Kitabı oku: «La valoración de la condición física en la educación infantil»
La valoración de la condición física en la Educación Infantil: principales test de aplicación
Carlos Ayán Pérez

Ilustraciones: Ana Iriso Delicado
Diseño de cubierta: David Carretero
Edición: Mª Ángeles González Moreno
© 2017, Carlos Ayán Pérez
Editorial Paidotribo
Les Guixeres
C/ de la Energía, 19-21
08915 Badalona (España)
Tel.: 93 323 33 11 – Fax: 93 453 50 33
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E-mail: paidotribo@paidotribo.com
Primera edición
ISBN: 978-84-9910-607-6
ISBN EPUB: 978-84-9910-690-8
BIC: YNWG
Diseño de maqueta y preimpresión: Editor Service, S.L.
Diagonal, 299 – 08013 Barcelona
PREFACIO
La docencia en la etapa de Educación Infantil supone aplicar una miscelánea de contenidos destinados a que los niños y niñas vayan completando su integración social e iniciándose en su formación curricular y educativa. Por ello, los profesionales que desempeñan su labor docente en este campo adquieren una formación multidisciplinar que les permite abordar y cumplir con garantías su función pedagógica y orientadora.
En los últimos años se ha detectado una cada vez más notable ausencia de conductas saludables en los infantes más pequeños, derivadas principalmente de un modelo de comportamiento dominado por una progresiva reducción de la actividad física y una alimentación desequilibrada y culturalmente «contaminada». Como consecuencia principal, la prevalencia de niños obesos ha experimentado un considerable incremento que amenaza seriamente la salud de las futuras generaciones.
La valoración de la condición física se ha postulado como un indicador fiable del nivel de actividad física que los niños presentan y, por lo tanto, constituye un modo apropiado de determinar la incidencia del sedentarismo como factor de riesgo en esta población. Sin embargo, y a pesar de que el estudio y valoración de la condición física es un tema ampliamente tratado y sobre el que existe una gran cantidad de información disponible, su abordaje dentro del marco de la Educación Infantil es un aspecto muy poco explorado y prácticamente desconocido. Esto es debido principalmente a que la educación física apenas tiene cabida en este tramo educativo y a que los profesionales de este sector carecen, por lo general, de una formación específica en este campo.
Por ello, este libro se erige como un interesante recurso que permite cubrir este vacío. A modo de manual, en él se presentan un gran número de pruebas físicas aptas para alumnos de segundo ciclo de Educación Infantil (de 3 a 6 años), que permiten valorar el nivel de las distintas capacidades que constituyen su condición física. Todas y cada una de las pruebas descritas se acompañan con una completa información sobre el desarrollo y su potencial resultado, facilitando de este modo su aplicación por parte de aquellas personas menos familiarizadas con la metodología de la valoración condicional. Bajo estas circunstancias, esta obra constituye un recurso bibliográfico de gran importancia para todos los docentes interesados en mejorar su formación y labor profesional.
Carlos Ayán Pérez Doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.Profesor universitario en Universidad de Vigo, España
ÍNDICE
Prefacio
Capítulo I
LA VALORACIÓN DE LA CONDICIÓN FÍSICA EN LA EDUCACIÓN INFANTIL: ESTADO DE LA CUESTIÓN
1.1. La valoración de la condición física saludable
Capítulo II
PRINCIPALES BATERÍAS FÍSICAS DE APLICACIÓN EN EL MARCO DE LA EDUCACIÓN INFANTIL
2.1. Baterías de valoración de la competencia motriz
2.1.1. Bruininks-Oseretsky Test of Motor Proficiency (BOTMP)
2.1.2. The Movement Assessment Battery for Children (M-ABC)
2.1.3. The Motoriktest für Vier- bis Sechsjährige Kinder (MOT 4-6)
2.1.4. The McCarron Assessment of Neuromuscular Development (MAND)
2.1.5. Peabody Developmental Motor Scales (PDMS)
2.1.6. Körperkoordinationtest für Kinder (KTK)
2.2. Baterías de valoración de la habilidad física
2.2.1. Test of Motor Gross Development (TGMD)
2.2.2. Basic Gross Motor Assessment (BGMA)
2.2.3. The Children’s Activity and Movement in Preschool Study (CHAMPS)
2.2.4. The Maastricht Motor Test (MMT)
2.2.5. The Zurich Neuromotor Assessment (ZNA)
2.3. Baterías de valoración de la condición física
