Kitabı oku: «Enfoque agroindustrial para la transformación hortofrutícola: perspectiva de gestión operativa en fábrica»

Catalogación en la publicación – Biblioteca Nacional de Colombia
Causado Rodríguez, Edwin
Enfoque agroindustrial para la transformación hortofrutícola : perspectiva de gestión operativa en fábrica / Edwin Causado Rodríguez, Óscar Ospino Ayala, Eduardo Cabrera Durán. --
1a. ed. -- Santa Marta : Universidad del Magdalena, 2020.
(Ingeniería y tecnología. Ingeniería Industrial)
Incluye referencias bibliográficas. -- Contiene datos de los autores.
ISBN 978-958-746-273-9 -- 978-958-746-274-6 (pdf) -- 978-958-746-275-3 (epub)
1. Proyectos de desarrollo agrícola - Magdalena 2. Plantas procesadoras de alimentos - Magdalena 3. Procesamiento agrícola - Proyectos I. Ospino, Ayala, Óscar II. Cabrera Durán, Eduardo
III. Título IV. Serie
CDD: 658.57 ed. 23
CO-BoBN–
Primera edición, mayo de 2020
© UNIVERSIDAD DEL MAGDALENA
Editorial Unimagdalena
Carrera 32 No. 22 - 08
Edificio Mar Caribe, primer piso
(57 - 5) 4381000 Ext. 1888
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Colección Ingeniería y tecnología, serie: Ingeniería Industrial
Rector: Pablo Vera Salazar
Vicerrector de Investigación: Ernesto Amarú Galvis Lista
Coordinador de Publicaciones y Fomento Editorial: Jorge Enrique Elías-Caro
Diseño editorial: Luis Felipe Márquez Lora
Diagramación: Eduard Hernández Rodríguez
Diseño de portada: Andrés Felipe Moreno Toro
Corrección de estilo: Juan Mikan
Santa Marta, Colombia, 2020
ISBN: 978-958-746-273-9 (impreso)
ISBN: 978-958-746-274-6 (pdf)
ISBN: 978-958-746-275-3 (epub)
DOI: 10.21676/9789587462739
Hecho en Colombia - Made in Colombia
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Las opiniones expresadas en esta obra son responsabilidad de los autores y no compromete al pensamiento institucional de la Universidad del Magdalena, ni genera responsabilidad frente a terceros.
Contenido
Acerca de los autores
Edwin Causado Rodríguez
Óscar Ospino Ayala
Eduardo Cabrera Durán
Prefacio
Agradecimientos
Prólogo
Introducción y conceptos previos
Introducción
Conceptos previos
Enfoques modernos e integrales de la producción
Sistemas de gestión de la producción
Agroindustria
Cadena de valor
Planificación de la producción
Programación de la producción
Realización de una programación
Control de calidad de la producción
Caracterización hortofrutícola y de las plantas agroindustriales y/o procesadoras hortofrutícolas en la región Caribe colombiana
Términos y definiciones relevantes de la agroindustria hortofrutícola
Hortofrutícola
Hortalizas
Frutas
Cadena productiva hortofrutícola
Tipos de productos obtenidos en plantas procesadoras hortofrutícolas
Contexto privilegiado de la región Caribe
Frutas y hortalizas en la región Caribe colombiana
La agroindustria hortofrutícola en la región Caribe
Actividades de exportación en la región Caribe
Censo de plantas procesadoras y/o agroindustriales hortofrutícolas
Universo de estudio
Limitante geográfica
Características de las plantas agroindustriales hortofrutícolas en la región Caribe
Fortaleza agroindustrial
Fortalezas y debilidades de la actividad exportadora
Conclusiones y recomendaciones parciales
Descripción de la composición, los procesos y el tipo de productos
Verificación de la posibilidad técnica de fabricar los productos: paso a paso
Elección del mango de azúcar y del mango de hilaza (hilacha)
Mercado externo e interno del mango
Selección del mango de azúcar e hilaza para el diseño infraestructural agroindustrial hortofrutícola en el departamento del Magdalena
Motivos de la escogencia del ají y la berenjena
Procesamiento
Procesamiento del ají y la berenjena
Descripción del proceso agroindustrial del mango de azúcar e hilaza
Despulpado de mango de hilaza
Información nutricional
Proceso de deshidratación del mango de azúcar (snack)
Descripción del proceso agroindustrial de la berenjena y el ají
Proceso de berenjena deshidratada (rodajas de berenjena deshidratada)
Proceso de deshidratación y molienda de ají (ají en polvo)
Caracterización de los productos seleccionados
Pulpa de mango de hilaza (hilacha)
Identificación del producto
Presentación del producto
Usuarios
Sustitutos
Sistema de distribución
Nombres
Precio
Características físico-químicas de la materia prima (mango de hilaza)
Características físico-químicas de la pulpa de mango congelada
Snack de mango de azúcar
Identificación del producto
Presentación del producto
Usuarios
Sustitutos
Sistema de distribución
Nombres
Precio
Características físico-químicas de la materia prima (mango de azúcar)
Características físico-químicas del snack de mango deshidratado
Rodajas de berenjena deshidratada
Identificación del producto
Presentación del producto
Usuarios
Sustitutos
Sistema de distribución
Nombres
Precio
Características físico-químicas de la materia prima (berenjena)
Ají en polvo
Identificación del producto
Presentación del producto
Usuarios
Sustitutos
Sistema de distribución
Nombre
Precio
Características físico-químicas de la materia prima (ají)
Identificación de las maquinarias y equipos más convenientes para un mejor proceso tecnológico y de optimización de recursos en el marco de los productos seleccionados
Capacidad instalada (diseño nominal)
Escenarios de capacidad instalada
Programación nominal
Meta de producción
Estudios de métodos y tiempos
Estándares de tiempo de operaciones diseñadas
Proceso de despulpado de mango de hilaza
Diagrama de Gantt para el proceso de despulpado de mango de hilaza
Cantidad de talento humano necesario
Proceso de snack deshidratado, rodajas de berenjenas deshidratadas y ají molido
Diagrama de Gantt para los procesos de snack de mango, rodajas de berenjenas y ají en polvo
Cantidad de talento humano necesario para los procesos de snack de mango, rodajas de berenjenas deshidratada y ají molido
Snack de mango de azúcar
Rodajas de berenjenas deshidratadas
Ají molido
Programa de producción
Maquinaria y equipo
Composición de la asociación
Conclusiones y recomendaciones parciales
Inventario de capacidades agroindustriales y logísticas
Cantidad, tipo de constitución y características relevantes de las empresas agroindustriales hortofrutícolas en el departamento del Magdalena
Cantidad de plantas procesadoras hortofrutícolas en el departamento del Magdalena
Tipo de constitución y características relevantes de las plantas procesadoras hortofrutícolas en el departamento del Magdalena
Tecnologías de mejoramiento de calidad y herramientas de planificación de producción en las empresas agroindustriales hortofrutícolas del Magdalena
Selección de las plantas procesadoras de alimentos de los departamentos de Atlántico, Bolívar, Cesar y Córdoba para análisis
Diseños de las plantas procesadoras de alimentos existentes en el departamento del Magdalena
Bananitas S. A. S.
Tropical Coffee Company S. A. S.
Centro Acuícola y Agroindustrial de Gaira-Santa Marta del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA)
Inventario de conectividad vial
Red de transporte vial terrestre
Conectividad vial de Santa Marta
Red de transporte férreo
Red de transporte marítimo
Red de transporte aéreo
Proyectos en curso de conectividad vial en el departamento del Magdalena
Transporte por carreteras
Transporte férreo
Transporte fluvial
Conclusiones y recomendaciones parciales
Diseño de soluciones de plantas procesadoras y/o agroindustriales asociativas según su priorización por tipo de emplazamientos
Patrones de flujo de materiales
Gráfico origen-destino o diagrama de-hacia entre máquinas
Pasos para calcular el contenido del diagrama de-hacia
Matriz de relación de máquinas
Diagrama de relación de actividades
Valores de cercanía
Razón de cercanía
Diagrama de relaciones de actividades para las áreas de procesos
Requerimientos de espacios y ergonomía para las estaciones de trabajo
Ergonomía en las estaciones de trabajo del área productiva
De “recepción” hacia “pesaje inicial”
De “pesaje inicial” hacia “selección y clasificación”
Selección y clasificación
De “selección y clasificación” hacia “pesaje final”
De “pesaje final” hacia “prelavado y lavado”
De “prelavado y lavado” hacia “escaldado”
Escaldado, despulpado, clarificado y desairado
Desairado, pasteurización y empaque (dosificado y sellado)
Maquinaria, personas y materiales
Otras consideraciones de diseño
Superficies de áreas seguras
Alcance horizontal de las estaciones de trabajo
Diseño 2D: vista superior de estaciones de trabajo
Requerimientos civiles para infraestructura
Ubicación de la planta agroindustrial hortofrutícola
Estimación de la demanda
Capacidad de la instalación
Capacidad de proveedores
Distancia de los puntos geográficos seleccionados al punto de comercialización designado y justificación del método de localización por emplear
Coste de transporte
Conclusiones y recomendaciones parciales
Evaluación financiera del montaje de una planta procesadora y/o agroindustrial hortofrutícola asociativa
Activos depreciables y amortizables
Depreciación y amortizaciones
Nómina de los trabajadores
Costos de materia prima, materiales e insumos
Financiación externa
Cálculo de costos y gastos del negocio
Conclusiones y recomendaciones parciales
Referencias
Anexos
Anexo A. Rendimientos, áreas cosechadas y producción de los mayores cultivos hortofrutícolas en la región Caribe por departamento 2011
Anexo B. Censo a plantas procesadoras y/o agroindustriales hortofrutícolas de la región Caribe 2018
Anexo C. Cotización de maquinaria a Mecafood Technology and Processing (JJ Industrias Ltda.)
Anexo D. Cotización de máquina a Maplascali S. A. S.
Anexo E. Encuesta al experto Esp. Eduardo Cabrera Durán
Anexo F. Encuesta a la experta Esp. María Auxiliadora Mendoza
Anexo G. Sistema Westinghouse
Anexo H. Tabla de concesiones por fatiga
Anexo I. Método sistemático
Anexo I. Método sistemático (continuación)
Anexo J. Cotización Bascosta Ltda.
Anexo K. Cotización brochure Modulaser S. A. S. (Colcanastas)
Anexo L. Acta de constitución de la ESAL
Anexo M. Pasos para la constitución de la ESAL
Anexo N. Libros por registrar para la constitución de la ESAL (CCSM, 2018)
Anexo O. Modelo de carta para registros de libros para la constitución de la ESAL (CCSM, 2018)
Anexo P. Acta de convocatoria para proyecto de Asofrucol sede Magdalena
Anexo Q. Carta de autorización para visita industrial a Tropical Coffee Company S. A. S.
Anexo R. Dimensiones de vehículos de carga
Anexo S. Dimensiones promedio de camiones de carga
Acerca de los autores
Edwin Causado Rodríguez
Es docente titular del programa de Ingeniería Industrial de la Facultad de Ingenierías de la Universidad del Magdalena, con sede en la ciudad de Santa Marta (Colombia), así como de la especialización en Gestión de la Calidad (Facultad de Ingeniería) y de las maestrías en Desarrollo Empresarial (Facultad de Ciencias Empresariales), Administración (Facultad de Ciencias Empresariales) e Ingeniería (Facultad de Ingeniería). Director del Grupo de Investigación Gestión de Recursos Para el Desarrollo (GIGRD), reconocido y clasificado por Colciencias en B. Investigador asociado (I) (con vigencia hasta 2020-12-05) de la Convocatoria 833 de 2018 y par evaluador de Colciencias.
Doctor en Ciencias Gerenciales de la Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín (Venezuela), graduado con tesis mención publicación. Magíster en Economía del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales de la Universidad de los Andes (Colombia), Joint Master Environmental Economics and Natural Resources Universidad de los Andes y University of Maryland (EE. UU.). Máster universitario en Sistemas Integrados de Gestión, de la Prevención de Riesgos Laborales, la Calidad, el Medio Ambiente y la Responsabilidad Social Corporativa de la Universidad Internacional de la Rioja UNIR (Logroño, España). Ingeniero industrial de la Universidad de La Guajira (Colombia).
Óscar Ospino Ayala
Es especialista en Estadística Aplicada (08/2018-09/2019) de la Universidad del Atlántico e ingeniero industrial (02/2011-05/2016) de la Universidad del Magdalena. Investigador asistente (08/2017-12/2017) en la Universidad del Magdalena. Joven investigador e innovador por la paz – Colciencias (01/2018-/01/2019), Universidad del Magdalena, bajo la dirección del Grupo de Investigación Gestión de Recursos Para el Desarrollo (GIGRD). Joven investigador e innovador – Colciencias (04/2019-/04/2020), Universidad del Magdalena.
