Kitabı oku: «Tesis, tesinas, monografías e informes»
TESIS, TESINAS, MONOGRAFÍAS E INFORMES
Este libro está especialmente dedicado a docentes y estudiantes universitarios o secundarios, profesionales e investigadores en formación. Ofrece no solo técnicas de estudio y escritura sino las normas más actualizadas para abordar la escritura de tesis, tesinas, monografías, informes de investigación y otros trabajos relacionados con la actividad intelectual en lengua española. Éstos son los temas esenciales que se plantean de una forma sencilla y a la vez rigurosa: selección del tema, planteamiento de una o varias hipótesis, cómo organizar el plan de trabajo; fuentes y recursos al alcance del investigador, la búsqueda bibliográfica y por internet; fichas, citas y notas; referencias a recursos electrónicos, el dominio y la interpretación de los datos, las conclusiones, la escritura y los aspectos formales de presentación del trabajo.
En los Apéndices se ofrecen las novísimas normas de organismos internacionales y nacionales de normalización para la descripción completa de publicaciones de diverso tipo, los más variados modelos de fichas, las nuevas reglas de descripción de documentos electrónicos y los datos actualizados de bibliotecas y archivos nacionales en países de habla hispana. En esta nueva edición también se ofrece un apartado sobre la tesina, un tipo de trabajo cada vez más habitual en el nivel medio y superior.
Mirta Botta se graduó en Letras en la Universidad de Buenos Aires. Fue profesora titular del Taller de Monografías y del seminario de Técnicas y Procedimientos de Estudio y Escritura en Trabajos de Investigación en la Facultad de Ciencias Sociales de esa universidad. Fue profesora y conferencista invitada por la Universidad de Columbia y por la Universidad de West Chester de Pensilvania (Estados Unidos). Ha publicado Comunicaciones escritas en la empresa (1994) y Comunicación escrita para secretarias (1994), además de obras de ficción.
Jorge Warley es graduado en Letras en el Instituto Superior del Profesorado “Dr. Joaquín V. González”. Es docente en las universidades de Buenos Aires y La Pampa. Entre otras obras, ha publicado La cultura. Versiones y definiciones (2003) y Semiótica de los medios. Signo, representación, ideología, política (2007). Es coautor de La lectura y la escritura en el inicio de los estudios superiores (2007).
Nora Fasano de Roig es bibliotecaria graduada en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Es jefa de Publicaciones Periódicas y responsable del servicio de atención al usuario en el Sistema de Bibliotecas y de Información (SISBI) de la Universidad de Buenos Aires. Representa al SISBI en el Subcomité de Documentación del Instituto Argentino de Normalización (IRAM) y a la UBA en la Comisión Asesora de la Biblioteca Electrónica de Ciencia y Tecnología de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación (SECyT).
MIRTA A. BOTTA
JORGE WARLEY
Apéndices: NORA FASANO DE ROIG
TESIS, TESINAS, MONOGRAFÍAS E INFORMES
Nuevas normas y técnicas de investigación y redacción

Índice
Cubierta
Acerca de este libro
Portada
Prefacio a la nueva edición, por Jorge Warley
Introducción
1. Géneros académicos y escritura profesional 1.1. Los diferentes géneros en la investigación y sus características 1.2. Las fases de la investigación
2. El plan y la escritura del trabajo 2.1. El título y el plan de trabajo 2.2. La estructura del trabajo
3. La búsqueda bibliográfica 3.1. Bibliotecas, centros de información, archivos 3.2. Recursos al servicio del investigador 3.3. El orden de la búsqueda bibliográfica 3.4. Búsquedas por internet
4. El fichero 4.1. Diversos tipos de fichas 4.2. Medidas internacionales de las fichas 4.3. Criterios de ordenación de las fichas
5. Las citas textuales 5.1. Cuándo y cómo se cita 5.2. Reglas para citar a otros autores 5.3. Abreviaturas más importantes 5.4. Los riesgos de la paráfrasis
6. Las notas 6.1. Concepto 6.2. Las cuatro formas básicas de las notas 6.3. Notas a pie de página o agrupadas 6.4. Sistema de referencias con mención de autor y año
7. La redacción final 7.1. El lenguaje 7.2. Preliminares de la escritura 7.3. El primer borrador
8. La presentación formal 8.1. Los aspectos gráficos 8.2. Estructura del trabajo 8.3. La numeración de páginas 8.4. Las citas textuales 8.5. Las notas al pie 8.6. Apéndice/s 8.7. Bibliografía 8.8. Abreviaturas
Apéndices, por Nora Fasano de Roig Apéndice A. Redacción de fichas bibliográficas Apéndice B. Bibliotecas y archivos nacionales en países de habla hispana
Bibliografía
Créditos
Prefacio a la nueva edición
Aunque de un modo un tanto superficial se insiste una y otra vez con que la entrada al nuevo siglo supone una serie de transformaciones profundas en relación con los modos en que los hombres nos comunicamos y se subraya el particular lugar que en ese sentido están llamadas a ocupar las imágenes y las nuevas tecnologías, lo cierto es que los requerimientos para un correcto y diversificado uso de la tradicional práctica de la escritura se han ido multiplicando.