2.3.1. The Arheim and Sinclair Basic Mobility Test (ASBM)
2.3.2. Stay in Step (SIS)
2.3.3. The Macau Sport Development Battery (MSDB)
2.3.4. The Taipei Fitness Test battery (TFT)
2.3.5. Physical Fitness and Motor Ability Test (PFMAT)
2.3.6. The Karlsruher Motor Screening test (KMS 3-6)
2.3.7. Fitnessgram
2.3.8. Eurofit
Capítulo III
PRUEBAS PARA LA VALORACIÓN DE LA RESISTENCIA AERÓBICA
3.1. Pruebas de carrera progresiva
3.1.A. Course-Navette
3.1.B. Progressive Aerobic Cardiovascular Endurance Run (PACER)
3.2. Pruebas de carrera-distancia
3.2.A. Test de la milla (1-Mile Run/Walk Test)
3.2.B. Test de los ¾ de milla (¾ Mile Run/Walk Test)
3.2.C. Test de la media milla (½ Mile Run/Walk Test)
3.3. Pruebas de carrera-tiempo
3.3.A. Test de Cooper reducido (Mini-Cooper Test)
3.3.B. Test de los 3 minutos (Three Minutes Shuttle Run Test)
Capítulo IV
PRUEBAS PARA LA VALORACIÓN DE LA FUERZA MUSCULAR
4.1. Pruebas para la valoración de la fuerza-resistencia
4.1.A. Flexiones de rodillas (Knee Push-up Test)
4.1.B. Flexiones (90° Push-up Test)
4.1.C. Flexiones en silla (Chair Push-up Test)
4.1.D. Prueba de suspensión en barra (Bent Arm Hang Test)
4.1.E. Prueba de suspensión (Arm Hang Test)
4.1.F. Prueba de suspensión de brazos (Timed Dipping Test)
4.1.G. Flexiones invertidas (Modified Pull-up Test)
4.1.H. Abdominales (Sit up Test)
4.1.I. Abdominales acompasados (Curl up test)
4.1.J. Prueba de saltos laterales sobre tabla (Sideways Jump Test)
4.1.K. Prueba de saltos laterales (Side Jump Test)
4.1.L. Prueba de saltos consecutivos (Stepping Stone Jumps Test)
4.2. Pruebas para la valoración de la fuerza explosiva
4.2.A. Prueba de lanzamiento de balón medicinal (Medicine Ball Throw Test)
4.2.B. Prueba del saque de banda (Overhand Throw Test)
4.2.C. Lanzamiento de pelota de tenis (Throwing Distant Tennis Ball Test)
4.2.D. Lanzamiento de saquito de arena (Sand Bag Throw Test)
4.2.E. Salto horizontal (Standing Long Jump Test)
4.2.F. Salto sobre bloques (Hopping for Height Test)
4.2.G. Salto sobre cuerda (Jumping over a Cord Test)
Capítulo V
PRUEBAS PARA LA VALORACIÓN DE LA FLEXIBILIDAD
5.1. Pruebas para la valoración de la flexibilidad del miembro inferior
5.1.A. Test del cajón (Sit and Reach Test)
5.1.B. Test del cajón con espalda protegida (Back Saver Sit and Reach Test)
5.1.C. Test de la V (Back and Hamstring Stretch Test)
5.1.D. Test del banco (Forward Bend and Touch on a Bench Test)
5.2. Pruebas para la valoración de la flexibilidad del tronco
5.2.A. Test de elevación de tronco (Trunk Lift Test)
5.3. Pruebas para la valoración de la flexibilidad del miembro superior
5.3.A. Test de flexibilidad de hombro (Shoulder Stretch Test)
Capítulo VI
PRUEBAS PARA LA VALORACIÓN DE LA VELOCIDAD
6.1. Pruebas para la valoración de la velocidad de desplazamiento
6.1.A. Test de los 25 metros lisos (25 m Dash Test)
6.2. Pruebas para la valoración de la velocidad gestual
6.2.A. Tapping de manos (Arm Plate Tapping Test)
6.3. Pruebas para la valoración de la velocidad de reacción
6.3.A. Test del stick (Catching a Stick Test)
Capítulo VII
PRUEBAS PARA LA VALORACIÓN DE LA AGILIDAD
7.1. Pruebas para valorar el control corporal
7.1.A. Test de incorporación (Face Down to Standing Test)
7.1.B. Test de rodear el obstáculo (Stand up and Dash Test)
7.1.C. Test de la cuerda (Jump over and Crawl under Test)
7.2. Pruebas de carrera pendular
7.2.A. Test de 10 × 5 (10 × 5 m Shuttle Test)
7.2.B. Test del transporte (Pendelauf)
7.2.C. Carrera de los 10 metros (10 m Shuttle Run Test)
7.2.D. Test de las bolsitas (Potato Race)
7.3. Pruebas de obstáculos
7.3.A. Carrera de obstáculos (Obstacle Course Test)
7.3.B. Test de salto de obstáculos/Carrera de agilidad (Hurdle Run/Agility Run Test)
Capítulo VIII
PRUEBAS PARA LA VALORACIÓN DEL EQUILIBRIO
8.1. Pruebas para valorar el equilibrio estático
8.1.A. Test de equilibrio sobre un pie (One Leg Balance Test)
8.1.B. Pruebas de equilibrio estático de Da Fonseca
8.1.C. Test de los 20 segundos
8.1.D. Test del flamenco adaptado (Modified Flamingo Test)
8.1.E. Test del minuto (Balancing On One Foot Test)
8.1.F. Test de la sentadilla (Squat Balance Test)
8.1.G. Test de la regla (Pediatric Reach Test)
8.2. Pruebas para valorar el equilibrio dinámico
8.2.A. Test de caminata (Walking Forward Test)
