Kitabı oku: «El árbol de la Vida y los senderos del Yoga»

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El Árbol de la Vida y los Senderos del Yoga

Beatriz Ulrich




Fuimos programados para valorar o de afuera y olvidarnos de nosotros mismo, hoy es el momento de despertar, de reconocer y de activar nuestro poder.

La espiritualidad y la ciencia se unen y nos dien que en cada uno de nosotros esta todo lo que buscamos, solo tenemos que salir de una jaula mental que nos mantiene prisioneros en los viejos paradigmas limitantes y hacer un viaje a nosotros mundo interno para conectar con la sabiduría del corazón.

El mapa que nos guía en este viaje es el Árbol de la Vida y el sendero a transitar el Agni Yoga.

Ulrich, Beatriz María

El árbol de la vida y los senderos del Yoga / Beatriz María Ulrich. - 1a ed. - Villa Sáenz Peña : Imaginante, 2021.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-8447-56-8

1. Filosofía Yoga. 2. Judaísmo. I. Título.

CDD 181.45

Edición: Oscar Fortuna.

Correcciones: Silvina Espósito.

Diseño de cubierta: Eva Nidia Bernal.

Ilustraciones de interior: Claudia Robson.

© 2021 Beatriz María Ulrich.

© De esta edición:

2021 - Editorial Imaginante.

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Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra bajo cualquier método, incluidos reprografía, la fotocopia y el tratamiento digital, sin la previa y expresa autorización por escrito del titular del copyright.

ISBN 978-987-8447-56-8

Conversión a formato digital: Libresque

Introducción

¿Porqué y para qué escribo este libro? Después de mucho transitar por caminos espirituales diversos, disímiles me encontré con el Hatha yoga, con la sabiduría de la Qabalah. Estudiando con detenimiento el «Árbol de la vida», pude entender el proceso evolutivo de la humanidad a través de las distintas razas y unirlo a los distintos yogas donde claramente se muestra que el próximo paso a seguir en este movimiento ascendente hacia la perfección de la experiencia de vida en la tierra es el Agni yoga.

Toda esta información que hoy resurge de las cenizas del pasado no llega por casualidad, llega en el momento en que las distintas culturas, religiones y tradiciones señalaron como la entrada a una nueva y maravillosa etapa evolutiva. Este es el glorioso tiempo que toda la humanidad estuvo esperando, y justamente estamos aquí para vivirlo, es imprescindible darnos cuenta de la importancia que cada uno de nosotros tiene en este proceso de transformación, solo así asumiendo nuestra responsabilidad podremos lograr dar el salto cuántico hacia una nueva y maravillosa realidad, este es el motivo que me inspira a escribir este libro. Todos sin excepción estamos llamados a un despertar de la conciencia. Antiguamente decíamos: «¡Cómo está la sociedad!», y aún seguimos repitiendo la misma frase. No se nos ocurre pensar cómo estamos nosotros mismos que somos la esencia de la propia sociedad1.

1 Tomado del libro «El discípulo y la tarea de unificación», Vicente Beltrán Anglada.

Hoy es el momento de despertar
¿Qué está pasando?

Vivir este proceso cósmico evolutivo sin entender lo que está pasando es como ver una partida de ajedrez sin entender nada.

Este momento trascendental para la humanidad está señalado:

1 Desde lo astrológico por: «La era de Acuario».

2 Desde lo espiritual por: «El Agni yoga».

3 Desde lo científico por: «La neurocardiología».

Desarrollemos estos conceptos para poder entender de qué estamos hablando:

1. Desde lo astrológico:

Estamos saliendo de la era de Piscis donde evolucionamos como raza aria, este proceso comenzó aproximadamente en el año 7 a. C, evento que fue señalado por lo que conocemos como la estrella de Belén: una conjunción astrológica de los planetas Júpiter-Saturno.

Hoy, el cosmos vuelve a señalar la entrada a una nueva era, con otro evento similar, podríamos decir otra estrella de Belén donde Júpiter y Saturno se encuentran; pero en este tiempo dan inicio a la era de Acuario marcando el nacimiento de la raza solar donde evolucionaremos hacia una conciencia completamente nueva basada en los valores del elemento aire relacionado con la hermandad y la universalidad.

