Kitabı oku: «Concurso Nacional de Dramaturgia»

Yazı tipi:




Concurso Nacional de Dramaturgia Teatro Lab 2016-2017

Primera edición digital: abril, 2019

© Universidad de Lima

Fondo Editorial

Av. Javier Prado Este 4600

Urb. Fundo Monterrico Chico, Lima 33

Apartado postal 852, Lima 100, Perú

Teléfono: 437-6767, anexo 30131

fondoeditorial@ulima.edu.pe

www.ulima.edu.pe

Diseño y edición: Fondo Editorial de la Universidad de Lima

Diseño de portada: Miguel Bernal

Fotografía de portada: Mauricio Bereche

Versión e-book 2019

Digitalizado y distribuido por Saxo.com Perú S. A. C.

https://yopublico.saxo.com/

Teléfono: 51-1-221-9998

Avenida Dos de Mayo 534, Of. 404, Miraflores

Lima - Perú

Se prohíbe la reproducción total o parcial de este libro, por cualquier medio, sin permiso expreso del Fondo Editorial.

ISBN 978-9972-45-478-3

Índice

Presentación

Prólogo

Zombi

Daniel Dillon

Años luz

Federico Abrill

Saturno, Arturo y Jazmín

Bruno Espejo

Saint-Ex

Rafael Anselmi

Presentación

Una de las principales líneas de trabajo del Centro Cultural de la Universidad de Lima es el teatro. Por este motivo, desde que se puso en funcionamiento nuestro Centro Cultural la actividad teatral ocupó y sigue ocupando un lugar preponderante en la programación anual, especialmente aquella referida a la dramaturgia peruana, sin dejar de lado la puesta en escena de obras de otras latitudes.

La apuesta por el teatro y por la dramaturgia peruana nos llevó a lanzar el Primer Concurso Nacional de Dramaturgia Teatro Lab, para sumarnos al esfuerzo de otras instituciones que incentivan la creación teatral, pero también para alentar con más claridad y prioridad la innovación teatral.

Estamos convencidos de que se deben fomentar espacios de diálogo y camino para la creación. Es a través de los textos de nuestros dramaturgos que podemos visualizar nuevas ópticas de vida, nuevos enfoques, nuevas miradas. Mediante su visión podemos reflexionar sobre temas humanos que nos atrapan y afectan en el día a día. ¿No es acaso el teatro un espacio para evidenciar aquellas vicisitudes de la vida que nos envuelven sin ser vistas? ¿No son los textos una oportunidad para vernos reflejados en los dilemas que atañen al ser humano? Y, por ende, en esta reflexión ¿no nos acercamos, poco a poco, levemente, a un camino de entendimiento de los comportamientos individuales, de las influencias sociales y de la aceptación de aquel que es distinto a uno?

En esta apuesta por fomentar la dramaturgia peruana y consolidarla en el tiempo, creemos también que la apuesta por nuevos lenguajes, la innovación narrativa, la fusión de géneros, recursos y disciplinas no solo contribuyen con la modernidad de nuestra escena local, sino también con la capacidad de convocar a nuevos públicos que hoy cuentan con una oferta variada de posibilidades de entretenimiento y disfrute. Las nuevas formas de contar nos abren un gran espectro de comunicación entre la voz del que narra y aquel que recibe, participa y vive la experiencia. Se trata de que, a lo largo del tiempo, estos textos generen experiencias nuevas en el espectador que busca cada vez estar más sumergido en la propuesta integral. Somos conscientes de que este camino, el de la innovación, es largo y arduo, pero inevitable si queremos no solo despertar nuevas emociones e intereses en el público, sino también ubicarnos en un nivel competitivo en el escenario internacional.

Siendo consecuentes con nuestro objetivo de apostar por la dramaturgia peruana, nos parece fundamental que, desde distintos frentes, podamos difundir y poner al alcance de todos los interesados lo mejor de nuestra creación teatral. Por este motivo, contemplamos que en cada edición del concurso Teatro Lab recogiéramos en un libro los textos ganadores.

En esta oportunidad, el jurado, conformado por el narrador y guionista Giancarlo Cappello, el maestro y dramaturgo César De María, y el dramaturgo y director de teatro Jorge Castro, luego de revisar más de medio centenar de obras provenientes de diferentes ciudades del país; seleccionó como ganadoras a las siguientes: “Saint-Ex” de Rafael Anselmi (Mención honrosa); “Saturno, Arturo y Jazmín” de Bruno Espejo (Tercer puesto); “Años luz” de Federico Abrill (Segundo puesto); y “Zombi” de Daniel Dillon (Primer puesto).

Son estos los textos que encontrarán en las siguientes páginas y que esperamos disfruten al leerlos; imaginar su puesta en escena; montarlos con el permiso de sus autores, si es que tienen esa oportunidad; y, sobre todo, compartirlos con todos aquellos que están interesados en el mundo del teatro y la creación.

Nuestra tarea de incentivo y difusión de nuestra dramaturgia, sin embargo, no acaba ahí. En la temporada de este año 2018, el Centro Cultural de la Universidad de Lima pondrá en escena la obra que obtuvo el primer puesto en el concurso Teatro Lab: Zombi, de Daniel Dillon. Será esta la primera producción realizada íntegramente por nuestro Centro Cultural y un justo reconocimiento al ganador del concurso. Esperamos que disfruten tanto de este libro como de la puesta en escena de la obra ganadora, a la que están cordialmente invitados.

Alejandra Jáuregui Rincón

Directora del Centro Cultural

Universidad de Lima

Prólogo

Si pudiéramos acceder a las deliberaciones de los jurados en cualquier arte, seguro asistiríamos a un intercambio peculiar acerca de la creación, las formas bellas, la tradición y la ruptura, la pretendida objetividad, el buen gusto, el nervio fino, el trazo inteligente, lo ideal y lo necesario, en fin, ¿cómo se llega a un fallo en medio de todo eso? Hay quienes enfrentan la tarea como un día más en la oficina, amparados en la seguridad de sus criterios. Otros se ven asaltados por la turbación, porque, de pronto, las bases, las teorías, las referencias, todo parece inconsistente. Algunos emprenden la faena buscando algo puntual, otros prefieren la sorpresa. Y no falta quien vive el proceso como una extensión de sus cuestiones personales, atrincherándose en ideas y posturas imbatibles. El resultado de todos los concursos es siempre injusto porque la deliberación siempre es un ejercicio espurio, una gimnasia de caballos.

Pero que no se malinterprete, detrás de todo fallo siempre hay una gesta noble, una pretensión sencilla y delirante: dar con esa línea, esa imagen sugerente, ese gesto luminoso que concentre, aunque sea por un instante, todo el sentido del mundo. Es una idea romántica, lo sé, tanto como esa rara afición que cultivamos por comparar, definir categorías y marcar a fuego y etiquetas todo, con la ingenua porfía de ordenar así, a partir de nuestra simpleza, un universo que no admite categorías definitivas, mucho menos en el arte.

Estamos siempre en pos de los mejores, acaso con la esperanza de hallar un trozo de imposible. De modo que ‘los mejores’ acaban convirtiéndose en ideales, en reflejo de todo lo que somos y de todo lo que nos falta. Para atestiguarlo ahí están el trabajador de la semana, el vendedor del mes, el atleta de la temporada: su institucionalización da cuenta de lo que somos capaces y de lo que hay que hacer para igualarlos, o superarlos. Quizá por eso Goethe decía que escribir era exorcizarse un poquito, porque solo el artista era capaz de revelarnos el tamaño de la incertidumbre, el mejor retrato del vacío.

Isaiah Berlin hablaba de dos tipos de escritores, los erizos y los zorros: los erizos siempre giran sobre el mismo asunto; los zorros avanzan por empeños diversos. Julio Torri diferenciaba entre escritores de imaginación y escritores de sentimiento. Para Karl Krauss, hay escritores que llevan el fondo y la forma como el alma y el cuerpo; mientras que otros llevan el fondo y la forma como el cuerpo y el hábito. A Juan Marsé y Alfredo Bryce les gustan los escritores que se desprenden de la infancia y no hablan de ella, pero también los que no se desprenden nunca de la infancia. Pirandello señalaba que algunos narraban por placer y otros por la necesidad de hallar un valor universal. Mientras que Umberto Eco pensaba que existen los que escriben lo que el público pide y los que hacen que el público pida lo que ellos escriben. Cada hombre es un misterio y cada escritor es un conjuro.

