Kitabı oku: «Cómo cura la estevia»

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NOTA IMPORTANTE: en ocasiones las opiniones sostenidas en «Los libros de Integral» pueden diferir de las de la medicina oficialmente aceptada. La intención es facilitar información y presentar alternativas, hoy disponibles, que ayuden al lector a valorar y decidir responsablemente sobre su propia salud y, en caso de enfermedad, a establecer un diálogo con su médico o especialista. Este libro no pretende, en ningún caso, ser un sustituto de la consulta médica personal.

Aunque se considera que los consejos e informaciones son exactas y ciertas en el momento de su publicación, ni los autores ni el editor pueden aceptar ninguna responsabilidad legal por cualquier error u omisión que se haya podido producir.

© José T. Gállego, 2012

© de esta edición: RBA Libros S. A., 2012

Avda. Diagonal, 189 – 08018 Barcelona

rbalibros.com

Primera edición en esta colección: septiembre de 2012

REF.: OEBO890

ISBN: 978-84-1626-771-2

Queda rigurosamente prohibida, sin autorización por escrito del editor, cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra, que será sometida a las sanciones establecidas por la ley. Pueden dirigirse a Cedro (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesitan fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47).

Todos los derechos reservados.

A Hortensia y Lea,

que me endulzan la vida

Que tu alimento sea tu medicina

y tu medicina sea tu alimento

HIPÓCRATES

Contenido

Nota a la presente edición

El poder de una humilde planta

Las plantas medicinales en la Unión Europea

Estevia, la yerba dulce del Paraguay

Botánica

• Distribución

• Historia

• Composición

• Características del ka’a he’ẽ

El sabor dulce y la humanidad

Breve historia del azúcar

• Un veneno dulce y adictivo

• Problemas del consumo de azúcar

• Fructosa: el azúcar de la obesidad

• La dulce trampa de los edulcorantes artificiales

• La aprobación del aspartamo

• Aspartamo y riesgos

• Una dieta menos dulce pero más sana

La polémica de la estevia

Japón descubre la yerba dulce

• Caza de brujas contra la estevia

• OMS

• La industria muestra sus verdaderas intenciones

• ¿Es seguro consumir estevia?

• Posibles efectos secundarios

• Rebiana no es lo mismo que estevia

• Regulación legal de la estevia

• ¿Dónde puedo conseguir estevia?

• La dulce revolución de Josep Pàmies

Estevia es medicina

Dosificación y forma de preparación

• ¿Por qué no hay fármacos de estevia en la farmacia?

• ¿Qué cura la estevia?

Cosmética y belleza

Usos en la agricultura

Propiedades agrícolas de la estevia

• Uso de estevia en los cultivos

Ganadería y piscicultura

Aplicaciones de la estevia en la alimentación animal

Cómo cultivarla en casa

Propagación

• Cultivo

• El riego

• Abonos

• Plagas

• Cosecha

• Secado

• Variedades y cultivares

• El invierno

Estevia en la cocina

Dosificación: un poco da para mucho

• Formatos de venta de estevia

• ¿Hoja o extracto?

• ¿Cómo preparo polvo de estevia?

• Elaboración casera de extractos líquidos

Las mejores recetas con estevia

Tipos de endulzantes

Azúcares

• Polioles o alcoholes de azúcar

• Edulcorantes glucosídicos

• Edulcorantes de naturaleza proteica

• Edulcorantes artificiales

Enlaces de interés

Bibliografía

Nota a la presente edición

Al día siguiente de llegar a las librerías la primera edición de esta obra, se publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea el reglamento 1131/2011 de la Comisión Europea por el que autoriza la utilización de los glicósidos de esteviol como aditivo alimentario en una larga lista de productos. Aunque sigue estando prohibido vender un té que contenga hojas de estevia, la industria alimentaria ya puede añadir sus extractos refinados a una larga lista de productos alimenticios: bebidas, néctares de frutas, yogures, cereales, chicles, aperitivos, helados, mermeladas, chocolates, conservas de frutas, verduras, pescados, crustáceos y moluscos, cervezas y otras bebidas alcohólicas. Los extractos de glucósidos de esteviol se indicarán en la etiqueta del producto con el código: E 960.

15 de julio de 2012

El autor

El poder de una humilde planta

¿Qué tiene la estevia para estar en boca de tanta gente?

La estevia es una pequeña planta originaria de las selvas de Paraguay que los indios guaraníes utilizan desde hace siglos para endulzar las infusiones de yerba mate. El ka’a he’ẽ, como la denominan los guaraníes, es hasta quince veces más dulce que el azúcar, no engorda, no provoca caries, tiene propiedades medicinales fantásticas y docenas de aplicaciones diferentes. No tiene calorías y es sana, dos cualidades que no siempre van juntas. Además es completamente natural, se puede cultivar en casa y se emplea en recetas frías o calientes.

Cuando Japón prohibió el uso de edulcorantes artificiales a principios de los años setenta, la industria nipona escogió la estevia como principal endulzante sin calorías para sustituirlos. Funcionó tan bien que a día de hoy casi la mitad del mercado de edulcorantes japonés corresponde a endulzantes de estevia. En todo este tiempo no ha habido ningún caso de reacciones adversas graves o efectos secundarios peligrosos.

Con tan impresionante lista de cualidades y el éxito cosechado en Japón, parece razonable pensar que su uso debería estar extendido por medio mundo, sin embargo sigue estando prohibida en muchos países, entre ellos Estados Unidos y la Unión Europea. La estevia simboliza como pocas plantas el poder que tiene la industria para manipular las leyes a su antojo y cómo los beneficios económicos siempre se ponen por delante de los beneficios sociales.

Los defensores de la estevia llevan décadas luchando para que se permita su consumo, ya que es un sustituto ideal para los edulcorantes artificiales que no solo carece de calorías sino que incluso tiene propiedades que ayudan a combatir la obesidad, controlar la hipertensión o equilibrar el nivel de glucosa en sangre, tres de las principales afecciones que sufren los consumidores de edulcorantes no calóricos. Además estimula el sistema inmunitario, ayuda a la digestión, calma la ansiedad, combate el envejecimiento, reduce las reacciones alérgicas y facilita la cicatrización de las heridas, entre otras muchas propiedades.

La estevia es un sustituto ideal para los edulcorantes artificiales

En la larga lista de usos y aplicaciones de la estevia sorprenden las que tiene en los campos de la ganadería y la agricultura. Si la comen los cerdos su carne es más sabrosa, las gallinas producen huevos con menos colesterol y las vacas necesitan menos antibióticos. Si se usa en agricultura las frutas son más dulces y las hortalizas crecen sin plagas. Estimula la fertilidad del suelo y la descomposición de los residuos tóxicos. Reduce la capacidad de algunos alimentos de provocar alergias.

Sin embargo, pese a ser un planta con una utilidad clarísima, seguridad más que garantizada y propiedades medicinales asombrosas, sigue siendo ilegal en gran parte del mundo. Las agencias de alimentación y medicamentos han prohibido sistemáticamente el uso de estevia como aditivo alimentario alegando la falta de estudios sobre su seguridad, algo completamente falso. No solo se han realizado un gran número de estudios en los últimos cuarenta años sino que hay una historia de uso tradicional en Paraguay que se remonta, al menos, a varios siglos.

