Kitabı oku: «Ortografía para todos»
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LA TABLA PERIÓDICA DE LA ORTOGRAFÍA
DEDICATORIA
LA ORTOGRAFÍA COMO NUNCA TE LA HABÍAN CONTADO
1. H (hidrógeno) La h ante -ue se puso para no confundir la u con la v
2. He (helio) He hecho menos que tú, pero Te echo de menos
3. Li (litio) Lio y lie (con acento prosódico en o y e) no llevan tilde
4. Be (berilio) Se escribe Haber venido, pero A ver si vienes
5. B (boro) En español, la b y la v se pronuncian igual
6. C (carbono) Se usa la cursiva para citar títulos de obras y en extranjerismos
7. N (nitrógeno) El símbolo del newton es N, no n, por venir de nombre propio
8. O (oxígeno) Ya no se debe tildar la o entre números: 6 o 7
9. F (flúor) En fechas se usa orden ascendente y guion, barra o punto: 8.12.2016
10. NE (neón) Se escribe noreste, pero el símbolo con mayúsculas
11. Na (sodio) Apócopes independientes del contexto van sin apóstrofo: pa na
12. mg (magnesio) Los símbolos van sin punto y no varían en plural
13. Al (aluminio) Se fusionan a y el, salvo ante nombre propio con El: al/a El…
14. Si (silicio) si: conjunciónsi: nota musicalsí: pronombresí: adverbio
15. P (fósforo) No se escribe punto después de signo de interrogación
16. $ (azufre) En España: 50 $ (con espacio)América: $50 (sin espacio)
17. Cl (cloro) En español se usan primero las comillas angulares: «»
18. Ar (argón) Los acrónimos son siglas que se leen como palabras: IVA
19. K (potasio) Se prefiere k en bikini, Irak o kimono, pero mejor quiosco
20. Ca (calcio) Se prefiere ca en Catar o caqui, pero ka en vodka o troika
21. Sc (escandio) Es doscientos, no docientos, pero setecientos
22. Ti (titanio) El pronombre ti se escribe siempre sin tilde
23. V (vanadio) Los vocativos se aíslan entre comas: Hola, Juan; Ana, ven
24. Cr (cromo) En siglas con cifras como CR7 no hace falta el guion
25. Mn (manganeso) En los adverbios en -mente se deja la tilde del adjetivo: ágilmente
26. Fe (hierro) Monosílaba y sin correlato átono: fe no lleva tilde
27. Co (cobalto) Se usan los corchetes para notas dentro de paréntesis
28. Ni (níquel) En casos con ni…, ni…, ni… la coma es opcional
29. Cu (cobre) Los latinismos integrados en el español se adaptan: cuórum
30. Zn (zinc) En palabras como zen o nazi puede aparecer z ante e o i
31. G.a (galio) Se pone punto antes de la voladita en abreviaturas: G.ª, 7.º
32. Ge (germanio) Salvo tejer, crujir y algún otro, llevan g los verbos en -ger, -gir
33. As (arsénico) En lingüística el asterisco marca un elemento como agramatical
34. Se (selenio) Un verbo + pronombre se tilda como nueva palabra: estese
35. Br (bromo) Salvo en chevrón, se escribe b antes de r
36. Kr (kriptón) Se prefiere k en kárate, euskera, kurdo harakiri
37. Rb (rubidio) Se puede alterar el acento en nombres familiares: Ruben
38. Sr. (estroncio) La abreviatura de señor se escribe con mayúscula: Sr.
39. Y (itrio) Se deja y ante i que no suena como [i]: Hulk y Ironman
40. Zr (circonio) El símbolo de elemento químico lleva mayúscula inicial: Zr
41. Nb (niobio) En derivados de apellidos puede verse nb: steinbeckiano
42. Mo (molibdeno) En los verbos, mos pasa a mo al unirse a nos: vayámonos
43. Tc (tecnecio) Se deja espacio entre el símbolo de tanto por ciento y la cifra
44. Ru (rutenio) Se dobla la r tras prefijo y en compuestos: semirrico, Villarrubia
45. Rh (rodio) Se recomienda omitir la h en casos como Rodesia
46. P. D. (paladio) La abreviatura de posdata es P. D. (también se usa P. S.)
47. Ag (plata) Salvo en enálage, hipálage y ambages, se escribe -aje(s)
48. CD (cadmio) No se añade -s al plural de siglas: los CD
49. In (indio) In pasa a im- ante p y b y a i- ante l y r: imberbe, irreal
50. Sn (estaño) En español va e ante s + n (o b, t, p…): esnob, esnórquel
51. Sb (antimonio) Los sobrenombres van en mayúscula: Alfonso X el Sabio
52. Te (telurio) Te: pronombrete: letraté: infusión(plural: tés)
53. ¡ (yodo) En español se deben poner los signos de apertura
54. Xe (xenón) La x de voces como xenofobia se pronuncia como s
55. Cs (cesio) Casos de cs y no x para [ks]: facsímil, fucsia, cómics…
56. Ba (bario) La barra separa sin espacios palabras y morfemas: examen/es
57. La (lantano) Los nombres de notas musicales no llevan tilde diacrítica: la
58. Ce (cerio) Los saludos de cartas e e-mails se cierran con dos puntos
59. Pr (praseodimio) No se pone coma tras pero delante de pregunta
60. Nd (neodimio) En los números decimales se usa coma o punto, no apóstrofo
61. p. m. (prometio) Aunque p. m. es una abreviatura latina, puede ir en redonda (y a. m.)
62. Sm (samario) Los días de la semana se escriben en minúsculas: lunes
63. Eu (europio) Bernabéu se tilda porque [éu] se trata siempre como diptongo
64. Gd (gadolinio) Para el bollo se puede usar magdalena o madalena
65. tb (terbio) No llevan punto las abreviaciones en chats: q (que), tb (también)
66. Dy (disprosio) Se escribe y después de ad: adyacente, coadyuvante
67. Ho (holmio) No se considera hiato ortográfico el de voces como guion
68. Er (erbio) Llevan h las voces en herm-, excepto ermita(ño)
69. Tm (tulio) El símbolo del minuto y segundo de tiempo es min y s, no ’ ni ’’
70. Yb (iterbio) Los nombres propios pueden llevar y vocálica: Ybáñez
71. Lu (lutecio) En nombres de lugar no va en mayúscula el genérico: río Eo
72. Hf (hafnio) No llevan la h de voces como huérfano otras de su familia: orfanato
73. Ta (tántalo) Aféresis independientes del contexto van sin apóstrofo: no ta
74. W (wolframio) La w se puede pronunciar [u] (o [gu]): wiski; o [b]: Wagner
75. Re- (renio) Se usa el guion para dar sentido literal a prefijos: re-coger
76. Os (osmio) Solo se pone una s con verbos en -mos + se: digámoselo
77. Ir (iridio) Del verbo ir se escribe yendo, iba, vaya, fui y fue
78. Pt (platino) Es válido reducir -pt- a -t- en sétimo y setiembre
79. Aú (oro) La tilde de aún ‘todavía’ sigue las reglas: es igual que Raúl
80. hg (mercurio) Aunque es múltiplo, la h de hecto- va en minúscula
81. Tl (talio) Tl se pronuncia en 1 o 2 sílabas según la zona: at.le.ta/a.tle.ta
82. Pb (plomo) Se escribe m antes de p y b: comprar, sembrar…
83. Bi (bismuto) Como otros prefijos, bi- se escribe pegado a la base: bianual
84. Po (polonio) Salvo ante -s, se prefiere pos- a post-: posmoderno
85. At (astato) La tilde en solo no distinguía entre palabra átona y tónica
86. Rn (radón) Se tildan las llanas acabadas en dos consonantes: wéstern
87. Fr (francio) Las festividades religiosas y otras van en mayúscula: Año Nuevo
88. Ra (radio) Frente a la de diálogo, sí se pone la raya de cierre de inciso
89. Ac (actinio) Llevan coma delante los apéndices confirmativos: ¿no?, ¿eh?…
90. Th (torio) Los nombres de tormentas y huracanes van en mayúscula
91. Pa (protactinio) El punto siempre se pone fuera de paréntesis (o comillas)
92. U (uranio) El cambio de o a u se produce también con cifras: 7 u 8
93. Np (neptunio) Los nombres propios españoles se acentúan regularmente
94. Pu (plutonio) Se escribe minúscula después de punto y coma
95. Am (americio) Las razas de animales van en minúscula: dóberman, siamés…
96. Cm (curio) No se pone coma entre sujeto y verbo: Lo que pasó pasó
97. Bk (berkelio) Se usa la k con fin transgresor en okupa o bakalao
98. Cf (californio) No se usa punto ni coma en la parte entera de las cifras: 4000
99. Es (einstenio) En principio, no se tildan los pronombres demostrativos: ese, esta
100. FM (fermio) Siglas como FM se leen por deletreo: [éfe-éme]
101. Md (mendelevio) En general, los marcadores discursivos van entre comas
102. No (nobelio) No lo hará Juan, sino Ana, pero Lo hará Juan y, si no, Ana
103. Lr (laurencio) Aunque suena fuerte, se pone solo una r tras l: alrededor
104. Rf (rutherfordio) Se usa coma por elisión verbal en refranes: A lo hecho, pecho
105. Db (dubnio) Se puede reducir la doble vocal en casos como sobrentender
106. Sg (seaborgio) Se pueden combinar los signos ¿? y ¡!: ¿¡Qué es!?; ¡¿Qué es?!
107. Bh (bohrio) Se recomienda omitir la h en casos como Bután
108. Hs (hasio) La h se aspira en casos como hámster o hachís
109. Mt (meitnerio) Las materias de estudio y asignaturas van en mayúscula: Lengua
110. Ds (darmstatio) La z antes se pronunciaba más o menos [ds] y la ç [ts]
111. Rg (roentgenio) Los nombres de religiones van en minúscula
112. Cn (copernicio) El grupo cn- se pronuncia [n] en voces como cnidario
113. Nh (nihonio) Es muda, pero se conserva la h en anhelar, inhibir, etc.
114. Fl (flerovio) Los nombres familiares se escriben con -i, no -y: Dani, Mari
115. Mc (moscovio) No van en mayúscula los cargos y títulos: papa, rey…
116. Lv (livermorio) Los símbolos de libros bíblicos van sin punto: Lv (Levítico)
117. Ts (teneso) Es válida y hasta recomendable la forma sunami por tsunami
118. Og (oganesón) Se escribe h en hog- (hogaza, hogar), salvo en ogro, ogresa
AGRADECIMIENTOS
BIBLIOGRAFÍA
CRÉDITOS
LA TABLA PERIÓDICA DE LA ORTOGRAFÍA

