Kitabı oku: «El apagón analógico»

EL APAGÓN ANALÓGICO Y EL DESPERTAR
DEL PERIODISMO DIGITAL
Coordinador del número: Jorge Cruz
Editor de la serie: Marco López Paredes
© 2020 Pontificia Universidad Católica del Ecuador
© Jorge Cruz
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ISBN: 9789978775158
Impresión:
Tiraje: 000 ejemplares
Quito, diciembre 2020
Impreso en Ecuador. Prohibida la reproducción de este libro, por cualquier medio, sin la previa autorización por escrito de los propietarios del Copyright.
Diseño epub: Hipertexto – Netizen Digital Solutions
ÍNDICE
Prólogo
El análisis y la visualización de datos en la investigación periodística: una revisión de cinco casos latinoamericanos
Comunicación algorítmica en la elaboración de contenidos
La importancia de las analíticas en el periodismo digital
Leo Burnett, el paso del periodismo al copy publicitario y la evolución del texto impreso a la narrativa digital
La brecha digital ecuatoriana y sus efectos en el desarrollo de la televisión del futuro
Estonian journalists reactions to audience feedback
¿Por qué aceptamos las noticias falsas en la era digital?
Periodismo cultural de Quito en las plataformas digitales. El caso de La Barra Espaciadora y Cartón Piedra
Comunicación política en Twitter. Análisis de los perfiles de los principales medios de comunicación españoles durante la campaña del 10N
PRÓLOGO
Xosé López García1
Más de siglo y medio de periodismo moderno nos aporta una rica herencia para afrontar los desafíos en la era digital. El camino recorrido hasta aquí no ha sido fácil, pero ha resultado socialmente útil —su aportación ha sido crucial para conocer qué hay detrás de las noticias puntuales y para un mejor funcionamiento de las sociedades plurales— y ha estado salpicado de episodios relevantes —desde el “Watergate” a los “Panama Papers” —. Para los profesionales que lo han ejercido, ha sido desde el mejor oficio del mundo (Gabriel García Márquez) hasta un oficio para el que no sirven los cínicos (Kapuscinski). Esa curiosa profesión (Vázquez Montalbán dixit) ha sido objeto de dimes y diretes, pero ha conseguido convertirse en imprescindible para la construcción de sociedades bien informadas.
Alrededor del periódico (de los impresos periódicos) comenzó la etapa dorada del periodismo, a la que luego contribuyeron la radio, la televisión y los medios digitales online. Al calor de la industrialización emergió la industria periodística con el diario como referente informativo. Los periódicos —esos museos de minucias efímeras, en palabras de Borges— indicaron la ruta del progreso (Víctor Hugo) cuando reinaba la escasez informativa. De gacetas pasaron a faros, voces, ecos… que fijaban la agenda, marcaban los temas sobre los que había que pensar y situaban a los ciudadanos ante el espejo. La radio y la televisión enriquecieron el panorama con la voz y la imagen como estandartes.
Bajo la alargada sombra de dos grandes guerras mundiales, la industria mediática estableció modelos y fijó posiciones en un contexto de “guerra fría”. Distintas innovaciones tecnológicas —en especial el paso del plomo al offset— mejoraron los sistemas de producción de la pesada industria de los medios impresos, mientras la informática avanzaba y en los laboratorios se investigaba sobre la comunicación entre ordenadores. Era la segunda mitad del siglo XX y la tecnología digital llamaba a la puerta, aunque nadie adivinaba los grandes cambios que llegarían con la entrada del nuevo milenio. Había, eso sí, importantes investigaciones en marcha que permitieron explorar renovados territorios. Fue en ese contexto cuando, tras la aparición de la web, la evolución de la red de redes y de la tecnología digital impulsó la construcción del camino a la sociedad red actual.
Desde mediados de los noventa del siglo pasado, la migración de los medios a la red, con estrategias más o menos acertadas —algunas, muy inocentes—, se convirtió en un campo de experimentación de la mano de los profesionales que tuvieron la oportunidad de practicar el periodismo para los medios online. Después de la crisis de las punto com, ya en el tercer milenio, todos los vientos fueron favorables a la búsqueda de vías para conquistar los nuevos territorios. La emergencia de la web social y la aparición de las grandes redes sociales contribuyeron a alimentar el renovado ecosistema comunicativo, donde la hiperabundancia de mensajes enterraba definitivamente el viejo modelo comunicativo del siglo XX.
En medio de constantes cambios, el periodismo hacía todo lo posible por adaptarse a los tiempos de la sociedad red, que caminaba bajo la estela digital y la ubicuidad comunicativa. Los procesos de reconfiguración en marcha incentivaban las prisas, lo que favoreció la improvisación y el desconcierto en muchas estrategias. Con todo, a pesar de las dificultades, la necesidad de afrontar desafíos y la constante innovación, alimentaron la ilusión por emprender la conquista de nuevos tiempos para el periodismo durante la primera etapa de la transición al escenario digital, en el que convivían y competían medios migrantes digitales y nativos digitales.
Los resultados de esta fase de transición al escenario digital han mostrado no solo la capacidad de adaptación del periodismo al nuevo entorno sino su empeño en cumplir su papel en la sociedad mediante renovadas alianzas con los ciudadanos, en especial con las audiencias activas que participan y generan contenidos. No obstante, el cambio tiene una cara B. Lo que ha quedado patente en este tránsito es que también hay consecuencias negativas para los periodistas (más precarización en el empleo, más tareas), para la industria (la ruptura del modelo de negocio, las necesarias reestructuraciones periódicas) y para los ciudadanos (nubes de desinformación, más ruido, vigilancia colectiva).
Una rápida mirada al periodismo del pasado siglo XX nos muestra que, aunque lo básico de esta técnica de comunicación social permanece —los elementos básicos, la preceptiva, los principios deontológicos—, Internet ha cambiado el panorama comunicativo y ha obligado al periodismo a dar renovadas respuestas y explorar dimensiones antes desconocidas. En cualquier caso, no todo ha sido aciertos y muchos desafíos del pasado persisten (más y mejor investigación, mejores condiciones de trabajo, cumplimiento de los principios éticos, rendición de cuentas), sin que se conozcan recetas mágicas que conduzcan al éxito.
El mapa de los mundos periodísticos actuales muestra un escenario global poblado de culturas periodísticas que reflejan gran diversidad por áreas geográficas y por países. El periodismo digital es una realidad de la sociedad red de la tercera década del tercer milenio que, aunque tiene dos caras como el mítico dios Jano (la que mira al pasado y la que mira al futuro) no tiene vuelta atrás, pero que cuenta en el horizonte con un futuro que debe conquistar en el día a día informativo. A fin de cumplir este objetivo, necesitará renovar alianzas con los sectores ciudadanos empeñados en la construcción de sociedades bien informadas.
En un entorno donde cada vez tiene más peso el entramado tecnológico —la tecnología 5G, la inteligencia artificial, la tecnología Blockchain— el compromiso con el interés público sigue siendo la piedra angular sobre la que se asienta un periodismo que debe mantener un nítido camino ético que selle la calidad de las piezas que explican lo que ocurre en la sociedad. Los periodistas siguen precisando un marco que garantice su autonomía profesional para enarbolar la bandera de la imparcialidad y de los roles de vigilancia, altavoz de la ciudadanía y dinamizador social, es decir, los que se sitúan en el campo de los estimuladores de la opinión pública y que combaten a los narcotizadores de esa misma opinión.
Tras el apagón tecnológico y el despertar digital, como el profesor e investigador Jorge Andrés Cruz Silva ha titulado con acierto este libro, el periodismo está más vivo que nunca, aunque no es menos cierto que hay muchas amenazas que se ciernen sobre él. En un escenario mundial marcado por la desinformación, con un caldo de cultivo muy favorable para la propaganda y otras técnicas de comunicación lícitas pero que nada tienen que ver con el “mejor oficio del mundo”, el periodismo digital precisa vitaminas que le fortalezcan en las complejas sociedades actuales, a fin de que no renuncie a cumplir sus cometidos esenciales.
Con el objetivo de mantener ese papel central que tiene el periodismo digital en las sociedades actuales, los medios precisan mejorar los mecanismos y las técnicas para conocer bien a sus audiencias y atender sus demandas y necesidades. Los usos y consumos informativos han cambiado radicalmente en el tercer milenio y los medios no siempre han conseguido fidelizar a sus públicos porque han tenido problemas para entender los comportamientos de las audiencias en general y de las suyas en particular. Las métricas se han convertido en una pesadilla para muchos periodistas, que encuentran dificultades para implicar adecuadamente a las audiencias mediante distintas estrategias colaborativas, que van desde la participación hasta las diferentes modalidades de cocreación.
Además de la pérdida de credibilidad —la confianza en los medios y los periodistas se ha resentido en casi todos los países de nuestro entorno iberoamericano en las dos últimas décadas— y las dificultades para sintonizar con las viejas y nuevas audiencias, en el ecosistema comunicativo se libra un pulso entre las empresas tecnológicas y la industria mediática —tanto de medios matriciales como de medios nativos digitales—. Las difíciles relaciones de la industria mediática, en constante transformación para adaptarse a los procesos de la sociedad red, y los gigantes tecnológicos (Google, Facebook, Microsoft, Apple) que fijan las reglas de funcionamiento del campo de la comunicación e imponen sus criterios, anuncian tiempos convulsos en los que todo apunta a que se mantendrá la tendencia de los últimos años, en los que han aumentado las voces que demandan reforzar el control sobre el entramado tecnológico y nuevos mecanismos de rendición de cuentas —de las tecnológicas y de la industria mediática—. Cada vez son más los ciudadanos que demandan mejoras en los mecanismos de transparencia de los actores de un ecosistema comunicativo que muestra luces y sombras.
Los desafíos son muchos y diversos, pero el talento periodístico tiene ante sí renovadas oportunidades en el empeño de dar pasos adelante que hagan posible una sociedad mejor informada. Con iniciativas informativas sostenibles, mediante modelos de negocio eficaces y periodistas bien preparados, dotados de formación humanística y capaces de emplear las herramientas actuales, el periodismo tendrá ocasión de revalidar su centralidad en la construcción de las sociedades futuras en el horizonte del Ecuador del siglo XXI. Siempre, eso sí, en alianza con los sectores sociales más dinámicos y en clave digital.
EL ANÁLISIS Y LA VISUALIZACIÓN DE DATOS EN LA INVESTIGACIÓN PERIODÍSTICA: UNA REVISIÓN DE CINCO CASOS LATINOAMERICANOS
Paúl Mena Mena, MLitt University of Strathclyde, Glasgow, UK hpaulmena@gmail.com
RESUMEN
En Latinoamérica cada vez es más común que las investigaciones periodísticas se sustenten en el análisis de datos, y que sus publicaciones vayan acompañadas de visualizaciones de los mismos. Ante este escenario cabe preguntarse: ¿de qué manera el análisis y la visualización de datos se han integrado a la metodología de la investigación periodística? A partir del estudio de los cinco proyectos que fueron galardonados con el Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación entre 2013 y 2018, el presente ensayo muestra que el trabajo con bases de datos ya no se utiliza solo para contextualizar y profundizar los hallazgos de una investigación, sino que los periodistas usan los datos como fundamento para confirmar sus hipótesis planteadas previamente, para abrir nuevas líneas de investigación e, incluso, para consolidar sus revelaciones mediante la construcción de bases de datos propias. Además, este ensayo expone cómo ha ido creciendo la aplicación de técnicas narrativas basadas en datos para crear visualizaciones con el fin de explicar de mejor manera las revelaciones de las investigaciones periodísticas. Para entender qué implicaciones epistemológicas se derivan del trabajo con datos, este artículo hace un recorrido teórico sobre la definición y la metodología del periodismo de investigación, se discute el lugar que ocupan los datos en la investigación periodística, y se repasan las técnicas narrativas basadas en datos que han sido aplicadas al trabajo periodístico.
INTRODUCCIÓN
El periodismo de datos ha ganado terreno en los medios de comunicación latinoamericanos en los últimos años. Importantes medios han integrado en sus redacciones a equipos combinados de periodistas y programadores dedicados exclusivamente al desarrollo de esa disciplina. Su influencia también ha dejado marca en la metodología aplicada a las investigaciones periodísticas. Este tipo de publicaciones expone la gran cantidad de datos que los periodistas deben ordenar y analizar para comprobar sus hipótesis, lo que supone el uso de técnicas asistidas por computador para evitar el naufragio en un mar de datos. Asimismo, cada vez es más usual que los reportajes investigativos vayan acompañados de visualizaciones de datos, desde tablas hasta aplicaciones, para dar sustento a los que revelan. Esto deja ver cómo el análisis de bases de datos se ha integrado a la metodología de la investigación. Para dar cuenta del espacio que ese tipo de trabajo ha ganado en la investigación periodística latinoamericana, el presente ensayo estudia los reportajes que ganaron el Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación, el galardón más importante de la región, entre 2013 y 2018. Al momento de elaborar este estudio, aún no se celebraba la edición 2019 del premio. Este trabajo parte de una discusión teórica sobre el periodismo de investigación, sobre el lugar que el análisis de datos ocupa en la metodología de la investigación periodística y sobre las técnicas narrativas impulsadas por datos. Estas consideraciones teóricas sirven de insumo para el análisis de las investigaciones ya mencionadas.