LAS PLANTAS MEDICINALES

EN LA UNIÓN EUROPEA

A partir de mayo de 2011, especies de plantas medicinales que se han usado desde tiempos inmemoriales no podrán venderse hasta que no se solicite un registro de medicamento tradicional. Para obtenerlo hay que presentar una serie de estudios que garanticen su absoluta seguridad y su eficacia. El coste de estos estudios es muy alto y los productores de plantas medicinales, que suelen ser pequeñas empresas, carecen de los medios necesarios para completar los procesos de registro. En la práctica, la Comisión y el Parlamento Europeo están impidiendo la comercialización de muchas plantas medicinales y condenando a los europeos al monopolio de la industria farmacéutica como única vía aceptable de curación. Las plantas que podrán someterse al registro de medicamento tradicional serán solo aquellas que llevan usándose más de treinta años, quince de ellos al menos en algún país de la Unión Europea. Las especies que no tengan esta historia de uso en Europa, aunque se hayan consumido durante siglos en otras zonas del planeta, se tienen que aprobar como medicamentos a base de plantas no tradicionales, lo que aún es más complicado y costoso.

La legislación actual no permite incluir en la etiqueta de una planta sus propiedades medicinales, en cambio sí se puede añadir un extracto vegetal a un yogur y etiquetarlo afirmando que reduce el colesterol. Es legal decir que un agua mineral «estimula la digestión», pero no que la manzanilla hace lo mismo. Esta legislación absurda beneficia a la gran industria alimentaria, que puede promocionar sus productos como si tuvieran propiedades medicinales, pero evita que los ciudadanos traten sus dolencias habituales con plantas, lo que reduciría los beneficios de las farmacéuticas.

La planta o su extracto pueden conseguirse en tiendas de dietética o herboristerías

La estrategia de la industria alimentaria y farmacéutica respecto a la estevia consiste en diferenciar la planta de los edulcorantes basados en ella, de modo que, mientras aquella sigue siendo ilegal, estos puedan permitirse. Aunque podremos disfrutar del dulzor de alguno de los componentes de la estevia, la planta al completo con sus propiedades medicinales continuará en la ilegalidad, privando a los pacientes de un remedio natural para sus dolencias y protegiendo al mismo tiempo los beneficios de los laboratorios farmacéuticos.

La industria alimentaria no quiere usar la estevia directamente ni extractos sin refinar por el retrogusto a regaliz que tienen. Durante años, mientras presionaban para evitar su legalización, investigaban por otro lado en el desarrollo de edulcorantes altamente refinados a partir de estevia. Una vez listos empezaron a presionar a la administración para que los legalizase. En 2009 se aprobaron en Estados Unidos, y en la Unión Europea podrían legalizarse en cualquier momento.

Como complemento dietético, la planta o su extracto sí pueden conseguirse en tiendas de dietética o herboristerías.

Estevia, la yerba dulce del Paraguay

La Stevia rebaudiana Bertoni es un pequeño arbusto de la familia de las asteráceas, nativa de la región de Amambay, en Paraguay. Los indios guaraníes de Paraguay la conocen como ka’a he’ẽ o yerba dulce, y la usan desde hace siglos por sus propiedades medicinales y como edulcorante para el mate, el tereré y otras infusiones. La estevia contiene en sus hojas unos compuestos extremadamente dulces llamados glicósidos, principalmente esteviósido y rebaudiósido. Las hojas secas de estevia son unas quince veces más dulces que el azúcar común y los extractos tienen un dulzor hasta trescientas veces más intenso que el del azúcar.

Los glicósidos de la estevia no aportan calorías, son resistentes al calor y no fermentan, por lo que resultan muy apropiados para su uso en la industria alimentaria como alternativa a los edulcorantes sintéticos como el aspartamo, la sacarina o la sucralosa.

El dulzor sin calorías de la estevia debería ser un argumento más que suficiente para usarla de forma habitual en la alimentación humana como sustituto del azúcar, en lugar de los edulcorantes artificiales tan comunes hoy en día y cuyos efectos a largo plazo se desconocen. Pero es que pocas plantas sirven para tantas cosas como la estevia.

Aparte de su empleo como edulcorante natural sin calorías, el ka’a he’ẽ tiene muchos usos más. Sin duda las propiedades medicinales se cuentan entre sus características más sobresalientes, ya que es útil en el tratamiento de la diabetes para regular la glucemia en sangre, beneficia al páncreas, bazo, hígado y corazón, estimula el sistema inmunitario, acelera la cicatrización de heridas y quemaduras, aclara las manchas de la piel y mejora las afecciones dermatológicas como eczemas, acné, psoriasis, caspa o seborrea; equilibra la presión arterial, es un buen antifúngico y antibacteriano, ayuda en los problemas digestivos y protege de gripes, resfriados, alergias e intoxicaciones alimentarias. Según algunos estudios mejora la memoria y la capacidad de aprendizaje. Combate la fatiga y la depresión.

La estevia mejora la memoria y la capacidad de aprendizaje

Contiene muchos antioxidantes que reducen el envejecimiento celular. Las aplicaciones cosméticas de la estevia aprovechan sus propiedades reafirmantes y limpiadoras de la piel que suavizan las arrugas y rejuvenecen la piel.

La agricultura también se beneficia de las propiedades de la estevia. Las hojas y tallos molidos se esparcen por los campos para fertilizar el suelo y estimular la vida microbiana responsable de la fertilidad. Las hortalizas y los frutales pulverizados con extracto de estevia crecen más rápidamente, resisten mejor el frío y sufren menos enfermedades. Estimula el sistema radicular de los cultivos favoreciendo su desarrollo y permitiendo una mayor absorción de nutrientes. Aumenta la dulzura de las frutas así como su contenido en vitaminas y minerales, mejorando su conservación y evitando que caigan de los árboles antes de tiempo. Limpia la tierra de productos tóxicos y tiene propiedades antihistamínicas que reducen la capacidad de provocar alergias de los alimentos cultivados.

La estevia añadida a los piensos de animales de granja mejora su salud y estimula el apetito y la fertilidad. Aumenta el crecimiento y la producción, activa el sistema inmunitario y reduce la necesidad de antibióticos. La calidad de la carne es mejor y su capacidad de conservación también.

Los pollos y gallinas que reciben estevia ponen huevos más resistentes, con mejor sabor y menor contenido en colesterol. El pescado de piscifactorías es de mayor calidad, sufre menos enfermedades y se conserva mejor cuando se suplementan los piensos con estevia.

Con esta lista de propiedades la estevia tendría que estar disponible en sus distintos formatos en casi cualquier sitio, desde supermercados, herbolarios o farmacias hasta cooperativas agrícolas, tiendas de animales o jardinería. Pero no es así. Actualmente la estevia no se puede vender como edulcorante ni como alimento en la Unión Europea, solo como planta ornamental y sin hacer ninguna indicación sobre sus propiedades.

Esta pequeña y útil planta ha sufrido, desde que se comenzó a importar en Estados Unidos a principios de la década de los ochenta, el acoso de las grandes multinacionales que fabrican edulcorantes artificiales, muy preocupadas por la posible competencia de un edulcorante natural basado en estevia.

BOTÁNICA

La Stevia rebaudiana Bertoni es una planta herbácea semiperenne o plurianual que alcanza entre 80 y 120 centímetros de altura. Tiene un tallo anual subleñoso y pubescente que tiende a inclinarse. Durante el primer año el tallo no ramifica, pero en temporadas siguientes sí lo hace. La estevia suele vivir de seis a ocho años.

