Kitabı oku: «Antártida»
CARLOS FLESIA
Antártida
Conocerla, amarla, protegerla

Flesia, Carlos
Antártida : conocerla, amarla, protegerla / Carlos Flesia. - 1a ed - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2021.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-87-1828-6
1. Antártida. I. Título.
CDD 910
EDITORIAL AUTORES DE ARGENTINA
www.autoresdeargentina.com info@autoresdeargentina.com
Imagen de portada: fue tomada en el jalón demarcatorio del Polo Sur Geográfico (South Pole Station).
Queda hecho el depósito que establece la LEY 11.723
Impreso en Argentina – Printed in Argentina
PIEDRAS ANTÁRTICAS
Allí termina todo
y no termina:
allí comienza todo:
se despiden los ríos en el hielo,
el aire se ha casado con la nieve,
no hay calles ni caballos
y el único edificio
lo construyó la piedra.
Nadie habita el castillo
ni las almas perdidas
que frío y viento frío
amedrentaron:
es sola allí la soledad del mundo,
y por eso la piedra
se hizo música,
elevó sus delgadas estaturas,
se levantó para gritar o cantar,
pero se quedó muda.
Sólo el viento,
el látigo
del Polo Sur que silba,
sólo el vacío blanco
y un sonido de pájaro de lluvia
sobre el castillo de la soledad.
Pablo Neruda

