Kitabı oku: «Los estudios organizacionales en Colombia»

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Los estudios organizacionales en Colombia: aproximaciones, diversidad y desarrollo / Olga Lucía Anzola Morales… [et al]; Diego René Gonzales-Miranda … [et al], editor académico, Medellín: Editorial EAFIT, Editorial Universidad del Rosario, 2020.

358 p.; 24 cm. -- (Colección Académica)

ISBN: 978-958-720-684-5

ISBN: 978-958-720-685-2 (versión EPUB)

1. Sociología organizacional. 2. Teoría de la organización. 3. Comportamiento organizacional. I. Anzola Morales Olga, Lucía. II. Gonzales-Miranda, Diego René, edit.. III. Tít. IV. Serie

302.25 cd 23 ed.

E826

Universidad EAFIT – Centro Cultural Biblioteca Luis Echavarría Villegas

Los estudios organizacionales en Colombia

Aproximaciones, diversidad y desarrollo

Primera edición: diciembre de 2020

© Diego René Gonzales-Miranda, Mauricio Sanabria, Diego Armando Marín-Idárraga, Mauricio Gómez-Villegas, Juan Javier Saavedra-Mayorga –editores académicos–

© Editorial Universidad del Rosario

Carrera 7 No. 12B-41, oficina 501

Bogotá – Colombia

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http://www.eafit.edu.co/fondoeditorial Correo electrónico: fonedit@eafit.edu.co

ISBN: 978-958-720-684-5

ISBN: 978-958-720-685-2 (versión EPUB)

DOI: https://doi.org/10.17230/9789587206845lr0

Coordinación editorial: Ingrith Torres Torres y Marcel René Gutiérrez

Diseño y diagramación: Alina Giraldo Yepes

Imagen de carátula: 202366105, ©shutterstock.com

Universidad EAFIT | Vigilada Mineducación. Reconocimiento como Universidad: Decreto Número 759, del 6 de mayo de 1971, de la Presidencia de la República de Colombia. Reconocimiento personería jurídica: Número 75, del 28 de junio de 1960, expedida por la Gobernación de Antioquia. Acreditada institucionalmente por el Ministerio de Educación Nacional hasta el 2026, mediante Resolución 2158 emitida el 13 de febrero de 2018

Prohibida la reproducción total o parcial, por cualquier medio o con cualquier propósito, sin la autorización escrita de las editoriales

Editado en Medellín, Colombia

Diseño epub: Hipertexto – Netizen Digital Solutions

Contenido

Introducción

Primera parte: la organización, la administración y los estudios organizacionales: encuentros y desencuentros

1. Estudio de las organizaciones en Colombia. Trayectoria, controversias y proyección

Carmen Alejandra Ocampo-Salazar, Olga Lucía Anzola-Morales y Diego René Gonzales-Mirada

1.1. Introducción

1.2. Trayectoria del estudio de las organizaciones en Colombia

1.2.1. Surgimiento de los estudios organizacionales

1.2.2. Instituciones y académicos que han impulsado el estudio de las organizaciones

1.2.3. Hitos en el estudio de las organizaciones

1.3. Difusión y controversias en el estudio de las organizaciones en Colombia

1.3.1. Difusión: medios y conversación

1.3.2. Controversias: sentidos encontrados en el estudio de las organizaciones

1.4. Alcances, proyecciones y desafíos de los estudios de la organización en Colombia

1.4.1. Alcances

1.4.2. Proyecciones

1.4.3. Relación con los doctorados y las maestrías

1.4.4. Desafíos

1.5. Reflexiones finales

2. Los estudios organizacionales, su locus y su relación con la administración: un aporte a la conversación desde el contexto colombiano y latinoamericano

Mauricio Sanabria

2.1. Introducción

2.2. Dos divergencias que promueven el desarrollo de nuevas conversaciones

2.2.1. Primera divergencia: “Considerar el locus no es adecuado”

2.2.2. Segunda divergencia: La separación entre administración y estudios organizacionales en virtud, entre otros factores, de su objeto de estudio

2.3. De la “disciplina” de la administración a los “studies” de la organización

2.4. Conclusiones

3. Sobre el concepto de racionalidad en administración: ¿racionalidad administrativa?

Pedro Emilio Sanabria Rangel

3.1. Introducción

3.2. La idea aceptada de racionalidad en administración

3.3. Un breviario sobre las perspectivas que han primado en el desarrollo de la noción de racionalidad

3.4. Una perspectiva crítica y compleja de la racionalidad administrativa

3.5. Reflexiones de cierre

4. La ontología subjetiva de las organizaciones

José Gabriel Carvajal Orozco y Diego Armando Marín-Idárraga

4.1. Introducción

4.2. ¿Una ontología ingenua?

4.3. Acercamiento desde los hechos institucionales

4.4. El rol del lenguaje

4.5. Conclusión

Segunda parte: temáticas y puentes de aplicación al campo de los estudios organizacionales

5. Perspectivas de cultura organizacional en Colombia. Una revisión de las publicaciones

Mariano Gentilin

5.1. Introducción

5.2. El concepto de cultura en las organizaciones: complejidad y diversidad

5.3. Aspectos metodológicos

5.4. Hallazgos

5.4.1. La perspectiva funcional

5.4.2. La perspectiva descriptiva

5.4.3. La perspectiva comprensiva

5.4.4. La perspectiva crítica

5.5. Discusiones

5.6. Aportes, limitaciones y líneas futuras de investigación

6. Aplicación de la metáfora biológica en la creación de nuevos conglomerados organizacionales

Luz Alexandra Montoya-Restrepo e Iván Alonso Montoya-Restrepo

6.1. Introducción

6.2. Metodología

6.3. Hacia una nueva propuesta de relación interorganizacional

6.4. Realidad colombiana

6.5. Conclusiones

7. Una aproximación social, institucional y organizacional a la contabilidad

Mauricio Gómez-Villegas

7.1. Introducción

7.2. La contabilidad en las perspectivas pragmática y académica dominantes: limitaciones sociales, institucionales y organizacionales

7.2.1. La visión técnica y legal de la contabilidad

7.2.2. La contabilidad para la medición del ingreso y la riqueza

7.2.3. La contabilidad para la toma de decisiones

7.2.4. La contabilidad para el control y la rendición de cuentas (stewardship - accountability)

7.3. La contabilidad como práctica social, institucional y organizacional

7.3.1. La dimensión social

7.3.2. La dimensión institucional

7.3.3. La dimensión organizacional

7.4. Reflexiones finales

8. Aportes de la filosofía de la tecnología a los estudios organizacionales. Nuevas ontologías del cuerpo humano en los cyborgs trabajadores

Roger Sepúlveda Fernández

8.1. Introducción

8.2. El fenómeno del mejoramiento en la teoría administrativa, la teoría organizacional y los estudios organizacionales

8.3. Diálogo interdisciplinar entre filosofía, tecnología y estudios organizacionales

8.4. Filosofía de la tecnología: una consideración acerca del biomejoramiento de los cyborgs trabajadores

8.5. Conclusión

9. Implicaciones de las distinciones de sentido de la teoría luhmanniana para los estudios organizacionales en Colombia

Giovanni Arturo López Isaza

9.1. Introducción

9.2. Distinciones de sentido de la teoría de sistemas luhmanniana o de la teoría de sistemas de tercera generación

9.3. Algunos otros elementos para una complejización del proceso de observación de organizaciones

9.4. Distinciones de algunas críticas a la teoría luhmanniana

9.5. Algunas ausencias luhmannianas en los estudios organizacionales en Colombia

9.6. Distinciones del paisaje organizacional en Colombia

9.7. Algunas observaciones finales

10. Recopilación y síntesis

Notas al pie

Los autores

Índice de gráficas

Gráfica 1. Hitos en el estudio de las organizaciones en Colombia

Gráfica 2. Difusión del avance de la teoría de la organización tradicional

Gráfica 3. Síntesis de algunos hechos relevantes de los estudios organizacionales norteamericanos y europeos

Gráfica 4. Objeto de interés privilegiado por la administración

Gráfica 5. Los estudios organizacionales emergen del encuentro de múltiples disciplinas alrededor del mismo objeto de estudio: la organización

Gráfica 6. La interrelación y diferenciación entre los conceptos de actividad, profesión y disciplina

Gráfica 7. Trayectoria de la idea de racionalidad tomada por la administración

Gráfica 8. Consecuencias de las metáforas en la construcción de la ciencia

Gráfica 9. Proceso de construcción de la metáfora

Gráfica 10. Metáfora de los niveles biológicos comparados con los niveles organizacionales

Gráfica 11. Correlaciones biológicas con conceptos gerenciales

Gráfica 12. Propiedades de los patrones de integración interorganizacional bajo la perspectiva biológica

Gráfica 13. Variables influyentes en la efectividad

Gráfica 14. Propuesta de alternativa interorganizacional de la cooperación

Gráfica 15. Caracterización de holdings en Colombia

Gráfica 16. Una representación del origen sistémico de una organización

Gráfica 17. Una representación de sistema organizacional autopoiético

Índice de tablas

Tabla 1. Entrevistados

Tabla 2. Difusión desde los grupos de investigación

Tabla 3. Revistas de difusión del estudio de las organizaciones en Colombia

Tabla 4. Aparentes diferencias, desde la perspectiva mexicana, entre administración-teoría organizacional y estudios organizacionales

Tabla 5. Revistas consultadas

Tabla 6. Principales autores que han trabajado la metáfora biológica

Tabla 7. Elementos de la matriz de ecosistemas

Tabla 8. Enfoque para un modelo ecosistémico organizacional

Tabla 9. Comportamientos biológicos aplicados a las relaciones interorganizacionales

Tabla 10. Elementos de la propuesta de integración interorganizacional

Tabla 11. Definiciones de colaboración empresarial

Tabla 12. Cadenas productivas en Colombia formalizadas

Tabla 13. Caracterización de las alianzas productivas en Colombia

Tabla 14. Los productos más importantes de las alianzas productivas

Tabla 15. Tres generaciones en la teoría de sistemas

Tabla 16. Organizaciones constituidas por emprendedores e innovadores en Colombia

Introducción
Red de Estudios Organizacionales Colombiana (REOC). Breve historia de una travesía

La travesía de la Red de Estudios Organizacionales Colombiana (REOC) tiene su génesis en el año 2016, cuando surge la iniciativa de realizar una investigación comparativa, amparada en el campo de los estudios organizacionales (EO), en tres países de Latinoamérica: México, Brasil y Colombia. El objetivo de dicho proyecto era analizar el desarrollo de los EO en estos países, a partir de tres aspectos: i) los EO y su relación con la formación en Administración; ii) los grupos de investigación, los temas que abordan y sus contribuciones, y iii) el significado del contexto y de las realidades locales en la producción de conocimiento en los EO. El interés residía en la estructuración de una investigación que rompiera las barreras propiamente nacionales, para articular un conocimiento del campo de los EO de forma conjunta y con un carácter más latinoamericano.

La consecución del proyecto en el ámbito colombiano implicaba contar con un equipo de investigadores que no solo quisieran participar, sino que estuviesen situados en la perspectiva teórica de los EO. A diferencia de la realidad mexicana y brasilera, en donde existen redes consolidadas y con reconocida trayectoria (la Red Mexicana de Investigadores en Estudios Organizacionales [Remineo] y la Sociedad Brasilera de Estudios Organizacionales [SBEO], respectivamente), para el caso colombiano no existía algún tipo de asociación formal, pero sí la amistad entre algunos investigadores y el conocimiento de la existencia de otros actores interesados en el campo debido a la lectura de su producción académica. Gracias a esto último, era posible identificar la posición epistémica en relación con el estudio de las organizaciones y de la administración en cuanto disciplina que engloba y afecta el estudio de las organizaciones y su gestión.

En tal sentido, se realizó una primera reunión el día 11 de agosto del 2016 en la ciudad de Bogotá con el objetivo de presentar el proyecto comparativo e invitar a quienes quisieran participar de este. Aquella reunión, en la que estuvieron presentes trece investigadores, se convirtió en un encuentro en donde los nombres cobraban vida gracias a los rostros y gestos de quienes los representaban. Así, y luego de algunos años de utilizar la producción académica de quienes no se conocían, se logró reunir un grupo importante de docentes-investigadores que compartían, en lo fundamental, una posición crítica respecto al estudio de las organizaciones y de la administración. Ese encuentro se convirtió en el primer espacio de conformación de lo que a futuro sería la REOC. En él se planteó la posibilidad, aún incipiente, de conformar una red académica formal que posibilitara el trabajo académico conjunto, a la vez que permitiera facilitar los permisos y la financiación necesarios para poder participar de las reuniones.

La reunión culminó con la promesa de un próximo encuentro en que se procuraría seguir determinando la participación de Colombia en el ejercicio comparativo propuesto. No obstante, el proyecto mencionado no se pudo llevar a cabo debido a la falta de financiación. Pero las condiciones de posibilidad se dieron para que, luego de una serie de reuniones de discusión y coordinación, se firmara el 2 de diciembre de 2016, en la ciudad de Bogotá, el acta de voluntades que dio pie a la creación formal de la REOC. Quince profesores fundaron la REOC, en compañía de los decanos de la Escuela de Administración de la Universidad EAFIT, de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario y de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, quienes firmaron el acta en calidad de observadores del acto.

En el acta de creación, los miembros fundadores de la REOC declararon lo siguiente:

Consideramos que las realidades mundial, regional y nacional, requieren formas de aproximación críticas y comprensivas que aborden los problemas sociales que atañen a las organizaciones y las consecuencias humanas y sociales que esto tiene en el desempeño de las mismas. (REOC, 2016, p. 1)

Además, en el citado documento, los fundadores señalaron:

Buscaremos promocionar los estudios organizacionales como un campo de conocimiento comprensivo y crítico para el estudio de las organizaciones y la administración en Colombia. Además, propenderemos por identificar y valorizar nuestra identidad latinoamericana, buscando construir este campo desde un lenguaje propio y transformar la realidad organizacional en diálogo permanente con las ciencias sociales y humanas, con el fin de aportar a la construcción de una sociedad mejor. (REOC, 2016, p. 1)

Estos son el objeto y la razón de ser de la REOC, los cuales no solo se circunscriben a los límites de Colombia, sino que buscan proyectarse a Latinoamérica y al mundo gracias a un vínculo de “amistad, apertura, respeto por el otro, rigurosidad, escucha, compromiso e interés por transformar positivamente nuestras realidades” (REOC, 2016, p. 2).

Imagen de la fundación de la REOC (2 de diciembre del 2016)


De izquierda a derecha: decano Alejandro Cheyne García, Mauricio Sanabria, Francisco Ortega, Diego René Gonzales Miranda, Carmen Ocampo, Mariano Gentilin, Olga Anzola, Manuel Zeballos, Diego Marín, Fernando Locano, Gabriel Carbajal, Juan Carlos Cuartas, Pedro Sanabria, Andrés Hernández, decano Fernando Copete y el decano Manuel Acevedo (Mauricio Gómez-Villegas y Juan Javier Saavedra-Mayorga no estuvieron presentes en el momento de la fotografía).

En este marco, la REOC tiene el orgullo y el honor de presentar a la comunidad académica su primera producción mancomunada: un libro que recoge diversos trabajos de investigación y que busca dar razón del desarrollo de los EO en el país.

Objetivos y metodología

La convocatoria para participar del proyecto editorial “Los estudios organizacionales en Colombia” se abrió en febrero del 2018, con dos tipos de modalidades. La primera, concerniente a capítulos en donde se discutieran aspectos ontológicos, epistemológicos, metodológicos o desafíos de los EO en Colombia; y la segunda, relativa a capítulos en donde se abordara un marco teórico específico desde la perspectiva de los EO, en el contexto de la realidad colombiana, para comprender o dar cuenta de una situación específica de estudio.

El proceso de construcción transitó por los siguientes procesos: se desarrolló una primera reunión en mayo de 2018 para presentar el esquema general de los capítulos a todos aquellos que quisieran participar. Luego, se entregaron los manuscritos, los cuales fueron evaluados en la modalidad de doble ciego por parte de un par nacional miembro de la REOC y de uno internacional. Posteriormente, se desarrolló un workshop en noviembre de 2018. En este se realizaron las presentaciones y se recibió la retroalimentación respectiva. En total se presentaron trece textos. Luego de la evaluación y discusión por parte del Comité Editorial quedaron nueve textos aprobados, los cuales conforman este libro.

En sintonía con el campo de los EO a nivel internacional, los capítulos son el resultado de investigaciones que buscan construir sentidos parciales o generales respecto a sus características y problemáticas, a partir de la generación de conversaciones y desde perspectivas metodológicas diversas (Gonzales-Miranda y Ramírez-Martínez, 2017). Por ello se recogen capítulos que realizan revisiones sistemáticas de la literatura, revisiones documentales, trabajos que asumen metodologías hermenéuticas y normativas y otras investigaciones que realizan trabajo de campo. Esto último, incorporando métodos diversos, como las entrevistas semiestructuradas con actores clave.

A nivel metodológico, los capítulos se caracterizan por su perspectiva cualitativa, en la cual predomina el ejercicio de la reflexividad comprensiva y crítica por parte de los investigadores, tan propia de las ciencias sociales hermenéuticas (Bourdieu y Wacquant, 2005). Esto, antes que la pretensión explicativa y objetivista, de predicción y control, más propias del positivismo. La heterogeneidad metodológica de la obra es el reflejo de una comunidad diversa, que se encuentra en proceso de reconocimiento, expansión y cualificación.

