Kitabı oku: «Vivir las obras de misericordia»
Vivir las obras de misericordia
Vivir las obras de misericordia
Carlos E. Barrio y Lipperheide
Índice de contenido
Portadilla
Legales
Prólogo
Introducción
Primera semana
Segunda semana
Tercera semana
Cuarta semana
Quinta semana
Sexta semana
Séptima semana
Octava semana
| Barrio y Lipperheide, Carlos E.Vivir las obras de misericordia / Carlos E. Barrio y Lipperheide. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Claretiana, 2021.Libro digital, EPUB. - (Dalmanutá) Archivo Digital: descarga y onlineISBN 978-987-762-100-61. Oraciones Cristianas. 2. Oraciones Diarias. 3. Reflexiones. I. Título.CDD 242.2 |

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1ª edición libro papel, abril de 2021
1ª edición libro digital, julio de 2021
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ISBN edición digital (ePub): 978-987-762-100-6
A Fermín Azcárate, con todo mi cariño y afecto. Testimonio lúcido y vivo de cristiano comprometido
PRÓLOGO
Si bien he escuchado y leído muy poco de la obra de Carlos, creo este libro expresa lo más central e íntimo de su sabia fineza humana y espiritual, a la vez recia, clara, delicada, y logra transmitir esa solidez intelectual y piadosa.
En este, lo mismo que en todos los tiempos, la única fuerza que mueve el mundo es el amor misericordioso de un Dios capaz de salir de sí mismo para el encuentro con el otro que siempre es un hijo suyo y no puede quedar ni un segundo fuera de su corazón, sin importar cuán lejos se haya ido ni de donde regrese.
Carlos nos ayuda a orar para que esa dinámica se nos haga consciente, nos metamos en ella haciéndonos parte y encontremos las palabras, los gestos y las acciones oportunas para llevarlo a cabo sin tibiezas, pero suavemente.
Y como la gracia, la santidad, la divinización, es la participación en la Misericordia eterna, infinita y alegre de Dios, cada página de este libro con sus días y semanas es una herramienta poderosa para hacernos parte e instrumentos de la Misericordia que Dios derrama continuamente sobre nosotros, la humanidad y toda la creación.
Su lectura puede llegar a ser un oasis diario o hasta un prolongado retiro.
Me uno a ustedes para aplaudir la llegada de esta obra y orar cuando se sumerjan en ella.
Miguel Ángel +
Fraternidad Sta. María del Encuentro
INTRODUCCIÓN
… ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso y no te hemos socorrido? (Mateo 25, 44)
La misericordia es el corazón de Dios y del hombre. Sin misericordia no habría humanidad. La misericordia es tan esencial a nuestro ser que “… es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida”. (1)
El Evangelio es un canto permanente a la misericordia de Dios y Jesús, “…el rostro de la misericordia del Padre”, se refirió muchas veces a ella, tanto con el testimonio de su propia vida, como con sus enseñanzas. Nos dice el Papa Francisco que la “misericordia es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad”. (2)
La tradición de la Iglesia fue elaborando en el transcurso de los años lo que dio en llamar las Obras de Misericordia, es decir aquellas acciones a través de las cuales vamos plasmando y forjando, en la vida concreta, la misericordia con nuestro prójimo y nosotros mismos, ligados a Dios.
San Tomás de Aquino, en su Suma Teológica, recoge esta práctica vivida en la tradición de la Iglesia y clasifica sistemáticamente las obras de misericordia dividiéndolas en obras corporales y espirituales.
Esta tradición se ha extendido hasta nuestros días y hoy siguen teniendo plena vigencia y valor. Tan es así que el Papa Francisco nos pidió concretamente en el año 2015 que reflexionáramos “durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales.” (3)
Desde hace muchos años vengo reflexionando sobre las obras de misericordia. Cuando era muy joven recuerdo haber escrito un artículo sobre ellas, impulsado por un gran cristiano y mejor persona, Fermín Azcárate, amigo de mi padre, quien me abrió los ojos a su profundidad y vigencia, como una respuesta para hacer un mundo más justo y misericordioso desde una perspectiva cristiana, alejada tanto de la indiferencia materialista capitalista como de la violencia marxista. ¡Gracias, Fermín!
Recuerdo que en ese tiempo le acerqué un pequeño escrito que había elaborado al entonces obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, con quien conversé varias veces, y me alentó a profundizar su estudio y mi compromiso.