En primer lugar, ello sucede por la ampliación del sistema educativo, a través de la extensión del carácter obligatorio hacia la escuela media, y, en el otro extremo, por la proliferación de maestrías, posgrados y doctorados que han determinado de hecho la prolongación de los estudios superiores.
En segundo lugar, porque la ampliación del campo profesional, de la mano de una actualización que sigue un ritmo constante e indetenible, obliga a sus miembros a concurrir a uno o más congresos por año, elaborar abstracts, papers e informes de investigación, para mencionar sólo algunos ejemplos, que los enfrenta al desafío de mostrarse eficaces en el tratamiento por escrito de los temas de su especialidad de acuerdo con normas de presentación fuertemente convencionalizadas.
No es una exageración decir que todo profesional debe estar preparado para ser, hoy por hoy, un técnico en el manejo de la lengua escrita en sus diferentes formatos.
La diversificación del quehacer profesional en curso, además, obliga permanentemente a ajustes de último momento y a la toma de decisiones empíricas y particularizadas frente a los problemas que se enfrentan. Ocurre que un manejo tal exige, sin duda, el dominio previo y fluido, por parte de quien lo realiza, de los marcos genéricos tradicionales de las formas de la escritura estandarizadas, precisamente para que la adecuación necesaria sea justa y productiva y no se pierda en la mera improvisación.
Los cambios educativos en curso, por ejemplo, han llevado un desafío de este tipo al espacio de los colegios secundarios. Las reformas de los planes de estudio, todavía en curso en el área de la lengua y la literatura, han derivado en la extensión de las actividades de lo que habitualmente se denominaba “taller” o un poco más técnicamente “prácticas del lenguaje”. La popularización de los informes de laboratorio en el área de las ciencias físico-naturales y la confección de monografías para las ciencias sociales y las disciplinas estéticas ya son una práctica bien extendida en la escuela media. De igual modo, la incorporación de las tesinas como cierre de ciclo y, a la vez, como puente hacia los estudios superiores, es un requisito para el egreso de los bachilleratos de muchos establecimientos de la ciudad de Buenos Aires y otros puntos de la Argentina.
El libro de Mirta Botta que ahora se reedita ya ha pasado con gran éxito la prueba del aula en el caso de la escuela media, así como se ha convertido en bibliografía básica de consulta para la organización y la confección de los trabajos escritos de aquellos estudiantes y profesionales universitarios que desarrollan tareas de investigación. Acorde con su función práctica, esta nueva edición ofrece como ampliación la definición y caracterización genérica de la tesina, así como una última actualización acerca de la normativa establecida para confeccionar las referencias a fuentes bibliográficas y los soportes que ofrecen las nuevas tecnologías, incluida internet.
JORGE WARLEY
Mayo de 2007
Introducción
Este libro no es un manual de composición literaria sino un conjunto de normas de general aceptación en los ámbitos académicos, y un repertorio de procedimientos y recursos básicos para abordar la escritura de trabajos profesionales que facilitarán el proceso de producción de textos. El conocimiento de los aspectos formales de la escritura profesional libera al investigador de la pesada carga de pensar simultáneamente en la corrección de la forma y en la originalidad del contenido.
Está destinado a los docentes, estudiantes, investigadores que se inician y a los profesionales que deben escribir trabajos de distinta índole relacionados con su actividad: ensayos, ponencias, artículos de divulgación periodística o libros de su especialidad.
La primera elaboración de este manual surgió de las fichas y apuntes que tuve que redactar como titular de un seminario para estudiantes universitarios, quienes debían presentar monografías, informes y eventualmente tesis. Este Seminario de técnicas y procedimientos de estudio y escritura en trabajos de investigación,que dicté desde 1988 hasta 1992 en la carrera de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, fue una idea muy útil de las autoridades académicas, porque este tipo de aprendizaje metodológico-instrumental reviste una gran importancia en la formación de los alumnos, al aportar el conocimiento de normativa en la presentación de trabajos de investigación, desde una simple monografía hasta una tesis de licenciatura o de doctorado.
Tesis, monografías e informes conducirá al estudiante o profesional en la realización de un trabajo escrito, desde el plan inicial hasta la redacción final, pasando por la información, en lo que respecta a los recursos que tiene a su alcance y que tal vez el investigador no conozca; los instrumentos de que debe valerse y cómo utilizarlos; el dominio de organización del aparato crítico y los aspectos formales de presentación del texto, respetando las convenciones académicas y las nuevas normas.
La bibliotecaria Nora Fasano de Roig elaboró los dos apéndices que posee este libro. El Apéndice A aporta ejemplos de la más amplia variedad de fichas bibliográficas, algunas de ellas de reciente adopción, como las correspondientes a documentos electrónicos. Su aporte a este respecto es clave, debido no sólo a su experiencia profesional en bibliotecas de la Universidad de Buenos Aires, sino también a su participación en el Subcomité de Documentación del Instituto Argentino de Normalización (IRAM) que se ocupó durante 1999, entre otros temas, de establecer las normas para referencias bibliográficas, especialmente de documentos electrónicos.