Entonces, a lo dicho, ¿cómo llegar a un fallo?, ¿cómo enfrentar una tarea insuperable? Cualquier respuesta será siempre relativa y discutible. Pero lo cierto es que, al final, las historias acaban imponiéndose. En la lectura y relectura todas se confrontan, se revelan, se potencian y oscurecen, hasta convertirse en paisajes familiares a los que uno quiere regresar y donde seguramente, después, habrá de llegar también el público. Porque más allá de cualquier escuela, de cualquier teoría y cualquier estética, siempre sabremos coincidir delante de una buena historia. Y eso es lo que son estos ganadores del Primer Concurso Nacional de Dramaturgia Teatro Lab organizado por el centro Cultural de la Universidad de Lima: cuatro relatos ante los que resulta difícil permanecer indiferente.

“Saint-Ex”, de Rafael Anselmi (Mención honrosa) es un viaje introspectivo junto al autor de El Principito, donde es posible reconocer en el eco de sus preguntas nuestras propias derivas.

“Saturno, Arturo y Jazmín”, de Bruno Espejo (Tercer puesto), narra una historia de descomposición familiar sin victimizaciones, desde un punto de vista joven y dando cuenta en escena de la lucha por el poder familiar y social.

A su vez, “Años luz”, de Federico Abrill (Segundo puesto), destaca por abordar el tema de la incomunicación de nuestro tiempo, desafiando la comprensión y la estructura de su propia obra.

Y, por último, “Zombi”, de Daniel Dillon (Primer puesto), es una propuesta de lenguaje arriesgado que recoge tópicos impactantes de la cultura de masas para hilvanar un argumento atractivo, en el que destaca la mirada de su protagonista y su búsqueda por encontrar el sentido de las cosas.

Se trata de historias muy distintas, pero ligadas por una misma ambición alrededor del lenguaje y las imágenes. Son historias que parten del hoy, pero que conversan con viejos referentes para proyectar una visión de lo que somos, de a dónde vamos y en qué nos estamos convirtiendo.

Que empiece la lectura y que siga la función.

Giancarlo Cappello

Presidente del Jurado

Zombi
Daniel Dillon
Daniel Dillon

Actor, director y dramaturgo. Profesor de interpretación, dirección y dramaturgia en la Escuela Nacional de Arte Dramático. Entre sus obras más reconocidas se encuentran Quijote, Extraños, Estudio de escena, Solo dime la verdad, La sala 14, La última función, La tercera persona y Perséfone. Ha obtenido diversos premios otorgados por Iberescena, el Centro Cultural La Noche, el Instituto Cultural Peruano Norteamericano, la Muestra Regional de Teatro Peruano, entre otros. Fue invitado por ITI/Unesco Chair para representar al Perú en un encuentro mundial de escuelas de teatro en Rumania, con una creación escénica en torno a Romeo y Julieta de William Shakespeare. Sus textos han sido publicados en revistas, libros y antologías dedicadas al teatro, entre ellas una editada por la Universidad de Massachusetts (Estados Unidos).

Personajes

YO

ARÓN

PADRE DE ARÓN

HOMBRE MÁS JOVEN

EN SOPORTE AUDIOVISUAL: Voces de policías, periodistas, niños, etcétera…

1. Una nueva sociedad

El interior de una casona abandonada.

En el centro de la derruida habitación está encendido un foco que cuelga de un viejo cable e ilumina pobremente el espacio.

Hay un viejo mueble y un televisor de tubos.

YO

Él era un muchacho extraño, de mirada perdida...

¿Por qué te perseguían?

Silencio.

YO

Él se queda ensimismado…

¿Quiénes te seguían?, ¿por qué te escondías de ellos?

ARÓN

La lluvia ácida… desinfecta.

YO

¿Ah?, ¿qué…?

ARÓN

¡Tienes una tele antigua!

YO

Apenas enciende… Oye, esa herida es profunda y si no la limpio… No sé por qué yo hacía esto, no lo pensé, me compadecí de él, nada más.

Oye, ese vidrio que te clavaste estaba infecto, siéntate.

Le echo el jabón en la herida.

ARÓN

Eso duele… pero mis pensamientos son deliciosos…

YO

Alguna droga habría tomado… podía darme cuenta.

Sigue apretando, no debes perder más sangre.

Se quedó viendo algo dentro de él, lejano… no debí haberlo traído, podría ser peligroso.

Silencio largo en el que Yo limpio la herida.

ARÓN

¿Por qué tú me ayudas...?

YO

No puedo quedarme indiferente si alguien se desangra.

Se oyen ruidos extraños, como de ratas.

ARÓN

¿Ratas?

YO

Sí.

ARÓN

Espeluznante…

YO

A veces entran y yo las tengo que…

Se enciende, apaga y enciende el foco.

ARÓN

Me gusta eso.

YO

… El haz de luz lunar ilumina nuestros cuerpos...

Traigo una jarra con agua.

YO

Oye, limpiaré la herida y luego te vas al hospital.

ARÓN

Los viejos ahora rejuvenecen inyectándose sangre de niños, cuesta un forro de plata… Si muero, vendes mi sangre y el dinero se lo das a los niños del basural.

YO

Quédate quieto.

ARÓN

La salvación está en inyectar en cada niño nuevas bacterias artificiales en el ADN, que permitan mejorar las conexiones en las redes neuronales… Extirparíamos enfermedades psíquicas y psicóticas, la soberbia y ambición, la pasión enajenada, las estúpidas costumbres… Sanaríamos orates y ególatras, no tendríamos mezquindades, ni bárbaras luchas de clases, ni perversas y estúpidas guerras raciales, religiosas, políticas...

YO

Dios, él hablaba como un… desquiciado.

ARÓN

... No podría ser de otra manera, es el pensamiento… el mal de los humanos…

YO

¿Pero de qué hablaba? Me mira sonriendo… ¿Por qué lo perseguían? Él se levantó y me quedó mirando fijo… con esa mirada suya… Un escalofrío me recorrió la espalda. Me acerqué instintivamente a mi cuchillo.

ARÓN

La palabra evolución no define la evolución…

YO

La herida necesita puntos, ¿te sientas?…

Parecía no escucharme… él estaba enfermo.

ARÓN

¿Qué haces con… ese cuchillo?

YO

Mira imbécil, te he traído aquí porque te estás desangrando, te estoy ayudando, si me quieres joder te juro que… Cierra los ojos y su cuerpo se laxa, yo voy a cogerlo antes que caiga. Lo recuesto en mi avejentado sillón. Le digo, ¿oye estás mal? Esperemos que no... ¿No te duele?

ARÓN

¿Y esta foto… eres tú y tu…?

YO

Le quité la foto y la puse boca abajo. No me gusta mi intimidad y no quiero compartirla.

ARÓN

Lo siento.

YO

Terminemos. Estoy cansada y necesito dormir.

Se va la luz. Enciendo una vela.

YO

… Te da miedo la oscuridad.

ARÓN

No, la oscuridad está afuera, no es parte de mí.

Vuelve la luz, el foco parpadea dos y tres veces y se apaga. La vela se apaga.

Voy por fósforos.

ARÓN

¿Estoy muerto?

Enciendo un fósforo. Enciendo la vela.

ARÓN

¡Se ve la luna llena por ese hueco!

YO

Sí, y un día, entre la niebla, vi el sol…

ARÓN se levanta a duras penas, se mete a la oscuridad. Lo oigo vomitar.

YO

No imagino la droga que se debe haber metido.

Vuelve. Corto una tira de mi sábana vieja.

YO

Ese vidrio infecto te puede dar gangrena. Necesitas como ocho puntadas… llegas a tu casa, o donde sea que te conozcan, y que te lleven a un hospital…

Improviso las vendas. Se enciende el foco. Se ha dormido…

YO

Me quedo mirándolo… Le busco en los bolsillos un documento de identidad. Encuentro un frasco de pastillas y… una extraña máscara, una horrible máscara como las que usan los ladrones y asesinos. Es muy joven, me pregunto por su familia, si es que la tiene, y por qué no lo he botado ya. Me perturba mi cuerpo, está sensible. Y me hago preguntas que no logran obtener respuesta.

2. La evolución humana

YO

Él va despertando.

ARÓN

¿Entonces eres real?

YO

¿Ah?

ARÓN

Soñé que eras un sueño….

YO

Te quedaste dormido como dos horas. Tienes fiebre alta…

ARÓN

Se va a apagar la vela.

YO

Tengo más.

ARÓN

¿Te gustan las películas de zombis?

