Kitabı oku: «La comunicación en la construcción del mundo social»

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La comunicación en la construcción del mundo social.

© Fredy Eduardo Vásquez-Rizo, Solón Calero-Cruz, Carmen Cecilia Rivera-Gómez, Yuri Tatiana Muñoz-Quiceno, Mauricio Escobar-Sarria, Ángela María Muñoz-Gutiérrez, Ismael Cardozo-Rivera, Hernando Vaca-Gutiérrez Jesús Gabalán-Coello, María Fernanda Navarro-Patiño

ISBN Epub: 978-958-619-064-0

ISBN pdf: 978-958-619-065-7

Primera Edición, 2020

© Universidad Autónoma de Occidente Km. 2 vía Cali-Jamundí, A.A. 2790, Cali, Valle del Cauca, Colombia.

El contenido de esta publicación no compromete el pensamiento de la Institución, es responsabilidad absoluta de su autor.

Gestión Editorial

Director (E) de Investigaciones y Desarrollo

Tecnológico

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Jefe Programa Editorial

José Julián Serrano Quimbaya

jjserrano@uao.edu.co

Coordinación editorial

Pamela Montealegre Londoño

pmontealegre@uao.edu.co

Corrección

Lorena Calapsú

Diagramación y diseño

Gabriel Hernando Guzmán

La comunicación en la construcción del mundo social / Compiladores Fredy Eduardo Vásquez-Rizo, Solón Calero-Cruz.-- Primera edición.-- Cali: Programa Editorial Universidad Autónoma de Occidente, 2020. 168 páginas, ilustraciones.

Contiene referencias bibliográficas.

ISBN: 978-958-619-064-0

1. Comunicación. 2. Comunicación y educación. 3. Cambio social. 4. Mujeres. I. Vásquez-Rizo, Fredy Eduardo. II. Calero-Cruz, Solón. III. Rivera-Gómez, Carmen Cecilia. IV. Muñoz-Quiceno, Yuri Tatiana. V. Escobar-Sarria, Mauricio. VI. Muñoz-Gutiérrez, Ángela María. VII. Cardozo-Rivera, Ismael. VII. Gabalán-Coello, Jesús. VIII. Navarro-Patiño, María Fernanda. IX. Vaca-Gutiérrez, Hernando. X. Universidad Autónoma de Occidente.

302.2- dc23

Personería jurídica, Res. No. 0618, de la Gobernación del Valle del Cauca, del 20 de febrero de 1970. Universidad Autónoma de Occidente, Res. No. 2766, del Ministerio de Educación Nacional, del 13 de noviembre de 2003. Acreditación Institucional de Alta Calidad, Res. No. 16740, del 24 de agosto de 2017, con vigencia hasta el 2021. Vigilada MinEducación.

Diseño epub:

Hipertexto – Netizen Digital Solutions

CONTENIDO

PRÓLOGO

PRIMERA PARTE

LA COMUNICACIÓN COMO ELEMENTO ARTICULADOR DEL MUNDO SOCIAL

CAPÍTULO 1

SUBJETIVIDADES EMERGENTES Y POLIFONÍA DISCURSIVA EN EL CONTEXTO DE LA SOBERANÍA ALIMENTARIA

SOLÓN CALERO-CRUZ

Y CARMEN CECILIA RIVERA-GÓMEZ

Identificación y caracterización de agentes involucrados en proyectos orgánicos y/o agroecológicos

Discusión sobre la matriz

Anotaciones previas para una reflexión final

Conclusiones

Referencias

CAPÍTULO 2

TRAYECTIVIDAD DE LA COMUNICACIÓN PARA EL DESARROLLO A LA COMUNICACIÓN Y CAMBIO SOCIAL

HERNANDO VACA-GUTIÉRREZ

Y YURI TATIANA MUÑOZ-QUICENO

Comunicación para el desarrollo

Inicios de la comunicación para el desarrollo

Modelos de comunicación en el paradigma participativo

Comunicación y cambio social

Una mirada crítica a la comunicación para el desarrollo

Comunicación

Comunicación y cambio social

Referencias

CAPÍTULO 3

MUJER, COMUNICACIÓN Y BUENOS VIVIRES: VISIBILIZANDO LAS REFLEXIONES DEL TRABAJO DE CUIDADOS

JORGE MAURICIO ESCOBAR-SARRIA

Y ÁNGELA MARÍA MUÑOZ-GUTIÉRREZ

Comunicación estructural, polisémica y constitutiva del mundo social en la situación de los buenos vivires

La lucha de la mujer por sus derechos y por el respeto de sus tradiciones, prácticas y saberes indígenas ancestrales

El principio de complementariedad e igualdad de género

Apuestas por el reconocimiento del trabajo de cuidados

Consideraciones finales

Referencias

SEGUNDA PARTE

SIMBIOSIS ENTRE COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓN PARA LOGRAR EL CAMBIO SOCIAL

CAPÍTULO 4

EDUCOMUNICACIÓN: APORTES DE LA PEDAGOGÍA ACTIVA Y LA COMUNICACIÓN PARTICIPATIVA PARA EL CAMBIO SOCIAL

ISMAEL CARDOZO-RIVERA

Pedagogía activa

Didácticas en la pedagogía activa

Comunicación participativa

Pedagogía activa, comunicación participativa y cambio social

Hacia una identificación de didácticas activas significativas desde la comunicación participativa, como aporte al cambio social

Referencias

CAPÍTULO 5

LA BÚSQUEDA Y SELECCIÓN EFECTIVA DE INFORMACIÓN. UN EJERCICIO DE COMUNICACIÓN EN EL CONTEXTO EDUCATIVO PARA LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL

FREDY EDUARDO VÁSQUEZ-RIZO

Y JESÚS GABALÁN-COELLO

La información

La búsqueda y selección de información: todo un proceso formativo

Las instrucciones

Los criterios

El proceso

Consideraciones finales del proceso: aspectos éticos a tener en cuenta

El resultado: desarrollo del proceso tomando como referente un ejercicio comunicativo-académico

Conclusiones

Referencias

CAPÍTULO 6

COMUNICACIÓN DEL RIESGO EN SALUD: UNA MIRADA ESTRATÉGICA PARA PROMOVER EL CAMBIO SOCIAL

MARÍA FERNANDA NAVARRO-PATIÑO

Panorama de las enfermedades crónicas no transmisible en Colombia

¿Qué es la promoción de la salud?

Comunicación y el camino hacia la alfabetización en salud

Educación en salud para el bienestar

Estrategia para el cambio de comportamiento en autocuidado y autogestión

Medición de las estrategias de comunicación

Comunicación del riesgo en salud

¿Qué mostró el caso analizado?

Referencias

NOTAS AL PIE

LISTA DE TABLA Y CUADROS

TABLA 1

TABLA 2

TABLA 3

TABLA 4

TABLA 5

TABLA 6

TABLA 7

TABLA 8

TABLA 9

TABLA 10

TABLA 11

TABLA 12

PRÓLOGO

“La comunicación no sólo es una necesidad emergente, sino un estilo de vida, una cosmovisión, el corazón de la sociabilidad (...) La comunicación es efecto de un contexto ecológico de posibilidad, donde las diferencias se encuentran, pueden ponerse en contacto y establecer una estrategia para vincularse cooperando, coordinando, correpresentando”

Galindo (2001).

