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MANUAL DE GONIOMETRÍA

MANUAL DE GONIOMETRÍA

Evaluación de la movilidad articular

Cynthia C. Norkin

Profesora adjunta emérita

College of Health Sciences and Professions

División de Fisioterapia

Universidad de Ohio

Athens, Ohio

D. Joyce White

Profesora adjunta

College of Health Sciences

Departamento de Fisioterapia

Universidad de Massachusetts Lowell

Lowell, Massachusetts


Título original: Measurement of Joint Motion. A Guide to Goniometry, 5.a ed.

Autoras: Cynthia C. Norkin y D. Joyce White

Copyright de la edición original: © 2016 F.A. Davis Company

Traducción: Pedro González del Campo

Corrección del texto: Aurora Zafra

Fotografías: Jason Torres, Jocelyn Greene Molleur y Lucia Grochowska

Ilustraciones: Timothy Wayne y Graphic World Illustration Services

Diseño de la cubierta: Rafael Soria

Edición: Lluís Cugota

© 2019, Editorial Paidotribo

www.paidotribo.com

E-mail: paidotribo@paidotribo.com

Primera edición

ISBN: 978-84-9910-718-9

ISBN EPUB: 978-84-9910-911-4

IBIC: MQS, MQV

Depósito legal: Z 823-2019

Diseño de maqueta y preimpresión: Editor Service, S.L., Diagonal, 299; 08013 Barcelona

Prefacio

La evaluación de la movilidad articular es un aspecto importante de la exploración física de las extremidades y la columna vertebral mediante la cual los profesionales de la salud establecen la función, identifican alteraciones y evalúan el grado de rehabilitación. La necesidad de un manual general que estuviese escrito con suficiente detalle y fotografías para la estandarización de los métodos de evaluación goniométrica —tanto para cometidos educativos como para la práctica clínica— llevó a que en 1985 se publicara la primera edición del Manual de goniometría: Evaluación de la movilidad articular. Nuestro trabajo comprendía una exposición del tema con fotografías de las posturas para las pruebas, la estabilización, la sensación final y la alineación del goniómetro para todas y cada una de las articulaciones del cuerpo de movimientos mensurables. El texto resultante fue muy bien recibido en distintos programas educativos para profesionales de la salud y se utilizó como manual de referencia en muchos marcos clínicos y estudios de investigación.

Las ediciones siguientes se ampliaron para incluir pruebas de longitud de la musculatura de las articulaciones, porque dicha longitud es a menudo un factor que influye en el grado de movilidad. Así fue como se integraron en este libro los procedimientos de evaluación empleados en la Guide to Physical Therapy Practice de la American Physical Therapy Association (Asociación Estadounidense de Fisioterapia). Se añadieron ilustraciones y descripciones anatómicas para que el lector tuviese un recordatorio visual de las estructuras articulares y de los músculos implicados en el arco de movilidad. Se incluyó información sobre osteocinemática, artrocinemática y patrones capsulares y no capsulares. Se incorporaron fotografías de los puntos de referencia óseos y fotografías de la anatomía superficial para que el lector pudiera alinear el goniómetro con precisión. Se expusieron las técnicas con inclinómetro para medir el grado de movilidad de la columna vertebral y algunas posturas alternativas, así como las alineaciones para llevar a cabo la evaluación goniométrica del grado de movilidad de ciertas articulaciones de las extremidades con el fin de coincidir con la práctica actual en el marco clínico.

En los años que siguieron a la publicación inicial, apareció un volumen considerable de estudios sobre la evaluación de la movilidad articular. En consecuencia, ediciones posteriores han incluido un capítulo sobre la fiabilidad y validez de la evaluación articular, así como secciones en cada capítulo dedicadas a la investigación de articulaciones específicas y centradas en los procedimientos de medición. Se han expuesto y actualizado en cada edición los hallazgos de las investigaciones con el fin de establecer valores normativos del ROM y determinar la movilidad necesaria para diversas tareas funcionales. En cada nueva edición se han incluido sistemáticamente datos actuales sobre los efectos que características individuales como la edad, el sexo, la masa corporal y las actividades recreativas/laborales tienen sobre la movilidad, así como los efectos del proceso práctico de las pruebas, tal es el caso de las posturas y el tipo de instrumentos de medición. Los terapeutas han contado de este modo con apoyo en su esfuerzo por integrar sus prácticas de base empírica con las que determinan las alteraciones de cada individuo y que establecen los objetivos de la rehabilitación.

Hemos realizado algunos cambios en la quinta edición como parte de una incesante investigación sobre las formas de presentar la información con el formato más accesible. Se han incorporado nuevas tablas y texto para resumir los datos aparecidos hasta la fecha de las investigaciones sobre fiabilidad y evaluación de la movilidad articular con goniómetros universales y, cuando resulta apropiado, con inclinómetros y aplicaciones para teléfonos inteligentes. Por primera vez estas tablas incluyen mediciones absolutas de fiabilidad, como el error típico de medición (ETM) o el mínimo cambio detectable (MCD), las cuales permiten a los terapeutas calcular su error de medición y decidir si los cambios en los valores de la movilidad reflejan cambios reales en los pacientes. Se han añadido dos ejercicios al capítulo tercero para que el lector entienda y aplique estas pruebas estadísticas. Se han agregado nuevas y amplias tablas que facilitan los resultados de las últimas investigaciones sobre movilidad articular y que tan necesarios son en un gran número de tareas funcionales. El Resumen de las pautas sobre cada articulación —con información esencial sobre posturas para las pruebas, estabilización y colocación del goniómetro o inclinómetro— se localizan rápidamente en un nuevo Apéndice B. Por lo demás, los lectores se beneficiarán de las más de ochenta nuevas fotografías e ilustraciones incluidas para explicar mejor los conceptos y facilitar el aprendizaje.

A pesar de los múltiples cambios introducidos a lo largo de los años, este libro sigue ofreciendo una presentación clara y lógica de la goniometría. El capítulo primero trata de los conceptos básicos sobre el uso de la goniometría para evaluar la movilidad y la longitud muscular durante el examen de los pacientes. Se incluyen movimientos artrocinemáticos y osteocinemáticos, elementos de la movilidad activa y pasiva, hipomovilidad, hipermovilidad y factores que influyen en la movilidad articular. La inclusión de los tipos de sensación final y los patrones capsulares y no capsulares de limitación articular introducen al lector en los conceptos actuales sobre terapia manual ortopédica y le animan a tener en cuenta la estructura articular y la longitud muscular en sus mediciones de la movilidad articular.

El capítulo segundo guía al lector a través de un proceso metódico mediante el cual llegar a dominar las técnicas de evaluación goniométrica, como la posición, la estabilización, los instrumentos usados para las mediciones, la alineación goniométrica y el registro de los resultados. Los ejercicios facilitan el aprendizaje para desarrollar las necesarias destrezas psicomotrices y demuestran la aplicación directa de los conceptos teóricos.

El capítulo tercero analiza la validez y fiabilidad de la evaluación. Se hace un resumen de los resultados de la mayoría de los estudios contemporáneos de validez y fiabilidad sobre las mediciones de la movilidad articular con el fin de que el lector se centre en las formas de mejorar e interpretar las mediciones goniométricas. Se muestran métodos matemáticos para evaluar la fiabilidad, así como ejemplos y ejercicios para que el lector evalúe su fiabilidad al hacer las mediciones.

Los capítulos 4 a 13 presentan información detallada sobre los procedimientos de evaluación goniométrica para las extremidades superiores e inferiores, la columna vertebral y la articulación temporomandibular. Cuando es apropiado, también se incluyen procedimientos de evaluación de la longitud muscular. En cada capítulo hay una secuencia lógica en la revisión general de las estructuras articulares, los movimientos osteocinemáticos y artrocinemáticos, los patrones capsulares de limitación y los procedimientos específicos de evaluación. La información sobre los puntos anatómicos de referencia, las posturas para las pruebas, la estabilización, las pruebas de movimiento, la sensación final normal y la movilidad y la alineación goniométrica de cada articulación adopta un formato que refuerza este método de evaluación constante. El amplio uso de fotografías, ilustraciones y citas elimina la necesidad de un instructor que haga y repita las demostraciones, y proporciona al lector una referencia permanente para visualizar los procedimientos. Al término de cada capítulo hay una revisión de la literatura actual sobre los valores normales de la movilidad; los efectos de la edad, el sexo y otros factores sobre la movilidad; el grado funcional de movilidad, y la fiabilidad y validez de los procedimientos de evaluación. Esta estructura facilita a los lectores aprender las técnicas de medición y ayuda a encontrar lo que buscan los lectores centrados en revisar la literatura de investigación sobre prácticas de base empírica.

Creemos que esta quinta edición ofrece una cobertura global de la evaluación clínica de la movilidad articular y de la longitud muscular con la cual respaldar las prácticas de base empírica. Esperamos que este libro facilite la enseñanza y aprendizaje de la goniometría, y que mejore la estandarización y, por tanto, la fiabilidad y validez de esta herramienta de evaluación. Se anima a los lectores a que nos orienten con sus comentarios sobre nuestro esfuerzo por presentar un manual accesible y de gran calidad.

Cynthia C. Norkin

D. Joyce White

Colaboradores

Erin Hartigan, PT, DPT, PhD, OCS, ATC

Profesora adjunta

Departamento de Fisioterapia

Universidad de Nueva Inglaterra

Portland, Maine

David A. Scalzitti, PT, PhD

Profesor adjunto

Programa de Fisioterapia

Universidad George Washington

Washington, DC

Revisoras

Becca D. Jordre, PT, DPT, GCS

Profesora adjunta

Departamento de Fisioterapia

Universidad de Dakota del Sur

Vermillion, Dakota del Sur

Heather MacKrell, PT, PhD

Profesora adjunta

Directora adjunta del Programa de Fisioterapia

Departamento de Ciencias de la Salud

Calhoun Community College

Tanner, Alabama

Jill Manners, MS, MPT, LAT, ATC, PT

Profesora y directora del Programa de Educación de Entrenamiento Atlético

Universidad de Carolina del Oeste

Cullowhee, Carolina del Norte

Mary T. Marchetti, PT, PhD, GCS

Profesora adjunta

Departamento de Fisioterapia

Universidad de Duquesne

Pittsburgh, Pensilvania

Rebecca A Reisch, PT, PhD, DPT, OCS

Profesora adjunta

Departamento de Fisioterapia

Universidad del Pacífico

Hillsboro, Oregón

Kimberly Varnado, PT, DPT, OCS, FAAOMPT

Profesora adjunta

Departamento de Fisioterapia

Universidad del Medio Oeste

Glendale, Arizona

Agradecimientos

Agradecemos las contribuciones de muchas personas que participaron en el desarrollo y producción del Manual de goniometría. Deseamos dar las gracias a David Scalzitti y a Erin Hartigan, que aportaron su experiencia de investigadores y docentes para actualizar respectivamente el capítulo tercero: Validez y fiabilidad de la evaluación goniométrica, y el capítulo octavo: La cadera. Al fotógrafo Jason Torres, de J. Torres Photography de Nueva York, que aplicó su habilidad y experiencia para obtener las nuevas fotografías de alta calidad que aparecen en esta quinta edición. Agradecemos a la Universidad de Massachusetts Lowell que nos permitiera tomar estas fotografías en los laboratorios de enseñanza del Departamento de Fisioterapia. También son responsables de este importante aspecto del libro la ya fallecida Jocelyn Molleur, quien tomó asiduamente las fotografías de la tercera y cuarta edición, y Lucia Grochowska Littlefield, que obtuvo las fotografías de la primera y segunda edición. Timothy Malone, un artista de Ohio, aplicó su talento y conocimientos anatómicos para crear las excelentes ilustraciones que aparecen en esta edición, así como en las anteriores. También damos las gracias a nuestros colegas Erika Lewis y Kyle Coffey, así como a Jessica LeBlanc, Conor Nordengren, Samantha Rollings, Rachel Blakeslee, Chris Fournier, Colleen DeCotret, Rebecca D’Amour, Alexander White y Claudia van Bibber, que gentilmente aceptaron participar en las fotografías o aportaron el espaldarazo de sus concienzudas investigaciones para esta quinta edición.

Queremos expresar nuestro agradecimiento a las siguientes profesionales de F. A. Davis por su entrega al trabajo: Margaret Biblis, jefa de redacción; Melissa Duffield, directora editorial, y Laura Horowitz, redactora de contenidos, por su estímulo y compromiso con la excelencia. Extendemos nuestro agradecimiento a George Lang, director de desarrollo de contenidos; a Jennifer Pine, jefa de desarrollo de contenidos; a Cindy Breuninger, redactora jefe; a Sharon Lee, directora de producción; a Carolynn O’Brien, directora de arte y diseño editorial; a Daniel Domzalski, coordinador del departamento de ilustración; a Elizabeth Setpchin, editora de proyectos; a Nichole Liccio, auxiliar administrativa, y a Marsha Hall, jefa de proyectos, de Progressive Publishing Services. Estamos muy agradecidas a tantas facultades, estudiantes y clínicos que a lo largo de los años han empleado este libro o han revisado formalmente partes del manuscrito y han ofrecido sus sabios comentarios y útiles sugerencias para mejorar este manual.

Por último, damos las gracias a nuestras familias: a la hija de Cynthia, Alexandra, y a sus hijas, Taylor y Kimberly, así como al marido de Joyce, Jonathan, e hijos, Alexander y Ethan, por su constante ánimo y apoyo. Siempre agradecidas.

Acerca de las autoras


Cynthia C. Norkin es profesora adjunta emérita de la Escuela de Fisioterapia de la Universidad de Ohio. Está doctorada en Educación y tiene un Máster Avanzando de Ciencias en Fisioterapia por la Universidad de Boston. Está licenciada en Ciencias por la Universidad de Tufts, y posee un Certificado en Fisioterapia por la BouvéBoston School. Fundó la Escuela de Fisioterapia en la Universidad de Ohio y trabajó de directora durante once años. Previamente, pasó diez años en la Universidad de Boston como profesora adjunta de Fisioterapia, en el Sargent College, donde ella y la doctora White escribieron el Manual de Goniometría: Evaluación de la movilidad articular. La doctora Norkin es coeditora y coescritora del libro Joint Structure and Function: A Comprehensive Analysis, actualmente en su quinta edición.


D. Joyce White es profesora adjunta en el Departamento de Fisioterapia de la Universidad de Massachusetts Lowell. Tiene un doctorado de Ciencias en Epidemiología y un Máster Avanzado de Ciencias en Fisioterapia por la Universidad de Boston, así como una Licenciatura de Ciencias en Fisioterapia por la Universidad de Connecticut. Las investigaciones, docencia y experiencia clínica de la doctora White se ha centrado predominantemente en la evaluación, tratamiento y causas concurrentes de las afecciones musculoesqueléticas de las extremidades superiores e inferiores. Es autora de artículos de investigación y de capítulos de libros, y ha dado numerosas conferencias en estas áreas. La Asociación Estadounidense de Fisioterapia le ha concedido el premio Dorothy Briggs Memorial Scientific Inquiry Award. La doctora White es la destinataria del University of Massachusetts Lowell Award para la Excelencia Docente, universidad en la que ha enseñado durante más de veinticinco años. También ha ejercido la docencia en la Universidad de Boston, en el Sargent College.

Índice abreviado

PARTE I INTRODUCCIÓN A LA GONIOMETRÍA Y A LA PRUEBA DE LONGITUD MUSCULAR

Capítulo 1 Conceptos básicos

Capítulo 2 Procedimientos

Capítulo 3 Validez y fiabilidad de la evaluación goniométrica

PARTE II EXAMEN GONIOMÉTRICO DE LA EXTREMIDAD SUPERIOR

Capítulo 4 El hombro

Capítulo 5 El codo y el antebrazo

Capítulo 6 La muñeca

Capítulo 7 La mano

PARTE III EXAMEN GONIOMÉTRICO DE LA EXTREMIDAD INFERIOR

Capítulo 8 La cadera

Capítulo 9 La rodilla

Capítulo 10 El tobillo y el pie

PARTE IV EXAMEN GONIOMÉTRICO DE LA COLUMNA VERTEBRAL Y DE LA ARTICULACIÓN TEMPOROMANDIBULAR

Capítulo 11 La columna cervical

Capítulo 12 La columna torácica y lumbar

Capítulo 13 La articulación temporomandibular

APÉNDICES

A. Valores normativos del grado de movilidad

B. Resumen de pautas para evaluar el grado de movilidad

C. Mediciones articulares en función de la postura del cuerpo

D. Formulario de registro de datos numéricos

Índice alfabético

Índice

PARTE I INTRODUCCIÓN A LA GONIOMETRÍA Y A LA PRUEBA DE LONGITUD MUSCULAR

Capítulo 1 Conceptos básicos

D. Joyce White y Cynthia C. Norkin

Goniometría

Cinemática

Artrocinemática

Osteocinemática

Planos y ejes

Grado de movilidad

Grado de movilidad activa

Grado de movilidad pasiva

Hipomovilidad

Hipermovilidad

Factores que influyen en el grado de movilidad

Prueba de longitud muscular

Capítulo 2 Procedimientos

Cynthia C. Norkin y D. Joyce White

Posicionamiento

Estabilización

EJERCICIO 1: Determinación de la amplitud final de la movilidad y de la sensación final

Instrumentos de medición

Goniómetro universal

EJERCICIO 2: El goniómetro universal

EJERCICIO 3: Alineación del goniómetro para la flexión del codo

Goniómetros de gravedad (inclinómetros)

EJERCICIO 4: Inclinómetros

EJERCICIO 5: Alineación del inclinómetro para la rotación cervical

Electrogoniómetros

Radiografía

Fotografía

Teléfonos inteligentes

Estimación visual

Registro de datos

Tablas numéricas

Gráficas pictóricas

Método de registro de los valores del ROM en los planos sagital, frontal, transverso y de rotación (SFTR)

Pautas de la American Medical Association para el método de evaluación de alteraciones permanentes

Procedimientos

Precauciones al medir el grado de movilidad y la longitud muscular

Preparación para la prueba goniométrica

Explicación del procedimiento

Procedimiento de la prueba

EJERCICIO 6: Explicación del procedimiento de la prueba goniométrica

EJERCICIO 7: Procedimiento de la prueba para la evaluación goniométrica del ROM de flexión del codo

Capítulo 3 Validez y fiabilidad de la evaluación goniométrica

David A. Scalzitti y D. Joyce White

Validez

Validez aparente

Validez de contenido

Validez del criterio

Validez de constructo

Fiabilidad

Resumen de los estudios de fiabilidad goniométrica

Métodos estadísticos para evaluar la fiabilidad de las mediciones

Ejercicios para evaluar la fiabilidad

EJERCICIO 8: Fiabilidad intraexaminadores

EJERCICIO 9: Fiabilidad interexaminadores

EJERCICIO 10: Cálculo del error típico y del mínimo cambio detectable

EJERCICIO 11: Cálculo del coeficiente de correlación del producto-momento (o de Pearson), el error típico de medición y el mínimo cambio detectable

PARTE II EXAMEN GONIOMÉTRICO DE LA EXTREMIDAD SUPERIOR

Capítulo 4 El hombro

D. Joyce White

Estructura y función

Complejo del hombro

Articulación glenohumeral

Articulación esternoclavicular

Articulación acromioclavicular

Articulación escapulotorácica

Procedimientos de la prueba goniométrica del grado de movilidad: Hombro

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba

Flexión

Extensión

Abducción

Aducción

Rotación interna (medial)

Rotación externa (lateral)

Hallazgos de la investigación

Efectos de la edad, el sexo y otros factores

Grado de movilidad funcional

Fiabilidad y validez

Capítulo 5 El codo y el antebrazo

D. Joyce White y Cynthia C. Norkin

Estructura y función

Articulaciones humerocubital y humerorradial

Articulaciones radiocubitales proximal y distal

Procedimientos de la prueba goniométrica del grado de movilidad: Codo y antebrazo

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba

Flexión del codo

Extensión del codo

Pronación del antebrazo

Supinación del antebrazo

Procedimientos de la prueba de longitud muscular: Codo y antebrazo

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba

Músculos flexores del codo

Prueba de longitud del músculo bíceps braquial

Músculos extensores del codo

Prueba de longitud de la cabeza larga del músculo tríceps braquial

Hallazgos de la investigación

Efectos de la edad, el sexo y otros factores

Grado de movilidad funcional

Fiabilidad y validez

Capítulo 6 La muñeca

D. Joyce White

Estructura y función

Articulaciones radiocarpiana y mediocarpiana

Procedimientos de la prueba goniométrica del grado de movilidad

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba

Flexión de la muñeca

Extensión de la muñeca

Desviación radial de la muñeca

Desviación cubital de la muñeca

Procedimientos de la prueba de longitud muscular: Muñeca

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba

Músculos flexores de la muñeca

Prueba de longitud de los músculos flexor profundo de los dedos y flexor superficial de los dedos

Músculos extensores de la muñeca

Prueba de longitud de los músculos extensor de los dedos, extensor del índice y extensor del meñique

Hallazgos de la investigación

Efectos de la edad, el sexo y otros factores

Grado de movilidad funcional

Fiabilidad y validez

Capítulo 7 La mano

D. Joyce White

Estructura y función

Dedos: Articulaciones metacarpofalángicas

Dedos: Articulaciones interfalángica proximal e interfalángica distal

Pulgar: Articulación carpometacarpiana

Pulgar: Articulación metacarpofalángica

Pulgar: Articulación interfalángica

Procedimientos de la prueba goniométrica del grado de movilidad: Dedos de la mano

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba

Dedos: Flexión metacarpofalángica (MCF)

Dedos: Extensión metacarpofalángica

Dedos: Abducción metacarpofalángica

Dedos: Aducción metacarpofalángica

Dedos: Flexión interfalángica proximal

Dedos: Extensión interfalángica proximal

Dedos: Flexión interfalángica distal

Dedos: Extensión interfalángica distal

Dedos: Flexión compuesta de la articulaciones MCF, IFP e IFD

Procedimientos de la prueba goniométrica del grado de movilidad: Pulgar

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba

Pulgar: Flexión carpometacarpiana

Pulgar: Extensión carpometacarpiana

Pulgar: Abducción carpometacarpiana

Pulgar: Aducción carpometacarpiana

Pulgar: Oposición carpometacarpiana

Pulgar: Flexión metacarpofalángica

Pulgar: Extensión metacarpofalángica

Pulgar: Flexión interfalángica

Pulgar: Extensión interfalángica

Procedimientos de la prueba de longitud muscular: Dedos de la mano

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba

Músculos flexores metacarpofalángicos

Prueba de longitud de los músculos interóseos palmares e interóseos dorsales

Hallazgos de la investigación

Efectos de la edad, el sexo y otros factores

Grado de movilidad funcional

Fiabilidad y validez

PARTE III EXAMEN GONIOMÉTRICO DE LA EXTREMIDAD INFERIOR

Capítulo 8 La cadera

Erin Hartigan y D. Joyce White

Estructura y función

Articulación coxofemoral

Procedimientos de la prueba goniométrica del grado de movilidad: Cadera

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba

Flexión coxal

Extensión coxal

Abducción coxal

Aducción coxal

Rotación coxal interna (medial)

Rotación coxal externa (lateral)

Procedimientos de la prueba de longitud muscular: Cadera

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba

Músculos flexores de cadera

Prueba de Thomas

Músculos extensores de cadera

Prueba de elevación de pierna recta

Músculos abductores de la cadera

Prueba de Ober

Prueba de Ober modificada

Hallazgos de la investigación

Efectos de la edad, el sexo y otros factores

Grado de movilidad funcional

Fiabilidad y validez de las mediciones del grado de movilidad de la cadera

Fiabilidad y validez de la prueba de longitud muscular

Capítulo 9 La rodilla

Cynthia C. Norkin

Estructura y función

Articulaciones femorotibial y femororrotuliana

Procedimientos de la prueba goniométrica del grado de movilidad: Rodilla

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba

Flexión genicular

Extensión genicular

Rotación genicular

Procedimientos de la prueba de longitud muscular: Rodilla

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba

Músculos extensores de rodilla

Prueba de Ely

Músculos flexores de rodilla

Prueba de longitud distal de los músculos isquiotibiales

Hallazgos de la investigación

Efectos de la edad, el sexo y otros factores

Grado de movilidad funcional

Fiabilidad y validez de las mediciones del grado de movilidad

Fiabilidad y validez de la prueba de longitud muscular

Capítulo 10 El tobillo y el pie

D. Joyce White

Estructura y función

Articulaciones tibioperoneas proximal y distal

Articulación tibioastragalina

Articulación subastragalina

Articulación transversa del tarso (tarsiana media)

Articulaciones tarsometatarsianas

Articulaciones interfalángicas

Procedimientos de la prueba goniométrica del grado de movilidad: Tobillo y pie

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba: Articulación tibioperoneoastragalina

Articulación tibioperoneoastragalina: Flexión dorsal

Articulación tibioperoneoastragalina: Flexión plantar

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba: Articulaciones del tarso

Articulaciones del tarso: Inversión

Articulaciones del tarso: Eversión

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba: Articulación subastragalina (retropié)

Articulación subastragalina (retropié): Inversión

Articulación subastragalina (retropié): Eversión

Articulación transversa del tarso (tarsiana media): Inversión

Articulación transversa del tarso (tarsiana media): Eversión

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba: Articulaciones metatarsofalángica e interfalángica

Articulación metatarsofalángica: Flexión

Articulación metatarsofalángica: Extensión

Articulación metatarsofalángica: Abducción

Articulación metatarsofalángica: Aducción

Articulación interfalángica del primer dedo y articulaciones interfalángicas proximales de los dedos segundo a quinto: Flexión

Articulación interfalángica del primer dedo y articulaciones interfalángicas proximales de los dedos segundo a quinto: Extensión

Articulaciones interfalángicas distales de los dedos segundo a quinto: Flexión

Articulaciones interfalángicas distales de los dedos segundo a quinto: Extensión

Procedimientos de la prueba de longitud muscular: Músculos flexores plantares

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba

Músculos flexores plantares

Prueba de longitud del músculo gastrocnemio: Decúbito supino en descarga

Prueba de longitud del músculo gastrocnemio: Bipedestación en carga

Hallazgos de la investigación

Efectos de la edad, el sexo y otros factores

Grado de movilidad funcional

Fiabilidad y validez

PARTE IV EXAMEN GONIOMÉTRICO DE LA COLUMNA VERTEBRAL Y DE LA ARTICULACIÓN TEMPOROMANDIBULAR

Capítulo 11 La columna cervical

Cynthia C. Norkin

Estructura y función

Articulaciones atlantooccipital y atlantoaxial

Articulaciones intervertebrales y cigapofisarias

Procedimientos de la prueba goniométrica del grado de movilidad: Columna cervical

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba

Flexión cervical: Goniómetro universal

Flexión cervical: Cinta métrica

Flexión cervical: Doble inclinómetro

Flexión cervical: Un inclinómetro

Flexión cervical: Dispositivo de ROM cervical

Extensión cervical: Goniómetro universal

Extensión cervical: Cinta métrica

Extensión cervical: Doble inclinómetro

Extensión cervical: Un inclinómetro

Extensión cervical: Dispositivo de ROM cervical

Lateroflexión cervical: Goniómetro universal

Lateroflexión cervical: Cinta métrica

Lateroflexión cervical: Doble inclinómetro

Lateroflexión cervical: Un inclinómetro

Lateroflexión cervical: Dispositivo de ROM cervical

Rotación cervical: Goniómetro universal

Rotación cervical: Cinta métrica

Rotación cervical: Un inclinómetro

Rotación cervical: Dispositivo de ROM cervical

Hallazgos de la investigación

Efectos de la edad, el sexo y otros factores

Grado de movilidad funcional

Fiabilidad y validez

Capítulo 12 La columna torácica y lumbar

Cynthia C. Norkin

Estructura y función

Columna torácica

Columna lumbar

Procedimientos de la prueba goniométrica del grado de movilidad: Columna torácica y lumbar

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba

Flexión toracolumbar

Flexión toracolumbar: Cinta métrica

Flexión toracolumbar: Tocar el suelo con los dedos

Flexión toracolumbar: Doble inclinómetro

Extensión toracolumbar

Extensión toracolumbar: Cinta métrica

Extensión toracolumbar: Flexiones de brazos en decúbito prono

Extensión toracolumbar: Doble inclinómetro

Lateroflexión toracolumbar

Lateroflexión toracolumbar: Goniómetro universal

Lateroflexión toracolumbar: Tocar el suelo con los dedos

Lateroflexión toracolumbar: Tocar el muslo con los dedos

Lateroflexión toracolumbar: Doble inclinómetro

Rotación toracolumbar

Rotación toracolumbar: Goniómetro universal

Rotación toracolumbar: Doble inclinómetro

Flexión lumbar

Flexión lumbar: Test de Schober modificado-modificado (TSMM) o test simplificado de distracción de la piel

Flexión lumbar: Doble inclinómetro

Flexión lumbar: Un inclinómetro

Extensión lumbar

Extensión lumbar: Test de Schober modificadomodificado o test simplificado de atracción de la piel

Extensión lumbar: Doble inclinómetro

Extensión lumbar: Un inclinómetro

Lateroflexión lumbar

Lateroflexión lumbar: Doble inclinómetro

Lateroflexión lumbar: Un inclinómetro

Hallazgos de la investigación

Efectos de la edad, el sexo y otros factores

Grado de movilidad funcional

Fiabilidad y validez

Capítulo 13 La articulación temporomandibular

Cynthia C. Norkin

Estructura y función

Articulación temporomandibular

Procedimientos de la prueba goniométrica del grado de movilidad: Articulación temporomandibular

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba

Depresión de la mandíbula (apertura de la boca)

Sobremordida

Protrusión de la mandíbula

Desplazamiento lateral de la mandíbula

Hallazgos de la investigación

Efectos de la edad, el sexo y otros factores

Fiabilidad y validez

APÉNDICES

A. Valores normativos del grado de movilidad

B. Resumen de pautas para evaluar el grado de movilidad

C. Mediciones articulares en función de la postura del cuerpo

D. Formulario de registro de datos numéricos

Índice alfabético

PARTE I

INTRODUCCIÓN A LA GONIOMETRÍA Y A LA PRUEBA DE LONGITUD MUSCULAR

Este libro está pensado para ser una guía de aprendizaje de la evaluación de la movilidad articular y de la longitud de los músculos. La primera parte presenta los antecedentes de los principios y procedimientos necesarios para entender la goniometría. Se incorporan ejercicios prácticos a intervalos adecuados para que el examinador aplique esta información y desarrolle las destrezas psicomotrices necesarias para adquirir competencia en evaluar la movilidad articular y la longitud muscular. Se presentan los distintos tipos de instrumentos de medición de la movilidad, como goniómetros e inclinómetros, para que los examinadores adquieran competencia en su empleo. Se examina la validez y fiabilidad de las mediciones goniométricas con el fin de favorecer un empleo apropiado y concienzudo de estas técnicas en la práctica clínica. Las partes segunda a cuarta presentan procedimientos para las pruebas de exploración de la movilidad articular y de la longitud muscular de las extremidades superiores e inferiores, la columna vertebral y la articulación temporomandibular.

OBJETIVOS

Al finalizar la primera parte, que contiene capítulos sobre «Conceptos básicos», «Procedimientos» y «Validez y fiabilidad», el lector será capaz de:

1. Definir

– goniometría

– cinemática

– artrocinemática

– osteocinemática

– grado de movilidad

– sensación final

– prueba de longitud muscular

– fiabilidad

– validez

2. Identificar

Los planos y ejes apropiados de cada uno de los siguientes movimientos: flexión-extensión, abducción-aducción y rotación

3. Comparar

– los grados de movilidad activa, activa asistida y pasiva

– los movimientos artrocinemáticos y osteocinemáticos

– la sensación final blanda, firme y dura

– la hipomovilidad e hipermovilidad

– los patrones capsulares y no capsulares de movilidad restringida

– el goniómetro y el inclinómetro

– la fiabilidad y la validez

– la fiabilidad intraexaminadores e interexaminadores

– la validez aparente, validez de contenido, validez de criterio y validez de constructo

4. Valorar

– las posturas para las pruebas

– la estabilización

– las estimaciones clínicas de la movilidad

– la palpación de los puntos anatómicos óseos

– el registro de las posturas inicial y final

5. Practicar una evaluación de la movilidad de la articulación del codo, a saber:

– la explicación clara del procedimiento

– la colocación correcta de la persona en la postura recomendada para la prueba

– la estabilización adecuada del componente proximal de la articulación

– la determinación correcta del grado final de la movilidad

– la identificación correcta de la sensación final

– la palpación de los puntos anatómicos óseos apropiados

– la alineación precisa del goniómetro

– la lectura correcta del goniómetro y del inclinómetro, y el registro de las mediciones

6. Dar un ejemplo de una prueba de longitud muscular.

7. Practicar e interpretar las pruebas de fiabilidad intraexaminadores e interexaminadores, incluyendo la desviación estándar, el coeficiente de variación, los coeficientes de correlación, el error típico de medición y el mínimo cambio detectable.

CAPÍTULO 1

Conceptos básicos

D. Joyce WhiteCynthia C. Norkin

Goniometría

El término goniometría deriva de dos palabras griegas: gonia, que significa «ángulo», y metron, que significa «medición». Por lo tanto, goniometría se refiere a la medición de ángulos, en concreto, la medición de los ángulos que generan los huesos del cuerpo humano en las articulaciones. El examinador obtiene estas mediciones alineando los elementos del instrumento de medición —el goniómetro— con los huesos inmediatamente proximal y distal de la articulación que se evalúa. La goniometría determina tanto la posición de una articulación concreta como su movilidad total disponible.

Ejemplo: La articulación del codo se evalúa colocando las ramas del goniómetro sobre el húmero (segmento proximal) y sobre el antebrazo (segmento distal) para medir bien una posición específica de la articulación, bien el arco total de movilidad (figura 1.1).

La goniometría es un aspecto importante de toda evaluación exhaustiva de las articulaciones y tejidos blandos circundantes. Toda evaluación exhaustiva suele comenzar con una entrevista al individuo y una revisión de los informes para obtener: una descripción precisa de los síntomas actuales; de las capacidades funcionales y las actividades de la vida diaria; de las actividades laborales, sociales y recreativas, y la historia médica. A la entrevista suele seguir la observación del cuerpo del individuo para evaluar el contorno de los huesos y tejidos blandos, así como el estado de la piel y las uñas. La palpación suave sirve para determinar la temperatura cutánea y la cualidad de las deformidades de los tejidos blandos, y para localizar los síntomas de dolor en relación con las estructuras anatómicas. Pueden estar indicadas mediciones antropométricas como la longitud de las piernas, la circunferencia de las piernas y el volumen del cuerpo.

La práctica de movimientos articulares activos por parte del individuo durante la exploración permite al examinador detectar movimientos anormales y obtener información sobre la buena o mala disposición de la persona a moverse. Si se detectan movimientos activos anormales, el examinador practicará movimientos pasivos con la articulación para intentar determinar las razones de esa limitación articular. La práctica de movimientos articulares pasivos permite al examinador evaluar los tejidos que limitan el movimiento, detectar dolor y hacer una estimación del grado de movilidad. La goniometría sirve para medir y documentar el grado de movilidad articular activa y pasiva, así como las posiciones fijas anormales de la articulación.


FIGURA 1.1 Dibujo de la extremidad superior izquierda de un individuo en decúbito supino. Las ramas del instrumento de medición se han alineado con los segmentos proximal (húmero) y distal (radio), y se ha centrado sobre el eje de la articulación del codo. Cuando el segmento distal se aproxima al segmento proximal (flexión del codo), se obtiene una medición del arco de movilidad.

Después de la exploración de la movilidad activa y pasiva, y de las contracciones musculares isométricas resistidas, se practican pruebas de movilidad e integridad articulares y pruebas especiales para regiones específicas del cuerpo, a la par que la goniometría, con el fin de identificar las estructuras anatómicas dañadas. A menudo se incluyen pruebas que evalúen el rendimiento muscular y la función neurológica. También es posible que se necesiten procedimientos de diagnóstico por imagen y pruebas de laboratorio. A menudo se precisan mediciones de los resultados funcionales para la documentación de la Seguridad Social y del seguro médico.

Los datos goniométricos empleados junto con otra información proporcionan la base para:

• Determinar la presencia, ausencia o cambio en el deterioro.1

• Llevar a cabo un diagnóstico.

• Establecer un pronóstico, las metas del tratamiento y el plan de atención.

• Evaluar el progreso o su ausencia respecto a las metas de la rehabilitación.

• Modificar el tratamiento.

• Motivar al individuo.

• Investigar la eficacia de las técnicas o regímenes terapéuticos (por ejemplo, medición de los resultados después de los ejercicios, de los medicamentos y de los procedimientos quirúrgicos).

• Fabricar ortesis y equipamiento adaptado.

Cinemática

La cinemática es el estudio del movimiento sin atender a las fuerzas que crean tal movimiento. Cuando se hace referencia al cuerpo humano, la cinemática describe el movimiento de los segmentos óseos incluyendo el tipo, dirección y magnitud del movimiento; la localización del segmento corporal en el espacio, y el índice de cambio o velocidad del segmento. Los tres tipos de movimiento que un segmento óseo puede experimentar son traslación (desplazamiento lineal), rotación (desplazamiento angular) y, con más frecuencia, una combinación de traslación y rotación.2 En la traslación, todos los puntos de un segmento se mueven en la misma dirección al mismo tiempo. En la rotación, el hueso gira sobre un punto fijo. Estos tres tipos de movimiento se explicarán con más detalle en las siguientes divisiones de la cinemática: la artrocinemática y la osteocinemática. En la artrocinemática, el interés se centra en el modo en que las superficies articulares se mueven e interactúan, mientras que la osteocinemática determina los movimientos de la diáfisis de los huesos.

Artrocinemática

El movimiento de una articulación ocurre como resultado del movimiento de una superficie articular en relación con otra superficie articular. La artrocinemática es el término usado para referirse al movimiento de las superficies articulares.3,4 Los movimientos de estas superficies pueden ser de deslizamiento, giro y rodamiento. Deslizamiento, que no es sino un movimiento de traslación, es el resbalamiento de una superficie articular sobre otra, como cuando patina una rueda bloqueada al frenar (figura 1.2). Giro es un movimiento de rotación, parecido al de una peonza. Todos los puntos de la superficie articular en movimiento giran sobre un eje fijo de movimiento (figura 1.3). Rodamiento es también un movimiento rotatorio, parecido al balanceo de una mecedora en el suelo o al desplazamiento de un neumático por la carretera (figura 1.4).


FIGURA 1.2 El deslizamiento es un movimiento de traslación en que el mismo punto de la superficie articular en movimiento entra en contacto con nuevos puntos de la superficie opuesta, y todos los puntos de la superficie en movimiento se desplazan la misma distancia.


FIGURA 1.3 El giro es un movimiento rotatorio en que todos los puntos sobre la superficie en movimiento giran sobre un eje central fijo. Los puntos sobre la superficie articular en movimiento más próximos al eje se desplazarán una distancia más corta que los puntos más alejados del eje.

