Kitabı oku: «Ser CEO»

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Fernando Troilo

Ser CEO

Competencias para un desempeño efectivo


Fernando Troilo

Ser CEO : competencias para un desempeño efectivo / Fernando Troilo. - 1a ed. revisada. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Temas Grupo Editorial, 2021.

Libro digital, Amazon Kindle

Archivo Digital: descarga

ISBN 978-987-8387-36-9

1. Estrategias. 2. Estrategias Empresariales. 3. Administración de Empresas. I. Título.

CDD 658.409

© Fernando Troilo, 2021

© TEMAS Grupo Editorial SRL, 2021.

Cerrito 136 Piso 3°A.

Ciudad Autónoma de Buenos Aires

C1010AAD. República Argentina

Teléfonos: (5411) 4381.1182 o 4383.6336

www.editorialtemas.com

ISBN 978-987-8387-36-9

1ra. edición, septiembre de 2021

Comité TEMAS Grupo Editorial

Dirección: Jorge Scarfi

Supervisión general: Betiana Cabutti

Diagramación editorial: FLOTA Creativa

Arte de cubierta e Interior: Caterina Tabbia

Corrección general: Julieta Berardo

Conversión a formato digital: Libresque

Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723 Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de este libro en cualquier forma y medio sin previo permiso por escrito de los autores y/o titulares de Copyright.

A mis hijas Sofía y Lucía, quienes me enseñan a mirar con curiosidad desde el presente.

Agradecimientos

A todas las personas entrevistadas, por su valiosa colaboración y por permitirme aprender junto con ellas.

A mis padres, quienes me apoyaron siempre con libertad en cada decisión de mi vida y de quienes aprendí valores como la búsqueda del desarrollo continuo a nivel personal y profesional.

A Gisela, por su paciencia, sus consejos, su presencia amorosa y el tiempo que me ayudó a tener para realizar esta obra.

A mi familia y amigos, que me escuchan y brindan su apoyo haciéndome sentir acompañado.

A la Universidad del CEMA y a la Universidad de Buenos Aires de Argentina, a la Universidad del Pacífico de Perú y a la Universidad ORT de Uruguay, por brindarme espacios de confianza donde ejercer mi rol académico como profesor.

A mis alumnos y a las organizaciones y personas con las que colaboro como profesor y consultor acompañándolos en sus desarrollos porque gracias a todos ellos aprendo y avanzo en mi carrera.

A la Asociación de Recursos Humanos de Argentina y a los colegas, con quienes comparto valiosos espacios de reflexión sobre la profesión.

A las organizaciones en las que trabajé, a los equipos que lideré y a todos los jefes que tuve porque de cada experiencia me llevé grandes aprendizajes.

Introducción

Escribí este libro como producto de mi investigación doctoral, que terminé a fines de 2019, con el objetivo principal de identificar las competencias críticas para el desempeño efectivo de la posición de CEO. La idea surgió desde mi rol como profesional del área de capital humano, al acompañar a varios ejecutivos en su desarrollo y al observar y reflexionar sobre los factores que intervienen en este proceso. Esto me llevó a formular algunos interrogantes, a los que haré mención en los siguientes párrafos.

Si bien existen numerosas notas de opinión, artículos y bibliografía a nivel global y local que tratan el tema de liderazgo, competencias directivas o gerenciales, en su mayoría son de carácter teórico y general, y no se refieren a una posición de liderazgo en particular. No son muchos los estudios que revisten carácter empírico. Y solo unos pocos en el mundo con carácter formal de investigaciones empíricas tratan particularmente posiciones de CEO como este libro. No pretendo, entonces, enfocarme en temas generales de liderazgo, sino en la especificidad de este rol para contribuir a iniciar estudios de este tipo en nuestro país y en otros.

El término “CEO” corresponde a las siglas en inglés de Chief Executive Officer. Esta posición se refiere al rol del ejecutivo número uno de una empresa. En algunas organizaciones, se denomina con otros nombres que corresponden al mismo significado en cuanto a su descripción, como General Manager, Managing Director, Country Manager, en inglés; o Gerente General, Director General, Director Ejecutivo, en español.

Las organizaciones se interesan por identificar y analizar periódicamente las competencias relevantes para llevar adelante con éxito todas las diferentes posiciones de su estructura e implementar estrategias para su gestión. Esto se debe a que el desarrollo de competencias alineadas al negocio es lo que les permite asegurar las condiciones necesarias en las personas para que puedan alcanzar sus objetivos. Es justamente la suma de desempeños individuales lo que influye de manera preponderante en el desempeño organizacional y finalmente en la calidad de sus resultados.

Por un lado, la temática es de interés para las organizaciones. Dado que los líderes ocupan un rol primordial en los negocios como articuladores de la estrategia organizacional de cara a los colaboradores, resulta de especial relevancia el papel de los procesos de identificación y desarrollo de competencias críticas para llevar adelante estos roles. Es crucial, entonces, asegurar que las personas que ocupan la posición máxima de liderazgo tengan el nivel de competencias necesario para desempeñar sus funciones de manera efectiva.

Por otra parte, a nivel personal, este libro también pretende ser un aporte de valor para quienes tengan aspiraciones de carrera particulares en posiciones de CEO. Espero que sea de ayuda, entonces, a los profesionales que deseen desarrollar este tipo de carreras, propiciando trayectorias laborales acordes a las competencias críticas necesarias para alcanzar este propósito.

Las personas que quieran ocupar este rol, tan crítico para el funcionamiento de una organización, deberán contar con ciertas características, expresadas en conductas, que les permitirán un desempeño efectivo. De allí la pregunta: ¿cuáles son las competencias críticas para el desempeño efectivo de la posición de CEO? Pero poner en acto estas competencias no es ajeno al entorno propio de cada empresa y al contexto. Aquí es donde el tema planteado comienza a relacionarse con otras fuerzas, como la propia cultura organizacional y las condiciones del ambiente en el que se encuentran estas personas. Entonces, ¿qué influencia tiene el contexto organizacional en la adquisición y desarrollo de las competencias críticas y cuáles son aquellas que los diferentes entornos permiten desarrollar?, ¿qué efecto tiene la cultura organizacional y sobre qué competencias los distintos tipos de cultura organizacional influyen principalmente?

Más aún, llegar a ocupar una posición de este tipo y contar con las competencias para poder hacerlo implica un proceso de socialización y desarrollo particular, influenciado por los factores mencionados, los vínculos y las acciones implementadas desde Recursos Humanos, como el área responsable del desarrollo organizacional y de las personas. Por ello, ¿cómo son los modos de socialización y desarrollo de las competencias críticas y cuáles son los más determinantes?

Para dar respuesta a todas estas preguntas anteriores es que decidí privilegiar la perspectiva de los propios actores, comprendiendo que son las propias actitudes, pensamientos y percepciones los componentes que finalmente determinan la puesta en acción de las conductas. Fueron los mismos CEO los que expresaron su mirada a través de profundos y enriquecedores diálogos en los que tuve la oportunidad de participar como entrevistador.

El primer capítulo pretende describir la misión de la posición de CEO, los detalles del abordaje de las entrevistas, algunos detalles del trabajo realizado y mencionar a los entrevistados que se incluyen en el apartado de entrevistas de cada capítulo. Los capítulos dos, tres, cuatro y cinco se enfocan en presentar las competencias críticas, la influencia de los factores del contexto y la cultura y los modos de desarrollo de las competencias. Estos cuatro capítulos mantienen la misma estructura: una primera sección conceptual para situarnos en el significado y alcance de los factores en cuestión, seguida de una parte de entrevistas con los CEO referidas al capítulo en cuestión, los resultados de la investigación acompañados de frases de los entrevistados y, finalmente, las reflexiones que elaboré a partir de combinar resultados con conceptos. De todos modos, cada lector podrá hacer su propio recorrido y elegir con qué parte de cada capítulo iniciar su lectura.

Estoy seguro de que los lectores realizarán sus propias reflexiones y enriquecerán los aportes de este libro con sus ideas. Es mi intención que este proceso de mayor toma de conciencia sobre las competencias críticas para desempeñar de manera efectiva la posición de CEO los inspire, guíe y colabore a tomar protagonismo en el desarrollo de sus carreras ejecutivas. Como todo inicio, seguramente el libro tenga varios puntos de mejora para futuros trabajos. Desde esta imperfección, te invito a no esperar más, a ponerte en marcha con agilidad, lanzarte a la experiencia, aprender de ella y capturar hoy oportunidades de valor para tu desarrollo.

1 La posición de CEO
El rol del número uno

Las personas que ocupan la posición de CEO deben seguir ciertas misiones y funciones inherentes a este rol para lograr ser efectivos y cumplir con sus responsabilidades. Según Mintzberg (1983, 1990), los CEO o gerentes generales de subsidiarias o de país desempeñan el rol de cabeza de organización o representación geográfica o cabeza visible externa, al ser la autoridad formal, responsable, de una organización o subunidad.

