Kitabı oku: «Un mensaje de @Dios para ti»
Un mensaje de Dios para ti
Edgar Redondo Ramírez

Gral. José de San Martín 4555, B1604CDG Florida Oeste, Buenos Aires, Rep. Argentina.
Índice de contenido
Tapa
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3 de enero
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Un mensaje de @Dios para ti
Edgar Redondo Ramírez
Dirección: Jael Jerez
Diseño: Mauro Perasso
Ilustración de tapa: Mauro Perasso
Libro de edición argentina
IMPRESO EN LA ARGENTINA - Printed in Argentina
Primera edición, e - Book
MMXXI
Es propiedad. © 2021 Asociación Casa Editora Sudamericana.
Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723.
ISBN 978-987-798-460-6
| Redondo Ramírez, EdgarUn mensaje de @Dios para ti / Edgar Redondo Ramírez / Dirigido por Jael Jerez / Ilustrado por Mauro Perasso. - 1ª ed. - Florida : Asociación Casa Editora Sudamericana, 2021.Libro digital, EPUBArchivo digital: OnlineISBN 978-987-798-460-61. Devocionario. I. Jerez, Jael, dir. II. Perasso, Mauro, ilus. III. Título.CDD 242.2 |
Publicado el 30 de julio de 2021 por la Asociación Casa Editora Sudamericana (Gral. José de San Martín 4555, B1604CDG Florida Oeste, Buenos Aires).
Tel. (54-11) 5544-4848 (Opción 1) / Fax (54) 0800-122-ACES (2237)
E-mail: ventasweb@aces.com.ar
Web site: editorialaces.com
Prohibida la reproducción total o parcial de esta publicación (texto, imágenes y diseño), su manipulación informática y transmisión ya sea electrónica, mecánica, por fotocopia u otros medios, sin permiso previo del editor.
Dedicado con cariño a
Sarita, mi amada esposa y compañera de camino; Paola, Stephannie, Angelie y Sharon, las razones de nuestra existencia; Douglas
Gio y Andrés, el complemento de nuestra familia;
Abigail, nuestra primera nieta.
1º de enero
Comencemos subiendo a la Torre
«Dios es como una alta torre; hacia él corren los buenos para ponerse a salvo». Proverbios 18: 10, TLA
¡Por fin un año nuevo! ¡Qué alivio! Después de un 2020 marcado por una pandemia y un 2021, por una lenta recuperación, creo que todos nos sentimos afortunados de poder «comenzar de nuevo». Hoy se despliegan ante nosotros 365 nuevos días; 8,760 horas; 525,600 minutos y 31,536,000 segundos que Dios pone en nuestras manos como un precioso regalo. Por supuesto, no alcanzamos a vislumbrar todo lo que nos espera este año social, material, económica y espiritualmente. Por eso, resulta normal que, junto con la emoción de un nuevo año sintamos ese ligero temor al futuro y ese deseo de certeza.
¿Dónde podemos encontrar seguridad para hacerle frente a lo desconocido que este nuevo año nos trae? En Dios. Así de sencillo. Así de fácil. El versículo de hoy afirma que en el Señor encontrarás una «alta torre» que te proporcionará la seguridad que anhelas al iniciar este nuevo año. Además, este pasaje nos presenta que Dios es suficiente para sus hijos, para jóvenes como tú y no tan jóvenes como yo. En él hallarás descanso cuando estés fatigado y protección cuando te encuentres en peligro.
«Dios es como una alta torre». La palabra «torre» también se puede traducir como «refugio», «lecho de flores» o «casa». Se refiere a un lugar donde puedes encontrar protección frente a los embates de la vida o reposo cuando estás cansado y angustiado por el incesante trajinar de la existencia.
«Hacia él corren los buenos». Lo segundo que Salomón nos dice es que quienes corren hacia Dios reciben el calificativo de «buenos». No tenemos que ser buenos para ir a Dios, somos buenos cuando vamos a él.
«Para ponerse a salvo». Debido a la altura de la torre, los que se refugian en ella quedan fuera de todo peligro.
Apreciado joven, tal vez cuando miras al futuro el panorama luce confuso, pero recuerda que contamos con una alta torre que tiene las puertas abiertas, para que nos refugiemos en ella siempre que lo necesitemos. Hay protección y refugio disponible para ti en el nombre del Señor. ¿Qué te parece si comenzamos el año subiendo a esa Torre maravillosa? Desde allí podremos visualizar lo sorprendentemente bueno que es @Dios.
2 de enero
El nombre importa, y mucho
«Moisés respondió: “Pero si voy y les digo a los israelitas: ‘Nuestro Dios, es decir, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me ha enviado alibertarlos’, seguramente van a decirme: ‘A ver, dinos cómo se llama’. Y entonces, ¿qué les voy a responder?”». Éxodo 3: 13, TLA
Nunca olvidaré el día que aprendí la importancia que tiene el nombre de una persona. Viajaba con mi mejor amigo. Nuestro país atravesaba una guerra, así que había mucha violencia en todas partes. En un recodo solitario de la carretera, el autobús que nos transportaba se detuvo bruscamente. Inmediatamente subieron hombres uniformados y armados hasta los dientes.
—¡Todo el mundo abajo! —gritó uno de ellos—. ¡Documento en mano! —fue la siguiente orden.
Nos colocaron en fila y de inmediato otros uniformados iniciaron el proceso de revisión de los documentos. Quienes pasaban la «prueba» eran regresados al autobús.
Todos regresaron, excepto yo. Se llevaron mi documento para una revisión más rigurosa. El uniformado a mi lado me dijo:
—Muchacho, estás en serios problemas, tu nombre aparece en la lista negra.
Con eso se refería a la lista de personas buscadas por el Gobierno. Le ordenaron al conductor del autobús que se marchara, así que echó a andar el motor. Mi amigo bajó corriendo y preguntó:
—¿Qué pasa con él? No me puedo ir si no va conmigo.
—¡Cállese y súbase! —le gritó uno de aquellos hombres.
El vehículo comenzó a andar y a través de las ventanillas pude ver la angustia y la tristeza de mi amigo. De repente, otro uniformado llegó corriendo y gritó:
—¡Está limpio!, ¡esta limpio!, mi comandante ordena que lo dejen ir.
Llegó al lado de la persona que me custodiaba, le mostró algo en la pantalla del aparato satelital, verificó con mi cédula y mirándome a los ojos dijo:
—Jovencito, tienes que darle gracias a tus padres por haberte puesto un segundo nombre. La persona que estamos buscando tiene tu primer nombre y tus dos apellidos, la única diferencia es que él no tiene segundo nombre.
El nombre es importante, nunca lo he dudado. Por eso, cuando Dios le encargó a Moisés la misión de liberar a su pueblo de Egipto, este le pidió un nombre para identificarlo ante ellos. Mañana veremos el nombre personal de @Dios, pero hoy, saber que el Señor tiene un nombre propio me dice que él es real, es un Dios personal con quien puedo relacionarme individualmente y eso me llena de confianza. Los nombres importan, ¡y el de Dios más!
3 de enero
El nombre propio de Dios
«Dios dijo a Moisés: “Así dirás a los hijos de Israel: ‘Jehová […] me ha enviado a vosotros’. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos”». Éxodo 3: 15, RV95
Casanova fue un famoso aventurero, libertino, escritor, diplomático y bibliotecario. Pero se lo conoce más como el seductor por antonomasia. Se le atribuyen 132 conquistas amorosas. Este célebre galán italiano tenía la costumbre de utilizar nombres falsos en sus frecuentes aventuras. Esta costumbre hizo que un juez le preguntara con qué derecho se tomaba él la libertad de usar nombres ajenos en lugar del suyo. Casanova respondió:
—¡Con el derecho que todo hombre tiene sobre las letras del alfabeto!
Su nombre propio era: Giacomo Girolamo Casanova.
Quizás te estás riendo ante la gran astucia de Casanova, pero lo cierto es que muchos escogemos nombres falsos, tal vez para aparentar lo que no somos o simplemente para no ser nosotros mismos. Esto se ve muy a menudo en las redes sociales. Todos conocemos a alguien que ha asumido un nombre distinto en Facebook o Instagram.
Ayer vimos que Moisés le preguntó a Dios por su nombre para poder representarlo en Egipto. Hoy leímos la respuesta del Señor: «Jehová […]. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos». Este, estrictamente hablando, es el único nombre propio de Dios, aunque debo aclarar aquí que en el idioma original este nombre no contaba con vocales, y los judíos por respeto no lo pronunciaban, así que no sabemos a ciencia cierta cómo se pronunciaba el tetragrámaton (YHWH).
Lo que sí sabemos es que el nombre personal de Dios es una conjugación del verbo «ser/estar», por eso algunas versiones bíblicas presentan Éxodo 3: 14 como «YO SOY EL QUE SOY». De manera que el nombre de Dios transmite la idea de que él está presente, accesible, cerca de aquellos que lo buscamos. Él es y él está. Hoy, aquí, ahora. Conmigo mientras escribo estas líneas y contigo mientras las lees. Su nombre no solo indica quién es él, sino lo que él quiere ser en nuestra vida. Me gustaría traducir el nombre de @Dios como una declaración: «Yo estoy contigo, listo para salvarte y para actuar, como siempre lo he estado». ¿Te gusta el nombre de Dios? A mí me trae paz y me da seguridad al iniciar este nuevo día.
4 de enero
¿Quién le puso el nombre a Dios?
«Y el nombre que Adán dio a los seres vivientes, ese es su nombre». Génesis 2: 19, RV95
Dios me ha bendecido con cuatro hijas preciosas. Una de las tareas que más disfruté previo al nacimiento fue la de escoger un nombre para cada una de ellas. Inicialmente decidí combinar el primer nombre de mis dos mejores amigos, pues pensaba que sería un varón, pero un estudio de ultrasonido mostró que sería una niña, así que nos decidimos por Paola Andrea.
Un día, cuando tenía ocho años, Paola me dijo que después de haber comparado su nombre con el de sus hermanas, había llegado a la conclusión de que no le gustaba y quería cambiárselo. ¡Imagínate mi sorpresa! Después de insistir, decidí ir a la oficina del registro civil y averiguar cuál era el procedimiento correcto para hacer el cambio. Era sencillo, solo había que pagar una pequeña suma de dinero y llevar el nombre nuevo. Así que invité a Paola a que me acompañara a hacer el trámite.
En el camino me preguntó qué nombre nuevo le daría. Le dije que ya había hecho mi tarea al ponerle el nombre original y dado que ella era quien deseaba el cambio, entonces ella debía elegirlo.
—Si le pusiste nombre a mis hermanas, debes ponerme uno a mí también.
¡No me esperaba esa respuesta!
—Bueno —le dije—, ya te asigné uno igual que a ellas, y como no te gusta debes elegir uno nuevo ahora.
Se negó rotundamente.
—Tú eres mi papá y debes ponerme un nombre.
Así que le propuse «Dolores». Escandalizada, me preguntó el porqué de ese nombre. Le dije que Dolores le quedaría bien, porque se estaba quejando demasiado. ¿Sabes qué paso? Decidió quedarse con su nombre original y hoy se siente orgullosa de llamarse Paola Andrea.
Ponerle nombre a un recién nacido es tarea de quienes le anteceden, especialmente los progenitores. También es una señal clara e inequívoca que indica jerarquía y autoridad de quien pone el nombre sobre quien lo recibe. Por eso, Dios presentó ante Adán todos los animales de la tierra para que les pusiera nombre y por eso es Dios quien nos ofrece un nombre nuevo a ti y a mí. Y a Dios, ¿quién le puso el nombre? Bueno, nadie le pudo poner nombre a Dios, porque la Biblia dice que él es eterno y esa palabra significa «perpetuo, que no tiene ni principio ni fin» (ver Salmo 90: 2). ¡El @Dios eterno es nuestro amigo y Salvador! Comencemos el día pidiendo su dirección.
5 de enero
Cuando Dios se presentó por primera vez
«Respondió Dios a Moisés: “Yo soy el que soy”». Éxodo 3: 14, RV95
El libro De las tinieblas a la luz en Polinesia muestra cómo el evangelio llegó a las islas del pacífico y en una de las interacciones que presenta este libro hallamos un fenómeno interesante.
El 15 de junio de 1824, dos maestros y evangelizadores tahitianos llegaron a la isla de Mangaia. La gente se mostró sorprendida porque los forasteros que llegaron a su isla, antes de disfrutar del festín que se les había preparado, cerraban los ojos.
—¿Qué hacen? —preguntaron los nativos.
—Dar gracias a Dios por sus dádivas —respondieron.
—¿Y dónde vive su Dios?
—En el cielo.
—¿Su Dios come?
—Dios es Espíritu. No es como nosotros. Vive eternamente. Fue él quien hizo la Tierra, el cielo y todas las cosas. También nos creó a nosotros.
Los isleños se quedaron asombrados ante estas sencillas verdades y preguntaron a los recién llegados qué los traía por aquellos lugares. Su respuesta fue muy directa:
—Venimos a darles a conocer al Dios verdadero y a su Hijo Jesús, nuestro Salvador.
¿Por qué estos isleños mostraron tanta curiosidad hacia la religión cristiana? Permíteme decirte que el deseo por conocer sobre Dios no es nuevo ni pertenece solo a los nativos de alguna pequeña isla en el Pacífico. En las religiones paganas antiguas, cuando una persona conocía el nombre de algún dios, se suponía que por ese conocimiento adquiría privilegios y poder sobre esa deidad. Por eso las personas dedicaban mucho tiempo a tratar de conocer más sobre los dioses. Pero en la Biblia el ser humano no tiene que hacer ningún esfuerzo por buscar a Dios o descubrir cómo es él. ¡Dios mismo sale al encuentro de sus criaturas! Esa es la historia de la Biblia: Dios busca al ser humano y se da a conocer. Por eso, cuando invocamos el nombre de Dios aludimos a todo lo que él es y ha revelado sobre sí mismo.
Es alentador saber que Dios está interesado en conocerte y en darse a conocer. Él desea que tú lo conozcas. Por eso, hoy te invito a elevar una oración a él: Gracias, @Dios, porque te has dado a conocer, porque nos invitas a tener una relación más estrecha contigo y, sobre todo, porque nos has mostrado quién eres y lo que deseas hacer en nuestra vida.
6 de enero
El Dios que me ve
«Como el SEÑOR le había hablado, ella le puso por nombre: “Eres el Dios que me ve”, porque como ella dijo: “En realidad he visto aquí a Aquel que me ve”». Génesis 16: 12-14, PDT
¿Has tenido uno de esos días en los que todo parece conspirar contra ti? En algunos lugares se dice que te levantaste con el pie izquierdo. Pues algo parecido le estaba pasando a Agar. Ella no había decidido acostarse con Abram, todo había sido idea de Sarai. Pero ahora era Agar la que tenía que sufrir los malestares de un embarazo que ella no había planificado. Y por si fuera poco, ahora su ama, que la había metido en ese problema, estaba celosa de ella y la afligía. Bastante tenía con las náuseas, la hinchazón, las constantes molestias, los deseos de ir al baño y los cambios hormonales. ¿Y también soportar a su ama? No. Estaba cansada de que nadie viera su sufrimiento, de que nadie notara su dolor. Y fue así como Agar decidió huir.
Pero a Agar le sucedió lo mismo que me ha sucedido tantas veces: las decisiones que tomamos en momentos de apuros, en vez de mejorar nuestra situación terminan empeorándola. Pronto Agar se vio sola en el desierto, sin agua, sin comida y, para colmo, sin que nadie la estuviera viendo, por lo tanto nadie podría socorrerla. Bueno, en realidad Alguien la estaba viendo. Alguien lo había visto todo. Y no solo lo había visto todo, ¡también comprendía su situación!
El Ángel del Señor habló con ella y la consoló. Como resultado de aquella experiencia ella le puso por nombre: «el Dios que me ve» (Gén. 16: 13, RV95). ¡Sí, Dios te ve! Él está pendiente de ti, él te ve en los buenos y en los malos momentos. Cuando todo parece perdido, cuando la soledad te embarga, cuando estás desanimado, él es el Dios que te ve. Elena G. de White escribió: «El que tiene contados los cabellos de tu cabeza no es indiferente a las necesidades de sus hijos […]. Nada que de alguna manera afecte nuestra paz es tan pequeño que él no lo note […]. Ninguna calamidad puede ocurrirle al más humilde de sus hijos, ninguna ansiedad puede asaltarlo, ningún gozo alegrarlo, ninguna oración sincera surgir de los labios, sin que el Padre celestial lo perciba y sin que él se tome en ello un interés inmediato» (El camino a Cristo, pp. 148, 149). @Dios te dice hoy: «Te veo y me preocupo por ti».
7 de enero
Dios estaba con él
«Entonces todas las naciones del mundo verán que eres el pueblo elegido por el Señor y quedarán asombradas ante ti». Deuteronomio 28: 10, NTV
Durante muchos años, aquel anciano misionero había predicado el evangelio en la región. Todos en la comunidad lo reconocían como un hombre consagrado al servicio de Dios. Pero últimamente las cosas se estaban complicando en la zona, ya que los grupos al margen de la ley habían decidido ubicarse en aquel lugar para desarrollar desde allí sus actividades ilícitas.
Cuando el nuevo comandante de ese grupo se percató de las constantes visitas del misionero, decidió mandar a un grupo para hacer un reconocimiento de la situación. Estos combatientes se hicieron pasar por personas comunes de la comunidad y asistieron durante varios fines de semana a escuchar la Palabra de labios de aquel misionero. Al principio su propósito era conocer mejor a ese hombre a quien todos apreciaban y escuchaban con atención. Pero poco a poco algo comenzó a cambiar en ellos. El poderoso mensaje fue calando en sus mentes y corazones. Cuando el comandante se dio cuenta de que la enseñanza de aquel predicador chocaba con la ideología que quería implantar en los habitantes de la región, decidió silenciar esa voz para siempre.
–¡Mátenlo! —dijo—, y no dejen evidencias.
Aquellos hombres no se atrevieron a hacerle daño al misionero. Habían quedado cautivos del mensaje. Así que le advirtieron del peligro que su vida corría. Al regresar al campamento dieron el informe:
—Sentimos temor de matar a ese hombre, comandante. Dios está con él.
Como se negaron a cumplir con la orden, fueron relevados de la misión y en su lugar enviaron a los combatientes más peligrosos de aquel grupo rebelde.
El fin de semana todo estaba listo para la ejecución. El misionero acudió como de costumbre. La reunión inició y la gente escuchaba de buena gana. Entonces aparecieron los hombres armados y encapuchados, tomaron al misionero y lo llevaron a una zona boscosa para ultimarlo. Le amarraron las manos a la espalda, lo acostaron boca abajo y cuando la persona encargada de darle el tiro de gracia se dispuso a apretar el gatillo, otro grupo de hombres uniformados y fuertemente armados aparecieron de entre los arboles, neutralizaron a los secuestradores, rescataron al misionero y se lo llevaron. ¿Sabes quiénes eran? ¡Eran los que se habían negado a matarlo antes! Habían desertado de aquel grupo rebelde y habían regresado a la vida civil. No sé qué peligros asechan tu vida hoy. Lo que sí puedo asegurarte es que @Dios está contigo. Él te dice: «No tengas miedo. El mundo se asombrará ante ti».
8 de enero
El milagro del minitornado
«Hemos venido de un país muy distante, hasta donde ha llegado la fama del Señor su Dios». Josué 9: 9, NVI
Osorio estaba pasando un mal momento. No tenía trabajo y por eso su familia estaba sufriendo. Todos decían que era un hombre fiel a Dios y de mucha oración. Cuando visitaba su iglesia, podía ver a aquel hombre corpulento, elevando sus brazos al cielo en oración para que Dios le proveyera de un trabajo para sustentar a su familia.
Un día, mientras caminaba se vio envuelto en un remolino que levantó hojas y papeles que giraban a gran velocidad, era como un minitornado. Entonces un papel se le pegó en la cara. Cuando pasó la ventisca, vio que se trataba de la publicidad de una empresa de gorras que apenas estaba abriendo sus puertas en Cartagena, Colombia, a unos 424 kilómetros de donde vivía.
Osorio sintió que esa era la respuesta que esperaba de Dios. Se convertiría en el vendedor de los productos de esa empresa en su ciudad. Oró, llamó a los dueños de la fábrica y les contó su experiencia, les dijo que Dios le había mostrado que debía trabajar con ellos. Los dueños de la compañía quedaron sorprendidos de que uno de los volantes distribuidos solo en la ciudad de Cartagena fuese a parar tan lejos. Dijeron que ellos no tenían planes de vender en otras ciudades hasta que el negocio no creciera en la sede. Pero que consideraban que lo sucedido era un milagro.
Le enviaron los catálogos y Osorio hizo un primer pedido. Cuando le pidieron que pagara el importe establecido él les dijo que no tenía un solo centavo, pero que no tuvieran temor porque él era un hombre cristiano. Les prometió orar por su empresa y les pidió que confiaran en él y lo ayudaran. Así que los ejecutivos le enviaron el pedido sin tener que pagar nada. Apenas hubo vendido los productos, realizó un segundo pedido y pagó el dinero por ambos envíos.
Los dueños de la empresa quedaron impresionados por la honestidad de este hombre y decidieron visitarlo. Le dijeron que estaban maravillados por su fe y por el Dios a quien él servía. También le contaron que el negocio había experimentando múltiples bendiciones y que ellos creían que era el resultado de sus oraciones. Así actúa Dios. Recordemos siempre que él provee por medios que a veces no esperamos y siempre ampara a sus hijos. ¿Necesitas un milagro? El @Dios que provee te dice hoy: «Clama a mí».
9 de enero
A César lo que es de César
«Den al César lo que pertenece al César y den a Dios lo que pertenece a Dios» . Marcos 12: 17, NTV
Las autoridades fiscales aumentan cada día más sus controles para evitar la evasión de impuestos y para que las instituciones y ciudadanos cumplan al pie de la letra sus obligaciones tributarias. Recuerdo que hace unos años mi país cambió las regulaciones y, para compensar el déficit, bajó la cantidad mínima de ingresos que una persona debía recibir para declarar y pagar impuestos sobre la renta.
Aquello era algo nuevo para mí. Nunca lo había hecho. Así que conseguí todos los documentos necesarios y los llevé a un experto para que me ayudara con el proceso de declaración de impuestos. Cuando terminó el análisis el resultado me dejó boquiabierto. «¡¿Tanto dinero?!», exclamé. Como el código tributario había cambiado recientemente, yo no había ahorrado para pagar esos impuestos.
Como no tenía el dinero a mano me fui. Y cuando compartí mi experiencia con unos amigos no cristianos me dieron la «solución» a mi problema.
—Realiza la declaración con fulano. Él sabe manipular los documentos para que pagues menos de lo que debes. Todos lo hacemos así.
Me dieron varios argumentos para justificar la recomendación: El Gobierno malgasta nuestro dinero, la corrupción es muy grande en esas entidades y esos recursos son malversados, tú puedes darle un mejor uso a ese dinero, etcétera.
Entonces ocurrió algo inesperado. Uno de los presentes dijo:
—Ustedes olvidan que Edgar es el representante legal de su iglesia y que por nada del mundo debe atreverse a hacer algo al margen de la ley porque la limpieza o suciedad de su nombre afectará, para bien o para mal, a todos los adventistas. No le den vueltas al asunto, debe pagar lo que dice el análisis.
¡Guau! Aunque debo reconocer que inicialmente me sentí tentado a evadir los impuestos, aquellas palabras me sacudieron. Pagué la suma estipulada y la seguiré pagando. Mantener un nombre limpio no solo me afecta a mí, también afecta a mi familia y a mi iglesia.
