Kitabı oku: «Extremismo»

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EDICIONES UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE

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www.ediciones.uc.cl

EXTREMISMO.

MIT Press / Conocimientos esenciales

J. M. BERGER

© 2018 Massachusetts Institute of Technology

Inscripción N° 2020-A-10793

Derechos reservados

Octubre 2021

ISBN 978-956-14-2756-3

ISBN digital 978-956-14-2757-0

Traducción: English UC Language Center

Ilustración de portada: Joaquín Rosas Sotomayor

Diseño y diagramación: versión productora gráfica SpA

Diagramación digital: ebooks Patagonia

www.ebookspatagonia.com

info@ebookspatagonia.com

CIP - Pontificia Universidad Católica de Chile

Berger, J. M. (Berger, John M.), 1967-, autor.

Extremismo / J. M. Berger. Serie de conocimientos esenciales de MIT Press.

Incluye bibliografía.

1. Radicalismo.

2. Violencia política.

I. t.

II. Extremismo. Español.

2020 303.484 + DDC23 RDA


Contenidos






Prólogo de la serie

Agradecimientos

Capítulo 1: Delenda est

Capítulo 2: ¿Qué es el extremismo?

Capítulo 3: Endogrupos y exogrupos

Capítulo 4: Crisis y soluciones

Capítulo 5: Radicalización

Capítulo 6: El futuro del extremismo

Glosario

Notas

Bibliografía

Lecturas adicionales

PRÓLOGO DE LA SERIE

La serie de conocimientos esenciales de MIT Press ofrece libros de bolsillo accesibles, concisos y atractivos sobre temas de interés actual. Escritos por destacados pensadores, los libros de esta colección ofrecen una visión general de expertos sobre los más variados temas que van desde lo cultural e histórico a lo científico y técnico.

En la era actual de información instantánea, tenemos fácil acceso a opiniones, racionalizaciones y descripciones superficiales, mientras que el conocimiento fundamental que entrega una comprensión del mundo basada en principios es mucho más difícil de encontrar. Los libros de esta serie satisfacen esta necesidad. Al sintetizar conceptos especializados para un público no experto y abordar temas críticos a través de los fundamentos, cada uno de estos volúmenes compactos ofrece a los lectores un punto de acceso a ideas complejas.

BRUCE TIDOR

Profesor de Ingeniería Biológica e Informática

Instituto de Tecnología de Massachusetts

AGRADECIMIENTOS

Como siempre, estoy profundamente en deuda con muchas personas que me ayudaron en el camino hacia este libro. La mayoría de los conceptos que se discuten aquí fueron desarrollados con el apoyo y la orientación de Alastair Reed, jefe del Proyecto de Comunicación Estratégica contra el Terrorismo. Agradezco su amistad y apoyo.

El trabajo de Haroro J. Ingram, publicado a través del Centro Internacional para la Lucha contra el Terrorismo: La Haya y el Proyecto CTSC, influyó profundamente mi propio trabajo. Me beneficié enormemente de nuestras conversaciones y sus comentarios generales y específicos sobre este manuscrito. La dirección de este trabajo también se debe a sus contribuciones críticas con respecto a la mensajería en general y su desarrollo de elementos cruciales de la teoría con respecto a las construcciones de crisis y soluciones. Sus publicaciones, citadas en la bibliografía, son muy recomendables como lecturas adicionales a este libro. El trabajo de Michael Hogg sobre la incertidumbre y el extremismo, y el trabajo de otros sobre sus conceptos, también influyeron en este trabajo de manera muy importante.

Este libro surgió después de que diera una charla en una conferencia en el Instituto de Estudios Avanzados de París (Paris IAS), donde conocí al editor del MIT Press, Matthew Browne. Gracias a Itzhak Fried, quien organizó ese fascinante evento, y a Jessica Stern, mi amiga y ex colaboradora, que negoció mi invitación y cuyo apoyo en general me ha abierto muchas puertas. Gracias también a Anne-Marie Bono de MIT Press, por guiar el proceso de publicación y a mi agente, Martha Kaplan. Gracias también a Maura Conway y Lisa McInerney de VOX-Pol por apoyar este libro y otras generosidades.

Finalmente, y sobre todo, este libro y todo mi trabajo en este campo, y casi todas las cosas buenas de mi vida, no serían posibles sin el amor y el apoyo que de mi esposa, Janet.

CAPÍTULO 1

Delenda est

En una opinión de la Corte Suprema de EE.UU. de 1964 que intentaba definir la pornografía con fines legales, el juez Potter Stewart resumió la naturaleza nebulosa del concepto en cuatro palabras ahora infames. No pudo ofrecer una definición viable, por lo que escribió “sabré cuando la vea”. 1

Más de cincuenta años después, encontramos que esta prueba se aplica a uno de los problemas más acuciantes del mundo, una ola creciente de movimientos extremistas que están desestabilizando a las sociedades civiles de todo el mundo. Prácticamente todos reconocen la gravedad de la amenaza, pero el extremismo todavía se clasifica según los criterios de Stewart: lo sabremos cuando lo veamos. Y al igual que con la pornografía, no todos estamos de acuerdo sobre lo que pasa la prueba.

La definición del diccionario es circular: extremismo es “la calidad o el estado de ser extremo” o “la defensa de medidas o puntos de vista extremos”. 2 En los círculos académicos y políticos, se han ofrecido definiciones muy variadas. Algunas definiciones son simplistas 3 y otras frustrantemente elaboradas. 4 Muchas están especializadas en un tipo particular de movimiento, como el terrorismo yihadista. 5 Algunas se basan en el uso de la violencia. 6 A menudo, los académicos definen el extremismo en relación con el “centro” o “normas” de cualquier sociedad. 7 En política, el extremismo es un insulto cada vez más conveniente, una forma de caracterizar y condenar lo que “los otros” creen.

Los defectos en estas definiciones deben ser evidentes. Una definición circular (“los extremistas son extremos”) no tiene sentido y es altamente vulnerable al abuso porque puede aplicarse a cualquier persona con la que no estemos de acuerdo. Una definición que especifica una dimensión religiosa excluye los movimientos seculares y viceversa. Una definición basada en la violencia excluye un mundo de movimientos que “sabremos cuando los veamos”, como algunos segregacionistas, la extrema derecha y al menos algunas ramas de la Hermandad Musulmana. Una definición basada en las normas o “centro” de una sociedad es especialmente peligrosa porque excluye a importantes regímenes extremistas históricos exitosos, como la esclavitud racial institucionalizada en Estados Unidos y la Alemania nazi.

Parece que la respuesta a la pregunta “¿qué es el extremismo?” debería ser obvia, pero definitivamente no lo es. Y en un mundo donde el extremismo violento es ampliamente reconocido como un desafío definitorio de nuestra época, ese fracaso en la definición tiene enormes consecuencias en el mundo real.


En un mundo donde el extremismo violento es ampliamente reconocido como un desafío definitorio de nuestra época, ese fracaso en la definición tiene enormes consecuencias en el mundo real.

