Kitabı oku: «Las azulejerías de la Habana»
LAS AZULEJERÍAS
DE LA HABANA
CERÁMICA ARQUITECTÓNICA ESPAÑOLA EN AMÉRICA
INOCENCIO V. PÉREZ GUIELÉN
PUV
2004
© de la edición: Universitat de València, 2004
© de los textos, fotografías y dibujos: Inocencio V. Pérez Guillén, 2004
Edición: Publicacions de la Universitat de València
Diseño: Antoni Domènech
Textos, fotografías y dibujos: Inocencio V. Pérez Guillén
ISBN: 978-84-370-9422-9
Depósito Legal: V 1878-2004
Realización e impresión: La Imprenta, Comunicación Gráfica, S.L.
LAS AZULEJERÍAS DE LA HABANA
CERÁMICA ARQUITECTÓNICA ESPAÑOLA EN AMÉRICA
EL 14 DE DICIEMBRE DE 1982 la Comisión para la Educación, la Ciencia y la Cultura de la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad el núcleo monumental y urbanístico de La Habana Vieja. Desde esa fecha hasta la actualidad circunstancias como las leyes patrimoniales o el boicot de los Estados Unidos de Norteamérica no han sido factores especialmente favorables para la conservación de elementos originales en La Habana. Sin embargo, todavía hoy, permanece in situ, afortunadamente intacto, el más importante conjunto de cerámica arquitectónica española del siglo.
Sólo el profesor de Historia del Arte de la Universitat de València Inocencio Vicente Pérez Guillén podía abordar la empresa de reconstruir y clarificar el panorama cerámico en la ciudad de La Habana. Su trayectoria profesional impecable, la rigurosidad y seriedad de sus publicaciones, y su conocimiento vasto y profundo de la azulejería valenciana de los siglos XVIII y XIX hacía presagiar un trabajo con todas las garantías. Muestra de ello son trabajos como el que publicó en 1991, La pintura cerámica valenciana del siglo XIIII, o en 1996, en dos volúmenes, Cerámica arquitectónica valenciana. Los azulejos de serie (siglos XVI-XIX), o en 2000, tres tomos con Cerámica arquitectónica. Azulejos valencianos de serie. El siglo XIX, y, más recientemente, en 2002, La cerámica arquitectónica valenciana. Los productos preindustriales: del siglo XV al XIX. Ahora, una vez concluido el libro La Cerámica arquitectónica española en América: Las azulejerías de La Habana, estamos seguros de la afirmación inicial.
Tal y como se revela en el libro que presentamos del profesor Pérez Guillén, la mayoría de los conjuntos cerámicos estudiados, inventariados y sistematizados, procedentes tanto de colecciones públicas como privadas, no son de origen sevillano, como se venía afirmando, sino que se trata de azulejos holandeses del siglo XVII, catalanes del XVIII y XIX y, la mayor parte, con bastante diferencia, son importaciones valencianas de fábricas de la ciudad de Valencia, de Castellón de la Plana, de Manises, de Quart y, fundamentalmente, de Onda.
Sin embargo, con la relevancia que supone la identificación de las fuentes cerámicas de La Habana por el profesor Pérez Guillén, no se cierra el capítulo de aportaciones de este libro. Por primera vez, a pesar de su excepcional importancia, estas azulejerías han sido fotografiadas, inventariadas y ordenadas en este riguroso estudio de las azulejerías de La Habana del periodo colonial. Además, esta obra tiene el valor añadido de al menos preservar en forma de documento gráfico y escrito unas piezas que corren serio riesgo de desaparición física, ya que la mayor parte de los edificios que las contienen se encuentran en estado ruinoso, debido fundamentalmente al abandono sufrido durante casi medio siglo.
Sólo desde la aplicación de una seria y rigurosa metodología se explica el resultado de este libro. La distancia geográfica no ha sido, como podría pensarse, el principal problema con el que se ha encontrado el autor del libro. La investigación de campo se centró en un exhaustivo rastreo de todos los edificios del centro histórico de la capital de Cuba y de los ensanches del siglo XIX: Calzada del Cerro, Paseo del Prado… También se han revisado los fondos procedentes de derribos que se conservan en los almacenes del Museo del Gabinete de Arqueología, así como los fondos del Museo de la Ciudad en el Palacio de los Capitanes Generales, de la Casa de la Obrapía, de la Casa del Árabe y de alguna incipiente colección privada. El estudio se ha completado además con el análisis de los fondos arqueológicos procedentes de distintas campañas de excavaciones.
Toda esta información se presenta ordenada de forma cronológica, estilística, por orígenes fabriles, tipologías, funciones, fuentes y modelos. El resultado es un libro, con casi cuatrocientas páginas a color, donde se revisan las importaciones americanas desde el siglo XVI al XIX, con especial incidencia en las importaciones valencianas de Onda, las azulejerías religiosas y civiles y un estudio de las tipologías cerámico-arquitectónicas detectadas en La Habana clasificadas según el tipo de azulejo utilizado, por sus dimensiones, según su ubicación, por la estructura del despiece y por su organización.
A continuación el profesor Pérez Guillén pasa a exponer un inventario de casi quinientos modelos cerámicos de serie de origen valenciano, ordenados según distintas categorías. Aunque también se analizan los azulejos seriados no valencianos. Otro capítulo importante de esta obra lo constituye el estudio de las series de paneles con paisajes y floreros del siglo XIX que se pintaron por encargo, que no se produjeron en serie en las fábricas de origen. Concluyendo el estudio con la exposición de algu nos conjuntos neorrenacentistas del periodo poscolonial de Sevilla y Talavera. A continuación se expone la bibliografía general y tres índices: de fábricas citadas, en el que además de la denominación se hace una breve referencia a cada una de ellas con los datos conocidos en la actualidad, un índice topológico, con las direcciones de calles y edificios de La Habana que se han estudiado, y un índice general.
Así pues, es una satisfacción poder contar con un libro de esta magnitud, cuya visión transversal de la Historia del Arte formaliza una concepción hoy plenamente aceptada, donde procesos y centros de producción, fabricantes, iconografía y otros diversos aspectos se interrelacionan para dibujar un perfil amplio de la presencia de la azulejería en la capital de Cuba. Un trabajo bien elaborado, clarificador de las distintas secuencias de la azulejería de la ciudad de La Habana, riguroso metodológicamente, serio desde el punto de vista analítico y revelador de las profundas y constantes relaciones entre España y América.
RAFAEL GIL SALINAS
Vicerrector de Cultura
QUIERO EXPRESAR mi más entrañable recuerdo y mi sincero agradecimiento a Leandro S. Romero Estébanez que fue Director del Gabinete de Arqueología de La Habana y que me brindó desde el primer momento su apoyo incondicional. A medida que yo lo convencía de la importancia extraordinaria de las azulejerías habaneras y le confirmaba lo que él había intuido desde años atrás, más me animaba a llevar a cabo el trabajo –árduo– de inventariar y sistematizar este conjunto cerámico único. Mi llegada al Gabinete fue tan sorprendente para mí –a la vista de lo que allí se conservaba– como para él, que tenía un cúmulo de informaciones erróneas al respecto, llegadas, hay que decirlo, de fuentes hispanas. Su generosidad, proporcionándome cuantos datos poseía, sin contrapartidas, acompañándome físicamente en mis periplos habaneros para facilitar mi trabajo, además del placer del descubrimiento de lo inédito, ha dejado en mí una huella de afecto imborrable.
Pero el libro no hubiera sido posible sin la aportación decisiva de Roger Arrazcaeta Delgado, que sucedió a Romero en la dirección del Gabinete de .Arqueología. Me proporcionó nuevos datos, me abrió todas las puertas de otros museos e instituciones, me concedió todas las facilidades para que los importantes fondos de la institución que dirigía pudieran ser estudiados por mí sin traba alguna. Compartimos duras jornadas de trabajo de campo; duras para mí por el clima de La Habana en agosto, por la edad y la premura, pero placenteras sin medida por su ayuda y compañía; me mostró con erudición y profundo respeto –mútuo– muchos lugares inéditos, incluso aquellos a los que acceder suponía riesgos que por fortuna no se cumplieron.
Agradezco también al pueblo de La Habana su generosidad sin límite; casi nunca se nos impidió el acceso a los ámbitos más privados y casi siempre sus moradores fueron amables y pacientes, proporcionando todo tipo de informaciones –salvo en una ocasión– a pesar de las duras condiciones en las que en algún caso se tomaron los datos y la evidente incomodidad a la que sometimos a muchos de ellos.
Mi reconocimiento ha de extenderse también a quienes han posibilitado la publicacón del libro tal como yo lo había deseado siempre: el Museu del Taulell d’Onda y su director Vicente Joan Estall i Polés; el consistorio del que directamente depende esta institución, presidido por D. Enrique Navarro Andreu y la Universitat de València, especialmente su Vicerrector de Cultura Dr. Rafael Gil Salinas.
IV. PÉREZ GUILLÉN
1
AZULEJERÍAS
EN LA HABANA

AZULEJERÍAS EN LA HABANA:
LAS IMPORTACIONES Y LOS USOS ARQUITECTÓNICOS
EL NÚCLEO MONUMENTAL Y URBANÍSTICO de La Habana Vieja fue declarado por la Comisión para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en sesión celebrada el 14 de diciembre de 1982, Patrimonio de la Humanidad. Es una de las causas por las que la preservación en La Habana de elementos originales de todo tipo es realmente excepcional e incluye, prácticamente intacto el más importante conjunto de cerámica arquitectónica española del siglo XIX que permanece in situ.
La mayor parte de estas azulejerías –según hemos podido comprobar– son importaciones valencianas (fábricas de la ciudad de Valencia, de Castellón de la Plana, de Manises o Quart de Poblet, pero sobre todo de Onda) y no sevillanas, como en Cuba se estimaba hasta ahora generalmente.
Aunque Onda es la localidad con mayor número de fábricas identificadas (El Bólido, La Campana, Cipriano Castelló Alfonso, Eloy Domínguez Veiga, La Esperanza, El León, El Molino, Nueva Ondense, La Valenciana), quedan en minoría si las comparamos con el conjunto de centros de producción detectados; sin embargo el volumen de las exportaciones procedentes de esta localidad castellonense en el periodo colonial, a juzgar por las azulejerías descubiertas, es superior al que llegó del resto de procedencias. Es por ello el de La Habana sin duda el mayor conjunto de azulejos de Onda del siglo XIX existente en la actualidad. Resulta además ampliamente representativo del comercio exportador a América, ya que el puerto de La Habana –donde nunca existieron hornos cerámicos– fue receptor y redistribuidor para el resto del continente, mientras perteneció a la Corona de España, de este tipo de productos cerámicos llegados de la metrópoli. A pesar de su importancia excepcional, estas azulejerías no han sido hasta la fecha fotografiadas ni inventariadas y mucho menos objeto de un estudio riguroso como el que proponemos.

Nuestro trabajo de investigación abarca varios aspectos: investigación de campo, la más extensa; consistió en un exhaustivo rastreo, edificio por edificio, del centro histórico de la capital de Cuba y de los ensanches del siglo XIX (Calzada del Cerro, Paseo del Prado, etc.). Además realizamos una revisión completa y toma de muestras de los fondos procedentes de derribos –a lo largo de muchos años– que se conservan en almacenes del Museo del Gabinete de Arqueología y no han sido inventariados hasta ahora. Igualmente contamos con los fondos –escasos pero de gran interés– del Museo de la Ciudad en el Palacio de los Capitanes Generales; de la Casa de la Obrapía; de la Casa del Árabe y de alguna incipiente colección privada.

Incorporamos a nuestro estudio una serie de hallazgos inéditos procedentes de campañas de excavaciones arqueológicas realizadas por especialistas cubanos, sí inventariados, pero no estudiados hasta ahora.
Todas estas azulejerías han sido sometidas a un trabajo de sistematización que supone su ordenación cronológica, estilística, orígenes fabriles, tipologías, funciones, fuentes y modelos, etc., tras el cotejo con productos valencianos, con la documentación que conocemos y con la casi inexistente bibliografía especializada al respecto.
LAS EXPORTACIONES DE AZULEJOS EN AMÉRICA
El mercado americano fue para la azulejería valenciana del siglo XIX un estímulo nada desdeñable para la producción; sólo conocemos datos estadísticos de la exportación de azulejos a distintos países del Nuevo Continente en la segunda mitad del siglo XIX, recogidos por la Dirección General de Aduanas y Aranceles a partir de 18491. Entre esta fecha y 1860 no disponemos de cifras de azulejos enviados desde cada puertoaduana español y únicamente conocemos la cantidad global que llega a cada país americano. Hay que determinar pues, a partir de los restos que permanecen allí aún in situ, la procedencia hispana más concreta y la intensidad del flujo exportador de cada centro. A partir de 1861 sí sabemos las procedencias portuarias y por consiguiente el área geográfica de fabricación.
El puerto de Cádiz, del que procederían los azulejos holandeses de La Habana (cfr. cat. 468 ss.) apenas exporta azulejos en el siglo XIX y cuando lo hace se trata de cantidades muy poco importantes, lo que evidencia la escasa envergadura industrial de la azulejería sevillana que, hasta que el propio puerto de Sevilla fiscalice las salidas, debe utilizar necesariamente esta vía por su proximidad geográfica. En 1864 se embarcaron por el puerto de Cádiz 7.000 azulejos, pero no con destino a América sino “a África” y sí se exportaron en cambio ladrillos a Cuba, donde como veremos no había hornos cerámicos, ni siquiera para elementos constructivos de producción sencilla. En 1865 fueron expedidos desde Cádiz 5.000 azulejos y ya no se menciona más exportación hasta 1876 en que la cantidad fue de 3.800 Kg2; luego descendió: en 1877 tan sólo de 1.000 Kg y en 1879, 127 Kg, una cifra casi ridícula que no fue mucho mayor en 1881 (1.300 Kg) pero aún disminuyó en 1883 (40 Kg) y 1885 (90 Kg). A partir de 1886 Cádiz aumento las ventas de azulejos a América pero siempre en cantidades muy modestas si se comparan con las que aquellos años salían desde Valencia o Barcelona sólo hacia ese continente3. Hasta final de siglo únicamente en dos casos la exportación azulejera desde Cádiz tuvo algún relieve; en 1890, cuando salieron más de 11.000 Kg y sobre todo en 1892 cuando se alcanzaron más de 14.000 Kg, superando –ese año– al puerto de Valencia que registró excepcionalmente una baja precisamente entonces. Si se relacionan las exportaciones de Cádiz con la producción de Sevilla hay que mencionar enseguida que esta ciudad empezó a remitir desde su propia aduana, y de forma simultánea a Cádiz, partidas de azulejos desde 1883. Estas cantidades fueron al principio también muy modestas4 (304 Kg en 1883, pero destinados a países europeos y africanos y 165 Kg en 1884 que sí fueron a América) y aunque luego se incrementaron –en 1895 se sobrepasaron los 14.000 Kgy en 1896 los 15.000 Kg; en 1899, 11.873 Kg– muchos años sólo fueron algunos centenares de kilos los exportados. Incluso teniendo en cuenta que en 1898 y 1899 se incorporaron a esta actividad exportadora los puertos de Algeciras (11.091 Kg) y Ayamonte (28.726 Kg), las cifras en el mejor de los casos están muy lejos de las valencianas. En términos generales hay que admitir la perdurabilidad de los vidriados de forma que incluso fragmentados, reducidos a escombros o víctimas de reformas de los edificios que los contenían, deben permanecer, bien in situ bien soterrados, en espera de una investigación arqueológica que sin duda acaecerá en el futuro5.
Por el puerto de Málaga salieron sólo ocasionalmente (en 1891, Y entre 1894 y 1899)6 azulejos. En 1894 llegaron a más de 11.000 Kg, pero los otros años fueron cantidades muy poco importantes.
Alicante sí exportó sistemáticamente productos cerámicos en el siglo XIX: ladrillería, lozas y barros vidriados ordinarios con destino a Argelia; en 1880, excepcionalmente salieron de allí 1.270 Kg de azulejos. En 1886 coincidiendo con el inicio de la actividad de una fábrica de mosaicos situada en el sur de Valencia, La Alcudiana, se expidieron desde Alicante 4.000 Kg de mosaico y loseta que debían proceder de esa fábrica y al año siguiente esa cantidad se incrementó hasta 41.123 Kg. Sin embargo, en el resto del siglo no se embarcaron más azulejos por este puerto.
Palma de Mallorca tampoco exporta azulejos a pesar de contar con alguna fábrica; de su puerto salen partidas de “barro obrado” hacia Argelia principalmente y según las clasificaciones de Aduanas, tejas o ladrillos. En 1892, sin embargo, se exportaron 10.000 Kg de azulejos. Este hecho singular viene a coincidir con otros que deben relacionarse: también excepcionalmente Castellón saca directamente por su puerto azulejos en 1893 (12.000 Kg) y Alicante ve dispararse hasta más de un millón7 de Kg de barro ordinario vidriado, lozas y vajilla, quizá algún azulejo, hasta el punto de que ese mismo año han de incorporarse a las exportaciones de estos materiales los puertos próximos de Denia, Torrevieja y Santa Pola8.

El puerto de Castellón a pesar de existir fábricas de azulejos en la propia ciudad y sobre todo en la vecina Onda no exporta azulejos en todo el siglo XIX. No tenía categoría administrativa ni técnica para ello; en 1873 no pasaba de ser un “pequeño fondeadero”9; como hemos visto hubo un intento en 1893 que continuó al año siguiente, pero en 1894 la cifra de ventas fue más baja (8.220 Kg) y en 1895 dejó de exportar azulejos.
Onda, que ya en 1873 era un importante centro productor de cerámica arquitectónica de revestimiento, aunque mantuvo una intensa relación comercial –vino, algarrobas, higos secos– con el puerto de Burriana, nunca exportó por allí azulejos. Tenía en cambio en esa fecha una nueva carretera que comunicaba la población –cuatro coches diarios– con todos los trenes de Villarreal10 que podían acceder directamente a Valencia y su puerto. Desde 1860 Castellón estaba conectado con Valencia por ferrocarril y desde 1893 un tren de vía estrecha unía Onda con el puerto de Castellón.
Las aduanas –los puertos– por los que salieron pues de forma constante y sistemática importantes partidas de azulejos en el siglo XIX, fueron en definitiva los de Barcelona y Valencia.
Entre 1849 y 1870 el registro de datos de tales exportaciones hacia América está efectuado en número de azulejos por lo que toda comparación ha de tener en cuenta que los valencianos son de 20 a 21 cm de lado, mientras que los catalanes miden alrededor de 13 cm, es decir, tienen menos de la mitad de superficie; ello significa por ejemplo que en 1862 salieron de Valencia poco más de 60.000 azulejos, mientras que de Barcelona lo hicieron casi 80.000; el peso y en definitiva la superficie chapable con lo exportado por el grao valenciano supera ampliamente las ventas exteriores del barcelonés.
Entre 1861 y 1872 las exportaciones valencianas a América triplican como mínimo a las catalanas; incluso las superan en 1867 cuando desde Barcelona salen excepcionalmente más de 380.000 piezas, por las razones –extensión superficial y grosor de las piezas– que apuntamos antes. Después de la pausa del periodo republicano tras el destronamiento de Isabel II, a partir de 1875, se reanudan las exportaciones con un predominio valenciano hasta 1886; entre esta fecha y 1894 es Barcelona la que envía azulejos en grandes cantidades a América, mientras que las que salen de Valencia son algún año casi insignificantes, así en 1892 desde Cataluña se vendieron más de 400.000 Kg y desde Valencia apenas 10.000. Pero la relación se invierte de nuevo en 1895 y el puerto de Valencia bate cifras en los últimos años del siglo con más de 480.000 Kg, a mucha distancia por encima del de Barcelona.
El puerto de Valencia no sólo exportó azulejos; otros materiales cerámicos para la construcción como baldosas y mosaicos –sobre todo de Nolla–, refractarios, etc., fueron objeto también de ventas exteriores, contabilizados en los registros de aduanas en un apartado específico.
LAS IMPORTACIONES CUBANAS
En la isla no existieron en todo el periodo colonial hornos cerámicos por lo que incluso los ladrillos comunes hubieron de ser importados; este hecho que puede hacer comprensible la abundancia de construcciones pétreas o el uso del adobe para las más humildes, explica las abundantes importaciones de azulejos y evita que, en cualquier caso, puedan establecerse atribuciones equívocas de una producción local como sucede en México con Puebla. Además no hay que olvidar la sensación de frescor y limpieza que los azulejos confieren sobre todo en un clima cálido como el cubano y ciertas peculiaridades del interiorismo arquitectónico local que no se dan en la península.

Vista de la ciudad y puerto de La Habana. Litografía de E. Laplante.

EL SIGLO XVI: LA AZULEJERÍA SERLIANA SEVILLANA Y TALAVERANA (420-431)
La importación de azulejos españoles debió iniciarse ya a finales del siglo XVI. Conocemos ejemplares11 procedentes del convento de San Francisco de La Habana que son de indudable fabricación talaverana o trianera, con las características comunes a los azulejos que se hacen en estos centros, o que fabrica Lorenzo Madrid en Manresa (Barcelona) o Antonio Simón para el Colegio del Corpus Christi de Valencia en torno a 1600. El convento de San Francisco fue edificado efectivamente entre 1580 y 1600 aunque a finales del siglo XVII el edificio que se hallaba en un estado ruinoso hubo de ser reconstruido, erigiéndose la actual iglesia entre 1719 y 173812. Los restos cerámicos deben proceder de la fábrica antigua por sus características: en un caso se trata de una cinteta con un trenzado serliano muy difundido en la azulejería tardorrenacentista13; en el otro de un azulejo cuadrado con un círculo inscrito, una roseta central y decoraciones angulares en los espacios residuales, del mismo periodo; ambos perfilados con azul, con el cromatismo característico con predominio del amarillo/azul, mezclan decoración pintada con el empleo de los fondos blancos en reserva por lo que parecen piezas de transición al siglo XVII.
EL SIGLO XVII
En el siglo XVII los azulejos que llegan a Cuba son muy escasos; es un periodo de claro predominio de la azulejería holandesa y, en España, de los azulejos catalanes, pasado ya el esplendor de Sevilla y Talavera. De la azulejería holandesa sólo restan fragmentos rescatados en excavaciones arqueológicas por el equipo del Gabinete de Arqueología dirigido por Roger Arazcoeta. La cronología, al igual que la de los azulejos catalanes más antiguos llegados a Cuba oscila entre finales del siglo XVII y primer cuarto del XVIII; de Puebla (México), a pesar de la importancia de sus azulejerías no se importaron apenas y sólo conocemos dos ejemplares de serie atribuibles a este centro; de cada uno de los dos modelos debieron comprarse muchas más piezas cuyo paradero se ignora. En nuestro catálogo este periodo comprende los apartados dedicados a los azulejos de serie catalanes (457-465), azulejos de serie holandeses (468-474) y azulejos de Puebla (México) (466-467).
EL SIGLO XVIII
En el siglo XVIII, después de la Guerra de Sucesión, y concluida la peste de Marsella, sobre 1725, la azulejería valenciana se impone definitivamente al resto de las españolas. Las fábricas están en la misma ciudad de Valencia, capital del antiguo reino, intramuros; son talleres familiares no muy extensos, pero que llegan a conseguir implantarse en el mercado debido a una serie de factores: pureza del color; calidad del vidriado; adaptabilidad constante a las sucesivas modas ornamentales; adaptación tipológica a la arquitectura; intervención de pintores formados en la Academia de Bellas Artes de San Carlos; estímulo de la Real Fábrica de Alcora inaugurada en 1727 con ceramistas y modelos franceses, etc. A pesar de ello las exportaciones a Cuba son raras:
El San Francisco de Paula de la calle Inquisidor
Es el más antiguo panel de tematica religiosa conocido en Cuba y de un periodo en el que Valencia aún los producía muy escasamente. Sin embargo, el auge que allí tuvo esta tipología no quedó reflejado en Cuba, donde hay que esperar más de un siglo hasta encontrar otra obra similar, el San Francisco de Asís de la calle Empedrado.
Azulejería barroca valenciana seriada (1-6)
Aunque no es posible pronunciarse por ahora de forma concluyente los azulejos barrocos valencianos más antiguos que encontramos en Cuba son los conservados en el Gabinete de Arqueología de La Habana (cfr. i)14 que corresponden al reinado de Fernando VI, sobre 1745-1750, muy similares a los del arrimadero del trasagrario de la Virgen de Albuixech (Valencia) de esa fecha. Pertenecen a la prolífica serie de bandas diagonales polícromas de formato grande (un palmo valenciano de lado)15 producida seguramente en los hornos de la fábrica de los Ferrán en la calle de las Barcas de Valencia. Los de mitadad del siglo XVIII que incluimos en nuestro catálogo como valencianos bien pudieron proceder de Puebla (México), cfr. 3 a 6.
La Vista del puerto de La Habana de casa Justinario
Sobre 1780 se importaría un centro cuadrado de pavimento para la Casa de Justinario que se halla en la actualidad expuesto en la de la Obra Pía. Es excepcional en La Habana aunque no hay que descartar que se importaran otros pavimentos en este periodo, pero dada la extrema fungibilidad de los mismos por su emplazamiento debieron ser destruidos y sustituidos por suelos marmóreos que las grandes familias instalaron en sus palacetes y residencias de forma generalizada en el siglo XIX.

El conjunto clasicista del convento de Belén
En 1795 el convento de Belén de La Habana realizó un importante encargo para su iglesia concluida poco después de 1718 y que tenía un hospital anexo que contaba entre los mejores que la congregación poseía en las Indias. Conocemos documentalmente esta obra pero ni tenemos constancia de que efectivamente llegara a instalarse en Cuba, ni queda de ella rastro alguno en el actual templo.
EL SIGLO XIX
Los paisajes de la calle Obrapía
Del primer cuarto del siglo XIX son los dos paneles con Vistas de La Habana realizados en Valencia sobre 1825 para la casa de la calle Obrapía 160. Deben ser cuadros cerámicos de género; la veduta había hecho furor a finales del siglo XVIII. Pero no se prodigaron en la azulejería valenciana. Son posiblemente junto al centro de pavimento del siglo XVIII con la Vista del Puerto, y los arrimaderos del Paseo del Prado 252, los únicos paneles que evidentemente se realizaron por encargo expreso para La Habana, porque casi todo el resto de pintura cerámica conservada –paisajes y floreros– es similar a lo que se conserva en Valencia de ese periodo. Sin embargo, estas vistas de La Habana no sentaron precedente, y fue la azulejería seriada –incluidos paneles seriados– la que de forma abrumadora se importó en lo sucesivo.
El programa mitológico-histórico del Paseo del Prado
La casa palaciega del Paseo del Prado 252, en La Habana, contiene en la planta baja un conjunto de dos arrimaderos, serie de zócalos realizados en Valencia sobre 1838. El del ingreso contiene una serie de cinco cuadros que representan divinidades del Olimpo grecorromano. El del patio interior, mutilado en algunas zonas, ofrece cartuchos eclécticos que centran medallones ovales con bustos de hombres ilustres –los uomini famosi de los programas cuatrocentistas– de perfil, a la antigua.
El San Francisco de Asís de la calle Empedrado
A pesar del esplendor que en Valencia había tenido desde el último cuarto del siglo XVIII la pintura cerámica religiosa y de que seguía teniendo gran aceptación en el XIX, no llegó a Cuba más que de una forma meramente testimonial a pesar de lo que su gran manejabilidad –un panel despiezado cabe en una pequeña caja– haría suponer. Un ejemplo de este tipo de azulejería es el San Francisco de Asís ubicado en un patio interior de la calle Empedrado, de La Habana, que estudiamos en el capítulo correspondiente.

El árabe Paseo del Prado 252
Azulejería de serie del siglo XIX (7-346)
Como vimos, entre 1807 y 1817 la Sociedad Española de Amigos del País de Valencia convocó –hasta cinco veces– premios para ideas que fomentaran el comercio con América; una de las que se materializó después con más éxito fue la exportación de azulejos pero, como condición previa estaba la propuesta de ampliar y mejorar el Grao o puerto de la ciudad.
A partir de 1849 poseemos ya cifras concretas de estas exportaciones y es precisamente por estos años cuando el puerto de Valencia acomete por fin importantes obras de ampliación y acondicionamiento largamente esperadas; resulta decisivo para ello el crédito conseguido por José Campo en 1850 que permite llevar a cabo el proyecto Subercare de 185216, que le dio una configuración cerrada; es importante también la ampliación de García Sanpedro de 1867, que confirió gran longitud y capacidad al dique de Levante.