¿Alguna vez habías pensado en la influencia que tus acciones pueden tener sobre otros? Hoy cuando son tan comunes el egoísmo y la deshonestidad hacia las autoridades gubernamentales, deseo animarte a darle al César lo que le pertenece, así como recibimos muchos beneficios del Gobierno (independientemente de tu opinión política). Pero sobre todo, el @Dios al que nuestra vida le pertenece nos dice: «Dame hoy, tu corazón».
10 de enero
Cuando los gigantes nos amenazan
«David le dijo al filisteo: “Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, ¡pero yo vengo contra ti en el nombre del SEÑOR Todopoderoso”». 1 Samuel 17: 45-47, PDT
Nicolás era un próspero comerciante en su pueblo. Desde joven aprendió el valor del trabajo arduo y honesto, así que se repartía entre su ferretería, las labores agrícolas, el cuidado de su familia y el liderazgo en su iglesia local. Su vida transcurría de manera tranquila, aunque laboriosa. Un día, un inversionista le propuso un gran negocio: hacer el cultivo de arroz más grande de toda la región.
Todo se hizo de la manera planeada: araron y abonaron la tierra, fumigaron para matar las plagas, sembraron la semilla y decidieron esperar a que vinieran las lluvias en el tiempo previsto. Pero nadie se esperaba lo que ocurrió. El fenómeno atmosférico «El Niño» trajo una gran sequía y los cultivos de la zona murieron, dejando en la ruina a pequeños y grandes agricultores. Los socios y los proveedores de insumos exigieron respuestas, y fue así como este buen hombre quedó frente a frente con un gigante que parecía invencible.
En un abrir y cerrar de ojos los acreedores se quedaron con todo lo que tenía y por si fuera poco llegó incluso a recibir amenazas de muerte. Huyó con su familia a otra ciudad para salvar sus vidas, pero tomó la firme decisión de enfrentar a sus gigantes en el nombre del Señor.
Todos enfrentamos gigantes. Ellos aparecen cuando menos lo esperamos. El chico que amas te dice que encontró un nuevo amor y te abandona. La chica con quien hiciste planes para toda la vida te dice que la relación ya no funciona, que no eres tú, es ella. El médico lee los exámenes y luego te dice que a pesar de tu edad y vigor tienes cáncer o alguna otra enfermedad crónica. Recibes una llamada a medianoche para avisarte que hubo un accidente y entre los muertos está tu padre. Un familiar o amigo sale en la mañana de casa para no regresar jamás. El negocio familiar quiebra.
¿Qué hacer cuando enfrentamos un gigante «invencible»? David, el experto venciendo gigantes, dijo: «Yo voy a ti en el nombre del Señor». Eso hizo también Nicolás y venció a sus gigantes. En el nuevo sitio estableció una iglesia, construyó un templo, educó a sus hijos en la universidad adventista y hoy está de nuevo al frente de sus negocios. ¿Tienes gigantes delante de ti? @Dios te anima hoy: «¡Enfréntalos en mi nombre!».
11 de enero
¡Cántale!
«Por eso te alabo entre las naciones y canto himnos a tu nombre». 2 Samuel 22: 50
La iglesia había decidido abrir una nueva congregación en aquel municipio. Bajo la dirección del pastor, escogieron un lugar para reunirse y, acto seguido, comenzaron a visitar a las familias de la zona. Pero pronto surgieron los problemas.
La persona que «controlaba» esa zona manifestó a uno de los ancianos su descontento con la presencia de la iglesia. Estaba molesto porque no querían la competencia del evangelio, quería reclutar a los jóvenes del área y entendían que, con la iglesia allí, sería mas difícil lograrlo. Entonces, sentenció:
—Si insisten en seguir predicando en mi territorio, yo mismo mataré al pastor dentro de la iglesia cuando esté predicando.
Los hermanos sabían que aquel hombre era capaz de cumplir su amenaza y decidieron orar. Poco después aquel hombre sufrió un accidente que lo dejó cuadripléjico. No obstante, el remplazo enviado a la zona resultó más peligroso. Mandó a cerrar la iglesia, prohibió los cultos en las casas y amenazó de muerte a las familias que se unieran a la iglesia. Los feligreses oraron nuevamente y poco tiempo después, aquel hombre falleció atropellado por un autobús. Como era de esperar, vino una tercera persona para asumir el control de la zona. Tan pronto como llegó llamó al anciano. Le ordenó abrir la iglesia y reanudar los cultos. Le pidió además que iniciaran un trabajo más arduo de visitación a los hogares y pidió que se concentraran en la enseñanza de la Biblia a los jóvenes.
Asombrado, el hermano le preguntó por qué actuaba tan diferente a los dos hombres anteriores. Él respondió:
—Ellos no fueron capaces de entender que su Dios pelea por ustedes.
Aunque sé que a muchos les pueda alarmar lo sucedido en aquella comunidad me gustaría invitarte a considerar la situación bajo el lente del gran conflicto cósmico entre el bien y el mal. Dios y el diablo están en guerra y aunque Dios no desea la muerte del impío también ha decidido proteger a sus hijos a toda costa.
Fue así como la iglesia reabrió sus puertas con un culto de gratitud y alabanza al Altísimo, repitiendo las palabras de David: «Él me libra de mis enemigos, de los rebeldes que se alzaron contra mí. ¡Tú, Señor, me salvas de los hombres violentos! Por eso te alabo entre las naciones y canto himnos a tu nombre» (2 Samuel 22: 49, 50). ¿Y tú? ¿Qué razones tienes hoy para cantarle a @Dios?
12 de enero
La protección que importa
«Alégrense los que buscan tu protección; canten siempre de alegría porque tú los proteges». Salmo 5: 11
Las vacaciones familiares habían terminado y ahora regresábamos a casa. Tomamos un autobús en Santa Marta que nos llevó a Barranquilla. Allí tomamos el bus hacia Cartagena mientras el sol se ocultaba, pintando el cielo de arreboles. Como era un trayecto largo, el conductor detuvo el vehículo para que los que quisieran se estiraran un poco. Entonces, dos hombres salieron de entre los matorrales cercanos y subieron al autobús. Yo cargaba a mi hija mayor de tres años, y mi esposa llevaba en su regazo a nuestra hija de dos años. De repente aquellos hombres dispararon hacia arriba y gritaron:
—¡Esto es un asalto! Agachen las cabezas, y comiencen a entregar el dinero. Si se levantan, se mueren —dijeron.
Obligaron al conductor a desviar el autobús. Afuera se escuchaba el ruido de las ramas quebrándose al paso del intruso metálico y adentro, el agitado respirar de cuarenta y cinco almas presas del pánico. El vehículo se detuvo y subieron cuatro hombres más. Oré: «Dios, pongo en tus manos a mi familia».
Empezaron a despojar a damas y caballeros por igual de sus joyas, dinero y objetos valiosos. Yo observaba mientras trataba de callar a mi hija que lloraba descontroladamente. Entonces uno de los asaltantes vino y me preguntó:
—¿Por qué no ha bajado? Salga del autobús, y que la niña no llore más.
Cuando llegué a la puerta, otro de ellos me dijo que no bajara, que me sentara en los asientos delanteros, le entregó unas frutas a la niña que lloraba y le pidió que se callara.
Cuando todo finalizó y pudimos continuar el viaje, las únicas personas con ropa, dinero y pertenencias éramos nosotros. Uno de los pasajeros señaló que era muy sospechoso que a nosotros no nos había pasado nada. Cuando dije que Dios nos había protegido él replicó:
—Sí, pero solo los protegió a ustedes. ¿Y nosotros?
Entonces le señalé que nadie había perdido la vida, y eso era lo más importante.
¿Te has fijado cómo a veces nos preocupamos más por lo material que por la vida misma? La Biblia habla de la protección divina, pero también dice que la vida vale más que las posesiones. Así que hoy @Dios te invita a confiar en su protección, pero sobre lo que realmente importa: la vida. Ah, y sí había algo sospechoso: descubrimos que el cómplice era el conductor, que terminó en la cárcel por lo sucedido.
13 de enero
El osito de peluche
«Por eso, siempre que podamos, hagamos bien a todos». Gálatas 6: 10
Se cuenta que Theodore Roosevelt, vigésimo sexto presidente de los Estados Unidos, participó en noviembre de 1902 en una cacería organizada por el gobernador de Mississippi. Todos los cazadores habían logrado dispararle a algún animal, pero el máximo mandatario no había logrado acertarle a nada. Con el propósito de que no se fuese con las manos vacías, el gobernador mandó a que colocaran un oso en el camino de Teddy, como llamaban sus más allegados al presidente, pudiese marcharse satisfecho.
Pero cuando el presidente se encontró frente a frente con el animal, sintió lástima por él y decidió perdonarlo. El incidente se volvió «viral» mediante la red social más antigua: pasando de boca en boca, y el lunes 17 de noviembre del mismo año Clifford K. Berryman, un famoso caricaturista del Washington Post, decidió publicar el dibujo titulado “Drawing the line” [trazando la línea, que metafóricamente puede significar en inglés «poniendo límites»], donde representaba la escena en la que Roosevelt se apiadaba del oso.
La caricatura se hizo tan popular, que un matrimonio de inmigrantes judíos (Morris y Rose Michtom) decidió confeccionar un oso de peluche, al que llamaron Teddy’s Bear [el Oso de Teddy] y exhibirlo en su tienda de dulces. Como recibieron varias ofertas de compra y el matrimonio no sabía si sería correcto vender el muñeco sin la aprobación de Roosevelt, decidieron enviar uno de los osos de peluche al presidente, preguntando si aprobaba la comercialización del juguete. Roosevelt respondió que no había ningún problema, así que los esposos Michtom iniciaron el lucrativo negocio de venta de ositos de peluche. Tuvieron tanto éxito que abandonaron el negocio original de venta de dulces y se dedicaron por completo a la confección del popular juguete, que se mantiene vigente hasta nuestros días como el peluche más vendido en todo el planeta. De hecho, todavía hoy en inglés la expresión «osito de peluche» no existe, sino que se habla de Teddy Bear [el Oso de Teddy].
Es sorprendente el impacto que puede tener una acción de misericordia y bondad en el mundo. Cómo un simple gesto puede impulsar cambios que perduren más de un siglo. De hecho, los efectos del mayor gesto de misericordia del mundo, la muerte de Cristo en el Calvario, continúan cambiando vidas dos mil años más tarde. Muestra hoy misericordia, bondad y compasión a aquellos que te rodean. @Dios quiere que sepas que «tus acciones pueden tener repercusiones eternas».
14 de enero
Más que un punto en el cielo
«Cuando veo el cielo que tú mismo hiciste, y la luna y las estrellas que pusiste en él, pienso: ¿Qué es el hombre? ¿Qué es el ser humano? ¿Por qué lo recuerdas y te preocupas por él?». Salmo 8: 3, 4.
En febrero de 2018, la comunidad científica estremeció al mundo al anunciar el descubrimiento de un sistema solar con siete planetas similares a la tierra. Lo llamaron Trappist-1, en homenaje al telescopio que lo descubrió. Muchos de los datos relacionados con este hallazgo son sorprendentes: tres de esos planetas están localizados en una zona habitable, es decir, en un área con condiciones aptas para que exista agua y vida. El sistema está ubicado en la constelación de Acuario, a cuarenta años luz de la tierra, y las temperaturas de esos exoplanetas varían entre cero y cien grados centígrados. Lo que más que llamó la atención es que mientras nuestro planeta se tarda 365 días en darle una vuelta al sol, estos siete planetas se toman entre 36 horas y trece días, pues giran alrededor de un tipo de estrella conocido como enana ultra fría, con un brillo mil veces menor al del sol y con el tamaño aproximado de Júpiter.
Los científicos quieren enviar un telescopio para estudiar de manera más precisa ese sistema solar, saber si hay vida allí y si sería posible establecernos en alguno de esos planetas en algún momento del futuro. La noticia se volvió viral y hubo muchos comentarios al respecto. Recuerdo que el doctor Mario Pérez, científico del programa Orígenes Cósmicos de la Nasa, expresó: «Sería muy raro que estuviésemos solos en el universo».
Por supuesto que creo que no estamos solos en el universo, aunque te confieso que tampoco creo en enanitos verdes. Pero al contemplar las maravillas del espacio experimento el mismo asombro de David cuando escribió el Salmo 8: ¿Qué es el ser humano para que Dios se acuerde y se preocupe por nosotros? En este gran espacio y universo, ¿cómo puede Dios verme, oírme y estar pendiente de mí, un ser tan minúsculo e insignificante? Cuando pienso en eso y me doy cuenta de que no merezco todo lo que Dios hace por mí no puedo evitar caer de rodillas ante su presencia y sentirme afortunado. @Dios quiere que sepas que ¡tú y yo somos más que puntos en el espacio! ¡Importamos tanto que Jesús dio su vida por nosotros! ¿No es eso más maravilloso que el descubrimiento de Trappist-1?
15 de enero
Cuando la cura resulta peor que la enfermedad
«Hay caminos que parecen derechos, pero al final de ellos está la muerte». Proverbios 14: 12
Un día, uno de nuestros pastores llamó a la oficina de la Asociación para pedir ayuda. Dijo que su hermana tenía una compañera de trabajo que estaba atravesando una crisis emocional muy seria. Hablamos con la señora y nos contó su situación. Su esposo había muerto inesperadamente al ser atropellado por un automóvil. No hubo despedidas, solo la triste noticia. Después del funeral, ella quedó sumida en una profunda angustia que llegó incluso a amenazar su salud física y mental. Una amiga de trabajo le dijo que conocía un método para que ella pudiera comunicarse con su esposo en el más allá y le dio la dirección de un lugar donde se celebraban sesiones espiritistas.
Allí, supuestamente, habló con su «esposo» y experimentó «calma», pero no por mucho tiempo. Al llegar a su casa se dio cuenta de que su hija había sido poseída por un demonio. ¡Vaya «casualidad»! Nos reunimos con ambas debo decirte que me entristeció mucho ver el rostro triste de aquella jovencita. La madre nos contó que cada vez que el demonio, que se hacía pasar por una dama cansada de estar en el «más allá» y que buscaba un sustituto, poseía a su hija la llevaba al cementerio y la acostaba en una tumba donde algún día la dejaría definitivamente.
Oramos con ella y luego decidimos visitarla en su hogar para darle seguimiento. Cuando llegamos pude ver varias personas escandalizadas en la puerta de una vivienda. Cuando verificamos la dirección, la vivienda donde estaba el tumulto era la misma casa que buscábamos. Le dije a mi compañero que era mejor que nos marcháramos, pero en ese momento escuchamos desde adentro de la casa la grotesca voz de una mujer pronunciando nuestros nombres.
Mañana te contaré el resto de la historia. Pero, ¿has notado que a veces las «soluciones» que buscamos por cuenta propia terminan empeorándolo todo? Como dijo @Dios por medio del Sabio: «Hay caminos que parecen derechos, pero al final de ellos está la muerte» (Proverbios 14: 12). Solo cuando escogemos el camino trazado por el Señor tenemos un final feliz garantizado, aunque el camino a veces sea difícil. Por eso hoy te invito a iniciar el día buscando al Señor y siguiendo el camino que él trace para ti. Ese siempre será el mejor camino.
16 de enero
El nombre más poderoso
«Por tu nombre, Señor, ¡hazme vivir! Porque eres justo, ¡sácame de la angustia!». Salmo 143: 11
Continuemos el relato que iniciamos ayer. Cuando entramos a la casa, vimos a la joven poseída, gritando nuestros nombres para atemorizarnos. Nos decía que ese cuerpo era suyo y que nada ni nadie se lo arrebataría. Como había mucha gente reunida y cada quien decía algo diferente decidimos marcharnos, pero la madre de la joven se abrió paso entre la multitud y, llorando, nos suplicó que no la abandonáramos. Entonces mi compañero hizo salir a todos los presentes, quedando solo nosotros y la familia.
No podíamos creer lo que veían nuestros ojos: la jovencita se movía por el suelo como una serpiente, vomitaba y su voz era grave y chillona. La levantamos del piso y yo oré mientras el pastor que me acompañaba leía porciones de la Biblia. Por momentos pensamos que el enemigo acabaría con la vida de aquella muchacha ahí mismo frente a todos. Tratamos de controlar los movimientos de sus manos y sus pies, pero entonces empezó a golpear la pared con la cabeza rápida e ininterrumpidamente. Entonces le rogamos a la joven que invocara el nombre de Jesús, que solo él podía librarla.
Aquella joven intentó pronunciar el nombre de Jesús una y otra vez, pero la voz del demonio la acallaba con insultos y blasfemias. Finalmente, después de un largo tiempo de lucha lo logró: «Jesús, libérame», dijo con voz débil. Luego lo repitió con voz más fuerte y lo continuó haciendo hasta que quedó libre. Aquel mismo día, la abuela y la madre de la dama entregaron un altar espiritista que tenían en su casa, pues habían comprendido la gravedad de su error al buscar respuestas en el lugar equivocado. Pero más que todo, habían comprendido que hay poder en el nombre de Jesús. @Dios dice a través de Elena G. de White que: «Satanás, con toda la hueste del mal, no puede destruir al más débil de los santos de Dios» (Profetas y reyes, p. 341).
No sé qué desafíos enfrentarás hoy. De lo que sí estoy seguro es de que hay poder en el nombre de Jesús para defenderte de los ataques del enemigo y para guiar todos tus pasos en este día y siempre. ¿Te gustaría invocar su nombre al iniciar tu jornada?
17 de enero
No lo que merecemos
«Cuando yo los trate a ustedes, no de acuerdo con su mala conducta y peores acciones, sino haciendo honor a mi nombre, entonces reconocerán que yo soy el Señor». Ezequiel 20: 44
Muy temprano en la mañana, al terminar mi devocional, unos hombres tocaron la puerta.
—Pastor, venga con nosotros. En el camino le diremos de qué se trata.
Una visita a esas horas de la mañana, bajo esos términos, en esa zona... definitivamente se trataba de algo peligroso. Obedecí y, cuando estuve listo, partí con ellos. En el trayecto me explicaron que me llevarían a un lugar en las montañas donde bautizaría a una persona, cuyo nombre no conocería y cuyo rostro tampoco vería. Solo tenía bautizarlo y listo.
El primer día caminamos doce horas y llegamos a un caserío donde pasamos la noche. Comimos y luego dormimos. Al día siguiente lo mismo: caminamos doce horas y llegamos a un lugar donde comimos y pasamos la noche. Al otro día me levantaron y me llevaron a la orilla de un caudaloso río de aguas verdes. Me vendaron los ojos, entramos al agua y allí esperamos. Entonces llegó el misterioso candidato.
Cuando estaba a punto de orar, escuché a muchas personas salir de la selva. Uno de los hombres me dijo:
–Están armados y nos van a matar.
En ese instante pensé: «Si nos van a matar, este hombre debe morir bautizado». Hice la oración lo más rápido que pude. El caballero se sentó en las aguas, se inclinó hacia atrás, y las aguas del río lo cubrieron. Estaba bautizado.
Entonces tensé los músculos, esperando el impacto de las balas. Pasó un lapso que me pareció una eternidad, el hombre se incorporó, salió del agua y desapareció. Me quité la venda de los ojos y frente a mí había un grupo de personas armadas, todos llorando. Supe entonces que, de alguna manera, se habían enterado de que aquel hombre que había sembrado el terror en la zona y que había matado a muchas personas estaría allí y habían preparado una emboscada para matarlo. Solo que nunca imaginaron que lo encontrarían arrepentido de todos sus crímenes y dispuesto a entregar su vida a Cristo. Conmovidos, lo dejaron ir.
Aquel día Dios no permitió que ese señor fuese tratado como merecía, sino como lo necesitaba: con misericordia. Y @Dios manifiesta esa misma actitud hacia nosotros. Él te dice cada día: «Hoy paso por alto tus errores y tu pasado y te extiendo mi misericordia». ¿No son esas las mejores noticias?
18 de enero
Harvey
«Ya que has hecho del Señor tu refugio, del Altísimo tu lugar de protección, no te sobrevendrá ningún mal ni la enfermedad llegará a tu casa». Salmo 91: 9, 10
Zulma Ramírez entregó su vida al Señor desde muy temprana edad. Se preparó en la escuela de Teología de la Universidad Adventista de Colombia y se dedicó a la predicación del evangelio por medio del ministerio de la página impresa. Durante muchos años ha vivido en Houston, Texas. Recientemente tuvo que ser sometida a una cirugía, así que oró pidiendo la protección del Señor. En agradecimiento, decidió dedicar un año a la predicación en Colombia.
Fue así como llegó a la zona donde sirvo. Haría un recorrido de tres semanas impartiendo charlas para damas en varios auditorios de la zona. Ya llevaba dos semanas cuando sus familiares le informaron que se había pronosticado que el huracán Harvey golpearía gran parte del estado de Texas, especialmente el área de Houston, donde ella vivía. Le recomendaron suspender la gira, pero ella llegó a la conclusión de que no podía detener el trabajo que estaba haciendo para Dios. Pidió a sus familiares que fueran y prepararan su casa para enfrentar el huracán, pero ellos se negaron, pues cada uno estaría ocupado con su propia vivienda. Con todo, ella decidió permanecer en Colombia y encomendó su situación a Dios. Había invertido una gran suma de dinero en libros, que tenía almacenados en el sótano de su casa, lugar doblemente vulnerable en caso de inundación.
Fue así como en agosto de 2017 el huracán Harvey arremetió contra Texas con vientos de 215 kilómetros por hora. El martes 29 de agosto el área de Houston batió el récord de lluvias caídas en los Estados Unidos dos veces. Entre 30,000 y 40,000 viviendas quedaron destruidas. Cuando el Huracán se degradó a tormenta tropical, Houston tenía zonas enteras sepultadas bajo el agua. Todo era destrucción y muerte.
Entonces un vecino de Zulma la llamó y le dijo:
—Ahora todos tus vecinos tenemos la certeza de que tu Dios es grande y Todopoderoso. Nuestras casas se beneficiaron de la protección que Dios te brindó.
Nada le había pasado a la casa de ella, y ni uno solo de sus libros se mojó. ¿Sabes? @Dios hoy te dice: «Las bendiciones y la protección que te doy deben servir para que otras personas puedan conocerme y rendirse a mis pies». Eso sucedió con varios de los vecinos de Zulma. ¿Crees que Dios puede hacer lo mismo contigo?
19 de enero
No fue casualidad
«Te cubrirá con sus alas, y bajo ellas estarás seguro. ¡Su fidelidad te protegerá como un escudo!». Salmo 91: 4
Temprano en la mañana, aquel miércoles 19 de mayo de 1993 ella inició los preparativos para regresar a Colombia desde Panamá. «Ya es suficiente —se dijo—. Debo regresar». Pensó en sus familiares y en sus dos hijos. Se imaginó caminando por las calles de su pueblo. Le pareció maravilloso poder probar las comidas de su terruño y por supuesto, se visualizó el sábado en la iglesia con todos los hermanos.
Se aseó, desayunó y se dedicó a organizar el equipaje. Escogió la ropa de viaje, revisó el boleto por enésima vez, calculó la hora de salida hacia el aeropuerto y, a la hora prevista, tomó el vehículo hacia la terminal aérea. De pronto, todo se puso en su contra. Algunos imprevistos de última hora le impidieron salir de casa y cuando por fin logró salir, había un tráfico horrible. Ella miraba el reloj y le pedía al conductor que se apresurara. Pero su impaciencia no ayudó en nada. Cuando por fin llegó a la terminal ocurrió lo inesperado: aunque el avión se encontraba en la pista, el vuelo ya estaba cerrado. Rogó a las damas que estaban atendiendo, suplicó que la dejaran subir, que hicieran una excepción. Lloró de la rabia y amenazó, pero de nada sirvió. El vuelo partió a las 2: 05 de la tarde llevándose consigo la esperanza de ver a su familia.
