Kitabı oku: «Al fondo del pasillo a la derecha y Investigación sobre una evaporación antes del olvido»

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Aurore Jacob

Investigación sobre una evaporación antes del olvido

Traducido por Silvio Mattoni

Al fondo del pasillo a la derecha

Traducido por Sol Gil

Colección Tintas Frescas



Jacob, Aurore Investigación sobre una evaporación antes del olvido & al fondo del pasillo a la derecha / Aurore Jacob. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Libros del Zorzal, 2020.Libro digital, EPUB - (Tintas frescas) Archivo Digital: descarga y onlineTraducción de: Silvio Mattoni ; Sol Gil.ISBN 978-987-599-626-71. Teatro Francés. I. Mattoni, Silvio, trad. II. Gil, Sol, trad. III. Título. CDD 842


Esta publicación cuenta con el apoyo del Relai spectacle vivant pour l’Amérique du Sud hispanophone, del Institut Français d’Argentine y del programa Fabula Mundi Playwriting Europe: Beyond Borders.

©Libros del Zorzal, 2019

©Aurore Jacob, 2019

©Foto de la autora en página 10: Alice Barbosa.

Títulos originales de las obras:

Enquête sur une évaporation avant oubli

Au bout du couloir à droite

Buenos Aires, Argentina

Printed in Argentina

Hecho el depósito que previene la Ley 11.723

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Asimismo, puede consultar nuestra página web:

<www.delzorzal.com>.

Índice

Sobre la colección Tintas Frescas | 5

Investigación sobre una evaporación antes del olvido | 7

Personajes | 8

Prólogo Agujero | 10

EpílogoOscuridad | 70

Al fondo del pasillo a la derecha | 71

Personajes | 72

La noche anterior | 73

Primer día | 75

Segundo día | 83

Tercer día | 87

Cuarto día | 88

Quinto día | 89

Sexto día o quinto día aún, que se prolonga | 90

Hacia el día trece | 94

Entre el día veinte y el día treinta | 99

Días o meses todavía más tarde | 102

Sobre la colección Tintas Frescas

La edición de obras de teatro es un gesto fuerte y fundamental. Ofrece a todos los públicos la posibilidad de hacerse una idea propia sobre las nuevas dramaturgias, permitiéndole a cada uno recrear su propia música y alcanzar, en el ritmo de la intimidad, una interpretación personal.

El impulso de la innovación dramática, la búsqueda sobre la lengua y una mirada muy política y sin complacencia sobre nuestro mundo contemporáneo presidieron el espíritu de esta publicación.

En tiempos marcados por la multiplicación frenética de eventos verticales, esta edición le garantiza al autor una perennidad y una forma de estabilidad y horizontalidad. Tintas Frescas es un vasto proyecto de colaboración dramática, de traducciones e intercambios entre Francia y América del Sur, dentro de los cuales se encuentra también el festival Mousson d’Eté. Permite que, de ambos lados del Atlántico, estas tintas que no han secado encuentren múltiples resonancias, complicidades y espacios en los que puedan imprimirse y gravarse de manera duradera.

Más allá de las creaciones y producciones, los libros de teatro y sus infinitas riquezas son indispensables para la elaboración, la construcción y el equilibrio de una biblioteca. Y así, durante mucho tiempo, garantizan infinitas alegrías.