Quizá el conjunto más importante de azulejos de Valencia seriados de mediados del XIX (periodo en que por otra se inicia la fabricación en Onda), sea el de la Casa de Mateo Pedroso en la calle de Cuba, entre Cuarteles y Peña Pobre, frente al Malecón. Esta amplia residencia palaciega fue construida sobre 1780 por el regidor Pedroso pero en 1854 pasó a albergar la Audiencia Pretorial17 y al convertirse en un edificio público muy frecuentado fue necesario proteger sus muros interiores con una serie de arrimaderos cerámicos traídos desde Valencia y que estudiamos en el capítulo correspondiente según los diversos modelos allí utilizados.
El hecho es que, aunque esos años las azulejerías de Onda van a ser cada vez más el sujeto de las exportaciones a América, se expenden siempre desde el puerto de Valencia y no desde el de Castellón o Burriana, que junto a los de Benicarló, Nules y Torreblanca estaban también habilitados para el comercio pero carecían de la aduana indispensable para exportaciones ultramarinas. Santillán se quejaba por ello en 1843: “Poco o nada puede esperarse en esta provincia de su movimiento mercantil: privada de una Aduana de primera o segunda clase cuando menos, no puede remontarse su vuelo a la altura de otras provincias”18. Pero esto no impidió el inicio de la llegada masiva de la azulejería de Onda a América dos décadas más tarde, vía puerto de Valencia.
En 1844, antes que las fábricas de Castellón de la Plana y Onda se sumaran a las exportaciones, salieron por el puerto de Valencia 54.000 azulejos; de ellos 38.500 para América19, lo que resulta bastante elocuente respecto al origen de la demanda; esta tendencia se mantendrá al alza con algunas incidencias a lo largo del siglo.
Las exportaciones a Cuba de la azulejería sevillana, que rivalizaba o tenía clara preferencia para la crítica en los certámenes nacionales y europeos que se celebran en las siguientes dos décadas, fueron a pesar de ello irrelevantes. En 1862, se embarcaron por el puerto de Cádiz a tierras americanas un total de 400 (!) azulejos que hay que suponer de fábricas trianeras, mientras que ese mismo año salieron del puerto de Valencia con el mismo destino 66.000 piezas. En 1864, Cádiz –Sevilla– no exportó ni un solo azulejo a América mientras que Valencia embarcó 218.000 de los 234.000 que llegaron a Cuba en esa fecha; la pequeña diferencia respecto al total corresponde a azulejos catalanes que salieron del puerto de Barcelona con el mismo destino. Esto da una clara idea del dominio del sector por los azulejeros valencianos y catalanes. En 1856 se alcanzó la cifra de 346.000 azulejos enviados a Cuba desde Valencia. Cuando al referirnos a este puerto incluimos en estos años una importante cantidad de productos de Castellón y Onda, lo hacemos porque ni por el puerto de Castellón de la Plana ni por ningún otro de tierras valencianas como vimos, salía cerámica arquitectónica (que hubiera podido suponerse fabricada allí) en estos años ya que carecían de una aduana autorizada para las exportaciones; pero también porque en principio los principales fabricantes de serie de entonces, Novella y Garcés, tienen fábricas en Onda y razón social en Valencia como sucederá años después con algunos fabricantes de Manises. Otro hecho que hay que destacar es que las también importantes exportaciones de cerámica arquitectónica a América desde el puerto de Barcelona, se decantaron finalmente hacia los nuevos productos como las baldosas hidráulicas, mientras que el de Valencia se mantiene fiel a su tradicional comercio azulejero, aunque también exporte intermitentemente mosaico y algún otro fabricado.

Las ventas a Cuba se mantienen de forma regular hasta 1871. Conocen algunos momentos de auge entre 1856 y 1860 cuando las fábricas de González Valls en la calle del Muro de la Corona o la próxima de San Carlos en la calle de la Corona están en plena producción; Sebastián Monleón acaba de poner en funcionamiento su nueva fabrica de San Pió V; Gastaldo compite desde la Calle de Ribera; í valldecabres hace excelentes azulejos en Quart, y hasta algún técnico como Ramón Péris se aventura a la instalación por su cuenta de una pequeña fábrica. El año 1858, con 462.000 piezas, es el momento en que culmina esta excelente etapa de exportaciones americanas20. En 1867, salieron hacia Cuba desde el puerto de Valencia 288.000 azulejos, pero desde Barcelona algunos más; el hecho es que la crisis de la que se hace eco la crítica valenciana21 con tonos alarmistas hace que hasta 1871 se mantengan a la baja de forma continua las exportaciones y, entre 1872 y 1876, hay un verdadero estancamiento. Son los años del Cantón Valenciano, de las Sociedades Obreras libertarias y aunque la restauración monárquica y el advenimiento de Alfonso XII tras el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto se produce en 1874, la inestabilidad que producen las secuelas de las guerras carlistas en algunas comarcas castellonenses –y recordemos que Onda es ya uno de los principales centros de producción en esos años– hace que prácticamente no se exporten azulejos por el puerto de Valencia.
En 1877 la industria azulejera intenta el relanzamiento después de la pacificación de las facciones carlistas y en un clima de optimismo generalizado de la burguesía valenciana. La ciudad de Valencia prepara una Exposición que sirva de escaparate publicitario con visita incluida del rey. Alfonso XII prodigó elogiosos comentarios a los paneles pintados por Francisco Dasí Ortega y visitó la fábrica de mosaicos Nolla de Meliana. Las exportaciones a América se disparan y ese año salen ya de valencia 135.365 Kg22 de azulejos. A partir de ahora y hasta final de siglo los azulejeros valencianos exportaran a Cuba sin tregua.
El auge de las importaciones de Onda (Castellón)
En la segunda mitad del siglo XIX la azulejería de Onda (Castellón), de la propia ciudad de Castellón de la Plana, de Manises (Valencia) y de Quart de Poblet (Valencia) o La Font d’En Carros (Valencia), vino a sumarse y finalmente a desplazar a la producida en la ciudad de Valencia. La importancia de la exportación de azulejos de Onda puede comprenderse señalando el hecho de que Turquía, el gran centro productor desde el siglo XVI, con calidades no superadas y que llega a influir sobre la cerámica arquitectónica de todos los países ribereños del Mediterráneo, compra azulejos de Onda a finales del siglo XIX23. Aunque en los azulejos seriados identificados señalamos en cada caso y en el catálogo su procedencia, hay una serie de casas con pinturas paisajísticas y floreros realizados en Onda que son objeto de un estudio singular: la casa de Tejadillo 13 de La Habana, la casa del Segundo Conde de la Reunión, la casa de Angelina Inestrillo y casa de Monte 983.

EL PERIODO POSCOLONIAL: EL SIGLO XX.
En el periodo poscolonial, que viene a coincidir con el fin del siglo XIX, no se interrumpieron las importaciones y el uso arquitectónico de la cerámica siguió un rumbo similar al que puede observarse en España. En el modernismo y en el posterior casticismo arquitectónico se revive un verdadero auge de la azulejería. Es creativa en el primer caso y adopta formas de reviváis historicistas en el segundo. Hay que señalar que el predominio de azulejos franceses en la segunda mitad del siglo XIX que puede observarse en el Río de la Plata (Argentina y sobre todo Uruguay) estudiado por Artucio24 no se reproduce en Cuba una vez obtenida la independencia. Siguen siendo Valencia, Onda, Castellón, Manises, Barcelona, luego irrumpen Talavera y Sevilla, quienes proveen de azulejos a La Habana. Nosotros agrupamos las piezas seriadas valencianas modernistas y casticistas por una parte; por otra, las sevillanas de serie de caracter historicista neomorisco. Estudiamos en el apartado correspondiente, y como ejemplo, algunos conjuntos de especial interés producidos en Sevilla y Talavera. Todos son anteriores al inicio de la contienda civil española en 1936. Así surgen los apartados dedicados a azulejos seriados valencianos, del modernismo al casticismo arquitectónico (347-419), y a las importaciones de Sevilla y Talavera, azulejos seriados (432-456), al conjunto de la iglesia del Carmen, la casa de Obispo 165 y la Casa Greco’s.



La pesa con cana Casa de Angelina Inestrillo
USOS ARQUITECTÓNICOS DEL AZULEJO EN LA HABANA
LAS TIPOLOGÍAS DESCONOCIDAS
A pesar de la amplia utilización del azulejo en la arquitectura habanera, hay una serie de tipologías usuales en tierras valencianas de donde proceden la casi totalidad de las azulejerías del periodo colonial que no arraigan en la capital de Cuba. Citamos algunas:
Arquitectura religiosa
Arrimaderos historiados
Resulta clamorosa la ausencia de azulejería religiosa historiada. Es cierto que los conventos, tras la desamortización de Mendizábal igual que sucedió en España fueron enajenados y objeto de diversos usos que en algunos casos los han modificado sustancialmente. Es posible que existieran arrimaderos o pavimentos de encargo que no conocemos; también es verdad que en algunos edificios religiosos las alteraciones sufridas no han supuesto la desaparición de azulejerías preexistentes; así en el convento de Santa Teresa de Jesús (Las Teresas) (cfr. 57) persiste no sólo el arrimadero original de la portería, sino en dependencias interiores, ahora pequeñas viviendas se conservan los chapados también originales de los excusados de las celdas de las monjas. Aunque se trata de un caso excepcional de piezas seriadas de uso común a la arquitectura civil. Seguramente los primeros azulejos llegados a La Habana fueron los destinados al convento de San Francisco (cfr. 3 a 6 y 420 – 421). Pero las iglesias de La Habana Vieja están vacías no ya de fungibles pavimentos de azulejos sino de arrimaderos que cumplen una función práctica en un ámbito de acceso y utilización pública; en tierras valencianas, sin embargo, conocieron hasta mediados del siglo XIX un gran esplendor con cartuchos rococó y luego clasicistas que encerraban escenas alusivas a las advocaciones veneradas y que formaron parte de “programas” que a veces afectaron a todo el interior de templos de cierta envergadura como el de San Sebastián (1739 c.) de los mínimos; San Andrés (1775 c.) de los carmelitas o la capilla de la Comunión y la celda de San Luis Beltrán en el antiguo hospital de Pobres Sacerdotes (1780), todos en la ciudad de Valencia. El caso resulta más extraño teniendo en cuenta la proliferación de arrimaderos en las casas de La Habana que luego analizamos; hay que esperar al gran conjunto historiado del Carmen, ya en el periodo poscolonial, para encontrar lo que pudiera haber sido habitual en la arquitectura religiosa cubana.

El caso del antiguo convento de Belén es distinto. Allí se encargaron a las Reales Fábricas de Azulejos de Valencia, a finales del siglo XVIII, arrimaderos y pavimento a juego de los que no hay rastro alguno in situ; pero este hecho permite suponer que algo similar pudo ocurrir en otros conventos e iglesias aunque no pervivan en la actualidad. El nuevo destino hospitalario del gran convento de Belén, tras la exclaustración, hizo que las antiguas dependencias se chaparan por razones higiénicas con una inmensa zocalada de serie aún existente (cfr. 132 y 377).
Los paneles de pintura religiosa

Otra de las tipologías frecuentes en la azulejería española –Sevilla, Talavera, Cataluña– pero que alcanza por calidad y cantidad su punto culminante en la producción valenciana a partir de 1745, son los cuadros cerámicos de temática religiosa, santos, santas, la Virgen María en distintas advocaciones, la Trinidad, las Animas del Purgatorio, etc., con las más variadas conbinaciones a gusto del comitente que aparecen por todas partes. Tienen una variada ubicación, pero sobre todo se colocaron en las fachadas de las casas, formando parte a veces del plan constructivo original, y en otras –las más frecuentes– en zonas de buena visibilidad desde la calle, porque eran objeto de celebraciones festivas (novenas, refrigerios comunitarios, danzas, fuegos de artificio, etc.) y estaban sufragados por los vecinos25; la ciudad y los pueblos valencianos se llenaron paulatinamente de estos paneles que permiten el mejor seguimiento puntual de la evolución de la pintura cerámica a lo largo de casi dos siglos.
Pues bien, en La Habana esta tipología resulta tan extraña que se reduce a dos obras conocidas por nosotros: el San Francisco de Paula de principios del siglo XVIII en la calle Inquisidor, que está ubicado en el interior de la casa que lo acoge y el San Francisco de Asís ya de mediados del XIX de la calle Emperador, cuyo emplazamiento actual en un patio interior no es original.
Hay unos escasos fragmentos de un tercero –seguramente de un San Martín– que parece del XVIII tardío conservados en el Gabinete de Arqueología de la Ciudad, pero cuyo origen es completamente desconocido.
Ya del periodo poscolonial es el San Nicolás –seguramente tic Manises (Valencia)– emplazado, como adición posterior al periodo de construcción, en el tímpano de un severo frontón triangular sobre entablamento y columnas dórico toscanas en la fachada de la iglesia de su nombre en la calle homónima y que por su estilo resulta evidentemente inadecuado.
Los Via Crucis
Los conjuntos con secuencias de catorce paneles que representan distintos momentos de la Pasión de Cristo, desde su prendimiento en el Huerto de los Olivos hasta el Santo Entierro –el Via crucis– fueron otro de los productos más repetidos en las fábricas de azulejos valencianas desde la segunda mitad del siglo XVIII; se colocaban muchas veces en casalicios en colinas cercanas a las poblaciones –Calvarios26–, o cuando eso no era posible en calles vecinas a los templos parroquiales; incluso en el interior de jardines conventuales o claustros cuando no existían huertos o espacios al aire libre adecuados. Todas las parroquias y todos las poblaciones valencianas tuvieron al menos uno propio. Además, aunque en mucha menor cantidad, otros conjuntos como los Siete dolores de la Virgen o los Dolores de San José se instalaron también para excitar la devoción y como centro de ceremonias litúrgicas con las que la iglesia católica quiso contrarrestar el laicismo, el racionalismo y el anticlericalismo del siglo de las luces y luego de la modernidad. En La Habana no hemos podido hallar ni un solo ejemplo.

Laudas sepulcrales y lápidas funerarias
Las laudas sepulcrales de azulejos no fueron muy frecuentes en la producción valenciana y se limitan a un área geográfica muy concreta, la antigua diócesis de Segorbe (Castellón) que pertenece actualmente a la provincia de Valencia. Desde finales del siglo XVIII sí se hicieron placas funerarias para cementerios en Alcora y luego en azulejerías valencianas. Se colocaron sobre los enterramientos en ermitas –las de San José y San Félix en Xàtiva (Valencia) tienen los conjuntos más completos de las primeras décadas del siglo XIX– y en cementerios27. El La Habana no hemos podido documentar ningún ejemplo de esta tipología cerámica.
Arquitectura civil
Pavimentos
En Valencia son constantes en las casas de cierta prestancia durante la primera mitad del siglo XIX los pavimentos de azulejos; en La Habana no tenemos constancia de la existencia de ninguno, ni civil ni religioso. O bien son de mármol blanco importado, o luego, a partir del último cuarto del siglo XIX se resuelven, cuando este material resultaba prohibitivo, con baldosas hidráulicas, o con mosaicos importados igualmente de Valencia (de Nolla en Meliana, en los alrededores de la ciudad, o bien de La Alcudiana, a unos 70 Km al sur) o de Cataluña. En el Gabinete de Arqueología de La Habana se conservan efectivamente restos de esos mosaicos de Nolla con dorsos impresos. Sucede lo propio en Valencia y el uso del azulejo para pavimentos desaparece. Esto es motivo de preocupación para los fabricantes que se lanzan a una frenética carrera para afrontar la competencia de la baldosa, ya sea abaratando los costes, insistiendo en que los procedimientos de colocación son más sencillos que los del mosaico o produciendo un tipo de azulejo que imita el diseño del mosaico y que por supuesto llega a La Habana (cfr. 173 a 209). El conjunto de solerías de baldosa hidráulica de origen español en La Habana Vieja –no estudiado– es posiblemente el más importante de los que perviven in situ en la actualidad.


En algunas grandes casas de La Habana –cfr. casa Inestrillo– se reserva el mármol para la pavimentación de las zonas de representación (ingreso, salón, comedor) o por razones funcionales (cocina o baño), pero las alcobas ya de uso más privado suelen tener baldosa hidráulica del mismo periodo.
Contrahuellas
En la arquitectura valenciana desde mediados del siglo XVII hasta el inicio de la segunda mitad del XIX, el acabado de escaleras se resuelve siempre con una huella de tableros pulidos pero no vidriados; un mamperlán de madera moldurada, y una contrahuella chapada con azulejos. Resulta evidente que por motivos de seguridad, para evitar resbalones y caídas, nunca se utilizaron ni azulejos ni mamperlanes cerámicos para las huellas; mientras que los planos verticales, evidentemente, no presentaban ese problema y en ellos se prodigaron los chapados cerámicos. Las escaleras más antiguas tienen en sus contrahuellas azulejos cuadrados de 11,5 a 13,5 cm de lado que se adecúan bien a la altura de los peldaños. Pero cuando se generalizó la fabricación de azulejos de palmo (22 cm de lado aproximadamente) sobre 1735, hubo de recurrirse a su partición en dos piezas rectangulares apaisadas para chapar los frontales de escalera; se devastaban siempre in situ para adaptarlos a la altura precisa de cada escalón. Esos frontales empezaron a pintarse con figuras del repertorio rococó (cazadores de conejos, patos, ciervos, etc., con escopetas; pescadores; bergeries; escenas costumbristas; escatológicas a veces; chinoiseries, etc.). Se conformó así una peculiar tipología que cuenta con algunas de las pinturas cerámicas de más calidad de todo el siglo XVIII. Tampoco hemos hallado en La Habana vestigios de este tipo de azulejerías. Sólo una burda reutilización de fragmentos de piezas seriadas de finales del siglo XLX en escaleras secundarias de dependencias de pisos altos en la casa de los marqueses de Prado Ameno, en la calle O’Reilly (cfr. 168 y 169).
Las residencias de un cierto nivel en la Habana colonial y luego en las primeras décadas del siglo XX, aunque utilicen azulejerías en los ingresos, y arrimaderos o simples rodapiés murales en las mismas escaleras, éstas son siempre de mármol blanco sin mamperlanes de madera.
Sotabalcones
La arquitectura valenciana, desde el siglo XVII hasta mediados del XIX, chapó con azulejos no sólo los pavimentos de los balcones sino su cara inferior –el sotabalcón– de forma que en las calles tortuosas y muy estrechas que el urbanismo de la capital –y del resto de poblaciones– mantenía, hacía muy difícil la contemplación de una fachada en su conjunto; los sotabalcones vinieron a ser la única parte visible –desde abajo– de muchas casas. Teniendo en cuenta además que los vuelos de los balcones se ampliaron a lo largo del XVIII, y que se hicieron balcones corridos y esquinares, ese efecto se multiplicaba. Pero, sobre todo, el soporte físico se fiaba a las jaulas de hierro forjado con ménsulas y barandillas en una sola pieza que permitían la contemplación completa del voladizo y por tanto de los azulejos que lo chapaban por debajo y que se mantenían gracias a la retícula férrea de la jaula. Burgueses, pequeños comerciantes, nobles, pero también conventos y todo tipo de instituciones rivalizaron al chapar sus balcones con las piezas más vistosas y muchas veces encargadas ex profeso para la casa.
Cuando los azulejos eran pequeños –hasta la tercera década del siglo XVIII– las jaulas tuvieron que ser muy tupidas y por ello más pesadas y costosas; cuando los azulejos cuadruplicaron su superficie las jaulas pudieron aligerarse y la contemplación de la cerámica arquitectónica resultó ya nítida desde las estrechas callejuelas; cuando las fachadas empezaron a incluir molduras y ménsulas de estuco o ladrillería enlucida, los balcones empezaron a dejar de depender de los hierros soporte a la vez que su zona inferior quedaba oculta por el molduraje mural; además la Real Academia de San Carlos de Valencia empezó a despreciar la azulejería polícroma y a sugerir la utilización de azulejo blanco para estos menesteres; en 1833 el arquitecto Salvador Escrig iniciaba esta moda en una casa que edificó en la calle Serranos de Valencia28.
No hemos encontrado en La Habana ningún ejemplo de ese uso arquitectónico de la azulejería.
Chapados completos
Algunos chapados de cocinas valencianas del siglo XVIII revistieron totalmente el muro; igualmente, en la segunda mitad del siglo XIX, comedores de casas de comerciantes y pequeños terratenientes acomodados en el área periférica de Valencia (conocemos ejemplos en Torrent, Catarroja, Manises, Benaguacil, Villar del Arzobispo, etc.); incluso luego, fachadas completas de un denominado “modernismo popular” se cubrieron completamente de azulejos. No hemos hallado ejemplos equivalentes en La Habana hasta el periodo del casticismo arquitectónico, como las azulejerías neomoriscas del Hotel Inglaterra o las neorrenacentistas de Casa Greco’s que estudiamos aparte.
Rotulaciones
En España, una Real Cédula Carlos III de 6 de octubre de 1768 que afectaba a Madrid, y otra de 1769 que atañía a todas las poblaciones en las que hubieran Cnancillerías y Audiencias, obligaba a numerar con azulejos todas las casas y manzanas y no sólo del patrimonio privado sino también del eclesiástico. A lo largo del siglo XIX esa costumbre se generalizó. Efectivamente ciudades y pueblos de toda España, pero sobre todo valencianos conservan restos de esas azulejerías que nosotros no hemos encontrado tampoco en La Habana colonial.
Productos
Hay algunos productos cerámicos fabricados habitualmente en Valencia como las tejas napolitanas (con vidriado de color azul, o verde, blanco, amarillo, morado y más raramente de reflejo metálico) empleadas para el acabado de cúpulas y cupulines, no sólo en la arquitectura religiosa sino también en la civil en la que se usan sobre todo para cubrir cúpulas en muchas cajas de escalera. Es un material cerámico ausente en la arquitectura de La Habana.
Respecto a la azulejería citamos sólo tres de los productos más frecuentes en los hornos valencianos y que tampoco se importaron:
a) Los rameados.
Denominamos así un modelo de azulejos que conforma retículas asimétricas que generalmente se componen de secuencias de cuatro o seis piezas, aunque las hay de una sola y llegaron a producirse de más de veinte29; su diseño tiene origen en las indianas –estampados de algodón-y refleja la influencia de la azulejería otomana coetánea. Posiblemente no llegaron a América –no sólo a Cuba– porque dejaron de producirse a finales del siglo XVIII (son raras las de principios del XIX) en un momento en que la importación de azulejos en Cuba era muy esporádica, según los restos hallados en La Habana.
b) Los mamperlanes cerámicos.
Los mamperlanes cerámicos son piezas en forma de paralepípedo de base cuadrada y caras rectangulares, dos contiguas vidriadas, una de ellas, con el fin de facilitar la adherencia, se prolonga para penetrar más profundamente en el muro. Hay además un hueco en el centro de la pieza en el que debe penetrar la argamasa. Estos mamperlanes se destinaron originariamente a proteger las esquinas prominentes de los arrimaderos, pero con el tiempo acabaron empleándose casi exclusivamente en la composición de pavimentos de balcones (cierran los tres lados visibles del voladizo). Siguen produciéndose mamperlanes blancos hasta mediados del siglo XIX, pero quizá debido a la falta de tradición constructiva de este tipo de balcón en La Habana no llegaron a importarse30.
c) Los azulejos de ramito o flor suelta.
Más extraña resulta la ausencia en Cuba de estos azulejos que hacen furor en la Valencia de finales del siglo XVIII –polícromos– y que acaban pintándose en monocromía azul y a trepa hasta los años setenta del siglo XIX. Tienen al principio un pequeño ramillete que parece repentizado en la parte central (trazado con gran rapidez, seguridad y oficio por especialistas procedentes de la Escuela de Flores y Ornatos de la Academia de San Carlos); gran parte de la superficie queda blanca sin ornato31. Resulta extraño porque no sólo fueron una moda muy duradera sino que resultaban más baratos que otros pintados y porque se produjeron en cantidades industriales; además algunos han sido localizados por Artucio en Río de la Plata32. Por otra parte el periodo de producción abarca casi hasta el último cuarto del siglo XIX cuando ya hay importaciones voluminosas de azulejos valencianos a Cuba.
Hay otros azulejos de figura completa, como los de ramito, (con figuras humanas, enseres de cocina, alimentos, etc.) destinados en Valencia sobre todo a cocinas hasta el último cuarto del siglo XIX, cuya ausencia es también completa en La Habana; sólo conocemos de este tipo un fragmento de un azulejo catalán de los denominados rajoles dels oficis (cfr. 464) conservado en el Gabinete de Arqueología de la capital de Cuba.
LA TIPOLOGÍA DOMINANTE: EL ARRIMADERO
Denominamos arrimadero o arrimadillo a un chapado parietal de azulejos, generalmente de poca altura –sobre 1,50 m por lo común– y que tiene como función proteger la zona baja del muro sobre todo en interiores, en espacios de uso común o representativos. Este es el uso arquitectónico del azulejo más difundido –casi único– en La Habana. La denominación “arrimadero” es frecuente ya a mediados del siglo XVIII en la documentación valenciana; así, en 1754, cuando se reformó la cocina del monasterio del Puig, al norte de la ciudad de Valencia, algunos fieles devotos costearon “el arrimadillo de esta pieza”33. En 1774, Antonio Pascual, Comisario del Repeso –tribunal que controlaba pesos y medidas– de Valencia encargó para las dependencias públicas de esta institución “un arrimadillo de azulejos de siete palmos de altura”; además justificó la instalación de este chapado explicando su utilidad y función evidente, “pues a causa de la humedad de las paredes, y por el contacto de sillas y bancos nunca se puede lograr que el enlucido de alabastro tenga permanencia y se mantenga con decencia”34.
Los chapados completos de pilastras con paneles adaptados a medida en La Habana son va del periodo poscolonial y proceden de fábricas talaveranas como la casa de Obispo 165 (1925 c.) que estudiamos aparte, o sevillanos del mismo periodo, como los del ingreso –mutilados parcialmente– de la casa de Reina 361.
Clasificación de los arrimaderos:
Según el tipo de azulejo utilizado
a) Arrimaderos seriados.
Resueltos con azulejos de serie. No necesitan una adaptación previa al espacio a chapar, y sólo el cálculo del número de piezas a utilizar que cuando es necesario se recortan in situ.
b) Arrimaderos de encargo.
Adecuados al espacio que deben cubrir y fabricados expresamente con ese fin. Son generalmente historiados, es decir, pueden incluir escenas con figuras, o bien únicamente temas ornamentales. Sólo conocemos un ejemplo en La Habana de este tipo y del periodo colonial: los del atrio de la casa del Paseo del Prado 252, con un “programa” mitológico y con otro en el que predominan los elementos ornamentales, pero igualmente encargado para el patio interior; ambos los estudiamos en otro lugar.
c) Arrimaderos mixtos.
Se realizan con azulejos de serie pero incluyen interpolados paneles pintados que pueden elegirse en la fábrica y no necesitan unas medidas de adecuación precisa a los espacios a chapar porque sus dimensiones (2x2; 3 x 2; 4 x 3 azulejos, etc.) se calculan para que puedan ser incluidos en el cuerpo del arrimadero. En La Habana se pusieron de moda en el último cuarto del siglo xix, nosotros estudiamos algunos ejemplos, como los que contienen floreros y paisajes en la casa de Angelina Inestrillo; la del Segundo Conde de la Reunión o el la casa de Tejadillo.

