Kitabı oku: «La Predicación Pastoral»
La Predicación
Pastoral
Edificando un pueblo
para Dios
Conrad Mbewe
Publicado Por:
Publicaciones Faro de Gracia
P.O. Box 1043
Graham, NC 1043
www.farodegracia.org
ISBN 978-1-629461-96-0
Agradecemos el permiso y la ayuda brindada por Langham Partnership para traducir e imprimir este libro, Pastoral Preaching, al español.
Copyright © 2017 by Conrad MbeweOriginally published in English under the title, Pastoral Preaching. This translation is published by arrangement with Langham Creative Projects.
© 2018 Publicaciones Faro de Gracia.Traducción al español realizada por Giancarlo Montemayor. Diseño de la portada y las páginas por Francisco Hernandez. Todos los Derechos Reservados.
Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada en un sistema de recuperación de datos o transmitida en cualquier forma o por cualquier medio—electrónico, mecánico, fotocopiado, grabación o cualquier otro— excepto por breves citas en revistas impresas, sin permiso previo del editor.
© Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera ©1960, Sociedades Bíblicas en América Latina. © renovada 1988, Sociedades Bíblicas Unidas, a menos que sea notado como otra versión.
Utilizado con permiso.
Para el pueblo de Dios en la Iglesia Bautista en
Kabwata quienes han autentificado todo lo que he
escrito en este libro a través de su propia respuesta a
mi predicación pastoral en los últimos treinta años.
Pocos recursos valiosos contemporáneos para el ministerio ofrecen ayuda real o ánimo para pastores quienes conocen que su principal llamamiento es que “trabajan en predicar y enseñar” (1 Timoteo 5:17). Francamente, predicar la Palabra ha estado fuera de moda por décadas (ver 2 Timoteo 4:2-3).
Pero La Predicación Pastoral: Edificando un Pueblo para Dios por Conrad Mbewe es una buena señal de que la marea pudiera estar cambiando. Aquí está un libro verdaderamente valioso sobre el ministerio de predicación del pastor – de la pluma de un hombre quien está sumamente calificado para escribir sobre el tema.
El pastor Mbewe ha servido fielmente a una congregación por casi treinta décadas, dedicándose a sí mismo a “la lectura, la exhortación y la enseñanza” (1 Timoteo 4:13) con firme paciencia y sana doctrina bíblica. Él es, en mi opinión, uno de los mejores predicadores bíblicos en el mundo, conocido por su claridad, precisión, meticulosidad, valor, perspicacia y fidelidad intransigente al texto de la Escritura. Este excelente libro personifica todas estas cualidades. Llenará un gran vacío en la lista de recursos pastorales esenciales.
John MacArthurPastor, Grace Community Church, Los Angeles Presidente, The Master’s College y The Master’s Seminary, Los Angeles, CA
Conrad Mbewe nos ha proporcionado un libro muy útil, escrito desde un contexto Africano para predicadores en cualquier lugar. Los problemas frecuentes en iglesias y la predicación de hoy en día son traídos a la luz y mostrados por lo que son. Su preocupación es por cómo “pastoreamos el rebaño de Dios a través de la Palabra de Dios”, esto es, cómo predicamos de manera que edifiquemos la fe en aquellos quienes ya han sido traídos a la iglesia local. Él observa el por qué predicamos, qué predicamos y cómo predicamos, dando pautas útiles, ánimo y dirección. El español es sencillo y directo, haciendo de este libro una lectura interesante e informática la cual beneficiará a pastores de todas las edades y de todas las denominaciones en su estudio. Si todos los pastores e iglesias siguieran la enseñanza en este libro, ¡entonces seguramente la vida de la iglesia crecería en números y en la fe!
Rev Benjamin A. Kwashi, PhD Arzobispo anglicano en Jos, Nigeria
Basándose en su experiencia de décadas en el ministerio pastoral en África, Conrad Mbewe nos ha ofrecido un libro inmensamente legible sobre lo que se necesita para ser un fiel ministro del evangelio. Aunque se basa en África, sus percepciones son aplicables en todos los seis continentes y serán útiles para todos quienes son llamados al ministerio pastoral.
La Predicación Pastoral está lleno de percepciones bíblicas para equipar pastores para lo que debe ser uno de los más cruciales, y sin embargo más desafiantes, llamados al liderazgo en África hoy – el pastor en la iglesia local. Su trato experto del papel de la predicación pastoral es una buena contribución tanto para la salud de la iglesia como para el crecimiento de la iglesia. La iglesia en África está creciendo muy rápido, y el crecimiento frecuentemente supera el desarrollo de nuevos líderes quienes dirigen el crecimiento. El resultado es que el crecimiento a menudo es acompañado por errores de diversos géneros. El libro de Mbewe provee ayuda oportuna para aquellos en la administración de guiar el rápido esparcimiento del Cristianismo Africano. Con el centro de gravedad de la presencia Cristiana en el mundo alejándose del Oeste, es aún más vital para los líderes de la iglesia en África estar completamente equipados para su tarea. El futuro del Cristianismo, su integridad y credibilidad serán moldeados en formas importantes por la manera en que los Cristianos Africanos los administren para las generaciones futuras.
Mbewe no solo presenta un argumento convincente para la predicación pastoral bíblicamente sana en la iglesia, su ojo va más allá de las paredes de la iglesia y pretende que haya predicadores pastorales quienes equipen a los creyentes a ser sal y luz en su comunidad. África es uno de esos lugares en el mundo donde la acusación pudiera ser hecha de que “hay tantos Cristianos y sin embargo tan poco Cristianismo”, a juzgar por el impacto limitado de la fe en los índices vitales que miden el florecimiento humano en las sociedades Africanas.
La Predicación Pastoral es para aquellos quienes deseen tomar seriamente su llamado al ministerio y desempeñarse bien como servidores fieles del Señor. Lo recomiendo encarecidamente a compañeros trabajadores cuya tarea es alimentar el rebaño del Señor.
Rev Moss NtlhaPastor y secretario general de Evangelical Alliance of South Africa [Alianza Evangélica de Sudáfrica]
Contenido
Reconocimientos
Introducción
Sección A ¿Qué es la Predicación Pastoral?
1. La Predicación Pastoral y la Predicación Evangelista
2. La Predicación Pastoral y el Pastoreo
3. El Enfoque de la Predicación Pastoral
Sección B Dónde Se Lleva a Cabo La Predicación Pastoral
4. La Predicación Pastoral Depende de la Iglesia
5. La Predicación Pastoral Beneficia a la Iglesia
6. Implicaciones de la Relación entre la Iglesia y el Pastor
Sección C ¿Cómo Entrenamos a Otros Para La Predicación Pastoral?
7. Los Pastores Modelan la Predicación Pastoral
8. La Predicación Pastoral se Afila a Través del Entrenamiento
9. La Predicación Pastoral Madura a Través del Compañerismo
Sección D Los Desafíos de La Predicación Pastoral
10. La Predicación y la Oración como Armas Espirituales
11. Estudiando Cómo Predicar Bien
12. Practicando el Escuchar Más
Sección E Utilizando la Biblia Entera en La Predicación Pastoral
13. Predicando Pasajes Narrativos
14. Predicando Pasajes Didácticos
15. Predicando Pasajes Poéticos y Proféticos
Sección F Poder Para La Predicación Pastoral
16. La Vida de Estudio del Pastor
17. La Vida de Oración del Pastor
18. La Vida Propia del Pastor
Sección G Las Recompensas de La Predicación Pastoral
19. La Recompensa de Ver Crecer a Los Creyentes
20. Las Recompensas Dadas por Cristo
Conclusión
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La Predicación Pastoral
Edificando un pueblo para Dios
Conrad Mbewe

Reconocimientos
Mientras este libro se va a imprimir, estoy consciente de que he estado sobre los hombros de muchas personas para poder llegar a este punto. Es correcto que yo reconozca a todos esos individuos quienes han jugado los papeles más significativos en este proyecto. Desafortunadamente, no puedo nombrar a todos, y únicamente puedo mencionar a aquellos cuyos papeles sobresalen como el Monte Kilimanjaro en mi mente.
He recibido invaluable aportación de un grupo de pastores en Lusaka, Zambia, quienes se reunieron conmigo semanalmente para analizar un capítulo a la vez mientras se escribía este libro. Así que permítanme agradecer a Chipita Sibale, Kasango Kayombo, Clement Kaunda, Oswald Sichula, Wege Sinyangwe, German Banda, Curtis Chirwa, Kennedy Kawambale y Saidi Chishimba por trabajar tanto tiempo conmigo en este proyecto , de principio a fin.
Nuestros pasantes pastorales en el 2015 también fueron de mucha ayuda durante estas discusiones, especialmente al ellos hacer el tipo de preguntas que es probable que los nuevos pastores quieran que se contesten en este libro. El hecho de que ellos eran de Sudáfrica, Botsuana, Tanzania y Zambia aseguró que el libro está rascando donde esta hay comezón en las diferentes partes de África. Así que, Joshua Lungu, Michael Legodi, Simon Patilo, Ignatius Popolo y Isaac Bipanda, muchas gracias por su contribución a la realización de este libro.