Se enciende y apaga el foco.

ARÓN

¡Es un foco zombi!

YO

¿En serio te puedes ir ya, te intentas levantar? Él me mira y siento que debe dejar de hacerlo, no estaba acostumbrada a que me miren. No sé si entiendes que tienes que levantarte y largarte, tienes que ir al hospital.

ARÓN

Eres enfermera…

YO

Yo no soy quien importa ahora.

ARÓN

¿Estudiaste medicina?

YO

Fui ayudante, auxiliar de enfermería en una carpa, atendía filas de enfermos…

ARÓN

¿Y no trabajas más en eso?

YO

Yo era joven y, digamos, torpe, y… me inyectaba morfina, entonces me botaron. Él empezó a levantarse, a duras penas. No hizo más preguntas… Oye, tienes que tomar antibióticos…

ARÓN

¿Funciona el televisor?

YO

Es una antigüedad, solo se ve un canal, si se puede decir que se ve. Solo pasan noticias macabras.

ARÓN

¿Puedo?

YO

Creo que no me estás escuchando...

ARÓN

Necesito escuchar las noticias, sabré dónde ir después de escucharlas… Por favor.

Enciendo el televisor a tubos. Se ve en la pantalla las imágenes distorsionadas. Oímos: “… Se comunica a la población, repito, que ya no se distribuirá agua a los sectores B, J, N, O, P, Q del aria roja, tendrán que conseguirla en el área…”. Distorsión de sonido que impide seguir oyendo… Vuelve el audio, voz: “… No se previeron estas circunstancias, por lo tanto, no hay recursos suficientes”. Distorsión, se oyen frases de personas: “¡Nos han abandonado a nuestra suerte!, ¡no hay agua, ni medicinas, ni alimentos! ¡Los ciudadanos estamos muriendo!”. La comentarista: “… entendíamos que el Estado había casi colapsado, pero no imaginamos el terror y caos que sobrevendría. Ahora nos queda enfrentar nosotros mismos la delincuencia, las epidemias, la garúa eterna y ácida y los desastres naturales que cada día son más y peores. Los habitantes de las áreas rojas son los que están condenados… actualmente vienen organizándose en los municipios…”. Distorsión larga … Una voz desesperada: “¡Ayuda por favor, a mi niña la mordió una rata y no hay lugar en los hospitales, ni tampoco medicinas ni médicos!”. Comentarista: “… mientras tanto, mueren muchas personas y ya sobrepasamos los tres millones de niños que...”. Se va la luz.

ARÓN

No hay que ser profeta… Solo los de las áreas azules se salvarán…

YO

Antes había esperanzas. Le hablaba ya de manera tan familiar… ¿Te importan los demás?

ARÓN

Me di cuenta de algunas cosas que otros no.

YO

Él se queda en silencio, ha descubierto algo… a mí no me importa nadie… callo.

Silencio.

ARÓN

¿Qué?, ¿tú las haces?

YO

Ah, las rosas de plástico.

ARÓN

Son bellas.

YO

Él sonreía y me miraba en silencio, silencio que seguía siendo incómodo. Pensé en mí… yo no la paso nada bien, él no es el único que sufre, yo he pasado mucho y… ya no me queda nada. Estoy vacía y me acostumbré a vivir así, y… me contradecía a mí misma… Acababa de ayudarlo y no sé por qué quiero hallar explicaciones, es un extraño y se va a ir en un minuto.

Vuelve la luz. La comentarista: “Lo llaman el zombi y va siempre con una máscara, dicen que habita las áreas rojas de la ciudad. Hasta hoy, se había dicho que comía sesos de perros y gatos, pero parece ser que también come sesos humanos. ¿De qué se trata esto nos preguntamos? ¿Es una nueva enfermedad?”. (Distorsión). Vuelve la comentarista “… entonces los deudos cuentan que se encontraron con este juvenil degenerado que tenía la boca llena de sesos, sangre, mientras sostenía la caja craneana de su pariente, entre las manos…, vacía”. Se va la luz. Enciendo una vela.

YO

¿Y esa máscara? ¿Tú…? He retrocedido y he cogido el cuchillo por instinto.

ARÓN

Era un cadáver, yo no lo maté.

YO

Se apaga la vela por una corriente de aire. Enciendo otra vela. Quiero que te vayas.

ARÓN

No he matado a nadie.

YO

¡Eres un monstruo, lárgate de aquí o te juro que te mato!

ARÓN

Soy una persona.

YO

¿Una persona que come sesos humanos?

ARÓN

Puedo dejar de hacerlo. Yo… ahora estoy bien.

YO

Muy bien, entonces vete, ¡ya, lárgate!

ARÓN

Nunca te haría daño…

YO

No te acerques.

ARÓN

¿Y tú qué harás?

YO

Lo miré desconcertada.

ARÓN

¿Seguirás sola?

YO

¿Qué te importa mi vida?

ARÓN

¿Me tienes miedo, asco, repulsión?

YO

No tengo miedo a nada, mocoso estúpido, vivo aquí y he sobrevivido sola porque sé cuidarme, por si no te diste cuenta. ¿Asco?, algo, sí. Y repulsión, también.

ARÓN

¿Entonces?

YO

¿Entonces qué?, entonces nada, no sé por qué sigues aquí. Nada justifica lo que… haces. Él sonríe. Contemplo su confusión. Se dirige a la salida. Se le ponen blancos los ojos, cae, convulsiona. Dejo el cuchillo. Le pongo un pañuelo en la boca, lo apretó hacia mí para que no se golpee. Mientras lo sostengo siento el calor de su cuerpo, el de él caliente, el mío frío. ¿Convulsiones?… ¿Por qué convulsiones? Se duerme entre mis brazos, lo arrastro al sillón con sumo esfuerzo, lo recuesto, le tomo el pulso de nuevo, el ritmo cardíaco en ciento veinte, ciento diez, ciento cuarenta, ciento ochenta… No es posible. Pienso en lo que debo hacer. No logro tranquilizarme, salgo y me mojo con la ácida lluvia. Eso me calmaría…

3. La lucidez de la enajenación

Entro de los escombros, traigo mis implementos para tejer flores.

YO

Despertaste. Oye, lo que tienes es grave, tienes que hospitalizarte. Convulsionaste, lo sabes, ¿no? ¿Te ha visto un doctor antes?

ARÓN

(habla más rápido de lo normal)

Tal vez tus sesos me procurarían sustancias que engendren nuevos pensamientos. Somos los pensamientos que pensaron otros, ¿te diste cuenta? Los cerebros fagocitan los pensamientos y entonces… Jamás estuvimos solos…

Piensas que estoy loco. Observa el mundo y lo sabrás. Es… es escalofriante lo que oigo, ¿no oyes?, el aullido de los pensamientos devorados, como de ratas recién nacidas que son puestas al fuego…

YO

¿Estás bien de la cabeza?

ARÓN

La naturaleza es terrorífica, grotesca, demencial, es nuestra madre y enemiga; ella se inventó a sí misma sin pensarlo porque es pura naturaleza, pero un día nació de sus entrañas el hombre que pensó y se puso en contra de ella. No me has dicho tu nombre… ¿No me lo vas a decir?

YO

No tengo. Él me mira como si reconociese mi dolor antiguo, el que he olvidado.

ARÓN

Hay que devorar los pensamientos. Hallaremos alivio en eso… Hoy mismo reinventaremos tu nombre, un nombre… Tendremos que pensar… el destino será diferente… o no habrá destino. Yo no hubiese querido ser así, pero día a día me… Las personas me hacían cosas… yo no tenía voluntad… las voces se comían mis… Fue una tarde de lluvia ácida, tomé todas las pastillas juntas, no recuerdo bien… había un perro que me atacó y lo maté con mi bate de beisbol, sí, en la cancha del colegio, el rojo sobre el verde, entonces no sé qué fuerza me arrastró y empecé a… comer sus sesos... Lo peor fue que… me sentí bien. Pero jamás pensé en que yo… Dime, por favor, que alguien me lo diga, ¿cómo es que hice de mí esto, ¿qué hice conmigo?, ¿cómo llegué tan lejos? No lo sé… no hay marcha atrás, no hay respuestas…

Se va la luz.

ARÓN

¿Estás ahí? No hablaba mucho antes pero ahora no puedo detenerme… No solo somos un yo, hay un nosotros en cada pensamiento nuestro… Pero no lo saben, la sociedad no lo sabe, y no está en sus manos, no está en sus manos, no está en sus manos… La tarea será para los que, sin someterse a sus sentidos, sientan… Todo cambiará si…

YO

Oye…

ARÓN

Podemos irnos a la luna.

