Kitabı oku: «Guía práctica de primeros auxilios»
Dra. Nuria Viver
Dr. Francisco Marín
Guía práctica de primeros auxilios

© Nuria Viver y Francisco Marín, 2019.
© de las ilustraciones: Pedro Sierra, 2019.
© de esta edición: RBA Libros, S.A., 2019.
Avda. Diagonal, 189 - 08018 Barcelona.
rbalibros.com
Primera edición: mayo de 2019.
ref.: rpra560
isbn: 978-84-9187-441-6
depósito legal: b.9.711-2019
Coordinadora de la colección: Laura González Bosquet.
dâctilos • preimpresión
Impreso en España • Printed in Spain
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Todos los derechos reservados.
CONTENIDO
1. Introducción a los primeros auxilios
Qué hacer ante cualquier emergencia
Botiquines
2. Biblioteca de primeros auxilios
Ahogo (disnea)
Alucinaciones
Asfixia por cuerpo extraño
Asfixia por inmersión
Borrachera o intoxicación etílica aguda
Congelación
Contusión
Convulsiones
Crisis de angustia o crisis de pánico
Cuerpo extraño en el oído
Cuerpo extraño en el ojo
Cuerpo extraño en la nariz
Diarrea
Dolor abdominal agudo
Dolor de cabeza
Dolor de muelas
Dolor en el pecho (de origen cardíaco)
Electrocución o quemadura por electricidad
Fiebre elevada
Fractura ósea
Golpe de calor
Hemorragia nasal o epistaxis
Hemorragia por herida
Heridas
Hiperglucemia
Hipoglucemia
Hipotermia o temperatura corporal baja
Ictus o accidente vascular cerebral
Insolación
Intoxicación por humo o gases
Intoxicación por medicamentos
Intoxicación por productos químicos
Intoxicación por setas
Luxación
Mordedura
Paro cardíaco
Paro respiratorio
Parto inminente
Pérdida de conciencia
Picadura
Politraumatismo (accidente de tráfico, atropello…)
Quemaduras
Reacción alérgica grave y anafilaxia
Torcedura o esguince
Traumatismo ocular (daño en el ojo)
Vómitos
3. Consejos útiles
Apoyo psicológico al afectado
Factores que entorpecen la ayuda en momentos críticos
Cómo aumentar la seguridad general del hogar
Menos accidentes en el cuarto de baño
Aumentar la seguridad en la cocina
Índice analítico
1
Introducción a los primeros auxilios
En ocasiones, y cuando menos se espera, puede producirse un suceso que ponga en riesgo la vida de alguien: un accidente de coche, un desmayo, una crisis epiléptica, etc. Y, en numerosas ocasiones, sucede lejos de un hospital y de personas que saben lo que tienen que hacer. Por este motivo es tan importante saber reaccionar en los primeros momentos, para salvar la vida del afectado o garantizar su evolución favorable.
En algunas de esas situaciones quizá resulte difícil actuar de forma correcta, pero si se tienen algunos conocimientos básicos —sobre todo en los casos graves— será más probable acertar con las medidas que deben tomarse y ejecutarlas con la rapidez y la seguridad necesarias antes de que lleguen los servicios sanitarios.
Por otro lado, los primeros auxilios no siempre se aplican a personas cuya vida corre peligro, o que presentan un problema muy grave que requiere de una actuación rápida; la mayoría de las veces se trata de pequeñas heridas, sangrados nasales leves o moderados, torceduras, dolores de muela o de cabeza, etc. Es decir, son trastornos que no revisten gravedad, pero sí requieren una actuación urgente. Ponerla en práctica puede solucionar el problema sin necesidad de requerir la presencia de los servicios médicos.
Otras veces, las primeras curas servirán para preparar al accidentado o al enfermo de manera que pueda ser trasladado a un centro médico en las mejores condiciones posibles para recibir tratamiento.
Ejemplo de esto último es una herida leve pero extensa. Puede requerir una sutura, pero antes deberá desinfectarse adecuadamente para evitar el peligro de infección, y también habrá que intentar que sangre lo menos posible. Y esos cuidados sí se pueden aplicar desde un primer momento.
El ejemplo que acabamos de exponer es una de las muchas situaciones que tienen lugar a diario y que precisan de atención en cuanto ocurren. Y este es, precisamente, el objetivo de este libro: aportar las claves para proporcionar correctamente esa primera asistencia, incluso cuando el problema es tan grave que puede poner en peligro la vida o la integridad física de una persona. No podemos obviar que tan importante como saber actuar es acordarse de lo que no conviene hacer.
Y esos detalles también están recogidos en este manual práctico. Los cuadros, las tablas y los dibujos que se incluyen facilitan la comprensión de las explicaciones y constituyen una fuente rápida de información que se puede consultar en caso de encontrarse ante un problema concreto.
Qué hacer ante cualquier emergencia
Hay que mantener la calma, por más urgente que sea el caso. Si la persona que tiene que ayudar actúa de forma precipitada e irreflexiva se pueden causar errores irremediables.