En el año 2020 entramos en un momento histórico y clave del proceso evolutivo humano en el que surgirán profundas modificaciones a nivel ideológico, de comunicación, y de percepción de la realidad, podríamos decir el nacimiento de nuevos paradigmas que darán como resultado una nueva humanidad.

2. Desde lo espiritual

Es el inicio del sendero del Agni yoga, un compendio de enseñanzas desarrolladas por los esposos Roerich —Helena y Nicolás— quienes en el año 1923 empezaron con su expedición en la India, una travesía por el Asia que duró veinte años y que los conectó con el Agni, término que escucharon de los habitantes de las montañas y que luego Helena por su entrega y dedicación se convirtió en un canal del maestro Morya, del cual recibió toda la información sobre el Agni yoga, la cual depositó en trece libros que quedaron como legado para la humanidad. Ellos llevaron la sabiduría del nuevo yoga a Rusia y a otros países de Europa y América, por eso, en la actualidad el término Agni yoga está asociado a este matrimonio.

3. Desde lo científico:

Se trata de una nueva disciplina llamada «Neurocardiología», cuya investigación demuestra que el corazón es un órgano sensorial, capaz de recibir y procesar información y redirigir datos al cerebro.

Según los científicos, el corazón sabe, siente, responde, y puede tomar decisiones funcionales de manera independiente de la corteza cerebral, aprender a interpretar sus señales nos lleva a dar un paso más hacia la evolución de la especie.

El mágico vuelo del águila y el cóndor

Este cambio trascendental fue anunciado por las distintas culturas como los mayas, los hopis, los incas y actualmente los queros, último pueblo sobreviviente de los incas, también por las tradiciones espirituales como la Qabalah, el cristianismo, la teosofía, la ética viviente, etc.

Todos señalan este momento como un tiempo donde las cosas se pondrán en su sitio, donde se producirá una transformación tan grande que el individuo cambiará radicalmente su forma de pensar y de ver el mundo.

Pasaremos a un nuevo nivel de conciencia como humanidad, se cumplirá la profecía que dice: «Cuando el águila del norte vuele con el cóndor del sur, el espíritu de la tierra volverá a despertar».

El águila representa el enfoque de la mente, la polaridad masculina y el norte; el cóndor simboliza la suavidad del corazón, la polaridad femenina y el sur.

Cuando estos dos aspectos de la conciencia funcionen juntos la entera humanidad dejará de sobrevivir para experimentar la maravillosa aventura de vivir.

El camino transitado como humanidad

Vivimos una época gloriosa en nuestro proceso evolutivo, una época donde el corazón dejará de ser un subordinado de la mente para cumplir su verdadera función que es guiar nuestra vida a través de la voz de la intuición con absoluta precisión. Curiosamente, la ciencia se suma a la espiritualidad y nos dice cómo lograr esta coherencia entre el cerebro y el corazón, y nos abre la puerta a un nuevo espiral evolutivo, a una transformación radical de la conciencia para dejar de ser títeres del destino y comenzar a crear la realidad que queremos experimentar. Esta dimensión donde todo es posible existe y para acceder solo tenemos que cambiar de paradigma.

Estamos inaugurando la edad de oro, la era de fuego, que nos conduce a la tierra prometida, el reino de los cielos, ese estado de conciencia donde solo es posible vivir bien, no existe otra manera de vivir en esa dimensión que hoy está pulsando en nuestros corazones, haciendo fuerza para manifestarse en cada pensamiento, sentimiento, palabra y acción.

Estamos aquí en este tiempo porque elegimos ser parte de este glorioso despertar y hacer nuestro trabajo que consiste en reproducir el diseño divino en este mundo material para crear una nueva realidad sobre la base del paradigma del amor, la belleza, la armonía y la paz.

Esta nueva realidad que está naciendo pondrá fin a la herejía de la separatividad.

El proceso evolutivo

Hace miles de años entramos en una dimensión de limitaciones conocida como el «Valle de Lágrimas», donde vivir requiere de esfuerzo y sufrimiento, pero en las últimas décadas del siglo XX, empezamos a vislumbrar tendencias espirituales que nos conducen a un nuevo espiral evolutivo para comenzar a un nuevo día galáctico, señalado como la edad de oro donde el único paradigma regente será el amor.

