Kitabı oku: «Homeopatía en casa»
Colin Griffith
Homeopatía en casa
Manual práctico de diagnóstico
y tratamiento de las dolencias
más comunes
Traducción de Daniel Menezo

NOTA IMPORTANTE: en ocasiones las opiniones sostenidas en «Los libros de Integral» pueden diferir de las de la medicina oficialmente aceptada. La intención es facilitar información y presentar alternativas, hoy disponibles, que ayuden al lector a valorar y decidir responsablemente sobre su propia salud, y en caso de enfermedad, a establecer un diálogo con su médico o especialista. Este libro no pretende, en ningún caso, ser un sustituto de la consulta médica personal. Aunque se considera que los consejos e informaciones son exactas y ciertas en el momento de su publicación, ni los autores ni el editor pueden aceptar ninguna responsabilidad legal por cualquier error u omisión que se haya podido producir.
© Colin Griffith, 2012.
© de la traducción: Daniel Menezo García, 2012.
© de esta edición: RBA Libros S.A., 2012.
Avda. Diagonal, 189 - 08018 Barcelona.
rbalibros.com
Título original: The practical handbook of homeopathy
Edición publicada en UK en 2006 por
Watkins Publishing, 6º piso, Castle House
75-76 Wells Street, Londres WIT 3QH
© Colin Griffith 2006.
Primera edición: abril de 2012
REF.: OEBO951
ISBN: 9788491180135
Queda rigurosamente prohibida sin autorización por escrito del editor cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra, que será sometida a las sanciones establecidas por la ley. Pueden dirigirse a Cedro (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesitan fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47). Todos los derechos reservados.
Para Sofi, con todo mi amor
Agradecimientos
Este libro nunca habría visto la luz de no ser por el ánimo y el apoyo de mi agente, Fiona Spencer-Thomas, y de mi editor, Michael Mann. Fiona, que también es homeópata, ha sido muy generosa con su tiempo y sus conocimientos, y nunca podré expresarle toda mi gratitud por creer en mi tarea literaria. Michael, un adalid del pensamiento práctico alternativo, me ha ofrecido una ayuda inestimable durante todo el proceso de publicación. No llegué a tiempo de dar las gracias a Annie Wilson por su tacto y su capacidad en la edición de The Companion to Homoeopathy; solo ella sabe lo exigente que fue esa labor. Quisiera compensarla dándole las gracias de todo corazón por su ayuda en este libro. También agradezco la ayuda y los ánimos que me ofreció Penny Stopa por medio de incontables e-mails y llamadas telefónicas. En especial, quiero dar las gracias a mi colega homeópata, Linda Rogerson-Heath, por la lectura cuidadosa y la corrección exhaustiva que hizo del texto original. Los muchos años que ha pasado como enfermera en un centro hospitalario le confieren una autoridad a la que me alegra poder recurrir.
También quiero dar las gracias a todos mis pacientes a quienes la homeopatía les ha resultado muy útil, y que en el proceso me han enseñado tanto. Incluso después de todos estos años de práctica, aún me resulta increíble y estimulante que tantas personas quieran seguir una vía de bienestar que exige mucho, y que requiere fuerza de ánimo frente a la oposición tan intensa a la que se enfrenta.
Contenido
Presentación
Prólogo
PRIMERA PARTE. EL QUIÉN, QUÉ, DÓNDE, PORQUÉ Y CÓMO DE LA HOMEOPATÍA
SEGUNDA PARTE. LOS REMEDIOS
ACCIDENTES Y URGENCIAS
EL TRAUMA EMOCIONAL
INFECCIONES Y ENFERMEDADES CONTAGIOSAS EN LA INFANCIA
FIEBRE Y TRASTORNOS ASOCIADOS
GRIPE
MONONUCLEOSIS INFECCIOSA
LA CABEZA Y JAQUECAS
VÉRTIGO Y MAREOS
PROBLEMAS OCULARES
OÍDO, NARIZ Y GARGANTA
AFECCIONES EN BOCA, DIENTES, LENGUA Y ENCÍAS
EL PECHO Y LAS VÍAS RESPIRATORIAS ALTAS
EL APARATO DIGESTIVO Y LOS ÓRGANOS DEL TUBO DIGESTIVO
TRASTORNOS EN LA MUJER
TRASTORNOS MASCULINOS
PROBLEMAS DE VEJIGA Y RENALES
DESEQUILIBRIO HORMONAL
AFECCIONES DE LA PIEL
CABELLO Y UÑAS
HUESOS, MÚSCULOS Y TENDONES
EL SUEÑO
PRUEBAS MÉDICAS, EXÁMENES E INTERVENCIONES QUIRÚRGICAS
EMBARAZO Y PARTO
LAS VACUNAS
ENFRENTARSE A NIÑOS DIFÍCILES
LOS VIAJES
TERCERA PARTE. EL BOTIQUÍN DE PRIMEROS AUXILIOS
CINCUENTA REMEDIOS PARA EL BOTIQUÍN DE PRIMEROS AUXILIOS
LA ORGANIZACIÓN Y EL MANTENIMIENTO DEL BOTIQUÍN DE PRIMEROS AUXILIOS
Apéndice
Direcciones de interés
Presentación
A veces se habla de la homeopatía como una medicina alternativa, otras veces se la considera complementaria. Es ambas cosas, pero en terrenos distintos. Aunque este libro habla de la práctica homeopática en el hogar, también se centra, en parte, en cómo pensar de forma homeopática. Esto significa percibir cuándo la homeopatía difiere de la medicina convencional o incluso se opone a ella, además de saber cuándo es posible seguir una vía paralela. La homeopatía es alternativa cuando es necesario que el cuerpo expulse o elimine lo tóxico o residual, sea físico o emocional. Es complementaria cuando la cirugía o los fármacos son la única manera de garantizar la conservación de la vida mediante la eliminación o la supresión de los síntomas. Si bien la supresión es la antítesis de la filosofía de base de la homeopatía, a veces es vital cuando se produce una crisis aguda o una patología crónica, que lleva mucho tiempo en curso. Espero que este libro ayude a los lectores a entender cuándo es posible abordar los trastornos de salud recurriendo a la automedicación, consultando a un homeópata o acudiendo tanto a este como a un médico. En un mundo perfecto, las tres partes podrían dialogar con una profunda comprensión de sus respectivos papeles.
Prólogo
Cuando me propusieron que escribiera un libro de primeros auxilios de homeopatía, me quedé abrumado por la inmensa cantidad de ejemplos excelentes que ya pueblan las librerías. A menudo recomiendo a mis pacientes que lean varios de ellos, de modo que si una de las obras se queda corta en algún aspecto, otra llene esa laguna. Los libros de D. M. Gibson, Phyllis Speight, Dorothy Shepherd y Miranda Castro son muy recomendables, y hay muchos otros que resultan muy útiles. Dado que las normas básicas de la homeopatía no están sujetas a ningún cambio evolutivo apreciable, parece innecesario añadir otro título a la lista. Tardé un tiempo en descubrir qué podría resultar útil a esas personas que quieren usar la homeopatía en su hogar y que tienen preguntas que aún no ha respondido nadie.
Dos cosas me ayudaron a superar ese pequeño bloqueo. Primero, tras haber dedicado ocho años a escribir The Companion to Homoeopathy, un grueso volumen sobre la filosofía en la que se basa la homeopatía y sobre cómo funciona en la práctica, parecía necesario un libro complementario sobre la aplicación práctica de la homeopatía en el hogar. Segundo, recordé los ruegos de muchos de mis pacientes (sobre todo madres) a lo largo de los años, quienes me preguntaron cuándo escribiría un libro para responder a las preguntas que no dejaban de hacerme por teléfono. La gente quiere saber cosas de la práctica en el hogar; quiere participar en su propia curación; quiere comprender qué, por qué y cuándo aceptar la responsabilidad.
«La homeopatía en el hogar»… ¿De qué podría tratar esto exactamente? Son tantas las personas que han usado y han puesto su confianza en las medicinas homeopáticas como primer recurso que la solicitud de más información ha generado una industria cuyo tamaño (¡y rentabilidad!) sorprendería a muchos. Hoy día usted puede entrar prácticamente en cualquier farmacia y adquirir remedios homeopáticos para tratar todo tipo de afecciones, desde los resfriados y las alergias hasta la gripe intestinal y los tirones musculares. Puede entrar en cualquier farmacia homeopática y pedir uno de los cientos (literalmente) de remedios que pueden usarse para tratar cualquier trastorno que pueda imaginar. Si echa un vistazo a los títulos de los capítulos verá lo amplísima que puede ser la homeopatía, y hasta qué punto hay que considerar el tratamiento homeopático como una opción, no solo en el hogar sino también dentro del contexto más amplio de las primeras opciones para enfermedades crónicas. (Este tipo de trastornos crónicos debe tratarlos siempre un médico profesional y titulado.) La práctica en casa debe incluir algo más que el mero uso de remedios de primeros auxilios para problemas de poca importancia; también es necesario saber cuándo hay que llamar al homeópata; cuándo una terapia complementaria aceleraría el proceso de curación; cuándo un tratamiento convencional experto es necesario para solventar unos problemas que escapan al alcance de otras terapias; o cuándo no recurrir a ella.
Para problemas relativamente sencillos como son la tos, los resfriados, los golpes y las torceduras, muchas personas se lanzan de cabeza a probar los remedios con la actitud de «esperemos que funcione». Esto no tiene nada de malo: es un buen punto de partida. Es prácticamente imposible causar daños con una medicina homeopática; incluso si se elige un remedio inadecuado, nadie empeorará por ello, a menos que la demora implique que un problema grave no se trate a su debido tiempo. No obstante, al cabo de un tiempo la escuela de primeros auxilios basada en la prueba y el error no resulta satisfactoria. Una vez el sanador particular haya tenido la dulce satisfacción de curar un resfriado, un dolor de cabeza o un calambre menstrual, querrá hacer más de lo mismo. La homeopatía es adictiva. Una vez atrapa, no deja escapar. Entonces es cuando resultan útiles los libros de primeros auxilios. En la estantería de la cocina hay muchos libritos manoseados que indican qué remedio usar para un corte profundo o un mal golpe, una tos irritativa o un principio de resfriado. Los más osados querrán tener la capacidad de solventar una fiebre alta o un caso de intoxicación alimentaria. Pero ¿qué hará si la fiebre del pequeño Mark no remite después de darle Belladona; si la erupción de Mary respondía muy bien a Pulsatilla pero ahora ha vuelto a salirle; si la indigestión de Nick no la resuelve la dosis habitual de Nux vomica, etc.? Es importante la ayuda profesional para luchar con trastornos que podrían minar la confianza en uno mismo.
«Es que ya he mirado en los libros, pero no sé qué debo hacer ahora. ¿Tengo que ir al médico? ¿O puedo probar otra cosa?»
Aunque este libro abarca el territorio familiar de trastornos agudos frecuentes y no tan frecuentes, de todos los remedios de primeros auxilios que creo que deberían tener todos los hogares del país, además de sobre cómo mantenerlos y administrarlos, y de las posibilidades de las medicinas, también explica por qué y cuándo es posible que los remedios no funcionen como se esperaba, y qué se puede hacer al respecto, incluyendo cómo reconocer los momentos en que senecesita ayuda profesional. Además, incluye secciones explicativas sobre problemas que suelen darse en el hogar, que parecen tener poco que ver con la administración de un fármaco, pero que inciden en la salud del paciente y, posiblemente, en la de toda la familia: problemas conductuales, trastornos alimentarios, dificultades de aprendizaje y demás. Saber adónde y a quién acudir puede reducir la frustración y la soledad que son fruto de la duda. Este libro trata de ayudarle a hacer varias cosas:
expulsar del hogar parte de la frustración y de la ansiedad de la automedicación, mostrándole cómo pensar «homeopáticamente».
saber cuándo hay que recurrir al consejo de su médico elegido.
tener claro qué tipo de información puede ayudar al médico cuando acuda a su consulta.
detectar las señales y los síntomas de patologías más graves, que no hay que pasar por alto y que quizá exijan la intervención de los servicios de Urgencias.
descubrir cuándo es buena idea considerar otras terapias alternativas que complementan la homeopatía.
saber cuándo arriesgarse a hacer sonar la alarma porque su instinto le dice que es una emergencia.
tener más información sobre trastornos que usted sospecha que están latentes pero que le hacen sentirse impotente, como trastornos alimentarios y una conducta obsesivo-compulsiva.
entender que la homeopatía, en manos de un practicante competente, también puede abarcar enfermedades que, normalmente, se consideran fuera del alcance de las terapias alternativas.
En resumen, esta obra pretende ser un libro de «gestión homeopática casera». No intenta demostrar que el homeópata es innecesario. No habla de lo que se llama «tratamiento constitucional», general o sistémico, esas visitas progresivas, constantes y regulares que uno hace al médico como parte del proceso de sanación y desarrollo personal; eso es una experiencia física global (holística) que uno no puede ni debe hacer por sí solo (ni por sus seres queridos). Los primeros auxilios se centran en un tratamiento terapéutico concreto de trastornos agudos o subagudos (recidivas de enfermedades crónicas) que pueden darse en cualquier momento. Algunos homeópatas preferirían que sus pacientes no practicasen mucho esos remedios en casa, porque creen que los beneficios a largo plazo de los remedios inespecíficos que han recetado podrían verse comprometidos. Esto, en parte, es cierto. Algunas personas se vuelven adictas a recetar indiscriminadamente, para cualquier cosa. La homeopatía consiste en discriminar, recurriendo a la discreción y a una observación paciente. Siempre es mejor hablar de esta cuestión con su homeópata si tiene usted alguna duda. Incluiré algunas excepciones que evitarán que interfiera con las recetas de otras personas. Si plantea la consulta de este libro como un trabajo en colaboración con su médico, pronto podrá responsabilizarse de la salud de su familia sin sentirse incapaz, y sin sospechar que la homeopatía es demasiado difícil o solo «tiene alguna que otra cosa buena».
Recuerde que hace falta tiempo para pensar homeopáticamente, pero que la mejor manera de aprender a hacerlo es mediante la práctica.
PRIMERA PARTE
¿A quién va dirigido este libro?
A todo aquel a quien le interese la medicina natural y quiera utilizarla; que sepa que dentro de cada uno de nosotros llevamos la capacidad de curarnos solos; que tenga la imaginación suficiente para ver que una enfermedad no solo afecta a una parte, sino a todo el cuerpo; que crea que los fármacos químicos solo eliminan los síntomas y alteran el curso de las enfermedades de modo que el resultado final es la mala salud crónica. En resumen, a todo aquel que quiera responsabilizarse de la gestión propia de su bienestar cotidiano. También pretende ser un memorando útil para aquellos que se inician en la práctica homeopática. Muchos practicantes nuevos hallan utilidad en los libros sobre terapia cuando surgen circunstancias nuevas.
¿Qué contiene este libro?
Contiene información detallada sobre los primeros auxilios para emergencias, trastornos agudos y recaídas intensas de problemas crónicos; indicadores diagnósticos de problemas a largo plazo, para los que no resultan idóneas las recetas caseras pero que incluimos para demostrar el potencial que tiene la homeopatía. Incluimos indicaciones claras de dolencias que deben tratarse en un hospital, más algunos consejos seguros para usar los remedios en tales emergencias. También contiene información sobre las enfermedades cotidianas que afectan a los distintos sistemas del cuerpo, y sobre los remedios asociados con estos trastornos, más algunos consejos prácticos adicionales. Aparte, se incluye una lista de cincuenta de los remedios homeopáticos más útiles, con una explicación breve de cada uno de ellos, detalles sobre cómo reunir y mantener un botiquín de primeros auxilios y sobre cómo administrar los remedios con confianza.
¿Qué conocimientos médicos necesito para usar este libro?
Prácticamente ninguno. Para recetar un remedio hace falta observar los síntomas y compararlos con las «imágenes» del remedio, no etiquetar las partes del cuerpo ni tener un conocimiento práctico de las funciones de los diversos órganos.
¿Qué es una «imagen del remedio»?
Los remedios tienen personalidades y características propias; cada uno tiene su propio ámbito de influencia, y se asocia con unos síntomas que se manifiestan de una forma peculiar al remedio. Por ejemplo, la Rhus toxicodendron presenta dolores reumáticos que mejoran con el masaje, el calor y el movimiento para evitar el anquilosamiento, mientras que la Bryonia tiene dolores reumáticos que mejoran con el reposo; el Arsenicum album abarca la diarrea y los vómitos fruto de la ansiedad, la inquietud y el deseo de tomar sorbos de agua fría, mientras que el Veratrum album trata el mismo trastorno pero cuando intervienen sudores fríos, una sed insaciable y un agotamiento agudo. La imagen única de los remedios es la que asociamos con la imagen sintomática individual del paciente.
¿Qué necesito para usar este libro?
Un botiquín de primeros auxilios, la capacidad de observar, discriminar, confiar en su intuición, paciencia, tacto y una gran dosis de sentido común. También le aconsejo que aborde este libro en colaboración con un homeópata profesional, que le preste una ayuda adicional.
¿Hasta qué punto son fiables los remedios?
Son muy fiables, siempre que los mantenga en lugar seguro y la energía del paciente no se vea perjudicada por una de las sustancias que pueden funcionar como antídoto de los remedios (véase la «Tercera parte»).
¿Es segura la homeopatía?
Es uno de los tratamientos más seguros que existen. Los remedios no pueden perjudicar a nadie, ni siquiera cuando no sean los idóneos para el trastorno que se trata. En ocasiones, las reacciones curativas a los remedios pueden ser inesperadas (una sudoración profusa, un episodio de diarrea, moqueo nasal), pero estos episodios (llamados agravaciones) son eliminativos, y por tanto benefician a un sistema que siempre está dispuesto a expulsar lo que es tóxico o perjudicial.
¿En qué difieren los remedios homeopáticos de la medicina ortodoxa?
La homeopatía pertenece a la física, mientras que la alopatía (la medicina convencional) pertenece a la química. La homeopatía consiste en la aplicación de la llamada «medicina energética», mientras que la alopatía depende de sustancias químicas. Aunque los remedios parecen ser pequeñas pastillas blancas o una botellita que contiene un líquido incoloro, esto oculta el hecho de que la medicina que produce cambios curativos es invisible, como lo son las ondas de radio. Las píldoras y el líquido son solo vehículos para la energía dinámica, no una medicina en sí mismos. Esto responde a la pregunta de por qué todas las pastillas tienen el mismo aspecto. Los fármacos químicos se sintetizan en un laboratorio, e introducen cambios en el cuerpo al anular las propias reacciones químicas del organismo, precisamente las que generan los síntomas.
¿En qué se diferencia la homeopatía de la alopatía?
La alopatía se fundamenta en la filosofía de la supresión. Los síntomas se observan y se tratan como si ellos mismos fueran la enfermedad; como tal, un conjunto de síntomas recibe una etiqueta identificadora, y al paciente se le receta un fármaco que se sabe que elimina esos síntomas. Ante los fármacos químicos siempre se producen dos reacciones: el efecto primario (erradicar los síntomas) y la reacción secundaria, que, a menos que la dosis sea muy baja, es una medida del reconocimiento y de la intolerancia de nuestro organismo a la toxicidad que le es ajena; la reacción puede ir desde un eccema o el estreñimiento hasta los mareos, las migrañas o indisposiciones de mayor gravedad.
La homeopatía se basa en la filosofía de la eliminación, de expulsar del cuerpo cualquier «toxicidad» (incluyendo los pensamientos y las emociones negativas) que pueda generar un desequilibrio en el Todo. Un remedio elegido para el individuo en el estado concreto del momento solo genera la curación si el cuerpo lo reconoce y se siente estimulado para acelerar la eliminación de la energía negativa, bajo la forma de emisiones, ya sean físicas (sudor, mucosidad, etc.) como emocionales (palabras, lágrimas).
Si la homeopatía es alternativa, ¿cómo puede ser complementaria a la alopatía?
En ocasiones, los pacientes que llevan un tiempo medicándose para tratar un trastorno crónico (como el asma o la hipertensión) quieren evitar la adición de más agentes químicos a su organismo ya sobrecargado, de modo que buscan la ayuda de un homeópata para trastornos agudos. Un paciente con asma puede solicitar ayuda para curarse un resfriado que, de otro modo, le llevaría a tomar una dosis creciente de esteroides; un paciente hipertenso quizá necesite ayuda para solventar sus jaquecas. La homeopatía no interfiere con los efectos necesarios de los fármacos, y los fármacos comerciales no impiden necesariamente que actúen los remedios homeopáticos.
¿De qué están hechos los remedios?
Tienen un origen animal, vegetal o mineral: la homeopatía encuentra sus remedios donde exista una fuente de energía dinámica que la farmacología homeopática pueda convertir en medicina. Apis tiene su origen en la abeja común; Belladona es un veneno vegetal; Lycopodium se elabora a partir de cierto tipo de musgo; la Calcarea carbonica es un tipo de cal. Se elabora un remedio porque alguien ha detectado en él una energía dinámica inherente y latente que es característica exclusiva de la sustancia material en bruto, y porque le ha parecido que podría resultar beneficiosa cuando se administra a un paciente cuyos síntomas presentan unos rasgos parecidos. Teniendo esto en cuenta, no es de extrañar que Apis se use para los dolores punzantes en zonas calientes e hinchadas. La corteza del quino es la fuente de la quinina, y cura determinados tipos de malaria; la China officinalis, el remedio elaborado con la corteza, cura las fiebres de origen palúdico. En un terreno más controvertido, desde la Antigüedad se sabe que la Amatista es una piedra que limita los efectos perjudiciales del alcohol; como reme dio, está indicada para la depresión por consumo de alcohol.
¿Dónde se elaboran los remedios?
Principalmente, los elaboran en laboratorios especializados, pero también hay algunas farmacias dedicadas a la elaboración de medicinas homeopáticas. Los farmacéuticos han estudiado Farmacología, además de la filosofía homeopática. (Véase el «Apéndice» para una lista de farmacias.)
¿Según qué principio se elige un remedio determinado?
Lo similar se cura con lo similar. Todos los remedios se han probado en personas. Las pruebas (llamadas verificaciones) se llevan a cabo siguiendo un protocolo riguroso (aunque no sea convencional según los criterios ortodoxos). Los individuos o «verificadores» toman el remedio cada día hasta que manifiestan síntomas. Estos se registran no como síntomas del paciente, sino del remedio administrado. Cuando todos los verificadores han terminado de tomar el remedio (porque ha concluido el tiempo asignado o porque los síntomas son demasiado molestos como para seguir adelante), se recopila la información de los síntomas y se pone por escrito. Una vez los verificadores dejan de tomar el remedio, los síntomas desaparecen con rapidez o se busca un antídoto para aliviarles de las posibles molestias. Gracias a la prueba, se habrán hallado determinados síntomas universales que padecieron todos los individuos, que constituyen la esencia de la imagen del remedio, y que son lo que más contribuye a que la comprendamos; otras personas habrán experimentado otros síntomas, distintos y más complejos, que también se tienen en cuenta. Ahora el remedio podrá usarse cuando una persona con unos síntomas muy parecidos busque tratamiento.
Si no son dosis materiales, ¿cómo actúan los remedios en el organismo?
Mientras que las medicinas alopáticas funcionan cuando las procesa el hígado (la «oficina de Correos» del cuerpo), los remedios homeopáticos actúan por medio del sistema nervioso central. Esta red exhaustiva de vías de comunicación está alerta a todo lo que sucede en el cuerpo. Organiza las funciones corporales como respuesta a hormonas esenciales que nacen en lo profundo del cerebro. El cuerpo, cuando se ve inmerso en un problema y no logra hallar una solución para su trastorno, reconoce por medio del sistema nervioso central el patrón energético similar del remedio elegido, que activa el proceso de autocuración. Belladona produce fiebre alta, el enrojecimiento del rostro, la pulsación de las arterias y manos y pies fríos. Al administrar al paciente este remedio, cuyo efecto es más intenso que la enfermedad en una persona que presenta los mismos síntomas, puede haber una reacción, de modo que, en el proceso, los síntomas naturales se anulen. El agravamiento de los síntomas puede ser, en algunos casos, una reacción al estímulo del remedio, pero es eliminativo, y por tanto curativo. Si un remedio parece activar un resultado beneficioso pero luego deja de hacerlo, solo fue una «cura parcial», y es necesaria una reevaluación de los síntomas.
