Kitabı oku: «La menopausia»

Yazı tipi:

La menopausia

La menopausia

DISFRUTA DE UNA NUEVA ETAPA DE PLENITUD

Fabienne Travers Ilustraciones de Soledad Bravi Con la colaboración del Dr. Horwitz Guérin

Traducción de Ana García Novoa

RBA


Contenido

Introducción

1 ¿Qué es la menopausia en realidad?

2 Sofocos y sudores nocturnos

3 Fatiga e insomnio

4 Cambios de humor e irritabilidad

5 Aumento de peso

6 Pérdida de deseo sexual

7 Cambios en la piel y en el pelo

8 Pérdida de densidad ósea y osteoporosis

9 Enfermedades cardiovasculares

10 La menopausia en España y en otros lugares

Conclusión

Índice

Introducción

Vayamos al grano: la menopausia sigue siendo un tabú. De ella se habla poco o de manera deprimente, o incluso nada en absoluto, hasta en el entorno más cercano, como si reconocer que estás menopáusica o que lo vas a estar fuese algo de lo cual debas avergonzarte. Sucede lo mismo con la regla: no vamos aireando por ahí que la tenemos.

Una mujer menopáusica, a la que ya no le viene la regla, que ya no puede parir, ¿es una vieja?, ¿es estéril?, ¿está para el desguace?

Esta es la imagen que durante mucho tiempo ha tenido la sociedad de la mujer menopáusica. Hace tan solo algunas décadas, una mujer de 50 años ya era vieja, se la consideraba una abuela, se presuponía que ya no pensaba en sexo, porque ¡eso son cosas de jóvenes!

Todavía hoy, algunas mujeres viven mal la menopausia: porque ya no pueden parir, porque creen que ya no tienen ninguna función en la sociedad, porque consideran que para ellas la vida se ha terminado. Se sienten inútiles, menos deseables, ignoradas y apartadas del juego de la seducción. Pero ¿quién dice que una mujer ya no sirva para nada desde el momento en que ya no puede tener hijos?

Otras mujeres, en cambio, sienten que la menopausia les abre las puertas a una nueva vida y supone una verdadera liberación: en cuanto consiguen identificar y tratar las molestias de la perimenopausia, se acaba la regla (y todo lo que acompaña a los síntomas premenstruales), la contracepción, el yugo impuesto por las hormonas, las migrañas y demás hinchazones… ¡a vivir una nueva vida!

• Una etapa que superar

Independientemente de cuál sea tu acercamiento a la menopausia, no cabe duda de que se trata de una etapa que superar. Supone un cambio físico y psíquico. Es un periodo que hay que pasar sin demasiados baches. Estás en la mitad de la vida. Es un cambio monumental… Y, por qué no, un nuevo comienzo.

De la misma manera que la adolescencia marca el paso de la infancia a la vida adulta, la menopausia marca el final de un ciclo vital, ¡no es el final de la vida!, y deja paso a otro ciclo. Si se tienen algunas molestias (y, es verdad, no a todas nos tocan las cosas por igual), hoy en día hay soluciones conocidas y, sobre todo, controladas para poner remedio a las molestias en cuestión.

Los puntos negativos de la menopausia, PERO que pueden tratarse y aliviarse:

Está todo patas arriba, es un verdadero caos emocional que a su paso lo deja todo del revés: humor, fatiga, sueño, piel, pelo, vida sexual, dolores, aumento de peso… Un cuadro que da miedo, pero que, una vez más, es provisional y puede mitigarse.

¿Y si le quitamos un poco de hierro al asunto? La menopausia también tiene cosas positivas, y bastantes.

Por lo general, cuando estás menopáusica, sueles estar rozando los 50 años, ya tienes a los hijos crecidos –se acabó la tríada fatídica de las noches sin dormir, los biberones y los pañales– y estos ya son más o menos autónomos. También, en la mayoría de los casos, ya has encontrado tu camino profesional: tienes un trabajo más o menos satisfactorio y estable, ya no necesitas demostrar nada a nadie aunque a veces te sientas amenazada por los jovencitos ambiciosos; tienes un marido o un compañero con quien estás bien; un grupo de buenos amigos, y, sobre todo, con el paso de los años, sabes lo que quieres y lo que no, y simplemente te sientes a gusto contigo misma.

