Kitabı oku: «Guardianes de Titán. Éride»
GUARDIANES DE TITÁN

JORDI SÁNCHEZ SITJES
GUARDIANES DE TITÁN
EXLIBRIC
ANTEQUERA 2018
GUARDIANES DE TITÁN
© Jordi Sánchez Sitjes
Diseño de portada: Dpto. de Diseño Gráfico Exlibric
Iª edición
© ExLibric, 2018.
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ISBN: 978-84-17334-35-2
Nota de la editorial: ExLibric pertenece a Innovación y Cualificación S. L.
JORDI SÁNCHEZ SITJES
GUARDIANES DE TITÁN
Índice de contenido
Portada
Título
Copyright
Índice
Dedicatoria
PRÓLOGO
EL COLAPSO
ÉXODO
TELLUS
LA GRAN EXPANSIÓN Y LOS SECTORES COLONIALES
GOBIERNO EN LA GALAXIA
LOS SECTORES PLANETARIOS
LOS AUGUR
GUERRA DE SECESIÓN GALÁCTICA
DIVISIÓN Y NEUTRALIDAD DE LOS AUGUR
ESTRUCTURA MILITAR
MANDATARIOS DE LA GALAXIA
E L ENCUENTRO
CAPÍTULO 1 Conflicto en el sector planetario Zoé
LOBOS Y OVEJAS [10]
CAPÍTULO 2 Magisterio
Campamento de Refugiados
CAPÍTULO 3 Revelaciones
La granja
CAPÍTULO 4 Stalker
Deconstrucción
CAPÍTULO 5 Daven Eivor
Las llamas de Olimpia
CAPÍTULO 6 Secretos
Protectorado
CAPÍTULO 7 Mary sin cabeza
Religión
CAPÍTULO 8 Los cinco
“HE AQUÍ EL LEGADO DE LOS HIJOS DE RASHAL. UN NUEVO COMIENZO ESTÁ CERCA. ABRAZAD LAS ENSEÑANZAS DE RASHAL, DIOS DE LA GALAXIA”.
El Augur
CAPÍTULO 9 Valor
Sacrificio
CAPÍTULO 10 Transmutación
Viaje
CAPÍTULO 11 Moción de castigo
La decisión
CAPÍTULO 12 Manifestación
Una jornada histórica
CAPÍTULO 13 Quid Pro Quo
Batallas presentes y pasadas
CAPÍTULO 14 Suzanne
La Danza de la Muerte
CAPÍTULO 15 Confrontación
Idus de Marzo
CAPÍTULO 16 Choque de trenes
EPÍLOGO Parte 1
Parte 2
Parte 3
PRÓXIMOS TÍTULOS
LIBRO II: Guardianes de Titán. Chronos
LIBRO III: Guardianes de Titán. Réquiem
En la mitología griega, Éride o Eris es la diosa del caos y la discordia.
“Discordia, insaciable es sus furores, hermana y compañera del homicida Ares, la cual al principio aparece pequeña y luego crece hasta tocar con la cabeza el cielo mientras anda sobre la tierra. Entonces la Discordia, penetrando por la muchedumbre, arrojó en medio de ella el combate funesto para todos y acreció el afán de los guerreros”.
Ilíada: IV, 440
PRÓLOGO
“El único misterio del universo es que exista
un misterio del universo”.
Fernando Pessoa
EL COLAPSO
En el año 2080 la tierra entró en un colapso planetario irreversible.
Ese panorama desolador fue causado por la paulatina carencia de alimentos y agua potable, enormes sequías y la extinción de especies sin que la humanidad hubiera hecho nada para impedir llegar hasta aquella situación tan alarmante. Ya era demasiado tarde.
La población se encontraba en constante migración masiva buscando su propia supervivencia, debido a un brutal crecimiento de población y al consumo excesivo de recursos. También había contribuido al desastre la destrucción de los ecosistemas naturales por todo el planeta, y el cambio climático que se venía produciendo desde hacía décadas. La humanidad había alterado el paisaje gravemente y emitido a la atmósfera cantidades ingentes de CO2.
Se había perdido la polinización de los campos agrícolas, muchas especies se habían extinguido y otras tantas se adaptaron a las nuevas condiciones. La provisión de agua potable y de alimentos había descendido a grandes proporciones como consecuencia de la disminución de la biodiversidad y con ello se habían aumentado las zonas mundiales desérticas.
Las grandes sequías conllevarán grandes migraciones, y por todas estas condiciones, regresaron enfermedades infecciosas que se daban por erradicadas.
ÉXODO
Todo cambió a raíz del descubrimiento de la Galaxia MG54, también llamada galaxia Henna y la aparición un agujero de gusano que permitiría llegar hasta ella, otorgando un halo de esperanza a la supervivencia para la raza humana.
Y es que la galaxia MG54 había sido descubierta en 2071 por la nave espacial de la NASA Aleksander Henna, nombrada así en honor al gran astrofísico finlandés que supervisó y coordinó los equipos para la construcción del observatorio espacial. Se trataba de la galaxia más grande hallada por el hombre hasta aquel entonces. Solo tres años después, en 2074, los expertos revelaron que en esa constelación existía al menos un planeta que sería habitable por el ser humano pero que había indicios más que fundados de que otros múltiples planetas pertenecientes a Henna podrían albergar vida humana, o por lo menos se daban las condiciones para ello. Y ante aquel entusiasmo, a mediados de 2080 apareció un agujero de gusano situado entre las nebulosas más próximas a la tierra que según se teorizaba, posibilitaría llegar hasta aquel planeta. Era el milagro que la humanidad estaba esperando.
Por ello, se reavivó el interés en la misión Destino, un ambicioso proyecto que se ideó en 2058 y que hasta entonces solo había sido financiado con fondos privados y a un ritmo muy lento. Se puso en marcha oficialmente en octubre de 2080, organizándose cuatro grandes expediciones con el objetivo de llevar a la humanidad hasta la galaxia Henna y colonizar el nuevo mundo. Se construyeron las denominadas arcas interestelares para poder cumplir con la misión. Fueron bautizadas como Argos, Andrómeda, Odisea y Esperanza. Con capacidad para transportar alrededor de cien mil personas, cada arca representaba a uno de los cinco continentes de la Tierra, con una sola excepción: África. Dados los elevados costes del proyecto, el continente africano no pudo afrontar su financiación y no participó en el desarrollo y construcción de las arcas. Significantes políticos, científicos, pensadores, militares, deportistas de élite y empresarios de éxito de cada continente viajarían en ellas; el resto de los integrantes fueron elegidos por sorteo equitativo entre el resto de la población. Además, se destinó espacio suficiente para la conservación del máximo número de especies animales y vegetales posible, pero también productos minerales, componentes de última generación, y todo tipo de recursos que pudiera necesitar la humanidad para adaptarse rápidamente a un nuevo mundo sin sufrir una involución tecnológica.
El trayecto hasta el agujero de gusano que les permitiría llegar a la galaxia Henna se estimó que duraría alrededor de doscientos diez años en tiempo terrestre. Como no estaba desarrollada completamente la tecnología para una larga hibernación espacial, tal distancia significaba que los primeros colonizadores que iban a desembarcar en el nuevo mundo pertenecerían a las generaciones venideras originarias de la tripulación inicial. Estaba implícito que los primeros navegantes y parte de su descendencia, vivirían en las duras condiciones de un viaje espacial y nunca llegarían a ver el nuevo mundo.
Las cuatro arcas fueron enviadas al espacio entre los meses de junio de 2084 y septiembre de 2086, siendo la astronave Odisea la última en despegar. Atrás dejaba una Tierra moribunda, con la incerteza del destino final para todos aquellos que se habían visto obligados a permanecer en el planeta.
El viaje interestelar fue algo accidentado. A partir del año 2197, la Argos perdió la comunicación y contacto con el resto de las astronaves, resultando un auténtico misterio qué había sucedido con ellas. El arca llegó al nuevo mundo en el año 2299, comandada por el capitán Karl Johr quien recibiría el rango de héroe espacial tras haber logrado el objetivo previsto.
En un principio, el nuevo planeta recibió el nombre de Tierra-2, pero sería rebautizado meses después como Tellus. Del arca desembarcarían ochenta y ocho mil pasajeros, los últimos vestigios de la humanidad. Muchas menos personas de las que inicialmente partieron de la Tierra, en gran parte por las dificultades que desentrañaba un viaje de tales características. Las arcas dependían de hábitats espaciales autosuficientes y sistemas para la producción de comida, agua y aire para todos los residentes de a bordo. Algunos fallos y problemas surgidos durante el trayecto habían mermado la población. Afortunadamente se había conservado casi toda la vida animal y vegetal de la Argos.
TELLUS
La Argos estuvo durante dos años apostada en el Valle de Moiras, de clima cálido, con naturaleza similar a las típicamente tropicales de la Tierra, y bañado por unas espléndidas aguas cristalinas. Las lluvias también eran muy frecuentes en la zona, por lo que encontraron unas condiciones óptimas para establecerse. Permanecieron allí con la esperanza de recibir noticias de las otras expediciones y convertirse en una baliza de localización para su llegada. Pero un suceso inesperado trastocó los planes preconcebidos: el agujero de gusano que les había transportado hasta Tellus desapareció repentinamente, impidiendo así que las otras astronaves alcanzaran el planeta de la misma manera que la Argos. Conscientes de que eran el último vestigio de la humanidad, su expansión y adaptación a aquel planeta se convirtió en la única posibilidad de supervivencia.
Abandonaron el Valle de Moiras para colonizar totalmente Tellus. Durante esos años prosperarían los Cinco Estados, que dividirían Tellus en cinco extensos territorios: Avalon, Eterna, Pellinore, Darras y Qibel. Cada Estado era independiente uno de otro, y no existía un sistema de gobierno conjunto. Los soberanos de las familias regentes, descendientes de los más prominentes linajes, son los que ostentaban el poder en cada uno de ellos.
El suceso más relevante durante los años de colonización consistió en el descubrimiento de un nuevo mineral no existente en la Tierra, llamado Argono-7, que al final resultaría esencial para los viajes interestelares ya que proporcionaba la posibilidad de que las astronaves alcanzaran el hiperespacio, pudiendo viajar a velocidades superiores que la luz. Este descubrimiento se fecha en el año 2366 y supuso un enorme impulso tecnológico que culminaría finalmente en la etapa conocida como la gran expansión.
El arca Argos representaba al continente americano, por lo que los idiomas que predominaron entre los colonos de Tellus fueron el inglés (norteamericano), español (latino), italiano y chino.
Durante la colonización aparecieron nuevos dogmas religiosos, así como múltiples historias mitológicas sobre el origen y creación de la nueva galaxia. El cristianismo, la religión más arraigada dentro del arca, consiguió sobrevivir, aunque se convirtió en una fe minoritaria entre los primeros pioneros de Tellus.
LA GRAN EXPANSIÓN
Y LOS SECTORES COLONIALES
Con la posibilidad de viajar por el hiperespacio, en un tiempo de crecimiento y bienestar, proliferó la fabricación de embarcaciones espaciales, e innumerables naves partieron hacia lo desconocido con la intención de explorar toda la galaxia Henna. Rápidamente se llegó hasta los planetas próximos a Tellus, siendo colonizados con éxito los nuevos mundos de Juno, Damassos y Artemia. Se descubrió que la práctica totalidad de todos aquellos planetas compartían las condiciones óptimas para albergar vida humana. Sin embargo, en ninguno de los mundos colonizados se encontró rastro de una evolución biológica que permitiera el desarrollo y la diversidad de formas de vida como sucedió en la Tierra, lo que supuso una pequeña decepción para quienes esperaban encontrar en aquella nueva galaxia las respuestas sobe el origen de la vida.
Animados por los logros conseguidos, los telluanos se lanzaron hacia la conquista de la galaxia. A esta época se la denominó como era de la expansión y fue comprendida entre los años 2374 y 2814. Al finalizar la expansión, que duró un total de cuatro cientos cuarenta años, la galaxia se dividió en sectores coloniales, que son coincidentes con los doce sistemas planetarios que conforman la galaxia. Estos sistemas están compuestos por ocho planetas cada uno que orbitaba alrededor de un astro o estrella muy parecido al que se encuentra en el sistema solar. Los sectores coloniales prosperaron enormemente y en 2876, durante la convención de Novoss, decidieron constituirse como la Unión Colonial (UC), también conocida más comúnmente por “la Unión”, compuesta por los doce sectores coloniales que desarrollaron un sistema jurídico y político para un gobierno espacial, de vocación federal, donde tratar los asuntos comunes e importantes. La galaxia se gobierna de forma muy descentralizada, donde los sectores coloniales conservan plena autonomía y libertad para promover e implantar leyes locales, así como su independencia y singularidad dentro de la Unión Colonial.
GOBIERNO EN LA GALAXIA
En la convención de Novoss, se redactaron la constitución común y los derechos fundamentales de la galaxia, que se basan en la separación de poderes.
El poder legislativo recae en la magistratura –o Magisterio– que es la primera de las estructuras de gobierno de la UC, donde se aprueban leyes e impuestos y se deciden tareas administrativas de control. En este órgano están representados todos y cada uno de los planetas que forman la galaxia sin excepción. Cada planeta tiene en esta cámara dos comisionados elegidos para defender sus respectivos intereses. A la magistratura también se la conoce como la Cámara Baja y en ella se dan cita ciento noventa y dos representantes.
Una vez se discute y aprueba una ley en el Magisterio esta pasa a la Cámara Alta, el Consejo Federal, que es la encargada de ejercer el poder ejecutivo de la galaxia. Se reúnen en ella los portavoces de los doce sectores coloniales, donde Tellus aporta excepcionalmente cinco delegados por ser considerado el planeta fundador de la Galaxia. Así en el Consejo Federal se reúnen hasta dieciséis delegados. Estos representantes son nombrados por los dirigentes de los sectores coloniales, y su permanencia en el consejo para la mayoría de ellos depende de cada gobierno colonial. El Consejo Federal es presidido por la figura del Primer Cónsul. Es el cargo más importante dentro de la Unión e independiente de los sectores coloniales. Entre sus funciones se encuentran el poder de vetar leyes y declarar la guerra, pero no el de disolver el Magisterio. El cargo es designado por consenso en el Consejo Federal, y el nombre propuesto para ocuparlo suele ser algún destacado prohombre que haya desempeñado una brillante carrera empresarial, científica, militar, o hubiera demostrado un gran compromiso e implicación en obras de carácter humanístico, cultural o social. Una vez el candidato es aceptado por el Consejo Federal, debe ser ratificado por mayoría simple del Magisterio.
Para que una ley salga adelante es necesario que ambas cámaras la hayan aprobado. Una vez esta es aprobada, el gabinete de gobierno, cargos pertenecientes al equipo del Primer Cónsul y escogidos por este, son los encargados de ejecutar y velar por la ejecución y cumplimiento de las leyes ratificadas.
Los miembros del Consejo Federal son cargos escogidos mediante nombramiento directo por los diferentes gobiernos coloniales y están sometidos a un sistema de incompatibilidades y con inmunidad. Sus representantes pertenecen al planeta capital de cada sector colonial.
LOS SECTORES PLANETARIOS
La galaxia Henna se encuentra divida en doce sectores planetarios o coloniales. Los planetas que conforman cada sector son de un tamaño pequeño, ya que todos excepto Tellus, tienen un diámetro no superior a los 4.000 km. Tellus tiene un diámetro de 8.742 km siendo el más grande de todos ellos.
Sector Gaya: en Tellus reside el núcleo de poder en la galaxia y es el planeta capital del sector. Durante su colonización (De 2299 a 2350 ET [1] ) se formaron los Cinco Estados: Avalon, Eterna, Pellinore, Qibel y Darras. Estos se encuentran gobernados por los grandes linajes herederos de los primeros colonos que aterrizaron en Tellus: el linaje de Johr, descendientes del capitán del arca interestelar Argos, y fundadores de Avalon; el linaje de Aviola, instaurado por Marco Aviola, líder militar en la Argos cuando se llegó al nuevo mundo y asentados en la metrópolis de Mega York, capital de Eterna; el linaje de Corvo, herederos de la primera familia nacida en Tellus, y que gobiernan desde Federal City, en Pellinore; El linaje de Bari, fundadores de la ciudad más grande de Tellus, Rómulo Prime, y capital de Darras; el linaje de Tula, descendientes del último líder internacional en el momento del éxodo, Joseph Gordon Tula. Su posición y dinero, les llevó a obtener buenos réditos durante la colonización de Tellus, creando la empresa Corporación Syriana, actualmente la más importante del planeta. Su casa domina el territorio más industrializado y el centro de poder se encuentra en Clinton Valley dentro de Qibel. Existe un extenso territorio desolado dentro de Tellus que no pertenece a ningún estado, denominado la zona libre. Allí las condiciones de vida son duras, y sus habitantes no siguen ningún gobierno establecido. Se les conoce como los Seguidores del Caos y están en conflicto permanente con los Cinco Estados. Los otros planetas del Sector Gaya son Juno, Jasna, Berum, Bystric, Artemia, Damassos y Ajka.
Sector Kairós: Arcadia es el planeta capital del sector, que funciona como un régimen dictatorial. Es un planeta árido y de escasos recursos naturales, pero rico en ciertos minerales esenciales para la fabricación de los propulsores espaciales. Se establecieron tres compañías militares que trabajaban para la empresa Baer&Meyer Asociados para controlar la explotación de recursos, pero los mercenarios acabaron amotinándose bajo el mando del Comandante Supremo y tomando el control total sobre el planeta y finalmente el sector. El Comandante Supremo es la figura que encabeza el poder ejecutivo del sector y el que nombra a su interlocutor dentro del Consejo Federal. Este suele ser escogido entre sus más notorios generales. Los otros planetas que conforman el Sector Kairós son Ballym, Bangor, Argyll, Gandun, Yadan, Drom y Ennis.
Sector Ananké: Tanneris es el planeta más importante, ejerciendo de capital del sector. A diferencia de Tellus, donde las casas más poderosas rigen los asuntos del planeta, Tanneris había adoptado un modelo democrático fundamentado en el capitalismo como el que estaba instaurado en la mayor parte de países de la Tierra antes del éxodo. Los habitantes del sector eligen en sufragio universal al presidente colonial, que a su vez elige al representante dentro del Consejo Federal. Furth, Essyn, Gera, Lubeca, Valkuum, Kargil y Solingen son los restantes planetas del Sector Ananké
Sector Astra: Hyderbad es el planeta dominante del sector y sede del rey. Su gobierno está sustentado en una monarquía democrática, siendo el monarca la figura más importante dentro del sistema, pero que delega el gobierno del sector colonial en la cámara parlamentaria de donde sale elegido un primer ministro. El representante en el Consejo Federal, sin embargo, es un miembro de la realeza nombrado personalmente por el monarca. Actualmente este cargo es ejercido por el barón de Brigantia, Lynn Calen. El sector Astra también se compone de los planetas Duukan, Ladakh, Ayun, Dolgun, Vadik, Brigantia y Telian.
Sector Zoé: Dalian es el planeta capital en el sector, y sede del mundo científico. El centro de investigación más prestigioso de toda la galaxia se encuentra allí, al igual que la gran mayoría de empresas punteras en tecnología robótica. El presidente del sector colonial nombra al delegado y portavoz dentro del Consejo Federal, siendo el elegido un destacado miembro de la comunidad científica. Mordak, Larne, Newdall, Lennisk, Cush, Vanuat y Raine son los otros planetas del Sector Zoé.
Sector Keres: Génesis es el planeta capital del sector. Fue descubierto en 2560 ET y explotado por la compañía Génesis AX. Sus empleados acabaron asentándose allí y colonizándolo. El poder legislativo y ejecutivo de todo el sector recae sobre el comité de dirección empresarial, siendo el gerente de la compañía la misma figura representativa de gobierno. En contraposición, el comité obrero vela por los intereses sociales de empleados y familiares. El comité de dirección escoge a un consejero delegado de la empresa para que ejerza de representante dentro del Consejo Federal. El sector Keres está formado también por los planetas Erbil, Myrdal, Porthborg, Saskaa, Hallfax y Dalborg. También se encuentra en sus fronteras el planeta autónomo de Akron, sede del Magisterio y territorio perteneciente de manera oficial a la Unión Colonial.
Sector Anástasis: Olimpia es el planeta capital del sector, donde hay instaurado un gobierno oligárquico conocido como el “orden de los treinta” quienes ejercen el poder con puño de hierro recortando derechos e imponiendo restricciones a la sociedad. El líder de los oligarcas designa al representante dentro del Consejo Federal, siendo escogido para este cargo uno de sus hombres de más confianza dentro de la orden. Los planetas Vyborg, Batum, Coral, Slagel, Meridia, Skive y Fynbos pertenecen también al Sector Anástasis.
Sector Pax: Beled es el planeta más influyente del sector. Se elige el congreso de diputados mediante proceso electoral, de donde sale el presidente de Pax. A su vez, el presidente nombra al representante para el Consejo Federal entre los “mayores” (senadores vitalicios que ejercen como consejeros del gobierno), siendo normalmente el más veterano quien ocupa el cargo como un reconocimiento a toda su carrera. La singular característica de Beled es su alto porcentaje en volumen de agua, con casi un
85 %, lo que hace que la mayoría de ciudades sean aéreas. El Sector Pax está compuesto por los planetas Vintia, Vagur, Nastved, Vest, Dalmoon, Nomos y Hovik.
Sector Deywós: Dundalk es el planeta capital del sector. Es gobernado por líderes religiosos desde su fundación, que adoptaron el credo cristiano existente en la Tierra. El sector es controlado por el cónclave, que tiene en la figura del Gran Cardenal al líder absoluto de Deywós. El sacerdote supremo (cargo equivalente a un obispo), es el enviado como representante dentro del Consejo Federal. La opulencia de Dundalk contrasta con el resto de planetas considerados de los más empobrecidos en la galaxia. En el sector Deywós también encontramos los planetas Kytna, Dorkhal, Frydec, Labern, Volgo, Liberyc y Siriak.
