Kitabı oku: «El futuro. Poesía Reunida (1979 - 2016)»
Bruno Montané Krebs

Bruno Montané Krebs nació en Valparaíso de Chile en 1957. Residió en México entre 1974 y 1976 donde fundó junto a otros poeta como Mario Santiago y Roberto Bolaño, el movimiento poético Infrarealista. Desde 1976 reside en Barcelona.
Ha publicado Helicón (1987), Cuenta (1998), El maletín de Stevenson (2002 y 2012), El cielo de los topos (2002), Mapas de bolsillo (2013) y Setanta-set poemes (2013). Traducido al catalán y alemán, ha sido incluido en diversas antologías y revistas de México, Chile, Francia y España como Revista de Bellas Artes, Berthe Trépat, Correspondencia Infrarrealista, Rimbaud vuelve a casa, Trilce, La zorra vuelve al gallinero o Litoral. Actualmente es editor de Ediciones Sin Fin, editorial de Barcelona que recupera importantes poetas latinoamericanos como Jorge Teillier, Osvaldo Lamborghini o Carmen Ollé.
Candaya Poesía, 20
EL FUTURO poesía reunida (1979-2016)
© Bruno Montané Krebs
© Prólogo: Ignacio Echevarría
Primera edición: junio de 2018
© Editorial Candaya S.L.
Camí de l’Arboçar, 4 - Les Gunyoles
08793 Avinyonet del Penedès (Barcelona)
www.candaya.com
facebook.com/edcandaya
Francesc Fernández
Imagen de la cubierta:
Dibujo 1984, de Bruno Montané Krebs
BIC: DCF
ISBN:978-84-15934-95-0
Actividad subvencionada por el Ministerio de Cultura y Deporte


Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier procedimiento, sin la previa autorización del editor.
Índice
PRÓLOGO
EL MALETÍN DE STEVENSON(1979-1981)
1. El Maletín de Stevenson(1979)
STEVENSON
INTERFERENCIAS
EL PASO DE LA LAGUNA ESTIGIA (1480-PATINIR-1524)
PINTURAS NEGRAS
PUENTES BAJO LA SOMBRA
LA RAPIDEZ DEL IMAGINISTA
EL JARDÍN DE LOS CAMINANTES
LA NIÑA Y EL ESPEJO
MEMORIA DEL CUERPO
CUERPOS LIVIANOS
LA INOCENCIA MIRA
2. EL AGUJERO DE LAS SENDAS (1980)
CERBATANA
MANO
TEXTO DE LLAMADA PARA LA SOMBRA DE LA OREJA
EL SILBATO DE LOS MARES
TÚ SERÁS LA ESTRELLA QUE MIRA
3. LAS COLINAS INTERIORES DEL PLANETA (1980-1981)
1. Las bellas palabras
REGRESANDO A LAS FACTORÍAS
ESTATUAS AL BORDE DE UNA CAMA
FALSAS MADRIGUERAS
LA BOCA ES UN DADO NEGRO
A VECES LA LUZ ERA EL CELESTE MICROBIO QUE ME COMÍA
QUÉ CREES QUE ES LA VIDA
LA RISA DEL AMOR
LA IMAGEN OBLICUA
LO QUE VIVE EL MAPA
LAS BELLAS PALABRAS
TU CEREBRO SE MUEVE EN UNA FOTOGRAFÍA
2. La visión del último trabajo
AZOTEAS
MÁS SALIDAS
ZIGZAGUEO
EL BUHONERO
SILUETA ROJA
HONDONADA
RASTREO
LA TELA
GRUPAS SOÑOLIENTAS
EL RITMO DE NUESTRA HORA
UN LAZO ROJO ALREDEDOR
LA BOCA EN LA NUCA