La obra

El objetivo de esta obra es poner en evidencia el desarrollo de los EO en Colombia y la diversidad de concepciones y aproximaciones, así como las temáticas y puentes de aplicación. El texto está organizado en dos partes, las cuales congregan nueve capítulos.

Primera parte: la organización, la administración y los estudios organizacionales: encuentros y desencuentros

La administración, que en su configuración como campo del conocimiento empieza a gestarse en las postrimerías de la Revolución Industrial, sobre la base de una serie de postulados normativos y prescriptivos garantes de la organización del trabajo, dio lugar a una perspectiva considerada como moderna, por su acento nomotético y sus fundamentos inherentes a una racionalidad de carácter técnico. La teorización administrativa, que le es propia, se afianza en los inicios del siglo XX, especialmente con los aportes clásicos de Taylor y Fayol. Dadas las limitaciones de sus enunciados, debidas a un enfoque eficientista que eclipsa las implicaciones de las relaciones entre los sujetos y el trabajo, subyace en la medianidad de dicho siglo una perspectiva de pensamiento heredada de la teoría de la organización y definida como EO, la cual, con sustento en saberes críticos y posmodernos enriquecidos con las ciencias y disciplinas humanas y sociales, se orienta a crear espacios de análisis y debate acerca de la vida al interior de las organizaciones. Estos debates cobran una importancia promisoria, soportada en un amplio ejercicio investigativo desarrollado en el plano internacional y con inicios destacables en el contexto latinoamericano y colombiano.

Entre sus múltiples temas se empieza a nutrir la discusión acerca de las relaciones e, incluso, implicaciones entre la organización, la administración y los EO. Esto, como un terreno de estudio interesante tanto en su abordaje como en su problematización, que, a pesar de los diferentes aportes realizados, sigue siendo una temática no agotada y prometedora en cuanto al análisis crítico. De ahí que resulten pertinentes las iniciativas tendientes a reflexionar sobre el fenómeno de la organización, incluyendo las manifestaciones con la disciplina administrativa, sus conexiones (y desconexiones) con los estudios organizacionales, su racionalidad imperante y las aproximaciones crítico-comprensivas desde bases epistemológicas y ontológicas. La primera parte del libro pretende ser un avance en ese propósito.

En el primer capítulo, denominado “Estudio de las organizaciones en Colombia. Trayectoria, controversias y proyección”, los profesores, Carmen Alejandra Ocampo-Salazar, Olga Lucía Anzola-Morales y Diego René Gonzales-Miranda realizan un análisis de la investigación desarrollada en Colombia, tomando como objeto de estudio a las organizaciones. En ella, identifican algunos hitos históricos de su surgimiento y desarrollo, así como los diferentes medios de difusión de sus resultados. Pero, especialmente, provocan el debate en relación con las controversias derivadas de los enfoques funcionalistas que estudian a las organizaciones y someten a la discusión la diferenciación existente entre los estudios de la organización y los estudios organizacionales. Lo anterior, para instar en el ámbito nacional el desafío de construir lo que se entiende por estudios organizacionales y la necesidad de cimentar un carácter identitario acerca de los mismos.

En el segundo capítulo, titulado “Los estudios organizacionales, su locus y su relación con la administración: un aporte a la conversación desde el contexto colombiano y latinoamericano”, el profesor Mauricio Sanabria destaca el contexto histórico y teórico de desarrollo de los estudios organizacionales en Colombia. En su argumentación, expone la necesidad de considerar el locus en la conformación y desarrollo de este campo y la discusión existente respecto a la aparente separación entre la administración y los estudios organizacionales, la cual se alimenta, entre otros aspectos, al considerar su objeto de estudio.

En el tercer capítulo, nombrado “Sobre el concepto de racionalidad en administración: ¿racionalidad administrativa?”, con fundamento en diferentes argumentos, el profesor Pedro Emilio Sanabria Rangel hace una crítica acerca de la consideración de la racionalidad en la administración, únicamente en el plano económico e instrumental. Según su mirada, esta circunstancia deriva en una visión determinista, unidimensional, acrítica y deshumanizada de “lo organizacional” en el desempeño del hombre administrativo. Considerando esto, propone una reelaboración de la noción de racionalidad administrativa.

En el cuarto capítulo, denominado “La ontología subjetiva de las organizaciones”, los profesores José Gabriel Carvajal Orozco y Diego Armando Marín-Idárraga crean un marco de análisis en el cual se reconoce que los estudios organizacionales asumen, en oposición a una ontología objetiva catalogada como ingenua, una ontología subjetiva de las organizaciones. En su discusión, vinculan los aportes de John Searle sobre la ontología subjetiva de la realidad social para sustentar los argumentos acerca de que las organizaciones existen debido a que constituyen hechos sociales institucionales producidos por la intencionalidad colectiva, la cual atribuye cooperativamente funciones de estatus a las diversas situaciones de la realidad organizacional.

Segunda parte: temáticas y puentes de aplicación al campo de los estudios organizacionales

Dos de las principales características del campo de los estudios organizacionales son su espíritu comprensivo y su carácter inter y multidisciplinar. Se trata de rasgos que tienen su principal antecedente en la tradición interpretativa y crítica en la que este se ha fundamentado. Estas características se manifiestan, entre otros aspectos, en que los estudios organizacionales conciben a las organizaciones no solamente como unidades económicas, como dispositivos para la búsqueda de la ganancia, la productividad, la eficiencia y la competitividad, sino, de manera más general, como espacios en los cuales transcurre parte importante de la vida humana. Su agenda investigativa gira entonces alrededor de una serie de temas que han sido tradicionalmente objeto de estudio en otros campos y disciplinas, pero cuyas manifestaciones, desafíos e implicaciones pueden entenderse mejor al ser analizados desde el contexto organizacional.

Como consecuencia de lo anterior, los estudios organizacionales han permitido una apertura en tres sentidos. En primer lugar, han abordado temas que no solían ser importantes para el campo de la administración, tales como el discurso, las prácticas sociales, la estética, las emociones, las implicaciones políticas de las prácticas contables y del management, las relaciones de género, la complejidad organizacional, entre otros. En segundo lugar, han abordado temas tradicionales del campo, pero con una mirada diferente, interdisciplinar y comprensiva. En el caso del poder, por ejemplo, han mostrado que, además de la perspectiva estratégica tradicional, que lo concibe como un medio de individuos específicos para satisfacer sus intereses y lograr sus objetivos, es posible verlo también como una fuerza que permea las relaciones sociales, que tiene consecuencias sobre la vida cotidiana y la subjetividad y cuyos efectos constitutivos deben ser tenidos en cuenta. Finalmente, el tercer sentido de esta apertura tiene que ver con incentivar el diálogo entre disciplinas, integrando reflexiones y marcos que provienen de campos como la filosofía, la historia, la sociología, la antropología, la lingüística, los estudios culturales, entre otros, para comprender fenómenos propios de la vida organizacional. Estos han sido dejados de lado por la investigación tradicional o han sido estudiados desde una perspectiva marcadamente instrumental.

La segunda parte del libro se dedica a explorar la apertura temática y disciplinar del campo. Los trabajos que la componen, analizan, con una perspectiva interdisciplinar, temas como la cultura, la sociobiología, la tecnología, las relaciones laborales, el rol social y organizacional de la contabilidad, la complejidad organizacional y el vínculo con la teoría de sistemas de tercera generación. El espíritu que anima estos trabajos es el mismo del campo: ampliar la mirada para construir una más amplia y profunda comprensión, mejorando así la capacidad de intervención organizacional.

El capítulo del profesor Mariano Gentilin, titulado “Perspectivas de cultura organizacional en Colombia. Una revisión de las publicaciones”, realiza un análisis de las diversas perspectivas de estudio de la cultura organizacional en Colombia, a partir de la consideración de las publicaciones en revistas científicas. Para ello, el autor realizó una investigación sistemática de la literatura a partir del índice Publindex y de las bases de datos Google Scholar y Ebsco, de las cuales seleccionó setenta y cuatro artículos correspondientes a los últimos veinte años. Los resultados de este trabajo permitieron discriminar las cuatro categorías emergentes que constituyen las principales perspectivas de estudio (funcional, descriptiva, comprensiva y crítica) y discutir las implicaciones que cada una de estas tiene para el estudio de la cultura organizacional en Colombia, en donde las problemáticas y los aspectos culturales se caracterizan por las particularidades del contexto local.

Los profesores Iván Alonso Montoya-Restrepo y Luz Alexandra Montoya-Restrepo, en el capítulo denominado “Aplicación de la metáfora biológica en la creación de nuevos conglomerados organizacionales”, proponen que la cooperación permite a las organizaciones, en especial cuando son pequeñas, conservar su individualidad y a la vez desarrollar competencias para mantenerse en el mercado y subsistir, especialmente durante sus inicios, un período en el cual se ha demostrado la existencia de altas tasas de fracaso, razón por la cual es conocido como el “valle de la muerte”. Gracias a la aplicación de algunas de estas metáforas es posible proponer nuevas formas organizacionales derivadas de modelos biológicos exitosos, las cuales se convierten en alternativas que incorporan competencias gerenciales. Finalmente, se revisan algunos modelos aplicables a la realidad colombiana.

El profesor Mauricio Gómez-Villegas, en el capítulo nombrado “Una aproximación social, institucional y organizacional a la contabilidad”, busca identificar las limitaciones de las visiones dominantes en la contabilidad para comprender esas tres dimensiones de la disciplina y de sus herramientas de intervención organizacional. Mayoritariamente, la contabilidad es concebida como el lenguaje de los negocios, como un instrumento de medición y valoración o como un sistema de información para conseguir transparencia y eficiencia en los mercados. El autor plantea que estas visiones reducen la contabilidad a su dimensión legal, técnica, instrumental o económica. Por esta razón, con un enfoque metodológico normativo, hermenéutico y reflexivo, en el capítulo realiza una aproximación al rol que la contabilidad desempeña en las organizaciones, desde algunos argumentos interpretativos de las ciencias sociales, construyendo así un puente con los estudios organizacionales. Para ello, identifica algunas de las limitaciones sociales, institucionales y organizacionales de las visiones dominantes de la contabilidad y plantea elementos necesarios para entenderla como una práctica social, institucional y organizacional.

Desde el campo de la filosofía, el profesor Roger Sepúlveda Fernández, en su capítulo titulado “Aportes de la filosofía de la tecnología a los estudios organizacionales. Nuevas ontologías del cuerpo humano en los cyborgs trabajadores”, busca evidenciar las implicaciones filosóficas de la instalación de artefactos inteligentes en el cuerpo humano, los cuales están instituyendo otro tipo de relaciones laborales en las organizaciones. Desde la ontología, este trabajo examina el fenómeno tecnológico en las organizaciones. La reflexión se sustenta teórica y metodológicamente en la hermenéutica filosófica, porque aporta criterios filosóficos e históricos para interpretar el biomejoramiento humano. Se concluye que el humanismo y el poshumanismo son marcos conceptuales que, si bien analizan este problema, no son suficientes para comprender otros tipos de mejoramiento producto de la Cuarta Revolución Industrial. Finalmente, este trabajo busca proponer un diálogo transdisciplinar en los EO que permita comprender el fenómeno tecnológico desde una perspectiva filosófica.

Por último, el profesor Giovanni Arturo López Izaza, en su capítulo “Implicaciones de las distinciones de sentido de la teoría luhmanniana para los estudios organizacionales en Colombia”, afirma que en el país existe una amplia variedad de organizaciones, la cual invita al asombro, pero también al abordaje de teorías científicas abstractas que permitan comprender diversas interpretaciones, combinaciones y mestizajes complejos, sobre su emergencia, perdurabilidad y desaparición. Desde un sentido luhmanniano, busca dilucidar la forma de emergencia y autodeterminación de las organizaciones colombianas, como estrategia cognoscitiva y teórica para ayudar a comprender su especificidad y particularidad, así como sus características y contextos. Junto a lo anterior, el texto deja planteados algunos interrogantes que buscan incentivar nuevas posibilidades de trabajo investigativo desde el enfoque teórico-sistémico de tercera generación.

Los autores de la obra y miembros de la REOC desean dar las gracias a todos aquellos que han contribuido a la realización de este libro, especialmente a las profesoras Maria Ceci Araujo Misoczky (Sociedad Brasilera de Estudios Organizacionales), María Teresa Magallón Díez (Red Mexicana de Investigadores en Estudios Organizacionales) y Marcela Mandiola Controneo (Red Chilena de Estudios Organizacionales). Sus apreciaciones y comentarios contribuyeron de manera importante a la construcción colectiva de esta obra.

Se invita a todos aquellos estudiosos de las organizaciones y de la administración a abordar esta obra con un sentido crítico, que propicie nuevas discusiones y permita profundizar en las organizaciones y en la relación que tienen con la administración. Esto repercutirá no solo en nuevos proyectos de investigación, sino en la educación de los estudiantes, culmen e inicio de todo esfuerzo que busque formar individuos responsables con la sociedad y con el país.

Referencias

Bourdieu, P. y Wacquant, L. (2005). Una invitación a la sociología reflexiva. Buenos Aires: Siglo XXI.

Gonzales-Miranda, D. R. y Ramírez Martínez, G. (2017). Introducción. Los estudios organizacionales en Latinoamérica. Una realidad fragmentada en busca de una identidad. En S. R. Clegg, C. Hardy, T. B. Lawrence, W. R. Nord, G. Ramírez Martínez y D. R. Gonzales-Miranda (Eds.), Tratado de estudios organizacionales. Vol. I. Teorización sobre el campo (pp. 23-40). Medellín: UAM, Remineo, Editorial EAFIT, Sage.

Red de Estudios Organizacionales Colombiana (REOC) (2016). Acta de voluntades.

Primera parte

1. Estudio de las organizaciones en Colombia. Trayectoria, controversias y proyección

Carmen Alejandra Ocampo-Salazar Universidad EAFIT

Olga Lucía Anzola-Morales Universidad Externado de Colombia

Diego René Gonzales-Mirada Universidad EAFIT

DOI: https://doi.org/10.17230/9789587206845ch1

1.1 Introducción

El estudio de las organizaciones1 en Colombia ha estado íntimamente ligado al desarrollo de la administración; sin embargo, sus primeros abordajes han sido impulsados por disciplinas diferentes a la administrativa. En tal sentido, bien se podría afirmar que la conformación del campo de conocimiento organizacional ha sido presidida por aproximaciones foráneas, insertas en las ciencias sociales como la sociología, la psicología y la misma economía. No hay una explicación propia desde la administración, tal vez porque esta no cuenta con las bases teóricas para hacerlo (Muñoz, 2011). Pero no solo su constitución y sus fundamentos teóricos y conceptuales provienen de “afuera”; también los principales espacios de formación y divulgación, como los doctorados, han sido concebidos, desde sus inicios, gracias a la colaboración de universidades y programas de otros países.

El estudio de las organizaciones, como espacios sociales de gran injerencia y relevancia en el desarrollo de las sociedades, ha cobrado gran interés por parte de los investigadores en el país, convirtiéndose en un campo de conocimiento con una proyección y agenda importantes en su análisis, tanto por los objetos de estudio como por la diversidad de metodologías de examen que se utilizan para su investigación. Esto ha sido posible mediante el trabajo realizado en diversas instituciones educativas por investigadores que fijaron su atención en las organizaciones y en las dinámicas que se desarrollan en su interior. Así, y sin dejar de poner la atención en las consecuencias de la gestión, la investigación sobre las organizaciones comenzó a deslindarse de lo meramente administrativo.

No obstante, el estudio organizacional en el país se evidencia desarticulado, con pocos espacios para el diálogo y la discusión, con iniciativas aisladas por parte de algunos estudiosos que no han encontrado espacios de difusión idóneos para socializar los resultados de sus investigaciones. Una de las razones es la primacía de indagaciones insertas en una mirada positivista del estudio organizacional. Allí, se le da importancia a la gestión y se hace énfasis en la consecución de estrategias e intervenciones que privilegien el funcionamiento eficaz del sistema productivo y el cumplimiento de metas. En consecuencia, en espacios académicos como congresos, simposios y coloquios, han prevalecido las ponencias y reflexiones referidas a aspectos funcionales y operativos, sobre las aproximaciones al ámbito propiamente organizacional y, en menor medida, a trabajos con carácter crítico.

En ese contexto, se enfrenta un proceso de consolidación, en donde las controversias sobre la comprensión de lo que es la organización, así como el conocimiento de las organizaciones colombianas, están en pleno desarrollo. Por ello, las polémicas, discrepancias y tensiones en cuanto a este campo, lejos de propiciar distancias entre los investigadores, favorecen su afianzamiento y consensos a partir de la diferencia. Justamente este tipo de textos, y las reflexiones que conllevan, buscan hacer un alto en el camino y mirar el proceso que implica el estudio de las organizaciones a nivel nacional. Junto con esto, es importante contar con la mirada de los impulsores de este campo de conocimiento para comprender el progreso, los cambios y controversias que terminan dando razón, al final de cuentas, de la maduración y difusión del campo. También habría que agregar que este tipo de documentos propicia la configuración de un cuerpo colegiado que permite que los investigadores se conozcan entre sí, rompan cierto ostracismo e individualismo propiciados por guetos académicos y posturas ontológicas y epistemológicas que terminan por estructurar una comunidad desmembrada, la que muchas veces no conoce el propio progreso del campo en el país.