Permítanme también gradecer a los ancianos y diáconos de la Iglesia Bautista en Kabwata por darme espacio en mi trabajo pastoral para ser autor. Ellos me dieron un mes entero libre de trabajo en el transcurso de un año para concentrarme en este proyecto. Esto me permitió ir y esconderme en las colinas de Namibia por una semana entera para no hacer nada más que escribir. Estoy muy agradecido con Norman y Stephanie van Zyl por recibirme durante esa productiva semana.
En cuanto a Langham Literature, estoy agradecido con Pieter Kwant por haberme empujado a una forma de escritura que nunca había hecho antes. Este es el primer libro que he escrito sin primero presentar los contenidos a una audiencia en vivo. No habría sido hecho si Pieter no hubiera continuado llamando a mi puerta. También estoy agradecido con Dahlia Fraser e Isobel Stevenson por su asistencia editorial. ¿Dónde estaríamos sin los editores?
Estoy agradecido con la administración y facultad del Seminario Teológico Reformado en Jackson, Mississippi, en los Estados Unidos por permitirme tratar el tema de la predicación pastoral en sus conferencias de John Reed Miller 2015. Estoy igualmente agradecido con la administración y facultad del Centro Samara para Estudios Bíblicos en Samara, Rusia, por permitirme utilizar este material durante sus conferencias para pastores en el 2016. En cada caso, pude utilizar la mitad de los capítulos que conforman este libro como material de conferencia. Preparar estos capítulos para conferencia en un contexto Americano y Ruso incremento mi confianza que aunque vestí los principios que estoy enseñando en ropas Africanas, estos son de importancia universal.
Por último, quiero agradecer a mi esposa, Felistas, y a todos nuestros hijos por el tiempo que me dieron para concentrarme en este proyecto. No es fácil tener un esposo y padre que esta absorto con un proyecto de escritura, porque aún cuando él está en casa te puedes dar cuenta que él no está contigo. Su mente esta absorta con el libro que tiene que terminar. Que Dios les compense por haber sido privados de la atención de un esposo y padre.
Introducción
Las personas sentadas en las bancas escuchando a su pastor, algunas veces desearían ellos también tener el privilegio de predicar. Pero muy pocos se dan cuenta de cuán demandante es el predicar. Esto se encuentra en el núcleo del ministerio pastoral, pero lo que tú ves en el púlpito es únicamente la punta del iceberg. Ya que no tenemos icebergs en África, voy a cambiar mi ilustración. Lo que vemos en el púlpito es el final del tejado de paja de una casa. Antes de eso, se ha trabajado mucho en la subestructura y superestructura de la casa. Después estuvo la recopilación del sacate y ramas necesarias antes de que el trabajo de techar con paja pueda comenzar. Es mucho trabajo arduo.
Justo como el objetivo de construir una casa es producir una hermosa casa en buenas condiciones, así también la meta de la predicación pastoral es producir personas quienes conozcan a su Dios y estén viviendo para glorificarlo. La predicación pastoral debe edificar un pueblo para Dios. Es maravilloso ver esto suceder cuando la predicación pastoral ha sido llevada a cabo fielmente. La iglesia estará entonces en un lugar donde el gozo y la paz del Señor están presentes y donde tanto los líderes como los miembros ordinarios de la iglesia muestran evidencia de madurez espiritual. ¡Este es el tipo de iglesia en donde aquellos quienes están esperando un llamado para al ministerio pastoral anhelan servir! Sin embargo, este fruto no viene fácilmente. Es el resultado de muchos años de fielmente predicar “todo el consejo de Dios” (Hechos 20:27).
Es porque este fruto es tan raro hoy en día, especialmente aquí en África, que he decidido escribir. Sin embargo este no es exclusivamente un problema Africano. Hace muchos años mientras visitaba Australia, a John Stott se le pregunto cómo evaluaba él la situación en la iglesia mundial ya que había predicado en tantos lugares alrededor del mundo. Sin dudarlo, él se puso de pie y escribió tres palabras en el pizarrón: “Crecimiento sin profundidad”. En otras palabras, había un incremento en cantidad sin un incremento equivalente en calidad. Las personas se estaban convirtiendo y la iglesia mundial estaba creciendo, sin embargo el pueblo de Dios no estaba siendo ayudado a glorificar verdaderamente a Dios en sus vidas. Esta era la preocupación de John Stott mientras observaba la iglesia mundial en ese tiempo.
Las cosas no han cambiado; en todo caso, han empeorado. Más y más púlpitos están siendo ocupados por oradores motivacionales en lugar de predicadores. También, la verdadera predicación ha dado lugar al ministerio de “liberación”. Los pastores son atesorados más por las oraciones de liberación que llevan a cabo al final del servicio que por la enseñanza que dan en sus sermones. Agrega a esto la locura por el entretenimiento en el mundo de hoy y podrás entender por qué la predicación pastoral seria es escasa. El resultado es que estamos produciendo Cristianos que carecen de verdadera profundidad espiritual. Ya que carecen de raíces firmes, son fácilmente arrastrados cuando las sectas llegan a la ciudad. Ellos también fallan miserablemente cuando se trata de manejar las tormentas de la vida.
¿Cómo podemos nosotros quienes somos pastores verdaderamente edificar un pueblo para Dios? Esta es la pregunta que busco responder en este libro. Permíteme comenzar diciendo que este no es un libro sobre lo que las universidades llaman “homilética” (esto es, el arte de la preparación y presentación del sermón). Existen muchos libros allá afuera sobre ese tema. Más bien, en este libro estoy abordando un número de áreas claves relacionadas con la predicación en un contexto pastoral.
Comenzaremos observando la diferencia entre predicación pastoral y predicación evangelista, porque necesitamos entender el papel que juega la predicación pastoral en el pastoreo del pueblo de Dios y cuál debe ser su enfoque principal. Cuando los agricultores comienzan a labrar sus tierras en la primavera, ellos saben muy bien el trabajo que les espera en los meses que vienen por delante. Muchas personas entran al ministerio pastoral con sólo una vaga idea del trabajo que les espera en la predicación pastoral. Por lo tanto, ellos terminan cómo cabras, deambulando y mordisqueando una hoja de hierba tras otra hasta que se pierden porque no saben a donde deberían ir. Y una vez que el pastor está perdido, la congregación también está perdida. Por lo tanto, es vital que las estacas de la predicación pastoral sean profundamente enganchadas en su lugar en las mentes de los pastores al comienzo de su ministerio pastoral si ellos han de guardar sus orientaciones bíblicas.
También es importante que los pastores aprecien el contexto en el que ellos estarán ejercitando su ministerio – la iglesia del Señor Jesucristo. Los mecánicos quienes conocen el contenido de su taller pueden aprovechar el máximo de sus herramientas disponibles, De lo contrario, ¡seguirán yendo a otro lugar para obtener la ayuda que esta únicamente a un brazo de distancia! La iglesia es así. El Señor Jesucristo ha diseñado el ministerio pastoral y la predicación pastoral para ir de la mano. La iglesia se beneficia de la predicación pastoral y ayuda a la predicación pastoral. Una vez que los pastores se den cuenta de esto, ellos aprovecharán el potencial pleno de la iglesia para ayudarles en su trabajo de predicación.
Otra área que abordo en este libro es el del entrenamiento. ¿Qué tipo de entrenamiento mejor habilita a los pastores para alcanzar y mantener un ministerio de predicación que edifique un pueblo para Dios? Existe el entrenamiento inicial por el que algunos pastores pasan antes de entrar al ministerio pastoral. Sin embargo, la iglesia en África está creciendo tan rápidamente que el sistema tradicional de entrenamiento es incapaz de hacer frente. En este libro, enfatizo el papel de los pastores en el entrenamiento de la siguiente generación de pastores en lugar de dejar todo a las escuelas Bíblicas. Existen oportunidades de entrenamiento continuo a través de grupos de pastores o fraternidades del ministro, leer libros correctos y escuchar buenos predicadores pastorales que son exitosos en su labor.
Una razón por la que muchos pastores fallan en el trabajo de la predicación pastoral es simplemente que ellos no se dan cuenta de cuán desafiante es. Existen desafíos reales en la predicación pastoral, aparte de los desafíos generales en el ministerio pastoral. En este libro me concentro exclusivamente en el primero. Trato con la formidable y humanamente imposible tarea de desenganchar el pecado de los corazones humanos. También trato con los desafíos de predicar bien y relevantemente. Tu futuro como predicador pastoral depende de esto. Así que, necesitas conocerlos y enfrentarlos directamente si vas a edificar verdaderamente un pueblo para Dios a largo plazo. Una razón por la cual existe tal falta de profundidad en las vidas de los creyentes aún después de que se han sentado bajo la predicación pastoral por muchos años es la falta de los pastores de hacer uso de la Biblia entera en su predicación. No me malinterpretes. La mayoría de los pastores citarán versículos bien conocidos por la Escritura entera cuando predican., Sin embargo, ellos no predican de toda la Biblia. Algunos prefieren pasajes narrativos; otros prefieren pasajes de enseñanza. Frecuentemente ellos utilizan estos pasajes simplemente como clavijas de donde colgar sus propios pensamientos en forma de sermones temáticos. He buscado abordar esta deficiencia tratando con toda la amplitud de las Escrituras, dando unos pocos consejos sobre cómo manejar las diferentes partes de manera que en la predicación de los varios tipos de escritos bíblicos un predicador pastoral los pueda utilizar fielmente cómo Dios pretendió que fueran usados.