El Apéndice Bincorpora un listado de bibliotecas y archivos nacionales de países de habla hispana, a los que se puede acceder por las vías tradicionales de consulta o por medios electrónicos.
Espero que este libro pueda llenar un vacío de bibliografía en español sobre el tema, con el que me encontré al asumir como titular la cátedra mencionada precedentemente, vacío que aún subsiste, salvo algunas valiosas excepciones. Existen en el mercado, por un lado, manuales traducidos de otros idiomas que cubren algunos aspectos de la normativa para escribir trabajos de investigación, pero que, naturalmente, desconocen normas y reglas de la escritura en español; por otro, excelentes manuales de profesores de habla hispana, que en su momento cumplieron su cometido pero que a esta altura resultan anticuados porque no se han publicado ediciones actualizadas. Todos ellos figuran en la Bibliografía de este libro, porque me ayudaron inicialmente a construir las bases del seminario y también las del presente manual.
Finalmente quiero advertir a los lectores que las normas y los ejemplos de este manual corresponden especialmente a ciencias sociales y humanidades porque responden a mi experiencia docente en ese campo y a mi especialidad profesional.
MIRTA BOTTA
1. Géneros académicos y escritura profesional
1.1. Los diferentes géneros en la investigación y sus características
1.1.1. LA MONOGRAFÍA
La monografía es el tratamiento por escrito de un tema específico estudiado e investigado. Con este nombre se conoce en la vida universitaria el primer intento de escribir un artículo científico.
Requiere un previo adiestramiento en las técnicas de lectura, de estudio, de fichado bibliográfico, de metodología de la disciplina que se cultiva y hasta de la escritura de informes.
Es una tarea que debe ser encargada al alumno que ya tiene un cierto tiempo de dedicación a la carrera, y constituye el primer paso importante dirigido hacia la investigación. Una monografía bien hecha puede convertirse, después de una tarea de ampliación y reajuste, en un trabajo de investigación mayor.
Respecto al tema de la monografía conviene:
1 sentir interés personal por él;
2 que sea sencillo y no esté ligado a otro tema con el cual se confunda o se complique;
3 que esté claramente delimitado, es decir que lo entendamos con precisión conociendo sus límites;
4 que sea pequeño en extensión. Dejar los temas más amplios para la tesis o trabajos de investigación de mayor envergadura, y
5 no es indispensable un tema absolutamente original. Cualquier tema claro y pequeño sirve para el aprendizaje de los métodos y es digno de ser estudiado en una monografía, si constituye un aporte al esclarecimiento de algún aspecto del objeto de estudio seleccionado.
Pasos a seguir
En el planteamiento inicial:
– elección del tema,
– adquisición de la información básica,
– elaboración del plan de trabajo.
A lo largo del trabajo:
– recolección de datos,
– ordenación e interpretación de los materiales.
En la redacción final:
– formulación coherente de los argumentos,
– firmeza de las conclusiones,
– precisa distribución final de la exposición.
Así la monografía estará cuidadosamente realizada.
1.1.2. LA TESINA
Tesina es el término utilizado para designar un tipo de trabajo escrito que se ubica entre los requerimientos formales de la monografía y los de la tesis. De algún modo se trata de un género híbrido (su diminutivo ya lo sugiere: recuerda los problemas de clasificación que encubren fórmulas como “cuento largo” o “novela corta”) que fue concebido a partir de la necesidad de considerar el trabajo de investigación en el ámbito universitario como una secuencia o recorrido de una actividad que comienza no bien el estudiante ingresa a una determinada facultad a través de la confección y entrega de monografías, y que tiene como meta mayor la tesis que enfrenta al investigador con su desafío mayor y más complejo.
Tesina es una forma, asimismo, cuyas normas no parecen todavía haber sedimentado y por lo tanto no puede correlacionarse con una demanda única y clara. Las autoridades educativas han fijado con ese nombre un tipo de trabajo que los estudiantes secundarios deben entregar y aprobar, generalmente con el cierre que brinda la defensa oral de su trabajo, como requisito para su egreso. En este caso, tesina refiere, aproximadamente, a un trabajo monográfico de mayor desarrollo e investigación. Por lo general los estudiantes cumplen en la escuela media una secuencia que, en el área de la escritura, tiene una primera culminación en la monografía que, según la nueva concepción, concibe un peldaño más arriba a la tesina como una reduplicación de los parámetros utilizados para la realización del trabajo monográfico, tanto cuantitativa como cualitativamente. En la escuela media la tesina es una forma que “mira hacia atrás” y busca alcanzar un objetivo de salida que se diseña en la medida y proporción de la monografía.