Se debe actuar siguiendo tres pasos y hay que llevarlos a cabo en un orden determinado. Para no equivocarse, basta con recordar el acrónimo PAS, que corresponde a la inicial de cada uno de los pasos (Proteger-Avisar-Socorrer):
Proteger. Allí donde esté el accidentado o el enfermo, lo primero que hay que hacer es aplicar las medidas de protección necesarias para que no se produzca un segundo percance (que pudiera afectarle a él o a quien lo asiste): si es víctima del fuego, deberá alejarlo del incendio, cerrar los conductos del gas...; si se trata de un accidente de tráfico, deberá avisar a los vehículos que circulan por esa vía para que no se aproximen en exceso y reduzcan la velocidad, iluminando con las luces del propio coche el lugar del suceso, haciendo uso de los triángulos reglamentarios, etc.Si se sospecha que la persona pueda tener una enfermedad contagiosa (hepatitis B, sida, etc.) y hay presencia de sangre u otros fluidos corporales, conviene tomar precauciones como lavarse muy bien las manos antes y después de auxiliarlo, usar guantes si es posible o que la persona que lo está ayudando se cubra cualquier herida que tenga.
Avisar a los servicios de emergencias (112 o también el 061 en algunas comunidades autónomas). Mientras esperamos que acudan los equipos sanitarios, se puede hacer una valoración del estado de la persona enferma o accidentada con el fin de aportar, mediante una llamada telefónica o más tarde, cuando los sanitarios ya hayan llegado, la información y todos los detalles disponibles que se consideren significativos. Para ello, hay que observar sus funciones vitales: si está consciente, si respira y tiene pulso..., e intentar averiguar otros datos que sean de utilidad (si ha sentido un dolor opresivo en el pecho antes de desvanecerse; si se ha desmayado repentinamente; buscar si lleva medallas o brazaletes que indiquen que tiene una enfermedad crónica como diabetes, epilepsia, etc.).
Socorrer, pero solo si los conocimientos del que presta la ayuda son suficientes para actuar, estando seguros de que no se agravará la situación del enfermo o accidentado. Sería ahora el momento de realizar una opresión para que una herida profunda no sangre; efectuar un masaje cardíaco, etc.
Botiquines
El contenido de un botiquín varía en función de las necesidades de cada persona y familia, pero hay una serie de elementos que siempre deberían estar presentes.
Se pueden organizar diferentes tipos de botiquines, por lo que —además del que se guarde en el hogar— conviene disponer de otros más modestos y específicos para determinados casos concretos, según las actividades que desarrolle la familia o quienes comparten la vivienda.
Si hay niños, lo ideal es disponer de un botiquín infantil, con los medicamentos específicos y preparados con la dosificación idónea para ellos. El coche es otro de los lugares donde no debería faltar este complemento. En todos los casos es sumamente importante renovar su contenido y sustituir los fármacos caducados de manera regular (cada 4 o 6 meses).
El botiquín del hogar
Debe contener una serie de elementos básicos y, por supuesto, los específicos que necesita cada persona, según sus enfermedades crónicas o los trastornos que padezca.
Tan importante como tenerlo preparado es asignarle un lugar adecuado en el hogar:
La primera regla es que se encuentre fuera del alcance de los más pequeños.
No debe situarse en un lugar demasiado seco (donde incida directamente el sol) ni muy húmedo. La cocina o el cuarto de baño, por tanto, no son los lugares adecuados.
Es fundamental que esté protegido de la luz. Es decir, que el cubículo donde se guarde sea hermético y opaco. En el mercado existen modelos específicos, en forma de caja, maletín o armario pequeño, pero puede ser útil una caja que cierre bien.
Es mejor no cerrarlo con llave, ya que eso dificultaría el acceso en caso de urgencia.
Otros detalles que hay que tener en cuenta son:
Debe hacerse un uso correcto de los fármacos disponibles en el hogar. Los analgésicos y antiinflamatorios pueden tener efectos secundarios graves si se mezclan con otros medicamentos e incluso con determinados alimentos y bebidas. No conviene ingerirlos sin consultar antes con el médico. También conviene recordar que, a partir de los sesenta y cinco años, han de extremarse las precauciones si existen factores de riesgo cardiovascular. Los antiinflamatorios, por ejemplo, pueden elevar la presión arterial en ese grupo de edad y descompensar la función cardíaca o renal.
Guárdelos siempre en su envase y con el prospecto correspondiente para poder consultarlo en caso de duda.
No conserve tratamientos sin acabar, sobre todo de antibióticos, puesto que eso puede facilitar una posterior, e inadecuada, automedicación.
Es conveniente tener a mano los teléfonos de emergencias: bomberos, ambulancias, centro de atención primaria, hospital, etc., que pueden pegarse en la tapa de la caja o la puerta del armario botiquín. Actualmente se están centralizando todos estos servicios en el número de teléfono 112, vigente en todo el ámbito europeo, aunque también funciona el 061 en algunas comunidades autónomas.
Guarde junto al botiquín este manual de primeros auxilios para que le sirva de ayuda en caso de primera asistencia.
Hay que constatar que muchas emergencias médicas se producen a consecuencia de una ingesta inadecuada de medicamentos. Debemos evitar tomar medicamentos sin atender a la prescripción médica y a la lectura de los prospectos, y procurar conocer los símbolos que se incluyen en sus envoltorios. En el caso de haber ingerido más medicación de la prescrita es conveniente ponerse en contacto con el Instituto Nacional de Toxicología. Su teléfono es el 91 562 04 20 y está disponible todos los días de la semana, 24 horas al día.