En efecto, dicho proceso de maduración implica no solo conocer su evolución histórica, sino también los puntos de encuentro y desencuentro, así como las proyecciones que se avecinan en Colombia sobre los estudios de la organización. Tal diagnóstico decanta en una serie de desafíos, posibles agendas de investigación y acciones en el país, aspectos sobre los que es importante discutir y conversar. Por consiguiente, este capítulo tiene como objetivo reconocer la trayectoria, las controversias y la proyección del estudio de las organizaciones en Colombia, a partir del análisis de entrevistas realizadas a algunos promotores del campo organizacional en el país y de la producción académica de algunos grupos responsables del trabajo y esclarecimiento de algunos textos seminales sobre este campo.

Bajo tales parámetros, a nivel metodológico se realizó una revisión documental de aquellos textos pioneros en el campo. Luego, se identificaron algunos promotores clave del estudio de las organizaciones a nivel nacional. Con ellos, se realizaron entrevistas semiestructuradas de aproximadamente 45 minutos, en donde se exploraron las categorías referidas a los objetivos de la investigación: trayectoria, proyección y controversias. Más adelante se realizaron reuniones de discusión y análisis con el fin de definir las categorías emergentes que surgieron como derivación de la información, labor que se hizo por medio del programa especializado de investigación cualitativa Atlas ti. En la tabla 1 se presenta la relación de los entrevistados:

TABLA 1. Entrevistados


NombresInstitución
Alberto Mayor Mora (jubilado)Universidad Nacional de Colombia, Bogotá
Álvaro Zapata DomínguezUniversidad del Norte, Barranquilla
Carlos Dávila León de GuevaraUniversidad de los Andes, Bogotá
Eduardo Sáenz Rovner (jubilado)Universidad Nacional de Colombia, Bogotá
Fernando Cruz Kronfly (jubilado)Universidad del Valle, Cali
Florentino Malaver RodríguezUniversidad Javeriana, Bogotá
Francisco López GallegoUniversidad EAFIT, Medellín
Hernán Camilo Pulido MartínezUniversidad Javeriana, Bogotá
Juan Javier Saavedra MayorgaUniversidad Nacional de Colombia, Bogotá
Liliana López JiménezUniversidad Externado de Colombia, Bogotá
Luis Antonio Orozco CastroUniversidad Externado de Colombia, Bogotá
Rodrigo Muñoz GrisalesUniversidad EAFIT, Medellín

Fuente: elaboración propia.

En cuanto a los criterios adoptados para la selección de los actores mencionados se consideraron los siguientes:

i. Han logrado reputación y reconocimiento en el ámbito académico.

ii. Son o han sido promotores seminales en el campo del estudio de las organizaciones en Colombia.

iii. Su producción académica es de impacto y trascendencia.

iv. Son referentes en Colombia por su espíritu crítico, tanto en el ámbito organizacional como en el administrativo.

A partir de las estrategias de recolección de información, se construyeron los mapas categoriales, elementos que permiten sustentar los resultados de toda investigación de carácter cualitativo (Gonzales-Miranda y Uribe, 2018). En ese sentido, los hallazgos que se exponen en este capítulo corresponden a la voz de los entrevistados, con base en un proceso de análisis por parte de los investigadores. Es así como los resultados corresponden a una construcción de sentido, en donde la opinión y las aseveraciones en relación con los temas tratados son fruto de las entrevistas y de su revisión posterior.

En atención a lo expuesto, los resultados muestran que existe una estrecha relación entre la administración y los estudios de la organización. Se evidencia, además, cierto distanciamiento, consolidación y divulgación de este campo. En consecuencia, se presentan los resultados de esta indagación en tres apartados. En el primero se expone el recorrido histórico que ha tenido el estudio de las organizaciones en Colombia, y se muestran aquellos hitos que han marcado una disrupción en su devenir. En el segundo apartado, se discuten las controversias y los espacios de difusión por los que ha discurrido el estudio de las organizaciones en el país. En el tercero, se abordan los alcances de este campo hasta el momento, así como las proyecciones a futuro, a manera de una agenda de desarrollo académico.

Ahora bien, el presente es un texto inicial con el cual se pretende propiciar reflexiones más profundas a futuro; por lo tanto, se convierte en un documento propuesto para ser revisado, analizado y criticado por todos aquellos que tienen como interés estudiar las organizaciones y las dinámicas sociales que se inscriben y desarrollan en su interior. A la vez, se espera que ayudará a reflexionar sobre cómo se despliegan los procesos de formación en administración y de los profesionales interesados en el estudio de las organizaciones en el país.

1.2. Trayectoria del estudio de las organizaciones en Colombia

Entre los objetivos de este apartado se considera conocer el surgimiento y trayectoria del estudio de las organizaciones, así como los hitos históricos que los demarcaron. De igual manera, distinguir los académicos, grupos de investigación e instituciones considerados pioneros y representativos en el despegue e impulso dado a este campo de estudio. Para ello, se rastrearon algunas de las publicaciones consideradas relevantes y de valor histórico en la consolidación de este tipo de trabajos.

1.2.1. Surgimiento de los estudios organizacionales

El estudio de las organizaciones en el país surge por aportes realizados desde la ingeniería y diferentes ciencias sociales (E42 y E11, 7 de septiembre y 24 de octubre de 2018), dentro de las cuales resultan relevantes la economía, la historia, la sociología, la antropología y la psicología. Estas, en campos de especificidad denominados industrial, laboral, organizacional o del trabajo, incluyen el estudio de las organizaciones como uno de sus intereses y objetivos primordiales.

Por otra parte, en el surgimiento de los estudios de la organización se advierte cierta cercanía entre los desarrollos logrados en diferentes facultades y departamentos de instituciones de educación superior. Son los casos de la Escuela Nacional de Minas de Medellín y la Facultad de Administración Industrial y Comercial del Gimnasio Moderno, que antes fueran pioneras en el campo administrativo (E3, 6 de septiembre de 2018). Desde la sociología, la Universidad Nacional de Colombia, cuyo departamento correspondiente (fundado en 1959) incluyó, desde 1979, el estudio del trabajo como componente fundamental en la formación de los sociólogos de la época, y en donde, desde la maestría en esta disciplina, se privilegió una línea orientada al estudio de las organizaciones y del trabajo.

La Escuela Nacional de Minas de Medellín fue fundada en 1886 por Tulio y Pedro Nel Ospina, formados en la School of Mines de la Universidad de California en Berkeley (Safford, 1989). Ellos constituyeron un modelo educativo enfocado en la enseñanza de ciencias prácticas necesarias para la formación de ingenieros administradores y emprendedores. Su pénsum incluía urbanidad, higiene industrial, código civil, economía política, economía industrial y estadística (Mayor, 1984). En ese contexto se formó el ingeniero Alejandro López Restrepo y existe cierto consenso en reconocer que él fue pionero en el estudio de las organizaciones en Colombia y su vinculación con el pensamiento administrativo (Mayor, 2001). López, junto con su hermano Libardo y con Roberto Botero, importaron y vendieron libros de economía, ciencia e ingeniería. En 1903, un grupo conformado por ingenieros, hombres de negocios y políticos liberales fundó en Medellín el periódico La Organización,3 que se convirtió en el medio por el cual se dieron a conocer las tendencias organizacionales, técnicas y tecnológicas en el mundo, así como las intenciones del Gobierno de la época orientadas a hacer menos política y más administración (Mayor, 2007). En este periódico, el 12 de enero y el 14 de febrero de 1912, se anunció la traducción realizada por López de dos documentos escritos por Frederick Taylor, que constituyen la primera publicación en el campo de la administración en Colombia. Se trataba de “El pago de trabajo por unidades” y “El manejo científico” (Mayor, 2007).

López escribió el libro El trabajo: nociones fundamentales, motivado por el interés de contribuir a la formación de dos tipos de ingenieros: el técnico y “el administrador técnico, apto para la organización y manejo del trabajo […] y lograr el mejor aprovechamiento del factor humano, con el propósito de dotar al país de verdaderos leaders industriales” (López, 1928, p. 9). En Idearium liberal (1929) y en Problemas colombianos (1931), López introduce elementos para respaldar sus análisis y mostrar cómo las características estructurales, los factores socioculturales y morales, y también las motivaciones individuales, afectan la realización y las posibilidades de la actividad económica. El autor se identifica con una filosofía orientada a la conformación de una élite empresarial que liderara los desarrollos de industrialización requeridos en el país, para lo cual introduce el estudio de dimensiones económicas, políticas, sociales, culturales y tecnológicas involucradas en lo organizacional.

De otra parte, en 1943, Daniel Samper Ortega funda en Bogotá la Facultad de Administración Industrial y Comercial en el Gimnasio Moderno (E3, 6 de septiembre de 2018). Esta fue la primera Escuela de Administración del país, precursora en la introducción de la enseñanza del método de casos, propuesta por Harvard Business School, y asesora en el diseño de carrera y en la elaboración del programa de estudios orientado al grado de economista o de economista administrador. En esta facultad, el profesor español César de Madariaga, ingeniero y fundador del Instituto de Psicotecnia de España y asesor del Instituto de Fomento Industrial (IFI), orientó la cátedra de psicoeconomía y escribió en 1946 el libro Introducción al estudio del factor humano en la industria, donde aplica la ciencia psicológica al estudio de la función económica del factor humano (Mayor, 2007, p. 28). Dicha facultad fue transferida en 1954 a la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes donde, desde 1972 y hasta hoy, opera como departamento autónomo.

Desde otra visión, se identifica a la Universidad Nacional de Colombia, y en ella a la Maestría en Sociología,4 con los estudios de la organización, por uno de sus énfasis, denominado “sociología industrial y del trabajo”, más adelante “organizacional y del trabajo”, y actualmente “del trabajo”. En esa trayectoria se reconocen como pioneros a las figuras prominentes de Alberto Mayor Mora y Anita Weiss de Belalcázar, y, más adelante, a Luz Gabriela Arango Gaviria (E11, 24 de octubre de 2018). Debido al desarrollo de los aportes de estos personajes, en el año 2015, en el marco del evento preparatorio del VIII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Trabajo (ALAST), fueron reconocidos como precursores en el campo de la sociología del trabajo en Colombia los profesores Alberto Mayor, Anita Weiss, de la Universidad Nacional de Colombia, Fernando Urrea, de la Universidad del Valle, y el español Carlos Puig, quien fue docente de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, de la Universidad de Antioquia y cofundador de la Escuela Nacional Sindical (ENS) (Valero, 2017).

El profesor Mayor ha tenido encuentros no previstos con el campo administrativo. Sus trabajos de investigación se inscriben en las fronteras entre la sociología, la historia y la administración, y dan cuenta de una reflexión sobre la influencia que tuvo la Escuela de Minas de Medellín y el pensamiento de Alejandro López (E2, 30 de agosto de 2018). A su vez, analiza los desarrollos logrados por el taylorismo en Colombia (Mayor, 1992) y las modificaciones implementadas en las empresas tras institucionalizarlo; los procesos de profesionalización de la administración y de enseñanza de los administradores, así como la madurez requerida por la administración en tanto disciplina y profesión. En tal sentido, se convierte en un pensador reflexivo en relación con los retos planteados en el campo de la administración.

En un texto fundante del campo de los estudios de la organización, Mayor (1984) analiza la apropiación del taylorismo realizada en Antioquia, las consecuencias sociales de esta aplicación, las estrategias de resistencia planteadas por los obreros de la época y las formas como la cultura condicionó, obligó y dio lugar a procesos de adaptación (E2, 30 de agosto de 2018). Mayor encontró la manera de materializar sus intereses intelectuales mediante diferentes metodologías de investigación, a tal punto que, además de sociólogo, ha sido reconocido como uno de los pensadores más destacados en el despegue y desarrollo del campo de la administración en el país (E7, 20 de septiembre de 2018), y de la sociología organizacional y del trabajo.

Mayor considera que el texto de Savage y Lombard (1986) se constituye en una de las primeras investigaciones en el campo,5 por su fortaleza teórica y metodológica, al igual que por los hallazgos encontrados en relación con la manera como las formas de producción son afectadas por las redes sociales y la cultura del trabajo, presentes en los ambientes organizacionales. La investigación fue adelantada desde un enfoque etnográfico, centrado en el análisis de los agentes económicos y los procesos de cambio social, derivados de las modificaciones implementadas a nivel tecnológico y gerencial, fruto de la aplicación taylorista en Antioquia. Su trabajo permite comprender las características de los desarrollos industriales surgidos en el país, dando, a la vez, lugar al reconocimiento de “Corona como una verdadera escuela de administración colombiana” (Mayor, 2007, p. 43).

En su enfoque, también muestra cómo en administración emergen un conjunto de modas teóricas y de modelos importados que, socializados en documentos, se convierten en best-sellers, a tal punto que impiden el desarrollo de una administración propia (Mayor, 2007). La propuesta de Savage y Lombard (1986) inspiró al ingeniero químico, ejecutivo de empresas y docente universitario Jaime Sicard (1985) a plantear la teoría A o teoría antioqueña, en la que buscó combinar la tradición, representada en la religión católica, los estilos de liderazgo y la cultura del trabajo propios de la región, con la modernización referida a la implantación de los modelos tayloristas-fordistas y humanistas, propuesta que se derivó de su amplia experiencia en Corona. Allí buscó integrar diferentes formas de control, con el propósito de permitir el logro de los objetivos de la empresa y de realización humana de los trabajadores. El profesor Sicard, en compañía de los docentes Mayor, Dávila, Martínez y Ramírez fueron reconocidos por Berdugo (2011) como intelectuales destacados en el campo del pensamiento administrativo, en la enseñanza de la administración y en la historia empresarial del país.

Anita Weiss, por su parte, se interesó por el desarrollo de los procesos de industrialización y modernización tecnológica y cómo estos se acompañaron de diferentes estrategias como el taylorismo y la calidad total (E11, 24 de octubre de 2018). Estos procesos de cambio buscaron favorecer la inclusión de las empresas en las nuevas condiciones de mercado y terminaron por modificar a los trabajadores, los modelos productivos, el trabajo y sus formas de organización (Weiss, 1994; 1997). A partir de su liderazgo en el programa de investigación “Condiciones de trabajo en la industria”, llevó a cabo algunos proyectos financiados por la Volkswagen y, en compañía de académicos como Rainer Dombois, de la Universidad de Bremen, puso en marcha líneas de investigación en relación con los procesos de modernización y reconversión industrial, los cambios dados en el empleo, el trabajo y las relaciones laborales, la flexibilidad laboral y el papel de las organizaciones sindicales.

Desde otro punto de vista, Luz Gabriela Arango incorporó en sus trabajos de investigación las perspectivas de género y de etnicidad (E11, 24 de octubre de 2018). En ellos, estudió la calificación, la escolaridad, la clase y la identidad profesional, y desde allí abrió una línea de análisis sobre el trabajo y la ética del cuidado. En uno de sus libros, editado en 1991, analizó la interrelación entre género, religión e industria, y dio cuenta de la forma como estos elementos delimitan las características de la identidad regional, pues esta es importante al intentar comprender las particularidades del desarrollo empresarial (Arango, 1991; Urrea et al., 2000). Con posterioridad, y dejando en segundo lugar el análisis de los procesos de modernización industrial, Arango y López (1999) presentaron una serie de debates en torno a las teorías de la reestructuración productiva y a las relaciones laborales e industriales, en el marco de la globalización neoliberal. En aquellos destacaron las estrategias asumidas por parte del empresariado, las empresas, los gremios y los trabajadores frente a estos procesos. Analizaron también los problemas derivados de la flexibilización, la subcontratación laboral, la modificación en las trayectorias laborales y en los vínculos entre empresas y trabajadores.

1.2.2 Instituciones y académicos que han impulsado el estudio de las organizaciones

Los investigadores referidos más arriba son reconocidos por su perseverancia, su arduo trabajo de investigación y su fortaleza teórica y metodológica; por la amplitud de sus conocimientos, su incansable consulta de archivos y recuperación de historias orales; pero, sobre todo, por sus posturas críticas frente a las problemáticas estudiadas y porque, a lo largo de su vida académica, continuaron enriqueciendo con nuevas apreciaciones y diversas formas de presentación o de emergencia de sus problemáticas de interés. En ellos se observa una atención centrada en el estudio y la comprensión de las condiciones del contexto, de la formación del empresariado y de los líderes de empresa, de las empresas, sus características y su cultura, y de los trabajadores y las condiciones laborales en las que desarrollan sus actividades.

En ese ámbito, el profesor Eduardo Sáenz Rovner (E7, 20 de septiembre de 2018), de la Universidad Nacional de Colombia, merece un justo reconocimiento. Él, como economista e historiador, ha destacado, desde el Departamento de Administración, por sus posturas reflexivas frente al papel social del empresariado en el país y su participación en muchas de las problemáticas que aquejan a la nación (Sáenz-Rovner, 1993). Además, cobran importancia sus análisis en relación con la crisis dada en la educación y en los niveles de desarrollo logrados por la administración como campo disciplinar. Él planteó un intercambio de apreciaciones con notorios académicos frente a los enfoques de la historia empresarial (Sáenz-Rovner, 1996) y a los resultados derivados de la Misión de Ciencia y Tecnología realizada en los años ochenta.

