Kitabı oku: «Los estoicos antiguos»
BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 230

Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL .
Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por PALOMA ORTIZ GARCÍA .
© EDITORIAL GREDOS, S. A.
Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1996.
www.editorialgredos.com
REF. GEBO325
ISBN 9788424932541
NOTA PRELIMINAR
1.
Ediciones de los fragmentos y testimonios
Durante el siglo XIX aparecen dos obras que recogen los fragmentos de Zenón y Cleantes: una, debida a C. Wachsmuth, De Zenone et Cleanthe Assio Commentatio prima , apareció en Gotinga en 1874; la otra, con introducción y comentarios, debida a A. C. Pearson, The Fragments of Zeno and Cleanthes , fue editada en Londres en 1891.
Ya en nuestro siglo sale a la luz la edición de H. von Arnim, que sigue siendo punto de referencia obligado aún en nuestros días y puede ser comparada con la que hizo su compatriota H. Diels de los presocráticos (Fragmente der Vorsokratiker) .
La obra de Hans von Arnim, Stoicorum Veterum Fragmenta , apareció en Leipzig, en la editorial Teubner, entre 1902 y 1905, y consta de tres volúmenes. El primero, sobre el cual se hizo la versión española de este primer tomo de Los estoicos antiguos , comprende los fragmentos de Zenón y sus discípulos; el segundo contiene los fragmentos lógicos y físicos de Crisipo; el tercero, los fragmentos de los sucesores de éste. La obra de Von Arnim ha sido reimpresa en Stuttgart en 1964. En 1923, M. Adler añadió un cuarto volumen a la edición de Von Arnim (reimpreso en 1964), con un vocabulario griego (págs. 2-168) y otro latino (págs. 169-174) y una lista de nombres propios (págs. 175-186), así como un repertorio de las fuentes (págs. 187-220). K. H. Hülser editó en Stuttgart-Bad Connstatt, en 1987-1988, cuatro volúmenes titulados Die Fragmente zur Dialektik der Stoiker .
2.
Traducciones
No hay ninguna traducción completa de los estoicos antiguos al castellano. Tampoco de los estoicos medios. En cambio, hay más de una de Séneca y de Marco Aurelio.
En alemán existe una versión de M. Pohlenz, Stoa und Stoiker , que incluye a los estoicos medios (Panecio y Posidonio), publicada en Zürich-Stuttgart, en 1950.
E. Bréhier tradujo al francés (con la colaboración de V. Goldschmidt, P. Aubenque, L. Bourgery, J. Brunschwig y J. Pépin) una antología, editada por P. M. Schuhl, de los estoicos, desde Cleantes hasta Marco Aurelio, con el título de Les Stoïciens (París, 1962).
N. Festa virtió al italiano, y publicó en Bari, en 1932 y 1935 (reimpresión en Hildesheim, 1971), los fragmentos contenidos en el primer tomo de Von Arnim, o sea, de Zenón, Cleantes y sus discípulos, pero los distribuyó de acuerdo con las obras originales, de modo harto hipotético. La obra se titula I frammenti degli Stoici antichi y comprende dos volúmenes.
Más tarde, en 1962, R. Anastasi sacó en Padua una continuación de esta obra: I frammenti degli Stoici antichi III , que incluye los fragmentos éticos de Crisipo; no así los lógicos y los físicos ni los de sus sucesores.
En 1989 apareció en Turín una versión italiana completa de los estoicos antiguos por obra de M. Isnardi Parente. La obra comprende dos tomos. En el primero se dan, después de una amplia Introducción (págs. 7-75), los fragmentos de Zenón, Cleantes y los discípulos de ambos (Perseo de Citio, Dionisio de Heraclea, Aristón de Quíos, Herilo de Calcedonia, Esfero de Bósporo y Apolófanes), los fragmentos íntegros de Crisipo y de sus seguidores (Diógenes de Babilonia, Antípatro de Tarso, Apolodoro de Seleucia, Arquedemo de Tarso y Boeto de Sidón). En el segundo se incluyen los testimonios sobre el estoicismo antiguo en general (Preliminares, Lógica, Física y Ética).
3.
La presente traducción
Como bien dice Isnardi Parente (Stoici antichi , pág. 95), «mientras no exista una nueva edición completa, dedicada a toda la Stoa antigua en su conjunto, de fragmentos y testimonios, la recolección de H. von Arnim, Stoicorum Veterum Fragmenta , seguirá siendo base imprescindible para toda obra ulterior de conjunto relativa a esta escuela».
La traducción castellana que aquí ofrecemos sigue, en términos generales, el texto y el orden de dicha recolección, con las divisiones que en ella se introducen. Omitimos sólo unos pocos fragmentos repetidos o cuyo texto resulta excesivamente lagunoso, claramente apócrifo o irrelevante. Añadimos también algunos otros, aunque muy pocos.
Antes de la traducción de los fragmentos de cada filósofo damos una introducción sobre su vida y escritos, y la bibliografía particular.
La traducción corresponde al contenido del volumen I de los mencionados Stoicorum Veterum Fragmenta de Von Arnim.
PARTE I
ZENÓN DE CITIO

INTRODUCCIÓN
Zenón nació en la ciudad de Citio, en la isla de Chipre. Esa ciudad había recibido un buen contingente de colonos fenicios (Dióg. Laercio, VII 1). Su padre se llamaba Mnáseas, nombre que tal vez fuera una helenización del fenicio Manasés o Menahem. Crates se refería a Zenón como «el pequeño fenicio» 1 . Su cultura era, sin embargo, mucho más griega que semítica 2 .
La fecha de su nacimiento puede situarse hacia el año 333-332 a. C. Desde joven estuvo en contacto con la literatura filosófica helénica y leyó, todavía adolescente, algunos diálogos platónicos, por lo cual dice Temistio «que la Apología de Sócrates lo condujo desde Fenicia hasta el Pórtico variopinto» (Discursos XXIII 295 D Hard). Diógenes Laercio refiere que llegó a Atenas a los treinta años, es decir, en el 303-302 a. C.; pero tal noticia choca con el testimonio de Perseo, discípulo del propio Zenón, quien afirma que llegó allí a los veintidós (Dióg. Laercio, VII 28), esto es, en el 311 a. C. Aunque en Atenas estudió, enseñó, escribió y vivió durante el resto de su existencia, nunca renunció a su condición de ciudadano de Citio (Plutarco, De stoic. repug . 4, 1034 a). Siguió primero las enseñanzas del cínico Crates (Dióg. Laercio, VII 2); entró luego en la escuela del megárico Estilpón (Eusebio, Praep. evang . XIV 5, 11). Diógenes Laercio (VII 5) dice que también tuvo como maestro a Diodoro Cronos, uno de los más sutiles dialécticos de Mégara 3 . Más importante que esto parece haber sido su contacto con los «discursos de los heraclíteos» (Eusebio, Praep. evang . XIV 5, 11). Heráclito y los cínicos son, en efecto, las dos principales fuentes del filosofar de Zenón. En tercer lugar debe situarse la enseñanza de Estilpón y los megáricos. Pero, según Numenio, también fue discípulo de los platónicos Jenócrates y Polemón (Dióg. Laercio, VII 1). Timócrates afirma que durante una década estudió con el primero, y después siguió al segundo. Estrabón recuerda que, en la escuela de Polemón, fue condiscípulo de Arcesilao (Geogr . XIII 614), lo cual es confirmado por Cicerón (Acad. Post . I 34). Pero resulta imposible que Zenón haya sido alumno de Jenócrates, porque éste falleció en el 315 a. C. y aquél, como dijimos, llegó a Atenas en el 311 a. C. De Polemón más que discípulo parece haber sido oyente ocasional.
Después de largos años de estudio y meditación, Zenón inauguró su propia escuela, aunque no era su intención hacerlo, sino que, al principio, se limitó a reunirse con quienes querían oírlo, en un pórtico polícromo, llamado Peisianactio, adornado con las pinturas de Polignoto (Dióg. Laercio, VII 2). Por eso, sus discípulos fueron denominados «estoicos» (de stoá = pórtico), aun cuando al principio se les llamaba «zenonianos», según dice Epicuro en una de sus cartas 4 .
Al menos en los primeros tiempos éstos provenían de las clases más bajas de la sociedad, como los seguidores de Diógenes el cínico. Timón de Fliunte dice que se reunía con «una banda de proletarios» (Sill ., frag. 20 W.), y Diógenes Laercio refiere que «lo rodeaban, en efecto, algunos harapientos» (VII 16).
Sin embargo, el Pórtico parece haber competido no sólo con el Jardín, sino también con el Liceo. Plutarco refiere que al observar Zenón que Teofrasto era admirado por el hecho de tener muchos discípulos, exclamó: «Su coro es más grande, pero el mío, más armonioso» (De prof. in virt . 6, 78 c).
Zenón mantuvo amistosas relaciones con el rey Antígono Gonatas, hijo de Demetrio Poliorcetes, que ocupaba el trono de Macedonia desde el año 276 a. C. Éste quiso llevarlo a su corte; Zenón rehusó, pero envió, en cambio, a su discípulo Perseo (Ateneo, Deipnosophistae XIII 603 d). Diógenes Laercio transcribe una carta del rey a Zenón y otra de éste al rey. La autenticidad de ambas cartas ha sido negada por W. Croenert 5 y puesta en duda por T. Dorandi 6 y otros, pero es aceptada por A. Grilli, de acuerdo con un análisis lexicográfico 7 .
No se puede decir que Zenón fuera un filomacedonio: así parecen demostrarlo su negativa a visitar la corte de Antígono y la distancia que a toda costa mantiene frente a éste.
Por lo demás, aunque se ocupó mucho de filosofía política (a la cual dedicó su primera obra), nunca intervino en la política de Atenas. Esto no obstante, los atenienses lo honraron ofreciéndole las llaves de la ciudad, lo coronaron con una áurea diadema y le levantaron una estatua. Esto último lo hicieron también los citienses, persuadidos de que, al honrar así al filósofo, se honraban a sí mismos (Dióg. Laercio, VII 3).
Después de haber dedicado largos años al estudio y la enseñanza de la filosofía, murió en Atenas en el año 262-261 a. C., a los setenta y dos años, según testimonia Perseo (Dióg. Laercio, VII 6), aunque según Diógenes Laercio sobrepasó los noventa y ocho años 8 .
El mismo Diógenes ofrece una lista de las obras escritas por Zenón. Dicha lista, sin embargo, es sin duda incompleta, como hace notar Von Fritz, porque faltan en ella diversos títulos que el propio Diógenes u otros autores antiguos atribuyen a Zenón 9 .
Muy poco se sabe acerca de la cronología y de las circunstancias en que todas estas obras fueron escritas. Sólo estamos en condiciones de afirmar que la más antigua de ellas es probablemente la República . Diógenes Laercio nos informa, en efecto, que Zenón la compuso mientras estaba aún en la escuela de Crates, o sea, cuando aún se le tenía por un cínico, y por eso dice que la escribió «sobre la cola del perro» (VII 2). En ella expone las ideas fundamentales del cinismo acerca de la sociedad, del estado y de la cultura. Se presenta como una réplica a la República de Platón, y ofrece un modelo contrario al que ésta propone 10 . Entre los antiguos gozó de tanta fama como ella, y Plutarco habla de «la muy admirada República de Zenón, fundador de la secta estoica» (Sobre la virtud o el valor de Alejandro I 6, 329 a).
El tratado Sobre la vida conforme a la naturaleza se ocupaba, sin duda, de los fundamentos de la ética e intentaba determinar en qué consiste ese vivir de acuerdo con la naturaleza. Festa cree poder identificarlo con el título que le sigue en la lista de Diógenes Laercio, o sea, con el Sobre el impulso o sobre la naturaleza del hombre , pero tal opinión no tiene muy sólidos fundamentos, ya que se basa únicamente en la idea de que es casi imposible imaginar para la primera obra un contenido diferente del de la segunda 11 . Cabe suponer, más bien, que la primera trataba de establecer cuál es la verdadera «vida conforme a la naturaleza», ya que sobre esto no estaban de acuerdo ni mucho menos sus predecesores, y mientras algunos, como Calicles, Critias y Trasímaco, creían que consiste en el dominio de los más fuertes sobre la gran multitud de los más débiles e ineptos, otros, como Hipias, Antifonte, Alcidamante y los cínicos, opinaban precisamente lo contrario y afirmaban que consiste en la igualdad entre los hombres y en la supresión de las fronteras y de las convenciones. En la segunda obra, en cambio, se ocupaba Zenón probablemente de esa fuerza natural e instintiva que lleva a todos los entes a perfeccionar su propia esencia 12 .
El tratado Sobre las pasiones discutía uno de los temas claves de la moral estoica, aquel en el cual Zenón se oponía con más fuerza a la moral aristotélica 13 .
El Sobre lo adecuado versaba también sobre un punto esencial de la ética estoica. Con el mismo título compusieron sendos tratados Cleantes, Esfero y Crisipo. Encarando «lo adecuado» como «lo debido», escribieron luego Cicerón su De officiis y San Ambrosio su De officiis ministrorum 14 .
El Sobre la ley desarrollaba tal vez la básica contradicción entre ley natural y ley positiva, en la línea de la tradición sofística y cínica. Cleantes dejó una obra Sobre las leyes y Crisipo publicó otra Sobre la ley , en la cual ésta, considerada como regla universal y natural, era llamada «reina de todas las cosas divinas y humanas», siguiendo las huellas de Píndaro (frag. 152 Bowra).
La obra titulada Sobre la educación griega , que también podría traducirse como Sobre la cultura griega , subrayaba al parecer la necesidad de formar al hombre como «ciudadano del mundo» y no, como cree Festa, la exigencia de mantener el carácter nacional de la educación y de la cultura 15 .
El escrito Sobre la vista desarrollaba probablemente una teoría de la sensación visual en particular, teniendo en cuenta críticamente las diversas explicaciones propuestas hasta entonces sobre esta percepción (desde los pitagóricos y Empédocles hasta Platón y Aristóteles).
El tratado Sobre el Todo ofrecía, según el mismo Festa, «una explicación lógica de todo el ser y del mundo fenoménico», siguiendo como modelo a Aristóteles, pero haciendo gala al mismo tiempo de una extremada sobriedad expresiva y de un menosprecio extremista de los términos medios 16 .
El sentido del título Sobre los signos no resulta demasiado claro, ya que como dice Isnardi Parente, «podría aludir a los signos o indicios como concepto lógico-gnoseológico o, tal vez, más probablemente, a aquellos «signos» premonitorios del futuro de los que se ocupa la física» 17 .
En las Pitagóricas se puede suponer que Zenón planteaba problemas de carácter físico y ético-político en relación con el pitagorismo.
Cabría suponer que Universales era el título de una obra relacionada temáticamente con el Sobre el Todo , pero parece más probable que se refiriera a la universalidad de la virtud y de las normas morales, así como al cosmopolitismo del sabio. Ningún escritor griego utilizó este título antes de Zenón, pero Polibio habla de una «historia universal y común» (katholikḕ kaì koinḕ historía) (VIII 2, 11) y el retórico Quintiliano se refiere a los «preceptos universales» (catholica praecepta) (Inst. orat . II 13, 14).
De modo semejante, el escrito Sobre el estilo , aunque podría suponerse obra gramatical y literaria, versaba principalmente sobre cuestiones morales. Más tarde Crisipo publicará una obra con el mismo título. Zenón, por lo que nos es dado inferir, debatía allí, desde un punto de vista ético, el problema de la concordancia entre la palabra y la cosa. Y, sin duda, en el contexto cínico en que la obra se gestó no dejaba de presentar cierto carácter cuestionador y subversivo, ya que comportaba una exhortación a llamar a las cosas por sus nombres, haciendo caso omiso de las convenciones impuestas por la sociedad y las clases dominantes.