Después de todos estos años de vida activa, de ir corriendo a todas partes, sobre todo por los demás (llenar la nevera para toda la familia, hacer la comida, poner la enésima lavadora, llevar al pequeño al pediatra, al mayor a su clase de violín, cargar con el suplicio de los deberes, la gestión del día a día, organizar las vacaciones, etcétera), te mereces por fin tener un poco de tiempo para ti misma. La edad hace que estés mejor organizada que antes, puedas ver las cosas con perspectiva y sepas decir «no».

Te viene de perlas, porque, precisamente, la menopausia es la excusa ideal para revisar tus prioridades y por fin ocuparte de ti misma, de tu salud, de tu belleza, de tu silueta. Si, al final, envejecer un poco y tener algunas arrugas más implica decirle adiós de una vez por todas a la regla y decirte a ti misma «Oye, tú, te he tenido un poco olvidada últimamente, pero, estate tranquila, que ahora tú y yo vamos a ser superamigas», no me negarás que es un buen canje, ¿no?

• El porqué del cómo

Fue al salir de un encuentro con el doctor Horwitz Guérin cuando sentimos que teníamos una misión de verdad: ¡se acabó lo de mirar a la mujer menopáusica con derrotismo y vergüenza! Porque, en nuestra opinión, una mujer menopáusica ¡es, sencillamente, una mujer liberada!

El propósito de este libro es acompañarte en esta nueva etapa de tu vida. Porque la menopausia no es más que una etapa, como lo fueron la pubertad o el embarazo. Y, si esta etapa se prepara bien, es un pasaporte para una nueva vida, más simple, más ligera y serena. La menopausia es EL PLAN para ocuparte de ti misma, por fin, y envejecer lo mejor posible.





En este capítulo vamos a explicarte qué es, desde un punto de vista fisiológico, la menopausia: cómo se produce, en qué se traduce y todo lo que ocurre en el cuerpo. Porque una persona informada vale más que dos. También vamos a deshacernos de las ideas preconcebidas y los prejuicios. Este es, pues, un capítulo fundamental si quieres comprender el cómo y el porqué de las cosas. Si no, puedes leer directamente los siguientes capítulos, que son más concretos y aportarán respuestas rápidas a tus preguntas.

A tus hormonas les ha llegado la hora de jubilarse

La menopausia es la interrupción de los ciclos menstruales, unida a la pérdida progresiva de estrógenos y progesterona, que se produce cuando los ovarios se preparan para una merecida jubilación. Dicho de otro modo, los ovarios dejan de segregar hormonas. La menopausia es un fenómeno que tiene lugar en dos etapas: la perimenopausia y la menopausia confirmada.


Menopausia

Del griego menos (mes, menstruación) y pausis (cese, fin). Así pues, la menopausia es el fin de la regla. Y este fin es permanente y definitivo. Sinónimo: climaterio.

Pero… ¿qué es una hormona?

Imagínate un panal lleno de abejas que trabajan en distintas tareas. Pues bien, las hormonas son de algún modo las abejas del sistema endocrino, que está compuesto de glándulas que tienen, cada una, una función específica. Cada una de estas glándulas produce y libera una hormona en particular (¡nuestras propias abejas!) en la sangre. Y cada tipo de abeja, cada molécula de hormona, es capaz de modificar el funcionamiento de las células y de los tejidos, con el objetivo de adaptarlo a las necesidades del cuerpo. Es decir, actúan fijándose de manera temporal en un receptor especial, como una especie de cerradura de la cual ellas serían la única llave.

• Dos grandes hormonas sexuales femeninas

Tanto los estrógenos como la progesterona son las hormonas segregadas por los ovarios y se comunican a través del flujo sanguíneo con una pequeña glándula endocrina situada en el cerebro, que es como el director de orquesta del sistema endocrino: la hipófisis. Se produce un diálogo entre las hormonas sexuales femeninas y las que segrega el director de orquesta, llamadas FSH y LH (foliculoestimulante y luteinizante, respectivamente): cuando unas se esparcen de manera masiva por el torrente sanguíneo, las otras se vuelven tímidas, y a la inversa, durante todo el ciclo menstrual, haciendo que de esta manera varíen los niveles de estrógenos y progesterona.