EL SILENCIO ES SALVAJE, FOSFORESCENTE
UN ÁNGEL SIN DERROTA
CRUCE DE LENGUAJES
LA VISIÓN DEL ÚLTIMO TRABAJO
HIERBAS Y CASACAS
PIEL DE NUBE
LUNAS HÚMEDAS, DESESPERADAS
CINTURA DE SOMBRAS
MANO QUE TOMA
NADA ERA CAVERNA
3. Vaharada
LUNA DE SONIDOS
LAS BALADAS
TU ROSTRO ANTES DE NACER
SIN LUGAR
AGORAFOBIA
INTENTOS DE REALIDAD
MISTERIOS PARA TU MANO
LUZ EN LA TERRAZA
EL SOL EN LA COLINA
BEBES EN LA LÍNEA DE LUZ
MANO EN EL HURACÁN SIN OJO
MARCADO
SOLO
EXPRESIONISMO
VACIAMIENTO DE LA ESTATUA
INMEDIATO Y RECORRIDO
SURCO DE ESPUMA
SENTIR TIEMPO
VAHARADA
DONDE VES CLARIDAD
EL CIELO DE LOS TOPOS(1987-1995)
I
HACIA LA LUNA
PENSAMIENTOS EN EL BARRO
NO OLVIDES LOS SENDEROS
OREJA REFLEJADA
ACUMULACIÓN
CEMENTO AMETRALLADO
NUBLADO
MESES
SUTILES
PENSAMIENTOS PARA TERMINAR EL TRABAJO
RESTAÑANTE
SESIONES DE PÉRDIDA
SANGRE
EL ESTILO ES UN HOSPITAL
PARA LEER EN SILENCIO
EL CIELO DE LOS TOPOS
II
BOLERO
BOLERO
BOLERO
LAS ENCANTADAS
LAS ENCANTADAS
LAS ENCANTADAS
LAS ENCANTADAS
III
UTOPÍA PARA LOS PUENTES
DESLIZAMIENTO HACIA EL ROJO
QUÉ ESTÁN ESPERANDO
MEDITACIÓN PARA UNA BALADA IMPLACABLE
CIENTOS DE ÁRBOLES Y ROCAS
EL AGUA
LA CENTRAL
UN ZAPATO DE SOL
UN RÍO EN LA LUNA
IV
LAS PALABRAS MÁS REPETIDAS
OSSA SACRA
JOYAS DE HUMEDAD
LA LUNA
TU IDEA DE LA DIVISIÓN
COMIENZO
GOTEAR
PEÑASCOS
PEQUEÑA DUREZA
LIVIANO
V
LAS BECAS DE LA MUERTE
LA MÍSTICA – LA ECONOMÍA
LA MUERTE DE LA RANA
TODO ES UTOPÍA
CAUCE
MAPAS DE BOLSILLO (2013)
Papeles y flores de la suerte
EL HUESO
RECURRENCIAS
PIE DE CORAL
RITO SOLUBLE
VOCES
SEPAMOS
LA ORILLA
ASCENSIÓN
HUESO NECESARIO
OLEAJE
PIES DE BARRO
CINABRIO
DESPERTAR
LÍMITES
CISTERNA
BROCARDO
PAPELES Y FLORES DE LA SUERTE
IRRECONOCIBLE
TODAS LAS PALABRAS
OTRO MÁS
TERROR
TIEMPO
SERIEDAD
ANTISCIOS*
Didascalia
DIDASCALIA
CASI NADA
EL CADÁVER DE LA POESÍA
POLÍTICA
CALICATA
UN DISCRETO TRABAJO
FUNDACIONES
TRANSFIGURACIÓN
RARA MAESTRÍA
TEXTURA
POEMA
BRISA
BREVE EXPLICACIÓN
LA PARTE QUE FALTA
UNA NUEVA INGENUIDAD
IRRADIACIÓN
TABUCO
LEGIBLE
POCO
Una palabra
UNA PALABRA
CONSIDERACIONES SOBRE UN POEMA ANTIGUO
BROCAL
GLACIS
MALEZA
EL TEMBLOR DE LA SOLUCIÓN
LA LUZ DE LOS MATOJOS
CIMA
SIMA
SIN NOSOTROS
RELENTE
LUGARES
RÁPIDO
CIRCUNLOQUIO
HILOS
EL GRAFÓMANO Y LA NADA
EL GRAFÓMANO Y EL VAMPIRO
EL GRAFÓMANO Y EL ÁNGEL
NULLA DIES SINE LINEA
TRAMPANTOJO
CRÁNEO
PARALIPÓMENOS
Mapas y escritos
MAPA 1
MAPA 2
MAPA 3
MAPA 4
MAPA 5
MAPA 6
MAPA 7
ESCRITO 1
ESCRITO 2
ESCRITO 3
ESCRITO 4
ESCRITO 5
ESCRITO 6
ESCRITO 7
ESCRITO 8
ESCRITO 9
ESCRITO 10
ESCRITO 11
ESCRITO 12
ESCRITO 13
Oxímoron
RETRATO MOJADO
¿QUÉ ES ESO?