6-2-2006, 6 de la mañana. Anclábamos en Base Orcadas. Multitud de témpanos de mil formas, turquesas, azul cerúleo… Día 35, 2006. Acuarela, 25 x 35 cm. De la serie “Detrás del círculo polar” Marina Curci
PRÓLOGO
POR MATEO SALVATTO
Admito que ser una de las personas que prologa este libro me genera un enorme desafío. Para empezar, siento una enorme responsabilidad, por dos motivos: primero, porque sé por experiencia propia lo que significa escribir un libro, y el esfuerzo y el tiempo que eso conlleva. Pero, segundo, y especialmente, porque considero que este tema tiene una importancia fundamental para pensar la Argentina del futuro.
Empiezo aclarando algo: no conozco la Antártida en persona (todavía). Pero creo que todos los argentinos deberíamos conocerla, al menos, mediante el enorme trabajo de Carlos en estas páginas.
La primera vez que fui al Comando Conjunto Antártico, en la calle Paseo Colón, por invitación de Carlos, quedé impactado por varios motivos. No solo por la increíble historia de la presencia argentina en la Antártida, ni por los ambiciosos e interesantes proyectos que me transmitieron sobre cómo incorporar tecnología de punta en ese territorio, sino principalmente por la camaradería y el grupo humano con el que me encontré.
La pasión con la que se trabaja, el sacrificio que se hace en terrenos inclementes y alejados es verdaderamente admirable.
Me acuerdo de haber pensado, mientras volvía a mi casa, que si los argentinos pudiéramos reproducir esa pasión, esa capacidad de cooperación y esa camaradería en el continente, ¡Qué distinto sería nuestro país!
Las posibilidades de vincular los programas científicos y la conservación del medio ambiente con la tecnología son innumerables, solamente limitadas por nuestra creatividad e imaginación!!! Este gran laboratorio, el antártico, es una muestra tangible de las ventajas de la cooperación internacional y entre entes públicos - privados.
Por eso creo que la experiencia de conocer la Antártida no solamente tiene un sentido geopolítico y geoestratégico relacionado con la presencia de nuestro país en ese continente, sino también, aunque cueste creerlo, para el resto del territorio nacional. Y no solo por las oportunidades que puede haber en la Antártida, sino principalmente porque tenemos mucho que aprender sobre la presencia argentina allí.
Leyendo este libro vuelvo a confirmar algo que trato de transmitir siempre: Argentina tiene un enorme futuro. Nuestro gran desafío es trasladar ese futuro al presente. Y leer el libro de Carlos es un primer paso para hacerlo.
PRÓLOGO
POR NICO RYAN
Conocer la Antártida no es fácil, muchos sueñan con llegar y descubrir ese lugar, tan distinto, único y de difícil acceso.
A mí me tocó conocerlo de la mano de una persona que ama y conoce profundamente este continente.
Mi acercamiento con Carlos fue gracias a un amigo en común que nos vinculó para poder trabajar en un proyecto que seguimos impulsando con mucho esfuerzo. ¡Procuramos acercar a los argentinos de una manera más accesible! Pero eso es parte de otra historia que seguramente podremos compartir dentro de poco.
En reiteradas ocasiones, hablando de cuestiones vinculadas a la Antártida, durante la conversación algo le hizo recordar una historia llena de conocimiento y valor. Siempre lo quede mirando de la misma manera, con esas miradas que dicen, “¿esperaste hasta este momento para contármelo?”. Así es Carlos, conservador y muy humilde a la hora de compartir su infinito conocimiento sobre la Antártida.
Tenés en tus manos una gran oportunidad de conocer sobre esta maravilla de una manera única, una manera que te va a hacer que la ames y quieras cuidar como me paso gracias a mi gran amistad con el autor.
El 29 de enero de 2019 es un día que nunca voy a olvidar, volamos desde Río Gallegos a la Base Marambio y ahí nos embarcamos en el Rompehielos ARA Almirante Irizar rumbo a la Base Petrel.
En este maravilloso lugar tuve la suerte de compartir 17 días. Oportunidad única para aprender y entender la importancia que tiene el trabajo que se realiza en la Antártida y, fundamentalmente, la inmensa historia de dedicación y compromiso de nuestro país con una presencia ininterrumpida en el Continente desde 1904.
