Kitabı oku: «Conversaciones con José Vicente Anaya», sayfa 4
iii. El movimiento estudiantil de 1968
y la brigada Marilyn Monroe
Caminos de una generación
Daniel Terrones. Sería bueno conocer el movimiento estudiantil que aconteció en la Universidad Nacional Autónoma de México en 1968 a partir de la brigada Marilyn Monroe. Esa brigada pudo haber sido muy cultural. ¿Cómo se trabajaba en el movimiento estudiantil de 1968 como activista? Acaso la brigada Marilyn Monroe se había propuesto ser un tipo de brigada diferente, tal y como lo señalaba su nombre, hacer un poco de brigadeo cultural más de ese tipo. Bueno, hay muchas preguntas al respecto. ¿Cómo se formó?
José Vicente Anaya. Tal vez sea importante empezar sobre el porqué de la decisión de participar en el movimiento estudiantil de 1968, y por principio, creo que no fue necesario preguntarnos si participábamos o no, los hechos nos empujaron de manera natural. Éramos una generación inquieta, caliente, inconforme con el estado de cosas; esto también hizo que de manera natural protestáramos contra la represión y la injusticia instauradas en el casi siglo de un solo partido gobernante, de políticos acostumbrados a mandar autoritariamente. Conocíamos los crímenes desatados por el sistema, como el asesinato del líder campesino Rubén Jaramillo, acribillado junto a su esposa e hijos; la represión y encarcelamiento de los trabajadores ferrocarrileros, etc. A mí en lo particular digamos que ya me tenían preparado, y creo que también a muchísimos de mis amigos de generación. Nos formamos leyendo a autores críticos del status quo. Teníamos todas las inquietudes de la contracultura mundial, de la que ya habíamos hablado. Nosotros no imitábamos a Bob Dylan, sino que coincidíamos en un modo de vestir, de compartir una serie de teorías que se fueron desarrollando junto con este contexto, como el amor libre, por ejemplo. Hay una canción de los Beatles “Ella se va de casa” que expresa la libertad de la mujer joven, que va en busca del amor, dice: “ella dejó un recado y / salió por la puerta trasera / les dijo a sus padres, adiós, adiós” los padres cuando se dan cuenta de que se fue se ponen a lloriquear “¿Qué hicimos mal? / le dimos todo lo que se puede comprar”. Esas típicas reacciones que había. Estos detalles de estar convencidos de que el amor era literalmente libre y vivible, y que lo podíamos hacer, fue algo muy vital. Claro que todas estas ideas cundieron con las miles de anécdotas que vivieron los hippies en muchos países, el hipismo se extendió por toda Europa y una gran parte de México. Fue como si ya estuviéramos preparados para luchar por un cambio.
México en 1968
DT. ¿Cuál era el ambiente de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y de Ciudad Universitaria en ese momento? Uno trata de imaginárselo como si se pudiera llegar a Ciudad Universitaria en 1967-68, y ser testigo de su ambiente cultural en esos años. ¿Cuéntanos de los Cine-Clubes, cuántos había?
JVA. Había muchos y muy buenos. Había exhibiciones de películas en más de 3 o 4 cineclubes en un mismo día, o en fin de semana. Cada escuela o facultad tenía uno o dos cineclubes Fue algo muy importante, pues vimos tal vez las mejores películas de ese tiempo, de los grandes cineastas polacos, rusos, checos, húngaros, italianos, que hubo muy buenos.
DT. Venía mucho cine de la Europa del Este.
JVA. Era tal vez el que más llamaba la atención, porque no era el llamado cine comercial. No lo íbamos a ver en un cine de los que anuncian películas todo el tiempo. Sólo en cineclubes. O en el cine que ya tumbaron el cine Roble, ahí dos meses al año se exhibían estrenos de películas, en la llamada Muestra Internacional de Cine, de Europa y de la Europa del Este. Si uno contaba con suficiente dinero se podía comprar un bono para ver los 60 días de cine, o a ver cómo le hacíamos. Pero siempre vimos películas nuevas, muy atractivas. Demostraban de una manera muy convincente de que el cine es arte y tiene buenas propuestas.
DT. Por ahí leí que hubo en Ciudad Universitaria una especie de boicot contra la película 8 y ½ de Fellini.