En Estados Unidos, el término extremista es frecuentemente arrojado, desprovisto de contexto, a través de divisiones raciales y partidistas. Muchos en Occidente sostienen que toda la religión del Islam es inherentemente extrema, y defienden políticas que van desde la restricción de los derechos civiles hasta el internamiento masivo. Dentro del propio Islam, se desatan furiosos debates sobre qué secta, movimiento o nación es normativa y cuál es extremista.

Estos debates influyen en el estudio del extremismo. Hay quizás tres veces más estudios académicos que hacen referencia al yihadismo que al nacionalismo blanco. 8 Los pseudointelectuales, algunos en posiciones de poder político, han argumentado que el nacionalismo blanco es mucho menos importante que el yihadismo, a pesar de que el nacionalismo blanco tiene una historia mucho más larga y mortífera. Y han moldeado las políticas en consecuencia. 9

Si crees que solo “los otros” pueden producir extremistas y que tu propio grupo de identidad no puede, puede que seas un extremista. La historia proporciona una amplia evidencia de que el extremismo es parte de la condición humana y no la provincia exclusiva de ninguna raza, religión o nación. No toda violencia es extremismo, ni todas las innumerables guerras, conflictos y atrocidades de la humanidad. Muchos casos son ambiguos, pero algunos se alinean claramente con nuestra comprensión moderna del concepto.

La diversidad y ubicuidad del problema se puede ver en una revisión de brotes históricos de violencia significativa impulsada por creencias ideológicas. Los ejemplos que siguen se seleccionaron basándose en gran parte en el estudio anterior del autor, que ha seguido la disponibilidad de textos traducidos que describen ideologías articuladas. Hay muchos casos más relevantes de todas partes del mundo, y este capítulo debe entenderse como ilustrativo y no integral. Algunos lectores pueden estar en desacuerdo con algunos de los ejemplos citados en este capítulo. Hasta cierto punto, ese es el punto de este ejercicio. Pero los capítulos que siguen ofrecen una definición de extremismo que trasciende las normas culturales de un momento dado de la historia.

Mientras lees este breve recorrido por la historia, considera algunas de las siguientes preguntas: ¿Se preocupa el extremismo por la supremacía del propio grupo, o se define por el odio al “otro”? ¿Surgen los extremistas de repente en la escena, o evolucionan de los movimientos convencionales? ¿Se encuentran solo en los márgenes de la sociedad? ¿Es la violencia un componente necesario del extremismo? ¿Cómo deciden los extremistas sobre sus creencias? ¿Son racionales? ¿Cómo podemos definir el extremismo objetivamente cuando existen tantas variaciones posibles?

¿Los primeros extremistas?

Si bien los anales del mundo antiguo están llenos de violencia, el contexto social y las justificaciones ideológicas que sobreviven a menudo son incompletos. Uno de los primeros ejemplos de una tendencia social que se asemeja al extremismo tal como lo conocemos hoy en día se puede encontrar en la guerra romana en Cartago en el siglo II a.C., que ha sido descrita por el erudito de Yale Ben Kiernan como “el primer genocidio”. 10

Cartago, ubicada en la actual Túnez, era la capital de uno de los competidores regionales de la antigua Roma. Después de tres guerras devastadoras, Roma capturó la ciudad y desarmó la ciudadanía. Sin embargo, algunos políticos romanos argumentaron que la amenaza planteada por Cartago era tan grave que no podía abordarse simplemente mediante la conquista.

Se dice que un senador romano conocido como Catón el Viejo concluía cada discurso que daba al Senado con la frase “Carthago delenda est” (Cartago debe ser destruida), sin importar el tema del discurso. Catón fue uno de los primeros populistas nacionalistas. Era un paleoconservador incluso en relación con los estándares de la época: militarista, misógino y racista, 11 comparaba la decadencia percibida de su sociedad contemporánea con una edad de oro mítica de los días pasados. Él creía que Cartago representaba una amenaza para la existencia de Roma y la pureza de su cultura. Debido a esto, la victoria no fue suficiente: “Carthago delenda est”.

La Tercera Guerra Púnica comenzó con Cartago rindiéndose casi inmediatamente a Roma y desarmándose. Insatisfecho con los términos de esa rendición, Roma exigió que los cartagineses abandonaran la ciudad, que el Senado ya había decidido destruir. Cuando los residentes se negaron a irse, Roma lanzó un asedio que terminó con Cartago arrasada. La decisión de continuar más allá de la rendición cartaginesa y la retórica de Catón enmarcan la destrucción de Cartago como un ejemplo reconocible de extremismo. Se estima que 150.000 o más personas murieron cuando cayó la ciudad. 12

Cartago es posiblemente el primer ejemplo histórico bien documentado del genocidio y el extremismo violento nacionalista. Hay informes de eventos más antiguos, como la Guerra de Troya o relatos bíblicos que pretenden describir el exterminio israelí de los amalecitas. Aunque estos eventos no están tan bien documentados como la destrucción de Cartago, sugieren que un concepto de extremismo probablemente existió incluso antes en la historia. 13

Después de Cartago, los registros históricos se hicieron más completos, y otros ejemplos surgieron rápidamente. Un movimiento de identidad fundado a principios del siglo I d.C. era conocido como los zelotes. Mucho se ha escrito sobre la secta, aunque parte de esa erudición está coloreada por las interpretaciones cristianas del grupo. 14

Uno de los muchos grupos anti romanos, los zelotes afirmaron una identidad judía única para la Judea ocupada y condenaron tanto a los invasores romanos como a los judíos que cooperaron en el gobierno bajo dominio romano. Su fundador condenó a los colaboradores judíos como cobardes y pareció respaldar un gobierno teocrático gobernado por sacerdotes o un rey sacerdote. Los adherentes también creían en el “celo”, la raíz del nombre del movimiento, lo que significa una imposición militar de sus puntos de vista a través de la violencia. Lucharon contra el gobierno provisional en Jerusalén. 15

Se decía que un grupo dentro o relacionado con los zelotes, los sicarii, iban más allá, creían que “no debía haber señorío del hombre sobre el hombre, que Dios es el único gobernante” y mataron a un sumo sacerdote judío en el 65 d.C por acceder a la dominación romana. Los sicarii eran conocidos por llevar a cabo asesinatos, destrucción de propiedades y robos. Según Josefo, un historiador romano de origen judío, “se mezclaron entre la multitud y ocultaron dagas debajo de sus prendas”, atacando sin previo aviso para generar terror en objetivos romanos y judíos. Se hicieron conocidos como perpetradores de atrocidades. Según Josefo, los Sicarii se suicidaron en masa en lugar de rendirse al asedio en su reducto de montaña de Masada en 74 d.C., 16 aunque los historiadores tienen muchas preguntas sobre la veracidad de este relato. 17

La oscura Edad Media

En 657 d.C, la entonces joven religión del Islam experimentó uno de sus primeros cismas principales con la rebelión de una secta conocida por sus enemigos los jariyitas o cariyitas (de la palabra árabe separarse). 18 Los adherentes se referían a sí mismos como As-Shurah, o “los vendedores”, en referencia a un verso coránico sobre la venta de la vida en el mundo temporal a cambio de la vida eterna en el paraíso.

