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Experto en gestión medioambiental Innovación y Cualificación, S. L. Target Asesores, S. L.

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Experto en gestión medioambiental

Autores: Innovación y Cualificación, S. L.

Target Asesores, S. L.

2ª Edición

© IC Editorial, 2016

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ISBN: 978-84-16758-71-5

Nota de la editorial: IC Editorial pertenece a Innovación y Cualificación S. L.

Índice

Portada

Título

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Índice

Unidad Didáctica 1 Conceptos generales sobre el medio ambiente

1. Concepto de medio ambiente

2. Componentes del medio ambiente

3. El modelo de sistema de medio ambiente

4. Ecología y medio ambiente

5. Los seres humanos y el medio ambiente

6. Los recursos ambientales

7. Los problemas ambientales

Ejercicios de repaso y autoevaluación

Unidad Didáctica 2 Regulación jurídica del medio ambiente

1. El Derecho Ambiental

2. El Derecho Internacional del Medio Ambiente

3. El Derecho ambiental en la Unión Europea

4. El Derecho ambiental en España

5. La Responsabilidad ambiental y el delito ecológico

6. El derecho de acceso a la información ambiental

7. La participación pública en la política ambiental

Ejercicios de repaso y autoevaluación

Unidad Didáctica 3 Contaminación del medio acuático

1. Características generales del agua

2. La calidad del agua

3. Sistemas de tratamiento y depuración de las aguas

4. La contaminación del agua

5. Obligaciones legales para los vertidos

6. Legislación aplicable al medio acuático

Ejercicios de repaso y autoevaluación

Unidad Didáctica 4 El aire y su contaminación

1. Descripción del aire y de la atmósfera

2. Contaminantes atmosféricos y sus fuentes de contaminación

3. Efectos de la contaminación atmosférica

4. Instrumentos para el tratamiento de la contaminación atmosférica

5. Calidad del aire y protección de la atmósfera

Ejercicios de repaso y autoevaluación

Unidad Didáctica 5 Contaminación acústica

1. El sonido

2. El ruido

3. Instrumentos para la medida del sonido

4. Evaluación del ruido

5. Efectos producidos por la contaminación acústica

6. Medidas de protección frente el ruido

7. Legislación sobre el ruido

Ejercicios de repaso y autoevaluación

Unidad Didáctica 6 Contaminación de suelos

1. Concepto y formación del suelo

2. Clasificación de los suelos

3. La degradación del suelo

4. Descontaminación de suelos

5. Legislación aplicable a la contaminación de suelos

Ejercicios de repaso y autoevaluación

Unidad Didáctica 7 La gestión de residuos

1. Residuos: Concepto y Tipología

2. El problema de los residuos

3. Normativa aplicable a la gestión de los residuos

4. La gestión de residuos

5. La gestión de residuos industriales

6. La minimización de los residuos

Ejercicios de repaso y autoevaluación

Unidad Didáctica 8 Técnicas de gestión ambiental (I)

1. Sistemas de Gestión Ambiental

2. Análisis del Ciclo de Vida

3. Etiquetado ecológico

4. Marketing ecológico

5. Evaluación de Impacto Ambiental

6. Prevención y control integrado de la contaminación

7. Desarrollo sostenible y Agenda 21

Ejercicios de repaso y autoevaluación

Unidad Didáctica 9 Técnicas de gestión ambiental (II)

1. Red Natura 2000

2. Espacios naturales protegidos

3. Energías renovables

Ejercicios de repaso y autoevaluación

Unidad Didáctica 10 Auditorías ambientales

1. Generalidades sobre la Auditoría

2. Metodología de realización de la Auditoría Ambiental

3. El auditor ambiental

Ejercicios de repaso y autoevaluación

Unidad Didáctica 11 El medio ambiente en la gestión empresarial

1. El entorno ambiental en la empresa

2. Introducción del factor ambiental en el entorno empresarial

3. La estrategia ambiental de la empresa

4. Empresa y desarrollo sostenible

5. Impacto ambiental de las empresas

Ejercicios de repaso y autoevaluación

Bibliografía

Unidad Didáctica 1
Conceptos generales sobre el medio ambiente
1. Concepto de medio ambiente

Los problemas de la degradación de la naturaleza, la contaminación o el deterioro del paisaje y los sistemas ecológicos, unidos a las consecuencias de todo ello para las condiciones de vida de los seres humanos, han consolidado el uso del término “Medio Ambiente”.

“Medio ambiente” es un término compuesto por dos palabras con similar significado. Esta característica se conoce como pleonasmo, ya que ambas palabras (“medio” y “ambiente”) contienen ideas semejantes.

Este concepto ha ido evolucionando de tal forma que se ha pasado de considerar fundamentalmente sus elementos físicos y biológicos a una concepción más amplia, en la que destacan las interacciones entre sus diferentes aspectos, poniéndose el acento en la vertiente económica y sociocultural. De hecho, actualmente el concepto de medio ambiente se encuentra íntimamente ligado al concepto de desarrollo.

Esta relación resulta crucial para comprender la problemática ambiental y para acercarse a la idea de un desarrollo sostenible, que garantice una adecuada calidad de vida para las generaciones actuales y para las futuras.

La definición de medio ambiente según la Real Academia de la Lengua Española, es la siguiente:

Conjunto de circunstancias físicas, culturales, económicas y sociales que rodean a las personas y a los seres vivos.

Según la Norma ISO 14001, el medio ambiente se puede definir de la siguiente manera:

El entorno en el cual una organización opera, incluyendo el aire, el agua, la tierra, los recursos naturales, la flora, la fauna, los seres humanos y sus interrelaciones.

El concepto de medio ambiente implica directa e íntimamente al hombre, ya que concibe no solo aquello que rodea al hombre en el ámbito espacial, sino que también incluye el factor tiempo, es decir, el uso que de ese espacio hace la humanidad referido a la herencia cultural e histórica.

Atendiendo a la perspectiva de las actividades humanas, el medio ambiente puede entenderse como:

1 La fuente de recursos naturales, ya que abastece al ser humano de materias primas y energía, que necesita para su desarrollo en el planeta. Ahora bien, solo una parte de estos recursos son renovables, por lo que habrá que hacer un tratamiento cuidadoso y respetuoso, con el objetivo de evitar una utilización de los mismos que conduzcan a situaciones irreversibles. Para ello, los recursos naturales se utilizarán por debajo de sus tasa de renovación, con un ritmo asimilable por el medio ambiente, o con una intensidad de uso asumible y coherente, en el caso de los recursos no renovables.

2 El soporte de actividades, el medio ambiente presenta una determinada capacidad de acogida para cada actividad que se desarrolla en su seno. Para cualquier ecosistema, la capacidad de acogida debe ser lo suficientemente elevada para que no genere consecuencias irreparables.

3 El receptor de efluentes, es decir, receptor de vertidos, emisiones, residuos no deseados, etc. Por este motivo, es importante tener en cuenta la capacidad de asimilación del medio ambiente, ya que la velocidad de emisión de efluentes sobre el mismo siempre deberá ser más baja que la tasa de asimilación. Si no se produjera de esta forma, se generarían graves consecuencias.

2. Componentes del medio ambiente

El medio ambiente está conformado por dos tipos de componentes:

1 Componentes bióticos.

2 Componentes abióticos.

2.1. Componentes bióticos del medio ambiente

Los componentes bióticos del medio ambiente incluyen a todos los seres que tienen vida, ya sean animales o plantas, bacterias, etc.

Lo biótico hace referencia a lo característico de los seres vivos o que está vinculado a ello.

La flora y la fauna representan los componentes vivos o bióticos del medio ambiente.

Entre la flora y la fauna existe una dependencia muy estrecha, basada en leyes naturales que rigen la estructura y funciones de las asociaciones de seres vivos.

Fauna

Al hablar de fauna, se hace referencia al conjunto de animales en sus diferentes clasificaciones, como mamíferos, reptiles, aves, etc., que habitan en una región determinada.

Para el conocimiento de la fauna, se parte del conocimiento taxonómico y de la distribución de las especies en los tres ambientes de vida terrestre, aguas continentales y aéreo.

Se conoce como especie nativa o autóctona a la especie que aparece en una región como resultado de un fenómeno natural, sin la intervención del ser humano. La especie foránea o exótica es aquella especie no nativa que fue introducida en un ecosistema por el hombre, ya fuera de manera accidental o deliberada. Las especies invasoras son aquellas que lograron establecerse en una nueva región, donde generan cambios en la composición del ambiente.

La fauna puede dividirse en fauna silvestre (no necesita del hombre para su alimentación y desarrollo) y fauna doméstica (especies sometidas al dominio del hombre). Algunos expertos también hablan de “fauna en proceso de domesticación” para referirse a aquellos animales silvestres que, criados por el hombre, pierden sus características salvajes.

El objetivo del estudio de la fauna se orienta principalmente hacia las especies que conforman poblaciones estables e integradas en comunidades también estables, sin incluir los animales domésticos.

La diversidad de la fauna depende de la capa vegetal, de la presencia de otros animales, de la existencia de fuentes de agua, de factores topográficos y fisiográficos, y de la acción del hombre, entre otros aspectos.

A partir de la fauna, el hombre se provee de alimentos y materiales para distintos usos, como pieles, aceites, etc. Algunas de las especies de mamíferos que anteriormente se encontraban en abundancia son cada vez más escasas, debido a la fuerte presión antrópica que se ejerce sobre ellas, degradando su nicho y dejando condiciones impropias de habitabilidad. Por ello, es notoria la cantidad de clases faunísticas que han desaparecido.

Flora

La flora es el conjunto de especies vegetales que pueblan un territorio o una región geográfica, consideradas desde el punto de vista sistemático. La flora será rica o pobre dependiendo de si la región geográfica considerada posea muchas especies vegetales o escaso número de ellas.

El conjunto de flora es de muy variable amplitud, según el punto de vista desde el que se considere. Así, se puede hablar de flora de un país determinado.

El concepto puede ser aún más localista o determinista, como cuando se habla de “flora intestinal” para designar el conjunto de bacterias intestinales, o de “flora venenosa”, término con el que se designa al conjunto de especies vegetales que revisten ese carácter, etc.

Se pueden distinguir seis reinos florales y, en estos, a la vez, terrenos florales menores (regiones, etc.), los cuales presentan una flora que les es propia. Estos reinos florales son el holártico, paleotrópico, neotrópico, australiano, capense y el artántico.

El reino floral holártico comprende toda la zona templada y fría septentrional, que se caracteriza por la gran abundancia de bosques. Comprende varias regiones, entre las que cabe citar la región ártica de la tundra, la región eurosiberiana, la región mediterránea y la centroasiática.

No hay que confundir el concepto de flora con el de vegetación, ya que mientras que la primera se refiere al número de especies distintas que cubre un territorio, la segunda se refiere al conjunto de plantas que lo cubren. Un país puede tener una flora muy pobre y ser rico en cuanto a vegetación.

Se pude clasificar la flora como flora nativa (autóctona de una región, crece sin la intervención humana), flora agrícola o de jardín (cultivada por el hombre) y la flora de maleza (aquellas especies consideradas como indeseables).

La flora es utilizada por el hombre para satisfacer diversas necesidades. Ciertas hojas, semillas y frutas se utilizan como comida, mientras que la madera, el caucho y las cortezas pueden servir para la fabricación de productos o el desarrollo de construcciones.

De manera similar, la fauna aprovecha ciertas especies de la flora como alimento, de modo que sobrevive gracias a ella.

2.2. Componentes abióticos del medio ambiente

Los componentes abióticos hacen referencia al medio en el que no es posible la vida. Es el término opuesto a biótico, ya que designa lo que no forma parte o no es producto de los seres vivos.

Los factores abióticos son el aire, el agua, el sol y el suelo, entre otros. Estos componentes configuran el denominado biotopo, mientras que los componentes bióticos configuran la biocenosis.

El biotopo es el espacio físico donde se desarrolla la biocenosis (conjunto de las distintas especies que conviven en un mismo sitio) y puede dividirse en edafotopo (la tierra), el climatopo (las características climáticas) y el hidrotopo (los factores hidrográficos).

Agua

Si se divide la superficie de nuestro planeta en diez partes iguales, siete de ellas estarían compuestas por agua.

El origen del agua está íntimamente ligado al de la corteza terrestre, debido a que los océanos se crearon a partir de “exudaciones” de la roca.

El agua se recicla constantemente. Se limpia y renueva gracias al sol, la tierra y el aire, para mantener el equilibrio en la Naturaleza. Dicho con otras palabras, el agua que se toma ahora es la misma que tomaban nuestros antepasados, pero reciclada.

Suelo

Es la cubierta superficial que cubre la tierra. Está compuesto por minerales y partículas orgánicas que se producen por la acción combinada entre el viento, el agua y la temperatura.

El suelo es el hábitat de conjunto de microorganismos y pequeños animales, que constituyen el llamado edafon.

La alteración que sufren las rocas, hasta llegar a constituir el suelo, se denomina “meteorización”. Este proceso consiste en el deterioro y la transformación que se produce en la roca al fragmentarse por diferentes factores (físicos, químicos, biológicos, etc.).

Los suelos pueden cambiar mucho su composición de un lugar a otro. La estructura física del suelo en un lugar dado, está determinada por el tipo de material geológico del que se origina, por la cubierta vegetal, por la cantidad de tiempo en que ha actuado la meteorización, por la topografía y por los cambios artificiales resultantes de las actividades humanas.

Las variaciones del suelo son lentas y graduales, excepto cuando se originan por un desastre natural. El cultivo de la tierra priva al suelo de su cubierta vegetal y de su protección contra la erosión del agua y del viento.

El hombre, desde hace miles de años, se ha dedicado a contaminar el suelo depositando sustancias químicas y desechos de todo tipo y color. Tanto por motivos industriales como domésticos, ya sea a través de residuos líquidos, por las aguas de las viviendas, por contaminación atmosférica o por el material articulado que luego se precipita a la tierra (lluvia ácida), el suelo es continuamente agredido.

Luz

La luz es un factor abiótico esencial del ecosistema, dado que constituye el suministro principal de energía para todos los organismos. La energía luminosa es convertida por las plantas en energía química gracias al proceso llamado fotosíntesis. Esta energía química es encerrada en las sustancias orgánicas producidas por las plantas. Sin la luz, la vida no existiría sobre la Tierra.

La luz visible no es la única forma de energía que llega desde el Sol. El Sol envía varios tipos de energía, desde ondas de radio hasta rayos gamma. La luz ultravioleta (UV) y la radiación infrarroja (calor) se encuentran entre estas formas de radiación solar. Ambas constituyen factores ecológicos muy valiosos.

Clima

El clima hace referencia al conjunto de las condiciones atmosféricas que caracterizan a una región.

Aunque, en ocasiones, clima se utilice como sinónimo de tiempo, dichos conceptos no tienen el mismo significado. El tiempo se refiere al estado de las variables atmosféricas en un cierto lugar y momento dado. En cambio, el clima supone una información enfocada a un período temporal más largo, de unos treinta años como mínimo.


Recuerde

La Real Academia Española de la Lengua define medio ambiente como: “Conjunto de circunstancias físicas, culturales, económicas y sociales que rodean a las personas y a los seres vivos”.

3. El modelo de sistema de medio ambiente

En la propia definición de medio ambiente, se utiliza el término “sistema” para definir dicho concepto. Por sistema se entiende “el conjunto de elementos en interacción”.

Cuando se habla de sistemas, se debe diferenciar entre sistemas abiertos o cerrados respecto al intercambio de materia y energía con otros sistemas:

1 Abiertos: aquellos sistemas en los que se producen entradas y salidas de materia y energía. Por ejemplo, en una ciudad entra y sale energía; además, entra materia y salen desechos y productos manufacturados.

2 Cerrados: aquellos sistemas en los que no existen intercambios de materia, pero sí de energía. Por ejemplo, en una charca entra energía solar y sale calor, pero la materia se recicla.

3 Aislados: aquellos sistemas en los que no existe intercambio de materia ni de energía. No hay ningún sistema aislado, pero se suele trabajar con ellos bajo esta definición. Por ejemplo, el Sistema Solar y sus planetas.

El medio ambiente es un sistema abierto, los principales elementos que lo conforman, son:

1 Factores abióticos: clima, suelo, paisaje, aire, etc.

2 Factores bióticos: ser humano, flora y fauna.

3 Factores socioeconómicos: patrimonio cultural y bienes materiales.

3.1. Los modelos: la representación de los sistemas

Los sistemas pueden representarse mediante modelos (representaciones simplificadas de la realidad), que permiten ver, de forma clara y sencilla, las distintas variables y las relaciones que se establecen entre ellas. Estas representaciones se hacen mediante esquemas, dibujos o expresiones matemáticas. Por ejemplo, en ecología, se emplean modelos de pirámide para representar las relaciones tróficas en un ecosistema.

Así, los modelos permiten tener una visión de la estructura del sistema y medir cuantitativamente los procesos que se llevan a cabo. De este modo, puede predecirse qué ocurriría si se produjera un cambio en alguna de las variables.

La aplicación de la teoría general de sistemas y la simulación en modelos, permiten buscar la forma de actuación adecuada para prevenir sucesos no deseados. La validez de un modelo es el grado de exactitud con que se pueden predecir hechos futuros.

Nuestro planeta puede ser considerado como un sistema cerrado: recibe un aporte de energía (especialmente procedente del Sol), y experimenta una pérdida de energía en forma de calor. Se trata de un sistema que autorregula su temperatura, manteniendo una media de unos 15°C, lo cual permite la existencia de agua líquida y, por tanto, vida.

El planeta Tierra como sistema

La Tierra es un sistema extraordinariamente complejo, por tanto, al elaborar un modelo del mismo, se suelen considerar los siguientes subsistemas:

1 Atmósfera: Capa más externa del planeta, en estado gaseoso.

2 Hidrosfera: Capa discontinua de agua que envuelve la superficie sólida del planeta. Comprende fundamentalmente el agua líquida, continental y oceánica, y el hielo glacial, aunque una pequeña cantidad forma parte de la atmósfera y de los seres vivos.

3 Geosfera: Componente de estructura rocosa, es el sistema terrestre de mayor volumen, aunque presenta especial interés solo su parte más externa o litosfera.

4 Biosfera: Sistema constituido por todos los seres vivos que habitan la tierra y que ocupa la parte inferior de la atmósfera, la parte superior de la litosfera y una parte de la hidrosfera.


Sabía que...

La atmósfera se extiende hasta unos 600 km por encima del planeta, y se divide en cuatro capas concéntricas: troposfera, estratosfera, mesosfera y termosfera.

Todos los componentes del sistema Tierra se relacionan de una u otra forma en un equilibrio dinámico, de manera que el cambio en un subsistema repercute sobre los demás, por ejemplo:

1 La regulación del clima terrestre, en la que intervienen todos los subsistemas, especialmente la atmósfera y la hidrosfera. Las alteraciones provocadas por el aumento del efecto invernadero demuestran hasta qué punto interaccionan todos los componentes terrestres.

2 El ciclo del agua, que recorre la atmósfera, la hidrosfera, la geosfera y la biosfera, mediante sucesivos cambios en su estado físico.

3 Los ciclos biogeoquímicos, en los que los elementos como el carbono, el nitrógeno o el fósforo van pasando de unos subsistemas a otros, ya que forman parte de moléculas que permanecen estables durante cierto tiempo en cada etapa.

En un sistema dinámico como es el de la Tierra, cualquier cambio en uno de sus componentes requerirá un cambio en los demás, para restablecer el equilibrio.


Algunos autores, principalmente J. Lovelock, han desarrollado un modelo de la Tierra conocido como Hipótesis de GAIA, en alusión a la diosa griega Madre Tierra. Según este modelo, la Tierra es un superecosistema con numerosas funciones que interaccionan y con mecanismos de retroalimentación, que moderan las temperaturas extremas y mantienen relativamente constante la composición química de la atmósfera y de los océanos.

Según J. Lovelock: “La biosfera es una entidad autorregulada con capacidad para mantener nuestro planeta sano mediante el control del ambiente físico-químico”.

4. Ecología y medio ambiente

Los seres vivos están en permanente contacto entre sí y con el medio ambiente en el que viven. La Ecología estudia y analiza estas complejas relaciones.

La Ecología analiza cómo cada elemento de un ecosistema afecta a los demás componentes, y cómo él mismo es afectado. Es una ciencia de síntesis, pues para comprender la compleja trama de relaciones que existen en un ecosistema hay que tener conocimientos de botánica, zoología, fisiología, genética y otras disciplinas como la física y la geología.

El término “Ecología” fue utilizado por primera vez por Reither y Haeckel, en 1865. Se descompone en las raíces griegas oikos (casa), y logos (tratado o estudio). Entonces, la Ecología era entendida como el “estudio de un organismo en su casa o hábitat, o en su entorno natural”.

La Ecología moderna es un producto del presente siglo, solo en las últimas décadas se ha desarrollado en el seno de la Biología y se ha convertido en el “estudio científico de las relaciones recíprocas entre organismos y su medio ambiente físico”.

La Ecología se ocupa de casi todos los niveles de organización de la vida en la Tierra, desde el animal o el vegetal individual hasta la comunidad entera de organismos que viven en una región, incluyendo los efectos sobre dichos organismos de los factores climáticos y geológicos, que constituyen su alrededor físico.

La Ecología tiene muchas aplicaciones prácticas en la agricultura, en peritajes biológicos, en la regulación de la caza, en la vigilancia de plagas, en la silvicultura, en la biología pesquera, etc.

El conocimiento de esta ciencia es indispensable para la conservación del suelo, bosques, vida salvaje, reservas de agua y pesca, así como para el manejo adecuado de los recursos naturales.

Existen algunas subdivisiones dentro de la Ecología:

1 Autoecología. Estudia el organismo individual, es decir, se interesa por lo que el individuo necesita y tolera, por su forma de vida, funcionamiento y por su medio ambiente, a través de todas las etapas de su ciclo vital.

2 Ecología de la población. Estudia las poblaciones de organismos. Una población son todos los individuos de una especie que viven en una región, en un mismo tiempo. Esta rama de la Ecología trata de explicar el comportamiento de la población, es decir, su estabilidad, crecimiento rápido o decadencia.

3 Ecología de la comunidad. Estudia las comunidades bióticas. La comunidad biótica se compone de todos los organismos de todas las especies que viven en una región determinada.

4 Ecología aplicada. Tiene por objeto proteger la naturaleza y su equilibrio en el medio ambiente humano principalmente, tanto en el medio rural como en el urbano.

5 Ecología de sistemas. Usa la teoría de sistemas como base para estudiar los sistemas ecológicos.

La naturaleza comprende el conjunto de los organismos y ambientes. Para referirse al sistema natural de una localidad dada, se habla de un ecosistema o sistema ecológico. Con este término, se hace referencia al conjunto de los organismos del planeta (biosfera), de una región (bioma), o de una hectárea de terreno, siempre y cuando en él se pueda identificar no solo al medio físico concreto, sino también a los seres vivos que viven en él, así como las relaciones que se dan entre ellos.

Esta noción de escalas espaciales y temporales lleva a considerar el concepto de niveles de organización o niveles jerárquicos. Los niveles de organización más importantes son:

1 Organismo individual: es la unidad funcional esencial de la Ecología. Cada organismo tiene un genotipo distinto, que le confiere propiedades y características distintas. Estas características son muy importantes para definir el modo en que el organismo responde al ambiente inanimado y/o interactúa con el ambiente vivo que le rodea. Ejemplos: una lechuza o un ciervo.

2 Población: conjunto de organismos de la misma especie que conviven en tiempo y espacio. Los organismos de una misma especie que conviven, pueden intercambiar natural y espontáneamente sus características genéticas, comparten un pasado evolutivo común y, lo más importante, constituyen una unidad evolutiva con un destino común. Ejemplos: la población de juncos de una laguna, la población de ratas de una ciudad, la población de gaviotas, etc.

3 Gremios: son grupos de poblaciones que explotan la misma clase de recursos y de una forma parecida, constituyendo una agrupación funcional de poblaciones de especies distintas que interactúan ecológicamente entre sí. Ejemplos: las aves carroñeras de la Costa Patagónica, los comedores de granos (aves, roedores) de los ecosistemas agrícolas, etc.

4 Comunidades: son grupos de poblaciones de distintas especies que coexisten o cohabitan en tiempo y espacio. Es la parte viva del ecosistema, por lo que su delimitación es independiente de la escala de referencia adoptada. Ejemplos: una comunidad de peces en un río cualquiera.

5 Biomas: son ecosistemas regionales con comunidades parecidas. El bioma de los bosques templados del Sur incluye diversas comunidades arbóreas, dominadas por distintas especies de árboles. Ejemplos: las estepas de la Pampa Argentina, los bosques xerófilos del Chaco y los bosques templados del Sur de Chile y Argentina.

El reconocimiento de la existencia de estos distintos niveles de organización es importante a la hora de tomar decisiones sobre el manejo de recursos naturales, por ejemplo, el manejo de una especie en peligro de extinción requerirá conocimientos en el nivel de organismo (aspectos reproductivos, alimenticios, etc.) y de población (tasa de natalidad y mortalidad); la gestión de una central hidroeléctrica requerirá el control de la cuenca de drenaje del río, incluyendo el manejo de la cobertura vegetal (comunidades vegetales), las poblaciones de peces y de los procesos físicos que allí tienen lugar (erosión, ciclo hidrológico, sedimentación, etc.).

4.1. El “nicho ecológico”

El conjunto de variables ambientales que caracterizan el hábitat de un organismo en particular (aquella porción del ambiente en la cual el organismo puede vivir) es muy numeroso. Para cada variable (temperatura, pH, humedad, etc.), existe un rango dentro del cual el organismo puede vivir; por debajo o por arriba de esos límites, el organismo desaparece.

Si se consideran dos variables simultáneamente, se puede representar un espacio bidimensional con una superficie en un hiperespacio. Esta noción, que, a diferencia del concepto de hábitat, incluye variables abióticas, temporales, espaciales y especialmente bióticas (presencia de especies competidoras, abundancia de depredadores, etc.), conduce al concepto de “nicho ecológico” de un organismo o de una especie.