JVA. Eso no lo recuerdo, aunque esa película la vi en ese tiempo.
DT. Tengo entendido que grupos porriles que se movían al interior de la universidad no querían que se viera esa película. ¿Qué me puedes comentar sobre esto?
JVA. Es posible, pero ya no me acuerdo específicamente de este caso. Los grupos porriles siempre estaban planeando acciones en contra de los proyectos libertarios e independientes que había, siempre fue un grupo de choque con tendencia derechista y fanática.
DT. Con respecto a las publicaciones de la universidad. ¿Cuál era la publicación de literatura de ese tiempo?
JVA. La universidad siempre ha tenido buenas colecciones de libros. Muchos de los libros de mi biblioteca han sido de la UNAM. Clásicos mexicanos o latinos, o latinoamericanos, ahí los leíamos. Muchos filósofos también. La UNAM siempre ha tenido buen acervo de publicaciones. El doctor Rubén Bonifaz Nuño fue director de una de las colecciones dedicadas a literatura griega y latina. Dos años después del movimiento estudiantil, precisamente en una colección que dirigía Bonifaz Nuño, se publicó mi primer libro de poesía: Los valles solitarios nemorosos. O sea que yo también formé parte de lo que como novedades estaba publicando la UNAM. Y siempre ha sido excelente la Revista de la Universidad, ha publicado ensayos inteligentes y muestras de la obra literaria de muchos autores.
DT. En ese tiempo en que el gobierno mexicano controlaba la mayoría de los medios de comunicación. ¿Cuál era el periódico en el que más podrían haber confiado los estudiantes? Es decir ¿Cuál era el más confiable?
JVA. Ninguno. Mayo del 68 en Francia fue muy conocido, al menos recuerdo que estábamos muy al tanto de las cosas que sucedían ahí. Por esas fechas se publicó no una revista sino más bien un folleto muy bien ilustrado con muchas fotografías sobre el mayo del 68, con prólogo de Carlos Fuentes. Apareció en la facultad un joven de Estados Unidos que debe de haber tenido unos 17 años, flaco, alto, vestido totalmente de negro, cabello muy largo. Él era uno de los que estaba vendiendo esa versión de Mayo de 1968. Era muy amigable. Cuando nos poníamos a conversar con él nos decía que era hippie de San Francisco y que había huido de su casa, y que andaba acá a la libre. Más tarde les platicaré la historia de él en otro contexto. Erick, se llamaba ese muchacho.
DT. ¿Qué otros periódicos podías encontrar en esa época en la Ciudad de México?
JVA. El Sol de México, que era completamente gobiernista. El Universal, El Novedades, cortados con la misma tijera. El periódico El Día era el que más estaba asociado a la izquierda, pero un poco anquilosado. El Excélsior, que fue relevante cuando Julio Scherer lo dirigió y formó una nueva generación de periodistas, de quienes se decía que formaron el “periodismo de investigación”. Ahí estaba todavía El Nacional, para esas fechas era completamente gobiernista.
DT. Oye y la puta televisión. Pienso que era una especie de nadir extraño. No puedo imaginármela en aquella época.
JVA. La televisión mexicana era la que siempre ha sido. Y la radio. La mayoría de los periódicos vendidos al gobierno. Por cierto, un maestro de la Facultad de Ciencias Políticas, en la carrera de periodismo, era Jacobo Zabludovski. Jacobo ya tenía el programa de noticias del Canal 2, y siempre decía mentiras atacando al movimiento estudiantil. Siempre atribuía la represión a las “malas acciones de los estudiantes” y no a las políticas represivas del gobierno. En la facultad de Ciencias Políticas hicimos una asamblea para denunciar que él no merecía ser maestro, puesto que era un hombre que se prestaba a la mentira y a las transas como informador. Entonces en esa asamblea por votación unánime decidíamos que lo corríamos de la facultad. A partir de entonces ya no regresó. Le quedó como lección.
DT. Uno tiende a pensar que en ese tiempo la TV no tenía tanta influencia como pudo tenerla después.
JVA. Sí tenía influencia, televisa ya se veía en todo el país.