Eduardo Cabrera Durán
Es especialista en Ciencias y Tecnología de Alimentos de la Universidad del Magdalena (1996) e ingeniero pesquero de la Universidad del Magdalena (1990). También se ha desempeñado como jefe de producción y control de calidad en la C. I. La Samaria - Grupo Daabon (1987-2000), Santa Marta (Colombia); jefe de producción y control de calidad en la empresa Deshidratados Venezolanos (2001-2002), del municipio El Vigía, Estado de Mérida (Venezuela); secretario de Desarrollo Económico de la Gobernación del Magdalena (2003); asesor en Deshidratados del Caribe, (2015-2019), Santa Marta (Colombia); presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros Pesqueros (2013-2017); director de la Planta Piloto Pesquera de la Universidad del Magdalena (Taganga) (2018), y docente catedrático en la Universidad del Magdalena (2009-2019). Además, ha sido autor de varios libros y artículos científicos.
Prefacio
Históricamente, el contexto económico competitivo ha venido evolucionando y, de esta manera, incidiendo en la transformación de la sociedad, que cada día es más conciente de los bienes y servicios que requiere para su supervivencia y que exige una garantía de parte del oferente que está dispuesto a suplir esas demandas desde el espectro de la producción manufacturada o de transformación productiva. Esto es el indicativo para que cada uno de los sectores productivos tome la decisión de prepararse para afrontar estos nuevos retos, sobre todo en el caso de la agroindustria en países en vía de desarrollo y en las provincias en las cuales, por lo general, se asientan estas actividades productivas. En definitiva, se trata de apropiarse de las nuevas tecnologías en los negocios y en las instalaciones fabriles requeridas para el desarrollo productivo de este sector.
En este marco, las condiciones imperantes en los nuevos mercados y a las cuales se enfrentan las empresas que operan en el nuevo siglo exigen que estas sean organizadas, coherentes en su desempeño productivo, competitivas y amables con la naturaleza. De igual forma, es preciso que las compañías se adapten a la velocidad de los cambios, promuevan el desarrollo tecnológico y garanticen a los clientes que los bienes y/o servicios que ofrecen cumplan con los estándares establecidos sin excepción.
Sobre la base de lo expuesto, el aporte de este documento consiste en apoyar la iniciativa de investigación que involucra el montaje de una planta de transformación agroindustrial, considerada desde el diseño y evaluación como una propuesta de ciencia, tecnología e innovación en logística mediante la gestión agroindustrial de un emplazamiento productivo en la ciudad de Santa Marta, departamento del Magdalena. El propósito de dicha planta consiste en –agregar valor a frutas y hortalizas propias del territorio de manera que puedan acceder a mercados del orden nacional– se ve justificado en gran medida por la inexistencia en el departamento del Magdalena y la región Caribe de una oferta realmente integradora en servicios logísticos agroindustriales hortofrutícolas.
Afortunadamente, los productores han venido tomando conciencia de que para asegurar su supervivencia y estabilidad en los mercados modernos deben establecer ventajas competitivas, es decir, generar valor en el desarrollo de bienes, en la prestación de servicios o en ambos. En este orden de ideas, las plataformas de transformación agroindustrial estandarizadas apuntan a hacer de una organización de manejo irregular una empresa eficaz y eficiente que cumpla sus objetivos en el mediano y largo plazo.
Agradecimientos
Este libro es producto del apoyo de numerosas entidades y colaboradores establecidos en el departamento del Magdalena y a nivel nacional, razón por la cual los autores quieren hacer explícito su agradecimiento a actores como la Universidad del Magdalena, bajo la dirección del doctor Pablo Vera Salazar, el vicerrector de investigación Ernesto Galvis Lista, el vicerrector académico José Vásquez Polo, el director del programa de Ingeniería Industrial Pedro Salcedo Ramírez, la directora del programa de Ingeniería Agronómica María Emma Morales Gutiérrez, y el director de la Editorial Unimagdalena Jorge Elías Caro.
Los autores también agradecemos al Fondo Patrimonial para la Investigación de la Universidad del Magdalena (Fonciencias) por financiar la iniciativa denominada Caracterización Logística Agroindustrial del Departamento del Magdalena (2017), de la cual surge la presente obra. Asimismo, se destaca el aporte de Colciencias por financiar, junto con la Universidad del Magdalena, al joven investigador participante en esta obra cientifica, el profesional Oscar Ospino Ayala.
También agradecemos a la doctora (c) Jelibeth Racedo de la Universidad de los Andes (Colombia) por aportar y revisar gran parte del material elaborado en esta obra, así como al profesor contador público Javier Polo por su apoyo en la parte financiera, al contratista ingeniero civil José Pacheco por su apoyo en el diseño de la planta, a los doctores Jhon Jairo Vargas Sánchez y Hugo Mercado Cervera por el direccionamiento de pasantías de investigación en el marco del proyecto enunciado anteriormente.
A la asesoría permanente de Asohofrucol (Magdalena), bajo la dirección del profesional Ramiro Salcedo Rivero. Al invaluable apoyo del Centro Acuícola y Agroindustrial de Gaira del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), regional Magdalena, ubicada en Gaira, Santa Marta, con el apoyo de la profesional María Auxiliadora Mendoza. A la empresa Tropical Coffee Company S. A. S. por facilitarnos la visita a sus instalaciones en la sede de la ciudad de Santa Marta. A Invima, Procolombia, Agronet, Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR), Cámara de Comercio de Santa Marta (CCSM), Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) y a las empresas del sector tales como Comexa de Colombia S. A. S. (Atlántico), Agrotunez S. A. (Atlántico), Dionisio Segundo Rodríguez, Camber-Elohim Jireh (Magdalena) y Fruba S. A. S. (Atlántico).
También ofrecemos nuestra gratitud a las empresas productoras y comercializadoras de máquinas, herramientas y equipamientos para la transformación de frutas y hortalizas en Colombia, tales como: Colcanastas S. A. S., Bascosta Ltda., Maplascali S. A. S., J. J. Industrial Ltda. y Mecafood S. A. S. por facilitarnos información de costos y valores del equipamiento del sector.
Además, agradecemos la participación de numerosos productores de frutas y hortalizas en los departamentos de Magdalena, Atlántico, Bolívar, Sucre, Córdoba, La Guajira y Cesar, y de nuestros estudiantes del programa de Ingeniería Industrial de la Universidad del Magdalena, los cuales nos aportaron información valiosa en el desarrollo de sus pasantías de investigación.
Finalmente, y no menos importante, los autores damos gracias a nuestro creador, a nuestras familias por apoyarnos cada día y comprendernos en nuestras ausencias y por impulsarnos infinitamente con sus acciones de amor.
Santa Marta, 3 de octubre de 2019
Prólogo
Los modelos de desarrollo que impone la globalización, con la entrada en vigor de distintos tratados de libre comercio con otros países, obligan a optimizar los procesos productivos, sobre todo en el sector agroindustrial, dada la alta dependencia de las economías de los países en vías de desarrollo respecto a los bienes y servicios agrícolas. De igual forma, resultan necesarias las mejoras sustanciales en las diferentes cadenas logísticas, a fin de lograr mayores calidades en este tipo de productos, de manera que les facilite su inserción en mercados competitivos a nivel regional, nacional e internacional y obtener así mejores beneficios para todos.
En la actualidad, el departamento del Magdalena está siguiendo los propósitos trazados en su Plan de Desarrollo 2016-2019 “Magdalena Social es la Vía”, en el cual se ha impuesto el deber de fortalecer sectores claves dentro de su potencial agroindustrial. Para dicho fin, se han buscado encadenamientos productivos y mejores condiciones logísticas mediante los cuales se puedan brindar nuevas oportunidades de negocio a los empresarios, las cooperativas y los ciudadanos dedicados a diferentes sectores agropecuarios productivos, además de potencializar las posibilidades de hacer competitivos y atractivos los productos del Magdalena.
De hecho, los procesos de apertura económica (tratados de libre comercio) hacen que las exportaciones sean fundamentales en la generación de ingresos, y a su vez suponen para las empresas la posibilidad de aumentar sus producciones y la venta de sus bienes hacia otros mercados. Esto también propone una serie de desafíos para completar las exigencias que deben ser cumplidas en cada uno de los posibles países de destino.
Frente a estas limitaciones, existe la necesidad de realizar diagnósticos, sobre todo en el caso de empresas, cooperativas y personas que en este momento no exportan pero disponen del potencial para hacerlo. También, estos diagnósticos deben dar luces sobre las fortalezas y las debilidades que existen para competir en el mercado internacional y sobre las medidas que deberán tomarse para poder exportar y, de esta forma, acceder a otros mercados de mayor competencia.
El hecho fundamental es que el sector agroindustrial debe responder a una serie de retos, analizar de qué forma lo está haciendo con su actual organización y estrategias, conocer los productos que brinda, y proyectar los que podría brindar. De esta manera se le debería facilitar a cada sector la definición de una identidad, con miras a ofrecerles a los empresarios, las cooperativas y las personas parámetros que pueden hacerles atractivos los negocios agroindustriales en los mercados nacionales e internacionales (Martin y Sayrak, 2003; Carranza, Macedo, Cámara, Sosa, Meraz y Valdivia, 2007; Urzelai, 2006; Duque y Gómez, 2008; Causado y Reatiga, 2013; Minervini, 2014; Callejas, Saavedra, Seguel, Bustamante y Camila, 2019; Causado, Ospino y Racedo, 2019).
En este marco, los autores de este libro proponen que, mediante la definición de iniciativas de infraestructura agroindustrial, se permita consolidar la producción hortofrutícola, esencialmente en zonas rurales, acompañada de la debida optimización de la conectividad vial, el almacenamiento y la exportación, de forma que apoye a la consecución de la paz. Este propósito se debe al impacto del conflicto armado existente en Colombia, el cual ha perjudicado la competitividad del departamento del Magdalena, impidiendo su desarrollo productivo en términos agroindustriales e incidiendo además en factores como el desplazamiento forzado, la fuga de capitales y de talento humano, y el incremento en la pobreza, dejando huellas significativas en la región (Velásquez y Sañudo, 2017; Bada, Rivas y Littlewood, 2017; Correa-García, Vélez-Correa, Zapata-Caldas, Vélez-Torres y Figueroa-Casas, 2018).
En este orden de ideas, el departamento del Magdalena requiere conocer la problemática logística de su sector productivo agroindustrial y planificar las obras de infraestructura y servicios que puedan satisfacer las necesidades específicas de los sectores seleccionados, buscando optimizar los esfuerzos por mantenerse en los diferentes mercados.
En general, la iniciativa para los nuevos énfasis logísticos ha sido tradicionalmente asumida por sectores privados, pero se hace necesario plantear la participación de nuevos actores tales como el sector estatal, la academia y las comunidades organizadas para el mejoramiento de dichos esfuerzos. El objetivo de esto es que estas partes se masifiquen y cubran a los pequeños y medianos empresarios que normalmente no tienen la suficiente capacidad de recursos para diseñar e implementar soluciones verdaderamente satisfactorias de acuerdo a sus necesidades y recursos. Por tal razón, la presente obra se presenta como una iniciativa que pretende articular estos actores faltantes y facilitar desde la academia herramientas y técnicas que coadyuven al crecimiento productivo y, de paso, al desarrollo sostenible del territorio.