¿Con qué remedios debería empezar a crear mi botiquín de primeros auxilios?
Empiece poco a poco, y vaya ampliando la lista. Aunque son relativamente baratos, empezar reuniendo más de 10 o 12 puede desalentar un poco. Consulte la lista en la «Tercera parte» y elija entre aquellos marcados con un asterisco los que le parezcan más adecuados para las necesidades de su familia. En la lista debería incluir Aconitum, Arsenicum album, Rhus toxicodendron, Ruta e Hypercal Ø (tintura madre). Si tiene usted hijos, también le serán indispensables Belladona, Pulsatilla y Chamomilla.
¿Qué quiere decir «potencia»?
Cada remedio tiene un nivel energético diferente, que se identifica mediante la escala centesimal o «c»: 6, 30, 200, 1M, 10M (M es el signo en latín para mil). Existen otras, incluyendo las potencias «x» o decimales (6x es la más frecuente). A pesar de los números, es mejor pensar que describen la profundidad y la velocidad del efecto, y no tanto su intensidad; el término «potencia» podría impedir que usted, por miedo, usara las potencias más altas. Tradicionalmente, en los primeros auxilios, el 6 se considera la potencia usada para trastornos poco graves que son, esencialmente, físicos. La potencia 30 se considera un punto intermedio, y resulta especialmente útil para los trastornos agudos, dado que profundiza lo suficiente, tanto para penetrar en la psique como para solventar los síntomas físicos. La 200 se considera una potencia de actuación rápida, y los homeópatas la usan a menudo cuando un trastorno agudo presenta síntomas «rápidos», como una fiebre elevada o un virus intestinal potente. Tanto la 200 como la 1M figuran regularmente en las recetas generales, pero a veces la última resulta eficaz cuando ni siquiera la potencia 200 consigue mantener una mejoría perceptible en un cuadro agudo. La 10M solo sorprende si se la considera «artillería pesada». En realidad, la 10M es rápida y muy exhaustiva, y a veces resulta necesaria para situaciones que, de otro modo, exigirán acudir a Urgencias. (Por ejemplo, Ignatia es importantísimo en situaciones de tristeza muy intensa.) Algunos homeópatas usan la potencia 100, dado que en cierto modo salva el abismo entre la 30 y la 200. En este libro hallará sugerencias para el uso de ciertos remedios con potencias más altas, porque muy a menudo las requieren los trastornos agudos, sobre todo en los niños. Disponer de ellas en el botiquín garantiza que no nos quedemos cortos cuando las indicaciones exijan una respuesta más resuelta.
¿Cómo sé qué potencia solicitar?
Si es paciente de un médico, puede preguntarle cuáles son las potencias más adecuadas para usted y para su familia. Si no es así, puede pedir ayuda en la farmacia. Por lo general, 30 es el mejor punto de partida, excepto en casos concretos. Durante todo el libro le sugeriré diversas potencias. Verá que determinados remedios requieren potencias diferentes: Aconitum, Arnica y Belladona son tan útiles en la potencia 200 como en la 30, mientras que Pulsatilla (sobre todo cuando está indicado para niños) es útil en 30, 200 y 1M. Siempre que se menciona un remedio con relación a un trastorno concreto, pero no figura una potencia o unas indicaciones de administración, es esencial contar con el consejo del homeópata.
¿Qué tengo que saber y hacer para elegir un remedio?
Debe saber que existen diversos tipos de síntomas:
generales (los que afectan a todo el cuerpo, como una sed excesiva, escalofríos, fiebre): a menudo estos síntomas (por ejemplo, la diarrea o los dolores de la dentición) solo nos indican dónde buscar síntomas más particulares y propios del individuo concreto.
mentales y emocionales (afectan a la psique, como la tristeza, los cambios de humor, la ira): tienen la máxima importancia y, cuando están presentes, siempre son indicativos del remedio elegido.
particulares (específicos para una parte del cuerpo, como la lengua amarillenta, la ciática en la pierna izquierda, los sabañones en el pie derecho): son útiles, dado que a menudo señalan lo que trastorna al paciente. (En ocasiones, una buena observación revelará cómo puede cambiar este punto focal durante el curso del tratamiento.)
síntomas «extraños, infrecuentes y peculiares»: estos son especialmente relevantes debido a su escasa incidencia. Por ejemplo, un triángulo rojizo en el ápice de la lengua; una sed excesiva de agua fría aunque el paciente saliva profusamente; ardores que se calman con compresas calientes.
«modalidades»: aquellas cosas que caracterizan a las imágenes de los remedios, como «la tos que empeora cuando uno entra en un cuarto caldeado»; «los jadeos más intensos cuando el clima es húmedo»; «sentirse mejor cuando se masajea un pun to y se toma un baño caliente»; «la fiebre que se inicia a las tres de la madrugada». Las modalidades son muy útiles, y si al principio no son evidentes, deberían detectarse por medio de unas preguntas bien pensadas.
Hay determinados rasgos sintomáticos que facilitan la elección: la localización, el dolor, la intensidad, las excreciones, el color, la distribución, el factor tiempo y el temperamento.
La localización le ayuda a descubrir en qué sistema físico hay que buscar información, pero también debe evaluarse en unas condiciones que le induzcan a inquietarse por si necesita asistencia profesional. Hay que prestar atención a los síntomas que solo aparecen en el lado izquierdo o derecho del cuerpo, o que pasan de un costado al otro.
El dolor puede variar: malestar, opresión, ardor, escozor, quemazón intensa, punzadas, pinchazos poco intensos, dolor intenso, incisivo, presión dolorosa, dolor pulsante, súbito, repentino o itinerante (que se desplaza de una parte a otra).
La intensidad es importante, dado que puede ayudarnos a elegir la potencia más adecuada.
Las excreciones son esenciales, porque nos muestran cómo expresa el cuerpo su angustia, o cómo reacciona positivamente a un remedio. La diarrea puede ser negra, verdosa, sanguinolenta, acuosa o puede encajar en muchas otras descripciones. La mucosidad, el pus, la orina, la cera y el vómito también pueden ser muy distintos.
El color de la parte afectada siempre es revelador, cuando resulta anómalo. Hay determinados remedios asociados con colores concretos, y a veces el color nos llevará a optar por uno entre unos pocos remedios (Belladona = rojo; Carbo veg. = azulado; Lachesis = púrpura o rojo-azulado oscuro).
La distribución puede ser útil sobre todo cuando abordamos problemas dérmicos, dado que determinados remedios se identifican con partes concretas del cuerpo. También es útil fijarse en la distribución de algunos dolores (por ejemplo, Berberis vulgaris presenta dolores renales que, cuando se orina, irradian hasta la entrepierna y los muslos).
Los síntomas de determinados estados del remedio tienen factores cronológicos característicos: el crup de Aconitum se produce a medianoche; el peor momento del día para Lycopodium es entre las 4 y las 8 de la tarde; las fiebres de Apis y Belladona suelen producirse o intensificarse sobre las 3 de la tarde; la tos productiva de Pulsatilla es más intensa a la hora de despertarse por la mañana y hacia la tarde.
El modo en que se manifiesta una enfermedad por medio del estado anímico es vital en muchos casos. Si un paciente que suele ser alegre se vuelve irritable, es que el remedio provisto tendrá esta característica anímica negativa en su imagen. El hecho de que un niño feliz llore mucho y reclame mucha atención debería ser crucial para la elección del remedio. Si un hombre de negocios preocupado se vuelve intolerante y huraño, estas características son propias de la enfermedad que produce ese individuo.
Síntomas objetivos son aquellos que se observan sin necesidad de hacer preguntas. Incluyen cosas como el grado de sed y de temperatura corporal, los olores y la expresión corporales, incluso el lenguaje. Dese cuenta de si el paciente se siente inquieto o no, si suda o no, si se muestra sensible a todo lo externo (como el ruido o las molestias de otro tipo), y observe su lenguaje corporal (como la postura que el dolor puede inducir a adoptar al paciente).
Síntomas subjetivos son aquellos sobre los que hay que formular preguntas. Incluyen la localización, la cualidad y la intensidad del dolor, y cómo se siente el paciente. Lo que no pueda ver, pregúntelo:
¿Qué sensación tiene?
¿Cómo es el dolor? ¿Qué sensación provoca? (Si es quemazón, punzadas, una sensación pulsante, etc.)
¿Dónde está exactamente el dolor?
¿El dolor se desplaza de un punto a otro? (La localización izquierda o derecha o la alternancia entre ambas son muy significativas.)
¿Cuándo alcanza su máxima intensidad el dolor? (El momento del día o de la noche; antes o después de comer, etc.)
¿Qué lo alivia? ¿Qué lo agudiza? (El calor o el frío; frotar la zona o permanecer quieto; una bebida caliente; un paseo a paso rápido cuando hace fresco, etc.)
Intente no formular preguntas directas como «¿Siente un sabor metálico en la boca?» o «¿Es un dolor ardiente?».
A veces podrá reconocer un remedio partiendo de su imagen general. Pulsatilla se identifica fácilmente debido a su estado de ánimo lloroso y dependiente, sea cual sea la patología. Otras son más difíciles de localizar. Cuando haya elegido uno de los remedios enumerados bajo el trastorno que esté evaluando, remítase a su descripción más general en la «Tercera parte». Recuerde que busca una descripción parecida, no exacta. Es posible que el paciente no manifieste algunos de los síntomas descritos bajo un remedio; esto no significa necesariamente que no sea idóneo para ese trastorno.
¿Qué son esos símbolos que usan los homeópatas cuando describen los síntomas?
< significa «empeora» o «se agrava» debido a algo
> significa «mejora» o «se alivia» debido a algo
+ significa «desea»
= significa «conduce a» o «provoca»
Por ejemplo:
Bryonia: < debido al más mínimo movimiento; > al estar quieto; + agua fría.
Rhus tox.: < por el movimiento inicial; > con un masaje de la zona; > y + un baño caliente
Ipeca: tos = ojos llorosos
¿Qué debo hacer una vez me han recetado algo?
Espere y observe. Es posible que el paciente se duerma, se sienta mal, tenga diarrea, sienta hambre, se enfurezca o se calme inmediatamente. La eliminación es positiva, aunque a veces resulta desagradable. Estas son algunas normas básicas:
No repita un remedio si produce una reacción inmediata; espere a que la reacción haya concluido.
Si una dosis parece remediar el problema, no administre dos.
Cuanto más rápidos y violentos sean los síntomas, más frecuente deberá ser la dosis (y mayor la potencia).
Si el paciente mejora pero luego recae, repita el remedio.
Si no se produce una reacción en un plazo de 4 horas (o antes, cuando el estado sea más preocupante), vuelva a examinar los síntomas. Si está seguro de haber elegido bien, administre el remedio de nuevo. Si no, consulte la lista de otros remedios posibles.
Si un segundo remedio no causa efecto alguno, contacte con su homeópata para que le aconseje.
Si el paciente está mejorando, no le administre una dosis del mismo remedio pero de potencia inferior, pensando que el paciente aún necesita tomar algo pero menos potente; se arriesga a deshacer el efecto de la potencia originaria. Siga haciendo lo que le funciona.
¿Por qué en ocasiones en este libro se mencionan remedios cuando las instrucciones aconsejan visitar a un homeópata?
Incluimos algunas imágenes del remedio para describir situaciones difíciles que es mejor que trate un homeópata y otras que normalmente se considera que caen dentro del ámbito de la alopatía. Las descripciones deberían darle una idea de aquello a lo que se enfrenta y, en algunos casos, demostrarle que existen unos remedios para esas circunstancias que, de otro modo, podría pensar que escapaban al dominio de la homeopatía. Esto le incitará a buscar ayuda homeopática en casos en los que antes pensaba que no sería aplicable, librando así al paciente de un tratamiento supresor. Existen otras circunstancias en las que se le aconseja que visite al homeópata, pero se le ofrecen sugerencias de remedios por si existe una demora a la hora de fijar la cita o tarda en contactar con un profesional.
¿Hay algo que no deba hacer?
No administre Bryonia antes o después de Calc. carb.
No administre Natrum mur. antes o después de Acidum nit.
No reduzca una potencia drásticamente, por ejemplo de 200 a 30.
Después de recetar un remedio, no incordie al paciente haciéndole preguntas; deje que sea él o ella quien venga a usted y le diga cómo se siente, a menos que su estado exija una supervisión constante.
No sea esclavo de la letra impresa; si su instinto le dice algo, hágale caso, y si no lo entiende, no tema pedir ayuda.
¿Por qué a veces la homeopatía no funciona?
A veces hay situaciones en las que un remedio, aunque esté bien indicado, no produce cambios. Puede haber varios motivos:
Sustancias que actúan como antídoto: el paciente ha anulado los efectos con hierbabuena, por ejemplo, o con eucalipto.
Remedios estropeados: el remedio puede haberse anulado debido a la acción de un teléfono móvil, por ejemplo, o de la luz solar directa.
Una mala elección: a veces las imágenes sintomáticas no están claras, y en ocasiones puede que se haya seguido el libro al pie de la letra en lugar de hacer caso a una «corazonada».
Existe un impedimento emocional; en la imagen de los síntomas subyace algún estado emocional no resuelto.
Existe un obstáculo estructural para el remedio: a veces un cuerpo que ha padecido una lesión traumática es incapaz de reaccionar plenamente, porque la lesión le ha forzado a buscar una postura compensadora para aliviar el dolor.
Existe un impedimento hereditario: la composición genética de cada individuo contiene la influencia de patrones de enfermedades irresueltos. Estos, los llamados miasmas, forman parte esencial del estudio profesional de la homeopatía.
¿Qué son los miasmas y por qué resultan tan importantes?
Los miasmas son influencias heredadas que dictan el modo en que cada individuo responde sintomática y negativamente a su entorno, al trauma físico, a los trastornos emocionales, a su crianza en general y a cualquier tema familiar pendiente de resolución y perteneciente a una generación anterior. Para un análisis más profundo de los miasmas, véase mi libro The Companion to Homoeopathy (Watkins, 2005). Aunque los miasmas reciben nombres que los relacionan con enfermedades concretas, debe entender que, en esencia, son estados energéticos que pueden suscitar enfermedades parecidas. Son las siguientes:
Psora: (de la que derivamos el término «psoriasis»), relacionada con la sequedad, el picor, las reacciones alérgicas, las dermatitis, la lentitud de la recuperación, los cambios lentos pero patológicos en la estructura del cuerpo. (Típicamente, subyace en problemas como, por ejemplo, el eccema.)
Sífilis: el cuerpo está sometido a enfermedades de destrucción del tejido ulcerado, hemorragias, conducta violenta o autodestructiva. (Típicamente, está presente en las enfermedades que se agravan por las noches, por ejemplo los trastornos ulcerosos o relacionados con la conducta.)
Sicosis: que induce al cuerpo a producir enfermedades caracterizadas por la producción de mucosidad y de pus, inflamaciones y la deformación tisular, la conducta adictiva y los estados ilusorios (leves o profundos). (Típica del «asma húmeda» o las verrugas infantiles, por ejemplo.)
Tuberculosis: que a menudo se ve influida, a su vez, por los tres miasmas anteriores, pero que por su cuenta provoca trastornos glandulares, pulmonares, de garganta y digestivos, así como múltiples alergias, inquietud e insatisfacción con la vida. (Típica de problemas tan frecuentes como las hemorragias nasales o la garganta irritada e inflamada, en invierno.)
Lepra: que comparte muchas de las características de la sífilis, la psora y la tuberculosis, y que resulta mucho más difícil de reconocer. Es responsable de la ralentización de la recuperación en trastornos que afectan a los cinco sentidos, la piel, los tendones, los huesos y los ganglios; es el origen de sentimientos de resignación frente a algo inevitable y fruto de la mala suerte. (Típica de las infecciones ganglionares o fúngicas.)
Cáncer: contiene aspectos de las otras. En este caso, el cuerpo ha perdido su rumbo y su integridad hasta el punto de poner en peligro la determinación general y el impulso creativo de la persona; puede implicarse en cualquier tipo de patología. (Característico, por ejemplo, de las fiebres altas frecuentes en la infancia, o la infestación recurrente de parásitos intestinales.)
Ninguno de estos estados debería alarmarnos, en ningún sentido. Por mucho que nos parezcan fuerzas destructivas, tienen la misma capacidad de hacer el bien. Si no conocemos su importancia, no podremos comprender el propósito relevante que tiene para nosotros la enfermedad. Cuando reconocemos una imagen sintomática característica de la enfermedad, podemos encontrar la estrategia curativa para erradicarla; como resultado, fomentamos nuestro bienestar creativo. Gracias a los años de estudio dedicados a entender estos miasmas, parte del trabajo del homeópata radica en tratar estos estados subyacentes con recetas inespecíficas, lo cual constituye un motivo fundamental para someterse a un tratamiento regular. A veces, cuando un paciente llega a un punto muerto en su tratamiento (normalmente en estados crónicos, pero de vez en cuando en otros agudos), el homeópata optará por recetar un nosode, un remedio elaborado a partir del material propio de la enfermedad, asociado con uno de los miasmas. Dado que en la medicina no existe material, solo energía, el paciente no corre ningún riesgo. No le sorprenda si su médico opta por usar Psorinum, Syphilinum, Medorrhinum (sicosis), Tuberculinum, Leprosinum o Carcinosinum en algún momento. En la «Segunda parte» mencionamos los miasmas y los nosodes, indicando cuándo debe consultar con un homeópata para que le ayude a superar un punto muerto en su proceso de curación.
¿Qué es el tratamiento inespecífico?
El tratamiento inespecífico o general consiste en la administración de remedios que encajan con la condición del cuerpo, la mente y el espíritu (es decir, el impulso creativo) en un momento dado. La constitución de una persona está en cambio perpetuo. Nadie puede permanecer en estasis durante mucho tiempo sin que comiencen a manifestarse patrones patológicos crónicos (aunque no sean más que tendencias menores). Es esencial que quienes desean conservar el flujo del bienestar con miras a ser creativos, productivos y decididos, se sometan a revisiones regulares de la evolución general. La homeopatía es un sistema de bienestar; utiliza la descripción de la enfermedad para hallar el camino de vuelta a la salud.
¿Dónde puedo encontrar un homeópata idóneo para mí?
En el «Apéndice» de este libro hay una lista de diversas organizaciones que pueden ayudarle. Solicite una recomendación de uno de los registros de homeópatas cualificados. Puede buscar en las Páginas Amarillas. Lo mejor de todo es una recomendación per sonal. No todos los homeópatas trabajan del mismo modo; algunos tienen una decoración acogedora, mesitas de café y llevan ropa informal; otros van con traje; algunos usan ordenadores para tenerlo todo controlado, y otros se comportan más bien como consejeros, y se limitan a escuchar. La homeopatía es una forma artística, además de una ciencia, y quizá para usted sea importante un estilo individual. Siga su instinto; solo usted sabe lo que le hace sentirse a gusto. Cuando haya encontrado un médico que le parezca adecuado pregúntele si existen otras familias en la zona que recurran a la homeopatía; puede resultarle muy útil conocer a otras personas de su zona que se plantean la salud del mismo modo que usted, y en casos de urgencia es conveniente poder llamar a un vecino que quizá disponga de un remedio que falta en su botiquín.
Nota del autor
Este es un libro que, en parte, habla de la terapéutica homeopática: el tratamiento de trastornos concretos mediante unos remedios que tienen fama de solventar crisis agudas. Es importante entender que los homeópatas no se han formado para pensar según «etiquetas» aplicables a las enfermedades. Para ellos, una fiebre es una crisis que debe identificarse individualmente en función de sus características, y el nombre que se le da es el remedio que la curará. Por tanto, existe una fiebre Belladona y otra Pulsatilla. Una infección viral o bacteriana no significa nada para un homeópata; un paciente tiene una garganta irritada Mercurius o Phytolacca; un resfriado Lycopodium o Arsenicum; un parásito intestinal Podophyllum o Arsenicum. A menudo, las enfermedades agudas se tratan de un modo relativamente sencillo, porque la elevada energía de los trastornos exige remedios bien conocidos, probados y comprobados. No existe una línea imaginaria más allá de la que estos remedios no puedan tener un efecto curativo. Belladona curará una fiebre de 39,4 ºC tanto como una de 38,3 ºC cuando los síntomas encajan con el remedio; Mercurius hará que una garganta irritada con pus y amígdalas ulceradas se cure con tanta eficacia como si fuera una irritación leve de garganta. (Con frecuencia, lo que determina si la fiebre desciende o la garganta irritada mejora es la elección de la potencia; véanse las páginas 30 y 31). Esto también es así en las patologías más profundas. En este libro se abordan problemas mucho más graves que los golpes y las astillas bajo la piel, la diarrea y los vómitos. Los estados patológicos crónicos no son inmunes al tratamiento homeopático y, al igual que pasa con los trastornos agudos, responden cuando se entienden como algo individual del paciente que produce los síntomas. Aunque nos refiramos a ellas, para estas enfermedades no se ofrecen remedios caseros, ni debería hacerse nunca. Recetar un remedio para ellas exige diligencia, paciencia, una supervisión cuidadosa y tiempo, ¡mucho tiempo! Esta es la misión de un homeópata formado para ello. No todos los homeópatas están dispuestos, tienen la formación suficiente o se sienten capaces de aceptar la responsabilidad para recetar un remedio para una patología «de alta resistencia». Muchos quieren estar a la altura, y no cesan de obtener la experiencia suficiente para lograrlo.
SEGUNDA PARTE
Accidentes y urgencias
TRAUMATISMOS
Los golpes y traumatismos en cualquier parte del cuerpo necesitan a menudo conocer solamente un puñado de remedios: Arnica, Aconitum, Rhus tox., Ruta, Hypericum, Ledum, Bryonia, Symphytum, Bellis perennis y Quercus. Dado que las heridas en distintas partes del cuerpo exigen diversos remedios, resulta útil diferenciar entre ellas. Algunos remedios sienten una afinidad especial por los tejidos blandos (músculos, abdomen, mamas), mientras que otros se asocian con tejidos duros (huesos, tendones y ligamentos).
Cuando deba tratar una herida, primero evalúe cómo se siente el paciente en general, y luego compruebe cuál fue el punto exacto del impacto. El primer remedio aplicable a cualquier trauma debe ser para aliviar la conmoción, y la elección del remedio puede determinar si la recuperación es breve o larga. Hay dos remedios principales que debemos tener en cuenta: Aconitum y Arnica. No son intercambiables; tienen imágenes diferentes. La diferencia entre ellos puede dar pie a confusión, de modo que conviene saber cuál trata cada tipo de conmoción.
Aconitum está indicado cuando la conmoción del trauma ha generado una intensidad rayana incluso al miedo, al pánico o a la angustia extrema en el paciente, y posiblemente en cualquier otra persona que haya sido testigo. Si detecta ese estado en el paciente, lo primero es Aconitum; si no lo administra, los remedios elegidos para las magulladuras, los cortes o los huesos rotos no funcionarán, o reducirán su eficacia. Recuerde que en cualquiera de nosotros el miedo puede ser más fuerte que el dolor y las lesiones. La conmoción unida al miedo puede ser tan fuerte que los tejidos corporales lo almacenen de por vida, e influir en la salud futura. Una persona traumatizada en Aconitum manifiesta una expresión temerosa y, si es un niño, es probable que grite y que llore. No es el caso de Arnica.
Arnica está indicada para un patrón de conmoción distinto: el paciente está conmocionado, como si hubiera recibido un golpe en la cabeza. En lugar de tener expresión de miedo, Arnica presenta un aspecto agotado, macilento, como si la persona estuviera conmocionada y no lograse hallar las palabras para expresar cómo se siente. Cuando se les pregunta cómo se sienten, los afectados de Arnica responderán: «No, si estoy bien. En serio que estoy bien. Déjame solo, que ya me las arreglo yo».
