Kitabı oku: «En las regiones de Colombia»
En las regiones de Colombia
La Universidad del Rosario piensa el país
Juan Felipe Córdoba Restrepo
Claudia Dulce Romero
Natali Maldonado Pineda
—Editores académicos—


Embarcadero en Quibdó sobre el río Atrato. Quibdó, Chocó.
Foto: Alberto Sierra Restrepo.
En las regiones de Colombia.
La Universidad del Rosario piensa el país
Este libro, muestra de un proyecto ambicioso de largo plazo, evidencia y enseña nuestra riqueza como país, un tejido de territorios diversos y únicos que, a la vez, nos hacen un todo. Desde su fundación, en la Universidad del Rosario hemos visto pasar por sus aulas un sinnúmero de personas que provienen de las distintas regiones del país, quienes desde su formación y vida profesional han contribuido y contribuyen a pensar en el desarrollo de Colombia. Esta particularidad nos abre la posibilidad del diálogo y construcción conjunta, para implementar diferentes frentes que redunden en el bien de todos y que nos permita interactuar con las comunidades en los territorios y profundizar en nuestras funciones sustantivas con perspectiva regional. Este libro documenta los encuentros, el trabajo desarrollado y los logros conjuntos de nuestros investigadores con los habitantes de nuestras regiones; así mismo, esta obra comparte las experiencias de integración e interacción con las regiones, para devolver parte de los saberes adquiridos, mostrar al resto del país la importancia de pensar en clave regional y, claro está, hacer visible al mundo nuestra maravillosa Colombia.
Palabras clave: Colombia, regiones, educación superior, investigación, aporte.
In Colombia’s Regions. Universidad del Rosario Reflects on the Country
This book is an example of an ambitious, long-term project that seeks to present and display our wealth as a country: a fabric of diverse and unique territories that, at the same time, make us a whole. From the very moment of its foundation, the Universidad del Rosario has seen people from different regions of Colombia pass through its classrooms, who based on their training and professional life have contributed and contribute to thinking about the country’s development. This opens up the possibility of dialogue and joint construction to work on different fronts, which aims at the good of all and allows us to interact with communities in different territories and deepen our substantive functions with a regional perspective. Our idea with this book is to document the achievements and encounters of our researchers with inhabitants from Colombia’s diverse regions; as well as to share experiences of integration and interaction with these regions, to give back part of the acquired knowledge, to show the rest of the country the importance of thinking in regional terms, and, of course, to make our wonderful Colombia visible to the world.
Keywords: Colombia, regions, higher education, research, contribution.
Citación sugerida/Suggested citation
Córdoba Restrepo, J. F., Dulce Romero, C., & Maldonado Pineda, N. (Eds.). (2021). En las regiones de Colombia: La Universidad del Rosario piensa el país. Editorial Universidad del Rosario. https://doi.org/10.12804/urosario9789587846720.

Malecón en Puerto Carreño, a orillas del río Orinoco, Vichada.
Foto: Alberto Sierra Restrepo.
En las regiones de Colombia. La Universidad del Rosario piensa en el país / Juan Felipe Córdoba Restrepo, Claudia Dulce Romero, Natali Maldonado Pineda, editores académicos. – Bogotá: Editorial Universidad del Rosario, 2021.
ilustraciones, fotografías.
Incluye referencias bibliográficas.
1. Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario – Aspectos sociales. 2. Educación superior – Aspectos sociales – Colombia. 3. Educación superior –Fines y objetivos. 3. Responsabilidad social. I. Córdoba Restrepo, Juan Felipe. II. Dulce Romero, Claudia. III. Maldonado Pineda, Natali. IV. Universidad del Rosario. V. Título.
| 378.015 | SCDD 20 |
Catalogación en la fuente – Universidad del Rosario. CRAI
| DJGR | Abril 23 de 2021 |
© Universidad del Rosario, 2021
© Editorial Universidad del Rosario
Teléfono: (57-1) 297 0200 Ext: 3113
Carrera 7 # 12B-41 oficina 501
Bogotá, Colombia
https://editorial.urosario.edu.co/
© TEXTOS
Nicole Acuña Cepeda, Alejandra Cetina Contreras, Dirceo Olmedo Córdoba Guzmán, Paulo Tirso Córdoba Guzmán, Juan Felipe Córdoba Restrepo, Valérie Gauthier-Umaña, Juan Gómez, Merlin Patricia Grueso Hinestroza, Natali Maldonado Pineda, Andrés Mariño Arévalo, Rafael Alberto Méndez-Romero, Óscar Parra, Gustavo Peralta Hernández, Claudia Dulce Romero, Ángela Santamaría, Daniel Torralba Barreto, Germán Zuluaga Ramírez. © José Alejandro Cheyne García, por la Presentación
© FOTOGRAFÍAS DE CARÁTULA
Adolescente de Guacheneque, Cauca (foto: Rafael Alberto Méndez-Romero); familia kogi (foto: TLF Images); taita ingano (foto: ©CEMI); vendedora ambulante del barrio 20 de Julio, mujer de Cali, niño elevando cometa y flamencos de La Guajira (fotos: Juan Ramírez); vista de Leticia (foto: Karel Stipek-Canva).
EDITORES ACADÉMICOS: Juan Felipe Córdoba Restrepo, Claudia Dulce Romero y Natali Maldonado Pineda
CUIDADO DE LA EDICIÓN, EDITORA INVITADA: Ella Suárez
REVISIÓN DE ESTILO: Carolina Páez
DISEÑO Y MAQUETACIÓN: Juan Ramírez
DISEÑO DE CUBIERTA: Juan Ramírez
ISBN: 978-958-784-670-6 (impreso)
ISBN: 978-958-784-671-3 (ePub)
ISBN: 978-958-784-672-0 (pdf)
https://doi.org/10.12804/urosario9789587846720
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Conversión ePub: Lápiz Blanco S.A.S.
Hecho en Colombia
Made in Colombia

Canoa en el río Yapú (Vaupés).
Foto: ©CEMI. Leonardo Parra.
Contenido
Presentación
Alejandro Cheyne García
Introducción
Juan Felipe Córdoba Restrepo, Claudia Dulce Romero, Natali Maldonado Pineda
Una década de tejidos interculturales: la Universidad del Rosario en territorio arhuaco
Ángela Santamaría
Por los caminos de la Amazonía
Germán Zuluaga Ramírez
mINNga Labs: una innovación pedagógica-tecnológica para Colombia
Rafael Alberto Méndez-Romero y Valérie Gauthier-Umaña
Mi Municipio en Tumaco: «La Perla del Pacífico» contada desde adentro
Alejandra Cetina Contreras, Juan Gómez, Nicole Acuña Cepeda y Óscar Parra
La frontera vivida: Colombia, Brasil y Perú
Dirceo Olmedo Córdoba Guzmán y Paulo Tirso Córdoba Guzmán
Competitividad sostenible en las ciudades colombianas
Merlin Patricia Grueso Hinestroza, Daniel Torralba Barreto y Gustavo Peralta Hernández
Comentarios finales
Andrés Mariño Arévalo y Natali Maldonado Pineda