8.2.B. Pruebas de equilibrio dinámico de Da Fonseca
8.2.C. Test de caminata sobre puntillas (Walking Heel Raised Test)
8.2.D. Test de equilibrio dinámico de Macao (Walking Forward-Sidelong Balance Beam Test)
8.2.E. Test de la marcha inversa (Balancing Backwards Test)
8.2.F. Test de la marcha inversa sobre banco (Walking Backwards along a Balance Beam Test)
8.1.G. Test del aro (Forward Jump in a Hoop Test)
Capítulo IX
PRUEBAS PARA LA VALORACIÓN DE LA COORDINACIÓN
9.1. Pruebas para valorar la coordinación dinámica general
9.1.A. Test de Hamppelman (Hamppelman Jump Test)
9.1.B. Test del indio (Indian Skip Test)
9.1.C. Test de la pelota (Stand up Holding a Ball on the Head Test)
9.1.D. Test del gateo hacia atrás (Obstacle Course Backwards Test)
9.1.E. Test del gateo (Rapid Crawling Test)
9.1.F. Test de las plataformas (Moving Sideways on Boxes Test)
9.1.G. Test de las espalderas (Climbing up Wall Bars Test)
9.2. Pruebas para valorar la coordinación óculo-manual
9.2.A. Test de tiro al blanco (Target Throwing Tests)
9.2.B. Tiro al blanco con saquito (Target Throwing with Bean Bags Test)
9.2.C. Test del saquito (Throwing/Catching Bean Bags Test)
9.2.D. Test de botar y atrapar (Volleyball Bounce and Catch Test)
9.2.E. Test del stick y el balón (Ball Bouncing with a Stick Test)
9.2.F. Test tenis-gol (Rolling Ball Test)
9.3. Pruebas para valorar la coordinación óculo-pédica
9.3.A. Test de los 10 segundos (Sideward Jump Test)
9.3.B. Test del listón (Jump over a Cord Test)
9.3.C. Test de los 10 obstáculos (Sucessive Jump Test)
9.3.D. Test de las escaleras (10-Step Stair Climbing Test)
Bibliografía
El autor
Capítulo I
LA VALORACIÓN DE LA CONDICIÓN FÍSICA EN LA EDUCACIÓN INFANTIL: ESTADO DE LA CUESTIÓN
Actualmente existe gran preocupación entre los países más industrializados por el nivel de forma física de sus habitantes más jóvenes. En efecto, no hace muchos años se tendía a señalar la existencia de un envejecimiento denominado «adquirido», que trataba de explicar la aparición de una serie de patologías cardiovasculares y metabólicas en la población adulta como consecuencia del elevado sedentarismo existente. Con el paso del tiempo, esta preocupación se ha ido haciendo extensiva a grupos poblacionales más jóvenes, hasta llegar a los niños y niñas que cursan la etapa Educación Infantil (Ward y cols., 2010).
Como consecuencia de la alarmante prevalencia del sedentarismo en el denominado primer mundo, comenzaron a aparecer estudios destinados a identificar el nivel de forma física en diferentes poblaciones por medio de la valoración de la condición física como indicador de salud, haciéndose especial hincapié en la adolescencia y pre-adolescencia (Ruiz y cols., 2006). Sin embargo, en el mundo de la Educación Infantil dichas investigaciones apenas han tenido lugar, y la valoración de la condición física en niños y niñas menores de 6 años es a día de hoy un tema pendiente, por diferentes motivos. En primer lugar, y pese a que en otros países ya se ha detectado un preocupante aumento en el nivel de obesidad registrado en criaturas de tan corta edad, y consecuentemente los poderes públicos se han encargado de diseñar estrategias de promoción de la actividad física dentro del marco de la Educación Infantil (Roth y cols., 2010b), en España dichas acciones están siendo centradas en la educación primaria, por lo que el problema no parece estar siendo abordado convenientemente.
En segundo lugar, la educación física apenas tiene relevancia en el currículo de este primer nivel educativo. Aunque en la educación primaria, secundaria y primer curso de bachillerato se han establecido como obligatorias dos horas a la semana de educación física, incluyéndose entre sus contenidos la valoración de la condición física de todos los alumnos que la cursan, la situación es muy distinta en la Educación Infantil. De hecho, en esta etapa, la educación física no existe como tal: el currículo educativo contempla la posibilidad de desarrollar contenidos relacionados con el juego y el movimiento, que suelen integrarse en una especie de asignatura que, con el nombre de psicomotricidad, se centra en fomentar el desarrollo motor de los alumnos, sin adjudicarle una carga horaria concreta que permita desarrollar tal empresa.