El presente libro es a la vez viaje y hoja de ruta; un viaje al sentido de la Comunicación como un campo de conocimiento siempre en movimiento, que dialoga con el presente y construye el entramado social, mediante la interacción y el intercambio de sentido. Es también hoja de ruta, porque cada uno de sus capítulos lleva de la mano al lector por la reflexión sobre prácticas significantes, culturalmente situadas que, a través de procesos de comunicación, han posibilitado la transformación social; una guía para quien se acerca al pensamiento comunicacional, sus objetos de estudio y metodologías, no sólo como académico, sino como sujeto que busca tomar mayor conciencia y autonomía, frente a una realidad cambiante y avasalladora.

Desde la concepción de un huerto urbano, como posibilidad de creación, hasta la comprensión de la Comunicación como elemento indisoluble de toda Educación que pretenda la transformación de una comunidad, cada uno de los capítulos funciona como una metonimia, cuya reflexión es posible extrapolar a la reflexión mundial sobre la crisis planetaria, que ha sido acelerada por la pandemia del Covid-19.

En las siguientes páginas el lector va a comprender la relevancia de la Comunicación para el abordaje y el entendimiento de los temas que constituyen el sentido del nuevo orden mundial: el resurgir de los movimientos sociales, la lucha por la igualdad de género, así como la inversión de las prioridades humanas; la necesidad de volver a los saberes ancestrales, a la interacción con la naturaleza y al cultivo del alimento como forma primaria de conexión con la vida.

El libro es además el resultado del rigor académico y la reflexión que sobre el campo de la Comunicación ha realizado la Facultad de Comunicación y Ciencias Sociales, de la Universidad Autónoma de Occidente, y su grupo de profesores, desde hace más de 35 años; en un trabajo constante por desligar al campo de lo puramente instrumental y concebirlo como un proceso continuo de mediación que acontece en la praxis social y que se materializa en experiencias de intercambio social.

Estoy segura de que estamos frente a una publicación que saldrá de los anaqueles, a veces olvidados, de las publicaciones académicas, e impactará el currículo y el aula de clase. Además, es un aporte invaluable de los autores a la consolidación de una Facultad que se ha transformado en los últimos años, de una Facultad de Comunicación Social a una Facultad de Comunicación y Ciencias Sociales, en una apuesta de la Universidad por comprender una relación simbiótica entre estos campos de conocimiento, y al mismo tiempo otorgar un lugar de relevancia a la Comunicación, como telón de fondo para comprender el entramado social, pero también con el inmenso poder de cambiarlo.

Catalina Jiménez Correa

Decana Facultad de Comunicación y Ciencias Sociales

INTRODUCCIÓN

Cuando afirmamos que la comunicación actúa como elemento estructural y estructurante en la construcción del mundo social, lo que estamos argumentando es que la comunicación es un factor constitutivo de lo humano y que la comprensión de esta premisa se hace inteligible cuando podemos ilustrar, en el nivel metarrreflexivo, el tipo de interacciones que los seres humanos establecen entre ellos y con otras formas de vida.

El interés central de este libro radica precisamente en mostrar cómo la comunicación, en sus infinitas maneras de manifestarse, posibilita no solamente la estructuración polisémica del mundo social, sino también la transformación de éste a partir de iniciativas y estrategias de comunicación siempre culturalmente situadas.

Los capítulos que hacen parte de este trabajo exponen la manera cómo la comunicación se manifiesta como un proceso de interacción, mediadora y mediada, entre sujetos y agentes sociales. La comunicación también es entendida aquí como la interacción entre los seres vivos, reflejada en la construcción de un diálogo que establece el hombre tanto con la sociedad como con la naturaleza.

De esta manera, este libro está compuesto de dos partes. La primera, congrega tres textos que hacen alusión a la importancia que tiene la comunicación como elemento necesario y articulador del mundo social. La segunda, reunida en los tres trabajos restantes, hace referencia a la necesaria simbiosis que debe de existir entre la comunicación y la educación para lograr procesos sólidos de transformación social.

Así las cosas, la primera parte está compuesta por los siguientes capítulos: El Capítulo 1, titulado “Subjetividades emergentes y polifonía discursiva en el contexto de la soberanía alimentaria”, presenta los resultados del proyecto “Soberanía alimentaria y comunicación para la sostenibilidad”, desarrollado por el Grupo de Investigación en Comunicación de la Facultad de Comunicación y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Occidente. Específicamente, este trabajo lleva a cabo una caracterización de experiencias vinculadas a la cadena de producción, circulación y consumo de proyectos orgánicos y/o agroecológicos a partir de las prácticas de soberanía alimentaria para promover su apropiación. Dicha caracterización responde al objetivo general de este proyecto, el cual se propone comprender las subjetividades emergentes y los procesos de comunicación inmersos en experiencias vinculadas a la cadena de producción, circulación y consumo de proyectos orgánicos y/o agroecológicos a partir de las prácticas de soberanía alimentaria.

El Capítulo 2, “Trayectividad de la comunicación para el desarrollo a la comunicación y cambio social”, reflexiona y propone la comunicación y el cambio social como una nueva manera de ser y estar en América Latina. Desde ese horizonte de sentido, la comunicación es concebida como un proceso de resistencia de los actores sociales frente a los determinismos tecnológicos, a la globalización homogeneizadora de la sociedad, y, al desconocimiento de la palabra pronunciada desde los sectores vulnerables de la sociedad: indígenas, afrodescendientes, desplazados, etc. Así mismo, se propone reconocer la importancia que tiene el reencontrar lo social de la comunicación como fundamento y como realidad estructural y estructurante de la sociedad.

El Capítulo 3, “Mujer, comunicación y buenos vivires: visibilizando las reflexiones del trabajo de cuidados”, evidencia que cuando la comunicación es entendida como proceso de transformación y cambio social, suscita reivindicaciones de derechos y convoca a la participación. El texto presenta la importancia que tiene el trabajo de cuidar al otro, práctica vital y oculta que requiere ser visibilizada. De igual forma, muestra cómo el resurgimiento y consolidación de los buenos vivires, en los pueblos indígenas latinoamericanos, no es solamente un ejemplo de la comunicación para el cambio social, sino también un hito y un espacio de diálogo y acción para caminar hacia una sociedad más justa y equitativa. Dentro de los grupos de personas que se han propuesto encarnar la comunicación de esta manera, se encuentra la mujer indígena, quien cumple un papel fundamental, tal como se evidencia en este estudio. Ella ha sido activista en la consecución de acciones colectivas y comunitarias de cara a la inequidad, al patriarcado y a la preservación de la identidad de sus pueblos. Ella es fuerza y resistencia que hilvana, sueña, camina y pervive los buenos vivires, en medio de un contexto convulsionado por el extractivismo, la explotación capitalista y segmentado por el individualismo.