OTROS
MÁS ALLÁ DEL POEMA
MÉTODOS PERDIDOS
EL FONDO DEL POEMA
BAGAZO
NINGÚN POEMA
ATRAVESAR
OXÍMORON
ATARAXIA
OMNISCIO
MODELOS EN LA SOMBRA
EN VOZ BAJA
TALUD
MIL POEMAS
VÉRTIGO
EL FUTURO(2016)
EL CIELO
ESTUPEFACTOS
INCRÉDULOS
ARROYO
OTRAS VOCES EN EL SUEÑO
TIBIO SILENCIO
HÁPAX
LUCES
FIN
AUTENTICIDAD
IMÁGENES
COHESIÓN
EL FUTURO (TRECE VECES)
CICLO INCÓLUME
SOLOS
MÁQUINA UNO
MÁQUINA DOS
MÁQUINA TRES
MÁQUINA CUATRO
UN AÑO
INTERMINABLE ABISMO
NADIE
VÓRTICE
NUEVOS PANFLETOS
UN NUEVO MITO
EL CRITERIO
ERROR O ANATEMA
EL ÓRGANO CASUAL
LA MUERTE NO LEE
TESELAS
ENSAYO SOBRE LA MOTIVACIÓN
APRENDIZAJE Y RESPIRACIÓN
EL MINERAL DE LA SANGRE
COMO BRECHT…
DESCUBRIR Y OLVIDAR
OBRA (Y REPETICIÓN)
MÁS SILENCIO
EL MIEDO
OBNUBILADOS
APLICACIONES DE LA VIDA FUTURA
ENSAYO FINAL SOBRE LA CORDURA
CIEN RETRATOS
PRÓLOGO
Ignacio Echevarría
Escribo estas líneas sin haberme repuesto todavía de la sorpresa, primero, y luego del asombro que me ha producido la lectura de este libro. Ocurre que conozco a Bruno Montané desde hace ya bastantes años, durante los cuales he tenido ocasión de leer –siempre con agrado, también con admiración– un buen número de sus poemas. Mis lecturas, sin embargo, parciales y discontinuas, espaciadas en el tiempo, me habían procurado –lo constato ahora– una idea muy insuficiente de la calidad y de la hondura, de la belleza también, y de la singularidad, de una poesía que, recorrida en su trayectoria más o menos cronológica, como aquí es presentada, entraña todo un aprendizaje.
Reunir, como se hace aquí, poemas escritos en el transcurso de cerca de cuatro décadas ofrece la posibilidad de reconocer el argumento que, sin el poeta saberlo, esos poemas tejen. Y el argumento de este libro –a mis ojos, al menos– consiste en la progresiva conciencia que, con el pasar del tiempo, su autor ha ido adquiriendo del valor que para él mismo tiene el ejercicio tenaz y constante de la poesía, un arte cuya naturaleza, sin embargo, y cuyo sentido, nunca se le revelan del todo.
“No lo sabemos pero nos pasamos / la vida entera frente al poema”, se lee en “El temblor de la solución”. Y a continuación: “Nos pasamos la vida intentando / pensar qué dice el poema / y de repente descubrimos que / a pesar de nuestros esfuerzos / el poema siempre habla de otra cosa”.
No es exacto, sin embargo, eso de que “nos pasamos la vida intentando / pensar qué dice el poema”. No al menos en el caso de Bruno Montané, cuya poesía primera no parece tan preocupada por pensar el poema como por pensar el mundo a través del poema, pues muy pronto él intuye algo que concluirá mucho más adelante: que “el verso respira y el poema es la máquina / que elegimos para que el mundo reflexione” (“Máquina uno”).