Este concepto describe el conjunto de situaciones en las cuales el organismo en cuestión se desarrolla, incluyendo su papel en la comunidad o en el ecosistema. Suele decirse que el hábitat de un organismo o especie es su dirección, mientras que el nicho es la profesión.


4.2. Principales formas en que interactúan los seres vivos

Los seres vivos pueden interactuar mediante dos tipos de relaciones: interespecíficas e intraespecíficas.

La diferencia fundamental entre ambos tipos de relaciones es que las relaciones interespecíficas se producen entre individuos de diferentes especies, mientras que en las relaciones intraespecíficas intervienen individuos de la misma especie.

A continuación se explicarán los principales tipos de relaciones.

Relaciones interespecíficas

Mutualismo

Se denomina así cuando la presencia o actividad de un individuo de una especie favorece a otra y viceversa. Un ejemplo de mutualismo es la relación entre polinizadores y especies vegetales con flores: el polinizador que visita una flor busca y recibe alimento (polen, néctar), y, en el proceso de alimentación, parte de su cuerpo entra en contacto con los órganos reproductivos de la flor (ovarios femeninos y estambres masculinos), por lo que su cuerpo queda impregnado de granos de polen (células reproductivas masculinas) de una flor.

Al visitar una segunda flor, los granos de polen de la primera flor llegan a los órganos reproductores femeninos, produciéndose la fecundación de la segunda flor con células masculinas de la primera flor. La acción de transporte y polinización efectuada por el polinizador (abeja o colibrí) es beneficiosa para la especie vegetal, que permite cumplir así su ciclo de vida, mientras que para el polinizador el beneficio es trófico, ya que obtiene su alimento de este modo.

Las relaciones de mutualismo pueden ser facultativas, si ambas especies pueden vivir normalmente sin la interacción con la otra (aunque se beneficien en caso de interactuar), u obligatorias, cuando los individuos de ambas especies no pueden vivir sin la otra.

Un ejemplo de mutualismo obligado es el caso de la flora bacteriana (conjunto de especies de bacterias y hongos) presente en el tracto digestivo de la mayoría de las especies, por ejemplo, de mamíferos (incluyendo al hombre), que permite que estos organismos puedan hacer una digestión normal de ciertos alimentos, a la vez que producen ciertas sustancias que resultan ser esenciales para el organismo que les hace de hospedador (vitaminas y aminoácidos). Las bacterias no pueden vivir fuera del tracto digestivo y dependen de la ingestión de elementos por parte de mamífero para poder obtener su alimento.

Las situaciones de mutualismo obligadas son denominadas simbiosis, y simbiontes es el término usado para cada uno de los organismos o especies. Por otra parte, el mutualismo facultativo suele denominarse también protocooperación o mutualismo propiamente dicho.

Comensalismo

En este caso, una de las especies se beneficia en tanto que la otra no es ayudada ni dañada en grado alguno. Un ejemplo de mutualismo lo realizan las aves carroñeras, que se alimentan de los restos que dejan los depredadores; o bien, el beneficio al obtener alimento los peces rémoras cuando se adhieren a la superficie de peces más grandes, como son los tiburones, etc.


Nota

La diferencia entre mutualismo y comensalismo consiste en que en las relaciones de mutualismo ambas especies interactúan y se benefician una de la otra, mientras que en el comensalismo solo una de las especies se beneficia, aunque la otra no sufre ningún daño.

Depredación

Es aquella interacción en la que un individuo (depredador) se alimenta de otro (presa), al que causa la muerte. La presa debe ser un organismo vivo (si está muerto, el consumidor se denomina carroñero o detritívoro) y el depredador puede consumir a la presa en forma completa o solo una parte, ocasionándole en general la muerte.

Cuando se habla de depredación, se asumen individuos de distinta especie, dejando de lado episodios de canibalismo (cuando el depredador y la presa son de la misma especie), aunque sea un fenómeno muy común en ciertas especies.

Los depredadores pueden ser especialistas en consumir solamente ciertas especies, o ciertos tejidos o partes de un organismo, o ser generalistas, consumiendo todo aquello que pueda cazar (en general, más pequeño, menos ágil, más blando, etc.).

Los herbívoros que se alimentan de plantas, pueden matar a la presa, solo dañarla (si consumen algunas hojas), casi no ocasionarle daño alguno (si se alimenta de los frutos), o beneficiarla (si se trata de un polinizador que consume el polen de las flores).

La depredación requiere de la presencia de ambas especies simultáneamente, y cada encuentro tiene cierta probabilidad de terminar en un episodio beneficioso para el depredador (alimentación) y perjudicial para la presa (muerte).

Al ser una interacción tan determinante para la vida de las presas, estas han desarrollado una serie de mecanismos de defensa, como las coloraciones miméticas (que impiden ser descubiertas), espinas, púas, pelos, aromas (irritantes o nauseabundos, como el zorrillo) que desalientan al depredador, o cuernos, caparazones, cáscaras, etc., que dificultan la acción del depredador.

El depredador, por su parte, ha desarrollado una serie de adaptaciones (estructuras, respuestas fisiológicas, comportamientos de caza, etc.) que tienden a aumentar su eficiencia en la búsqueda, captura, manipulación, digestión, etc. de las distintas presas.

Por ejemplo, la chita captura su presa por ser capaz de correr muy rápido, otros tienen una mirada penetrante que inmoviliza (águila calva americana). Muchos depredadores atacan a presas que son jóvenes, viejas, débiles, enfermas o inválidas.

Esta supresión natural de individuos enfermos y débiles beneficia a la especie depredada, evitando la diseminación de una enfermedad y dejando a los individuos más fuertes y saludables para el apareamiento.

Hay que diferenciar la depredación del parasitismo, debido a que el parásito no produce la muerte del huésped (presa), al menos de forma inmediata, y a que el parásito suele ser más pequeño que el huésped.

Parasitismo

Es otro tipo de interacción depredador-presa. Un parásito es un consumidor (huésped) que se alimenta de otro organismo vivo, viviendo sobre o en el organismo hospedante por toda o la mayor parte de la vida del mismo.

El parasitismo es una forma especial de depredación, en la que el depredador (parásito) es mucho menor que su presa (hospedador). El parásito se nutre del hospedador, al que debilita gradualmente. Esto puede matar o no a este último. Las tenias, organismos que causan enfermedades (patógenos) y otros parásitos, viven dentro de sus hospedadores. Los piojos, garrapatas o mosquitos, se adhieren al exterior de sus hospedadores.

Algunos parásitos pueden moverse de un hospedador a otro, como las pulgas de los perros. Otros, pueden pasar su vida adulta adheridos o insertados en un único organismo hospedante, como el muérdago, que se alimenta y vive en las ramas de los robles, y las tenias o solitarias, que se hospedan y alimentan en los intestinos de los humanos y animales.

Competencia

Es una interacción indirecta, ya que se produce a través del recurso por el cual se compite, diferenciándose de aquellos otros casos en los cuales se produce una interacción directa (llamada interferencia), como es la lucha entre machos de una especie por el dominio de un territorio o de una hembra.

La competencia no necesita de la presencia simultánea de ambos competidores, sino que basta con que un organismo consuma un recurso que algún otro organismo necesite. Por ejemplo, los depredadores nocturnos (lechuzas) y diurnos (gavilanes) pueden competir si cazan la misma especie de ratones, aunque lo hagan en momentos distintos.

Relaciones intraespecíficas

Las relaciones intraespecíficas son las que ocurren entre organismos de la misma especie.

Reproducción

Los individuos con una composición genética que les permite sobrevivir ante cambios en las condiciones ambientales, generalmente producen más descendientes que los que no tienen tales rasgos, que transmiten a sus descendientes un proceso conocido como reproducción diferencial.

El proceso por el cual algunos genes y combinaciones de estos son reproducidos en una población más que otros, se llama selección natural.

El cambio en la composición genética de una población expuesta a condiciones ambientales nuevas, resultantes de la reproducción diferencial de los tipos genéticos (genotipos) y la selección natural, se denomina evolución biológica o simplemente evolución.

Las especies difieren ampliamente en cómo pueden evolucionar rápidamente a través de la selección natural. El requisito primario es que algunos individuos de una población deben ser capaces de sobrevivir y reproducirse cuando hay un cambio ambiental.

La capacidad para hacerlo depende del grado de diversidad en el abasto de genes de la especie, el grado de cambio ambiental y cómo de rápido tiene lugar ese cambio. Cuando el grado de cambio ambiental o cuando la velocidad a la que ocurre aumenta, se requiere mayor diversidad genética para la supervivencia.

Durante un largo tiempo, las especies interactuantes en un ecosistema ejercen presiones selectivas entre sí, que pueden conducirlas a tener varias adaptaciones. La evolución que resulta de dichas interacciones entre especies, se denomina coevolución.

Por ejemplo, una especie carnívora puede llegar a ser cada vez más eficiente en la caza de la presa. Si ciertos individuos en la población de la presa tienen rasgos que les permitan eludir a las especies depredadoras, transmiten estos rasgos adaptativos a su descendencia. Entonces, la especie depredadora puede desarrollar modos de vencer este nuevo rasgo, lo que conduce a la presa a nuevas adaptaciones, y así sucesivamente.

La coevolución aumenta o conduce al mutualismo, al comensalismo y otras relaciones entre especies.

5. Los seres humanos y el medio ambiente

Cuando la especie humana apareció en el planeta, se encontraba totalmente a expensas de las diversas fuerzas del entorno natural. Para sobrevivir, debía dedicar gran cantidad de tiempo y de energía a conseguir alimento y escapar de los distintos peligros de su entorno.

Su incapacidad provenía del desconocimiento de los mecanismos y de las leyes que rigen el funcionamiento de la naturaleza.

Por el contrario, en la actualidad, la humanidad debe dedicar una buena parte de sus energías a corregir los impactos y a reducir los riesgos que origina con sus actividades, tanto en el medio natural como en el humanizado, que ella misma ha creado.

A lo largo de la historia, se pueden distinguir tres grandes fases en la relación seres vivos/medio ambiente. Estas fases no proporcionan una visión totalmente exacta desde un punto de vista cronológico.

En la actualidad, coexisten las fases precedentes, debido al diferente nivel alcanzado en el desarrollo técnico-cultural de los distintos grupos que pueblan la Tierra.

5.1. Fase de caza-recolección. Uso sin transformación del entorno

En esta etapa, la de mayor duración con mucha diferencia de la existencia humana, el hombre era nómada, cazador y recolector. Empleaba su fuerza muscular y todo su tiempo en la satisfacción de sus necesidades alimentarias. Durante mucho tiempo, la única fuente de energía fue la solar, en forma de alimentos.

En un principio, para la obtención de comida solo empleaba su propio cuerpo, por lo que su capacidad de cosechar estaba muy limitada por mecanismos físicos, tales como velocidad de desplazamiento para capturar una presa o posibilidad de trepar para obtener frutos. Por ello, su acción sobre el medio no fue más notable que la de cualquier otro mamífero.


Sabía que...

Este tipo de hombre era denominado Hombre de Neandertal, surgió hace unos 230.000 años y se alimentaba de grandes animales como los mamuts.

Con el paso del tiempo, empezó a utilizar herramientas (inicialmente muy sencillas, como palos y piedras, pero progresivamente más complejas y eficaces), con lo que su capacidad cosechadora se incrementó notablemente, ocupando nichos ecológicos que inicialmente correspondían a otras especies. Por otra parte, el dominio del fuego, que usaba para calentarse, cocinar y defenderse de otros animales, constituyó una auténtica revolución en su historia y supuso la utilización de recursos energéticos como la madera.

En tales condiciones, la población humana se mantenía en equilibrio: su aumento implicaba una disminución de los alimentos disponibles, lo que se traducía en un mayor número de muertes por desnutrición.

Se calcula que al final de este periodo, los seres humanos repartidos por el mundo apenas superarían los 5 millones de individuos, y su influencia sobre el ambiente era apenas superior a la de cualquier otra especie.

5.2. Fase agrícola-ganadera. Uso con transformación limitada del entorno

El panorama anterior cambió radicalmente hace unos 10.000 años, con la aparición de la agricultura y la ganadería, una auténtica revolución que acabó con nuestra dependencia directa de la naturaleza para obtener alimento, y que tuvo como consecuencia que las poblaciones fueran haciéndose cada vez más sedentarias.

Una diferencia fundamental en su relación con el ambiente, entre poblaciones nómadas y sedentarias, es que las primeras explotan una amplia gama de ambientes y lugares, mientras que las segundas se limitan a unos pocos ambientes próximos a sus residencias, por lo que su explotación es muy intensa.

La agricultura posibilitó la producción de un excedente de alimentos y, paralelamente, la domesticación de algunas especies de animales facilitó la utilización de máquinas rudimentarias, el transporte y el desplazamiento.

Una de las consecuencias fue que parte de la población pudo dedicarse a actividades distintas a la adquisición de alimentos y, con ello, se inicia un importante desarrollo tecnológico: descubrimiento de los metales e invención de utensilios revolucionarios como el arado, el carro de ruedas, variedad de armas, etc.

Como fuentes de energía, además de las utilizadas en la etapa anterior, se añaden la tracción animal y las energías hidráulica y eólica (molinos de agua y viento, buques de vela, etc.).

Todo ello supuso un importante crecimiento poblacional, con el desarrollo de grandes ciudades y sociedades cada vez más complejas, con trabajos especializados: se realizan importantes obras de construcción, se inicia el comercio a gran escala, etc.

El resultado fue una mejora sustancial de la calidad de vida, pero el mantenimiento de una población en crecimiento implica unas necesidades de alimentos y otros recursos cada vez mayores.

La agricultura-ganadería ha sido y sigue siendo uno de los mecanismos más importantes de transformación ambiental: deforestaciones masivas para dedicar los terrenos al cultivo y al pastoreo, con la consiguiente degradación del suelo, construcción de sistemas de regadío y vías de comunicación, etc.

Cuando se inicia la agricultura y se extiende por todo el mundo, la población creció de una manera espectacular, de modo que, al llegar el año 3000 a. C., se habían alcanzado los 100 millones de personas.

Una vez establecida la vida agrícola, continuó el crecimiento, pero a un ritmo significativamente más lento, de modo que a mediados del siglo XVII la población era de unos 500 millones.

Por todo ello, en esta época la acción humana sobre la naturaleza fue intensa y causa de una creciente degradación ambiental, pero restringida a las zonas más pobladas del planeta, quedando amplias regiones sin sufrir de manera importante influencia antrópica.

5.3. Fase industrial-tecnológica. Uso con transformación generalizada del entorno

El creciente agotamiento de los recursos forestales condujo al descubrimiento de una nueva y más potente fuente de energía: el carbón.

Ello permitió, a mediados del siglo XVIII, la invención de la máquina de vapor y el inicio de la Revolución Industrial, que supuso un profundo cambio en la vida humana y en sus relaciones con la naturaleza: se crean fábricas que atraen a un elevado número de emigrantes, con lo que se desarrollan grandes urbes; mejoran las técnicas agrícolas y ganaderas, dedicándose cada vez más terrenos a tales menesteres, con lo que se incrementa la producción de alimentos, etc.

Desde el descubrimiento de la máquina de vapor, el desarrollo tecnológico ha sufrido un ritmo acelerado, basado principalmente en la utilización de recursos energéticos no renovables: carbón, petróleo, gas natural y combustibles nucleares.

El aumento de la producción de alimentos y otros bienes, así como la paulatina mejora en las condiciones de vida, tuvo como resultado un pronunciado crecimiento de la población, que en la actualidad está en torno a los 6.000 millones de habitantes.

En la actualidad, los grandes progresos científico-tecnológicos, el crecimiento de las industrias, la explosión demográfica y el desarrollo de inmensas urbes donde vive casi la mitad de la población mundial, han determinado enormes presiones sobre el medio natural a nivel planetario, que pueden conducir a su irreversible degradación y al agotamiento de los recursos.

Cualquier actividad actual humana produce consecuencias a veces catastróficas: contaminación atmosférica, ruidos, alteraciones climáticas, contaminación de ríos, lagos y mares, pérdida de suelo fértil, desertificación, pérdida de biodiversidad, alteración del relieve y del paisaje, acumulación de residuos, etc.

6. Los recursos ambientales

El medio ambiente, además de su gran biodiversidad, ofrece una serie de recursos, tales como energía, alimento, madera, etc., de los cuales los seres vivos obtienen una utilidad.

Puesto que todos los elementos de la naturaleza no son utilizados o aprovechados por la humanidad en el sentido estricto del término, no todos constituyen lo que se denomina recurso natural.

Para que cada uno de los diferentes elementos de la naturaleza ingrese en la categoría de recurso natural, es necesario que la humanidad le atribuya alguna utilidad física o estética, actual o potencial. Dicho de otra forma, la naturaleza ha sido y es la fuente primaria de diversos elementos que, una vez que han sido utilizados con una finalidad o se les encuentre la posibilidad de hacerlo en un futuro más o menos inmediato, reciben la denominación de recurso natural.

En Ecología, de forma general, se entiende por recurso aquel bien del que depende el ser vivo para su abastecimiento o mantenimiento. Por ejemplo, un recurso para las plantas lo constituye la luz solar, el agua o los nutrientes del suelo. Para los herbívoros, la vegetación, y estos, a su vez, constituyen recursos para los carnívoros.

Generalmente, se diferencia entre elementos naturales y recursos naturales. Mientras que los elementos naturales suponen todas aquellas unidades en las que la naturaleza puede ser dividida sin considerar su utilidad, los recursos naturales son los elementos o factores naturales que la humanidad aprovecha para su propia existencia material o estética.

Así, por ejemplo, algunos procesos de la naturaleza, como los fenómenos meteorológicos o los seísmos, constituyen elementos naturales por el solo hecho de su existencia; sin embargo, difícilmente serán considerados recursos naturales, ya que no suponen ninguna utilidad.

Es evidente que en el mundo actual cada vez existen menos recursos sin utilidad alguna, constantemente se le encuentra aplicación a los elementos naturales conocidos y desaprovechables. También es cierto que muchos elementos considerados desechables y hasta perjudiciales, han demostrado poseer cierta utilidad.

La categoría de recursos naturales se va ensanchando constantemente por la incorporación de elementos naturales a la categoría de recursos utilizables, demostrando ser un proceso en constante expansión.

Así, partiendo del concepto utilitario que define a los recursos naturales, se pueden enumerar como recursos naturales los siguientes:

1 El suelo.

2 La atmósfera y el espacio aéreo.

3 El agua.

4 Los minerales y las rocas.

5 La flora silvestre.

6 La fauna silvestre.

7 La energía.

8 El paisaje.

6.1. Características de los recursos naturales

Una de las características clásicamente atribuida a los recursos naturales es su grado de permanencia y estabilidad. La naturaleza y sus recursos tienden originariamente a su constante permanencia, y los cambios que en ella se producen tienden a fomentar la permanencia de los mismos. Es un control parecido al que la naturaleza ejerce sobre las especies, para evitar el exagerado desarrollo de una en detrimento de otras.

Otro de los rasgos que caracteriza a los recursos naturales es su condición de ser bienes limitados. Ninguno de ellos crece indefinidamente.

Las tasas de crecimiento de los recursos naturales devienen de esta y, aunque pueden acelerarse, cada uno de ellos controla el desarrollo de los demás (interdependencia), manteniendo así la organización y estabilidad.


Recuerde

La diferencia entre elementos naturales y recursos naturales es que estos últimos tienen una utilidad o aprovechamiento, como la energía, el agua, el suelo, la flora, la fauna...

6.2. Clasificación de los recursos naturales

Los recursos naturales pueden ser clasificados según el lugar del que se extraen, según el modo en que se realiza la extracción, según su utilización, etc.

Dada la importancia que tiene la conservación de los recursos naturales, se clasificarán teniendo en cuenta sus posibilidades de recuperación. En función de este criterio, los recursos naturales se clasifican en: recursos inagotables, recursos renovables y recursos no renovables o agotables.

Recursos naturales inagotables

Son los que el hombre utiliza en cantidad muy pequeña con relación a la cantidad en que existen en la naturaleza. Se recuperan o restituyen por sí mismos, por lo que no existe peligro de extinción.

La atmósfera que envuelve a la Tierra es un ejemplo de recurso inagotable. Además de proporcionar oxígeno, indispensable para la vida, la atmósfera ejerce presión, conserva la humedad y es el lugar donde se producen los vientos. Otro recurso inagotable es el Sol, ya que se calcula que podrá tener miles de millones de años de vida.


Sabía que...

La energía que emite el Sol, llamada luz solar, sustenta casi todas las formas de vida de la Tierra mediante la fotosíntesis de las plantas, además de definir el clima en la Tierra y los fenómenos meteorológicos.

Recursos naturales renovables

Los recursos renovables son aquellos recursos cuya existencia no se agota con su utilización, debido a que vuelven a su estado original o se regeneran en una tasa mayor a la tasa con que los recursos renovables son disminuidos mediante su utilización. Esto significa que ciertos recursos renovables pueden dejar de serlo si su tasa de utilización es tan alta que evite su renovación.

Dentro de esta categoría de recursos renovables, se encuentra el agua y la biomasa. Algunos recursos renovables se clasifican como recursos perpetuos, debido a que por más intensa que sea su utilización, no es posible su agotamiento. Dentro de esta categoría de recursos renovables, se encuentran la energía hidroeléctrica, la radiación solar, el viento y las olas.

Recursos naturales no renovables o agotables

Son los recursos que no se renuevan y desaparecen después de ser utilizados. Los yacimientos de minerales, como el hierro, el cobre, el gas y el petróleo, entre otros, son ejemplos de esta clase de recursos. Dada la posibilidad de agotamiento, en la actualidad se intentan reemplazar algunos recursos menos abundantes por otros que se encuentran en mayor proporción. Así, la leña, el petróleo, el gas natural, el uranio y los grandes embalses de agua, son fuentes alternativas de energía. En cada situación se estudia qué recurso conviene utilizar.

El petróleo es un recurso no renovable de múltiples aplicaciones, ya que las sustancias que lo componen se separan en las destilerías y no solo son utilizadas como combustibles, sino también en la industria, para la fabricación de los distintos productos.

6.3. Tipos de recursos naturales

El agua

No es usual encontrar el agua pura en forma natural, aunque en el laboratorio puede llegar a obtenerse o separarse en sus elementos constituyentes (hidrógeno y oxígeno).

En nuestro planeta, las aguas ocupan una alta proporción en relación con las tierras emergidas, y se presentan en diferentes formas:

1 Mares y océanos, que contienen una alta concentración de sales y que llegan a cubrir un 71% de la superficie terrestre.

2 Aguas superficiales, que comprenden ríos, lagunas y lagos.

3 Aguas del subsuelo, también llamadas aguas subterráneas, por fluir por debajo de la superficie terrestre.

El ciclo del agua

Desde los mares, ríos, lagos, e incluso desde los seres vivos, se evapora agua constantemente hacia la atmósfera, hasta que llega un momento en que esa agua se precipita de nuevo hacia el suelo.

De esta agua que cae, una parte se evapora; otra se escurre por la superficie del terreno hasta los ríos, lagos, lagunas y océanos; y el resto se infiltra en las capas de la tierra y fluye también subterráneamente hacia ríos, lagos y océanos. Esta agua subterránea es la que utilizan los vegetales, los cuales la devuelven de nuevo a la atmósfera.

Como se observa, al volver el agua a la atmósfera se completa un ciclo, que se denomina ciclo hidrológico o del agua. De esta manera, la naturaleza garantiza que el agua no se pierda y pueda volver siempre a ser utilizada por los seres vivos.


Importancia del agua para la vida

La vida en la Tierra ha dependido siempre del agua. Las investigaciones han revelado que la vida se originó en el agua y que los grupos zoológicos que han evolucionado hacia una existencia terrestre siguen manteniendo dentro de ellos su propio medio acuático, encerrado y protegido contra la evaporación excesiva.

El agua constituye más del 80% del cuerpo de la mayoría de los organismos e interviene en la mayor parte de los procesos metabólicos que se realizan en los seres vivos. Desempeña de forma especial un importante papel en la fotosíntesis de las plantas y, además, sirve de hábitat a una gran parte de los organismos.

Dada la importancia del agua para la vida de todos los seres vivos, y debido al aumento de las necesidades de ella por el continuo desarrollo de la humanidad, el hombre está en la obligación de proteger este recurso y evitar toda influencia nociva sobre las fuentes del preciado líquido.

Es una práctica acostumbrada el ubicar industrias y asentamientos humanos a la orilla de las corrientes de agua, para utilizar dicho líquido y, al mismo tiempo, verter los residuos del proceso industrial y de la actividad humana. Esto trae como consecuencia la contaminación de las fuentes de agua y, por consiguiente, la pérdida de grandes volúmenes de este recurso.

Actualmente, muchos países que se preocupan por la conservación, prohíben esta práctica y exigen el tratamiento de los residuos hasta llevarlos a medidas admisibles para la salud humana.

La atmósfera

La atmósfera es una capa gaseosa que rodea el globo terrestre.

Es una capa transparente e impalpable, y no resulta fácil señalar exactamente su espesor, ya que no posee una superficie superior definida que la limite, sino que se va haciendo menos densa a medida que aumenta la altura, hasta ser imperceptible.

La atmósfera está formada por varias capas concéntricas:

1 Las capas bajas, que no mantienen una altura constante, denominadas troposfera y estratosfera.

2 Las capas altas, a las que se da el nombre de ionosfera y exosfera.

Los gases atmosféricos forman la mezcla que se conoce como aire. En las partes más inferiores de la troposfera, el aire está compuesto principalmente por nitrógeno y oxígeno, aunque también existen pequeñas cantidades de argón, dióxido de carbono, neón, helio, ozono y otros gases. También hay cantidades variables de polvo, procedentes de la Tierra, y vapor de agua.

El oxígeno forma aproximadamente el 21% de la atmósfera, y es el gas más importante desde el punto de vista biológico. Es utilizado por los seres vivos en la respiración, mediante la cual obtienen la energía necesaria para todas las funciones vitales; también interviene en la absorción de las radiaciones ultravioleta del Sol que, de llegar a la Tierra en toda su magnitud, destruirían la vida animal y vegetal. La atmósfera es también la fuente principal de suministro de oxígeno al agua, y entre ambas se establece un intercambio gaseoso continuo.