Los cinco libros de Problemas homéricos estaban dedicados, según Dión de Prusa (LIII 4), a demostrar que los poemas de Homero no pueden ser objeto de censura, si se tiene en cuenta que éste da algunas cosas como verdades y otras como meras opiniones. Sin duda, Zenón aplicaba aquí, a la interpretación de la mitología homérica, el método alegórico o tropológico y reducía las divinidades del Olimpo a fuerzas y elementos de la naturaleza. Lo mismo hacía en el ensayo Sobre la «Teogonía» de Hesíodo (Cic., De nat. deorum I 36) 18 .
Ese mismo método exegético parece haber sido expuesto, de manera genérica y con intención pedagógica, en el escrito Sobre la audición de los poetas , que, según Festa, pudo haber inspirado el De poetis audiendis de Plutarco 19 .
El Arte era, a su vez, un tratado de retórica, donde, según Olimpiodoro, definía Zenón el arte como «un sistema de comprensiones ejercitadas para un fin útil a las cosas de la vida» (In Plat. Gorg ., págs. 53-54) 20 .
Las Soluciones comprendían probablemente una serie de respuestas a problemas de diversa índole (lógicos, físicos, morales, etc.) planteados por sus discípulos.
Los dos libros de las Refutaciones argumentaban quizá contra quienes proponían soluciones diferentes a las ofrecidas en la obra anterior.
Los Memorables de Crates tienden a buscar las raíces más profundas de la filosofía del mismo Zenón, al recordar la vida y las doctrinas del maestro cínico 21 .
El título Ética , que Diógenes Laercio parece unir al título anterior (como si dijera Memorias morales de Crates) se refiere, sin embargo, probablemente a una obra distinta, que constituía tal vez una síntesis de la filosofía moral de Zenón.
Entre las obras de Zenón que no integran la lista de Diógenes Laercio se cuentan, además del Sobre la «Teogonía» de Hesíodo , ya mencionado, las siguientes: Diatribas, Sobre el raciocinio, Sobre la sustancia, Sobre la naturaleza y Sentencias .
El título Diatribas tiene claras resonancias cínicas. La «diatriba» era un género literario especialmente cultivado por los cínicos y consistía en escritos relativamente breves, con frecuencia dialogados, de contenido ético social y de tono satírico o polémico. La obra de Zenón pudo haberle sido inspirada por su contemporáneo Bión de Borístenes y conservaba, probablemente, los rasgos esenciales de la «diatriba» cínica (Sext. Emp., Esbozos pirrónicos III 245) 22 .
El tratado Sobre el raciocinio contenía, en cambio, desarrollos que apenas podían encontrarse en los escritos cínicos, puesto que, al parecer, versaba sobre lógica y teoría del conocimiento. Tal vez había allí influencia megárica. Según Festa «se nos presenta, a través de los fragmentos, como una teoría del conocimiento mutuo y una introducción a la lógica propiamente dicha» 23 .
Las Sentencias comprendían apotegmas y anécdotas morales (cf. Hermóg., Progymn . 3; Teón, Progymn . 5; Ateneo, XIII 577 d). Diógenes Laercio, que no incluye este título en su catálogo de las obras de Zenón, lo menciona, sin embargo, al narrar un episodio de la vida de Crates (VI 91).
El Sobre la sustancia constituía un ensayo crítico sobre la noción de «sustancia», tal como la entendían Aristóteles y los peripatéticos contemporáneos de Zenón.
El Sobre la naturaleza , que reproduce el título de la obra de Heráclito, era un compendio de la ontología y la física del efesio, adoptadas por Zenón y por él adaptadas a la fundamentación de una ética básicamente cínica.
Nuevos fragmentos de Zenón, no conservados en su texto original griego, parecen encontrarse en lengua armenia, según L. Hatquichian 24 , y en lengua árabe, de acuerdo con F. Altheim y R. Stiehl 25 . Sin embargo, los trabajos de E. G. Schmidt 26 han adelantado argumentos de peso contra la posibilidad de atribuir a Zenón de Citio tales fragmentos 27 .
El estilo de Zenón refleja personalidad. Es un estilo lacónico, sin adornos pero no sin neologismos, que cifra el ingenio literario en una concisión contundente. El propio filósofo expresa lo que piensa al respecto cuando dice que «los discursos adecuados y correctos son semejantes a las monedas de plata de Alejandría: gratos de ver y bien dibujados, tal como esa moneda legal, pero no por eso más valiosos. Los que tienen contrarias 〈cualidades〉, en cambio, se parecen a los tetradracmas atenienses, rústicamente acuñados e incorrectos, pero muchas veces, en verdad, más consistentes que los discursos bellamente escritos» (Dióg. Laercio, VII 18).
BIBLIOGRAFÍA
F. ADORNO , «Sul significato del termine “hypárkhon” in Zenone Stoico», La Parola del Passato 12 (1957), 362-374.
—, «Sul significato del termine “hegemonikón” in Zenone Stoico», La Parola del Passato 14 (1959), 169-195.
C. B. ARMSTRONG , «The Cronology of Zeno of Citium», Hermathena 65 (1930), 360-365.
H. BALDRY , «Zeno’s ideal State», Journ. of Hell. Stud . 89 (1959), 3-15.
—, «The Idea of the Unity of Mankind», en Grecs et Barbares. Entretiens de l’Antiquité Classique , Vandoeuvres-Ginebra, 1962, 169-195.
A. J. CAPPELLETTI , «Las obras de Zenón y las fuentes de su sistema», Filosofía , Mérida (Venezuela), 7 (1994).
—, «La teología de Zenón de Citio», Filosofía , Mérida (Venezuela), 8 (1994).
E. CIZEK , «Sur les traces de Zenón dans les “Lettres a Lucilius”», Helikon 3 (1963), 196-208.
G. J. DIEHL , Zur Ethik des Stoikers Zeno von Kition , 1877.
A. DOERING , «Zeno, der Begründer der Stoa», Preussische Jahrbücher 107 (1902), 213-242.
I. DORANDI , «Estratti biografici di Zenone di Cizio nell’opera filodemea “Gli Stoici” (P. Herc . 155 e 339)», en La regione sotterrata dal Vesubio , Atti Convegno Intern., nov. de 1979, Nápoles, 1982, págs. 35-48.
J. M. DUMONT , «Le citoyen-roi dans la République de Zénon», Cahiers de Philos. polit. et jurid. Univ. Caen (1983), 35-48.
J. P. DUMONT , «L’âme el le main. Signification du geste de Zénon», Rev. Ét. Philos . 19 (1967-68), 1-8.
A. FALCHI , «Lo stoicismo di Zenone», Riv. Intern. Filos. del Diritto 13 (1933), 175-203.
N. FESTA , «Lo scritto di Zenone Perì toû hólou è perì tês ousías», Giorn. crit. Filos. Ital . 9 (1928), 20-34.
A. J. FESTUGIÈRE , La révelation d’Hermes Trismégiste , vol. II, París, 1949, págs. 260 y sigs.
TH . GOMPERZ , «Zur Chronologie des Stoikers Zenon», Sitzungber. Akad. Wiss. Wien . 146 (1903).
A. GRASSER , Zenon von Kition. Positionen und Probleme , Berlín-Nueva York, 1974.
A. GRILLI , «Zenone e Antigono II», Riv. Filol. Istr. Class . 91 (1963), 287-301.
H. A. K. HUNT , «The importance of Zeno’s Physics for an understanding of Stoicism during the late Roman Republic», Apeiron 1 (1967), 5-13.
—, A physical Interpretation of the Universe. The doctrines of Zeno the Stoic , Carlton, Austral. Univ., 1970.
A. M. IOPPOLO , «Doxa ed Epoché in Arcesilao», Elenchos 5 (1984), 363.
A. JAGU , Zénon de Citium. Son rôle dans l’établissement de la morale stoïcienne , París, 1946.
J. MANSFELD , «Zeno of Citium. Critical Observations on a recent Study», Mnemosyne , serie IV, 31 (1978), 135-178.
—, «A pseudo-fragment of Zeno Stoicus», Hermes 108 (1980), 255-258.
—, «Zeno and Aristotle On mixture», Mnemosyne , serie IV, 36 (1983), 106-310.
—, «Intuitionism and Formalism. Zeno’s Definition of Geometry in a fragment of L. Calvenus Taurus», Phronesis 28 (1983), 59-74.
A. MAYER , «Die Chronologie des Zenon und Cleantes», Philologus 71 (1912), 212-237.
M. MIZUCHI , «Some Problems about Zeno of Citium», Jour. Class. Stud . 17 (1969), 39-44.
P. PACHET , «La deixis selon Zenon et Chrysippe», Phronesis (1975), 241-246.
M. POHLENZ , «Zenon und Crysipo», Nachr. Götting. Gesellschaft Philol. Hist. Klasse , n. s. 2 (1938), 173-210.
P. H. POPPELREUTER , Die Erkenntnislehre Zenons und Kleanthes , 1891.
L. RAMAROSON , «Contre les temples faits de main d’homme», Rev. Philos . 43 (1969), 217-238.
J. M. RIST , «Zeno and stoic consistency», Phronesis 22 (1977), 161-174.
—, «Zeno and the origins of Stoic Logic», en Les Stoïciens et leur logique. Colloque Chantilly , París, 1978, págs. 387-400.
E. ROHDE , «Zur Chronologie des Zenon von Kition», Rheinisches Museum 33 (1878), 622-625.
M. SCHOFIELD , «The syllogisms of Zeno of Citium», Phronesis 33 (1983), 31-58.
R. W. SHARPLES , «On fire in Heraclitus and in Zeno of Citium», Classical Quartely , n. s., 34 (1984), 231-232.
F. E. SPARSHOTT , «Zeno’s On Art . Anatomy of a Definition», en The Stoics , ed. Sandbach, Berkeley, 1978, págs. 273-290.
L. STROUX , Vergleich und Metaphor in der Lehre des Zenon von Kition , Leipzig, 1965.
E. WELLMANN , Die Philosophie des Stoikers Zenon , Leipzig, 1873.
G. P. WEYGOLDT , Zenon von Kition und seine Lehre , 1872.
W. WIERSMA , «Der angebliche Streit des Zenon und Theophrasts über die Ewigkeit der Welt», Mnemosyne , serie III, 11 (1943), 191-216.
E. ZELLER , «Der Streit Theophrasts gegen Zenon und die Ewigkeit der Welt», Hermes 11 (1876), 422-429.

1 M. POHLENZ , Die Stoa, Geschichte einer geistigen Bewegung , Gotinga, 1959, vol. I, pág. 3.
2 F. H. SANDBACH , The Stoics , Londres, 1975, pág. 24.
3 Cf. N. HARTMANN , Kleinere Schriften , vol. II, Berlín, 1957, págs. 85 y sigs.
4 Frag. 198 USENER . Véase también n. 11 a la parte I.
5 W. CROENERT (Kolotes und Menedemos , Leipzig, 1906, pág. 28) las atribuye a Hermipo, erudito alejandrino del siglo III -II a. C.
6 T. DORANDI , «Estratti biografice di Zenone di Cizio nell’opera filodemea “Gli stoici” (Pap. Herc . 155 e 339)», La regione soterrata da Vesubio , Nápoles, 1982, págs. 443-454.
7 A. GRILLI , «Zenone e Antigono», Riv. Filol. Istr. Class . (1963), 294-295.
8 J. M. RIST , Stoic Philosophy , Cambridge, 1969, págs. 238 y sigs.
9 K. VON FRITZ , «Zenon von Kition», Real-Encycl . X A 1 (1972), cols. 90 sigs.
10 Cf. H. BALDRY , «Zeno’s ideal State», Journ. of Hell. Stud . 79 (1959), 3-15.
11 N. FESTA , I frammenti degli stoici antichi , Hildesheim-Nueva York, 1971, vol. I, pág. 46.
12 Cf. B. C. INWOOD , Impulse and Human Nature in Stoic Ethics , Toronto, 1981.
13 Cf. R. J. RABEL , «The Stoic Doctrine of generic and specific pathe», Apeiron 11 (1977), 205 y sigs.
14 Cf. M. VALENTE , A ética estoica em Cicero , Porto Alegre, 1984, págs. 123-133.
15 N. FESTA , op. cit ., vol. I, pág. 103.
16 Ibid ., pág. 78.
17 M. ISNARDI PARENTE , Stoici antichi , Turín, 1989, vol. I, pág. 102.
18 Cf. PH . H. DE LACY , «Stoic views of Poetry», Am. Journ. of Phil . 59 (1948), 241-271.
19 N. FESTA , op. cit ., vol. I, pág. 97.
20 Cf. F. E. SPARSHOTT , «Zeno On Art . Anatomy of a definition», en The Stoics (ed. Sandbach), Berkeley, 1978, págs. 273-290.
21 Cf. L. PAQUET , Les Cyniques grecs. Fragments et témoignages , Ottawa, 1975, págs. 110-120.
22 Cf. J. F. KINSTRAND , Bion of Borysthenes , Upsala, 1976.
23 N. FESTA , op. cit ., vol. I, pág. 27.
24 L. HATQUICHIAN , «Un traité philosophique attribuable a Zénon le Stoicien», Vestnik Matenadara , Eriwan, 2 (1950), 81-98.
25 F. ALTHEIM -R. STIEHL , «Neue Fragmente Zenons von Kition aus dem Arabischen», Forschungen und Fortschritte 36 (1962), 12-14.
26 E. G. SCHMIDT , «Die altarmenische “Zeno” Schrift und die spätantike Philosophie. Einleitungen», Abhandl. Deut. Akad. d. Wiss . 2 (1960), Berlín, 1961; «Neue Fragmente Zenons von Kition aus dem Arabischen und Armenischen?» Forschungen und Fortschritte 36 (1962), 372-375.
27 M. ISNARDI PARENTE , op. cit ., vol. I, pág. 130.
ZENÓN DE CITIO
I
VIDA Y OBRAS
1
DIÓGENES LAERCIO , VII 1 [S.V.F . I 1-6]
Zenón, hijo de Mnáseas o Demeas, de Citio en Chipre, ciudad [1] griega que acogió colonos fenicios. Tenía el cuello torcido hacia un lado, según dice Timoteo ateniense en [su obra] Sobre las vidas 1 . Apolonio Tirio 2 refiere que era de cuerpo esbelto, un tanto alto, moreno, por lo cual alguien, según dice Crisipo, en [el libro] primero de los Refranes , lo llamó sarmiento egipcio 3 . Era de gruesas pantorrillas, sin consistencia y débil. Por eso —también Perseo, en las Memorias conviviales 4 — rehusaba la mayor parte de los convites. Le gustaban, sin embargo, los higos verdes y los baños de sol, según cuentan.
Fue alumno, como antes se ha dicho, de Crates. Algunos, como Timócrates en el Dión , refieren que no sólo escuchó a Estilpón y durante diez años a Jenócrates, sino también a Polemón 5 . Hecatón 6 y Apolonio de Tiro, en el primer [libro] Sobre Zenón , cuentan que al preguntar éste a un oráculo qué debía hacer para vivir del mejor modo, el dios le respondió: «Estar en contacto con los muertos». Por lo cual él, habiendo comprendido, se [dedicó] a leer a los antiguos. Acercóse luego a Crates de esta manera. Mientras transportaba púrpura desde Fenicia naufragó cerca del Pireo. Llegado, pues, a Atenas, cuando ya tenía treinta años, se sentó junto a un librero. Y como éste leyera el segundo [libro] de los Memorables de Jenofonte, sintióse complacido, [2] y le preguntó dónde podían vivir tales varones. Como oportunamente llegara entonces Crates, el librero, señalándolo, le dijo: «Síguelo». Desde aquel momento fue discípulo de Crates 7 . Por otra parte, [estaba] bien dotado para la filosofía y [era] modesto en comparación con la desvergüenza cínica. Por lo cual, Crates, queriendo curarlo también de esto, le dio una olla con potaje de lentejas para que la llevara a través del Cerámico. Pero, al ver que él se avergonzaba y la escondía, rompió la olla golpeándola con el bastón. Mientras él [Zenón] huía y el potaje de lentejas se le deslizaba por las piernas, Crates exclamó: «¿Por qué huyes, fenicio? Nada terrible te ha sucedido» 8 . Durante algún tiempo fue, pues, discípulo de Crates. Y como entonces escribiera la República , decían algunos, en broma, que la había escrito sobre la cola del perro 9 . Además de la República , escribió estas [obras]. [Sigue la lista de sus libros.]