EL PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN
La discusión sobre si todo periodista es investigativo o, al menos debería serlo, suele ser recurrente en las aulas donde se preparan los futuros reporteros. Si bien la cobertura de una noticia requiere de una mínima investigación previa, esto no hace que esa publicación sea considerada como investigativa. Tampoco el hecho de que en los medios televisivos y radiales se llame investigación al trabajo que hacen los reporteros para recolectar la información que servirá de insumo para cualquier tipo de reportaje. Lo que hace que el periodismo de investigación sea considerado como tal son tres características: primero, que su objetivo sea revelar algo que un grupo de poder ha mantenido oculto con el fin de preservar sus intereses; segundo, que esa revelación sea de interés público; y, por último, que sea el periodista quien realiza la investigación, no una autoridad cuyo informe sale a la luz gracias a la publicación de un medio (Santoro, 2004; Atwood, 2010). Estas tres condiciones esenciales hacen de la investigación una disciplina diferenciada de otros tipos de periodismo.
Varios autores agregan otras características que distinguen al periodismo de investigación. La mayoría coincide en la recolección de gran cantidad de documentos, tanto públicos como privados (Atwood, 2010; Dinges, 2010; Hunter, 2013; Houston, Bruzzese, & Weinberg, 2002). El periodismo anglosajón llama documents state of mind a la habilidad de reconocer, recolectar, ordenar y analizar la mayor cantidad de papeles que se producen alrededor de un asunto (Dinges, 2010; Houston, 2010). Un documento lleva a otro y este a otro, debido a los hechos que cada uno va evidenciando. De esta manera, es común que los reporteros se llenen de papeles y que los testimonios queden en segundo plano como validadores de datos. Otro elemento diferenciador del periodismo de investigación es el tiempo prolongado que el periodista dedica al proyecto (Hunter, 2013; Houston, Bruzzese, & Weinberg, 2002). El trabajo no se publica hasta que la información no esté completa. Esto no sucede en la cobertura diaria, pues la historia que se publica incompleta un día puede ampliarse en la edición siguiente. En definitiva, el periodismo de investigación es una disciplina que requiere la revisión de una gran cantidad de documentos, sin importar el tiempo que esto conlleve, pues el objetivo es abarcar la mayor cantidad de aristas alrededor de la historia.
Si bien los pasos a seguir en una investigación periodística divergen según cada autor, existen criterios comunes que permiten establecer ciertas normas generales al momento de plantear una metodología. Esas divergencias se dan por varias razones. Primero, hay que considerar que algunos autores advierten que el método no es una camisa de fuerza inamovible, sino que su aplicación depende de cada proyecto; además, el esquema de investigación tiene principalmente fines didácticos y difícilmente puede aprehender la flexible y compleja realidad (Santoro, 2004; Dinges, 2010). Asimismo, hay que tomar en cuenta que algunas propuestas hacen hincapié en que no se trata de seguir un paso tras otro, sino que las etapas se deben aplicar de manera simultánea (Santoro, 2004; Atwood, 2010). Por último, cada autor decide extender una fase o aplicar recursos extras de acuerdo con su experiencia previa. Por estas razones es que se registran diferencias entre las propuestas metodológicas. Por ejemplo, hay divergencias sobre el momento en que se debe delimitar el tema de investigación. Mientras el periodista argentino Daniel Santoro (2004) propone hacer la delimitación antes de plantear la hipótesis, el periodista estadounidense Roger Atwood (2010) anota que hay que hacerlo después. Otros desacuerdos son más significativos. Tras la elaboración de la hipótesis, Atwood plantea que se debe presentar el proyecto al director del medio, no sin antes establecer cuál será el mínimo de revelaciones a conseguir. El investigador estadounidense John Dinges (2010) agrega que, junto con esa declaración de resultados mínimos, el periodista debe exponer todas las evidencias2 que posee hasta ese momento para darle fuerza a su plan. El investigador francés Mark Lee Hunter (2013) va más allá, pues añade que se debe hacer un cronograma, un presupuesto y un plan de promoción de la historia que será dirigido a la audiencia. En todo caso, los autores analizados coinciden en que antes de iniciar la recolección de la información, es necesaria la planificación, cuyo núcleo es el planteamiento de la hispótesis, la misma que deberá ser corroborada o negada más adelante. Esta es la primera etapa de la investigación.
TABLA 1 EL MÉTODO DE INVESTIGACIÓN PERIODÍSTICA


La siguiente fase es la de reportería. Los métodos revisados coinciden en que las fuentes, tanto documentales como personales, se deben consultar desde lo general a lo particular. Hunter (2013) recomienda consultar todas las fuentes abiertas, que son de acceso público, antes de consultar a las fuentes personales. Además, los autores consultados siguen el modelo from the outside in, planteado por los investigadores del The Philadelphia Inquirer, James Steele y Donald Barlett (Houston, Bruzzese, & Weinberg, 2002). El modelo propone hacer un esquema de círculos concéntricos donde el investigado se encuentre en el centro y, a su alrededor, los personajes con los que se relaciona, dependiendo de su cercanía: los más alejados afuera y los más cercanos adentro. Los primeros en ser consultados serán los más apartados. Paulatinamente, el periodista debe ir cerrando los círculos hasta que, al final y solo al final, contacta al protagonista de la trama para la entrevista de contrastación. Dinges (2010) hace una clasificación de fuentes personales para determinar en qué orden deben ser consultadas. Para este autor, primero se debe contactar a las fuentes de conocimiento indirecto, que son expertos en el campo que se está investigando. Los académicos, los activistas y otros investigadores o periodistas entran en esta clasificación. Luego hay que ir por las fuentes de conocimiento directo: los testigos, las víctimas y los posibles culpables. La contrastación con los personajes cuestionados se realiza al final por cuestiones de estrategia y seguridad, pues si un poderoso se da cuenta de que alguien está siguiendo sus pisadas, lo más probable es que intente destruir evidencias importantes o que utilice su influencia para obstaculizar o, incluso, parar al periodista.
La tercera fase es el análisis de la información obtenida y, para ello, los autores ofrecen una serie de técnicas. La primera es el archivo tanto físico como digital de los documentos. Esto permite ahorrar el tiempo que se puede desperdiciar en la búsqueda de información ya obtenida. Además, Santoro (2004) y Dinges (2010) recomiendan la elaboración de un memorándum, que es una especie de diario donde el periodista anota qué hizo cada día, pues advierten que el reportero puede perder el control entre tanta información. Para cruzar los datos que se van recopilando, Santoro (2004) propone hacer un cuadro de doble entrada: en el lado de las columnas se colocan datos como direcciones, teléfonos, abogados, contadores y otros datos; y en el de las filas, los principales sospechosos de la investigación. El objetivo es corroborar si existen conexiones entre los personajes como, por ejemplo, si comparten el mismo teléfono, dirección, contador o encontrar cualquier otra coincidencia. Otra técnica recomendada por Santoro (2004) es la elaboración de una línea de tiempo, en la que se ordenan cronológicamente las actividades realizadas por los investigados. De esta manera, pueden aparecer relaciones entre hechos que de otra manera parecerían desconectados (Houston, Bruzzese, & Weinberg, 2002; Santoro, 2004). La idea de recopilar datos en un solo archivo para ubicar conexiones también es retomada por Hunter (2013), pero de manera más ambiciosa. Él propone la elaboración de un archivo maestro, que consiste en registrar todos los datos en un documento de texto o en una hoja de cálculo. Deben quedar las transcripciones de entrevistas, los extractos de documentos, la información de las fuentes, las anotaciones del periodista… en suma: todo. Esta técnica equivaldría a una síntesis del archivo, el memorándum, la cronología y la tabla para cruzar datos. Al final, todos los investigadores coinciden en que, si los resultados de la reportería y su análisis contradicen la hipótesis, esta debe ser perfeccionada tantas veces cuantas sea necesario. Por último, queda la etapa de producción, en donde se redacta y edita el reportaje. En definitiva, la investigación periodística se lleva a cabo en cuatro momentos —planificación, reportería, análisis y producción— que operan simultáneamente (Ver Tabla 1).
LOS DATOS EN LA INVESTIGACIÓN PERIODÍSTICA
Uno de los mayores retos de la investigación periodística es no naufragar en un mar de datos inconexos. Los métodos analizados dejan ver la gran cantidad de documentos y testimonios que los investigadores tienen que recopilar y analizar para poner a prueba sus hipótesis. Santoro (2004), por ejemplo, plantea que el primer paso de la reportería es buscar los antecedentes de todos los personajes involucrados y propone una lista de quince fuentes dónde conseguirlos aunque, dependiendo de la organización burocrática de cada país, el número de instituciones a consultar puede incrementarse. Junto con los documentos y testimonios van apareciendo datos. Lo que permite el método de investigación es encontrar las conexiones entre esos datos. Por ejemplo, si salta a la vista que una empresa está acaparando los contratos de una institución pública, se revela un dato interesante. Siguiendo el método de investigación, se podría corroborar si esa compañía tiene relación con algún funcionario de esa institución. Lo que se necesita es encontrar los nexos.
La investigación periodística también trabaja con estadísticas. El método sugerido por Atwood (2010) recomienda que el periodista establezca lo que el autor llama la práctica generalizada o la situación normal del tema que está indagando. Para comprender este concepto, pone como ejemplo un reportaje que denunció la falta de atención médica a niños que sufrían el síndrome de Chediak-Higashi, los llamados niños grises, en el estado de Táchira, en Venezuela. Uno de los puntos claves de la historia, resalta el autor, fue que la periodista logró mostrar que la tasa de incidencia de esa enfermedad era muy alta en esa región. Esa era la situación normal. Atwood (2010) indica que el análisis estadístico permite entender el fenómeno para después describírselo al lector, pero para ello no solo es necesario mostrar las cifras, sino también darles contexto y explicación. Una base de datos puede aportar de diferentes maneras a una investigación: puede revelar una tendencia, encontrar patrones, identificar un caso inusual, dar profundidad o proveer contexto (Houston, Bruzzese, & Weinberg, 2002; Lehren, 2018). Lo fundamental es que el dato que salga del análisis estadístico no quede aislado, sino que se conecte con los otros elementos de la investigación.
Los trabajos que incluyen análisis de bases de datos no dejan de lado la reportería de a pie, las entrevistas, ni la búsqueda de documentos. El periodista estadounidense Andrew Lehren (2018) cuenta que cuando participó en la investigación Iraq War Logs, que expuso los archivos secretos de seguridad filtrados por el soldado Chelsea Manning a Wikileaks en 2010, pudo revisar el contenido de los casi 400 mil reportes militares gracias al conocimiento de herramientas de bases de datos. Sin embargo, eso no fue suficiente. Lehren también fue tras los registros públicos: auditorías, contratos, transcripciones de audiencias y noticias. Esto le permitió establecer una lista de cien contratistas de seguridad privada involucrados en la guerra de Irak. El periodista corrió ese listado en los archivos filtrados haciendo nuevas consultas, para asegurar que no se le había escapado algún detalle. Complementar el análisis de bases de datos con reportería tradicional fue un acierto, concluyó el reportero. Si bien la masiva digitalización de la información obliga a la construcción de un nuevo perfil de periodista, esto no implica que el uso de nuevas tecnologías deje de lado las técnicas tradicionales ni que la investigación se confine a un trabajo de escritorio (Hahn & Stalph, 2018; Houston, 2004).
El periodismo de datos, también llamado periodismo dirigido por datos (Data-Driven Journalism, DDJ) o reportería asistida por computador (Computer-Assisted Reporting, CAR), ofrece varias herramientas al periodismo de investigación. Houston, Bruzzese y Weinberg (2002) han identificado cinco herramientas básicas que tienen vigencia hasta la actualidad. La primera son las bases de datos oficiales que se encuentran en los sitios web de las instituciones públicas, aunque también se las puede obtener a través de pedidos de acceso a la información. La segunda herramienta son las hojas de cálculo, que permiten computar los registros de esas bases. También están los administradores de bases, con los que se puede agrupar, filtrar, resumir, unir o comparar enormes cantidades de registros. Otra herramienta son los visualizadores, que permiten graficar los datos en tablas, cuadros y mapas, e incluso diseñar infografías e historias interactivas. Por último, están los programas de estadística, a través de los cuales se pueden identificar patrones significativos en una base de datos. En la actualidad, existen programas informáticos que reúnen varias de las herramientas aquí descritas y otras adicionales como, por ejemplo, la capacidad de recolectar y limpiar datos. Chevalier y otros (2018) ofrecen un catálogo de herramientas utilizadas por nueve especialistas -periodistas, diseñadores e investigadores académicos-, donde se incluyen a trabajadores de The Washington Post, The Guardian y Spiegel Online. Entre las herramientas de acceso gratuito calificadas como de capacidad media-alta y alta están D3, R, Python, JavaSript y Tableau.