Pasto (Nariño): grupo de artistas en el Carnaval de Negros y Blancos en enero de 2020.
Foto: Orchid Photho desde Shutterstock.
Presentación
La Universidad del Rosario, destacada protagonista de la historia colombiana, ha estado presente en los grandes hitos del país desde su fundación, en 1653, con una apuesta decidida a formar proyectos de vida al servicio del país y con aportes desde su experiencia en docencia, investigación y extensión a las grandes problemáticas que enfrentamos día a día. Como muy bien lo dijo nuestro exrector Antonio Rocha Alvira: «Colombia y el Colegio Mayor afloran a la vida conjugados en una sola y misma patria. De ahí que ser auténtico rosarista es ser colombianísimo punto por punto, generación por generación, discurren paralelas y unísonas las dos vidas en modo, tal que, siempre fueron la nación y el Colegio recíprocamente funcionales».
En esa vida, conjugados en una sola y misma patria, entendimos como universidad que la riqueza de Colombia son sus regiones y su diversidad cultural y social. Comprender esa riqueza es un reto para las organizaciones que crecieron en Bogotá, y su relación siempre se debe promover bajos los principios de interacción e integración. Dado lo anterior, desde 2019, nuestra Universidad ha venido trabajando en la materialización de una gran apuesta que hemos llamado Ruta 2025. Como rector de la Universidad del Rosario, creo firmemente en el poder de las regiones y de su capital humano para aportar al desarrollo del país; dentro de la planeación estratégica construida en la Universidad, la regionalización es uno de los objetivos más importantes, y hemos destinado un gran esfuerzo para llegar a las regiones y aprender de ellas. A través de los procesos de docencia, investigación y extensión, nuestra comunidad tiene la oportunidad de trabajar construyendo desde las regiones y para estas.
Este proceso de regionalización ha permitido llegar a diferentes ciudades, siendo fieles a nuestro propósito institucional de formar líderes al servicio del bien común y aportar a la construcción de una mejor sociedad. Para el momento de la publicación de este libro, la Universidad tiene presencia en diez ciudades del país, por medio de una amplia oferta de programas académicos; nuestra apuesta es llegar a muchas más. Como universidad, esto representa el acercamiento de la comunidad rosarista a los territorios, consolidando una relación de doble vía, cuyo objetivo es favorecer una interacción continua y duradera entre nuestra comunidad y las regiones; un sueño en el que la participación de todos es indispensable para que sea posible vivir la experiencia de la institución en las regiones y la experiencia regional en nuestra universidad.

Jóvenes rosaristas en las regiones.
Foto: Alejandro Cheyne García.
En la puesta en marcha de nuestra estrategia Ruta 2025 y con el objetivo de profundizar en nuestra cercanía con las regiones, creamos Ruta País, un encuentro regional que busca consolidar un diagnóstico de las necesidades y oportunidades de cooperación con las regiones para establecer compromisos entre la Universidad del Rosario y cada departamento. Pero este compromiso nos corresponde a todos, y cuando digo a todos es al Estado, a la sociedad civil, a los empresarios, a la academia y a los líderes de las regiones.

Póster de la Ruta País de la Universidad del Rosario en Colombia.
Durante 2019, visitamos ciudades como Tumaco, Yopal, Cúcuta, Riohacha, Medellín, Neiva y Pereira. Aunque la emergencia sanitaria durante 2020 no nos permitió continuar con nuestro recorrido para construir y aprender con las regiones, la Universidad del Rosario ha mantenido su propósito y compromiso con las regiones desde la virtualidad. Grandes proyectos institucionales, como los que verán en este libro, son una muestra de que nuestra comunidad académica aprende diariamente de cada departamento de Colombia.
Algunos ejemplos de estos grandes proyectos regionales son: los índices de competitividad departamental y de ciudades, en alianza con el Consejo Privado para la Competitividad; la Divulgación Casanare Transmedia Lab: un programa participativo de apropiación pública de la ciencia y la tecnología en el departamento del Casanare; UR Intercultural, un programa que busca apoyar y articular todas las iniciativas de valorización de la diversidad étnica y cultural en la Universidad del Rosario y las regiones; entre otros.
Nuestro compromiso institucional es continuar acompañando a las regiones para trabajar de forma conjunta y contribuir a su desarrollo. En particular, queremos acompañar a los jóvenes, líderes de sus regiones, aquellos que sueñan en grande con transformar las realidades de sus pueblos y ciudades. Creo firmemente en que los grandes protagonistas para promover la articulación de las regiones son nuestros jóvenes. Son ellos y ellas quienes deberán entender y asumir el liderazgo para apoyar esa construcción desde nuestros territorios.

Panorámica de la ciudad de Neiva.
Foto: Óscar Garcés, desde Shutterstock.
Alejandro Cheyne García
Rector
Bogotá, 25 marzo de 2021
Introducción
Juan Felipe Córdoba Restrepo*
Claudia Dulce Romero**
Natali Maldonado Pineda***
Durante los últimos años, la Universidad del Rosario estableció dentro de su planeación institucional (la Ruta 2025) desarrollar un trabajo decidido y mancomunado con las diferentes regiones de Colombia, para contribuir al desarrollo del país y al crecimiento de la institución. La rectoría, en cabeza de Alejandro Cheyne, viene liderando diferentes iniciativas y proyectos que consideramos importante compartir con todos nuestros lectores.
Es importante señalar que el interés sobre lo regional comenzó en el Rosario desde el momento mismo de su fundación. En nuestras Constituciones aparece la república como un todo, y es interés de nuestro Claustro formar profesionales al servicio de todos. En el largo trasegar de nuestra institución, hemos visto pasar por sus aulas a numerosas personas que provienen de las regiones del país, que desde su formación y vida profesional contribuyen a pensar en el desarrollo de Colombia. Sin embargo, la institución entiende la región como un organismo vivo, y comprendemos que debemos mantener el interés por investigar y profundizar específicamente en aquellas donde podamos contribuir con nuestro conocimiento, y de esa forma enriquecerlas.
Encontramos, entre otros factores, que llegar a cada una de las regiones en las que hacemos presencia nos abre la posibilidad del diálogo y construcción conjunta. Como institución de educación superior, buscamos justamente eso, para implementar diferentes frentes que redunden en el bien de todos los colombianos y que nos permita, como comunidad universitaria, interactuar con las comunidades en los territorios, permitiéndonos profundizar en nuestras funciones sustantivas con perspectiva regional.