Los estrógenos, las hormonas de la feminidad

En realidad, bajo este apelativo se encuentran agrupadas varias hormonas: el estradiol, que es la hormona que más se segrega desde la pubertad hasta la menopausia; la estrona, poco presente, y el estriol, que se genera sobre todo durante el embarazo. Los estrógenos se producen, en esencia, en los ovarios.

Sus receptores se diseminan por el cuerpo (al nivel de los senos, de los órganos genitales y de otros tejidos u órganos que no son sexuales). La ubicación, la cantidad y la sensibilidad de los receptores dependen de nuestros genes y, según su reparto, somos más o menos sensibles a los cambios hormonales y, por lo tanto, a los síntomas premenstruales… y a la menopausia.

¿Para qué sirven los estrógenos?

Para muchas cosas. Entre otras, y para el tema que nos incumbe, sabemos que, gracias a ellos, el cuerpo se moldea, así como los pechos, el útero y la vagina se desarrollan, el vello púbico y de las axilas crece durante la pubertad. Gracias a los estrógenos los huesos son más resistentes; también realizan una acción estimulante sobre el cerebro, así como una acción saludable sobre las grasas de la sangre, lo cual protege a las mujeres durante mucho tiempo de las enfermedades cardiovasculares.

En general, en cuanto a los tejidos del organismo que poseen receptores hormonales, tienen una acción más bien estimulante. En cada ciclo menstrual provocan que crezca el endometrio (el nido del posible futuro embrión) y estimulan la ovulación.


¿Qué sucede con la edad?

Los ovarios segregan cada vez menos estrógenos. La ovulación se vuelve aleatoria. La periodicidad de los ciclos (y, por lo tanto, de la menstruación) se vuelve desorganizada y anárquica.

La progesterona, la hormona del embarazo

Los ovarios son también los que producen la progesterona. Su nombre significa «para la gestación». Efectivamente, esta hormona favorece el embarazo. Suele mantenerse tranquila durante este periodo. La segrega el famoso cuerpo amarillo, remanente de la transformación del folículo (la célula sexual) que acaba de liberar su ovocito en las trompas de Falopio, donde podrá ser fecundado. También encontramos sus receptores por todo el cuerpo, un poco por todas partes.

¿Para qué sirve la progesterona?

Entre otras cosas, hace que la mucosa uterina sea más acogedora para el embrión, de la misma manera que espesa el moco cervical, produciendo una especie de barrera que los espermatozoides tendrán dificultades en atravesar durante esta segunda fase del ciclo en la que se segrega la progesterona.

La progesterona, cuya acción es preponderante durante el embarazo, actúa sobre los tejidos de los órganos, donde tiene receptores específicos, un poco al contrario que los estrógenos, relajando la tensión de los senos, estabilizando el crecimiento del endometrio los días posteriores a la ovulación. Tiene un efecto sedante, y es la causante de nuestro mal humor y del cansancio que sentimos antes de que nos venga la regla. Tiene también un efecto soporífero notable durante los primeros meses del embarazo.

¿Qué ocurre con la edad?

Los ovarios dejan de segregar progesterona porque el cuerpo amarillo deja ser funcional (no hay ovulación = no hay cuerpo amarillo = no hay progesterona). Los ciclos se vuelven irregulares (demasiado largos o demasiado cortos). Aparece el insomnio.

¿Existe un vínculo entre la progesterona y los estrógenos?

Sí. Ambas hormonas son producidas por los ovarios, pero cada una funciona en momentos distintos. Tienen tendencia a chocar en ocasiones, pero del equilibrio entre sus secreciones nace la armonía.

Así, desde que se producen las primeras irregularidades secretoras relacionadas con la edad, desde los primeros fallos del ovario, el equilibrio se rompe rápidamente y aparecen los síntomas. Los trastornos se van dando de manera progresiva, aunque irregular, durante toda la fase de la premenopausia, antes de llegar a la interrupción definitiva de la regla (la sequedad de la piel, del pelo, la pérdida de densidad ósea, la falta de tono, de estado de ánimo y de libido que caracterizan a la menopausia).

¿Es la menopausia una nueva etapa como la pubertad?

Para comprender todo lo que está en juego durante la menopausia es imposible no aludir a lo que la precede, cuando llega la pubertad, con los ciclos menstruales.