Los jariyitas rompieron con el califato islámico en una disputa por la sucesión. El movimiento se preocupó por restaurar la práctica del Islam como imaginaban que había sido dos generaciones antes. El califa del día, Ali, aplastó brutalmente la rebelión del jariyismo y posteriormente fue asesinado por uno de los adherentes de la secta 19.

Al igual que con muchos movimientos históricos, los puntos de vista de los jariyitas están coloreados por el paso del tiempo y el conocido efecto de la historia escrita por los vencedores. Por ejemplo, Ireneo, uno de los Padres de la Iglesia, fue durante muchos años la principal autoridad en la secta gnóstica del cristianismo primitivo. Pero el descubrimiento de un alijo de textos gnósticos originales bien conservados en 1945 reveló que sus descripciones de la secta eran a menudo y significativamente inexactas. 20 Los vencedores ortodoxos escriben historias de herejía. 21

Por lo tanto, los jariyitas se han asociado con el extremismo violento gracias al trabajo de los principales historiadores islámicos durante muchos años, pero no está del todo claro qué parte de su reputación se basa en la realidad. Nelly Lahoud, estudiosa del islam político, escribe que la notoriedad de los jariyitas creció en proporción directa con la fama y el estatus de Ali. Además, los eruditos musulmanes en los últimos años han llegado a confiar en que el término es peyorativo para condenar el terrorismo yihadista, lo que colorea aún más las opiniones del grupo. 22

Con esa advertencia instaurada, la comprensión de los jariyitas como extremistas puede tener alguna base. Al igual que los zelotes, los jariyitas son recordados por su celo, tanto en su estricta práctica del Islam como en el uso de la violencia política en su defensa. La mayoría de los relatos coinciden en que eran fundamentalistas incondicionales que recordaban una época dorada del Islam, aunque una que apenas había pasado en sus vidas. Su compromiso estaba tan centrado que se dijo que podían seducir incluso a sus enemigos para convertirse en adherentes.

Se decía que los jariyitas evaluaban la pureza y la creencia correcta de otros musulmanes, matando a aquellos que no cumplían con su definición de Islam. Tenían fama de haber asesinado brutalmente a musulmanes que no pasaron la prueba, junto con sus familias, incluidas mujeres y fetos cortados del útero. 23 Pueden haber creído que cualquier pecado convertía al pecador en un apóstata del Islam. 24

Las guerras entre el cristianismo y el islam, y dentro de los mismos, durante la Edad Media son demasiado vastas para explorarlas en detalle aquí. Pero un caso particularmente memorable de caza de herejías tuvo lugar en la Iglesia Católica Romana del siglo XIII. Los cátaros eran una secta religiosa cristiana con sede en el sur de Francia, cuyas creencias eran muy diferentes de la ortodoxia de Roma. Sus prácticas también fueron notablemente diferentes, con sacramentos únicos y un compromiso de vivir modestamente, en contraste con algunos clérigos católicos de la época.

Una sucesión de papas envió emisarios y mensajes para instar al arrepentimiento en términos cada vez más graves. Según los informes, algunas de estas súplicas se encontraron con respuestas violentas. Finalmente, el Papa Inocencio III convocó a una cruzada, ofreciendo el perdón de todos los pecados para aquellos que “arrancarían las raíces inútiles de la viña del Señor” y llamó a los hombres cristianos “encendidos con el celo de la fe ortodoxa para vengar la sangre justa que no deja de clamar desde la tierra al cielo, hasta que el Señor de la Venganza descienda del cielo a la tierra para confundir tanto a los subvertidos como a los subvertidores”. 25

El número de víctimas fue sorprendente, lo que resultó en una tortura generalizada y la masacre de probablemente cientos de miles de cátaros hasta que la religión y sus partidarios fueron erradicados. El conflicto entre la Iglesia Católica y los cátaros también condujo directamente al establecimiento de una de las instituciones más horribles de la historia, la Inquisición. 26

El nuevo mundo

A partir del siglo XVI, los conquistadores españoles intentaron colonizar las Américas a través de un programa que pudo haber comenzado como una conquista militar, pero que pronto se convirtió en extremismo racial. Ellos perpetraron el genocidio más horrible en la historia humana, lo que resultó en el exterminio de sociedades enteras de pueblos indígenas en las Américas. Las acciones de los conquistadores dejaron hasta 70 millones de muertos gracias a una combinación de masacres intencionales, los efectos de la esclavitud y la introducción de enfermedades mortales. 27

La línea entre la guerra y el extremismo a menudo es confusa, pero los conquistadores ejecutaron su campaña en excesos reprensibles y con el apoyo de una ideología legitimadora. El filósofo español Juan Ginés de Sepúlveda escribió que los pueblos indígenas de las Américas eran “mitad hombres” u “homúnculos”, que poseían “apenas vestigios de humanidad” y merecían ser conquistados y esclavizados. 28 Los colonizadores posteriores del Nuevo Mundo y Australia también se basaron en varias justificaciones ideológicas para sus actos, aunque a menudo eran una excusa poco velada para complacer una codicia cruel y épica. 29

La esclavitud, en general, había sido parte de la guerra y la conquista durante milenios, además de ser un castigo criminal o una satisfacción obligatoria de deuda en algunas culturas. La esclavitud hereditaria o tradicional, el concepto de que los descendientes de un esclavo también deben ser esclavos, era menos común, pero se convirtió en una fuerza creciente después del siglo XV, ya que una serie de proclamas papales ayudaron a legitimar la práctica en conjunto con la colonización de las Américas y el auge concurrente de la trata de esclavos africanos. Durante el curso de estos debates, surgió una variedad de puntos de vista religiosos en conflicto (tanto católicos como protestantes) sobre si los pueblos indígenas y otras razas no blancas podían considerarse humanos y si su esclavitud estaba justificada de todas formas. La institución —y su racialización— creció a pesar de estas ambigüedades y opiniones cambiantes. 30

En las Américas coloniales, Virginia aprobó una ley que legalizaba la esclavitud hereditaria, y otras colonias pronto la siguieron, incorporando la práctica profundamente en la economía y la cultura de los nacientes Estados Unidos. Los desacuerdos sobre la moralidad de la esclavitud se convirtieron lentamente en una fuerza lo suficientemente fuerte como para romper una nación. El surgimiento del movimiento abolicionista a principios del siglo XIX y sus ataques a la legitimidad de lo que se llamó la “institución peculiar” condujo a la cristalización y codificación de las ideologías extremistas de esclavitud. 31

“¿Pueden estas dos razas distintas de personas que ahora viven juntas como amo y sirviente, separarse alguna vez?”, preguntó el escritor pro esclavitud Thomas Roderick Dew. “¿Se puede enviar al negro de regreso a su hogar africano, o llegará el día en que pueda ser liberado de su esclavitud, y subir en la escala de la civilización y los derechos como igual con el blanco?”. 32

Para preservar la esclavitud, se presentaron amplias justificaciones ideológicas. Los intelectuales del sur saltaron a la tarea, citando fuentes tanto bíblicas como “científicas”. También se basaron en precedentes históricos, citando civilizaciones pasadas que habían prosperado en la institución (a menudo eludiendo la distinción entre la esclavitud no hereditaria y su rama hereditaria y racializada). 33