Bartlett y Ghoshal (1992) entienden que el gerente general de país o de subsidiarias debe ser sensible y responder al mercado local, no solamente al entender las necesidades de los clientes locales, sino también al satisfacer los requerimientos del gobierno local y defender la posición de la empresa frente a los competidores locales y externos. Entienden que los CEO o gerentes generales de filiales deben jugar tres roles vitales: 1) sensor e interpretador de las oportunidades y riesgos locales, 2) constructor de recursos y capacidades locales y 3) contribuidor y participante activo de la estrategia global.

Quelch (1992) encuentra que la competencia, los clientes y la integración global, así como los bloques de comercio regional y las alianzas estratégicas, son los factores claves responsables del cambio del rol, tarea y habilidades de los CEO de filiales. Igualmente, que la casa matriz, la subsidiaria, el mercado local y el mismo gerente general son factores en la determinación del rol.

Quelch y Bloom (1996) enfatizan que las nuevas oportunidades que se presentaron durante los primeros años de los noventa en los mercados emergentes y de expansión hicieron que las multinacionales requirieran de gerentes empresarios, y los catalogan como la nueva especie de gerentes generales de país. Además, puntualizan que los factores claves, como el ambiente económico y político, el sistema legal y financiero, la infraestructura de distribución, el nivel de la información del mercado y el potencial de crecimiento del mercado, son importantes en la determinación del rol y tareas del gerente general de país. Encuentran cinco tipos de roles diferentes: comerciante, constructor, consejero, embajador y representante; que satisfacen diferentes situaciones del mercado.

Birkinshaw (1995) expresa que la función del gerente de país es multifacética, compleja y dependiente del contexto de la estructura y del ambiente en el cual existe. Además, describe cuatro tipos o roles de los gerentes de país basados en el nivel de autoridad que ellos tienen sobre las operaciones de la subsidiaria, que son el de liderazgo autónomo, guía estratégico, desarrollo y soporte y representante legal.

Según Sanoja (2005), la transformación de las corporaciones multinacionales ha llevado a un cambio y evolución del rol del gerente general de las subsidiarias o de país. El mismo ha pasado de un extremo, de autonomía y libertad, al otro lado, de implementador de la estrategia. En los últimos años, debido a las presiones por la sensibilización local y el desarrollo en mercados emergentes, se fortaleció el rol del gerente general, dándole un rol de empresario o emprendedor, en el que, a pesar de las restricciones que existan, los gerentes sean capaces de desarrollar y motivar iniciativas, trabajar en equipos multidisciplinarios y poseer múltiples posiciones.

Bartlett, Ghoshal y Birkinshaw (2004) afirman que el rol del gerente general se hace más difícil a medida que las empresas multinacionales se mueven a estructuras dominadas por unidades de negocios y clientes globales. En tales situaciones, el gerente de país frecuentemente es responsable de los resultados, aun cuando solo tenga limitada autoridad formal sobre las personas y los activos dentro de su jurisdicción.

Así, el rol se amplía a las tres tareas vitales que el gerente de país debe jugar: no solo es un sensor, sino que debe actuar como un intérprete bicultural; ser el jefe abocado y defensor de las necesidades nacionales e implementador activo de la estrategia de la empresa. También definen a las compañías bajo tres procesos medulares, empresarial, de integración y de renovación, que implican un rol diferente en los gerentes, así como nuevas experiencias y capacidades.

Esto implicó un cambio para el rol de gerente de país, que pasó de ser un implementador operacional a convertirse en un empresario activo. Para Zahra, Dharwadkar y George (2000), para lograr y motivar ese nuevo rol de empresario o emprendedor requerido en el ámbito de la subsidiaria, es muy importante que la casa matriz diseñe una efectiva estructura para proveer a la subsidiaria de autonomía mientras mantiene una coordinación efectiva con la casa matriz, y un efectivo control.

Según Kotter (2019), para comprender por qué los gerentes generales efectivos se comportan como lo hacen, es esencial reconocer primero dos desafíos y dilemas fundamentales a enfrentar: dilucidar qué hacer, a pesar de la incertidumbre y una enorme cantidad de información potencialmente relevante, y lograr hacer las cosas a través de un grupo grande y diverso de personas, a pesar de tener poco control directo sobre la mayoría de ellas.

Estos son desafíos severos, con implicaciones poderosas para las funciones tradicionales de planificación, organización, dirección y control. Para enfrentar esos desafíos, los gerentes generales efectivos confían en el establecimiento de agenda y la construcción de redes, buscan información de manera persistente, hábilmente hacen preguntas y buscan programas y proyectos que pueden ayudar a lograr múltiples objetivos.

Con respecto al establecimiento de agenda, los ejecutivos efectivos desarrollan agendas que se componen de objetivos y planes que abordan sus responsabilidades a largo, mediano y corto plazo. Las agendas, generalmente, abarcan una amplia gama de problemas financieros, de producto, de mercado y organizacionales. Aunque la mayoría de las corporaciones actuales tienen procesos de planificación formales que producen planes escritos, las agendas de los gerentes generales siempre incluyen objetivos, prioridades, estrategias y planes que no están en esos documentos.

Esto no quiere decir que los planes formales y las agendas de los gerentes generales sean incompatibles, pero difieren en al menos tres formas importantes. Primero, los planes formales tienden a escribirse principalmente en términos de números financieros detallados, mientras que las agendas de los gerentes generales tienden a ser menos detalladas en los objetivos financieros y más específicas en las estrategias y planes para el negocio o la organización.

Segundo, los planes formales por lo general se enfocan completamente en el corto y mediano plazo, de tres meses a cinco años, mientras que las agendas de los gerentes generales tienden a enfocarse en un marco de tiempo más amplio, que incluye el futuro inmediato, de uno a treinta días, y el largo plazo, de cinco a veinte años.

Finalmente, los planes formales tienden a ser explícitos, rigurosos y lógicos, especialmente en relación con la forma en que varios elementos financieros encajan entre sí, mientras que las agendas de los gerentes generales a menudo contienen listas de objetivos o planes que no están explícitamente conectados.

Los ejecutivos comienzan el proceso de desarrollar sus agendas inmediatamente después de comenzar sus trabajos. Utilizan su conocimiento de las empresas y organizaciones involucradas junto con la nueva información que reciben cada día para desarrollar rápidamente una agenda aproximada; por lo general, un conjunto de objetivos incompletos y poco conectados, junto con algunas estrategias y planes específicos. Luego, con el tiempo, a medida que recopilan más información, completan y conectan las agendas.

Al recopilar información para establecer sus agendas, los gerentes generales efectivos, según Kotter (2019), confían más en las discusiones con otros que en información proveniente de libros, revistas, reportes o informes. Estas tienden a ser personas con las que tienen relaciones, no necesariamente personas en funciones formales relativas a la información buscada. De esta manera, obtienen información continuamente, no solo en las reuniones de planificación. Y lo hacen utilizando su conocimiento actual del negocio y la organización y de la administración en general, para ayudarlos a dirigir sus preguntas.

Habiendo adquirido la información necesaria, los gerentes generales toman decisiones para establecer la agenda, tanto de manera consciente o analíticamente como inconsciente o intuitivamente, en un proceso que es en gran parte interno. De hecho, las decisiones importantes que establecen la agenda a menudo no son observables. Al seleccionar actividades específicas para incluir en sus agendas, los gerentes generales buscan aquellas que logran múltiples objetivos, son consistentes con todos los demás objetivos y planes y están dentro de su poder para implementarlas. Los proyectos y programas que parecen importantes y lógicos pero que no cumplen con esos criterios tienden a ser descartados o, al menos, resistidos.

Para Kotter (2019), además de establecer agendas, los gerentes generales efectivos asignan un tiempo y esfuerzos significativos para desarrollar una red de relaciones cooperativas entre las personas que sienten que son necesarias para satisfacer sus agendas emergentes. Esta actividad es generalmente más intensa durante los primeros meses en un trabajo. Después de eso, la atención de los gerentes generales cambia hacia el uso de sus redes para implementar y ayudar a actualizar las agendas.

La actividad de creación de redes está dirigida a mucho más que solo reportes directos. Los gerentes generales desarrollan relaciones cooperativas con sus pares, personas externas, el jefe de sus jefes y los reportes de sus reportes. De hecho, desarrollan relaciones con y entre las tantas personas de quienes se sienten, de alguna manera, dependientes. Así como crean una agenda que es diferente, aunque generalmente consistente con los planes formales, también crean una red que es diferente, pero generalmente consistente con la estructura organizacional formal.

Los gerentes generales eficaces también suelen utilizar sus redes para ejercer influencia indirecta sobre las personas. En algunos casos, convencerán a una persona de que está en la red para luego convencer a un segundo de que no lo está para que tome las medidas necesarias. Aún más indirectamente, a veces se acercan a varias personas diferentes solicitándoles que tomen medidas que luego darán forma a los eventos que influyen en otras personas, utilizando distintos medios de influencia indirecta, como organizar una reunión o algún otro evento con distintas personas.