Barichara, Santander.
Foto: Ella Suárez.
Cada uno de los territorios que hemos visitado nos han enseñado la importancia de entender la complejidad de lo regional, ratificar todo lo construido por cada uno de ellos e indagar cómo establecer mecanismos para dialogar de forma abierta que permitan la consolidación de proyectos. Compartir el aprendizaje y aplicar aquellas experiencias que aportan a la generación de nuevo conocimiento, así como a forjar una agenda nacional mancomunada, y la importancia de adentrarse cada vez en realidades no solo coyunturales, sino realidades que han sido olvidadas, ilustra el propósito de la universidad: ser un actor protagónico que participa de una forma decidida en las regiones.
Idea de este libro
Entre nuestros sueños, y en concordancia con nuestro Plan Institucional de Desarrollo, Ruta 20251, definimos como una prioridad el sueño de la regionalización: «Ser una universidad comprometida con el desarrollo del país construyendo con las regiones». Para poder concretarlo, iniciamos una búsqueda que nos permitiese identificar necesidades y oportunidades en las diferentes regiones del país, a las cuales nos aproximaríamos y llevaríamos nuestros sueños acompañados de nuestros proyectos. Encontramos que toda la geografía nacional es una oportunidad para nuestra institución, al igual que una gran apuesta para consolidar un diálogo activo con distintos actores de la realidad nacional.
Para entender un poco el reto al que nos enfrentamos, una mirada rápida al mapa de las regiones culturales que nos propone el Instituto Agustín Codazzi nos muestra la riqueza regional y lo diverso que somos como país. Entendemos que un territorio es más que una definición geográfica y administrativa; es la expresión de un sinnúmero de relaciones que se suscitan en el interior de ellas. Las regiones, en sí mismas, propician una propia delimitación de territorio y espacio, y allí es donde sus gentes desarrollan su día a día, el cual está permeado por la economía, la cultura, la política, entre otras variables.

Regiones culturales de Colombia.
Fuente: Instituto Agustín Codazzi.
Sin embargo, era necesario elegir algunas de ellas para poder iniciar nuestro sueño y concretarlo. Emprendimos proyectos en La Guajira, San Andrés, Casanare, Huila, Nariño, Córdoba, Magdalena, Vaupés, Guaviare, entre otros lugares. Con los resultados obtenidos, nuestro rector nos convocó para que pensáramos una publicación que nos permitiera compartir las experiencias de integración e interacción con las regiones, devolver parte de los saberes adquiridos, mostrar al resto del país la importancia de pensar en clave regional y, claro está, hacer visible al mundo nuestra maravillosa Colombia. Para lograr los objetivos, nos dimos a la tarea de reunir a nuestros profesores e investigadores para comentarles el proyecto editorial e invitarlos a que nos compartieran textos de su trabajos y experiencias. Por la importancia del tema, llegamos a considerar en la propuesta inicial muchos otros de los que podrán encontrar en este texto, los cuales no se incluyeron por su estado de avance; pero que esperamos poder incluir en una próxima publicación.
Para este volumen, por los avances y resultados obtenidos, elegimos los siguientes proyectos: «Una década de tejidos interculturales: la Universidad del Rosario en territorio arhuaco», de Ángela Santamaría; «Por los caminos de la Amazonía», de Germán Zuluaga Ramírez; «mINNga Labs: una innovación pedagógica-tecnológica para Colombia», de Rafael Alberto Méndez-Romero y Valérie Gauthier-Umaña; «Mi Municipio en Tumaco: “La perla del Pacífico” contada desde adentro», de Alejandra Cetina Contreras, Juan Gómez, Nicole Acuña Cepeda y Óscar Parra; «La frontera vivida: Colombia, Brasil y Perú», de Dirceo Olmedo Córdoba Guzmán y Paulo Tirso Córdoba Guzmán, y «Competitividad sostenible en las ciudades colombianas», de Merlín Patricia Grueso Hinestroza, Daniel Torralba Barreto y Gustavo Peralta Hernández.
Es una aproximación a nuestra vasta geografía. En cada una de estas regiones hallamos diferentes elementos de territorio, población y patrimonio que nos adentran en múltiples realidades que enriquecen nuestra comprensión como nación. En cada uno de los textos, el lector encontrará componentes diversos, desde lo político, lo económico, lo educativo, lo cultural, entre otras variables. Queremos documentar los logros y los encuentros que, desde los diferentes proyectos de la Universidad del Rosario, tuvieron nuestros investigadores con los habitantes de cada región. Adicionalmente, consideramos necesario acompañar la publicación con ricas fuentes visuales que documentan el trabajo desarrollado por nuestros profesores y estudiantes.
Los textos proporcionan datos relevantes sobre sus habitantes, sus costumbres, las maneras de vivir, sus necesidades temporales y, en particular, las cualidades y los valores de cada una de las regiones. La intención de cada trabajo que presentamos en esta publicación transciende un relato sobre lo regional; apuntamos a conocer las diferentes manifestaciones encontradas por nuestros investigadores con cada una de las comunidades con las que trabajaron.
La visibilidad de los territorios, objeto de esta publicación, es uno de los objetivos que queremos alcanzar; el conocimiento que podamos tener de cada una de ellas, nos da la posibilidad de contribuir en el desarrollo regional y nacional como institución de educación superior.
La obra y sus detalles
El territorio arhuaco es nuestro punto de partida, que nos permite avanzar para entender la interculturalidad. En el capítulo «Una década de tejidos interculturales: la Universidad del Rosario en territorio arhuaco» se evidencian las experiencias regionales de la institución, gracias a más de treinta y cinco diplomados con enfoque de género y paz. El proceso de colaboración de estos encuentros ha resultado en grandes reflexiones para la Universidad, desde donde se analiza la necesidad de repensar una educación descentralizada, que comprende a las regiones y que aprende de ellas. Las experiencias vividas en más de diez años de colaboración con el pueblo arhuaco nos enriquecen, sin duda, pero también nos alertan sobre las necesidades educativas de los territorios indígenas.

Grupo fundador de la eidi. Bogotá, 2017. Profesores de la eidi, estudiantes arhuacos, estudiantes internacionales (Sciences Politiques París y Universidad del País Vasco).
La propuesta que nos presenta el Grupo de Estudios Tradicionales de Salud, de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud, denominada «Por los caminos de la Amazonía», nos invita a encaminar, nuevamente, acciones que propendan hacia el bienestar y construcción de esta región del país y el mundo. El diálogo intercultural, descrito por los investigadores como un regalo, en el que se resguarda y se mantiene viva la importancia de la diversidad biológica y cultural, además del conocimiento tradicional de los pueblos indígenas, se considera uno de los ejercicios más importantes para restaurar la salud y la naturaleza.