En el nivel universitario, la tesina es concebida institucionalmente de otro modo. Está en relación con los requisitos para obtener la licenciatura y es un trabajo que “mira hacia adelante”, o sea que tiene como meta crear en los estudiantes el hábito de la investigación para que en un futuro inmediato encaren trabajos de investigación originales y propios, cuyo espejo es la ambiciosa tesis y la obtención de un doctorado.
Que las tesinas se hayan convertido en constante tema de debate en el interior de las facultades (entre otras cosas, en cuanto a determinar los parámetros objetivos que acompañan la tarea del tutor que dirige y orienta al estudiante durante la gestación de la tesina y del evaluador que es el encargado de dictaminar la aprobación final del trabajo) demuestra hasta qué punto no existen criterios claros con relación a este género. Por ejemplo, así como en la escuela secundaria se piensa la tesina con una extensión cercana a las veinte carillas; en el ámbito universitario, donde en las materias introductorias se exigen trabajos monográficos de cinco a ocho carillas, la extensión de una tesina oscila entre las ochenta y las cien carillas.
La tesina, al igual que la monografía, tampoco exige que el tema elegido sea original, pero sí se pretende que su autor se acerque de un modo mucho más exhaustivo, profundo y propio al tratamiento de las fuentes consultadas.
En el caso de su implementación en el espacio de la universidad, el mayor desarrollo cuantitativo supone como consecuencia una expansión del apartado referido al enfoque metodológico –que es, en definitiva, una reflexión epistemológica–, lo que lo lleva fuera de la introducción donde suele estar concentrado en una monografía. La tesina universitaria también exige el desarrollo de un cierto “estado de la cuestión”, propio de las tesis, es decir un apartado en el cual el investigador deja asentado el relevamiento que llevó a cabo acerca de todo el material bibliográfico existente acerca de un cierto tema o problema, con su debida actualización. En el caso de la tesina este relevamiento no aspira, como en la tesis, a la totalidad, sino que más bien se detiene en el establecimiento y la descripción de aquellas fuentes que se estiman más relevantes acerca de la cuestión tratada.
1.1.3. LA TESIS
Es un trabajo científico original, de una mayor extensión o importancia que la monografía. Es el primer libro que se escribe al graduarse, y de hecho merecerá ser publicado. Puede servir o no como título de grado (licenciatura, maestría o doctorado). Resulta muy dificultosa la elaboración de la tesis, y dudosos sus resultados, si alguien no se ha entrenado y disciplinado en la realización de monografías, pues son demasiadas cosas que hay que aprender de golpe.
Una tesis debe tener entre 120 y 400 páginas. Lo que la distingue de la monografía es, cuantitativamente, la extensión y, cualitativamente, la originalidad, que es una exigencia de este tipo de trabajo.
La metodología es prácticamente la misma y, gracias a la práctica de la elaboración de monografías, se habrán asimilado los métodos de la investigación científica. Sin embargo, no debe convertirse en tesis una monografía ya hecha, mediante una inflación verbal engañosa que no hace sino pervertir el trabajo intelectual.
Otro recaudo importante es solicitar la asesoría, tutoría o dirección de la tesis a un profesor experimentado en la materia.
1.1.4. EL INFORME
Aparte de la tendencia libresca en las disciplinas histórico-culturales y en las filosóficas, en muchas otras disciplinas cuyo objetivo de estudio es el mundo en torno y el acontecer de la vida social, se trabaja directamente con la realidad, sea en el “campo”, sea en una experiencia de laboratorio. El informe es el tipo de trabajo escrito adecuado a esta tarea de observación directa y, como experiencia de realización, antecede en la vida universitaria a la monografía.
1.1.4.1. El informe universitario
El informe universitario es un simple esbozo o ensayo provisional a propósito de un fenómeno también simple y limitado, con una exposición sintética, muy diferente del verdadero trabajo de “investigación de campo” o de “investigación de laboratorio”.
Consiste en describir una situación real de cualquier fenómeno natural o cultural, hechos que interesan a diversas disciplinas científicas. En el trabajo de laboratorio –fundamental en ciencias físico-químicas, biológicas y psicobiológicas, después de haberse diseñado un experimento cuyo objeto es verificar un principio o un proceso– el informe consiste esencialmente en una descripción de los fenómenos observados y una interpretación de ellos en términos del conocimiento teórico con que cuenta el alumno.
En la elaboración de este tipo de trabajo el alumno aprende a observar con atención, a depurar y recoger datos de la realidad, a ordenarlos y a aplicar las nociones teóricas adquiridas en la interpretación sistemática de los hechos. También desde este trabajo, contando con una buena guía, aprenderá a plantear una investigación de campo o de laboratorio mucho más compleja e importante, cuya realización necesita mayor información y experiencia científicas y técnicas descriptivas, estadísticas o interpretativas más rigurosas.
Debe ser encabezado por una introducción breve que incluirá la explicitación del interés despertado por el fenómeno que se observa y se describe, los límites de la descripción y la enumeración de las fuentes informativas e instrumentos de que se ha dispuesto, lo mismo que el plan de observación que se ha seguido.