Lloró todo el viaje de regreso a casa. Ahora el trafico se movía con libertad, como burlándose de ella. Pero mientras regresaba a casa algo estaba ocurriendo en el aire. El piloto reportó que se encontraba en Abejorral e inició el descenso hacia el aeropuerto de destino, pero en realidad se encontraban en otra localidad. Al descender, y por el mal tiempo, no vio que se dirigía de frente al cerro El Burro, en el municipio de Frontino, Antioquia, cuya altura es de 3,670 metros sobre el nivel del mar. El avión chocó de frente contra el cerro a unos 3,567 metros de altura, por poco menos de cien metros se pudo haber evitado la tragedia que acabó con la vida de 125 pasajeros y siete tripulantes.
¿Cuántas veces nos ha demostrado Dios que en la vida de sus hijos no existen las «casualidades»? @Dios desea que sepas hoy que él está al control de la vida de cada uno de nosotros. Encomiéndate a él y confía en su dirección.
20 de enero
Oración en la casa abandonada
«Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman». Romanos 8: 28
Desde muy joven, ella abandonó su hogar y se fue a recorrer el mundo. Desde muy joven, él lo dejó todo y se lanzó a conocer el mundo. Sin conocerse se unieron a la misma comunidad de gitanos para recorrer el país y viajar a diferentes lugares de feria en feria. Aprendieron a elaborar artesanías y ganarse el sustento con las ventas. En estas kumpanias, como se les llama a esos grupos, cada uno debe especializarse en algo para conseguir recursos.
Pero la vida de nómada es dura: llegar a una población, normalmente en épocas de feria, alojarse en residencias baratas, desempacar, armar cada uno de los puestos para ofrecer las mercancías o los diversos servicios. Pasar las noches de feria casi en vela para poder vender. Luego recoger todo y viajar a otro lugar y repetirlo todo de nuevo... Ella ya estaba cansada de esa vida, quería quedarse en un sitio fijo, casarse y tener una familia. Él también estaba hastiado de los viajes que ahora le parecían sin sentido. Ya no era el muchacho que había salido de su casa. Ahora quería estabilidad.
El grupo llegó al pueblo de turno y una noche, al final de la jornada, ella se arrodilló en una casa abandonada cerca de su puesto de ventas y le contó a Dios cómo se sentía y los planes que tenía. Una noche, al final de un arduo día de trabajo, él entró en la misma casa abandonada y le habló a Dios de su cansancio, de sus sueños y le pidió ayuda.
Cuando terminó la feria empacaron sus cosas, se fueron a sus respectivas posadas y durmieron. Durmieron tanto que cuando despertaron, el grupo ya se había marchado. Entonces él decidió quedarse, pensando que a lo mejor esa era la respuesta de Dios. Al otro día abrió su negocio y cuán grande fue su sorpresa al ver que una hermosa joven del grupo también se había quedado. Se hicieron amigos y al conversar se dieron cuenta de que tenían los mismos sueños y anhelos. Se enteraron de que habían estado en la misma casa abandonada orando a Dios y entendieron que el uno era la respuesta a la oración del otro. Unieron sus negocios y sus vidas. Allí asistieron a unas conferencias y aceptaron a Jesús como su Salvador personal. ¡Qué alentador es saber que Dios escucha nuestras oraciones! Si has encomendado tu vida al Señor camina confiado. El mensaje de @Dios para ti es: «Hoy puede ser el día que llegue la respuesta a tu oración».
21 de enero
«Él o yo»
«Todo el mundo los odiará a ustedes por causa mía; pero el que se mantenga firme hasta el fin, se salvará». Mateo 10: 22
Cuando conoció a Jesús, lo aceptó inmediatamente como su Salvador personal y le entregó su vida a través del bautismo. Lo hizo llena de gozo, pero la felicidad le duró poco. Su esposo la emplazó y le dijo:
—Debes elegir, o Cristo o yo.
Ella no podía creerlo. Le respondió que ahora que conocía a Jesús sería una mejor esposa y madre.
—Yo te amo —le dijo a su esposo— y a Jesús también. No hay conflicto en mi corazón.
Pero el esposo insistió en que debía definirse: o Jesús o él. No había otra opción.
—No podemos estar ambos en tu corazón —aseveró.
Ella oró intensamente para poder dar una respuesta a su marido y, cuando llegó el día, le dijo:
—Amor, hasta ahora he sido una muy buena esposa. Al aceptar a Jesús en mi vida me he propuesto ser mejor aún. Puedo amarlos a los dos, no debe haber competencia entre mi Salvador y tú. Dame la oportunidad de demostrártelo.
Pero él fue determinante.
—Él o yo, no hay más, elige.
—Siendo así —le dijo ella— prefiero a Cristo.
La separación fue muy dolorosa. Estuvo al borde de la depresión crónica. Así que hizo un pacto con Jesús: «Ayúdame a superar este dolor tan intenso, llena mi soledad, ocupa el vacío de mi corazón. Sé mi compañero y mi todo. Yo me dedicaré a servirte y a contarle a otros de tu amor». Cuando la conocí era la mujer más feliz del mundo y se dedicaba a predicar el evangelio a tiempo y fuera de tiempo. ¡Jesús había cumplido su promesa, y ahora ella estaba cumpliendo la suya!
Es muy triste ver cómo a veces la ignorancia ciega a las personas. Hoy, en pleno siglo XXI, hay más intolerancia que nunca contra la fe y contra el cristianismo que en el pasado. Pero ya @Jesús lo había advertido y nos dejó una promesa en la Biblia: «Todo el que por mi causa haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o terrenos recibirá cien veces más y heredará la vida eterna» (Mateo 19: 29, NVI). Si algún día debes escoger, escoge a Jesús. No te arrepentirás.
22 de enero
Salvemos a los niños
«Y el que recibe en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí». Mateo 18: 5, NVI
Aquel domingo a las 9 de la mañana, Yuliana Samboní, de siete años, jugaba en la puerta de su casa en el barrio Bosque Calderón, en Bogotá. Horas después, a las 7: 30 de la tarde, fue encontrada muerta, con signos claros de tortura y violación. El autor del crimen fue un arquitecto de 38 años, perteneciente a una reconocida familia de la sociedad, que la había raptado en la puerta de su hogar. Este caso es solo uno de miles que ocurren a diario en el mundo entero. Las cifras en torno al grado de violencia que padecen los niños son escalofriantes.
Su vulnerabilidad los expone a asesinatos, violaciones, abusos, mutilaciones genitales, trabajos forzosos, maltrato, reclutamiento para la guerra y otros males que ni siquiera quiero mencionar. El mundo se ha enloquecido, y muchas veces los que más sufren las consecuencias son los niños. Cerca de 1,000,000,000 de niños padecen maltrato de parte de quienes deben cuidarlos. En Australia, se reporta que una de cada diez familias aboga por castigar a sus hijos con bastones, palos o cinturones, mientras que en el Reino Unido unos 17,000 niños deben recibir atención especial cada año tras haber sufrido abusos y maltratos. La cifra de niñas casadas asciende a 14,000,000 por año.
¡No podemos quedarnos de brazos cruzados! Eso no es lo que @Dios desea para sus criaturas y, como sus representantes en la Tierra, hemos de colaborar con los ideales del Cielo. Me siento afortunado de saber que le estoy escribiendo a una de las generaciones más conscientes en materia de justicia social y a una generación que vez tras vez se ha levantado en favor de los más débiles. Hoy tú y yo podemos elevar una oración por los niños del mundo. Podemos dedicar nuestro tiempo, dinero y energías a instituciones que proporcionan el cuidado necesario a niños vulnerables, pero sobre todo podemos amar a los niños que tenemos cerca, a esos que sufren en las calles de tu ciudad y de la mía. En Mateo 18 Jesús se identificó con los niños. ¿Tendrás tú el valor de amarlos como a Jesús?
23 de enero
Dos o tres reunidos
«Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». Mateo 18: 20
Se estaba llevando a cabo una serie de reuniones de evangelización en San Pascual, Antioquia, un pueblo enclavado en las montañas. El caserío había sido construido en el lomo de una cordillera, con una sola calle y las casas ubicadas a ambos lados, casi en el vacío. Pero la predicación de la verdad, como a menudo ocurre, estaba levantando malestar en las autoridades religiosas del pueblo, y desde el altar de las otras iglesias se advertía del mensaje que se estaba predicando y se pedía no asistir a las reuniones ni abrir las puertas al expositor, porque era «un enviado del diablo».
Una noche el programa inició como de costumbre. Por la configuración del lugar, el predicador quedaba de espaldas a la puerta principal. Aquella noche comenzó su exposición igual que cada noche. Al mismo tiempo, observaba el rostro de los asistentes para asegurarse de que estaban comprendiendo lo que decía.
Repentinamente, el predicador observó un cambio abrupto en los rostros de la audiencia. El espanto se apoderó de todos. Él no entendía lo que estaba pasando ¿será que había dicho algo ofensivo? No, todos miraban con terror hacia la puerta del local. Cuando se volteó, vio a un hombre con un machete, tratando de meter su caballo al local y blandiendo su arma contra el predicador.
El hombre espoleó al caballo para que avanzara. El brioso animal obedeció la orden de su jinete y avanzó, introduciendo la cabeza y la mitad del cuerpo en el local. Pero repentinamente retrocedió de manera precipitada, como si hubiese observado algo que le produjo terror. El jinete picó de nuevo al caballo con la espuela, pero el animal se resistió. Entonces Mercedes, la dueña del local, corrió hacia la puerta, la cerró de golpe y la aseguró con un fuerte madero. El hombre reaccionó con violencia y descargó toda su furia y frustración dándole machetazos a la puerta y lanzando toda clase de improperios contra los que estaban dentro. Pero al final se rindió, y aquella y todas las demás noches la verdad se proclamó en San Pascual.
La promesa de @Jesús sigue vigente hoy: «Donde hay dos o tres en mi nombre, ya sea bajo techo o por Zoom, como pasó durante la pandemia, yo estoy ahí. Mi presencia te protege y mi verdad transformará tu corazón».
24 de enero
Un vaso de agua
«Cualquiera que les dé a ustedes aunque solo sea un vaso de agua por ser ustedes de Cristo, les aseguro que tendrá su premio». Marcos 9: 41
El pastor había llegado recientemente a aquella población donde trabajaría al frente de un nuevo distrito. Durante varios días recorrió las calles buscando una vivienda para mudarse, pero no obtuvo ningún resultado. Una calurosa tarde, después de otra infructuosa búsqueda aquel dirigente cristiano dio por terminada la tarea. Sacó su pañuelo para secarse el sudor de la frente y justo en ese momento vio a un caballero en la puerta de su vivienda, mirándolo fijamente.
Lo saludó respetuosamente y, como respuesta, el hombre le preguntó:
—¿Está buscando algo, cree que puedo ayudarlo?
El pastor le contó todo. Después de escucharlo atentamente, lo invitó a pasar y le ofreció un vaso de agua. Luego le hizo varias preguntas:
—¿Cuándo trae a su familia? ¿Cuántas personas son ustedes? ¿Cuál es la cantidad de dinero que puede pagar por el alquiler?
El pastor respondió todas las preguntas y al final, el caballero dijo:
—Durante mucho tiempo he querido construir un apartamento aquí en mi casa. Sería un honor tener un pastor viviendo con nosotros. Si me da un mes puedo construir la vivienda que necesita.
Justo un mes después aquel hombre entregó las llaves del apartamento a la familia pastoral, y el pastor pudo vivir allí cómodamente. Mucho tiempo después, el pastor se encontró en peligro. Mientras predicaba en una zona montañosa, grupos armados tomaron aquel pueblo. Cuando se acercó al comandante para pedirle que por favor no impidiera la reunión de la noche, fue retenido y obligado a quedarse con ellos para almorzar en compañía de las autoridades del pueblo y otras figuras importantes.
Mientras almorzaban, unas jóvenes combatientes trajeron a una compañera que sangraba abundantemente. Acostumbrado a servir, el pastor se levantó instintivamente a ayudar y cuando terminó, las damas le agradecieron y añadieron:
—Conocemos tu nombre, sabemos dónde vives, nos tocó hacerte un reconocimiento de inteligencia. Debe saber que eres como un ángel para el dueño del apartamento donde vives. Recibimos la orden de ponerle explosivos a esa casa, pero cuando te mudaste allí, desistimos de hacerle daño.
¡Ofrecer un vaso de agua al pastor le salvó la vida! Un vaso de agua es el servicio mínimo que podía brindársele a una persona. Puede parecer insignificante, pero a la vista de Jesús la amabilidad es sumamente importante. @Dios te dice hoy que «a veces, las acciones más pequeñas pueden acarrearnos grandes bendiciones». ¿Estás dispuesto a ofrecer hoy al menos un vaso de agua a alguien que lo necesite?
25 de enero
Dios nunca me abandonará
«Aunque mi padre y mi madre me abandonen, tú, Señor, te harás cargo de mí». Salmo 27: 10
Aquel día, con solo una caja de cartón debajo del brazo, abandonó su casa para siempre. Había entregado su vida a Jesús hacía apenas un mes. Como sucede en muchos desafortunados casos de ignorancia e intolerancia religiosas, su madre lo había puesto entre la espada y la pared:
—Escoge, o tu familia o ese tal Jesús.
Y él había escogido a Jesús. Así que lo echaron a la calle con lo poco que tenía, que cabía en una caja de cartón. ¿Qué harías en una situación así? Él no vaciló. Sabía que enfrentaría situaciones difíciles: por Cristo estaba perdiendo a su familia, un techo, el sustento diario y la posibilidad de estudiar. Apenas tenía 16 años, pero no sentía miedo. Así que se dirigió al templo donde unas semanas antes había sido bautizado. Volteó a mirar el rostro de su madre, sus hermanos, sus primos y sus tías. Los extrañaría. Y luego se marchó.
Pasó un año completo durmiendo en las bancas de la iglesia o debajo de ellas. En ese tiempo disfrutó la soledad con Dios a través de la oración en el tejado de la iglesia. Allí muchas veces lloró buscando la dirección del Señor. Un día, el joven que lo invitó a la iglesia se enteró de lo que le estaba pasando y decidió acompañarlo en las noches hasta que sus padres le preguntaron por qué estaba durmiendo fuera de casa. Al explicarles lo que le sucedía a su compañerito, ellos invitaron al joven a vivir con ellos. De esa manera pudo seguir estudiando, tener una nueva familia y hasta consiguió ropa nueva gracias a la generosidad de los hermanos.
Al terminar la escuela, sintió el llamado para irse a la Universidad Adventista a prepararse para ser un pastor. Estudió con mucho sacrificio durante cuatro años. Muchas veces vio cómo Dios proveyó recursos mediante donaciones de desconocidos. Al finalizar su preparación todos sus compañeros recibieron un llamado para trabajar, pero él no. Sin desesperar, esperó y oró hasta que la respuesta divina llegó y fue empleado para servir como pastor asociado en una iglesia.
Hoy, 38 años después, no me arrepiento de haber escogido a Jesús. Él me bendijo y, de una caja de cartón, pasé a tener una hermosa familia y un ministerio que me ha bendecido y ha beneficiado a la iglesia. Querido joven, Dios nunca falla, él siempre cumple sus promesas, lo he experimentado en mi vida (más adelante te contaré más sobre mi testimonio personal). Por eso hoy te digo: «Que nada te haga desistir de tu fidelidad a @Dios. Sé firme y constante a pesar de las dificultades que encuentres en el camino».
26 de enero
«Todo» significa «todo»
«Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que al creer, tengáis vida en su nombre». Juan 20: 31, LBLA
Cada noche, el predicador insistía en la grandeza del amor de Dios, pero aquella noche lanzó una frase al auditorio que electrizó a todos los presentes:
–El amor redentor de Dios es tan grande que puede perdonar todos nuestros pecados, sin importar el tamaño de ellos.
Un hombre que esa noche asistía por vez primera se levantó de su asiento y, levantando la mano, preguntó:
—Señor, ¿puede hacerme el favor de repetir lo que acaba de decir?
—Por supuesto —dijo—. Acabo de decir que Dios puede perdonar todos los pecados de una persona sin importar el tamaño o la gravedad.
El hombre empezó a caminar por el pasillo del templo hasta llegar a la plataforma desde donde el evangelista presentaba la Palabra. Llevaba una mochila artesanal en sus manos, un sombrero vueltiao (prenda típica de las sabanas del Caribe colombiano). Se colocó frente al predicador y le preguntó:
—Lo que está diciendo ¿es verdad? ¿Hay pruebas en alguna parte?
—Las pruebas están escritas en este libro —dijo el pastor.
Acto seguido leyó Juan 20: 31: «Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que al creer, tengáis vida en su nombre» (LBLA). Y añadió 1 Juan 1: 9: «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad» (RV95).
Al instante las lágrimas empezaron a brotar de los ojos de aquel caballero. Insistió:
—¿Cualquier pecado? ¿Incluso el asesinato?
—Sí, incluso el asesinato.
—¿Y si son muchos?
—Todo significa todo —replicó el ministro.
—Señor, si eso es así, yo quiero creer en Jesús y quiero ser perdonado. He asesinado a muchas personas.
Metió la mano en la mochila y sacó de allí un arma.
—Aquí está mi pistola, la entrego y entrego mi vida. Pídale a Dios que me perdone.
Aquella noche, ese señor nació de nuevo en Cristo Jesús.
¿Alguna vez has pensado en lo que quiere decir la Biblia cuando dice que Dios perdona todos nuestros pecados? Todos significa todos, sin excepción. @Dios hoy declara: «Si pude perdonar a Saulo el perseguidor, a Juan el orgulloso y al asesino de la historia de hoy, puedo perdonarte a ti también». Hay vida en Jesús. Acéptalo como tu Salvador personal y tu vida cobrará un nuevo sentido.
27 de enero
Invocar su nombre
«Pero todos los que invoquen el nombre del Señor, alcanzarán la salvación». Hechos 2: 21
Aprovechó que todos se habían ido a la casa de al lado para ver la telenovela de la tarde. Tomó un cuchillo de la cocina y se dirigió al dormitorio. Allí estaba la foto de su padre, que le habían tomado en el féretro. Entonces le habló:
—No quiero ser malo, no quiero matar, no soy capaz, no quiero ser como tú, ayúdame.
Matar era su destino, se lo había impuesto la vida. Por ser el hijo varón de mayor edad tenía que asumir la venganza por el asesinato de su papá. Así funcionaban las cosas en el clan familiar. Le tocaba la difícil tarea de acabar con la familia completa del hombre que le había disparado cinco veces a su padre. Por eso se marchó a la calle, se unió a una pandilla juvenil para aprender a manejar armas, adquirir valor y ejecutar la venganza. En la calle aprendió a robar, a asaltar y a abrir cualquier puerta. Allí se hizo fuerte, despiadado y resuelto. Le perdió el valor a la vida y también el temor al peligro. Ahora está en aquella habitación, experimentando desgracia, soledad y orfandad; y llorando desconsoladamente. Se sentía incapaz de tomar venganza. Pensaba que era mejor morirse. Por eso tenía el cuchillo en las manos. Se arrodilló, apretó el cuchillo y lo apoyó en el piso para dejarse caer sobre él. Eso lo había aprendido en la calle: directo al corazón para que sea una muerte rápida. Pero cuando sus glúteos tocaron sus piernas sintió algo en el bolsillo.
Hizo el cuchillo a un lado, y encontró una revista doblada varias veces para que pudiera caber allí. Entonces recordó el momento en que había recibido aquella revista de manos de una anciana mientras se disponía a asaltar un camión que distribuía desayunos escolares. Así que se sentó en el suelo y comenzó a leer. En la portada el titular decía: «Cómo gozar de paz interior». Eso era lo que necesitaba. El artículo finalizaba diciendo: «Si quieres gozar de paz, invita a Jesús a entrar en tu corazón». Entonces oró: «Señor Jesús, no sé quién eres, pero si eres real, entonces entra en mi corazón». Jesús entró y cambió su vida. Hoy, no importa tu situación, Jesús puede hacer lo mismo en ti. No importa si eres un delincuente o simplemente tu fe se ha enfriado, hay poder en invocar el nombre de @Jesús. Invítalo a entrar. Lo sé porque el joven de la historia de hoy era yo.
28 de enero
Fe en Jesús
«Lo que ha hecho cobrar fuerzas a este hombre que ustedes ven y conocen, es la fe en el nombre de Jesús. Esa fe en Jesús es la que lo ha hecho sanar completamente, como todos ustedes pueden ver». Hechos 3: 16
Llegó un miércoles, se sentó y sin inmutarse dijo:
—Tengo cáncer.
Era una indígena Embera. Venía de una zona muy distante. Cuando su salud se vio afectada fue al médico en Quibdó, donde la remitieron al hospital universitario de Cartagena. Allí, después de entregarle el diagnóstico, le entregaron la dirección de aquella vivienda donde cada miércoles se reunía un grupo de adventistas para orar por las necesidades de la comunidad.
Había asistido durante varios miércoles sin decir una sola palabra. El primer día llevaba todos los atuendos y adornos propios de su etnia, pero con el paso de las semanas los collares de huesos y colmillos desaparecieron de su cuello, aunque conservó sus vistosos y coloridos vestidos. Los «Embera Katíos» adoran a los dioses del sol, el aire, la luna, la tierra, el agua y el fuego, entre otros; pero ahora ella había conocido a Jesús, el Hijo de Dios y Salvador del mundo, y había escuchado que por la fe en su nombre podía obtener la sanidad.
Estudiando con nosotros aprendió a orar y a presentarle a Dios sus necesidades, especialmente sus problemas de salud. Pasó el tiempo y volvimos a escuchar su voz cuando nos presentó el resultado de otro de sus exámenes médicos:
—Estoy sanada, no tengo nada, aquí están los resultados.
Se bautizó el sábado siguiente en la iglesia, y nunca la volvimos a ver.
Pasó el tiempo, y un día, mientras conversaba con un colega, él me contó que había viajado a una zona muy distante, cerca de la frontera con Panamá, para realizar un gran bautismo. Todos los candidatos eran indígenas Embera. Cuando le pregunté quién los había evangelizado me contó que una dama de la tribu había contraído cáncer y en Cartagena había encontrado la salud. Regresó a su tribu y compartió con ellos el testimonio de un Dios llamado Jesús que tiene el poder de sanar cuando le oras con fe.
El mismo Jesús que expulsó demonios, calmó la tormenta y sanó enfermos hace dos milenios continúa siendo el Dios Todopoderoso hoy y siempre. @Jesús declara hoy: «Yo puedo sanar tus enfermedades físicas, mentales y espirituales. Yo puedo librarte de tus adicciones, de tus inseguridades, temores y angustias. ¿Te animarás a confiar en mí?».
29 de enero
«Murió por mí»
«En ningún otro hay salvación, porque en todo el mundo Dios no nos ha dado otra persona por la cual podamos salvarnos». Hechos 4: 12
Hace poco leí que durante la Guerra Civil Estadounidense un agricultor llamado John Blake fue reclutado como un soldado para ir al frente de batalla. Cuando le notificaron la decisión se fue a casa profundamente preocupado por tener que dejar a su familia, pues su esposa había muerto y no tenía nadie que pudiera cuidar a sus niños durante su ausencia.