Según Drucker (2004), el CEO es el vínculo entre el interior de la organización, donde hay costos, y el exterior, que es la sociedad, la economía, la tecnología, los mercados y los clientes, donde existen los resultados. En esta dirección, para Lafley (2009), solo el CEO experimenta lo significativo en el exterior a nivel empresarial y es responsable de comprenderlo, interpretarlo y presentarlo para que la empresa pueda responder de una manera que permita ventas sostenibles, ganancias y el crecimiento a través del retorno a los accionistas.

Es un trabajo que solo los CEO pueden hacer porque todos los demás en la organización están enfocados de manera mucho más estrecha y, en su mayor parte, en una sola dirección: los vendedores están enfocados externamente; casi todos los demás están enfocados internamente. Integrar el exterior y el interior es difícil. El CEO puede ver oportunidades que otros no ven, hacer los juicios y tomar las decisiones difíciles que otros no pueden hacer. El CEO es el último responsable del desempeño y los resultados de la empresa, de acuerdo no solo con sus propios objetivos, sino también con las medidas y estándares de los diversos interesados externos y los competidores.

Es un trabajo que los CEO deben hacer porque sin el exterior, no hay interior. De allí se derivan cuatro funciones principales, según Lafley (2009), que consisten en definir e interpretar el exterior significativo, afirmar una y otra vez en qué negocio se está y en cuál no, equilibrar el rendimiento en el presente con la inversión necesaria en el futuro y dar forma a los valores y estándares de la organización.

En primer lugar, es necesario definir el exterior relevante, determinar dónde los resultados son más significativos. Este es el trabajo exclusivo del CEO porque las demás personas ven la importancia de varias partes interesadas según el lugar donde se sientan. El CEO tiene una perspectiva clara en toda la organización y una responsabilidad única ante el exterior. El proceso de clarificar y comunicar la prioridad de los públicos externos es permanente porque muchas partes interesadas, internas y externas, tienen demandas importantes.

La segunda tarea del CEO es identificar los espacios competitivos donde poder ganar. Solo el CEO tiene la perspectiva de toda la empresa para tomar estas decisiones difíciles porque, aunque la mayoría de los líderes empresariales están motivados por las oportunidades de crecimiento, les resulta extremadamente difícil recomendar cerrar o vender un negocio del que forman parte.

Lo tercero que deben hacer es resolver la tensión de prioridades a corto y largo plazo, a veces divergentes, que es un desafío que solo el CEO puede tomar porque es el único que está expuesto a todos los intereses externos e internos y al tiempo es responsable a largo plazo. Determinar el equilibrio óptimo entre el rendimiento de las actividades actuales y la inversión en un futuro altamente incierto implica las elecciones más riesgosas que puede hacer un CEO. Es tanto arte como ciencia. La atracción siempre será hacia el presente porque los intereses de la mayoría de los públicos son a corto plazo.

En tiempos de crisis financiera y recesión global, los CEO sienten aún más presión para concentrarse en el corto plazo, de una semana, un mes o un trimestre. Es comprensible que tal presión pueda resultar en una reducción significativa de la inversión a mediano y largo plazo, incluida la reducción de los proyectos de incremento del capital y la innovación.

Para administrar este balance entre prioridades presentes y futuras, Lafley (2009) entiende que se necesitan tomar algunas decisiones críticas que consisten en definir objetivos realistas de crecimiento, crear un proceso de presupuesto flexible y asignar recursos humanos de una manera que identifique y desarrolle el capital humano para hoy y mañana.

La cuarta tarea del CEO es interpretar los valores de la organización a la luz del cambio y la competencia y definir sus estándares. Esto se debe a que los valores establecen la identidad de una empresa, generan comportamiento y guían las decisiones. Si no ayudan a impulsar el negocio, es bueno tenerlos, pero no son esenciales para el futuro. Los estándares son la medida de los valores.

Para Lafley (2009), el CEO está en una posición única para garantizar que el propósito, los valores y los estándares de una empresa sean relevantes para el presente y el futuro, y para los negocios en los que se encuentra la empresa. El CEO puede y debe hacer las intervenciones necesarias para mantener el propósito y los valores centrados en el exterior. Para mantener la ventaja competitiva y el crecimiento, debe crear estándares para garantizar que la empresa gane con quienes más importan, frente a sus mejores competidores.

Los entrevistados

Para llevar adelante la estrategia metodológica de la investigación, apliqué un enfoque primordialmente cualitativo posibilitando, a través de entrevistas en profundidad, que sean los sujetos mismos quienes les asignen significado y sentido a sus propias percepciones, valoraciones y pensamientos. Adicionalmente, con la finalidad de establecer un orden de preponderancia en los aspectos analizados, realicé una cuantificación de estos en términos porcentuales. Con respecto al paradigma desde el cual abordé el estudio, la aproximación fue constructivista e interpretativista; entendiendo que la realidad es construida en la interacción con los sujetos de estudio y buscando explicaciones por comprensión y significación. Al mismo tiempo, enfaticé la subjetividad, al poner de manifiesto la mirada de las personas que ocupan la posición de CEO.

Realicé un total de 30 entrevistas, de manera voluntaria, presencial, cara a cara, a CEO de filiales argentinas de compañías multinacionales, con un mínimo de un año de antigüedad en cuanto a experiencia en estas posiciones y en ejercicio del rol al momento de la entrevista. Esto determinó una muestra de casos tipo, por compartir estos rasgos en común. El hecho de haber sido todos ejecutivos de empresas multinacionales colaboró con la tipología de la muestra, al darle esta particular especificidad al estudio.

En cuanto a la técnica de análisis de los datos obtenidos, realicé la interpretación en base al análisis de lo aportado por los participantes a través de sus relatos. Para ello, con su permiso, grabé todos todas las entrevistas y luego las transcribí. Posteriormente, mediante un software, codifiqué los datos e inicié la tarea de análisis e interpretación de estos, y finalicé el estudio en noviembre de 2019.

Para dar más características de los entrevistados, la edad promedio fue de 48 años, 28 de ellos eran de nacionalidad argentina y 2, de nacionalidad española, provenientes de compañías de diferentes industrias y dotaciones. La antigüedad promedio en la posición, al momento de realizar la entrevista, era de 4 años, con un total de 6,5 años de experiencia acumulada en este tipo de posiciones.

La particularidad de resultar todos de género masculino se debió a que, de las 68 personas de las que tenía disponibilidad e invité a participar, 8 eran de género femenino, pero no respondieron o declinaron la invitación. Cabe, además, agregar como explicación más amplia al problema social y laboral, que excede este trabajo, de la situación de inequidad de género existente en altos niveles ejecutivos y especialmente en posiciones de CEO, que incide en las posibles personas a ser invitadas a participar de este tipo de estudios.

El nombre formal de la posición de CEO varió ligeramente según cada organización, dependiendo mayoritariamente de otras de alcance regional y teniendo reportes directos de niveles directivos y gerenciales. En 13 casos el alcance geográfico de la posición fue solo para Argentina y en 17 de ellos implicó también otros países, entre los cuales los de mayor frecuencia fueron Chile, Paraguay y Uruguay.

A continuación, se presentan solo los 24 CEO incluidos con sus entrevistas en cada capítulo. Los entrevistados son nombrados en primer lugar junto con la posición que tenían al momento de las entrevistas y con la actualización posterior de posición en los casos en que la hubiera. De los 6 entrevistados restantes, se conserva el anonimato por no haberse sumado sus entrevistas en el libro. Cabe aclarar que, de todos modos, la participación y las entrevistas del total de los 30 CEO fueron tenidas en cuenta en la elaboración del estudio y sus resultados.

Con la inclusión de las entrevistas quiero darles la oportunidad de que ustedes como lectores también reciban de manera directa por parte de los CEO sus opiniones e ideas. Esto quizás, adicionalmente, los lleve a realizar primero sus propias interpretaciones y a sacar conclusiones, antes de leer los resultados y mis reflexiones. Espero que disfruten de este recorrido tanto como lo hice yo al entrevistarlos.

Carlos Emilio Álvarez López: Country Leader, Argentina, & Market Leader, South Latam, de Philips, Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, Perú y Bolivia.

Antonio Aracre: Director General Latam Sur, de Syngenta, Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay y Bolivia.

Fernando Bekes: Gerente General, Argentina, y Director Financiero de Firmenich, Argentina, Chile, Paraguay, Bolivia y Uruguay.

Juan Manuel Campos: Gerente General y Country Manager en Ventas de HP, Argentina. Actual: Managing Director de HP, Perú, Bolivia y Ecuador.

Álvaro Capobianco: Managing Director, Latam, de Raet, Argentina, Chile, Perú y México. Actual: VISMA Latin America President.

Gabriel Cordo Miranda: Country Manager de Peugeot, Citroën y DS, Argentina.

Néstor Fernández: General Manager de Mary Kay, Argentina y Uruguay.

Germán Gambini: CEO de Smurfit Kappa, Argentina y Chile.

Ernesto Garberoglio: Country Managing Director de Alstom, Argentina.

Juan Pablo Guereño: Gerente General de CSL Behring, Argentina.

