Kitabı oku: «Que nada te detenga»
QUE NADA TE DETENGA
Mucho más que un libro. Para personas con algún tipo de discapacidad, familia, equipo rehabilitador, pone un fuerte hincapié en la inclusión. Más que recomendable.
GUILLERMO GÓMEZ
Licenciado en Kinesiología y Fisiatría. Director Kreativa Rehabilitación. Miembro del Comité de Educación de la Sociedad Internacional de la Médula Espinal.
Este libro me atrapó desde el primer momento. Viene a llenar un vacío en la bibliografía de la discapacidad, con un lenguaje simple y a la vez profundo. Aborda los problemas cotidianos de la rehabilitación con soluciones inteligentes y enfoques que no se encuentran en la bibliografía tradicional.
OSCAR ALZUA
Jefe del Servicio de Rehabilitación de FLENI. Director de Rehabilitación Libertador.
Este libro expone claramente las situaciones que atraviesa la persona con discapacidad y su entorno. Orienta en la construcción de experiencias integrales y en la búsqueda de la felicidad, fin último al que aspiramos.
DANIEL FERNANDO PALOS
Jefe de Servicio de Terapia Física del Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur. Socio fundador de Kinesiologos Asociados.
Las experiencias vividas y las palabras de los autores, con conocimiento en el área de salud, hacen de este libro un material guía que ayuda a transitar esta nueva vida sin que nada te detenga.
ANALÍA DEL VALLE ORTIZ
Licenciada en Kinesiología y Fisioterapeuta. Coordinadora de Docencia en Clínica Rita Bianchi Neurorehabilitación. Profesora de la Universidad Católica de Cuyo.
Sencillo y de rápida lectura, con consejos y recomendaciones para transitar las diferentes etapas de la rehabilitación, trata diferentes tópicos, como el duelo, la sexualidad y el deporte. Estoy segura de que luego de leerlo no te vas a detener.
MARÍA DE LA PAZ SAMPAYO
Jefa del Servicio de Kinesiología Motora Santa Catalina Nuerorehabilitación Clínica.
Luciana Maloberti
Nació el 23 de marzo de 1984 en Lomas de Zamora, Buenos Aires. Se recibió de licenciada en Psicología en 2009 en la Universidad de Buenos Aires. Trabajó en Santa Catalina Neurorehabilitación Clínica en la Ciudad de Buenos Aires. Actualmente vive en Israel.
Gustavo Heider
Nació el 24 de octubre de 1984 en Villa Huidobro, Córdoba. Estudió Kinesiología en la Universidad Nacional de Córdoba, y egresó en 2009. Trabajó en Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur, Rita Bianchi, Fleni. Actualmente trabaja en Santa Catalina Neurorehabilitación Clínica.
LUCIANA MALOBERTI
GUSTAVO HEIDER
QUE NADA TE DETENGA
Guía de rehabilitación para personas con discapacidad motora

Índice
Cubierta
Acerca de este libro
Portada
Dedicatoria
Presentación. Federico Montero Mejía
Prólogo. Verónica Silvana Matassa
Introducción
1. Nada será igual
2. ¿Sabés lo que te pasó? Información útil para interiorizarte sobre tu proceso de rehabilitación
3. El duelo
4. La resistencia al cambio: ser artesanx de tu porvenir
5. La mirada ajena
6. Cuerpos que sí, cuerpos que no Cuidar de otrxs y dejarnos cuidar
7. El manejo de la información
8. Alta institucional, reinserción y calidad de vida
9. Todxs somos discapacitadxs Persona con capacidades
10. El modelo de la limosna La silla antes que vos Los mil y un apodos La subestimación a la persona con discapacidad
11. La sexualidad es universal
12. ¿Cambian el vínculo y las funciones con la familia? El duelo en familiares y amigxs Cuidando a tu cuidadorx/asistente personal Recuperar roles y vínculos
13. Obstáculos frecuentes El todo es más que la suma de las partes El mundo de los trámites
14. Encontrarle un sentido al sufrimiento
15. Compartiendo experiencias Testimonio de Agustín Testimonio de Agustina Testimonio de Juan Pablo Testimonio de Luis Testimonio de Miguel Testimonio de Daniela
Conclusiones Que sean visibles, que circulen
Epílogo. Hernán Pavón
Agradecimientos
Créditos
Les dedicamos este libro a lxs que aman la vida. A quienes buscan ser felices, aunque la vida les haya puesto muchas piedras en el camino. A lxs que le van a encontrar la vuelta. A lxs que aguantan. A lxs que lloran a solas cuando nadie lxs ve. A lxs que siguen riendo. A lxs que siguen enamorándose. A lxs que se desempañan los ojos y toman decisiones. A lxs que van a encontrarle un sentido mucho más profundo a la vida. A lxs que van a hacer cosas que nunca antes habían imaginado y toman conciencia de cuántos otros colores y formas puede haber. Este libro está dedicado a vos, que seguís buscando aunque muchas veces no encuentres, a vos, que tuviste que barajar y dar de nuevo.
Presentación
Federico Montero Mejía*
¡Qué falta estaba haciendo un recurso como el que hoy nos ofrecen Luciana Maloberti y Gustavo Heider!
Aunque es una palabra frecuentemente utilizada y un tema con frecuencia mencionado o discutido, sea en medios de comunicación, en conversaciones de la vida diaria, en cursos universitarios y en muchos otros espacios, la realidad es que la discapacidad es, en el fondo y en su verdadera dimensión, un tema poco y hasta mal entendido para la mayoría de las personas. Solo es posible conocerla en su verdadera dimensión cuando se convierte en parte de la experiencia personal. Y, cuando eso ocurre, es cierto que familiares y amigos también llegan a comprender un poco mejor de qué se trata. Cuando aparece, las inquietudes, dudas, angustias y expectativas que se experimentan durante los primeros momentos transcurren solo en el pensamiento de quienes la viven personalmente. En esas primeras etapas, cuando muchos de los planes y proyectos preestablecidos parecen derrumbarse indefectiblemente, muchas personas acuden en ayuda utilizando para ello sus fortalezas personales y con el único deseo e intención de impregnar fortaleza, pero también mezclando muchas veces en su propósito sus propias frustraciones, dudas o desconocimiento. Todo esto es parte del caos inicial. Como bien se lo cuestionan los autores, quién y qué ayuda a entender eso que de repente se convierte en una realidad de la vida.