Finalmente se marchó y escuchó a los [filósofos] antes mencionados, cerca de veinte años. Y se cuenta que entonces dijo: «Felizmente navegué cuando sufrí el naufragio». Otros [refieren] que esto lo dijo cuando era discípulo de Crates. Otros, empero [dicen] que, mientras moraba ya en Atenas se enteró del naufragio y exclamó: «Bien obró [conmigo] el azar, al empujarme a la filosofía» 10 . Algunos [creen] que, una vez vendidas las mercancías en Atenas, se dedicó a la filosofía.
Refugiándose en el Pórtico adornado, también llamado Peisianactio, ilustrado con las pinturas de Polignoto, desarrollaba sus discursos, queriendo también hacer de aquél un lugar muy tranquilo, ya que, bajo los Treinta, cerca de mil cuatrocientos ciudadanos habían sido muertos allí. Allí acudían en adelante discípulos, y por eso fueron llamados «estoicos», inclusive los que vinieron después (habiendo sido antes denominados «zenonianos», según dice, en sus Cartas , Epicuro)... 11 . Éstos difundieron [3] también mucho la palabra. Honraron, pues, grandemente los atenienses a Zenón, al punto de brindarle inclusive las llaves de las murallas y de galardonarlo con una corona de oro y una estatua de bronce. Esto lo hicieron asimismo sus conciudadanos, convencidos de que la estatua de este hombre era una gloria [para ellos]. También los citienses de Sidón se lo disputaban. Estimábalo igualmente Antígono y, si alguna vez llegaba éste a Atenas, iba a escucharlo, y le rogaba muchas veces que fuera a vivir a su corte. En esto, sin embargo, aquél no cedió, pero envió a Perseo, uno de sus allegados, hijo de Demetrio y citiense de origen, quien floreció en la 130ª Olimpíada, cuando Zenón era viejo. La carta de Antígono, según refiere Apolonio de Tiro en su [libro] Sobre Zenón , rezaba así: «El rey Antígono al filósofo Zenón, salud. Creo que en fortuna y fama yo te aventajo, pero tú me llevas la delantera en inteligencia, en cultura, y en la perfecta felicidad que posees. He decidido, por eso, suplicarte que vengas a mí, persuadido de que no te resistirás a quien te estima. Trata, pues, por todos los medios, de reunirte conmigo, pensando que no solamente serás mi maestro, sino también de todos los macedonios en general. Porque es evidente que quien educa y conduce hacia la felicidad al príncipe de Macedonia prepara también a sus súbditos para la varonil firmeza. Pues así como fuere el gobernante, así serán también sin duda los más de sus súbditos». Y Zenón contestó así: «Zenón, al rey Antígono, salud. En mucho aprecio tu amor al saber, pues buscas la verdadera cultura, encaminada a lo útil, y no a lo vulgar, que corrompe las costumbres. Al apetecer la filosofía y al evitar el muy celebrado placer que afemina las almas de ciertos jóvenes, es evidente que no sólo te inclinas a los nobles sentimientos por naturaleza, sino también por deliberada elección. Una naturaleza noble, cuando se le añade un moderado ejercicio a través de un maestro generoso, fácilmente se encamina a la perfecta adquisición de la virtud. Yo, sin embargo, me encuentro afectado por la debilidad del cuerpo, a causa de la vejez: tengo, en efecto, ochenta años. Por eso no puedo reunirme contigo. Te envío, en cambio, a algunos compañeros de estudio, que no son inferiores a mí en cuanto al alma y me aventajan en cuanto al cuerpo. Si los escuchas, en nada serás superado por quienes poseen la perfecta felicidad» 12 . Mandó, pues, a Perseo y al tebano Filónides 13 , a quienes menciona Epicuro en la epístola a su hermano Aristóbulo como compañeros de Antígono.
Antígono de Caristo 14 dice que [Zenón] no negaba su origen citiense, pues, siendo él [Antígono] uno de los que contribuían a la restauración del baño público, y el que escribió en la estela: «De Zenón, el filósofo», éste exigió que añadiera: «de Citio».
Habiendo conseguido en cierta ocasión un recipiente con una tapa como de vaso de perfume, lo llenó de dinero, a fin de que el maestro Crates tuviera a la mano la satisfacción de sus necesidades. Se dice que, al venir a Grecia, tenía más de mil talentos y que los invirtió en negocios marítimos. Comía panecillos y miel y bebía un poco de vinillo fragante. Raramente hacía uso de muchachos; una o dos veces de alguna prostituta, a fin de no parecer misógino. Compartía una casa con Perseo, y como éste, en cierta ocasión, le llevara una flautista, sacudiéndosela, la devolvió al propio Perseo. Era –se dice– de fácil acceso, de modo que muchas veces el rey Antígono trataba desenvueltamente con él y lo llevaba de francachela a casa del citado Aristocles, aunque él [Zenón] luego se escabullía.
[4] Evitaba empero –dicen– las multitudes, al punto de que se sentaba en un extremo del banco, para ahorrarse en parte el fastidio. Y no paseaba con más de dos o tres. Mandaba también a veces que se diera dinero a los circunstantes para que no lo molestaran, según dice Cleantes en su libro Sobre el dinero . Como muchos lo rodeaban, señaló en el pórtico, en un extremo, la circunferencia de madera del altar, y les dijo: «Eso estaba situado una vez en el centro, pero, como molestaba, fue colocado en lugar aparte. También vosotros, quitándoos de enmedio, nos molestaréis menos».
Al presentarle Democares, hijo de Laques, sus saludos, y solicitarle que informara y escribiera a Antígono por él, acerca de sus necesidades, ya que éste le concedía [a Zenón] todo, una vez que lo hubo escuchado, no se ocupó más de él 15 . Dícese también que, después de la muerte de Zenón, exclamó Antígono: «¡Qué espectáculo me he perdido!». Por eso, solicitó a los atenienses, a través de su embajador Trasón, que le erigieran un sepulcro en el Cerámico. Y, al preguntársele por qué lo admiraba, contestó: «Porque, habiendo recibido de mí muchos y grandes regalos, jamás se hinchó de orgullo ni se mostró tímido».
Era asimismo inquisitivo y discurría con penetración acerca de todas las cosas, por lo cual también Timón así se expresa en los Silos [Sigue fragmento VIII W. = 22 Von Arnim]. Solícitamente se ejercitaba con el dialéctico Filón y con él entretenía sus ocios. Por lo cual, el joven Zenón no lo admiraba menos que a su propio maestro, Diodoro 16 . Rodeábanlo asimismo algunos hombres desnudos y mugrientos, como dice también Timón [Sigue fragmento XX W. = 21 Von Arnim] 17 . Era sombrío y agrio [en el gesto] y duro en el semblante. Era frugal en extremo y de una tacañería bárbara, so pretexto de economía. Si reprendía a alguien, lo hacía con circunspección y no en exceso, pero desde lejos. [Siguen varios apotegmas].
[5] También frecuentó a Diodoro, con quien estudió dialéctica, según refiere Hipóboto 18 . Siendo ya de avanzada edad, ingresó con modestia a [la escuela] de Polemón 19 . Por eso se cuenta que éste dijo: «No se nos oculta, Zenón, que te infiltras por las puertas del huerto, robas las doctrinas y te vistes con ellas al uso fenicio». A un dialéctico que le había revelado siete clases de dialéctica en un raciocinio [llamado] el «Segador», le preguntó qué paga quería por ello, y al escuchar cien [dracmas], le dio doscientas: tan grande era su amor al saber. Dicen que fue el primero que usó el nombre «kathêkon» 20 , o sea, «deber» y que escribió un libro acerca de él. Y que de esta manera transformó los versos de Hesíodo:
Excelente es aquel que sigue a quien habla ,
aunque tampoco es malo quien por sí mismo logra saberlo todo 21 .
Opinaba, en efecto, que es mejor el que puede escuchar a quien habla bellamente y sacar provecho de ello que el que todo por sí mismo lo consigue: éste sólo posee inteligencia; el que obedece al bien tiene también la práctica.
Al preguntársele por qué, siendo serio como era, solía reír sin embargo en los banquetes, contestó: «Hasta los altramuces, siendo amargos, se tornan dulces al ser remojados». También Hecatón dice, en el [libro] segundo de las Sentencias 22 , que en tales compañías solía soltarse. [Siguen dos apotegmas].
Era muy constante y sencillo, usaba alimentos crudos y capa ligera, de modo que de él se dijo:
A éste no lo domó el frígido invierno ni la lluvia incesante ,
ni el ardor del sol, ni la horrible enfermedad ,
ni la fiesta cara al pueblo, mas, incansable ,
al estudio se consagró noche y día .
Los poetas cómicos, al denigrarlo con sus burlas, lo elogian. [6] Así Filemón 23 en su drama Los filósofos , de este modo se expresa:
Devora un pan con higos y bebe agua .
Filosofa, en efecto, con insólita filosofía:
enseña a sufrir hambre y capta discípulos .
Algunos, sin embargo, [dicen que esto es] de Posidipo. Y casi a modo de proverbio se divulgó. Dícese de él, en efecto: «más austero que el filósofo Zenón». Pero también Posidipo, en Los convertidos , dice: «De modo que en diez días parecía haber llegado a ser más austero que Zenón» 24 .
Porque en realidad a todos los aventajaba en este género [de vida], no solamente en dignidad, sino también, por Zeus, en dicha. Sobrepasó en ocho los noventa años de vida, habiendo vivido sin enfermedades y con salud. Perseo dice, en sus Lecciones morales , que falleció a los setenta y dos años, y que llegó a Atenas a los veintidós 25 . Apolonio, a su vez, refiere que el mismo estuvo durante cincuenta y ocho años al frente de la escuela 26 .
Su muerte fue de esta manera: al salir de la escuela, tropezó y se quebró un dedo. Y mientras golpeaba la tierra con la mano dijo aquello de Níobe 27 :
Voy. ¿Por qué me llamas?
Enseguida, ahogándose, murió. Los atenienses le dieron sepultura en el Cerámico y, según hemos dicho antes, lo honraron con decretos en los que proclamaban su virtud. [Siguen epigramas de Antípatro, Zenódoto, Ateneo y Diógenes Laercio].
Demetrio de Magnesia refiere en los Homónimos 28 que Mnáseas, padre de aquél, fue muchas veces a Atenas en viajes de negocio, y llevó de allí muchos de los libros socráticos, cuando Zenón era aún niño. Por eso, ya en su patria se había ejercitado. Y de tal modo, al trasladarse a Atenas, se unió a Crates. Parece –dice– que él mismo determinó el límite de lo engañoso en las enunciaciones. Dícese que juraba por la alcaparra, como Sócrates por el perro.
2
DIÓGENES LAERCIO , VII 10 [S.V.F . I 7-8]
Me pareció conveniente [referir aquí] el decreto que promulgaron los atenienses acerca del mismo [Zenón], que dice así: «Siendo arconte Arrenides, en la quinta pritanía de Acamántide, en el día décimo primero del mes de Memacterión 29 , vigésimo tercero de la pritanía, en asamblea soberana, el presidente Hiponte, hijo de Cratistóteles, del demo de Jipete, y sus colegas, pusieron a votación un decreto, y Trasón, hijo de Trasón, del demo de Anacea, dijo: «Puesto que Zenón, hijo de Mnáseas, citiense, se dedicó durante veinte años a la filosofía en la ciudad, se comportó en lo demás como un hombre bueno y exhortó a los jóvenes que buscaban su compañía, invitándolos a la virtud y la templanza, se volcó hacia lo mejor proponiendo a todos su propia vida, concorde con las palabras que pronunciaba, como modelo de excelencia, parecióle al pueblo que era de buena suerte alabar a Zenón, hijo de Mnáseas, citiense, coronarlo con una corona de oro, conforme a la ley, a causa de su virtud y de su templanza, y erigirle también, a expensas públicas, un monumento fúnebre en el Cerámico».
Para que confeccionaran la corona y erigieran el monumento fúnebre, escogió enseguida el pueblo a cinco varones atenienses, y al escriba del pueblo a fin de que grabara el decreto en dos estelas, y le mandó que colocara una en la Academia y otra en el Liceo. Y [ordenó] al administrador que distribuyese [entre todos] el gasto originado por las estelas, a fin de que todos entendieran que el pueblo de Atenas honra a los hombres buenos, tanto vivos como muertos». Para esta edificación fueron elegidos Trasón de Anacea, Filocles del Pireo, Fedro de Anaflisto, Medonte de Acarnea, Mícito de Sipaleto y Dión de Peanía.
3
TEMISTIO , Discursos XXIII 295 d Hard. [S.V.F . I 9]
Lo que a Zenón concierne es muy claro, y ha sido celebrado por muchos el hecho de que la Apología de Sócrates lo haya conducido de Fenicia al Pórtico variopinto 30 .
4
ESTRABÓN , XIII 614 [S.V.F . I 10]
De Pitane es originario Arcesilao, el académico, condiscípulo de Zenón citiense en la escuela de Polemón 31 .
5
NUMENIO , en EUSEBIO , Preparación evangélica XIV 5, 11 [S.V.F . I 11]
De Polemón surgieron los célebres Arcesilao y Zenón... A Zenón lo recordé, en efecto, cuando dije que había sido discípulo de Jenócrates y luego de Polemón y que más tarde se hizo cínico junto a Crates. Ahora se puede agregar que también participó [de las enseñanzas] de Estilpón y de los discursos de los heraclíteos. Cuando, en efecto, después de haber frecuentado al mismo tiempo la escuela de Polemón, [Arcesilao y Zenón] se denigraron mutuamente, tomaron como valedores en la batalla que entre ellos sostenían el uno [Zenón] a Heráclito, a Estilpón y juntamente a Crates (de los cuales con Estilpón se había hecho polemista; con Heráclito, austero; y con Crates, cínico) 32 ; en cuanto [al otro] Arcesilao, etc.
6
NUMENIO , en EUSEBIO , Preparación evangélica XIV 6, 9 (732 b) [S.V.F . I 12]
Habiendo tomado, pues, distancia, se golpeaban, pero no los dos al mismo tiempo, sino Arcesilao a Zenón. Zenón, en efecto, se conservó solemne y grave en la pelea, pero no mejor que el retórico Cefisodoro (éste, en realidad, habiendo de impugnar a Aristóteles, maldecía a Platón)... 33 . Pero también Zenón, una vez que prescindía de Arcesilao, si no hubiera polemizado con Platón, habría filosofado, a mi juicio, de modo mucho más digno, a causa de esa misma actitud pacífica. Él, en efecto, no ignorando tal vez las [opiniones] de Arcesilao, pero sí las de Platón, según se infiere de lo que contra éste antes escribió, obró también de modo contradictorio, hiriendo a quien no es bueno herir, insultando con las [palabras] más infamantes y vergonzosas a quien no habría debido, y esto de manera mucho peor de lo que conviene a un cínico. Por lo demás, demostró haber dejado a Arcesilao no por grandeza de alma, o por ignorar las [doctrinas] de éste, o por temor «de la gran boca de la dolorosa guerra» [de los estoicos]; se volvió en otro punto hacia [el mismo] Platón... 34 .
