiania giran con una velocidad más alta, esto hace que sus estaciones sean más cortas. Es decir, los climas cambian con frecuencia.

—Y el planeta también gira con más rapidez —le dice Gircelle mientras señala la estadística de velocidad de Dolgiania.

—Es correcto, Gizz. También tiene un oxígeno más denso. Esto les causará un poco de incomodidad al ingresar a la atmósfera, y tardarán en acostumbrarse. Pero después, todo volverá a la normalidad —toma el antebrazo de su hija—. Ahora revisemos la sincronización del panel del secuenciador con el timón. Tengo algo listo para ello.

Jaelian se levanta del asiento del copiloto. Gircelle hace un gesto de sorpresa, pero luego sonríe cuando ve a su padre que regresa con un accesorio en su mano derecha.

—Es mi gorra de Cadete —le dice mientras se la coloca en la cabeza de su hija.

Gircelle sonríe y se la acomoda bien.

—En cada uno de sus lados están las insignias de mis servicios en el Regimiento Tecnológico—le dice, orgulloso—. Le sienta muy bien, Capitana Ganeve.

—Gracias, Cadete Ganeve.

Por un momento se quita la gorra para observar las insignias de su padre. Arkend termina de subir unas provisiones a la cabina y se acerca a Gircelle y a Jaelian. Sus ojos se iluminan cuando vea a su novia portando la gorra.

—La Capitana Tavet más hermosa e inteligente.

Gircelle se sonroja.

—Bienvenido a bordo, Primer Oficial Lotpar.

—Gracias, Capitana Ganeve. Justo terminé de subir varias de nuestras provisiones favoritas, listas para abrirlas en pleno vuelo.

—Buen trabajo, Primer Oficial —le dice Gircelle con un ademán de aprobación.

Madania entra a la cabina con unos equipajes.

—Justo a tiempo para el momento más emocionante de la tarde. La capitana activando los sistemas y los motores —les dice Madania.

Gircelle sonríe.

—Es hora de iniciar las secuencias. Favor de ocupar sus posiciones —les dice Jaelian.

Todos lo observan con atención, y el continúa dando instrucciones:

—Será muy importante hacer un ensayo de las maniobras del despegue junto con la activación de los motores.

Los ojos de Gircelle brillan, Arkend y Madania le sonríen.

—Bienvenido, Primer Oficial Loptar —le dice a Arkend, mostrándole el asiento.

Arkend se sienta en el lugar que le corresponde y luego toma la mano de su novia.

—Te Amo —le susurra.

—Estás aquí —le responde señalando su pecho.

Janvie sube a bordo con unas espumosas y frías bebidas de color crema.

—Listos los spodtrogs. Justo a tiempo para presenciar este momento —dice Janvie.

—Gracias, amor —responde su marido mientras la abraza.

—Tenías ocho años cuando nos refrescaste a todos con esta delicia, Gizz. Tuviste la inspiración para crearlo cuando estábamos en la playa con tus abuelos —le dice Jaelian a su hija, luego de tomar grandes sorbos de la célebre bebida.

Le agradecen a Janvie la bebida. Gircelle cierra sus ojos mientras la bebe despacio.

—Me recordaste esas mañanas en la playa de Promend, mami. Las flores de Tulmunia, spods cremosos de los árboles de la casa de mis abuelos, y el resto es historia. Spodtrog, en yamchano, trogs y playa —dice Gircelle alzando su vaso—. Quiero brindar por mis abuelos, por los recuerdos del mar de Promend y también en su casa. Por nosotros, y por el privilegio de vivir este momento con ustedes.

Todos sonríen y brindan con sus bebidas. Janvie se sorprende cuando ve en persona las modificaciones y actualizaciones de la cabina del Diastro. Hasta ahora solo había visto los diagramas y planos que diseñaba su esposo.

Se acerca a su hija cuando esta ocupa de nuevo su asiento.

—Mira, mami —activa el panel del timón—. Estos menús los configuró papá. Con ellos dirigiremos al Matzik en pleno vuelo.

—Espera, mi niña. Quiero darte algo antes de que lo enciendas.

Janvie abre la bolsa portátil que lleva en su cintura y saca una caja en forma de prisma octagonal de mármol blanco, con un peculiar mini panel al frente del mismo.

—Oprime el panel para descubrir lo que hay dentro de él —le dice.

Gircelle asiente y luego presiona el panel suavemente. El prisma se abre. Después de unos segundos, observa el misterioso y peculiar objeto. Lo toma y lo saca de la caja prismática. Se trata de un accesorio para el cuello con una misteriosa insignia en su centro, la cual desconoce su significado.

—Es uno de los legados más valiosos que me han dejado mis padres. Este accesorio perteneció a tu tatarabuelo Engelmor. Era su objeto más preciado.

Gircelle se queda sin palabras, solo se limita a colocárselo en su cuello. El collar comienza a brillar al igual que los ojos de Gircelle. Ella se asusta un poco, pero después recupera el ánimo y el orgullo por portar la insignia de su tatarabuelo.

—Sé que él los cuidará en el viaje y en su estancia en la universidad.

—¡Gracias, mami! Es hermoso, me siento privilegiada —le dice, abrazándola.

Jaelian se acerca y toma la mano de su hija para invitarla a que ocupe su asiento en la cabina. Arkend toma el asiento de Primer Oficial y Madania el de Ingeniería de vuelo. Ellos también encienden sus paneles. Jaelian les da las primeras indicaciones de la secuencia de activación de los motores.

—Madi, por favor inicia la secuencia del motor uno.

—Muy bien, tío —le contesta.

Se coloca su auricular y maneja con soltura los menús digitales de su panel principal.

—Arkend, cuando la turbina uno active su ignición al cincuenta por ciento, sincronízalo con la bitácora de tu timón —le dice Jaelian mientras revisa un área de los sistemas de ventilación.

—Correcto, tío Jaelian.

—Sincronizando bitácora de Primer Oficial Lotpar —dice la voz femenina del Diastro.

Gircelle observa el panel y sonríe mientras toma su timón. Después observa con sorpresa a su novio al ver la agilidad que este tiene para programar y coordinar la diferentes maniobras.

—Secuencia de la turbina uno completándose al cuarenta por ciento —le dice Madania a su tío.

—Excelente, Madi —observa su cronómetro—. Me da gusto ver esta nueva versión de los sistemas fluyendo con rapidez.

Gircelle hace un gesto de asombro al ver todos los sistemas y paneles del Diastro sincronizándose.

—Papi, estos paneles son impresionantes. Harán que recorramos la Ruta Thende al doble de velocidad, comparado con la que alcanzábamos en los Bosques de Cortran.

Jaelian le sonríe y termina de hacer unos ajustes en la ventilación.

—Volará como un auténtico Matzik, ojos celestiales. Esta noche lo comprobarás con el Mar de Terran como testigo —le dice.

—Tío Jaelian, sincronizamos al cuarenta y ocho por ciento el motor y la bitácora del timón está descargada en el panel. Todo está en orden.

—Bien, Arkend.

Madania interviene mientras hace ajustes táctiles en el menú de su panel.

—Secuencia al cuarenta y nueve por ciento, tío Jaelian —le dice.

Gircelle aprieta el timón con emoción, dirigiendo su mirada a las ventanillas del Diastro, las cuales emulan los ojos del Matzik yamchano. Observa muy concentrada su panel. La bitácora del capitán se está sincronizando con la de su novio. Voltea hacia Arkend y lo mira con ojos brillantes:

—Primer Oficial Lotpar, sincronización al cincuenta y dos por ciento, ¿cuál es el reporte en su timón?

—Bitácora en orden y sincronizándose al cincuenta y cinco por ciento, Capitana Ganeve —le contesta sonriendo a su novia.

Ambos se colocan sus auriculares para coordinar algunas maniobras con Madania.

Los dos motores del Diastro inician su secuencia primaria de encendido. Jaelian y Janvie observan a los jóvenes, les sorprende la rapidez que tuvieron para familiarizarse con los procesos. Jaelian revisa detenidamente su bitácora y documentos, y en ese instante se empiezan a sentir unas vibraciones continuas en la cabina. Se trata de los motores en su etapa inicial de encendido. Gircelle muestra su alegría al coordinar los menús de ignición junto a su novio. Los diagramas y actualizaciones en tiempo real aparecen en los paneles de los dos. En el centro de estos, la secuencia de encendido de los motores sigue su curso.

—Motores al setenta por ciento, Primer Oficial Lotpar —le dice.

Una vibración cada vez más intensa se percibe en el interior de la cabina.

—Bitácora de ruta e instrumentos completada, Capitana Ganeve —afirma Madania.

—Magnífico, Ingeniera Lyntar —le responde esbozando una sonrisa.

Jaelian y Janvie sonríen ante la felicidad de su hija. Saben que las actualizaciones al Diastro están dando resultados óptimos.

—Tripulación, manténganse alertas —les dice Jaelian—, motores encendidos al noventa y cinco por ciento. Capitana Ganeve, inicie activación del secuenciador y coloque timones en posición.

Gircelle atiende las indicaciones de su padre y hace las maniobras correspondientes.

Arkend toma de la mano a Gircelle mientras ella toma el secuenciador con firmeza con su mano derecha. Los dos no dejan de intercambiar miradas.

—Lo activaremos juntos, hermosa, igual que en el viaje esta noche —dice Arkend.

Gircelle sonríe ante las palabras de su novio y asiente.

—¿Lista?

—Completamente, amor —le responde mientras sostiene el secuenciador con firmeza.

—Secuencia de ignición de motores finalizada, Capitana Ganeve —dice Madania.

Gircelle se emociona con las palabras de su amiga, y toma la gorra de capitán de su padre para colocársela.

—Iniciando secuencia de conteo —dice Arkend.

Janvie sonríe al ver la alegría de Gircelle. El sueño de su niñez se está volviendo realidad.

Madania pronuncia en voz alta la etapa final del conteo regresivo.

Los paneles del Diastro despliegan las últimas interfases del secuenciador. Gircelle hace un movimiento con su mano izquierda en el panel principal de su timón. Se trata de la activación de la interfaz principal de encendido de los motores. La joven activa unos botones en su timón de acuerdo a las indicaciones que le había dado su padre. Un potente ruido se escucha en la parte trasera de la cabina. Es la ignición en plenitud de los motores, los cuales despiden al principio un tenue humo blanco y luego emite con fuerza unas brillantes llamas largas de color celeste. El ruido de los motores se vuelve cada vez más intenso debido al aislamiento de los sonidos del exterior en las paredes del pequeño hangar y también a la puerta abierta del Diastro.

Jaelian y Janvie fueron precavidos al instalar un sofisticado sistema de mantenimiento y ventilación en el hangar de los vehículos. Janvie activa su panel y hace grabaciones de los jóvenes. Le interesa documentar el momento más importante en la vida de su hija.

La jovencita dodana refleja sus emociones con un grito de alegría al escuchar la potencia de los motores del Diastro. Regula su aceleración en el secuenciador, se levanta de su asiento y abraza fuertemente a sus padres. Arkend graba el momento con el panel de Janvie.

Los blancos interiores y revestimientos del Diastro contrastan con los paneles, controles y timones en azul marino y negro. La iluminación de la cabina da vida a los paneles de mando. A unos pasos, se encuentran los gabinetes de provisiones, herramientas y material suplementario de emergencia. De la misma manera, la cabina resguarda los asientos especiales antigravedad nivel dos, así como una pequeña área de descanso, aseo y esparcimiento.

Los jóvenes hacen improvisaciones presentando las diferentes áreas de la cabina, y Janvie continúa haciendo grabaciones de video en su panel. Jaelian interviene, ya que el extenuante trabajo de toda la mañana en el Diastro ha hecho que todos estén interesados en ir al jardín para empezar a organizar la parrillada de despedida.

Después de las breves improvisaciones grabadas para la posteridad en el panel de Janvie, Gircelle regresa a su asiento de capitana para regular los sistemas y desactivar los motores. Arkend se acerca y toma su asiento para ayudarla a coordinar la maniobra.

—Iniciando interfaz de desactivado, confirmando motor uno —anuncia Gircelle.

—Enterado, Capitana Ganeve. Iniciando interfaz de desactivado, confirmando motor dos.

La aceleración, así como el ruido de los motores disminuyen. Los dos accionan el secuenciador para colocar los sistemas en reposo.

—Confirmando sistema y motor uno, desactivado. Buen trabajo, Primer Oficial Lotpar.

—Enterado, Capitana Ganeve. Confirmando sistema y motor dos, desactivado —dice Arkend al levantarse de su asiento y ofrecer su mano a su novia para ayudarla a levantarse.

—Gracias, Primer Oficial Lotpar.

—Un placer haber iniciado operaciones a su lado, Capitana Ganeve —le dice Arkend, haciéndole el saludo militar Tavet.

Los dos se miran a los ojos y se acercan para besarse.

—Tengo hambre, Matziks, los vorsets y los spodtrogs nos esperan —los interrumpe Madania.

Gircelle y Arkend sonríen y asienten. Las jóvenes se acercan a la puerta del Diastro. Janvie besa la frente de su hija y ella le corresponde con un abrazo. Arkend y Jaelian esperan afuera del Diastro para ayudarlas a bajar por las pequeñas escaleras.

Todos caminan por el corredor que conduce al jardín posterior de la casa. Gircelle ayuda a cargar unas cajas con algunos utensilios que ha traído su novio. Mientras que los hombres cargan los recipientes con los vorsets listos para ser preparados, Jaelian se adelanta para dejar los recipientes con los vorsets en la barra, al lado de unos misteriosos compartimentos delimitados con sensores de luces, en la terraza de madera de Tulmun.

Arkend coloca las cajas en la barra y observa intrigado los sensores iluminados.

—¿Listos para una de las sorpresas de esta tarde? —les pregunta Jaelian.

Todos le contestan que sí al unísono, expresando sorpresa en sus rostros. Jaelian abre un compartimento en la pared de la barra y extrae un elegante e innovador panel. Desliza sus dedos en los menús y los sensores en los compartimentos se activan con un tenue sonido, aumentando la intensidad de la luz. Todos observan sorprendidos.

—Papá, no nos habías platicado de esta instalación.

—Estuve diseñándola y planeándola en secreto, flor del cielo. Mis compañeros de Interjogue y yo estuvimos implantándolo por etapas, mientras mamá y tú salían a los escaparates de la Plaza de Cortran a convivir con sus amigas.

Las jóvenes se quedan en silencio. Arkend observa a Jaelian con complicidad.

El padre de Gircelle hace un movimiento adicional con su mano derecha en el panel. Las luces de los sensores aumentan y los compartimentos en la terraza de madera se abren, apareciendo unas grandes estructuras, las cuales suben lentamente.