Una buena guía para crear un botiquín básico para nuestra casa es:
| Elementos indispensables en el botiquín del hogar | |
| EsparadrapoGasas esterilizadasGasas grasas (útiles en quemaduras con pérdida de capas superficiales de la piel)Guantes de látexJeringa desechablePinzas y tijerasTermómetroTiritasVenda de gasa | Carbón activadoAnalgésico-antitérmico (aspirina —nunca para niños— o paracetamol)Antiácido de actuación puntualAntiinflamatorio (ibuprofeno). En personas mayores con enfermedades crónicas, sustituirlo por paracetamol.Antiséptico (povidona yodada, agua oxigenada, alcohol de 90º)Sales de rehidratación oralSuero salino fisiológicoPomada para las quemaduras que son leves |
Botiquín de viaje
El contenido del botiquín de viaje dependerá en gran medida del tipo de viaje que se tenga previsto realizar (por ciudad, en zonas rurales o a países tropicales).
Para su preparación, pueden ser útiles los siguientes consejos:
Pensar en los problemas que pueden surgir según el tipo de viaje. En función de ellos, se recomienda hacer una lista con los elementos que deben incluirse en el botiquín (tiritas, apósitos, desinfectantes para lesiones en los pies causadas por caminatas, etc.).
No olvidar los medicamentos precisos en caso de enfermedades crónicas (antihipertensivos, antidiabéticos, etc.).
Analgésicos, laxantes o valeriana pueden ser aún más útiles fuera de casa, pero sabiendo cómo actúan y cuándo son eficaces (el médico de atención primaria puede proporcionar más información). Respecto a los laxantes, no se deberían utilizar muchos días seguidos, ya que suelen tener efecto rebote. En caso de estreñimiento, siempre es mejor opción tratar de aumentar el consumo de agua y fibra. Y en cuanto a la valeriana, en las dosis adecuadas, es más segura que los tranquilizantes químicos y es muy efectiva.
Incluir medicamentos contra el mareo, sobre todo si se va a realizar un viaje en barco o por carreteras con curvas. Los comprimidos de jengibre son la versión natural de este tipo de medicinas, y tienen un efecto parecido, el cuerpo los tolera mejor y son más seguros.
Poner los medicamentos en un estuche que cierre bien, lo más pequeño posible, o utilizar una bolsa de plástico con cierre hermético del tamaño adecuado, mejor si es opaca y no deja pasar la luz.
Guardar el botiquín en un lugar de fácil acceso, aunque protegido del calor. Si se viaja en avión, hay que llevarlo en el equipaje de mano (excepto tijeras y otros elementos cortantes), en envases pequeños que se admitan en cabina. Conviene llevar un informe médico en el que se especifiquen los medicamentos pautados.
Si se prescinde de las cajas por cuestión de espacio, los medicamentos deben etiquetarse correctamente (con nombre, utilidad y fecha de caducidad) y acompañarlos de su prospecto.
En caso de tener previsto ir a un país tropical, es recomendable acudir meses antes del viaje a un servicio médico especializado en medicina tropical, para recibir indicaciones sobre las vacunas y los medicamentos que hay que tomar como prevención, en especial contra el paludismo.
| Botiquín de viaje | |
| EsparadrapoGasas esterilizadasGasas grasasProtector solar y crema hidratantePinzas y tijeras pequeñasTermómetroTiritasVendas elásticas | Biodramina o comprimidos de jengibre para el mareoColirio ocular antibiótico (usar solo tras consulta médica)Analgésico-antitérmico (aspirina —nunca para niños— o paracetamol)Antiácido de acción rápida y cortaAntidiarreico (nunca usarlo ante una gastroenteritis bacteriana)AntihistamínicoAntiséptico (povidona yodada) |
| Botiquín de viaje a zonas tropicales | |
| EsparadrapoGasas esterilizadasJabón líquido antisépticoProtector solar y crema hidratantePinzas y tijeras pequeñasRepelente de insectosTermómetroTiritasVendas elásticasColirio ocular antibiótico (usar solo tras la pertinente consulta médica)Pastillas para la potabilización del agua | Antiinflamatorio (ibuprofeno)Antiácido de acción rápida y cortaAntidiarreico (nunca usarlo ante una gastroenteritis bacteriana)AntihistamínicoAntiséptico (povidona yodada)Profilaxis contra paludismo, si procede (consultar con el médico)Suero de rehidratación oralAnalgésico-antitérmico (aspirina —nunca para niños— o paracetamol)Antibiótico para diarrea persistente, infección respiratoria o urinaria (ciprofloxacino). Usar solo tras la pertinente consulta médica. |
Botiquín para excursiones
En este caso, el botiquín deberá prever sobre todo material para lesiones, heridas, picaduras de insectos y problemas debidos a la exposición al sol. Es conveniente añadir un analgésico para aliviar el dolor en caso de caída, sin obviar los medicamentos que cada uno esté tomando. Aunque llevar agujas y jeringas desechables así como cremas con corticoides también puede resultar útil, los elementos detallados a continuación siempre deben incluirse en el botiquín para excursiones.