Los autores no pretenden “revelarnos misterios”, y efectivamente el libro que tenemos en nuestras manos se convierte, con simpleza pero con gran calidad, sensibilidad y como producto de una sólida experiencia personal, en un recurso de acompañamiento a través de todo ese difícil proceso que implica la discapacidad, y a lo largo del cual nunca terminan de aparecer sorpresas ni nuevos aprendizajes, confirmando la realidad de que “no hay una sola respuesta correcta”.
Por lo tanto, este libro orientador que es el producto de la reflexión y el análisis basados en una sólida experiencia profesional, así como en el contacto permanente con muchas personas con discapacidad a lo largo de muchos años, se convierte en un apoyo invaluable para encontrar más fácilmente muchas respuestas que con urgencia son requeridas por quienes comienzan a transitar el sinuoso y desconocido pero al mismo tiempo maravilloso camino de una “nueva” vida con discapacidad.
Quienes hemos pasado por el momento de vivir ese inesperado desafío de encontrarnos súbitamente en una situación muy diferente de la que imaginábamos solo unos instantes antes, y hemos transitado el inevitable y sorprendente camino a lo largo de muchos años, comprendemos el inmenso valor que conlleva un recurso tan bien construido como el que representa este libro.
¡Bienvenido, entonces, Que nada te detenga, por todo lo bueno y estimulante que contiene, y la gran ayuda que sin duda representa!
* Fisiatra. Exdirector del Centro Nacional de Rehabilitación de Costa Rica (Cenare). Coordinador de la Sociedad Latinoamericana de Paraplejia (SLAP). Oficial técnico y coordinador de la Unidad de Rehabilitación y Discapacidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS) entre 2002 y 2007. San José, Costa Rica.
Prólogo
Verónica Silvana Matassa*
El surgimiento de una nueva obra en el campo de la salud tiene siempre un importante significado intelectual y científico tanto para los autores como para los lectores que habrán de beneficiarse con su aporte. Es altamente significativa la orientación que los autores le han dado a este libro, generando un espacio de reflexión, autoconocimiento y valoración de los procesos vividos por las personas con alguna discapacidad motora.
Nos encontramos ante un libro que permite un abordaje integral, a través de sus capítulos, de cada uno de los aspectos relacionados a distintos sentimientos, vivencias, barreras físicas y mentales que presentan las personas que se encuentran realizando rehabilitación, constituyéndose en sí mismo como una herramienta de autoconocimiento para el paciente. Al mismo tiempo, a los que formamos parte de los equipos terapéuticos, nos posibilita el ejercicio de una mayor empatía y el plantearnos, desde la metacognición, nuestro propio aprendizaje.
Una de las principales causas (no la única) de discapacidad motora son las lesiones medulares, tan antiguas de hecho como la humanidad misma; el registro más antiguo de tratamiento alguno se encuentra en papiros egipcios. Sin embargo, fue durante el siglo XX cuando se produjo un cambio de paradigma y se estableció un interés en aliviar la situación de las personas afectadas por lesiones medulares. Durante la Primera Guerra Mundial, ocho de cada diez casos de paraplejia fallecían en las primeras semanas y los que sobrevivían lo hacían en pocos meses o años generalmente por complicaciones infecciosas asociadas a heridas o úlceras y por afecciones del tracto urinario. Fue por entonces cuando se iniciaron registros de las complicaciones y comorbilidades que reducían notablemente la expectativa y la calidad de vida de los pacientes. En 1944, el gobierno británico solicitó a Ludwig Guttmann la creación del primer centro del mundo para la rehabilitación de personas con lesión medular. Allí se establecieron terapias de tratamiento global, multidisciplinar, destinadas a la rehabilitación integral del paciente con el reconocimiento de la importancia de los factores psicológicos. A su vez, Guttmann propulsó e ideó la competición a través de deportes con participación de los pacientes de diversos centros de la rehabilitación, considerando la actividad deportiva como esencial en la rehabilitación de las personas con lesión medular. En julio de 1948, tuvieron lugar los juegos de Mandeville, el germen para los Juegos Paralímpicos.
Es decir, en la historia reciente, en los comienzos de la rehabilitación, primaba el modelo médico, centrado en la terapéutica. Desde entonces los cuidados y tratamientos han evolucionado muy rápidamente y se han conseguido grandes logros, sobre todo en la disminución de la morbimortalidad y en términos de mejora en la calidad de vida. En esta dinámica evolutiva, se obtuvo una visión diferente con el desarrollo del modelo biopsicosocial, ya centrado en el individuo. Se sumó posteriormente el modelo de rehabilitación basado en la comunidad, que comprende la readaptación profesional, la reinserción laboral y la adaptación a la comunidad, enfocado en la integración comunitaria. Surge la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) con una perspectiva corporal, individual y social. Discapacidad deja de ser la característica de algunos grupos sociales, y pasa a tratarse de una experiencia humana universal, un concepto dinámico que surge de la interacción entre estado de salud y factores contextuales.
En este libro encontramos justamente este enfoque, integral, interdisciplinar, centrado en el paciente pero también en su entorno, en qué le sucede al individuo, cómo transita o ha transitado cada cambio en su vida, cómo se establece la relación con su cuerpo, con su sexualidad, con sus proyectos familiares y/o laborales, las relaciones con los otros.
Mientras leía el libro, venían a mi mente tantas historias de vida de distintos pacientes similares o con algún punto de relación con los testimonios maravillosos que comparte el libro. Considero que esto nos sucederá a todos los que transitemos por la obra, ya que es una invitación abierta a la reflexión, introspección, ponderación y consideración de nuestra relación con personas con discapacidad motora que realizan rehabilitación.
Felicito y agradezco a los autores, los licenciados Luciana Maloberti y Gustavo Heider, por lograr una obra original que invita y estimula al pensamiento crítico y la reflexión.