La alegría de todos no se hace esperar. El primer artefacto hace su aparición, un gabinete de calentadores panélicos. Creación del equipo de Interjogue. Se trata de un aparato con armazón de aleación de Distrum. El mismo material con el que fue fabricado el Diastro, equipado con doce calentadores que se pueden regular digitalmente a través de un menú en la parte frontal.

—¿Lista, Gizz? Te daré el privilegio de encender por primera vez nuestro nuevo dispositivo. En él pondremos a punto los ingredientes que darán sabor a nuestra exquisitez dodana, los vorsets.

Todos aplauden y se acercan al panel que se encuentra al frente de los calentadores.

Jaelian se dirige al menú principal del panel.

—Aquí tenemos los controladores de los doce calentadores con su respectiva regulación de funciones y temperatura, dependiendo de lo que quieras cocinar —le explica a su hija, orgulloso.

—¿Entonces los calentadores se adaptan a la receta que estés cocinando?

—Así es, ojos celestiales —le muestra el menú principal—, busca el platillo estelar de esta tarde.

Gircelle se acerca al panel, el cual emite una voz masculina.

—Buen día. Favor confirmar ingrediente inicial —dice la voz.

Gircelle muestra su emoción al escuchar la voz del aparato.

—Aderezo para vorsets —le indica.

—El calentador manifiesta su primera etapa de encendido en color amarillo —les explica Jaelian— Gizz, ahora es cuando el dispositivo te está indicando que es el momento de acercar el recipiente con el aderezo.

Janvie se dirige a los gabinetes a un lado de la barra para sacar un recipiente con un ingrediente de aroma muy agradable que Gircelle y Madania reconocen enseguida, y se los entrega a las jóvenes para que lo agreguen al recipiente. Es el inconfundible Alboque de Obsedie, un ingrediente de extraña composición, oscuro y brillante a la vez, que forma parte de la herencia culinaria del pueblo yamchano. Además, este aderezo completa el sabor de los vorsets.

—Ya lo recuerdo —dice Gircelle mientras se acerca al recipiente para percibir su aroma—, mi abuela lo usaba en su receta con los frutos palmíticos de su jardín, que crecían sobre la arena a unos metros de la playa —le comenta a Madania al colocar este ingrediente en un recipiente.

—Tus abuelos fueron muy privilegiados al tener la playa más bonita de la Federación y además tener a los palmíticos a solo unos pasos de su habitación —le dice Madania.

—La vista del Mar de Promend al atardecer era lo más bonito —le dice Gircelle a su amiga mientras selecciona la luz amarilla del calentador.

Arkend y Janvie se acercan a ellas para poner a punto a los vorsets en la barra.

—Una tarde, mi papá y mi abuelo habían recolectado muchos trogs. Después se subieron a los palmíticos para cortarlos y recogerlos. Me acerqué sin que me vieran, les quité tres y me fui corriendo a la cocina.

—Tu padre y tu abuelo tuvieron que subirse tres veces a los palmíticos ese día...—dice Madania y todos ríen.

—Eran frágiles y pesados para mí, entonces fui rápido a la cocina para ponerlos en la mesa del desayuno antes de que mi abuela llegara.

—Esa vez te salvaste de tener que limpiar una cocina llena de crema de trog —le dice su madre.

—Creo que lo más importante de esa noche fue tu gran descubrimiento —le dice Arkend mientras sorprende a su novia con un trog que saca de uno de los recipientes que trajo para la fiesta.

Gircelle hace un gesto de sorpresa y le sonríe a Arkend.

—¡Amor, gracias! —le dice Gircelle al recibir el fruto palmítico.

—Lo mandamos a traer de Promend especialmente para ti, hermosa.

—Manos a la obra para unos spodtrogs naturales hechos como en casa de la abuela —dice Gircelle.

Las jóvenes llevan el trog hacia la parte posterior de la barra para convertirlo en la célebre y refrescante bebida creada por Gircelle.

—Madi, necesitaremos los utensilios que están en el segundo gabinete, al lado del vertedero de platos —le dice mientras pule el trog con un utensilio cóncavo que sirve para cortar ese tipo de fruto de las playas yamchanas.

Madania lo encuentra enseguida gracias a la buena organización que hay en la barra. Le sorprende la variedad y el orden de los implementos de cocina, así como de la decoración del lugar con pinturas y artesanías de Yamchem.

—Mi papá siempre fue muy aficionado de la cocina yamchana, sus recetas y formas de hacer los platillos. Creo que esa fue una de las razones por las que mami y él se enamoraron.

—Y te heredaron sus habilidades de Chef —le dice Madania mientras Gircelle termina de pulir el trog.

—Nunca he sido hábil —le contesta ella con sencillez—, pero me ha ayudado mucho el deseo de querer inventar nuevos sabores y platillos para sorprender a todos.

Arkend regresa del interior de la casa con unos utensilios que sirven para poner a punto los vorsets, y ve el trog recién pulido por su novia.

—¡Genial, hermosa! —le dice abrazándola y besando su frente.

—Vayamos al siguiente paso, amor —le dice Gircelle mientras Arkend la graba con su panel.

Gircelle comienza a improvisar y a bromear con Arkend y Madania, haciendo gala de su humor y encanto natural.

—Reglas básicas que debemos conocer en la creación de un buen spodtrog para este verano en la Federación —les dice colocando el trog en el centro de la mesa de trabajo, así como el mezclador, utensilios, vasos y accesorios.

Arkend y Madania la miran divertidos. Janvie y Jaelian hacen una pausa en sus actividades para ir con los jóvenes. Les llama la atención el hecho de que Gircelle esté explicando su receta para un video.

—La primera regla en la creación del spodtrog —saca un afilado cortador mecánico— es pulir y retirar la dura corteza superior. Tomaremos este cuchillo para hacer unos cortes rápidos y precisos en esta parte de la corteza inferior.

Arkend hace un acercamiento al trog y a la mano de ella con el panel. La jovencita presiona el botón principal del aparato, y un sutil ruido se escucha junto con las pequeñas y múltiples navajas deslizándose a gran velocidad. Gircelle toma precauciones y se coloca unos lentes especiales para protegerse al cortar el codiciado fruto palmítico de la Riviera Yamchana.

—No olviden colocarse unos lentes como estos. Una vez que completemos este paso, lo demás será un spodtrog dulce, suave y muy cremoso —dice mientras su novio está concentrado en la toma—. La segunda regla es algo importante que aprendí muy bien de pequeña en la playa. Los cortes con este aparato deben ser muy suaves. Si no tienen cuidado, acabarán llenos de crema de trog y tendrán que limpiar bastante.

Todos ríen con el comentario de Gircelle.

Gircelle acerca el cortador a la zona superior derecha del trog, que es el lado más blando del fruto. Con una precisión de cirujano, hace los cortes necesarios para abrirlo. Las primeras gotas de la dulce e irresistible crema salpican un poco la mesa sobre la que trabaja.

—El segundo paso ha sido completado —dice Gircelle sonriente mientras muestra orgullosa al fruto con la corteza abierta, dejando ver una gran parte de la deliciosa crema.

Todos le aplauden.

—La tercera regla es tomar la crema y aplicarle el mezclador —vierte el contenido del trog en el aparato—. Como pueden ver, este mezclador está diseñado con la medida exacta para la crema de un trog, gracias al Teniente Jaelian Ganeve y a su gran equipo creativo por esta genial aportación a los ciudadanos dolgias.

Arkend dirige la toma hacia Jaelian, quien agradece a Gircelle y saluda mirando al panel.

Gircelle vacía la crema del trog en el mezclador con una destreza notable y coloca su corteza, para después hacer una mezcla adicional con dos ingredientes especiales. Luego, la vacía en el recipiente, produciendo una colorida reacción en el mezclador. Todos aplauden a Gircelle.

—Cuarta regla: el encendido, ¡y el spodtrog aparecerá! —dice, colocando una tapa selladora en el recipiente.

Después activa la función correspondiente en el pequeño panel del mezclador. Luego de dos minutos, aparece la característica textura y color crema del spodtrog. Finalmente, presiona el botón en el panel para detener el mezclador. Todos aplauden, y ella les agradece con una reverencia y una sonrisa.

Madania y Arkend la ayudan a ordenar y decorar los vasos con flores de Tulmunia. Gircelle lleva el recipiente del mezclador a la barra y vacía el spodtrog con cuidado en los vasos decorados. Sabe que es importante vaciar la bebida con calma, ya que si se sirve con rapidez la textura del spodtrog puede perder su cremosa consistencia y característico sabor. Jaelian le propone a Arkend hacer una toma de ellos brindando con las bebidas.

Los jóvenes brindan con sus bebidas y se abrazan para hacer una toma, marcando el inicio de la fiesta de despedida.

El panel principal de la barra emite un agradable sonido de alerta. Se trata de Vollend y Gironed, las amigas de Gircelle en compañía de sus respectivos padres.

Gircelle corre por el camino del jardín, cruza la casa y se dirige a la puerta. Al abrirla, Vollend y Gironed abrazan fuertemente a su amiga para después saludar a sus novios y a sus padres.

—Muy bonita casa, Gircelle —dice la madre de Gironed—. Gracias por recibirnos, ¿listas para Dolgiavit?

Gircelle y sus amigas sonríen.

—No del todo, tía Girwen —le dice Gircelle—, hay muchos recuerdos que dejo aquí.

Los padres de las jóvenes se acercan para entregarle unos regalos.

—¡Gracias, tíos!

—Espero que te ayuden mucho en tus estudios —le dice Brild.

Todos caminan por el pasillo hacia el jardín posterior de la casa. El sol dolgia se encuentra en la plenitud del mediodía, lo que hace que el color blanco que predomina en la casa de la familia Ganeve brille de manera intensa.

Janvie y Jaelian reciben a sus invitados, mientras Arkend ayuda a los novios de Vollend y Gironed a bajar sus equipajes y provisiones para llevarlos al pequeño hangar.

—Jaelian, qué gusto verte de nuevo. Después de tantas fiestas en la Flota... pero esta vez lo amerita mucho —le dice Brild cuando se saludan.

Se acercan a la barra que se encuentra en el jardín. Jaelian le muestra una botella de diseño peculiar.

—Muchos recuerdos en el Regimiento. La cantidad de inventos que hicieron que aún existen —le dice—. Mira, este es el licor más famoso de Yamchem.

Brild agarra la botella y la mira.

—Increíble, la reserva es de cuatrocientos años de antigüedad. Tienes una joya, Jaelian.

Jaelian toma la botella y se la muestra a Luvan, padre de Gironed.

—Dicen que la fórmula original la encontraron en los libros sagrados que aparecieron en las excavaciones del Santuario de Tulmun —les comenta a los dos.

La forma de la botella les llama la atención.

—¿Es el templo principal de Tulmun? —le pregunta Luvan.

—Así es, Luvan. Me encanta la cultura yamchana. Fui muy afortunado al encontrar al amor de mi vida en Promend —le contesta mirando a Janvie.

Ella se acerca y toma su mano, los dos sonríen. Gircelle trae una charola con varios vasos de su célebre bebida.

—¿Gustan un spodtrog?

Todos toman un vaso y brindan con ellos.

—Gracias, Gizz —le dice Girwen, madre de Gironed—. Tienen una hija hermosa —agrega acariciando la mejilla de la joven.

Gircelle se sonroja y su padre la abraza.

—Todos fuimos muy afortunados con nuestros hijos —les dice Janvie—. Nos hace muy felices el hecho de que puedan estudiar sus carreras en Dolgiavit.

—Me siento orgulloso de que mi hijo Luvan ya esté allá, y Gironed vaya en camino —dice Luvan.

—Pasen al Lounge —les dice el dueño de la casa.

Sus cómodos y esponjosos sillones invitan a sentarse, en medio del aire fresco y el aroma de los aperitivos y los vorsets. Los árboles palmíticos de Promend que trajo Jaelian de Yamchen, miden tres metros de alto y decoran el jardín. La brisa de la tarde mueve sus largas hojas de color menta. Ese movimiento produce un agradable y peculiar sonido, recreando el característico ambiente de las playas de Promend.

Jaelian invita a Brild y a Luvan a ver el preparado de los vorsets. Luvan se acerca al recipiente y se queda mirándolo.

—¡Genial elección, Jaelian! —le dice—. Hace tiempo que no veía unos vorsets con este grado de jugo y color.

-—Los escogimos con los jóvenes. Hace unos días fuimos al escaparate culinario cerca de la Plaza de Cortran y tuvimos la fortuna de encontrarlos. Había mucha demanda, no fue fácil.

Arkend asiente.

—Nada fácil, tío. Hay que saber escogerlos y eso toma tiempo —le dice—, además la gente se la pasa peleándose por ellos —todos ríen—. Si es temporada de comidas al aire libre, todo Dodanesk quiere vorsets y panquets.

—¿Dijeron panquets? — pregunta Gircelle que escucha la conversación a lo lejos mientras preparan los aperitivos con sus amigas.

—La palabra mágica de Gizz —dice Madania riendo.

—Los comimos esta mañana. Fue perfecto amanecer con ellos, y ese aroma... —dice Gircelle mientras corta en secciones los aperitivos.

Entre ellos, están los bloques de pan de Obsedie, con su color celeste característico, y el exquisito wendrok de Promend, producto lácteo agridulce de color café claro.

Jaelian se acerca a los jóvenes.

—¡Se ve muy bien todo! —les dice mientras los demás terminan de acomodar los aperitivos en las charolas con forma de conchas marinas, fabricadas en piedra blanca con arena de la playa de Tulmun.

—Los libros sagrados yamchanos cuentan que ellos usaban estas conchas para llamar a sus comunidades y empezar sus festividades en honor a la vida —les comenta Gircelle, tomando una de las charolas para colocarle un wendrok y aderezarlo con crema de trog.

Vollend y Gironed se sorprenden al ver la extraña combinación que prepara Gircelle, a diferencia de Arkend y Madania que sí conocen sus peculiares antojos.

—Deberían probarlos —les dice Gircelle, tomando una porción del wendrok con crema.

—Solo porque se trata de ti, Gizz —le dice Gironed.

Las dos hacen la combinación con el wendrok y lo prueban. Sus gestos de sorpresa hacen sonreír a Gircelle.

—Están ricos, tenías razón, Gizz —le dice Vollend.

—¡Tendremos a nuestro Chef personal en Dolgiavit! —dice Gironed, provocando las risas de todos.

—Gizz es muy creativa para cocinar, lo ha sido desde que tenía cinco años —les dice Jaelian, y todos lo escuchan con atención. Gircelle sonríe de manera tímida—. Lo que más recuerdo fue el día que se robó la mezcla de panquets de la cocina de sus abuelos. Se la llevó a la playa y le puso todos los colores que tenía al alcance. Por suerte, pudimos llegar a tiempo con ella para quitarle el recipiente y evitar que se lo tomara. Las pinturas no eran tóxicas, pero iba a tener un dolor de estómago nada divertido.

Todos ríen con la anécdota de Jaelian.