Maximiliano Gutiérrez: Gerente General de Boehringer Ingelheim, Argentina, Uruguay y Paraguay. Actual: Director General Latinoamérica Sur, de Biogen.

Guido Ipszman: Gerente General de Dell, Argentina, Paraguay y Uruguay. Actual: Director General de Salesforce, Argentina.

José Marcilla: Gerente General de Novartis, Argentina, Paraguay y Uruguay. Actual: General Manager y Director General de Novartis Oncology, España.

Pablo Mato: Director General América Latina Sur, de Meta4, Argentina, Chile, Perú, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Actual: Director Asociado y Business Partner de ESAMA.

Allan McCrea Steele: Presidente y CEO, Argentina, y CEO, América Latina, de Edelman.

Leandro Moure: Country Manager de Logicalis, Argentina.

Pablo Porto: VP y General Manager de Pointer, Argentina.

Juan Manuel Primbas: Country Manager, Argentina, y Managing Director, Cono Sur, de KantarWorldPanel, Argentina, Perú y Bolivia. Actual: Regional Project Director de KantarWorldPanel.

Gabriel Serber: Director General de Arcos Dorados, Argentina. Actual: Director of Sustainable Development and Social Impact, Latin America, de Arcos Dorados.

Christian Sturla: Managing Director de Compass Group, Argentina.

Edgardo Vázquez: Country Manager de Pfizer, Argentina, Uruguay y Paraguay. Actual: Gerente General de Laboratorios Bagó.

Hernán Vázquez: CEO de Volkswagen, Argentina. Actual: Socio en deConcesionarias y Strategic Board Advisor de TGA.

Cristian Videla: General Manager de Amgen, Argentina. Actual: Vice President Sales and Marketing Hematology, Estados Unidos.

Jorge Yañez: Gerente General, Región Sur Latam, de Greif, Argentina, Uruguay y Chile.

2 Competencias críticas de CEO
Las competencias

El concepto de competencia relacionado con los puestos de trabajo en las organizaciones fue planteado inicialmente por McClelland (1973), quien impulsó su estudio ante la insatisfacción con las medidas utilizadas hasta ese momento para predecir el rendimiento en el trabajo, manifestando que el éxito profesional no podía predecirse únicamente a partir de los tests tradicionales de inteligencia.

El segundo punto de partida lo presenta Boyatzis (1982), para quien las competencias son características que están relacionadas causalmente con un desempeño efectivo y/o superior de una posición. Esto significa que hay evidencia que indica que la posesión de las características precede y conduce al desempeño efectivo y/o superior de la posición.

Para Boyatzis (1982), el desempeño efectivo de una posición consiste en alcanzar resultados específicos requeridos por ella, mediante acciones determinadas, mientras se mantienen o siendo consistente con las políticas, procedimientos y condiciones del entorno organizacional. Los resultados específicos requeridos por una posición deben contribuir a los de otras posiciones, con el objetivo de alcanzar los resultados esperados por la organización.

Boyatzis (1982) sugiere que el desempeño efectivo de una posición, comprendido por acciones específicas efectivas o conductas, ocurre cuando están alineados tres componentes que interactúan entre sí: las competencias del individuo, las demandas de la posición y el entorno organizacional. Si ninguno o dos de los componentes no están alineados, es esperable que el comportamiento sea inefectivo. También advierte que si dos de los componentes son consistentes o congruentes, entonces hay una mayor probabilidad de que se produzca un desempeño efectivo.

Según Spencer y Spencer (1993), una competencia es una característica subyacente de una persona que está relacionada causalmente con un criterio referenciado o estándar efectivo y/o desempeño superior en una posición o situación. “Característica subyacente” significa que la competencia es una parte bastante profunda y duradera de la personalidad de una persona y puede predecir el comportamiento en una amplia variedad de situaciones y tareas de trabajo. “Relacionada causalmente” significa que una competencia causa o predice el comportamiento y desempeño. “Criterio referenciado” significa que la competencia realmente predice quién hace algo bien o mal, medido con un criterio específico o estándar.

Entonces, las competencias son características subyacentes de las personas e indican modos de comportamiento o pensamiento, generalizados a través de situaciones, que duran por un razonable período extendido de tiempo. Existen cinco tipos o niveles de características de una competencia:

1 Motivos: las cosas que una persona piensa consistentemente o quiere, que causan acción.

2 Rasgos: características físicas y respuestas consistentes a situaciones o información.

3 Concepto de sí mismo: las actitudes de una persona, valores, o autoimagen.

4 Conocimiento: la información que posee una persona en áreas de contenido específicas.

5 Habilidad: la capacidad de realizar una tarea física o mental específica.

Los conocimientos y las habilidades son características que están más en la superficie, son más fáciles de ver y desarrollar. El concepto de sí mismo, los rasgos y los motivos, en la base central de la personalidad, son más difíciles de evaluar y desarrollar. En cuanto a las relaciones causales, los motivos, los rasgos y el concepto de sí mismo, predicen la habilidad de comportamiento y acción, que a su vez predice los resultados del desempeño de una posición.

Según Levy-Leboyer (1997), las competencias son repertorios de comportamientos que algunas personas dominan mejor que otras, lo que las hace eficaces en una situación determinada. Estos comportamientos son observables en la realidad cotidiana de trabajo e, igualmente, en situaciones de prueba. Ponen en práctica, de forma integrada, aptitudes, rasgos de personalidad y conocimientos adquiridos, representando la unión entre características individuales y cualidades requeridas para llevar a cabo misiones profesionales precisas. Para esta autora, el concepto de competencias se ha impuesto en la literatura sobre gestión de personas y organizaciones y forma parte del repertorio de conceptos y prácticas dentro de ellas.

Para la autora, las aptitudes y los rasgos de personalidad se definen como diferencias entre los individuos, mientras que las competencias están estrechamente ligadas a las actividades profesionales y, más concretamente, a las misiones que forman parte de un puesto. El concepto de competencia está asociado, por lo tanto, al análisis de las actividades profesionales y al inventario de lo que es necesario para cumplir perfectamente las misiones que aquellas implican. En suma, las competencias están ancladas en conductas observables en el ejercicio de un oficio o de un empleo y se traducen en comportamientos que contribuyen al éxito profesional en la posición ocupada.

Si bien existen notas de opinión, artículos e innumerables libros, a nivel global y local, que tratan el tema de competencias de liderazgo, directivas o gerenciales, no son muchos los estudios formales y empíricos en la materia. Aún son más escasos los referidos particularmente a posiciones de CEO, como ocurre con el presente libro.

A nivel global, en los últimos quince años, se han realizado algunos estudios empíricos tendientes a analizar las competencias necesarias para desempeñar de manera efectiva la posición de CEO, como la investigación realizada por Botelho, Powell, Kincaid y Wang (2017), que duró diez años y efectuaron bajo el nombre de CEO Genome Project, sobre una base de 17 000 evaluaciones a ejecutivos, principalmente estadounidenses, entre las cuales 2000 fueron específicas de CEO.

En este estudio, identificaron cuatro comportamientos esenciales para alcanzar la posición de CEO y obtener un alto desempeño: tomar decisiones con velocidad y convicción, generar compromiso con impacto, adaptarse proactivamente y producir resultados de manera confiable.

En relación con la toma de decisiones con velocidad y convicción, descubrieron que los CEO de alto rendimiento no necesariamente se destacan por hacer grandes resoluciones todo el tiempo; más bien, se destacan por ser más decisivos. Toman determinaciones antes, más rápido y con mayor convicción. Lo hacen constantemente, incluso en medio de la ambigüedad, con información incompleta y en dominios desconocidos. Evidenciaron que los CEO de alto rendimiento entienden que una decisión equivocada a menudo es mejor que no tomar ninguna resolución, y que no pueden esperar a tener información perfecta para decidir. Y que los CEO con alto nivel de coeficiente intelectual muchas veces toman determinaciones de manera muy lenta por buscar la alta calidad y perfección.

En la generación de compromiso con impacto, una vez que los CEO establecen un rumbo claro para el negocio, deben obtener la aceptación de sus empleados y otras partes interesadas. Empiezan desarrollando un entendimiento astuto de las necesidades de sus partes interesadas y motivaciones, para luego atraer a la gente, alineándola alrededor de la meta de creación de valor.

La adaptación proactiva evidencia lo importante que es para las empresas y los líderes adaptarse rápidamente al ambiente cambiante, dedicando la mayor parte del tiempo a pensar a largo plazo. El enfoque a largo plazo ayuda porque hace que los CEO recojan las primeras señales. Los CEO altamente adaptables se conectan regularmente a amplios flujos de información, escanean amplias redes y diversas fuentes de datos y encuentran relevancia en información que al principio puede parecer no relacionada con sus negocios. Como resultado, perciben el cambio antes y hacen movimientos estratégicos para aprovecharlo. Los CEO adaptables también reconocen que los contratiempos son una parte integral de cambiar de rumbo y tratan sus errores como oportunidades para aprender y crecer.