Iconos utilizados

Siglas utilizadas
DLE: Diccionario de la lengua española (2014)
OLE: Ortografía de la lengua española (2010)
NGLE: Nueva gramática de la lengua española (2009)
DPD: Diccionario panhispánico de dudas (2005)
De un filólogo
para una farmacéutica y un ingeniero
LA ORTOGRAFÍA COMO NUNCA TE LA HABÍAN CONTADO
Si quieres escribir bien y a la vez entender la ortografía, este es el libro que debes leer. Por medio de la tabla periódica de los elementos de toda la vida, exploraremos las cuestiones fundamentales y más actuales de la ortografía para saber cómo escribir bien y descubrir las razones que se esconden detrás de las normas.
¿Cómo surgió la tabla periódica de la ortografía? Como parte del esfuerzo que hacemos en SinFaltas por difundir de una forma rigurosa pero divertida y cercana las reglas ortográficas, en diciembre de 2016 creamos y publicamos la tabla periódica de la ortografía. En dos días se volvió viral, llegando a la mayoría de los rincones hispanohablantes del mundo y a cientos de miles de personas, y en las semanas siguientes nos entrevistaron en medios de distintas partes del mundo (España, Colombia, México, Argentina…).
El éxito de la tabla nos permitió no solo constatar que es más fácil enseñar por medio de métodos originales y atractivos, sino que hay un creciente interés por todo lo lingüístico, sobre todo por aquello que puede ayudar a escribir mejor. Hemos vivido una época en la que los nuevos medios y soportes han destapado sin demasiada repercusión las carencias ortográficas y lingüísticas en general, pero, desde hace un tiempo, superada la etapa en la que el interés por la ortografía y por escribir bien han estado a la sombra de la fascinación por las nuevas tecnologías, se está produciendo un rebote. Una vez que ya no despierta tanta admiración el uso de los nuevos medios porque prácticamente todo el mundo los maneja adecuadamente, vuelve a importar la lengua. La imagen importa y la lengua es imagen, por lo que escribir bien es dar una buena imagen. Esta conciencia ha hecho que la gente se empiece a preocupar por lo que escribe, con las consiguientes dudas que surgen. La tabla periódica de la ortografía responde a muchas de ellas y creemos que lo hace de una forma concisa y atinada.
A pesar de que la tabla puede resolver muchas dudas —como mínimo 118, que es el número de elementos que aparecen—, la necesaria brevedad de las explicaciones, así como la disposición de las reglas ortográficas siguiendo el orden de la tabla periódica de los elementos químicos, hacían conveniente escribir un libro que ordenara el contenido y lo ampliara. Sobre todo porque, además de querer hacer llegar las reglas al mayor número de gente posible, en SinFaltas estamos convencidos de que es fundamental explicarlas. Cuando se conoce la justificación de las reglas, es más fácil recordarlas y aplicarlas.
El objetivo, pues, de este libro es presentar de una manera amena y cercana las reglas fundamentales de la ortografía del español, tratando en todo momento de explicarlas con detalle y profundidad para poder entenderlas mejor y aplicarlas con más destreza y conocimiento, además de cuestionar su necesidad e idoneidad en algunos casos.
Así veremos, por ejemplo, por qué se debe poner el signo de interrogación de apertura y si es posible prescindir de él en algunos contextos, o por qué se deben escribir en cursiva los extranjerismos; analizaremos en qué casos se puede poner coma delante de y, cómo se escriben los prefijos, por qué se tildan las palabras, por qué huérfano se escribe con h, pero orfanato no; descubriremos muchos trucos para saber cuándo usar g o j, b o v, y o ll, y también daremos pistas acerca de dónde buscar toda la información en caso de duda. Para hacer más cómodo el libro se puede empezar por cualquier sitio, pues cada elemento se puede leer de manera independiente. También hay un índice de materias y voces al final para que sea más rápido llegar a la explicación que pueda interesar en cada momento.
El objetivo final es que quien lea este libro salga preparado para escribir sin faltas, entender las reglas y saber dónde buscar la información cuando surgen las inevitables dudas.

La h ante -ue se puso para no confundir la u con la v
El español aún conserva restos de ortografía antigua. Uno de ellos es el del uso de la h delante de palabras como hueso. Se ponía para evitar que se confundieran palabras como velo (‘tela que cubre algo’) y uelo (del verbo oler) cuando la u y la v podían escribirse igual (lo que se dejó de hacer a partir de 1726).
Como esta h es artificial, no aparece en palabras de la misma familia que no tengan estos diptongos. Así, se escribe huérfano, pero orfanato; huelo, pero oler; Huesca, pero oscense, etc. En cambio, si la h ya estaba en su origen, como en huerto (del latín hortus), en teoría también aparecerá en la forma con o, como ocurre en hortelano.
Un diptongo es un grupo de dos vocales que se pronuncian seguidas en una sola sílaba. Un hiato es lo contrario, es decir, dos vocales que se pronuncian seguidas, pero en dos sílabas distintas.
De hecho, en general se escribe h ante ue, pero también ua y ui, tanto a principio de palabra como en medio, como en alcahueta. Son excepciones uebos, uigur, Uagadugú y fideuá, algunas palabras de origen árabe como saharaui, algunos topónimos y gentilicios y una extraña palabra como cleuasmo (figura retórica relacionada con el sarcasmo).
Asimismo, se escribe h delante de los diptongos ia, io, ie cuando aparecen a principio de palabra: hiato, hioides, hielo. Se exceptúan las palabras que empiezan por el prefijo iatro- ‘médico’, como iatrogénico (también yatrogénico), y palabras que proceden del griego, como ion, iodo (también yodo) o iota (la letra del alfabeto griego).
Un recurso artificial parecido al de esta h era la tilde en la conjunción o cuando aparecía entre números. Tienes información sobre ella en el oxígeno (elemento 8).

El nombre de diptongo (de di- ‘dos’ y phthongos ‘sonido’) se debe a que esta secuencia consta de dos sonidos en uno. El nombre de hiato viene de hiare ‘rajarse, separarse’ (el hiato que puede sufrir una hernia es un orificio por el que el esófago pasa a través del diafragma). Por su parte, el nombre sílaba viene de syllambanein, de syn- ‘junto’ y lambanein ‘coger’ y se debe a que la sílaba coge o abarca todos los miembros que la componen.

Tienes información sobre este uso de la h- en las páginas 144 y 145 de la OLE.

En español la o breve (ŏ) del latín (más corta en la pronunciación que la o larga u ō) pasó a ue en general solo cuando era tónica (es decir, cuando sobre ella recaía el acento). De ahí que se escriba hueso con diptongo, pero osario sin él. También se ve el contraste en casos como puerta frente a portero o rueda frente a rodar.

La palabra hidrógeno procede de hydro- ‘agua’ y -gène ‘que genera’. Por tanto, hidrógeno significa ‘que genera agua’. Antoine Lavoisier le puso este nombre porque, al someterlo a una llama, por combustión producía agua.