Existe una idea moderna de que la predicación pastoral poderosa es el fruto de un ungimiento especial del Espíritu Santo que algunas personas tienen y otras no, sea porque no lo buscaron en primer lugar o porque Dios simplemente no se los quiso dar y más bien se lo dio a otros. Nada puede estar más lejos de la verdad. Por lo tanto, en este libro abordo el tema del poder en la predicación pastoral. ¿De dónde viene? Sí, es un fruto de la obra del Espíritu Santo, pero hay poco que sea extraño o místico al respecto. Necesitamos ser bíblicos incluso en buscar ser predicadores pastorales poderosos.
Finalmente, trato el tema de recompensas por la predicación pastoral fiel. A la luz del costo y sacrificio que frecuentemente van con el trabajo pastoral, no hay nada mejor calculado para elevar nuestros espíritus decaídos que mirar lo que nos espera en la línea de meta. Trato con las recompensas en esta vida y en la vida que está por venir. No hay trabajo más gratificante que el trabajo de pastorear al pueblo de Dios. No hay parte de ese trabajo que sea más satisfactorio que la predicación pastoral. Ver sus frutos en años posteriores y en la eternidad ciertamente va a probar ese punto más que cualquier otra cosa. ¡Termino el libro con esa nota gloriosa!
A medida que leas este libro pronto descubrirás que mi principal audiencia son pastores sirviendo en África. Esto es deliberado. Los pastores en el mundo Occidental tienen tantas escuelas Bíblicas y seminarios y tantos libros sobre el ministerio pastoral que escribir para ellos seria añadir una gota a un océano lleno de agua. Prefiero gastar mi energía dando agua a aquellos que tienen poca o nada. Así que, he gastado mi tiempo escribiendo este libro con pastores compañeros de África en mente porque ellos tienen muy pocos recursos que aborden este tema. Estoy buscando rascar donde muy pocos están rascando.
Otra razón del enfoque en África es que esta es el área en donde he laborado. Dicen, “Se necesita un ladrón para atrapar un ladrón”. Cuándo leo libros sobre el ministerio y predicación pastoral escritos por autores en el mundo Occidental, aprecio los principios que enseñan pero frecuentemente me doy cuenta que los autores disparan por sobre las cabezas de aquellos que viven en mi propio vecindario, que no han sido expuestos a los patrones de pensamiento y modismos del mundo Occidental. Si solamente aquellos escritores cambiaran sus misiles de largo alcance por arcos y flechas tal vez pudieran dar en el blanco. Así, lo que he hecho en este libro es básicamente tomar los mismos principios y vestirlos con atuendos Africanos.
Eso, por cierto, también explica la brevedad de este libro. Fácilmente pude haber doblado su extensión citando autores sobre la predicación pastoral en el mundo Occidental. Sin embargo, estoy penosamente consciente de que cada página extra incrementa el costo del libro, y el pastor Africano promedio sobrevive con muy poco. Así que, lo que pude dejar fuera, lo he quitado de manera que este libro sea lo más accesible posible para mis lectores principales. Confío que aquellos quienes quieran leer más sobre el tema de predicación pastoral irán a comprar otros libros una vez que hayan repuesto sus bolsillos.
Permítanme, sin embargo, citar un escritor Occidental, Jim Shaddix, quien dice que hay una gran necesidad “de ayuda practica para la predicación desde una perspectiva pastoral en la tradición donde la predicación es un evento fundamental y frecuente en la vida de la iglesia local”.1 Estas palabras expresan el vacío que estoy buscando llenar al escribir este libro.
Mi única justificación para atreverme a escribir sobre este tema es que he laborado en la predicación pastoral en la misma iglesia aquí en África por treinta años. He visto el fruto de tal predicación a través del tiempo a medida que una congregación del pueblo de Dios ha crecido tanto en cantidad como en calidad. Ha sido exigente y ha habido unas pocas veces donde me he preguntado si es que voy o vengo. Sin embargo, cuando miro hacia atrás a los años de la predicación pastoral y veo el fruto, estoy convencido de que este es el camino a seguir. He decidido escribir porque quiero compartir lo que el Señor me ha enseñado como practicante del arte de la predicación pastoral. He aprendido algunas de estas lecciones cometiendo errores costosos. ¡Afortunadamente no muchas de esas lecciones han sido aprendidas de esa manera!
Escribir este libro ha sido un trabajo de amor, aunque inicialmente me sentía como David cuando se le pidió que peleara contra Goliat mientras usaba la armadura de Saúl. La petición de escribir este libro vino de Langham Partnership y prontamente acepté el reto. No paso mucho tiempo antes de que me diera cuenta que aunque había escrito un número de libros anteriormente, ninguno de ellos había sido escrito sin primero ser presentado a una audiencia en vivo. Esta iba a ser la primera vez que yo lo hiciera. ¡Y por dos años falle miserablemente! Finalmente, recordé leer en algún lugar que el Dr. John Stott solía tener un grupo de estudio que lo ayudaba con sus proyectos de escritura. Así que, decidí pedir a unos cuantos pastores locales que se reunieran conmigo semanalmente para repasar los capítulos en los que estaba trabajando. (Sus nombres están enlistados en los agradecimientos). ¡Eso funcionó magníficamente! Su contribución fue invaluable. Ellos desafiaron algunas de mis presuposiciones, agregaron pensamientos y me aconsejaron mover algunas cosas. Así que, este libro es un proyecto en equipo, aunque tomo la responsabilidad completa de sus deficiencias.
Sección A ¿Qué es la Predicación Pastoral?
1. La Predicación Pastoral y la
Predicación Evangelista
Desde la perspectiva de los ángeles en el cielo, existen únicamente dos tipos de personas en este planeta – Cristianos y no Cristianos. De acuerdo, tendemos a observar mucha más variedad que eso porque vemos a las personas a través de lentes sociales y económicos. Así vemos ricos y pobres, educados y no educados, buenos y malos, famosos y desconocidos, poderosos y vulnerables, hombre y mujer, etc. Estoy seguro que los ángeles de Dios también ven estas diferencias, pero tales cosas son insignificantes cuando se trata de nuestro destino eterno. Lo que importa por sobre todo lo demás es si la persona está o no en Cristo.
Los predicadores deberían tener una perspectiva similar a la de los ángeles. Nuestra principal preocupación debería ser si nuestros oyentes están o no en Cristo. La predicación evangelista es necesaria para traer pecadores al reino. Pero también tenemos una segunda tarea: ayudar a aquellos quienes han venido a Cristo a crecer espiritualmente. Lograr este objetivo requiere de la predicación pastoral. Algunos pudieran pensar que esta distinción entre la predicación evangelista y la predicación pastoral es artificial, pero Jesús mismo reconoció los dos tipos de predicación cuando dio Su Gran Comisión:
Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (Mateo 28:18-20)
El llamado a la predicación evangelista
La primera tarea que Jesús dio a sus discípulos fue la de reproducirse a sí mismos trayendo personas al reino de Dios. Ellos debían de “hacer discípulos”. ¿Cómo iban ellos a hacer esto? Predicando. Las representaciones paralelas de la Gran Comisión en los otros evangelios deletrean esto muy claramente, particularmente cuando reconocemos que la palabra traducida “proclamad” en la RV77, es traducida como “predicad” en muchas otras versiones. En el Evangelio de Marcos leemos: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:15–16). Encontramos palabras similares en el Evangelio de Lucas: “Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Lucas 24:46–47). Claramente Dios nos manda ir a todo el mundo no Cristiano predicando las buenas nuevas de Jesús y Éste crucificado y llamando a las personas al arrepentimiento y fe en Él. Aquellos quienes respondan a este llamado han de ser iniciados en colonias locales de fe llamadas “la iglesia”. Esta iniciación es a lo que Jesús se refería cuando habló de “bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19).
La predicación evangelista es necesaria porque, de acuerdo con la Biblia, cada persona en la tierra está en rebelión contra Dios su hacedor. Esto es verdad aún si ellos son seguidores sinceros de alguna otra religión. Los Africanos en sus religiones tradicionales Africanas están tan perdidos y en rebeldía como los Asiáticos y sus religiones místicas. Ellos están adorando un Dios que no conocen e insisten en adorarlo a su propia manera. Dios está preocupado por esto y quiere corregirlo. Él hace esta corrección al mandar predicadores a todos los pueblos de la tierra con las buenas nuevas de salvación a través de Cristo Jesús.