Sector Horos: Vryhed, planeta capital del sector, es conocido como “el planeta de hielo” por sus bajas temperaturas y sus duras condiciones ya que la mayor parte de su relieve es montañoso y de gran altitud, por lo que la población se concentra en unas pocas ciudades estado donde los alcaldes cobran un papel muy relevante. El poder ejecutivo es ostentado por el gobernador, quien es escogido cada seis años por la asamblea de alcaldes para formar el gabinete de gobierno del sector colonial. El representante al Consejo Federal es nombrado por el mismo gobernador. El sector Horos está compuesto además por los planetas Songrim, Kusak, Jeon, Sidón, Songrim, Hyesan, Mem y Masan.
Sector Forctis: Trondheim es el planeta capital del sector y uno de los más importantes dentro de las colonias exteriores. El senado es a su vez cámara legislativa y ejecutiva, siendo el presidente del senado el máximo representante de la misma. Un senador del partido que ostenta el poder es nombrado portavoz para representar al sector en el Consejo Federal. Pienaan, Grundal, Volsvöllur, Breïod, Rawgnar, Eyrar y Esinborg son los restantes planetas que componen el sector Forctis.
Sector Vires: Cival es sin lugar a dudas el mayor planeta dentro del sector, y el claro dominante entre las colonias exteriores. Se elige en sufragio a la cámara representativa y al primer ministro del sector, que ejercen las funciones de poder ejecutivo, y la misma cámara nombra a un representante de consenso para ejercer como delegado en el Consejo Federal. El sector Vires se compone también de los planetas Corintia, Rasoon, Anyon, Kaupang, Rayäur, Borgar y Panmun.
El poder judicial de la galaxia reside en el Tribunal Supremo, compuesto por doce jueces elegidos por el Magisterio y de carácter temporal. Cada juez representa a un sector colonial. Este tribunal debe aplicar la constitución y juzgar las disputas entre sectores coloniales.
[1] El calendario de la galaxia se puede contar en ET = Edad Terrestre o NE = Nueva Edad. La Edad Terrestre respeta los años según el calendario que existía en la tierra, mientras que la Nueva Edad empieza desde la llegada de la humanidad a Tellus. Así tenemos dos fechas para ese momento, año 2299 ET o 1 NE. La UC respeta el calendario terrestre, mientras que es en el Sector Gaya donde el uso del calendario en unidad Nueva Edad es prácticamente total.
LOS AUGUR
Con el paso del tiempo y el nacimiento de nuevas generaciones, algunos humanos lograron desarrollar habilidades psíquicas o físicas que pasarían a ser hereditarias. El primer dato que se tiene sobre una persona con dones especiales se registra en el año 2433 ET, aunque no sería hasta mucho después cuando se tendría constancia fehaciente sobre ellos. Se les conocía comúnmente como evolucionados, y los científicos naturalistas les consideraban el siguiente paso evolutivo de la humanidad. En 2890 ET, se fundó la orden Augur, como arma útil en caso de conflicto bélico, y, aunque era una organización independiente, reportaba directamente al Primer Cónsul. Sus principios se fundamentaban en las doce reglas, que definían el comportamiento de sus miembros. Desde entonces, la Unión se dedicó a buscar a evolucionados por toda la galaxia y las filas augur triplicaron su número en pocas décadas. Para fomentar la formación y desarrollo de esta nueva orden se creó la fortaleza Titán, que servía como templo para los augur, y su sede residía en el planeta Juno. Allí aprendían a desarrollar las habilidades pertenecientes a las tres ramas evolutivas (física, psíquica y quinética) además de disponer de una formación académica para las generaciones más jóvenes, formadas por los cadetes. Se potenciaban técnicas de autocontrol, empatía, calma o resolución de conflictos. Todo con la finalidad de control sobre su poder y uno mismo, para que el último recurso de un augur fuera la confrontación abierta. Su sola presencia ya de por sí era un elemento suficientemente amenazante y disuasorio. Con el tiempo los augur conseguirían una áurea mucho más mística que engrandecería su leyenda. Su uniforme gris, casco
blanco con símbolo de media estrella que les cubría gran parte del rostro y el bastón Lituo que portaban, eran sus señas de identidad. En diversas partes de la galaxia se les conocía como los “casacas grises”. A partir de 2971 ET, la orden Augur pasó oficialmente a pertenecer dentro de la estructura militar de la Unión Colonial, conservando el Primer Cónsul el mando bajo el título de Almirante Supremo. Cuenta con aproximadamente noventa y siete mil integrantes, repartidos en toda la galaxia. La autoridad de la orden, el triunvirato, reside en la fortaleza Titán situada en el planeta Juno, donde los oficiales de alto rango y de instrucción adiestran y tutelan las jóvenes generaciones de cadetes antes de graduarse y ser asignados a una unidad o grupo especial.
Las doce reglas por las que se regían los augur antes de formalizarse su pase dentro de la estructura militar de la Unión en 2971 ET eran:
1 La vida de un augur empieza y acaba con el respeto hacia los demás.
2 No utilices los dones augur sin motivos.
3 Tu don siempre debe utilizarse con un sentimiento de justicia.
4 La técnica fluye de tu intuición.
5 El espíritu de un augur nunca debe divagar.
6 La negligencia atrae al fracaso.
7 No hay poder sin raciocinio.
8 La consagración de un augur a la justicia es de por vida.
9 En el arte de dirigir reside el secreto de combatir.
10 No fomentéis la idea de vencer, pero tampoco la de ser vencido.
11 Adapta la actitud en función del contrincante.
12 El pensamiento y la razón son la mejor arma de un augur.
A pesar de estar ya inactivas, las doce reglas siguen siendo una fuente de inspiración para los augur, y siguen colgadas en el salón principal de la fortaleza Titán como un mantra para las jóvenes generaciones de cadetes que allí se entrenan.
GUERRA DE SECESIÓN GALÁCTICA
Con el tiempo, se produjo distanciamiento y cierta desconexión entre las colonias más desarrolladas económicamente, encabezadas por Tellus y sus Cinco Estados, con las colonias más alejadas y pobres en la galaxia, que estaban integradas por los sectores espaciales Deywós, Horos, Forctis y Vires. Las colonias de estos sectores mostraron su malestar por las elevadas tasas e impuestos sobre algunas materias primas básicas, que se aplicaban desde magistratura y el Consejo Federal para sufragar gastos que permitieron el crecimiento en las colonias más desarrolladas mientras que los sectores exteriores apenas podían afrontarlas.
Esa separación acabó en confrontación de clases, que tuvo su origen en 2951 ET cuando una oleada de protestas desde las colonias exteriores acabó conduciendo a la primera guerra civil galáctica. Los planetas de Cival o Kaupang, del sector Vires, y Trondheim, del sector Forctis, encabezaron la secesión de los sectores más desfavorecidos que, incumpliendo las leyes y los tratados establecidos sobre los impuestos, se declararon independientes de la Unión Colonial para fundar la nueva CPL (Confederación de planetas libres) y unificar sus milicias sectoriales en una sola flota militar.
Los representantes de los Cinco Estados de Tellus tanto en magistratura como más tarde en el consejo presionaron para que se adoptaran medidas represivas contra los sectores planetarios secesionistas y la recién creada CPL, y en una sesión extraordinaria se aprobó el envío de una flota de la Unión Colonial a los sectores exteriores para persuadir de cualquier acción subversiva por su parte. Así mismo, los representantes de la CPL anunciaron que la presencia de cualquier navío de guerra en sus órbitas espaciales sería interpretada como un acto de guerra y actuarían en consecuencia.
La batalla del planeta Dorkhal, en el sector Deywós, dio comienzo al conflicto. Los acorazados estelares de la Unión Colonial no dieron opciones a la pequeña flota colonial que defendían las estrellas azules. Esta superioridad manifiesta desde casi el principio, también tuvo su daño colateral, al granjear cierta simpatía para las colonias exteriores entre algunos representantes en magistratura, que defendieron el diálogo y el acuerdo antes que la represión armada. La voz más significativa de este movimiento fue la de los parlamentarios de Damassos que exigieron durante la sesión de control del Magisterio el fin de las hostilidades y la creación de una comisión negociadora para la paz.
Las colonias exteriores contraatacaron, y destruyeron las bases de la Unión cercanas a la órbita de Beled, frenando el avance de las fuerzas de la Unión por el sector Pax.
DIVISIÓN Y NEUTRALIDAD
DE LOS AUGUR
Al alargarse más de lo previsto las confrontaciones armadas, la magistratura deliberó acerca de la conveniencia de que la orden Augur interviniera activamente en el conflicto. La flota, muy superior a la rebelión colonial, no era capaz de sacar ventaja y conseguir la rendición incondicional del adversario, por lo que la confrontación se estaba alargando más de lo que era esperado. Por primera vez se debatía en magistratura y en el Consejo Federal el envío de los augur para fines puramente bélicos. A su vez, dentro de los propios augur existía cierta división sobre el papel que debían desempeñar en esta disputa a causa de sus leyes fundacionales. Entendían que, debido a ellas, no debían interponerse entre los intereses de las agraviadas colonias exteriores y el afán del Consejo Federal por mantener el poder de la Unión Colonial dentro de la galaxia.
A pesar de todos los debates que suscitó esta dicotomía, desde la magistratura finalmente se aprobó la ley 3.24 para la intervención de los augur en el conflicto. El consejo ratificó la nueva ordenanza por mayoría absoluta, y el Primer Cónsul se prestó raudo en dar el mandato para que se movilizaran en apoyo de la Unión y combatiendo al secesionista rebelde.
Los augur, sin embargo, al conocer la resolución final dictada por el consejo, se declararon neutrales en el conflicto desobedeciendo así por primera vez las indicaciones de un Primer Cónsul de la Unión Colonial. Esto acarrearía consecuencias inesperadas y relevantes para el futuro de la orden. Los augur fueron intervenidos militarmente, y sus líderes hechos prisioneros y juzgados por desacato. El almirante James Thrownill, se tomó las riendas de la orden, erigiéndose como el primer líder militar no evolucionado de la misma. La elección de Thrownill para dirigir a los augur no estuvo exenta de polémica, ya que tenía fama de persona muy ambiciosa y poseedora de pocos escrúpulos. Por algo era el almirante más joven de la flota. Consiguió llegar al cargo antes de cumplir los cuarenta años, en una fulgurante carrera dentro de la academia militar.
Con Thrownill al frente, los augur finalmente se movilizaron a la zona del conflicto. La flota de la Unión aprovechó la ocasión para atacar Trondheim, y tras veintidós días de combate, cayó la capital Lordhain. Dos meses después, el planeta entero se rendía. Sin duda alguna, la intervención de los augur había tenido mucho que ver en esa rápida victoria.
La caída de Trondheim fue un duro golpe para las colonias exteriores, pues perdían a uno de sus grandes bastiones e impulsores de la secesión. Aun así, durante los meses siguientes protagonizaron diversos golpes contra intereses de la Unión en la galaxia, siendo el más importante el atentado realizado en la propia magistratura, que causó un gran número de bajas entre militares, políticos y personal civil. Tras este suceso, la venganza de Thrownill no se hizo esperar. Su división especial, llamada los guerreros Blazar [2] , formada por los augur más poderosos, arrasó el planeta Corintian (de donde se sospechaba que salieron los autores materiales e intelectuales que perpetraron el atentado) sin contemplación provocando el mayor número de víctimas civiles desde el inicio del conflicto. Fue un hecho considerado vil y exagerado, vengativo, que supuso la última acción protagonizada por los augur durante el primer gran conflicto. A partir de entonces, y horrorizados por acciones que poco tenían que ver con la justicia y en defensa del sistema establecido, la orden Augur se declaró en rebeldía contra el almirante. Finalmente, y tras intensos combates, Thrownill fue obligado a huir junto con algunos de sus lugartenientes más importantes. Apareció muerto en las rocosas negras del sector Kairós, en el planeta Argyll. Nunca se supo que había sucedido y las circunstancias que rodearon la muerte del almirante siguen teniendo un halo de misterio.
Mientras proseguían las batallas por todo el sector exterior, la Unión Colonial también tuvo que enfrentarse a una gran división interna pues muchos magistrados creían que después de los actos de Corintian se habían sobrepasado todos los límites. La tensión desembocó en la dimisión del Primer Cónsul Marcus Aldwin, debido a la presión ejercida por muchos de los representantes del Consejo Federal y otros organismos sociales y políticos de la galaxia que empezaban a estar cansados por la duración del conflicto.
Durante el bloqueo y sitio al planeta Civel, y coincidiendo con la reciente elección de un nuevo Primer Cónsul, se produjeron negociaciones de paz entre los dos bandos enfrentados. La Unión Colonial ofreció amnistía a los líderes coloniales a cambio de una rendición total. Estos se mostraron abiertos a llegar a un acuerdo, siempre y cuando el consejo estuviera dispuesto a conceder algunas reivindicaciones y realizar grandes cambios de estructura en la Unión Colonial.
El acuerdo final llegó un 20 de octubre de 2971 ET durante la celebración del Tratado de Batum.
En el tratado firmado por ambos bandos, se pactó disolver la armada conjunta de la CPL y un compromiso por el cual la Unión volvería a restaurar las milicias militares en los sectores exteriores. A cambio, estas reducirían considerablemente sus filas en favor de los ejércitos de la Unión Colonial que sufrirían una gran reestructuración formando las doce divisiones estelares bajo el mando directo de los almirantes de la flota. Con esta decisión la Unión pretendía disminuir el número de efectivos en las milicias coloniales para asegurar una supremacía militar en los sectores que fuera suficientemente disuasoria ante cualquier secesión o revuelta. Las divisiones estelares tutelaban y supervisaban a las milicias, aunque estas no se encontraban bajo su mando directo. Además, la Unión se comprometía en destinar grandes partidas económicas anuales para los sectores exteriores, en concepto de ayuda para la exportación y explotación de materias primas y otros recursos renovables.
Un largo periodo de paz y prosperidad siguió tras el gran conflicto sin que se desatara ningún conflicto interno importante entre miembros de la Unión Colonial Estelar.
[2] Blazar, fuente de energía muy compacta y altamente variable, asociada a agujeros negros que se forman en el centro de una galaxia. Los blazares están entre los fenómenos más violentos del universo, y por ese motivo el almirante Thrownill escogió ese nombre para su división especial.
ESTRUCTURA MILITAR
La galaxia dispone de diferentes instituciones militares para su defensa global, así para los sectores coloniales y los planetas que los conforman.
Las fuerzas del orden se distribuyen en pequeñas unidades de combate, con sede en las comisarías de las ciudades y cuadrantes (barrios) importantes. Ejercen como cuerpo armado de naturaleza civil para asegurar la estabilidad de la administración municipal y territorial.
La milicia está compuesta por ciudadanos que conforman una fuerza militar regular con el objetivo de defender un sector colonial. Tras la creación de la Unión y su flota conjunta, las milicias redujeron su número de efectivos en favor de las divisiones de la UC ya que estas son las que velan por la seguridad global en última instancia. Actualmente una milicia no cuenta con más de diez mil combatientes entre flota espacial y ejército de tierra. La comandancia de la milicia tiene su sede en el planeta capital de cada sector y obedece al órgano de gobierno pertinente.
Finalmente, la Unión Colonial se organiza militarmente en una estructura piramidal, donde el mando de la flota lo ostenta el Primer Cónsul bajo el título de Comandante Supremo. Dependiendo directamente de él se encuentra la orden Augur y los doce almirantes, uno por cada sector. Los almirantes dirigen y organizan las divisiones estelares, que están compuestas a su vez por ocho ejércitos. Cada ejército se encuentra bajo el mando de un general. Las divisiones estelares están formadas por ocho ejércitos independientes y cada división cuenta con aproximadamente medio millón de efectivos en la actualidad. Su número ha ido aumentando progresivamente tras la guerra de cesión, ya que por el Tratado de Batum las milicias se vieron forzadas a reducir drásticamente su número en favor de las tropas de la Unión. Los ejércitos de la división se dividen entre cuerpos de infantes (ejército de tierra) y la Fuerza Espacial (flota estelar). La cadena de mando dentro de las divisiones estelares la forman soldados (unidades rasas), sargentos (líderes de unidad), capitanes (al mando de una escuadra), generales (jefes de ejército) y finalmente almirantes (comandantes de división).Los augur se dividen en tres funciones: fuerzas de choque, operativos especiales y equipos de investigación. Las fuerzas de choque se emplean básicamente como un destacamento militar, y los rangos establecidos son iguales a los utilizados en las divisiones estelares. Los operativos espaciales los conforman aquellos augur con las habilidades más desarrolladas, siendo todos sus miembros de alta graduación y coordinados conjuntamente con el alto almirantazgo. Los equipos de investigación suelen estar formados por psíquicos y quinéticos, y actúan de manera más local, colaborando con las fuerzas del orden de cada planeta en la resolución de actos criminales. Cuando aparecen, siempre asumen el mando del caso pertiente.
MANDATARIOS
DE LA GALAXIA
El Primer Cónsul es el responsable político de la administración general de la Unión Colonial, el cargo político más alto de la galaxia al que se accede por influencia y reconocimiento. También tiene el control final del poder ejecutivo del Consejo. No hay restricciones de mandatos para un Primer Cónsul. Cada mandato dura cuatro años y el candidato propuesto puede ser reelegido todas las veces que se postule siempre y cuando tenga el respaldo mayoritario de la Cámara Alta frente a los otros aspirantes al cargo. En caso de muerte, destitución, dimisión, o renuncia de un Primer Cónsul, el administrador de la cámara asume el control hasta que un nuevo Primer Cónsul es propuesto por unanimidad de la Cámara Alta y aceptado por el Magisterio. Desde la fundación de la Unión Colonial, se han elegido doce primeros consejeros, con mandatos que van desde los 4 a los 30 años.
Kieran Freud: fue el primer hombre en ser nombrado como Primer Cónsul en la recién creada Unión Colonial Estelar. Nació en el planeta Ajka del sector Gaya, aunque gran parte de su formación se desarrolló en Tellus. Se estrenó en el cargo durante el año 2876 ET (fundación de la UC). Fue el principal artífice e impulsor de la ley estelar y constitución única, documento por el cual se rige la galaxia.
Francis Gibbs: Primer Cónsul originario de Dundalk, estuvo en el cargo des del año 2888 al 2896 ET. Bajo su mandato se creó la orden Augur, para proteger y garantizar el orden en la galaxia.
Aiman Rashid: fue comandante arcadio antes de llegar a Primer Cónsul durante los años 2896 y 2904 ET. Se convirtió en el primer líder militar en ocupar este cargo. Precisamente destacó por promover y crear un gran ejército al servicio de la Unión Colonial para no depender en demasía de las milicias y fuerzas sectoriales, y por su implacable lucha contra los clanes piratas que asolaban las rutas comerciales en el territorio de Anástasis.
Víctor Nboula: la historia le sitúa como el único de los Primer Cónsul en ser asesinado. Criado en un planeta pobre, Siriak, en el sector Deywós; destacó en su faceta de pensador y humanista. Llegó al Consejo Federal en el año 2899 ET, y fue nombrado en 2904 ET para el cargo de Primer Cónsul. Su muerte se produciría apenas tres años después, cuando las mafias locales de Artemia, esclavistas que habían sido perseguidos desde el ascenso de Nboula, le asesinaron durante una visita de carácter oficial al planeta Eger en Ananké. Se especuló con la involucración de miembros del Consejo Federal en el asesinato, pero este hecho nunca fue probado y se quedó como simple teoría de conspiración.
José Dell’Aqua: prominente político de Tanneris que fue nombrado Primer Cónsul. Anteriormente se había destacado como primer ministro, consiguiendo que su planeta alcanzara desarrollo y potencial similar a Tellus. Durante su mandato en el Consejo Federal se acrecentaron las rivalidades entre ambos sectores coloniales, confirmándose las diferencias entre Tanneris y los Cinco Estados de Tellus. Ocupó el cargo entre los años 2907 y 2916 ET.
Norman Janusz: fue el primer político de Tellus, siendo representante de Darras, en ser nombrado Primer Cónsul. Elegido con honores en 2916 ET. Durante su mandato fueron constantes sus desavenencias y enfrentamientos con el resto de Cinco Estados, en permanente disputa por el dominio de la galaxia. Aun así, consiguió mantenerse en el cargo bastantes años en parte gracias a su labor en materia económica ya que la galaxia vivía su época de máximo esplendor. En 2928 ET abandonaba el cargo, por enfermedad repentina. Moriría cuatro años más tarde.
James Sybill: fue un Primer Cónsul nacido y criado en Hyderbad, siendo el primero del sector Astra en llegar al más alto cargo de poder en la galaxia. Considerado como un gran político y mediador, consiguió cohesionar los Cinco Estados de Tellus en un momento de máxima tensión tras el mandato de Norman Janusz como Primer Cónsul. El planeta Tellus superó una prueba muy dura y estuvo al borde de la guerra total. Sybill ejerció en el cargo entre los años 2928 y 2944 ET.
Marcus Aldwin: Primer Cónsul durante los años 2944 al 2970 ET. Su mandato es conocido por ser el Primer Cónsul durante la guerra de Secesión, factor por el cual estuvo mucho tiempo al frente del Consejo Federal en régimen de jurisdicción especial otorgada por el acta de guerra firmada en 2952 ET. Fue además el primero obligado a abdicar de su cargo, hecho fundamental para que la guerra que asolaba la galaxia llegara a su fin.
Edward Bright: Primer Cónsul tras el gran conflicto. Era apodado el “conciliador”. Propulsó medidas y leyes para cumplir las reivindicaciones de las colonias exteriores y una justicia igualitaria en toda la galaxia. Su legislatura duró treinta años para garantizar el cumplimiento de los tratados durante la post guerra, siendo efectivo del 2970 al 3000 ET (año en que se derogó la ley de jurisdicción especial volviendo a la normalidad), y convirtiéndose así en la persona que ha ostentado el mandato más largo en la historia de la UC.