He hecho menos que tú, pero Te echo de menos
No hay que confundir la forma echo del verbo echar con el participio hecho de hacer. Siempre se escribe Te echo de menos o ¿Lo echo yo? porque aquí se está usando el verbo echar. En cambio, si hay una forma del verbo haber delante, se escribirá hecho porque será del verbo hacer: han hecho, haber hecho, habíamos hecho, he hecho… Así, la respuesta a ¿Lo echo yo? podría ser Sí, échalo tú y la respuesta a ¿Lo he hecho yo? sería, por ejemplo, Sí, lo hiciste tú.
Tampoco se debe escribir echar con h. La forma *hechar no se da nunca. Y tampoco hay que poner la h antes de la segunda e en desechar o desechado. Además, los desechos son lo que se ha desechado o descartado. En cambio, está deshecho lo que ha dejado de estar hecho, lo que se ha desarmado. En otras palabras, si la palabra tiene que ver con desechar, se escribirá desecho ‘residuo, basura’, y, si tiene que ver con deshacer, se escribirá deshecho ‘desarmado’: La mesa estaba llena de desechos, pero He deshecho la cama al sentarme encima.
Así pues, si la palabra pertenece al verbo echar, se escribe echo sin h: Te echo de menos (aquí se entiende ‘echar [de menos]’). En cambio, si pertenece al verbo hacer, se escribe hecho con h: He hecho menos que tú (aquí se entiende ‘hacer menos que otra persona’).

La razón por la que hacer se escribe con h, frente a echar,es que el primer verbo procede del latín facĕre, con una f- inicial que, como en otros casos (formīca > hormiga, furnus > horno, fibra > hebra o farīna > harina), pasó a h en español. En cambio, echar viene de iactāre, donde la h no tiene, en principio, justificación. Sí la podría tener en la expresión echar de menos, donde, como explico en Lo que el español esconde (Larousse, 2017), la forma echar está relacionada con hallar.

Tienes más información en la pregunta frecuente de la RAE llamada «Echo, echa, echas / hecho, hecha, hechas».

El nombre del helio procede de la voz latina helium ‘sol’. Se llamó así porque se detectó en el espectro solar durante un eclipse en 1868.

Lio y lie (con acento prosódico en o y e) no llevan tilde
Las secuencias ie, io, ia, ue, uo, ua en las que la vocal abierta (e, o, a) es tónica, o, lo que es lo mismo, lleva acento prosódico, se consideran diptongos independientemente de cómo se pronuncien.
¿Qué significa esto? Que, aunque notes que pronuncias en dos sílabas palabras como lio o lie (Ayer se lio parda o Ayer me lie en el trabajo), desde un punto de vista ortográfico debes tratarlos como si tuvieran una sola sílaba. De esta forma, serán monosílabos y no tendrán que tildarse porque no hay una forma átona igual. Por el mismo motivo, tampoco se tildarán palabras como ion, rio (en Ayer se rio mucho), guion (
elemento 67), liais, fie (en Ayer me fie de ti), frio (en Ayer frio un huevo)…, como tampoco se tildan fue, fe (
elemento 26), vio, Dios, pie, vais, guais… Fíjate en los contrastes que se dan en estos pares de ejemplos: Juan sonrió, pero no se rio o Juan confió en Andrés, pero no se fio de Pedro.
Por el contrario, sí se tildarán lío y líe (Siempre me lío y Que no se líe) porque siempre se tildan las vocales cerradas (la i y la u) cuando son tónicas y van precedidas o seguidas de a, e y o (ver más adelante): aún, alegría, mío, país, púa, reírse, caías, paraíso, arcoíris…
El acento prosódico es el de la pronunciación. El acento gráfico es la tilde. A los dos se les puede llamar acento, pero solo al gráfico se le puede llamar tilde.
¿Y si hay una h intercalada? Se actúa igual: no se pondrá tilde en la e,la o o la a si la i o la u son átonas, como en truhan (pero puruhá). En cambio, se tildarán la i y la u si son tónicas: búho, rehúso, ahínco, rehízo…
Por último, con ui o iu se hace lo mismo que en los primeros casos: se tratan como si solo fueran una sílaba. Por tanto, no se tilda hui, igual que no se tilda fui.
¿Qué se consigue con todo esto? Se mantiene el principio de que cualquier secuencia de letras pueda tener al menos una forma sin tilde. Igual que en círculo, circulo y circuló hay una forma sin tilde, en pares como río y rio ahora sí hay una sin tilde, lo cual reduce el número de tildes en español. Si se tildara *rió, no habría ninguna acentuación de la secuencia rio en la que no llevara tilde: río y *rió. Además, así se logra que una palabra como lio se escriba igual en las zonas donde se pronuncia como bisílaba y en las que se pronuncia como monosílaba (que son sobre todo de América).
¿Qué problema tiene? Que va contra la idea de muchos de que todas las palabras agudas terminadas en -n que no son monosílabas se tildan.
En resumen, trata las secuencias con i y u seguidas de o, e o a tónicas como si fueran una sola sílaba, a pesar de que las pronuncies en dos. Es decir, trata a rio en Ayer se rio como tratas a dio en Ayer me dio y, por tanto, no le pongas tilde.
Para la acentuación de secuencias en las que o, e y a tónicas van seguidas de i y u, como en Bernabéu, ve al europio (elemento 63).
¿Qué palabras se tildan?
• Las agudas —es decir, las palabras que se pronuncian con acento en la última sílaba— terminadas en vocal o en -n o -s no precedidas de consonante: café, camión, compás. También cuando tras la vocal tónica hay otra vocal: tengáis, bitcóin, bonsái…
• Las llanas o graves —es decir, las que tienen acento de la pronunciación en la penúltima sílaba— terminadas en consonante distinta de -n y -s (incluida la y con valor vocálico) o en -n y -s precedidas de otra consonante: árbol, lápiz, cómic, yóquey, wéstern, bíceps…
• Todas las esdrújulas —es decir, las que tienen acento de la pronunciación en la antepenúltima sílaba—: córcholis, carátula, albóndiga, ventrílocuo…
• Todas las sobresdrújulas —es decir, las que tienen acento de la pronunciación en la sílaba anterior a la antepenúltima o en anteriores—. En principio, solo son sobresdrújulas las combinaciones de verbos y pronombres: pídemela, acercándoselo, termínatemelo…
• Todas las palabras que contengan una vocal abierta (a, e, o) contigua en la pronunciación a una vocal cerrada (i, u) tónica (aunque se incumplan las reglas anteriores): día, bahía, búho, maíz, baúl, aún, transeúnte… Algunos llaman tilde robúrica a esta tilde.
• Las palabras monosílabas tónicas que tengan un correlato átono con el que haya riesgo de confusión: más, té, mí…También los interrogativos y exclamativos: quiénes, dónde, cuáles…(
elemento 52).
Para saber dónde entran los adverbios en -mente en esta clasificación, ve al manganeso (elemento 25).

Cuando se refleja en la escritura la prolongación en el habla de una vocal, si esta se tilda, se deberá poner la tilde en todas las repeticiones: Síííííííí, ¡¿Cóóóóómoooo?!…

Tienes información sobre la tilde en palabras como lio,en las páginas 235 y 236 de la OLE y en las preguntas frecuentes de la página de la RAE, en la llamada «Palabras como guion, truhan, fie, liais, etc., se escriben sin tilde».
Y sobre las reglas de acentuación en general, en las páginas 231 y 232 de la OLE.

El nombre del litio viene del latín lithium, que a su vez procede del griego lítheion ‘pétreo’. Se llamó así porque se descubrió en un mineral, a diferencia de otros elementos alcalinos como el potasio, por ejemplo, que se descubrió en cenizas de plantas.

Se escribe Haber venido, pero A ver si vienes
No se debe confundir el verbo haber con la combinación de a y ver. El problema aquí es que con a ver se ha perdido en muchos casos el sentido de ver: A ver si vienes, ¿A ver?, ¡Vamos a ver!, A ver cómo se lo digo ahora. Esto hace que sea difícil tener claro qué se debe usar.
Pero no te asustes. En primer lugar, en los casos en los que la forma ver tenga el sentido de ‘ver’, se escribirá a ver: Fui a ver a mi madre. En segundo lugar, si ver no se entiende tan claramente como ‘percibir por la vista’, se puede probar si es posible poner un vamos delante o sustituir a ver por veamos. En caso de que quede bien, se escribirá también a ver: Vamos a ver si vienes o Veamos si vienes, Vamos a ver cómo se lo digo ahora o Veamos cómo se lo digo ahora.Si no queda bien, lo más probable es que haya que escribir haber. Así, en Haber venido antes, se puede saber que es haber porque no queda bien el vamos delante ni la sustitución por veamos: *Vamos haber venido antes ni *Veamos venido antes.
En cualquier caso, es bueno también saber que, si una oración empieza por A ver si…, se va a escribir casi con total seguridad con a ver: A ver si vienes; A ver si te enteras; A ver si nos vemos. También se escribe a ver en casos del tipo de A ver cómo… o A ver cuándo…, en la pregunta ¿A ver? y en otras expresiones en las que a ver forma un enunciado completo, como en ¡A ver! cuando alguien se enfada.
En cuanto a haber, aparte de los casos en los que funciona como el verbo haber en su uso normal (Tendría que haber dicho eso; Debería haber más gente como tú), aparece en construcciones como Haber venido, Haberlo dicho antes. En ellas se interpreta algo así como ‘deberías haber venido’ o ‘deberías haberlo dicho antes’. Es una buena manera de reconocerlas y no dudar a la hora de escribir haber.

