Kitabı oku: «Enfócate en resultados»

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Carlos Cuauhtémoc Sánchez



ISBN libro electrónico: 978-607-99568-0-6

ISBN libro impreso: 978-607-99032-9-9

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Tabla de contenido

PRIMERA PARTE: PERSONAS

PRIMERA SESIÓN. MENTALIDAD DE GOLEADOR

SEGUNDA SESIÓN. MENTALIDAD DE RESOLVER PROBLEMAS

TERCERA SESIÓN. MENTALIDAD DE PAGO

CUARTA SESIÓN. MENTALIDAD DE COMPETIR CONTRA RELOJ

QUINTA SESIÓN. ENERGÍA POTENCIAL PRODUCTIVA

SEXTA SESIÓN. ENERGÍA CINÉTICA PRODUCTIVA

SÉPTIMA SESIÓN. AUTOCONFIANZA Y TIMING

OCTAVA SESIÓN. EXAMEN DEL BLOQUE 1

NOVENA SESIÓN. OKR: OBJETIVOS Y RESULTADOS CLAVE

DÉCIMA SESIÓN. OBJETIVOS DE DINERO

DÉCIMA PRIMERA SESIÓN. OBJETIVOS DE PRESTIGIO

DÉCIMA SEGUNDA SESIÓN. OBJETIVOS DE FORTALEZA

DÉCIMA TERCERA SESIÓN. OBJETIVOS DE PODER

DÉCIMA CUARTA SESIÓN. INTELIGENCIAS PRODUCTIVAS

DÉCIMA QUINTA SESIÓN. COMBINACIÓN DE INTELIGENCIAS

DÉCIMA SEXTA SESIÓN. EXAMEN DEL BLOQUE 2

SEGUNDA PARTE: PROCESOS

DÉCIMA SÉPTIMA SESIÓN. ORIGEN DE PROCESOS: DOCUMENTAR

DÉCIMA OCTAVA SESIÓN. CHECKLIST DE PROCESOS

DÉCIMA NOVENA SESIÓN. PROCESO DE ACTIVACIÓN PRIVADA

VIGÉSIMA SESIÓN. PROCESOS ESPECIALES Y PRIORIDADES

VIGÉSIMA PRIMERA SESIÓN. MÉTRICAS DE PRODUCTIVIDAD

VIGÉSIMA SEGUNDA SESIÓN. ESTRELLAS

VIGÉSIMA TERCERA SESIÓN. CARPE DIEM

VIGÉSIMA CUARTA SESIÓN. EXAMEN DEL BLOQUE 3


INTRODUCCIÓN

La gente necesita saber.

Pero no lo que le enseñan en la escuela.

Por desgracia, a pesar de los grandes avances del mundo, la educación sigue haciendo énfasis en las materias académicas de siempre (técnicas, científicas, matemáticas, de humanidades).

Pero las nuevas generaciones tienen hambre de saber cómo negociar, cómo ganar y gestionar dinero, cómo posicionar su nombre para hacerlo una “marca” confiable, cómo expresarse para convencer. Esos conocimientos aplicables a la vida y al trabajo desafortunadamente no se aprenden en el bachillerato ni en las universidades típicas. Y la gente los busca por su cuenta.

Además (hay otro problema), las personas comunes ya no leen. Aprenden viendo videos en el celular, usando aplicaciones y redes sociales. El conocimiento de temas valiosos se difunde en cápsulas informales de entretenimiento. Eso genera un aprendizaje pobre y disociado.

Hablemos sobre resultados.

Lo primero es entender que todos los resultados provienen de dos factores fundamentales: personas y procesos.

Si en un lugar no hay crecimiento solo puede deberse a cualquiera de estos dos factores. O a los dos. Incluso todo problema en una empresa u organización nos lleva siempre al mismo embudo. Y disyuntiva. Personas y procesos.

Aquí aprenderemos a ser personas de alto rendimiento, y a realizar procesos efectivos. ¿Para qué? Para lograr lo que llamamos designios mer: dinero, prestigio, fortaleza y poder. Crecer en esas cuatro áreas también nos brindará mayor libertad y tiempo libre. Por todos lados ganamos.

Aprende el método y enséñalo.

Si eres maestro, directivo o coordinador académico de una escuela de nivel medio superior, superior o posgrado; si eres conferencista, coach de vida o de negocios, empresario, capacitador, o si tienes injerencia en el entrenamiento de un equipo, enseña los conceptos de este libro. Tienes en tus manos un material diseñado para que, quien lo estudie y haga los ejercicios propuestos, viva un cambio positivo en su ritmo productivo. Está pensado como herramienta para autodidactas, maestros y conferencistas. Puede ser un curso completo de liderazgo, marca personal, administración moderna, máximo rendimiento, empowerment profesional, planeación, alcance de metas, alta productividad, etcétera. Ponle al curso el nombre que quieras, pero tómalo, impártelo, promuévelo, hazlo realidad. Tu gente lo necesita. La gente lo necesita.

El mundo ha cambiado.

Por lo tanto, la educación y la capacitación deben cambiar. No podemos seguir usando los mismos contenidos de siempre. En este libro encontrarás información fresca, moderna, hecha a la medida de las necesidades urgentes de hoy.

Si eres autodidacta, aprenderás el método de forma personal y directa. Si eres líder puedes impartir un curso. Está conformado por tres bloques de siete sesiones y un examen cada uno. Puedes repartir las 24 sesiones en un semestre, un cuatrimestre, un trimestre o una semana intensiva.

¿Te animas? Ya estás aquí.

Démonos un apretón de manos a la distancia. Te propongo esto: voy a darte lo mejor de mí a cambio de que quieras estudiarlo y aplicarlo. Si ambos lo hacemos, te garantizo que nuestros resultados van a mejorar (en ti, en mí, en nuestros equipos de vida y trabajo). Y eso, amigo, amiga, es lo que de verdad importa.

Te mando un abrazo

Carlos Cuauhtémoc Sánchez

PRIMERA PARTE: PERSONAS


Cuando algo va mal en una marca, ya sea individual o corporativa, el problema solo puede tener dos orígenes: personas o procesos.

Durante la primera parte de este libro estudiamos a las personas.


PRIMERA SESIÓN. MENTALIDAD DE GOLEADOR

Nota para el maestro/conferencista: Imparte a tus alumnos una conferencia de una duración aproximada de 30 minutos basada en la información de este capítulo. El propósito es explicarles la importancia de generar resultados (goles) en todo lo que hagan. Dales ejemplos (o muéstrales videos) de deportistas que fallan, operadores que causan accidentes, o personas que hacen mal su trabajo. También háblales de los buenos resultados de gente que ha cambiado el mundo. Pídeles que hagan los ejercicios del capítulo, hazlos participar y resuelve sus dudas.