Desde mediados de la primera década del presente siglo, varios medios estadounidenses y británicos han contratado programadores informáticos dentro de sus redacciones, que son reconocidos como periodistas programadores (programmerjournalists). El profesor Paul Bradshaw (2018) apunta que la incorporación de esos profesionales y la adopción de técnicas para analizar datos han ofrecido una alternativa al trabajo investigativo basado en la elaboración de hipótesis. “Esto (el uso de hipótesis) puede ser útil para enfocar una investigación, pero también puede pasar por alto información que puede conducir a historias más importantes” (Bradshaw, 2018, la traducción es mía). Es decir que el análisis de datos no se usa solo para confirmar o negar una sospecha, sino para descubrir nuevos lineamientos de la investigación.
Los investigadores Sylvain Parasie y Eric Dagiral (2012) señalan que, si bien el principal deber de los programadores en una redacción es diseñar visualizaciones, estos profesionales, que en su mayoría están relacionados a movimientos activistas que promueven el software libre y el gobierno abierto, han desarrollado una nueva epistemología3 que pone en cuestión el modelo establecido de cómo los datos pueden aportar a una investigación. Los autores identifican tres proposiciones extraídas del trabajo de los programadores, las mismas que cuestionan la forma en que el periodismo tradicional mira al procesamiento de datos.
La primera pone en duda la concepción de la noticia. Los programadores la ven como información estructurada. Esto implica que la noticia no debe ser considerada como algo que está escondido en las bases de datos y que el periodista tiene que descubrir usando conceptos estadísticos (Houston, 2004). Para los programadores, lo importante es que la base de datos esté completa y que sea los más granular posible, es decir, que su unidad de descripción no sea general (países, regiones, estados, provincias o ciudades), sino específica (personas, cuadras, manzanas, escuelas, hospitales…). Si cumple estas condiciones, la base es en sí misma la noticia. No esconde nada. Otra implicación de esta tesis es que las bases ya disponibles no deberían ser consideradas como la única herramienta legítima en que los datos apoyan una investigación periodística, sino que hay otra alternativa: todo lo que los reporteros recolectan es susceptible de ser estructurado en una nueva base. Parasie y Dagiral (2012) plantean que “estas técnicas (computacionales) permiten que una base sea diseñada a partir de datos heterogéneos -números, palabras, fotos, etc.-” (pág. 863, la traducción es mía). Considerar a la noticia como información estructurada rompe las barreras con que el periodismo tradicional mira el potencial de los datos para apoyar una investigación.
La segunda proposición está relacionada al diseño de herramientas que permitan a la audiencia explorar los datos directamente. Los programadores sostienen que el público no solo debería tener la posibilidad de chequear los datos, sino también de combinarlos y usarlos para sus propios propósitos (Parasie & Dagiral, 2012). Esto pone en cuestión el rol mismo del periodista, que tradicionalmente ha sido considerado como un mediador entre la audiencia y la realidad (Restrepo, 2004). No obstante, los investigadores Stolper, Lee, Riche y Statsko (2018) advierten sobre los riesgos de brindar a los lectores una exploración sin límites. Previenen que, si los consumidores pudieran cambiar la visualización significativamente, los datos presentados podrían dejar de tener consistencia con la narrativa que está a su alrededor; además, que el lector podría perderse ya sea por la carga o la filtración exageradas de datos. Frente a ello, estos autores proponen proveer herramientas de exploración contraladas por el periodista. Lo que es imperativo para los programadores es que las herramientas de exploración de datos ayuden a que los ciudadanos puedan tomar decisiones en su vida diaria. Para ellos, el periodista debería dejar de tener un papel central y permitir que los lectores contribuyan legítima y activamente en el proceso (Parasie & Dagiral, 2012).
La última tesis se relaciona con la posibilidad de reducir la dependencia que los periodistas tienen con las agendas gubernamentales. Si bien el descubrimiento de irregularidades en el gobierno ha sido una tradición en el periodismo de investigación, los programadores cuestionan que, en gran medida, esas revelaciones dependen de la disposición del mismo gobierno para transparentar su gestión (Parasie & Dagiral, 2012). La propuesta se entiende bien en el contexto donde los investigadores realizaron el estudio: Chicago. Ahí las autoridades locales publican periódica y automáticamente bases de datos que permiten a los programadores formar sus propias bases enfocadas a rendir cuentas al gobierno federal. De acuerdo con el estudio, el 47% de los proyectos de periodismo de datos publicados por el Chicago Tribune entre el 2009 y 2011 se realizaron con bases diseñadas por el propio equipo del diario, mientras que esa cifra fue de apenas el 7% en las publicaciones hechas entre 2002 y 2009. Con estas herramientas de investigación, subrayan los autores, la revelación de irregularidades depende menos de las autoridades al interior del gobierno federal.
En definitiva, el estudio de Parasie y Dagiral (2012) revela cómo la incorporación de programadores a las redacciones ha generado tensiones con respecto a la tradición periodística. Las tesis extraídas del trabajo de esos especialistas amplían la noción que se tiene de noticia, alientan la participación de las audiencias en la producción de contenido y brindan una alternativa para evitar la dependencia que puede tener el periodista con respecto a las autoridades para revelar irregularidades.
TÉCNICAS DE NARRATIVA IMPULSADAS POR DATOS
El análisis de datos no solo representa una oportunidad para encontrar historias, sino que también ofrece un campo para desarrollar novedosas formas de contarlas. Si bien la producción de narrativas basadas en datos excede la posibilidad de una taxonomía rígida, es necesario considerar algunos conceptos básicos para reconocer esas piezas. El profesor Alberto Cairo (2016) establece algunas definiciones que serán usadas en el presente estudio. El término visualización es el más general. Se refiere a cualquier tipo de representación visual de información para agilitar la comunicación, el análisis, la exploración, el descubrimiento, etc. El gráfico o diagrama es una visualización donde los datos están codificados con símbolos que tienen diferentes formas, colores o posiciones, por lo regular dentro de un plano cartesiano. Algunos tipos de gráficos son los de barras, los de puntos, los de distribución, los de tiempo y los de inclinación. El mapa es la descripción de un área geográfica a través de la representación de datos que pertenecen a esa área. La infografía se caracteriza por contener múltiples secciones (gráficos, mapas, ilustraciones, texto) dirigidas a comunicar uno o más mensajes específicos. La visualización de datos está diseñada para que la audiencia analice, explore y descubra a través de la navegación por los datos. Lo importante aquí es que el lector extraiga sus propias conclusiones. Por último, la aplicación de noticias (newsapp) permite a la audiencia relacionar los datos con sus vidas, de tal manera que pueda usar esa información para tomar decisiones cotidianas. El principal objetivo, aquí, es que la aplicación sea adaptable a las necesidades de cada persona. Los dos últimos tipos de visualización se compenetran con los objetivos señalados por los programmer-journalists en el estudio de Parasie y Dagiral (2012). De otra parte, Cairo (2016) advierte que los límites entre los tipos de visualización citados son borrosos. Existen trabajos híbridos que son difíciles de clasificar. En esos casos, señala el autor, al menos se puede determinar cuál es la inclinación de esas piezas dependiendo de las intenciones del diseñador. Las definiciones propuestas por Cairo evitan el desencuentro entre profesionales de diversas ramas (matemáticos, ingenieros, estadistas, periodistas, mercadotécnicos, biólogos, economistas, médicos, investigadores sociales, entre otros) que confluyen en el análisis y visualización de datos.
Existen varias técnicas narrativas para realizar visualizaciones de datos. Luego de analizar cuarenta y cinco historias publicadas entre 2011 y 2015, Stopler, Lee, Riche y Statsko (2018) encontraron veinte técnicas que pueden ser agrupadas en cuatro categorías.
La primera de éstas puede ser denominada narración explicativa. Dentro de este grupo, los investigadores encontraron siete técnicas: la narración textual, que consiste en usar textos explicativos junto a la visualización; la narración con audio, que ayuda a dilucidar los datos usando una voz de fondo; el etiquetado, que son pequeños textos que identifican a los elementos de la visualización; el flujo con flechas, que ayuda a elucidar el sentido de la visualización; las anotaciones, que dan información extra para entender mejor el gráfico; los tooltips, que son mensajes cortos que aparecen cuando el cursor se posa en un componente de la visualización; y el resaltado, que sirve para atraer la atención de la audiencia hacia elementos importantes. Estas técnicas aseguran que el lector comprenda el sentido de la visualización.
La segunda categoría consiste en el enlace de elementos narrativos, que involucra tres técnicas: con interactividad, por ejemplo, cuando se selecciona un elemento en un texto y el mismo se resalta, se filtra o se detalla dentro de otro gráfico; la segunda técnica se hace con color para enlazar, por ejemplo, los elementos de un texto con los de una visualización; y la última técnica se realiza con la animación de los elementos. Estas técnicas permiten que la audiencia compare los elementos de una visualización.
La tercera categoría consiste en el refuerzo de la estructura narrativa y la navegación. Los investigadores detallan seis técnicas: habilitar botones previo y siguiente para avanzar o regresar la historia; usar el scrolling, que consiste en desarrollar la narración en la medida en que el lector se desplaza hacia abajo en la pantalla; ubicar hitos dentro de la visualización para indicar la posición del lector dentro de la narrativa; colocar botones en el encabezado o usar un menú, para identificar las diferentes partes de la visualización; graficar un mapa para que el lector pueda saltar de un lugar a otro; y establecer una línea de tiempo. Estas técnicas consolidan la narrativa y ayudan a contar una historia con los datos.
La última categoría se denomina exploración controlada y agrupa tres técnicas: la primera permite al lector realizar consultas dinámicas; la segunda consiste en incorporar la visualización dentro de la historia para que la audiencia tenga a mano el contexto de su exploración; y, en oposición, la tercera propone ubicar un hipervínculo en la historia para dirigir a la audiencia a una visualización separada en la que se pueda explorar sin límite. Estas técnicas procuran que el consumidor explore los datos sin perderse.
Los investigadores advierten que todas estas técnicas no se aplican de manera independiente unas de otras. Por el contrario, los diseñadores usan más de una técnica para conseguir sus objetivos narrativos. Una visualización puede contener más de una técnica para garantizar la comprensión de los datos.
CASO 1: EL PACTO SECRETO DEL GOBIERNO SALVADOREÑO CON LAS PANDILLAS
País: El Salvador.
Medio: El Faro.
Tipo de medio: Digital.
Autores: Óscar Martínez, Carlos Martínez, Sergio Arauz y Efren Lemus.
Fecha de publicación: 14 de marzo de 2012.
Los periodistas Óscar Martínez, Carlos Martínez, Sergio Arauz y Efren Lemus (2012), de El Faro, revelaron que treinta líderes pandilleros fueron trasladados a inicios de marzo de 2012, desde cárceles de máxima seguridad a otras donde podían recibir visitas y tener contacto físico con personas del exterior, debido a un pacto con el entonces ministro de Justicia y Seguridad, David Munguía Payés. El trato consistía en que los pandilleros bajarían el número de homicidios durante un mes, que coincidía con las elecciones seccionales y parlamentarias, a cambio de ciertos privilegios. Los periodistas aseveraron que, de acuerdo con varias fuentes consultadas, los pandilleros no solo iban a ser trasladados, sino que habría el ofrecimiento de 10 mil dólares para sus familiares y el suministro de varias comodidades en los penales. Munguía Payés había prometido en noviembre de 2011, cuando fue posesionado en su cargo, que reduciría el 30% de homicidios en un año, pero al primer semestre de gestión, en febrero de 2012, las cifras se estaban elevando. Según el reportaje, en ese mes iniciaron las negociaciones con los pandilleros y el plan fue dirigido por el coronel Simón Molina Montoya, quien había asesorado a Munguía Payés cuando este fue ministro de Defensa.

Para hacer las revelaciones, los periodistas entrevistaron a un pandillero apodado El Muchacho, que era el jefe de una célula de la Mara Salvatrucha 13; también recogieron el testimonio de varios agentes encargados de hacer inteligencia policial y penitenciaria; y accedieron a un informe secreto del Centro de Inteligencia Policial (CIP). El reportaje también se sustenta en fuentes oficiales, por ejemplo, una intervención pública del ministro Munguía Payés en la que explicó que la reducción de homicidios en marzo de 2012 respondía al despliegue de seguridad por las elecciones, y una entrevista al director general de Centros Penales, Nelson Rauda. Los periodistas dejan registrados sus esfuerzos para contrastar la información con Munguía Payés y su subalterno el coronel Molina Montoya, y las negativas que estos les dieron.