Sin embargo, usted se da cuenta de que la persona no está bien, e incluso puede que le irriten los esfuerzos que hace usted para ayudarla. La hipersensibilidad hace que le resulte insoportable el contacto o la cercanía de otros.
Si le cuesta recordar esta diferencia, visualice estas dos imágenes: Aconitum es como un pico: agudo, repentino y amedrentador; Arnica es como un martillo: romo, que conmociona y debilita. Los pacientes de Aconitum pueden producir suficiente adrenalina en su sistema como para expresar sus temores, pero los pacientes de Arnica tienen mucha menos energía; en realidad, una indicación de Arnica es que después de la lesión, el paciente se adormila y es posible que se duerma del todo, o incluso que pierda el conocimiento.
En un número elevado de heridas comunes, es necesaria la administración de uno de estos remedios o de los dos. Lo que determina la potencia usada es la gravedad del accidente. Evalúe las reacciones del paciente; sobre una escala arbitraria del 1 al 10, administre 30 en cualquier punto entre 1 y 5 sobre 10, y 200 para los puntos entre 6 y 9 sobre 10. Si una herida es lo bastante grave como para que el paciente necesite tratamiento hospitalario, está perfectamente justificado administrarle 1M o 10M. Cuando se produce un accidente grave, uno no siempre tiene el lujo de poder elegir; haga lo que pueda con lo que tenga a mano. Sin embargo, aunque el estado Aconitum puede insertarse rápidamente en el procedimiento (es decir, el hospital), y por tanto perderse de vista, Arnica no desaparece tan pronto. Es buena idea usar la potencia elegida más adelante, aunque se haya iniciado otro tratamiento (ortodoxo).
Por lo general, no es necesario administrar más de una dosis de Aconitum; éste solo conseguirá que el organismo se libere de la sensación de miedo. No posponga cualquier otro remedio indicado para la lesión concreta en la carne o los huesos. Podría aplicar el siguiente remedio en un lapso de entre dos y diez minutos; y, a menudo, después de Aconitum se recomienda Arnica para la contusión y la conmoción físicas. (Recuerde que Aconitum es el antídoto de Arnica o lo modifica. Si no ha administrado Aconitum y sí Arnica, y entonces percibe que el paciente tiene miedo, adminístrele una dosis de Aconitum y luego de Arnica, una vez el temor haya desaparecido. No alterne la administración de Aconitum con la de Arnica, porque sus efectos se contrarrestan.)
Hay otro aspecto destacado en Arnica: existen muchas lesiones en las que podría esperarse que hubiera contusión, y Arnica es el remedio principal para hacer que esta salga a la superficie, donde debe estar. Cuando no aflora, puede convertirse en origen de dolor y tensión en los músculos durante muchos años, e incluso puede activar una propensión a padecer accidentes. Informe siempre al homeópata de esta tendencia a padecer accidentes, ¡porque es, en sí misma, un síntoma muy importante! Puede indicar la necesidad de aplicar un tratamiento general profundo.
Rhus tox. es útil para tratar lesiones en el tejido muscular. Ruta está indicado para las heridas del periostio (el recubrimiento que protege los huesos), las articulaciones y sus tendones flexores. Ledum actúa sobre las articulaciones y los tendones, y está especialmente indicado cuando la lesión provoca dolores reumáticos. También Bryonia es un remedio para los huesos lesionados, y se caracteriza especialmente por la extrema reluctancia del paciente a mover la parte afectada, dado que el movimiento agudiza el dolor. Hypericum es necesario para las lesiones en zonas ricas en nervios: las puntas de los dedos, los labios, los dientes, la espina dorsal. Symphytum se aplica a las lesiones en el periostio y en los huesos, sobre todo cuando hay fisuras o fracturas; resulta especialmente eficaz cuando el hueso lesionado está recubierto de poca carne, como el hueso que rodea el ojo o la espinilla. Bellis perennis es necesario para lesiones en los tejidos blandos y en los órganos de la cavidad abdominal, y en especial los pechos. Quercus es un buen remedio para las heridas en la espina dorsal, sobre todo el cóccix (la rabadilla; véanse páginas 22–25). Para lesiones relativamente leves, use la potencia 30c. En otras más graves, use la 200, e informe al homeópata de las circunstancias.
Tras padecer una herida se debe sopesar otro remedio (más tarde o más temprano) que tal vez parezca que no es idóneo. Se trata de Pulsatilla. Si la imagen emocional típica de este remedio ubicuo está presente, entonces sin ella el resto de los remedios que recete puede verse comprometido. Si el paciente llora mucho, se muestra dependiente y necesitado de afecto, siente un exceso de calor y la necesidad de respirar aire fresco, lo único que funcionará será Pulsatilla. Se trata de un tipo distinto de remedio contra la conmoción emocional, y con frecuencia es necesario.
Las lesiones en distintas partes del cuerpo suelen producir síntomas que indican la necesidad de usar distintos remedios. Para ayudarle a elegir el remedio para una herida concreta, veamos una lista que diferencia entre los diversos tipos.
GOLPES EN LA CABEZA
En el caso de golpes en la cabeza, ¡contacte siempre lo antes posible con su homeópata, incluso si usted dispone de los remedios necesarios o debe llevar al paciente al hospital! Las lesiones en la cabeza de un bebé suelen producirse porque se ha caído de los brazos. Si ha impactado con un ángulo o una superficie muy dura, a menudo Aconitum es lo primero, seguido de Arnica rápidamente. A veces el cráneo del bebé, todavía blando, puede soportar un impacto mejor que el de un adulto, pero el temor de la inseguridad lleva a Aconitum. Con mucha frecuencia, Arnica hace que el hematoma surja muy deprisa, lo cual es buena señal. Busque indicios de somnolencia, vigile si el bebé se duerme y, especialmente, si vomita, porque son indicios de que algo no va bien. Si tiene dudas, lleve al bebé a un hospital, y no se preocupe por si está perdiendo el tiempo propio o el de otros; se limita a ser responsable y a tomar todas las medidas. Las lesiones en la cabeza son una de esas categorías de las que hay que estar seguro.
En otro tipo de lesiones, hay que estar pendientes de si se manifiestan vértigo, dolores de cabeza o alteraciones de la visión. Si el golpe en la cabeza ha sido fuerte, telefonee a su homeópata y fije una cita urgente con un osteópata craneal. Este tratamiento inmediato complementará los remedios que pueda haber administrado ya, y una segunda opinión puede aumentar su confianza.
Si después de una lesión en la cabeza se producen alteraciones de la visión, resulta útil saber que Cicuta virosa es el remedio más indicado. Puede que el paciente gire mucho los ojos, como si quisiera aclarar su visión, o que le cueste encontrar las palabras para expresarse; es posible que vea doble. A veces, esto va acompañado de movimientos espasmódicos de la cabeza. Si el homeópata no puede atenderla de immediato, en ese lapso de tiempo administre una dosis de Cicuta a la potencia 200.
También hay que consultar al homeópata acerca del remedio para una lesión craneal cuando el paciente se muestra aletargado, perezoso, ensimismado, carente de motivación y espeso; tendrá la sensación de que la herida ha ralentizado por completo todo el mecanismo. Incluso es posible que el mismo paciente diga que se siente como fuera del cuerpo. Esta es exactamente la imagen de Opium. Si es así, nada excepto este remedio sacará al paciente de su estado; vaya a ver a su médico, pero si no puede hacerlo pronto, haga lo mismo que aconsejamos con Cicuta (véase lo dicho antes) y lleve al paciente al hospital, dado que se trata de un estado potencialmente peligroso.
Las cefaleas, el vértigo y las náuseas después de una lesión craneal, que persisten a pesar de la administración de Arnica, suelen requerir una dosis de Natrum sulphuricum (en los casos graves se recomienda 1M; siga los consejos dados para Cicuta). Natrum funciona bien después de Arnica, de modo que no entran en conflicto.
GOLPES EN LA ESPALDA
Las lesiones dorsales más frecuentes son resultado de accidentes en los que el paciente o bien cae mal sobre la espalda y se produce una torsión (una torcedura), o bien aterriza sobre el cóccix (la rabadilla). Ambos golpes son considerables, y si no se tratan pronto pueden tener consecuencias a largo plazo. ¡Acuda a Urgencias cuando se produzca una lesión dorsal grave!
Por lo general, Arnica es el primer remedio que hay que aplicar en las lesiones de la espalda cuando el paciente se ha quedado sin aliento y ha padecido una torsión violenta. La persona siente dolor y conmoción. Arnica contribuye a relajar el espasmo concentrado en el diafragma, el punto que el accidentado tensa en el momento del impacto. Esto puede causar palpitaciones además de irritabilidad. Como los músculos se han visto afectados (en la torsión), generalmente habrá que complementar Arnica con Rhus tox., indicado para los espasmos musculares que causan rigidez, dolor y agitación. Es buena idea usar Arnica 200 (dos dosis al día durante tres días), seguida de Rhus tox. 30 (una dosis cada 3–4 horas hasta que remitan los síntomas). En caso de que los síntomas sean graves, está justificado usar Arnica 1M y Rhus tox. 200 siguiendo la misma posología. Estos dos remedios son totalmente complementarios, y funcionan estupendamente juntos. Si a pesar de su administración persisten los dolores, puede ser que la torcedura que tuvo lugar durante el accidente haya activado un patrón de torsión en todo el sistema. Esta situación requiere un tratamiento profesional; es posible que el terapeuta deba recetar Ayahuasca para aliviar la torcedura.
Si ve que una persona que ha padecido una lesión dorsal se pone en pie, agitada, y va de un lado para otro intentando mantener la flexibilidad, esto es una indicación de que requiere Rhus tox. Si esto parece lo más pertinente, existe un tercer remedio que puede complementar a Rhus tox. y a Arnica: Calcarea carb. 30 resulta muy eficaz en situaciones como esta si se administra justo antes de irse a dormir, durante tres días, mientras se administran los otros dos remedios tal como se ha indicado. Relaja los nervios alterados de la médula espinal, mientras los otros dos remedios cumplen su misión.
De vez en cuando, en lesiones repentinas y graves en la columna, Arnica es insuficiente si hay espasmos en los músculos que conectan todas las vértebras. Arnica no alivia los espasmos musculares intensos cuando existe una gran sensibilidad al dolor. En tales casos, resulta muy eficaz alternar Arnica a una potencia elevada con Nux vomica 30 o 200 (a intervalos de 20–30 minutos). Por lo general, no es necesario administrar más de tres o cuatro dosis de ambos remedios. Si surge la necesidad de aplicar esta receta, es esencial hacer una visita al osteópata craneal. Si persisten los dolores en los nervios, administre Hypericum 30 dos veces al día.
En caso de lesiones dorsales, debe comprobar también los riñones. Estos dos órganos se encuentran situados a ambos lados de la columna, por debajo de la caja torácica, un poco más arriba de lo que piensa mucha gente. Si se detectan dolores en la zona renal, se recomienda hacer una visita urgente al osteópata craneal; telefonee también a su terapeuta. Puede que sea adecuado el uso de Arnica, pero si tiene Bellis perennis a 30 o 200, úsela en su lugar. Si detecta sangre en la orina, es necesaria la atención hospitalaria inmediata.
Otro remedio que vale la pena considerar en las lesiones dorsales es Quercus. Resulta invaluable cuando el paciente resiste estoicamente el dolor, y pretende seguir con su vida cotidiana pero no puede debido a los espasmos, que pueden ser tan intensos que le obliguen a permanecer tumbado de espaldas. Quercus es el remedio indicado para las personas que quieren seguir activas pase lo que pase. Admiten la gravedad de la lesión (a diferencia de Arnica), pero les inquieta tener que interrumpir su actividad habitual. También es un remedio que puede usarse después de que Arnica haya concluido su trabajo en la zona afectada; Quercus ayuda a las personas a sentirse más fuertes después de un accidente. Es totalmente complementario con Arnica. Si se administra como remedio único para una lesión, use la potencia 1M. Si se administra como remedio complementario después de Aconitum, Arnica o Rhus tox., use 30.
DISTENSIONES DORSALES
Una distensión en la espalda también puede generar patrones de lesiones crónicas que den como resultado toda una batería de síntomas debilitadores. Las distensiones se producen: al levantar en mala postura objetos pesados; al cargar sobre un solo hombro las mochilas escolares o de otro tipo, o bien las bolsas de la compra; debido a lesiones deportivas. Los síntomas más frecuentes son típicos de Rhus tox.: rigidez y dolor que se acentúan cuando permanecemos en la misma postura durante un tiempo; mejora con un baño o una ducha calientes; alivio cuando el músculo está activo o cuando nos lo masajeamos; intensificación al levantarnos de la cama por la mañana. Una imagen aguda de Rhus tox. podría suponer ver a la persona lesionada tumbada en el suelo, nerviosa y con una expresión de dolor en el rostro. Para levantarse de esa postura o darse la vuelta en la cama, debe girar sobre un costado e irse incorporando con mucho cuidado. Para esta imagen, use Rhus tox. 200, una dosis cada cuatro horas, hasta que los síntomas remitan un poco. Luego redúzcala. (En algunos casos graves, 200 resulta insuficiente; entonces es probable que su terapeuta recomiende 1M o incluso 10M). Hay ocasiones en las que resulta muy beneficioso alternar Rhus tox. y Calcarea carb., sobre todo si el paciente es sensible al dolor y le preocupa la lesión. (Una dosis, dos veces al día.) La sal tisular más útil para respaldar la acción de los remedios indicados después de una distensión es Ferrum phos. (una dosis dos veces al día).
Si después de una distensión dorsal surge un dolor que parece localizarse en la zona media-baja de la espalda, además del dolor y la rigidez propios de la lesión, recurra a la ayuda profesional, porque esa lesión podría originar trastornos ulteriores sobre la actividad del tubo digestivo. Este mismo consejo es aplicable para el dolor en la parte superior de la espalda, dado que puede generar síntomas crónicos respiratorios o circulatorios.
LATIGAZO CERVICAL
Aunque el latigazo cervical no está provocado por un golpe directo a la columna, es una lesión que requiere el uso de Aconitum, Arnica o ambos. Cuando el accidente ha asustado a quien lo padece, administre Aconitum 200, espere unos minutos a que se alivie el temor y administre Arnica 200. El efecto de la sacudida adelanteatrás-adelante sobre la parte superior de la columna suele ser muy perturbador. Puede generar muchos síntomas concomitantes o establecer un patrón crónico de síntomas crónicos en apariencia inconexos. Estos incluyen los mareos, las náuseas, una hipotensión aguda, debilidad, entumecimiento y cosquilleo en los brazos, respiración somera o dificultosa, desorientación, aletargamiento y diversos dolores en la zona del cuello y de los hombros; estos últimos síntomas pueden indicar una lesión grave en la médula espinal y, si se presentan, es necesario recurrir al examen hospitalario.
De vez en cuando, estos síntomas pueden aparecer de repente, años después de la lesión, cuando la persona tose o realiza un movimiento brusco que le produce una sacudida. Lo que sucede entonces es que la causa actual y excitante «recuerda» al cuerpo el accidente que padeció años atrás, y adopta el patrón que siguió en aquella ocasión. Lamentablemente, el tratamiento que se aplicó en aquel momento no fue lo bastante exhaustivo para erradicar del todo este patrón crónico. Ese es claramente el momento adecuado para visitar al osteópata craneal, así como al homeópata. Una advertencia para el terapeuta: a veces este trastorno exige el remedio Silverfish (véase The New Materia Medica, Watkins, 2007).
GOLPES EN EL CÓCCIX
Esta es una lesión muy frecuente, y a la que normalmente no prestamos atención. Recuerde esta norma: ¡jamás subestime una lesión en el cóccix! ¿Por qué? Porque un golpe sobre este hueso, vestigio de lo que fue una cola, se transmite como una ola por toda la columna, llegando hasta la cabeza. Puede dar como resultado la tensión del diafragma del suelo pélvico (que controla los esfínteres anal y uretral); hacer que el sacro pierda su alineación correcta (lo cual puede causar desde ciática hasta dificultades menstruales, debido al desplazamiento de los órganos abdominales); tensar el diafragma torácico (lo cual genera falta de aliento, palpitaciones e indigestión); provocar una tos debida a la tensión en tejido fascial del pecho y del cuello; generar mucosidad retronasal crónica, cuando el impacto activa las membranas del seno etmoides (situado sobre el puente de la nariz), induciéndole a segregar moco.
Por lo general, el dolor infligido en el cóccix requiere la administración primero de Arnica. Use la potencia 30 cuando sea un golpe leve, pero la 200 si es intenso. Tendrá que repetir la dosis a un ritmo de dos o tres veces diarias, durante varios días, hasta que el paciente manifieste una reacción positiva. Si existe un dolor neurálgico intenso, tras la dosis inicial de Arnica administre Hypericum 200; puede administrarlo dos o tres veces diarias durante dos o tres días. A veces es necesario alternar estos dos remedios, hasta que el paciente se sienta más cómodo.
En todos los casos de lesión en el cóccix en que haya tenido que administrar remedios durante más de un día, es esencial fijar una cita con un osteópata craneal o un terapeuta versado en corregir lesiones graves. (Se puede tener en cuenta la técnica McTimoney o la de Bowen.) Hay que informar siempre al homeópata de una lesión grave en el cóccix, aunque tuviera lugar hace años. El terapeuta deberá elegir un remedio que encaje con los síntomas resultantes del trauma, entre los que se cuentan Thuya, Natrum sulph., Quercus, Ayahuasca y Calc. carb.
LESIONES OCULARES
El «ojo morado» es una lesión centrada en la carne y el hueso orbital en torno al ojo. Dado que existe (o debería existir) un hematoma, el primer remedio al que acudir es Arnica 30 o 200 (dependiendo de la gravedad). Esto no solo garantiza la resolución del trauma provocado por el golpe, sino también que salga a la superficie el hematoma completo. Empiece con una dosis única y luego decida lo que hay que hacer (véase más abajo).
Symphytum es el remedio más conocido para un ojo morado, sobre todo si duele. Después de Arnica, si no se presentan más complicaciones, emplee Symphytum 30: una dosis dos veces al día hasta que el ojo deje de doler. Symphytum activa el cuerpo para sanar el periostio (la capa tisular que recubre el hueso) lesionado y los propios huesos, ya que con ambos presenta afinidad. Sigue a Arnica después de que haya aparecido el hematoma. Es el primer remedio en el que debemos pensar para lesiones que producen inflamación en el ojo, sobre todo después del golpe de un objeto romo, como una pelota o un puño. (Symphytum también es idóneo en casos de dolor residual después de que hayan desaparecido todos los otros síntomas de trauma óseo y del periostio).
Ledum palustre también es un remedio muy conocido para curar los ojos morados. Además, es un remedio que presenta una afinidad con el hueso o el periostio lesionado. Resulta útil cuando el paciente no presenta una lesión particular del globo ocular. Una característica principal de Ledum es que el paciente se siente aliviado cuando se cubre la lesión con un paño frío. Ledum 30 suele bastar, pero en los casos más complicados use la potencia 200. Dosis: una dosis de 30, dos veces al día durante tres días, o una dosis de la potencia 200, y repetir solo si es necesario.
Si la lesión la ha provocado un objeto agudo, es probable que Aconitum sea el remedio más idóneo. Use la potencia 200: administre una dosis y espere 15 minutos. Si la superficie del ojo está raspada, administre después Calendula 30. Calendula es sobre todo un remedio para curar el tejido dérmico; los ojos están compuestos de células dérmicas diferenciadas, de modo que Calendula presenta afinidad con la córnea. Repita la administración de Calendula hasta tres veces al día cuando sea necesario, hasta que haya desaparecido todo el dolor y la inflamación. Si le da la sensación de que también existe dolor neurálgico en el ojo después de la lesión, piense en añadir además Hypericum. No dude en alternar dos remedios indicados. Calendula e Hypericum 30 suelen trabajar bien juntos después de una lesión; adminístrelos a intervalos de cuatro horas, primero uno y luego el otro, hasta que hayan desaparecido todos los síntomas.
Si en el ojo queda alojado un objeto extraño después de la lesión, como una astilla o un trozo diminuto de vidrio, será necesario que se ponga en contacto con su terapeuta. El remedio número uno para los objetos extraños en el cuerpo es Silicea, que induce la eliminación gradual y segura de los residuos, por muy incrustados que estén. Aunque después de una lesión así tal vez sea necesario acudir al médico, puede usar Silicea con tranquilidad. Use Silicea 30 (tres veces al día) a menos que su terapeuta indique lo contrario.
TRAS UNA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA EN EL OJO
La curación del ojo tras una intervención requiere el uso de Calendula. Induce la reparación del tejido dañado tras la extirpación de cataratas. Úselo en potencia 30, dos veces al día, hasta que los síntomas remitan. Si la operación ha dejado la conciencia aguda y dolorosa del bisturí del cirujano (una sensación de herida por corte), Staphysagria es el único remedio aplicable. Use una sola dosis de 200. Si el síntoma concreto está presente, la curación apenas progresará hasta que lo haga desaparecer. Esto quiere decir que Staphysagria podría ser el primer remedio que hay que administrar después de una intervención quirúrgica, pero solo si el paciente tiene esa sensación descrita.
Después de una lesión ocular hay otro remedio cuya administración debemos considerar: Eufrasia Ø. Se trata de un remedio herbal líquido que puede respaldar el efecto de los remedios ho meopáticos que trabajan desde dentro. Eufrasia ayuda a reducir la irritación y el picor en el ojo. Use una gota en un cuarto de vaso de agua, y aplíquela en el ojo con un algodón o como baño ocular. No contribuirá a provocar una infección en el ojo lesionado, dado que la tintura contiene alcohol esterilizante.
LESIONES NASALES
Use Arnica como remedio inicial, a menos que el paciente presente el típico estado de conmoción de Aconitum. Si la nariz sangra después de un golpe, Arnica es el primer remedio que hay que administrar. Use la potencia 30 o 200. Si el paciente no responde a Arnica y la nariz sigue sangrando profusamente, incluso de forma alarmante, y la persona siente confusión e irritabilidad, puede que deba usar Millefolium. Este es un antiguo remedio para curar heridas, y a veces es necesario cuando fracasan todos los demás. Dado que no se trata de un remedio común, si la hemorragia persiste póngase en contacto con su terapeuta para que le proporcione algunas dosis.
HERIDAS EN LA BOCA Y LOS DIENTES
Los labios contienen muchos nervios, y su superficie dérmica es delgada. En estos casos destacan dos remedios: Hypericum para el dolor neurálgico y Calendula para la laceración. Tópicamente, emplee una crema o un ungüento a base de Hypercal. Si el corte es profundo o el labio está desgarrado, use Calendula 6 para trabajar «desde dentro» y reparar la epidermis. Use estos remedios incluso si la herida requiere la aplicación de puntos.
Para las heridas intrabucales, recurra a Calendula en superficies desgarradas o sangrantes, y a Hypericum para el dolor neurálgico. En este caso puede emplear tanto una potencia (como 6 o 30, dependiendo de la gravedad) como Hypercal Ø como enjuague bucal: tres o cuatro gotas de la tintura en un cuarto de vaso de agua.
Las lesiones dentales suelen requerir Aconitum, Arnica e Hypericum. Si se produce una conmoción repentina como consecuencia de una herida en la boca y los dientes, empiece con Aconitum 30. Si existe dolor, moratones y cansancio después de una herida (o una vez haya pasado la conmoción), administre Arnica 30. Esta fase no siempre se manifiesta, de modo que esté listo para administrar Hypericum 30 para los dolores neurálgicos de los dientes lesionados (una dosis dos o tres veces al día). Un diente frontal partido necesitará probablemente estos tres remedios, además de una visita al dentista. Si los dolores de un diente roto o lesionado son insoportables y hacen que el paciente esté extremadamente irritable, hasta el punto de inducirle a recurrir a un lenguaje desagradable, use Chamomilla 200: administre una dosis y espere; suele seguirse favorablemente de Arnica o Hypericum.