El cuerpo del informe deberá exponer objetiva, clara y ordenadamente todo el conjunto de fenómenos observados indicando los elementos que intervienen en ellos y las circunstancias en que aparecen. Al mismo tiempo, en las ciencias de campo se indicarán en cada caso las características y el valor atribuidos a las fuentes informativas, generalmente personales y orales, cuidando ofrecer las razones pertinentes.
De este modo el lector podrá informarse exactamente, a través de nuestros ojos, acerca del carácter y proceso real de los fenómenos descriptos.
Para ofrecer una descripción más ordenada se debe intentar la organización estadística de los datos, de manera que se pueda disponer de cuadros que faciliten la visión e interpretación de los materiales.
En las ciencias de campo, conviene ofrecer los mapas correspondientes para presentar la distribución geográfica y, asimismo, organigramas que permitan apreciar mejor las estructuras de las organizaciones descriptas.
En una última acción el informe deberá brindar, con una cierta prudencia, las conclusiones que se desprenden de los materiales informativos ofrecidos y señalará con claridad los principales fenómenos o aspectos de ellos que deban ser más ampliamente investigados y los métodos que se consideren más idóneos para realizar tales estudios posteriores.
Es preciso observar la mayor objetividad y, por lo tanto, se pondrá mucho cuidado en evitar las apreciaciones subjetivas.
El lenguaje deberá ser por lo mismo lo más preciso posible y adecuado a una presentación sistemática y evitará cualquier ambigüedad o complicación formal.
1.1.4.2. El informe de investigación
Se llama también “informe” a la presentación por escrito de los resultados de una investigación, a la obra que un investigador principiante o formado presentará a una institución o a la publicación de esa obra para difundir sus aportes a la disciplina que cultiva.
Independientemente de las críticas a las que es sometido un informe de investigación, es preciso que desde la concepción del mismo hasta su presentación final el autor haya cumplido con los siguientes pasos de la investigación:
1 elección de un tema y su respectiva evaluación;
2 exploración en las fuentes de información;
3 formulación de un plan de trabajo completo y detallado;
4 recolección de los datos;
5 ordenación de los materiales e interpretación de los datos, formulación de las conclusiones, confirmación de la o las hipótesis, y
6 composición del trabajo escrito.
1.1.5. EL ENSAYO
Es el comentario libre en torno de un fenómeno, un tema o un libro. La libertad de enfoque del autor de este trabajo es muy grande. Suele prescindir, casi en absoluto, del aparato crítico exterior, aunque siempre está obligado a mantenerse dentro de los límites del rigor intelectual.
Admite las opiniones personales sin exigencia de pruebas. Al investigador formado le da la posibilidad de presentar libremente una amplia síntesis de sus investigaciones (conferencias, notas periodísticas en revistas y periódicos).
En el ensayo se parte de una tesis que incluye juicios de valor sobre el tema tratado. Un buen ensayo revela siempre una tesis personal, una originalidad creadora. Su libertad de adoptar un enfoque personal y de afirmar una tesis, así como su derecho a prescindir del aparato crítico externo, no lo dispensa del rigor y de la firme coherencia expositiva.
Se puede afirmar que un buen ensayo es aquel que puede, en cualquier momento, recuperar su andamiaje de citas y notas que constituye el aparato crítico.
El ensayo tiene un estilo diferente del frío lenguaje científico, aspira a una cierta elegancia formal literaria sin llegar al exceso retórico.
1.1.6. LOS TRABAJOS DE DIVULGACIÓN
El profesional en ejercicio a menudo tiene que escribir un artículo periodístico, una ponencia o una conferencia. La estructura de estos trabajos de divulgación es básicamente la misma que la de un trabajo de investigación, pero su forma de presentación difiere esencialmente de la de este último. Es más: la estructura o arquitectura, el esqueleto del trabajo, permanecerá secreto, vertebrando no obstante todo el contenido. No debe ser una presentación arbitraria y desordenada de unos pocos aspectos del tema elegido.
1.1.6.1. El artículo periodístico
Sea para un medio de comunicación masiva como un diario, o un medio especializado de la profesión, el artículo periodístico responderá en su presentación a las formas periodísticas usuales:
1 título con “gancho”;
2 copete o lead (optativo). Consiste en un apretado resumen de pocas líneas que se imprime en un tipo de letra destacada y que se ubica entre el título y el cuerpo del trabajo, con la doble función de atraer al lector y alertarlo sobre el contenido;
3 subtítulos que vayan pautando la lectura y eviten la presentación en bloque de todo el texto. De ninguna manera llevarán números como los capítulos de un trabajo de investigación;
4 lenguaje adecuado al nivel del lector medio de la publicación, y
5 firma del trabajo y pequeño currículum del autor.
La organización del contenido responderá al tríptico: introducción, cuerpo del trabajo, conclusiones, evitando subtitular con estos nombres y sustituyéndolos con otros más atractivos.