FIGURA 1.4 El rodamiento es un movimiento en que nuevos puntos de la superficie articular móvil entran en contacto con nuevos puntos de la superficie opuesta. El eje de rotación también se ha desplazado, en este caso a la derecha.

En el cuerpo humano, deslizamientos, giros y rodamientos suelen combinarse y producen el movimiento angular de la diáfisis de los huesos. La combinación de deslizamiento y rodamiento permite que la articulación tenga una mayor movilidad posponiendo su compresión y separación, que se produciría a ambos lados de la misma durante un rodamiento puro. La dirección de los componentes de rodamiento y deslizamiento varía dependiendo de la forma de la superficie articular en movimiento. Si una superficie articular convexa se mueve, rodará en la misma dirección que el movimiento angular de la diáfisis del hueso, pero se deslizará en la dirección opuesta (figura 1.5A). Si una superficie articular cóncava se mueve, rodará y se deslizará en la misma dirección que el movimiento angular de la diáfisis del hueso (figura 1.5B).

TABLA 1.1 Grados de movimiento articular artrocinemático (accesorio/juego articular)


Los movimientos artrocinemáticos se examinan para determinar su extensión, la resistencia del tejido al final del movimiento y el efecto sobre los síntomas individuales.5 El grado de los movimientos artrocinemáticos es muy pequeño y no es posible medirlo con un goniómetro o una regla normal. En lugar de eso, los movimientos artrocinemáticos se comparan subjetivamente con el mismo movimiento en el lado contralateral del cuerpo o con la experiencia del examinador sometiendo a prueba a personas de edad y sexo similares a los del individuo. A menudo se usa una escala ordinal de 0 a 6 para describir el grado de movilidad artrocinemática6 (tabla 1.1). Estos movimientos también se llaman accesorios o movimientos del juego articular.

Osteocinemática

La osteocinemática se refiere más al movimiento macroscópico de la diáfisis de los segmentos óseos que al movimiento de las superficies articulares. Los movimientos de la diáfisis de los huesos se suelen describir en términos de movilidad rotatoria o angular, como si el movimiento se produjese sobre un eje fijo de movimiento. La goniometría mide los ángulos creados por la rotación de la diáfisis de los huesos. Suele haber algo de desplazamiento traslatorio del eje de movimiento; sin embargo, para la mayoría de los médicos, la descripción del movimiento osteocinemático solo como rotatorio es suficientemente precisa y usan la goniometría para medir los movimientos osteocinemáticos.


FIGURA 1.5 (A) Si la superficie articular del hueso móvil es convexa, el deslizamiento se producirá en la dirección opuesta al rodamiento y movimiento angular del hueso. (B) Si la superficie articular del hueso móvil es cóncava, el deslizamiento se efectuará en la misma dirección que el rodamiento y movimiento angular del hueso.

Planos y ejes

Clásicamente se describe que los movimientos osteocinemáticos se producen en uno de los tres planos cardinales del cuerpo (sagital, frontal y transverso) sobre tres ejes correspondientes (mediolateral, anteroposterior y vertical). Los tres planos se cruzan unos con otros en ángulo recto, mientras que los tres ejes asumen ángulos rectos entre sí y con sus planos correspondientes.

El plano sagital va de la cara anterior a la posterior del cuerpo. El plano sagital mediano divide el cuerpo en las mitades derecha e izquierda.7 El movimiento de flexión y extensión ocurre en el plano sagital (figura 1.6). El eje alrededor del cual se producen los movimientos de flexión y extensión se puede ver como una línea perpendicular al plano sagital que va de un lado del cuerpo al otro. Este eje se llama eje mediolateral. Todos los movimientos en el plano sagital ocurren alrededor de un eje mediolateral.


FIGURA 1.6 Las áreas sombreadas muestran el plano sagital. Este plano va de la cara anterior del cuerpo a la cara posterior. Los movimientos en este plano, como la flexión y extensión de las extremidades superiores e inferiores, ocurren sobre un eje mediolateral.

El plano frontal va de un lado a otro del cuerpo y divide el cuerpo en las mitades anterior y posterior. Los movimientos en el plano frontal son abducción y aducción (figura 1.7). El eje sobre el cual se producen los movimientos de abducción y aducción es un eje anteroposterior. Este eje asume un ángulo recto con el plano frontal y va de la cara anterior del cuerpo a la posterior. Por tanto, el eje anteroposterior se sitúa en el plano sagital.

El plano transverso es horizontal y divide el cuerpo en las porciones superior e inferior. La rotación ocurre en el plano transverso en torno a un eje vertical (figura 1.8). El eje vertical se sitúa en ángulo recto respecto al plano transverso y va en dirección craneal a caudal.

Se considera que los movimientos osteocinemáticos descritos previamente ocurren en un único plano sobre un solo eje. La combinación de movimientos como circunducción (flexión-abducción-extensión-aducción) es posible en muchas articulaciones, aunque, por las limitaciones impuestas por el diseño uniaxial del instrumento de medición, en goniometría sólo se puede medir el movimiento en un solo plano.

El tipo de movimiento disponible en una articulación varía según la estructura articular. Algunas articulaciones, como las interfalángicas de los dedos, permiten mucho movimiento en solo un plano y en torno a un solo eje: flexión y extensión en el plano sagital sobre un eje mediolateral. Cuando una articulación presenta movilidad en solo un plano, se dice que tiene un grado de libertad de movimiento. Las articulaciones interfalángicas de los dedos tienen un grado de libertad de movimiento. Otras articulaciones, como la articulación glenohumeral, permiten el movimiento en tres planos sobre tres ejes: flexión y extensión en el plano sagital sobre un eje mediolateral; abducción y aducción en el plano frontal sobre un eje anteroposterior, y rotación medial y lateral en el plano transverso sobre un eje vertical. La articulación glenohumeral tiene tres grados de libertad de movimiento.


FIGURA 1.7 El plano frontal, que muestra el área sombreada, va de un lado a otro del cuerpo. Los movimientos en este plano, como la abducción y aducción de las extremidades superiores e inferiores, ocurren sobre un eje anteroposterior.

FIGURA 1.8 El plano transverso se muestra con el área sombreada. Los movimientos en este plano ocurren sobre un eje vertical. Estos movimientos comprenden rotación del hombro (A), de la cabeza (B) y de la cadera, así como pronación y supinación del antebrazo.

En los capítulos 4 a 13 se miden los planos y ejes de cada articulación y su movilidad articular.

Grado de movilidad

El grado de movilidad (ROM) es el arco de movimiento medido en grados entre el inicio y el final de un movimiento en un plano específico.1 El arco de movilidad abarca una sola articulación o una serie de ellas.5 La postura inicial en que se mide todo el ROM es la postura anatómica o neutra. La postura anatómica se describe en la 41.a edición de la Anatomía de Gray como una postura en que las extremidades superiores están junto a los costados y las palmas de las manos miran hacia delante con los dedos extendidos7 (figura 1.9A). Las extremidades inferiores están juntas y miran hacia delante. La postura neutra, que sirve para medir el ROM de rotación en el plano transverso, sitúa las articulaciones de las extremidades superiores a medio camino entre rotación medial y lateral, y entre supinación y pronación (figura 1.9B).

Los tres sistemas de anotación usados para definir el ROM son el sistema de 0 a 180 grados, el sistema de 180 a 0 grados y el sistema de 360 grados. En el sistema de anotación de 0 a 180 grados, las articulaciones de las extremidades superior e inferior asumen 0 grados de flexión-extensión y abducción-aducción con el cuerpo en la postura anatómica, y 0 grados de rotación con el cuerpo en la postura neutra (figura 1.9). Normalmente, el ROM se inicia en 0 grados y sigue un arco hasta alcanzar 180 grados. Este sistema de anotación de 0 a 180 grados, también llamado método del cero neutro, es ampliamente usado en todo el mundo. Descrito por vez primera por Silver8 en 1923, su empleo ha contado con el apoyo de muchas autoridades, como Cave y Roberts,9 Moore,10 la American Academy of Orthopaedic Surgeons [Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos],11,12 y la American Medical Association [Asociación Médica Estadounidense].1


FIGURA 1.9 (A) En la postura anatómica, el antebrazo está en supinación de modo que las palmas de las manos se orientan anteriormente. (B) Cuando el antebrazo está en una postura neutra (respecto a la rotación), la palma de la mano mira hacia el costado del cuerpo.

Ejemplo: El ROM de flexión del hombro, que comienza con el hombro en la postura anatómica (0 grados) y termina con el brazo por encima de la cabeza en flexión completa (180 grados), se expresa como 0 a 180 grados.

En el ejemplo precedente, la porción del ROM de extensión, que parte de flexión completa del hombro y vuelta a la posición inicial cero, no necesita medirse porque este ROM representa el mismo arco de movimiento que se midió en flexión. Sin embargo, se debe medir la porción del ROM de extensión disponible más allá de la posición del cero neutro (figura 1.10). La documentación sobre el ROM de extensión solo suele incorporar la extensión que ocurre más allá de la posición del cero neutro. El término hiperextensión sirve para describir un ROM de extensión por encima de lo normal.

Se han descrito otros dos sistemas de anotación. El sistema de anotación de 180 a 0 grados, por primera vez descrito por Clark, define la postura anatómica como 180 grados.13 El ROM comienza en 180 grados y sigue un arco hasta 0 grados. El sistema de anotación de 360 grados, descrito por primera vez por West, también define la postura anatómica en 180 grados.14 Los movimientos de flexión y abducción comienzan en 180 grados y sigue un arco hasta 0 grados. Los movimientos de extensión y aducción comienzan en 180 grados y siguen un arco hasta 360 grados.15 Estos dos sistemas de anotación son más difíciles de interpretar que el sistema de anotación de 0 a 180 grados y se usan con poca frecuencia. Por lo tanto, no los hemos incluido en este manual.

Grado de movilidad activa

El ROM activo es el arco de movimiento producido por la contracción muscular no asistida y voluntaria del individuo. Cuando una persona genera su ROM particular ofrece al examinador información sobre su disposición al movimiento, la coordinación, la fuerza muscular y el ROM articular. Si el dolor aparece durante el ROM activo, tal vez se deba a la contracción o estiramiento de los tejidos «contráctiles», como los músculos, los tendones y sus inserciones en el hueso. El dolor tal vez también se deba al estiramiento o pinzamiento de tejidos no contráctiles (inertes), como ligamentos, cápsulas articulares, bolsas, fascias y la piel. La prueba del ROM activo es una buena técnica de detección para centrar una exploración física. Si una persona completa fácil e indoloramente el ROM activo, probablemente no se necesiten más pruebas. Sin embargo, si el ROM activo es limitado, doloroso o torpe, la exploración física debe incluir una exploración del ROM pasivo y pruebas adicionales para aclarar el problema.


FIGURA 1.10 La flexión y extensión del hombro comienza con el hombro en la postura anatómica. El ROM de flexión actúa anteriormente desde la posición cero mediante un arco hasta los 180 grados. La flecha larga y gruesa muestra el ROM en flexión, que se mide en goniometría. El ROM de extensión actúa posteriormente desde la posición cero hasta un arco de 180 grados. La flecha corta y gruesa muestra el ROM de extensión, que se mide en goniometría.

El ROM asistido activo es el arco de movilidad producido por la contracción muscular asistida por una fuerza externa. Durante el proceso de exploración, la fuerza externa es aportada por el examinador. En otros casos, la fuerza externa puede proceder de una región sana del cuerpo del individuo, o de un aparato mecánico.

Grado de movilidad pasiva

El ROM pasivo es el arco de movilidad producido cuando el examinador aplica una fuerza externa. El individuo se mantiene relajado y no desempeña ningún papel activo en la producción de movimiento. Normalmente, el ROM pasivo es ligeramente mayor que el ROM activo16-18 porque las articulaciones poseen una pequeña cantidad de movimiento que no está sometido a control voluntario. El ROM adicional pasivo disponible al final del ROM activo y normal se debe al estiramiento de los tejidos que rodean la articulación y al volumen reducido de los músculos relajados en comparación con los músculos contraídos. Este ROM adicional pasivo ayuda a proteger las estructuras articulares porque permite absorber fuerzas extrínsecas a la articulación.

La prueba del ROM pasivo ofrece al examinador información sobre la integridad de las superficies articulares y sobre la extensibilidad de la cápsula articular y los ligamentos, músculos, fascia y piel. Comparaciones entre el ROM pasivo y el ROM activo aportan información sobre la movilidad permitida por las estructuras articulares asociadas (ROM pasivo) respecto a la capacidad individual para producir movimiento en una articulación (ROM activo). En casos de alteración, como debilidad muscular, el ROM pasivo y el ROM activo tal vez varíen considerablemente.

Ejemplo: Un examinador tal vez halle que una persona con parálisis muscular conserva el ROM pasivo completo, pero no el ROM activo de la misma articulación. En este caso, las superficies articulares y la extensibilidad de la cápsula articular, de los ligamentos, músculos, tendones, fascia y piel son suficientes como para permitir un ROM pasivo completo. La falta de fuerza muscular limita el movimiento activo de la articulación.

Si se experimenta dolor durante el ROM pasivo, a menudo se debe al movimiento, estiramiento o pinzamiento de las estructuras no contráctiles (inertes). El dolor que se produce al final del ROM pasivo tal vez se deba al estiramiento de estructuras contráctiles, así como de estructuras no contráctiles.19 El dolor durante el ROM pasivo no se debe al acortamiento activo (contracción) de tejidos contráctiles. Al comparar qué movimientos (activos frente a pasivos) causan dolor y establecer la localización del dolor, el examinador comienza a determinar los tejidos dañados que están implicados. Una cuidadosa atención a la sensación final, a la localización de la tensión tisular y al dolor durante el ROM pasivo también aporta información sobre las estructuras que limitan el ROM.

Sensación final

El grado de movilidad pasiva depende de la estructura única de la articulación que se somete a prueba. Algunas articulaciones se estructuran de modo que las cápsulas articulares limiten el final del ROM en una dirección concreta, mientras que otras articulaciones se estructuran de modo que los ligamentos limitan el final de un ROM particular. Otras limitaciones normales al movimiento comprenden tensión pasiva en tejidos blandos como músculos, fascia y piel; aproximación de los tejidos blandos, y contacto de las superficies articulares.

El tipo de estructura que limita un ROM presenta una sensación característica que detecta el examinador al evaluar el ROM pasivo aplicando una ligera sobrepresión al final de la movilidad. Esta sensación, que el examinador experimenta como una barrera que impide continuar el movimiento, se llama sensación final.6,19,20 La capacidad de determinar el carácter de la sensación final requiere práctica y sensibilidad. La determinación de la sensación final se desempeña lenta y cuidadosamente para detectar el final del ROM y distinguir las distintas sensaciones finales, normales y anormales. La capacidad de distinguir las distintas percepciones finales ayuda al examinador a identificar el tipo de estructura limitadora. Cyriax,19 Kaltenborn6 y Paris20 han descrito diversos tipos de sensación final normal (fisiológica) y anormal (patológica). La tabla 1.2, que describe los tipos normales de sensación final, se ha adaptado a partir del trabajo de estos autores, aunque son muy similares a los presentados por Kaltenborn.6

TABLA 1.2 Sensación final normal


Recientemente los investigadores han comenzado a realizar estudios para determinar la validez y fiabilidad de la sensación final. Petersen y Hayes investigaron la teoría de Cyriax según la cual los tipos anormales de sensación final son significativamente más dolorosos que los normales. Los autores confirmaron parcialmente la teoría de Cyriax de que algunas percepciones finales anormales son significativamente más dolorosas que las normales en las dos articulaciones (rodilla y hombro) incluidas en su estudio.21 Hayes y Petersen documentaron que, en general, la fiabilidad en la identificación de la sensación final se consideraba buena cuando el mismo examinador identificaba las tres percepciones finales normales y las seis anormales en la rodilla y el hombro.22 Sin embargo, el grado de coincidencia de los distintos examinadores en la misma sensación final fue escaso. Manning y colaboradores23 llevaron a cabo un estudio para evaluar la fiabilidad de la identificación de la sensación final, la provocación del dolor y la hipomovilidad de cada una de las articulaciones cervicales desde C2-C3 hasta C6-C7 en personas sintomáticas. Se halló una fiabilidad clínicamente aceptable sobre todo para la evaluación de la hipomovilidad articular y para la sensación final en el segmento discal de las vértebras cervicales inferiores del lado menos doloroso, pero no en el lado más doloroso.

TABLA 1.3 Sensación final anormal


En los capítulos 4 a 11 describimos lo que creemos que son sensaciones finales normales y las estructuras que limitan el ROM de cada articulación y movimiento. Debido a la escasez de literatura específica en esta área, estas descripciones se basan en nuestra experiencia en la evaluación del movimiento articular y en la información obtenida de los manuales de anatomía7,24-28 y biomecánica.29,30 Existe controversia entre los expertos respecto a las estructuras que limitan el ROM de algunas partes del cuerpo. Las variaciones individuales normales de la estructura corporal tal vez también determinen que la sensación final difiera de nuestra descripción. Los examinadores deben practicar a fin de distinguir los distintos tipos de sensación final. El ejercicio 1 del capítulo 2 cumple este propósito.

Hipomovilidad

El término hipomovilidad se refiere a una disminución del ROM sustancialmente inferior a los valores normales de esa articulación, dada la edad y sexo del individuo. Por ejemplo, la sensación final se aprecia pronto en el ROM y tal vez su cualidad difiera respecto a lo esperado. Esta limitación del ROM pasivo puede deberse a diversas causas, como anomalías de las superficies articulares, acortamiento pasivo de las cápsulas articulares, ligamentos, músculos, fascia y piel, o a inflamación de estas estructuras.

La hipomovilidad se ha asociado con muchas enfermedades traumatológicas como osteoartritis,31 trastornos de la columna vertebral32 y trastornos metabólicos como diabetes.33,34 La disminución del ROM es también una consecuencia habitual de la inmovilización tras fracturas y del desarrollo de cicatrices después de quemaduras.35,36 Enfermedades neurológicas, como los casos de accidente cerebrovascular, traumatismo en la cabeza, parálisis cerebral y síndrome álgico regional complejo, pueden causar hipomovilidad debido a la pérdida de movilidad voluntaria, a un incremento del tono muscular, a la inmovilización y al dolor. También se ha demostrado que la hipomovilidad altera la función de la mano37 y la del tobillo.38

Patrones capsulares de movilidad restringida

Cyriax19 ha propuesto que los cuadros que afectan a toda la cápsula articular causan un patrón particular de restricción que abarca todos o casi todos los movimientos pasivos de la articulación. Este patrón de restricción se llama patrón capsular. Las restricciones no implican un número fijo de grados de cada movimiento, sino una proporción fija de un movimiento respecto a otro.

Ejemplo: El patrón capsular de la articulación del codo supone una mayor limitación de la flexión que de la extensión. La articulación del codo suele tener un ROM de flexión pasiva de 0 a 150 grados. Si la implicación capsular es leve, quizá haya restricción en los últimos 15 grados de flexión y en los últimos 5 grados de extensión, por lo que el ROM pasivo es de 5 a 135 grados. Si la implicación capsular es más grave, quizá estén restringidos los últimos 30 grados de flexión y los últimos 10 grados de extensión, por lo que el ROM pasivo es de 10 a 120 grados.

Los patrones capsulares varían de una articulación a otra (tabla 1.4). Los patrones capsulares de cada articulación, según Cyriax19 y Kaltenborn,6 se abordan al inicio de los capítulos 4 a 10. Se necesitan estudios adicionales para probar las hipótesis sobre la causa de los patrones capsulares y para determinar el patrón capsular de cada articulación. Varios estudios21,39-41 han examinado la validez de constructo del patrón capsular de Cyriax en personas con artritis o artrosis de rodilla. Aunque existen opiniones contrarias, los datos parecen respaldar el concepto de la existencia de un patrón capsular de restricción en la rodilla, aunque con una interpretación más liberal de las proporciones de limitación que las sugeridas por Cyriax.19 Dos estudios41,42 que examinaron los patrones capsulares de la cadera hallaron decrementos en todos los movimientos de caderas osteoartríticas en comparación con caderas no osteoartríticas, aunque suscitaron dudas sobre los patrones específicos de limitación propuestos por Kaltenborn6 y Cyriax.19

TABLA 1.4 Patrón capsular de las articulaciones de las extremidades


Hertling y Kessler43 han ampliado los conceptos de Cyriax sobre las causas de los patrones capsulares. Ambos autores sugieren que las patologías que causan un patrón capsular de restricción se incluyen en dos categorías generales:

1. Patologías con considerable derrame articular o inflamación sinovial.

2.Patologías en que se aprecia una fibrosis capsular relativa.

El derrame articular y la inflamación sinovial acompañan patologías como artritis traumática, artritis infecciosa, artritis reumatoide aguda y gota. En estas enfermedades, la cápsula articular se distiende por un exceso de sinovia intraarticular, lo cual causa que la articulación mantenga una posición que permita el máximo volumen intraarticular. El dolor desencadenado por el estiramiento de la cápsula y por los espasmos musculares que protegen la cápsula de nuevos daños inhibe el movimiento y causa un patrón capsular de restricción.

La fibrosis capsular relativa se produce con frecuencia durante la inflamación capsular crónica de baja intensidad, durante la inmovilización de una articulación y durante la resolución de una inflamación capsular aguda. Estas afecciones aumentan la proporción relativa de colágeno en comparación con la de mucopolisacáridos en la cápsula articular, o bien cambian la estructura del colágeno. La disminución de la extensibilidad de toda la cápsula provoca un patrón capsular de restricción.

Patrones no capsulares de movilidad restringida

Cuando una limitación de la movilidad pasiva no es proporcional a un patrón capsular, entonces se llama patrón no capsular de movilidad restringida.19 Suele estar causado por una patología que afecta otras estructuras distintas de la cápsula articular completa. La alteración articular interna, la adherencia de una porción de cápsula articular, el acortamiento de los ligamentos, las distensiones y contracturas musculares son ejemplos de patologías que suelen causar patrones no capsulares de restricción. Los patrones no capsulares suelen afectar solo a uno o dos movimientos de una articulación, en contraste con los patrones capsulares, que implican a todos o a la mayoría de movimientos de una articulación.6,19

Ejemplo: La distensión del músculo bíceps tal vez cause dolor y restricción en los últimos grados de extensión pasiva del codo. La movilidad pasiva de la flexión del codo no resultará afectada.

Hipermovilidad

El término hipermovilidad se refiere a la capacidad de una o más articulaciones para moverse de forma activa o pasiva más allá de los límites normales, según la edad y el sexo de la persona. Por ejemplo, en los adultos el ROM normal de extensión de la articulación del codo ronda los 0 grados.11,12 Una medición del ROM de 30 grados o más de extensión en el codo supera el ROM normal y es señal de una articulación hipermóvil en el adulto. Los niños tienen, en comparación con los adultos, cierta hipermovilidad que se produce normalmente en casos específicos de incremento del ROM. Por ejemplo, los neonatos de 6 a 72 horas presentan una media de ROM pasivo de flexión dorsal del tobillo de 59 grados,44 lo cual contrasta con la media de los valores del ROM de los adultos, entre 12 y 20 grados.11,12 El incremento de la movilidad presente en estos niños es normal para su edad. Si persiste el incremento de la movilidad más allá de la edad esperada, se considerará anormal y se diagnosticará la presencia de hipermovilidad.

La hipermovilidad se debe a la laxitud de las estructuras compuestas por tejidos blandos, como ligamentos, cápsulas y músculos, que normalmente previenen la movilidad excesiva de una articulación. En algunos casos, la hipermovilidad tal vez se deba a anomalías de las superficies articulares. Una causa frecuente de hipermovilidad son los traumatismos en las articulaciones. La hipermovilidad también se produce en trastornos hereditarios graves de tejido conjuntivo como el síndrome de Marfan, las enfermedades reumáticas, la osteogénesis imperfecta y el síndrome de Danlos. Los estudios sobre el síndrome de Danlos han hallado que, además de la hipermovilidad articular y el dolor musculoesquelético generalizado, el síndrome afecta a todos los sistemas importantes del cuerpo.45

El síndrome de hipermovilidad (SHM) o síndrome de hipermovilidad articular benigno (SHMAB) se describe en personas por lo demás sanas que presentan hipermovilidad generalizada, acompañada de síntomas musculoesqueléticos.46,47 Se cree que una anomalía heredada del colágeno y el ejercicio físico regular son responsables de la laxitud articular de estas personas.48-50 Tradicionalmente, el diagnóstico del SHM implica la exclusión de otras enfermedades, una puntuación de al menos 4 en la escala de Beighton (tabla 1.5) y artralgia durante más de tres meses en cuatro o más articulaciones.51 Algunos investigadores han reparado en que estos criterios son inadecuados para los niños, porque se documentaron puntuaciones por encima de cuatro en la escala de Beighton en el 65% de una muestra de 1.120 niños de 4 a 7 años de edad en Brasil.50 Jelsma y colaboradores53 también hallaron una prevalencia muy alta de hipermovilidad al aplicar un índice de corte de 5 en niños de 3 a 9 años y un índice de 4 en el grupo de 10 a 16 años; sugirieron que un índice de corte de 7 sería más apropiado. Los autores también subrayaron la necesidad de un acuerdo internacional sobre puntos firmes de corte y sobre el uso de una medición estandarizada para las tareas de movilidad de Beighton.51 Se han propuesto otros criterios, incluyendo movimientos articulares adicionales y signos extraarticulares.52,53

TABLA 1.5 Escala de hipermovilidad de Beighton


Según Grahame,48 también hay que tener en cuenta los siguientes movimientos articulares: más de 90 grados de rotación lateral del hombro, más de 60 grados de hiperextensión de las articulaciones interfalángicas distales y más de 90 grados de extensión de la articulación metatarsofalángica del I dedo. Además de los hallazgos de Grahame, Smith, Jermane y Easton,47 en una revisión sistemática de estudios sobre el SHMAB, hallaron evidencias que sugieren que las personas con este síndrome presentan un sentido significativamente deficiente de la postura articular en comparación con personas que no lo padecen. Smits-Engelman, Klerks y Kirby54 realizaron un estudio prospectivo de 551 niños daneses de 6 a 12 años de edad para evaluar la validez de la escala de Beighton como medición generalizada de la hipermovilidad. Fisioterapeutas cualificados evaluaron a los niños recurriendo a la goniometría para medir el ROM pasivo. Más del 35% de los niños puntuaron por encima de 5/9 en la escala de Beighton. Los autores llegaron a la conclusión de que, cuando se emplea la goniometría, la escala de Beighton es un instrumento válido para medir la movilidad articular generalizada en niños de 8 a 12 años y que no se necesitan ítems adicionales para mejorar la escala, como sugiere Grahame.48

Factores que influyen en el grado de movilidad

El grado de movilidad varía según los individuos y en él influyen factores como la edad, el sexo y si la movilidad es activa o pasiva. Se han realizado bastantes estudios de investigación sobre los efectos de la edad y el sexo sobre el ROM de las extremidades superiores e inferiores, así como sobre el de la columna vertebral. Otros factores como el índice de masa corporal, las actividades laborales y las actividades recreativas influyen en el ROM, pero no se han estudiado tan ampliamente como la edad y el sexo. Además, factores que se relacionan con el proceso de las pruebas, como la postura para la prueba, el tipo de instrumento empleado, la experiencia del examinador, e incluso el momento del día, se ha comprobado que influyen en las mediciones del ROM. En este capítulo de introducción se presenta un breve resumen de los hallazgos de la investigación que examinan los efectos de la edad y el sexo. Para ayudar al examinador, al final de los capítulos 4 a 13 se presenta información más detallada sobre los efectos de la edad y el sexo sobre las articulaciones estudiadas. Cuando está disponible, se incluye información sobre los efectos de las características y el proceso de las pruebas.

Idealmente, para determinar si un ROM está alterado, el valor del ROM de la articulación estudiada se compara con los valores del ROM de personas de la misma edad y sexo, y con los estudios que usaron el mismo método de medición. A menudo tales comparaciones no son posibles, porque no se han establecido para todos los grupos normas basadas en la edad y el sexo. En tales situaciones, el ROM de la articulación se compara con la misma articulación de la extremidad contralateral del individuo, probando que la extremidad contralateral no está alterada ni se usa selectivamente en actividades atléticas o laborales. La mayoría de los estudios han hallado pocas diferencias entre el ROM de las extremidades derecha e izquierda.54-57 Unos pocos estudios17,59,60 han documentado valores del ROM algo inferiores en algunas articulaciones de la extremidad superior del lado derecho o dominante en comparación con el lado contralateral, hecho que Allender y colaboradores58 atribuyen al incremento de la exposición al estrés. Si la extremidad contralateral es inapropiada para la comparación, el ROM particular debe compararse con la media de los valores de ROM que aparece en los manuales de la American Academy of Orthopaedic Surgeons11,12 y otros libros normativos.1,3,7,60,61 Sin embargo, en algunos de estos textos no se identifican las poblaciones de las que se obtienen los valores, ni tampoco las posturas para las pruebas ni el tipo de instrumentos de medición usados.

La media de los valores del ROM, publicada en diversos libros normativos, se resume al inicio de los Procedimientos para las pruebas de la movilidad de cada movimiento y en las tablas al final de los capítulos 4 a 13. Los valores del ROM presentados deberían servir solo como guía general para identificar el ROM normal frente al alterado. A veces se documentan considerables diferencias en la media de los valores del ROM entre las distintas referencias bibliográficas.

Edad

Se han realizado numerosos estudios para determinar los efectos de la edad sobre el ROM de las extremidades y la columna vertebral. Existe un acuerdo general entre los investigadores sobre los efectos de la edad en el ROM de las articulaciones de las extremidades de neonatos, bebés y niños pequeños de hasta 2 años de edad.44,62-66 Estos efectos de la edad son específicos de la articulación y el movimiento, pero no parecen verse influidos por el sexo; tanto hombres como mujeres se ven afectados de forma similar. Los grupos de edad más jóvenes presentan mayor flexión, abducción y rotación lateral de las caderas, y mayor flexión dorsal del tobillo, así como más movilidad del codo en comparación con adultos. Los valores medios de estos grupos de edad difieren más de dos desviaciones típicas de los valores medios de los adultos publicados por la American Academy of Orthopaedic Surgeons12 y la American Medical Association.1 Por tanto, siempre que sea posible se usarán las normas apropiadas para los grupos de edad con neonatos, bebés y niños pequeños de hasta 2 años de edad.

La mayoría de los investigadores que han estudiado a diversos grupos de edad han hallado que los adultos mayores tienen algo menos de ROM en las extremidades que los adultos más jóvenes. Estos cambios del ROM relacionados con la edad de los adultos más mayores también son específicos de la articulación y el movimiento, y tal vez afecten a hombres y mujeres de forma diferente. Allender y colaboradores58 hallaron que el ROM de flexión-extensión de la muñeca, de rotación de la cadera y de rotación del hombro disminuyó al aumentar la edad, mientras que el ROM de flexión de la articulación metacarpofalángica (MCF) del pulgar no mostró una pérdida consistente de movilidad. Roach y Miles67 hallaron por lo general una pequeña disminución (de 3 a 5 grados) en la media de los movimientos activos de cadera y rodilla entre el grupo de edad más joven (25 a 39 años) y el grupo de mayor edad (60 a 74 años). Excepto por el ROM de extensión coxal, estos decrementos representan menos del 15% del arco de movilidad. Stubbs, Fernandez y Glenn69 hallaron una disminución entre el 4% y el 30% en 11 de las 23 articulaciones estudiadas en hombres de entre 25 y 54 años. James y Parker16 hallaron disminuciones sistemáticas en diez movimientos activos y pasivos de la extremidad inferior en personas de entre 70 y 92 años de edad. Steinberg y colaboradores,68 en un estudio con bailarines y no bailarines de edades similares (8 a 16 años), hallaron que las diferencias por la edad no solo se produjeron en distintas articulaciones y movimientos, sino que también variaron con la actividad. Por ejemplo, el ROM de flexión y rotación interna de cadera y la flexión de la rodilla disminuyó al incrementarse la edad de ambos grupos, aunque la flexión plantar del tobillo y la rotación externa de la cadera disminuyeron al incrementarse la edad de los no bailarines y no cambiaron en los bailarines.

Al igual que con las extremidades, los efectos de la edad sobre el ROM de la columna vertebral parecen ser específicos de la movilidad. Youdas y colaboradores75 hallaron que con el paso de una década tanto mujeres como hombres pierden aproximadamente 5 grados de movilidad activa de extensión del cuello y 3 grados de flexión, flexión lateral y rotación. Chen y colaboradores,76 en una revisión de la literatura respecto a los efectos de la edad sobre el ROM de la columna cervical llegaron a la conclusión de que el ROM activo del cuello disminuye 4 grados por década, lo cual es similar a los hallazgos de Youdas y colaboradores. Salo y colaboradores,77 en un estudio con 220 mujeres sanas de entre 20 y 59 años de edad, hallaron que el ROM pasivo de la columna cervical disminuía al incrementarse la edad en todos los movimientos excepto la flexión anterior. Lansade y colaboradores,74 mediante un sistema polaris por infrarrojos para investigar los efectos de la edad sobre el ROM cervical, hallaron una disminución muy pequeña (solo de 0,55 a 0,79 grados) por década entre los 20 y los 93 años.

Los investigadores han llegado a diversas conclusiones sobre el grado de diminución del ROM de la columna toracolumbar al aumentar la edad. Loebl78 halló que la movilidad de la columna toracolumbar (flexión-extensión) disminuye con la edad una media de 8 grados por década. Fitzgerald y colaboradores79 hallaron una disminución sistemática de la flexión lateral y de la extensión de la columna lumbar a intervalos de 20 años, aunque ninguna diferencia en la rotación y flexión anterior. En contraste con Fitzgerald, Intolo y colaboradores,80 en una revisión sistemática y un metaanálisis para determinar el efecto de la edad sobre la movilidad lumbar en 16 estudios, obtuvieron resultados que mostraban que las reducciones relacionadas con la edad en la flexión, extensión y flexión lateral ocurrieron sobre todo entre los 40 y 50 años, y después de los 60 años de edad. Hubo pocas evidencias de los efectos de la edad sobre la rotación lumbar. Trudelle-Jackson y colaboradores81 compararon las mediciones de la flexión y extensión de la columna lumbar de un grupo de mujeres blancas y afroamericanas de edades de entre 20 y 83 años. El ROM de flexión y extensión en el grupo joven (de 20 a 39 años) fue significativamente mayor que en el grupo de mediana edad (de 40 a 59 años) y en el grupo más mayor (más de 60 años). Además, la diferencia en el ROM de extensión entre los grupos de mediana edad y mayores fue también significativa, aunque esta diferencia no fue significativa en el ROM de flexión. Las disminuciones de la flexión lumbar oscilaron entre 2,4 y 7,3 grados, mientras que las diferencias de extensión oscilaron entre 4,9 y 10,8 grados. La flexión y extensión mostraron una tendencia decreciente al aumentar la edad de ambos grupos raciales.

Sexo

Los efectos del sexo sobre el ROM de las extremidades y la columna vertebral también parecen ser específicos de la articulación y el movimiento. Si se encuentran diferencias en el ROM entre sexos, es más frecuente que las mujeres tengan un ROM ligeramente mayor que los hombres. En general, las diferencias entre sexos parecen ser más prevalentes en los adultos que en los niños.

Bell y Hoshizaki71 hallaron que las mujeres de entre 18 y 88 años tenían más flexibilidad que los hombres en 14 de 17 movimientos sometidos a prueba. Beighton, Solomon y Soskolne,51 en un estudio de una población africana, determinaron que las mujeres de entre 0 y 80 años tenían más movilidad que sus pares masculinos. Walker y colaboradores,70 en un estudio de 28 movimientos articulares en personas de 80 a 84 años, refirieron que ocho movimientos eran mayores en las mujeres y cuatro en los hombres, mientras que los otros movimientos mostraron poca diferencia entre sexos. Almquist y colaboradores73 hallaron que las mujeres tenían un ROM en la rodilla un 10-20% mayor que los hombres de todos los grupos de edad entre 15 y más de 60 años. Kalscheur y colaboradores72 midieron 24 movimientos del cuello y las extremidades superiores en hombres y mujeres de entre 63 y 86 años. Las diferencias entre sexos se apreciaron en 14 de los movimientos, y en todos los casos las mujeres más mayores mostraron mayor ROM activo que los hombres mayores. Lansadey colaboradores74 hallaron que el sexo no tenía una influencia significativa sobre el grado de movilidad tridimensional del cuello, excepto en el grupo de 70 a 79 años.

Prueba de longitud muscular

La longitud muscular máxima es la mayor extensibilidad de una unidad musculotendinosa.5 Es la distancia máxima entre las inserciones proximal y distal de un músculo en un hueso. Clínicamente, la longitud muscular no se mide de forma directa, sino determinando el máximo ROM pasivo de la articulación (o las articulaciónes) cruzadas por el músculo.82-85 La longitud muscular, además de la integridad de las superficies articulares y la extensibilidad de la cápsula, los ligamentos, las fascias y la piel, afecta al ROM pasivo de una articulación. El propósito de la prueba de la longitud muscular es determinar si la hipomovilidad o la hipermovilidad son causadas por la longitud del músculo antagonista inactivo o por otras estructuras. Al determinar qué estructuras están implicadas, el profesional de la salud puede elegir tratamientos más específicos y eficaces.

Los músculos se dividen en categorías por el número de articulaciones que cruzan de sus inserciones proximales a distales. Los músculos monoarticulares cruzan y, por tanto, influyen en el movimiento de una sola articulación. Los músculos biarticulares cruzan e influyen en el movimiento de dos articulaciones, mientras que los músculos poliarticulares cruzan e influyen en múltiples articulaciones.

No existe diferencia entre la medición de la longitud de un músculo monoarticular y la medición del ROM articular pasivo en la dirección opuesta a la movilidad activa del músculo. Habitualmente, los músculos monoarticulares tienen suficiente longitud para permitir el ROM pasivo completo de la articulación que cruzan. Si un músculo monoarticular es más corto de lo normal, disminuye el ROM pasivo en la dirección opuesta a la acción del músculo y la sensación final es firme debido a un estiramiento muscular. Al final del ROM, el examinador tal vez sea capaz de apreciar tensión a la palpación dentro de la unidad musculotendinosa si las estructuras son superficiales. Además, el individuo tal vez refiera dolor en la región del músculo y tendón tirantes. Estos signos y síntomas ayudan a confirmar que el acortamiento muscular es la causa de la limitación articular.

Si un músculo monoarticular es anormalmente laxo, la tensión pasiva de la cápsula y los ligamentos tal vez mantenga inicialmente un ROM normal. Sin embargo, con el tiempo, estas estructuras articulares a menudo también se alargan y aumenta el ROM pasivo de la articulación. Como la medición indirecta de la longitud de los músculos monoarticulares es la misma que la medición del ROM articular pasivo, no presentamos en este libro pruebas específicas para la longitud de los músculos monoarticulares.

Ejemplo: La longitud de los músculos aductores de cadera (monoarticulares), como el aductor largo, el aductor mayor y el aductor corto, se evalúa midiendo el ROM pasivo de abducción de la cadera. La medición indirecta de la longitud de los músculos aductores de cadera es idéntica a la medición del ROM pasivo de abducción de la cadera (figura 1.11).