José Rafael Vásquez Polo
Vicerrector académico, Universidad del Magdalena
Introducción y conceptos previos
Introducción
La presente propuesta compagina con los propósitos del ente territorial departamental en el sentido de facilitar el fortalecimiento de los esfuerzos institucionales, del conjunto de entidades públicas, privadas y sociales, en la construcción de alianzas que permitan materializar el progreso social, la gobernanza, la economía competitiva, el buen gobierno y, por ende, la consecución de la paz. Se trata de un esfuerzo en donde se debe apreciar claramente la gestión en favor de iniciativas incluyentes mediante propuestas de inversión necesarias para el desarrollo productivo, la proveeduría de alimentos y la contribución a la seguridad alimentaria y nutricional de las familias del Magdalena, además de facilitar su acceso a nuevos mercados regionales e internacionales.
En vista de lo anterior, se requiere una investigación aplicada que permita encontrar soluciones frente a los problemas presentados en el contexto y que brinde el debido mejoramiento continuo al departamento. Es por ello que se plantean una serie objetivos específicos cuyo concienzudo cumplimiento permitirá avanzar en la solución de los retos existentes, partiendo de caracterizar las plantas procesadoras y/o agroindustriales hortofrutícolas que se encuentran en la región Caribe, para luego describir la composición, sus procesos y el tipo de productos logrados por planta procesadora y/o agroindustrial hortofrutícola. A su vez, se inventariará la infraestructura agroindustrial hortofrutícola y de conectividad vial para la movilidad y el desempeño productivo del departamento del Magdalena, además de diseñar soluciones de plantas procesadoras y/o agroindustriales asociativas según su priorización por tipo de emplazamientos. Por último, se evaluará financieramente el montaje de una planta procesadora y/o agroindustrial hortofrutícola asociativa y sus posibles emplazamientos por tipo de productos.
En este mismo orden de ideas, la asociatividad agroindustrial no se trata únicamente de una cuestión de escala, sino, además, de eficiencia en la actividad base y de apropiado manejo de la información. Así, primeramente se logra avanzar a otras etapas de la cadena productiva o de comercialización. Tal objetivo puede alcanzarse en forma individual o generando economías de escala mediante formas asociativas como la pretendida por la presente investigación, entre otros (Martínez, Posada y Pucciarelli, 1994; Feldman, 1994; Croxton, García-Dastugue, Lambert y Rogers, 2001; Anderson, 2015; Cely-Santos y Philpott, 2019).
Además, esta organización productiva aporta directamente a la integración social desde la agroindustrialización, toda vez que contribuye a la modernización de las estructuras sociales y rompe así el aislamiento propio de ciertas zonas campesinas del territorio. De tal modo, estas regiones se ven en la capacidad de tomar mayores y nuevos contactos (y más complejos) con el contexto regional, el nacional y el internacional.
Los estudios de enfoques agroindustriales para la transformación agrícola provienen de autores que trabajaron a profundidad dicha temática desde las décadas de los setenta y los ochenta, en el marco de propuestas de desarrollo rural para Latinoamérica, producto de desarrollos logrados en Europa occidental. Tal es el caso de aportes como los de Juárez (1982), Garcia y Segui (1983), Richardson (1986), Healey (l986), Español (1988), Precedo (1989), Fanfani y Montresor (1991), Gabilondo, Granados, Sanz (1991), entre otros.
Esencialmente, se presentan conceptos técnicos de la gestión de la producción, propios del montaje y funcionamiento de una planta agroindustrial. Ante tal escenario, los autores revisados son Fisher (1980), Porter (1990), Render y Heizer (1996), Méndez (2001), Cardozo (2006), Meyers y Stephens (2006), Maldonado (2010), Schroeder, Meyer y Rungtusanatham (2011), Montoya y Ortiz (2011), Sabriá (2012), Causado, García, Martínez y Herrera (2015), Anaya (2015), González y Ochoa (2016), Causado, Díaz y Sánchez (2018) y Causado, Ospino y Racedo (2019), entre otros. Estos investigadores plantearon y adaptaron conceptos importantes que aún se aplican en distintos ámbitos de la industrialización tales como el desarrollo espontáneo, los distritos industriales e incluso las teorías de la localización industrial y del crecimiento regional, de gran contribución al entendimiento del desarrollo rural y, por ende, de la agroindustrialización.
Asimismo, para el desarrollo agroindustrial existen distintas propuestas interesantes que se han aplicado. Entre ellas, para la presente investigación son de interés aquellas que presentan un fuerte componente de desarrollo desde la base rural. En este sentido, se resalta un concepto muy interesante logrado por regiones del mundo en las cuales se ha alcanzado un nivel de desarrollo rural: la agroindustria integrada verticalmente (AIV) (Nogar y Posada, 1995), mediante la cual se integra la explotación agropecuaria a una cadena de valor de producto transformado en plantas levantadas por el conjunto de comunidades y alianzas estratégicas de estos sectores productivos.
La AIV presenta una integración vertical en la producción que parte de la producción primaria (productores), para continuar con la transformación (manufactura), dadas las exigencias del mercado y la nueva visión de desarrollo de los territorios hacia el afianzamiento de un perfil de desarrollo endógeno, lo cual es congruente con la presente propuesta.
En este ámbito, procedimentalmente se indica que la iniciativa plasmada en esta obra posee un enfoque cuantitativo, ya que el producto de esta ofrece datos, cifras estadísticas y cantidades tomadas durante la ejecución del proyecto financiado por Fonciencias (2017-2018). Asimismo, la información utilizada se obtuvo mediante consultas de proyectos y/o investigaciones científicas avaladas y a través del contacto propio de los investigadores (encuestas, visitas y toma de información) con las distintas iniciativas pasadas y vigentes en el territorio.
A continuación se presenta la forma en la cual está organizado el libro y un detalle preliminar que conjuga los procesos de los capítulos que lo conforman:
•Capítulo 1. Inicia con la introducción al tema de interés y explica los conceptos previos fundamentales en los cuales se soporta el presente estudio.
•Capítulo 2. Caracterización de plantas procesadoras y/o agroindustrias hortofrutícolas. En búsqueda de los patrones más significativos, se emplea flexiblemente la metodología utilizada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) (2013), la cual considera:
-Entradas: identificación del universo, unidad de análisis y observación, cobertura geográfica, criterios (fortalezas agroindustriales y logística de exportación) y plantilla de toma de información.
-Actividades: búsqueda, toma y sistematización de la información mediante proyectos e investigaciones avaladas, y análisis competitivo.
-Salidas: número de plantas procesadoras y/o agroindustrias hortofrutícolas, fortalezas agroindustriales, logística de exportación exitosa.
•Capítulo 3. Descripción de la composición, los procesos y el tipo de productos. Este contempla:
-Entradas: consultas y toma de información mediante proyectos e investigaciones avaladas, y visitas a organizaciones agroindustriales con gran fortaleza y logísticas de exportación exitosas.
-Actividades: para el proceso y tipo de producto se hace uso flexiblemente de la secuencia empleada por Martínez, Soto, Magaña, Lincón y Kiessling (2015), la cual consta de los siguientes pasos:
1.Verificación de la posibilidad técnica de fabricación de los productos, identificando paso a paso el mejor proceso.
2.Caracterización del producto (identificación, usos, usuarios, presentación del producto, características físico-químicas, sustitutos, sistema de distribución y precio).
3.Comprobación del cumplimiento del control adecuado de inocuidad.
4.Identificación de la maquinaria y equipo más conveniente para un mejor proceso tecnológico y para la optimización de recursos.
5.Identificación de la capacidad de la planta.
6.Estudio de métodos y tiempos, en donde se pretende conocer el número de máquinas y de personas que se necesitan, los costos del producto, la programación y la asignación de tareas de máquinas y hombres. Asimismo, se analizan la productividad, el presupuesto de personal y los métodos para la reducción de costos y se obtiene un diagnóstico de la buena organización y del manejo de recursos humanos.
Asimismo, se utilizan las siguientes actividades basadas en DANSOCIAL (2007):
-Entradas: identificar las formas básicas asociativas; determinar la gestión y el financiamiento para las organizaciones solidarias de desarrollo; conocer la integración (redes y alianzas) y establecer la manera de administración.
-Salidas: descripción detallada del proceso, tamaño de la empresa, ubicación de la planta agroindustrial hortofrutícola, materiales y materias primas, maquinarias, personal necesario, calendarización, aspectos de acción de las asociativas, formas básicas de las organizaciones solidarias, principios y deberes de las asociativas, en qué consisten el financiamiento y la gestión de recursos asociativos, qué tipo de redes existen, pasos para el trabajo en redes y la correcta administración de las asociativas.
•Capítulo 4. Inventariar la infraestructura agroindustrial hortofrutícola y de conectividad vial.
-Entradas: toma de información mediante asesorías, proyectos avalados y visitas industriales.
-Actividades: procesamiento de datos mediante softwares estadísticos; cuantificación de las plantas procesadoras hortofrutícolas en el Magdalena; caracterización de los aspectos relevantes de las plantas procesadoras hortofrutícolas en el departamento; consultas de las investigaciones más recientes que abordan las instalaciones y la conectividad vial de las plantas procesadoras hortofrutícolas en el Magdalena; visitas industriales a empresas procesadoras de alimentos no hortofrutícolas e instituciones educativas con temas agroindustriales en el Magdalena y verificación de la existencia de conectividad vial en el departamento.
-Salidas: cantidad, tipo de constitución y características relevantes de las empresas agroindustriales hortofrutícolas en el Magdalena; tipo de tecnologías de mejoramiento de calidad y herramientas de planificación de producción en las empresas agroindustriales hortofrutícolas del Magdalena; diseños de las plantas procesadoras de alimentos existentes en el departamento del Magdalena, e inventario de conectividad vial.
•Capítulo 5. Diseño de soluciones de plantas procesadoras y/o agroindustriales asociativas según su priorización por tipo de emplazamientos. Para este caso se aplica la metodología propuesta por Cardozo (2006) y Meyers y Stephens (2006), la cual consta de la siguiente secuencia:
-Entradas: caracterización de productos; descripción de procesos, composición y producto; fortalezas industriales y logísticas de exportación exitosas.
-Actividades:
1.Planeación de la localización: se debe ir de una localización macro a una localización micro, estimando la capacidad futura y los requerimientos a corto y largo plazo, y generando de alternativas de decisión (cuánto, cuándo y en dónde instalar).
2.Localización: se determinan el efecto de la localización, los costos y los ingresos (clientes potenciales) y las características de las decisiones de localización (utilizando el método de factores ponderados). Se realiza la selección, descripción, ponderación, división y distribución de factores. Se asigna el emplazamiento teniendo en cuenta la puntuación por sitio por cada factor.
3.Planeación de la distribución de planta: en este se tienen en cuenta la distribución por producto, las necesidades de espacio, las oficinas que se deben obtener en planta, el diseño de planta (que estará basado en la información recopilada), del cual resulta el plano, el plan maestro y el procedimiento de distribución de planta y evaluación.