• ¿Qué ocurre en el transcurso de un ciclo menstrual durante el periodo de reproducción?

Cada mes, un folículo ovárico (una célula sexual), escogido al azar, se desarrolla y libera un ovocito en la trompa el día 14 del ciclo. Si el ovocito es fecundado por el espermatozoide, este se convierte en un huevo que anida en el útero. Si no es fecundado, la mucosa del endometrio se desprende tras algunos fenómenos vasculares locales y se evacúa: viene la regla.

Un ciclo ovárico:

•Días 1 a 5: la regla. De manera artificial, los científicos han escogido que el primer día de la regla sea el primer día del ciclo.

•Días 5 a 13: la fase folicular. En los ovarios, un folículo (que contiene un ovocito) crece bajo el efecto de la FSH (nuestras abejas de la hipófisis). La cantidad de estrógenos segregada aumenta y estimula la mucosa del útero, el endometrio, para prepararla para acoger a un posible embrión.

•Día 14: la ovulación. Se desencadena tras un pico de LH (las otras abejas de la hipófisis) y provoca que el folículo se rompa, expulsando así el ovocito convertido en óvulo. Los estrógenos han hecho que el moco del cuello del útero fluya suavemente, lo cual facilita la subida de los espermatozoides hacia la trompa, donde se abalanzan sobre el óvulo.

•Días 15 a 28: la fase lútea, o la fase premenstrual. El resto folicular se transforma en cuerpo amarillo segregando de manera activa progesterona, y, en menor grado, estrógenos. Si el óvulo no ha sido fecundado en los días posteriores a la ovulación, el cuerpo amarillo degenera y deja de segregar progesterona y estrógenos. La tasa de estas hormonas cae en picado, produciendo fenómenos vasculares que dan lugar a la necrosis de una parte del endometrio, que se elimina con la regla. Entonces empieza un nuevo ciclo, que tendrá lugar cada mes hasta que se agoten los folículos.


Una reserva ovárica que se agota de año en año

Al nacer, las mujeres tienen entre uno y dos millones de folículos ováricos. ¡El embrión contenía ya entre cinco y siete millones! Solo 400 de ellos liberarán, al madurar, un ovocito (una célula sexual) durante el periodo de fertilidad –entre los 12 y los 13 años hasta los 45 a 50 años de media, antes de empezar la perimenopausia–. Desde el nacimiento, esta reserva se reduce: no quedan más que 400.000 folículos en la pubertad y no llegan a mil en la menopausia.


• ¿Cómo funciona la píldora?

La píldora bloquea el ciclo debido a la acción de los estrógenos y la progesterona que contiene: no se produce la ovulación, con lo que no hay ningún ovocito susceptible de ser fecundado. La píldora deja los ovarios en reposo. Pero, cuidado, en caso de que olvides tomarla y pasen más de 24 horas, ¡el efecto anticonceptivo desaparece en pocas horas!

Como los niveles de las hormonas femeninas no cambian con la píldora, esta evita las subidas y bajadas hormonales. Esto explica que, cuando tomamos la píldora, estemos menos sensibles a los cambios hormonales.

¿Y por qué tenemos la regla si la ovulación está bloqueada?

Porque tomamos la píldora 21 días de 28. Durante la pausa de siete días, la caída del nivel de estrógenos y de progesterona en sangre crea un sangrado «por deprivación», parecido a una regla.

¿Qué es la premenopausia?

Con el envejecimiento, los ovarios funcionan peor, no producen de manera regular los estrógenos y la progesterona. La primera hormona que disminuye de forma progresiva es la progesterona, y lo hace con desorden durante varios años (entre cuatro y seis años de media).

• ¿Qué ocurre durante un ciclo menstrual en la premenopausia?

La reserva de folículos casi se ha agotado (quedan alrededor de 1.000). La duración de los ciclos se vuelve variable y aleatoria: unas veces se acortan, otras veces se alargan. A veces son anovulatorios (sin ovulación). Es un poco el caos. Al principio se siguen segregando estrógenos, más o menos, pero en cambio ya no hay suficiente progesterona. Este desequilibrio entre las hormonas produce muchos y diversos síntomas.