Las hojas son lanceoladas o elípticas, dentadas y simples. Crecen de forma opuesta cuando las plantas son jóvenes y alterna una vez llegan a la madurez. De color verde oscuro, pueden alcanzar los cinco centímetros de longitud por dos de anchura.

La raíz es filiforme, fibrosa y perenne y crece de forma superficial, penetrando poco en el terreno. De toda la planta, es la única parte que no tiene esteviósido.

La planta es dioica, presentando órganos sexuales masculinos y femeninos en el mismo individuo. Las flores son pequeñas, tubulares y de color blanco y se presentan en pequeños racimos o capítulos axilares. En Paraguay la floración acontece en octubre, diciembre y marzo y dura más de un mes.

La reproducción es autoincompatible, es decir, a pesar de tener flores femeninas y masculinas, estas solo pueden cruzarse con flores de otros individuos. La polinización es entomófila, son los insectos los que acarrean el polen de una flor a otra. El fruto es un aquenio que el viento disemina, de color claro cuando es estéril y oscuro cuando es fértil.

Se clasifica como una planta de días cortos, es decir, florece cuando el fotoperiodo (horas diarias de luz) se reduce hasta las doce o trece horas. Con quince o más horas diarias de luz la planta se mantiene en su fase vegetativa de crecimiento y no entra en floración. Algunos ecotipos de estevia florecen con más horas de luz que otros.

En el cultivo de estevia los fotoperiodos largos favorecen el desarrollo vegetativo y retrasan la floración. Cuanto mayor sea la duración del fotoperiodo, mayor será la altura de la planta. En la zona nativa de la estevia, la duración de los días oscila a lo largo del año entre 10,5 horas y algo más de 13,5 horas.

Las precipitaciones en su lugar de origen rondan los 1 500 mm anuales, resultando en un clima semihúmedo. La Stevia rebaudiana tiene poca o moderada resistencia a la sequía y suele necesitar riego cuando se cultiva comercialmente. La falta de agua produce marchitamiento y una reducción en la producción de hojas. La alta humedad ambiental favorece el crecimiento de hojas de mayor tamaño.

Tolera heladas muy ligeras y de corta duración

En su zona nativa las temperaturas oscilan entre -6 ºC y 43 ºC con una media de 23 ºC. Las condiciones para el cultivo son temperaturas de 15 a 30 ºC, prefiriendo 20 ºC para la germinación. La estevia tolera heladas muy ligeras y de corta duración. Puede aguantar con temperaturas medias mínimas de 5 ºC.

El género Stevia comprende más de 240 especies de plantas nativas de Sudamérica, Centroamérica y México, llegando algunas hasta el sur de los EE UU.

La Stevia rebaudiana presenta numerosos ecotipos o variedades. Según un estudio de 28 ecotipos, el contenido de esteviósido en las hojas oscila del 2 a más del 20%. Actualmente hay más de 140 variedades de Stevia rebaudiana, destacando en el cultivo comercial Morita 2 y Ariete. Morita 2 fue desarrollada por un japonés, Toyosigue Morita, y logra mayores rendimientos de hoja seca y menor contenido químico que las otras variedades. Ariete por su parte contiene mayor cantidad de edulcorante.

DISTRIBUCIÓN

Se cree que Stevia rebaudiana es nativa del sudeste de Paraguay, en la región selvática subtropical de Amambay. En esta zona los nativos guaraníes la usan desde hace siglos como edulcorante y medicina. Crece silvestre en Paraguay, Brasil y Argentina, principalmente en las regiones de Amambay e Iguazú, aunque se ha ido naturalizando por otras regiones de estos países. La región se encuentra entre 22 y 26º de latitud sur y 54 a 57º de longitud oeste.

La producción actual de estevia en todo el mundo oscila entre 100 000 y 200 000 toneladas de hoja seca, de las que alrededor del 70% se cultivan en China. Otros importantes países productores son Paraguay, Japón, Taiwán, Tailandia, Indonesia, Laos, Filipinas, Corea, Brasil y Malasia. El desarrollo de la agricultura de estevia está en sus comienzos en Argentina, Australia, Bolivia, Canadá, Colombia, Costa Rica, Ecuador, India, Perú, Rusia, Israel, Estados Unidos o España. La superficie cultivada de estevia en el mundo supone entre 30 000 y 50 000 hectáreas.

HISTORIA

Parece que los colonizadores españoles ya en el siglo XVI se dieron cuenta de que los indígenas usaban las hojas dulces de ka’a he’ẽ para endulzar sus platos y otras preparaciones pero no le prestaron mucha atención a la planta ya que usaban miel como endulzante.

La estevia fue descubierta para el mundo occidental por un naturalista y botánico suizo llamado Moisés Santiago Bertoni (1857-1929). Bertoni llegó al Nuevo Mundo en 1884 acompañado de su familia. Tras unos años en la ribera argentina del río Paraná cambia de orilla y se instala en el lado paraguayo donde funda una colonia de producción agraria. Con perfil de enciclopedista, Bertoni se interesa por todo lo que le rodea y se relaciona con los indígenas, fascinado por sus costumbres y su conocimiento de las plantas nativas.

Fue descubierta en 1899 por el suizo Moisés Santiago Bertoni, en Paraguay

Los guaraníes le hablan del ka’a he’ẽ y de su dulce sabor, pero se resisten a mostrarle la planta. Aunque intenta encontrarla por su cuenta, no lo consigue. Años después, un amigo le envía unas ramas de estevia que consigue en una plantación de mate. Con tan escaso material Bertoni describe la especie en 1899 en el Boletín de la Academia de Agricultura de Asunción y ya documenta su dulce sabor. Contacta con su amigo Ovidio Rebaudi, químico paraguayo, para que investigue las propiedades químicas de la planta. En 1900 aísla dos principios activos, que más tarde se nombraron esteviósido y rebaudiósido, de 200 a 300 veces más dulces que la sacarosa. Bertoni bautiza a la especie como Eupatorium rebaudiana en honor a su amigo, aunque más adelante, en 1905, y una vez en posesión de una planta viva y floreciendo, la reclasificó como Stevia rebaudiana Bertoni. El género Stevia toma su nombre del botánico español del siglo XVI Pere Jaume Steve (ca. 1500-1556). La investigación continúa en Alemania, donde en 1908 P. Rasenack aísla por primera vez el glucósido en su forma cristalina.

La hija de Moisés Bertoni, Vera Bertoni, y su marido, el agrónomo Juan B. Aranda Jiménez, comienzan en 1908 a desarrollar técnicas de reproducción y cultivo de la estevia. Los primeros cultivos a pequeña escala los realizó en Paraguay el párroco de la localidad de San Pedro, Lorenzo Sigarribia, pero en 1910, Aranda Jiménez ya cultiva dos hectáreas de estevia en Puerto Bertoni, en el departamento de Alto Paraná.

El potencial de la estevia alarmó a los productores de azúcar

El potencial de la estevia alertó enseguida a los productores de azúcar. En 1913, un informe del laboratorio público oficial de Hamburgo, Alemania, apunta: «Los especímenes recibidos pertenecen a la conocida planta que alarmó a los fabricantes de azúcar hace algunos años».

En 1931, Briedel y Lavielle continúan el trabajo de Rasenack investigando la química del esteviósido. Determinan que no es tóxico por medio de experimentos de laboratorio con animales. El esteviósido es el edulcorante natural no nitrogenado más dulce que se conoce. Está formado por átomos de carbono, hidrógeno y oxígeno según la fórmula C38H60O18.