Pero [también] sobre las cosas bellas y [nada] vergonzosas innovaciones [introducidas] por Zenón en contra de Platón he de hablar alguna otra vez... Arcesilao, por su parte, al ver en Zenón un émulo y un posible triunfador, demolió los discursos pronunciados por éste y nada lo detuvo... Al comprender que la doctrina de la representación comprensiva, que aquél había hallado por vez primera, y el propio nombre del mismo eran famosos en Atenas, se empeñó con todos sus artificios contra ella. Aquél, que estaba en una situación más débil, no pudiendo esperar pasarla tranquilo, se desentendió de Arcesilao, y, aunque tenía muchas cosas que decir, no quiso [hacerlo], optando por obrar de otra manera. Atacó, en cambio, a Platón, que no estaba entre los vivos, y desde su carro estorbó con gritos a toda la procesión, ya que Platón no podía defenderse ni había nadie que estuviera dispuesto a hablar por él, y si Arcesilao lo hubiera hecho, pensaba que así lo habría apartado de sí mismo.
7
CICERÓN , Académicos posteriores I 34 [S.V.F . I 13]
Ya habían escuchado a Polemón asiduamente Zenón y Arcesilao. Pero, puesto que Zenón aventajaba a Arcesilao en edad, discurría con mucha sutileza y se movía con gran ingenio, intentó corregir la doctrina.
8
CICERÓN , Sobre el supremo bien y el supremo mal IV 3 [S.V.F . I 13]
Que no había motivo para que Zenón, después de escuchar a Polemón, se apartara de él y de sus predecesores.
9
QUINTILIANO , Instituciones oratorias XII 7, 9 [S.V.F . I 14]
Siendo así que a Sócrates se le procuraba la comida, y Zenón, Cleantes y Crisipo recibían regalos de sus discípulos.
10
SÉNECA , Epístola a Helvia 12, 4 [S.V.F . I 15]
Bien sabido es que Homero tuvo un esclavo, Platón tres, y ninguno Zenón, con quien se inició la rígida y viril sabiduría de los estoicos 35 .
11
SÉNECA , Sobre los beneficios IV 39, 1 [S.V.F . I 16]
¿Por qué, entonces –dijo– vuestro Zenón, habiendo prometido a alguien quinientos denarios en préstamo y habiendo comprendido que éste era poco digno de confianza, aun cuando sus amigos trataban de persuadirlo de que no se los diese, perseveró en confiar, porque lo había prometido?
12
ELIANO , Historias diversas IX 33 [S.V.F . I 19]
Un muchachito de Eretria frecuentó a Zenón largo tiempo, hasta que llegó a ser hombre. Al fin, regresó a Eretria y su padre le preguntó qué sabiduría había aprendido en tan extenso lapso. La demostración, contestó él, y no lo he hecho muy profundamente. Y como el padre se enojara y acabara golpeándole, él, conduciéndose con serenidad y autodominio, repuso que había aprendido esto, a soportar la cólera de los padres sin indignarse por ello.
13
DIÓGENES LAERCIO , VII 29 [S.V.F . I 20]
Como cierto rodio bello y rico, pero nulo en todo lo demás, se acercara a [Zenón], éste, no deseando aguantarlo, primero lo hizo sentar sobre unas gradas polvorientas, para que su manto se ensuciara; después, en el sitio de los mendigos, para que conviviera con los harapo; finalmente, el mozo se marchó.
14
TIMÓN DE FLIUNTE , Silloi , frag. XX W [S.V.F . I 22]
Mientras reunía una banda de proletarios que, entre todos, eran los más indigentes y frívolos mortales de las ciudades 36 .
15
TIMÓN DE FLIUNTE , Silloi , frag. VIII W [S.V.F . I 22]
Y vio a una vieja glotona fenicia que, en medio de un humo sombrío, todo lo deseaba: su pequeña cesta se rompió de camino: tenía una inteligencia menor que un sinsentido.
16
ATENEO , XIII 603 d [S.V.F . I 23]
Aristocles, el citaredo, era amante del rey Antígono, sobre el cual Antígono de Caristo escribe lo siguiente en la vida de Zenón: «El rey Antígono trataba con familiaridad a Zenón y una vez, como saliese, al cabo de un día, de un banquete, y se detuviese junto a Zenón, lo persuadió para que lo acompañara a divertirse en casa de Aristocles, el citaredo, al cual el rey amaba con vehemencia».
17
Índice herculanense de los estoicos , col. IX [S.V.F . I 25]
En relación con él se comportaba como un igual y semejante, con dulce y benévola emulación, y admiraba y honraba en gran manera al hombre 37 .
18
Índice herculanense de los estoicos , col. VIII [S.V.F . I 25]
«... ha de poner en la puerta a los jóvenes locuaces y a los postulantes. Como [alguien] no supiera adónde ir, le dijo que podría situarse junto al custodio de las monedas de bronce; eso no estaría mal, pues así [podría] castigar a los [falsificadores]». Zenón, mirando a los extranjeros, exclamó: «¿Qué decís..., etc.?» 38 .
19
PLUTARCO , Sobre las contradicciones de los estoicos 4, 1034 a [S.V.F . I 26]
Zenón y Cleantes no quisieron hacerse atenienses, para que no se pensara que ofendían a su patria. Pero, si ellos [obraron] bien, concederás que Crisipo no hizo lo justo al registrarse como ciudadano 39 .
20
PLUTARCO , Sobre las contradicciones de los estoicos 2, 1033 b [S.V.F . I 27]
Aun cuando, para decirlo en pocas palabras, muchas cosas fueron escritas por el propio Zenón, muchas por Cleantes y muchísimas por Crisipo acerca del Estado, del ser mandado y el mandar, del sentenciar y el pronunciar discursos, no es posible hallar en las vidas de ninguno de ellos ni estrategia, ni legislación, ni presentación en la asamblea, ni defensa ante los jueces, ni guerra por la patria, ni embajada, ni don voluntario, sino que, como quien degusta en condición de huésped cierto lote de ocio, pasaron toda su no breve sino larguísima vida, en conversaciones, libritos y paseos. Y no es un secreto que vivieron de acuerdo con los escritos y dichos de otros más que con los de ellos mismos 40 .
21
PLUTARCO , Sobre las contradicciones de los estoicos 2, 1033 e [S.V.F . I 27]
¿Quién, en toda esta vida escolar, disertó, pues, más que Crisipo, Cleantes, Diógenes, Zenón y Antípatro, los cuales abandonaron sus respectivas patrias, sin buscar otra cosa más que pasar la vida en sosiego, enseñando y pronunciando discursos literarios en el Odeón y en casa de Zostero?
22
DIÓN CRISÓSTOMO , Discursos XLVII 2, vol. II, pág. 81, 2 Von Arnim [S.V.F . I 28]
... como yo antes me asombraba de los filósofos que dejaron sus patrias sin que nadie a ello los obligase, decididos a vivir entre extraños aunque ellos mismos habían demostrado que se debe honrar a la patria y tenerla en mucho, y que para el hombre es natural ocuparse de los asuntos comunes e intervenir en la política. Me refiero a Zenón, Crisipo y Cleantes, que esto sostenían, pero ninguno se quedó en su patria 41 .
23
SÉNECA , Sobre la tranquilidad del espíritu I 10 [S.V.F . I 28]
Pronto y dispuesto sigo a Zenón, a Cleantes, a Crisipo, ninguno de los cuales accedió, sin embargo, a los asuntos del estado ni dejó de recomendar [a otros que lo hicieran] 42 .
24
ARRIANO , Disertaciones de Epicteto III 21, 19 [S.V.F . I 29]
[El dios] aconsejó a Sócrates que ocupase el puesto de refutador, como a Diógenes el de reprender real y adecuadamente, como a Zenón el de enseñar y adoctrinar.
25
Índice herculanense de los estoicos , col. I [S.V.F . I 30]
Si alguien deseara saber cuáles eran sus hábitos, no podría encontrar mejor indicio [de ellos] que los juicios por él emitidos acerca de las cosas bellas y feas y, de modo semejante, los que a éstos añadió, acerca de las cosas buenas y malas. Apolodoro, en efecto, el epicúreo, en dos libros... 43 .
26
Índice herculanense de los estoicos , col. III [S.V.F . I 131]
... intitulado Sobre el guía de nuestra propia secta . Otras cosas, sobre lo mismo, mientras a través de casi todo el librito trata de estos asuntos, había escrito, según hemos dicho antes, y pretende asimismo que Zenón raras veces se dejó llevar por la complacencia a causa de la debilidad de su cuerpo, como en...
27
Índice herculanense de los estoicos , col. VI [S.V.F . I 32]
... [se dice que le gustaban] los higos y que toleraba [las injurias] con calma y benevolencia. Y es justo añadir también esto a su himno y que se le concedió una tumba pagada por el pueblo...
28
ATENEO , IX 370 c [S.V.F . I 32 a]
Y no es extraño que algunos hayan jurado por la col, así como Zenón el citiense, el fundador del Pórtico, imitando el juramento de Sócrates por el perro, juraba a su vez por la alcaparra, según refiere Émpedo en sus Memorias 44 .
29
DIÓGENES LAERCIO , VII 32 [S.V.F . I 32 a]
Dícese que [Zenón] juraba por la alcaparra 45 , así como Sócrates por el perro.
30
GALENO , Sobre la diferencia de los pulsos III 1, vol. VIII 642 K [S.V.F . I 33]
Se satisfacen, por tanto, todos estos [médicos] que se llaman «pneumáticos» con los dogmas de los estoicos. De manera que, como Crisipo los habituó a dudar de los términos usados en filosofía, tampoco ellos vacilan en hacer lo mismo con los que utiliza la medicina. Zenón el citiense fue ya el primero que se atrevió a innovar y transgredir el uso que hacen los griegos de las palabras 46 .
31
CICERÓN , Sobre el supremo bien y el supremo mal III 5 [S.V.F . I 34]
Aun cuando entre los filósofos estoicos cambiaron el uso del mayor número [de palabras], Zenón, su jefe, no fue tanto un inventor de cosas como de palabras nuevas.
32
CICERÓN , Sobre el supremo bien y el supremo mal III 15 [S.V.F . I 34]
Si a Zenón le fue permitido, cuando encontraba alguna cosa inusitada, imponerle un nombre también inaudito, ¿por qué no ha de serle permitido a Catón?
33
CICERÓN , Disputaciones tusculanas V 34 [S.V.F . I 35]
Zenón el citiense, un extranjero, innoble artífice de palabras, parece haberse infiltrado en la antigua filosofía.
34
LUCIANO , Los longevos 19 [S.V.F . I 36]
Zenón, el fundador de la filosofía estoica [vivió] noventa y ocho [años]. De él se dice que, mientras entraba en la asamblea, al tropezar, exclamó: «¿Por qué me llamas?». Y, regresando a su casa, dejó de tomar alimento y puso fin a su vida 47 .
35
FILODEMO , Sobre los filósofos col. IV Neap. (= 3 Oxf.) [S.V.F . I 36 a]
En la carta que contiene lo referente a Antifonte se dice que Zenón tenía sesenta y dos [años]. No queda sino suponer que el mismo vivió hasta los ciento un años. Desde [el gobierno] de Clearco, en efecto, hasta el de Arrenides, en el cual, según Esquiroforión, Zenón falleció, transcurrieron treinta y nueve años 48 .
36
PAUSANIAS , I 29, 15 [S.V.F . I 36 b]
[En la descripción de la Academia.] Aquí se sentaron también Zenón, hijo de Mnáseas y Crisipo de Soles.
37
ESTRABÓN , XVI 757 [S.V.F . I 37]
De Tiro eran también Antípatro y el que por poco nos precedió, Apolonio, quien editó el catálogo de los filósofos de la escuela de Zenón y de los libros [del mismo] 49 .
38
Suidas, s. v . (78) pág. 507 Adler
Zenón de Sidón... discípulo de Diodoro Cronos, quien fue asimismo maestro de Zenón de Citio 50 .
39
DIÓGENES LAERCIO , VI 105
Zenón, el cual fue discípulo de Crates 51 .
40
DIÓGENES LAERCIO , II 120
Refiere Heraclides que también Zenón, fundador del Pórtico, fue discípulo de éste [Estilpón] 52 .
41
DIÓGENES LAERCIO , I 13-15
De Sócrates salió Antístenes; de éste, Diógenes, el «perro»; de éste, Crates de Tebas; de éste, más tarde, Zenón de Citio; de éste, Cleantes, y de éste, en fin, Crisipo 53 .
42
DIÓGENES LAERCIO , VII 36 [S.V.F . I 38]
Muchos discípulos tuvo Zenón, y entre ellos fueron famosos Perseo, hijo de Demetrio, de Citio; Aristón, hijo de Milcíades, de Quíos, el que introdujo la indiferencia; Herilo de Cartago, quien sostuvo que el fin es la ciencia; Dionisio, el cual se convirtió al placer, pues a causa de una terrible enfermedad de los ojos no estaba ya cierto de que el dolor es indiferente; éste era de Heraclea; Cleantes, hijo de Fanias, de Aso, el cual sucedió [a Zenón en la dirección de] la escuela, a quien éste solía comparar con las tablillas enceradas más duras, en las que con dificultad se escribe, pero en las que las cosas escritas perduran; Esfero de Bósporo, quien escuchó también a Cleantes después de la muerte de Zenón 54 . Fueron asimismo discípulos de Zenón y lo vieron, según Hipóboto refiere, Filónides de Tebas, Calipo de Corinto, Posidonio de Alejandría, Atenodoro de Soles y Zenón de Sidón 55 .
43
Índice herculanense de los estoicos , col. X 2 [S.V.F . I 39]
Cleantes, hijo de Fanias, de Aso, el cual heredó la [dirección de] la escuela; Dionisio, hijo de Teofanto, según escribió Antígono, de Heraclea, el que cambió de doctrina; Aristón, hijo de Milcíades, de Quíos, el que sostuvo que el fin es la indiferencia, pero en las demás cosas pensaba que seguía al maestro 56 .
44
DIÓGENES LAERCIO , VI 15
[Antístenes] preanunció la imperturbabilidad de Diógenes, la fortaleza espiritual de Crates, el aguante de Zenón 57 .
45
ORÍGENES , Contra Celso III 54, vol. I, pág. 250, 3 Kö., pág. 483 Del. [S.V.F . I 40]
¿O también nosotros tenemos intención de acusar a los filósofos que exhortan a los esclavos domésticos a la virtud, a Pitágoras [que exhortaba] a Zalmoxis, y a Zenón [que lo hacía con] Perseo?
46
PLUTARCO , Vida de Cleómenes 2 [S.V.F . I 40 a]
Esfero fue al principio discípulo de Zenón de Citio 58 .
47
DIÓGENES LAERCIO , VII 4 [S.V.F . I 41]
Zenón escribió, además de la República , las siguientes [obras]:
Sobre la vida conforme a la naturaleza .
Sobre el impulso o sobre la naturaleza del hombre .
Sobre las pasiones .
Sobre el deber .
Sobre la ley .
Sobre la educación griega .
Sobre la vista .
Sobre el Todo .
Sobre los signos .
Pitagóricos .
Universales .
Sobre el estilo .
Problemas homéricos (cinco libros).
Sobre la audición de la poesía .
También le pertenecen:
Arte .
Soluciones .
Refutaciones (dos libros).
Memorables de Crates .
Ética 59 .
48
CLEMENTE DE ALEJANDRÍA , Strómata V 9, pág. 680 Pott. [S.V.F . I 43]
Pero también los estoicos dicen que Zenón fue el primero en escribir ciertas cosas que no se confían fácilmente a los discípulos para que las lean a fin de que no se les otorgue el saber si no filosofan auténticamente.