En contraste con los músculos monoarticulares, la longitud de los músculos biarticulares y poliarticulares no suele ser suficiente como para permitir que el ROM pasivo completo se manifieste simultáneamente en todas las articulaciones que cruzan estos músculos. Esta incapacidad de un músculo para elongarse y permitir el ROM completo de todas las articulaciones que cruza el músculo se denomina insuficiencia pasiva. Si un músculo biarticular o poliarticular cruza una articulación cuyo ROM esté evaluando el examinador, el individuo se debe posicionar de modo que la tensión pasiva del músculo no limite el ROM articular. Para permitir el ROM completo de la articulación que se valora y para garantizar suficiente longitud en el músculo, este debe estar relajado en todas las articulaciones que cruce y que se estén evaluando. Un músculo adquiere laxitud cuando se aproximan pasivamente el origen y la inserción del músculo.

FIGURA 1.11 La medición indirecta de la longitud muscular de los aductores de cadera monoarticulares es la misma que la medición del ROM pasivo de abducción de la cadera.

Ejemplo: El tríceps es un músculo biarticular que extiende el codo y el hombro. El tríceps es pasivamente insuficiente durante la flexión completa del hombro y el codo. Cuando un examinador evalúa el ROM de flexión del codo, el hombro debe estar en una posición neutra para que haya suficiente longitud en el tríceps y permita la flexión completa del codo (figura 1.12).


FIGURA 1.12 Durante la medición del ROM de flexión del codo, el hombro debe estar en una posición neutra para evitar la insuficiencia pasiva del tríceps, la cual limitaría el ROM.

Para determinar la longitud de un músculo biarticular, el individuo se coloca de modo que el músculo se elongue sobre las articulaciones proximal y distal que cruza. Una articulación se mantiene en una posición de ROM completo mientras el examinador intenta elongar más el músculo moviendo la segunda articulación en todo su ROM. La sensación final es firme debido al desarrollo de tensión pasiva en el músculo estirado. La longitud del músculo biarticular se valora indirectamente midiendo el ROM pasivo en la dirección opuesta a la acción del músculo en la segunda articulación.

Ejemplo: Para determinar la longitud de un músculo biarticular como el tríceps, el hombro se coloca y mantiene en flexión completa. El codo se flexiona hasta sentir tensión en el tríceps, creando una sensación final firme. La longitud del tríceps se determina con la medición del ROM pasivo de flexión del codo con el hombro en flexión (figura 1.13).

La longitud de los músculos poliarticulares se determina de forma similar a la usada para valorar la longitud de los músculos biarticulares. Sin embargo, el individuo se coloca y aguanta de modo que el músculo se elongue sobre todas las articulaciones que cruza excepto una última articulación. El examinador intenta seguir elongando el músculo moviendo la última articulación en todo el ROM completo. Una vez más, la sensación final es firme debido a la tensión del músculo estirado. La longitud del músculo poliarticular se determina midiendo el ROM pasivo en dirección opuesta a la acción del músculo en la última articulación que se mueve. Las pruebas de longitud muscular habitualmente usadas que determinan indirectamente los músculos biarticulares y poliarticulares se han incluido en los capítulos 4 a 10. También aportamos, si están disponibles, los valores normativos sobre el ángulo articular al final de las pruebas de longitud muscular y la información sobre la fiabilidad y la validez.


FIGURA 1.13 Para determinar la longitud del músculo biarticular tríceps, se mide la flexión del codo con el hombro flexionado.

En el próximo capítulo, el examinador tendrá oportunidad de aprender sobre los diversos instrumentos usados para medir la movilidad articular, así como participar en ejercicios diseñados para identificar las percepciones finales. Se proporcionan ejercicios adicionales para ayudar al examinador a desarrollar las destrezas necesarias para usar los instrumentos y hacer un registro de los datos obtenidos de la exploración del ROM.

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82. Gajdosik, RL, et al: Comparison of four clinical tests for assessing hamstring muscle length. J Orthop Sports Phys Ther 18:614, 1993.

83. Tardieu, G, Lespargot, A y Tardieu, C: To what extent is the tibiacalcaneum angle a reliable measurement of the triceps surae length: Radiological correction of the torque-angle curve. Eur J Appl Physiol 37:163, 1977.

84. Gajdosik, RL: Passive extensibility of skeletal muscle: Review of the literature with clinical implications. Clin Biomech 16:87, 2001.

85. Gajdosik, RL, Hallett, JP y Slaughter, LL: Passive insufficiency of twojoint shoulder muscles. Clin Biomech 9:377, 1994.

CAPÍTULO 2

Procedimientos

Cynthia C. NorkinD. Joyce White

Para alcanzar la competencia en goniometría, el examinador debe aprender la estructura y función de las articulaciones que se han de evaluar. También debe desarrollar las destrezas psicomotrices necesarias para medir el grado de movilidad y la longitud muscular. Este capítulo contiene ejercicios diseñados para ayudar al examinador a reconocer el final de la movilidad e identificar las sensaciones finales, así como los ejercicios que aportan práctica en la lectura del goniómetro y otros instrumentos empleados en el proceso de evaluación. El posicionamiento y la estabilización constituyen las partes iniciales de la secuencia de doce pasos de la exploración, la cual incluye, por ejemplo, localizar y palpar los puntos anatómicos óseos y conocer los métodos de registro de datos sobre el grado de movilidad y la longitud muscular.

Posicionamiento

El posicionamiento para las pruebas se refiere a las posturas del cuerpo recomendadas para obtener mediciones goniométricas y la longitud muscular. El posicionamiento es un aspecto importante de la goniometría porque sirve para disponer las articulaciones en una posición anatómica neutra y medir el grado de movilidad y la longitud muscular elongando un músculo poliarticular sobre todas las articulaciones menos la última que cruza dicho músculo. La última articulación se mueve para estirar más el músculo y determinar la longitud muscular. Tanto en la goniometría como en la prueba de longitud muscular, el posicionamiento estabiliza el segmento articular proximal. El posicionamiento es importante para el examinador, que se debe colocar o sentar cerca de la porción del cuerpo del individuo que se examina. Si el examinador mantiene una posición próxima al individuo, mejorará su mecánica corporal y evitará sufrir lesiones de espalda. El posicionamiento también es importante para el cliente porque la elección de una posición segura y cómoda hace que se relaje y tal vez se reduzca la tensión de las estructuras de los tejidos blandos (cápsula, ligamentos, músculos) que rodean una articulación. Las posturas para las pruebas en que uno o más de estos tejidos blandos se tensan limitan más el grado de movilidad (ROM) que las posturas en las que se relajan las mismas estructuras. Sin embargo, al comprobar la longitud muscular, es necesario usar la postura contraria en la que todos los tejidos estén estirados y tensos. Como se ve en el siguiente ejemplo, el uso de distintas posturas altera el ROM de flexión de la cadera.

Ejemplo: Pensemos en los efectos de la longitud muscular sobre el ROM. Una postura para la prueba en la que la rodilla se flexiona relaja los músculos isquiotibiales y permite un mayor ROM de flexión coxal (figura 2.1A) que otra posición en la que la rodilla está extendida (figura 2.1B). Con la rodilla extendida, la flexión coxal queda prematuramente limitada por la tensión de los músculos isquiotibiales. Músculos como los isquiotibiales, que cruzan dos o más articulaciones, no tienen longitud suficiente para permitir simultáneamente un ROM completo en todas las articulaciones que cruzan (en este caso, las articulaciones de la rodilla y la cadera). La tensión desarrollada en los músculos isquiotibiales que se estiran sobre dos articulaciones previene el ROM completo de la cadera. La flexión de la rodilla relaja los isquiotibiales en esta articulación de modo que la longitud del músculo se reduce y permite el ROM completo de la cadera. En contraste con el posicionamiento de relajación de los músculos antagonistas al examinar el ROM, la prueba de longitud muscular requiere el estiramiento de los músculos.

Es importante que el examinador recurra a la misma postura en todas las pruebas y que las realice en el mismo momento del día en mediciones sucesivas, de modo que la tensión relativa de los tejidos blandos sea la misma que en las mediciones anteriores. Una comparación de las mediciones del ROM tomadas en la misma postura debería proporcionar resultados similares. Cuando se emplean posturas diferentes o distintos examinadores en mediciones sucesivas del ROM de una articulación, se introduce más variabilidad en la medición y disminuye la base de comparación.1-7 Resulta difícil determinar si las diferencias entre mediciones sucesivas son el resultado de un cambio real del ROM articular o el resultado de una postura o un examinador diferentes.

Las posturas para las pruebas implican diversas posturas corporales, como decúbito supino, decúbito prono, sedestación y bipedestación. Cuando un examinador trata de explorar varias articulaciones y movimientos durante una sesión, la exploración goniométrica debe estar planificada para evitar mover al individuo innecesariamente. Por ejemplo, si el individuo está en decúbito prono, todas las posibles mediciones en esta postura se deben tomar antes de que se mueva el individuo y adopte otra postura. La tabla 2.1, que enumera las mediciones articulares según la postura corporal, ayuda al examinador a planificar una exploración goniométrica.

FIGURA 2.1 El posicionamiento difiere entre la prueba del ROM y la prueba de longitud muscular. (A) El ROM de flexión coxal se somete a prueba con la rodilla flexionada para relajar los músculos isquiotibiales, que limitarán el ROM de flexión coxal cuando la rodilla está extendida. (B) Para medir la longitud muscular de los isquiotibiales, se debe extender la rodilla y flexionar la cadera para garantizar que los músculos isquiotibiales se elonguen adecuadamente.

La serie de posturas para las pruebas de este manual está diseñada para seguir las cinco pautas expuestas anteriormente. En resumen, las posturas de las pruebas permiten lo siguiente:

1. Garantizan que el individuo sometido a prueba asuma una postura cómoda, segura y estable.

2. Sitúan la articulación medida en una postura inicial neutra o de 0 grados para evaluar el ROM.

3. Posibilitan la movilidad completa y sin obstrucciones de la articulación al evaluar el ROM.

4. Disponen el músculo en la postura elongada en todas las articulaciones que cruza, excepto la articulación cuya movilidad se medirá al someter a prueba la longitud muscular.

5. Aportan estabilidad al segmento articular proximal.

Si no es posible adoptar una postura recomendada para una prueba debido a las restricciones impuestas por el entorno o las limitaciones del individuo, el examinador recurrirá a la creatividad para decidir cómo obtener una medición articular concreta. La postura alternativa para la prueba debe cumplir las mismas cinco funciones que la postura recomendada. Por lo demás, el examinador describirá la postura con precisión en los registros del individuo para que se use la misma postura en todas las mediciones subsiguientes.

Estabilización

Las posturas para las pruebas del ROM ayudan a estabilizar el cuerpo del individuo y el segmento articular proximal, logrando aislar un movimiento de la articulación examinada. Aislar el movimiento de una articulación ayuda a garantizar una verdadera evaluación del movimiento, más que una medición de movimientos combinados de varias articulaciones. La estabilización posicional se puede complementar con estabilización manual por parte del examinador.

TABLA 2.1 Mediciones articulares atendiendo a la postura del cuerpo


Ejemplo: La medición de la rotación interna de la articulación de la cadera se practica con el individuo en posición sedente (figura. 2.2A). La pelvis (segmento proximal) se estabiliza parcialmente con el peso del cuerpo, aunque el individuo mueve el tronco y la pelvis durante la rotación de la cadera. El examinador y el cliente deben suministrar estabilización adicional (figura. 2.2B). El examinador, que ejerce presión descendente sobre la cresta ilíaca del lado sometido a prueba, aporta estabilidad manual a la pelvis. El individuo desplaza su peso corporal sobre la cadera sometida a prueba para mantener la pelvis estabilizada.

En la mayoría de las mediciones, la cantidad de estabilización manual aplicada por el examinador es suficiente para mantener fijo el segmento articular proximal durante el movimiento del segmento articular distal. Si se permite el movimiento de los segmentos articulares proximal y distal durante la prueba articular, resultará difícil determinar el final del ROM. Aprender a estabilizar requiere práctica, porque el examinador debe hacerlo con una mano mientras simultáneamente mueve el segmento articular distal con la otra mano. En el caso de algunos movimientos de la articulación coxofemoral, tal vez se necesite una segunda persona para ayudar a estabilizar el segmento articular proximal o sostener el segmento articular distal una vez determinado el final del ROM. Esta colaboración de una segunda persona garantiza que el goniómetro se alinee con precisión. Las técnicas para estabilizar el segmento articular proximal y determinar el final de un ROM (sensación final) son básicas para evaluar el grado de movilidad articular, y se dominarán antes de aprender a usar el goniómetro o el inclinómetro. El ejercicio 1 está pensado para que el examinador aprenda a estabilizar y determinar el final del ROM y la sensación final.


FIGURA 2.2 (A) Consecuencias de una estabilización inadecuada. El examinador no ha logrado estabilizar la pelvis ni el tronco del individuo; por tanto, la inclinación lateral de la pelvis y la flexión lateral del tronco acompañan el movimiento de rotación interna de la cadera. El grado de rotación interna parece mayor de lo que realmente es, por el movimiento añadido de la pelvis y el tronco. (B) Empleo de una estabilización adecuada. El examinador emplea la mano derecha para estabilizar la pelvis (evitando que esta se levante de la mesa) durante la movilidad pasiva (ROM). El individuo ayuda a estabilizar la pelvis cargando el peso corporal sobre el lado izquierdo. El individuo mantiene recto el tronco colocando ambas manos sobre la mesa.

Ejercicio 1

Determinación de la amplitud final de la movilidad y la sensación final

Este ejercicio está pensado para que el examinador determine el final del ROM y diferencie tres percepciones finales normales: blanda, firme y dura.

FLEXIÓN DEL CODO: Sensación final blanda (ROM pasivo)

Actividades: Véase la figura 5.13 del capítulo 5.

1. Selecciona a una persona con la que practicar.

2. Tumba a la persona en decúbito supino con el brazo cerca del costado del cuerpo. Pon una toalla enrollada debajo del extremo distal del húmero para dejar espacio para la extensión completa del codo. El antebrazo se coloca en supinación completa con la palma de la mano mirando al techo.

3. Se estabiliza con una mano el extremo distal del húmero (segmento articular proximal) para prevenir la flexión del hombro.

4. Con la otra mano mueve lentamente el antebrazo en todo el ROM pasivo de flexión del codo hasta sentir una resistencia que limita el movimiento.

5. Empuja suavemente contra la resistencia hasta que no consigas aumentar más la flexión. Repara cuidadosamente en la cualidad de la resistencia. Esta sensación final blanda es causada por la compresión de la masa muscular de la cara anterior del antebrazo con la de la cara anterior del brazo.

6. Compara esta sensación final blanda con la sensación final blanda presente en la flexión de la rodilla (Véanse «Procedimientos para la prueba de ROM: Rodilla» y la figura 9.6 del capítulo 9).

FLEXIÓN DORSAL DEL TOBILLO: Sensación final firme (ROM pasivo)

Actividades: Véase la figura 10.11 del capítulo 10.

1. Selecciona una persona con quien practicar.

2. Esa persona se sentará de modo que la pierna sobresalga por el borde de la superficie y la rodilla esté flexionada al menos 30 grados.

3. Estabiliza con una mano el extremo distal de la tibia y el peroné para prevenir la extensión de la rodilla y los movimientos de la cadera.

4. Con la otra mano sobre la superficie plantar de los metatarsianos, mueve lentamente el pie en toda su movilidad pasiva de flexión dorsal del tobillo hasta percibir una resistencia limitando el movimiento.

5. Empuja contra la resistencia hasta que no puedas continuar el movimiento de flexión dorsal. Repara cuidadosamente en la cualidad de la resistencia. La sensación final firme responde a la tensión del tendón de Aquiles por el músculo sóleo, a la porción posterior del ligamento deltoideo, al ligamento peroneoastragalino posterior, al ligamento calcaneoperoneo, a la cápsula articular posterior y a la cuña del astrágalo en la mortaja formada por la tibia y el peroné.

6. Compara esta sensación final firme con la sensación final firme presente en la extensión metacarpofalángica (MCF) de los dedos de la mano (Véanse «Procedimientos para la prueba de ROM de extensión MCF de los dedos» y la figura 7.12 del capítulo 7).

EXTENSIÓN DEL CODO: Sensación final dura (ROM pasivo)

Actividades: Selecciona a una persona con quien practicar.

1. Posiciona al individuo en decúbito supino con el brazo cerca del costado del cuerpo. Coloca una toalla enrollada debajo del extremo distal del húmero para permitir la extensión completa del codo. El antebrazo se orienta en supinación completa con la palma de la mano mirando al techo.

2. Con una mano apoyada en la toalla enrollada y aguantando el extremo distal posterior del húmero, estabiliza el húmero (segmento articular proximal) para prevenir la extensión del hombro.

3. Con la otra mano, mueve lentamente el antebrazo en todo el ROM pasivo de extensión del codo hasta sentir una resistencia limitando el movimiento.

4. Empuja suavemente contra la resistencia hasta que no consigas aumentar más la extensión. Cuando la sensación final sea dura, no cederá más. Esta sensación final dura es causada por el contacto entre el olécranon del cúbito y la fosa olecraneana del húmero.

5. Compara esta sensación final dura con la sensación final dura presente en la desviación radial de la muñeca (Véanse «Procedimientos para la prueba de ROM de desviación radial» y la figura 6.18 del capítulo 6).

Instrumentos de medición

Existen diversos instrumentos para medir la movilidad articular y la longitud muscular. Estos instrumentos comprenden desde cintas métricas hasta goniómetros universales manuales y digitales,8-10 inclinómetros manuales y digitales,9,11-13 cámaras fotográficas,14-18 electrogoniómetros,19 giroscopios,20 sistemas de análisis del movimiento y, más recientemente, aplicaciones (apps) para goniómetros e inclinómetros con teléfonos inteligentes.13,21,22 Los examinadores elegirán un instrumento concreto según cuál sea el propósito de la valoración (clínica frente a investigación); la movilidad que se mide; el movimiento que se mide, y la exactitud, disponibilidad, coste, facilidad de empleo, tamaño del instrumento y registro de fiabilidad y validez.

Goniómetro universal

El goniómetro universal es el instrumento más usado para medir el ROM en el marco clínico. Moore diseñó este tipo de goniómetro al que llamó «universal» por su versatilidad.23,24 Se usa para medir la posición articular y el ROM de casi todas las articulaciones del cuerpo. La mayoría de las técnicas de medición de este libro muestran el uso del goniómetro universal. En la sexta edición de Guides to the Evaluation of Permanent Impairment25 de la American Medical Association, el goniómetro universal es el instrumento recomendado para obtener el ROM de las extremidades superiores e inferiores. En la quinta edición de las Guides,26 el inclinómetro con dos escalas fue el instrumento recomendado para medir el ROM de la columna vertebral; sin embargo, el inclinómetro no se incluyó en la última edición por la falta de suficientes pruebas de su fiabilidad/validez para medir la movilidad de la columna vertebral. Este cambio es un ejemplo de la necesidad de más investigaciones para verificar que los procedimientos e instrumentos usados por los fisioterapeutas cuentan con pleno respaldo de pruebas.

Fabricación del goniómetro

Los goniómetros universales (GU) se fabrican en plástico (figura 2.3) o metal (figura 2.4) y en muchos tamaño y formas, aunque todos se ciñen al mismo diseño básico. Habitualmente, el diseño comprende un cuerpo y dos extensiones delgadas llamadas brazos o ramas: una fija y otra móvil. Una innovación relativamente nueva es un nivel gravitatorio que se desliza sobre una de las ramas del goniómetro. El nivel garantiza que la rama del goniómetro esté vertical u horizontal.


FIGURA 2.3 Los goniómetros universales de plástico se venden en distintas formas y tamaños. Algunos goniómetros tienen un cuerpo circular (A, B, C, E) mientras que el de otros es semicircular (D). El goniómetro de 35 centímetros (A) se usa para medir articulaciones grandes como la cadera, la rodilla y el hombro. El nivel presente en una de las ramas garantiza al examinador que las ramas están horizontales o verticales. Los goniómetros de 15 a 20 centímetros (B, C, D) sirven para evaluar articulaciones de tamaño medio como la muñeca y el tobillo. El goniómetro pequeño (E) tiene una longitud de unos 15 centímetros (C) para facilitar la medición de los dedos de manos y pies.


FIGURA 2.4 Estos goniómetros de metal presentan distintos tamaños pero todos tienen un cuerpo semicircular. También se venden goniómetros de metal de cuerpo circular. El goniómetro más pequeño (D) está diseñado específicamente para colocarlo sobre la superficie dorsal o ventral de los dedos de manos y pies mientras se mide la movilidad articular. Los goniómetros A y B presentan una porción recortada en la rama móvil, mientras que los goniómetros C y D muestran un puntero en la rama móvil para permitir la lectura de la escala sobre el cuerpo de los clientes.

FIGURA 2.5 El cuerpo del goniómetro puede ser un semicírculo (arriba) o un círculo completo (abajo). Las escalas presentes en el cuerpo del goniómetro suelen mostrar incrementos de 1 (abajo) o 5 grados (arriba).

El cuerpo de un goniómetro universal se parece a un transportador y consiste en un semicírculo o un círculo completo (figura 2.5). Las escalas del goniómetro semicircular van de 0 a 180 grados y de 180 a 0 grados. Las escalas del goniómetro circular van de de 0 a 180 grados y de 180 a 0 grados, o de 0 a 360 grados y de 360 a 0 grados. A veces los instrumentos circulares cuentan con ambas escalas. Por lo tanto, el examinador debe prestar mucha atención para no obtener la lectura de la escala equivocada. También debe comprobar los incrementos de las escalas, que pueden variar de 1 a 10 grados, aunque lo más frecuente son incrementos de 1 o 5 grados.

Las ramas de un goniómetro universal están pensadas para moverse o estar estáticas según la naturaleza de su unión con el cuerpo del goniómetro (figura 2.6). La rama fija es una parte estructural del cuerpo del goniómetro y no se puede mover independientemente del cuerpo. La rama móvil está conectada con el centro del cuerpo de la mayoría de los goniómetros de plástico mediante un remache que permite a la rama moverse con libertad sobre el cuerpo. La rama móvil puede tener uno de los siguientes rasgos: un extremo apuntado, una línea blanca o negra que recorre toda la rama, o una porción recortada (ventana). Los goniómetros que se usan para medir el ROM en radiografías tienen una línea blanca opaca que recorre las ramas, así como marcas opacas en el cuerpo. Estos aditamentos ayudan al examinador a leer las escalas.

La longitud de las ramas varía según el instrumento, de 2,54 a 35 centímetros. Estas variaciones de longitud representan un intento por parte de los fabricantes de adaptar el tamaño del instrumento al tamaño de las articulaciones. Al menos un fabricante9 ofrece un goniómetro de ramas expandibles de 20 a 70 centímetros de longitud.


FIGURA 2.6 El cuerpo de este goniómetro universal forma un semicírculo. La rama fija (de color azul para distinguirla) forma parte integral del cuerpo del goniómetro. La rama móvil (de color gris) está unida al cuerpo por un remache para que se mueva con independencia del cuerpo. En este ejemplo, una porción recortada, a veces llamada «ventana», se encuentra en el centro y al final de la rama móvil. Las ventanas permiten al examinador leer la escala del cuerpo del goniómetro.

Ejemplo: Un goniómetro de ramas de 35 centímetros es adecuado para medir la movilidad de la articulación de la rodilla, porque las ramas son lo bastante largas como para permitir la alineación con el trocánter mayor del fémur y con el maléolo lateral de la tibia (figura 2.7A). Un goniómetro de ramas cortas sería difícil de usar aquí porque no se extienden lo bastante a lo largo del fémur y de la tibia como para permitir una buena alineación con los puntos óseos de referencia (véase la figura 2.7B). Un goniómetro de ramas largas resultaría incómodo para medir las articulaciones MCF de la mano. Los goniómetros diseñados para medir las articulaciones de la mano suelen tener ramas de aproximadamente 10 a 15 centímetros de longitud y están bien adaptadas al pequeño tamaño de los dedos y el pulgar.


FIGURA 2.7 Seleccionar el goniómetro del tamaño apropiado facilita la medición de la movilidad articular. (A) El examinador usa un instrumento de cuerpo circular con ramas largas para medir el ROM de flexión de la rodilla. Las ramas del goniómetro se extienden a lo largo de los segmentos proximal y distal de la articulación hasta unos centímetros de los puntos óseos de referencia (círculos negros) que se usan para alinear las ramas. La proximidad de los extremos de las ramas a los puntos de referencia facilita la alineación y asegura que las ramas se alineen con precisión. (B) El goniómetro formado por un pequeño semicírculo de metal es una mala elección para medir el ROM de flexión de la rodilla, porque los puntos anatómicos de referencia están tan lejos de los extremos de las ramas del goniómetro que dificultan la exactitud de la alineación.

FIGURA 2.8 El examinador usa un rotulador dermográfico para señalar la localización del acromion izquierdo. Se ha retirado parte de la ropa del individuo para que los puntos óseos de referencia se visualicen con facilidad. El examinador usa habitualmente los dedos índice y corazón para palpar los puntos óseos de referencia.

Alineación

Por alineación del goniómetro se entiende la alineación de las ramas del goniómetro con los segmentos proximal y distal de las articulaciones del individuo. El examinador debe aprender y usar los puntos anatómicos de referencia de naturaleza ósea para visualizar con más exactitud los segmentos articulares. Estos puntos de referencia, que se identifican en todas las evaluaciones articulares, deben quedar expuestos por completo para localizarlos y palparlos con facilidad (figura 2.8). La cuidadosa visualización, palpación y alineación de las ramas del goniómetro con los puntos de referencia mejora la exactitud y consistencia de las mediciones.

Por regla general, la rama fija se alinea en paralelo con el eje longitudinal del segmento proximal de la articulación, y la rama móvil se alinea en paralelo con el eje longitudinal del segmento distal de la articulación (figura 2.9). En algunas situaciones, debido a las limitaciones impuestas por el goniómetro o el individuo, tal vez sea necesario invertir la alineación de las dos ramas de modo que la rama móvil se alinee con la porción distal y la rama fija lo haga con la porción distal (figura 2.10).

Sin embargo, el ángulo medido por el goniómetro será el mismo con independencia de qué ramas se alineen con los segmentos distal y proximal de la articulación. Por lo tanto, usamos el término rama proximal para referirnos a la rama del goniómetro que se alinea con el segmento proximal de la articulación y el término rama distal para referirnos a la rama alineada con el segmento distal de la articulación (figura. 2.11). Los puntos anatómicos proporcionan puntos de referencia con los que garantizar que la alineación de las ramas es correcta.


FIGURA 2.9 Al usar un goniómetro de cuerpo circular para medir el ROM de flexión del codo, la rama fija se suele alinear en paralelo con el eje longitudinal de la porción proximal (húmero) y la rama móvil, con el eje longitudinal de la porción distal (antebrazo). Sin embargo, si las ramas del goniómetro se invierten, se medirá el mismo ángulo.


FIGURA 2.10 (A) Cuando el examinador usa el goniómetro de cuerpo semicircular para medir la flexión del codo izquierdo, la alineación de la rama móvil con el antebrazo provoca que el puntero se desplace más allá del cuerpo del goniómetro, lo cual imposibilita la lectura de la escala. (B) Al invertir las ramas del instrumento de modo que la rama fija se alinee en paralelo con la porción distal y la rama móvil se alinee en paralelo con la porción proximal se consigue que el puntero se mantenga sobre el cuerpo del goniómetro, permitiendo al examinador leer la escala a lo largo del puntero.

El fulcro del goniómetro se suele colocar sobre la localización aproximada del eje de movimiento de la articulación que se mueve. Sin embargo, como el eje de movimiento cambia durante dicho movimiento, la localización del fulcro se debe ajustar en consecuencia. Moore23,24 sugirió que una meticulosa alineación de las ramas proximal y distal garantiza que el fulcro del goniómetro se sitúe sobre el eje aproximado de movimiento. Por lo tanto, se debe hacer más hincapié en la alineación de las ramas del goniómetro con los segmentos articulares proximal y distal que en la colocación del fulcro sobre el eje aproximado de movimiento.

Se producen errores en la medición de la posición y movimiento articulares con el goniómetro si el examinador no es meticuloso. Al alinear las ramas y al leer la escala del goniómetro, este debe estar a la altura de los ojos del examinador para evitar el error de paralaje. Esta situación se produce si el examinador se encuentra situado a un nivel más alto o más bajo que el goniómetro; como consecuencia, se distorsionan la alineación y las escalas. A menudo el goniómetro cuenta con varias escalas, una con una lectura de 0 a 180 grados y otra de 180 a 0 grados. Los examinadores deben determinar qué escala es correcta para la medición. Si se realiza una estimación visual antes de proceder con la medición, los errores causados por la lectura de la escala equivocada serán evidentes. Otra fuente de error es una interpretación equivocada de los intervalos de la escala. Por ejemplo, el intervalo mínimo de un goniómetro concreto tal vez sea 5 grados, si bien el examinador puede creer que el intervalo representa 1 grado. En este caso, el examinador haría una lectura incorrecta de 91 grados en lugar de 95.

Coste

El coste de los goniómetros universales varía de acuerdo con el material de fabricación (acero inoxidable o plástico), con el tamaño y con las características especiales para medir articulaciones concretas. Los goniómetros universales varían en coste, desde los cinco dólares de un goniómetro de plástico con ramas de unos 15 centímetros, hasta los 75 dólares por un goniómetro de acero inoxidable con ramas de unos 35 centímetros. Los goniómetros específicamente diseñados para medir las articulaciones de los dedos cuestan entre 20 y 100 dólares. Por lo general, los goniómetros universales son los más baratos y la mejor opción por su coste y eficacia para medir la movilidad articular y la longitud muscular.

Después de que el examinador haya leído esta sección sobre la construcción y alineación de los goniómetros universales, se completarán los ejercicios 2 y 3.


FIGURA 2.11 El término «rama proximal» designa el brazo del goniómetro que se alinea con el segmento proximal de la articulación que se examina. El término «rama distal» describe el brazo del goniómetro que se alinea con el segmento distal de la articulación. Durante la evaluación de la flexión del codo, la rama proximal se alinea con el húmero, y la rama distal se alinea con el antebrazo.

Ejercicio 2

El goniómetro universal

Las siguientes actividades están pensadas para que el examinador se familiarice con el goniómetro universal.

EQUIPAMIENTO: Goniómetros universales de cuerpo circular o semicircular, de plástico y metal.

Actividades

1. Selecciona un goniómetro.

2. Identifica el tipo de goniómetro seleccionado (circular o semicircular) reparando en la forma del cuerpo.

3. Diferencia la rama móvil y la rama fija del goniómetro. (Recordemos que la rama fija forma parte integral del cuerpo del goniómetro).

4. Observa la rama móvil para ver si cuenta con un puntero o una ventana.

5. Localiza la línea en medio de la rama móvil y síguela hasta un número de la escala.

6. Estudia el cuerpo del goniómetro y responde las siguientes preguntas:

a. ¿Está la escala situada a ambos lados?

b. ¿Es posible leer la escala en todo el cuerpo del goniómetro?

c. ¿Qué intervalos se usan?

d. ¿Contiene el cuerpo una, dos o más escalas?

7. Sostén el goniómetro con ambas manos. Coloca las ramas de modo que formen una línea recta continua. Cuando las ramas estén en esta posición, encuentra la escala que empieza en 0 grados.

8. Mantén quieta la rama fija y desplaza la rama móvil mientras observas los números en la escala, sea en la punta de la rama móvil o en la ventana. Desplaza la rama móvil de 0o a 45o, 90o, 150o y 180 grados.

9. Mantén quieta la rama fija y desplaza la rama móvil desde 0 grados hasta un arco aproximado de 45 grados de movimiento. Compara la estimación visual con el arco real de movimiento leyendo la escala del goniómetro. Intenta calcular otros arcos de movimiento y compara las estimaciones con el arco real.

10. Mantén fija la rama móvil y mueve la rama fija en distintos arcos de movimiento.

11. Repite los pasos 2 a 10 usando distintos goniómetros de plástico y metal.

Ejercicio 3

Alineación del goniómetro para la flexión del codo

Las siguientes actividades están pensadas para que el examinador aprenda a alinear y leer el goniómetro universal.

EQUIPAMIENTO: Goniómetros universales de cuerpo circular o semicircular, de plástico o metal, de distintos tamaños y un lápiz o rotulador dermográficos.

Actividades: Véanse las figuras 5.9 a 5.15 en el capítulo 5.

1. Selecciona un goniómetro y una persona con la que practicar.

2. Posiciona al individuo en decúbito supino. El brazo izquierdo del individuo se coloca de modo que esté junto al costado del cuerpo con el antebrazo en supinación (la palma de la mano mira al techo). Una toalla enrollada debajo de la porción distal del húmero garantiza que el codo está completamente extendido. (Véase la figura 5.14 del capítulo 5).

3. Localiza y marca cada uno de los siguientes puntos anatómicos: acromion, epicóndilo lateral del húmero, cabeza del radio y apófisis estiloides del radio. (Véanse las figs. 5.9 a 5.12 del capítulo 5).

4. Alinea la rama proximal del goniómetro con el eje longitudinal del húmero, usando el acromion y el epicóndilo lateral como puntos anatómicos de referencia. Para evitar el error de paralaje, asegúrate de estar bien situado para que el goniómetro esté al nivel de los ojos durante el proceso de alineación.

5. Alinea la rama distal del goniómetro con el eje longitudinal del radio, usando la cabeza del radio y la apófisis estiloides como puntos de referencia. (Véase la figura 5.14 del capítulo 5).

6. El fulcro debe estar cerca del epicóndilo lateral. Asegúrate de que el cuerpo del goniómetro no resulte desviado por la superficie en que se apoya.

7. Vuelve a comprobar la alineación de las ramas y reajusta la alineación si fuese necesario.

8. Haz una lectura de la escala del goniómetro.

9. Retira el goniómetro del brazo del individuo y déjalo cerca para tenerlo a mano y medir la siguiente posición de la articulación.

10. Mueve el antebrazo del individuo a distintas posiciones del ROM de flexión, incluyendo el final del ROM de flexión. En cada posición articular, alinea y obtén una lectura del goniómetro. Recuerda que debes sostener el antebrazo del individuo mientras alineas el goniómetro. (Véase la figura 5.15).

11. Repite los pasos 3 a 10 sobre la extremidad superior derecha del individuo.

12. Repite los pasos 4 a 10 usando goniómetros de distintos tamaños y formas.

13. Responde las siguientes preguntas:

a. ¿Influye la longitud de las ramas del goniómetro en la precisión de la alineación? Explícalo.

b. ¿Qué longitudes de las ramas del goniómetro recomiendas como más apropiadas para esta medición? ¿Por qué?

c. ¿Influye el tipo de goniómetro usado (circular o semicircular) en la alineación articular o en la lectura de la escala? Explícalo.

d. ¿Supone una diferencia el lado del cuerpo que se mide en tu capacidad para alinear el goniómetro? ¿Por qué?

Goniómetros de gravedad (inclinómetros)

Aunque no tan corrientes como el goniómetro universal, en el marco clínico se encuentran otros tipos de goniómetros manuales y digitales. Los goniómetros de gravedad o inclinómetros recurren al efecto que la gravedad ejerce sobre el puntero o el nivel de burbuja para medir la posición y movimiento de la articulación (figura 2.12). El goniómetro pendular consta de un transportador de 360 grados con un puntero lastrado que pende del centro del transportador. Este aparato fue descrito por vez primera por Fox y Van Breemen27 en 1934. El goniómetro de fluido (goniómetro de burbuja), creado por Schenkar28 en 1956, tiene un compartimiento circular lleno de líquido que contiene una burbuja de aire. Se parece al nivel de un carpintero, pero, al ser un compartimiento circular, se desplaza por una escala de 360 grados.

Algunos inclinómetros se aseguran o se aguantan sobre el segmento distal de la articulación que se mide. Se toma nota del ángulo entre el eje largo del segmento distal y la línea de la gravedad. En ciertas situaciones, los inclinómetros son más fáciles de usar que los goniómetros universales, ya que no tienen que estar alineados con dos puntos de referencia óseos ni estar centrados sobre el eje de movimiento, si bien se deben colocar sobre puntos de referencia concretos para que las mediciones sean constantes. Una colocación errónea sobre los puntos anatómicos de referencia dará lecturas imprecisas. Además, resulta crítico que el segmento proximal de la articulación que se mide se sitúe vertical u horizontal para obtener mediciones precisas; en caso contrario, se harán ajustes al determinar la medición.29 Los inclinómetros también son difíciles de usar en articulaciones pequeñas y cuando hay edema o deformidad de los tejidos blandos.


FIGURA 2.12 Cada uno de estos goniómetros de gravedad emplea un puntero lastrado (A, B, D) o un nivel de burbuja (C) para mostrar la posición del goniómetro respecto a la fuerza vertical de la gravedad. Todos estos inclinómetros cuentan con un dial rotatorio para que la escala se sitúe en 0 grados con el puntero o la burbuja en la posición inicial.

Algunos inclinómetros se usan específicamente para medir la movilidad de la columna vertebral. El instrumento de medida del grado de movilidad cervical (ROMc) y el instrumento de medida del arco de movilidad de la espalda (ROMe) —de la marca Performance Attainment30— son ejemplos de inclinómetros montados sobre una estructura de plástico. El dispositivo de ROMc (figura 2.13A) presenta tres inclinómetros sobre una estructura plástica que se encaja sobre la cabeza. El inclinómetro localizado en la porción lateral del cabezal sirve para medir la flexión lateral del cuello. El inclinómetro situado delante del cabezal mide la flexión y extensión del cuello. Un inclinómetro magnético situado en lo alto del cabezal mide la rotación del cuello. El inclinómetro magnético reacciona al campo magnético de la tierra para medir movimientos en el plano horizontal y se usa en colaboración con un yugo magnético colocado sobre los hombros del individuo. El dispositivo de ROMe (figura 2.13B) presenta una disposición similar de sus inclinómetros, con un inclinómetro magnético montado horizontalmente para medir la rotación junto con un yugo magnético ceñido alrededor de la pelvis.

Aunque se encuentren goniómetros universales y de gravedad en el marco clínico, no se deben usar para los mismos cometidos.31-34 Por ejemplo, el examinador no usará un goniómetro universal el martes y un inclinómetro el miércoles para medir el ROM de la rodilla de una misma persona. Los dos instrumentos pueden dar resultados ligeramente distintos y volver inapropiadas las comparaciones a la hora de determinar si hay cambios en el ROM. Debido a la adaptabilidad y extendido uso del goniómetro universal en el marco clínico, este libro se centra sobre todo en enseñar la evaluación de las articulaciones de las extremidades usando el goniómetro universal. Sin embargo, hay ciertas secciones del libro centradas en la columna vertebral y la articulación temporomandibular en las que se hace uso por igual tanto de inclinómetros y cintas métricas como de goniómetros universales.