En tercer lugar, el empleo de pruebas físicas con niños y niñas de tan corta edad ha estado principalmente centrado en la valoración de aspectos vinculados al desarrollo motor, por lo que este tipo de pruebas han sido diseñadas con el objetivo de identificar el nivel de competencia en las antiguamente denominadas «cualidades motrices», manifestadas principalmente a través de las diferentes dimensiones de la coordinación y el equilibrio. Por lo tanto, la valoración de la condición física ha ido quedando relegada a un segundo plano. Finalmente, la formación académica de los profesionales que realizan labores docentes en guarderías, escuelas o centros de Educación Infantil apenas profundiza en el tratamiento y desarrollo de ciertos aspectos de especial relevancia en el área de la educación física, como es el caso del estudio de la condición física y de los distintos procedimientos y métodos existentes para su valoración. A este respecto, con la entrada en vigor del Espacio Europeo de Educación Superior y la aplicación del Plan de Bolonia, algunas facultades que ofrecen entre sus titulaciones el Grado en Educación Infantil, han optado por incluir una mención específica en educación física en su plan de estudios, la cual se espera que ofrezca una formación más completa y homogénea para los futuros docentes.
1.1. La valoración de la condición física saludable
A medida que las titulaciones universitarias vinculadas a la educación física se han ido consolidando en el mundo académico actual, su corpus de conocimiento ha ido avanzando y se ha ido enriqueciendo con los cada vez más frecuentes estudios relacionados con esta temática. En concreto, uno de los aspectos más investigados y tratados es el de la conceptualización, necesaria para identificar los diferentes contenidos sobre los que se asientan las ciencias de la actividad física y el deporte. En relación con esto, y dada la gran importancia que en los países anglosajones se le ha venido dando al tema de la promoción de la salud a través de la práctica de la actividad física, muchos de los conceptos que actualmente se encuentran vinculados a la condición física surgen de interpretaciones de diferentes estudios científicos y de opinión publicados en lengua inglesa. De este modo, el término fitness se ha venido asociando con el concepto de forma física, mientras que physical fitness podría ser identificado como condición física. En esta línea, y dado que la práctica de actividad física se traduce en considerables mejoras en la forma física, que a su vez inciden positivamente en el estado de salud, el concepto de healht-related fitness está siendo utilizado cada vez con más frecuencia para hacer referencia a la condición física saludable. Consecuentemente, se ha pensado que al identificar el nivel de cada componente de la condición física saludable, se obtiene una valoración global que permite determinar en cierto modo el nivel de salud directamente relacionado con aquélla. Así, de acuerdo con Latorre y Herrador (2003), la condición física saludable en el marco escolar viene definida por cinco componentes principales, tres de ellos tradicionalmente considerados como capacidades físicas (resistencia en su dimensión cardiovascular, fuerza-resistencia muscular y elasticidad muscular), y los dos restantes vinculados a la antropometría (composición corporal) y a la ergonomía (higiene postural), respectivamente. Sin embargo, en el contexto de la Educación Infantil quizás sea necesario realizar una valoración de la condición física mucho más global, y mayormente centrada en las distintas capacidades físicas que la componen. Esto es debido a que, por un lado, la valoración de la composición corporal en estas edades debe ser labor exclusiva de los profesionales del campo de la pediatría, mientras que la higiene postural es un concepto mayormente entendido como contenido educativo, que debe ser fomentado y afianzado a lo largo de todas las etapas educativas por las que los alumnos transcurren. Por otro lado, el movimiento es un medio fundamental para que el niño afiance su desarrollo motor y consolide su plasticidad neuronal, por lo que todas sus dimensiones deberían ser evaluadas, al objeto de conocer no sólo su nivel de competencia motriz, sino también, de acuerdo con lo expuesto anteriormente, de determinar en cierto modo su estado de salud. A partir de todas estas ideas y conceptualizaciones, la tabla 1 recoge las diferentes capacidades físicas —entendidas como potencialidades del ser humano que permiten la realización de movimiento y que pueden ser estimuladas a través del ejercicio físico— que deberían ser identificadas para poder llevar a cabo una completa valoración de la condición física, principalmente centrada en el segundo ciclo de la Educación Infantil (3-6 años). Como se puede observar, determinar el nivel de condición física en este grupo poblacional es una tarea un tanto más compleja, puesto que supone abordar la evaluación del estado de un mayor número de capacidades en comparación con otros grupos de edad. Así, en el estudio multicéntrico realizado recientemente en España, «Alimentación y valoración del estado nutricional en adolescentes» (Ruiz y cols., 2006), se valoraron principalmente la resistencia aeróbica, diferentes dimensiones de la fuerza muscular y la agilidad, obviándose otras dimensiones de gran importancia en los niños y niñas más pequeños, como son el equilibrio y la coordinación.