Un insumo importante para esta investigación fueron las estadísticas de homicidios, pues verificaron que la reducción de crímenes coincidió con el pacto revelado por las otras fuentes. Los periodistas presentan ese análisis así:
El Muchacho repite que desde el sábado están de vacaciones. Ese día se registraron 10 homicidios, cuatro menos que la media que mantenía el mes. El día siguiente, día de elecciones legislativas y municipales, se registraron seis, y algunas fuentes lo adjudicaron al despliegue policial para custodiar los centros de votación. El lunes de esta semana, una cifra sin precedentes en los últimos dos años: dos homicidios en todo el país ya sin el despliegue policial del día anterior. El martes, la tendencia se mantuvo: tres asesinatos en todo El Salvador. Este miércoles, a las 7 de la noche, la tendencia seguía siendo sorprendente: cinco homicidios. (Martínez, Martínez, Arauz, & Lemus, 2012)
Los registros de cinco días fueron comparados con la media del último mes y con las cifras absolutas de los últimos dos años para corroborar el cumplimiento del pacto.
Si bien el análisis estadístico está presente en el texto de la investigación, la parte gráfica no incluyó una visualización de esos datos. El trabajo presentó un gráfico con las fotos de los principales líderes de las pandillas, sus nombres, sus apodos, sus posiciones dentro de la organización delictiva y las cárceles en la que estaban recluidos. Dos técnicas narrativas son identificables en esta visualización: el uso de etiquetas para identificar a cada miembro y el uso de colores para enlazar el texto (el nombre de las cárceles) con las fotos de los pandilleros.
CASO 2: LÁZARO, EL SEÑOR DE LOS HOTELES
País: Argentina.
Medio: La Nación.
Tipo de medio: Impreso.
Autores: Hugo Alconada Mon.
Fecha de publicación: 15 de diciembre de 2013
El periodista Hugo Alconada Mon (2013) destapó las millonarias facturas que el hotel Alto Calafate, perteneciente al matrimonio de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, había emitido a siete compañías del empresario kirchnerista Lázaro Báez, quien había ganado múltiples contratos del gobierno. Según la investigación, el 90% de la facturación generada por el hotel fue destinado a Báez. Una de sus empresas, Austral Construcciones, reportó en su contabilidad 2,8 millones de pesos argentinos en pagos al Alto Calafate durante cinco meses de 2010. Citando a seis expertos, el autor concluyó que “los ingresos por la obra pública que recibió Báez durante años habría (sic) vuelto al bolsillo de los Kirchner mediante la operatoria hotelera” (Alconada Mon, 2013). La publicación se realizó tres años después de la muerte de Kirchner, cuando Fernández era presidenta de Argentina. De acuerdo con la investigación, Báez controlaba la empresa Villa Mitre S. A., que administraba el hotel. El periodista apuntó que un empleado de Báez, Daniel Pérez Gadín, investigado en otros casos de posible corrupción, habría servido de enlace, pues en su currículum detalló que asesoraba al Alto Calafate al mismo tiempo que trabajaba para el empresario. La conclusión fue que estas operaciones constituirían lavado de activos, evasión tributaria y negociaciones incompatibles con la función pública, entre otras figuras legales.

Para llegar a estas revelaciones, Alconada Mon recolectó no solo la facturación de Valle Mitre SA, sino la contabilidad de las empresas de Báez y los convenios entre estas compañías y el hotel. Estos documentos, señala el periodista, fueron estudiados por él y los seis expertos durante varios meses. El análisis estadístico de esos datos permitió revelar el alto porcentaje de facturación del hotel emitido a Báez. Este dato tiene un lugar prominente en la publicación, pues ocupa el título de la nota interna del reportaje. Asimismo, salieron evidencias de que el hotel no habría dado el servicio señalado en las facturas. La investigación apunta que las compañías de Báez firmaron varios convenios con el hotel en septiembre de 2010, los mismos que de acuerdo con sus cláusulas iban a ser aplicados retroactivamente desde el 1 de julio de ese año. Con esos acuerdos, las empresas se comprometieron a pagar por la ocupación de 935 habitaciones mensuales, las usaran o no. El periodista infiere que, como el hotel contaba con 103 habitaciones, eso significaba estaría lleno nueve noches durante el mes, es decir que Báez había garantizado la venta de un tercio de la capacidad del Alto Calafate. La investigación fue más allá. Se adentró en analizar qué tan probable era que las empresas de Báez usaran el servicio. El reportaje cita, por ejemplo, que una firma de Báez, La Estación S. A., que controlaba una estación de gasolina a 300 kilómetros del Alto Calafate, tenía veinte empleados, lo que implicaba que cada trabajador tenía que hospedarse dos fines de semana por mes en el hotel para cumplir el compromiso de ocupar 90 habitaciones mensuales. Cifras parecidas se repiten en los convenios firmados por otras compañías de Báez. Por último, la publicación revela que las ventas por consumos al interior del hotel no eran proporcionales a los ingresos totales. Cita que en febrero de 2010 el hotel registró ingresos por 889.000 pesos argentinos, pero solo 1.258 fueron por servicio de lavandería, 4.139 por telefonía y 8.302 por el uso del “Health Club”. Esto mostraría que el hotel estaba cobrando por habitaciones que no eran ocupadas.
Si bien el análisis de datos es central en esta investigación, en la publicación no hay una visualización que permita una mejor comprensión de estos. El único soporte gráfico de este trabajo es una infografía con los siguientes elementos: dos convenios firmados por el Alto Calafate y las empresas de Báez; una fotografía del hotel, otra del empresario y otra de Cristina Fernández; y tres párrafos que explican las operaciones. La única técnica narrativa identificable en esta visualización es la narración textual.
CASO 3: LA CASA BLANCA DE ENRIQUE PEÑA NIETO
País: México
Medio: Aristegui Noticias
Tipo de medio: Digital.
Autores: Rafael Cabrera, Daniel Lizárraga, Irving Huerta y Sebastián Barragán.
Fecha de publicación: 9 de noviembre de 2014.
Los periodistas Rafael Cabrera, Daniel Lizárraga, Irving Huerta y Sebastián Barragán (2014) destaparon un escándalo alrededor de la casa donde vivía el entonces presidente de México, Enrique Peña Nieto, y su familia. La investigación reveló que el Grupo Higa, un conglomerado de empresas que había obtenido millonarios contratos públicos en la gobernación y la presidencia de Peña Nieto, había comprado los terrenos y construido la vivienda, avaluada en 7 millones de dólares, a gusto de éste y su esposa, Angélica Rivera, en un barrio de alta plusvalía de la Ciudad de México. El inmueble no fue registrado en las declaraciones patrimoniales que Peña Nieto presentó en 2012, cuando lanzó su candidatura a la Presidencia, ni en 2013 y 2014, cuando ya estaba en el poder. De acuerdo con información oficial del Registro Público de la Propiedad, la dueña del predio era la empresa Ingeniería Inmobiliaria del Centro, perteneciente al Grupo Higa. El reportaje cuenta que, en mayo de 2009, Constructora Teya, otra compañía del mismo grupo, se benefició de un contrato de la Gobernación de México, cuando Peña Nieto era su titular, para construir un hospital. Nueve meses después, en diciembre de 2009, el Grupo Higa adquirió uno de los terrenos donde se construiría la casa blanca. Este colindaba con una mansión de Angélica Rivera, que para entonces ya había anunciado públicamente su noviazgo con Peña Nieto. A la par, otras compañías del Grupo Higa acumularon contratos de la Gobernación por un total de 8 mil millones de pesos mexicanos. En octubre de 2010, un mes antes del matrimonio Peña Nieto-Rivera, el conglomerado empresarial legalizó los planos para la construcción de la casa blanca. El esbozo superaba el terreno ya adquirido. Así que, en diciembre de 2010, Grupo Higa concretó la compra de un predio adjunto. En total, gastó 18.4 millones de pesos mexicanos en ambos inmuebles, que tenían un total de 414 metros cuadrados. Los periodistas confirmaron que la pareja se reunió con el arquitecto que diseñó la vivienda, Miguel Ángel Aragonés, para asegurarse de que las necesidades de la familia estén satisfechas. La investigación también registra la participación de dos empresas del Grupo Higa en la campaña presidencial de Peña Nieto. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) contrató a la compañía Eolo Plus para alquilar las aeronaves en las que el candidato recorrió el país, por 26 millones de pesos mexicanos. También contrató a la firma Publicidad y Artículos Creativos (PACSA) para imprimir el material que se regalaba en la campaña. Tres días antes de que esta investigación se publicara, el 6 de noviembre de 2014, el presidente Peña Nieto había ordenado repetir la licitación del tren de alta velocidad que uniría a México con Querétaro, en la que resultó ganador un consorcio donde participaba una filial del Grupo Higa, debido a los cuestionamientos de legisladores, empresarios y medios de comunicación que denunciaban la falta de transparencia en el concurso. Este reportaje reafirmó los estrechos vínculos entre Peña Nieto y ese grupo empresarial.
La consulta de fuentes abiertas y los pedidos de acceso a la información pública son fundamentales en esta investigación. Da la impresión de que el proyecto inició con una pista, la edición de la revista Hola! de mayo de 2013, que publicó una entrevista a Angélica Rivera realizada en la casa blanca. En ella, la primera dama decía que el inmueble era de propiedad de la familia y que la albergaría luego del sexenio de Peña Nieto. Otra fuente abierta clave fue la guía telefónica. Ahí, los periodistas encontraron que la empresa Ingeniería Inmobiliaria del Centro, del Grupo Higa, registró su domicilio en la casa blanca y que las líneas telefónicas estaban ubicadas en la mansión vecina de Angélica Rivera. Los reporteros llamaron a esos números y una persona confirmó que la mansión y la casa blanca estaban conectadas. Además, los periodistas encontraron los planos de la vivienda en la página web del arquitecto Miguel Ángel Aragonés, quien hizo los diseños. Luego, tuvieron acceso a esos documentos y todo el proceso de legalización de la obra por una solicitud de transparencia. A través de ese mecanismo también consiguieron los contratos públicos del Grupo Higa. Otros documentos públicos citados en el reportaje son el expediente societario de Ingeniería Inmobiliaria Centro, los contratos notarizados de compra-venta que esta compañía celebró para adquirir los terrenos, las declaraciones patrimoniales de Peña Nieto y los documentos del Instituto Nacional Electoral sobre la campaña presidencial. Los periodistas demostraron que los documentos que son de libre acceso son de mucha utilidad para poner a prueba una hipótesis de investigación.

En ese proceso, los reporteros también se valieron de documentos privados de interés público. El reportaje expone el contrato entre el PRI y Eolo Plus para el alquiler de aeronaves y las facturas que la empresa emitió por ese servicio. Además, el equipo periodístico contrató un avalúo independiente para determinar el costo de la casa blanca. La investigación también cita al responsable de obra, un supervisor independiente cuya única función era garantizar que se edifique lo que consta en planos registrados. Él ayudó a completar la historia. Por último, el reportaje registra las contrataciones. El Estado Mayor Presidencial confirmó que da seguridad a la casa blanca. El arquitecto Aragonés, el representante de Ingeniería Inmobiliaria Centro y Eolio Plus, el Presidente y su esposa se negaron a dar entrevistas.
El texto no muestra que se haya aplicado el análisis estadístico de cifras. No obstante, la publicación ofrece una visualización interactiva construida con planos, fotografías y texto, una labor que también implica análisis de datos, desde la perspectiva de Paraise y Dagiral (2012). En esa pieza se pueden reconocer cuatro técnicas narativas: la narración textual, pues párrafos cortos van desarrollando la historia; el uso de botones previo y siguiente para reforzar la estructura y la navegación; el diseño de mapas para ubicar al lector; y la posibilidad de que el lector explore los datos en una visualización separada de la historia principal.
CASO 4: UN PARAÍSO PARA LOS VIOLADORES DE MENORES
País: El Salvador.
Medio: El Faro.
Tipo de medio: Digital.
Autores: María Luz Nóchez y Laura Aguirre.
Fecha de publicación: 31 de enero de 2017.
Al descubrir que el 90% de denuncias por violación a menores de 15 años había quedado en la impunidad, las periodistas María Luz Nóchez y Laura Aguirre (2017) investigaron las causas. La publicación reveló que los imputados eran declarados inocentes a pesar de que se había comprobado el delito y se había confirmado su autoría a través de medios científicos. Para fallar a favor de los acusados, los jueces usaban principalmente cuatro argumentos: que el imputado desconocía la ley, que condenarlo causaría mayor perjuicio a la víctima, que el violador quería formar un hogar con esta o que la niña aparentaba más edad. Otra estratagema de los jueces era que no se contaba con el testimonio de las víctimas al momento del juicio, pues según ellos era la única forma de establecer no solo que el delito había existido, sino que el agresor había actuado con intensión, requisito clave para emitir una condena. Las periodistas descubrieron que los jueces valoraban las pruebas con prejuicios de género y de edad. En algunos casos, cuando la víctima había quedado embarazada por la violación, los jueces argumentaban que absolvían al acusado pues estaban protegiendo el desenvolvimiento del niño que estaba por nacer. Además, la publicación recogió testimonios de exfuncionarios judiciales que describían cómo los jueces se referían con burla a este tipo de delitos llamándolos “sabrosos” o “de amor”. Las periodistas detallaron varios casos en que los jueces usaron estos razonamientos para liberar a los violadores.