Coste

Por lo general, los inclinómetros son más caros que los goniómetros universales.9 El precio de un inclinómetro de burbuja varía entre 60 y 180 dólares, mientras que el precio de un inclinómetro digital simple de Acumar ronda los 300 dólares.9 Los inclinómetros especializados para el ROMc y el ROMe cuestan de 380 a 400 dólares.10

Después de que el examinador haya leído la información precedente sobre los inclinómetros, se completarán los ejercicios 4 y 5.


FIGURA 2.13 (A) El dispositivo para medir el grado de movilidad cervical (ROMc) cuenta con tres inclinómetros montados en un cabezal de plástico que se ajusta sobre la cabeza. Un inclinómetro está montado en el lado del cabezal y mide el movimiento lateral de la cabeza. Un segundo inclinómetro se localiza delante de la cabeza para medir la flexión y la extensión. Un inclinómetro magnético montado encima de la cabeza se usa en conjunción con un yugo magnético sobre los hombros del individuo para medir la rotación. (B) El dispositivo para medir el grado de movilidad de la espalda (ROMe) también cuenta con un inclinómetro magnético montado horizontalmente y que se usa junto con un yugo magnético ceñido alrededor de la pelvis para medir la rotación.

Ejercicio 4

Inclinómetros

Las siguientes actividades están pensadas para que el examinador se familiarice con los inclinómetros.

EQUIPAMIENTO: Inclinómetro de burbuja e inclinómetro pendular.

Actividades

1. ¿Qué aspecto tiene la pantalla del inclinómetro de burbuja? ¿Y el inclinómetro pendular? ¿Qué ves en el círculo de plástico transparente y móvil del inclinómetro de burbuja? ¿Qué ves en la pantalla del inclinómetro pendular? ¿En qué se parecen los dos instrumentos y en qué son diferentes?

2. Coloca el inclinómetro de burbuja vertical sobre sus dos patas. Repara en que hay una escala interior y otra exterior en el círculo de plástico. ¿Tiene la misma disposición el inclinómetro pendular?

a. ¿Son los incrementos iguales en ambos instrumentos? Las escalas van de 0 a 350 en el inclinómetro de burbuja, y de 0 a 50 en el inclinómetro pendular?

b. ¿Qué ocurre en la escala interior del inclinómetro de burbuja si llevamos la escala exterior a cero?

c. En el inclinómetro de burbuja, ¿en qué dirección va la escala exterior, en el sentido de las agujas del reloj o en contra?

d. Si inclinas el inclinómetro de burbuja a la derecha, ¿qué escala de medición usarás? Si inclinas el inclinómetro pendular a la derecha, ¿qué ocurre? ¿Y si se inclina hacia la izquierda?

3. Si tanto la escala interior como la exterior están a cero en el inclinómetro de burbuja, ¿qué lectura da la escala situada directamente en la lectura cero?

4. ¿Te resultó difícil mantener el líquido a cero en el inclinómetro de burbuja? ¿Tuviste algún problema para mantener una posición a cero en el inclinómetro pendular?

5. ¿Qué le ocurre al líquido del inclinómetro de burbuja si se inclina hacia delante? ¿Y si se inclina hacia atrás?

6. ¿Qué instrumento parece ser el de más fácil manejo y lectura? ¿Por qué?

Ejercicio 5

Alineación del inclinómetro para la rotación cervical

Las siguientes actividades están pensadas para que el examinador aprenda a alinear y hacer lecturas del inclinómetro de burbuja.

Actividades: Remitimos a las figuras 11.42 y 11.43 del capítulo 11.

1. Selecciona un inclinómetro y una persona con la que practicar.

2. Posiciona al individuo en decúbito supino con los brazos junto a los costados y la cabeza en una posición neutra.

3. Permanece de pie o sentado al final de la mesa para que estés mirando la cabeza del individuo.

4. Usa las manos para girar la cabeza del individuo a derecha e izquierda, asegurándote de haber alcanzado el límite de la movilidad.

5. Pide al individuo que repita los movimientos hasta que se practiquen correctamente.

6. Recoloca la cabeza del individuo en una postura neutra.

7. Coloca el inclinómetro en la frente del individuo, manteniendo un contacto firme con la piel mientras sitúas el inclinómetro a cero.

8. Pide al individuo que mueva la cabeza a la derecha.

9. Mantén el inclinómetro con firmeza sobre la frente durante el movimiento, teniendo cuidado de no inclinarlo hacia arriba ni hacia abajo.

10. Haz una lectura de la escala correcta al final del ROM.

11. Registra los datos de tu evaluación.

12. Recoloca la cabeza en la posición neutra y el inclinómetro a 0 grados.

13. Repite la actividad pidiendo al individuo que mueva la cabeza hacia la izquierda.

14. Aguanta el inclinómetro con firmeza sobre la frente durante todo el movimiento.

15. Registra los datos de tu evaluación.

a. ¿Tuviste problemas para aguantar el inclinómetro hacia la derecha o hacia la izquierda?

b. ¿Qué es lo que te gusta del inclinómetro y qué no?

Electrogoniómetros

Los electrogoniómetros, introducidos por Karpovich y Karpovich35 en 1959, se usan sobre todo en el campo de la investigación para obtener mediciones articulares dinámicas. La mayoría de estos aparatos cuentan con dos patas o terminales, similares a las del goniómetro universal, las cuales se juntan con los segmentos proximal y distal de la articulación que se mide.34-39 Se conecta un potenciómetro a los dos terminales. Los cambios en la posición de la articulación provocan que varíe la resistencia del potenciómetro. El cambio de voltaje resultante determina el grado de movilidad articular.

Algunos electrogoniómetros se parecen a los goniómetros pendulares. Los cambios de posición de la articulación causan un cambio en el contacto entre el péndulo y las pequeñas resistencias. El contacto con las resistencias produce un cambio en la corriente eléctrica, y sirve para determinar el grado de movilidad articular.

Los potenciómetros que miden el desplazamiento angular también se han integrado en extensómetros de resistencia eléctrica y dinamómetros isocinéticos. Los electrogoniómetros flexibles con dos galgas de plástico conectadas por medio de un extensómetro flexible están pensados para medir el desplazamiento angular entre las galgas en uno o dos planos de movimiento,33,42 si bien no pueden medir la rotación. Los torsiómetros (de eje simple) están diseñados para medir la rotación en un plano, como la supinación y pronación del antebrazo. Sin embargo, Shiratsu y Coury, en su estudio sobre torsiómetros, hallaron que la fiabilidad y precisión de los sensores de los torsiómetros variaban según los sensores y los movimientos. Los autores llegaron a la conclusión de que los electrogoniómetros eran más fiables y precisos que los torsiómetros.43

Mediante una revisión sistemática de las herramientas de medición (goniómetros estándar, inclinómetros de fluido y de gravedad, fotografías y sistemas de análisis del movimiento) se cuantificó la movilidad de la articulación de la rodilla y se halló que, en el caso de las mediciones dinámicas, los electrogoniómetros y los sistemas de análisis de movimientos 3D eran los más fiables y los que tenían un menor error de medición. Para cuantificar la posición articular estática, los goniómetros e inclinómetros manuales se clasificaron por detrás de las secuencias de resonancias magnéticas y de los sistemas de análisis de movimientos 2D en cuanto a los errores mínimos de medición.44 Perriman y colaboradores45 hallaron que el electrogoniómetro flexible mostraba una excelente precisión y fiabilidad test-retest para medir la cifosis torácica.

Coste

Los electrogoniómetros son más caros que la mayoría de goniómetros e inclinómetros, pero menos que la mayoría de sistemas de análisis de movimientos, como el sistema magnético de captura de movimientos Flock of Birds, que cuesta unos 40.000 dólares, y los sistemas de análisis de movimiento con formato de grabación en vídeo y asistidos por ordenador, que cuestan entre 150.000 y 200.000 dólares. Burnfield y Norkin46 sugieren que, en comparación con los sistemas de análisis de movimiento, son un medio asequible para medir el movimiento articular al caminar.

Radiografía

Durante muchos años, las radiografías obtenidas mediante exploración por rayos X fueron el método preferido para verificar las mediciones de las posiciones articulares obtenidas con goniómetros e inclinómetros. No obstante, este método presenta el gran inconveniente de exponer las personas a radiación. Otro problema es el tiempo necesario para revelar las placas. La radiografía digital, que es una forma de exploración que emplea sensores electrónicos sensibles a los rayos X en vez de la tradicional película fotográfica, emite menos radiación y proporciona imágenes instantáneas. Esta nueva tecnología es un avance importante, y es probable que la futura radiografía digitalizada sea el nuevo método preferido.

Fotografía

El empleo de goniómetros para medir los ángulos articulares directamente sobre fotografías es otro método para medir la movilidad de las articulaciones y la longitud de los músculos. Este tipo de medición del ROM ha recibido la calificación de bueno a excelente en algunos informes de fiabilidad.14,18 La fotografía se ha usado en el pasado para medir el ROM articular, pero se consideraba un proceso más caro y consumía más tiempo que la goniometría tradicional. La facilitad para imprimir y enviar fotografías con pequeñas cámaras y teléfonos digitales ha hecho que la fotografía digital sea más barata y requiera menos tiempo que el revelado de fotografías, aunque, según Bennett y colaboradores,15 las imágines digitales siguen siendo relativamente caras y requieren su tiempo y tal vez haya dificultad con el acceso. Otro problema identificado por Dunleavy, Cooney y Gormley16 es el error de perspectiva que se produce cuando el ángulo fotografiado gira alejándose de la visión perpendicular de la cámara. Obviamente, el examinador no puede manejar correctamente la cámara si está moviendo la extremidad del cliente en todo su ROM, ni tampoco es capaz de determinar la sensación final ni palpar puntos de referencia óseos mientras usa una cámara.

Teléfonos inteligentes

Los teléfonos inteligentes, como iPhone y los teléfonos con sistema operativo Android,13,21,22 en los que se descargan aplicaciones informáticas apropiadas (TiltMeter), se convierten fácilmente en inclinómetros usando sus sistemas sensibles incorporados. Esta capacidad aumenta la posibilidad de que se usen en el marco clínico en el futuro. Además, algunas aplicaciones como Doctor Goniometer permiten superponer un ángulo movible sobre una fotografía digital de partes del cuerpo tomada con un teléfono inteligente. No obstante, hay pruebas insuficientes sobre la fiabilidad y validez de las aplicaciones para teléfonos inteligentes que respalden su uso en el marco clínico actual.13,22

Un estudio de Anderson y colaboradores21 que comparó las mediciones de la movilidad del hombro con un goniómetro universal y con un inclinómetro TiltMeter llegó a la conclusión de que los dos instrumentos no eran intercambiables. Los instrumentos solo eran aceptables para uso clínico cuando el mismo examinador hizo las mediciones empleando los mismos instrumentos. Kolber y Hanely13 compararon las mediciones de la columna lumbar con un inclinómetro de burbuja y una aplicación de iPhone. Estos autores hallaron que ambos instrumentos mostraban buena fiabilidad intra e interexaminadores, así como validez concurrente cuando se siguieron estrictos procedimientos de medición. Sin embargo, al igual que Anderson y colaboradores,21 los autores aconsejaron precaución a los médicos sobre el empleo intercambiable de estos instrumentos.

Estimación visual

Aunque algunos examinadores hagan estimaciones visuales de la posición y movilidad articulares en vez de usar un instrumento de medición, no recomendamos esta práctica. El empleo de estimaciones visuales se ha sugerido en situaciones en las que el individuo presenta un exceso de tejidos blandos cubriendo sus puntos anatómicos de referencia,47 aunque la mayoría de las autoridades prefieren mediciones más precisas y fiables con un goniómetro que las estimaciones visuales.48-52 Incluso cuando provienen de un examinador diestro, las estimaciones visuales solo proporcionan información subjetiva en contraste con la información objetiva recabada con mediciones goniométricas. Las estimaciones visuales previas a las mediciones goniométricas tal vez sirvan para limitar los errores atribuibles a una lectura incorrecta del goniómetro. Si la medición goniométrica no se hace en el mismo cuadrante que la estimación, el examinador queda alertado de la posibilidad de que esté haciendo la lectura de una escala equivocada. Sin embargo, es posible que estas estimaciones influyan en los resultados de la medición goniométrica.

Registro de datos

Las mediciones goniométricas se registran mediante tablas numéricas y gráficas pictóricas, o con un informe escrito de la evaluación. Con independencia del método que se use, los registros deben aportar suficiente información como para permitir una interpretación exacta de la medición. Se recomienda incluir los siguientes ítems en el registro de datos:

• Nombre, edad y sexo del individuo.

• Nombre o iniciales del examinador.

• Fecha y duración de la medición.

• Tipo de goniometría/inclinómetro usado.

• Lado del cuerpo, articulación y movimiento que se mide (por ejemplo, flexión de la rodilla izquierda).

• En el caso del ROM, incluye el número de grados al inicio y final del movimiento. En el caso de la longitud muscular, se debe incluir solo los grados al final del movimiento.

• Tipo de movilidad que se mide (pasiva y activa).

• Cualquier información subjetiva, como una molestia o dolor, que refiera el sujeto durante la prueba.

• Cualquier información objetiva obtenida por el examinador durante la prueba, como un espasmo muscular, chasquidos o patrones capsulares o no capsulares de restricción.

• Una descripción completa de cualquier desviación de las posiciones recomendadas para la prueba.

Si una persona tiene un ROM indoloro y normal durante un movimiento activo o pasivo, el ROM tal vez quede registrado como normal (N) o dentro de los límites normales (DLN). Para determinar si el ROM es normal, el examinador debe comparar el ROM de la articulación que se somete a prueba con las tablas que ofrecen valores normales según la edad, el sexo y con los métodos de medición expuestos en las secciones de «Hallazgos de la investigación» de los capítulos 4 a 13. Al comienzo de los procedimientos para la prueba de los distintos movimientos, se suele presentar una selección de valores normales del ROM de adultos. El ROM de la articulación que se somete a prueba se puede comparar con la misma articulación de la extremidad contralateral del individuo, siempre y cuando esa extremidad no presente alteraciones ni se use selectivamente en actividades deportivas o laborales.

El registro de los valores del ROM debe comprender tanto la posición inicial como la posición final de la articulación para definir el ROM por completo. Un registro que solo comprenda el ROM total, como 50 grados de flexión, no proporciona información sobre dónde empieza y acaba un movimiento. Del mismo modo, un registro que enumere –20 grados (menos 20 grados) de flexión se puede interpretar erróneamente, porque la falta de flexión podría ocurrir tanto al final como al comienzo del ROM.

Un movimiento como una flexión que se inicia en 0 y termina en 50 grados de flexión se registra como 0-50 grados de flexión (figura 2.14A). Un movimiento que comienza con la articulación flexionada 20 grados y termina en 70 grados de flexión se registra como 20-70 grados de flexión (figura 2.14B). El ROM total es el mismo (50 grados) en ambos casos, pero los arcos de movilidad son distintos.


FIGURA 2.14 (A) El registro del ROM debe incluir el inicio del arco de movilidad y también el final. En esta ilustración, el movimiento comienza en 0 y termina en 50 grados, por lo que el ROM total es 50 grados. (B) En esta ilustración, el movimiento se inicia en 20 grados de flexión y termina en 70 grados, por lo que el ROM total es 50 grados. En ambos casos, el ROM total es el mismo, 50 grados, aunque los arcos de movilidad sean distintos.

Como se ha registrado tanto la posición inicial como la posición final de la articulación, la medición se puede interpretar correctamente. Si asumimos que el ROM normal de este movimiento es de 0 a 140 grados, el individuo que tenga un ROM de flexión de 0 a 50 grados carece de movilidad al final del ROM de flexión. El individuo con un ROM de flexión de 20 a 70 grados carece de movilidad tanto al comienzo como al final del ROM de flexión. El término hipomóvil se aplica a ambas articulaciones porque su ROM es inferior a lo normal.

A veces se produce la situación opuesta y la articulación presenta un grado de movilidad mayor de lo normal y es hipermóvil. Si la articulación del codo es hipermóvil, la posición inicial para medir la flexión del codo tal vez sea en hiperextensión y no en 0 grados. Si el codo estaba hiperextendido 20 grados en la posición inicial, el comienzo del ROM de flexión se registra como 20 grados de hiperextensión (figura 2.15). Para dejar claro que los 20 grados representan hiperextensión y no flexión limitada, se incluye un «cero» que representa la posición inicial, que ahora está dentro del ROM. Un ROM que empieza en 20 grados de hiperextensión y termina en 140 grados de flexión queda registrado como 20-0-140 grados de flexión.

Un ROM que no empieza en 0 grados o que termina prematuramente revela hipomovilidad. La adición de cero, que representa la posición inicial usual del ROM, revela hipermovilidad.

Tablas numéricas

Las tablas numéricas suelen enumerar los movimientos articulares en una columna en el centro del formulario (figura 2.16). El espacio a la izquierda de la columna central se reserva para las mediciones del lado izquierdo del cuerpo del individuo, y el espacio a la derecha se reserva para las mediciones del lado derecho del cuerpo. Se apuntan las iniciales del examinador y la fecha de la evaluación encima de las tablas de las mediciones. El instrumento usado se especifica en la sección de comentarios junto con observaciones, como dolor o molestias del individuo durante la exploración. Las mediciones subsiguientes se registran en el mismo formulario y se identifican con las iniciales del examinador y la fecha encima de la columna correspondiente. La primera tanda de mediciones se puede registrar en una columna junto a la columna central, anotando las mediciones posteriores en la siguiente columna más próxima al extremo del formulario (figura 2.16). Como alternativa, la primera tanda de mediciones se puede anotar en la columna izquierda, y las mediciones posteriores en la siguiente columna a la derecha. Cualquiera de estos formatos facilita la comparación de una serie de mediciones con que identificar problemas de movilidad y luego hacer un seguimiento en el tiempo de la respuesta a la rehabilitación.


FIGURA 2.15 Este individuo presenta 20 grados de hiperextensión en el codo. En este caso, el movimiento comienza en 20 grados de hiperextensión y recorre la posición de 0 grados hasta llegar a 140 grados de flexión.


FIGURA 2.16 Esta tabla numérica registra los resultados de la medición del ROM de las caderas derecha e izquierda de un individuo. El examinador ha escrito las iniciales del individuo y la fecha de la evaluación en lo alto de cada columna de las mediciones del ROM. Obsérvese que la cadera derecha se sometió a prueba una vez, el 18 de marzo de 2016, y la cadera izquierda dos veces, una el 18 de marzo de 2016 y de nuevo el 1 de abril de 2016.

Gráficas pictóricas

Las gráficas pictóricas sirven para aislar o, combinadas con tablas numéricas, para registrar mediciones del ROM. Las gráficas pictóricas suelen incluir un diagrama de las posiciones inicial y final normales de la movilidad (figura 2.17).

Método de registro de los valores del ROM en los planos sagital, frontal, transverso y de rotación (SFTR)

Aunque no se emplea habitualmente en Estados Unidos, otro método de registro es el método de registro de los valores del ROM en los planos sagital, frontal, transverso y de rotación (SFTR), desarrollado por Gerhardt y Russe.53,54 En el método SFTR, se emplean tres números para describir todos los movimientos en un plano. El primero y último de los números indica los extremos del ROM en ese plano. El número del medio señala la posición inicial, que debería ser 0 en una movilidad normal. El SFTR tal vez se incluya en un texto escrito o se formatee en una tabla.

En el plano sagital, representado por S, el primer número indica el final del ROM de extensión, el número del medio indica la posición inicial y el último número indica el final del ROM opuesto en el mismo plano, es decir, flexión. Por ejemplo, si una persona presenta 50 grados de extensión de hombro y 170 grados de flexión de hombro, estos movimientos se deben registrar: Hombro S: 50-0-170 grados. Véase en la tabla 2.2 información sobre el registro del movimiento en los otros planos usando este sistema de medición.

Se apunta la postura de la extremidad durante la medición si es que varía respecto a la postura anatómica. La notación (F90) indica que se tomó una medición con la extremidad adoptando 90 grados de flexión. Por ejemplo, si una persona presenta 45 grados de rotación externa y 35 grados de rotación interna, medidos con la cadera en 90 grados de flexión, estos valores del ROM se registran del siguiente modo: Cadera R: (F90) 45-0-35 grados.

Se aprecia hipomovilidad por la ausencia del 0 como número medio o por la presencia de valores inferiores a lo normal para los números primero y último, los cuales señalan los extremos del ROM. Por ejemplo, si el ROM de flexión del codo fue limitado y solo se movió entre 20 y 90 grados de flexión, la anotación sería como sigue: Codo S: 0-20-90 grados. Una limitación articular fija, como anquilosis, se manifiesta por el uso de solo dos números. Se incluye la posición inicial cero para dejar claro en qué movimiento ocurre la posición fija. Por lo tanto, una anotación del Codo S: 0-40 grados manifiesta que el codo queda fijo en 40 grados de flexión.


FIGURA 2.17 Esta gráfica pictórica registra los resultados de las mediciones del ROM de flexión de la cadera izquierda de un individuo. Para las mediciones tomadas el 18 de marzo de 2016, la anotación son 0 a 73 grados de flexión de la cadera izquierda; para las mediciones tomadas el 1 de abril de 2016, la anotación son 0 a 98 grados de flexión de la cadera izquierda. La zona sombreada en azul se ha añadido para resaltar la mejora de los valores del ROM. (Adaptado con autorización de Range of Motion Test, New York University Medical Center, Rusk Institute of Rehabilitation Medicine).

TABLA 2.2 Método de registro de los planos sagital, frontal, transverso y rotación


Pautas de la American Medical Association para el método de evaluación de deterioros permanentes

La sexta edición de las Guides to the Evaluation of Permanent Impairment25 de la American Medical Association (AMA) también emplea el sistema de 0 a 180 grados para registrar el ROM. La postura inicial neutra se registra como 0 grados con movimientos que avanzan hacia 180 grados. Sin embargo, el sistema de registro difiere del sistema usado en este libro. En el libro de la AMA, la extensión que supera la posición inicial neutra, incluso cuando se encuentre normalmente en el cuerpo, recibe el nombre de hiperextensión y se expresa con el signo más (+). El símbolo menos (–) indica una limitación de la extensión en la que no se puede alcanzar la posición inicial neutra. Hay que reparar en que la American Academy of Orthopaedic Surgeons51 no emplea el signo menos (–) para indicar una limitación en extensión o hipomovilidad. Igualmente, hemos evitado el uso de más (+) y menos (–) en este libro, ya que creemos que estos signos se pueden interpretar de distintas formas y crear confusión.

En el libro de la AMA se suministran los índices de deterioro permanente de los principales sistemas del cuerpo, incluyendo tres capítulos sobre la evaluación del sistema musculoesquelético: extremidades superiores, extremidades inferiores, columna vertebral y pelvis. Los casos de movilidad activa restringida, anquilosis, amputación, pérdida sensitiva, cambios vasculares, pérdida de fuerza, dolor, crepitación articular, edema articular, inestabilidad articular y deformidad se miden y convierten en porcentaje del deterioro respecto a la parte del cuerpo. El porcentaje total de deterioro de esa parte del cuerpo se convierte en porcentaje del deterioro de la extremidad y, finalmente, en un porcentaje del deterioro de todo el cuerpo. Estos índices de deterioro permanente, junto con otra información, se usan a menudo para determinar el nivel de discapacidad del paciente y la posible compensación monetaria por parte del empleador o del seguro. Los médicos y terapeutas que trabajen con pacientes con deterioros permanentes y busquen compensación por sus discapacidades deben consultar el libro de la AMA para más detalles.

Procedimientos
Precauciones al medir el grado de movilidad y la longitud muscular

Antes de realizar una evaluación goniométrica, el examinador debe repasar la historia médica y recabar información durante la entrevista para determinar si se debe adoptar alguna precaución al medir el ROM y la prueba de longitud muscular. Se han de adoptar ciertas precauciones ante la sospecha o confirmación de los siguientes procesos: luxación articular, subluxación articular, fractura ósea inestable,55 rotura de tendón o ligamento, proceso inflamatorio agudo o infeccioso y osteoporosis grave.56 El examinador también debe tener presente si el ROM puede interrumpir la curación y aumentar los daños tisulares tras una lesión aguda o una cirugía reciente. Tal vez se deban modificar o posponer los procedimientos de la evaluación si aumentan un dolor o provocan un incremento de los espasmos musculares.57 Desde luego, las mediciones del ROM no son posibles si la articulación que se debe someter a prueba está inmovilizada con un yeso o mediante una ortesis externa. Una vez abordadas estas posibilidades, puede empezar la exploración goniométrica del ROM o la longitud muscular.

Preparación para la prueba goniométrica

Esta sección expone ejercicios diseñados para que el examinador esté preparado y aplique los procedimientos de la prueba usando el goniómetro universal. Inicialmente, los examinadores practican los procedimientos de la prueba con compañeros de clase. Una vez que los examinadores se sienten seguros con el procedimiento, pasan al ejercicio final y practican una exploración del ROM de flexión del codo. Los examinadores siguen los pasos del ejercicio y se les remite al capítulo 5 («El codo y el antebrazo»).

Antes de iniciar la medición del ROM articular o de la longitud muscular, hay que efectuar los siguientes pasos:

• Establecer si hay contraindicaciones o precauciones para medir el ROM o hacer la prueba de longitud muscular.

• Determinar las articulaciones y movimientos que es necesario someter a prueba.

• Organizar la secuencia de la prueba en función de la postura del cuerpo.

• Reunir el equipamiento necesario, como goniómetros o inclinómetros, toallas enrolladas y formularios de registro de datos.

• Preparar una explicación del procedimiento para el individuo a quien se le va a aplicar.

Explicación del procedimiento

Los pasos enumerados y el ejemplo que sigue proporcionan al examinador un posible formato para explicar a la persona a quien se le va a aplicar el procedimiento de evaluación del ROM.

Pasos

1. Preséntate y explica el propósito de la visita.

2. Explica y muestra el funcionamiento del goniómetro/inclinómetro y deja que el sujeto inspeccione el instrumento.

3. Explica y muestra los puntos anatómicos de referencia y por qué es necesario exponerlos.

4. Explica y muestra la postura para la prueba y por qué es importante el posicionamiento.

5. Explica y muestra el papel del examinador y del individuo.

6. Confirma que el sujeto entiende la prueba y está dispuesto a participar.

Durante la explicación y el procedimiento de la prueba, usa términos corrientes en vez de términos médicos para que el individuo entienda el procedimiento. El examinador tratará de establecer una buena relación y conseguir la participación del sujeto durante el proceso de evaluación. Después de leer el ejemplo, el examinador debe practicar el ejercicio 6.

Ejemplo: Explicación del procedimiento de la prueba goniométrica para medir el ROM de flexión del codo.

1. Preséntate y explica el propósito de la prueba

Introducción: Me llamo _________________. Soy (profesión titulada).

Explicación: Creo que ha tenido usted problemas para mover el codo. Voy a medir el movimiento de la articulación para comprobar si difiere de lo que es normal esperar. Emplearé esa información para planificar un programa de tratamiento y valorar su eficacia.

Demostración: El examinador flexiona y extiende su propio codo para que el individuo observe el movimiento de la articulación.

2. Explica y haz una demostración con el goniómetro

Explicación: El instrumento que usaré para tomar las mediciones se llama goniómetro. Se parece a un transportador, pero tiene dos extensiones llamadas ramas. Se coloca sobre la cara externa del cuerpo, junto al codo.

Demostración: El examinador enseña el goniómetro y anima al individuo a que haga preguntas. El examinador muestra al sujeto el uso del goniómetro sosteniéndolo junto a su propio codo.

3. Explica y muestra los puntos anatómicos de referencia

Explicación: Para obtener medidas precisas, necesito identificar algunos puntos anatómicos de referencia para alinear las ramas del goniómetro. Para hallar estos puntos quizá tenga que pedirle que se quite ciertas prendas de ropa, como la camisa. Igualmente, para localizar los puntos de referencia, quizá tenga que hacer presión con los dedos sobre su piel.

Demostración: El examinador muestra al individuo un punto anatómico fácil de identificar, como la apófisis estiloides del radio.

4. Explica y muestra las posturas recomendadas para la prueba

Explicación: Se han establecido ciertas posturas para la prueba con el fin de facilitar las mediciones articulares para que sean más precisas. Si necesita ayuda para adoptar una postura particular, aquí estoy para ayudarle. Dígame, por favor, si necesita ayuda.

Demostración: Las posturas en sedestación o en decúbito supino.

5A. Explica y muestra el papel del examinador y del individuo durante el movimiento activo

Explicación: Le pediré que mueva el brazo exactamente de la misma forma que yo lo he movido.

Demostración: El examinador desplaza el brazo del individuo en todo el ROM pasivo y luego le pide que haga el mismo movimiento.

5B. Explica y muestra el papel del examinador y del individuo durante el movimiento pasivo

Explicación: Moveré su brazo y tomaré una medición. Debe relajarse y dejarme hacer todo el trabajo. Estas mediciones no deben causar molestias, así que, por favor, hágame saber si siente dolor y dejaré de mover su brazo.

Demostración: El examinador mueve el brazo del individuo con suavidad y lentamente en todo el grado de movilidad de flexión del codo.

6. Confirma que el individuo lo entiende y que desea participar

Explicación: ¿Tiene alguna pregunta? ¿Está listo para empezar?

Procedimiento de la prueba

El procedimiento de la prueba se inicia después de haber dado la explicación y cuando el examinador está seguro de que el individuo entiende la naturaleza y proceso de la prueba. El procedimiento de la prueba consiste en una secuencia de actividades en doce pasos.

Pasos

1. Posiciona al individuo en la postura recomendada para la prueba y tan cerca del borde de la camilla de fisioterapia como sea posible.

2. Estabiliza el segmento articular proximal.

3. Mueve el segmento articular distal hasta la posición inicial a cero. Si la articulación no se logra mover hasta la posición inicial a cero, se llegará lo más cerca posible. Mueve lentamente el segmento articular distal hasta el final del ROM pasivo y determina la sensación final. Pregunta al individuo si ha sentido alguna molestia durante el movimiento.

4. Haz una estimación visual del ROM.

5. Devuelve el segmento articular distal a la posición inicial.

6. Palpa los puntos de referencia óseos.

7. Alinea el goniómetro.

8. Haz la lectura y registra los datos de la posición inicial. Retira el goniómetro.

9. Estabiliza el segmento articular proximal.

10. Mueve el segmento distal hasta el final del ROM.

11. Vuelve a colocar y alinear el goniómetro. Palpa de nuevo los puntos anatómicos de referencia.

12. Haz una lectura del goniómetro y registra los datos del ROM.

El ejercicio 6, que se basa en la secuencia de doce pasos, brinda al examinador una oportunidad de usar el procedimiento de la prueba para llevar a cabo una evaluación de la articulación del codo. Se practicará este ejercicio hasta que el examinador realice las actividades en una secuencia sin tener que remitirse al ejercicio.

Una vez que se hayan completado estos ejercicios, el examinador estará bien preparado para aplicar los ejercicios goniométricos a pacientes.

Ejercicio 6

Explicación del procedimiento de la prueba goniométrica

EQUIPAMIENTO: Un goniómetro universal.

Actividades: Practica los siguientes seis pasos con otra persona.

1. Preséntate y explica el propósito de la prueba goniométrica. Haz una demostración en ti mismo del ROM de la articulación.

2. Muestra el goniómetro al individuo y enséñale cómo se usa para medir el ROM de una articulación. Deja que el sujeto inspeccione el instrumento si lo desea.

3. Explica por qué hay que localizar y palpar los puntos de referencia óseos. Demuestra cómo localizas en ti mismo un punto anatómico óseo, y explica el motivo por el cual tal vez haya que retirar alguna prenda de vestir.

4. Explica y demuestra la razón por la que tal vez haya que cambiar de postura.

5. Explica al individuo su papel en el procedimiento. Explica y muestra también tu papel en el procedimiento.

6. Averigua si el sujeto entiende tu explicación.

Ejercicio 7

Procedimiento de la prueba para la evaluación goniométrica del ROM de flexión del codo

EQUIPAMIENTO: Un goniómetro universal, un lápiz dermográfico, un formulario de registro de datos y un lápiz.

Actividades: Véanse las figuras 5.9 a 5.15 del capítulo 5.

1. Posiciona al individuo en decúbito supino, con el brazo que se ha de examinar junto al costado del cuerpo. Pon una toalla enrollada debajo del extremo distal del húmero para permitir la extensión completa del codo. Dispón el antebrazo en supinación completa, con la palma de la mano mirando al techo.

2. Estabiliza el extremo distal del húmero para prevenir la flexión del hombro.

3. Mueve el antebrazo hasta la posición inicial a cero y determina si se aprecia algún movimiento (extensión) más allá de cero. Desplaza el antebrazo hasta el final de la movilidad pasiva de flexión. Evalúa la sensación final. Habitualmente, la sensación final es blanda debido la compresión de la masa muscular sobre la cara anterior del antebrazo y de esta sobre la cara anterior del húmero. Pregunta al individuo si ha sentido alguna molestia durante el movimiento. (Remitimos a la figura 5.13 del capítulo 5).

4. Haz una estimación visual del comienzo y final del ROM.

5. Devuelve el antebrazo a la posición inicial.

6. Palpa los puntos anatómicos óseos (acromion, epicóndilo lateral del húmero, cabeza del radio y apófisis estiloides del radio) y márcalos con un lápiz dermográfico. (Remitimos a las figuras 5.9 a 5.12 del capítulo 5).

7. Alinea las ramas y el fulcro del goniómetro. Alinea la rama proximal con la línea media lateral del húmero usando el acromion y el epicóndilo lateral como referencia. Alinea la rama distal con la línea media lateral del radio, usando la cabeza y la apófisis estiloides del radio como referencia. El fulcro debe estar cerca del epicóndilo lateral del húmero.

8. Haz una lectura del goniómetro y registra los datos de la posición inicial. (Remitimos a la figura 5.14 del capítulo 5). Retira el goniómetro.

9. Estabiliza el segmento articular proximal (húmero).

10. Practica el ROM pasivo, asegurándote de completar toda la movilidad disponible.

11. Al alcanzar el final del ROM, vuelve a poner y realinea el goniómetro. Si es necesario, palpa de nuevo los puntos anatómicos de referencia. (Remitimos a la figura 5.15).

12. Haz una lectura del goniómetro y registra los datos de la lectura. Compara la lectura con tu estimación visual para asegurarte de que estás mirando la escala correcta del goniómetro.

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CAPÍTULO 3

Validez y fiabilidad de la evaluación goniométrica

David A. ScalzittiD. Joyce White

Validez

Para que la goniometría aporte información significativa, las mediciones deben ser válidas. La validez es «el grado en que se infiere una interpretación útil (significativa) de una medición». Dicho de otro modo, la validez de una medición se refiere a cuán bien la medición representa el valor real de la variable de interés y lo bien que se usa esta medición para un propósito específico. El propósito de la goniometría es medir el ángulo creado en una articulación por los huesos adyacentes del cuerpo. Por tanto, toda medición goniométrica válida representa el ángulo articular real que aporta datos para usarlos en la toma de decisiones clínicas. El ángulo articular obtenido con una medición goniométrica sirve para describir una posición articular específica o, si se compara una posición articular inicial con la posición final, un grado de movilidad (ROM). En esta sección, se exponen los cuatro tipos principales de validez (validez aparente, validez de contenido, validez de criterio y validez de constructo) y su relación con la medición del movimiento articular.

Validez aparente

La validez aparente muestra que el instrumento parece medir lo que se propone medir, o sea, que es plausible para los que utilizan la prueba.2-4 Gran parte de la literatura sobre las mediciones goniométricas no aborda específicamente la validez aparente, porque este tipo de validez no se suele someter a prueba. En lugar de eso se asume que el ángulo creado alineando las ramas de un goniómetro universal con puntos de referencia óseos representa realmente el ángulo creado por los huesos proximal y distal que componen la articulación. Se infiere que los cambios en la alineación del goniómetro reflejan cambios en el ángulo articular y representan un grado de movilidad articular. Portney y Watkins3 refieren que la validez aparente se establece fácilmente en algunas pruebas, como la medición del ROM, porque el instrumento mide la variable de interés mediante observación directa.

Validez de contenido

La validez de contenido se determina juzgando si un instrumento mide y representa adecuadamente el dominio de contenido —la sustancia— de la variable de interés.1-4 Tanto el contenido como la validez aparente se basan en la opinión. Aunque la validez aparente es la forma más básica y elemental de validez, la validez de contenido implica una consideración más rigurosa y cuidadosa por parte de los expertos familiarizados con el contenido de interés. Gajdosik y Bohannon5 afirman: «Los fisioterapeutas juzgan la validez de la mayoría de las mediciones del ROM basándose en sus conocimientos anatómicos y en sus destrezas aplicadas de inspección visual, palpación de los puntos de referencia óseos y alineación precisa del goniómetro. Por lo general, la precisa aplicación de conocimientos y destrezas, combinada con la interpretación de resultados como la medición del ROM, aporta suficientes evidencias como para garantizar la validez de contenido».

Validez de criterio

La validez de criterio justifica la validez del instrumento de medición al comparar las mediciones de dicho instrumento con un patrón seguro de medición: el criterio.1-4 Si las mediciones tomadas con el instrumento y el criterio se obtienen aproximadamente al mismo tiempo, entonces se pone a prueba la validez concurrente. La validez concurrente es un tipo de validez referida al criterio y es el tipo de validez facilitada con más frecuencia para la goniometría. La validez de criterio se puede evaluar usando métodos estadísticos como la correlación. En términos goniométricos, un examinador se puede cuestionar la construcción de un goniómetro particular en un nivel muy básico y considerar si las unidades de medida de grados del goniómetro representan con precisión las unidades de medida de grados de un círculo. Los ángulos del goniómetro son comparables con ángulos conocidos de un transportador: el criterio. Habitualmente la fabricación de goniómetros es aceptable, y la validez concurrente tal vez se centre entonces en si la medición de la posición articular refleja el ángulo articular verdadero. En este caso, una medición de la posición articular obtenida con radiografía tal vez sirva de medición del criterio para representar el verdadero ángulo articular.

Estudios sobre la validez de constructo de las articulaciones de las extremidades

Aquí se resumen algunos de los estudios clásicos que han examinado la validez concurrente de las mediciones goniométricas y radiográficas de las articulaciones de las extremidades. Cuando es apropiado, se incluyen los resúmenes de estudios adicionales que comparan la goniometría con radiografías y/o fotografías en las secciones de «Hallazgos de la investigación» de los capítulos cuarto a décimo tercero. Por lo demás, recientes revisiones sistemáticas también han documentado una sólida validez concurrente entre goniómetros universales y radiografías respecto a la posición de la articulación de la rodilla,6 así como entre aplicaciones goniométricas para teléfonos inteligentes y radiografías.7

Gogia y colaboradores8 midieron la posición de la rodilla de treinta personas sanas mediante radiografías y un goniómetro universal. Las posiciones de la rodilla variaron de 0 a 120 grados. Se halló una elevada correlación (coeficiente de correlación [r] = 0,97) y consenso (coeficiente de correlación intraclase [CCI] = 0,98) entre los dos tipos de mediciones. Estos autores llegaron a la conclusión de que la medición de la posición de la rodilla, tal y como se obtuvo en su estudio, era válida a la hora de reflejar la posición real de la articulación. Enwemeka9 estudió la validez de las mediciones del ROM de la rodilla con un goniómetro universal comparando con radiografías las mediciones goniométricas de diez personas. No se obtuvieron diferencias significativas entre los dos tipos de mediciones cuando el ROM se situó entre 30 y 90 grados de flexión (la diferencia media entre las dos mediciones fue de 0,5 a 3,8 grados). Sin embargo, se halló una diferencia significativa cuando el ROM se situó entre 0 y 15 grados de flexión (diferencia media = 4,6 grados). Ahlback y Lindahl10 hallaron que los valores obtenidos con un goniómetro destinado a medir una articulación específica y empleado para medir la flexión y extensión coxal completa de catorce caderas alcanzaron un consenso muy alto con las mediciones radiográficas. Kato y colaboradores11 compararon con radiografías los valores obtenidos con tres tipos de goniómetros alineados con las superficies lateral y dorsal de las articulaciones interfalángicas proximales de dieciséis dedos fijos. Las diferencias medias entre los valores de goniómetros y las radiografías oscilaron entre 0,5 y 3,3 grados.