Nadie sabe realmente cuántos esclavos fueron retenidos en cautiverio en Estados Unidos y en otros lugares durante la práctica. Probablemente, un mínimo de 10 millones de esclavos africanos fue traficados a las Américas, y al final de la Guerra Civil, casi 4 millones de esclavos fueron liberados solo en Estados Unidos. El costo humano total de la trata de esclavos africanos y las generaciones posteriores de esclavitud hereditaria ciertamente llegan a las decenas de millones, una de las vergüenzas más graves en la historia de la humanidad y uno de los mayores triunfos del extremismo. 34

El siglo veinte y más allá

Los orígenes del extremismo antisemita, en su aspecto religioso, se remontan a milenios (véase el capítulo 3), pero en Francia y Alemania se convirtió en una ideología que consideraba la identidad judía no solo religiosa sino también como racial a finales del siglo XIX. Las creencias antisemitas se afianzaron con especial ferocidad en Alemania, donde décadas de guerra y agitación social crearon condiciones ideales para la persecución de una minoría a la que se podía culpar por la carencia y la incertidumbre. 35 Una confluencia de eventos, anclados por el nacionalismo alemán y el antisemitismo virulento, condujo en última instancia a la depredación del régimen nazi, que mató a 6 millones de judíos y al menos a otros 12 millones entre 1933 y 1945 mediante campañas de genocidio, los horrores de los campos de concentración, los programas de inanición masiva y otras atrocidades, sin considerar el número de muertos en tiempo de guerra, que sumaron decenas de millones más en todos los lados. 36

Incluso en la derrota, elementos de la venenosa ideología nazi viven hoy en cientos de movimientos sucesores en todo el mundo que se dedican no solo a la pureza racial y el nacionalismo alemán, sino a un amplio espectro de creencias supremacistas blancas, desde Estados Unidos hasta Grecia y desde Rusia hasta Australia. La influencia del nazismo perdura hoy no solo entre grupos relativamente pequeños de adherentes directos, sino en dinámicas internacionales y políticas más amplias, 37 incluyendo una gran cantidad de conspiradores políticamente corrosivos que reciclan sin parar los tropos antisemitas utilizando eufemismos como “globalista”. 38

El siglo XX estuvo plagado de extremismo: el asesinato anarquista del presidente estadounidense William McKinley en 1901, el asesinato nacionalista serbio del archiduque austríaco Franz Ferdinand en 1914 (uno de los eventos que ayudaron a desencadenar la Primera Guerra Mundial), las masacres estalinistas de la década de 1930, y la matanza de hasta un millón de tutsis en Ruanda en 1994. 39 Hay muchos más ejemplos de extremismo, demasiados para describirlos completamente en un solo capítulo o incluso en un solo volumen.

En el invierno de 1979, una serie de eventos sacudieron al mundo musulmán, y prepararon el escenario para el azote extremista que domina la mayoría de las discusiones sobre el tema en la actualidad: el movimiento yihadista. Los revolucionarios iraníes derrocaron al gobierno secular de su nación y establecieron una teocracia extrema, preparando el escenario para el surgimiento posterior del formidable movimiento yihadista chiíta Hezbolá y una gran cantidad de otras milicias sectarias chiítas. Poco después, en Arabia Saudita, una banda de extremistas apocalípticos sitió la Gran Mezquita en La Meca, el lugar más sagrado del Islam, en un ataque terrorista que dejó cientos de muertos y paralizó el país durante semanas.

Quizás lo más fatídico fue que la Unión Soviética invadió Afganistán a fines de 1979, lo que desencadenó una secuencia de eventos de varias décadas que ha dado forma a gran parte del siglo XXI. En respuesta a la invasión de un país musulmán, cientos y luego miles de combatientes extranjeros se dirigieron a Afganistán para luchar contra los soviéticos como muyahidines, guerreros en defensa de sus correligionarios. En Estados Unidos, los muyahidines fueron vistos al principio como luchadores por la libertad y sus líderes fueron invitados al país para reunirse con políticos estadounidenses. Recibieron elogios del Departamento de Estado y un apoyo encubierto de la Agencia Central de Inteligencia. El jefe de los batallones de combatientes extranjeros, Abdullah Azzam, viajó a Estados Unidos en varias ocasiones, reclutando abiertamente a musulmanes estadounidenses para unirse a la batalla. 40

A medida que la guerra de casi una década comenzó a declinar con la retirada de los soviéticos, los veteranos del movimiento de combatientes extranjeros decidieron que su trabajo no había terminado. En 1988, Osama bin Laden organizó un pequeño grupo de veteranos de Afganistán para formar Al Qaeda, una organización dedicada a remodelar el mundo musulmán. Al Qaeda comenzó como una pequeña y secreta camarilla que prestaba ayuda a terroristas musulmanes y grupos insurgentes en todo el mundo.

Durante la década de 1990, los extremistas nacionalistas serbios llevaron a cabo ataques genocidas que resultaron en la muerte, desplazamiento y colocación de miles de musulmanes bosnios en campos de concentración. Estos ataques extremistas provocaron una respuesta extremista. Al menos cientos de extremistas yihadistas extranjeros, muchos entrenados o afiliados a Al Qaeda, se unieron al esfuerzo de defensa musulmán, junto con cientos de yihadistas más de origen bosnio. 41 Aunque en 1995 se entabló una paz incómoda entre los bandos en guerra, los extremistas de ambos campos continúan plagando la región en cantidades significativas. 42

Al Qaeda buscó derrocar a los corruptos regímenes del Medio Oriente y reemplazarlos por teocracias sunitas. Debido a que Bin Laden y su cohorte creían que el movimiento no podría lograr esto sin privar a los gobernantes árabes del apoyo financiero y militar estadounidense, Al Qaeda comenzó a dirigir ataques terroristas contra Estados Unidos, primero apoyando a grupos extremistas poco conectados (como en el bombardeo del World Trade Center en 1993) y más tarde con sus propias operaciones altamente profesionales (como los bombardeos sincronizados de 1998 de las embajadas de Estados Unidos en África Oriental).

El 11 de septiembre de 2001, Al Qaeda llevó a cabo el ataque terrorista más devastador de la historia, secuestró cuatro aviones y estrelló con éxito tres de ellos en las Torres Gemelas del World Trade Center y el Pentágono. En respuesta, Estados Unidos lanzó una “Guerra contra el terror” que continúa hasta nuestros días. La agitación social y política resultante a menudo ha colocado a los musulmanes en el centro del debate público y la política con respecto al extremismo. 43

A raíz de la invasión estadounidense de Afganistán, donde se encontraba Al Qaeda, la organización se extendió geográficamente, primero bajo un modelo de afiliación relativamente centralizado. Pero con el tiempo, la cohesión de la organización fue probada por políticas internas y presiones externas. Los socios libraron cada vez más insurgencias en sus reinos locales y descuidaron su enfoque original en Estados Unidos y una yihad global.

La fractura más importante tuvo lugar en Irak, hogar del primer socio oficial de Al Qaeda, que se formó en respuesta a la invasión estadounidense de ese país en 2003. Al Qaeda en Irak fue fundada por Abu Musab al-Zarqawi, un yihadista jordano cuyas opiniones eran aún más extremas que las de Bin Laden. Al Qaeda en Irak casi inmediatamente entró en conflicto con su grupo matriz. Después de una década luchando contra las fuerzas estadounidenses e iraquíes con diversos grados de éxito, pasó por una serie de reorganizaciones y finalmente se estableció como una entidad completamente independiente de Al Qaeda, conocida como el Estado Islámico o ISIS.