En esa época el Estado colombiano planteó la necesidad de realizar un estudio, con el fin de contar con una visión de conjunto, de los desarrollos logrados en ciencia y tecnología en diferentes disciplinas y niveles (educación media, superior, institutos de investigación, empresas). Fruto de ello, en 1990 se dieron a conocer los resultados de la misión dirigida por el profesor Gabriel Misas Arango de la Universidad Nacional (E10, 17 de octubre de 2018). Dicho trabajo incluyó el análisis de lo logrado por la Administración, documento que fue reeditado (Rodríguez, Dávila y Romero, 1990a) y frente al cual se abrió un debate a nivel nacional (Sáenz-Rovner, 1995; 1998). El profesor Sáenz-Rovner es conocido por su análisis descarnado de las dinámicas socioeconómicas y políticas nacionales, de las cuales no se pueden excluir a los empresarios ni a las empresas.

Otro de los pioneros relevantes en el estudio de las organizaciones es el ingeniero industrial Carlos Dávila Ladrón de Guevara, de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes. Él es autor de importantes obras mediante las cuales ha sido posible difundir las teorías organizacionales desde una perspectiva crítica y comparativa (Dávila, 1985), textos obligados de quienes se formaron como administradores (E7, 20 de septiembre de 2018). Es de resaltar su interés por estudiar las organizaciones, la historia empresarial y las características de la formación de los administradores (E12, 9 de noviembre de 2018). Plantea la necesidad de desarrollar procesos robustos de investigación dentro del campo disciplinar que permitan a la administración consolidar un corpus teórico propio (Dávila, 1982; 1986b; 1988), con el fin de favorecer el desarrollo de la enseñanza de la disciplina (Dávila, 1991a; 1991b). Para ello, establece una reflexión frente a la administración, su naturaleza, su objeto de estudio, las propuestas de los autores clásicos (Dávila, 1981; 1983) y la necesidad de contextualizar sus apreciaciones.

El profesor Dávila hizo parte del grupo de docentes comisionados para llevar a cabo el estudio solicitado en 1989 por la Misión de Ciencia y Tecnología (Rodríguez, Dávila y Romero, 1989; 1990a; 1990b). Él se ha distinguido, también, por sus apreciaciones en torno a las acciones requeridas para mejorar los niveles de calidad de los procesos de investigación y de formación ofrecidos en las facultades de administración y como iniciador en el campo de la historia de empresa y de empresarios (Dávila 1986a; 1997), donde da cuenta de cómo las condiciones históricas y los nexos existentes entre capital económico y político moldean al empresario y las formas de entender y concebir lo empresarial. Dávila propone que podríamos estar frente a un altibajo en el desarrollo del campo disciplinar, dada la dificultad para configurar una comunidad académica, además de la orientación hacia estándares de medición que no favorecen la constitución de una cultura investigativa ni el análisis de las problemáticas del país (E12, 9 de noviembre de 2018).

Como pionero en el campo del estudio de las organizaciones se incluye al profesor Carlos Eduardo Martínez Fajardo (E3, 6 de septiembre de 2018) de la Universidad Nacional de Colombia. Administrador preocupado por desarrollar una alternativa pedagógica diferente que, materializada en textos propios, favoreciera los procesos de formación de los administradores. Escribió un libro acerca de los desarrollos alcanzados por el conocimiento administrativo (Martínez, 1989), revisado, ampliado y reeditado en varias oportunidades (Martínez, 2002).

El profesor Martínez fue editor, en 1982, del único número de la revista Apuntes de Administración, que antecedió a la revista Innovar. Fungió también como primer director de la Maestría en Administración de la Universidad Nacional de Colombia (1996-1998). Al tiempo, se interesó por analizar las estrategias de descentralización financiera y administrativa, así como por los procesos de modernización del Estado. Martínez (1995a; 1995b; 1996; 2000) da cuenta de cómo al estudiar las organizaciones desde una perspectiva técnica, racional y funcionalista hay que abordarlas desde discursos administrativos, ya que representan en forma exclusiva los intereses de empresarios y dueños de empresa. Lo que implica que, al omitir el contexto y las condiciones estructurales, se convierten en retóricas que eluden el conflicto y las diferentes lógicas y contradicciones presentes en lo organizacional. El autor se preocupó por involucrar en sus análisis temas como el neoinstitucionalismo, el pensamiento complejo, el poder, el comportamiento y la cultura organizacional; las capacidades de aprendizaje y la producción de conocimiento en el ámbito organizacional, examinados bajo la metodología de estudios de caso y las competencias de empresa (Martínez, 2005).

También en el occidente colombiano merece especial mención el profesor Fernando Cruz Kronfly, de la Universidad del Valle (E6, 14 de septiembre de 2018), quien, desde la Facultad de Ciencias de la Administración y del grupo de investigación “Nuevo Pensamiento Administrativo”, ha estudiado las organizaciones (Cruz, 1982) y abanderado el estudio de fenómenos que allí acontecen. Simultáneamente, viene desarrollando seminarios y publicaciones (Cruz, 2003; 2005; 2007; Rojas, 2003), en donde se establece una crítica en torno a las organizaciones y la forma como son gestionadas, problematizando así la realidad organizacional y la disciplina administrativa.

Mediante los análisis organizacionales, funcionales y descriptivos, el profesor Cruz narra cómo ha sido el desarrollo del estudio organizacional en Colombia, pero lo hace desde la perspectiva crítica alimentada por las ciencias sociales. Su razonamiento cambia por completo de orientación, pues incluye la cuestión de las relaciones de poder y la subordinación, fenómenos en los cuales resulta indispensable el punto de vista de la antropología, la psicología, la ciencia política y la sociología (E9, 4 de octubre de 2018).

Adicional a lo anterior, en esta misma facultad de la Universidad del Valle, sobresale la creación, durante la última década del siglo pasado, de la Maestría en Ciencias de la Organización, que él impulsara con la colaboración de Alain Chanlat, Renée Bédard y Omar Aktouf, docentes de la Escuela de Altos Estudios Comerciales de la Universidad de Montreal (HEC). Este programa se caracteriza por una perspectiva interdisciplinar, que busca rescatar la investigación en relación con lo humano y el gobierno de las personas.

De retorno a Bogotá, el economista Florentino Malaver Rodríguez, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Pontificia Universidad Javeriana, investiga sobre la competitividad, la productividad, las capacidades tecnológicas y de innovación empresarial desarrolladas en el país, así como la gestión pública. Además de los aportes establecidos en estas áreas, él se ha preocupado por las políticas de ciencia y tecnología y los procesos de investigación (Malaver, Romero y Cortés, 2000; Malaver, 2006; Malaver y López, 2016) y formación (Malaver, 1994), desarrollados en el campo disciplinar.

Los balances y reflexiones del profesor Malaver, sobre los avances logrados en estos campos, son bien conocidos, pues son elaborados a partir de un sentido agudo que le permite identificar dificultades, riesgos y peligros que se corren en la disciplina, como quedarse en una visión convencional de las ciencias naturales y en una serie de hiperespecializaciones que llevan a favorecer observaciones desde áreas y funciones. Esto atenta contra la posibilidad de realizar integraciones analíticas que superen miradas fragmentarias (E5, 12 de septiembre de 2018) y permitan la complementariedad que existe entre disciplinas, enfoques y perspectivas. El riesgo que se corre es la incapacidad para lograr el diálogo y la comprensión de la organización, la gerencia y su importancia en la constitución de lo social. En ese orden de ideas, el profesor Malaver se centra en los nuevos derroteros que se asumen desde una profesionalización de la investigación, basada en responder a estándares y a la necesidad de asegurar publicaciones en revistas posicionadas a nivel internacional, sin reconocer el contexto en el cual emergen los problemas y descuidando el lugar desde donde se formulan las preguntas de investigación. Publicar en este tipo de revistas y cumplir con tales indicadores debería dar cuenta de cierto nivel de madurez disciplinar. Sin embargo, es factible que se deba enfrentar un retroceso si se sigue pensando en referentes foráneos, en interlocutores ficticios, en problemas debidamente armados para responder a las casas editoriales y a los posibles evaluadores, y se dejen de lado los fenómenos que reclaman estudio en este país (Malaver, 2016). En una situación tal, priman los feudos y se carece de canales de comunicación, a la vez que se asumen posiciones intelectuales al margen de lo que sucede nacionalmente.

En la misma Pontificia Universidad Javeriana se destaca desde la Facultad de Psicología el psicólogo Hernán Camilo Pulido Martínez, quien lidera el grupo de investigación “Estudios Críticos de las Organizaciones y el Trabajo” (Pulido et al., 2006; Pulido, 2009). Desde allí se analiza cómo los psicólogos, con una formación tradicional, conocen un conjunto de técnicas que les permiten aplicar y replicar conceptos, teorías, modelos e instrumentos, a la vez que establecer prescripciones, pero sin entender las lógicas presentes en el trabajo y en las organizaciones. La psicología constructivista en auge fue pensada como una opción liberadora, pero terminó afinando las posibilidades de control sobre los trabajadores. Por tal razón, se empezó a estudiar el papel y alcance de la psicología en el trabajo y en las empresas, con el propósito de estudiar las condiciones en las que laboran e interactúan las personas en los sitios de trabajo (E4, 7 de septiembre de 2018). Esto hizo evidente la necesidad de comprender las organizaciones como espacios en contexto y en interconexión, así como un sinfín de aspectos que dependen de componentes económicos, legales, sociales, culturales y tecnológicos. Tales cuestiones dejaron entrever que en una organización se entremezclan muchos factores, dimensiones y variables, lo que obliga a ampliar la mirada psicológica en relación con el trabajo, las organizaciones y el empleado, a la vez que se acepta la existencia de conflictos, tensiones y contradicciones.

Para Pulido (E4, 7 de septiembre de 2018), la inclusión de estos intereses significa el desarrollo sufrido por los estudios de la organización en América Latina, lo que evidencia, desde una perspectiva crítica, la forma como el conocimiento psicológico ha colonizado en buena medida el estudio de las organizaciones y del trabajo. Lo hace a partir de preguntarse por los sujetos y de indagar por diferentes temáticas como la subjetividad (Valencia, 2017), la identidad y las estrategias y procesos de construcción de los trabajadores. Esto ha abierto líneas de investigación que favorecen los análisis críticos de la gestión humana (Pulido, 2007; Anzola-Morales, 2018), asumida como un problema de gobierno. Pulido advierte que existe la tendencia a asumir propuestas académicas foráneas sin examinar los marcos críticos de estas producciones, por lo que se requiere esclarecer la razón de ser, los alcances y también las limitaciones de estas perspectivas, relacionadas con el conocimiento organizacional y psicológico sobre el trabajo (Vargas, 2001; Pulido, 2004; Pulido y Sato, 2013).

El número de pioneros en el campo de los estudios organizacionales se incrementa con la Universidad EAFIT de Medellín (E7, 20 de septiembre de 2018; E6, 14 de septiembre de 2018). Allí, varios de sus docentes vienen consolidando, desde hace varios años, esta apuesta a partir de un enfoque comprensivo de las organizaciones. Este interés se visualiza no solo en las actividades desarrolladas en el grupo de investigación “Administración y Organizaciones”, también en la enseñanza impartida en el programa de Maestría en Ciencias de la Administración, que fuera creado en la pasada década de los años noventa, y en el Doctorado de Administración, abierto en 2005 y pionero en el país (E2, 30 de agosto de 2018), caracterizado por una perspectiva crítico-comprensiva. Del mismo modo, dicho interés se evidencia con los proyectos editoriales que la institución ha asumido (Mayor, 2001; Muñoz, 2017; Gonzales-Miranda, 2017), los cuales favorecen la interacción entre las comunidades académicas del país con otras especialmente relevantes en el campo de la administración. Como parte de tales iniciativas sobresale la edición del Handbook en el estudio de las organizaciones (Clegg et al., 2017 y 2019), que, sin lugar a duda, constituye uno de los referentes de importancia en el campo disciplinar.

Los avances logrados por esta perspectiva de análisis en EAFIT han estado apalancados por las relaciones con la Universidad Autónoma Metropolitana de México, en donde son acogidos los aportes de varios académicos, entre ellos Ibarra-Colado y Montaño (1985; 1987) e Ibarra-Colado (1991; 1999; 2006a; 2006b), identificados con la corriente de los estudios organizacionales y favorecedores del desarrollo de la misma en América Latina.

La lista se engrosa con el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, que se constituye en uno más de los centros de relevancia en el país en cuanto a estudiar y favorecer las difusiones en torno a las demandas establecidas por la sociedad a las organizaciones y a la administración. Tales publicaciones impulsaron varios de los trabajos y reflexiones propiciados por el grupo de investigación “Perdurabilidad organizacional” (E7, 20 de septiembre de 2018), que se reconfigura para abordar el estudio de la administración y de la gerencia. En este tienen especial cabida los análisis relacionados con el soporte epistemológico del campo disciplinar de la administración de empresas, el estado actual de la investigación y también el desarrollo de los procesos de formación de nuevos administradores (Sanabria, 2007a, 2007b; Sanabria et al., 2007). Estas reflexiones fueron abonando el terreno para la inclusión de las corrientes de los estudios organizacionales y los estudios críticos del management como problemáticas de investigación (Saavedra, 2007, 2009; Saavedra-Mayorga, Gonzales-Miranda y Marín-Idárraga, 2017). Otro de los proyectos editoriales, central en estas discusiones y pionero en el país, lo constituye el análisis de los fundamentos, la evolución y el estado actual de los estudios organizacionales de Sanabria, Saavedra y Smida (2013).

1.2.3 Hitos en el estudio de las organizaciones

En la gráfica 1 se ilustra la línea de tiempo con algunos de los momentos más representativos en el proceso de surgimiento y evolución de los estudios de las organizaciones en Colombia.

GRÁFICA 1. Hitos en el estudio de las organizaciones en Colombia


Fuente: elaboración propia

Como se puede apreciar, más allá de los momentos de surgimiento e impulso al proceso del estudio de las organizaciones, merece resaltar la forma cómo, durante la década de los años ochenta y de los noventa del siglo anterior, se materializaron las reflexiones que en relación con los retos planteados al sistema educativo y a las instituciones de educación superior venían ganando un espacio importante en Colombia y también en otros contextos: procesos derivados de la globalización, la apertura económica y la internacionalización de los mercados, y también del advenimiento de nuevas tecnologías y de un conjunto de modificaciones efectuadas en los enfoques estratégicos, las estructuras empresariales y las estrategias orientadas a la búsqueda de rentabilidad. Todos estos factores se aunaron en una época especialmente difícil a nivel político, económico y social vivida en el país, a pesar de lo cual se favorecieron dichas reflexiones.

Fue así como, en el campo administrativo, se hicieron notables el crecimiento desbordado de facultades y diversos tipos de programas de formación en administración; el incremento vertiginoso de estudiantes, la baja calidad en la educación impartida y la aversión a la formación teórica; la orientación hacia el pragmatismo, una visión precaria de lo organizacional, restringida a áreas funcionales, y distancia excesiva entre el sector educativo y el empresarial. De igual manera, debilidad en los procesos de investigación desarrollados en las universidades y en la conformación de un cuerpo profesoral con alta formación, dificultad para independizarse de propuestas provenientes de otros ambientes y la necesidad de reconocer y plasmar las condiciones particulares del país en propuestas administrativas propias.

Como consecuencia de ello, las discusiones propiciadas por Dávila (1980; 1988; 1991a); López (1984); Cruz (1990); Mayor (1990); Malaver (1994); Sáenz-Rovner (1995; 1998); López (1998) y Aktouf (1998, 2000) y Malaver et al. (2000) favorecieron un escenario propicio para los procesos de autoevaluación que, a partir de mediados de la última década del siglo anterior, se vieron reflejados en el despegue de los sistemas de acreditación, abanderados por la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), y a los que, paulatinamente, empezaron a acogerse los diferentes programas en el país. En ese mismo período se reforzó la necesidad de apropiar las políticas establecidas por el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación (Colciencias) para la conformación de grupos, líneas y proyectos de investigación y su consecuente proceso de reconocimiento, medición y evaluación. Tal acontecimiento implicó movilizaciones en términos estratégicos, estructurales y culturales en las escuelas y facultades de administración.

En dicho proceso, es evidente que las facultades de administración del país empezaron a evidenciar, en la década del noventa, un proceso de crecimiento importante, impulsado por la creación de numerosos y variados programas de posgrado, tanto de especialización como de maestría, orientados a diferentes campos de especificidad de la disciplina –mercadeo, gestión humana, producción, gerencia y finanzas, entre otros–. Además, en el campo de los estudios de la organización, es importante destacar la creación de los programas de Maestría en Ciencias de la Organización, de la Universidad del Valle, y la Maestría en Ciencias de la Administración, de la Universidad EAFIT.

Con el cambio de siglo, en la primera y segunda décadas del presente, surgen en el país los primeros doctorados en administración. De este modo, varias instituciones apuestan por los procesos de acreditación internacional, con lo que se espera poder favorecer los desarrollos y la consolidación de la disciplina y del campo específico del estudio de las organizaciones.

1.3 Difusión y controversias en el estudio de las organizaciones en Colombia

En este apartado se demuestran aspectos relacionados con la difusión del estudio de las organizaciones y se establecen algunas controversias desde las perspectivas disciplinares y epistemológicas, identificadas en el análisis de las entrevistas y la revisión documental. En consecuencia, la categoría de difusión relaciona medios que han sido clave para propiciar la conversación académica respecto a las organizaciones, mientras que la categoría de controversias muestra diversos puntos de comprensión que han generado opiniones contrapuestas para la construcción del estudio organizacional.