El día antes de partir, Charlie Durham, su vecino, fue a visitarlo.
—Blake —dijo—, he estado pensando. Su familia lo necesita aquí en casa, así que he decidido tomar su lugar.
John quedó mudo. Era una gran propuesta, tanto así que no sabía si su vecino hablaba en serio. Tomó la mano del joven y alabó a Dios por este amigo que estaba dispuesto a ir como su sustituto.
Charlie fue al frente de batalla y luchó valientemente. Pero tristemente murió en la primera batalla. Cuando John escuchó la noticia, inmediatamente ensilló su caballo y fue al campo de batalla. Después de buscar por un tiempo, encontró el cuerpo de su amigo. Arregló todo para que fuera enterrado en el cementerio del pueblo y preparó una lápida de mármol donde esculpió una inscripción con sus propias manos: «Murió por mí».
Creo que John Blake entendió el mensaje de la Biblia: «Cristo murió por nosotros». La muerte de Cristo lo califica para ser el único Salvador. Nadie más puede salvarnos, no hay otro nombre bajo el cielo en el que podamos hallar salvación. Elena G. de White escribe: «Debe haber un poder que obre en el interior, una vida nueva de lo alto, antes de que el hombre pueda convertirse del pecado a la santidad. Ese poder es Cristo. Solamente su gracia puede vivificar las facultades muertas del alma, y atraerlas a Dios, a la santidad» (Dios nos cuida, p. 76).
¿No crees que este es un mensaje que merece ser compartido? La Global Survey on Religion and Atheism [encuesta global sobre religión y ateísmo], publicada en 2012, revela que el ateísmo está aumentando y la religiosidad está disminuyendo entre la población mundial. La encuesta muestra que, a nivel mundial, un 13% de las personas encuestadas se consideran ateos; un 23%, como no religiosos; y un 59%, se identifican como religiosos. Hoy más que nunca nuestro mundo necesita escuchar las buenas noticias del amor de Jesús y la salvación que encontramos en él. ¿Te gustaría decirles a otros que @Cristo murió por ti?
30 de enero
Cien por uno
«Y todos los que por causa mía hayan dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos, o terrenos, recibirán cien veces más, y también recibirán la vida eterna». Mateo 19: 29
Ella era una de las empleadas más distinguidas de la empresa telefónica en aquel pueblo. Hacía su trabajo con diligencia y atendía al público de manera muy amable. Pero aquella tarde Dios le mostró que tenía otros planes para ella. Un joven adventista fue a realizar una llamada (esta historia posiblemente ocurrió antes de que nacieras, como notarás) y al observar que el local estaba repleto se acercó a ella y le entregó un papel con su número telefónico. Le dijo:
—Señorita, tengo prisa y hay mucha gente, necesito llamar a mis jefes. Por favor este es mi número en la fila. Saldré y, cuando entre, necesito que usted me pase a mí primero para realizar esta llamada.
El joven salió y, después de unos minutos, regresó. Efectivamente, la joven le dio prioridad. Al finalizar la llamada, pagó el servicio y después de agradecer la cortesía de la joven telefonista se marchó, no sin antes añadir:
—Mil gracias, joven, espero ser el primero siempre que venga a llamar.
Y así fue. Siempre fue el primero sin importar cuánta gente hubiera en la sala. De esa manera nació una sencilla amistad entre los dos jóvenes que se limitaba solo a ese espacio.
Algún tiempo después se estaba llevando a cabo una semana de evangelismo juvenil y este joven sería uno de los expositores. La primera noche se llevó una gran sorpresa al encontrar allí a su amiga telefonista. Así que él aprovechó para hablarle de Jesús e invitarla a aceptarlo como su Salvador personal. Pero ella le confesó:
—No puedo dejar mi trabajo.
Entonces el joven habló con los dirigentes de la iglesia para conseguirle un trabajo. Cuando ella decidió bautizarse, la emplearon como maestra en el colegio de la iglesia.
Después de un tiempo, la universidad adventista le extendió una beca para estudiar una carrera y allí, además de obtener un título en administración de empresas, conoció al que hoy es su esposo. Hoy tiene un hermoso hogar con dos maravillosos hijos. Siempre que cuenta su historia dice: «Jesús ofreció cien veces más a los que le siguen, ¡y de verdad lo cumple!». La promesa de @Dios no falla: «cien por uno». Incluso si ya le entregaste tu vida a Jesús, hoy te invito a hacer a un lado todo aquello que estorbe tu crecimiento espiritual.
31 de enero
Contactos importantes
«Señor, los que te conocen, confían en ti, pues nunca abandonas a quienes te buscan» Salmo 9: 10
Habíamos conducido muchas veces por ese lugar sin experimentar contratiempos. Por eso, nos sorprendió que en esa oportunidad un policía de tránsito nos diera la orden de detenernos. Vimos al caballero acercarse con el ceño fruncido.
—Documentos del vehículo —dijo con tono adusto—. Licencia de conducción, equipo de carreteras, encienda las luces...
Así, una orden tras otra, el oficial se acercó con el talonario de multas.
—Usted acaba de violar una norma de tránsito, le pondré una sanción.
Según el, estábamos conduciendo en sentido contrario.
—No puede ser —le dije respetuosamente—. Nosotros llevamos muchos años viviendo en esta ciudad y siempre hemos conducido por esta calle en el mismo sentido que lo estamos haciendo ahora.
Acto seguido me explicó que dos semanas antes las autoridades de tránsito de la ciudad habían cambiado el sentido de la calle. Traté de apelar la decisión pero su respuesta fue categórica:
—Lo siento mucho, debo sancionarlo.
Entonces mi esposa dijo:
—Permítanos llamar a nuestro vecino fulano, él es funcionario del departamento de tránsito municipal.
Cuando ella mencionó aquel nombre, el agente miró con asombro.
—¿De dónde conocen a este funcionario? —preguntó inquieto.
—Hemos vivido en el mismo condominio durante más de diez años.
Inmediatamente el oficial guardó su pluma, el talonario, y nos dijo:
—No es necesario hablar con él, con solo saber que son amigos es suficiente, pueden irse. Tengan en cuenta el cambio de sentido la próxima vez.
Al marcharnos pensé «cuán importante es conocer a las personas correctas». Por supuesto, no estoy sugiriendo que uses tus contactos para librarte de infracciones voluntarias o actos ilegales, pero creo que todos en algún momento nos hemos beneficiado de conocer a la persona correcta. El versículo de hoy resalta la importancia de conocer a Dios. Conocerlo a él es la esencia misma de la vida eterna (Juan 17: 3) y según David, produce confianza y nos da seguridad.
Al finalizar este mes quiero invitarte a seguir leyendo este libro de reflexiones. Cada día aprenderemos más acerca de @Dios, sus atributos y características principales y cómo él se ha manifestado en mi vida y en las vidas de otras personas cuyos testimonios he tenido el privilegio de escuchar. Pero hoy deseo cerrar este primer mes invitándote a acercarte más a Dios y a confiar en él. Ese es el contacto más importante que puedes tener en esta vida.
1º de febrero
Un Dios de relaciones
«El Señor está cerca, para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza». Salmo 34: 18
Como ya habrás notado, uno de mis temas favoritos de las Escrituras es el de los nombres de Dios, su significado y lo que nos revelan sobre él. Maimónides, un comentarista judío de la Edad Media, escribió acerca del nombre «Jehová»:
«Todos los nombres de Dios que aparecen en las Escrituras se derivan de sus obras, excepto uno: Jehová; y a esto se le llama el nombre sencillo, porque enseña sencilla e inequívocamente la sustancia de Dios». Este nombre de Dios se da a conocer siempre en el marco de una relación de él con criaturas que pueden percibirlo y apreciarlo, seres racionales y morales. Por eso, aparece por primera vez en el capítulo 2 de Génesis, donde se detalla la creación de los seres humanos.
Es digno de destacar que ese es el nombre que se usa en relación con el pueblo de Israel. Dios le está encargando a Moisés la empresa de liberar a Israel y, por tal motivo, Moisés se atreve a preguntarle a Dios cuál es su nombre. Es en ese momento cuando Dios pronuncia las solemnes palabras: «YO SOY EL QUE SOY. Y dirás a los israelitas: “YO SOY me ha enviado a ustedes”» (Éxodo 3: 14). Al decir esas palabras, Dios se reveló como un ser personal, viviente, que cumple las promesas que hizo a un pueblo en la persona de sus ancestros. Un Dios inmutable que permanece fiel a sus palabras a través del tiempo. Robert Baker expresa: «La existencia personal de Dios, la continuidad de sus tratos con el hombre, la inmutabilidad de sus promesas y la revelación entera de su misericordia redentora se reúne alrededor del nombre Jehová» (Old Testament Synonyms, p. 62).
Dios es un Dios de relaciones, un Dios cercano no solo a los adultos, sino también a los jóvenes, a todos los seres humanos, un Dios que se interesa por ti, un Dios que quiere entrar en comunión contigo, a quien le interesan tus planes, tus sueños y tus anhelos. Un Dios cuyo amor por ti es eterno, un Dios de perdón y de oportunidades. Es un Dios que cumple con sus promesas y que se caracteriza por darle la oportunidad a los jóvenes. ¡Cuán grande es Dios! ¿No te gustaría conocerlo más? Hoy @Dios te dice: «Estoy cerca de ti».
2 de febrero
Ángeles en el río
«El ángel del Señor protege y salva a los que honran al Señor». Salmo 34: 7
El joven ministro había sido trasladado a una nueva región y llevaba un mes visitando sus congregaciones. Aquel día llegaría al Canal La Primavera, en la Vía Panamericana. Cuando llegaron al lugar indicado, se bajó del vehículo y como no vio a nadie esperándolo decidió emprender el recorrido solo. Aquella no era la mejor época para transitar por esos terrenos, pues era temporada de lluvias y los campos estaban inundados.
Después de una hora de camino, el agua le llegaba a la cintura. De pronto, vio varios hombres a lo lejos, frente a una pequeña casa sobre un montículo que sobresalía del agua. Movían los brazos para llamar su atención y le decían:
—Deténgase, no avance, es peligroso. Nosotros iremos por usted.
Ellos vinieron en un bote, lo ayudaron a subir, lo llevaron a un sitio y le dijeron que caminara en línea recta por un terraplén que estaba bajo el agua. Después de caminar un largo trecho llegó a una zona seca. Media hora después aparecieron los hermanos que debían llevarlo hasta su destino. Al verlo, le preguntaron cómo había llegado hasta allí. Él les contó lo sucedido y, al final, ellos dijeron:
—Pastor, en toda esa área inundada no existen islas, no vive nadie, tampoco hay un terraplén por donde se pueda caminar y nunca ha habido una casa por aquí. Es imposible llegar hasta aquí sin un bote. ¿Y cómo cruzó el río?
El pastor quedó mudo. Él no había visto ningún río. La próxima vez que el pastor visitó la zona era verano. Hizo el mismo recorrido en medio de una asfixiante polvareda. No encontró la isla donde habían estado las personas. No había una casa allí, no había un bote, no encontró el camino en alto relieve por donde había caminado y, como si todo esto fuera poco, pudo bajar al lecho seco del río Guapá Leon, cruzarlo y salir al otro lado. ¡Había más de cuatro metros de profundidad! El río estaba ubicado justo unos metros antes de donde los amigos que lo ayudaron le habían ordenado detenerse.
Entonces lo entendió. Había estado a punto de morir ahogado arrastrado por el río. El niño que ahora lo acompañaba para llegar a su destino interrumpió sus pensamientos.
—Pastor, toda la gente dice que eran ángeles.
Hoy @Dios te dice: «Mi ángel protege y salva a los que me honran; y hoy están listos para protegerte a ti».
3 de febrero
Prohibido pescar
«Cuando Dios el Señor puso al hombre en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo cuidara, le dio esta orden: “Puedes comer del fruto de todos los árboles del jardín”». Génesis 2: 15, 16
En este pasaje del Génesis encontramos el sencillo código de ética que Dios le dio al ser humano cuando lo creó. Cuando estudiamos esa historia notamos quién es el Único que determina qué es bueno y qué es malo, qué es correcto y qué es incorrecto. Si hay algo que nuestro mundo necesita recordar es que los valores éticos los determina Dios. Nunca fue el plan divino que el ser humano marcara la línea divisoria entre el bien y el mal. Tú y yo decidimos si aceptamos las reglas que Dios ha establecido o no, pero él es quien determina si una conducta es aceptable o no.
Marvin y Leslie llegaron a las playas en las costas rocosas de Australia. Se detuvieron un momento y leyeron los avisos en el camino, se miraron el uno al otro y, encogiéndose de hombros, siguieron por el sendero que conducía a las costas. Acomodaron todos los aparejos de pesca e iniciaron la faena, ilusionados con una jornada de pesca productiva en aquel lugar donde no había nadie más. A medida que pasaba el tiempo aumentaban la expectativa y la ilusión de pescar algo grande.
Repentinamente, una ola de más de 20 metros de alturas se levantó, los envolvió y arrastró dentro del agua. Empezaron a luchar desesperadamente para volver a tierra firme, pero las fuertes olas se lo impedían. Las olas los chocaban contra las afiladas rocas, y cada golpe les causaba profundas heridas. Cuando los grupos de socorro vinieron al lugar, era demasiado tarde. Marvin había desaparecido y Leslie había perdido un brazo y una pierna. Cuando los socorristas conducían las camillas hacia las ambulancias pasaron frente a los avisos que ellos habían leído al principio: Prohibido pescar en este lugar, olas asesinas.
Ellos habían visto la advertencia, conocían las reglas, pero habían decidido ignorarlas. Pensaron que las autoridades no podían determinar dónde se podía pescar y dónde no. Imaginaron que podían pescar y evitar las consecuencias.
Apreciado joven, lamentablemente las palabras obediencia, reglas, principios, límites y consecuencias no son las más populares hoy en día. Pero te invito a considerar que el código de ética que Dios ha colocado es para garantizar nuestro propio bien y que el abandono de los principios éticos implicaría vaciar la vida del sentido que Dios le ha dado. Hoy @Dios te dice: «Mi ley es lo único que puede garantizarte la felicidad plena».
4 de febrero
El sabueso del cielo
«Pero Dios el Señor llamó al hombre y le preguntó: “¿Dónde estás?”». Génesis 3: 9
Aquella tarde, la humanidad entera trató de esconderse de la presencia de un Dios amante que buscaba incesantemente a sus criaturas perdidas. Desde entonces la historia se sigue repitiendo. Recorremos mil laberintos e inventamos mil excusas para mantener alejado a ese Ser divino: alcohol, drogas, odio, guerra, crímenes, mentiras, sexo libertino... Pero ese mismo día, el Cielo activó la búsqueda incansable del pecador. Francis Thompson expresa esta dinámica en su poema «El sabueso del cielo». Aquí te comparto un fragmento:
Hui de él, a través de las noches y los días;
hui de él, a través de los arcos de los años;
hui de él, a través de caminos laberínticos
de mi propia mente, y en la niebla de lágrimas
me escondí de él, bajo la risa y corriendo.
Desde arriba bajo la perspectiva de la esperanza, aceleré;
y disparé, precipitado,
abajo una oscuridad titánica en un abismo de temores,
de aquellos pies fuertes que me seguían, detrás.
Pero con una persecución sin prisa,
e imperturbable ritmo,
a velocidad deliberada, con perentoriedad majestuosa
golpearon y vencieron una voz
más inmediata que los pies:
«Todas las cosas traicionan a quien me traiciona».
La historia del Edén es la historia de la humanidad. Dios corriendo detrás del ser humano que huye de su presencia. Pero hoy, querido joven, quiero que sepas que Cristo te ama, que ya ha hecho lo imposible por ti y si tiene que mover cielo y tierra para salvarte, lo hará. Es una persecución que nunca termina, porque su combustible es un amor eterno. Hoy @Dios te dice: «Deja de correr, déjate alcanzar por mi amor. Aceptar mi gracia que desea perdonarte. Déjate encontrar por el sabueso del cielo».
5 de febrero
La bata prestada
«Luego Dios vistió al hombre y a su esposa con ropas de piel». Génesis 3: 21, TLA
Después de una intensa jornada con el club de guías mayores, trataba de conciliar el sueño resolviendo crucigramas que los jóvenes habían recortado de los periódicos para mí. Ellos sabían que me gustaban. En aquel momento me esforzaba por encontrar la respuesta acertada de la casilla horizontal número 19: Gusano anélido oligoqueto, lucífugo, de color blanco rojizo y cuerpo blando, siete letras.
De repente, una fuerte explosión sacudió la casa, y todo el cielo falso de la habitación cayó sobre mí. Aturdido, salí de debajo de los escombros. Entonces empezaron los gritos y las ráfagas de fusiles y ametralladoras. El movimiento guerrillero 19 de abril estaba tomando la población Miranda Cauca, donde yo trabajaba. Escuché fuertes golpes en la puerta y las ordenes amenazadoras:
—Afuera todos, salgan, a las calles, rápido.
Un militante nos sacó de la casa y, junto con los vecinos, nos condujeron a la plaza del pueblo para darnos un discurso.
Cuando llegamos al parque, pude ver un gran número de personas allí reunidos, la mayoría semidesnudos, habían sido arrebatados de sus casas sin darles tiempo para vestirse. Hasta ese momento, aturdido por la explosión y desconcertado por lo que estaba ocurriendo, no me había percatado de que yo también estaba en ropa interior. Solo cuando uno de mis feligreses se acercó y me miró de pies a cabeza diciéndome:
—Pastor, usted está sin ropa.
Me percaté de mi vergonzosa situación. Quise que la tierra me tragara en aquellos momentos. El predicador, el pastor, estaba en la calle semidesnudo en medio de una multitud. Entonces el hermano hizo algo que nunca olvidaré: se quitó la bata que llevaba puesta y me envolvió en ella.
Conmovido por el gesto no pude evitar recordar la escena que narra el Génesis, cuando Dios vistió a nuestros primeros padres. Ellos habían confeccionado delantales de hojas de higuera para cubrirse, pero sus ropas pronto se marchitaron, y la vergüenza afloró nuevamente. Entonces Dios les hizo túnicas de pieles, cómodas, fuertes, duraderas y adecuadas.
Las hojas de higuera representan todos los caminos y atajos que muchas veces tú y yo inventamos tratando de encontrar paz para nuestra alma, tratando de hallar la salvación por cuenta propia, pero en palabras de Isaías, lo mejor que podemos hacer no es más que trapos sucios. La ropa elaborada por Dios representa la justicia de Cristo, y eso es lo que tú y yo necesitamos hoy. Hoy @Dios te dice: «Déjate cubrir por mi manto de justicia».
6 de febrero
Provisión para los pobres
«No rebusques todas las uvas de tu viñedo ni recojas las uvas caídas; déjalas para los pobres y los extranjeros. Yo soy el Señor, el Dios de ustedes». Levítico 19: 10
En Levítico 19, Dios da pautas para que su pueblo viva una vida santa en el diario vivir. En los versículos 9 y 10 Dios da un mandato interesante: una orden vertical, o sea dada por Dios, pero con aplicación horizontal, orientada hacia el prójimo y que muestra el interés que debe tener el pueblo de Dios por una mejor sociedad.
Un evangelista estaba impartiendo una campaña de evangelización en una población. La primera semana decidió visitar a los miembros de la iglesia. Primero visitó a los de un sector de la población y se sintió feliz al ver que aquellos hermanos eran los más ricos del pueblo. Vivían en casas muy cómodas y hermosas. Luego visitó otro sector de la población y encontró un cuadro muy deprimente. Aquellos hermanos eran extremadamente pobres. Vivían en casuchas elaboradas de cartón, latas y plásticos negros, y los pisos eran de tierra.
El siguiente sábado de tarde se llevó a cabo una reunión con los hermanos más adinerados. El pastor les hizo ver que era un mal testimonio para la comunidad el hecho de que mientras ellos vivían en abundancia, otra parte de la feligresía estuviera en condiciones tan deplorables. Ellos entendieron el mensaje y trazaron un plan para solucionar el problema. Crearon un fondo con dinero de todos y se propusieron cada cierto tiempo sacar a una familia de la miseria, construirle una mejor vivienda y crearle un negocio donde pudieran trabajar para ganar su sustento.
Los resultados fueron sorprendentes y generaron una reacción positiva en la comunidad. «Si tenemos la verdadera religión de la Biblia, sentiremos que es un deber de amor, bondad e interés el que hemos de cumplir para Cristo en favor de sus hermanos; y no podemos hacer nada menos que mostrar nuestra gratitud por su incomparable amor manifestado hacia nosotros mientras éramos pecadores indignos de su gracia, revelando un profundo interés y un amor abnegado por aquellos que son nuestros hermanos, y que son menos afortunados que nosotros» (El ministerio de la bondad, p. 39). Joven que me lees, tú y yo podemos iniciar un proceso para restaurar a aquellos que lo necesitan. @Dios te dice hoy: «No tienes que ser millonario, basta con renunciar a un poquito de lo que tienes y compartirlo con otros».
7 de febrero
Él pelea por ti
«El Señor su Dios marcha al frente de ustedes y combatirá por ustedes, tal como vieron que lo hizo en Egipto». Deuteronomio 1: 30
Moisés estaba llegando al final de su vida. Este pasaje forma parte del primer discurso de despedida del gran líder. Les dice que no deben temer nada porque con ellos está un Dios que es mayor que cualquier problema que pueda presentárseles. ¿Y sabes algo? Ese Dios continúa siendo el mismo hoy.
Después de diez años de violencia en Colombia, el general Gustavo Rojas Pinilla dio un golpe de Estado a Laureano Gómez. Pero la violencia continuó, y nuestros hermanos y pastores vivieron momentos muy difíciles. Luis Flórez, un colega que vivió durante esa época, me contó que se encontraban en la iglesia de Los Naranjos, en la Bricha Santander. Durante dos semanas habían realizado reuniones para reorganizar las iglesias esparcidas por la cruenta violencia. Él y el pastor Roy Hennberg se hospedaban en la casa de un hermano.
Después de las labores de la mañana, que incluyó una ceremonia bautismal, estaban recostados en su habitación tomando un descanso para continuar en la tarde. Repentinamente se escuchó a una joven gritando:
—Huyan, pastores, que los vienen a matar.
Los dos pastores salieron hacia el templo y en el camino encontraron a los soldados, quienes por orden del comandante los encañonaron y detuvieron. Revólver en mano y bajo el efecto del alcohol, el comandante los sentenció:
—Ustedes no valen lo que vale una bala. No voy a desperdiciarlas. Si tienen propaganda religiosa nadie los salvará.
Acto seguido ordenó a uno de sus soldados que revisara el cuarto donde se hospedaban.
El pastor Flórez pensó en la caja de literatura con temas bíblicos que tenía en el cuarto. Pero el soldado, después de varios minutos, regresó diciendo que no había encontrado nada. Así que después de varias horas de retención les cobraron una multa y los liberaron. El pastor Flórez regresó a la habitación y allí estaba la caja, debajo de tres bultos de maíz que le habían colocado encima y que la ocultaban de la vista. Aquel día el pastor entendió que Dios pelea por sus hijos.
No sé si estás enfrentando persecución o algún otro tipo de batalla, pero hoy @Dios te dice: «Yo marcho al frente de la juventud, yo pelearé por ti».