Estudios sobre la validez de constructo de la columna vertebral

Son diversos los instrumentos empleados para medir el ROM de la columna vertebral que se han comparado con un criterio radiográfico, aunque algunos autores se cuestionan el uso de radiografías como patrón de referencia dada la variabilidad de las mediciones del ROM total derivadas de la suma de los movimientos segmentales en radiografías vertebrales.12 Tres estudios transversales que contrastaron las mediciones del ROM del cuello tomadas mediante goniómetros de gravedad con las mediciones registradas en radiografías hallaron que la validez concurrente era alta. Herrmann,13 en un estudio con once adultos, registró una elevada correlación (r = 0,97) y concordancia (CCI = 0,98) entre las mediciones radiográficas y las medidas del goniómetro pendular de la flexión-extensión de la cabeza y del cuello. Ordway y colaboradores14 midieron simultáneamente la flexión y extensión del cuello de veinte personas sanas con varios métodos: un aparato para la medición del ROM del cuello (ROMc), un sistema de seguimiento informatizado y radiografías. No hubo diferencias significativas entre las mediciones tomadas con el dispositivo de medición del ROMc y los ángulos radiográficos determinados por una línea occipital y una línea vertical, aunque sí hubo diferencias entre el dispositivo de medición del ROMc y los ángulos radiográficos entre el occipucio y C7. Tousignant y colaboradores15 midieron la flexión y extensión del cuello de treinta y un voluntarios con un goniómetro para el ROMc y con radiografías que incluían la movilidad cervical y torácica superior. Hallaron una elevada correlación entre las dos mediciones de flexión (r = 0,97) y extensión (r =0,98). Un estudio adicional de Tousignant y colaboradores16 refirió una elevada correlación para la validez concurrente entre los movimientos de rotación y lateroflexión del cuello y un patrón obtenido mediante técnicas optoelectrónicas.

Los estudios que compararon los métodos clínicos de medición del ROM de la columna lumbar con resultados radiográficos han referido valores de validez tanto altos como bajos. Macrae y Wright17 midieron la flexión lumbar de 342 individuos usando una cinta métrica en función de los métodos de Schoeber y modificado de Schoeber, y compararon los resultados obtenidos con los mostrados en las radiografías. Sus hallazgos respaldan la validez de estas mediciones: los valores del coeficiente de correlación fueron 0,90 (error típico = 6,2 grados) entre el método de Schoeber y las pruebas radiográficas, y 0,97 (error típico = 3,3 grados) entre el método modificado de Schoeber y las radiografías. Portek y colaboradores,18 en un estudio con once hombres, refirieron una correlación baja (0,42 a 0,57) entre las mediciones del ROM de flexión y extensión obtenidas con un método de distracción cutánea, las mediciones de un inclinómetro simple y las pruebas radiográficas. En este estudio se encontraron las siguientes limitaciones: las mediciones se hicieron de forma secuencial y no concurrente, y se emplearon distintas posturas para la prueba. Las radiografías y los métodos de distracción cutánea se aplicaron a sujetos en bipedestación, mientras que las mediciones con el inclinómetro se hicieron con los sujetos sentados para la prueba de flexión y en decúbito prono para la prueba de extensión.

Burdett, Brown y Fall,19 en un estudio con veintisiete personas sanas, hallaron una evidente correlación entre las mediciones tomadas con un inclinómetro simple y las radiografías de flexión lumbar (r = 0,73), pero una correlación ínfima en la extensión lumbar (r = 0,15). Mayer y colaboradores20 compararon la movilidad total de flexión y extensión lumbar de doce personas con lumbalgia crónica respecto a las mediciones con un inclinómetro doble y radiografías. No se observó una diferencia significativa entre los dos métodos en las medias del grupo. Saur y colaboradores,21 en un estudio con cincuenta y cuatro personas con lumbalgia crónica, hallaron que las mediciones del ROM de flexión lumbar tomadas con dos inclinómetros mantenían una correlación alta con las radiografías (r = 0,98). La medición del ROM de extensión guarda un buen grado de correlación con las radiografías (r = 0,75). Samo y colaboradores22 usaron inclinómetros dobles y radiografías para medir a treinta voluntarios en una postura de flexión y extensión. Las radiografías obtuvieron valores de flexión entre 11 y 15 grados más que los hallados con inclinómetros, y valores de extensión entre 4 y 5 grados menos que los obtenidos con inclinómetros.

Validez de constructo

La validez de constructo es la capacidad de un instrumento para medir un concepto abstracto (constructo) o para usarse y hacer una interpretación inferida.2,3 Los profesionales de la rehabilitación tal vez empleen las mediciones del ROM para inferir la función de una persona. En los capítulos 4 a 13, dedicados a los procedimientos para las mediciones, se incluyen los resultados de los estudios de investigación que registran el ROM articular observado durante tareas funcionales. Estos hallazgos comienzan a cuantificar el movimiento articular necesario para evitar limitaciones funcionales. Varios investigadores han restringido artificialmente la movilidad articular con férulas u ortesis, y han examinado el efecto sobre la función.23-25 Estos estudios han demostrado que muchas tareas funcionales se pueden completar con una severa restricción del ROM del codo o la muñeca, siempre y cuando otras articulaciones adyacentes sean capaces de compensarla.

Algunos estudios han medido la correlación entre los valores del ROM y la capacidad para realizar tareas funcionales en poblaciones de pacientes. Un estudio de Hermann y Reese26 examinó la relación entre deterioros, limitaciones funcionales y discapacidad en ochenta personas con trastornos de la columna cervical. La correlación más alta (r = 0,82) se produjo entre las mediciones de los deterioros y las mediciones de las limitaciones funcionales, contribuyendo más el ROM a la relación que las otras dos mediciones de los deterioros de la fuerza y el dolor de los músculos cervicales. Triffitt27 halló correlaciones significativas entre el ROM del hombro y la capacidad para practicar nueve actividades funcionales en 125 personas con patologías de hombro. Wagner y colaboradores28 midieron el ROM pasivo de flexión, extensión, desviación radial y cubital de la muñeca, y la fuerza de los músculos flexores y extensores de muñeca en dieciocho chicos con distrofia muscular progresiva o enfermedad de Duchenne. Se halló una correlación negativa muy significativa entre la dificultad para realizar tareas funcionales manuales y el ROM de desviación radial (r = –0,76 a –0,86), y entre la dificultad para practicar tareas funcionales manuales y la fuerza de los músculos extensores de muñeca (r = –0,61 a –0,83). Otros estudios, sin embargo, han demostrado asociaciones más débiles entre ROM y función. Por ejemplo, Waddell y colaboradores29 midieron la movilidad lumbosacra con inclinómetros y compararon los resultados con el Cuestionario de Discapacidad por Lumbalgia de Roland-Morris (r = –0,47 para la flexión lumbosacra y r = –0,33 para la extensión lumbosacra). Una correlación imperfecta entre ROM y función no sorprende porque la función es un constructo multidimensional y el deterioro de un factor relacionado con las funciones y estructura del cuerpo, como la movilidad articular, tal vez solo sea responsable de un pequeño componente.30,31

Fiabilidad

Para que una medición sea válida, la medición no solo debe representar la variable real de interés, sino que también se debe obtener el mismo valor cuando se repita la medición en las mismas condiciones. La fiabilidad se refiere a la consistencia entre sucesivas mediciones de la misma variable de la misma persona en las mismas condiciones.1-3 Toda medición goniométrica es muy fiable si las sucesivas mediciones de un ángulo articular o ROM de la misma persona y en las mismas condiciones ofrecen los mismos resultados. Toda medición muy fiable contiene un escaso error de medición. Asumiendo que una medición sea al mismo tiempo muy fiable y válida, el examinador puede usar con confianza sus resultados para determinar una verdadera ausencia, presencia o cambio en la disfunción. Por ejemplo, toda medición goniométrica muy fiable y válida sirve para determinar la presencia de un ROM articular limitado, para evaluar el progreso y el avance de las metas de la rehabilitación, y para valorar la eficacia de las intervenciones terapéuticas.

La uniformidad es necesaria para que las mediciones se consideren válidas, aunque es posible obtener mediciones muy uniformes pero carentes de significado y que, por lo tanto, sigan sin ser válidas. Las mediciones poco fiables son inconstantes, no generan los mismos resultados cuando se mide repetidamente la misma variable de la misma persona en las mismas condiciones, y contienen un grave error de medición. Esta falta de uniformidad y agravamiento del error también provoca que la validez sea escasa. Las mediciones de escasa fiabilidad y validez no son fiables y no se deben usar para tomar decisiones clínicas.

Resumen de los estudios de fiabilidad goniométrica

La fiabilidad de las mediciones goniométricas ha sido el centro de muchos estudios de investigación. Dada la variedad de diseños de estudio y técnicas de medición, resulta difícil comparar los resultados de muchos de estos estudios, aunque sí es posible resumir algunos de los hallazgos. Aquí ofrecemos una revisión de tales hallazgos. En los capítulos 4 a 13 se revisa más información sobre los estudios de fiabilidad sobre articulaciones concretas. Tal vez los lectores también quieran consultar otros artículos de revisión y capítulos de libros dedicados a este tema.32-37

Por lo general, la medición con un goniómetro universal de la posición articular y del ROM de las extremidades demuestra una fiabilidad buena a excelente. Se han realizado numerosos estudios de fiabilidad sobre las articulaciones de las extremidades superiores e inferiores. Algunos estudios han examinado la fiabilidad de la medición de articulaciones sostenidas en una posición fija, mientras que otros han examinado la fiabilidad de medir el ROM activo o pasivo. Por lo general, los estudios que midieron una posición articular fija han documentado valores de mayor fiabilidad que los estudios que midieron el ROM.8,13,38,39 Este dato es esperable porque hay más fuentes potenciales de error al medir el ROM que al medir una posición articular fija. Fuentes adicionales de error al medir el ROM son el movimiento del eje articular, las variaciones en la fuerza manual aplicada por el examinador durante el ROM pasivo y las variaciones en el esfuerzo del individuo durante el ROM activo.

La fiabilidad de las mediciones goniométricas del ROM varía un tanto dependiendo de la articulación y de la movilidad. Según varios investigadores, las mediciones del grado de movilidad de las articulaciones de las extremidades superiores son más fiables que las mediciones del ROM de las articulaciones de las extremidades inferiores,36,37,40,41 aunque se han obtenido resultados opuestos. También se han documentado diferencias en la fiabilidad para distintas articulaciones y para diferentes movimientos de una misma articulación. Por ejemplo, Hellebrandt, Duvall y Moore,43 en un estudio de las articulaciones de las extremidades superiores, repararon en que las mediciones de flexión de la muñeca, rotación medial del hombro y abducción del hombro eran menos fiables que las mediciones de otros movimientos de las extremidades superiores. Low44 halló que las mediciones del ROM de extensión de muñeca eran menos fiables que las mediciones de flexión del codo. Greene y Wolf45 refirieron que las mediciones del ROM de rotación del hombro y los movimientos de muñeca son más variables que la movilidad del codo y otros movimientos del hombro. Los estudios de fiabilidad sobre la medición del ROM de la columna cervical y de la torácica en los que se usó un goniómetro universal por lo general han registrado valores de menor fiabilidad que los estudios de las articulaciones de las extremidades.19,46-49 Se han desarrollado muchos instrumentos y técnicas para mejorar la fiabilidad de las mediciones de los movimientos de la columna vertebral. Gajdosik y Bohannon5 sugirieron que en la fiabilidad de las mediciones de ciertas articulaciones y movimientos podía influir negativamente la complejidad de la articulación. La medición de los movimientos en los que influye el movimiento de articulaciones adyacentes o músculos poliarticulares tal vez sea menos fiable que la medición de movimientos de articulaciones trocleares. La dificultad para palpar puntos de referencia óseos y para mover pasivamente partes pesadas del cuerpo tal vez desempeñe un papel en la reducción de la fiabilidad de la medición del ROM de las extremidades inferiores y de la columna vertebral.5,37,40

Muchos estudios sobre los métodos de medición articular han hallado que la fiabilidad intraexaminadores es mayor que la fiabilidad interexaminadores.19,38-44,46,47,49-68 La fiabilidad fue mayor cuando el mismo examinador tomó sucesivas mediciones que cuando se tomaron sucesivas mediciones por distintos examinadores. Esto es así en el caso de los estudios que midieron la posición articular y el ROM de las extremidades y la columna vertebral con goniómetros universales y otros aparatos como goniómetros para articulaciones específicas, inclinómetros, cintas métricas y reglas flexibles. Solo unos pocos estudios hallaron que la fiabilidad interexaminadores era mayor que la fiabilidad intraexaminadores.69-72 En la mayoría de estos estudios, el intervalo de tiempo entre mediciones repetidas por el mismo examinador fue considerablemente mayor que el intervalo de tiempo entre mediciones por distintos examinadores.

Boone y otros40 registraron que las desviaciones típicas medias en repetidas mediciones de seis articulaciones de las extremidades por un examinador con un goniómetro universal oscilaban entre 3,7 y 4 grados, mientras que Bovens y otros42 examinaron nueve movimientos articulares y registraron desviaciones típicas medias entre 2,5 y 8,1 grados en las mediciones repetidas de un examinador. La media de las desviaciones típicas medias registrada en estos estudios fue 3,9 grados y 4,8 grados, respectivamente. Una interpretación de estos hallazgos es que tal vez no sea necesaria una diferencia de al menos 5 (1 desviación típica) a 10 grados (2 desviaciones típicas) para mostrar mejoras o empeoramiento en la movilidad de una articulación, medida por el mismo examinador. Esto coincide un tanto con un reciente estudio de treinta movimientos articulares de doce mujeres adultas, que documentó valores con un error típico de medición (ETM) intraexaminadores de 1 a 7 grados (media del ETM = 3,5 grados) y valores con un mínimo cambio detectable (MCD) entre 4 y 21 grados (media del MCD95 = 9,6 grados) con el 95% del nivel de confianza.73 Cuando varios examinadores tomaron repetidas mediciones goniométricas, la media de las desviaciones típicas medias aumentó hasta 4,7 grados en el estudio de Boone y otros40 y hasta 5,9 grados en el estudio de Bovens y otros.42 Esto implica que tal vez sea necesaria una diferencia de al menos 6 a 12 grados (1 a 2 desviaciones típicas) para mostrar un cambio real cuando se toman repetidas mediciones por más de un examinador. Estos valores solo deben servir como pauta muy general del error de medición en goniometría de las articulaciones de las extremidades. Se remite a los lectores a las secciones de «Hallazgos de la investigación» de los capítulo 4 a 13 para obtener información más específica sobre las articulaciones en lo que atañe a la fiabilidad intraexaminadores e interexaminadores.

La fiabilidad de las mediciones goniométricas se ve afectada por el procedimiento. Varios estudios hallaron que la fiabilidad interexaminadores mejoraba cuando todos los examinadores usaban métodos de medición y posiciones para la prueba bien definidas y constantes.51,53,54,74 La fiabilidad interexaminadores fue menor si los examinadores usaban diversas posiciones y métodos de medición.

Varios investigadores han examinado la fiabilidad de emplear la media de varias mediciones goniométricas en comparación con el uso de una sola medición. Low44 recomienda usar la media de varias mediciones obtenidas con el goniómetro para aumentar la fiabilidad respecto a una sola medición. Estudios recientes de Cobe75 y Hewitt76 también recurrieron a la media de varias mediciones. Sin embargo, Boone y colaboradores40 no hallaron diferencias significativas entre repetidas mediciones a cargo del mismo examinador durante una sesión, y sugirieron que una medición tomada por un examinador es tan fiable como la media de repetidas mediciones. Rothstein, Miller y Roettger,54 en un estudio sobre el ROM de la rodilla y del codo, hallaron que la fiabilidad interexaminadores, determinada con la media de dos mediciones, solo mejoró ligeramente respecto a la fiabilidad interexaminadores, determinada por mediciones únicas.

Los autores de algunos libros sobre métodos goniométricos sugieren el uso de goniómetros universales con ramas más largas para medir articulaciones con segmentos corporales grandes, como la cadera y el hombro.33,77,78 Se recomiendan goniómetros con ramas más cortas para medir articulaciones con segmentos corporales pequeños, como la muñeca y los dedos. Robson,79 mediante un modelo matemático, determinó que los goniómetros de ramas más largas son más precisos a la hora de medir un ángulo que los goniómetros de ramas más cortas. Los goniómetros de ramas más largas reducen los efectos de los errores cometidos al colocar el eje del goniómetro. No obstante, Rothstein, Miller y Roettger54 no hallaron diferencias en la fiabilidad de los goniómetros universales pequeños y de plástico, grandes y de metal, y grandes y de plástico para medir el ROM de la rodilla y el codo. Riddle, Rothstein y Lamb52 tampoco registraron diferencias en la fiabilidad entre goniómetros universales de plástico, grandes y pequeños, para medir el ROM del hombro.

Numerosos estudios han comparado los valores de las mediciones y la fiabilidad de distintos tipos de aparatos para medir el ROM articular. Los goniómetros universales y de gravedad (pendulares y de burbuja), los aparatos para medir articulaciones específicas, las cintas métricas y los amperímetros son algunos de los que se han comparado. Se han emprendido estudios que comparan los aparatos de evaluación clínica para el hombro,43,45,80 el codo,38,43,44,61,81,82 la muñeca,38,45 la mano,39,65,83,84 la cadera,85,86 la rodilla,54,85,87 el tobillo,87,88 la columna cervical46,47,70 y la columna toracolumbar.19,22,48,68,89-95 Muchos estudios han hallado diferencias en los valores y en la fiabilidad entre los instrumentos de medición, mientras que unos pocos no han documentado diferencias. Una reciente revisión sistemática registró que las mediciones del ROM de las articulaciones de las extremidades superiores usando instrumentos —también goniómetros— fueron más fiables que las mediciones recurriendo a la estimación visual.36

En conclusión, sobre la base de la literatura y la experiencia práctica, se recomiendan varios procedimientos para mejorar la fiabilidad de las mediciones goniométricas (tabla 3.1). Para la prueba, los examinadores deben usar posturas bien definidas y constantes, estabilizar el segmento corporal proximal y palpar cuidadosamente los puntos anatómicos de referencia para alinear las ramas del goniómetro. Durante las mediciones sucesivas del ROM pasivo, los examinadores se esforzarán por aplicar la misma cantidad de fuerza manual para mover el segmento de la articulación. Durante las sucesivas mediciones del ROM activo, se animará al cliente a ejercer el mismo esfuerzo para realizar un movimiento. Para reducir la variabilidad de las mediciones, resulta prudente tomar repetidas mediciones en una persona usando el mismo tipo de aparato. Por ejemplo, el examinador debe tomar todas las mediciones repetidas de un ROM con un goniómetro universal, en vez de tomar la primera medición con un goniómetro universal y la segunda con un inclinómetro. A la mayoría de los examinadores les resultará más fácil y preciso usar un goniómetro universal grande al medir articulaciones con segmentos corporales grandes y un goniómetro pequeño para medir articulaciones con segmentos corporales pequeños. Los examinadores inexpertos tal vez quieran tomar varias mediciones y registrar la media para medir la fiabilidad, aunque una sola medición suele ser suficiente para los examinadores más expertos que aplican una buena técnica. Los clínicos deben recordar asimismo que las mediciones sucesivas son más fiables si las toma el mismo examinador usando los mismos métodos que las mediciones obtenidas por distintos examinadores. Una recomendación final es calibrar el aparato a intervalos regulares examinando el ángulo obtenido con estándares conocidos. Esta recomendación garantiza que las mediciones obtenidas reflejen el ángulo real y es especialmente relevante con aparatos como inclinómetros y aplicaciones para teléfonos.

TABLA 3.1 Recomendaciones para mejorar la fiabilidad de las mediciones goniométricas


Métodos estadísticos para evaluar la fiabilidad de las mediciones

En las mediciones clínicas pueden influir tres fuentes principales de variabilidad: (1) variabilidad biológica real, (2) variabilidad temporal y (3) errores de medición.96 La variabilidad biológica real se refiere a la variación en las mediciones de una persona a otra, causada por factores como la edad, el sexo, la raza, la genética, la historia médica y el cuadro patológico. Variabilidad temporal se refiere a la variación en las mediciones de la misma persona en distintos momentos, causada por cambios en factores tales como el estado de salud de la persona, el nivel de actividad, el estado emocional y los ritmos circadianos. El error de medición se refiere a la variación en las mediciones de la misma persona bajo las mismas condiciones en distintos momentos, causada por factores como los examinadores, los instrumentos de medición y los métodos de procedimiento. Por ejemplo, el nivel de destreza y la experiencia de los examinadores, la precisión de los instrumentos de medición y la estandarización de los métodos de evaluación influyen en el grado de error de medición. La fiabilidad refleja el grado en que una medición está libre de errores; por tanto, las mediciones muy fiables tienen pocos errores de medición.

La estadística sirve para evaluar la variación en los datos numéricos y, por tanto, para mejorar la fiabilidad de las mediciones.3,96 Se incluye una breve digresión sobre los métodos estadísticos para expresar la fiabilidad y ayudar al examinador a interpretar correctamente las mediciones goniométricas y entender la literatura dedicada a las mediciones articulares. Esta exposición comienza presentando medidas de la variabilidad, como la desviación típica y el coeficiente de variación. Le sigue una exposición sobre las mediciones de relativa fiabilidad incluyendo el coeficiente de correlación del producto-momento (o de Pearson) y el coeficiente de correlación intraclase. Se presentan ejemplos que muestran el cálculo de estas pruebas estadísticas. Esta sección termina con una exposición sobre las mediciones absolutas de la fiabilidad que proporcionan valores sobre el error asociado con la medición en las unidades originales de la medición. Las medidas expuestas incluyen el error típico de medición y el mínimo cambio detectable. Para más información adicional, incluyendo los supuestos sobre el uso de todas estas pruebas estadísticas, remitimos al lector a la bibliografía citada.

Al final de este capítulo, se incluyen cuatro ejercicios para que los examinadores evalúen su uniformidad en la obtención de mediciones goniométricas y en la realización de cálculos para las mediciones presentadas. Se anima a los clínicos a recabar datos de su personal y de la población de pacientes a fin de determinar la fiabilidad de sus propias mediciones. Miller33 ha presentado un procedimiento meticuloso para realizar tales estudios.

Mediciones de la variación
Desviación típica

En la literatura biomédica, la estadística usada con más frecuencia para indicar variación en una muestra es la desviación típica.3,96,97 La desviación típica es la raíz cuadrada de la media de los cuadrados de las desviaciones de la media. La desviación típica se simboliza en la literatura como DT, d o dt. La media de muestra se suele expresar como y se calcula dividiendo la suma de cada observación de dados (x) por el número de observaciones en la muestra (n). La ecuación de la desviación típica (DT) de la distribución de los datos alrededor de una media es:


La desviación típica se expresa en las mismas unidades que las observaciones de los datos originales. Por ejemplo, en goniometría esto significa en grados. Si las observaciones de los datos tienen una distribución normal (en forma de campana), una desviación típica por encima y debajo de la media comprende en torno al 68% de todas las observaciones, y dos desviaciones estándar por encima o debajo de la media comprenden en torno al 95% de las observaciones. Un valor elevado en la desviación típica revela una gran variabilidad en una serie de mediciones.

Varias desviaciones típicas pueden estar determinadas por un estudio de mediciones únicas.96 Estas desviaciones típicas representan la dispersión de datos en torno a distintas medias. Aquí se exponen dos de estas desviaciones típicas. Una desviación típica y determinable es la variabilidad interindividual en torno a la media de mediciones de un grupo de personas, la cual revela la variabilidad biológica. Esta desviación típica quizá sea de interés a la hora de decidir si una persona tiene un ROM anormal en comparación con otras personas de la misma edad y sexo. Otra desviación típica es la variabilidad intraindividual en torno a la media de mediciones repetidas en una persona, que revela un error de medición. Asumiendo que la articulación de la persona estuviese en la misma posición en todas las mediciones, ésta es la desviación típica de interés pues indica que el examinador fue constante en la obtención de mediciones y, por tanto, fiable.

A continuación se expone un ejemplo sobre el modo de determinar estas dos desviaciones típicas. La tabla 3.2 presenta mediciones del ROM de cinco personas.* Se tomaron tres mediciones repetidas (observaciones) de cada individuo por el mismo examinador.

La desviación típica como muestra de la variabilidad biológica (variabilidad interindividual) se determina primero calculando la media de la medición del ROM de cada sujeto. La media de la medición del ROM de cada uno de los cinco sujetos está presente en la última columna de la tabla 3.2. La media general de la media de la medición del ROM de cada uno de los cinco sujetos equivale a 56 grados. La media general se simboliza con La desviación típica se determina hallando las diferencias entre las medias y la media general de los cinco sujetos. Las diferencias se elevan al cuadrado para garantizar que obtenemos cifras positivas y luego se suman. La suma se emplea en la fórmula de la desviación típica. El cálculo de la desviación típica que revela variabilidad biológica se expone en la tabla 3.3.

En el ejemplo, la desviación típica que revela variabilidad biológica equivale a 13,6 grados. Esta desviación típica denota ante todo variabilidad interindividual. El conocimiento de la variabilidad interindividual tal vez ayude a decidir si un sujeto presenta un ROM anormal en comparación con otras personas de la misma edad y sexo. Si se asume que la distribución de las mediciones es normal, una forma de interpretar esta desviación típica del ejemplo es predecir que en torno al 68% de la media de las mediciones del ROM de todos los sujetos se situarán entre 42,4 y 69,6 grados (más o menos una desviación típica respecto a la media general de 56 grados). Habría que esperar que en torno al 95% de la media de las mediciones del ROM de todos los sujetos se sitúen entre 28,8 y 83,2 grados (más o menos dos desviaciones típicas respecto a la media general de 56 grados).

La desviación típica como muestra de un error de medición (variabilidad intraindividual) también se determina calculando primero la media de la medición del ROM de cada sujeto. Sin embargo, esta desviación típica se determina por las diferencias entre las tres mediciones repetidas de un sujeto y por la media de las mediciones en dicho sujeto. Las diferencias se elevan al cuadrado para garantizar que obtenemos cifras positivas y luego se suman. La suma de estas diferencias al cuadrado se emplea en la fórmula de la desviación típica. Usando la información sobre el sujeto uno del ejemplo, el cálculo de la desviación típica que revela un error de medición se halla en la tabla 3.4.

Mediante la utilización de la tabla 3.2 para obtener información sobre los otros sujetos y usando el mismo procedimiento que se muestra en la tabla 3.4, encontramos que la desviación típica del sujeto 1 = 5,3 grados, la desviación típica del sujeto 2 = 2,6 grados, la desviación típica del sujeto 3 = 4 grados, la desviación típica del sujeto 4 = 3,6 grados y la desviación típica del sujeto 5 = 3 grados. La desviación típica media de todos los sujetos, combinada, se determina sumando las desviaciones típicas de los cinco y dividiéndolas por el número de sujetos:


En el ejemplo, la desviación típica que muestra variabilidad intraindividual equivale a 3,7 grados. Esta desviación típica es apropiada para mostrar un error de medición, sobre todo si las mediciones repetidas de cada sujeto se tomaron en un período corto de tiempo. Obsérvese que en este ejemplo la desviación típica que muestra un error de medición (3,7 grados) es mucho menor que la desviación típica que muestra la variabilidad biológica (13,6 grados). Una forma de interpretar la desviación típica por un error de medición es predecir que en torno al 68% de las mediciones repetidas en un sujeto se situarán 3,7 grados (una desviación típica) por encima o debajo de la media de las mediciones repetidas en el sujeto, por culpa del error de medición (asumiendo una distribución normal). Lo esperable sería que en torno al 95% de las mediciones repetidas en un sujeto se situaran 7,4 grados (2 desviaciones típicas) por encima o debajo de la media de las mediciones repetidas en un sujeto, de nuevo por culpa del error de medición. Un valor menor para la desviación típica de una serie de mediciones es señal de un error de medición menor y, por tanto, de una medición más constante y fiable.

Coeficiente de variación

En ocasiones resulta útil tener más en cuenta el porcentaje de variabilidad que la desviación típica, que se expresa en las unidades de la observación de datos (medición). El coeficiente de variación (CV) es una medida de variación relativa a la media y estandarizada, de modo que se puedan comparar las variaciones de distintas variables. El CV es la relación entre la desviación típica y la media, y se expresa como un porcentaje. La fórmula es:

* Se incluyen cinco personas para mostrar un ejemplo de los cálculos. Lo ideal es que un estudio de la fiabilidad incluya más de cinco personas para garantizar un poder estadístico suficiente.

TABLA 3.2 Tres mediciones repetidas del ROM en grados, tomadas en cinco sujetos


TABLA 3.3 Cálculo de la desviación típica como muestra de la variabilidad biológica en grados


TABLA 3.4 Cálculo de la desviación típica como muestra del error de medición en grados



En el caso del ejemplo de la tabla 3.2, el coeficiente de variación como muestra de la variabilidad biológica emplea la desviación típica para la variabilidad biológica (desviación típica = 13,6 grados).


El coeficiente de variación como muestra del error de medición emplea la desviación típica para el error de medición (desviación típica = 3,7 grados).


En este ejemplo, el coeficiente de variación para el error de medición (6,6%) es menor que el coeficiente de variación para la variabilidad biológica (24,3%).

Un valor inferior que el coeficiente de variación representa un error de medición menor y, por tanto, una medición más constante y fiable. Esta estadística es especialmente útil para comparar la variabilidad de dos o más variables que tienen distintas unidades de medición (por ejemplo, comparar los métodos de medición del ROM que utilizan centímetros con los que usan grados). Sin embargo, el coeficiente de variación está muy influido por el valor de la media. Por ejemplo, una desviación típica que manifieste un error de medición de 5 grados se traducirá en un CV de un 3% si la media del ROM fue 150 grados, mientras que la misma desviación típica de 5 grados daría un CV del 25% si la media del ROM fue 20 grados.

Mediciones relativas de la fiabilidad: Coeficientes de correlación

Los coeficientes de correlación se han usado tradicionalmente para medir la relación entre dos variables. El número resultante está entre –1 y +1, lo cual demuestra lo próxima que una variable está de la otra.3,97,98 Un valor de +1 describe una relación positiva perfecta entre las dos variables, mientras que un valor de –1 describe una relación negativa perfecta. Un coeficiente de correlación de 0 indica que no hay relación entre las dos variables. Los coeficientes de correlación tal vez se usen para denotar la fiabilidad de las mediciones, porque se asume que dos mediciones repetidas deberían mantener una correlación muy alta y aproximarse a +1. Tal y como se expuso antes en este capítulo, los coeficientes de correlación tal vez también se usen para demostrar la validez concurrente entre dos dispositivos para medir la movilidad articular. Se han descrito valores de corte diferentes para interpretar la fiabilidad usando coeficientes de correlación.3,97,98 Por ejemplo, Portney y Watkins3 aportan una pauta general en la que los coeficientes por debajo de 0,50 representan una mala fiabilidad; valores entre 0,50 y 0,75 sugieren una fiabilidad moderada, y valores por encima de 0,75 revelan una buena fiabilidad. Sin embargo, piden cautela, ya que estos valores se deben interpretar en el contexto de los datos y no se deben usar como puntos de corte estrictos.

Coeficiente de correlación del producto-momento

Como las mediciones goniométricas suministran datos del nivel de relación y siempre que se cumplan los otros criterios para la estadística paramétrica, es posible calcular el coeficiente de correlación del producto-momento para comparar la asociación entre parejas de mediciones goniométricas. El coeficiente de correlación del producto-momento o de Pearson se simboliza por la letra minúscula r. La fórmula para calcular r se expresa con la siguiente ecuación. En el caso en que se use r para indicar la fiabilidad de dos mediciones, x simboliza la primera medición e y simboliza la segunda medición.


Por lo que se refiere al ejemplo de la tabla 3.2, el coeficiente de correlación de Pearson sirve para determinar la relación entre la primera y la segunda medición del ROM de cinco sujetos. El cálculo del coeficiente de correlación del producto-momento o de Pearson para este ejemplo se encuentra en la tabla 3.5. El valor resultante de r = 0,98 revela una relación lineal muy positiva entre la primera y la segunda medición. Dicho de otro modo, las dos mediciones guardan una correlación muy alta.

El coeficiente de correlación del producto-momento o de Pearson manifiesta más una asociación entre las parejas de mediciones que un consenso. Por tanto, para decidir si las dos mediciones son idénticas, hay que determinar la ecuación de la línea recta que mejor representa la relación. Si la ecuación de la línea recta que representa la relación incluye una pendiente equivalente a 1 y un intercepto igual a 0, entonces un valor r que se aproxime a +1 indica que las dos mediciones son idénticas. Sin embargo, en casos en que la pendiente no es igual a 1 o el intercepto no equivale a 0, el valor de r solo indica la asociación de las dos mediciones y no representa el consenso.

Dada la ecuación de una línea recta y = a + bx, donde x representa la primera medición, y la segunda medición, a el intercepto y b la pendiente, la ecuación para la pendiente es:


y la ecuación del intercepto es:


Para el ejemplo que usa los datos de la tabla 3,5, el cálculo de la pendiente e intercepto es:


La ecuación de la línea recta que mejor representa la relación entre la primera y la segunda medición en este ejemplo es y = 8,26 + 0,88x. Aunque el valor r represente una elevada correlación, las dos mediciones no son idénticas dada esta ecuación lineal.

Al interpretar los coeficientes de correlación hay que tener en cuenta que en su valor influye mucho el margen de las mediciones.3,99 Cuanto mayor es la variabilidad biológica de la medición entre individuos, más extremado será el valor r, de modo que r está más próximo a -1 o +1. Otra limitación que presenta es el hecho de que el coeficiente de correlación del producto-momento solo evalúa la relación entre dos variables o dos mediciones a la vez. Una limitación adicional que hay que recordar es que el valor de r es una estimación puntual de un parámetro de población y que solo hay que considerar el intervalo de confianza de r como una estimación del valor de la población real.

Coeficiente de correlación intraclase

Para evitar la necesidad de calcular e interpretar el coeficiente de correlación y una ecuación lineal, el coeficiente de correlación intraclase (CCI) se usa con frecuencia para evaluar la fiabilidad de las mediciones goniométricas. El CCI también permite la comparación de dos o más mediciones a la vez; se puede concebir como una correlación media entre todas las posibles parejas de mediciones.99 Esta estadística está determinada por un análisis del modelo de varianza, que compara distintas fuentes de variabilidad. El CCI se expresa conceptualmente como la relación de la varianza asociada con los sujetos, dividida entre la suma de la varianza asociada con los sujetos más la varianza de error.100 Los límites teóricos del CCI se sitúan entre 0,0 y +1; +1 muestra un perfecto consenso (sin varianza de error), mientras que 0,0 muestra que no hay consenso (gran varianza de error).

TABLA 3.5 Cálculo del coeficiente de correlación del producto-momento o de Pearson para la primera (x) y segunda (y) medición del ROM en grados


Hay seis fórmulas diferentes para determinar los valores del CCI basadas en el diseño del estudio, el propósito del estudio y el tipo de medición.3,100-102 Se han descrito tres modelos, cada uno con dos formas distintas. En el modelo 1, cada sujeto se somete a prueba por una serie diferente de examinadores que se consideran representativos de una población mayor de examinadores, con el fin de que los resultados se generalicen a otros examinadores. En el modelo 2, cada sujeto se somete a prueba por la misma serie de examinadores, y de nuevo se consideran representativos de una población mayor de examinadores. En el modelo 3, cada sujeto se somete a prueba por la misma serie de examinadores, que son los únicos que interesan; no se pretende que los resultados se generalicen a otros examinadores. La primera forma de los tres modelos se usa cuando se comparan mediciones singulares (1), mientras que la segunda forma se usa cuando se comparan las medias de múltiples mediciones (k). Las distintas fórmulas para el CCI se identifican con dos números entre paréntesis. El primer número indica el modelo y el segundo número, la forma. Para profundizar en el tema y ver ejemplos y fórmulas, remitimos al lector a los libros3 y artículos100-102 de la bibliografía.

En el ejemplo de las mediciones del ROM de cinco sujetos (tabla 3.2), se realizó un repetido análisis de medidas de varianza y se calculó que el CCI era 0,94. Se eligió este modelo de CCI porque cada medición fue tomada por el mismo examinador, ya que solo interesaba aplicar los resultados de este examinador y porque se compararon tres mediciones singulares diferenciadas en vez de las medias de varias mediciones. Este valor del CCI muestra una elevada fiabilidad entre las tres mediciones repetidas. Sin embargo, dicho valor es ligeramente más bajo que el coeficiente de correlación del producto-momento, dado que el cálculo del CCI tiene en cuenta tanto la asociación como el consenso. Este cálculo del CCI también difirió del cálculo del coeficiente de correlación del producto-momento, puesto que incorporó las tres mediciones repetidas comparadas con un par de mediciones repetidas. Para interpretar los valores del CCI, remitimos a los manuales dedicados a la investigación clínica.3,98 Hay que tener presente que estos valores se tienen que interpretar en el contexto de los datos y que, estrictamente, no son puntos límite.

Al igual que en el coeficiente de correlación del producto-momento, en el CCI también influye la serie de mediciones entre sujetos. A medida que el grupo de sujetos se vuelve más heterogéneo, se reduce la capacidad del CCI para detectar concordancia y el CCI puede indicar erróneamente escasa fiabilidad.3,100,102,103 Como los coeficientes de correlación son sensibles a la serie de mediciones y no aportan un índice de fiabilidad a las unidades de la medición, algunos expertos prefieren la desviación típica de las mediciones repetidas (desviación típica intraindividual) o el error típico de medición para evaluar la fiabilidad.102-105 Además, al igual que el coeficiente de correlación, el valor del CCI es una estimación puntual de un parámetro de población y hay que contemplar dicho intervalo de confianza en el entorno de esta estimación puntual.

Medidas absolutas de fiabilidad

En este capítulo se ha hablado antes de las desviaciones típicas como una medida de variabilidad. Una desviación típica es una medida absoluta de la fiabilidad, dado que se expresa en las mismas unidades que la medición original. Las medidas absolutas, como la desviación típica, proporcionan al clínico un sentido de la magnitud alcanzada por la continuidad de la medición en unidades que son de comprensión lógica y que resultan fáciles de explicar por parte del terapeuta a la persona cuyo ángulo articular o ROM se está midiendo.