Antes de cobrar conciencia de esto, sin embargo, el poeta se demora en “la contemplación de lo que vive”, su mirada abierta al mundo, a su oscuridad, a su dolor, pero también a su belleza y a su éxtasis. Los poemas de juventud de Bruno Montané, sorprendentemente concisos y maduros, son reiterados intentos de alumbrar el mundo, de hacerlo inteligible y habitable. “No hay misterio, no hay misterio, / sólo la sensación de algo / que se hace al nombrarlo”. Tal es la tarea del poeta: nombrar su vivencia de la realidad para hacer reconocible el mundo. Como se dice en otro lugar: “Vive el mundo y escucha / todas las palabras. / Mira la realidad y siente / el ruido de los desastres, el lento canto que nos regala. / La realidad es la boca, el mundo es el oído”. Esta sorprendente dialéctica entre realidad y mundo desempeña un papel determinante en el pensamiento poético de Bruno Montané, y cabe relacionarla estrechamente con un concepto también recurrente y central en su poesía: el de respiración. La acción de respirar sirve aquí, entre otras cosas, de metáfora de la de escribir: nada de alquimia (“ningún poema hace oro de la respiración”), sino ese tráfico tenaz de la experiencia pacientemente observada y devuelta en palabras.
Pero se respira con el cuerpo y no con la mente, y por eso el cuerpo está muy presente en estos poemas, tallados con “el cuchillo y la rosa de los sentidos”, extraordinariamente sensoriales, de un erotismo a menudo explícito y casi siempre radiante. “Adónde iremos, / parecían decir las palabras / mientras el cuerpo las esperaba”, se lee en el poema titulado “Hacia la luna”. Unos versos que sugieren la carnal ancladura de esta poesía, resueltamente imbricada en la vida (pues “el poema / se escribe como se vive”) y por lo mismo desentendida del todo de la idea romántica de inspiración. Bruno Montané parece pensar más bien que el del poeta es “un discreto trabajo”, fruto de la tenacidad y de la paciencia (“la poesía sólo tiene paciencia”). Ningún poeta menos infatuado que él de su propia condición, ninguno tampoco más apegado a su oficio, acaso porque la poesía es para él el modo de preservar y de restaurar una vida dañada por lo que en más de un lugar llama “la infame economía”.
Acerca de esto último, conviene notar el pesimismo que a veces embarga la voz del poeta, abrumado por la precariedad material de su existencia. “Creemos ser poetas del ánimo / –algunos lo llaman de la experiencia– / pero sólo somos poetas de la economía”, se dice en el poema titulado “Obnubilados”. La poesía de Montané no está exenta de marcados acentos sociales y políticos. Él mismo se plantea la actividad poética como una política de resistencia contra una realidad que tiende a devorar ese mundo que permanece a la escucha. Por ahí renace su confianza en el poema, la certeza de su necesidad. Por ahí se explica que, mediada su andadura como poeta (a partir, digamos, de los poemas reunidos en 2013 en Mapas de bolsillo), la reflexión sobre la razón y el sentido de perseverar en la escritura constituya la materia misma de numerosos poemas. No hay que dejarse despistar por la ironía con que Montané, disfrazado de “grafómano”, plantea a veces esa reflexión. La ausencia de solemnidad no implica en absoluto la de convencimiento, ni invalida la justificada ufanía con que llega a decirse, aunque lleno de escrúpulos: “El tiempo ha aprendido / a decir algo en mí”.
No queda en este libro testimonio alguno de la prehistoria del poeta Bruno Montané, activo partícipe de la neovanguardia mexicana de la década de los setenta, mitografiada por Roberto Bolaño en Los detectives salvajes. En las ya viejas revistas de la época (Pájaro de Calor, Correspondencia Infrarrealista, La Zorra vuelve al Gallinero) dormitan los primeros poemas que publicó. En El maletín de Stevenson, el primero de los poemarios aquí recogidos, se intuyen –tan pronto remotas– las urgencias, los desafíos que tal vez los inspiraron. Pero en ese libro admira ya la contención, la serenidad, la delicadeza con que el poeta entonces apenas veinteañero acierta a controlar su voz.
Consta que Bruno Montané ha escrito (aunque sin recogerlos nunca en libro) poemas largos, incluso muy largos. Pero si el lector hojea este libro se percatará de que la inmensa mayoría de sus piezas tienen una extensión relativamente breve. Todos llevan, además, títulos por lo general muy sugerentes, que casi siempre constituyen un elemento sustancial del sentido, de la intención del poema, que anticipan y modulan. Estas dos características de la poesía de Bruno Montané son constantes, y sugieren una cierta idiosincrasia, de la que bien pueden extraerse algunas conclusiones.