Es ahí donde realmente conocí a Carlos y comprendí la Antártida de la mano de quien puede discernir sobre cada detalle, con la suerte de estar rodeados de tanta inmensidad y silencio.
Como dije, acceder a la Antártida no es fácil, pero si ese día llega, más vale estar bien preparados. Espero que puedan disfrutar empezando con este primer paso que nos lleva a conocerla de la mejor manera.
ACLARACIONES AL LECTOR
Las afirmaciones contenidas en este libro son el resultado de las experiencias personales adquiridas en más de veinticinco años de relación directa con la temática antártica.
Es altamente probable, diría naturalmente esperable, que este aporte a la difusión de la problemática de nuestro continente se encuentre influido por sentimientos y pasiones; propias de mi personalidad y de las situaciones que tuve la fortuna de vivir a lo largo de tantos años.
Haber desempeñado durante dos campañas invernales el cargo de jefe en las Bases San Martín (1996) y Esperanza (2003), me permite dimensionar en primera persona el rigor del ambiente y su influencia sobre la seguridad y performance de las personas, los equipos de trabajo, la infraestructura y los materiales.
La soledad del mando en su máxima expresión. La tremenda responsabilidad que significa tener a cargo un grupo de personas en tan particular contexto, sumado a la variopinta conformación de la dotación de una Base Antártica de invernada, implica un gran desafío para el mando y la convivencia. Siento profundo orgullo, infinito respeto y cariño por los integrantes de mis dos dotaciones.
Interpretar la manera de actuar generando empatía con los miembros del Instituto Antártico Argentino, del Servicio Meteorológico y otros organismos involucrados; algunos de ellos con vasta experiencia y otros jovencitos, me abrió la cabeza a un nuevo universo de expectativas.
Haberme desempeñado durante años como oficial de operaciones, de I+D, Director de la Escuela de Capacitación de Comando Antártico del Ejército y una vez retirado, vincularme desde el lado privado a través del turismo; ha sido una magnífica oportunidad adentrarme y comprender las diferentes aristas del problema antártico.
Interactuar mano a mano con antárticos de diversas procedencias, especialmente británicos y chilenos; comprobando que, como se dice vulgarmente, “estamos cortados por la misma tijera”, resultó sumamente enriquecedor.
Conservando las particulares de cada cultura, nacional u organizacional; gubernamental, no gubernamental o privada; he comprobado con claridad que existe un hilo conductor, numerosos aspectos y sentimientos comunes que unen a los antárticos del mundo.
Estoy convencido que existe la comunidad antártica. Esta convicción me abre la ventana al mundo antártico desde una posición más “Soft”.
Los conceptos vertidos en este libro no son el resultado de una investigación científica. Sino un intento de divulgación integral de un problema tan complejo como importante e interesante. Una manera de devolver y transmitir lo aprendido.
Los capítulos 2 y 3, dedicados a flora y fauna respectivamente, describen la sorprendente capacidad de adaptación de las distintas especies del reino vegetal y animal a las más extremas condiciones del planeta. Mis principales fuentes de consulta han sido “El desierto de cristal”, obra del escritor y biólogo estadounidense David Campbell y “Antártida - Las leyes de las COSTAS y el MAR” escrito por el destacado biólogo y antártico argentino Santiago de la Vega.
La inmensa variedad y abundante cantidad de seres vivos y microorganismos submarinos habitantes del ecosistema antártico no están alcanzados debido al alto grado de especificidad que implica su tratamiento, en la intención de mantener el foco y objeto del trabajo.
Las imágenes y fotografías no tienen propiedad intelectual. Son, en su mayoría, de autoría personal, algunas cedidas generosamente por el reconocido fotógrafo y querido amigo Marcelo Gurruchaga y otras obtenidas de sitios de internet públicos.
Como buen primer libro, asumo los errores o limitaciones que seguramente contiene. Quedo a disposición del lector para poder ampliar o tratar cualquier aspecto, contenido o no en el mismo, relacionado con el mundo antártico.
A estos fines, les dejo mi dirección de correo electrónico: flesiacarlos@gmail.com