La capacidad de producir resultados de manera confiable fue, posiblemente, el comportamiento más poderoso de los cuatro, según los autores de esta investigación. Los candidatos evaluados para posiciones de CEO que obtuvieron puntajes altos en confiabilidad tuvieron el doble de probabilidades de ser elegidos y quince veces más probabilidades de tener éxito en la posición, dado que los inversores y los empleados confían en líderes predecibles. Por otra parte, se evidenció una relación entre la confiabilidad de los CEO y el seguimiento constante de sus compromisos, centrándose en el establecimiento de expectativas realistas a través del alineamiento de las mismas con las de los distintos grupos de interés. Otros comportamientos relacionados con la confiabilidad tuvieron que ver con la capacidad de organización, planeamiento y elección de equipos de trabajo efectivos.

Maidique, Atamanik, y Perez (2014) realizaron un estudio en el que identificaron seis competencias críticas de los CEO efectivos, por medio de 25 entrevistas a personas en estos roles en Estados Unidos. Estas seis competencias son: conocimiento de sí mismo, sentido moral, escucha, juicio, comunicación persuasiva y tenacidad.

Aproximadamente la mitad de los CEO señalaron la importancia de tener autoconciencia en todo lo que hacen, que incluye conocerse, ser congruente con los valores y honesto consigo mismo y reconocer tanto las propias fortalezas como las debilidades. Conocerse a sí mismo y escuchar la voz interior de la intuición puede ser, desde este punto de vista, la ventaja competitiva más importante del CEO.

El 72 % de los CEO del estudio mencionaron la criticidad de poder direccionar los juicios mediante el sentido moral, lo que precede la toma de decisiones efectiva. Esto implica poseer honestidad, integridad y confiabilidad, para tomar los cursos de acción correctos. Y esta competencia también abarca poder rodearse de personas con estas mismas cualidades.

Los CEO de este estudio también estuvieron de acuerdo en que es fundamental ser un oyente efectivo. Escuchar es clave para desarrollar relaciones, tomar decisiones y resolver problemas. Esto implica no solo escuchar, sino conocer a las personas, valorarlas verdaderamente, desarrollar relaciones de confianza y empatía, como aspectos claves para lograr el compromiso del equipo y alcanzar así los objetivos.

El juicio fue el factor mencionado con mayor frecuencia. El consenso general fue que, sin un buen juicio, es poco probable que un líder tenga éxito. El juicio fue descripto como parte de la disposición a correr riesgos de manera inteligente, la capacidad para enfrentar problemas, recolectar y sintetizar información y datos.

Ser capaz para comunicar decisiones persuasivamente mientras se comunica la visión es lo que explica ser un comunicador persuasivo, que va más allá de la comunicación de información, para abarcar elementos de inspiración y motivación. Incluye la capacidad de definir la visión, articular, establecer una conexión con las personas, motivar e inspirar. Perseverar y trabajar duro frente a la adversidad enmarca lo considerado como tenacidad, que engloba, según los entrevistados en este estudio, los rasgos de persistencia, intensidad de esfuerzo, trabajo y conducción.

Kaplan, Kebanov y Sorensen (2012), en Estados Unidos, llevaron a cabo un análisis a partir de 316 evaluaciones realizadas a candidatos a ocupar posiciones de CEO entre 2000 y 2006. En este estudio, analizaron el rol positivo que juegan algunas competencias en relación con el desempeño organizacional, como la habilidad de resolución, la confianza, la empatía, la comunicación y el manejo de equipo. También determinaron que la habilidad de resolución y ejecución tiene una relación positiva con el desempeño.

Spencer, Rajah, Mohan y Lahiri (2008) efectuaron un estudio con el objetivo de determinar las competencias requeridas para ser un CEO efectivo en India y describir el modo de liderar empresas. Definieron cuatro áreas claves de competencias, con características y comportamientos relacionados: responsabilidad social y excelencia del negocio, dinamización del equipo, gestión del entorno y fuerza interior.

La responsabilidad social y excelencia del negocio contempla las competencias de pensamiento adaptativo de métodos y tecnología al mercado particular, espíritu de emprendimiento y competitividad para buscar nuevos horizontes de crecimiento y ejecutar acciones con perseverancia y pasión.

La dinamización del equipo comprende la conducción del cambio liderando la organización para implementar transformaciones sustentables, el liderazgo de equipos inspirados y con excelencia en su desempeño y la delegación en otros para generar la responsabilidad con propósito de cada miembro.

La gestión del entorno involucra la generación de contactos para lograr tener una amplia red de ideas que colabore en la resolución de problemas, la conciencia organizacional para comprender cómo se deciden y hacen las cosas y la influencia de los diferentes públicos de la organización mediante el uso de estrategias personalizadas para cada actor específico.

La fuerza interior implica poseer madurez ejecutiva para responder a los demás con sabiduría emocional, llevar adelante las aspiraciones de la organización, lograr trascendencia personal para hacer lo correcto y priorizar los objetivos con valentía y coraje, afrontar las dificultades y generar credibilidad frente a los otros.

Wood y Vilkinas (2007) realizaron un estudio en Australia, mediante encuestas y entrevistas a 20 CEO y a 38 personas que les reportaban. Identificaron seis características importantes para el éxito en la posición de CEO: enfoque humanista, orientación al logro, perspectiva positiva, sentido de integridad, inclusión y aprendizaje y autoconciencia.

McLean, Hurd y Jensen (2005) distinguieron, mediante un estudio sobre CEO en la industria de recreación y parques públicos de Estados Unidos, tres tipos diferentes de CEO en cuanto a su visión de los empleados, a los que denominaron con las categorías de práctico, estructurado y tradicionalista.

El CEO práctico se centra en la participación de los empleados en la toma de decisiones, haciendo que el ambiente de trabajo sea un lugar positivo, y en el empoderamiento de los empleados. El estructurado pone énfasis en la estructura, organización y habilidades de los empleados. El tradicionalista da mayor importancia a conjuntos formales de habilidades, la orientación a la tarea y la validación externa de habilidades.

La investigación les permitió evidenciar la diferente importancia otorgada a las competencias específicas según las distintas perspectivas y percepciones. Así, el enfoque práctico privilegió la escucha a los empleados y la toma de decisiones, mientras que el estructurado remarcó la evaluación y organización del equipo, y el tradicionalista validó con mayor fuerza la gestión del tiempo, la delegación y la posesión de credenciales oficiales que dieran cuenta de los estudios y conocimientos adquiridos.

Por su parte, Hurd y McLean (2004) también realizaron una investigación sobre CEO de la industria de parques públicos y recreación de Estados Unidos, que comprendió la jurisdicción sobre pistas de hielo, cementerios, espacios abiertos e instalaciones para eventos y programas de diverso tipo. En ella identificaron las competencias que las personas en estos roles percibían como más importantes para llevar adelante sus funciones.

A partir de esta identificación, elaboraron un modelo de competencias para los CEO del sector sobre seis categorías: perspicacia del negocio, comunicación y marketing, relaciones con la comunidad, gestión y liderazgo, evaluación y planificación y práctica profesional. A su vez, diferenciaron también subgrupos en cada una de las categorías y competencias en cada uno de ellos.

Dentro de las competencias referidas al negocio, especificaron competencias, como la gestión de proyectos, la recaudación de fondos y la gestión de personas desde el ingreso hasta el desarrollo de los empleados. Las habilidades de comunicación y marketing comprendieron la facilidad para realizar presentaciones en público, la escucha efectiva y el manejo de los medios. En cuanto a las relaciones con la comunidad, se distinguieron las competencias de establecimiento de relaciones con los públicos y el entendimiento de las dinámicas culturales de la comunidad.

La gestión y el liderazgo se vieron apoyados, en este estudio, por las competencias de motivación de los empleados, reconocimiento, gestión de la creatividad e innovación, conocimiento del gerenciamiento de organizaciones, flexibilidad, adaptabilidad, resolución de conflictos y toma de decisiones. La evaluación y planificación implicó la definición de prioridades y la fijación de objetivos, mientras que en la categoría de práctica profesional definieron el conocimiento técnico, la experiencia previa requerida y los valores.

Del análisis de todos los estudios mencionados, se desprende una coincidencia general sobre la importancia otorgada a las competencias relacionadas con la capacidad de establecer contactos tanto internos como externos, el despliegue de la escucha, el liderazgo y la gestión de equipos. Sin embargo, mientras algunas investigaciones, como la de Botelho, Powell, Kincaid y Wang (2017) y la de Kaplan, Kebanov y Sorensen (2012), enfatizan las habilidades resolutivas y de toma de decisiones; otros estudios, como el de Maidique, Atamanik, y Perez (2014), el de Spencer, Rajah, Mohan y Lahiri (2008) y el de Wood y Vilkinas (2007), ponen también de manifiesto la relevancia de competencias como la conciencia de sí mismo, el autoconocimiento y la fuerza interior, más enfocadas a la introspección.

Entrevistas

— ¿Cuáles son, a tu entender, las competencias críticas necesarias para el desempeño efectivo de la posición de CEO?