Predicando en Atenas en el primer siglo, el Apóstol Pablo dijo:
Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos. (Hechos 17:29–31)
Pablo estaba desafiando el pensamiento erróneo en la religión del pueblo de Atenas y diciéndoles ¡que el tiempo se había terminado! Dios ya no iba a tolerar este tipo de ignorancia y ahora estaba demandando que todos los pueblos en todo lugar abandonaran las formas falsas de adoración. Él había revelado a su Hijo, Cristo Jesús, como el camino, la verdad y la vida. Él estaba ahora llamando a todas las personas en todo lugar a someterse a Jesús o a ser condenados para siempre. Jesús quien había muerto estaba ahora vivo e iba a juzgar a todos los seres humanos en el día final del juicio.
Como Pablo, nosotros cómo predicadores debemos proclamar el evangelio del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo para todos y cada uno. No debemos ir únicamente a aquellos quienes dicen no tener religión. Debemos ir incluso a aquellos quienes son sinceros en sus religiones sin Cristo e implorarles que vengan a Cristo en fe y arrepentimiento. No es políticamente correcto hacer esto, pero debe ser hecho si vamos a ser fieles a nuestra comisión.
La predicación evangelista debe luchar con las conciencias de los incrédulos. Debe ir a las cuevas donde están escondidos y hacer que salgan. ¿Cómo? Entendiendo los argumentos y filosofías que ellos utilizan para cegar sus conciencias al hecho de que están viviendo en rebelión y pecado. Debemos entonces mostrarles a través del argumento lógico que sus posiciones son insostenibles. Esto es lo que Pablo hizo cuando le dijo al pueblo de Atenas que el Creador no vive en templos hechos por manos humanas y que ellos eran culpables de idolatría, de la cual Dios les mandaba que se arrepintieran.
Es por la Gran Comisión que el Cristianismo es imparable. La tarea evangélica continúa dando como resultado la reevangelización de cada generación y el esparcimiento del Cristianismo a nuevos territorios al cada generación pasar la estafeta a la siguiente generación. Los misioneros están siendo enviados a lugares donde el evangelio no ha echado raíces y nuevas iglesias están siendo plantadas. Siguen habiendo reuniones evangelísticas en varios lugares, llamando a los jóvenes y ancianos a poner su confianza en Cristo como su Señor y Salvador personal.
Cuando David Livingstone llegó por primera vez a África Central, no había Cristianos aquí. En efecto, África Central era un espacio vacío en el mapa mundial. Cuando él predicaba, frecuentemente había poco o ningún efecto visible y él estaba muy desanimado. Él escribió,
Había estado… en contacto más cercano con el paganismo de lo que nunca había estado antes; y aunque todos… eran tan amables y atentos conmigo como era posible,… sin embargo el soportar el baile, rugido y canto, las bromas, anécdotas, quejas, peleas y asesinatos de estos hijos de la naturaleza, parecía mucho más como una severa penitencia que cualquier otra cosa que hubiera conocido antes en el curso de mis deberes misioneros.2 Sin embargo, él tenía la esperanza que la predicación de misioneros y pastores posteriores llevarían más fruto ya que estarían construyendo sobre los fundamentos establecidos por misioneros pioneros.
Nuestras obras y frutos son cumulativos; trabajamos para otro estado de las cosas. Los misioneros futuros serán recompensados con conversiones por cada sermón. Nosotros somos los pioneros y ayudantes. Que no olviden a los vigilantes de la noche – nosotros, quienes trabajamos cuando todo estaba en penumbras y cuando no había evidencia de éxito en el camino de la conversión que alegrara nuestros caminos. Ellos sin duda tendrán más luz que nosotros, pero nosotros servimos a nuestro Maestro sinceramente y proclamamos el mismo evangelio que ellos proclamarán.3
Él estaba en lo correcto. ¡El trabajo de evangelismo está dando mucho fruto a través de toda África hoy!
Esta empresa evangelista debe, sin embargo, continuar hasta que la tierra sea llena “del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar” (Isaías 11:9; Habacuc 2:14). O, para utilizar las palabras del Señor Jesucristo, “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14). La cosechadora espiritual cosechará adoradores del verdadero Dios del cielo a través de la historia humana, y entonces vendrá el fin. El coro de ángeles en el cielo será unido por voces de cada tribu, legua, pueblo y nación, traídas juntas por el evangelio.
Al pensar en la predicación pastoral en este libro, no debemos olvidar o pasar por alto la importancia de la predicación evangelista. No debemos llenar los edificios de la iglesia con la verdad mientras al error se le permite multiplicarse sin dificultad a fuera. Esto será contraproducente porque la oscuridad a fuera pronto llegará a invadir la iglesia, como frecuentemente ha sido el caso en el mundo Occidental. La luz del evangelio debe extenderse fuera de los edificios de la iglesia e ir a cada ciudad y pueblo. Debe traer la transformación de la sociedad al ser los hombres y mujeres traídos al arrepentimiento y fe en Cristo.
El llamado a la predicación pastoral
Una mirada más de cerca a la Gran Comisión de nuestro Señor Jesucristo nos muestra que la predicación evangelista debe conducir al trabajo de la predicación pastoral. Jesús continuó diciendo que una vez que aquellos que se han convertido son iniciados en colonias locales de fe, ellos deben ser “[enseñados] que guarden todas las cosas que os he mandado”. Eso es de lo que se trata la predicación pastoral. Es la enseñanza de aquellos quienes creen y son traídos a la iglesia. Ellos deben ser enseñados a obedecer todo lo que Jesús, su Señor y Salvador, dijo que debían hacer.
La vida Cristiana es una vida real. Es como la vida humana. Una vez que nace un bebé, necesita un buen hogar. Ese hogar debe ser higiénico, con suficiente buena comida y mucha atención amorosa y tierna. Estar en el tipo correcto de hogar es lo que va a asegurar un crecimiento apropiado. Así es como pasa con el Cristianismo. Los nuevos Cristianos deben ser iniciados en “la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” (1 Timoteo 3:15). Allí, deben ser alimentados con leche pura de la Palabra de manera que puedan crecer. Esto es exactamente lo que el Apóstol Pablo escribió: “Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1 Pedro 2:2). Dejaremos el tema de la iglesia local aquí por ahora, porque más tarde trataremos con la iglesia local como el contexto de la predicación pastoral.
La predicación pastoral asume que los principales oyentes son individuos quienes se han arrepentido personalmente de sus pecados y confiado en Cristo como su Salvador y Señor. Supone que aquellos a quienes se les está hablando han experimentado la obra regeneradora del Espíritu Santo y han comenzado a dar el fruto de obediencia a Dios. Entiende que estos individuos son habitados por el Espíritu Santo, quien tomará lo que se les está siendo enseñado regularmente y lo utilizará en sus vidas para su crecimiento espiritual. También presupone que han sido iniciados en el cuerpo local de creyentes llamado la iglesia local a través del bautismo.
Es claro que los apóstoles de nuestro Jesucristo adoptaron este punto de vista. Por ejemplo, el Apóstol Pablo escribió a los Colosenses diciendo, “A quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí” (Colosenses 1:28–29). Al utilizar el plural en la frase “anunciamos”, Pablo estaba señalando que esto no era solo su propia agenda personal. Esto era la tarea dada por el Señor Jesucristo a aquellos a quienes Él llamo al ministerio de la predicación. Ellos debían trabajar para presentar a todos maduros en Cristo y esto debía ser hecho a través de la predicación pastoral.
Para tomar prestadas las palabras de Pablo: “anunciamos… amonestando a todo hombre… enseñando a todo hombre en toda sabiduría”.
Mas delante en esta misma carta, Pablo les dice a los Colosenses, “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias” (Colosenses 2:6–7). De aquí es evidente que los apóstoles no pensaban que llegar a ser Cristiano era el final del proceso; más bien, era solo el comienzo. Una vez que las personas llegaban a ser Cristianos era importante para ellas comenzar a caminar en Cristo de tal manera que estuvieran arraigados y edificados en él y establecidos en la fe. Esto era el fruto de ser enseñados. Tal vez, aquí es donde entra la predicación pastoral. Es el medio por el cual los creyentes son ayudados a crecer en madurez en sus vidas Cristianas.
Es una reminiscencia del viaje de los Israelitas en el Antiguo Testamento a la tierra prometida, ¿no es así? Era un viaje. Dejar Egipto no significaba llegar a la tierra prometida. Ellos tenían un largo viaje por delante y durante ese viaje frecuentemente fueron castigados por Dios por pecar contra Él. Incluso después de haber llegado a la tierra prometida, ellos aún tenían una vida que vivir y frecuentemente se extraviaron. Dios les dio a Moisés en su viaje en el desierto para que les instruyera cómo vivir de manera que agradaran a Dios. Moisés les dijo, “Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella” (Deuteronomio 4:5). Ellos necesitaban ser enseñados de manera que pudieran vivir el tipo de vida que Dios quería que vivieran. Dios quería que vivieran completamente para Él, a pesar de estar rodeados por ídolos. Ese es precisamente el papel de la predicación pastoral. Es ayudar a los creyentes a vivir la vida que Dios quiere que vivan.