Una labor esencial en esta investigación fue el análisis estadístico de datos. Las periodistas trabajaron con la base de datos de las denuncias presentadas en la Fiscalía entre 2013 y 2016. Primero, determinaron que en el 60% de las 8.464 denuncias por violación, las víctimas eran menores de 15 años. De estas, el 90% eran niñas. Además, las periodistas cruzaron esa base con los datos demográficos del país para determinar la tasa de violaciones a menores de 15 años, por municipio. Descubrieron que el municipio con mayor índice era Mercedes de la Ceiba, con un equivalente a 366 casos por cada 100.000 menores de 15 años. También analizaron la efectividad de la función judicial para castigar a los agresores. Revelaron que la Fiscalía pudo llevar a los juzgados el 27% de denuncias y que apenas el 10% de denuncias tuvieron una condena. La base de datos obtenida de la Fiscalía permitió establecer un perfil de las víctimas, hacer un análisis geográfico y evaluar a los operadores de justicia.
Las periodistas fueron más allá. Formaron su propia base de datos con 284 sentencias. Analizando esos documentos, determinaron que el 42% de esos fallos (119) fueron absolutorios, a pesar de que en la mayoría de estos casos se había confirmado la existencia del delito y establecido la autoría. Además, establecieron que el 58% de las absoluciones se basaron en la falta de declaración de la víctima. En el 43% restante, los jueces consideraron que la víctima mentía, que la intención real del acusado era formar una familia o que la agredida era la responsable. Este ejercicio muestra el potencial que tiene la estructuración de datos hallados por el periodista.
En esta investigación, el procesamiento de datos va acompañado de entrevistas a expertos, testimonios de funcionarios judiciales, informes especializados y el análisis de varias leyes. Las periodistas citaron a dos abogados, una médica, dos fiscales, tres jueces y tres funcionarios judiciales. También presentaron los estudios de tres organizaciones civiles, un organismo multilateral y del Ministerio de Salud. Asimismo, mencionaron artículos de la Constitución y los códigos Civil, Penal, Procesal Penal y de Familia. Las bases de datos usadas por el equipo de investigación se complementaron con otro tipo de fuentes.
Las visualizaciones ocupan un lugar prominente en este trabajo. El texto va acompañado de cinco piezas: un mapa que muestra la tasa de violaciones contra menores de 15 años por municipio; un gráfico de barras con el número de víctimas mayores y menores de 15 años; otro gráfico de barras que compara la cantidad de denuncias y de condenas; una visualización que compagina dos tipos de gráficos (un gráfico de tiempo que muestra la evolución del número de denuncias por año y varios gráficos de donas que detallan el porcentaje de denuncias judicializadas cada año); y, por último, una visualización que muestra el porcentaje de niñas que son víctimas de ese tipo de delitos. Adicionalmente, la publicación presenta un video en el que una de las periodistas explica varias cifras. En este trabajo se pudo identificar la aplicación de seis técnicas narrativas. Primero, la publicación tiene botones de encabezado para acceder a varias secciones del reportaje. También se utiliza la incorporación a la historia, pues el aparecimiento de cada visualización armoniza con el desarrollo del texto, de tal manera que la audiencia puede explorar los datos teniendo el contexto a mano. En el mapa se usan tooltips para dar detalles de cada municipio. Los dos gráficos de barras enlazan el texto y las cifras a través de colores. En la visualización del porcentaje de niñas se utiliza el resaltado. Por último, en el video se narran los datos a través del audio. Este trabajo equipara el análisis de datos, fundamental en el proceso de investigación, con la producción de visualizaciones para explicar los resultados.
CASO 5: LOS MUERTOS DE MARÍA
País: Puerto Rico.
Medio: Centro de Periodismo Investigativo, Quartz y Associated Press.
Tipo de medio: Dos medios digitales y una agencia de noticias.
Autores: Omaya Sosa Pascual, Ana Campoy y Michael Weissenstein.
Fecha de publicación: 13 de septiembre de 2018.
Luego de un año de evidenciar que el saldo de muertes que dejó el huracán María en Puerto Rico era mucho mayor que las cifras oficiales, los periodistas Omaya Sosa Pascual, Ana Campoy y Michael Weissenstein (2018) —con la colaboración de un equipo de 30 especialistas— terminaron una investigación en la que expusieron las historias de 487 fallecidos. Estas revelaron que muchos casos pudieron ser prevenidos. La cifra contrastaba con la única lista oficial, que tenía 64 nombres, y la posición del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que minimizaba el impacto de la catástrofe y promocionaba su nivel de respuesta. La postura del mandatario era tan regia que expuso como un ataque político de los demócratas a un estudio elaborado por la George Washington University a pedido del gobernador de Puerto Rico, Ricardo Roselló, que calculaba en 2.975 el número de muertos. Este análisis, resaltan los periodistas, se basaba en cálculos matemáticos y no presentaba la identidad de ningún fallecido.

La investigación periodística procesó tres conjuntos de datos: las estadísticas de mortalidad de la isla entre 2014 y 2018; 23 mil certificados de defunción, que fueron obtenidos luego de una querella judicial; y la muestra de los 487 casos recolectados por los reporteros a través de una encuesta en línea y entrevistas. La primera de estas fuentes permitió revelar que en las semanas posteriores al huracán ya se podía evidenciar un incremento de la mortalidad en cientos de casos. Los periodistas señalan que, entre el 6 de septiembre y el 3 de octubre de 2017, 640 personas murieron en exceso al promedio de muertes durante ese mismo periodo de los tres años anteriores. Añaden que en los siguientes tres meses se registró una debacle que cambió la demografía y las principales causas de muerte del estado. Los jóvenes adultos de entre 30 y 44 años fueron el segmento poblacional en el que más se elevaron los decesos, entre un 23% y 39%. Esto contradecía la idea promovida por Trump de que los muertos tras el desastre eran ancianos con enfermedades preexistentes. Con respecto a las casusas de mortalidad, se registraron los siguientes cambios: la sepsis, que nunca había estado entre los principales motivos, se ubicó en octava posición, pues muchos pacientes con enfermedades no relacionadas al huracán fallecieron debido a las condiciones insalubres de los hospitales. De hecho, las muertes en casas de salud aumentaron el 32%. Los periodistas resaltan que 300 de los 487 casos que ellos recolectaron correspondieron a muertes por enfermedades crónicas como diabetes, cáncer y Alzheimer, relacionadas a falta de tratamiento. Otras causas de muertes que se dispararon, entre el 20% y el 45%, fueron la neumonitis, la neumonía, la influenza, la hipertensión, el Alzheimer, y enfermedades renales, respiratorias y cardíacas. Los suicidios, que históricamente habían sido agrupados en la categoría de “otras causas”, se incrementaron en un 44%.
Este análisis estadístico se complementó con la consulta de fuentes testimoniales y documentales. Entre los especialistas consultados están dos médicos, un epidemiólogo, un demógrafo, un funcionario de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y el presidente de la Asociación de Hospitales. Los periodistas también citaron a exdirectores de emergencia como fuentes anónimas. Los documentos citados corresponden a un informe del FEMA, un estudio de Harvard University y los parámetros del Centro para la Prevención y Control de Enfermedades. Esta información permitió revelar que tanto el gobierno federal como el de Puerto Rico, junto con los hospitales, no cumplían con estándares de planificación y preparación para enfrentar un desastre; y también que sí había planes para sobrellevar un huracán de categoría 5, pero que no se aplicaron. El reportaje cita que el FEMA reconoció varios errores como la preparación inadecuada, falta de ayuda y coordinación inadecuada. La publicación también registra las negaciones a acceso a información de parte de instituciones públicas como el Negociado Estatal para el Manejo de Emergencias y Desastres de Puerto Rico, y el Departamento de Salud. Asimismo, se deja constancia de las declinaciones a entrevistas por parte del gobernador Roselló y otras autoridades. En todo caso, se puede apreciar cómo los testimonios y documentos permiten poner en contexto las cifras y proveerles de una explicación.
El equipo periodístico acompañó la historia con cuatro visualizaciones: un gráfico de barras con las variaciones en las causas de muerte, otro gráfico de barras con los cambios en la tasa de mortalidad por grupos etarios, una visualización de datos para explorar las historias de los 487 fallecidos ubicados, y una pieza que es difícil de clasificar en los términos propuestos por Cairo (2016), pero que corresponde a una línea de tiempo. En estas piezas se pudieron identificar doce técnicas narrativas: el gráfico de las causas de mortalidad enlaza elementos del texto y de las barras a través del color; este, al igual que el gráfico de los grupos etarios, tiene datos etiquetados; la visualización de la lista de fallecidos está incorporada en la historia y permite hacer consultas dinámicas; mientras que la narrativa de la última pieza está guiada por el texto y se vale además de datos resaltados y de anotaciones; su estructura narrativa está reforzada con scrolling y una línea de tiempo; y al final los datos se reagrupan de manera animada. La publicación también permite al lector dirigirse a una visualización separada, alojada en el sitio www.losmuertosdemaria.com, que a través de botones en el encabezado conjuga todas las piezas aquí descritas. Este es el trabajo con mayor proliferación de técnicas narrativas encontrado en este estudio.
TABLA 2 TÉCNICAS NARRATIVAS USADAS EN LAS VISUALIZACIONES DE LAS CINCO INVESTIGACIONES ANALIZADAS

CONCLUSIONES
Los cinco reportajes analizados en este estudio se corresponden con las características que definen al periodismo de investigación. En todos los casos, las revelaciones fueron encontradas por los propios periodistas, sus descubrimientos eran escondidos o tergiversados por un grupo de poder, y esa información era de alto interés público. Asimismo, los trabajos muestran la gran cantidad de fuentes consultadas y el extenso tiempo dedicado. Sobre esto, Alconada Mon (2013) señala que su análisis llevó meses, mientras que Sosa, Campoy y Weissenstein (2018) aseguran que su trabajo duró un año. Los cinco casos reafirman las características que definen al periodismo de investigación.
Con respecto a la parte metodológica, primero, es difícil determinar cómo fueron planificados estos proyectos a partir del análisis de los textos. Parecería que la investigación sobre el pacto político con las pandillas inició con la noticia de los traslados de los líderes pandilleros a cárceles de menor seguridad; que el seguimiento a los negocios de Lázaro Báez se debió a su acumulación de contratos públicos y su cercanía con los Kirchner; que la publicación de la revista Hola! fue el dato disparador para seguir la pista de la casa blanca de Peña Nieto; que las alertas de las estadísticas de la Fiscalía llamaron la atención de los periodistas para investigar la impunidad de violaciones a menores de 15 años; y que el trabajo sobre las muertes que dejó el huracán María arrancó con publicaciones tempranas que ponían en duda las cifras oficiales. Estos casos muestran que las grandes investigaciones no necesariamente inician con la revelación de una fuente escondida, sino que los temas están más a la mano de lo que se puede pensar. Lo que se necesita es la mirada atenta del periodista.
Para el desarrollo de sus investigaciones, los reporteros consultaron todo tipo de fuentes. Las cinco investigaciones citan fuentes abiertas. “La casa blanca de Pena Nieto” es un caso paradigmático para entender la utilidad de ese tipo de insumos. Los trabajos también refieren fuentes personales de conocimiento indirecto, como expertos y activistas. La investigación en la que más protagonismo tienen esos personajes es “Lázaro, el señor de los hoteles”, pues el autor señala que estudió los documentos junto con ellos durante meses. Estos reportajes también muestran lo importante que es hablar con los informantes a los que Santoro (2004) llama las “viudas del poder”, aquellas personas que salieron de un alto cargo. Las periodistas de El Faro, por ejemplo, verificaron que los jueces valoraban las pruebas judiciales con prejuicios de género y de edad consultando a exmagistrados. En “Los muertos de María” también se cita a exdirectores de emergencias para evidenciar que algunos planes de contingencia estaban preparados, pero no fueron aplicados. Por supuesto, las fuentes personales de conocimiento directo también tienen espacio en estos reportajes, no solo los protagonistas de la trama sino también los testigos. Por ejemplo, “La casa blanca de Peña Nieto” muestra cómo el responsable de obra, que no era parte de las irregularidades, ayudó de manera sobresaliente a completar la historia. En estos reportajes abundan ese tipo de fuentes. Cabe mencionar, además, que “El pacto secreto con las pandillas” cita gran cantidad de fuentes anónimas que tienen relación directa con los hechos. De la misma forma, en “Un paraíso para violadores de menores”, las periodistas aceptaron el pedido de anonimato de una jueza que explicó por qué exculpó a un acusado pese a que las pruebas eran evidentes. Las implicaciones éticas de las entrevistas en off the record sería un buen tema de análisis en estos trabajos, pero no está dentro de los objetivos del presente estudio. Por último, los cinco reportajes dejan en claro que los periodistas buscaron contrastar la información con los personajes cuestionados, pero en pocos casos tuvieron la apertura de los implicados. Estas investigaciones demuestran que hablar con la mayor cantidad posible de personas que tengan conocimiento de los hechos es de capital importancia.