Certeramente dijo Roberto Bolaño, mucho tiempo atrás, que esta poesía “está hecha de pinceladas suspendidas en el aire”, también “de sangre suspendida en el aire”. La técnica de Bruno Montané tiene, en efecto, al principio sobre todo, algo de la del acuarelista, o de los pintores de aguadas chinos. “Poco se necesita para escribir el poema, / poco se ha de necesitar para optar / por la precisión o el puro sueño”, declara con su humildad característica, en absoluto impostada. En cuanto a la gramática en que se sostiene ese arte de la suspensión, no pocas veces recuerda –pero se trata de sólo eso: de un recuerdo quizás arbitrario– a la de los haikús, con su síncopa fragilísima, su plasticidad tan emotiva. “Poco es imprescindible / para las raras leyes del poema, / para sus leves movimientos de baile”, continúa el poema cuyo comienzo acabo de citar. Y no es la menor sorpresa de este libro descubrir qué pronto intuye esto Bruno Montané.
En algún lugar de este libro se habla de “joyas de una eufórica paciencia”. Cabría referirse así a casi todas las piezas que contiene. En una de ellas se dice que “cuidar es una palabra / que da miedo, / cuidar es una palabra / que no entendemos”. Pero de atención y cuidado –de “método y silencio”– están hechos estos poemas, que arrancan a la decisión de escribirlos su propia esperanza. Armados con ella se adentran en ese futuro que el autor –aun sabiéndose “cantor de fugaces jardines mentales”– invoca hacia el final de este libro con ironía sutil pero en absoluto claudicante, persuadido de que su sola herramienta, la palabra, sigue siendo –qué genial ocurrencia– “la voz de los resucitados que no han muerto”.
POESÍA REUNIDA (1979-2016)
EL MALETÍN DE STEVENSON(1979-1981)
EL MALETÍN DE STEVENSON(1979-1981)
STEVENSON
La sombra de una palmera en el cuero resquebrajado
La manilla y los gérmenes el sol
el agua verde y los corales
La piel húmeda el bigote en la isla oscura
El surtidor de las palabras se aleja o aúlla:
el fondo de la enfermedad es un terciopelo quemado
un aerolito cayendo en el cráter de un volcán
La constelación de las manos que escribieron
historias
transforma su habilidad y entonces el escritor
pierde su maleta la estrella los labios secos
INTERFERENCIAS
Tocan a la puerta y la luz separa el rostro
del cuerpo
Colores en las partituras
Una letra es la señal compartida
En el frío fondo del texto
los hongos se reproducen
La humedad chisporrotea con las cerillas
que caen
Los dedos dibujan en la arena frases
donde se habla
de naufragios guerras locales
levantamientos de pueblos
Afuera comienza a llover y el agua
lentamente se desliza hasta mojar
los pies del que escribía
EL PASO DE LA LAGUNA ESTIGIA (1480-PATINIR-1524)
Cruzábamos la laguna la lancha a motor quemaba
petróleo
el humo rozando las espaldas desnudas
Gotas en la mano y el sol
En la orilla el viento ardía entre los árboles
Y en las altas carreteras los encargados
de las gasolineras escuchaban radio
mientras desde un mirador la escena de la laguna
era proyectada sobre la ciudad
Los santos viajanLos santos tienen frío
PINTURAS NEGRAS
La tela es el techo del aquelarre
y el tótem muge cuando las imágenes nacen
Las pinceladas y la texturaLos rostros surgen
Entra por la puerta el cuerpo de la procesión
El pintor mira la aparición sobre el telón
de su sordera
Como un ala que no acabó de extenderse
un párpado que no se cerraba del todo
El taller está en lo alto de un cerro
La luna ilumina las venas en el brazo del maestro
PUENTES BAJO LA SOMBRA
Arcos en el vacíoAcertijos formales
de los caminantesUn puente oscuro
y el agua moviéndose bajo la bóveda vegetal
Los caminos poblados de genteTras las hojas
las luciérnagas esperan a que anochezca
Telarañas en las maderas
nidos en los travesaños de cemento
Las esferas del vacío pasan sobre el puente
silenciosas como cuellos cortados
LA RAPIDEZ DEL IMAGINISTA
El cielo ruge en las azoteas
Y la velocidad parece un maniquí
que mira hacia el río
Antes un gesto era el vapor
la adoración de los magos o un carnaval negro
Producir, como ahora, tenía que ver
con los astros sobre la mesa
El viento dividiendo el pelo en la nuca