Marie Paseo del Prado 252
d) Arrimaderos de azulejo blanco.
Los arrimaderos resueltos con azulejos de colores homogéneos son escasos a excepción del blanco. Suponen el máximo grado de adaptabilidad, disponibilidad y facilidad de colocación ya que no hay que formar retículas y cualquier pieza puede sustituirse sin problemas de alteración del dibujo; como en España, debieron emplearse sobre todo en sanitarios y excusados. El arrimadero del ingreso y la escalera de Salud 323 es blanco, aunque tiene una cenefa de remate de azulejo polícromo (141); como peculiaridad ostenta una colocación de las piezas en forma isódoma, como si se tratara de sillares murales. Es blanco, también con cenefa polícroma, el arrimadero de algunos tramos de la escalera de Compostela 818. Por el contrario, son blancos y excelentemente conservados los arrimaderos de las dependencias bajas –seguramente alojarían algún tipo de manufactura en el periodo colonial– de San Ignacio 18, pero ostentan un funcional rodapié doble de jaspes azul oscuro con veteado blanco.
Por sus dimensiones
a) Respecto a la altura.
Incluimos entre los arrimaderos desde el de una única hilera de azulejos (rodapié) hasta los de nueve o más.

b) Respecto al número de planos.
-Lisos en un plano único. La inmensa mayoría de los arrimaderos de La Habana del periodo colonial son chapados en un único plano.
-Lisos en varios planos. Son generalmente arrimaderos exteriores, que cubren el plinto que sobresale ligeramente del muro de la fachada y necesitan chapar por ello, con recortes, el borde horizontal superior.
-Con molduras relevadas. Sólo a principios del siglo XX.
Según su ubicación
Hay arrimaderos exteriores, pero los más abundantes con diferencia son interiores: de escalera, de atrios o entradas y de patios tanto en planta baja como en pisos altos incluyendo columnas y pilastras; mención especial merecen los de:
Cocinas
Los chapados de cocina que conocemos en La Habana no presentan ninguna característica diferencial respecto a los arrimaderos de atrios o patios, son, eso sí, de una cierta altura, pero se resuelven con piezas de serie comunes; así el de la cocina de casa Inestrillo que estudiamos aparte o el de casa Fidelito en Cuba 6; aquí toda la cocina tiene un arrimadero homogéneo con rodapié de jaspes azules y cuerpo sin cenefa de remate, de dibujo igualmente azul (cfr. 257) producidos –entre otras– por las fábricas de Onofre Valldecabres en Quart de Poblet (Valencia), su altura alcanza hasta ocho hileras mientras en otras zonas se adapta a la altura de los tabiques del fregadero, fogones, etc.

Arimadillo
Obispo 165
Excusados
Debieron chaparse con azulejo blanco; los más antiguos que conocemos en La Habana son los conservados en el antiguo edificio del convento de Santa Teresa correspondientes a celdas de las profesas, en la actualidad utilizados aún por algunas de las casas que reocupan estos espacios, como la de Da Lidubina Ruiz; es un pequeño edículo semicilíndrico con un asiento que tiene una perforación circular central; las alfarerías valencianas fabricaban entonces “asientos para letrinas” que consistían en una sola pieza vidriada y perforada que solucionaba higiénicamente esta función, pero en el convento de las Teresas se recortaron todos los azulejos cuadrados para chapar tanto las paredes del edículo como el asiento y el frontal con azulejos de Novella, Garcés y Compañía de Valencia y de Onda (Castellón), 110.
Alacenas
Las alacenas pueden formar parte tanto de una cocina como de un comedor. Daniel Taboada (1994, p. 313) habla también de este uso arquitectónico para interiores que nosotros no hemos verificado in situ, así como de la utilización de azulejos para “remates de descargas pluviales”.

Vaca torn en la ebarca Casa de Angelina Inestrillo
Según la estructura del despiece
Pueden diferenciarse dos grandes grupos:
a) Arrimaderos con despiece perpendicular al plano del pavimento.
La mayor parte de arimaderos de La Habana se han resuelto con este tipo de colocación.
b) Arrimaderos con despiece oblicuo.
Son casi todos los de escalera que se estructuran de forma perpendicular al plano inclinado de los tramos de ascenso mientras que en los descansillos se recupera la verticalidad del despiece; entre unos tramos y otros se originan así espacios en forma de cuña triangular que han de chaparse con piezas recortadas in situ por los albañiles. Podemos señalar como ejemplo la escalera de San Ignacio 509; se inicia en el atrio o entrada con un tramo recto pero más ancho, de mármol blanco, con barandilla de hierro con roleos de cinta plegada y pasamanos de madera moldurada; el chapado tiene un rodapié de jaspe azul con veteado blanco; en los tramos inclinados las piezas están cortadas diagonalmente facilitando la colocación de las hileras que forman el resto del arrimadero, cuerpo y cenefa de remate a juego (cfr. 254 y 255); en el descansillo los azulejos del rodapié aparecen enteros. Esta fórmula es la más repetida en las escaleras de La Habana; así en el arrimadero de la escalera de Tejadillo 5, más alto (cuatro hileras en el cuerpo y una de remate, también a juego, 236 y 242) igualmente de mármol con una elegante barandilla ecléctica férrea, pasamanos de madera moldurada v un robusto barrote de arranque en forma de columna corintia de hierro fundido; también en Bernaza 156 donde los jaspes del rodapié son azules una vez más, pero elegidos ahora a juego con los azulejos monocromos que componen en cuerpo de cuatro hileras (40) rematado por otra (182) que contrasta por su policromía. U no de los primeros chapados de este tipo es el de Merced 120, donde los azulejos del cuerpo del arrimadero y los de la cenefa superior o el rodapié no estan fabricados a juego (cfr. 8, 14, 18, 51, 59) y hay dos pasamanos de madera (a derecha e izquierda), lo que hace necesaria su incrustación con garras metálicas en el chapado; en este caso no hay una cuña triangular de piezas recortadas en los espacios que separan tramos horizontales e inclinados de la escalera (sólo en la cenefa) y las piezas oblicuas invaden los descansillos en forma de dientes de sierra recuperando la horizontalidad con adiciones cortadas diagonalmente azulejo por azulejo. Es menos frecuente que los arrimaderos de escalera tengán el rodapié del tramo inclinado resuelto con piezas enteras que requieren la inclusión de una segunda hilera devastada o dejan espacios triangulares sin chapar entre los escalones, como sudece en la escalera de acceso al piso alto en Calzada del Cerro 2066, en una elegante villa ecléctica de finales del siglo XIX que conserva la carpintería original; la escalera es una vez más de mármol blanco con un tipo de barandilla y barrote de arranque casi idénticos a los de Tejadillo 5; el cuerpo del arrimadero (cfr. 245) es de tan sólo dos hileras para poder completar los dibujos cuarteados y la cenefa de remate (246) es a juego; pero el rodapié azul con veteado blanco en este caso no armoniza cromáticamente con el resto de la azulejería –que se extiende a todas las estancias de la planta baja– sino que contrasta vivamente con ella; tanto aquí como en la escalera de Tejadillo que mencionamos el tramo de arranque está macizado y chapado con los mismos azulejos del arrimadero recortados al nivel de los primeros escalones.

110 - Convento de las Teresas, Retrete




Hay que mencionar el hecho de que los chapados de escaleras fueron una moda tan arraigada en la arquitectura habanera que en algunos casos, cuando la compra de azulejos no era posible, se recurrió a una solución más barata pero peculiar: la pintura de una ancha franja de la zona inferior del muro que copiaba dibujados a la misma escala los azulejos existentes en otras casas de la ciudad. Así sucede en Mercaderes 16, donde el Gabinete de Arqueología de La I Iabana ha descubierto bajo varias capas de encalados sucesivos un arrimadero pintado con despiece perpendicular que reproduce los modelos 91 y 92 de nuestro catálogo.

Por su organización
Los arrimaderos más antiguos conservados en La Habana son del primer tercio del siglo XIX; entre ellos el de la portería del antiguo convento de Santa Teresa de Jesús; su organización responde a una fórmula que es frecuente ya en Valencia en el último cuarto del siglo XVIII y tiene un modelo arquitectónico en el plinto con molduras en la base, un amplio espacio liso y cornisa: la zona inferior de estos chapados parietales bajos (A) se resuelve con una hilera de azulejos jaspeados oscuros –generalmente azules con veteado blanco– que no guarda relación cromática con el resto; recoge humedades, golpes y suciedad pero sus piezas pueden reemplazarse –sobre todo en los arrimaderos historiados– sin alterar el dibujo de la zona inmediatamente superior o cuerpo (B); cuando el piso estaba algo inclinado –y eso sucede en muchas entradas de casas en La Habana para facilitar la evacuación de aguas y la limpieza, el rodapié tiene abajo una segunda hilera (AA) de piezas triangulares (recortadas) cuyos lados superiores conforman la horizontal en la que se asienta el resto del chapado. En ocasiones hay tres o más (AAA…). Finalmente una cenefa (C) de remate a juego (sólo con enlaces laterales, aunque en el XVIII valenciano tenía otros que la relacionaban con el cuerpo del arrimadero); surge así la fórmula A / B / C que en todo el siglo XIX se mantiene en un plano liso y único.
El origen de esta estructuración es tardío; los chapados parietales talaveranos del palacio de la Generalidad (1574) se conciben aún como pinturas con marco completo (no sólo en los bordes superior e inferior sino también lateralmente) y aparece a veces una hilera diferenciada en el remate superior, con lo que la fórmula sería B / C. Los arrimaderos de capillas de la comunión y trasaltares del siglo XVII potencian una especie de friso ancho corrido con figuras simbólicas (aves picoteando uvas, etc.) con lo que la parte superior del arrimadero (C) resultaba la más importante; sólo en el último cuarto del siglo XVIII valenciano acaba imponiéndose la costumbre de iniciar los arrimaderos con un rodapié protector de jaspes oscuros ajeno al diseño polícromo del resto del chapado.
En los catálogos que las fábricas valencianas empiezan a publicar a partir de la primera década del siglo XX, está fórmula se complica por la inclusión de tres hileras de molduras relevadas que separan el rodapié, el cuerpo y la cenefa de remate y que los fabricantes denominan simplemente molduras; ahora las tres partes se denominan “zócalo” (A); “fondo” (B) y “bordura” (C).
La azulejería sevillana por las mismas fechas lanza un tipo de arrimadero más complejo que en La Habana tiene una muestra importante aunque muy tardía en la iglesia del Carmen que estudiamos luego. No sólo es más alto sino que incluye más subdivisiones y varios tipos de piezas y molduras. El arranque se llama “punto” y está formado por una o dos hileras de azulejos lisos cuadrados; a continuación una moldura oscura o “tira lisa” y la “guardilla inferior” de una hilera de azulejos cuadrados; encima otra “tira lisa” y luego la zona más amplia, el “fondo”, que acoge los grandes cartuchos ornamentales que enmarcan frecuentemente escenas historiadas; el “fondo” se corona con otra “tira lisa” tras la que aparece la “guardilla superior” más ancha que la “inferior” a modo de friso corrido que se cierra de nuevo con una “tira lisa”, un “remate” (de otra única hilera de azulejos cuadrados) y, para terminar, de nuevo la “tira lisa”.

Arrimaderos A / B / C
La fórmula A / B / C es la más frecuente en La Habana; uno de los primeros ejemplos de gran amplitud son los arrimaderos del ingreso, patio, escaleras y dependencias de la planta baja de la casa-palacio de Mateo Pedroso en la calle Cuba 64; allí se ha cuidado el cromatismo –ya que no habría azulejos a juego– seleccionando piezas azules o con predominio de este color (cfr. 11 y 85) y rodapiés del mismo color; también es azul el arrimadero de Oficios 312, en muy mal estado de conservación (cfr. 201); en la portería del convento antiguo de Santa Teresa (cfr. 57), uno de los más antiguos conservados, la armonía se consigue mediante una misma estrecha banda púrpura que tienen cenefa y rodapié en sus bordes superior e inferior, lo que indica que se fabricarían para su instalación conjunta. Pero en la primera mitad del siglo XIX la producción de cenefas a juego con los azulejos reticulares del cuerpo es escasa y muchas veces se recurre a combinaciones estridentes como en los arrimaderos del patio y dependencias bajas de la casa de Alejo Carpentier en San Ignacio 509, donde la cenefa azul coincide con el rodapié de jaspes azules pero el cuerpo ocre y anaranjado no tiene nada que ver con ellos (cfr. 146 a 148). En los arrimaderos de Merced 120 sí se armonizan a juego cuerpo y cenefa superior (51 y 96) pero el jaspe del rodapié azul turquesa y blanco también parece ajeno al conjunto. Los altos arrimaderos (10 hileras en total) de las dependencias bajas del palacio Aldama o del Conde de la Bonilla (1890 c.) sí que fueron concebidos de forma unitaria y el azul de los jaspes inferiores resulta el más adecuado ya que el azul es el color dominante tanto en el cuerpo como con la cenefa a juego (cfr. 115 y 116). Lo mismo sucede en el arrimadero de la entrada de la casa de San Ignacio 554, con piezas muy similares a las anteriores. En otros muchos casos, el jaspe azul oscuro para los rodapiés se usa por inercia y porque casi siempre hay algún componente azul cobalto en los diseños de los cuerpos y cenefas; así en Tejadillo 5; en Salud 260; en Reina 363 (cfr. 237 y 238) o en San Ignacio 704 con modelos comunes; en cambio en Dragones 354 esos mismos azulejos tienen un jaspe canela en la base.
Cuando empiezan a aparecer en las fábricas valencianas molduras con relieve para los arrimaderos, a principios del siglo XX, se incorporan únicamente al lado superior de la pieza única –ahora de color uniforme– del rodapié; así sucede en el arrimadero de la escalera de Cuba 658 (cfr. 349 y 350); pero enseguida se añaden molduras abultadas e independientes en los remates superiores: así en Obrapía 55; Merced 153; Bernaza 164; Tejadillo 15, etc., en muchas ocasiones son éstas las únicas que se mantienen en el arrimadero, como sucede en Cuba 673. Hay que destacar la tendencia a simplificar las instalaciones evitando a toda costa los moldurajes de las zonas intermedias del arrimadero que proponen los catálogos de fabricantes y distribuidores; así puede verse en el arrimadero de la escalera de Teniente Rey 366, que en catálogo de Domínguez Hermanos y Trigo de Manises (Valencia) ofrece, como es norma, una moldura (con piezas independientes) de separación entre el cuerpo y la cenefa de remate, aquí sencillamente se ha pintado en el lado inferior de los azulejos que la componen (cfr. 371 y 372).





Arrimaderos exteriores A / B / C
Uno de los primeros arrimaderos ubicados en la fachada exterior de un edificio en La Habana es el de Manrique 557, del que sólo restan fragmentos muy deteriorados; aún sin molduras y chapando un muro liso, tiene un incipiente rodapié de jaspe azul recortado sólo para nivelar horizontalmente el cuerpo (cfr. 32 y 74). En general los chapados exteriores son más tardíos, ya moldurados y han de adaptarse a los planos que forman los plintos de las pilastras y otros moldurajes incluidos en las fachadas; es el caso del arrimadero de Aguiar 554.
Arrimaderos AA / B / C
Duplican la hilera inferior del rodapié casi siempre para horizontalizar el conjunto. U no de los ejemplos más antiguos es el de Merced 120 (cfr. 20, 59 y 346b) que utiliza en esa zona azulejos azules muy oscuros de color uniforme; puede hallarse también esta organización en San Ignacio 566 con jaspes azules que contrastan estridentemente con el ocre predominante en el resto del chapado (cfr. 41 y 42) o en Tejadillo 7, plenamente integrados en un arrimadero monocromo azul (225 y 226).

Arrimaderos AA / B / C / D
Hay algún ejemplo de arrimadero que añade unas tiras verticales (D) de azulejos diferenciados en el cuerpo como el de San Ignacio 214, muy tardío y de un eclecticismo de dudoso gusto (cfr. 289, 290 y 298).
Arrimaderos AAA / B / C
Los rodapiés más amplios llegaron a poseer hasta tres hileras de azulejos; así el del ingreso de la casa de Simón Bolívar en Mercaderes 158-160, donde se emplearon jaspes verde oscuro que contrastan vivamente con el predominio del blanco estamnífero de las piezas de cenefa y cuerpo, con lo que su protagonismo es más patente hasta dar la sensación de tratarse de un doble chapado: el bajo con la función práctica de protección efectiva del muro y el superior (cfr. 249 y 250) muy amplio (siete hileras) más bien decorativo.










Arrimaderos A / B / A
Colocan como rodapié los mismos azulejos de la cenefa de remate con lo que estéticamente se consigue un efecto irreprochable de regularidad. Así es el arrimadero exterior (pero en el muro interior del pórtico columnado) de la villa llamada Quinta de San José, en Calzada del Cerro 1220, con azulejos neoárabes sobre un pavimento de losas de mármol blanco y entre carpinterías con marcos de vanos en forma de clasicistas pilastras acanaladas sobre plintos, con lo que el eclecticismo del conjunto es completo, cfr. 319.

Arrimaderos A C / B / C
Repite la fórmula estructural precedente y la mezcla ecléctica de estilos pero añade un rodapié de jaspes; eso sucede en el arrimadero del ingreso de Lealdad 611 (293 –neogóticos– para el cuerpo y 320 –neoárabes– para la cenefa de remate e inferior).
Arrimaderos A / A / B
Algunos arrimaderos tienden a simplificar la fórmula general suprimiendo alguna de sus partes; así el de Obrapía 204, muy alto con ocho hileras de azulejos tiene un rodapié doble blanco (funcionalmente mal elegido aunque armonice con el color predominante en el chapado) cuya hilera inferior es sólo residual y se instalaría –como en otros casos– para nivelar el conjunto; el resto es una retícula homogénea (cfr. 93) sin más aditamentos.
Arrimaderos / B /
Cuentan sólo con la red formada por un único modelo de azulejo seriado con lo que simplifican al máximo la estructura y los problemas de elección de modelos complementarios, etc. Así son los extensos chapados conservados en el que fue ingreso y patio interior de la derruida casa de O’Reilly 311 (cfr. 91), aunque el estado del edificio no permite asegurarlo. También sigue esta fórmula el del ingreso de la casa de San Ignacio, 162-A (cfr. 196).
Arrimaderos / A /

Son los rodapiés; utilizados siempre en zonas privadas de las viviendas en planta baja, como es el caso de las alcobas de casa Inestrillo donde se resuelve con jaspe verde de vetas blancas (345c); igualmente aparece en dependencias de viviendas en planta alta; así sucede en la casa de Compostela 818 donde salones y alcobas con pavimentos de losetas de mármol blanco de excelente calidad tienen un discreto rodapié en el que predomina el fondo estamnífero blanquecino y se decoran con una amplia cinta con ondulaciones asimétricas (61)o enroscada en un cilindro florido (72); en Salud 208 hay igualmente un rodapié en el atrio y pasillos en torno al patio del primer piso (181). En escaleras de viviendas unifamiliares hav también muchas veces una única hilera de azulejos como chapado protector, pero colocada oblicuamente, necesita el complemento de jaspes o azulejos lisos recortados para chapar los espacios triangulares que se originan entre escalones tal como afirmamos antes; en la casa de Compostela 818 se usaron para la escalera azulejos de cenefa con severos meandros rectilíneos (283); pero en la de Manrique 621, posterior, son azulejos modernistas (351) los utilizados con una instalación similar.
CERÁMICA INTEGRANTE DEL PLAN CONSTRUCTIVO DE LA FACHADA
Son escasos los edificios del periodo que estudiamos cuyo diseño original incluye cerámica en la fachada, exceptuando los arrimaderos exteriores en basamentos (muchas veces añadidos) o chapados de interiores como atrios, escaleras, etc., que sí estuvieron previstos por el constructor.
Una de estas fachadas ecléctico-modernistas es la de Teniente Rey 366, casa de dos plantas con balcones corridos de enorma vuelo en ambas; las barandillas de hierro forjado y cinta plegada son modernistas; otros elementos como las enormes ménsulas en “S” que sustenta el balcón de la planta baja o el pórtico de doble columna jónica con entablamento que aguanta el de la segunda, son clasicistas, pero se incluyen en los dos niveles bandas de azulejos de un modernismo regularizado, casi decó(cfr. 360), a juego con los herrajes de la doble balconada.
1. La serie publicada a partir de 1852 se guarda en el Archivo del Ministerio de Hacienda en Madrid (A.M.H.M.), Cuadro General del Comercio Esterior de España con sus posesiones ultramarinas y potencias estrangeras en 1849, formado por la Dirección General de Aduanas y Aranceles, Madrid, Imprenta de José R. Calleja, 1852. Es de publicación anual y de ella proceden los datos que ofrecemos. A lo largo de los años cambia la denominación y sufre diversas modificaciones el criterio con el que se dan las cifras estadísticas, así, Estadística General del Comercio Esterior de España con sus provincias de ultramar y potencias extranjeras en 1877, formada por la Dirección General de Aduanas, Madrid, Imprenta Central a cargo de Víctor Sáiz, 1881.
2. Un azulejo preindustrial Valeciano de palmo en cuadro (22 × 22 × 2 cm a.) pesa algo más de 1 Kg; los sevillanos de 14 × 14 × 1 cm a., menos de la cuarta parte. Los datos de Aduanas portuarias españolas se ofrecen según periodos, en Kg o en número de piezas.
3. (A.M.H.M.) Datos tomados de la estadística anual correspondiente. En 1883 se habían exportado a Europa y África 7.750 Kg de azulejos; en 1884, 4.000 Kg con el mismo destino; en 1886, 2.276 Kg de azulejos más 1.810 a América; 1887, 7.500 Kg a Europa y África; 1888, 1.574 Kg en total; 1889, 1.350 Kg; 1890, 11.983 Kg; 1891, 550 Kg; 1892, 14.671 Kg; 1893, 6.538 Kg; 1894, 2.234 Kg; 1895, 2.076 Kg; 1896, 50 Kg; 1897, 55 Kg; 1898, 4.100 Kg; 1899, 3.045 Kg.
4. Id. En 1885 se exportan por el puerto de Sevilla 9.000 Kg de azulejos destinados a Europa y África; en 1886, 7.205 Kg; 1887, 155 Kg con el mismo destino; 1888, 30.303 Kg en total; 1890, 265 Kg; 1891, 4.385 Kg; 1892, 4.052 Kg; 1893, 3.759 Kg; 1894, 4.686 Kg; 1897, 4.779 Kg; 1898, 7.989 Kg; 1899, 11.837 Kg.
5. Los estudios sistemáticos sobre la azulejería hispana en América, si exceptuamos los realizados por Alice Wilson Frothingham, Tile panels of Spain, New York, 1969, para el siglo XVI y las publicaciones de Alejandro Artucio sobre todo respecto al Río de la Plata (Uruguay, Argentina) para los siglos XIX y XX, es aún casi inexistente.
6. Id. El puerto de Málaga exportaba regularmente “barro ordinario vidriado y loza ordinaria”; en 1888 exportó un total de 850 Kg de azulejos; 1889, 1.360 Kg; 1891, 1.280 Kg; 1892, 1.842 Kg; 1893, 1.877 Kg; 1894, 11.557 Kg; 1895, 800 Kg; 1896, 1.070 Kg; 1897, 1.020 Kg; 1899, 2.440 Kg.
7. Id. Exactamente 1.386.543 Kg. Alicante había exportado ya “ladrillos comunes” a América en 1879 y 1881; en 1882 exporta 325.700 Kg de “ladrillos y baldosas” con ese destino; en 1884, 20.000 Kg a los que hay que sumar 22.000 Kg de loseta y mosaico; en 1886 las cantidades descienden a 2.500 y 4.000 Kg respectivamente; en 1887, 120.000 y 41.000 Kg; en 1889, 2.400 Kg de azulejos en total sin especificar destino; 1898, 9.970 Kg; 1899, 7.100 Kg también de azulejos.
8. Id. En 1892, Denia exporta 14.700 Kg; Santa Pola, 43.800 Kg; Torrevieja, 5.610 Kg; Altea había exportado en 1881, 4.500 Kg aunque el puerto que más regularmente expide es Santa Pola tanto a Europa y África como América.
9. Bernardo Mundina Milallave, Historia, geografía y estadística de la provincia de Castellón, Castellón, 1873, p. 203.
10. Ibid. id., p. 419. El autor da noticias sobre el comercio agrícola, las ferias y el auge de las mismas posibilitado por las nuevas vías de comunicación.
11. Colección Andrés Sosa de La Habana; él mismo halló los dos ejemplares que estudiamos en escombros procedentes del convento de San Francisco de La Habana (422 y 423).
12. Sobre la primitiva fábrica de San Francisco, véase Joaquín E. Weiss, La arquitectura colonial cubana. Siglos XVI, XVII, t. I, La Habana, 1985, pgs. 46-47.
13. Está fragmentada, sus medidas 7 × 2 × 14? cm. Tiene en el dorso una señal “6” pintada con manganeso. El diseño es común a muchas piezas de finales del siglo XVI y se da también en Valencia, cfr. Inocencio V. Pérez Guillén, La cerámica arquitectónica valenciana. Los azulejos de serie. Siglos XVI-XVIII, t. II, Valencia, 1996, p. 26, n° 33.
14. Se trata de un panel de 3 × 3 azulejos de 0,22 × 0,22 cm (el palmo valenciano; según ejemplares y hornadas pueden oscilar algunos milímetros en sus dimensiones) procedentes como el resto de piezas conservadas en el Gabinete de Arqueología de La Hahana de edificios no determinados de La Habana Vieja y que hasta ahora se creían erróneamente sevillanos.
15. Véase al respecto, Inocencio V. Pérez Guillén, Cerámica arquitectónica valenciana…, I, op. cit. p.103 y fig. 7 y 8.
16. Las complejas vicisitudes de construcción y sucesivas ampliaciones del puerto de Valencia pueden verse en A. Díaz, A. Pons, J. Serna, La construcción del puerto de Valencia, problemas y métodos (1283-1880), Valencia, 1986.
17. Sobre las características de la arquitectura civil cubana del siglo XVIII debe verse, Joaquín E. Weiss, La arquitectura colonial cubana. Siglo XVIII, t. II, La Habana, 1985, pgs. 39-40 y fot. 26-29. El autor apenas da importancia a las azulejerías colocadas en reformas del siglo XIX casi siempre.
18. Alejo Santillán, Memoria o breves apuntaciones geográficas, economico-estadísticas y de rentas, Castellón, 1843; utilizadas y citadas por Pascual Mádoz, Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones en Ultramar, Madrid, 1845-1850; ed. Valencia, 1982, t. I, p. 266.
19. P. Mádoz, Diccionario…, ed. 1982, II, op. cit., pgs. 297 y 300. Mádoz denomina “ladrillos” en todos sus cuadros estadísticos a los azulejos que se incluyen por supuesto en la lista de 29 principales artículos de exportación que da este autor para “El Reino de Valencia”.
20. Aunque hay que suponer que son mayoritariamente valencianas, en esta cifra pueden estar incluidos azulejos de otras procedencias. Sobre la fuente, cfr. not. 1.
21. En el diario valencianos Las Provincias de 25-VI-1867, aparece una crítica de los azulejos presentados a la Exposición Regional Valenciana que se celebra entonces en la capital. Se condena duramente la producción de Manises por su baja calidad y su falta de innovación técnica y artística; los azulejos de la fábrica de San Carlos de Valencia, única de la ciudad que se presentó al certamen, son considerados de calidad discreta; sin embargo los de Onda, de Novella, Garcés y Compañía, solo reciben elogios y acertadamente se augura a la industria cerámica de esta población un futuro espléndido.
22. Hasta 1870 los datos de Comercio de Ultramar se dan en unidades (número de azulejos); a partir de 1871 en Kg, por ello las cifras son más complejas y no se redondean.
23. Aunque es un tema no estudiado, hemos localizado en Estambul un chapado parietal de 10 × 43 azulejos de 20 × 20 cm con seis costillas paralelas dorsales (faltan 5 piezas que han dejado la huella en la argamasa); se halla en la zona de vapor templado del hamam de Hasan Yilmaz, en Cesme Sok 79. El chapado está parcialmente recubierto por otro reciente de forma que sólo resultan visibles las cuatro filas superiores de azulejos. Cfr. 211.
24. Artucio Urioste, Alejandro, Catálogo de azulejos franceses del siglo XIX hallados en Uruguay, Argentina y Brasil, Montevideo, 1998.
25. Respecto a este tipo de paneles debe verse, Inocencio V. Pérez Guillén, La pintura cerámica valenciana del siglo XVIII, Valencia, 1991. Muchas veces si los dedicaba algún particular se hacía constar en la rotulación correspondiente: “A devoción de…”; si los costeaban todos los vecinos, “A expensas de la calle”, etc. Frecuentemente contienen además el año de erección por lo que resultan de gran valor documental. Sólo a finales del siglo XVIII y principios del XIX los pintores firmaron algunos y se hizo constar también la fábrica de procedencia; ello sucedió en el periodo en que María Salvadora Disdier dirigió las Reales Fábricas de Azulejos de Valencia. Las firmas de Francisco Dasí en el último cuarto del XIX son también una excepción al anonimato generalizado de estas obras.
26. Los más frecuentes son cuadrados de 2 × 2 azulejos de palmo y tienen el número de la Estación (cada uno de los catorce hitos) rotulado; sólo excepcionalmente se hicieron más amplios y con inscripciones piadosas alusivas (uno de los urbanos de Algemesí (Valencia) por ejemplo); en Alcora y para el Calvario de la propia localidad se pintaron placas de gran tamaño y con un excelente dibujo academicista.
27. La mejor colección de azulejos-lápida del siglo XIX que incluyen siempre símbolos mortuorios (el cabo de vela apagada, el reloj de arena, la guadaña, las tibias cruzadas, las calaveras, etc.) se halla en el Museo del Azulejo de Onda (Castellón); la de placas, de mayores dimensiones que los azulejos de serie, procede del cementerio de Alcora y se guarda en el Museo Municipal de Cerámica de esa población castellonense.
28. Véase al respecto, Inocencio V. Pérez Guillén, Cerámica arquitectónica valenciana. Los azulejos de serie, siglos XVI-XVIII, t. I, Valencia, 1996, pgs. 213 ss.
29. Respecto a estos productos puede verse, Inocencio V. Pérez Guillén, Ceramica arquitectónica valenciana…, op. cit, t. pgs. 176 ss. y t. II, n°s 669 a 741.
30. Ibid. id., t. I, pgs. 224 ss. y t. II, n°s. 773 a 795.
31. Ibid. Cerámica arquitectónica. Azulejos valencianos de serie. El siglo XIX, op. cit., t. I, pgs. 182 ss. y t. II, n°s 1073 a 1219.
32. Véase, Alejandro Artucio Urioste, El azulejo en la arquitectura del Río de la Plata, Montevideo, 1996, p. 60, n°s. 126, 127 y 128.
33. Archivo del Reino de Valencia (A.R.V.). Clero 721. Libro Mayor de gasto del Real Convento de Nuestra Señora del Puche siendo comendador segundo trienio el reverendo padre presentado Fray Ignacio Bayo. Año 1739. Mayo de 1754.
34. Archivo Histórico Municipal de Valencia (A.H.M.V.). D / E-12. Libro de Intrumentos de Propios y Arbitrios 1774-1775. 21 de abril de 1774. Se conserva también el informe favorable del arquitecto municipal Lorenzo Martínez en el que señala: “Cuyos efectos se harán colocandose dicha cenefa y quedará permanente y decente para lo cual se necesitan seiscientos y veinte Azulejos de a palmo, que el coste de éstos y su colocación ascenderá a cuareinta y ciete libras (sic.) de moneda corriente quees cuanto comprende el presente asunto. Valencia y Abril 16 del 1774”. El 21 de mismo mes se aceptaron las condiciones por parte de la ciudad.
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AZULEJERÍAS
SERIADAS