Robert Koman: fue un miembro importante de “la orden de los treinta”, la oligarquía que gobierna de manera autoritaria el planeta Olimpia. Lo nombraron Primer Cónsul en 3001 ET. Favoreció los intereses del sector Gaya, cosa que disgustó bastante a su propio sector de origen, con el cual tuvo más de un desencuentro. Por ese motivo también se granjeó un corriente de antipatía dentro del Magisterio. Intentó promulgar leyes para militarizar aun más la Unión Colonial ante la burguesía descontenta que ostentaba el poder legislativo, pero fue perdiendo todos sus apoyos. Su mandato fue corto y en 3005 ET abandonaba el cargo tras numerosas presiones.
Hadid Majanik: llegó al poder en 3005 ET. Destacó por su beligerancia contra la orden Augur, lo que le albergó muchos calificativos de segregacionista. Desde lo sucedido en Corintian durante la guerra de Secesión, era habitual tener cierto recelo y miedo hacía aquellos que eran diferentes, y las personas con habilidades especiales se convertían en peligrosas a ojos humanos. Los augur sufrieron varios ataques, y siempre se especuló con la involucración del Primer Cónsul en todos ellos. A pesar de su intolerancia e intransigencia mostrada en algunas medidas que resultaron impopulares, tuvo muchos seguidores entre la opinión pública. Se retiró en 3011 ET por motivos personales. Desapareció de la vida pública.
Kiir Déby: actual Primer Cónsul. Ocupó el cargo en 3011 ET sucediendo a Majanik. Su carrera se desarrolló en el mundo empresarial, estando en el consejo directivo de varias empresas multiespaciales dentro del sector recursos minerales, siendo Klinbenger & Admon, Génesis AX o Next-GM las más importantes en las que había desarrollado su vida laboral.

EL ENCUENTRO
Año 3014 ET.
Se detuvo delante de la puerta y cogió aire antes de entrar. Estaba nervioso, no solo por obtener el trabajo, sino también intimidado por la fama que precedía a su entrevistador. Desde que se doctoró en la universidad, se había labrado un buen currículum como investigador en ciencias políticas de la prestigiosa Universidad Ómnium del planeta Essyn, trabajando en la campaña del delegado Martin Lembcke para representar a Valkuum en el Magisterio y la edición del libro El triunfo social frente a los sistemas totalitarios: asalto resurgimiento y hegemonía de las clases obreras. Pero por primera vez estaba experimentando un cúmulo de sensaciones extrañas para alguien que hacía de la seguridad y el temple su tarjeta de presentación. Se le entrelazaban sentimientos de miedo y responsabilidad con otros de ilusión y motivación.
Llevaba más de una hora en la sala de recepción, viendo pasar candidatos dispuestos a enfrentarse a una dura entrevista. Se fijó en la salida de su predecesor, y pensó que, por su cara pálida y gesto torcido, no debía haber sido un encuentro muy exitoso. El silencio presidía la sala y se agrandaba sobremanera al no quedar nadie más. Su soledad solo era rota por un guardia que custodiaba la entrada al despacho de reuniones y que permanecía impertérrito a escasos metros de él. Así que mientras transcurrían los minutos con la sensación de que el tiempo no avanzaba, se iba acomodando como podía en el último asiento de la fila, repasando documentos de
trabajo desde su dispositivo portátil, y controlando de reojo el panel de turnos. Fue entonces cuando el panel se iluminó y su nombre apareció allí: “Sr. Daniel Bilson”. Se levantó lentamente, ajustándose la corbata, y colocándose bien la camisa para dar sensación de seriedad y profesionalidad. Al llegar a la puerta, y ante la atenta mirada del vigilante, accionó el pulsador de llamada hasta tres veces, previsiblemente por los nervios, y entró al ver la luz verde activada.
El despacho donde se realizaban las entrevistas era inmenso. De entrada, impactaba el servidor de última generación DX876 con una extensa librería virtual, a la que solo se podía acceder
pasando escáner de pupila. Él había utilizado otros modelos más antiguos, habituales en bibliotecas, universidades y otros lugares de información pública o cultural, con abundante material accesible a cualquier usuario. La información que debía estar almacenada en este servidor, le pareció inacabable y de contenido confidencial y sensible, protegido ante miradas indiscretas, curiosas o maliciosas. Pero además de todo el soporte informático y virtual, libros y otros compendios rellenaban los pocos rincones disponibles en armarios y estanterías. En una galaxia global e interconectada, donde todo está en la red de transmisión interestelar, encontrar tomos, volúmenes, obras o textos en papel resultaba raro y solo al alcance de ciertas personas con un nivel social muy alto. En el centro de la sala se encontraba una mesa redonda con varios ordenadores personales (contó hasta cuatro, de lo más nuevo en el mercado que recién había sacado la marca WINSUS), y varias sillas elevadoras de color azul. De espaldas a él, emergía una figura imponente, solo siendo visible su cabeza que sobresalía del respaldo de la silla. Pelo castaño y largo, recogido en una coleta. Estaba orientado hacia unas vidrieras que mostraban un holograma del fondo marino, que pretendía dotar al despacho de un efecto muy relajante. No existían muchos océanos como aquel en la galaxia. Solo en los planetas Tellus, Beled o Juno se podía contemplar algo tan espectacular.
—Bienvenido, Señor Bilson. Puede tomar asiento —le dijo una voz grave, potente, que sería uno de los rasgos característicos de su interlocutor.
Daniel “Dan” Bilson contaba con veintinueve años. Natural de Tanneris. Era alto y espigado. A pesar de estar a punto de cumplir los treinta, era un imberbe con cara de niño, factor que le otorgaba un aspecto más juvenil del que su edad decía. Había estudiado ciencias políticas, doctorándose en la universidad. Obtuvo su primer trabajo como investigador contratado por la propia facultad, pero pronto logró un puesto en el grupo de asesores que trabajaban para el principal partido en Tanneris durante la campaña electoral del 3008 ET. Su buen hacer le sirvió para lograr un puesto como delegado de campaña cuando Martin Lembcke se presentó para representante al Magisterio. Ese fue su verdadero master avanzado de política y donde descubrió muchas de las luces y sombras que se escondían en el órgano legislativo de la galaxia. Y llegó el momento de dar un paso más en su carrera, optando al puesto de asesor principal, ni más ni menos que para Dyron Johr, líder de Avalon, uno de los Cinco Estados de Tellus. Dan había logrado pasar un duro proceso de selección y estaba entre los diez candidatos finales. El premio a su tesón y buen hacer, era esa entrevista personal con el jefe del estado más importante del planeta.
—Dígame, ¿por qué debería contratarle? ¿Qué tiene usted que no posean los nueve candidatos anteriores? —le preguntó sin introducción alguna, quizá ya algo cansado por haberse reunido con tantos meritorios, mientras permanecía sentado, de espaldas, sin dejar de mirar aquel holograma marino.
—Mi labor en la universidad y en las campañas de Tanneris y para el magistrado Lembcke me avala, acumulo siete años de experiencia, y tengo experiencia y ambición para trabajar para alguien tan comprometido con las causas sociales y crítico con el sistema establecido como es usted, he seguido su labor desde que estuvo presidiendo el consejo ejecutivo de la Fundación Cultura y Ayuda en el sector Gaya, y más tarde cuando entró en el Consejo Federal como representante del Estado…
—Veo que te sabes mi currículum, pero no tienes que hacerme la pelota, chico —le cortó en seco.
—Señor… yo… —Dan Bilson no pudo articular más palabra.
—Poca gente sabe de mi trabajo en la Fundación, cuyos estatutos defienden el pensamiento crítico, potencia la cultura y promueve la defensa de las clases más desfavorecidas y trabajadoras del sector. La sensibilización con la gente que vive en nuestro Estado es algo que me inculcó mi difunto padre, y un legado que sigo a rajatabla, intentando honrar su memoria.
Tengo el propósito de extender ese pensamiento por toda la galaxia. Y creo que es usted la persona adecuada para ayudarme. Tengo aquí su historial completo. Me gusta documentarme previamente sobre la gente que pretende trabajar conmigo —aún sin girarse y acomodado en su silla, el consejero Dyron Johr extendió su brazo, abrió la palma de su mano y una esfera amarilla emergió, desplegando de forma virtual toda la información relativa a Daniel Bilson—. Y su perfil, es muy interesante.
—Gracias, señor —Dan respondió sin salir del asombro.
—La política es implacable, y permítame decirle que, a estos niveles, es incluso letal. Esto no es la magistratura, Señor Bilson. Ese organismo está lleno de cansinos burócratas y veteranos políticos sin ápice de voluntad ni ganas de trabajar en pos del bienestar de una galaxia común. Plegados todos a los intereses de sus respectivos sectores coloniales. Yo les llamo cortos de miras. Pero el Consejo Federal, se encuentra en el centro del poder real de la galaxia. Aquí los sectores se pelean y se destrozan por obtener ejercer su dominio e influencia. Todos ambicionan el poder. Pero solo unos cuantos lo poseen realmente.
Dan Bilson se quedó inmóvil. Sin saber qué decir ni qué responder. Dyron Johr hizo girar su silla, estableciéndose contacto visual entre los dos por primera vez.
El consejero Johr tenía un rostro muy marcado, con una cicatriz cerca de la comisura derecha del labio. Ojos penetrantes, de un verde poco común, y una poblada perilla, que, junto a su pelo largo, le daban una imagen muy reconocible. Tenía treinta y ocho años, y a pesar de ser aún joven, había entrado con fuerza en los órganos de gobierno de la galaxia desde que asumió el mando de Avalon y ocupó una de las sillas del Consejo Federal. Se levantó de improvisto, como para resaltar su imponente figura mientras que a su vez se empequeñecía la de Dan Bilson. Vestía un traje informal de color blanco, con el escudo del linaje de Johr bordado en la solapa redonda, luciendo así el emblema de la más antigua y venerada dinastía del planeta Tellus, descendientes directos del capitán del arca interestelar Argos, aquel que condujo a la humanidad hasta el primero de los nuevos mundos.
—Así que dígame nuevamente, Señor Bilson, ¿por qué debería trabajar para mí?
—Porque haré todo lo necesario, Consejero Johr.
—¿Es usted idealista, Señor Bilson? ¿Está dispuesto a cambiar la galaxia?
—¡Sí! —respondió de manera tajante.
El Consejero sonrió por primera vez.
—A estas alturas, permíteme tutearte. Nos encontramos frente a un sistema corrupto, donde los intereses de los más poderosos prevalecen sobre los comunes, donde se gobierna para unos pocos en detrimento de tantos… Donde la Unión Colonial se muestra ineficaz para acabar con la podredumbre que se ha instalado en los sectores planetarios. Pero la raíz del problema está en quien nos gobierna, en aquellos que se han plegado al poder en busca de su propio enriquecimiento, desatendiendo el deber por el que fueron asignados. Nunca antes un Primer Cónsul había sido una figura tan fútil dentro del engranaje de la Unión. Las decisiones las toman otros, los mismos que dicen defender a la ciudadanía de sus sectores, pero lo único que buscan es tener los bolsillos llenos pisando a quien haga falta. Así que esto va de provocar un cambio. Un gran cambio que genere ilusión y donde el poder vuelva a quien siempre debió tenerlo: la gente de esta galaxia. De esto trata nuestro viaje. Tengo una estrategia, o llámalo plan. Un camino a seguir para conseguir ese propósito. Y te seré sincero, tu perfil me gusta, tu trabajo con el magistrado de Valkuum fue brillante. Tienes potencial, lo veo. Lo noto. Si trabajas para mí, conocerás todos los entresijos. Verás las dos caras del poder, la amable y la oscura. Aprenderás lo que realmente significa la política. Aquí no hay piedad. Quien se enfrenta al orden establecido es vilipendiado y destrozado sin consideración, pues pretenden defender como sea y a toda costa un sistema caduco y corrupto. ¿Estás dispuesto a someterte a tales dificultades?
—Sí, por supuesto. Sin dudarlo —no pudo más que responder afirmativamente, albergado por un estado de máxima excitación.
El Consejero Johr se acercó y le estrechó la mano. Una bienvenida silenciosa pero cargada de gran simbolismo.
—Entonces, Señor Bilson, acompáñame—le dijo mientras se volteaba y empezaba a caminar hacía la salida—. Tenemos un pleno al que asistir. Tu primera lección —y abrió la puerta de la sala de par en par, con una decisión y seguridad que a Daniel Bilson le pareció digna de un gran líder.

CAPÍTULO 1
Conflicto en el sector
planetario Zoé
El carguero espacial Andrómeda seguía su peregrinaje hacía el planeta Ladakh, situado en la frontera del sector Astra. A bordo, más de 3.000 refugiados que huían del conflicto religioso que azotaba el sector colonial Zoé entre fundamentalistas religiosos y el mundo científico. La reciente escalada de ataques y atentados acaecidos los planetas más significativos de la región, era una la señal inequívoca que el enfrentamiento se había recrudecido en los dos últimos años.
La raíz de esta situación se remonta hasta casi cien años atrás, cuando empezó a extenderse el culto a RaShal por todos los sectores coloniales de la galaxia. La historia mítico-religiosa de RaShal bebe directamente de varias fuentes: está vinculada al Dios Inuéh [3] , también conocido como señor de las estrellas, quien entristecido por el destino de la humanidad, soltó unas lágrimas formadas de agua, fuego, tierra y viento, creando así los planetas de la galaxia Henna; así como también se basa en ciertos aspectos de las leyendas de los Cinco Creadores y el cubo de Chrysopoeia, el elemento vital que encierra los secretos de la evolución y la creación.
Walter Zin, devoto creacionista y humanista, aprovechó para unir la historia de un antiguo colonizador llamado Delroy Shal (quien vivió durante la última etapa de la gran expansión, formó parte de la expedición Kronos [4] , y desapareció misteriosamente el año 2817 ET por causas desconocidas) con estos mitos. Según algunas fuentes documentadas por organismos gubernamentales, varias personas afirmaron ver a Delroy Shal durante siglos, algo así como una aparición fantasmal, otorgándole acciones y poderes sobrenaturales.
El propio Zin escribiría el texto del nuevo credo, la mayor fuente de doctrina para los seguidores de RaShal. En el libro, se explica que RaShal nació de la lágrima más grande de Inuéh, y fue obligado a permanecer desterrado en los planetas de la nueva galaxia, al considerarse fruto de un accidente. Con el tiempo, encontró el cubo de Chrysopoeia, y al entrar en contacto con él, adquirió poderes divinos. Con la llegada de la humanidad, se mezcló con ellos y les ayudó durante la gran expansión. Walter Zin utilizó la unión entre Ra, dios del sol y el origen de la vida, y Shal, primer apellido del explorador, para nombrar a esta nueva divinidad. Tras recorrerse media galaxia predicando en nombre de RaShal, Walter Zin fundó la Prelatura de Los Hijos de RaShal.
Pero el dogma creado por Zin no se popularizó hasta la aparición de los onager, la única especie no originaría de la Tierra que habita en la galaxia. Esta peculiar raza mamífera fue descubierta en el planeta Dalian, durante una prospección minera.
Los onager son un género de mamíferos perisodáctilos. Se trata de animales de tamaño mediano, que puede variar desde el metro y cincuenta hasta casi los tres metros. Su cola es larga, y llega a los diez centímetros. Cada espécimen pesa de dos cientos a tres cientos kilogramos. Su principal característica es un alargado hocico alargado y de forma tubular, que usa principalmente para alimentarse de hojas, hierbas y raíces. Este tipo de trompa les resulta bastante útil para recolectar las plantas que crecen en las redes de túneles de cuevas donde habitan, tales como musgos, helechos, raíces, monophyllaea, algas y otras variedades. El cuerpo de estos animales es compacto, y tienen la cabeza y el cuello robusto. También están previstos de unas pequeñas alas, por lo que todo indica que durante un período estos animales vivían fuera de las cuevas subterráneas. Se especula que las utilizaban para llegar hasta los árboles más altos y así alimentarse de sus hojas. El pelaje suele ser corto y oscuro, que se va emblanqueciendo a medida que pasan los años. Destacan también sus grandes ojos, con un amplio campo de visión y adaptados a la oscuridad y la luz tenue, sin duda una habilidad desarrollada en su particular hábitat. Debido a que no existe una gran cantidad de ejemplares, se la considera una especie protegida.
La falta de una razón concluyente sobre el origen de esta especie, sin que se hayan encontrado fósiles en ningún otro lugar para poder determinar con precisión la procedencia y edad de los onager, propició todo tipo de especulaciones y creencias. La leyenda más extendida atribuía a RaShal la creación de esta nueva especie animal, como un presente que este regalaba a Inuéh, buscando regresar a su lugar entre los dioses del espacio. Esta fábula fue extendida en gran medida por la prelatura de Los Hijos de RaShal, quienes acabaron incluyéndola en el texto del nuevo credo para darle más veracidad a sus relatos.
Desde entonces, los seguidores de RaShal establecidos por toda la galaxia han peregrinado hacia Dalian sin cesar, llegando a convertirse en la comunidad religiosa más numerosa del sector planetario Zoé. Su crecimiento coincidió con el asentamiento de las grandes compañías pioneras en robótica, ciencia e investigación, que situaron al sector como el más vanguardista en esta materia. Uno de los mayores logros científicos se encontraba en la construcción del satélite Luna Doce, habitado exclusivamente por inteligencia artificial, que llevaba a cabo trabajos que por condiciones atmosféricas y de vida no eran realizables por seres humanos. Estas dos posiciones antagónicas no tardaron en colisionar y los seguidores de RaShal, liderados por la prelatura, empezaron a considerar la fabricación de robots humanoides, los avances científicos, o los implantes ciborgs [5] como auténticas blasfemias antinaturales en contraposición al origen y creación de vida natural que encarnaba su dios.
Un atentado perpetrado en Luna Doce fue el primer acto importante contra la comunidad científica establecida en el sector Zoé y el pistoletazo de salida para el inicio del conflicto. Muchos robots fueron destruidos, aunque la ausencia de víctimas humanas hizo que la Unión Colonial no tomara acciones represivas y dejó el asunto en manos del gobierno sectorial. Así, el robotcidio [6] más grande perpetrado en la galaxia quedó impune. Animados por la falta de contundencia de la Unión ante todos estos hechos, las congregaciones más radicales fueron aumentando la beligerancia contra intereses científicos, situándoles en el centro de la diana fundamentalista. La vinculación de la prelatura de Los Hijos de RaShal con todas estas comunidades religiosas extremistas siempre estuvo presente, pero nunca fue probado ningún mecenazgo ni tutelaje ante las acciones más violentas.
El último ataque atribuido a los fanáticos de RaShal tuvo lugar en la ciudad Cairn, capital del planeta Vanuat. Había dejado tras de sí el mayor número de víctimas durante el conflicto. Las muertes ocurridas tras varias explosiones consecutivas llegaban casi al millar. El atentado se produjo a última hora de la mañana, en el centro de investigación y búsqueda Ulises Shawn (conocido como Instituto CIBUS, de gran renombre dentro de la galaxia).
Y bajo este contexto de enfrentamiento religioso-científico, empezaría el viaje de Elia Henningsen.
A bordo del carguero Andrómeda el panorama era de una tristeza absoluta. De un plumazo, habían perdido a familiares, amigos, hogar. La fatalidad había querido que los padres de Elia, ambos investigadores, estuvieran allí y ambos perecieran en aquel día de infausto recuerdo.
Así pues, huérfana a los diecisiete años, y sin más familia cercana, Elia tomó la decisión de salir del planeta. Desde el día de los atentados, se había quedado con unos amigos de sus padres, pero necesitaba huir de allí. Permanecer en la ciudad, incluso en el propio planeta, le resultaba demasiado doloroso y aterrador a la vez. Los extremistas religiosos habían declarado la guerra a cualquier institución u organismo que diera soporte o ayudas a la investigación y desarrollo de la robótica y cualquier forma de vida artificial. Y no se iban a detener ante nadie. Lo último que deseaba Elia era quedarse en una zona conflictiva, donde la violencia se recrudecía a pasos agigantados.
Sin muchos medios para poder irse de aquel infierno, escuchó noticias sobre los cargueros que partían con destino al planeta Ladakh, situado en el sector más próximo. Sus dirigentes habían permitido la entrada de refugiados que huyeran del conflicto como medida de solidaridad con los planetas que más ataques estaban sufriendo en el sector Zoé. Y es que el resto de sectores planetarios habían cerrado sus fronteras espaciales desde el inicio del conflicto, temerosos ante la incipiente oleada de refugiados que poco a poco iban abandonando el sector y buscando otro lugar de acogida. Únicamente el sector colonial Astra había tendido la mano a aquellas personas.
Elia era una muchacha delgada, de pelo rizado largo y castaño, el cual trataba de mantener liso. Lo había heredado de su madre, pero nunca le había acabado de gustar. Solía ser muy risueña y alegre antes de los fatídicos atentados que costaron la vida a sus padres. Ahora su carácter era muy diferente. Introvertida, poco habladora, triste. En el carguero apenas cruzó palabra con nadie, solo con Erik Hier, un afable pasajero que la había ayudado desde un principio. Elia estimaba que tenía sobre los cuarenta y pocos años. Su cabello era totalmente canoso, lo que le brindaba un aspecto serio y varonil. Lucía barba de una semana, y aspecto descuidado. Sus ojos azules trasmitían una enorme tranquilidad.
Toma, pequeña. Te sentará bien —dijo mientras le ofrecía una taza caliente.
—¿Qué es?
—Oh, es muy similar al té. La llaman qi. Es una bebida típica allí donde crecí, se hace infusión con hojas de cambur —Hier sonreía en todo momento cuando conversaba con ella. Y eso le resultaba muy agradable a Elia.
—¿Y de dónde es?... si puedo preguntar —la muchacha se ruborizó un poco.
—¡Por supuesto, niña! —respondió con una leve carcajada. Me crié en la pequeña ciudad de Jakkuat, la conoces, ¿no? —Elia había negado con la cabeza—. Está en el planeta Bangor, sector Kairós. Fue mucho antes de venirme a Vanuat, claro. Puede decirse que siempre he sido un trotamundos. He estado por toda la galaxia… pero mis mejores recuerdos están en Jakkuat. ¿Puedes creerlo? He visto cosas maravillosas y únicas… pero lo único que me reconforta es el recuerdo de un sitio insignificante y gris.