Los dueños de un equipo en España estaban desesperados porque sus jugadores no metían goles. Sabían que si seguían con esa racha de fracasos terminarían siendo expulsados de la liguilla. Entonces decidieron invertir millones de dólares para contratar a cuatro futbolistas extranjeros: dos centrales y dos delanteros. Con esa nueva alineación, los dueños creían que lograrían revertir la suerte del equipo. Pero no fue así. Los jugadores nuevos tenían una historia de rivalidades y odio entre ellos. Ocurrió lo impensable. A pesar de sus buenas referencias y su impecable historial, no pudieron meter goles en toda la temporada. El equipo descendió a segunda división.

DIFERENTES GOLES PARA DIFERENTES PERSONAS

Los partidos solo se ganan con goles.

Cada individuo juega un juego distinto. Los goles del futbolista no tienen nada que ver con los del contador, el albañil, el vendedor, la maestra, el estudiante, el cocinero, el ama de casa; cada ser humano se encuentra en un partido diferente, pero todos ellos están obligados a meter sus goles.

Considerando el juego que tú juegas en la vida, ¿cuáles son los goles que debes meter?, ¿qué tendrías que hacer en una jornada para que pudieras decir que has anotado un gol y que vas ganando el partido? La respuesta para cada persona es distinta.

Todos los equipos de trabajo deben tenerlo claro. ¿Cuáles son sus goles de cada día? Si la gente no sabe en qué momento anotará un gol, no jugará con entusiasmo.

Tener una mentalidad enfocada en resultados es: vivir cada minuto sabiendo que todo lo que hacemos tiene un único propósito: meter goles. Por increíble que parezca, muchas personas no entienden algo tan elemental.

Los goles no son retrospectivos; los que metimos hace un mes no sirven para ganar el partido de hoy. La calidad de un artista no se mide por su historial, sino por su último concierto. El currículo solo enseña lo que hicimos en el pasado, pero no es una garantía de lo que podemos hacer en el presente. Tener diplomas, títulos y premios es inútil si no generamos resultados ahora.

DESIGNIOS MER

Participamos en cuatro torneos de copa: en los designios MER (Mentalidad Enfocada en Resultados). Les llamamos designios porque son “propósitos de entendimiento que designamos como resultados cúspide”. Son cuatro:

1. Dinero

2. Prestigio

3. Fortaleza

4. Poder

Los cuatro designios MER se pueden medir: cuánto dinero hay en nuestra cuenta, cuánto valen los activos que tenemos, cuánta gente nos admira y respeta; cuánta fuerza mental y física tenemos; en cuántas personas influimos. En este curso vamos a aprender a subir nuestros números. Y a medirlos.

DOS DIMENSIONES DE ACCIÓN

A Jorge no le gustaba trabajar en ese lugar. Veía tantas fallas que siempre estaba enojado y hablando mal de su compañía. Decía:

―¡Detesto este sitio, es horrible, el ambiente laboral es pésimo, hay desorden y errores! Me avergüenza trabajar aquí.

Un día el director lo mandó llamar y le dijo:

―Jorge, nuestra empresa entrará a un concurso con otras; será evaluada por las autoridades. Quiero pedirte que nos ayudes y nos digas qué podemos hacer para mejorar. Presenta propuestas y cambios. Yo te apoyo.

Jorge quiso protestar, pero el director se le acercó y lo miró a la cara:


―Óyeme bien, Jorge. Tú no metes autogoles ni juegas en este equipo para hacernos daño. Juegas aquí para hacernos ganar.

Jorge se quedó estático, sin habla. Salió de la oficina caminando despacio. Volteó alrededor. Respiró hondo. La mala notica era que había mucho por hacer; la buena, que él estaba ahí.

Todos trabajamos en dos dimensiones: INDIVIDUAL Y ORGANIZACIONAL.

1. Dimensión individual: es obligatoria porque no podemos renunciar a ella, representa nuestro propio progreso, nuestra marca personal. ¿Cuánto gano yo?, ¿cuánto crezco yo?, ¿cuánto poder tengo yo?

2. Dimensión organizacional: son las organizaciones a las que pertenecemos; familia, matrimonio, club, iglesia, escuela, empresa. Podríamos renunciar a ellas si quisiéramos. Pero en realidad las necesitamos. Y nos necesitan. Son nuestros equipos.

Si eres independiente trabajas para ti; como individuo solitario y aislado los goles que anotes te beneficiarán solo a ti. Pero si en algún momento contratas empleados, decides alquilarte como asalariado, decides unirte a una iglesia, casarte o formar parte de cualquier organización, entonces automáticamente los goles que anotes ya no solo te beneficiarán a ti, sino a tu equipo también.

Haciendo crecer a tu equipo, tú crecerás. Y viceversa. Creciendo tú, tu equipo crecerá. Serás responsable del éxito de ambos.

Tu misión en la vida es, pues, generar resultados que te beneficien tanto a ti como a las organizaciones a las que perteneces.

EL PODER DEL ENFOQUE

La gente común vive distraída, haciendo mil cosas a la vez, llevando a cabo procedimientos largos para justificar su permanencia insignificante y aburrida en un lugar. En términos de futbol, a las personas les gusta lucirse dando pases laterales en vez de meter goles.


Martha fue al hospital. Le dolía la espalda; casi no podía caminar. El médico en turno la obligó a esperar dos horas en la recepción. Luego, su asistente la pasó a una salita para hacerle un larguísimo cuestionario. Por fin el médico la atendió, y le pidió una enorme lista de exámenes de laboratorio. Martha tardó varios días en reunirlos. Mientras tanto, seguía sin poder caminar. Dos semanas después volvió a visitar al médico. Él le explicó que su padecimiento podía tener varias causas: mala nutrición, lesiones, o incluso enfermedades raras. Le pidió más exámenes, y mientras tanto le sugirió que se alimentara sanamente. Días después, al fin le dijo que su dolencia era producto de condiciones hereditarias y le describió un pronóstico aterrador. También le comentó que había descubierto que sus arterias estaban tapadas, y que debería someterse a un cateterismo. Martha lo miró con lágrimas en los ojos. Se dijo para sí misma: “Qué médico más inepto y fantoche; me hizo gastar dinero y tiempo para acabar diciéndome que me quiere operar de otra cosa diferente”.