* Médica (UBA). Especialista en Medicina Física y Rehabilitación. Exresidente y jefa de residentes del Hospital de Rehabilitación Manuel Rocca. Médica de planta del Hospital de Rehabilitación Manuel Rocca. Presidenta de la Sociedad Argentina de Medicina Física y Rehabilitación (Samfyr). Miembro de la Sociedad Latinoamericana de Paraplejia (SLAP). Miembro de la International Society of Physical and Rehabilitation Medicine (ISPRM). Miembro de la International Association for Study of Pain (IASP).
Introducción
Este libro no pretende revelar misterios, pretende acompañarte en tu proceso. Algo te sucedió. Quizás un accidente, una enfermedad, un incidente inesperado. Puede que tu cuerpo y alma se sientan perdidos y no encuentres el rumbo. Este libro no cuenta con fórmulas mágicas o instructivos para que logres tus objetivos, sino que es una guía que te va a acompañar a recorrer tu propio camino. Te brindaremos información y consejos que fuimos aprendiendo a lo largo de nuestra experiencia trabajando junto a personas en rehabilitación. Sin duda te ayudarán a transitar esta etapa que seguramente representa un antes y un después en tu vida. A partir de ahora muchas cosas serán diferentes. Queremos ayudarte para que este largo y profundo proceso de recuperación y adaptación lo transites de la mejor manera posible.
El libro tiene por objetivo que te hagas preguntas, le cuestiones al mundo sus formas de mirar y juzgar, que contemples varias posibilidades: que logres sobrellevar este momento difícil de forma consciente, tomando las riendas de tu vida. Habrá muchas preguntas para las cuales no existe una sola respuesta, porque hay muchas formas de atravesar esto que te toca vivir. Queremos empoderarte e incentivar tu participación activa en este proceso. En el libro también encontrarás testimonios de personas que pasaron por una situación similar a la tuya (nunca una experiencia es igual a la otra); vas a sentirte identificadx y a sorprenderte con las cosas que han logrado. Vamos a tratar muchos de los temas que te pueden generar inquietudes o incertidumbre y te propondremos posibles soluciones a problemáticas típicas que acontecen durante la rehabilitación. Pero insistimos en que no hay una fórmula mágica. Las fórmulas que te traigan bienestar y felicidad las irás armando vos, pero es clave que participes activamente.
Para esto, habrá que indagar, preguntar y preguntarte. Indagar sobre emociones, trastornos físicos, obstáculos con los que podés encontrarte, posibilidades que no estabas contemplando. Vamos a proponerte actividades creativas porque, junto a las actividades de ocio, son fundamentales para poder buscar en tu interior, para relajarte y para disfrutar. Van a permitirte permanecer activx, imaginar y expresarte, ir encontrando esa brújula personal que te permita avanzar.
Sabemos que aceptar y adaptarse a esta nueva circunstancia no es fácil: llevará tiempo. Con estas propuestas pretendemos que explores en tu interior y exterior para encontrar recursos, formas de hacer las cosas, nuevas herramientas que tengan que ver con vos y con tus necesidades particulares.
Si lográs abrirte y confiar en la etapa de rehabilitación, vas a encontrar mucho apoyo, gente preparada que va a ayudarte, y mucha información a tu disposición.
Nuestra idea no es reemplazar el trabajo que estás haciendo o hiciste con lxs profesionales de la salud. No vamos a hablar en este libro de cómo es la rehabilitación física, qué ejercicios o qué actividades deberías hacer en cada terapia. Sí vamos a tratar temas que consideramos relevantes en esta etapa, muchos de ellos íntimos, difíciles de comunicar para la persona con discapacidad y que lxs profesionales muchas veces prefieren evitar. Queremos abordar esos temas porque están ahí, y queremos que no te quedes con la idea de que hay temas que no podés plantear, porque pensamos que es más saludable ponerlo en palabras y generar preguntas, aunque nos produzca miedo, rechazo, vergüenza o dolor, porque, después de eso, vienen las oportunidades.
Estamos segurxs de que hacia adelante no hay límites… tus propios miedos ni nadie deberían ponértelos. Durante el proceso vas a pasar por diferentes etapas, en algún momento incluso puede llevarte a que te repliegues, a esconderte, pero esperamos que sea para tomar carrera, como una preparación antes de pegar el salto. En el transcurso habrá dolor, sufrimiento, esperanza y desesperanza, soledad y encuentro, tristeza, incertidumbre, diferentes terapeutas, decepciones, expectativas, ejercicios, certificados, decisiones, trámites, recaídas, avances, palabras nuevas, derechos, satisfacciones, crecimiento.
La medicina ha evolucionado mucho en el tratamiento de las diferentes enfermedades, síndromes y patologías que generan discapacidad motora, aumentando la expectativa de vida de las personas con dificultades en la movilidad. Podríamos decir que la ciencia y la medicina lograron agregar más años a la vida de gente con secuelas motoras. Ahora nos toca a nosotrxs, a lxs rehabilitadorxs, ayudarte a agregarle calidad de vida a esos años…
El libro no tiene un final, una línea de llegada a la que arribar, porque el proceso que estás atravesando tampoco lo tiene, es un camino que creás vos constantemente. ¡Ojalá logremos acompañarte!
L. M. y G. H.
Julio de 2021

1. Nada será igual
A partir de ahora nada va a ser igual. Es probable que algunas cosas que antes te parecían muy importantes pasen a resultar menos relevantes. En cambio, otras que formaban parte de tu vida cotidiana podrían transformarse (al menos al principio) en nuevas dificultades de tu día a día. Si nos ponemos a pensar, todos los seres humanos tenemos una gran capacidad de adaptación. Desde el momento en que nacemos estamos condicionadxs por circunstancias externas a nosotrxs, como por ejemplo el lugar en el que nacimos, el contexto social, la situación económica de la familia, la educación que recibimos… todo eso de alguna forma nos moldeó desde que somos muy chicxs y requirió que nos adaptemos para poder desarrollarnos y desenvolvernos en el mundo. Fuimos creciendo y seguimos pasando por otras situaciones luego de las cuales nada volvió a ser igual. A veces somos nosotrxs mismxs quienes elegimos pasar por esas circunstancias: renunciar a un trabajo significativo, irnos de una casa en la que vivimos mucho tiempo, separarnos de una pareja, decidir tener hijxs.