| Botiquín de excursiones | |
| Esparadrapo y gasasJabón líquido antisépticoProtector solar y crema hidratantePinzas y tijeras pequeñasRepelente de insectosTiritas y vendas | Analgésico-antitérmico (aspirina —nunca para niños— o paracetamol)AntihistamínicoAntiinflamatorio (ibuprofeno. No se administrará a personas mayores de sesenta y cinco años o con antecedentes de problemas cardíacos, renales o úlcera gastroduodenal)Antiséptico (povidona yodada) |
Botiquín infantil
Los hogares en los que hay niños deben añadir una serie de elementos específicos para ellos al botiquín general. Conviene tener en cuenta los siguientes aspectos:
Separar sus medicamentos de aquellos otros que utilicen, en dosis más elevadas, los adultos; colocarlos en una caja aparte debidamente etiquetada.
Añadir suero fisiológico en envases de plástico para lavados nasales en caso de catarro, muy frecuente en niños.
Incluir analgésicos (paracetamol) en dosis pediátricas según la edad del pequeño.
Adaptar el material para curas de pequeñas heridas (tiritas, etc.).
Qué hay que hacer con los medicamentos caducados
Nunca hay que conservar un medicamento caducado porque, o bien ha perdido gran parte de su eficacia, o bien puede resultar tóxico.
Nunca hay que tirarlo a la basura ni al váter y, por supuesto, tampoco quemarlo porque desprendería sustancias tóxicas.
Lo más adecuado es llevarlo a la farmacia, donde se encuentran los llamados puntos SIGRE. En concreto, conviene depositar en esos contenedores:
Los medicamentos caducados
Los que ya no se usan (en ambos casos, con sus correspondientes envoltorios)
Los envases (también los vacíos) que han estado en contacto con el medicamento
Jeringuillas (siempre que no lleven aguja)
Lo que no se debe depositar en ellos:
Agujas
Termómetros de mercurio
Gasas con restos biológicos
Radiografías
Estos materiales deben llevarse a los llamados «puntos limpios». Ante cualquier duda, debemos dirigirnos a nuestro ayuntamiento, donde nos informarán. Algunos municipios pasan a recogerlos por las casas (puntos limpios móviles).
2
Biblioteca de primeros auxilios
Ahogo (disnea)
El afectado no puede respirar o no consigue hacerlo de la manera adecuada, y la piel y las mucosas van tomando una coloración azulada. Puede deberse a atragantamiento (ver página 31), a inmersión en el agua (ver página 37), a ansiedad o a ciertas enfermedades graves, como el asma.
Qué debemos hacer
Comprobar que no se ha atragantado (ver página 31). Los adultos suelen llevarse las manos a la garganta, pero para cerciorarse se pueden examinar las vías respiratorias (a través de la boca) e intentar detectar el trozo de comida u objeto. Si esta es la causa, valorar la necesidad de realizar la maniobra de Heimlich (ver página 32).
Si no es un atragantamiento, avisar sin perder tiempo a emergencias si el afectado tiene coloración azulada de la piel y las mucosas; si al toser aparece sangre abundante, está confuso o pierde la conciencia.
Desabrocharle cualquier prenda que le pueda apretar.
Colocarlo en posición sentada o semiacostada (según se encuentre más cómodo), con los hombros echados hacia atrás (para abrir el tórax) y las manos apoyadas en algún lugar (una mesa).
Hablarle suave y lentamente para que recobre la calma.
Si deja de respirar, iniciar las maniobras de reanimación cardiorrespiratoria (ver página 142).
Qué debemos hacer si es asmático
Buscar en sus bolsillos o en su bolso el inhalador y ayudarle a aplicárselo correctamente. Es posible que los nervios le impidan hacerlo bien, por eso conviene darle instrucciones: primero hay que destapar el aerosol, pedirle que saque el aire de los pulmones; introducir el inhalador en la boca y apretar el dosificador; en ese momento debe hacer una inspiración profunda y mantener la inspiración unos 5 segundos. Repetir el proceso una vez más.
Cuando existe la certeza de que se trata de una crisis asmática pero no se dispone de inhalador, se le puede dar una ducha caliente para que, al inhalar el vapor, la musculatura se relaje y le sea más fácil respirar.
Qué no debemos hacer
Tumbar al enfermo. Es mejor mantenerlo sentado con las piernas hacia abajo.
Darle algo de comer o de beber.
Para poder realizar una asistencia completa y más acertada o para informar adecuadamente a los servicios médicos cuando le asistan, es interesante averiguar si la dolencia que provoca el ahogo es de tipo respiratorio o tiene un origen cardíaco. Para ello puede ayudarnos la siguiente información:
| ¿Fallan los pulmones o el corazón? | |
| Síntomas | Origen |
| El ahogo no empeora al tumbarse y se acompaña de signos respiratorios (tos, sibilancias o pitidos en el pecho, a veces fiebre, expectoración, dolor torácico lateral al respirar). | Enfermedad pulmonar (asma, embolia pulmonar, derrame pleural, EPOC-enfermedad pulmonar obstructiva crónica, neumonía, neumotórax, tuberculosis pulmonar) |
| Empeora en posición tumbada y puede haber dolor opresivo en el pecho, tos con expectoración rosada (en el edema agudo de pulmón). A veces, también hay sibilancias y respiración alargada y se trataría entonces de una descompensación grave. | Enfermedad cardíaca (edema agudo de pulmón, insuficiencia cardíaca, taponamiento pericárdico) |
Alucinaciones
En caso de que se produzcan, la persona ve (alucinación visual), oye (alucinación auditiva), huele (alucinación olfativa) o siente (alucinación somática) cosas que no existen. A veces, se da perfecta cuenta de que nada de eso es normal, pero generalmente cree que es real.