8 de febrero
A menos que olvidemos
«El Señor y Dios de ustedes los ha bendecido en todo lo que han hecho; durante estos cuarenta años ha estado con ustedes y los ha cuidado en su marcha por este inmenso desierto, sin que nada les haya faltado». Deuteronomio 2: 7
En el libro de Deuteronomio, Moisés les recuerda a los israelitas la providencia divina que experimentaron durante su largo peregrinaje rumbo a la tierra prometida. Hoy deseo transmitirte la misma seguridad que Moisés le transmitió al pueblo. Dios siempre ha estado con nosotros, por eso no tenemos nada que temer al futuro.
En 2014, el Foro Económico Mundial estableció los diez desafíos que el mundo actual enfrenta.1 El informe inicia diciendo: «Estamos en una encrucijada crítica, un período de decisión que dictará la salud y viabilidad de nuestra civilización en las próximas décadas». Estos son los desafíos: la desigualdad creciente, la persistencia del desempleo, el aumento de la contaminación en el mundo en desarrollo, la mayor frecuencia de catástrofes naturales, el avance del nacionalismo, mayor estrés por el acceso al agua, el sentimiento antiinmigración, déficit de liderazgo, el crecimiento de la competencia geoestratégica y el debilitamiento de la democracia.
El panorama se hace más oscuro cuando consideramos el alcance global de las redes terroristas. Inquietan las tensiones entre la Unión Europea y Rusia, el rearme de China y sus roces con Japón por el control del espacio marítimo y el empeoramiento de la situación en Oriente Medio. A esto se le suma la falta de credibilidad en las instituciones, tanto públicas como privadas. Podríamos decir la famosa frase del show de Chespirito: «Y ahora, ¿quién podrá defendernos?».
Es en este contexto que las palabras del versículo de hoy cobran valor. Elena G. de White realizó una declaración muy similar: «Como he participado en todo paso de avance hasta nuestra condición presente, al repasar la historia pasada puedo decir: “¡Alabado sea Dios!”. Al ver lo que el Señor ha hecho, me lleno de admiración y de confianza en Cristo como director. No tenemos nada que temer del futuro, a menos que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido, y lo que nos ha enseñado en nuestra historia pasada». (Eventos de los últimos días, p. 64). Un famoso dicho dice que «recordar es vivir». Hoy @Dios desea invitarte a recordar, a recordar que él ha estado contigo, que te ha cuidado, protegido y defendido siempre. Si es así, ¿no es lógico suponer que lo hará también en el futuro?
1 https://ethic.es/2014/11/los-10-grandes-desafios-a-los-que-se-enfrenta-el-mundo/
9 de febrero
No les tengas miedo
«Si al salir ustedes a combatir a sus enemigos ven que ellos cuentan con caballería y carros de guerra, y con un ejército más numeroso que el de ustedes, no les tengan miedo, pues ustedes cuentan con el Señor su Dios, que los sacó de Egipto». Deuteronomio 20: 1
Adriana Vega Forero se inscribió para presentar los exámenes de admisión en la Universidad Nacional, programados para los días 29 de abril o 21 de octubre, ambos sábados. Como ella es adventista, presentó ante el departamento de admisiones una petición escrita, donde explicó que «es miembro fiel y activo de la Iglesia Adventista del Séptimo Día», y solicitando la oportunidad de presentar el examen un día diferente al sábado, o por lo menos en un horario diferente, pues «guardamos y consagramos el día sábado a la adoración del Señor desde la puesta del sol del día viernes hasta la puesta del sol del sábado, en conformidad con el mandato bíblico».
La universidad rechazó la petición. Así que Adriana y su familia decidieron llevar la batalla a las cortes de aquel país. Dado que ella era menor de edad tuvo que recurrir a un proceso que en aquel país se llama «tutela». No obstante, el fallo fue adverso, ya que el tribunal juzgó que «resulta improcedente la tutela teniendo en cuenta que el padre de la accionante funge como agente oficioso de su hija quien está en capacidad física y mental de acudir por sí misma en defensa de sus derechos fundamentales». En vista del resultado, la familia decidió apelar, argumentando que la ley establece que los padres ejercen la patria potestad y representación legal sobre sus hijos hasta que ellos lleguen a la mayoría de edad, siempre y cuando no se hayan emancipado ni suspendido tales facultades.
En esta segunda instancia lograron que se revocara el fallo anterior y se le diera al padre la facultad de representar a su hija. La universidad impugnó el veredicto y después de mucha lucha, el caso llegó hasta el tribunal constitucional, donde los jueces fallaron: «Se ordena a la Universidad Nacional que efectúe la reprogramación del examen de admisión para Adriana, en fecha que debe establecerse un día diferente al sábado, esto en razón que la menor pertenece a la Iglesia Adventista del Séptimo Día y sus miembros guardan el mencionado Shabat con exclusividad para la realización de las actividades relacionadas con sus creencias». No importa lo intimidante que parezca tu situación o tu adversario. El Dios que le dio la victoria a Adriana es también tu Dios. @Dios te dice hoy: «No temas, yo estoy contigo para defenderte».
10 de febrero
Nadie puede oponerle resistencia
«Asá invocó al Señor su Dios, diciendo: “Señor, para ti es igual ayudar al fuerte que al débil. Por tanto, ¡ayúdanos, Señor y Dios nuestro, ya que confiamos en ti, y en tu nombre hemos venido contra este ejército! Tú, Señor, eres nuestro Dios. ¡Muestra que nadie puede oponerte resistencia!”». 2 Crónicas 14: 11
Hace un tiempo que leí un libro titulado ¿Por qué a la gente buena le ocurren cosas malas? Asa es precisamente una de esas personas buenas a las que uno esperaría que no le ocurrieran cosas malas. Había hecho siempre lo recto ante los ojos de Dios, derribó los dioses paganos, guio al pueblo hacia Dios, obedeció los mandamientos, fortaleció las ciudades fortificadas y reunió un ejercito de 380,000 soldados.
Cuando estás haciendo las cosas bien, esperas que todo te salga bien. Pero nota cómo se puede pasar de la alegría a la tristeza en tan solo instantes: «Zera el cusita marchó contra ellos al frente de un ejército de un millón de soldados y trescientos carros de guerra» (2 Crón. 14: 9, NVI). El ejército enemigo lo sobrepasaba en número, en tecnología, velocidad y poder con las armas de destrucción más modernas del planeta en el año 900 a.C. Sin temor a equivocarme puedo decirte que aquella hubiese sido una de las masacres más grandes de la historia.
Probablemente Asa sintió lo mismo que experimenta una persona cuando se sienta delante del médico para que le dé los resultados de un examen y lo escucha decir: «Tienes seis arterias obstruidas en el corazón», o «tienes sida», o «tienes un tumor cerebral». O quizás es la misma sensación que cuando tu novio o novia te dice: «No podemos seguir juntos, ya no te quiero». O cuando te dicen: «Estás despedido». ¿Qué podemos hacer en esos casos? ¡Lo mismo que hizo Asa! Él invocó al Señor. Oró. Confió en Dios y, como resultado, obtuvo la victoria.
Apreciado joven, la vida cristiana es intensa. Las luchas son intensas y a veces las pruebas también pueden serlo. Pero las victorias lo son por igual. Si deseas experimentar el gozo cristiano, la alegría de tener a Jesús en el corazón y, sobre todo, la victoria en tus empresas y proyectos, hoy te invito a buscar al Señor, a llevarle tus preocupaciones y a confiar en él. @Dios te promete hoy: «¡Nadie podrá hacerle resistencia!».
11 de febrero
Sobreviviente
«Señor, los que te conocen, confían en ti, pues nunca abandonas a quienes te buscan». Salmo 9: 10
El 13 de noviembre de 1985, comenzó como cualquier otro en Armero, con la salvedad de que se temía una posible erupción del volcán Nevado del Ruiz y un deshielo que bajaría por el río Lagunilla produciendo una inundación. Aquel miércoles en la tarde se sentía un olor a azufre en el aire y caía una ceniza muy fina. Muchas personas llamaron a los organismos de socorro, pero recibieron la orden de no alarmarse.
Hacia las once de la noche, Elizabeth y su familia oyeron gritar gente desesperada que pedía que los dejaran refugiar en la terraza de su casa de dos pisos. Bajaron a abrir, y el agua ya les daba a las rodillas. Ella se abrazó de su madre y entonces se escuchó un estruendo espantoso. Cuando recobró el conocimiento, se sintió atrapada entre escombros, solo la cara sobresalía entre el lodo, y su pierna derecha había quedado destrozada: perdió casi todo el tejido del muslo y quedó con los huesos expuestos y un hueco en el pie. Observó que estaba rodeada de cadáveres y sobrevivientes que pedían auxilio. Entonces tomó una decisión muy difícil para una niña de quince años.
Les tocaba la cara para saber si respiraban o no. Les hablaba, antes de apoyarse en los cadáveres y hundirlos para poder pasar y sobrevivir. Pasó cuatro noches y cinco días esperando un rescate que tal vez nunca llegaría. Cuando por fin llegó un helicóptero, los socorristas no la reconocían como herida. Creían que era un cadáver más porque había quedado como una momia de barro. Con el último aliento que le quedaba, dio un quejido y fue rescatada. Estuvo en coma durante ocho días. Cuando despertó, su pierna estaba gangrenada, y los médicos la iban a amputar. Ella se negó. El médico le dio 50% de probabilidades de vida si se oponía a la cirugía, pero ella persistió. Después de trasplantes e injertos de tejidos de la pierna buena a la pierna herida, evitó la amputación. Tres meses después de la avalancha, muchas intervenciones quirúrgicas y horas de terapias, volvió a caminar y hoy sirve al Señor predicando el evangelio.
@Dios te dice en este día: «Tú no tienes que haber sobrevivido a una catástrofe similar para confiar en mí. Tampoco tienes que haber soportado difíciles pruebas para hoy tomar la decisión de entregarme tu vida y servirme con todo tu ser». ¿Te gustaría hoy colocar tu confianza en el Señor?
12 de febrero
No se trata de merecer, sino de insistir
«Pidan a Dios, y él les dará. Hablen con Dios, y encontrarán lo que buscan. Llámenlo, y él los atenderá. Porque el que confía en Dios recibe lo que pide, encuentra lo que busca y, si llama, es atendido». Mateo 7: 7, 8, TLA
El filosofo alemán Arthur Schopenhauer escribió que «muchas veces las cosas no se le dan al que más las merece, sino al que sabe pedirlas con mayor insistencia». Pedir es un arte. Tanto que las universidades han incluido en su oferta de carreras una maestría que enseña a los que la cursan a pedir grandes cantidades de recursos.
La Biblia presenta que a Dios le agradan las personas que piden. Pedir lo que necesitamos es un principio fundamental de nuestra relación con él. «Pidan a Dios, y él les dará. Hablen con Dios, y encontrarán lo que buscan. Llámenlo, y él los atenderá. Porque el que confía en Dios recibe lo que pide, encuentra lo que busca y, si llama, es atendido» (Mateo 7: 7, 8, TLA). Si hay luz, ¿por qué quedarnos en la oscuridad? Si hay un cielo ilimitado, ¿por qué contentarnos con arrastrarnos en tierra? Si hay oportunidad de cambiar, ¿por que no intentarlo? Si los milagros existen, ¿por que no pedir uno para ti?
Dios siempre responde cuando sus hijos le piden. Recuerdo cuando uno de nuestros jóvenes colportores decidió vender sus libros en una zona distinta a la que habitualmente visitaba. Era una zona rural y no tomó las precauciones necesarias. En un paraje solitario fue abordado por hombres armados que lo capturaron acusándolo de ser un espía y lo llevaron al campamento para investigarlo. El joven entendió que estaba en serios aprietos y que su vida corría peligro. Pensó en su familia y se angustió. En la celda, se arrodilló y clamó a Dios para que cuidara su vida.
Aquella misma noche, la esposa del comandante enfermó con fiebres altísimas. El joven ayudó utilizando uno de los libros que vendía. Preparó tratamientos naturales, y la dama se recuperó. Al día siguiente fue dejado en libertad, aquellos hombres le compraron todos sus libros y lo escoltaron hasta un lugar seguro. Frente a las grandes necesidades y los desafíos que se te presenten, recuerda pedir, pedir con insistencia. @Dios desea que recuerdes hoy que «muchas veces las cosas no se le dan al que más las merece, sino al que sabe pedirlas con mayor insistencia».
13 de febrero
La cura para el rechazo
«Aunque mi padre y mi madre me abandonen, tú, Señor, te harás cargo de mí». Salmo 27: 10
El rechazo es una de las peores actitudes que como seres humanos tenemos que soportar. Los amigos, los compañeros de trabajo, la familia, entre otros, pueden hacernos sentir rechazados, provocando sensaciones negativas con las que a menudo resulta difícil lidiar.
Guy Winch ha identificado seis consecuencias que comúnmente experimentan las personas cuando se enfrentan al rechazo: (1) El rechazo activa las mismas zonas del cerebro que se ponen en funcionamiento cuando experimentamos dolor físico, pero (2) el dolor del rechazo permanece por más tiempo que el dolor físico debido a que la memoria es capaz de recordar a la perfección el sufrimiento que experimentamos en el pasado al ser despreciados y repetir el trauma si no sabemos manejar el recuerdo. (3) El rechazo pone en riesgo nuestra sensación de pertenecer, (4) fomenta la ira y la agresividad, (5) destruye la autoestima, y (6) hace descender temporalmente el coeficiente intelectual.
Frente a un enemigo como el rechazo, ¿qué podemos hacer? El versículo de hoy nos dice que todos pueden rechazarnos, incluso nuestra madre, aunque sea difícil de comprender. Pero hay Uno que nunca nos rechazará, al contrario, cuando todos nos abandonen él se ofrece para hacerse cargo de nosotros. Me refiero por supuesto a Dios.
Luna es un ejemplo de cómo Dios se hace cargo incluso de los más rechazados. Nació de la relación entre una mujer que vivía en las calles y un hombre en proceso de rehabilitación de las drogas. El padre la ofreció a cada uno de sus familiares, pero ellos pensaron que era un riesgo tener una bebé en esas condiciones y le ordenaron entregarla al Instituto de Bienestar Familiar para que le encontraran un hogar, pero Dios tenía planes mejores para Luna.
Providencialmente el día en que pensaba entregarla, el padre se encontró con una dama que se ofreció a adoptarla. Aquella dama era adventista. Hoy Luna tiene seis años y asiste al colegio adventista de su zona. Luna es la niña consentida en la Iglesia Adventista de Ama. Cuando la conocí, me dijo con orgullo:
—Soy adventista del séptimo día porque Dios usó la iglesia para proveerme de un hogar.
¿Lo ves? Si en este momento estás experimentando algún tipo de rechazo recuerda que Dios siempre tiene los brazos abiertos para ti. Él te acepta como eres, suplirá tus necesidades emocionales y llenará tus vacíos. Solo dale un espacio en tu corazón. @Dios te dice: «Yo pensé en Luna y también pienso en ti».
14 de febrero
Una muestra de amor
«El amor más grande que uno puede tener es dar su vida por sus amigos». Juan 15: 13
Son muchas las canciones, pinturas, esculturas y construcciones inspiradas en el amor de una persona por otra. Una de las más fascinantes es el Taj Mahal. Es un complejo de edificios construido entre 1631 y 1653 en la ciudad de Agra, Estado de Uttar Pradesh, India, a orillas del río Yamuna, por el emperador Shah Jahan de la dinastía mogola. El imponente conjunto se erigió en honor de su esposa favorita, Arjumand Bano Begum, más conocida como Mumtaz Mahal, que murió en el parto de su decimocuarta hija. Se estima que su construcción necesitó el esfuerzo de unos 20,000 obreros. Este monumento ha alcanzado fama internacional por el carácter romántico de su inspiración. Aunque el mausoleo cubierto por la cúpula de mármol blanco es la parte más conocida, el Taj Mahal es un conjunto amurallado de edificios que ocupa 17 hectáreas y que también incluye una gran mezquita, una casa de invitados y jardines.
En 1983, el Taj Mahal fue reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad por ser «la joya del arte musulmán en la India y una de las obras maestras del patrimonio mundial admiradas universalmente». Descrito por el poeta Rabindranath Tagore como «una lágrima en la mejilla del tiempo». El mausoleo atrae entre 7 y 8 millones de visitantes cada año y además, en 2007, fue designado una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno. ¡Cuánto amaba el emperador a su esposa!
Pero cuando pienso en la demostración suprema del amor no puedo pensar en otra persona que en Dios y su amor hacia la humanidad. Él mostró amor por nuestros primeros padres no dándoles una edificación, sino el mundo entero, preparado para servirles de hogar. Cuando pecaron los vistió de túnicas. Cuando el pecado reinaba cruelmente el Dios de amor envió a su único Hijo a mostrarnos que «el amor más grande que uno puede tener es dar su vida por sus amigos» (Juan 15: 13). Y ese mismo Dios de amor ha prometido crear un mundo nuevo, donde no exista la muerte, ni el llanto, ni el dolor (ver Apoc. 21: 4). Me estremece pensar que alguien pueda amarme tanto.
Hoy se celebra el Día del Amor y la Amistad. Lamentablemente el amor que vemos en las redes y los demás medios de comunicación suele ser enfermizo, pasajero y enfocado en lo externo. Hoy @Dios te invita a celebrar el mayor amor que existe en el mundo, el que él manifestó en la cruz por ti.
15 de febrero
¿Coincidencia o providencia?
«Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos, atentos a sus oraciones». Salmo 34: 15, NVI
Durante muchos años, su trabajo había sido igual: levantarse temprano, caminar en compañía de su esposo hasta la central de autobuses en Santa Marta y tomar uno de los buses que viajan a Maicao. Hacer el recorrido de aproximadamente tres horas y media y allí, en Maicao, comprar la mercancía y en la tarde regresar a casa.
Pero aquel día amaneció diferente. No sentía el mismo entusiasmo de siempre. Un extraño presentimiento se había anidado en su cabeza. Se levantaron bien temprano, se arreglaron y salieron. Su esposo caminaba delante.
—Apúrate, mujer, mueve esos pies que vamos a perder el primer bus —le dijo, tomándola de la mano para hacerla caminar a su ritmo.
Cuando llegaron a la avenida del ferrocarril, miraron a ambos lados para cruzar. Al verificar que no venía ningún vehículo, se dispusieron a atravesar la calle. Pero en ese momento ella lanzó un grito y se soltó de la mano de su esposo. Cuando él volteo a mirar ella estaba petrificada en medio de la calle, señalando a un lote baldío que había enfrente.
–¿Qué pasa, mujer? Nos va a dejar el bus —dijo el esposo exasperado.
Pero ella no se movió.
—Allí hay alguien, vi unos ojos en los matorrales —dijo ella.
Él se acercó y la abrazó para tranquilizarla. Cuando se sintió mejor, cruzaron y, al llegar a la central de transporte, vieron que el primer autobús ya había partido. Él se molestó mucho, pues otros se les adelantarían en las compras. Se fueron en el siguiente autobús, una hora más tarde y se durmieron en los asientos.
Repentinamente, los gritos de varios pasajeros los despertaron. Miraron a un lado del camino, fuera de la carretera, y entre los matorrales estaba el bus que había salido primero. Había sido asaltado, varios pasajeros estaban heridos de bala y les habían robado el dinero a todos los comerciantes que viajaban en él. Entonces ella recordó aquellos ojos que había visto entre los matorrales y que le habían hecho perder el tiempo. Se arrodilló y agradeció a Dios por su protección.
¿Coincidencia? No, providencia divina. A veces Dios utiliza los mecanismos más extraños para guardarnos del peligro. @Dios le reveló a Elena G. de White que: «Los que siguen a Cristo están siempre seguros bajo su protección. Ángeles de gran poder son enviados del cielo para ampararlos. El maligno no puede forzar la guardia con que Dios tiene rodeado a su pueblo» (El conflicto de los siglos, p. 506).
16 de febrero
Cantos en la noche
«Te ruego, Dios de mi vida, que de día me muestres tu amor, y que por la noche tu canto me acompañe». Salmo 42: 8
Puede que te parezca extraño, pero incluso hoy en día existen grupos indígenas en algunas zonas del planeta que viven como lo hacían sus antepasados y prácticamente no han tenido contacto alguno con la civilización. Uno de esos grupos son los Nukak Makú, una tribu que habita en la región Amazónica de Colombia. A pesar del paso de los siglos y los avances tecnológicos, ellos siguen realizando las mismas actividades que sus ancestros: caza, pesca y recolección. Los Nukak Makú llevaban cientos de años habitando las selvas, sin saber del mundo exterior y sin que nadie supiera de ellos (no tienen Tik Tok ni Twitter). Pero en 1988, unos investigadores que sobrevolaban la selva trajeron la noticia de la existencia de esa comunidad. Desde entonces, los antropólogos y otros grupos de científicos los han visitado para conocer más sobre ellos y estudiar sus hábitos, sus creencias y sus costumbres.
Hace algún tiempo vi un documental sobre los Nukak Makú donde aprendí que ellos cantan todo el día, mientras realizan sus actividades cotidianas. Pero el canto adquiere un mayor significado durante la noche, porque en la tradición de esta tribu, en la noche vienen los espíritus que pueden hacer daño a las personas. Por eso se reúnen en grupos y cantan hasta ahuyentar el temor y hacer que los espíritus se alejen. Por medio de las canciones obtienen seguridad, protección y paz durante la noche que les permite dormir tranquilos.
La noche es símbolo de lo inesperado, de la calamidad, del peligro que nos asecha (Salmo 91: 5). No es de extrañar que, de niños, todos le temíamos a la oscuridad. Incluso después de que nos hacemos adultos persiste el miedo al peligro que se oculta tras las tinieblas. ¿Cómo podemos enfrentar la duda y la inseguridad? En el Salmo 42, los hijos de Coré elevan una petición al Señor: «Que por la noche tu canto me acompañe» (vers. 8).
Los Nukak Makú tenían la clave: la música puede ayudarnos a enfrentar nuestros temores, pero hay algo más que el Salmo añade: «tu canto», no es cualquier música, es aquella que proviene del Señor. ¿A qué «noche» te estás enfrentando hoy? ¿A qué le temes al iniciar este día? Eleva hoy una canción al cielo. Cántale al Señor hasta que él, con su presencia, disipe todos tus temores. @Dios desea que sepas que «no importa cuán oscura sea la noche que atraviesas, él está contigo».
17 de febrero
Mi refugio y mi castillo
«Tú eres mi refugio, mi castillo, ¡mi Dios, en quien confío!». Salmo 91: 2
El Salmo 91 es uno de los capítulos más conocidos de toda la Biblia. Esto no debiera sorprendernos, pues trata sobre uno de los temas que más necesitamos: protección y seguridad. En el verso 2 se nos invita a decirle al Señor: «Tú eres mi refugio, mi castillo, ¡mi Dios, en quien confío!». ¿Y qué pasa después que nos acogemos a la protección divina? Fíjate lo que dice el Salmo a continuación.
«Solo él puede librarte»: Eso no significa que no enfrentarás problemas, sino que cuando quedes atrapado en las deudas, los miedos y las tentaciones, él puede librarte. Puede ser que mañana caigas, pero Dios vendrá en tu auxilio y estará dispuesto a pelear para rescatarte a ti y a tu familia.