YO

Debemos irnos.

ARÓN

Tú eres parte de esa luz...

YO

Calla, está por desvanecerse, tiene mucha fiebre, habla en susurros... Guardé silencio sin atinar a nada. Pensé “tú, niño, estás fuera de la realidad… tengo que sacarte de aquí”, dime dónde vives, dime dónde vives, dime dónde vives.

ARÓN

… Me voy. ¿Tú no… me acompañas? Iré solo si es necesario… Adiós.

YO

Él se desvanece. ¿Podemos… nosotros, qué es lo que dice? Algo pasa conmigo. ¿Debo arrastrarte y dejarte en la calle? Me iré de aquí y no volveré. Lo tapo con la frazada. Se ha dormido. Yo sin atinar a nada. Relámpagos fosforescentes paren truenos ensordecedores. Aullidos de personas a lo lejos, en el afuera. Parece que van a entrar… pero pasan de largo. Vuelve el silencio líquido, viscoso, chorreante. Le toco el pulso, está en más de… imposible. Debía hacer algo, pero ¿qué? Estoy cansada, me pesan los párpados, me maldigo por estúpida, no debí traerlo nunca… debo irme. ¿Adónde? ¿Lo dejaré morir? Tal vez deba esperar que amanezca... Me acurruco al pie del sillón… me quedo dormida.

4. La pesadilla de las sociedades

Oigo voces. Estoy en una habitación oscura, una luz sobre mí, una sombra me habla.

VOZ

Nadie te va a sacar de aquí. Te jodiste. Irás a la cárcel veinte años, puta.

YO

¿Qué pasa, qué hago aquí?

VOZ

¿Teatro conmigo, perra?

YO

Arón delira, él no está aquí... está… en otro cuarto.

VOZ

¡Habla, dime quiénes son tus cómplices, zorra!

YO

Gira la luz en mi cabeza, tengo el rostro ensangrentado. La luz gira, la luz también me hiere. Oigo la voz de Arón…

ARÓN

No se atrevan a tocarla...

YO

Quiero salir, pero no puedo moverme.

ARÓN

Lloraremos al ver reír a los niños.

YO

… Esto es una pesadilla.

ARÓN

¿Me ves?

YO

Estoy aquí.

ARÓN

Piensa que saldrás pronto, yo no puedo hablar, pero se lo dije a mi padre, aguanta un poco... Piensa en el niño, serán felices, te lo prometo, ahora debo irme. Adiós, Rosa...

YO

No lo entiendo… no entiendo … quiero irme pero no puedo, quiero gritar y no me sale la voz, ¡quiero irme, déjenme ir!

Angustia, desmayo.

VOZ

Volveremos a conversar, puta desmemoriada, más tarde volveremos a conversar.

YO

Tuve una pesadilla.

ARÓN

¿Ah? Yo también. ¿Quieres mi frazada?

YO

¿Qué?

ARÓN

¿Estás bien? Toma.

YO

No, no, no, abrígate tú, tienes fiebre, duerme un poco más, que debes irte temprano.

ARÓN

No quiero que tengamos esas pesadillas.

YO

Me quedé quieta… ¿Cómo? ¿Oye, tú adivinas lo que yo sueño? No responde... se queda en silencio viendo fijamente el televisor. Yo me recuesto en el suelo, él en el mueble desvencijado.

5. Cuando las sombras reinan

Vemos al PADRE DE ARÓN hablar por teléfono en una lujosa casa de arquitectura similar a la casona antigua pero lujosamente restaurada, fría, ascética, transparente, impecable. Se ve un jardín al fondo y tal vez una esquina de la piscina, cerca de ella el HOMBRE MÁS JOVEN toma el sol, eventualmente saldrá de nuestra vista y sonará un chapuzón, luego volverá a recostarse… PADRE DE ARÓN habla por celular.

PADRE DE ARÓN

¡Me importa un carajo que estés con asuntos urgentes, estamos hablando de mi hijo, no puede desaparecer así por así!... ¿Antes? Nunca escapó. Siempre estuvo en su colegio. Cuando no estaba internado tenía nana… Ah, sí, anteayer temprano tuvimos una conversación, le dije algunas cosas feas, pero… Sí, después creo que se fue… ¿Por qué preguntas eso?... Sí, la investigación, claro… Oye, ya te dije que no está con su madre, ella está algo así como no habida… No, no tuvo amigos ni los tiene, es un chico raro y débil. Toma pastillas. Es depresivo. ¿Quieres saber?... Lo abandonó su puta madre a los cinco años, y eso fue el detonante depresivo, eso dijo el psiquiatra… Necesito que lo encuentres, Fernando… No, no me importan tus putas técnicas policiales... ¿Qué?... ¿Que yo entre a su cuarto? Yo no acostumbro entrar a su cuarto… Oye, Fernando, no me… Lo haré ahora… No sé, pon dos o tres policías afuera si quieres, no me importa, ¡haz lo que sea, pero encuéntralo!

El PADRE DE ARÓN cuelga, se mete al fondo, lo vemos, pero no oímos lo que habla con el HOMBRE MÁS JOVEN. Entran a la sala.

HOMBRE MÁS JOVEN

Trata de calmarte, ¿sí? Seguro que ahora lo encuentran.

El PADRE DE ARÓN se recuesta para ser masajeado.

HOMBRE MÁS JOVEN

¿Y el médico qué te dijo ayer?

PADRE DE ARÓN

Que tengo que hacerme una biopsia...

HOMBRE MÁS JOVEN

Hay que hacerla.

PADRE DE ARÓN

Lo sé, lo sé, la puta mierda que lo sé… ¿Leíste?

HOMBRE MÁS JOVEN

Sabes que no me gustan las noticias, todas son macabras.

PADRE DE ARÓN

Lee en voz alta…

HOMBRE MÁS JOVEN

En fin: “Una familia denunció que un muchacho desconocido se estaba devorando los sesos de su difunto pariente que acababa de morir”… Qué asco, no, no quiero leer.

PADRE DE ARÓN

¡Lee!

HOMBRE MÁS JOVEN

¡Ya, ya!: “Los familiares señalan que el joven perpetrador era un muchacho indigente, medio desnudo y descalzo, sucio por el barro, de cabello tal vez oscuro y estaba drogado… pero que no lo pudieron ver bien porque huyó. Es evidente que se trata del muchacho zombi…”. ¿Qué… quién?, es…

PADRE DE ARÓN

No me digas. Está en todas las noticias. Si lo cogen estará perdido. Le compré el pasaje a Barcelona, que su madre lo cuide. Su siquiatra me advirtió.

HOMBRE MÁS JOVEN

Tal vez comer sesos sea una manera de cubrir ciertas...

PADRE DE ARÓN

No, ahora no vayas a decir una idiotez, por favor, no te vayas a querer hacer el médico.

HOMBRE MÁS JOVEN

¿Crees que no puedo decir algo sensato, inteligente? Ya bueno, no digo nada, no quiero pelear, es tu hijo, tú verás. Pero te digo que tienes que cambiar, acercarte a él. ¿No quieres a tu hijo?

PADRE DE ARÓN

¡Bah!, ni siquiera estoy seguro de eso.

HOMBRE MÁS JOVEN

¿De qué?

PADRE DE ARÓN

¿Qué sé yo si es mi hijo?

HOMBRE MÁS JOVEN

No hables así, hombre.

PADRE DE ARÓN

No lo digo por decir, yo con mi mujer habré dormido tres veces.

HOMBRE MÁS JOVEN

No tienes por qué dudarlo; y si fuera como dices… igual es tu hijo. Es tu hijo ¿sabes eso?... Te vas a quedar en silencio como una piedra… Nada, estoy cansado. Me voy a dormir…

Entra. y luego el PADRE DE ARÓN queda solo, se mueve con dolor, apaga las luces. La luz de luna queda iluminándolo, se queda viendo la luz un momento. Algo le duele que lo obliga a la inmovilidad. Negras nubes ocultan la luna.

6. Caballitos y estrellas de mar

YO

Esta no es otra pesadilla. Es una cárcel real sin duda, en el sótano de algún lugar… Una luz se enciende y apaga en el pasillo, unos pasos se acercan. Ya sé dónde está, Arón está durmiendo en una cama de hospital, lo veo y no sé por qué, lo oigo hablarme y no sé por qué, lo quedo oyendo, pero yo no puedo hablar, no tengo voz, y no sé por qué. Arón está delirando, tiene fiebre.