1.1.6.2. La ponencia
Es el texto escrito para participar en un congreso, seminario, jornada u otros encuentros de especialistas, y tiene la doble característica de la comunicación oral (será leída por el autor o su representante) y de la comunicación escrita (debe concebirse como texto para publicar).
Se organiza sobre un plan índice que no será reproducido en el texto.
El lenguaje será más especializado que el del artículo periodístico, teniendo en cuenta el nivel profesional de los oyentes; más atrayente que el de un informe de investigación y moderadamente más coloquial.
El texto incluirá algunos aspectos del aparato crítico (citas, notas al pie, bibliografía) que podrán obviarse en la exposición oral, para no obstaculizar la fluidez de la expresión.
El abstract o resumen que se exige en la etapa previa a la realización del encuentro debe estar redactado con claridad, precisión y belleza de expresión, puesto que frecuentemente por razones de falta de recursos suele publicarse solamente el repertorio de abstracts y no los trabajos completos. Además, la posibilidad de ser aceptado como expositor también depende de este breve texto con el que haremos conocer nuestro aporte.
1.2. Las fases de la investigación
Investigar supone aplicar la inteligencia a la comprensión exacta de la realidad, con el fin de desentrañar sus secretos, conocerla en profundidad y dominarla. Así, la investigación nace de un sentimiento de insatisfacción intelectual y requiere, a través de una observación atenta y minuciosa, prolongada y realizada bajo ciertas condiciones, una explicación de los hechos que sustituya aquellas explicaciones que resultaron insuficientes o falsas.
A primera vista, la labor del investigador aparece como una tarea restringida a la mera comprobación empírica de algo que se sabe. Sin embargo, el hecho de que las conclusiones finales, que son formuladas luego de una compleja experimentación, pueden modificar la hipótesis inicial a la vez que permiten postular nuevas hipótesis cuya validez deberá también ser comprobada empíricamente, es una prueba de que esta tarea requiere creatividad. El aporte de una investigación es un aporte al crecimiento de los conocimientos científicos.
Además, se debe tener en cuenta que el pensamiento crítico no implica oponerse a las concepciones establecidas y criticarlas. La investigación debe ser entendida como el aporte de nuevos conocimientos. Así, las viejas concepciones deben aparecer como un paso previo o como una consecuencia secundaria de la investigación. Sólo en el mejor de los casos puede ocupar un capítulo especial de revisión y crítica de las doctrinas anteriores (al comienzo de cada tema o como nota, cuando no merece discusión).
El diseño de una investigación es el ajuste de las decisiones requeridas para el hallazgo de un nuevo conocimiento por medio de la comprobación de una hipótesis. Estas decisiones son:
1 selección del tema;
2 planteamiento de una o varias hipótesis;
3 elección de un método para comprobar las hipótesis;
4 recolección de los datos, y finalmente
5 interpretación de los datos y formulación de las conclusiones.
1.2.1. SELECCIÓN DEL TEMA
Se debe establecer una delimitación conceptual y la consiguiente verbalización del problema existente. Se deben distinguir cuidadosamente las semejanzas y diferencias con otros temas, para determinar qué es lo que constituye la excepcionalidad de nuestro objeto y poder visualizar las razones por las cuales el tema merece ser estudiado.
Ahora bien, ¿cómo realizar una buena selección del tema? Tal selección puede resultar penosa, pues frecuentemente se tiene la impresión de que la mayoría de los temas han sido agotados, y se descarta uno tras otro sin advertir que muchas veces puede dárseles nuevos y originales enfoques a esos mismos temas. A continuación se dan algunas sugerencias para elegir un tema:
1 examinar las experiencias personales;
2 considerar temas o problemas que alguna vez lo inquietaron;
3 entrevistarse con expertos en áreas de actividad que sean de interés;
4 informarse acerca de investigaciones publicadas o en proceso;
5 revisar sugerencias de lecturas en artículos o publicaciones de otros especialistas;
6 ver las bibliografías de los libros, enciclopedias y catálogos de librerías, y
7 revisar ficheros en las bibliotecas.
La elección del tema debe considerarse en función del interés, la utilidad, la factibilidad y el riesgo de duplicidad.
El interés por el tema elegido debe ser genuino, pues ello implica mayor curiosidad intelectual: una actitud crítica y alerta, y persistencia en el esfuerzo para terminar felizmente la tarea. Conviene considerar más de un tema como de posible desarrollo para luego seleccionar el que se estime de mayor interés y posibilidades. La curiosidad debe ser siempre imparcial y alejada de presiones externas.
La utilidad está en relación con el interés. Se considera que a mayor utilidad del estudio o trabajo, habrá mayor interés en la persona que lo realiza.
La factibilidad se refiere a la posibilidad de realizar el proyecto en cuanto a la existencia de fuentes de información, a los medios económicos y al tiempo de que se dispone.
La duplicidad se refiere a evitar, sobre todo, que en un tema ya estudiado anteriormente por otros investigadores no se vayan a repetir el uso de las mismas técnicas de investigación y el mismo enfoque.