Este proceso evolutivo está registrado en el árbol de la vida un mapa de la conciencia donde podemos ver claramente el desarrollo de las distintas razas hasta llegar a este momento trascendental para toda la humanidad.


Vemos en este diagrama que las dos primeras razas: la hiperbórea y la polar están fuera del mapa, por debajo de la esfera que simboliza el mundo material, y esto es así porque nuestros cuerpos eran sutiles y carecían de densidad. El nivel físico que hoy tenemos lo logramos en la tercera raza conocida como lemuriana ubicada en la esfera de malkut que simboliza la materia, durante este período tuvimos que desarrollar nuestro cuerpo físico y ensamblarlo con los sentidos, para lograrlo trabajamos con las instrucciones y herramientas del hatha yoga, este proceso que nos llevó miles de años nos permite a hora percibir el mundo que nos rodea a través de nuestros sentidos.

La siguiente etapa de la puesta a punto de nuestro equipo humano fue el desarrollo y reconocimiento del cuerpo emocional, este proceso lo hicimos durante la raza atlante, en esta etapa evolutiva aprendimos a reconocer que había algo más que lo que podíamos percibir con los cinco sentidos, y aprendimos a conectarnos con ese «algo» superior a través de rituales, oraciones, mantras y devociones. Este período está señalado en el mapa en la esfera de yesod que representa el psiquismo.

Luego, vino la etapa de desenvolvimiento del cuerpo mental, que actualmente estamos viviendo como raza aria y que ya está terminando. Durante este proceso utilizando las instrucciones del raja yoga desarrollamos al máximo nuestra capacidad intelectual, y descubrimos el poder que tienen nuestros pensamientos. Este período está señalado en el nivel mental del mapa de la conciencia que son las esferas de netzaj y hod.

La personalidad ensamblada

Así, nuestro equipo físico representado por el cuaternario inferior fue ensamblándose y llegó a completarse en todas sus funciones físicas, emocional y mental que podemos ver representado en el «Árbol de la Vida» por las cuatro sefirot inferiores: Malkuth que representa el cuerpo físico, yesod que representa el cuerpo psíquico-emocional y Hod —hemisferio derecho— y Netzaj —hemisferio izquierdo— representan nuestro cuerpo mental, todos ellos fueron perfeccionándose a través de las distintas razas, hoy tenemos este nivel humano completo y activo.

Por eso, estamos preparados para ingresar a un nuevo nivel de conciencia, siguiendo las instrucciones del Agni yoga, un nuevo sendero evolutivo que nos conducirá al inicio de una nueva raza, la raza solar.

El cuarto yoga o sendero de síntesis, nos guía en el trabajo de la apertura del cuarto chakra o centro cardíaco. Este cuarto yoga de síntesis, es el centro de equilibrio de todos los yogas. Los tres más conocidos son:

Hatha yoga, Bakti yoga, Raja yoga. Los tres yogas superiores aparecerán en el futuro a medida que la humanidad en conjunto avance en su desarrollo espiritual, pero todo esto inicia con la apertura del cuarto chakra.

Si tenemos en cuenta que vivimos en un universo de orden septenario regidos por el número siete, veremos que el número cuatro en esta secuencia ocupa el centro; si pensamos en los siete rayos cósmicos y los siete centros o chakras relacionados con los mismos, veremos que el cuatro se relaciona con el cuarto chakra que en el cuerpo físico es el corazón y que separa los tres centros inferiores de los tres centros superiores, y el cuarto yoga es el centro de equilibrio de todos los yogas, los tres ya transitados.

El Agni yoga también es llamado la ciencia del corazón, señalando Claramente donde tenemos que centrar nuestro trabajo en esta nueva etapa evolutiva.

La activación del centro cardíaco nos permitirá transitar una dimensión donde cada humano se va a reconocer como hijo de Dios, será el fin del hombre sufriente y esclavo de sus miedos y limitaciones.

Al atravesar este umbral daremos por finalizada una etapa de carencias y sufrimientos.

Qabalah y Agni

Estas son dos corrientes que se unen para hacer posible el gran salto evolutivo hacia una nueva realidad.