Finalmente, la segunda parte de este libro está constituida por los siguientes capítulos:

El Capítulo 4, titulado “Educomunicación: aportes de la pedagogía activa y la comunicación participativa para el cambio social”, recrea el problema de la pedagogía activa como una acción didáctica para la comunicación participativa. En él, se expone el estrecho vínculo que debe existir entre la pedagogía activa y la comunicación participativa en aras de aportar a la transformación social de los individuos y sus comunidades. Dicha relación, se explica a través del concepto de educomunicación, el cual resulta ser trascendental para que sea apropiado e implementado en diversos ámbitos de la educación actual, pero también para la ejecución de metodologías de enseñanza y aprendizaje de la comunicación. El objetivo, entonces, es identificar didácticas activas significativas, mediadas por los lineamientos de una pedagogía activa, que aporten al cambio social, a partir de la planeación y ejecución de proyectos o actividades de clase; las cuales, a su vez, vinculen aquellos conocimientos declarativos con la realidad de los estudiantes y su cotidianidad. Siendo esta apuesta la clave para aumentar las garantías no sólo de un aprendizaje profundo y significativo, sino también de una educación para el cambio social.

El Capítulo 5, “La búsqueda y selección efectiva de información. Un ejercicio de comunicación en el contexto educativo para la transformación social”, propone algunos criterios que resultan primordiales y articuladores en el proceso de búsqueda y selección de información en un contexto académico específico. Para ilustrar este procedimiento se presenta como ejemplo un curso de un programa de comunicación, en el contexto de una institución de Educación Superior. Aquí, los autores enuncian los componentes que deben ser tenidos en cuenta para que este proceso sea efectivo. Para lograrlo, se expone un protocolo que inicia con la identificación o definición de una necesidad de información concreta; Seguidamente, se sugiere la selección de un método adecuado y la planificación de una estrategia de búsqueda de información. Finalmente, se muestra la manera cómo deben de ser evaluados los resultados encontrados. Adicional a esto, y de mayor relevancia, se evidencia en esta experiencia, la importancia que tiene una postura ética en el ejercicio de búsqueda y recuperación de información, la cual termina materializándose en una estrategia de comunicación que propende por la transformación social en el campo de la educación.

El Capítulo 6, “Comunicación del riesgo en salud: una mirada estratégica para promover el cambio social”, resulta ser un aporte invaluable para comprender la relación que existe entre comunicación, salud y cambio social. Aquí se muestra, a través de un estudio de caso, cómo las estrategias de comunicación surgen como un mecanismo pedagógico indispensable para promover la salud y la prevención. Su relevancia radica en la necesidad de reconocer la importancia de comunicar efectivamente mensajes relacionados con la prevención del riesgo; pero también en comprender la manera como la comunicación ayuda a que los seres humanos se eduquen y conozcan sobre el valor de la salud preventiva, lo cual resulta determinante para tomar decisiones significativas con respecto a la prevención de enfermedades y la implementación de estilos de vida saludables. Lo que intenta finalmente este ejercicio es hacernos conscientes de cómo la comunicación termina siendo determinante y estratégica para el cambio social, en un campo como la salud, si se asume desde una dimensión pedagógica que considere factores como el bienestar general y la calidad de vida de la población.

PRIMERA PARTE

CAPÍTULO 1
SUBJETIVIDADES EMERGENTES Y POLIFONÍA DISCURSIVA EN EL CONTEXTO DE LA SOBERANÍA ALIMENTARIA

SOLÓN CALERO-CRUZ1

CARMEN CECILIA RIVERA-GÓMEZ2

INTRODUCCIÓN

El objetivo de este capítulo es presentar los resultados de la primera fase del proyecto “Soberanía alimentaria y comunicación para la sostenibilidad”3, el cual se desarrolló en el contexto del Programa de Investigación en Comunicación para una Sociedad Sostenible de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Autónoma de Occidente4. Específicamente, en este reporte se realiza una caracterización de experiencias vinculadas a la cadena de producción y circulación de proyectos orgánicos y/o agroecológicos, reconociendo prácticas de soberanía alimentaria para promover su apropiación. Dicha caracterización responde al objetivo general del proyecto en su conjunto, el cual se proponía comprender las subjetividades5 emergentes y los procesos de comunicación inmersos en experiencias vinculadas a la cadena de producción y circulación de proyectos orgánicos y/o agroecológicos, a partir de las prácticas de soberanía alimentaria.

Veremos cómo la comunicación, a través de esta caracterización y análisis de diversas prácticas de soberanía alimentaria, no solamente posibilita la estructuración polisémica del mundo social, sino también la transformación de éste. También mostraremos cómo la comunicación se manifiesta como un proceso de interacción, mediadora y mediada, entre sujetos y agentes sociales que construyen su realidad social de manera estructurada. Finalmente, la descripción y análisis de estas prácticas de soberanía alimentaria nos recreará cómo la comunicación es ejercitada y concebida como la interacción entre los seres vivos. Estas tres aproximaciones responden a los intereses de este libro presentados en su introducción.

IDENTIFICACIÓN Y CARACTERIZACIÓN DE AGENTES INVOLUCRADOS EN PROYECTOS ORGÁNICOS Y/O AGROECOLÓGICOS

Para la identificación y caracterización de aquellos agentes que llevan a cabo prácticas orgánicas y/o agroecológicas en diversos espacios de la ciudad de Cali y rurales, se empleó la observación y el registro de aquellas dinámicas e interacciones que ocurren en las esferas de la producción y distribución de productos agropecuarios, crudos y procesados. También, se realizaron entrevistas abiertas.

Además de reconocer los agentes sociales en el lugar de sus prácticas, la caracterización de éstos se basó en los siguientes criterios teóricos: 1) Discursos sobre las prácticas de producción y circulación de productos bien sean agroecológicos o de agricultura orgánica, así como sobre las prácticas alimentarias que estos agentes enuncian. 2) Subjetividades que surgen teniendo en cuenta tanto las prácticas de producción y circulación de productos bien sean agroecológicos u orgánicos, así como los discursos sobre la alimentación. 3) descripción de los procesos de los estilos de comunicación que estimulan este tipo de prácticas. Estos principios ordenadores responden a la necesidad que tiene este proyecto de comprender la manera como hoy se podría concebir la comunicación para el cambio social6, emprendida por sujetos que entienden su relación con el entorno y con su cuerpo, a través de prácticas de producción y circulación de productos agroecológicos y orgánicos, y de prácticas alimentarias desde matrices epistémicas diferentes a las impuestas por los conocimientos provenientes del gran capital energético y agroalimentario.

La matriz que se grafica en la Tabla 1 da cuenta de estos criterios:

Tabla 1.

Prácticas sociales relacionadas con la comunicación y el cambio social











Fuente: Elaboración propia.

Discusión sobre la matriz

Las experiencias relatadas alrededor de la distribución y consumo de productos orgánicos (Hierbabuena y Ecohuerta) aunque funcionalmente se orientan a los mismos objetivos como es el de ser intermediarios, argumentan sus discursos de maneras diferentes. En una, la orientación interdisciplinar es muy evidente. La idea de negocio que tienen la sustentan desde su formación y conocimiento experto. La responsabilidad por los otros seres vivos, incluidos los humanos, es manifiesta, como también lo es una posición política que refuerza la autonomía y propende por la libre elección de los consumidores. La estructura de pensamiento complejo se hace visible en este relato para resaltar la interconexión entre todos los componentes de un ecosistema y al mismo tiempo su fragilidad. El cuidado de sí en relación con el entorno es el eje de su actividad, así como la responsabilidad colectiva. Se vislumbra una subjetividad que inicia el salto hacia el otro en un primer esbozo de sentidos compartidos.