—Se veía muy rica la mezcla - dice Gircelle, divertida—, pero dije, esto se ve muy pálido, le falta mucho color.

—Claro, ya vemos de dónde vienen tus combinaciones raras —le dice Madania.

—Pero les gusta —le dice Gircelle—. Ya tengo nuevos clientes.

Jaelian observa los vorsets preparados en su jugo y cree que es hora de estrenar algo nuevo que complemente a los calentadores.

—Es momento de otra de las sorpresas —les dice dándole el panel de control a su hija—. Danos el privilegio, Gizz —ella lo toma—. Espero que este nuevo modelo ayude a que podamos hacer mejores comidas al aire libre en esta temporada.

Gircelle accede a los menús del panel de control y ve por primera vez el nuevo aparato. Su asombro es evidente.

—¿Lista, Gizz?

—Si, papá —dice Gircelle mientras presiona la sección del menú en el panel.

Los sensores que se encuentran al lado del aparato emiten un suave sonido, y la intensidad de su luz va en aumento. Todos observan la maniobra, sorprendidos. El nuevo artículo doméstico de Jaelian aparece lentamente ante sus ojos, sobresaliendo en el suelo de madera del Lounge, a un lado de la barra y de la alberca, la cual está cubierta por una extensión de losa de madera. Todos aplauden ante la aparición de la imponente parrilla. Con un diseño único y práctico, y con un gran espacio en la parte superior. Ideal para preparar una gran variedad de cortes de carne y vegetales.

Todos aplauden y felicitan a Jaelian. Él les agradece e invita a Gircelle y a Arkend para el encendido.

Las jóvenes alistan los vorsets en las charolas, los aderezan con jugos frutales y especias originales de Promend, y los acercan a la parrilla.

Los vorsets, cortes de carne de Vors, especie nativa de Promend, de apariencia grande y jugosa, están listos para ser cocinados en la innovadora parrilla de Jaelian.

Gircelle activa el panel y presiona la indicación de encendido de la parrilla.

Una inusual combustión se genera en la parte inferior del aparato. Una mezcla de llamas en verde y azul iluminan parte de la barra, ubicada al frente de la parrilla. Las barras de metal inoxidable cambian de textura y su original color plateado se transforma en un azul brillante.

El panel de la parrilla emite una luz blanca intermitente junto con un suave sonido de alarma. Todos observan atentos.

—La luz y los sonidos en el panel nos avisan que la parrilla está lista para asar los vorsets — dice Jaelian.

Las jóvenes acercan las charolas con los vorsets preparados a la parrilla. Jaelian les indica la manera en la que deben ser colocados en las barras de metal. Gircelle toma el primer vorset con el gancho especial, lo levanta un poco y posa sonriendo a los paneles de Janvie y Arkend.

—Me gustó mucho acompañarlos ese día. Por cierto, son los más grandes que he visto.

—Se los merecen, Gizz —le dice su madre, orgullosa—. Tantos momentos especiales se deben celebrar...

Gircelle coloca el vorset suavemente sobre la parrilla. Un crujiente sonido y una gran estela de humo blanco brotan de la parrilla.

Arkend y Madania colocan el resto de los vorsets en la parrilla. La estela de humo es ahora más ancha y todos disfrutan del irresistible aroma de la carne con la especie más importante y sabrosa de Dodanesk.

Gircelle programa el panel de la parrilla de acuerdo al tiempo en el que los vorsets deben ser asados, y así conservar ese sabor tan característico.

Los jóvenes organizan la distribución de las mesas, luego invitan a sus respectivos padres a tomar asiento.

La brisa que corre en medio de la terraza y el sol iluminando las paredes, crea una ambientación especial para el convivio de despedida.

Gircelle, Arkend y Madania acercan los spodtrogs y otras bebidas a las mesas que ocupan sus padres.

—Cómo has crecido, Gizz —le dice Girwen.

Gircelle sonríe tímidamente, y les ofrece la charola de pan de Obsedie y wendroks.

—Recuerdo tus travesuras con Gironed en la casa —le dice Luvan—. Me acuerdo de ese día que estuve persiguiéndolas a las dos por la zona residencial, mientras trataba de apagar el vehículo de utilidades que habían encendido sin permiso —todos ríen—. Un árbol que estaba cerca las detuvo y acabaron llenas de lodo.

—Luvan tuvo que quitarles las bandas de protección y levantarlas, no podían ver por tanto lodo que tenían encima —les dice Girwen—. Las envié a la habitación de Gironed para asearse y limpié todo el pasillo. Después cayeron en la cama como rocas.

Gircelle y Gironed se sonrojan y ríen.

—Suficientes travesuras por el día de hoy —dice Luvan levantando su vaso con spodtrog—. —Quiero brindar por ustedes, nuestros orgullos. Sus logros son parte de nosotros también.

—Gracias, papá —le dice Gironed.

Janvie y Jaelian acercan sus vasos para brindar juntos.

—Dolgiavit es una ciudad inmensa y llena de modernidad —les dice Jaelian—. Vivirán grandes experiencias y harán realidad varios de sus sueños.

Los jóvenes sonríen y chocan sus copas.

Un sutil sonido y una luz blanca intermitente interrumpen el brindis. Vollend y Gironed acomodan todo mientras Gircelle, Arkend y Madania colocan los vorsets en las charolas escurriendo en su jugo.

—¡Excelente, los vorsets están listos! —dice Gircelle con alegría, se levanta de su asiento y se acerca a la barra para sacar platos y utensilios.

Un sonido se activa en el panel de la barra. Jaelian se acerca para verlo y ve la imagen de dos parejas distinguidas en la puerta principal. Son Mardece y Jamilod Lotpar, los padres de Arkend, y Seletin y Dorguv Lyntar, los padres de Madania.

—Llegaron sus padres, Madi y Arkend. Vamos a la puerta —les dice Jaelian.

Los jóvenes caminan hacia la casa para recibirlos. Jaelian abre la puerta principal. Jamilod se acerca para saludarlo animadamente.

—Qué gusto verlos de nuevo, Jaelian. Excelente fiesta la de anoche a pesar del susto —le dice Jamilod, se dan un fuerte abrazo.

—Igualmente, Jami. Esos días en la Flota no se olvidan.

—Hoy es un buen día para recordarlos —le dice mientras toca los hombros de Jaelian y Dorguv.

—Para mí, el nuestro ha sido el mejor Regimiento de Cadetes Tavet de la historia —dice Dorguv.

—Solo dolores de cabeza para el General Sethodi —dice Jaelian, los tres ríen.

Janvie saluda a Mardece.

—Gracias por venir, Mard —le dice dándole un abrazo.

—Un placer. Aquí, un pequeño presente para conmemorar el inicio del sueño de nuestros hijos.

—Gracias, Mard —recibe el ramo de flores dodanas—, llegan justo a tiempo, los vorsets están listos.

Dorguv y Jamilod muestran alegría.

—Excelente —dice Jamilod—, el camino desde Terranvit fue largo y tenemos hambre.

Todos caminan por la casa hacia la puerta deslizante que conduce al jardín y se saludan con alegría.

—¡Gircelle, qué hermosa! —le dice Mardece.

Gircelle le da un abrazo.

—Me da gusto verte y saber que mi pequeño Arkend escogió de manera muy inteligente a su novia —la joven sonríe tímidamente.

—Mami, no la apenes tanto —le dice Arkend mientras se acerca a las dos y las abraza.

Dorguv carga una pequeña caja con una decoración de color morado y la apoya en la barra. La abre para sacar una elegante botella de su interior: el Dodan Cremet, una espumosa bebida dodana, usada principalmente en las celebraciones especiales.

—Excelente elección, Dorguv —le dice Jaelian cuando lee la etiqueta en la botella—. Reserva especial de la casa Creative, es de la colección del Creative Lounge. Mira, Gizz —le dice a su hija mientras ella se acerca—, tu tío Dorguv nos trajo este Dodan Cremet del Lounge.

—Gracias, tío.

—Te felicito por tu gran logro, Gircelle. Ese diploma siempre ha sido muy codiciado por todos —le dice Dorguv.

—Gracias, tío, pero no lo gané yo sola, fue gracias a todos ustedes también —le da un abrazo.

Seletin, la madre de Madania, se acerca a donde se encuentran Gircelle y Dorguv para abrazar a Gircelle.

—Gracias por la gran amiga y hermana que has sido siempre para mi hija, y felicitaciones por tu Diploma Estond —le dice Seletin, emocionada.

—Gracias a ustedes por aguantar nuestras tonterías, tía —le dice Gircelle, sonriente.

Jaelian invita a todos a sentarse en las mesas del salón para disfrutar de los vorsets, los cuales son llevados en recipientes especiales por Gircelle, Madania y Arkend.

—Se ven deliciosos, Jaelian —le dice Jamilod.

—Esperen a probar esta receta en particular, es una selección del libro sagrado de Yamchem.

La pareja ayuda a Jaelian a cortar los vorsets en piezas y servirlos en los platos de todos. Los padres de los jóvenes toman sus respectivos vasos con spodtrog, y Janvie reúne a todas las mujeres.

—Acompáñenme a la cocina para terminar de crear algo especial —les dice Janvie.

Al entrar a la cocina, Janvie cambia la polarización de las ventanas, así los jóvenes no se dan cuenta de lo que están haciendo. Sus padres ya lo saben, y lo disimulan degustando las primeras piezas de los suculentos vorsets dodanos.

Todos se reúnen en una de las mesas principales de la terraza Lounge para comer los vorsets y los aperitivos.

—Magníficos —le dice Jamilod a su hijo—, siempre fuiste muy hábil para escoger las especies y comidas en ese escaparate para locos que siempre le ha gustado a tu madre. Muchas gracias por ello.

—Gracias, papá —le dice Arkend—, siempre me gustaron los vorsets, como a todo Dolgia.

—Siempre han sido dóciles. Creo que eso ha facilitado mucho la labor de los granjeros de Dodanesk.

A todos les llama la atención la decoración del lugar, rodeada de piezas de artesanías y plantas tradicionales de Yamchem, las cuales están inspiradas en los restos originales hallados en el Santuario de Tulmun. Son piezas ancestrales que datan de mucho tiempo antes de la unificación de la Federación Dolgia.

—A Mard y a mí siempre nos ha gustado tu decoración, Jaelian - le dice Jamilod, mientras este contempla la terraza con detenimiento.

—Siempre hemos sido admiradores de la cultura yamchana —le responde—, y especialmente, porque el amor de mi vida es de Promend —observa a Janvie con amor.

Ella le corresponde con una sonrisa complaciente.

—Hermoso e inspirador lugar —le dice Jamilod al ver un cuadro de la playa situada frente al Santuario de Tulmun.

—Y con una infinita historia y cultura —les dice Dorguv.

Jaelian asiente, y después toma un sorbo de su spodtrog.

—Es cierto, Dorguv, una hermosa y dramática historia que ha forjado una parte importante de lo que es ahora nuestra querida Federación Dolgia.

Los padres de los jóvenes alzan las copas.

—Por los logros de nuestros hijos y su nueva vida en Dolgiavit —dice Jaelian.

Gircelle y Arkend programan la música ambiental en el sistema de sonido de la casa, la cual resuena en el jardín. Los padres de todos se emocionan al escucharla, ya que se trata de una de sus melodías favoritas de sus días de noviazgo. Los dos sonríen y se abrazan al ver a sus padres cómo invitan a bailar a sus respectivas parejas. Después de verse a los ojos por un momento, Gircelle y Arkend caminan hacia la terraza donde todos bailan la bonita melodía.

La brisa y las nubes se fusionan con los rayos del sol de la tarde, generando un hermoso momento del convivio.

Gircelle siente una extraña sensación de alegría y nostalgia a la vez. Se apoya en el hombro de su novio, y este la abraza e intenta reconfortarla.

La melodía termina, todos aplauden a Gircelle y Arkend por haberla escogido. Los jóvenes se organizan para tomarse imágenes con sus padres en diferentes grupos, buscando las mejores ubicaciones y perspectivas.

Gircelle aprovecha para ir a un sillón y choca su tenedor en su copa de Dodan Cremet para dedicarles unas palabras.

—Quiero brindar con esta bebida muy rica, tío Dorguv —dice Gircelle esbozando una ligera sonrisa y ojos vidriosos.

El padre de Madania levanta su copa en agradecimiento a Gircelle.

—Esta tarde ha sido hermosa. Gracias a todos por tantos recuerdos. He aprendido mucho de ustedes. Esta noche empezaremos un nuevo camino, una nueva meta, un nuevo sueño —dice Gircelle alzando su copa hacia el cielo en dirección a Dolgiania.

Sus padres y amigas le aplauden por sus palabras.

Jaelian, Janvie y Madania sacan los vorsets que quedan en los recipientes para servirlos en los platos. Comienza la tarde y se asoman en el cielo algunas estrellas. Una de ellas es el planeta capital de la Federación.

Gircelle y Arkend comen sus vorsets sin importarles la formalidad, solo se dedican a disfrutarlos.

—Son una delicia, amor —le dice Gircelle a Arkend mientras limpia su boca con una servilleta de tela—, valió la pena que te aventara a empujones en medio de esas señoras gruñonas en el local.

—Si, hermosa, las cajas se me estaban resbalando cuando registraba la compra en los paneles. Tuve que dárselas a tu papá para resguardarlas y que no creyeran que las estábamos robando.

—Esa mañana, papá y yo vimos a los soldados de la Flota Tavet con muchos problemas para tranquilizar a todos en el escaparate.

—Si, amor, la gente estaba incontrolable. Gracias a la ayuda de los soldados pudimos escapar, y así ir al estacionamiento para encontrar la Diometric.

—Me acuerdo muy bien. Gracias por protegerme —le dice Gircelle sonriente a su novio—. Fuimos muy afortunados.

—¿Te acuerdas de todos en el área gastronómica de los planetas Federados? Gritaban, protestaban por los vorsets agotados, se estaban volviendo locos.

—Tuvieron que conformarse con los dulces de los escaparates al lado. Terminaron comiendo pura azúcar.

Los dos no paran de reír, llamando la atención de todos en ese momento. Los padres de Gircelle aprovechan para ir a la cocina y buscar la dulce sorpresa de la tarde.

La puerta deslizante que une a la cocina de la casa con el jardín se abre. Janvie y Jaelian salen caminando hacia la terraza con una gran charola cubierta por una tapa cóncava de aleación plástica en color blanco, y la colocan en la barra. Todos los invitados se reúnen alrededor de esta.

—¿Listos? —les dice Janvie a los jóvenes.

—¡Si, hagámoslo al mismo tiempo! —les dice Gircelle, tocando la tapa que cubre lo que hay en la charola.

Los padres alistan sus paneles para registrar el momento. Todos quitan la tapa, quedando sorprendidos y felices de lo que hay dentro.

—Es su postre de despedida, disfrútenlo —les dice Jaelian.