El médico Germán Zuluaga, participa en un ritual amazónico.
Un territorio que, sin lugar a duda, requiere nuestra atención es el Cauca. En este capítulo se exploran las motivaciones y el alcance de dos innovaciones pedagógicas —EducarTI (una propuesta para promover la innovación abierta y social y, a la vez, un emprendimiento en tiempos de transformación digital) y ¡Eureka! La Fábrica de Ideas (una propuesta para el empoderamiento femenino en habilidades en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas)—, lideradas por la Escuela de Ingeniería, Ciencia y Tecnología de la Universidad del Rosario, las cuales se caracterizan por ser sensibles, empáticas, analíticas y de carácter multidisciplinar, que tienen como fin último contribuir en el reto de educar a la generación de la era digital.
En el cuarto capítulo, en el que nos adentramos en el departamento de Nariño, se expondrá la experiencia del proyecto Mi Municipio, en el que periodistas de Rutas del Conflicto, entre profesores y estudiantes de la universidad, comparten con jóvenes del municipio de Tumaco talleres de periodismo ciudadano para que, a partir del entrenamiento en herramientas escritas y audiovisuales, cuenten las historias de su pueblo. El capítulo incluye un análisis del proceso de creación de estas narrativas y de cómo dialogan con las complejas realidades del municipio, historias que superan el estigma violento del pueblo y rescatan saberes ancestrales, memorias vivas, tradiciones, sabores y otros rasgos de su cultura.

Valérie Gauthier-Umaña y Rafael Méndez-Romero lideran un taller para la identificación de necesidades comunitarias.
El departamento del Amazonas nos permite llegar a una región que mira al pasado para entender su presente. En este capítulo de «La frontera vivida: Colombia, Brasil y Perú», los hermanos Córdoba Guzmán nos cuentan las historias que se han transmitido de generación en generación; pero no desde la lectura de los pueblos indígenas de la Amazonía, sino desde su historia familiar, una con raíces colombo-brasileñas en una frontera viva y activa, que evidencia unos desafíos para esta importante región del mundo. Los autores del capítulo reflexionan sobre la importancia de establecimientos de estructuras multilaterales de cooperación en la región amazónica para enfrentar estos problemas multidimensionales.

Merlin P. Grueso.
Foto: propia.

Gustavo Peralta.
Foto: propia.

Daniel Torralba.
Foto: propia.
Por último, el sexto capítulo, «Competitividad sostenible en las ciudades colombianas», busca disminuir la distancia entre la competitividad y la sostenibilidad, promover el crecimiento económico y favorecer el bienestar, el adecuado desempeño ambiental y el desarrollo. Para analizar el caso de las ciudades del país, la Universidad del Rosario construyó el Índice de Competitividad Sostenible para Ciudades (ICSC), con el propósito de entender de forma integral el desarrollo económico, social y ambiental. En este libro se presentan los resultados de una primera versión que incluye 32 ciudades y se reflexiona sobre la importancia de esta herramienta para los empresarios y el sector público de las regiones de Colombia.
Este libro es una contribución que busca que nos comprendamos desde la diversidad y la diferencia. Este es el inicio de una colección que, institucionalmente, hemos llamado Desde las regiones; es un proyecto ambicioso, a largo plazo, que busca mostrar y enseñar nuestra riqueza como país: un tejido de territorios diversos y únicos que, a la vez, nos hacen un todo: Colombia.

Nuestros investigadores en Tumaco.
Foto: César Augusto Lucas.

Hermanos Córdoba Guzmán.
Foto: Dirceo Córdoba Guzmán.

Panorámica en la Sierra Nevada de Santa Marta.
Foto: Bastien Bosa.
Notas
* Director de la Editorial Universidad del Rosario. Correo electrónico: juan.cordoba@urosario.edu.co
** Directora de Proyección Social. Correo electrónico: claudiap.dulce@urosario.edu.co
*** Profesional de Regionalización. Correo electrónico: natali. maldonadop@urosario.edu.co
1. Se puede consultar en: https://ruta2025.urosario.edu.co/Inicio/
Una década de tejidos interculturales: la Universidad del Rosario en territorio arhuaco
Ángela Santamaría*

Izquierda: Alcira Izquierdo. Derecha: proceso de mujeres arhuacas en Gunarwun, noviembre del 2020.
Foto: Morgana D’amico, profesora de la eidi.
Nuestra relación con el pueblo arhuaco nos ha permitido comprender que es grande el reto de la regionalización de la educación en Colombia, pues implica la descentralización de la Universidad y la necesidad de pensar estrategias decoloniales para su transformación, en medio de un largo conflicto armado que ha profundizado el despojo de los pueblos indígenas y afectado sus sistemas de conocimiento y procesos de educación propia. En este relato nos centramos en algunos de los procesos formativos en la Sierra Nevada de Santa Marta con el pueblo arhuaco; procesos que se han inspirado en la propuesta de «deconstrucción y reconstrucción» de Marie Battiste (2002), académica Miq’maw; Linda Tuhiwai Smith (1999), intelectual maorí y su propuesta de «descolonizar las metodologías» (Ngāti Awa y Ngāti Porou, Māori); y, sobre todo, en las metodologías propias de las mujeres arhuacas, y de su lideresa Alcira Izquierdo.
Este grupo de mujeres indígenas afirman que la primera forma de descolonizar las metodologías y la producción de conocimiento es poner en el centro las filosofías, fuentes y metodologías del conocimiento indígena de las mujeres, sus familias y sus comunidades. Así, en este capítulo queremos destacar algunos resultados de nuestro proceso de colaboración con el pueblo arhuaco y, en particular, narrar el proceso de mujeres arhuacas de la Confederación Indígena Tayrona, encabezado por Alcira Izquierdo. Hemos querido responder como educadores a la responsabilidad de hacer nuestra una historia que nos ha sido negada: la historia arhuaca. En este reto pedagógico, la regionalización nos ha ayudado a reflexionar sobre las prácticas educativas e investigativas, para comprender nuestro compromiso con los discursos dominantes en la educación superior, y buscar formas de prevenir y transformar las propias maneras de enseñar e investigar, saliendo del Claustro y habitando las regiones y comunidades de la Sierra Nevada, en compañía de nuestros aliados estratégicos.
En la primera parte del capítulo presentaremos la apuesta metodológica y la historia del proceso. En la segunda, reflexionamos en torno a las principales características históricas que configuran el proceso. Finalmente, mostramos cómo este proceso regional ha nutrido nuestras prácticas de enseñanza y de investigación.
Nuestra apuesta metodológica desde la EIDI
La alianza estratégica entre la Escuela Intercultural de Diplomacia Indígena (EIDI), la Coordinación de Mujer de la Confederación Indígena Tayrona y los gobiernos locales arhuacos de Simonorwa, Gunarwun, Jimaín, Jerwa y Umuriwan han hecho posible el desarrollo de más de 35 diplomados, con la participación de unas mil personas arhuacas. Durante los últimos cuatro años, hemos acompañado, desde el curso Construcción de Paz, Etnicidad y Género, cuatro misiones académicas en las comunidades de Umuriwan, Gunarwun y Simonorwa, donde participaron unos setenta estudiantes nacionales e internacionales (originarios de Francia, Alemania, Suecia y España). Todos estos diplomados han constituido un espacio de coformación a través de un diálogo de saberes en el que cada uno de los participantes aporta conocimientos desde su cultura y procesos de vida.