Se puso de pie para retirarse. El doctor le insistió:

―¿Cuándo le programo su próxima cita? ¿No quiere darme un anticipo para la cirugía?

CULTURA DE HABLAR MUCHO Y HACER POCO

Es casi un problema cultural. La gente quiere aparentar que sabe, pero no hace nada. Mientras más ególatra sea un individuo, hablará más y actuará menos. Hay muchos como estos:

• Críticos de libros (según ellos, expertos en letras) que no saben escribir.

• Arquitectos que hablan de espacios, luces, ubicaciones, y no construyen.

• Abogados que conocen normas y códigos legales, pero pierden los juicios.

• Médicos que cobran honorarios por procedimientos que el paciente no necesita.

• Vendedores a los que les encanta hacer análisis del mercado y estudios de cómo podrían vender, y no cierran ventas.

• Trabajadores que cobran por día y alargan las horas sin terminar sus pendientes.

Demasiados individuos hablan mucho y hacen poco: adeptos a diagnósticos fatalistas, expertos en decir por qué todo está mal y por qué (no es su responsabilidad, claro) será tan difícil corregir el rumbo. Muchos logran ser contratados porque enarbolan pronósticos oscurantistas (y dicen que solo ellos conocen soluciones), pero después de unos meses los patrones se dan cuenta de que cometieron el error de contratar a otro (¡otro más!) de los millones de habladores que solo son buenos para dar excusas.


Martha cambió de médico. Este nuevo doctor salió a recibirla personalmente. Casi no la hizo esperar. De inmediato se centró en darle una solución a su dolor de espalda. Le hizo preguntas específicas. Aguzó sus sentidos y echó mano de toda su experiencia para determinar las posibles causas. Le hizo estudios ahí mismo. En menos de sesenta minutos ya tenía un diagnóstico preciso. Le explicó a Martha el problema, pero le habló también de soluciones. Le recetó un tratamiento específico.

Casi de inmediato ella se sintió mejor.

Martha se volvió su paciente habitual y lo recomendó con todas sus amigas.

Es una pena decirlo: hay pocos médicos así. Y también pocos estudiantes, abogados, ingenieros y administradores. Poca gente progresa. A la persona que logra resultados los clientes la aman, los jefes la cuidan, la organización la valora.

¿Queremos progresar? Enfoquémonos en los resultados.

EVIDENCIA DE APRENDIZAJE

Nota para el maestro/conferencista: Pide a tus alumnos que escriban respuestas amplias para las siguientes preguntas. Después pídeles que compartan sus respuestas entre ellos o frente a toda la clase. Haz que la dinámica genere nuevos propósitos de acción.

1. Considerando el juego que tú juegas en la vida, ¿cuáles son los goles que debes meter?, ¿qué tendrías que hacer en una jornada para poder decir que has anotado un gol y que vas ganando el partido?

2. Haz una lista de diez diferentes trabajos que conozcas. Para cada uno de ellos escribe cuáles serían los logros que el trabajador debería alcanzar para considerar que ha metido un gol.

3. Escribe cuál es tu posición en cuanto a designios mer. ¿Cómo consideras que se encuentra ranqueada tu marca personal en cuanto a dinero, prestigio, fortaleza y poder?

4. ¿Cuáles son las organizaciones de las que formas parte? ¿Qué puedes hacer para ayudar a que crezcan esas organizaciones y ganen los equipos a los que perteneces?

5. Relata una anécdota real en la que hayas visto a una persona que habla mucho y no hace nada.


SEGUNDA SESIÓN. MENTALIDAD DE RESOLVER PROBLEMAS

Nota para el maestro/conferencista: Imparte a tus alumnos una conferencia de una duración aproximada de 30 minutos basada en la información de este capítulo. El propósito es enseñarles a enfrentar y resolver problemas. Háblales de los problemas que has tenido tú y de cómo te han hecho crecer. Ejemplifica los que han enfrentado algunas de las personas más grandes del mundo. La intención es que después de esta clase ellos puedan enfrentar y resolver sus propios problemas con otra mentalidad.

FORMAS DE REACCIONAR ANTE LOS PROBLEMAS

Ovidio era melancólico. Le encantaba leer poesía y se la pasaba haciendo rimas en su mente. Escribió un libro de poemas. Llevó su manuscrito a una editorial y se lo rechazaron. Intentó con otra. Se lo rechazaron también. En la tercera ocasión, el editor le dijo que su obra era muy mala y que no tenía esperanza de arreglo. Ovidio se sintió frustrado. Regresó a su casa, se encerró, y después de golpear la pared con los puños tomó todos los manuscritos y los quemó. Encendió la computadora y borró los archivos. Accedió a la papelera de reciclaje y borró lo que había en ella. Así se aseguró de nunca más volver a escribir.


En realidad, Ovidio tenía talento, pero renunció a él en vez de seguir perfeccionándolo. No pudo reponerse al rechazo.


Cuando resolvemos un problema, progresamos: avanzamos, nos perfeccionamos. Sentimos tanta satisfacción que le perdemos el temor a otros problemas. Pero cuando las cosas salen mal podemos reaccionar de dos maneras diferentes:

1. Con vergüenza derrotista que nos lleva a renunciar: “Soy un inepto, nunca resolveré esto”.

2. Con coraje obsesivo que nos lleva a volver a intentarlo: “¡Ah, cómo de que no; ahora lo resuelvo!”.


¿De qué depende nuestra forma de reaccionar ante un problema? De nuestra mentalidad.

Cuando las cosas salen mal, ¿tu mentalidad te lleva a sentir un gran abatimiento o te lleva a volver a intentarlo con firmeza?

¿Eres de los que huyen de los problemas o eres de los que no solo los enfrenta con entusiasmo, sino que hasta los propicia para generarse progreso?

¿Y qué haces cuando los problemas suceden, cuando simplemente te caen de forma inesperada? ¿Cuál es tu mentalidad?

EL DILEMA JAPONÉS

Los japoneses de algunas provincias son expertos en la comida del mar. Siempre han basado su alimentación en el pescado, de manera que han desarrollado una sensibilidad gustativa especial para detectar cuándo un pescado que se sirve en la mesa es fresco, y cuándo no.

Como la fauna marina ha tenido detrimento por tanta explotación, los barcos pesqueros cada vez deben alejarse más de la costa. Eso ha ocasionado que tarden varios días en regresar a la isla.


Los japoneses, expertos en alimentación del mar, cuando comenzaron a recibir los pescados que estuvieron muertos en un barco por horas, detectaron de inmediato que no eran frescos y los rechazaron.