Tabla 1. Capacidades físicas y dimensiones que valorar en la Educación Infantil
| CAPACIDAD | DIMENSIÓN | ASPECTO QUE VALORAN LOS TEST FÍSICOS |
| Resistencia | Aeróbica | Posibilidad de retrasar y/o soportar la aparición de la fatiga durante la realización de esfuerzos continuos que exigen cierta intensidad en el movimiento desarrollado |
| Fuerza | Resistencia | Capacidad de generar y mantener la tensión muscular de manera prolongada en el tiempo |
| Explosiva | Capacidad de generar la mayor tensión muscular posible, en un intervalo de tiempo muy breve y frente a resistencias de baja magnitud | |
| Flexibilidad | Estática | Amplitud de movimiento existente en una articulación en función de la posición corporal adoptada y de la elasticidad de los grupos musculares que se insertan en aquélla |
| Velocidad | Cíclica | Posibilidad de desplazarse por el espacio en el menor tiempo posible |
| Acíclica | Capacidad de realizar y repetir un gesto en el menor tiempo posible sin que exista desplazamiento | |
| Reacción | Emisión de una respuesta motriz específica ante un estímulo determinado | |
| Agilidad | Corporal | Habilidad para modificar la posición corporal en el espacio y para adaptarla a diferentes situaciones de manera rápida y eficaz |
| Equilibrio | Estático | Capacidad para alcanzar y mantener una posición corporal previamente adquirida en el tiempo |
| Dinámico | Posibilidad de desplazarse en diferentes posiciones y sobre distintas superficies sin modificar la verticalidad corporal | |
| Coordinación | Dinámica general | Capacidad para realizar movimientos implicando a grandes grupos musculares de manera precisa y económica |
| Óculo-manual | Eficacia en el control visual de la acción motriz cuando ésta exige principalmente la actividad de los miembros superiores | |
| Óculo-pédica | Eficacia en el control visual de la acción motriz cuando ésta exige principalmente la actividad de los miembros inferiores |
Capítulo II
PRINCIPALES BATERÍAS FÍSICAS DE APLICACIÓN EN EL MARCO DE LA EDUCACIÓN INFANTIL
La valoración de la condición física, y con ella la aparición de los primeros test o pruebas físicas, estuvo dirigida en primer lugar a la población adulta, siendo bastante reciente su estudio en poblaciones menores de 6 años de edad. De este modo, de acuerdo con el estudio realizado por Ríes (2008), tanto las primeras pruebas basadas en la realización de test de fuerza y resistencia cardiovascular que tienen lugar a finales del siglo XIX y principios del XX, como las primeras baterías de test físicos que aparecen tras la Segunda Guerra Mundial en los Estados Unidos, estaban destinadas únicamente a población adulta, no siendo hasta 1964 cuando la famosa batería de Fleishman comienza a aplicarse entre adolescentes. Posteriormente, a mediados de la década de 1970 surgen las primeras baterías de test que se administran tanto a niños como a niñas de menor edad, centradas sobre todo en la valoración del desarrollo motor. Con el paso del tiempo, la valoración de la condición física en la población escolar se va generalizando, creándose baterías tan conocidas como la Eurofit, ampliamente utilizada en el contexto educativo y que permiten generar los primeros resultados acerca del nivel de condición física de niños y niñas pertenecientes a los niveles educativos equivalentes a la educación primaria y secundaria de nuestros días. Sin embargo, la valoración de la condición física como variable específica de estudio en niños y niñas menores de 6 años es un tema tratado con mucha menos frecuencia, y un tanto desconocido. Tanto es así que revisando la literatura científica actual, es fácil encontrar información sobre las baterías y los test aplicados a la tercera edad (Varela y cols., 2008), a adultos (Suni, 2000) y a poblaciones más jóvenes (Castro-Piñeiro y cols., 2010), pero no parecen existir artículos de temática similar específicamente centrados en la Educación Infantil.
Históricamente, las primeras baterías que incluían pruebas físicas diseñadas de tal modo que podrían ser específicamente administradas a niños y niñas menores de 6 años no tenían como objetivo la valoración de la condición física, sino del nivel de desarrollo motor (Slater y cols., 2010). Es decir, su principal utilidad radicaba en su validez para identificar a aquellos niños y niñas que presentaban una conducta motriz anormal, principalmente por medio de la valoración de sus capacidades de coordinación (Baena y cols., 2010). Sin embargo, el desarrollo de test físicos y de baterías que incluyesen pruebas de campo de utilidad comprobada para valorar las distintas capacidades físicas que determinan el nivel condicional (resistencia, fuerza, velocidad, agilidad, etc.) es un tema mucho más actual y de gran interés para el profesorado encargado de impartir educación física en los primeros niveles educativos. Por ello, como paso previo a la descripción de las principales pruebas físicas que pueden ser aplicadas en el contexto de la Educación Infantil —dado que tienen en cuenta las características y el nivel de desarrollo motor de quienes la cursan—, conviene presentar aquellas baterías físicas de donde surgen gran parte de aquéllas y que deben ser descritas en función de su relevancia, de acuerdo con ciertos criterios que el profesorado podría tener en cuenta antes de decidirse a aplicarlas. De este modo, es importante comprender que la utilidad y eficacia de este tipo de baterías vendrán determinadas por diversos factores, entre los que destacan sus propiedades psicométricas (principalmente, validez y fiabilidad), su facilidad de administración (determinada por la complejidad del test y por si su aplicación y valoración necesitan de una formación previa específica en el campo de la educación física), su coste económico (en función de los recursos materiales disponibles y de la necesidad de adquirir un kit oficial para su aplicación) y de la calidad de la información que permiten obtener (existencia de valores normativos de aplicación y comparación). Sobre la base de todo lo anterior, se pueden encontrar tres grandes tipos de baterías, que incluyen pruebas destinadas a valorar la condición física en niños y niñas menores de 6 años, los cuales se presentan en los siguientes apartados.