DESPUÉS DEL DENTISTA
Los dolores neurálgicos después del tratamiento odontológico casi siempre responden bien a Hypericum. (Hay fundamentos para usar Hypericum 6 o 30 como preventivo justo antes de que el dentista empiece su trabajo.) Use la potencia 30 o 200 según el caso. Tras una extracción, el Hypericum siempre es útil, pero puede usar Staphysagria en pacientes más mayores, cuando estos se lamenten de la pérdida de un diente por motivos de imagen, o si existe ese «recuerdo» de la «invasión» de la boca por parte del odontólogo; use 200 a menos que el terapeuta le dé otras instrucciones.
TRAS LA EXTRACCIÓN DE UNA MUELA DEL JUICIO
Tras la extracción de las muelas del juicio casi siempre es necesario emplear Arnica (la mejor potencia es 200), y luego Hypericum (30 o 300, dependiendo de la intensidad del dolor), o alternar en tre los dos remedios (dos veces al día durante unos pocos días). Use Hypercal Ø como enjuague bucal mientras la cavidad esté abierta y sangre o esté sensible.
LESIONES MAMARIAS
Toda lesión considerable en los pechos debe comentarse con su terapeuta. Aunque los pechos están formados por conductos y vasos linfáticos, ganglios y tejido graso (de modo que no se ve afectado ningún órgano vital), los golpes en esta zona pueden tener consecuencias duraderas y graves, incluyendo dolor, inflamación y, en algunos casos en que la persona es susceptible a ello, tumores. De producirse una herida, administre Arnica 200 de inmediato, y llame a su terapeuta. Si éste tarda en devolverle la llamada, tome Bellis perennis 30 cada dos horas, hasta que le den otras indicaciones relativas a su estado. Si el golpe fue el resultado de la ira o de maltrato, administre una sola dosis de Staphysagria 200 para solventar el aspecto emocional. (Staphysagria, Bellis perennis y Arnica son totalmente complementarios.) Si se han inflamado los ganglios que irradian desde la mama al brazo, y si existe una rigidez y un dolor musculares en la parte superior del brazo, será necesario administrar Phytolacca; use la potencia 6 o 30. Si el punto de la lesión comienza a endurecerse y, al mismo tiempo, el paciente se siente débil, tiene escalofríos y tiembla, es probable que su terapeuta le recomiende Conium (cicuta). Este no es un remedio habitual de primeros auxilios, y se menciona aquí porque una lesión grave en un pecho enseguida puede resultar preocupante; emplee el remedio indicado hasta que pueda visitar al homeópata.
LESIONES EN LOS RIÑONES Y EN OTROS ÓRGANOS BLANDOS
El mejor remedio para las lesiones en los tejidos blandos del abdomen y de las áreas vulnerables del cuerpo, como los riñones, es Bellis perennis. Después de producirse una contusión en los costados de la espalda, por debajo de las costillas (donde se encuentran los riñones), y en el abdomen, donde se albergan el estómago, el hígado, el bazo, los intestinos, la vejiga y los órganos reproductores, administre Bellis perennis 30 o 200 (dependiendo de la gravedad). Después de recibir una herida de esta magnitud, debe contactar con su terapeuta para asegurarse de tener en cuenta «la imagen completa». Nunca deje de informar sobre una lesión en un órgano vital.
LESIONES MUSCULARES
El primer remedio que hay que aplicar en este tipo de lesiones es Arnica. Cuando haya hematoma, administre Arnica 30 o 200. Para los hematomas intensos no suele bastar una sola dosis; Arnica es un remedio que puede administrarse repetidas veces; la potencia 30 puede repetirse hasta tres veces al día; la 200, hasta dos veces al día durante unos pocos días.
Las lesiones musculares suelen producir una inflamación del tejido muscular, que requiere otros remedios. Rhus tox. es el remedio más frecuente para la inflamación, la rigidez y el dolor posterior a la lesión. Rhus tox. no elimina el hematoma, pero tiene unos síntomas característicos: mejora cuando se masajean los músculos dañados; cuando se aplica agua caliente (una ducha o un baño); empeora cuando la persona abandona una postura en la que ha estado un tiempo; y cuando experimenta nerviosismo en esa zona o en todo el cuerpo. Al principio, use la potencia 30 cada tres o cuatro horas y tome un baño caliente.
A menudo Ruta es necesaria para complementar a Arnica y a Rhus tox., dado que es muy afín a los tendones y los ligamentos conectados con los músculos (véase más abajo, en el apartado «Lesiones en ligamentos y tendones»). Estos tres remedios son los más eficaces para el deportista en el terreno de juego o en la pista de carreras.
Pulsatilla, Sulphuricum acidum y Symphytum o consuelda son remedios que pueden ser necesarios si Arnica y Rhus tox. no inducen una reacción positiva.
Pulsatilla está indicado cuando los síntomas de lesión van acompañados por lágrimas e indefensión. (En los hombres cuesta verlo; se «compadecen de sí mismos» y aceptan ayuda con más facilidad de lo habitual.)
Sulphuricum acidum va después de Arnica cuando los síntomas no desaparecen, y cuando persiste el dolor y la irritabilidad.
Symphytum es adecuado cuando se produce inflamación tisular y ósea si la administración de Arnica y de Rhus tox. no ha tenido efecto. Se caracteriza porque la parte afectada sigue doliendo al presionarla, incluso aunque haya desaparecido el hematoma.
LESIONES ARTICULARES
Aunque es posible que Arnica sea necesario para una lesión articular, es probable que solo lo sea para reducir la conmoción. Los tejidos afectados en una lesión articular son el hueso y su recubrimiento, el periostio. Aquí necesitamos solo tres remedios principales con una afinidad con esos tejidos y los ligamentos que los fijan al músculo:
Bryonia funciona bien tras Aconitum y Arnica después de un traumatismo, y es necesario en las lesiones que producen inflamación y en las que el dolor aumenta con el más mínimo movimiento (lo opuesto a Rhus tox.). El paciente se muestra irritable.
Rhus tox. tiene los síntomas característicos de < movimiento inicial; < permanecer quieto demasiado tiempo; < al levantarse por la mañana; > frotamiento y masaje; > agua caliente o compresas calientes. El paciente no quiere permanecer mucho tiempo en la misma postura. Verá que se frota la zona afectada, o que hace muchos estiramientos.
Ruta sirve sobre todo para tratar los dolores óseos y, concretamente, en el periostio. Cuando Rhus tox. ha funcionado bien para los músculos y los tendones, Ruta sigue en la misma línea, reparando la lesión en los huesos y las articulaciones cuando persiste el dolor.
En ocasiones puede ser útil aplicar una pomada a base de Ruta en la zona afectada.
LESIONES EN LIGAMENTOS Y TENDONES
Los ligamentos conectan los huesos entre sí, o anclan los órganos al tejido estructural, y los tendones conectan los músculos con los huesos. Pueden verse dañados por un golpe, por un uso excesivo (las lesiones provocadas por un esfuerzo repetido o por un sobreesfuerzo). (Véase la página 395 para el «codo de tenista» y la «rodilla de monja».)
Los principales remedios para las lesiones y distensiones de estos tejidos son Rhus tox. y Ruta. Use Rhus tox. cuando exista una distensión o una lesión que produzca rigidez, dolor y > con el movimiento; > al frotar la parte; > un baño caliente; > con el estiramiento; < al estar quieto durante mucho tiempo y < con el movimiento inicial, sobre todo al levantarse de la cama por la mañana. Rhus tox. resulta más eficaz para las distensiones y las lesiones en ligamentos por haber levantado demasiado peso o haberlo hecho en una postura inadecuada. Es el principal remedio cuando el paciente ha estirado demasiado los brazos hacia arriba para coger objetos fuera de su alcance, un gesto que provoca un esguince en los brazos. Use la potencia 30 o 200. Use Ruta para completar el efecto de Rhus tox. Se producirán dolores con contusiones y agarrotamientos articulares y tendinales. Ruta es el principal remedio para la tenosinovitis (la inflamación del tendón y de su vaina protectora) tras una distensión o un traumatismo. Si administra Ruta después de Rhus tox., empiece con 30, dos o tres veces al día. Si no mejora en un plazo de cinco días, contacte con su terapeuta. Si Rhus tox. y Ruta no consiguen aliviar los síntomas de la distensión y el dolor, y si la parte afectada mejora cuando se envuelve y se mantiene caliente, su terapeuta puede considerar la administración de Strontium carbonicum en la potencia 30. Se trata de un remedio con afinidad con las lesiones en los tobillos que no se curan y que provocan inflamación en la zona. Otro remedio que puede ser necesario es Anacardium, que presenta una gran afinidad con los ligamentos dañados; dos dosis diarias de la 6 o 30 durante 3–5 días serán suficientes. Ferrum phos., una sal tisular, administrada dos veces al día, respalda la acción del remedio elegido.
LESIONES ÓSEAS
A menos que después de una lesión en un hueso se presente la imagen característica de Aconitum, empiece con Arnica. En caso de traumatismos graves (incluso cuando sospeche que puede existir fractura), administre Arnica 200, una dosis. Si el hueso está magullado y se ha producido inflamación del tejido protector (el periostio), administre Ruta 30 cada seis horas hasta que disminuya el dolor; después, reduzca la frecuencia de administración.
Si los dolores óseos no responden a Arnica (ni siquiera cuando se hayan reducido los síntomas de la conmoción), debe plantearse trasladar al paciente a un hospital, para que comprueben si se ha producido una fractura del miembro. Es frecuente que las fracturas no se detecten durante un tiempo, incluso varios días. Esto es incluso más habitual en fracturas muy pequeñas. Si al mover el miembro el dolor persiste, y sobre todo si el dolor surge cuando se rota aquel, llame a su médico y lleve al paciente al hospital para que le hagan una radiografía. Es importante no recetar nada más que Arnica para una fractura hasta que un ortopedista la haya examinado; remedios como Calcarea phos. y Symphytum pueden inducir la reparación ósea muy rápidamente, pero esto no debe pasar hasta que los huesos estén colocados en su sitio.
Una vez lo estén, puede administrar:
Calcarea phos. (seis veces al día) para irritaciones en el punto de la fractura. Actúa como complemento de Symphytum. Calcarea phos. es el remedio para fomentar que se solden los huesos de los niños; es muy útil para aliviar los dolores en las fracturas en tallo verde. Use la potencia 6 o 30 a menos que su terapeuta le indique otra cosa.
El Carbolicum acidum es el remedio más indicado si el hueso ha resultado aplastado. Use la potencia 30 diariamente hasta que el médico haga un seguimiento, y consulte con su homeópata.
Ruta (30 diaria) puede usarse en vez de Calcarea phos. si la fractura está cerca de una articulación. Funciona bien con Symphytum.
A veces, Silicea es un remedio intercurrente eficaz para los niños menudos y delicados que se han roto un hueso. No solo respalda el uso de Arnica, Calcarea phos., Symphytum y Ruta, sino que también actúa sobre la constitución general. Es un remedio que le aconsejará su terapeuta.
Symphytum (30, una vez al día) es indicado para los huesos doloridos, contusionados y tiernos que se recuperan de una fractura. Si el miembro está escayolado, su administración puede prolongarse hasta la visita de seguimiento en el hospital.
Si los huesos tardan mucho en soldar, debe consultar con su médico, dado que quizá desee administrar una receta general; es posible que se indique Calcarea carb., Pulsatilla, Lycopodium o Silicea para activar toda la constitución. Un problema complicado es la rotura de la clavícula. Se trata de un hueso que no se puede colocar y escayolar de la forma habitual. Si sospecha que se ha roto después de, por ejemplo, un partido de rugby, lleve al paciente al hospital para que le ofrezcan ayuda experta, dado que la fractura puede dañar el pulmón adyacente. Solo recete Aconitum y/o Arnica e Hypericum si duelen los nervios afectados, y espere el consejo de su terapeuta.
LESIONES NEURONALES
A veces, cuando se han visto afectados los nervios, es necesario administrar una dosis inicial de Aconitum (30 o 300) para la conmoción. El remedio más importante para los nervios dañados es Hypericum. Siempre que los dolores y la observación sugieran que los nervios se han visto lacerados o aplastados, administre Hypericum 6, 30 o 200. Las áreas afectadas más frecuentemente son las puntas de los dedos de manos y pies, las rodillas, el cóccix, los codos y zonas del rostro y de la boca.
Si la parte afectada presenta una herida, hinchazón, rojez e inflamación además de dolor neurológico, administre primero Belladona 30 o 200, dependiendo de la gravedad. Si el dolor del tejido neurológico afectado resulta insoportable, utilice Coffea. Consulte con su terapeuta sobre este remedio, dado que en ocasiones puede interferir con otros tratamientos. Use una potencia de 30 y repita la administración solo cuando se haya desvanecido el efecto de la dosis anterior.
Los pacientes que están nerviosos, inquietos y quisquillosos debido a dolores procedentes de los tejidos neurológicos dañados, necesitan Arsenicum album. Use la potencia 30; es probable que sea más necesario por las noches, y puede repetirse cuando empiecen a desaparecer los efectos de la dosis anterior. Las sales tisulares Kalim phos. y Magnesia phos. pueden contribuir a la recuperación. Kalium phos. alivia y repara, mientras que Magnesia phos. alivia los espasmos causados por la neuralgia.
CORTES Y DESGARROS
En el caso de un corte ordinario, primero permita que sangre un poco (esto induce la activación de los linfocitos en la zona), y luego, si la herida sangra mucho, colóquela un rato bajo un chorro de agua fría (esto reduce la hemorragia, a menos que sea especialmente intensa). Entonces, con las manos limpias, lave la zona con agua templada y séquela con una toalla limpia. Aplique unas hilas en las que previamente haya vertido unas gotas de Hypercal Ø (al principio escocerá), y manténgalas en su lugar con un apósito adhesivo de tela. Evite usar apósitos impermeables, porque impiden que llegue aire a la herida. Para una granulación correcta, hay que mantener limpia la herida, además de caliente y seca. Cuanto peor sea el corte, más debe mantenerse tapado hasta que se produzca la curación. Cambie el apósito al menos una vez al día.
El primer remedio interno al que recurrir en el caso de cortes y raspaduras es Calendula, a menos que se dé una imagen evidente de Aconitum (o Arnica). En el caso de una herida limpia, si el corte es profundo, use Calendula 6 o 30; administre una dosis de 30 cada 4–6 horas. Cuando el corte sea grave y doloroso, se puede alternar Calendula con Hypericum. Si la herida y el tejido que la rodea están doloridos y contusionados, use Hamamelis 30 en lugar de Calendula. Hamamelis sigue muy bien la aplicación de Aconitum y de Hypericum. Para una herida (sobre todo si es leve) que sangra persistentemente en un paciente que está pálido y se siente débil, administre Phosphorus 30 alterado con Calendula e Hypericum en las dosis pertinentes.
Si la herida la ha producido un arma blanca o una intervención quirúrgica, debería administrarse Staphysagria 200 (una sola dosis).
Si la herida adquiere un tono rojo oscuro o incluso azulado, se inflama y duele al tacto, y parece que sangra más de lo que debería, administre Lachesis 6 o 30; una dosis cada cuatro horas con un máximo de tres dosis.
HERIDAS CON SEPTICEMIA
El culpable habitual de las heridas septicémicas es el estafilococo, una bacteria que suele encontrarse en la nariz o en la piel. En las personas susceptibles, puede introducirse en una herida y provocar la aparición de una bolsa llena de pus, un absceso. De no tratarse, las bacterias son capaces de migrar. Si la infección es lo bastante grave, puede conducir a la septicemia, aunque en los individuos sanos no es probable que esto suceda. (Los primeros indicios visibles son unas franjas rojizas en el miembro afectado.) Caso de formarse pus en la herida, hay una serie de remedios que pueden utilizarse.
Apis: si la herida está enrojecida, hinchada, y provoca un dolor punzante.
Belladona: la herida se inflama, se calienta y se enrojece mucho; puede incluso dar la sensación de que el área palpita. Es posible que no haya mucho pus a la vista. Si la infección es grave, una franja rojiza irá subiendo por el miembro. Use la potencia 30 o 200, dependiendo de la gravedad. Es posible que haya que repetir esta dosis 4–6 horas más tarde. Si aparece la franja roja, no dude en ponerse en contacto con su médico.
Calcarea sulf.: indicado para las heridas con pus, que tardan en curarse y no son tan dolorosas como las de Hepar sulf. Normalmente, se forma una masa de pus de color amarillento o incluso verdoso-amarillento, y permanece allí. Es probable que el paciente se muestre irritable y quejoso.
Hepar sulf.: la parte afectada duele mucho, se enrojece y se hincha, y es evidente la formación de pus bajo la piel. El paciente se muestra extremadamente irritable y no soporta que le toquen la herida. Use la potencia 30 o 200.
Myristica: es una alternativa a Hepar sulf., aunque existe menos sensibilidad e irritabilidad. Este remedio es uno de los mejores remedios «antisépticos» que ofrece la homeopatía para los abscesos.
Pyrogenium: es un remedio que su terapeuta seguramente le recomendará si la infección es lo bastante grave como para afectar a todo el organismo. Al paciente le da la sensación de haber contraído una gripe; siente aletargamiento y confusión mental, y le duelen los miembros. Es posible incluso que se le oscurezca un poco el rostro, y que le pesen los párpados.
Silicea: indicado para las heridas que no se curan bien mientras, al mismo tiempo, generan pus. A diferencia de los otros remedios mencionados, es aplicable a infecciones que no duelen mucho ni están calientes, sino que presentan un desarrollo lento. Los dolores recuerdan al pinchazo de una astilla.
Para la administración de cada remedio, use la potencia 30, dos o tres veces al día, hasta que el problema desaparezca. Si la situación no mejora en dos o tres días, llame a su médico. Calendula no está incluida en la lista anterior, aunque es capaz de curar una herida infectada en una persona que, aparte de eso, está sana. El motivo es que Calendula puede hacer que la superficie de la piel se cure muy rápidamente, y en ocasiones esto tiene el efecto de sellar la herida antes de que la infección haya desaparecido, creando así un absceso. Esto sucede en pacientes que no disfrutan de una constitución fuerte y sana. Es una situación que más vale dejar en manos de su médico.
CONMOCIÓN DEBIDA A LA PÉRDIDA DE SANGRE
El remedio más habitual para la conmoción producida por una pérdida de sangre a consecuencia de una herida es China officinalis. Cuando se produce una herida grave con una hemorragia que deja al paciente mareado, tembloroso e hipersensible al ruido, a las corrientes de aire y a los esfuerzos, China 30 puede devolverles rápidamente el equilibrio. Informe siempre al médico de la historia de una hemorragia considerable, sobre todo si en aquella ocasión hizo falta una transfusión de sangre.
HERIDAS POR PUNCIÓN
No es probable que una herida causada por un objeto punzante (una aguja, un rastrillo, un broche, una astilla, una lezna, los dientes de una rata o de un gato) sangre mucho, esté más o menos inflamada y sea dolorosa. Un ejemplo típico se da cuando un jardinero se clava el rastrillo en un pie. Esto requiere Ledum. Administre Ledum 30 hasta tres veces al día durante dos días. Ledum es uno de los remedios que se sabe que previenen el tétanos originado por una herida causada por un objeto punzante. El tétanos tiene lugar cuando se introduce en la herida la espora del tétanos (una bacteria fúngica), que está aletargada en la tierra, sobre todo en zonas donde han dormido vacas y caballos. El tejido circundante muere, tras lo cual la bacteria libera una neurotoxina que induce la imagen sintomática característica de una hinchazón no inflamatoria en la herida, y un dolor que irradia subiendo por el miembro afectado. Esto, a su vez, crea rigidez muscular, que acaba provocando el bloqueo de los músculos de la mandíbula y de la columna.
Ledum se complementa con Hypericum. Hypericum no es solamente otro remedio capaz de tratar el tétanos, sino que también resulta útil cuando las heridas en zonas ricas en tejido nervioso provocan un dolor extremo. Por ejemplo, si usted ha pisado un clavo oxidado, Ledum 30 debería alternarse con Hypericum 30, dado que este último le ayudará a superar el dolor neurálgico intenso provocado por el accidente, mientras que Ledum aliviará el dolor muscular.
Ledum e Hypericum también son remedios que tendrá en cuenta el homeópata si el paciente debe someterse a una punción lumbar como parte de un examen médico, o hay que administrarle la epidural antes de una cesárea. A pesar de la extraordinaria habilidad de los anestesistas para realizar este procedimiento, es bastante frecuente que el paciente sienta un dolor considerable. Si es el caso, además de consultar con el homeópata es conveniente visitar a un osteópata craneal. Nunca hay que desatender un dolor traumático en la columna. Otro remedio adecuado para los trastornos generados por punciones lumbares es Lumbricus. Es mejor administrarlo en la potencia 30 una o dos veces al día durante cinco días, tras una dosis inicial de Hypericum 200. También puede usarse como profiláctico en caso de epidurales o punciones lumbares: una dosis de 30 antes del procedimiento.
QUEMADURAS
Existen diversos tipos de quemadura a tener en cuenta: la producida por un objeto caliente; la originada por el vapor o un líquido hirviendo; la de un tubo de escape, productos químicos o cables eléctricos pelados, y la producida por el sol. En todas las quemaduras graves, ¡es esencial contactar con su médico! Si la zona afectada es extensa o la quemadura se concentra en una parte grande (como una pierna o un brazo, o a consecuencia del derramamiento de un líquido hirviente por el pecho), debe llevar al paciente al hospital. ¡La combinación de una quemadura intensa y la conmoción es peligrosa! De ser el caso, administre Aconitum 200 si tiene tiempo, y consulte con su homeópata al llegar al hospital. Puede usar los remedios que incluimos a continuación en cuanto detecte su pertinencia. No interferirán con nada de lo que tengan que hacer los médicos.
Existen tres remedios especialmente indicados para cualquier tipo de quemadura: Cantharis, Causticum y Urtica urens.
Cantharis está indicado para quemaduras y escaldaduras que hacen que el paciente sienta la piel en carne viva, dolorida e inflamada, sensación que se alivia con agua o un paño fríos; en la quemadura surgen ampollas, y suele sentirse quemazón cuando se la toca. Está indicado especialmente para quemaduras que amenazan con supurar. La piel ampollada empieza a ennegrecerse, y provoca un dolor cortante o punzante. El paciente se siente muy irritable y soporta muy mal el dolor.
Causticum se usa en quemaduras que se extienden por un área dérmica amplia, que provocan sensación de sensibilidad extrema y que tardan mucho en curarse; es característica, por ejemplo, la quemadura de un tubo de escape. El paciente siente que la piel afectada está tirante, y la superficie tiende a supurar un líquido acuoso, que dificulta la retirada de los apósitos.
Urtica urens es útil para quemaduras y escaldaduras tanto en tintura como administrado en potencia. Se recomienda para una piel ampollada que produce sensación de dolor, sensibilidad extrema y picazón dolorosa, como si al paciente le pinchara una aguja. La combinación de quemazón y la sensación de punzadas es un síntoma esencial.
Sales tisulares: Kalium mur. respalda la acción de los remedios indicados para las quemaduras, aunque si existe infección en la piel conviene usar Calcarea sulf. en lugar de este remedio. A veces es necesaria la administración de Calcarea sulf. en una potencia superior en presencia de supuraciones; en este caso, no use la sal tisular.
Si alguno de los remedios anteriores no alivia la quemadura en pocos días, plantéese la administración de Carbolicum acidum 30.
Dado que las quemaduras pueden afectar a una zona amplia de la piel, hay que vigilar la presencia de infecciones. El uso de Hypercal Ø y/o de Urtica urens Ø de forma tópica en solución puede reducir considerablemente la posibilidad de que se produzca una infección. Como en cualquier otra herida, las quemaduras mejoran si se cubren ligeramente con gasa o hilas, una protección que permita el máximo flujo de aire posible. Fije la venda o gasa en su lugar usando un apósito adhesivo con microporos. La gasa se puede pintar con una solución reducida de las tinturas: cinco gotas de la mezcla para un cuarto de tacita de agua. Todo lo que sea más potente puede generar punzadas dolorosas al principio.
