Kitabı oku: «Lenguaje, conocimiento y educación superior»

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Lenguaje, conocimiento y educación superior en la globalización

Language, knowledge, and higher education in globalization


¿Cómo citar este libro? / How to cite this book?Restrepo-Velásquez, C. J. (2020). Lenguaje, conocimiento y educación superior en la globalización. Ediciones Universidad Cooperativa de Colombia.https://doi.org/10.16925/9789587602852


Lenguaje, conocimiento y educación superior en la globalización

Carlos Julio Restrepo-Velásquez


Colección de bolsillo Acontecer Mundial - Tomo 10

Centro de Pensamiento Global (Cepeg)


Agradecimiento

A la Universidad Cooperativa de Colombia

El autor
Carlos Julio Restrepo-Velásquez

Comunicador social y periodista, con estudios de Ingeniería en la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, y estudios de Maestría en Gestión de Ciencia, Tecnología e Innovación. Es profesor universitario y jefe del Observatorio para la Gestión de Conocimiento, de la Dirección Nacional de Gestión de Programas, Universidad Cooperativa de Colombia, sede Medellín. Correo electrónico: carlos.restrepov@ucc.edu.co

Resumen

Este libro ofrece una visión, antes que una definición, de conocimiento; una visión que ocurre con exaltación y se experimenta durante la lectura de este libro, un poco como funciona la mente, de manera inesperada. El lenguaje, la comunicación, el idioma, el habla, la geopolítica, la economía, la ciencia, la tecnología: todo ello es fuente, causa y efecto del conocimiento. Y, entre líneas, aparece aquí una propuesta de definición transitoria.

En algún momento de la vida intelectual, es posible llegar a creer que entendemos lo que es conocimiento. Sin embargo, no debería ser así, pues siempre habrá algo más que complete esa comprensión —siempre transitoria—, ya que es un proceso continuo. Esta dinámica nos ha traído al 2020 con enormes desafíos cada día. La forma en que se explican ciertas metáforas perversas, usadas en la conversación cotidiana, las exposiciones formales y los programas de televisión, realmente no develan el conocimiento, lo ocultan. Esto nos lleva a pensar autocríticamente sobre el uso que hacemos de la palabra. Dichas metáforas son llamadas impertinentes, y los ejemplos son sencillos, pero irrebatibles. Es aquí donde radica la dificultad para resolver problemas sencillos —como la basura o el plástico—, a pesar de que exista conocimiento al respecto. Hay demasiado positivismo.

El concepto de humanidades, como piedra angular de la calidad educativa, que comienza con la propuesta de la artista Doris Salcedo, se aprecia claramente en el capítulo cinco, en el que se exponen los conceptos clave del Modelo Educativo Crítico con Enfoque de Competencias. No deja de generar algunas polémicas que podrían debatirse en público, como la unificación de un modelo educativo o su crítica a las consecuencias de la próspera y ponderada industria del entretenimiento en el pensamiento crítico.

Palabras clave: conocimiento, educación, geopolítica, humanidades, idioma, lengua, lenguaje.

Abstract

This book offers a vision rather than a definition of knowledge. A vision that occurs with exaltation and experiences throughout the reading of this book, very similar to how the mind works, in a very unexpected way. Language, communication, language, speech, geopolitics, economics, science, technology —everything is the source, cause, and effect of knowledge. However, a proposal appears between the lines for a transitory definition.

It is likely to believe at certain point of our intellectual life that we have already understood what knowledge is, but it should not be like that, for there will always be something else that completes the comprehension process, which is transitory and continuous. This dynamic process has brought us to 2020 with enormous challenges every day. The way we explain certain perverse metaphors used in everyday conversation, in formal exhibitions, in television programs, which do not really reveal knowledge but rather hide it, make us think in a self-critical way about our use of the word. The author calls these metaphors flippant and the examples are simple but compelling. Here is why we are not able to solve simple problems such as garbage or plastic, despite the existence of knowledge. There is too much positivism.

The concept of humanities as the cornerstone of educational quality, which begins from the perspective of artist Doris Salcedo, is clearly appreciated in chapter five, where the key concepts of the Critical Educational Model with a Competency Approach are exposed. It is not without some controversies that it could well be debated in public, such as the unification of an educational model or its criticism of the consequences of the prosperous and pondered entertainment industry in critical thinking.

Keywords: Knowledge, education, geopolitics, humanities, language.

Catalogación en la publicación – Biblioteca Nacional de Colombia


Restrepo Velásquez, Carlos JulioLenguaje, conocimiento y educación superior en la globalización = Languaje, knowledge and higher education in globalization / Carlos Julio Restrepo-Velásquez. -- Bogotá : Universidad Cooperativa de Colombia : Centro de Pensamiento Global, 2021.p. -- (Colección acontecer mundial, 2500-7696 ; 10)Incluye datos del autor. -- Contiene referencias bibliográficas.ISBN 978-958-760-284-5 -- 978-958-760-285-2 (digital)1. Conocimiento 2. Lenguaje y educación 3. Educación superior I. Título II. SerieCDD: 001.01 ed. 23CO-BoBN- a1067868


Lenguaje, conocimiento y educación superior en la globalización

© Ediciones Universidad Cooperativa de Colombia, Bogotá, febrero de 2021

© Carlos Julio Restrepo-Velázquez

isbn (impreso): 978-958-760-283-8

isbn (epub): 978-958-760-285-2

isbn (pdf): 978-958-760-284-5

doi: https://doi.org/10.16925/9789587602852

issn Colección Acontecer Mundial: 2500-7696

Proceso de arbitraje doble ciego

Recepción:

25 de agosto de 2020

Evaluación de contenidos:

25 de septiembre de 2020

Corrección de autor:

28 de septiembre de 2020

Aprobación:

29 de septiembre de 2020

Centro de Pensamiento Global (cepeg)

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Director

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Contenido

Agradecimiento

El autor

Introducción

capítulo 1. Lenguaje y conocimiento

capítulo 2. Conocimiento y economía

capítulo 3. Conocimiento y humanidades

capítulo 4. Re-conocimiento de la geopolítica

capítulo 5. Conocimiento para la emancipación

Conclusiones

Referencias

Introducción

Una de las formas clásicas para abordar un tema complejo es por medio de metáforas, analogías o parábolas. Por eso he querido aproximarme al estudio del conocimiento con el apoyo de formas poéticas. Aunque no siempre lo logro, me gusta pensar que si comprendo primero el lenguaje, si analizo la cultura y me concentro en situaciones de la realidad, la idea de lo que es conocimiento se hace clara en mi mente. Como dice Jaime Sabines en Yo no lo sé de cierto: “Todo se hace en silencio. Como se hace la luz dentro del ojo”.

La idea central de este libro es el conocimiento. No es posible saber qué de lo que se dice de él es cierto si primero no se comprende la potencia del lenguaje humano como competencia intelectual. Lenguaje y conocimiento se apoyan mutuamente, creciendo, empujándose y formando un precioso arco ojival de mediopunto, sobre el cual uno queda de pie mirando más lejos. Y, puesto que lenguaje y conocimiento son como aire quieto, es preciso apreciar lo que se produce con ellos en movimiento, ya sea ciencia para el amor o para el odio, sea economía para la paz o para la guerra, así como la brisa o el tornado.

El conocimiento puede ser herramienta o ser arma, no obstante, es un fenómeno; no es una cosa ni la cualidad de una cosa; no es una situación, ni un producto, ni un servicio. Conocimiento es fenómeno. La alegría es un fenómeno psicológico; la lluvia, un volcán o un relámpago son fenómenos meteorológicos; un eclipse, un cometa y el amanecer son astronómicos; la muerte y la vida son fenómenos biológicos. El conocimiento es intelectual, subjetivo e intransferible. Por eso, no se puede gestionar, y decirlo así es una licencia que nos damos, pero eso confunde. Se pueden administrar y disponer las condiciones y los precursores para generar conocimiento —el que usted es capaz de generar y vivir—, pero el conocimiento se vive.

El desarrollo del mundo actual y sus grandes tragedias —muchas de ellas ignoradas— se ha logrado con la aplicación de conocimientos como herramienta y como arma. En este libro, el camino para comprender el conocimiento como fenómeno es el de la calidad educativa; se centra en la calidad de un modelo intensivo en conocimiento, es decir, en lenguaje, o, para decirlo mejor, enfocado en la calidad intelectual de la educación. Suena muy íntimo y quiero que así sea. Mi conocimiento es parte de mi intimidad. Solo uno sabe.

Si logro llevar su lectura hasta el final, usted sabrá la relación poética que anida entre las palabras, las ideas y la realidad, y entre la educación y el conocimiento. Si usted enseña, comprenderá cómo hacerlo de manera efectiva. Si usted es alumno, comprenderá la importancia del lenguaje directo y llano para fortalecer el aprendizaje, nombrando las cosas de manera pertinente y precisa, sin metáforas innecesarias. Es posible enamorarse de un modelo así.

La calidad educativa se ha convertido en la piedra angular del progreso de las naciones, mucho más ahora, en la era de la globalización. Si se logra comprender en contexto la relación entre lenguaje, conocimiento y calidad educativa, sabremos qué y cómo hacer lo mejor por nuestro país.

capítulo 1.
Lenguaje y conocimiento

Lo que no se nombra no existe.

George Steiner

En este capítulo se plantean algunas ideas básicas para comprender el lenguaje como concepto y su diferencia con términos afines como idioma, lengua y habla. Además, se exponen algunas aplicaciones disruptivas y se formulan ciertas preguntas de reflexión sobre lenguaje y conocimiento.

El lenguaje como objeto de estudio

En 1975 se estrenó la película alemana Jeder für sich und Gott gegen alle, dirigida por Werner Herzog, conocida en Occidente como El enigma de Kaspar Hauser. A partir del hallazgo en Nuremberg en 1828, la película plantea la posibilidad de que un ser humano viva su infancia y adolescencia en el absoluto aislamiento, sin contacto alguno con alguien. El protagonista es un niño que, desde bebé, permanece en una caverna atado por un pie, y mientras duerme, alguien deja comida a su alcance.

La discusión que suscita la situación planteada en la película se puede contextualizar en dos ámbitos: uno respecto al sujeto, otro sobre la función de la educación. Para intentar una aproximación al primer ámbito, servirá preguntarse si alguien en tal condición de aislamiento, sin afectividad ni socialización alguna, podría desarrollar lenguaje como capacidad intelectual y de pensamiento, sentir y expresar emociones, controlar sus impulsos, tomar decisiones, comprender la realidad, resolver problemas, crear o pensar. También sería útil cuestionarse cómo sería su incorporación a la vida social en condiciones apropiadas. En el otro caso, el del ámbito referido a la función de la educación, es preciso reflexionar acerca de la relación entre lenguaje, conocimiento y educación. Esta no siempre es evidente o, al menos, clara en la mayoría de los modelos educativos aplicados.

El caso real del niño de Núremberg fue abordado precariamente por la ciencia del siglo xix, y no se lograron avances significativos porque Kaspar fue asesinado cinco años después de ser hallado. Nunca se conocieron las causas de su aislamiento ni de su asesinato. Aunque había alcanzado un desarrollo psicológico, intelectual y emocional altamente significativo, no había logrado comprender los límites y el autodominio de sus instintos.