Si empieza por A ver si…, se escribe a ver. Nunca se empieza una frase con *Haber si… Además, por mucho que se generalizara esta escritura, sería muy raro que se aceptara porque, aparte de tener que extenderse entre hablantes cultos, es raro que se llegue a aceptar algo tan poco justificado lingüísticamente.

Mucha gente pregunta a la RAE por Twitter si se escribe A ver si me muero o Haber si me muero para que la Academia responda «A ver si me muero» y así, obviándose las comillas, pueda haber regocijo general ante el hecho de que la Docta Casa desee su propia muerte. Pero no suele picar.

Tienes información en la pregunta frecuente de la RAE llamada «A ver / haber».

El nombre del berilio viene del latín científico beryllium, a su vez del latín beryllus ‘berilo’ (un mineral), este del griego bḗryllos y este del sánscrito veluriya-, quizá a partir de la ciudad del sur de la India hoy llamada Belur. De bḗryllos también viene abalorio.

En español, la b y la v se pronuncian igual
Aunque de primeras puedas creer que no es así, la b y la v se pronuncian igual en español. Las dos suenan como en su origen solo sonaba la b, es decir, se pronuncian juntando los labios, no juntando los dientes de arriba con el labio de abajo, como se pronunciaba antiguamente la v y como hoy se pronuncia en lenguas como el inglés o el francés.
¿Esto es algo reciente? No. Ya en la Edad Media se perdió la diferencia. Lo que pasa es que en el siglo XIX e, incluso, en el XX se llegó a recomendar diferenciar la b y la v en la pronunciación, por influencia de lenguas como las antes mencionadas. No hay más que ver lo que se decía en la ortografía de 1815 al respecto, donde se culpaba de pronunciar las dos letras de igual forma «a la negligencia o ignorancia de los maestros y preceptores», así como a «la mala costumbre adquirida en los vicios y resabios de la educación doméstica de las primeras escuelas».
Frente a esto, una muestra de que la pronunciación igual de b y v es antigua es una cita que ya en el siglo XVI se suponía anterior: Beati hispani quibus vivere est bibere, es decir, ‘felices los hispanos para los que vivir es beber’.
¿Es incorrecto hoy distinguirlas? En principio, sí. El sonido de la v en inglés o en francés no forma parte del español general. Esta pronunciación solo se da en algunas zonas de Mallorca, Valencia y el sur de Cataluña por influencia de su lengua particular. Como mucho, puedes pronunciar la v de esta manera en expresiones como déjà vu, pero, si no te sale bien, no te preocupes. En cualquier caso, sobre todo, evita pronunciar la v casi como una f, como hacen algunos cantantes: *«… mi fiiiiiiida».

Como se pronuncian igual, es difícil saber cuándo escribir algunas palabras con b o con v, sobre todo en los casos en que solo se distinguen por estas letras. Por eso, te vendrán bien estos trucos:
• Con la b de bastar ‘ser bastante’ se escriben basto ‘tosco’, abasto (plaza de abastos, dar abasto), abastecer o desbastar ‘quitar lo basto’. En cambio, con la v de vasto ‘amplio’ (en su origen ‘devastado, arrasado, desierto’), se escribe devastar.
• Con la v de lavar se escriben deslavazar y deslavazado.
• Con la b de acerbo ‘áspero’ o ‘cruel’ se escribe exacerbar. En cambio, se escribe con v la palabra acervo (en su origen ‘montón’) que se ve en expresiones como acervo cultural.
• Con la b de rebelión se escribe rebelar y con la v de velo se escribe revelar o desvelar.
• Con la v de cueva se escribe covacha.
• Frente a nervio, se escriben con -bio adverbio, soberbio, proverbio o serbio.
• Precavido y precaver no vienen de caber, sino del latín cavēre ‘tener cuidado’. Este verbo se ve en la expresión cave canem ‘ten cuidado con el perro’.
• Se escribe chabola, pero favela.
• Con la b de pibe y piba se escribe pibón.
• Pares interesantes: ballenato ‘cría de ballena’ / vallenato ‘canción y baile colombianos’; bascular ‘moverse de un lado a otro’ / vascular ‘relativo a los vasos’; grabar ‘guardar en un dispositivo, señalar con incisión’ / gravar ‘imponer un gravamen o carga’…

Uno de los casos más liosos entre b y v viene de la pérdida de una sílaba en latín. Del verbo movere en latín (de donde vienen mover con v y movimiento), se habría formado movibilis, pero se perdió la sílaba -vi-, dando mobilis. De aquí vienen mueble o mobiliario. Pero en español se escribió móvil con v, quizá optando por restaurar la sílaba perdida o quizá de forma antietimológica (
elemento 72). Y de aquí viene movilidad que, junto con civilidad o servilidad, se diferencian de muchas otras palabras que se escriben con -bilidad (amabilidad, accesibilidad, navegabilidad, visibilidad…),en lo que es una excepción relativa, pues en las primeras se añade el sufijo -idad a palabras que terminan en -vil, mientras que en las otras -bilidad casi siempre corresponde a un sufijo con el que se forman nombres a partir de adjetivos que acaban en -ble: amable > amabilidad. En otros casos se añade el sufijo -idad a palabras acabadas en -bil: debilidad, habilidad…

Hay un viejo juego que aprovecha que la b y la v se pronuncian igual para detectar una asimetría entre pronunciación y escritura. Si llevo una vaca en la baca del coche y se me caen las dos, puedo decir que se me caen las dos [bákas], pero, eso, ¿cómo se escribe? Pues la cosa es que no se puede escribir, es una de las limitaciones de la escritura.

Tienes información en la página 92 de la OLE.

El nombre del boro viene del francés bore, formado a partir de borax ‘bórax, un compuesto del boro’, quizá de una palabra del persa con el mismo significado.

Se usa la cursiva para citar títulos de obras y en extranjerismos
Antes de nada, ¿por qué se usa la cursiva? La cursiva (también llamada itálica o bastardilla) sirve para advertir al lector que una palabra o expresión que le puedan sonar raras están puestas aposta. Por eso la cursiva se usa, por ejemplo, en extranjerismos o en expresiones coloquiales dentro de textos cultos. También sirve para marcar palabras que no se usan con su sentido normal, como las que se citan metalingüísticamente:
La palabra rara es llana.
Si no se pusiera la cursiva, pensaríamos que hay una palabra rara que es llana, pero no sabríamos cuál.
De igual modo, para diferenciarlos del texto normal, en los textos se citan en cursiva los títulos de obras de creación (o en redonda si aparecen en un texto en cursiva):
Me estoy leyendo La casa de Bernarda Alba.
Así se sabe en el siguiente caso que lo que le gusta a alguien no es una determinada colmena, sino el libro de Cela:
La colmena le encanta.
La cursiva se aplica a títulos de libros, películas, series, programas de radio y televisión, cuadros, esculturas e, incluso, videojuegos:
¿Has visto Cadena perpetua?; Ahora estoy viendo Castle; Mi cuadro favorito es La noche estrellada de Van Gogh; Todas las tardes veo Saber y ganar; Me encanta El pensador de Rodin; ¿Quedamos para jugar al Zelda?
Se podrán citar entre comillas si no se puede usar la cursiva o si el título corresponde a una parte de una obra mayor y se cita junto a ella (si solo se cita la parte, esta se puede marcar con comillas o cursiva):
Deberías escuchar «Tecnicolor» del disco Santacruz de Supersubmarina.
Como se ve, además, solo se escribe con mayúscula la primera palabra, a no ser que otras palabras lo requieran por motivos ajenos: Juego de tronos. Esto se puede aplicar a los títulos en otras lenguas si no se conocen las reglas de esa lengua: American pie.
En cuanto al artículo inicial, solo se citará en cursiva y con mayúscula si pertenece al título. Si no, irá en minúscula y redonda. Esto último es lo que ocurre en los nombres abreviados populares de las obras:
Me encantaron la Divina comedia y el Libro de buen amor.
Aunque me encanta el Quijote, no soporto la Celestina.
En el título de los periódicos y revistas todas las palabras significativas se escriben en mayúscula: El País.
En el caso de los extranjerismos, la cursiva sirve entre otras cosas para indicar que no se pronuncian como correspondería en español. Así, una palabra como piercing debe marcarse en cursiva para indicar que no se pronuncia [piercíng], como sucedería si fuera una palabra española, sino que puede tener otra pronunciación (en este caso similar a [pírsin]). Y de esta forma, mediante la cursiva, se advierte que una palabra como pizza no se lee como si tuviera dos zetas en español, sino que se puede leer de otra forma (lo más habitual, según la RAE, es [pitsa]).
No se marcan en cursiva las palabras en otros alfabetos, como el griego, porque no hace falta avisar al lector de la extrañeza que le puede generar una voz así escrita.
Pero, ¡ojo!, los nombres propios extranjeros de entidades, empresas, organismos, programas informáticos, redes sociales, buscadores de internet, marcas, etc., se escriben en redonda:
Trabajo en Linklaters; Lo he hecho en Word; Búscalo en Google; Te he agregado como amigo en Facebook; Mi jersey es de la marca Gant.
Por este motivo no es correcta la cursiva con la que se marca Ertzaintza en el DLE.
Claro que, si la cursiva está justificada por otros motivos, los nombres propios o títulos extranjeros deberán llevarla. Así, se escriben con cursiva los títulos de libros y también los títulos de periódicos:
Todos los días leo La Gazzetta dello Sport.
Para terminar, es importante advertir que, aunque la cursiva puede servir para mostrar que una palabra es un neologismo, un tecnicismo, una palabra desusada o coloquial en un texto formal, esto no quiere decir que siempre haya que marcarla, por mucho que no aparezca en el diccionario. Solo se hará cuando se quiera mostrar explícitamente que la palabra es alguna de las cosas anteriores para que el lector no se asuste.