— Carlos Emilio Álvarez López: Yo creo que cuando uno trabaja en una compañía multinacional, tiene dos mundos, el externo de clientes y el interno que es local, regional y la casa matriz. Yendo al mundo externo, las capacidades necesarias son alto entendimiento y sensibilidad por decodificar el mercado; tiene que haber una buena combinación de esas dos cosas. En el mundo interno, las competencias cambian un poco; tiene que ser una persona orientada a procesos, habilidades de temas organizacionales. Todo eso, cubierto por un paraguas que son los skills de liderazgo. Nosotros tenemos algunos valores y nos identificamos con ellos, tenemos que crear equipos de trabajo que sean productivos y autogerenciales. La matriz es mucho más horizontal. El trabajo en equipo pasa a ser preponderante y el rol del líder es hacer que las cosas fluyan, y ahí hay que lidiar cuánto intervenir o no, si delegar o no. Y mostrar el camino. Leaders lead, los líderes están para liderar. Pero como las compañías multinacionales tienen objetivos de corto, mediano y largo plazo, también hay que acomodar los objetivos. En el corto plazo uno tiene que tener foco en resultados, nosotros lo llamamos perform, y eso complementado por el desarrollo de una visión estratégica más de largo plazo, a la cual llamamos transform. Primero una buena visión estratégica, luego capacidades para transformarla en un plan y luego ejecutarlo. Uno tiene que seguir esa ruta de manera consistente y ajustar sobre la marcha si es necesario. No podés estar reinventando cada dos minutos. Hay que establecer objetivos y ser consecuente con ellos. Entendimiento del mercado es tener data y conocer en profundidad el mercado. La sensibilidad está relacionada con usar el entendimiento y el know-how y hacerlo efectivo y ponerlo a disposición del cliente. Cuando uno se reúne con un cliente, uno tiene que tratar de entender cuáles son las cosas que le causan dolor e ir a fondo en eso, para ponerse en el lugar del otro y lograr esa sensibilidad que hace más efectivo el uso del conocimiento.

— Antonio Aracre: Creo que un CEO tiene que conocer muy bien el mercado, el negocio donde opera. Es una persona que tiene que conectar con varios stakeholders y tiene que demostrar conocimiento del mercado para dar confianza. Ha habido pases de una industria a otra y veo que no son exitosos. Necesita de conocimiento o que pueda incorporar ese conocimiento en menos de un año. Porque, como consecuencia de no tenerlo, será limitada su contribución. También tiene que tener buena comunicación, saber expresar de manera concisa y sólida sus ideas hacia arriba y abajo. Hacia arriba, con determinado lenguaje y buscar qué es lo que esperan escuchar, adecuar el formato e ir customizando el discurso. Y hacia abajo, necesita motivar y adaptar el discurso. Antes un CEO que hacía lo adecuado era suficiente para permanecer. Hoy todos los años te encuestan entre todos los empleados para ver cómo sos, si la ética prevalece. Tenés a tus superiores pidiendo resultados y la gente que quiere desarrollo, y una compañía con estándares de ética. Y en el medio estás vos tratando de que los clientes estén satisfechos. Y tenés que lidiar con todos para que queden suficientemente satisfechos. Este estrés es nuevo, no existía antes. Es importante la empatía para ponerse en el lugar del otro y ser sincero en las expectativas hacia arriba y abajo. Hay que ser realista y plantear una estrategia posible. Creo que la gente agradece la sinceridad más que la grandilocuencia.

— Fernando Bekes: Yo creo que la más importante es la flexibilidad: la capacidad de adaptarse a los cambios que suceden. Y la capacidad de transmitir esos cambios y ser el agente de los cambios que la compañía propone en el mercado donde uno trabaja. Eso tiene el desafío en muchas compañías, y por lo menos en esta compañía, que el directorio no reporta jerárquicamente a mí, entonces yo recibo instrucciones por un canal de gerentes generales donde tenemos un foro, y tengo que transmitir esas políticas e implementarlas en el mercado que atiendo con un director de Operaciones, dos directores de Comerciales, un gerente de Recursos Humanos, un gerente de Calidad, Seguridad y Medio Ambiente, y cada uno de ellos reportando por su lado. Entonces creo que el desafío más grande es lograr esa capacidad de atraer, alinear y liderar a pares. Cuando uno tiene la posición jerárquica, impones sueldo y tiene la capacidad de despedir a una persona, por ejemplo. Cuando uno tiene la obligación de liderar a personas que tienen el mismo nivel de carrera y que no reportan a uno, por la razón que sea, ese es el desafío más grande. Y eso requiere mucha adaptabilidad, mucha flexibilidad, mucha escucha. Yo creo que hoy en día para liderar es clave escuchar. Es clave dar lugar; hay muchas más ideas en la organización que lo que uno puede traer. Y creo que es clave salir de la organización. Yo creo que tengo un rol muy importante que es ir a buscar fuera cosas que hagan mejorar la organización. Cuando me toca la parte financiera, estoy mucho en el día a día. Ahora estamos con el ajuste por inflación, pero cuando pienso en el rol de CEO, yo tengo que ir a buscar cosas que hagan mejor las operaciones, los mercados, ideas como para desafiar a las personas que tengo localmente. Y para hacer esto, las habilidades que me ayudan es que yo soy una persona que puede saltar rápidamente de un tema al otro. Yo puedo estar sentado discutiendo un tema contable y en dos minutos estar con recursos humanos y dos minutos después resolviendo una cuestión comercial. Yo creo que esa habilidad de entrar y salir y de enfocarse en los temas cuando uno está en los temas, no estar mirando el celular en las reuniones, no tener la ansiedad de contestar el mail inmediatamente. Creo que hay una cuestión que es estar en el lugar en cuerpo y alma. Yo estoy en una reunión y no llevo el teléfono, no miro el teléfono, no llevo la computadora. No importa de quién sea. Si la reunión no es interesante, es probable que en algún momento diga: “Miren, sigan ustedes y cuando me vuelvan a necesitar me convocan”. Pero creo en la capacidad de concentrarse en los temas en los que uno está y sumergirse en el tema y resolverlo. Después, una habilidad es ser de esas personas con las que uno se reúne y se va con un plan. Creo que un buen CEO se ve cuando alguien lo va a ver y se va con una respuesta de qué hacer, quizás no se van con la respuesta de exactamente qué hacer, quizás la respuesta es investigar, o “Vos hacé esta parte y yo hago la otra”. Pero yo tengo la mentalidad de que cuando alguien viene a hablar conmigo, se tiene que llevar un plan de acción. Si no, es una catarsis y no tiene sentido. Creo que una de las habilidades que puedo hacer es ir al fondo del conflicto, entenderlo y establecer pronto un plan de acción. Y creo que la capacidad de aceptar los errores es clave; se terminó el tiempo en que tomábamos decisiones con niveles de certidumbre razonable. Hoy tengo que entregar mercadería y no sé cuánto va a valer el dólar el lunes. Y globalmente se toman decisiones, por ejemplo, de tecnología, pero localmente yo digo si me conviene automatizar el depósito porque el negocio va a cambiar. Esas son decisiones que se toman sin saber. Antes uno hacía el plan de negocios a cinco años. Y también es importante la capacidad para transmitir autoconfianza, convicción, sobre todo en el contexto económico de hoy; como líder tengo que transmitir al grupo convicción en lo que hago.

— Juan Manuel Campos: En la Argentina de hoy, por la situación particular, hay que tener el foco en algunas competencias que son el entendimiento financiero del negocio, que cualquier CEO debe tener en el mundo, pero en Argentina, con la complejidad financiera, hay que hacerle doble clic. También hay que tener mucha resiliencia y capacidad de adaptación, flexibilidad. Me ha tocado en los últimos años acelerar y frenar en una baldosa. En otros países vas a velocidad crucero. Tenés que estar cercano al pulso del negocio, más cercano al negocio que en otros países que lo manejás en piloto automático. Hay vaivenes y volantazos que tenés que pegar con decisiones más rápidas que en otros países. Un día te levantás y se disparó el dólar un 25 % y decís: “¿Qué hago?”. Si frenás las ventas, por ejemplo, parás de producir, etc. Tenés que tener ese micromanagement sin perder la visión estratégica, no podés volverte un bombero, tenés que mirar más allá para prepararte para mañana y no perder competencia. Mirar el árbol y el bosque. También tenés que tener comunicación y empatía. Argentina te demanda esto en un nivel de profundidad mayor. Hoy el humor de la gente y de tus socios no es el mejor, y tenés que saber comunicar, cercano a la gente, más cercano a tus canales y socios comerciales. Te demanda un nivel mayor de cercanía. Yo comunico más de lo habitual, los planes, hacia dónde vamos.