Las quemaduras químicas pueden presentar síntomas semejantes a los que provoca un líquido hirviente o un objeto muy caliente. Causticum 30 es probablemente el remedio más indicado, aunque cualquiera de los otros dos puede ser eficaz de modo intercurrente. Si Causticum no funciona, puede administrar Carbolicum acidum 30, sobre todo si el área afectada es amplia y el dolor es urente, como un pinchazo con una aguja, y además viene y va. Si usa Carbolicum acidum es prudente estar en contacto con su homeópata para que le aconseje.
Aunque estos remedios pueden estar indicados, existe una manera aún más sencilla de tratar las quemaduras agudas en las extremidades (como las manos): desde el momento en que se produzca la quemadura, coloque el área afectada bajo agua tan caliente como el paciente pueda soportar. El agua muy caliente (no hirviendo) se equipara al acto de la quemadura, y el cuerpo reacciona a ella: lo similar cura lo similar. Esto es conveniente saberlo en el caso de salpicaduras de aceite hirviendo, por ejemplo. Poner la quemadura bajo agua fría del grifo es contraproducente.
Quemaduras solares: pueden administrarse los siguientes remedios: Belladona, Apis, Pulsatilla o Sol.
Apis tiene una piel inflamada, enrojecida o pálida, que produce quemazón y punzadas. Es muy posible que el paciente se sienta adormilado y al mismo tiempo irritable. Se confunde fácilmente con Belladona; Apis presenta más punzadas e irritabilidad, mientras que Belladona tiene más calor (incluso una sensación general de fiebre ligera) y enrojecimiento.
Belladona presenta una piel muy enrojecida que está muy caliente, e incluso puede palpitar. Puede ir acompañada de síntomas de insolación. Para una quemadura solar grave, es probable que sea necesaria la potencia 200. Las familias que vayan de vacaciones a un destino muy caluroso, ¡prepárense!
Pulsatilla puede presentar una piel enrojecida y quemazón, como los otros dos remedios, pero el paciente está menos irritable y padece un trastorno más emocional, con tendencia a llorar y pedir ayuda.
Sol es muy eficaz para las personas con una gran sensibilidad al sol; tienden a quemarse fácilmente, y les duele la cabeza si se exponen demasiado tiempo. Si se produce una quemadura, unas pocas dosis de la potencia 6 les aliviarán.
Para cualquier quemadura que amenace con convertirse en una úlcera, que muestre la piel azulada o ennegrecida, y cuando el paciente se sienta angustiado, inquieto y agitado, lo indicado es Arsenicum album. Se trata de una situación en la que es el homeópata quien tiene que elegir la potencia.
ASTILLAS
Para las heridas producidas por astillas hay que recordar dos remedios básicos: Ledum e Hypericum. Las astillas provocan heridas punzantes y sangran poco o nada. Por consiguiente, debería comenzar con Ledum. Si la parte afectada es muy sensible y duele mucho, puede administrarse Hypericum después de Ledum, o alternándolo con este. Use la potencia 30 a menos que la herida duela mucho.
El remedio más eficaz para causar la expulsión de astillas, espinas y trocitos de cristal es Silicea. El cuerpo puede inducir la expulsión de cuerpos extraños, y normalmente lo hace al rodear el cuerpo con leucocitos que forman una bolsa de pus; los residuos resultantes se condensan en una inflamación que expulsa tanto el pus como el cuerpo extraño. Silicea fomenta el proceso, y normalmente sin dolor. Esto también es así en el caso de espinas de pescado clavadas en la garganta. A veces Silicea inducirá al organismo a expulsar el cuerpo extraño o la espina sin la aparición de pus. Si se produce una acumulación lenta en torno a una astilla que es relativamente indolora, use Silicea 30 dos veces al día hasta que el problema desaparezca. Lo mismo sucede con las espinas que se clavan al practicar la jardinería. En ocasiones, cuando una espina de pescado se clava en la garganta, es necesario usar una potencia 200 o 1M. Si existe un dolor intenso, inflamación, rojez y una gran sensibilidad en la parte, use Hepar sulf. 200: dos dosis diarias hasta que haya mejora. Es probable que el pus de Hepar sulf. sea amarilla o verde y sanguinolento, mientras que Silicea tiende a formar un pus más incoloro, que se condensa con mayor lentitud. Si Hepar sulf. no funciona, use Myristica 200: dos dosis diarias durante tres días.
MORDEDURAS
Las mordeduras de perros y gatos, roedores o caballos exigen remedios particulares. Los gatos y los roedores producen heridas profundas. Los perros (a menos que el paciente haya sido atacado salvajemente) y los caballos producen heridas menos profundas pero con una tremenda contusión. Si el paciente está conmocionado, empiece administrando Aconitum o Arnica, dependiendo de las indicaciones. Si la herida no sangra mucho pero los dientes han practicado una herida por punción, use Ledum; si la laceración es intensa, use Ledum para las punciones e Hypericum para las heridas sangrantes, así como Hypercal Ø de forma tópica. A menudo los gatos producen heridas que exigen ambos remedios, dado que aferran y rasgan la piel con sus garras, mientras clavan los dientes. Los perros y los caballos tienden a causar heridas «de pellizco», y no suelen causar hemorragias. Este caso requiere la administración de Arnica para la magulladura. Si la mordedura del perro o del caballo ha lesionado una zona de carne blanda, como una mama, use Bellis perennis. Use 30 o 200, dependiendo de la gravedad de la herida.
Las heridas que son consecuencia de mordiscos de animales no siempre se curan con la rapidez que sería de esperar. Si la herida comienza a supurar, será porque la toxicidad bacteriana ha detectado susceptibilidad en el paciente, lo cual exige una atención profesional rápida. Los siguientes remedios se describen para saber cuándo debe llamar al homeópata:
Aceticum acidum (vinagre): indicado muy de vez en cuando, en los casos en que el paciente presenta una herida lacerada con inflamación en todo el miembro y dolor persistente.
Belladona: indicado si existe enrojecimiento, hinchazón y dolor pulsante en torno a la herida, y sobre todo si la herida irradia unas franjas rojizas que ascienden por la extremidad. Use la potencia 200.
Echinacea angustifolia: debe usarse si la piel que circunda la herida está irritada y pica, y si se forma pus.
Lachesis: un remedio habitual para las mordeduras de gato. La herida se vuelve azulada o purpúrea, y la zona está rígida y duele, provoca una sensación de tensión e incluso de dehiscencia; podría tender a sangrar fácilmente.
Lyssinum: elaborada a partir de la saliva de un perro rabioso, es un remedio que a veces es necesario después de que la administración de remedios indicados, como Lachesis y Echinacea, no solvente el problema, sobre todo en las mordeduras de animales. La herida duele sin cesar, adquiere un tono azulado y parece estar a punto de ulcerarse, o simplemente no responde a los otros remedios. El paciente también puede quejarse de dolor de cabeza.
Pyrogenium: indicado en heridas inflamadas y supurantes, que hacen que el paciente desarrolle síntomas más generales. Tiene una sensación de malestar, dolorimiento y dolor profundo en los miembros, aletargamiento y apatía. Es posible que el pus huela mal. Quizá el paciente diga que le parece que ha cogido una gripe. (En ocasiones el Pyrogenium se indica cuando la herida ya se ha curado, pero se perpetúa el estado general de letargo, malestar y dolorimiento, junto con tendencia a la depresión. Es un remedio para abordar los efectos persistentes de la toxicidad, incluso en los casos en que la infección ya ha desaparecido.)
Otro aspecto de los mordiscos de animales es el emocional; a menudo son las mascotas familiares las que los infligen. La naturaleza inesperada de la herida puede provocar angustia emocional. Si el paciente siente que el animal se ha portado mal con él o ella, y la confianza se ha visto afectada, es posible que para resolver el trauma sea necesario tomar Staphysagria 200.
Picaduras de pulga y de mosquito: se trata de punciones, y como tales requieren el uso de Ledum 30. La punción se inflama, está pálida y pica mucho. Si las picaduras son múltiples, de modo que primero pica una y luego otra, y el paciente se rasca constantemente diversas zonas, el remedio es la Staphysagria 30.
Picaduras de tábano: administre Cantharis, dado que la picadura puede quemar y ampollarse. Si este remedio no produce efecto alguno, pregunte a su homeópata si sería correcto el uso de Caladium, que no es uno de los primeros auxilios más frecuentes, pero que en este caso resulta útil. (La potencia más indicada en este caso es 30.)
Picaduras de araña: algunas personas son tan sensibles que estas picaduras pueden generar inflamación y dolor. Todas las arañas son venenosas hasta cierto punto, aunque hay pocas que puedan causar verdaderos problemas a nadie, y es infrecuente que haya que trasladar al hospital al afectado. Sin embargo, en ocasiones, si la picadura está en una zona vulnerable o rica en nervios, como un párpado o un labio, use Ledum y/o Hypericum. Si la picadura está inflamada y enrojecida, use Belladona 30. De vez en cuando, si se detecta una hinchazón azulada que empieza a picar y a doler, es mejor contactar con su terapeuta, quien probablemente le recetará Latrodectus mactans, el veneno de la viuda negra, en la potencia 30.
Picaduras de serpiente: no son frecuentes, pero pueden producirse en primavera, cuando el veneno tiene su máxima potencia, y en verano, sobre todo entre niños y mascotas. Hay que tratar rápidamente la herida para evitar la aparición de unos síntomas muy desagradables. La mordedura de una víbora provoca inflamación y un dolor como si la herida fuese a reventar; la piel se vuelve azulada como si mediara una contusión. Los dolores ascienden por el miembro, y sugieren Ledum, que sería lo indicado de todos modos para la punción dérmica. Ledum no siempre es suficiente. Lachesis es más indicado para el resto de la imagen, y se aplica bien después de Ledum. Es posible que deba administrarse cada dos horas en potencia 30. La alternancia de Ledum y Lachesis también es un procedimiento razonable. Las mordeduras de serpiente siempre deben comunicarse al homeópata, y debe examinarlas el personal de Urgencias del hospital. Esto se debe a que pueden provocar trastornos respiratorios a los niños pequeños y a los ancianos. También pueden aparecer efectos crónicos de la mordedura que persisten incluso después de pasada la urgencia.
PICADURAS DE AGUIJÓN
Las avispas y las abejas son las responsables de la mayoría de picaduras por aguijón que requieren tratamiento. Los avispones, mucho más peligrosos y amenazadores, suponen un problema más grave. Para una picadura normal y la reacción que causa habitualmente, basta con estar familiarizado con Apis. Apis 30 abarca el tratamiento de una picadura que deja un bulto rojizo o pálido, que suele ser firme o incluso duro en su centro, doloroso, y que pica y pincha al mismo tiempo. El paciente suele mostrarse inquieto, cansado e irritable. Seguramente tendrá que administrar este remedio tres o cuatro veces al día durante dos o tres días. Si la picazón se intensifica (sobre todo cuando le ha picado una avispa), puede que necesite Vespa crabro, el remedio elaborado con el veneno de este insecto. Siempre es buena idea usar vinagre como bálsamo tópico; use un algodón para extenderlo por la zona.
Hay otros remedios que pueden ser necesarios:
Aceticum acidum: se trata de otro remedio que no forma parte del botiquín de primeros auxilios, pero que vale la pena conocer. El remedio se elabora con vinagre, y actúa cuando la parte afectada se enfría y adquiere un aspecto ceroso. También se produce una inflamación edematosa de la zona. Cuando se manifiesta una reacción intensa frente a un aguijón, el paciente siente sed, una indicación que Apis no tiene.
Carbolicum acidum: no es un remedio habitual de primeros auxilios, y quizá desee hablar de sus síntomas con su terapeuta. Los pinchazos y el picor serán muy intensos, y la parte afectada se sentirá débil y dolerá mucho. Seguramente el punto de la picadura amenazará con formar una ampolla o reventar. El paciente se sentirá débil, e incluso puede que deba guardar reposo. Se trata de un remedio para una reacción histamínica muy grave, o que no responde rápidamente a otros remedios igual de pertinentes.
Hypericum y Ledum: estos dos son siempre necesarios en heridas de punción con dolor neurálgico. Use la 30 de ambos, y alterne entre ellos. Pueden resultar útiles si Apis está indicado pero este no alivia con la rapidez con que debería hacerlo.
Lachesis es necesario ocasionalmente, si la picadura adquiere un color rojo oscuro o incluso púrpura, y si la zona se siente tensa y contraída, incluso a punto de reventar. Use la 30.
Sales tisulares: la alternancia de Natrum mur. y Ferrum phos. complementa el remedio indicado. Una dosis de cada una dos veces al día.
Urtica urens: si la picadura provoca manchas con relieve que producen punzadas y escozor como una ortiga, Urtica ayudará. Urtica suele ser eficaz cuando se produce una reacción histamínica. También se puede usar en tintura por vía tópica.
Las reacciones graves a las picaduras deben atenderse rápidamente, y cuando sean extremas hay que trasladar al paciente al hospital. La anafilaxis es un trastorno en el cual el cuerpo libera en el sistema agentes químicos, incluyendo la histamina, que provocan la dilatación de los vasos sanguíneos y la contracción de las vías aéreas. Puede ser extremadamente repentino, originar calor y dificultades respiratorias que inducen debilidad, y es posible que se produzcan arritmias, lo cual causa pánico al paciente.
Si usted sabe que un miembro de su familia manifiesta reacciones intensas a las picaduras, asegúrese de tener en su botiquín de primeros auxilios Apis 10M, Carbolicum acidum 10M y Aceticum acidum 10M. Cuando sea temporada de picaduras, asegúrese de tener a mano Apis, o diga a la persona afectada que lleve siempre consigo un frasquito de 4 gramos, solo como precaución. Si el paciente tiene problemas para respirar, siente somnolencia o está adormilado, se encuentra irritable y tiene episodios de nerviosismo esporádico y airado, además de hinchazón y calor que mejoran con la aplicación de un paño frío, puede estar seguro de que es Apis. Es conveniente tener los otros dos remedios como apoyo. Si el síntoma primario es la dificultad para respirar, quizá deba utilizar Carbolicum acidum cuando el Apis no ha hecho efecto visible en un plazo de cinco minutos. Si el paciente está sediento, administre directamente Aceticum acidum. Sea cual fuere el remedio que administre, lleve a la persona al hospital, de modo que puedan hacerle un chequeo. No corra riesgos, porque el paciente podría fácilmente desmayarse y sufrir un choque anafiláctico.
Picaduras de raya: son otro tipo de picaduras que quizá tenga que tratar en algún momento. Hay que pensar en dos remedios: Urtica urens y Medusa. Urtica urens trata las picaduras que dejan una señal quemante y roja, con el aspecto y la sensación de erupción que causa una ortiga. (Use la 30 cada 3 o 4 horas.) Su aspecto es prácticamente idéntico a Medusa, y el remedio se elabora a partir de la propia raya. Este es el remedio que probablemente le será más útil si le pica una raya en las aguas del Mediterráneo o en zonas tropicales mientras está de vacaciones. Use la potencia 200 cada 4 o 6 horas.
REACCIONES ALÉRGICAS
Las reacciones alérgicas pueden ser desde episodios de estornudos que solo duran cinco minutos hasta un choque anafiláctico con el consiguiente colapso. La lista de causas es larguísima, e incluye el polvo, los metales, los productos químicos, el trigo, la levadura, las patatas, el polen, los cacahuetes, los huevos y los productos lácteos, o las picaduras de los insectos. Todo aquel que padezca una alergia crónica debe buscar la ayuda profesional de un homeópata. Esto es más cierto si cabe en el caso de alergias múltiples. Siempre es necesario un tratamiento a fondo, porque el origen de alergias como la fiebre del heno y la intolerancia al gluten radica en la herencia. Para aliviar el estado, es necesario el consejo de un profesional.
Sin embargo, hay determinadas reacciones alérgicas en las que usted sí puede hacer algo, aunque sea mientras espera que le atienda el homeópata. Lo primero que puede ayudarle es Aconitum. Por ejemplo, si los efectos de la reacción llegan de repente y son impactantes, un buen comienzo es administrar una dosis de Aconitum 200.
Es importante saber diferenciar Aconitum y Apis; ambos remedios presentan un gran nerviosismo y una manifestación súbita de los síntomas. Aconitum es, con diferencia, mucho más evidentemente nervioso, y sufre angustia temor. Es evidente que los nervios son fruto del miedo. En el caso de Apis, el nerviosismo y la irritabilidad son más bien fruto de la incomodidad física.
Para las reacciones extremas, use Apis 10M. Trata el calor, las inflamaciones, la somnolencia con respiración dificultosa o ahogada, la inquietud y la irritabilidad extrema del paciente cuando se le molesta. Administre este remedio mientras se dispone a trasladar al paciente al hospital. Si las reacciones se parecen a esta descripción, pero no son tan graves como para que el paciente deba someterse a un seguimiento hospitalario, use una potencia más baja, como la 200.
Las causas que requieren el uso de Apis incluyen las picaduras, los fármacos alopáticos, la alergia a los cacahuetes, a los productos químicos y a determinados tipos de marisco, como las gambas (se trata de una forma de intoxicación histamínica). Algunas personas sensibles pueden tener una reacción parecida si consumen huevo.
Urticaria: hay diversas cosas que pueden provocar urticaria, incluyendo los aditivos de alimentos y bebidas, así como las emociones. Se trata de un problema dérmico en el cual se libera histamina en los tejidos, lo cual provoca rojez, hinchazón, picazón y punzadas. Aparecen habones por toda la piel, y la sensación es como si nos pinchase una ortiga.
Por este motivo muy a menudo resulta útil la Urtica Ureas. Use la potencia 30 (a menos que sea un caso grave y necesite 200). Podría ser necesario repetir la administración varias veces durante un periodo de 24 horas. (Si no dispone de este ni de cualquier otro remedio para la urticaria, sea cual sea su origen, puede hacer caso de una sugerencia útil: indique al paciente que se siente en un baño caliente que contenga hojas o raíces de ortiga.)
A veces, para casos de urticaria, es necesario Apis. Los síntomas incluyen dolores punzantes e inflamación, con irritabilidad que > por la aplicación de un paño frío y húmedo.
Si el paciente se muestra inquieto, angustiado y desea tomar sorbitos de agua, use Arsenicum album 30.
Si las erupciones comienzan a abrirse y amenazan con infectarse, llame por teléfono a su médico, que es posible que le recete Carbolicum acidum 30.
Si la piel del paciente adquiere un tono general pálido, la urticaria está extendida (incluso formando manchas por todo el cuerpo) y el paciente se siente melancólico, use Pulsatilla 200.
Si por lo general la piel está seca y el paciente se muestra reservado o no habla de sus síntomas; si la urticaria se ha producido por exposición al sol, quizá Natrum mur. 30 alivie el problema. Un paciente que toma Natrum mur. suele tener mucha sed.
Si la causa de la urticaria es una ingesta de marisco, use Astacus fluviatilis 30. Éste es un remedio que tendrá que proporcionarle su homeópata. Normalmente provoca una sensación de escozor en todo el cuerpo, los ganglios pueden inflamarse y el paciente se siente bastante rabioso.
Si no hay otro remedio de los indicados que parezca surtir efecto al cabo de unas horas de administrarlo, plantéese utilizar Sulfur, sobre todo si el paciente tiene calor, está cansado y sediento.
Sales tisulares: la alternancia de Natrum mur. y Calcarea phos. para este trastorno respalda Apis, Pulsatilla, Sulfur y Arsenicum alb. Administre una dosis de cada una al día.
Asma alérgica y trastornos pulmonares: (véase «fiebre del heno») el polvo y los ácaros del polvo, las bacterias o los productos químicos, cuando se inhalan, pueden causar neumonitis, un problema que se caracteriza por la dificultad para respirar, la tos y, en ocasiones, los estornudos. (Véase abajo: Arsenicum alb., Allium cepa, Carbo veg. y Nux vom.) De vez en cuando, la tos puede provocar arcadas y vómitos. Si es persistente, es probable que se confunda con asma, y los médicos receten inhaladores de Ventolín y esteroides. Si estos se administran demasiado pronto, con la consiguiente supresión de los síntomas, quizá se pierda la oportunidad de investigar los posibles alérgenos causantes del problema. Siempre es mejor eliminar la causa que los síntomas.
La respiración asmática también es una reacción habitual a las esporas fúngicas que se encuentran en el heno y que crecen en los edificios húmedos. (¡Considere sospechoso al hongo negro que en ocasiones permitimos que crezca en el interior del marco de las ventanas!) En este caso se puede llegar al mismo diagnóstico equivocado; el asma es un trastorno que se basa sobre todo en las emociones reprimidas y no manifiestas. Es posible que la respiración asmática de origen alérgico incluya resuellos, petardeos, toses y arcadas; expulsar la mucosidad que se forma en los pulmones, los bronquios o la laringe puede resultar fácil o difícil. La nariz puede secretar mucosidad de diversos colores, y es posible que los ojos piquen, estén hinchados, enrojecidos y llorosos, o bien excesivamente secos, de modo que escuezan. En cualquier episodio grave debería informar a su médico o, si es patente que al paciente le cuesta mucho respirar, llévelo de inmediato al hospital. Si las indicaciones de las reacciones agudas están claras, use el remedio adecuado en la potencia 30, una dosis cada dos horas. Si al cabo de 24 horas no se aprecia una mejora evidente, llame a su homeópata.
Allium cepa tiene muchos estornudos y toses; la respiración es trabajosa y existe una sensación de presión en la zona central del pecho. Se percibe un cosquilleo en la laringe, con abundancia de mucosidad en la garganta. La voz se enronquece. La nariz emite una mucosidad muy acuosa, que irrita tanto la nariz como el labio superior. Es posible que los ojos escuezan e induzcan al paciente a frotárselos. Este remedio se elabora a partir de la cebolla; los síntomas no son muy distintos a la irritación causada al pelar y cortar cebollas. (A menudo es necesario en agosto o principios del otoño.) Arsenicum album abarca la respiración jadeante y la que produce un silbido que < al tumbarse; > al sentarse en 45º; a menudo el moco parece clara de huevo y es espumoso, aunque puede ser amarillento. El trastorno < entre la medianoche y la una de la mañana, y son aplicables las modalidades usuales (véase la «Tercera parte»). En ocasiones el rostro manifiesta un aspecto demacrado, y el paciente desea arroparse mucho pero saca la cabeza por la ventana. Si el paciente parece que tiene todos estos síntomas, pero también una abundancia de mucosidad nasal coloreada, y una nariz y un labio superior irritados, use Arsenicum iod. en lugar del Arsenicum alb. Una de las causas posibles es una reacción a los pesticidas.
Carbo veg. es un remedio que normalmente requieren los ancianos y los niños muy pequeños, aunque cualquiera que presente esta imagen de los síntomas responderá al mismo. El pecho está muy cargado de mucosidad, el individuo está cansado, débil, y presenta una coloración azulada en torno a la boca. La respiración es audible y trabajosa. Es posible que el paciente estornude, tenga arcadas y tos espasmódica. Una característica evidente es el deseo de eructar aun teniendo dificultades respiratorias. Los síntomas pueden inducirlos los gases de la combustión, la ingesta de pescado (que también produciría síntomas intestinales) o el alcohol.
Nux vomica es conocido por aliviar las reacciones a muchas formas de toxicidad; abarca síntomas de respiración asmática resultantes de la ingesta de alimentos ricos en glutamato monosódico (véase Phos. abajo). La respiración asmática estará presente junto a una sensación de saciedad, molestias intestinales y una posible migraña congestiva. A veces es necesario para la respiración trabajosa y la congestión nasal debidas a una hipersensibilidad a las plantas aromáticas. (Nux vom. tiene una nariz más congestionada, taponada, que Sabadilla, cuya nariz moquea mucho más.)
Phosphorus es necesario en ocasiones para los afectados por agentes químicos industriales o por alimentos que contenían glutamato monosódico (el llamado «síndrome del restaurante chino»). Se produce una reacción asmática unida a ansiedad y palpitaciones, además de una posible sensación de ardor en todo el cuerpo, y de presión en el rostro. El pecho se tensa y se contrae; se experimenta una sensación de peso. Es probable que el paciente se sienta débil y apático.