ABREVIATURAS
⍁ □ Figuras del margen izquierdo. Son dos cuadrados, uno con el eje o ejes de simetría que organizan la pintura ornamental de los azulejos y otro que muestra el sistema de enlaces reticulares.
Número. Ordinal correspondiente a ficha y reproducción, sirve de referencia para todas las citas y para el índice topológico.
Denominación. Las denominaciones son genéricas y aluden a la organización del dibujo, sistema de enlaces o función.
[M.]: Medidas. Se dan las medidas de los lados en cm indicando las décimas; a las medidas superficiales se ha añadido, cuando ha sido posible, la del grosor; si los azulejos no han podido ser medidos directamente, se añade “a.”, aproximadamente. Se excluyen los ángulos de inclinación del corte de las caras menores cuando los hay y el de las costillas, surcos o diversas marcas dorsales desde la segunda mitad del siglo XIX.
[T.]: Técnica. Damos los nombres convencionales de los pigmentos y detalles técnicos como el perfilado total o parcial, la carencia del mismo, la existencia de raspados, los dibujos en reserva, la utilización de trepas; excluimos aspectos técnicos como el análisis de la materia básica (tierras) o de los pigmentos a los que nos referimos con las denominaciones convencionales, y no con las químicas, sólo posibles tras un análisis individualizado de cada pieza.
[F.]: Fabricación. Se indica la localidad y, si se conoce, la fábrica de procedencia. Desde finales del siglo XIX es frecuente la existencia de modelos fabricados de forma simultánea por varias fábricas.
[Cr.] Cronología. Se da de tres formas: cuando se tiene alguna referencia segura, mediante el año de producción; si se supone próximo a una fecha, indicando “c.” (circa, aproximadamente); si se atribuye a un periodo, señalando las fechas extremas que se creen razonablemente límites. Hay que tener siempre en cuenta que muchos modelos que gozaron de éxito comercial llegaron a fabricarse durante largos periodos, a veces un decenio o más.
[L.F.]: Localización y funciones. Indicamos aquí el edificio y función –pavimentos, arrimaderos, contrahuellas– respecto a las piezas in situ. En otros casos se menciona la colección o museo donde se encuentra; dada la escasa catalogación de fondos seriados de este periodo, no consta en muchos casos el número de referencia museística.
[E.C.]: Estado de conservación. Este apartado hace constar la permanencia o no in situ, las roturas, grietas, desvastes, erosión del vidriado, falta de porciones o de piezas enteras en paneles, etc. Este apartado sólo se incluye en la pintura de encargo y no en el estudio de los azulejos de serie, que se analizan como modelos industriales y no el conjunto en el que se hallan aunque se aluda a él en la ficha catalográfica correspondiente.
Ornamentación. Es un apartado descriptivo incluido en el comentario en el que en ocasiones incluimos nombres convencionales de elementos fitomorfos y zoomorfos por razones metodológicas.
[Bibl.]: Bibliografía. Se da cuando existen menciones específicas a los modelos de azulejos de serie catalogados, aunque en la mayoría de los casos no se refieran a los ejemplares de La Habana, desconocidos hasta ahora. También si hay referencias en estudios arquitectónicos a las azulejerías aunque sean de caracter muy general.
[R.]: Reproducción. Indicamos la página de esta publicación en la que se encuentra reproducida la pieza, únicamente en el caso de las piezas cuya reproducción se produce fuera del estricto catálogo, o cuando dentro del mismo, dicha reproducción se encuentre a una cierta distancia en páginas.
[D.]: Dibujo. Señalamos la página en la que se encuentra la pieza reproducida en dibujo, por disponer de ella sólo un fragmento o una deficiente reproducción fotográfica.
AZULEJERÍA SERIADA VALENCIANA
AZULEJERÍA BARROCA
⍁ □ 1. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 21,5 × 21,5 × 2 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: verde azulado, amarillo, marrón anaranjado, azul cobalto; perfilado con morado oscuro de manganeso. [F.]: Valencia, horno de los Ferrán en la calle de las Barcas. [Cr.]: 1745-1760. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.
Ornamentación organizada en torno a una diagonal de simetría; ancha cinta verde con ribete amarillo en los bordes, una perforación circular central y otras en los extremos partidas como enlace; está plisada y con tres tramos: uno curvocóncavo central y dos rectilíneos laterales que terminan en ángulos opuestos del azulejo; el eje central está determinado por una gran peonia azul con estambres granulosos, entre dos hojas lanceoladas que devienen zarcillos en la base; más abajo hay un acanto de penca abierta cercando una roseta; forma en la retícula un florón de ocho puntas y bordes festonados; en dos lados contiguos hay ramitos con tulipas simples, partidos para reforzar el sistema de enlaces.
El Gabinete de Arqueología conserva un panel de nueve piezas casi íntegras, pero cuya procedencia exacta –aunque habanera– se desconoce. Modelo localizado en la colección Herráez de Benaguacil (Valencia); todos los motivos del diseño –la ancha cinta, la peonia azul, el acanto de penca abierta– son estilizaciones de taller, toscas, pero repetidas, aunque con numerosas combinaciones y variantes, entre 1745 y 1775, antes de iniciarse en los diseños de serie valencianos un rococó explícito. Algunos modelos variantes resultan por ello si no iguales, muy similares a estos de La Habana, así los del chapado parietal del trasagrario de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de Albuixech (Valencia) datados entre 1740 y 1745; los del arrimadillo de la Capilla de la Comunión de la iglesia de los Santos Juanes en Cullera (Valencia); los existentes en el pavimento del trasagrario de la iglesia de la Virgen de la Asunción en la Vall d’Uixò (Castellón); o los de sotabalcones del Colegio del Corpus Christi de Valencia; esta institución era abastecida de azulejos a mediados del siglo XVIII por los hornos muy próximos de la calle de las Barcas, lo que permite la atribución de este modelo al taller de la familia Ferrán, su propietaria; se conservan varios recibos firmados en el Archivo del Real Colegio de Corpus Christi de Valencia (cfr. también Pérez Guillén (1992), p. 63). Las bandas diagonales que estructuran la ornamentación tienen un remoto origen talaverano y sevillano; en Valencia viven un momento de barroquización que afecta tanto al dibujo –con múltiples variaciones– como al cromatismo de una pureza y brillantes sin precedentes. La medida lateral de estos azulejos (21,5 a 22 cm) es la de un palmo valenciano; en documentos coetáneos se habla precisamente de azulejos de “a palmo” que son, sobre 1740, una gran innovación de los hornos de Valencia –aunque seguramente de origen otomano– frente a las piezas cuadradas de 13 a 14 cm talaveranas, sevillanas y catalanas precedentes.

[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (1996), t. II, n° 295 y p. 109; (2000), t. I, p. 130.
⊠ □ 2. Azulejo cuadrado de retícula fragmentada.
[M.]: 21 × 21 × 1,7 cm [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: verde, amarillo, marrón anaranjado, azul cobalto con dos intensidades, morado; trazos y perfilado de negro manganeso. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1770-1780. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.
El dibujo responde a una simetrización determinada por las dos diagonales, pero se organiza en cinco bandas paralelas jerarquizadas que alternan zonas macizadas con otras en reserva; tienen perfiles sinuosos –cinta amarilla que forma corchetes contrapuestos– y una delicada decoración floral en la central (roseta, finísimos zarcillos, hojitas lobuladas y capullos tempranamente sin perfilar) que contrasta con la indefinición botánica del motivo en reserva sobre las bandas verdes que no es más que un sucedáneo de la rocalla.
Aunque procede de algún edificio de La Habana, desconocemos el origen preciso de esta pieza. Se trata de un modelo que conoció un éxito sin precedente en la azulejería valenciana seriada, debido sobre todo a su innovadora concepción del sistema de enlaces y de la retícula consiguiente: en lugar del dibujo cuarteado tradicional, ahora se proponen bandas que posibilitan muchas combinaciones que los maestros de obras supieron explotar (cfr. Pérez Guillén (1996), t. I, p. 91) y que permitían estructurar chapados parietales y pavimentos de formas diversas a partir de un único modelo de azulejo. Localizado en Caudiel (Castellón), arrimadillos de la sacristía en el antiguo convento de Agustinos; Elche (Alicante), pavimento de la capilla de San Pascual Bailón en la iglesia del Cristo del Hospital; Llutxent (Valencia), pavimento del trasagrario de la iglesia parroquial (reutilizados); Jumilla (Murcia), coro del convento franciscano de Santa Ana; Sagunto (Valencia), arrimadillo de la capilla de los Santos Fundadores en el convento de Na. Sa. del Pie de la Cruz; Valencia, casa de los Pérez Pujol, sotabalcones; Valencia, Hospital de Pobres Sacerdotes, arrimadillos de la planta baja, escalera principal y primer piso (1880); Túnez, palacio del Bardo, restos en escombreras del gran patio de la guardia; mausoleo de Sidi Khacem el-Zilliji, arrimadillos; Kairuan (Túnez), Bab ech-Chouada, cenefa de la rotulación árabe sobre la puerta de acceso a la ciudadela; Sousse (Túnez), Zauiya Zakkak, aplicaciones cerámicas al alminar en el tercer tramo y en el remate; Túnez, Dar Hussein, arrimadillos; Argel (Argelia), villa Jeanne d’Arc, arrimaderos; Constantina (Argelia) arrimadillos del Palacio Municipal; minaretes de Testour y Kef (Argelia), aplicaciones; Londres, Victoria and Albert Museum (Circ. 10 to C-1931). Versión catalana de 13 cm de la que hay ejemplares en Buenos Aires. Respecto a familia valenciana de este modelo que conoció numerosas variantes, cfr. Pérez Guillén (1996), t. II, n°s. 507 a 517. En hornos tunecinos se hicieron versiones locales con leves modificaciones a veces para recomponer desperfectos de chapados originales del siglo XVIII. También en factorías de Desvres (Pasde-Calais, Francia) y en Cataluña se fabricaron modelos similares en el siglo XIX.

[Bibl.]: BROUSAUD (1930), pl. 12; A. BATLLORI (1974); J. LLORENS (1980); S. MIQUEL (1982). p. 11, A; ARTUCIO (1984), p. 17; (1985), I. p. 32; (1996), p. 55, n° 34; PÉREZ GUILLÉN (1996), t. II, p. 177, n° 510; (2000). t. I, p. 130; RAY (2000), p. 386, n° 1002.
AZULEJOS DE MITADAD
Los azulejos denominados en la documentación antigua valenciana de mitadad (tienen una mitad pintada) y de cartabón en tierras aragonesas o cartabó en Cataluña fueron piezas de entre 11 y 14 cm de lado que por su simplicidad no se producirían exclusivamente en los hornos de Manises (Valencia) durante los siglos XV al XVI sino que los hicieron también alfarerías de la ciudad de Valencia y en otras partes de España. Su moda aquí persiste hasta principios del siglo XVIII cuando se emplean tanto en solerías como en arrimaderos; después cuadruplican su superficie y pasan a medir un palmo valenciano “en cuadro” siendo su empleo exclusivamente pavimental. Es ésta la cerámica arquitectónica vidriada que siendo barata permite sin embargo la realización de tramas geométricas muy variadas y a veces de cierta complejidad. Tuvieron una amplia difusión europea hasta el punto de que un carmelita, el padre Douat presentó en 1704 en la Académie Royale des Sciences de Paris un método matemático para combinar este tipo de azulejos mi-partis que permitía un número prácticamente ilimitado de combinaciones; luego fue publicado como Méthode pour faire une infinité de desseins différents avec des carreaux mi-partis de deax couleurs par une ligne diagonale, París, 1722; en la edición de 1751 a 1756 de la Enciclopedia francesa se incluía este método y en la obra de Bernardo Montón, Secretos de Artes Liberales y Mecánicas, editada en Madrid en 1734, utilizada en Valencia por los maestros de obras, hay modelos que deben tener aquella procedencia; aquí se emplearon los azulejos de mitadad (azules, morados de manganeso como los presentes o verdes, pero también amarillos) para pavimentos y para estructurar zocaladas formando retículas diversas, pero siempre complementadas con piezas de dibujos diversos y polícromas.
⊠ □ 3. Azulejo cuadrado de mitadad.
[M.]: 13,5 × 13,5 × 1,3-1,5 cm [T.]: Pintura manual; fondo estamnífero liso blanco; azul de cobalto oscuro. [F.]: Manises (Valencia) o Valencia. [Cr.]: Finales del siglo XVI inicios del XVII*. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus. [R.]: P. 21.
La decoración de estos azulejos llamados también en valencia (sin respaldo documental) del mocadoret en la actualidad, es de extrema simplicidad: la superficie queda dividida diagonalmente en dos partes iguales; una de ellas permacece blanca y la otra se pinta de azul cobalto (en este caso) o de morado, verde o amarillo en otros; ello no impide que el número de combinaciones y las figuras resultantes al yuxtaponerlos sea prácticamente ilimitado.
*El periodo de producción de estas piezas es muy largo; documentadas en 1582 en la iglesia de San Jaime de Algemesí (Valencia), sin duda se venían utilizando desde mucho antes; en la azulejería tardomedieval de Manises aparecen vinculadas a pavimentos a lo largo de todo el siglo XV; pero en el XVII y hasta principios del XVIII, aunque continúan siendo abundantes en pavimentos, aparecen también y sobre todo en arrimaderos o chapados parietales. Por ello la cronología precisa sólo puede establecerse en función de datos arqueológicos o documentales. Estos ejemplares de La Habana proceden de la capilla de la Tercera Orden de San Francisco, situada junto a uno de los dos claustros vecinos de la monumental iglesia con la que formaban el convento de San Francisco cuya portada, según Weiss (1979, t. II, pgs. 61 ss.), “parece de principios del Renacimiento”; como otros edificios religiosos sufrió diversos avatares tras la desamortización a partir de 1843; los ejemplares del Gabinete de Arqueolgía debieron ser utilizados solos y para un chapado parietal de aquella capilla ya que no ofrecen erosión superficial del barniz. Sin embargo piezas polícromas decoradas de dimensiones análogas, de las empledas a veces en combinación con éstas de mitadad como relleno de sus retículas han sido también halladas en el propio convento de San Francisco (457 y 459) y las consideramos de origen catalán.

[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (1996), t. I, p. 217 y t. II, n°s 829 ss.
⊠ □ 4. Azulejo cuadrado de mitadad (fragmentos).
[M.]: 13,5 × 13,5 × 1,3-1,4 cm. [T.]: Pintura manual; fondo estamnífero liso blanco; verde de óxido de cobre oscuro. [F.]: Manises (Valencia) o Valencia; Cataluña? [Cr.]: Finales del siglo XVI inicios del XVII*. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.
Superficie dividida diagonalmente en dos mitades iguales, una blanca y la otra verde.
Hallados en excavaciones realizadas en la iglesia de la Orden Tercera del convento de San Francisco en La Habana. *Ofrecen los mismos problemas cronológicos que las precedentes (3); su estado hace suponer una función similar y las dimensiones iguales acaban de convencernos que tienen una procedencia común quizá catalana; el verde y el azul que se eligieron para los dos recintos conventuales eran los colores más comunes también en la azulejería valenciana coetánea para este tipo de azulejos por lo que su origen puede ser también éste.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (1996), 1.1, p. 217 y t. II, n°s 829 ss.
⊠ □ 5. Azulejo cuadrado de mitadad (fragmento).
[M.]: 13,7 × 13,7 × 1,7 cm (el fragmento 13 × 8,5 × 1,7 cm). [T.]: Pintura manual; fondo estamnífero liso blanco; verde de óxido de cobre oscuro. [F.]: Manises (Valencia) o Valencia. [Cr.]: Primer tercio del XVII*. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.
Superficie dividida diagonalmente en dos mitades iguales, una blanca y la otra verde.
Formó parte del arrimadillo o del rodapié de la escalera (donde restan huellas parietales de otros similares) de la casa de Pablo Pedroso, originalmente con entrada por la calle de San Pedro. *E1 inicio de la construcción de ese edificio está documentado (Weiss, (1979) t. I p. 93) entre 1626, cuando aún existía un solar en su emplazamiento, y 1630, fecha en la que ya estaba concluido. Es un periodo en el que estos azulejos de mitadad se producen abundantemente en Valencia, por eso pensamos que, a pesar de que la casa fue reformada profundamente en la segunda mitad del siglo XVIII para que su ingreso tuviera lugar por Baratillo y ello afectó a la escalera, entonces estos azulejos estaban ya completamente pasados de moda, por lo que deben ser anteriores.
Aunque las dimensiones no difieren apenas de los aparecidos en el convento de San Francisco, todos los de la casa de Pablo Pedroso son de lados algo mayores y más gruesos que aquellos y a su vez similares entre sí, lo que evidencia su importación diacrònica.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (1996), t. I, p. 217 y t. II, n°s 829 ss.


⊠ □ 6. Azulejo cuadrado de mitadad (fragmento).
[M.]: 13,7 × 13,7 × 1,7 cm (el azulejo entero). [T.]: Pintura manual; fondo estamnífero liso blanco; morado de manganeso expandido en la zona de contacto. [F.]: Manises (Valencia) o Valencia. [Cr.]: Primer tercio del XVII. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.
Superficie dividida diagonalmente en dos mitades iguales, una blanca y la otra morada.
Procede –como en 5– del arrimadillo o del rodapié de la escalera (donde restan huellas parietales de otros) de la casa de Pablo Pedroso a la que se accedía inicialmente por la calle de San Pedro. Este ejemplar ha permitido precisar las dimensiones exactas de los otros fragmentos de mitadad conservados en el Gabinete de Arqueología encontrados en el mismo lugar.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (1996), t. I, p. 217 y t. II, n°s 829 ss.
AZULEJERÍA CLASICISTA, POMPEYANA Y BIEDERMEIER FITOMORFA
⍁ □ 7. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,7 cm. [T.]: Pintura manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; perfilado muy fino y parcial con trazos-sombra de negro manganeso; raspados. Morado de manganeso diluido, verde oliva, azul cobalto con dos intensidades, pequeños toques de amarillo y marrón. [F.]: Valencia, Reales Fábricas de Azulejos?, periodo de pertenencia a la familia Sanchís. [Cr.]: 1831. [L.F.]: La Habana, Calzada del Cerro 1407, entre Patria y San Pablo, adiciones en el zócalo derecho del ingreso. [D.]: P. 281.
Dibujo organizado según un eje diagonal de simetría, con enlaces en dos lados contiguos; hoja de acanto en “V” –partida por la penca central– con roleos terminales, que surge convencionalmente de un rombo de lados curvados; en el centro una fina ramita de olivo; corona cuarteada de hojas trilobuladas y flores de cinco pétalos circulares.
Azulejo documentado en Valencia en la casa de la calle de Serranos 9 y 10 (38 actual), construida por el arquitecto Vicente Belda en 1831 por encargo de Blas Forner; allí se utilizó en el chapado de la escalera. (A.H.M.V., P.U., C-47, Cuartel de Serranos. Reedificaciones, 1831). Existe una versión catalana de 13,5 cm de lado.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000), t. II, pgs. 118 y 119, n° 986; ESTALL (2000). p. 76; S. MIQUEL (1984), lám. X, versión catalana.
□ □ 8. Azulejo cuadrado con enlaces laterales centrales.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; sin perfilado; raspados. Verde oliva, azul cobalto con dos intensidades, pequeño toque de amarillo; negro de manganeso utilizado para las zonas sombreadas y para dibujar los finos tallos. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1825-1835. [L.F.]: La Habana, calle Merced 120, remate superior del arrimadillo de la escalera principal; La Habana, calzada del Cerro 1407, entre Patria y San Pablo, adiciones en el zócalo del ingreso (con ligeras variaciones en el dibujo). [D.]: P. 281.
Dibujo asimétrico, fluido; dos tallos paralelos al eje diagonal, con ondulaciones complementarias y terminaciones-enlace en los centros de los cuatro lados, posibilitan diversas fórmulas reticulares próximas a las de los rameados; parecen un híbrido botánico: finos tallos filamentosos de eneldo, flores apiáceas como de astrantia y grandes hojas de lóbulos dentados de bryonia alba.



(Gran similitud con los azulejos del sotabalcón corrido de la calle Miguel Soler 22, esquina a San Nicolás en Alicante, de los que pueden ser considerados como una variación; cfr. Pérez Guillén (2000), t. II, n° 1020. En ninguno de los dos emplazamientos de La Habana se utilizó correctamente el sistema de enlaces previsto en el diseño.
[Bibl.]: Inédito.
□ □ 9. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,2 × 20,2 × 1,7 cm. [T.]: Pintura manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; con trazos-sombra de manganeso en lóbulos foliares; raspados que sugieren las nerviaciones. Verde oliva, ocre, morado muy diluido, azul cobalto intenso, marrón rojizo. Dorso liso con alguna marca –“3”– de trazos delgados de manganeso. [F.]: Valencia, fábrica del Muro de la Corona de Rafael González Valls. [Cr.]: 1847 y 1851. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.; procede de casas derruidas en La Habana Vieja.
Dibujo asimétrico: rodeando un tallo rectilíneo central del que surgen cápsulas pareadas en “V”, forman una espiral dos grandes hojas de acanto y dos perlarios. Enlaces en el centro de dos lados opuestos como corresponde a su función de cenefa.
Azulejo expuesto en la Great Exhibition de Londres de 1851 por González Valls (n°55 del Catálogo Oficial) que los produciría ya algunos años antes. El diseño de precisión geométrica y gran elegancia es de origen culto; la Real Academia de San Carlos de Valencia conserva un dibujo ornamental de Juan Llácer, sobre 1834 (R.A.B.B.A.A.S.C., n° cat. mod. 411), muy similar; en cualquier caso tiene precedentes dieciochescos en los repertorios de M.A. Pergolesi. Ejemplares iguales en Torrent (Valencia) en el sotabalcón del primer piso en una casa de la calle Marco 7; en Segorbe (Castellón) en la plaza del Agua Limpia, forman el marco –con una pieza esquinar desconocida en La Habana– del panel con la Virgen del Loreto que contiene la inscripción “A EXPENSAS / DE SUS DEVOTOS / AÑO 1847” a partir de la cual concretamos la cronología; posiblemente se fabricaría ya en los años treinta en la Real Fábrica a juzgar por su paleta experimental. El que tenga una marca dorsal a pesar de ser una pieza seriada es raro y debe ser un indicio de su funcionalidad.

[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000), II. t. II, p. 524, n°s 1555 y 1556; RAY (2000), p. 392, n° 1013.
□ 10. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,2 × 20,2 × 1,7 cm. [T.]: Pintura manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; azul cobalto de dos intensidades, morado de manganeso muy diluido y espeso para sombreado y dibujo; raspados que sugieren nerviaciones foliares; dorso liso. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1840-1850. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología; procede de una casa de la calle O’Reilly 211 en La Habana Vieja donde fue remate de un arrimadillo en el primer piso.
Dibujo organizado según un eje vertical de simetría, con dos enlaces laterales y una figura completa central. Una franja morada y un baquetón con flores prietas paralelo sobre el que se ve un cogollo de acanto en “V”. A los lados figuras romboidales de lados cóncavos y una roseta central, partidas como enlace.
Estructura dibujística repetida en la producción valenciana de los años treinta, cfr. Pérez Guillén (2000), n°s. 1559 a 1561. El baquetón monocromo de siemprevivas se ve en azulejos de finales del siglo XVIII; ahora, eliminados los pequeños elementos dibujísticos del estilo imperio-pompeyano, este sobrio ejemplar Biedermeier remite de nuevo al clasicismo de entonces.
[Bibl.]: Inédito.

⍁ □ 11. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm. [T.]: Pintura manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; verde oliva, morado, azul cobalto con dos intensidades, pequeños toques de amarillo y marrón rojizo; perfilado parcial de trazo finísimo; raspados para sugerir las nerviaciones foliares; dorso liso. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1835-1845. [L.F.]: La Habana, Calzada del Cerro 1407, entre Patria y San Pablo, cuerpo del arrimadillo del atrio. La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.
Ordenada según un eje diagonal de simetría, cinta festonada en “V” entrelazada con un doble acanto globular prolongado convencionalmente como zarcillos rematados en bolas que atraviesan dos anillos fusiformes –trazados a compás– que son parte de una roseta cuarteada; el conjunto se completa con dos ramitas con hojas espatuladas pareadas y cápsulas. El cromatismo en tonos fríos es sobrio en correspondencia con su diseño Biedermeier, a juego con la arquitectura de la fachada, un pórtico tetrástilo con entablamento dórico-toscano de gran severidad y elegancia.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 530, n° 1564.
⍁ □ 12. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20 × 20 × 1,8 cm. [T.]: Pintura manual a partir de estarcido, sobre fondo estamnífero liso; colores fríos: azul cobalto y morado de manganeso, utilizado espeso como negro para el meticuloso sombreado; raspados; dorso liso. [F.]: Valencia y Onda (Castellón), fábricas de Novella, Garcés y Compañía? [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, calle Manrique 557, entre Salud y Dragones, cuerpo del arrimadillo del atrio.
Dibujo estructurado en torno a un riguroso eje diagonal de simetría, con un único enlace esquinar; dos pares de acantos de perfil, curvados, contrapuestos, sobre el lado cóncavo de un cuadrilátero cuarteado que contiene un florón de hojas lobuladas en reserva; delimitan un espacio con rayado paralelo que se prolonga en el centro rematado por un cogollo con bola en base.
El zócalo de Manrique se remata con azulejos de cenefa a juego y en la base hay jaspes verde-turquesa que muestran la sensibilidad de los comitentes en la elección; ejemplares de gran calidad pictórica y precisión en sombreado y raspado. El rayado paralelo es ya un rasgo que explicita el Biedermeier y relaciona estas piezas con una prólifica familia valenciana. Algún estilema concreto –el meollo con una bola en la base o las hojas lobuladas en reserva partidas como enlace– caracterizan algunos diseños de Novella, Garcés y Compañía y permiten atribuir a sus fábricas –La Valenciana en Onda (Castellón) y San Carlos en Valencia– estas piezas. Cfr. Pérez Guillén (2000) II, t. III, n°s. 1900 ss.
[Bibl.]: Inédito.