— Álvaro Capobianco: El punto número uno tiene que ser comunicación; es muy difícil explicar a la casa matriz cosas de la región o locales. En Argentina tenemos al exvicepresidente de la nación en la cárcel, al igual que ocurre en otros países como Perú, por temas de corrupción. Entonces un CEO local debe ser una bisagra entre la realidad regional/local y traducir esto a la casa matriz, que tiene otro mindset cultural. Sin una correcta comunicación, es muy complicado entender la locura de la inflación, la devaluación o el nivel de incrementos salariales. Y hablando de liderazgo, un CEO tiene que tener una orientación muy cercana hacia las personas y la gestión de equipos, que hoy es tan importante como el dominio del negocio o el cuidado de las finanzas. Luego un CEO debería contar con un profundo conocimiento de su mercado (del país o región que gestiona) porque lo cultural siempre marca la diferencia. Por ejemplo, si traés a alguien de Brasil a gestionar un negocio en Chile, seguro fallará por la parte cultural (no solo por el idioma). También ocurriría con un argentino liderando una empresa holandesa.

— Gabriel Cordo Miranda: Negociación es una habilidad imprescindible. Comunicación interna y externa es imprescindible. Resiliencia es imprescindible. Que pueda lidiar con el riesgo porque, de lo contrario, te podés paralizar. También agilidad, reactividad, velocidad, que tiene que ver con la capacidad de reacción, adaptarse rápido a un contexto que se mueve mucho.

— Néstor Fernández: Argentina es muy particular, con lo cual lo que se necesita como principal competencia es flexibilidad, adaptarse a los cambios. Por supuesto, liderazgo y todas las competencias que implican una posición así en todos los países, pero particularmente en Argentina yo creo que la flexibilidad y una rápida reacción a los cambios es fundamental. Por supuesto, uno tiene que conocer su negocio y también muchas herramientas de manejo de recursos humanos porque, para poder liderar equipos, hay que adaptarse mucho a las distintas generaciones, a los distintos estilos, aplicar mucho liderazgo situacional con la gente porque uno no puede liderar de la misma manera a una persona de mi edad y a un millennial. Uno tiene que adaptarse y comprender las necesidades y estilos de cada generación.

— Germán Gambini: Empezaría diciendo que hay que saber escuchar y entender a los clientes; hay que tener la capacidad de visualizar un futuro mejor y posible, comunicar muy bien lo que uno quiere lograr, guiar un plan para seguir su ejecución y comunicarlo correctamente. Esto en el plano local. También hay que comunicar efectivamente los éxitos y desafíos a los accionistas, que son los que apoyan cualquier plan de negocio. La venta interna tiene que ser tan buena como la externa.

— Ernesto Garberoglio: Yo creo que una competencia indispensable es la adaptabilidad, poder transformar los principios, reglas, valores de una compañía global pensados para un contexto diferente a Argentina al día a día local. Poder hacer compliance global y no quedar “colgado” con los stakeholders argentinos es vital. También una que sería un subproducto de la anterior es el multiculturalismo, más allá de los skills propios de la función, desde la postura para hablar, el manejo de distintos idiomas y decodificar el mensaje para distintos lugares, y también la interpretación customizada de las variables económicas argentinas. Creo que hoy en día un excelente profesional extranjero que desconozca estas variantes tendría dificultades para transmitirlo a su casa matriz y trabajar localmente. Sin ser un profesional que interprete las condiciones argentinas, sería una fragilidad, ya sea de ciencias económicas, un ingeniero, un abogado, de recursos humanos, de donde sea.

— Juan Pablo Guereño: Yo tengo una visión muy particular. Cuando llegás a estas instancias, adquiere mucho más peso tu rol de liderazgo y de trabajar a través de otros como relevancia que las cuestiones técnicas y específicas del negocio. Normalmente, es gente que tiene trayectoria y experiencia, y esto es condición necesaria pero no suficiente. Y tiene que ver con aprendizaje y flexibilidad en las cuestiones técnicas. Para mí la clave es ser una persona creíble. Y la credibilidad tiene que ver con demostrar cierta experiencia y background, pero sobre todo generar un espacio de confianza con la gente con la que trabajás, que tiene que ver con la consistencia entre lo que uno dice y hace, la transparencia en la comunicación en sentido amplio con lo que dice y transmite con todo su ser, con la manera de moverse, las formas que uno elige para relacionarse con las personas del equipo. Hay un concepto que me encanta que es la vulnerabilidad, mostrarse auténticamente como cada uno es, y si no se sabe, buscar ayuda; eso genera confianza. En un mundo tan dinámico, en el que cambian las circunstancias, es más importante reconocerse finito y vulnerable en aprendizaje que la soberbia de demostrar saberlo todo. Que te vean cerca, sensible, vulnerable, preocupado por la gente, que entiendan que lo que viene se construye entre todos.

— Maximiliano Gutiérrez: Agilidad, accountability/responsabilidad, resolver rápido, consistencia. Estamos en un país en el que cuando terminaste de explicar los cambios, terminaste de hacer la presentación y saliste, ya cambió. Entonces si no hubiese para una multinacional un background de consistencia en la misma compañía o una trayectoria atrás, sería muy difícil liderar una organización porque para afuera sería dar la impresión de “Me acabás de mentir. Me acabás de decir esto y cambió, ahora es esto y pasaron cuatro meses y volvió a cambiar”. No es de ahora, sino de los últimos diez o doce años. Entonces a mí me ha servido esto de “confiamos en Maxi”, con lo bueno y lo malo que pueda tener, con sus errores. Existe un skill que es cómo explicar este cambalache argentino sin entrar en hacerse la víctima porque si no, sería muy fácil decir “Esto va a estar mal, vamos a estar peor”, lo cual ahuyenta las inversiones. Y brindar soluciones. Lo que me ha permitido en los últimos siete u ocho años es entender que cambió el contexto en una hora, y tenemos que proponer soluciones nuevas, para dar cierta imagen, seguridad al exterior, de que se puede maniobrar. Yo siempre cuando hablo de esto en una presentación llamo al slide: “Bailando tango con la incertidumbre”. Y lo presento afuera como que habrá que bailarlo. Y también hay que entender mucho el pasado y poder proyectarlo a futuro. Es un país en el que las reglas cambian cada año, cada dos años, cada cuatro años, pero que hasta ahora a las compañías les ha permitido invertir a largo plazo, y tener sus ganancias.

— Guido Ipszman: Lo que yo más destaco es liderar equipos de trabajo y orientación al negocio, que creo son los dos mayores atributos. Yo hice una conclusión, hablando sobre mí, sobre qué hice mis últimos veinte años en la industria de la tecnología, donde creí que el expertise de industria era lo más importante. Ahora para continuar mi carrera y dar el próximo paso, creo que el manejo de equipos, motivaciones, es lo más importante en el rol de gerente general, donde el expertise de industria deja de ser el atributo distintivo.

— José Marcilla: Para mí capacidad de liderazgo es la de visualizar el futuro, y de cambio, adaptación al futuro.

— Pablo Mato: Unas cuantas, algunas adquiribles y otras más difíciles de adquirir. Considero que hay ciertas competencias más relacionadas con la personalidad y otras con la formación más formal. Para llegar a ser CEO, tenés que haber tenido experiencias en las que hayas enfrentado situaciones complejas de diversa índole. Tener nociones económicas, financieras, gestión de personas, de procesos y de administración de compañías en Argentina, por citar algunas. Manejar ambigüedades, lo cual requiere visualizar e interpretar que hay hechos que no son blancos o negros y que se deben gestionar sin que esté escrito en ningún lado cómo conviene hacerlo. A veces se requiere tomar decisiones del tipo blanco o negro, pero en situaciones grises. Me parece que tiene que tener conocimiento del contexto político en el que se mueve esa compañía y su ecosistema. También, conducción y liderazgo de personas, en un contexto de cambio generacional importante, de culturas diferentes, por cuestiones generacionales y de diversa formación en las que tiene que lidiar en el día a día porque va a tener que liderar a personas con diferente nivel de formación, más o menos académica. Uno tiene que poder encontrar las palabras y las formas para comunicarse con todos de manera efectiva, y eso es responsabilidad de uno. A veces ocurre que hay personas a las que les cuesta relacionarse con otras que no tienen su mismo nivel jerárquico en la organización y/o académico, ya sea más alto o más bajo. Me parece que muchas de esas cosas no se aprenden en el aula, sino en la vida; tienen que ver con el recorrido que uno ha hecho. Uno puede leer muchos libros de administración, liderazgo, estrategia y mucho más, pero se aprende muchísimo “gastando suelas de zapatos”, teniendo horas de reuniones, conversaciones, situaciones complejas. Además, tiene que tener apertura mental, flexibilidad, conocimientos de la industria y/o sectores en los cuales participa.

— Allan McCrea Steele: El primer skill que me parece clave es poder integrar la realidad local con la visión global. Lo que yo veo sobre todo en empresas de tecnología, no sé si es que los CEO no saben transmitir hacia arriba, es que nuestras casas matrices no terminan de entender la gravedad de la problemática global. En mi industria lo segundo es cómo generar relaciones interna y externamente. Las relaciones personales y para el delivery es clave. Y hacia adentro, hacia los empleados, es importante la influencia positiva, el liderazgo por reflejo, lo que refleja hacia su gente. Y hay un punto importantísimo que es la capacidad de adaptación y flexibilidad al contexto del país en el que vivimos, que no existe en ningún otro mercado. Acá hay que ser flexible y amplio de mente.