Dotación de la Base San Martín. Campaña de invierno 1996.
DEDICATORIA Y AGRADECIMIENTOS
Este libro está dedicado a mi familia, Rosana, Ailén, Belén y Franco. Comparten y han bancado esta pasión por la Antártida. Tuvimos la fortuna de vivir en la base Esperanza durante 2003.
Quiero agradecer y mencionar especialmente al General Hernan Pujato por compartir sus experiencias y enseñanzas durante los días en que tuve, junto a otros camaradas, el honor de cuidarlo y asistirlo en sus últimos años.
A la familia y fundación Perez Companc, partícipes fundacionales y constantes colaboradores de la presencia antártica argentina.
Al Cnl Carlos Feroglio. Un comandante que me transmitió una manera moderna, integral e innovadora de entender y conducir la logística antártica.
A mi tutor de tesis en la maestría de RRII de la Universidad del Salvador, Ministro Gustavo Bobrick.
A mis dotaciones de invernada en San Martín 1996 y Esperanza 2003. Especialmente a unos de mis grandes maestros: el Suboficial Mayor Rudy Bulacios.
A mis instructores, profesores y cursantes de la Escuela Antártica durante la gestión como Director y a los personajes con quienes nos lanzamos a la aventura en ALCI Novo Camp después del retiro.
He aprendido mucho de los viejos antárticos. Represento mi agradecimiento en el Cnl Adolfo Quevedo Paiva, el Teniente Jose Josa, el CN Vicente Federici, el Dr Carlos Rinaldi, el Dr Roberto Fontana y el Dr Eugenio Genest.
A todos los camaradas de la Fuerza Aérea, de la Armada y del querido Ejercito Argentino con quienes hemos compartido innumerables horas de vuelo, días de navegación, campamentos, marchas y largas jornadas de trabajo; va mi infinito gracias.
Los investigadores y tecnólogos argentinos y extranjeros me enseñaron mucho. Son incontables. Quiero destacar a Pedro Svarkca, Rudy del Valle, Tony Curtossi, Coco Coria, Gustavo Ferreira, Enrique Marschoff, Eugenio Yermolin, Juan Lirio, Marcela Libertelli, Giovanna Donini, Silvia Coria, Hector Ochoa, Seba Marinseck, Adrian Silva, Marta Barbarito, Sergio Santillana, Sergio Marenssi, el gurka Gutierrez, Marino Russi, Milton Placencia, Dale Andersen y Alain Hubert. Ahhh!!!, Julio Aveggio del Servicio Meteorológico Nacional, Beatriz Lorenzo, glacióloga incansable en el Rompehielos Alte Irizar y al profe Carlos Bronzini de la Facultad de Ingeniería del Ejército. Siempre listos para colaborar e ilustrarme.
Muy especialmente, menciono al profesor Fernandez y su discípulo y sucesor el profesor Castro del Instituto Geográfico Militar; por su calidez humana y enseñanzas para orientarnos y navegar por el sol y las estrellas, en épocas en que no existía el GPS.
Menciono con particular aprecio a Tudor Morgan, Base Comander en Rothera Station 1996 y todo su equipo. ¡Unos genios! Siempre estaré agradecido por la mano que nos dieron y por el periodo compartido durante ese invierno.
Ni hablar de nuestros hermanos chilenos de la Base O´higgins 2003. En nombre del estimado Tcnl Gilberto García Rojas vaya mi afecto a todos ellos.
Al incendiarse el Rompehielos Alte Irizar, ALCI permitió el relevo de Belgrano 2 en 2007. Allí nació una relación de amistad y trabajo que perdura hasta hoy. Mi gratitud siempre será insuficiente para con Mirella, Vasily y Alexei. Spasiba!!!
A mis grandes maestras en cuanto al manejo del turismo, Ute Hohn-Bowen (Antarpply) y Lisa Kelley (IAATO). ¡Gracias totales!
A Marcelo Gurruchaga, maestro de la fotografía que aportó varias de las fotos de este libro; Marina Curci, deliciosa acuarelista, al director de cine Martin Subira y al radioaficionado Roberto Franco. Amigos y colaboradores incondicionales. ¡Gracias por estar siempre!
A Federico Guerrero (Quixote Expeditions) y Sebastián Arrebola (The Polar Travel Company), por ser tan colaboradores y siempre bien dispuestos.
A Mariano Wullich (La Nación) y Susana Rigoz (DEF e Infobae). Les quiero agradecer por apoyarme e incentivarme a escribir y publicar.
A Alberto Grafigna (Ansilta), Marcelo Azqueta (Legacy), Eduardo Falabella (Rincon Club), Guibert Englebienne (Globant), Fernando Gonzalez (Exo), Fabricio Belpasso (ITP), Pablo Naya (Sero Electric), Tomas Chernoff (CHE3D) y Jaume Ross (Centro de Ski Caviahue). Desde el sector privado sienten la pasión antártica y siempre están a disposición.
Por atreverse a soñar que es posible desarrollar el turismo antártico desde Argentina, menciono y agradezco especialmente a los tres mosqueteros: Mario Zirolli (Furlong Incoming), Leo Fernandez (Solo Patagonia), Nico Ryan (Ryan´s Travel). También al intrépido montañista guía polar y argentino Tomy Ceppi (Tomasceppiexpeditions).
A mis camaradas de la promociones XXX del LMGB y 115 del CMN, por mantener cada vez más sólidos nuestros lazos de amistad y compañerismo.
Finalmente, por haberse puesto la camiseta naranja y escribir el prólogo tan generosamente; agradezco a Mateo Salvatto y Nico Ryan. Jóvenes exitosos, responsables y mejores personas. Ejemplos para una juventud que busca caminos creativos en un mundo tan desafiante.
INTRODUCCIÓN
“ANTÁRTIDA, Conocerla, amarla, protegerla”; mi primer trabajo literario, fue concebido como una herramienta introductoria al conocimiento de este continente atrapante, interesante, motivador. De vital influencia e importancia de alcance global.
Hay pasajes con anécdotas y pensamientos personales y otros donde acerco contenidos de un modo más frío y objetivo.
El abordaje es integral. Su lectura, sumerge progresivamente al lector en la cuestión Antártica.
Comenzando por los orígenes y conformación del continente, sus características distintivas, flora y fauna; se llega a lo inevitable: la presencia humana.
Una época heroica, de descubrimiento y disputas comerciales, fue generando tensiones hasta desembocar en una situación de conflictividad, génesis de un cambio de paradigma: el Tratado Antártico; enfocado en conservar a nuestro continente como una región de paz.
Sigue la época moderna caracterizada por el fortalecimiento del Tratado y su progresiva evolución hacia un sistema de normas.
El Protocolo de Madrid y sus Anexos de Protección Ambiental; la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos y otras instituciones y compromisos internacionales fueron moldeando cuerpo de normas conocido como “Sistema del Tratado Antártico”
Ese pasaje del libro muestra como el Sistema, complejo y dinámico, evoluciona constantemente buscando fijar las pautas de gobierno para proteger el medio ambiente y priorizar el desarrollo de la ciencia.
El aporte más personal aparece en los capítulos finales donde propongo una visión sobre los alcances de la logística antártica y una probable evolución de la actividad en el continente.
Insisto, la principal ambición es entusiasmar al lector y aproximarlo al conocimiento de la Antártida.
Subsidiariamente, ejercer un efecto motivador.
Hay espacios en instituciones de alcance provincial, nacional o internacional para nuevos líderes políticos con vocación antártica.
No solo Instituciones y profesionales de las Relaciones Internacionales o Ciencias Políticas; también hay espacios para aquellos dedicados a la investigación en múltiples disciplinas científico tecnológicas. ¡Encontrarán en la Antártida un campo de acción infinitamente amplio y desafiante!.
Proveedores de bienes y servicios, privados o gubernamentales; relacionados con la logística, el turismo, comunicaciones, obtención y transmisión de datos, monitoreo remoto, robótica, etc; progresivamente irán sumando protagonismo y encontrando oportunidades.
Ellos son los principales destinatarios. Si logro movilizarlos y sumergirlos en esta nueva cultura, habré cumplido el objetivo de este trabajo.
CAPÍTULO 1
El desierto más hostil e inhabitable