Error típico de medición

El error típico de medición es otra medida absoluta para la medición de la fiabilidad que se expresa en las mismas unidades que la medición original.3,102,106,107 Según DuBois,106 «El error típico de medición es probablemente la desviación típica del error cometido al predecir valores verdaderos cuando solo conocemos los valores observados». Los valores verdaderos son, por naturaleza, desconocidos, pero se han establecido varias fórmulas para calcular tal estadística. El error típico de medición se suele abreviar como ETM.*

Un método para calcular el ETM considera la diferencia entre los valores de dos mediciones repetidas como en un estudio de fiabilidad test-retest.102,107 Es decir, se determina la diferencia entre dos mediciones repetidas de un movimiento articular y luego se calcula una desviación típica a partir de todos los valores de la diferencia. Esta desviación típica de las diferencias test-retest (DTdif) se divide por la raíz cuadrada de 2 para obtener el ETM.


La estimación del ETM también se consigue mediante un modelo de análisis de la varianza (ANOVA) de mediciones repetidas.107,109,110 Esta fórmula resulta útil cuando se toman más de dos mediciones repetidas. En este caso, el ETM es equivalente a la raíz cuadrada de la varianza de error. La varianza de error tal vez se exprese como el error cuadrático medio o el cuadrado de la media intrasujetos. El valor de la varianza de error suele estar disponible en la tabla de resumen del ANOVA.


Un tercer método para de estimación del ETM incorpora información de la variación de las mediciones repetidas y del coeficiente de fiabilidad. Si la desviación típica para datos agrupados de una serie de mediciones repetidas se designa como DTa, un coeficiente de correlación como el coeficiente de correlación intraclase se designa como CCI, y el coeficiente de correlación del producto-momento o de Pearson se designa como r, las fórmulas para el ETM son las siguientes:


o si se usa para la fiabilidad la correlación del producto-momento


Volviendo al ejemplo de la tabla 3.2, la estimación del ETM se puede hacer usando estos tres métodos. Primero, el cálculo del ETM empleando la desviación típica de las diferencias de la primera y segunda medición aparece en la tabla 3.6. El valor resultante del ETM de 2,2 grados es una manifestación de la estabilidad de los valores observados. Como el ETM es un caso especial de la desviación típica, en torno al 68% del tiempo la medición verdadera se situaría en 2,2 grados de la medición observada.

También podemos utilizar las tres mediciones de los cinco sujetos de la tabla 3.2 y los resultados del análisis de varianza de las mediciones repetidas para la estimación del ETM. Puesto que la varianza de error del ANOVA equivale a 10,9, el ETM equivale a la raíz cuadrada de la varianza de error o 3,3 grados. Obsérvese en este caso que el valor del ETM es mayor que cuando se usan solo las dos primeras mediciones, debido a la variación aumentada al sumar la tercera medición en este ejemplo.

Igualmente, también podemos usar el valor del CCI, que también se obtuvo a partir del ANOVA de mediciones repetidas, para la estimación del ETM. Como recordará el lector, en el ejemplo el valor del CCI es 0,94, y el valor de la desviación típica para los datos agrupados (DTa) entre los cinco sujetos es 13,6 grados (en este ejemplo, la DTa también equivale al valor de la desviación típica, lo cual manifiesta una variación biológica).


Ambos análisis, que usaron las tres mediciones repetidas, obtuvieron un valor de 3,3 grados para el ETM, lo cual nos revela que durante el 68% del tiempo la medición verdadera se situó a 3,3 grados de la medición observada, o durante el 95% del tiempo la medición verdadera estuvo a 6,6 grados de la medición observada (es decir, dentro de los dos ETM).

Mínimo cambio detectable

Una medición final absoluta que hay que abordar es el concepto de mínimo cambio detectable (MCD), que es el mínimo cambio en una medición por exceso del error de medición.3,97,107,111,112 El MCD emplea información sobre la fiabilidad de la medición con el fin de aportar un valor mínimo con el que determinar si se ha producido un cambio. En la literatura, el MCD también se ha denominado mínima diferencia detectable (MDD), mínima diferencia importante, o pequeñísima diferencia detectable (PDD).3,112 El MCD al nivel de confianza del 90% se calcula a partir del error típico de medición empleando la ecuación siguiente, donde el valor 1,65 representa el valor z al nivel de confianza del 90%.* Al igual que el ETM, el MCD se expresa en las mismas unidades que la medición original.

* Repárese en que otro valor estadístico, el error típico de la media, se confunde a menudo con el error típico de medición.3,96 Como el error típico de la media se abrevia con las mismas letras que el error típico de medición, esto contribuye a la confusión. Estos dos valores estadísticos no son equivalentes ni tienen la misma interpretación. El error típico de la media es la desviación típica de una distribución de medias muestrales obtenidas de muestras de una población.3 El error típico de la media describe el grado de variación esperable en las medias de futuras muestras del mismo tamaño. Como al evaluar la fiabilidad estamos más interesados por la variación de las mediciones individuales que por la variación de las medias muestrales, la desviación típica de las mediciones repetidas o el error típico de medición son las pruebas estadísticas apropiadas que debemos usar.108

TABLA 3.6 Cálculo del error típico de medición (ETM) para la primera (x) y segunda (y) medición del ROM en grados usando la desviación típica de las diferencias (DTdif)



Como el ETM quizá se calcule a partir de la desviación típica de las diferencias test-retest dividas por la raíz cuadrada de 2, el MCD se podría calcular como:

MCD90 = DTdif × 1,65

También es posible ver en la literatura los valores del MCD referidos a otros niveles de confianza. Por ejemplo, las ecuaciones para el MCD al nivel de confianza del 95% son las siguientes y se expresan en un valor mayor para el cambio mínimo que para el MCD90.


Si volvemos a nuestro ejemplo de tres mediciones repetidas del ROM y usamos un valor para el ETM de 3,3 grados, el cálculo del MCD90 es 7,7 grados.


La interpretación de este MCD es que el 90% de los individuos cuyo ROM no ha cambiado mostrarán fluctuaciones aleatorias de hasta 7,7 grados entre mediciones debido al error de medición. Dicho de otro modo, diferencias superiores a 7,7 entre mediciones repetidas probablemente representen un cambio real del ROM en el 90% de los casos. Aunque hayamos obtenido un coeficiente de correlación bastante elevado en este ejemplo (CCI = 0,94), la variabilidad entre los datos dio un MCD de 7,7 grados. Remitimos a las secciones «Hallazgos de la investigación» de los capítulos 4 a 13 para obtener información más específica de las articulaciones respecto a las mediciones del error absoluto. Por favor, tenga el lector presente que estas mediciones de la fiabilidad absoluta serán específicas de la población de la que se obtuvo la medición, así como de los procedimientos usados para obtener la medición.

* El valor z es la diferencia entre una observación y la media, dividida por la desviación típica . El valor z, que se expresa en unidades de la desviación típica y se aplica a la distribución normal típica en curva, donde la media es 0 y la DT = 1, sirve para determinar la probabilidad de una observación.

Ejercicios para evaluar la fiabilidad

Los ejercicios 8 y 9 ayudan a los examinadores a evaluar su fiabilidad en la obtención de mediciones goniométricas. Se incluyen cálculos de la desviación típica y del coeficiente de variación por creer que el conocimiento se refuerza con la aplicación práctica. El ejercicio 8 examina la fiabilidad intraexaminadores. Por fiabilidad intraexaminadores nos referimos al grado de concordancia entre mediciones repetidas de la misma posición articular o del ROM a cargo del mismo examinador. Un estudio sobre la fiabilidad intraexaminadores responde esta pregunta: ¿Con qué precisión puede un examinador reproducir sus propias mediciones? El ejercicio 9 examina la fiabilidad interexaminadores. Por fiabilidad interexaminadores nos referimos al grado de concordancia entre mediciones repetidas de la misma posición articular o del ROM a cargo de distintos examinadores. Un estudio sobre la fiabilidad interexaminadores responde esta pregunta: ¿Con qué precisión puede un examinador reproducir las mediciones tomadas por otros examinadores? Los ejercicios 10 y 11 permiten practicar usando distintos métodos para obtener el error típico de medición y el mínimo cambio detectable a partir de mediciones repetidas en dos puntos en el tiempo. Además, el ejercicio 11 permite practicar el cálculo del coeficiente de correlación del productomomento. Cada uno de estos cuatro ejercicios ofrece instrucciones para calcular a mano estos valores, si bien el alumno puede usar también una calculadora, hojas de cálculo o aplicaciones informáticas para obtener los valores para las distintas estadísticas.

Ejercicio 8

Fiabilidad intraexaminadores

1. Selecciona un sujeto y un goniómetro universal.

2. Mide tres veces el ROM de flexión del codo del individuo, siguiendo los pasos señalados en el capítulo 2, ejercicio 7.

3. Apunta cada una de las mediciones en el formulario de registro de datos (véase la página opuesta) en la columna x.

4. Compara las mediciones. Si existe una discrepancia de más de 5 grados entre las mediciones, vuelve a comprobar cada paso del procedimiento para estar seguro de que estás aplicando los pasos correctamente, y entonces repite el ejercicio.

5. Sigue practicando hasta que hayas obtenido tres mediciones sucesivas que no difieran más de 5 grados una de otra.

6. Para comprender las diversas estadísticas usadas para evaluar la fiabilidad intraexaminadores, calcula la desviación típica y el coeficiente de variación completando los pasos siguientes:

a. Junta las tres mediciones para determinar la suma de las mediciones. El símbolo para la suma es å. Apunta el dato de la suma al final de la columna x.

b. Para determinar la media, divide esta suma entre 3, que es el número de las mediciones. El número de mediciones se expresa como n. La media se expresa como Se deja espacio para calcular la media en el formulario del registro de datos.

c. Para seguir con el proceso de calcular la desviación típica, resta la media de cada una de las tres mediciones y apunta los resultados en la columna Se deja espacio para calcular la desviación típica en el formulario para el registro de datos.

d. Eleva al cuadrado cada uno de los números de la columna y anota los resultados en la columna

e. Añade los tres números a la columna para determinar la suma de los cuadrados. Anota lo resultados al final de la columna .

f. Divide esta suma entre 2, que es el número de mediciones menos 1 (n – 1). Luego obtén la raíz cuadrada de este número. Las unidades serán grados.

g. Para determinar el coeficiente de variación, divide la desviación típica entre la media. Multiplica este número por el 100%. Deja espacio para calcular el coeficiente de variación en el formulario para el registro de datos.

7. Repite el procedimiento con otras articulaciones y movimientos una vez que hayas aprendido los procedimientos para la prueba.

FORMULARIO DE REGISTRO DE DATOS PARA EL EJERCICIO 8: FIABILIDAD INTRAEXAMINADORES

Sigue los pasos subrayados en el ejercicio 8. Emplea este formulario para registrar tus mediciones y el resultado de tus cálculos.


Nombre del sujeto —————————————Fecha ———————————————
Nombre del examinador ———————————
Articulación y movimiento ——————————Lado derecho o izquierdo ———————
Movilidad activa o pasiva ——————————Tipo de goniómetro ——————————


Media de las tres mediciones

Desviación típica

Coeficiente de variación

Ejercicio 9

Fiabilidad interexaminadores

1. Selecciona un sujeto y un goniómetro universal.

2. Mide una vez el ROM de flexión del codo, siguiendo los pasos señalados en el capítulo 2, ejercicio 7.

3. Pide a los otros dos examinadores que midan el mismo ROM de flexión del codo del sujeto, usando tu goniómetro y siguiendo los pasos señalados en el capítulo 2, ejercicio 5.

4. Apunta cada una de las mediciones en el formulario de registro de datos (véase la página opuesta) en la columna x.

5. Compara las mediciones. Si existe una discrepancia de más de 5 grados entre las mediciones, repite el ejercicio. Los examinadores deben observar las mediciones de los demás por si hubiese diferencias en la técnica que expliquen la variabilidad, como un error de alineación, falta de estabilización o lectura de la escala equivocada.

6. Para entender las estadísticas usadas para evaluar la fiabilidad interexaminadores, calcula la desviación media, la desviación típica y el coeficiente de variación completando los siguientes pasos:

a. Junta las tres mediciones para determinar la suma de las mediciones. El símbolo para la suma es å. Apunta el dato de la suma al final de la columna x.

b. Para determinar la media, divide esta suma entre 3, que es el número de las mediciones. El número de mediciones se expresa como n. La media se expresa como Deja espacio para calcular la media en el formulario para el registro de datos.

c. Para seguir con el proceso de calcular la desviación típica, resta la media de cada una de las tres mediciones y apunta los resultados en la columna Deja espacio para calcular la desviación típica en el formulario para el registro de datos.

d. Eleva al cuadrado cada uno de los números de la columna y anota los resultados en la columna

e. Añade los tres números a la columna para determinar la suma de los cuadrados. Anota lo resultados al final de la columna .

f. Divide esta suma entre 2, que es el número de mediciones menos 1 (n – 1). Luego obtén la raíz cuadrada de este número.

g. Para determinar el coeficiente de variación, divide la desviación típica entre la media. Multiplica este número por el 100%. Deja espacio para calcular el coeficiente de variación en el formulario para el registro de datos.

7. Repite el procedimiento con otras articulaciones y movimientos una vez que hayas aprendido los procedimientos para la prueba.

FORMULARIO DE REGISTRO DE DATOS PARA EL EJERCICIO 9: FIABILIDAD INTRAEXAMINADORES

Sigue los pasos subrayados en el ejercicio 9. Emplea este formulario para registrar tus mediciones y el resultado de tus cálculos.


Nombre del sujeto —————————————Fecha ———————————————
Examinador 1. Nombre ———————————
Examinador 2. Nombre ———————————Articulación y movimiento ———————
Examinador 3. Nombre ———————————Lado derecho o izquierdo ———————
Movilidad activa o pasiva ——————————Tipo de goniómetro ——————————


Media de las tres mediciones

Desviación típica

Coeficiente de variación

Ejercicio 10

Cálculo del error típico de medición y del mínimo cambio detectable

Este ejercicio describe el cálculo del error típico de medición (ETM) y el mínimo cambio detectable (MCD) de dos mediciones repetidas de cinco sujetos.

1. Selecciona cinco sujetos y un goniómetro universal.

2. Mide una vez el ROM de flexión del codo de cada sujeto, siguiendo los pasos señalados en el capítulo 2, ejercicio 7.

3. Después de un corto descanso, repite la medición del mismo ROM de flexión del codo de los cinco sujetos, usando el mismo goniómetro y siguiendo los pasos señalados en el capítulo 2, ejercicio 7. Evita cualquier referencia al valor de la primera medición cuando obtengas la segunda.

4. Apunta cada una de las mediciones en el formulario de registro de datos (véase la página opuesta), en la columna x para la primera medición con cada sujeto, y en la columna y para la segunda medición de cada sujeto.

5. Para entender las estadísticas usadas para evaluar la fiabilidad absoluta calcula el ETM y el MCD completando los siguientes pasos:

a. Para calcular la diferencia entre las dos mediciones, resta y a x en cada una de las cinco mediciones y anota los resultados en la columna (x – y). Junta estas diferencias para determinar la suma de las mediciones en la columna (x – y). El símbolo de la sumación es Σ. Apunta la suma al pie de la columna (x – y).

b. Para determinar la media de las diferencias sumadas entre test-retest, se divide esta suma entre 5, que es el número de las mediciones. El número de mediciones se expresa como n. La media se expresa como . Se anota este valor en el espacio del formulario para el registro de datos.

c. Resta la media de las mediciones sumadas de cada uno de los números en la columna (x – y) y anota los resultados en la columna .

d. Eleva al cuadrado cada uno de los números de la columna y anota los resultados en la columna .

e. Añade los cinco números a la columna para determinar la suma. Anota la suma al final de la columna .

f. Para determinar la desviación típica de las diferencias entre test-retest (DTdif), divide esta suma entre 4, que es el número de mediciones menos 1 (n – 1). Luego obtén la raíz cuadrada de este número. El formulario cuenta con espacio para calcular y anotar la desviación típica de las diferencias.

g. Para determinar el error típico de medición (ETM), divide la desviación típica de las diferencias entre la raíz cuadrada de 2. Registra este valor en el espacio aportado. Recuerda registrar el ETM en las mismas unidades que las mediciones originales (es decir, grados).

h. Para determinar el mínimo cambio detectable (MCD90), multiplica el error típico de medición por la raíz cuadrada de 2 y luego multiplica este valor por 1,65. El formulario cuenta con espacio para calcular y anotar este valor. Recuerda que tu resultado del mínimo cambio detectable será en las unidades de la medición original. También puedes calcular el mínimo cambio detectable multiplicando por 1,65 la desviación típica de las diferencias entre test-retest.

6. Repite este ejercicio con otras articulaciones y movimientos una vez que hayas aprendido los procedimientos de la prueba.

FORMULARIO DE REGISTRO DE DATOS PARA EL EJERCICIO 10: CÁLCULO DEL ERROR TÍPICO DE MEDICIÓN Y EL MÍNIMO CAMBIO DETECTABLE

Sigue los pasos subrayados en el ejercicio 9. Emplea este formulario para registrar tus mediciones y el resultado de tus cálculos.


Sujeto 1. Nombre —————————————— Fecha ———————————————
Sujeto 2. Nombre ——————————————
Sujeto 3. Nombre —————————————— Articulación y movimiento ———————
Sujeto 4. Nombre —————————————— Lado derecho o izquierdo ———————
Sujeto 5. Nombre —————————————— Movilidad activa o pasiva ———————
Examinador. Nombre ———————————— Tipo de goniómetro ——————————


Media de las mediciones sumadas entre test-retest

Desviación típica de las diferencias test-retest

Error típico de medición

Mínimo cambio detectable

O usa la ecuación: MCD90 = DTdif × 1,65 =

Ejercicio 11

Cálculo del coeficiente de correlación del producto-momento (o de Pearson), el error típico de medición y el mínimo cambio detectable

Este ejercicio describe el cálculo del coeficiente de correlación del producto-momento (r). Este coeficiente de correlación se usa para determinar el error típico de medición (ETM) y el mínimo cambio detectable (MCD). Como alternativa, el terapeuta en formación tal vez recurra al coeficiente de correlación intraclase (CCI) para calcular el ETM y el MCD. No obstante, la mejor forma de obtener el cálculo del CCI es a partir del software estadístico en vez de calcularlo a mano.

1. Selecciona cinco sujetos y un goniómetro universal. (Si has completado el ejercicio 10, tal vez quieras emplear los mismos datos. En este caso, apunta los valores de x e y del ejercicio 10 según se describen en el paso 4 y luego inicia los cálculos con el paso 5.)

2. Mide una vez el ROM de flexión del codo de cada sujeto, siguiendo los pasos señalados en el capítulo 2, ejercicio 7.

3. Después de un corto descanso, repite la medición del mismo ROM de flexión del codo de los cinco sujetos, usando el mismo goniómetro y siguiendo los pasos señalados en el capítulo 2, ejercicio 7. Evita cualquier referencia al valor de la primera medición cuando obtengas la segunda.

4. Apunta cada una de las mediciones en el formulario de registro de datos (véase la página opuesta) en la columna x para la primera medición de cada sujeto, y en la columna y para la segunda medición de cada sujeto.

5. Para entender las estadísticas usadas para evaluar la fiabilidad relativa, calcula el coeficiente de correlación del producto-momento completando los siguientes pasos:

a. Junta estas mediciones para determinar la suma de las mediciones en la columnas x e y. El símbolo de la sumación es Σ. Apunta la suma al pie de la columnas x e y.

b. Para determinar la media, divide esta suma entre 5, que es el número de las mediciones. El número de mediciones se expresa como n. La media se expresa como e . Anota este valor en el espacio del formulario para el registro de datos.

c. Para determinar la fiabilidad del coeficiente de correlación (r de Pearson), primero resta la media de cada una de las mediciones de los sujetos y apunta los resultados en las columna apropiadas: respectivamente.

d. Multiplica cada valor por anota los resultados en la columna .

e. Eleva al cuadrado cada uno de los números de las columnas anota los resultados en las columnas apropiadas: respectivamente.

f. Añade los cinco números a las columna para determinar las sumas. Anota las sumas en el espacio reservado bajo los cinco valores en las columnas respectivas.

g. Calcula las raíces cuadradas de . Anota estos valores en el espacio aportado.

h. Calcula el coeficiente de correlación (r) dividiendo entre el producto de . El formulario cuenta con espacio para calcular y anotar la desviación típica de las diferencias.

6. Para comprender las estadísticas usadas para evaluar la fiabilidad absoluta, calcula el error típico de medición y el mínimo cambio detectable (MCD90) completando los pasos siguientes.

a. Para determinar el error típico de medición (ETM), determina la desviación típica de x (dtx) y la desviación típica de y (dty). Usa la , calculadas previamente. Divide estas sumas entre 4, que es el número de mediciones menos 1 (n – 1). Luego halla las raíces cuadradas de estos números. Registra este valor en el espacio aportado.

b. Para obtener la desviación típica para datos agrupados, eleva al cuadrado los valores de la desviación típica de x (dtx) y la desviación típica de y (dty), y luego suma los valores al cuadrado. Divide esta suma entre 2 (que es el número de veces que se midió a cada sujeto). Luego obtén la raíz cuadrada de este valor. Calcula y apunta este valor en el espacio aportado (DTa).

c. Multiplica la desviación típica para datos agrupados por la raíz cuadrada de 1 menos el coeficiente de correlación (r). El formulario cuenta con espacio para calcular y anotar este valor. Recuerda que tu resultado del error típico de medición se expresará en las unidades de la medición original, que en este caso son grados.

d. Para determinar el mínimo cambio detectable (MCD90), multiplica el error típico de medición por la raíz cuadrada de 2 y luego multiplica este valor por 1,65. El formulario cuenta con espacio para calcular y anotar este valor. Recuerda que tu resultado del mínimo cambio detectable se debe expresar en las unidades de la medición original.

7. Repite este ejercicio con otras articulaciones y movimientos una vez que hayas aprendido los procedimientos de la prueba.

FORMULARIO DE REGISTRO DE DATOS PARA EL EJERCICIO 11: CÁLCULO DEL COEFICIENTE DECORRELACIÓN DEL PRODUCTO-MOMENTO (O DE PEARSON), EL ERROR TÍPICO DE MEDICIÓNY EL MÍNIMO CAMBIO DETECTABLE

Sigue los pasos subrayados en el ejercicio 11. Emplea este formulario para anotar tus mediciones y el resultado de tus cálculos.


Sujeto 1. Nombre —————————————— Fecha ———————————————
Sujeto 2. Nombre ——————————————
Sujeto 3. Nombre —————————————— Articulación y movimiento ———————
Sujeto 4. Nombre —————————————— Lado derecho o izquierdo ———————
Sujeto 5. Nombre —————————————— Movilidad activa o pasiva ———————
Examinador. Nombre ———————————— Tipo de goniómetro ——————————


Media de las primeras tres mediciones

Media de las segundas tres mediciones

Coeficiente de correlación del producto-momento

Desviación típica de

Desviación típica de

Desviación típica para datos agrupados

Error típico de medición

Mínimo cambio detectable

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PARTE II

EXAMEN GONIOMÉTRICO DE LA EXTREMIDAD SUPERIOR

OBJETIVOS

Al completar la segunda parte, el lector será capaz de:

1. Identificar

– planos y ejes apropiados para el movimiento articular de las extremidades superiores

– grados de movilidad normales para las extremidades superiores

– estructuras que limitan el final del grado de movilidad (ROM)

– sensaciones finales esperables

2. Describir

– las posturas para las pruebas de la movilidad articular de las extremidades superiores y las pruebas de longitud muscular

– la alineación goniométrica para cada movimiento y prueba de longitud muscular

– el patrón capsular de movilidad restringida

– el grado de movilidad necesario para actividades funcionales seleccionadas de cada una de las principales articulaciones de las extremidades superiores

3. Explicar

– cómo influyen la edad, el sexo y otros factores en el grado de movilidad

– cómo influyen las fuentes de error de las mediciones en los resultados de las pruebas

4. Practicar la medición goniométrica del ROM articular y la prueba de longitud muscular del hombro, el codo, la muñeca y la mano, que incluya:

– una explicación clara del procedimiento de la prueba

– la correcta colocación del individuo en la postura requerida para la prueba

– una adecuada estabilización

– una correcta determinación del final del movimiento

– una correcta identificación de la sensación final

– palpación de los puntos anatómicos óseos apropiados

– la alineación precisa del goniómetro y una correcta lectura y registro de los datos de las mediciones goniométricas

5. Planificar las mediciones goniométricas del hombro, el codo, la muñeca y la mano en función de la postura corporal.

6. Evaluar la fiabilidad intraexaminadores e interexaminadores de las mediciones goniométricas de las articulaciones de las extremidades superiores por parte del lector usando métodos estadísticos descritos en el capítulo 3.

CAPÍTULO 4

El hombro

D. Joyce White

Estructura y función
Complejo del hombro

El complejo del hombro se compone de cuatro articulaciones: glenohumeral (GH), esternoclavicular (EC), acromioclavicular (AC) y escapulotorácica. El grado de movilidad (ROM) completa del hombro exige el movimiento coordinado de estas cuatro articulaciones. Aunque haya cierta variabilidad individual y específica del movimiento, dos terceras partes del ROM del hombro dependen de la articulación glenohumeral y una tercera parte de las otras articulaciones.1-3 La distribución del movimiento del complejo del hombro por estas articulaciones permite un mayor ROM y estabilidad que si toda la movilidad estuviese regida por una sola articulación. Así mejora la congruencia entre la cabeza del húmero y la cavidad glenoidea de la escápula, lo cual reduce las fuerzas de cizallamiento entre los huesos. Además, los músculos que actúan en la articulación glenohumeral se mantienen en una relación de longitud-tensión más óptima y eso mitiga el problema potencial de insuficiencia activa.2

Los movimientos de estas articulaciones se deben coordinar para que los movimientos del hombro sean completos e indoloros. Por ejemplo, para conseguir la flexión activa del hombro, el húmero experimenta flexión y cierta rotación lateral en la articulación GH; la clavícula suele experimentar rotación posterior, retracción y elevación en la articulación EC, y la escápula experimenta inclinación posterior, rotación ascendente y protracción respecto a la clavícula en la articulación AC.4 La combinación de retracción de la clavícula y protracción de la escápula causa cierta retracción de la escápula respecto al tórax. En las secciones siguientes veremos información específica sobre las articulaciones GH, EC, AC y escapulotorácica que conforman el complejo del hombro.

Articulación glenohumeral

La articulación glenohumeral (GH) es una articulación esferoidea sinovial. La esfera corresponde a la cabeza convexa del húmero, que se orienta medial, superior y posteriormente respecto a la diáfisis del húmero (figura 4.1).1,2 La oquedad corresponde a la cavidad glenoidea —cóncava— de la escápula y se orienta lateral, superior y anteriormente. La cavidad es somera y más pequeña que la cabeza del húmero, aunque gana en profundidad y tamaño por la presencia del fibrocartilaginoso rodete glenoideo. La cápsula articular es fina y laxa, se mezcla con el rodete glenoideo y se refuerza con los ligamentos glenohumerales (superior, medio e inferior) y coracohumeral (figura 4.2), así como con los tendones de los músculos que forman el manguito rotador (subescapular, supraespinoso, infraespinoso y redondo menor) y la cabeza larga del músculo bíceps braquial.


FIGURA 4.1 Vista anterior de la articulación glenohumeral izquierda.

FIGURA 4.2 Vista anterior de la articulación glenohumeral izquierda, donde se muestran los ligamentos glenohumeral y coracohumeral.

Osteocinemática

La articulación GH presenta tres grados de libertad. Los movimientos de la articulación son flexión-extensión, abducción-aducción y rotación lateromedial, que se sitúan, respectivamente, en los planos cardinales sagital, frontal y transverso.2,3 Los valores normativos del ROM de estos movimientos glenohumerales se presentan en las secciones «Procedimientos para la prueba» y «Hallazgos de la investigación» de este capítulo.

Además, la abducción y aducción horizontales son movimientos funcionales a nivel del hombro. La abducción horizontal se genera combinando abducción y extensión, y la aducción horizontal, combinando aducción y flexión. Otro movimiento funcional, a menudo llamado abducción en el plano de la escápula, consiste en la elevación del húmero en un plano de movimiento que es 30 a 45 grados anterior al plano frontal del cuerpo.2,3,5 Este plano de movimiento coincide mucho más con el plano de la escápula y con la orientación lateral anterior de la cavidad glenoidea que con la abducción pura en el plano frontal.

Artrocinemática

El movimiento en la articulación GH consiste en rodamiento y deslizamiento de la cabeza del humero sobre la cavidad glenoidea. La superficie articular convexa de la cabeza del húmero se desplaza en dirección opuesta y rueda en la misma dirección que los movimientos osteocinemáticos de la diáfisis del húmero.2,3,6,7 Mediante los movimientos deslizantes se mantiene el contacto entre la cabeza del húmero y la cavidad glenoidea de la escápula durante los rodamientos y se reduce el movimiento de traslación del eje de rotación del húmero. En abducción, la superficie de la cabeza del húmero se desliza inferiormente mientras rueda en sentido superior. Ocurre lo contrario durante la aducción. En flexión y rotación medial, la superficie de la cabeza del húmero se desliza posteriormente y rueda anteriormente. Durante la extensión y rotación lateral, la superficie de la cabeza del húmero se desliza anteriormente y rueda posteriormente sobre la cavidad glenoidea. Los movimientos artrocinemáticos durante la flexión y extensión también se han descrito como rotación.3

Patrón capsular

La máxima restricción a la movilidad pasiva ocurre en rotación externa, seguida de cierta restricción a la abducción y menos restricción a la rotación interna.7,8

Articulación esternoclavicular

La articulación esternoclavicular (EC) es una articulación sinovial que conecta el extremo medial de la clavícula con el esternón y el cartílago de la primera costilla (figura 4.3A). Las superficies articulares tienen forma de silla de montar.1-3 La superficie articular de la clavícula es convexa en sentido caudal y cóncava en sentido anteroposterior. La superficie articular opuesta, localizada en la escotadura formada por el manubrio del esternón y el primer cartílago costal es cóncava en sentido cefalocaudal y convexa anteroposteriormente. Un disco articular divide la articulación en dos compartimentos separados.

La capsula articular asociada es fuerte y está reforzada por los ligamentos esternoclaviculares anterior y posterior (figura 4.3B).2,3 Estos ligamentos limitan el movimiento anteroposterior del extremo medial de la clavícula. El ligamento costoclavicular, que se extiende desde la superficie inferior del extremo medial de la clavícula hasta la primera costilla, limita la elevación y protracción claviculares.2 El ligamento interclavicular se extiende de una clavícula a otra y limita el exceso de movimiento inferior de la clavícula.2,3

Osteocinemática

La articulación EC tiene tres grados de libertad y permite el movimiento de la clavícula sobre el esternón. Estos movimientos se describen por el movimiento del extremo lateral de la clavícula. Los movimientos claviculares comprenden depresión-elevación en el plano frontal y rotación anteroposterior alrededor del eje longitudinal y a lo largo de toda la clavícula.2,3,5

Artrocinemática

Durante la elevación y depresión claviculares, la porción convexa de la superficie articular de la clavícula se desliza sobre el manubrio cóncavo en dirección opuesta y rueda en la misma dirección que el movimiento del extremo externo de la clavícula.2,3,6,7 En protracción y retracción, la porción cóncava de la articulación clavicular se desliza y rueda sobre la superficie convexa del manubrio en la misma dirección que el extremo externo de la clavícula. En rotación, la superficie articular clavicular gira sobre la superficie articular opuesta. En resumen, la clavícula se desliza inferiormente en elevación, en sentido superior en depresión, en sentido anterior en protracción y posteriormente en retracción.

FIGURA 4.3 (A) Vista anterior de la articulación esternoclavicular que muestra las estructuras óseas y el disco articular, (B) Vista anterior de la articulación esternoclavicular que muestra los ligamentos interclavicular, esternoclavicular y costoclavicular.

Articulación acromioclavicular

La articulación acromioclavicular (AC) es una articulación sinovial que conecta la escápula con la clavícula. La superficie articular escapular es una carilla cóncava somera, localizada en la cara medial del acromion de la escápula (figura 4.4).2,3 La superficie articular clavicular es una carilla ligeramente convexa y situada en el extremo externo de la clavícula. No obstante, en algunas personas las superficies articulares son planas o muestran un patrón inverso cóncavo-convexo.1 La articulación contiene un disco fibrocartilaginoso y está rodeada por una cápsula articular débil. Los ligamentos acromioclaviculares superior e inferior refuerzan la cápsula (figura 4.5). El ligamento coracoclavicular, que se extiende entre la clavícula y la apófisis coracoides escapular, aporta estabilidad adicional.

Osteocinemática

La articulación AC tiene tres grados de libertad y posibilita el movimiento angular de la escápula sobre la clavícula en tres planos.2,3 La inclinación es el movimiento de la escápula en el plano sagital sobre un eje coronal. Durante la inclinación anterior, el borde superior de la escápula y la cavidad glenoidea se mueven en sentido anterior, mientras que el ángulo inferior se mueve posteriormente. Durante la inclinación posterior, el borde superior de la escápula y la cavidad glenoidea se mueven en sentido posterior, mientras que el ángulo inferior se desliza anteriormente.


FIGURA 4.4 Vista posterosuperior de la articulación acromioclavicular izquierda.

La rotación ascendente y descendente de la escápula ocurre en el plano frontal alrededor de un eje anteroposterior. Durante la rotación ascendente, la cavidad glenoidea se mueve cranealmente, mientras que durante la rotación descendente, la cavidad glenoidea se desliza caudalmente.


FIGURA 4.5 Vista anterior de la articulación acromioclavicular izquierda, que muestra los ligamentos coracoclavicular, acromioclavicular y coracoacromial.

La protracción y retracción de la escápula ocurren en el plano transverso alrededor de un eje vertical. Durante la protracción (también llamada aleteo), la cavidad glenoidea se mueve medial y anteriormente, mientras que el borde medial de la escápula se aleja de la columna vertebral. Durante la retracción, la cavidad glenoidea se mueve lateral y posteriormente, mientras que el borde medial de la escápula se desliza hacia la columna vertebral.

Se han usado muchos términos para describir los movimientos AC, pero los que se han descrito antes son los que nos resultan más fáciles de entender. Algunas fuentes han usado los términos «rotación medial» y «rotación lateral» para describir protracción y retracción. Sin embargo, dependiendo de si se hace referencia a la cavidad glenoidea o al borde medial de la escápula, la protracción se ha descrito como rotación interna2,4 o rotación externa,1-7 respectivamente. Cuestiones similares surgen con el uso de la rotación para describir la retracción. También hemos evitado el uso de abducción-aducción para describir el movimiento de la escápula, porque estos términos se han usado para los movimientos de rotación ascendente-rotación descendente, así como para la protracción-retracción.5

Artrocinemática

Si la carilla articular acromial tiene forma cóncava, se deslizará y rodará sobre el extremo lateral de la clavícula en la misma dirección que el movimiento osteocinemático de la escápula.6,7

Articulación escapulotorácica

La articulación escapulotorácica se considera más una articulación funcional que anatómica. Las superficies articulares son la superficie anterior de la escápula y la superficie posterior del tórax.

Osteocinemática

Los movimientos en la articulación escapulotorácica son producto de los movimientos independientes o combinados de las articulaciones esternoclavicular y acromioclavicular. Estos movimientos se describen de muchas formas, como elevación-depresión, rotación ascendente-descendente, inclinación anterior-posterior y protracción-retracción de la escápula.

Artrocinemática

El movimiento consiste en un deslizamiento de la escápula sobre el tórax.

PROCEDIMIENTOS DE LA PRUEBA GONIOMÉTRICA DEL GRADO DE MOVILIDAD: Hombro

Para que las mediciones aporten más información al clínico, sugerimos usar dos métodos de medición del ROM del hombro. Un método mide la movilidad pasiva, sobre todo en la articulación glenohumeral. El otro método mide el ROM pasivo o activo de todas las articulaciones, incluido el complejo del hombro.

Hemos comprobado que el método que mide sobre todo la movilidad glenohumeral ayuda a identificar problemas en la articulación GH dentro del complejo del hombro. La capacidad para diferenciar y cuantificar el ROM en la articulación glenohumeral es importante con el fin de diagnosticar y tratar muchas patologías del hombro. Este método para medir la movilidad GH requiere el uso de movilidad pasiva y una cuidadosa estabilización de la escápula. Se evita la movilidad activa porque causa movilidad sincrónica en todo el complejo del hombro, lo cual dificulta el aislamiento del movimiento glenohumeral. Algunos estudios han empezado por establecer valores normativos y determinar la fiabilidad de este método de medición glenohumeral.9-15

El segundo método mide la movilidad completa del complejo del hombro y resulta útil para evaluar el ROM funcional del hombro. Este método más tradicional de evaluar la movilidad del hombro incorpora la estabilización de la columna torácica y de la caja torácica. Ambos métodos para medir el ROM del hombro se estudian a continuación al hablar de las técnicas de estabilización y las sensaciones finales. Sin embargo, la alineación del goniómetro es la misma para medir los movimientos glenohumeral y del complejo del hombro.

Puntos anatómicos de referencia para el procedimiento de la prueba


FIGURA 4.6 Vista anterior del húmero, la clavícula, el esternón y la escápula, que muestra los puntos de referencia de la anatomía de superficie con el fin de alinear el goniómetro.


FIGURA 4.7 Vista anterior del húmero, la clavícula, el esternón y la escápula, que muestra los puntos anatómicos de referencia con el fin de alinear el goniómetro.

FIGURA 4.8 Vista lateral del brazo que muestra los puntos de referencia de la anatomía de superficie con el fin de alinear el goniómetro.


FIGURA 4.9 Vista lateral del brazo que muestra los puntos anatómicos de referencia con el fin de alinear el goniómetro.

FLEXIÓN

La movilidad se manifiesta en el plano sagital alrededor de un eje mediolateral. Los valores normales del ROM de flexión del complejo del hombro en adultos varían de 165 a 180 grados. Los valores normales del ROM de flexión glenohumeral en adultos varían de 100 a 115 grados. Véanse «Hallazgos de la investigación» y las tablas 4.1 a 4.4 para obtener valores normales más detallados del ROM atendiendo a la edad y la articulación.

Postura para la prueba

Coloca al cliente en decúbito supino con las rodillas flexionadas para aplanar la columna lumbar. Dispón el hombro en 0 grados de abducción, aducción y rotación. Dispón el codo en extensión de modo que la tensión de la cabeza larga del músculo tríceps no limite la movilidad. El antebrazo asume 0 grados de supinación y pronación para que la palma de la mano mire hacia el cuerpo.

Estabilización
Flexión glenohumeral

Estabiliza la escápula para prevenir la inclinación posterior, la rotación ascendente y la elevación de la escápula.

Flexión del complejo del hombro

Estabiliza el tórax para prevenir la extensión de la columna vertebral y el movimiento de las costillas. El peso del tronco puede ayudar a lograr la estabilización.