El movimiento que comienza
DT. Remitiéndonos a la cronología del movimiento estudiantil de 1968. Hay una serie de acontecimientos cruciales que no estaría mal que repasáramos, por aquello de que al volver a contarlos siempre hay prismas nuevos que pueden verse. Leyendo sobre las primeras marchas de protesta, después de la represión que hubo en el Politécnico, me topé con una organización cuyas siglas eran el FNET, que eran una especie CTM de los estudiantes que se metió en estas marchas.
JVA. Esa organización que señalas no la recuerdo, tal vez las siglas digan: Federación Nacional de Estudiantes Tecnológicos, suena a grupo de derecha
DT. ¿De qué manera empezó a llegar información a CU de lo que estaba pasando en el Politécnico, con esas peleas entre los estudiantes?
JVA. El inicio del movimiento estudiantil fue una manifestación por la Revolución Cubana el 26 de julio, la cual fue convocada para todos los estudiantes, aunque creo que numéricamente la UNAM representó el contingente más grande. Cuando ya había terminado esa manifestación en el centro de la ciudad, llegaron estudiantes politécnicos a informar que la policía había reprimido a los estudiantes de una escuela vocacional, y pedían apoyo. Los estudiantes de la UNAM nos regresamos a CU para hacer asambleas en facultades en las que se decidió hacer un paro de protesta, pero al poco tiempo también se movilizaron los estudiantes del Politécnico, de tal manera que se formó una hermandad UNAM-Politécnico. Aumentó el descontento. Yo estuve entre los estudiantes que regresamos a la facultad a hacer una asamblea en caliente, no recuerdo exactamente cuántos asistimos, pero ya esa asamblea estuvo muy caldeada. Había mucho enojo por la represión. Se acordó que íbamos a recorrer todas las escuelas y facultades para proponer el paro. También se hicieron comités para ir al Poli, donde estaban igual de alebrestados. Automáticamente UNAM y Politécnico se unieron en esa protesta. En ese entonces Poli y UNAM dieron inicio a lo que sería después el Consejo Nacional de Huelga (CNH). Casi cada semana había una reunión del CNH conformando con representantes de cada escuela del Poli y de la UNAM. Cada escuela y facultad mandaban dos representantes. Yo llegué a ir dos veces a dos reuniones del CNH. Éramos miles. Después se agregaron otras universidades como Chapingo, incluso la Ibero. En varias ciudades del país hubo facultades o escuelas que sesionaron a favor del movimiento.
DT. ¿Cómo se preparaba una toma de una escuela en particular para declararla en huelga?
JVA. Por lo regular cuando íbamos por primera vez a alguna escuela, era hablar primero con los que podríamos llamar adelantados, 8 o 15 revoltosos que eran los líderes de las antiguas sociedades de alumnos y ya ellos lanzaban la convocatoria al resto del alumnado. Después se establecieron reglas que fueron más democráticas. Por ejemplo, en la facultad de Ciencias Políticas se formaba lo que nosotros llamábamos el Comité de Lucha Restringido y el Comité de Lucha Amplio de éste que éramos tal vez mas de 150; del restringido éramos menos, como 50. El restringido se formó con estudiantes cuyas trayectorias políticas eran conocidas, para evitar que se colaran policías o agentes de gobernación. Yo formé parte del comité restringido. Encabecé algunas acciones. Sin embargo decidimos que el comité de lucha restringido sólo iba a discutir generalidades y nunca tomaría decisiones. Las decisiones se tomaban en la asamblea general, con la asistencia y votación de la mayoría de los estudiantes. Hay que recordar que en ese entonces la facultad de Ciencias Políticas y Sociales era pequeña.
DT. Una organización estudiantil que se destacó de sobremanera en este movimiento fue la brigada. ¿Cómo caracterizarías una brigada?