1. 1. Origen
Alfred Wegener1 nació en una familia de pastores en 1880 en Berlín. Entre 1900 y 1912 estudió física, meteorología, astronomía y realizó sus primeras expediciones polares a Groenlandia.
En 1912 asombró en el congreso de Geología de Frankfurt al hablar por primera vez del origen de la formación de los océanos y de los continentes.
Durante la IGM fue movilizado por el Ejército alemán como integrante del cuerpo de meteorología. En ese período también trabajó sobre su obra principal “El origen de los continentes y los océanos”, publicada en 1915.
Observando la curiosa correspondencia de las costas en oposición de los continentes, y basándose pruebas geofísicas, paleontológicas, biológicas, geológicas y geodésicas; formuló su teoría de la deriva de los continentes, enunciando sintéticamente:
¨El suelo del océano renovado por las ascensiones de lava, aparta los continentes haciéndolos derivar¨.
Años más tarde, otros científicos corroboraron la validez de su teoría, identificándola como ¨Tectónica de placas terrestres¨, ¨Desplazamiento de placas tectónicas¨,¨Deriva continental¨ o simplemente: ¨Tectónica de placas¨

La deriva de los continentes se produce como consecuencia de la erupción del magma a través de fisuras del fondo marino, cuya acumulación presiona las placas y desplaza las masas continentales2 . Este extraordinario fenómeno nos explica la navegación de la Antártida hasta su actual ubicación.
Alejándose progresivamente de las corrientes cálidas, comenzó su glaciación, origen del aspecto agreste y blanco majestuoso que la distingue.
1. 2 Ubicación y descripción
La Antártida abarca los territorios al sur del paralelo 60º S, que es la región a la que se refiere el Tratado Antártico.
Con excepción del norte de la península, prácticamente todo el continente se encuentra al sur del círculo polar Antártico (66° 33´ S).(Ver Mapas en anexos).
Tiene una forma casi circular, de la que sobresale la península Antártica en dirección sur-norte. Un diámetro de unos 4500 km y una superficie de alrededor de 14 millones de km2. Menos del 2% se encuentra libre de hielo.
Es el continente más frío, seco, ventoso y con mayor altura media del planeta (más de 2000 m sobre el nivel del mar). Está rodeado por océanos, a diferencia del Ártico, que es, en esencia, un océano rodeado por continentes.
Las montañas transantárticas, una alineación elevada de unos 4000 km de longitud, dividen el continente en dos partes desiguales: la Antártida occidental y la Antártida oriental.
Esta última está constituida, sobre todo, por rocas muy antiguas, en su mayoría de más de 550 millones de años y recubierta por una capa de hielo que, en algunas zonas, llega a superar los 4500 m de espesor.
No sucede lo mismo en la Antártida occidental, sector situado al sur de América del Sur que incluye la península Antártica, donde las rocas son más recientes, la cubierta de hielo es más delgada y además, se encuentra la montaña más alta del continente, el monte Vinson (de 4897 m sobre el nivel del mar).
En esta porción del continente, en las últimas décadas se manifiesta un aumento de temperatura y una pérdida de hielo más intensos que en la Antártida oriental.
Existen algunos volcanes activos, como el de la isla Decepción, en el sector septentrional de la península Antártica, o el Erebus, de 3794 m de altura, en la isla Ross (Antártida oriental), que domina la barrera de hielo de Ross.
Se conocen más de 150 lagos ocultos bajo el hielo antártico, en algún caso a más de 3600 m bajo la superficie, como el lago Vostok, con unos 14000 km2 de extensión.
En forma de hielo, se almacenan más de las tres cuartas partes del agua dulce existente en la Tierra, ya que el espesor medio de la capa helada supera los 2000 m.
Con sus 14 millones de km², es el cuarto continente en superficie, detrás de Asia, América y África y delante de Europa y Oceanía.
Además del Polo Sur geográfico (1), 90º Sur, donde todos los caminos van al Norte...; existen otros polos relevantes dentro de la Antártida.
El Polo Sur magnético (2) (donde todas las líneas de campo apuntan hacia arriba y las brújulas no pueden distinguir los puntos cardinales). Se ubica en la actualidad sobre el Océano Glacial Antártico, cerca de la Tierra de Adelia y la Tierra de Wilknes.
El Polo Sur geomagnético (3) (el lugar donde atraviesa el campo magnético imaginando el planeta como un dipolo magnético -un imán- perfecto) está cerca de la estación rusa Vostok.

Finalmente, el polo sur de inaccesibilidad (4). Es el punto de la Antártida más lejano a la costa, a unos 800 kilómetros de distancia del Polo Sur geográfico. Hubo allí una antigua estación de investigación soviética (cuyo único registro en la actualidad es un busto metálico de Lenin).
1. 3. Un desierto inhabitable
Resulta paradójico presentar al continente que atesora la reserva más grande de agua dulce del planeta como un desierto hostil e inhabitable, pero es así.
Las apreciaciones que anteceden a planificar una expedición, rápidamente van dejando en claro este concepto.
Las primeras definiciones de un plan de operaciones se desprenden de dos respuestas fundamentales.
La primera: definir si la actividad se llevará a cabo en el mar, incluyendo las zonas costeras; o de lo contrario, nos internamos en el interior del casquete polar. La segunda gran definición surgirá del alcance temporal de nuestra empresa: ¿emplearemos los meses de verano o debemos considerar el invierno?
Las posibles respuestas a estos interrogantes fundamentales y sus combinaciones, me permiten presentarles el siguiente ranking de hostilidad e adversidad para la supervivencia en operaciones antárticas:
Actividad marítima o costera en verano.
Actividad marítima o costera en invierno
Actividad interior en verano.
Actividad interior en invierno
La zona marítima y costera en periodo estival presenta el mar con aguas abiertas, superficies y espesores variables de mar congelado de diversas edades3 .
Abunda la fauna marina y las aves, configurando un recurso relativamente apto para la supervivencia humana en caso de emergencia.

Cocinero del Endurance despellejando un pingüino para prepararlo como alimento y así sobrevivir durante el invierno de 19154 .
Las temperaturas oscilarán entre -15º C y 10º C. Pueden darse precipitaciones en forma de nieve, eventualmente lluvia y largos periodos de luz diurna, fundamentalmente en los meses de diciembre y enero.
La escasa vegetación en forma de líquenes y pequeñas gramíneas que podemos hallar en la península no tienen relevancia a los fines de la supervivencia humana.
Un aspecto muy beneficioso para la supervivencia es la disponibilidad de agua dulce líquida, ya sea en lagunas de origen níveo o bien en los chorrillos que nacen por derretimiento de los glaciares próximos a la costa.
Otro aspecto que favorece la supervivencia es la actividad humana.
La península antártica alberga decenas de estaciones de investigación, permanentes o transitorias, pertenecientes a los programas antárticos.
Simultáneamente, recibe numerosos campamentos de investigación y expediciones de buques turísticos que conforman una aceptable red SAR5 .
Otro elemento valioso en búsqueda de abrigo o víveres son los refugios y viejas instalaciones abandonadas.