2.1. Baterías de valoración de la competencia motriz
Las primeras baterías que fueron específicamente diseñadas para poder ser aplicadas con niños y niñas menores de 6 años, tenían como objeto valorar su nivel de desarrollo motor y la posible existencia de problemas al respecto. Para ello se sirven, entre otras, de pruebas físicas que ponen a prueba principalmente la coordinación fina y gruesa del evaluado/a, si bien algunos de estos test también parecen ser de utilidad para valorar la condición física. De este modo, mediante su aplicación se pone a prueba la capacidad de los niños y niñas para adaptar sus recursos motores de manera eficaz de acuerdo con las circunstancias que se les presenten, es decir, su competencia motriz.
En la tabla 2 se muestra un resumen de las baterías incluidas en este apartado, junto con sus principales características y con las pruebas de posible aplicación en el marco de la Educación Infantil, de acuerdo con los criterios anteriormente comentados.
2.1.1. Bruininks-Oseretsky Test of Motor Proficiency (BOTMP)
La primera versión del Bruininks-Oseretsky Test of Motor Proficiency (BOTMP, ‘test de habilidades motrices de Bruininsk-Oseretsky’) fue desarrollada por Oserestsky en Rusia en 1923, y se considera la primera batería de pruebas de valoración motora. Tras experimentar diversas revisiones, se consolidó finalmente en 1978 con una versión de 46 ítems, agrupados en 8 subtest que valoraban diversas dimensiones de la capacidad motriz (Bruininks, 1978). Aunque con este formato la batería ha sido ampliamente administrada, la necesidad de reforzar sus propiedades psicométricas propició la aparición de una versión mucho más reciente (BOT-2), que cuenta con un formato breve y otro largo (Bruininks, 2005). La BOT-2 se valora a partir de una puntuación total que se obtiene tras ponderar las puntuaciones de cada grupo de test de manera separada, por lo que quizás no es demasiado útil a la hora de comparar los resultados obtenidos en cada una de sus pruebas con los de otras poblaciones. Otro problema que plantea su aplicación es la necesidad de tener que comprar un manual, que por otra parte es excesivamente caro, para su correcta administración. De todos modos, la BOT-2 incluye ciertas pruebas físicas de interés y resulta fácil de aplicar en la etapa de Educación Infantil.
2.1.2. The Movement Assessment Battery for Children (M-ABC)
La Movement Assessment Battery for Children (‘batería de valoración del movimiento de los niños’), generalmente conocida como Movement ABC (Henderson y Sugden, 1992), es una de las más empleadas actualmente para identificar a niños y niñas con problemas de desarrollo motor. Originalmente diseñada en 1992 y posteriormente modificada (Henderson y cols., 2007), la batería propone la aplicación de una serie de pruebas distribuidas entre cuatro tramos de edades distintas, y organizadas en tres grandes grupos: destreza manual, coordinación viso-motora y equilibrio. Aunque la batería M-ABC destaca por su facilidad y rapidez de administración, plantea los mismos problemas que la BOT-2 en lo referente a la necesidad de adquisición de manual y kit específicos, y a la dificultad para encontrar valores medios de cada prueba individualmente que permitan su posterior comparación.
2.1.3. The Motoriktest für Vier- bis Sechsjährige Kinder (MOT 4-6)
La Motoriktest für Vier- bis Sechsjährige Kinder (MOT 4-6; ‘prueba de función motora en niños de 4 a 6 años’) es una batería de origen alemán que se centra principalmente en la valoración de la motricidad gruesa y fina (Zimmer, 1987). Consta de 18 pruebas, agrupadas en cuatro áreas: estabilidad, locomoción, control de objetos y motricidad fina. Todas las pruebas son de fácil aplicación y rápida realización, y reciben una puntuación de entre 1 y 3, que posteriormente es sumada con el objetivo de alcanzar una puntuación global. Por ello, es complicado encontrar valores aislados para cada prueba por separado, e incluso valores globales, dado que éstos, una vez calculados, deben ser convertidos en un «coeficiente motor», el cual se obtiene a partir de una serie de tablas de difícil localización y, salvo que se entienda el alemán, también comprensión.