Sabadilla está indicado en aquellas personas hipersensibles a las flores olorosas de jardín; una vez se inhala el polen, provoca un picor intenso, estornudos y una abundante secreción nasal acuosa. El paciente busca alivio frotándose enérgicamente la nariz. Una reacción intensa puede generar una respiración dificultosa y jadeante.
Sales tisulares: Kalium mur. y Ferrum phos. pueden alternarse para tratar estados inflamatorios del oído, la nariz, la garganta y el pecho. Una dosis de cada uno, dos veces al día (4 píldoras), durante unos pocos días complementará el remedio indicado.
DESCARGAS ELÉCTRICAS
El primer remedio para tratar una descarga eléctrica es Phosphorus. Administre este remedio lo antes posible; y si los síntomas son intensos o persistentes, póngase en contacto con su terapeuta para que le aconseje. Use la máxima potencia que tenga a mano, pero si solo dispone de 30, consulte con su homeópata por si es necesaria una potencia superior. Si es evidente que el paciente manifiesta síntomas de Arnica, adminístrele este remedio en vez del otro (véase página 436). Administre la potencia 200, una sola dosis.
Si ninguno de estos remedios está indicado o no parece causar ningún efecto sobre los síntomas, llame a su homeópata lo antes posible; tal vez se requiera un análisis más preciso. Si el paciente pierde el conocimiento o se sume en un estado de conmoción persistente con confusión, llévelo al hospital.
INSOLACIÓN Y GOLPE DE CALOR
Tomar el sol demasiado tiempo, trabajar mucho rato en un entorno caluroso (sobre todo si además es húmedo) y que el sistema pierda fluidos a través de la sudoración conduce al agotamiento por calor. La situación altera el equilibrio electrolítico (es decir, que la pérdida de sales del organismo perturba la circulación sanguínea y el funcionamiento del cerebro), lo cual produce fatiga, debilidad muscular y alteraciones en la temperatura corporal; la piel se siente fría y húmeda, mientras baja la presión arterial y el paciente está débil. Haga que se tumbe con la cabeza en un punto bajo mientras usted prepara una bebida de Bovril o Marmite, o alguna bebida salada que restaure el equilibrio electrolítico. Las personas más susceptibles a este problema son los ancianos, las personas con sobrepeso y las alcohólicas. Los remedios principales son los siguientes:
China es útil cuando existe debilidad, temblores e irritabilidad sensorial, con la sensación de agotamiento después de haberse expuesto al sol. El paciente no puede hacer esfuerzos mentales.
Gelsemium se identifica porque el paciente se adormila, está alicaído, pierde la concentración y no logra pensar con claridad. Los párpados le pesan, y es posible que parezca que ha bebido al cohol. El rostro se arrebola, pero sin enrojecer del todo, adoptando un color más apagado. Si le toma el pulso (coloque sus dedos en el lado del pulgar de la cara interna de la muñeca), detectará un latido débil, suave. Si le pregunta al paciente si tiene calor, es probable que le conteste que de vez en cuando siente escalofríos que le recorren la columna.
Pulsatilla padece fácilmente por el calor, ya sea del sol o de un cuarto caliente. Este remedio es el primero que hay que considerar cuando un paciente se queja de que «le falta aire», se siente débil, la cabeza le da vueltas y se compadece de sí mismo. El paciente Pulsatilla será, probablemente, dependiente, y tenderá a sollozar; necesita que alguien le cuide.
Hay otros dos remedios que se usan aunque no figuren en el botiquín de primeros auxilios: Selenium y Natrum carbonicum. Selenium se indica especialmente para los ancianos que padecen agotamiento, somnolencia y debilidad después de estar expuestos un tiempo al calor o al sol. Es probable que el paciente sepa que el sol no le conviene, y atribuya sus síntomas a esta causa. Cuanto más débil se encuentre el paciente, más probable es que Selenium resuelva la situación. Sin embargo, puede que deba solicitar a su homeópata que le proporcione este remedio, a menos que sepa que alguien que esté bajo su cuidado se beneficiará si usted lo tiene siempre a mano. Nat. carb. no se debilita tanto por el sol, pero padece muchos más dolores de cabeza. Si a un paciente le duele la cabeza cuando hace calor o el día es soleado, pero no presenta la imagen típica de la fiebre (como Belladona), debe considerar el uso de Nat. carb. Con este remedio, hay que detectar la inflamación del rostro o en torno a los ojos cuando el paciente sufre debido al calor. Como el Nat. carb. es un remedio de efectos profundos, es buena idea informar a su médico de cuándo ha surtido efecto, dado que seguramente existe un estado crónico subyacente que podría beneficiarse de una administración general del remedio.
Golpe de calor: es un caso más grave. Los síntomas incluyen un estado febril, en el que a veces la temperatura alcanza cotas preocupantes, incluso de 39,4 ºC o más; se acompaña de deshidratación, respiración acelerada y un aumento del riesgo de padecer delirio. En el caso de los ancianos, los niños muy pequeños, los alcohólicos y las personas que sudan poco, la situación es potencialmente peligrosa. Estos pacientes necesitan un tratamiento profesional. ¡No dude en llevar al paciente directamente al hospital! El tratamiento convencional habitual consiste en envolver al paciente en una manta fría o cubrirlo con hielo. Aunque esta técnica puede salvarle la vida, constituye una conmoción importante para el sistema, y puede generar efectos secundarios a largo plazo. Una vez haya pasado la urgencia, al paciente debe visitarlo su homeópata para darle un tratamiento que solvente los síntomas persistentes y los efectos de la hospitalización.
El primer remedio que debemos tener en cuenta para la insolación es Belladona. La imagen habitual de un calor irradiante que surge de la parte superior del cuerpo, el enrojecimiento del rostro, los dolores de cabeza, las arterias pulsantes en el cuello y los ojos vidriosos estará presente en el caso de Belladona. Si la fiebre sube hasta los 38,8 ºC o 39,4 ºC, use la potencia 200, dado que necesita una potencia de efecto rápido y que profundice lo suficiente como para producir un efecto duradero. (De ser más alta la fiebre, use 10M si dispone de ella.) Si los síntomas persisten, entonces es que la 200 no es lo bastante profunda, o que el paciente necesita un remedio que se parece mucho a Belladona: Glonoinum. La imagen sintomática de Glonoinum tiene una sensación interna de que la sangre sube a la cabeza, lo cual provoca una cefalea intensa, pulsante. Las venas de las sienes se marcan, y los latidos en la cabeza serán la característica principal. Belladona también puede sufrir este dolor de cabeza, pero la diferencia es que los pacientes de Glonoinum << debido a cualquier movimiento o sacudida, y les tranquiliza saber que les atienden, mientras que los pacientes de Belladona pueden estar irritables y desear que les dejen solos en un lugar oscuro. Los pacientes que requieren Glonoinum tal vez aprieten con fuerza las mandíbulas en un intento de mantener una inmovilidad absoluta. Cuando se receta y se administra pronto, puede evitarse la asistencia hospitalaria. Informe siempre a su homeópata de que ha tenido que usar una potencia más elevada.
De vez en cuando, será necesario Arnica. Si el paciente ha estado trabajando al sol durante un tiempo, ha sudado mucho y parece exhausto, tiene el rostro escarlata, se le ve tenso e irritado, plantéese administrarle Arnica. Es probable que el paciente tenga una constitución robusta y mejillas coloradas; el Arnica no funciona tan bien en aquellos que son más delgados. Use la potencia 200.
INTOXICACIÓN
En el hogar medio, la causa más frecuente de envenenamiento es la ingesta de medicinas alopáticas, productos de limpieza, productos químicos industriales, drogas alucinógenas, plantas de jardín y alimentos en mal estado. Algunas de estas cosas provocarán síntomas internos, y otras pueden suscitar reacciones dérmicas. Antes que nada, lo más importante es identificar la fuente de la intoxicación. Si el paciente ha ingerido una medicina destinada a otra persona o padece los efectos de un limpiador químico tóxico o un alucinógeno, es totalmente imperativo buscar la ayuda de un experto. Llame al 061 o lleve al paciente al hospital, ¡y telefonee a su médico lo antes posible! Cuanto más pueda decirle al médico sobre el veneno, mejor podrá él o ella evaluar la gravedad de su efecto y la manera de tratar el problema. Si el paciente manifiesta una reacción a una planta, es probable que los síntomas se presenten al nivel dérmico, en cuyo caso hable directamente con su terapeuta. Puede que le aconseje utilizar uno de sus remedios de primeros auxilios, como Rhus tox., y que lleve al paciente para que lo examine.
Durante una emergencia, hay determinadas cosas que puede hacer. Asegúrese de que el paciente está tumbado de lado, de modo que no se trague la lengua. En caso de intoxicación química o farmacológica, compruebe si la sustancia ingerida puede provocar más daños al inducir el vómito; si se trata de un ácido o un producto derivado del petróleo, podría ser así. El British National Formulary aconseja que no se induzca el vómito de las sustancias tóxicas ingeridas. Llame al 061; el operador le pasará con alguien que le explicará todo lo que debe hacer. Si el paciente tiene frío, tápelo con una manta. Existen varios remedios que podrían ser útiles, y que no interferirán con ningún tratamiento de urgencia.
Medicinas alopáticas: los efectos secundarios de los fármacos incluyen somnolencia, mareos, debilidad, dificultad para pensar, torpeza, náuseas, sed, alteración del gusto, trastornos visuales y fotofobia. Estos síntomas son comunes para muchos de los fármacos sedantes (ansiolíticos) e hipnóticos como las benzodiacepinas. Otros fármacos, como los antiinflamatorios no esteroideos, pueden inducir síntomas gastrointestinales, como náuseas, vómitos, diarrea, sangrados y úlceras. También pueden provocar erupciones, hipersensibilidad, vértigo, cefalea, depresión, nerviosismo, tinnitus, fotofobia e hipertensión. Si a un paciente se le ha recetado una medicina cuyo prospecto incluye alguna de estas reacciones, es conviene volver a ver al médico e informarle de los efectos secundarios. No es aconsejable recetar remedios homeopáticos para eliminar estos síntomas. El alivio de los efectos secundarios tras la receta de un médico exige la supervisión profesional de su homeópata, que debe estar muy al tanto de los matices de la etiqueta profesional. Sin embargo, si alguien ingiere por accidente un fármaco y aparecen estos efectos secundarios, deberá contactar con su homeópata. Los niños muy pequeños y los ancianos, debido a algún tipo de confusión, son los que tienen más probabilidades de requerir un tratamiento para este problema. Puede que le aconsejen que administre uno de entre varios remedios de los que figuran en el botiquín de primeros auxilios. El remedio más frecuente es Nux vom., que puede tratar cualquiera de los síntomas antes mencionados. Este remedio, cuando se administra en potencia 30 durante unos días, puede aliviar la mayoría de síntomas originados por los fármacos. Es mejor tomarlo por la noche o, si se indican dos tomas al día, al mediodía y a la hora de acostarse. Nux vom. es un remedio hepático ideal para librar de toxinas a este órgano, que resulta tan esencial en el proceso de procesar los agentes químicos foráneos al cuerpo. El segundo remedio que podría indicarse es Sulfur, que abarca el calor, la postración, el aumento de sed y la diarrea como efectos secundarios. En ocasiones, el homeópata recomendará que alterne el uso de Nux vom. y Sulfur 30 durante unos días, dado que la acción combinada de ambos hará que el hígado abra sus células almacenadoras e inicie la excreción acelerada de cualquier tóxico farmacológico. Otro remedio que quizá deba tener en cuenta es Pulsatilla. Resulta eficaz cuando los otros dos no están indicados pero el paciente se muestra dependiente, lloroso, presenta un sarpullido en la piel, o sufre vértigo al levantarse o alzar la vista. Los pacientes de Pulsatilla no suelen tener sed, aunque pueden beber por costumbre o por comprender que necesitan hacerlo. A veces los terapeutas recomendarán el uso alternado de Nux vom. y Pulsatilla antes que Sulfur. Pulsatilla tiene fama de ser más adecuado para las personas sensibles.
Productos químicos: los productos químicos presentes en la mayoría de hogares son el amoníaco, la lejía, los detergentes, el pegamento, los disolventes y los pesticidas. Quienes corren mayor riesgo son los niños muy pequeños y los ancianos, aunque algunos adolescentes pueden sucumbir a la tentación de esnifar pegamento. Los síntomas probables son quemaduras en la piel, mareos, debilidad, desorientación, ardor en los ojos que provoca lagrimeo, ardor en el esófago y la zona pulmonar, dificultades respiratorias, náuseas, diarrea y alteraciones en el ritmo cardiaco. Hay dos remedios adecuados para estos síntomas: Arsenicum alb. y Phosphorus. Arsenicum alb. es inconfundible: quemazón dolorosa en la garganta, el esófago, el estómago o el intestino, a menudo acompañada de sequedad de boca y garganta, ganas de beber agua fría (a sorbos y muy a menudo), y ansiedad unida a una gran inquietud y náuseas. Si existen lesiones o urticarias de Arsenicum alb. (posiblemente como reacción a un pesticida), picarán, quemarán y estarán inflamadas, incluso formando pústulas; curiosamente, parecen aliviarse al aplicar agua caliente. Phosphorus también presenta dolores ardientes, pero las reacciones dérmicas son menos agresivas (aunque las erupciones de contacto pueden sangrar con facilidad); mientras que los síntomas internos debidos a la intoxicación química harán que el paciente se sienta débil, mareado, desorientado e hipersensible. Pueden verse afectados los cinco sentidos, especialmente la vista y el oído. Pueden darse palpitaciones o un aumento del ritmo cardiaco. Es muy probable que su terapeuta le recete por teléfono la potencia 30, aunque algunos casos graves pueden requerir la 200. Hay que llevar al paciente a Urgencias.
Intoxicación por monóxido de carbono: es un caso infrecuente, y requiere el tratamiento de un experto. No obstante, el remedio más probable es Carbo veg. Este remedio es importante para cualquiera sumido en un estado de postración con dificultades respiratorias y cuyo rostro adquiere un color rojo subido. Use la potencia 200 y llame al 061. (La pregunta es cómo administrar los remedios cuando la respiración del paciente está muy afectada. Vierta Carbo veg. en medio vaso de agua y moje los labios del paciente, o bien humedezca el punto de la muñeca en que le buscaría el pulso: la cara interna, en el lado del pulgar).
Toxinas de origen animal: véase la página 76, en el apartado de «Mordeduras».
Venenos vegetales: la reacción más frecuente a las plantas venenosas se produce en la piel. Pueden provocar urticarias, pústulas, inflamaciones edematosas y sensación de picor o de quemazón en cualquier parte del cuerpo, incluso en los labios y en la boca o los ojos (véase «Urticaria»). Es posible que el paciente no sepa qué planta le ha causado el problema; a algunas personas les afectan plantas que son inocuas para la mayoría. La planta que se sabe que causa más síntomas es el Rhus toxicodendron, que proporciona uno de los remedios más usados en un botiquín de primeros auxilios, y que abarca mucho más que los síntomas dérmicos. Es de la familia del zumaque, todos los miembros de la cual pueden provocar síntomas, aunque los más virulentos son los del Rhus toxicodendron; es capaz incluso de provocar síntomas en los más susceptibles sin necesidad de contacto. Sin embargo, las plantas que causan problemas más habituales son las que tienen hojas pilosas; un ejemplo es Fremontodendron, un arbusto alto con flores amarillas cerosas. Los remedios más frecuentes son Rhus tox., Urtica urens, Arsen. alb., y de vez en cuando Clematis erecta. Los síntomas de Rhus tox. son intensos: picazón, inflamación, sequedad y calor. Se produce un enrojecimiento; la parte afectada puede causar quemazón. La epidermis puede adoptar la apariencia de un eccema. Por lo general, el paciente se siente inquieto y muy irritable; las glándulas próximas a la parte afectada pueden inflamarse. Los músculos cercanos a la zona suelen ponerse rígidos y duelen. Urtica urens es el remedio para una reacción dérmica que se parece mucho a la que produce una ortiga, con su picazón y quemazón características, con pústulas pálidas en la superficie sobre fondo enrojecido. (Urtica también es útil como tintura; en una solución de cuatro gotas para un cuarto de taza de agua, puede aplicarse por vía tópica.) Arsen. alb. también presenta quemazón, picazón y calor, pero el paciente se muestra inquieto y angustiado; cuanto más angustiado esté, más probable es que sea necesario Arsen. alb. Una curiosidad es que los dolores de Arsen. alb., aun los superficiales, > con el calor o la aplicación de paños calientes.
Clematis erecta, un remedio poco habitual en los primeros auxilios, se sabe que afecta a los ojos: sensación de quemazón con un lagrimeo profuso y fotofobia, aunque, paradójicamente, empeora al cerrar los ojos. La propia planta puede ser la responsable en las personas sensibles a ella. Una planta silvestre muy frecuente con la que hay que tener cuidado es la hierba cana, que puede provocar dolor y enrojecimiento de la piel; para tratarla son eficaces Urtica y Arsen. alb.
Intoxicación etílica: la intoxicación etílica grave puede ser molesta e incluso peligrosa. Las personas que corren el mayor riesgo son los niños y las personas que toman somníferos y ansiolíticos. Los órganos más afectados por la ingesta copiosa de alcohol son el hígado, el corazón y el cerebro. En el caso de una persona mayor propensa a beber demasiado, que se siente confusa, somnolienta e inconstante, a quien las manos le tiemblan y se le agitan, es imperativo consultar con un médico. La gama de posibles reacciones sintomáticas puede ser amplia; algunos pacientes serán agresivos, otros tendrán sueño, otros estarán mareados y vomitarán. Normalmente sienten necesidad de aire fresco y de mucha agua. (En el caso de quienes vomitan abundantemente y necesitan rehidratarse, es necesario que recuperen el equilibrio electrolítico. Esto es especialmente así en las personas ancianas, que por naturaleza no sienten mucha sed.) Si el paciente es paralítico, vigílelo atentamente para que el vómito no le asfixie. Si es posible, haga que el paciente pasee. El remedio más eficaz es Nux vom. Abarca la toxicidad hepática y de la sangre, así como las típicas características del estado de ánimo, incluso cuando el paciente manifiesta un buen humor plácido, que no suele asociarse con Nux vom. (un remedio que, generalmente, irrita), pero que a pesar de ello forma parte de la imagen de algunas personas que la necesitan; normalmente, son personas con un temperamento irascible e impulsivas cuando están sobrias. Nux vom. es también muy conocido como remedio para una resaca. Algunas personas toman Nux vom. antes de irse de fiesta; otras lo toman antes de acostarse después de pasar la noche fuera, de modo que cuando se despierten no padezcan cefaleas ni náuseas. Ambos métodos funcionan bien, pero ¡cuidado! Nux vom. es un remedio contundente, y puede muy bien ser el antídoto de otros remedios que se hayan tomado recientemente. Antes de usar Nux vom. de esta forma tan brusca, consulte con su médico sobre su idoneidad. Hay otros remedios necesarios cuando la imagen es más concreta. Los ancianos, sobre todo los de conocida afición al alcohol, que se vuelven sensibleros, quejosos y espesos, necesitarán Crotalus horridus 30, que no es un remedio habitual en el botiquín de primeros auxilios a menos que dentro del hogar exista una necesidad concreta. El paciente que ha «tomado unas copitas» tiende a adormilarse y a estar de mal humor. Arsen. alb. es útil cuando el paciente se vuelve quisquilloso, busca la palabra exacta y siente ansiedad, una inquietud nerviosa seguramente fruto de la náusea. Puede mostrarse exigente, pero no se deje intimidar. Simplemente, administre al paciente Arsen. alb. 30 y prepare una bebida caliente para que se la tome a sorbos. Pueden ser necesarios Arsen. alb. y Pulsatilla cuando alguien ha tomado vino barato que contiene muchos productos químicos; el dióxido sulfúrico suele usarse como conservante, y provoca síntomas que pueden requerir la administración de cualquiera de los dos remedios. Pulsatilla mostraría síntomas de un sobrecalentamiento y desea aire fresco. El paciente muestra una expresión de angustia, de indefensión; puede ponerse lloroso y negarse a beber o a comer nada. Quienes se acaloran (sobre todo en el rostro, con los labios enrojecidos), se adormecen, se muestran un tanto injuriosos y desaliñados suelen responder bien a Sulfur. (Este es el remedio para aquellos que, cuando están bebidos, cuentan historias largas, deshilvanadas y posiblemente obscenas.) Quienes se ponen de mal humor, dicen palabras malsonantes y sospechan de las motivaciones de todo el mundo necesitan Lachesis. Es un estado de remedio que quizá resulte más asumible con el respaldo de un terapeuta, aunque usted disponga del remedio. Quienes se vuelven muy excitables pierden los estribos y hacen tonterías y parecen estar en pleno subidón de adrenalina (a menudo por no haber comido antes de beber) necesitan Coffea 30. El resultado probable es que se adormilen y necesiten acostarse. Ranunculus bulbosus, el botón de oro común, es una imagen del remedio curiosa para la intoxicación etílica: el paciente intenta respirar hondo, pero el hipo se lo impide. Pretende fingir sobriedad, y cuando habla intenta con todas sus fuerzas pronunciar con claridad cada palabra, lo cual a menudo resulta cómico. Como este no es un remedio habitual en el botiquín de primeros auxilios, es posible que deba llamar al homeópata. En cualquiera de los casos anteriores, use la potencia 30 a menos que el terapeuta le indique otra. El remedio puede administrarse repetidas veces; una dosis cada 20–40 minutos, si es necesario. Hay otras posibilidades para una intoxicación etílica, pero lo cierto es que exigen un tratamiento profesional. Telefonee en busca de apoyo y administre el remedio más parecido, mientras se asegura de que el paciente está libre de sus síntomas.
Intoxicación por alucinógenos: las drogas alucinógenas más frecuentes que provocan síntomas son el cannabis, la cocaína y el éxtasis. Otras son las anfetaminas, las setas mágicas y la heroína. Los alucinógenos que más a menudo causan síntomas agudos de intoxicación son el éxtasis, el LSD y la heroína: jaquecas, náuseas, vómitos, alucinaciones, temblores y convulsiones. Llame al homeópata y lleve al paciente al hospital. Véanse las páginas 477–479 para más información. (Nota para los terapeutas: Ayahuasca en potencias altas suele ser homeopático para este trastorno.)
DESMAYOS
El desmayo es una pérdida transitoria de la conciencia debido a una falta de oxígeno en el cerebro, a consecuencia de una disminución del riego sanguíneo. Puede ser resultado de una conmoción psicológica traumática, la ansiedad, un exceso de calor o de dolor, la hipoglucemia (bajo nivel de azúcar en sangre) o la anemia. Al caerse, a menudo el paciente lleva a cabo su propia recuperación al quedar en posición horizontal, la forma más rápida de devolver el riego al cerebro. Cuando el paciente se levanta demasiado deprisa después de estar sentado o tumbado, puede experimentar sensaciones transitorias de mareo. Esto suele pasarles a quienes tienen hipotensión, taquicardia o fibrilación cardiaca. Si el desmayo se vuelve algo más que un episodio esporádico, es esencial bus-car ayuda profesional. Los principales remedios tras un desmayo agudo son Aconitum, Arsenicum album, Ignatia, Nux vomica, Phosphorus, Pulsatilla y Sepia.
Aconitum es eficaz cuando el desmayo se produce por una constricción del pecho, que origina una respiración dificultosa. Esto puede suceder después de un sobresalto o cuando la respiración está muy limitada, como en un ataque de asma. Es cuando el ataque sobreviene súbitamente. (Use la 200.)
Arsenicum album cubre los desmayos cuando se originan por un esfuerzo para toser; durante una fiebre; cuando hay náuseas; debido al dolor. Siempre es indicado para los síntomas habituales de ansiedad, inquietud y boca seca, con el deseo de tomar sorbos de agua. (Use la 30.)