Ex Base Este (EEUU) y Stonigton (RUGB) - Bahia Margarita
La vida dentro de la zona marítima y costera en periodo invernal es más dificultosa. El mar comienza a congelarse superficialmente a partir del otoño, alcanzando los mayores espesores en agosto y septiembre.
Las bahías y sectores protegidos del viento favorecen los mayores espesores y la duración del pack de hielo marino. La fauna marina y las aves en gran mayoría migran hacia el norte. Permanecen algunas focas, skuas, gaviotas o palomas antárticas.
Las horas de luz se reducen significativamente hasta llegar al día más corto, el 21 de junio.
Al sur del círculo polar, a medida que nos adentramos hacia el polo sur geográfico, se percibe más marcadamente el fenómeno de la noche polar. Los registros de temperatura son progresivamente más bajos hasta llegar a -30ºC en pleno invierno. Los días de viento llevarán la sensación térmica a niveles peligrosos con riesgo de congelamiento y muerte.
El verano es el único periodo apto para llevar adelante expediciones y otras tareas al intemperie en el interior del continente. Campamentos de investigación científica y expediciones deportivas o turísticas alejadas de las estaciones permanentes tienen lugar durante los meses de noviembre, diciembre y enero.
Según la latitud y la topografía particular, a medida que avanza el verano, el derretimiento de la capa superior de nieve provoca el debilitamiento de los puentes de nieve dejando al descubierto uno de los enemigos más temidos: los campos de grietas.
A excepción de la península, escarpada y con numerosos afloramientos montañosos; el resto del casquete polar consiste en una capa de hielo uniforme, que asciende desde la costa en suave pendiente, hasta llegar a 3200 metros de altura en el polo sur geográfico.
Desplazarse y operar sobre el mar congelado (ice pack) es un recurso tan atractivo como peligroso. Frecuentemente, es utilizado durante los meses de invierno/primavera por dotaciones que invernan en el sector de la Península Antártica. La consolidación del manto de hielo marino varía según las condiciones meteorológicas y las particularidades topográficas de cada sector.
Las primeras incursiones se llevan a cabo con sondas manuales para comprobar el espesor, utilizando esquíes a fin de ejercer menor presión sobre el pack. Una vez observadas las condiciones para soportar el tránsito, comienzan los desplazamientos con motos de nieve y trineos.
Durante nuestra invernada en Base San Martín en 1996, realizamos numerosos desplazamientos sobre el mar congelado. En todas las direcciones: Monte Neni - Stonington - Base Este - Rocas Rojas; Islotes Donovan - Isla Millerand; Isla Caballete - Punta Calmette - Punta Campamento - Isla Herradura6 , etc.
No es aconsejable armar campamento sobre el pack de hielo ni sobre témpanos.
Luego de una visita de una semana a la Base Rothera, administrada por el British Antarctic Survey (BAS), vivimos en carne propia los efectos del viento y las mareas sobre el ice pack.
A pocos kilómetros de haber emprendido el regreso, comencé a sentir que mi moto de nieve se hundía a la altura del tren trasero de la oruga. Yendo como cabeza de la columna de tres motos detuve la marcha y note que las dos motos restantes (con trineo), estaban atascadas, hundidas en el hielo marino.
Los movimientos de los témpanos varados por efecto del viento y la marea produjeron fisuras en el mar congelado y la formación de grandes lagunas de agua que, habiendo reiniciado el proceso de congelamiento y acumulación de nieve, eran imperceptibles a simple vista.
Luego de una dura marcha a pie debimos regresar a Rothera donde fuimos nuevamente recibidos con gran camaradería.
Logramos recuperar todo el material y las motos, pero el regreso por vía terrestre no era seguro.
Después de un mes de trabajo y muy buena convivencia, regresamos a San Martín con un avión Twin Otter del BAS que arribó, como lo hace anualmente, para desplegar los campamentos de verano. La sacamos barata.

Anevizaje en el Glaciar Uspallata próximo a San Martín. Vuelo de regreso desde Rothera utilizando un Twin Otter 300 perteneciente al BAS
1. 4. Rutas terrestres
A continuación, gracias a la gentil colaboración del amigo Eric Philips7 , podemos apreciar dos mapas que compilan las rutas más utilizadas por expediciones motorizadas y no motorizadas al interior de la Antártida.
La traza de las rutas nos marca con claridad que es la Antártida oriental la más apta para realizar expediciones terrestres al interior del continente.

Rutas no motorizadas

Rutas motorizadas
1. 5 Hostilidad
El máximo grado de hostilidad y dificultad para la supervivencia se configura al interior del continente durante los meses de invierno. La noche polar, en total ausencia de fauna, con temperaturas bajo cero que pueden llegar hasta -80ºC.
En esta condición las zonas del cuerpo expuestas se congelan rápidamente. La respiración, se dificulta a partir de -30º C al entrar el aire demasiado frío a los pulmones. Se congelan los párpados.
La mayoría de los equipos, instrumentos y medios de transporte tienen un rango de diseño para temperaturas hasta -40º C, en casos -50ºC.

Tabla de doble entrada (Viento /temperatura)
Índice de peligrosidad de la Sensación Térmica.
1. 6. La noche polar
La noche polar antártica es un fenómeno astronómico que se da durante el invierno del hemisferio sur, como consecuencia de la inclinación del eje de rotación de la tierra y el movimiento de traslación de nuestro planeta alrededor del sol.
Los rayos del sol alcanzan el círculo polar antártico 66º 33´S, pero no más al sur. La máxima expresión de la noche polar austral se observa los 21 de junio, solsticio de verano en el hemisferio norte.