Qué debemos hacer
Puesto que las alucinaciones suelen acompañarse de ansiedad, conviene actuar con cautela:
Si el afectado vive la situación con nerviosismo o violencia, hay que llevarlo de inmediato al servicio de urgencias. Se lo puede convencer diciéndole que allí le ayudarán a sentirse mejor. En este caso, la «P» de proteger (vigilar que no nos lastime o pueda provocarse heridas) ha de prevalecer sobre el resto del algoritmo.
Si el afectado no vive la situación con nerviosismo, igualmente se recomienda llevarlo al centro de salud para asegurarse de que todo está bien.
Si se encuentra en un espacio con muchos estímulos (luces intensas, ruidos fuertes), hay que llevarlo a otro lugar más tranquilo.
Tanto si es necesario consultar con el médico de forma inmediata como si se acude a la consulta más tarde, mientras dura la alucinación conviene reducir su nivel de angustia. Para ello, se recomienda seguir estas pautas:Preguntarle qué ve o siente.Hablarle con un tono tranquilo y pausado para que perciba seguridad.Responder a sus preguntas, si las hiciera, de forma clara y segura, sin titubeos.Las frases deben ser sencillas y cortas.Intentar tranquilizarle y marcarle la diferencia entre su realidad y la de los demás, para que sienta que quien le escucha le cree pero no está sintiendo lo mismo.Distraerle. Se le puede pedir, por ejemplo, que diga cómo se llama el familiar o amigo que le atiende o que describa con detalle un objeto. Al desviar la atención, en ocasiones, la alucinación adquiere menor relevancia.Preguntarle si ha ingerido algún medicamento. Algunos fármacos, tomados en gran cantidad, producen alucinaciones. Si ha ocurrido, informar a los servicios médicos que lo atiendan.
Qué no debemos hacer
Tratar de convencerlo de que está equivocado, porque puede aumentar su angustia.
Seguirle la corriente, porque, si es consciente de que su percepción no es real, perderá la confianza en la persona que intenta ayudarlo.
Hacerlo sentir «acorralado», ya sea con lo que decimos (gritos, hablar en voz alta, amenazas, intimidación, etc.), con la manera de gesticular (movimientos rápidos de los brazos, de las manos, de la cabeza) o con nuestros actos (acercarse demasiado a él, impedir que se pueda mover, etc.).
Administrarle medicamentos.
| Tipo | Síntomas |
| Alucinaciones auditivas | Percepción de ruidos simples (silbidos, truenos, cañonazos, etc.) o complejos (palabras, música, etc.). A veces, se trata de órdenes imperativas, como «tírate por la ventana». Son típicas de la esquizofrenia y de los cuadros psicóticos. |
| Alucinaciones visuales | Percepción de imágenes simples, como un color que ocupa todo el campo visual o centelleos de color, o con diferentes grados de complejidad, como objetos, paisajes, animales, personas o escenas (paredes que caen, suelo que se abre, etc.). Pueden combinarse con las auditivas. Es posible que aparezcan en cuadros depresivos o durante duelos, no necesariamente patológicos.Son típicas del síndrome de abstinencia alcohólica las alucinaciones visuales en forma de pequeños insectos que recorren el cuerpo o las paredes cercanas. |
| Alucinaciones olfativas o gustativas | Percepción de malos olores o sabores, aunque puede tratarse de olores agradables. El enfermo puede interpretar que alguien le está envenenando la comida o el aire que respira. |
| Alucinaciones táctiles | Percepción de una sensación simple de contacto o de sensaciones más complejas, como un dedo que escribe palabras en la piel. También puede producirse la sensación de tocar un objeto que no existe.Es importante diferenciarlas de las parestesias u hormigueos, que son aquellos casos en los que el paciente es consciente de no ser tocado y, sin embargo, nota como si así fuera. |
| Alucinaciones de la imagen corporal | Percepción alterada del propio cuerpo: tamaño (cuerpo como una hormiga, cabeza muy grande o pequeña, etc.), material (cuerpo de cristal, etc.), elementos extraños en su interior (animales dentro de la cabeza, etc.), número de miembros (5 manos, 3 piernas, etc.), órganos que cambian de sitio, sensación de volar, etc. |
Asfixia por cuerpo extraño
La obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño es una situación grave, potencialmente mortal, que suele producirse por atragantamiento durante la comida, aunque también pueden darse en otras situaciones y tratarse de otros objetos, como las prótesis dentarias y, en el caso de los niños pequeños, juguetes o chupetes con fragmentos desmontables.