A Elia no le sorprendían para nada esas palabras. En cierta manera se sentía muy identificada, aunque no hubiera viajado más allá de Zoé, ni conociera la galaxia en todo su esplendor. Pero con la muerte de su familia había perdido esa sensación de hogar y protección.
—¿Cómo es el planeta Ladakh? ¿Has estado alguna vez?
—Sí, hace ya casi diez años, aunque parece que fue hace mucho tiempo —dijo Hier con cierta nostalgia de los tiempos pasados.
—¿Son hospitalarios? Su gente quiero decir…
—Eso parece. O al menos no han tenido problemas en acoger a tanta gente de otro sector. Aunque los tiempos cambian, y mucho me temo que la gente también.
Elia volvió a la mirada perdida que tanto la había acompañado desde que subió al carguero y empezó el viaje.
—¿Estás preocupada?
—Un poco…
—No tienes por qué. Yo te ayudaré. No te dejaré sola ahí fuera.
Las palabras de Hier eran reconfortantes, pero ella sabía que estaba sola. Después de mucho tiempo, estaba completamente sola.
—¿Puedo preguntarte algo? —le inquirió con cierto apuro.
—Sí, por supuesto. ¡Dispara!
—¿A qué te dedicabas antes de subirte aquí?
Hier sonrió. Parecía tener ensayada la respuesta.
—Soy profesor. Historiador más concretamente. Impartía clases en la academia superior Mathis Norman en Cairn, justo al lado del centro de investigación. Una pena, tanta tragedia. Muchos de los alumnos del centro también murieron —compungió el rostro, mezcla de tristeza y dolor. En ese momento, Elia se sintió muy identificada con él—. Tras aquello decidí irme, no podía quedarme un minuto más allí. De hecho, como te comentaba antes, he estado en todos los rincones de la galaxia. Lamento irme así de Vanuat, ahora más que nunca se necesita la cultura y la enseñanza para combatir desde la integración tal barbarie. Pero no soy tan fuerte como creía.
—Yo quiero empezar una nueva vida, en un sitio diferente.
—Eres muy valiente para la edad que tienes. Comprendo lo que te empujó a subir al Andrómeda. Pero hacerlo sola y sin saber lo que te espera en Ladakh, lo tildaría incluso de temerario.
—No me importa. Solo quería huir de aquel sitio —dijo cabizbaja—, enVanuat no había futuro para mí.
—Perdona, no quería hacerte sentir mal —Hier se excusó y le pasó la mano por el hombro.
—Sí, perdonado… pero cuéntame algo de tus viajes. Lo que más te haya gustado. O impactado. Lo que sea…
Elia quería distraer su mente, y en cierta medida era lógico. Hier se había percatado de ello, así que estaba dispuesto a complacer a la muchacha.
—Pues… puedo contarte muchas cosas. Así que será mejor que tomes asiento y te pongas cómoda —dijo mientras le guiñaba un ojo—. He estado en muchos sitios interesantes. He visitado Juno, donde he contemplado la fortaleza de los augur en lo alto del monte rocoso, un verdadero espectáculo a la vista de cualquier mortal. Pero para belleza visual, las ciudades aéreas de Beled. Tendrías que haber estado en Gylgalhad [7] para saber exactamente de lo que te hablo. Sus océanos furiosos rugiendo y recordando al hombre que la naturaleza es la verdadera dueña del planeta y que nuestra especie solo está aquí de paso. ¡Es fantástico! Tienen además la flota de astronaves más importante de la galaxia, y los mejores deslizadores que puedas imaginar, ya que los aeromóviles no tienen sentido alguno allí. Y es el hogar de algunas de las leyendas más bonitas de toda la galaxia.
—¿Conoces alguna?
—Bueno, déjame pensar… —Hier se tomó algo de tiempo. Quería una buena historia con la que entretener a la chica—. ¿Conoces la leyenda de Aylú? Yo tuve conocimiento de ella cuando vivía en Rawgnar, ya hace mucho tiempo —Elia negó con la cabeza—. En los tiempos de la colonización del sector Forctis, dos clanes controlaban el planeta Rawgnar y pugnaban entre ellos. Se trata de uno de los planetas más pequeños de toda la galaxia, ¿sabías eso? Básicamente eran agricultores y terraformadores, pero en el interior todavía hoy existe una importante zona minera, que importa tyr a otros planetas. Por si no lo sabes, el tyr es un mineral que se utiliza para formar productos siderúrgicos, muy resistente, diría que es el recurso minero más resistente que hay actualmente, y se emplea básicamente en los componentes estructurales de los edificios. Pues allí vivía Aylú, una mujer de belleza colosal, y posiblemente la mejor guerrera de todos los tiempos. Era rubia de cabello largo y liso, con ojos tan azules que te congelaban al instante. Aylú era la mujer de Isbaal, uno de los comandantes más notorios del clan Yorick. Controlaban un tercio del planeta, pero aspiraban a gobernarlo. Sabedores de su poder, y de la debilidad de sus rivales, planearon atacar la capital, Algot, y hacerse con el poder. Sería un duro golpe para el clan Norell y la oportunidad que esperaban para sorprender a sus enemigos. Isbaal fue nombrado comandante para el asalto a Algot, durante la conjura de Torolf. Allí, sus primos, le cedieron el honor de encabezar el ataque, con la promesa de que desistiera de liderar el clan Yorick. Así, Isbaal partió hacia la capital, con Aylú, su mujer, como su capitana. Él no confiaba en otro guerrero que no fuera ella. Y aunque eso despertaba envidias, y se la despreciaba solo por el hecho de ser la esposa del comandante, la verdad es que Aylú era una gran guerrera capaz de ganar en combate individual a cualquiera. La toma de Algot fue todo un éxito, y Aylú tuvo un papel muy destacado. Allí se acabó de forjar su famoso dominio de la espada de fuego. Mientras tomaban Algot, los primos de Isbaal, Rolf y Ryden, atacaban la fortaleza de Signa, obligando al mismísimo líder del clan Norell a retirarse hacia los territorios periféricos. Pero, cuando la victoria del clan Yorick parecía toda una realidad, sucedió algo inesperado.
—¿Qué pasó? —preguntó Elia, mientras se le escapaba un pequeño bostezo, intentando que el sueño no se apoderara de ella, al menos hasta el final de la historia.
—Isbaal, crecido por su imponente victoria, y poseído por el ego que siempre le acompañaba, decidió romper la promesa que había realizado a sus primos, y reclamó el liderazgo del clan Yorick. El ejército de Rolf, abandonó la campaña contra el clan Norell, y se dirigió hacia Algot. Isbaal se hizo fuerte en la capital, y tenía el convencimiento de que derrotaría a su primo. Pero, en su ambición desmedida, no se percató de la traición de sus propios capitanes, que dejaron entrar a las tropas de Rolf en la ciudad. Aylú y sus hombres más leales pudieron contener las primeras escaramuzas, esperando que Isbaal pudiera retroceder y retirarse hasta un lugar seguro. Pero el comandante, embriagado por la arrogancia, parecía no darse cuenta de que la muerte le estaba acechando. Aylú logró sacarlo de la ciudad, luchando calle por calle, derrotando a los enemigos por decenas, hasta adentrarse en los bosques de Gundrum. Allí los emboscaron un grupo de soldados de élite del ejército de Rolf, y perecieron todos sus hombres, a excepción de Aylú y el propio Isbaal. El comandante ordenó a Aylú que se fuera y se pusiera a salvo, obligándole a cumplir el código de los guerreros, y dejar que él encontrara una muerte digna. Aunque le imploró quedarse con él, estaba obligada por juramento a obedecer a su comandante, así que entre lágrimas, no le quedó más remedio que irse. Una vez solo, los hombres de Rolf se echaron encima como una manada de lobos, y lo mataron. Este cortó la cabeza de Isbaal, para llevársela como regalo a su primo. Pero Aylú, en el último instante, decidió volver y vengar la muerte de su marido. Para ello, sorprendió por la retaguardia a la escolta de Rolf, y lo retó a un duelo. El cabecilla, creyéndose superior a una mujer, y no tomándose en serio el desafío, aceptó luchar a muerte. Ella sacó su legendaria espada de fuego. Tras un duro combate, todo indicaba que Rolf se alzaría con la victoria: era más fuerte y tenía más experiencia en enfrentamientos cuerpo a cuerpo. Pero Aylú, en el último momento, y cuando él estaba más confiado, consiguió asestarle el golpe mortal. Rolf cayó muerto, paradójicamente, a los pies de Aylú. Ella había obtenido la victoria final. Algunos dicen que los hombres de Rolf mataron a Aylú después, y que esta no opuso resistencia con el fin de reunirse con su esposo. Otros cuentan que Aylú se marchó de allí por su propio pie, y que ninguno de los soldados de Rolf tuvo los arrestos suficientes para enfrentarse a ella, dejándola marchar. Cuentan, que continuó con su vida alejada de toda la civilización, en unión con la naturaleza, y con el recuerdo siempre presente de Isbaal. El clan Yorick finalmente derrotó al clan Norell, y Ryden se proclamó como el primer gobernante de Rawgnar. Aquellos que sostienen que Aylú sobrevivió, cuentan que se refugió en los frondosos bosques de Odryne, a los pies de las montañas Erla, y que siguió combatiendo a lomos de un lobo gigantesco a aquellos soldados del clan que osaban adentrarse en la naturaleza para explotar y aprovecharse impunemente de sus recursos. Incluso que al final, acabó enfrentándose al mismísimo Ryden en la épica batalla de los bosques de la muerte. Como ves, la leyenda de Aylú es muy amplia y variada, aunque los historiadores siempre le han dado bastante credibilidad. Si descansas un poco, luego si quieres te cuento más.
Elia se quedó dormida. Hier le procuró una manta, para que estuviera más cómoda. No había nada mejor que soñar en tiempos mejores. Él sabía de primera mano que sería difícil, algo se avecinaba y no era precisamente bueno.
“Carguero Andrómeda aproximándose al planeta Ladakh”. Elia se despertó de improviso. Una voz anunciaba a la tripulación su inminente llegada a tan deseado destino.
Buscó con a Erik Hier, pero no estaba allí. Todo parecía indicar que llevaba un rato desaparecido. Elia se levantó, desperezándose lentamente, y aprovechó la ausencia de Hier para distraerse y acceder a una info-esfera para documentarse sobre Ladakh y la situación de los refugiados que allí llegaban.
Las info-esferas holográficas están ubicadas en servidores, que contienen información disponible de manera virtual 4D. Se clasifican por colores según la temática: el color azul es para información y medios actuales; verde para enciclopedia e historia; naranja para datos científicos; amarillo es para información personal, redes sociales y de trabajo. Las esferas con contenido confidencial, rojas, no son de uso público. Solo gobiernos y altas instancias de la Unión tienen acceso a ellas, dependiendo del nivel de usuario.
Navegando por la información, encontró que el gobierno de Ladakh había erigido un campo justo al lado del principal puerto espacial, el Virgin One. Allí ubicaban a los refugiados durante un tiempo. Diversas ONG y otras entidades oficiales trabajaban para dar acomodo y avituallamiento a las personas allí instaladas. A Elia, de entrada, no le parecía el lugar más acogedor del mundo.
Hier volvió a escena un largo rato después. Se acercó a la chica con la intención de hacerle alguna confidencia.
—He logrado comunicarme con una amiga que tiene contactos en el gobierno de Ladakh. Y creo que nos puede ayudar a salir del campo de refugiados.
—¿Qué clase de ayuda?
—Hay una familia que posee una granja de cultivo a las afueras de Havenlock City [8] . Podríamos trabajar para ellos a cambio de salario, alojamiento y comida. Y así empezaríamos de nuevo, justo como querías.
—Puede que sí —dijo Elia con inseguridad.
—Son básicamente granjeros y comerciantes. Tienen buenas referencias.
—¿Es de confianza tu amiga?
Hier sonrió ante aquella pregunta.
—Bueno, nos conocemos bien desde hace muchos años...
La chica confiaba en Erik Hier. Se le veía buena persona, y había estado cuidando de ella casi desde que salieron de Vanuat, sin percibir ninguna intención oculta. A pesar de su juventud y falta de experiencia, Elia se enorgullecía de tener muy buen ojo para las personas.
—¿Cómo es la vida en una granja? —preguntó.
—Oh, es muy sacrificada. Hay que trabajar duro para conseguir ganancias. Las cosechas no siempre son productivas. Dependes del tiempo, maquinaria, personal… En los terrenos periféricos y adyacentes a Havenlock City se encuentran las granjas más importantes del planeta, y por extensión, de todo el sector Astra.
Quizá Elia era demasiado joven para conocer la historia del sector planetario, pero Hier no perdía oportunidad alguna para hacer algo de pedagogía. Ladakh es el planeta del sector Astra más rico en recursos situándose entre los principales importadores de materias primas. El sector Astra fue descubierto y colonizado entre los años 2490 y 2520 ET y fue la expedición Deus la primera en adentrarse, y llegar hasta el planeta Duukan [9] . Pero fue Hyderbad quien prosperó más que el resto y acabó convirtiéndose en el más importante e influyente de todos, incluso sería elegido como feudo para el rey. El planeta Ladakh no se quedó atrás. El duque de Hengist resultó una figura clave para el crecimiento de Ladakh, y en especial, de la ciudad de Havenlock City. En los años de más esplendor para el sector, fechados entre 2600 y 2705 ET, Ladakh llegó a tener 5 millones de habitantes, concentrándose en Havenlock un millón y medio de ellos. Aunque en la actualidad el crecimiento se ha estancado, y el número de habitantes ha decrecido un poco, el ducado de Ladakh sigue teniendo mucho peso dentro de la corte real en Hyderbard.
LOBOS Y OVEJAS [10]
La sesión del Consejo Federal había empezado muy movida. Había llegado una propuesta de ley desde magistratura para el envío de tropas a Vanuat, planeta situado en el sector Zoé y epicentro del último atentado atribuido a Los Hijos de RaShal. El consejero de Dalian, había empezado su turno de réplica oponiéndose a la medida y reiterando la insensatez de implicar a la Unión en una disputa territorial por un hecho aislado.
—A los que dicen que hay un enfrentamiento armado dentro del sector Zoé solo les puedo tildar de difamadores. Aquí se falta a la verdad constantemente. El incidente de Cairn ha sido grave y lamentable, pero es el primero donde ha habido víctimas humanas. Dalian y su gobierno, junto con los restantes planetas que formamos el sector colonial Zoé, tenemos la suficiente capacidad para solventar este problema —argumentó el consejero.
—Consejero Rhys… está tratando todo esto como si fuera una nimiedad y algo anecdótico… —replicó Johr desde su atril.
—¿Y acaso no lo es, consejero Johr? Ha sido un lamentable acto vil del que responderemos con la contundencia necesaria. Pero no pasa de simple incidente solitario que podemos manejar. No sé por qué ve la necesidad de implicar a la Unión aquí.
-Hipócrita… —refunfuño en voz baja. Solo Dan Bilson, que se encontraba justo al lado, pudo oír su comentario. Alzó el tono para dirigirse al resto de la cámara—. Usted viene aquí y nos habla de incidente aislado. Pero todos sabemos que no es así. Hace largos meses que el sector Zoé vive una situación de emergencia. No es solo Vanuat. La violencia está presente en casi todos los otros planetas. Un caos de atentados y terror, provocado sin duda por Los Hijos de RaShal.
—¡Protesto! ¡Los Hijos de RaShal solo es una congregación religiosa sin otro particular interés, una prelatura reconocida de manera oficial por el gobierno sectorial! —intervino con indisimulado enfado el consejero Rhys.
—Estimado consejero Johr, lo que dices solo es una suposición, pero no hay una base sólida para implicar a Los Hijos de RaShal en todo lo ocurrido. Te conmino a no hacer acusaciones sin fundamentos sólidos —intervino el Primer Cónsul en la discusión. Hasta entonces había permanecido en silencio, pero se le veía dispuesto a acabar con la discusión.
—Está muy clara su posición —Dan Bilson trasladó en voz baja sus sensaciones a Dyron Johr, mientras el Primer Cónsul hablaba.
—… Así pues, ¿es necesaria la intervención de la Unión en este asunto? Creo que sí. Pero, ¿es necesaria la intervención armada? ¿Envío de fuerzas? Yo digo que NO —el Primer Cónsul hizo énfasis en ese no—. Os aseguro que tomaremos, si es que no lo hemos hecho ya, medidas para asegurar la paz en el sector. Pero lo que no haremos es convertir actos terroristas en un conflicto armado entre la Unión y un grupo religioso del que se supone detrás de todo. Desde el Consejo Federal tiene que salir un mensaje de apoyo y confianza hacia el gobierno del sector Zoé.
—Votemos la resolución, entonces —dictó el administrador de la cámara—. Nombraré a cada comisionado y este dará su voto en voz alta. ¿De acuerdo? —Hizo una pausa de cinco segundos, para seguidamente dar las últimas instrucciones y empezar con las votaciones—. Será por orden de sectores planetarios.
—Representante de Darras en el planeta Tellus, para el sector Gaya.
—¡NO!
—Representante de Eterna en el planeta Tellus, para el sector Gaya.
—¡NO!
—Representante de Qibel en el planeta Tellus, para el sector Gaya.
—¡NO!
—Sus palabras me han desconcertado. ¿Qué medidas habrá tomado? —Bilson seguía la conversación con el consejero Johr mientras iban votando los diferentes representantes de la tierra.
—Se ha filtrado off de record que ha enviado a los augur a Ladakh para asegurar que no hay problemas con los refugiados —aeveró el consejero—. Limpiará su conciencia supervisando que esa pobre gente tenga condiciones dignas y medios para proseguir con sus vidas, y que el éxodo de personas no suponga al final un inconveniente para su gestión.
—¿Solo eso?
—Déby no hará nada más. Lo justo y necesario para no implicarse. Los Hijos de RaShal controlan el sector y se están expandiendo por toda la galaxia. Esto es mayor de lo que pensamos. Hay demasiados intereses en juego. La corrupción es un mal endémico en cualquier sistema de gobierno. La Unión Colonial no se escapa de ello, chico. Aquí está implicado hasta el mismo Primer Cónsul —replicó el consejero Johr.
—Representante de Avalon en el planeta Tellus, para el sector Gaya.
—¡SÍ! —exclamó con la altivez y relevancia de un auténtico portavoz del linaje de Johr.
—Representante de Pellinore en el planeta Tellus, para el sector Gaya.
—NO.
—Representante del generalato de Arcadia, para el sector Kairós.
—NO.
—Representante del gobierno democrático de Tanneris, para el sector Ananké.
—SÍ.
—Representante del reino de Hyderbad, para el sector Astra.
—SÍ.
—Representante del gobierno de Dalian, para el sector Zoé.
—¡NO!
—Representante de la asociación libre de Génesis, para el sector Keres.
—NO.
—Representante de la oligarquía en Olimpia, para el sector Anástasis.
—NO.
—Representante de la república de Beled, para el sector Pax.
—SÍ.
—Representante del estado eclesiástico de Dundalk, para el sector Deywós.
—NO.
—Representante del gobierno de Vryhed, para el sector Horos.
—SÍ.
—Representante del gobierno federado de Trondheim, para el sector Forctis.
—SÍ.
—Representante del gobierno social de Cival, para el sector Vires.
—Sí.
El administrador del consejo bebió un poco de agua, una vez finalizado el último voto de los representantes de los sectores coloniales. En la sala había un intenso murmullo.
—Bien, una vez finalizada la votación y por mayoría simple he de decir que…
—¡Un momento, señor administrador! —interrumpió de improvisto el Primer Cónsul—. Con su venia señoría, quisiera emitir mi voto también.
El murmullo aumentó de decibelios dentro de la cámara.
—¿Qué hace? —preguntó Dan Bilson, buscando una respuesta lógica a las palabras del Primer Cónsul. Pero el consejero Dyron pasó del enojo inicial, a una tranquilidad inusual.
—Va a mostrar sus cartas. Inesperado pero interesante a la vez.
El administrador le miró durante unos segundos, hasta que el Primer Cónsul le reafirmó su intención de omitir su voto con la cabeza.
—Kiir Déby, Primer Cónsul de la Unión Colonial —tras la presentación, dio paso a su turno de votación.
—¡NO!
Tras confirmar la negativa con su voto, sonoros aplausos se escucharon en la cámara provenientes de los representantes partidarios de la no intervención militar de la Unión en la zona del sector Zoé. También se escuchó algún leve pitido o signo de desaprobación, pero todo fue callado rápidamente por el estruendo que proferían los victoriosos delegados.
—¡Silencio! ¡Silencio! —exclamaba el administrador mientras intentaba acallar el alboroto reinante en la cámara. Una vez calmados los ánimos, prosiguió con su parlamento—. Tras la votación del Primer Cónsul, y con un resultado de diez a siete, queda denegada la ley 7/500 de intervención en el sector Zoé. Esta cámara trasladará la decisión al Magisterio hoy mismo.
El Primer Cónsul tomó nuevamente su asiento. Dyron Johr le observaba atentamente. Recibió algunas palmaditas en los hombros y muestras de aprobación por parte de algunos de sus delegados y asesores del gabinete. El consejero Johr no podía dejar de sonreír ante la cantidad de palmeros allí presentes. Los verdaderos dirigentes de la galaxia, pero, no se encontraban en la cámara. Dyron Johr estaba totalmente seguro de que Los Hijos de RaShal, por mucho que los demás consejeros lo negaran, se ofenderían e incluso lo increparían abiertamente, habían logrado manejar los hilos dentro del Consejo Federal. El representante de Dalian lo miraba desafiante, con la superioridad de aquel que había resultado vencedor en la disputa. Pero como se solía decir, ganar una batalla no significaba ganar la guerra.