Asamblea del proceso de mujeres arhuacas, Umuriwan.
Foto: Dunen Muelas.
Esta materia forma parte del énfasis de Conflictos y Paz, y de la trayectoria humanista del Centro de Estudios sobre Conflictos y Paz de la Universidad del Rosario. En el marco de esta experiencia educativa, los diplomados interculturales realizados con el pueblo arhuaco han contado con la participación de estudiantes rosaristas indígenas, no indígenas y afrocolombianos, estudiantes internacionales y estudiantes indígenas de las comunidades arhuacas. En este proceso de investigación-acción participativa nos han acompañado nuestras directivas, profesores y estudiantes. Igualmente, hemos contado con profesores internacionales indígenas (del pueblo Kanak de Nueva Caledonia) y no indígenas (como la Universidad de Columbia y el Centre Nationale de Recherche en Francia, EHESS de París), y líderes indígenas de otros países (como representantes de la Cancillería de Bolivia, la Red de Sanadoras de Guatemala y la Universidad Andina Simón Bolívar de Ecuador).
Sembrando espiritualmente la eidi en Seikwuinkuita
Hace más de una década visitamos por primera vez la Sierra Nevada de Santa Marta, en compañía de nuestra vicerrectora Nohora Pabón; el doctor Mauricio Plazas, director del Instituto de Acción Social Rafael Arenas; la doctora Mónica Mendoza, coordinadora del Instituto; los profesores Bastien Bosa, Gloria Amparo Rodríguez y Ángela Santamaría; y nuestros egresados arhuacos Dunen Muelas, Kasokako Mestre y Norey Quigua. Por parte del pueblo arhuaco, nos acompañaron el mayor Álvaro Izquierdo, de la región de Nabusímake, quien hizo posible el desarrollo de cuatro diplomados interculturales con distintos grupos del gobierno arhuaco. Así fue como sembramos, en compañía del Cabildo Gobernador Arhuaco Rogelio Mejía, nuestra alianza estratégica en el caduco (sitio sagrado) de la Kankurwa Mayor de Seikwuinkuita. Dicha alianza permanece viva tras casi quince años de actividades conjuntas, gracias al apoyo invaluable del mayor Geremías Torres, Dunen Muelas y Norey Quigua. El mayor Geremías fue reconocido como profesor asociado de la Universidad del Rosario por nuestro exrector José Manuel Restrepo.
En el marco de este primer encuentro, las autoridades políticas de la Sierra solicitaron la constitución de los diplomados como un espacio formativo para los jóvenes del pueblo arhuaco. Uno de los encuentros que quiero resaltar aquí es el Diplomado sobre Investigación Intercultural, que contó con la participación de ochenta docentes del Comité de Educación de la Confederación Indígena Tayrona. Así también, los cuatro diplomados con los jóvenes y mayores de la región de Nabusímake y del Pantano.

Grupo fundador de la eidi, Bogotá, 2017. Profesores eidi, estudiantes arhuacos y estudiantes internacionales (Sciences Politiques París y Universidad del País Vasco).
Foto: Ángela Santamaría.
Así, hemos coconstruido espacios mixtos de investigación-acción participativa, desde un enfoque étnico y de género, a través de estos diplomados1 concebidos como estrategia de regionalización. Los espacios han combinado conferencias y talleres prácticos en historia oral, historia de las mujeres arhuacas y reconstrucción de la historia desde los conocimientos tradicionales de este pueblo. A lo largo de sesiones itinerantes realizadas cuatro veces al año, nuestro equipo ha promovido didácticas y metodologías como la historia arhuaca, la música, los cantos, el tejido, la cocina tradicional, la danza, las prácticas de autocuidado y cuidado de los otros, así como la reflexión sobre los mitos, los silencios, las risas, las lágrimas y los rumores de nuestros participantes y aliados. Cada uno de los gestos del tejido de mochilas, durante reuniones, comidas preparadas en las cocinas y en exposiciones y explicaciones, son parte de este grupo de conocimientos tradicionales arhuacos que queremos resaltar en este capítulo. Como lo mostraremos, estos conocimientos tradicionales han sido protegidos por un profundo silencio y celo; en medio de violencias coloniales y misionales, y de roles de género tradicionales, se han preservado sus conocimientos en el ámbito privado y comunitario.
Los diplomados en la Sierra Nevada de Santa Marta
En cada encuentro de la escuela itinerante con el pueblo arhuaco, hemos contado con la participación de aproximadamente 120 arhuacos por fase formativa, con una representación cada vez más importante de niñas, mujeres y abuelas (Ati Mamas).
A pesar de que este proceso formativo tiene más de quince años, solo hasta hace unos cuatro pudimos consolidar nuestra alianza con la saku Alcira Izquierdo; lideresa arhuaca de aproximadamente cincuenta años, enfermera y madre de dos hijos, y hace unos cinco años nombrada como la primera coordinadora mujer del pueblo arhuaco en la Asamblea General en Nabusímake. Ha estado a la cabeza de la organización de más de cuatro asambleas masivas de mujeres arhuacas, con el apoyo, en cada una de ellas, de más de quinientas mujeres de toda la Sierra Nevada de Santa Marta. Algunas de las participantes de este proceso acompañaron las sesiones de nuestros diplomados «mixtos», desarrollados, desde el 2015, en Gunaruwan, Jerwa, Umuriwan y Jimaín. Para ello, contamos con el acompañamiento y la orientación de autoridades tradicionales, como los comisarios y cabildos de Jewra, Jimaín, Simonorwa, Umuriwan y Gunarwun, los mamos Eugenio Torres, Domingo, Hipólito y Julio, y el mayor Isaías Torres. Los jóvenes y las mujeres participantes siempre acudieron muy entusiasmados, como oidores durante las plenarias y las charlas históricas nocturnas.