Células en la saliva fosforescente
EL JARDÍN DE LOS CAMINANTES
La luna sale de su envoltorio de luz
Los zapatos presionan la gravilla
Las parejas y sus siluetas
son una cortina que inaugura su ondeo
a la vez que un sonido metálico
viene de las rejas
Quien camine verá los cráteres de la luna
oirá el lejano sonido del mar
LA NIÑA Y EL ESPEJO
A mis espaldas una niña de cinco años
se peina
Estoy sentado en un bar hay viejos que conversan
sobre gente
Las palomas vuelan dentro de la sombra
de los edificios
Pero mi propia química mis emociones
saltan como un canguro que nadie puede parar
La niña frente al espejo se peina lentamente
como una luna entre los árboles
MEMORIA DEL CUERPO
El vientre respira es una ventosa un agujero rojo
las entrepiernas tensas el olor me llena el cerebro
Caigo como un idioma de muertos
pero vivir es el abrazo frente a la ciudad
poblada de mentes que sienten
esta explosión tan efímera como mi mano
Y ese recuerdo se hace móvil te acompaña al muelle
a un barco a la ardiente extensión de un mar
petrificado
CUERPOS LIVIANOS
Títulos de neblinade carne masticada
livianos puentes las cuerdas las rocas
el gas la copa del árbol y el techo de la casa
En el desván cuelga mi sexo
abierto como un ojo que entrara en el agua
Caliente nuca tu cabellera en mi frente
el cuello y los labios resuenan gruñen
en el balanceo de la oscuridad
Rojo de las valvas de las lenguas
donde el semen palpita
LA INOCENCIA MIRA
Perdiste las palabras y su manto de tibieza
Cuando hay memoria es para recordar la superficie
del lagoPero estar en el fondo con los ojos
como dos botones blancos me alcanza y me pone
la mano al cuello me hace señales me quiere
mandar besos pero también me duele
Y tan puramente es el silencio y el ruido
las manadas llegando al alba
2. EL AGUJERO DE LAS SENDAS (1980)
CERBATANA
Por largo tiempo repites la misma canción
y la lluvia parece ausentarse como su dorada tela
como un artefacto de temperatura transparente
Bajo el primer árbol del bosque
vuelves a soplar sobre la misma pluma
con la que jugaste pensando en ropas de colores
tendidas en los patios traseros
En una ciudad cualquiera hay palmeras
agitadas por vientos que atravesaron valles
lejos siempre lejos de la mirada y los juegos
de los monos
MANO
En el centro de la habitación hay una mano
que acaricia otras partes del mismo cuerpo
A veces su trayectoria deja una línea
de espuma seca sobre el fondo negro
y nosotros pensamos en esa huella
como en una gruta marina oliendo
intensamente a sal a frío o sudor
Hasta que la ola entra por la ventana
y el suelo se inunda de una lava pegajosa
como el sol bañándote los ojos al despertar
como un chorro de luz en el centro del huracán
TEXTO DE LLAMADA PARA LA SOMBRA DE LA OREJA
Un destino radiante como un aviso
cortocircuita una hilera de palabras
y suena como un vehículo sin ruedas
en una playa de piedras
Frente a él hay niños que hilan su amistad
mientras otros juegan con fuego y tijeras
Aquí está el mundo, su dorado y oxidante verano
Toda llamada es un brazo como un junco
asomado en el agua del estanque
EL SILBATO DE LOS MARES
La mujer del capitán tiene la frente salada
Bajo las sábanas ella recuerda y sus pezones
son fosforescentes como el plancton
que un hombre ve brillar desde un barco
Al mismo tiempo se oyen la sirena del faro
y el timbre de la casa
Ella baja a abrir la puerta pero lo único
que la espera es el movimiento del mar
como la blanca mirada de una ciega
sonriéndole
TÚ SERÁS LA ESTRELLA QUE MIRA
Tú serás la voz o la joya
que en la arena aparece,
serás la calma de la pierna
muerta en el bosque.
Y en el centro del acto y del sonido
parecerás una vida de raras hazañas,
con cuerpos y cerebros
que quieren a otros cuerpos,
y desiertos y playas y gargantas
que nada hará desaparecer.
3. LAS COLINAS INTERIORES DEL PLANETA (1980-1981)
1. Las bellas palabras
REGRESANDO A LAS FACTORÍAS
Retrato de paciencias que cortan:
como el aire de los suburbios,
como un trayecto en una línea seca.
Y tu mano se acerca al humo
de las adivinaciones, al olor
aproximando su rostro para que comiences
a temblar en otro cuerpo.