Michel Didym


Aurore Jacob escribió más de doce obras, de las cuales varias fueron publicadas por Théâtre Ouvert, Lansman, les Éditions Koinè y En Acte(s). Autora y actriz, hizo una maestría en Teatro en la Universidad de la Sorbona en 2008. Le interesa la materialidad de las palabras y el espacio del idioma que trabaja para interrogar nuestra mirada y nuestra relación con la realidad, con una escritura al borde de la performance. Su primera obra, Sans L, fue puesta en escena por Gilda Cavazza en 2009 en el teatro Actuel et Public de Estrasburgo, en el marco del festival Coup de Pouce. Desde entonces, participó de varios proyectos, entre los que se encuentran Souvenirs au bord de mère, texto puesto en lectura en 2015 en el Théâtre Ouvert por Sophia von Gosen, y Au bout du couloir à droite, obra que fue puesta en escena por Olivia Grandville en el Théâtre Ouvert y publicada para la ocasión. En 2015 y 2016, Aurore Jacob escribió Sur/exposition, obra en la cual sigue deconstruyendo una palabra titubeante que busca redefinirse. Para enriquecer sus búsquedas sobre la escritura con un trabajo en grupo, fundó Traverse-Colectivo de autores, junto a otros seis autores conocidos en la Chartreuse.

Textos de teatro publicados: Au bout du couloir à droite (Théâtre Ouvert-Tapuscrit); Seuls les vivants peuvent mourir (Théâtre Ouvert-Tapuscrit); Le Malheur des uns ne fait pas le bonheur (En Acte(s)); Enquête sur une évaporation avant l’oubli [Investigación sobre una evaporación antes del olvido] (Koinè); Souviens-toi des larmes de Colchide (Koinè); Instantanés (Lansman).

Investigación sobre una evaporación antes del olvido

Personajes

L.

Padre

Madre

Hombre uno

Hermana del alma

El mozo

La vendedora

Indigente

El desconocido

Por razones de anonimato y de confidencialidad evidentes (vinculadas con el respeto a la vida privada y para proteger a algunas personas implicadas, que por inadvertencia podrían asistir a este intento de reconstitución y verse confrontadas con la realidad de informaciones que prefieren ignorar), la chica nunca será nombrada. Su nombre será remplazado por una ausencia de nombre, una desaparición de sonido, un movimiento mudo de labios, o bien (para facilitar la interpretación de los artistas que reproduzcan esta historia) por la primera letra de dicho nombre, L.

Los cambios de tipografía indican pausas en la acción. Desconexiones del espacio y de la mirada, que deben ser tratadas como interludios. Según la disponibilidad de la asistencia y el tiempo (tan valioso) del que cada uno disponga, también se pueden olvidar, saltear o pasar en cámara rápida. Tal vez algunos miembros de la asistencia sentirán entonces una falta. Tanto peor para esa minoría, el tiempo es dinero. No obstante, es posible paliar esa falta invitando a tales individuos a comprar un ejemplar del texto completo. El autor les estará agradecido. El editor también.

El tiempo describe una parábola que será reconstruida. La línea temporal se ha roto. En alguna parte. Dentro de las escenas, o lo que se parece a escenas (llamémoslas secuencias), algunos fragmentos escapan a la aparente unidad del tiempo y del espacio. Las mismas secuencias no siguen forzosamente el orden inicial de la acción, sino que fueron montadas o reconstruidas (como el jamón de pollo) para producir una ilusión de continuidad. Algunas incoherencias en el empalme son considerables. El autor hizo lo que pudo con el material que le quedaba (una parte del drama tal vez fue soñada; otra parte, poetizada) para acercarse más a la verdad.

Los otros hacen oír sus voces. Apenas. Se desbordan fuera de su campo. Fuera de su tiempo de habla. Antes o después. Parasitan. Durante la acción principal, eso habla. Los otros hacen oír otro tiempo. Como un murmullo continuo. En otra parte. Como reminiscencias. Lejanas. Palabras reiteradas que girarían en círculos sobre la pantalla de los inconscientes. Colectivos. Los otros son un coro de soledad.

Prólogo Agujero

Si yo tuviera imágenes para

contar, decir o describir este

mundo construido bajo el odio.

Adentro el mundo que.

Crisis de locura.

/ Volcanes se alzarán en un torrente de cólera roja que se pega a las manos y corroe el alma. /

Invisible, inmóvil y

/ Los cráteres, bocas abiertas, que devoran a los hombres y se ríen. Hombres salidos del barro, vasijas inconclusas, frágiles. /

muda. Pero decir

las imágenes que

explotan

en el vientre.