El consejero sacó un impreso de su bolsillo. Se trataba de propaganda que se daba a todos aquellos que asistían a las congregaciones y reuniones organizadas por Los Hijos de RaShal. En el escrito se podían leer los tres puntos básicos del que llamaban “programa humanista”:
1 La vida es la creadora de todo, poderosa y majestuosa, impulsora de todo defecto, deseo o pasión. En cambio, la máquina es artificial e imperfecta, ignorante acerca de amor, vacía de luz; es sabido que una vida artificial está dominada por el frío impulso de la razón científica por delante del corazón humano.
2 Los propósitos de la vida humana nos hacen buscar la purificación del corazón, la tranquilidad del alma, el sentimiento por actuar por el bien familiar, a usar el intelecto, guiarse por el honor y establecer una buena relación entre él y su hermano, entre él y la vida misma. En cambio, la máquina no tiene aspectos morales y éticos, no tiene la capacidad de juzgar lo que está bien y lo que está mal; No puede equivocarse, ni perdonar.
3 Preservar la vida frente a la máquina. El trabajo del hombre, ganado con sudor, frente al frío robot. La pureza del cuerpo humano, contra la aberración ciborg. La inteligencia humana contra los sistemas artificiales. La evolución de las especies, contra los últimos avances de la tecnología. Realizar y acometer todo lo que sea necesario, para que la recompensa de RaShal llegue a todo aquel que viva según sus enseñanzas.
Dyron Johr arrugó el papel. Sonrió y lo lanzó hacía donde estaba situado el delegado de Dalian. Algunos pocos pudieron presenciar la acción, pero nadie dijo nada. El consejero Rhys trató de protestar, pero inmediatamente optó también por callar.
El administrador tomó nuevamente la palabra.
—La cámara pasará a debatir la partida económica que ha solicitado el sector Vires para ayudas mercantes.
[3] El Dios Inuéh posee el don de la inmortalidad, la sabiduría y el poder de la creación.
[4] Expedición liderada por Sir Walden Raleigh, y que colonizó Vires, el último sector planetario conocido.
[5] Práctica que conseguía asemejar al hombre con la máquina, muy aplicada para suplir extremidades amputadas traumáticamente; en la actualidad también existe la voluntariedad en sustituir partes biológicas por otras robóticas, sobre todo en el sector militar (en especial mercenarios y caza recompensas) con el fin de mejorar prestaciones.
[6] Delito que consiste en la destrucción o aniquilación de robots.
[7] Capital del planeta Beled y fundada en 2632 ET.
[8] Capital del planeta Ladakh, y punto de destino del carguero Andrómeda.
[9] Planeta nombrado así en honor al capitán de la astronave Deus, John Duukan.
[10] “Cuidaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces”. Mateo 7:15
CAPÍTULO 2
Magisterio
Dan Bilson se reunió con el consejero Johr fuera del hemiciclo. Había sido una votación tensa, y al final habían ganado los opositores a una intervención militar de la Unión en el conflicto dentro de Zoé. De hecho, fue una decisión tan ajustada que el propio Primer Cónsul tomó partido mostrándose contrario a la actuación directa del máximo organismo de la galaxia. Nueve votos más el del propio Primer Cónsul en contra, y siete a favor. No era nada habitual que un Primer Cónsul emitiera su voto si no se requería para desempatar una proposición de ley, pero esta vez pensó que la ocasión así lo requería. La sesión había acabado con la promesa de Kiir Déby de seguir atentos a los acontecimientos y enviar a más observadores de la orden Augur a la zona. Actuaciones que a Dyron Johr le parecían insuficientes, o simplemente meros formalismos de cara a la galería.
—Lo que ha sucedido hoy es otra muestra más de que este consejo está en manos de corruptos…—se quejó amargamente.
—¿Qué quiere decir, señor?
—¿No te has dado cuenta? Analiza quiénes han dado apoyo a Dalian vetando una actuación militar de la Unión dentro del sector Zoé.
Echando la vista a lo ocurrió en el consejo horas antes, Dan recordaba cómo los otros estados de Tellus habían votado en contra de la ley de intervención. Lo mismo hicieron los representantes de Arcadia, Génesis, Olimpia, Dundalk y el propio Dalian. Nueve votos contra siete, sobre los dieciséis posibles otorgaban la mayoría simple a la opción del “no”. El Primer Cónsul también se pronunció negativamente a la medida, por lo que la diferencia final fue de tres votos. La alianza entre los estados de Darras y Pellinore con el sector Kairós era algo habitual. Los linajes de Bari y Corvo tenían muchos intereses compartidos dentro de ese sector colonial. Tampoco había que pasar por alto los fuertes vínculos entre Dalian y Arcadia, que les hacían coincidir frecuentemente en una misma estrategia. Sin embargo, sí era altamente llamativo que el sector Keres, con Génesis a su cabeza, se hubiera posicionado con los partidarios del inmovilismo, teniendo en cuenta solo razones puramente comerciales, ya que el gigante multiestelar Génesis A.X. tiene muchos tratos con el sector planetario Zoé, y una zona en permanente conflicto no es el mejor escenario para hacer negocios. Dan desconocía el punto de vista real del sector Anástasis, ya que el representante de Olimpia había divagado mucho durante su intervención y el “sí” que iba a otorgar acabó siendo un “no” final que sorprendió a propios y extraños. La posición de Dundalk también era extraña, parecía ilógico que un sector dirigido por una religión como la cristiana, no tratara de aprovechar la situación para acabar con el movimiento humanista de RaShal, un competidor directo en la captación de fieles. Pero sin duda lo más curioso de todo, se encontraba en la decisión del Primer Cónsul en hacer constar su voto a pesar de que por mayoría simple ya habían ganado los opositores a la nueva ley. De todas formas, que Kiir Déby se hubiera involucrado personalmente no parecía disgustar demasiado al propio consejero Johr. Que el Primer Cónsul se hubiera pronunciado abiertamente parecía venirle bien para sus intereses.
—El Consejo Federal está muy dividido. Rechazar la ley de intervención es una medida impopular que puede acarrear consecuencias.
—Así es, querido señor Bilson —exclamó con cierto jolgorio el consejero Johr. —Y vamos a aprovechar eso.
—¿Cómo?
—Esta noticia no sentará nada bien en el Magisterio. Allí el voto es individual, uno por cada planeta, donde los intereses de los sectores quedan más difuminados. Por eso aprobaron la ley con gran mayoría. Esperaban que el Consejo Federal la ratificara, pero debido a los movimientos realizados por el Primer Cónsul no ha sido así. Se ha llevado a su terreno a los sectores coloniales suficientes para asegurarse una mayoría que respalde su opinión dentro del Consejo Federal. Por eso ahora tenemos que ser listos y hábiles. Y es ahí donde vas a entrar tú.
—¿Yo? —esa última afirmación le había cogido por sorpresa.
—Sí, por supuesto. Estás aquí precisamente para este tipo de situaciones —le respondió con cierta ironía el consejero Johr—. Quiero que vayas al Magisterio y te reúnas con los representantes más influyentes. Quiero conocer qué opinan. Eres un chico inteligente y estratega. Sabrás cómo sonsacarles, y cómo ganártelos. Sobre todo, eso último. Tienes facilidad de palabra. Sabes escuchar. Tienes don de gentes. Y aunque quieras aparentar lo contrario, no eres nada inocente.
Las palabras del consejero le ruborizaron un poco. Se sentía halagado, y también algo desconcertado. ¿Realmente pensaba todo eso sobre él? O, ¿le estaba regalando los oídos para reforzarle la confianza? Los dotes de Dyron Johr eran verdaderamente asombrosos, poco a poco se estaba revelando como un gran manipulador, y lo hacía de una forma sutil y elegante. No era algo que le disgustara, al contrario. Por algo le consideraba el mejor político de la galaxia.
—¿Con qué intención realizamos el sondeo?
—Sé que tú, y el resto de tu equipo, habéis especulado mucho sobre qué pasaría si presentáramos candidatura a Primer Cónsul. He estado reflexionando mucho, y, ¿por qué no dar un paso adelante? Quizá tengáis razón y es hora de hacer saber que estamos preparados. Quiero saber qué apoyos tendríamos en el Magisterio que pudiera posibilitar un cambio de escenario.
Dan se alegró de oír aquello. Dyron Johr, el menos político de los políticos, estaba valorando seriamente optar a convertirse en Primer Cónsul de la galaxia. No era el perfil que se solía proponer para el cargo, pero aunando los suficientes apoyos su nombre podría salir a la palestra, y por qué no, en un futuro convertirse en el líder de la Unión Colonial.
El Magisterio es un edificio majestuoso situado en el corazón de la galaxia, en el planeta Akron. Aunque se encuentra dentro del sector Keres, este planeta no se rige por sus leyes, sino que actúa de forma independiente y soberana, precisamente para salvaguardar su carácter simbólico y representativo del poder legislativo en la galaxia. La Ciudad Centinela es la base del Magisterio. De hecho, es la más grande en Akron, y de las más pobladas en la galaxia, llegando a los veinte millones de habitantes. Gran parte del crecimiento de la ciudad fue debido a la actividad política que se desarrolla en magistratura.
Una vez acabada la gran expansión y con la unión de todos los sectores coloniales en una sola federación, se decidió seguir un modelo de separación de poderes. El legislativo, recaía de forma bicameral en el Consejo Federal y el Magisterio. Mientras que en el consejo están representados solo los planetas capitales de cada sector, el Magisterio cumple una función de mayor deliberación al contar con más representantes. Las competencias del Consejo Federal incluyen la autoridad de regular el comercio espacial, aprobar leyes, establecer tratados, mantener las fuerzas armadas, dirigir a los augur y declarar la guerra. El consejo también ostenta la potestad de realizar todas las leyes necesarias y propias para ejecutar poderes futuros. El Magisterio es casi totalmente igual al consejo en poder. Sin embargo, como en el caso de la Cámara Alta, también tiene competencias exclusivas. El Magisterio puede aprobar o rechazar a las personas designadas para puestos en el Consejo Federal. También puede ratificar tratados de distinta índole y las leyes únicamente se deben elaborar en esta cámara al ser más representativa que el Consejo.
Dan Bilson se había ganado un viaje en primera clase hacia Akron, destino a Ciudad Centinela. Allí ya había pasado tres años bien buenos de su vida, mientras trabajaba para los representantes de Valkuum. Sabía cómo moverse bien. Su primera actuación sería precisamente hablar con ellos. Encuadrado dentro del sector Ananké y siendo un exponente más de la política democrática y abierta que encabezaba Tanneris, Dan auguraba que Valkuum habría sido uno de los promulgadores de la ley para la intervención de la Unión ante los ataques terroristas perpetrados por una
organización radical con tintes religiosos. En su agenda tenía previsto verse con diversos comisionados, entre ellos los de Tanneris, Vanuat como principal afectado, Cival, y otros tradicionales aliados del linaje de Johr.
Llegó a primera hora, y se dirigió al Akron Palace, uno de los mejores hoteles de toda la ciudad. Trabajar para alguien tan importante como el consejero Johr tenía estas cosas. Ya se acabó eso de hospedarse en hoteles de dos estrellas o moteles de mala muerte. Ahora estaba “jugando en primera división”. Aun así, no tenía tiempo de relajarse ni de disfrutar de las vistas que le proporcionaba el tener una habitación con el balcón encarado a la metrópolis. Le esperaba un día muy movido en el Magisterio. Había muchas cosas que hacer y muchas personas a las que ver.
Lo primero que se encontraba anotado en su agenda era encontrarse con los dos representantes de Vanuat, los comisionados Jonas Weidmann y Arly Jones. Había quedado con ellos a las nueve y media de la mañana en uno de los centenares de despachos del Magisterio. Para los primerizos, aquello era como un laberinto. Él mismo más de una vez había pagado la novatada, y llegado tarde a una sesión de trabajo, hecho que le había costado serías reprimendas por parte de sus jefes. Al menos ahora su situación había mejorado y era el asesor principal, y no rendía cuentas más que ante el propio consejero Johr.
Cogió un deslizador espacial [11] para dirigirse al Magisterio. El fastuoso edificio estaba situado en la parte noble de la ciudad. Solo verlo era todo un placer para los ojos. La fachada ovalada y recubierta de oro brillante, reflejo de la opulencia que imperaba durante la época que fue construida, y de un talante muy modernista para el año de su creación, 2877 ET. Tanto es así, que hoy en día cuesta encontrar edificios con esa construcción y acabado. Custodiando la entrada, dos gigantescas estatuas conmemorativas del poder ejecutivo y legislativo. La primera de ellas es la representación de la Justicia, heredera de la diosa griega Diece, de la mitología terrestre contada y transmitida de generación en generación durante el éxodo y exportada por toda la galaxia en la era de la expansión. Sostiene en una de sus manos una balanza y en la otra la espada. La otra estatua corresponde a la libertad, en representación del dios Eleuterio (también asociado a Zeus), por su condición de libertador o portador de la libertad. Eleuterio era otro de los mitos importados de la tierra durante el éxodo y difundido por los exploradores [12] por toda la galaxia adoptando a veces varios nombres y modificando en cierta medida la historia o leyenda asociada a él. A la estatua se la conoce como Eleuterio Colosal.
Tras las puertas, se econtraba el salón principal Freud, nombrado así en honor del primer líder de la Unión Colonial. Dotado de la más alta tecnología, funcionarios y soldados controlan el acceso al edificio. Para acceder a las demás plantas, es necesario entrar en los tubulares [13] . A Dan Bilson se le hacía eterno el trámite de entrada al recinto. Primero debía mostrar la acreditación. Luego le esperaba un escáner de identidad, y finalmente otro ocular. Todo aquello se alargaba por más de media hora. Pero con mucha paciencia y parsimonia, acabó completando todos los requerimientos oficiales y al final subió hacía la sala Océano a la hora convenida. Allí tenía la reunión con los representantes de Vanuat.
Le esperaban dentro los dos comisionados. Jonas Weidmann, un hombre ya entrado en los sesenta, reputado y respetado parlamentario de Vanuat. Se diplomó en ingeniería, y se sacó el doctorado en robótica, pero pronto empezó a interesarse por la política. Formó parte del gobierno ciudadano de Cairn, para posteriormente pasar al parlamento del planeta. De carácter tranquilo y sosegado, sus dotes de conciliador y su habilidad en conflictos le llevaron a ser nombrado representante en el Magisterio para Vanuat. Había sido reelegido por tercera vez y era uno de los más veteranos en la cámara. Por el contrario, su compañera, Arly Jones, era la primera vez que actuaba de representante. Tenía escasamente los cuarenta años, había sido una activista política casi toda la vida. Rubia de ojos azules y curvas sinuosas, se empleaba con gran convicción en la defensa de los ideales. Por ello se había granjeado mucha simpatía en los círculos políticos donde se movía. Así, Dan se encontraba frente a dos firmes políticos, uno veterano y dialogante; y la otra idealista y decidida. Creía poder llevarlos a su terreno.
La conversación empezó fluida, tocando superficialmente temas personales, para más tarde empezar a entrar en la raíz del conflicto.
—Ha sido una sorpresa ingrata que el Consejo Federal desestimara al final una ley por la que con tanto ahínco peleamos por conseguir. Que se rechace la intervención de la Unión en el sector Zoé, es un fiel reflejo de cómo se manejan los asuntos en la galaxia—reflexionó Jonas.
—El Consejo Federal decidió que el sector Zoé estaba capacitado para resolver el conflicto sin la necesidad de enviar un contingente armado a la zona—contestó Dan.
—No puede ser más desacertado. Señor Bilson, usted sabrá que desde hace años Los Hijos de RaShal está creciendo imparablemente por todo nuestro sector colonial. Sus seguidores están presentes en la mayoría de planetas. Empezaron en las comunas, pero su influencia ya llega hasta la burguesía más acomodada. Dalian, la capital, está dominada por ellos. Pero es que su credo está muy extendido, ya no solo en el sector Zoé. Tiene presencia hasta en Tellus. Muchos intereses por la galaxia. Más que un movimiento religioso, ya se les podría considerar como una mega empresa espacial—replicó Arly con un fervor inusual, pero propio de una activista política reconocida como era ella.
—Oh, esto es una reunión informal señorita Jones. No hace falta que me dispense un tratamiento de usted—Dan esbozó una sonrisa. Arly se sonrojó un poco.
—Lo que quiero decir —prosiguió ella— es que la facción más radical de Los Hijos de RaShal campa a sus anchas por el sector Zoé, atentando y destruyendo instalaciones científicas, saboteando avances tecnológicos, con la salvaguardia de saberse protegidos por sus mil tentáculos que tienen distribuidos por la galaxia, con una impunidad realmente execrable. Nuestra fuerza como planeta que ejercemos con pasión aquí, se ve diluida al ser Dalian el representante máximo ante el Consejo Federal. Nos sentimos atados de pies y manos.
—Y ahora, además, han cruzado el límite —apuntó su compañero—. Han sesgado vidas humanas. Ya no son robots. Ya no son ciborgs. Ya han matado personas. ¿Qué hace el Consejo Federal? ¿Por qué se niega a ver eso y sigue escuchando a Dalian?
—Por lo que yo sé, han enviado a los augur como garantes… —trató de explicar Dan, pero inmediatamente fue interrumpido por Arly.
—¿Garantes de qué?
—Bueno, su misión únicamente consiste en ser observadores. Y hacen de vigilantes en el proceso de refugiados que se está llevando a cabo con el traslado de centenares de miles de personas hacia el sector Astra.
—¿Tú los has visto actuar? Porque yo no —exclamó algo indignada.
—Los augur están sometidos al poder del consejo, señor Bilson. Además…
—¿Además qué?
—Además existen ciertos rumores algo inquietantes.
—No he oído nada, creo —replicó Dan.
—Bueno, creo que los pasillos del Consejo Federal no son el lugar más apropiado para enterarte de las cosas —Arly no pudo evitar esbozar una sonrisa tras su comentario.
—Supongo que no me dejaréis así, ¿verdad?
—¿Y si te dijera que se han producido varios encuentros entre la prelatura de Los Hijos de RaShal y los augur? —relató Jonas.
—¿Cómo sabes eso? —preguntó Dan con cierto asombro.
—Por alguien que trabaja para el gobierno. Evidentemente no voy a revelar mis fuentes. Pero me aseguró que pudo observar con sus propios ojos cómo se producía una reunión clandestina en sede parlamentaria entre un alto cargo del gobierno, un patriarca de Los Hijos de RaShal y un tipo enfundado en un antiguo uniforme gris de general, utilizado por los augur durante la guerra civil galáctica. Precisamente esta pequeña junta se produjo días antes del atentado de Cairn. ¿Coincidencia?
Las últimas palabras de Arly hicieron reflexionar a Dan. ¿Estarían actuando los augur en nombre del Primer Cónsul? Eso podría avalar la teoría del consejero Johr sobre una conspiración apoyada por un gabinete corrupto. Pero los augur tienen una disciplina basada en una moralidad y una ética intachable, sería algo impensable que pudieran participar en algo tan turbio. La última vez que los augur se salieron del camino se remontaba a la guerra de Secesión, cuando el almirante Thrownill creó la división Blazar dentro de la orden. Fueron sus matones particulares, pendencieros y arrogantes, ebrios de supremacía, que utilizaron su poder para perpetrar masacres entre la población civil. El Monumento a los Inocentes, en el planeta Corintian, es la prueba viviente del daño que causaron. Esa actuación provocó una revuelta interna, que acabó con la aniquilación de los Blazar y la huida de Thrownill.
—Independientemente de este supuesto acontecimiento, y las dudas que puede generar la presencia de los augur en el sector Zoé a raíz de ello, quiero trasmitiros el sentir del consejero Johr, y todo lo afectado y sensibilizado que está con vuestra causa. Es por ello que nos interesa conocer vuestro parecer, y si Vanuat, siendo el principal afectado en estos momentos, estaría interesado en unirse a un movimiento de protesta contra el Consejo Federal que podría liderar el propio Dyron Johr. El bien de la galaxia solo puede conseguirse con una serie de cambios —Dan Bilson miró a sus dos interlocutores al finalizar su discurso.
—Absolutamente —contestaron al unísono los dos representantes planetarios.
[11] Nave pequeña y de uso particular. No muy habitual para moverse por ciudad, donde impera el uso de aeromóviles.
[12] Durante el descubrimiento de los sectores coloniales, muchos fueron los exploradores que encomendaron sus expediciones a deidades y personalidades históricas como protectoras en sus largos y peligrosos viajes. Aquellas historias arraigaron en cada sector colonial y pasaron a formar parte de su propia mitología.
[13] Herederos del moderno ascensor, nombrados así por su forma y recubiertos de un cristal opaco. Una vez dentro de un tubular, eres teletransportado allí donde elijas dentro del mismo recinto.
Campamento de Refugiados
Elia se encontraba en medio de todo aquel caos. El gentío era enorme y había algo de desorganización. Hacía pocos días que habían aterrizado en el aeropuerto espacial de Virgin One y trasladados al campamento de refugiados. Pero aquello era peor de lo que imaginaba. El campamento estaba asentado sobre un extenso terreno árido, en las afueras de Havenlock. Había sido totalmente vallado, y los refugiados se agrupaban en tiendas y cápsulas de habitabilidad. A Elia le sorprendió la cantidad de niños que allí se daban cita. Familias enteras habían huido de las zonas en conflicto. Le pareció que había pocos médicos y voluntarios para la cantidad de gente que allí se concentraba. Sin embargo, sí había una gran presencia militar en la zona. Una guarnición entera de la milicia sectorial custodiaba el campamento y daba apoyo a las dotaciones locales de la fuerza del orden. Le pareció algo ilógico tal despliegue militar, ya que daba la sensación de que más que refugiados en realidad eran prisioneros de guerra.
La impaciencia había hecho mella en ella mientras esperaba el regreso de Hier. Estaba algo agobiada en aquella cápsula habitable junto a otras diez personas. Al llegar a tierra firme e instalarse en el campamento, había vuelto a desaparecer. Esta vez, no obstante, le había explicado que iba a encontrarse con su contacto allí dentro y conseguir las tarjetas de trabajadores esenciales que les permitiría abandonar aquel sitio y trabajar en la granja.