1.3.1 Difusión: medios y conversación

La difusión del conocimiento ha sido una característica clave de las comunidades científicas para propiciar la conversación académica y la construcción de los campos de estudio (Unesco, 2015). En el caso del estudio de las organizaciones en Colombia, la academia es el escenario reconocido por excelencia para la difusión: “No solo se trata de informar, sino procesar la información para producir conocimiento” (E9, 4 de octubre de 2018). En este ámbito se destacan como medios de difusión tradicionales libros, revistas científicas, congresos/simposios y redes. Según los datos recolectados, en el país proliferan los grupos de investigación, las maestrías en ciencias de la organización y administración y los doctorados en administración; estos, además del impulso del ranking de las universidades y de un colonialismo académico, han contribuido a una mayor difusión del campo disciplinar, dadas las exigencias de publicación generadas en los últimos años.

A propósito de los grupos de investigación, los entrevistados destacan algunos de los que han contribuido en la difusión del estudio de las organizaciones en Colombia, principalmente desde los años finales del siglo pasado y los iniciales del nuevo, debido a las exigencias de investigación impulsadas por Colciencias y a los esquemas de acreditación universitaria. Es así como, en la tabla 2, se detallan algunos de tales grupos y se resaltan, a modo de ejemplo, títulos de trabajos que han ayudado a difundir el estudio de las organizaciones en el país.

TABLA 2. Difusión desde los grupos de investigación


Grupo de investigaciónAño de fundaciónInstituciónMedios de difusión / investigaciones destacadas
La Gerencia en Colombia (actual Grupo de Investigación en Administración y Organizaciones)1997Universidad EAFITLibros:• Arcand, S., Muñoz, R., Facal, J. y Dupuis, J. (2010). Sociología de la empresa: del marco histórico a las dinámicas internas.• Muñoz, R. (2011). Formar en administración: por una nueva fundamentación filosófica.• Gonzales-Miranda, D. R. (Ed). (2017). Organizaciones. Aproximaciones teóricas desde los estudios organizacionales.• Clegg, S. R., Hardy C., Lawrence, T. B., Nord, W. R., Ramírez Martínez, G. y Gonzales-Miranda, D. R. (2017) (Eds.), Tratado de estudios organizacionales. Vol. I. Teorización sobre el campo.• Clegg, S. R., Hardy C., Lawrence, T. B., Nord, W. R., Gonzales-Miranda, D. R. y Ramírez Martínez, G. (2019) (Eds.), Tratado de estudios organizacionales. Vol. II. Exploración de las temáticas.
Artículos:• López, F. (2005). “Administración”, organización (“y empresa”): Un intento de acotación semántica. Revista Universidad EAFIT.• Gonzales-Miranda, D. R. (2014). Los Estudios Organizacionales. Un campo de conocimiento comprensivo para el estudio de las Organizaciones. Innovar.• Ocampo-Salazar, C. A., Gentilin, M. y Gonzales-Miranda, D. R. (2016). Conversaciones sobre administración y organizaciones en Latinoamérica. Un énfasis en el estado actual de la investigación y la educación. Cuadernos de Administración.• Gonzales-Miranda, D.R., Ocampo-Salazar, C. A. y Gentilin, M. (2018). Organizational Studies in Latin America. A Literature Review (2000-2014). Innovar.Redes:• Red de Estudios Organizacionales Colombiana (REOC) / http://www.Eafit.edu.co/reoc
Nuevo Pensamiento Administrativo2000Universidad del ValleLibros:• Cruz, F., Aktouf, O. y Carvajal, R. (2003). El lado inhumano de las organizaciones.• Rojas, W. (2003). Modernidad e inhumanidad. Lo inhumano en la organización y en el trabajo.• Carvajal, R. (2013). Estudios críticos de la organización: qué son y cuál es su utilidad.Artículos:• Cruz, F. (2011). El mundo del trabajo y las organizaciones desde la perspectiva de las prácticas inhumanas. Cuadernos de Administración.• Valencia, A. (2017). Subjetividad y poder en la organización empresarial: un estudio de caso. Innovar.Seminarios:• Seminario Internacional Nuevo Pensamiento Administrativo. (A la fecha, con ocho versiones realizadas) / http://sinpa.ginpa.co/index.php/es/
Grupo de Investigación en Perdurabilidad Empresarial (actual Grupo de Investigación en Dirección y Gerencia)2001Universidad del RosarioLibros:• Sanabria, M., Saavedra, J. y Smida, A. (2013). Los Estudios Organizacionales (‘Organization studies’): fundamentos, evolución y estado actual del campo.Artículos:• Toca, C. (2011). Perspectivas para el estudio de la realidad y la perdurabilidad de las organizaciones. Documentos de Investigación.• Contreras, F. y Castro, G. (2013). Liderazgo, poder y movilización organizacional. Estudios Gerenciales.• Sanabria, M., Saavedra, J. y Smida, A. (2014). Los estudios críticos en administración: origen, evolución y posibilidades de aporte al desarrollo del campo de los Estudios Organizacionales en América Latina. Revista Facultad de Ciencias Económicas.• Castro, G. y Noguera, A. (2014). Depredación organizacional: las consecuencias del uso del poder en la organización. Estudios Gerenciales.
Estudios Organizacionales2007Universidad de los AndesLibros:• Otálora, G. (2007). El conflicto trabajo-familia: consecuencias para las organizaciones.• Otálora, G. (2008). Work-Family Conflict. Its impact to Organizations.• Varela, O. y Salgado, E. (2010). El desempeño de los individuos en las organizaciones.Artículos:• Ruiz, J., Rengifo, C. y Quiñones, N. (2007). Gestión cultural. Aspectos institucionales y organizaciones culturales: El caso de la Fundación Teatro Nacional. Cuadernos Latinoamericanos de Administración.• Dávila, J. (2010). The Creation of Organizational Capabilities: Evidence from a Multinational Company. Management research: The Journal of the Iberoamerican Academy of Management.• Dávila, J. (2012). La doble dimensión de una capacidad organizacional: evidencias de una organización sin ánimo de lucro que compite en el mercado. Cuadernos de Administración.• Ruiz, J. (2018). Buscando la particularidad de las organizaciones latinoamericanas. Una reflexión observando el caso colombiano. Revista de Estudios Sociales.

Fuente: elaboración propia.

En lo que respecta a la creación de maestrías en ciencias y doctorados en el campo administrativo y organizacional, algunos entrevistados indican que estos programas han propiciado la escritura y difusión académica sobre fenómenos que acontecen en y alrededor de las organizaciones (E2 y E6, 30 de agosto y 14 de septiembre de 2018). También señalan la preocupación por un crecimiento desbordado de doctorados de todas las disciplinas en el país; de ser una oportunidad, podría evidenciar problemas en la calidad de los programas (E7, 20 de septiembre de 2018). En relación con las maestrías en las escuelas y facultades relacionadas con la administración, como se ha señalado, la Universidad del Valle es reconocida como pionera con la formalización, durante la década de los noventa, de la Maestría en Ciencias de la Organización. Su programa se cimenta desde una perspectiva crítica e interdisciplinaria de la organización, objeto clave de estudio para este currículo (E8, 21 de septiembre de 2018).

Por su parte, la Universidad EAFIT ha cumplido un papel crucial con la creación de la Maestría en Ciencias de la Administración, en 1999, y el primer Doctorado de Administración en Colombia, en 2005. Con tales iniciativas, propició la investigación crítica y conversaciones en temas relacionados con la cultura e identidad organizacional, el poder en las organizaciones, la comunicación organizacional y antropología de las organizaciones, entre otros (E2, 30 de agosto de 2018). Adicionalmente, otras instituciones crearon doctorados6 que también han contribuido a la difusión del estudio de las organizaciones, no todas desde la perspectiva crítica.

Finalmente, otros elementos que han participado con expandir la difusión del estudio de las organizaciones son el impulso de los rankings de las universidades y un colonialismo académico. En esta tendencia, las universidades se integran a la economía del conocimiento con un enfoque empresarial que promueve el mercado y la competencia académica (Slaughter y Rhoades, 2004; Walker, 2009). Por ende, los procesos de acreditación ubican en primer renglón la necesidad de la comparación académica, del reconocimiento, de producir y publicar acorde con estándares internacionales (E5, 12 de septiembre de 2018), pues aquello que se inició con un espíritu de mejoramiento, terminó en una cantidad de rankings, en los cuales el mandato es producir y publicar (E3, 6 de septiembre de 2018).

En esa presión del sistema por la investigación y por las publicaciones, es evidente el impulso para la creación de revistas en las universidades, para la formación de profesores universitarios que investiguen y publiquen; ello ha posibilitado una mayor difusión del estudio de las organizaciones (E6, 14 de septiembre de 2018). Así pues, se destacan revistas colombianas que han divulgado el estudio de las organizaciones a nivel nacional. En la tabla 3 se mencionan algunas de ellas.

TABLA 3. Revistas de difusión del estudio de las organizaciones en Colombia


RevistaInstituciónCiudad
Ad-ministerUniversidad EAFITMedellín
Cuadernos de AdministraciónUniversidad JaverianaBogotá
Cuadernos de AdministraciónUniversidad del ValleCali
Estudios GerencialesUniversidad IcesiCali
Innovar. Revista de Ciencias Administrativas y SocialesUniversidad NacionalBogotá
Revista Escuela de Administración de NegociosUniversidad EANBogotá
Pensamiento y GestiónUniversidad del NorteBarranquilla
Revista Ciencias EstratégicasUniversidad Pontificia BolivarianaMedellín
Universidad y EmpresaUniversidad del RosarioBogotá

Fuente: elaboración propia.

Ahora bien, en medio de la difusión del estudio de las organizaciones, con los aspectos relevantes que se han anunciado, surgen algunas controversias significativas sobre esta temática en el ámbito nacional.

1.3.2 Controversias: sentidos encontrados en el estudio de las organizaciones

En el estudio de las organizaciones en Colombia existen diversas controversias. He aquí tres de ellas: i) tensiones en los paradigmas o perspectivas de estudio de las organizaciones, ii) diferencias en la concepción de lo que son los estudios de las organizaciones y los estudios organizacionales, iii) dificultades en la difusión y conformación de comunidad académica para la comprensión de las organizaciones. Estas posiciones polémicas fueron identificadas en el análisis de las entrevistas y marcan los retos que se exponen a continuación, dadas las diferencias paradigmáticas y la necesidad de construir un carácter identitario de los estudios organizacionales en el país.

En relación con las tensiones paradigmáticas, los entrevistados señalan que el estudio de las organizaciones en el país ha sido abordado, principalmente, desde dos paradigmas, disímiles entre sí: uno, funcional-positivista y, otro, crítico-comprensivo. El primero –funcional-positivista– está orientado a la intervención, más que a la comprensión de los fenómenos organizacionales (E10, 17 de octubre de 2018), mientras el segundo –crítico-comprensivo– busca traer a la reflexión organizacional las dinámicas comprensivas e interpretativas de las ciencias sociales, tales como la sociología, la historia, el psicoanálisis, la teoría política, la antropología, entre otras (E9, 4 de octubre de 2018).

En otras palabras, la clasificación paradigmática que se expone reconoce una corriente principal –funcional-positivista– y una correspondiente a estudios alternativos –crítico-comprensiva–. En la primera se identifica una dominación productiva e instrumental, la cual reclama un razonamiento técnico donde la organización constituye un escenario de producción económica, de rentabilidad, de cosificación de las personas (Cruz y Rojas, 2008) y del entorno natural. Por su parte, los estudios alternativos cuestionan y difieren de esta racionalidad instrumental y funcional y buscan reflexionar sobre las organizaciones en tanto escenarios de conflicto, cultura, comunicación, discursos, acoplamientos, resistencias, cambios, entre otros aspectos (Alvesson y Deetz, 1996).

En razón de lo anterior, los personajes entrevistados indican que las tensiones entre lo funcional-positivista y lo comprensivo-crítico implican cambios en cómo se entienden y estudian las organizaciones. Desde lo funcional-positivista se reconoce que las investigaciones abogan por estudiar casos gerenciales de éxito y modas administrativas para recomendar su instrumentalización y la intervención en el mundo de las organizaciones (E6, 14 de septiembre de 2018). Por su lado, los trabajos y aportes comprensivos ponen en cuestión la educación instrumental al tiempo que buscan un equilibrio que permita la pregunta y el cuestionamiento por el uso de ciertos medios para alcanzar los fines empresariales y organizacionales (E2, 30 de agosto de 2018). Uno de los entrevistados (E9, 4 de octubre de 2018) indica que, en esta tensión, lo que abundan son los trabajos de orden descriptivo, pragmático y técnico, es decir, que las organizaciones se estudian para generar rentabilidad y productividad; en ese sentido, la tendencia es a la supresión de los análisis complejos, del diálogo interdisciplinar y del pensamiento científico respecto a la organización.

En el orden de ideas sobre las controversias, la segunda enunciada evidencia diferencias entre la concepción de lo que son los estudios de las organizaciones y los estudios organizacionales. Para algunas de las personas entrevistadas, la palabra estudio es genérica e implica no hacer distinción entre estos dos conceptos, es decir, estudios de las organizaciones y estudios organizacionales serían lo mismo (E2 y E7, 30 de agosto y 20 de septiembre de 2018), ya que en ambos se integran las diversas perspectivas teóricas y epistemológicas presentes en el análisis y comprensión de las organizaciones (Sanabria, Saavedra y Smida, 2013).

Otros investigadores consideran que los estudios de las organizaciones ocupan un campo amplio que implica diversas perspectivas teóricas desde las cuales se abordan la organización y los fenómenos que en ella acontecen, como objetos de análisis. Entre dichas teorías se cuentan la teoría administrativa, la teoría organizacional y los estudios organizacionales. Las dos primeras teorías son de corte funcional-positivista, mientras que los estudios organizacionales son una perspectiva crítico-comprensiva (Gonzales-Miranda y Gentilin, 2013; Gonzales-Miranda, 2014; Ocampo-Salazar, Gentilin y Gonzales-Miranda, 2016; Gonzales-Miranda, Ocampo-Salazar y Gentilin, 2018). En tal sentido, los estudios de las organizaciones involucran los estudios organizacionales, un campo mediado por el enfoque crítico que propone otras miradas para ampliar la comprensión de las organizaciones, sin excluir la Teoría de la Organización.

Incluso algunos entrevistados indican que los estudios organizacionales constituyen una corriente que se traslapa con los estudios críticos del management (CMS, por sus siglas en inglés), en cuanto a un interés por investigar las organizaciones. Por tal razón, revisa y nutre lo propuesto por la teoría organizacional y por el pensamiento administrativo (E1, 29 de agosto de 2018). También es una concepción que incorpora racionalidades provenientes de diversas disciplinas y que intenta favorecer la comprensión sobre diferentes asuntos y fenómenos propios de las empresas y las organizaciones (E3, 6 de septiembre de 2018). Estos estudios tienen la ventaja de permitir la crítica y pensar las organizaciones desde diferentes perspectivas, lo que implica, entre otros elementos, las condiciones laborales y los contextos (E4 y E5, 4 y 12 de septiembre de 2018). Allí, lo crítico empieza a enmarcar un panorama de trabajo, tal vez una identidad para los estudios organizacionales en Colombia.

Ahora bien, tal diversidad de posturas entre los entrevistados permite realizar algunas observaciones con respecto a la tercera controversia: dificultades en la difusión y la falta de comunidad académica en el estudio de las organizaciones. Entre los aspectos que han dificultado la necesaria difusión, el análisis de la información permite observar: i) falta de formación en un idioma diferente al español, ii) aumento de publicaciones en revistas foráneas sin análisis del contexto local, iii) enfoque en la producción funcional y iv) posición conservadora de las escuelas de administración que tienden a orientar y transformar las “maestrías en ciencias” y los doctorados hacia perspectivas funcionalistas, al modificar los avances en la comprensión de lo organizacional. Todo ello refleja una mercantilización de la educación en el ámbito nacional y un posicionamiento mercantil respecto a los programas y la formación profesional.

En Colombia hay una incipiente comunidad académica en el estudio de las organizaciones. Se carece de una mirada en conjunto para este campo, de la crítica y del cuestionamiento (E7, 20 de septiembre de 2018). Por consiguiente, se considera que la ausencia de redes académicas, es decir, que las investigaciones se realicen de manera individual, bien por instituciones o personas, ha implicado que muchos estudios sobre las organizaciones (provenientes algunos, incluso, de escuelas o facultades diferentes a las de administración) se queden en el interior de las instituciones, no sean reconocidos por las comunidades académicas y no generen diálogo, disertación y crítica con otras universidades y otros investigadores.

Aunado a lo anterior, se presentan consideraciones y cuestionamientos a los críticos de las organizaciones. Al respecto, uno de los entrevistados plantea que aquellos que se inscriben en los estudios organizacionales e indican que son de perspectiva crítica y no funcional, tienen un tono de denuncia poco propositivo (E8, 28 de septiembre de 2018). Al respecto, este entrevistado plantea que hay que estudiar una integración entre dicho tipo de estudio y la administración, es decir, entre lo comprensivo y lo funcional. La clave podría ser la diversidad de paradigmas, tanto para el estudio de las organizaciones como para el estudio de la administración, porque es necesario formar gerentes, dirigentes y administradores que, además, conozcan los fenómenos que acontecen en y alrededor de las organizaciones.