Ahuecar hasta el

vacío. El interior completamente

vacío.

/ Y los hombres se retuercen, se deforman bajo la lluvia. Monstruosas figuras encorvadas, jorobadas. Y después un dios, tal vez, tuvo piedad de esa tierra de desgracia. Y lanzó un soplo aromático sobre el mundo, un viento con olor a pasto tierno, con perfume de rocío. /

Quisiera abrir mi vientre para

las imágenes. En el hueco del vientre, la bola

en el estómago. Sacar las palabras

que mastico. Me callo.

/ Cada nacimiento es doloroso, yo acabo de nacer por segunda vez, me dijeron que la primera fue difícil, no me acuerdo, maté mi antigua vida, la que nos oprime, nos asfixia, la que nos tapa los ojos con una basura negra de desgracia. /

Dejé que un hilo de lágrimas

ácidas perforasen

un agujerito del tamaño de una cabeza

de alfiler, bajo mi piel un pequeño pinchazo

que se infecta, que se ensancha,

dos bolsas gigantes

nos sirven de cuerpo, en el medio,

nada más que pus, somos

una horrible llaga. Y nada más.

/ Ya no tengo alma, no más que una enorme nada que aspiró toda mi fuerza de vida. Soplé sobre el amor para olvidarlo, olvidé incluso mi pesada amargura. Cortada. La savia de una vida brotó, sangrando en el suelo. /

Vacío. El silencio

es una muerte por asfixia de palabras. Que nos quedan

atravesadas en la garganta.

Espacio fuera del tiempo, fuera del mundo. Telones corridos. Puerta con candado. L. y el Hombre entraron en una habitación, una cápsula privada. Espacio de intimidad impersonal de un cuarto de hotel. Cápsula de fantasías y de ilusiones, o tal vez de amor.

Hombre uno.– No hagas trampa. Avanzá un poco más, unos pasos, sentate ahí. No abras los ojos. No hagas trampa. Dame tu mano, tomá. Un trago. Podés tomar un poco. Tomá, abrí la mano, agarrá el vaso y tomá un poco.

L.– Burbujea. La punta de la lengua que baila. Burbujea hasta en mi cabeza. Puedo abrir los ojos, quiero ver el mundo girar. El mundo girando a mi alrededor. El mundo que baila en la punta de mi lengua.

Hombre uno.– Abrí los ojos. Dale, ahora podés abrirlos.

L.– Es magnífica. Esta habitación. No hubieses debido, es demasiado, demasiado lujosa.

Hombre uno.– Tenía ganas.

L.– Y las flores. Magníficas. Y su perfume. Embriagador. Esos ramos. Son ramos magníficos. Podría tirarlos por todas partes, esparcirlos. Esparcirlos sobre la cama, los pétalos sobre la almohada. Nada más que los pétalos. Tirarlos en la pieza por todas partes. Mirá, un arcoíris. Una princesa. Burbujea, burbujea hasta en mi cabeza. Soy una princesa. Tengo que acostarme. Podríamos acostarnos en un lecho de flores. No debería. Sin dudas, no debería. Burbujea. Nosotros dos en un lecho de flores. No debería. Los pétalos que rozan la piel. Esperá, no te muevas, tengo una idea, sobre todo no te muevas.

Hombre uno.– ¿Qué hacés?

L.– Es para jugar.

Hombre uno.– ¿Qué hacés con eso?

L.– El cuchillo que resbala sobre mi vientre descubierto. Mirá. La pelusa vaporosa del vientre fresco acariciado por la hoja. El cuchillo que resbala sobre mis senos. Puntas erectas como el deseo de amor. La punta del cuchillo que deseo.

Hombre uno.– Pará.