Ya en 1921, George S. Brady, el comisionado de Comercio de Estados Unidos en Paraguay, había presentado un informe al departamento de agricultura de Washington donde se refería a la estevia como una «nueva planta dulce con grandes posibilidades comerciales».

En 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, Inglaterra estudia la estevia como posible sustituto del azúcar. El doctor Meiville presenta una memoria sobre la Stevia rebaudiana al director del Jardín Botánico Real, donde explica cómo se podría reducir la dependencia de las importaciones de azúcar de caña gracias al cultivo de estevia en invernaderos.

En 1945 el Instituto Biológico Argentino ya obtiene algunos resultados prometedores en el tratamiento de la diabetes con estevia, lo que despierta el interés científicomédico en esta planta. En 1952, los investigadores del National Institute of Arthritis and Metabolic Diseases determinaron la estructura química del esteviósido e investigaron su efecto sobre la glucemia.

En 1959 los investigadores Laurence y Ferguson investigaron el poder endulzante del esteviósido y calcularon que era unas 300 veces más dulce que la sacarosa.

En 1962 en Paraguay, Luis Enrique de Gasperi comienza a cultivar setenta hectáreas de estevia en su finca de Horqueta, y para 1966 empieza a comercializarla con el nombre de Dulce Té del Paraguay. Ese mismo año, la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Asunción publica que el ka’a he’ẽ puede usarse como antidiabético.

El Ministerio de Agricultura de Japón se interesa en la estevia y empieza a producirla en 1954 en Paraguay, comprando a los agricultores locales y animándoles a cultivar más. Dos años después, la estevia entra en los laboratorios japoneses, donde la analizan a fondo e identifican sus distintos componentes a la vez que desarrollan nuevas técnicas de extracción, separación y purificación de los distintos glicósidos. Concluyen que el consumo de estevia no solo es seguro, sino que resulta beneficioso para la salud, y aprueban su uso como edulcorante. Además se llevan esquejes y semillas desde Paraguay y se establecen cultivos experimentales en varias zonas de Japón y algunos países cercanos como Malasia, Taiwán, Indonesia o Corea del Sur.

Tras la prohibición de los edulcorantes y otros aditivos artificiales a partir de 1970 la industria necesita alternativas. Las empresas comercializan rápidamente los primeros extractos de estevia bajo nombres como Steviarol, Stevicus o Steviosin. El desarrollo de cultivos en Taiwán, Corea, Filipinas o Singapur abarata el transporte y Japón deja de comprar la estevia paraguaya, dejando a los agricultores sin mercado para sus cosechas.

En 1995, en Estados Unidos se aprueba su venta como suplemento dietético

Durante la década de los setenta, investigadores japoneses identificaron nuevos compuestos de la estevia: rebaudiósidos A, B, C, D y E, dulcísimos A y B y algunos otros. El rebaudiósido A es el más dulce de todos y el más buscado por la industria. En 1988 la estevia ya suponía más del 40% del mercado japonés de edulcorantes.

En 1976 se crea en Brasil el Centro de Investigaciones de la Stevia. Brasil autoriza en 1987 el uso de estevia como edulcorante y saborizante en alimentos.

Desde los años ochenta, en Estados Unidos se empieza a vender estevia importada de Paraguay, pero al poco tiempo la Agencia de Drogas y Alimentos (FDA) americana incauta todos los productos y llega a ordenar quemar libros sobre la planta. La persecución del ka’a he’ẽ alcanza su máximo nivel en 1991, cuando la FDA prohíbe la importación de estevia a Estados Unidos tras declararla aditivo alimentario no seguro. En 1995 se aprueba su venta como suplemento dietético, aunque no como edulcorante.

En 2008 el comité de expertos en aditivos alimentarios de la Organización Mundial de la Salud (JECFA) afirmó que los extractos de estevia son seguros para uso humano en dosis de hasta 4 mg diarios por kilo de peso.

La FDA permite la comercialización de edulcorantes basados en rebaudiósido A en diciembre de 2008, poco después de que las grandes multinacionales Cargill y Merisant, asociadas con Coca-Cola y PepsiCo respectivamente, patentasen sus propios edulcorantes con rebaudiósido.

En la Unión Europea se deniega la aprobación de la estevia en 1984, 1989 y 1999. En 2010 la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria emite una opinión positiva sobre los glicósidos de esteviol abriendo una puerta a la futura aprobación como aditivos alimentarios.

COMPOSICIÓN

Las propiedades edulcorantes de la Stevia rebaudiana se deben a su alto contenido en glicósidos de esteviol, principalmente esteviósido y rebaudiósido A, aunque se encuentran hasta diez glucósidos diterpénicos diferentes. Estas moléculas suponen del 5 al 22% del peso seco de las hojas. Los glucósidos descubiertos hasta hoy en la estevia son: esteviósido, dulcósido A, rubusósido, esteviolviósido, rebaudiósido A, B, C, D, E y F.

PODER ENDULZANTE DE LOS PRINCIPALES GLICÓSIDOS


COMPUESTOPODER ENDULZANTE
Esteviósido250-300
Dulcósido A50-120
Rubusósido100-120
Esteviolviósido100-125
Rebaudiósido A250-450
Rebaudiósido B300-350
Rebaudiósido C (Dulcósido B)50-120
Rebaudiósido D25-400
Rebaudiósido E150-300

La mayor cantidad de glicósidos de esteviol se encuentra en las hojas, seguidas de las flores y los tallos. Las raíces no contienen glicósidos. Una hectárea cultivada con estevia produce fácilmente de 1500 a 2000 kilos de hoja seca. Calculando un contenido medio de esteviol del 10% del peso de las hojas secas, la producción de esteviósido sería de 150 a 200 kilos al año.

La industria ha desarrollado nuevas variedades de estevia con contenidos de glicósidos muy diferentes. Por ejemplo, el AC Blackbird contiene mucho más rebaudiósido A de lo normal, hasta un 82% del total de glicósidos, llegando a suponer el 12,4% del peso de la planta seca, mientras que las variedades tradicionales suelen tener entre el 2 y el 4%.

CONTENIDO MEDIO DE LOS PRINCIPALES GLICÓSIDOS


COMPUESTOPROPORCIÓN EN HOJAS SECAS
Esteviósido5-15%
Rebaudiósido A2-4%
Rebaudiósido C1-2%
Dulcósido A0,2-1%

El esteviósido purificado es un polvo blanco cristalino, inodoro, no higroscópico, que no fermenta y tiene sabor muy dulce. Su estructura no se altera cuando se expone al calor, lo que lo convierte en muy adecuado para su uso en alimentos preparados. Además es estable en un amplio rango de pH, entre pH 3 y pH 9, y es soluble en agua y soluciones hidroalcohólicas

El principal problema del esteviósido reside en que además del dulzor tiene un retrogusto amargo que no gusta a todo el mundo. El rebaudiósido A es más dulce y menos amargo que el esteviósido, por eso ha resultado el preferido por la industria para elaborar edulcorantes.

Además de los glicósidos, la estevia contiene aceites esenciales, flavonoides, minerales, vitaminas A, B2, B6 y C, taninos, calcio, cinc, potasio, magnesio, hierro, fósforo, sodio, flúor, fibra, clorofila, agua y otros compuestos en cantidades muy pequeñas.