Los pescadores entonces decidieron hacer algo al respecto. Primero pusieron sus pescados en tinas con hielo para que el frío preservara su sabor, pero los comensales volvieron a protestar diciendo que ese pescado no era fresco. Los pescadores tuvieron otra idea. No dejarían que los peces murieran. Los pondrían en enormes tinas con agua durante los días que tardaran en regresar a la isla. Pero como los peces dejaban de moverse y se aletargaban, también cambiaba su sabor. Los comensales volvieron a protestar diciendo que esos pescados no eran frescos. Finalmente, los pescadores encontraron la solución: dejaron los peces vivos dentro de su enorme tina, pero pusieron un tiburón adentro. De ese modo, los peces tenían que nadar a toda velocidad durante las horas que pasaban ahí, y estar alertas para escapar del tiburón. Algunos morían porque el tiburón los alcanzaba, pero los que llegaban al final de la travesía eran peces activos. Entonces, al fin, los comensales dijeron: “¡Esto sí es pescado fresco!”.


Los problemas son como tiburones que te persiguen. Imagina que eres un pez y de pronto te das cuenta de que un tiburón ha entrado a la tina donde nadabas plácidamente. Si el tiburón llegó de forma repentina, es un problema involuntario. Si llegó porque tú lo metiste, es un problema deliberado. ¿Será posible que alguien meta un tiburón en su tina a propósito? Sí. Sucede con frecuencia. Pero primero estudiemos a los que llegan sin nuestro consentimiento.


PROBLEMAS INVOLUNTARIOS

Un problema involuntario se define “como una pérdida o amenaza que no buscamos ni queremos”.

Todos estamos propensos a sufrir pérdidas o amenazas. El problema de perder algo está en recuperarlo, o en aceptar la pérdida irremediable y reconstruirnos. El problema de una amenaza está en luchar, a como dé lugar, para evitar la pérdida.

Ejemplos de problemas involuntarios:

◦ Te llega una auditoría de Hacienda o una revisión del Seguro Social.

◦ Te enteras de que padeces una enfermedad grave.

◦ Sufres un accidente.

◦ Te despiden del trabajo.

◦ Tu socio te traiciona.

◦ Tu mejor empleado te roba.

◦ Tu hijo se mete a una pandilla.

◦ Tu cónyuge te pide el divorcio.

◦ Tu vecino te demanda.

◦ Delincuentes te roban o extorsionan.

◦ Repruebas y pierdes la beca.


Podríamos hacer una larga lista de problemas involuntarios. Son tiburones que repentinamente caen en nuestra tina y nos persiguen. Pueden ocasionarnos una pérdida (nos muerden y perdemos una aleta o la cola) o ser una amenaza (el tiburón quiere matarnos). A todos nos ha sucedido; cuando menos lo esperamos, volteamos y ya hay un tiburón detrás de nosotros. Como los peces de los pesqueros japoneses, al momento en que un tiburón indeseado cae en nuestras apacibles aguas, solo tenemos dos opciones: o nos dejamos asesinar, o aprendemos a movernos con rapidez para salvarnos.


PROBLEMAS DELIBERADOS

Un problema deliberado se define como un reto (también puede ocasionarnos pérdidas) en el que nos metimos de manera voluntaria para desafiarnos.

Ejemplos de problemas deliberados (nosotros mismos echamos esos tiburones a nuestra tina):

◦ Aceptar un nombramiento político.

◦ Entrar como actor a una obra de teatro.

◦ Aceptar un trabajo complementario.

◦ Poner un negocio.

◦ Ofrecer un servicio difícil a muchos clientes.

◦ Estudiar una maestría o diplomado.

◦ Conquistar a una pareja, casarnos, tener hijos.

◦ Escalar una montaña.

◦ Entrar a un torneo o concurso internacional.

◦ Escribir un libro.

◦ Aceptar una entrevista en televisión.

◦ Estudiar en otro país y aprender el idioma.


Los problemas deliberados también se llaman de progreso, porque tú los eliges para progresar (nadie te obliga a estudiar un doctorado, ni a componer y producir música, ni a abrir otra sucursal de tu negocio). Lo haces porque quieres crecer. Mientras más fuertes, frecuentes y retadores sean tus problemas deliberados, más progreso tendrás. Echar tiburones a tu propia pecera es un ejercicio habitual de las personas exitosas.

Por eso decimos: Mis sueños son más grandes que mis miedos, así que échame otro tiburón.


PROGRESAR PESE (O GRACIAS) A LOS PROBLEMAS

La persona con mentalidad enfocada en resolver problemas convierte a los tiburones en su mejor motivación para crecer. También tiene una enorme capacidad para conseguir que los problemas involuntarios se conviertan en retos. Sabe que no vale la pena lamentarse ni levantar la bandera de víctima frente a un problema involuntario. Tiene muy claro que, si esa adversidad apareció en su vida, no vale la pena deprimirse ni hundirse en pensamientos derrotistas. Una vez que el tiburón ya está ahí, pone toda su atención y sus recursos en aprender, fortalecerse y darle la vuelta.

Fátima era una joven con dinero. Su padre falleció repentinamente dejándole una cuantiosa herencia.

Fátima hizo planes de viajar por todo el mundo y disfrutar la libertad. Tal vez después de conocer muchos países elegiría uno para establecerse. Estaba feliz, haciendo planes, cuando recibió una noticia aterradora.

Estaba embarazada.

El padre de su bebé era un joven irresponsable a quien conoció en un bar.

Nunca se casaría con él.

Se quedó paralizada de temor. Eso no funcionaría.

Si decidía tener al bebé se vería obligada a cancelar todos sus maravillosos planes para quedarse en casa y enfrentar la vida cuesta arriba de madre soltera.


Como los problemas indeseados son, de entrada, aborrecibles, y queremos deshacernos de ellos, Fátima decidió interrumpir su embarazo. Pero luego lo pensó bien. Ella en realidad tenía dos opciones: o le quitaba la vida al ser que crecía en su vientre, o se la quitaba a sus sueños largamente anhelados. Lloró mucho. De verdad sufrió el duelo. Pero tenía una mentalidad enfocada al progreso. No podía quedarse postrada en las lamentaciones. Tuvo a su bebé, y cuando lo cargó en sus brazos percibió que se abrían frente a ella muchas otras posibilidades. Redireccionó sus metas. Con la herencia de su padre puso una escuela de estimulación temprana para bebés. Tuvo tanto éxito que esa escuela se convirtió en una referencia en el nivel preescolar. Fátima se hizo capacitadora y conferencista de temas educativos. Es una historia real.