—¡Gracias, papá, es genial!

Se trata de un panquet gigante con la forma del Diastro, relleno de crema de trog y cubierto con fondter brillante color blanco. Todos lo miran sonriendo.

—Al mismo tiempo está para comerse y no comerse —dice Gircelle, divertida.

Su canción favorita se escucha suavemente en el sistema de sonido. Es la misma que cantó en el festival de fin de curso de los estudios preliminares y la noche anterior en el Creative Lounge.

Janvie le entrega a Gircelle y a Arkend un dispositivo.

—Acérquenlo donde están los motores.

Gircelle hace un gesto, extrañada, toma el dispositivo junto con Arkend y lo acercan a la zona del panquet que emula a los motores del Diastro. Todos se sorprenden y ríen con la sorpresa. El dispositivo ha activado unas luces especiales, las cuales emiten un resplandor similar al del verdadero blanco Matzik cuando está encendido. Después de observar las luces por un momento, los jóvenes se juntan para soplar al mismo tiempo en los motores encendidos. Las luces se apagan y todos aplauden. Jaelian enciende el panel instalado en la pared de la barra, la cual muestra emotivos e importantes momentos en la vida escolar de todos los jóvenes. Ellos lo observan con alegría, y cuando finaliza el video se acercan a sus padres para abrazarlos.

Los cinco se reúnen nuevamente junto al panquet para rebanarlo.

—Muy suave, mami, y huele muy rico —le dice Gircelle.

Janvie le sonríe con los ojos cristalizados. Jaelian se acerca para abrazarla mientras los padres de Arkend captan el momento con sus paneles.

—Supongo que te llevó toda la noche hacerlo, Janvie —le dice Mardece.

—Hay un ingrediente que mi madre usaba en Promend que es muy importante para la consistencia y el sabor de los panquets. Lo tengo en la cocina, se lo compartiré a todos. Se llama Pulder, se obtiene de los palmíticos de las playas de Tulmun.

Todos se sientan en los sillones de la terraza para disfrutar de su porción de panquet.

Jaelian aprovecha el momento para brindar y contarles con mayor detalle la dramática batalla que marcó la historia de la Flota Tavet y de la Federación, tal y como lo prometió en el Creative Lounge la noche anterior. Los invitados se sientan a su alrededor y lo escuchan con atención, en especial Gircelle y Arkend. La suave música yamchana que se escucha de fondo calma un poco la tensión que de alguna manera siente Jaelian. Gircelle frunce el ceño, es raro ver a su padre con gestos de preocupación justo ahora que están disfrutando de un alegre convivio.

—Papá, ¿te sientes bien? —le pregunta Gircelle, preocupada.

—Si, hermosa, todo bien.

Sin embargo, se ha quedado durante un momento mirando su plato, con el panquet a medio comer.

—Discúlpanos si te insistimos anoche para que nos contaras esa historia —le dice Gircelle a su padre en medio de un silencio incómodo—. En la preparatoria y en los Escaparates de Virtunmend hablaban mucho de anécdotas y leyendas sobre una batalla del pasado en la que la Flota Tavet estuvo involucrada, y pensamos que sería importante conocer esa parte de nuestra historia.

Jamilod interviene:

—Lo mejor será que los jóvenes conozcan ese pasaje histórico, Jaelian.

—Si, Jami, es lo justo —responde pensativo—. Las batallas Vandorménicas fueron un episodio difícil de nuestra historia. Son hechos dramáticos, muy difíciles de comprender, por eso esperé a que tuvieran la edad suficiente para poder contárselas. Me disculpo por ello.

—No te preocupes, papi. Siempre quisiste vernos felices, disfrutando la vida y sin pensar en eso.

Jaelian asiente y agrega:

—En los Regimientos de Cadetes se hablaba de esas batallas en los entrenamientos, en las habitaciones y en los tiempos libres.

—Así es, Gizz —dice Jamilod—, tu padre y yo compartimos la habitación durante la carrera, y ese era un tema muy frecuente en la Flota.

—Y en la ciudad también, cuando salíamos para ver a las que hoy son sus mamás —dice Luvan.

Jaelian agradece los comentarios de sus amigos y continúa contando la historia.

—Muchas áreas del Palacio de Promend conservan de manera intacta pasajes y murales gigantescos que recrean los eventos de esas batallas. Nuestros antepasados combatieron y muchos de ellos murieron, incluso cadetes y soldados que eran reclutados para los diferentes regimientos en Zardtond o Cudienk. Ustedes los conocen a través de los documentos históricos que están archivados en la preparatoria. Son planetas que siempre han sido santuarios de paz en la Federación, gente noble que disfruta vivir. Fueron circunstancias muy injustas para ellos y también para sus familias.

—Si, los recuerdo bien. Zardtond me gusta mucho por sus paisajes y montañas —dice Gircelle.

Su padre asiente.

—Correcto, Gizz, es un planeta que ha aportado una cultura ecológica muy importante al pueblo Dolgia —todos siguen con atención la narración de Jaelian—. Durante nuestros servicios en el Regimiento Tecnológico de la Flota, las batallas Vandorménicas siempre fueron un asunto de honor y memoria, de adversidad y orgullo, de coraje, heroísmo y libertad. Es una leyenda y un legado que debemos transmitir —los demás se quedan reflexionando—. Todo inició hace más de doscientos años, cuando los Vandormanos llegaron por primera vez a Dolgiania para hacer negociaciones. Hace ciento veinte años, Vandorm quiso crear un convenio con el antiguo sistema planetario de Dolgiania, bajo la ilusión de una comunidad unificada. Pero en realidad, era un oscuro y extraño plan para desaparecer al pueblo Dolgia, y de esta manera tomar el control de los ocho planetas del sistema. Nuestra querida y legendaria Asamblea Ancestral siempre se mantuvo alerta e intuyó las oscuras intenciones de los Vandormanos y su líder, el General Tilfradv Kwold.

—¿Cómo se liberaron de los Vandormanos, papá? —interrumpe Gircelle.

—Tu tatarabuelo Engelmor alertó a la Flota Tavet, que en ese entonces estaba en pleno proceso de consolidación. La Asamblea Ancestral contaba con el arma que desterró a los Vandormanos de por vida, la Luz de Promend. Solo Engelmor, junto a los otros miembros de la Asamblea, tenían la capacidad de generarla. La insignia que te regaló tu mamá en el Diastro representa su memoria, Legado y Leyenda.

Los ojos de Gircelle brillan, ahora conoce el verdadero valor del amuleto, herencia de su tatarabuelo. La curiosidad e intuición de Gircelle salen a relucir cuando observa de nuevo el prisma con detalle.

—¿Qué razones habrá tenido la Prefectura de Vandorm para llegar a un conflicto tan severo con la Federación? No nos enseñaron eso en los preliminares, ¿nos lo ocultaron?, ¿crees que nos puedan hacer daño otra vez? —pregunta Gircelle a su padre.

—Vandorm se encuentra a años luz de distancia de nosotros, pero la Ruta Thende se ha vuelto más dinámica y veloz, lo que ha favorecido el intercambio con otras Federaciones y comunidades lejanas. Es difícil saberlo, flor del cielo. En ese momento se logró la paz, gracias a la valentía de la Asamblea y la Flota Tavet —Gircelle lo escucha con atención—. La historia completa la conocerán cuando visiten el Palacio de Promend. Ahí podrán corroborar todo esto que les comento.

Jaelian hace una pausa para mirar el dispositivo tempórico en su muñeca izquierda y se dirige a todos.

—Creo que llegó el momento de comenzar el camino hacia sus sueños. Guardemos todo en la cocina que la Terminal de Terran nos espera.

Los jóvenes sonríen, se levantan de sus sillones y llevan las comidas y utensilios a la cocina.

Gircelle acomoda los vorsets en el mueble frío mientras Arkend y Madania lavan los utensilios. Vollend, Gironed y los padres de todos ayudan a limpiar la terraza y la cocina.

Los padres de los jóvenes se despiden y se adelantan para llegar a la Terminal Interplanetaria de Terran.

En una habitación anexa al hangar, Arkend y Jaelian acomodan los equipajes y provisiones de Vollend y Gironed, y los colocan junto a los de Gircelle, Arkend y Madania.

—Gracias a los dos —les dice Gironed a Jaelian y a Arkend mientras observa el Diastro con asombro.

—Lo importante es que estamos listos —le dice Arkend.

Los ojos de Gircelle brillan cuando observa al Diastro. Sabe que llegó el momento de pilotearlo hacia su sueño de toda una vida.

—Listo, amor —le dice Arkend y se coloca a un lado de la puerta.

—Muy bien, aquí vamos —activa el menú del control para abrir la puerta principal de la cabina.

La innovadora puerta de acceso se abre lentamente. Arkend espera a que se abra por completo para activar el sensor de la escalera para subir. El fuselaje del Diastro se levanta a un metro y medio del suelo, lo que le permite desplazarse con fluidez en superficies que no sean completamente planas. Su elegante y reluciente cabina está lista para partir a la terminal.

En una sección, al lado de las alas, puede observarse la matrícula del Diastro para su identificación y referencias de navegación. GNV0712 es el código de certificación asignado por el sistema de la Torre Central de la Terminal Interplanetaria de Terran.

Las siglas de la matrícula llaman la atención de Gircelle y la hacen sonreír.

—¡Qué bien, papá! Es nuestro apellido y la fecha en que nací —dice Gircelle, contenta.

—Si, ojos celestiales, es una gran y bonita coincidencia.

Gircelle toca dos veces con su mano derecha la parte del fuselaje del Diastro que está cerca de la puerta. Eso llama la atención de sus amigas.

—Es mi manera de decirle que lo quiero. Será muy importante hacerlo parte de nosotros durante el viaje.

Las tres sonríen ante la original idea de Gircelle.

Arkend ayuda a subir a su novia acercándole su mano, para luego hacer lo mismo con el resto de las jóvenes. Todos están impresionados con las comodidades y la innovación tecnológica con la que cuenta la cabina.

Los cinco reflejan su alegría al estar juntos en el lugar que compartirán durante las siguientes doce horas.

—Miren—les dice Arkend señalando las provisiones—, como pueden ver, los gabinetes están llenos de nuestras comidas favoritas. Esta es una de las ventajas que Interjogue les ofrece. Gracias por viajar con nosotros —ellas se ríen.

Arkend ocupa su asiento de Primer Oficial para iniciar la configuración de los sistemas principales. Gircelle y sus amigas continúan revisando y organizando sus compartimentos personalizados con sus nombres, así como los asientos y las secciones de descanso y aseo.

—Genial —dice Gircelle al sacar una de sus cosas personales favoritas dentro de uno de sus equipajes.

Arkend respira con alivio al ver que no se trata del equipaje donde guardó el regalo sorpresa para su novia.

Gircelle se acerca a sus amigas y les comenta:

—Este es mi dispositivo musical y perfume favorito. Lo uso desde los doce años.

—Excelente, Gizz, la buena música y los aromas celestiales siempre generan un buen ambiente —dice Madania.

—Así es, Madi, comencemos con el repertorio musical para esta tarde —dice Arkend.

Todas aplauden mientras terminan de acomodar sus pertenencias en los compartimentos.

Arkend activa el sistema de sonido del Diastro con volumen bajo para permitir la comunicación entre ellos durante el viaje corto hasta la terminal de Terran.

—Excelente música, amor —le dice Gircelle.

—Que la disfruten, hermosa, en veinte minutos iniciamos configuraciones para el despegue vertical.

—Enterado, Primer Oficial Lotpar —le dice haciendo el saludo militar Tavet.

Los dos se sonríen mutuamente.

Arkend continúa revisando los sistemas y bitácoras mientras espera a Gircelle y a Madania.

Janvie y Jaelian suben a la cabina.

—¿Listos? —pregunta Jaelian.

—¡Listos! —contestan todos.

Gircelle y Madania terminan de instalar sus equipajes y se acercan a la cabina de mando para ocupar sus asientos.

—Configuración de sistemas completada —dice la voz femenina del panel principal del Diastro.

Gircelle, Arkend y Madania se colocan sus auriculares para iniciar la secuencia de los motores.

—Gizz, Arkend, activen configuración del secuenciador para vuelo a baja altura —le dice Jaelian.

—Muy bien, papi —le dice Gircelle reflejando felicidad en su rostro.

Jaelian se acerca a Madania para confirmar que la configuración de los paneles de Ingeniería de vuelo se sincronice con la del secuenciador. En ese momento se da cuenta de que las indicaciones del altímetro en uno de los paneles de Madania necesitan un ajuste en su menú principal.

—Madi, permíteme corregir el altímetro en esta secuencia.

—Claro, tío —le dice Madania mientras le cede su asiento a Jaelian.

—Capitana Ganeve, por favor inicie transferencia en la base de datos del altímetro y de los sensores de estabilidad.

—Copiado, Teniente Ganeve —le dice Gircelle a su padre—, iniciando transferencia de datos.

Jaelian se siente satisfecho cuando ve que los datos se transfieren con rapidez en los paneles de los tres. Le vienen a la mente recuerdos de sus primeros años en Interjogue, cuando diseñaba estos innovadores sistemas.

—Transferencia completada, confirmando secuencias de altímetro y estabilidad correctos —dice la voz del panel del Diastro.

Todos muestran su alegría.

—Esta es la configuración que hacía falta —dice Jaelian mientras se levanta del asiento que ocupará Madania—. Tripulación, sistemas en orden, confirmo autorización de despegue.

Los jóvenes aplauden. Gircelle sonríe y mira a su padre.

—Copiado, Teniente Ganeve —dice Gircelle mientras configura el sistema de sonido para que su voz pueda ser escuchada en toda la cabina—, tripulación, listos para despegue.

Jaelian les pide a todos su atención para darles una serie de instrucciones:

—Hay varios procedimientos importantes de seguridad que deben conocer y dominar —se acerca a uno de los paneles de Madania—. Este es el panel principal con las normas de seguridad, no es algo en lo que normalmente pensamos, pero es importante saber qué hacer en caso de contratiempos. Tomen en cuenta que viajarán a dos mil quinientos kilómetros por hora a lo largo de la Ruta Thende. Las condiciones son seguras y nuestros compatriotas son amables al conducir en ella, pero ustedes saben que los inconvenientes siempre están presentes.

El padre de Gircelle también les muestra los compartimentos con los materiales y equipos de emergencia, así como los suplementos de oxígeno y primeros auxilios.

—La puerta principal es un conducto de escape en caso de que se presente un inconveniente en pleno vuelo a mediana y baja altura… —les dice señalando el dispositivo de la puerta que activa este medio de seguridad—, una de las paredes del área de aseo es otro conducto de escape —los jóvenes se sorprenden—. Existe un dispositivo en el mueble de aseo que lo activa. Los dos conductos también pueden ser activados con los paneles de seguridad. Otro aspecto importante, y es el que más me enorgullece —se voltea y se dirige a Gironed—. ¿Ves este dispositivo que está en el descanso para brazos derecho de tu asiento? —Gironed asiente—. Muy bien, por favor oprímelo.