Por otra parte, el uso de técnicas para ordenar y analizar la información también es difícil de identificar a partir solamente de los textos. No obstante, el uso de cronologías es notorio en la mayoría de los trabajos. En la investigación sobre el pacto con las pandillas, los periodistas muestran cómo las negociaciones coincidían con las urgencias políticas del ministro de Justicia y Seguridad. El trabajo sobre la casa blanca también tiene datos interesantes conseguidos a partir del ordenamiento cronológico, por ejemplo, el hecho de que el Grupo Higa haya comprado el primer terreno mientras acumulaba contrato de la Gobernación de México y que haya legalizado los planos un mes antes de la boda entre Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera. Asimismo, la línea de tiempo presentada en “Las muertes de María” permite contrastar las declaraciones del presidente Donald Trump y del gobernador Gerardo Roselló con la cantidad de muertes que se iban registrando y las historias de los afectados. En todo caso, queda clara la gran cantidad de datos que un periodista maneja en un proyecto y la necesidad ineludible de ordenarlos.
El lugar que ocupa el análisis de bases de datos no es el mismo en todas estas investigaciones. En “El pacto secreto con las pandillas”, el análisis del número de homicidios refuerza el hallazgo de los periodistas, pero no es la parte fundamental. Este lugar lo ocupan los testimonios de los agentes de inteligencia y de El Muchacho, y el informe del Centro de Inteligencia Policial que demuestran la existencia de las negociaciones entre el gobierno y los mareros. Aquí, el análisis de datos permitió sustentar la revelación y dar profundidad a la investigación.
En “Lázaro, el señor de los hoteles”, el análisis de datos toma más relevancia. Si bien las evidencias fundamentales de la historia son las facturas emitidas por el hotel de los Kirchner a las empresas de Lázaro Báez y los convenios que sustentaban esas operaciones, el periodista potenció los hallazgos a través del análisis estadístico de esos documentos. Así encontró que el 90% de la facturación del hotel fue dirigida al empresario, un dato que ocupó un lugar predominante en la publicación. Asimismo, el análisis permitió reconocer lo absurdo que resultaba que empresas con pocos empleados contraten la ocupación de tantas habitaciones. En este caso, las cifras permitieron encontrar casos inusuales y dar profundidad y contexto a las revelaciones.
En “La casa blanca de Enrique Peña Nieto” no hay rastro de que los periodistas hayan analizado estadísticamente una base de datos. Sin embargo, tomando en cuenta las reflexiones de Parasie y Dagiral (2012) sobre la posibilidad de estructurar datos a partir de elementos heterogéneos (textos, audios e imágenes), se puede establecer que en este caso las fotografías de la casa blanca sirvieron de materia prima y que el resultado fue una visualización de datos que permite al lector explorar al interior del inmueble. Ese análisis refuerza, da profundidad y contexto al hallazgo, pero no es la parte medular, que corresponde más bien a los documentos que demuestran que el Grupo Higa entregó ese predio a Peña Nieto mientras acumulaba contratos públicos.
En las últimas dos investigaciones, el análisis estadístico tiene más relevancia dentro de la metodología de investigación. Esa labor sirvió para confirmar las hipótesis previamente y para abrir nuevas líneas de investigación. Además, el hecho de que los periodistas hayan trabajado no solo con bases de datos ya existentes, sino que hayan estructurado sus propias bases a partir de los datos reporteados por ellos, da sustento a las observaciones de Parasie y Dagiral (2012) sobre la posibilidad de romper los límites que el periodismo tradicional impone al análisis de datos en una investigación. En “Un paraíso para los violadores de menores”, las periodistas partieron del análisis estadístico de las cifras recolectadas por la Fiscalía sobre denuncias. Así evidenciaron el alto porcentaje de impunidad en las violaciones a menores de 15 años y, de esta manera, definieron el campo de investigación. Además, las reporteras recolectaron cerca de 284 sentencias y las ordenaron en una base de datos para responder por qué sucedía eso. En “Los muertos de María”, en cambio, el análisis de las cifras demográficas permitió mostrar el incremento de muertes durante los meses que siguieron a la catástrofe, sus causas y los grupos etarios más afectados. Los periodistas fueron más allá y estructuraron 487 casos de fallecidos por causas vinculadas al huracán. Esta base de datos es en sí misma un hallazgo de la investigación, pues anteriormente solo había una lista oficial de fallecidos, con apenas 64 registros. Ese ordenamiento de datos hallados durante la reportería para consolidar hechos noticiosos concuerda con las consideraciones anotadas en el estudio de Parasie y Dagiral (2012) con respecto a la noticia como información estructurada.
Este recorrido por las últimas historias galardonadas con el Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación deja ver cómo las técnicas propias del periodismo de datos han ganado relevancia en las investigaciones: no se las usa solo para dar contexto y profundidad a las revelaciones, sino para corroborar hipótesis, abrir líneas de investigación y, en último caso, para consolidar los hallazgos mediante la construcción de bases de datos propias (487 historias de fallecidos por el huracán María). También queda claro que el desarrollo de esas técnicas no reemplaza a las técnicas tradicionales de investigación, sino que las complementa, pues hacer reportería de campo y recabar documentos y testimonios sigue siendo primordial en una investigación.
El terreno ganado por el análisis de datos dentro de la investigación también se refleja en la proliferación de visualizaciones para explicar los hallazgos, tanto en cantidad como en calidad (ver Tabla 2). Los tres trabajos iniciales presentaron una visualización cada uno. En el primero se pudieron reconocer dos técnicas narrativas; en el segundo, una; y en el tercero, cuatro. Aunque el número de visualizaciones no varió, se puede apreciar que el tercer trabajo es más sofisticado, pues no es un gráfico estático como los anteriores, sino que permite la exploración interactiva. En el cuarto proyecto se publicaron cinco visualizaciones y en ellas se pudieron identificar seis técnicas narrativas. Mientras que la última investigación incluyó cuatro visualizaciones y en ellas se pudieron reconocer doce técnicas. El salto se dio porque este trabajo implementó piezas que permitían al lector explorar los datos. Esto también refuerza el estudio de Parasie y Dagiral (2012) sobre el rol cada vez más activo que debería tener la audiencia en la producción de contenidos. Aunque las visualizaciones publicadas en “Los muertos de María” permiten al lector realizar consultas y sacar algunas conclusiones por sí mismo, la información expuesta no está pensada para que éste tome decisiones cotidianas, como sugieren Parasie y Dagiral (2012). Es posible que ese tipo de trabajos aparezcan en el futuro.
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COMUNICACIÓN ALGORÍTMICA EN LA ELABORACIÓN DE CONTENIDOS
Miguel Túñez-López Universidade de Santiago de Compostela miguel.tunez@usc.es
Cesibel Valdiviezo-Abad Universidade de Santiago de Compostela Universidad Técnica Particular de Loja kcvaldiviezo@utpl.edu.ec
Carlos Toural-Bran Universidade de Santiago de Compostela carlos.toural@usc.es
RESUMEN
La generación automatizada de contenidos a través de algoritmos es una realidad. El uso de Inteligencia Artificial es clave en una transformación del modo de gestionar la comunicación que promete romper todos los esquemas hasta hoy conocidos, en el modo de llegar de una forma más rápida y personalizada a los públicos. El uso de aplicaciones informáticas para elaborar contenidos comunicacionales comienza a ser habitual en medios y organizaciones, lo que supone un ajuste de los flujos de comunicación y de los soportes de transmisión pero, sobre todo, un nuevo modo de abordar el modo de generar contenidos porque el interés se traslada de la elaboración del texto al manejo de las bases de datos y las plantillas algorítmicas con las que se generará el contenido. Las primeras décadas del siglo XXI han servido para que la transformación iniciada a principios de la década de los 80 del XX con la informatización y, después, la digitalización de las redacciones permita que la automatización pueda aplicarse para generar todo tipo de contenidos estáticos e interactivos en cualquier soporte que permitan naturalizar una relación robotizada entre las organizaciones y sus audiencias o con la sociedad en general. En apenas dos décadas hemos pasado de comunicación con envíos automatizados o realizada a través de contactos personales a otra comunicación basada en la posibilidad de entablar relaciones generadas a través de bots con capacidad de analizar las respuestas del público para llegar a interactuar por escrito o verbalmente con sus interlocutores. En este capítulo se revisa cómo la Inteligencia Artificial está impactando en la gestión del periodismo y de la comunicación institucional en la elaboración de contenidos y su aplicación en el manejo de relaciones.
Palabras clave: automatización, elaboración de contenidos, medios de comunicación, organizaciones, Inteligencia Artificial.
1. INTRODUCCIÓN
La comunicación algorítmica está cambiando la forma de hacer periodismo y de gestionar la comunicación de las organizaciones con sus públicos. La Inteligencia Artificial (IA) permite la creación y manejo de grandes bases de datos. Lo que hasta ahora se presentaba como un modo de recoger, almacenar y procesar información para el manejo humano se desvela ya como un proceso en el que las máquinas concluyen el ciclo y son capaces de transformar los datos en un relato coherente que se ajuste a las necesidades de la organización o, incluso, a las preferencias de sus públicos. El cambio ha sido un proceso silente a lo largo de cuatro décadas, desde que la informatización comenzó a adueñarse de las instalaciones de las organizaciones y las computadoras comenzaron a trabajar almacenando información y centralizando tareas. Internet y el bigdata han sido claves en esta transformación que actualmente ya permite que las máquinas se programen para generar contenidos ajustándose a patrones de comportamiento humano, pero también para que las máquinas sean capaces de actuar con cierta autonomía para explorar los datos e interactuar con los interlocutores a través de una conversación escrita o hablada.
Estos procesos vienen acompañados por la modernización de recursos digitales e infraestructuras que, en el caso de los medios de comunicación, suponen la emisión de noticias generadas por algoritmos, publicadas y actualizadas de modo automatizado, aunque no siempre se explicita a los lectores el origen de su elaboración, y si son humanos o robots los que están detrás de ello.
La elaboración y automatización de contenidos avanza con el apoyo de las tecnologías que bordean la revolución industrial 4.0. Ha sido un camino que se apoya en plataformas elaboradas por otros profesionales de un sinnúmero de áreas y que luego han pasado a adaptarse a la comunicación a medida que han ido satisfaciendo las necesidades propias de los medios de comunicación. Los algoritmos para escribir contenidos están atendiendo tareas que apoyan o sustituyen la labor profesional de los periodistas de los medios de comunicación para, entre otros, fortalecer las relaciones con los públicos, diferenciarse de otros medios de comunicación al entregar contenidos de valor, encontrar propuestas narrativas o historias en volúmenes ingentes de datos ordenados en bases o a través de contenidos de redes sociales, visibilizar y narrar información contenida en bases de datos, detectar y generar mayor volumen de propuestas informativas, realizar actualizaciones instantáneas de contenidos o ajustar los contenidos a las preferencias de los públicos.
2. COMUNICACIÓN ALGORÍTMICA Y ELABORACIÓN DE CONTENIDOS
2.1. ¿PARA QUÉ INTELIGENCIA ARTIFICIAL EN COMUNICACIÓN?
La Inteligencia Artificial puede ser representada como inteligencia aplicada, entendida como “la suma de tecnología inteligente e ingenio humano aplicada al núcleo de un negocio [u otro tipo de actividad], en todas las funciones y procesos, para abordar los complejos retos a los que se enfrentan las compañías” (Accenture, 2017). Para Margaret Rouse, “la Inteligencia Artificial es la simulación de procesos de inteligencia humana por parte de máquinas, especialmente sistemas informáticos. Estos procesos incluyen el aprendizaje (la adquisición de información y reglas para el uso de la información), el razonamiento (usando las reglas para llegar a conclusiones aproximadas o definitivas) y la autocorrección” (Rouse, 2017). Por eso es que “los investigadores en Inteligencia Artificial se ocupan del desarrollo de sistemas informáticos que producen resultados que normalmente asociaríamos con la inteligencia humana” (Harmon & King, 1988, p. 4-8). Por lo tanto, la tecnología artificial combina inteligencia con tecnología e implica a un sinnúmero de ciencias que combinadas con el pensamiento humano permiten crear tecnologías inteligentes que generan nuevas formas de trabajo y solución a problemas de las organizaciones.