Movimiento para la prueba

Flexiona el hombro alzando el húmero de la mesa de exploración y lleva las manos por encima de la cabeza del cliente. Mantén la extremidad en abducción y aducción neutras durante el movimiento. Se permite una ligera rotación según se necesite para lograr la máxima flexión.

Flexión glenohumeral

El final del ROM de flexión glenohumeral ocurre cuando sientas resistencia a continuar con el movimiento y los intentos por vencer la resistencia causan rotación ascendente, inclinación posterior o elevación de la escápula (figura 4.10).

Flexión del complejo del hombro

El final del ROM de flexión del complejo del hombro ocurre cuando sientes resistencia a continuar con el movimiento y los intentos por vencer la resistencia causan extensión de la columna vertebral o movimiento en las costillas (figura 4.11).

FIGURA 4.10 Final del ROM de flexión glenohumeral. El examinador estabiliza con la mano el borde lateral de la escápula y etermina que se ha alcanzado el final del ROM cuyo cualquier intento por profundizar en la flexión de la extremidad provoca que el borde lateral de la escápula se desplace en sentido anterior y lateral.


FIGURA 4.11 Final del ROM de flexión del complejo del hombro. El examinador estabiliza con la mano el tronco y las costillas del cliente, y determina que se ha alcanzado el final del ROM cuyo cualquier intento por profundizar en la flexión de la extremidad provoca extensión de la columna vertebral y movimiento de las costillas.

Sensación final normal
Flexión glenohumeral

La sensación final es firme por la tensión de la banda posterior del ligamento coracohumeral, la cápsula articular posterior, las fibras posteriores del músculo deltoides y los músculos redondo menor, redondo mayor e infraespinoso.

Flexión del complejo del hombro

La sensación final es firme por la tensión del ligamento costoclavicular, la cápsula y ligamentos EC, el músculo dorsal ancho, las fibras esternocostales del pectoral mayor y el pectoral menor, y los músculos romboides mayor y menor.

Alineación del goniómetro

Esta alineación del goniómetro sirve para medir la flexión glenohumeral y del complejo del hombro (figuras 4.12-4.14).

1. Centra el fulcro del goniómetro sobre la cara externa del tubérculo mayor del húmero.

2. Alinea la rama proximal paralela con la línea axilar media del tórax.

3. Alinea la rama distal con la línea media lateral del húmero. Dependiendo de cuánta flexión y rotación se produzca, pueden ser útiles las referencias anatómicas del epicóndilo lateral del húmero o del olécranon del cúbito.


FIGURA 4.12 Alineación del goniómetro al comienzo del ROM de flexión glenohumeral y del complejo del hombro.

FIGURA 4.13 Alineación del goniómetro al final del ROM de flexión glenohumeral. La mano del examinador sostiene la extremidad del cliente y mantiene la rama distal del goniómetro correctamente alineada sobre el epicóndilo lateral. La otra mano del examinador deja de estabilizar el brazo del cliente y alinea la rama proximal del goniómetro con la línea media lateral del tórax.


FIGURA 4.14 Alineación del goniómetro al final del ROM de flexión del complejo del hombro. Se aprecia más movilidad durante la flexión del complejo del hombro que durante la flexión glenohumeral.

EXTENSIÓN

El movimiento ocurre en el plano sagital alrededor de un eje mediolateral. Los valores normales del ROM de extensión del complejo del hombro en adultos varían entre 50 y 60 grados. Los valores normales del ROM de extensión glenohumeral en adultos varían entre 20 y 25 grados. Véanse «Hallazgos de la investigació»n y las tablas 4.1 a 4.4 para obtener valores normales y más detallados del ROM según la edad y la articulación.

Postura para la prueba

Coloca al cliente en decúbito prono, con el rostro girado en dirección opuesta al hombro que se somete a prueba. No pongas una almohada bajo la cabeza. Dispón el hombro en 0 grados de abducción, aducción y rotación. Dispón el codo en ligera flexión para que la tensión de la cabeza larga del músculo bíceps braquial no restrinja la movilidad. Coloca el antebrazo en 0 grados de supinación y pronación para que la palma de la mano mire hacia el cuerpo.

Estabilización
Extensión glenohumeral

Estabiliza la escápula en el ángulo inferior o en el acromion y en las apófisis coracoides para prevenir la elevación e inclinación anterior (el ángulo inferior se mueve posteriormente) de la escápula.

Extensión del complejo del hombro

La mesa de exploraciones y el peso del tronco estabilizan el tórax para prevenir la flexión anterior de la columna vertebral. El examinador también puede estabilizar el tronco para prevenir la rotación de la columna vertebral.

Prueba de movilidad

Extiende el hombro alzando el húmero de la mesa de exploraciones. Mantén la extremidad en abducción y aducción neutra durante el movimiento.

Extensión glenohumeral

El final del ROM se alcanza cuando sientas resistencia a seguir el movimiento y los intentos por superar la resistencia causen inclinación anterior o elevación de la escápula (figura 4.15).

Extensión del complejo del hombro

El final del ROM se alcanza cuando sientas resistencia a seguir el movimiento y los intentos por superar la resistencia causen flexión o rotación anterior de la columna vertebral (figura 4.16).

FIGURA 4.15 Final del ROM de extensión glenohumeral. El examinador estabiliza con la mano el ángulo inferior de la escápula. Determina que se ha alcanzado el final del ROM en extensión cuyo cualquier intento por profundizar en la extensión del húmero provoca que la escápula se incline anteriormente y se eleve, causando que el ángulo inferior de la escápula se mueva en sentido posterior. Como alternativa, el examinador tal vez estabilice el acromion y las apófisis coracoides de la escápula.


FIGURA 4.16 Final del ROM de extensión del complejo del hombro. El examinador estabiliza con la mano el tronco y las costillas del cliente. Determina que se ha alcanzado el final del ROM cuyo cualquier intento por profundizar en la extensión de la extremidad provoca flexión y rotación de la columna vertebral.

Sensación final normal
Extensión glenohumeral

La sensación final es firme por la tensión de la banda anterior del ligamento coracohumeral, por la cápsula articular anterior, las fibras claviculares del músculo pectoral mayor, el músculo coracobraquial y las fibras anteriores del deltoides.

Extensión del complejo del hombro

La sensación final es firme por la tensión de la cápsula y los ligamentos EC, y por el músculo serrato anterior.

Alineación del goniómetro

Esta alineación del goniómetro sirve para medir la extensión glenohumeral y del complejo del hombro (figuras 4.17-4.19).

1. Centra el fulcro del goniómetro sobre la cara externa del tubérculo mayor del húmero.

2. Alinea la rama proximal paralela con la línea axilar media del tórax.

3. Alinea la rama distal con la línea media lateral del húmero, usando el epicóndilo lateral del húmero como referencia.


FIGURA 4.17 Alineación del goniómetro al comienzo del ROM de extensión glenohumeral y del complejo del hombro.

FIGURA 4.18 Alineación del goniómetro al final del ROM de extensión glenohumeral. La mano izquierda del examinador sostiene la extremidad del cliente y mantiene la rama distal del goniómetro correctamente alineada sobre el epicóndilo lateral del húmero.


FIGURA 4.19 Alineación del goniómetro al final del ROM de extensión del complejo del hombro. La mano del examinador, que previamente estabilizó el tronco del cliente, ahora dispone el goniómetro sobre la extremidad.

ABDUCCIÓN

El movimiento se produce en el plano frontal alrededor de un eje anteroposterior. Los valores normales del ROM de abducción del complejo del hombro en los adultos varían entre 170 y 180 grados. Los valores normales del ROM de abducción glenohumeral en los adultos varían de 90 a 125 grados. Véanse «Hallazgos de la investigación» y las tablas 4.1 a 4.4 para obtener valores normales y más detallados del ROM según la edad y la articulación.

Postura para la prueba

Coloca al cliente en decúbito supino, con el hombro en rotación lateral y 0 grados de flexión y extensión, de modo que la palma de la mano mire anteriormente. Si el húmero no gira lateralmente, el contacto entre el tubérculo mayor del húmero y la porción superior de la cavidad glenoidea o el acromion restringirá el movimiento. Se debe extender el codo de modo que la tensión de la cabeza larga del músculo tríceps no restrinja la movilidad.

Estabilización
Abducción glenohumeral

Estabiliza la escápula para prevenir la rotación ascendente y la elevación de la escápula.

Abducción del complejo del hombro

Estabiliza el tórax para prevenir la flexión lateral de la columna vertebral. El peso del tronco tal vez ayude a lograr la estabilización.

Prueba de movilidad

Procede a la abducción del hombro moviendo el húmero lateralmente alejándolo del tronco del paciente. Mantén la extremidad superior en rotación lateral, flexión neutra y extensión durante el movimiento.

Abducción glenohumeral

El final del ROM ocurre cuando sientas resistencia a seguir el movimiento y los intentos por superar la resistencia causen rotación ascendente o elevación de la escápula (figura 4.20).

Abducción del complejo del hombro

El final del ROM ocurre cuando sientas resistencia a seguir el movimiento y los intentos por superar la resistencia causen flexión lateral de la columna vertebral (figura 4.21).

FIGURA 4.20 Final del ROM de abducción glenohumeral. El examinador estabiliza con la mano el borde lateral la escápula para detectar su rotación ascendente. Como alternativa, tal vez estabilice el acromion y las apófisis coracoides de la escápula para detectar la elevación de esta.


FIGURA 4.21 Final del ROM de abducción del complejo del hombro. El examinador estabiliza con la mano el tronco y las costillas del cliente para detectar la flexión lateral de la columna vertebral y el movimiento de las costillas.

Sensación final normal
Abducción glenohumeral

La sensación final suele ser firme por la tensión de las bandas media e inferior del ligamento glenohumeral, por la cápsula articular inferior, el músculo redondo mayor y las fibras claviculares del músculo pectoral mayor.

Abducción del complejo del hombro

La sensación final es firme por la tensión del ligamento costoclavicular, la cápsula y los ligamentos esternoclaviculares, el músculo dorsal ancho, las fibras esternocostales del músculo pectoral mayor y los músculos romboides mayor y menor.

Alineación del goniómetro

Esta alineación del goniómetro sirve para medir la abducción glenohumeral y del complejo del hombro (figuras 4.22-4.24).

1. Centra el fulcro del goniómetro sobre la cara anterior del acromion.

2. Alinea la rama proximal paralela con la línea media de la cara anterior del esternón.

3. Alinea la rama distal con la línea media anterior del húmero. Dependiendo del grado de abducción y rotación lateral alcanzado, el epicóndilo medial del húmero puede ser una referencia anatómica útil.


FIGURA 4.22 Alineación del goniómetro al comienzo del ROM de abducción glenohumeral y del complejo del hombro.

FIGURA 4.23 Alineación del goniómetro al final del ROM de abducción glenohumeral. La mesa de exploraciones o la mano del examinador sostienen la extremidad del cliente y alinean la rama distal del goniómetro con la línea media anterior del húmero. La otra mano del examinador ha dejado de estabilizar la escápula y sostiene la rama distal del goniómetro paralela al esternón.


FIGURA 4.24 Alineación del goniómetro al final del ROM de abducción del complejo del hombro. El húmero ha rotado lateralmente y el epicóndilo medial es ahora un punto anatómico útil para alinear la rama distal del goniómetro. Repara en que la colocación de las ramas fija y móvil del goniómetro sobre los segmentos articulares proximal y distal se ha intercambiado inadvertidamente respecto a la figura 4,23; sin embargo, ambas posiciones darán una medición exacta del ángulo al final del movimiento.

ADUCCIÓN

El movimiento se produce en el plano frontal alrededor de un eje anteroposterior. La aducción en el plano frontal no se suele medir ni registrar porque es la vuelta a la posición inicial cero respecto a la abducción completa. Puede haber más aducción si el brazo se sitúa anterior al cuerpo de modo que se evite el contacto, aunque en tal caso la aducción se combina con flexión del hombro.

ROTACIÓN INTERNA (MEDIAL)

Cuando el individuo adopta la postura anatómica, el movimiento ocurre en el plano transverso alrededor de un eje vertical. Cuando el individuo se sitúa en la postura para la prueba, el movimiento ocurre en el plano sagital alrededor de un eje mediolateral (coronal). Los valores normales del ROM de rotación interna del complejo del hombro en adultos varían entre 70 y 90 grados. Los valores normales del ROM de rotación interna glenohumeral en adultos varían de 50 a 60 grados. Véanse «Hallazgos de la investigación» y las tablas 4.1 a 4.4 para obtener valores normales y más detallados del ROM según la edad y la articulación.

Postura para la prueba

Coloca al cliente en decúbito supino, con el brazo que se somete a prueba en 90 grados de abducción de hombro. Orienta el antebrazo perpendicular a la superficie de apoyo y en 0 grados de supinación y pronación, de modo que la palma de la mano mire a los pies. Apoya todo el húmero en la mesa de exploraciones. El codo no se apoya en la mesa. Pon un cojín debajo del húmero para que esté al nivel del acromion.

Estabilización
Rotación interna glenohumeral

Al comienzo del ROM, a menudo se necesita estabilizar el extremo distal del húmero para mantener el hombro en 90 grados de abducción. Hacia el final del ROM, se estabilizan la clavícula, la apófisis coracoides y el acromion de la escápula para impedir la inclinación anterior y la protracción de la escápula.

Rotación interna del complejo del hombro

A menudo se necesita estabilizar el extremo distal del húmero para mantener el hombro en 90 grados de abducción. El tórax se puede estabilizar con el peso del tronco del cliente o con la mano del examinador para prevenir la flexión o rotación de la columna vertebral.

Prueba de movilidad

Gira medialmente el hombro moviendo el antebrazo en sentido anterior, llevando la palma de la mano hacia el suelo. Mantén el hombro en 90 grados de abducción y el codo en 90 grados de flexión durante el movimiento.

Rotación interna glenohumeral

El final del ROM se alcanza cuando sientas resistencia a seguir el movimiento y los intentos por superar la resistencia causen inclinación anterior o protracción de la escápula (figura 4.25).

Rotación interna del complejo del hombro

El final del ROM se alcanza cuando sientas resistencia a seguir el movimiento y los intentos por superar la resistencia causen flexión o rotación de la columna vertebral (figura 4.26).

FIGURA 4.25 Final del ROM de rotación interna (medial) glenohumeral. El examinador estabiliza el acromion y las apófisis coracoides, Determina que se ha alcanzado el final del ROM cuyo cualquier intento por profundizar en la rotación interna causa inclinación anterior o protracción de la escápula. El examinador también debe mantener el hombro en 90 grados de abducción y el codo en 90 grados de flexión durante el movimiento. Se coloca una toalla enrollada debajo de la porción distal del húmero para mantenerlo horizontal respecto al suelo.


FIGURA 4.26 Final del ROM de rotación interna (medial) del complejo del hombro. El examinador estabiliza el extremo distal del húmero para mantener el hombro en 90 grados de abducción y el codo en 90 grados de flexión durante el movimiento. Se alcanza el final de la rotación interna del complejo del hombro cuyo se aprecia resistencia y los intentos por profundizar en el movimiento de la extremidad provocan flexión o rotación de la columna vertebral. Se permite el movimiento de la clavícula y la escápula porque participan en los movimientos del complejo del hombro.

Sensación final normal
Rotación interna glenohumeral

La sensación final es firme por la tensión de la cápsula articular posterior y por los músculos infraespinoso y redondo menor.

Rotación interna del complejo del hombro

La sensación final es firme por la cápsula y los ligamentos esternoclaviculares, por el ligamento costoclavicular y por los músculos romboides mayor y menor y trapecio.

Alineación del goniómetro

Esta alineación del goniómetro sirve para medir la rotación interna glenohumeral y del complejo del hombro (figuras 4.27-4.29).

1. Centra el fulcro del goniómetro sobre el olécranon.

2. Alinea la rama proximal de modo que se sitúe perpendicular o paralela respecto al suelo.

3. Alinea la rama distal con el cúbito, usando el olécranon y la apófisis estiloides como referencias anatómicas.


FIGURA 4.27 Alineación del goniómetro al comienzo del ROM de la rotación interna glenohumeral y del complejo del hombro.

FIGURA 4.28 Alineación del goniómetro al final del ROM de la rotación interna de la articulación glenohumeral. El examinador usa una mano para sostener el antebrazo del cliente y la rama distal del goniómetro. Con la otra mano sostiene el cuerpo y la rama proximal del goniómetro.


FIGURA 4.29 Alineación del goniómetro al final del ROM de la rotación interna del complejo del hombro.

ROTACIÓN EXTERNA (LATERAL)

Cuando el suejto adopta la postura anatómica, el movimiento se produce en el plano transverso alrededor de un eje vertical. Cuando el sujeto se sitúa en la postura para la prueba, el movimiento se produce en el plano sagital alrededor de un eje mediolateral (coronal). Los valores normales del ROM de la rotación externa del complejo del hombro en adultos varían entre 90 y 100 grados. Los valores normales del ROM de la rotación externa glenohumeral en adultos varían de 80 a 90 grados. Por lo general, estos valores para el ROM de la rotación externa glenohumeral y del complejo del hombro se obtienen con los sujetos en decúbito supino y con la escápula apoyada en la mesa de exploraciones mientras el hombro está en 90 grados de abducción. Esta estabilización de la escápula junto a la mesa de exploraciones para ambos tipos de mediciones probablemente contribuya a que los resultados sean relativamente similares. Véanse «Hallazgos de la investigación» y las tablas 4.1 a 4.4 para obtener valores normales y más detallados del ROM según la edad y la articulación.

Postura para la prueba

Coloca al cliente en decúbito supino, con el brazo que se somete a prueba en 90 grados de abducción de hombro. Orienta el antebrazo perpendicular a la superficie de apoyo y en 0 grados de supinación y pronación, de modo que la palma de la mano mire a los pies. Apoya todo el húmero en la mesa de exploraciones. El codo no se apoya en la mesa. Pon un cojín debajo del húmero para que esté al nivel del acromion.

Estabilización
Rotación externa glenohumeral

Al comienzo del ROM, a menudo se necesita estabilizar el extremo distal del húmero para mantener el hombro en 90 grados de abducción. Hacia el final del ROM, se estabiliza la espina escapular para prevenir la inclinación posterior y la retracción.

Rotación externa del complejo del hombro

A menudo se necesita estabilizar el extremo distal del húmero para mantener el hombro en 90 grados de abducción. El tórax se puede estabilizar con el peso del tronco del cliente o con la mano del examinador para prevenir la flexión o la rotación de la columna vertebral.

Prueba de movilidad

Gira lateralmente el hombro moviendo el antebrazo en sentido posterior, llevando la superficie dorsal de la palma de la mano hacia el suelo. Mantén el hombro en 90 grados de abducción y el codo en 90 grados de flexión durante el movimiento.

Rotación externa glenohumeral

El final del ROM se alcanza al sentir resistencia a seguir el movimiento y los intentos por superar la resistencia causen una inclinación posterior o una retracción de la escápula (figura 4.30).

Rotación externa del complejo del hombro

El final del ROM se alcanza al sentir resistencia a seguir el movimiento y los intentos por superar la resistencia causen extensión o rotación de la columna vertebral (figura 4.31).

FIGURA 4.30 Final del ROM de la rotación externa de la articulación glenohumeral. La mano del examinador estabiliza la espina escapular. Se alcanza el final del ROM cuyo la movimiento adicional causa inclinación posterior o retracción y empuja contra la mano del examinador,


FIGURA 4.31 Final del ROM de la rotación externa del complejo del hombro. El examinador estabiliza el extremo distal del húmero para prevenir que el hombro supere los 90 grados de abducción, mientras que el codo se mantiene en 90 grados de flexión. Se permite el movimiento de la clavícula y la escápula porque participan en los movimientos del complejo del hombro.

Sensación final normal
Rotación externa glenohumeral

La sensación final es firme por la tensión de la cápsula articular anterior, por las tres bandas del ligamento glenohumeral, por el ligamento coracohumeral y por los músculos subescapular, redondo mayor y las fibras claviculares del pectoral mayor.

Rotación externa del complejo del hombro

La sensación final es firme por la tensión de la cápsula y los ligamentos EC, por el músculo dorsal sancho, las fibras esternocostales del músculo pectoral mayor, el pectoral menor y el serrato anterior.

Alineación del goniómetro

Esta alineación del goniómetro sirve para medir la rotación externa glenohumeral y del complejo del hombro (figuras 4.32 a 4.34).

1. Centra el fulcro del goniómetro sobre el olécranon.

2. Alinea la rama proximal de modo que se sitúe paralela o perpendicular respecto al suelo.

3. Alinea la rama distal con el cúbito, usando el olécranon y la apófisis estiloides como referencias anatómicas.


FIGURA 4.32 Alineación del goniómetro al comienzo del ROM de la rotación externa de la articulación glenohumeral y del complejo del hombro.

FIGURA 4.33 Alineación del goniómetro al final del ROM de la rotación externa del complejo del hombro. La mano del examinador sostiene el antebrazo del cliente y la rama distal del goniómetro. Con la otra mano sostiene el cuerpo y la rama proximal del goniómetro. La colocación de las manos del examinador se invierte si se somete a prueba el hombro derecho.


FIGURA 4.34 Alineación del goniómetro al final del ROM de la rotación externa del complejo del hombro.

Hallazgos de la investigación
Efectos de la edad, el sexo y otros factores

La tabla 4.1 muestra los valores normales del ROM del complejo del hombro de cinco adultos sanos.10,15,17-19 En general, estos valores medios varían entre 155 y 185 grados de flexión del complejo del hombro, de 50 a 70 grados de extensión, de 165 a 185 grados de abducción, de 50 a 90 grados de rotación medial y de 85 a 105 grados de rotación lateral. Existe cierta variación en estos valores posiblemente debida a diferencias en los métodos de medición (ROM activo frente a pasivo) y en las poblaciones del estudio (exclusivamente hombres, o mujeres, o ambos sexos). La AAOS15,16 y la AMA17 no especificaron los datos sobre la edad, el sexo y el número de los sujetos objeto de medición para obtener los valores; sin embargo, otras fuentes emplearon goniómetros universales e incluyeron a adultos de edad similar. Otros investigadores también han documentado valores normativos para el ROM del complejo del hombro de adultos sanos.14,19-21 A menos que se diga lo contrario en esta sección «Hallazgos de la Investigación», el lector debe asumir que por ROM del hombro nos referimos al ROM del complejo del hombro.

Algunos estudios han medido específicamente el ROM glenohumeral usando herramientas clínicas como un goniómetro universal. La tabla 4.2 muestra los valores normales del ROM glenohumeral para adultos y adolescentes sanos obtenidos de cuatro fuentes.9-12 Estos estudios recurrieron a la estabilización manual de la escápula y a goniómetros universales para obtener mediciones glenohumerales pasivas, pero incluyeron sujetos de distinta edad y sexo. Aunque se aprecian variaciones en el ROM de flexión y abducción glenohumeral, algunos movimientos parecen ser más consistentes: extensión entre 20 y 25 grados, rotación medial entre 50 y 60 grados y rotación lateral entre 90 y 100 grados en los adultos. Además de las fuentes incluidas en la tabla 4.2, Boon y Smith13 refirieron una media de 62,8 grados de rotación medial y 108,1 grados de rotación lateral en 50 atletas de instituto (18 hombres y 32 mujeres) de 12 a 18 años de edad. En una población similar de 32 hombres sanos y 24 atletas femeninas adolescentes, Awan, Smith y Boon14 hallaron que la rotación interna glenohumeral media era entre 63,2 y 70,2 grados con la escápula manualmente estabilizada, y entre 60,6 y 70,7 grados usando el movimiento visualizado de la escápula para determinar el arco final de movilidad. Rundquist y colaboradores22 también aportan algunos datos sobre el ROM glenohumeral y del complejo del hombro, medidos con sensores electromagnéticos de seguimiento en el húmero y la escápula de diez adultos asintomáticos con una edad media de 51 años. Estos investigadores registraron 97 grados de flexión GH durante 148 grados de flexión del complejo del hombro, y 100 grados de abducción GH a lo largo de 151 grados de abducción del complejo del hombro. Pearl y colaboradores23 documentaron una media de 10 grados de extensión GH durante 58 grados de extensión máxima del complejo del hombro en un estudio con 15 sujetos normales usando un dispositivo de localización escapular y un goniómetro. Se necesitan más estudios para establecer valores normativos del ROM glenohumeral usando métodos clínicos, especialmente en adultos mayores.

No se ha estudiado ni practicado ampliamente la medición de los movimientos osteocinemáticos aislados en las articulaciones esternoclavicular (EC) y acromioclavicular (AC) usando herramientas clínicas. Sin embargo, se han documentado hasta 45 grados de elevación clavicular en la articulación EC, de 10 a 15 grados de depresión, de 15 a 30 grados de protracción, de 15 a 30 grados de retracción, 50 grados de rotación posterior y menos de 10 grados de rotación anterior usando métodos de investigación que suelen implicar marcadores visuales o electromagnéticos con equipamiento de análisis de movimientos 3D.2-4,24 Los movimientos acromioclaviculares suelen presentar valores entre 10 y 30 grados in vivo usando métodos de investigación.2-4,24 Nadeau y colaboradores,25 en un estudio de 30 sujetos sanos, registraron que la elevación era de 28 grados (desviación típica [DT] = 5,2) usando un goniómetro y de 9,4 centímetros (DT = 2,2) usando una cinta métrica.

Varios métodos clínicos para medir la movilidad escapulotorácica que incluyen la movilidad de las articulaciones EC y AC han sido sometidos a un estudio preliminar. Varios investigadores han propuesto la medición de distancias lineales entre la columna vertebral y los puntos anatómicos de referencia sobre la escápula,25-27 y del movimiento lineal de los metacarpianos en un brazo extendido,28 con goniómetros universales y especializados alineados con el acromion de la clavícula,25 con inclinómetros sobre la espina escapular,26 o con el uso de dispositivos especializados de localización escapular23,29 para cuantificar la posición y el movimiento escapulares. En una cumbre de investigación sobre la escápula, que se celebró en 2009, se identificó la necesidad de poner a prueba la fiabilidad, la validez y la utilización clínica de mediciones con inclinómetros de la posición escapular. Esperamos más estudios de investigación en esta área antes de incluir métodos clínicos específicos para medir el ROM escapulotorácico en futuras ediciones de este manual.

TABLA 4.1 Valores normales en grados para el ROM del complejo del hombro de adultos de fuentes seleccionadas


TABLA 4.2 Valores normales en grados del ROM glenohumeral pasivo de fuentes seleccionadas


Edad

Se han apreciado muy pocas diferencias en los valores del complejo del hombro entre niños desde el nacimiento hasta la adolescencia (tabla 4.3). Aunque los valores obtenidos por Wanatabe y colaboradores31 con bebés son mayores que los obtenidos32 con niños de edades de 1 a 19 años y por Vairo y colaboradores33 con cadetes militares con una edad media de 18 años, es difícil comparar valores entre estudios. En un estudio, Boone32 y Boone y Azen18 hallaron que el ROM del hombro variaba poco en varones de entre 1 y 19 años de edad.

Hay algunas pruebas de que los niños presentan valores mayores que los adultos en ciertos movimientos del complejo del hombro. Wanatabe y colaboradores31 hallaron que el ROM pasivo de extensión y rotación lateral del hombro era mayor en bebés japoneses que en los valores medios típicamente registrados en los adultos. Boone y Azen18 hallaron un ROM activo significativo mayor en todos los movimientos del hombro, excepto la abducción, de los niños varones de entre 1 y 19 años de edad, en comparación con adultos varones de entre 20 y 54 años de edad.

La tabla 4.4 resume los efectos de la edad sobre el ROM del complejo del hombro en adultos. Parece haber una tendencia a que los adultos mayores (más de 60 años) presenten valores más bajos que los adultos jóvenes en los movimientos de extensión, rotación lateral y abducción. Parece haber una menor reducción del ROM de rotación interna al envejecer. En cualquier caso, los valores del ROM en adultos de más de 60 años en todos estos estudios34-36 fueron menores que los valores normales descritos por la AAOS15,16 y la AMA17 (tabla 4.1). Kalscheur, Costello y Emery,36 en su estudio con adultos mayores de 63 a 86 años, desarrollaron modelos matemáticos que predijeron una disminución anual a partir de 0,1 grados para la rotación interna hasta 1,1 grados para la rotación externa y 1,3 grados para la abducción. Es interesante reparar en que las desviaciones típicas para los grupos de más edad de la tabla 4.4 son mucho mayores que los valores registrados para los grupos más jóvenes. Las desviaciones típicas más altas parecen indicar que el ROM es más variable en los grupos de más edad que en los grupos más jóvenes. Sin embargo, se debe tener en cuenta el hecho de que las mediciones fueron obtenidas por distintos investigadores cuando se saquen conclusiones a partir de esta información.

TABLA 4.3 Efectos de la edad y el sexo sobre el ROM del complejo del hombro. Valores normales en grados de neonatos, niños y adolescentes


Además de la evidencia de los cambios causados por la edad y presentados en las tablas 4.3 y 4.4, otros investigadores han identificado tendencias marcadas por la edad. West37 halló que los sujetos más mayores tenían entre 15 y 20 grados menos de ROM de flexión en el complejo del hombro y 10 grados menos de ROM de extensión que los sujetos más jóvenes. La variación en edad de los sujetos fue de la primera década de vida hasta la octava. Soucie y otros,21 en un estudio con 674 personas, documentaron una disminución de la flexión del complejo del hombro de 14 grados en hombres y 10 grados en mujeres entre el grupo de edad de 2 a 8 años y el grupo de edad de 45 a 69 años. Clark y colaboradores38 hallaron una disminución significativa con la edad en la rotación lateral, la rotación total y la abducción pasivas de la articulación glenohumeral en un estudio que constó de 60 hombres y mujeres normales de edades comprendidas entre 21 y 80 años. La reducción media de estos tres ROM de la articulación glenohumeral varió entre 7 y 29 grados en el grupo de edad entre 71 y 80 años en comparación con la del grupo de 21 a 30 años. Stathokostas y colaboradores39 también hallaron un declive del ROM de la abducción del hombro de una media de 5 grados por década en 205 hombres y 6 grados por década en 231 mujeres de edades comprendidas entre 55 y 86 años. La regresión lineal mostró un declive acelerado de 0,8 grados por año comenzando a la edad de 71 años en los hombres y un declive de 0,7 grados al año empezando a la edad de 63 años en las mujeres.

En los siguientes estudios se ha reparado en los cambios asociados con la edad en la rotación del hombro. Macedo y Magee,10 en un estudio con 90 mujeres de 18 a 59 años de edad, halló una disminución estadísticamente significativa en la rotación externa pasiva GH y del complejo del hombro, así como en la abducción y extensión del complejo del hombro. En cambio, solo la rotación externa del complejo del hombro y de la articulación glenohumeral disminuyó más de 10 grados en ese margen de 40 años de los sujetos. Los modelos matemáticos que predicen un cambio de movimiento en personas de 18 a 59 años oscilaron entre +0,01 grados anuales para la rotación interna GH y –0,42 al año para la rotación externa GH. Roy y colaboradores,20 en un estudio con 121 hombres y 173 mujeres, también hallaron la máxima disminución de la rotación externa del hombro en la categoría de mayores de 60 años en comparación con la categoría de 18 a 39 años. La reducción media fue de 7 grados en el lado dominante y de 5 grados en el lado contralateral al medirlo en supinación. Una disminución significativa de la rotación pasiva total del hombro se asoció con un aumento de la edad, sobre todo del lado derecho, en un estudio de Allander y colaboradores40 con 517 mujeres y 203 hombres de 33 a 70 años de edad. Barnes, Van Steyn y Fisher,41 en un estudio con 140 hombres y 140 mujeres con edades comprendidas entre 7 y 70 años, documentaron una disminución de todos los movimientos del hombro al aumentar la edad, excepto la rotación interna, que aumentó.

Sexo

Varios estudios han registrado que las mujeres tienen más ROM en el complejo del hombro que los hombres, especialmente en poblaciones mayores. Walker y colaboradores,34 en un estudio con 30 hombres y 30 mujeres de entre 60 y 84 años de edad, hallaron que las mujeres mostraban mayor ROM y estadísticamente más significativo que sus pares hombres en todos los movimientos del hombro estudiados, excepto la rotación interna. Las diferencias medias de las mujeres fueron 20 grados mayores que en los hombres en la abducción de hombro, 11 grados mayor en la extensión de hombro, y 9 grados mayor en la flexión y rotación externa del hombro. Escalante, Lichenstein y Hazuda42 estudiaron la flexión de hombro de 687 adultos de vida comunitaria con edades entre 65 y 74 años, y hallaron que las mujeres tenían 3 grados más de flexión que los hombres. En un estudio con adultos mayores de 63 a 86 años a cargo de Kalscheur y colaboradores,36 se halló que las mujeres mostraban más abducción, flexión y rotación interna y externa de hombro que los hombres, siendo las diferencias de 24 grados en la abducción y de 6 grados en la flexión y la rotación interna. En un estudio con 208 hombres y mujeres de edades entre 4 y 70 años. Barnes y colaboradores41 confirmaron que las mujeres tenían un ROM mayor en todos los movimientos activos y pasivos del complejo del hombro que se midieron: elevación hacia delante, extensión, abducción y rotación interna y externa. Allander y colaboradores,40 en un estudio sobre la rotación pasiva de hombro con 208 mujeres y 203 hombres de Suecia con edades entre 45 y 70 años, hallaron que las mujeres tenían un mayor ROM de rotación total de hombro que los hombres. Aunque por lo general las mujeres parecían tener mayor rotación externa e interna en sedestación y supinación que los hombres, solo la rotación externa del lado no dominante medida en sedestación aumentó hasta un nivel significativo en un estudio de Roy y otros20 con 294 adultos de edades entre 18 y 60 años; la diferencia media general fue 7,6 grados, con una diferencia máxima de 15,2 grados en la categoría de edad de 40 a 59 años. En contraste con los estudios mencionados, Stathokostas y colaboradores39 no hallaron diferencias en el ROM de abducción de hombro entre hombres y mujeres en su población de estudio de 436 personas de edades entre 55 y 86 años.

TABLA 4.4 Efectos de la edad y el sexo sobre el ROM activo del complejo del hombro (valores normales en grados para adultos de 20 a 93 años de edad)


También se han citado diferencias por el sexo en la mayoría de los movimientos glenohumerales, teniendo las mujeres más movilidad que los hombres. Clarke y colaboradores,38 en un estudio que incluyó a 60 hombres y 60 mujeres con edades entre 20 y 40 años, hallaron que las mujeres mostraban mayor ROM glenohumeral de abducción de hombro, así como de rotación externa y total de todos los grupos de edad. Los hombres mostraron, como media, un 92% del ROM que sus pares femeninos, siendo la diferencia más marcada en abducción. Lannan, Lehman y Toland,9 en un estudio con 40 mujeres y 20 hombres de edades entre 21 y 40 años, documentaron que las mujeres presentaban valores mayores, estadísticamente significativos, de flexión, extensión, abducción y rotación interna y externa glenohumeral que lo hombres. Las diferencias medias variaron entre 3 y 8 grados. Boon y Smith,13 en un estudio con 32 mujeres y 18 hombres, con edades entre 12 y 18 años, refirieron que las mujeres tenían una rotación externa y total significativamente mayor que los hombres. La diferencia media en la rotación externa y total fue 4,5 y 9,1 grados, respectivamente. Ellenbecker y colaboradores12 estudiaron a 113 hombres y 90 mujeres tenistas de elite con edades de entre 11 y 17 años (tabla 4.2). Sus datos parecen indicar que las mujeres tenían un ROM mayor de rotación glenohumeral interna y externa que los hombres, aunque ninguna prueba estadística se centró en el efecto del sexo sobre el ROM.

Índice de masa corporal

La influencia del índice de masa corporal (IMC) sobre las mediciones del ROM de hombro no está bien definida y los resultados de los estudios de investigación varían respecto a si tiene o no algún efecto. La obesidad, definida como un IMC superior a 30 kg/m2, se asoció con una disminución del ROM de aducción y extensión del complejo del hombro en un estudio de Park y colaboradores de una muestra reducida de personas43 que incluyó a 20 hombres adultos jóvenes obesos y no obesos. Las reducciones del ROM medio asociadas con la obesidad oscilaron entre el 21% y el 22% en extensión, y entre el 36% y el 39% en aducción. Se examinaron otros movimientos de flexión, abducción y rotación interna y externa del complejo del hombro, pero no se observó ningún efecto.

El incremento del IMC se asoció con una disminución del ROM del complejo del hombro y de la extensión GH, de la abducción del complejo del hombro y de la rotación GH externa en un estudio de Macedo y Magee10 con 90 mujeres de edades entre 18 y 59 años. No obstante, el aumento del IMC se asoció con un incremento de la abducción glenohumeral y de la rotación interna del complejo del hombro. Los autores afirman que, aunque los cambios fueron estadísticamente significativos, los cambios atendiendo a las categorías del IMC fueron mínimos y se consideraron insignificantes. De forma similar, en un estudio de Escalante, Lichenstein y Hazuda42 no se halló ninguna relación entre la flexión de hombro y el índice de masa corporal de 695 sujetos que vivían en comunidad con edades comprendidas entre 65 y 74 años, y que participaron en el Estudio Longitudinal de Envejecimiento de San Antonio.

Postura para la prueba

La postura personal y la postura adoptada para la prueba han demostrado influir en los movimientos de abducción y rotación externa del complejo del hombro. Estos hallazgos respaldan el uso de posturas uniformes y bien definidas para permitir al examinador comparar las mediciones del hombro con valores normativos y para evaluar con exactitud el progreso de la rehabilitación. Kebaetse, McClure y Pratt,44 en un estudio de 34 adultos sanos, midieron el ROM activo de la escápula y la abducción del hombro mientras los sujetos estaban sentados con el torso erguido o con el tronco encorvado. Hubo un ROM de abducción activa de hombro significativamente menor en la postura encorvada que en la postura erecta (diferencia media = 23,6 grados). La postura encorvada también generó una mayor elevación escapular durante el recorrido 0 a 90 grados de abducción y menos inclinación posterior de la escápula en el intervalo entre la abducción de 90 grados y la abducción máxima.

Sabari y colaboradores45 estudiaron a 30 sujetos adultos y repararon en que era mayor la abducción activa y pasiva del hombro en decúbito supino que en sedestación. Las diferencias medias en abducción oscilaron entre 3,0 y 7,1 grados. En la inspección visual de los datos hubo también mayores cantidades de flexión del hombro en decúbito supino que en sedestación; sin embargo, estas diferencias no fueron significativas. Una postura en decúbito supino con el hombro en 90 grados de abducción también se tradujo en un mayor ROM de rotación externa que en sedestación con el hombro en 0 grados de abducción en los 294 sujetos de un estudio de Roy y colaboradores.20 La diferencia media varió entre 16 y 24 grados. Sin embargo, el ROM pasivo se midió en decúbito supino mientras que el ROM activo se midió en sedestación, lo cual tal vez influyó en los resultados.