Si no te fuera posible usar cursiva, para los títulos puedes usar el subrayado en textos manuscritos o las comillas en soportes donde sea complicado o no se dé la opción. Para los extranjerismos puedes usar las comillas. Aun así, en WhatsApp, por ejemplo, puedes poner una secuencia en cursiva encerrándola entre guiones bajos: _cursiva_.

Las comillas pueden tener un uso algo similar (incluso a veces sustituir a la cursiva), pero, más que para advertir simplemente de que unas palabras pueden extrañar, lo que hacen es advertir de que unas determinadas palabras son de otra persona, o de que son nuestras, pero de otro momento. Para más información sobre las comillas, ve al cloro (elemento 17).

Sobre la cursiva en los títulos, tienes información en la página 488 de la OLE y, sobre los extranjerismos, a partir de la página 601 de esta misma obra.

El nombre del carbono viene del el francés carbone, que procede del latín carbo, -ōnis ‘carbón’, a su vez posiblemente de una raíz antigua *ker- ‘quemar’ de donde viene, por ejemplo, quemar, o de una raíz similar que significa ‘de color oscuro’. Seguramente se llamó así porque es el elemento principal del que se compone el carbón, conocido desde la prehistoria como excelente combustible.

El símbolo del newton es N, no n, por venir de nombre propio
Los símbolos de unidades de medida que proceden de nombre propio se escriben con mayúscula. Así, el del newton es N, por Isaac Newton; el del vatio es W, por James Watt; y el del kelvin es K, por el físico y matemático británico William Thompson, lord Kelvin.
Mientras que para la escala de temperatura en kélvins se escribe solamente el símbolo K (450 K), para la escala Celsius se escribe la C (en mayúscula porque procede del apellido de Anders Celsius, físico y astrónomo sueco) acompañada del símbolo del grado (°), que se escribe pegado a esta: 30 °C. Si no se especifica que es la escala Celsius, el símbolo del grado se escribe pegado a la cifra: 30°. De igual manera se procede en el caso del grado Fahrenheit(°F) y del grado Rankine (°R).
El símbolo del grado es distinto de la o volada de los numerales ordinales: 30.o. No solo la forma es distinta, sino que en el caso de los ordinales, como son abreviaturas, se debe poner punto entre la cifra y la o volada (
elemento 31).
Hablando de abreviaturas, también en estas se mantiene la mayúscula inicial si es de un nombre propio (
elemento 38): Esp. por España o J. Á. por José Ángel. Y, como en los símbolos, si una abreviatura va después de un número, se debe dejar un espacio: 24 págs. Aun así, las abreviaturas tienen algunas propiedades distintas. En primer lugar, se escriben con punto (salvo en casos como c/): pág., Sr. (
elemento 38), 1.º (
elemento 78)… En segundo lugar, en general, cambian en plural (salvo las que se escriben con barra). Aquí tienes algunas claves sobre la formación del plural en las abreviaturas:
• Si la abreviatura se ha formado quitando la parte final (caso en el que obligatoriamente acaba en consonante), se añadirá una s: págs. (por páginas), perss. (por personas).
• Si se ha creado quitando letras intermedias, pero se conserva la última, se añadirá -s o -es, dependiendo de si termina en vocal o consonante: Sres. (por señores), dptos. (por departamentos).
• Si la abreviatura solo tiene la letra inicial, en plural se dobla: pp. (por páginas), EE. UU. por Estados Unidos, RR. HH. (por recursos humanos). Hay alguna excepción, como Bs. As. (de Buenos Aires), que en teoría debería ser BB. AA. No se dobla el plural si la palabra forma parte del complemento de otra en singular (como en B. D.,de base de datos), pero se dobla una en singular si es complemento de una en plural (como en CC. FF., de clubs de fútbol).
Además, como se ve en el caso de EE. UU., se deja un espacio entre los dos bloques de letras dobladas, igual que se deja entre Estados y Unidos en Estados Unidos. Lo mismo ocurre en otros casos de abreviaturas complejas, como en D. m., de Dios mediante.
Tienes información sobre las propiedades especiales del punto abreviativo en el magnesio (elemento 12). También allí encontrarás las propiedades de los símbolos. Para otras cuestiones relacionadas con los símbolos, ve al azufre (elemento 16), al circonio (elemento 40), al tecnecio (elemento 43), al tulio (elemento 69), al mercurio (elemento 80) o al livermorio (elemento 116).

En la página 501 de la OLE se habla de la mayúscula en símbolos. Las páginas 586-591 están dedicadas a estos. En ellas se explica, por ejemplo, la escritura de los grados Celsius. Sobre la creación de abreviaturas y sus plurales, tienes información en las páginas 568-577 de la misma obra.

El nombre del nitrógeno procede de nitro (nombre utilizado para compuestos del sodio y del potasio con nitrógeno) y ‒́geno ‘que genera’. Lavoisier lo llamó azote (en español, ázoe), formado a partir de a- ‘no’ y zoo ‘vida’, porque en experimentos anteriores se comprobó que los ratones no podían vivir en él.

Ya no se debe tildar la o entre números: 6 o 7
Antiguamente se tildaba la o entre números para que no se confundiera con un cero. Hoy ya no hace falta porque, en principio, los nuevos medios permiten distinguirla perfectamente. Así, en teoría, 6 o 7 no se puede confundir con 607. De hecho, aunque pudiera confundirse con un cero, no se debe tildar la o.
No es la primera vez que se suprimen tildes en vocales. Antiguamente se escribían con acento —grave (`) al principio y luego agudo (´)— las vocales que podían actuar como palabras. Así, se escribía tilde en la a cuando era preposición o forma del antiguo verbo aver (hoy haber) y en la e, o y u cuando eran conjunciones. De esta manera se consideraba que se evitaban ambigüedades. Aquí tienes el ejemplo que daba la ortografía de la RAE de 1815, en la página 80, para verlas todas:
Juan é Ignacio á la ida ó á la vuelta han de ver á Madrid, ú otro lugar inmediato.
Solo la i cuando se usaba por la conjunción y (
elemento 70) no se tildaba, como tampoco se tilda cuando se escribe con y.
Además de la tilde en o, hay algunos casos en los que las facilidades de escritura han dejado obsoletos determinados recursos ortográficos. Uno de ellos es el de la h que se ponía para determinar si la letra u representaba una consonante o una vocal (
elemento 1). Todavía se mantienen dos casos en los que se considera que aún se puede dar lugar a confusión: la posibilidad de usar L en vez de l como símbolo del litro para evitar que parezca un 1 (uno), y el uso del punto sobre la i y la j, que se empezó a poner para evitar confusiones cuando coaparecían con la u (en la i mayúscula solo se acepta en textos manuscritos cuando se traza como un palo).
Por otra parte, aunque se usen números, si el segundo empieza por o, cuando se escribe con palabras, la o debe pasar a u: 7 u 8 (
elemento 92).
Sobre la conjunción o también es importante saber que, aunque en general no lleva coma delante, de forma similar a y, sí la puede llevar en los siguientes casos:
• Cuando lo que sigue se une a todo lo anterior y no al último segmento: Quiero helado o tarta, o, bueno, si no hay, no tomo nada y ya está. Con y: Quiero helado y tarta, y preferiría comérmelos con cuchara.
• Cuando encabeza un inciso: Creo que Juan, o quien sea, debería decírselo. Con y: Lo digo para que se entere Encarna, y todo el que pueda estar interesado.
• Cuando antes hay un inciso o algún elemento de los que van entre comas (
elemento 89): Me dijo que pidiera melón, que ahí lo ponían muy rico, o tarta. Con y: Me dijo que pidiera melón, que estaba muy rico, y tarta.
Es importante saber que y y o pueden aparecer incluso después de punto. Todo depende de la relación que se establezca entre el segmento que encabezan y lo anterior: Lo voy a hacer así. Y ya está.
Además, estas conjuncionesnormalmente no llevan coma detrás, pero sí la pueden llevar si tras ellas aparece un inciso o un elemento delimitado por comas: Puedes comer fruta o, si no te gusta, un yogur; Puedes comer fruta y, si no te gusta, un yogur.
Tampoco se ponen comas, en principio, cuando o se utiliza en correlación con otra conjunción o: Me dijo que o venía ya o se iba; Me gustaría tomar o un filete o una ensalada. En cambio, cuando se utiliza o bien, se pondrá coma al menos delante del segundo: Me gustaría tomar o bien filete, o bien ensalada. Delante del primer o bien se podrá prescindir de la coma si el segmento al que pertenece es un elemento interno de los que no se separan con comas del verbo. En el ejemplo anterior o bien un filete, o bien ensalada es el complemento directo y, por tanto, la coma no es necesaria, aunque en este caso no sería incorrecta. Sí lo sería si se pusiera en Me gustaría tomar un filete.