Vuelves a los sueños, a los bosques
de decapitados, a las camas deshechas.
Las inmensas naves vacías dejan
avanzar un lánguido fin de semana,
orilla del canal donde mojabas los pies
entre las siluetas de los desaparecidos.
ESTATUAS AL BORDE DE UNA CAMA
Parecemos muertos cubiertos de nieve
junto a una cama de níquel.
Y un almacén lejano guarda el mugido
que generan cintas rojas
salidas de nuestras cabezas.
Una mano encenderá una pequeña fogata
sin lograr remediar el frío.
Pájaros blancos entran por los boquetes
que las bombas han dejado en el techo
y vienen a posarse en nuestros hombros.
Si pudiésemos abrir los ojos
estaríamos salvados.
FALSAS MADRIGUERAS
Un animal me dice que el río más hermoso
es el mar.
Te quedas solo porque otro cuerpo te refleja
o te lleva a calles, fábricas de rutina y deseo.
Imágenes con un montón de centros:
mandalas que son el tambor
de una antigua ametralladora.
Un rostro solo corre el peligro de ser una nube,
un sol que se infla hasta quedar atrapado
en el jardín de las palabras ferozmente dichas.
Como un par de manos sin cuerpo
aferrándose a la barandilla
mientras la tormenta desarrolla
su interior de terror y naturaleza.
LA BOCA ES UN DADO NEGRO
El torturador encapucha al torturado
y fuera de la cárcel un témpano
comienza a rozar los muros produciendo
un sonido que encaja en cada pulsación
de los voltios que huyen por el cuerpo tendido
o colgado de las barras de un catre oscilante
como un témpano.
Las preguntas quieren revisar una historia,
empotrar los fragmentos que faltan:
y la memoria busca una respuesta que camine
sin peligro por una pradera sin rascacielos
ni chozas, sin vientres desencajados y brazos
y piernas a punto de quebrarse por los golpes.
A VECES LA LUZ ERA EL CELESTE MICROBIO QUE ME COMÍA
Bajaba la luz y me comía,
y yo me iba con mi boquete rojo en el pecho,
un poco con la tráquea afuera,
un poco con la lengua salida
por el agujero dejado donde antes estaba
el ojo que ella se había comido.
Y yo era niño, como tú, como nosotros:
veía en el tiempo lo que el tiempo
también es: pequeños patos diciendo cuá-cuá,
tablas que se convertían en casas,
en muros de calles o en garajes.
Y después, unos años más tarde,
la luz estaba debajo de tu pie,
escondiéndose de su propia deformidad,
huyendo de los espejos que ya había digerido.
QUÉ CREES QUE ES LA VIDA
La vida es el collar caliente
que nuestras madres nos regalan.
Una ladera de noche,
ese dinosaurio que duerme dentro nuestro,
un cuchillo reforzado con espinas.
El malditismo, la podredumbre,
el amor simpático, el capitalismo liberal.
El deseo de hacer poesía.
El amor, el amor que es la bolsa llena de sangre
donde los prisioneros respiran.
LA RISA DEL AMOR
En el centro del viento hay una mano
que acaricia tu nuca.
Y mirarás cuerpos lejos de la fijeza
y verás carreteras donde el aire
disimula sus enfermedades
dentro de la mano.
Pero tú girarás danzando
aceleradamente: y tu cuerpo sentirá
que hay algo, una cara,
una pierna, un vientre, una ciudad
que no pueden dejar de escaparse.
Un cielo en miniatura que tu mano
de improviso sostiene,
tan hermoso, tan voraz
que es imposible no dejarlo irse.
LA IMAGEN OBLICUA
Desde el otro lado del pantano
una muchacha de vestido azul arroja
su mirada que rueda cerca de ti
como una flecha, como una hélice
que ninguna piedra puede mellar.
Y un poco más lejos,
en la terraza asoleada de una fábrica,
muchachas secretarias
repiten los dolorosos ritos
de la media mañana,
cuando la caravana de autobuses
comienza a alejarse detrás de las colinas.
LO QUE VIVE EL MAPA
El mapa se mueve mientras
alguien lo busca.
País, ciudad o tesoro.
Frágiles detalles que la conciencia
construye, ordenándolos en fila,
unos junto a otros o por series.
Mientras los focos de un estadio
irradian un agujero de luz que
parece estar en el centro de la ciudad.