En palabras de Eduardo Mangarelli, (Knight Center, 2018), Inteligencia Artificial es la capacidad de la tecnología que se apoya en el software para aprender de la realidad y de los datos y con ello poder tomar decisiones de forma automática o ayudarnos a tomar decisiones correctas. Según Mangarelli, los reportes o las herramientas de visualización de datos o el big data no es Inteligencia Artificial, la Inteligencia Artificial es lo que está detrás de eso para sacar datos relevantes o patrones y luego dicha información permite la toma de decisiones acertadas.
A partir de la revolución industrial, las organizaciones han seguido reinventándose y cada vez aparecen nuevos cambios y transformaciones. En la actualidad, la IA es ya un fenómeno transformador del mundo empresarial y comunicacional, dejando los laboratorios académicos para volcarse a la experimentación de todo lo que se ha investigado durante años y de manera especial en la última década en la comunicación algorítmica, empleada para la generación de contenidos sobre todo en dos vertientes. Por un lado en el periodismo y, por otro, en la gestión de la comunicación de las organizaciones desde donde se desarrollan contenidos para la gestión de la comunicación.
Existe una estrecha relación entre Inteligencia Artificial y algoritmos. Para Diakopoulos (2015, p. 400) un algoritmo es una serie de pasos realizados a través de una computadora que permiten resolver un problema particular o lograr un resultado definido. Refiriéndonos más estrechamente a comunicación, para Idoia Salazar (2018, p. 296) es la Inteligencia Artificial a través de los algoritmos la que actualmente está escribiendo noticias. El uso de algoritmos se ha perfeccionado a través del machine learning o el aprendizaje automático, que tiene la capacidad de aprender de lo que hacen y permite la construcción de algoritmos y extraer conocimiento a partir de conjuntos de datos (Berlanga, 2016, p. 10).
La aplicación de la IA en el campo periodístico puede hacer mucho más que producir informes de sismos, deportes e historias de ganancias corporativas o financieras como hasta ahora se lo ha visto. Puede permitir a los periodistas analizar datos, identificar patrones, proyectar tendencias e ideas procesables de múltiples fuentes para finalmente construir un producto o la base de un producto periodístico. La IA permite al hombre transportarse a otro mundo y convertir datos y palabras habladas en texto, al texto lo convierte en audio y video, le permite analizar escenas, buscar objetos, rostros, textos o colores y, con todo ello, construir contenidos en tiempos record, que hasta la actualidad nunca antes han sido vistos.
2.2. ELABORACIÓN DE CONTENIDOS EN MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y ORGANIZACIONES
Todas las organizaciones independientemente de su razón de ser y por su naturaleza propia generan datos y, ahora mismo, con el apoyo de las máquinas se puede procesar esta inmensa cantidad de información. Pero es también por la Inteligencia Artificial que se ha logrado el manejo de este activo que antes lo realizaba el ser humano en proporciones mínimas a las que ahora se puede lograr.
Para David Negrete, (citado en Alonso, 2018) las tecnologías son el único medio para conectar con generaciones más tecnológicas tanto por la forma en que se relacionan, comunican y colaboran, siendo el teléfono, las redes sociales o la mensajería instantánea los tres soportes principales.
Por tanto, la comunicación también cambia y evolucionan las formas de generar contenidos para los públicos. En este proceso la Inteligencia Artificial, el big data y la automatización son las principales causas de este paso evolutivo, tanto en el campo periodístico como en el institucional.
Para Idoia Salazar (2018, p. 296) “los robots y la Inteligencia Artificial ayudarán en la automatización y mejora de muchos de los procesos manuales que hacemos en la actualidad. Pero estas tecnologías traen consigo temores y desconcierto derivados de su rápida aparición y de la desinformación”. Es por ello que se hace necesario transparentar a los lectores el uso de las herramientas de Inteligencia Artificial, para realizar el análisis o tratamiento de una historia convertida en noticia de una manera sencilla, sin tecnicismos (Hansen, Roca-Sales, Keegan, & King, 2017, p. 2)
Autores como Marconi & Francesco (2017, p. 2) le atribuyen a la automatización esta nueva forma de hacer noticias o generar contenidos periodísticos: artificial journalism, automated journalism, robot journalism y algorithm journalism. Como explican Túñez-López, Valdiviezo-Abad y Toural-Bran (2019). El periodismo ha ido evolucionando progresivamente hacia un periodismo informatizado, primero, y un periodismo digitalizado, después, que abre las puertas de tiempos y espacios informativos a un emergente periodismo artificial que engloba los textos informativos creados a través de algoritmos que imitan las rutinas productivas del periodista. Esa imitación es la tarea de la máquina que ha sido programada para transformar series de datos en relatos informativos con todas las convenciones de redacción de noticias en las series lingüísticas y paralingüísticas del texto y respetando las directrices del denominado estilo informativo.
Los autores argumentan que, si ponemos el foco de atención en el periodista y en el resultado, es decir, en el texto, el proceso experimentado es una evolución hacia el periodismo artificial (artificial journalism) como contrapunto a un periodismo artesanal en el que el trabajo informativo en las redacciones remitía a un proceso manufacturado. “En cuatro décadas la transformación del modo de producir y difundir noticias ha sido absoluta. De un periodismo en papel impreso a través de linotipia, con encaje artesano de las matrices de plomo y composición manual de la página para ajustar el texto real al espacio disponible, hemos derivado hacia un periodismo con difusión automática desde terminales de movilidad; de maquetas dibujadas a mano en una pauta de papel página a página, con la ayuda del tipómetro para medir en cíceros para realizar el cálculo de medidas tipográficas y fijar caracteres necesarios para llenar cada espacio en función del tamaño de la caja y del cuerpo de letra elegido, hemos pasado a trabajar sobre templates sin limitación de espacio en las que conviven lenguajes textuales, auditivos y visuales sin apenas limitación; hemos sustituido la bidireccionalidad a través del correo postal o de llamadas telefónicas desde terminales fijos por la interacción en tiempo real con video, voz y texto a través de todo tipo de terminales y soportes” (Túñez-Lopez, Valdiviezo-Abad y Toural-Bran, 2019).
También reflejan otras denominaciones que coinciden en identificar al periodismo como solución tecnológica para producir noticias u otras tareas periodísticas como informes, curación o incluso análisis y visualización de datos (Gao et al., 2014; Shearer, Basile y Geiger, 2014; Broussard 2015; Carlson 2014; Young y Hermida 2015), pero que diferencian su denominación en función de la identificación del agente generado: automated journalism (Carlson, 2014), algorithm journalism (Diakopoulos, 2015; Dörr, 2016) y robot journalism (Oremus, 2015).
El periodismo ha ido evolucionando progresivamente hacia un periodismo informatizado, primero, y un periodismo digitalizado, después. En el periodismo artificial la intervención cognitiva se sustituye, pues, por la actuación silente, invisible, del algoritmo. Se referencia como robot a modo de metáfora o de sinécdoque que permite referenciar la actuación intangible del proceso informático con el que se recrea un proceso de creación en el que el ensamblaje y la interpretación de signos y símbolos se realiza por máquinas que han sido programadas para ejecutar esa función a través de procesos de imitación de las dinámicas cognitivas” (Túñez-López, Valdiviezo-Abad y Toural-Bran, 2019).
Esta ola de automatización en el campo periodístico involucra a la Inteligencia Artificial o a las tecnologías cognitivas como principal factor de desarrollo (Marconi & Siegman, 2017, p. 2). Por tanto, la evolución tecnológica ha llegado también a la creación y conceptualización de las noticias trascendiendo de los procesos y los canales de difusión (Vállez & Codina, 2018, p. 760). En el estudio Scenarios for the future of journalism (Journalism 2025) Kasem, Van-Waes y Wannet (2015) brindan una perspectiva sobre el futuro del periodismo hasta el 2025 a través del parecer de periodistas, editores, filósofos, editores jefes, científicos, expertos en tecnología y gerentes dentro y fuera del sector periodístico. Uno de los dos elementos que se proyectan como básicos en el futuro del periodismo es la tecnología, claramente digital y móvil, y el otro es la producción y difusión de noticias, elementos en los que internet y los algoritmos juegan un papel importante y expectante en el futuro del periodismo.
Las principales razones que se esgrimen para explicar la automatización de contenidos y, de modo general, de las salas de redacción de los medios de comunicación, son:
• Facilitar el trabajo de los periodistas al analizar grandes cantidades de datos.
• Producir mayor cantidad de contenidos a gran velocidad.
• Personalizar los contenidos para los lectores.
• Agregar valor diferenciado en los contenidos en relación a las noticias de otros medios.
• Reducir tiempos en la producción de noticias.
• Ampliar la cobertura en la difusión de los acontecimientos.
• Aprovechar las potencialidades de la tecnología.
• Generar nuevas formas de ingresos económicos para los medios de comunicación.
Un estudio elaborado por Túñez-López, Toural-Bran y Cacheiro-Requeijo (2018), en el que se encuestó a 366 periodistas españoles sobre el grado de conocimiento de los procesos de automatización en las labores de la profesión periodística, evidenció que desde las redacciones no se ve a la automatización como un elemento de riesgo que sustituya la labor del periodista redactando contenidos sino que aún se vislumbra como un aporte a su trabajo para trabajar con bases de datos, distribuir o difundir información elaborada, generar relación más personalizada con los públicos y llegar a ellos a través de diversos canales, de manera más personalizada e incluso para lograr mantener una relación más personalizada con las fuentes.
En este mismo estudio, los periodistas consideran que los robots pueden mayoritariamente elaborar contenidos relacionados con la actualidad meteorológica y temas de servicios, pero consideran en menor medida su aplicación en noticias de sucesos, sociedad, cultura y política.
Otro informe realizado por Alexander Fanta (2017, p. 10) vinculado a agencias de comunicación y periodistas en Estados Unidos y España, afirma que los campos de uso más comunes para los periodistas de robots son en el siguiente orden: las finanzas, los deportes, elecciones en el campo de la política, sobre cifras oficiales de educación, desempleo y bienes raíces.
En el campo de la comunicación estratégica, la automatización y el big data son elementos que han aportado a la generación de datos y con el apoyo de dispositivos computacionales se ha logrado la interpretación de los mismos para diferentes usos. El objetivo de la automatización es usar esos datos para alimentar algoritmos que permitan crear y distribuir contenido, y no solo para el análisis o la toma de decisiones sino también para la generación de nuevas estrategias de comunicación como la difusión de mensajes desde las organizaciones y para el fomento de las relaciones con los públicos. La proyección es clara hacia el uso de estas plataformas dentro de la comunicación estratégica. Sin embargo, el estudio del big data en la comunicación es relativamente nuevo, enfocándose de manera especial en la comunicación de marketing y de forma más incipiente en las relaciones públicas (Moreno, Athaydes, & Navarro, 2018, p. 89).
La automatización del marketing ha incorporado varios procesos de forma automática a canales de comunicación y mensajes para cada uno de ellos, distribuyéndolos en tiempo real. Sin embargo, la generación de contenido no ha llegado a su desarrollo. Lo que se hace es una personalización de contenido, de estructuras o de atributos de una oferta (Heimbach, Kostyra, & Hinz, 2015, p. 131) que previamente han sido elaborados y registrados en una plataforma.
Para Moreno et al.(2018, p. 90) el big data y los algoritmos plantean a futuro nuevas oportunidades y desafíos para los profesionales en comunicación estratégica porque se cree que potenciarán y mejorarán las áreas de trabajo para generar nuevas relaciones y fortalecer las actuales con públicos que se encuentren en los diferentes entornos y a través de variados productos y soportes. Ahora mismo los algoritmos ya ayudan a los profesionales de la comunicación estratégica y del marketing en la planificación y ejecución de rutinas de mensajería.
2.3. HERRAMIENTAS PARA LA ELABORACIÓN DE CONTENIDOS PERIODÍSTICOS
La automatización de noticias se produce a través de la aplicación de la Inteligencia Artificial a los procesos de producción de la información. Esta automatización recae sobre la identificación de rutinas periodísticas que, bajo un proceso de configuración técnica, pueden ser traducidas en algoritmos que entregarán como producto final contenidos periodísticos. El proceso es sencillo: observar qué y cómo hacen las cosas los periodistas para identificar comportamientos patronímicos que puedan ser reproducidos por máquinas de modo que el resultado final sea igual. Se analizan también las noticias hasta encontrar estructuras y modos de narrar estandarizados que puedan sintetizarse en plantillas como parte de un proceso que, cada vez más, va mejorando por el perfeccionamiento de actuales tecnologías como el machine learning.