-Salidas: diseño, localización y distribución finalizadas de la planta procesadora y/o agroindustrial hortofrutícola.
•Capítulo 6. Evaluación financiera del montaje de la planta procesadora y/o agroindustrial hortofrutícola asociativa. Se expone la metodología de Cardozo (2006), la cual hace uso de la información anterior (ubicación óptima de la planta), y se determinan los siguientes criterios de análisis: costos no desembolsables y costos de oportunidad, flujo de fondos, punto de equilibrio, valor presente neto (VPN), tasa de interés de oportunidad (TIO), tasa mínima atractiva de retorno (TMAR), tasa interna de retorno (TIR) y relación beneficio costo (RBC).
Conceptos previos
Los conceptos básicos trabajados en el presente estudio surgieron de una búsqueda de estrategias para la administración eficiente de los recursos dentro de las organizaciones con miras a su sostenibilidad en el tiempo. Los antecedentes de estas estrategias se remontan a la revolución industrial debido a los cambios trascendentales en el aparato productivo, las nuevas dinámicas económicas y las nuevas fuentes de riqueza para los Estados que esta implicó, lo cual demandó una nueva manera de administrar los recursos que repercutiera en mayores eficiencias operacionales y con mayor valor añadido para los clientes.
Enfoques modernos e integrales de la producción
Los nuevos enfoques de la producción se refieren a la integración de actores gubernamentales, entes de formación académica e investigativa, sistemas cooperativos de productores y sector empresarial, con el objeto de impulsar y gestionar los esfuerzos en el manejo eficiente de los recursos mediante la planeación jerárquica como elemento integrador de la producción. A su vez, estos esfuerzos se refieren al hecho de anticipar mediante diagnósticos y pronósticos las necesidades de una sociedad, de acuerdo a sus requerimientos y niveles variados de conciencia respecto al consumo e impacto en el entorno por tipo de actor en una cadena productiva (Bhuiyan, 2011; Causado et al., 2015; Lermen, Echeveste, Peralta, Sonego y Marcon, 2018).
Méndez (2001), Cooper y Edgett (2008) y Kurilova-Palisaitiene, Sundin y Poksinska (2018) manifiestan que existen numerosas metodologías para realizar la planeación y programación de la producción, pasando a su vez por técnicas de optimización, siguiendo con las técnicas denominadas de extremo (técnicas heurísticas) y las técnicas modernas, que obedecen a sistemas expertos y de inteligencia artificial. Algunas de estas alternativas son de uso simple y de bajo costo, mientras que otras son de gran complejidad y de alto costo. Para la presente iniciativa estas últimas no son de interés, dado el grupo al cual se pretende que acceda esta producción científica.
Sistemas de gestión de la producción
Un sistema de gestión de la producción es aquel que despliega un conjunto de funciones dentro del área de manufactura y que por lo general congrega la gerencia de procesos tales como la planeación, la organización, la dirección y el control (Méndez, 2001). En este mismo ámbito, autores como Vollmann, Berry, Whybark y Jacobs (1995) acuñan nuevos términos tales como el Manufacturing Planning And Control (MPC), relacionado con el desarrollo de la organización y la administración óptima de los recursos. Por su parte, investigadores como Render y Heizer (1996), Maldonado (2010) y Causado et al. (2018), argumentan que las funciones de manufactura dependen tanto del proceso como del portafolio de productos de la organización.
Asimismo, Sule (2001) indica que los sistemas de producción se clasifican de acuerdo con la disposición de las máquinas y departamentos dentro de las plantas manufactureras, en donde las gamas de los sistemas de producción varían desde los talleres con operarios artesanales y de actividades manuales hasta líneas de montaje completamente automatizadas. Sin embargo, por regla general el gran volumen de la producción y la repetición de los procesos favorecen la automatización, incidiendo en últimas en la reducción del volumen de las operaciones manuales. Además, es común contar con diferentes modos de producción en la misma planta, para un mismo producto o por productos distintos, tal como es el caso del presente ejercicio respecto al producto mango y/o ají. En definitiva, las cuatro categorías principales de los sistemas de producción son la producción de taller, la producción por lotes, la producción en masa y continua, y la manufactura celular y flexible.
Al respecto, Anaya (2015) emplea el término “layout de fabricación”, el cual hace alusión a la disposición física permanente de los diferentes aspectos que integran un proceso productivo y que se estructuran de acuerdo a las características específicas de un proceso productivo. En forma sucinta, un layout de la planta se refiere a la planificación de los procesos productivos de transformación, que depende a su vez de la debida organización de los procesos, del espacio disponible y de los recursos empleados en dichos procesos internamente.
Agroindustria
De acuerdo con la Asociación Nacional de Industriales (ANDI) (2017), la agroindustria involucra un espectro amplio desde el sector primario con los agricultores, pasando por la manufactura, que incluye las plantas transformadoras agroindustriales, asociadas e interrelacionadas con otras actividades económicas del sector terciario y de servicios.
En este mismo ámbito, la ANDI manifiesta que en Colombia la agroindustria se encuentra conformada así:
se puede hablar de agroindustria, como una cadena compuesta por cinco actividades agropecuarias (café; animales vivos, productos animales y productos de la caza; silvicultura, extracción de madera y conexas; pesca, acuicultura y servicios relacionados; y otros productos agrícolas) y 13 actividades manufactureras (café y trilla; carnes y pescados; lácteos; azúcar y panela; molinería, almidones y sus productos; aceites y grasas, animales y vegetales; madera, corcho, paja y materiales trenzables; tabaco; productos alimenticios n.c.p; cacao, chocolate y productos de confitería; fibras textiles naturales, hilazas e hilos, tejidos de fibras textiles, incluso afelpados; y bebidas). Además, es necesario tener en cuenta al sector de sustancias y productos químicos, que le vende el 23% de los insumos a la rama agrícola, en su mayoría fertilizantes y plaguicidas, e insumos veterinarios como biológicos y farmacológicos. En estos términos, la agroindustria en Colombia representa el 10% del PIB nacional con US$28.325 millones (que equivalen a un PIB en pesos corrientes de $86,5 billones)1, de los cuales 65% corresponde a la producción agropecuaria y 35% a actividades de la industria manufacturera.
Cadena de valor
Según Hirschman (1958) y Porter (1990), las cadenas de valor se definen como sistemas empresariales interconectados mediante el desarrollo de actividades secuenciales y relacionadas. Estas cadenas hacen posible la industrialización a través de iniciativas de inversión, competencia y cooperación con el objeto de focalizar la producción de bienes o productos terminados, aprovechando los recursos naturales, humanos, tecnológicos y de capital de manera óptima.
En este ámbito, manifiestan Porter (1990), Moncayo (2002) y Montero, Codina, Barceló-J y Barceló-P (2001) que los encadenamientos locales, regionales, nacionales o internacionales son fundamentales para el éxito corporativo debido a que proporcionan flujos de información, bienes y servicios, así como sistemas de procesos para actividades de innovación desde la producción local hasta el consumo. Así se facilita la toma de decisiones, lo que incide en mayores niveles de competitividad debido a la mejora eficiente en la operación del sistema productivo integrado.
El concepto de cadena de valor iniciado por Michael Porter (1990) y desarrollado por Ballou (2004), González y Ochoa (2016), Christopher (2011) y Salas-Navarro, Maiguel-Mejia y Acevedo-Chedid (2017), entre otros, define una forma para la clasificación de los procesos de una empresa en dos grandes grupos: los primarios y otros de soporte. En el primer grupo, se establecen los procesos de logística hacia adentro, operaciones, logística hacia afuera, mercadeo y servicio posventa, mientras que el segundo grupo incluye los procesos de administración, gestión de tecnología, gestión del recurso humano y gestión de compras y adquisiciones. En este sentido, la ageregación de valor se presenta en el instante en que cada proceso se hace más productivo. Con lo cual, el valor es la suma de los beneficios percibidos que el cliente recibe menos los costos percibidos por este, al apropiar y usar un producto o servicio.
Planificación de la producción
Según Anaya (2015) y Alhuraish, Robledo y Kobi (2017), expresan que la planificación de la producción se relaciona con el plan estratégico de la empresa a mediano y largo plazo, dependiendo a su vez, del respectivo plan de ventas, basado en un plan de producción. Estos últimos dan lugar al programa de producción o, de acuerdo a terminología anglosajona, el Master Production Scheduling (MPS) o plan maestro de producción (PMP), donde se describe en detalle el elemento o producto por manufacturar en el corto plazo (en tiempos de semanas). Este constituye la base primordial del proceso de ejecución de la producción.
En definitiva, el PMP representa una evaluación calendarizada de todo lo que la empresa espera fabricar. Se refleja como la agenda que anticipa aquellos artículos designados al plan maestro, que conllevan a un plan de requerimiento de materiales (MRP-I) o Materials Requeriment Planning.
El PMP o MPS se debe ajustar a una serie de principios fundamentales tales como:
•Ser coherente con el plan de producción.
•Determinar las necesidades de capacidad de la organización.
•Dirigir el sistema de planificación y control de la producción.
•Articular la promesa de pedidos con el proceso de manufactura de bienes.
•Visibilizar el stock de seguridad de productos manufacturados.
•Agregar cifras en el nivel de familia de productos hasta un nivel detallado por artículo.
•Ser realista, dinámico (Rolling Plan), transparente e inteligente.
En última instancia, se establece que la salida de la función de planeación representa la entrada de la programación, determinando el nivel de agregación de las actividades específicas que se deben abordar en cada fase y la temporalidad con que se ejecutan. En esta instancia del MPS, también se trata de establecer los valores de las principales variables productivas (cantidades de productos, inventarios, mano de obra), de acuerdo a la capacidad disponible y al manejo de costos de producción.
Programación de la producción
Existen diferentes enfoques y perspectivas para programar la producción, las cuales se pueden enmarcar en diferentes categorías tales como: i) modelos matemáticos de solución; ii) técnicas heurísticas de solución, y iii) modelos simulados de reglas heurísticas. Este concepto comprende un conjunto de actividades de entrada y salida, más análisis de carga, y finalmente secuenciación y despacho de órdenes de trabajo (Méndez, 2001; Causado, 2015).
Por otra parte, Schroeder (1994), Sule (2001), Sabriá (2012), entre otros, acuñan el término de “programación detallada de la producción”, considerándola de acuerdo a ciertos aspectos del proceso de producción: en el caso del comienzo de una tarea, con los recursos o medios de trabajo disponibles para llevar a cabo dicha tarea; también en relación con el personal operativo que se cuenta, y en el momento terminar la orden de trabajo o tarea. En este caso se considera importante determinar la fluidez del proceso productivo sin que este sufra alteraciones por causas como faltas de materia prima, mano de obra, equipos, fallos en equipamientos y maquinaria, entre otros, que adicionan el concepto de reprogramación e implican sobrecostos del proceso de producción. Además, en este flujo del proceso se deben controlar los insumos para cada orden de trabajo, asumiendo los respectivos costos y las correcciones técnicas o de mejora.