1.4 Alcances, proyecciones y desafíos de los estudios de la organización en Colombia

Este apartado permite discutir las proyecciones que tendría el estudio de las organizaciones en el ámbito nacional. En ese sentido, se configura una agenda de desarrollo a futuro, no con el ánimo de prescribir o dilucidar fehacientemente el progreso de este campo de conocimiento, sino tan solo de proponer, a partir de la indagación realizada, los alcances, los planes y los retos que se avecinan en el país y, con ello, las posibilidades de investigaciones y trabajos conjuntos que se pudieran elaborar.

1.4.1 Alcances

El estudio de las organizaciones en Colombia ha estado ligado entrañablemente al ámbito administrativo y ellas también han sido examinadas arduamente por diversas disciplinas de las ciencias sociales y humanas. En sus inicios, no existió diferenciación alguna entre el estudio de la administración y el estudio de las organizaciones. Y, en efecto, bien se podría afirmar que uno de los alcances o logros obtenidos en el estudio de las organizaciones es la división que se viene forjando entre ambos campos de saberes. Tal situación permite identificar y analizar tanto la gestión como el tipo de organizaciones que hay en el país y los sucesos sociales que emergen y se desarrollan en su interior. En otras palabras, diferenciando lo referido a la gestión y las acciones que propenden por la eficacia y la productividad del estudio de las organizaciones como tal. Así, es posible encontrar en la actualidad una demarcación entre ambos campos, reconocida y aceptada, a pesar de que, en muchas instituciones y programas académicos, se traslape y se asuma como impropia tal división.

Adicional a lo anterior, surge un asunto importante, aunque procedimental: en Colombia, a diferencia de otras latitudes, casi la totalidad de las revistas de difusión exigen clasificar los artículos bajo los parámetros desarrollados por el Journal of Economic Literature (JEL), como método estándar para tipificar literatura académica en el campo de la economía. En ese sistema no existe la posibilidad de clasificar una producción académica que tenga como objeto de estudio la organización, como tampoco aspectos sociales que propicien su investigación, como el poder, la cultura, el género, etc. Este es un ejemplo de cómo lo administrativo no se desliga aún de lo organizacional, al menos formalmente.

No obstante, el auge de los doctorados en Colombia tiene también un alcance sustancial. Tal acontecimiento permitirá, irremediablemente, ahondar en el estudio de las organizaciones, independientemente de la postura ontológica y epistemológica que se tenga sobre el objeto de estudio. En ese sentido, habrá más investigaciones empíricas sobre organizaciones colombianas, en espera de un crecimiento en el desarrollo de pequeñas y medianas empresas, lo que permitirá ampliar el conocimiento sobre la realidad organizacional en el país, ya que, hasta ahora, se ha concentrado en el estudio de las grandes organizaciones. Aún queda la deuda de una mayor investigación sobre otros tipos, como las públicas y las del tercer sector de la economía solidaria.

A pesar de este auge, es preciso anotar que la aproximación crítica en cuanto a la disciplina administrativa y al estudio de las organizaciones, que fuera considerada relevante y diferenciadora en su momento, ha ido cediendo terreno. Es así como lo que era un aspecto característico y motivo de divulgación comienza a perder importancia frente a los aspectos más funcionales y las aproximaciones más positivistas de las prácticas administrativas y del estudio de las organizaciones. Ergo, habría que reflexionar si el tema de lo crítico, asociado a los estudios organizacionales, al menos en Colombia, es un asunto de moda, que últimamente comienza a perder influencia.

Un logro más se ha alcanzado con notables avances en publicaciones. Al respecto, es preciso rescatar dos cuestiones: por un lado, el tema de las ediciones referidas propiamente al estudio de las organizaciones, o lo que, en el argot, se conoce como lo organizacional, es decir, el énfasis en el estudio de las dinámicas sociales al interior de las organizaciones, que tiene como propósito dar cuenta de la organización estudiada; por otro lado, las publicaciones –artículos, capítulos de libro o libros– que se han realizado desde una perspectiva crítica, como proceso autorreflexivo, de incumbencia propiamente organizacional y, al tiempo, también de las prácticas administrativas.

Por último, y por ello no menos importante, está la creación de las redes académicas en torno a la administración y las organizaciones. Valga aquí rescatar la Red de Estudios Organizacionales Colombiana (REOC) que, a diferencia de otras redes, está conformada con una clara delimitación hacia las prácticas administrativas y las organizaciones, desde una mirada crítica y pluridisciplinar, a la vez. Esta, por su conformación y surgimiento, congrega académicos de diferentes disciplinas y tiene un alcance nacional.

1.4.2 Proyecciones

En el contexto descrito, es posible afirmar que el estudio de las organizaciones en Colombia se encamina hacia una madurez teórica. Se debe, en gran medida, al fortalecimiento de los doctorados y de los grupos de investigación; al establecimiento y consolidación de las redes académicas existentes y al desarrollo estimulado también por los mismos procesos de acreditación nacional e internacional en que se encuentran muchas universidades. Sin embargo, el camino no está exento de cierta lucha o tensiones por parte de programas, redes, investigadores y de las mismas instituciones educativas por apropiarse, al menos denominativamente, del reconocimiento y defensa, a su vez, de posturas propias o desarrollos innovadores en el estudio de las organizaciones. Situación que ayudará a consolidar este campo, como una alternativa diferente al mainstream propio de la administración clásica. La existencia del disenso y la exigencia por defender cierta adjudicación de lo que se entiende por estudios de la organización terminarán por consolidar una identidad particular en la medida en que las redes y el espíritu académico así lo permitan.

En correspondencia, los doctorados en administración, hoy en día prácticamente indiferenciables, terminarán por consolidarse a partir de los desarrollos investigativos de sus profesores. En este contexto, es posible pensar que, al final, se configurarán ciertas escuelas de pensamiento y aproximaciones a la administración y a las organizaciones de forma particular; a la vez, se ampliará el abanico de posibilidades para estudiarlas desde nuevas y diversas perspectivas teóricas y metodológicas. Aunado a ese proceso, más organizaciones serán estudiadas y se logrará un mayor conocimiento de la sociedad colombiana. A su vez, la academia responderá a cierta deuda con la sociedad, al profundizar en el valor económico, social y ambiental en el cual está implicado el buen gobierno (E3, 6 de septiembre del 2018), toda vez que una mayor comprensión del fenómeno organizacional permitirá una mejor gestión. Queda la tarea de estructurar una formación doctoral en el estudio de las organizaciones que no sea superficial, pragmática y orientada más a la intervención que a la comprensión de los fenómenos que estudia (E10, 17 de octubre del 2018).

Una de las proyecciones que se convierte en un reto efectivo es la discusión sobre los espacios de difusión. Si bien es cierto que desde el año 2000 se han divulgado de manera prolija los temas referidos a la administración y, más recientemente, a las organizaciones, es importante contar con revistas y, por consiguiente, con políticas editoriales que promuevan el estudio de las organizaciones al menos en tres sentidos: por un lado, desligándolo de la visión funcional-positivista que impera en la actualidad; por otro, complementando dicha visión con una mirada más crítica que permita comprender la realidad antes de intervenirla y, por último, con la posibilidad de tender puentes de investigación y desarrollo teórico entre ambas aproximaciones.

Bajo la óptica señalada, cabe anotar que la realidad colombiana, con el creciente interés por la investigación y el impulso de doctorados, propicia una gran solicitud de espacios de difusión que no cubre la oferta; por tal razón, las investigaciones de las realidades locales son publicadas en espacios foráneos. Esto trae como correlato la necesidad de tomar posición sobre la participación o no en espacios de divulgación regidos estrictamente por las lógicas de los rankings, y presionados por los indicadores que estipula el gobierno nacional y, por tanto, las universidades. Esta será, entonces, una discusión cardinal que podrá abordarse en su momento, con las consecuencias y tensiones propias del sistema académico nacional, que, en general, está ligado a una mirada comercial y economista de la educación y de la investigación.

1.4.3 Relación con los doctorados y las maestrías

Es posible afirmar que no hay organización que no sea susceptible de ser administrada. Esta aseveración, por más simple que parezca, muestra el universo de acción de la administración y la necesidad de estudiar las organizaciones. Es por eso que es importante la presencia del estudio de la administración, pero también de las organizaciones, en programas de investigación referidos al ámbito administrativo y organizacional, independientemente de la postura epistémica que se tenga. Toda acción administrativa recae sobre una organización, cualquiera que esta sea, convirtiéndola en su objeto de interés. Así, la organización es un fenómeno social de gran relevancia para las ciencias sociales y su estudio se vuelve imperante. En suma, el administrador se vuelve un actor social primordial que interviene en la sociedad y, por lo tanto, su accionar en toda organización es, también, objeto de estudio y, a la vez, retroalimenta el propio proceso formativo que conlleva.

Al asumir las organizaciones como objeto de estudio, se deja de lado la concepción cuasi decimonónica de entenderlas como empresas. Estudiar únicamente la empresa es restrictivo y configura una mirada miope de la realidad social, pues se centra en un solo tipo de organización –la productiva-empresa– y se dejan de lado las diferentes realidades organizacionales que en su conjunto configuran la compleja y diversa sociedad colombiana. Lo anterior está en estrecha relación con sobrepasar los límites meramente funcionales, en donde la preocupación se centra básicamente en el funcionamiento eficaz de los procesos productivos para obtener los resultados previstos, con el fin de proponer explicaciones mucho más profundas que encadenen realidades sociales como el sufrimiento, el estrés, la alienación, la infelicidad, etc.

Los pénsums de pregrado y posgrado, y los mismos currículos de las materias, requieren ser construidos y diseñados desde elementos analíticos, con el fin de propiciar un pensamiento crítico en los estudiantes. Este, por tanto, no es solo un asunto conceptual, ya que también interviene un tema pedagógico en dicha construcción, lo que implica, justa e ineludiblemente, pensar en la universidad y en su función social (E1, 29 de agosto del 2018). Sin embargo, en la actualidad se atraviesa por una coyuntura particular, ya que, a pesar del proceso de desarrollo del campo antes enunciado, es posible afirmar que en el país se vive un retroceso en las discusiones críticas en relación con el management y, por ende, en la formación de programas de investigación en los ámbitos administrativo y organizacional. Esto ocurre, sobre todo, en las universidades privadas que, acosadas por lo presupuestal y por la rentabilidad, dejan de lado este tipo de enfoques en sus programas (E10, 17 de octubre del 2018).

El panorama descrito se refleja bien en la siguiente crítica:

También hay que admitir que muchos programas de posgrado, incluidos los de doctorado a nivel mundial y también en el país, son muy flojos y se orientan a una población de personas viejas, muchos de ellos docentes de muchos años, que son amigos o compañeros de trabajo de quienes serán sus profesores, directores de tesis, jurados y demás, lo que no habla muy bien de la calidad de los programas. (E10, 17 de octubre del 2018)

Esta es una invitación a mirar el tema de la endogamia, pues se corre el riesgo de perder objetividad en los procesos de evaluación y, sobre todo, de formación por cuestiones políticas y relaciones de amistad. Además de lo dicho, faltan elementos de diferenciación en los programas de doctorado y maestrías de investigación, y los estudiantes que ingresan al doctorado no tienen claridad sobre el asunto; es más, no parece que ese criterio sea uno de los elementos centrales en la elección y selección, ya que, lastimosamente, estas se basan más en criterios financieros, en las jornadas de estudio, en los tiempos de duración del programa y en las dificultades que se identifican en el camino hacia la graduación (por ejemplo, si hay examen comprensivo, cuántos coloquios deben superarse, la exigencia certificada de competencia en otro idioma, si la pasantía de investigación se debe realizar dentro o fuera del país y qué tanto se prolonga en el tiempo, si se deben asegurar publicaciones, etc. –E10, 17 de octubre del 2018–).

Debido a esas circunstancias, muchas personas llegan a formarse como doctores tras una larga trayectoria docente o como consultores en distintas universidades del país. Más aún, otros muchos ingresan sin formación en administración, pues provienen de otras disciplinas (ingeniería, finanzas, economía, psicología, antropología), lo que constituye un reto adicional en términos de estructurar un plan de estudio y unas metodologías de enseñanza para el análisis de las organizaciones (E3, 6 de septiembre del 2018).

Surge también un obstáculo que enfrentan tanto el estudio de las organizaciones como la administración en general. Es el hecho de partir de una lógica orientada a buscar las mejores prácticas, con base en un pragmatismo excesivo, acompañada de un desdén por la teoría, una fragmentación exagerada y una instrumentalización de la formación en administración. Todo ello pone en riesgo su carácter de disciplina (E3, 6 de septiembre del 2018).

1.4.4 Desafíos

Con base en el análisis de la información recolectada, se evidencia que un primer desafío es la consolidación de una comunidad académica, alrededor del estudio de las organizaciones, que pasa necesariamente por forjar y construir un cuerpo colegiado, un habitus. En Colombia, aún no es claro, a pesar de los avances logrados en dicho campo, lo que significa ser un investigador en organizaciones. Para avanzar en ello se requiere propiciar espacios de socialización, de discusión, de confrontación académica y redes de trabajo cooperativo y de difusión. En otras palabras, una invitación a construir vida académica en la universidad. Esto implica, precisamente, el rompimiento de paradigmas y el impulso de diferentes métodos de trabajo que están relativamente subvalorados en el estudio de las organizaciones. Tales son los casos de la etnografía, la etnometodología, la historicidad, etc.

Un segundo desafío consiste en incentivar el desarrollo de una mirada crítica para el estudio de las organizaciones. Como lo mostrara el profesor Alberto Mayor Mora (1984; 1990), la administración se convirtió en una profesión, sin embargo, ahora se plantea un horizonte diferente en el sentido de considerar que se está frente a una disciplina, pues hay una construcción de conocimiento forjada por una comunidad académica que tiene una lectura crítica frente a las consecuencias de sus acciones en la sociedad (E7, 20 de septiembre del 2018). Es una tarea difícil, después que el gobierno permitiera convertir las maestrías de investigación en profesionalizantes. Así, y más allá de discurrir en el significado de lo crítico, se propende por una aproximación que sea capaz de mirar autorreflexivamente con el propósito de interrogar, desde adentro, los supuestos y presupuestos que sostienen tal disciplina. Ello, en aras de renovarse y responder a las necesidades que la sociedad impone.

Saavedra-Mayorga, Gonzales-Miranda y Marín-Idárraga (2017) mencionan el tema aplicado a las empresas (organizaciones productivas) e insinúan que lo crítico pareciera ser un asunto que atenta o desprestigia a las empresas, poniendo en riesgo la operación o su funcionamiento. Esto no tiene por qué ser así, sino, por el contrario: es un aporte de elementos para una mejor gestión. Esta prevención, a nivel empresarial, es un asunto importante por afrontar y superar.

El tercer desafío apunta a consolidar algunos temas relevantes, lo que aún no se ha logrado en Colombia. Por mencionar algunos: el big data, el control de la corrupción, la educación, la salud, la inequidad, la inclusión, el colonialismo epistémico, el desarrollo sostenible. Estos asuntos suelen ser muy sensibles para las organizaciones y, por ello, es difícil el acceso a la información correspondiente y, con ello, a la investigación. De ahí que se hace necesario vincular al sector empresarial y trabajar de manera conjunta, como un asunto que supere las fachadas elocuentes de sinergia, para realizar reflexiones que propicien cambios reales y tangibles en las organizaciones y, a la vez, se logre integrar y consolidar la relación universidad-empresa como espacio de investigación posible.

Además, hay asuntos metodológicos que parecen importantes, como realizar investigaciones transdisciplinares, con el fin de buscar un conocimiento asociado y negociado entre diferentes actores y posiciones teóricas. De este modo, será posible involucrar la mirada de las organizaciones en los problemas sociales y la visión de lo social en los problemas organizacionales (E5, 12 de septiembre del 2018). En tal sentido, como se indicó en el apartado referido a los alcances, se podría evitar cierto gueto académico, que implica el aislamiento, como una forma de buscar reconocimiento e identificación en el ámbito de la investigación. Pero la defensa legítima debe de ser superada por una cultura académica, diferente a la que hoy existe, en la que proliferen redes de discusión (más que de trabajo), amplias y tranquilas, donde la preocupación resida más por el pensar y el hacer del otro, que por criticar o competir con lo que piensa y hace el otro (E4, 7 de septiembre del 2018).

Ahora bien, el discurso de lo crítico trae consigo cierta incomodidad, ya que rompe el statu quo en un ámbito en donde el cuestionamiento es entendido como resistencia que impide el logro de los resultados y genera, entonces, cierto adoctrinamiento alienante hacia los objetivos planteados por la organización y ejecutados por sus directivos. Por consiguiente, es obligante un discurso y una práctica crítico-constructivos que busquen transformar las realidades organizacionales y no se queden en aspectos meramente de denuncia o emancipadores. Si bien, son posibles y válidos, la academia en Colombia podría buscar aproximaciones más propositivas.