Este proceso de intercambio de oxígeno en la biosfera recibe el nombre de ciclo del oxígeno y en él intervienen las plantas, como fuentes suministradoras de oxígeno a la atmósfera, y los seres vivos, incluyendo las propias plantas, que utilizan este gas.

No hay duda de que la atmósfera constituye un recurso natural indispensable para la vida, y se clasifica como un recurso renovable.

Sin embargo, su capacidad de renovación es limitada, ya que depende de la actividad fotosintética de las plantas, por la que se devuelve el oxígeno a la atmósfera. Por esta razón, es lógico pensar que de resultar dañadas las plantas por la contaminación del aire o por otras acciones de la actividad humana, es posible que se presente una reducción del contenido de oxígeno en la atmósfera, con consecuencias catastróficas para todos los seres vivos que lo utilizan.

El humo procedente de las industrias o de la combustión que se lleva a cabo en otros lugares, así como el polvo, son los principales agentes contaminantes de la atmósfera, los cuales enrarecen el aire y afectan la salud del hombre y de los seres vivos en general.

Existen evidencias de que la contaminación del aire está asociada con enfermedades de tipo respiratorio, incluyendo bronquitis crónica, asma bronquial, etc.

El suelo

Uno de los principales recursos que brinda la naturaleza al hombre es el suelo, ya que en él crecen y se desarrollan las plantas, tanto las silvestres como las que se cultivan para servir de alimento al hombre y los animales.

Formación del suelo

La formación de los suelos depende de un largo y complejo proceso de descomposición de las rocas, en el cual intervienen factores físicos, químicos y biológicos. La interacción de estos como factores ecológicos, provoca la desintegración de los minerales que, unidos a los restos de animales y plantas en forma de materia orgánica, originan el suelo.

Los seres vivos intervienen en la destrucción de la roca madre y, además de los agentes climáticos, toman parte en la mezcla de sustancias del suelo, en su distribución horizontal, y añaden a esta materia orgánica. Las sustancias de desecho de animales y vegetales, así como los propios cuerpos de estos al morir, son las únicas fuentes de materia orgánica del suelo, la cual proporciona a este algunos componentes esenciales, lo modifica de diferentes modos y hace posible el crecimiento de fauna y flora variadas, que de otra manera no podrían existir.

La presencia de distintos tipos de minerales, las variaciones climáticas, la altura sobre el nivel del mar, la latitud geográfica y otros factores, determinan una gran variabilidad de suelos, la cual se manifiesta en las características físicas y químicas de estos.

Otros fenómenos que se presentan en los suelos son el exceso de acidez y salinidad, los cuales imposibilitan la utilización óptima de los suelos.

El principal problema que afecta al suelo, como consecuencia del uso de este por la actividad humana, es la degradación. La degradación es el proceso que rebaja la capacidad actual y potencial del suelo para producir, cuantitativa y cualitativamente, bienes y servicios. Puede considerarse como degradación del suelo toda modificación que conduzca al deterioro del suelo.

Para evitar la degradación de los suelos, es necesario:

1 Restituir, por medio de la fertilización, los nutrientes que van siendo extraídos por las plantas o que son arrastrados por las aguas.

2 Evitar las talas y los desmontes desmedidos, así como las quemas, fundamentalmente en las laderas.

3 Preparar los surcos en zonas de alta pendiente, en forma perpendicular a estas, de manera que el agua, al correr, no arrastre el suelo.

4 Proporcionar al suelo la cobertura vegetal necesaria para evitar la erosión.

5 Evitar la contaminación que provoca el uso indiscriminado de productos químicos en la actividad agrícola.


Nota

Según datos del Ministerio de Medio Ambiente, en 2006, la desertificación en España era mayor al 30% del territorio, lo que equivalía a un total de 159.337 kilómetros cuadrados.

La flora y la fauna

La flora y la fauna representan los componentes vivos o bióticos de la naturaleza, los cuales, unidos a los componentes no vivos o abióticos, como el suelo, el agua, el aire, etc., conforman el medio natural.

Entre la flora y la fauna existe una dependencia muy estrecha, basada en leyes naturales que rigen la estructura y funciones de las asociaciones de seres vivos.

Las relaciones de alimentación o relaciones tróficas determinan las llamadas cadenas alimentarias, en las cuales los animales herbívoros (los que se alimentan de plantas y otros organismos vegetales) constituyen el alimento básico de otros grupos de animales que, a su vez, servirán de alimento a otros.

Esto trae como consecuencia que la disminución en número o la desaparición de uno de estos eslabones de la cadena, por causas naturales o por la influencia del hombre, ponga en peligro todo el sistema, al romperse el equilibrio que caracteriza las relaciones entre el medio biótico y abiótico de la naturaleza.

Por esta razón, el hombre debe estudiar las relaciones y las leyes que determinan este equilibrio, y convertirse en su máximo protector, ya que, en sentido general, todas las afectaciones que sufre el medio natural repercuten de uno u otro modo sobre él.

La flora y la fauna representan recursos naturales renovables, de gran importancia para el hombre. De la flora proviene una gran parte de los alimentos y medicamentos, así como la materia prima para la industria textil, maderera y otras.

A través del tiempo, el hombre, en su lucha por dominar la naturaleza, aprendió a usar las plantas y los animales para subsistir, de ellos obtenía alimentos, vestidos y fuego para calentarse. Pero, a medida que las comunidades fueron creciendo, fueron aumentando de igual modo las necesidades de alimentos y, por consiguiente, la utilización de la flora y la fauna se incrementó hasta niveles muy por encima de las capacidades de regeneración de la naturaleza.

Por este motivo, desaparecieron grandes mamíferos, que fueron exterminados por el hombre (mamuts y otras especies de animales).

Actualmente, el desarrollo de la sociedad atenta de igual forma contra las especies de animales y vegetales en aquellos países sometidos a la explotación desmedida de los recursos naturales.

El desarrollo de la agricultura hace que se incrementen las áreas de cultivo, en detrimento de las áreas naturales, lo cual hace que desaparezca también un gran número de especies de plantas. La fauna, que encuentra en estas áreas naturales su hábitat, es decir, el lugar donde vive y se desarrolla una especie animal o vegetal, se ve cada vez más amenazada, al tener que buscar otras áreas donde satisfacer las necesidades vitales.

El desarrollo de la industria afecta de igual forma al medio natural y, por consiguiente, a los sistemas vivientes que en él habitan.

Los recursos energéticos

El hombre, desde su existencia, ha necesitado la energía para sobrevivir. La energía es “la capacidad de los cuerpos para producir cambios en ellos mismos o en otros cuerpos”. Es decir, es la capacidad de hacer funcionar las cosas.

La energía tiene cuatro propiedades básicas. Así, habrá que tener en cuenta que la energía:

1 Se transforma: La energía no se crea, sino que se transforma, siendo durante la transformación cuando se ponen de manifiesto las diferentes formas de energía.

2 Se conserva: Al final de cualquier proceso de transformación energética, no puede haber más o menos energía que la que había al principio, siempre se mantiene la misma.

3 Se transfiere: La energía pasa de un cuerpo a otro en forma de calor, ondas o trabajo.

4 Se degrada: Solo una parte de la energía transformada es capaz de producir trabajo, la otra se pierde en forma de calor o ruido.

Para obtener energía, se tiene que partir de algún cuerpo o materia que la tenga almacenada. A estos cuerpos se les llama fuentes de energía. Las cantidades disponibles de estas fuentes, se conocen como recursos energéticos, existiendo diferentes maneras de clasificarlos:

Según su forma de utilización

1 Energías primarias: Se obtienen directamente de la naturaleza, como el carbón, el petróleo, el gas natural, el uranio natural, la energía hidráulica, la eólica, la solar o la biomasa. Son las que no han sido sometidas a ningún proceso de transformación.

2 Energías secundarias: Llamadas también finales, se obtienen a partir de las primarias mediante procesos de transformación de energía, es el caso de la electricidad.

3 Energías útiles: Son las que realmente adquiere el consumidor a través de los aparatos que utiliza, como es la energía química, mecánica, calorífica, etc.

Según la disponibilidad

1 Energías renovables: Son aquellas que son inagotables, ya que se producen de forma continua. Están causadas por fenómenos físicos de gran envergadura. Son la energía solar, hidráulica, eólica, biomasa y oceánica.

2 Energías no renovables: Son aquellas que existen de forma limitada en la naturaleza y se agotan cuando se van utilizando. Las más comunes son el carbón, petróleo, el gas natural y el uranio.

Hay que destacar que, aunque los recursos energéticos son abundantes alrededor del mundo, las reservas son escasas y muy variables geográficamente. Así, se conocen las siguientes reservas:

1 Reservas mundiales de carbón: La importancia del carbón ha ido disminuyendo desde los inicios del siglo XX, aunque actualmente representa el 25% del consumo mundial y se utiliza principalmente para producir electricidad. El carbón es así el combustible más abundante a nivel mundial.

2 Reservas mundiales de petróleo: El petróleo es la fuente de energía primaria más utilizada desde la segunda mitad del siglo XX. Actualmente, representa cerca del 40% del consumo energético mundial, debido a su uso en el sector del transporte y la industria petroquímica. Las reservas de este recurso energético están más concentradas geográficamente, estando las dos terceras partes situadas en Oriente Medio.

3 Reservas mundiales de gas natural: En los últimos años, el consumo de gas natural ha sufrido un gran crecimiento, debido sobre todo a su poder de producir calor y porque su uso representa un menor impacto ambiental para el planeta. Los principales países productores de gas natural son Rusia, Estados Unidos y Canadá, seguidos de Reino Unido, Argelia, Indonesia y Holanda, con menor producción.

4 Reservas mundiales de uranio: Las reservas mundiales de uranio están geográficamente distribuidas de manera muy desigual: el 24% se encuentra en Australia, el 17% en Kazajstán, el 13% en Canadá, y el 9% en Sudáfrica. Hay que destacar que España es el segundo país europeo en la importación de uranio, después de Francia.

5 Recursos hidroeléctricos y otras energías renovables: La energía hidráulica es la energía renovable que más importancia tiene en abastecimiento energético mundial. Según la Agencia Internacional de Energía, su aportación ha crecido hasta llegar a representar el 6’7% del consumo energético total. Aun así, no hay que olvidar las otras energías renovables, ya que de una manera progresiva están cogiendo más protagonismo, sobre todo la eólica.


Recuerde

La energía tiene cuatro propiedades: se transforma, se conserva, se transfiere y se degrada.

Límites energéticos

Las disponibilidades energéticas figuran entre los diversos límites probables a la expansión de la actividad industrial humana.

Dos tipos de fuentes de energía pueden ser utilizadas por el hombre. Las primeras, no renovables, comprenden los diversos combustibles fósiles y las materias fisibles (uranio 235, por ejemplo).

Las segundas son, por su misma esencia, inagotables a escala de nuestra especie, aunque de más difícil explotación. Se trata de la energía solar, de la energía de las mareas oceánicas y de la energía térmica.

El flujo de la energía natural constituido por estos fenómenos cósmicos se reparte de la siguiente forma: solo una ínfima parte de estas gigantescas fuentes de energía se utiliza bajo forma hidroeléctrica. La satisfacción de las necesidades energéticas de la civilización contemporánea se funda esencialmente en el empleo de combustibles fósiles. La parte del gas natural y sobre todo el petróleo no ha hecho más que crecer, en detrimento de los combustibles sólidos.

El paisaje

Según el Diccionario de la Lengua Española, paisaje es “aquella porción del terreno considerada en su aspecto estético”. Así, González Bernáldez define paisaje como “el resultante de la información que el ser humano recibe de su entorno ecológico”.

No cabe la menor duda de que el paisaje es un recurso natural, ya que posee unos valores estéticos, culturales y educativos; por eso, debe ser bien gestionado, protegido, conservado y restaurado, si se introducen alteraciones en él.

Los componentes del paisaje son los elementos que se pueden distinguir a simple vista. Estos factores pueden ser:

1 Componentes geológicos: el relieve, la naturaleza del terreno (litología, tectónica) y la hidrogeología.

2 Componentes biológicos: son los seres vivos, aunque mayoritariamente corresponde a los vegetales, ya que los animales solo son visibles, en su mayor parte, por sus actuaciones.

3 Componentes antrópicos: son todas las actuaciones debidas a la acción humana sobre el suelo (pastos, cultivos), construcciones, tendidos eléctricos, etc.

En un paisaje, se diferencian los siguientes elementos:

1 Forma: es el volumen o superficie de uno o más objetos que aparecen agrupados.

2 Línea: marca la separación entre dos zonas suficientemente contrastadas.

3 Color: predominan los colores cálidos sobre los clores fríos.

4 Textura: es la manifestación visual entre la luz y la sombra, se marca por las irregularidades sobre una superficie uniforme. Se puede caracterizar por grano, densidad, regularidad y contraste interno.

5 Escala: es la relación entre el tamaño de un objeto y el entorno donde se sitúa. Para ello, se necesita como referencia un objeto conocido.

Los recursos paisajísticos se han englobado en tres categorías:

1 Recurso paisajístico ambiental: son áreas o elementos que gozan de algún grado de protección, declarado o en tramitación, de carácter local, regional, nacional o supranacional. El dominio público marítimo y fluvial, y las áreas o elementos del paisaje altamente valoradas por la población por su interés natural, suponen recursos paisajísticos de carácter ambiental.

2 Recurso paisajístico cultural: son áreas o elementos con algún grado de protección, declarado o en tramitación, de carácter local, regional, nacional o supranacional y los elementos o espacios apreciados por la sociedad local como hitos en la evolución histórica, y cuya alteración, ocultación o modificación sustancial de las condiciones de percepción fuera valorada como una pérdida de los rasgos locales de identidad o patrimoniales.

3 Recurso paisajístico visual: son las áreas y elementos visualmente sensibles, cuya alteración o modificación puede hacer variar negativamente la calidad de la percepción visual del paisaje, incluyéndose elementos topográficos, miradores y recorridos paisajísticos, áreas de afección visual desde las carreteras y franja marítima.

Las acciones que producen modificaciones en el paisaje, son:

1 Uso del suelo, por medio de actividades agrícolas y ganaderas.

2 Obras públicas (carreteras, caminos, ferrocarriles, presas, tendidos eléctricos y telefónicos, etc.).

3 Explotación de recursos (minería, canteras, extracción de áridos).

4 Creación de espacios rurales y urbanos (pueblos, ciudades).

5 Actividades lúdicas y deportivas (campos de fútbol, jardines).

Los recursos minerales

Nuestra sociedad necesita un flujo continuo de materias primas, paralelo al de la energía, entre las que destacan, por su importancia, los recursos minerales.

Por su importancia, los recursos minerales han sido ampliamente explotados a lo largo de toda la historia. Algunos han tenido un gran valor estratégico, llegando a depender de ellos imperios enteros, como es el caso del cobre y el estaño, utilizados en la fabricación del bronce.

Paralelamente al desarrollo, han evolucionado las técnicas de explotación, desde los primeros útiles, de madera y piedra, utilizados al final del Neolítico, hasta la maquinaria pesada de nuestro siglo.

La industria actual depende de unos ochenta minerales distintos, incluyendo algunos que son relativamente abundantes, como el hierro y el aluminio.

Existe un pequeño número de minerales a los que cabe calificar como estratégicos, pues tienen una importancia crítica en la industria y son relativamente poco abundantes: el plomo, el estaño, el zinc, etc.

Yacimientos minerales. Recurso y reserva

Los yacimientos minerales son acumulaciones anormalmente elevadas de sustancias materiales. Se explotan en función de sus aplicaciones y de su interés económico.

Se pueden clasificar los yacimientos en:

1 Minerales metálicos: sulfuros (pirita, galena, calcopirita, cinabrio, etc.).

2 Minerales no metálicos: halita, silvina fosfatos y fluorita.

3 Rocas industriales: arcillas, cuarcita, calizas y margas.

La cantidad total de un determinado mineral en la corteza terrestre es el recurso, determinado de la geología, que es fija. Las reservas son aquellas cantidades de un mineral que pueden recuperarse para su uso en términos económicos.

Algunas reservas han sido identificadas, pero otras siguen sin ser descubiertas. Así, el tamaño de las reservas es variable y depende no solo de su disponibilidad, sino también de factores cambiantes, como el coste de extracción, el precio en el mercado o el esfuerzo de explotación.

7. Los problemas ambientales

Los problemas ambientales no se pueden analizar ni entender si no se estudian atendiendo a la perspectiva global de su dimensión, ya que estos surgen como consecuencia de la interacción de múltiples factores.

Nuestro actual modo de vida supone un gasto de recursos naturales y energéticos cada vez más creciente e insostenible. Las formas industriales de producción y consumo masivas que hacen posible este modo de vida, implican la destrucción del planeta a medio plazo.

El consumo actual, un consumo en constante expansión, somete a tensión al medio ambiente, con emisiones y derroches que contaminan la tierra y destruyen los ecosistemas, produciendo, como consecuencia, el agotamiento y degradación en aumento de los recursos naturales. Tal es así, que:

1 La quema de combustibles fósiles se ha casi quintuplicado desde 1950.

2 El consumo de agua dulce se ha casi duplicado desde 1960.

3 La captura marina se ha cuadruplicado.

4 El consumo de madera es ahora un 40% superior a lo que era hace 25 años.

Todo problema ambiental implica un proceso de degradación del medio ambiente. Existen problemas ambientales globales, que son los que afectan a todo el planeta, como el agujero de ozono o el efecto invernadero; otros problemas ambientales que se producen en grandes áreas geográficas, como las selvas tropicales o los desiertos; o problemas ambientales que suceden a escala local, como las inundaciones periódicas en los valles fluviales o los vertidos industriales en zonas donde hay gran concentración de fábricas.

Atendiendo a la perspectiva global, los problemas ambientales se caracterizan por:

1 Ser persistentes.

2 Estar en continuo aumento.

3 Ser, en la mayoría de los casos, de difícil reversibilidad.

4 Responder a múltiples factores, en ellos se entrelazan aspectos de diversa naturaleza: ecológicos, económicos, sociales, culturales, éticos, etc.

5 Tener consecuencias más allá del tiempo y el espacio donde se generan.

6 Ser parte de otro problema más complejo y, a la vez, suma de numerosos y pequeños problemas.

7 Tener soluciones complejas y múltiples, que a veces dependen de muchas pequeñas soluciones.

8 Las soluciones de tipo legal, correctivo, coercitivo, disuasorio, etc., no son eficaces por sí mismas.

9 Las soluciones de tipo tecnológico, en el mejor de los casos, solo atenúan los efectos, es decir, tratan el proceso en sus fases finales (medidas compensatorias, correctivas, pocas veces anticipatorias o preventivas).

Se dice, entonces, que hay un problema ambiental cuando alguno de los elementos que integran el sistema ambiental, o un conjunto de esos elementos, está deteriorado con respecto a la forma en que puede brindar sustento para la vida presente y/o futura, sobre todo para la vida de las personas y de los sistemas sociales, pero también para la vida en su entorno.


Nota

En 1987 apareció la definición de DESARROLLO SOSTENIBLE que establece que se deben satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades.

7.1. Principales problemas ambientales

Aumento del efecto invernadero

El efecto invernadero es un fenómeno natural de la atmósfera que consiste en que la energía solar que llega a la tierra, al tomar contacto con el suelo, se refleja solo en parte, siendo el resto absorbida.

El efecto de esta absorción es un calentamiento y se manifiesta por una irradiación de energía hacia la atmósfera. Sin embargo, al viajar hacia la atmósfera se encuentra con gases que actúan de freno, produciéndose la vuelta hacia la tierra y evitando que la energía se escape en su totalidad hacia el exterior, calentado más el suelo del planeta.

La actividad humana, con el uso de combustibles fósiles (petróleo, carbón, gas natural) está variando este equilibrio natural, produciendo la emisión de gases de invernadero (las emisiones anuales de dióxido de carbono CO2 se cuadruplicaron en los últimos cincuenta años) que, junto con otros provenientes de otras actividades, provocan el recalentamiento mundial de la atmósfera, que está generando una ruptura de los equilibrios naturales.

Algunos de los efectos son: cambios climáticos, lo que supone una grave amenaza para las cosechas, inundaciones, aumento de la frecuencia de las tormentas y las sequías, aceleración de la extinción de especies, difusión de enfermedades contagiosas. La generación de energía y el transporte motorizado son las causas más importantes del efecto invernadero. En España, el promedio de cada persona son 8,2 toneladas de CO2 por año.

Agujero de la capa de ozono

El ozono es el gas encargado de la protección de la Tierra contra las radiaciones ultravioletas. La introducción de nuevos compuestos artificiales (como los clorofluorocarbonos o CFCs, presentes en los aerosoles y aparatos de refrigeración), así como de fertilizantes, reducen la concentración de ozono en la atmósfera, lo que hace que penetren más cantidad de rayos ultravioletas.

Esto provoca graves consecuencias para el desarrollo de la vida vegetal y animal, pudiendo producir mutaciones genéticas y cáncer de piel en las personas.

Lluvia ácida

Los óxidos de nitrógeno y azufre, emitidos por las industrias y automóviles a la atmósfera, reaccionan con el vapor de agua para formar ácido nítrico y ácido sulfúrico. Estos ácidos caen sobre la tierra en forma de lluvia, produciendo la acidificación de los suelos y aguas, pérdida de zonas de cultivo, muerte de bosques, etc.


Deforestación

La deforestación es la pérdida de bosques, lo que tiene graves consecuencias, como son la erosión del suelo debido a la falta de vegetación, la pérdida de terreno fértil, ya que se pierden los nutrientes del suelo, la pérdida de flora y fauna, interrupción del ciclo del agua o el aumento de los niveles de CO2 cuando se queman los bosques.

Una sexta parte de la superficie terrestre del mundo se ha degradado, como resultado de la ganadería intensiva y de malas prácticas de cultivo agrícola. Si sigue el actual ritmo de tala de árboles en el Amazonas, nuestro “pulmón verde” más importante del mundo desaparece en 40 años.

Erosión-desertificación del suelo

El proceso de deforestación está íntimamente ligado al de la erosión y desertificación, que supone una pérdida irreversible de la fertilidad del suelo.

Pero la infertilidad del suelo, que provoca su desertificación, también puede estar causada por el uso excesivo de fertilizantes y pesticidas en la agricultura, o por la acumulación de residuos de todo tipo.

Producción de residuos

Otro problema es el tipo de residuos que se producen y su acumulación. Hay un incremento en la cantidad de basuras y desechos, tanto domésticos como industriales (mención especial merecen los residuos nucleares y tóxicos por su peligrosidad y no descomposición durante mucho tiempo). En los países industriales, la generación per cápita de desechos se ha casi triplicado en los últimos 20 años.

Cada año, se producen 400 millones de toneladas de residuos tóxicos. El reducir la cantidad de residuos y evitar su acumulación son medidas necesarias, pero que no son llevadas a la práctica, ya que sigue dominando la opción más económica: los vertederos.

Productos químicos

Debido al gran número de sustancias de uso común y el desconocimiento sobre sus consecuencias ecológicas, para el ser humano el uso de los productos químicos representa un peligro y una amenaza muy importante para el medio ambiente y para la salud humana.

Agotamiento de los recursos naturales

Treinta y ocho países del mundo sufren una aguda escasez de agua dulce, 1.200 millones de personas no tienen acceso a agua potable, 2.400 millones están sin saneamiento. De los 4.000 millones de casos de diarrea cada año, 2.2 millones de personas mueren innecesariamente.

Enfermedades prevenibles relacionadas con el agua contaminada causan 5 millones de muertos al año. La agricultura intensiva utiliza el 80% del agua dulce disponible en el mundo, por ejemplo, para producir un kilo de carne de vacuno, se utilizan entre 100.000 y 200.000 litros de agua.

La calidad de las aguas se ve amenazada por las altas concentraciones de productos químicos (nitratos, plaguicidas, metales pesados, hidrocarburos clorados, fosfatos de los detergentes, etc.) de la agricultura, la industria y los usos domésticos, con el consiguiente riesgo para la salud humana.

Pérdida de biodiversidad y de espacios naturales

Las especies silvestres se están extinguiendo de 50 a 100 veces más rápido que su tasa natural de extinción, por la presión de las actividades humanas (agricultura intensiva, actividades de explotación de los bosques, pesca intensiva, urbanización, desarrollo de infraestructuras, contaminación).

Si estas especies se pierden, las consecuencias más inmediatas son la ruptura del equilibrio de los ecosistemas y del equilibrio planetario y, a más largo plazo, la pérdida de información genética. Así, por ejemplo, las existencias de peces se están reduciendo: cerca de la cuarta parte está actualmente agotada o en peligro de agotamiento, y otro 44% se está pescando hasta llegar a su límite biológico.

Las presiones sobre la biodiversidad y los espacios naturales proceden de una agricultura insostenible y la explotación de bosques cada vez a mayor escala, una fragmentación del paisaje, el vertido de productos químicos, la construcción de embalses y trasvases de agua, la caza o pesca industrial y el desplazamiento de especies, etc.

Medio ambiente urbano

La población urbana no cesa de crecer y las ciudades muestran importantes signos de tensión ambiental: mala calidad del aire (industria, generación de electricidad, transporte), exceso de ruido, atascos de tráfico, pérdida de zonas verdes, invasión de espacios protegidos, vertidos de agua no depurada y de residuos, insalubridad del agua potable, falta de servicios públicos adecuados, etc.


Recuerde

Los principales problemas ambientales son: el efecto invernadero, el aumento del agujero en la capa de ozono, la lluvia ácida, la deforestación, la desertificación del suelo, la producción de residuos, el mal uso de los productos químicos, el agotamiento de los recursos naturales, la pérdida de biodiversidad y el aumento desmesurado de la población.


Ejercicios de repaso y autoevaluación

1. Señale la definición más correcta de medio ambiente:

1 a. Sistema formado por el conjunto de factores abióticos y bióticos presentes en la naturaleza, más las interacciones desarrolladas entre ambos.