| Síntomas | Qué debemos hacer |
| Ataque intenso de tos | El ataque intenso de tos se considera una obstrucción parcial y, por tanto, no es una situación grave. En este caso:No es preciso actuar.La tos generalmente será capaz de eliminar el cuerpo extraño. |
| Imposibilidad de hablar, respirar o toserAgitación importanteGestos exagerados para intentar explicar lo que le ocurre.SudoraciónRostro congestionadoPérdida de conocimiento en unos minutos | Al ser todas ellas obstrucciones totales, se consideran situaciones graves, por lo que:Hay que actuar rápidamente.Realizar la maniobra de Heimlich; una serie de compresiones bruscas en la parte superior del abdomen que desplazan el diafragma hacia arriba, lo que obliga al aire que queda en los pulmones a salir bruscamente e impulsa el cuerpo extraño hacia arriba. |
La maniobra de Heimlich
Qué debemos hacer
Qué debemos hacer si la persona está consciente y de pie
La maniobra se efectuará de igual manera en el caso de adultos o de niños de más de un año.
Nos colocaremos detrás rodeándole la cintura con los brazos.
Colocar un puño cerrado con el dedo pulgar en el interior sobre la zona del estómago, entre el ombligo y la punta inferior del esternón, de modo que el pulgar quede en contacto con el abdomen (mano de lado).
Coger el puño con la otra mano.
Presionar con fuerza y de forma brusca hacia dentro y hacia arriba, en dirección al tórax.
Aflojar la presión sin quitar las manos del abdomen.
Repetir la operación muchas veces, hasta que el afectado expulse el cuerpo extraño.
Si quien sufre el ahogo es una mujer embarazada, no deben realizarse compresiones sobre el abdomen; en este caso, se actúa de la misma manera, pero colocando el puño cerrado en un punto superior, sobre el final del esternón.
Con pacientes muy obesos también puede haber problemas, porque a menudo no es posible rodearlos desde atrás con los brazos. En este caso, se actúa como en el paciente inconsciente, es decir, se lo tiende en el suelo y se le realizan las compresiones en esta posición.
Otra forma de actuar cuando persona es obesa o no se sostiene bien de pie es colocarla sobre una mesa con el tronco colgando y darle unos golpes con la mano cerrada en la espalda, entre los omóplatos. Esta posición evita que, una vez que ha salido, el cuerpo extraño vuelva a penetrar en los pulmones.

Qué debemos hacer si la persona está inconsciente
En ese caso debemos evitar la manipulación anterior y llamar rápidamente a los servicios de emergencias.
Mientras acuden, tenderlo en el suelo boca arriba.
Colocarse de rodillas a horcajadas sobre las piernas.
Situar una mano entre el ombligo y el esternón.
Poner la otra mano sobre la primera.
Presionar con fuerza y de forma brusca hacia dentro y hacia arriba, ejerciendo presión en dirección a los pulmones, de seis a ocho veces seguidas.
Inspeccionar la boca de la persona inconsciente para ver si ha expulsado el cuerpo extraño.
En caso negativo, repetir la operación.

Si el cuerpo extraño no sale, mientras se espera a que lleguen los servicios de urgencias, puede intentarse hacer la respiración boca a boca (ver página 146), aunque el objeto que obstruye las vías puede impedir que entre el aire en los pulmones del accidentado, alternada con las maniobras de intento de expulsión del cuerpo extraño.
Si el afectado expulsa el cuerpo extraño pero después permanece inconsciente, conviene colocarlo en la posición lateral de seguridad (ver página 41) y vigilar si vomita, ya que en ese caso podría aspirar el vómito.
Qué debemos hacer si estamos solos
En el caso de que nadie pueda auxiliarlo, conviene aplicarse uno mismo la maniobra de Heimlich para expulsar el objeto.
Busque una silla y sitúese detrás. Apoye su abdomen en el respaldo para que la barra superior quede a la altura del ombligo. Presione hacia abajo con cierta fuerza para comprimir el tórax con el peso del propio cuerpo. Conviene repetir la maniobra varias veces para conseguir que, en alguno de esos movimientos, la presión facilite la salida del objeto.
Qué debemos hacer en niños
Si el pequeño es mayor de un año, se actúa como se ha descrito en el caso del adulto (ver ilustración derecha de la página 33).
En caso de que el niño sea menor de un año, se coloca sobre las rodillas o sobre el antebrazo, con la cabeza hacia delante y hacia abajo, y se le dan cinco palmadas enérgicas en la espalda, entre los omóplatos; se le da la vuelta y se efectúan cinco compresiones del tórax de abajo a arriba, tal como muestran las dos ilustraciones de la página siguiente.
Si no se elimina la obstrucción, hay que combinar estas maniobras con la respiración boca a boca (ver página 146).
Si el pequeño queda inconsciente, hay que situarlo en una superficie que sea dura y plana y realizar la reanimación cardiopulmonar (ver página 142).

Qué no debemos hacer
Golpear la espalda, en caso de obstrucción parcial, porque el objeto podría penetrar más profundamente y empeorar la situación.
Realizar la maniobra de Heimlich para adultos en niños menores de un año (ver cuál es la maniobra que debemos realizar en la página anterior).