LA RAZÓN POR LA QUE NOS CONTRATAN

Entiende que, si estás trabajando en una organización, tu principal reto es generar progreso resolviendo problemas.

De hecho, fuiste llamado y aceptado para colaborar en esa organización justamente porque había problemas. Si no los hubiera habido, no te hubiesen contratado.

Un trabajador que no resuelve problemas no sirve. El que es miembro de un equipo y no resuelve problemas, le estorba al equipo.

Sé una persona con mentalidad enfocada en resolver problemas. Y si estás aburrido, echa un nuevo tiburón a tu pecera.

Que esto se convierta en un himno para ti: Me gustan los retos, por eso me apunto. Mis sueños son más grandes que mis miedos. ¡Échame otro tiburón!


EVIDENCIA DE APRENDIZAJE

Nota para el maestro/conferencista: Pide a tus alumnos que contesten las siguientes preguntas. Genera un debate con sus respuestas.

Exhórtalos a un cambio de mentalidad total respecto a cómo ven y enfrentan los problemas.

1. Relata alguna anécdota en la que fallaste ante un problema y reaccionaste con vergüenza derrotista.

2. Relata otra anécdota de cuando fallaste ante un problema y reaccionaste con decisión obsesiva de resolverlo.

3. ¿Qué problemas indeseados han llegado a tu vida? ¿Pudiste convertirlos en problemas de progreso? ¿De qué manera?

4. ¿En qué problemas deliberados te has metido tú o tu familia?

5. Escribe cuáles son las organizaciones a las que perteneces (empresa, club, trabajo, escuela, etc.) y haz una lista de los problemas que tienen. Escribe cómo podrías ayudar a resolverlos.


TERCERA SESIÓN. MENTALIDAD DE PAGO

Nota para el maestro/conferencista: Imparte a tus alumnos una clase basada en la información de este capítulo. El propósito es enseñarles a pagar el precio de las cosas. Haz que identifiquen lo que deben pagar en la vida y que se comprometan a pagar, aunque eso les duela. Pídeles que hagan los ejercicios del capítulo.

Martín tenía una tarea. Necesitaba leer el libro de un autor conocido y hacer el resumen para entregarlo en clase. Como era un libro nuevo, todavía no había reseñas de él en Internet. Eso sí, logró descargarlo gratuitamente de una página pirata. Pero el libro tenía más de trescientas páginas, y pensó que era mucho trabajo leerlo. Así que buscó en las redes sociales el contacto del autor y le escribió una nota:

“Señor autor, sé que usted es una persona culta y sobresaliente. Yo, por mi parte, soy un humilde investigador dedicado a hacer resúmenes de libros. ¿Sería tan amable de enviarme una síntesis de su obra más reciente, donde aparezca el argumento, la trama, las ideas principales y una reseña biográfica del autor? Le agradeceré mucho que me abrevie el trabajo para mi investigación”.


Martín mandó el mensaje y esperó. Nunca se imaginó que ese autor “culto y sobresaliente” le escribiría en respuesta solo dos palabras:

“Léelo, huevón”.

EL PROBLEMA CULTURAL DE QUERER TODO GRATIS

La gente no quiere pagar. Existe un pensamiento arraigado en la sociedad de obtener beneficios gratuitamente, o dando muy poco a cambio.

El Internet nos tiende una trampa. Las grandes plataformas, en apariencia gratuitas, han educado a las personas para que obtengan lo que quieran con solo registrarse. Pero es una trampa de marketing. Si tú crees que muchos servicios de Internet son gratis, no te das cuenta de que en realidad el producto eres tú mismo, y les das como pago tu información que ellos usan para vender publicidad y hacerte comprar otras cosas. Si crees que alguien te ofrece algo gratis, quizá no sabes cuál será el cobro y por dónde te llegará la factura, pero es seguro que te llegará.

Vivimos en la era del mínimo esfuerzo.

Si algo nos exige un pago, lo evadimos. Si el original cuesta dinero lo buscamos en su versión pirata. Alguien tuvo que haberlo robado para vendérnoslo más barato; y se lo compramos al ladrón, no al autor original. Esto tiene connotaciones enormes:

◦ Muchos no quieren pagar honorarios a los trabajadores honestos y provocan que, a la larga, se vuelvan deshonestos.

◦ Muchos piden prestado dinero a sus patrones, amigos o familiares, y después no pagan. Se ofenden si alguien les cobra lo que deben.

◦ Muchos se obsesionan por tener dinero sin trabajar. Y eso hace proliferar la delincuencia. Siempre es más fácil hackear los datos bancarios de alguien que trabajar ocho horas diarias. También es más fácil secuestrar, sacar una pistola, chantajear, atracar, desfalcar, extorsionar, hacer fraudes, pedir, mendigar, quitar a otros lo que tienen; cualquier cosa con tal de no trabajar.

◦ Por si fuera poco, muchas personas pretenden ser educadas y cultas sin hacer el menor esfuerzo. Los alumnos de hoy no quieren ir a clases, no quieren hacer tarea, no quieren hacer exámenes, se ofenden si les quitan su beca, se enfurecen si les ponen bajas calificaciones, y demandan a la escuela si no les entregan su diploma y título rápidamente.

Abunda el pensamiento ladrón en nuestra sociedad. Sin embargo, todas las acciones encaminadas a no pagar el precio de las cosas, tarde o temprano se revierten en una oleada de mala suerte y acontecimientos trágicos.


Vamos a entendernos: es imposible lograr resultados excepcionales manteniendo la mentalidad de no pagar y no esforzarnos.

CONQUISTAS FÁCILES A DISTANCIA

Romualdo y Laura se enamoraron por Internet. Intercambiaron cientos de mensajes, incluso fotografías y videos de sus respectivas vidas. Ambos fueron sinceros. Ninguno mintió. Se aseguraron de que no hubiese trampa. Tuvieron una relación virtual por más de seis meses. Al fin se conocieron. Pero pasó algo extraño. Estando frente a frente, otros sentidos entraron en juego. Nunca se habían olido; nunca se habían escuchado hablar; no conocían el sabor de sus labios; no habían percibido sus formas de mirar. En Internet todo parecía perfecto, en persona la química fallaba. Quisieron forzar las cosas y se hicieron pareja, pero empezaron a pelear. Una cosa era charlar a lo lejos, y otra muy distinta hacerlo frente a frente. Entendieron que cualquier conquista a distancia es solo producto de una idealización. A veces funciona, pero casi siempre no.