2 b. Sistema constituido por factores físicos, biológicos, económicos, sociales, culturales y estéticos que interactúan entre sí, con el individuo y con la comunidad en la que viven, determinando la forma, el carácter, el comportamiento y la supervivencia de ambos.

3 c. Medio físico donde se desarrolla la vida de los seres vivos y las diferentes relaciones entre ellos.

4 d. El entorno en el cual una organización opera, incluyendo el aire, el agua, la tierra, los recursos naturales, la flora, la fauna, los seres humanos y sus interrelaciones.

2. La especie que aparece en una región como resultado de un fenómeno natural, sin la intervención del ser humano, es:

1 a. Foránea.

2 b. Exótica.

3 c. Natural.

4 d. Autóctona.

3. ¿Cuál es el nombre del estado de las variables atmosféricas en un lugar y momento dado?

1 a. Clima.

2 b. Climatología.

3 c. Tiempo.

4 d. Estaciones meteorológicas.

4. Aquellos sistemas en los que no existen intercambios de materia, pero sí de energía, son:

1 a. Abiertos.

2 b. Cerrados.

3 c. Aislados.

4 d. Nulos.

5. ¿Cómo se denomina la ciencia que se encarga del estudio científico de las relaciones recíprocas entre organismos y su medio ambiente físico?

1 a. Geografía.

2 b. Antropología.

3 c. Ecología.

4 d. Biología.

6. La relación que se da entre dos organismos cuando uno se beneficia de otro, mientras que este no obtiene ningún beneficio ni perjuicio, es una relación de...

1 a. ... comensalismo.

2 b. ... parasitismo.

3 c. No existe este tipo de relación entre los seres vivos.

4 d. ... mutualismo.

7. ¿En qué etapa de relación entre el ser humano y el medio ambiente a lo largo de la historia se ha producido un menor impacto ambiental?

1 a. Etapa industrial-tecnológica.

2 b. Etapa agrícola-ganadera.

3 c. Etapa de caza-recolección.

4 d. Las opciones a. y c. son correctas..

8. Los recursos naturales cuya tasa de renovación es mayor que su tasa de utilización o consumo, son:

1 a. Recursos naturales no renovables.

2 b. Recursos naturales inagotables.

3 c. Recursos naturales agotables.

4 d. Recursos naturales renovables.

Unidad Didáctica 2
Regulación jurídica del medio ambiente
1. El Derecho Ambiental

El medio ambiente es un bien que pertenece a todos los habitantes del planeta, al igual que el derecho a disfrutarlo, pero, a su vez, el deber de cuidarlo.

El medio ambiente es un bien jurídico y como tal, es objeto de tutela legal. Por bien jurídico se entiende aquel bien que encuentra protección en un instrumento con fuerza legal. En este caso, el medio ambiente ha sido tutelado gracias a la importancia que dicho bien constituye para la sociedad.

Si el medio ambiente no fuera objeto de tutela por la Ley, no podrían intentarse demandas en nombre y representación del ambiente y los recursos naturales.

No debe confundirse al medio ambiente con los elementos que lo integran, es decir, al aire, suelo, paisaje, flora y fauna... Se entiende como medio ambiente el compendio de un todo. Por lo que, quien recibe la protección jurídica no es el aire, el suelo, los árboles o animales que se encuentran en un lugar, sino el todo, es decir, el medio ambiente, el cual comprende todos los elementos que lo integran y las relaciones que se suceden u originan en él.

El medio ambiente es considerado como patrimonio común y, por este motivo, merece protección jurídica. También es considerado como bien que enriquece y aumenta el patrimonio individual y colectivo. De ahí, el reconocimiento de la legitimidad procesal activa a cargo de los ciudadanos comunes, para que se puedan intentar acciones jurídicas y administrativas por cualquier ciudadano para obtener su protección, perturbación, reparación y resarcimiento.

1.1. Fundamentos y concepto del Derecho Ambiental

El derecho ambiental se ha estado construyendo esencialmente de las leyes, documentos e instrumentos internacionales, conocidos comúnmente como soft laws o leyes blandas. Estos instrumentos son llamados así porque las disposiciones de estos no son de carácter obligatorio y, con frecuencia, en su redacción no se contemplan los mecanismos para hacer cumplir sus disposiciones, ni las sanciones para los casos de no acatamiento por parte de un Estado o de particulares.

El derecho ambiental es eminentemente un derecho de carácter administrativo, auxiliado poderosamente del derecho penal, civil, mercantil, internacional público, económico, tributario y procesal, para su aplicación eficiente. Tiene la responsabilidad de regular una variada gama de actos y acciones humanas atentatorias y nocivas para el medio ambiente.

El derecho ambiental es un símbolo de nuestra era. El Derecho suele reflejar fielmente las preocupaciones de nuestra era y, por esta elemental razón, es que el Derecho Ambiental existe y ha alcanzado su desarrollo actual.

La preservación y promoción del medio ambiente y la implementación de un modelo de desarrollo sostenible, es una preocupación de la sociedad de este tiempo y, por consiguiente, de su Derecho.

Se puede establecer que el origen del Derecho Ambiental se encuentra recogido en el sector científico, ya que este sector fue el primero en advertir a la comunidad mundial sobre los peligros inherentes de los recursos naturales del planeta. El motor que impulsa al Derecho Ambiental es la percepción científica de los daños causados al ambiente, entre otros, gracias a la Astronomía, Meteorología, Biología, Bioquímica, Economía, Estadística, Antropología, Agronomía, Informática, etc.

El Derecho Ambiental no se origina en políticas estatales ni en las costumbres populares, ni tampoco en las elaboraciones por parte de los juristas, aunque en un momento dado se beneficia de la colaboración de todos ellos.

Lo que hace posible el desarrollo y creación del Derecho Ambiental es el nivel alcanzado por la ciencia y la tecnología.

La vinculación del derecho ambiental con otras ciencias (economía, química, agronomía, ingeniería, arquitectura, biología, medicina, etc.) hace de este derecho una disciplina rectora y guía para el diseño, análisis, planificación, autorización y ejecución de programas, decisiones y disposiciones, que estas ciencias realizan.

Para el jurista francés Michael Prieur, el Derecho Ambiental es:

Un derecho de carácter horizontal, que abarca las ramas clásicas del derecho privado, público e internacional y un derecho de interacciones que tiende a penetrar en todos los sectores jurídicos para introducir la idea ambiental.

Asimismo, este jurista considera el Derecho Ambiental como:

El estudio de las reglas jurídicas existentes en materia del medio ambiente.

Para el profesor español Fernando López Ramón, el Derecho Ambiental es:

El derecho de la función pública de los recursos naturales.

Según el profesor Raúl Brañes:

El Derecho Ambiental está constituido por el conjunto de normas jurídicas que regulan las conductas humanas que pueden influir de una manera relevante en los procesos de interacción que tienen lugar entre los sistemas de los organismos vivos, sus sistemas de ambiente, mediante la generación de efectos de los que se esperan una modificación significativa de las condiciones de existencia de dichos organismos.


Nota

El derecho ambiental es eminentemente de carácter administrativo.

Así, el Derecho Ambiental toma en cuenta no solo aquellas disposiciones dictadas para la regulación de la contaminación, la protección de recursos naturales y ambientes específicos, como las áreas protegidas, sino que debe considerar normas que no han sido dictadas con el objeto de regular el medio ambiente, pero que, en definitiva, inciden de manera positiva o negativa en este, como es el caso de los programas de asentamientos humanos, donde la superpoblación constituye un factor contaminante y peligroso que debe tomarse en cuenta, o en la repartición de tierras, es decir, las leyes agrarias y de fomento agrícola, etc.

De la necesidad de proteger el ambiente, nace lo que se conoce como el Derecho a un medio ambiente sano y ecológicamente equilibrado, que se encuentra establecido en nuestra Constitución de manera implícita:

1. Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.

2. Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva.

3. Para quienes violen lo dispuesto en el apartado anterior, en los términos que la Ley fije se establecerán sanciones penales o, en su caso, administrativas, así como la obligación de reparar el daño causado.

Constitución Española, Artículo 45.

Para establecer el origen del Derecho Ambiental, es preciso partir del reconocimiento del derecho humano a gozar de un medio ambiente sano y ecológicamente equilibrado.

El Derecho Ambiental tiene su aparición internacional en el año 1972, a raíz de la promulgación de la Declaración de Estocolmo sobre el Medio Ambiente. Se ve ampliado por la publicación de la Carta de la Tierra en el año 1982, la Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo en el año 1992, y por la cumbre celebrada en Johannesburgo en 2002 sobre Desarrollo Sostenible.

En el año 2012 se celebra la Conferencia de desarrollo sostenible de Naciones Unidas o Conferencia de desarrollo sustentable de Naciones Unidas, también conocida como Río 2012 o Río+20, coincidiendo con el 20º aniversario de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro de 1992.

En el Derecho Ambiental está constituido por:

1 La legislación internacional.

2 La legislación comunitaria.

3 La legislación estatal.

4 La legislación autonómica.

5 La legislación municipal.

2. El Derecho Internacional del Medio Ambiente

El Derecho Internacional del medio ambiente surge gracias a la percepción de que los problemas ambientales no agotan sus efectos en un entorno geográfico próximo, sino que alcanzan una dimensión mucho más amplia, que se proyecta en un plano nacional, internacional o mundial.

Desde un punto de vista científico, este dato no debe sorprender, ya que la primera Ley de la ecología afirma que “todo está interrelacionado”, de modo que los problemas ambientales no pueden tratarse de un modo puntual o aislado, sino que deben abordarse desde una perspectiva global.

El Derecho Internacional del medio ambiente es, seguramente, la rama más reciente del ordenamiento jurídico internacional.

2.1. Características del Derecho Internacional del Medio Ambiente

La normativa internacional del medio ambiente presenta unas características particulares que hay que destacar, puesto que confieren al conjunto normativo una fisonomía jurídica particular.

Funcionalidad

Las normas del Derecho Internacional del medio ambiente poseen una naturaleza marcadamente funcional, cuyo objetivo consiste en lograr que el desarrollo de las actividades humanas y la explotación de los recursos naturales se lleven a cabo en un contexto de respeto al medio humano y preservación del equilibrio ecológico.

Su objetivo, más que condenar y sancionar, es proteger y salvaguardar, pues la mejor forma de preservar el medio ambiente no es reprimir su deterioro, sino tratar por todos los medios de que tal deterioro no se produzca.

Multidimensionalidad

El Derecho Internacional del medio ambiente responde a exigencias de varios sectores, como son el político, el económico, el científico, el tecnológico y hasta el ético.

La multidimensionalidad de este derecho resulta de la propia realidad indivisible del objeto del que se ocupa, el entorno global o medio humano y de los valores e intereses de signo diferente que caracterizan al medio ambiente.

Predominio del Soft law

Este derecho internacional da a sus normas una contextura flexible. Las normas que lo integran, en la mayoría de los casos, aparecen formuladas en instrumentos que no poseen fuerza jurídica vinculante, tales como declaraciones, resoluciones o programas, los cuales no presentan carácter de obligatoriedad.

Emergencia del Hard law

El núcleo fundamental de la normativa ambiental alcanza, en ocasiones, los caracteres de un derecho “fuerte”, que presenta perfiles jurídicos del máximo rigor. Generalmente, esto ocurre frente a la protección de intereses fundamentales de la humanidad, es decir, frente a posibles impactos que se puedan producir sobre los espacios comunes del planeta que, por definición, carecen de dueño singular, cuya protección requiere normas más tajantes e imperativas.


Importante

El derecho del medio ambiente no tiende a condenar y sancionar, sino a proteger y salvaguardar, para evitar que se produzca el daño ambiental.

2.2. Fuentes del Derecho Internacional del Medio Ambiente

Las fuentes de Derecho Internacional del medio ambiente son las mismas que las del Derecho Internacional en general. Entre ellas, destacan:

1 Los Tratados, tanto de ámbito universal como regional y local.

2 La Costumbre y los Principios generales.

3 Los procedimientos normativos informales: resoluciones de organismos y conferencias internacionales.

4 Papel de la Jurisprudencia y de la doctrina.

Los Tratados

Los tratados internacionales son acuerdos de voluntades en forma escrita entre los sujetos del Derecho Internacional del medio ambiente, con la intención de regular con base a las normas del Derecho Internacional sus relaciones internacionales.

Los tratados internacionales han llegado a ser el instrumento preferido para regular la protección ambiental internacional y al que, sin duda, se deben los mayores adelantos en la materia.

La Costumbre y los Principios generales

La costumbre es entendida como una regla resultante de una práctica reconocida como derecho.

Aunque es considerada como fuente del Derecho Internacional del medio ambiente, no es notoria su presencia, debido principalmente a que el Derecho Internacional del medio ambiente es una materia demasiado reciente como para que la costumbre haya podido ejercer una influencia significativa. Además, la costumbre o norma consuetudinaria se acomoda mal a las exigencias y necesidades del Derecho Internacional del medio ambiente, ya que carecen de flexibilidad y a menudo son demasiado genéricas.

En relación a los principios generales, es necesario recordar que con el tiempo se han ido consolidando una serie de principios fundamentales en materia de protección del medio ambiente que, pese a su generalidad, constituyen parámetros jurídicos a los que deben ajustarse los comportamientos de los sujetos del ordenamiento internacional. Como ejemplo de esto, se puede citar el principio que condenaba la contaminación transfronteriza, dictado por la sentencia arbitral el 11 de marzo de 1941.


Nota

Uno de los principios fundamentales del derecho ambiental es: quien contamina, paga.

Los procedimientos normativos informales

Se refiere a las resoluciones de los organismos y a las conferencias internacionales, principalmente.

Estos procedimientos son considerados como fuente del Derecho Internacional del medio ambiente, esto se debe principalmente al carácter de soft law de esta materia.

No obstante, existen ciertos casos donde estas resoluciones no solo tienen un valor esencialmente programático, sino que presentan un carácter normativo más acusado, como es el caso de la Declaración final de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Humano de 1972, donde se proclamaron 26 principios relacionados con la protección del medio ambiente; o la conferencia de Estocolmo, que constituyó el punto de partida para el Derecho Internacional del medio ambiente.

La jurisprudencia y la doctrina

Las decisiones judiciales, así como la doctrina de los publicistas internacionales de mayor alcance de los diferentes países, constituyen un medio auxiliar para la determinación de las reglas del Derecho Internacional del medio ambiente.

La jurisprudencia internacional, es decir, la actuación de los Tribunales judiciales, ha experimentado en el Derecho Internacional del medio ambiente un desarrollo relativamente escaso, mientras que la doctrina ha presentado una atención destacada a los diversos aspectos de dicha materia.

2.3. Principios del Derecho Internacional del Medio Ambiente

El principio de cooperación internacional para la protección del medio ambiente

Este Principio establece el deber general de proteger el medio ambiente y postula la cooperación internacional para tal fin, es decir, determina la obligación de los Estados de proteger el medio ambiente y de cooperar en la protección del medio ambiente.

El principio de prevención del daño ambiental transfronterizo

Este principio establece la obligación de prevención del daño ambiental transfronterizo, así como la obligación de no causar daño ambiental.

Este principio, sin duda, inspira y vertebra el Derecho Internacional del medio ambiente, constituyendo, además, una obligación jurídicamente exigible, susceptible de generar responsabilidad en caso de no cumplimiento.

El principio de responsabilidad y reparación de daños ambientales

Este principio se rige por los mismos principios que rige la responsabilidad internacional de los Estados ante daños internacionales.

Los principios de evaluación de impacto ambiental, de precaución y “quien contamina paga”

La evaluación de impacto ambiental ha pasado a ser un principio inspirador de la acción protectora internacional.

En relación al principio de precaución, es importante señalar que no hay que confundirlo con el principio de prevención. La formulación más general del principio de precaución, se encuentra recogida en la Declaración de Río sobre medio ambiente y Desarrollo.

El principio de “quien contamina paga” persigue, sobre todo, que el causante de la contaminación asuma el coste de las medidas de prevención y lucha contra la misma, sin recibir, en principio, ningún tipo de ayuda financiera compensatoria.

El principio de participación ciudadana

Este principio recoge el derecho de toda persona física o jurídica de participar en el proceso de preparación de las decisiones que conciernen al medio ambiente.

La aplicación de las normas del Derecho Internacional del medio ambiente se realiza a través de técnicas de aplicación, donde destacan principalmente los procedimientos informativos, tales como:

1 La exigencia de declarar y registrar determinadas actividades que comportan riesgos para el medio ambiente.

2 El sistema de autorización previa.

3 Los estudios de evaluación de impacto ambiental.

4 Los procedimientos de vigilancia ambiental.

5 El sistema de ecoauditorías.

6 El sistema de ecoetiquetas.

Dentro del conjunto normativo que comprende el Derecho Internacional del medio ambiente, destacan las siguientes disposiciones:

1 La protección de la atmósfera y la prevención de la contaminación transfronteriza.

2 La protección y preservación del medio marino.

3 La conservación de la diversidad biológica.

4 El control internacional de los residuos.

2.4. Organismos internacionales en materia ambiental

Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)

Este organismo lleva a cabo evaluaciones de la situación ambiental y de gestión, mediante la fijación de planes y la promoción de acuerdos internacionales.


Sabía que...

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) cuenta con una red mundial de intercambio de información y servicios de respuesta a preguntas técnicas sobre medio ambiente, llamada INFOTERRA, que da cobertura a más de 175 países.

Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

Su función consiste en canalizar las ayudas para la mejora de infraestructuras ambientales en los países en desarrollo.

Banco internacional de Reconstrucción y Fomento

Esta entidad, junto con el PNUMA y el PNUD, gestionan el llamado Fondo para el Medio Ambiente Mundial.

Comisión y Secretaría de Medio Ambiente

Estos dos organismos velan por el cumplimiento de todos los compromisos internacionales creados.

Organismos complementarios

Es el caso de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que, aunque sus funciones principales se centran en otros campos, también incluyen actividades ambientales.

3. El Derecho ambiental en la Unión Europea

El sistema de protección ambiental que se ha conformado dentro del ámbito de la Unión Europea durante más de tres décadas, es considerado hoy en día como uno de los más acabados, atendiendo al enfoque con que aborda la problemática ambiental, a los instrumentos innovadores que utiliza, y a la delimitación de responsabilidades en el cuidado del ambiente.

La preocupación ambiental en la Unión Europea surgió en la década de los setenta, principalmente a raíz de la Declaración de Estocolmo sobre el Medio Humano en 1972, que implicó la adopción del primer programa de Protección Ambiental de la Unión Europea. A partir de este, varios programas comunitarios en materia ambiental han incorporado de manera gradual diversos principios y medidas, que van desde el principio correctivo hasta el principio de prevención.

La protección ambiental, en los tratados de la Comunidad Europea, experimentó muchos cambios antes de convertirse en el sistema ambiental actual.

En un primer momento, se introdujo una referencia al medio ambiente entre los principios generales del Tratado CEE de 1957. No fue hasta la aparición del Acta Única Europea, en 1986, cuando se introdujo el Titulo VII relativo al medio ambiente con los artículos 130 R, S, T, ante la necesidad de “constitucionalizar” la materia, lo que marcó un hito en la configuración del sistema ambiental europeo, al constituir los principios, los objetivos y las condiciones en que se adoptarían, de ahí en adelante, las normas ambientales, otorgando certeza jurídica y fundamento legal a la acción comunitaria.

Posteriormente, el Tratado de Maastricht de 1992 reconoció explícitamente como objetivo “un progreso económico y social equilibrado y sostenible”.

Finalmente, en el Tratado de la Unión Europea (TUE) de Ámsterdam de 1997, se adoptaron los cambios que reforzaron la protección del medio ambiente como política comunitaria. El artículo 174 del TUE representa la piedra de toque del derecho ambiental comunitario.

3.1. Principios del Derecho europeo en materia ambiental

Los principios relacionados con la protección ambiental en la Unión Europea se concretan en normas, instrumentos y decisiones, que cumplen la función de parámetros de control en la adopción, ejecución y aplicación normativa. Entre ellos, destacan:

Principio de cautela y precaución

Este principio establece la obligación de actuar aun cuando no exista evidencia científica de los efectos de una determinada actividad, y el producto o proceso tenga efectos o impactos sobre el medio ambiente.

Principio de prevención

Este principio implica no solo el cuidado para evitar que el medio ambiente sufra daños posteriores que podrían ser irreversibles o costosos, sino que también implica la adopción de todas las medidas pertinentes en una etapa temprana.

La prevención se diferencia de la precaución porque esta exige medidas específicas.

Principio de corrección en la fuente

Este principio va más allá de la aplicación de medidas correctoras que se adoptan al final del proceso, ya que busca medidas que se adopten en la fuente misma, en el origen, cuando no sea posible prevenir o evitar el daño ambiental.

Principio de “quien contamina paga”

Este principio determina la obligación de reparar el daño ambiental producido. Pero va más allá, pues implica la integración de los costos ambientales y económicos en los procesos productivos y en el diseño de las instalaciones potencialmente contaminantes.

Lo interesante de los principios ambientales en el ámbito europeo es su vigencia; su incorporación explícita en los tratados no se queda en mera retórica en los planes ambientales, sino que mediante el test de eficacia de las normas, obliga a que efectivamente se utilicen tales instrumentos adecuados para alcanzar fines, pues actúan como criterios orientadores de la acción comunitaria, además de informadores de las normas.

3.2. Organismos europeos en materia ambiental

Parlamento

Las competencias del Parlamento Europeo han ido aumentando progresivamente en los últimos años y sus poderes se han ido fortaleciendo, primero con el Acta Única de 1987, luego con el Tratado de la Unión Europea de 1993 y, posteriormente, con el Tratado de Ámsterdam de 1999.

Consejo

Es el órgano que se encarga de programar y tomar las medidas ambientales oportunas. Además, posee el derecho exclusivo de promover medidas legislativas y aplicar y garantizar su cumplimiento.

Comisión

Este órgano es el responsable de la ejecución y administración ordinaria, que, en relación al medio ambiente, corresponde a la Dirección General XI de Medio Ambiente, Seguridad Nuclear y Protección Civil; aunque existen otras Direcciones, como las encargadas de Agricultura, Energías y Transportes.

Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA)

Las actividades de este órgano están relacionadas con la Información Ambiental, red de transmisión de datos europeos, apoyo técnico y científico, e incluso control del cumplimiento de la normativa ambiental.

4. El Derecho ambiental en España

El ordenamiento jurídico español cuenta con un importante acervo y elenco de normas en materia ambiental, que permiten hablar de un verdadero grupo normativo con sus rasgos y características propias.

Sin profundizar demasiado en la evolución del Derecho Ambiental en España, se puede marcar como norma pionera en dicho derecho el Reglamento de Actividades Molestas, Insalubres, Nocivas y Peligrosas (Reglamento RAMINP), que ha permanecido vigente hasta su reciente derogación por la nueva Ley 34/2007 de la calidad del aire y protección de la atmósfera.

No obstante, hubo que esperar a la adhesión de España a la Comunidad Europea, en junio de 1985, para que se hiciera notar la aplicación en nuestro país del acervo comunitario ambiental.

En aquellos momentos, la novedad normativa ambiental más importante en España fue la aprobación del Real Decreto Legislativo 1302/1986 de Evaluación de Impacto Ambiental. Poco después, otro hito jurídico importante lo constituyó la aprobación de la Ley 4/1989 de Conservación de Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres, que incorporó a nuestro país el derecho de la conservación de la naturaleza.

Desde el punto de vista organizativo, la creación por el Real Decreto 758/1996 del Ministerio de Medio Ambiente, promovió un despegue de políticas públicas ambientales y, por consiguiente, del propio Derecho Ambiental.

Salvo contadas excepciones, la mayor parte de las normas legales del grupo normativo ambiental estatal han sido aprobadas en el último decenio.

La normativa ambiental se presenta a través de un gran número de leyes, reglamentos y órdenes ministeriales, cuya dificultad radica en las características técnicas de su contenido y su confluencia con diversas actividades de diferentes competencias.

Las principales temáticas abordadas por la legislación ambiental, son:

1 Aguas.

2 Atmósfera.

3 Residuos.

4 Biodiversidad.

5 Suelos.

6 Sustancias peligrosas.

7 Espacios naturales protegidos.

8 Prevención ambiental.

9 Ruidos.

4.1. Distribución de competencias en materia ambiental

A nivel estatal

El artículo 149.1.23ª de la Constitución Española de 1978, estableció como competencia exclusiva del Estado:

La legislación básica sobre protección del medio ambiente, sin perjuicio de las comunidades autónomas de establecer normas adicionales de protección.

No obstante, el alcance y límites de la legislación básica del Estado han sido perfiladas por el Tribunal Constitucional a través de sentencias expresivas de la gran conflictividad que sobre la ordenación y gestión del medio ambiente se ha generado entre el Estado y las comunidades autónomas.

La legislación básica de protección ambiental concierne al Estado, garantizando los niveles de protección mínimos y esenciales en todo el ámbito nacional. La legislación estatal está conformada por:

1 Leyes, aprobadas por las Cortes Generales. Su ámbito de aplicación abarca todo el territorio nacional. Se puede hablar de leyes orgánicas cuando desarrollan directamente principios constitucionales; y leyes ordinales, cuando quedan sujetas a las orgánicas en todos los aspectos.

2 Reglamentos, aprobados por el Gobierno. Los reglamentos desarrollan las leyes.

3 Reales Decretos, que aprueban los reglamentos y desarrollan las leyes.

4 Reales Decretos-Leyes, son de carácter provisional. Son dictados por el Gobierno en caso de necesidad urgente, y en el congreso de los Diputados son sometidos a votación y debate, para, después de un plazo determinado (30 días después de su promulgación), decidir si se derogan, convalidan o se tramitan como proyectos de Ley.

5 Reales Decretos Legislativos, son promulgados por el Gobierno, tienen rango de Ley en aquellas materias que no deben ser desarrolladas mediante leyes orgánicas.

6 Órdenes Ministeriales, elaboradas por los diferentes Ministerios, según sus competencias.