Aunque en primera instancia la idea de trabajar en una granja no le había parecido la mejor de todas las ocurrencias, su percepción estaba cambiando a marchas forzadas al ver la situación real que existía dentro de aquel campo de refugiados. Quería salir de allí a la primera oportunidad, y confiaba lo suficiente en Erik Hier. Desde su encuentro en el carguero Andrómeda, se había mostrado una persona amigable y abierta. Gracias a él había mitigado en algo la soledad y el dolor en el que se hallaba sumida desde la muerte de sus padres.
Mientras esperaba, podía observar todo el panorama: niños jugando a batallas, adultos intentando conseguir ropa o comida, algún incidente o alboroto esporádico entre refugiados, militares en permanente estado de alerta. Entre todo aquel movimiento, a Elia le llamó la atención dos de los militares allí presentes. No eran como los demás soldados que custodiaban el campo, su semblante era serio, vestían un uniforme gris con franjas de color rojo en las mangas y los pantalones, distinto al de las milicias –que eran rojos con detalles en negro– o al de las fuerzas del orden –que vestían completamente de negro–. Uno de ellos, el más delgado y bajito, portaba un arma, quizá un láser de última generación (por el perfil, le pareció que se trataba de un fusil de asalto T-Láser v3 [14] ). Su compañero, no parecía disponer de ningún tipo de arma de fuego. Era muy alto, seguramente medía más de dos metros, pero a su vez era corpulento y fuerte. Toda una masa de músculos. Jugueteaba con una especie de bastón de aleación plateado, pequeño y manejable a una mano. Ambos llevaban un casco blanco, del que destacaba una gran media estrella. Debían ostentar un rango importante, ya que los demás militares parecían obedecer sus indicaciones, y se presentaban con frecuencia a reportarles cualquier situación anómala que pudiera suceder dentro del campo. Elia les estuvo mirando con mucho interés durante un largo rato, hasta que al final se fijaron en ella. Fue entonces cuando apartó la mirada y se hizo la distraída. En ese mismo instante, una mano se posó sobre su hombro provocándole un pequeño susto.
—Eh, soy yo. Lo siento. No quería asustarte, niña —le dijo en tono suave Hier. Y es que Elia no había podido evitar soltar un pequeño grito de espanto.
—Tranquilo, no pasa nada —dijo ella, volviendo a buscar con la mirada a los dos hombres. Para su alivio, se habían alejado un poco, ajenos a ella. Hier se percató de ello.
—¿Pasa algo?
—No, no, en absoluto —contestó apresuradamente ella—. ¿Has conseguido las tarjetas?
—Hier sonrió ante la ansiedad que mostraba la chiquilla.
—Debemos reunirnos en un rato con mi contacto en uno de los habitáculos del campo, y nos las facilitará —le contestó sosegadamente—. Recuerda, deberemos mostrar las tarjetas en uno de los puestos de control para poder abandonar este sitio. Una vez fuera, nos estarán esperando para trasladarnos hasta la granja.
—¿Así de fácil?
—No, nada de eso —sonrió—. Aquí no hay nada fácil. Para conseguirlas se ha pagado un alto coste. La gente se suele aprovechar de estas situaciones, ¿sabes? Para optar al privilegio del que gozaremos, hay que tener muchos sardes [15] de la Unión —Elia se sintió algo avergonzada, a la par que agradecida. Hier sonrió e inesperadamente cambió de tema—. Por cierto, aquellos dos hombres a los que prestabas tanta atención, son dos miembros de la orden Augur.
—¿Cómo…? —preguntó sorprendida.
—No he podido evitar ver cómo los observabas con curiosidad —replicó con una sonora carcajada.
—Los augur resultan un misterio para mí. Es la primera vez que tengo unos tan cerca.
—Para ti y para mucha gente, querida mía. Pero es un campo que domino a la perfección. La orden se fundó durante el 2892 ET, bajo el mandato del Primer Cónsul Francis Gibbs. Su propósito era aprovechar las habilidades especiales que poseen, aunque ellos prefieran emplear la palabra don, en beneficio de la Unión Colonial. A la práctica, la organización ha acabado integrándose dentro de las fuerzas armadas que componen la Unión. Actúan en todo tipo de conflictos, sobre todo en aquellos considerados altamente peligrosos o de máxima seguridad. Al principio pretendía ser una especie de orden espiritual, pero acabó derivando en una organización militar más. Es una verdadera lástima, pero la humanidad ha demostrado que solo está capacitada para la guerra. —Reflexionó antes de continuar, mientras Elia prestaba atención a cada palabra—. Reciben el nombre de Augur en referencia a una antigua orden de sacerdotes que practicaban la adivinación. Empleaban la magia en lugar de métodos científicos o racionales para descubrir entidades o elementos desconocidos u ocultos. Evidentemente no está documentado ni acreditado que aquellos sacerdotes poseyeran algún tipo de poder especial, sin embargo, los augur sí tienen habilidades físicas y psíquicas superiores a cualquier humano. Por ello, muchos naturalistas afirman que nos encontramos delante de una nueva etapa de evolución para la humanidad. Sinceramente, y es una opinión muy personal, yo estaría de acuerdo con ellos.
Elia empezó a atropellarle a base de preguntas.
—Pero, ¿por qué uno llevaba un arma y el otro no? Sostenía una especie de bastón en una mano y nada más… Y si son una fuerza militar, ¿cómo es que solo hay dos aquí?
—Bueno. No es exactamente un bastón. Se le llama Lituo. Normalmente canaliza el poder de su portador. Eso dice la teoría —soltó una enorme sonrisa—. Los augur no suelen, o mejor dicho solían, llevar armas. Era así hasta que el almirante Thrownill se hizo cargo de la orden. Entonces quedó adherida oficialmente como parte de las fuerzas armadas de la Unión, y fue cuando se empezó a frecuentar el uso de los fusiles láser entre sus miembros. Normalmente los augur físicos son los que se resisten más en emplear armas… —Hier hizo una pausa ante la cara de no entender nada que estaba poniendo Elia—. Vale. Te explico brevemente para que te hagas una idea básica. Dentro de la orden Augur, hay tres ramas de poder según el don que se posea. Están los físicos, que se valen de capacidades atléticas y biológicas muy superiores a la de los humanos. Los psíquicos son aquellos que tienen capacidades puramente mentales, como ver o percibir el futuro, y en ocasiones también de conocer el pasado. Y por último tenemos a los quinéticos, quienes pueden controlar mentalmente el medio externo. Por eso, es posible que, para fines de autoprotección, un augur de la rama de psíquicos sin más poder que la clarividencia, la telepatía, la psicometría o la precognición lleve un láser, mientras que un augur físico ya es por sí solo un arma, o que un augur quinético con dones como la telequinesis, la crioquinesis, fragoquinesis, geoquinesis, o piroquinesis no necesite arma alguna para defenderse.
—Entiendo… creo... —exclamó la joven.
—Normalmente van en grupos reducidos. Has visto a dos, lo normal es que sea así, pero también tres, cuatro… nunca verás a más de cinco juntos, a excepción de que se trate de un conflicto de una gran envergadura y que se requiera la presencia de varias escuadras o de un escuadrón entero.
Un grito ensordecedor interrumpió la conversación entre ambos. A pocos metros de distancia, un equipo médico acudía a la zona donde se había producido el incidente. También se acercaron varios soldados milicianos. Parecía que estaban atendiendo a un niño que había sufrido un percance. La madre, que se encontraba junto a él, parecía tener un brote de histeria. La pobre no dejaba de lamentarse y llorar. Poco a poco, entre los curiosos, los médicos y los soldados que trataban de dispersar a la gente perdieron la visión de lo que sucedía, aunque todavía podían oír los lamentos desgarradores de aquella madre.
—Será mejor que nos vayamos ya —sugirió acertadamente Hier.
Elia asintió con la cabeza sin decir nada. Estaba visiblemente afectada por la situación, por el lugar, por todo lo sucedido hasta ahora. Cuánto antes pudieran salir de allí, mejor.
Se dirigieron a uno de los accesos exteriores del campo, señalizado como “A10”, ubicado en la parte noroeste del recinto. Allí había establecido un punto de control. Era uno de los diversos puntos repartidos por la zona y desde donde se gestionaba cualquier salida del campo, tanto de trabajadores internos (médicos, voluntarios de organizaciones no gubernamentales, funcionarios) como de refugiados. Estos últimos, pero, tenían muy limitada la posibilidad de salir. Solo aquellas personas que dispusieran de pases naranjas (distintivas para refugiados políticos y de clase alta) o verdes (con permiso de trabajo acreditado y aceptado, llamados vulgarmente “esenciales”) eran consideradas aptas para abandonar el lugar.
Conseguir un pase era complicado, y en el caso de las tarjetas verdes, casi siempre se obtenían tras pagar un precio convenido. Era inevitable también, que las mafias, algunas operando desde el mismo campo, entraran en escena para sacar beneficio de aquella situación. Por un sustancioso porcentaje lograban hacerse con una gran cantidad de pases de salida. Irónicamente, aquella tragedia había beneficiado a los grupos que operaban ilegalmente, como los piratas espaciales, que por precios elevados trasportaban refugiados a cualquier punto de la galaxia saltándose los vetos establecidos por los sectores planetarios. Los piratas, especialistas en burlar aduanas y controles de la Unión, llevaban desde el inicio del conflicto moviendo refugiados ilegales por diversos sectores planetarios, quienes no dudaban en gastarse los ahorros de toda una vida para llegar a zonas más seguras y tranquilas.
¿De qué manera había logrado Hier las dos acreditaciones verdes? Es algo por lo que ella sentía cierta curiosidad, aunque lo importante es que dispusieran de los salvoconductos. Así que optó por no preguntar. De momento.
Antes de llegar al punto de control había que superar un escáner de retina y de identidad, y otro corporal, con el objetivo de encontrar posibles sustancias escondidas en el propio organismo. Para acabar, los soldados registraban bolsas de equipaje, de manera muy minuciosa. Con esta finalidad se perseguía encontrar armas o sustancias ilegales que cualquier refugiado pudiera introducir al exterior.
Había una dotación militar encargada de dichos registros, y funcionarios de Havenlock City validaban los protocolos a seguir. Los augur presentes en los campos, supervisaban y observaban que el proceso se desarrollara correctamente amparado bajo las leyes de la Unión.
—Por aquí —le dijo a Elia, guiándola por el laberinto que conformaban las tiendas por todo el campamento.
Con paso acelerado, Hier la cogió del brazo, para en un rápido quiebro, entrar en una de ellas. Era algo austera, había una gran mesa con medicamentos y material de botiquín esparcido por ella, un pequeño mueble que contenía alimentos y líquidos de avituallamiento situado en una esquina, y poco más.
—¡Diablos!, ¿de verdad eres tú? —preguntó la mujer que se encontraba en ella. Hier sonrió y afirmó con la cabeza. Hicieron el gesto de darse la mano, pero acabaron abrazándose. Aun así, le seguía mirando raro—. No puedo acostumbrarte a verte así, querido amigo... En fin, ya era hora de que llegases. Te has demorado bastante.
Parecía algo nerviosa. Les esperó durante un largo rato, y eso había acrecentado su estado de intranquilidad. Elia la observó detenidamente. Era joven, o al menos parecía menor de treinta y cinco años. Aunque nunca se había vanagloriado de tener buen ojo para las edades. Cabello largo y castaño, portaba un cigarrillo de salvia roja [16] sobre unos labios gruesos y casi perfectos. La mujer, tras examinar detenidamente a Hier, se concentró en Elia, a quien miró con mucho interés, tanto que hizo incomodar a la chica.
—La impaciencia nunca ha sido una virtud —replicó Hier.
—En mi caso, es totalmente cierto —respondió lacónicamente la mujer apartando la vista de Elia. Del bolsillo de su camisa sacó los dos pases—. Toma, aquí tienes lo que habíamos hablado.
Hier extendió la mano y cogió los pases verdes. Los revisó detenidamente.
—Mantente alerta en todo momento. No te confíes. Sal de aquí lo antes posible, no es zona amiga. He visto dos augur por el campo. No me suenan, parecen cachorros de nueva hornada. Preguntaré por ahí sobre ellos, a ver qué me dicen. Mientras, intenta esquivarlos en el control de salida. Una vez fuera, ya os están esperando y os conducirán hasta la granja de la familia Macer. Son gente de confianza que trabajan para ellos. Tu pase es para jornalero a tiempo completo… y la chica como empleada del hogar… —la mujer hizo una pausa en su locución—. Joder… Maldita sea, ¿realmente es necesario?
—Lo es, Suzanne. Y sabes el porqué.
—Por los tiempos futuros, eh —dijo ella con una sonrisa nerviosa—. Eres un buen amigo, sabes que te tengo mucho aprecio. Pero deberías dejarlo para otros, te estás haciendo mayor para estas cosas… Te piden demasiado, cuando ya has hecho tanto por todos nosotros.
—Nunca podré dejarlo del todo, querida. Es mi forma de vida, y toda una responsabilidad que no puedo esquivar. Pero gracias por llamarme viejo de manera tan sutil.
—¡Deberías estar en un despacho y no aquí! Un retiro dorado. Te lo has ganado, y no soy la única que piensa eso. Pero es imposible hacer cambiar de idea a alguien tan testarudo como tú. Estaré aquí, alojada en Havenlock, para darte soporte cuando llegue el momento.
—Seguro… Gracias por todo, Suzanne —Hier volvió a abrazar a la mujer, en una despedida emotiva.
—Un placer, viejo amigo —dijo ella. Mientras se separaban, le cogió la mano cariñosamente.
Sus ojos brillaban, y sin decir nada, se intuía un “cuídate” en ellos.
Al salir de la tienda Elia no pudo reprimir más su curiosidad. Aquellos gestos de cariño y proximidad, a la par que de preocupación delataban una relación especial entre ambos.
—¿De qué la conoces?
—Es una antigua compañera. Durante un tiempo trabajamos codo con codo, viajando por la galaxia, buscando e indagando en los rincones más remotos. Mi vanidad me llevaba a afirmar que protegíamos las constelaciones. Solo con el tiempo te das cuenta de que, a pesar de todas las buenas intenciones, siempre sirves a un propósito que no puedes controlar. Claro que, de aquella época, ya hace demasiado… Ahora me he convertido más en una rata de escritorio que otra cosa —contestó él, mientras se acariciaba el mentón con su mano. Alzó la mirada hacia el cielo como si estuviera rememorando los viejos tiempos.
—Pero, ¿no eras historiador? ¿Un profesor?
—¿Siempre eres tan curiosa? —replicó con otra pregunta, mientras soltaba una sonora carcajada—. Sí, en cierta manera lo soy. El saber, la historia, la cultura, son mis herramientas de trabajo desde hace muchos años… la investigación de campo… He tenido la mejor escuela de todas, y trato de enseñar todos mis conocimientos.
Elia no había acabado satisfecha del todo con las explicaciones de Hier, estaba segura de que él le había contado que era profesor, pero decidió dejar sus preguntas ahí. Ahora mismo, había cosas más importantes en que pensar. Y deseaba abandonar ese campo de refugiados lo más pronto posible.
—Cuando lleguemos al punto de control, sobre todo trata de hablar lo menos posible… deja que sea yo quien responda a funcionarios y agentes si hay que dar explicaciones adicionales. Cíñete al guion —Elia asintió con la cabeza—. Todo va a salir bien —quiso transmitir una cierta tranquilidad—. No hay ningún motivo por el que debas preocuparte, niña. Es una mera formalidad que superaremos sin dificultad alguna.
A medida que llegaban al punto de control de la zona noroeste, se percibía un aumento en la seguridad. Patrullas de la milicia local y agentes de las fuerzas del orden se encontraban apostados por todo el acceso al exterior, haciendo de una misión kamikaze el intentar abandonar el campo sin autorización. Además, las torres de vigilancia que se alzaban en los laterales, habitadas las veinticuatro horas por dos soldados a cargo de un láser de repetición, eran también muy disuasorias. Por si fuera poco, Elia se percató de la presencia de uno de los augur que anteriormente había visto, era aquel más delgado y bajito. Estaba allí, charlando de forma amistosa con otros soldados, llevaba el láser enfundado mientras jugueteaba con el bastón Lituo. Su presencia seguía siendo muy imponente para ella.
—Vamos a ir hacia aquella mesa —le dijo Hier, señalando el puesto donde había un par de funcionarios.
Junto a ellos, había un indicador que rezaba: “Control número ocho. Nº ID del 4000 al 5999”. No había demasiada gente esperando, pues no era muy habitual que se expidieran grandes cantidades de tarjetas para los refugiados. Si alguien quería seguir los procedimientos estándar, al menos debía haber permanecido dos meses allí dentro, acreditado ser trabajador en tareas esenciales [17] , y obtenido un libro familiar para conseguir la tarjeta verde. Cada tarjeta tenía un número de ID único, además de otros códigos propios para impedir falsificaciones. A pesar de ello, las mafias conseguían muchas veces copias idénticas y las reventas y el tráfico de dichas tarjetas estaban al orden del día dentro del campamento.
Mientras esperaban su turno formando cola ordenadamente, el augur reparó en su presencia. Más que en Elia, se quedó mirando a Hier. Ella lo notó, y se sorprendió ante la reacción, no solo la del augur por mostrar un súbito interés en su compañero, sino también en la de él, pues parecía hacer lo posible por no encontrar su mirada y pasar totalmente desapercibido. No es que Hier lograra su objetivo, ya que el augur cada vez parecía más interesado en él. Se avanzaba tan lentamente, que el augur quiso aprovechar esa situación para acercarse un poco, como intentando cerciorarse de algo. En ese preciso momento sonó una alarma, y algunos soldados pasaron corriendo a pocos metros de ellos. Uno de los soldados se acercó a la mesa, y tras una pequeña conversación en voz baja, el responsable de los funcionarios paró el proceso de revisión y aprobación de salidas, y se dirigió a los allí presentes.
—Un momento por favor. Permanezcan en la cola, en calma—. Un murmullo que contenía extrañeza y confusión se extendió entre todos los que esperaban allí.
A lo lejos se podía divisar algo de humo, quizá un incendio, un alboroto… La sensación es que había ocurrido algo anormal, y un grupo de soldados se desplazaban hacía allí con presteza. Lo surrealista para Elia, era que, a pesar de todo, el augur seguía avanzando en dirección a ellos, mientras Hier seguía con el rictus serio, distraído, y con la cabeza agachada y vista al suelo.
—¡Erik! —le intentó susurrar ella ante la presencia próxima del augur. No lograba entender si es que realmente no lo veía venir, o es que se hacía el despistado a propósito.
Cuando ya se encontraba cerca, a poca distancia de Elia, uno de los soldados llegó a la altura del augur. Le hizo el protocolario saludo militar. “Señor, se requiere su presencia en la zona C-15 del campo”, creyó oír ella. Aquellas palabras parecieron tener efecto en el augur. Este les miró de nuevo, centrándose en Hier, y luego volvió a posar sus ojos en el soldado. Repitió la misma acción una segunda vez.
—Está bien —dijo finalmente. Ambos emprendieron la marcha hacía el foco del incidente. Mientras se iban alejando, Elia los observó detenidamente. El soldado parecía informarle sobre el suceso ocurrido, mientras el augur seguía jugueteando tranquilamente con el Lituo.
Hier no dijo nada en todo ese rato. Al cabo de unos quince o veinte minutos, que se hicieron eternos para Elia, otro soldado se acercó hasta los funcionarios de la mesa. Uno de ellos hizo gestos con la mano a todos los que esperaban en la cola. “Proseguimos. ¡Siguiente!”.
[14] T-Láser v3 es un fusil láser de asalto diseñado por Rickler&Hoch. Es el arma reglamentaria de las fuerzas de tierra de la Unión Colonial desde 2994.
[15] Moneda única utilizada en la galaxia. Conocida coloquialmente como la “U”, los sardes de la unión se empezaron a fabricar a partir del año 2878 como medida impulsada por el economista Jonathan Sardes para disponer de una moneda hegemónica en la galaxia que hiciera frente al Dricma de Tanneris o a la Korona de Tellus. Actualmente los sardes han sido adoptados por la mayor parte de los sectores planetarios, siendo considerada como la moneda oficial de la Unión Colonial.
[16] Planta que crece y se cultiva en Dalmoon, sector Pax; posee propiedades muy similares al tabaco del planeta Tierra. La marca Ducaine es la más conocida y popular.
[17] Se considera trabajos esenciales aquellos que emplean mano de obra industrial, trabajos de ganadería y agricultura, minería o recursos naturales. Todas aquellas personas que en su lugar de origen habían realizado estas labores, podían optar a una tarjeta verde. Estos trabajos tienen la mayor demanda por sus duras condiciones; actualmente se empleaban robots y trabajadores establecidos de forma no legal procedentes de otros sectores coloniales que no tenían residencia y, por tanto, menos opciones en el mercado laboral.
CAPÍTULO 3
Revelaciones
Dan Bilson se encontraba reunido con sus antiguos empleadores, los comisionados de Valkuum. Anteriormente había contactado con el consejero Johr para explicarle su cita con los representantes de Vanuat y notificarle las sensaciones positivas que estos le habían transmitido. Johr se mostró satisfecho y le alentó a proseguir con las reuniones con los diferentes representantes en el Magisterio. Así pues, seguía con lo estipulado en su agenda, sin cambio alguno.
Martin Lembcke y Dorian Guidory eran los representantes electos para Valkuum. Dos auténticos zorros viejos, como los definía Dan. Llevaban metidos en política prácticamente toda la vida. Valkuum se encontraba en un momento de crecimiento dentro del sector Keres. Un sector dominado sin apelativos por el planeta Génesis, fundado por la empresa más importante en el sector de la explotación de recursos [18] y a la que debe su nombre. Un nuevo yacimiento rico en Mirilio[19] se había descubierto en Valkuum hacía más de una década. Génesis AX había abierto allí una filial para su explotación y el planeta había sufrido crecimiento tanto a nivel demográfico como económico.