Una vez elegido el tema, se lo debe delimitar y definir. Este proceso consiste en formular una serie de preguntas completas y detalladas que:
1 establezcan las áreas y el período de tiempo a cubrir;
2 planteen los temas y subtemas del estudio;
3 expliquen los puntos de vista y las teorías sobre los cuales descansa el problema (marco teórico);
4 indiquen las semejanzas y diferencias con otras áreas, y
5 describan el método a seguir para buscar los datos.
1.2.1.1. Planteamiento de una o varias hipótesis
La idea central o tesis del estudio está contenida en la pregunta “¿qué puedo probar con mi estudio?”, y requiere una cuidadosa elaboración pues constituye la médula del proceso mental del investigador. Es la guía de todas sus indagaciones y análisis subsiguientes.
Luego deben establecerse las ideas auxiliares o subproblemas que complementan la idea central, escogiéndose aquellas que puedan ser respondidas con los recursos disponibles: datos, tiempo y dinero.
La hipótesis de trabajo será una explicación provisional escogida entre varias explicaciones posibles, y que responda mejor a las características del problema planteado por los hechos y que además pueda ser verificable empíricamente. Esta hipótesis debe ser simple en comparación con el tema a resolver, pero está claro que de ella nos serviremos como guía de la investigación y para sacar a luz nuevos hechos. En síntesis, esta hipótesis deberá ser comprobada en las conclusiones del trabajo.
Al plantear la hipótesis es necesario, además, definir con términos precisos y lo más claro que sea posible tanto la unidad de análisis como las variables y sus atributos.
EJEMPLO:
El tema del trabajo es “La mujer en el mercado de trabajo”.
La hipótesis: “Las mujeres no llegan a los puestos de conducción porque en el mercado de trabajo existe discriminación en contra de las mujeres”.
La unidad de análisis: las mujeres que están insertas en el mercado de trabajo (pero hay que delimitar el mercado de trabajo en función del espacio y el tiempo; por ejemplo: Capital Federal en la década del 80).
La variable principal en este caso es discriminación. Habrá que definir por lo tanto qué entendemos por discriminación.
1.2.2. ELECCIÓN DE UN MÉTODO PARA COMPROBAR LAS HIPÓTESIS Y LA RECOLECCIÓN DE LOS DATOS
Una vez planteada la hipótesis se debe realizar una comprobación metódica de su validez que permita explicar los hechos observados. Se cuidará la idoneidad de los medios empleados para la recolección de los datos, y la exactitud y pertinencia de éstos.
La recolección de datos supone una previa distinción entre dato pertinente y no pertinente, para lo cual es indispensable saber por qué se dice que un dato es pertinente, es decir que constituye un dato útil para una determinada investigación. Constituye un dato pertinente todo hecho o fenómeno que sirve para probar, rectificar o negar nuestra hipótesis, para justificar o descalificar los métodos, para evaluar los instrumentos, en cuanto todo esto se conecte directamente con la verificación de la hipótesis. Todo lo demás no es pertinente, no sirve para nuestra investigación.
La recolección requiere, en concreto, deslindar la autenticidad y objetividad de los datos, tomando todas las precauciones necesarias para descubrir las características que les imponen las fuentes de donde emanan y las circunstancias históricas, sociales, culturales, naturales y hasta experimentales en las que aparecen, así como también para librarlos de nuestras subjetividades. Por lo tanto, sin intentar una enumeración de todos los diversos criterios empleados para evaluar la objetividad del dato, diremos que el investigador debiera formularse algunas preguntas al enfrentar un conjunto de datos y en el acto mismo de recoger cada uno de ellos:
1 ¿qué características históricas, sociales, culturales, naturales o experimentales tiene la fuente de información?;
2 ¿qué condiciones históricas, sociales, culturales, psicológicas o de experimentación, y que características morales e intereses personales tiene el informante?;
3 ¿cuál es, por lo tanto, su valor como fuente o informante?;
4 ¿cuáles son mis condiciones históricas, sociales, culturales o naturales; cuáles mis características morales e intelectuales como investigador, y cuáles mis intereses?;
5 ¿cómo y en qué medida el dato depende de la fuente informativa o de las condiciones de experimentación?;
6 ¿cómo y en qué medida depende de mi óptica personal?;
7 ¿cuál es el valor informativo del dato?;
8 ¿para qué y cómo podré emplear este dato?; y
9 ¿qué valor probatorio tiene este dato: absoluto, relativo, total, parcial, mínimo?
1.2.3. INTERPRETACIÓN DE LOS DATOS Y FORMULACIÓN DE LAS CONCLUSIONES
El éxito de un trabajo de investigación depende en gran medida de que una vez planteada la o las hipótesis y antes de proceder a su verificación empírica el investigador tenga idea clara de cuáles son los pasos a seguir para alcanzar el objetivo propuesto en el trabajo. Se debe tener la capacidad de diseñar detalladamente la acción y de criticar el diseño, a fin de poder prever el curso general del trabajo y sus limitaciones u obstáculos.