7 Resoluciones, son aquellas disposiciones dictadas por una Dirección General dada, en las materias de su competencia.

Las competencias ambientales en España corresponden a diversos ministerios: Economía, Ciencia y Tecnología, Agricultura, Sanidad e Interior; aunque, por encima de todos ellos, se encuentra el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, con competencias exclusivas en la materia.


Recuerde

En España, la legislación básica de protección ambiental concierne al Estado.

A nivel autonómico

En las diferentes comunidades autonómicas del estado español, son las Consejerías, Departamentos o las Agencias de Medio Ambiente las que sostienen las competencias ambientales.

La legislación ambiental autonómica está conformada por:

1 Leyes Autonómicas, aprobadas por el correspondiente Parlamento Autonómico. Su ámbito de aplicación se ciñe al de la comunidad autónoma correspondiente.

2 Decretos, al igual que los Reales Decretos, desarrollan leyes, pero en este caso son aprobados por los Gobiernos autonómicos.

3 Decretos Legislativos, ejercen las mismas funciones que los Reales Decretos Legislativos, pero a nivel autonómico.

4 Órdenes o Resoluciones, con carácter departamental.

No obstante, si se diera el caso de que las leyes autonómicas fueran contradictorias a las leyes estatales, siempre prevalecerá el Derecho estatal.

A nivel municipal

A nivel local, la competencia en materia ambiental pertenece a los Ayuntamientos. Los municipios poseen plena autonomía para gestionar sus intereses, la cual ejercitan a través de la publicación de Ordenanzas municipales. Tienen competencia propia en todas las materias no reservadas de forma exclusiva al Estado y, para su aplicación, deberán coordinarse con las Autoridades Autonómicas y Locales.

Las competencias que tienen los ayuntamientos vienen recogidas, principalmente, en la Ley estatal 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de Bases de Régimen Local (LRBRL). Esta Ley fue modificada y ampliada por la Ley 57/2003, de 16 de diciembre.

El Artículo 25 de la Ley, párrafo 1º, indica:

El municipio, para la gestión de sus intereses y en el ámbito de sus competencias, puede promover toda clase de actividades y prestar cuantos servicios públicos contribuyan a satisfacer las necesidades y aspiraciones de la comunidad vecinal.

También se indican las competencias ambientales:

1 Protección civil, prevención y extinción de incendios.

2 Ordenación, gestión, ejecución y disciplina urbanística; promoción y gestión de viviendas; parques y jardines, pavimentación de vías públicas urbanas y conservación de caminos y vías rurales.

3 Protección del medio ambiente.

4 Suministro de agua y alumbrado público; servicios de limpieza viaria, de recogida y tratamiento de residuos, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales.

4.2. Instrumentos empleados por la Administración para la protección jurídica del medio ambiente

Los instrumentos utilizados por la Administración pública para la protección jurídica del medio ambiente, son:

Declaración de Impacto Ambiental (DIA)

Las Declaraciones de Impacto Ambiental son emitidas por las Comunidades Autónomas en las que se ubique la actividad. Están reguladas por la Ley 21/2013, de 9 de diciembre, de evaluación ambiental, respecto a los proyectos sometidos al procedimiento de evaluación de impacto ambiental ordinaria

Informe de Impacto Ambiental (IIA)

Está regulado por la Ley 21/2013, de 9 de diciembre, de evaluación ambiental, respecto a los proyectos sometidos al procedimiento de evaluación de impacto ambiental simplificada.

Declaración Ambiental Estratégica (DAE)

Está regulado por la Ley 21/2013, de 9 de diciembre, de evaluación ambiental, respecto de los planes y programas sometidos al procedimiento de evaluación estratégica ordinaria.

Informe Ambiental Estratégico (IAE)

Está regulado por la Ley 21/2013, de 9 de diciembre, de evaluación ambiental, respecto de los planes y programas sometidos al procedimiento de evaluación estratégica simplificada.

Autorización Ambiental Integrada (AAI)

Estas autorizaciones son concedidas por las Comunidades Autónomas, a partir de las especificaciones de la Ley 16/2002, IPPC, y por sus posteriores modificaciones.

Autorizaciones específicas

Estas autorizaciones se diferenciarán en función del ámbito ambiental al que afecten. Así, existen autorizaciones referentes a las emisiones a la atmósfera, a la gestión de residuos, a los vertidos a las aguas marítimas y continentales, etc.

4.3. Legislación ambiental aplicable en España

A modo de orientación, se puede resumir el grupo normativo básico estatal sobre medio ambiente en los grupos que se describen a continuación. Dentro de cada uno de estos grupos, se han indicado las principales normas de aplicación, aunque es importante recordar que la legislación ambiental española es mucho más amplia de lo que aquí se expone.

Normativa sobre responsabilidades ambientales

En este grupo, se han desarrollado las siguientes normas legales:

1 La Ley Orgánica 10/1995, modificada por la Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo, por la que se aprueba el Título XVI del Código Penal que recoge los delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente.

2 La Ley 26/2007 de Responsabilidad Ambiental, que contempla la responsabilidad de los operadores de prevenir, evitar y reparar los daños ambientales.

3 Para determinados daños que no estén contemplados por la normativa anterior y de naturaleza jurídico-administrativa, se podrá aplicar el régimen de la responsabilidad civil del Código Civil.

Normativa sobre derechos de los ciudadanos relativos a la protección del medio ambiente

1 La ley 27/2006, por la que se regulan los derechos de acceso a la información, participación pública y de acceso a la justicia en materia de medio ambiente.

Normativa sobre técnicas preventivas de protección ambiental

Ley 21/2013, de 9 de diciembre, de evaluación ambiental

Normativa sobre protección de bienes y recursos naturales

1 La Ley 22/1973, de Minas, posteriormente complementada por el Real Decreto 2994/1982 sobre Restauración de espacios naturales por actividades extractivas.

2 La Ley 22/1988, de Costas, desarrollada reglamentariamente por el Real Decreto 1471/1989.

3 El Real Decreto Legislativo 2/2011, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante.

4 La Ley 3/2001, de Pesca Marítima del Estado, que otorga una importancia de primer orden a la protección de los recursos pesqueros y al logro del desarrollo sostenible del sector.

5 El Real Decreto Legislativo 1/2001, por el que se aprueba el Texto refundido de la Ley de Aguas. Esta Ley debe ser complementada con la Ley 10/2001, del Plan Hidrológico Nacional y por un conjunto de normas reglamentarias sobre el dominio público hidráulico.

6 La Ley 43/2003, de Montes, que viene a promover la conservación y protección de los montes españoles (modificada por la Ley 21/2015, de 20 de julio).

7 La Ley 34/2007, de calidad del aire y protección de la atmósfera, que viene a derogar el Reglamento RAMINP.

8 La Ley 42/2007, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad (modificada por la Ley 33/2015, de 21 de septiembre).

9 Ley 30/2014, de 3 de diciembre, de Parques Nacionales

10 La Ley 31/2003, de conservación de la fauna silvestre en zoológicos.

11 Real Decreto Legislativo 7/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana.

Normativa sobre actividades contaminantes o de riesgo para el medio ambiente

1 La vieja Ley 25/1964, sobre Energía Nuclear, la cual prevé una serie de medidas de seguridad y protección frente a radiaciones ionizantes.

2 La Ley 21/1992, de Industria, contempló tempranamente medidas sobre seguridad, con la finalidad de prevenir y limitar los riesgos industriales.

3 La Ley 16/2002, de prevención y control integrados de la contaminación para evitar, reducir o controlar la contaminación de la atmósfera, del agua y del suelo.

4 La Ley 11/1997, sobre regulación de los envases y residuos de envases.

5 La Ley 37/2003, del ruido, que contempla la evaluación y gestión del ruido ambiental.

6 La Ley 9/2003, por la que se establece el régimen jurídico de la utilización, liberación voluntaria y comercialización de organismos genéticamente modificados.

7 Ley 1/2005, por la que se regula el régimen del comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero.

8 El Real Decreto-Ley 11/2005, por el que se aprueban medidas urgentes en materia de incendios forestales.

9 La Ley 22/2011, de Residuos y Suelos Contaminados.

10 Real Decreto-Ley 17/2012, de medidas urgentes en materia de medio ambiente.

Fomento de utilización de métodos y tecnologías de gestión y de protección ambiental

1 Desde la normativa fiscal, se viene reconociendo una serie de “deducciones por inversiones ambientales”, destinadas a la protección del medio ambiente.

2 Con respecto a la contratación pública, el Real Decreto Legislativo 3/2011, de 14 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Contratos del Sector Público.

3 Aunque no están recogidas en normas legales, el Estado ha regulado mediante normas reglamentarias la utilización de instrumentos de gestión ambiental, tales como el sistema comunitario de gestión y auditoría ambiental (EMAS).

Incidencia de la protección ambiental en la regulación sectorial de actividades económicas y sociales

1 La Ley 14/1986 General de Sanidad, en la que se prevé la promoción de los sistemas de saneamiento, abastecimiento de aguas, eliminación y tratamiento de residuos líquidos y sólidos; la promoción y mejora de los sistemas de saneamiento y control del aire, con especial atención a la contaminación atmosférica; la vigilancia sanitaria y adecuación a la salud del medio ambiente en todos los ámbitos de la vida, incluyendo la vivienda.

2 La Ley 3/1995, por la que se establece el régimen jurídico de las vías pecuarias, como bienes de dominio público de las Comunidades Autónomas.

3 La Ley 54/1997 del Sector Eléctrico (modificada por la ley 24/2013, de 26 de diciembre), que trata de establecer la regulación del sector eléctrico, con el triple y tradicional objetivo de garantizar el suministro eléctrico, garantizar la calidad de dicho suministro y que se realice al menor coste posible, todo ello con la menor incidencia sobre el medio ambiente.

4 La Ley 38/1999 de ordenación de la Edificación, que establece las medidas para garantizar la sostenibilidad de la edificación y la protección del medio ambiente bajo el concepto de la “habitabilidad”.


Sabía que...

A nivel europeo se piensa que España tiene fama de disponer de mucha legislación ambiental pero de no cumplirla.

5. La Responsabilidad ambiental y el delito ecológico

Se entiende por daño ambiental la pérdida o perjuicio causado al medio ambiente o a cualquiera de sus componentes naturales o culturales.

La Constitución Española, en su Artículo 45, establece:

1. Todos tienen derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.

2. Los poderes públicos velarán por la utilización racional de los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar al medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva.

3. Para quienes violen lo dispuesto en el apartado anterior, en los términos que la Ley fije se establecerán sanciones penales o, en su caso, administrativas, así como la obligación de reparar el daño causado.

Como se puede observar, el párrafo tercero de este artículo hace referencia explícita a los tres tipos de responsabilidad que pueden derivarse como consecuencia de la aparición de un deterioro o daño ocasionado al medio ambiente.

Por tanto, existen tres tipos de responsabilidades que se derivan de las agresiones al medio ambiente y que se deben a los tres principales grupos normativos que inciden en la protección del mismo. Estos tres tipos de responsabilidad son:

1 Responsabilidad civil.

2 Responsabilidad administrativa.

3 Responsabilidad penal.

La responsabilidad penal se caracteriza por su finalidad sancionadora, mientras que la responsabilidad administrativa tiene una finalidad reparadora o restauradora.

Por lo que, en función de la norma infringida, la responsabilidad derivada por el incumplimiento de las obligaciones prevista en la norma y/o la responsabilidad derivada por daños al medio ambiente o a particulares como consecuencia de actividades con incidencia ambiental, tienen un régimen regulador distinto, tanto en la forma de depurar las responsabilidades como en las consecuencias que se deriven de la infracción.

Con carácter general, dentro de cada una de estas responsabilidades, pueden considerarse fundamentalmente dos tipos de normas, las más significativas en materia de responsabilidad ambiental:

1 Las normas que sancionan las conductas o actividades que se hubiesen realizado con infracción de las disposiciones legales.

2 Las normas que obligan a reparar el daño causado.

5.1. Responsabilidad administrativa

La responsabilidad administrativa por daños causados al medio ambiente es la que se aplica por el incumplimiento de lo regulado en las leyes o reglamentos sectoriales ambientales, siempre y cuando los hechos no sean constitutivos de delito.

Este tipo de responsabilidad se caracteriza por su finalidad sancionadora y por responder al principio de tipicidad. Este principio determina que únicamente se ejercerá dicha responsabilidad cuando la infracción esté expresamente recogida en las leyes con consideración de infracción administrativa, en la correspondiente norma sectorial.

Si la infracción es cometida en el ejercicio de la actividad empresarial, la responsabilidad jurídica recaería en la persona jurídica (empresa), a diferencia de la responsabilidad penal que es personal (la responsabilidad recae en la persona que ha cometido el delito). Ello quiere decir que las sociedades mercantiles pueden ser sancionadas por el Órgano Administrativo Ambiental que corresponda en cada caso (Ayuntamiento, Consejería de Medio Ambiente, Confederaciones Hidrográficas, etc.).

Por otra parte, la infracción puede dar lugar a una indemnización por daños y perjuicios, y al establecimiento de medidas correctoras de la actividad generadora del impacto ambiental.

5.2. Responsabilidad civil

La responsabilidad civil tiene su origen en una acción y omisión que, interviniendo culpa o negligencia, causa daño ambiental, con repercusiones en personas particulares.

Por tanto, el sistema de responsabilidad civil está basado en la responsabilidad subjetiva, ya que el sujeto que ha causado el daño solo es responsable del mismo en la medida en que su actuación haya sido intencional o negligente.

Así, el artículo de 1902.8 del Código Civil establece la obligación de indemnizar el daño causado por razón de humos excesivos que sean nocivos para personas o propiedades, por emanaciones de cloacas o depósitos de materias infectantes. No obstante, por la analogía establecida en el artículo 4.1 del Código Civil, esta obligación debe ser tenida en cuenta para otro tipo de emisiones, tales como ruidos y vibraciones, gases, vertidos, etc.

Las implicaciones de la existencia de responsabilidad civil serían las siguientes:

1 Indemnización del daño causado, que incluye las pérdidas efectivas, los beneficios que se han dejado de obtener y los posibles daños morales.

2 Reparación o restitución de la cosa a su estado original.

5.3. Responsabilidad penal

La responsabilidad penal es la derivada de actuar conforme a las conductas tipificadas como delito en el Código Penal.

La responsabilidad penal es una responsabilidad personal que recae sobre la persona física y no sobre la empresa (persona jurídica). El problema se plantea a la hora de determinar, en cada caso, quién es el responsable dentro de una organización o persona jurídica.

Existe una Sentencia del Tribunal Supremo que establece que ante un presunto delito ecológico cometido por una empresa o entidad, los responsables serán los representantes de la misma. No obstante, es una cuestión compleja, ya que pueden ser responsables no solo los administradores y representantes legales de la sociedad, sino también cualquier empleado encargado del ámbito concreto donde se han producido los hechos delictivos (derrames de sustancias peligrosas, escapes de gas, vertidos, etc.).

5.4. El delito ecológico

Ejemplos de delitos ecológicos:

1 Delito contra la ordenación del territorio.

2 Instalación de vertederos ilegales.

3 Atentados a espacios naturales protegidos.

4 Tráfico ilegal de especies, o la responsabilidad de funcionarios o facultativos que han concedido licencias ilegales o silenciado infracciones.

5 Etc.

La protección penal del medio ambiente se ha venido caracterizando hasta ahora por su deficiente regulación. De los muchos comportamientos que tienen incidencia grave sobre el medio ambiente, muy pocos eran considerados como delito (contaminación, incendios forestales, riesgo nuclear y contravención de reglas de seguridad con sustancias peligrosas). Los pocos que había, estaban dispersos en diversos capítulos del Código Penal e incluso de otras leyes sectoriales, y las penas previstas eran llamativamente bajas, lo que prácticamente eliminaba su posible efecto disuasorio.

La legislación española en materia de medio ambiente estaba dispersa en diferentes normas parciales, disposiciones autonómicas y locales. En 1983, fue introducido en el Código Penal un artículo referente al delito de contaminación, pero no fue hasta 1995 cuando el nuevo Código Penal recogió con más amplitud varias figuras sancionadoras de determinadas agresiones a la naturaleza y, en concreto, queda recogido en su título XVI: De los delitos relativos a la ordenación del territorio y la protección del patrimonio histórico y del medio ambiente, y el XVII: De los delitos contra la seguridad colectiva.

El Código Penal sanciona los siguientes delitos ecológicos:

1 Delitos sobre la ordenación del territorio o urbanísticos:

1 Artículo 219: Delito Urbanístico.

2 Artículo 320: Actuación ilegal de funciones.

1 Delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente:

1 Artículo 325: Contaminación y alteración del medio físico.

2 Artículo 326: Supuestos agravados.

3 Artículo 327: Medidas especiales.

4 Artículo 328: Vertederos tóxicos.

5 Artículo 329: Actuación ilegal de funciones.

6 Artículo 330: Daños a espacios naturales protegidos.

1 Delitos relativos a la protección de la flora y la fauna:

1 Artículo 332: Daños a especies de flora amenazada.

2 Artículo 333: Introducción de especies no autóctonas.

3 Artículo 334: Caza o pesca de especies amenazadas.

4 Artículo 335: Caza o pesca no autorizada.

5 Artículo 336: Caza o pesca destructiva.

1 Delitos relativos a la energía nuclear y las radiacciones ionizantes:

1 Artículo 341: Liberación de energía nuclear.

2 Artículo 342: Perturbar con riesgo instalaciones o vertidos.

3 Artículo 343: Exposición de personas a radiaciones.

4 Artículo 345: Posesión o tráfico de materiales radiactivos.

1 Otros delitos de riesgo:

1 Artículo 348: Contravenir normas de seguridad con sustancias peligrosas.

1 Delitos de incendios forestales:

1 Artículo 352: Incendio de masas forestales.

2 Artículo 353: Incendio de especial gravedad.

3 Artículo 354: Conato de incendio.

4 Artículo 355: Medidas accesorias.

5 Artículo 356: Incendios de zonas forestales.

Sanciones de delitos ecológicos

En 2015 entró en vigor la reforma del código penal aprobada por la Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo. La nueva normativa penal supone un avance en la protección de la flora, la fauna y animales domésticos debido a la tipificación de los delitos contemplados en su capítulo IV.

El anterior Código Penal en su artículo 334 prohibía que se realizasen, con respecto a las especies amenazadas (las catalogadas como en peligro de extinción o vulnerables), actividades como cazar, pescar y aquellas que impidieran o dificultasen su reproducción o migración, o destruyeran o alterasen gravemente su hábitat. Las penas de prisión por realizar alguna de estas actividades se establecen entre 4 meses a 2 años.

Pero con el nuevo código penal, no sólo se incluyen a las especies amenazadas, sino también al resto de especies protegidas. Por tanto, quedan incluidas todas las especies del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial.


Sabías que…

Con el nuevo Código penal, matar a un petirrojo o destruir un nido de golondrina es constitutivo de un delito.

Con la modificación del Código Penal España cumple con lo establecido por la Directiva 2008/99/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 19 de noviembre relativa a la protección del medio ambiente mediante el Derecho penal, por la que compromete a los Estados miembros de la Unión Europea a adoptar normativas penales para prohibir la muerte, destrucción, posesión o apropiación de especies protegidas de fauna o flora silvestres.

Se trata de un gran paso, porque además de incluir a todas las especies contenidas en los Catálogos de Especies Amenazadas, quedan incluidas también las especies de los anexos IV de la Directiva Hábitat y anexo I de la Directiva de Aves.

Además, la reforma del Código Penal tipifica nuevas conductas como delito, que en el anterior no estaban recogidas. Es el caso, por ejemplo:

1 Del marisqueo ilegal (artículo 335),

2 el abandono de animales (337 bis) o;

3 la ampliación del delito de maltrato animal, incluyendo algunas conductas como el sometimiento de los animales a explotación sexual (artículo 337).

Por otra parte, además hay algunas penas de algunos delitos que se endurecen.

Por ejemplo:

1 El delito de incendio puede llegar a constituir una condena mínima de tres años en aquellos casos en los que fuera de especial gravedad.

2 En los casos de maltrato animal, se puede llegar a inhabilitar al autor del delito para la tenencia de animales.

Además de lo ya descrito, el nuevo Código Penal determina que también será considerado delito ambiental una imprudencia grave, aun cuando no haya una voluntad expresa de provocar el daño (dolo), cumpliendo con ello otra de las exigencias de la Directiva 2008/99/CE.

Diferencia entre denuncia administrativa y denuncia penal

Con una denuncia administrativa, se trata de comunicar la realización de unos hechos presumiblemente ilegales para que, tras la tramitación de un expediente y la comprobación de los mismos, puedan ser sancionados por la autoridad administrativa competente.

Cuando se trate de una actuación o conducta definida en alguno de los tipos penales o delitos enunciados, es susceptible también de denuncia. Se trataría entonces de una denuncia penal.

Si una infracción administrativa puede dar lugar a la tramitación de un expediente sancionador, un delito puede dar lugar a la tramitación de un procedimiento penal, que se puede iniciar con diligencias previas para la averiguación de los hechos y los autores, puede continuar con el procesamiento de los mismos, seguir con la vista oral o juicio y terminar con la sentencia.

El procedimiento penal se puede iniciar tanto como consecuencia de una denuncia o también lo que se denomina “de oficio”, es decir, por iniciativa de la propia Administración de Justicia.

La denuncia y la querella

Denuncia

Es el mecanismo de puesta en conocimiento de unos hechos a la autoridad competente (Consejería de Medio Ambiente, Ayuntamiento, etc.).

La acción penal es pública, es decir, cualquier ciudadano puede efectuar la denuncia de unos hechos que pueden constituir un delito. En cualquier caso, la denuncia consiste en la simple comunicación de los hechos, sin que, en principio, suponga más participación en el procedimiento que a partir de ella se pudiera seguir. Podría ocurrir que el denunciante, si además es testigo de los hechos, fuera citado a declarar como testigo. A los denunciantes, por ejemplo, la autoridad no tiene obligación de comunicarles el resultado de las averiguaciones ni ninguna de las decisiones que pudieran adoptar en el curso del procedimiento.

Querella

Tiene otras características bien distintas a la denuncia. La querella es un tipo de denuncia sujeta a ciertos formalismos especiales, tales como que debe ser presentada y tramitada por un abogado y un procurador designados especialmente para ese caso mediante un poder notarial especial. Si se admite la querella, el Juez puede imponer al querellante (el que la presenta) una fianza.

De todo esto se deduce que, mientras la denuncia es gratis y sencilla, la querella cuesta dinero y está sometida a ciertos requisitos y formalidades.

La ventaja de la querella es que el que la presenta se constituye en parte acusadora del proceso o procedimiento penal. Es decir, que toma parte activa, formulando una acusación concreta, proponiendo o aportando pruebas, interviniendo en la vista oral y en los demás trámites acusando o solicitando penas y, por último, impugnando o recurriendo las resoluciones judiciales (providencias de trámite, autos o sentencias) que se dicten a lo largo del proceso y que no le parezcan ajustadas a derecho.

De lo dicho hasta ahora, se infiere que la utilización de la querella interesa únicamente cuando se trata de algún caso de especial gravedad e importancia, en el que interese intervenir activamente o cuando se sospeche que los órganos judiciales van a actuar con la pasividad que caracteriza a muchos de ellos en este tipo de delitos.

6. El derecho de acceso a la información ambiental

El acceso a la información ambiental es el derecho evidente que tienen todas las personas de conocer la situación del medio ambiente que les rodea y que les afecta. La calidad del aire y del agua o el estado del paisaje son ejemplos de información ambiental.

El acceso a la información ambiental permite que se puedan establecer sistemas adecuados de participación pública y que estos sean efectivos. Sin información no es posible la participación. La participación debe ser la base para la resolución de los conflictos ambientales.

6.1. Convenio de Aarhus

En la Cuarta Conferencia sobre “Medio Ambiente para Europa”, celebrada en Aarhus en junio de 1998, se adoptó, entre otros, el Convenio sobre acceso a la información, participación pública en la toma de decisiones y acceso a la justicia en materia de medio ambiente, conocido como Convenio de Aarhus.

En este Convenio, se estableció que para que los ciudadanos pudieran disfrutar del derecho a un medio ambiente saludable y cumplir el deber de respetarlo y protegerlo, deben tener acceso a la información ambiental, estar legitimados para participar en los procesos de toma de decisiones y tener derecho de acceso a la justicia cuando tales derechos sean denegados.

Los pilares básicos del Convenio de Aarhus, son:

1 Acceso a la información sobre el medio ambiente.

2 Participación pública en la política ambiental.

3 Acceso a la justicia en materia de medio ambiente.

El primero de los pilares hace referencia al acceso del público a la información y se aplicó, a escala comunitaria, por medio de la Directiva sobre el acceso del público a la información en materia de medio ambiente. El segundo pilar, incorporado por medio de la Directiva 2003/35/CE, trata de la participación del público en los procedimientos ambientales. Por último, el tercero se refiere al acceso del público a la justicia en materia de medio ambiente.

España ratificó este Convenio en diciembre de 2004, y entró en vigor el 31 de marzo de 2005. La Ley 27/2006, de 18 de julio, es la que regula los derechos de acceso a la información, de participación pública y de acceso a la justicia en materia de medio ambiente, y define el marco jurídico que responde a los compromisos asumidos por esta ratificación. Además, traspone dos Directivas Comunitarias dictadas para adaptar el Convenio.

6.2. La información ambiental

¿Qué se entiende por información ambiental?

Por información ambiental se entiende toda información en forma escrita, visual, sonora, electrónica, etc., que trate sobre las siguientes cuestiones:

1 a. El estado de los elementos del medio ambiente, como el aire y la atmósfera, el agua, el suelo, la tierra, los paisajes y espacios naturales, incluidos los humedales y las zonas marinas y costeras, la diversidad biológica y sus componentes, incluidos los organismos modificados genéticamente; y la interacción entre estos elementos.

2 b. Los factores, tales como sustancias, energía, ruido, radiaciones o residuos, incluidos los residuos radiactivos, emisiones, vertidos y otras liberaciones en el medio ambiente, que afecten o puedan afectar a los elementos del medio ambiente citados en el punto anterior.