Pero también hubo otras situaciones que provocaron cambios profundos en nuestras vidas, en las que no tuvimos esa posibilidad de elección: la pérdida de unx familiar o unx amigx cercanx, cuando nuestra pareja decide separarse de nosotrxs, o cuando a una persona la despiden de su trabajo. Seguramente mientras leés esto se te ocurren otros ejemplos. Luego de un tiempo, es posible ver estas situaciones con menos dolor y más claridad, pero no se puede negar que, casi siempre, momentos de estas características modificaron para siempre nuestras vidas y nos exigieron adaptarnos a una nueva realidad.
Este gran desafío que te está tocando vivir es otro ejemplo de esos sucesos que hacen que tu vida no sea la de antes. Claramente, esto no fue una elección: nada estaba planificado, e incluso pensabas que algo así nunca te podría pasar. Hoy te toca vivir esto, y no hay vuelta atrás. Aunque probablemente esto sea de lo más difícil que te haya tocado transitar y todo el tiempo genere más preguntas que respuestas, así como lograste adaptarte a otras circunstancias de la vida (sea que hayan sucedido por tu propia elección o no), esta vez también vas a lograr salir adelante.
Algunas personas, cuando pasan por una situación similar, buscan respuestas en la religión o en lo espiritual. También puede que lo relacionen directamente con el destino: la famosa frase “todo pasa por algo”. Pero lo más importante es que de ninguna forma interpretes que este tipo de cosas suceden como algún tipo de castigo o purgatorio, ni nada que se le asemeje.
Tarde o temprano unx suele preguntarse: “¿Por qué me pasó esto?”, “¿por qué a mí?”. Esta pregunta es una de las tantas que no tienen respuesta (o no tiene una única respuesta correcta). Si estás pasando por ese momento, tenemos que buscar la forma de seguir adelante. Otra reflexión posible sería: “Si a todas las personas les pueden suceder cosas inesperadas todo el tiempo… ¿por qué no habría de pasarme a mí?”. Puede que esta pregunta tampoco tenga una sola respuesta posible, pero facilita correr un poco el foco y eso puede ayudarte mucho para seguir adelante, porque de eso se trata: de seguir. También te proponemos reformular un poco la pregunta. En lugar de “¿por qué?”, tratemos de reflexionar “¿para qué?”, “¿para qué me toca transitar esto?”. Esta pregunta tiene más opciones y respuestas posibles.
Puede ser que aún no hayas logrado avanzar en estos cuestionamientos, ni con ayuda de la religión, ni con ayuda de alguna práctica espiritual, ni con alguna terapia. A lo mejor te hiciste estas preguntas y no encontraste la respuesta, o encontraste una que no te deja del todo satisfechx. Aun así, te proponemos seguir adelante, como lo hiciste en otras situaciones, seguramente alguna o varias de las que enumeramos antes te debe resultar cercana.
Esta etapa de cuestionamientos y preguntas internas no tiene una duración determinada porque depende de cada persona. Pero si hace varios meses que la estás atravesando, quizás sea momento de darles una pausa a los pensamientos y seguir, aunque todavía no tengas una respuesta que te parezca suficiente. Repetimos: no hay una sola respuesta correcta, no es un examen en el que una respuesta está bien y otra está mal. Si podemos seguir adelante, y no quedar estancado, sea con o sin respuesta, nuestra meta está cumplida y vos habrás superado un momento muy importante y delicado que, de lo contrario, se termina convirtiendo en un gran impedimento para desarrollar tu potencial.
La mayoría de las personas que adquieren una discapacidad se refieren a esto como “un antes y un después”. Desde ese momento comienzan a mezclarse la preocupación, las inseguridades sobre lo que vendrá, la ruptura de proyectos, y la modificación de hábitos y costumbres.
El evento que produjo la dificultad es inesperado y traumático. No usamos este término porque haya sido causado por algún tipo de accidente (también puede que la causa sea una enfermedad), sino por los cambios disruptivos que produce en todos los aspectos de la persona, en su familia y en los planes a futuro, porque atraviesa todos los ámbitos y dimensiones de la persona. Los denominadores comunes desde el inicio de la discapacidad son la incertidumbre acerca del futuro, la falta de información y, por lo tanto, la falta de dominio que sentís sobre la nueva circunstancia en la que te encontrás.
Suele haber muchas dudas y pocas precisiones al respecto. A medida que vas obteniendo más información, las incertidumbres sobre el futuro comienzan a disiparse un poco. Durante el proceso de recuperación, las personas pasan por diferentes etapas: crisis, negación, enojo, depresión, aceptación y aprendizaje. Vos habrás pasado o estarás pasando por alguna. En el capítulo 3 trataremos con más detalle el proceso y las características del duelo.
Nadie está preparado. Lo que estás transitando implica cambios profundos en todo sentido y, aunque te hubieran avisado que algo así iba a sucederte, no por eso sería más fácil. Hay que ser realistas: nadie está preparado para momentos como los que te toca vivir. Eso no significa que sea imposible de superar. Cada unx lo transita a su manera; no existe un manual de instrucciones para recorrer este camino, ni un tiempo predeterminado para hacerlo.
El equipo de profesionales de la salud que aparecen posteriormente al evento, tus nuevos “aliados”, ahora forman parte de tu vida. Como en todos los ámbitos, hay profesionales de todo tipo, y algunos te ayudarán más que otros.