□ 13. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20 × 20 × 1,8 cm. [L.F.]: La Habana, calle Manrique 557, entre Salud y Dragones, remate superior del arrimadillo del atrio.
Es pieza diseñada a juego del 12; tiene los iguales elementos dibujísticos, pero un diseño original y de gran calidad adaptado al sistema de enlaces en dos lados paralelos, como corresponde a su función de cenefa; las características técnicas y cromáticas son las mismas.
[Bibl.]: Inédito.
⊠ □ 14. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,3 × 20,3 × 1,6 cm. [T.]: Pintura manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto con sombreado y trazos de manganeso; raspados para sugerir las nerviaciones foliares; dorso liso. [F.]: Valencia y Onda (Castellón), fábricas de Novella, Garcés y Compañía? [Cr.]: 1845-1860. [L.F.]: La Habana, Calzada del Cerro 1407, entre Patria y San Pablo, cuerpo del zócalo del atrio; La Habana Vieja, calle de la Merded 120, entre Cuba y Damas, cuerpo del arrimadillo del piso principal, escalera y patio; La Habana Vieja, Casa del Arabe, calle Oficios 2, junto a Plaza de Armas, restos (proceden de casas contiguas); La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.
Dibujo ordenado según dos ejes diagonales de simetría, con enlaces explícitos en los cuatro lados. Dos hojas lobuladas con pencas abiertas en las bases –con trazos que recuerdan los rayados paralelos– de las que surgen un par de ramitas de olivo en “V” curvadas que enlazan con rosetas de perfil oval, partidas como enlaces.
Se trata de un modelo que gozó de gran éxito y del que existen versiones catalanas de 13,5 cm de lado; en Valencia entre otros sitios está localizado en calle de la Corona 20, sotabalcón; pero también en Onda, plaza Rey Don Jaime 13 (sotabalcón del primer piso, hilera única); Buenos Aires, zócalos del claustro del convento de la Merced (actualmente en colección privada en Argentina); Montevideo, colección particular (proceden de una casa de Colonia de Serento). Hay una versión polícroma (verde oliva y rosa salmón, colección Pérez Guillén) que utiliza el mismo estarcido. El tipo de enlaces laterales, frecuente en modelos de La Valenciana, de Novella, Garcés y Compañía, aconsejan su adscripción a esa fábrica.
[Bibl.]: NADAL MORA (1949), P. 87, ° 112; BATLLORI (1974), pgs. 34 y 233; LLORENS (1980), p. 110 (13,5 cm catalán); S. MIQUEL (1984), lám. X y XVI (13,5, catalán); ARTUCIO (1985), p. 34, fig. 37-B y p. 36, fig. 41-A y B; PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 510, n° 1542;ESTALL (2000), p. 71.
⊠ □ 15. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,4 × 20,4 × 1,6 cm. [T.]: Pintura manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; azul cobalto, ocre, marrón anaranjado, trazos de sombra negro manganeso trazados a compás; dorso liso. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, calle Cuba 221, entre O’Reilly y Empedrado, cuerpo del chapado del arrimadillo del ingreso.
Dibujo organizado según los dos ejes diagonales de simetría; listel formando círculos cuarteados en dos ángulos opuestos (que limitan rosetas regulares de pétalos fusiformes también cuarteadas) y convergen en “V” en los otros dos; en este espacio surgen sendos ramitos heptafolios de acacia.
Ejemplares en Valencia, en la colección Pérez Guillén, procedentes de casas derribadas en la ciudad.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 518, n° 1550.
□ □ 16. Azulejo cuadrado de dibujo completo.
[M.]: 20,4 × 20,4 × 1,6 cm. [T.]: Pintura manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; azul cobalto en dos tonalidades, ocre, amarillo, marrón anaranjado, tallos finos realizados con negro manganeso; dorso liso. [F.]: Novella, Garcés y Compañía en Onda (Castellón) y Valencia? [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, calle Cuba 221, entre O’Reilly y Empedrado, cuerpo del arrimadillo del ingreso y junto a la escalera.
Dibujo asimétrico formado por un cogollo esquinar del que surgen pestañas a modo de estambres (pero también en la base); emerge también una ramita de olivo y otra con hojitas espatuladas y capullos esferoides; parte de la pieza queda vacía de ornamento.
Azulejos diseñados a juego con el 16a. Deriva de un modelo que duplica el cogollo en dos ángulos opuestos (cfr. Pérez Guillén (2000) II, n° 1657). Está localizado en España en Villareal (Castellón), calle Virgen de los Dolores 10, sotabalcón con doble hilera, con variaciones del dibujo no significativas.


[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, pgs. 640 y n° 1658.
⊞ □ 16a. Azulejo rectangular de cenefa.
[M.]: 13 × 20,4 cm. [T.]: Pintura manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; azul cobalto, ocre, marrón anaranjado, trazos de sombra realizados con negro manganeso; dorso liso. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, calle Cuba 221, entre O’Reilly y Empedrado, banda en la zona central del chapado del arrimadillo del ingreso (seguramente removidos de su ubicación original); junto a la escalera, remate superior del zócalo.
Dibujo sometido a dos ejes perpendiculares de simetría, con rombo de lados cóncavos con botón central, rosetas partidas laterales como enlace de las que surgen dos pares de hojitas espatuladas. Azulejos diseñados a juego con el 16 pero no localizados en España.

[Bibl.]: Inédito.
□ 17. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,4 × 20,4 cm. [T.]: Pintura manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto con diversas intensidades utilizado también para el sombreado; trazos a compás. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, calle Cuba 221, entre O’Reilly y Empedrado, cuerpo del chapado del arrimadillo contiguo a la escalera.
Ornamentación organizada según dos ejes diagonales perpendiculares de simetría; se emplea el mismo estarcido que en el 15 pero modificando el sistema de despiece, convirtiendo aquí en lado una de aquellas diagonales; así un listel de tres tramos ondulados conforma un hexágono partido de enlace en cada uno de los cuatro lados; en su interior pares de ramitos trifoliados –de larga tradición en la azulejería valenciana– y en la zona central circular, cuatro cogollos y perlarios en disposición cruciforme, que recuerdan uno de los estilemas de las fábricas de Novella, Garcés y Compañía.
Estos azulejos parecen no removidos y forman parte del chapado original de la casa de planta única en la que existen aún del mismo periodo los grandes salvaesquinas de hierro de fundición en el gran portal de ingreso y las puertas con claveteado y aldabones antiguos.
[Bibl.]: Inédito.
⊠ □ 18. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20 × 20 cm a. [T.]: Pintura manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto, espeso y diluido; no perfilado. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1846. [L.F.]: La Habana Vieja, calle de la Merced 120, entre Cuba y Damas, rodapié inferior del arrimadillo de la escalera. [R.]: P. 37.

Ornamentación determinada por dos ejes diagonales de simetría, un par de bandas azules de anchura creciente y levemente curvadas, en “V”, surgen de dos ángulos opuestos y encuadran una ramita trifoliada sobre fondo azul tenue que deja en el centro de la pieza un espacio residual regular fusiforme. Modelo documentado en la casa que el arquitecto Salvador Bueno, de la Academia de Nobles Artes de San Carlos, edifica en 1846 en la calle de Serranos 12-14, esquina a Catalans Deseáis, en Valencia, donde se emplearon en la hilera única del sotabalcón del segundo piso. (A.H.M.V., P.U., C-66, Cuartel de Serranos. Reedificaciones, 1846).
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 516, n° 1548.
⊠ □ 19. Azulejo cuadrado de ornato cuarteado.
[M.]: 20,4 × 20,4 × 1,7 cm. [T.]: Pintura manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; azul cobalto, verde oliva tenue (versiones con amarillo y verde oliva oscuro), no perfilado; dorso liso. [F.]: Valencia y Onda (Castellón), fábricas de Novella, Garcés y Compañía. [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, colección Andrés Sosa (proceden de casas de La Habana Vieja).
Dibujo determinado por dos ejes diagonales, uno de ellos está ocupado por dos tallos finos con hojitas espatuladas, trenzados en “8” y enmarcados por arcos que cierran un espacio fusiforme; en los espacios angulares residuales zarcillos de acanto en “V” abierta, muy simplificados, con un eje central con tulipa y cogollo con bolas. No tiene enlaces explícitos.

Ejemplares en el Museo del Azulejo de Onda (Castellón) (cat. mus. n° 506). La asignación a las fábricas de Novella, Garcés y Compañía, la hacemos por similitud evidente con variantes que tienen estilemas de esta factoría (cogollos con bola en base sobre todo), cfr. Pérez Guillén (2000) II, t. III, n°1636; pueden verse en Segorbe (Castellón) en la calle Obispo Aguilar 7, hilera única del sotabalcón; en Catarroja (Valencia) en la casa de la familia Casañ Raga, en la calle de la Reina 3, cuerpo del arrimadero del comedor en el primer piso; fueron exportados al Mar del Plata y utilizados en casas de Buenos Aires, actualmente en colección privada de Montevideo; de estos hay versión catalana de 13,5 cm de lado.
[Bibl.]: ARTUCIO (1985), I, fig. 42-E; (1996), lám. 9, n° 10 (variaciones cromáticas); PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 618, n° 1637); ESTALL (2000), p. 85; S. MIQUEL (1984), lám. XIX (versión catalana de 13,5 cm).

⊠ □ 20. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; azul cobalto tenue y espeso, verde, trazos de manganeso. [F.]: Valencia y Onda (Casellón), fábrica La Valenciana de Novella, Garcés y Compañía? [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana Vieja, casa palacio de Mateo Pedroso, calle de Cuba 64, entre Peña Pobre y Cuarteles; cuerpo de arrimadillo en dependencias de la planta baja. [R.]: P. 44.
Dibujo ordenado según dos ejes diagonales, uno de ellos está ocupado por dos tallos finos con hojitas trilobuladas y ramitas de olivo en espiga, en “V” entrelazadas y en un espacio central fusiforme en reserva; las zonas residuales, sobre fondo azul tenue, contienen zarcillos de acanto simplificados, con un eje central con tulipa y cogollo con bola en base que caracteriza azulejos de Novella. Carece de enlaces explícitos.
Modelo localizado en Castellón, calle Enmedio 66, sotabalcón (hilera doble), aquí se mezclan con ejemplares resueltos con monocromía azul, sin diferencias en el dibujo. En la casa de Pedroso el zócalo parece íntegro y se completa con jaspes azules en la base y azulejos con cintas onduladas en la cénela superior.
[Bibl.]: WEISS (1979), t. II, figs. 27 y 28; PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 620, n° 1638.
□ 21. Azulejo cuadrado de cenefa y dibujo completo.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; monocromía de azul cobalto; no perfilado; raspados que indican las nerviaciones foliares. [F.]: Valencia y Onda (Castellón), fábrica La Valenciana? [Cr.]: 1845-1860. [L.F.]: La Habana, Calzada del Cerro 1407, remate alto del arrimadillo del ingreso; La Habana Vieja, Palacio Pedroso/Audiencia Pretorial, calle Cuba 64, entre Peña Pobre y Cuarteles, cenefa superior del zócalo del zaguán. [R.]: P. 59.

Dibujo estructurado según un eje central vertical de simetría; un par de acantos de perfil, en “V”, con tres pequeñas bolas en la base, cuyas pencas centrales devienen finos tallos con bucles, hojas espatuladas pareadas en espiga y frutos; de la parte superior de los acantos surgen tríadas de estambres divergentes.
Respecto a la adscripción a La Valenciana, cfr. 20.
[Bibl.]: WEISS (1979), t. II, fig. 29; PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 526, n° 1558.
□ □ 22. Azulejo cuadrado de dibujo completo con un enlace angular explícito.
[M.]: 20 × 20 cm a. [T.]: Pintura manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; monocromía de azul cobalto; no perfilado; raspados toscos que marcan la penca central y los nervios foliares. [F.]: Onda? [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, Calzada del Cerro 1407, entre Patria y San Pablo, adiciones en el arrimadillo del ingreso. [D.]: P. 281.
Diseño asimétrico de gran dinamismo, con acantos contracurvados pero determinados por el cuadro en el que se inscriben; la realización manual tosca le da una falsa apariencia de improvisación lo que, junto a la monocromía azul indica que se trata de ejemplares de bajo precio; el enlace angular –una cruz flecha griega cuarteada– resulta forzado.
En el Museo del Azulejo de Onda (Castellón) se conservan ejemplares que pudieron ser modelo, aunque realizados sin el enlace esquinar de los de La Habana, en verde agrisado, con trazos de negro manganeso y dibujo del acanto de gran calidad, cfr. Pérez Guillén (2000) II, t. III, p. 554, n° 1588).
[Bibl.]: Inédito.
□ □ 23. Azulejo cuadrado, parte de un rameado de a seis?
[M.]: 20 × 20 cm a. [T.]: Pintado manualmente a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; monocromía de azul cobalto; muy diluido para la pintura y más espeso para sombras y nerviaciones foliares. [F.]: Valencia y Onda (Castellón). [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, Calzada del Cerro 1407, entre Patria y San Pablo, adiciones al arrimadillo del ingreso.
Dibujo asimétrico interrumpido –enlaces– en tres de sus lados; un gran acanto levemente curvado y un tallo con dos hojas paralelas, fusiformes, rematado con una flor estilizada (partida) de seis pétalos, con botones en los espacios intermedios. Este inusual azulejo del que hay apenas media docena de ejemplares (la mitad con el estarcido invertido formando piezas complementarias) interpolados en un zócalo cuyos componentes originales –cfr. 14– son productos de Onda, parece una pareja en una secuencia de seis (como en los antiguos rameados) con enlaces que permiten únicamente la expansión longitudinal de la trama lo que los convertiría en una cenefa de hilera doble.

[Bibl.]: Inédito.
□ □ 24. Azulejo rectangular de cenefa.
[M.]: 13,5 × 20,5 cm. [T.]: Pintado manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; verde oliva, amarillo sombreado con marrón anaranjado, finos trazos de manganeso; no perfilado. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, calle Cuba 221, entre O’Reilly y Empedrado, zócalo del ingreso, interpolado horizontalmente entre las piezas cuadradas que componen el arrimadero lo que hace suponer que el conjunto ha sido removido.
Tres rosetas cuadrifolias cruciformes de pétalos trilobulados (las laterales partidas como enlace) en el eje horizontal central; entre ellas dos acantos simplificados de perfil, contrapuestos y un par de ramitas de triple hoja (de antigua utilización en la azulejería valenciana) con la misma disposición; los enlaces son únicamente laterales como corresponde a la función de cenefa.
Aunque no lo hemos localizado en España, el diseño es del mismo autor que 25, 26 y 27.
[Bibl.]: Inédito.
⍂ □ 25. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado; de cuerpo y de vuelta o giro de la cenefa 26.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintado manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; los colores están aplicados sólo con un criterio de alternancia; verde oliva, rogenc d’Onda, sombreado y trazos de manganeso; raspados que sugieren las nerviaciones foliares. [F.]: Valencia y Onda (Castellón). [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, Calzada del Cerro 1211, entre 10 de Octubre y Buenos Aires, cuerpo del arrimadero original del ingreso. La versión monocroma azul tiene ligeras variaciones, cfr. 27.
Ornamentación organizada según un riguroso eje diagonal de simetría con un par de acantos de perfil y una rama enlazada o curvada con hojitas lobuladas; surgen de óvalos partidos como enlace en los que hay hojas que completan una estructura cruciforme. Los enlaces en lados contiguos posibilitan la función de giro de la cenefa a juego o la formación de dibujos completos con cuatro piezas para el cuerpo del zócalo según convenga.
El rogenc d’Onda es un color rojizo asalmonado que procede de unas minas de Onda (Castellón) en las que apareció a mediados del siglo XIX, que se agotó pronto y que se utilizó no sólo en las fábricas de esa localidad, por lo que no identifica con absoluta seguridad piezas de esa procedencia.


[Bibl.]: Inédito.
□ □ 26. Azulejo cuadrado de cenefa realizado a juego con 25, con los mismas dimensiones, elementos dibujísticos, colores y técnica; su sistema de enlaces laterales está adaptado a su función.
[L.F.]: La Habana, Calzada del Cerro 1211, entre 10 de Octubre y Buenos Aires, remate superior del arrimadillo original del ingreso.
Ejemplares en el Museo del Azulejo de Onda (cat. mus. n° 655), con defectos de cocción que sugieren una venta local a bajo precio y por tanto la fabricación en esa localidad. También hay azulejos muy similares –azules– en Valencia, sotabalcones de la calle En Bany 23 (hilera única por existir una ménsula que sostiene el voladizo del balcón); en Algimia de Almonacid (Castellón) casa de Antonio Pichón, pavimento de la sala del piso principal; Atzeneta del Maestrat (Castellón), calle de la Vila, sotabalcón con dos hileras completas.
[Bibl.]: ESTALL (2000), p. 80.
⍁ □ 27. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado y de vuelta o esquina de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,7 cm. [T.]: Pintado manualmente a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto aplicado con dos intensidades; raspados para indicar nerviaciones foliares; dorso liso. [F.]: Valencia y Onda (Castellón). [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, calle Tacón 12; sin n° inv. mus.; azulejo procedente de derribos de casas de La Habana Vieja.
Decoración estructurada según un eje diagonal de simetría con un par de acantos de perfil –de gran corrección dibujística– surgen de óvalos partidos como enlace junto a otros dos de ramitas contracurvadas con hojas de dos y tres lóbulos; los óvalos estan flanquedos por hojas que completan una estructura en forma de cruz. Los enlaces en lados contiguos son ambivalentes y posibilitan la función de giro o la formación de dibujos completos con cuatro piezas para el cuerpo del zócalo.
El dibujo reutiliza el estarcido del 25 con ligeras variaciones.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, T. III, p. 542.n° 1577.
⊠ □ 28. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,3 × 20,3 cm. [T.]: Pintura manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; verde oliva, azul cobalto, trazos y sombras de negro manganeso, toques de amarillo y marrón rojizo. [F.]: Onda (Castellón) y Valencia, fábricas de Novella, Garcés y Compañía? [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, Calzada del Cerro 1407, entre Patria y San Pablo; cuerpo original del arrimadillo del ingreso. [R.]: P. 63.
Decoración organizada según dos ejes diagonales de simetría, dos pares de acantos simplificados, de perfil, en “V” con bola en base y un haz central de cinco estambres con cápsulas; en el centro de cada lado hay unos lóbulos azules partidos como enlace. En Tórrent (Valencia) en el pavimento del piso principal de una casa en la Plaza Mayor 10, hay ejemplares con el mismo dibujo, pero con otra fórmula cromática que sustituye el verde de las hojas por un ocre. Tanto la fórmula de enlaces como las bolasbotones en la base de los cogollos foliares son característicos de azulejos de fábricas de Novella y Garcés. En la Calzada del Cerro se ha elegido un color a juego con el de las cenefas superior e inferior con las que forma un elegante conjunto.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 576, n° 1600.
□ 29. Azulejo cuadrado de dibujo completo, sin enlaces.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm. [T.]: Pintura manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; azul cobalto con dos intensidades, verde oliva, sombras y trazos de negro manganeso; toques de amarillo y marrón rojizo. [F.]: Onda (Castellón) y Valencia, fábricas de Novella, Garcés y Compañía? [Cr.]: 1860 c. [L.F.]: La Habana, calle Cuba 221, entre O’Reilly y Empedrado, cuerpo del arrimadillo del atrio (removidos).

Dibujo organizado en torno a un eje vertical central de simetría como un ramo esquematizado: en la base un par de hojas lobuladas de perfil, en “V” muy abierta y con botón abajo; del centro surge un cogollo de fantasía flanqueado por dos ramitas con hojas pareadas y cápsulas.
Realizados a juego con 30.
[Bibl.]: Inédito.
□ 30. Azulejo rectangular de cenefa.
[M.]: 13 × 20,5 cm. [T.]: Pinnira manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; color azul cobalto con dos intensidades; verde oliva, sombras azules y trazos de negro manganeso. [F.]: Onda (Castellón) y Valencia, fábricas de Novella, Garcés y Compaà/a? [Cr.]: 1860 c. [L.F.]: La Habana, calle Cuba 221, entre O’Reilly y Empedrado, cenefa interpolada en el arrimadillo del atrio.
Dibujo organizado como en su pieza a juego (29) según un eje vertical central de simetría; cogollo de hojas trilobuladas con bolas en base, del que surgen dos pares de ramitas contracurvadas con hojas fusiformes ocre verdoso; carece de enlaces laterales.
Se trata de ejemplares removidos pero que conservan su correcto emparejamiento con el cuerpo del zócalo.
[Bibl.]: Inédito.
□ 31. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,7 cm. [T.]: Pintado a mano a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; azul cobalto con dos intensidades; verde oliva, amarillo ocre, finos trazos de manganeso utilizados también como sombras; raspados para sugerir nerviaciones foliares; dorso liso. [F.]: Valencia y Onda (Castellón). [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.

Decoración organizada en una banda central y según un eje vertical de simetría, del que parten dos ramitas curvadas convergentes con hojas fusiformes y una cinta azul que describe un doble festón horizontal; a los lados hay cogollos partidos y abajo siete estambres en abanico; tiene dos enlaces laterales. Los azulejos del Gabinete proceden de casas destruidas en La Habana Vieja; aunque faltan fragmentos, el dibujo puede ser reconstruido con fidelidad; los lados paralelos sin enlaces estan devastados, lo que en Valencia es siempre un indicio de su utilización como chapado de contrahuellas que precisan un ajuste a la altura exacta del peldaño.
[Bibl.]: Inédito.
⊞ □ 32. Azulejo cuadrado de cenefa y dibujo completo.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm. [T.]: Pintura manual a partir de un estarcido, sobre fondo estamnífero liso; azul cobalto oscuro; verde oliva, amarillo y marrón anaranjado; trazos finos de manganeso. [F.]: Onda (Castellón) y Valencia. [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, calle Manrique 557, entre Salud y Dragones, remate superior del zócalo en la fachada exterior; La Habana, calle de Santa Clara 159, entre Cuba y San Ignacio, arrimadillo del atrio.
Dibujo estructurado según dos ejes perpendiculares de simetría; dos pares de acantos de perfil, con brazos curvos en “V” muy abierta, contrapuestos, de cuyos centros surgen finos tallos arqueados con hojitas de doble lóbulo en el arranque y fusiformes en las terminaciones; carece de enlaces.
Los zócalos de Santa Clara están cubiertos completamente de pintura; los de Manrique, debido a su inusual función exterior aparecen muy deteriorados pero aún in situ. Azulejos localizados en España, en Atzeneta del Maestrat (Castellón), sotabalcón en la plaza del Loreto 7 (adiciones); Torrent (Valencia), plaza Mayor 10, pavimento del piso principal.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 536, n° 1570.



⍁ □ 33. Azulejo cuadrado de dibujo completo.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,6 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto, espeso y diluido, utilizado también para el sombreado; dorso liso. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1840-1850. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología; sin n° de inv. mus.; proceden de casas derribadas en La Habana Vieja.
Decoración organizada según un eje diagonal de simetría; dos pares de acantos muy simplificados, de perfil en “V” de lados curvos, surgen de un ángulo, un par convergente y el otro abierto; en el espacio residual central, una roseta oval con otra cruciforme en el centro; entre los acantos, dos ramitas de acacia arqueadas. Carece de enlaces explícitos. El único ejemplar conservado en el Gabinete de Arqueología está roto en dos trozos a partir de los cuales hemos reconstruido el diseño original.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 540, n° 1576.
⊞ □ 34. Azulejo cuadrado de cenefa y dibujo completo.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,7 cm. [T.]: Pintado a mano sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto, espeso y diluido; dorso liso. [F.]: Valencia y Onda (Castellón), fábricas de Novella, Garcés y Compañía? [Cr.]: 1845-1855. [L.F.]: La Habana, casa de Mateo Pedroso, calle Cuba 64, entre Peña Pobre y Cuarteles, remate superior del arrimadillo de las estancias del fondo en la planta baja; La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus., procedente de casas de La Habana Vieja.
Dibujo ordenado según dos ejes perpendiculares de simetría; una roseta estilizada central, con dos excrecencias trilobuladas, entre un par de cogollos, de bola en base, con terminaciones en zarcillos y estambres; carece de enlaces.
Ejemplares en Valencia, calle del Bisbe 12, chapado inferior del gran balcón corrido del segundo piso, dos hileras completas; aquí hay piezas esquinares para la vuelta o giro de la cenefa que no hemos localizado en La Habana. Los cogollos con bola en la base son uno de los estilemas frecuentes en productos de las fábricas de Novella, Garcés y Compañía.

[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 638, n° 1655.
⊞ □ 35. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintado a mano sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto, espeso y diluido; sin perfilado, sombreado, ni raspados; el color –zonas intensas y claras– ha sido aplicado con un criterio de alternancia. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1850 c. [L.F.]: La Habana, calle Reina 360, casa de Angelina Inestrillo, adiciones al chapado parietal de la cocina en la planta baja.
Ornamentación realizada siguiendo un eje central horizontal de simetría y otro perpendicular; a cada lado, enfrentados, un par de acantos simplificados en “V” de brazos curvos muy abiertos de los que surge un gogollo con dos ramitas de hojas fusiformes; el dibujo está completo pero hay dos enlaces laterales implícitos.

Los cantos devastados de estos ejemplares evidencian, además de la anómala ubicación, que han sido reutilizados. Aunque las azulejerías de la casa son de 1893, estas piezas pudieron haber sido aprovechadas de una construcción anterior.
[Bibl.]: Inédito.
⊠ □ 36. Azulejo cuadrado de dibujo completo.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto, espeso y tenue; algún trazo de manganeso; raspados incipientes; dorso liso. [F.]: Valencia y Onda (Castellón). [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología; ejemplares procedentes de casas de la capital de Cuba.
Dibujo determinado por dos ejes diagonales de simetría, doble cono central de perfil cóncavo, con anillas rayadas en dos puntas y cogollos con estambres en las otras; en los ángulos opuestos, palmetas elementales como enlace implícito.
Es claramente una simplificación, algo tosca, de un diseño localizado en Valencia y Castellón, cfr. Pérez Guillén (2000) II, t. III, p. 934, n° 1914.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 936, n° 1915.

⍁ □ 37. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,6 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía de azul cobalto, diluido y espeso; sin perfilar, raspados que sugieren nerviaciones foliares. [F.]: Valencia y Onda (Castellón), fábrica La Valenciana de Novella, Garcés y Compañía’. [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, colección A. Sosa (proceden de casas derribadas en La Habana Vieja).
Dibujo estructurado según un eje diagonal de simetría; gran hoja de acanto abierta en su penca central extendiendo dos alas de perfil curvo que cubren una mitad delimitada por la diagonal de la superficie del azulejo; el espacio residual posterior en esta zona aparece relleno de azul cobalto espeso y de la hendidura central surge un cogollo cónico; la mitad opuesta de la superficie del azulejo queda libre.
Modelo de gran éxito por su simplicidad y efecto decorativo que conoció numerosas versiones; en España localizado en Valencia, calle Alta 70, chapado del alféizar de una ventana interior de la escalera; Valencia, plaza de la Virgen 3, sotabalcón del segundo piso (adiciones); Castelló de Rugat, Iglesia parroquial de la Asunción, huellas de la escalera del pulpito; Valencia, colección P. Guillén. Montevideo (Uruguay), colección particular (proceden de derribos locales). Onda, Museo del Azulejo (cat. mus. n° 903). Los estilemas que permiten atribuirlo a los hornos de Novella, Garcés y Compañía no son tan evidentes como en otras piezas, pero parecen suficientes; tiene variantes, algunas de las cuales recogemos –no todas– (38 a 42) y un origen estructural en azulejos valencianos algo anteriores como el 18. La casa de la calle Alta de Valencia conserva azulejos monocromos de flor suelta similares a los de su vecina con esquina a Cabrito, edificada en 1845, por lo que la cronología de este modelo presente allí no debe ser muy distante de esa fecha.
[Bibl.]: S. MIQUEL (1984). lám. XXV (versión catalana de 13,5 cm de lado que simplifica el diseño): ARTUCIO (1985), I, p. 36, n° 17-G (ejemplares de Montevideo): PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 580, n° 1604; ESTALL (2000), p. 88.