El dispositivo acciona un comando de voz:

—Configuración de conducto de vida del asiento activado, por favor iniciar secuencia de protección.

Todos se sorprenden al ver una ligera estructura saliendo por detrás de su respaldo. Diez segundos después, una aleación aislante cubre por completo a Gironed y al asiento, permitiendo su total protección ante una emergencia.

—Este es el conducto de vida de Interjogue para naves interplanetarias. Cada asiento del cuenta con uno, está fabricado con la misma aleación Distrum del fuselaje… —les dice Jaelian—. Siéntanse protegidos, debajo del asiento hay un compartimento especial con provisiones, primeros auxilios y un sistema de comunicación con el Regimiento Médico de la Flota Tavet. Todo esto les permitirá sobrevivir durante el tiempo que se demoren en venir a ayudarlos—le dice, tranquilizándolos—. Gironed, ya puedes desactivar el conducto.

La estructura se retracta a su posición original en el asiento de ella.

—Qué bien, tío Jaelian —dice Gironed con alivio—, me estaba sintiendo muy aislada.

—Está diseñado para que estés protegida por un tiempo razonable —le dice Jaelian—, sin embargo, los soldados Tavet están preparados para maniobras especiales en caso de tener emergencias mayores.

Los jóvenes se quedan sin palabras por unos momentos ante lo que acaban de ver.

—Gracias, papá. Ahora nos sentimos más seguros.

—Lo más importante, es que el Diastro fue diseñado y configurado para viajes espaciales largos. Disfruten de Dolgiavit y de sus sueños de vida.

Todos se levantan de sus asientos para abrazar en grupo a Jaelian y Janvie.

Los jóvenes regresan a sus asientos para ajustar sus auriculares, los cuales cuentan con un sistema de sonido envolvente para captar toda la ambientación posible mientras estén a bordo. También se colocan las bandas protectoras y posicionan sus asientos.

—Te veremos en la terminal, capitana —le dice Jaelian.

—Ahora vuela, mi hermosa Matzik —le dice Janvie.

Los dos se despiden de todos y se acercan a la puerta del Diastro para bajar.

Arkend se acerca para ayudar a Jaelian con la maniobra de la pequeña escalera. Gircelle activa el secuenciador principal y los motores. Arkend activa el dispositivo de cierre de la puerta deslizante principal y regresa a su asiento.

Jaelian y Janvie se acercan a la Diometric para abordarla y encender sus turbinas y sistemas de comunicación.

—¿Lista para recorrer la Vía Entbed de nuevo, flor del cielo? —le pregunta Jaelian a Gircelle a través de los intercomunicadores en sus auriculares.

—Lista, papá.

Los motores del Diastro alcanzan su plenitud para la configuración del sistema de despegue vertical.

—Tripulación, listos para el despegue —le dice a su equipo, orgullosa.

—Enteradas, Capitana Ganeve —le responden sus amigas, una vez que activaron sus auriculares.

—Primer Oficial Lotpar, Ingeniera de vuelo Lyntar, por favor confirmar curso a Terminal Interplanetaria de Terran en paneles de navegación.

—Confirmado, Capitana Ganeve —le dicen los dos al mismo tiempo.

—Motores listos, secuenciador activado —dice la voz del panel del Diastro.

Gircelle interactúa por primera vez con el majestuoso Matzik.

—Diastro, fija curso hacia Terminal Interplanetaria de Terran.

—Confirmando curso a terminal, Capitana Ganeve —dice la voz femenina, desplegando la confirmación en el panel.

Gircelle hace unos movimientos táctiles en su panel de navegación y en su timón, al igual que Arkend.

—Diastro, fija alas en posición mediana, modo de vuelo corto.

Todos ven la secuencia de las alas en el panel que transmite la pequeña cámara exterior en el techo del fuselaje de la blanca nave.

—Alas en posición, activando secuenciador de vuelo corto —dice la voz del Diastro.

—Tripulación, alistando sistemas y confirmando despegue.

Todos aplauden.

El portón deslizante del hangar privado de la casa se abre lentamente. El sol dolgia resplandece en las ventanillas de la cabina de mando. Gircelle activa la polarización especial de las ventanillas y se coloca sus lentes de sol al igual que todos.

Gircelle siente una emoción muy grande. Arkend toma su mano y se miran fijamente.

—Te Amo, hermosa —le dice Arkend.

—Estarás aquí siempre —le dice Gircelle señalando con su dedo índice el corazón.

El Diastro avanza unos metros en el pequeño hangar. Una vez en el exterior, Gircelle y Arkend presionan unos botones táctiles en la parte superior de sus timones. Todos sienten un impulso repentino dirigido hacia arriba y lo celebran. El secuenciador ajusta automáticamente su estabilidad y sus motores se posicionan de manera vertical. La nave despega con sus alas en modo de vuelo corto y se enfila a la Terminal Interplanetaria de Terran, la cual se encuentra a veinte minutos de distancia.

Jaelian enciende la Diometric y despega de igual manera para seguirlos.

—Diastro, fija curso hacia Terran, altitud en doscientos metros —le dice Gircelle al panel principal.

—Curso confirmado —dice la voz.

Gircelle y Arkend sostienen con fuerza sus manos mientras el Diastro se eleva en medio del atardecer dodano. Desde las alturas pueden apreciar la zona boscosa y las residencias de Domenid Terranen. Todos hacen tomas del momento con sus paneles.

El vuelo es sutil y veloz, como un ave Matzik buscando su refugio en medio de la selva que rodea al Santuario de Tulmun.

El Diastro fija su altura en doscientos metros de acuerdo a las instrucciones de Gircelle. Los majestuosos edificios de la zona financiera y comercial de Dodaine tienen como fondo un esplendoroso cielo con las diferentes tonalidades que da un atardecer.

Gircelle maneja su timón con fluidez y maestría. El blanco Matzik fluye con un vuelo sostenido en medio del suave viento y el agradable clima de la tarde en Dodaine.

Han transcurrido diez minutos de vuelo, Vollend y Gironed admiran el paisaje de Dodaine mientras Gircelle y Madania vigilan los sistemas sin contratiempos. Arkend revisa su bitácora y sincroniza sus datos junto al panel.

Durante la mañana en el hangar, Jaelian les había explicado que en vuelos largos o interplanetarios, el Diastro debe proceder con una maniobra de despegue en una pista de largo alcance, como la de la terminal de Terran. Esta clase de pista les permitirá impulsarse hacia la atmósfera y al espacio exterior. La nave tiene un vuelo majestuoso en medio del tráfico aéreo de Dodaine.

Gircelle se emociona al maniobrarlo entre los edificios de la zona comercial y turística de Virtunmend. La pareja disfruta de este momento, tomados de la mano, con una pieza musical relajante.

Madania hace tomas de estos momentos. La calidad de las imágenes en su panel es fantástica, con una gran nitidez. El primer pilotaje del Diastro por parte de Gircelle queda atesorado.

Gircelle ve a lo lejos la Diometric de sus padres.

—¡Mira, amor, son mis papás! —le dice a su novio.

Arkend intenta hacer una toma de ellos a solo unos metros de distancia y altitud.

Un gran sentimiento de nostalgia invade a Jaelian y Janvie.

—Este momento es único, amor —le dice Jaelian a su esposa—. Nuestra Gizz es hermosa en todos los sentidos y ahora tiene la oportunidad de conseguir el logro de su vida.

Janvie lo abraza, con ojos vidriosos.

—Vuela, hermosa, vuela hacia tus sueños mi niña… —le dice Janvie murmurando a Gircelle—. Aquí estaremos siempre para ti.

Gircelle percibe una bonita sensación en su corazón, como si estuviera escuchando las palabras de su madre. Sus ojos se cristalizan cuando contempla los edificios de Dodaine a través de las ventanillas polarizadas. Sabe que dejará de ver este paisaje por el resto del semestre.

Han transcurrido quince minutos de vuelo. Unas majestuosas cascadas de agua color turquesa enmarcan la llegada y salida de varias naves y vehículos. Gircelle no había visto la terminal desde que viajaron para visitar a sus abuelos en Yamchem cuando era niña. Refleja un gesto de sorpresa en su rostro al ver la magnitud y modernidad de la renovada Terminal Interplanetaria.

—Iniciando descenso a Terminal Interplanetaria de Terran —anuncia la voz del Diastro.

Vollend y Gironed alistan sus asientos. Madania vigila en sus paneles que las coordenadas de descenso se desplieguen para que la nave haga las maniobras adecuadas.

Gircelle les habla por el auricular:

—Tripulación, hemos iniciado nuestro descenso en la Terminal Interplanetaria de Terran. A su izquierda podrán observar las majestuosas cascadas que la rodean —todos se quedan mirando esta maravilla natural de Dodaine a través de las ventanillas laterales del Diastro.

El panel principal comienza a recibir las instrucciones correspondientes sobre las maniobras de aproximación a seguir para llegar a la zona de desembarque. Gircelle, Arkend y Madania coordinan los datos y los timones de manera manual. El Diastro recibe un mensaje de parte del Director de servicios interplanetarios de la terminal, el Capitán Dodre Arvint.

—Bienvenidos a la Terminal Interplanetaria de Terran —les dice mientras todos lo observan en el panel—. Esperamos que su viaje a los hermosos destinos de nuestra Federación Dolgia les sea muy placentero… para ello, hemos creado una serie de protocolos que agilizan los procesos.

Todos registran y aprenden los procesos, los cuales son sencillos en su seguimiento y trámite.

A Gircelle le da gusto conocer al Capitán Arvint.

—Creo que lo he visto antes, Madi —le dice a Madania.

—Es cierto, Gizz, creo que nos dio clases en los preliminares.

—Tienes razón, Madi. Si no recuerdo mal había sido la clase de protocolos de seguridad… hicimos unas maniobras de primeros auxilios con él, simulamos ser unas vendedoras de vuelos comerciales.

Las dos ríen.

—La recuerdo, estuve con ustedes en esa clase —les dice Vollend—, casi rompen el aparato del Sr. Arvint —todas ríen—. Se salvaron de la suspensión ese día.

—Amor, amigas, debemos completar estos protocolos antes del aterrizaje y la llegada a los módulos de migración Federada y sala de abordaje… —les dice Arkend mientras hace las maniobras correspondientes en el secuenciador y su timón—. Capitana Ganeve, registrando altura de descenso en ciento diez metros.

—Enterada, Primer Oficial Lotpar —activa la comunicación con la Torre Central de la terminal—. Torre Terran, aquí Diastro GNV0712, solicito autorización de aterrizaje y trámite de protocolos para viaje interplanetario a planeta capital Dolgiania —le comunica a la torre por medio de su auricular.

El blanco Matzik activa una suave alerta.

Una voz femenina responde en el sistema:

—Aquí Ingeniera de vuelo Lofret, solicitud recibida y en curso, Capitana Ganeve. Favor de mantener curso y girar a la derecha en veinte grados.

—Recibido, Ingeniera Lofret —dice Gircelle manteniéndose atenta a sus instrucciones— Diastro, fijar curso y giro en veinte grados.

—Confirmando curso —dice la voz del blanco Matzik.

Gircelle toma su timón con seguridad y respira de manera profunda, observando los primeros edificios de la terminal a través de las ventanillas.

—Capitana Gizz, confirmo secuencia de maniobra de aproximación y aterrizaje… —dice Madania mientras revisa la información desplegada en sus paneles— Diastro, listos para maniobrar al llegar a veinte grados.

—En espera de confirmación, altitud noventa metros, Capitana Gizz.

—Enterada, Ingeniera Madi, alerta y manteniendo curso.

Gircelle y Arkend contemplan a varios tipos de naves aterrizando y despegando en la terminal.

El Diastro mantiene su curso a la derecha como ha indicado por la Torre Central.

—Confirmación de altitud en ochenta metros, Capitana Ganeve. Favor de fijar curso rumbo a la sala de abordaje de la zona 12S —dice la Ingeniera Lofret.

La blanca nave emite la alerta correspondiente.

—Enterada, Ingeniera, gracias por su asistencia —le dice Gircelle.

—Un placer asistirlos, Capitana Ganeve.

Gircelle activa el dispositivo de inicio de maniobras de aproximación y aterrizaje. Un leve sonido se escucha en el piso del Diastro.

—Tripulación, confirmando activación del sistema de aterrizaje.

—Enterados, Capitana Gizz —le dice Madania.

La nave despliega su sistema de ruedas de aterrizaje en el fuselaje, cuyo innovador diseño simula las garras de un Matzik yamchano.

—Diastro, favor de activar y desplegar alerones auxiliares en alas —le dice Gircelle.

Uno de los paneles principales programa y despliega las funciones de los alerones en los diagramas digitales.

Los alerones auxiliares del Diastro son un innovador diseño del equipo de tecnología de Interjogue, los cuales permiten a la nave conservar una estabilidad plena, aún con condiciones climáticas adversas. También permite alcanzar altas velocidades en modos de vuelo, aterrizaje y despegue.

—Despliegue de alerones activado —dice la voz.

Gircelle observa emocionada los alerones desplegados en el panel de la cabina de mando y piensa en su padre, llena de orgullo.

—Enterado, Diastro —dice Gircelle—, descendiendo a 40 metros… Arkend, Madi, por favor continúen programación de aproximación y aterrizaje.

—Enterada, Capitana Gizz —le dice Madania mientras oprime las instrucciones en los paneles de Ingeniería.

—Primer Oficial Lotpar, iniciemos sincronización de timones con el secuenciador. Coordenadas de sala de abordaje 12S a veinte grados de inclinación —le dice Gircelle a Arkend, y escribe las coordenadas en el panel del secuenciador.

—Muy bien, capitana.

—Coordenadas confirmadas —dice la voz del Diastro—, iniciando proceso de aproximación y aterrizaje en pista 12S de la terminal.

—Capitana Ganeve, aquí Ingeniera Lofret… —le dice la asistente de la Torre Central—, confirmo autorización para aterrizaje. Bienvenidos a la Terminal Interplanetaria de Terran.

—Recibido, Ingeniera Lofret, iniciando maniobra de aterrizaje —dice Gircelle.

Las condiciones del clima en la terminal y en la pista son perfectas, permitiéndole al Diastro una estabilidad notable, sin inconvenientes para el aterrizaje.

Gircelle reconfirma el pleno funcionamiento de las luces estroboscópicas azules en las alas y el techo. La joven hace ajustes y aumenta la intensidad lumínica de los faros principales, haciendo lucir al Diastro como una majestuosa ave.

Jaelian observa a la distancia el vuelo y las maniobras de la nave. Su madre sigue con su panel el descenso del Diastro.