Las herramientas tecnológicas identificadas en el campo de la comunicación digital son diversas. Sin embargo, muchas de las herramientas computacionales que los periodistas están utilizando hoy en día no fueron desarrolladas para la profesión sino que estaban destinadas a responder un conjunto de problemáticas no específicas del ámbito periodístico (Hansen et al., 2017, p. 5) y relacionadas con otros campos del conocimiento como la computación, la informática o la estadística. La conexión existente entre áreas y profesionales es latente y aventura una gran proyección de trabajo a futuro. Sin embargo, también existen voces que advierten sobre la necesidad de que expertos tecnólogos involucrados en el diseño de herramientas basadas en la Inteligencia Artificial y periodistas redoblen esfuerzos en cuanto a romper barreras de comunicación entre colectivos y a la creación de nuevos espacios de trabajo conjunto. Será en este marco, en el del trabajo conjunto entre comunicadores y desarrolladores, donde las nuevas herramientas de generación de contenido alcancen un nivel de eficacia y eficiencia mayor (Hansen et al., 2017, p.2) y logren que la oferta de este tipo de contenidos mejore la actual, en la que destacan las siguientes iniciativas:
• Wibbitz es una herramienta rápida y fácil de usar para hacer videos editoriales, de contenidos, promocionales y de otras características. Es utilizada por USA Today, Reuters News Tracer para crear videos cortos.
• News Tracer es una herramienta de predicción algorítmica de Reuters que ayuda a los periodistas a evaluar la integridad de un tuit.
• BuzzBot, el software de BuzzFeed recopila información de fuentes locales en eventos relacionados con las noticias.
• Quakebot es una herramienta creada por Los Angeles Times para generar automáticamente informes de terremotos en los momentos en que éstos se ocasionen.
• Heliograf de The Washington Post, un robot que escribe noticias breves sobre política y cubre eventos deportivos.
• Cámaras robóticas, aviones no tripulados y drones, son recursos que se emplean con mayor frecuencia para generar contenidos periodísticos en los medios de comunicación. Se han empleado para hacer capturas de imágenes y video en zonas conflictivas para los reporteros o en lugares a los que con frecuencia resulta de difícil acceso, así como también para evidenciar diferentes acontecimientos naturales o incluso para recoger datos científicos que luego serán convertidos en lenguaje divulgativo.
• Herramientas de control de versiones: son robots que reescriben historias humanas en un lenguaje más simple para ser leídas por diferentes tipos de lectores, como niños y adultos. Lo emplea la agencia de noticias holandesa ANP.
• La BBC está desarrollando software de traducción de video automatizado y lo que denominan “public service algorithm” o algoritmos de servicio público que se usan para alfabetizar a la audiencia en el uso de algoritmos y en el modo de personalizar el uso de aplicaciones de forma correcta.
• Yleisradio, la compañía de radiodifusión pública de Finlandia, (YLE) que desarrolla Voitto, la primera aplicación que usa un asistente inteligente para establecer un diálogo continuo con los usuarios con el que genera unas 100 historias y 250 ilustraciones por semana. También los avances en traducción simultánea automatizada de contenidos a otros idiomas, con ejemplos como el de la agencia de noticias finlandesa STT que traduce sus noticias al inglés y al sueco.
Estas iniciativas de la BBC y de Yle se enmarcan en la tendencia de las radiodifusoras públicas europeas de orientar su departamento de innovación hacia la automatización como un espacio de futuro que están explorando.
En el periodismo artificial se emplean plantillas que ponen datos previamente tabulados en palabras, empleando así el Natural Language Generation y se logran contenidos periodísticos. Existen sistemas creados en plataformas NLG (Natural Language Generation) y NLP (Natural Language Processing). NLG hace referencia a la generación de lenguaje natural, es decir que convierte los datos estructurados con plantillas en una narrativa escrita entendible para el común de los humanos. Mientras que el NLP es el procesamiento del lenguaje natural que entiende y contextualiza el texto. Para comprenderlo mejor: NLG escribe y NLP lee (Marconi & Siegman, 2017, pp. 10–11).
Los beneficios que trae la Inteligencia Artificial a las salas de redacción para la elaboración de contenidos es sorprendente y, al contrario de lo que parece una desaparición del periodista, se requieren perfiles profesionales mucho más preparados en este campo de la computación para que puedan generar estadística, interpretarla y luego de un proceso de elaboración de contenidos por las máquinas validarla, para garantizar la veracidad y credibilidad de la noticia. La Inteligencia Artificial requiere de reporteros para actuar como científicos o analistas de datos (Hansen et al., 2017, p. 8)
Para Alexander Fanta (2017, p. 4), la generación automatizada de texto y los algoritmos de búsqueda de noticias podrían dejar a los reporteros y equipos de monitoreo sin trabajo en el futuro. Aunque también hay criterios de otros pensadores que creen que el periodista no desaparecerá y que se hace necesario se perfeccione, mejore sus técnicas de investigación y adquiera nuevos conocimientos para su labor profesional.
Al pulsar el grado de conocimiento de la penetración de la robotización y la actitud de los periodistas españoles Túñez-López, Toural-Bran y Cacheiro-Requeijo destacaron diez resultados descriptivos en sí mismos de las noticias generadas por algoritmos y bots o, si se prefiere, del periodismo artificial (2018, pp. 754-757):
• Es una realidad desconocida
• No se ve como algo que vaya a impactar en la profesión Los robots se ven como un complemento, no como un sustituto
• Las noticias creadas a través de Inteligencia Artificial solo se ven como complemento a las que elaboran los redactores humanosSe admite que podría robotizar la redacción de noticias en temas de información complementaria, como el tiempoLa mayoría cree que no es posible robotizar la elaboración de información en las grandes áreas, sobre todo en Política y en SociedadLa empresa se ve como posible interesada en la automatización porque tendría un impacto positivo sobre su modelo de negocio ya que lograría aumentar la productividad y se abaratarían los costes de producción
• Se podría dar más por menos. La reducción de costes se empareja con un aumento de la cantidad de la información que se pusiera a disposición de los públicos
• El impacto será más sobre el empleo que sobre la calidad del producto
• La imagen de la profesión no se verá muy afectada
El reto es latente para editores, reporteros y desarrolladores de los medios de comunicación, ya que el contar con datos implica una responsabilidad y un conocimiento para el manejo de los mismos. Es por ello que la formación profesional implica tiempo y costo; sin embargo, es necesaria y fundamental para los profesionales, indistintamente si están en una sala de redacción grande o pequeña, asumir este desafío que se convierte en un combate permanente y con gran proyección de futuro.
Para aprovechar mejor y utilizar responsablemente la IA en las noticias, el primer paso es entender la tecnología en sí (Marconi & Siegman, 2017, p. 1). Si no se hace una correcta lectura de los algoritmos, considerando el contexto de los mismos, pueden ser propensos al sesgo, lo mismo que sucede con los seres humanos. De ahí obedece el cuidado al tratamiento de dicha información para generar historias o noticias. Entonces cabe preguntarse: ¿cómo entendemos y mitigamos posibles sesgos en la creación de modelos de aprendizaje automático? La respuesta requiere el apoyo técnico y humano de profesionales involucrados en el campo de la creación de las tecnologías o incluso otros profesionales.
En el periodismo artificial el eje de interés por controlar los contenidos que transmiten los medios de comunicación se desplazaría de la elaboración del texto (sería ejecutado por un sistema informático) al proceso de creación de bases de datos y de los algoritmos. Se abre, de este modo, la puerta al debate sobre la ética y la deontología en el periodismo artificial, que entronca con el informe sobre Robótica en el que se establece un Código Ético de Conducta aprobado por el Parlamento Europeo en 2017. Como explica Salazar, es necesario profundizar en la roboética diferenciando las normas para creadores de robots y para los robots creados porque “no se debe confundir la ética en la robótica con la ética en las máquinas, es decir, una ética que obligue a los propios robots a adherirse a reglas éticas” (2018, p. 311).
Existe una variada tipología de herramientas que se emplean para un desarrollo del periodismo artificial. Sin embargo, a través de la siguiente propuesta se intenta evidenciar las de mayor uso o las que los periodistas de los medios de comunicación emplean para el manejo de datos con IA:
• DocumentCloud: es una herramienta que permite gestionar documentos por temas, destacar datos, hacer apuntes, compartirlos en la web: https://www.documentcloud.org/
• Tableau: plataforma de análisis de datos gratuita que permite crear y compartir gráficos de manera sencilla. Generalmente se emplea por los periodistas para graficar de manera interactiva contenidos que sean entendibles para los lectores: https://www.tableau.com
• The Sensible Code Company: plataforma digital que utiliza técnicas de Inteligencia Artificial para detectar automáticamente las tablas en un documento y los convierte o agrupa de forma ordenada de acuerdo a los intereses: https://sensiblecode.io/
• Visual Investigative Scenarios (VIS): plataforma que ayuda a los periodistas de investigación a visualizar datos a través de un lenguaje visual simple de las redes de corrupción, negocios, delitos, crimen organizado y otras irregularidades: https://vis.occrp.org/
• Open Refine: herramienta gratuita que permite trabajar con datos que presentan errores tipográficos, para luego organizarlos y corregirlos de forma rápida y correcta: http://openrefine.org
• Open Spending: plataforma gratuita, abierta y global para buscar, visualizar y analizar datos fiscales de los gobiernos en todo el mundo. Permite buscar, aportar y cargar datos para alimentar la base, así como también hacer visualizaciones avanzadas: https://openspending.org/
• Open Corporates: base de datos libre con información de más de 100 millones de empresas y responsables de las mismas a nivel mundial. La búsqueda que se puede hacer es libre y de fácil acceso, se emplea el nombre de la empresa, los nombres de los responsables o las direcciones: https://opencorporates.com/
• Overview: es una plataforma de libre acceso que ayuda a leer y analizar miles de documentos de manera rápida y fácil de usar. En ella se pueden buscar textos completos, hacer visualizaciones, identificar entidades, agrupar temas y otras acciones. https://www.overviewdocs.com
• Open Calais: esta herramienta procesa el texto que se envía y devuelve datos de entidades, eventos, relaciones y etiquetas sociales. El desarrollador de esta plataforma es Thomson Reuters: http://www.opencalais.com
• Detective.io: es una plataforma que permite analizar datos de forma colaborativa, estructurando y organizando investigaciones según la información de la red: https://www.detective.io/
• Google Trends: permite identificar palabras o frases más buscadas en tiempo, ubicación geográfica e idiomas por parte de los usuarios en red, logrando así conocer las búsquedas más populares y con ello encontrar temas de interés para coberturas periodísticas: https://trends.google.com/trends/?geo=US
• Flourish: es una aplicación gratuita que permite hacer gráficos interactivos y visualmente atractivos a partir de los datos que reposan en una hoja de Excel. Al estar fusionada con Google News Lab la versión premium es gratuita para los medios de comunicación: https://flourish.studio
• Natural Language de Cloud: aplicación fácil de usar que permite descubrir la estructura y el significado de textos a través de modelos de aprendizaje automático de Google. Se emplea también para entender los sentimientos transmitidos en los textos: https://cloud.google.com/natural-language
• ICIJ Offshore Leaks Database: es una base de datos que recoge información de varias compañías y de fondos en paraísos fiscales: https://offshoreleaks.icij.org/
• Investigative Dashboard: es una base de datos a nivel mundial que ayuda a periodistas a localizar personas, empresas y activos en todo el mundo. Recopila información de representantes de diferentes empresas como también reportes financieros: https://investigativedashboard.org/
• La Navaja Suiza del Reportero Gráfico: manual para periodistas de investigación que condensa la experiencia del equipo de Ojo-publico.com sobre reportajes de profundidad con un fuerte componente de análisis de datos y desarrollo de aplicaciones periodísticas: https://ojo-publico.com/215/la-navaja-suiza-del-reportero-y-el-metodo-ojopublico
• Marine Traffic: base de datos que permanentemente está en actualización y brinda la facilidad de rastrear las salidas, recorridos y llegadas de embarcaciones marítimas: https://www.marinetraffic.com
• Personas de interés: es una base de datos creada por Organized Crime & Corruption Reporting Project (OCCRP) quienes elaboraron una lista de personas y empresas de interés en México y Centroamérica, que han figurado en casos de crimen organizado, narcotráfico, corrupción u otras actividades ilícitas. Es una base que cuenta con datos de archivos judiciales, registros de propiedades e informes de inteligencia: https://www.personadeinteres.org/
• Registro de compañías de Panamá y propiedades de Miami: sitios que registran información sobre las empresas de Panamá y las propiedades en Miami, se puede buscar la información por nombre de empresa o por el nombre de las personas. Panamá: https://ohuiginn.net/panama; Miami: https://www8.miamidade.gov/global/home.page
• Opta: en esta plataforma se registran, analizan y distribuyen datos de eventos deportivos en vivo. Es un proceso de datos de forma rápida, confiable y segura que brinda una infinidad de soluciones para los periodistas: https://www.optasports.com
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