En las últimas décadas, investigadores de diferentes disciplinas, como psicología, biología, lingüística, neurología, pedagogía, antropología y otras, abordan el lenguaje con perspectivas igualmente contrastantes. Algunos científicos lo investigan en cuanto capacidad exclusiva del sujeto; otros, como una construcción intersubjetiva y social. Pero, paradójicamente, el investigador Noam Chomsky afirma que el lenguaje como objeto de estudio científico no existe, y que hallar la manera de investigarlo apropiadamente es un desafío para los métodos convencionales: “Mi propia suposición es que el lenguaje existe como un módulo de la mente y el cuerpo, principalmente el cerebro” (Chomsky, 2011). Uno de los argumentos para negarlo es que confundimos las evidencias de su funcionamiento —por ejemplo, la comunicación y el pensamiento— con el propio conocimiento. Entre los desafíos que se presentan está saber cuándo se está investigando en un ámbito específico, ya sea social, psíquico o biológico; esto es clave en la investigación de las dinámicas del conocimiento.

Ahora bien, independientemente de cómo existe el lenguaje, para las instituciones educativas, en general, y para las universidades, en particular, abordar el conocimiento y sus dinámicas es fundamental, y está vinculado a comprender esas relaciones y subordinaciones, así como sus estructuras, factores, tensiones, variables. En este panorama, es esencial aproximarse a la comprensión de las relaciones entre lenguaje y conocimiento en el contexto de la educación superior, para avanzar en la comprensión de esta en la geopolítica mundial. Para comenzar, revisemos lo esencial.

El verbo nombrar

Las tres acepciones de este verbo indican que su significado puede ser: ‘delegación de alguien en un cargo’, ‘dar nombre a algo’ y ‘decir algo’. Considerando la segunda acepción, en la relación entre conocimiento y lenguaje, nombrar es la capacidad que implica funciones como comprender, escuchar, saber, relacionar, pronunciar, recordar, conversar. Cada una de estas funciones determina una serie de procedimientos incorporados; por ejemplo, el acto de conversar hace necesario que, en simultáneo, las personas deban escuchar, observar, pensar, hablar. A veces, funciones como nombrar pasan desapercibidas o pueden parecer triviales. Sin embargo, en cuanto función esencial del intelecto, integra lenguaje, pensamiento, conocimiento y comunicación, y su complejidad suscita profundas reflexiones.

Todos nombramos todo el tiempo: situaciones, percepciones, emociones, objetos, personas, funciones, relaciones. Lo hacemos a partir de unos referentes básicos que aprendemos durante la vida; una especie de diccionario personal en el cual existen —más que significados académicos definitivos— emociones, experiencias, vivencias personales, en dinámica constante. Por eso, nombrar es un acto subjetivo y cambiante, una capacidad que todos los seres humanos desarrollamos, con mayor o menor agudeza. Para autores como George Steiner, solo se nombra lo que existe en nuestro conocimiento. Esto implica que el límite del conocimiento radica en la calidad del lenguaje; lo cual, a la vez, nos remite a la amplitud del idioma y la flexibilidad de la lengua.

A fin de explorar un poco más sobre las tendencias contemporáneas del estudio del lenguaje y su relación con el conocimiento, admitamos que el común de las personas no diferencia claramente entre idioma, lengua, lenguaje y habla. Sin embargo, aprenden, piensan y se comunican, algunos con mayor elocuencia que otros. Es posible que estudiosos del tema, como profesores universitarios, quienes sí los diferencian con precisión, tengan limitaciones para hacerse entender cuando los quieren transmitir. Por otro lado, muchas personas, que no saben leer ni escribir, enuncian sus pensamientos en forma fluida, resuelven problemas, toman decisiones, comprenden situaciones, argumentan en forma jerarquizada, escuchan y discuten con propiedad. Estos hechos nos obligan a reconocer que nombrar, como función esencial del lenguaje, tiene que ver con habilidades innatas, que no se aprenden. Esas características estructurales del sujeto no necesariamente se desarrollan en la academia sino en la vida cotidiana; y es posible que se relacionen de forma sutil con aspectos de orden fisiológico, anatómico, psicológico, neurológico; particularidades del intelecto del sujeto, se puede concluir.

Sintaxis

El lingüista norteamericano Noam Chomsky, en la conferencia presentada el 8 de abril del 2011 en la Universidad de Carleton, Otawa, llamada El lenguaje y las revoluciones de la ciencia cognitiva, define la naturaleza del lenguaje de la siguiente forma:

El lenguaje es claramente un sistema computacional, por lo que tiene muy buen sentido buscar el papel de los principios generales de la eficiencia computacional, que se aplican con mucha más amplitud y de hecho puede tener sus raíces en la ley natural del organismo independiente1. (Chomsky, 2011; traducción propia)

Para ilustrar de manera más precisa esta afirmación, sin incurrir en definiciones y términos científicos, se puede utilizar una analogía: pensemos que el lenguaje es un software con el cual los seres humanos desarrollan una serie de habilidades neurológicas, fisiológicas y psicológicas complejas. Integra sistemas, como el aparato auditivo, para recibir sonidos mediante los oídos y convertir, en milésimas de segundo, señales acústicas en impulsos eléctricos, transmitiéndolos al cerebro; o los sistemas neurofisiológicos, como la memoria, para localizar, evocar y utilizar los referentes previos de esos sonidos; y la imaginación, para desarrollar las posibilidades de combinación, interpretación y respuesta, aplicando algoritmos matemáticos de probabilidad y combinatoria. Este software, casi instantáneamente, emite las señales eléctricas al aparato fonatorio y articula sonidos con sentido, audibles, inteligibles; recurre al archivo general de la memoria y la asocia con aspectos inesperados. Simultáneamente —sin importar que la persona esté caminando, montando en bicicleta o en medio de una fiesta—, los ojos observan gestos, ademanes y posturas del interlocutor, para captar datos paralingüísticos; aquellos que no están estructurados en la gramática formal del idioma, sino en la semiología de la cultura, la particularidad del género, la especificidad de la profesión y la conducta de la persona, y contienen información valiosa que reafirma la validez o invalidez de la palabra oral. Todo esto es el lenguaje: ojos, oídos, memoria, imaginación, locución, tacto, intuición, plenamente sincronizados.