En inglés hay muchos que defienden la llamada coma serial u Oxford comma ‘coma de Óxford’. Esta es la que aparecería ante la y final en enumeraciones: España, Francia, y Alemania. Se defiende su uso para evitar ambigüedades como la que se da en casos como este: Vinieron mis tíos, Antonio y Pilar. Aquí se podría entender que vinieron muchas personas (mis tíos, además de Antonio y Pilar) o que solo vinieron mis tíos, que se llaman Antonio y Pilar. Para evitar la ambigüedad bastaría con cambiar el orden, como en Vinieron Pilar, Antonio y mis tíos, lo que sumado a otros argumentos demostraría lo innecesario de esta coma.

Sobre la supresión de la tilde en o, tienes información en las páginas 270 y 271 de la OLE. Asimismo, tienes una amplia explicación del uso de la coma con o y o bien en las páginas 322-326 de la propia ortografía académica.

El nombre del oxígeno viene del francés oxygène a partir del griego oxýs ‘ácido’ y -gène ‘que genera’. Se llamó así a partir de la errónea creencia de Lavoisier de que este elemento estaba presente en todos los ácidos.

En fechas se usa orden ascendente y guion, barra o punto: 8.12.2016
En español, lo más indicado para escribir la fecha es usar el modelo ascendente, es decir, poniendo primero el día, luego el mes y finalmente el año: 8.12.2016.
Si solo se usan cifras, se pueden usar para unirlas puntos, guiones o barras. No se deja espacio de separación en ninguno de los casos: 8-12-2016, 8/12/2016. Además, como se ve, no se pone cero a la izquierda cuando solo hay una cifra (solo habría que hacerlo si por razones técnicas se deben incluir dos dígitos por campo, como sucede en algunos formularios). En estos casos, si no hay riesgo de confusión, se pueden suprimir las dos primeras cifras del año: 8.12.16.
Si se usan palabras, lo normal es poner el día y el año en cifras, pero el mes en palabras: 6 de octubre de 2017. Además, se pone coma entre el día de la semana y la fecha o entre el lugar y la fecha: Estamos a jueves, 14 de noviembre de 2014; Madrid, 10 de junio de 1986. Solo si se utiliza el día del mes para especificar el día de la semana, se podrá prescindir de la coma: Hemos quedado el martes 3 de abril, no el martes 10.
Cuando se use una referencia temporal al principio de la oración, la coma será más necesaria cuanto más se interprete dicha referencia como un marco en el que transcurre todo: En 2007, nos mudamos de casa, nació Lucía, Teresa empezó a trabajar…, frente a En 2007 nos mudamos aquí.
Para indicar intervalos de años (2017-2018), lo más recomendable es quitar como mucho dos cifras del segundo: 2017-18. En caso de poner fechas enteras, las palabras alrededor del guion deben estar pegadas a este: 5 de enero de 2017-23 de enero de 2017. Si solo se quiere indicar la fecha de nacimiento de una persona porque aún no ha muerto, lo más adecuado es poner solo esta fecha, sin guion: (1984), mejor que (1984-) o (1984- ). Si se desconoce alguna fecha, se puede usar una interrogación de cierre (
elemento 53): (?-1844).
Otras claves sobre expresiones temporales:
• Para hablar de décadas, lo más adecuado es usar palabras: los ochenta. Si se emplean números, hay que prescindir del apóstrofo seguido de s o de la s sola: *los 80’s, *los 80s. Lo adecuado es los 80.
• Tampoco se usa apóstrofo para la referencia abreviada de los años: en el 97, no *en el ’97.
• Pese a que los meses se pueden escribir con números romanos (6-X-2017), lo normal es escribirlos con números arábigos: 6-10-2017.
• Cuando la fecha aparece aislada en encabezamientos de cartas (normalmente arriba a la derecha) o al final de un documento, no se escribe punto detrás (
elemento 60).

En las páginas 692 y siguientes de la OLE se dan indicaciones de cómo expresar la fecha en español.

El nombre del flúor viene del latín moderno fluor, -oris, creado a partir de fluere ‘fluir’, a su vez quizá de una raíz antigua con el significado de ‘hinchar, rebosar, manar’. Parece que se llamó así por su fluidez y la de sus compuestos.

Se escribe noreste, pero el símbolo con mayúsculas
Los nombres de los puntos cardinales se escriben con minúscula, a pesar de hacer referencia a entidades únicas: norte, sur, este y oeste. También los puntos intermedios: noreste, sudeste o sureste (ambas son válidas)… De igual manera, los adjetivos que hacen referencia a los puntos cardinales se escribirán en minúscula: occidental, nororiental, septentrional (‘del norte’)…
Pero, si estas expresiones forman parte de nombres propios, se escribirán con mayúscula: América del Sur (o Sudamérica,aunque también Suramérica), Corea del Norte, Osetia del Sur, mar del Norte, parque del Oeste, Timor Oriental, Virginia Occidental. No hay que confundir estos casos de nombres propios fijados con otros en los que el punto cardinal se usa de forma descriptiva, caso en el cual se escribirá en minúscula, como en África del sur,frente al nombre del país (República de) Sudáfrica.
Se consideran nombres propios y se escriben en mayúscula igualmente las denominaciones asentadas que hacen referencia a áreas geopolíticas definidas: Occidente, Oriente Próximo, Europa del Este… Incluso se puede escribir oeste con mayúscula cuando hace referencia al oeste americano del siglo XIX, como en lejano Oeste o películas del Oeste. En cambio, en costa oeste o costa este es menos admisible la mayúscula porque es más natural entender que las denominaciones son descriptivas.
Por su parte, en los nombres de los hemisferios, que son meras denominaciones descriptivas, los puntos cardinales se escriben con minúscula: hemisferio sur. Lo mismo ocurre en los nombres de vientos, como en viento del norte (
elemento 90).
Eso sí, los símbolos de los puntos cardinales se escriben en mayúscula: N, S, E, O. Y también los de los puntos intermedios: NE, SO.

Cuando se combinan varios prefijos para dar una orientación exacta, se escriben todos unidos a la base: nornoreste (
elemento 75).

Como bien dice mi amiga Encarna, para entender mejor el difícil mundo de las mayúsculas es preferible evitar la pregunta «¿y por qué no iba a ir en mayúsculas?» y preguntarse: «¿Por qué debería ir en mayúsculas?». Así se entenderá que, salvo que haya una buena razón para poner la mayúscula, todo irá en minúsculas.
¿Y qué buenas razones hay? Estas:
• Que la palabra sea un nombre propio, es decir, una etiqueta generalmente desligada de aquello a lo que nombra y no transparente. Por ejemplo, si no se conoce antes, no se sabría que Venus hace referencia a un planeta. Más casos: Mediterráneo, Pablo, Física —como asignatura, frente a física como ciencia (
elemento 109)—, Barroco —no es solo el estilo barroco, es una época (
elemento 111)—, Peugeot, etc.
• Que forme parte del nombre oficial de una entidad, organismo, departamento, Estado… (
elemento 71): Corea del Sur, Organización Mundial de la Salud, Colegio Nuestra Señora del Recuerdo, Hospital Universitario La Paz…
• Que sea un nombre común usado como antonomasia, es decir, como ejemplar más importante de algún tipo: la Reconquista, la Península, la Roja (por la selección española).
• Que la expresión no simplemente describa lo que es aquello que designa y que se haya fijado como única denominación: América del Sur, viejo Oeste, Guerra Fría…
Es conveniente apuntar que no es razón suficiente para escribir un nombre con mayúscula que haga referencia a un ejemplar único. No tendría sentido poner en mayúscula lince en caso de que solo quedara uno. Sobre el uso o no de la mayúscula en los nombres de animales, ve al americio (elemento 95).
Además, no hay que desesperarse. El problema con las mayúsculas es que muchas veces entra en juego el conocimiento del mundo para poder saber si una determinada denominación debe ir en mayúscula o no, pues casi siempre depende de a qué se refiera, de si es un nombre oficial o no e, incluso, de cómo se interprete.