Entretanto, las reglas son caóticas. Pueden ser abundantes al principio, produciendo coágulos, lo cual genera deficiencias de hierro, con la consiguiente fatiga generalizada, palidez y vértigos. Reina la anarquía en los ciclos. Los senos duelen y a menudo están tensos. Pueden producirse sofocos de calor, aunque no son los sofocos de verdad que aparecerán en la menopausia, pues son menos intensos.

Hay tratamientos que mitigan este desequilibrio hormonal: a menudo basta con suministrar progesterona.

• ¿Qué sucede durante la perimenopausia?

Llega un momento en que la producción de estrógenos se ralentiza. Nuevamente el caos, hasta que hay un amago de equilibrio en la menopausia, cuando los ovarios dejan de segregar progesterona y estrógenos. Esta fase puede durar varios años, pero a menudo es mucho más corta que la premenopausia. Cuando los ciclos menstruales se paran del todo durante más de un año podemos asegurar que entramos en la menopausia.

• ¿Cuál es la diferencia entre perimenopausia y premenopausia?

La premenopausia es un periodo bastante largo que precede a la menopausia. A menudo se inicia hacia los 40 años. La progesterona empieza a reducirse y los ciclos se desajustan. Algunos años después, justo antes de la menopausia, que se caracteriza por la interrupción definitiva de las secreciones ováricas, entramos en la perimenopausia, una fase más corta, caracterizada por la pérdida de los estrógenos y la interrupción del periodo.



¿Y en los hombres?

Sin embargo, se produce una especie de equivalente lejano de nuestra menopausia a la que llamamos «andropausia». Es más tardía y variable, y se relaciona con una caída bastante significativa de la testosterona, un potente andrógeno. Desde los 40 años, o incluso antes, la producción de testosterona desciende hasta un 3 % al año. Como le ocurre a la mujer, observamos un descenso de las hormonas sexuales, de la testosterona, que en ocasiones va acompañado de una disminución de la libido y de cambios de humor. Pero la andropausia se da alrededor de los 70 años, y no afecta a todos los hombres.

¿La solución? Moviéndose de manera regular, el cuerpo segrega andrógenos. Ser hombre ¡es a menudo mucho más fácil!

¿A qué edad se produce la menopausia?

No hay una edad fija. La edad media oscila entre los 45 y los 55 años. El 83 % de las mujeres de 54 años están menopáusicas.

Cuando sobreviene antes de los 40 hablamos de menopausia precoz o prematura, o incluso de insuficiencia ovárica prematura. Es el caso del 1 % de las mujeres de la población general, que tienen una insuficiencia ovárica prematura, y del 6 % de las mujeres después de un tratamiento fuerte, como la quimioterapia o la radioterapia. La extirpación quirúrgica de los ovarios produce, efectivamente, una menopausia artificial, lo cual no sucede con la histerectomía (se extirpa el útero pero no los ovarios).

Finalmente, la delgadez, como les ocurre a las personas anoréxicas, hace que la regla se interrumpa y, en el caso de que no se trate, puede conllevar una menopausia precoz.

Y, a la inversa, hablamos de menopausia tardía cuando se es menopáusica después de los 58 años.

• Mi madre tuvo la menopausia joven. ¿A mí también me va a pasar?


Va bien saber

Las mujeres que fuman se exponen a tener la menopausia dos años antes. La falta de ejercicio y una mala alimentación también son factores detonantes.

La edad a la que llega la menopausia depende, en efecto, de factores genéticos. Puedes preguntarle a tu madre qué le pasó a ella, a qué edad la tuvo y cómo lo vivió. De hecho, puede que incluso lo recuerdes…

Atención, el hecho de que te viniera la regla pronto no significa que vayas a tener la menopausia antes.

Del mismo modo, el haber tomado la píldora, el número de hijos que se han tenido y la lactancia no inciden particularmente en la menopausia.

• ¿Cómo saber cuándo se tiene la menopausia?

Los desajustes en una regla hasta ese momento regular son los primeros indicios de que una mujer está premenopáusica. Las reglas pueden pasar a ser más largas, más abundantes, y al revés el mes siguiente. A veces deja de venir la regla durante varios meses y luego vuelve, cuando una ya pensaba que no la volvería a tener y sufría algunos sofocos por la noche. Únicamente cuando no ha venido la regla durante doce meses seguidos se puede concluir de manera retrospectiva que se está menopáusica. Es un fenómeno irreversible.