El llamado a la predicación evangelista y pastoral
Aunque he hecho una clara distinción entre la predicación evangelista y pastoral, no estoy sugiriendo que los pastores necesitan elegir una de las dos. Los pastores son llamados a ambas. Toma a Timoteo por ejemplo. El Apóstol Pablo lo dejó para pastorear la iglesia en Éfeso, esto es, a cuidar de los creyentes allí, “haz obra de evangelista, cumple tu ministerio” (2 Timoteo 4:5). Así, los dos tipos de predicaciones no son necesariamente excluyentes mutuamente. En efecto algunos sermones van a cumplir con ambas funciones: evangelizar no creyentes y edificar a los creyentes. Un sermón evangelista puede tener una aplicación para los creyentes, y un sermón destinado por los creyentes puede incluir un llamado evangelista.
Sin embargo, el punto que quiero señalar es que la iglesia que sobrevive únicamente de predicación evangelista cada Domingo terminará con creyentes desnutridos. De la misma manera que es tan importante para nosotros como predicadores, traer personas a Cristo a través de nuestra predicación, debemos estar conscientes de que también necesitamos edificar un pueblo para Dios. Esto será logrado mayormente a través de nuestra predicación pastoral.
Preguntas de discusión
1. ¿Por qué crees que es importante para un pastor ser claro sobre la distinción entre la predicación evangelista y pastoral?
2. Repasa los sermones que has predicado en los últimos dos meses. ¿Cuántos de ellos fueron evangelistas, cuantos fueron pastorales y cuantos fueron ambos?
3. ¿Cómo clasificarías mayormente tus dones como predicador? ¿Crees que eres llamado principalmente a ser un predicador evangelista o un predicador pastoral – o pudieras ser ambos?
2. La Predicación Pastoral
y el Pastoreo
Una buena forma de entender una institución o actividad es reducirla a una sola palabra o frase – una palabra o frase que capture algo de su esencia. Cuando hayas encontrado la mejor palabra posible, sabrás de qué se trata esta institución o actividad. Por ejemplo, podemos reducir un juego de futbol a simplemente la palabra, “goles”. De esto es de lo que se trata el futbol. Si quieres expandirlo más, tal vez pudieras decir “anotar goles”. Eso es lo que causa un flujo de adrenalina. Todo gravita en torno a los goles. Ese es el enfoque.
¿Qué de la predicación pastoral? ¿Cuál es la palabra que mejor encapsula lo que estás haciendo como predicador cuando estas involucrado en la predicación pastoral? Me gustaría sugerir que esa palabra es “pastorear”. Si fuéramos a expandir esta palabra a una frase seria “pastorear el rebaño de Dios por medio de la Palabra de Dios”. Una vez que captes esta frase, entenderás el propósito central de la predicación pastoral. Esto es lo que Dios quiere ver que el púlpito Cristiano logre cada semana. El pueblo de Dios necesita ser pastoreado.
¿Cuál es el trabajo de un pastor? Es principalmente asegurar la salud y seguridad de las ovejas. Las ovejas son vulnerables a las enfermedades y animales salvajes, y tienden a extraviarse y perderse. Así que los pastores sacan a las ovejas fuera del corral cada mañana y las guían a lugares donde pueden ser alimentadas y encontrar buena agua limpia. Ellos vigilan de cerca a las ovejas para ver si alguna de ellas muestra algún síntoma de mala salud. También escanean los alrededores buscando amenazadas cómo predadores buscando comida. Cuando termina el día, el pastor guía al rebaño de vuelta al corral, contándolas para asegurares que todas están a salvo allí dentro para pasar la noche.
Pastores y ancianos como pastores
Cuando el Apóstol Pablo se estaba despidiendo de los ancianos de la iglesia en Éfeso, él les dijo, “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hechos 20:28). La palabra traducida “apacentar” es la palabra Griega poimaino, que quiere decir “pastorear”. Incluye las ideas de alimentar y gobernar. Así el Apóstol Pablo estaba instando a los ancianos de la iglesia en Éfeso a hacer por los Cristianos lo que un pastor hace por las ovejas.
Pablo no fue el único escritor del Nuevo Testamento quien utilizo esta imagen de pastores para describir el rol de los ancianos en la iglesia. Pedro hizo lo mismo. Él escribió, “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros” (1 Pedro 5:1–2). Así, los primeros líderes de la iglesia resumieron el papel de los ancianos en una palabra, “pastorear”.
El hecho de que la Palabra de Dios asemeje a los Cristianos a un rebaño de ovejas sugiere que existen algunas similitudes entre ellos. Una es que los Cristianos son tan vulnerables en el mundo espiritual como lo son las ovejas en el mundo físico. Las ovejas tienden a contraer enfermedades del ambiente, deambular y perderse y frecuentemente terminan como comida de las bestias salvajes. Los Cristianos también tienden a contraer ideas equivocadas de amigos y falsos maestros, lo cual los debilita espiritualmente. Ellos se desvían y hacen un naufragio de sus vidas. Para evitar esto, ellos necesitan ser cuidados. Esa es la tarea de los ancianos en la iglesia.
Hubo un ejemplo reciente en Sudáfrica de un pastor quien le dijo a su congregación que saliera y comiera sacate. Ellos corrieron afuera y comenzaron a comer sacate como vacas. Muchos se enfermaron. El mismo pastor después le pidió a su congregación que tomaran petróleo, afirmando que tenía el poder de convertirlo en jugo de frutas. Otra vez, muchos de ellos lo hicieron. En muchas iglesias Africanas, los pastores están defraudando a los miembros de sus iglesias con dinero y teniendo relaciones sexuales con los miembros femeninos como una forma de “limpiar” los malos espíritus. Estas actividades están llegando a ser tan prevalentes que están atrayendo la atención de gobiernos nacionales, quienes ahora están intentando ponerle un fin. ¿Cómo pueden los miembros de la iglesia caer presas de tales trucos? Es por su vulnerabilidad espiritual. Sin el cuidado pastoral apropiado los Cristianos serán débiles y fácilmente caerán presas de los falsos maestros. ¿Cómo encaja este rol pastoral de pastores y ancianos con la predicación pastoral? La conexión es la Palabra de Dios. Podemos resumir la predicación pastoral como “pastorear” porque la principal herramienta para este rol de pastorear es la Palabra de Dios tal como es predicada, enseñada y utilizada en la consejería.
Mientras que todos los ancianos de las iglesias son pastores de la iglesia de Dios, algunos ancianos son llamados por Cristo al trabajo de la predicación y enseñanza, en donde ellos se concentran en alimentar al pueblo de Dios a través de la Palabra de Dios. El Apóstol Pablo reconoció esta distinción cuando le dijo a Timoteo, “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar” (1 Timoteo 5:17). El trabajo que aquellos en el segundo grupo están haciendo es la predicación pastoral.4
La conexión entre pastorear y predicación pastoral también es esclarecida por medio de la palabra “pastoral” misma. Es el adjetivo derivado del sustantivo “pastor”, la cual es en realidad una traducción latina del sustantivo Griego poimen, que quiere decir “pastor”, que Pablo usa en Efesios 4:11.
La metáfora del pastor también ayuda a clarificar la diferencia entre predicación evangelista y predicación pastoral. La predicación evangelista está dirigida a aquellos que no están en el redil de ovejas. Es el instrumento por medio del cual Cristo los trae. Él una vez dijo, “También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor” (Juan 10:16). A medida que nos involucramos en la predicación evangelista, Jesús llama a Sus ovejas a salir del mundo y venir a Su redil. Una vez que están en su redil, la predicación pastoral toma lugar. Así, en ese sentido, la predicación pastoral está dirigida a aquellos quienes se han arrepentido de sus pecados y han puesto su confianza en Cristo Jesús como su Señor y Salvador. Ya hemos cubierto este terreno en el capítulo anterior. Sin embargo, es útil ver esto otra vez a la luz de esta metáfora.
¡Sin lugar a dudas, la importancia de cuidar las ovejas es algo que Pedro jamás olvidó porque Jesús se lo ordeno tres veces! Juan registra a conversación entre Pedro y Jesús, revelando las respuestas sinceras de Pedro.
Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.” (Juan 21:15–17)
Pastores espirituales prometidos en el Antiguo Testamento
Es instructivo darse cuenta que de este papel de pastoreo también se habló en los tiempos del Antiguo Testamento. Por ejemplo, en el maravillosos Salmo 23, David habla sobre lo que Dios hizo por él como su Pastor.
Jehová es mi pastor; nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.
Confortará mi alma;
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. (Salmo 23:1–4)
También encontramos que cuando Dios se quejó del fracaso de las diversas clases de maestros en Israel – sacerdotes, profetas, escribas, etc. – en dar su Palabra fielmente a su pueblo, Él se refirió a ellos como pastores que habían transgredido contra Él y causado que Su rebaño fuera dispersado (Jeremías 2:8; 10:21; 23:1–2; Ezequiel 34:1–6). Mas tarde, cuando Dios estaba prometiendo dar a Su pueblo verdaderos maestros, Él otra vez utilizó la metáfora del pastor, diciendo, “Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia” (Jeremías 3:15). O como Él lo dice más delante, “Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice Jehová” (Jeremías 23:4).