JVA. El concepto de brigada fue otro organismo propicio de democracia. El hecho de que de manera autónoma e independiente, todo el mundo pudiéramos agruparnos con 6, 8 o 10 miembros, que se pusieran un nombre (algunas se llamaron “Che Guevara”, “Fidel Castro”, Camilo Torres”, “Emiliano Zapata”, “Pancho Villa”, la única que desentonó fue la “Marilyn Monroe”) y que se identificaran entre sí. Argumentábamos que era muy importante que los miembros de las brigadas se conocieran bien entre sí: saber los nombres, teléfonos, ¿por qué? Porque en un momento dado de represión, siempre habría alguien que informaría lo ocurrido, quiénes eran los que se habían detenido, en qué momento y en qué condiciones. También decíamos que la brigada era una especie de grupo de autodefensa en las manifestaciones reprimidas porque los miembros podían defenderse de los ataques policiacos. Nosotros sabemos, como grupo compacto, quiénes son los enemigos, es decir, los policías uniformados o sin uniforme, que muchas veces los identificábamos porque traían el cabello corto, a la brush, como los soldados, además de sus actitudes sospechosas y sus obvias acciones de participar golpeando a la gente. Algunos miembros de la brigada llevaban clavos, canicas o cohetes; los clavos y las canicas para arrojarla contra los policías perseguidores si iban a pie o en caballos; y los cohetes para prendidos echarlos en botes de basura y crear confusión a los perseguidores, si iban en patrullas las llantas se ponchaban con los clavos.
DT. ¿Cada brigada se proponía algo específico, tenían funciones?
JVA. De hecho se rolaban las labores como cocinar, vigilar, ir de compras, imprimir volantes, llevar el control de en dónde anda cada brigada, pues todos los días salían a recorrer la ciudad haciendo mítines relámpagos en barrios y frente a fábricas de obreros, para dar a conocer nuestras demandas como exigir la libertad de los presos políticos, juicio al jefe de la policía, abolir el artículo 145 que permitía la represión y el encarcelamiento sin juicio. La mayoría de los que teníamos un cargo dormíamos en la facultad y éramos muchos por cierto. Uno de los viejos políticos de izquierda y yo coordinábamos las brigadas de la facultad ¿Por qué dos coordinadores? Bueno, son los únicos que van a saber cuántas brigadas hay y sus nombres. A diario teníamos itinerarios a donde ir para hacer propaganda. Por ejemplo a ferrocarriles, a Apatlaco, al Sindicato de Petroleros y a barrios pobres. Muchos barrios ya estaban alebrestados también a favor del movimiento. Muchas personas de los barrios decidieron llegar a CU para colaborar. Teníamos varios lugares clave, donde considerábamos que era importante informar lo que estaba pasando. En esos mítines relámpago uno de los brigadistas se subía en algo como un bote grande de basura y desde ahí arengaba: “Pueblo de México. El movimiento estudiantil, está luchando por una causa justa, pero además creemos que tenemos que reivindicar las causas de los trabajadores. Etc.” La brigada tenía que reportarse, ya que a veces la policía te atrapaba en el camino, no te dejaba seguir. Ese era el contexto del espíritu de las brigadas.
La brigada Marilyn Monroe
JVA. La Marilyn Monroe fue una brigada que destacó por su nombre, no usó el nombre de un típico revolucionario, que por otro lado, a nosotros mismos nos parecía acartonado. Decidimos elegir a un personaje festivo, lúdico, que fuera un homenaje a la belleza. Creíamos que Marilyn Monroe era uno de esos personajes, por toda su historia entre triste y amorosa, por sus anhelos de vida, que tal vez eran cosas que distinguían su existencia. La mayoría de integrantes de esta brigada, casi por azar, fuimos poetas: Javier Molina, Eligio Calderón, Jaime Goded, René Cabrera Palomec y el otro era José Vicente Anaya ¡claro! (risas) y dos despistados muy activos y entusiastas, como el jovenzuelo gringo de San Francisco, Erick, el que vendía la revista dedicada al mayo del 68 parisino; y un pintor, Librado, que apodábamos Calzontzin, porque se parecía a uno de los personajes de las caricaturas políticas que dibujaba Rius. Otra característica de la brigada fue que nos identificamos con el anarquismo. Eligio y Jaime sabían dibujar muy bien y crearon carteles, o afiches decíamos, con frases muy acertadas e imágenes que ellos dibujaban. También nos identificábamos con la poesía. Por otro lado, cada uno de nosotros tenía la capacidad de escribir y redactar panfletos o declaraciones breves que reproducíamos sobre el extensil, que la máquina de escribir perforaba sobre hojas con una capita de cera. Luego a imprimirlos en el mimeógrafo (que eran pequeñas imprentas manuales). La brigada Marilyn Monroe tenía libertad e independencia para actuar como le diera la gana. Si nos juntábamos tres miembros ya podíamos hacer algo, que era tomado como acción de la brigada. Después de la marcha que se quedó en el Zócalo, llegaron los soldados a desalojar y como reacción contra la represión, tres miembros de la brigada se fueron caminando rumbo a cu madreando a cuanto policía se encontraban en el camino.