«De trampas ocultas y plagas mortales»: El salmista utiliza la metáfora de las trampas que colocaban los cazadores de su época. Pero «trampas» también puede referirse a un estado emocional: puedes quedar atrapado en un estado de pavor, de miedo incontrolable, de terror, de pánico por algo inesperado, que se te presenta cuando no lo esperabas. Las «plagas mortales» pueden ser circunstancias externas, como la pandemia del Coronavirus o cualquier desgracia que venga después. Dios nos ofrece liberación de todo eso y el resto del Salmo 91 menciona tres circunstancias en las que tú puedes reclamar la salvación y la protección que solo vienen de Dios:
1 Si has hecho del Señor tu refugio y lugar de protección (vers. 9): Estas expresiones no aluden a una relación esporádica con Dios, sino que transmiten la idea de vivir con Dios, de estar siempre a su lado. ¿Cómo puedo lograr esto? Por medio de una comunión diaria con Jesús. Cada día, al estudiar su Palabra y buscarlo en oración, lo estás escogiendo como tu refugio y morada.
2 Si lo amas (vers. 14): Amar a una persona implica darle preferencia y prioridad. El amor verdadero es más que un sentimiento que calienta nuestro interior. Es un compromiso, una decisión.
3 Si lo conoces (vers. 14): Conocer a Dios es más que adquirir información con respecto a él, es una experiencia que hemos de vivir cada día.
Hoy @Dios te invita a refugiarte en él, a caminar con él cada día. Esa es la mejor póliza de seguro que podemos adquirir hoy. Hazlo tu esperanza y tu castillo. Deposita toda tu confianza en él.
18 de febrero
Su sangre fue semilla
«Mucho le cuesta al Señor ver morir a los que lo aman». Salmo 116: 15
«Lo mejor que podemos hacer es estar en estrecha comunión con Dios, y si él quiere permitir que seamos mártires por causa de la verdad, esto puede ser el medio de traer a muchos otros a la verdad» (Eventos de los últimos días, p. 128). ¡Nadie quiere morir! Esa es la verdad. Lamentablemente la muerte es el fin inevitable de todos los seres humanos. Y en muchos casos, Dios usa una realidad tan triste como la muerte para sacar de ella buenos resultados.
Este fue el caso de Vicente Jiménez, su esposa Rosita Cifuentes, sus tres hijos: de seis y cinco años, y un bebé de tres meses. En la década de 1960 ellos eran los únicos adventistas en la región. Eran personas bondadosas, muy gentiles y muy espirituales, aunque el rechazo al evangelio era feroz. Los vecinos los injuriaban, les tumbaban las cercas y les soltaban las bestias y el ganado para que destruyeran sus cultivos. Ellos simplemente arreglaban todo y guardaban silencio.
Pero una noche ocurrió lo inesperado. Los dos hijitos mayores ya estaban acostados en su cuarto. Aun no se habían dormido cuando oyeron ruidos y lamentos. La niña miró por las hendijas de las paredes de bahareque y vio a dos hombres con el rostro cubierto con trapos negros. Tomó a su hermanito y se escondieron debajo de la cama. Todo quedó en absoluto silencio, y finalmente se durmieron.
Cuando el sol que se filtraba por las paredes y el techo de paja los despertó, la niña llamó a su hermano y salieron del cuarto. Allí tendido boca abajo estaba el padre sin vida. Corrieron a la cocina para buscar a la mamá y la encontraron tendida en el piso, sin vida. Corrieron sin parar por la carretera hasta la casa de los abuelos para ponerse a salvo. Vicente y Rosita fueron parte de los más de cincuenta mártires que durante casi 17 años de violencia dieron su vida por la verdad. Pero la sangre de estos dos hermanos fue la semilla que Dios utilizó para llevar la verdad.
Hoy en aquella misma zona hay más de veinte iglesias y tres colegios. Después del martirio de aquellos hermanos hubo un despertar y un creciente interés por la verdad en toda aquella región. Apreciado joven, Dios puede utilizar incluso los episodios más trágicos de nuestra vida para producir buenos resultados. A @Dios le duele ver la muerte de sus hijos; por eso, muy pronto regresará para poner fin al dolor e inaugurar un mundo mejor.
19 de febrero
Esperando a Godot
«Con toda mi alma espero al Señor, y confío en su palabra. Yo espero al Señor más que los centinelas a la mañana. Así como los centinelas esperan a la mañana». Salmo 130: 5, 6
Esperando a Godot es una tragicomedia escrita a finales de la década de 1940 por Samuel Becket. La obra se divide en dos actos y en ambos aparecen dos vagabundos llamados Vladimir y Estragón, que esperan en vano junto a un camino a un tal Godot, con quien tienen una cita. El lector nunca llega a saber quién es Godot, o qué tipo de asunto van a tratar con él. En cada acto, aparecen el cruel Pozzo y su esclavo Lucky, seguidos de un muchacho que hace llegar el mensaje a Vladimir y Estragón de que Godot no vendrá hoy, «pero mañana seguro que sí». Esta trama, que intencionalmente no tiene ningún hecho relevante y es altamente repetitiva, simboliza el tedio y la carencia de significado de la vida humana, tema recurrente del existencialismo.
Aunque Becket siempre lo negó categóricamente, muchos interpretan a Godot como un símbolo de Dios y lo inútil que resulta esperar que él resuelva todos los problemas de la humanidad. Desde esta perspectiva, los cristianos seríamos simplemente «vagabundos» que colocamos nuestras esperanzas en un mito. El final de la obra resume con claridad lo tedioso y repetitivo de la existencia humana:
—¡Qué! ¿Nos vamos? —dice Vladimir.
—Sí, vámonos —responde Estragón.
Pero no se mueven.
¿Es este el destino de los que esperan en el Señor? ¿Somos como Vladimir y Estragón? No, para nada. La Biblia declara explícitamente que esperar en Dios es nuestra mejor opción. Jesús prometió: «Vendré otra vez» (Juan 14: 3) y yo creo que él cumplirá su palabra. A veces puede ser desafiante esperar en el Señor, pero es siempre lo mejor para nosotros. El profeta Isaías escribió que «los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; mas los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas, levantarán alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán» (Isaías 40: 30, 31). Tú y yo, que esperamos el cumplimiento de la bendita esperanza (Tito 2: 13), hemos de mantenernos firmes. @Dios tiene hoy palabras de ánimo para ti: «Sigue esperando, no desistas, no desmayes, Jesús viene pronto».
20 de febrero
El guardián que nunca duerme
«No, él nunca duerme; nunca duerme el que cuida de Israel». Salmo 121: 4
Se cuenta que en cierta ocasión una pobre mujer demandaba del sultán de Turquía una indemnización por la pérdida de su propiedad.
—¿Cómo la perdiste?
—Me dormí, y los ladrones vinieron y me robaron.
—Pero ¿por qué te dormiste? —le preguntó el sultán.
—Me dormí porque creí que su majestad estaba despierto.
Al sultán le agradó aquella respuesta y la confianza que expresaba en su gobierno y ordenó que se le pagase lo que había perdido.
Esta anécdota expresa lo que esperamos como ciudadanos de un buen gobierno: que vele por los intereses de los ciudadanos y que proporcione la seguridad necesaria para que podamos circular en paz y trabajar para proveer para nosotros mismos y nuestras familias. Lamentablemente, si vives en el mimo mundo que yo sabrás que no siempre se logra este objetivo. Los asaltos y la inseguridad están a la orden del día. Incluso si donde vives no hay una alta tasa de criminalidad, la especulación y volatilidad del mercado pueden arruinar tu cuenta de ahorros en segundos. Pero en el gobierno de Dios no sucede así. Él nunca duerme, siempre al control de la situación.
El Salmo 121 inicia con la siguiente declaración: «Al contemplar las montañas me pregunto: “¿De dónde vendrá mi ayuda?”» (vers. 1). En tiempos de guerra, la ayuda venía de las montañas. Los montes eran el sitio estratégico para ocultarse y preparar emboscadas para socorrer alguna ciudad que estaba sufriendo el ataque enemigo.
El salmista da una respuesta contundente: «Mi ayuda vendrá del Señor, creador del cielo y de la tierra» (vers. 2). ¡Qué bueno es saber que el mismo que creó el universo es el que nos ayuda! Él es nuestro guardián. Él nunca duerme, sus ojos están constantemente sobre ti, él sabe cuando lloras, cuando desesperas, cuando necesitas una mano amiga y él está ahí para ayudarnos. Él puede extirpar el odio, el rencor, la rabia, la envidia, los sentimientos de venganza de nuestra vida. Hoy te invito a iniciar tu día confiando en que el Creador es tu guardián y él nunca duerme. Camina hoy confiado por la vida, pues @Dios te dice: «Yo voy contigo, soy tu guardián y nunca duermo».
21 de febrero
Él hace todo lo que quiere
«El Señor hace todo lo que quiere, lo mismo en el cielo que en la tierra, lo mismo en el mar que en sus profundidades». Salmo 135: 6
En una oportunidad hubo un vendaval fuerte en la región que causó muchos daños. Los miembros de la iglesia más cercana decidieron ayudar a los damnificados, así que le avisaron al pastor para que visitara a estos feligreses. Cuando llegó a la zona devastada se llevó una gran sorpresa, pues el rancho del hermano y sus cultivos habían sobrevivido al vendaval.
Cuando el pastor expresó su sorpresa, el caballero le dijo:
—Solo hice lo que aprendí de mi madre cuando era niño. Aunque éramos una familia muy pobre, en toda la región, ella siempre nos enseñó a ser honestos y humildes. Habíamos trabajado durante muchos años para el dueño de la hacienda donde vivíamos. Primero lo hizo nuestro padre y luego nuestra madre cuando este falleció. Como no teníamos un lugar para vivir, mamá decidió pedirle al dueño de la hacienda que nos asignara un pedazo de tierra donde pudiéramos construir un ranchito. Aquel hacendado, famoso por ser avaro, abusador de sus empleados y muy tacaño, respondió señalando una inmensa roca y diciéndole a mamá que si podía hacer algo sobre ella, que lo hiciera. Ella le agradeció y logró construir un ranchito sobre la roca. Era demasiado frágil, pero cuando había tormenta ella nos hacía salir del rancho y nos decía: “Rápido, muchachos, ubíquense donde quieren que Dios coloque a sus ángeles para proteger nuestras cosas y oremos”. Eso mismo hice ayer, antes de que la brisa llegara, me paré a orar con mi familia y el vendaval se dividió en dos corrientes.
Aunque no siempre la confianza en Dios nos granjea la misma recompensa, ¿no resulta reconfortante saber que Dios tiene el control incluso de los elementos de la naturaleza? El mismo Jesús que caminó sobre el agua y calmó la tempestad con solo dar la orden hoy puede obrar un milagro en tu vida. No importa qué tipo de tormenta estés atravesando: financiera, sentimental, académica, emocional o familiar, en Jesús hay protección y salvación. ¿Te gustaría hoy confiar en ese Dios que tiene el poder para hacer lo que sea? @Dios te dice: «Si pude hacerlo en el pasado, puedo hacerlo hoy también».
22 de febrero
Que Dios te bendiga
«Que el Señor te bendiga y te proteja; que el Señor te mire con agrado y te muestre su bondad; que el Señor te mire con amor y te conceda la paz». Números 6: 24-26
Craig Hill expresó que la «bendición es el mecanismo de Dios para darnos identidad y destino. La maldición es el arma de Satanás para destruir la identidad y el destino». Hoy los cristianos hemos sobreutilizado la palabra «bendición» hasta el punto de que casi no sabemos lo que realmente significa dicha palabra. En la Biblia se presentan dos facetas de la bendición: en el Antiguo Testamento se usa la palabra berakah, que quiere decir «transferir el poder o favor de DIOS» (normalmente mediante la imposición de manos). En el Nuevo Testamento la palabra es eulogeo y significa «hablar bien de alguien». Al juntar el significado de ambas palabras y sus significados, podemos apreciar la profundidad del significado de la palabra «bendición», o la acción de bendecir. Bendecir comprende el «habla» y «ungir o tocar» para transferir el favor de Dios.
Recuerdo que en aquella oportunidad se estaba llevando a cabo una semana de énfasis espiritual para la iglesia en Dosquebradas. Todas las noches se reunían en la casa de la cultura y cada noche llegaban al lugar varios vehículos blindados. Un grupo de guardaespaldas rodeaba a alguien y entraba por una entrada diferente. Dentro del salón se ubicaban en un sitio poco visible. La última noche los guardaespaldas rodearon al expositor y luego una dama se acercó. Se identificó como una alta funcionaria del Gobierno y contó los problemas que estaba enfrentando en su familia. Aseveró tener una maldición sobre ella y su familia, y mencionó que había asistido a una organización religiosa que le había vendido la bendición de Dios por una fuerte suma de dinero, pero que las cosas seguían igual. Dijo que creía firmemente en la bendición de Dios y que quería recibirla. Entonces dijo:
—Necesitamos urgentemente en casa esa bendición que usted predica, ¿cuánto me cobran por dármela? Estoy dispuesta a pagar lo que sea necesario.
Hoy la gente tiene un intenso deseo de experimentar la bendición de Dios. Lamentablemente muchos creen que es algo que se puede comprar o vender. Pero hoy @Dios te tiene una gran noticia: «¡No tienes que pagar por la bendición!». Tampoco debes realizar algún sacrificio para ganarte el favor de Dios. Él desea bendecirte porque te ama, él desea tocar con poder tu vida y hablar bien de ti. ¿Te gustaría recibir hoy la bendición de Dios? Si respondiste que sí, entonces, que Dios te bendiga.
23 de febrero
El fin de la muerte
«El Señor destruirá para siempre la muerte, secará las lágrimas de los ojos de todos y hará desaparecer en toda la tierra la deshonra de su pueblo. El Señor lo ha dicho». Isaías 25: 8
La muerte es la realidad que más lágrimas le ha arrancado y más interrogantes le ha planteado al ser humano a lo largo de su historia. Las reflexiones humanas acerca de la muerte han girado esencialmente en torno a dos temas: la brevedad de la vida humana y la solución para la muerte. Hace ya varios miles de años que el patriarca Job preguntó: «Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?» (Job 14: 14, RV95).
Hoy en día podríamos señalar al poeta Euquerio Amaya, quien expresó su incertidumbre e inconformidad en su poema titulado LIED:
Los hombres nos vamos y las cosas quedan;
queda lo insensible, queda la materia.
Y se esfuma la célula activa que piensa;
y se desbarata el cordaje divino que vibra y que sueña;
y desaparece la lengua que canta y el ojo que vela.
Los hombres se van y no vuelven nunca, mas las cosas quedan...
Los hombres vivimos unos pocos soles, y siglos y siglos perduran las piedras.
¡Señor! ¿Por qué viven menos las cosas que viven y por qué más viven las cosas ya muertas?
Pero la Palabra de Dios presenta que hay esperanza más allá del umbral de la muerte. En primer lugar la Biblia nos enseña la solución que Dios ha preparado para la muerte: «Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados […]. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte» (1 Corintios 15: 20-22, 26, RV95).
La solución que Dios ha diseñado se llama «resurrección» y Jesús la garantizó para cada ser humano. Quizá te preguntes: «¿Y qué tengo que hacer para asegurarme la resurrección?». @Jesús mismo dijo: «De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida» (Juan 5: 24, 25, RV95).
No sé tú, pero yo espero con ansias el regreso de Cristo. Cuando ya no haya más muerte, ni clamor ni dolor. Mientras llega ese gran día te invito a confiar en Jesús y a creer en él como tu Salvador personal.
24 de febrero
La cortina que los salvó
«Como el ave que protege su nido volando encima de él, así protegerá el Señor todopoderoso a Jerusalén; la cuidará, la salvará, la defenderá, la librará». Isaías 31: 5
El viernes por la tarde aquel pequeño y humilde templo ubicado en una zona rural quedó listo para el culto de sábado. Bancas limpias y perfectamente alineadas, el púlpito perfectamente centrado, las sillas organizadas para los oficiantes y una hermosa cortina blanca cubría la parte de atrás de la plataforma. Al amanecer del día siguiente, los miembros de la iglesia comenzaron a salir de sus hogares para trasladarse al lugar donde adorarían a Dios. Pero mientras avanzaban hacia la capilla, las fuerzas armadas habían desplegado tropas en la región para perseguir a un grupo de rebeldes.
El culto comenzó a las nueve de la mañana con cantos de adoración. El ambiente no podía ser mejor para aquel grupo de 44 personas. Las tropas avanzaban por tierra y aire, usando helicópteros artillados. El comandante que viajaba en la nave principal observó por los binoculares a un grupo de personas reunidas. Comunicó a las tropas de tierras y a las otras naves que había un objetivo militar. El protocolo acordado era lanzar una bomba, luego llevar a cabo una operación envolvente y finalmente verificar cuántos insurgentes habían sido dados de baja.
El helicóptero principal se abalanzó hacia su objetivo y los hermanos advirtieron lo que estaba por pasar. Las damas y los niños empezaron a llorar. Dos dirigentes ordenaron que todos se calmaran y oraran. Cuando estaban orando, una idea cruzó como un relámpago en la mente de uno de los dirigentes. Corrió hasta la ventana, tomó la cortina blanca, la amarró a un palo y salió a la puerta principal, ondeando la cortinita como señal de paz y sometimiento (muy parecido al clímax de la película White House Down). Desde la nave el comandante pudo ver al caballero agitando la cortina blanca y suspendió el ataque. Luego mandó a aterrizar la nave frente a la capilla. Según cuenta el profesor Enoc Iglesias, el comandante descendió de la nave, con cara de simpatía y amistad, y declaró:
—Se salvaron porque mostraron la cortina blanca; felicito a quien tuvo la idea.
No me quedan dudas de que @Dios siempre cuida a su pueblo. Aquel día se salvaron 44 personas gracias a una simple cortina blanca. A veces, los elementos a los que menos atención les prestamos pueden resultar decisivos en algún momento de nuestra vida. Por eso siempre es bueno mantener tu vida en las manos de Dios.
25 de febrero
El mago y la Biblia
«Porque yo, el Señor tu Dios, te he tomado de la mano; yo te he dicho: “No tengas miedo, yo te ayudo”». Isaías 41: 13
Domingo Uribe era un hombre muy violento y practicaba la magia. De hecho, le gustaba coleccionar libros sobre el tema. Un día escuchó decir que el peor libro que existía era la Biblia y se propuso buscar una. Supo que en Málaga había un grupo de personas que tenían Biblias. Entonces viajó cinco horas desde la Bricha Santander hasta Málaga para conseguir ese libro misterioso. De esa manera entró en contacto con los adventistas, consiguió una Biblia y se la llevó a su casa. Tan pronto como empezó a leerla sintió el poder transformador de la Palabra de Dios en su vida.
Poco tiempo después, Domingo mostró interés en aprender más acerca de Dios, así que Max Trummer fue enviado a la Bricha para estudiar con él. Estudiaron la Biblia juntos durante todo un día y cuando llegó la noche se fueron a dormir. A media noche un grupo de personas rodeó la casa y le prendieron fuego. Armados con revólveres y escopetas esperaron a que Domingo y el pastor Trummer salieran huyendo de las llamas para matarlos. Pero algo providencial ocurrió. Cuando las llamas llegaron al techo de la casa, las municiones que Domingo guardaba entre la paja del techo y en medio de las maderas de las paredes se calentaron y comenzaron a dispararse en todas las direcciones, dando la impresión de que dentro de la casa había gente armada defendiéndose. Los atacantes huyeron despavoridos y ambos hombres se salvaron.
Hay varias lecciones que podemos extraer de esta experiencia. En primer lugar, muchas veces pensamos que al tomar la decisión de seguir a Cristo estamos garantizando una existencia de cuentos de hadas para nuestra vida, pero lo cierto es que seguir a Cristo es ir en contra de la corriente, es declararle la guerra a Satanás. Y él hará todo lo que esté a su alcance para destruir a los hijos de Dios. En segundo lugar, podemos darnos cuenta de que cuando Dios te acompaña, tienes la victoria garantizada, no importa lo difícil que parezca la situación. No importa si parece que estás en desventaja o que llevas todas las de perder. «@Dios y yo somos mayoría», dice una frase que leí hace poco. No sé las pruebas que tengas que enfrentar hoy al salir a tus actividades diarias, pero deseo que inicies tu día con la seguridad de que Dios va contigo hoy y siempre.
26 de febrero
La esperanza está en ti
«“Hay esperanza para tu futuro”, dice el Señor». Jeremías 31: 17, NTV
Cuando pienso en el tiempo que nos ha tocado vivir siento escalofríos. En los últimos años hemos sido testigos de atrocidades inimaginables. Cuando miramos a nuestro alrededor el porvenir luce incierto, el futuro es preocupante. Consideremos un momento las estadísticas: el hogar, la institución que en el pasado fue considerada como la base misma de la sociedad y cuyo lugar central fue defendido a capa y espada, hoy se está desintegrando. Hoy es ínfimo el número de personas que decide contraer matrimonio, y de los que lo hacen, uno de cada dos termina en divorcio.
Muchos hogares que permanecen unidos tienen que sobrevivir a otro monstruo: la violencia intrafamiliar. Hombres que maltratan a sus esposas, esposas que también maltratan a sus esposos. Gritos, peleas, palabras ofensivas y abuso psicológico se vive de lado y lado. ¿Y los menores? Solo en los Estados Unidos se registran alrededor de 6,000 suicidios de adolescentes. Los niños, que son el presente y el futuro de este mundo, son víctimas de abusos y violencia. El alcohol, las drogas, la avaricia desmedida y la corrupción parecen estar a punto de devorar nuestro planeta.
Con un panorama así, ¿cómo dice Dios que hay esperanza para el futuro? Pues sí, te comento que así es. Posiblemente en este momento estás esperando que te diga que Jesús volverá para poner fin a la injusticia, y así es, la Biblia así lo declara. Pero cuando miramos la tétrica realidad de nuestro mundo pasamos un detalle por alto: ¡Tú y yo formamos parte de él! Alfred Tennyson declara que «nunca será tarde para buscar un país mejor y más nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza».
Si bien es cierto que Cristo volverá a crear un cielo nuevo y una tierra nueva, no podemos olvidar que, como cristianos, tú y yo tenemos la encomienda de hacer de este mundo un lugar mejor mientras esperamos la segunda venida de Cristo. Hay tanto mal en el mundo, tanto dolor y tanta injusticia. ¿Qué haremos para aliviar el sufrimiento de los menos afortunados? ¿Nos conformaremos simplemente con quejarnos en nuestra red social favorita o haremos algo para que este mundo sea mejor mientras esperamos a Jesús? Hoy te invito a levantar la bandera del amor, a mostrar compasión hacia los demás y a llevar el evangelio de paz a aquellos que sufren la peor enfermedad del mundo: el pecado. Dios te dice hoy: «Hay esperanza para nuestro mundo, y esa esperanza eres tú».
27 de febrero
Él lo es todo
«¡El Señor lo es todo para mí; por eso en él confío!». Lamentaciones 3: 24
Era muy temprano en la mañana cuando tocaron la puerta. Abrí y allí estaba una de las dirigentes de la iglesia. Una mujer única, espiritual, consagrada, dedicada al servicio, encargada de una de las iglesias del distrito. Allí en la puerta y sin anestesia me dijo:
—Pastor, estoy muy enferma.
Cuando le pregunté si sabía lo que le afectaba, me dijo que no. Le escribí un nombre y un número de teléfono en un trozo de papel y le dije que en el hospital universitario había un buen médico que podía ayudarla.
Ella fue, habló con el médico y, cuando le hicieron los estudios correspondientes, la llamaron a la oficina. Sin rodeos el doctor le dijo:
—Tienes sida.
Fue muy doloroso para mí como pastor ver a aquella señora en una urna de vidrio, languideciendo, desapareciendo, con el cuerpo lleno de manchas y llagas. ¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? ¿Cómo es posible que una persona que hizo tanto bien sufriera una suerte así? Ahora nada tenía significado, ya no importaban casas, muebles y prendas de vestir. ¿Qué le quedaba entonces? ¿Quién le quedaba? Solo Dios.