El primero de estos pastores es Jesús, quien se refirió a Sí mismo como el Buen Pastor en Juan 10. Él es el cumplimiento de la promesa del Antiguo Testamento que Dios mismos vendría y pastorearía a Su pueblo (Ezequiel 34:11–24). Jesús también aplicó la metáfora del pastor a Sí mismo cuando citó la profecía, “Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas” (Mateo 26:31; citando Zacarías 13:7).
Como hemos visto, Jesús mandó a Pedro que alimentara Sus ovejas, y Pedro retoma esta idea cuando describe a Jesús como “el Príncipe de los pastores” quien hace su trabajo de pastorear a través de Sus pastores súbditos (1 Pedro 5:1–4, especialmente versículo 4). Estos sub-pastores son los ancianos de la iglesia, específicamente aquellos cuyo trabajo es predicar y enseñar. Como sub-pastores, se espera de ellos que imiten al Pastor principal, es decir, ellos han de seguir el ejemplo de Cristo Jesús. Sus deberes pastorales se describen en Ezequiel 34:11-24 como involucrarse en la búsqueda de sus ovejas perdidas y rescatarlas, alimentarlas con buenos y ricos pastos, vendando a la lastimada y fortaleciendo la débil. Lo que los pastores hacen en términos físicos es lo que los pastores deben hacer en términos espirituales.
Pastoreando a través de la predicación pastoral
Es primordialmente pero no exclusivamente a través de la predicación pastoral que los pastores restauran creyentes descarriados, alimentan al pueblo de Dios y fortalecen a aquellos que son débiles. En resumen, es primordialmente mediante el uso de la Palabra que ellos cumplen su papel de pastorear. El Apóstol Pablo, haciendo referencia a los dones que Jesús dio a Su iglesia escribió, “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:11–13).
Observa en este pasaje que la predicación continua en la iglesia está destinada a producir creyentes equipados, edificados, unidos, con conocimiento, maduros – personas que han alcanzado “la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”. Pablo no se refirió a los hacedores de milagros o los que hablaban en lenguas o aquellos con dones administrativos sino a aquellos con dones de predicación, y entre ellos él menciona a “los pastores”. Sus palabras subrayan el hecho de que es a través de lo que llamamos la predicación pastoral que la iglesia ha de ser pastoreada. Es vital recordar esto, especialmente en África hoy, ya que las sesiones de liberación están rápidamente tomando el centro del escenario en los servicios de adoración en la iglesia. Un nuevo pastor se ha quejado de que los miembros de su iglesia ya ni siquiera están escuchando la predicación. Ellos están interesados en las sesiones de liberación que vienen después en donde él ora para que sus matrimonios sean restaurados y sus negocios bendecidos.
No estoy diciendo esto para menospreciar otros dones y necesidades en la iglesia. Todos ellos tienen su lugar. Después de todo, un cuerpo no es solamente una boca; también tiene pies y manos. Para el propósito de alimentar, la boca es la más importante. Para el propósito de escuchar, el oído es el más importante. Para el propósito de ver, los ojos son los más importantes. Y para el propósito de caminar los pies son los más importantes. De forma similar, para el propósito de pastorear el pueblo de Dios a la madurez, el don de la predicación pastoral que Jesús ha dado a Su iglesia es el más importante.
Es muy apropiado entonces, que las instrucciones sobre cómo pastorear el pueblo de Dios se encuentran en lo que llamamos las Epístolas Pastorales (1 y 2 Timoteo, Tito). Antes de que el Apóstol Pablo muriera, él instruyo a Timoteo que llevara a cabo fielmente su trabajo de pastorear: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Timoteo 4:1–2). Así es como Timoteo iba a cumplir su llamado como pastor del pueblo de Dios.
La predicación pastoral juega un papel único y debe tomar el centro del escenario en la vida de la iglesia, especialmente durante los servicios de adoración. Así que es de gran preocupación que hoy en muchas iglesias por toda África, el entretenimiento ha tomado el lugar de la predicación pastoral. Los pastores se ven a sí mismos más como animadores que como pastores. Como resultado, muchos Cristianos son espiritualmente débiles y vulnerables a falsos maestros. El error es obvio. Las ovejas le están diciendo a los pastores lo que quieren y, para que sigan viniendo, los pastores las están obedeciendo. Esto es precisamente sobre lo que el Apóstol Pablo advirtió a Timoteo cuando escribió, “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio” (2 Timoteo 4:3–5). Pablo esperaba que Timoteo cumpliera el trabajo de un pastor fiel y verdadero. Debemos hacer lo mismos hoy a través de la predicación pastoral fiel.
Preguntas de discusión
1. ¿De qué maneras has encontrado el concepto bíblico de pastorear útil para enfocar tu mente en lo que deberías estar haciendo en tu trabajo pastoral?
2. ¿Cómo puedes utilizar la metáfora del pastor para aconsejar a un pastor quien está siendo tentado a recurrir al entretenimiento en lugar de la predicación bíblica para hacer crecer su iglesia?
3. Ya que pocos de nosotros somos agricultores hoy, ¿puedes pensar en una metáfora para la predicación pastoral que sea más útil que “pastorear” en tu contexto?
4. Piensa en los últimos sermones que has predicado en tu iglesia. ¿Qué aspecto pastoral cumplieron?
3. El Enfoque de la
Predicación Pastoral
Los sub-pastores cuidan de ovejas que le pertenecen a alguien más. Ellos nunca deben olvidar esto. Su objetivo siempre debe ser el hacer su trabajo de una manera que agrade al dueño de las ovejas. Después de todo, para eso es para lo que fueron contratados. Así que, mientras están trabajando, cada uno de ellos necesita mantener la vista con un ojo en El dueño de las ovejas. ¿Qué del otro ojo? Ese debe mantenerse sobre las ovejas. Esto es porque la condición de las ovejas es lo que va a producir una sonrisa en el rostro del dueño. Si algunas ovejas están enfermas o desaparecidas debido a negligencia del pastor, El dueño no quedará impresionado.
¿Qué estarán buscando los sub-pastores al mantener sus ojos en las ovejas? Primero, ellos estarán atentos a cualquier primer síntoma de mala salud, tal como cojear, rezagarse del resto del rebaño y una falta de interés por comer. Estos son indicadores de que no todo está bien. Seguido, el sub-pastor se enfocará en encontrar buen pasto y agua limpia para las ovejas. Finalmente, mientras el rebaño está pastando los pastores se asegurarán de que ninguna de las ovejas deambule y se pierda o caiga presa de bestias salvajes.
Si alguna vez has tenido que cuidar de ganado, ovejas o cabras antes de llegar a ser pastor, estarás asintiendo tu cabeza en acuerdo con todo esto. Así que, ¿qué de los pastores que se llaman a sí mismos pastores? ¿Cuál debe ser su principal enfoque al pastorear el pueblo de Dios a través de la predicación pastoral?
La gloria de Dios
Justo como los sub-pastores están preocupados por agradar al dueño de las ovejas, así los pastores deben estar preocupados en agradar a Dios mientras cuidan de aquellos que Él ha puesto en su cuidado. Pero para poder agradarle, ellos necesitan entender su propósito. ¿En primer lugar por qué Dios siquiera se preocupa en tener ovejas? En otras palabras, ¿cuál es el propósito supremo del plan de salvación de Dios?
La respuesta es que Dios quiere ser glorificado a través de la salvación de pecadores. Así que la salvación en sí misma no es la meta principal; es el medio a una meta aún más gloriosa, la cual es traerle gloria a Él. Cuando los ángeles anunciaron el nacimiento del Señor Jesús, ellos cantaron, “Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres” (Lucas 2:14). En la salvación, la gloria va para Dios y la paz viene a nosotros. Por lo tanto la gloria de Dios debe ser el principal enfoque de los predicadores pastorales.
Incluso cuando Isaías profetizó la venida del Mesías al mundo, y la manera en la que pondría Su Espíritu sobre Él, no perdió de vista el hecho de que Dios iba a hacer todo esto para Su propia gloria. Él escribió, “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos… y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya” (Isaías 61:1, 3).
Demos unos pocos pasos hacia atrás y preguntemos, ¿Qué significa glorificar a Dios? Quiere decir traerle placer a Él al hacer las cosas que verdaderamente reconocen Su esplendor como Dios. En otras palabras, debemos de dar gracias a Dios por darnos todo lo que somos y tenemos, y debemos adorar a Dios reconociendo que Él es digno de recibir de nosotros todo lo que somos y tenemos. Así es como glorificamos a Dios.
Los no creyentes no viven para la gloria de Dios. Ellos glorifican cosas creadas en lugar de al Creador (Romanos 1:25). Incluso cuando se mezclan con el pueblo de Dios durante los servicios de la iglesia, su pregunta principal es, “¿Me estoy divirtiendo?” Si la respuesta es negativa, es posible que no vuelvan la siguiente semana.
Cuando esta vida se termine para todos nosotros, creyentes y no creyentes por igual, vamos a glorificar a Dios. La Biblia dice, “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9–11). ¡Dios en última instancia será glorificado!