Lado derecho frente a lado izquierdo

En una población general que no practica deportes intensos con las extremidades superiores ni realiza labores manuales, la mayoría de los hallazgos de la investigación respaldan el uso del lado contralateral del cuerpo en patologías de hombro unilaterales como un indicador de prelesión o ROM normal. Si se aprecian diferencias entre ambos lados, los estudios parecen indicar que el hombro izquierdo/no dominante tiene una movilidad ligeramente mayor que el hombro derecho/dominante, especialmente para la extensión y rotación medial. Sin embargo, la importancia clínica de estas diferencias tal vez sea cuestionable, porque la mayoría se concretaron entre 2 y 5 grados, y en casi todos los casos fueron menos de 10 grados. Solo un estudio sugirió el uso de valores específicos de un lado para la rotación interna y externa.41

Varios estudios han hallado mínimas o ninguna diferencia en el ROM del hombro entre ambos lados. Boone y Azen18 estudiaron a 109 varones de edades de entre 18 meses y 54 años y no hallaron diferencias estadísticas entre la flexión, extensión, abducción, rotación interna y externa, flexión horizontal y extensión horizontal de los hombros derecho e izquierdo en casi todos los grupos de edad. Soucie y colaboradores21 hallaron una diferencia estadísticamente significativa aunque pequeña de menos de 1 grado entre ambos lados en el caso de la flexión del hombro en un estudio con 674 sujetos de ambos sexos de edades comprendidas entre 8 y 69 años. Igualmente, varios estudios sobre adultos mayores encontraron ninguna o diferencias pequeñas de 2 a 3 grados comparando ambos lados. Kalscheur, Emery y Costello,46 en un estudio de 61 mujeres mayores de 63 a 83 años, no hallaron diferencias significativas entre los lados derecho e izquierdo respecto a la flexión, abducción, rotación interna o externa del complejo del hombro, siendo todas las diferencias medias inferiores a 3,5 grados. Un estudio más amplio de 695 adultos mayores de ambos sexos que vivían en una comunidad y con edades comprendidas entre 65 y 74 años halló un aumento pequeño pero estadísticamente significativo de 2 grados en la flexión del hombro izquierdo en comparación con el derecho.42

Unos pocos estudios han registrado diferencias ligeramente mayores debido a la dominancia de un lado o mano en movimientos de hombro concretos. Gunal y colaboradores47 hallaron que la mayoría de los movimientos activos y pasivos de hombro tenían estadísticamente más movilidad en el lado izquierdo o no dominante en un amplio estudio de 1.000 varones turcos diestros de 18 a 21 años de edad. La mayoría de las diferencias medias fueron pequeñas, entre 2,5 y 4 grados, excepto en el caso de la flexión horizontal activa, la rotación interna activa y la abducción glenohumeral activa, cuyas diferencias medias fueron de 6,2 a 9,5 grados. Macedo y Magee48 incluyeron a 90 mujeres de entre 18 y 59 años de edad en un estudio que midió 60 movimientos activos y pasivos de las extremidades superiores e inferiores. El ROM de flexión y abducción glenohumeral y del complejo del hombro por lo general fue similar en ambos lados, mientras que la extensión y la rotación interna mostraron más movilidad en el lado no dominante, con diferencias medias de 2 a 4 grados y de 5 a 7,5 grados, respectivamente. La rotación externa fue mayor en el lado dominante, oscilando las diferencias medias entre 2,5 y 6 grados. Estos autores por lo general consideraron estas diferencias, sobre todo las menores de 5 grados, como relativamente pequeñas en consideración con las mínimas diferencias detectables que se necesitan para identificar cambios clínicamente importantes. Barnes y colaboradores41 refirieron un patrón similar de mayor extensión y rotación interna activa y pasiva en el lado no dominante y de mayor rotación externa activa y pasiva en el lado dominante de 280 sujetos sanos de ambos sexos con edades de entre 4 y 70 años. No obstante, como hallaron que las diferencias medias entre ambos lados fueron de 8 a 15 grados para el ROM de rotación interna y externa, sugirieron que usar el lado contralateral sano como comparación podría confundirse con rotación. No se hallaron diferencias en la elevación anterior ni en la abducción del hombro. Todos los movimientos pasivos fueron mayores que los movimientos activos.

Deportes

En contraste con estudios realizados en la población general, numerosos estudios con jugadores de béisbol profesionales, universitarios y de instituto han hallado de manera constante incrementos medios en la rotación externa de entre 5 y 12 grados, y disminuciones medias en el ROM de rotación interna del hombro de 8 a 15 grados en el brazo dominante (el de los lanzamientos) en comparación con el no dominante (el que no lanza).49-55 Las mediciones de la rotación se midieron con el hombro en 90 grados de abducción en oposición a 0 grados de abducción. La rotación total del hombro, que combina ROM interno y externo, se mantuvo relativamente estable y simétrica entre ambos lados. Estos hallazgos se han documentado en jugadores de distintas posiciones y en lanzadores de béisbol. Las variaciones de estas diferencias habituales, como la pérdida de más de 20 grados de rotación GH interna, menos de 5 grados de incremento de la rotación GH externa, o una pérdida mayor de 5 grados (10%) de rotación total del hombro en el brazo dominante en comparación con el hombro no dominante, se ha sugerido que pueden ser factores de riesgo de patologías y lesiones de hombro.56-59

También se han registrado disminuciones del ROM de rotación interna del hombro y del ROM de rotación total en los brazos dominante (con el que se juega) en comparación con el no dominante de tenistas profesionales60,61 y júnior de elite12 de ambos sexos. Las disminuciones en la rotación interna variaron de 7 a 12 grados. Estas diferencias en el ROM de rotación interna aumentaron con la edad y los años de juego en torneos según un estudio de Kibler y colaboradores61 con 39 miembros del equipo estadounidense de tenis y un programa de torneos profesionales. Algunos estudios también registraron un aumento de la rotación glenohumeral lateral del brazo dominante de jugadores adultos profesionales,60,61 mientras que otros no hallaron una diferencia significativa en la rotación externa entre ambos lados de jóvenes jugadores de elite.12

Los estudios con atletas que practican deportes en los que se mueven ambos brazos por encima de la cabeza, como la natación, no documentaron diferencias en el ROM del hombro entre ambos lados.62,63 Carecemos de estudios que incluyan comparaciones directas de atletas con no atletas, aunque los valores del ROM de los nadadores parecen mayores que los valores normativos para la mayoría de los movimientos del complejo del hombro, sobre todo abducción, flexión y rotación externa. Sin embargo, la rotación interna de los nadadores parece ser menor de lo normal. Beech y coautores,62 en un estudio de una muestra reducida de 28 nadadores universitarios de 1.ª división y nadadores de cuatro clubes se halló que la abducción media de los lados derecho e izquierdo era 196 y 195 grados; la flexión, 188 y 187 grados; la rotación externa, 100 a 101 grados, y la rotación interna, 49 y 45 grados, respectivamente. Estos incrementos típicos en la anteroflexión y la abducción permiten a brazos y cuerpo asumir un plano más horizontal respecto a la superficie del agua, reducir el arrastre y permitir una mayor longitud de brazada.64 No obstante, los incrementos en el ROM tal vez reduzcan la estabilidad del hombro y contribuyan a alguna patología. Witwer y Sauers65 ha-

llaron que los jugadores de waterpolo, deporte que exige nadar y lanzar la pelota, presentaban más ROM glenohumeral de rotación externa pasiva y rotación total en el brazo dominante (el de los lanzamientos) que en el no dominante. En este estudio con 31 waterpolistas de 1ª División, no se hallaron diferencias entre ambos lados en la rotación GH interna pasiva, ni en la rotación ascendente escapular, ni en la tirantez posterior del hombro.

En un estudio de Chang, Buschbacker y Edlich66 se comprobó que los powerlifters presentaban una disminución del ROM de flexión, extensión y rotación interna y externa del complejo del hombro en comparación con personas que no levantaban pesas. En el estudio se incluyó a diez powerlifters varones y diez no powerlifters de edad similar. Los autores sugieren que los programas de entrenamiento atlético que se centran en el ejercicio de fortalecimiento muscular sin hacer ejercicios de estiramiento tal vez causen una pérdida progresiva del ROM.

No se comprobó que el nivel de actividad física general tuviese efecto sobre la abducción del complejo del hombro ni sobre la flexión de cadera en un estudio de 436 personas de edades comprendidas entre 55 y 86 años a cargo de Stathokostas y colaboradores.39 El nivel de actividad se midió mediante el Cuestionario de Actividad Física en el Tiempo Libre de Minnesota.

Grado de movilidad funcional

Numerosas actividades de la vida diaria requieren suficiente ROM del hombro. Tiffitt,67 en un estudio con 125 pacientes, halló una correlación significativa entre los movimientos específicos del complejo del hombro y la capacidad referida por un paciente para realizar actividades como peinarse, ponerse un abrigo, lavarse la espalda, lavarse la axila contralateral, utilizar el inodoro, alcanzar con la mano una estantería alta, elevar los brazos por encima del nivel del hombro, tirar de algo con los brazos y dormir sobre el lado afectado. El ROM de flexión y aducción mantiene la mejor correlación con peinarse, mientras que el ROM de rotación interna y externa mantiene la mejor correlación con la capacidad de lavarse la espalda.

Si los pacientes tienen problemas para realizar ciertas actividades funcionales, los procedimientos de la evaluación y el tratamiento se centrarán en los movimientos de hombro necesarios para desarrollar la actividad. Igualmente, si los pacientes presentan limitaciones conocidas en el ROM del hombro, terapeutas y médicos se deberán anticipar a las dificultades del paciente para realizar estas actividades sugiriendo adaptaciones. Para ayudar a este proceso, los estudios han examinado el ROM de los adultos y niños sanos durante ciertas actividades funcionales.

La tabla 4.5 presenta datos del ROM del hombro en tareas corrientes, de alcanzar con la mano y especiales para comer, obtenidos de algunos de estos estudios. Se usa un sistema global propuesto por la International Society of Biomechanics (ISB)68 para describir la movilidad del hombro en función de tres planos: (1) elevación, es decir, movimiento en un plano vertical alrededor de cualquier eje horizontal que atraviese el hombro y sea similar a la latitud; (2) plano de elevación, movimiento en un plano horizontal alrededor de un eje vertical que atraviesa el hombro y es similar a la longitud, y (3) rotación mediolateral alrededor de un eje largo del brazo. Por ejemplo, 70 grados de flexión en el plano sagital se describen como 70 grados de elevación en un plano de elevación de 90 grados. Cien grados de abducción en el plano frontal se describen como 100 grados de elevación en un plano de elevación de 0 grados. El plano de elevación más próximo a abducción (abd), flexión (F), extensión (E) y abducción en el plano de la escápula (S) está indicado en la tabla 4.5 para ayudar en la interpretación. Este sistema parece tener más éxito y ser más uniforme a la hora de describir los movimientos de elevación, como flexión, abducción y extensión, si bien hay más dificultad para describir la rotación del hombro.69 Algunos investigadores emplearon métodos tradicionales para describir la movilidad del hombro, por lo que hemos convertido sus valores al sistema ISB global para facilitar las comparaciones. En cualquier caso, existen variaciones en los valores del ROM al igual que existen diferencias en los métodos de análisis del movimiento, en los puntos anatómicos de referencia para prender marcadores de seguimiento, en los artefactos de tejidos blandos debido al movimiento de la piel y de los marcadores, y en la selección de los sujetos. Además, tal vez los individuos apliquen distintas estrategias para los movimientos de la extremidad superior con el fin de practicar las mismas tareas funcionales. La mayoría de los estudios presentados en la tabla 4.5 describen el movimiento del húmero respecto al tórax (movilidad del complejo del hombro), si bien unos cuantos describen el movimiento del húmero respecto a la escápula (movilidad glenohumeral). A pesar de estas numerosas diferencias, son evidentes ciertas tendencias del ROM en las tareas funcionales.84

Se necesita el máximo grado de flexión de hombro (120 grados en los adultos y 140 grados en los niños) para alcanzar con la mano un estante alto (figura 4.35), pero menos flexión (de 35 a 80 grados) para llevarse la comida a la boca y lavarse la cara (figura 4.36). Se requiere una amplio grado de abducción en el plano frontal o el plano escapular (de 100 a 120 grados) y rotación externa (de 40 a 80 grados) para llevarse la mano detrás de la cabeza durante actividades como cepillarse el cabello (figura 4.37), ponerse un collar y lavarse el cuello y la porción superior de la espalda. Para llegar atrás con la mano hasta las porciones media e inferior de la espalda en tareas como ceñirse un sujetador (figura 4.38), bajarse una camiseta y llegar al periné para actividades higiénicas, se necesitan amplios grados de extensión del hombro (de 35 a 50 grados) y de rotación interna (100 grados). Se requiere cierta aducción horizontal para actividades en las que los brazos se sitúan delante del cuerpo, como comer o lavarse la axila contralateral. Se han identificado diversos grados de movilidad del hombro durante la propulsión de una silla de ruedas a distintas velocidades, si bien parece más relevante incluir en la tabla 4.5 valores de ROM cuando el propio individuo es quien elige la velocidad de la silla.81-83,85

Namdari y colaboradores,77 en un estudio con 20 adultos sanos que realizaron diez actividades cotidianas, hallaron que los sujetos requirieron un 57-76% de la movilidad completa del hombro para culminar con éxito un tarea. Para completar las diez tareas, necesitaron aproximadamente 120 grados de flexión, 45 grados de extensión, 130 grados de abducción, 115 grados de aducción (horizontal) cruzando el cuerpo por delante y 60 grados de rotación externa con el brazo en 90 grados de abducción. Las diez tareas se eligieron de las secciones dedicadas a la evaluación funcional de las herramientas estándar habitualmente usadas.

TABLA 4.5 Movilidad del hombro durante actividades funcionales (valores máximos medios en grados)


FIGURA 4.35 Alcanzar objetos de un estante alto exige alrededor de 120 grados de flexión de hombro en los adultos77 y de 140 grados en los niños.79 El grado de movilidad depende de la altura del estante y de la altura del individuo.


FIGURA 4.36 Las tareas de llevarse objetos a la boca para comer, por ejemplo, con un tenedor o con una cuchara, beber de una copa o, en este caso, de una botella, requieren de 35 a 85 grados de flexión de hombro.69,71

Fiabilidad y validez
Fiabilidad de los goniómetros universales

La fiabilidad intraexaminadores e interexaminadores de las mediciones de la movilidad del hombro con un goniómetro universal ha sido estudiada por muchos investigadores. Los resultados de algunos de estos estudios se presentan en las tablas 4.6 y 4.7, y se resumen brevemente en esta sección. La fiabilidad varía dependiendo de la movilidad que se examine, aunque no hubo pruebas uniformes de que los movimientos del hombro fueran menos fiables que otros movimientos examinados en diversos estudios. La mayoría de los estudios presentaron evidencias de que las mediciones obtenidas por el mismo examinador (fiabilidad intraexaminadores) eran más uniformes y presentaban menos errores de medición que las mediciones hecha por distintos examinadores (fiabilidad interexaminadores). Se sugirió que el mismo examinador tomase repetidas mediciones del ROM del paciente siempre que fuese posible, para que las diferencias en los valores de las mediciones reflejaran más directamente el cambio en el estado del paciente que un error de medición. Algunos estudios indican que es útil aportar estabilización mediante el posicionamiento (en decúbito supino en vez de en bipedestación o sedestación) o contacto manual. Igualmente, los examinadores más familiarizados y expertos con la goniometría suelen mostrar mayor fiabilidad que los usuarios novatos.

Poblaciones sanas

Muchos estudios se han centrado en la fiabilidad de las mediciones del ROM del hombro obtenidas con un goniómetro universal en poblaciones sanas. Boone y colaboradores86 examinaron la fiabilidad de las mediciones del ROM activo de la rotación externa del complejo del hombro, así como la flexión y extensión del codo, la desviación cubital de la muñeca, la abducción de la cadera, la flexión y extensión de la rodilla y la inversión del pie. Cuatro fisioterapeutas emplearon goniómetros universales para medir estos movimientos en doce varones sanos una vez por semana durante 4 semanas. La medición de la rotación externa del hombro fue más fiable que la de otros movimientos examinados. En todos los movimientos, excepto en la rotación externa del hombro, se apreció que la fiabilidad intraexaminadores era mayor que la fiabilidad interexaminadores. Ambas fiabilidades para el ROM de la rotación externa fueron excelentes y parecidas al coeficiente de correlación (r) de Pearson, a saber: 0,96 y 0,97, respectivamente.

FIGURA 4.37 Tocarse detrás de la cabeza requiere entre 110 y 125 grados de abducción/abducción en el plano de la escápula, y de 40 a 60 grados de rotación externa de hombro.76-78

Boon y Smith13 estudiaron a 50 atletas de instituto para determinar la fiabilidad de la medición del ROM pasivo de la rotación del hombro, con y sin estabilización manual de la escápula. Cuatro fisioterapeutas expertos trabajando en parejas tomaron mediciones goniométricas con el hombro en 90 grados de abducción y repitieron estas mediciones cinco días después. La estabilización escapular, que permitió un movimiento glenohumeral más aislado, obtuvo valores de ROM significativamente menores que cuando la escápula no estaba estabilizada. Según los autores, la fiabilidad intraexaminadores para la rotación interna fue mala en el caso del movimiento no estabilizado (coeficiente de correlación intraclase [CCI] = 0,23; error típico de medición [ETM] = 20,2 grados) y buena para el movimiento estabilizado (CCI = 0,60; ETM = 8 grados). Los autores afirman que la fiabilidad intraexaminadores respecto a la rotación externa fue buena tanto para la movilidad no estabilizada (CCI = 0,79; ETM = 5,6) como estabilizada (CCI = 0,53; ETM = 9,1). La fiabilidad interexaminadores respecto a la rotación interna mejoró en el caso de la movilidad no estabilizada (CCI = 0,13; ETM = 21,5) frente a la movilidad estabilizada (CCI = 0,38; ETM = 10) y fue similar en el caso de la rotación externa, estabilizada o no (CCI = 0,78; ETM = 6,6, y CCI = 0,84, ETM = 4,9, respectivamente).


FIGURA 4.38 Llevar las manos detrás de la espalda para abrocharse un sujetador o ponerse un traje de baño requiere unos 50 grados de extensión y mucha rotación externa de hombro.77

Bovens y colaboradores,87 en un estudio sobre la variabilidad y la fiabilidad de nueve movimientos articulares del cuerpo, emplearon un goniómetro universal para examinar el ROM activo de la rotación externa del complejo del hombro con el brazo junto al costado. Tres médicos examinadores y ocho sujetos sanos participaron en el estudio. Los coeficientes de fiabilidad intraexaminadores para la rotación externa del hombro variaron entre 0,76 y 0,83, mientras que el coeficiente de fiabilidad interexaminadores fue 0,63. Las desviaciones típicas medias en las mediciones tomadas de cada sujeto variaron entre 5 y 6,6 grados, mientras que la media de la desviación típica interevaluadores fue 7,4 grados. La medición del ROM de la rotación externa del hombro fue más fiable que las mediciones del ROM del antebrazo y la muñeca. Las desviaciones típicas medias entre mediciones repetidas del ROM de la rotación externa del hombro fueron similares a las del antebrazo y mayores que las de la muñeca.

TABLA 4.6 Fiabilidad intraexaminadores de las mediciones del ROM de hombro con goniómetros universales y otros aparatos para poblaciones sanas y de pacientes




TABLA 4.7 Flexión Extensión Abducción Rotación interna Rotación externa Abducción horizontal Aducción horizontal Goniómetro pequeño



Carey y colaboradores88 examinaron la fiabilidad de la medición de la rotación pasiva de hombro con un goniómetro universal y un nuevo prototipo de inclinómetro digital en 18 sujetos sanos. Cinco fisioterapeutas midieron cada movimiento dos veces con cada aparato. La fiabilidad intraexaminadores para medir el ROM pasivo de la rotación interna fue parecida con ambos aparatos (r = 0,73 a 0,91), si bien las mediciones de la rotación interna activa y de la rotación externa activa y pasiva fueron más fiables con el prototipo de inclinómetro digital (véanse las tablas 4.6 y 4.7). La fiabilidad interexaminadores, según el coeficiente de correlación del producto-momento, fue por lo general baja con ambos aparatos y movimientos (r = 0,46 a 0,62). Las mediciones del ROM pasivo tuvieron mejor fiabilidad que las del ROM activo con ambos aparatos, así como las de rotación interna en comparación con las de rotación externa. En este pequeño estudio de población no se apreciaron diferencias estadísticamente significativas en los valores de las mediciones entre aparatos; no obstante, no se aportaron los valores medios de cada aparato para realizar la comparación.

Greene y Wolf19 compararon la fiabilidad del Ortho Ranger, un inclinómetro pendular electrónico, con la de un goniómetro universal estándar respecto a los movimientos activos de las extremidades superiores en 20 adultos sanos. Un fisioterapeuta midió tres veces los movimientos del complejo del hombro con cada instrumento durante tres sesiones a lo largo de un período de 2 semanas. Ambos instrumentos mostraron una elevada correlación intrasesión (CCI entre 0,98 y 0,87), aunque las correlaciones fueron mayores y los intervalos de confianza del 95% sobre la media de los mismos sujetos fueron considerablemente menores con el goniómetro universal (3,9 a 17,2 grados) en comparación con el inclinómetro (9,8 a 31,1 grados). Las mediciones del ROM de rotación interna y externa fueron menos fiables que las mediciones de flexión, extensión, abducción y aducción. No hubo diferencias significativas entre las mediciones con el Ortho Ranger y con el goniómetro universal. Resulta interesante que hubiese diferencias significativas en las mediciones entre sesiones con ambos instrumentos. Los autores notaron que las variaciones diarias podrían haber sido causadas por una fluctuación normal del ROM, según sugieren Boonee y colaboradores,86 o por diferencias en el esfuerzo de los sujetos durante el ROM activo.

Igualmente, Kolber y Hanney89 compararon la fiabilidad de las mediciones del ROM del hombro tomadas con un goniómetro universal de ramas de 30 centímetros y con un inclinómetro digital (Acumar) en 30 adultos sanos. Un estudiante de fisioterapia tomó dos mediciones de cada movimiento con el goniómetro y otro tomó dos mediciones de cada movimiento con el inclinómetro. La fiabilidad intraexaminadores de ambos aparatos fue excelente, siendo todos los valores del CCI superiores a 0,94 y los valores del ETM, entre 2 y 3 grados. La validez concurrente entre los dos aparatos fue buena, con valores del CCI superiores a 0,85. Parece que hubo algunas diferencias en los valores medios obtenidos con los dos aparatos y los dos examinadores: 1 grado en abducción, 5 grados en rotación interna y 8 grados en flexión y rotación externa. Los límites de concordancia (LDC) del 95% entre los dos aparatos variaron entre 2 y 20 grados.

Macedo y Magee,10 en un estudio preliminar con 12 mujeres sanas de edades comprendidas entre 18 y 59 años, hallaron que la fiabilidad intraexaminadores en la medición del ROM pasivo glenohumeral y del complejo del hombro era buena a excelente y que los valores del CCI oscilaban entre 0,78 y 0,98. Los valores del error típico de medición (ETM) se situaron entre 3 y 6 grados en los movimientos glenohumerales y entre 2 y 5 grados en los movimientos del complejo del hombro. Durante la inspección visual de los resultados, la fiabilidad intraexaminadores pareció ser ligeramente mejor para las mediciones del ROM del complejo del hombro que para las glenohumerales. Las mediciones se tomaron con un goniómetro universal por dos fisioterapeutas que usaron los métodos de la edición de 2003 de este manual.

Sabari y colaboradores45 estudiaron la fiabilidad intraexaminadores de la medición del ROM pasivo de flexión y abducción del complejo del hombro en 30 adultos en decúbito supino y en sedestación. El CCI de dos ensayos del mismo examinador con cada procedimiento varió de 0,94 a 0,99, señal de una elevada fiabilidad intraexaminadores con independencia de si las mediciones fueron del ROM activo o pasivo, o de si se tomaron con el sujeto en decúbito supino o sentado. No hubo diferencias significativas entre mediciones comparables de la flexión tomadas en decúbito supino o en sedestación. Sin embargo, se halló un ROM de abducción significativamente mayor en la primera postura que en la segunda, con diferencias medias de 3 a 7,1 grados.

Poblaciones de pacientes

También se ha estudiado la fiabilidad de usar un goniómetro universal para tomar mediciones de pacientes con patologías de hombro. Hayes y colaboradores90 midieron la fiabilidad intraexaminadores de la flexión, abducción y rotación externa del hombro en nueve pacientes con síntomas en esta parte del cuerpo por un examinador que era cirujano ortopédico. También midieron la fiabilidad interexaminadores de la movilidad de hombro de ocho pacientes usando a cuatro examinadores de diversa formación. Se alineó un goniómetro universal con el húmero y diversos planos de movimiento con los pacientes en sedestación. Los valores del CCI respecto a la fiabilidad intraexaminadores del goniómetro universal oscilaron entre 0,53 y 0,65, y los valores interexaminadores, entre 0,64 y 0,69. También se estudió la fiabilidad de usar la estimación visual y la fotografía fija con puntos de referencia marcados y se obtuvieron resultados similares. El uso de una cinta métrica para determinar la distancia entre T1 y el pulgar durante la acción de llevarse la mano detrás de la espalda obtuvo los peores valores del CCI (0,39) y valores del ETM de 6 centímetros.

Hellebrandt, Duvall y Moore,91 en un estudio con 77 pacientes, hallaron que la fiabilidad intraexaminadores de las mediciones goniométricas del ROM activo de abducción y rotación interna del complejo del hombro era menor que la fiabilidad de las mediciones de flexión, extensión y rotación externa. Las diferencias medias entre mediciones repetidas tomadas por un terapeuta experto variaron entre 0,2 y 1,5 grados. Las diferencias medias entre las mediciones goniométricas tomadas por ocho terapeutas promediaron 2,8 grados. Las mediciones también se tomaron con aparatos diseñados por el ejército estadounidense para articulaciones específicas. En el caso de la mayoría de las mediciones del ROM tomadas por todo el cuerpo, el goniómetro universal fue una herramienta más fiable que los aparatos especiales.

En un estudio de MacDermid y colaboradores,92 dos fisioterapeutas experimentados midieron el ROM pasivo de rotación del complejo del hombro en 34 pacientes con diversas patologías de hombro. Se usó un goniómetro universal para medir la rotación externa con el hombro en 20 a 30 grados de abducción. Los CCI intraexaminadores (0,88 y 0,93) y los CCI interexaminadores (0,85 y 0,80) fueron elevados. Los errores típicos de medición intraexaminadores (ETM; 4,9 y 7 grados) y los ETM interexaminadores (7,5 y 8 grados) también demostraron que la fiabilidad era buena. Los ETM muestran que las diferencias de 5 a 7 grados se podrían atribuir a un error de medición cuando el mismo examinador repite una medición, y que las diferencias de 8 grados se podrían atribuir a un error de medición cuando distintos examinadores toman una medición.

Mullaney y colaboradores93 examinaron el ROM activo de los hombros afectados y sanos de 20 pacientes con una patología unilateral de hombro. Dos fisioterapeutas emplearon un goniómetro universal de 30 centímetros y un nivel de grados digital como los usados en la construcción (inclinómetro) para tomar con cada aparato dos mediciones repetidas del ROM de flexión, rotación externa y rotación interna del hombro en decúbito supino. La fiabilidad intraexaminadores fue excelente con ambos aparatos, oscilando los valores del CCI entre 0,91 y 0,99, y variando los LDC del 95% de 6 a 25 grados. Las mediciones de la flexión fueron las más fiables, mientras que las mediciones de la rotación interna fueron las menos fiables en este estudio particular. Basándose en los valores medios de los LDC en el hombro afectado, los autores sugieren que se requiere un cambio de 6 a 11 grados para que los clínicos estén seguros en un 95% cierto de que se ha producido un cambio verdadero cuando las mediciones las toma el mismo examinador, y se necesita un cambio de 15 grados cuando hacen las mediciones distintos examinadores. Las mediciones tomadas con los dos aparatos no fueron intercambiables, porque el nivel (inclinómetro) registró constantemente de 3 a 5 grados más en los valores del ROM de rotación externa e interna que el goniómetro.

Pandya y colaboradores,94 en un estudio en que cinco fisioterapeutas midieron el ROM pasivo de abducción del complejo del hombro de 150 niños y adultos jóvenes con distrofia muscular progresiva, hallaron que la fiabilidad intraexaminadores era buena, con valores medios del CCI de 0,84. La fiabilidad interexaminadores para medir la abducción de hombro de 21 pacientes fue menor (CCI = 0,67). Los investigadores sugieren que sea el mismo examinador el que haga un seguimiento a largo plazo y evalúe los resultados de las intervenciones de tratamiento en poblaciones de pacientes.

Ridle, Rothstein y Lamb95 realizaron un estudio para determinar la fiabilidad intraexaminadores e interexaminadores de las mediciones del ROM pasivo del complejo del hombro de 50 pacientes. Dieciséis fisioterapeutas, que trabajaron en parejas, emplearon dos goniómetros universales de distinto tamaño (grande y pequeño) para sus mediciones. No se controló la postura del paciente ni la colocación del goniómetro durante las mediciones. La fiabilidad intraexaminadores de todos los movimientos fue excelente, tal y como señalan los valores del CCI de 0,87 a 0,99. La fiabilidad interexaminadores de la flexión, abducción y rotación externa fue buena, variando los valores del CCI de 0,84 a 0,90. La fiabilidad interexaminadores fue considerablemente menor en el caso de las mediciones de abducción y aducción horizontales, extensión y rotación interna, variando los valores del CCI de 0,26 a 0,55. Los autores llegaron a la conclusión de que las mediciones del ROM pasivo de todos los movimientos de hombro son fiables cuando las toma el mismo fisioterapeuta con independencia de si usó goniómetros grandes o pequeños. Las mediciones de flexión, abducción y rotación externa pueden ser fiables cuando las toman distintos terapeutas. Sin embargo, como las mediciones repetidas de abducción y aducción horizontales, extensión y rotación interna no fueron fiables cuando las tomaron más de un examinador, debe ser el mismo terapeuta el que tome estas mediciones.

La fiabilidad de las mediciones del ROM activo y la sobrepresión pasiva de cinco movimientos del complejo del hombro con un goniómetro universal de 18 centímetros y con un teléfono inteligente fueron objeto de estudio por Shin y colaboradores96 en 41 pacientes adultos con síntomas en el hombro. Se ciñó en el antebrazo de los pacientes un teléfono inteligente, equipado con una aplicación de inclinómetro y un sistema con girosensor. El goniómetro se alineó con el húmero y con un eje vertical y otro horizontal. Se midió la flexión y abducción en bipedestación y las rotaciones en decúbito supino. En casi todos los movimientos y con los tres examinadores (dos traumatólogos residentes y un cirujano ortopédico), la fiabilidad intraexaminadores de ambos aparatos fue excelente, con valores del CCI superiores a 0,92. La fiabilidad interexaminadores para todos los movimientos y ambos dispositivos fue considerada satisfactoria, con valores del CCI superiores a 0,70, excepto el de la rotación interna, que fue de 0,63 a 0,68 en ambos aparatos. Se creía que diversos grados de control del movimiento escapular durante la rotación interna contribuían a estas diferencias. Hubo una correlación positiva bastante elevada (CCI de 0,72 a 0,97) entre las mediciones tomadas con ambos aparatos, pero los LDC del 95% variaron entre 10 y 40 grados. Los valores más bajos de correlación y las mayores diferencias en el ROM de flexión y abducción podrían haberse visto influidos por el ángulo de alineación y de flexión del codo, porque el teléfono estaba ceñido al antebrazo, en oposición al goniómetro, que estaba alineado con el húmero. Además, estos movimientos se midieron más de pie que en decúbito supino, de modo que el movimiento del tronco tal vez haya contribuido a las diferencias.

Fiabilidad de los inclinómetros y otros dispositivos clínicos

La fiabilidad de los aparatos de medición distintos del goniómetro universal para evaluar el ROM del hombro también ha sido objeto de estudio y se mencionan brevemente aquí. Se anima a los lectores a consultar los artículos originales y buscar detalles si se plantean usar inclinómetros u otros aparatos. Como la fiabilidad de las mediciones del hombro con un inclinómetro fue habitualmente similar o menor que la fiabilidad de un goniómetro universal, y como estos son más baratos, seguimos recomendando usarlos para las mediciones del ROM del hombro. Para algunos examinadores la colocación de un inclinómetro sobre el cuerpo puede resultar más fácil que la alineación de los dos brazos del goniómetro. Sin embargo, las mediciones del inclinómetro son sensibles a ligeros cambios en la colocación del cuerpo que influyen en la relación del tronco y la extremidad superior con la fuerza de la gravedad, así como la colocación del inclinómetro, el contorno del cuerpo y el ángulo de alineación y el grado de flexión del codo si el inclinómetro se coloca sobre el antebrazo. Al igual que los estudios de fiabilidad con goniómetros, los estudios de fiabilidad usando inclinómetros también han hallado que la fiabilidad intraexaminadores es mejor que la fiabilidad interexaminadores. Con el fin de reducir los errores de medición, se debe usar el mismo aparato, método y procedimiento, e idealmente el mismo examinador, para tomar mediciones repetidas en un paciente.

Algunos estudios han examinado la fiabilidad de usar diversos inclinómetros manuales para medir el ROM del hombro. Clarke y colaboradores97 y Bower98 examinaron la fiabilidad de las mediciones de los movimientos glenohumerales pasivos con un hidrogoniómetro ceñido al brazo de 5 a 10 sujetos, respectivamente. Más recientemente, de Jong y colaboradores99,100 usaron un goniómetro de burbuja para medir la fiabilidad interexaminadores de tres movimientos pasivos del hombro en dos estudios de pacientes después de un ictus. En general, los valores del CCI fueron entre 0,84 y 0,99; los valores del ETM, entre 2 y 7 grados, y la pequeñísima diferencia detectable (PDD), entre 6 y 22 grados. Green y colaboradores101 investigaron la fiabilidad de las mediciones del ROM del complejo del hombro con un inclinómetro plurímetro V en seis pacientes con rigidez y dolor de hombro. Tiffitt, Wildin y Hajioff102 estudiaron la fiabilidad de usar un inclinómetro para medir los movimientos activos del complejo del hombro en 36 pacientes con trastornos de hombro. Valentine y Lewis103 incluyeron a 45 sujetos con síntomas y a 45 sujetos sin síntomas de hombro en un estudio sobre la fiabilidad intraexaminadores de la flexión y abducción del hombro usando un inclinómetro manual, de la rotación externa con una cinta métrica y de la rotación interna mediante una estimación visual. Mullaney y colaboradores93 estudiaron la fiabilidad de usar un nivel de grados digital para la construcción y un goniómetro universal para medir el movimiento activo de hombro de 20 pacientes con una patología en dicha área (véanse las tablas 4.6 y 4.7 para más detalles).

Varios investigadores han estudiado la fiabilidad de los inclinómetros electrónicos o digitales para la medición del ROM de hombro. Greene y Wolf19 examinaron la fiabilidad intraexaminadores del Ortho Ranger, un aparato electrónico basado en un inclinómetro pendular, y de un goniómetro universal para medir el ROM activo de las articulaciones de las extremidades superiores, incluyendo el hombro de 20 adultos sanos (véase la tabla 4.6). De Winter y colaboradores104 examinaron la fiabilidad interexaminadores de un inclinómetro digital electrónico (Cybex EDI-320) para medir la flexión glenohumeral y la rotación externa de hombro en 155 pacientes con dolor de hombro. La fiabilidad del inclinómetro digital de Acumar para medir el ROM activo de hombro en dos grupos de 30 sujetos asintomáticos fue estudiada por Kolber y colaboradores105 y Kolber y Hanney89 (véase la tabla 4.6). Tal y como se mencionó, Shin y colaboradores examinaron la fiabilidad de usar un teléfono inteligente ceñido al antebrazo y equipado con una aplicación de inclinómetro y un sistema con girosensor para medir el ROM de hombro de 41 pacientes adultos con síntomas en el hombro (tablas 4.6 y 4.7).

En un estudio inusual, Croft y colaboradores106 refirieron la fiabilidad de observar la flexión y rotación externa del complejo del hombro y de trazar el ROM en diagramas que luego se midió con un transportador. Hayes y otros90 y Valentine y Lewis103 también han informado sobre la fiabilidad de las estimaciones visuales y las fotografías del ROM de hombro.

Validez de los goniómetros universales e inclinómetros

No conocemos ningún estudio de investigación que haya examinado la validez concurrente de las mediciones del ROM de hombro tomadas con un goniómetro universal o un inclinómetro con el estándar oficial de las radiografías. Sin embargo, la validez aparente y de contenido del uso de un goniómetro universal que mide los ángulos para determinar el ángulo entre el húmero y el tórax parece lógica.

Establecer la validez aparente y de contenido de los inclinómetros que miden el ángulo de los tejidos blandos del brazo y del antebrazo respecto a la tracción vertical de la fuerza de la gravedad tal vez sea un reto mayor. La cuidadosa colocación y estabilización del tronco en la vertical, la colocación a cero del inclinómetro al inicio del movimiento y la alineación del inclinómetro con el eje mayor de una palanca ósea como el húmero tal vez mejoren la validez.

Algunos investigadores han estudiado la validez concurrente de los inclinómetros manuales,93 de los inclinómetros digitales,19,88,89,93 de las aplicaciones de inclinómetro para teléfonos inteligentes96 y de goniómetros universales. Greene y Wolf19 documentaron una deficiente correlación (r = 0,52 a 0,59) entre las mediciones tomadas con el Ortho Ranger y el goniómetro universal para la flexión, extensión, abducción y aducción del hombro, y altas correlaciones (r = 0,90, 0,92) para la rotación interna y externa. Las diferencias entre las medias de las mediciones variaron entre 9,6 grados en abducción y 2,2 grados en rotación interna. Kolber y Hanney89 hallaron que las mediciones con un inclinómetro digital y un goniómetro universal tenían una buena correlación en la flexión y abducción (CCI = 0,86, 0,85) y una excelente correlación en la rotación interna y externa (CCI = 0,95, 0,97). Las diferencias medias entre aparatos variaron de 1 a 8 grados, y presentaron unos LDC del 95% de entre 2 y 20 grados. Shin y otros96 apreciaron correlaciones aceptables entre las mediciones del ROM de hombro con una aplicación de inclinómetro para teléfono inteligente y un goniómetro universal (CCI = 0,72 a 0,97), mientras que los LDC del 95% variaron entre 10 y 40 grados. Las diferencias halladas en estos estudios tal vez se deban a la colocación de inclinómetros sobre la superficie de la piel del brazo y del antebrazo en comparación con la alineación habitual de los goniómetros universales con el eje largo del húmero y el tórax. Las diferencias entre aparatos fueron por lo general menores para las mediciones de la rotación del hombro en las que los brazos del goniómetro universal también se alinearon verticalmente con el antebrazo. Dados estos hallazgos, los distintos aparatos para medir el ROM no son intercambiables. Se deben tomar repetidas mediciones con el mismo aparato, el mismo procedimiento de medición y el mismo examinador para reducir el error de medición. Los clínicos deben tener en cuenta que los valores normativos del ROM que se establecieron con goniómetros universales tal vez difieran de los valores medidos con otros aparatos.

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