En la otra, la iniciativa del negocio se fundamenta en una experiencia particular y dolorosa. Se pretende dar alivio a los individuos que potencialmente podrían exponerse a las mismas circunstancias difíciles, desde ciertas posiciones solidarias referidas principalmente a la salud de las personas sin articular este deseo a la salud del planeta. Las manifestaciones políticas de libertad y autonomía no son explícitas, por lo tanto, predomina la idea de vida sana, pero a nivel individual fragmentada del entorno social y ambiental. La enfermedad es el problema que se pretende resolver y en esta medida la responsabilidad del individuo recae sobre sí mismo y su decisión de alimentarse “sanamente”.

Los estilos de comunicación con los consumidores son compartidos por ambos intermediarios. El modelo es difusionista, jerárquico. Se informa alrededor de los productos en venta. Sin embargo, la manera de hacerlo es distinta. En Ecohuerta la interacción con el usuario es personalizada y va más allá de recordarle los productos disponibles. Al cliente le llegan al correo electrónico perfiles de los productores que le permiten saber el origen de su comida, fotografías de los cultivos, de los encuentros, recetas, además de formatos amigables para los pedidos, todo lo cual incentiva el sentido de pertenencia del consumidor. También ocurren intercambios de información a través de redes sociales como el WhatsApp. Tal información da respuesta a necesidades concretas del usuario desde cambio de horarios en las entregas hasta propiedades de productos nuevos.

Por su parte en Hierbabuena la interacción personalizada con el cliente se circunscribe al objeto del negocio. Es decir, a los pedidos solicitados. En ambas organizaciones las páginas electrónicas difunden contenidos generalistas para públicos amplios. En la de Ecohuerta se enfatiza la visión ecosistémica alrededor de la alimentación y en la de Hierbabuena los temas de salud son los principales.

Es de anotar que Ecohuerta tiene establecidos canales de comunicación con los productores no sólo para destacar su función de proveedores sino para fortalecer los equipos de trabajo que emergen en la cadena productiva. Visitas guiadas para los clientes, encuentros de certificación solidaria, son algunas de las maneras como se comunican. Estas modalidades le imprimen a la comunicación con los proveedores un carácter más circular en el cual la retroalimentación ocurre esporádicamente. Se observa pues con ellos un proceso de comunicación fluido y flexible, dentro del contexto del difusionismo, como lo habíamos anotado.

Por su parte, las organizaciones y personas involucradas en los tres eslabones de la cadena: producción, distribución y consumo también difieren en las orientaciones de sus discursos, aunque las experiencias que presentamos, le conceden una importancia muy alta a la reivindicación de derechos como la autonomía y la libertad afincados en la idea de soberanía alimentaria.

De estas experiencias, la de Asoprogánicos (Asociación de Productores Orgánicos) es la más formalizada puesto que los productores y distribuidores están agremiados bajo la figura de asociación. Únicamente quienes hacen parte de ella, acceden a sus beneficios. La pertenencia es restringida, sobre todo porque no tienen un espacio propio para ofrecer sus productos y dependen del préstamo que la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca - CVC les hace de su parqueadero. Por tal razón, sólo pueden exponer sus productos los sábados en la mañana.

Consolidarse como asociación les ha permitido establecer redes de soporte para capacitaciones que van desde el manejo de los predios para los productores hasta temas de administración y derechos civiles que fortalecen los vínculos solidarios. Tienen alianzas con instituciones como el Instituto Mayor Campesino - IMCA8 y hacen parte, a su vez, de una macroorganización (Red de Mercados Agroecológicos del Valle) que integra a los productores del Valle del Cauca a través de un sistema de mercados orgánicos ubicados en diferentes municipios.

Desde el punto de vista de la distribución, comparten con Hierbabuena y Ecohuerta la idea de negocio que involucra discursos sobre la salud frente a un público consumidor ávido de vitalidad, pero como productores son visibles los diálogos entre los conocimientos científicos y vernáculos. El manejo disciplinar de campos como la biología, la agricultura, la agroecología, se entremezclan con los saberes provenientes de la experiencia y trayectorias de vida. Los productores y distribuidores reunidos en torno al mercado son tanto profesionales como campesinos, que exponen en sus relatos tales procedencias en el marco de posiciones políticas alineadas con la idea de soberanía alimentaria.

Quienes transitan por el mercado agroecológico son sujetos que se encuentran en diferentes etapas de una ruptura con el sistema convencional. No faltan las alusiones a los cuerpos sanos que retornan al individuo, principalmente entre los consumidores, pero se observan entre productores e intermediarios prácticas como el trueque o la repartición gratuita de ciertos excedentes. También son recurrentes posiciones críticas frente a la manipulación de los alimentos por parte de las corporaciones, así como frente a su sistema productivo agroindustrial y genéticamente modificado.

Los estilos de comunicación que tienen los productores e intermediarios con los consumidores son dialogales, interpersonales, abunda la comunicación directa, cara a cara, en un ambiente de confianza y amistad. Las interacciones que tienen lugar en el mercado los sábados exceden el interés por los productos que se venden, alusiones a la vida personal, dan cuenta de la cercanía entre ellos. Son 16 años de crear vínculos y construir comunidad. El consumidor “nuevo” es identificado de inmediato.

De otra parte, la comunicación entre productores y distribuidores está mediada tanto por los procesos de certificación de confianza como por los procesos de organización del negocio o emprendimiento. Un primer acercamiento nos revela relaciones de compañerismo frente a la búsqueda de estrategias para lograr el objetivo compartido de mantener activo el mercado agroecológico en la ciudad de Cali, sin embargo, estas conversaciones no están exentas de relaciones de poder que los enfrentan al conflicto.

El Festival Ecológico, difiere radicalmente de la experiencia anterior por cuanto es un evento ocasional que tiene lugar en diferentes parques de Cali y convoca a un encuentro entre unos agentes heterogéneos y alternativos9. En él se reúnen productores, intermediarios y consumidores de estilos de vida saludables, pero también de personas preocupadas por el cuidado del entorno que nos alberga. Éste, que es el eje de la convocatoria, atrae también artesanos y artistas callejeros que aportan otra dimensión ética y estética al estar juntos. El carnaval, la fiesta, la conversación, impone el ritmo de las interacciones que allí ocurren.

Es notorio el deseo por volver a lo “humano”, por encontrarse en un espacio que permite el reconocimiento de los asistentes como personas y en el que son aceptados en toda su diversidad. La hospitalidad es manifiesta. La idea del Festival no es crear vínculos permanentes o formalizar el evento sino estar juntos por un rato en un ambiente de “amigos”. La autogestión en torno a emprendimientos muy experimentales es el común denominador de este intercambio, así como consumidores motivados por ideas innovadoras.

Este evento es un esquema de negocio inclasificable dentro del canon moderno. Rompe con él y lo desvirtúa. En este escenario junto a los productos de consumo alternativo circulan nuevos saberes y nuevas formas de relacionamiento que se caracterizan por ser fugaces y momentáneas. La comunicación se vuelve itinerante como corresponde a una experiencia nómada y desterritorializada.