49
QUINTILIANO , Instituciones oratorias XII 1, 18 [S.V.F . I 44]
Por eso, si a estos varones [semejantes a Cicerón] les faltó la virtud suprema, a quien preguntara si fueron oradores les responderé como [lo harían] los estoicos si se les preguntara si Zenón, Cleantes o Crisipo fueron sabios: fueron, sin duda, grandes y venerables, mas no consiguieron, sin embargo, la cumbre de la naturaleza humana.
II
FRAGMENTOS Y OPINIONES
50
DIÓGENES LAERCIO , VII 39 [S.V.F . I 45]
Dicen que el discurso filosófico consta de tres partes, pues le pertenecen tanto la física como la ética y la lógica. Así lo dividió por vez primera Zenón de Citio en su [obra] Sobre el raciocinio 60 .
51
CICERÓN , Sobre el supremo bien y el supremo mal IV 4 [S.V.F . I 45]
[Los otros académicos antiguos] dividieron toda la filosofía en tres partes, división que vemos conservada por Zenón.
52
DIÓGENES LAERCIO , VII 40 [S.V.F . I 46]
Otros, en cambio, ponen en primer lugar la lógica; en segundo, la física, y en tercero, la ética. Entre ellos está Zenón en [su obra] Sobre el raciocinio 61 .
LÓGICA
53
CICERÓN , Sobre el supremo bien y el supremo mal IV 9 [S.V.F . I 47]
Sobre estos temas [sobre los modos de discurrir], aunque muchísimo fue elucubrado por Crisipo, Zenón [trató] mucho menos que los antiguos.
54
ARRIANO , Disertaciones de Epicteto I 17, 10-11 [S.V.F . I 48]
La lógica... analiza y critica las demás [ciencias] y es, como diría alguno, medida y peso [de las mismas]. ¿Quién afirma esto? ¿Sólo Crisipo, Zenón y Cleantes? ¿Antístenes no lo afirma?
55
ESTOBEO , Églogas II 2, 12, pág. 22, 12 W [S.V.F . I 49]
Zenón comparaba las artes de los dialécticos a medidas exactas que no miden trigo o alguna otra [mercancía], sino [sólo] paja y estiércol 62 .
56
PLUTARCO , Sobre las contradicciones de los estoicos 8, 1034 f [S.V.F . I 50]
[Zenón] solucionaba sofismas y ordenaba a sus discípulos aprender la dialéctica capaz de hacer esto mismo.
57
ARRIANO , Disertaciones de Epicteto IV 8, 12 [S.V.F . I 51]
Especulaciones del filósofo... las que Zenón dice: conocer los elementos del raciocinio 63 , qué cualidad tiene cada uno de ellos, cómo se armonizan entre sí y cuáles son las consecuencias de los mismos.
SOBRE EL SISTEMA DEL CONOCIMIENTO
(FANTASÍA, SENSACIÓN, CRITERIO )
58
CICERÓN , Académicos primeros II 66 [S.V.F . I 52]
Arcesilao considera que ésta es la mayor fuerza del sabio, y está de acuerdo con Zenón: cuidar de no ser cogido [en falta] y de no ser hallado en error.
59
CICERÓN , Académicos posteriores I 42 [S.V.F . I 53]
Excluía, pues, [Zenón] de la virtud y de la sabiduría el error, la ligereza, la ignorancia, la opinión, la sospecha y, en una palabra, todo cuanto fuera extraño a un firme y constante asentimiento.
60
CICERÓN , En defensa de Murena 61 [S.V.F . I 54]
[Consideraba Zenón] que el sabio nada opina, de nada se arrepiente, en nada se equivoca, nunca cambia de idea.
61
CICERÓN , Académicos primeros II 113 [S.V.F . I 54]
Que el sabio nada opina... ninguna de estas cosas fue defendida con gran empeño antes de Zenón.
62
LACTANCIO , Instituciones divinas III 4 [S.V.F . I 54]
Por tanto, si nada se puede saber, como Sócrates enseñó, ni se debe opinar, como [sostuvo] Zenón, toda filosofía queda suprimida.
63
AGUSTÍN , Contra los académicos II 11 [S.V.F . I 54]
Habiendo aprendido del mismo Zenón que nada hay más torpe que el opinar.
64
ESTOBEO , Églogas II 7, 11 pág. 112, 1 W [S.V.F . I 54]
Que el sabio nada sostiene con vacilación, sino, al contrario, con firmeza y seguridad, por lo cual tampoco opina... 64 .
65
ESTOBEO , Églogas II 7, 11 pág. 113, 5 W [S.V.F . I 54]
Y sostienen que no cambia de idea, ya que posee entendimiento... ni muda en ningún sentido ni se retracta ni vacila.
66
DIÓGENES LAERCIO , VII 121 [S.V.F . I 54]
Y además, que el sabio no emite opiniones.
67
CICERÓN , Académicos posteriores I 40 [S.V.F . I 40; I 55]
Muchas cosas cambió también [Zenón] en aquella tercera parte de la filosofía. En ella dijo, en primer término, algunas cosas nuevas acerca de los mismos sentidos, a los cuales consideró unidos a partir de una especie de impulso ofrecido desde afuera, que él [llama] phantasía y nosotros podemos denominar «imagen» 65 .
68
NUMENIO , en EUSEBIO , Preparación evangélica XIV 6, 13 [S.V.F . I 56]
Como esta doctrina de la representación comprensiva fuera inventada por él [Zenón], al ver [Arcesilao] que gozaba de gran fama en Atenas, se esforzó por todos los medios en refutarla 66 .
69
GALENO , Sobre la mejor doctrina I, vol. I, pág. 41 K [S.V.F . I 57]
Reprueba, como poco áticos, los términos de los estoicos: katalēptón, katálēpsis, katalēptikḕ phantasía, akatálēptos, akatalēpsía 67 .
70
SEXTO EMPÍRICO , Contra los matemáticos VII 236 [S.V.F I 58]
Cuando Zenón dice que la representación comprensiva es una impresión del alma se le debe escuchar 68 .
71
SEXTO EMPÍRICO , Contra los matemáticos VII 230 [S.V.F . I 58]
El mismo [Crisipo] sospecha, pues, que Zenón menciona la impresión en lugar de la alteración 69 .
72
CICERÓN , Académicos primeros II 18 [S.V.F . I 59]
Al negar así que hubiese algo que pudiera ser comprendido... si eso fuera, como Zenón había determinado, tal imagen (= phantasía) ... impresa y grabada a partir de aquello que es, pues no podría serlo a partir de aquello que no es (decimos que esto fue muy correctamente determinado por Zenón), cuando Filón lo impugna y rechaza...
73
CICERÓN , Académicos primeros II 77 [S.V.F . I 59]
Preguntó tal vez [Arcesilao] a Zenón qué sucedería si el sabio no pudiese siquiera percibir algo y no fuera propio del sabio opinar. Aquél, [respondió], creo, que nada había de opinar, porque tendría algo que pudiera percibir. ¿Qué sería, por tanto, esto? Una imagen, creo. ¿Pero qué imagen? Entonces él así la habría definido: algo impreso, grabado y ejecutado a partir de lo que es tal como es. Después de lo indagado, todavía [queda por averiguar], si una imagen de esa clase es verdadera, ¿cuál sería falsa? Aquí parece que Zenón vio con agudeza que ninguna imagen podría ser percibida si proviniera de lo que es de tal modo que pudiera igualmente provenir de lo que no es. Con razón estuvo de acuerdo Arcesilao con lo añadido a la definición.
74
SEXTO EMPÍRICO , Contra los matemáticos VII 248 [S.V.F . I 59]
Representación comprensiva es la impresa y grabada a partir de lo que es y de acuerdo con lo que es, como no puede serlo la que [proviene] de lo que no es 70 .
75
SEXTO EMPÍRICO , Esbozos pirrónicos II 4 [S.V.F . I 59]
[Éste, después de] enapomemagménē [añade] enapotetypōménē .
76
AGUSTÍN , Contra los académicos III 9, 18 [S.V.F . I 59]
Pero veamos qué dice Zenón: a saber, que una representación se puede comprender y percibir cuando no tiene rasgos comunes con lo falso.
77
CICERÓN , Académicos posteriores I 41 [S.V.F . I 60]
No prestaba fe [Zenón] a todas las representaciones, sino sólo a aquellas que presentan ciertas características propias de las cosas que se pueden ver. A esta representación, pues, que por sí misma se discierne la llamaba «comprensible» (¿entendéis esto? –Sin duda, digo, pues ¿de qué otro modo se podría traducir katalēptón?) . Pero cuando ella había sido ya acogida y aprobada, la llamaba «comprensión», semejante a las cosas que con la mano se agarran. De aquel nombre había sacado también éste, siendo así que nadie había usado antes esa palabra en tal asunto. Y él mismo utilizó muchas palabras nuevas (pues decía cosas nuevas): aquello que era captado por el sentido lo llamaba «sensación», y si de tal modo era captado que no pudiera ser ya desarraigado por la razón, lo denominaba «ciencia», en caso contrario, «ignorancia». De ésta surgía igualmente la «opinión», que es débil y está mezclada con lo falso y desconocido. Pero entre la ciencia y la ignorancia colocaba aquella «comprensión» a la que me he referido, y a ésta no la contaba entre las cosas buenas ni entre las malas, pero decía que sólo a ella se debe dar crédito. Por eso, también prestaba fe a los sentidos, ya que, como antes dije, la comprensión basada en los sentidos le parecía no sólo verdadera, sino también fiel, no porque captara todo lo que hay en el objeto, sino porque no pasaba por alto nada de lo que a ella pudiera someterse y porque la naturaleza le otorgó la norma de la ciencia y el principio de la misma, por medio de los cuales se imprimirían luego en las almas las nociones de las cosas, a partir de las que no sólo se revelarían los principios, sino también ciertos caminos más amplios para hallar la razón [de ser de las cosas]. Excluía, pues, de la virtud y de la sabiduría el error, la ligereza, la ignorancia, la duda, la sospecha y, en una palabra, todo cuanto fuera ajeno a un firme y constante asentimiento 71 .
78
CICERÓN , Académicos posteriores I 40 [S.V.F . I 61]
A las cosas que son percibidas y como acogidas por los sentidos añade Zenón el asentimiento de los espíritus, y entiende que éste se ubica en nosotros y es voluntario 72 .
79
CICERÓN , Académicos posteriores I 41 [S.V.F . I 62]
Esto mismo que era comprendido por un sentido lo llamaba, pues, «sensación».
80
SEXTO EMPÍRICO , Contra los matemáticos VIII 355 [S.V.F . I 63]
Epicuro dijo que todo sentido es seguro; Zenón el estoico, en cambio, empleó alguna distinción 73 .
81
CICERÓN , Sobre la naturaleza de los dioses I 70 [S.V.F . I 63]
Arcesilao, al considerar falsas todas las cosas que se ven con los sentidos, acosaba a Zenón; éste, empero, [decía] que algunas imágenes son falsas, pero no todas 74 .
82
CICERÓN , Académicos posteriores I 41 [S.V.F . I 63]
No a todas las imágenes [Zenón] les prestaba fe.
83
CRISIPO , en SEXTO EMPÍRICO , Contra los matemáticos VII 373 [S.V.F . I 64]
(Al discutir con Cleantes, quien había dicho que la representación es impresión a modo de bajorrelieve o altorrelieve). Pero si así [es], se da por supuesto que la memoria es atesoramiento de representaciones 75 .
84
ESTOBEO , Églogas I, pág. 136, 21 W [S.V.F I 65]
Zenón [y sus seguidores] dicen que los conceptos no son cosas ni cualidades, sino representaciones del alma al modo de cosas y cualidades. Ellos eran denominados «ideas» por los antiguos 76 . Hay, en efecto, ideas de los objetos que caen bajo los conceptos, como, por ejemplo, de los hombres, de los caballos; y, para hablar más genéricamente, de todos los animales y de las demás cosas de las cuales se dice que hay ideas. Pero los filósofos estoicos dicen que éstas no tienen existencia real y que nosotros participamos [en la producción] de los conceptos y encontramos los casos de los llamados nombres comunes 77 .
85
AECIO , I 10, 5 [S.V.F . I 65]
Los estoicos, seguidores de Zenón, decían que nuestros conceptos son las ideas.
86
DIÓGENES LAERCIO , VIII 61 [S.V.F . I 66]
El concepto, pues, es una representación del entendimiento, no un ente o una cualidad, pero a modo del ente y de la cualidad. Y así, por ejemplo, surge la representación mental del caballo, aun cuando éste se encuentre ausente.
87
CICERÓN , Académicos primeros II 144 [S.V.F . I 66]
Niega, en efecto, Zenón que vosotros... sepáis algo. ¿Cómo?, preguntarás. Porque nosotros sostenemos que inclusive el tonto comprende muchas cosas. Pero negáis que alguien sepa cosa alguna sino el sabio. Y esto, por cierto, Zenón lo llevaba a cabo con el gesto. Pues, mostrando la mano opuesta con los dedos extendidos, decía: «Así es la representación». Después, contrayendo un tanto los dedos: «Así, el asentimiento». Luego, cerrándola por completo y apretando el puño, decía que ésa era la comprensión. Y gracias a este símil, le impuso a ésta el nombre de katálēpsis , que antes no existía. Acercando, en fin, la mano izquierda y apretando el puño con pericia y fuerza, decía que así es la ciencia, de la cual nadie goza sino el sabio 78 .
88
SEXTO EMPÍRICO , Contra los matemáticos VII 151 [S.V.F . I 67]
Que la opinión consiste en la aprobación de lo endeble y lo falso.
89
CICERÓN , Académicos posteriores I 41 [S.V.F . I 68]
Si de tal modo se comprendía algo que no era posible desarraigarlo por medio de la razón, [Zenón] lo llamaba «ciencia»; en caso contrario, «ignorancia» 79 .
90
ESTOBEO , Églogas II, pág. 73, 19 W [S.V.F I 68]
Que la ciencia es una comprensión firme y constante que no puede ser cambiada por el raciocinio.
91
ESTOBEO , Églogas II, pág. 111, 20 W [S.V.F . I 68]
Que la ignorancia es un consentimiento cambiante y débil.
92
SEXTO EMPÍRICO , Contra los matemáticos VII 151 [S.V.F . I 68]
Que la ciencia es una comprensión firme, sólida y que no puede ser cambiada por el raciocinio.
93
DIÓGENES LAERCIO , VII 47 [S.V.F . I 68]
La llaman ciencia, comprensión firme o disposición en la aceptación de las representaciones que no puede cambiar por obra del raciocinio.
94
CICERÓN , Académicos posteriores I 42 [S.V.F . I 69]
Entre la ciencia y la no ciencia ponía la comprensión y no la contaba ni entre las cosas buenas ni entre las malas.
95
SEXTO EMPÍRICO , Contra los matemáticos VII 151 [S.V.F . I 69]
La ciencia, la opinión y la comprensión, ubicada en los límites de ambas... la comprensión en medio de ellas 80 .
96
SEXTO EMPÍRICO , Contra los matemáticos VII 153 [S.V.F . I 69]
Arcesilao... al mostrar que entre la ciencia y la opinión no hay ningún criterio o comprensión 81 .
97
ANÓNIMO , Diversas colecciones matemáticas en la edición hultschiana de las obras geométricas y estereométricas de HERÓN , pág. 275 [S.V.F . I 70]
A Tauro Sidonio le pertenece el comentario a la República de Platón en el cual se incluye lo siguiente: Platón define la geometría... Aristóteles, a su vez... Zenón, empero, [la define] como disposición a la demostración de las imágenes que no se puede cambiar por obra del raciocinio 82 .
98
DIÓGENES LAERCIO , VII 23 [S.V.F . I 71]
Decía [Zenón] que nada está más lejos de la opinión que la comprensión científica 83 .