Gircelle se mantiene atenta a la información desplegada por los paneles del secuenciador y de su timón, al igual que Arkend y Madania.

—Tripulación, prevenidos. Altitud quince metros, quince grados de inclinación, iniciando conteo de descenso —les dice Gircelle a todos desde su auricular.

—Enterados, Capitana Ganeve.

Gircelle junta su mano derecha con la mano izquierda de Arkend para coordinar con la operación manual del sistema en el panel del secuenciador.

El Diastro se acerca velozmente a la terminal, manteniendo su altitud al límite de la plataforma que alberga la pista y los edificios de la zona 12S. Sus cristales reflejan el intenso brillo solar del atardecer. Los paneles en los timones despliegan el altímetro y el informe de las coordenadas de aterrizaje.

—Tripulación, diez metros de altitud, aproximación en quince grados de inclinación —dice Gircelle a sus compañeros, quienes se sujetan emocionados en sus asientos al sentir una ligera sensación de descenso rápido.

—Madi, confirma despliegue de alerones de emergencia en las alas.

Madania se sorprende de que Gircelle los quiera usar en la maniobra de aterrizaje, pero obedece a su amiga.

—Despliegue de alerones listo, Gizz.

El Diastro sobrevuela a poca altura. Los sensores marcan el límite con la pista de la zona 12S. Gircelle dirige el conteo de descenso.

—Nueve metros... cinco… tres… ¡tocando suelo! —dice Gircelle, feliz.

Todos aplauden las maniobras de pilotaje de Gircelle y Arkend, así como la majestuosa forma de volar del Diastro.

Las ruedas de aterrizaje giran a gran velocidad por la pista de la terminal. Gircelle y Arkend sostienen los timones con firmeza.

—Vamos, hermoso Matzik, llegamos —dice Gircelle susurrando.

El panel del secuenciador despliega el estatus de velocidad, alerones y condiciones de la pista.

—Disminución de velocidad en proceso, alerones alineados y en posición —dice la voz de la nave.

—Enterada, Diastro. Fija curso hacia zona de la sala de abordaje zona 12S —le dice Gircelle.

Los alerones estabilizan su posición y la nave disminuye su velocidad de manera constante y sin inconvenientes.

Gircelle hace una exclamación de alegría y aprieta sus puños al ver al Diastro detenerse en la pista y observar a lo lejos la majestuosidad del Mar de Terran.

Arkend, Madania y sus amigas celebran con ella guardando su posición en sus asientos.

—Eres una piloto prodigiosa. Te Amo, Gizz —los colores del atardecer de Dodaine se reflejan en los lentes oscuros de ella.

Gircelle se quita sus lentes y le hace un guiño con su ojo derecho a Arkend.

—Te Amo, Primer Oficial Lotpar.

Los dos se acercan y se besan. Madania captura el momento con su panel.

El Diastro emite una alerta en el sonido, Gircelle y Madania esperan instrucciones. Arkend se quita las bandas de protección de su asiento para recoger los documentos de ellas, y así armar la documentación que presentarán en los módulos de servicios interplanetarios.

Lofret se presenta ahora en una comunicación con su imagen en uno de los paneles principales. Arkend regresa a su asiento y todos la escuchan con atención.

—Buena tarde, Capitana Ganeve y tripulación. Bienvenidos a la zona 12S de la Terminal Interplanetaria de Terran —dice Lofret—. En un momento les será asignado su módulo de desembarque. Una vez que ingresen al edificio hangar de la terminal, el personal les indicará los pasos protocolares que deberán seguir. Un privilegio haberlos atendido, que tengan un viaje muy placentero a su destino.

Gircelle y Arkend realizan unos ajustes a sus timones mientras esperan instrucciones.

Una nueva alerta suena en la cabina, recibiendo una nueva comunicación en el panel. Se trata de un oficial del módulo de servicios interplanetarios.

—Bienvenidos, favor de seguir las indicaciones para realizar el desplazamiento al módulo de desembarque setenta y cinco —les dice—, en su panel se desplegará un mapa con la ruta que deben seguir.

Gircelle y Arkend activan el secuenciador y avanzan por la pista, dirigiéndose hacia los módulos para vuelos interplanetarios Federados de la zona 12S.

La Diometric conducida por Jaelian desciende y se coloca en el área principal del estacionamiento de la terminal.

—GNV0712, favor de dirigirse al módulo de desembarque por la pista auxiliar 3E —dice el operador.

—Recibido, gracias oficial —le dice Gircelle.

El Diastro se desplaza a baja velocidad por la pista auxiliar asignada. Los jóvenes contemplan con asombro la imponente arquitectura de los edificios de la terminal y el atardecer reflejado en sus cristales, así como los sonidos de los potentes motores de los diversos tipos de naves que llegan a los módulos de desembarque. En el camino son guiados por sensores y paneles con avisos. La pareja sigue con cautela estas indicaciones.

Gircelle aprovecha una pausa para comunicarse en el sistema con sus padres.

—Mami, papi.

—¡Hola, mi flor del cielo! Vimos sus maniobras en las cercanías de la terminal, el Diastro voló de manera espectacular —le dice Jaelian.

Gircelle sonríe ante las palabras de su padre.

—Estamos muy felices y orgullosos de ti, hermosa —le dice su madre.

—Los quiero. Estamos en camino. Fuimos asignados a la zona 12S, módulo de desembarque setenta y cinco… procesaremos protocolos. Los vemos ahí.

—Muy bien, Gizz. Pondremos al tanto a sus padres también —les dice Jaelian a los jóvenes.

—Gracias, tío Jaelian —le dice Gironed desde su auricular.

El operador del módulo les confirma a Gircelle y a Arkend que pueden continuar en ruta hacia el módulo.

—GNV0712, módulo de desembarque autorizado, favor de continuar aproximación —dice el operador.

—Enterados, operador —le dice Gircelle.

Gircelle y Arkend activan juntos el secuenciador para continuar avanzando a velocidad moderada por la pista auxiliar. Una unidad auxiliar se coloca al lado del Diastro para asistir la maniobra de acoplamiento al tobogán de desembarque del módulo setenta y cinco, el cual pueden observar a unos metros de distancia de ellos.

—GNV0712, favor de iniciar alineación —dice el operador.

—Recibido, gracias operador —dice Gircelle.

Los jóvenes pilotos siguen las líneas sensoriales en color azul sobre la pista auxiliar, las cuales buscan alinearse con las ruedas de aterrizaje para un acoplamiento adecuado con el tobogán de desembarque. Después de una suave y precisa maniobra con los timones y el secuenciador, el Diastro se detiene en el lugar indicado del módulo setenta y cinco.

—Torre Central, iniciando acoplamiento con tobogán de desembarque —dice Gircelle al operador de la Torre.

—Enterado, confirmo extensión.

Los ingenieros y operadores de la Torre Central activan el mecanismo de extensión del tobogán.

Después de unos segundos, el tobogán se acopla al Diastro al nivel de su puerta principal.

—Acoplamiento terminado —les dice el operador—. Esperen instrucciones para el desembarque.

Los cinco comienzan a reunir sus expedientes con la documentación solicitada por la Dirección de Servicios Interplanetarios.

Una alerta se escucha junto con la voz del operador en uno de los paneles de la cabina de mando.

—Bienvenidos al módulo setenta y cinco —dice el operador.

—Favor de tener lista su documentación de viaje interplanetario para la tramitación del primer protocolo.

—Enterados, oficial. Gracias por sus atenciones - le dice Gircelle.

—Un placer servirles.

Gircelle se quita la gorra de su padre, así, su cabello queda al descubierto para las revisiones y protocolos.

Arkend inicia una secuencia de desactivación de los motores y desconexión temporal de sistemas y paneles del Diastro para su revisión. Gircelle activa la apertura de la puerta principal. Los cinco se acercan a ella para iniciar el desembarque.

Una comitiva de tres oficiales de la terminal los recibe en la entrada del tobogán.

—Bienvenidos al módulo setenta y cinco —le dice uno de los oficiales a Gircelle, saludándola con un apretón de manos.

—Gracias, oficial.

—Mis compañeros los llevarán al módulo de migración y servicios interplanetarios para que realicen sus trámites —todos le agradecen.

Los jóvenes son escoltados por los oficiales mientras caminan por el tobogán del módulo en vidrio transparente y decorado con plantas dodanas.

Gircelle lo observa con detalle.

—Me recuerda al auditorio de la Preparatoria.

—Si, tal vez lo diseñaron arquitectos con ideas parecidas, hermosa —le dice Arkend mientras la toma de la mano.

Después de unos minutos, todos entran al vestíbulo principal del edificio 12S de la terminal. Gigantescos e innovadores ventanales polarizados de cien metros de altura dominan el área principal. Engalanada de igual manera en sus interiores por extensiones de las cascadas de aguas turquesa provenientes del Mar de Terran. Los jóvenes están impresionados con la belleza, tecnología y magnitud del edificio.

Los oficiales los continúan guiando por el enorme vestíbulo, bañado por los últimos rayos de sol del atardecer y adornado por una variada vegetación proveniente de los ocho planetas de la Federación. A pesar de que cuenta con letreros estratégicamente colocados y paneles gigantes mostrando información general e itinerarios, es fácil llegar a perder la orientación en el lugar.

—Síganos por este camino, por favor —les dice uno de los oficiales.

—Oficial, ¿cuándo hicieron las remodelaciones a la terminal? —pregunta Gircelle—. Son realmente impresionantes.

—Se han realizado en diferentes etapas. Como saben, Dodaine ha tenido un crecimiento importante en todos los sentidos, volviéndose una ciudad muy estratégica para la Federación… esto ha sido un logro importante para todos en Dodanesk.

Gircelle le agradece al oficial su respuesta y voltea a los alrededores para seguir viendo con detalle el grandioso edificio. Arkend y sus amigas también contemplan el lugar.

Los oficiales los acercan al módulo de servicios interplanetarios, atendido por un vasto número de paneles interactivos y custodiados por otro grupo de oficiales de la terminal. Los cinco jóvenes organizan sus documentos para el inicio de los trámites protocolarios de los servicios de migración interplanetaria.

Gircelle y Arkend son los primeros en ser atendidos por los paneles interactivos, mientras que en la plataforma del módulo, el Diastro es revisado de manera detallada por parte de las autoridades.

Dentro del programa de revisiones generales, el personal técnico supervisa sus motores, fuselaje, sistemas, alas, ruedas, cumplimientos técnicos en cabina y sistemas de mando. Finalmente, la elegante y moderna nave es aprobada y sus depósitos llenados con Jogco, el combustible híbrido de Interjogue para naves interplanetarias, formulado con un sistema depurativo y anticontaminante. Madania, Vollend y Gironed son asignadas a otros paneles interactivos para sus trámites.

Después de unos minutos de procesamiento de datos por parte de los sistemas de los paneles, los cinco completan el primer trámite y muestran su felicidad haciéndose tomas con sus paneles personales.

Los oficiales esperan a que terminen de ordenar su documentación, para conducirlos a los módulos de migración, la segunda etapa de los protocolos. Al llegar ahí, los cinco responden los cuestionamientos de los oficiales después de completar la tramitación inicial en los paneles interactivos: planeta y ciudad de destino, lugar y tiempo de estancia, y actividades principales. Después de terminar el cuestionario, son escoltados por otros oficiales hacia el área médica, anexa a los módulos migratorios.

—En esta área los atenderá el equipo médico de la terminal —les dice el oficial—. Ellos los llevarán a los consultorios para las revisiones de rutina.

—Muy bien. Gracias, oficial —le dice Gircelle mientras se acerca a Arkend para abrazarlo—. Te veremos aquí afuera, amor.

—Perfecto, hermosa.

Los jóvenes se separan en los pasillos que conducen a los consultorios médicos. Después de treinta minutos de preguntas y evaluaciones médicas básicas, son guiados por los oficiales hacia el moderno y gran vestíbulo comercial. Amplios corredores con restaurantes y esparcimiento, el área previa de las salas de abordaje. Todos se abrazan, mostrando su alegría por haber completado los trámites de protocolo previos a su viaje.

—Todo listo, hermosa.

Gircelle asiente y respira con alivio.

—Cerca, muy cerca de lograrlo. Te Amo.

Todos voltean a su alrededor para buscar a sus padres y verse en uno de los restaurantes.

—Qué buena variedad de lugares —dice Madania al ver a la gente disfrutar de la amplia oferta del corredor gastronómico del edificio 12S. Enormes ventanales y vegetación decoran el edificio, junto con escaparates y gigantescos paneles que muestran música e información sobre los planetas de la Federación y sus ciudades más famosas, además de información referente a los protocolos e itinerarios de viaje.

Al caminar unos metros por el área, Gircelle descubre un restaurante con gastronomía de Yamchem. Su rostro se ilumina.

—Miren, es el Paml Ik Tikml, el restaurant más famoso de Promend. Ahí festejé varios cumpleaños con mis abuelos —les dice.

A su novio y a sus amigas les gusta la idea.

—Recibí una alerta de mis papás, ya están cerca —les dice Gircelle.

—Qué bien, diles que nos reuniremos aquí —les dice Madania.

—Claro, Madi, qué mejor despedida que unos aperitivos con ellos en este lugar —dice Gircelle mientras se comunica con sus padres y observa con detalle el famoso logotipo del restaurante en su entrada, diseñado en colores llamativos y tablas con ideogramas yamchanos.

—¿Qué significa ese nombre, Gizz? —le pregunta Vollend.

—En yamchano, Arena Infinita.

Todos sonríen con el nombre.

—Muy bueno, hagamos homenaje a Promend, amor —le dice Arkend.

—Si, me recuerda mucho a sus playas.

—Debemos ir, tantos lugares e historias hermosas que nos has contado —dice Gironed.

—Si, quiero regresar, Gir. Me encantaría disfrutar la vida con ustedes ahí —les dice Gircelle mientras observa los documentos de viaje en su panel personal.

—El itinerario dice que debemos presentarnos en la sala de la plataforma en dos horas… me confirman que el Diastro lo han trasladado al módulo ochenta y uno para abordarlo… —dice Gircelle—. Tenemos tiempo para estar con nuestros papás.

Todos asienten.

Gircelle y Madania se acercan con la anfitriona del Paml Ik Tikml para hacer la reservación de una mesa.

Los padres de todos llegan al lugar. Jaelian y Janvie abrazan fuertemente a Gircelle.

—Fue un orgullo muy grande verte conducir el Diastro, Gizz. Se veía espectacular volando sobre la Vía Entbed —le dice Jaelian.

—Gracias a ti por diseñarlo, papá. Cuando vuela es igual que un Matzik.

—Bienvenidos —les dice la anfitriona—, su mesa está lista —todos le agradecen.

Ella los conduce por el corredor principal del restaurante, ocupado principalmente por viajeros y visitantes. Todos observan con detalle la decoración del lugar, la cual evoca los paisajes y la belleza de las playas del célebre planeta turístico del pueblo dolgia y comunidades próximas a la Federación.