□ □ 38. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,6 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía de azul cobalto, espeso y diluido, con tres intensidades; no perfilado, raspados que sugieren nerviaciones foliares. [F.]: Valencia y Onda (Castellón), fábricas de Novella, Garcés y Compañía? [Cr.]: 1857 c. [L.F.]: La Habana Vieja, casa de Mateo Pedroso, calle Cuba 64, entre Peña Pobre y Cuarteles, cuerpo del arrimadillo en dependencias de la planta baja; La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.; proceden de edificios derribados en la capital de Cuba.
Ornato organizado según un eje diagonal de simetría; gran hoja de acanto abierta en su penca central, extendiendo dos alas de perfil curvo limitadas por la diagonal que divide la superficie del azulejo; el espacio residual posterior en esta parte está sombreado, relleno de cobalto espeso, y de la hendidura central surge un cogollo de acantos muy estilizados, cónico; en la mitad opuesta del azulejo hay una cinta en tirabuzón con cantos oscuros, hilo paralelo al borde y rayas laterales como sombras.
Los ejemplares del arrimadero de la casa de Mateo Pedroso tienen una cenefa documentada en Valencia en 1857, cfr. Pérez Guillén (2000) II, t. III, n° 1728; su cronología es pues determinante. Las cintas en tirabuzón azules con rayas conforman una numerosa familia que se produce en Valencia y Onda de forma simultánea; este modelo ha sido localizado en Castellón, calle Alloza 163, sotabalcones del primer y segundo piso (el primero en hilera doble). Variantes en el Museo del Azulejo de Onda (Castellón) (cat. mus. n°s. 749 y 1603).
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 584, n° 1607.
⍁ □ 39. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía de azul cobalto, espeso y diluido, con dos intensidades; no perfilado; raspados que sugieren nerviaciones foliares. [F.]: Valencia y Onda (Castellón), fábricas de Novella, Garcés y Compañía? [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana Vieja, calle de San Ignacio 565, cuerpo del zócalo del zaguán.

Ornamentación estructurada según un eje diagonal de simetría; en una de las mitades, un par de grandes hojas de acanto –o una abierta por la penca central– que se extendien con perfil curvo en “V”; el espacio residual posterior de esa zona está sombreado convencionalmente de azul cobalto oscuro; hay tres bolas en el centro-base; en la mitad opuesta de la superficie del azulejo una corona cuarteada de tallos de correhuela con hojas acorazonadas y zarcillos. Ejemplares localizados en Valencia, Colegio del Corpus Christi, depósitos. Un estilema muy preciso de los pintores de Novella son las tres bolas en la base de los acantos, cfr. 21, 28, 29, etc.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 590, n° 1610.
⍁ □ 40. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre trepa o plantilla y fondo estamnífero liso; monocromía de azul cobalto, con dos tonalidades, diluido y espeso. [F.]: Valencia y Onda (Castellón). [Cr.]: 1860-1870. [L.F.]: La Habana Vieja, calle Bernaza 156, entre Amargura y Teniente Rey, cuerpo del zócalo del zaguán. [R.]: P. 38 y 156.
Decoración organizada según un eje diagonal de simetría; dos bandas en arco rebajado, sobre lados consecutivos, en “V” limitan espacios macizados con hojas dentadas cruciformes, partidas como enlace; en el eje central hay una roseta tetrámera, círculo esquinar cuarteado y un par de zarcillos muy estilizados de curvaturas contrapuestas a las bandas curvadas, rematado todo por un lis minúsculo central. Ejemplares en Valencia, calle de las Avellanas 1, sotabalcón del segundo piso (tres hileras completas); este modelo supone la reducción a un esquema geométrico de estructuras precedente, cfr. 37 a 39, y el ensayo de una técnica de gran economía que hace aparecer en reserva el dibujo y rellena de color oscuro los fondos, según pautas que se remontan a la azulejería del siglo XVI. En Bernaza, el arrimadillo parece original, pero tiene una cenefa superior historicista, añadida, con molduras cerámicas azules que se emplean también en las esquinas, que es ya de la segunda década del siglo XX.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 596, n° 1614.
⍁ □ 41. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado cuarto.
[M.]: 20 × 20 cm. [T.]: Pintura manual sobre trepa o plantilla y fondo estamnífero liso; color ocre oscuro, morado muy diluido, sombreado escuetamente con negro manganeso; dorsos con seis costillas paralelas y sin marca de fábrica. [F.]: Valencia y Onda (Castellón) (fábricas de Novella, Garcés y Compañía?) [Cr.]: 1870 c. [L.F.]: La Habana Vieja, calle de San Ignacio 566, entre Luz y Acosta, cuerpo del zócalo del zaguán. [R.]: P. 43.
Decoración estructurada según un eje diagonal de simetría; un par de acantos de perfil sujetos por una anilla (dos zarcillos con pequeño cogollo abajo) en “V”, extendiendo dos alas curvas que llenan la diagonal; el espacio residual posterior contiene dos rosetas laterales partidas de enlace en un campo morado, y de la hendidura central surge un cogollo de acanto estilizado con una bolita central; la mitad opuesta de la superficie del azulejo queda vacía; enlaces en dos lados contiguos.
Se trata de un azulejo de cromatismo experiemental muy cuidado y diseño de gran precisión que debía formar parte de los productos de más precio de la fábrica; la roseta lateral partida como enlace es un estilema característico de La Valenciana de Novella, Garcés y Compañía; las seis costillas dorsales se dan también en azulejos procedentes de sus fábricas simultaneándose con otros que incluyen el nombre de la factoría en relieve; azulejos con este dibujo simplificado y variaciones cromáticas han sido hallados en el pavimento del pintador de la antigua fábrica de Péris La Campana en Onda (cfr. Estall, 2000, p. 92). Los azulejos de la cenefa a juego –42-en San Ignacio, tienen las mismas características; sin embargo, la base del zócalo, de doble hilera de jaspes azules y doble hilera resulta allí estridente.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 598, n° 1615.
⊞ □ 42. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20 × 20 cm. [T.]: Pintura manual sobre trepa o plantilla y fondo estamnífero liso; ocre oscuro, con dos intensidades. Dorsos con seis costillas paralelas. [F.]: Valencia y Onda (Castellón), fábricas de Novella, Garcés y Compañía? [Cr.]: 1870 c. [L.F.]: La Habana Vieja, calle San Ignacio 566, entre Luz y Acosta, cenefa del zócalo del zaguán. [R.]: P. 43.

Dibujo determinado por dos ejes perpendiculares de simetría; roseta central tetralobulada de la que surgen, de sendos anillos, pares de zarcillos de acanto, con cogollo central, bolita en el frente –motivo que remite al cuerpo del zócalo– y dos rectángulos laterales partidos, de chaflán curvo, con acantos ocres y fondo del mismo color mas denso y oscuro; hay dos enlaces laterales.
En contra de los procedimientos tradicionales que crean las cenefas con los mismos estarcidos que los de los azulejos de cuerpo, modificando sólo el sistema de enlaces, aquí se ha diseñado una pieza completamente nueva pero cuidadosamente armonizada con el resto. Respecto a la asignación a las fábricas Novella, cfr. 41. Ejemplares en el Museo del Azulejo de Onda (Castellón) (inv. mus. n°s 1699 y 635).
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 598, n° 1616; ESTALL (2000), p. 107.
□ □ 43. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,7 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto espeso y diluido, trazos de manganeso; raspados; dorsos lisos. [F.]: Valencia, fábrica del Fardín de Capuchinos de Rafael González Valls. [Cr.]: 1844. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.; ejemplares procedentes de derribos de casas de la capital de Cuba que tiene en el dorso una marca de manganeso de trazo muy fino “17” muy poco frecuente en azulejos seriados y que debe aludir a una partida determinada realizada por encargo en el taller.
Tallo de adormidera levemente ondulado siguiendo un eje central paralelo a los lados; hojas, frutos (cápsulas), zarcillos y flores con estambres fantásticos de penachos trilobulados. Dos enlaces laterales.
Azulejos documentados en Valencia, calle Horno del Vidrio 2 (actual Maestro Chapí 6), cenefa de los sotabalcones (con cuerpo de azulejo blanco); forman un gran conjunto de 24 balcones completos, y están documentadas en 1844, año en el que el arquitecto Salvador Nommeneu construyó el que fue primer palacete urbano en Valencia, por encargo de la Baronesa de Toga (A.H.M.V., P.U., C-62, Cuartel de Serranos. Edificaciones, 1844). En Valencia tienen además un azulejo de vuelta o giro de la cenefa que no hemos localizado en Cuba. El diseño de gran actualidad en aquel momento tuvo un gran éxito y fue imitado tanto en Onda como en hornos catalanes con piezas de 13,5 cm de lado; la diferencia con el modelo valenciano original estriba, como fue habitual entonces, en una simplificación del dibujo que posibilitaba su realización con trepas y abarataba considerablemente las piezas. Los frutos, esféricos sobre todo, y las hojas, identifican a la adormidera –Papaver somníferum– frente a la amapola; aunque ya había sido utilizada por Perder y Fontaine a principios de siglo, son obras inglesas posteriores como la Domestic Architecture de Richard Brown (1842) las que ponen de moda en toda Europa esta planta, tanto ornamentalmente como en los jardines; Brown propugnaba una adecuación significativa de los motivos florales a las distintas estancias de una casa y la adormidera –de la que se extrae el opio, consagrada a Hypnos y Morfeo– era considerada idónea para los dormitorios, sobre todo en papeles pintados o telas estampadas; de todas formas esta planta, de gran aceptación en la ornamentación europea en la segunda mitad del siglo XIX, alcanzará su mayor apogeo en diseños art nouveau; hay que suponer que Nommeneu estuviera al tanto de estas novedades ornamentales y sugiriera el dibujo para la cerámica de la fachada de su obra, si es que él mismo no diseñó los azulejos. La fecha de producción de este modelo (año en el que el fabricante fue distinguido por la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia) coincide casi con la inauguración de la nueva fábrica de González Valls (1845) en la calle Muro de la Corona de Valencia, pero las diferencias respecto a los ejemplares enviados a Londres a la Great Exhibition de 1851 –44– hacen pensar que procederían de su primitiva fábrica –de Capuchinos– en la calle de Alboraya, en el extrarradio de Valencia.

[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 628, n° 1643.
□ □ 44. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,4 × 20,4 × 1,8 cm. [T.]: Pintura manual sobre trepa o plantilla; monocromía azul cobalto tenue y espeso (en algunos ejemplares toques de manganeso); raspados; dorso liso. [F.]: Valencia, fábrica de azulejos del Muro de la Corona de Rafael González Valls. [Cr.]: 1850 a 1868*. [L.F.]: La Habana, calle del Empedrado 406, cenefa superior del arrimadillo del patio interior; La Habana, calle Acosta 205, entre Damas y Habana, remate superior del arrimadillo del ingreso; 1.a Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus. (piezas procedentes de casas derribadas en la capital de Cuba).
Tallo de adormidera levemente ondulado siguiendo un eje central paralelo a los lados con hojas, frutos, y flores. Dos enlaces laterales.
Ejemplares localizados en Valencia, calle En Bany 21 (sotabalcón, hilera única); Valencia, calle de Tejedores 13, sotabalcón (hilera única por soportar el voladizo una gran ménsula moldurada). Valencia, colección P. Guillén; también en Israel, en Jerusalén, monasterio de San juan Bautista Ein Karem, cenefa superior del chapado parietal de la iglesia. Es una versión más sencilla, por razones de economía industrial, del 43; su periodo de producción se dilata considerablemente respecto a los modelos valencianos que imita; ahora las hojas simplifican el dibujo reduciendo el juego curvilíneo de los bordes a meras puntas de tamaño similar; las flores carecen de estambres de fantasía; se acentúa la importancia del raspado en el efecto final; se eliminan los zarcillos. Modelo documentado en 1850 en la casa que el maestro de obras “por la Academia de San Carlos”, Vicente Bochons y Romá, edificó en la calle de Tejedores ese año (A.H.M.V, P.U., C-73 bis, Cuartel de San Vicente. Reparaciones, 1850); según tradición los azulejos de Jerusalén fueron regalo de la reina de España, Isabel II, al monasterio franciscano de Ein Karem; consta documentalmente su procedencia de Valencia y su recepción antes de 1868*; A.C.S.J.B.E.K., Cosas Notables, n°s. 115 y 116, p. 105; igualmente en 1861 se utilizaron en la casa de la calle En Bany 21 (actual) edificada por el maestro de obras Manuel Ferrando por encargo de D. Julián Alda Ruiz (A.H.M.V., P.U., C-93, Cuartel de San Vicente. Reedificaciones, 1861). Existe una pieza de vuelta o giro de la cenefa no localizada en La Habana. Azulejo expuesto en la Great Exhibition de Londres de 1851 por González Valls (n° 55 del Catálogo Oficial).


[Bibl.]: S. MIQUEL (1984), lám. XXI (copias catalanas de 13,5 cm de lado); GOMIS MARTÍ (1990), rep. il. 4.6. PÉREZ GUILLÉN (2000), p. 630, n° 1645. RAY, (2000), p. 392, n° 1013: Cl.
□ □ 45. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20 × 20 cm a. [T.]: Pintura manual, sobre trepa o plantilla y fondo estamnífero liso. Azul cobalto con dos intensidades; raspados. [F.]: Valencia y Onda (Castellón). [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, calle de San Ignacio 556, entre Luz y Acosta, remate superior del arrimadillo del patio interior.
Tallo de adormidera levemente ondulado siguiendo un eje central paralelo a los lados; hojas, frutos, zarcillos y flores con excrecencias denticuladas de fantasía en los pétalos. Dos enlaces laterales.

Es una versión “a trepa” del 43, que incluye todos sus elementos dibujísticos, pero con superficies de color uniformes, planas y sin volumetría.
[Bibl.]: Inédito.
⊞ □ 46. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20 × 20 × 1,7 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; azul cobalto con dos intensidades; dorso liso. [F.]: Onda (Castellón) y Valencia. [Cr.]: 1860 c. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.; ejemplares procedentes de casas derribadas en la capital de Cuba; estan devastados en los bordes para ajustarlos en la colocación original.
Dibujo organizado según dos ejes perpendiculares de simetría en una ancha banda central; dos tallos trenzados en “8” con rosetas de puntos, hojitas trilobuladas y tríadas de estambres; enlaces en dos lados opuestos.
[Bibl.]: Inédito.
□ □ 47. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20 × 20 × 1,8 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; azul cobalto con dos intensidades; raspados que sugieren nerviaciones foliares; dorso liso. [F.]: Onda (Castellón) y Valencia. [Cr.]: 1860 c. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.; ejemplar que procede de una casa de la capital de Cuba.
Dos tallos muy finos, trenzados, levemente ondulados y paralelos a dos lados, con hojas lobuladas, capullos, flores –asteráceas?– y zarcillos; hay dos enlaces laterales.
El azulejo está devastado para su adecuación exacta al emplazamiento original.
[Bibl.]: Inédito.
□ □ 48. Azulejo cuadrado de cenefa de dibujo completo con enlaces implícitos.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: azul cobalto oscuro y diluido; trazos finos de manganeso, amarillo, verde. [F.]: Onda (Castellón) y Valencia. [Cr.]: 1860-1870. [L.F.]: La Habana, calle Cuba 758, remate superior del arrimadillo del ingreso. [R.]: P. 211.
Dos trazos muy finos, trenzados, en “8”, entrelazados con tallos, zarcillos, florecitas y hojas lanceoladas y espatuladas de difícil identificación botánica; todo ello delimitado arriba y abajo por una línea festonada azul; los dos enlaces laterales son implícitos, no suponen una fragmentación del dibujo.

[Bibl.]: Inédito.
□ □ 49. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre trepa o plantilla y fondo estamnífero liso. Azul cobalto, expandido (según piezas) por defecto de cocción; no hay raspados y las nerviaciones foliares estan incluidas en el diseño de la plantilla. [F.]: Valencia, fábrica de San Pio V? [Cr.]: 1880 c. [L.F.]: La Habana, calle Aguiar 109, entre Chacón y Cuarteles, remate superior del arrimadillo del atrio.
En una banda amplia central un tallo quebrado paralelo a los lados con flores de cinco pétalos, hojas trifoliadas –ranunculácea– y ramitas con pequeñas hojas fusiformes; dos enlaces laterales.
Se trata de un zócalo inusualmente bajo, de tan sólo dos piezas de cuerpo, más esta cenefa, sin rodapié de jaspes, como es habitual, que debe haber sido removido.
[Bibl.]: Inédito.
□ □ 50. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y trepa; fondo estamnífero liso; colores: verde azulado, amarillo, azul cobalto; trazos de negro manganeso para nerviaciones foliares, tallos y sombreado de cápsulas. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1845-1860. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.; ejemplares procedentes de casas derribadas en la capital de Cuba.
Tallo ondulado de encina, con hojas y frutos –bellotas– en un eje diagonal; en los ángulos opuestos y como enlaces esquinares, rosetas azules cuarteadas en reserva y estrella de ocho puntas –a dos vertientes– también cuarteada.
Fragmentos de este modelo han sido hallados en edificios anexos a la fábrica valenciana de San Pio V , con motivo de su demolición por las obras de ampliación del Museo de Bellas Artes en 1994, posiblemente se realizaran posteriormente en esa factoría de Sebastián Monleón.

[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 606, n° 1625.
□ □ 51. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y trepa; fondo estamnífero liso; colores: verde oliva, amarillo, azul, morado, sombreado con manganeso. [F.]: Valencia, fábrica de San Pio V? [Cr.]: 1845-1860. [L.F.]: La Habana Vieja, calle de la Merced 120, entre Cuba y Damas, remate superior de la zocalada de los muros del piso principal recayentes al patio interior. [R.]: P. 97.
Tallo ondulado de encina con hojas, frutos –bellotas– y zarcillos, entre dos trazos rectilíneos paralelos azules; el superior junto a un cordoncillo minuciosamente dibujado; bordes con franja morada; enlaces en dos lados paralelos.
Aunque no conocemos su empleo conjunto, debió diseñarse como complemento del 50, con el que comparte características y centro de producción.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 606, n° 1626.

□ 52. Azulejo cuadrado de cenefa con dibujo completo y enlaces laterales.
[M.]: 20 × 20 cm a. [T.]: Pintura manual con auxilio de regla, sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores azul cobalto en dos tonalidades, amarillo oscuro, marrón rojizo. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1850 c. [L.F.]: La Habana, Calzada del Cerro 1407, entre Patria y San Pablo, hilera interpolada en el arrimadillo del ingreso.
Dibujo estructurado según un eje vertical central de simetría; tres bandas horizontales paralelas: la superior en reserva; la central con un rombo triple con el centro hundido y jaspeado (ingenuamente); la inferior es un baquetón con ovas.

La zona del muro con este chapado en la Calzada del Cerro parece removida y resulta muy dudosa la funcionalidad local de estas piezas que sí son del periodo de fabricación del resto.
[Bibl.]: Inédito.
⊠ □ 53. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20 × 20 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y trepa; fondo estamnífero liso; colores, azul cobalto, verde, rogenc d’Onda, trazos de manganeso. [F.]: Onda (Castellón). [Cr.]: 1880-1890 c. [L.F.]: La Habana, Quinta de San José de Jacinto González Larrinaga en Calzada del Cerro 1220, entre Infanta y Cruz del Padre; cuerpo del arrimadillo de la fachada exterior aporticada.
Decoración estructurada según dos ejes diagonales de simetría; en dos ángulos opuestos coronas cuarteadas de minúsculas ramitas trifoliadas, a trepa; en el eje diagonal dos grandes capullos contrapuestos en forma de lágrima; enlaces en dos esquinas opuestas.
Se trata de la versión simplificada técnicamente de un modelo de la primera mitad del siglo XIX, localizado en una casa de la calle Embajador Vich de Valencia –20,5 × 20,5 cm, dorso liso, pintado a mano, ejemplares en la colección J. Domínguez de Benaguacil– y sin duda realizado en fábricas de la propia ciudad. El edificio de la Quinta, actual Instituto de Enseñanza Media, tiene una severa fachada con columnata dórico toscana; incluso la ebanistería antigua conservada en los portalones de acceso a la casa, con escuetas pilastras acanaladas es clasicista; sin embargo, el zócalo no puede resultar estilísticamente más estridente: dos hileras de azulejos monocromos con lacerías neoárabes y el cuerpo con estos ambiguos azulejos Biedermeier con capullos-lágrima seguramente, estilizaciones de plumas de pavo real; el conjunto es muestra de un extremo eclecticismo decimonónico.
[Bibl.]: Inédito.
AZULEJERÍA BIEDERMEIER TEXTIL
□ □ 54 y 55. Azulejos cuadrados de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores verde oliva, ocre oscuro verdoso, azul cobalto en dos tonalidades, morado y negro de manganeso (para sombras y nerviaciones), marrón asalmonado muy diluido, amarillo; raspados. [F.]: Valencia, fábricas de Rafael González Valls? [Cr.]: 1840-1850. [L.F.]: La Habana, paseo del Prado 252, chapado parietal junto al patio interior, adiciones.
Existen dos piezas complementarias con dibujo distinto, a parte del azulejo de giro; una ancha cinta azul en giro espiral, de seda tornasolada, envuelve una guirnalda de flores –rosas maduras, tulipanes, florecitas de ciruelo, de achicoria, hojas de ortiga, bolas de nieve –viburnum opulus– con hojas; hay dos enlaces laterales.
Los azulejos estan en la actualidad sin duda removidos y parecen algo posteriores a la fecha –1838– existente en la cancela de acceso al patio realizada con hierro plegado; mal colocados, hay piezas repetidas que encajan mal con las contiguas y con la de giro o vuelta. El dibujo tiene similitud estructural –la ancha cinta espiral tornasolada rodeando tallos floridos— con el de los azulejos documentados en 1844 en sotabalcones de una casa de Valencia, calle de Serranos esquina a Catalán Deseáis, cfr. Pérez Guillén (2000) II, t. III, p. 648, n° 1669. Las “bolas de nieve” se pusieron de moda en la azulejería valenciana que las tomó de obras de pintores de la Escuela de Flores y Ornatos de la Academia de San Carlos, a partir del tercer decenio del siglo XIX.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) I, p. 123.
□ □ 56. Azulejo cuadrado de vuelta o giro de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores verde oliva, ocre oscuro verdoso, azul cobalto en dos tonalidades, morado y negro de manganeso (para sombras y nerviaciones), marrón asalmonado muy diluido, amarillo; raspados. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1840-1850. [L.F.]: La Habana, Paseo del Prado 252, chapado parietal junto al patio interior, adiciones.
Los mismos elementos que la cenefa correspondiente, cfr. 54 y 55, organizados para el giro y por ello con enlaces en dos lados consecutivos.
Debe existir una cuarta pieza, que no conocemos, para facilitar la vuelta de la cenefa a partir del dibujo interrumpido en el otro extremo de la cenefa; la del Paseo del Prado además no completa, según su colocación actual, ninguno de los dibujos adyacentes.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) I, p. 123.

□ □ 57. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores, azul cobalto, verde ocre, morado, finísimos trazos de manganeso para tallos y nerviaciones, toques de amarillo y marrón rojizo; raspados. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1833. [L.F.]: La Habana, cenefa del zócalo del torno en el antiguo convento de las Teresas, calle Compostela esquina a Brasil; La Habana Vieja, Casa del Árabe, enmarcados en dependencias del primer piso; proceden de casas derribadas en la capital de Cuba. [R.]: P. 27.
Cinta azul anudada en lazo, partida en los lados como enlace, formando un bucle acorazonado, rematada en doble pico con trechos de triple rayado –buscando el efecto tornasol– que ciñe una ramita arqueada con hojas de hiedra, de acacia y bilobuladas, además de una margarita morada; los bordes paralelos superior e inferior con franja morada no perfilada.
Ejemplares localizados y documentados en Valencia, calle del Empedrado 32 y 33 (Murillo 34 actual), sotabalcón del tercer piso (hilera única por existir ménsula moldurada como soporte del voladizo), casa que el maestro de obras Mariano Rausell edificó en 1833 para Teodoro Ibáñez (A.H.M.V., P.U., C-49, Cuartel de San Vicente. Reedificaciones). También en Cocentaina (Alicante), iglesia parroquial del Salvador, cenefa del arrimadillo; Torrent (Valencia), plaza Mayor, n° 10, pavimento del piso principal (con ligeras variantes). Ninguno de estos azulejos que conocemos en España tiene la franja morada de los habaneros que se haría por encargo de las carmelitas para armonizar con el cuerpo del zócalo e incluso con los jaspes lila del rodapié.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, pgs. 650 a 653 y n°s 1673 y 1674.
□ □ 58. Azulejos cuadrados de cenefa de dibujo complementario.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,6 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía de azul cobalto, espeso y diluido; perfilado parcialmente con azul; raspados; dorso liso. [F.]: Valencia y Onda (Castellón). [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, colección Andrés Sosa; proceden de una casa de La Habana Vieja.

Decoración organizada en dos piezas que se complementan y tienen como eje de simetría uno de los lados del azulejo; ramo con rosa madura y hojas de rosal, clavellina, mazo de hojas lanceoladas, tallo fino con hojitas espatulares; cinta en ondas crecientes y raspados que sugieren el tornasol, rematada en doble pico; enlace lateral único.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 652 n° 1676.
□ 59. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores azul cobalto espeso y diluido, verde oliva; trazos paralelos de azul suplen un inexistente raspado. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1845 y 1846. [L.F.]: La Habana, calle de la Merced 120, remate del arrimadillo en el primer piso. La Habana, casa de Mateo Pedroso, calle Cuba 64, entre Peña Pobre y Cuarteles, remate superior del arrimadero del patio interior y de la escalera de acceso al primer piso. [R.]: P. 37.
Dibujo resuelto según un eje vertical central de simetría, cinta muy ancha con bordes azules e hilo paralelo, con doble ondulación hacia delante; del centro surgen –arriba y abajo– dos pares de ramitas de acacia (pentafoliadas, imparipinadas, espatulares) en “V” de brazos curvos; enlaces en dos lados paralelos.
Azulejos localizados en Castellón, calle Mealla 13, sotabalcones del primer y segundo piso (hilera única con vuelta en los laterales sobre la ménsula que sostiene el voladizo del balcón); Castellón, calle Pescadores 13, sotabalcón (hilera única en primero y segundo piso); Castellón, calle Antonio Maura 29, sotabalcón del primer piso (hilera única pero con la pieza de vuelta en los extremos); Valencia, calle de Santo Tomás 13, hilera única de los sotabalcones del primer y segundo piso (el voladizo se apea en parte sobre gran ménsula moldurada); Valencia, calle de Salinas 10, cenefa del sotabalcón del primer piso documentada en 1845, año en que el arquitecto Timoteo Calvo edificó la casa (A.H.M.V., P.U., C-65, Cuartel del Mercado. Reedificaciones, 1845); también en 1846 se utilizaron estos azulejos en la reforma llevada a cabo por el arquitecto Joaquín Cabrera en la casa de la calle de Santo Tomás 13 de la misma ciudad (A.H.M.V., P.U., C-66, Cuartel de Serranos, Reparaciones, 1846). Es un diseño de calidad, realizado con gran economía de medios y con una exactitud y fluidez admirables; estas cintas, característicamente Biedermeier, “caen”; sobre el espectador en los bajos de los balcones valencianos con lo que se cumple óptimamente la función trompe Voeil del diseño con el avance del bucle central. En Valencia existe una pieza a juego de vuelta o giro de la cenefa, no localizada en La Habana.
[Bibl.]: WEISS (1979), t. II, pgs. 168 y 169; PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 656 n° 1679.
□ 60. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto, espeso y diluido. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1848 y 1851. [L.F.]: La Habana, casa de Mateo Pedroso, calle Cuba 64, entre Peña Pobre y Cuarteles, cenefa del zócalo en dependencias de la planta baja; La Habana, Calzada del Cerro 1407, entre Patria y San Pablo, adición inferior del arrimadero del ingreso con función de rodapié.