Vale la pena nombrarlas y recordar estas obras de misericordia que buscan abarcar al hombre en todas sus dimensiones; adentrarnos en su sabiduría.
OBRAS DE MISERICORDIA CORPORALES
Dar de comer al hambriento.
Dar de beber al sediento.
Vestir al desnudo.
Dar posada al peregrino.
Visitar al enfermo.
Redimir al cautivo.
Enterrar a los muertos.
OBRAS DE MISERICORDIA ESPIRITUALES
Enseñar al que no sabe.
Dar buen consejo al que lo necesita.
Consolar al triste.
Corregir al que se equivoca.
Perdonar al que nos ofende.
Sufrir con paciencia las flaquezas
de nuestro prójimo.
Rogar a Dios por vivos y muertos.
Este libro contiene oraciones, poesías y pensamientos sobre ellas que buscan inspirarnos para vivir más plenamente la misericordia y encarnarla en la vida concreta de todos los días, sabiendo que es el corazón de Dios.
He dividido de una forma práctica su lectura, rezo y meditación, dedicando cada día de la semana a una de ellas, de forma tal que, en la primera semana, habremos completado las 7 obras corporales de misericordia y en la segunda las 7 obras espirituales de misericordia.
El libro contiene 8 semanas, por lo que su lectura abarca aproximadamente dos meses de profundización y vivencia.
Una primera mirada a las obras de misericordia nos lleva a verlas solamente una actitud personal de hacer algo por el prójimo o Dios (dar de comer, beber, vestir… enseñar, dar buen consejo, rezar a Dios…, etc.). Pero ellas también nos interpelan como acciones que recibimos de los demás. Es decir que, en muchas oportunidades, no somos nosotros quienes las realizaremos, sino que las recibiremos de otros. Nos hemos centrado históricamente en verlas más desde la perspectiva activa (como nuestra acción hacia los demás) y menos desde la pasiva, como personas que las recibimos de otros; y sin embargo su lado pasivo tiene un enorme valor e importancia para descubrir todo lo que nuestro prójimo hace por nosotros, permitiéndonos agradecer el regalo de su efecto en nuestras vidas.
Al final de cada día de oración he agregado una propuesta concreta de acción a llevar a cabo, relacionada con el objetivo de la obra de misericordia, comenzando con las palabras “Hoy me propongo…”
Y a continuación he agregado una frase que comienza con las palabras “Además, hoy voy a hacer lo siguiente: …”, para que cada persona que lea el libro tenga un espacio para reflexionar sobre su propia acción de misericordia a llevar a cabo.
Los invito a recorrerlas con un ánimo de recogimiento y meditación sabiendo el tesoro que cada una de ellas guarda y el camino orgánico y pleno que nos proponen, si las vivimos en plenitud en su conjunto.
Carlos E. Barrio y Lipperheide
carlosebarrio@gmail.com
1- Misericordiae Vultus, 2.
2- Idem.
3- Op.cit., 15.
PRIMERA SEMANA
OBRAS DE MISERICORDIA CORPORALES
LUNES: DAR DE COMER AL HAMBRIENTO
“El viento lleva ovarios.
La tierra entierra rosas.
El agua brota y busca.
El fuego hierve y canta.
Todo
nace.
…
y entonces
enarbolo
una bandera verde
que me sale del alma,
soy semilla, follaje,
encino que madura,
y entonces todo el día,
toda la noche canto,
sube de las raíces el susurro,
canta en el viento la hoja.”
(Pablo Neruda)
¡Te alabo, Padre, por la fertilidad que surge en todos los poros de la piel del mundo!
¡Que pueda ser un mensajero de la vida… la abundancia… la multiplicación desbordante de tu riqueza!
Que mis manos sean instrumentos dóciles para distribuir alimento a los hambrientos… a quienes deben mendigar un pedazo de pan y pasan desapercibidos junto a mi camino…
Denle de comer ustedes mismos (Lucas 9, 13).
Señor, tu pedido me interpela y me llama a estar atento a todos los que, de alguna manera, están con hambre a mi alrededor. ¡Especialmente en estos momentos en los que el COVID-19 ha dejado a tantas personas sin trabajo!
¿Cuál es el hambre que me habita…?
¿Cómo puedo saciarla…?