3 c. Las medidas, incluidas las medidas administrativas, como políticas, normas, planes, programas, acuerdos en materia de medio ambiente y actividades que afecten o puedan afectar a los elementos y factores citados en los puntos a y b, así como las actividades o las medidas destinadas a proteger estos elementos.

4 d. Los informes sobre la ejecución de la legislación ambiental.

5 e. Los análisis de la relación coste-beneficio y otros análisis y supuestos de carácter económico, utilizados en la toma de decisiones relativas a las medidas y actividades citadas en el punto c.

6 f. El estado de la salud y seguridad de las personas, incluida, en su caso, la contaminación de la cadena alimentaria, condiciones de vida humana, bienes del patrimonio histórico, cultural y artístico y construcciones, cuando se vean o puedan verse afectados por el estado de los elementos del medio ambiente citados en el punto a, o a través de esos elementos, por cualquiera de los extremos citados en los puntos b y c.

¿Quién puede solicitar acceso a la información ambiental?

Puede solicitar acceso a la información ambiental que esté en manos de las Administraciones públicas cualquier persona física o jurídica, sin estar obligada a probar un interés determinado.

¿Quién puede proporcionar la información ambiental?

Cualquier Administración pública, nacional, regional o local, que tenga responsabilidades y posea información relativa al medio ambiente, tiene la obligación de proporcionar esta información. Quedan excluidos de esta obligación los organismos que actúen en el ejercicio de poderes judiciales o legislativos.

También, hay que considerar que determinadas autoridades, no siendo competentes estrictamente en cuestiones ambientales, pueden ser requeridas a proveer información ambiental si está en su poder.

En cuanto a la información sobre medio ambiente que esté en poder de una entidad privada, la Ley establece que solo es posible si dicha entidad está ejerciendo responsabilidades de carácter público en materia ambiental, bajo el control de una entidad pública competente.

Además, las empresas que gestionan un servicio público relacionado con el medio ambiente (por ejemplo, la gestión de los residuos urbanos), están obligadas a proporcionar información sobre el mismo a la Administración Pública de dicho servicio.

De esta forma, esta podrá también dar respuesta a las solicitudes que reciba. Para garantizar que este flujo de información, en la práctica, quede totalmente asegurado, es muy conveniente establecer esa obligación en las cláusulas del contrato adoptado.

¿Tiene coste la información ambiental?

Sí. La Ley establece que puede cobrarse una cantidad por el suministro de la información, siempre y cuando dicha cantidad sea razonable.

Para evitar que el coste de ejercer el derecho de acceso a la información se pueda convertir en una barrera al mismo, se consideran buenas prácticas, y así se han encontrado en algunas Administraciones, las siguientes:

1 No cobrar la simple inspección de un documento.

2 Disponer que las copias hasta un número de páginas sean gratuitas, y el precio aplicado a partir de dicho número sea similar al de mercado.

3 No cobrar (o hacerlo muy por debajo del coste real) el tiempo o trabajo empleado por la persona que se ha ocupado de dar respuesta a la solicitud.

¿Qué plazo tiene la Administración para dar respuesta a la solicitud de información ambiental?

El plazo de respuesta no debe superar un mes, con la posibilidad de ampliarlo en caso necesario, previo aviso del solicitante.

Si no se contesta en plazo, la Ley indica que el silencio administrativo es negativo, por lo que se entiende desestimada la solicitud.

Excepciones de acceso a la información ambiental

Es posible denegar el acceso en determinados supuestos que contempla la Ley, para ello, deberá dictarse resolución motivada y notificarla a quien solicitó la información.

La directiva contempla, en primer lugar, una serie de supuestos en los que una petición se deniegue, como que no se disponga de esa información, que la solicitud sea claramente irrazonable o excesivamente general, que el material se esté elaborando o que se refiera a comunicaciones internas.

La norma incluye un segundo grupo de excepciones para los casos en que la información afecte a una serie de derechos, pero de forma negativa. La consecuencia es, que en cada caso concreto, la autoridad pública competente tendrá que realizar un ejercicio de interpretación para ver si debe o no debe denegarse. Es decir, no se trata de que afecte a las relaciones internacionales, sino de que lo haga negativamente.

En esta lista de derechos están la confidencialidad de los procedimientos, las relaciones internacionales, la defensa nacional o la seguridad pública, la buena marcha de la justicia; la confidencialidad de datos de carácter comercial o industrial; los derechos de propiedad intelectual; el carácter confidencial de datos y expedientes personales; los intereses o la protección de un tercero que haya facilitado voluntariamente información; y por último, la protección del medio ambiente al que se refiere la información, como puede ser el caso de la localización de especies raras.

La Ley deja bien claro que todos estos motivos de denegación deben interpretarse de manera restrictiva y que, en caso de que finalmente haya una negativa a facilitar toda o parte de la información, deberá notificársele al solicitante, explicándole las razones e informándole sobre el procedimiento de recurso previsto.

Difusión de la información ambiental

El libre acceso a la información ambiental no solamente debe materializarse mediante solicitud a las Administraciones públicas, sino que también estas deben realizar provisión activa de información, es decir, poner a disposición del público la información ambiental y darle la máxima difusión.

Tal es así, que el Ministerio de Medio Ambiente tiene la obligación legal de publicar los informes anuales del estado de medio ambiente.

En general, es práctica habitual, tanto a nivel nacional como autonómico y local, la publicación de boletines oficiales periódicos, informando sobre avances y noticias en el área ambiental, sobre el desarrollo de los planes y programas en aplicación, estudios concretos, etc.

La difusión de información ambiental debe enmarcarse dentro del uso de las nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (TIC). Las Administraciones públicas han realizado un importante esfuerzo para la difusión electrónica de información ambiental a través de páginas Web.

El acceso electrónico a la información ambiental a través de estas plataformas está teniendo un gran éxito, ya que garantiza el acceso a la información ambiental de forma rápida, económica y eficaz, y resuelve muchas necesidades de información, ya que evita la gestión de dicha información ambiental a través de solicitudes escritas y telefónicas.

La información que se podrá difundir a través de estas plataformas, serán relativas a:

1 Acuerdos ambientales.

2 Textos legislativos.

3 Políticas, planes y programas.

4 Informes sobre el estado del medio ambiente.

5 Datos de seguimiento de las actividades que puedan afectar al medio ambiente.

6 Autorizaciones con un efecto significativo sobre el medio ambiente.

7 Evaluaciones de impacto ambiental.

8 Etc.


Recuerde

La Ley 27/2006, de 18 de julio, es la que regula los derechos de acceso a la información, de participación pública y de acceso a la justicia en materia de medio ambiente.

7. La participación pública en la política ambiental

La participación ambiental puede definirse de la siguiente manera:

Una serie de acciones que se rigen por determinadas pautas de actuación grupal, cuyo contenido es la búsqueda de soluciones y de algún tipo de cambio que afecte a la problemática ambiental, y así contribuya al beneficio colectivo. De hecho, vendría a ser algo así como una especie de responsabilidad moral y social hacia la naturaleza y el ambiente.

C. Cadrecha, Psicología de la participación.

En la mayoría de los casos, la participación pública se lleva a cabo desde una conducta reactiva ante las condiciones ambientales, generadas del estrés resultante de su percepción del riesgo y control personal que existe sobre la situación ambiental. Se habla, entonces, de una participación que es ejercida por medio de organizaciones.

Otras veces, sin embargo, para la participación pública se utilizan otros recursos que motiven dicha participación en aquellas personas que no sientan esa “llamada interior” que les impulse a ello. Estos recursos suelen ser la información y la educación ambiental.

La educación ambiental es un medio para conseguir la mayor implicación del ciudadano en la participación para la resolución de los conflictos ambientales, como las estrategias de participación son también un instrumento y un medio para lograr la educación ambiental.

En el fenómeno de la participación, entran en juego tres elementos fundamentales:

1 Las personas, con sus motivaciones personales.

2 Los escenarios, los contextos o situaciones en los que se desarrolla el proceso.

3 Los medios, que son recursos, herramientas, puentes, que facilitan la participación.

7.1. Niveles de participación pública en la política ambiental

En la participación pública de la política ambiental, se distinguen tres niveles, en función de que se traten de:

1 Decisiones ambientales sobre actividades específicas.

2 Decisiones ambientales sobre planes, programas y políticas.

3 Decisiones ambientales sobre la elaboración de normativa.

En cada uno de estos niveles existen un pautas generales, tales como que las ONGs ambientales siempre podrán participar (teniendo en consideración al público interesado), se deberá poder acceder a todas las informaciones pertinentes, se producirá siempre desde el inicio del procedimiento de decisión, los plazos de participación deberán ser siempre suficientes y la decisión final debe tomar en cuenta los resultados de la participación del público.

Participación pública en las decisiones ambientales sobre actividades específicas

Este es el nivel de mayor participación pública. Se refiere a la participación del público en las decisiones ambientales de actividades específicas.

Estas actividades son: industrias del sector energético, industrias minerales y químicas, instalaciones de gestión de residuos, construcción de infraestructuras de transporte, obras hidráulicas, instalaciones ganaderas, entre otras.

Además, establece que toda actividad incluida en el marco de la normativa sobre evaluación de impacto ambiental nacional también queda automáticamente incluida.

Cuando se inicie un proceso de toma de decisiones sobre una de las actividades anteriormente comentadas, se informará al público interesado, a través de comunicación pública o individualmente, al comienzo del proceso y se realizarán procedimientos de participación con tiempo suficiente.

El público interesado tendrá derecho a poner de manifiesto observaciones y opiniones a la autoridad o autoridades competentes antes de que se adopte una decisión. Los resultados de las consultas que se lleven a cabo deberán ser tenidos en cuenta debidamente.

Participación pública en la elaboración de planes, programas y políticas

En este nivel, la participación no es tan intensa. Su objetivo es garantizar que el público tenga posibilidades reales de participar desde el principio en la preparación y en la modificación o revisión de los planes o programas que sea necesario elaborar.

El público con derecho a participar será determinado por los Estados miembros, pero, en cualquier caso, están incluidas las ONGs de defensa ambiental. Cada Estado miembro debe determinar las modalidades de participación del público y garantizar que se le permita prepararse y participar eficazmente.

Para ello, debe informarse al público, mediante avisos públicos u otros medios apropiados, como los electrónicos, ante cualquier propuesta de plan o programa y su modificación o revisión, sobre su contenido y sobre los mecanismos mediante los cuales puede participar, incluida la autoridad competente a la que se podrán presentar los comentarios o formular preguntas.

Participación pública en la elaboración de normativa

Durante la fase de elaboración por autoridades públicas de disposiciones legales o instrumentos normativos con repercusión para el medio ambiente, se promoverá una participación efectiva del público en una fase apropiada, y cuando las opciones estén aún abiertas.


Ejercicios de repaso y autoevaluación

1. ¿Qué principio es el que inspira el Derecho Internacional del Medio Ambiente?

1 a. Principio de “quien contamina paga”.

2 b. Principio de cooperación internacional.

3 c. Principio de responsabilidad ambiental.

4 d. Principio de prevención del daño ambiental.

2. ¿Cuál es la responsabilidad que se deriva del incumplimiento de lo regulado en las leyes o reglamentos sectoriales ambientales?

1 a. Responsabilidad corporativa.

2 b. Responsabilidad civil.

3 c. Responsabilidad administrativa.

4 d. Responsabilidad penal.

3. Señale la opción incorrecta:

1 a. El Derecho Ambiental no necesita de la vinculación de otras ciencias.

2 b. El Derecho Ambiental está constituido principalmente por leyes e instrumentos internacionales, conocidos como “leyes blandas”.

3 c. El Derecho Ambiental no se origina de políticas estatales ni de costumbres populares, aunque en momentos dados se beneficia de ellas.

4 d. El Derecho Ambiental tiene la responsabilidad de regular una variada gama de actos y acciones humanas atentatorias y nocivas al ambiente.

4. ¿Cuál de las siguientes características NO es específica del Derecho Internacional del Medio Ambiente?

1 a. Normas con una contextura flexible.

2 b. Responde a exigencias empresariales.

3 c. Normas con una naturaleza marcadamente funcional.

4 d. Responde a exigencias de varios sectores.

5. El órgano que se encarga de programar y tomar las medidas ambientales oportunas, es:

1 a. El Parlamento.

2 b. El Consejo.

3 c. La Comisión.

4 d. La Agencia Europea del medio ambiente.

6. El tráfico ilegal de especies...

1 a. ... no está recogido en el Código penal.

2 b. ... está considerado como delito ecológico.

3 c. ... es responsabilidad de los ayuntamientos.

4 d. Las opciones a. y b. son correctas.

Unidad Didáctica 3
Contaminación del medio acuático
1. Características generales del agua

EL agua es un recurso natural indispensable para el desarrollo de la vida. La vida en la Tierra ha dependido siempre del agua. Las investigaciones han revelado que la vida se originó en el agua, y que los grupos zoológicos que evolucionaron hacia una existencia terrestre, siguen manteniendo dentro de ellos su propio medio acuático, encerrado y protegido contra la evaporación excesiva.

El agua constituye más del 80% del cuerpo de la mayoría de los organismos, e interviene en la mayor parte de los procesos metabólicos que estos realizan. El agua desempeña de forma especial un importante papel en la fotosíntesis de las plantas y, además, sirve de hábitat a una gran parte de los organismos.

La derogada Ley de Aguas, Ley 29/1985, definía este recurso como:

Recurso natural escaso, indispensable para la vida y para el ejercicio de toda actividad económica; irremplazable, no ampliable por la mera voluntad del hombre, irregular en su forma de presentarse en el tiempo y espacio, fácilmente vulnerable y susceptible de usos sucesivos.

Aunque el agua sigue siendo un recurso escaso, existe una tendencia generalizada a considerarla como un recurso que se puede emplear sin medida, sin reflexionar acerca de las pautas sostenibles que deberían guiar su utilización.

Hay lugares en el mundo que tienen suficiente agua, mientras que otros presentan graves problemas de escasez, incluso para cubrir sus necesidades básicas. Hay zonas que reciben grandes cantidades de agua, pero no repartidas en el tiempo, sino en un corto periodo del mismo, y lejos de producir beneficios, generan graves daños humanos y materiales al provocar inundaciones.

Si se divide la superficie de nuestro planeta en diez partes iguales, siete de ellas estarían compuestas por agua, por lo que tranquilamente nuestro planeta se podría llamar “Agua”, en lugar de Tierra.

El origen del agua está íntimamente ligado al de la corteza terrestre, debido a que los océanos se crearon a partir de “exudaciones” de la roca.

El agua se recicla constantemente. Se limpia y renueva gracias al Sol, la tierra y el aire. Dicho en otras palabras, el agua que tomamos ahora es la misma que tomaban nuestros antepasados, pero reciclada.

La cantidad de agua de la que disponemos es prácticamente fija: unos 1.400 millones de km3, que se distribuyen de la siguiente forma:




El agua de la Tierra se encuentra naturalmente en varias formas y lugares: en la atmósfera, en la superficie, bajo tierra y en los océanos. El agua dulce representa solo el 3% del agua de la Tierra, y se encuentra en su mayoría congelada en glaciares y casquetes glaciares. El resto, se presenta principalmente en forma de agua subterránea, y solo una pequeña fracción se encuentra en la superficie o en la atmósfera.

1.1. Distribución del agua en la Tierra

Las precipitaciones (lluvia, nieve, rocío, etc.) son imprescindibles para renovar los recursos hídricos, así como determinantes para las condiciones climáticas y la biodiversidad locales. En función de las condiciones locales, las precipitaciones pueden alimentar ríos o lagos, recargar los suministros de aguas subterráneas o volver a la atmósfera por evaporación.

Los glaciares almacenan agua en forma de nieve y hielo, alimentando los arroyos locales con el agua que liberan, en mayor o menor cantidad dependiendo de la estación. Sin embargo, debido al cambio climático, muchos de ellos están retrocediendo.

Las cuencas fluviales son útiles como «unidad natural» de gestión de los recursos hídricos, y muchas de ellas se extienden sobre más de un país. Entre las cuencas fluviales más grandes, están la del Amazonas y la del Congo-Zaire.

El caudal de los ríos puede variar considerablemente de una estación o de una región climática a otra. Como los lagos almacenan grandes cantidades de agua, pueden mitigar las variaciones estacionales en el caudal de los ríos y los arroyos.

Los humedales (como pantanos, turberas, ciénagas y lagunas) cubren el 6% de la superficie terrestre emergida y desempeñan un papel fundamental para los ecosistemas locales y los recursos hídricos. Muchos de ellos han sido destruidos, pero el resto todavía puede ser de mucha ayuda para prevenir inundaciones y mantener el caudal de los ríos.

Casi toda el agua dulce que no está congelada se encuentra bajo la superficie en forma de agua subterránea. Las aguas subterráneas, que en general son de muy buena calidad, se están extrayendo principalmente para obtener agua potable y ayudar a la agricultura en los climas áridos.

Este recurso se considera renovable siempre que las aguas subterráneas no se extraigan a una velocidad que no dé tiempo a que la naturaleza las renueve, pero en muchas regiones secas el agua subterránea no se renueva o lo hace muy lentamente. Son pocos los países que miden la calidad de sus aguas subterráneas o la velocidad a la que se explotan las reservas, lo que dificulta su gestión.


Recuerde

El agua es un recurso natural escaso, indispensable para la vida.

1.2. Dinámica del agua

Toda el agua presente en nuestro planeta está sometida a un proceso de constante reciclado, cuyo motor principal es la energía solar. Concretamente, este proceso se desarrolla de la siguiente manera: de los mares, ríos, lagos, e incluso desde los seres vivos, se evapora agua constantemente hacia la atmósfera, hasta que llega un momento en que esa agua, a partir de unos fenómenos fisicoquímicos, se condesa y precipita en forma de lluvia de nuevo hacia el suelo. Del agua que cae, una parte se evapora, otra se escurre por la superficie del terreno hasta los ríos, lagos, lagunas y océanos, y el resto se infiltra hacia las capas de la tierra, fluyendo también subterráneamente hacia ríos, lagos y océanos. Esta agua subterránea es la que utilizan los vegetales, los cuales la devuelven después de nuevo a la atmósfera a través de la evapotranspiración.

Al volver el agua a la atmósfera se completa un ciclo, que se denomina ciclo hidrológico o ciclo del agua.

El ciclo hidrológico controla, renueva y conserva el agua como un recurso unitario. Así, todas las fases de estado del agua están íntimamente relacionadas, siendo fundamental atender a la protección de todas ellas.


1.3. Tipos de agua

Según el origen natural del agua, se pueden diferenciar las que aparecen a continuación.

Aguas continentales

Las aguas continentales son aquellas que discurren tanto por la superficie terrestre (ríos, lagos, etc.) como bajo tierra o subterráneas.

Las aguas continentales se clasifican en diferentes tipos, que aparecen seguidamente.

Agua atmosférica

Corresponde al agua presente en la atmósfera y que, fundamentalmente, se concentra en las nubes en forma de vapor de agua. La lluvia, la nieve, el granizo, etc., son también formas de agua atmosférica.

Agua superficial

El agua superficial corresponde al agua que se encuentra en la superficie terrestre y se puede clasificar principalmente en agua de escorrentía (ríos y torrentes) y agua retenida en reservorios (lagos, pantanos, humedales, embalses).

Agua de subsuelo

El agua del subsuelo es aquella que se encuentra debajo de la superficie terrestre, entre los poros y grietas de las rocas.

El área donde se acumula el agua en las grietas se llama zona saturada. La parte de arriba de esta área se le conoce como el nivel freático. El nivel freático puede encontrarse tanto a poca profundidad del suelo como a mucha distancia de la superficie.

Se pueden distinguir dos tipos de agua de subsuelo: edáfica, aquella que se encuentra en la zona no saturada del suelo, en la cual los poros del suelo no están totalmente llenos de agua; y subterránea, aquella que se encuentra en la zona saturada del subsuelo.

Aguas marinas

Las aguas marinas comprenden la zona litoral, además de los océanos, mares y todas aquellas zonas que se inundan como consecuencia del flujo y reflujo de los mares de las olas, o de la infiltración del agua del mar, como las marismas, las albuferas, etc.

Una de sus funciones principales es la de regulador climático, por la capacidad que poseen para almacenar la energía solar y el permanente intercambio de humedad y energía con la atmósfera, definiendo también los distintos climas.

Los océanos y mares son un recurso muy valioso utilizado por el hombre para su alimentación, transporte y explotación de recursos minerales y energéticos, así, en muchos países se han instalado plataformas petrolíferas para perforar y explotar los yacimientos de petróleo y de gas, mientras que en otras zonas de la Tierra se aprovecha la energía de las mares y de las olas para producir electricidad.

1.4. Usos del agua

Al hablar de usos del agua, se hace referencia al volumen de agua utilizado por un sector determinado (hogar, agricultura, industria), para atender a sus necesidades vitales o económicas. Los usos se pueden clasificar atendiendo a diferentes variantes.

Su poder de reutilización

Uso consuntivo y uso no consuntivo

El uso consuntivo se da cuando el agua empleada para realizar una actividad ya no puede ser utilizada de nuevo, por ejemplo, el agua destinada a las actividades agrícolas, urbanas o industriales; mientras que el uso no consuntivo se da cuando el agua empleada en una determinada actividad puede ser utilizada de nuevo siempre y cuando presente niveles mínimos de calidad, por ejemplo, los usos energéticos, recreativos o ecológicos.

Las actividades a las que se destine

Uso primario y secundario

Es el carácter prescindible o imprescindible del agua dulce para la realización de actividades, en cuyo caso se habla de uso primarios (agrícolas, domésticos, industriales, etc.) y secundarios (energéticos, navegación, recreativos), respectivamente.

No obstante, de forma genérica, como usos del agua se diferencian los que se presentan a continuación.

Usos urbanos del agua

Los usos urbanos o domésticos son aquellos que surgen para cubrir las necesidades de agua en el hogar, comercio o servicio público. Esta agua procede principalmente de embalses (previamente tratada) y aguas subterráneas, que tienen menos posibilidades de estar contaminadas.

La cantidad demandada está en relación directa con el nivel de vida, el desarrollo económico y la población (un incremento en estos usos del agua es un indicador de un aumento o mejora en la calidad de vida). La cantidad de agua utilizada con fines urbanos supone menos de una décima parte del consumo mundial.

Usos industriales

En esta caso, se trata de demandas de agua provocadas por los diferentes procesos industriales, en los que el elemento puede tener diversos usos: como materia prima (en las industrias químicas), como agente refrigerante (en las industrias energéticas), como depósito de vertidos, transporte de materiales y como medio de limpieza. Las cantidades empleadas guardan una relación directa con el mayor o menor desarrollo industrial.


Sabía que...

La utilización del agua con fines industriales constituye la segunda gran demanda de este elemento a nivel mundial (aproximadamente, una cuarta parte del consumo total).

Usos agrícolas

Las mayores demandas de aguas subterráneas, de ríos y lagos son requeridas para el riego, aunque también debe incluirse dentro de estos usos la empelada en otras prácticas agrícolas. La utilización del agua como recurso agrícola representa una media del 65% del consumo total a nivel mundial.

Estos usos vienen condicionados por las características climáticas de la zona, los tipos de suelo y cultivos, la mecanización agrícola y los sistemas de riego. En relación a este último, es necesario resaltar que la eficiencia del mismo en todo el mundo es inferior al 40%, dado que en determinadas prácticas agrícolas la mayoría del agua se pierde por evaporación o por canalizaciones en mal estado.

Usos energéticos

El agua es fundamental para la producción de energía eléctrica, y como fuente de energía es básica en países con escasos recursos petrolíferos.

También, se puede incluir en este apartado el agua empleada en los procesos de refrigeración de centrales nucleares.

Este tipo de usos del agua no supone un consumo de la misma, ya que una vez empelada, y siempre que se presente unos índices de calidad adecuados, puede volver a ser utilizada.

Usos recreativos y de ocio

Los usos recreativos del agua comprenden la utilización de embalses, ríos, lagos y el mar para ocio o deporte, así como la construcción de piscinas, etc.

Esta utilización del agua está relacionada con el nivel y calidad de vida, y aunque no implica consumo, puede generar conflictos relacionados con vertidos y pérdida de la calidad del agua, que condicione otras aplicaciones. De ahí que se establezcan medidas para una ordenación de este tipo de usos.

Usos ecológicos o ambientales

Antes de plantear los usos de los recursos hídricos, es necesario establecer unos caudales mínimos de los mismos, de forma que se mantenga el equilibrio en el ecosistema acuático y en su dinámica. Esta utilización tiene como objetivo el mantenimiento del paisaje y la recarga de acuíferos, así como evitar el estancamiento del agua.

Los diferentes usos del agua dan como resultado la generación de las denominadas aguas residuales, las cuales deben ser tratadas adecuadamente para su posterior utilización.

1.5. Distribución de los consumos de agua en España

Consumo de Agua: volumen de agua que después de su uso no retorna al medio ambiente.


Podría parecer que el consumo doméstico, al suponer un gasto menor, no tiene tanta importancia a la hora de la gestión del agua, y que los esfuerzos deberían centrase más en la agricultura o la industria.

Es cierto que el sector primario ha de recibir importantes acciones para la gestión eficiente del agua, pero se ha de tener muy presente que, en el periodo 1997-2003, el uso del agua experimentó un crecimiento de un 8,1%, en el que se reflejaba un incremento de los usos domésticos de un 23%, mientras que los industriales y energéticos lo hicieron en un 10,8%, y los agrícolas en un 4,5%.

2. La calidad del agua

La calidad del agua viene definida en función del uso específico al que vaya a ser destinada, es decir, si será agua para abastecimiento humano, recreativo, industrial, etc.

Existen directivas comunitarias que determinan los límites que deben cumplir las diferentes propiedades físicas, químicas y microbiológicas, para que el agua pueda ser utilizada por los diferentes sectores. Así, aparecen:

1 Directiva 2014/101/UE de la Comisión, de 30 de octubre de 2014, que modifica la Directiva 2000/60/CE del Parlamento Europeo y del Consejo

2 Directiva 2013/39/UE del Parlamento Europeo y del Consejo de 12 de agosto, por la que se modifican las Directivas 2000/60/CE y 2008/105/CE en cuanto a las sustancias prioritarias en el ámbito de la política de aguas.