¿Cómo te contás la historia? ¿Qué fue lo que pasó? ¿Un accidente? ¿Una enfermedad? ¿Cuál fue el acontecimiento que cambió tu rumbo? Es importante la forma en que relatamos lo que nos sucedió. Muchas veces el punto de vista en el que nos ubicamos nos causa angustia o enojo. También puede pasar que le quitemos la emoción que conlleva y repitamos lo sucedido como autómatas. Algunas personas hasta se echan la culpa de lo que les sucedió. La forma en que lo contamos a veces paraliza, entristece, o parece que no nos produce ningún sentimiento. Es fundamental que hables sobre aquel hecho o conjunto de hechos que cambiaron tu vida. Hablando con diferentes personas le das oportunidad al relato de fluir y cambiar, de que los sentimientos asociados varíen, que puedan tomar otro color. No es necesario que lo cuentes permanentemente, pero sí es importante no evitarlo porque, al hablarlo con gente importante para vos, lo vas elaborando y procesando. Si te cerrás y no hablás sobre lo que te pasó, es posible que quede asociado a la angustia. En cambio, si lo compartís con personas que apreciás, quizás poco a poco deje de molestar y algún día quede archivado en la memoria sin tanto dolor. Fue un evento que irrumpió en tu vida, la realidad era de una manera y de pronto todo, o casi todo, cambió. Hay que buscar distintas formas de entenderlo. Ante un hecho así habrá múltiples relatos, emociones y formas de verlo, como también de afrontarlo. Al principio quizás sea difícil ver alternativas al dolor y eso te llevará a dos palabras que escuchaste o vas a escuchar con frecuencia a partir de ahora: tiempo y paciencia.
Actividad sugerida
Te proponemos describir (si tenés la posibilidad de hacerlo de puño y letra, o por medio de tecnología adaptada a tu necesidad, o pidiéndole a otra persona que lo haga por vos), de diferentes maneras, el acontecimiento que causó tu discapacidad.
Intentá que cada relato tenga diferentes emociones, diferentes puntos de vista. Podés intentar, por ejemplo, relatarlo en primera persona, y luego intentar hacerlo como si fueras un observador externo. También podés probar desde el punto de vista de una persona cercana a vos, para correrte un poco del eje y ver qué sucede.

2. ¿Sabés lo que te pasó?
Información útil para interiorizarte sobre tu proceso de rehabilitación
Cuando le preguntamos a la o el paciente que recién ingresa en un centro de rehabilitación qué objetivos tiene y qué espera de la rehabilitación, una respuesta que escuchamos con frecuencia es “ser como era antes” o “volver a caminar”. Lo mismo sucede si no tuviste que estar internado y empezaste un tratamiento en algún consultorio o en tu casa. En casos donde las lesiones son irreversibles, este tipo de respuestas llevará a mucha frustración en un principio. Es esperable que, pasado un tiempo, se pueda, de a poco, ir conociendo qué fue lo que te pasó en el cuerpo, cuál es el diagnóstico y qué recuperación podrás tener.
Sin dudas, la rehabilitación te ayudará a conseguir el máximo nivel posible de funcionalidad, prevenir complicaciones, reducir la discapacidad y aumentar la independencia. Esto en muchos casos no significa volver a caminar o estar en el estado físico que tenías antes.
La rehabilitación es un proceso complejo. Su resultado va a estar en relación con la aplicación integrada de muchos procedimientos para lograr que recuperes, en la medida en que lo permitan, la utilización apropiada de todas tus capacidades residuales. La rehabilitación te ayudará muchísimo pero no es mágica, está limitada por la severidad de la lesión. Las primeras etapas de la rehabilitación son de suma importancia, ¡no pierdas tiempo, empezá cuanto antes!
Generalmente, en un centro de rehabilitación hay consultorios específicos preparados con elementos que te ayudarán a ejercitar; un gimnasio con diferentes aparatos, paralelas, pelotas, rollos, cuñas, colchonetas, y en algunas instituciones también hay piscina. Durante la rehabilitación vas a estar en contacto con diferentes profesionales. Dentro de la atención médica seguramente habrá neurólogxs, fisiatras, médicxs clínicxs, traumatólogxs, urólogxs, dermatólogxs. Vas a encontrarte con el equipo de enfermería constantemente. Y dentro de lo que se suele denominar “áreas terapéuticas” conocerás a diferentes disciplinas: kinesiología motora, terapia ocupacional, neuropsicología, arteterapia, fonoaudiología, nutrición, kinesiología respiratoria, psicología, musicoterapia, trabajo social. Se trabaja en equipo para abordar al paciente de forma integral e interdisciplinaria. Si empezaste tu rehabilitación sin pasar por una internación, quizás te traten menos profesionales, pero de igual modo vas a tener interacción con más de una especialidad.
Al principio, cuando una persona llega desde un centro de pacientes agudos (un hospital) o desde su casa al centro donde va a comenzar su rehabilitación, hay expectativas, ilusiones y seguramente confusión en cuanto a qué esperar de la rehabilitación. Quizás emocionalmente estés alteradx, todo esto de realizar tratamientos médicos es nuevo para vos, tampoco esperabas que te suceda lo que te sucedió y ahora te toca atravesar este largo proceso. Si no sabías nada sobre todo lo que implican los diferentes tratamientos, entonces tendrás que ir aprendiendo sobre la marcha. Al final serás unx expertx, sin dudas.
Las ilusiones del inicio pueden verse opacadas cuando te hablen o te expliquen sobre tu diagnóstico. El diagnóstico lo harán lxs médicxs especialistas (fisiatras, neurólogxs) sobre la base de los estudios médicos que te han realizado, las evaluaciones físicas que te hicieron y la información de tu historia clínica. Van a analizar e interpretar los datos recabados; eso les permitirá evaluar tu condición. Quizás en ese primer momento lxs profesionales pronostiquen tu evolución, cómo estarás en el futuro. Y a partir de eso elaborarán un plan de rehabilitación a tu medida. El plan implicará los ejercicios a realizar, las áreas terapéuticas con las que vas a trabajar, la frecuencia a la que concurrirás a cada consultorio y al gimnasio. También van a prescribirte los elementos que necesites para protegerte o mejorar la postura. En caso de que necesites una silla de ruedas, definirán cuál será la indicada. En la toma de muchas de estas decisiones serás participante activx.