La pandemia nos maleducó.

La peste coronavírica cambió el ritmo productivo. La gente aprendió a laborar desde casa, y también a quedarse en pijama, sin bañarse, tirada en un sillón, rascándose las axilas, mientras fingía tomar clase y trabajar a medias. A la mayoría le gustó tanto que decidió bajar su ritmo productivo de forma permanente. En promedio, ahora los estudiantes estudian menos y los trabajadores trabajan menos. Hay sus excepciones, claro, pero el mundo entró a una etapa de ritmo lento y comodidad impuesta que muchos ya no quieren abandonar. Eso nos brinda una oportunidad extraordinaria a las personas enfocadas en resultados, pues ahora tenemos más facilidad de sobresalir. Competimos contra tortugas.

El PRECIO DE ESTAR (PRINCIPIO DE COMPROMISO)

―¿Quién quiere comprometerse a ayudar en el ministerio de desayunos para niños de la comunidad? ―El ministro guardó silencio después de hacer la pregunta; varios miembros de su enorme congregación levantaron la mano―. Muy bien ―continuó―. Pasen al frente los voluntarios. Muchas gracias. Ahora les pregunto, ¿quién quiere comprometerse a recibir a las personas nuevas para darles la bienvenida? También pasen al frente los voluntarios. Por último, ¿quién se compromete a cantar en el coro de la iglesia los domingos? Pasen, por favor.


Había como treinta personas que habían caminado hacia adelante. Entonces el ministro bajó del estrado y les habló directamente a la cara:

―¿Saben lo que significa “comprometerse”? En la vida nos comprometemos a muchas cosas: a trabajar en una empresa, a vivir en matrimonio, a ser padres, a formar parte de diferentes equipos (como este), pero lo hacemos sin saber lo que significa la palabra ‘compromiso’. Se los voy a decir y nunca lo olviden: compromiso significa presencia. Así de simple. Compromiso es estar ahí. No faltar. Llegar temprano. Hacer las cosas y resolver imprevistos estando ahí. Tu simple presencia hace la diferencia. Compromiso es no faltar ni un solo día al lugar al que te han llamado; acompañar y servir a las personas con las que te has comprometido. Entendiendo esto, les vuelvo preguntar, ¿quiénes de ustedes se comprometen a formar parte de los ministerios que mencioné? Den un paso al frente, por favor.

Esta vez los voluntarios permanecieron en su lugar. Ante la aclaración tan contundente de que debían “estar ahí todos los días sin fallar”, ya nadie estuvo seguro de comprometerse.

Pisa con los pies.

Para conquistar una tierra debemos pisarla con los pies. Es el principio de compromiso. ¿Pisar con los pies? La frase es un pleonasmo intencional, como cuando decimos “lo vi con mis propios ojos”, porque es fundamental enfatizar con qué vamos a ver y con qué vamos a pisar. Si quiero alcanzar la cima de una montaña no puedo hacerlo desde lejos. Tengo que estar ahí, pisar cada roca con mis pies.

Piensa en algo que deseas alcanzar y no lo has logrado. Piensa en ese terreno (real o figurado) sobre el que quisieras tener autoridad. Piensa en la cumbre que anhelas conquistar. Ahora entiende esto: la única forma de lograr una victoria importante es comprometiéndote. Y ya supimos lo que significa comprometerse: presencia física, pisar con nuestros pies, llegar a tiempo, no faltar.

EL PRECIO DE CAPACITARSE

Aun la educación a distancia requiere presencia real. El estudiante debe enfocarse, estar ahí, frente a la computadora y los libros. Pero ahora muchos jóvenes no quieren estudiar. Incluso, motivadores baratos se han dedicado a desacreditar los estudios formales diciendo que la escuela no nos enseña nada útil. Y los estudiantes holgazanes han optado por hacerles caso. Porque la gente quiere “no estar” y “no pagar”.

La persona enfocada en resultados sabe que debe saber. Que su primer y más importante valor es el conocimiento; también sabe que su potencia más valiosa es la inteligencia. Entiende que el cerebro se fortalece con ejercicio diario y que para llegar a ser millonarios dependemos de nuestra capacidad mental. A más preparación e inteligencia, más prestigio, más fortaleza, más poder y, por supuesto, más dinero. A menos preparación y menos inteligencia, el resultado será menos de todo. Por eso los jóvenes que compran certificados de bachillerato, o copian en exámenes, o toman clases en línea jugando “sin estar ahí”, lo único que alcanzarán en la vida es la mediocridad.

Es cierto que algunos famosos no terminaron la universidad. Steve Jobs, Walt Disney o Abraham Lincoln, entre otros, pero también es cierto que decidieron estudiar por su propia cuenta e hicieron crecer su genialidad preparándose con dedicación en el área que eligieron. Pagaron el precio de otra forma. Lo pagaron. Cuando pidas trabajo, tu sueldo se definirá en función de cuánto sabes, cuánto has estudiado y cuánta experiencia tienes.

Martín reprobó varias materias en el bachillerato, así que decidió dejar la escuela. Buscó un sistema de preparatoria rápida, y con muy poco esfuerzo logró obtener un certificado de estudios. Entró a la universidad, pero como no estaba capacitado, reprobó también, y buscó la forma de comprar su diploma. Se conectó con la mafia de falsificadores y adquirió un título profesional apócrifo y varias credenciales de especialización. Gracias a su brillante historial académico (falso, por supuesto) logró ser contratado como gerente en una empresa comercializadora. Pero como no tenía la capacidad de generar proyectos y cerrar ventas, empezó a abrirse paso haciendo acuerdos económicos ilegales a escondidas. Llegó a falsificar documentos oficiales. Hoy está en la cárcel. Su falta de preparación y de estudios lo llevó a abrirse paso en un sendero cuyo final es siempre un abismo fatal. Al menos eso sí lo aprendió.


LA FORTALEZA DE UNA ORGANIZACIÓN

Una organización es fuerte por su gente. Mejor dicho, por la capacidad de su gente. Mientras más ineptas son las personas de una marca, más mala es la marca. Por eso las empresas importantes del mundo se jactan de tener a las personas más capaces. Por eso la gente más capacitada recibe todo el tiempo ofertas de trabajo y oportunidades de crecer. Le sucede lo que a los jugadores de futbol brillantes: los equipos se los disputan y pagan millones de dólares por contratarlos.

La gente de tu equipo debe ser brillante. Si estás en una organización, no puedes darte el lujo de tener gente inepta. O la capacitas o la despides. Tú mismo no puedes darte el lujo de ser inepto, porque acabarán deshaciéndote de ti.