L.– El filo helado, cortante como tus besos apasionados en mi cuello. Las marcas de tus dientes mordiendo mi piel.

Hombre uno.– Estás sangrando.

L.– Apenas una muesca de amor en mi carne. Nada grave. Apenas unas manchas en las sábanas.

Hombre uno.– Dejalo.

L.– Ponete de rodillas, mi príncipe.

Hombre uno.– ¿Por qué?

L.– Para que te consagre caballero.

Hombre uno.– Estás loca.

L.– Y ahora tenés que besar a tu princesa. Besame.

Hombre uno.– Tu piel parece tan fina. Tengo miedo de rozarla, de besarla. Casi transparente, tengo miedo de que te disipes como un sueño.

L.– (Al mismo tiempo.) Sólo un beso. Mi caballero salvador. Con un beso la rana se convierte en princesa. Besame, caballero mío, para que me convierta, me transforme. Un beso salvador.

Hombre uno.– Magnífica.

L.– Pará con eso.

Hombre uno.– Nunca hubiera creído que podría acercarme, tocar a una chica como vos.

L.– Dejá de hablar. O entonces decime, si provoco, si rapto, si agito suavemente. Como me considerás tan dulcemente, me desabrocho.

Hombre uno.– Ganas de vos, tengo ganas de compartir el tiempo con vos.

L.– Te espero. No lo sabés, pero yo te buscaba, desde hace mucho tiempo. Te esperaba y te encontré.

Hombre uno.– Me encontraste. Es lo que decís vos. Repetís eso. Desde el principio. Decís que me encontraste. Pero cómo. No entiendo. Cómo me encontraste.

L.– Sacate el pantalón. No me puse bombacha, es más rápido.

Hombre uno.– Ni tiempo para respirar, para entender. Un instante. Por qué no querés charlar, tan sólo un momento.

L.– Porque ya no tengo tiempo para esperar.

/ es lo que habría debido responderle. Habría debido decirle /

L.– Esperé bastante. Ser virgen a los diecisiete años, todavía virgen a mi edad, es insoportable, intolerable. Tengo que perder mi vieja piel. Sacrificar mi vieja virginidad indecente.

/ y él me hubiera estrechado contra él. Me hubiera murmurado /

Hombre uno.– Mis caricias te liberan de tu piel del pasado. Este es mi regalo. Una piel nueva. Mi regalo por tu virginidad. Y acá tenés mis manos. Manos de hombre que te acarician, manos para que al fin puedas existir.

/ Me habría estremecido. De golpe. Habría temblado. De golpe. Habría mentido. /

L.– Estoy segura de que sos el adecuado. Estoy segura de que sos el hombre que me amará. Que me amará de inmediato. En esta cama. No tengo miedo.

Hombre uno.– Estás segura.

L.– No.

/ Y él me habría abrazado y me habría entendido y me habría hecho el amor. Enseguida. Como una pequeña muerte. Eso habría pasado. Así. Y yo habría dicho la verdad. /

L.– Estoy segura. Ahora. Puedo morir feliz.

/ Como en el cine /

Hombre uno.– Ya no digas nunca más eso. Te amo, no lo olvides.

L.– Desabotoná tu camisa. Apurate para desabotonarla, te espero. Te espero desde hace mucho.

Hombre uno.– Nuestro futuro se encadena y se extiende en este segundo. Tan rápido. Tan rápido, aunque sin precipitarse.

L.– (Al mismo tiempo.) La cabeza da vueltas. O es el mundo el que da vueltas, hace retroceder las agujas de mi reloj. Se me suben a la cabeza las burbujas o tus palabras que explotan.

/ Habría debido decirle. Que era el primero. El hombre uno. Contarle el fondo de mis pensamientos. En fin. Decirle la verdad. No había necesidad de ocultar. Ni yo ni la tarea. /

Hombre uno.– Tan rápido. Todo pasó tan rápido.

L.– Sí.