Los autores mencionados también hallaron que la planificación agregada se puede definir de acuerdo a una previsión de la demanda para varios periodos futuros, junto con una combinación de producción, y estableciendo un inventario de anticipación y asignación de recursos (mano de obra, equipos, maquinaria, recursos financieros, etc.). De este modo, consideran, es posible satisfacer de manera óptima la demanda de bienes y servicios por parte de una organización productiva.
Sobre la base de lo expuesto, Lockyer (1995), estudia el concepto de función de control de producción. Este involucra tareas de programación y análisis de carga que terminan afectando las actividades de control de materiales, despacho y progreso del trabajo. Además, en el alcance de su investigación el autor logra determinar los parámetros que afectan dicha función —esto es, informática y flujo de información, sistemas de programación, estabilidad en prioridades, utilización de planta, tecnología de proceso y organización de la producción— y los agrupa en programación y análisis de carga. El programa se realiza de manera agregada para un centro de trabajo y un periodo mensual, mientras que el análisis de carga se realiza por máquina o por hombre y por un día. Concretamente, la carga es el volumen de trabajo asignado a una máquina o a un operario en un periodo dado, en tanto que la capacidad se refiere al volumen de producción que se puede realizar en dicho periodo (Kalenatic, 1998).
Otro concepto expuesto por autores como Lockyer (1995), Méndez (2001), Montoya (2015), Hernandez (2017), Anaya (2017), entre otros, tiene que ver con el de programación de operaciones. Esta se define como “el conjunto de principios, enfoques y técnicas utilizadas por el manager para planificar, programar, controlar y evaluar las operaciones de producción. En donde programar, en su sentido más puro, implica la asignación de fechas a trabajos u operaciones específicas” (Anaya, 2017, p. 111).
En este mismo ámbito, Montoya (2015) explica que
la programación de operaciones es conocida como programación de tareas o schedulling, la cual consiste en la organización y asignación de tiempos, al uso de recursos para ejecutar todas las actividades requeridas para producir las salidas deseadas en los tiempos deseados, teniendo en cuenta además, las restricciones de tiempo y las relaciones entre las actividades y los recursos (p. 23).
Por lo tanto, la programación de operaciones es un proceso de toma de decisiones presente en todos los sistemas productivos, ya sean de manufactura o de servicios. Ahora bien, realizar un programa de ejecución de tareas puede ser difícil desde el punto de vista técnico y en su implementación, sobre todo en lo que respecta al modelado de los problemas reales de programación de tareas, como la recolección de información pertinente.
En últimas, el objetivo de la programación de la producción consiste en optimizar el uso de los recursos disponibles para cumplir con el programa de producción requerido al costo operacional más bajo posible. Es decir, se trata de repetir lo establecido en el plan de producción, pero con distinto horizonte temporal y de forma detallada, sobre órdenes y operaciones concretas y sobre puestos de trabajo y máquinas determinadas. Así, la fijación del objetivo es simple. Sin embargo, se requiere de disciplina, conocimiento y organización para conseguir una programación de la producción eficaz; por lo tanto, para desarrollar programas fiables, es necesario asumir la existencia de trabajos competitivos, así como establecer el método o técnica que permita determinar la secuencia con la que se realizará el trabajo, entendiendo que se puede fabricar para stocks o sobre pedidos.
Realización de una programación
Para programar una producción es preciso definir ciertos factores específicos que deben estandarizarse:
Centros de trabajo. Áreas o espacios de trabajo donde se realiza la producción, definiendo previamente lo siguiente:
-Capacidad disponible.
-Porcentaje de utilización.
-Eficiencia (comparación del trabajo realizado con el estándar).
1.Ruta de trabajo. Antes del inicio de cada trabajo, es necesario tener clara la ruta indicativa del flujo que se ha de seguir a lo largo de la planta de transformación. Esto funciona como un plano que facilita el control de la operación (lo que hay que hacer), del centro de trabajo (el sitio de operación) y del tiempo estándar (tiempo de duración de la operación).
2.Elementos de lead time de fabricación (estándares aplicables). Los elementos clásicos en los cuales se divide el lead time son los siguientes:
-Cola: tiempo de espera en el centro de trabajo antes de empezar una operación.
-Set-up: riempo requerido para preparar el centro de trabajo para la operación que se va a realizar.
-Proceso: tiempo de procesar la operación.
-Espera: tiempo que el producto espera en un centro de trabajo antes de moverse al próximo centro de trabajo.
-Movimiento: tiempo de tránsito entre centros de trabajo.
Finalmente, una programación de la producción eficiente debe minimizar la subutilización de la maquinaria incluida en el proceso, fenómeno que se asocia a mayores ciclos de fabricación y, a su vez, incide en mayores costos por manejo de stocks y también en retrasos en los plazos de entrega.
Al minimizar la subutilización de la maquinaria se pueden presentar dos sistemas de producción. El primero es el push, que implica el interés de adelantar en lo posible el comienzo de las órdenes para saturar instantáneamente la maquinaria, aun cuando no sea necesario desde el punto de vista de los plazos de entrega. El segundo es conocido como pull, que consiste en minimizar los ciclos de fabricación, partiendo de la fecha de terminación y programando a partir de esta hacia atrás (González, 2010).
Control de calidad de la producción
El control de calidad se refiere a todos los mecanismos, acciones y análisis llevados a cabo para detectar la presencia de fallos en la fabricación. Esta función existe también con el fin de comprobar el cumplimiento de las especificaciones exigidas por el cliente y la ingeniería interna del producto, a fin de proporcionar asistencia al área de fabricación o procesamiento de manera que se satisfagan las exigencias del cliente para el consumo del producto en cuestión.
Para alcanzar su propósito, el control de calidad requiere recolectar y analizar grandes cantidades de datos en diferentes momentos del proceso de transformación para luego difundir o socializar esta información dentro de las distintas unidades operativas de la organización. Luego, como resultado, se podrá iniciar una acción correctiva adecuada.
En este mismo orden de ideas, el control de calidad, como última fase del proceso de fabricación, implica que, cuando el producto no cumpla con la especificación y/o características mínimas establecidas por el cliente y el departamento de ingeniería de la organización, este deba ser eliminado. El propósito es corregir o eliminar aquellas dificultades que generan defectos en el producto, incrementando los costos de producción, y que generan elevados desperdicios de materia prima, pérdida de clientes y, por último, disminución de beneficios o incluso salida del mercado por incumplimiento a las exigencias que requiere el producto del caso.
El control de la calidad de la producción presenta de manera inmersa el proceso de auditoría de la calidad, mediante el cual se procede con la planificación y ejecución de una serie de inspecciones o pruebas de muestreo que permitan verificar las características del producto en un momento de producción concreta y ejecutar las medidas correctivas que se requieran. El costo de este control se incrementa en la medida en que el fallo del producto se detecte de manera tardía a lo largo del proceso de fabricación o incluso distribución (Causado, 2011; Causado et al., 2011; Anaya, 2017).
1. Se debe tener en cuenta que, por el nivel de agregación a dos dígitos de cuentas nacionales, en algunos sectores el valor agregado no corresponde en su totalidad a la agroindustria, puesto que la producción no incorpora o no tiene como destino productos agropecuarios.
Caracterización hortofrutícola y de las plantas agroindustriales y/o procesadoras hortofrutícolas en la región Caribe colombiana
El diseño exitoso de una infraestructura agroindustrial hortofrutícola que pretenda dar solución a un problema local y/o departamental de transformación agrícola depende en gran medida de la información disponible. En ese orden de ideas, es necesario comenzar con una buena caracterización hortofrutícola y de las plantas agroindustriales existentes en el territorio, a fin de disponer de datos útiles, abordando el tipo de productos que se pueden elaborar, el número de plantas en el espacio de interés, y las fortalezas y debilidades de estas.
Cuando se trata de proyectos macro para el beneficio de una población específica, es pertinente además obtener información relevante procedente de organismos serios tales como:
1.Entidades gubernamentales a nivel local, regional y/o nacional.
2.Entidades privadas a nivel local, regional y/o nacional.
3.Publicaciones avaladas por comités científicos.
En este capítulo se investigará sobre las fuentes y datos relevantes que permiten identificar los requisitos funcionales y no funcionales que debe atender el diseño de la planta agroindustrial hortofrutícola en la región Caribe colombiana. Para esto se ejecutan los siguientes pasos: i) caracterización de las plantas agroindustriales; ii) contextualización del espacio geográfico de estudio; iii) definición de la agroindustria en la región Caribe; iv) cuantificación de las plantas existentes; y v) definición de las fortalezas de estas plantas.
Ahora bien, para realizar la debida caracterización de las plantas hortofrutícolas, se hace necesario abordar las definiciones y los términos que enriquecen la actual investigación y observar cómo se materializan estos conceptos dentro del territorio nacional colombiano dado que existen diversas opiniones sobre lo que incluyen los términos “hortalizas” y “frutas” (Cossio, Giesen, Araya, Pérez-Cotapos, Vergara, Manca y Héritier, 2012), de las cuales dependen los diferentes grupos empresariales que se puedan tomar en estudio. En consecuencia, la debida aclaración de lo que indican dichos términos permitirá clasificar eficazmente las organizaciones pertenecientes al sector productivo hortofrutícola. A continuación se presentan las definiciones relevantes.
Términos y definiciones relevantes de la agroindustria hortofrutícola
Hortofrutícola
Este término hace referencia al gran grupo de las frutas y hortalizas que componen los vegetales. Por ello, cuando se habla de la producción hortofrutícola se hace mención a la producción de frutas y hortalizas de una nación, región, departamento, ciudad o localidad (Asohofrucol y Minambiente, 2009). Debido a esto, se presentan las implicaciones de las palabras “hortalizas” y “frutas” para Colombia.
Hortalizas
Según la Resolución 14712 del Ministerio de Salud (1984), las hortalizas son “plantas herbáceas, cuyas hojas, flores, tallos, bulbos, raíces, rizomas e inflorescencias se consumen verdes o no, crudos o procesados”. Asimismo, el Codex alimentarius de la Food And Agricultural Organization (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) (2007) afirma que estas son “cualquier planta hortícola en sazón (en punto o estado de madurez) que se puede utilizar como alimento ya sea en crudo o cocinado” (p. 162). Estas se destinan así:
•Verduras: es un grupo de las hortalizas que se distingue porque “la parte comestible está constituida por sus órganos verdes (hojas, tallos o inflorescencias)” (Boletín Oficial del Estado, 1991).
•Raíces, bulbos, tubérculos o rizomas: “cuando sus partes subterráneas se utilizan como comestibles” (Ministerio de Salud, 1984).
•Legumbres: “cuando se emplean frutas y semillas que generalmente se producen dentro de una vaina, especialmente las leguminosas frescas” (Ministerio de Salud, 1984).
En la tabla 1 se muestra una clasificación detallada de las hortalizas teniendo en cuenta el contexto país y las definiciones anteriormente mencionadas.
Tabla 1. Hortalizas de consumo frecuente en Colombia