Pero nuestra meta debe ser el ver a Dios glorificado en medio de Su pueblo en esta vida. Debemos querer ver al pueblo de Dios vivir sus vidas en la casa, el trabajo o en la iglesia de tal manera que Dios encuentre placer en ellos. Es por eso que Jesús vino – para traer gloria a Dios al salvar un pueblo para Sí mismo. Él le ha dado a la iglesia pastores de manera que la capacidad de las personas para traer gloria a Dios sea mejorada. Así que, nosotros como pastores debemos estar constantemente haciendo la pregunta, “¿Mi predicación produce vidas que estén glorificando a Dios?”
La salud del pueblo de Dios
Justo como los sub-pastores están atentos con un ojo en agradar al dueño de las ovejas y con el otro a la salud de las ovejas, así los pastores se deben enfocar en dos metas principales en el ministerio: la gloria de Dios y la salud del pueblo de Dios. Estos son los dos lados de la misma moneda. El primero es únicamente logrado cuando se consigue el segundo. Dios será glorificado únicamente cuando el pueblo de Dios este en buena salud espiritual.
El pueblo de Dios únicamente estará sano si la predicación pastoral que recibe se enfoca en las cinco áreas claves que se describen a continuación.
Una visión completa del evangelio
La predicación pastoral debe ayudar a los creyentes a obtener una visión completa del contenido del evangelio. En el momento de su conversión, pudo haber solo una verdad del evangelio que los cautivó, y esta verdad los trajo a Cristo para su salvación. Tal vez se sintieron sin valor y sin amor, y el evangelio les abrió la altura y profundidad y longitud y amplitud del amor de Dios en Cristo Jesús. Tal como una flor experimentando el calor del sol, ellos se abrieron y el Sol de Justicia envió sus rayos sanadores a sus almas con un poderoso efecto salvador. Para ellos, este es ahora el comienzo y el final del mensaje del evangelio – se trata de un Dios quien ama lo rechazado. O tal vez ellos eran pecadores rebeldes y las advertencias del evangelio y ofertas de amnistía divina fueron escuchadas con ensordecedores decibelios hasta que salieron de su rebelión espiritual con sus AK47, por así decirlo, en el aire. Para ellos, este es ahora el comienzo y final del mensaje del evangelio – se trata de un Dios quien perdona rebeldes merecedores del infierno.
Ninguno de estos dos grupos de Cristianos tiene una vista panorámica del evangelio. Ambos necesitan llegar a una apreciación más profunda de Él. De la misma manera, todos necesitamos aprender más de la obra salvadora de Cristo, el Hijo de Dios, en Su vida preexistente, Su vida humillada y Su vida glorificada. Los Creyentes necesitan ser enseñados cómo la muerte, sepultura y resurrección del Señor Jesucristo es el ápice de Su obra salvadora y ellos necesitan saber cómo todo esto se relaciona con Su ascensión y posición a la diestra de Dios. Todos necesitamos ver que nuestra experiencia de salvación es solamente una gota en un océano de sublime gracia, hasta que nosotros también podamos entender por qué Charles Wesley escribió en 1738,
De la diestra del Padre de Luz,
Bajó a este mundo vil el Señor Jesús;
Se despojó de gloria y honor;
Por raza inútil se dio el Señor,
¡Cuán grande amor, inmenso, pleno y sin par!
Que al pecador, el Salvador dignóse a salvar.5
Los Cristianos también necesitan aprender sobre los varios frutos de esta obra salvadora de Cristo, incluyendo regeneración, justificación, adopción, santificación y glorificación. Jamás he olvidado cómo siendo un joven a principio de mis veintes, me encontré con el libro de J. I. Packer God’s Words [Las Palabras de Dios] y estudie cada uno de estos conceptos.6 El impacto que ese ejercicio tuvo en mí es indescriptible. Sentí como si hubiera nacido de nuevo – ¡otra vez! Todas estas son palabras bíblicas. Como mujeres viniendo del río cargando cubetas de agua refrescante sobre sus cabezas, cada una de estas palabras del evangelio refrescan nuestras almas a medida que avanzamos en este mundo cansado.
Pablo y los otros escritores de las cartas en el Nuevo Testamento tomaron el tiempo para explicar el evangelio a los creyentes del primer siglo. ¡La carta a los Romanos es un ejemplo clásico! Debemos hacer lo mismo en nuestra predicación pastoral. Regularmente debemos explicar conceptos bíblicos importantes de manera que el pueblo de Dios sea confirmado en su fe y no tengan que depender únicamente en sus sentimientos, los cuales cambian de un día para otro . Es por eso que muchos jóvenes creyentes luchan con la seguridad de su salvación. Ellos no han comprendido que la salvación no está basada en sentimientos sino en las inmutables promesas de Dios que están ancladas en la obra terminada de Cristo en la cruz, Su obra continua a la diestra del Padre en el cielo, y las poderosas obras del Espíritu de Dios en nuestros corazones.
La predicación pastoral nos debe dar a todos una comprensión más completa del evangelio y profundizar nuestro amor de manera que estemos ansiosos por compartirlo con otros.
Un conocimiento práctico de la Biblia
La predicación pastoral debe ayudar al pueblo de Dios a desarrollar un conocimiento práctico de la Biblia. Esto se aplica no solo a pastores trabajando en centros urbanos sino también a aquellos cuyas congregaciones están en aldeas rurales.
Aunque nos referimos a la Biblia como un libro, es más como una biblioteca con sesenta y seis libros. Por supuesto, algunos de los libros son muy cortos, pero cuando los lees, pronto descubrirás que contienen una riqueza de material. Son como leche condensada, ¡que empaca mucha bondad en una lata pequeña! Así es la Biblia. Al meditar en ella, descubrimos que su contenido puede llenar las más grandes bibliotecas en el mundo.
Los Cristianos necesitan tener un conocimiento práctico de esta biblioteca de libros de manera que ellos puedan hacer buen uso de él cuando necesiten conocer la mente de Dios con respecto a situaciones que puedan estar enfrentando. Esto no es tan sencillo como pudiera sonar ya que la Biblia contiene muchos tipos diferentes de escritura. Están los libros históricos, libros de sabiduría poética, libros proféticos y libros que son esencialmente cartas escritas a varias iglesias e individuos. Y los libros están organizados en dos secciones principales, llamadas el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento apunta hacia la primera venida de Jesús, y el Nuevo Testamento nos habla sobre Su primera venida y apunta hacia Su segunda venida. La predicación pastoral debe ayudar a los creyentes a encontrar su camino a través del laberinto para que donde sea que ellos se encuentren en la Biblia no se pierdan sino tomen lecciones apropiadas para su propio crecimiento y madurez. Ellos van a aprender a hacer esto mientras escuchar la buena predicación pastoral que respete los contextos en los cuales los textos son encontrados.
A pesar de que la Biblia tiene tantas secciones diferentes, es esencialmente un libro porque tiene un tema; es decir, la obra salvadora de Dios a través de Cristo Jesús. Los creyentes necesitan ser ayudados a tener una interpretación Cristo céntrica de la Biblia. Jesús una vez desafío a Sus adversarios durante Sus días en la tierra, diciendo, “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39). Él estaba diciéndoles que la Biblia entera se trataba sobre Él.
Él hizo la misma observación a Sus propios discípulos después de Su resurrección, cuando les abrió Sus mentes para que ellos pudieran entender las Escrituras. Comenzando con aquellos a quienes conoció en el camino a Emaús (Lucas 24:13–27), y después con los otros (Lucas 24:36–49), Jesús enseñó que las Escrituras hablaban de Él desde la primer página hasta la última. Ahora, si eso era cierto del Antiguo Testamento (que es al que Jesús estaba haciendo referencia), ¿cuánto más debería ser verdad sobre el Nuevo Testamento, el cual fue escrito en respuesta a Su primera venida? Así que, la buena predicación pastoral debe ser Cristo céntrica, revelando a Cristo Jesús en el mensaje de la Biblia entera.
Una apreciación de sana doctrina
La predicación pastoral debe ayudar a los creyentes a obtener una apreciación de todo el consejo de Dios. Observa como el Apóstol Pablo describió su ministerio en Éfeso cuando hablaba con los ancianos de la iglesia allí: “Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios” (Hechos 20:26–27). Él debió haber dicho esto con un sentido de gratitud por un ministerio exitoso.
¿A qué se refería Pablo con “todo el consejo de Dios”? Él debía haberse estado refiriendo a todas las verdades que Dios ha revelado en la Escritura – verdades que son dulces y aquellas que son amargas debido a nuestra mundanalidad, verdades que están de moda y aquellas que son desagradables. Es por eso que el Apóstol Pablo habló en términos de “no he rehuido”. Los predicadores frecuentemente rehúsan hablar sobre verdades bíblicas que las personas no quieren escuchar. Pero los predicadores que no proclaman la verdad entera producen Cristianos sesgados y horneados a medas quienes fracasan en vivir vidas que glorifiquen a Dios.