Las hojas de Stevia rebaudiana contienen, en porcentaje de materia seca, 6-12% de proteínas, 3-6% de grasas, 52,8% de hidratos de carbono, 15% de esteviósido y alrededor de un 42% de sustancias solubles en agua.

Entre las sustancias útiles presentes en la planta destacan: caroteno, aminoácidos, enzimas, ácidos orgánicos, polisacáridos, hormonas vegetales, bacterias fotosintetizadoras, bacterias gram negativas, microelementos, etc. Se han encontrado los antibióticos stivisina, rebaudianina y glycimna.

COMPOSICIÓN DE LAS HOJAS DE STEVIA REBAUDIANA


COMPOSICIóNPOR 100 G
Humedad (g)7
Energía (kcal)270
Proteínas (g)6-12
Grasas (g)3-6
Hidratos de carbono (g)52
Glicósidos de esteviol (g)5-22
Sustancias solubles en agua (%)42
Ceniza (g)11
Fibra (g)18
Calcio (mg)464
Fósforo (mg)11,4
Hierro (mg)55,3
Sodio (mg)190
Potasio (mg)1800

CARACTERÍSTICAS DEL KA’A HE’Ẽ

 Es un producto completamente natural y no sintético.

 Se puede usar directamente en su forma natural añadiéndolo a las bebidas o alimentos a endulzar.

 Es un edulcorante sin calorías.

 Es una planta no tóxica con una gran historia de consumo tradicional.

 Se han efectuado numerosos estudios que garantizan su seguridad.

 Se usa en cantidades muy pequeñas por su gran poder endulzante.

 Se puede elaborar un extracto de estevia simplemente con agua sin necesidad de disolventes químicos que pueden ser nocivos para la salud.

 Por su resistencia a las altas temperaturas puede utilizarse en alimentos cocinados.

 Realza los sabores naturales de los alimentos.

 No fermenta.

 No produce caries.

 Es un edulcorante no adictivo.

 Es apto para los diabéticos pues no eleva la glucosa en sangre.

 Se conserva bien durante largo tiempo.

 Se puede mezclar con otros edulcorantes.

 No se puede usar como conservante en la elaboración de mermeladas y confituras.

 No se oscurece con el calor ni carameliza como el azúcar.

El sabor dulce y la humanidad

dulce (del latín dulcis): 1. Adj. Que causa cierta sensación suave y agradable al paladar, como el azúcar, la miel, etc.

El sabor dulce es probablemente el único apreciado globalmente por todas las culturas humanas, y lo fue desde mucho antes de la invención del azúcar. El gusto por los alimentos dulces es el resultado de millones de años de evolución conjunta de plantas y animales. En realidad, se puede decir que el dulzor lo inventaron las plantas para conseguir que los insectos polinizaran sus flores y los animales esparcieran sus semillas. Por eso equiparon las flores con néctar y recubrieron las semillas con la dulce pulpa de las frutas. Los insectos visitan las flores para alimentarse con el néctar y se embadurnan de polen que luego trasportan a otras flores, muchas veces a gran distancia. Gracias a la polinización de los insectos las plantas evitan la endogamia que se produciría si solo se cruzasen con las plantas cercanas, con quienes probablemente ya estén emparentadas. Los animales que comen las frutas a menudo ingieren también las semillas, pero como están equipadas con duras cubiertas atraviesan el sistema digestivo intactas y salen al exterior, donde quiera que el animal las expulse, mezcladas con un buen puñado de estiércol. El sistema no podría ser más perfecto y todos salen beneficiados. A cambio de proporcionarles un alimento muy energético, las plantas consiguen que los animales siembren sus semillas y las abonen al mismo tiempo, con lo que les facilitan mucho su germinación y desarrollo.

Gracias a que un insecto se dedicaba a guardar el néctar que recogía de las flores obtuvimos los humanos una de nuestras primeras fuentes de dulzor concentrado mucho antes de que inventáramos el azúcar. Cuando el hombre aún no conocía la agricultura y vivía como cazador y recolector nómada, vagando por el territorio en busca de alimento, aprendió a reconocer a la abeja melífera y sus colmenas. Con mucho dolor por los picotazos podía obtener un pedazo de un alimento que parecía de otro mundo: la miel llenaba la boca de una sensación agradabilísima, embriagante, casi narcótica, proporcionaba energía inmediata y no se estropeaba.

La miel fue la encarnación de la dulzura por excelencia en el mundo antiguo

La miel fue la encarnación de la dulzura por excelencia en el mundo antiguo, pero era escasa y difícil de conseguir, por lo que se usaba principalmente como medicamento. Sus propiedades bactericidas, antisépticas, cicatrizantes y reconstituyentes la hacían muy apreciada en una época en que no abundaban las farmacias. La mayoría de la población solo experimentaba el sabor dulce a través de las frutas, y estas solo se encontraban en ciertas épocas del año, por lo que pasaban largas temporadas sin apenas probar dulce. Entonces el dulzor era algo especial, extraordinario, algo tan bueno que se convirtió en un concepto para describir los más bellos momentos de la existencia: el dulce amor de una madre, la dulce primavera, una dulce melodía, la dulzura de los niños.

Desde que se consume a todas horas el dulce no se valora del mismo modo. En la sociedad actual es frecuente consumir alimentos muy dulces constantemente. Como niños malcriados queremos el postre de los domingos, todos los días, a todas horas. Y si no me creen, calculen cuántas veces al día comen algo dulce. Si tienen en cuenta el azúcar o el edulcorante que añaden al café y las infusiones, el que llevan refrescos, cereales, mermeladas, yogures y otros postres, la bollería industrial, los caramelos y hasta las bolsas de patatas fritas, verán que raramente pasan más de tres o cuatro horas sin una nueva dosis de dulce.

BREVE HISTORIA DEL AZÚCAR

Las primeras referencias sobre el azúcar datan de hace más de 5000 años. La caña de azúcar es una especie originaria de Nueva Guinea. Los nativos mascaban los tallos pelados para extraer el dulzor. Desde allí viajó a la India, donde se aprendió a solidificar el azúcar evaporando el agua del jugo de caña. Desde la India se extiende a China y Oriente por un lado, y hasta Europa y el Mediterráneo por otro. Los persas la descubrieron en el siglo IV a. C., gracias a la expedición de Darío al valle del Indo. Se dieron cuenta del valor que tenía esa «caña que da miel sin abejas», y la llevaron con ellos de vuelta a casa. Cuando los ejércitos de Alejandro Magno conquistaron Persia se llevaron el conocimiento a Europa, donde pasó a conocerse con el nombre de «sal de la India».

La expansión de los pueblos árabes a partir del siglo VII les llevó hasta Persia, donde encontraron cultivos de caña y una industria artesanal de extracción de azúcar sin refinar bastante desarrollada. El imperio islámico mejoró las técnicas de concentración y cristalización y convirtió Bagdad en la capital mundial del azúcar. Desde allí extendió su cultivo hacia el oeste, por toda la ribera sur del Mediterráneo hasta alcanzar la península ibérica.

El cultivo de la caña de azúcar requiere una gran cantidad de mano de obra

En Al-Andalus la industria azucarera se desarrolla rápidamente. Los musulmanes establecidos en la península Ibérica se convierten en los principales suministradores de la dulce especia con destino a los reinos europeos. Los barcos de los comerciantes genoveses y florentinos recogían la mercancía en los muelles andaluces y la desembarcaban en los puertos atlánticos de los reinos del norte de Europa.