Mantén siempre una mentalidad de pagar. Si lo que quieres cuesta dinero, págalo. Si contratas los servicios de alguien, págale. Si te comprometes con un proyecto, paga con tu presencia física y mental. Si quieres crecer y lograr resultados excepcionales, paga el precio de capacitarte. Nada es gratis. Nunca lo ha sido y nunca lo será. El mundo es de los que pagan, porque solo pagando se tiene el derecho a cobrar.

EVIDENCIA DE APRENDIZAJE

Nota para el maestro/conferencista: Haz una dinámica. Divide al grupo en cuatro equipos. Dale a cada equipo un letrero insignia y una especialidad. Pídeles a los equipos que desarrollen argumentos para demostrar que ellos son los que tienen la mejor moneda de pago para lograr resultados. Haz que los representantes se pongan de pie para exponer sus posturas. Genera un debate. Da conclusiones.

Existen cuatro monedas de pago para lograr resultados. Explica qué puedes pagar con cada moneda y por qué es importante estar dispuesto a pagar con cualquiera de ellas:

1. Pagamos con dinero.

2. Pagamos con trabajo.

3. Pagamos con presencia física.


CUARTA SESIÓN. MENTALIDAD DE COMPETIR CONTRA RELOJ

Nota para el maestro/conferencista: Imparte una charla basada en la información de este capítulo. El propósito es establecer una nueva mentalidad de competir siempre y desechar los paradigmas de hacer las cosas con calma y sin estrés. Para explicar el tema apóyate con datos del video en YouTube de Kelly McGonial: “Cómo convertir el estrés en tu amigo”. Después de la conferencia pide a los alumnos que hagan los ejercicios del capítulo.

Varias personas fueron convocadas para un concurso experimental:

Todas las mañanas durante doce meses recibirían un sobre con dinero en efectivo, el equivalente al salario de una semana.

El juego consistía en ver quién de todos ellos podía lograr más progreso en sus vidas usando el dinero que recibían. La única regla era que no podían ahorrar ni un centavo, tenían que gastarlo todo cada día antes de irse a la cama por la noche. Si al final de la jornada no habían gastado el dinero, debían tirar el sobrante. Quien lograra mayor progreso en un año se llevaría como premio una cantidad equivalente a la que había recibido durante el año. El resto se quedaría sin nada.

Los participantes estaban fascinados con el juego. Era demasiado bueno para ser verdad. ¡Recibir todos los días un sobre de dinero con la única condición de gastarlo antes de ir a dormir!

Algunos comenzaron pagando sus deudas y ayudando a sus familiares con problemas económicos. Otros invirtieron en negocios que podrían generarles utilidades. La mayoría usó el dinero para divertirse y darse lujos: se compraron ropa, zapatos y juguetes. Otros optaron por regalar el dinero y ganarse la aceptación y el favor de amigos. Algunos, de plano, al final del día lo desechaban porque no alcanzaban a gastarlo, con la tranquilidad de que a la mañana siguiente recibirían más.


Cuando terminó el año, solo unos cuantos participantes (menos del diez por ciento) habían progresado en su vida. El resto estaba igual o peor.

Imagínate el juego anterior. Sería la trama de una buena novela. Tendría personajes muy humanos. Individuos como tú y como yo, con miedos, anhelos y frustraciones. El sobre de dinero que los personajes de la historia reciben a diario es una analogía de las 24 horas de tiempo que todos recibimos. La forma como esos personajes gastan o invierten su dinero (sin poder ahorrarlo, obligados a acabárselo cada día), es igual al modo en que tú y yo usamos el tiempo que se nos da. Porque sí, cada mañana Dios (o la vida, o como quieras llamarle) te regala un cheque de 24 horas por adelantado para que hagas lo que quieras con él. Te brinda esas horas como regalo. No te las ganaste. Simplemente te las da… Las puedes invertir, hacer negocios con ellas, regalarlas o tirarlas.

PRODUCTIVIDAD Y TIEMPO

Todo tiene una unidad de medida: de longitud, el metro; de masa, el kilogramo; de temperatura, los grados kelvin; de corriente eléctrica, el amperio. La unidad de medida de la productividad es el tiempo.

El tiempo es un activo. El tiempo vale. De hecho, vale más que el dinero.

Ser productivos es cumplir nuestra razón de existir. ¡Y nuestra razón de existir es esta!: dar los mejores resultados en el menor tiempo posible.

La definición más simple de productividad es: hacer más con menos y en menos tiempo. Ser productivos es aprovechar los recursos al máximo. La productividad se mide en resultados contra reloj: ¿cuánto haces en cuánto tiempo?


Una persona que en dos años terminó su maestría, se compró una casa nueva, ahorró treinta mil dólares, se fue quince días de viaje a Europa con su pareja y logró que su nombre tuviera prestigio, es una persona más productiva que otra que en esos mismos dos años no estudió, trabajó poco, cambió tres veces de empleo, se endeudó, se separó de su pareja, y todos sus conocidos acabaron rechazándolo porque solo dio problemas.


Todos podríamos lograr lo que quisiéramos, si nos dedicáramos y tuviéramos suficiente tiempo. Podríamos, por ejemplo:

◦ Aprender otro idioma.

◦ Patinar en hielo y hacer piruetas.

◦ Esquiar en nieve o en agua.

◦ Montar a caballo y saltar obstáculos.

◦ Tocar el piano.

◦ Resolver una ecuación matemática compleja.

◦ Armar el rompecabezas más grande.

◦ Escribir un libro.

◦ Hacer una obra artística.

◦ Poner un negocio.

◦ Estudiar una maestría y un doctorado.

¿Y por qué no hemos hecho muchas cosas de la lista anterior? ¿Por qué otros a la misma edad sí lo han hecho? Muy simple. Porque usamos el tiempo para otras actividades, o lo malgastamos, o simplemente no lo aprovechamos.

PERSONAS TARDAS Y RÁPIDAS

Hay una forma de decirle a las personas de poca inteligencia. La forma correcta en español es tardos, porque se tardan más en aprender. Y es que unos necesitan más tiempo que otros para realizar obras complejas o resolver problemas. Así se divide la humanidad: entre tardos y rápidos. Y la rapidez está ligada al aprovechamiento máximo del tiempo.