Son estas funciones básicas las que definen el lenguaje, diferenciándolo de la comunicación, del pensamiento y del conocimiento, que son esencialmente evidencias de su funcionamiento. Con todas sus características, falencias y disfunciones, el lenguaje es una potente capacidad, estrictamente personal, subjetiva. Se puede afirmar que el pensamiento, como función subordinada del lenguaje, es la parte íntima y autorreflexiva que se ocupa de sí misma. Ocurre en la intimidad de nuestra mente; sin escuchar ni hablar con alguien, pensamos en nuestro idioma; y pensamos todo el tiempo. Es como si nuestra voz nos hablara a nosotros mismos: nos preguntamos y nos contestamos. Un monólogo mental. Con frecuencia, nuestro pensamiento no sigue la linealidad de la palabra oral, piensa y dice (o reacciona) luego de elaborar raciocinios inmediatos, instantáneos, casi simultáneos. Parece ser que, en lugar de pensar con palabras, pensáramos con imágenes, pulsos o sensaciones, o procesáramos experiencias comprimidas con una metodología y velocidad que excede nuestro manejo, comprensión y expresión oral.

En consecuencia, considerar lenguaje y pensamiento como fenómeno y evidencia, respectivamente, ayuda a entender la comunicación en cuanto interacción de dos o más lenguajes y pensamientos. Por ejemplo, en una pareja enamorada se dan condiciones ideales que llevan la comunicación a una altísima efectividad, porque lenguaje y pensamiento despliegan toda su potencia. La situación general podría ser esta: están muy cerca uno del otro, están en el ámbito de la intimidad, hablan en voz baja, se miran a los ojos, con frecuencia se toman de las manos y se abrazan; sienten su pulso y temperatura, perciben su ánimo, se escuchan con concentración; el mundo a su alrededor desaparece y solo están el uno para el otro; se pueden quedar en silencio y siguen en comunicación. Aquí el lenguaje —la capacidad psíquica y fisiológica—, la comunicación —la relación íntima del lenguaje entre dos personas— y el pensamiento —la comunicación interior consigo mismo— se afinan y se sincronizan. De modo que, sin incurrir en asuntos morales, para algunos las posibilidades de equivocación, error o manipulación se disminuyen casi a cero; para otros, se elevan significativamente.

Como se ha dicho, los ojos de cada interlocutor están observando los gestos, los ademanes y las posturas del otro, captando datos paralingüísticos, no estructurados en la gramática formal del idioma, sino en la semiología de la cultura, en la expresión corporal y en la psiquis del individuo. De cierta manera, cuando la compenetración mutua llega a ese nivel de profundidad y detalle, aparecen otras capacidades, como la intuición, que en este caso es la capacidad de pronosticar o anticipar algo con mucha probabilidad de acierto.

Según se advierte, un ejemplo tan específico sirve para comprender el lenguaje como competencia humana. También es útil para construir un modelo del mundo y de su propia realidad circunstancial, en la que el lenguaje está presente y activo. Por tanto, es preciso intentar una comprensión más general, a partir de términos afines y complementarios: idioma y lengua.

Lingüística

En el 2007, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (ocde) y la Working Party of National Experts on Science and Technology Indicators realizaron una investigación y publicaron el documento Revised Field of Science and Technology (fos) Classification in the Frascati Manual. Se trata de una actualización del Manual de Frascati (1963), respecto a la clasificación del conocimiento científico, que estandariza una nomenclatura con seis campos. El campo está integrado por áreas, y estas, por núcleos básicos de conocimiento (nbc). Cada cinco años, este grupo de expertos analiza núcleos de conocimiento emergentes y los incorpora a la nomenclatura, los reclasifica si es necesario, y publica los resultados.

En esta clasificación del conocimiento científico, la lingüística aparece como el sexto núcleo básico de conocimiento de la segunda área, Idiomas y Literatura, que pertenecen al sexto campo de conocimiento: Humanidades. Esta clasificación permite afirmar que el objeto de estudio de la lingüística es de orden científico y humanista; una combinación que puede resultar extraña porque en el imaginario colectivo se cree —equivocadamente— que lo científico y lo humanista son excluyentes o antagónicos.

En lingüística, existe el conocimiento y la claridad suficientes alrededor de los términos idioma, lengua, habla, lenguaje, gramática; aunque en contextos académicos y sociales se discuta sobre casos ambiguos, excepciones, relaciones, y se especule si la gramática ordena la lengua o el idioma, si la lengua contiene al idioma o al contrario. Incluso el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua2 es ambiguo en la definición de idioma: “1. m. Lengua de un pueblo o nación, o común a varios. 2. m. Modo particular de hablar de algunos o en algunas ocasiones. En idioma de la corte. En idioma de palacio”. En contraste, el diccionario castellano de la Universidad de Oxford publica como primera acepción de esta palabra: “Sistema de signos que utiliza una comunidad para comunicarse oralmente o por escrito”.