Con la reconquista cristiana de la península Ibérica, las plantaciones y los trapiches, que así se llaman los molinos usados para prensar la caña de azúcar, pasan a manos de los vencedores. Portugal primero y España después, trasladan el grueso de las plantaciones de caña a las islas atlánticas: Madeira, Cabo Verde, Azores y Canarias. El cultivo de la caña de azúcar requiere una gran cantidad de mano de obra y los hacendados comienzan a importar esclavos de África para trabajar en las plantaciones. En los siguientes cuatro siglos, millones de africanos fueron secuestrados y obligados a trabajar como esclavos en las colonias europeas.

Hasta la Edad Media, el azúcar no comienza a extenderse por la Europa cristiana. Se usaba para aromatizar los platos, como una especia igual que la sal o la pimienta y en la preparación de medicinas. Debido al largo viaje necesario para traerla era un producto muy caro. Solo estaba al alcance de las clases más pudientes, las únicas que podían pagar los aproximadamente cien euros por kilo que costaba, traducido a precios actuales.

Los españoles y otros pueblos europeos llevaron la caña de azúcar en sus viajes colonizadores y extendieron su cultivo por las zonas tropicales y subtropicales de todo el mundo. Ya en su primer viaje a América, Cristóbal Colón llevaba consigo unos esquejes de caña de azúcar que le había regalado la gobernadora de la isla de La Gomera, Beatriz de Bobadilla y Ossorio.

La cosecha y el procesado de la caña necesitaban mucha mano de obra y eran labores muy duras para las que normalmente se utilizaban esclavos. Millones de personas fueron arrancadas de África y esclavizadas en las colonias europeas en América, donde eran obligadas a trabajar en plantaciones de caña de azúcar, café, cacao o algodón o en minas de plata y oro. El azúcar era una mercancía muy valiosa y su cultivo y comercio resultaba muy lucrativo para los europeos. Holanda, Inglaterra, Portugal, España y Francia se repartían la mayor tajada de un pastel muy suculento.

En el siglo XVIII se descubre la forma de extraer azúcar de la remolacha que, al contrario que la caña de azúcar, puede crecer en climas templados como el europeo. Cuenta la historia que cuando Benjamin Delessert presentó el azúcar de remolacha a Napoleón, este se quitó la Legión de Honor de la pechera y se la puso al empresario. En realidad había sido un empleado de Delessert, un tal Queruel, quien había desarrollado el proceso de purificación del azúcar a lo largo de cuatro años de duro trabajo, pero fue su patrón quien se llevó el mérito ante el emperador. Durante los años siguientes Napoleón fomenta el desarrollo del cultivo de remolacha azucarera y la implantación de industrias dedicadas a la extracción de azúcar para reducir la dependencia de Francia de las plantaciones de ultramar. Durante el siglo XIX su cultivo se extiende por toda Europa y surgen centenares de industrias azucareras.

En España, en 2009, se consumieron 250 000 toneladas de azúcar

En 1800 se producían unas 250 000 toneladas anuales de azúcar refinada en el mundo (más o menos lo que se consume hoy en día solo en España). Hacia 1900 la cifra había subido a diez millones de toneladas y actualmente alcanza la enorme cantidad de 140 millones de toneladas. Alrededor del 70% proviene de la caña de azúcar, y el 30% restante se extrae de la remolacha. La producción mundial equivale a más de veinte kilos al año por cada habitante del planeta. Nunca en la historia se había consumido tanto azúcar.

Se calcula que el estadounidense medio ingiere unos cincuenta kilos anuales de edulcorantes calóricos (azúcares, jarabes de maíz, mieles y siropes), lo que supone unas 28 cucharadas diarias. La mitad de este consumo corresponde a jarabes de maíz. Los edulcorantes calóricos suman unas 450 calorías diarias, casi el 20% de la ingesta diaria de calorías recomendada. En España, en 2009 se consumieron 250 000 toneladas de azúcar y 4 400 toneladas de edulcorantes.

UN VENENO DULCE Y ADICTIVO

El azúcar es una droga adictiva. Esta afirmación suele generar reacciones inmediatas en cualquier grupo de personas, especialmente cuando hay unos cuantos golosos entre ellas. Los aficionados a los dulces no quieren oír que están «enganchados» ni que su objeto de deseo provoca cambios en el estado físico, mental y emocional de su persona. La mayoría de los adictos a cualquier droga tienden a negar su adicción y a considerarla menos grave que otras adicciones. Lo mismo hacen los adictos al azúcar.

La adicción al azúcar está tan extendida y normalizada en la sociedad que no la percibimos como un problema. Sin embargo, teniendo en cuenta la gran cantidad de enfermedades que se derivan de un consumo abusivo de azúcar podríamos afirmar que es la sustancia psicoactiva, es decir capaz de modificar el estado de ánimo, que más universalmente afecta a la salud de la humanidad.

El abuso del azúcar se da en todos los estratos sociales y en todas las edades. El uso infantil de cualquier droga legal o ilegal nos escandaliza terriblemente; sin embargo, los niños son iniciados en el consumo de azúcar desde sus primeros meses de vida y durante toda la infancia se les premia con dulces y chucherías muy a menudo. En su mente van asociando el azúcar con sensaciones placenteras, algo fundamental en el desarrollo de una adicción.

Cuando comemos azúcar los niveles de glucosa en sangre suben y se experimenta una leve euforia. El cuerpo percibe la subida de glucosa y le indica al páncreas que fabrique insulina para compensarla. La bajada en el nivel de glucosa ocasionada por la insulina se percibe como una emoción ligeramente desagradable, cuya intensidad depende de cuánto azúcar se ingirió, pero que puede ir desde una leve molestia hasta sentimientos de tristeza, ansiedad, desánimo, irritabilidad o incluso depresión. Cuanto mayor es la dosis de azúcar más fuerte es la sensación depresiva posterior y el deseo de consumir azúcar de nuevo para volver a sentirse eufórico.

El consumidor que se encontraba cansado, sin ánimo y con sensación de poca energía recobra el ánimo en cuanto toma de nuevo azúcar. Sin embargo, con cada nueva subida y posterior bajada de glucosa su ánimo se vuelve cada vez más nervioso, crispado e irritable. Sin entender lo que le pasa, cada vez se encuentra más alterado y eso le lleva a ingerir aún más azúcar. Mucha gente pasa así casi todos los días de su vida sin ser consciente de hasta qué punto el azúcar que consumen es responsable de su cambiante estado de ánimo.

El único consumo saludable de azúcar es el esporádico

Los azúcares menos refinados como la miel o el azúcar moreno no resultan tan perjudiciales para el organismo, pero tienen el mismo poder adictivo. Su contenido en vitaminas y minerales evita que el organismo agote sus reservas al digerir el azúcar, pero las subidas y bajadas bruscas en el nivel de glucosa en sangre se dan igualmente. El único consumo saludable de azúcar es el consumo esporádico, ya que no se mantiene el ciclo constante de subida y bajada de glucosa en sangre. Curiosamente, quien solo consume azúcar esporádicamente necesita comer mucha menos para sentirse satisfecho. Al igual que sucede con tantas otras drogas, el consumo continuado aumenta la tolerancia y lleva a dosis cada vez mayores.