Fuente: modificado de Torija y Díez (1999); Cossio et al. (2012) y FAO (2016).
Tabla 1. Hortalizas de consumo frecuente en Colombia (continuación)

Fuente: modificado de Torija y Díez (1999); Cossio et al. (2012) y FAO (2016).
Frutas
“Las frutas son frutos comestibles de ciertas plantas cultivadas, como la pera, guinda, fresa, etc. (RAE, 2019)” (Cossio et al., 2012, p. 7). Además, son “frutos, infrutescencias o partes carnosas de órganos florales que han alcanzado un grado adecuado de madurez y son propias para el consumo humano” (Boletín Oficial del Estado, 1991, p. 14183). En la tabla 2 se presenta una clasificación por tipo biológico que es de mucha utilidad.
Tabla 2. Frutas de consumo frecuente en Colombia

Fuente: modificado de Torija y Cámara (1999); Benavides, Hernández, Ramírez y Sandoval (2010) y Cossio et al. (2012).
Tabla 2. Frutas de consumo frecuente en Colombia (continuación)

Fuente: modificado de Torija y Cámara (1999); Benavides et al. (2010) y Cossio et al. (2012).
Cadena productiva hortofrutícola
La cadena de producción en el ámbito hortofrutícola comprende la producción de bienes de origen agropecuario como frutas frescas, vegetales y granos2, hasta la transformación industrial de bienes como jugos, enlatados, mermeladas, compotas, pulpas y salsas (DNP, 2005, p. 107).
En este caso, el proceso productivo tiene como finalidad transformar las materias primas en productos de valor agregado como alimentos preparados (envasados y sin envasar), salsas, pastas, sopas secas, vegetales en conservas, frutas secas, jugos, mermeladas, frutas deshidratadas, pasas, concentrado de frutas, frutas al jugo, vegetales enlatados, pulpas, compotas, frutas y vegetales deshidratados (DNP, 2005).
Tipos de productos obtenidos en plantas procesadoras hortofrutícolas
Según el Ministerio de Salud (entidad encargada de dar las definiciones de aditivos aceptados para los alimentos) en la Resolución 14712 (1984), los procesos de transformación validados para las frutas y hortalizas en Colombia son los que se reflejan en la tabla 3.
Tabla 3. Tipo de procesos hortofrutícolas (frutas y hortalizas)