DT. Era una brigada diferente, supongo que debe haber tenido un espíritu diferente, que como poetas se debieron de haber propuesto cosas desde un punto de vista muy particular.
JVA. ¿Cómo eso de ir madreando policías?
DT. ¡Ja, ja, ja,! Bueno, también, pero eres poeta, tenías esa sensibilidad, pensabas que el artista tenía que colaborar. Ese espíritu.
JVA. No hay que olvidar que la brigada Marilyn Monroe, frecuentemente hacía mítines relámpagos, cientos, y en esos mítines nos explayábamos cada uno que le tocaba hablar. Por lo menos en mi caso arengar se volvió una facilidad de palabra, arengar a las masas, sublevarlas, digamos. Siempre lográbamos sublevar a grupos de personas que de inmediato simpatizaban con el movimiento.
DT. Me imagino que hubo ese tipo de bromas que a partir de entonces se dieron en las protestas políticas, ya más cercanas al happening. ¿No es así?
JVA. Sí las hubo. Por supuesto leíamos poemas no sólo arengábamos. En los mítines relámpago leíamos poemas de Miguel Hernández y de César Vallejo, y hasta los escribimos en los muros.
DT. ¿Cómo era pasar el día en la facultad? ¿Qué comías en el comedor de Ciencias Políticas?
JVA. El comedor era muy bueno, literalmente. La facultad recibía de una persona bondadosa, frutas y verduras todos los días, llegaba un costal a diario. Entonces teníamos comidas muy alimenticias. Y las personas encargadas en la cocina se esmeraban, sabían hacer buenas combinaciones de alimentos. La facultad diario era una fiesta, entre que iban y venían las brigadas, habían conversaciones, intercambios de experiencias, o de lo que había hecho una brigada y la otra. Había una demostración de felicidad, gusto y no se diga a propósito de que es la generación del amor libre, pues se hicieron parejas que dulcemente pasaban las noches. Eso hacía que ese ambiente fuera festivo. Me acordé de uno de dos performances de la brigada Marilyn Monroe. Casi todos los comunistas típicos y convencidos pedían mantas blancas y escribían con letras rojas en las manifestaciones. Nosotros pedíamos mantas negras y escribíamos con letras blancas, colores del anarquismo, y hacíamos banderas negras. El contingente anarquista se identificaba por la primera manta negra. Eligio Calderón y yo estábamos con la manta extendida pensando en lo que íbamos a escribir, y preguntábamos el uno al otro: “¿Qué escribimos?” Nos acordamos de la frase que Díaz Ordaz había dicho en uno de sus discursos para atacarnos: “Esos estudiantes que están en contra de todo y a favor de nada, influidos por los modernos filósofos de la destrucción”. Como parte de nuestro juego nos preguntamos quiénes son esos filósofos y empezamos a enumerar: Carl Marx, Bakunin, Herbert Marcuse, Kropotkin, Charles Fourier, Simone de Beauvoir, Sartre, Tehodoro Adorno. Y decidimos escribir: “Estamos con los modernos filósofos de la destrucción”. Durante la marcha nuestra manta estuvo al frente, causó escándalo entre estudiantes moderados y comunistas, decían que habíamos escrito “una provocación” que se podía revertir contra el movimiento. El escándalo fue también oficial, por supuesto, en el periódico El Heraldo, que se empezaba a imprimir a colores, en la primera plana del día siguiente pusieron la foto donde se veía y leía muy bien nuestra manta negra, y el pie de foto decía algo así como: “He ahí que nuestro presidente tiene razón, y los cínicos estudiantes aceptan tener la influencia de los filósofos de la destrucción”.