PROBLEMAS DEL CONSUMO DE AZÚCAR

El consumo de azúcar puede ocasionar una larga lista de dolencias y desórdenes:

 Depresión

 Irritabilidad

 Ansiedad

 Hiperactividad

 Ataques de pánico

 Cambios de humor

 Fatiga crónica

 Aumento en los niveles de colesterol

 Hipoglucemia

 Alergias alimentarias

 Deficiencias minerales

 Crecimiento de cándidas

 Agotamiento de las glándulas adrenales

 Cáncer

 Diabetes

 Obesidad

 Problemas cardiacos

 Enfermedades autoinmunes

El azúcar refinado es un alimento incompleto ya que carece de ciertos nutrientes que el cuerpo necesita para metabolizarlo. Es un alimento alto en calorías con nulo valor nutritivo. Aporta energía calórica y nada más.

El azúcar moreno contiene muchos más nutrientes, pero el proceso de refinado elimina todos los minerales, vitaminas y enzimas convirtiendo un alimento completo en un montón de «calorías vacías». Al refinar el azúcar se destruyen 64 nutrientes distintos presentes en el jugo de la caña. Tras consumir azúcar, el cuerpo busca los nutrientes que necesita para metabolizarlo (calcio, sodio, potasio, magnesio, manganeso, cromo, zinc, cobre, cobalto) y los obtiene de otros alimentos o de las reservas de los tejidos. El desequilibrio entre los nutrientes aportados por el azúcar refinado y los necesarios para metabolizarlo llega hasta tal punto que se puede llegar a producir una osteoporosis en los huesos por la gran cantidad de calcio que se emplea en la metabolización del azúcar. El cuerpo llega a agotar las reservas de vitaminas, enzimas y minerales en su intento de manejar las grandes cantidades de azúcar refinado que se consumen actualmente.

El aumento de casos de diabetes en las sociedades desarrolladas está íntimamente ligado al aumento en el consumo de azúcar y grasas. Ya en 1929, el doctor Frederick Banting, quien había descubierto la insulina, tenía claro que el aumento del consumo de azúcar refinado había provocado un incremento en la incidencia de diabetes y consideraba este alimento como muy peligroso: «Con el calentamiento y recristalización del azúcar natural de caña algo queda alterado, convirtiendo a los productos refinados en alimentos peligrosos». Para él, la única forma de prevenir la diabetes era abandonar el consumo de azúcar.

A finales del siglo XIX se daban tres casos de diabetes por cada 100 000 habitantes, mientras que hoy en día la enfermedad afecta a entre 5000 y 10 000 personas por cada 100 000 habitantes. En algunas franjas de edad, como en los mayores de 70 años, la prevalencia de la enfermedad puede llegar al 25%.

La obesidad es la mayor epidemia de las sociedades industrializadas y una de las principales causas del aumento de la incidencia de enfermedades cardiacas, hipertensión y diabetes. La obesidad está íntimamente ligada al consumo excesivo de azúcares y grasas refinados junto con otros factores como el sedentarismo. En 1890 el 3,4% de la población de Estados Unidos era obesa. En 1975 la cifra había crecido hasta el 15 % y hoy en día alcanza un tercio de la población, mientras otro tercio sufre sobrepeso.

El azúcar afecta al sistema inmunitario reduciendo la capacidad del cuerpo de combatir infecciones y enfermedades. Interfiere con la vitamina C, un antioxidante y estimulador del sistema inmunitario.

El cáncer se alimenta de azúcar. Las células tumorales del cáncer se alimentan en su mayor parte de glucosa y generan ácido láctico como residuo. En este proceso desperdician mucha energía y por ello muchos pacientes de cáncer están desnutridos aunque se alimenten correctamente. Las dietas bajas en glucosa ralentizan el crecimiento de los tumores. En experimentos con ratones a los que se les indujo cáncer de mama se vio que la supervivencia era mayor cuanto más bajo era el nivel de glucosa en sangre. Un estudio realizado en veintiún países desarrollados confirmó que la incidencia de cáncer de mama es mayor cuando aumenta el consumo de azúcar.

La adrenalina se cuadruplica cuando el azúcar está presente. El cuerpo se mantiene en un estado de alerta permanente, lo que aumenta el colesterol y la cortisona. El colesterol alto favorece la aparición de problemas cardiacos, mientras que la cortisona inhibe el sistema inmunitario.

El equilibrio mineral del cuerpo se ve claramente afectado por el azúcar. Se producen deficiencias de cobre y cromo y se complica la absorción de calcio y magnesio. El consumo excesivo de azúcar causa una pérdida de vitamina B y aumenta la necesidad de tiamina y colina. Las bacterias beneficiosas del intestino fabrican algunas vitaminas del grupo B, pero la ingesta de azúcar estimula a las bacterias equivocadas, reduciendo la presencia de las beneficiosas y por tanto la cantidad de vitaminas. El azúcar también interfiere con la absorción de algunas vitaminas liposolubles como las vitaminas A, D, E y K.

Algunos estudios han relacionado el consumo de azúcar con problemas mentales como esquizofrenia, ansiedad o depresión y con el aumento de casos de niños con trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH) y con dificultades de aprendizaje.

FRUCTOSA: EL AZÚCAR DE LA OBESIDAD

La fructosa es el azúcar natural de las frutas. Si se consume en dosis moderadas no conlleva riesgos para la salud, pero cuando las cantidades son muy altas favorece la obesidad y puede causar graves problemas. Hasta hace unas pocas décadas las personas solo consumían la fructosa presente en las frutas y en la miel, pero desde que se extendió el uso de jarabes de maíz de alta fructosa (JMAF) para sustituir al azúcar en muchas aplicaciones de la industria alimentaria, las dosis diarias se han elevado mucho.

La glucosa, al contrario que la fructosa, hace que se nos quite el hambre y paremos de comer

La fructosa no es mala en sí misma, son las enormes dosis que se consumen actualmente las que hacen que sea peligrosa. El metabolismo de la fructosa ocurre en el hígado, mientras que la glucosa es utilizada directamente por las células y solo en torno al 20% llega al hígado.

El cuerpo convierte las moléculas de fructosa en grasa para su almacenamiento, lo que eleva el nivel de triglicéridos en sangre y favorece la obesidad. También eleva el ácido úrico. El consumo excesivo de fructosa lleva al síndrome metabólico clásico: ganancia de peso, obesidad abdominal, alta presión arterial, niveles altos de glucosa en sangre, triglicéridos altos, descenso del colesterol bueno (HDL) y subida del malo (LDL).

Cuando se consumen alimentos con glucosa, el cuerpo segrega insulina, que a su vez inhibe una hormona llamada ghrelina, que es la que nos da apetito, y estimula la producción de leptina, hormona responsable de la sensación de saciedad. En otras palabras, la glucosa hace que se nos quite el hambre y paremos de comer. Esto no sucede con la fructosa, la ghrelina sigue haciendo efecto y la leptina no aparece; en consecuencia el apetito se mantiene y seguimos comiendo.

LA DULCE TRAMPA DE LOS

EDULCORANTES ARTIFICIALES

Los edulcorantes artificiales son moléculas creadas por el hombre que no existen en la naturaleza. Se supone que antes de permitirse su utilización en la alimentación se someten a una larga serie de pruebas y estudios para garantizar su seguridad, pero teniendo en cuenta lo que se va conociendo sobre cómo funciona el mundo de la investigación científica y de qué modo se apañan las investigaciones para acabar dando los resultados deseados, cada vez resulta más dudosa su seguridad.