El Estado Islámico, que se discute extensamente en los capítulos siguientes, representó una evolución de la ideología de Al Qaeda. Fue más violento y con una variedad mucho más amplia de objetivos. Donde al Qaeda intentó (selectivamente y con resultados mixtos) minimizar las bajas musulmanas sunitas en sus ataques, el Estado Islámico masacró a cientos de sunitas. Donde Al Qaeda puso menos énfasis en la división entre las sectas sunitas y chiitas del Islam, el Estado Islámico calculó sus ataques para ampliarla, convirtiendo a los musulmanes chiitas en su archienemigo, sobre todos, incluso los odiados estadounidenses y judíos. 44

A medida que los movimientos yihadistas proliferaron y se diversificaron, el tema de la comprensión del extremismo se volvió más polémico, controvertido y confuso. En Siria, el régimen de Bashar al-Assad mata brutalmente a civiles por miles y justifica la carnicería diciendo que está luchando contra extremistas. 45 Dentro de la oposición siria, las luchas internas frenéticas giran en torno a la cuestión de qué rebeldes son la oposición noble y cuáles son extremistas yihadistas. 46 Incluso los verdaderos yihadistas en Siria son divididos en campos cada vez más radicales, acusándose constantemente de extremismo mientras se exoneran. 47 Los rebeldes yihadistas definen su extremismo entre sí y contra el Estado Islámico, que es un enemigo mortal para la mayoría de ellos, a pesar de las grandes similitudes en sus ideologías. 48

La complejidad del extremismo ahora aturde todas las discusiones, exacerbadas por una tendencia demasiado humana para describir cualquier diferencia política en el marco extremista. Las críticas razonables de las políticas israelíes hacia los palestinos a veces se desvían hacia los tropos antisemitas. Mientras tanto, un grupo terrorista designado internacionalmente, Hamas, controla grandes extensiones de territorios palestinos, participando en el gobierno incluso mientras se divide internamente en facciones más y menos extremas. 49

El creciente movimiento de extrema derecha en Estados Unidos predica la intolerancia contra los musulmanes con la afirmación de que el Islam en sí mismo es fundamentalmente extremista, y la alta frecuencia de ataques terroristas del Estado Islámico arroja combustible sobre ese fuego. Desde el punto de vista de la extrema derecha, cada musulmán es un posible terrorista y un infiltrado cultural activo que busca establecer un gobierno religioso islámico en Estados Unidos. 50

En Myanmar, los budistas han sido arrastrados en este ciclo, practicando discriminación o peor contra miembros de su minoría musulmana rohingya durante décadas antes de abrir una nueva campaña de limpieza étnica que se inclina rápidamente hacia el genocidio en el momento de escribir este artículo. Al igual que los extremistas anti musulmanes en otros países, el monje budista radical Ashin Wirathu dice que sus víctimas son los verdaderos extremistas. “Puedes estar lleno de amabilidad y amor, pero no puedes dormir junto a un perro loco”, dijo Wirathu, tratando de conciliar la enseñanza budista tradicional con su campaña de odio y alarmismo 51.

Si hay alguna lección que aprender de estos ejemplos modernos e históricos, es esta: definir el extremismo no es un asunto casual.


La complejidad del extremismo ahora aturde todas las discusiones, exacerbadas por una tendencia demasiado humana para describir cualquier diferencia política en el marco extremista.

“Lo sabré cuando lo vea” no es un estándar aceptable cuando hay vidas en juego. No es suficiente para un mundo donde el curso de la historia ha cambiado repetidamente como resultado de la violencia extremista.

Entonces, ¿cómo comenzamos? ¿Cómo podemos entender el extremismo fuera del ámbito de una sola tensión ideológica? ¿Cómo podemos separar nuestras conversaciones sobre el extremismo de los desacuerdos políticos ordinarios? ¿Cómo puede una mejor comprensión del extremismo reducir su terrible costo en la vida humana? Este libro intenta responder estas preguntas.

CAPÍTULO 2

¿Qué es el extremismo?

La famosa teórica política Hannah Arendt argumentó que las ideologías eran inventos modernos que comenzaron a manifestar un impacto político significativo solo con la llegada de figuras como Adolf Hitler y Josef Stalin. 1 Pero esa afirmación (hecha en el contexto del totalitarismo) es desmentida por la historia revisada en el capítulo anterior. Aunque lejos de estar completa, esta revisión de creencias identificablemente extremistas ilustra el alcance desalentador de un problema que ha afectado a la humanidad desde casi el comienzo de la historia registrada.

El estudio objetivo del extremismo conduce rápidamente a tres verdades cruciales:

• El extremismo rara vez es simple.

• El extremismo no pertenece a ninguna raza, religión o escuela política.

• El extremismo puede ser profundamente consecuente en las sociedades.

Estas estipulaciones nos abren a un mundo de problemas. ¿Cómo comenzamos a abordar un desafío tan diverso? ¿Podemos razonablemente esperar vencer un problema que ha perdurado durante la mayor parte de la historia humana? ¿Y qué es el extremismo a fin de cuentas?

A pesar de su diversidad, los movimientos extremistas tienen elementos comunes que proporcionan un camino hacia la comprensión. Uno de los marcos más útiles para discutir el extremismo es la teoría de la identidad social, un enfoque para comprender la dinámica intergrupal iniciada por los psicólogos sociales Henri Tajfel y John C. Turner. 2

La teoría de la identidad social estipula que las personas se clasifican a sí mismas y a los demás como miembros de grupos sociales competidores. El endogrupo es un grupo de personas que comparten una identidad, ya sea religiosa, racial o nacional. Es el grupo al que pertenecemos: el “nosotros” en “nosotros contra ellos”. El exogrupo es un grupo de personas que están excluidas de un endogrupo. Son parte de “ellos”.

En este libro, los endogrupos y exogrupos representan cada uno una identidad, un conjunto de cualidades que se entiende que diferencian a una persona o grupo de otras personas o grupos. Las personas que comparten una identidad común pueden formar una identidad colectiva, un grupo de personas que se definen por su nación, religión, raza o algún otro rasgo, interés o preocupación compartida.

El endo en endogrupo no denota dominio, popularidad o un juicio de valor. Endo y exo son estados relativos. Mi endogrupo puede ser tu exogrupo y mi exogrupo puede ser tu endogrupo. Para cualquier identidad dada, estás dentro o fuera del grupo.

Para la mayoría de los movimientos sociales, los endogrupos y exogrupos son simplemente diferentes, lo que no es ni debiera ser una razón reflexiva de hostilidad. Las sociedades pluralistas aceptan e incluso celebran las diferencias entre individuos y grupos. Aun así, las personas tienen una tendencia natural a admirar y estimar sus propios endogrupos en comparación con cualquier exogrupo. En el caso de los movimientos extremistas, esta tendencia se amplifica enormemente. La lealtad al endogrupo es importante, y ciertos exogrupos se perciben como enemigos amenazantes.