Fuente: elaboración propia con base en Ministerio de Salud (1984) y DNP (2005).
*El lector puede consultar las definiciones de los procesos de transformación anteriormente mencionados en el anexo del capítulo I de Ministerio de Salud (1984).
Contexto privilegiado de la región Caribe
La región Caribe, al ubicarse en la zona norte de Colombia, cuenta con grandes privilegios y bondades. Esta zona se encuentra compuesta por siete departamentos continentales y uno insular o archipiélago (Meisel-Roca y Pérez-Valbuena, 2006), lo que corresponde a un total de ocho departamentos. Estos son: La Guajira, Magdalena, Cesar, Atlántico, Bolívar, Córdoba, Sucre, y San Andrés y Providencia.
Fisiográficamente, esta región posee relieves de ondulados a planos o tierras bajas y planas muy próximas al nivel del mar, “con colinas que en general no superan los 500 m de altura, a excepción de la Sierra Nevada de Santa Marta” (Invemar, 2004, p. 3). Esta última formación natural se encuentra a su vez en la intersección entre Magdalena, La Guajira y Cesar y es una gran fuente de recursos hídricos para estos departamentos, como lo son también la Ciénaga Grande de Santa Marta, el río Magdalena y la subregión de La Mojana. Asimismo, este territorio posee tres cordilleras que de manera particular se sobreponen en Córdoba, Bolívar y Cesar (Meisel-Roca y Pérez-Valbuena, 2006). Por lo tanto, esta región cuenta con una vegetación variada que brinda un ambiente propicio para distintos tipos de hortalizas y frutas.
Estas singularidades y privilegios geográficos de la región Caribe son de gran importancia debido a que le permiten tener una incidencia marcada en la productividad agrícola colombiana (Galvis, 2001), lo que termina por reflejarse en los sectores ubicados dentro de la agricultura, como es el caso de la hortofruticultura, tal como lo indica Asohofrucol (2011):
Las condiciones agroecológicas, la existencia de experiencias exitosas en el manejo de estos cultivos, la aceptable dotación de infraestructura física y social, la presencia institucional, la existencia de sistemas tecnológicos en producción y transformación hortofrutícola, la cercanía a grandes mercados de consumo –tanto nacionales como internacionales–, la presencia de empresarios exitosos y de organizaciones sociales de productores-empresarios, la disponibilidad de mano de obra y otras ventajas comparativas y competitivas que posee frente a otras regiones del mundo, constituyen la base fundamental para consolidar el desarrollo económico y social de la Costa Atlántica y del país y desde luego avanzar en procesos de integración y autonomía (p. 5) .
Frutas y hortalizas en la región Caribe colombiana
El territorio colombiano cuenta con una diversidad climática y topográfica que beneficia poderosamente la agricultura diversificada (Mittermeier y Goettsch, 1997). Debido a esto, existe una significativa variedad de productores y líneas agroindustriales que favorece a la economía del país y permite que cada región obtenga ventajas comparativas (Silva, Baker, Shepherd, Jenane y Miranda, 2013).
Asimismo, en este país se puede encontrar un gran número de especies diferenciadas de frutas. Según Lopera, Homez, Ordoñez, Pabón, Martinez, Figueroa y Pinzón (2009) esta variedad incluye cuarenta y ocho tipos distintivos que se hallan en la soberanía colombiana, de los cuales veintitrés son de origen extranjero. Además, dependiendo de la región, se logra obtener una gran producción agrícola marcada, en donde el sector hortofrutícola posee una importante participación por la existencia de frutas perennes mayores, es decir, de buen impacto social y económico, y hortalizas transitorias (tienen un ciclo productivo y vegetativo definido) (Lopera et al., 2009; DANE, 2016). Esto se ve reflejado en la pujante contribución de este sector en la generación de empleos por la cantidad de mano de obra que requiere: “para el 2016 el sector generó 527 mil empleos directos, con 11 mil empleos adicionales frente al registrado en el 2015 de 516 mil empleos directos” (Asohofrucol, 2016), con un 21% de participación en el total de empleos agrícolas (Asohofrucol, 2016).
De manera particular, cada departamento que integra la región Caribe colombiana posee cultivos de frutas y hortalizas con buenos rendimientos, áreas cosechadas y producción, los cuales son relevantes para la economía y el poder de negociación del territorio. En el anexo A, donde se presentan los principales cultivos hortofrutícolas existentes en la región Caribe por departamento, se detallan en términos numéricos las características anteriormente mencionadas, de las cuales se puede inferir el porcentaje de participación que poseen las frutas y hortalizas del total de áreas cultivadas, producción y rendimiento regional.
La tabla 4 muestra un listado de los cultivos hortofrutícolas con mayor relevancia a nivel regional. Asimismo, la tabla 5 presenta en resumen los cálculos logrados al momento, en donde las frutas ocupan un 83,708% de áreas cultivadas, un 85,264% del total de la producción y un 0,69% del total del rendimiento del sector hortofrutícola en la región Caribe, lo cual demuestra la importancia de este segmento para el sector agrícola. Su ponderación en contraste con las hortalizas se puede deber a que las frutas poseen un mayor número en el territorio nacional, tal como lo evidencian los datos analizados por el MADR (2012), que incluye 43 frutas y 28 hortalizas.
Tabla 4. Cultivos con mayor relevancia en la región Caribe 2011

Fuente: modificado de MADR (2012).
Tabla 4. Cultivos con mayor relevancia en la región Caribe 2011 (continuación)

Fuente: modificado de MADR (2012).
Tabla 4. Cultivos con mayor relevancia en la región Caribe 2011 (continuación)

Fuente: modificado de MADR (2012).
Tabla 5. Total, participación (%) de frutas y hortalizas en relación con el total regional 2011

Fuente: modificado de MADR (2012).
Asimismo, en la tabla 6 se muestran los cultivos de frutas y hortalizas con mayores participaciones en el sector agrícola de la región Caribe. En ella se puede apreciar que existe una fuerte relación entre producción y rendimiento, que se hace más notable para las hortalizas, resaltando la ahuyama, el ají y el tomate y, para las frutas, el aguacate, el mango, la naranja y la papaya.
Además, estos productos a nivel nacional han mantenido buenos indicadores durante los periodos 2012-2016 (tabla 7) puesto que se han denotado como factores principales en los cultivos transitorios (como es el caso del tomate) y en los cultivos perennes (en el caso de la naranja, el mango, el aguacate y la papaya). Esta primalidad es asertiva con las investigaciones de Finagro (2014), que señala los cultivos de aguacate, papaya, mango y ají como términos relevantes en la hortofruticultura.
Tabla 6. Frutas y hortalizas con mayor porcentaje de participación en la región Caribe 2011

Fuente: modificado de MADR (2012).
Tabla 7. Indicadores de la naranja, el mango, el aguacate, la papaya y el tomate a nivel nacional en los años 2012-2016

Fuente: modificado de DANE (2013); DANE (2014); DANE (2015a); DANE (2016); DANE (2017a).
*No se incluyen aquí la ahuyama y el ají porque se encuentran valoradas en un subgrupo con otras hortalizas y no es posible tomar sus datos aisladamente, pero se resalta que sus resultados anuales agrícolas son de relevancia.
Tabla 7. Indicadores de la naranja, el mango, el aguacate, la papaya y el tomate a nivel nacional en los años 2012-2016 (continuación)