En oriente por miles de años se dedicaron a estudiar y practicar los distintos yogas con el propósito de despertar la espiritualidad. Estos senderos contienen información valiosa para cada etapa de nuestra evolución, el último yoga, el Agni conocido como la «Ciencia del Corazón» es el camino a transitar en este preciso momento para dar un salto cuántico en la conciencia de la humanidad. Este cuarto yoga llegó a occidente con la difusión que hizo la señora Helena Roerich y su esposo Nicolás Roerich a principios del siglo XIX.

Sabemos que para transitar cualquier camino se necesita de la guía de un mapa para llegar a destino sin pérdida de tiempo, y el mapa del nuevo sendero evolutivo lo proporciona occidente a través de la Qabalah, una antigua sabiduría que nació en el pueblo hebreo, pero se desarrolló en Europa, especialmente, en España. La Qabalah nos instruye para entender el «Árbol de la Vida», que contiene los códigos que necesitamos para transitar el camino de retorno a nuestra divinidad.

Si unimos los dos conocimientos de oriente y occidente tenemos todo lo que necesitamos para emprender un viaje que nos llevará al «Nuevo Paradigma», en el que rige esa dimensión espiritual donde todo es posible.

¿Qué es el yoga?

El yoga es un sistema evolutivo, un sistema de unificación que fue dado a la humanidad para recordar su verdadera identidad y su propósito en la vida.

A cada raza se le dio un yoga adecuado para el desarrollo de un cuerpo en particular:

1 El Hatha yoga para el cuerpo físico.

2 El Bakti yoga para el cuerpo emocional.

3 El Raja yoga para el cuerpo mental.

4 El Agni yoga para el cuerpo espiritual.

Con el cuerpo integrado en todos sus niveles, físico, emocional y mental, esto nos permite acceder a la nueva etapa de ensamble superior para integrar nuestra naturaleza divina y completarnos como verdaderos hijos de Dios, aplicando las instrucciones dadas en el Agni yoga, el cuarto camino en nuestra evolución.

Qabalah y el Árbol de la Vida

Qabalah es una palabra que define la tradición espiritual hebrea, en sí misma contiene la información de su propósito, viene de la raíz semítica quibel que significa recibir, es un conocimiento dado a la humanidad para aprender a ser receptivos a las frecuencias que emite el universo y que transportan la información precisa para despertar la divinidad oculta en el corazón de cada ser humano.

Esta Sabiduría nos lleva a descubrir que somos conciencia divina explorando la materia mediante un sofisticado equipo que llamamos cuerpo que está diseñado para sintonizar las frecuencias que emanan de la fuente divina (Dios), transformarlas en materia y experimentar la felicidad en esta realidad a la que llamamos vida.

El código para sintonizar las energías cósmicas está oculto en el mapa de la conciencia que se conoce como el: «Árbol de la vida».

Es un diagrama que surge del Sefer Yetzirah el libro fundamental de la Qabalah cuya autoría se atribuye al patriarca Abraham, en él describe el proceso de formación del mundo material a través de treinta y dos energías o frecuencias, con las cuales el incognoscible crea todo el universo.

En el Génesis, primer capítulo de la Torá o Antiguo Testamento, en su escritura original en el idioma hebreo leemos que Dios creó las letras en el cielo y las letras en la tierra y con esta energía dio forma a todo lo que existe; si bien el pueblo hebreo tomó estas letras para formar su alfabeto estas no son símbolos literarios, en realidad son recipientes de frecuencias cósmicas o podríamos decir también códigos para sintonizar energías creadoras que el universo constantemente está emitiendo para toda la humanidad.

También, se relata en la Torá que el hombre fue hecho a imagen y a Semejanza del creador, es decir, que tiene el mismo poder creativo que se activa cuando sintoniza las energías que están codificadas en el cielo utilizando su contraparte en la tierra.

En este maravilloso mapa de la conciencia están ocultos los códigos que nos permiten acceder a las energías creadoras y transitar el cuarto sendero conocido como agni yoga.

Así, uniendo el mapa con el camino, occidente con oriente, daríamos fin a la dualidad que nos mantiene separados y limitados, y al reconocer que la divinidad habita en cada corazón humano concretaríamos el gran propósito de nuestro viaje por la vida que es manifestar el cielo en la tierra.

Agni yoga

Estamos iniciando la era del sol, donde la mente debe callar para que hable el corazón.