Rick Warren escribió que «nunca sabrás que Dios es todo lo que necesitas hasta que él sea todo lo que tengas». Y eso fue lo que aquella dama descubrió. Un día me llamaron porque estaba muy mal. Me senté a su lado, la tomé de la mano y la escuché:
—Gracias por ser mi pastor. Estoy lista, por eso quiero pedirle que ore y, al ungirme, le pida a Dios que me permita descansar. Ya estoy lista. He descubierto que lo más importante es que tengo a Dios, que él es mi todo.
En el versículo de hoy Jeremías dice que Dios lo es todo para él. Otras versiones de la Biblia dicen que «Dios es su porción». ¿Cómo una porción puede serlo todo? Lo que sucede es que la palabra «porción» en el idioma en que se escribió el Antiguo Testamento proviene del verbo «repartir»; es lo que nos ha sido asignado. Aquella señora entendió que su «porción» era su «todo». ¿Cuál es tu todo? Si pudieras resumir toda tu vida, tus intereses, tus deseos en una sola palabra, ¿cuál sería? Hoy deseo que puedas ver a Dios desde esa perspectiva. @Dios te dice hoy: «Yo soy tu todo».
28 de febrero
Fe «aunque no...»
«Entonces me llenaré de alegría a causa del Señor mi salvador. Le alabaré aunque no florezcan las higueras ni den fruto los viñedos y los olivares; aunque los campos no den su cosecha; aunque se acaben los rebaños de ovejas y no haya reses en los establos». Habacuc 3: 17, 18
Se abrió paso en la vida con mucho esfuerzo; y con la bendición de Dios pudo levantar una microempresa. Entonces llegó a tenerlo todo: una hermosa familia, la mejor casa del pueblo, un negocio floreciente, reconocimiento de todos los ciudadanos y dinero, mucho dinero. Pero todo se echó a perder como resultado de una serie de malas decisiones, una detrás de la otra: entró en sociedad con personas que no compartían sus valores, empleó personas con mala reputación... Repentinamente se vio envuelto en serios problemas, tuvo que hacerle frente a varias demandas y, de esa manera, el dinero se esfumó, las propiedades fueron confiscadas, los vehículos desaparecieron y al final se quedó con las manos vacías.
Sus amigos le dieron la espalda, su esposa se marchó con otro hombre y los hijos se alejaron de él. Quedó completamente solo, sin nada ni nadie. Antes de marcharse, su esposa le aconsejó:
—Tienes que aprender a ser malo. En el mundo de los negocios no se puede ser bueno. Abandona esa iglesia, olvídate de Dios y verás que volverás a ser alguien en la vida.
Después de pensar en lo que había sido su vida hasta el momento y hacer un profundo análisis de todo lo que había pasado, tomó la decisión de aferrarse más a Dios y comenzar de cero. Empezó a trabajar como jornalero de sol a sol. Tomó precauciones respecto al manejo de sus finanzas y ahorró todo lo que pudo. Compartió con los demás lo que tenía y, por supuesto, devolvió a Dios lo que le correspondía. Como resultado, la vida comenzó a sonreírle nuevamente.
¿Has notado que los hijos de Dios, como Habacuc y este caballero, no se desaniman cuando la vida los golpea? Ese tipo de fe «aunque no...» es muy diferente a la que a veces nos quieren vender algunos que malinterpretan la Escritura. Vivimos en un mundo de pecado, donde muy a menudo nos suceden cosas malas a todos. Por eso, nuestra fe no debe depender de la economía o de la salud o del bienestar pasajero. Hoy @Dios nos invita a confiar en él «aunque no...».
1º de marzo
Él es nuestra justicia
«Pues se acerca la hora —dice el Señor—, cuando levantaré a un descendiente justo del linaje del rey David. Él será un rey que gobernará con sabiduría; hará lo justo y lo correcto por toda la tierra. Y su nombre será: “El Señor es nuestra justicia”». Jeremías 23:5, 6, NTV
La palabra «justicia» ha tomado un lugar protagónico en nuestra sociedad. Desde los movimientos que procuran garantizar los derechos más básicos para todos hasta aquellas causas que procuran el cuidado del planeta y la asistencia a quienes más la necesitan. Todos deseamos un mundo más justo. Todos deseamos ser tratados con equidad y respeto. ¿Cómo podemos alcanzar tan noble ideal?
La necesidad de justicia no es nueva. Ya en tiempos de Jeremías el pueblo sentía la necesidad de un rey sabio, justo y que siempre hiciera lo correcto. Lamentablemente la situación en tiempos del profeta no era nada envidiable: asesinatos, impunidad y corrupción eran el pan cotidiano. Pero en el versículo de hoy, Dios promete darle al pueblo lo que tanto había anhelado. Jeremías lo cataloga como un «descendiente justo» que recibiría el nombre de «el Señor es nuestra justicia». Nota que en este versículo la justicia se convierte en más que un atributo, la justicia pasa a ser una persona: «El Señor es nuestra justicia».
Cuando escuchas la frase «el Señor es nuestra justicia», ¿en qué piensas? En la Biblia, la justicia, más que hacer lo correcto, denota el trato de Dios hacia los seres humanos. También expresa lo que Dios desea hacer en nuestra vida. Pablo, hablando de la Cruz, dice que: «Cristo no cometió pecado alguno; pero por causa nuestra, Dios lo hizo pecado, para hacernos a nosotros justicia de Dios en Cristo» (2 Corintios 5: 21).
¿No te parece esto maravilloso? Dios es nuestra justicia, pero no se conforma con ser él nuestra justicia. Quiere hacerte a ti y desea hacerme a mí «justicia de Dios en Cristo». Más que protestar en las redes o repetir los argumentos que encontramos en YouTube sobre la justicia social, si deseamos que nuestro mundo sea un lugar mejor hemos de aferrarnos a Dios. Hemos de mantenernos «en Cristo» y solo así podremos ser «justicia de Dios» y transmitirla al mundo que nos rodea.
¿Deseas un mundo más justo? @Dios te dice hoy: «Déjame ser tu justicia y harás de este mundo un lugar más justo».
2 de marzo
La peor tragedia de la historia
«Así pues, por medio de un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró la muerte, y así la muerte pasó a todos porque todos pecaron». Romanos 5: 12
El 26 de abril de 1986 se produjo en Ucrania el accidente nuclear más grave de la historia, el único que ha alcanzado la categoría siete (la más alta) en la escala INES. Aquel día, durante una prueba en la que se simulaba un corte del suministro eléctrico, un aumento súbito de potencia en el reactor número cuatro de la Central Nuclear de Chernobyl produjo el sobrecalentamiento del núcleo del reactor, lo que terminó provocando la explosión del hidrógeno acumulado en su interior. Se estima que la cantidad de material radiactivo liberado fue unas quinientas veces mayor que la de la bomba atómica arrojada sobre Hiroshima en 1945.
El accidente causó la muerte directa de 31 personas e hizo obligatoria la evacuación de unas 135,000 personas. Se detectó radiactividad en diversos países de Europa, provocando alarma internacional. Miles de personas se vieron afectadas por la contaminación y han sufrido o sufrirán en algún momento los efectos en su salud. ¡Verdaderamente fue una catástrofe!
Cuando pienso en una catástrofe de este nivel, o incluso mayor, ¿sabes en qué pienso? En aquella tarde en el huerto de Edén cuando Adán y Eva decidieron desconfiar de Dios y seguir las sugerencias de Satanás. Hoy podemos ver los resultados de la caída a nuestro alrededor. El pecado, como la nube tóxica de Chernobyl, se extendió por todo el planeta y nos alcanzó a todos, transformándonos en un planeta en rebelión, un planeta lleno de decaimiento y muerte. Un planeta que huye de su Creador. Y esa es la causa de los malestares sociales que vemos hoy en día.
Todavía hoy las personas no pueden acercarse a Chernobyl sin equipos especiales de protección. Aquella comunidad no será segura para la salud humana por muchos años. ¿Es ese el destino de nuestro planeta? El pecado ¿nos convertirá en una zona cero donde moriremos lentamente? No. Si bien es cierto que aquel día en Edén ocurrió un grave desastre, una tarde, hace dos mil años, Dios proveyó la solución definitiva al problema del pecado. Pablo lo describió de esta manera: «Y así como el delito de Adán puso bajo condenación a todos los hombres, así también el acto justo de Jesucristo hace justos a todos los hombres para que tengan vida» (Romanos 5: 18). Hoy @Dios te dice: «Yo soy la solución para la mayor tragedia del mundo».
3 de marzo
Los héroes de Chernobyl
«Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguien tuviera el valor de morir por el bueno. Pero Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros». Romanos 5:7, 8, RV95
Cuando explotó el reactor número 4 de la Central Nuclear de Chernobyl, toda Europa quedó bajo amenaza de contaminación. Se necesitaba voluntarios dispuestos a entregar su vida para salvar a muchos más. Los dos primeros en ofrecerse fueron Alexei Ananenko y Valeriy Bezpalov. Alexei Ananenko era un prestigioso tecnólogo de la industria nuclear soviética, que había participado en el desarrollo y la construcción del complejo electronuclear de Chernobyl. Él cooperó con el diseño de las esclusas y sabía dónde estaban ubicadas exactamente las válvulas. Era casado y tenía un hijo. Valeriy Bezpalov era uno de los ingenieros que trabajaban en la central, ocupando un puesto de responsabilidad en el departamento de explotación. Estaba también casado, y era padre de una niña y dos niños de corta edad.
Ambos eran ingenieros nucleares. Los dos comprendían más allá de toda duda que no saldrían vivos de aquella misión tan peligrosa. Mientras se ponían sus trajes, observaron que necesitarían un ayudante para sujetarles la lámpara subacuática desde el borde de la piscina mientras ellos trabajaban en las profundidades. Y miraron a los ojos a los hombres que tenían alrededor. Entonces, uno de ellos, un joven trabajador de la central, sin familia, llamado Boris Baranov, se levantó y dijo:
—Yo iré con ustedes.
Los tres caminaron los 1,200 metros que había hasta el nivel afectado. Y bajo aquel cielo gris y los restos fulgurantes de un reactor nuclear, los dos ingenieros se sumergieron en la piscina de burbujas del nivel –0,5 mientras Boris Baranov les sujetaba la lámpara subacuática. La lámpara estaba dañada, y falló poco después. Desde el exterior, ya nadie podía oírlos ni verlos. Pero, de pronto, las esclusas comenzaron a abrirse, y 1,000,000 de metros cúbicos de agua radioactiva escaparon en dirección al estanque preparado para tal efecto. Lo habían logrado. Alguien murmuró que los tres héroes acababan de salvar a Europa.
Hay versiones contradictorias sobre lo que sucedió después. La versión más extendida dice que jamás regresaron, y siguen sepultados allí. Esta es la historia de los tres héroes de Chernobyl, que escogieron morir para salvar a mucha gente que quizá no lo merecía. Eso mismo hizo Jesús por la humanidad entera: vino a este mundo contaminado y murió en la cruz para salvarnos del pecado. Pero a diferencia de los tres héroes, @Jesús no quedó sepultado para siempre, hoy él vive y te dice: «Así como yo vivo, tú también vivirás».
4 de marzo
Rescate del exterior
«No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno». Romanos 3:10-12, RV95
El submarino «Kursk» se hundió durante unos ejercicios de rutina en el mar de Barents. Oficialmente, el accidente fue causado por una explosión en el compartimiento de torpedos del sumergible. Este submarino, uno de los más modernos y seguros, era considerado prácticamente invulnerable. Su tripulación pertenecía a la élite de la Fuerza Naval Rusa.
El 12 de agosto de 2000, el submarino participaba en unos ejercicios de rutina. Según el escenario, tenía que atacar un grupo de portaaviones. El ataque debía comenzar a las 11:30 a.m. Pero en vez de un lanzamiento de torpedo, a la hora señalada se produjo una explosión. El torpedo detonó dentro del sumergible, provocando la explosión del resto de las municiones. A causa de esta explosión, el grueso casco del Kursk, capaz de soportar el impacto de un torpedo, se deformó cubriéndose de pliegues y agujeros. Casi toda la tripulación murió al instante. Los 23 sobrevivientes se encerraron en los compartimientos de atrás. El teniente capitán Dmitri Kolésnikov escribió pocas horas antes de su muerte: «12:08… No hay luz para escribir, pero trataré de hacerlo a tientas. Parece que no tenemos muchas probabilidades de supervivencia. Espero que alguien lea estas líneas. Aquí viene una lista de quienes nos encontramos en los compartimientos ocho y nueve, y trataremos de salir. Saludos a todos. No se desesperen. Kolésnikov».
¿Por qué no salieron nunca? Lamentablemente, no tenían acceso a la cámara de rescate. Para colmo de males, pocas horas después del accidente se descompuso la placa regeneradora de oxígeno. Solo podían ser rescatados desde afuera, pero como el rescate no llegó a tiempo, después de unas doce horas, los 118 marineros murieron.
El incidente del Kursk ilustra la deprimente situación en la que quedó la humanidad después de la entrada del pecado. Todos hemos sido afectados y no podemos hacer nada para salvarnos a nosotros mismos. Al igual que la tripulación del Kursk, nuestra salvación debe venir de afuera. ¿Y sabes qué? ¡Así fue! Dios envió a su Hijo Jesús para salvarnos del pecado y de la muerte. Hoy, gracias a él, tú y yo podemos ser libres. El mensaje de @Dios para ti hoy es: «La salvación está aquí. No desesperes».
5 de marzo
Vivir por fe
«Pues el evangelio nos muestra de qué manera Dios nos hace justos: es por fe, de principio a fin. Así lo dicen las Escrituras: “El justo por la fe vivirá”». Romanos 1: 17
El tema de la seguridad de la salvación causa mucha duda y preocupación en el creyente. Muchos cristianos suelen buscar seguridad en sí mismos y en sus obras, pero al ver sus errores, las caídas constantes y la inestabilidad espiritual que tan a menudo nos caracteriza, dudan de su salvación. Otros llegan a la conclusión de que nunca fueron realmente salvos. He visto a millones de personas en esta misma situación en mi país: suben el cerro de Monserrate de Bogotá de rodillas mientras otra persona les va colocando arena en cada escalón. En Cartagena suben al cerro de la Popa de espaldas. En Santo Tomás se hacen crucificar de manera real. En Buga caminan largas distancias a pie y descalzos, también se hacen flagelar y mil cosas más, buscando paz con Dios.
Se cuenta que Martin Lutero vivió gran parte de su vida asaltado por las dudas y preocupaciones que le ocasionaba el tema de la salvación. Su pecado le hacía sentir culpa, al punto de que vivía constantemente deprimido. Sentía que no era lo suficientemente bueno y que no merecía el perdón de Dios. Por eso se flagelaba y se imponía severas penitencias. Un día, mientras estudiaba las Escrituras en su oficina en Wittenberg, leyó Romanos 1: 17: «El justo por la fe vivirá». Aquel día se inició un cambio en su interior. Pensó toda la noche en ese pasaje. El Espíritu Santo obró en él de una manera tal que no pudo contenerse ante tal verdad.
Lutero entendió que la salvación solo se obtiene por gracia. Nosotros no la merecemos y nunca podremos hacer algo para ganarla o merecerla. La salvación solo puede obtenerse mediante la fe en Cristo Jesús. Después de recibir tan grande convicción y seguridad en la Palabra de Dios, encontró la paz tan esquiva que había buscado por tanto tiempo y estuvo dispuesto a dar su vida por esa verdad.
¿Y tú? ¿En quién confías? Hoy amanece un nuevo día, y la gracia de Dios está al alcance de todos. Basta solo con hacer de Jesús tu Salvador personal y Señor de tu vida. @Dios te dice hoy que «el justo vivirá por la fe».
6 de marzo
El secreto de la paz interior
«¿Podrá, pues, un simple hombre ser puro e inocente frente a Dios?». Job 25:4
La búsqueda de justicia por parte del ser humano es tan antigua como nosotros mismos. Desde el día en que nuestros primeros padres violaron la ley de Dios y quedaron sometidos a la muerte eterna, la humanidad ha estado buscando con ansias la manera de recuperar el estatus de pureza e inocencia frente a Dios. O sea, la reconciliación con Dios.
Era lunes y el pastor inició su jornada de atención en la oficina pastoral allí en la iglesia. Abrió su Biblia y comenzó a leer el capítulo correspondiente al año bíblico de ese día. Apenas había leído la mitad cuando lo vio aparecer. Caminó hasta el centro del patio, se arrodilló frente a la puerta principal de la iglesia y comenzó a llorar mientras golpeaba su cabeza contra la reja protectora. El pastor hizo su Biblia a un lado, salió de su oficina y llegó hasta donde estaba aquel extraño arrodillado.
—¿Le puedo ayudar en algo? —le dijo mientras colocaba su mano en el hombro.
Con los ojos bien abiertos y con una expresión de espanto en el rostro el hombre se levantó y empezó a correr hacia la salida. El pastor le dijo:
—No se vaya, aquí es el único lugar donde puede encontrar solución a su problema, de nada le sirve escapar, permítame ayudarle.
El hombre se detuvo, miró al pastor y, regresando, se arrojó a sus pies llorando desconsoladamente. Acto seguido le confesó al pastor que una semana atrás había asesinado a dos personas que habían entrado a su negocio de ropa usada para robar. Luchó contra ellos y en el forcejeo los había matado.
—Nadie me vio, porque era de madrugada pero desde entonces no puedo dormir, no me siento tranquilo, siento un peso en el corazón que me está matando y no sé qué hacer. ¡Ayúdeme, por favor!
Aquel día el pastor lo acompañó a la policía, allí el caballero confesó su crimen y se declaró culpable. Entonces vino la sorprendente respuesta del comandante del destacamento policial:
—Obviamente este es un caso de defensa personal. Hace varios meses le venimos dando seguimiento a esos delincuentes. Eran violentos y de seguro le hubieran quitado la vida. Váyase en paz, no presentaremos cargos contra usted».
Hoy, ese mismo caballero es cristiano y comparte el evangelio con otros. ¿Era inocente? No, pero fue perdonado y absuelto. Hoy @Dios te dice: «¿Quieres sentirte puro? ¿Quieres ser declarado inocente? Ven a mí, yo puedo darte el perdón y la paz que buscas».
7 de marzo
El perdón es gratuito
«Pero Dios, en su bondad y gratuitamente, los hace justos, mediante la liberación que realizó Cristo Jesús». Romanos 3: 24
¿Has escuchado hablar de la Kaaba? Es una estructura que se encuentra en la ciudad de Meca, en Arabia Saudita. Según la tradición islámica, allí se encuentra la piedra negra, que Gabriel le entregó a Abraham. Cada año, millones de musulmanes peregrinan hasta este lugar recorriendo grandes distancias para presentarse allí delante de Alá y cumplir así con el hach, la peregrinación anual. En la India, los peregrinos asisten desde diferentes partes del mundo para bañarse en las aguas milagrosas del río Ganges. Lo mismo buscaban los miembros de la tribu de los Huicholos cuando hacían nudos en un conjunto de cuerdas para luego arrojarlas en el fuego y de esa manera deshacerse de la culpa y de sus pecados.
Parece que en el interior de cada ser humano, independientemente de la cultura o etnia, se encuentra el deseo de encontrar la solución a la culpa. Por eso muchos encienden cirios y velas, llevan a cabo las más difíciles y penosas penitencias, otros dan cuantiosas ofrendas, construyen y donan. Pero al final siguen sufriendo bajo la pesada carga que castiga la conciencia.
En realidad podemos dividir las religiones en solo dos grandes grupos, dos grandes métodos para obtener la salvación. Uno de estos métodos fue ideado por Dios: la salvación por medio de la fe; y el otro, por los seres humanos: la salvación por medio de las obras y el esfuerzo personal. El primer método dice que la salvación es un regalo divino y que la única manera de alcanzarla es por medio de la fe, aceptando el ofrecimiento que Dios nos hace. El segundo camino enseña que la salvación es algo que debe forjarse, ganarse y que nosotros debemos lograrla por nuestros propios esfuerzos y méritos. Por eso, tanto en los países más civilizados como en las comunidades más sencillas vemos el incansable esfuerzo de muchos por merecer el favor divino.
¿Por qué nos cuesta tanto creer en la promesa divina? ¿Será por orgullo? @Dios dice por medio del apóstol Pablo: «Pero Dios, en su bondad y gratuitamente, los hace justos, mediante la liberación que realizó Cristo Jesús» (Romanos 3: 24). ¡El perdón es gratuito! ¿Tendrás el valor de aceptarlo por fe?
8 de marzo
¿Qué es la justificación?
«Puesto que Dios ya nos ha hecho justos gracias a la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo». Romanos 5: 1
Anteriormente te he contado un poco sobre cómo me encontré con el Señor (25 y 27 de enero). Hoy permíteme contarte un poco más sobre mi testimonio personal. Pocas semanas después de haber entregado mi vida a Jesús y de haber sellado un pacto con él en las aguas del bautismo sentía una felicidad indescriptible. Me sentía livianito, como si estuviera a punto de flotar en vez de caminar. Le conté a mi pastor cómo me sentía y él resumió todo lo que le dije en una sola frase:
—Has sido justificado.
¡Claro! ¿Cómo no lo había pensado antes? Ahora sentía el deseo de que todos lo supieran. Como en aquellos tiempos no había Facebook ni Instagram empecé a compartir mi experiencia de forma personal. Primero fui donde mi hermano por parte de madre, que era mayor que yo, y con mucho entusiasmo le dije:
—He sido justificado, me siento feliz, es una sensación maravillosa. Tú también puedes ser justificado, te invito para que lo seas.
Pero mi alegría chocó de frente contra su escepticismo:
—¿De qué disparate me estás hablando? ¿Qué es ser justificado?
Allí terminó mi alegría de un solo golpe. ¿Qué es «justificación»? Yo no lo sabía, así que tuve que reconocer que no lo sabía. Imagínate las burlas. Pensé que sencillamente él no estaba listo para las cosas de Dios, así que fui donde mi madre. Ella era una mujer muy sencilla, sin preparación académica. Con el mismo gozo le conté lo que estaba experimentando y le dije que ella podía ser justificada, que todos podían serlo en casa. Con la tranquilidad que siempre la caracterizó me miró a los ojos y me dijo:
—¿De qué disparates me estás hablando? ¿Que cosa es esa de la “justificación”?
Dado que la Biblia presenta este tema de forma tan prominente es importante que comprendamos qué es la justificación por la fe. @Dios contestó esta pregunta mediante una declaración de Elena G. de White que me gusta mucho: «Es la obra de Dios que abate en el polvo la gloria del hombre, y hace por el hombre lo que este no puede hacer por sí mismo» (Testimonios para los ministros, p. 410). ¡Qué gran mensaje! Dios hace por nosotros lo que no podemos hacer por nosotros mismos.
9 de marzo
Ropas de salvación
«En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios: porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia». Isaías 61: 10, RV95
Isaías utiliza la metáfora de ser vestidos con ropas para presentar la salvación. Esto contrasta con la desnudez que caracterizó la caída. Estas vestiduras de salvación que el profeta menciona han sido confeccionadas en el cielo y tenemos acceso a ellas gracias a la muerte de Cristo Jesús. Pero la adquisición de esta maravillosa vestidura que Cristo nos ofrece requiere el reconocimiento de nuestra propia pecaminosidad, impotencia e indignidad. En otras palabras: un arrepentimiento sincero.