Hombre uno.– ¿Lo tocaste?

L.– Qué cosa.

Hombre uno.– El cielo.

/ Mis palabras. Me las tragué. Unas gotas de sangre. Virgen. Esa palabra hiriente. Entre nosotros. Como el dolor. Lo oculté. No quería, sobre todo, no que lo supiera por mi virginidad. /

L.– Sí.

Hombre uno.– Está bien.

L.– Sí.

/ Me desgarró. De golpe. Y después. No cambió nada. Ninguna piel volvió a crecer. Me quedé tal como era. El cielo no se abrió. Las estrellas no explotaron. El rayo no electrificó nada. Me quedé clavada. Adherida a mi cuerpo. Como una mariposa disecada. Mi cuerpo que no me pertenecía. Ya no podía volar. /

Hombre uno.– Magnífica. De verdad. Quería decirte. Magnífica. Es lo que quería decir.

L.– No alcanzo a ver el reloj. ¿Qué hora es?

Hombre uno.– Apenas las siete.

L.– No tengo que volver muy tarde. Mis padres. No deben imaginarse, no deben saber. No saben nada.

Hombre uno.– Deben sospechar.

L.– Ni se imaginan.

Hombre uno.– Quedate.

L.– Mi cartera.

Hombre uno.– Quedate. Me hablarás de tus padres.

L.– Dónde está mi cartera.

Hombre uno.– Cuándo me presentarás a tus padres.

L.– Pronto. Más adelante.



L.– Tengo que irme.

Hombre uno.– Por supuesto. Cuándo nos volvemos a ver.

L.– Pronto. No sé. Es complicado. Ya sabés. Con mis padres. Yo te llamo.

Hombre uno.– Te amo, no lo olvides.

L.– Dame un beso.

Padre y madre frente al televisor. No se miran. La bandeja de comida en las rodillas. No se tocan. Sentados ante el televisor comiendo la cena. No hablan. Sentados uno al lado del otro frente al televisor. Desde hace algún tiempo.

Madre.– No habla más. Escuchás lo que te digo, que L. no me habla más.

Padre.– No es muy grave eso.

Madre.– No me escuchás. Te digo que L., mi hija, mi hijita que me decía todo, L., que me contaba sus sueños, sus problemas, sus alegrías, sus dolores, L. no me habla más. Y no es nada grave.

Padre.– Basta de volver a empezar las discusiones.

Madre.– No escuchás nada. Te digo que L., que me contaba su vida y sus secretos, ya no habla más. Y vos me contestás que no es muy grave.

Padre.– De todos modos, no vamos a meternos en eso.

Madre.– No vas a dejarla irse.

Padre.– No nos incumbe. Todo eso. Por qué siempre hay que pensarse superior. Todavía. Imponer siempre nuestros sistemas de valores. Cuánto va a costar eso. No nos concierne.

Madre.– Apagá la tele.

Padre.– Estoy mirando las noticias.

Madre.– Te estoy hablando, quisiera un poco de respeto.

Padre.– Y yo quisiera poder cenar tranquilo. Por una vez.

Madre.– Es importante, entonces, por una vez escuchame.

Padre.– L. prefiere hablar con sus amigas. Y punto.

Madre.– Yo estoy.

Padre.– A su edad es normal tener amigas. Cómo se llama, esa chica, su amiga. A la que L. llama su hermana. Su hermana del alma. Ya sabés. L. nos habló de ella el otro día.

Madre.– No sé.

Padre.– Pero sí. L. siempre dice mi hermana del alma, pero el otro día L. dijo su nombre. Mar… Mar… María… Marina… No. Es otra cosa. Mar… Tenés que acordarte. Mar-algo. L. debió hablarte de ella.

Madre.– Pero si te digo que L. ya no me dice nada.

Padre.– No es grave. No es más que un nombre.