Ignatia es el primer remedio cuando el desmayo ha sido fruto de la tristeza. (Use una potencia alta, como 200 o 1M.)
Nux vomica es útil cuando alguien se desmaya por ira, de miedo o por oler algo desagradable. Es eficaz además para las mujeres que padecen dolores menstruales e irritabilidad durante el periodo menstrual. También es frecuente el desmayo por náuseas. De vez en cuando, Nux vom. se indica para un desmayo posterior a un episodio diarreico intenso. (Use la 30.)
Phosphorus se aplica a desmayos ocasionados por una pérdida de sangre (por ejemplo, una hemorragia nasal) o a causa de un olor intenso. (Use la 30.)
Pulsatilla es el remedio más frecuente para los desmayos en cualquier circunstancia doméstica. Resulta especialmente útil cuando alguien se desmaya por un exceso de calor en una habitación, llena de gente y cargada. Este trastorno puede agudizarse durante un tiempo. Es posible que el paciente esté un poco deshidratado porque ha olvidado beber lo suficiente. (Use la 30, 200 o 1M, dependiendo de lo bien que conozca a la persona y de lo agudos que sean sus síntomas.)
Sepia es aplicable a las personas que se sienten débiles cuando hacen cola o pasan demasiado tiempo ante el fregadero (¡o por estar de pie en la iglesia!). También es necesario cuando se siente debilidad después de realizar un esfuerzo y durante un estado febril. A menudo el paciente se siente exhausto, y normalmente Sepia se usa como remedio de apoyo para mujeres que están pasando la menopausia, en cuyo caso es necesario solicitar el consejo de su médico. Si el homeópata ha administrado a un paciente una dosis de alta potencia de Sepia por motivos no específicos, es un error tomar Sepia como remedio de primeros auxilios.
ATAQUE ISQUÉMICO TRANSITORIO (AIT) Y ACCIDENTE CEREBROVASCULAR
Un AIT es un episodio corto en que una función cerebral se trastorna debido a una reducción del riego sanguíneo en el cerebro. La causa es un pequeño coágulo que ha migrado hacia el cerebro procedente de un vaso sanguíneo mayor. El coágulo ralentiza el riego sanguíneo, y las células cerebrales afectadas no pueden realizar su tarea. Es una situación más frecuente entre personas maduras o ancianas que padecen hipertensión o arteriosclerosis. Los síntomas incluyen mareo, sensación de debilidad, dificultades para hablar con claridad, trastornos de la vista, el oído o el tacto, olvidos y debilidad o sensación de entumecimiento y cosquilleo. Todos estos síntomas pueden darse también en quienes han padecido un accidente cerebrovascular, pero son transitorios y desaparecerán después de un AIT. Es importante informar a su terapeuta y al médico de un supuesto AIT, dado que puede ser precursor de una embolia. El homeópata tiene que recetar remedios indicados por los efectos locales y por la constitución general del paciente. El médico también debe saberlo, para que pueda organizar todas las pruebas relevantes (resonancia magnética, ultrasonidos y TAC). Estas pruebas pueden esclarecer dónde está el problema exactamente, y si existe alguna otra causa oculta. Informe siempre a su homeópata de todas las pruebas médicas, dado que es imperativo que los pacientes reciban los remedios necesarios para abordar los efectos secundarios de las resonancias magnéticas, las radiografías, etc.
Un accidente cerebrovascular es el resultado de la muerte de tejido cerebral después de que se haya bloqueado el riego sanguíneo a una parte del cerebro. Puede deberse a una embolia (un coágulo que se ha desplazado de una arteria mayor a las arterias menores del cerebro) o una hemorragia (a raíz de la rotura de un vaso sanguíneo en el cerebro). Un bloqueo causa lesiones cerebrales locales; las funciones afectadas dependerán de la parte del cerebro afectada. El resultado habitual es la debilidad motora de un lado (hemiparesia), pérdida de sensibilidad o parálisis.
El remedio principal que hay que tener en cuenta cuando se produce una emergencia de AIT o un accidente cerebrovascular es Arnica 200. Administre de inmediato este remedio y solicite asistencia profesional. No afectará a ningún tratamiento necesario que puedan administrar los paramédicos o en el hospital. Arnica es el primer remedio para inducir al cuerpo a deshacerse rápidamente de los glóbulos perjudicados o muertos. Lo único que hará es fomentar el mejor resultado posible. Hay otros remedios marcados por los diversos efectos secundarios de un accidente cardiovascular, pero debe prescribirlos su terapeuta. Dado que los remedios homeopáticos pueden hacer maravillas por los pacientes sometidos a un tratamiento de urgencia pero que aún no han recuperado su estado normal, no demore la consulta con su médico. Por ejemplo, Baryta carbonica y Bufo pueden devolver la salud a las personas con síntomas mentales como el retraimiento, la irritabilidad, la conducta infantil, las quejas constantes, la reluctancia a reunirse con otros, la incapacidad de recordar palabras o rostros y la ansiedad atemorizante; Lachesis puede ser útil para fomentar la recuperación de la debilidad de un lado. No siempre es necesario creer a quienes dicen: «Esto es algo con lo que tendrá que aprender a vivir». Estos tres últimos remedios se mencionan para inducir a los afectados a buscar ayuda profesional.
COLAPSO
Un colapso repentino exige una respuesta rápida. Saber qué hacer en el terreno terapéutico resulta tremendamente útil para quienes cuidan de ancianos, niños enfermizos y personas que padecen una afección crónica debilitadora, como asma o Parkinson. Se necesita ayuda profesional incluso si se dispone de un botiquín completo. Los principales remedios a los que recurrir son Arsenicum album, Camphora, Carbo vegetalis y Veratrum album.
Arsenicum album está muy indicado en un colapso debido a diarrea o vómitos, o bien un colapso súbito acompañado de ansiedad e inquietud. El paciente tendrá una expresión facial forzada, con el ceño fruncido, y puede que pida un poco de agua. (Use la 200.)
Camphora se indica con menor frecuencia, pero es útil para los ancianos que incuban una infección, como un resfriado o una gripe, que les hace sentir mucho frío y debilidad, pero no toleran la aplicación de mucho calor. El rostro del paciente tendrá un aspecto muy demacrado, y no querrá que le dejen a solas; ambos síntomas son muy parecidos a Arsen. alb. (Use la 30 a menos que consulte con su terapeuta.)
Carbo veg. está indicado sobre todo para quienes padecen un colapso a consecuencia del agotamiento y la dificultad respiratoria. El paciente jadea intentando respirar, su rostro está azulado y necesita aire fresco. (Use la 200 a menos que el terapeuta indique otra cosa.)
Veratrum album se indica también en el colapso fruto de la diarrea y los vómitos, pero que viene acompañado de otros síntomas: sudoración con una sed intensa y un agotamiento total. (Use la potencia más alta de que disponga.)
SÍNTOMAS INEXPLICADOS DE LESIONES O TRAUMAS
Hay ocasiones en que los síntomas de una lesión parecen surgir espontáneamente, sin una causa evidente. El más frecuente es el hematoma. Los hematomas espontáneos son el resultado de la rotura de capilares (pequeños vasos sanguíneos cercanos a la superficie de la piel). Las causas pueden ser muchas: herencia, exposición excesiva al sol, diabetes, edad avanzada, un problema de trombofilia o el uso prolongado de esteroides o aspirina. Las mujeres tienen más tendencia que los hombres a presentar hematomas debido a pequeñas lesiones. Los hematomas espontáneos deben comentarse al homeópata, dado que forman parte de la imagen general que es necesaria para la formulación de una receta inespecífica.
Otro síntoma que puede parecer el resultado de una lesión es dolor en una articulación grande, acompañado de debilidad y tensión musculares. El mejor ejemplo es el del «hombro congelado». Este trastorno puede deberse a un patrón de lesiones antiguo, olvidado desde que se aplicó un tratamiento anterior, pero que ha vuelto a aparecer como consecuencia de otro trauma. También puede ser consecuencia de un problema hepático. La toxicidad en el hígado y la formación de piedras en la vesícula son muy frecuentes, y pueden provocar diversos trastornos que no se reconocen inmediatamente como un problema hepático, uno de los cuales es el hombro congelado: dolor y rigidez con una reducción de la amplitud de los movimientos articulares, que a veces se extiende hasta el omóplato. Este es un síntoma importante que debe comunicar a su terapeuta, dado que además de recetarle el remedio más indicado, es probable que le recete otros para eliminar la toxicidad hepática. El suplemento que con frecuencia resulta más eficaz, y que se encuentra en la tienda de alimentos naturales, es el cardo lechero, que se presenta en cápsulas o en líquido. De forma parecida, debe informar a su médico de cualquier dolor bajo la esquina inferior del omóplato derecho. Este síntoma puede manifestarse como un tirón muscular, pero en realidad es un dolor reflejo procedente del hígado o de la vesícula biliar, y puede indicar la presencia de piedras en ella.
Los dolores en la planta de los pies que empeoran cuando se empieza a caminar por la mañana, al levantarse de la cama, pueden aparecer sin motivos aparentes. Lo mismo puede pasar con el dolor en un talón cuando se pisa. Son síntomas que, por sí solos, no tienen sentido para nadie excepto para un homeópata. Pueden ser indicativos de un patrón de enfermedad hereditaria, algún patrón de lesiones antiguas en otras partes que han surgido en las extremidades incluso años después de producirse el trauma originario, o pueden ser los primeros síntomas de reumatismo, que a menudo son consecuencia de algún trastorno sistémico que lleva demasiado tiempo olvidado. Esto sucede también con las migrañas sin origen conocido; pueden asociarse con traumas durante el parto, aunque ese suceso tuviera lugar unas décadas antes. Consulte primero con el homeópata, pero esté dispuesto a visitar también a un osteópata craneal, si se demuestra que está involucrado un patrón de una lesión antigua.
La sensación repentina de que el corazón cambia de ritmo o se detiene un segundo puede ser alarmante. No es algo infrecuente, ni una causa necesaria de alarma. La sensación de que el corazón «se salta latidos» (latidos ectópicos) puede ser una manifestación de estrés, y un indicio de que la persona debe reducir el ritmo o dejar de volcarse en atender a otros. Lo que causa el trastorno no es el corazón, sino el nervio vago, es decir, el que le dice al corazón cómo latir. En el caso del estrés que es consecuencia de un sobreesfuerzo o de la tensión contenida en la espina cervical (entre los hombros), el nervio vago puede «tropezar». La causa de que esto se perpetúe puede ser un antiguo patrón de latigazo que nunca acabó de resolverse del todo. Acuda al homeópata y/o vaya al osteópata.
CHOQUE CLÍNICO
Los síntomas del choque clínico son debilidad, confusión mental, pulso acelerado, piel fría y húmeda y palidez de tono azulado. Puede también que hayan dejado de funcionar los intestinos y la vejiga. Puede darse en diversas patologías, sobre todo cuando se produce una pérdida considerable de fluidos corporales (hemorragia excesiva, vómitos o diarreas extremas); un problema de hipotensión (que puede ser consecuencia de una lesión en la cabeza, una infección que causa un choque séptico o tóxico, una sobredosis de ciertos fármacos, el fallo hepático propio de los alcohólicos) o un bombeo débil del corazón. No administre fluidos bebibles. Si sospecha que existe un choque clínico, ¡lleve al paciente al hospital inmediatamente!
El trauma emocional
PENA
Para las personas que pasan por un duelo, hay dos remedios a tener en cuenta: Ignatia y Pulsatilla.
Ignatia abarca toda una gama de estados, desde los episodios de llanto hasta los sollozos histéricos. Los principales síntomas reveladores son la sensación de tener un nudo en la garganta (o en el pecho) y los cambios súbitos de conducta. También es probable que se pierda el apetito. Es el remedio principal que conviene tener a mano durante los funerales, pero también es muy valioso en ocasiones menos fatales: la despedida de seres queridos, la muerte de una mascota, la reacción exagerada ante una noticia trágica. No suprimirá la expresión natural de la tristeza, pero ayudará al paciente a funcionar durante esos momentos en que necesita hacerlo para no perder el control. Use la 1M o 10M.
Pulsatilla es para aquellos que se habitúan a llorar y a ser dependientes. También pueden experimentar falta de apetito, pero el síntoma principal es el llanto unido a la necesidad de compañía. Puede usarse sin problemas la 200 o la 1M.
A algunos les sorprenderá que no incluya en esta lista Natrum muriaticum. Este remedio es más idóneo para una tristeza que ya ha echado raíces y se ha convertido en un patrón crónico. Sin duda, puede ser eficaz para quienes acaban de empezar el proceso; quizá en el aniversario de la muerte de un ser querido o durante un suceso que les recuerde la causa originaria de una pena. Nat. mur. es un remedio profundo, y a menudo adentra su origen, bien oculto, en el pasado. Es mejor consultar con el homeópata sobre este aspecto.
Hay otros dos remedios que han demostrado ser muy útiles en situaciones agudas de tristeza: Sandalwood y Buddleia davidii. Ninguno de los dos son remedios de primeros auxilios habituales, pero vale la pena mencionarlos dado que son incorporaciones nuevas a la materia médica, y no todos los terapeutas conocen su existencia. Sandalwood está indicado para las personas que no pueden «dejar marchar» a los seres queridos que fallecieron hace poco. Ha sido eficaz cuando se ha administrado a quienes ofician en funerales y que, de otro modo, serían incapaces de cumplir con sus responsabilidades debido a su estado emocional. Las potencias más útiles en este caso son la 1M y la 10M (pida consejo a su homeópata). Es totalmente complementario de Ignatia. Buddleia es muy eficaz en aquellos que se sienten hundidos debido a un acontecimiento; se sienten como si sus vidas hubieran quedado destrozadas. Fue una gran ayuda cuando el mundo quedó compungido por la tragedia de las Torres Gemelas de Nueva York. La Buddleia, la planta, suele ser la primera que coloniza los emplazamientos donde han estallado bombas. (Una nota para los terapeutas: Buddleia suele estar indicado para aquellos que padecen tos desde que recibieron una noticia traumática.)
El remedio de rescate también es útil en situaciones con mucha carga de tristeza. En ocasiones, la pena es tan abrumadora que ni siquiera Ignatia a plena potencia logra mantener al paciente «entero», sobre todo si las emociones le han arrebatado toda su energía. En tales casos una receta creativa puede ser de utilidad. Por ejemplo, la combinación de varios de los remedios más indicados de las flores de Bach con una gota de Lotus 30 ha demostrado resultar muy eficaz: Lotus 30 + Castaño dulce + Star of Bethlehem es un ejemplo de una receta que hace sentirse al paciente tranquilo y respaldado; se administra una gota tres veces al día durante los periodos de angustia. (Lotus no es indicado para personas que están tranquilas y libres de estrés.) Hay otra combinación que podría resultar idónea cuando una persona debe seguir siendo fuerte y responsable durante un periodo de duelo: Chalice Well 30 + Olmo + Castaño rojo + Quercus. Chalice Well es un remedio elaborado a partir del agua del jardín de Chalice Well en Glastonbury (Reino Unido), y se ha descubierto que alivia estados agudos de tristeza y de estrés que amenazan con sobrepasar al paciente e interferir con sus responsabilidades cotidianas. (Si su terapeuta está de acuerdo con este tratamiento de respaldo, pídale una botellita de 4 ml de cualquiera de estas combinaciones, que podrán elaborar en la farmacia homeopática.)
MALAS NOTICIAS
Las malas noticias pueden inducir una serie de síntomas, como la ansiedad, los temblores, un nudo en la garganta, reacciones alérgicas, somnolencia, calentura, histeria o incluso catalepsia. De todos los remedios posibles, el primero es Arnica (véase página 436). Otros pueden ser Ignatia, Calcarea carb., Gelsemium, Apis, Pulsatilla y Aurum (y véase más arriba lo dicho sobre Buddleia).
Apis es útil cuando una mala noticia provoca una súbita reacción histamínica, de modo que el paciente presenta bultos rojizos y habones. Tal persona se vuelve apática e irritable cuando algo la molesta. Apis es un remedio muy «celoso», de modo que es útil en las personas que han recibido alguna noticia relativa a una relación personal precaria. (En caso de reacciones graves, use la 200, pero por lo general la 30 debería bastar.)
Aurum es necesario cuando la mala noticia tiene que ver con pérdidas económicas. El paciente siente que todo está perdido, y que sus esfuerzos fueron inútiles; no tiene sentido seguir luchando. La noticia puede llevarles a pensar en suicidarse. Aurum no es un remedio de primeros auxilios, y se incluye aquí para animar a los afectados a buscar la ayuda profesional, en lugar de sumirse en una depresión.
Calcarea carb. es eficaz en aquellos que sienten ansiedad y padecen insomnio por la preocupación resultante de una mala noticia. (Use una 30 y piense en repetirla diariamente durante tres días. Calcarea carb. es un remedio muy profundo, de modo que si tiene dudas consulte con su terapeuta.)
Gelsemium es apropiado cuando una persona siente mucho temor, se debilita y se vuelve tímida, al tiempo que es apática y malhumorada. Los afectados parecen estar apagados intelectualmente, y sus reacciones son lentas. Gelsemium es indicado para quienes temen los hospitales y a los médicos, de modo que incide en la angustia resultante de escuchar una mala noticia médica. (La 30 suele bastar.)
Ignatia será necesario para quienes sientan un nudo en la garganta, lloren y tengan reacciones impredecibles. Suelen necesitarlo quienes pasan por problemas de relaciones personales. (Use una 200 o 1M.)
Pulsatilla se requiere para las personas que se vienen abajo y lloran patéticamente cuando reciben una mala noticia, y se muestran tímidas y necesitadas. Al principio pueden suscitar la compasión de los demás, pero si no se les induce a salir de ese estado también pueden llegar a exasperar en la misma medida. (Use la 200 o la 1M, dependiendo de la intensidad del efecto que haya producido la noticia.)
MIEDO
Las consecuencias del miedo son diversas, y requieren remedios diferentes. El principal remedio contra el miedo es Aconitum. Puede administrarse antes que cualquier otro, basándose solamente en el hecho de que el paciente ha sentido miedo. A veces, el temor es el elemento emocional primordial de un accidente físico traumático. Si no se percibe, Arnica, en caso de ser elegido como remedio para superar la conmoción, no hará gran cosa. Aconitum debe administrarse primero, para eliminar el miedo; entonces puede darse Arnica al cabo de unos pocos minutos. Si Aconitum no es adecuado, no provocará efecto alguno, pero dado que el resultado debería hacerse evidente en un plazo de diez minutos, no hay mucho que perder por administrarlo en primer lugar, mientras evalúa cuál es el siguiente paso.
Gelsemium, Ignatia y Pulsatilla son remedios indicados para el miedo debido a diversos motivos. (Véase antes, bajo el epígrafe «Malas noticias», para las indicaciones de cada uno.) Otro remedio destacable en los trastornos provocados por el miedo, aunque en realidad no se considera un remedio de primeros auxilios, es Opium. Si se sospecha que los resultados de un miedo intenso permanecen en la mente del paciente, de modo que este no puede quitarse de la cabeza la imagen del miedo, Opium es invaluable. Si se tarda en acudir al homeópata, Opium 200 o 1M administrados según las indicaciones pueden aliviar el estrés. Si el paciente no ha respondido a los remedios descritos, consulte con el homeópata, dado que quizá sea necesario profundizar más en la «imagen», para diferenciar entre otros remedios que no son necesarios con tanta frecuencia. De vez en cuando, un paciente requerirá más de un remedio para sobreponerse a las consecuencias del miedo. Solo al volver la vista atrás puede el paciente, y también el homeópata, entender que todos los remedios en la secuencia necesaria estaban indicados, pero eran esenciales por diversos motivos para penetrar en las capas de patrones crónicos de la historia emocional. Este es el terreno de la receta general, que exige la atención experta de un terapeuta cualificado. Los homeópatas nunca subestiman el miedo como causa de trastornos futuros, incluso si estos se manifiestan años después del suceso y de formas inesperadas. Esto es aplicable a buena parte de los traumas emocionales.
También hay que pensar en el remedio de rescate. Es una forma muy correcta de respaldar a un paciente mientras espera que el homeópata atienda su llamada, y no es posible administrar una dosis excesiva.
HUMILLACIÓN Y AGRESIONES
La humillación se presenta de muchas maneras: por el acoso escolar, un despido laboral, una crítica injusta o ser menospreciado, sobre todo en público, y por la agresión física, emocional y sexual. El efecto de la humillación sobre el cuerpo emocional puede ser devastador a largo plazo, y puede trastornar los patrones de reacción y de conducta (que a menudo permanecen ocultos), que tarde o temprano deben resolverse porque, si no, generarán una patología que exigirá un tratamiento radical (y normalmente supresor). Por este motivo, prevenir siempre es mejor que curar; si unos padres pueden intervenir para controlar una situación potencialmente traumática, deben hacerlo. Por ejemplo, si a un niño lo acosan en la escuela es imperativo que no se permita que esta situación se prolongue; es mejor sacar al niño del colegio hasta que la situación se resuelva, en lugar de permitir que las cosas sigan igual. Una de las mayores angustias para los niños víctimas del abuso es sentir que sus padres no les apoyan, y los docentes no siempre son rápidos (y a veces son renuentes) a detectar los casos individuales de este tipo de estrés.
Si piensa que su hijo o hija es víctima del bullying o algo peor, tiene que consultar con el homeópata, ¡incluso para usted! Si lo requieren las circunstancias, puede que deba contactar también con las autoridades pertinentes. Los remedios para las diversas circunstancias (y hay más de las que podamos describir aquí) no son difíciles de detectar, y son decisivas para todo el futuro del paciente. Lo mismo sucede con quien ha padecido la humillación de un despido o ha hecho el ridículo, o ha padecido la tragedia de la agresión física o sexual. Los homeópatas no tienen por qué ser necesariamente psiquiatras o consejeros para saber qué hacer en las siguientes circunstancias:
Colocynthis no es un remedio de primeros auxilios en el grado en que lo son Ignatia o Staphysagria, pero cuando resulte indicado es vital que se trate al paciente. Los síntomas de Colocynthis pueden ser tan graves que parezcan exigir medidas drásticas, normalmente supresivas. Cuando la agresión, la humillación o la pérdida de dignidad y de orgullo van seguidos de ira y rabia, el paciente Colocynthis sentirá un dolor muy intenso en el vientre. Parecerá que le estén cortando los intestinos con un bisturí, y se doblará por la mitad e intentará aliviar el dolor presionando la zona dolorosa. El dolor puede ir acompañado de náuseas y sudoración. En tales circunstancias, Colocynthis puede eliminar la necesidad de realizar pruebas hospitalarias, que inquietan y serían inútiles. (Es probable que su terapeuta use una potencia 200 o superior, aunque quizá una 30 baste en un paciente que padece retortijones intestinales debido al acoso escolar.)
Ignatia suele indicarse tras una pérdida de dignidad y de orgullo, sobre todo si el paciente experimenta estados emocionales muy diferentes a consecuencia de la experiencia: un momento solloza, al siguiente se muestra rabioso o angustiado e inquieto, y al siguiente bastante tranquilo y distante. Es más que probable que aparezca el síntoma característico del nudo en la garganta o la sensación de obstrucción y de opresión en el pecho.
Staphysagria es el remedio más recetado para la humillación intensa, cuando después del episodio el paciente queda totalmente anonadado, como si no lograse explicar lo mal que se siente debido a la indignidad o la vergüenza. Puede desbordar de rabia justificada aunque la emoción no encuentre una vía manifiesta para exteriorizarse. Esta es la persona que, más tarde, puede sentirse tan rabiosa que tire cosas por el cuarto y las rompa. Se siente incompetente y pisoteada. Staphysagria se conoce a veces como «el remedio de la suegra», porque lo necesita la nuera que se siente criticada y avergonzada por no ser capaz de alcanzar los baremos marcados por la madre de su pareja. También es el remedio más indicado después de la agresión física o sexual, hasta el punto de que se administra habitualmente. Puede animar al paciente a liberar buena parte de los sentimientos terribles y condensados que, de otro modo, irían emponzoñándole durante años, hasta que la patología fuera la única manera que pudiera usar el cuerpo para resolver la situación. (Staphysagria también suele administrarse demasiado tarde, cuando han pasado años desde el suceso traumático, cuando las emociones soterradas han echado raíces fuertes. Frecuentemente tiene un efecto maravilloso pero transitorio. No es un remedio lo bastante profundo como para hacer algo más que podar el problema que se plantó hace tanto tiempo. Hay otros remedios que son casi siempre necesarios para desarraigar la planta de la agresión; Flor de castaño blanco en potencia homeopática es uno de los más útiles para solucionar un problema Staphysagria crónico. FCB no es un remedio de primero auxilios. Estas recetas generales «profundas» deben ser competencia de un terapeuta experimentado. No le sorprenda si su homeópata utiliza 1M o 10M, incluso en un paciente de corta edad.)