¿Descubro los hambrientos que están en mi trabajo… en mi camino…?
¿Qué hambre encuentro…?
¿Qué estoy haciendo cada día para saciar el hambre…?
¿Cómo uso mis ingresos para dar de comer a los hambrientos…?
¿Soy consciente de que mi trabajo forma parte de una cadena solidaria que ayuda a dar de comer a otros…?
Te pido, Señor, que me enseñes a descubrir mi hambre.
No permitas que viva anestesiado y desconectado de la red solidaria de amor de quienes ofrendan sus vidas para saciar el hambre del mundo.
Hoy me propongo rezar especialmente por alguna persona o familia que yo sepa que está pasando una seria y concreta dificultad de falta de trabajo o para cubrir sus necesidades básicas.
A tal fin, voy a buscar un lugar solitario y tranquilo, en el que no sea interrumpido, para hacerlo con concentración e intimidad.
Después de esta oración llevaré a cabo lo que Dios me haya dicho en ese rato de recogimiento.
Además, hoy voy a hacer lo siguiente: …

MARTES: DAR DE BEBER AL SEDIENTO.
… Vengan a tomar agua, todos los sedientos,
y el que no tenga dinero, venga también.
(Isaías, 55-1)
Gracias, Señor, por la alegría del agua, que calma mi sed y me permite bañarme cada día. Gracias porque esa agua me deja regar las plantas y hace crecer las flores.
Gracias también por el agua del mate, que me lleva a compartir la vida junto a otros.
Gracias por el agua de la lluvia, que enriquece y nutre la tierra y la fecunda, dando vida a los sembrados, bendiciéndolos con las cosechas.
Enséñame, Señor, a cuidar el agua y que a todos llegue y siga siendo “… humilde, y preciosa y casta”, como dice nuestro hermano San Francisco de Asís.
Dame sensibilidad para llevar el agua a todos los sedientos.
¿De qué manantial de agua bebo…?
¿Dónde voy a saciar mi sed…?
¿Llevo agua que sacie la sed o mi actitud genera desiertos…?
Te ofrezco, Madre, mi búsqueda sedienta por un mundo más integrado,
sin bullying y desprecios…
sin abuso de poder
ni sobrecarga de tareas...
Hoy me propongo ser más consciente del agua que uso durante el día y ahorrar un poco, ofreciendo esta acción por quienes no tienen agua en sus hogares. A tal fin voy a tratar de no utilizar más agua que la necesaria, evitando el derroche en la ducha cuando me baño y en otras actividades en las que uso agua corriente.
Además, hoy voy a hacer lo siguiente: …

MIÉRCOLES: VESTIR AL DESNUDO.
… Traigan enseguida la mejor ropa y vístanlo.
(Lucas 15, 22)
Señor, ayúdame a vestir de dignidad a quienes parecen caerse.
Que siempre tenga un corazón abierto para recibir a quien se siente desnudo ante sus miserias y vuelve sobre sus pasos.
Enséñame a descubrir y enaltecer el ropaje de dignidad que todos llevamos y necesitamos.
No dejes que mi estrechez me lleve a opacar la verdad, el bien y la belleza que brilla en nuestro interior.
Que mis acciones abriguen y vistan de justicia tantos descalzos que sufren el barro, tantos pobres que sufren el frío, tantos enfermos que son olvidados en el desamparo y el olvido. Dame vestidos para albergar la tristeza y el desconsuelo del abandono de la dignidad.
No permitas que me embriague el lujo del vestido exclusivo y excluyente, lo estético alejado de la vida compartida, el ropaje engañoso y atractivo de los lobos con pieles de cordero.
Hoy me propongo revisar mi armario y buscar alguna ropa o abrigo en buen estado que pueda darle a alguna persona necesitada que conozca, siendo consciente de que el COVID-19 ha dejado a muchas personas en una situación de pobreza muy delicada. Una vez que identifique esa ropa, me voy a juntar con esa persona y buscaré tener una conversación en la que le ofrezca darle esa ropa, tratándola con el mayor respeto y buscando no herir su dignidad.
Además, hoy voy a hacer lo siguiente: …

JUEVES: DAR POSADA AL PEREGRINO.
“Tenemos que preocuparnos
de superar el desarraigo
a través de la estabilidad,
del arraigo a un lugar
y del espíritu de familia.”