ARÓN

¿Por qué ella no está aquí?

PADRE DE ARÓN

Eres un mocoso imbécil, solo me has traído problemas.

YO

No te muevas, le quiero gritar y no puedo.

ARÓN

¡Déjenme ir! ¿Por qué le hacen esto?

PADRE DE ARÓN

Pónganle algún tranquilizante.

YO

No te muevas, se abrirá la herida, grito sin sonido.

ARÓN

¡Hay murciélagos y ratas… son ustedes… déjenla!

YO

Como en un cuento ahora estoy en la playa, Arón se va después de besarme el vientre. Se oculta el sol en el horizonte azul, los gatos me rodean maullando, me acarician los muslos con su pelambre, me meto al océano negro, camino en su arena amarilla, me hundo en las aguas hasta que se transparentan, camino por lo profundo rodeada de peces de colores, caballitos y estrellas de mar.

ARÓN

¿Buenos días?

YO

Despierto. Amaneció al fin. ¿Él también está contento?

ARÓN

¿Estuviste en la playa hace un momento?

YO

¿Ah?

ARÓN

Tú estabas…

YO

¿Qué?

ARÓN

Estabas… embarazada.

YO

¿Qué? ¿Cómo lo sabes?

ARÓN

¿Tú nunca quisiste tener hijos?

YO

¿Por qué me preguntaba eso? ¿Y esa pregunta?

ARÓN

Es una pregunta.

YO

Tuve una infección en mis ovarios, nunca tendré hijos.

ARÓN

Lo siento.

YO

¿Por qué sueñas como yo? ¿Sabes qué? Hay algo que está mal aquí, todo se ha detenido. Silencio, nos miramos, yo desde mi duro suelo. Él intenta pararse, pero no puede. Cierro los ojos… oigo pasos…

Un hombre aparece entre las sombras y cruza la escena, no le veo el rostro, pero intuyo quién es, el PADRE DE ARÓN. Me clava su mirada y luego a ARÓN. Lo toma del brazo y se lo lleva a rastras. ARÓN me mira impotente, como disculpándose, desaparecen al fondo. Luego quedo sola. Huyo de la luz y caigo en un oscuro abismo interior. Pierdo la conciencia durante un tiempo, luego despierto y es otra realidad la que veo ante mí. Se enciende de nuevo la luz del interrogatorio.

VOZ

¿Hace cuánto secuestras gente?

YO

No sé de qué me habla.

VOZ

No tienes documentos, no tienes identidad, ni nombre, ni familia, una verdadera criminal, ¿con quién carajo trabajas, perra?

YO

Tú eres mi invención, no existes… Vete, fuera, aléjate, demonio infecto.

VOZ

¿Te burlas de la ley, malnacida? ¿No vas a decir quién te contrató? Habla, puta secuestradora. ¿Cuánto te pagaron? ¡Me estás cansando, carajo, habla!

YO

Apenas veo la mano gigante entrar a la luz. La bofetada me estremeció y partió el labio. Me siguieron golpeando y yo sonreía mientras me golpeaban. Me hubiese librado si fuese una mujer de sociedad, pensé. Arón está triste.

VOZ

¿No vas a hablar?

YO

Tu madre no debe haberte dado la teta nunca… Más golpes.

VOZ

Sí, es cierto, eres una astuta zorra, puta, perra.

YO

Me desmayo y luego despierto en mi celda, me desmayo y despierto y ahora estoy en la silla, esposada… por el pasillo regresan mis demonios, me persiguen, pensaba que los había dejado atrás. Debía salir, pero estaba esposada, quise gritar, pero no podía hablar… ¿Qué podía decir, además?, no me escucharían. Siempre fui tratada como la sucia, la infecta, la zorra, la perra, la bruja, la miserable, la hambrienta, la apestosa, la puta, la puta, la puta… ¿Arón me estás oyendo? Silencio. Vacío. Me siguieron torturando. Solo me dieron un vaso de agua cada noche durante tres días... Fueron días difíciles. Ahora sé qué es perderse en uno mismo. Yo ya no podría dormir tranquila nunca más, se mezclaron nuestros sueños, habitaba otra realidad, la culpa no era del azar, era mía. Lo oigo susurrarme. Entre mis manos sostengo mi foto arrugada, mi madre y mis gatitos... amaba mis gatitos, pero hubo un hombre…

ARÓN

Sí, acepto que comer sesos es… una enfermedad.

YO

¿Comer sesos?, te equivocas, no es esa la enfermedad… es la cura.

Él se despide sonriéndome desde lejos, atrapado en el oscuro silencio aterrador. Gritos de torturados. EL HOMBRE MÁS JOVEN sale de la piscina. Parece buscar al PADRE DE ARÓN y no lo encuentra. Apaga la luz. Oscuridad espantosa. Estamos en casa, pero yo no me veo a mí en ella, solo lo veo a él que está sentado frente al televisor apagado, voltea, tal vez me espera. Espantosa imagen real. ARÓN está todo ensangrentado... Se enciende el televisor “… es lo que ven, un niño muerto entre los basurales de la zona roja… los perros se lo están comiendo…”. Distorsión. Se va la luz. La luz del interrogatorio vuelve, yo no estoy ahí tampoco, se va la luz, vacío y silencio final, ruidos de ratas nos envuelve en la oscuridad.

7. Monstruos en la ciudad

PADRE DE ARÓN

Maldita sea, carajo, ¿cómo puedes decirme que no me altere? ¡Es un monstruo, un indeseable, una lacra que ha perdido el respeto hacia sí mismo, lo peor que le puede pasar a un padre es que su hijo sea un engendro, no hay peor daño para un hombre!

HOMBRE MÁS JOVEN

No, para, no sigas. Suficiente. Mira, yo he tratado de superar tus… cosas, pero llega un momento en que… una persona no… Mi padre cuando me encontró en mi cuarto vestido de mujer me llamó lo mismo. Piensa que es tu hijo, sé más justo, su madre y tú lo abandonaron, ¡no puedes tratarlo de lacra, engendro, monstruo aborrecible!

PADRE DE ARÓN

¿Pero no ves la situación, carajo? ¡Una buena putada, eso es todo esto! Yo he hecho y hago mi parte, necesito hacer mi parte o todo se cae, esto no se trata de si es mi hijo o no, o si soy buen o mal padre, o si estoy cojudamente infeliz o feliz en la vida, se trata del deber, ¡del puto deber que nos da derechos! Aunque pierdas tu inútil humanidad, qué carajos me importa a mí la humanidad, yo no le importo tampoco a ella y no me ofendo.

Mi padre me lo enseñó a sangre y lágrimas, ¿hablo solo, cabeza hueca? ¡La vida no es tu vidita de putitos snobs transexuales rucos putos del carajo, el que progresa no vive de las pendejadas, se ocupa de lo que debe porque sabe que todo pende de un hilo, de un hilo! Y ahora me toca este hijo de… mala entraña de su puta madre…

Silencio.

HOMBRE MÁS JOVEN

Llegas a dar realmente asco. Listo, ya, se terminó…

Sale. Silencio. El PADRE DE ARÓN se sienta, le duele algo. Se para, su cuerpo está dudando entre irse o quedarse donde está. Llama por teléfono.

PADRE DE ARÓN

¿Fernando?... Pero… ¿nada? ¡Ya te dije que me importa un pedo tu cochina ciudad y tu cargo, quiero que me traigas a mi hijo, y si es necesario que vayas tú mismo a buscarlo, te vistes ahora y sales a hacerlo, carajo! ¡Me importa un pedazo de m… Escucha, generalito, busca a mi hijo, ¿entiendes?... Fernando, recuerda quién te puso ahí, encuentra y tráeme a mi puto hijo, o voy a tener que molestar a alguien a esta hora y no le va a gustar, tú sabes de quién hablo.

Cuelga furiosamente tirando el teléfono. Desde la penumbra vemos al PADRE DE ARÓN sentarse, recostar la cabeza en las rodillas.

PADRE DE ARÓN

Por favor, por favor, ¿puedes venir?

HOMBRE MÁS JOVEN

Por dios, ven aquí, vamos a dormir, ven. Estás temblando, ven, sí, tócame, eso te gusta, te tranquiliza… ¿Sí, te gusta, mi amor? Ven acostémonos. Todo está tan tenebroso… La peste sigue matando gente ¿oíste?… Son pocos los que pueden vacunarse…

PADRE DE ARÓN

El médico me llamó.