El Festival, la forma que toma el encuentro, diluye a sus gestores quienes se mimetizan con los asistentes. Su interés no es económico, es político, aprovechan la ocasión para hacer visible el poder de la sociedad civil, todavía fragmentado. Aunque no aceptan la figura de liderazgo, los implicados en la organización del evento no pueden escapar de ella. Sin su intervención este escenario no sería posible.

La Milpa es otra de las iniciativas observadas. Es una huerta a cargo de una persona, hortelana, como ella se define, que se toma amigablemente un lote urbano para iniciar en él un proceso de producción orgánica cuyo propósito es acercar a la comunidad en general, a estas prácticas. El acceso al sitio es libre y la repartición de productos, gratuita. El propietario del solar simpatiza con estas acciones y por lo tanto ha permitido su transformación.

La adecuación del lote se basa en la creación de suelos para la siembra. Actividades como el compostaje son centrales a esta puesta en práctica de la huerta que se ha extendido a los vecinos. Ellos aportan la materia orgánica para el compostaje y en tal intercambio se asoman a conocimientos y sensibilidades nuevas que los involucran. Es un proceso de intercambio de conocimientos que empieza en el suelo y pasa por experiencias como la gastronómica y la artística, asentadas en la posición política de la gestora de esta experiencia que está articulada al discurso ambiental de la diversidad desde una visión ecosistémica, a la soberanía alimentaria y a la autonomía de las personas.

Emerge pues otra sensibilidad que impulsa un cambio en las maneras de apreciarnos a nosotros mismos y en las maneras de relacionarnos con los otros. Lo ético y estético hacen presencia en las actividades de la Milpa mediante talleres sobre alimentación, música, pintura, entre otros. La alimentación sana, el cuerpo saludable y no manipulado, según esta hortelana, son el resultado de vivir conscientemente las sujeciones que impone el sistema de vida actual y de tomar distancia crítica frente a ellas.

El Encuentro de Ruralidades Urbanas es una iniciativa de colectivos estudiantiles de la Universidad del Valle, quienes se se unen para crear un espacio de intercambio de experiencias entre agentes involucrados en prácticas de transformación social en relación con la agricultura urbana. La idea del encuentro es la de crear una red de apoyo e intervención de manera transdisciplinaria10, con el fin de consolidar alianzas con otros sectores y realizar colectivamente un diagnóstico de experiencias de agricultura urbana en la ciudad de Cali. En el encuentro se realizan, además, intervenciones orientadas a la reflexión y el reconocimiento del otro, de sus manifestaciones culturales y conocimientos heredados, que se articulan con reflexiones sobre la autonomía y las alternativas de construcción de la idea del “buen vivir”11. En este sentido la categoría de soberanía alimentaria es relevante.

Los colectivos de Semillas de Libertad y Sembrando Ando, organizadores del encuentro, son grupos interdisciplinarios, interesados en la recuperación de semillas nativas; así mismo en promover prácticas y saberes ancestrales campesinos enfocados en el tema de la agroecología en la ciudad de Cali. Su discurso gira en torno a la soberanía alimentaria, los contextos y políticas que inciden en su concepción, la memoria y prácticas campesinas, concepto en el que reconocen una herramienta colectiva, de praxis social y pedagógica para mejorar el estilo de vida de la comunidad. Estos colectivos han impulsado dos huertas urbanas dentro la Universidad del Valle, sede Meléndez, en las cuales se engloba la actividad de producción, circulación y consumo de productos orgánicos. Llevan a cabo jornadas formativas y de exploración con el entorno. Es un laboratorio abierto fundamentado en la participación activa. Sus miembros conciben las huertas como un espacio de solidaridad, de aprendizaje y sentidos compartidos en relación con la agricultura urbana.

Su discurso reivindica la comunión con el entorno y una noción de ciudad que le apuesta a la relación estrecha entre lo rural y lo urbano. Valores como la solidaridad y el respeto, hacen parte de su repertorio. Las actividades diseñadas son participativas y experimentales. Se caracterizan por propiciar una amplia circulación de diferentes conocimientos y enfatizar el reconocimiento de lo propio, en pocas palabras, fomentan relaciones interculturales mediante una mezcla de conocimientos y vivencias. Se trata pues de un escenario abierto donde cada agente habla de su experiencia y su trayectoria sin desligarse de su contexto biográfico.

Los colectivos utilizan sus propias huertas para algunas de las actividades realizadas, como, por ejemplo, la observación participativa de la naturaleza, la práctica de la siembra y las historias contadas por los gestores, que generan debate y evocación de memorias ancestrales. Así mismo la experimentación culinaria permite crear sabores, texturas y colores exóticos en relación con la producción y consumo de productos orgánicos a través de técnicas tradicionales campesinas.

Los estilos de comunicación son dialogales, con sentido colectivo, abunda la comunicación directa. Es un espacio fugaz donde se aprovecha la ocasión para hacer visible el poder de la sociedad civil, sin crear vínculos permanentes y sin figuras de liderazgo. Estos colectivos hacen uso de las redes sociales para comunicarse de manera informal entre ellos. El correo electrónico, los grupos en WhatsApp o grupos cerrados en Facebook, son algunas de sus formas, pero se destaca la comunicación directa, cara a cara.

Rincón Verde, es otra de las experiencias observadas. Es una organización que surge de la necesidad de buscar alternativas para mejorar las condiciones ambientales de la ciudad. Promueve proyectos educativos amigables con el entorno, entre ellos, un proyecto de servicio, en unión con la Institución Educativa Manuel María Buenaventura de Siloé, cuyo propósito es acercar a la comunidad a prácticas de agricultura urbana.

El proyecto con Siloé busca generar un acercamiento entre lo rural y lo urbano a través de talleres de huertas caseras con la comunidad educativa y padres de familia. Promueve la educación en cuanto medio de liberación y desarrollo humano e incentiva valores, como: responsabilidad, solidaridad y unión. Este espacio facilita el encuentro e interacción entre los agentes a los que se dirige conformados por el triángulo escuela, hogar y comunidad.

Las discusiones que se promueven en estos espacios, giran en torno a lo que han vivido los actores en relación con la naturaleza, producto de su propia historia, su experiencia corporal y legado cultural. La memoria sensorial y la relación intercultural con la ciudad, son dos componentes muy centrales en las conversaciones los cuales permiten reconocer el origen de sus tradiciones campesinas. Así, el tema de la huerta se vuelve una experiencia personal que, a su vez, genera tejido social, es decir, crea lazos sociales en la familia y comunidad, pues todos trabajan alrededor de las mismas.

El estilo de comunicación entre Rincón Verde y la comunidad de Siloé es participativo, una relación de enseñanza/aprendizaje. Hacen uso del correo electrónico y redes sociales, como Instagram y Facebook para difundir y compartir la información sobre talleres, tips para cuidado de plantas, recopilan los datos personales de sus participantes para mandar anuncios y hacer seguimiento a los procesos.