Identificar endogrupos y exogrupos no es un proceso puramente binario. Como veremos, un endogrupo no siempre es unitario, y puede subdividirse de manera significativa. Un endogrupo también puede tener más de un exogrupo. Por ejemplo, los yihadistas sunitas designan muchos exogrupos diferentes como parte de un círculo superpuesto de enemigos. Muchos nacionalistas blancos creen que cada raza tiene cualidades distintas y representan un tipo diferente de amenaza para su endogrupo. En tales circunstancias, los extremistas pueden prescribir diferentes tácticas para tratar con diferentes exogrupos.

Los endogrupos y exogrupos no siempre son obvios. Tienen que ser definidos. La categorización es el acto de entenderse a sí mismo como parte de un endogrupo y determinar si los demás son parte de tu endogrupo o exogrupo. La identificación social es un acto de autocategorización en el que un individuo decide que él o ella es parte de un endogrupo. La categorización tiene consecuencias psicológicas que moldean la forma en que las personas y los grupos se ven a sí mismos y a los demás, lo que se analiza en las páginas siguientes.

A menudo, se percibe que los endogrupos tienen más legitimidad que los exogrupos. En este contexto, la legitimidad puede definirse como la creencia de que una identidad colectiva tiene derecho a existir y puede definirse, mantenerse y protegerse legítimamente. La palabra tiene muchas dimensiones en el uso diario, la mayoría de las cuales no son relevantes para el extremismo. Como veremos, la búsqueda de legitimidad es un elemento clave en muchos movimientos extremistas.

Todos los grupos extremistas (y muchos grupos no extremistas) tienen algún tipo de ideología. Al igual que con la palabra extremista, hay muchas definiciones de ideología, y algunas son bastante complejas. Estas definiciones más expansivas pueden ser necesarias para abarcar grupos políticos y religiosos no extremistas. 3 En el contexto de este libro, sin embargo, una ideología extremista es una colección de textos que describen quién es parte del endogrupo, quién es parte de un exogrupo, y cómo el endogrupo debería interactuar con el exogrupo. Los textos ideológicos pueden incluir una amplia gama de tipos de medios, como libros, imágenes, conferencias, videos e incluso conversaciones.

Muchos estudiosos prefieren definir la ideología principalmente en términos de ideas y conceptos. 4 Encuentro que esto innecesariamente amorfo. Las ideas y los conceptos están contenidos en los textos, y un movimiento no puede adoptar una ideología a menos que se transmita en un texto.


La búsqueda de legitimidad es un elemento clave en muchos movimientos extremistas.

Sin transmisión y narrativa, no habría grupos extremistas, solo individuos extremistas siguiendo creencias de diseño propio. Además de destacar la importancia de la transmisión, enfocarse en los textos facilita el análisis sistemático de los contenidos de una ideología y el seguimiento de su evolución a lo largo del tiempo.

Un bestiario de extremistas

El primer capítulo de este libro proporciona ejemplos anecdóticos de la diversidad de movimientos extremistas, extraídos de la historia en un orden aproximadamente cronológico. Esta sección intenta organizar estos ejemplos en categorías para los tipos más comunes y consecuentes de extremismo. Algunos movimientos extremistas son un híbrido de las categorías enumeradas a continuación, y otros son subconjuntos altamente particularizados.

No toda la violencia es extremista, y no todos los extremistas son violentos. Muchos crímenes y guerras involucran violencia para promover o proteger los intereses individuales o grupales, como el lucro o la legítima defensa propia. Si bien los sentimientos extremistas a menudo se superponen con el crimen y la guerra, el mero acto de violencia, incluso la violencia horrible y malvada, no es inherentemente extremista.

Esto puede conducir a algunas situaciones turbias y poco claras que requieren una descompresión significativa, y algunas preguntas pueden nunca resolverse limpiamente. Por ejemplo, el origen étnico juega un papel importante en la mafia y otras pandillas criminales étnicas, pero la promoción de esa identidad étnica a menudo es secundaria a otras consideraciones, como las ganancias.

Ambigüedades similares pertenecen a los crímenes de odio, los que se discuten con más detalle en el capítulo 4. Algunos delitos de odio están claramente impulsados por ideologías extremistas (por ejemplo, un ataque de un grupo de cabezas rapadas neonazis a un afroamericano). Pero otros pueden ser ejemplos de lo que yo llamo odio “peatonal”, el simple disgusto de las personas que son diferentes.

Un ejemplo podría ser un hombre heterosexual borracho que ataca a un hombre gay en un bar, motivado por el miedo, la ira o la intolerancia. El atacante no cuenta con una creencia ideológica articulada para justificar su violencia. La falta de ideología no disminuye la gravedad de tales ataques, pero plantea dudas sobre si todos los crímenes de odio deben considerarse extremismo. Mi propia inclinación es clasificar el odio peatonal como distinto del extremismo ideológico, pero hay mucho espacio para el debate. Por ejemplo, la actitud del atacante puede tener sus raíces en un concepto ideológico que se ha difundido ampliamente en la sociedad, ocultando sus orígenes. Los datos del gobierno sobre crímenes de odio a menudo son deficientes con respecto a los motivos detallados y las posibles influencias ideológicas, y un estudio podría ayudar a aclarar esta cuestión.

De igual forma, el terrorismo debe ser desenredado del extremismo. Aunque a menudo van de la mano, no son lo mismo. El terrorismo es una táctica, mientras que el extremismo es un sistema de creencias. Debido a que los movimientos extremistas son a menudo pequeños, están motivados para adoptar tácticas asimétricas como el terrorismo. Cuando los extremistas usan el terrorismo, generalmente crean justificaciones ideológicas para apoyar esa decisión. Sin embargo, muchos extremistas evitan el terrorismo, y no todos los que emplean la táctica del terrorismo son necesariamente extremistas.

Las principales categorías de extremismo incluyen movimientos raciales o étnicos, religiosos, nacionalistas, antigubernamentales, anarquistas, clasistas, de un único frente, de género, orientación sexual e identidad sexual. Estas categorías a menudo se superponen, a veces de formas autor reforzantes, como el emparejamiento de una religión con una identidad nacional o la adopción de principios antigubernamentales por parte de los racistas. En ocasiones, esas ideologías fusionadas pueden ser más complejas y tóxicas que la suma de sus partes.

Extremismo racial o étnico

Los movimientos extremistas raciales promueven un endogrupo racial o étnico y exigen actos hostiles contra uno o más exogrupos raciales o étnicos. La raza a veces se usa como sinónimo de etnicidad. En otras ocasiones, la raza es un concepto socialmente construido que incorpora distinciones étnicas. El ejemplo más obvio de esto último es la distinción entre blanco y negro. Cada uno de estos términos se ha definido de distintas maneras en diferentes momentos. Por ejemplo, los inmigrantes polacos, irlandeses e italianos a Estados Unidos ahora se consideran blancos, pero no siempre lo fueron. 5


El terrorismo es una táctica, mientras que el extremismo es un sistema de creencias.

El extremismo racial es uno de los problemas más difíciles de resolver en el mundo. A diferencia de otras formas de extremismo, como las que se basan en identidades religiosas o políticas, alguien que ha sido asignado a un exogrupo racial generalmente no puede optar por unirse al endogrupo para escapar de la persecución.