Tienes información sobre las mayúsculas en los puntos cardinales en la página 499 de la OLE. Sobre las mayúsculas en general, tienes una amplia explicación en las páginas 442-517 de esta misma obra.

El nombre del neón procede del inglés neon,tomado del griego néon ‘nuevo’. Se llamó así simplemente por pertenecer a un grupo nuevo de elementos, los gases nobles.

Apócopes independientes del contexto van sin apóstrofo: pa na
Cuando una apócope —o pérdida de sonidos finales de una palabra (
elemento 73)— se produce independientemente de lo que siga, no se marca con apóstrofo: No lo quiero pa na; Ha venido to quisqui. En estos casos, para y todo no pierden su segunda sílaba porque les siga na o quisqui. No hay más que fijarse en que nada la pierde sin que le siga ninguna palabra. ¿Se ve? Pues, cuando te encuentres con casos como estos, no debes usar apóstrofo.
Como ves, el signo se llama apóstrofo, no apóstrofe. El apóstrofe es la figura retórica por la que se llama la atención de alguien o algo: «¡A vosotros me dirijo, dioses!». El primero viene del latín apostrŏphus (con una u que típicamente da o) y el segundo de apostrŏphe. Puesto que los dos tienen un sentido similar de ‘apartarse’ en su origen, no pasaría nada por que se usara apóstrofe para las dos, que es lo que le sale natural a la gente, seguramente por influencia del inglés. Pero en español se debe mantener la diferencia. En el fondo, aunque en francés e inglés se dice respectivamente paragraphe y paragraph, nosotros decimos parágrafo y párrafo y no *parágrafe o *párrafe.
En cambio, en casos como Vente p’acá, puesto que la forma ya apocopada pa pierde su a porque la palabra que sigue empieza por a,sí se usa apóstrofo. Si no hubiera una palabra que empezara por a, no se perdería la a de pa: Vente pa mi casa.

Se puede marcar en cursiva una expresión coloquial y vulgar si queremos indicar que esa expresión es ajena a nuestra forma de hablar (
elemento 6). En cambio, no es necesario usar la cursiva si, por ejemplo, estamos reproduciendo expresiones características de un personaje. Así, si en nuestra novela tenemos un personaje andaluz, no hace falta marcar con cursiva un posible mi arma (por mi alma)o las palabras en las que elida letras, como en pa qué o en tol rato.

Tienes información sobre el uso del apóstrofo para marcar elisiones de sonidos en las páginas 433 y 434 de la OLE.

El nombre del sodio viene del latín científico sodium, formado a partir de soda ‘sosa’ y el sufijo -ium. Se llamó así porque el elemento se aisló a partir de la sosa. El símbolo na viene de natrium, otro nombre propuesto por Berzelius basándose en el natrón, un mineral compuesto por carbonato de sodio cuyo nombre está relacionado con nitron (
elemento 7).

Los símbolos van sin punto y no varían en plural
A diferencia de las abreviaturas (
elemento 7), los símbolos se escriben sin punto detrás: Está a 5 km de distancia. No obstante, si después de un símbolo corresponde escribir un punto de cierre de enunciado, este se debe poner: Hemos andado 15 km. ¡Qué cansancio! Además, como se ve, los símbolos son invariables en plural. Por lo tanto, no se debe escribir *5 mgs (por 5 miligramos), sino 5 mg. Esto se debe a que son de uso internacional y a que la forma del plural varía de unas lenguas a otras.
Otra cuestión importante es que se debe dejar un espacio entre la cifra o la palabra anterior y los símbolos a no ser que estos sean volados: 12’’, Bluetooth®. Por esta razón, aunque pocos lo hacen, en teoría se debe dejar un espacio entre la cifra y el símbolo de tanto por ciento: 12 % (
elemento 43). También se deja espacio a ambos lados de un operador matemático cuando une dos cifras: 2 + 2 = 4; 5 > 2. No se deja, en cambio, cuando el operador va solo con un número: −5, >6.
Pero los símbolos no solo conservan su forma en plural, sino que también la conservan cuando aparecen en un texto escrito todo en mayúsculas. Si el símbolo tiene alguna minúscula, la debe conservar: PESO MAYOR DE 500 kg NO ADMITIDO. Recuerda en esto a los nombres de marcas que empiezan con minúscula, como iPhone para los que se podría mantener la minúscula cuando aparecen a principio de oración (
elemento 48). Así empieza la entrada de la Wikipedia: «iPhone es una línea de teléfonos inteligentes…».
Si quieres saber más sobre la ortografía de los símbolos en general, ve al nitrógeno (elemento 7) y al mercurio (elemento 80). Para los símbolos monetarios, ve al azufre (elemento 16); para símbolos químicos, ve al circonio (elemento 40); para los símbolos de tiempo, ve al tulio (elemento 69); para los símbolos de la Biblia, ve al livermorio (elemento 116).

Hemos dicho que, frente a los símbolos, las abreviaturas llevan punto detrás. Este punto tiene unas propiedades distintas del punto de cierre normal. Aquí las tienes recogidas:
• Frente al punto de cierre, que siempre aparece detrás del paréntesis de cierre (
elemento 91), el punto abreviativo puede aparecer antes de paréntesis: Los jugadores internacionales del Madrid (Cristiano Ronaldo, Kovacic, Benzema, etc.) volverán a los entrenamientos a mediados de agosto.
• Puede aparecer delante de puntos suspensivos, lo que da casos de cuatro puntos seguidos: Hay algunos requisitos: letra Times New Roman tamaño 12, márgenes laterales de 2 cm, máximo 50 págs…. En cambio, el punto de cierre queda reemplazado por los puntos suspensivos, que indicarían por sí mismos el cierre de enunciado.
• Puede aparecer delante de otros signos, como la coma, el punto y coma o los signos de interrogación: Cuando se ponen a tocar el balón jugadores de calidad como Iniesta, Isco, Asensio, etc., la selección española es imparable.
• No se pone obligatoriamente mayúscula detrás, a no ser que el punto abreviativo coincida con el de cierre, caso en el cual solo se pone un punto, no dos: La guerra tuvo lugar entre el 202 a. C. y el 199 a. C. Murieron muchas personas.

En las páginas 586-591 de la OLE tienes una explicación amplia de la ortografía de los símbolos.

El nombre del magnesio viene del de la magnesia, mineral en el que se encontró. El nombre de magnesia viene de Magnesia (lithos) ‘(piedra) de Magnesia’. Magnesia era una región en Tesalia donde había muchas de estas piedras.

Se fusionan a y el, salvo ante nombre propio con El: al/a El…
Aunque de las muchas contracciones o amalgamas con artículo que había en español (antel, sobrel, quel, dela…) ya solo quedan al y del, estas últimas deben escribirse así obligatoriamente. Es incorrecto, pues, escribir de el niño. Ni siquiera se escribe separado, como se aconsejaba antes, cuando aparecen dos instancias de del seguidas, como en el hijo del del bar.
Sí se debe escribir separado, en cambio, el artículo el de a y de cuando forme parte de un nombre propio, lo cual se ve porque se escribe con mayúscula. Así pues, se escribe de El Corte Inglés y no del Corte Inglés o a El Cairo y no al Cairo. La contracción sí se produce, por el contrario, cuando el artículo precede a un nombre propio, pero no forma parte de él, como en el Retiro, el Chapo o el Quijote: Voy al Retiro; Han detenido al Chapo; Es un personaje del Quijote. No siempre es fácil saber en qué casos el artículo pertenece al nombre propio, pero pueden servir algunos trucos, como ver si cuando se pone un demostrativo se mantiene el artículo: Este El Cairo es más bonito que el de antes, pero Este Retiro tiene más árboles que el de antes. Si se mantiene el artículo, seguro que pertenece al nombre propio y debe ir en mayúscula. Aunque el hecho de que se pierda el artículo haciendo esto no implica que no forme parte del nombre, sí puede ayudar a saber que es la Alhambra, el Bierzo, la Moncloa o la Mancha.
Una posible excepción a la contracción en nombres comunes son las enumeraciones en forma de lista (
elemento 60), en las que podría quedar a o de antes de los dos puntos y luego, abajo, el artículo. Ejemplo:
Esto afecta a:
• el aire
• la naturaleza
• el agua
En cualquier caso, se podría bajar la preposición a cada elemento de la lista dejando afecta antes de los dos puntos.
También pueden separarse preposición y artículo en casos como ¿Has visto a (el tonto de) Juan?
Aunque al y del son las únicas contracciones aceptadas en español hoy, se pueden encontrar más contracciones en los casos en los que se reproduce este fenómeno en la pronunciación. Es lo que ocurre en casos como tol rato o en vamos pal bar, para los que, no obstante, se prefiere usar el apóstrofo: to’l rato o pa’l bar (
elemento 11).