Así, una vez recogidos los datos a través de las técnicas diseñadas con anterioridad, pasamos al análisis de los datos recogidos. Este análisis incluye ante todo una cuidadosa revisión para descubrir si el plan de la investigación y de la comprobación han sido rigurosamente seguidos o si ha habido excepciones para notarlas y reconocerlas en el trabajo.
A continuación se deben revisar los criterios conforme a los cuales vamos a considerar la tesis comprobada o refutada. Una vez que hemos decidido el grado de probabilidad y de error probable que podemos permitirnos, debemos verificar si el número de casos es suficiente para comprobar nuestra hipótesis en el grado de probabilidad que hemos determinado.
El trabajo de la recolección de los datos no sólo va comprobando la o las hipótesis sino que además la o las precisa, matiza y enriquece.
También puede ocurrir que la o las niegue radicalmente, pero este fenómeno es raro si se ha trabajado con esmero en la investigación. Conviene advertir que la recolección e interpretación están estrechamente vinculadas y no existe división tajante entre ambas etapas.
Los nuevos datos obtenidos son examinados a través de los principios y teorías que sirven de marco teórico. Finalmente se elaboran las conclusiones y se puede proceder a la redacción final del trabajo.
2. El plan y la escritura del trabajo
2.1. El título y el plan de trabajo
Después de haber realizado un largo trabajo de lectura, de búsqueda de información, de elección y delimitación de un tema específico, se debe formular el plan de la investigación.
Asimismo, es imprescindible señalar la importancia del diseño de un plan de trabajo con la finalidad de permitirle al investigador un ordenado manejo del tiempo. Tanto en el universo de la escuela media como en el de la universidad los investigadores realizan una gran cantidad de diversas tareas (cursan materias o seminarios, concurren diariamente a clases, etc.); si a eso se le suma que en muchos casos las instituciones fijan fechas tope para la entrega de los escritos, la confección de un organigrama o cuaderno donde aparezcan las diversas fases que constituyen el trabajo global y la asignación de tiempos estimativos para cada una de las etapas son muy importantes, aunque en muchos casos cumplan una función más bien orientativa.
La formulación del plan no puede prescindir del trabajo anterior, ya que en esta etapa el investigador tendrá necesariamente un objetivo definido con claridad y una completa y ordenada información sobre el tema. No contar con esta información significará decidir a oscuras y correr el riesgo de formular un planteamiento ingenuo que delate la ignorancia sobre el tema a estudiar. Por lo contrario, el trabajo de lectura, búsqueda, elección y delimitación de un tema permitirá al investigador contar con un conjunto de ideas acerca del tema, de sus aspectos más interesantes, de las fuentes directas utilizables, de la discusión posible con la bibliografía crítica, de la aplicabilidad de los métodos de análisis y de interpretación, de la utilidad de ciertos instrumentos de trabajo, de la posible organización de los diversos puntos comprendidos en nuestro estudio y de las probables conclusiones a las que se llegará.
La formulación oportuna del plan sirve de instrumento para promover con eficiencia la investigación. Esto nos permitirá eludir asuntos insignificantes y riesgos innecesarios.
Un plan de trabajo consta de tres partes complementarias:
a) Esquema
Se realizará un esbozo de los aspectos más relevantes en los que se divide el tema a investigar, a los que llamaremos capítulos, y el investigador les colocará un título adecuado al objetivo que persigue en la investigación. Luego, con el mismo procedimiento, se analizarán los aspectos secundarios comprendidos en cada capítulo (subcapítulos).
Esta parte es una especie de índice previo del trabajo, a tal punto que es conveniente reservar un lugar antes de enumerar los capítulos, para la introducción y, después de éstos, uno para las conclusiones.
El modo de ordenar la secuencia de los capítulos y subcapítulos va a responder a la lógica expositiva que requiera el tema. La construcción del esquema del plan debe poseer una arquitectura coherente y funcional. Cada parte del trabajo debe integrar un conjunto unitario. De este modo no podrá haber secciones independientes donde quepan consideraciones heterogéneas.
b) Descripción
Paralelamente se realizará una descripción de la investigación. En la introducción se ofrecerá una explicación del problema, indicando sus antecedentes, necesidades concretas e intereses intelectuales que motivan al investigador a realizar el trabajo (justificación). Se señalarán también los alcances y objetivos fundamentales indicando la hipótesis principal y las secundarias. De aquí sale el título del trabajo.
Se dará un resumen del contenido y la finalidad de cada capítulo y también de su sentido dentro del conjunto del trabajo.
En las conclusiones se presentarán ordenadamente las hipótesis que se espera comprobar a lo largo de la investigación.
Casi todas las secciones de este plan constituirán materiales para escribir la introducción del trabajo en su redacción final.
c) Proposición de fuentes, métodos y procedimientos
En cada capítulo se deberán indicar en líneas generales las fuentes principales que se utilizarán, los enfoques, métodos y técnicas, y la crítica, que serán empleados.
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