99
Escolios a Dionisio Tracio , en Bekker, Anecd ., pág. 663, 16 [S.V.F . I 72]
... como muestra también Zenón al decir: «El arte es una disposición a abrir caminos», es decir, lo que realiza algo a través de un camino y de un método.
100
OLIMPIODORO , Comentario al «Gorgias» de Platón 53-54 [S.V.F . I 73]
Zenón dice que el arte es un sistema de comprensiones, ejercitadas a un tiempo para un fin útil a las cosas de la vida.
101
LUCIANO , Sobre el parásito 4 [S.V.F . I 73]
El arte es, según recuerdo haber oído a cierto sabio, un sistema de comprensiones ejercitadas a un tiempo para un fin útil a las cosas de la vida.
102
Escolios a «Las nubes» de Aristófanes 317 [S.V.F . I 73]
Así definimos, en efecto, el arte, como un sistema de comprensiones ejercitadas y ordenadas.
103
SEXTO EMPÍRICO , Contra los matemáticos II 10 [S.V.F . I 73]
Todo arte, por lo demás, es un sistema de comprensiones ejercitadas a un tiempo, utilizadas como recurso para un fin útil a la vida.
104
SEXTO EMPÍRICO , Esbozos pirrónicos III 188, 241, 251; Contra los matemáticos I 75, VII 109, 337, 182; Escolios a Dionisio Tracio , pág. 649, 31; 721, 25 [S.V.F . I 73]
Los estoicos así definen el arte: el arte es un sistema surgido en el alma de comprensiones ejercitadas a un tiempo...
105
QUINTILIANO , Instituciones oratorias II 17, 41 [S.V.F . I 73]
Aquel fin aprobado por casi todos, que el arte consta de percepciones sentidas y ejercitadas al mismo tiempo para un fin útil a la vida.
106
CICERÓN , en DIOMEDES GRAMÁTICO , II, 421 K [S.V.F . I 73]
Arte es una construcción de percepciones ejercitadas con la única finalidad de ser útil en las cosas que atañen a la vida.
107
CICERÓN , Académicos primeros II 22 [S.V.F . I 73]
¿Qué arte puede haber, en verdad, sino el que consta no de una o de dos, sino de muchas percepciones del alma?
108
CICERÓN , Sobre el supremo bien y el supremo mal III 18 [S.V.F . I 73]
... que las artes... consten de conocimientos y contengan en sí algo establecido por la razón y el método.
109
CICERÓN , Sobre la naturaleza de los dioses II 148 [S.V.F . I 73]
Con estas [percepciones] reunidas entre sí y comparadas construimos también las artes, en parte para utilidad de la vida... necesarias 84 .
RETÓRICA
110
EUSTACIO , Comentario a la «Ilíada» XVIII 506, págs. 37-38 Bekker [S.V.F . I 74]
Homero, al llamar también aquí a los heraldos «de aéreas voces», propuso con anterioridad la definición de «voz» que da Zenón: «La voz es aire golpeado» 85 .
111
DIÓGENES LAERCIO , VII 55 [S.V.F . I 74]
Es, pues, la voz el aire golpeado.
112
SEXTO EMPÍRICO , Contra los matemáticos II 7 [S.V.F . I 75]
De allí, pues, que también Zenón de Citio, habiéndose preguntado en qué se diferencia la dialéctica de la retórica, cerrando la mano y después abriéndola, dijo: «En esto», queriendo dar a entender, mediante el cierre [de la mano] la propiedad ordenadora, precisa y escueta de la dialéctica, y mediante la apertura y el despliegue de los dedos, el anchuroso [cauce] de la fuerza retórica.
113
CICERÓN , Sobre el supremo bien y el supremo mal II 17 [S.V.F . I 75]
Esto es de Zenón, el estoico: «Todo el arte del discurso –decía– se divide, como ya lo expresó antes Aristóteles, en dos partes; la retórica se parece a la palma de la mano; la dialéctica, al puño, porque los retóricos hablan con mayor amplitud, los dialécticos con mayor concisión» 86 .
114
CICERÓN , Sobre el orador XXXII, 313 [S.V.F . I 75]
Aquel Zenón, de quien proviene la doctrina de los estoicos, solía enseñar con la mano cuál es la diferencia entre estas artes, porque cerrando los dedos y apretando el puño afirmaba que así es la dialéctica, mas abriéndolos y extendiéndolos decía que la elocuencia se asemeja a su palma.
115
QUINTILIANO , Instituciones oratorias XI 20, 7 [S.V.F . I 75]
Habiendo, pues, dos clases de discurso, la una extensa, que se denomina retórica, la otra, concisa [que se llama] dialéctica, Zenón enlazó ambas, de tal manera que ésta la consideraba semejante a la mano cerrada en el puño, aquélla, a la mano extendida...
116
CICERÓN , Sobre el supremo bien y el supremo mal IV 7 [S.V.F . I 76]
[Después de recordar las tesis e hipótesis de los peripatéticos]. Todo este género Zenón y quienes de él proceden no pudieron o no quisieron [tenerlo en cuenta] y ciertamente lo dejaron de lado.
117
DIONISIO DE HALICARNASO , Sobre la dicción de Demóstenes , frag. 537 Hüber
Las partes básicas de la oración, denominadas por algunos «elementos», ya sean ellas cuatro, como creen Zenón el estoico y sus discípulos 87 , ya sean más...
118
CICERÓN , Epístolas a los familiares IX 22, 1 [S.V.F . I 77]
Amo el pudor [tú, empero,... ya] o, más bien, la libertad de hablar. Por otra parte, esto le agradaba a Zenón –hombre, a fe mía, agudo, aunque con él sostiene nuestra Academia una gran polémica–, pero, como digo, a los estoicos les gusta llamar a cada cosa por su nombre. Así, pues, discurren: «Nada hay de obsceno ni de torpe en lo que se dice, porque, si en la obscenidad hubiera algo deshonroso, esto tendría que estar en la cosa o en la palabra. No hay tercer [término]. En la cosa no está. Y así no sólo en las comedias se narran las cosas mismas [siguen ejemplos], sino también en las tragedias [siguen ejemplos]. Ves, por tanto, cómo, siendo la cosa idéntica, nada parece torpe cuando las palabras no lo son. No está, por consiguiente, en la cosa. Mucho menos en las palabras. Si, en efecto, lo que con la palabra se expresa no es torpe, tampoco la palabra que lo expresa puede serlo. [Siguen ejemplos latinos]. No está, por tanto, en la palabra. Pero he mostrado que no está en la cosa. Por consiguiente, no está en ninguna parte [siguen varios ejemplos; luego el párrafo 5]. Tienes [así] a la escuela estoica: el sabio habla con franqueza... yo guardo... el pudor. Te he escrito así con palabras veladas de lo que con [otras] muy desembozadas tratan los estoicos, pero ellos consideran necesario inclusive que las ventosidades y los eructos sean igualmente libres 88 .
119
CICERÓN , Sobre los deberes I 128 [S.V.F . I 77]
Y no se debe escuchar, por cierto, a los cínicos o los estoicos, si los hubo casi cínicos, los cuales reprueban y se burlan de que consideremos deshonrosas en las palabras cosas que no son vergonzosas, y llamemos por sus nombres a cosas que lo son. Robar, engañar, cometer adulterio es vergonzoso en la realidad, pero no es obsceno hablar de ello; dedicarse a engendrar hijos es honroso en la realidad, pero obsceno en la palabra. Y muchas cosas alegan aquéllos, contra dicha opinión, contrariando el pudor 89 .
120
PLUTARCO , Sobre las contradicciones de los estoicos 8, 1, 1034 e [S.V.F . I 78]
A quien dice: «No juzgarás una causa antes de haber escuchado el relato de ambas partes», se opone Zenón utilizando este raciocinio: si el que ha hablado primero ha demostrado su tesis, no se debe escuchar lo que dice el segundo, ya que la investigación ha llegado a su fin; si no la ha demostrado, es como si ni siquiera hubiera contestado o como si, al contestar, hubiera tarareado. Haya habido demostración o no la haya habido, no es preciso escuchar, pues, lo que el segundo dice 90 .
121
QUINTILIANO , Instituciones oratorias IV 2, 117 [S.V.F . I 79]
Aquellas palabras deberán ser claramente expresadas y, como Zenón quiere, teñidas de sentido 91 .
122
PLUTARCO , Vida de Foción 5 [S.V.F . I 80]
Como decía, pues, Zenón, es preciso que el filósofo saque a la luz su palabra sumergiéndola en el entendimiento...
123
DIÓGENES LAERCIO , VII 18 [S.V.F . I 81]
Decía que los discursos adecuados y pertinentes son semejantes a las monedas de Alejandría: gratos a la vista y bien dibujados, tal como esa moneda de curso legal, pero no por eso más valiosos. Los que tienen contrarias [cualidades], en cambio, se parecen a los tetradracmas atenienses, rústicamente acuñados e incorrectos, pero, en verdad, muchas veces más consistentes que los discursos bellamente escritos 92 .
124
Léxico de Zonaras, s. v. soloikídsen , col. 1662 [S.V.F . I 82]
Se produce un solecismo no solamente cuando hay rusticidad en la voz y en la palabra, sino también [cuando la hay] en las prendas, cuando alguien se viste de una manera burda o come desenfrenadamente o camina sin gracia, como dice Zenón.
125
Léxico de Cirilo , en Anecd. paris ., ed. Cramer, IV, pág. 190 [S.V.F . I 82]
Solecismo: cuando alguien habla incorrectamente. Se comete solecismo no sólo por ser ignorante con respecto al lenguaje y a la palabra, sino también en lo tocante a los vestidos, cuando uno se viste de una manera burda o cuando come desenfrenadamente o cuando camina sin gracia, como dice Zenón, el citiense.
126
ANÓNIMO , Arte , en Rhetores Graeci , ed. Spengel, I 434, 23 [S.V.F . I 83]
Zenón así se expresa: «Narración es una exposición de los hechos del asunto, que fluye en pro de quien habla».
127
ANÓNIMO , Arte , en Rhetores Graeci , ed. Spengel, I 447, 11 [S.V.F . I 84]
Como Zenón: «ejemplo es la recordación de un hecho del pasado por su similitud con lo que en el presente se inquiere» 93 .
FÍSICA I
SOBRE LOS PRINCIPIOS • SOBRE LA MATERIA Y EL ESPÍRITU • SOBRE LA CAUSA • SOBRE LOS CUERPOS Y SUS ACCIDENTES • SOBRE LOS INCORPORALES • SOBRE EL TIEMPO • SOBRE EL VACÍO
128
DIÓGENES LAERCIO , VII 134 [S.V.F . I 85]
Paréceles a éstos que los principios de las cosas son dos: lo que hace y lo que padece. Lo que padece es la sustancia sin cualidades, la materia. Lo que hace es la razón que hay en ella, Dios. Éste es, en efecto, eterno, y plasma cada cosa por medio de aquélla toda. Sienta esta tesis Zenón de Citio en el Sobre la sustancia .
129
AECIO , I 3, 25 [S.V.F . I 85]
Zenón, hijo de Mnáseas, citiense, dice que los principios son Dios y la materia, de los cuales el uno es la causa del hacer, y la otra del padecer, pero que los elementos son cuatro 94 .
130
AQUILES TACIO , Introducción a los «Fenómenos» de Arato 124 e [S.V.F I 85]
Zenón el citiense dice que los principios de todas las cosas son Dios y la materia; Dios, como lo que hace; la materia, como lo que es hecho. De ellos han surgido los cuatro elementos.
131
FILÓN , Sobre la providencia I 22 [S.V.F . I 85]
Zenón, hijo de Mnáseas, opina que el aire es Dios; la materia y los elementos [son] cuatro.
132
TEODORETO , Curación de las enfermedades de los griegos IV 12 [S.V.F . I 85]
Zenón, hijo de Mnáseas, seguidor de Crates, iniciador de la secta estoica, dijo que Dios y la materia son los principios.
133
CALCIDIO , Comentario al «Timeo» de Platón 290 [S.V.F . I 86]
Los más, sin embargo, distinguen la materia de la esencia, como Zenón y Crisipo. Dicen que la materia subyace a todas las cosas que tienen cualidades, pero que la esencia es la materia primera de todas y el más antiguo fundamento de las mismas, sin rostro y sin forma por su propia naturaleza, como, por ejemplo, el cobre, el oro, el hierro y los demás [metales] semejantes son materia de aquellas cosas que con ellos se fabrican, mas no su esencia. Pero, en realidad, lo que es causa de que tanto éstas como las cosas existan, es la sustancia 95 .
134
ESTOBEO , Églogas I 11, 5 a, pág. 132, 26 W [S.V.F . I 87]
De Zenón: «La sustancia es la materia primera de todos los entes; toda ella es eterna, y no crece ni decrece. Pero sus partes no siempre permanecen iguales, sino que se dispersan y se concentran. Por medio de ella se difunde la Razón del Todo, a la que algunos llaman Destino, como la simiente en la procreación» 96 .
135
EPIFANIO , Contra las herejías I 5 DDG, pág. 588 [S.V.F . I 87]
También éste [Zenón], al afirmar que la materia tiene la misma edad que Dios, opina igual que las otras sectas: que hay un Destino y una génesis por la cual todas las cosas son regidas e influidas.
136
DIÓGENES LAERCIO , VII 15 [S.V.F . I 87]
Dicen que la sustancia de todos los entes es la materia prima como... Zenón; ... pero sustancia y materia se predican de dos maneras: de todas las cosas y de cada una de las partes. De una manera, aquélla no crece ni decrece; de la otra, crece y decrece 97 .
137
CALCIDIO , Comentario al «Timeo» de Platón 294 [S.V.F . I 87]
Los estoicos [opinan] que Dios es, sin duda, lo que es la materia o también que Dios es una cualidad inseparable de la materia y que él mismo transita a través de la materia como el semen a través de los órganos genitales 98 .
138
CALCIDIO , Comentario al «Timeo» de Platón 294 [S.V.F . I 88]
Dice luego Zenón que esta misma sustancia es finita y que la sustancia es una sola y común a todas las cosas que existen, divisible y en toda ocasión mudable, que sus partes sin duda se transforman pero no pueden perecer, de tal manera que de existentes acaben en la nada. Pero considera que, así como no hay forma ni figura ni cualidad alguna en absoluto propia de las innumerables figuras de cera diferentes, así tampoco la hay propia de la materia, fundamento de todas las cosas, aunque ella se encuentre siempre unida e inseparablemente vinculada a alguna cualidad. Y, puesto que está tan exenta de nacimiento como de muerte, porque no empieza a existir a partir de lo que no existe, ni se ha de consumar en la nada, no le falta desde la eternidad el espíritu y el vigor que la mueve racionalmente, a veces toda entera, en ocasiones por partes, a fin de que sea causa de la tan frecuente como impetuosa transmutación universal. Aquel espíritu motor no será naturaleza sino alma, y racional por cierto, la cual, al vivificar el mundo sensible, lo habrá ordenado con esta hermosura que ahora lo hace resplandecer. A este [mundo] lo llaman, por eso, animal feliz y dios 99 .
139
ESTOBEO , Églogas I, pág. 138, 14 W [S.V.F . I 89]
Causa llama Zenón a aquello por lo cual [algo existe], y a aquello de lo cual es causa, accidente. La causa es un cuerpo; lo causado, un predicado. Es imposible que la causa esté presente y lo causado no comience a ser 100 . Lo dicho tiene este sentido: causa es aquello por lo cual algo se genera, como por la inteligencia práctica se genera el ser inteligente y por el alma se genera el vivir y por la templanza se genera el ser temperado. Imposible es, en efecto, que al existir en alguien la templanza, éste no sea temperado, o que, existiendo [en él] el alma, no viva o que, habiendo [en él] inteligencia práctica, no sea inteligente 101 .