Jaelian les agradece a los jóvenes en nombre de sus padres. Todos ocupan sus lugares en la mesa.

—Excelente lugar —dice Jaelian—, me imagino que tú lo escogiste, Gizz.

Gircelle hace una mueca con su boca.

—Si, papá.

Padre e hija sonríen juntos.

—Me lo recomendaron cuando viajé a Zardtond hace unos meses —dice Jaelian—. En el menú verán muchas especialidades de Tulmun, Obsedie, Ik Chem, y Dol He, unas villas muy bonitas cerca de Promend.

—Si, las recuerdo. Están llenas de construcciones antiguas, rústicas, y artesanías por todas partes.

Janvie asiente a Jaelian y a Gircelle.

—Fue en Obsedie donde te compramos un regalo que te gustó mucho, no lo soltaste en todo el día —le dice su madre.

—Es cierto, mami, la esfera alternante, que le dabas vueltas y cambiaba de posiciones. El señor de la tienda me decía que era mágica.

—Y las cascadas cercanas a la playa de Obsedie, donde nadábamos toda la tarde —dice Madania recordando su niñez junto a su mejor amiga.

Todos piden sus bebidas y observan la variedad de platillos que aparecen en los paneles que están instalados al centro de la mesa. Una variada selección de piezas musicales yamchanas da al lugar una ambientación especial.

—Van a necesitar hidratarse mucho —les dice Luvan—. Las reservas de oxígeno del Diastro son menos densas y con menos humedad que en Dodaine.

—Gracias, tío —le dice Madania—. Llenamos varios compartimentos con tanques de agua, y lo más importante, mezclas en polvo para hacer spodtrogs.

—Qué bien —le dice Jamilod a Madania—, veo que llevarán la fiesta al espacio exterior Federado.

Todos ríen.

—No cuentes eso, Madi —le dice Gircelle riendo.

La anfitriona y un equipo de asistentes sirven en sus mesas unos aperitivos para comenzar la reunión previa al viaje. Gircelle y Madania sonríen al ver que se trata de uno de sus aperitivos favoritos: tubos de laktedi cuajada de vors bañados en salsa trud.

Gircelle sonríe.

—Gracias, es lo que comimos ese día en la calle de las artesanías en Obsedie. No los había vuelto a ver —dice Gircelle.

Madania asiente a su amiga.

—Comimos mucho ese día, tuvimos que caminar toda la villa a pie antes de regresar al hotel, pero valió la pena —le dice.

—Gracias por tantos momentos juntos —dice Gircelle.

Gircelle aprovecha este momento para ponerse de pie y brindar en agradecimiento a todos. Levanta su vaso con agua de cítricos de Promend, una de sus bebidas favoritas.

—Esta noche iniciamos un nuevo sueño… dejamos la primera parte de nuestras vidas aquí, muchos momentos nuevos nos esperan en Dolgiavit… gracias papi y mami… y a todos ustedes por apoyarnos y querernos siempre —dice Gircelle con el reflejo del atardecer Dodano en sus ojos.

Jaelian alza su bebida y brinda junto con ella, sonriente.

—Gracias a ti por ser la razón principal de nuestras vidas… muy orgullosos de tus logros y de esta nueva aventura de estudios y de vida… te queremos, flor del cielo.

Todos aplauden y festejan.

La tarde en el restaurante transcurre entre brindis, aperitivos, anécdotas y risas... y concluye con uno de los postres promendinos favoritos de Gircelle y Madania, un budín de trog y flores de Tulmunia.

Jaelian, Janvie y los padres de los jóvenes les invitan los platillos, todos les agradecen.

Un cúmulo de emociones invade los corazones de los cinco. Gircelle observa su panel personal y corrobora con Arkend que los datos de la sala y hora de abordaje del Diastro sean correctos.

Después de comprar aperitivos y recuerdos en una tienda, todos se aproximan a los módulos de seguridad. El área previa a los accesos de los salones de abordaje.

El corredor cuenta con sensores y una gran cantidad de módulos vigilados por el personal de seguridad. Los cinco se acercan a una de las filas, la treinta y dos, la cual les fue asignada en los datos del proceso de abordaje. Gircelle siente a su corazón latir con rapidez. Arkend lo percibe, porque toma su mano fuertemente y le acaricia su mejilla derecha mientras esperan su turno en la fila para acceder al módulo. Afortunadamente para ellos, el bajo flujo de pasajeros a esa hora les permite aprovechar para despedirse sin prisa de sus padres.

Gircelle voltea a ver a Jaelian y a Janvie, y se acerca a ellos para abrazarlos fuertemente. Ella sonríe, pero sus ojos comienzan a cristalizarse.

—Vuela mi niña, vuela hacia tus sueños, Gizz —le dice su madre.

—Gracias por tanto, mami.

—Recuerda a tu tatarabuelo, ojos celestiales —le dice su padre.

Gircelle se separa de sus padres mientras ellos acarician su cabello.

—Es hora de lograrlo todo, flor del cielo, hora de ser felices tu sueño y tú —le dice Jaelian.

Gircelle sonríe a los dos, y una lágrima recorre su ojo derecho. Janvie limpia su mejilla con un pañuelo.

Arkend se acerca a Gircelle después de despedirse de sus padres para abrazarla y acariciar su mejilla.

Gircelle lo mira a los ojos y sonríe. Janvie se acerca a Arkend y lo abraza.

—Cuídala —le dice la madre de Gircelle—. Estudien, disfruten, logren todo —le dice Janvie. —Gracias por todo, tía —dice Arkend.

El novio de Gircelle abraza a Jaelian.

—Es un privilegio que nuestra flor del cielo viva su sueño a tu lado —le dice.

—La amo, tío, haré lo que sea para lograrlo… ella es la razón por la que mi ser vive, gracias por tantas cosas —dice Arkend y Jaelian lo abraza.

Madania, Vollend y Gironed se despiden de los padres de Gircelle y Arkend.

—Gracias por todo, tíos —les dice Madania.

—Gracias a ti por ser una hermana para Gircelle—le dice Janvie—. Es una alegría para nosotros el hecho de que estudiarán juntas en la universidad.

Un aviso suena en el sistema de sonido de los módulos junto con diversos desplegados en los paneles que flotan en el aire, arriba de los pasillos de seguridad.

—Estimados viajeros, favor de avanzar para la revisión de sus documentos para viaje interplanetario —dice una voz femenina en el sistema de sonido—. La oficina de servicios y módulos de la Terminal Interplanetaria de Terran les agradece su atención y les desea un placentero viaje a sus destinos.

Gircelle y Arkend avanzan en la fila junto con Madania, Vollend y Gironed, quienes vienen atrás de ellos.

Los cinco hacen una pausa en la fila del pasillo, y cuando miran hacia atrás se despiden de sus padres a la distancia.

Gircelle y Arkend ingresan al pasillo de revisiones, el cual atraviesan sin inconvenientes, para después dirigirse al módulo de revisión de sus documentos, unos metros más adelante.

Casualmente, el oficial que los atiende reconoce el apellido de Gircelle.

—¿Tu padre es Jaelian Ganeve? —le pregunta.

Gircelle frunce el ceño.

—Si, oficial.

—Somos viejos conocidos, estuvimos juntos en el Regimiento Tecnológico de la Flota Tavet. Mi nombre es Dorevin Revcre.

—Me da gusto saberlo, solo que él ya no puede pasar a esta zona —le dice Gircelle esbozando una sonrisa.

Los dos le entregan sus documentos y el oficial les hace unas preguntas de protocolo que registra en el sistema. El proceso termina y Gircelle se despide de él.

La joven pareja camina unos metros por los accesos que conducen a las salas de abordaje y se queda allí para esperar a sus amigas.

Las tres terminan su tramitación de protocolo en el módulo y se acercan al área donde están Gircelle y Arkend.

Los cinco reflejan alegría y satisfacción en sus rostros.

—¿Nos corresponde la sala de abordaje ochenta y uno, verdad? —le pregunta Madania a Gircelle.

—Si, Madi. Según la información de estos paneles, tenemos que seguir hacia los pasillos móviles del acceso 132VC.

Mientras continúan recorriendo el lugar, se detienen en una serie de paneles que están al lado de un gigantesco anuncio publicitario interactivo de la ciudad capital de Dolgiavit. Los cinco aprovechan para hacerse tomas con sus paneles, y seguir su camino a través de los vanguardistas pasillos móviles, fabricados en cristal transparente y en armonía arquitectónica con los ventanales del edificio de la terminal.

—Pareciera que estamos flotando en el aire —les dice Madania.

Todos coinciden con esa sensación.

—El arquitecto que hizo esto es un genio —dice Gircelle mientras se organizan para hacer tomas.

Los cinco continúan siendo transportados por el pasillo móvil.

Gircelle observa los ventanales a su izquierda y algo llama su atención a lo lejos. Se trata de una de las pistas principales de la terminal. Diversas naves despegan y aterrizan en medio del atardecer.

—Muy cerca, amor, muy cerca —le dice Gircelle a su novio.

—Si, hermosa, esa pista de despegue es legendaria.

—Es muy diferente. Cuando la conocí de niña, era más corta y sin tanto tráfico. Esta obra es magnífica —le dice Gircelle sin dejar de mirar los ventanales y la vegetación.

Los pasillos con los accesos a los módulos de abordaje comienzan a verse a unos metros de distancia. Los jóvenes organizan sus documentos y los mantienen en sus manos.

Al llegar al acceso ciento 132VC, una oficial los recibe.

—Bienvenidos, ¿cuál es su transporte y destino? —le pregunta.

Gircelle le entrega sus documentos.

—Interjogue Diastro GNV0712, oficial —le dice Gircelle.

La oficial revisa la documentación y datos de Gircelle en su panel.

—¿Eres la piloto certificada interplanetaria Gircelle Ganeve? —le pregunta al mismo tiempo que lo comprueba en el sistema de su panel.

—Si, oficial, él es mi Primer Oficial y ellas son mi tripulación —le dice Gircelle con un carisma que llama la atención de otros oficiales que se encuentran cerca—. Nuestro destino es la Universidad de Dolgiavit, en Dolgiania.

—¡Muy bien! Ustedes son el futuro de nuestra Federación.

Gircelle y Arkend sonríen a la oficial.

Gircelle es la primera en ingresar al acceso. Le siguen Arkend, Madania, Vollend y Gironed.

—Gracias, Oficial Gubreid —le dice Gircelle al ver su placa.

—Buen viaje, Capitana Ganeve. Gran universidad… mis nietos estudian ahí. Disfruten mucho su estancia.

Gircelle le agradece y se despide de ella.

Los cinco son guiados a la sala ochenta y uno, donde abordarán el Diastro para viajar hacia Dolgiania.

—Bienvenidos, soy el oficial a cargo del área de la sala de abordaje —les dice el oficial que los está guiando.

Después de recorrer unos metros del pasillo móvil, el oficial y los jóvenes ingresan a la sala ochenta y uno. Equipado con los últimos avances en tecnología, comodidad y aperitivos.

Faltan cincuenta minutos para el abordaje del Diastro, el cual está posicionado debajo de la sala en el que se encuentran. Gircelle sonríe al verlo a través de los enormes ventanales.

El oficial les da unas indicaciones de protocolo previas a su abordaje.

—Estos accesos que ven a su derecha son las áreas de aseo y vestidores varoniles y femeniles de la sala —les dice mientras les entrega unos pequeños dispositivos—. Sirven para abrir los compartimentos que les asignaron, y así poder acceder a los trajes para vuelos interplanetarios… los trajes están configurados con sus medidas, así como sus rangos y puestos en la nave en la que harán el viaje.

—Gracias por la explicación, oficial, muy amable —le dice Gircelle.

—Un placer, que tengan buen viaje.

Los jóvenes se familiarizan con el dispositivo mientras se dirigen hacia las áreas de aseo y vestidores, utilizadas por los pasajeros y turistas antes de sus viajes.

—La veré en un momento, Capitana Ganeve —le dice Arkend.

—Enterado, Primer Oficial Lotpar.

Entran a sus respectivas áreas. Las jovencitas observan sorprendidas su diseño y sus innovaciones tecnológicas. Colocan sus pequeñas bolsas de viaje en los gabinetes y se acercan a los compartimentos, los cuales solamente se distinguen por el singular diseño que tiene cada ranura y por el número que contiene debajo de esta. Los compartimentos son de color turquesa, con una tonalidad tan parecida a la del Mar de Terran, que hasta simula camuflarse con la pared del área de aseo.

Gircelle titubea un poco antes de insertar su dispositivo en la ranura del compartimento que le asignaron.

—Vamos, Gizz —le dicen sus amigas para animarla.

—Es que no sé cómo podría abrirse esta cosa — les dice haciendo una mueca.

—Solo hay una manera de saberlo —le dice Madania.

La jovencita dodana introduce el dispositivo en la ranura del compartimento, el cual emite una tenue luz blanca, y luego se desliza lentamente hacia afuera. Después espera a que el compartimento termine su desplazamiento para tomar las elegantes prendas con sus manos, similares a las de los pilotos de vehículos terrestres y marítimos de alta competencia, fabricadas en una resistente tela de algodón en color azul marino y detalles en color blanco, con una capa de materiales de protección en la parte interior.

Todas sonríen al verlo, se trata de un traje de una sola pieza, diseñado para viajes interplanetarios a bordo de naves medianas. Gircelle lo ve detenidamente mientras sus amigas también abren sus compartimentos para sacar sus trajes.

Gircelle observa la matrícula del Diastro y su apellido, bordados del lado izquierdo, además de sus insignias de cuatro alas de piloto interplanetario en cada uno de los hombros. Lo saca del compartimento y lo mira con ojos brillantes.

En una caja colocada al lado de los trajes, encuentra un set de auriculares configurados por la Torre Central de la terminal para que estén sincronizados con su sistema de comunicaciones, así como un par de botas de piel oscura de vors de alta resistencia.

—Estas botas me recuerdan cuando fuimos de excursión a los Bosques de Cortran. Me ayudaron mucho para llegar sin problemas al valle donde hicimos el campamento al lado de un lago —les dice Gircelle a sus amigas mientras se colocan los trajes en los vestidores privados del área.

—Ese paseo fue genial —le dice Madania—. Tenía ganas de conocer esos arbolotes.

—Lo mejor fue la tienda con reguladores de temperatura, nos salvó del frío —dice Gircelle y todas ríen.

—Yo digo que fueron las cajas de wendroks de Promend. Gizz tenía para todos —dice Gironed.

—Si, los wendroks, con un buen termo con cabdrek lácteo hicieron especial ese fin de semana —dice Gircelle sonriendo.

Gircelle observa las insignias de cuatro alas en sus hombros. Todas le aplauden.