En caso de que el paciente se encierre demasiado en sí mismo, se muestre desagradable e irritable e incluso manifieste tendencia a ser arrogante y dictatorial en un momento y al siguiente quiera pasar desapercibido, sospeche la existencia de un conflicto emocional inexpresado que requiere ayuda homeopática. El remedio habitual para este estado es Anacardium, que resulta muy eficaz para quienes han vivido o trabajado en una situación humillante durante mucho tiempo y a quienes han hecho sentir que no estaban a la altura o que no participaban en el juego. Para las personas que se encierran en sí mismas y se vuelven extremadamente sensibles en el terreno emocional, sin ninguna inclinación a manifestarlo llorando, es probable que el remedio sea Natrum mur. Es de la máxima importancia que estas imágenes las recete un profesional. Existen muchos otros remedios para esta categoría de turbulencia emocional, y a menudo hay que tener ojo experto para diferenciar entre ellos. Además, hace falta experiencia para saber cómo lidiar con los resultados terapéuticos de esos remedios; a pesar del profundo efecto que pueden tener, ninguno de ellos bastará por sí solo para acabar con el problema. Son remedios «a capas»: debajo de cada capa suele haber otra que necesita salir a la luz.
RABIA
La rabia puede ser una energía tan intensa que genere una patología. Normalmente, es solo un síntoma que detectamos como parte del berrinche de un niño. Las rabietas, tanto si las manifiestan niños de dos años como adolescentes, mujeres menopáusicas o directores dictatoriales, son una expresión mejor de las emociones (porque están más cerca de la superficie) que el llanto frecuente o los episodios de depresión. Los berrinches infantiles que persistan deben ponerse en manos de un homeópata; a menudo están profundamente incrustados en la psique debido a un origen hereditario, miasmático. Lo mismo pasa a menudo en la menopausia (en los hombres tanto como en las mujeres). Sin embargo, un ataque de rabia puede causar síntomas perturbadores en la persona que se enfurece y en quienes se ven afectados por su rabia. Estos últimos quizá necesiten uno de los remedios incluidos bajo el epígrafe «Humillación». La rabia puede ser fruto de la frustración, el dolor, la tristeza, el alcohol, una dieta desequilibrada, las drogas, una cardiopatía incipiente y la malicia. Normalmente, es necesario acudir al homeópata durante un largo periodo de tiempo para resolver todos los asuntos subyacentes en el trastorno; de no hacerlo, es probable que el paciente acabe padeciendo una patología grave que habrá que solventar con fármacos y cirugía.
Para quienes padecen accesos de ira, estos remedios son útiles:
Apis trata los sarpullidos originados por la rabia. La piel se inflama, duele y da punzadas. Es probable que el paciente se muestre irritable y malhumorado, y que quiera que le dejen solo. (Si la 30 no modifica por lo menos los síntomas dérmicos, busque ayuda profesional.)
Arnica suele ser necesario después de un acceso de rabia cuando el paciente está agotado, tiene mal aspecto y dice que está «bien». Use la 30.
Nux vomica es el remedio principal cuando el paciente concluye su ataque de rabia llorando. Esto es especialmente así en personas que frecuentemente son sensibles, motivadas y tensas. Sucede incluso más cuando intentan ahogar ese episodio de rabia en un vaso de vino o una copa de whisky. La potencia 30 suele bastar.
El remedio de rescate puede ser eficaz después de una riña doméstica o una crisis laboral. Puede usar dos remedios de Bach, Rosa de roca y Mimulus si al paciente le intimidan fuerzas más poderosas que, con frecuencia, amenazan con salir a la superficie.
Staphysagria incluye temblores, tristeza, llanto y, después de manifestar ira, recriminaciones a uno mismo. También incluye la odontalgia (las encías parecen esponjosas y tienden a sangrar), dolor de cabeza (el paciente necesita apoyarla contra algo duro), los retortijones menstruales (o cuando el menstruo desaparece) y la cistitis (la necesidad frecuente de orinar que produce ardor cuando no se orina) después de un ataque de rabia. Si la 30 es insuficiente para aliviar los síntomas agudos, llame al homeópata para que le aconseje.
TENSIÓN SOSTENIDA EN SITUACIONES COMPLICADAS
Existen muchas circunstancias que las personas se ven obligadas a soportar y que les dificultan conservar su equilibrio. Por ejemplo: hacer constantemente horas extras en modalidad de crisis; esperar la celebración de un juicio y asistir a él; las visitas al hospital durante un tiempo prolongado cuando el paciente es un ser querido y corre peligro; cuidar en casa a discapacitados o enfermos terminales. En el caso de algunas personas, bastan las circunstancias traumáticas prolongadas poco tiempo: comprar y vender una casa; esperar los resultados de un examen o de una entrevista laboral; organizar una boda. Sea cual fuere la causa que haga peligrar la propia estabilidad, la resistencia y la capacidad de responder a situaciones que cambian rápidamente, es suficiente para buscar una solución. Hay diversas maneras de encontrarla:
Quercus es tanto un remedio de las flores de Bach como una potencia homeopática. Aquí puede usarse en dos formatos: la esencia floral supone un apoyo psicológico, mientras que Quercus en potencia actúa sobre los cuerpos emocional y físico. Puede contribuir a mantener la resistencia y la capacidad de juzgar hasta dónde podemos llegar; saber cuándo parar, sentarse y evaluar la situación se convierte en una parte de nuestra capacidad de resiliencia. Los síntomas típicos de que se necesita Quercus en potencia incluyen tensión en los hombros y entre ellos, dolor de espalda y la negativa a aceptar consejos de sentido común. Quercus 30 administrado diariamente durante una crisis constituye un buen respaldo.
Los remedios de las flores de Bach. Una buena combinación de remedios de flores de Bach es Quercus + Hojarazo + Olivo + Castaño rojo. Una gota cuatro veces al día; la combinación pueden elaborarla en la farmacia si tiene dificultad para encontrar los botellines individuales en su tienda habitual. Si los añade a una botellita de Lotus 30 líquido, puede intensificar los efectos calmantes.
MIEDOS
Los miedos o fobias debe tratarlos un homeópata profesional. Forman parte de una imagen psicológica que exige un seguimiento terapéutico. Hay que mencionarlos durante la consulta, incluso aunque el paciente no busque una ayuda específica para superarlos. Las distintas fobias requieren diversos remedios, de modo que, por ejemplo, el temor a las alturas de una persona ayudará a diferenciar entre un remedio y otro que podría tener características parecidas, pero que no se vería afectado al subirse a una escalera. Sin embargo, hay determinados miedos que pueden aliviarse a corto plazo recurriendo al botiquín de primeros auxilios.
Miedo a ir al médico, al dentista o al hospital: Gelsemium (una sensación de temor que hace que el paciente guarde silencio, se atonte, se debilite, se canse y quiera que le dejen solo); Aconitum (puro terror); Argentum nitricum (inquietud, ansiedad, quiere estar fresco o al aire libre, temblores, siente prisa pero parece que el tiempo pasa muy lento, puede que camine de un lado para otro, tal vez tenga diarrea debida a la ansiedad, teme perder el control).
Miedo a los aviones y a volar: Arg. nit. (véase arriba); Calcarea carb. (mucho antes de tomar el avión empieza a olvidar cosas y se siente confuso; se preocupa sobre todo por las tardes, y se despierta por las noches debido a la inquietud); Gelsemium (véase arriba); Opium (terror insoportable a volar, que provoca la sensación de desconectar de todo); Aconitum (véase arriba).
Miedo a suspender un examen: Arg. nit. (véase arriba); Gelsemium (véase arriba); Aethusa (cuando se enfrenta al examen, se muestra tímido y dependiente); Arsen. alb. (inquietud, ansiedad, impaciencia y tendencia a ser exigente, por ataques de miedo que no tienen razón aparente).
La agorafobia y la claustrofobia son temores que probablemente exijan un tratamiento sistemático durante un periodo prolongado.
Cuando el temor y el estrés provocan la pérdida de energía, puede ser eficaz una combinación de flores de Bach y el remedio homeopático Lotus 30. Lotus actúa de forma parecida al remedio de rescate, pero también funciona para aliviar el estrés de los cuerpos físico y emocional, mientras conserva la energía física. Lotus 30 + Mimulus + Alerce + Castaño blanco actuarán como un respaldo sutil en las situaciones difíciles. Solicite en la farmacia que le preparen un botellín de 4 ml, y tome una gota hasta tres veces al día.
DEPRESIÓN
La depresión es una enfermedad, y cuando se manifiesta requiere una atención homeopática a largo plazo. Incluso en los casos graves, la homeopatía puede fomentar la autocuración. Esto es importante, dado que muy a menudo los pacientes sienten que no tienen más opción que aceptar los antidepresivos, fármacos que enmascaran los síntomas pero eliminan las causas de la depresión. Sin embargo, tomar antidepresivos no es motivo para no buscar la ayuda de un homeópata profesional, dado que los remedios son útiles para abandonar los antidepresivos con seguridad, y sin el efecto rebote del «síndrome de abstinencia». Muy a menudo la depresión hunde sus raíces en una disposición hereditaria que siempre requiere un tratamiento experto y respetuoso; encontrar un médico que inspire confianza es un prerrequisito de un tratamiento exitoso.
Infecciones y enfermedades contagiosas en la infancia
A pesar de las vacunaciones exhaustivas, las enfermedades de la infancia aún no han desaparecido. Los niños siguen contrayendo el sarampión, las paperas, la varicela, la tos ferina e incluso la escarlatina, aunque de la incidencia de todas estas (excepto la varicela) no se informa muy a menudo, dado que la imagen sintomática de cada una se ha visto alterada durante las últimas generaciones a causa de la inmunización artificial; los virus, enfrentados a una oposición intensa, han tenido que adaptarse. Hoy día no siempre queda claro si el paciente padece sarampión, rubéola, o lo que ha dado en llamarse «la enfermedad de la bofetada», un trastorno vírico que provoca el enrojecimiento de las mejillas y un malestar general leve. La tos ferina solo suele manifestarse en un niño que desarrolle una tos crónica que suena como el crup, con fiebres leves e intermitentes y resfriados con garganta irritada; muchas veces estos niños reciben un diagnóstico equivocado de asma, y se los somete al uso de inhaladores que contienen la enfermedad originaria e inducen la susceptibilidad de por vida a los trastornos pulmonares. Los niños pequeños no contraen paperas, enfermedad que sí ataca en epidemias breves a niños mayores o a los ya entrados en la adolescencia. Debido a esta situación, saber cómo tratar las enfermedades infantiles puede ser tremendamente importante. Incluso si no conoce con exactitud cuál es el trastorno que padece el niño o niña, lo importante es la descripción de la imagen del remedio, dado que incluirá el estado de enfermedad, sea cual sea el nombre de esta. Así, Pulsatilla será necesaria en cualquiera de las enfermedades mencionadas si están presentes los síntomas esenciales de fiebre media, sequedad bucal pero sin sed, propensión al llanto y apego excesivo; Belladona será adecuada cuando la cabeza está caliente, el rostro enrojecido, las carótidas pulsan, hay fiebre alta, los ojos están vidriosos y las extremidades frías. Tratar a los niños que padecen enfermedades agudas es sencillo si recuerda que no trata una enfermedad, ¡sino a un niño con una imagen sintomática!
VARICELA
La varicela es una infección de origen vírico que presenta unas manchas características manifestadas como unas vesículas llenas de líquido, que pican y suelen concentrarse en torno al cuello, el cuero cabelludo y el nacimiento del pelo, y las ingles; la enfermedad puede ser tan leve que solo aparezcan unos puntos rojos y planos, o tan virulenta que cubran todo el cuerpo. (En ocasiones, estos puntos aparecen también dentro de la boca y en la vagina.) Las manchas se presentan en conjuntos, y si no se las toca tienden a formar una costra y a secarse. Si se rascan, puede formarse un cráter que dejará una cicatriz. El fluido que contienen estas vesículas suele ser transparente o amarillento, pero en ocasiones aquéllas se inflaman y se llenan de pus. La infección tarda entre 10 y 14 días en incubarse, y dado que el paciente es infeccioso antes de que se manifiesten los síntomas, da lo mismo si mantiene alejado de él a otros niños. Si una persona es susceptible a la enfermedad, la padecerá; si no, la evitará. Una vez han aparecido todos los puntos rojos, se reduce la capacidad de contagio. Los pacientes mayores padecerán esta enfermedad con más virulencia que los más jóvenes.
Hay casos en los que un niño enferma y queda débil, sumido en un malestar general con síntomas de enfriamiento, tos y mucha mucosidad. No existe apariencia alguna de manchas, y poco más que un posible contacto con otros niños afectados para sugerir que la causa sea la varicela. En este caso, el sistema inmunitario está demasiado afectado como para producir la prueba clara de puntos rojizos, y hay que recetar Antimonium tartaricum. Administre la potencia 30: una cada dos horas, tres dosis. Esto debería inducir la aparición de las manchas y conducir a una resolución, aunque también es posible que se manifiesten los síntomas de uno de los otros remedios que incluimos a continuación.
Rhus tox. es el remedio principal. Se caracteriza por manchas que aparecen en el cuero cabelludo y en la entrepierna (aunque en casos graves pueden surgir por todo el cuerpo). La piel está caliente y seca, y los ganglios bajo la superficie de los racimos pueden inflamarse. Las máculas pican mucho, y casi obligan a rascarse. Por lo general, el paciente está inquieto y se queja de dolor muscular o articular o, si es demasiado pequeño para lamentarse verbalmente, se muestra rebelde y caprichoso, evidenciando que le molesta mucho que le mantengan en la cama. Use la 30 hasta tres o cuatro veces al día.
Pulsatilla suele ser necesario al principio. Se produce una fiebre baja con sequedad de la piel, falta de sed, tendencia al llanto y dependencia. El sarpullido en este remedio puede estar extendido y presentar máculas de distribución irregular. No es raro que un niño necesite Pulsatilla y luego Rhus tox. para completar la cura. Si la imagen de Pulsatilla es muy evidente, use la 200 o 1M, seguida de Rhus tox. 30.
Belladona es necesario en ocasiones, cuando la erupción va acompañada de fiebre alta. Al niño se le enrojecen el rostro o las orejas, y debido a que la cabeza emite mucho calor, le palpitan las arterias del cuello y los ojos están vidriosos. Es probable que las erupciones sean muy rojas cuando este sea el remedio indicado, pero se vuelven menos agresivas después de la dosis. Dependiendo de la intensidad de la fiebre, use 200 o 1M.
Sulfur está indicado cuando se manifiesta un sarpullido rojo junto con las manchas, acompañado de calor general en todo el cuerpo, sed y un estado generalizado de abatimiento. Encontrará al paciente repantigado en el sofá, carente de toda energía. Sulfur se requiere con frecuencia en casos de varicela, cuando los otros remedios indicados no funcionan, o al final de la enfermedad, cuando el paciente no parece recuperarse del todo a pesar de que hayan desaparecido la fiebre, la mucosidad y las máculas. La 30 suele ser suficiente.
Mercurius sol. suele indicarse cuando las máculas supuran convirtiéndose en pústulas. Mercurius sol. incluye manchas llenas de pus que exudan una sustancia amarilla o verdosa. Normalmente se produce una sudoración desagradable, unida a cambios de temperatura: un instante el paciente siente calor, y al siguiente, frío. Es probable que el paciente tenga mucha sed, a pesar de que salive copiosamente; puede que incluso moje la almohada. Es probable que le huela mal el aliento.
Antimonium crudum solo se indica cuando las máculas son gruesas y con costra, de color miel y con la piel circundante de un color azulado. El paciente seguramente estará malhumorado; los niños no soportan que los toquen o ni siquiera que los miren. La lengua suele presentar una pátina blancuzca. Es más que probable que se manifieste una tos persistente, que permanece incluso después de la desaparición de las máculas. Use la 30, que puede que deba repetir hasta dos o tres veces al día durante unos días. Si a pesar de estar indicado no produce efectos tras unas pocas dosis, administre Sulfur 30.
Es muy probable que después de padecer la varicela, el paciente experimente un crecimiento visible, o haga un progreso en su desarrollo físico. Esta es solo una de las razones por las que superar con éxito la varicela debe ser un motivo de alegría. No es buena idea usar loción de calamina. Es mejor que las manchas estén siempre descubiertas. Solo hay que plantearse el uso de la pomada si las manchas amenazan con dejar cicatriz. Puede adquirir una pomada en la farmacia para solventar este problema. Tampoco es acertado usar paracetamol o Calpol. Estos fármacos no hacen más que demorar el proceso de curación natural, interfiriendo con la química del organismo. El tratamiento de la varicela con remedios también contribuye a evitar que se produzca un herpes en un momento posterior (véase «Herpes»), resultante de la migración del virus de la varicela al tejido nervioso de la columna vertebral, donde permanece hibernando hasta que una presión posterior le incita a madurar y a viajar por las vías nerviosas produciendo el dolor agudo característico de este trastorno tan desagradable. Resulta útil administrar sales tisulares de Natrum mur. después de que haya desaparecido la fiebre inicial, dado que esto evita que el virus migre a la columna vertebral (una dosis dos veces al día durante 10 días).
SARAMPIÓN
El sarampión es una enfermedad vírica infecciosa caracterizada por un sarpullido rojo que cubre el torso y, en ocasiones, las extremidades, y que pica un poco. Durante el periodo de incubación, que dura entre una semana y diez días, se manifiesta fiebre, síntomas de enfriamiento, con mucosidad nasal y garganta irritada, ojos enrojecidos y llorosos y puntos blancos en la boca, en el interior de las mejillas (conocidos como «manchas de Koplick»). Hoy día no es una imagen muy frecuente, dado que la inmunización artificial ha alterado los patrones sintomáticos de los pacientes; es más frecuente experimentar un estado prolongado de malestar general sin sarpullido, pero con dolor de cabeza y abdominal. A veces, aparece un sarpullido transitorio en el rostro o el pecho. Es extraño que suceda algo peor, aunque conviene reconocer los indicios que pudieran revelar complicaciones más graves. De vez en cuando, y dado que una persona con sarampión puede albergar la bacteria estreptococo, una irritación persistente de la garganta o una infección hepática pueden causar problemas. En otros casos, se manifiestan los síntomas más alarmantes de encefalitis o meningitis. Casi siempre están relacionados con una fiebre muy alta, que requiere dosis elevadas de Belladona o, más raramente, Apis. Este es uno de los motivos por los que las personas que han decidido que no se administre a sus hijos la triple vírica deben tener a mano Belladona en potencias altas, hasta de 10M. A pesar de la creencia actual y ortodoxa de que es mejor prevenir el sarampión, recuerde que esta enfermedad, cuando se padece, se trata y se supera por completo, forma parte del desarrollo infantil, sobre todo porque fortalece el sistema inmunitario contra la mala salud crónica posterior (especialmente del miasma sifilítico).
Aconitum suele ser necesario cuando se produce un episodio de fiebre alta y repentina, con piel seca, tos improductiva (en ocasiones semejante al crup), inquietud, agitación, ansiedad y quejidos. Se requiere especialmente si los síntomas febriles aparecen a medianoche o a mediodía.
Apis es idóneo cuando el sarpullido abarca una zona amplia y provoca la hinchazón de la piel situada debajo. Los ojos se abotargan e inflaman. El paciente manifiesta una tos de crup que puede recordar incluso a la tos ferina. Es probable que el paciente experimente somnolencia, y se muestre irritable cuando le molesten.
Belladona es inconfundible cuando hay fiebre alta, enrojecimiento del rostro o de las orejas, extremidades frías, ojos vidriosos y en ocasiones enrojecidos, fotofobia, somnolencia, tos seca y sed. El punto culminante de la fiebre de Belladona se produce a las tres de la tarde o de la mañana. En ocasiones, el niño puede delirar diciendo que ve cosas extrañas, como animales que cruzan la pared de su cuarto, o soldados que salen de la taza del váter. Si el niño llora porque le duele la cabeza (sobre todo en la nuca), y mueve la cabeza de un lado a otro sobre la almohada, debería ir urgentemente al hospital; póngase en contacto con el homeópata y administre Belladona 10M. Es una situación característica de la meningitis.
Bryonia siempre está indicado por una sed intensa, fiebre (normalmente no más de 38,3 o 38,8 ºC), sequedad de la piel e irritabilidad. El paciente se muestra nervioso y se enfada cuando le piden que se mueva; todo movimiento le hace sentirse peor. Es probable que un paciente de Bryonia se sienta incómodo debido a dolores en las extremidades. Todo esto puede deberse a que el cuerpo no tiene la energía suficiente para hacer aflorar el sarpullido.
Euphrasia abarca el tipo de sarampión más susceptible de afectar negativamente a los ojos. Estos derraman lágrimas calientes y padecen fotofobia. La nariz moquea con una mucosidad líquida, y el paciente siente un dolor de cabeza opresivo antes de que aparezca el sarpullido. También puede producirse conjuntivitis.
Ferrum phos. es un remedio que suele indicarse para la primera fase. Se produce una fiebre ligera y el rostro se enrojece y palidece alternadamente. El paciente no logra dormir, está inquieto y débil. Parece incubar una fiebre, pero no tiene las fuerzas necesarias para entrar en un estado Belladona completo. Es probable que el paciente tosa y le moquee la nariz. No sirve de nada tras los estadios iniciales de la enfermedad.
Gelsemium inicia la infección con sensación de frío y escalofríos por la columna, acompañados de mucosidad líquida e irritación de garganta. El paciente tiene aspecto apagado y sin vida; no quiere comer ni beber, y desea tumbarse inmóvil en un sofá o en la cama. A menudo presenta la lengua blancuzca. Es posible que tenga ronquera, y la tos suele ser áspera, con sensación de dolor en el pecho. Después de Gelsemium, es probable que se manifieste el sarpullido en toda su plenitud.
Pulsatilla está indicado para la fiebre ligera, un sarpullido como el del sarampión, falta de sed, una tos seca durante el día (más productiva de noche), moqueo nasal con mucosidad espesa, amarillenta o verdosa, y ojos llorosos (aunque este síntoma puede tardar un tiempo en manifestarse). El paciente se muestra lloroso y mimoso. Es posible que se manifieste cefalea, pero es más probable que duela la oreja izquierda, y hay pacientes que tienen conjuntivitis.
Por lo general, use la potencia 30 o 200, dependiendo de la gravedad de los síntomas, a menos que sean necesarios Apis o Belladona, en cuyo caso llame al homeópata para que le aconseje. Dosificación: una de 30 cada 2–3 horas hasta que los síntomas remitan, o una de 200, tras lo cual espere y controle los cambios; si el progreso se ralentiza o se detiene, administre otra dosis. Sin embargo, si las secuelas (los síntomas que persisten o surgen después de una enfermedad) no desaparecen, debe contactar con su terapeuta. Es probable que necesite una receta general o una dosis de Morbillinum, un remedio elaborado a partir de la sangre de un paciente que padece sarampión. No se asuste por esta descripción; recuerde que en un remedio homeopático potenciado no queda ni rastro de las sustancias materiales. Si de pronto los síntomas se agravan cuando pensaba que el paciente ya se estaba recuperando, no pierda tiempo: llame a su homeópata. Por último, no es extraño que el sarampión requiera una dosis de Sulfur para erradicar los últimos síntomas.
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