Este proceso, para la persona a la que le toca ser paciente, es muy difícil. Es posible que te sientas muy vulnerable ante las evaluaciones y las palabras que probablemente aún desconocés. Hay temor ante este diagnóstico, que parece ser tan importante y determinante. Si te dicen algo que no deseás, puede ser devastador. Emocionalmente es un momento de mucha inestabilidad, se mezclarán ilusiones con ansiedades, enojo, esperanzas. Quizás, en el mejor de los casos, sientas alivio si es que te habías preparado para escuchar algo peor. Se necesitará contención y tiempo para procesar la información recibida.
Algunxs pacientes no quieren escuchar lo que lxs profesionales rehabilitadores tienen para decirles. No prestan atención o se desentienden de lo que escucharon. Algunxs desestiman aquel diagnóstico recibido o se enojan con quien se lo comunicó. Algunxs escucharán y se informarán muy responsablemente. Seguramente eso lxs beneficiará a la hora de comprometerse y comenzar la rehabilitación.
El pronóstico te servirá para planificar lo que viene. Aunque no sea lo que querías, te servirá para comenzar a elaborarlo internamente y comenzar la batalla.
En todo este proceso de diagnóstico y su elaboración es muy importante que comiences la rehabilitación, que asistas a las terapias, que te familiarices con lxs profesionales, aun con las emociones que todo eso conlleva. El primer tiempo es fundamental para poder desarrollar tu máximo potencial posible.
Aunque estés muy triste, aunque pienses que lxs profesionales están equivocadxs o no son buenxs. Aunque pienses que esto es un mal sueño o que un milagro modificará tu situación, igual seguí rehabilitando, no te detengas. Continuá con el tratamiento. Indudablemente traerá mejoras, aunque no sean las esperadas. Si te detenés, perderás tiempo, y uno muy importante para que el cuerpo gane posibilidades. Y, por otro lado, la rutina de la rehabilitación y las diferentes actividades harán que te distraigas, que salgas de la habitación o de tu casa, veas otras personas, cambies de ambiente y de esta manera podrás, quizás por unos momentos, dejar de lado el dolor que sentís.
Muchas personas cuentan que al principio era difícil observar el padecimiento de otrxs, pero con el paso del tiempo, vincularse con la institución, con otrxs pacientes y observar fue de gran ayuda. Se puede aprender de otrxs, de su fuerza y estrategias, y ver si unx puede copiar alguna estrategia positiva, en lo físico o en lo emocional. Vas a ver cómo otrxs evolucionan, sea que estén en una situación peor o mejor que la tuya. Pero tené cuidado con cometer el error de comparar tu evolución con la de otrxs pacientes. Porque, al no haber dos personas iguales, tampoco hay dos lesiones o secuelas iguales. Pueden parecerse, pero no son iguales, ni funcionan de igual manera. El daño no es el mismo, ni va a tener el mismo tiempo de evolución, aunque lo que les haya pasado sea parecido y la condición lleve el mismo nombre.
Esperamos que logres volcar toda tu energía y voluntad en salir adelante, aunque el resultado no sea el esperado. Porque, de todos modos, la rehabilitación mejorará mucho tu condición. Hay que tener presente que si no lográs alcanzar los objetivos que te pusiste, seguramente no va a ser tu culpa, no se tratará de que no te hayas esforzado o no te hayan brindado herramientas desde el equipo terapéutico. Te repetimos, la limitación en los objetivos será de acuerdo con la lesión que tengas.
Las lesiones neurológicas muchas veces dejan secuelas irreversibles. Una secuela es esa dificultad que tenés en la movilidad o en tu sensibilidad. Es la modificación que tuviste que hacer para realizar actividades que hacías y ahora también hacés, pero de otra manera. Antes te resultaban fáciles y las hacías de forma automática o sin mucho esfuerzo, y ahora puede ser que sean imposibles de realizar por vos mismx y necesites la ayuda de alguien, ya que requieren un gran esfuerzo, una planificación y logística que nunca te habías imaginado. No es como una herida en la piel, o una enfermedad aguda, que sí te podés curar y cuando sanás estás como antes. Esto es diferente. El cerebro y la médula espinal son estructuras nobles, con funciones muy complejas y evolucionadas que hasta el momento la medicina no encontró la forma de curar (usamos el término “curar” para referirnos a volver a un estado anterior al evento que las dañó). La ciencia médica especializada en daño neurológico avanza, de modo que no sabemos qué pasará más adelante. Pero sí sabemos qué sucede ahora.
Por supuesto que aunque haya un daño irreversible en tu funcionalidad, es fundamental recibir tratamiento, tomar medicaciones en caso de necesitarlas a fin de evitar complicaciones, y hacer ejercicios de rehabilitación con lxs profesionales de cada área. Si no, las consecuencias serán peores, sin duda.
A cada unx le llevará su propio tiempo conocer sus secuelas; tendrá que pasar cierto tiempo para lograrlo. Con los ejercicios, con la rehabilitación, sabrás qué posibilidades tenés, qué objetivos propuestos se pueden realizar y cuáles no. Más allá de la información recibida por lxs profesionales, empezarás a darte cuenta de qué cosas podés hacer por vos mismx y qué cosas no.
Insistimos en que las lesiones neurológicas se tratan, pueden mejorar, aunque en general suelen dejar alguna secuela de mayor o de menor gravedad. Para muchxs el tratamiento de rehabilitación será largo, al principio con más intensidad y frecuencia, luego seguramente irán disminuyendo, y quizás incluso hasta necesites hacer tratamiento durante muchos años después del evento. El tratamiento te ayudará a conseguir que logres más cosas, aún con la secuela que tengas, a que las molestias disminuyan o al menos no aumenten, que mejores tu postura y aquellas estrategias que usás para hacer las actividades diarias.