HOMBRE MÁS JOVEN

¿ Y recién me lo dices…? ¿Qué te dijo, qué es lo que tienes?

PADRE DE ARÓN

Quiere decírmelo en persona, no es nada bueno.

HOMBRE MÁS JOVEN

No hay que adelantarse.

PADRE DE ARÓN

Me vas a dejar, ¿verdad?

HOMBRE MÁS JOVEN

No, si tú no…

PADRE DE ARÓN

Me repugna este mundo, puedo irme sabiendo que no voy a extrañar nada, nunca fue bueno nada, lo que conseguí con el dinero nunca pagará todo lo que no tuve...

HOMBRE MÁS JOVEN

Shhhh, ven, bésame…

El HOMBRE MÁS JOVEN enciende la tenue luz de la lámpara que está sobre la mesa de noche. Solo ilumina parte del ancho dormitorio. El HOMBRE MÁS JOVEN se desliza bajo las sábanas.

8. Sabores y sinsabores de las madrugadas

YO

Mi espejo mostraba mi horrendo rostro cadavérico, era una señal. Estoy donde no hay nada ni nadie... ninguna madre o amiga a quién visitar. Soy egoísta, pensaba, por eso estoy en las tinieblas. ¿Pero quién no es egoísta cuando las miserias reinan? La miseria humana cocina amargos manjares, yo no sentía, no creía, no pensaba... Dejé el espejo y me senté a desayunar, planché con la mano mi foto, yo cogía mi taza de fierro enlozado descascarado, mis gatitos me rodeaban… me servía algo de tomar y comía un pan sentada en la silla de paja. El mantel era un plástico azul con huecos, mi mesa un mar en una noche con luna, yo movía las estrellas de la constelación de las migajas, dibujaba el firmamento del hambre… era feliz esa vez, fue la única vez. Yo estaba descalza, solo logro ver mis piernas huesudas, no veo mi rostro, siento a mi madre cerca. ¿Lloraba? ¿Por qué siempre lloraba? Tenía hambre tal vez, pero era feliz, mi mamá estaba cerca. La neblina se hace más densa, el mar está negro y ruge encrespado, cruza una bandada de murciélagos con sus efímeros escándalos. Caigo de pronto, es un vértigo, ese sobresalto de los sueños…

ARÓN

Soñabas.

Se va la luz.

ARÓN

Se fue la luz.

YO

Así es, ya sabes, pasa siempre.

ARÓN

¿Y… nadie más viene por aquí?

YO

Oye, esta máscara, es tuya, ¿no?

ARÓN

Sí, es mía.

YO

¿La usas para ocultarte cuando haces tus crímenes?

ARÓN

No son exactamente lo que dices. Estaba tirada en el basural… no importa.

YO

Sigues con fiebre, ¿no la sientes? ¿No quieres vivir? Basta con esto, está anocheciendo otra vez y él sigue aquí... se acaba el agua, debo vender flores. Él me preguntó por enésima vez si me gustaría ver una película de zombis y yo le dije no, me prometió hacerme ver una, le dije que ya iban a ser dos días, que era hora de que se vaya a ver a un médico porque iba a morirse y yo no podía hacerme cargo. Él me dice que se va, pero me pide que lo deje volver. Insiste en volver trayendo sus películas, y yo digo sí. Acepto, lo hago para que se vaya, o me quiero creer eso. Parece que está mejor, ya se puede poner de pie y caminar. Yo pienso que no regresará y me duele pensarlo, parece ser que cruzamos pensamientos, no lo miré, lo cursi de la verdad, no nos miramos. Le doy la espalda, no quiero que me vea... Doy gracias a dios que apaga el foco. Oscuro. Silencio. Lamentos a lo lejos. Ahogo en su nacimiento lo que me parece haber sido algo así como un estúpido llanto.

9. El misterio de la luz

El televisor se enciende con el foco. Imagen distorsionada… grabación casera de niños saliendo de un colegio, uno de ellos se pone una máscara… Distorsión de imagen y sonido.

YO

Encender. Apagar. Noticias macabras. Últimas malas noticias. Después no quedará nada, ya no queda nada. Felices los que no tienen hijos que sufrir. Las mujeres ya no aman a los hombres, no he querido conmigo ningún asqueroso y puerco hombre. Tal vez el poeta de la guitarra que se fue, o algún otro que olvidé… todo se termina como la luz que va diluyéndose en el atardecer... La garúa ácida no ha cesado, hay que cubrirse para salir y atravesar las neblinas densas emplomadas. Las calles son charcos sobre alfombras de plástico, no salí a vender, debía hacer flores. Los policías me permiten estar en un paradero de la avenida que es la frontera con el área azul. Un policía un día quiso meterme a un baño y yo me oriné en sus relucientes botas, me tiró una cachetada, me desvanecí tres segundos. Ya no me dice nada, y yo me mantengo lejos. Cortaba finas hebras de plástico. Sentía que debía salir, pero no tuve fuerzas ni ánimo. Llegó la noche. Me pregunté cómo estaría él. Lo último de agua… Veo el noticiero.

Narrador de noticias, … distorsión, “… noticia de último minuto, tenemos en línea estas imágenes grabadas con celular hace un instante por las víctimas, en la zona azul un grupo de adolescentes, sin razón aparente, tres chicos y dos chicas solos en un departamento beben y se drogan, véanlo, se ríen, en el extremo del paroxismo, se cortan a sí mismos y entre ellos con navajas, y bañados en sangre, se lanzan por el balcón juntos desde el vigésimo octavo piso”.

YO

Pensé en Arón, el basural estaba cerca... debía encontrarlo y obligarlo a ir al médico. Caminé por los basurales dos o tres horas, inútilmente. Volví a casa por flores, tenía sed, debía salir a venderlas hoy, si no, moriría. Los carros no se detenían, amanecía, al fin me compraron una rosa... necesitaba vender más…

10. Siete películas zombis

YO

Había hecho sopa de verduras. La tomé hambrienta. Me alegré tanto de verlo, me quedé sin expresión. Estaba amaneciendo y yo no había cerrado la puerta, no tenía puertas, nunca las tuve. Estaba ahí parado, chorreando lluvia ácida, apenas podía mantenerse en pie, me sonrió. ¿Fuiste a tu casa?

ARÓN

De ahí vengo.

YO

¿Por qué no te quedaste ahí?

ARÓN

Sacaré luz de este mismo foco, no te asustes por los chispazos.

YO

Oye, oye, ¿qué haces?

ARÓN

¿Ah?

YO

¿Qué haces acá?

ARÓN

¿No quedamos en que veríamos una película?

YO

¿Qué te pasa, estás mal de la cabeza, niño?

ARÓN

Luego me iré, estoy de paso, tengo algunas cosas que hacer, te lo dije. ¿Puedo? Antes déjame cambiar de ropa, estoy mojado, traje ropa seca…

Coge su mochila y se mete a la penumbra, tras los escombros; antes saca una botella de agua y me la da. Saca películas, cables, enchufes, herramientas…

ARÓN

Tú me dijiste que íbamos a ver una película y yo fui a traerla. Es mi manera de agradecerte y… despedirme. Esta la vemos después si quieres. No, no quieres… Me voy y no me volverás a ver y tú la ves sola… si quieres.

YO

Está cambiado, con ropa limpia se le ve diferente, pero tiene fiebre aún y los ojos rojos, muy rojos. ¿Tus padres? ¿Qué te dijeron?

ARÓN

No están.

YO

Cogí mis flores, pero antes de salir él me detiene.

ARÓN

No te vayas, quédate, es tu casa.

YO

¿Ah? Suéltame. Tengo que salir.

ARÓN

Es tu casa, yo me iré… si me lo pides.

YO

Vete.

ARÓN

Me iré, pero si voy o no a mi casa lo decidiré yo.

YO

Tienes que ir al hospital o te vas a morir. ¡Morirás en la calle!

ARÓN

Está bien, me voy. Te dejo estas películas, míralas.

YO

No quiero, no vas a dejar esos aparatos aquí, llévatelos.

ARÓN

Son tuyos, por ayudarme.

YO

No, yo no quiero…

ARÓN

Es un mísero regalo comparado a lo que has hecho por mí, me salvaste la vida.

YO

¿No ves que tienes fiebre? Estás enfermo, ¿no lo entiendes? ¿Por qué vienes, por qué lo haces? ¿Qué esperas, morir aquí?

ARÓN

Soñamos lo mismo, no lo olvides.