Asfixia por inmersión
Suele ocurrir en el mar, en un río, en un lago o en una piscina, pero puede suceder al dormirse en la bañera (quizá tras tomar una cantidad considerable de alcohol). Cuando el agua entra de forma abundante en los pulmones, impide que penetre el aire y que se produzca el intercambio de gases (oxígeno y dióxido de carbono) necesario para la vida.
Qué debemos hacer
Avisar a los servicios de emergencias.
Si no hay peligros añadidos, hay que sacar al accidentado del agua cuanto antes para que pueda ser atendido debidamente.
Si no respira y las condiciones del rescate lo permiten, debe iniciarse la respiración boca a boca (ver página 146), incluso en el agua.
Si se encuentra boca abajo y se ha lanzado al agua desde cierta altura, conviene colocarse por debajo de él, cogerlo y —si es posible con ayuda de otras personas— darle la vuelta de modo que no se mueva ni la cabeza ni el cuello ni las piernas, por si sufriera una lesión medular. Si se puede, sacarlo del agua sobre una superficie grande y rígida.
Una vez que el afectado se encuentra fuera del agua, se examina rápidamente el pulso y la respiración, y se inician las maniobras de reanimación pertinentes:
| Situación | Actuación |
| No respira | Respiración boca a boca (ver página 146). Después de haber hecho 30 presiones torácicas (secuencia de 30:2), la reanimación comienza con cinco insuflaciones antes de pasar a la secuencia de dos insuflaciones. |
Debe verlo siempre un médico, aunque no haya dejado de respirar ni perdido la conciencia, porque el agua que ha penetrado en los pulmones puede dar lugar a otro tipo de problemas más adelante, especialmente si se trata de agua salada.
Qué no debemos hacer
Intentar sacar el agua que ha entrado en las vías respiratorias y en los pulmones. Estas maniobras suelen ser ineficaces, y se corre el riesgo de provocar la salida de material del estómago, que puede ir hacia los pulmones y complicar todavía más las cosas.
Abandonar la reanimación a pesar de que el accidentado parezca estar «frío». El ahogamiento provoca hipotermia, pero en muchos casos la persona se reanima. Precisamente, si su temperatura es muy baja, el intento de reanimación debe durar más de 30 minutos, aunque se trate de un niño. La propia hipotermia hace que el metabolismo se ralentice, es decir, que necesite menos sangre y menos oxígeno, por lo que la persona será, por así decirlo, más reanimable que a temperatura ambiente o en circunstancias de calor externo.
Borrachera o intoxicación etílica aguda
Cuando la ingesta de alcohol es excesiva, este actúa como un veneno que intoxica el organismo. Esa intoxicación puede ser de diferentes grados de intensidad, pero algunas veces provoca tal desestabilización orgánica que ocasiona la muerte o desequilibrios orgánicos como los que se relacionan a continuación. En estos casos debe recibirse asistencia médica con rapidez:
| Si aparecen estos síntomas | Sufre |
| Trastornos de la marcha y de la coordinación, agresividad, enlentecimiento del habla, sensación de euforia o de tristeza, dificultad para elaborar procesos mentales. | Intoxicación moderada |
| Incapacidad para andar sin ayuda, comportamiento irresponsable, alteración del juicio y de la percepción, confusión, vómitos, escalofríos y riesgo de coma. | Intoxicación grave2-3 g/l |
| Disminución importante de la comprensión, la percepción y la sensibilidad, respiración lenta, somnolencia, color azulado de la piel, coma. | Intoxicación muy grave4 g/l |
| Coma profundo acompañado de riesgo de fallo respiratorio, paro cardiorrespiratorio y muerte. | Intoxicación letal5 g/l |
Qué debemos hacer
Si está consciente
Hay que evitar que siga bebiendo y apartarle del resto de personas (para eludir enfrentamientos o peleas).
Darle líquidos sin alcohol, preferentemente con azúcar, pero solo si la borrachera es puntual (y consciente), ya que, si se trata de una persona con alcoholismo crónico la glucosa podría provocarle un daño neuronal conocido como encefalopatía de Wernicke.
Cubrirlo con una manta o chaqueta para evitar que pierda calor (hipotermia) debido a la dilatación de los vasos sanguíneos.
Hay que evitar que pierda la consciencia o que se duerma (llamándole por su nombre, dándole pellizcos en las mejillas o en el cuello o pequeños cachetes —esto último solo si no hay posibilidad de que exista fractura maxilofacial por caída debida a la borrachera—).
Si la persona está muy afectada y sufre una disminución importante de la comprensión oral (no entiende lo que se le dice) o se sospecha que ha mezclado el alcohol con otras drogas, hay que llevarlo a un servicio médico para evitar un posible coma etílico.
Impedir que pueda ahogarse con su propio vómito. Para ello, conviene sentarlo, colocarlo tumbado sobre un lado (posición lateral de seguridad, ver página 41) o levantarlo.
Si está inconsciente
Avisar a los servicios médicos.
Comprobar que tiene pulso y que respira. Si efectivamente respira, ponerlo en posición lateral de seguridad siguiendo los pasos que se detallan en el recuadro y en los dibujos de la página siguiente, y esperar a los servicios de urgencias, que habremos avisado antes de proceder a la manipulación.
Si no respira, iniciar las maniobras de reanimación cardiorrespiratoria (ver página 142).