3 Directiva 2009/90/CE de la Comisión, de 31 de julio, por la que se establecen las especificaciones técnicas del análisis químico y del seguimiento del estado de las aguas

4 Directiva 2008/105/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 diciembre de 2008, relativa a las normas de calidad ambiental en el ámbito de la política de aguas

5 Directiva 2000/60/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, por la que se establece un marco comunitario de actuación en el ámbito de la política de aguas.

6 Directiva 2006/7/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, relativa a la gestión de la calidad de las aguas de baño y por la que se deroga la Directiva 76/160/CEE.

7 Directiva 2006/44/CE del Consejo, relativa a la calidad de las aguas continentales que requieren protección o mejora para ser aptas para la vida de los peces.

8 Directiva 98/83/CE del Consejo, relativa a la calidad de las aguas destinadas al consumo humano.

Para medir y establecer la calidad de las aguas, se emplean determinados parámetros e índices que permiten cuantificar el grado de alteración de sus características naturales, teniendo en cuenta su uso.

2.1. Parámetros indicadores de la calidad

Los parámetros son indicadores de las características y de las propiedades que los diferentes contaminantes pueden proporcionar al agua, por lo que son de utilidad para determinar el grado de alteración de sus características naturales. Tienen valores distintos, según el uso al que se destina el agua.

Parámetros físicos

No son índices absolutos de contaminación, por lo que en cada caso debe medirse la desviación de la norma. Los parámetros físicos más importantes son:

1 Turbidez.

2 Temperatura.

3 Conductividad.

4 Sólidos en suspensión totales.

5 Color.

6 Olor.

7 Presencia de espumas.

Turbidez

La turbidez se refiere a lo clara o turbia que pueda estar el agua. El agua clara tiene un bajo nivel de turbidez y el agua turbia o lodosa tiene un nivel de turbidez elevado. Los niveles altos de turbidez pueden ser causados por partículas suspendidas en el agua, tales como tierra, sedimentos, aguas residuales y plancton.

Su determinación es muy simple, fiable y económica, a partir de técnicas de contraste. Es fundamental en el control del tratamiento de agua potable.

Temperatura

La temperatura influye en la evolución de las demás propiedades físicas, químicas o biológicas. Si la temperatura aumenta, aumentan otras propiedades como la solubilidad de la sales, ocasionando cambios de la conductividad y el pH.


Nota

Las aguas destinadas a fines recreativos y al abastecimiento público, no deben sobrepasar los 30 °C.

Conductividad eléctrica

Es la capacidad del agua para conducir la electricidad. Indica la presencia de iones disueltos en el agua. Los valores de conductividad se usan como índice aproximado de concentración de sales disueltas en el agua, es decir, el grado de mineralización de esta.

La conductividad está estrechamente relacionada con la dureza del agua.

Sólidos en suspensión totales

Al hablar de sólidos en suspensión, se hace referencia a la presencia de limos, arcillas, arena, etc., presentes en el agua. Si la concentración de estas sustancias es elevada, impide la penetración de luz y la cantidad de oxígeno disuelto, limitando el desarrollo de la vida acuática.

En aguas para abastecimiento humano, las concentraciones elevadas de sólidos en suspensión pueden dar lugar a reacciones fisiológicas desfavorables. En aguas residuales, la concentración de sólidos en suspensión varía entre 40-200 mg/l normalmente.

Color

La presencia de color en el agua se debe a los vertidos de residuos, presencia de compuestos metálicos, sólidos en suspensión o a la descomposición de vegetales y bacterias.

Existen unos criterios estrictos para el color del agua, en función del uso al que se destine.

Olor y sabor

Compuestos químicos presentes en el agua como los fenoles, diversos hidrocarburos, cloro, materias orgánicas en descomposición o esencias liberadas por diferentes algas u hongos, pueden dar olores y sabores muy fuertes al agua, aunque estén en muy pequeñas concentraciones. Las sales o los minerales dan sabores salados o metálicos, en ocasiones sin ningún olor.

Presencia de espumas

Los detergentes producen espumas y añaden fosfato al agua. Disminuyen mucho el poder autodepurador de los ríos, al dificultar la actividad bacteriana. También interfieren en los procesos de floculación y sedimentación de las estaciones depuradoras.

Parámetros químicos

Son los más útiles a la hora de definir o determinar la calidad del agua. Aunque existe una gran variedad de ellos, los más significativos son:

1 Nitratos, cloruros, calcio, magnesio.

2 Dureza.

3 pH.

4 DBO (DBO5).

5 DQO.

6 COT.

7 Aceites y grasas.

PH

Es la medida de la concentración de los iones hidronio, H3O+, en la disolución. Las aguas con pH menores de 7 son aguas ácidas y favorecen la corrosión de sustancias metálicas que se encuentren en contacto con ella, y las que poseen valores de pH mayores de 7 son aguas básicas y pueden dar lugar a incrustaciones.

La normativa suele marcar que el pH del agua se encuentre entre 5,5 y 9,5. En las medidas de pH, hay que tener presente que estas sufren variaciones con la temperatura y que los valores indicados son para 20 °C.

Nitrógeno

En sus diferentes formas (orgánico, amoniacal, nitritos, nitratos), indica que se trata de un agua contaminada recientemente.

Dureza

Es otra forma de indicar el contenido iónico de un agua, refiriéndolo a la concentración total de iones de calcio, magnesio, estroncio y bario, aunque se debe fundamentalmente a los dos primeros. La presencia de este tipo de iones en el agua suele ser de origen natural, y raramente antrópica.

El problema de las aguas duras se centra en la formación de precipitados insolubles de carbonatos e hidróxidos que, al depositarse sobre tuberías y equipos, pueden causar problemas de funcionamiento de los mismos.

Aceites y grasas

El problema de los aceites y de las grasas es que forman una película que impide que los microorganismos encargados de la biodegradación puedan captar el oxígeno y, por tanto, disminuyen su poder depurador. El contenido de grasas y aceites es generalmente pequeño en vertidos urbanos, siendo su presencia un indicio de vertido industrial, y causando graves problemas a los sistemas de depuración. Asimismo, supone la aparición de sabores y olores para umbrales extraordinariamente bajos, perturbaciones en las instalaciones de tratamiento del agua y afección a los procesos industriales.

Según la legislación, se suelen establecer unos valores máximos de vertido de entre 20 y 40mg/l.

Oxígeno disuelto (OD)

Este parámetro es fundamental para el desarrollo de la vida acuática. El valor máximo de OD es un parámetro muy relacionado con la temperatura del agua y disminuye con ella. La concentración máxima de OD en el intervalo normal de temperaturas, es de aproximadamente 9 mg/L, considerándose que cuando la concentración baja de 4 mg/L, el agua no es apta para el desarrollo de la vida acuática.

Las aguas superficiales limpias están saturadas en O2, pero si se realizan vertidos de material orgánico, esta cantidad disminuye, al ser utilizado este elemento para su descomposición.

Demanda biológica de oxígeno (DBO)

Este parámetro es una medida de la cantidad de oxígeno que los microorganismos necesitan (consumen) para oxidar la materia orgánica mediante procesos biológicos aerobios. Es un proceso lento.

Existen diferentes formas de determinar este parámetro, pero la más fiable es aquella que necesita de un periodo de cinco días para la obtención de resultados. Este es el motivo por el que es conocido como DBO5.

Valores superiores a 10 mg/l reflejan aguas contaminadas, e inferiores a 3mg/l, corresponden a aguas limpias.

Demanda química de oxígeno (DQO)

Es un ensayo de oxidación de compuestos orgánicos por la acción de agentes químicos oxidados en un medio ácido y en presencia de catalizadores inorgánicos.

Su principal ventaja es que produce resultados fiables en menos de tres horas.

La relación entre los valores de DBO y DQO, indica el tipo de contaminación en aguas residuales:

1 DBO/DQO < 0,2, indica que los vertidos son de naturaleza inorgánica, poco biodegradables, siendo convenientes tratamientos fisicoquímicos.

2 DBO/DQO > 0,4, indica que los vertidos son biodegradables.

3 DBO/DQO > 0,65, indica que los vertidos pueden considerarse orgánicos y muy biodegradables, siendo convenientes los tratamientos biológicos.

Carbónico total (COT)

Indica la cantidad total de carbono de los compuestos orgánicos presentes en las aguas.

Parámetros biológicos

Estos parámetros indican la presencia de microorganismos patógenos en el agua: bacterias, virus, protozoos, hongos, etc., responsables de olores, sabores, turbidez y, en su gran mayoría, transmisores de enfermedades como el cólera, tifus, gastroenteritis diversas, hepatitis, etc.

Normalmente, estos microorganismos llegan al agua en las heces y otros restos orgánicos que producen las personas y animales. Por esto, un buen índice para medir la salubridad de las aguas, en lo que se refiere a estos microorganismos, es el número de bacterias coliformes presentes en el agua.

El empleo de estos parámetros solo indica el grado de calidad que posee el agua en el momento de la toma de la muestra, pero no informa de su anterior calidad ni de su capacidad de autodepuración. De ahí que se preste mucha atención a los llamados “indicadores biológicos de contaminación”, es decir, a la utilización de determinadas especies cuya presencia es orientativa sobre los niveles de contaminación y las variaciones en las poblaciones por alteración del medio acuático.


BlefarocéridosLarvas de dípteros. Solo aparecen en rios de alta montaña, en aguas muy limpiasPerlasLarvas de plecópteros. Se encuentran en cursos de rios mas bajos que el anterior, pero también en aguas limpias.EfímerasLarvas de Ephemenóptera Se desarrollan en aguas limpias. Resisten algo de contaminación en aguas batidas.
FrigáneasSon tricópteros que resisten aguas contaminadas, aunque con niveles medios de oxígeno disuelto.Colas de rataSon larvas de dípteros del genero Eristalis. Viven en aguas carente de oxígeno de poca profundidad, por lo que son indicadores de aguas contaminadas.Gusanos tubifexEstos aguantan bien en aguas muy contaminadas.


Recuerde

Los parámetros que miden la calidad del agua son: parámetros físicos, químicos y biológicos.

3. Sistemas de tratamiento y depuración de las aguas


3.1. Tratamiento de las aguas naturales

El agua natural posee unas características físicas, químicas y biológicas que impiden su uso directo en la mayoría de los casos. Por este motivo, debe ser sometida a una serie de tratamientos y procesos que la conviertan en agua potable y/o utilizable para usos determinados.

La potabilización de las aguas naturales tiene lugar en las llamadas plantas o estaciones de tratamiento de agua potable (ETAP) o Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR). Estas plantas están conformadas por un conjunto de estructuras y materiales necesarios para acondicionar el agua, produciendo en ella los cambios físicos, químicos y bacteriológicos necesarios para transformarla en agua potable.

Las plantas de tratamiento convencionales son aquellas que tienen las unidades de tratamiento o estructuras en forma secuencial y, como mínimo, en ellas se desarrollan los siguientes procesos: coagulación, floculación, sedimentación, filtración y desinfección.

No todas las plantas de tratamiento son iguales en su diseño, construcción y operación, ya que depende de las aguas a tratar y de la densidad de población a abastecer.


Sabía que...

En la EDAR de la ciudad de Toledo se trata un caudal de 20.000 m3/día de aguas residuales mientras que en la EDAR de la ciudad de Córdoba este caudal es de 148.600 m3/día.

Proceso de potabilización

La potabilización del agua generalmente incluye los siguientes procesos:

1 Captación.

2 Conducción.

3 Sedimentación.

4 Coagulación.

5 Filtrado.

6 Aireación.

7 Desinfección: por métodos físicos y químicos.

8 Almacenamiento.

9 Distribución.

Captación

La captación de las aguas superficiales se realiza por medio de tomas de aguas que se sitúan en los ríos, diques, o por medio de pozos de bombeo o perforaciones para el caso de las aguas subterráneas. En los procesos de captación, se usan sistemas de bombeo para controlar la cantidad de agua que se suministra a la planta. En la zona de captación se instala un equipo de desbaste de residuos y vegetación.

Conducción

Se realiza por medio de tuberías de asbesto, de cemento, etc., desde la zona de captación del agua hasta el lugar donde se encuentran los sedimentadores.

Sedimentación

Es el asentamiento por gravedad de las partículas sólidas contenidas en el agua. Se realiza en depósitos anchos y de poca profundidad.

La sedimentación puede ser simple o secundaria. La simple se emplea para eliminar los sólidos más pesados sin necesidad de tratamiento especial.

Cuanto mayor sea el tiempo de reposo, mayor será el asentamiento y, consecuentemente, la turbiedad será menor, haciendo el agua más transparente.

La secundaria se emplea para quitar aquellas partículas que no se depositan ni siquiera con reposo prolongado, y es la causa principal de turbiedad. En este caso, se aplican métodos de coagulación con sustancias como el alumbre (sulfato de un metal trivalente), bajo supervisión especializada.

El reposo prolongado natural también ayuda a mejorar la calidad del agua debido a la acción del aire y los rayos solares; mejora el sabor y el olor, oxida el hierro y elimina algunas sustancias.

Filtración

Se emplea para obtener una mayor clarificación. Generalmente, se aplica después de la sedimentación. Hay muchos tipos de filtros, con características que varían de acuerdo con su empleo.

La filtración más usual se realiza con un lecho arenoso de unos 100 por 50 metros y 30 centímetros de profundidad. En esta capa actúan bacterias inofensivas, que descomponen la materia orgánica presente en el agua en sustancias inorgánicas inocuas.

Aireación

Se efectúa haciendo caer el agua sobre una cascada, para incrementar la proporción de oxígeno disuelto en el agua. Con la aireación, se reduce el contenido de dióxido de carbono hasta un 60%.

Desinfección

Esta etapa se puede realizar a través de procesos químicos y físicos.

Métodos físicos

1 Filtración. Ayuda a eliminar bacterias, pero por sí sola no puede garantizar la potabilidad del agua.

2 Ebullición. Método excelente para destruir los microorganismos patógenos que suelen encontrarse en el agua: bacterias, quistes y huevos. Para que sea efectiva, debe ser turbulenta. El desprendimiento de burbujas a veces se confunde con la ebullición. Es conveniente hervir el agua en el mismo recipiente en que haya de enfriarse y almacenarse, procurando usarlo exclusivamente para estos propósitos.

3 Rayos ultravioleta. Las lámparas ultravioleta para uso germicida están diseñadas para generar radiación en la zona del espectro que produce daños en los ácidos nucleicos de los microorganismos y protozoos, lo cual inhibe la reproducción de los organismos. Su empleo es muy limitado, ya que se necesita de un aparato especial que requiere energía eléctrica para su funcionamiento. Su efectividad es muy reducida en aguas turbias.

Métodos químicos

El tratamiento corrector químico se refiere a la corrección del pH del agua, a la reducción de la dureza, a la eliminación de los elementos nocivos o al agregado de ciertos productos químicos, buscando siempre mejorar la calidad del agua.

1 Corrección del pH. Puede hacerse agregando cal o carbonato de sodio, antes o después de la filtración. La reducción de la dureza puede hacerse por métodos simples (cal, soda o resinas) o métodos compuestos (cal-soda; cal-resinas).

2 Ozono. Es un oxidante poderoso. No deja olor pero sí sabor, aunque no desagradable. Es difícil regular su aplicación. No tiene acción residual.

3 Yodo. Muy buen desinfectante, necesita un tiempo de contacto de media hora. Es muy costoso para emplearse en abastecimientos públicos.

4 Plata. En forma coloidal o iónica es bastante efectiva; no da sabor ni olor al agua, tiene una acción residual muy conveniente. Su efectividad disminuye con la presencia de ciertas sustancias, como cloruros, que se encuentran a veces en exceso en el agua.

5 Cloro. El cloro efectivamente es el elemento más importante que existe para la desinfección del agua. Se suele usar en una dosis de 0,0001%, que destruye todos los microbios en cuatro minutos. Además, se usa para:

1 Eliminar olores y sabores.

2 Decolorar.

3 }Ayudar a evitar la formación de algas.

4 Ayudar a quitar el hierro y manganeso.

5 Ayudar a la coagulación de materias orgánicas.

Aunque el cloro es el desinfectante más usado, entre otras cosas porque es el más oxidante, barato y fácil de controlar, presenta como inconveniente que aporta sabor desagradable al agua.

Almacenamiento de agua potable en depósitos

Están destinados a garantizar el suministro de agua potable, independientemente de la capacidad de producción y de la demanda a los consumidores. El agua potable está almacenada en depósitos que permiten regular y adecuar los volúmenes de agua disponibles.

Por regla general, los depósitos están ubicados en puntos elevados, lo que permite su distribución por gravedad, sin tener que recurrir al bombeo.

Red de abastecimiento

El agua potable almacenada en los depósitos, se suministra a los consumidores a través de la red de abastecimiento. El cuidado y atención de la red de abastecimiento es fundamental para:

1 Evitar posibles fugas que supongan pérdida de agua potable.

2 Identificar en el mínimo plazo posible cualquier avería que suponga una interrupción del suministro.

3 Reparar o remplazar con la mayor premura cualquier canalización defectuosa, para garantizar la cantidad y la calidad del agua suministrada a los consumidores.

4 Realizar mejoras que garanticen el suministro.

5 Mantener el nivel de los depósitos para asegurar un suministro de agua óptimo.


Recuerde

El cloro es el desinfectante del agua más usado.

3.2. Tratamiento de las aguas residuales

Los diferentes usos del agua dan como resultado la aparición de otros tipos de aguas, con unas propiedades y características muy diferentes, son las denominadas aguas residuales.

Las aguas residuales son aguas de composición variada proveniente de los vertidos municipales y no municipales, como los vertidos industriales, comerciales, agrícolas, domésticos, etc.

Las aguas residuales pueden provenir de las actividades urbanas (aguas residuales urbanas, ARU) y de actividades industriales (aguas residuales industriales, ARI).

Las ARU son los vertidos que se generan en los núcleos de población urbanos, como consecuencia de las actividades propias de estos. Los aportes que generan estas aguas, son:

1 Aguas negras o fecales.

2 Aguas de lavado doméstico.

3 Aguas provenientes del sistema de drenaje de calles y avenidas.

4 Aguas de lluvia y lixiviados.

Las aguas residuales urbanas presentan una cierta homogeneidad en cuanto a su composición y carga contaminante, ya que sus aportes van a ser siempre los mismos. Pero esta homogeneidad tiene unos márgenes muy amplios, porque las características de cada vertido van a depender del núcleo de población en el que se genere, influyendo en ello parámetros como el número de habitantes, la existencia de industrias dentro del núcleo, tipo de industria, etc.

Las ARI son aquellas que proceden de cualquier actividad o negocio en cuyo proceso de producción, transformación o manipulación se utilice el agua. Son enormemente variables en cuanto a caudal y composición, difiriendo las características de los vertidos, no solo de una industria a otra, sino también dentro de un mismo tipo de industria.

A veces, las industrias no emiten vertidos de forma continua, sino únicamente en determinadas horas del día o incluso únicamente en determinadas épocas de año, dependiendo del tipo de producción y del proceso industrial. También son habituales las variaciones de caudal y carga a lo largo del día.

Estas son aguas más contaminadas que las aguas residuales urbanas, además, con una contaminación mucho más difícil de eliminar. Su alta carga, unida a la enorme variabilidad que presentan, hace que el tratamiento de las aguas residuales industriales sea complicado, siendo preciso un estudio específico para cada caso.

Los sistemas de tratamiento de las aguas residuales consisten en una serie de procesos físicos, químicos y biológicos que tratan de devolver al medio natural el agua, una vez empleada para diferentes usos, con unas características fisicoquímicas y biológicas lo más parecidas posible a su estado natural.

Los contaminantes presentes en las aguas residuales se eliminan mediante diversos procesos unitarios de diferente índole:

1 Tratamientos físicos:

1 Desbaste.

2 Mezclado.

3 Sedimentación.

4 Flotación.

5 Filtración.

1 Tratamientos químicos:

1 Coagulación-floculación.

2 Precipitación química.

3 Osmosis inversa.

4 Intercambio iónico.

5 Adsorción.

6 Desinfección.

7 Procesos electroquímicos.

1 Tratamientos biológicos:

1 Tratamiento aerobio de cultivo en suspensión.

2 Tratamiento aerobio de cultivo fijo.

3 Tratamiento anaerobio de cultivo en suspensión.

4 Tratamiento anaerobio de cultivo fijo.

5 Eliminación de nutrientes.

Procesos físicos

Desbaste

Este tratamiento tiene como objetivo la eliminación de los sólidos de mayor tamaño que el que tienen habitualmente las partículas que arrastra, y evitar también así que dañen los equipos posteriores del resto del tratamiento.

Los equipos que se utilizan para conseguir la separación de dichos sólidos son rejas, por las que se hace circular al agua, construidas por barras metálicas de 6 o más milímetros, dispuestas paralelamente y espaciadas entre 10 y 100 mm. También, aunque en menor medida, se utilizan tamices construidos por telas metálicas o placas perforadas.

Estos equipos se limpian con rastrillos que normalmente se accionan de forma mecánica. La limpieza de los equipos es necesario hacerla de forma periódica, para evitar un aumento en las pérdidas de carga.

Mezclado

Este tratamiento se lleva a cabo para homogeneizar las mezclas de aguas residuales en la adición de reactivos, en procesos de transferencia y floculación, etc.

El mezclado se puede conseguir con mezcladores estáticos, basados en la generación de turbulencias en el régimen de flujo, o con mezcladores mecánicos, que consiguen crear turbulencias mediante la aportación de energía con impulsadores giratorios como las paletas, hélices o turbinas.

Sedimentación

La sedimentación es una operación física en la que se aprovecha la fuerza de la gravedad para hacer que las partículas suspendidas en el agua y más densas que esta, tengan una trayectoria descendente, depositándose en el fondo del sedimentador. A esta operación de sedimentación se le suele denominar también decantación.

Esta operación se emplea para la eliminación de arenas, materia en suspensión y flóculos que van sedimentando, y se eliminan del fondo del tanque de sedimentación. Las partículas depositadas en el fondo de los equipos, denominados fangos, se arrastran mediante raquetas desde el fondo, se “empujan” hacia la salida.

Existen sedimentadores rectangulares, circulares y lamelares, aunque los más habituales son los circulares, en los que el flujo de agua suele ser radial desde el centro hacia el exterior. Los tanques rectangulares presentan limitaciones para la retirada de lodos, según su longitud o aumento de la carga de sólidos.

Flotación

Este procedimiento se utiliza para la eliminación de partículas cuya densidad es inferior o muy parecida a la del agua, así como en el caso de las emulsiones (dispersión de gotas de un líquido inmiscible, como el caso de los aceites y grasas).

Es una operación física que consiste en generar pequeñas burbujas de aire, que se asocien a las partículas presentes en el agua y ayuden a que estas se eleven a la superficie, ya que la densidad de estos líquidos es menor que la del agua.

En el tratamiento de aguas, se utiliza aire como agente de flotación, y en función de cómo se introduzca en el líquido, se cuenta con dos sistemas de flotación:

1 Flotación por aire disuelto (DAF): se aplica principalmente para tratamiento de vertidos industriales y en el espesado de fangos.

2 Flotación por aire inducido: útil para el tratamiento de aguas residuales con tendencia a generar espumas.

Filtración

La filtración es utilizada para retener la mayor cantidad posible de sólidos en suspensión. Para ello, se hace pasar el agua por un medio poroso.

El medio poroso tradicionalmente más utilizado es un lecho de arena, de altura variable, dispuesto en distintas capas de distinto tamaño de partícula.

Existen diferentes sistemas de filtración: por gravedad o a presión, lenta o rápida, de torta o a profundidad.


Recuerde

El desbaste es un proceso físico por el que se separan del agua residual los sólidos de mayor tamaño, evitando, con ello, que se dañen los demás equipos.

Procesos químicos

Coagulación-floculación

Este método es utilizado para la eliminación de partículas en suspensión de muy pequeño tamaño, es decir, lo que conforma la denominada suspensión coloidal. Ambos tratamientos van siempre unidos.

La coagulación consiste en la desestabilización de los coloides, responsables de la turbidez o del color del agua superficial, causada por la adición de un reactivo químico llamado coagulante.

La floculación es la formación de aglomerados por unión de partículas en suspensión existentes en el seno del líquido, mediante la adición de un reactivo llamado floculante.

Los equipos en los que se lleva a cabo este proceso, suelen constar de dos partes bien diferenciadas: una primera donde se adicionan los reactivos y se somete el agua a una fuerte agitación durante un corto periodo de tiempo, para llevar a cabo una eficaz coagulación; y una segunda zona donde la agitación es mucho menos intensa y donde el agua permanece más tiempo. En este caso, el objetivo es que se produzca la floculación.

Precipitación

La precipitación consiste en la formación de compuestos insolubles por medio de la adición de un reactivo, facilitando así su eliminación por cualquiera de los métodos descritos para la eliminación de la materia en suspensión.

Un reactivo de muy frecuente uso en este tipo de operaciones es el Ca2+, dada la gran capacidad de sales insolubles que forma, además, posee cierta capacidad coagulante, lo que hace su uso masivo en aguas residuales urbanas y muchas industriales de características parecidas.

Ósmosis inversa

En el tratamiento de aguas residuales, la ósmosis inversa es utilizada para la eliminación de sólidos disueltos y contaminantes.

Este proceso separa los contaminantes del agua residual, forzando al agua a fluir a través de una membrana semipermeable mediante la aplicación de una presión.

Intercambio iónico

El proceso del intercambio iónico consiste en retener ciertos iones de la corriente residual, cediendo a cambio una cantidad equivalente de otros iones del mismo signo. Así, cationes inocuos, como el hidrógeno, pueden sustituir metales pesados tóxicos, mientras que aniones inocuos, como el hidróxido, pueden sustituir aniones tóxicos como los fenoles y cianuros.