Hay otro hecho que también llamaría labor de la brigada Marilyn Monroe. El día que se anuncia que va ser tomada CU por el ejército, corrió la voz entre los miembros del Comité de Lucha de que habría que ir a desaparecer los papeles que pudieran comprometer gente, por ejemplo la lista de brigadas y de personas, ir a quemar ese tipo de papeles para que no los expropiara el ejército o la policía. Entre los que fuimos estuvo otro miembro de la brigada Marilyn Monroe, René Cabrera Palomec, poeta zapoteco que en ese tiempo estudiaba dos carreras: sociología y antropología. Estábamos René y yo conversando junto a un bote de pintura y nos dijimos: “Bueno, pues esta esa pared sin nada, no hay que desaprovecharla, ¿qué le escribimos como despedida?” Se nos ocurrió un verso de César Vallejo: “Y nos levantaremos cuando se nos dé la gana”. Que en el poema no es nada subversivo, en el poema habla de que esta él con sus hermanitos, en el desayuno con su mamá, dice: “y nos levantaremos [de la mesa] cuando nos dé la gana”, pero en el contexto del 68 quedó muy subversivo. Realmente éramos provocadores, pero de manera festiva, siempre se ha dicho que los anarquistas provocamos.
DT. Te quiero preguntar sobre las mujeres, las chavas que participaron en el movimiento. ¿Cuántas eran? ¿Cuál era su estado de ánimo? ¿Vivían algún tipo de drama interior por estar rompiendo con los papeles tradicionales de la joven mujer mexicana que se le asigna un papel fijo desde el hogar y que no participa en política?
JVA. Cuántas eran las mujeres no puedo saberlo con exactitud, pero era un número semejante al de los hombres. Ellas se sentían felices, la idea de que la facultad era una fiesta, era muy vivible, muy notoria, muy singular. Persona que llegaba era persona que se agregaba a esa fiesta, en conversaciones alegres, temas gustosos, bromas, chistes.
DT. Es un momento muy importante para ellas, muy novedoso en términos históricos. Supongo que las mujeres se dieron un tiro en casa de sus padres.
JVA. Sí, esto era normal. Además no sólo las chavas, los chavos también. Los padres en general, cualquier pater familias estaba a favor del gobierno. Muchos de los jóvenes que participaron en el movimiento eran vigilados y castigados por sus padres, les prohibían asistir a las manifestaciones, pero al fin y al cabo todo mundo se las arreglaba para desobedecer a otro autoritarismo más. Fue otra lucha contra el status típico de la familia, del control del Pater familias precisamente. Era desobedecer al que era la cabeza de la tribu. Desobedecer a las mamás, aunque a veces las mamás simpatizaban más que los padres.
DT. Suele pasar.
JVA. A lo largo de la valla que hacía la gente donde pasaban las manifestaciones, había muchas expresiones a favor y de apoyo de la gente adulta. Una amiga compañera de la facultad hija de catalanes refugiados, Gloria Artiz Espriú vivía a un lado de CU. Lo que era muy propicio porque a veces nos íbamos a comer a la casa de esa familia. Comíamos muy sabroso. Con ellos vivía la abuela que tenía más de 80 años. Ella era la más entusiasmada. Al llegar a la casa, luego, luego la abuela se agregaba al grupo y nos llegaba a platicar mil cosas y a preguntar, y a dar consejos. En la primera manifestación, todavía no se podía pensar en todo lo que iba ser el movimiento estudiantil, se hablaba de que podría participar el rector Barros Sierra y la abuela nos dijo: “Si el tío ese, no va a la manifestación no vayáis a exponeros a una matazón. Pero si queréis ir y vais, llevad un tubo de fierro, para cada mano, y con eso empuñado le dan al policía” (risas), y dice: “así lo hacíamos durante la Guerra Civil Española cuando íbamos a manifestaciones”. Ella fue la madre de un poeta catalán de apellido Espriú, es muy famoso ese poeta. Y nos contó que cuando Franco había tomado casi todo el país, su hijo llegó acelerado y le dijo: “Madre, esta tarde tomamos el cuartel”. Ella exclamó: “¿Pero tenéis armas?” “No, ya las tendremos cuando estemos adentro” (risas). Es el arrojo heroico de la lucha hasta el final. Suicida completamente. La abuela solía hacer valla en las calles por donde pasaba la manifestación, yo la vi varias veces y nos saludábamos con entusiasmo. Cuento a la abuela como miembro honorario de la brigada Marylin Monroe.
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