Fuente: modificado de DANE (2013); DANE (2014); DANE (2015); DANE (2016); DANE (2017a).
*No se incluyen aquí la ahuyama y el ají porque se encuentran valoradas en un subgrupo con otras hortalizas y no es posible tomar sus datos aisladamente, pero se resalta que sus resultados anuales agrícolas son de relevancia.
La agroindustria hortofrutícola en la región Caribe
“Colombia ha estado enfrentando un proceso de desindustrialización relativamente acelerado (frente al del mundo desarrollado) desde mediados de la década de los años setenta” (Clavijo, Vera y Fandiño, 2012, p. 37), y en este eje “cualquier sector en donde no existan por lo menos avances tecnológicos, modernización y transformación estará condenado a vivir en una economía primaria y con pocas oportunidades, e incluso a desaparecer” (Palacio, 2014, p. 5). Por ello, este país posee muchos retos por superar en materia agroindustrial para aprovechar los beneficios y tendencias de la hortofruticultura, que se ha convertido en un sector productivo de talla mundial (ANIF, 2017).
En este sentido, la agroindustria hortofrutícola que corresponde a los procesos manufactureros de transformación de hortalizas y frutas (Valenzuela y Contreras, 2013) ha presentado resultados favorables en los últimos años, puesto que a nivel nacional los alimentos procesados hortícolas se han manifestado con mayor producción (valorados en COP) que durante el periodo 2014-2015. Los eslabones más relevantes fueron pulpas y jugos, salsas y pastas, sopas secas y vegetales congelados, manteniéndose en este orden decreciente en el año 2015, con una ligera variación en los dos primeros eslabones para el año 2014, lo que demuestra que estas dos líneas de procesados hortofrutícolas son las más producidas (tabla 8).
Además, en la tabla 9 se puede observar que los eslabones de frutas y hortalizas procesadas con mayor participación en la exportación (en dólares FOB) son las frutas en conservas y envasadas, alimentos preparados envasados y sin envasar, vegetales, salsas y pastas, pulpa y jugos, vegetales en conserva, y frutas secas, pasas y deshidratadas, que en el año 2016 se mantuvieron en este orden. Esto concuerda con los estudios efectuados por CCI (2007) en el Plan Hortícola Nacional (PHN), donde se señala que estos tipos de productos procesados (los envasados y enlatados) son mayormente consumidos históricamente.
Cabe resaltar que las frutas y vegetales frescos (es decir, sin procesos de transformación) son de mayor preferencia por los clientes extranjeros porque son promisorias a “la posibilidad de ser procesadas para obtener diferentes productos (jaleas o mermeladas, enlatados, concentrados, jugos, pulpa congelada, pulpa azucarada, deshidratados, entre otros)” (CEI y JICA, 2013, p. 4). Además, ofrecen una experiencia única al consumidor por sus características organolépticas (olor, sabor, color y textura) (Echeverría, Graell, López y Lara, 2008), y brindan también un aporte nutricional único. Sin embargo, como señalan CEI y JICA (2013), la probabilidad de ampliar esta producción a nuevos mercados se encuentra en una relación directa con la capacidad de atender a la demanda, la fortaleza agroindustrial, la innovación y la calidad de diseño.
Tabla 8. Producción de los principales eslabones agroindustriales hortofrutícolas en Colombia

Fuente: DANE (2017b).
*n. d.: no hubo reporte de datos.
Tabla 9. Exportación de los principales eslabones hortofrutícolas agroindustriales y no agroindustriales en Colombia

Fuente: DANE (2017c).
Asimismo, el número de empresas agroindustriales hortofrutícolas en Colombia ha aumentado en el transcurrir de los años, pasando de 127 organizaciones a 195 entre los años 1993 y 2001 a nivel país (DNP, 2005). Para el año 2006, la cantidad aumentó a 233 establecimientos (MADR, FNFH, Asohofrucol y SAG, 2006), y en el año 2017 superó significativamente las cifras anteriormente mencionadas (Invima, 2017).
Ahora bien, en la región Caribe colombiana el sector hortofrutícola ha evidenciado una transición, de una lógica de economía primaria a un enfoque de actividades tangibles que incluyen la agroindustria con leves avances (Castillo, González y Rodríguez, 2016). Por lo tanto, la transformación productiva agroindustrial en la costa Caribe se encuentra en un estado de iniciación con muchas oportunidades, que dio cabida para el 2017 a 50 plantas procesadoras de frutas y hortalizas (Invima, 2017) clasificadas por los autores de la presente investigación según los parámetros de la Resolución 14712 del Ministerio de Salud (1984).
Actividades de exportación en la región Caribe
Pese a que Colombia ha mejorado en desempeño logístico por su resultado en el 2014 de 2,894 (en una escala de 1 -bajo- a 5 -alto-), el contraste es que en el 2016 este indicador descendió con una calificación de 2,884, si bien ganó tres lugares en relación con los dos años anteriores, ocupando el puesto 41 a nivel mundial (Banco Mundial, 2016). Es preciso aclarar que aún existen muchos retos por superar, lo cual se puede evidenciar en los siguientes calificativos que este país obtuvo con respecto a América Latina para el año 2016, con un total de doce países: en eficiencia de procesos, envíos internacionales y seguimiento y rastreo ocupó el décimo lugar; en infraestructura y calidad de servicio logísticos se ubicó en el octavo lugar, y en puntualidad ocupó la casilla número seis (Analdex, 2017).
Ahora bien, en la región Caribe colombiana existen diversos puertos marítimos que son propicios para ejercer las actividades de transporte logístico, como lo son el puerto de Cartagena, el puerto de Barranquilla y el puerto de Santa Marta (Sociedad Portuaria Regional de Santa Marta). Este último, en particular, es reconocido como “el primer puerto latinoamericano en conseguir la certificación ECOPORTS lo que lo comprometió a mejorar los procesos operacionales portuarios, a favor del medio ambiente, la ciudad y todo el departamento del Magdalena” (Romero y González, 2017, p. 33).
Censo de plantas procesadoras y/o agroindustriales hortofrutícolas
Para realizar el marco estadístico que mide la cantidad de plantas procesadoras hortofrutícolas en la región del Caribe colombiana, junto a su fortaleza agroindustrial y de actividad de exportación, se hizo una búsqueda exhaustiva en las bases de datos disponibles por gremios, asociaciones y órganos gubernamentales de Colombia. Entre estas fuentes resaltan: la ANDI, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), el MADR, la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), las cámaras de comercio de cada departamento de la región Caribe, Procolombia, Invima, Corpoica, la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), la Superintendencia de Industria y Comercio, la Superintendencia de Sociedades, el DANE, el Departamento Nacional de Planeación (DNP), la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Asohofrucol y Fedemango.
En la tabla 10 se presenta un fichero que incluye las entidades de interés para el estudio en relación con la información que estas detallan. En ella se evidencia la escasez de estudios recientes y válidos que cuantifiquen la cantidad de plantas procesadoras y/o agroindustriales hortofrutícolas en la región Caribe y que mencionen las fortalezas agroindustriales y de actividades de exportación de ese sector en particular.
Tabla 10. Gremios, asociaciones y órganos gubernamentales de interés

Fuente: elaboración propia con base en las páginas web de cada asociación, gremio o entidad consultada.
Tabla 10. Gremios, asociaciones y órganos gubernamentales de interés (continuación)

Fuente: elaboración propia con base en las páginas web de cada asociación, gremio o entidad consultada.
Tabla 10. Gremios, asociaciones y órganos gubernamentales de interés (continuación)

Fuente: elaboración propia con base en las páginas web de cada asociación, gremio o entidad consultada.
Tabla 10. Gremios, asociaciones y órganos gubernamentales de interés (continuación)

Fuente: elaboración propia con base en las páginas web de cada asociación, gremio o entidad consultada.
Debido a lo anterior, se procedió a utilizar la información ofrecida por Invima (tabla 10), y con base en los conceptos de la Resolución 14712 del Ministerio de Salud (1984) se pudo obtener una calificación que totaliza las plantas procesadoras y/o agroindustriales hortofrutícolas en la región Caribe, como se presenta en la tabla 11.
A partir de la tabla 11 se puede obtener una totalización de cincuenta plantas procesadoras agroindustriales hortícolas en la región Caribe. Este resultado contrasta con el valor suministrado por Procolombia (2016), que establece que en Colombia “hay aproximadamente 30 empresas de procesamiento de frutas y vegetales” (p. 5). Este último dato, sin embargo, no parece ser muy confiable pues, consultando otros documentos ya citados como DNP (2005), CCI (2007), MADR et al. (2006) e Invima (2017), se presentan unas cuantificaciones más altas a través de la historia.
Así pues, se decide tomar los datos actualizados ofrecidos por Invima (2017), la cual es una entidad confiable y cuyas exigencias deberían cumplir cada uno de los establecimientos procesadores hortofrutícola para su funcionamiento.
Tabla 11. Plantas procesadoras y/o agroindustriales hortofrutícolas existentes en la región Caribe 2017

Fuente: modificado de Invima (2017).
Tabla 11. Plantas procesadoras y/o agroindustriales hortofrutícolas existentes en la región Caribe 2017 (continuación)

Fuente: modificado de Invima (2017).
Tabla 11. Plantas procesadoras y/o agroindustriales hortofrutícolas existentes en la región Caribe 2017 (continuación)

Fuente: modificado de Invima (2017).
Tabla 11. Plantas procesadoras y/o agroindustriales hortofrutícolas existentes en la región Caribe 2017 (continuación)

Fuente: modificado de Invima (2017).
Tabla 11. Plantas procesadoras y/o agroindustriales hortofrutícolas existentes en la región Caribe 2017 (continuación)

Fuente: modificado de Invima (2017).
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