Es una operación en la que se utiliza un material habitualmente denominado resinas de reintercambio iónico, que es capaz de retener selectivamente sobre su superficie los iones disueltos en el agua, los mantiene temporalmente unidos a la superficie, y los cede frente a una disolución con un fuerte regenerante.

Adsorción

El proceso de adsorción consiste en la captación de sustancias solubles en la superficie de un sólido. Un parámetro fundamental en este caso será la superficie del sólido, dado que el compuesto soluble a eliminar se ha de concentrar en la superficie del mismo.

El sólido universalmente utilizado es el carbón activo, puesto que, como gran ventaja, permite la posibilidad de su reactivación sin pérdida apreciable de su poder adsortivo.

Hay dos formas de utilización del carbón activo, con propiedades diferentes y utilizado en diferentes aplicaciones: carbón activo granular y carbón activo en polvo.

Desinfección

El objetivo de la desinfección es el de conseguir la destrucción de los microorganismos que puedan causar enfermedades, dado que el agua es uno de los principales medios de transmisión de estas. Estos microorganismos pueden ser bacterias, virus, protozoos, etc.

La desinfección es un tratamiento imprescindible si el agua a tratar tiene como finalidad el consumo humano. Para las aguas residuales, si lo que se pretende es la reutilización de estas aguas, el objetivo no solo es la destrucción de microorganismos patógenos, sino de cualquier otro organismo vivo.

Para llevar a cabo el proceso de desinfección, se pueden utilizar diferentes tratamientos:

1 Tratamientos físicos: calor, radiación, filtración, etc.

2 Tratamientos químicos: agentes oxidantes, ácidos, bases, etc.

3 Tratamientos mecánicos: tamices, desarenadores, sedimentación, etc.

4 Tratamientos radiactivos: electromagnética, acústica, por partículas, etc.

Generalmente, los métodos más utilizados son los productos químicos oxidantes, como el cloro y alguno de sus derivados.

La utilización de desinfectantes no solo persigue la eliminación de microorganismos patógenos, sino que también evita la producción de subproductos indeseables de la desinfección y mantiene la calidad bacteriológica en la red de conducción.

Procesos electroquímicos

El proceso electroquímico de las aguas residuales consiste en la degradación oxidativa de compuestos químicos, haciendo pasar una corriente eléctrica a través del agua, que necesariamente ha de contener un electrolito.

Esta técnica se aplica para destruir los contaminantes por reacción química sobre la superficie de un electrodo y para electrogenerar un compuesto oxidante que destruya el contaminante.

Procesos biológicos

Tratamientos biológicos aerobios

Cultivos en suspensión

1 Fangos activados (lodos activados): el residuo orgánico se introduce en un reactor donde se mantiene un cultivo bacteriano en suspensión, manteniendo un ambiente aerobio mediante el uso de difusores o aireadores mecánicos que facilitan el mezclado.

2 Lagunas aireadas: el proceso biológico se realiza en lagunas de grandes extensiones, en contacto con la atmósfera. Finalmente, ya sea por un tipo de tratamiento u otro, la mezcla de agua y fango se conduce a un tanque de sedimentación para la separación del agua residual, y una parte del lodo se recircula para mantener el reactor activo. La otra fracción del lodo, correspondiente al crecimiento asociado a un agua residual determinada, se purga del sistema y se le da un tratamiento adecuado.

Cultivo fijo

En este caso, los microorganismos están fijos en un soporte sólido, introduciendo suficiente oxígeno para asegurar que el proceso sea aerobio.

Se emplean para eliminar la materia orgánica y para el proceso de conversión del nitrógeno amoniacal en nitrato.

1 Filtros percoladores: también son conocidos como filtros biológicos y suelen ser lechos fijos de gran diámetro, rellenos con rocas o piezas de plástico o cerámica con formas especiales, para desarrollar una gran superficie. Sobre la superficie crece una capa fina de biomasa, sobre la que se dispersa el agua residual a tratar.

2 Reactores biológicos rotatorios: consisten en una serie de placas o discos, soportados en un eje y parcialmente sumergidos en una balsa que contiene el agua residual. Sobre la superficie de los discos crece la biopelícula, que, sucesivamente, se moja y entra en contacto con el aire, produciéndose la degradación de la materia orgánica.

Tratamiento biológico anaerobio

El tratamiento biológico anaerobio es un proceso biológico ampliamente utilizado en el tratamiento de aguas residuales. Se caracteriza por la producción del denominado biogás, formado fundamentalmente por metano y dióxido de carbono, y susceptible de ser utilizado como combustible para la generación de energía térmica y/o eléctrica.

Cultivo en suspensión

Este tipo de tratamiento se aplica para la estabilización de fangos concentrados, producidos en el tratamiento del agua residual y de determinados residuos. Recientemente, se ha demostrado que también se puede utilizar para el tratamiento de residuos orgánicos diluidos.

Cultivo fijo

Se emplean dos tipos de procesos:

1 Filtros anaerobios: el agua fluye en sentido ascendente por una columna rellena de medios sólidos, en el que están fijas y se desarrollan las bacterias anaerobias.

2 Lecho expandido: el agua residual se bombea a través de un lecho de material adecuado, como arena, carbón o aglomerado, en el que se ha desarrollado el cultivo biológico.


Nota

El tratamiento anaerobio de las aguas residuales es más barato que el tratamiento aerobio, puesto que no hay que suministrar oxígeno y, además, produce biogás, sin embargo tiene como inconveniente que es un proceso más lento.

Eliminación biológica de nutrientes

La eliminación de nitrógeno y fósforo es esencial, debido al potencial impacto de estas sustancias sobre la calidad de las aguas.

Este tratamiento se lleva a cabo en el reactor biológico, favoreciendo los procesos de nitrificación primero y desnitrificación después, consiguiendo la transformación del nitrógeno a N2, que se elimina a la atmósfera.

Para eliminar el fósforo, se puede favorecer su incorporación a los microorganismos anaerobios, eliminándolo como un lodo.

El tratamiento de las aguas residuales urbanas procedentes de grandes núcleos urbanos y medianos, se lleva a cabo en estaciones depuradoras de aguas residuales, también conocidas como EDAR.

Para el tratamiento de las ARI que sean biodegradables, las EDAR son similares a las que tratan las ARU. Pero si los vertidos que contienen las ARI no son biodegradables, entonces son necesarios procesos de depuración específicos.

Ante la gran variedad de procesos disponibles en el tratamiento de las aguas residuales, la elección de unos u otros variará en función de:

1 Adecuación de los niveles de depuración requeridos.

2 Caudal y composición de la corriente residual.

3 Efluente final uniforme y de alta calidad.

4 Eficacia del tratamiento.

5 Coste mínimo.

6 Minimización de los lodos generados.

3.3. Funcionamiento de las estaciones depuradoras de las aguas residuales

El tratamiento dado a las aguas residuales en las EDAR tiene como principal finalidad alcanzar una concentración o transformación de los contaminantes presentes en el agua residual, de forma que estos puedan ser eliminados o reducidos, y se devuelva al receptor un agua con alteraciones mínimas.

Las EDAR requieren de instalaciones, equipos y energía, de ahí que existan dificultades para una mayor extensión de su aplicación en países o poblaciones con baja potencialidad económica y social.

No todas las instalaciones y equipos de las plantas depuradoras son iguales, puesto que las características y procesos que realizan dependen de la naturaleza del agua residual a depurar, es decir, si procede exclusivamente de usos domésticos o si contiene vertidos agrícolas e industriales, y del volumen de agua residual a depurar.

En una estación depuradora convencional, se distinguen tres grandes líneas de actuación:

1 La línea de agua. Es el camino que recorre el agua residual desde su llegada a la instalación, pasando por distintos tratamientos, hasta su vertido final al receptor.

2 La línea de fangos, lodos o biosólidos. Es el camino que resulta de concentrar los contaminantes presentes en el agua residual, que siguen un recorrido diferente dentro de la depuradora y que tiene otros tratamientos.

3 La línea de gas. Está formada por el proceso a que es sometido el biogás generado en el tratamiento de lodos o fangos.



El tratamiento aplicado a las aguas residuales en una EDAR, se puede descomponer en las siguientes fases:

1 Pretratamiento. En esta etapa, se lleva a cabo la separación de los sólidos en suspensión o flotantes de gran tamaño y densidad, que llegan al colector de entrada de la estación depuradora y cuya presencia en el agua podría ocasionar grandes alteraciones en las conducciones y bombas de la instalación, o impedir otras fases del tratamiento.

2 Tratamiento primario. Durante esta fase, se realiza la separación de sólidos en suspensión y material flotante que no han sido retenidos durante el pretratamiento.

3 Tratamiento secundario. En el desarrollo de esta fase, se desarrollan procesos biológicos complementados con un sistema de decantación, cuya finalidad es la de eliminar la materia orgánica presente en el agua residual.

4 Tratamiento terciario. Esta etapa consiste en la aplicación de métodos avanzados o alternativos, realizados para extraer materia orgánica suplementaria no eliminada anteriormente o para reducir nutrientes como N, P y sus compuestos.

Los subproductos del tratamiento de las aguas residuales: los fangos

Los sistemas de tratamiento de las aguas residuales producen gran cantidad de fangos. El tratamiento dado a estos fangos tiene como objetivo la reducción de la materia orgánica y la disminución del volumen de lodos primarios y secundarios.

El tratamiento aplicado a la llamada línea de fangos de una EDAR, comprende los siguientes procesos:

1 Espesamiento de fangos. La finalidad de este tratamiento es el de reducir el volumen de los mismos, eliminando la mayor parte del agua que contienen, lo que facilita su manejo y el rendimiento de los tratamientos posteriores. Para ello, se emplean los espesadores basados en mecanismos de gravedad o flotación.

2 Estabilización de fangos. Este proceso elimina la materia orgánica presente en ellos. Este proceso se puede realizar por vía anaerobia o aerobia. En la estabilización aerobia, se produce la oxidación de la materia orgánica presente en los fangos, para lo cual se necesita un aporte de oxígeno, y se airean los fangos que los microorganismos puedan actuar. Este tratamiento elimina las características molestas de los fangos, como el olor, los contaminantes, etc.

3 Deshidratación. Elimina el agua que contienen los fangos mediante prensado, con filtros prensa o prensas de cinta, o secado térmico, consiguiendo así una torta de fango con características no fluidas, reduciendo su volumen significativamente.

El destino final de los lodos procedentes de la depuración de las aguas residuales variará en función de si estos provienen de aguas residuales urbanas o de aguas residuales industriales.

El destino más frecuente de las ARI es el vertedero de seguridad, siempre y cuando no sea interesante la recuperación de algún producto contenido en ellos.

Para los lodos procedentes de las ARU, las opciones de gestión son variadas:

1 Compostaje: uso como fertilizante.

2 Aplicaciones directas en terrenos: restauración en suelos degradados.

3 Producción de combustible líquido: combustible en motores de combustión.

4 Digestión anaerobia: obtención de energía eléctrica.

5 Incineración: obtención de energía eléctrica.

6 Gasificación.

7 Recuperación de productos.

8 Otros: alimentación animal, producción de carbón activo.


Recuerde

Las fases de tratamiento de las aguas residuales en una EDAR son: pretratamiento, tratamiento primario, tratamiento secundario y tratamiento terciario.

Otros tratamientos para las aguas residuales

Sistemas de depuración natural

Los sistemas de depuración natural se basan en reproducir los procesos de autodepuración bajo condiciones especiales, como por ejemplo, balsas artificiales.

Estos mecanismos requieren menos gastos de instalación y mantenimiento, puesto que apenas emplean equipos mecánicos o eléctricos, y son adecuados para zonas con pocos recursos económicos.

Entre los métodos empleados por este sistema de depuración, el más conocido es el lagunaje. El método de lagunaje consiste en la construcción de lagunas artificiales, poco profundas, que se llenan con el agua objeto de depurar.

Este agua permanece en las lagunas meses, en los cuales tiene lugar la sedimentación de los sólidos en suspensión y una degradación de la materia orgánica por vía aerobia o anaerobia, llevada a cabo en dos diferentes tipos de lagunas por los microorganismos presentes en el agua.

El tiempo y la acción de estos microorganismos, llevan a una depuración del agua residual.

Otro sistema también muy conocido es el de la fosa séptica. Las fosas sépticas constan de uno o más compartimientos, en los que se produce la sedimentación de los sólidos sedimentables y la fermentación anaerobia de estos, hasta la estabilización como lodos. Esta fermentación da lugar a un desprendimiento de gases, como el metano y el dióxido de carbono.

Los tanques decantadores-digestores son un sistema de depuración parecido al de las fosas sépticas, que constan de dos cámaras cerradas situadas una encima de la otra, donde los contaminantes sedimentan y fermentan.

En la cámara superior, se efectúa la separación sólido-líquido, y en la zona inferior se produce la digestión anaerobia de los sólidos sedimentados.

Destinos de la depuración de las aguas residuales

Las aguas residuales una vez tratadas, siempre y cuando cumplan los objetivos de calidad fijados por la legislación, tienen como principales destinos los siguientes:

1 Riego: agrícola y de espacios verdes.

2 Industria: refrigeración, calderas, procesos.

3 Recarga de acuíferos.

4 Usos recreativos y urbanos no potables: creación de lagos, estanques (a nivel artificial).

5 Agua potable: restringido por la legislación española a casos de máxima emergencia.

No obstante, aunque estos destinos se dan con cierta frecuencia, la solución más utilizada para deshacerse del agua residual tratada es su vertido al dominio público hidráulico o al dominio marítimo-terrestre.

4. La contaminación del agua

La contaminación del agua, según el Artículo 93 del Real Decreto Legislativo 1/2001, de 20 de julio, es:

La acción y el efecto de introducir materias o formas de energía, o inducir condiciones en el agua que, de modo directo o indirecto, impliquen una alteración perjudicial de su calidad en relación con los usos posteriores, con la salud humana, o con los ecosistemas acuáticos o terrestres directamente asociados a los acuáticos; causen daños a los bienes, y deterioren o dificulten el disfrute y los usos del medio ambiente.



Importante

El agua depurada en una EDAR no se debe consumir como agua potable.

4.1. Concepto de vertido

Por vertido se entiende todo residuo líquido producido de forma controlada o incontrolada, o por derrames y fugas en instalaciones. Los vertidos pueden ser de origen natural (población, viviendas) o de origen industrial.

Los vertidos pueden darse de forma directa, es decir, se vierte directamente sobre el cauce de aguas; o bien, de forma indirecta, es decir, el vertido que se realiza a través del alcantarillado, canales de desagües, etc.

Al hablar de contaminación, siempre se asocia a la causada por la acción del hombre y que da lugar a vertidos de composición y características muy variadas. Pero hay que tener presente que la contaminación puede deberse también a causas naturales, como puede ser el arrastre de partículas, procesos de erosión o erupciones volcánicas.

No obstante, la contaminación puede clasificarse atendiendo a otros tipos de criterios: el origen y el modo en que se produce.

Según el origen

Contaminación natural

Consiste en la presencia de determinadas sustancias en el agua sin que intervenga la acción humana: partículas sólidas y gases atmosféricos arrastrados por las gotas de lluvia y aguas de deshielo; pólenes, esporas, hojas secas y otros residuos vegetales, y excrementos de peces y aves acuáticas.

Todos estos residuos naturales sufren una serie de procesos químicos y biológicos, que forman parte de la capacidad autodepuradora del agua, y en su mayoría son eliminados.

Contaminación antrópica

Este tipo de contaminación puede ser:

1 De origen urbano: es el resultado del uso del agua en viviendas, actividades comerciales y de servicios, lo que genera aguas residuales, que son devueltas al receptor con un contenido de residuos fecales, desechos de alimentos y, en la actualidad, con un incremento de productos químicos.

2 De origen agrícola: es el resultado del uso de plaguicidas, pesticidas, biocidas, fertilizantes y abonos, que son arrastrados por el agua de riego, llevando consigo sales compuestas de nitrógeno, fósforo, azufre y trazas de elementos organoclorados que pueden llegar al suelo por lixiviado y contaminar las aguas subterráneas. En explotaciones ganaderas, la contaminación procede de restos orgánicos que caen al suelo y de vertidos con aguas cargadas de materia orgánica, que también puede contaminar las aguas subterráneas. Las industrias agroalimentarias también introducen en el agua una elevada carga de materia orgánica.

3 De origen industrial: es una de las que produce un mayor impacto, por la gran variedad de materiales y fuentes de energía que pueden aportar al agua: materia orgánica, metales pesados, incrementos de pH y temperatura, radiactividad, aceites, grasas, etc. Entre las industrias más contaminantes, se encuentran las petroquímicas, energéticas, papeleras, siderúrgicas, alimenticias, textiles y mineras. Su grado de contaminación dependerá del tipo de industria y de los procesos de fabricación que desarrollen.

Según el modo en que se produce

Contaminación difusa

Su origen no está claramente definido, aparece en zonas amplias y no tiene foco emisor concreto (la contaminación natural correspondería a este tipo).

Contaminación puntual

Es producida por un foco emisor determinado, y afecta a una zona concreta.

Según la naturaleza de los contaminantes

Contaminación física

Ocasionada por materiales disueltos o en suspensión que afectan a las propiedades físicas del agua.

Contaminación del agua

Este tipo de contaminación se debe a la presencia de agentes químicos en el seno del agua.

Contaminación biológica

Producida por la presencia de microorganismos patógenos (bacterias, protozoos, virus…) en el agua.

Contaminación térmica

Se produce por vertidos térmicos procedentes de centrales térmicas, siderurgias, sistemas de refrigeración, etc.

4.2. Tipos de aguas contaminadas

Aguas negras

Reciben este nombre las aguas fecales procedentes de usos domésticos o urbanos. Contienen materia en suspensión y disolución: papel, detergentes, residuos, jabones, etc.

Efluentes industriales

Son aguas contaminadas procedentes de actividades como talleres, industrias químicas, textiles o metálicas. Contienen hidrocarburos, colorantes, ácidos, etc.

Aguas con contaminación agrícola y ganadera

La contaminación de este tipo de aguas procede de explotaciones agrícolas, ganaderas, forestales y de mataderos. Son aguas con una DBO elevada, materia en suspensión, ácidos, etc.

Aguas pluviales

Aguas provenientes de lluvia arrastrada por el suelo y la atmósfera. Esta agua es teóricamente pura, pero puede tener materiales en suspensión arrastrados a través del aire y suelo.

4.3. Factores y nivel de contaminación

Hay una serie de factores que contribuyen a disminuir o agravar los procesos de contaminación de las aguas, como son las características del receptor y de la zona donde este se encuentra, y los usos previos del agua.

Si se tienen en cuenta las características del receptor, se deben distinguir:

1 Tipo de receptor. Se habla de aguas superficiales y/o de aguas subterráneas. Son más fáciles de contaminar y depurar las aguas superficiales, ya que en principio las subterráneas están más protegidas.

2 Cantidad y calidad del receptor. Si el volumen de que se dispone es mayor, también lo será la posibilidad de “diluir” la contaminación, pero si el receptor ya presenta una baja calidad, se produce un efecto sumativo que agrava el problema.

3 Características dinámicas o estáticas del receptor. Estas características dan mayor o menor poder de dispersión a la contaminación, y la posibilidad de una mayor autodepuración en el caso de que el agua no quede concentrada en un punto.

4 Características de la biocenosis. La mayor o menor presencia de organismos capaces de degradar la materia contaminada.

No obstante, los usos previos del agua del receptor, así como las características de la zona donde se localice el receptor, también influyen en el nivel de contaminación.

4.4. Principales contaminantes del agua

Contaminantes físicos

1 Temperatura.

2 Partículas radiactivas.

3 Sólidos en suspensión: orgánicos e inorgánicos.

Contaminantes químicos

Contaminantes químicos inorgánicos

1 Cloruros.

2 Metales pesados.

3 Compuestos nitrogenados.

4 Fósforos y derivados.

5 Azufre.

Contaminantes químicos orgánicos

1 Grasas.

2 Proteínas.

3 Pesticidas.

Gases

1 Sulfuro de hidrógeno.

2 Metano.

3 Oxígeno.

Contaminantes biológicos

1 Bacterias.

2 Virus.

3 Gusanos y protozoos parásitos.


CONTAMINACIÓN DEL AGUA
CONTAMINANTES FÍSICOS
Tipo de contaminanteProcedenciaEfectos
Temperatura (aumento o disminución)- Actividades industriales que emplean el agua como refrigerante.- En embalses, el agua de las turbinas, vertida al río, posee una temperatura inferior.- Al aumentar la temperatura se reduce la cantidad de oxígeno disuelto.- Desaparición de especies.- Variación de los ciclos reproductivos y de crecimiento de algunas especies.
Partículas radioactivas- Centrales nucleares (circuitos de refrigeración)- Residuos radioactivos.- Acumulación en lodos de ríos, embalses y fondos oceánicos.- Cáncer de pulmón (radón).
Sólidos en suspensión- Inorgánicos: Lodos, arenas, gravas, etc...- Orgánicos: Restos de animales y vegetales- Aguas residuales domésticas en industriales.- Erosión del suelo.- Infiltraciones incontroladas (lixiviado).- Aumento de la turbidez.- Alteración en las cadenas tróficas.- Dificultad para la respiración de los organismos.- Modificaciones en las propiedades fisicoquímicas del agua: color, olor, sabor...
CONTAMINANTES QUÍMICOS
Tipo de contaminanteProcedenciaEfectos
Orgánicos- Grasas animales y aceites- Pesticidas- Proteínas- Aguas residuales domésticas e industriales.- Actividades agrícolas.- Vertidos industriales.- Aguas residuales domésticas.- Mal olor y sabor del agua.- Variaciones de color.- Alteraciones en las cadenas tróficas.

4.5. Consecuencias de la contaminación del agua

Contaminación de ríos y lagos

Los ríos, por su propia naturaleza, arrastran y transportan sales, materia orgánica y sólidos en suspensión. Pero la actividad humana añade a este transporte otro tipo de sustancias, como son los residuos provenientes de actividades domésticas, industriales, agrícolas y ganaderas, provocando que la capacidad de autodepuración de los ríos no sea suficiente y aparezcan procesos de contaminación del agua, que se ven reflejados en la aparición de olor y color desagradables, en las alteraciones de la fauna y flora acuáticas, en la restricción de los usos del agua, etc.

La principal defensa de los ríos para contrarrestar los fenómenos de contaminación es su dinámica natural; sin embargo, los lagos, al ser masas acuáticas mucho más estáticas, presentan procesos de contaminación mucho mayor.

Un claro ejemplo de contaminación de lagos es el conocido como Eutrofización. Para explicar este proceso, hay que partir de la base de que en las aguas sin contaminar existe un equilibrio biológico entre la fauna y la flora. Este equilibrio se puede romper por la presencia de sustancias contaminantes, dando lugar a que algunas especies desaparezcan, mientras que otras se desarrollan demasiado.

El fósforo procedente de abonos agrícolas y detergentes industriales y domésticos, es utilizado por las algas del plancton, cuyas poblaciones crecen desmesuradamente, agotando las existencias de nitrógeno presentes en el agua, hecho que, a su vez, hace que proliferen otro tipo de algas: algas cianofíceas.

Como consecuencia del aumento en las poblaciones de este tipo de algas, el agua se vuelve verdosa y turbia.

Por otro lado, la muerte del fitoplancton provoca su acumulación en el fondo y la aparición de bacterias aerobias, que consumen grandes cantidades de oxígeno para oxidar la materia orgánica profunda. La proliferación de dichas bacterias provoca una disminución de la cantidad de oxígeno, y se generan condiciones anaerobias aptas para la aparición de procesos de fermentación.

Así, disminuyen las bacterias aerobias a favor de las anaerobias. Los procesos fermentativos desprenden sustancias como H2S y NH3, responsables del mal olor característico.


Sabía que...

En España casi el 50% del agua embalsada está degradada por procesos de eutrofización.

Contaminación de las aguas subterráneas

La contaminación de las aguas subterráneas se debe principalmente a la sobreexplotación.

El origen de la contaminación de las aguas subterráneas, se encuentra en:

1 La ubicación incorrecta de los vertederos de los residuos urbanos e industriales.

2 Las fugas de las aguas residuales e infiltraciones de las mismas.

3 El lixiviado o arrastre de sustancias por el agua de lluvia.

4 El uso de fertilizantes y pesticidas.

5 La infiltración del agua de riego.

6 Los vertidos agrícolas.

En zonas de escasas precipitaciones, la mayor parte del agua se obtiene de los acuíferos o reservas subterráneas.

La extracción del agua en acuíferos costeros provoca un vacío que es ocupado por agua procedente del mar, provocando la salinización de la reserva hídrica, que queda así inutilizada. Este fenómeno se conoce como intrusión salina.

Contaminación del agua del mar

Los mares y océanos, al disponer de un gran volumen de agua, poseen una capacidad de autodepuración mucho mayor que la de los ríos, lagos y aguas subterráneas.

La contaminación de los mares y océanos de modo natural es prácticamente inexistente, y en los pocos casos en los que se da, puede ser eliminada por los propios mecanismos de autodepuración.

La principal amenaza para los mares y océanos está representada por los vertidos de los ríos contaminados, las basuras flotantes, los accidentes de barcos petrolíferos o de cualquier sustancia peligrosa.

Las consecuencias de este tipo de contaminación son la muerte de los organismos marinos y la alteración de las actividades pesqueras y turísticas, lo que provoca, a su vez, graves consecuencias económicas para la zona afectada.

Los mayores niveles de contaminación se dan en mares cerrados y con escasa dinámica, ya que impiden que las aguas se renueven a velocidades adecuadas. Un claro ejemplo de esto es lo que le ocurre al Mar Mediterráneo.


Agua superficialAgua subterránea
Fácil de contaminarDifícil de contaminar
Fácil de protegerDifícil de proteger
Fácil de detectarDifícil de detectar
Autodepuración rápidaAutodepuración lenta
Depuración artificial fácilDepuración artificial difícil

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Türler ve etiketler

Yaş sınırı:
0+
Litres'teki yayın tarihi:
22 ekim 2025
Hacim:
695 s. 109 illüstrasyon
ISBN:
9788416758715
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Telif hakkı:
Bookwire
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