Así pues, la menopausia empieza a manifestarse cuando la regla empieza a desaparecer. Como ocurre con la pubertad, la menopausia no aparece repentinamente: la regla desaparece de manera progresiva.

La variación hormonal produce distintos males: insomnio, cambios de humor, sofocos… No siempre es fácil tratarlos, pues varían mucho de un mes a otro.

Cuando una mujer está premenopáusica de verdad, es decir, cuando todavía no tiene la menopausia pero empieza a tener sofocos y ciclos irregulares, se le puede recetar progestágenos durante 20 días para equilibrar la falta de progesterona y eliminar los sofocos. Como la progesterona tiene un leve efecto sedante, es preferible tomar la dosis indicada por la noche.


Sé astuta

Lleva siempre contigo compresas por si te viene la regla de manera inesperada o por si tienes sangrados entre reglas. Si pierdes mucha sangre o estás muy cansada, asegúrate de que no tengas anemia haciéndote un análisis de sangre.

Y, si las pérdidas se convierten en hemorragias, que tu ginecólogo se asegure de que no tienes pólipos en el útero.

Cuidado: un sangrado que se produzca DESPUÉS de la menopausia es siempre patológico. Ve al médico cuanto antes.

• ¿Existe alguna manera (revisión, chequeo…) de estar segura?

Hacer un reconocimiento hormonal no sirve para nada. En efecto, los niveles hormonales varían mucho, especialmente porque se está premenopáusica. Solo cuando se tiene la menopausia, los niveles de las hormonas foliculoestimulantes (FSH) son altos, y los de los estrógenos, bajos. En mujeres que ya no tienen útero (por una histerectomía, a consecuencia de la cual ya no se tiene la regla) o en las que la amenorrea (ausencia de regla) es muy precoz, es decir, antes de los 40 años, se puede hacer un diagnóstico mediante un análisis de sangre.

• ¿Y si desde siempre se ha tenido ciclos irregulares o si ya no se tiene la regla porque se lleva un DIU de progesterona?

En el caso de mujeres que lleven un dispositivo intrauterino (DIU) hormonal (como Mirena® o Levosert®, que liberan progestágeno durante cinco años), es más difícil determinar si están menopáusicas: el DIU interrumpe la regla atrofiando el endometrio.

Los médicos pueden decir: «Como con 50 años ya no te vas a quedar embarazada, te quito el DIU». Y a ver qué pasa… Se puede seguir llevando el DIU después de los 50 años: no hay razón para retirarlo si te sienta bien, si no tienes sofocos.

En el caso de que se te ausente la regla o que esta sea caótica, puedes hacerte un diagnóstico de la menopausia (sin tener que esperar a no tener la regla durante un año) gracias a un aporte de progesterona: se receta progesterona 10 días al mes, dos o tres meses seguidos, y, por lo general, cuando no se tiene la menopausia, se sigue teniendo la regla. Es lo que llamamos un «test de progesterona».

¿Cuáles son los síntomas?

A menudo una combinación de los siguientes síntomas es indicio primero de la perimenopausia y luego de la menopausia confirmada:

• reglas caóticas o periodos más o menos largos sin la regla;

• cansancio, astenia, migrañas;

• sofocos, sudores nocturnos (en más del 70 % de las mujeres);

• cambios de humor (en el 30 % de las mujeres), dificultad para concentrarse, pérdida de memoria o tendencias depresivas;

• dolores articulares (a menudo por la mañana, al levantarse);

• aumento de peso (especialmente en la zona abdominal);

• cambios en la piel y en el pelo, que tienden a estar más secos;

• sequedad vulvovaginal, trastornos urinarios (infecciones, irritación, incontinencia);

• disminución de la libido (en el 20 % de las mujeres);

• problemas de sueño, insomnio (en el 50 % de las mujeres).

Atención: ¡esto no quiere decir que necesariamente vayas a padecerlos todos!


¿Y qué sucede en la cabeza?

No cabe la menor duda de que es una fase sensible. Como todas las etapas importantes de la vida, puede llevarse más o menos bien, en función de los síntomas o la vulnerabilidad de cada una.