Madre.– No es solamente ese nombre. Eso no es nada. Si sólo fuera una cuestión de nombres. Pero no. Yo sé que hay algo más. Lo siento. Soy su madre, su mejor amiga, su confidente, entonces siento las cosas. Y acá se siente que hay algo escondido. Te lo digo. Huele mal incluso.

Padre.– L. ya creció. No es grave que L. tenga secretos.

Madre.– L. me esconde cosas, quizás me miente. Y vos me decís que no es grave. No entendés nada, de verdad no entendés nada.

Padre.– L. cambió, creció de golpe. Punto. Me gustaría poder escuchar la tele, por favor.

Madre.– Creció y adelgazó. L. se estiró. Se estiró hacia el cielo como para tocarlo. La cabeza en otro lado, en las nubes. Me escuchás.

Padre.– Volvé a prender la tele.

Madre.– No antes de que hayamos discutido seriamente.

Padre.– Prendé la tele.

Madre.– Un novio. L. debe tener un novio.

Padre.– No creo, no.

Madre.– Distraída, no tiene hambre, L. que comía tanto. Apenas una manzana. Hoy apenas le hizo falta una manzana para todo el día. Nada de hambre. L. está enamorada.

Padre.– Si vos lo decís. Ahora prendé.

Madre.– Justamente. Eso, un novio. Sobre eso L. habría debido hablarme.

Padre.– L. creció.

Madre.– Y vos no decís nada.

Padre.– Para qué. Quiero ver el final del noticiero.

Madre.– L. cambió y vos no reaccionás.

Padre.– No puedo hacer nada.

Madre.– Ahí llega L. Parecé natural.

Padre.– Entonces prendé la tele.

Aparece la imagen en la pantalla. Es tarde o muy temprano. La ciudad ronca suavemente. No hay nadie en las calles. O apenas. A veces se desprenden siluetas y navegan de una sombra a la otra. Una noche para ver ángeles descolgándose del cielo. Y precisamente un cuerpo se aplasta en el suelo. Faros giratorios.

L. entra.

La sangre corre y rezuma. Miradas atentas. Ávidas. Golosas. En torno a la carne expuesta, se adivinan todas esas miradas convergentes. La imagen anterior ha desaparecido (si alguna vez existió) desde hace rato y ha dado lugar a otra más digerible para una velada televisiva.

Padre.– ¿Esta es hora para volver? Cenamos sin vos.

L.– No es para tanto. Buenas noches, mamá.

Madre.– Te guardé un plato en la cocina, sólo tenés que recalentarlo.

L.– Ya cené.

Madre.– Vení a sentarte. Pasan Comida, vinos y tradiciones de nuestras regiones.

Padre.– Hay un programa especial sobre el asado.

Madre.– El asado de tu padre es mucho mejor. Mirá. No hay comparación con el de tu padre.

Padre.– El secreto es el ajo. Mucho ajo para saborizar y adobar. Adobar con cerveza para que tenga gusto, adobar bien cada tanto.

Madre.– Vení a acomodarte entre nosotros. Tu lugar te espera.

L.– Esta noche no, tengo trabajo.

Padre.– No te creo. Qué trabajo. No, qué trabajo. El trabajo del cerdo, sí. Es verdaderamente cualquier cosa. Mirá ese asado. Están masacrándolo. Mirá eso, vieja. Qué derroche.

Madre.– Siempre miramos juntos Comida, vinos y tradiciones. Después vas a trabajar.

L.– No puedo.

Madre.– No quiere. Escuchá.

Padre.– Dale el gusto a mamá. Vení con nosotros. Acá. Pero hay que adobarlo más. Por qué no lo adoba. Esto me estresa. De verdad. No puedo mirar más. Vení a sentarte con nosotros. De verdad estoy estresado.

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Yaş sınırı:
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Litres'teki yayın tarihi:
24 mart 2025
Hacim:
94 s. 25 illüstrasyon
ISBN:
9789875996267
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