A medida que nos movemos desde el círculo polar antártico hacia el sur, la noche polar se vuelve más extensa.
En 1996 tuve la fortuna de experimentarla durante cerca de dos meses sobre los 68ºS en la Base San Martín. Los belgranianos8 , en 78ºS, la experimentan durante tres meses y los americanos en el polo sur tienen seis meses de noche polar.
Los crepúsculos son muy extensos. Al salir de la noche polar el sol asoma por el norte y comienza a elevarse cada día sobre el horizonte hasta permanecer sobre el mismo las 24 horas.
El fenómeno inverso es el día polar y se da en los veranos del hemisferio sur.
En su movimiento aparente, el sol sigue girando y elevándose paulatinamente hasta permanecer las 24 horas del día sobre el horizonte dibujando un gran tirabuzón. Vuelve así la temporada de los trabajos al exterior, las expediciones y los campamentos.
1. 7. La convergencia antártica
Desde el punto de vista ambiental, la Antártida está situada al sur de la convergencia antártica. Una línea sinusoide circumpolar, imaginaria, comprendida aproximadamente entre los 55° y 58° de latitud sur, que rodea el continente antártico.
La convergencia antártica se define como la zona de contacto entre las aguas antárticas y las aguas menos frías y menos densas de la zona subantártica.
Este límite constituye una importante frontera desde el punto de vista biológico y oceanográfico y tiene su equivalente en la atmósfera, donde un frente polar atmosférico separa masas de aire frías de la región antártica de otras más cálidas de la región subantártica.

1. 8. Distancia de otros continentes
Desde otros continentes es factible acceder por modo aéreo o marítimo empleando los siguientes puertos:
Ushuaia-Argentina, 1000 km;
Punta Arenas-Chile, 1100 Km;
Christchurch-Nueva Zelanda, 2000 km;
Hobart-Australia, 2250 km y
Ciudad del Cabo-Sudáfrica, 3600 Km.

Perros polares en proximidades a Base San Martín. Desde comienzos del Siglo XX hasta 1991, fueron fundamentales para las expediciones de descubrimiento y permitieron la movilidad en grandes espacios y altas latitudes. Al ser una especie exótica, su empleo debió ser dejado de lado para cumplir con las disposiciones de protección ambiental del Protocolo de Madrid.
CAPÍTULO 2
¿Existen las plantas?
2. 1. Una hazaña casi imposible
En este ecosistema árido, temperaturas extremadamente frías, poco sol y humedad, calidad de suelo pobre y un corto período de crecimiento; hay plantas que se han desarrollado específicamente para vivir en estas condiciones.
Parece una hazaña casi imposible para una planta sobrevivir en la Antártida.
Un jardín abundante de flores policromadas es inimaginable, pero mirar la superficie bien de cerca, nos regalara la visión de un mundo muy especial y único de la vida vegetal.
Como vimos, hace aproximadamente 200 millones de años, la Antártida pertenecía al súper continente llamado Gondwana, que incluía Australia, África, India y América del Sur.
Aquí, miles de especies de plantas florecieron durante muchos millones de años. Cuando los continentes empezaron a dividirse unos de otros hace unos 145 millones años, la Antártida navegó hacia el Polo Sur.
La mayoría de las plantas fueron capaces de sobrevivir y continuaron creciendo durante el movimiento continental.
Pronto, el clima llegó a ser demasiado frío, seco y no apto para sostener estas formas de vida.
Restos fosilizados de plantas como araucarias y helechos se encuentran en la Península Antártica occidental y evidencian una historia fascinante de una tierra que alguna vez fue verde y exuberante.
Pueden encontrarse restos fosilizados en las rocas próximas a los glaciares que han retrocedido recientemente. ¡Es una sensación increíble observar el fósil de una planta que ha existido en el continente hace millones de años!
Como ejemplo, menciono al Monte Flora. Próximo a la Base Esperanza, fue designado Sitio Especialmente Protegido a fin de conservar los fósiles de la flora y fauna marina previos a la glaciación.
Si bien la Antártida es un lugar frío, seco y desolado, la vida suele encontrar un camino.
Actualmente, existen sólo dos especies conocidas de plantas con flores se encuentran en el continente:
2. 2. Hierba antártica
La hierba Antártica cabello (Deschamsia antarctica). Crece sobre todo en el norte de la península e islas sub antárticas en grupos pequeños y concentrados en zonas rocosas.
Estas plantas se observan con más frecuencia entre colonias de pingüinos y pueden soportar altas cantidades de disturbios sin extinción.

Durante su corto periodo vegetativo en verano, deben soportar la naturaleza imprudente de elefantes y focas, elevadas velocidades de viento y las muchas toneladas de estiércol de pingüino que se producen desde las colonias de cría.
Aún así, sobreviven en superficies de 30 cm de diámetro. Su sistema radicular profundo y complejo mantiene bien anclada dentro de sus hábitats y permite absorber fácilmente el agua y los nutrientes de su entorno.
En invierno, la hierba antártica cabello pierde sus hojas largas, delgadas, verdes y puede soportar temperaturas de congelación sin morir completamente.
2. 3. La spergula antártica
La Spergula Antártica (Colobanthus quitensis) puede crecer hasta los cinco centímetros de altura!
A diferencia de la hairgrass, la Spergula tiene flores pequeñas, de color amarillo. Puede encontrarse comúnmente en zonas rocosas en las regiones costeras del continente.
Puesto que no hay moscas, abejas ni aves para ayudar con el proceso de polinización, ambas plantas dependen del viento para polinizar.
La abundancia de viento durante el verano, vuelven sus procesos reproductivos extremadamente simples. Además, ambas plantas son autopolinizantes, lo que significa que no dependen de otras plantas que les ayude a reproducirse.
Todo lo que necesitan es el viento para llevar polen de una pequeña flor a la flor siguiente en la misma planta.
Se trata de una adaptación que probablemente ha evolucionado en respuesta a un clima hostil, donde las plantas son a menudo muy espaciadas.
Con un aumento de temperatura en toda la península debido al cambio climático, ambas especies han experimentado importantes expansiones en toda su gama.