Lo antedicho no niega o se contrapone al impulso de las posturas críticas (muchas veces relegado a la exclusividad de la universidad pública –E1, 29 de agosto del 2018–). Tales posiciones tambalean o se hacen muy difíciles frente a la debilidad en los procesos de formación y de enseñanzaaprendizaje que, en términos generales, se padecen en las universidades colombianas, producto de su neoliberalización y de la mercantilización de la educación. Esto convierte a los doctorados en un mecanismo para ganar más dinero, por ejemplo (E4, 7 de septiembre del 2018), y resalta la falta de rigor y solidez conceptual (E12, 24 de octubre del 2018). Por tanto, se busca concretar tales aproximaciones con acciones específicas para el cambio y la transformación.

En efecto, en América Latina y particularmente en Colombia, dada la distorsión sufrida por el pensamiento político implicado con el socialismo, es difícil hablar de estos temas. Si además se le suman las posturas políticas que asumen las personas desde el desconocimiento y la radicalización, la situación se torna aún más dificultosa. Un amplio grupo de personas en el país asocia la teoría y el pensamiento crítico a un imaginario y precario pensamiento de izquierda (E1, 29 de agosto del 2018), un error que hay que aclarar y superar.

1.5 Reflexiones finales

En el estudio de las organizaciones en Colombia hay notables intercambios y aportes desde las ciencias sociales y económicas. Estas han acompañado el reconocimiento de este campo de estudio, así como su trayectoria, difusión, controversias y proyección. A partir de la labor realizada, se observan cómo algunas disciplinas han aportado en este campo: economía, sociología, antropología, historia, psicología y administración, entre otras. Por tal motivo, las organizaciones son reconocidas como un campo de estudio interdisciplinario, conformado por aportes funcionales de la administración y, también, por enfoques comprensivos de las ciencias sociales.

Aunque se cuestionan los alcances obtenidos en la divulgación de los estudios de las organizaciones, el conocimiento se difunde para impactar a la sociedad, a los grupos marginados y vulnerados o para impulsar el capitalismo académico. Si bien los trabajos en este campo se identifican asociados a dos perspectivas diversas: funcionales-positivistas y crítico-comprensivas, estas comportan un conjunto de interacciones y dinámicas humanas que emergen, transforman y complejizan en forma continua la realidad social. Razón por la cual es importante repensar el papel de la investigación en este campo de estudio y las transformaciones que se generan en el entorno organizacional y social.

En concordancia con lo anterior, en el estudio de las organizaciones en Colombia no se evidencia una conversación académica y crítico-constructiva, en comunidad, sobre la configuración e identidad de este campo en el país. Por el contrario, esta investigación solo permite identificar compromisos individuales e institucionales que han fomentado el estudio y la difusión sobre las organizaciones, pero no se percibe, en detalle, un trabajo en red, aun cuando se observan algunos objetivos de construcción con la creación de la ya mencionada Red de Estudios Organizacionales Colombiana (REOC).

A pesar de las mismas denominaciones y de la identidad colectiva para el campo, no se ha configurado la discusión. Para algunos, el estudio de las organizaciones difiere de los estudios organizacionales y reservan el último concepto para aquellos enfoques que incorporan racionalidades provenientes de diversas disciplinas que intentan favorecer la comprensión sobre asuntos y fenómenos propios de las empresas y de las organizaciones. Entre tanto, varios investigadores concuerdan en afirmar que los estudios, bien sean organizacionales o de la organización, abarcan diferentes enfoques y perspectivas funcionales y comprensivos con los cuales se estudian las organizaciones. El último grupo indica que no existen diferencias entre ambas nociones. Por lo que se aprecia, entonces, no existe consenso en relación con qué son los estudios organizacionales.

En ese orden de ideas, quienes plantean las diferencias de estos conceptos indican que los estudios organizacionales sugieren una base sobre la que se constituya identidad epistemológica respecto al campo de la administración. Ellos, además, generan proposiciones y desarrollos conceptuales y teóricos, así como estudios empíricos para configurar un acervo académico, permeado por posturas interpretativas y críticas. Una visión antifuncionalista, que se distancia de las lógicas racionales y de las miradas lineales y concibe que las organizaciones son y deben ser entendidas y analizadas como fenómenos sociales. Simultáneamente, parten de entender la administración como una disciplina nutrida por las ciencias sociales, que, en muchos casos, se enfrenta a restricciones comprensivas, derivadas de un enfoque centrado, en múltiples ocasiones, en aspectos funcionales de la organización, despojándola de su complejidad y de las tensiones que le son inherentes, es decir, orientada más a procesos de intervención que de comprensión.

Los resultados de la investigación invitan, pues, a tener una práctica lógica y sana, aunque en diversas oportunidades no es tomada en cuenta, incluso en lo más obvio. De ahí que hay que insistir en que se debe tener la costumbre disciplinar de leer a los autores seminales del campo. Es claro que muchas veces se comienza a realizar una disertación o a reflexionar sobre un campo o tema, sin previo conocimiento de la historia, citando, además, a investigadores foráneos, pues se les considera más importantes o representativos que los locales. El correlato que de allí se desprende es la oportunidad de construir comunidad académica, en el entendido de que la lectura crítica de los colegas no solo permite profundizar en el campo de conocimiento específico, sino también que, al conocer las diferencias, es posible afianzar la propia postura y entablar acciones para propiciar trabajos conjuntos.

Ahora, en cuanto a las limitaciones, es importante señalar que el desarrollo del estudio de las organizaciones en Colombia no solo es realizado por los actores sociales entrevistados para esta investigación. Son muchos otros quienes, desde sus propias orillas, vienen impulsando este campo. Sería positivo ampliar el estudio para conocer la opinión de otros investigadores, incluso de estudiantes, con el objetivo de contrastar su opinión con lo expuesto en las presentes líneas. A tenor de los resultados expuestos, se presenta un conjunto bibliográfico reducido sobre el campo, el cual también puede ampliarse. Adicional a lo enunciado surge otra limitante que podría convertirse en una posibilidad de ejercicio investigativo a futuro: hacer el análisis de los planes de estudio, tanto de pregrado como de posgrado, para conocer el campo referido al estudio de las organizaciones. De igual manera, también se hace necesaria una indagación sobre los grupos de investigación en Colombia, pero enfocada hacia el estudio de las organizaciones. Al respecto, ya hay algunos trabajos, sin embargo, no profundizan sobre las organizaciones o el campo propiamente organizacional.

Para terminar, como desafío general, persiste la necesidad de construir la respuesta a qué entendemos en el país por estudios organizacionales. Ello, con el ánimo de cimentar el carácter identitario del estudio de las organizaciones en Colombia.

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2. Los estudios organizacionales, su locus y su relación con la administración: un aporte a la conversación desde el contexto colombiano y latinoamericano

Mauricio Sanabria Universidad del Rosario

DOI: https://doi.org/10.17230/9789587206845ch2

Popper ha mostrado que la objetividad de la ciencia, así como el rigor de las teorías científicas “no es una cuestión individual propia de los hombres de ciencia, sino una cuestión social que es resultado de su crítica mutua, de la división del trabajo amistoso-hostil entre los científicos, de su colaboración tanto como de su rivalidad.

Edgar Morin, Ciencia con consciencia

2.1 Introducción

El campo de los estudios organizacionales es amplio, diverso e incluyente y está en pleno desarrollo (Clegg, 2002, 2010; Clegg, Hardy, Lawrence y Nord, 2006). Su configuración ha estado marcada por la corriente principal –la perspectiva hegemónica o mainstream– estadounidense (Vergara, 2001). Esta ha sido impulsada en múltiples contextos, entre ellos el latinoamericano, en particular desde la década de 1960 (Varela, 2018), bajo las etiquetas de “teoría general de la administración” (Chiavenato, 1995), “teoría organizacional” (Lozada, Arias y Perdomo, 2015), “teoría de las organizaciones” (Alonso, Ocegueda Mendoza y Castro Medina, 2006) o “pensamiento administrativo” (Kliksberg, 1975a).

En el marco de la corriente principal se suele transmitir el mensaje de que la administración se ha conformado a partir de la configuración de múltiples escuelas de pensamiento (o enfoques), cuya constitución se ha dado principalmente en un proceso que establece primero unos antecedentes (que pueden ser llevados hasta la Antigüedad – Alonso et al., 2006, pp. 26-31–), unos precursores (ubicados usualmente entre la primera y la segunda Revolución Industrial –Merrill, 2000–) y luego, sintetizando, una mirada clásica o tradicional y una moderna o contemporánea (Chiavenato, 1995; Dávila, 2001; Kliksberg, 1975a, 1975b; Martínez, 1989; Rojot, 2005; Shafritz, Ott y Jang, 2011).

Dependiendo del analista, suele indicarse que la mirada clásica o tradicional reúne los planteamientos de Taylor, Fayol y Weber, y que la moderna o contemporánea aglutina a un importante número de autores y planteamientos provenientes de diversas áreas del saber y de diferentes contextos espaciotemporales. La narrativa establecida, por lo general, culmina señalando la configuración de la denominada escuela de contingencias (Chiavenato, 1995). Esta, según autores como Donaldson (1995), representa la cúspide del desarrollo del campo y la materialización de su mirada más rigurosa, práctica y positivista (Donaldson, 1996).

De acuerdo con esta narrativa, de amplia difusión, la administración se ha desarrollado esencialmente en el transcurso del siglo XX, un período durante el cual logró alcanzar su desarrollo, madurez y consolidación. En su proceso de consolidación, avanzó entonces más rápido de lo que pudieron hacerlo ramas del saber cercanas como la economía (Daniel, 2014) o la sociología (Delas y Milly, 2015). Según el discurso que da forma a este punto de vista, la administración logró además definir con claridad múltiples escuelas de pensamiento y avanzar en virtud de los aportes secuenciales, acumulativos y ordenados de diversos autores.

Así, en ese relato, se da cuenta de una historia más bien “terminada”, que resulta del trabajo “sistemático” y, en particular, “colaborativo” de diversos aportantes. En esta no es fácilmente visible, entonces, la existencia de algún tipo de conflicto importante, de cualquier forma de desacuerdo acerca de lo fundamental y, lo que es más destacado, de alguna asimetría o lucha de poder entre los actores, escuelas, instituciones, países y regiones que han contribuido a conformar la denominada “teoría de la organización”.

El relato implícito trae así a la mente la imagen de una “carrera de relevos”, en la que cada participante, en su momento, tuvo la responsabilidad de llevar “el testigo”. Así, de manera secuencial, un aportante tras otro encontró la oportunidad de complementar el trabajo realizado por su predecesor, es decir, aquello que el anterior participante en la dinámica no había podido ver o no había tenido en cuenta (ver gráfica 2). Cada contribuyente asumió entonces su responsabilidad histórica mientras fue su turno y, de este modo, gracias a su pequeño o gran aporte, facilitó el avance de la administración como área del conocimiento. Lo anterior, hasta que, finalmente, esta pudo avanzar hacia su estado de madurez y consolidación (el cual se consigue, en realidad, según la narrativa imperante, con el desarrollo de la escuela de contingencias).

GRÁFICA 2. Difusión del avance de la teoría de la organización tradicional


Fuente: elaboración propia, a partir de la imagen de Kindersley y Universal Images Group (2016, imagen 31).

Respecto a esta narrativa, dos perspectivas desarrolladas desde el contexto colombiano, por supuesto sin ser las únicas (Durango, 2005; Universidad de los Andes, 2014), están ganando cierta visibilidad a nivel latinoamericano (Ascorra, Rivera-Aguilera, Mandiola Cotroneo y Espejo, 2018). Estas son impulsadas principalmente por Gonzales-Miranda (2014), desde la Universidad EAFIT en Medellín, y Sanabria, Saavedra Mayorga y Smida (2014), con un eje de desarrollo centrado en la Universidad del Rosario en Bogotá. Las dos miradas se han acercado a dialogar, a construir colectivamente y a desarrollar proyectos comunes. De hecho, por iniciativa del profesor Gonzales-Miranda, han llegado a establecerse de manera conjunta al interior de la Red de Estudios Organizacionales Colombiana (REOC). El presente libro, en realidad, es un resultado de este esfuerzo cooperativo.

Es claro para nosotros, después de sostener varias conversaciones al interior de la REOC, así como en otros contextos académicos (Ascolfa, 2018) y no académicos, vinculados estos últimos con la relación de amistad que nos une, que existen múltiples coincidencias, entre otros aspectos, alrededor de una consideración esencial. Esta puede formularse de la siguiente manera: el surgimiento y, en particular, el desarrollo de la administración y del estudio de las organizaciones no responden a la dinámica tan ordenada, acabada y libre de confrontaciones, inequidades y exclusiones que la corriente principal se ha ocupado de promover y que, en este texto, acabamos de caracterizar.

El desarrollo del campo de los estudios organizacionales corresponde más bien a un proceso en construcción, marcado por diversas relaciones asimétricas de poder, de naturaleza y dinámica no lineales y, de hecho, desordenado en múltiples aspectos. En el marco de este proceso evolutivo, de acuerdo con las dos miradas que hemos destacado en Colombia, coexisten múltiples posiciones, incluida por supuesto la defendida por la corriente principal. Estas dos miradas perciben que, en el avance de este campo de conocimientos, aspectos como el conflicto están constantemente presentes y aspiraciones de algunos autores como la unicidad, la coherencia absoluta y el consenso (Pfeffer, 1993) están lejos de alcanzarse. De hecho, ambas se vinculan con la idea de que lograr lo anterior, pueda no ser ni siquiera algo deseable (Clegg, 2002, 2010; Clegg y Dunkerley, 1977; Clegg y Hardy, 1999; Clegg, Hardy y Nord, 1996; Clegg et al., 2006; Westwood y Clegg, 2003).

Con todo, a pesar de las coincidencias, como es natural en los campos de conocimiento y en las comunidades científicas, las dos perspectivas indicadas en Colombia tienen algunas divergencias. El objetivo básico de este capítulo es conversar acerca de dos de ellas en particular.

En efecto, en tanto impulsores de una de estas dos posiciones y, con el fin de aportar a la construcción de una identidad colombiana y latinoamericana –o nuestroamericana– de los estudios organizacionales, lo cual constituye la principal misión que nos hemos impuesto, buscamos seguir favoreciendo, con este texto, el desarrollo de una conversación acerca del tema. Para esto, hacemos explícitas aquí las dos divergencias señaladas y las abordamos una a una, indicando en particular los argumentos que soportan nuestra perspectiva. Esperamos con ello favorecer la continuación del diálogo no solo entre los contribuyentes a estas miradas, sino también al interior de la creciente comunidad del campo de los estudios organizacionales en Colombia y, desde este locus, en América Latina y el mundo.

2.2 Dos divergencias que promueven el desarrollo de nuevas conversaciones

Establecer conversaciones está en el centro de la identidad del campo de los estudios organizacionales. Nord, Lawrence, Hardy y Clegg (2017), cuatro autores destacados de este campo y responsables de The Sage Handbook of Organization Studies, hacen explícita su intención así: “Queríamos estimular conversaciones dentro y entre los diferentes enfoques de los EO. De hecho, conceptualizamos estos estudios como una serie de conversaciones múltiples, sobrepuestas, que reflejan, reproducen y refutan conversaciones anteriores” (p. 1).

Conversar es una actividad esencial que define de manera importante la identidad de este campo. De hecho, este aspecto se resalta también en la primera página de la introducción que hacen los editores de la traducción al español de la citada obra (Tratado de estudios organizacionales). En efecto, Gonzales-Miranda y Ramírez Martínez (2017), en calidad de editores de la misma, se refieren a esto de la siguiente manera:

Por conversación se entiende, en general, el intercambio dialogal que, sin plan previo, expone sendas consideraciones sobre algún tópico específico. Con dicha plática se establece una comunicación donde se transmite un conjunto de ideas, una interacción donde los interlocutores o partícipes contribuyen a la construcción de un texto. Es lo contrario a un monólogo, ya que, en este caso, el discurso producido depende exclusivamente de un solo individuo.

La elaboración del texto dialógico no se realiza en simultaneidad, sino que cada interlocutor toma su turno y ocupa el tiempo necesario para expresar sus consideraciones. Tal proceso, por tanto, no está prestablecido de manera rigurosa, pues el intercambio de ideas se lleva a cabo en forma espontánea, de acuerdo con la aparición y la creación de argumentos que los actores expresan como fruto del dinamismo propio de la conversación y del tema que se discute. (p. 23)

El interés de entrar en este juego de conversaciones, tal como procuraron hacerlo Clegg et al. (2006) en The Sage Handbook of Organization Studies, nos condujo a la realización de un trabajo previo (Sanabria et al., 2014, pp. 9-56). En él pudimos resaltar la existencia de múltiples perspectivas, enfoques y comunidades del campo de los estudios organizacionales alrededor del mundo, a saber: norteamericano, europeo, anglosajón, francófono, germánico, escandinavo o nórdico, de Europa Oriental, asiático, africano, árabe y brasilero. Uno de estos es también el latinoamericano.

A través de ese trabajo, en efecto, fue posible observar que múltiples grupos, conformados por diversos autores, escuelas y organizaciones han desarrollado aportes teóricos, educativos y prácticos en este campo, los cuales conservan ciertos rasgos característicos y gravitan así, de algún modo, alrededor de una determinada identidad.1 Estos resultados, de hecho, dan lugar a una primera divergencia entre las dos posiciones que hemos resaltado arriba sobre el campo de los estudios organizacionales en Colombia.