YO

Se fue… después de no sé cuánto tiempo intuí algo, él estaba afuera, en medio de la calle, tirado bajo la lluvia. Lo metí conmigo. Vi siete películas de zombis y dormimos juntos en el mueble. Habría pasado otra noche.

11. Por siempre Freud, por siempre Edipo

ARÓN

Era un bosque, había muchos árboles, muchos chillidos, y jaulas que colgaban de ellos. Una mesa… algo redondo, peludo y pequeño como un coco sobresalía. Entonces vino el mozo con un martillo y … sacó unos sesos y me los sirvió. Yo… miré debajo de la mesa y me pareció ver el cuerpo descabezado de un mono bebé… aún pataleando. Después de esa vez mi mamá se fue de viaje y no volvió, yo la esperé todos los días, mi padre me veía a veces en el desayuno, una mañana recuerdo que mi hámster se murió y… yo lo guardé conmigo, en una caja, después la casa apestaba y nadie sabía por qué... Mi madre vino después de unos años y al día siguiente se fue sin despedirse, tuvieron que pasar años para verla otra vez en Barcelona, esa vez se iba a Egipto con un hombre que vestía túnica.

YO

¿Dónde está ahora?

ARÓN

Tal vez por Asia, o África, o India...

YO

Tienes fiebre todavía, tienes que ir a un hospital.

ARÓN

Estoy mejor…

YO

¿Estás demente? ¡No va a pasar eso, esto es la realidad, despierta! Yo no quiero que te mueras. Tenemos que ir al hospital ahora. ¿Dije tenemos? Yo tenía un mal carácter, tal vez no debí echarlo de mi lado. Él se ha quedado viendo la pantalla, lejano, como ido. Morirá si no hago algo. Salgo, estoy en la calle, camino mientras pienso en lo que debía hacer, busco un hospital. Imagino que Arón sigue sentado frente al televisor apagado, su aspecto cadavérico me recordó a mí, aquella vez que casi muero. Me siento a su lado, me entrega una rosa de plástico… Estoy riendo, me doy cuenta de que he reído y me detengo. En medio de las desiertas calles, espero lograr que me oigan, ya debía haber hecho esto.

12. Toxicidad en sociedades patriarcales

ARÓN está sentado en la amplia y lujosa sala de su casa y ve ensimismado una película de zombis, se oye el sonido en alto volumen de la película, gritos y ataques de zombis. También se ve al fondo, cerca al jardín, al PADRE DE ARÓN, sostiene un celular, los altos decibeles del televisor no permiten escuchar lo que dice, se acerca y apaga el televisor.

PADRE DE ARÓN

No tengo tiempo para idioteces, no fuiste ayer al médico, mocoso estúpido. ¡Solamente tenías que ir al puto maldito médico! ¡Estás enfermo y tienes que medicarte! ¡Carajo, carajo, carajo, solo tienes que ir a ver al psiquiatra una puta vez al mes! Al carajo con esto. Vas a escucharme. Tengo muchos problemas, Arón, problemas serios. No tienes la menor idea de lo que uno pasa para subsistir, no sabes lo que es sacrificio; eso es, no sabes que la vida no es otra cosa que sacrificio y más sacrificio. La vida te ha sido fácil, naciste con los problemas resueltos, rodeado de lujos y gente cuidándote, tal vez por eso no valoras un carajo nada. La puta de tu madre tiene la culpa, quién más, se fue y te abandonó... El mundo se cae a pedazos y tú… pensando en la puta mierda, sí, en la mierda.

Se dobla de dolor. ARÓN no sabe qué hacer, se queda viéndolo asustado. Suena el celular, el PADRE DE ARÓN no responde, toma una pastilla, lentamente se recupera del dolor, aunque sigue estático.

PADRE DE ARÓN

¡Yo no tenía tiempo para vivir en la putada, tenía obligaciones, y créeme que no eran pocas! No tenía qué comer, ni ropa, ni medicina, ni educación gratis, nada, ni una puta, nada, gratis. Y ni se te ocurra pensar en viaje a Europa y esa diversión, yo no la conocí, no tuve ni supe qué son dos zapatos nuevos, no supe de ninguna mierda de lo que tú siempre tuviste. Mi padre me botaba a patadas a la calle con un paquete de bolsas plásticas, una vez no se las pagué y no me las dio, y no creas que ese viejo bastardo y avaro no poseía bienes, pero tenía hijos que reconoció con diferentes mujeres, y como mi madre era puta, a mí me trató solo de bastardo… Yo solo tenía unas putas bolsas, y vendí millones de putas bolsas a los ricos en las afueras de los markets, y de eso hice que dependa mi puta subsistencia. Me hice a fuerza de hambre y sudor… Y gracias a eso aprendí a valorar las cosas… hay que ser pendejos. Atado de pendejos son lo que son...

Suena su teléfono. Contesta.

PADRE DE ARÓN

Carajo, me revienta que me llamen insistentemente, ya te lo he dicho. Pues diles que no me jodan y que me esperen.

Cuelga.

PADRE DE ARÓN

¿Sabes? Yo esperaba tener un hijo que fuera mejor que yo, pero qué me da la vida un... ¿me oyes?

Suena otra llamada.

PADRE DE ARÓN

¿Aló?

Se va al fondo, a la piscina, de lejos parece alterarse más. ARÓN enciende el televisor con el control remoto y sigue viendo ensimismado la película. El PADRE DE ARÓN corta su llamada.

PADRE DE ARÓN

Hay miles de indigentes insurrectos, las fábricas de las zonas rojas están en riesgo, la economía es inestable, ¿entiendes que tengo cosas en qué ocuparme? No puedo hacer más por ti, no entiendo qué buscas de la vida, las cosas van a cambiar, te vas al departamento de Barcelona. Sí, lo sé, no te importa… no te importa un carajo nada. Sería bueno que no seas mi hijo…

HOMBRE MÁS JOVEN

No puedo creer que le hayas dicho eso…

PADRE DE ARÓN

Cambiemos de tema. ¿Vamos a salir a despilfarrar dinero?

HOMBRE MÁS JOVEN

Ahora entiendo por qué se fue.

PADRE DE ARÓN

¿Ah?

HOMBRE MÁS JOVEN

Tú y tu bocaza infecta.

PADRE DE ARÓN

Ahora lo vas a defender.

HOMBRE MÁS JOVEN

Pobre chico.

PADRE DE ARÓN

¿Y yo, y yo qué, carajo?

HOMBRE MÁS JOVEN

Qué pena, era una dulce noche, bastará. La infaltable amargura. No tiene importancia…

PADRE DE ARÓN

¿Y ahora por qué carajos te pones poético y melodramático?

HOMBRE MÁS JOVEN

Porque eres una basura, ya no quiero salir, me voy.

PADRE DE ARÓN

Vete al carajo tú también, ¡no me importa! ¿Creen que uno es idiota? ¡No he nacido ayer! Todos quieren hacer lo que quieren con mi plata, pero yo los pondré en regla. Sí, eso haré, se van a acordar de mí.

El PADRE DE ARÓN se queda quieto, respira hondo, espera un dolor físico que no llega a suceder, toma una pastilla, respira lentamente hasta que vuelve a la normalidad, luego sale hacia la oscuridad.

13. Jesús de los basurales

ARÓN está en la casa abandonada sentado viendo el televisor. Narradora de noticias. “… aquí el mal olor es más que insoportable… Dios quiera que no emane de sus pantallas la pestilencia de estos enormes cerros putrefactos y nauseabundos de basura… perdón… hay que pisar con cuidado… el último reducto de los niños indigentes… Ahora, esperen, disculpen, pisé unas entrañas agusanadas, aggg… Aquí estás: ¡Hola! Dime niño, ¿cómo te llamas?. Jesús. Y dime, Jesús, ¿el hombre que viste, dices que estaba enmascarado?. Sí. ¿Y te invitó de lo que comía?. Sí. ¿Y dime, Jesús, te gustó eso que te dio?. El niño responde: Sí… es mejor que nada… y me pasó el hambre, hasta ahora. La periodista vomita. Narrador: Lamentamos este percance… de estos sectores abandonados, tal parece que el desadaptado… Distorsión… El general de la policía dijo que no tiene agentes para ocuparse de un delito que no es grave y que no se estipula claramente en la ley como delito…”. Se va la luz.