(José Kentenich)
Señor, enséñame a dar posada a quienes se sienten desconsiderados en sus trabajos. Muéstrame las posadas que puedo brindar.
¿Tengo un corazón capaz de albergar a quiénes necesitan cobijo, por sus desamparos, tristezas, injusticias?
¿Soy capaz de darme el tiempo para escuchar a quien se siente tratado injustamente?
Que pueda, Señor, tener en mi trabajo ‘hogares y momentos’ en donde descansar y encontrarme para renovar mis fuerzas y descubrir tu presencia en medio de la actividad y el apuro diario.
Ayúdame a ser hogar para otros, donde puedan cobijar las preocupaciones y desilusiones. Que no sea indiferente al dolor, las tristezas, la desesperanza que sienten quienes trabajan a mi lado y no son considerados y valorados.
Hoy me propongo ir en mi trabajo a hablar con alguna persona que necesita ser escuchada y contenida por estar en una circunstancia difícil, ya sea porque se siente poco cómoda con su jefe o compañeros de trabajo, o porque sus ingresos no le alcanzan para cubrir sus gastos y todo esto la ha colocado en una situación de angustia y preocupación. Voy a tratar de recibirla en mi corazón con empatía para que pueda encontrar en mí un ambiente de confianza y contención.
Además, hoy voy a hacer lo siguiente: …

VIERNES: VISITAR AL ENFERMO.
“… mi propio sufrimiento en la vida me ha enseñado que el primer paso para curarlo no es huir del sufrimiento sino salir a su encuentro… Tenemos que encontrar el valor para abrazar nuestra ruptura interior, hacer amistad con nuestro más terrible enemigo, y reclamarlo como un compañero íntimo. Estoy convencido de que la curación es, a menudo, difícil porque no queremos reconocer el dolor.”
(Henry J. M. Nouwen)
Señor, visita y sana todas mis enfermedades existenciales… mi dolor e incapacidad para realizar mis tareas laborales sanamente y sin envidias. ¡Cómo me cuesta aceptarlas y encauzarlas!
Sana mis impaciencias y egoísmos, ¡dales nueva vida!
Cura mi cansancio, dale luz a mis preocupaciones. No dejes que me invadan y atormenten.
Señor, sana mis miedos y los abismos que tengo que cruzar en mis noches laborales, en las que me invaden los fantasmas de la desconfianza… las mezquindades… los egoísmos y los temores a las traiciones…
No permitas que me encierre en una caja de cristal a la que sólo accede mi mundo infantil y perfecto. ¡Ábreme y llévame a tu reino Señor!
Permite, Señor, que abra mi puerta para que otros visiten mis dolores y enfermedades, que me acompañen en mis miedos y tristezas.
Hoy me propongo meditar y analizar, al menos durante 15 minutos, si las tareas laborales que realizo las llevo a cabo en forma sana y equilibrada, tanto en lo que respecta al tiempo que les dedico como al ánimo que tengo cuando las llevo a cabo. Me propongo realizar alguna acción muy concreta y específica de aquello que encuentre necesario corregir.
Además, hoy voy a hacer lo siguiente: …

SÁBADO: REDIMIR AL CAUTIVO.
“En esta ‘cultura casino’, como la llamó George Steiner, cada producto cultural está calculado para tener el máximo impacto… y una obsolescencia instantánea… Los artistas, que antaño equiparaban el valor de su obra con el de su propia duración eterna… montan hoy instalaciones pensadas para ser desmontadas en cuanto se clausure la exposición.”
(Zygmunt Bauman)
Que no me deje llevar, Señor, por las anchas autopistas que conducen a lugares vacíos, sin alma ni fragancias de verdes praderas.
Que no me enamoren las luces de las series de Netflix, que adormecen mi consciencia y me transforman en ‘pasivo-receptor’, ‘consumidor-consumido’.
Visita mis prisiones ocultas y frías. Llega con tu mano sanadora. Líbrame de la red del cazador, escondido en la prisión de mi matrix y en las relaciones ‘líquidas’, frágiles, pasajeras y utilitarias.
Lléname de tu presencia y del calor de tu Madre, que todo lo contiene y consuela…
Llévame a vivir la vida en la vida, despreocupado de los likes de las redes sociales…
Llévame al encuentro con mis hermanos, a compartir sus vidas, a escuchar sus cantos y lamentos…
¡Llévame mar adentro!