—Gracias por el privilegio de estar juntas esta tarde… —dice Gircelle— ese día visitamos el bosque —a través de las ventanas del área, ella observa la pista de la terminal con el atardecer de fondo—, en la noche, exploraremos el espacio exterior, y por último, iremos a Dolgiania —les dice mientras festejan en voz baja para no llamar la atención.

Madania sonríe al ver sus insignias de Ingeniera de vuelo en sus hombros.

—Un honor, Gizz —le dice Madania.

—Igualmente, Madi.

Madania le hace el saludo militar Tavet.

—Atención, Capitana presente —dice Madania.

Vollend y Gironed le hacen el saludo de igual manera. Gircelle abraza a sus amigas, sonrojada. Hacen tomas en sus paneles.

Después de ordenar sus pertenencias en las bolsas de viaje, las cuatro jovencitas caminan hacia la puerta del vestidor y al área de aseo en dirección a la sala de abordaje. Todas acuerdan que al ver a Arkend bromeen con él con poses elegantes.

Arkend sale del vestidor varonil unos segundos después, dando vuelta por la isla central de la sala, ambientado con paneles que despliegan información de destinos y vegetación variada. Enfundado en su traje con insignias de Primer Oficial, Arkend observa a Gircelle y a sus amigas posando de manera elegante ante él. Le sigue el juego a su novia, y se acerca a ella para acariciar su barbilla y besarla lentamente.

—Mi hermosa Capitana, ¿lista para volar? —le dice al oído.

—Será un honor, Primer Oficial.

Todos se abrazan y le piden a un oficial que haga una toma del momento con la pista de la terminal y el atardecer al fondo.

En los paneles de la sala se despliega información referente a las próximas salidas interplanetarias, así como una imagen en vivo del Diastro estacionado y alineado con el tobogán de abordaje. Todos se sientan a esperar en los sillones de la sala. Los técnicos les confirman a los oficiales la revisión general de la nave. El personal del módulo de migración interplanetaria de la Federación y la Torre Central autorizaron el viaje interplanetario.

Gircelle observa cómo los vehículos aceleran en las pistas principales y despegan hacia el firmamento. La velocidad de las naves y sus maniobras, así como el impacto visual de sus motores y estelas en el cielo emocionan a todos.

Los padres de los cinco llegan al mirador de la terminal para observar el despegue de sus hijos. Al salir al gran balcón, Jaelian suspira y hace un gesto de satisfacción al tener una vista panorámica de las pistas principales, acompañadas por el atardecer de Dodaine.

—La modernización que hicieron a la terminal es impresionante… —les dice Jaelian, orgulloso— viajar al espacio exterior ha sido mi máximo sueño desde que fui cadete en la Flota. Mi Gizz lo está haciendo realidad ahora.

Los padres de Arkend se acercan a ellos.

—Seguramente un equipo de ingenieros y arquitectos graduados de la Flota hicieron estas remodelaciones —le dice Jamilod.

—Mi padre y mi tío estuvieron en el equipo que construyó el primer edificio de la terminal —les dice Mardece—. Creo que específicamente la estructura interior de la Torre Central.

Jamilod sonríe ante las palabras de su esposa.

—Es espectacular —le dice Jaelian—. Es el edificio que tiene la mayor responsabilidad en Dodaine, y eso lo refleja completamente —todos lo observan con atención mientras escuchan los motores de las naves que están en la zona.

Gircelle aguarda impaciente sentada en los sillones de la sala. Con su novio se ponen a mirar recuerdos en su panel. Sus amigas conversan entre ellas.

Los grandes paneles muestran diversos anuncios publicitarios. Ciudades de la Federación, información de vuelos de llegada y salida, y en especial, al Diastro estacionado con el tobogán de acceso colocado en su fuselaje.

Gircelle no deja de observar el panel con la imagen de su blanco Matzik. Después, dirige su mirada hacia los ventanales. Los rayos del sol dolgia iluminan la pista y el mar de Terran. Arkend se levanta del sillón principal y se acerca a ella para tomar y besar su mano.

Gircelle le sonríe y se recarga sobre él.

—Ya quiero despegar, amor… —le dice Gircelle— conocer el campus, instalarnos.

Arkend la abraza suavemente.

—En cualquier momento nos confirmarán, hermosa —le dice Arkend—, seguramente están haciendo las últimas revisiones técnicas.

Ambos observan al Diastro en el panel, que está siendo revisado por un equipo de especialistas.

—Mira, hermosa, el técnico que está haciendo los ajustes en los alerones es familiar de mis papás —le dice Arkend—. Estemos tranquilos, el Diastro está en buenas manos.

Gircelle observa con atención los procesos en la nave diseñada por su padre. Paulatinamente, los equipos de especialistas se retiran conforme terminan sus revisiones.

—Veo que solo falta el combustible y los técnicos de rodaje —le dice Gircelle a su novio.

Arkend sonríe y la abraza.

Una oficial se acerca para revisar su documentación.

—En un momento les avisaremos para iniciar el proceso de abordaje —les dice.

El rostro de Gircelle se ilumina.

—Gracias, oficial.

Después de la breve revisión de sus documentos, la oficial se dirige hacia el módulo de acceso que conduce al tobogán de abordaje.

Los cinco ordenan sus cosas en sus carpetas y bolsas de viaje, y aprovechan para hacerse tomas en sus paneles personales.

Arkend admira el traje de Gircelle, ella le coquetea con distintas poses e inventa un paso de baile. Sus amigas aplauden y ríen de manera discreta.

—Te ves hermosa con este color —le dice Arkend mientras la abraza suavemente.

Gircelle le sonríe a su novio y se recarga en su hombro.

Una alerta de cuatro tonos resuena en la sala. Todos voltean a ver el panel que informa las actualizaciones de salidas. Gircelle sonríe al ver que allí está resaltada la información de su viaje, la cual muestra una imagen del Diastro con su respectiva matrícula.

La oficial y un asistente se acercan de nuevo a ellos.

—Buen día, soy la Oficial Val Olivte —les dice mientras les entrega un kit de viaje a cada uno.

—Buen día, oficial —le dice Gircelle—. Gracias, se ven muy completos —ve la bolsa con el logo de la terminal grabado en ella.

—Esperamos que les sea de utilidad para su viaje —les responde— Él es el Oficial Brirdawd —les presenta a su compañero, quien los saluda con su gorra.

—Nosotros seremos los responsables de asistirlos en el abordaje, tanto en el tobogán como en el interior de su nave.

Los oficiales les piden que los acompañen hacia la puerta de acceso de la sala, donde ingresarán al tobogán de abordaje. Gircelle y Arkend, al ser los pilotos, son los primeros en acercarse. Entregan sus identificaciones y permisos del Ministerio Dolgia de Turismo Interplanetario.

—Piloto certificada interplanetaria Gircelle Ganeve… —dice Brirdawd mientras lee los datos en el permiso—destino, Universidad de Dolgiavit en Dolgiania —el sensor del sistema termina de corroborar la información—. Bonita universidad, fui al campus el año pasado como invitado a una exhibición estudiantil de arquitectura de mi sobrino. Es impresionante, ya lo verán ustedes mismos.

Gircelle le sonríe.

—Adelante, Capitana Ganeve.

—Gracias, oficial.

Gircelle camina unos pasos en el interior del tobogán y después se detiene para esperar a su tripulación.

Arkend le entrega su permiso al oficial, quien lo pasa por el sensor del sistema.

—Adelante, Primer Oficial Lotpar —le dice Brirdawd.

Madania, Vollend y Gironed tramitan sus documentos de igual manera. Brirdawd y Olivte se levantan del módulo en la puerta de acceso y caminan con los jóvenes a través del tobogán de acceso, construido con los mismos ventanales transparentes que predominan en la terminal. Los profesionales trajes de vuelo interplanetario hacen que los jóvenes caminen orgullosos. Tal vez sienten que son un equipo de conquistadores del espacio, como lo fueron sus antepasados.

Las increíbles tonalidades del atardecer dodano iluminan las pistas, los edificios y los fuselajes de las naves de la terminal. El rostro de Gircelle se ilumina al observar, en el último tramo del tobogán, el blanco del fuselaje de su querido Diastro.

Gircelle toma con fuerza la mano de Arkend, quien percibe en su mirada que las emociones de su novia han llegado a un punto especial.

En la plataforma donde se ubica el Diastro, un equipo técnico de apoyo los espera para guiarlos en las maniobras de reversa e incorporación a la pista auxiliar. Ellos estudiaron previamente a la blanca nave después del aterrizaje, y como parte del procedimiento de despegue, se encargarán de dar instrucciones a los pilotos a través del sistema de comunicación que tienen los paneles. De esta manera, podrán dirigirlos adecuadamente en la pista que les asigne la Torre Central. Los cinco se acercan al final del tobogán donde se ubica la puerta principal de la nave.

Arkend ayuda a Gircelle a entrar a la cabina.

—Todo tuyo, hermosa.

Gircelle sonríe a su novio. Toca dos veces el fuselaje con su mano derecha antes de ingresar y observar el interior del Diastro, luego camina apresurada a la cabina de mando, como una niña pequeña que no desea que ocupen su asiento.

—Buena tarde, Capitana Ganeve —le dice la voz femenina del Diastro en el panel principal, a un lado de su timón.

Se acomoda en su asiento y se coloca sus auriculares proporcionados por el sistema de la Torre Central.

—Hola, Diastro —le dice, observando el panel principal y sosteniendo el timón con fuerza—, ¿lista para conquistar el espacio exterior Federado?

Enciende los sistemas de su timón y de los paneles auxiliares de mando.

—Lista para llevarlos hacia donde ustedes deseen —le responde la voz.

Arkend se instala en su asiento de Primer Oficial después de ayudar a ingresar al resto de la tripulación. El Oficial Brirdawd es el último en entrar.

Los oficiales observan con detalle la cabina del Diastro.

—Fue diseñado por mi padre y su equipo en Interjogue —les dice Gircelle—. Lo fabricaron en aleación de Distrum. Este será nuestro primer vuelo interplanetario.

—Es hermoso —le dice la Oficial Olivte—. No había conocido un vehículo interplanetario con un diseño como este.

El Oficial Brirdawd está de acuerdo con su compañera.

Los oficiales colocan unas pequeñas maletas en las mesas del área de descanso a un lado de la cabina de mando. Los cinco jóvenes los observan mientras los oficiales las abren para tomar unos dispositivos y explicarles su propósito.

—Estos dispositivos serán de vital importancia durante su viaje por la Ruta Thende —les dice Olivte—. No deberán quitarlos de la cintura de sus trajes por ningún motivo…

—Además les darán un seguimiento de su estado general de salud, desde el despegue hasta el aterrizaje en la terminal del campus en Dolgiavit —agrega Brirdawd—, en donde un equipo médico los atenderá después de que desembarquen.

Olivte se acerca a ellos después de tomar otros dispositivos similares.

—A diferencia de los sensores que monitorearán su salud general —les dice Olivte—, estos dispositivos medirán su presión sanguínea, reflejos generales, y su respuesta corporal a la gravedad dos, que predominará en la cabina cuando ingresen a la Ruta Thende.

Olivte coloca los sensores inalámbricos de los dos dispositivos en los hombros y en las cinturas de cada una de las jóvenes.

Gircelle observa los dispositivos.

—Oficial Olivte, ¿estos botones de aquí son para comunicarnos con la terminal en caso de que lo necesitemos? —pregunta Gircelle.

—Así es, capitana. Los botones y sensores se mantendrán siempre activados por el sistema hasta que aterricen en Dolgiavit.

Brirdawd coloca los sensores y los dispositivos a Arkend.

Los oficiales les dan indicaciones de cómo utilizar los dispositivos, así como los códigos que deben usar al comunicarse con la Torre Central, los oficiales de la terminal, o con la Flota Tavet.

Pequeñas alarmas suenan en el dispositivo que mide la presión sanguínea de Gircelle. Su ritmo cardíaco aumenta y muestra un semblante nervioso, pero a pesar de eso, conserva su característico carisma y convicción.

Gircelle no suelta el timón, trata de relajarse un poco al dirigir su mirada hacia la pista. Arkend percibe la tensión en el rostro de su novia y toma su mano para tranquilizarla.

—Hermosa, debemos programar el secuenciador con las coordenadas de Dolgiavit y encender los motores —le dice Arkend.

Gircelle reacciona después de quitar su mirada de las ventanillas. Voltea a ver a Arkend, quien extiende su brazo izquierdo para acariciar su barbilla. Ella le sonríe un poco.

—Claro, amor, las emociones me ganan. Hay un planeta que conquistar ahora.

Arkend y sus amigas sonríen y festejan sus palabras.

—Diastro, inicia secuencia de encendido de motores —le indica Gircelle mientras maneja los menús táctiles del panel principal con pequeños temblores en sus manos.

La Oficial Olivte se da cuenta de ellos y se acerca a Gircelle.

—¿Se siente bien, Capitana Ganeve? —le pregunta Olivte—. Veo malestares en su rostro y manos.

Gircelle asiente.

—Son mis emociones, oficial, han sido demasiadas desde ayer —le dice—. Me siento mejor, este es uno de los sueños de mi vida, y estoy decidida a lograrlo.

Olivte le sonríe. Arkend toma su mano.

Madania ocupa su asiento en los paneles de Ingeniería para la configuración de encendido de motores y la programación de las coordenadas de destino.

—Ingeniería de vuelo lista y en posición, cabina de mando —dice Madania, solemne.

—Enterada, Ingeniera Madi —le dice Gircelle—. Por favor confirma desplegado de secuencia de encendido en tus paneles.

—Secuencia de encendido en proceso, setenta por ciento, Capitana Gizz —le dice Madania vigilando la estabilidad de la secuencia.

Arkend observa a Gircelle programar con mucha concentración y dedicación el plan de vuelo y las coordenadas en el panel de su timón. Entonces aprovecha para hacer una toma de imagen con su panel personal.

Vollend y Gironed se acomodan sus dispositivos en la cintura de sus trajes siguiendo las indicaciones de los oficiales de la terminal, así como sus auriculares configurados por el sistema de la Torre Central y sus bandas de protección en sus asientos.

Arkend se da cuenta de la tensión en el rostro de Gircelle, programando con rapidez las interfases en el panel de su timón. La ternura y expresividad de sus ojos captan la atención total de su novio. Gircelle percibe que Arkend no la deja de mirar y rompe su concentración con una mirada profunda.

—Amor, no me distraigas —le dice Gircelle—. Estamos por despegar y debemos configurar bien todo.

—Es un momento muy importante para todos, hermosa —le dice Arkend—, pero también quiero que sonrías al igual que nosotros… las maniobras las haremos siempre juntos como las habíamos planeado... tranquila, amor, en este viaje trabajaremos muy fuerte, pero también nos divertiremos —le dice a su novia acariciándole su mejilla izquierda.

Gircelle toma la mano de Arkend para corresponder su gesto, esbozando una sonrisa.

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