— Leandro Moure: Depende del negocio; hoy mi negocio son los servicios. Los soft skills son muy importantes, también lo duro del conocimiento del negocio, el profit and loss. Hicimos una reestructuración del management, y el liderazgo con los soft skills es muy importante. Yo creo que en algún punto los CEO se terminan convirtiendo en sociólogos, entender la mente de las personas con las que interactuás es básico. He leído algunos papers donde recomiendan formarse en sociología. Entender las fortalezas y debilidades de la gente, estar cerca del ser humano, la vinculación. El profesional se maneja mucho por el contacto uno a uno, yo tengo vinculación con quien quiera, lo que demanda una agenda más social. Algo que estamos transitando es el tema de la agilidad; hoy el capital humano te exige ser dinámico, menos procesos, para contener a la nueva masa de jóvenes. Tenés que demostrar que sos ágil, que das respuestas rápidas. Hice una inversión de implementar metodologías ágiles y cambió el modo de relacionarnos con los clientes.

— Pablo Porto: Yo te diría como primer punto que son más importantes los soft skills que los hard. Esta es mi primera experiencia en una compañía de servicios. Requiere esto de algunas cosas hard que funcionan absolutamente distintas. Sin embargo, los soft skills son los que vienen más con uno. Manejo de incertidumbre, manejo del cambio, es muy importante; sobre todo en la industria de la tecnología, los cambios de paradigma no son temas chiquititos. También la comunicación, la gestión de los recursos humanos y todo lo relacionado con estar enfrente de los clientes, customer service. La comunicación es importante más allá de afuera, puertas adentro. Yo creo que el número uno tiene una tarea muy importante, sobre todo en tecnología, que es inspirar a la gente. Yo lo hago una vez por trimestre desde hace muchos años, en un espacio donde están todas las personas de la organización, donde trato de venderles y contarles lo que honestamente pienso del futuro de la compañía a un año, tres años, cinco años, para tratar de inspirarlos en lo que creo que es el proyecto de la compañía para adelante. Entonces los skills de comunicación son importantes.

— Juan Manuel Primbas: Yo creo que tenés que tener armado un network interno importante, tener una visión de la estrategia de la compañía y del rol que ocupa el país en ese espacio, capacidad de soportar un mix de trabajo, que tiene una parte muy interna y de explicación del negocio y del país y otra parte que es de liderazgo o contribución al negocio. Y ahí tenés que lograr que sea un balance, cumplir con todo lo interno. Pero si te transformás solo en esa cosa interna, creo que tenés varios riesgos; puede ser frustrante y en el tiempo podés quedar alejado de la realidad, sobre todo en servicios, si solo entiende internamente. Y cómo se cuenta el cuento internamente; puede caer en el riesgo de perder contacto con los clientes. Sobre todo porque si uno está en esta posición es porque antes entendió esto. Para que las cosas sucedan no tenés que alejarte. Además, tiene que tener buena resiliencia y buena adaptación al cambio, que a veces puede parecer pérdida de poder o autonomía, y hay que saber lidiar con eso. En algunas áreas puede parecer perder autonomía y se transforma más en un influenciador/negociador interno que en un decisor.

— Gabriel Serber: Primero de todo, hay que tener competencias de los aspectos de gente, gestión y relacionamiento con personas. Creo que es fundamental para el éxito del rol. En el mismo nivel de importancia, la visión estratégica de hacia dónde va la compañía. Luego, la capacidad de entender qué pasa fuera de la frontera de la propia unidad de negocio, ya que tenemos un cumplimiento de normas de calidad, comportamiento, marca, comunicación, con una línea muy marcada de lo que espera la corporación; por lo tanto, la comunicación es fundamental. También es importante tener algún conocimiento financiero, no podemos dejar esa “pata” floja. Y algo que para mí es importante es el entendimiento integral del negocio, desde los aspectos más básicos de los puestos iniciales hasta el recorrido completo. Es una experiencia que tuve la suerte de tener, comenzar como empleado de un restaurante y recorrer todo el camino. Entonces cuando hablamos de un tema equis, rápidamente puedo conectar el problema con los recursos que tiene la compañía. También un CEO tiene que tener adaptabilidad, flexibilidad y rapidez en la toma de decisiones.

— Christian Sturla: Creo que tiene que tener habilidades comunicacionales muy fuertes, tiene que ser una persona que tiene que tener un nivel de empatía por arriba de la media, tiene que saber trabajar pluriculturalmente, con la mayor cantidad de perfiles posibles. Mis compradores se están convirtiendo en millennials, y eso tiene un enfoque totalmente diferente. Hoy creo que el rol del CEO es coordinar a personas más talentosas que él. Y en esa coordinación creo es más cómo se mueve entre los egos que otra cosa. En Argentina tener un background financiero es muy fuerte, eso me da una tranquilidad y un control diferente de las líneas.

— Edgardo Vázquez: Es un upside tener un conocimiento del negocio detallado, esta es condición necesaria. Puede venir de finanzas, comercial. En nuestro caso particular, la empresa busca manejo comercial. En una organización como la nuestra tiene que tener capacidad de influenciar porque el directorio está compuesto por trece personas, pero solo dos me reportan directamente. Ser un buen comunicador, hacia arriba y hacia la organización, de cuáles son las iniciativas que se están llevando adelante. Tiene que ser un buen traductor o articulador de lo que la organización está buscando a nivel global con las necesidades y requerimientos que tiene el mercado local. Tiene que ser claro el entendimiento de hacia dónde se mueve el negocio y qué es lo que es bueno para la organización local. De qué manera selecciona los mensajes que tiene que contar para mí es crítico. Otra de las virtudes que tiene que tener, por lo menos en esta compañía, es ser bastante asertivo en el uso del tiempo. La agenda del número uno si la dejás puede ir a cualquier lado. Entonces tiene que entender a qué prioridades dar tiempo y qué cosas dejar pasar aunque no gusten. Antes el número uno de la filial local se metía en todo. Hoy, con los modelos matriciales, tiene que entender en qué cosas vale la pena aportar algo. Todas estas son las cosas que si no las tiene va a tener dificultades.

— Hernán Vázquez: Conocimiento es lo básico y lo requieres aquí y en Singapur. Es muy importante poder transmitir toda la complejidad particular del contexto local y poder separarlo de la performance de la compañía, lo cual es muy difícil. Además, tuvimos un cambio impositivo, una serie de cosas con dificultad enorme. Y vas dando explicaciones, y las de hace tres meses parecen viejas porque aparecen nuevas explicaciones más dramáticas. Por ejemplo, la reducción del porcentaje por las exportaciones y la aparición de los derechos de exportación. También son importantes las capacidades de relacionamiento múltiple, manejo de la complejidad y poder transmitir esa complejidad al exterior. Además, este es un país muy presidencialista, entonces tienes que reunirte con el presidente, las cámaras, etc. Y tengo que estar yo. Y no existe un reemplazante para mí que pueda ir, por ser tan presidencialista. Y después tienes que atender el orden interno. El manejo de la agenda es un tema complejo. Y hay que tener la gimnasia en la cabeza para poder llevar adelante ese deporte.

— Cristian Videla: Yo creo que, al ser empresas globalizadas, uno va de lo global a la filiada. Tiene la responsabilidad de tener una visión estratégica, a largo plazo, y luego traducirla a algo ejecutable a nivel local. Es la habilidad de poder subir y bajar de nivel para poder dialogar. Yo soy parte de foros internacionales y tengo que proveer mi opinión. Hay temas relacionados con tener habilidades para generar una cultura que atraiga y desarrolle el talento, que es estratégico para el éxito de una filial a largo plazo. La capacidad de comunicación es importante, de aprendizaje. Se busca que antes de llegar a director general se tengan una serie de experiencias que desarrollen esa habilidad de aprendizaje. Además, tenemos que entender temas médicos, regulatorios, de producción. Tenemos que entender la diversidad de diferentes problemáticas.

— Jorge Yañez: Lo que uno hace en esta posición es manejar recursos humanos, las relaciones humanas. A este nivel no se resuelven los problemas técnicos. En un 70 % es la empatía, el ejemplo con los valores de honestidad, integridad, saber escuchar. En lo que la compañía ha hecho hincapié es en el servicio hacia la organización. No es simplemente un eslogan, estoy convencido de esto. Hay que tener respeto por la gente, ayudarla a hacer su trabajo, guiarla, coachearla. En esta posición no podés tratar a todos igual. Obviamente, están las competencias hard; yo estuve en temas de operaciones, comercial, finanzas, pero hay un tema primordial que es el nivel de sensibilidad con la gente como líder. Lo otro muy importante es el coraje ante las decisiones. A veces tomar decisiones difíciles, por ejemplo sacar a una persona de la organización. Cuando permitís a una persona de baja performance seguir así, estás fijando un estándar. Y algo también importante es el nivel de confianza con tus reportes para hablar honestamente. Y en eso necesitás coraje.

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