En el ámbito rural se ubica la historia de “café con sombra”, que es la historia de vida de Fabiola Vega, una campesina que invita a reflexionar y dialogar acerca de los conocimientos campesinos enfocados en el cultivo de café12. Una historia de vida marcada por el hacer campesino que además de contribuir a mejorar ambientalmente la finca, evidencia una práctica de soberanía alimentaria. Hace parte del legado generacional que deja huella en Fabiola y la impulsa actualmente a resistir al modelo de desarrollo capitalista.

Fabiola logra crear un proyecto familiar de cultivo y de producción de café artesanal agroecológico “El Café La Cabaña” con el apoyo de la Fundación Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria - CIPAV13, Una relación de intercambio de conocimiento, confianza mutua y trabajo constante. Así, transformó su espacio, un territorio que nutre y cobija a todos los seres que la habitan, la familia, los animales y los cultivos que conviven en los diferentes ritmos del hacer cotidiano.

Esta práctica es un ejemplo de intercambio entre conocimientos científicos y campesinos que hace parte del modo de vida de una familia campesina. Una agente transformadora, Fabiola, abre nuevos caminos para visibilizar y rescatar prácticas olvidadas en relación con la tierra, el diálogo y la construcción participativa. Se involucran los tres eslabones de la cadena: producción, distribución y consumo de café de sombra que exige la reconversión de su finca en un proyecto agroecológico. La producción de alimentos es concebida no como una mercancía, sino como una forma de garantizar el bienestar colectivo y el autoconsumo, a partir de experiencias comunitarias y cooperativas. El estilo de comunicación es participativo.

ANOTACIONES PREVIAS PARA UNA REFLEXIÓN FINAL

El ejercicio realizado nos enseña que en el universo de la soberanía alimentaria existe una gran diversidad de agentes promoviendo prácticas y estrategias políticas de ruptura con el modelo hegemónico de la agroindustria. Dicha diversidad estimula unas formas de comunicación marcadas por la heteroglosia o polifonía discursiva (Voloshinov y Bajtin, 1992)14. Es decir, que son muchas las voces - y subjetividades- que se escuchan para dar sentido al “texto” de la soberanía alimentaria. Y precisamente, en el momento en que se hace un ejercicio de comunicación (de escuchar al otro), para comprender qué están diciendo realmente esta multiplicidad de acentos, encontramos en este estudio que hay una masa crítica, amorfa, organizada, enredada, itinerante, con más o menos recursos que comparte un sentimiento: la urgencia de reestructurar el sistema alimentario actual.

Dicha reestructuración, se basa, ante todo, en el saber hacer, la experiencia sedimentada o acumulada, el habitus (Serres, 2003[1985]; Bourdieu, 1991 [1980]; Seremetakis, 1996), las lógicas y las dinámicas sociales y económicas de los campesinos, o, de aquellos ciudadanos que trabajan subrepticia o tácticamente en proyectos pequeños de agricultura urbana15.

Reconocer de esta manera el origen de este movimiento telúrico es importante en épocas donde las experiencias de movilización social tienden a ser capturadas por aquellos discursos tecnocráticos que buscan con afán “datos” para justificar sus políticas de innovación o sus estrategias sobre gestión social del conocimiento. Lo que dicen, entonces, estas voces, al unísono, es que el proyecto agroindustrial es insuficiente, que ahonda las desigualdades sociales y agrava el deterioro ambiental del planeta. También dicen que es totalmente posible refundar nuestra relación con la naturaleza y emprender proyectos de vida alternativos y sostenibles en los procesos de producción, distribución y consumo de productos orgánicos y/o agroecológicos.

Ahora, los testimonios y experiencias acopiadas indican que la viabilidad de un proyecto de soberanía alimentaria colectivo demanda la construcción de “nuevos sujetos” prestos a repensar su relación con la alimentación como una acción política. No obstante, la magnitud de esta situación exige, además, que estos “nuevos sujetos” comprendan que el problema de la alimentación no se resuelve con el consumo de alimentos orgánicos, con el propósito de mejorar la calidad de vida de los individuos. Se trata, más bien, de que estos “nuevos sujetos” estén dispuestos a discernir sobre sobre la complejidad, sobre las relaciones de poder y sobre los procesos de resistencia política que se vivencian en la esfera de la producción, distribución y consumo de productos orgánicos y/o agroecológicos a escala global y local. Ubicar el problema en estas dimensiones (producción/distribución/consumo), resulta crucial porque en cada una de ellas acontecen prácticas y procesos de comunicación que resultan determinantes para apoyar o promover estrategias de cambio social, cobijadas bajo el telón de fondo de la soberanía alimentaria.

Por lo tanto, si bien es cierto que las iniciativas individuales pueden ser elogiables, y pueden ayudar al sujeto a reconfigurar sus posiciones políticas y su relación crítica con el conocimiento, el cambio social exige una aproximación vinculante y compleja con las distintas maneras como se distribuye la experiencia social en cada uno de los lugares que encadenan la producción, la distribución y el consumo de productos orgánicos y/o agroecológicos, y, con los procesos de comunicación que la acompañan.

Un inventario de estas voces puede agruparse, de manera esquemática, en tres tendencias. Una, que tiene que ver con aquellos colectivos y organizaciones que agencian acciones políticas de movilización social para promover prácticas de soberanía alimentaria. Otra, que de manera directa emprende proyectos productivos en las fases de producción, distribución y consumo de productos orgánicos y/o agroecológicos. Finalmente, otra, que responde más a iniciativas individuales y tienen que ver con una experiencia corporal de orden somático. Se trata, en este último caso de un trabajo individual del cuerpo como recurso de emancipación; o, dicho de otra manera, de prácticas corporales “experienciales” para la vivencia subjetiva que permiten hacer consciencia del cuerpo a través de prácticas de producción, distribución y consumo de alimentos (Pedraza, 2010; 2013; Calero, Restrepo y Rivera, 2015).

Para pensar desde los intereses teóricos del campo de la comunicación habría que reconocer que, en las primeras dos tendencias, el espíritu de comunalidad, los procesos de comunicación (materializados a través de relaciones interpersonales, grupales o mediados por tecnologías de información) permiten entender la soberanía alimentaria como un proyecto de vida colectivo que aboga por el cambio social y por la refundación material y existencial de la condición humana. Con respecto a la tercera tendencia, no se puede negar que además de ser una experiencia corporal somática e individualizada, es también un ejercicio de comunicación intrapersonal realizado de manera creativa y disruptiva que reubica, en términos políticos, la condición existencial del sujeto en la medida en que éste también confronta, con sus acciones (predominantemente en las esferas de la distribución y el consumo de alimentos) aquellos conocimientos y prácticas hegemónicas que controlan el orden alimenticio.

En este sentido todas estas experiencias muestran cómo alrededor de la soberanía alimentaria se construyen unos procesos de comunicación marcados por la heteroglosia o polifonía discursiva. Al reconocerlas de esta manera, evita, por un lado, realizar una lectura dualista de esta experiencia, en el sentido de pensar que un tipo de acción es más político que el otro; y, por otro, permite comprender, de manera más amplia y crítica, el tipo de subjetividades emergentes en el contexto de esta práctica social. Aspectos determinantes para iniciar procesos de intervención pensados desde la comunicación para el cambio social.