Las plantas hairgrass y Spergula antártica son miembros de un grupo denominado ‘plantas vasculares’, lo que significa que contienen complejas estructuras vasculares que transportan nutrientes a lo largo de sus hojas, tallos y raíces.
2. 4. Musgos, líquenes, algas...
Plantas no vasculares como musgos, hepáticas, líquenes y algas no tienen un sistema radicular y por lo tanto un sistema de circulación de nutrientes eficiente.
Las plantas no vasculares se encuentran comúnmente cerca de zonas húmedas donde agua y absorción de nutrientes se ven facilitados.
La Antártida sólo contiene 100 especies de musgos, 25-30 especies de hepáticas, 250 especies de líquenes y más de 700 especies de algas!
Muchas de estas plantas se encuentran en hábitats rocosos intermareales y húmedos, principalmente en las islas subantárticas, donde clima y hábitat son un poco más clementes.

Base Primavera-Zona Especialmente protegida por la abundante flora antártica.(Foto:Marcelo Gurruchaga)
2. 5. Huéspedes inesperados
A modo de huéspedes inesperados, a partir de las primeras expediciones dedicadas a caza de focas y ballenas que tuvieron lugar a partir del siglo XIX; las Islas Georgias del Sur y otras del norte de la península fueron colonizadas por diversas especies de plantas que viajaron como polizón adheridas al calzado o alforjas de los marineros, encontrando condiciones aptas para la supervivencia con veranos apacibles e inviernos no demasiado crudos.
El aumento del nivel del mar amenaza a las plantas antárticas, especialmente las que viven en las regiones costeras.
A excepción de las algas y algunos líquenes, la mayoría de las plantas no puede sobrevivir en un ambiente de alta salinidad.
Las plantas se consideran un excelente indicador del cambio climático debido a su sensibilidad a los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera.
El clima de la Antártida cada vez más cálido, sumado al retroceso de los glaciares y la disminución de las superficies cubiertas por hielo o nieve que exponen el suelo árido, proporcionan un hábitat más adecuado para que las plantas puedan colonizar y crecer.
Esto puede ser una invitación abierta para que especies no nativas se establezcan y asuman el control.
La prevención es incómoda y dificultosa. Existen protocolos y procedimientos preventivos para evitar que especies no nativas sean introducidas involuntariamente.

Turista limpiando sus botas previo a un desembarco
Es sumamente necesario tomar cuidados personales y organizacionales.
Requiere de mucha colaboración por parte de los turistas, logísticos o científicos que en número creciente llegan a la Antártida cada año.
Individualmente es indispensable una conducta responsable en el control y limpieza del calzado, mochilas, bolsos porta equipo, etc.
Asimismo, los líderes a cargo de programas nacionales, operadores logísticos, expediciones científicas, operadores turísticos, etc; deben cumplir los protocolos establecidos por el COMNAP (Consejo de Administradores de Programas Antárticos Nacionales), la IAATO (Asociación Internacional de Operadores de Turismo Antártico) y otras recomendaciones vigentes
CAPÍTULO 3
¿Cómo es la fauna?
Los ciclos de vida y adaptaciones del mundo animal no dejan de sorprendernos hasta en los ambientes más extremos, como en las frías aguas antárticas, donde dos grandes grupos de mamíferos marinos desarrollan buena parte de sus vidas. Los Pinnípedos, (focas y lobos marinos) y los Cetáceos (Ballenas). A ellos se suman las aves y los peces.
3. 1. Pinnipedos
Los Pinnípedos antárticos se dividen en dos grupos: Familia Focidae (focas verdaderas) y familia Otaridae.
3. 1. 1. Familia Otaridae
Tienen pabellones auditivos visibles y pueden desplazarse en tierra sobre sus miembros posteriores. Como en la mayoría de los mamíferos, su lactancia es bastante larga, los cachorros crecen en forma gradual, y las hembras se alimentan mientras dura el período.
Encontramos el Lobo Marino de dos Pelos Antártico con una población que ronda 1, 2 millones de ejemplares.
El Lobo Marino de dos Pelos Antártico forma densas colonias de reproducción en las islas Georgias, Sandwich, Orcadas y Shetland del Sur y se distribuye también hacia el sur en sectores al oeste de la Península.
En las islas Georgias, los machos alcanzan la madurez sexual cuando tienen alrededor de diez años de edad, con unos 130 kg de peso; mientras que las hembras están en condiciones de procrear a los cinco años, cuando rondan los 40 kg.

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