Idioma

En la obra de autores clásicos como Wittgenstein, Vygotski, Chomsky y otros, el idioma se entiende como un código con el que se puede pensar, hablar y escribir de manera precisa y coherente. La lengua es un fenómeno social y cultural portador de la semiótica, la simbología de los pueblos, es decir, de los significados de las cosas y las formas de habitar el mundo. La gramática es el ordenador común a ambos. En el idioma se dispone de definiciones formales de los términos, con base en compilaciones lexicográficas. La lengua establece interpretaciones sobre mitos, costumbres, fiestas populares, expresiones. A manera de ejemplo, la frase “día de los muertos” es, en la perspectiva del idioma castellano, un día en el que se conmemora, con sentido religioso, la memoria de los familiares que han fallecido, especialmente de sus afectos. En la perspectiva de la lengua, particularmente la lengua mexicana, es una fiesta que trasciende lo religioso y toca con las artes, la comunidad, la identidad nacional, la artesanía, la teología y la mitología. Siempre habrá, por lo menos, dos perspectivas o enfoques para analizar una frase, un término, un refrán, un poema, un cuento, una novela, una noticia: el idioma y la lengua.

El idioma tiene un origen más relacionado con el orden geopolítico. En su estructuración intervinieron condiciones de poder, tiempo, época e intereses, que establecieron límites e identificaron territorios, convirtiéndose en factores que, a su vez, definieron gran parte de las nacionalidades. Por supuesto existen algunas excepciones, con claras proyecciones durante la colonización, como el caso del inglés en la India, Australia y parte del norte de América; el español en América Latina y Filipinas; el portugués en Brasil; el francés en África, Canadá y las Antillas, entre otros. La lengua, que necesita del idioma para comunicarse en forma oral y escrita, tiene su origen, sobre todo, en sincretismos culturales, nutridos por aspectos como la mitología, la naturaleza, el clima, la religiosidad, las expresiones nativas de artes y las costumbres.

Cuando europeos como Marco Polo viajaron hacia Oriente, hallaron una visión del universo, o cosmogonía, diferente a la que encontraron aquellos exploradores que se dirigieron a Occidente y descubrieron América. Así también ocurrió con los musulmanes de origen árabe que invadieron la península Ibérica en el 711; o los daneses que invadieron a los sajones desde el 865 de la era actual. En todos los casos, el idioma de los pueblos se enriqueció con términos que nombraban objetos, costumbres, mitos, fiestas, alimentos, parentescos, que no se conocían antes. Y la lengua permitió conocer otras espiritualidades, otras organizaciones familiares y políticas.

Por lo dicho, se puede afirmar que existe una mutua afectación entre idiomas y culturas, que produce un fenómeno social y cultural al que llamamos lengua. Aunque se suele confundir el concepto lengua con la forma oral del idioma.

Lengua

La lengua, en cuanto fenómeno sociocultural, conlleva la cosmovisión particular de un grupo identificable; es intangible por ser patrimonio inmaterial, dinámico y complejo. Tomemos el caso del idioma inglés para ilustrar este asunto: se habla en Inglaterra, Escocia, Irlanda, Estados Unidos, Australia, India, Canadá y otros lugares, pero existen grandes diferencias culturales entre la India y Estados Unidos, aunque, por ejemplo, se hable inglés en ambos países. Se debe a que la forma de entender el mundo, sus sistemas de pensamiento, y su comprensión de la realidad, la historia, lo sagrado, el poder, la paz, la guerra o la muerte son conceptos que ya estaban ahí como parte de la cultura y la lengua o las lenguas nativas de la India cuando Inglaterra impuso el idioma inglés y sus propias interpretaciones de esos mismos conceptos. Igual ocurrió con las tribus precolombinas cuando España trajo el castellano a América, o los romanos llevaron el latín por Europa y Eurasia. Entonces, con la comprensión del idioma se facilita la comunicación; con la comprensión de la lengua se comprende la cultura.

Otro aspecto que puede ayudar a comprender la diferencia entre idioma y lengua es que muchos términos de un idioma no se pueden traducir a otro de manera correspondiente, coherente y precisa. Esto obedece a que el concepto no existe previamente en la lengua de ambos; y, cabe advertir, ninguna lengua es superior a otra, del mismo modo que ninguna cultura lo es. A propósito de este asunto, la revista El Correo de la Unesco, en una edición de 1993, publicó un reportaje llamado “¿Qué muere cuando muere una lengua?”, en el que se documentó el siguiente caso: los antropólogos europeos de finales del siglo xix que llegaron a la Polinesia en el Pacífico sur encontraron comunidades con un alto índice de fraternidad, convivencia y calidad de vida social. Tuvieron serias dificultades para que los nativos comprendieran términos como “mi”, el pronombre posesivo, o sustantivos como “género” o “huérfano”.

Por eso al traducir esas cuatro palabras a un solo “mi” del español o el inglés, se desconoce la cosmología de esa lengua. Algo que a todas luces obliga a admitir que el inglés, el español y muchos idiomas se quedan cortos para expresar la cosmogonía de las lenguas nativas. También en la misma investigación se hallaron profundas diferencias en la forma de nombrar conceptos como “hijo”, “sobrino” y “niño”; solo existía una palabra en esa lengua y era el equivalente a “hijo”, por lo que todos los adultos consideraban que todos los niños de la comunidad eran sus “hijos” y así los cuidaban. Por lo tanto, no era posible comprender el término “huérfano”, porque en la Polinesia ningún niño quedaba solo y desamparado si sus padres biológicos morían, pues en la lengua de esa comunidad todos los niños eran hijos de todos los adultos. Así funciona la lengua como fenómeno cultural, portador de la cosmogonía.