Cuando sucede un evento como el que te tocó, imprevisto, golpea especialmente la perspectiva de “futuro”. Al principio del proceso el futuro te puede parecer incierto, o catastrófico. Será difícil imaginar qué sucederá en lo personal, en lo laboral o con relación al estudio. Puede ser que trastoque los vínculos y las actividades que realizabas. Habrá que encontrar las estrategias adecuadas para salir adelante y avanzar. Al comienzo no te atosigues con planes y metas o con demasiada información. Andá de a poco, paso a paso. No dejes de estar activo ni de asistir a los diferentes tratamientos. De a poco entenderás más, aprenderás, descubrirás modos de lograr realizar cosas, como producto de tu creatividad, o de la de tus familiares y amigxs cercanxs, y el panorama será menos hostil.
Actividad sugerida
A continuación encontrarás preguntas para que puedas indagar sobre lo que te sucedió físicamente. Es importante que tengas claro qué fue lo que pasó en tu sistema nervioso, cómo afectó la funcionalidad de tu cuerpo, cuál es el propósito de tu rehabilitación, y si quedarán secuelas. Te proponemos que, si al leer las preguntas hay respuestas que no sabés, las consultes con tus medicxs fisiatras, kinesiólogxs, neurólogxs, con el equipo que te trata. Ellxs te pueden ir respondiendo aquello que no sabés. Si te resulta difícil comprenderlo, pediles que te lo grafiquen. Es un buen momento para esclarecer estas dudas o cualquier otra que te surja en este proceso.
Preguntas
¿Cuál es el diagnóstico médico que recibiste? ¿Comprendés de qué se trata? ¿Tenés alguna duda? ¿Cuál/es?
Según lxs profesionales, ¿te quedarán secuelas? ¿Cuáles?
¿Qué es lo que se espera que puedas recuperar?
¿Qué objetivos tiene la rehabilitación que estás haciendo?
¿Qué esperás vos de la rehabilitación?
¿Te animás a dibujar lo que te sucedió en tu sistema nervioso? Dibujate a vos mismx y tu lesión. Podes pedir ayuda a lxs rehabilitadores, para tener información precisa.
En el gráfico del cuerpo con el sistema nervioso que ves a continuación indicá dónde fue tu lesión, qué partes afectó temporalmente y qué partes afectó irreversiblemente.


3. El duelo
Luego de que ocurre una lesión y se comunica el diagnóstico a la persona, comienza el duelo. Es un proceso lento y doloroso que sucede luego de que se pierde algo muy importante para unx, como la muerte de un ser querido, o cuando un vínculo afectivo se termina, o cuando se pierde algo para siempre, como el cuerpo que unx tenía. Es una despedida: despedirnos de lo que perdimos. En este caso, es despedirse del cuerpo que tenías y todo lo que se fue con él. Es esperable sufrir en este proceso: no sería normal tomar conciencia de que perdimos para siempre algo valorado y no sentirnos tristes por eso. Atravesar este proceso es difícil, pero también necesario para seguir adelante.
Vamos a contarte un poco más sobre las etapas de duelo, que fueron explicadas de forma muy clara por una psiquiatra suizo-estadounidense llamada Elisabeth Kübler-Ross en su libro Sobre la muerte y el acto de morir, publicado en 1969. Quizás, al leer sobre ellas, te des cuenta de que ya transitaste por algunas o por todas. Te proponemos ir reconociendo las emociones con las que te encontraste en cada etapa y las conductas que adoptaste o adoptás con relación a ellas. Este ejercicio te ayudará a pensarlas como algo normal, vas a sentirte menos rarx. Lo que te sucedió es algo muy fuerte, sería muy difícil no desestabilizarse emocionalmente en este nuevo contexto, ¿no?
Como dijimos anteriormente, el duelo tiene distintas etapas que suelen ocurrir en cierto orden. A veces, alguna etapa es más notoria que otra. Esto dependerá de la personalidad de cada persona, pero en general se suelen dar de la siguiente manera.
A la primera etapa se la llama negación: nos negamos a aceptar la pérdida. No queremos que las cosas sean así, entonces adoptamos una actitud obstinada y no aceptamos la situación. Es que aún no estás preparadx para esto que sucedió de golpe y sin previo aviso, tu cabeza necesita tiempo para asimilar la noticia. La negación no es un mecanismo consciente, no es que te hayas propuesto negar tu realidad. En esta etapa, muchas veces se buscan sin cesar diferentes opiniones médicas y tratamientos (por insólitos que sean). Se les pide a lxs profesionales que se realicen otros estudios o repetir los que ya se realizaron, una y otra vez, aunque el resultado sea el mismo. Es posible que, a pesar de que relates lo que te pasó y hables sobre tus nuevas dificultades de manera realista, al mismo tiempo lo niegues de forma inconsciente, haciendo planes que no son posibles para la situación en la que te encontrás, y hasta pareciera que delirás un poco. Un ejemplo sería una persona que habla sobre su imposibilidad para caminar y de lo larga que será su rehabilitación, pero al mismo tiempo quiere organizar planes para ir a hacer trekking a la montaña el próximo verano.
Es posible que no quieras hablar con gente que te recuerde esta nueva realidad que hoy te resulta difícil de afrontar. Pero será inevitable que te encuentres una y otra vez con la realidad, que te hará confrontar con la pérdida. Entonces aparece en escena la etapa definida como ira: el enojo por no poder cambiar la realidad que estamos viviendo genera frustración. Es natural que surja esa pregunta de la que hablábamos en el primer capítulo: “¿Por qué a mí?”. En esta etapa es normal la irritabilidad, pensar que nadie nos entiende. Podemos sentir envidia de quienes sí pueden moverse como desean. Es posible que nos enojemos con nuestro entorno: la familia, lxs amigxs, el equipo médico. También es posible irritarnos por cosas sin importancia… en el fondo, es por la sensación de injusticia ante lo que nos pasa.