2.1.4. The McCarron Assessment of Neuromuscular Development (MAND)
La batería MAND (McCarron Assessment of Neuromuscular Development [‘valoración de McCarron del desarrollo neuromuscular]; McCarron, 1997) se centra en la valoración de la coordinación, principalmente por medio de pruebas de manipulación. Al igual que las anteriores, cada prueba se puntúa por separado, pero el nivel de desarrollo motor del evaluado acaba siendo identificado a partir de una puntuación final global, ajustada a un amplio intervalo de edad. La MAND es considerada como una batería muy útil para detectar dificultades en el desarrollo motor, sin embargo su aplicación exige mucho tiempo, además de la adquisición de un kit específico excesivamente caro. Sin embargo, incluye algunas pruebas físicas que pueden ser de utilidad dentro del marco de la educación.
2.1.5. Peabody Developmental Motor Scales (PDMS)
Este conjunto de test constituye más bien una escala de valoración del desarrollo motor ajustada por intervalos de edad, que incluye un gran número de pruebas para la valoración de la coordinación gruesa (170) y fina (72), que reciben una puntuación de 1 a 3 (Folio y Fewell, 2000). La escala ha sido revisada y es ampliamente utilizada como herramienta de diagnóstico. Destaca por ser de las pocas baterías que incluyen pruebas para niños menores de tres años, aunque se considera más un instrumento más propio de la terapia y la clínica que de la educación física.
2.1.6. Körperkoordinationtest für Kinder (KTK)
La batería KTK (Körperkoordinationtest für Kinder; ‘test de coordinación corporal infantil’; Kiphard y Shilling, 2007) se centra prácticamente en la valoración de la coordinación. Aunque tan sólo consta de cuatro pruebas, su protocolo de aplicación y posterior puntuación encierra cierta complejidad. Ello es debido a que la batería está destinada a la identificación de un coeficiente motor mediante la suma ponderada de la puntuación obtenida en cada prueba, y una vez que ésta haya sido correlacionada con la edad del evaluado/a. Su principal problema radica en la especificidad del material necesario para su aplicación, por lo que se aconseja su construcción.
2.2. Baterías de valoración de la habilidad física
Este tipo de baterías proponen una serie de pruebas destinadas a valorar, casi siempre de manera subjetiva, el modo más o menos eficaz en el que los infantes ejecutan una serie de tareas en las que se ponen de manifiesto los patrones básicos de movimiento (carrera, saltos, lanzamientos, etc.). Representan un modo de valorar cualitativamente el nivel motor de los evaluados, por lo que requieren del evaluador una formación específica en el ámbito de la educación física y deportiva. Conviene reseñar que algunas de las baterías aquí incluidas también responden a los parámetros establecidos en el apartado 2.1, pues son igualmente útiles a la hora de valorar el nivel de competencia motriz, y por lo tanto, podrían formar parte de dicha sección. En la tabla 3 se muestra un resumen de las principales baterías incluidas en este apartado.
Tabla 2. Resumen de las principales baterías de valoración de la condición motriz aplicables en la Educación Infantil



2.2.1. Test of Motor Gross Development (TGMD)
La segunda edición de esta batería de pruebas de desarrollo de la motricidad gruesa (TGMD-2; Ulrich, 2000) es muy utilizada para valorar la habilidad física en el marco escolar. Su aplicación consiste en observar cómo los niños y niñas ejecutan 12 habilidades básicas, 6 de ellas relacionadas con la locomoción (diferentes tipos de carrera y salto), y 6 relacionadas con la manipulación de objetos (golpeo, pateo, bateo, lanzamiento, etc.). Los resultados de ambos grupos de tareas se convierten en un coeficiente motor. A pesar de su fiabilidad como instrumento de valoración, su correcta aplicación exige la adquisición de un kit y una correcta formación de los evaluadores, además de un gran número de recursos materiales, por lo que su utilidad es un tanto limitada.
2.2.2. Basic Gross Motor Assessment (BGMA)
La batería BGMA fue desarrollada con el objetivo de identificar a infantes de corta edad que pudieran presentar pequeñas disfunciones motrices (Hughes y Riley, 1981). Su valoración es cualitativa y se realiza mediante la administración de 9 tareas, principalmente centradas en el equilibrio y la coordinación manifestados a través de saltos, carreras, manipulaciones, etc., que se puntúan de 0 a 3. Esta batería destaca por ser rápida y económica; sin embargo el tramo de edad que permite valorar en el contexto de la Educación Infantil es demasiado reducido.
2.2.3. The Children’s Activity and Movement in Preschool Study (CHAMPS)
El Children’s Activity and Movement in Preschool Study (‘estudio de actividad y movimiento de niños de preescolar’) valora la habilidad de niños y niñas en etapa preescolar para realizar exitosamente 6 tareas de locomoción (diferentes tipos de saltos y desplazamientos en carrera) y otras 6 tareas que ponen a prueba el manejo de objetos (pateos, golpeos, lanzamientos, etc.; Williams y cols., 2009). Su puntuación es bastante sencilla, pues se basa en asignar un número en función de si la habilidad está presente (1) o ausente (0), si bien se complica algo más a la hora de identificar otra serie de movimientos específicos de los segmentos corporales. Aunque se compone de tareas sencillas, su administración requiere un tiempo excesivo, y exige dos evaluadores por evaluado, por lo que su empleo a un nivel grupal no es muy aconsejable.