YO

Llego a un centro de salud, pido ayuda, les digo que tengo conmigo a un muchacho en peligro infeccioso que no puede trasladarse, no me oyen, hay muchas personas enfermas en los pasillos, insisto. Una mujer de blanco me hace preguntas que no logro responder, ¿cómo me llamo?, ¿quién es él?, ¿cómo se llama?, ¿qué soy de él?, si uso drogas, llama a un policía, tengo que escapar.

La luz se enciende, ARÓN duerme, me mira, se levanta, se me acerca... La luz se apaga.

14. Un eterno adiós

Lo veo entrar desnudo, apenas cubierto con una sucia sábana, caminar hacia mí.

YO

No sé quién es él, no entiendo por qué está aquí. Reacciono inesperadamente, me pongo de pie, cojo un cuchillo. ¿Y tú quién eres...?

ARÓN

¿Es un juego?

YO

Hacía tiempo que no sufría de pérdida de memoria. Amanecía en cualquier hotel con cualquier hombre sin saber cómo había llegado ahí. Ni siquiera recordaba cuántos años estuve en el maldito hospital siquiátrico donde hacían conmigo, impunemente, lo que querían. Escapé, debí morir abandonada y perdida en cualquier calle, me quedaba solo pintarme los labios y seguir prostituyéndome con repentinas, pérdidas repentinas… del yo… mente la… memo… me… levanto el cuchillo…

Él no se movió, lo reconocí en un último instante y me detuve… me quedé un largo momento ensimismada.

ARÓN

¿Estás… bien?

YO

Esto lo estoy soñando… me acabo de dar cuenta que estoy soñando esto.

ARÓN

Ese día había escapado de mi casa, cogí una de las botellas de mi padre y me fui, eso hice. Después me metí en una biblioteca y pedí un libro de cuentos de… ¿Borges? ¿Cortázar? No, de Poe. No, poemas de… Me botaron porque se me cayeron algunos libros. Tomé el primer bus que pasó y subí. Bajé en el último paradero. Ya era de noche… no estaba cansado, pero sí ebrio. No me iré a tu puta Barcelona… no cambiará nada, todo es lo mismo… Al doblar una calle veo el basural, parecían ratas contra ratas, una jauría de niños había encontrado unos huesos putrefactos y se los arranchaban salvajemente a las ratas… Me fui, nunca me importó nada, pero la escena era digna de la mejor película zombi. Entro a unas calles rotas, unos maleantes pasaron por mi lado y me quitan mis zapatillas y mi casaca, se van riendo. Si no comía sesos moriría, mi cuerpo lo pedía, veía reír al monito descabezado, a mi hámster que no dejé irse, y al cura muerto que me tocaba cuando me encontraba a solas… me iba a lanzar al río maloliente y de pronto pasa un grupo de gente de negro, gente cargando un cadáver, los seguí, ya no había nada que perder, escuché que era un adolescente que lo habían matado a balazos… yo había decidido morir y no me acobardaba de hacerlo, cambié mis pensamientos esa noche, sería un verdadero zombi… esa noche te conocí, la recuerdas… Entonces los sigo... Lo enterraban en un arenal, en una loma, entonces yo fui por una herramienta… Se hizo de noche y la gente se había ido así que desenterré el cadáver, no terminé pronto, agotado sentí que todo estaba predestinado, ¿leíste teatro griego? El destino está escrito… el cadáver tenía un hoyo en el cráneo... Metí dos dedos en el hoyo y empecé a comer… de repente unas linternas me iluminaron con los sesos aun en la boca… Se pusieron como locos y yo hui, me persiguieron y yo me metí en el contenedor y tú me ayudaste. Ya sabes el resto. ¿No lo recuerdas?, me pusiste esta venda. ¿En qué piensas? Quisiera saberlo.

YO

El mundo no era mi problema yo era tal como era y el mundo no me alcanzaba, estaba bien para mí, pero llegas tú y… Me llevaba bien con mi soledad y tú ahora lo has cambiado todo. No sé mi nombre, nadie nunca me lo dijo y no me importa (mi madre de niña recuerdo que me decía oye niña, oye niña). No tengo un yo, y es mejor no tenerlo en este mundo, no quiero un yo que me inquiete o exija cosas, por eso yo no me ocupo de ser un yo, soy un ente que no quiere nada más que hacer flores y venderlas. ¿Lo entiendes? Soy eso, si muero no me importaría, si deseo algo es agua y verduras y no quiero recordar más que a mis gatitos porque no puedo pensar en este mundo, el mundo me devoraría. Yo era esa maravillosa mujer libre y tú llegas y me haces mirar mi cadavérico rostro en un espejo, y me haces sentir este calor en mi cuerpo y eso hace que yo ahora esté en riesgo de morir y que cometa este evidente error, el de tratar de salvarte…

ARÓN

Yo… ya me fui, ya no estoy aquí, solo soy alucinaciones tuyas.

Se apaga el foco. Se enciende. ARÓN no está. Silencio. Ruidos extraños alrededor, de gente que pasa riendo y hablando frases inaudibles, risas lejanas.

15. Las cadenas del poder

El PADRE DE ARÓN está recostado de cúbito ventral y es masajeado por el HOMBRE MÁS JOVEN. En una pantalla pasan un vídeo casero en vivo enviado por celular. “… lo que parece verse es al joven enmascarado rodeado de niños, parecen hacer algo, me acercaré un poco… esto apesta horrible por aquí… ¿Los ven?, están en círculo, tienen gatos muertos entre las manos y aggg, se comen… sus sesos…”. Comentarista que habla, el PADRE DE ARÓN apaga el televisor, se ha quedado con el teléfono en la mano, conmocionado por las imágenes.

PADRE DE ARÓN

Bien, bien, estaré esperando, sí, que todo salga bien, estaré al tanto, Fernando, tengo que colgar, gracias.

Cuelga.

PADRE DE ARÓN

¿Viste eso?, se volvió loco por completo, ¡es ese el puto hijo que tengo, un Leviatán!

HOMBRE MÁS JOVEN

¿Qué harás si la policía lo relaciona con estos hechos?

Apaga el televisor.

PADRE DE ARÓN

Por supuesto que no lo hará, a la policía no le importa capturar ese… loco. Fernando ni se lo imagina, la policía cree que mi hijo está raptado.

HOMBRE MÁS JOVEN

Fortunato, piensa en él, tienes que salvarlo.

PADRE DE ARÓN

¿Qué quieres que haga? ¿No lo expulsaron del internado por ultrajar una tumba? Ahora lo entiendo. Nunca me di cuenta de su aberración, ni el siquiatra se dio cuenta, ¿quién iba a imaginarse? Ahora entiendo el hámster sin sesos…

HOMBRE MÁS JOVEN

Nunca me contaste nada.

PADRE DE ARÓN

No me daba cuenta… Ahora comprendo esta basura, lo expulsaron del internado por… un ataque sicótico, por desenterrar al padre director que acababa de morir... nadie imagina que iba a chuparle los sesos porque lo cogieron antes.

HOMBRE MÁS JOVEN

¿Y te dijo el general cómo piensa encontrar a Arón?

PADRE DE ARÓN

Están haciendo un operativo, si todo va bien, en unas horas podrían encontrarlo.

HOMBRE MÁS JOVEN

¿Cuándo te dijo eso?

PADRE DE ARÓN

Acabo de hablar con él, ¿no oíste? Come.

HOMBRE MÁS JOVEN

Oye, Arón está en riesgo…

PADRE DE ARÓN

No lo van a relacionar, es mi hijo, nadie le preguntará nada y me lo traerán de inmediato.

HOMBRE MÁS JOVEN

Sé lo que estás pasando, me sentaré, comeré, hablaré contigo, te ayudaré con esto, pero te quiero decir que después, no sé... Tal vez no me veas más…

PADRE DE ARÓN

Estuvo aquí… lo sé, su cuarto estaba revuelto.

HOMBRE MÁS JOVEN

No me escuchaste.

PADRE DE ARÓN

¿Ah?

HOMBRE MÁS JOVEN

Nada. Solo que… ¿estuvo aquí?, ¿no debiste decirle al general?

PADRE DE ARÓN

No… si le digo, la teoría del secuestro se cae y ahí sí pueden relacionarlo… Dicen que ya indagaron que está en una zona roja del este, lo están rastreando metro a metro, hay una mujer de por medio...

Ücretsiz ön izlemeyi tamamladınız.

Türler ve etiketler

Yaş sınırı:
0+
Hacim:
173 s. 6 illüstrasyon
ISBN:
9789972454783
Telif hakkı:
Bookwire
İndirme biçimi:

Benzer kitaplar