Esta enseñanza propone una nueva manera de vivir dejando atrás viejos esquemas rígidos del intelecto para que la inteligencia del corazón que tiene todas las respuestas guie nuestra vida. El yoga del futuro nos pide administrar la atención y dirigir el enfoque hacia nuestro interior para rehabilitar espiritualmente el corazón que es el único que puede sintonizar el pensamiento divino o dicho de otro modo la: «Voluntad del Padre».


Cuando dejamos las deducciones y suposiciones para escuchar la voz de la intuición entramos a un nivel de entendimiento superior y dejamos atrás las viejas disciplinas impuestas por los yogas anteriores.

El yoga de síntesis

Así como en el Hatha yoga aprendemos asanas (posturas), respiraciones, mudras, etc., para mantener un cuerpo saludable y una mente sana, con el raja yoga aprendemos técnicas de meditación para calmar la mente, con el Agni yoga aprendemos a activar el fuego de nuestro corazón, el centro del canal sushumna para experimentar una nueva manera de vivir, mental, emocional y física.

EL Agni yoga es un conjunto de herramientas y conocimientos que nos permiten trascender la mente para crear nuestra vida a voluntad. Es el yoga del mundo de las ideas que provienen del reino de la originalidad, del vacío mismo, de la conciencia espacial y de los niveles superiores del «Árbol de la Vida».

Sintetiza los yogas anteriores, que nos prepararon para este momento.

Trascender la mente

No hay forma de vivir una nueva realidad sin trascender la mente. La mente solo puede definir los límites de tu realidad, solo lo que ya sabes, nada nuevo, si quieres experimentar más allá de tus limitaciones tienes que ir más allá de tu mente y esto es lo que nos pide el Agni yoga.

Más allá de la mente está el corazón, lo podemos ver muy claramente en el gráfico del «Árbol de la Vida», el mapa que nos regala la Qabalah donde la esfera de Tiféret que representa el corazón está sobre la línea mental simbolizada por las esferas de Hod y Netzaj, que señalan el límite de la personalidad. Formada por lo que se conoce como cuaternario inferior (las cuatro esferas inferiores del árbol).

Nuestra vida se renueva cada vez que nos aventuramos más allá de los límites de lo que siempre hemos creído que era verdad.

Una de las particularidades del Agni yoga, es la capacidad de adaptación a la sucesión de hechos y acontecimientos totalmente nuevos e inéditos que se producen por doquier.

Vicente B. Anglada dijo: «No puede haber una real adaptación a los hechos sin que la mente esté muy serena y en un estado de expectación que permita enfrentar las nuevas situaciones ambientales y sociales del mundo».

El ir más allá de lo conocido nos permite construir el antahkarana o puente arcoíris que une la brecha que separa el conocimiento intelectual de la intuición espiritual.

La práctica de la ciencia del corazón abre la puerta de la «Jaula Mental» en la que vivimos encerrados creyendo que afuera no existe nada más.

Así como el desarrollo de la imaginación fue la regla del bakti yoga, el desarrollo del discernimiento la regla del raja yoga, la clave íntima del Agni yoga,es la serena expectación.

Actualmente, la ciencia se une a la instrucción espiritual indicando que la comunicación armoniosa del corazón con el cerebro es la clave para una vida dichosa.

Y afirma que cuando esto ocurre en el cerebro se habilitan centros superiores de recepción que permiten sintonizar altas frecuencias.

Esto se logra con la administración consciente de la atención a través del control de la respiración para lograr que los latidos del corazón sean tan armoniosos que transmitan al cerebro señales de calma, paz y seguridad.

La evolución de nuestro cerebro

En el siglo XX el médico y neurocientífico Paul MacLean formuló el modelo del «Cerebro Triuno», a partir de esto podemos entender la evolución de estos tres cerebros a través del sistema de los yogas o senderos espirituales.

En el período correspondiente al Hatha yoga relacionado con la raza lemuriana desarrollamos el cerebro reptil.

En el segundo sendero, el Bakti yoga, relacionado con la raza atlante desarrollamos el cerebro límbico.

En el tercer sendero evolutivo con el Raja yoga relacionado con la actual raza aria desarrollamos el cerebro neocórtex.

Cada cerebro nos habilitó a percepciones diferentes del mundo.

El reptil está relacionado con la supervivencia, todo lo material.