2.2.4. The Maastricht Motor Test (MMT)
La batería de pruebas MMT se compone de 70 ítems destinados a valorar el equilibrio y la coordinación fundamentalmente (Kroes y cols., 2004). Permite una valoración cualitativa y otra cuantitativa, con lo que facilita la identificación de problemas de desarrollo motor. Como principales aspectos que limitan su aplicación están la ausencia de pruebas para valorar la locomoción y la necesidad de que los evaluadores tengan un entrenamiento para puntuar correctamente la ejecución de las tareas propuestas. De todos modos, incluye ciertas pruebas de útil aplicación, ya que permiten valorar la coordinación y el equilibrio de manera simultánea.
2.2.5. The Zurich Neuromotor Assessment (ZNA)
La ZNA es una de las baterías de más reciente creación, destinada a valorar el desarrollo motor en niños y niñas a partir de 5 años (Largo y cols., 2001). Con este objetivo, propone la realización de 11 subtest, que presentan la peculiaridad de que algunos de ellos se basan en la realización de habilidades repetitivas y secuenciales. Permite una valoración muy detallada de la motricidad del evaluado, por lo que se considera necesario grabar todas las pruebas para poder ser visionadas posteriormente. Este hecho, unido a la necesidad de adquirir el correspondiente kit de aplicación, desaconseja un tanto su empleo en el marco de la Educación Infantil. Aun así, contiene algunas pruebas originales y de fácil realización que deberían ser tenidas en cuenta.
Tabla 3. Resumen de las principales baterías de valoración de la habilidad física de aplicación en la Educación Infantil



2.3. Baterías de valoración de la condición física
Las baterías diseñadas para valorar la condición física se caracterizan por incluir test destinados a poner a prueba las distintas manifestaciones conocidas como capacidades físicas; principalmente, la resistencia cardiovascular, la fuerza muscular, la flexibilidad, la velocidad y la coordinación. Por lo tanto, no se centran en identificar el nivel de desarrollo motor, ni la habilidad física, sino que más bien interpretan la condición física como un indicador del nivel de salud que debe ser evaluado periódicamente, a fin de detectar una excesiva influencia del sedentarismo en el estilo de vida del infante. Prácticamente todas las pruebas de estas baterías son de aplicación en el contexto de la Educación Infantil. Un resumen de éstas se muestra en la tabla 4.
2.3.1. The Arheim and Sinclair Basic Mobility Test (ASBM)
Aunque el principal propósito de la ASBM es el de valorar la habilidad motriz (Arnheim y Sinclair, 1975), al incluir toda una serie de pruebas que permiten evaluar un gran número de capacidades físicas, esta batería puede ser considerada como una herramienta adecuada para valorar la condición física en niños y niñas menores de 6 años. Destaca porque sus pruebas se adaptan perfectamente a las características de los evaluados y, por lo general, son fáciles de aplicar. A pesar de ello, esta batería es muy poco utilizada, quizás debido a la dificultad de encontrar información sobre su aplicación y normativa al respecto, dado que su publicación se encuentra descatalogada.
2.3.2. Stay in Step (SIS)
Ésta es una batería de pruebas de motricidad diseñada originalmente en Australia, con el propósito de valorar la coordinación general (Larkin y Revie, 1994). Sin embargo, al contrario de otras baterías que nacieron con este propósito, incluye pruebas específicas para valorar ciertas capacidades físicas, como es el caso de la velocidad, que de acuerdo con algunos autores también es útil para determinar el nivel de competencia anaeróbica (Hands, 2008). Su aplicación exige muy poco tiempo al incluir únicamente cuatro pruebas, lo que es en sí también una limitación, dado que no permite valorar todas las capacidades físicas.
2.3.3. The Macau Sport Development Battery (MSDB)
En algunos países, principalmente orientales, se ha detectado la necesidad de realizar valoraciones del nivel de salud de la población escolar, incluyendo para tal efecto la realización de pruebas físicas. Éste es el caso de la región china de Macao, en la que se desarrolló la batería MSDB, con el propósito de determinar el nivel de condición física de los menores de 6 años (Macau Sport Development Board, 2002). Esta batería es muy completa; sin embargo, es difícil encontrar valores normativos que permitan una comparación con poblaciones caucásicas, pues parece que las pruebas no se han aplicado fuera del contexto en el que se crearon.
2.3.4. The Taipei Fitness Test battery (TFT)
Al igual que en el caso de la MSDB, en la isla china de Taiwán también se decidió crear una serie de pruebas para conocer el nivel de condición física de sus habitantes más pequeños (Chiang y cols., 1998), que los centros educativos infantiles del lugar aplican en su alumnado. Aunque la TFT presenta la gran ventaja de que todas las pruebas han sido diseñadas para valorar específicamente a menores de 6 años, es muy complicado encontrar una descripción concreta de su protocolo de aplicación, así como unos adecuados valores normativos de aplicación.
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