Dibujo estructurado según un eje vertical central de simetría –no literal–, cinta ancha ondulada de bordes azules e hilos paralelos, con un gran bucle hacia adelante, entrelazada con rama de laurel arqueada, con hojas y frutos.
Azulejos documentados en Valencia en 1851, año en el que el arquitecto Carlos Spain los utiliza en una casa de la calle del Repeso 7, sotabalcones del primer y segundo pisos formando una hilera única por descansar el voladizo sobre ménsula moldurada (A.H.M.V., P.U., C-78, Cuartel del Mercado. 1851. Edificaciones, n° 72); localizados igualmente en Valencia, calle Conquista esquina a Bolsería, sotabalcones del primer y segundo piso (hilera única por existir ménsula que soporta parcialmente el voladizo del balcón); fueron exportados a Israel, al monasterio de San Juan Bautista de Ein Karem, cerca de Jerusalén, donde se emplearon en el chapado parietal de la iglesia; según tradición estos azulejos fueron regalo de la reina de España Isabel II al monasterio franciscano; allí consta documentalmente su procedencia de Valencia y su colocación antes de 1868; Archivo del Monasterio de San Juan Bautista Ein Karem (A.C.S.J.B.E.K.), Cosas Notables, n°s. 115 y 116, p. 105. Una versión polícroma –verde oscuro, tenue agrisado, ocre amarillo, manganeso, azul– con el mismo dibujo aunque algo más rígido y 20 × 20 cm existe en Torrent (Valencia), plaza Mayor 10, pavimento del piso principal. Hay también una versión catalana de 13,5 cm de lado.
[Bibl.]: S. MIQUEL (1984), lám. XX (copia catalana); PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 658 n° 1683; ESTALL (2000), p. 126, n° 830.
□ 61. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: azul cobalto, verde agrisado, amarillo ocre, rogenc d’Onda, trazos de manganeso; no perfilado. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1870-1880. [L.F.]: La Habana, calle de Compostela 818, entre Paula y Conde, rodapié del piso principal pavimentado con grandes losas cuadradas de mármol blanco. [R.]: P. 47.

Dibujo realizado según un eje perpendicular de simetría; cinta ancha ondulada, con un bucle hacia atrás, cantos azules, hilos y bordado central –rombos y bolitas minúsculos alternos– entrelazada con tallos arqueados de adelfa con hojas y flores; hay enlaces en dos lados paralelos.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 662 n° 1687.
□ □ 62. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,6 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: azul cobalto diluido y espeso, marrón rojizo; trazos y sombreado con azul; utilización de regla; dorso liso. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1845-1855. [L.F.]: La Habana, casa de Mateo Pedroso, calle de Cuba 64, entre Peña Pobre y Cuarteles, remate superior del arrimadillo en dependencias de la planta baja. La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus., procedentes de casas de La Habana.
Cinta ancha de borde con pequeñas ondas festonadas e hilos paralelos centrales, ligeramente escorzada, y plisada; de los valles surgen y de las cimas penden ramitas en “V” disimétricas con hojas trilobuladas de gran corrección dibujística; enlaces en dos lados paralelos.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 670 n° 1703.
□ □ 63. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,6 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: azul cobalto espeso y diluido, verde oliva, trazos de negro manganeso; dorso liso. [F.]: Valencia, fábrica del Muro de la Corona de Rafael González Valls? [Cr.]: 1840-1850. [L.F.]: La Habana, casa de Mateo Pedroso, calle de Cuba 64, entre Peña Pobre y Cuarteles, remate superior del arrimadillo del ingreso. [R.]: P. 23.
Cinta de bordes azules e hilo paralelo, con giro espiral doble; en el centro ramita de olivo en espiga; de las hendiduras, arriba y abajo, surgen otras trifoliadas, totalizando cuatro por pieza.
Ejemplares en el Museo del Azulejo de Onda (Castellón), cat. mus. n° 530, con dibujo más rígido.
[Bibl.]: WEISS (1979), t. II, p. 168; PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 674, n° 1709; ESTALL (2000), p. 131 (variantes).

□ □ 64. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,5 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto con dos intensidades, rayas paralelas que sugieren la volumetría; dorso liso. [F.]: Valencia, fábrica del Muro de la Corona de Rafael González Valls? [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, calle Escobar 567, entre Reina y Salud, casa de Da Araceli Silva y Da María Cabrera, remate superior del arrimadero de la escalera en su inicio; La Habana, colección Andrés Sosa, azulejos procedentes del chapado del fregadero de una cocina en el callejón de Justis en la capital de Cuba, versión con ligeras variantes.
Cinta de bordes azules y doble hilo –que marca hendiduras paralelas en algunas versiones, con giro espiral doble; de los espacios entrantes surgen ramitas trifoliadas de hojas espatuladas, cuatro por pieza; enlaces en dos lados paralelos.
Modelo existente en Segorbe (Castellón), marco del panel de San Antonio Abad en la fachada de la ermita de su nombre (versión con toques de negro manganeso en el sombreado interior de la espiral). La escalera de Escobar es de mármol blanco con barandilla de fundición, ecléctica, del periodo de los azulejos.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 676 n° 1710; ESTALL (2000), pgs. 132 y 133 (variantes).
⍂ □ 65. Azulejo cuadrado de vuelta o esquina correspondiente a la cenefa 64, con las mismas características técnicas y dimensionales; el sistema de enlaces laterales en lados contiguos está adaptado a la función de giro de esta pieza.
[L.F.]: La Habana, colección Andrés Sosa.
Azulejos similares en España, Valencia, colección P. Guillén.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 676, n° 1711.
□ □ 66. Azulejo rectangular de cenefa.
[M.]: 13 × 20 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: morado de manganeso con dos intensidades, amarillo oscuro sombreado con marrón anaranjado; dorso liso. [F.]: Valencia, fábrica del Muro de la Corona de Rafael González Valls? [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, calle de Cuba 671, entre Luz y Acosta, remate superior del arrimadillo del atrio.

Cinta ancha de bordes morados y doble hilo del mismo color paralelo –que marca hendiduras– a otro amarillo central; realiza un giro espiral doble; de los espacios entrantes surgen ramitas trifoliadas de hojas espatuladas amarillas, cuatro por pieza; enlaces en dos lados paralelos. La versión cromática que desconocemos en España ha sido elegida cuidadosamente en La Habana para armonizar con el cuerpo del zócalo en cuyo diseño geométrico predomina el morado y el amarillo, cfr. 91, precisamente la asociación a ese modelo permite la atribución a la fábrica de González Valls en Valencia.
[Bibl.]: Inédito.
⍂ □ 67. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto con dos intensidades, trazos de negro manganeso para sombrear la cara interna de las espirales. [F.]: Valencia, fábrica del Muro de la Corona de Rafael González Valls? [Cr.]: 1840-1855. [L.F.]: La Habana, Calzada del Cerro 1211, entre 10 de Octubre y Buenos Aires, adiciones en el cuerpo del arrimadero del ingreso. La Habana, calle Escobar 567, casa de Da Araceli Silva y Da María Cabrera, cuerpo del arrimadillo de la escalera.

Dibujo organizado según dos ejes paralelos a una diagonal, cada uno de los cuales determina una ancha cinta de bordes azules e hilos paralelos con giro espiral doble. Hay enlaces en el centro de cada uno de los cuatro lados lo que posibilita un gran número de combinaciones reticulares.
Los azulejos de Escobar, aun con mutilaciones, permanecen in situ y son una versión más limpia –sin adición de negro manganeso– aunque sobre el mismo estarcido. En España han sido localizados en Valencia, calle de la Corretgeria 27, hilera única del sotabalcón que apea su voladizo en parte sobre una ménsula moldurada; en Onda (Castellón) en la calle del Rey Don Jaime 13, hilera doble en el sotabalcón del segundo piso; en Torrent (Valencia) en el pavimento del piso principal de una casa en la plaza Mayor 10. También fue exportado a Uruguay donde se utilizó en casas de la Colonia de Serento en Montevideo; a Buenos Aires –colección particular– para casas ya derribadas en el Río de la Plata; en la colección Pérez Guillén (Valencia) hay ejemplares algo menores (20 × 20 × 1,8 cm) con dibujo más simple que deben ser réplicas realizadas en Onda. De este modelo se hicieron versiones catalanas de 13,5 cm de lado.
[Bibl.]: NADAL MORA (1949), p. 88, n° 113; LLORENS (1980), p. 109 (versión catalana); S. MIQUEL (1984), lám. XVII (versión catalana); ARTUCIO (1985). I, P. 36, fig. 41-C; (1996), p. 52, n° 115 (catalanes); p. 59, n° 5 (valenciano). PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 678, n° 1715.
⊠ □ 68. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: verde oliva, marrón rojizo, azul, sombreado con manganeso; trazos paralelos para sugerir volumetría en las cintas. [F.]: Valencia y Onda (Castellón). [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.; proceden de casas derribadas en la capital de Cuba.
Dos coronas cuarteadas en ángulos opuestos, formadas por cintas espirales, abiertas en “V” que abrazan anillos –ovales al estar escorzados– partidos en los lados como enlace; hay además un fino trazo de cobalto ondulado que forma pequeños bucles. Los enlaces en los centros de los cuatro lados posibilitan un gran número de combinaciones reticulares.
[Bibl.]: LLORENS (1980),p. 108 (versión catalana de 13,5 cm de lado); S. MIQUEL (1984), lám. XVII (copia catalana de 13,5 cm de lado); PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 674 n° 1708.
⍂ □ 69. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,5 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores azul cobalto espeso y diluido, morado, verde oliva, ocre, sombras y trazos de negro manganeso; dorso liso. [F.]: Valencia, fábrica del Muro de la Corona de Rafael González Valls? [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, cuatro azulejos procedentes de casas derribadas en la capital de Cuba; sin n° inv. mus.
Dibujo determinado por un eje diagonal: cinta espiral de cantos azules con eje perpendicular a la diagonal principal; ramitas cruzadas en “V”, con flores y hojas fusiformes; otras dos de pequeñas hojas de lóbulo doble que cierran un espacio cuadrangular; enlaces en el centro de los cuatro lados. Existe una variante, cfr. 70.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 684 n° 1718.



⍂ □ 70. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,5 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores azul cobalto espeso y diluido, morado, verde oliva, ocre, sombras y trazos de negro manganeso, toques de amarillo y marrón rojizo; dorso liso. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, azulejos procedentes de casas derribadas en la capital de Cuba; sin n° inv. mus.
Dibujo determinado por un eje diagonal: cinta espiral de cantos azules con eje perpendicular a la diagonal principal; ramitas cruzadas en “V”, con flores y hojas fusiformes más otras dos análogas que cierran un espacio cuadrangular; en dos ángulos opuestos rosetas cuarteadas encerradas en un cuarto de círculo a compás; enlaces en el centro de los cuatro lados y en dos esquinas. Es variante del 69.
[Bibl.]: Inédito.
⍁ □ 71. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y trepas, fondo estamnífero liso; colores azul cobalto con dos intensidades, amarillo ocre, marrón, verde oliva. [F.]: Valencia y Onda (Castellón), fábrica La Valenciana de Novella, Garcés y Compañía? [Cr.]: 1893. L.F.]: La Habana, cuerpo del arrimadero del comedor de la casa de Angelina Inestrillo en calle Reina 360.
Dibujo estructurado según un eje diagonal de simetría –no literal– con tres coronas cuarteadas concéntricas; la del medio repite el motivo, empequeñecido, de la cinta azul con giro espiral regular; las otras tienen hojitas fusiformes; de dos ángulos opuestos surgen cogollos asimétricos con bolas en base; toda la decoración queda en una mitad del azulejo restando la otra vacía; enlaces en dos lados consecutivos.

La cronología la establecemos en función de la fecha que aparece en la gran cancela de hierro plegado de acceso a la casa; técnicamente hay correspondencia plena con productos de esos años; las bolas en la base de cogollos fueron en los años cincuenta y sesenta un estilema característico de productos de Novella y Garcés; pinturas cerámicas de la misma residencia deben proceder en cualquier caso de Onda (Castellón), de la fábrica La Campana.
[Bibl.]: Inédito.
□ □ 72. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y trepa; fondo estamnífero liso; colores: azul cobalto espeso y diluido, amarillo, verde oliva, trazos de manganeso. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1870-1880. [L.F.]: La Habana, calle de Compostela 818, entre Paula y Conde, rodapié del piso principal con pavimento de grandes losas cuadrangulares de mármol blanco con veteado gris. [R.]: P. 43.
Mazo cilindrico con cinta enroscada en espiral doble con cantos azules hilos paralelos y tallo de olivo en espiga en el centro; de las hendiduras surgen ramitos –cuatro en total– con pequeñas flores amarillas y hojas diminutas.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 668 n° 1725.
□ □ 73. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre trepas o plantillas y fondo estamnífero liso; colores: amarillo, verde oliva oscuro y claro, rogenc d’Onda, azul, gris. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1870-1880. [L.F.]: La Habana, calle de Compostela 818, entre Paula y Conde, remate del pequeño arrimadillo de la escalera (cuerpo blanco) y rodapié del primer piso. La Habana, casa de Da Rosa Valdés Vega en la calle Escobar 559, entre Reina y Salud, remate superior del arrimadillo del ingreso.
El dibujo afecta a la banda amplia paralela a dos lados del azulejo: eje central cilindrico con florecitas de almendro, que tiene una cinta de hilos paralelos azules enroscada en espiral (parece plisada, completamente plana); la flanquean pequeños roleos sobre fondo gris; dos hileras –ariba y abajo– de cogollos de acanto muy estilizados en lira, separados por botones.


La utilización de trepas ha geometrizado drásticamente los motivos textiles y vegetales utilizados en azulejos de esta familia, hasta hacerlos casi irreconocibles aquí.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 690, n° 1726.
⊠ □ 74. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: azul cobalto espeso y diluido, morado de manganeso diluido. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, calle Obrapía 58, entre Oficios y Baratillo, chapado del fregadero de la cocina; La Habana Vieja, calle de San Ignacio 414, cuerpo del zócalo de la planta alta; La Habana, calle Manrique 557, entre Salud y Dragones, arrimadero de la fachada.
Decoración organizada según dos ejes diagonales de simetría; un par de cintas planas anchas con cantos azules e hilos paralelos, en ángulos opuestos, plisadas y torcidas con un bucle regular central; de los bordes surgen ramitas de acacia con pequeñas hojas espatuladas en “V” y cruzadas en “X” en el eje diagonal opuesto; hay enlaces en los centros de cada lado y en las cuatro esquinas.
Los Azulejos de Obrapía proceden de una cocina del callejón de Justi, en La Habana Vieja; el zócalo de Manrique está muy estropeado pero hay un fragmento in situ, junto a la gran reja, de gran interés por su ubicación exterior.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 738, n° 1759.
⊠ □ 75. Azulejo cuadrado de cuarto ornato.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,6 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto, espeso y diluido. [F.]: Valencia y Onda (Castellón) Novella, Garcés y Compañía? [Cr.]: 1857 c. [L.F.]: La Habana Vieja, calle de San Ignacio 414, cuerpo del arrimadillo del zaguán; La Habana, colección Andrés Sosa (proceden de casas de La Habana Vieja).
Dibujo organizado según los dos ejes diagonales; en ángulos opuestos cintas anchas de bordes azules e hilos paralelos pintados en ondas con hendiduras radiales cercando cogollos cónicos de bordes lobulados que aparecen también en los otros dos ángulos; hay enlaces en el centro de cada uno de los cuatro lados, lo que posibilita un gran número de combinaciones reticulares.

Modelo exportado también a Buenos Aires, colección Nadal (proceden de la iglesia bonaerense de Santo Domingo); localizado igualmente en Manises (Valencia), calle del Angel 18 y en el Museu de Ceràmica de esa localidad (cat. mus. n° 2617); en Valencia, colección P. Guillén; en Segorbe (Castellón), calle del Trasagrario 2, cenefa del sotabalcón; en el Museo del Azulejo de Onda (Castellón) (cat. mus. n° 1678). La forma del plegado de las cintas es una reminiscencia del tema clasicista de las velas henchidas, o hendiduras radiales fluting patera, que aparece en la azulejería valenciana en el primer cuarto del siglo XIX; los motivos dibujísticos son los mismos –recombinados– que los de la azulejería de la casa de Pedro Fernández en la calle En Sendra de Valencia de 1857, cfr. Pérez Guillén (2000) II, t. III, n° 1775.

[Bibl.]: NADAL MORA (1949), p. 77, n° 102 (da la medida exacta, 20.5 × 20,5 cm); PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 768 n° 1777; ESTALL (2000), p. 122.
⊠ □ 76. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto. [F.]: Valencia y Onda (Castellón), fábricas de Novella, Garcés y Compañía? [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, Calzada del Cerro 1407, entre Patria y San Pablo, adiciones al zócalo del ingreso. [D.]: P. 281.
Dibujo dependiente de los dos ejes diagonales de simetría: en dos ángulos opuestos cintas anchas de bordes azules e hilos paralelos pintados en ondas con hendiduras radiales; en los otros dos trazos trilobulados con palmitos esquemáticos; un botón marca el centro geométrico del azulejo; hay enlaces en el centro de cada uno de los cuatro lados que posibilitan un gran número de fórmulas reticulares. Puede considerarse como una variante del 75.
[Bibl.]: Inédito.
□ 77. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 19,5 × 19,5 × 1,7 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto; dorso liso. [F.]: Valencia y Onda (Castellón). [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.; ejemplar procedente de casas de La Habana.
Decoración organizada según los dos ejes perpendiculares y los dos diagonales, cumple un máximo grado de simetrización; un gran florón central formado por una cinta anular cónica de bordes azules y hendiduras radiales, tangente a otras cuatro iguales, cuarteadas en los ángulos de la pieza y a trazos discontinuos en forma de arco rebajado en los centros de los lados; hay cuatro enlaces esquinares. El ejemplar que conocemos de este modelo está completamente devastado; su medida completa debe ser 20,5 cm de lado. El tema de las hendiduras radiales es una reminiscencia clasicista, cfr. 76, muy adecuada al Biedermeier.
[Bibl.]: Inédito.
⍁ □ 78. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,7 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: azul cobalto espeso y diluido, verde oliva, rogenc d’Onda; sombreado y trazos de negro manganeso; dorso liso. [F.]: Valencia, fábrica del Muro de la Corona de Rafael González Valls?; Onda (Castellón), fábrica La Campana? [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, calle Cuba 758, cuerpo del arrimadillo del ingreso (variante). La Habana, Gabinete de .Arqueología, sin n° inv. mus., ejemplares procedentes de casas de La Habana Vieja.

Ornamentación estructurada según un eje diagonal de simetría; ancha cinta central plisada con dos tramos cóncavos; en uno de los ángulos opuestos, listel formando un arco apuntado y dos partidos como enlace; de las hendiduras surgen ramitas trifoliadas de larga tradición en la azulejería valenciana; en el otro angunio, un par de tallos ondulados en “V” que hacen un bucle, con hojas lanceoladas, flores de puntos y cápsulas; el dibujo es de gran seguridad; hay enlaces explícitos en tres ángulos.

Ejemplares localizados en España; Benisoda (Valencia), casa del panel de la Trinidad en la calle Mayor, sotabalcón; Valencia, colección Pérez Guillén. También en el Museo del Azulejo de Onda (Castellón) (cat. mus. n° 895) modelos muy similares que proceden del solado del pintador de la antigua fábrica de Péris La Campana, por lo que debe admitirse esa procedencia fabril. Los azulejos de la calle Cuba son de gran interés: de dibujo más rígido, simplificado y de menor calidad y con variaciones cromáticas que sin embargo tienden a armonizar el cuerpo del arrimadillo con los jaspes turquesa del rodapié; deben ser algo posteriores y reutilizarían el mismo estarcido que la factoría ondense de donde proceden.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 754. n° 1769; ESTALL(2000), p. 138.
⍁ □ 79. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,3 × 20,3 × 1,6 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto con dos intensidades; dorso liso. [F.]: Valencia, fábrica del Muro de la Corona de Rafael González Valls? [Cr.]: 1854. [L.F.]: La Habana, Calzada del Cerro 1233, entre 10 de Octubre y Buenos Aires, cuerpo del arrimadero en la planta baja; La Habana, colección Andrés Sosa (procede de una casa de La Habana Vieja).
El dibujo está organizado según un eje diagonal de simetría; cinta ancha y plana de bordes azules, plisada con dos tramos curvocóncavos que unen ángulos opuestos; en un tercero tres acantos simplificados que giran ilusoriamente hacia arriba, pero que ingénuamente originan bolas coronadas por palmitos lobulados; tienen las pencas centrales abiertas y con rayado paralelo en el espacio residual y cercan una elemental roseta cuarteada; enlaces en dos lados contiguos y en el ángulo opuesto.
Exportados también a Buenos Aires, en la actualidad en colección particular (proceden de zócalos del claustro bonaerense del convento de la Merced). Estos modelos pueden emplearse también como piezas de giro o vuelta de una cenefa no localizada en Cuba, pero que está documentada en la casa que Rosa Mestre encargó en 1854 al maestro de obras Manuel Hernández y que se edificó en la plaza del Carmen 2, de Valencia, donde pueden verse en el sotabalcón (A.H.M.V., P.U., C-82, Cuartel de Serranos. Reedificaciones, 1854); el arrimadillo de Calzada del Cerro, tiene extrañamente rodapié y remate superior de tableros bruñidos que también se importarían de España. Ejemplares en el Museo del Azulejo de Onda (Castellón) (cat. mus. n° 1670).



[Bibl.]: NADAL MORA (1949), p. 74, n° 99. PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 726 n° 1752. ESTALL (2000), p. 142.
⊞ □ 80. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,8 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto con dos intensidades; dorso liso. [F.]: Valencia, fábrica del Muro de la Corona de Rafael González Valls? [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.
Decoración determinada por dos ejes perpendiculares de simetría; cinta plana de bordes azules que forma un hexágono apaisado de perfil mixtilíneo y que tiene otro dibujado en su interior; los lados cóncavos contienen cogollos de hojas lobuladas, partidos como enlace explícito.
[Bibl.]: Inédito.
⊞ □ 81. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,7 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto con dos intensidades; dorso liso. [F.]: Valencia, fábrica del Muro de la Corona de Rafael González Valls. [Cr.]: 1851-1865. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.
Dibujo organizado según dos ejes perpendiculares de simetría no literal; hay entrelazadas dos cintas anchas de bordes azules en “V” de brazos curvos, plisadas y prolongadas en tramos cóncavos; enlaces en dos lados paralelos.
Existe –Valencia, colección Pérez Guillén– una versión a partir del mismo estarcido con la cinta verde-amarilla que vincula estos azulejos a una amplia familia algunos de cuyos modelos fueron incluidos por Rafael González Valls en el muestrario que envió a la Great Exhibition de Londres de 1851 (n° 55 del Catálogo Oficial, cfr. Ray (2000), p. 391, n° 1013: B8). También hay ejemplares monocromos azules, pero con el dibujo organizado según un eje diagonal, documentados en la casa que el maestro de obras Pascual Cambra edificó en 1863 en la calle Xerea 3 de Valencia, donde se utilizaron para el chapado de los sotabalcones (A.H.M.V., P.U., C-99, Cuartel del Mar. Reedificaciones, 1863). Como en otros casos, de este modelo se hicieron imitaciones de 13,5 cm de lado en Cataluña.

[Bibl.]: S. MIQUEL (1984), lám. XV (versión catalana); PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 814, n° 1817 (versión polícroma) y p. 722, n° 1747 (versión monocroma).
□ 82. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: azul cobalto diluido y espeso, trazo de ocre verdoso; dorso liso. [F.]: Valencia y Onda (Castellón). [Cr.]: 1852 y 1860 c. [L.F.]: La Habana, colección Andrés Sosa; ejemplares procedentes de casas de La Habana Vieja.
Decoración estructurada según dos ejes diagonales; dos cintas plisadas superpuestas de doble tramo cóncavo; con cantos azules e hilos paralelos y en el centro un trazo sinuoso de verde oliva o manganeso; hay sombreado ilusionista resuelto con azul diluido para aumentar la percepción tridimensional de la hendidura.
En Villarreal (Castellón), el chapado-marco del panel de la Virgen de los Desamparados está realizado con estos azulejos pero en una versión simplificada –la cinta no tiene hilos paralelos, no hay trazo sinuoso central– del modelo valenciano; interesan especialmente porque la pintura está datada, contiene abajo la inscripción “AÑO 1852”. La sinuosidad central los relaciona con los que ostentan un raspado formalmente muy similar, cfr. Pérez Guillén (2000) II, t. III, n°s 1532 y 1584, p.e. Fueron exportados también a Jerusalén, y empleados en el monasterio franciscano de San Juan Bautista de Ein Karem, chapado parietal de la iglesia; según tradición local los regaló la reina de España Isabel II; allí consta documentalmente su procedencia de Valencia y su colocación antes de 1868 (A.C.S.J.B.E.K., Cosas Notables, n°s. 115 y 116, p. 105). Existen igualmente en Torrent (Valencia), plaza Mayor 10, pavimento del piso principal (adiciones). Como en otros casos se hicieron versiones de menor tamaño (13,5 cm de lado) en Cataluña.

[Bibl.]: LLORENS (1980), p. 111 (copia catalana de 13,5 cm de lado); S. MIQUEL (1984), lám. XVIII (copia catalana simplificada). PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, pgs. 718 y 720 y n°s. 1745 y 1746.
⊞ □ 83. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,6 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto espeso y diluido; dorso liso. [F.]: Valencia y Onda (Castellón), Novella, Garcés y Compañía? [Cr.]: 1857. [L.F.]: La Habana, casa de Mateo Pedroso, calle de Cuba 64, entre Peña Pobre y Cuarteles, remate superior del arrimadero en dependencias de la planta baja.
Ornamentación determinada por dos ejes perpendiculares de simetría, cintas anchas de bordes azules e hilos paralelos enlazadas en forma de “V” invertida de brazos levemente curvos; en el centro una roseta de cuatro pétalos y en las hendiduras superiores e inferiores lises cónicos; enlaces en dos lados paralelos.
Se trata de un modelo de amplia difusión en Valencia que se completa con una pieza de giro o vuelta no localizada en La Habana; Valencia, colección P. Guillén; Valencia, calle En Sendra 8(14 actual), sotabalcones de todo el edificio (hay 12 en total, tres por planta con hilera única por tener ménsula moldurada soportando el voladizo del balcón); Valencia, calle de las Rocas 6, chapado de la cara inferior de todos los balcones (tres pisos, un balcón por planta); Valencia, calle Lope de Rueda 4, cenefa de los sotablacones que tienen sin embargo cuerpo de azulejo blanco; Castellón, calle Antonio Maura 29, sotabalcón del segundo piso (hilera única visible sólo en su mitad por existir una robusta moldura-ménsula soportando el voladizo del balcón); Onda (Castellón), plaza Raval de San José 31, sotabalcón del primer y segundo piso (hilera única); Segorbe (Castellón), calle de San Diego/calle Nueva 2, edificio que mantiene intactos todos los sotabalcones de las dos fachadas con cenefa de este modelo y cuerpo de azulejo blanco); la casa de la calle En Sendra de Valencia fue construida por encargo de Pedro Fernández al maestro de obras Vicente Perales en 1857, (A.H.M.V., P.U., C-85, Cuartel de San Vicente. Edificaciones, 1857) y es especialmente interesante porque documenta y da la cronología precisa de estas piezas. Los ejemplares de Onda tienen la roseta central levemente diferenciada, con pétalos longuilíneos fusiformes y podrían ser una versión local del modelo valenciano.


[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 766 n° 1775.
□ □ 84. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,8 × 20,8 × 1,6 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: ocre, verde oliva, morado de manganeso, azul cobalto; dorso liso que tiene una finísima señal de manganeso: “V”. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1860 c. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología; sin n° inv. mus.; ejemplares procedentes de casas de La Habana.
Cuatro cintas anchas con bandas bicolores y perlario central aparecen como coronas circulares entrelazadas; nexos reticulares en el centro de cada uno de los cuatro lados.
Una versión monocroma azul existe en el monasterio de Sanjuan Bautista de Ein Karem, cerca de Jerusalén, donde fueron colocados sobre 1865, cfr. al respecto 82.
[Bibl.]: Inédito.