Los miembros del endogrupo son la única autoridad para determinar quién pertenece al exogrupo, y gastan un considerable capital intelectual para tratar de crear límites infranqueables entre las “razas”. Quizás lo más infame es que los nazis elaboraron leyes detalladas que definían quién podía considerarse alemán (y, por lo tanto, tenía derecho a los privilegios de ciudadanía) y quién era judío (y, por lo tanto, sujeto a persecución). Criminalizaron los matrimonios mixtos para evitar que los judíos se “convirtieran” en alemanes, incluso a través de generaciones de asimilación. 6

A pesar de tales esfuerzos para congelar irrevocablemente las definiciones raciales, los límites cambian tanto para las identidades raciales dominantes como para las extremistas, pero el proceso de cambio generalmente demora generaciones. Al no poder ocultar su ascendencia para ingresar en un endogrupo, los miembros del exogrupo no tienen la opción de convertirse en miembros del endogrupo.

El carácter de un movimiento extremista racial está influenciado en cierta medida por si el endogrupo racial es mayoritario o minoritario en su sociedad anfitriona, pero existen ambos tipos. Por ejemplo, se puede encontrar una variedad de movimientos nacionalistas blancos y negros en Estados Unidos

El extremismo requiere un compromiso inquebrantable con acciones hostiles contra un exogrupo, lo que se discute con más detalle más adelante. La mayoría de los endogrupos pueden caracterizar incorrectamente a los grupos minoritarios como extremistas por buscar la igualdad de protección bajo la ley o la reparación de agravios legítimos. Por ejemplo, algunos extremistas de derecha en los Estados Unidos acusan al movimiento de Black Lives Matter [Las vidas negras importan] de extremismo, pero no hay nada inherentemente extremista en hacer campaña por la igualdad de protección ante la ley.

Extremismo religioso

La mayoría de las religiones estipulan que sus creencias y prácticas son objetivamente superiores a todas las demás. Los miembros de exogrupos religiosos generalmente sufren algún castigo por sus creencias equivocadas, pero el castigo a menudo es intangible, ya sea ser excluido de un paraíso en el más allá, reencarnar en una posición inferior o la expectativa de que los miembros del exogrupo no lograrán la iluminación y la paz.

En contraste, los extremistas religiosos imponen penas a los exogrupos en el mundo temporal. Al igual que con el extremismo racial, estas sanciones pueden incluir rechazo, prácticas discriminatorias e incluso exterminio. El establecimiento de un estado teocrático generalmente cae en algún lugar del espectro extremista porque la mayoría de las teocracias penalizan a los no creyentes obligándolos a adherirse a valores y prácticas que no comparten o sometiéndolos a discriminación u opresión.

A diferencia de los extremistas raciales, los extremistas religiosos generalmente incluyen algún mecanismo establecido por el cual los miembros del exogrupo pueden unirse al endogrupo a través de la conversión, ya sea voluntariamente o bajo amenaza, utilizando un procedimiento relativamente consistente. De hecho, los grupos extremistas a menudo contienen un número desproporcionado de conversos. En este sentido, el extremismo religioso puede verse como un poco menos intratable que el extremismo racial, aunque los extremistas religiosos son capaces de la misma violencia e intolerancia desmedidas.

Extremismo nacionalista

El nacionalismo generalmente se entiende como la promoción de los intereses de la propia nación por sobre los intereses de los demás o del mundo en general, unidos con un sentimiento de superioridad a otras naciones. Es normal e incluso saludable para un ciudadano comprometido experimentar una cierta cantidad de sentimiento nacionalista, como sentirse orgulloso o agradecido de ser estadounidense.

El extremismo nacionalista lleva esto a un nivel diferente, argumentando que la nación debe ser protegida tomando medidas hostiles contra los exogrupos. A veces esto significa tomar medidas contra otras naciones o el mundo entero, pero a menudo el extremismo nacionalista está preocupado por la inmigración, cómo se define y otorga la ciudadanía.

Debido a esto, el extremismo nacionalista a menudo se combina, implícita o explícitamente, con la idea de restricciones raciales o religiosas sobre quién puede convertirse en ciudadano. A lo largo de su historia, Estados Unidos ha experimentado varias oleadas de extremismo nacionalista, que se manifiestan en hostilidad hacia los inmigrantes de una variedad de orígenes étnicos y religiosos.

Hoy, muchos extremistas nacionalistas estadounidenses están obsesionados principalmente con los musulmanes, argumentando que realmente no pueden ser estadounidenses porque su primera lealtad es hacia el Islam. Un debate similar tuvo lugar anteriormente en la historia de Estados Unidos con respecto a los católicos romanos y su aparente lealtad al Papa. 7 Aunque muchos extremistas anti musulmanes son cristianos y creen que están defendiendo la identidad de Estados Unidos como nación cristiana, hay excepciones notables, incluidos judíos y ateos, quienes se oponen a la inmigración musulmana por otras razones. Esto da como resultado una especie de nacionalismo híbrido, con una identidad nacional un tanto amorfa dentro del endogrupo que se opone a un exogrupo religioso o racial específico.

Al igual que con la religión, existen procedimientos establecidos para que los miembros del exogrupo se unan al endogrupo y adquieran la ciudadanía. Pero aunque la conversión religiosa a menudo es aceptada e incluso adoptada por extremistas religiosos, los nacionalistas a menudo dirigen su ira y activismo político a los procedimientos que rodean a la ciudadanía, buscando restringirlos o incluso eliminarlos.

Por otro lado, no todas las conversaciones sobre el establecimiento de reglas ordenadas para la ciudadanía y la aplicación de las leyes de inmigración son de naturaleza extremista. El extremismo se convierte en un problema cuando esas conversaciones giran en torno a inmigrantes actuales y futuros para dirigir medidas hostiles.

Extremismo antigubernamental

Para los extremistas antigubernamentales, el exogrupo es el gobierno del país en el que viven. A menudo, pero no siempre, las ideologías antigubernamentales están ligadas a la creencia de que los valores o principios fundacionales de un país se han corrompido. El gobierno y quienes lo apoyan son exogrupos enemigos. Los endogrupos están menos definidos. Para algunos, los endogrupos son un arquetipo del ciudadano común. Para otros, el endogrupo se compone solo de otras personas que comparten valores específicos o reconocen la ilegitimidad del gobierno existente. Al igual que con el extremismo nacionalista, el exogrupo del gobierno puede estar vinculado a una dimensión racial o religiosa. Por ejemplo, muchos extremistas antigubernamentales estadounidenses creen que la corrupción del gobierno de su país es el resultado de una conspiración judía. 8

Extremismo anarquista

Los anarquistas difieren de los extremistas antigubernamentales en que se oponen a todas las formas de gobierno obligatorio y no solo a un régimen específico existente. En cambio, los anarquistas creen que las personas deberían participar en la sociedad de manera voluntaria y espontáneamente organizada. Mantener esta creencia no convierte a las personas en extremistas a menos que también crean que deben tomar medidas hostiles contra los gobiernos y los participantes políticos existentes.