A la etapa que sigue se la conoce como negociación o pacto. Kübler-Ross explica que es una etapa útil para la persona que está transitando el duelo. Luego de afrontar la realidad y de enojarse con todxs, incluso hasta con Dios, tal vez sea el momento de llegar a una especie de acuerdo que posponga lo inevitable. Es decir, demorar lo que viene: aún necesitamos tiempo para prepararnos. Ya nos enojamos y nos conviene hacer un pacto, aunque no nos guste. Ya me enojé y no logré nada, de modo que si negocio, si “me porto bien”, en una de esas consigo algo…
Suele ser un pacto con Dios. Generalmente se hace en silencio o se menciona al pasar. Tiene forma de promesa: “Si mejoro, si el dolor se alivia, si logro moverme, prometo ser mejor persona o hacer esto o cumplir lo otro”. Kübler-Ross explica que es muy beneficioso hablar sobre esto con alguien que nos dé confianza, un buen interlocutor, porque posiblemente estas promesas, estos pactos imaginarios, están construidos sobre la base de temores irracionales, de sentimientos de culpa excesiva o de ideas de castigos merecidos. Es posible que esta idea de pacto se relacione con temas no resueltos del pasado que te provoquen sentimientos de angustia y culpa, que te lleven a pensar que es un castigo merecido. Por eso te recomendamos hablar de estas ideas; en el diálogo con otra persona que valores, cuyas palabras y sabiduría estimes. Así puede que encuentres ayuda para ordenar y racionalizar estas ideas. Habrá que analizar este pacto, ver sobre la base de qué idea se fundó, clarificar cuáles son los temas personales a resolver, qué carga le estás adjudicando a este accidente o suceso con el que te encontrás. Hablarlo con otro ayudará a racionalizar y, poco a poco, ordenar los hechos.
Este sería el último esfuerzo por volver el tiempo atrás y hallar algo que mejore la situación en la que estás. Cuando enfrentar la realidad ya no puede dilatarse más, la soga de la que tirás se empieza a hacer cada vez más finita, hasta que un día se rompe y te ponés muy, muy triste.
En este lapso es posible que entres en la próxima etapa: depresión. Reconocés lo que perdiste, y con mucho dolor te despedís del cuerpo que tenías. Seguramente en esta etapa sentís que se va una parte de quien solías ser. Es posible que haya llanto, que quieras estar solo; quizás quieras estar cerca de alguien que sabe contenerte. Es posible que te sientas cansado. Pensemos en el gasto de energía que significó negar lo sucedido, el enojo que trajo, el esfuerzo de fantasear con posibles soluciones que te habrán mantenido despierto más de una noche; soportar hasta un límite insostenible las esperanzas de cambiar el destino. Además, está la energía que habrán consumido los estudios clínicos, aprender los cuidados físicos, el manejo de los dolores y el lidiar con el nuevo cuerpo.
Así que la etapa de depresión te puede encontrar sin fuerzas y triste. Como dice Kübler-Ross: “Ya no se puede seguir poniendo al mal tiempo buena cara”.
Hay que respetar esta etapa. Atravesarla es necesario e importante. Muchas veces la familia, o incluso el equipo terapéutico, insisten en que te mantengas de buen ánimo y no te dejan estar triste. Seguramente les duele verte así, quizás ellos también tengan que lidiar con su propio duelo. Pero esta insistencia en que pongas “buena cara” no es beneficiosa, hay que respetar tu tristeza. Necesitás vivirla en paz. Sería muy importante que les digas lo que necesitás. Quizás sea un silencio, pasar momentos en soledad, recibir un abrazo, que no te hablen sobre algún tema que no te interesa o que te angustia. Explicales cómo querés ser acompañado. Recordá que también es una situación diferente y nueva para tus seres queridos, que todos luchan con su propia angustia y negación.
Recordamos el caso de un paciente de treinta y tres años que quedó parapléjico luego de un accidente laboral. No podía mover su cuerpo desde la pelvis hacia abajo. Cuando lo conocimos estaba triste, había entendido de qué se trataba físicamente lo que le había sucedido, había entendido que “no se curaría” de su lesión medular: ya no podría volver a caminar. Su esposa lo estaba incomodando, le pedía que no perdiera las esperanzas, le decía que en un tiempo estaría mejor, que no estaba poniendo voluntad, que no era optimista. Ella en realidad estaba atravesando su propia negación y no permitía que el paciente, que ya había comprendido su realidad y la consecuente pérdida, pudiera atravesar su tristeza por lo perdido. Esta etapa es una preparación para lo que vendrá.
Es esperable que en algún momento salgas de este lugar y que te encuentres con la etapa de aceptación. Kübler-Ross explica que no es una etapa de felicidad, sino que está desprovista de sentimientos. Ya no hay pelea, ya reconociste tu pérdida y te enojaste lo suficiente, ya lloraste todo lo que podías llorar. En esta nueva etapa empezás a poner energía en encontrar la forma de sobrellevar la situación: puede ser que aparezca entusiasmo por hacer actividades, hacer la rehabilitación, trabajar, ver gente… hasta puede que de repente un día te encuentres riendo de alguna gracia. Una paciente internada que estaba en rehabilitación un día se encontró diciendo: “Ya sé que no voy a poder caminar, voy a aprender cómo tengo que hacer para pasarme de la silla de ruedas al auto, así voy a casa a comer con mi familia los fines de semana”. Antes de semejante reconocimiento, se negaba a aprender técnicas para desenvolverse con la silla de ruedas ya que, como ella decía, no había ido a la clínica para aprender a usarla, sino para salir caminando. Lamentablemente, se trataba de una lesión medular que le impediría hacerlo.
En esta etapa se encuentran los recursos para sobrellevar lo que te sucedió. Por supuesto, es esperable que tengas altibajos emocionales: no olvides que lo que te ocurrió es algo tan fuerte que tu vida cambió notablemente. Por eso, aun luego de aceptar el nuevo contexto, habrá días de tristeza, de frustración, pero es esperable que cada vez puedas ir sobrellevando estos sentimientos de mejor manera. Si uno queda atrapado en alguna de las etapas y no puede avanzar, es un problema que requiere la ayuda de un profesional de la salud mental, sea unx psicólogx o unx psiquiatra. Si esto pasara, el duelo podría estar siendo patológico, porque no se estaría pudiendo aceptar la realidad, y hay una insistencia con las ideas fantasiosas que traen desgaste mental y sentimientos hostiles. Se padecería entonces una tristeza profunda, prolongada en el tiempo, que no permite superar las emociones negativas a pesar de que ya pasó un período largo.
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