140
CICERÓN , Académicos posteriores I 39 [S.V.F . I 90]
Discrepaba también de éstos [a saber, Zenón de los peripatéticos y académicos] en que de ningún modo creía que algo pudiera ser producido por ella [la naturaleza], que careciera de cuerpo... o que, en fin, lo que produce algo o es producido pudiera no ser cuerpo 102 .
141
AECIO , I 56, 6 DDG, pág. 313 [S.V.F . I 91]
Zenón el estoico [dice] que los colores son los primeros esquematismos de la materia 103 .
142
GALENO , Historia de los filósofos 27 DDG, pág. 616, 2 [S.V.F . I 91]
Zenón el estoico suponía que los colores son el tinte superficial de la materia 104 .
143
GALENO , Comentario al «Sobre los humores» de Hipócrates I, XVI 32 K [S.V.F I 92]
Zenón, el citiense, consideraba que, como las cualidades, también las sustancias se entremezclan por completo.
144
GALENO , Sobre las facultades naturales I 2 [S.V.F . I 92]
... si es necesario creer que, como las cualidades, también las sustancias se entremezclan por completo, como lo afirmó más tarde Zenón el citiense 105 .
145
ESTOBEO , Églogas I 8, 40, pág. 104, 7 W [S.V.F . I 93]
Zenón dijo que el tiempo es el intervalo del movimiento, y así no sólo medida, sino también criterio de la rapidez y la lentitud que cada cosa tiene. De acuerdo con él se generan y existen todas las cosas definidas y los entes 106 .
146
SIMPLICIO , Sobre las «Categorías» de Aristóteles 80 a 4 [S.V.F . I 93]
Zenón [sostenía] entre los estoicos que el tiempo es el intervalo de todo movimiento absolutamente.
147
TEMISTIO , Paráfrasis a la «Física» de Aristóteles 40 b Speng. II 284, 10 [S.V.F . I 94]
[El vacío] está por sí mismo limitado y concentrado, circundando el cielo, como pensaron primero algunos de los antiguos y después quienes rodean a Zenón el citiense.
148
AECIO , I 18, 5 y 20, 1 DDG, pág. 316 b 11, 317 b 31 [S.V.F . I 95]
Zenón y quienes lo siguen [afirmaban] que dentro del Universo no hay vacío alguno, y fuera de él, un [vacío] infinito. Vacío, lugar y espacio se diferencian: el vacío es la ausencia de un cuerpo; el lugar, lo ocupado por un cuerpo; el espacio, lo ocupado por sus partes, como [lo que ocupa] un tonel de vino 107 .
149
TEODORETO , Curación de las enfermedades de los griegos IV 14 [S.V.F . I 95]
Dentro del Todo no hay vacío alguno; fuera de él lo hay muy grande e infinito.
150
DIÓGENES LAERCIO , VII 140 [S.V.F I 95]
Derramado, sin embargo, fuera de él [del Todo] está el vacío infinito, que es incorporal. Llamo «incorporal» a lo que es limitado por los cuerpos pero no los limita. Dentro del universo no hay, pues, vacío alguno.
151
FILOPÓN , Comentario a la «Física» de Aristóteles 613, 23 [S.V.F . I 96]
No está esparcido [el vacío] entre los cuerpos, sino que es continuo. Fuera del cielo, sin embargo, el vacío existe por sí mismo, como lo concibe en general la fantasía de los más, al suponer que fuera del cielo hay un vacío infinito. También hablaban así los pitagóricos, como dijo [Aristóteles]. Dícese igualmente que así opinan quienes rodean a Zenón, el citiense.
FÍSICA II
SOBRE EL MUNDO • QUE ES UNO • QUE HA NACIDO Y PERECERÁ • QUE PERMANECE EN UN SOLO LUGAR • QUE ESTÁ COMPUESTO DE CUATRO ELEMENTOS • INCENDIO Y RENOVACIÓN • EL MUNDO, ANIMAL SABIO
152
DIÓGENES LAERCIO , VII 143 [S.V.F . I 97]
Que [el mundo] es uno lo dice Zenón en el Sobre el universo .
153
AECIO , II 1, 2 DDG, pág. 327 b 8 [S.V.F . I 97]
Zenón [sostiene] que el mundo es uno 108 .
154
ARISTOCLES (del Sobre la filosofía VII), en EUSEBIO , Preparación evangélica XV, 816 d [S.V.F . I 98]
(Sobre la filosofía de los estoicos y de cómo transmitió Zenón su doctrina acerca de los principios).
Dicen que el elemento de los entes es el fuego, de acuerdo con Heráclito, y que del mismo son principios la materia y Dios, como Platón. Pero éste [Zenón] afirma que ambos son cuerpos, tanto el que produce como el que padece, mientras aquél [Platón] sostiene que la causa primera productora es incorporal. Además [Zenón dice] que en ciertos lapsos predeterminados se incendia el Universo todo y después se reconstruye nuevamente el mundo. Que el fuego primero es, en realidad, como una semilla que contiene las razones de todas las cosas y las causas de las que fueron, son y serán. La vinculación y la sucesión de éstos constituyen, a su vez, el destino, la ciencia, la verdad y la ley de los entes, algo insoslayable e ineludible. De tal modo son regidas todas las cosas del mundo, como en un Estado provisto de las mejores leyes 109 .
155
ESTOBEO , Églogas I 19, 4, 166, 4 W [S.V.F . I 99]
De Zenón: las partes de todas las cosas que en el Universo están según su propia disposición se mueven localmente hacia el medio del Todo, que equivale al centro del Universo mismo. Por lo cual, bien se dice que todas las partes del Universo están dotadas de movimiento local hacia el centro [del Universo], especialmente las que tienen peso. Esta misma es la causa no sólo de la estabilidad del Universo dentro del infinito vacío, sino también, análogamente, de la de la tierra dentro del Universo, ubicada con igual derecho en tomo al centro de éste 110 . Pero no todo cuerpo absolutamente tiene peso, sino que aire y fuego están privados de él. También éstos se despliegan, de alguna manera, a través de toda la esfera del Universo hasta su centro, mas su concentración se produce cerca de la periferia. Éstos, en efecto, son por naturaleza ascendentes, por no participar para nada del peso. De modo análogo a éstos, dicen que tampoco el mundo mismo tiene peso, porque su total integración implica la presencia de los elementos que tienen peso y de los que no lo tienen. Opina que la tierra entera tiene peso por sí misma, pero que, gracias a su posición, por el hecho de ocupar el espacio central y porque el movimiento local en esta clase de cuerpos se dirige hacia el centro, permanece fija en ese lugar 111 .
156
Escolios a la «Teogonía» de Hesíodo 134, en Graec. Poet. Min ., ed. Gaisf. II 482 [S.V.F . I 100]
Zenón dice que por doquier se refiere que los Titanes son elementos del mundo. Dice, en efecto, que Ceo es la cualidad de acuerdo con el cambio eólico de la «k» en lugar de la «p»; que Crio es el principio regio y dirigente, e Hiperión es el movimiento hacia arriba, porque deriva de «marchar hacia arriba». Y, puesto que, según la naturaleza, todas las cosas ligeras, al ser arrojadas, se precipitan hacia arriba, a esta parte la llamó Japeto.
157
AECIO , I 14, 6 DDG, pág. 313 b 1 [S.V.F . I 101]
Zenón decía que el fuego se mueve en línea recta.
158
AECIO , I 12, 4 [S.V.F . I 101]
(Sobre la opinión de los estoicos). La luz terrestre se mueve en línea recta; la etérea, circularmente 112 .
159
ESTOBEO , Églogas I 17, 3, pág. 152, 19 W [S.V.F . I 102]
Así se expresa Zenón en términos precisos. Será necesario que el ordenamiento del Universo, a partir de la sustancia, se lleve a cabo en cada período de este modo: cuando se produce la mutacion del fuego en agua a través del aire, algo se deposita y se consolida en tierra; de lo restante, una parte sigue siendo agua, pero de los vapores que exhala surge el aire y de una parte del aire se enciende el fuego. La fusión nace del intercambio de los elementos, al atravesar un cuerpo entero a otro también entero 113 .
160
DIÓGENES LAERCIO , VII 135-136 [S.V.F . I 102]
Una sola cosa son Dios, la inteligencia, el destino y Zeus, y ésta es nombrada con muchos otros nombres. Existiendo al principio en sí misma, convierte [después] toda su sustancia en agua, a través del aire. Y así como en la procreación está comprendida la simiente, así también siendo ella la razón seminal del Universo, en cuanto tal se la deja en lo húmedo, tornando con lo mismo a la materia apta para la generación de las cosas que después aparecen. Engendra entonces primero los cuatro elementos: fuego, agua, aire y tierra. De ellos habla Zenón en el Sobre el Universo .
161
DIÓGENES LAERCIO , VII 142 [S.V.F . I 102]
El universo nace cuando, a partir del fuego, la sustancia se transforma en humedad a través del aire. Luego, la parte espesa de éste, al condensarse, acaba por producir la tierra, y su parte ligera se vuelve aire; y éste, al tornarse más ligero todavía, engendra el fuego. Después, al mezclarse, de ellos nacen plantas, animales y los otros géneros [de entes].
Acerca de la generación y la corrupción del Universo habla, en efecto, Zenón en el Sobre el Universo ...
162
VALERIO PROBO , Comentario a las «Bucólicas» de Virgilio . pág. 10, 33 Keil [S.V.F . I 102]
Los estoicos, Zenón de Citio, Crisipo de Soles, Cleantes de Aso, declaran que con estos [cuatro elementos] han sido configuradas todas las cosas.
163
VALERIO PROBO , Comentario a las «Bucólicas» de Virgilio VI 31, pág. 21, 14 Keil [S.V.F . I 103]
Algunos asignaron principios a cada uno de los elementos... Tales de Mileto, su maestro [de Anaxímenes], el agua. Se cree que, en realidad, esta opinión de Tales dimana de Hesíodo, quien habría dicho: «Sin duda, en primer término surgió el Caos; después, en consecuencia...». En efecto, Zenón de Citio así lo interpreta: el agua se llama «caos», porque este [término] viene de «derramar» 114 . Aunque la misma opinión podemos inferir de Homero, quien dice: «Padre de los dioses es Océano y madre Tetis».
164
CORNUTO , 17 [S.V.F . I 103]
Caos es la humedad existente antes de la ordenación del mundo, y así se denomina a partir de «efusión».
165
Escolios a las «Argonáuticas» de Apolonio de Rodas I 498 [S.V.F . I 104]
Y Zenón dice que el caos de Hesíodo es el agua, de la cual, al condensarse, nace el lodo; del cual, al espesarse, se solidifica la tierra. En tercer lugar surgió, según Hesíodo, el amor, para que el fuego estuviera presente: el amor es, en efecto, una muy ardorosa pasión.
166
Escolios a la «Teogonía» de Hesíodo 117 [S.V.F . I 105]
Zenón el estoico dice que la tierra surgió como sedimento a partir de lo húmedo, y que en tercer lugar nació el amor, con lo cual secluye el verso transmitido.
167
DIÓGENES LAERCIO , VII 137 [S.V.F . I 105]
Sedimento de todas las cosas es la tierra, por estar situada en medio de todas.
168
FILÓN , Sobre la eternidad del mundo 23-24, pág. 264, 3 Bern. [S.V.F . I 106]
Teofrasto, en verdad, dice que quienes defienden la generación y corrupción del mundo son engañados por cuatro máximos [acontecimientos]: la desigualdad de la tierra, el retroceso del mar, la descomposición de cada una de las partes del Todo, la muerte de las familias de animales terrestres 115 . Con respecto a lo primero, así argumentan: si la tierra no hubiera tenido principio en su existencia 116 , quien estuviera allí parado no vería ninguna de sus partes, todos los montes se habrían desgastado y todos los cerros estarían al nivel del llano, pues con tantas lluvias como caen cada año desde siempre, habría sido lógico que de las partes desprendidas de las alturas, algunas hubieran sido llevadas por las tormentas y otras, decreciendo, se hubieran disuelto, y que ya todas hubieran sido trituradas por todas. Ahora, empero, las continuas irregularidades y los excesos de numerosísimos montes [que tienden] a las alturas etéreas son señales de que la tierra no es eterna. Desde remotas edades, en efecto, según he dicho, en un tiempo infinito, toda ella, a causa de las lluvias, habría llegado a ser un camino de punta a punta. Porque la naturaleza del agua y principalmente de la que se vierte desde grandes alturas es tal que a ciertas cosas las arroja fuera con violencia y a otras, golpéandolas con la continuidad de su goteo, las vacía, y somete la tierra dura y la más pétrea no menos que los cavadores. Y, en verdad, el mar –dicen– ya ha disminuido. Testigos de ello son las más célebres de las islas, Rodas y Delos. Éstas, en efecto, en tiempos antiguos, ocultas en el mar, se habían hundido hasta sumergirse, pero luego, con el tiempo, mientras [el mar] bajaba poco a poco, elevándose un tanto, se dejaron ver, como recuerdan las historias escritas sobre ellas. A Delos la llamaron también Anafe, mostrando con ambos nombres que creían en lo dicho, puesto que, al revelarse, se hizo visible, habiendo permanecido, en tiempos antiguos, invisible y oculta 117 . Al par de estos [hechos], habiéndose desecado grandes y profundos golfos de grandes mares, se volvieron tierra firme y se convirtieron en parte no pobre de la región cultivada, aptos para ser sembrados y plantados. En ellos quedan ciertos indicios del antiguo estado marino, piedrecillas y conchas y todas las cosas de esa clase que suelen ser arrojadas hacia las playas. Por lo cual también Píndaro dice acerca de Delos:
Salve, formada por los dioses ,
dulcísimo retoño para los hijos de Leto, la de brillantes cabellos
hija del Ponto, de la amplia tierra inmutable portento ,
a quien los mortales denominan Delos ,
y los felices en el Olimpo, astro conspicuo de la negra tierra 118 .
Hija del Ponto llamó a Delos, aludiendo a lo dicho.
Pero si el mar decrece, decrecerá también la tierra, y en grandes períodos de años, ambos elementos se disolverán en el Todo; y también el aire íntegro, por su paulatina disminución, se consumirá. Todas las cosas se fundirán en una sola sustancia: la del fuego.