Mientras tu memoria organiza
instintivamente sus velocidades
hasta aparecer seis años atrás
haciendo dedo en una gasolinera
al norte de tu país.
LAS BELLAS PALABRAS
La palabra es hoguera en los palacios
y tienda de campaña en los jardines.
La palabra, tallo de luz,
muela podrida.
Y tú sientes que la sintaxis
es una factoría oculta en el fondo
del pantano, mugido que no para,
silencio que la envuelve.
La palabra es la voz de los resucitados
que no han muerto, es el juego que se aleja
invisible, pero no sin antes danzar
con sus cortinas flameantes
frente a tu rostro con cerebro,
que es donde vive la palabra
antes de desaparecer.
TU CEREBRO SE MUEVE EN UNA FOTOGRAFÍA
La raíz o columna vertebral
de una neurona se llama axón
y está unida, tocándolas como dedos
que se palpan dulcemente bajo el agua,
a otros millones de raíces o médulas
hasta formar un tejido que sientes
flotar dentro de tu cerebro,
quizás una inmensa balsa
en la laguna de un cráter apagado.
Miras la fotografía y tu cuerpo
se mueve veloz,
un muslo que vuela,
ojos brillando en la oscuridad.
2. La visión del último trabajo
AZOTEAS
Azoteas en ciudades ya destruidas,
casas en las que vivieron nuestros antepasados,
arrasadas por guerras que hoy ya nadie recuerda;
rumores, huellas en los parques llenos de gente.
Texto agarrotado, reloj que da la hora.
La historia parece imaginación cuando los cinturones
llevan aspas de acero y pinchos
y hay lánguidas miradas de muertos
acodados en las barras de los bares.
O de otra manera, la vida en su subterráneo
o en su pradera de ciudad viva:
el viento que en las azoteas
seca las ropas
y envuelve tu cuerpo.
MÁS SALIDAS
En una playa una enorme boca duerme
mientras las olas sondean las rocas y la arena.
Hoteles y fábricas junto al mar,
colinas donde los árboles y la arena se mezclan.
Pausada visión de los desvíos:
soñamos desde un lugar.
Jardines con pequeñas pirámides,
mesas de hierro pintadas de blanco
y ladrillos abandonados. Los caminos vecinales
¿llenos de barricadas o casetas de policía?
Las densas manzanas de ciudad se transforman
en palacios de colores, complejos habitacionales
sin clase, más parques que los rodean.
Pero vuestros cuerpos bailan para que la noche
llegue con sus luces, sus sirenas y sus intermitentes
mensajes de salvamento.
ZIGZAGUEO
Con la mirada sigues las fases de la luna
mientras el año avanza con sus sistemas,
con sus dulzuras que acaban por ocultarse.
En la ventana de un baño público
una rama rajaba el cielo y tú meabas
mirando las lozas, el chorro amarillo,
la eliminación de todos los vacíos.
Mientras quizá pienses que acumulas
pequeñas historias de vampirismo,
mientras te sientes testigo fantasma
de tus aprendizajes en zonas
suavemente palpitantes.
Cantor de fugaces jardines mentales.
EL BUHONERO
Los bosques aún no se incendian,
los bosques no han sido talados para llevar
la madera a las chimeneas, a las puertas
de casas de representación extranjeras,
y tú caminas dentro del bosque
sin poder hallar las fronteras de ese país
que se mezcla con árboles y animales
que solo tú conoces.
Después encuentras el camino a la ciudad
y en tu mente ya se desarrolla
otro registro, descenso de un leño
hinchado de agua hacia el fondo del lago,
rostros que ningún animal conoce;
de verdad el nacimiento de otra belleza.
Viaje que te llevaba a las orillas
de un bosque aún más grande.
SILUETA ROJA
Ciudad de plata. Humo en las factorías.
Silueta roja, pelo azul. Música sincopada.
Retrato de tu heroína interior.
Mutación de cataclismos. Manos hinchadas.
El frío ronda las mansiones, tu cuerpo,
los barrios aglomerados.
Escribir es la estufa sin usar que toca
una mano de sangre. Y raíces que envuelven
tu brazo. Mientras vivir no es precisamente
forjar y esperar resultados, hacha de piedra
en cabeza de mono.
Sentado eres una estela orgánica. Caminas
y eres parte de un bosque recalentado.
El cerebro y su silueta roja:
los animales en las playas.
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