⊠ □ 85. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto espeso y diluido, azul turquesa y en algunos ejemplares verdoso por mezcla de amarillo. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, casa de Mateo Pedroso, calle Cuba 64, entre Peña Pobre y Cuarteles, cuerpo del arrimadillo en el primer tramo del ingreso.
Pintura organizada según los dos ejes diagonales de simetría; en ángulos opuestos cinta plana de cantos azules, plisada, con dos tramos curvocóncavos y extremos que se convierten en hojas abiertas por la penca central y estan partidas como enlace; en el eje diagonal perpendicular hay cinta turquesa también de cantos azules, plisada con seis tramos que configuran un espacio almendrado con dos prominencias agudas; en el centro una roseta oval de cobalto muy diluido; enlaces en el centro de cada uno de los cuatro lados.
[Bibl.]: WEISS (1979), p. 170, fig. 29; PÉREZ GUILLEN (2000) II, t. III, p. 760 n° 1772.
⍁ □ 86. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: azul cobalto con dos intensidades, verde oliva, sombreado con manganeso; raspados que sugieren nerviaciones foliares. [F.]: Valencia y Onda (Castellón). [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.; La Habana, colección Andrés Sosa (ambos proceden de derribos de casas de la capital de Cuba).

Dibujo estructurado según un eje diagonal de simetría; un par de acantos, de perfil, estilizados, sujetos por una minúscula anilla y una cinta de tramos curvos y quebrados en “V”; del centro surgen con la misma disposición dos listeles de anchura decreciente entre los cuales hay otro cuyo borde de cuarto de círculo enmarca una bola; enlaces explícitos en el centro de cada uno de los cuatro lados.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 566 n° 1594.
⊠ □ 87. Azulejo cuadrado de dibujo completo.
[M.]: 20 × 20 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: morado, marrón rojizo asalmonado (rogenc d’Onda), verde oliva y azulado; no perfilado. [F.]: Valencia y Onda (Castellón). [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana Vieja, fondos del Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.; proceden de derribos de casas de La Habana.

Dibujo ordenado según dos ejes diagonales de simetría; un listel –banda– diagonal, mixtilíneo, cerrado, del que surgen dos pares de acantos elementales de perfil; está cruzado por dos tallos finos en “8” con remates fitomorfos que recuerdan los atauriques.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 522 n° 1552.
AZULEJERÍA BIEDERMEIER GEOMÉTRICA: LISTELES CENITALES QUEBRADOS
⊞ □ 88. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,7 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: azul cobalto espeso y diluido, verde oliva, ocre y amarillo; trazos muy finos y sombreado de manganeso; dorso liso; algún ejemplar con un lado biselado por los albañíles para adaptarlo a un chapado esquinar. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.; proceden de casas derribadas en la capital de Cuba.
Dibujo estructurado según dos ejes perpendiculares de simetría; doble banda azul –con dos zonas paralelas de distinta intensidad– en cinco ondas plisadas que conforma un espacio almendrado central y otros dos partidos laterales; está superpuesta a cuatro ramas cruzadas con hojas imparipinadas de tres lóbulos; tiene enlaces en dos lados paralelos.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 708 n° 1738.
⍂ □ 89. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 2 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: morado de manganeso, verde oliva, azul, amarillo, naranja, sombreado con negro manganeso; dorso liso. [F.]: Valencia, fábrica del Muro de la Corona de Rafael González Valls. [Cr.]: 1851. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.; proceden de casas de la capital de Cuba.
Tallo sinuoso diagonal con hojas de cuatro tipos: denticuladas, lanceoladas, cogollos de acanto de perfil y de olivo; además hay florecitas de cinco pétalos y ramitas con cápsulas; el tallo está flanqueado por dos cintas plisadas que conformán un octógono de lados cóncavos cuarteado; enlaces en los centros de cada uno de los cuatro lados que posibilita un gran número de combinaciones reticulares.
Modelo expuesto en la Great Exhibition de Londres de 1851 por González Valls (n° 55 del Catálogo Oficial); con leves variantes en las cintas diagonales. Ejemplares en Valencia, colección Pérez Guillén; conocemos dos versiones con el ramo diagonal idéntico: los de Cuba, con las bandas moradas lisas, y los de Valencia, con bandas de cantos azules. Como en otros casos hay versión catalana de 13,5 cm de lado.
[Bibl.]: S. MIQUEL (1984), lám. XVIII (copia catalana muy simplificada de 13,5 cm de lado); PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 696 n° 1731; RAY (2000), p. 292, n° 1013: C3.

⍁ □ 90. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: morado de manganeso, amarillo, azul, verde oliva, sombreado fino con negro manganeso. [F.]: Valencia, fábricas de Rafael González. Valls, Capuchinos y Muro de la Corona. [Cr.]: 1840-1850. [L.F.]: La Habana, Gabinte de Arqueología, sin n° inv. mus.; ejemplares procedentes de casas derribadas en La Habana Vieja.
El dibujo está organizado según un eje diagonal de simetría; dos listeles mixtilíneos cruzados, morados, de canto amarillo lo estructuran; en un ángulo del mismo eje hay una flor azul de cinco pétalos circulares con hojas trilobuladas radiales; de ella surgen dos ramitas en “V” de brazos muy abiertos y curvados con hojas trilobuladas que concluyen en otras de olivo en espiga; en el ángulo opuesto hay otras dos también de olivo, imparipinadas, con la misma disposición; enlaces en los centros de cada uno de los cuatro lados e implícito en un ángulo.
Modelo localizado en la Iglesia parroquial de Montichelvo (Alicante), cuerpo del zócalo del presbiterio; Ejemplares en el Museo del Azulejo de Onda (Castellón) (n°. cat. mus. 1669); hay una versión catalana de 13,5 cm de lado, cfr. Pérez Guillén (2000) II, t. III, p. 792, n° 1800.

[Bibl.]: S. MIQUEL (1984), lám. XVI (versión catalana); PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 794 n° 1801; ESTALL (2000), p. 14.
□ 91. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,2 × 20,2 × 2 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: morado tenue y concentrado, amarillo; perfilado parcialmente con manganeso; dorso liso; empleo de regla y compás para el perfilado [F.]: Valencia, fábricas de Rafael González Valls, Capuchinos y Muro de la Corona. [Cr.]: 1840-1855. [L.F.]: La Habana Vieja, calle de la Merced 120, entre Cuba y Damas, cuerpo del arrimadillo de la escalera de acceso al piso principal; La Habana Vieja, convento de las Teresas, calle de Compostela, esquina a Brasil y Teniente Rey, cuerpo del zócalo de la portería; La Habana, calle Cuba 671 entre Luz y Acosta, cuerpo del arrimadillo del atrio; La Habana, calle O’Reilly 311, entre Habana y Aguiar, arrimadillo del zaguán, de la escalera (desaparecidos) y del patio. [R.]: P. 83.
Decoración organizada en torno a los ejes diagonales y a los dos perpendiculares de simetría, cuatro listeles mixtilíneos morados de canto amarillo vistos cenitalmente, se cruzan formando un cuadrado con exedras laterales; enlaces en el centro de cada uno de los cuatro lados.


Escalera principal de la calle Mercaderes 16.
La casa de O’Reilly está en ruinas pero contiene el conjunto más importante de este modelo en La Habana. Ejemplares localizados en Valencia, calle de San Vicente 4, sotabalcones del primer y segundo piso (hilera única por existir una gran ménsula moldurada soportando el voladizo del balcón); Valencia, colección Pérez Guillén; fue exportado a Montevideo, colección particular (proceden de una casa derribada en la capital del Uruguay). Es un diseño de origen inglés –Minton Tiles– (cfr. Pérez Guillén (2000) II, 1.1, p. 215) que gozó de gran éxito hasta el punto de que, a falta de piezas cerámicas, fue pintado directamente y a la misma escala, sobre el muro encalado en algún edificio de La Habana como en el arrimadillo de la escalera principal de la casa de la calle Mercaderes 16, entre Empedrado y O’Reilly, donde han quedado al descubierto bajo varias capas de pintura gracias al minucioso trabajo de un equipo de arqueólogos dirigido por Roger Arazcoeta; hay además versiones cromáticas, 92 y 93 y versiones catalanas de 13,5 cm de lado.
[Bibl.]: ARTUCIO (1985), fig. 42-D (da ejemplares de 20 × 20 cm –valencianos– y otros de 13,5 cm catalanes); PEREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 798, n° 1806.
□ 92. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: azul cobalto con dos intensidades, amarillo; perfilado muy fino y parcial con manganeso. [F.]: Valencia y Onda (Castellón). [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana Vieja, casa el Arabe, cuatro ejemplares enmarcados procedentes de derribos de edificios de la capital de Cuba.
Ornamentación que repite la del 91; aquí la cinta es azul y el borde amarillo.
En la misma ubicación y con igual procedencia hay ejemplares resueltos con monocromía azul cobalto con tres intensidades, reservándose la más oscura para el canto de las cintas entrecruzadas; algunos ejemplares de este modelo en el Museo del Azulejo de Onda (Castellón) (n° inv. mus. 517 y 677).
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 798, n° 1806; ESTALL (2000), p. 149.
□ 93. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,7 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: ocre claro y oscuro, amarillo; perfilado fino y parcial de negro manganeso, a regla. [F.]: Valencia, fábrica del Muro de la Corona de Rafael González Valls? [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, calle Obrapía 204, cuerpo del arrimadillo del ingreso y del patio. [R.]: P. 45.

Dibujo organizado según los dos ejes diagonales y los dos perpendiculares de simetría; cuatro listeles de canto amarillo, en “V” de brazos quebrados surgiendo del centro del azulejo; enlaces dobles en cada uno de los cuatro lados.
Los arrimadillos de Obrapía deben haber sido removidos: uno tiene un cuerpo de cuatro piezas sin cenefa de remate y rodapié jaspe almagra; en otra zona el cuerpo alcanza las seis piezas de altura, también sin cenefa superior y el rodapié es blanco; en España se ha localizado una versión monocroma azul cobalto en Torrent (Valencia), calle Ermita 30, restos de zócalos interiores; también en Castellón, calle Alloza 56, sotabalcón del primer piso con doble hilera en damero alternando con tableros rojos bruñidos; del mismo modo, la versión ocre habanera se halla en Castellón, calle Enmedio 68, en sotabalcones del segundo y tercer piso (también alternando en damero con tableros rojos); en chapados inferiores de balcones en Villavieja (Castellón); en Torrent (Valencia), calle Santos Patronos 1, chapado de la jamba de una ventana en la planta baja; Valencia, colección Pérez Guillén. Onda (Castellón), Museo del Azulejo (cat. mus. n° 558, con variaciones cromáticas).
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 802, n° 1810.
⍁ □ 94. Azulejo cuadrado de dibujo completo con enlaces.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: azul tenue y espeso, marrón anaranjado, verde oliva, rogenc d’Onda, sombreado con manganeso. [F.]: Valencia, fábrica del Muro de la Corona de Rafael González Valls? [Cr.]: 1860-1870. [L.F.]: La Habana, calle de la Merced 210, entre Damas y Compostela, arrimadillo del zaguán, adiciones que sustituyen piezas desaparecidas del rodapié jaspeado. [R.]: P. 151.
Dibujo estructurado según un eje diagonal de simetría; listel azul de canto naranja, mixtilíneo, con doble lazo cuadrangular flanqueado por hojas y finos zarcillos con diminutas florecillas.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 806, n° 1812.

⊞ □ 95. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,6 × 20,6 × 2 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: azul con dos intensidades muy oscuras, amarillo, morado de manganeso; perfilado parcialmente con manganeso a regla; dorso liso. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.; proceden de casas de la capital de Cuba.
Ornamentación organizada según dos ejes perpendiculares de simetría; listel quebrado que forma un rombo central con otros dos partidos superpuestos como enlaces laterales; banda morada en los lados superior e inferior, no perfilada.
Ejemplares en el Museo del Azulejo de Onda (Castellón) (inv. mus. n° 479).
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 796, n° 1804; ESTALL (2000), p. 149.
AZULEJERÍA BIEDERMEIER GEOMÉTRICA: BANDAS VERDES CON CANTOS AMARILLOS
⊠ □ 96. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: verde, amarillo, azul cobalto; perfdado muy fino, a regla y parcialmente con negro de manganeso. [F.]: Valencia y Onda (Castellón), fábricas de Novella, Garcés y Compañía? [Cr.]: 1845-1860. [L.F.]: La Habana, calle de la Merced 120, entre Cuba y Damas, cuerpo del arrimadillo del primer piso.
Dibujo ordenado según dos ejes diagonales de simetría; cinta verde de bordes amarillos, en forma de “X”, con perlario en los cantos; en dos ángulos opuestos, cogollos de acanto simplificados, con bola en base y bucle mixtilíneo de trazo azul; enlaces explícitos en el centro de cada uno de los cuatro lados.
Tanto los cogollos de acanto con bola en base, como los enlaces implícitos angulares, o los trazos simples –a compás o a mano– caracterizan modelos de las fábricas Novella y Garcés; pero sobre todo las cintas verde-amarillas; cfr. Pérez Guillén (2000) II, t. III, n°s 1754 y especialmente 1842, modelo con el estampado dorsal de estas factorías.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 846, n° 1844.
□ 97. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,6 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: verde de cobre, amarillo, azul cobalto; perfilado fino y parcial, a regla con negro de manganeso. [F.]: Valencia y Onda (Castellón), fábricas de Novella, Garcés y Compañía? [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, calle de San Ignacio 414, esquina a Sol, remate superior del arrimadillo del zaguán, restos.
Cinta verde de bordes amarillos, formando meandro rectilíneo doble; debajo, en banda paralela, hojas de acanto simplificadas formando una doble espiral trenzada con sus pedúnculos prolongados; enlaces en dos lados paralelos.
Ejemplares localizados en Cullera (Valencia), sotabalcones de la calle Mayor; respecto a la fabricación por Novella, cfr. 96. La inclusión de un elemento clasicista explícito –los meandros rectilíneos– confirma la adscripcióna la estética Biedermeier de esta familia de azulejos.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 816, n° 1820.
⊠ □ 98. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,6 × 20,6 × 1,6 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: verde, amarillo, azul cobalto, perfilado fino y parcial con negro de manganeso; dorso liso. [F.]: Valencia y Onda, fábricas La Valenciana y San Carlos de Novella, Garcés y Compañía. [Cr.]: 1850-1870. [L.F.]: La Habana, calle Manrique 557, entre Salud y Dragones, cuerpo del arrimadillo de acceso a la escalera; La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.; proceden de casas derribadas en la capital de Cuba.
Dibujo ordenado según dos ejes diagonales de simetría (no literal); dos cintas verdes de borde amarillo, mixtilíneas, con exedra semicircular y hendidura rectangular central, paralelas al eje diagonal; hojas de acanto simplificadas enlazadas en espiral cerrada por la prolongación de sus pedúnculos que siguen ese mismo eje; enlaces en cada uno de sus cuatro lados y en dos ángulos opuestos.
Respecto a la procedencia de las fábricas Novella, cfr. 96.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 818, n° 1821.

□ 99. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 × 1,6 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: verde, amarillo, azul cobalto con dos intensidades; perfilado fino y parcial con negro de manganeso; dorso liso. [F.]: Valencia y Onda (Castellón), fábricas de Novella, Garcés y Compañía? [Cr.]: 1850-1870. [L.F.]: La Habana, calle Manrique 557, entre Salud y Dragones, remate superior del arrimadillo del acceso a la escalera.
Decoración estructurada en torno a un eje vertical central de simetría; cintas verdes de bordes amarillos y tres tramos para conformar con las contiguas un hexágono de esquinas cóncavas; tienen entrelazados anillos azules y flanquean un cogollo de tres hojas lobuladas y un arco con base festonada con el espacio interior rayado; enlaces en dos lados paralelos. Azulejos realizados a juego del cuerpo del zócalo que coronan y con la misma procedencia, cfr. 96 y 98. En España está localizada la pieza de esquina o vuelta de esta cenefa en Onda (Castellón), plaza del Raval de San José 47, hilera doble del sotabalcón corrido del primer piso y de dos balcones del segundo y en el Museo del Azulejo de dicha población (cat. mus. n° 963).


[Bibl.]: Inédito.
⊠ □ 100. Azulejo cuadrado ce dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: verde, amarillo, azul cobalto, rogenc d’Onda, perfilado fino y parcial con negro de manganeso. [F.]: Valencia y Onda (Castellón), fábricas de Novella, Garcés y Compañía? [Cr.]: 1860 c. [L.F.]: La Habana, casa del Árabe en la calle Oficios; ejemplares enmarcados procedentes de casas de la capital de Cuba.
Ornamentación determinada por dos ejes diagonales de simetría; dos bandas paralelas a uno de ellos con cinta verde de borde amarillo; una hendidura central en “V” rellena con rayado paralelo de rogenc; todo delimitado por trazos festonados azules paralelos; enlaces en el centro de cada uno de los cuatro lados que permiten un gran número de combinaciones reticulares.
Sobre la fabricación en los hornos de Novella, cfr. 96.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 860 n° 1853.
□ 101. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: verde, amarillo, azul, rogenc d’Onda; perfilado parcialmente con manganeso. [F.]: Valencia y Onda (Castellón), fábricas de Novella, Garcés y Compañía?; La Font d’En Carròs (Valencia), fábrica El Pilar? [Cr.]: 1860-1870. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.; ejemplares procedentes de casas en la capital de Cuba.
Dibujo determinado por un eje central de simetría; cinta verde de bordes amarillos formando un arco central y dos laterales partidos como enlace; rayado grueso trazado manualmente a regla, en zonas residuales; ramitas en “V” de brazos curvos y muy abiertos con hojas imparipinadas; enlaces en dos lados paralelos.
En La Font d’En Carros (Valencia) funcionó desde 1860 una fábrica de azulejos llamada El Pilar aún no estudiada; en esa localidad M. Gregori ha localizado este modelo formando cenefas (que incluyen una pieza de giro o vuelta no presente en La Habana) en el chapado parietal de estancias de la casa de la Sociedad Agrícola “La Socia”; ofrece una realización algo más tosca y diferencias casi irrelevantes, por lo que podría pensarse que es una versión local del modelo valenciano-ondense presente en Cuba; cfr. 96.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 852, n° 1848.

⊠ □ 102. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: verde, amarillo, azul cobalto con dos intensidades; perfilado fino y parcial con manganeso; raspados que sugieren nerviaciones foliares. [F.]: Valencia y Onda (Castellón), fábricas de Novella, Gairés y Compañía? [Cr.]: 1860 c. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.; proceden de casas de la capital de Cuba.
Dibujo organizado según dos ejes diagonales de simetría; dos cintas verdes de bordes amarillos de tres tramos curvos, contrapuestas y paralelas a una diagonal; de sus extremos surgen en el espacio interior, hojas lobuladas, partidas; enlaces en cada uno de sus cuatro lados.
Sobre su realización por Novella, cfr. 96.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 840, n° 1840.
⊠ □ 103. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: verde, amarillo, azul tenue y espeso; perfilado fino y parcial con negro de manganeso. [F.]: Valencia y Onda; fábricas de Novella, Garcés y Compañía? [Cr.]: 1860 c. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.; ejemplares procedentes de casas derribadas en La Habana Vieja.


Dibujo estructurado según dos ejes diagonales de simetría; dos cintas verdes de bordes amarillos conforman un hexágono romboidal de lados curvos desiguales; en dos ángulos opuestos, corona circular azul y verde, cuarteada, con perlario.
Sobre su origen en las fábricas de Novella, cfr. 96.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 846 n° 1845.
⍁ □ 104. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,1 × 20,1 × 1,6 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: verde, amarillo; perfilado fino con negro de manganeso; dorso liso. [F.]: Valencia, fábrica del Muro de la Corona de Rafael González Valls? [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, casa de Mateo Pedroso, calle de Cuba 64, entre Peña Pobre y Cuarteles; cuerpo de arrimadillo en depéndencias en la planta baja.
Decoración estructurada de acuerdo con un eje diagonal de simetría, dos cintas verdes de bordes amarillos superpuestas: una forma un arco apuntado, la otra plisada, en “V” con brazos de dos tramos cóncavos; enlaces en el centro de cada uno de los cuatro lados.
Ejemplares en Valencia, colección Pérez Guillén. Sobre la procedencia de las fábricas de González Valls cfr. el modelo enviado a la Great Exhibition de Londres (Ray (2000), p. 391, n° 1013: B8) con idénticas bandas amarillas y verdes entrelazadas; el que Novella, Garcés y Compañía, cfr. 96, produjeran diseños similares no resulta extraño; a finales de siglo y en las primeras décadas del siglo XX la fabricación simultánea incluso de un mismo modelo es frecuente.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 812, n° 1815.
□ 105. Azulejo cuadrado de cenefa.
[M.]: 20,1 × 20,1 × 1,6 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: verde, amarillo; perfilado con negro manganeso. [F.]: Valencia, fábrica del Muro de la Corona de Rafael González Valls? [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, casa-palacio de Mateo Pedroso, calle de Cuba 64, entre Peña Pobre y Cuarteles, remate superior del arrimadillo en dependencias de la planta baja.
Dibujo ordenado según un eje central de simetría; dos cintas verdes de cantos amarillos, en “V” de brazos de dos tramos curvos, contrapuestas y trenzadas; enlaces en dos lados paralelos.
Es pieza a juego del 104, con la misma procedencia fabril; en el zócalo de la casa de Mateo Pedroso se combinaron cuidadosamente hasta el punto de elegir un rodapié de jaspes verdosos y veteado blanco que armoniza igualmente con el conjunto.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 812 n° 1816.
AZULEJERÍA BIEDERMEIER GEOMÉTRICA: REDES POLIGONALES
⊠ □ 106. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: azul cobalto espeso y diluido, verde oliva, trazos de manganeso, rogenc d’Onda. [F.]: Valencia y Onda (Castellón). [Cr.]:1850-1860. [L.F.]: La Habana, casa de Mateo Pedroso, calle Cuba 64, entre Peña Pobre y Cuarteles; cuerpo del arrimadero en dependencias de la planta baja.
Decoración organizada según dos ejes diagonales de simetría; banda azul central (con dos intensidades) entre espacios cuadrados cuarteados con cogollos esquinares; en el eje diagonal opuesto arabescos simétricos de trazos contracurvados trazados a compás; enlaces en dos ángulos opuestos.
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 886, n° 1873.
□ 107. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,1 × 20,1 y 20,5 × 20,5 × 1,6 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto espeso y tenue, trazos de manganeso a regla; raspados; otra versión ocre verdoso oscuro y tenue; dorso liso. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1860 c. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.; ejemplares procedentes de casas de la capital de Cuba.
Dibujo determinado por los ejes diagonales y perpendiculares de simetría; dos prismas cuadranglares cruzados vistos cenitalmente; enlaces en los cuatro ángulos.
Ejemplares localizados en Valencia, colección Pérez Guillén; Torrent (Valencia), plaza Mayor 10, pavimento del piso principal (adiciones; versión ocre). Onda (Castellón), Museo del Azulejo (cat. mus. n° 552).
[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 886, n° 1872; ESTALL (2000), p. 150.
⊠ □ 108. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto con tres intensidades; algunos trazos resueltos a regla. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1850-1860. [L.F.]: La Habana, Gabinete de Arqueología, sin n° inv. mus.; ejemplares procedentes de casas de La Habana.
Dos octógonos cuarteados –según sus radios– aparecen en ángulos opuestos con los espacios centrales macizados con azul y una pátera gallonada también cuarteada; dos enlaces esquinares.
La pátera central recuerda el tema clasicista de las hendiduras radiales en azulejos valencianos de las dos primeras décadas del siglo XIX; ahora la retícula poligonal Biedermeier refleja sin duda la influencia de la ornamentación árabe, en pleno eclecticismo.


[Bibl.]: PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 908 n° 1894.
□ 109. Azulejo cuadrado de dibujo completo con enlaces reticulares.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; monocromía azul cobalto con dos intensidades. [F.]: Valencia. [Cr.]: 1870-1880. [L.F.]: La Habana, calle de Cuba 758, arrimadillo del patio (reutilizados).
Octógonos regulares trenzados de intensidades cromáticas alternas; cinco aparecen completos y ocho partidos en los lados o cuarteados en las esquinas siempre como enlace.
Las retículas geométricas delatan la influencia de la ornamentación árabe antes de la irrupción historicista.
[Bibl.]: Inédito.
⍁ □ 110. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20,5 × 20,5 cm a. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y fondo estamnífero liso; colores: verde, ocre amarillo, trazos de manganeso. [F.]: Valencia y Onda (Castellón), fábricas de Novella, Garcés y Compañía. [Cr.]: 1870-1880. [L.F.]: La Habana Vieja, convento de las Teresas, calle Compostela esquina a Brasil y Teniente Rey, chapado del retrete de una celda (actualmente –1993– casa de Da Lidubina Ruiz, 1er. piso, ap. 29). [R.]: P. 36.
Dibujo ordenado según un eje diagonal de simetría; cogollo trifoliado de hojas lobuladas con bolas en base del que surgen dos pares de finos zarcillos con hojitas y flores de puntos; en los lados contiguos sendos hexágonos apaisados –delimitados por un listel amarillo y un trazo verde a regla– partidos con medias rosetas y lises, en reserva, como enlace.
El convento de Santa Teresa fue abandonado definitivamente por las carmelitas en 1923 y luego ocupado para viviendas que han respetado dependencias con azulejerías originales, como los excusados. Como en otros casos, de este modelo se hicieron, además de muchas variantes, versiones catalanas de 13,5 cm de lado.
[Bibl.]: WEISS, (1979), V. II, p. 68 ss. (se refiere genéricamente a los azulejos de todo el convento); S. MIQUEL (1984), láms. XV y XXV (variante catalana); PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 914 n° 1900.
⍁ □ 111. Azulejo cuadrado de dibujo cuarteado.
[M.]: 20 × 20 × 1,6 cm. [T.]: Pintura manual sobre estarcido y trepas, fondo estamnífero liso; colores: amarillo, verde, ocre, rogenc d’Onda, sombreado con manganeso; raspados; dorso impreso con la marca de los fabricantes o con seis costillas paralelas, según versiones. [F.]: Valencia y Onda (Castellón), fabricas de Novella, Garcés y Compañía. [Cr.]: 1876. [L.F.]: La Habana, calle de San Ignacio 566, cuerpo del arrimadillo del ingreso.

Dibujo resuelto según un eje diagonal de simetría; cogollo trifoliado bicolor de acanto con bolas en base del que surgen dos pares de trazos finos– que alternan el color de las hojas base– con hojitas y flores de puntos; en los lados contiguos sendos hexágonos apaisados –delimitados por un listel amarillo y un trazo fino a regla de rogenc– partidos, con un florón, en reserva, también partido, como enlace; vienen a configurar una retícula cruciforme; enlaces en dos lados contiguos.
Exportados a Tánger (en la Medina), calle de la Fuente Nueva 4, zócalo del zaguán (colocados diagonalmente con piezas cortadas en los remates; Tánger, 19 rue Toutaine, zócalo del zaguán; Montevideo, colección particular (piezas procedentes de Argentina); Onda, Museo del Azulejo, ejemplares que tienen el dorso estampado con la marca de la fábrica, una retícula ortogonal que forma 8x8 cubículos cuadrados iguales con una letra mayúscula en cada uno: “PRIVILEG(IO) / POR S(U) M(AGESTAD) / NOVELLA / GARCÉS / Y C (OMPAÑI)a. / VALENCIA / Y / ONDA” (fabricados con privilegio –patente registrada– de Su Majestad –Isabel II– por Novella, Garcés y Compañía, Valencia y Onda); los de Tánger a pesar de tener dibujo y dimensiones idénticas (se diferencian en el color del fondo del hexágono partido que es marrón y no verde y del florón que es verde y no en reserva) no tienen estampada la marca de la fábrica al dorso sino un listado de seis costillas paralelas que ha quedado impreso en la pared en el lugar donde faltan azulejos; la casa en que se hallan en el antiguo barrio español de la Medina, tiene la fecha de edificación en la reja de hierro plegado de la puerta de acceso, “1876”. Los de La Habana tienen igualmente el dorso con seis costillas impresas; la diferencia puede deberse a que la fábrica tenía más de una máquina para imprimir las bizcochas y que estas se utilizaban luego con independencia del diseño dibujístico que mantenían, eso sí, agrupadas por partidas homogéneas. El modelo, de gran éxito, conoció numerosas versiones, cfr. 110 y 113; también se hicieron copias de 13,5 cm de lado en Cataluña.

[Bibl.]: S. MIQUEL (1984), láms. XV y XXV (variante catalana de 13,5); ARTUCIO (1985) I, fig. 42-G.; PÉREZ GUILLÉN (2000) II, t. III, p. 916 n° 1901; ESTALL (2000), p. 84, n° 571 (con ligeras variantes cromáticas).
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