Era el momento culminante de la predicación de esa noche. El evangelista estaba a punto de hacer el llamado para que los asistentes tomaran la decisión más importante de su vida: aceptar la salvación. De pronto, un hombre visiblemente borracho comenzó a caminar por el pasillo central del templo hacia la plataforma. El predicador miró hacia todos lados buscando la ayuda de los diáconos. Pero era demasiado tarde, el borracho llegó hasta donde él se encontraba, le arrebató el micrófono de las manos y tambaleándose comenzó a hablar:
—Lo que este señor acaba de decir en esta noche aquí es la purísima verdad. Todos los seres humanos estamos perdidos y necesitamos ayuda, no hay duda, no hay duda de eso. Por lo tanto, señores, háganle caso a este hombre, que bien ha hablado, porque de otra manera lo que nos espera es candela. He dicho.
Entonces le devolvió el micrófono al predicador y salió dando tumbos del lugar. El auditorio quedó en silencio. Entonces los presentes comenzaron a caminar hacia la plataforma. Al otro día, el evangelista se llevó una gran sorpresa, el borracho de la noche anterior estaba sentado en la primera fila de las bancas, visiblemente apenado. Cuando terminó la exposición de la noche, una dama se acercó al expositor y le dijo:
—Pastor, mi esposo es el borracho de anoche, llevo más de veinte años orando por él para que se convierta. Él está aquí y quiere pedirle disculpas.
Casi sin levantar la mirada, aquel hombre se excusó por lo que había hecho en la noche anterior y entonces dijo lo que no había dicho en veinte años:
—Yo soy la primera persona que necesita ayuda, necesito a Jesús. Por favor ayúdenme.
Al finalizar las conferencias, aquel hombre fue bautizado. Hoy es un miembro activo en aquella congregación. ¿Te gustaría a ti vestirte con las ropas celestiales de la salvación? Hoy @Dios te dice: «Ven a mí y te revestiré con mi justicia y perdón».
10 de marzo
Las cuerdas que nos atan
«Pero el Señor es bueno; cortó las cuerdas con que me ataban los impíos». Salmos 129: 4, NTV
Hace mucho tiempo que leí una frase impactante: «La justicia por la cual somos justificados es imputada; la justicia por la cual somos santificados es impartida. La primera es nuestro derecho al cielo; la segunda, nuestra idoneidad para el cielo» (Mensajes para los jóvenes, p. 32). Hoy deseo invitarte a meditar en una de las dos caras de la moneda que presenta este texto. Mañana reflexionaremos en el otro aspecto.
«Nos es imputada», es decir, se nos acredita, se nos cuenta gratuitamente, sin merecerla. Ya hemos hablado de este tema anteriormente, sin embargo es una de las verdades cardinales de las Escrituras. ¡La salvación es gratuita! Pablo escribió que «por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación por medio de la fe. No es esto algo que ustedes mismos hayan conseguido, sino que es un don de Dios. No es el resultado de las propias acciones, de modo que nadie puede gloriarse de nada» (Efesios 2: 8, 9).
Escuché de un caballero al que le costaba comprender que la salvación es gratis. Él había llegado a convertirse en un exitoso hombre de negocios y donaba generosamente a las obras de caridad de su ciudad. Con el tiempo comenzó a pensar que algunos líderes religiosos estaban destruyendo la verdadera religión. Entonces gastó miles de dólares en una campaña para denunciarlos. Trató de mostrarles cómo hacer las cosas correctamente. Pero no importó lo mucho que dio y se sacrificó. No parecía ser suficiente. El sentimiento de culpa persistió y finalmente tuvo que internarse en una institución mental. Mientras estuvo allí quemaba sus manos y pies, e incluso se hacía agujeros en los pies y las manos, imitando la crucifixión.
¿Cuándo comprenderemos que nuestros esfuerzos no bastan, que no son suficientes? Mis contribuciones a obras de caridad pueden ganarme el favor de la comunidad, el psicólogo puede ayudarme a lidiar con mis inseguridades, pero solo la Cruz de Cristo y la gracia que él nos ofrece puede darnos paz y seguridad. El mensaje de @Dios para ti hoy es el siguiente: «Hoy te regalo mi justicia, ella es tu derecho de entrada al cielo».
11 de marzo
La fe que transforma
«Pero Dios mismo los ha unido a ustedes con Cristo Jesús, y ha hecho también que Cristo sea nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra santificación y nuestra liberación». 1 Corintios 1: 30
Ayer meditamos en cómo Dios nos declara justos y el efecto que esto produce en nuestra vida. Hoy consideraremos la segunda parte de esta cita: «La justicia por la cual somos justificados es imputada; la justicia por la cual somos santificados es impartida. La primera es nuestro derecho al cielo; la segunda, nuestra idoneidad para el cielo» (Mensajes para los jóvenes, p. 32).
«Justicia impartida». La justicia impartida es el regalo que Dios nos da cada día para prepararnos para ir al cielo. Es la acción diaria y santificadora del Espíritu Santo que procura reproducir en nosotros el carácter de Cristo. Este es un proceso paulatino e interno de crecimiento cristiano. De hecho, toma toda la vida, siempre en constante crecimiento. Esto me recuerda un relato.
La familia estaba lista para dormirse, la empleada doméstica fue a asegurar las puertas, abrió para echar un vistazo y repentinamente le colocaron un revolver en la frente, le ordenaron silencio, la amordazaron y entraron. Comenzaron a llenar varias bolsas con los objetos valiosos de la casa. El jefe subió al segundo piso para buscar dinero, pero le esperaba una sorpresa. Allí estaba la abuela de la familia, arrodillada. Él le colocó el revólver en la cabeza y la hizo poner de pie.
—Es un asalto, señora.
Ella le dijo que lamentaba su pérdida de tiempo, pero que él no podría continuar con el asalto. Le ordenó que guardara el arma y que se sentara. Entonces, lo tomó de la mano y le hizo ver que estaba muy joven para andar en tan malos pasos. Le preguntó por su familia, y él le contó que tenía esposa e hijos. Entonces ella le dijo:
—Dios te trajo aquí porque te ama y quiere que lo conozcas, quiere salvarte a ti y a tu familia, te quiere dar la oportunidad que necesitas.
La señora le regaló un ejemplar de las Escrituras y oró por su familia. Él se disculpó, bajó al primer piso y dijo a sus hombres:
—Pongan todo en su lugar y vámonos.
En el barrio cuentan que la banda se disolvió porque en un asalto algo extraño le pasó al jefe y ahora es diacono en la Iglesia Adventista donde asiste la familia que estaban asaltando. Lo más extraño, dicen, es que ahora él trabaja en la empresa de aquella familia. @Dios te dice hoy: «Si necesitas cambiar, ven a mí».
12 de marzo
Seguros como los corderos
«¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti, a todos los que concentran en ti sus pensamientos!». Isaías 26: 3
El pecado constituye la peor de las enfermedades humanas. Separa al ser humano de Dios y lo sume en la tristeza y la desesperación. Una de las peores consecuencias del pecado es la falta de paz y seguridad. Quizá por eso las personas se amontonan cada domingo en los confesionarios, esperando en vano que otro ser humano les prometa lo que no puede cumplir: absolución.
Hace algún tiempo leí que los investigadores de una prestigiosa universidad de la costa este de los Estados Unidos estaban estudiando el sistema nervioso central. Como parte de sus experimentos, intentaban descubrir cuánto estrés era capaz de soportar un individuo. ¿Cuál es el último umbral de la tolerancia al estrés? ¿Cuánta presión podemos soportar sin quebrantarnos? Los investigadores seleccionaron algunos corderos para usar en sus experimentos. Creyeron que podían obtener paralelos entre los seres humanos y los corderos.
Colocaron a un cordero en un corral con doce puntos de alimentación. En cada punto de alimentación colocaron un estímulo eléctrico. Cuando el cordero se acercó para comer en el primer punto, los investigadores le administraron una descarga eléctrica (no intentes esto en casa, cuida los animales). El pobre cordero retrocedió y salió corriendo. Los investigadores entonces notaron algo interesante. El cordero nunca regresó al primer punto de alimentación. Continuaron con el experimento, dando choques eléctricos en todos los puntos de alimentación hasta que el cordero corrió al centro del corral, temblando y sacudiéndose, y cayó muerto por tensión nerviosa. La carga de ansiedad era demasiada. Los niveles de tensión eran demasiado altos. El peso era mucho.
Luego, los investigadores tomaron al gemelo de este cordero y lo pusieron en el mismo corral. Pero había una diferencia: pusieron a su madre junto al cordero. Cuando este segundo cordero se acercó para comer en el primer punto, los investigadores le administraron la misma descarga eléctrica. Inmediatamente el cordero corrió a donde su madre. Después de unos minutos, el corderito volvió al mismo punto de alimentación. Los investigadores nuevamente le dieron una descarga eléctrica, pero el cordero no retrocedió, miró a su madre y siguió comiendo. ¡Qué gran lección! La compañía divina nos da fuerzas para soportar las consecuencias del pecado.
Apreciado joven, cuando tus cargas te sobrepasan, cuando la culpa amenaza con consumir tu gozo, cuando la condenación del pecado te roba la paz, puedes acudir al Señor. Hoy @Dios te dice: «Si te refugias en mí podrás soportar los embates de la vida. En mí hallarás paz y fortaleza».
13 de marzo
Intercambio increíble
«Cristo nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Cristo». 2 Corintios 5: 20, TLA
Recuerdo con mucha emoción el día que recibí el mejor regalo durante mi niñez: un trompo de colores que mi madre me trajo de Venezuela. Por supuesto, ella compró uno para mí y otro para mi hermano. Era un juguete espectacular, porque podías ponerlo a girar en el suelo o en el aire, colgándolo de la cuerda que lo acompañaba. Pronto aquellos trompos se convirtieron en la sensación del barrio. Todos los niños de nuestra cuadra venían a verlos girar. Bailaban de manera armoniosa y silenciosa. Tenían puntas de aluminio los que le permitían desplazarse en el suelo graciosamente. Me sentía privilegiado, pero al parecer mi hermano no tanto.
Un día, cuando regresó a casa después de terminar de jugar no trajo el trompo de vuelta, así que mi madre le preguntó dónde estaba. Fue entonces cuando él nos sorprendió a todos: había hecho un trueque con un muchachito de otro barrio, mi hermano le había dado el trompo a cambio de un escarabajo cornudo negro. A mami casi le dio un infarto y aunque trató de obligarlo a deshacer el negocio, mi hermano se negó rotundamente, porque él estaba satisfecho con la transacción. Se sentía ganador. Mi madre quedó perpleja y solo dijo:
—Este muchacho o es tonto o es loco, porque dio un juguete costoso por un insecto sin valor y horripilante.
¿Qué piensas tú de ese cambio? Tal vez pensaste de inmediato: «Así son los niños, no conocen el valor de las cosas». Pero, ¿cuántas veces no hemos cambiado nosotros, siendo ya grandes y con capacidad de razonar, las bendiciones de Dios, su perdón y su gracia por «insectos sin valor y horripilantes»? Tal vez en tu caso sea el insecto de la inseguridad, o el insecto de los pensamientos impuros, o el insecto de la duda. La mayoría de nosotros somos niños espirituales, que no conocemos el verdadero valor de la salvación.
Por supuesto, hay otro intercambio increíble que la Biblia presenta: Dios tomó la vida santa y perfecta de su Hijo y la cambió por nuestra vida llena de pecados. Ese cambio es producto del amor divino hacia la raza humana y hoy @Dios te dice: «Ven a mí y realizaré el intercambio más asombroso que puedes imaginarte. Cambiaré tu miedo por fe; tus pecados, por perdón; y tu inseguridad, por esperanza». ¡Es el mejor intercambio!
14 de marzo
Entrega total
«Sométanse, pues, a Dios. Resistan al diablo, y este huirá de ustedes». Santiago 4: 7
El 9 de mayo de 1945 la Segunda Guerra Mundial llegó a su fin en Europa con la rendición de Alemania. Aquel día, los oficiales de la Alemania nazi firmaron la rendición total e incondicional. Morris Venden se apoya en este acontecimiento para ilustrar nuestra entrega a Dios: «Cuando las Potencias del Eje se rindieron a finales de la Segunda Guerra Mundial, ¿qué entregaron? ¿Entregaron solamente sus armamentos y municiones? ¿Renunciaron solo a sus tanques y granadas de mano? ¿Sometieron solamente sus uniformes y raciones? ¿O se les pidió que ellos mismos se entregaran? Y cuando ellos se entregaron, automáticamente entregaron también las armas, las bombas, los tanques, todo. La entrega no se puede hacer de a poco. No hay tal cosa como una entrega parcial. Una persona no puede someterse parcialmente, igualmente una mujer no puede quedar medio embarazada. O se está, o no se está. No existe un terreno neutro» (95 tesis acerca de la justificación por la fe, pp. 68, 69).
En el gran conflicto, la batalla entre el bien y el mal, sucede lo mismo. La Biblia dice que hemos de entregarnos, someternos a Dios por completo. No es una entrega parcial. «Cada cual tendrá que sostener un violento combate para triunfar del pecado en su propio corazón. Por momentos es una obra muy penosa y desalentadora; pues al mirar los defectos de nuestro carácter, nos detenemos a considerarlos, cuando en realidad deberíamos mirar a Jesús y revestir el manto de su Justicia. Quienquiera que entre en la ciudad de Dios por las puertas de perla, entrará como vencedor, y su victoria más grande será la que habrá obtenido sobre sí mismo» (Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 146).
¿Sabes qué es lo que más me llama la atención sobre la entrega? ¡Que tampoco podemos realizarla por nosotros mismos! Si pudiéramos, no sería entrega. La obediencia es un regalo debido al control divino. Si le entregamos a Dios nuestra facultad de elección y si aceptamos que él nos controle (nos rendimos) en lugar de que lo haga el diablo, entonces él es quien produce en nosotros tanto el querer como el hacer por su buena voluntad (ver Filipenses 2: 13). @Dios te dice hoy: «Entrégame lo más valioso, entrégate a ti mismo. Y contigo vendrá todo lo demás».
15 de marzo
Permanecer en él
«Sigan unidos a mí, como yo sigo unido a ustedes. Una rama no puede dar uvas de sí misma, si no está unida a la vid; de igual manera, ustedes no pueden dar fruto, si no permanecen unidos a mí». Juan 15: 4
Ayer hablamos un poco sobre la entrega. ¿Y qué sigue después? Es posible que tú hayas conocido a Cristo hace ya algún tiempo y le hayas entregado tu vida. ¿Y ahora qué? Después de la entrega tenemos la encomienda de permanecer. «Satanás sabe muy bien que el alma más débil, pero que permanece en Jesús, puede más que todas las huestes de las tinieblas, y que si se presentase abiertamente se le haría frente y se le resistiría. Por eso trata de atraer a los soldados de la cruz fuera de su baluarte» (El conflicto de los siglos, p. 520).
En la Biblia hay un capítulo donde Jesús mismo habló de la permanencia, lo importante que es y qué obtenemos a cambio. Me refiero, por supuesto a Juan 15. Allí Jesús dijo que él es el tronco; y nosotros, las ramas. Si nos mantenemos unidos a él no solo seguiremos vivos, sino también nuestra vida se caracterizará por los frutos que produciremos.
Recuerdo la historia de Albeiro como un triste ejemplo de alguien que no pudo permanecer. Él era uno de los dirigentes más prominentes de aquel grupo de iglesias: joven, buen predicador y con grandes metas. Toda la iglesia se sentía feliz con su presencia. Pero un día se marchó y no lo volvieron a ver en la congregación hasta aquella madrugada cuando su cadáver fue encontrado aferrado a los barrotes de la puerta del templo. Se había apartado de Cristo por seguir malas compañías y la noche anterior unos muchachos lo habían seguido después de salir de una fiesta y cometieron el horrible acto. Se separó de Cristo y su decisión lo condujo a una muerte prematura.
La perseverancia es tan importante que Jesús mismo dijo: «Pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo» (Mateo 24: 13, NTV). Hoy el mensaje de @Dios para ti es: «Si ya me entregaste tu vida, ahora te toca mantenerte unido a mí. Puede que a veces te resulte difícil, pero puedo darte la fuerza para lograrlo porque te amo y deseo salvarte».
16 de marzo
El compañero Flexible
«Por eso, habiendo recibido a Jesucristo como su Señor, deben comportarse como quienes pertenecen a Cristo». Colosenses 2: 6
Ser cristianos implica más que una decisión que tomamos solo una vez en la vida. Es un estilo de vida que requiere compromiso y constancia diaria. Muchos se olvidan de esto y, por eso, toman una decisión apresurada que no se sostiene en el tiempo. Elena G. de White expresa que «no importa cuán completa haya sido nuestra consagración cuando nos convertimos, no nos servirá de nada a menos que la renovemos diariamente» (Review and Herald, 6 de enero de 1885).
John Bunyan escribió una obra alegórica titulada El progreso del peregrino, allí él ilustra un aspecto de la vida cristiana mediante un personaje llamado Flexible (Inconstante en algunas traducciones). Este personaje decide acompañar a Cristiano (el protagonista) en su peregrinaje hacia la Ciudad Celestial y lo hace con mucho interés y entusiasmo, pero cuando comienzan las dificultades se desanima. Cuando llegan al Pantano del Desánimo, Flexible decide devolverse y abandona el camino.
La constancia es una de las virtudes más necesarias para alcanzar el éxito en la vida diaria. Necesitamos perseverancia para mantener una relación amorosa, para conservar una buena amistad, para obtener una carrera universitaria... Ahora bien, ¿no crees que en el plano espiritual la constancia es igualmente necesaria? Como hijos de Dios debemos perseverar en lo que hemos creído, ya que los resultados que esperamos pueden tomar tiempo.
He conocido personas que comienzan la vida cristiana con mucho entusiasmo, sirven y usan sus talentos con mucha destreza; pero con el tiempo empiezan a cansarse, se fatigan y abandonan la fe. En la parábola del sembrador Jesús identificó dos grandes factores que afectan la perseverancia cristiana: las «pruebas y persecuciones» y «los negocios de esta vida y el amor por las riquezas» (Mateo 13: 21, 22). ¿Cómo podemos superar el obstáculo que supone la inconstancia? Tomando la decisión diaria de mantenernos unidos a Cristo. @Dios te dice hoy que «el acto de seguir a Jesús requiere una conversión total desde el principio, y una repetición cotidiana de dicha conversión» (Comentario bíblico adventista, t. 1, p. 113). Sé constante, no desmayes, la recompensa de la fidelidad es muy grande.
17 de marzo
Crecer hasta ser como Jesús
«Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo». Efesios 4: 13, RV95
El crecimiento espiritual es el proceso mediante el cual nos parecemos cada vez más a Jesús. Cuando creemos en él, el Espíritu Santo comienza el proceso de transformación. Eso le pasó al joven del que quiero contarte en el día de hoy. Después de su conversión tuvo que abandonar su hogar y su barrio para ponerse a salvo de la persecución de las personas en cuya compañía vivió en el pasado. El líder de la pandilla a la que pertenecía lo había amenazado de muerte por haberlos abandonado. Un sábado, después de terminar el culto, decidió visitar a su madre en el barrio donde había crecido, pero cometió un error: se le olvidó quitarse la corbata que había tenido que usar al subir a la plataforma en el servicio de aquella mañana.
Ya estaba cerca de casa cuando le salieron al encuentro varios miembros de la pandilla. Lo detuvieron y llamaron al jefe. Cuando este llegó, tomó al joven de la corbata y se burló de la prenda:
—Oh, ahora se cuelga calcetines en el cuello, ya sabía yo que toda esa gente en la iglesia está loca.
Todos rieron. Apretándolo de la corbata casi hasta asfixiarlo, le recordó que tenían una deuda pendiente, que nadie se va del grupo así porque sí.
—¡Vaya! Miren cómo se viste ahora, parece una señorita: camisitas blancas, pantalones oscuros y planchaditos. Quien no lo conoce lo compra. Como si nosotros no supiéramos quién era y qué hacía.
En ese momento el joven aprovechó para decirle:
—Eso es, ustedes solo conocen quién era yo antes. Pero no conocen quién soy ahora. Aunque sigo siendo el hijo de la señora que lava y plancha ropas en el barrio, ahora tengo algo diferente: soy un joven transformado por la gracia de Cristo, soy una nueva criatura, mi pasado ha sido perdonado y estoy creciendo en el amor de Jesús. Todos ustedes pueden experimentar lo mismo.
Los pandilleros trataron de hacerle daño, pero el líder los detuvo.
—Bueno, no lo podemos negar, eres diferente, hasta hablas diferente. Déjenlo ir a ver cuánto le dura el cambio.
Cuando experimentamos la salvación, se inicia el crecimiento espiritual. El Espíritu Santo mora en nosotros (Juan 14: 16, 17). Somos nuevas criaturas en Cristo (2 Corintios 5:17). El crecimiento espiritual es un proceso de toda la vida y hoy @Dios te dice: «Yo me encargaré de que crezcas hasta ser como mi Hijo Cristo Jesús».
18 de marzo
En todos los aspectos
«Sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo». Efesios 4: 15, RV95
En este texto se nos muestra la clase de crecimiento que Dios espera de sus hijos, el desarrollo integral del cristiano. Crecer es una enseñanza bíblica, como podemos notar en varias de las parábolas de Cristo: como la de los talentos, la de la semilla de la mostaza y la parábola de la levadura. Pedro animó a la iglesia a crecer en el conocimiento de Cristo (ver 2 Pedro 3: 18). Elena G. de White animó el 14 de noviembre de 1912: «Ponte un blanco alto y haz fervientes esfuerzos por alcanzarlo y no te desanimes».
Crecer es un designio del Creador. El crecimiento era un atributo de Jesús, él creció en sabiduría y en estatura. Por eso, su vida de superación integral se puede resumir en estas palabras: «Tentado en todo, pero sin pecado». Ahora bien, el pasaje de hoy dice que debemos crecer «en todo». Por lo tanto, el crecimiento que procuramos debe incluir las cuatro dimensiones de la vida: espiritual, física, intelectual y social.
Espiritualmente (2 Pedro 3: 18): Dios no quiere que seamos víctimas de la lepra del pecado o que seamos enanos espirituales. Dios quiere que alcancemos las alturas de la santidad (Gálatas 2: 20). Físicamente (3 Juan 2): Dios no quiere que nos enfermemos o que envejezcamos prontamente; tampoco quiere que tengamos una pequeña farmacia en casa. Él quiere que tengamos salud, que seamos el pueblo más sano del mundo, mejor alimentado, con el más alto promedio de vida. Intelectualmente (1 Timoteo 4: 13): Dios no quiere que seamos ignorantes, enemigos de la buena lectura. Él quiere que la lectura sea nuestra ocupación diaria, que desarrollemos nuestra mente al máximo, que sepamos decidir. Socialmente (Romanos 12: 18): Dios no quiere que seamos resentidos sociales ni que tengamos almas amargadas, ya que la peor tragedia del mundo es un cristiano amargado. Dios quiere que seamos amigos de todos, en la medida de lo posible y en cuanto dependa de nosotros. Quiere que tengamos relaciones públicas, que seamos cristianos con las manos abiertas, que tengamos la rara flor de la cortesía cristiana en nuestro jardín, que seamos agradecidos y hospitalarios.
Pero ese crecimiento integral solo puede ocurrir «en Cristo». Así que hoy, @Dios te dice: «Crece y supérate para servir a la humanidad y para glorificarme ante el mundo». Pidámosle a él que nos ayude a vivir vidas en constante crecimiento.
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