Como corolario, es preciso reconocer que el conocimiento, como acervo universal, pierde un horizonte inconmensurable al estandarizar las culturas, ignorando la riqueza de las culturas ancestrales. Tal riqueza se evidencia, en gran medida, en una lengua que porta conceptos filosóficos y que muchas veces no se pueden traducir. Por eso, el concepto de idioma está más cerca del término país, y el de lengua es más afín a nación, pues existe concordancia en el campo simbólico de los pares relacionados: idioma-país y lengua-nación.

En orden cronológico, primero surge la lengua como sistema de símbolos representados en forma natural, primitiva y hasta precaria; suele desaparecer al no alcanzar un número significativo de cultores que le permitan seguir madurando hasta llegar a ser plasmada o escrita. Luego surge el idioma oral y escrito, unas veces en jeroglíficos, otras en ideogramas o en grafemas. Después aparece la gramática, un ámbito funcional y pragmático del idioma, que estudia sus estructuras, condiciones, relaciones, determinaciones, con el fin de reconocer generalidades y establecer sus reglas, origen, creación, combinación y corrección. Finalmente, en un contexto interdisciplinario, conceptual, surge la lingüística como una aproximación científica al origen, estructura y dinámica de los idiomas y las lenguas, con un alcance más universal. En su evolución, desde los setenta del siglo pasado y hasta donde avanzan los estudios en este siglo xxi, la lingüística está concentrada en formular una teoría general que explique el origen, la dinámica y las leyes de generación del lenguaje, a partir del estudio de las lenguas naturales y su evolución histórica.

Los nativos polinesios tenían varias palabras en su lengua nativa para nombrar las relaciones de propiedad, por lo cual tenían una palabra “mi” que se pronunciaba diferente para cada concepto. Tenían una palabra para referirse a los hijos: “Mi1 hijo”, porque dependían de ellos; otra para referirse a la naturaleza: “Mi2 bosque”, porque ellos se consideraban parte del bosque y no propietarios; otra palabra para nombrar a su pareja: “Mi3 esposa”, porque no había relación de propiedad, sino de compañera con la cual hallaron la felicidad, y se consideraban complementarios; y otra para nombrar las herramientas y cosas que ellos hacían con sus manos: “Mi4 lanza”. Cada una era diferente y sus significados portaban la visión particular de su propiedad o su relación.

En El lenguaje como semiótica social, Halliday (2017) propone tres conceptos clave para el estudio de las relaciones entre lengua, lenguaje, gramática, idioma: la lengua como conocimiento, la lengua como comportamiento y la lengua como sistema. Cada concepto se estructura en ámbitos que comparten aspectos entre sí, cuando se desagregan al detalle. En este caso, solo se tomarán ciertos elementos con respecto al primero.

El idioma se define como un código ordenado por una gramática y un léxico propios. Existe la gramática del idioma español, la del inglés, del alemán, y todas difieren en estructuras, normas, componentes y dinámicas. Aunque, en cuanto concepto universal, la gramática es una sola desde que los griegos comenzaron a nombrar y ordenar el mundo con base en reglas, estructuras, elementos, relaciones y funciones creadas, su evolución paralela a la de la lingüística es innegable. Se puede afirmar que el idioma tiene un número finito de términos, los cuales pueden combinarse en una relación exponencial de conceptos tan grande que es imposible cuantificar, por lo que algunos autores dicen que es infinita.

La gramática, entendida como el ordenador del idioma y, por extensión, de la lengua, forma parte de la lingüística. Ha evolucionado desde la básica función prescriptiva, enfocada en las formas correctas, hasta una visión psicolingüística, soportada en enfoques que combinan la lógica matemática y la cibernética. La gramática generativa promovida por Noam Chomsky es un ejemplo: logra incorporar, en dispositivos informáticos, funciones del pensamiento autónomo, conocidos como algoritmos, fundamentos de la inteligencia artificial. En este libro, el concepto de gramática es esencial como ordenador del idioma, en función del conocimiento que se puede generar. En otras palabras, se trata de la relación entre dominio, amplitud y flexibilidad del idioma, reconocimiento de la lengua y calidad de la educación.

El uso local

La mayoría de los idiomas conocidos son resultado del sincretismo de diferentes culturas, desarrollado a lo largo de cientos de años. El esperanto es una de las excepciones más conocidas, porque fue creado de forma intencional por alguien. Ludwik Łazarz Zamenhof, oftalmólogo polaco, publicó las bases gramaticales en 1887 y las presentó como un idioma internacional planificado, orientado a facilitar la comunicación de los pueblos. Con base en la practicidad demostrada como segundo idioma de trabajo y crecimiento, en el 2014 el esperanto fue declarado patrimonio inmaterial de Polonia por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (unesco). Su número de hablantes está creciendo en forma constante y está presente en las redes sociales con gran acogida. Al ser creado con este propósito, quizá sea el único idioma que no se asocia a un origen nacional, lo que no impide que adquiera particularidades de las culturas en las que se promueve. Un dato especial al respecto es que en China existen numerosas familias, constituidas por parejas internacionales que hablan esperanto, y sus hijos dominan los tres idiomas.

Como se afirmó antes, un idioma generalmente está asociado a una nacionalidad. Sin embargo, más allá de identificar a un país, también se ha usado como arma de colonización: cuando se impone un idioma en las colonias, comienzan a desaparecer elementos culturales asociados a la lengua en los colonizados. Esto puede facilitar la permanencia del colonizador e incluso el sincretismo definitivo. Hoy el concepto de idioma se entiende más como un fenómeno social y comercial que como un elemento de poder.