2.2.1 Primera divergencia: “Considerar el locus no es adecuado”

Como hemos señalado, nuestro trabajo ha resaltado la existencia de múltiples perspectivas a nivel global desarrolladas al interior del campo de los estudios organizacionales. Una distancia importante que Gonzales-Miranda toma respecto a esta aproximación se centra en nuestra consideración de que es posible identificar la existencia de estudios organizacionales “europeos”, “norteamericanos”, etc. Esto teniendo en cuenta entonces, de manera central, el locus en el que ellos han emergido y con base en el cual se han desarrollado. De acuerdo con este autor, la aproximación de Sanabria et al. (2014) no es la más adecuada, pues:

Ellos hacen la diferencia entre estudios organizacionales europeos y estudios organizacionales norteamericanos. Yo particularmente no comparto, digamos, esa división. Ellos lo saben, hemos discutido mucho, somos muy amigos, este…, porque tú, de alguna u otra manera, acotas el campo, a partir de un asunto geográfico, pero, en el caso de Estados Unidos y, hay varios textos que comentan eso, hay muchos europeos que se van a Estados Unidos y desde Estados Unidos desarrollan su propuesta teórica sobre estudios organizacionales. Entonces, tratar de hacer una diferenciación, una clasificación, una tipología, a partir de lo que es europeo y norteamericano, me parece muy forzado; porque la realidad no es esa. La geografía, o sea, las divisiones, digamos, de los marcos teóricos, no están definidas con temas geográficos. Digamos…, me parece un asunto muy forzado. (Gonzales-Miranda, 2018)

Frente a esta concepción, nuestro argumento es quíntuple. En primer lugar, los estudios organizacionales, como hemos fundamentado ampliamente, nacen con el interés de demarcar la mirada “europea” de la “norteamericana”, de modo que el locus, desde el origen, ha sido en realidad un asunto verdaderamente esencial (Sanabria et al., 2014, pp. 15-24). Baste recordar que el organismo alrededor del cual esta mirada alternativa se ha consolidado e institucionalizado, desde su fundación en noviembre de 1973, se denomina European Group for Organizational Studies (EGOS) y que Clegg y Dunkerley (1977) señalaban, en los inicios de esta concepción, en los años setenta, que “una tradición distintivamente europea está[ba] emergiendo” (p. 2, cursivas nuestras). Reforzaron esto al indicar que, en efecto:

Una tradición distintivamente europea de la teoría organizacional está ahora emergiendo, y en su centro está el European Group for Organizational Studies (EGOS). Su foco principal se sustenta en una aproximación ‘institucional’ al estudio de las organizaciones, y los contribuyentes a este volumen reflejan todos esta nueva aproximación. Los asuntos críticos discutidos se relacionan con el sexismo, el poder, el desarrollo capitalista, las transacciones e interacciones organizacionales, y la interpenetración del Estado y el capital. (tapa posterior, cursivas nuestras)

Una serie de hechos relevantes de las dos grandes perspectivas que hemos caracterizado y a las que hace referencia Gonzales-Miranda en su crítica (norteamericana y europea) se presentan en la gráfica 3.

GRÁFICA 3. Síntesis de algunos hechos relevantes de los estudios organizacionales norteamericanos y europeos


Azul: perspectiva norteamericana

Verde: perspectiva europea

Crema: antecedentes previos al siglo XX

Fuente: elaboración propia.

En segundo lugar, como ilustraron bien los trabajos de Ibarra (Faria, Ibarra y Guedes, 2010; Ibarra, 1991, 2006a, 2008a, 2008b, Ibarra, Faria y Guedes, 2010), el locus importa tanto que, justamente, identidades como la “latinoamericana”, por cuya identificación y construcción varios investigadores nos encontramos trabajando en la región, resulta ser relevante. De hecho, es en función de este criterio, entre otros, que queremos aportar al desarrollo de los estudios organizacionales “desde América Latina”.

En tercer lugar, perspectivas como la crítica suramericana (Chumbita, 2015) o latinoamericana (Isuani, 2013) y la decolonial (Castro-Gómez y Grosfoguel, 2007a, 2007b; Rodríguez, Mandiola, Pulido y Giraldo, 2017; Wanderley, 2015) han contribuido a entender que, comúnmente, identidades e influjos como los que se esconden detrás de aquello a lo que llamamos “europeo” –o “norteamericano”– trascienden la simple consideración geográfica y se centran en profundas, complejas y comúnmente asimétricas relaciones de poder (Quijano, 2007).

“Lo europeo” o “lo norteamericano” alude, en efecto, a conceptos que aunque nacen de la consideración de un territorio físico, van más allá del mismo, lo trascienden. Así, por ejemplo, la noción de “el sur” trasciende el plano físico cuando se hace referencia, por ejemplo, a las “epistemologías del sur” (De Sousa y Meneses, 2014).

Ahora bien, estos conceptos avanzan más allá del referente físico, es cierto, pero no se puede desconocer que inician con este y que, en consecuencia, le deben parte importante de su identidad. Esto es así, en lo fundamental, pues ellos suelen dar cuenta de aspectos políticos, económicos, sociales, culturales, tecnológicos, normativos e históricos vinculados, en principio, con los poderes, la ideología y los dispositivos nacidos justamente en los locus en los cuales emergen y desde los cuales se despliegan luego.

La consideración del locus es justamente lo que permite caracterizar, en la práctica, algunas de las más importantes relaciones centro-periferia materializadas al interior de la disciplina administrativa y del campo de los estudios organizacionales (Westwood, Jack, Khan y Frenkel, 2014). Un ejemplo de esto es la creación de la Decolonizing Alliance (2019), conformada en el seno de la conferencia de los Critical Management Studies en 2016. Esta nace:

En respuesta a la abrumadora blancura, masculinidad y anglo/eurocentrismo de la disciplina de la administración y de los estudios organizacionales, incluso dentro del subconjunto de los estudios críticos en administración al interior del campo. Los miembros fundadores acordaron apoyarse mutuamente a través de la colaboración, la traducción, la solidaridad activa y el intercambio de recursos materiales y educativos siempre que sea posible, y ser liderados por académicos del Sur Global y académicos de color del Norte Global. (párr. 1-2, cursivas nuestras)

En cuarto lugar, aceptando por supuesto la amplia diversidad existente al interior de identidades como la “europea” o la “norteamericana” –algo que es innegable al comparar, por ejemplo, al pueblo francés con el inglés o al alemán con el portugués o el español–, es evidente que, cuando se les ve como un todo, existen rasgos comunes y, en particular, configuraciones de poder (económico, político, cultural, ideológico y otros) claramente establecidas en estos bloques. Esto es visible también en nuestro contexto, por ejemplo, si se consideran las luchas y resistencias que comparten de algún modo los pueblos pertenecientes a una región como Latinoamérica (Misoczky, 2006).

Los bloques norteamericano y europeo han mostrado justamente su influjo sobre otros pueblos, entre ellos el latinoamericano. De hecho, se deslindan de estos haciendo uso de diversos mecanismos que permiten desplegar su poder. Entre otros, se encuentran su elevado nivel de influencia en instituciones multilaterales, su narrativa acerca de la historia, su visión de la geopolítica global, su lengua, sus investigaciones y su modelo de desarrollo.

Lo anterior da origen a que autores como Ibarra (2012), por ejemplo, hayan señalado2 que Latinoamérica se ha considerado una zona común (locus), justamente, por sus lazos históricos y culturales y que en una de sus experiencias académicas haya indicado lo siguiente:

Por ello nos encontramos hoy, no en Filadelfia sino en Río de Janeiro, y no en América “Latina” sino en América “la nuestra”, preparándonos para dialogar e intercambiar experiencias y problemas, pero también para apreciar en qué medida seguimos importando e imitando saberes ajenos, esos que hemos traducido y falsificado desde hace tiempo sin saber bien a bien por qué, y a pesar de la incomodidad que nos producen, pues finalmente percibimos que algo no funciona, porque sentimos en el fondo de nuestra consciencia que en nuestras latitudes las cosas son y suceden de otra manera. (p. 20)

Esto se refuerza en otros textos en los que, dando importancia al locus al que pretendía contribuir y desde el cual buscaba desarrollar su trabajo, este autor señaló:

Las tensiones entre ese proyecto que se nos impone desde afuera, y las prácticas y modos de existencia y organización que emergen de lo más profundo de nuestra historia cultural, hacen de los Estudios Organizacionales en América Latina un proyecto inédito que podría conducirnos a pensar nuestros problemas de organización desde las orillas de la modernidad, en los márgenes de una existencia que sólo recientemente se ha hecho escuchar, dictando sus primeras lecciones. Ojalá sepamos aprender de ellas, para reencontrarnos a nosotros mismos y caminar con firmeza por los senderos de la utopía de una unidad latinoamericana, edificada mediante el ensamble problemático de su gran diversidad. (Ibarra, 2006b, p. 148)

Como se observa, la consideración geopolítica, social, económica, histórica y cultural vinculada con la identidad latinoamericana y, más intencionadamente, a nuestro modo de ver, “nuestroamericana” (Rincón Soto y Vega García, 2009), o de “nuestra América” (Martí, 1891/2002), es evidente en el propio Ibarra (2006b). De hecho, este aboga por el reconocimiento de:

Dos Américas: una latina, que ha sido marginada desde el poder en sus aspiraciones míticas en torno a la modernidad; la otra Amerindia, que se mantiene en pie a pesar de haber sido sistemáticamente negada, contenida y sumergida. Ambas, sobrepuestas y en tensión permanente, marcan las discontinuidades y fragmentaciones de las realidades de una región que, en un juego de inclusiones/exclusiones, se agrega sólo parcialmente al mundo global. (p. 149)

Ahora bien, conviene considerar que la identidad latinoamericana se afirma en históricas relaciones de identificación, pero también de demarcación (Ayala Mora, 2013), propias, en lo fundamental, de mediados del siglo XIX. Esto, justamente, frente a los europeos y la ascendencia “latina” de los pueblos conquistadores (Quijada, 1998).3 Esta relación, de algún modo, continúa en eventos como los que hasta el año pasado sucedieron en nuestra región, en los que Ibarra participó, y que en su momento describió así: “Hace unos meses participé en el Segundo Coloquio del Latin America and European Meeting on Organization Studies (LAEMOS), agrupación que intenta reunir a los investigadores ‘latino-’americanos en Estudios Organizacionales para ponerlos en diálogo con sus colegas europeos” (Ibarra, 2012, p. 17).

A pesar de que se han desarrollado diversas iniciativas interesantes respecto al campo de los estudios organizacionales en América Latina (De la Rosa, Rosas Castro, Núñez Rodríguez y Espinosa Infante, 2017; Dornelas, 2017; Ibarra, 1991; Ibarra, 2006b; Mandiola, 2016; Medina, 2007; Medina, 2010; Misoczky, 2017a; Montaño, 2004; Padilla, Hernández y Ríos, 2015; Pérez y Guzmán, 2015; Ramírez Martínez et al., 2015a, 2015b; Saavedra Mayorga, Gonzales-Miranda y Marín-Idárraga, 2017), hasta el momento no ha sido posible contar, en este contexto, con el suficiente esfuerzo investigativo a nivel teórico, con sustento empírico, que permita construir un sentido (sensemaking) identitario al respecto.

Con todo, los valiosos esfuerzos mencionados, la constitución de organizaciones como la REOC, la realización de proyectos como el que nosotros mismos hemos formulado con el fin de integrar e inspirar a otros actores del campo latinoamericano (Sanabria, 2018) y que ahora, justamente, tendrá cabida y un mayor desarrollo y alcance colectivo al interior de la REOL (en la que, de hecho, se prevé formular un proyecto en el mismo sentido), constituyen avances significativos y bien encaminados. Estos pueden aportar a seguir modificando la observación que múltiples autores hemos realizado, de diversas formas, y que sintetizó bien Ibarra (2012) cuando indicó lo siguiente:

Son tales las distancias que nos separan que los latinoamericanos hemos terminado por encontrarnos, no en nuestra América, sino en los Estados Unidos o en Europa, y no por contactos directos entre nosotros, sino por acercamientos que se produjeron por intermediación de colegas de aquellos países en los que los Estudios Organizacionales tienen más peso y presencia: Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido y Australia. En fin, nuestros encuentros han sido indirectos e intermitentes y se han producido generalmente en los espacios y territorios de la disciplina a nivel internacional, en los que cada quien por su cuenta, mexicanos y brasileños, pero también argentinos, chilenos, colombianos, ecuatorianos y algunos otros latinoamericanos desperdigados, hemos recorrido largas distancias bajo rutas particulares hasta encontrarnos, nosotros latinoamericanos, para constatar lo alejados que nos mantenemos. Nuestros puntos de encuentro no han sido generalmente nuestras tierras latinoamericanas, ni los acercamientos se han producido tampoco debido a lazos históricos o a la herencia cultural compartida, ni a los problemas comunes asociados con nuestro origen como espacio colonizado marcado por la pobreza y la exclusión. No, nuestros referentes han sido las teorías anglosajonas, sus revistas, sus congresos y la admiración que sentimos por sus autores y sus obras; pero también lo ha sido la intención negada o no reconocida, acaso inconsciente, de parecernos o de llegar a ser como ellos, de volvernos expertos modernos en “organizaciones modernas”, para hablar con ellos de sus problemas como si fueran los nuestros, para discutir con ellos en sus términos como si fueran los nuestros, para emplear como ellos sus teorías y sus métodos como si fueran los nuestros, para asumir, siguiéndolos siempre a ellos, sus propias agendas de investigación como si fueran las nuestras. (pp. 18-19)

Esta sensación está encontrando cada vez más actores, recursos, mecanismos y espacios que pueden favorecer que esa imagen deje de seguir reproduciéndose. Los trabajos mencionados, así como las iniciativas en curso, dan cuenta de esto. Con seguridad, el proceso tomará tiempo. Esta es una lección que nos dejan los esfuerzos realizados hace décadas por valiosos autores en diversos países latinoamericanos, en particular desde los años ochenta. Con todo, si construimos sobre lo construido, si hacemos uso de un espíritu de colaboración, reconocimiento, integración, búsqueda de identidad, revalorización de lo nuestro y apertura –no de competencia, lucha de egos e isomorfismo frente a lo establecido desde el norte global–, podremos seguir avanzando en el buen camino. La tarea está en marcha, pero el sendero es largo y demanda la superación de múltiples obstáculos que será necesario enfrentar, colectivamente, desde nuestra América.

Finalmente, en quinto lugar, es necesario considerar el hecho práctico de que este libro emerge como resultado del trabajo de la Red de Estudios Organizacionales Colombiana (REOC) y que nuestra red, además, busca articularse con otras más en la región con el fin de lograr objetivos comunes. Esto, de hecho, sucedió los pasados 15 y 16 de julio de 2018 en el seno de la Universidad EAFIT. Allí pudimos conformar la Red de Estudios Organizacionales Latinoamericana (REOL). Con ella, entre otras importantes actividades de construcción colectiva y de aporte, se busca llenar el espacio que dejó la decisión tomada en 2018, unilateralmente, por parte del Consejo de Administración del European Group for Organizational Studies (EGOS) en el sentido de finalizar su “compromiso con la coordinación directa y práctica y el gobierno” de la conferencia de LAEMOS. Lo anterior, luego de procesar una carta abierta que, a la fecha de elaboración de este capítulo, ha sido firmada por 112 académicos provenientes de diversos lugares del mundo (Delegates and Friends of the LAEMOS 2018 conference y EGOS Board, 2019), en la que se hacían diversas críticas a la forma en la que este evento estaba desarrollándose.

En el contexto mencionado, el locus “latinoamericano” importa y su comunidad busca una identidad, no solo en función de lo que es, sino también de lo que no es o de lo que no quiere ser. Y, para poder hacer esto, como es natural, requiere considerar entre otros aspectos lo que desde su perspectiva es “norteamericano” y “europeo”. Esta necesidad, de hecho, fue una de nuestras motivaciones principales para realizar el trabajo panorámico que elaboramos hace unos años (Sanabria et al., 2014).

Así, de acuerdo con lo indicado, consideramos que el locus –que en efecto ocupa un lugar central de nuestra aproximación, en el que se han desarrollado diversas perspectivas del campo de los estudios organizacionales y desde el que unas más, como la latinoamericana, están buscando desarrollarse– es un factor definitorio y central y, dado lo señalado, constituye un argumento importante, valioso y fundamentado.

Baste solo resaltar, como colofón de esta idea, que el locus está vinculado con una diversidad de aspectos centrales, entre los que se encuentra, por ejemplo, el idioma. Este, en realidad, no es un asunto trivial, pues, como es reconocido hoy por parte de investigadoras como Boroditsky (2011), “los idiomas que hablamos afectan nuestras percepciones del mundo” (p. 63) y “la forma en que pensamos influye en la forma en que hablamos, pero la influencia también va en sentido contrario” (p. 64).

Lo anterior sucede, entre otras razones, dado que, por ejemplo, los hablantes de mandarín perciben “el tiempo como un espacio que corre de arriba hacia abajo en tanto que los hablantes de inglés y de árabe lo sitúan en un espacio horizontal que va de izquierda a derecha o de derecha a izquierda respectivamente” (Reynoso, 2012, p. 189). Esto “no se debe a ninguna metáfora verbal sino a las formas de escritura dominantes para una y otra lengua, las cuales a su vez se deben a principios corporales o sinestésicos precedentes y más básicos todavía” (Reynoso, 2012, p. 189).

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22 ekim 2025
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9789587206852
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