Dan había trabajado con Martin, no así con Dorian. Hacía relativamente poco que había sustituido a toda una institución en magistratura como Madeleine Colbyn, aquejada de una enfermedad pulmonar que la había obligado a retirarse de la vida política. El caso de Madeleine no era el único en sufrir esa rara afección. Algunos estudios apuntaban a los yacimientos de Mirilio como causantes, aunque fuentes del gobierno de Valkuum se habían apresurado en descartas esas informaciones y desacreditar a sus autores. Por ello, se había suscitado cierta confusión entre la población. Ni la comunidad médica se ponía de acuerdo ante aquella problemática. Se dividían entre los partidarios que afirmaban relación-causa de la enfermedad con el mineral, y los que simplemente la catalogaban de gran patochada.
Así que Dan preguntó por el estado de Madeleine, pues a la postre fue una de sus grandes valedoras y de las que más le animó para hacer la entrevista con el consejero Johr. Sentía que tenía una deuda con ella. Pero las palabras de Martin no fueron muy halagüeñas. Madeleine había empeorado mucho en los últimos meses, y la familia temía por ella.
—Últimamente todas las noticias son malas, querido Dan —le explicaba Martin.
—Veo que sí —respondió con desanimo—. Por favor, transmítele a Madeleine toda mi fuerza y apoyo.
—Así lo haré.
—Volviendo a lo que hablábamos al principio, al conflicto en el sector Zoé y el Primer Cónsul,
—¿quieres ver algo gracioso?
Dan Bilson asintió con la cabeza.
Dorian sacó una info-esfera azul y la accionó para que se activara. Acto seguido se elevó y flotó por encima de la palma de su mano.
—Operación antiterrorista Dalian —indicó Dorian a la info-esfera, que desplegó un menú de ventanas virtuales con fechas relacionadas con las instrucciones dadas—. Veintitrés de mayo de 3014. Noticias, visual real news[20] , mundo actual.
La info-esfera procesó los datos y desplegó imágenes de acción en vivo. Gracias a ello, era como si la acción estuviera ocurriendo en aquella sala de reunión. Hasta el logo de visual real news aparecía al fondo. Una voz en off narraba y situaba los acontecimientos, a la vez que también se podía escuchar a los protagonistas de las imágenes.
[Voz en off] El gobierno de Dalian golpea fuerte contra el terrorismo. Tras el último atentado de Cairn, la reacción no se ha hecho esperar. A fecha veintitrés de mayo, sobre las cinco de la tarde, se ha producido un asalto en un edificio de la calle Pearl, en la ciudad de Inver Town, Dalian.
Es la primera gran operación, y ha intervenido un grupo especial de la milicia gubernamental. Lo que van a ver a continuación, son las imágenes del asalto, desde la perspectiva de nuestros reporteros, que acompañaron a los soldados durante la intervención. Las emisiones de dichas imágenes han sido autorizadas por el gobierno de Dalian.
Mientras se narraban los hechos, aparecían en imágenes una decena de soldados, que irrumpía en un edificio bastante deteriorado. Inver Town era una ciudad dormitorio, cercana a la capital Mythren. Sus habitantes son de clase trabajadora humilde, por lo que la pobreza es parte del paisaje habitual en Inver. Casi sesenta mil personas viven allí, frente a los cuatro millones que conforman la población de Mythren. Barrios conflictivos y marginales, controlados por clanes locales, predominan por toda la periferia. En una de esas barriadas es donde se había producido la operación antiterrorista del gobierno.
Sargento Fuller. — ¡Adelante, adelante!
Reportero 1.—Las fuerzas de asalto penetran en el edificio con resolución y valentía.
Sargento Fuller. — ¡Segundo piso, segundo piso!
En las imágenes holográficas se apreciaba como cuatro soldados y el sargento llegaban frente a una de las puertas del segundo piso, donde se suponía que habitaban los terroristas. Los otros soldados se parapetaban en columnas y escalera, rifles de asalto en mano, cubriendo a sus compañeros.
Soldado 1. — ¡Vamos a entrar!
Se veía claramente al sargento Fuller haciendo señales a sus hombres con su puño derecho para derribar la puerta. Tanta realidad era pasmosa. Parecía que el sargento estuviera al lado de Dan Bilson, e interaccionara directamente con él.
Un soldado irrumpió a toda prisa con un estilete, tirando la puerta al suelo. Los soldados de la milicia gubernamental entraron con todo.
Sargento Fuller. — ¡Quietos! ¡¡Fuerzas del gobierno entrando!!
Soldados (varios). — ¡Quietos, quietos!
En un salón principal casi vacío de muebles, había dos chicos que no llegaban a la veintena de edad. Se encontraban jugando al Clash&Bones[21] cuando fueron sorprendidos por los soldados. En la mesa había gran cantidad de sustancia que se intuía droga sintética. Una pistola láser estaba junto a la mercancía. Mientras los soldados irrumpían en la vivienda, el chico que llevaba la camiseta de tirantes miró el láser e hizo el ademán de cogerla. Los soldados abrieron fuego con sus rifles sin compasión. Los dos chicos caían muertos instantáneamente.
Sargento Fuller.—Entramos, entramos. ¡Puerta!
Se abrió una puerta, la del baño, y de allí salía otro chico, con una cicatriz cerca del labio superior, y barba de cuatro días. En su boca portaba un cigarrillo, seguramente estaba fumando alguna sustancia ilegal; metido en sus pantalones y sujetado por la hebilla, un pequeño láser. Era abatido rápidamente. Los soldados irrumpieron en las demás habitaciones, encontrando a un cuarto hombre escondido en una de ellas. Las imágenes de lo que sucedía allí dentro se perdían para mostrarnos nuevamente el salón principal donde el Sargento Fuller mostraba satisfacción dando una palmadita en el hombro a uno de sus soldados. La alegría manifiesta contrastaba con varios sonidos de disparos provenientes de aquella habitación.
La info-esfera dejó de emitir. “Fin de imagen”. Dorian sonrió ante lo que acababan de ver.
—¿Te das cuenta? Con esta matanza de unos delincuentes de poca monta pretenden hacer creer que se trata de una operación antiterrorista en respuesta a los atentados de Cairn. Una vez concluido este operativo, saldrá el portavoz de Dalian hablando de éxito sin apelativos.
—Coger de cabeza de turco a cuatro delincuentes marginales, que además eran unos chavales, me parece indignante —agregó Martin Lembcke.
—¿No le das ninguna credibilidad a que estos chicos pudieran ser la célula terrorista autora del atentado? —preguntó Dan.
—Los medios oficiales pueden decir lo que quieran, amigo Bilson. Lo cierto es que ninguno de estos pobres diablos pertenecía a la prelatura de Los Hijos de RaShal, ni tan siquiera a los fanáticos incultos que salen de las comunas. Esos son los verdaderos responsables de tanta barbarie en el sector Zoé. Por favor, si hasta predican orgullosos en sus templos contra toda tecnología. El apocalipsis del mundo científico lo llaman —Dorian replicó con fervor.
—Alientan a sus seguidores a emprender acciones en defensa de las creaciones de RaShal. Y lo hacen abiertamente, conocedores de que están protegidos —apuntó Martin.
—¿Protegidos por quién?
—¡Señor Bilson no sea ingenuo! Como dice mi amigo Lembcke, actúan impunemente amparados por el mismo Consejo Federal, de la mano del Primer Cónsul.
—¿No has oído nada? —le inquirió Martin.
—Algún rumor.
—Todo rumor tiene su parte de verdad. Cuando Kiir Déby era viceconsejero delegado de Génesis AX, uno de sus mecenas en la cúpula era Kong Zhao, muy conocido por sus afiliaciones y su credo a RaShal. De hecho, es un importante patriarca de Los Hijos de RaShal. La campaña política de Déby fue pagada por Zhao e influyó en el Consejo Federal para su nombramiento. Déby era un empresario destacado, sí, pero no tenía tantos méritos para convertirse en Primer Cónsul como otros de los nombres que sonaron para el puesto. Y desde entonces fíjate que desde la Unión se han favorecido intereses allí donde de alguna manera están presente Los Hijos de RaShal. Y exponencialmente a eso, el patrimonio personal de Déby se ha visto incrementado de manera considerable —lo que decía Martin contaba con cierta base, y, además, no difería demasiado de lo que se escuchaba por los pasillos tanto de magistratura como en el mismo Consejo Federal.
—Nunca se ha podido probar eso.
—La corrupción amigo mío, es algo inherente en los puestos de poder de la Unión —las palabras de Dorian Guidory además de altisonantes, llevaban implícita mucha mordacidad—. Si su propio gabinete de gobierno se ha visto salpicado por casos de corrupción que están siendo investigados, ¿por qué debería ser Déby un pobre hombre ignorante de lo que hacían sus subordinados?
—Entonces puedo suponer, señores, y sin pizca de probabilidades en equivocarme, que no sois partidarios de la gestión de Déby. El Primer Cónsul no os despierta ninguna simpatía. Y, por ende, tampoco es del agrado de Valkuum.
—Estás en lo cierto, Dan Bilson —le respondió Martin con una gran sonrisa dibujada en su rostro—. Ni Valkuum, ni sus representantes en el Magisterio, estamos cómodos con el mandato del Primer Cónsul. Y el veto, o rechazo, a la intervención de las fuerzas de la Unión en el sector Zoé incluso ha empeorado nuestra postura.
—Y como estoy con las suposiciones, también sería lógico pensar que vosotros apoyaríais un hipotético cambio en la más alta estructura del Consejo Federal…
—Eso sería algo conveniente y en beneficio de la Unión
—Dan mostró satisfacción ante aquellas palabras de Dorian.
—Sabemos de la frontal oposición que ejerce el consejero Johr allí dentro. Él tiene nuestra simpatía sin lugar a dudas. Además, pertenece a una casa que es de las más respetadas en la galaxia. Creo que, si sigues reuniéndote con más representantes en el Magisterio, te darás cuenta —la alabanza de Dorian al consejero Johr, no le pilló desprevenido. Era una constante de todos los delegados con quien Dan se había entrevistado o reunido.
—Los representantes planetarios de los sectores exteriores de la Unión Colonial te expresarán opiniones muy parecidas a la nuestra —las palabras de Martin eran muy directas en cuanto a significado—. Y sería un apoyo muy cuantioso, que habría que tener en cuenta. Desde mi humilde opinión, te diría que hicieras lo posible para encontrarte con ellos.
—La realidad es que estoy aquí para esos menesteres. Seguiré tus amables consejos —contestó Dan.
Tras un rato más de charla intrascendente y un buen apretón de manos, Dan Bilson se despidió de los representantes de Valkuum para dirigirse al hotel donde estaba hospedado.
Al final, el día había sido muy completo y provechoso con las reuniones programadas. El sentir de los delegados con quien se había visto, reforzaba aun más la idea de que el malestar por las decisiones tomadas desde el Consejo Federal era mayor de lo previsto. Un buen político como el consejero Johr podría aprovechar eso para sus intereses. Tampoco había compartido totalmente su estrategia con él, pero Dan se tenía por una persona bastante intuitiva y estaba seguro de a donde quería llegar Johr. Y era una meta a la que él también deseaba llegar fervientemente.
A pesar de salir del Magisterio, la jornada laboral todavía no había acabado para Dan Bilson. Una vez en su habitación, tenía programada una conferencia con el consejero Johr para explicarle de primera mano cómo se habían desarrollado los acontecimientos.
Mientras volvía en el aeromóvil taxi modelo NV5000[22] , se distrajo accionando las info-esferas instaladas en la parte de atrás para disfrute del pasajero. Quería ahondar un poco más en la información relativa al asalto del supuesto escondite terrorista que le había mostrado Dorian Guidory. Al desplegarse el menú con varias noticias del día relacionadas, Dan escogió la apropiada.
—Actualidad. Dalian. Operación antiterrorista.
Acto seguido, la info-esfera empezó a reproducir las imágenes virtuales. Redujo al máximo el tamaño de la visualización al encontrarse dentro de un aeromóvil. No era su intención despistar al conductor. Las imágenes correspondían al portavoz del gobierno de Dalian, mientras realizaba la rueda de prensa para informar sobre el operativo llevado a cabo contra los terroristas. La sala de conferencias del gobierno de Dalian estaba abarrotada de medios de toda la galaxia que cubrían aquel evento.
Portavoz. —Quiero agradecer especialmente a las fuerzas del orden que han intervenido en la operación de hoy, arriesgando su vida para salvaguardar la paz en nuestro planeta y en todo el sector colonial Zoé. Una división especial de las milicias encabezada por el Sargento Fuller ha intervenido a las 17:00 en un edificio situado en la periferia de Inver Town donde se encontraban los autores de la masacre de Cairn. El resultado de la confrontación ha sido de cuatro muertes, todas ellas de terroristas, y ninguna baja ni ningún herido entre los soldados que han tomado parte del asalto.
Periodista 1. — ¿Qué valoración hace del asalto?
Portavoz. —Positivo, muy positivo. Se han cumplido todos los objetivos y no ha habido ninguna baja. Hemos demostrado a los terroristas que tenemos convicción y nos mostramos implacables ante cualquier acto de barbarie que se realice en nuestro sector.
Periodista 1. —Y, ¿se han identificado a los terroristas?
Portavoz.—Sí. Se trataban de los hermanos Walden, Jay y Rick, Nélson Aldair Jr., y Gabriel Dos Santos. Todos relacionados con tráfico ilegal y expertos en el manejo de explosivos. Se les cree los ideólogos del atentado de Cairn. De hecho, también se les relaciona con las explosiones ocurridas hace meses en el mercado central de Inver Town que tuvieron como objetivo la sede móvil de la oficina de desarrollo e investigación Garth&Norwik asociados. Como todos sabéis, esta empresa es fabricante de robots y prótesis bioartificiales que se encuentra muy asentada en nuestro sector.
Periodista 2.— ¿Qué opina de los que dicen que ha sido un golpe de teatro para acallar las voces que acusan al gobierno de inanición en todo el sector Zoé?
Portavoz.—No saben más que inventar para desestabilizar el gobierno de Dalian y todo nuestro sector. Después de lo ocurrido en Cairn, nos cercioramos muy mucho de los pasos que debíamos seguir hasta encontrar a los autores de los atentados.
Periodista 3. — ¿Piensa que la Unión Colonial finalmente enviará tropas de asalto al sector?
Portavoz.—No. Como ya hemos repetido varias veces en todos los estamentos donde estamos representando los intereses del sector planetario, este es un asunto interno que podemos manejar nosotros solos.
Periodista 4.—Tras esta operación, ¿podemos decir que se está más a salvo de nuevos ataques terroristas?
Portavoz.—Sin duda. Los terroristas han comprendido que el sector Zoé no dudará ni temblará para defender a sus ciudadanos e intereses.
Periodista5. — ¿Qué le dice el hecho de que la mayoría de miembros del gobierno de Dalian, y por consiguiente de representantes del sector Zoé, sean o se les vincule con Los Hijos de RaShal?
Portavoz.—En nuestro sector no coartamos la libertad de nadie a pertenencia de credo o religión en concreto, eso incluye a los propios miembros del gobierno. Intereses oscuros son los que intentan relacionar a esta prelatura de carácter religioso con los ataques terroristas. Yo no he oído a ninguno de sus líderes reivindicar atentados ni promover muertes.
Periodista 6.—Se habla de golpe contra el terrorismo, pero siguen llegando refugiados al sector Astra. Al principio los planetas de ese sector acogieron con entusiasmo a todo aquel que huía de la zona de conflicto; pero ahora se ha agravado la situación y la cantidad de personas que migran hacia Astra es mucho más de lo imaginado. Se han creado campos de refugiados en unas condiciones que no son muy óptimas. ¿Qué análisis hace el gobierno sobre esta crisis? ¿Qué les diría a todos los que prefieren salir del sector Zoé?
Portavoz.—Agradecemos a los planetas del sector Astra su apoyo y solidaridad con nuestra gente, en especial al planeta Ladakh que es quien por proximidad más personas ha acogido. El gobierno de Dalian está trabajando para que nuestro sector vuelva a ser una zona segura. Llevamos meses haciendo un llamamiento a la calma. Pero comprendemos la preocupación de la gente. Sobre los campos de refugiados, hemos pedido especialmente al Consejo Federal que controle y supervise todo lo que ocurre allí. De hecho, creo que se ha desplegado una dotación de augur con ese objetivo. Estamos seguros de que ayudarán a que todo se desarrolle como es debido. También estamos en contacto con los planetas que han acogido a nuestra gente, y en especial hay comunicación directa con Hyderbad, planeta capital del sector Astra.
Periodista 7.—En los últimos 14 meses se ha sufrido un incremento de ataques en todo el sector. No hay día que pase que no se produzca algún atentado o explosión en los planetas que conforman Zoé, si bien Cairn ha sido el primero donde se han producido víctimas humanas mortales. ¿Piensa el gobierno que con esta operación se ha desarticulado el clan u organización responsable de tanto terror en Zoé?
Portavoz.—Sin duda es un paso importante para alcanzar esa meta. Como ya he comentado, los terroristas muertos son los cabecillas e ideólogos de todos estos ataques. El grupo se ha quedado sin su cabeza. Piensen que al no reivindicar nadie los atentados, estamos luchando a ciegas contra un enemigo incierto. Encontrarlos es una tarea ardua y difícil; Pero que nadie dude, lograremos erradicar el mal que ha arraigado en nuestro sector.
“Fin de imagen”. Dan dejó la actualidad para otro momento. Estaban llegando al hotel. Además, a él le parecía que el discurso oficialista de los gobernantes de Zoé no había variado ni un ápice. Ni públicamente ni en privado. Era la misma postura que había oído al representante de Dalian en el Consejo Federal. Quitar importancia a los atentados, aparentar control de la situación y desvincular a Los Hijos de RaShal de cualquier sospecha, indicio o relación en los ataques. Y encima ahora, se habían sacado de la chistera y publicitado ante toda la galaxia el supuesto éxito contra el grupo terrorista. Total, solo habían matado a cuatro chavales que eran a todas luces simples delincuentes comunes. Niñatos traficantes y drogadictos. ¿Estos eran los responsables, líderes e ideólogos de la situación y caos que se viene produciendo en Zoé? ¿Quién se podía creer semejante memez? Cortina de humo y adelante, pensó Dan.
En la soledad de su habitación se conectó con el consejero Johr; incluso en holograma, su imagen continuaba siendo muy imponente. Dan quiso empezar por las novedades más recientes.
—¿Ha visto los últimos acontecimientos en el sector Zoé?
—Sí. Han dedicado tiempo a limpiar su imagen, perpetrar una patochada para distraernos, y hacernos creer la no beligerancia de Los Hijos de RaShal asociándola a un culto religioso cualquiera —le contestó Johr.
—Parece que se empeñan en negar lo evidente —decía mientras se movía nerviosamente por toda la habitación.
—Por mucho que nieguen, no pueden alterar la verdad. Y la verdad duele, porque se trata de Los Hijos de RaShal cometiendo una auténtica purga en el sector. Con la destrucción de centros tecnológicos e instalaciones para el desarrollo de vida artificial durante tanto tiempo, ya han conseguido desplazar fuera a empresas punteras que no ven seguro establecerse en Zoé, y desde el atentado en Cairn, han logrado un triple objetivo: devastar parcialmente el mayor instituto científico de la galaxia, apartar a la comunidad científica, y asesinar a personas con otros pensamientos e ideas.
—Bueno, lo cierto es que para nuestros intereses no pueden estar haciéndolo mejor. Su actitud nos está favoreciendo.
—Explícate —le inquirió el consejero Johr.
—He mantenido reuniones durante toda la mañana. Las más significativas con los representantes de Vanuat y Valkuum, aunque también me ha dado tiempo de realizar charlas con otros delegados. Todos muestran públicamente y sin pudor su descontento. Otros van más allá y piden cambios en la Unión.
—Perfecto. Debes continuar con las reuniones. Hay que plantear abiertamente un nuevo escenario —el tono de Johr se elevó mientras pronunciaba estas palabras.
—Perdón, ¿qué nuevo escenario?
—Amigo mío, es hora de actuar. Demos a los políticos honrados los cambios que piden, y a los ciudadanos de la galaxia la justicia social que merece. Hay que promover un voto de castigo contra el Primer Cónsul.
Dan quedó en silencio durante breves segundos. Había empezado la estrategia definitiva para descabalgar del poder al actual Primer Cónsul Déby. Hasta ahora solo habían conjurado en las reuniones de equipo, fantaseando cómo se podría provocar un cambio en el gobierno de la Unión Colonial. Ahora ya iba en serio.
—¿Qué quiere que haga? —preguntó completamente entregado a su interlocutor.
—Sigue reuniéndote con delegados y representantes. Pero quiero que les transmitas mis deseos de facilitar un cambio total en la dirección del Consejo Federal. Quiero que consigas todo el apoyo posible en la cámara. Eres listo, sabrás como hacerlo. No descubras todas tus intenciones. Insinúa, compra si hace falta, promete. Pero asegura votos favorables.
—¿Alguna precaución extra?
—No confíes en los representantes de los otros estados de Tellus ni de ningún planeta del sector Gaya. Ahora mismo son los mayores apoyos del Primer Cónsul. Revelarles, aunque solo sea de manera parcial nuestras intenciones, sería alertar antes de tiempo al Consejo. Y allí podrían tomar medidas para desactivar nuestro plan.
—No me reuniré con ellos, entonces —le respondió con seguridad.
—No amigo mío, al contrario. Puedes abordarlos, hablar informalmente. También nos interesa saber qué opiniones y sensaciones hay en el bando contrario. Pero nunca, nunca, les menciones la posibilidad de presentar un voto de castigo —el consejero Johr tenía muy claro que debía prevenir a Dan contra todos aquellos que él consideraba sus enemigos políticos. Dan suspiró.
—Cuando llegue el momento, necesitaremos que un planeta dé el paso adelante y plantee el voto en una reunión del Magisterio.
—Confío en ti. Sé que sabrás encontrar al representante apropiado para que lleve a cabo la moción en el hemiciclo.