Mayor Geremías Torres y Andrés Mariño Arévalo, director de Regionalización, en la comunidad de Simonorúa, diciembre del 2020.
Foto: Ángela Santamaría.
Las reuniones se desarrollaron en las distintas «oficinas» de los asentamientos que nos recibían. Nos agrupábamos unas doscientas personas entre las 7:30 de la mañana y las 11:00 de la noche. Los jóvenes fueron protagonistas en espacios más pequeños de trabajo en grupo. Los encuentros con ellos fueron desarrollados durante dos días, y estuvieron compuestos por cerca de treinta personas que abordaron distintos temas de investigación: el rol de las mujeres arhuacas, la justicia propia y la justicia transicional, la historia arhuaca, los conocimientos tradicionales y los conflictos en la Sierra Nevada de Santa Marta.
Posteriormente, jóvenes como William Torres, Yuirai Torres, Aquilino Ramos y Oswaldo Ramos presentaron sus avances ante la Asamblea General de los Diplomados. La mayor parte del trabajo formativo se hizo con traducción permanente, y los participantes hablaron prioritariamente en lengua Iku (arhuaca). Se hicieron trabajos tradicionales antes de los diplomados y después de estos, bajo la dirección de los mamos de cada una de las regiones que nos acogieron. Como lo veremos en el apartado siguiente, uno de los temas centrales de los diplomados fue la historia de los orfelinatos capuchinos y el impacto en la educación y resistencia del pueblo arhuaco. Este eje de trabajo es fundamental en el marco actual de educación y construcción de paz tras el Acuerdo con las FARC, pues el legado colonial en la educación superior es innegable y, por ende, debe ser visibilizado y reparado.

Tayrona, pueblito Chaimara.
Foto: Juan Ramírez.
Subvirtiendo la educación misional y construyendo una educación intercultural
Los orfelinatos en la Sierra Nevada de Santa Marta
Como lo ha mostrado Bastien Bosa (2017, 2020), a lo largo del siglo XX la educación en el pueblo arhuaco estuvo marcada por la historia del rapto de niños y niñas indígenas y por la separación de familias arhuacas; acciones en cabeza de los misioneros capuchinos y en nombre de una política estatal para la «civilización y evangelización» de los pueblos indígenas. El historiador afirma que la educación misional para la reducción y la asimilación de los pueblos indígenas, en cabeza de la Iglesia y por delegación estatal, actuó como una pieza central del proyecto de nación, que dio como resultado la desestructuración de las familias y las comunidades indígenas. El orfelinato de San Sebastián de Rábago funcionó en Nabusímake de 1917 a 1982, cuando el pueblo arhuaco expulsó a la Misión Capuchina mediante una toma pacífica de sus instalaciones, las cuales fueron construidas en 1917 con recursos económicos y logísticos del gobierno colombiano, bajo la denominación de «establecimiento de educación en San Sebastián de Rábago» y el nombre «Las Tres Ave Marías».
El autor abordó esta perspectiva histórica en el marco de plenarias y en el desarrollo de actividades del Grupo de Historia Antigua durante los diplomados. Nos parece importante profundizar aquí en algunas de las estrategias utilizadas en los procesos formativos para contribuir a la reconciliación entre pueblos indígenas y universidades en Colombia.
Despojo de mantas, cuentas y fajas en la misión
Los materiales recolectados y presentados por Bastien Bosa durante los Diplomados de Umuriwan, en el 2017, revelaron múltiples violencias contra las mujeres y los hombres arhuacos.
Este grupo de fotografías muestran el empleo de técnicas violentas de transformación vestimentaria y homogeneización de los cuerpos de las niñas arhuacas al entrar al orfelinato. A través del uso de uniformes y del corte obligatorio de las largas cabelleras, el personal de la misión buscó estandarizar su apariencia, rompiendo una posible identificación con la imagen de padres y familiares, a los cuales se describió como «sucios e incivilizados» (Diario de campo, Umuriwan, 2017). Es importante recordar que entre los arhuacos el cabello largo representa la fuerza espiritual de las personas. Bosa (2017, 2020) lo narró en sus escritos al referirse al caso de Dingula, una mujer portadora de este apellido y que en Donachuí, en la zona oriental, murió «de espanto» cuando una comisión de la misión llegó en búsqueda de su esposo Manuel José Dingula, acusado de haber escondido a sus hijos para que no fueran internados. En sus palabras, como forma de castigo, los miembros de la comisión «le afeitaron la cabeza, lo cual es la peor injuria que pueda hacerse a uno de estos indios» (Archivo de Bosa, Wavrin, 1933).

Escaleras, pueblito Chaimara.
Foto: Juan Ramírez.

Procesos de despojo de vestidos tradicionales y homogeneización de los cuerpos de las mujeres arhuacas.
Fuente: archivo de la Revista Capuchina, sección de niñas, Orfanato de San Sebastián de Rábago.

«Niñas tejiendo en telar, mantas con lana de ovejo, en el corredor del Orfelinato bajo la supervisión de las monjas capuchinas».
Fuente: dibujo inspirado en foto intervenida y los trabajos de Berónica Mindiola, mujer y psicóloga arhuaca.
El corte del cabello fue descrito en varios de los talleres en territorio como uno de los primeros actos de disciplinamiento al llegar a la misión. A través de este primer despojo del cabello, y del vestido tradicional, se daba inicio al internamiento y la ruptura con los referentes familiares y comunitarios de los recién llegados. Así lo recordó el mamo Hipólito, en Simonorwa, cuando afirmó: «El pelo de nuestras cabezas es la fuerza del arhuaco. Es lo que nos identifica como arhuacos. Es como si se les cortarán todas las hojas y los frutos a los árboles floridos» (Simonorwa, septiembre de 2019). Igualmente, durante los diplomados surgieron varios recuerdos sobre la prohibición del porte de las mantas tradicionales arhuacas, tanto para mujeres como para hombres, al llegar al orfelinato. Algunas mujeres recordaron con dolor el despojo de mantas, fajas (cinturones)2 y cuentas (collares)3, símbolos de los cerros nevados y la «Madre Tierra», que aportan a la construcción de la niña como la prolongación de las mujeres de su familia, conectándola con sus ancestras. De esta manera, los misioneros buscaron la ruptura del lazo cultural, identitario, familiar y de pertenencia étnica.
En palabras de Isaías Torres, las mujeres fueron quienes recibieron el mayor impacto durante el internamiento en la misión. Sin embargo, en línea con la psicóloga arhuaca Berónica Mindiola, es importante señalar que las experiencias de las mujeres arhuacas en la misión fueron diferenciadas. Así lo muestra la autora cuando, tras entrevistar a varias abuelas de la región de Nabusímake, estas concluyen que, si bien se usaba como castigo el «arrodillarnos», el castigo real se usaba en el sentido de «corregir y educar».
Eventos interculturales de construcción de paz
El trabajo regional sobre la historia arhuaca desentrañó historias dolorosas y responsabilidades de las instituciones educativas, y mostró la necesidad de profundizar en acciones formativas reparadoras. Por ello, de común acuerdo con el pueblo arhuaco y un grupo de directivas de nuestra Universidad, decidimos desarrollar el evento «100 años de Diplomacia Indígena», celebrado en Bogotá en octubre del 2016. Así, con el apoyo de nuestra vicerrectora Stéphanie Lavaux y los decanos Carlos Patarroyo (Escuela de Ciencias Humanas) y Mónica Pachón (Ciencia Política y Relaciones Internacionales), recibimos a la delegación arhuaca de cien personas en un evento de construcción de paz. Con la participación de Sergio Jaramillo, Alto Comisionado para la Paz, se buscó desandar los pasos de la educación asimilacionista. El evento académico reunió paneles diversos sobre historia, política electoral, conocimientos tradicionales, procesos de mujeres, educación y salud propia. El evento contó con la participación de investigadores como Yessid Campos, el documentalista Pablo Mora y el ex misionero capuchino Javier Rodríguez.
Pedagogías colaborativas con mujeres arhuacas
La Ley de Origen y el proceso de mujeres
Según la psicóloga arhuaca Berónica Mindiola (s. f.), en el pueblo arhuaco la educación propia se ha fundamentado históricamente como un proceso integral que inicia en la familia, pero se complementa a través de la educación en cabeza de otros miembros de la comunidad, como autoridades, mamos, madres, hermanas y abuelas (Ati Mamas). Una de sus principales características es su naturaleza vivencial y territorial. En sus exposiciones, muchas de las participantes de los diplomados insistieron en que el cuerpo de la mujer arhuaca constituye una representación a escala humana del territorio de la Sierra Nevada de Santa Marta. Esta conceptualización ha sido trabajada por la intelectual y lideresa política Ati Quigua, al afirmar que la Madre Tierra es el principio, fundamento y sustento de la vida, la identidad y la esencia del ser Iku (gente).