Otra forma de ver esto implica usar una frase más moderna. La predicación pastoral debe impartir teología sistemática sana al pueblo de Dios. Esto no quiere decir que los pastores deben enseñar doctrina como se hace en las escuelas Bíblicas. Más bien, este entendimiento sistemático de la verdad de Dios debe surgir al ellos predicar a través de varios pasajes de la Biblia. Debe haber un énfasis doctrinal de manera que el pueblo de Dios desarrolle un punto de vista bíblico de Dios, la Creación, los seres humanos, la historia, el pecado, la redención en Cristo, la salvación aplicada por el Espíritu Santo, la iglesia, el estado, las misiones, la segunda venida de Cristo, etc. Aunque estos pudieran parecer ser temas separados, los creyentes deben conocer cómo se interrelacionan y combinan para formar una realidad. La predicación pastoral ayuda a los creyentes a desarrollar una cosmovisión bíblica, centrada en Dios y saturada por el evangelio.
El Apóstol Pablo explicó que era por esto que Cristo Jesús dio predicadores y maestros a la iglesia. Vimos en el último capítulo que “él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:11–13). Observa que estos dones de predicación y enseñanza fueron dados para traer a los creyentes a “la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios”.
Cuando la Biblia habla de “la fe” (es decir, “fe” con el articulo definido “la” antes), está haciendo referencia al cuerpo de verdad que constituye la fe Cristiana. Es “la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3). Está haciendo referencia a la enseñanza Cristiana o la sana doctrina. El Apóstol Pablo esta, por lo tanto, diciendo que Dios dio a los predicadores y maestros como regalos a Su iglesia para ayudar a los creyentes a llegar a un entendimiento común de la doctrina Cristiana.
¿Por qué hizo Dios esto? Un conocimiento práctico de la Biblia y una apreciación de la sana doctrina ayudará a los creyentes a crecer espiritualmente y evitar ser engañados por las muchas falsas enseñanzas que son tan generalizadas a su alrededor. Como dice el proverbio Africano, “Cuando las raíces están profundas, no hay razón para temer el viento”. Dejemos que el Apóstol Pablo hable por sí mismo. Él dijo que Dios dio los predicadores y maestros a la iglesia “para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo” (Efesios 4:14–15).
Un entendimiento de la vida piadosa
La predicación pastoral debe ayudar a los creyentes a ver cómo quiere Dios que ellos vivan en todas las áreas de sus vidas – en sus hogares, en el lugar de trabajo, en la iglesia y en el mundo. La predicación pastoral anima a los creyentes a vivir vidas piadosas en conformidad con los estándares que Dios ha establecido para ellos. Esto surge de la sana doctrina que se les ha enseñado. Podemos ver esto claramente en la carta de Pablo a Timoteo, donde él comienza diciendo, “Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina” (Tito 2:1), y luego continua diciéndole a Tito que instruya a los hombres mayores, mujeres mayores, hombres jóvenes y otros, en cómo deben vivir para agradar a Dios. Por ejemplo, “Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino” (Tito 2:2–3).
Pablo quiere que Tito siga su propio ejemplo en las cartas que él escribió a varias iglesias. En esas cartas, él escribía sobre algunas verdades Cristianas importantes, y después diría “por lo tanto…” y deletrearía las implicaciones de esta verdad sobre como ocupaban sus vidas diarias (ver, por ejemplo, Romanos 12:1; 15:7; 1 Corintios 4:5; Gálatas 5:1; Colosenses 3:5). En su predicación pastoral, Tito también debe usar este famoso “por lo tanto”.
Los Creyentes necesitan aliento para aplicar la doctrina porque frecuentemente el ambiente a su alrededor no fomenta un estilo de vida Cristiano, e incluso es a veces hostil. El mundo tiene una cultura que es impía y rebelde. Los hombres y las mujeres insisten en sus “derechos” pero su insistencia es a menudo simplemente un delgado recubrimiento que cubre una autodeterminación militante que es contra la ley moral de Dios. Aunque los corazones de los Cristianos han sido limpiados de la rebelión, ellos no se dan cuenta cuánto la cultura del mundo aún domina su manera de pensar. Sigue siendo un punto ciego muy grande. Los Cristianos necesitan empaparse regularmente en la Palabra de Dios para que la cultura impía sea limpiada de su pensamiento.
Por ejemplo, en muchas culturas en África, la poligamia es normal. Entre más poderoso es un hombre financieramente y políticamente, más esposas acumula. Las esposas son tratadas como si fueran posesiones. Cuando un hombre se convierte y se sienta bajo la predicación pastoral, pronto aprende que su esposa es su semejante delante de Dios y que Dios desea que el matrimonio sea entre un hombre y una mujer. También se le enseña como un esposo piadoso debe ver y tratar a su esposa. Él debe amar a su esposa como Cristo amó la iglesia. Mientras él lucha con las implicaciones de esto, transforma totalmente su relación con su esposa.
Otra área importante para la instrucción regular es cómo los creyentes deben vivir en la iglesia. Es una dimensión completamente nueva que ellos solo experimentan realmente en un nivel espiritual después de su conversión. Incluso si ellos asistían a la iglesia antes de llegar a ser Cristianos, tendrán las percepciones equivocadas. Necesitan darse cuenta, por ejemplo, que no hay lugar para el tribalismo y las clases sociales en la iglesia. Los nuevos creyentes también deben darse cuenta que la iglesia no es el edificio en el que se reúnen los Domingos ni el servicio de adoración, por más importantes que estos puedan ser. La iglesia es el pueblo de Dios que se compromete a vivir, adorar y servir a Dios juntos. La Biblia está llena de pasajes con la frase “unos a otros”, los cuales necesitan ser absorbidos por los estilos de vida de los creyentes. Los Cristianos también necesitan ser enseñados sobre el tiempo y los compromisos financieros que tendrán que hacer con el cuerpo de Cristo. La predicación pastoral es la manera en la que enseñamos tales cosas.
Una convicción sobre la buena batalla
La predicación pastoral debe revelar a los creyentes que ellos tendrán que pelear la “buena batalla” por el resto de sus vidas terrenales. El crecimiento espiritual no toma lugar en un ambiente espiritualmente higiénico. Los Cristianos tienen un mundo caído con el cual contender. Ya hemos hablado sobre la cultura de idolatría y rebelión que rodea a los creyentes. Ésta busca continuamente forzarlos a conformarse a sus caminos, que es exactamente lo que el Apóstol Pablo instó a los creyentes a no hacer (Romanos 12:2).
No solo los Cristianos tienen que contender con el mundo caído, ellos también tienen que contender con sus propias naturalezas caídas, que aún son contrarias a los niveles de santidad y compromiso a Dios que Él demanda en Su Palabra. Vencer esta aversión es el único camino al gozo verdadero y la paz con Dios. La Biblia dice, “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” (Gálatas 5:16–17). La predicación pastoral enseñará al pueblo de Dios cómo caminar en el Espíritu para que no satisfagan los deseos de su naturaleza caída
Finalmente, la predicación pastoral señalará a los creyentes que el diablo (también llamado Satanás en la Biblia) es real. Él es un engañador. Él utiliza la naturaleza atractiva del mundo y los antojos de nuestras naturalezas pecaminosas en una forma muy sutil para atraparnos y hacernos caer. Recuerda, él es quien provocó la caída de Adán y Eva cuando estaban en un mundo perfecto y tenían naturalezas perfectas. ¡Somos más vulnerables a sus trucos que ellos! El pueblo de Dios necesita resistir al diablo precisamente de la misma manera que lo hizo Jesús cuando fue tentado en el desierto por cuarenta días, esto es, resistimos conociendo y obedeciendo la Palabra de Dios (Mateo 4:1–11). Esta nota tendrá que sonar una y otra vez en la predicación pastoral para proteger al pueblo de Dios de desviarse.
Para resumir
Un conocimiento práctico de la Biblia, una apreciación de la sana doctrina, un entendimiento de la vida piadosa y tener una convicción sobre la necesidad de pelear la buena batalla de la fe ayuda a los creyentes a conocer cómo manejar las muchas y varias situaciones que van a venir a sus vidas.
El rápido ritmo de la urbanización en muchos países ha provisto tierra fértil para la confusión y abandono de valores. En África, las personas están luchando con problemas de tradición tales como brujería, superstición, purificación de viudas, poligamia y tribalismo al igual que con problemas más recientes como el SIDA, desempleo, pobreza, corrupción y abuso infantil. Los líderes de las iglesias no siempre pueden estar disponibles para responder las preguntas de los creyentes. Sin embargo, dónde los creyentes se han sentado bajo buena predicación pastoral, sus mentes están entrenadas para trabajar de los principios bíblicos y lidiar con estos problemas y las situaciones que surgen de ellos en una manera que verdaderamente glorifique a Dios.
Preguntas de discusión
1. ¿Por qué crees que es importante hacer de la gloria de Dios tu primer y más importante enfoque como pastor?
2. ¿Cuáles son algunas de las áreas en las que tu predicación se ha enfocado? ¿Has cubierto las áreas tratadas en este capítulo?
3. Los predicadores del evangelio de la prosperidad se enfocan principalmente en dos áreas – salud y riqueza. ¿Qué puedes decir sobre esto a la luz de lo que has aprendido en este capítulo?
4. Se dice que el Cristianismo en África es de una milla de ancho pero solo una pulgada de profundidad. ¿Cómo piensas que el tipo de predicación pastoral tratada en este capítulo puede remediar esto?
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