Por ser un fenómeno social, es inevitable que los hablantes de un idioma lo ajusten a sus condiciones y particularidades locales. Son numerosos los ejemplos culturales de situaciones en las que un idioma va acogiendo términos de otros y se mezclan, como sucede en culturas costeras como el Caribe. El castellano que llegó con los españoles durante el descubrimiento de América hace más de 500 años se enriqueció con palabras como cóndor, cacao, canoa, papa, entre muchas otras. Pero un número desconocido de lenguas han desaparecido desde entonces.

Aunque en general el idioma español se habla en España, gran parte de América del Sur, del Caribe, Filipinas y las colonias latinas en Estados Unidos también lo hacen, y cada lugar y grupo social hablante lo ajusta a sus necesidades. Se puede decir que existe un idioma y una lengua común en estas regiones, a pesar de que la cultura filipina difiera enormemente de la cultura andina, por ejemplo. Una de esas diferencias surge de esa especie de música peculiar que le confieren al idioma oral y del conjunto de términos propios con los que se nombran objetos, situaciones y cosas en su territorio. A esa particularidad de la lengua se le conoce como habla. En Colombia existen regiones claramente diferenciadas: paisa, costeña, santandereana, caleña, pastusa, boyacense, bogotana, llanera y guajira; cada una posee su riqueza léxica, giros, interjecciones y jaculatorias. Puede servir al respecto la siguiente analogía: la lengua es como la letra, y el habla es como la música de una canción a la que llamamos idioma. También se llama habla a la función fonatoria.

La claridad sobre estos conceptos ayuda a agilizar la comprensión de los fenómenos derivados o relacionados con la educación, el conocimiento, el entretenimiento, la economía y la política, especialmente en la era de la globalización. Es preciso reconocer el uso universal del idioma, para potenciarlo más allá de los límites que impongan sus condiciones de adaptabilidad y normatividad.

Lenguaje y calidad educativa

Desde que Wittgenstein (1921) planteó en su Tractatus Logico-Philosophicus que el alcance de la filosofía estaba determinado por la capacidad del lenguaje, se inició un camino de sucesivas investigaciones y descubrimientos sobre las relaciones entre conocimiento y lenguaje. Así, se han suscitado hitos importantes, no solo por la apertura e incursión de la filosofía en nuevos campos, sino con la combinación de campos de conocimiento, como la informática en la educación y el aprendizaje. Uno de los hitos más significativos ocurrió en los años cincuenta, cuando surgió la lingüística de corpus —llamada también computacional— y se sentaron las bases teóricas de la traducción automática. Hubo otro hito en los sesenta: el surgimiento de la inteligencia artificial y lograr por primera vez la identificación de los idiomas por sus grafemas y la traducción automática.

Desde entonces, numerosos desarrollos han ampliado el número de idiomas estructurados en plataformas digitales y de interacciones entre idiomas, la diversificación de las bases de datos, los términos incorporados por estudios lexicográficos, la velocidad de procesamiento y la profundidad semántica. Tanto así que ahora se dispone de traductores en línea, por demanda y por oferta, para más de 30 idiomas, así como numerosas aplicaciones para aprender idiomas o traducir frases de forma instantánea.

A pesar de estos y otros importantes avances tecnológicos, filosóficos, científicos y políticos, la calidad educativa no parece ir al mismo ritmo. Con demasiada frecuencia, las pruebas estructuradas que se aplican en países afiliados a organismos multilaterales evidencian brechas muy amplias en los resultados por bloques de países. Oppenheimer (2010), en su libro ¡Basta de historias! La obsesión latinoamericana con el pasado y las 12 claves del futuro, compara varios modelos educativos de diferentes países. Entre otras conclusiones respecto a los más exitosos en calidad, cobertura, efectividad y sostenibilidad, destaca las siguientes: la formación académica de los profesores; el apoyo de los gobiernos para elevar el reconocimiento profesional de la carrera profesoral; el dominio de al menos dos idiomas; el fortalecimiento de la identidad nacional hacia el pensamiento científico, y el fomento del emprendimiento temprano de los egresados de pregrado en iniciativas de base tecnológica. Estas cinco conclusiones son una aplicación del conocimiento desde diferentes campos y áreas de conocimiento.

Tal como se estableció en los primeros párrafos de este capítulo, el lenguaje es una capacidad humana compleja, que integra fisiología, neurología y psicología. A manera de analogía, la educación es una capacidad compleja que integra todos los campos del conocimiento, desde economía política hasta humanidades. Es impensable un modelo educativo único para todos los países, porque la educación es ante todo una función cultural, y está claro que la educación de calidad no puede lograrse sin el concurso de todos los agentes de la sociedad. En el capítulo cinco se describirá el Modelo Educativo Crítico con Enfoque de Competencias, pues centra la dinámica del conocimiento en el avance de los estados de desarrollo de la competencia, con base en el dominio del lenguaje, por parte de profesores y alumnos, en un contexto disciplinar.

Aplicabilidades

A continuación, se presentan tres ejemplos de lo que ya existe en el ámbito comercial, a partir de la estructuración, sistematización y analítica del lenguaje, la lengua y el idioma, con la intervención de la inteligencia artificial y otras tecnologías. Kaku (2018), divulgador científico, en su libro El futuro de nuestra mente, explica los avances de las imágenes diagnósticas del cerebro en pleno funcionamiento, detallando aspectos funcionales del mapa de la actividad del lenguaje en el cerebro. Además, se refiere a cómo grupos interdisciplinarios investigan las disfunciones del lenguaje de pacientes, para levantar mapas de regiones específicas, afecciones, efectividad de medicamentos, y alteraciones causadas por drogas o accidentes. Igualmente, se estudia la ampliación de facultades especiales para inducir el aprendizaje y el olvido por manipulación de información; aumentar la velocidad de procesamiento; elevar la capacidad de memoria, entre otros aspectos. En el mismo sentido, este autor pronostica avances futuros con base en la capacidad de procesamiento informático alcanzada en los últimos veinte años. Advierte que se elevarán las posibilidades de forma exponencial cuando se utilice la computación cuántica de forma intensiva (Kaku, 2018, p. 39).