Visita, Señor, mi incapacidad para vivir más libre de la pantalla de mi celular.
Que las redes sociales no consuman mi energía y mi atención.
Envuélveme, Señor, en tu red. Abre mi mirada para estar atento a lo que ocurre a mí alrededor.
Que sepa descubrir y abrir las prisiones de mi trabajo… acompañar a quienes están presos de sus angustias, miserias, miedos, desconfianzas, incapacidades y dificultades para sobreponerse a sus propios cautiverios y dolores.
María, derrama en mí la vida de tu corazón alegre para que la lleve a quienes necesitan la esperanza de encontrar nuevos caminos insospechados.
Hoy me propongo apagar conscientemente mi celular durante al menos dos horas y en su lugar leer alguna lectura espiritual que me lleve a mi interioridad. Después voy a analizar qué sentí durante esa desconexión de las redes sociales.
Además, hoy voy a hacer lo siguiente: …

DOMINGO: ENTERRAR A LOS MUERTOS.
“El universo es luz.
Islas de luz en el espacio frío.
(O energía.)
Jesús, ‘la luz del mundo’:
El que nos redimió de la entropía.
Una supernova sobre Belén
(¿o el cometa Halley en el 12 a. de C.?)
Y una tumba vacía.
Esperanza de los oprimidos y de los muertos.”
(Ernesto Cardenal)
¡Señor, que pueda descubrir, en medio de la noche y el fracaso, la luz que lleva a la vida y la resurrección! ¡Ayúdame a enterrar aquella tristeza y desasosiego que conducen a la nada!
Sácame de la frialdad, la distancia que establezco, los caminos y puentes que clausuro.
Que no lapide lo que aún respira y quiere surgir en la fragilidad…
Que no derribe la caña doblada, las manos desocupadas, los que esperan un trabajo, los que nadie mira ni valora…
Que mi mensaje sea siempre que no hay cuestiones agotadas sino hombres agotados en las cuestiones, porque algo nuevo está siempre por florecer y nacer…
Ayúdame, Señor, a enterrar con dignidad mis viejos logros (que ya han pasado y están muertos), mi creencia de que siempre tengo razón y de que la historia se repite.
¡Sólo tu vida que resucita cada amanecer me despertará del sepulcro!
Hoy me propongo identificar algún logro que haya alcanzado en el pasado y del que me sienta orgulloso, pero que revivirlo permanentemente no me deja crecer. Una vez identificado, realizaré un rito para sepultarlo, agradeciéndole el bien que me hizo. A su vez me propongo buscar una meta nueva que no haya comenzado y que me genere la expectativa de renovación, cambio y crecimiento.
Además, hoy voy a hacer lo siguiente: …

SEGUNDA SEMANA
OBRAS DE MISERICORDIA ESPIRITUALES
LUNES: ENSEÑAR AL QUE NO SABE.
“Educar significa tener un contacto vivo.
Toda la corriente de la vida fluye desde mí y se adentra en los demás
y la que fluye de los demás se adentra en mí.
Eso es una corriente de vida y en ella debe entrar no solamente lo religioso,
sino también lo moral, lo profano, lo económico.”
(José Kentenich)
Enséñame, Señor, a establecer contactos vivos con los demás. Que sepa recibir la vida de los otros y darme sin reservas y así gestar corrientes de vida mutuas, a través de las cuales todos crezcamos.
¡Rompe mi ego, Señor! Resetea mi disco rígido gastado, que me hace repetir todo el tiempo las mismas conductas estereotipadas y artificiales.
Dame la capacidad de descubrir en la vida que traen los demás la novedad y la frescura de otras miradas. No soy yo el que enseña; no son ellos tampoco. Crecemos y aprendemos juntos con la mutua apertura y capacidad de compartir la vida. ¡Que no deje de estar dispuesto a recibir la vida de los demás!
¡Gracias, Señor, por enseñarme que la verdad es sinfónica! No permitas que suprima las voces más débiles, los sonidos que no comprendo, las percusiones que no me parecen que son parte de la música.
Hoy me propongo conversar con alguna persona que valoro sobre alguno de aquellos aspectos que sé que son los valiosos para ella y para mí consciente de que, al hablar de esos temas, se despertarán entre nosotros nuestros mejores sentimientos y deseos vitales. Mi conversación será más de escucha, buscando que esta persona pueda expresarse y sentirse escuchada.
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