CONCLUSIONES

Durante esta primera fase, el proyecto “Soberanía alimentaria y comunicación para la sostenibilidad” tuvo como propósito la identificación y caracterización de aquellos agentes que llevan a cabo prácticas orgánicas y/o agroecológicas. Aunque nuestro público objetivo estaba situado del lado de la producción y la circulación de estos productos, los análisis teóricos sobre la subjetividad no los desligan de los consumidores los cuales empiezan a ser abordados más que desde la descripción de sus características con base en la práctica, desde la manera como sus presencias completan el circuito y constituyen así mismo las subjetividades de productores e intermediarios.

Abordar este tema con base en las categorías de soberanía alimentaria y agroecología nos empezó a constreñir el escenario de las actividades puesto que ambos conceptos implican posiciones políticas evidentes. Las experiencias que se alinean a su alrededor están muy articuladas al activismo intelectual de cierto grupo de académicos que hacen de éste, un grupo muy singular y restringido. Por esta razón, decidimos ampliar nuestras observaciones a prácticas de producción y circulación de productos agroecológicos y/u orgánicos que implicaran subjetividades que, aunque no respondieran estrictamente a los principios agroecológicos estuvieran gravitando a su alrededor. Con esta decisión, nos acercamos a experiencias de agricultura limpia, agricultura orgánica, huertos urbanos, en las cuales se negocian los principios agroecológicos, como por ejemplo la concepción del espacio como un sistema autocontenido o los principios de autonomía y libre decisión sobre el consumo de productos agrícolas.

Desde el punto de vista de los agentes que participan en esta cadena en sus dos primeras fases, hemos podido identificar tres tipos de motivaciones: una, muy evidente, responde a los deseos de un cuerpo saludable y una vida sin enfermedad. Esta posición es individualista y se asienta en la idea de bienestar y placer. Otra, que demanda acciones políticas de compromiso con el entorno ambiental, social y económico que nos circunscribe. Se revela contra los dispositivos biopolíticos de las corporaciones de la alimentación y la producción de productos agroecológicos y/u orgánicos. Una tercera, intermedia entre las anteriormente mencionadas, que promueve un activismo ciudadano y en la cual la dimensión productiva es apenas una de las múltiples manifestaciones que ponen en escena. Expresiones artísticas alternativas acompañan este universo de productos sanos, políticamente correctos.

La conformación de personas alrededor de estas prácticas es también muy variada. Académicos activistas, estudiantes universitarios, productores campesinos, productores urbanos que viven en ambientes rurales, son quienes ocupan las posiciones de liderazgo. Sin embargo, como relatamos, en algunas experiencias, los liderazgos son blandos, imperceptibles, la idea es promover el encuentro y desaparecer hasta nueva orden. Sin cronogramas, ni planes que indiquen una visión de futuro. Son experiencias móviles construidas al filo de la oportunidad.

Entre los intermediarios coinciden los interesados por lo saludable con estilos de comunicación muy difusionistas, mientras que quienes expresan relaciones más complejas y políticas con el entorno, desarrollan estilos de comunicación más dialogales y participativos.

Esta investigación, por sus dimensiones teóricas y de intervención, y por las características mismas de su temática, nos ha llevado a experimentar el proceso de actividades diversas que ocurren simultáneamente en el ámbito escogido. Tal diversidad nos enfrenta con conocimientos muy formalizados y especializados hasta conocimientos experienciales y acciones que responden sólo al deseo de hacer parte de comunidades alternativas que movilizan a la sociedad civil.

Las experiencias recogidas se desarrollan a nivel urbano y rural. Todas se vislumbran como prácticas de transformación social que responden no solo a diferentes posturas políticas y existenciales, sino también a nuevas realidades y retos a nivel individual y colectivo las cuales dan prioridad al problema ambiental del planeta.

Otra de las características de estas experiencias es el trabajo transdisciplinar en el sentido de poner a conversar diferentes conocimientos disciplinares entre sí y a éstos con conocimientos legos, así como el reconocimiento del otro y de lo propio. Se observan en ellas subjetividades emergentes que van desde preocupaciones individuales por la salud y el bienestar hasta personas comprometidas con el destino colectivo. Es aquí donde los procesos de comunicación contribuyen a generar cambios, al facilitar el encuentro para la reflexión de todos los interesados en un mundo distinto del que hasta ahora nos ha sido posible.

REFERENCIAS

Bourdieu, P. (1991[1980]). El sentido práctico. Madrid: Taurus.

Calero, S., Restrepo P., Rivera, C. C. (2015). Conversación con Zandra Pedraza. En: S. Calero, C. C. Rivera y P. Restrepo (comps.). Cuerpo y Comunicación. Santiago de Cali: Universidad Autónoma de Occidente.

Choquehuanca, D. (2010). Hacia la reconstrucción del Vivir Bien. América Latina en movimiento. Recuperado de http://www.plataformabuenvivir.com/2011/08/choquehuanca-reconstruccionvivir-bien/

De Certeau, M. (1996). La invención de lo cotidiano 1. Artes de Hacer. México D.F.: Universidad Iberoamericana – Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente.

Foucault, M. (2007). Historia de la sexualidad 2. El uso de los placeres. México D.F.: Siglo XXI Editores.

Pedraza, Z. (2013). Por el archipiélago del cuerpo: experiencia, práctica y representación. Nómadas, (39), 12-27.

Pedraza, Z. (2010). Saber, cuerpo y escuela. El uso de los sentidos y la educación somática. Calle 14, 4(5), 47-56.

Seremetakis, N. C. (1996). The senses still. Perception and memory as material culture in modernity. Chicago, Il: University of Chicago Press.

Serres, M. (2003[1985]). Los Cinco Sentidos. Ciencia, poesía y filosofía del cuerpo. Aurora, Il: Taurus.

Voloshinov, V. y Bajtin, M. (1992). Marxismo y filosofía del lenguaje. Madrid: Alianza.

CAPÍTULO 2
TRAYECTIVIDAD DE LA COMUNICACIÓN PARA EL DESARROLLO A LA COMUNICACIÓN Y CAMBIO SOCIAL

HERNANDO VACA-GUTIÉRREZ16

YURI TATIANA MUÑOZ-QUICENO17

En el presente capítulo afirmamos la dimensión constitutiva de la comunicación en el ser humano, lo humano surge al surgir el lenguaje (Maturana, 1989). Así mismo, en lo colectivo, la comunicación constituye la sociedad y es constituida por ella, la comunicación es un hecho social. En esa perspectiva, en este texto se sostiene que la comunicación es realidad estructural y estructurante de la sociedad, y desde ahí se sintoniza con la propuesta del presente libro. Por otra parte, muestra cómo los discursos tienen unos lugares de producción y, por lo tanto, unos intereses y estrategias políticas que, en el caso latinoamericano, configuran una dependencia epistémica que poco contribuye a comprender, explicar y solucionar los problemas de nuestra compleja realidad. Tal es el caso de la “comunicación para el desarrollo”.

Iniciamos con una aproximación, en sentido general, a la comunicación para el desarrollo y, para ello, partimos diciendo que el concepto de desarrollo no tiene un solo significado, no es universal, pues si bien hay autores que lo explican desde lo económico, hay otros que lo relacionan con las dimensiones socioculturales y educativas, discusión en la que ha estado inmersa la comunicación desde hace varias décadas.