[18] Génesis AX, fundada en 2387 en el sector Gaya tenía como principal línea de negocio la explotación del mineral argono-7, esencial para los viajes espaciales de largas distancias. Más adelante y durante la era de la expansión diversificó sus ramas y negocios, llegando a convertirse en una de las principales empresas de la galaxia. Financió la primera expedición al sector Keres, además de fundar el planeta Génesis, capital del sector. Los empleados destinados allí, acabaron estableciéndose y más tarde también colonizando los planetas próximos.
[19] Material muy resistente que se emplea para fabricar las armaduras y vehículos de carácter militar. Utilizado en varias divisiones de élite del ejército de la Unión Colonial, también es muy común entre las milicias gubernamentales y otras fuerzas del orden.
[20] Informativo de actualidad, propiedad del grupo Visualmedia & entertainment, fundado por John Marlow en el año 2956 ET y que se había convertido en la corporación más importante de comunicación audiovisual.
[21] Juego de moda en realidad virtual, donde puedes elegir qué rol adoptar dentro de un mundo ficticio en el que se puede cazar o ser cazados, participando en numerosas batallas contra monstruos, en un sinfín de violencia y acción. El juego incluso te permite ser el monstruo, y enfrentarte a los cazadores.
[22] La Panthyac Aerospace Company, una de las más exitosas constructoras de aeromóvil sacó este modelo al mercado en el año 3012 ET convirtiéndose rápidamente en uno de los favoritos para los consumidores. Alta gama, velocidades de crucero y sistema de mando integrado en el organismo del propietario, lo que imposibilitaba que nadie salvo el dueño del aeromóvil pudiera pilotarlo, eran las prestaciones más valoradas por los usuarios.
La granja
Una vez consiguieron salir de aquel caótico campo de refugiados, burócratas y personal al servicio de los Macer les esperaban en el exterior de las instalaciones. Para Erik Hier y Elia Henningsen no había acabado todavía su viaje en aquel lugar, pero, dejaban miles de personas atrás con un futuro incierto, y repleto de problemas. Antes de su salida, unas pequeñas muestras de indignación por la falta de atención médica y el caos existente habían provocado pequeños enfrentamientos entre algunos grupos y las fuerzas del orden. Incluso llegaron a provocarse incendios menores, que afortunadamente fueron extinguidos rápidamente. Los augur presentes en el campo, ayudaron a encontrar a los responsables. Tras la represión contra los elementos insurgentes, volvió la calma tensa en todo el campamento y gracias a ello tanto Elia como Hier lograron abandonarlo sin mucha dificultad. Las tarjetas verdes habían resultado muy efectivas, y Hier había presentado a Elia como su ahijada. Al principio no reparó en ello, pero mientras Hier hablaba con los funcionarios, Elia observó cómo además de las tarjetas, Suzanne también había hecho entrega de un libro de familia a su antiguo compañero. Obviamente era falso, pero resultó un aporte extra para facilitarles la salida. Una chica jovencísima y su padrino, que, con la documentación adecuada, iban a dar servicio en una de las granjas de Havenlock. Y el gobierno de Ladakh se iba a asegurar de ello.
Aun así, habían quedado muchos cabos sueltos que Elia no estaba dispuesta a omitir. ¿Quién era Suzanne realmente? ¿Qué despertó tanto interés en aquel augur? ¿Estaba relacionado con Erik? Eran preguntas que le daban vueltas por la cabeza. Y una vez ya estaban fuera del campamento, algo que se convirtió en prioritario casi desde que puso sus pies allí, podía tratar de averiguar y resolver las dudas.
El personal de la granja que les esperaba en las inmediaciones del campo de refugiados, se presentó ante ellos, y tras una breve charla les invitaron a subir a su aeromóvil con la intención de proseguir el camino sin más tiempo que perder. Un par de funcionarios del gobierno, también presentes en aquel encuentro, les siguieron en un deslizador espacial. Su función era asegurarse de que el proceso que les había permitido abandonar el campo por motivos laborales se realizaba según establecía la ley. Debían cerciorarse de que sus derechos y libertades no iban a estar limitados por ningún contrato. Esta medida había sido promulgada desde el gobierno sectorial en los últimos meses. Se quería evitar que los refugiados acabaran siendo esclavos de un propietario, o presas de las mafias que les facilitaban salir de allí. Desafortunadamente, esa supervisión por parte del gobierno no se conseguía algunas veces, ya que los funcionarios asignados eran sobornados para hacer la vista gorda y emitir informes falsos.
Durante el trayecto, el personal de la granja les estuvo informando acerca la familia Macer. Elia se sorprendió de la facilidad que tenía Hier en empatizar con la gente, recurso que le posibilitaba sonsacar todo tipo de información, aun pareciendo irrelevante en un primer momento. La granja pertenecía a Magnus Macer, un próspero hombre de negocios de cincuenta y dos años. Cabello largo y visiblemente canoso. Bastante apuesto según decían. De joven había sido deportista, e incluso llegó a ser profesional del Netball[23] . Una vez finalizada su carrera, invirtió el dinero ahorrado en varios negocios. El devenir de los años le llevó hasta Ladakh donde compró varias granjas, hasta convertirse en un próspero empresario agrícola. Durante su etapa de deportista se casó con Amy Bradford, aunque acabarían divorciados años después. Fruto de su matrimonio nació un hijo varón, Lucas Macer. Lucas tenía veintidós años y ejercía de gestor de recursos en la granja de su padre mientras acaba la carrera de economía y finanzas, aunque últimamente se había desligado del negocio familiar casi por completo para formar parte de un grupo activista que encabezaba protestas sociales, para total desagrado de su padre. Pasado un tiempo, Magnus Macer se volvió a casar. Su actual mujer es Neisha Eivor, de cuarenta años. Natural de Ladakh, encarna la belleza autóctona: morena de ojos grises, alta y delgada; Neisha tiene un hijo de diecisiete años, Daven, que conserva su apellido. No se sabe mucho del padre de Daven, ni ella es propensa a hablar acerca de él. Magnus y Neisha se conocieron cuando ella empezó a trabajar en la granja. A pesar de las reticencias iniciales de Neisha, finalmente ambos decidieron seguir adelante con la relación con las dificultades que ello acarreaba. Al fin y al cabo, no dejaba de ser una empleada de Magnus, y se la podría tildar de aprovechada e interesada. Temía no ser aceptada por la familia Macer, pero Lucas siempre le dispensó un trato estupendo y hasta congenió con su hijo.
La granja de los Macer es la más importante de las que se encuentran en Havenlock City. Situada en la periferia norte de la ciudad, cuenta además con un centro de investigación agropecuario anexo a la instalación principal. Se trata, pues, de una granja próspera y establecida en la región desde hacía veinte años, como proyecto personal de Magnus Macer, en busca de una vida tranquila. Dedica hectáreas al cultivo alimenticio y sus campos son labrados generalmente por jornaleros a tiempo parcial y robots de trabajo[24] . Actualmente en la granja hay veinte empleados y una docena de robots, más maquinaria específica para el conreo de la tierra (la más importante es una cosechadora Newman modelo V2.0 que ofrece las prestaciones más altas del mercado).
Cuando por fin llegaron a la granja, les recibió el propio Magnus en persona. Con él, se encontraban los funcionarios gubernamentales que habían llegado antes gracias a las ventajas que suponía desplazarse con deslizador espacial, frente al típico aeromóvil de ciudad.
—¡Espero que el viaje haya resultado de su agrado! —Magnus Marcer les saludó efusivamente al bajar. Primero reparó en Hier—. Y usted debe ser Erik Hier, ¿verdad? Hier asentó afirmativamente, devolviéndole el saludo con un apretón de manos.
—Me han hablado mucho de usted, señor Hier.
—¡Gracias! Pero espero que para bien —replicó entre risas Hier. Magnus, sin perder la sonrisa afable de su cara, miró a Elia, que estaba algo avergonzada, un paso atrás de Hier.
—Y esta encantadora niña debe ser Elia Henningsen —extendió su mano también hacía Elia, quien le devolvió el saludo educadamente—. Nuestra común amiga Suzanne me ha puesto en antecedentes. Así que estoy encantado de poderos ayudar. Además, con el convencimiento total de que os vais a sentir muy a gusto entre nosotros, y con el trabajo que aquí desempeñamos. Por favor, acompañadme dentro de la finca.
Pasaron por delante de los campos de cultivo. A esas horas y de sol a sol, solo había un puñado de robots trabajando controlados por un capataz humano. Magnus se percató en lo que había llamado la atención a la joven.
—Robots generación 14[25] . La mejor para trabajos en el campo. Los adquirí a un muy buen precio, sin duda la mejor inversión que he hecho. Aquel de allí —dijo Magnus señalando al humano—. es Charlie Winston, nuestro jefe mantenimiento. Lo que estáis pensando es por qué los robots necesitan del control humano. Charlie está más que nada para asegurar que se cumplen con los objetivos y que no hay ningún problema con ellos, ya sea averías, mal funcionamiento, etc. Sé que ningún robot atacará a un humano si no está programado para ello, pero me gusta tener la supervisión humana de todo el trabajo que afecta a mi producción. ¡Llamadme anticuado o precavido! —exclamó en tono jocoso, mientras reía.
—Teniendo en cuenta que un robot tiene veinticinco veces la fuerza de un humano, poco se podría hacer frente a ellos en caso de revuelta. Afortunadamente, solo los robots de aplicación militar están programados para la batalla —le contó Hier a Elia—. Y estos están muy controlados.
Dentro de la finca se encontraron a Daven Eivor. Estaba intentando reparar un dispositivo.
—Os presento a Daven. El hijo de mi mujer. Es muy bueno trasteando aparatos. Lo que tiene entre manos es un indicador de cultivos. Este interesante dispositivo nos pasa datos completos sobre qué es más apropiado para cultivar en cada parcela, dependiendo de la tierra y las propiedades del suelo, clima, y otras variables. Así conseguimos un cien por cien de eficacia en nuestros campos —explicó Magnus.
—Hola —dijo el muchacho.
Se fijó tanto en Hier como en Elia. Él tenía pinta de antiguo maestro, ella le pareció preciosa. Por un momento dudó si se adaptarían a las condiciones de trabajo que imperaban allí, pero su presencia no le disgustó para nada. Al contrario, le pareció interesante. Caras nuevas siempre eran bienvenidas, y más si eran como la de Elia.
—Mi otro hijo, Lucas, no se encuentra aquí ahora. Creo que está en Havenlock City. Últimamente no para mucho por aquí. Y mi mujer estará… —no supo cómo acabar la frase. ——¿Dónde está tu madre, Daven?
—Creo que anda por las habitaciones de arriba —contestó él, mientras seguía intentando montar las piezas del localizador.
—¡Neisha! —exclamó—. Baja a conocer a Erik y Elia, por favor.
—¿Podemos ver los contratos? —replicó uno de los funcionarios. Habían estado todo el rato en silencio. Casi como si no estuvieran allí.
—¡Por supuesto! —replicó Magnus. Los tengo…—. Se quedó pensativo.
—En la mesa del despacho, Magnus —le replicó Daven sin apartar la vista de lo que estaba haciendo.
—¡Eso es! Suerte tengo de ellos —dijo Magnus orgulloso, referido a su familia—. Si no mi mala cabeza me hubiera jugado unas cuantas malas pasadas. Acompañadme al despacho, entonces.
Se dirigieron a una gran sala donde los Macer tenían instalado el despacho principal para trabajar. Ordenadores e info-esferas plagaban aquella habitación que acumulaba archivos y mobiliario de oficina. Era desorden dentro del orden, pensó Hier.
Magnus se dirigió a uno de los ordenadores, y empezó a teclear. Al instante, se abrió un documento virtual que apareció frente a los funcionarios.
—El contrato —les dijo.
Ellos se lo leyeron minuciosamente. Parecía que no había ningún problema. Era el turno de Hier y Elia, que debían finalmente aceptar o no las condiciones. En caso favorable, se quedarían ya allí. Por el contrario, si no estaban de acuerdo, volverían al campo de refugiados.
—Todo en regla. Las condiciones son justas dentro de lo que marca la ley —dijo Hier, también ejerciendo de portavoz de la chica.
—Pues con la firma, se habrá acabado todo el trámite y podremos irnos —replicó el funcionario.
Primero Hier, y luego Elia, posaron su mano en el documento, que las escaneó digitalmente y quedaron registradas en el documento.
—Ya está. Necesitamos la copia para nuestro archivo, Señor Macer —le indicó el otro funcionario local.
Con un “por supuesto”, Magnus se apresuró a entregarles la copia del contrato.
—Damos fe que todo se ha cumplido como marca la ley. Procedemos a volver a Havenlock con los documentos. Cualquier incidencia no duden en comunicarla —uno de los funcionarios entregó unos chips de contacto tanto a Hier como a Elia. Con ellos podrían comunicarse directamente con el departamento de recursos sociales, encargado de procurar por los intereses de los refugiados y trabajadores con limitada movilidad.
La marcha de ambos funcionarios del gobierno, coincidió con la llegada de Neisha.
—¡Ah, mi querida esposa! —dijo con júbilo—. ¡Les presento a la encantadora Neisha! Ellos son Erik Hier, nuestro nuevo coordinador en el campo uno; y Elia Henningsen, la chica que dirigirá la casa. Como podéis ver, mi mujer está embarazada de cuatro meses. Dentro de poco no podrá hacerse cargo de todo, y la verdad es que la ayuda de Elia vendrá fenomenal.
—Encantado… —Hier le estrechó la mano delicadamente—. ¡Y felicidades!
—Lo mismo—. añadió Elia, más tímida, también ofreciendo su mano en forma de saludo.
—La verdad es que nos alegramos mucho de teneros aquí. Las referencias que nos ha dado Suzanne son inmejorables —les respondió Neisha, devolviendo el saludo a cada uno de ellos.
—Daven, ¿verdad que serás tan amable de enseñarles el resto de la granja a nuestros nuevos compañeros? —Magnus se dirigió al muchacho—. Luego Elia puede presentarse ante tu madre, y nuestro querido señor Hier quedarse en el campo asignado.
—Por supuesto —replicó Daven Eivor. Dejó a un lado la reparación del localizador, y los tres siguieron la ruta por lo que quedaba por ver de la granja.
La verdad es que no hay gran cosa por descubrir aquí. Todo es muy rutinario y monótono, me alegro que por fin haya caras nuevas —miró directamente a Elia, quien se ruborizó y por unos segundos agachó la mirada—. Magnus se lo mira mucho a la hora de coger gente nueva. De hecho, tiene más predilección por los robots.
—Bueno, siendo justos, la vida artificial produce muchos más beneficios que el trabajo humano… y en lugares donde se precisa un esfuerzo físico aun más —comentó Hier.
—Sí. Bueno. Pero eso puede traducirse más adelante en problemas. Venís del sector planetario Zoé, ¿verdad? Lamento lo que está sucediendo.
—¿Sabes lo que está ocurriendo en nuestro sector? —le interrumpió Hier. No era habitual encontrar jóvenes bien informados sobre las problemáticas que afectan a la galaxia.
—Sí, señor. Sé que los fundamentalistas religiosos que profesan el culto a RaShal llevan tiempo enfrentados al mundo científico. No puedo imaginar cómo debe de ser encontrase entre tanta gente que desprecia todo tipo de vida artificial y centenares de centros de desarrollo que disponen de una cantidad ingente de robots…
—Esos robots no solo hacen el trabajo más pesado, sino que realizan todo el trabajo. Los líderes fundamentalistas se aprovechan de eso, de la escasez laboral y de la pobreza, para confundir a la gente y favorecer sus intereses. ¿Qué estás estudiando, si puedo preguntar?
—Ciencias jurídicas. Quiero llegar a ser delegado en el magisterio, o quién sabe, incluso consejero de la galaxia.
—Y, ¿qué solución al problema actual plantearía un estudiante de ciencias jurídicas?
—Que la Unión Colonial ataque a Los Hijos de RaShal hasta reducirlos a cenizas. Esta sería mi solución —Elia interrumpió así la conversación, bastante enojada y turbada. Su rencor hacia los presuntos responsables de la muerte de su familia no había disminuido ni un ápice. Hier se quedó sin palabras. Comprendía todo lo que podía sentir aquella pobre muchacha.
—Pues no es una mala opción —replicó rápidamente Daven—. La inoperancia del propio gobierno sectorial para erradicar estos grupos terroristas debería ser contrarrestada sin ningún tipo de demora por parte de la Unión.
—La solución armada nunca es la mejor. Hay que mirar siempre hacia el pasado para comprenderlo. Mirad todos los conflictos que han pasado en la galaxia, y decidme cuáles se han solventado por el medio de la fuerza.
—Bueno, lo cierto es que solo ha habido uno bastante importante, el conflicto con las colonias exteriores que acabó provocando la guerra de Secesión. Y la fuerza fue bastante útil para llegar a un acuerdo y restablecer la paz…
—No, no. Si hubiera sido solo por la acción de las armas, el conflicto se hubiera prolongado bastante más en el tiempo. Igualmente, el resultado hubiera sido el mismo gracias a la superioridad de la flota aeroespacial de la Unión, y con la participación de los augur. La violencia generalmente escapa a la razón humana, hay que hacer uso de esa razón y no dejarse llevar. Eso llevó finalmente a la dimisión del Primer Cónsul, muy beligerante e intolerante, y conformar un nuevo gobierno dialogante que posibilitó que los dos bandos se sentaran a negociar y llegar a un acuerdo de paz en el Tratado de Batum.
Joder, eso me recuerda a la academia… ¿es usted profesor o algo parecido?
Elia soltó una sonora carcajada ante la pregunta de Daven. Es lo mismo que le decía ella siempre que a la mínima le soltaba la clase de pedagogía. No obstante, Erik Hier estaba orgulloso de ello, y Elia lo respetaba notablemente.
—Algo parecido… —contestó Hier encajando con amabilidad aquella pequeña pulla.
—Ya hemos llegado al campo uno —dijo Daven, al tiempo que entraban en la zona de cultivo hidropónico. Era toda una hectárea dedicada a cultivar plantas (como por ejemplo la Salvia Roja, que era equivalente al tabaco) y alimentos (fresas, tomates…) usando disoluciones minerales en lugar del suelo, ya que se encontraba situado en una tierra nada fértil. Era una excelente manera de producir y sacar rendimiento a cada palmo de terreno que poseía la granja Macer. Había cuatro personas al cargo del campo. Daven le señaló a uno de los hombres—. Preséntate a Barack Aakif, es nuestro responsable de campo. En esta zona no encontrarás robots, solo hay personal terranio[26] . Magnus cree que los trabajos más delicados solo los pueden realizar humanos… —en las palabras de Daven se encontraba cierta incredulidad hacia aquella afirmación.
Hier miró a Elia con cierta tristeza por separarse, aunque sabía que ella estaría muy bien con Neisha. Parecía una familia muy agradable, totalmente entregada al trabajo en su granja. Pero, a pesar de que tenía una misión por cumplir, sus sentimientos se estaban entremezclando demasiado. Había tomado demasiado cariño a aquella chica, a quien conoció asustada y débil. Se sentía como una especie de protector. Aquello podía dificultar su objetivo, pero los acontecimientos se habían desarrollado de una manera algo imprevista, y evidentemente Elia no entraba en la ecuación. Pero él no era de ignorar las señales, y seguro que aquel encuentro significaba algo.
Finalmente, se despidió de los dos muchachos con cierta pesadumbre, para dirigirse al encuentro de Barack y los otros compañeros.
—Bueno, te llevaré con mi madre —le dijo con una sonrisa Daven.
—Magnus no es tu padre, ¿verdad?
—No, pero como si lo fuera. La verdad es que nos llevamos bien. Aunque es con Lucas con quien tengo más confianza.
—¿Cuánto hace que vives aquí?
—¿En Havenlock? Hace mucho, yo era muy pequeño. En la granja hará dos años, quizá un poco más. Antes habíamos viajado mucho de ciudad en ciudad por Ladakh. Mi madre no se estaba mucho tiempo en un mismo lugar. Es una suerte que ahora estemos asentados aquí. Por fin puedo tener amigos y hasta una familia. Me hace sentir normal…
—¿Y tu verdadero padre?
—No sé mucho de él ni me preocupa. Se marchó cuando yo era muy pequeño. No tenía ni un año, así que no guardo ningún recuerdo. Mi padre parece más un sueño que otra cosa. No es algo que a día de hoy me preocupe. Siempre hemos estado mi madre y yo. Y no es necesario nada más.
Elia se sintió identificada con Daven. Y él notó su apoyo sin necesidad de decir nada. Era algo que valoraba, y pocas veces había tenido tanta conexión con alguien que acababa de conocer. Pensó que seguramente nacería una gran amistad entre ellos. Tener a alguien de su edad por allí le vendría bien, así que se alegró de que ella estuviera cerca.
[23] Juego derivado del antiguo Baseball que se practicaba en la Tierra, del que heredó algunas de las principales reglas y normas.
[24] Existen varios tipos de robots en función de las necesidades humanas: robots de hogar (tareas domésticas), robots de trabajo (para campos y fábricas de producción), robots de batalla(empleados en guerras y conflictos, aunque el uso de robots en batalla está muy limitado y controlado por la UC), robots de ciencia (empleados como personal de soporte en las ramas de medicina, ingeniería e investigación y desarrollo).
[25] Los robots humanoides aplicados a los diversos campos de trabajo e investigación empezaron a fabricarse a partir del año 2315 ET y se les conoció como generación 0. En cada centuria se han mejorado las generaciones siendo a partir del año 2899 cuando se ha producido una auténtica evolución en fabricación, diseño y prestaciones. Entre los años 2350 y 2530 ET se desarrollaron las generaciones de la 1 a la 5. Entre los años 2531 y 2710 ET de la 5 a la 10. Y a partir del año 2718 ET, de la generación 11 hasta la actual 14.
[26] Vocablo nuevo que proviene y a la vez es un sinónimo de la palabra “terrícola”. Así se definían a los descendientes originarios del planeta Tierra que colonizaron la galaxia Henna.
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