Directivas del pueblo arhuaco y de la Universidad del Rosario, acompañadas de funcionarios del Alto Gobierno.
Foto: Bastien Bosa.

A la izquierda, el mamo Eugenio Suárez en el Jockey Club, y las autoridades indígenas arhuacas.
Foto: Bastien Bosa.
La mujer arhuaca es la representación simbólica de la Madre Tierra, por ser portadora de vida y ser considerada madre de la humanidad (Quigua, 2017). Por lo tanto, múltiples responsabilidades morales y espirituales, asociadas a la armonía espiritual, el mantenimiento del equilibrio y el balance del pueblo arhuaco y del universo, recaen sobre ella. Así, en el proceso contemporáneo de mujeres arhuacas, se han estado desarrollando consultas y trabajos espirituales multitudinarios para sembrar espiritualmente su proceso político-espiritual y reflexionar sobre el rol de la mujer arhuaca en los ámbitos del gobierno propio y de la autoridad espiritual.

Estudiantes indígenas en el Hércules hacia el evento de Bogotá.
Foto: Hugo Ramírez.

Entrega de aseguranzas a Sergio Jaramillo, Alto Comisionado para la Paz.
Foto: Bastien Bosa.

Cien miembros del pueblo arhuaco participantes de nuestros diplomados participaron en el evento «100 años de Diplomacia Indígena», en el Jockey Club de la Universidad del Rosario. Niños y niñas, mujeres y hombres, acompañados de sus autoridades políticas y espirituales, viajaron hasta Bogotá para la interculturalización de nuestra institución.
Foto: Bastien Bosa.
De esta manera, se han efectuado más de cuatro asambleas comunitarias de mujeres en distintas regiones de la Sierra, alrededor de cuatro pagamentos4 de mujeres (Quigua, 2017). Cada una de ellas ha contado con aproximadamente quinientos participantes, bajo la dirección de uno de los mamos mayores de la Sierra Nevada: Kingumu de la Kankurwa, mayor de Seykwinkuta, en Nabusímake. Además de ser el orientador del proceso, ha sido el intérprete espiritual en el proceso de consulta con la Madre Tierra (Ati Seynekun) desde los Kadukwu (sitio sagrado de comunicación con la naturaleza) y en sitios sagrados femeninos como Ati Serecha (Quigua, 2017). Gracias a un proceso formativo propio y a las asambleas, las mujeres han subvertido interpretaciones estáticas de la Ley de Origen (Sein Zare). Desde la certificación de la Unidad de Educación Continua, hemos apoyado el diálogo de saberes en los diplomados y algunas de las representaciones de su madre espiritual: Ati Nawowa.
Benerexa tiene seis hermanos y ella es la mayor. Duaviko es «el más nuevo». Ella estuvo metida en el tema político, acompañando el proceso. Como mujer uno se siente representada con ella. Así como lo dice, así lo mantiene. Es una defensora de muchos temas. Maneja mucho lo de afuera y lo de adentro. Enfermera, lideresa de Guati Gina. Ha participado en muchos encuentros de artesanía, tejido y encuentros de mujeres. Ha sido dos veces gerente de Dusakawi, ha trabajado en los modelos de atención y ha sido gerente de Vintukua. (Mujer joven de Gunarwun, primer diplomado en la zona oriental, 2014)
Usando la didáctica de la elaboración de muñecas, las participantes del diplomado decidieron representar a Dionisia Alfaro y a algunas de las lideresas actuales del proceso de mujeres arhuacas. Según las narraciones de las niñas, esta lideresa fue criada en la Misión Capuchina, tras lo cual pasó algún tiempo en la Zona Bananera, donde recibió formación política. Años después se convirtió en una de las mujeres que lideró la Liga Indígena de Simonorwa y los reclamos sobre el cerro Inarwa. Según expresa la delegación de mujeres de Nabusímake, una de sus hijas ha realizado investigaciones para reconstruir la memoria colectiva existente alrededor de ella. Durante las discusiones en los grupos, las mujeres participantes insistieron en que Dionisia fue «tanto madre como una gran líder comunitaria». Igualmente, fue una de las pocas mujeres líderes recordadas también por hombres arhuacos, junto a María Eugenia Solís. El grupo de profesores insistió en que en la zona de ampliación (Businchama) existe una escuela nombrada en su honor: «Escuela Dionisia Alfaro». En paralelo, seguimos trabajando desde la estrategia múltiple en el currículo de los diplomados, conservando el grupo de liderazgo de mujeres y observando cómo otros grupos sobre tejido, cocina tradicional y partería comenzaban a fortalecerse.

Cartografías sociales sobre el proceso del tejido tradicional de mochilas arhuaca.
Foto de la imagen: Ángela Santamaría.

Cartografías sociales sobre el proceso del tejido tradicional de mochilas arhuacas.
Foto de la imagen: Ángela Santamaría.

Asamblea de Mujeres Arhuacas, 2016. Ati Nawowa, Grupo de tejido Umuriwan, dirigido por la profesora María del Carmén Izquierdo.
Foto: Dunen Muelas.