En cualquier caso, debes recordar que no es una enfermedad, sino un proceso natural. Fisiológicamente, la caída de los niveles hormonales produce una pérdida de vigor. Con frecuencia, la mujer está menos alegre y menos eufórica.

No siempre es fácil verse a una misma envejecer, ni en el propio espejo ni en la mirada de los demás. Una vez más, todo ello dependerá de tu manera de ver las cosas, y, sobre todo, de aceptarlas.

El hecho de que una mujer se sienta bien consigo misma no evitará que sufra sofocos. Y el hecho de que una mujer se cuide, desde un punto de vista físico y en la alimentación, no le impedirá padecer los trastornos de la menopausia. La única diferencia es que tal vez vivirá mejor todo lo que le ocurra y su nueva situación porque la aceptará mejor y cuidará su salud.

Así que tómate las cosas por el lado bueno, intenta ser positiva, mira las cosas de otra manera: después de todo, se acabó la regla, ¡uf!, y dentro de poco dirás adiós a las migrañas. Cuida tu feminidad, tus ganas de seducir, por el otro pero también por ti misma, y abraza la ocasión de cuidarte y de convertirte plenamente en quien eres. En su best seller La sabiduría de la menopausia: cuida de tu salud física y emocional durante este periodo de cambios, la americana Christiane Northrup dice: «Saca provecho de la lucidez que te ofrece la menopausia y utiliza ese regalo para que la segunda parte de tu vida te pertenezca de verdad». Para pensar en ello… ¡antes de pasar a la acción!

¿A quién consultar cuando una cree que está premenopáusica?

Puedes pedir una cita directamente con tu ginecólogo o ginecóloga, sin necesidad de ir a ver a tu médico de cabecera. En efecto, el ginecólogo es el profesional más indicado para realizarte un seguimiento y escucharte. Así que, si ya tienes uno de tu confianza, ve a verlo. Si no, ¡ya estás tardando en encontrar uno! Pide consejo a tu médico, a tu farmacéutico, a tus amigas…

¿Puede prevenirse la menopausia?

Recordemos que la menopausia es un fenómeno natural, y, por ese motivo, no se puede evitar. Sin embargo, en paralelo a un seguimiento médico, en caso de que sea necesario, puedes consultar con un naturópata, que te recetará el tratamiento preventivo de fitoterapia adaptado a ti, modulable en el tiempo, para hacer una transición suave hacia esta nueva etapa.

La homeopatía también puede ser eficaz de manera preventiva desde los 40 años. Un tratamiento en profundidad puede reducir los efectos de la menopausia que están por llegar.

También puedes tomar suplementos de vitamina D, magnesio, omega-3 y ginseng.

Una actividad física regular, una alimentación equilibrada y un estilo de vida sano atenúan las molestias. También ayuda dejar de fumar, limitar el consumo de alcohol y de café, así como de productos demasiado grasos o excesivamente azucarados.

Para terminar, queremos añadir que en ningún caso la terapia hormonal de la menopausia (THM) debe tomarse de manera preventiva si no se tiene la misma.

¿Hay motivos de peso para temer la menopausia?

En realidad, es durante la premenopausia cuando la mayoría de las mujeres (dos de cada tres) sufren trastornos hormonales. Lo cual significa que ¡una de cada tres mujeres pasa por ello sin problemas!

Si estás en los otros dos tercios, no te preocupes, esta etapa es temporal (aunque puede durar entre cuatro y seis años) y vamos a explicártelo todo para ayudarte a pasarla con serenidad. Recuerda, en cuanto esta etapa termine, serás libre: ¡se acabó la regla, se acabaron los cambios de humor y los síntomas que esta conlleva!

¿Cómo pasar esta etapa? ¿Existen remedios milagrosos?

Tu nuevo mantra

Aprovecho que se termina la regla para poner en práctica algunas normas que me sienten bien.

No existe ningún remedio milagroso por la simple razón de que cada menopausia es distinta, ¡igual que lo es cada embarazo!

Ücretsiz ön izlemeyi tamamladınız.

Türler ve etiketler

Yaş sınırı:
0+
Litres'teki yayın tarihi:
14 kasım 2024
Hacim:
175 s. 93 illüstrasyon
ISBN:
9788491877189
Yayıncı:
Telif hakkı:
Bookwire
İndirme biçimi:

Benzer kitaplar