Piensa: ¿en qué se diferencian los atletas de nosotros? ¿Qué han hecho los ganadores de medallas de oro en las Olimpiadas o campeonatos mundiales de cualquier deporte, que no hemos hecho los gordos, sedentarios como nosotros? Pues mientras los atletas han usado celosamente su tiempo para entrenar y competir, nosotros lo hemos usado para pasarla sentados frente a una computadora comiendo donas y café. ¿Cuál es la diferencia entre la gente común y las personas más ricas y famosas, como los artistas, los emprendedores, los creadores de tecnología, los que hacen historia, e incluso los que logran una buena vida familiar y personal? Simple. Todos los exitosos en cualquier área tienen esta característica: aprovechan el tiempo de forma diferente; ensayan, estudian, crean, trabajan e invierten las horas de su día en algo productivo.

La unidad de medida de la productividad es el tiempo. La unidad de medida del tiempo, el segundo. Cada segundo importa. La persona enfocada en resultados aprovecha sus segundos al máximo: se mueve más rápido, y por ende se vuelve más inteligente y productiva.



Jacinta era una wedding planner. Organizaba a los proveedores de una boda, asentaba los detalles, aconsejaba a los novios y coordinaba la actuación de los participantes.

Jacinta era veloz; solía correr de un lado a otro, atenta a cada requerimiento. Todos decían que Jacinta tenía vista de lince y oído de murciélago. No se le escapaba nada. Se movía tan rápido que algunos bromeaban asegurando que se teletransportaba; parecía estar en varios lugares al mismo tiempo. Tenía fama de ser la wedding planner más eficaz e inteligente de la ciudad.

Un día, Jacinta enfermó y mandó a la boda a Lorna, su socia. Lorna sabía hacer lo mismo que Jacinta. Solo era diferente en un aspecto: se movía despacio. Llegaba a los lugares donde se le necesitaba varios minutos después. Aunque también detectaba las necesidades y las resolvía, los clientes se quejaron. Le dijeron a Jacinta: “Todo está bien, pero tu socia es ineficaz y tonta”.

Y es que es así: Cuando hay una urgencia y ves a alguien caminando despacio para atenderla, piensas que es ineficaz y tonto.

LA INTELIGENCIA SE APRENDE

Hay una fuerte correlación entre rapidez e inteligencia. (También la juventud se relaciona con actividad, mientras la vejez con sedentarismo). Alguien podría llegar a ser más inteligente (y joven), simplemente aprendiendo a moverse más rápido y a resolver problemas con mayor velocidad.

Los padres consentidores hacen todo al revés. Educan a sus hijos a ser pasivos, tranquilos y sedentarios; a no tener presiones ni estrés; sin actividades extraescolares, sin exámenes, competencias o concursos. Lo único que logran es hacer niños menos inteligentes. ¡Muchos padres de familia les hacen la tarea a sus hijos y les resuelven sus problemas (incluso les compran el pase) para evitarles estrés! Esos padres están educando futuros fracasados. Lo mismo están haciendo las autoridades educativas que prohíben calificar a los estudiantes porque eso podría causar estrés a los flojos que no quieren estudiar; incluso en algunos lugares se les prohíbe a los profesores que reprueben a los malos alumnos (porque aunque son flojos, también tienen su corazoncito).

Competir es bueno, aunque cause estrés. El estrés manejable nos prepara para movernos rápido, nos pone en estado de alerta. No hay manera de tener resultados sobresalientes buscando la tranquilidad anímica permanente. Una persona con mentalidad enfocada en resultados compite siempre. Para empezar, compite consigo misma, se compara constantemente en su propio progreso, se pone metas altas y va midiéndose día con día. Es aferrada, decidida, valiente, acepta la adrenalina, sabe convivir con la incertidumbre y acepta cierto grado de estrés.


Max Gunter, experto estudioso de secretos de los banqueros suizos, escribió un libro llamado Los axiomas de Zúrich, en el que asegura que los hombres más ricos del mundo disfrutan la aventura y la incertidumbre. Ellos invierten audazmente incluso sabiendo que pueden perderlo todo. Dicen que cuando corren peligro sí se sienten estresados, pero que eso es uno de los goces importantes de la vida. Les preocupa su familia, sus hijos, sus negocios, su futuro… Y eso está bien, porque significa que trabajaran para ellos.

Quienes buscan el desapego y la quietud total hacen un mal negocio, porque su obsesión por la paz, les imposibilita crecer y les impide la satisfacción de progresar.

INFORMACIÓN GENÉTICA DE COMPETENCIA

Nuestro ADN contiene datos de alta competitividad: la mitad de nuestro ser tuvo que competir con otros trescientos millones de espermatozoides para ganar el lugar de la vida, ¡pero la otra mitad también colaboró activamente en elegir, entre muchos ganadores, al que le abriría la puerta!


Estamos hechos para crecer. Por eso es un sinsentido y una aberración antinatural insistir en que todos somos iguales y merecemos lo mismo. También es absurdo adoptar el paradigma de que debemos estar siempre cómodos y esforzarnos lo menos posible.

La vida se puede resumir así: estamos aquí para aprovechar al máximo cada día, y para sumar valor a los proyectos que pasan por nuestras manos.

En una organización somos eslabones de una cadena. La persona A hace algo y le pasa la estafeta a la persona B, esta le añade algo más al trabajo y se lo pasa a la persona C. Así es como se hacen los grandes proyectos de equipo. Pero si alguien de la cadena es un individuo de bajo rendimiento y baja productividad detendrá el proceso, se quejará de que le faltan elementos, querrá devolver el trabajo a su predecesor echándole la culpa de que no se lo entregó como debería, no resolverá, será un cuello de botella.

Seamos personas de alto rendimiento; esto significa esforzarnos por ser rápidos, buscar salida a las dificultades, aceptar las comparaciones, enfrentar los retos sin evadir el estrés, lograr soluciones, resolver rápido y competir contra reloj.

EVIDENCIA DE APRENDIZAJE

Nota para el maestro/conferencista: Haz competencias de rapidez. Elige una o varias dinámicas de velocidad para contestar acertijos, resolver problemas o hacer presentaciones. Reflexiona con ellos respecto a cómo la rapidez se interpreta como inteligencia. Invítalos a hacer un ensayo con los siguientes datos.

Escribe un artículo en el que hables de la importancia del tiempo para ti. Menciona ejemplos personales de cómo te diste cuenta de que el tiempo pasa rápido y debemos aprovecharlo.

Memoriza los puntos principales de tu artículo y exponlo mediante un video o una presentación pública.

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Yaş sınırı:
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Litres'teki yayın tarihi:
22 ekim 2025
Hacim:
235 s. 126 illüstrasyon
ISBN:
9786079956806
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