El límbico está relacionado con todo lo emocional, con lo más sutil, con lo espiritual, con el mundo invisible.

El tercer cerebro está relacionado con el intelecto, el razonamiento, es con este cerebro que la humanidad creó fabulosos inventos que mejoraron nuestra calidad de vida.

A través de los tres yogas y los tres cerebros nosotros construimos el receptor que no es otra cosa que la estructura física, mental y emocional, que nos conecta con el campo cuántico de las infinitas posibilidades.

Entonces, me pregunto: «¿cómo se llamará el cuarto cerebro? ¿Cerebro cuántico?», tal vez.

Siento que podemos relacionar este cuarto cerebro con el chakra de la coronilla que tiene mil pétalos y cada uno de ellos se va abriendo en la medida en que vamos uniendo lo humano con lo divino, construyendo el «Puente Arcoíris» cuando todos los pétalos del coronario se abren, el hombre se hace dios y Dios se hace hombre en una perfecta unidad de espíritu y materia.

Con el cuarto sendero, el Agni yoga, daremos forma al cuarto cerebro que permitirá a nuestro «Yo» superior dar el último pulido al recipiente o cáliz que recibirá definitivamente la presencia divina en la tierra.

Este pulido necesita del último tramo del puente Antahkarana, y este tramo a diferencia del primero que se construyó con sustancia mental solo se puede construir con sustancia luminosa que la provee el corazón.

Desde la personalidad no podemos dar el acabado final al cáliz, el tramo lo hace el «Yo superior» y duele ser complicado porque la personalidad está acostumbrada a controlar y ejecutar acciones para conseguir algo, por eso le cuesta adaptarse a los requerimientos de este nuevo sendero que no tiene técnicas, ni mantras ni asanas ni meditación especial tal como la conocemos ahora.

En esta etapa evolutiva se nos pide vivir en plena atención. Observándonos constantemente para descubrir cuándo estamos funcionando en automático guiados por un aluvión de pensamientos destructivos que surgen de nuestra mente abarrotada de información condicionante.

Este paso de autobservación es de suma importancia para hacer visible nuestra errónea manera de pensar, hablar y accionar.

Callar y observar, y a través de esta profunda expectación habilita al «Yo» interior para realizar su trabajo.

Este yoga nos pide vivir en estado meditativo, abandonar el concepto de que meditar es elegir un momento en el día o en la semana para aquietar la mente con un fin específico; la vida debe ser una meditación constante un estado de observación y plena atención para salir del automatismo y ser nosotros los verdaderos constructores de nuestro destino siguiendo las ideas nuevas y geniales que aparecen como chispas de luz en nuestra mente y que traen la información precisa para hacerlas realidad.

Vicente Beltrán Anglada en «El discípulo y la tarea de unificación» nos dice:

En esta nueva era toda la técnica meditativa deberá sujetarse a la ley del corazón, no bastará el simple conocimiento esotérico, porque desde el ángulo de la jerarquía si la persona posee un conocimiento esotérico y no es capaz de llevarlo a la práctica se convierte en un arma de dos filos, no puede continuar este proceso, se siente limitado por el poder del propio conocimiento, le falta actividad, le falta acción, le falta dinamismo, en definitiva, le falta buena voluntad, y cuando en una sociedad organizada como la nuestra le falta buena voluntad, ¿qué es lo que sucede?, las guerras y los fracasos constantes de la técnica, porque la técnica hasta aquí solamente ha servido para destruir al hombre, para mecanizarlo, para llevarlo finalmente a su propia autodestrucción.

En este cuarto sendero la meta es la exploración de los reinos intuitivos, átmicos, monádicos y divinos en el hombre, en el planeta, en el sistema solar y en el cosmos.

Torkom Saraydarian, en «La ciencia de la meditación» dijo:

«Cuando se construye la parte superior de ese puente que llamamos Antahkarana podemos vivir en meditación, vivir en presente y escuchar solo la voz del corazón,el despertar del cuarto chakra permite la unión de lo humano con lo divino».

Vicente Beltrán Anglada dijo: «Menos mente y más corazón».

Omraam Mikahel Aivanhov refiriéndose a la sexta raza dijo: «Menos conocimiento y más corazón», todos ellos hacían referencia a este nuevo yoga para la humanidad, es decir, esta nueva unión de lo humano y lo divino.

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