En cuanto a la constitución del tercer capítulo, utilizan este razonamiento: se corrompe enteramente aquello cuyas partes son corruptibles. Pero todas las partes del mundo son corruptibles. Por consiguiente, también el mundo lo es. Debe investigarse, sin embargo, lo que en este momento hemos dejado establecido. ¿Qué parte de la tierra, para comenzar con ella, más grande o más pequeña, no ha de disolverse con el tiempo? ¿Las más duras de las piedras no se pudren por la humedad y se convierten en ruinas? De acuerdo con la debilidad de su disposición (que es un vigor pneumático, un vínculo no indestructible sino sólo difícil de desatar), trituradas y disueltas, se convierten primero en ceniza y, finalmente, consumidas, se destruyen. ¿Pues qué? Si el agua no fuera agitada por los vientos, al permanecer quieta, ¿no perecería en su reposo? Se transforma, por tanto, y se toma pestilente, como animal privado de alma 119 . Las corrupciones del aire son, en verdad, para todos manifiestas, ya que por su propia naturaleza se enferma, se arruina y, de alguna manera, perece. Porque si uno no atendiera a la propiedad de las palabras, sino a la verdad, ¿diría acaso que la peste es otra cosa más que la muerte del aire, que derrama su dolencia privada para corromper todo cuanto tiene parte en el alma? ¿Qué necesidad hay de ser prolijos sobre el fuego? Cuando no se le alimenta, en efecto, vacilante, por sí mismo al punto se extingue, según dicen los poetas. Por eso, al ser alimentado, se eleva en proporción al pasto de la materia encendida, pero, cuando ésta se acaba, se extingue. Es algo parecido, sin duda, a lo que cuentan que sucede con las serpientes de la India, las cuales, cuando arrastrándose suben a los elefantes, los más grandes de los animales, circundan sus dorsos y sus vientres enteros y, al encontrar una vena, atravesándola, beben la sangre, que extraen sin descanso, con violenta inspiración y vigoroso silbido, hasta el momento en que, sin duda, cuando aquéllos empiezan a consumirse, oponen resistencia, dando saltos en su apuro y azotando con la trompa sus costillas a fin de poner freno a las serpientes. Después, vaciados continuamente de vida, no pueden ya saltar, se paran temblorosos y, poco más tarde, una vez que sus patas se han debilitado por completo, dejándose caer exhaustos, expiran. Pero, una vez que han sucumbido, las causas de su muerte perecen al mismo tiempo de esta manera: no teniendo ya alimento, las serpientes intentan desatar el lazo con que los habían rodeado, y ansían la separación, mas oprimidas por el peso de los elefantes, son apretadas y mucho más si sucede que el suelo es duro y pedregoso. Retorciéndose, en efecto, y haciéndolo todo para liberarse, retenidas por la violencia de lo que las oprime, se extenúan ejercitándose de diversas maneras en prácticas imposibles e inviables, y les pasa como a quienes, apedreados o atrapados por una pared que de repente cae, al no poder emerger, perecen por asfixia 120 . Si, pues, cada una de las partes del mundo está sujeta a corrupción, es evidente que el mundo por ellas integrado no será incorruptible. En lo que toca al cuarto y restante raciocinio, dicen que así debe exponerse con exactitud: si el mundo fuera eterno, también serían eternos los animales y, con mucha mayor razón, el género humano en la medida en que es mejor que los demás. Sin embargo, quienes desean investigar las cosas de la naturaleza lo consideran como el último engendrado. Es, en efecto, verosímil y, más aún, necesario, que las artes coexistan como contemporáneas con los hombres, no sólo porque, gracias a su naturaleza racional, les corresponde en propiedad lo metódico, sino también porque no les es posible vivir sin ellas. Veamos, por tanto, los tiempos de cada una, despreciando los mitos relatados en las tragedias sobre los dioses... Si el hombre no es eterno, tampoco ningún otro animal, de manera que tampoco lo serán las regiones indicadas: la tierra, el agua y el aire. Por lo cual resulta evidente que el mundo es perecedero.
169
ESTOBEO , Églogas I 20, 1 e, pág. 171, 2 W [S.V.F . I 107]
Paréceles a Zenón, Cleantes y Crisipo que la sustancia se transforma en fuego, el cual es una especie de simiente y que, a partir de éste, nuevamente se lleva a cabo la reconstrucción del mundo, tal como antes existía.
170
EUSEBIO , Preparación evangélica XV 18, 3 [S.V.F . I 107]
Paréceles, en efecto, a los filósofos estoicos que la sustancia toda se transforma en fuego, el cual es la simiente, y, a partir de éste, nuevamente se lleva a cabo la reconstrucción del mundo, tal como antes existía. Y este dogma lo defienden los primeros y más antiguos de la secta, Zenón, Cleantes y Crisipo 121 .
171
ARNOBIO , Contra los gentiles II 9 [S.V.F . I 107]
Quien amenaza al mundo con el fuego y con la llegada de un tiempo en que ha de arder, ¿no [cree] a Panecio, a Crisipo y a Zenón?
172
FILARGIRIO , Escolios a las «Geórgicas» de Virgilio II 336 [S.V.F . I 108]
Zenón [enseña] que, aun cuando algunas cosas se pierdan de este mundo, él mismo permanece sin embargo, para siempre, porque en él están presentes los elementos de los cuales se generan las cosas materiales. De igual modo dijo que él en verdad crece pero no llega a perecer, porque siguen existiendo los elementos con los cuales puede reconstruirse.
173
TACIANO , Discurso contra los griegos 5 [S.V.F . I 109]
Zenón manifiesta que, gracias al incendio universal, los mismos [individuos] volverán a encontrarse de nuevo en las mismas [circunstancias], es decir, Ánito y Meleto acusando; Busiris asesinando a los huéspedes, y Heracles combatiendo 122 .
174
NEMESIO , Sobre la naturaleza del hombre 38 [S.V.F . I 109]
Existirán, en efecto, nuevamente Sócrates, Platón y cada uno de los hombres, con sus mismos amigos y conciudadanos, y experimentarán las mismas [sensaciones], se encontrarán con los mismos [individuos], manejarán los mismos [asuntos] y toda ciudad, aldea y campiña será igualmente restablecida.
175
SEXTO EMPÍRICO , Contra los matemáticos IX 107 [S.V.F . I 110]
[Platón] expresó en potencia la misma doctrina que Zenón. Éste, en efecto, dice que el Todo es la obra más hermosa construida de acuerdo con la naturaleza, y mediante un raciocinio probable, que es un animal dotado de alma, inteligente y racional 123 .
176
SEXTO EMPÍRICO , Contra los matemáticos IX 104 [S.V.F . I 111]
Y de nuevo dice Zenón: «[Si] lo racional es mejor que lo no-racional, nada, sin embargo, es mejor que el universo. Por consiguiente, el universo es racional». Y lo mismo sucede con lo que participa de la inteligencia y de la animación. «Lo inteligente, en efecto, es mejor que lo no inteligente y [lo] animado que lo no animado. Pero nada hay mejor que el universo. Por consiguiente, el universo es inteligente y animado».
177
CICERÓN , Sobre la naturaleza de los dioses II 21 [S.V.F . I 111]
Lo que utiliza la razón es mejor que lo que no la utiliza. Nada, sin embargo, es mejor que el mundo. El mundo, por consiguiente, utiliza la razón.
178
CICERÓN , Sobre la naturaleza de los dioses II 22 [S.V.F . I 112]
Y el mismo, mediante una semejanza, como con frecuencia suele, hace concluir de este modo su raciocinio: «Si de un olivo nacieran flautas que suenan melodiosamente, ¿dudarías acaso que hay en el olivo algún conocimiento del arte flautístico? Pues ¿qué? Si los plátanos produjeran liritas con cadenciosos sonidos, seguramente tú mismo creerías que en los plátanos hay música. ¿Por qué no se ha de pensar, pues, que el mundo es animado y sabio cuando engendra de sí seres animados y sabios?
179
SEXTO EMPÍRICO , Contra los matemáticos IX 110 [S.V.F . I 113]
Zenón, el citiense, tomando de Jenofonte el punto de partida 124 , así argumenta: «Lo que emite la semilla de lo racional es también algo racional. Es así que el universo emite la semilla de lo racional. Luego, el universo es racional». A esto se reduce su propia subsistencia.
180
CICERÓN , Sobre la naturaleza de los dioses II 22 [S.V.F . I 113]
Nada que esté desprovisto de alma y razón puede engendrar de sí un ser animado y dotado de razón. El mundo, empero, engendra seres animados y dotados de razón. Por consiguiente, el mundo es animado y dotado de razón.
181
CICERÓN , Sobre la naturaleza de los dioses II 22 [S.V.F . I 114]
Y el mismo [Zenón] de este modo razona: una parte de algo carente de sensación no puede sentir. Hay, sin embargo, partes del mundo que sienten. El mundo, por tanto, no carece de sensación.
182
SEXTO EMPÍRICO , Contra los matemáticos IX 85 [S.V.F . I 114]
Pero también aquella [naturaleza] que incluye las naturalezas racionales es absolutamente racional. No hay manera, en efecto, de que el Todo sea inferior a la parte 125 .
FÍSICA III
SOBRE LOS CIELOS Y LOS CUERPOS CELESTES
183
AQUILES TACIO , Introducción a los «Fenómenos» de Arato 5, 129 e [S.V.F . I 115]
Zenón, el citiense, así lo definía: «El cielo es el extremo del éter; por él y en él existen evidentemente todas las cosas, pues a todas las abarca, menos a sí mismo. Nada, en efecto, se abarca a sí mismo sino que es abarcante de otro 126 .
184
AECIO , II 11, 4 DDG, pág. 340 b 6 [S.V.F . I 116]
Zenón [sostiene] que el cielo es de fuego.
185
DIÓGENES LAERCIO , VII 153-154 [S.V.F . I 117]
El relámpago es un incendio de las nubes que son frotadas y desgarradas por el viento, como [dice] Zenón en el Sobre el Universo . El trueno, a su vez, [es] el estrépito [producido] por su roce o por su escisión. El rayo, en cambio, [es] un impetuoso incendio, lanzado con gran violencia sobre la tierra cuando las nubes se rozan o se escinden 127 .
186
Escolios a la «Teogonía» de Hesíodo 139, en Graec. Poet. Min ., ed. Gaisf., II 484 [S.V.F . I 118]
En cuanto a los Cíclopes: de nuevo dice Zenón, más físicamente, que se han referido a los movimientos periféricos. Por eso, también los han denominado Brontes y Estéropes. Y asimismo [los poetas] llaman Argues «al brillante rayo». Hijos de Urano los llama, por su parte, [Hesíodo], puesto que todas esas vicisitudes 128 se dan en torno al cielo.
187
DIÓGENES LAERCIO , VII 145 sigs. [S.V.F I 119]
Se eclipsa, pues, el sol cuando la luna se le opone en aquella parte que mira hacia nosotros, como escribe Zenón en [su obra] Sobre el Universo . Aparece, en efecto, [la luna] cuando se pone delante [del sol] en las conjunciones, lo cubre y de nuevo lo supera. Esto se puede advertir en una bacía que contiene agua. La luna [se eclipsa] al tropezar con la sombra de la tierra. Por eso, sólo hay eclipse en los plenilunios, aunque cada mes esté opuesta al sol por el diámetro. Porque, al moverse oblicuamente en relación con el sol, varía en su latitud, tornándose más austral o más septentrional. Cuando su latitud coincide, por cierto, con la órbita del sol o con su línea media, se opone diametralmente a éste y entonces se produce un eclipse [solar] 129 .
188
ESTOBEO , Églogas I 25, 3, pág. 213, 15 W [S.V.F . I 120]
Zenón dice que el sol, la luna y cada uno de los otros astros son inteligentes y sabios, ígneos pero de un fuego artístico. Hay, en efecto, dos clases de fuego: uno, ajeno al arte, que transforma el alimento en su propia [sustancia], y otro, por el contrario, artístico, que hace crecer y conserva, como el que se encuentra en las plantas y los animales, el cual es naturaleza y alma. De semejante fuego está hecha la sustancia de los astros. El sol y la luna se mueven con dos movimientos locales, uno por debajo del mundo, de oriente a oriente, y otro, al revés del mundo, que los hace pasar de un signo del zodíaco a otro. Los eclipses de éstos se producen de diferente manera: el de sol en las conjunciones, el de la luna en los plenilunios. En ambos se producen, sin embargo, eclipses, no sólo mayores, sino también menores.
189
ESTOBEO , Églogas I 26, 1, pág. 219, 12 W [S.V.F . I 120]
Zenón dijo que la luna es un astro inteligente y sabio, ígneo pero con fuego artístico.
190
Etimológico Gudiano, s. v. Hḗlios [S.V.F . I 121]
El sol [Helios] [es llamado] también por los poetas ēélios , de hála, hálios y hḗlios . Es, en efecto, según Zenón el estoico, una antorcha inteligente, que surge como evaporación a partir del mar 130 .
191
Etimológico Magno, s. v. Hḗlios [S.V.F . I 121]
Por háls, halós, hálios y hḗlios . Dicen, en efecto, los físicos que el sol arrastra hacia arriba el agua del mar, pues desde el mar extrae la humedad. De donde [viene] Poseidón, por cuanto hace remontar la bebida por medio de un tizón, quiero decir, del sol.
192
SÉNECA , Cuestiones naturales VII 19, 1 [S.V.F . I 122]
Nuestro Zenón es de aquella opinión: juzga que las estrellas convergen y que los rayos se juntan entre sí; de tal conjunción de la luz proviene la imagen de una estrella más grande 131 .
FÍSICA IV
LOS SERES TERRESTRES
SOBRE LOS ANIMALES Y EL HOMBRE • SOBRE EL NACIMIENTO DE LOS ANIMALES • SOBRE LA MATERIA DEL CUERPO Y DE LA MENTE • SOBRE LA SEMILLA • SOBRE EL SUEÑO • SOBRE LAS ENFERMEDADES
193
VARRÓN , Sobre la agricultura II 1, 3 [S.V.F . I 123]
Ya sea, pues, que haya habido algún principio en la generación de los animales, como pensaron Tales de Mileto y Zenón de Citio; ya, por el contrario, que no exista principio alguno de los mismos, como creyeron Pitágoras de Samos y Aristóteles de Estagira 132 .
194
CENSORINO , Sobre el natalicio IV 10 [S.V.F . I 124]
Zenón citiense, fundador de la secta estoica, pensó que el principio del género humano quedó constituido al renovarse el mundo y que los primeros hombres nacieron sólo por intervención del fuego divino, esto es, de la providencia de Dios.
195
GALENO , Contra Juliano 5 XVIII A, 269 [S.V.F . I 125]
Que la naturaleza de nuestro cuerpo haya surgido, en verdad, del aire, del fuego, del agua, de la tierra, o sea, de lo húmedo, de lo seco, de lo cálido y de lo frío, en las adecuadas proporciones mezcladas entre sí, ha sido discutido, pero no hasta el punto en que lo han sido las notas comunes de Tésalo 133 , si es cierto que también sobre ellas concuerdan Platón y Zenón, Aristóteles y Teofrasto, Eudemo, Cleantes y Crisipo...
196
VARRÓN , Sobre la lengua latina V 59 [S.V.F . I 126]
O, como [sostiene] Zenón de Citio, la simiente de los animales [es] ese fuego que [constituye] el alma y la mente.
197
RUFO DE ÉFESO , Sobre los nombres de las partes del cuerpo humano 44 Clinch. [S.V.F . I 127]
Dice Zenón que el calor y el pneûma son lo mismo.
198
EUSEBIO , Preparación evangélica XV 20, 1 [S.V.F . I 128]
Zenón dice que el esperma que el hombre emite, pneûma con humedad, es parte y fragmento del alma, mezcla del esperma de sus progenitores y fusión total de las partes del alma. Al tener, en efecto, las mismas proporciones que el Universo, cuando es lanzado hacia la matriz, favorecido por otro pneûma , partes del alma de la hembra se vuelven connaturales a él, y lo engendran en secreto, y al ser movido y reanimado por aquél, adquiere de continuo humedad y con ella se acrecienta.
199
TEODORETO , Curación de las enfermedades de los griegos V 25 [S.V.F . I 128]
Zenón de Citio, pues, el guía de esta secta, enseñó a sus seguidores familiares a pensar así sobre el alma. Dijo, en efecto, que el esperma humano, por ser húmedo y participar del pneûma , es parte y fragmento del alma, y no sólo mezcla de la simiente de los progenitores, sino también conjunto recogido de todas las partes del alma.
200
PLUTARCO , Sobre el dominio de la ira 15, 462 [S.V.F . I 128]
Sin duda, según Zenón decía, que el esperma es un compuesto y una mezcla derivada de las potencias del alma, así...
201
AECIO , Opiniones V 4, 1 DDG, pág. 417 [S.V.F . I 128]
Zenón [dice que el esperma] es cuerpo, ya que es un fragmento del alma 134 .
202
GALENO , Hómoi iatrikoí 94 XIX 370 K [S.V.F . I 127]
El esperma del hombre, que éste emite junto con la humedad, es una parte del alma, botín y mezcla de la estirpe de sus progenitores, tal como era y, una vez mezclado, podía ser discernido.
Ücretsiz ön izlemeyi tamamladınız.