Como era de esperar, la naturaleza anti organizacional del anarquismo hace que sea difícil montar movimientos grandes y cohesivos, pero el extremismo anarquista fue una fuerza violenta a tener en cuenta a fines del siglo XIX y durante gran parte del siglo XX, y se le atribuyó el asesinato de muchos líderes de las principales potencias occidentales, incluido el zar ruso Alejandro II, el presidente francés Marie François Sadi Carnot, el presidente estadounidense William McKinley, el rey español Umberto I y la emperatriz austríaca Elisabeth. 9

Extremismo clasista

La mayoría de las personas ha escuchado la frase guerra de clases, y muchos probablemente pusieron los ojos en blanco. Los conflictos sobre la clase no suelen clasificarse como extremismo, aunque la clase es a menudo una parte crucial de los conflictos entre otros tipos de identidad.

Sin embargo, la clase es un producto altamente fungible, volátil y significativamente dependiente de la percepción y el estado relativo. Las personas entran y salen de las clases con mucha más facilidad que otras identidades, y un movimiento basado en la clase es difícil de mantener, en parte porque los movimientos exitosos resultan en una redefinición radical de los endogrupos y exogrupos. Aunque los conflictos serios basados en la clase pueden anular por completo la estructura de la clase, como en la Revolución rusa, a menudo se trata de mover grupos de personas de una clase a otra o ajustar su estado relativo, lo que no se presta a una necesidad inquebrantable de acciones hostiles basadas en categorías claras, un componente de la definición de extremismo presentado más adelante en este capítulo.

Ciertas ideologías, como el comunismo, están explícitamente basadas en la clase y pueden adquirir una dimensión extremista, como en el caso del terrorismo marxista o maoísta, que (en principio, al menos) buscaba eliminar la existencia de una clase alta. 10 Las ideologías basadas en la clase también pueden hibridarse con otras ideologías, como en el caso del socialismo anarquista y el anarcosindicalismo 11 o en los movimientos extremistas raciales en sociedades donde la raza y la clase son categorías estrechamente relacionadas.

Movimientos de un único frente

Una variedad de movimientos lleva a cabo ataques terroristas u otra violencia sobre la base de un único frente. Estos grupos pueden formular una construcción de identidad como parte de su ideología, pero pueden no estar completamente formados como movimientos extremistas. En general, para estos movimientos, el endogrupo está compuesto por personas que están en el lado correcto del frente único, y el exogrupo está compuesto por personas que están en el lado equivocado. En algunos casos, estos movimientos pueden ser un ajuste ambiguo con la definición ofrecida más adelante en este capítulo.

Por ejemplo, cierta violencia contra el aborto está motivada de una manera relativamente simple por la creencia de que un feto es completamente humano y está vivo. No es sorprendente que las personas que sostienen esa creencia recurran a la violencia para evitar lo que ven como asesinato. Pero otras personas que ejercen violencia en torno al aborto y los derechos reproductivos están motivadas por ideologías más amplias relacionadas con la religión o el papel de la mujer en la sociedad.

Aunque son menos comunes, los extremistas pro y anti tecnología salen a la superficie de vez en cuando. El más famoso, Ted Kaczynski, mejor conocido como Unabomber, llevó a cabo una serie de bombardeos mediante paquetes de correo para expresar su opinión de que la tecnología era mala para la sociedad y la felicidad humana. El caso de Kaczynski es inusual en el sentido de que representó un movimiento de un solo hombre, pero también identificó a un exogrupo: izquierdistas, una palabra que aparece en el manifiesto de Kaczynski 126 veces como contribuyente y manifestación de los efectos nocivos de la tecnología.

Otros ejemplos de movimientos de un único frente o alcance limitado incluyen manifestantes fiscales y antifascistas (conocidos como antifa), aunque los adherentes de estos movimientos pueden adoptar categorías adicionales de exogrupo e incorporar elementos de otras ideologías. Para los manifestantes fiscales, esto generalmente incluye el extremismo antigubernamental, mientras que los seguidores de antifa a menudo adoptan alguna forma de anarquismo.

Los movimientos por el medio ambiente y los derechos de los animales se encuentran entre los usuarios más prolíficos del terrorismo en pos de un objetivo político, aunque sus ataques han sido mucho menos letales que los de otros extremistas. En términos generales, en los últimos años, los extremistas de izquierda han causado muchas menos muertes que los extremistas de derecha y yihadistas, aunque eso no siempre ha sido así desde una perspectiva histórica. 12

Género, orientación sexual e identidad sexual

Quizás las identidades más íntimas y poderosas en la experiencia humana giran en torno a la orientación sexual y de género. Por lo tanto, no es sorprendente que estas identidades sean a menudo un foco central para los extremistas. Algunos movimientos extremistas se centran en estas identidades específicas, comoel movimiento por los derechos de los hombres (MDH) que promueven una agenda que es claramente anti mujer o que defiende la “terapia de conversión” que utilizan técnicas fraudulentas y tortuosas para “curar” a las personas homosexuales. 13

Además de los movimientos que están centralmente relacionados con la identidad sexual y de género, muchos movimientos extremistas se basan en estos temas de manera incidental o como parte de una ideología más amplia. El género y la identidad sexual a menudo se presentan como un componente adicional de alguna otra forma de extremismo ideológico.

La aplicación estricta de las costumbres sexuales y de género a menudo ocupa un lugar destacado en las ideologías extremistas que se interesan principalmente de alguna otra identidad primaria. Aunque tanto los hombres como las mujeres participan en el extremismo, los hombres están excesivamente representados en las poblaciones extremistas, especialmente en lo que respecta a cometer actos de violencia. Las mujeres participan en movimientos extremistas en muchos niveles, pero tienen muy poca representación en roles de liderazgo y acción violenta. 14 Esto a veces ha llevado a académicos y formuladores de políticas a minimizar la participación de las mujeres, pero la representación excesiva de los hombres (generalmente hombres heterosexuales cisgéneros) como participantes activos es clara y persistente. 15

Algunas ideologías extremistas, particularmente en la extrema derecha y en los círculos yihadistas, relegan a las mujeres a roles no violentos y enfatizan su función reproductiva como una contribución central al movimiento. En otras palabras, instan a las mujeres a tener y criar hijos como una forma de propagar el grupo. El control de los extremistas masculinos sobre las mujeres puede ser explícito o implícito, pero rara vez es invisible. Esto a menudo resulta en varias formas de fetichización de las mujeres, como se ve en la propaganda nacionalista blanca que afirma que “las mujeres blancas son mágicas” y que presenta imágenes estilizadas de madres blancas con muchos niños blancos. 16

El Estado Islámico ha destacado a las mujeres en su propaganda y las ha empleado como reclutadoras en las redes sociales, alentando a las mujeres a emigrar a los territorios bajo su control para casarse con los combatientes de la organización. Dentro de su territorio, el Estado Islámico ha establecido brigadas de mujeres para hacer cumplir violentamente las costumbres sociales extremas contra otras mujeres. 17 Aún más inquietante, el Estado Islámico ha institucionalizado abiertamente la esclavitud sexual y la violación contra miembros del grupo minoritario Yazidi en Irak, como un incentivo para los miembros masculinos del endogrupo. 18

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