Dionisia Alfaro y Benerexa Márquez, representadas por las niñas y profesoras de la Escuela de Jerwa y Simonorwa; biografía sobre Benerexa Márquez elaborada por una de las participantes.
Foto: Ángela Santamaría.
La secuencia didáctica sobre el tejido de muñecas estuvo acompañada de encuentros con lideresas locales. Durante dos días lideramos un grupo de casi diez personas, compuesto por estudiantes arhuacos y estudiantes de la Universidad, el cual se desplazó hasta las fincas de las lideresas. En el marco de conversatorios y ayudando en tareas como desgranar el guandul, conversamos sobre los retos del liderazgo de las mujeres en Jewra, las violencias específicas y las resistencias que han configurado.
Didácticas como la elaboración de «muñecas» y los conversatorios con las lideresas en sus fincas permitieron superar la imposibilidad de materializar la memoria de las lideresas para las niñas y las mujeres (que no hablaban el español ni lograban atender las sesiones sobre archivos históricos). Sin embargo, nos mostró también la necesidad de integrar al proceso formativo lenguajes propios y cotidianos de las mujeres arhuacas, como en el tejido de mochilas. El uso de estas metodologías y didácticas se dio en medio de las negociaciones del Acuerdo de Paz con las FARC y de las discusiones de género sobre una paz con las mujeres arhuacas en el ámbito regional. Igualmente, ante la inminencia de la reincorporación de excombatientes indígenas, los gobiernos zonales arhuacos estaban reflexionando sobre las condiciones para que esta paz fuera posible.

A partir del tejido, las mujeres han escrito y reproducido la historia del pueblo arhuaco.
Foto: Orchid Photo, desde Shutterstock.
El tejido de mochila arhuaca como pedagogía central
Como lo afirma Ana Ilba Torres, mujer arhuaca, miembro de nuestro equipo de trabajo hasta el 2019 y actualmente profesional de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), para el pueblo arhuaco existen diversas formas de tejer. Entre las principales encontramos hilar, entorchar, el tejido en telar, el tejido de gorro y el ensartar hilo (Conversatorio con Ana Ilba Torres, Bogotá, mayo de 2019). Todas estas variaciones del tejido arhuaco tienen un origen milenario y se transmiten empíricamente de generación en generación. Estas prácticas son contenedoras de valores culturales y espirituales que, al conectarse con el pensamiento femenino, reproducen la cultura. A través del tejido, las mujeres plasman el pensamiento arhuaco que les fue dejado por la Saku (Madre Tierra), el cual recrean y transmiten a las generaciones de relevo.
En este sentido, tejer es una práctica multidimensional. El tejido como conocimiento tradicional implica conocimientos prácticos, materiales, cognitivos, emocionales, culturales y espirituales. En primer lugar, el tejido es un conocimiento técnico: una forma de escritura. En segundo lugar, se trata de un conocimiento sobre la elaboración y el manejo de materialidades como los hilos, el uso y las agujas. Finalmente, se trata de un ejercicio espiritual, aunado a procesos imaginativos y creativos. Se trata de un conocimiento sobre el propio cuerpo, sobre el gesto de tejer, asociado a sus efectos terapeúticos.
En palabras de Ana Ilba Torres, tejer es un proceso de equilibrar las energías de la tejedora. Las figuras y diseños tejidos corresponden a inter-pretaciones de la cotidianidad comunitaria, la relación con la naturaleza y la historia arhuaca desde la perspectiva de las mujeres. A través del tejido en lo íntimo del fogón, o en las reuniones, o durante los desplazamientos por los caminos, las mujeres han escrito y reproducido la historia del pueblo arhuaco desde un archivo alternativo:
Dentro de la cosmovisión arhuaca, el tejido de mochila no es una expresión solo de lo femenino; cuando se teje se encuentra la dualidad, esta se expresa en las agujas. Estas son la representación del hombre: el hilo de la mujer; la aguja como expresión de lo masculino abre el camino. Cuando se pasa sobre el nudo, la aguja, es decir, el hombre, realiza un acto de limpieza para que la mujer pueda pasar. El hilo, la mujer, a su vez, sostiene la aguja. Esta es la conexión que hay entre lo femenino y lo masculino, en el tejido. En la historia arhuaca, todos tejen, los animales como la araña, el armadillo y el pájaro. Así plasman su pensamiento. Tejer es velar, cuidar lo que nos dejaron. A través de los tejidos se plasman muchos símbolos en las mochilas. Cada uno representa algún objeto, lugar o montaña. (Ana Ilba Torres, Bogotá, 2018)
Como lo afirma Ana Ilba, existen distintos diseños plasmados de generación en generación en las mochilas arhuacas. Y puede citar doce de ellos, aunque existen aproximadamente dieciséis tipos de nudos y puntadas distintos: Kuvawu inguna (paso del caballo), Urumu (caracol), Kwimague (relámpago), Kunsamu a´mia (pensamiento de mujer), Kunsamu cheyrwa (pensamiento de hombre), Kutia (costilla), Acu tutu (cascabel), Serankwa (creador del universo), Kunachu (hoja), Chinu zutu (teta de cerdo), Kunbiru (ala de chulo) y Tutu zariwuwu (mochila de lobo). Ana Ilba, además de ser una de las primeras abogadas de su región, es una gran tejedora. Por ello, durante los diplomados promovió y posicionó el uso del tejido como didáctica para trabajar con las mujeres arhuacas. En sus palabras, entra en estado de trance cuando teje.

Camino hacia Bunkwimake, Sierra Nevada de Santa Marta.
Foto: :)gab(: CC BY-SA 2.0.
La conformación del grupo de tejido como eje de investigación propia en Umuriwan
Un grupo de investigación sobre tejido de mochilas, compuesto por cerca de quince mujeres arhuacas bajo la dirección de la profesora María del Carmen Zalabata de Jewra, se constituyó en Umuriwan. María del Carmen asistió al proceso formativo durante unos cuatro diplomados, en distintos territorios como Umuriwan y Gunarwun. Con el apoyo de algunas personas de nuestro equipo, trabajó en el desarrollo de una cartilla sobre el mito de origen del tejido arhuaco, el proceso de preparación y tratamiento de los materiales y el proceso mismo de elaboración de las mochilas.
Tras el trabajo en grupos, durante tres días, María del Carmen presentó en las plenarias un grupo de cartografías sociales y dibujos que nos permitieron ubicar: a) conocimientos especializados sobre el tejido (fases del proceso y mito de origen) y b) experiencias de agencia y resistencia de las mujeres arhuacas a través del tejido en medio de las violencias del régimen paramilitar en la región. Por ello, a continuación presentamos algunas reflexiones sobre la escritura textil como ejercicio narrativo de armonización del dolor, el tejido como disciplina y fortalecimiento de la identidad colectiva y el tejido como envoltorio de la resistencia sagrada de un pueblo.
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