Al descifrar el mapa de las actividades del cerebro por medio de imágenes diagnósticas y, especialmente, aquellas en las que se evidencian las funciones del lenguaje, se han extrapolado resultados de otras investigaciones de tipo informático para implementar una de las aplicaciones más importantes en años recientes. Se trata de la redacción noticiosa hecha por robots, resultado de algoritmos de inteligencia artificial, capaces de articular sentido en un orden y estructura gramatical, e insertarlos adecuadamente en una secuencia comunicativa. Noticias, comentarios, resúmenes, compilaciones, informes anuales, seguimientos temáticos, búsquedas, cronologías son ahora redactados de manera automática. De aquí derivan otras aplicaciones para ayudar a invidentes, acelerar procesos de capacitación, y otras tantas.

A partir de ese mismo avance tecnológico de la informática, el análisis del discurso —actividad común en diferentes disciplinas sociales y humanas (educación, psicología, historia, leyes y literatura)— ha sido sistematizado, estructurado y escalado a volúmenes gigantescos. Se experimenta, por ejemplo, con obras literarias completas, por autor y por género, con el fin de hallar coincidencias, frecuencias, recursos, léxicos, símbolos, variaciones y usos. Una de las aplicaciones derivadas de los hallazgos de esta sistematización ha sido llevada a la selección de personal que aplica a vacantes, para analizar sus perfiles y el estado de sus competencias. Sofisticados algoritmos procesan las entrevistas laborales grabadas en audio por el aspirante y en cuestión de minutos se conoce el resultado del análisis de la información lingüística y paralingüística. Esta, a veces, se cruza con información académica, laboral, sociocultural y demográfica.

Esta inteligencia artificial desestructura el lenguaje y su información en elementos mínimos, modela probabilidades combinatorias y accede a enormes bases de datos con referentes experimentales de diversa naturaleza, como timbre, tono y velocidad de la voz, temperamento, léxico, estructura y actitud; y contextualiza toda esta información en trayectoria profesional, historia laboral, logros académicos e historia clínica. Su efectividad no ha sido objetada. Además de informar a los empleadores del resultado específico, la inteligencia artificial le ayuda al aspirante a localizar un puesto en otras vacantes, de las que no tendría información por sus propios medios. El volumen de datos, la complejidad de los análisis, la confiabilidad del resultado y el costo beneficio hacen que esta tecnología —que extrapola lenguaje, calidad cognitiva y características psicológicas— se utilice de forma discreta y segura, a favor de grupos de interés.

Las tecnologías del conocimiento con base en el lenguaje, la inteligencia artificial y otras tecnologías informáticas tienen otra aplicación que se aprecia en numerosas páginas electrónicas publicadas en Internet. Un ejemplo excepcional, por su utilidad, actualidad y potencia, se halla en la página del Foro Económico Mundial sobre Inteligencia Estratégica (https://intelligence.weforum.org/). Esta aplicación ofrece 268 áreas de conocimiento como temas principales, constituidas a su vez por núcleos llamados temas relacionados. Se alimenta permanentemente con información de reportes oficiales e institucionales debidamente atribuidos, verificados y publicados.

Con base en ecuaciones de búsqueda temática y consultas bibliométricas, los algoritmos analizan la frecuencia de acceso y lectura, y la producción de nuevas investigaciones en ese campo. Utilizan una interfaz dinámica: al elegir uno de los 268 temas principales, por ejemplo, “plásticos”, este aparece en el centro del círculo, rodeado de los temas relacionados que más lo citan. En este caso, aparecen seis temas: “biodegradabilidad”, “contaminación”, “cero emisiones”, “reciclaje”, “ciclo del plástico” y “gestión de residuos”. A su vez, en una circunferencia exterior, se ubican los núcleos de conocimiento que integran cada uno de los temas relacionados. Para estos seis, se muestran 38 núcleos. Al elegir uno de los temas relacionados, surgen unas líneas azules que conectan algunos de los 38 núcleos que lo integran. Aparecen, en la mitad derecha de la pantalla, los primeros párrafos de los documentos que ilustran el tema principal y sus relaciones. Cada tema principal está atribuido a una organización o entidad; el de los plásticos, por ejemplo, es publicado por la Universidad de Oxford, y se dispone de la ficha completa de investigadores del proyecto, contactos y patrocinadores.

Lo que hace 50 años atrás era una tarea costosa, de días y semanas en una biblioteca especializada, con información del año pasado o incluso antes, impresa en inglés, francés o alemán, ahora está al alcance en minutos: en tu idioma, en tu casa, gratis y en tiempo real. A propósito de este asunto, uno de los campos más promisorios está dado por la situación de la educación virtualizada en medio de la pandemia de la covid-19. Se trata, específicamente, de prestar ayuda a los profesores en el diseño de evaluaciones, pero este tema será motivo de una publicación posterior.

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Türler ve etiketler

Yaş sınırı:
0+
Litres'teki yayın tarihi:
23 ocak 2025
Hacim:
164 s. 7 illüstrasyon
ISBN:
9789587602852
Telif hakkı:
Bookwire
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