Posición lateral de seguridad
Poner a la persona de lado, con el brazo que está en contacto con el suelo debajo de la cabeza y la pierna superior doblada hacia arriba.
La boca debe quedar orientada hacia el suelo. Esta posición lateral se emplea para evitar que una persona confusa o inconsciente, pero con las constantes vitales conservadas (respiración y pulso), pueda aspirar material de origen digestivo si vomita, lo que añadiría un problema más a su situación.
Para colocar a un enfermo o accidentado en esta posición, es necesario estar seguro de que no presenta ninguna posibilidad de padecer una lesión en la columna vertebral; en general, no debe moverse a una persona que ha tenido un accidente.

Qué debemos hacer si es un niño
Si se sospecha que ha bebido una cantidad de alcohol capaz de provocar consecuencias serias, llevarlo inmediatamente al servicio de urgencias.
Durante el traslado (o mientras se espera la asistencia médica), debe mantenerse cubierto con una manta y en la posición lateral de seguridad (ver página 41), para que no se ahogue si vomita.
Si pierde la consciencia y no respira, realizar las maniobras de reanimación (ver página 142).
Qué no debemos hacer
Inducirle el vómito, porque podría aspirar el contenido gástrico y ahogarse.
Darle medicamentos.
Administrarle café (sobre todo si es con sal) ni ningún otro remedio casero.
Alterarlo chillándole ni zarandeándole.
Congelación
Si alguien se expone durante un tiempo prolongado a un frío intenso (temperaturas inferiores a 0 °C), su organismo reacciona contrayendo los vasos sanguíneos para que la sangre se dirija hacia los órganos principales (en la zona central del cuerpo) y mantenga el calor de los mismos. Esto tiene un efecto inmediato: los tejidos más alejados se ven privados de oxígeno y de nutrientes y se dañan. Por lo tanto, las zonas que se congelan con mayor rapidez son los dedos de las manos y los pies, la nariz y las orejas (denominadas «zonas acras»).
| Cómo saber qué sucede | ||
| Síntomas | Sufre | Consecuencias |
| La piel de la zona afectada está fría, pálida. La persona siente dolor, hormigueo, pinchazos y rigidez de miembros. | Congelación de primer grado | Además de dolor, pueden aparecer sabañones debido a la mala circulación. |
| Hay inflamación y, muchas veces, dolorosas ampollas de color oscuro. | Congelación de segundo grado | Necesita tratamiento porque, de lo contrario, pueden quedar afectados los tejidos vascular y nervioso. |
| La inflamación aumenta; la piel está agrietada y se desprende en algunas zonas; aparecen costras oscuras; no hay sensación de dolor. | Congelación de tercer grado | No se siente dolor porque el tejido nervioso ya está dañado, pero quizás haya congelación de segundo grado en otras zonas donde sí se perciba dolor. Puede ser necesaria la amputación. |

Qué debemos hacer
En todos los casos
Acudir de inmediato a un centro médico si se prevé que se tardará menos de dos horas en llegar. Si no es así, avisar a los servicios de emergencias.
Llevar al afectado a una habitación cerrada y caliente (mientras se espera la ayuda especializada en el caso de haberla requerido), quitarle la ropa mojada y la que le comprima los miembros afectados y taparlo bien con ropa cálida.
Conviene que el afectado introduzca las manos en los bolsillos o en las axilas para obtener algo de calor.
Quitarle todos los objetos metálicos que lleve encima, puesto que «roban calor» al organismo.
Si está consciente, darle bebidas tibias y azucaradas que no contengan alcohol.
El aumento de la temperatura corporal ha de realizarse progresivamente, nunca de golpe.
Si la congelación es de primer grado (y no han pasado más de 3 horas desde que tuvo lugar)
En este caso, se debe sumergir la zona afectada en agua templada durante una media hora o simplemente dejar que se caliente por el calor de la habitación, poco a poco. Se puede añadir un antiséptico al agua templada.
En caso de congelación de segundo o tercer grado (y solo si hay gran riesgo de infección)
Lo que se debe hacer es cubrir la zona con gasas secas; a continuación, aplicar un antiséptico con mucha cautela, sin frotar ni reventar las ampollas.
Mantener el miembro afectado en reposo y elevado para que disminuya la hinchazón o edema.
Qué no debemos hacer
Frotar la zona afectada para evitar daños mayores.
Aplicar hielo (tampoco para dar friegas) o una fuente de calor directa (estufa, manta térmica, etc.).
Sumergir en agua las zonas que presenten una congelación de segundo o tercer grado, pues provocaría un intenso dolor.
Reventar las ampollas. Se trata de un tejido desvitalizado («muerto»), pero lo protegerá del exterior hasta que sea trasladado a un hospital y curado adecuadamente.
Vendar juntas dos zonas congeladas (por ejemplo, dos dedos), porque de esta manera se favorece la aparición de adherencias entre dichos miembros.
Si los dedos de los pies están afectados, es preferible que el afectado no camine y que espere a los servicios de emergencias.
Subestimar la situación. Sea cual sea su estado y el resultado de la primera asistencia que se le haya dado, una persona que ha sufrido una congelación debe ser trasladada a un centro médico para someterse a un examen completo.
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