La investigación científica es muy cara y se financia gracias a las patentes que impiden que otras empresas puedan fabricar esa sustancia durante un largo periodo de tiempo. Pese a toda esta «seguridad», hay dudas fundadas de que algunos de estos estudios de aprobación de edulcorantes artificiales no se realizan correctamente y, aun así, por presiones de la industria, se acaban calificando como seguros y se permite su venta.

El caso más llamativo es el del aspartamo que, pese a generar más del 70% de las quejas por efectos secundarios de aditivos alimentarios en Estados Unidos, se sigue comercializando masivamente. Cuando empezaron las sospechas de que podía causar enfermedades muy graves se realizaron muchos estudios sobre su seguridad. De los más de 400 estudios efectuados entre 1985 y 1995, curiosamente, el 100% de los que no encontraron ningún problema habían sido financiados por G. D. Searle, la empresa que fabrica el edulcorante. Todos los que no habían sido pagados por el fabricante descubrieron posibles riesgos para la salud del consumidor.

El consumo de edulcorantes artificiales se ha relacionado con numerosos problemas de salud. El ciclamato y la sacarina se elaboran a partir de hidrocarburos (petróleo), y según algunos estudios podrían causar cáncer. Desde su aprobación, el aspartamo se ha asociado con enfermedades graves como tumores cerebrales, enfermedad de Parkinson, ceguera, esclerosis múltiple, fibromialgia, Alzheimer y un largo etcétera.

El consumo de edulcorantes artificiales se ha relacionado con problemas de salud

La gran industria alimentaria subvenciona los estudios de muchos científicos y patrocina a grandes asociaciones de médicos o enfermos que pierden así la libertad de criticar a quien les paga las facturas.

Por muchos estudios que se hagan, especialmente si se desarrollan a toda prisa para poder comercializar la sustancia cuanto antes, es muy difícil predecir si el consumo continuado de una nueva molécula creada en el laboratorio, a menudo ingiriéndola varias veces al día durante décadas, puede tener efectos secundarios perjudiciales. Los estudios de seguridad que se hacen con animales suelen utilizar dosis más altas de lo habitual para compensar la corta duración del experimento, que rara vez supera uno o dos años. De modo que nadie estudia qué pasa cuando una persona consume un edulcorante concreto a diario y en grandes cantidades durante muchos años. Los pocos estudios previos que se hacen con humanos no suelen emplear ni a niños ni a mujeres embarazadas por los problemas éticos que esto implica, de modo que nunca se sabe con seguridad cómo podrían afectarles.

La publicidad de los alimentos bajos en calorías, especialmente los refrescos, estimula el consumo exagerado de estos productos. La idea de beber refrescos dulces por litros porque no tienen calorías es un completo disparate. La industria lo que quiere es vender más, y si consigue que bebamos sus refrescos desde la mañana a la noche, tanto mejor, pero nosotros no tenemos por qué entrar en ese comportamiento que raya lo compulsivo y que no beneficia en absoluto a la salud.

Aunque el concepto esté pasado de moda, en esta sociedad consumista compulsiva la alimentación más sana y saludable no pasa por ingerir solamente productos bajos en calorías, sino por llevar una vida activa y comer de todo en su justa medida y con moderación. Como dijo el célebre médico suizo Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim, más conocido como Paracelso, «solo la dosis hace el veneno».

LA APROBACIÓN DEL ASPARTAMO

El aspartamo fue descubierto en 1965 por un químico de la empresa G. D. Searle and Co., mientras trabajaba en un medicamento contra las úlceras. El científico se manchó el dedo con la sustancia y, en un alarde de buenas prácticas científicas, se limpió el dedo con la lengua descubriendo por casualidad el intenso dulzor del aspartamo. El nuevo edulcorante fue bautizado comercialmente como NutraSweet.

En 1974 se aprobó inicialmente el uso de aspartamo en comidas secas, aunque debido a las dudas que surgieron sobre su seguridad, la FDA dejó en suspenso la autorización al año siguiente, impidiendo a Searle comercializarlo.

En 1975 los investigadores de la FDA descubrieron que los datos de las investigaciones de Searle se falseaban y manipulaban habitualmente para que dieran los resultados deseados.

La FDA llegó a pedir en 1976 una investigación criminal sobre la empresa por falsificar pruebas, ocultar datos y manipular conscientemente los resultados. El caso se le encargó al fiscal Samuel Skinner, pero todo quedó paralizado cuando la firma de abogados que representaba a G. D. Searle le ofreció un puesto de trabajo a Skinner. En julio de 1977 el fiscal dejó su cargo y la investigación sobre el aspartamo para trabajar en el bufete de abogados. Su ayudante, que quedó a cargo del procedimiento, dejó agotar los plazos legales y la investigación fue cancelada. Meses después este ayudante también entró a trabajar en la firma de abogados de G. D. Searle.

Ante estas sospechas se encargó a los científicos de la FDA que revisaran los estudios sobre el aspartamo presentados por Searle. En 1979 los científicos decidieron que, aunque presentaban importantes errores, las conclusiones de los estudios seguían siendo válidas. En 1980 se convocó una audiencia pública para determinar si el aspartamo era seguro. La audiencia decidió revocar el permiso de 1974 alegando que hacían falta más estudios para confirmar la seguridad del edulcorante. En varios estudios con ratas la incidencia de tumores era mucho más elevada de lo normal, tanto en los animales que consumían aspartamo como en el grupo de control, que supuestamente no lo consumía.

La incidencia de tumores es mayor en ratas que consumen aspartamo

En 1977 Searle había contratado como director ejecutivo a Donald Rumsfeld, un antiguo congresista y miembro del gobierno del presidente Ford. Rumsfeld utilizó todos sus contactos políticos para presionar a favor de la legalización del aspartamo. Cuando Ronald Reagan fue elegido presidente en 1981, Rumsfeld formó parte de su equipo. Lo primero que hicieron fue dictar un decreto por el que impedían que la FDA pudiera tomar nuevas decisiones. Poco después sustituyeron al comisionado de la FDA, opuesto a la legalización del aspartamo, por un nuevo responsable, Arthur Hayes. Una de las primeras decisiones de Hayes fue permitir la comercialización de aspartamo desoyendo las recomendaciones de la audiencia pública del año anterior y alegando que había una «razonable certeza» de que no provocaba tumores cerebrales pese a que tres de los seis expertos de la FDA que le aconsejaban no creían que los estudios lo descartasen. Dos años después, Arthur Hayes dejó la FDA y entró a trabajar en una empresa subsidiaria de G. D. Searle. La Ingesta Diaria Admisible (IDA) fue establecida en 20 mg/kg/día y se impuso la obligación de incluir una advertencia para pacientes con fenilcetonuria en las etiquetas de los productos con aspartamo.

En 1983 se amplía la autorización del aspartamo, que solo era para su uso en alimentos secos, a las bebidas carbonatadas. Al mismo tiempo se elevó la IDA hasta 50 mg/kg/día. Aunque se presentaron recursos contra la autorización del aspartamo ante la FDA, los tribunales federales, la corte de apelaciones y el tribunal supremo, todos fueron rechazados.

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Yaş sınırı:
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Litres'teki yayın tarihi:
13 kasım 2024
Hacim:
154 s. 8 illüstrasyon
ISBN:
9788416267712
Yayıncı:
Telif hakkı:
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