Ningún modelo resultante de la relación entre comunicación y desarrollo ha sido una fórmula mágica. Por eso, los teóricos de la comunicación para el desarrollo se han encontrado en la necesidad de replantear sus fundamentos preestablecidos frente a las exigencias del contexto. No ha sido fortuito que hayan surgido planteamientos en torno al tema; realmente ha sido un esfuerzo académico por mantener al día una teoría nacida después de la práctica. Pero todos estos distintos nombres, como dicen Martínez y Agudiez (2012), en su núcleo se cimientan en la transformación.

En esta misma lógica, el presente documento -en primera instancia-, recopila históricamente la concepción de desarrollo y cómo se ha ido vinculando la comunicación en este debate; además, incluye la reflexión teórica del Grupo de Investigación en Comunicación para el Desarrollo de la Universidad Autónoma de Occidente enfocado en la comunicación y el cambio social.

COMUNICACIÓN PARA EL DESARROLLO
Inicios de la comunicación para el desarrollo

La concepción de “desarrollo”18 surge a partir del discurso de Harry Truman en el acto de posesión de su segundo mandato como presidente de Estados Unidos, en el año 1949. En ese momento manifestó su interés en promover un programa que movilizara la producción científica y progreso industrial en los países subdesarrollados o “estancados”, asegurando que más de la mitad de la población del mundo vivía en condiciones de “miseria” y la fórmula para resolverlo era capital + innovación + tecnología. Hasta este momento la comunicación no tenía partida en este debate sociopolítico, pero fue después de la publicación “Difusión de innovaciones” de Everett Rogers (1962) cuando se resalta la condición de una comunicación para el desarrollo.

En los años 50, tras terminar la Segunda Guerra Mundial, el mundo se sumerge en la modernización, enfocada en mejorar las condiciones de vida de los habitantes de los países del tercer mundo mediante la transferencia de información, haciendo uso de los medios masivos de comunicación, pues se creía en el poder que éstos tenían para modificar las conductas de las personas –de forma casi automática- y promover la adopción de innovaciones para generar desarrollo, entendido como avance económico.

Esta propuesta no era más que una estrategia para reimpulsar la industria mediante un proceso de expansión de mercados en el que los medios ejercían dominio sobre la sociedad, tenían el poder de manipular y modificar costumbres, gustos, pensamientos, “entre otras cosas, los valores fundamentales de la sociedad” (Gumucio, 2004).

El conocimiento era un factor clave para el desarrollo y la cultura se presentaba como un obstáculo para las regiones “pobres”, era la razón del subdesarrollo, así que los países no modernizados debían ser como los grandes estados industrializados, era necesario imitar todos los procesos de los países avanzados: sustituir por otro sus conocimientos; renunciar a sus proyectos culturales. Es por esta razón que Paulo Freire, entre otros, hablará de este modelo extensionista como de invasión cultural y teoría anti-dialógica (Vaca, 2008; 2009; 2011).

Pero, ¿cómo se medía si había o no crecimiento del desarrollo? Una sugerencia era que se hiciera a partir del Producto Interno Bruto - PIB, la alfabetización y la urbanización (Servaes, 2000). Este intento por generar desarrollo concebido desde lo económico generó mayor desigualdad en la sociedad.

La comunicación en esta época se enmarcaba bajo el modelo difusionista, como consecuencia de su papel dependiente del desarrollo económico y tecnológico. Entre otras perspectivas, Lerner (2011) tenía una mirada hacia el uso de los medios masivos de comunicación, pero su función radicaba en la creación de nuevas aspiraciones, en la empatía, en ejercer liderazgo hacia el cambio y fomentar la participación ciudadana.

Rogers (1962) le apuntó a la difusión de innovaciones, a través de diversos medios de comunicación –no solo masivos- la sociedad conoce y adopta una innovación (idea nueva) en un determinado tiempo; un proceso que implica: percepción, interés, evaluación, prueba, y finalmente, adopción (Loreti, Mastrini y Baranchuk, 2007).

De las anteriores teorías surgen títulos para la relación entre comunicación y desarrollo, denominada comunicación de desarrollo y comunicación de apoyo al desarrollo. Parafraseando a Beltrán (1993), la primera alude a la capacidad que tienen los medios de comunicación masivos para generar un ambiente positivo al cambio en la sociedad, necesario en la transición del tradicionalismo a la modernización. La segunda se conceptualiza como una comunicación de carácter masiva o no19, “planificada y organizada” que apoya las actividades lideradas por entidades que propenden el desarrollo.

Por su parte, los estados direccionaron sus políticas económicas para adoptar la propuesta.

La Comisión Económica para América Latina - CEPAL (1981), reaccionó ante el paradigma de modernización con el modelo “desarrollo hacia adentro” que, enjuiciaba la dinámica de comercialización global en el que las grandes potencias, en comparación a Latinoamérica, eran superiores en tecnología, comercio y poder económico. Desde Suramérica se exportaban materias primas sin valor agregado y adquirían de países extranjeros productos manufacturados, lo que ampliaba la distancia entre centro – periferia. El modelo de la CEPAL, entonces, proponía fortalecer los mercados internos y así sustituir dichas importaciones para disminuir tal brecha.

Este modelo y el pensamiento marxista dieron pie al surgimiento del paradigma de la dependencia, propuesto por el filósofo Leopoldo Zea a mediados de la década de 1950 y que explicaba, histórica e ideológicamente, la situación de nuestros países con relación al primer mundo, es decir, las relaciones de las sociedades latinoamericanas con el mundo occidental (Zea, 1993).

La falta de información y la cultura dejan de ser considerados causales del subdesarrollo, más bien se les atribuye la responsabilidad a los problemas estructurales de las regiones. Esta etapa fue fundamental para cuestionar la teoría de la aguja hipodérmica y contribuyó positivamente a la concepción de un Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación - NOMIC20, que buscaba reformular y equilibrar los flujos de información mundiales entre los países desarrollados y del tercer mundo.

Como producto del NOMIC se hizo un documento que conmocionó al campo de la información y la comunicación: “Un solo mundo, voces múltiples” (MacBride, 1980), realizado por una Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de Comunicación21 de la UNESCO, presentado en la Conferencia de Belgrado en 1980. Era una propuesta abierta a una comunicación más democrática, tajante ante la dispar circulación de la información en el mundo y posibles soluciones o acciones estratégicas como, por ejemplo, políticas de comunicación, reconocimiento del pluralismo cultural, fortalecimiento de capacidades comunicativas; aunque poco después este proceso fue frenado por las potencias mundiales, quitándole la posibilidad económica a la Unesco y direccionando las discusiones de esta organización hacia el “libre flujo de información” diferente al planteado por los países No Alineados (Torrico, 2010).

Este cambio de paradigma en temas comunicativos se daba en plena distención de la Guerra Fría, en contextos de luchas contrarias al colonialismo de países asiáticos y africanos en busca de su independencia como estados; mientras en América Latina, en naciones como Cuba y Chile, comenzaban a imperar los movimientos comunistas y socialistas, respectivamente, sobre las dictaduras.

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9789586190640
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