Hemos visto que en las enumeraciones en forma de lista pueden ponerse dos puntos detrás de una preposición. Esto es una excepción. En general, no se deben usar los dos puntos después de preposición o de elementos del tipo de como. Antes de dos puntos debe haber una expresión que anuncie lo que va a venir para evitar separar elementos que forman parte de un mismo grupo sintáctico. Esto quiere decir que en un ejemplo como Una columna consta de capitel, fuste y basa solo es correcto añadir dos puntos antes de capitel si se incluye una expresión de carácter anunciativo: Una columna consta de los siguientes elementos: capitel, fuste y basa o Una columna consta de elementos como los siguientes: capitel, fuste y basa.No es correcto *Una columna consta de: capitel, fuste y basa o *Una columna consta de elementos como: capitel, fuste y basa. Tampoco es correcto usar dos puntos después de que o del verbo ser: Dijo que no iba a venir y no *Dijo que: no iba a venir; Los colores primarios en el pigmento son el amarillo, el cian y el magenta y no *Los colores primarios en el pigmento son: el amarillo…

También quedan en el diccionario de la RAE, aunque con la marca de desusadas (y, por tanto, desaconsejadas en el uso), algunas contracciones como dél, della y dello (de de + él, ella, ello), dí (de de + el antiguo y3 ‘allí’), na (de en la) o nuestramo, ma (de nuestro amo, ma). La razón por la que hoy no se recomienda usarlas es básicamente porque no triunfaron, aparte de que no siempre en la pronunciación está tan claro que se pronuncien en una sola vocal: cuando se juntan, por ejemplo, de y él,pronunciamos más bien [de él], no [dél].

Tienes información en las páginas 562-564 de la OLE. También tienes una explicación sobre el problema de tener que escribir de El en vez de del en la página 214 de Lo que el español esconde.

El nombre del aluminio procede del inglés aluminium, formado a partir de alumine ‘alúmina’. Se llamó así porque los primeros intentos de aislar el elemento fueron a partir de la alúmina (óxido de aluminio). Alúmina, de alumen (literalmente ‘sal amarga’), podría tener el mismo origen que ale, voz que da nombrea una cerveza inglesa.

si: conjunción
si: nota musical
sí: pronombre
sí: adverbio
Pese a su pequeño tamaño, el par de letras si tiene diversos usos. Y en unos se escribe con tilde y en otros no. Cuando se usa como conjunción condicional, es átona y se escribe sin tilde: Si fuéramos más, podríamos echar un partido; Apúntamelo, por favor, que, si no, luego se me olvida.
Cuando se usa para la nota musical, a pesar de ser tónica, no se tilda. Tienes el motivo en el lantano (elemento 57).
Sí lleva tilde sí cuando se usa como pronombre en casos como Lo atrajo hacia sí o cuando va seguido de mismo: Se dio un tortazo a sí mismo.
También se escribe con tilde sí cuando se utiliza como adverbio de afirmación. Por ejemplo, cuando se contesta a una pregunta:
—¿Lo has hecho?
—Sí, lo he hecho.
De la misma forma, sí se tilda en otros casos, como en Sí que lo he hecho o en el siguiente: ¡¿Que no lo has hecho?! Pues yo sí.

Se escribe coma cuando las secuencias condicionales encabezadas por si se ponen a principio de oración o aparecen a mitad: Si vienes, trae vasos; Si no, lo hago yo.No se pone coma si aparecen detrás, salvo que se interpreten como periféricas: No lo hagas si no quieres, pero Me ha encantado el regalo, si me lo has hecho tú. Tampoco se pone coma en las llamadas copulativas condicionales enfáticas del tipo de Si algo hice mal fue decírtelo antes de tiempo.
Con sí has podido ver que se pone coma cuando se da una respuesta a una pregunta de sí o no: Sí, lo he hecho yo. En cambio, no se pondría en casos en los que el que pregunta presupone lo contrario, como en Sí que lo he hecho yo, o incluso sin que cuando se conserva esta interpretación refutativa: Sí lo he hecho yo. Por otro lado, no se suele poner coma en respuestas como Yo sí o Contigo sí (
elemento 96).
Puedes encontrar información sobre si no y sino en el nobelio (elemento 102).

Como se ve en el ejemplo que ha salido antes, Se dio un tortazo a sí mismo, se escribe a sí mismo cuando alguien se hace algo a sí mismo. En cambio, se escribe asimismo o así mismo (este último menos recomendable, pero válido) cuando se expresa algo similar a ‘también’: Asimismo, se escribe así mismo cuando se quiere decir ‘de esa misma manera’: ¡Así! ¡Muy bien! Hazlo así mismo, como lo acabas de hacer.
Aquí tienes otras secuencias problemáticas que es importante distinguir o saber si se escriben en una sola palabra:
• Para indicar ‘en nombre de alguien’, se escribe de parte de: Vengo de parte de Álvaro. Un truco para acordarse es que se puede decir de su parte. El hecho de que se pueda meter su en medio indica que se escribe separado.
• En cambio, se escribe junto aparte ‘además de’: aparte de Álvaro.
• Se escriben en dos palabras en medio, de paso ‘aprovechando’, a gusto (igual que a disgusto), a propósito ‘aposta, adrede’, a punto de, para indicar que algo ha estado próximo a ocurrir (frente a yo apunto de apuntar), o sea ‘es decir’, sobre todo ‘principalmente’, tal vez (aunque en América se usa y es válida talvez)…
• Se escriben en una sola palabra aposta, abajo, adrede, debajo, encima, detrás, delante, alrededor, siquiera (y ni siquiera)…
• Se prefiere la escritura en una sola palabra, pero se admite la escritura separada en enfrente (mejor que en frente), deprisa (mejor que de prisa), enseguida (mejor que en seguida), entremedias (mejor que entre medias), entretanto (mejor que entre tanto), bocabajo (mejor que boca abajo).
• Se pueden escribir en una sola palabra o en dos sin cambio de significado adonde y a donde y adónde y a dónde.
• Cambian de sentido según se escriban en una o varias palabras expresiones como demás en lo demás o los demás ‘lo/los otro/s’ y de más ‘de sobra’ (Has hecho de más), o entorno ‘medio que rodea’ y en torno ‘alrededor de’ (Sentaos en torno a la mesa). También ocurre en el caso de dondequiera, comoquiera o quienquiera, que se escriben en una sola palabra cuando significan, respectivamente, algo similar a ‘cualquiera que sea el lugar’, ‘cualquier que sea la forma’ o ‘cualquier que sea la persona’, frente a donde quiera, como quiera o quien quiera, que significarían ‘donde desee’, ‘como desee’ o ‘quien desee’. Asimismo, se escribe cualquiera con el sentido de ‘el que sea’ (frente a Elija una casa en la cual quiera vivir).Sobre porque/por que y conque/con que tienes información en el nobelio (
elemento 102).

En la página 243 de la OLE hay un pequeño resumen sobre el uso de si o sí dependiendo del caso. Tienes información sobre las expresiones que se escriben en una o en varias palabras en las páginas 546-562 de la OLE.

El nombre del silicio viene del latín científico silicium, a partir de silex, -ĭcis ‘sílice’. Se llamó así porque se obtuvo de la sílice (de la cual el cuarzo, el ópalo y el sílex son variedades).

No se escribe punto después de signo de interrogación
A veces porque íbamos a poner otra cosa y se nos queda, a veces por desconocimiento de la norma, puede que pongamos punto después de interrogación. Pero se considera incorrecto. ¿Por qué? En principio, porque salvo que otro signo indique lo contrario el signo de cierre de interrogación y el de exclamación cierran enunciado. Por eso, si no llevan nada detrás, después de ellos hay que seguir con mayúscula (
elemento 94): ¿Qué es? Parece chicle. También hay que poner mayúscula si luego empieza otra pregunta: ¿Qué es? ¿Por qué no me lo enseñas? Esto se ve bien en las construcciones que contienen las llamadas preguntas exploratorias, como en ¿Quién viene? ¿Juan? o en ¿Qué has comido? ¿Carne o pescado?,donde se recomienda separar los elementos en dos preguntas y no incluir la segunda parte en la misma pregunta que la primera y separada por coma o dos puntos.
En cambio, si a un signo de interrogación le sigue una coma o un punto y coma —que es posible—, se seguirá en minúscula. Es lo que ocurre en las preguntas que van seguidas y se unen en el mismo enunciado: ¿Quién era?, ¿cómo se llamaba?
Como se ve, no es que el punto del signo de interrogación y el de exclamación equivalgan a un punto (si no, no podrían llevar una coma detrás); lo que ocurre es simplemente que son capaces de marcar el final de un enunciado. Así que no vayas a poner solo dos suspensivos, en vez de tres, después o antes de ellos: ¿Aquí vendéis caramelos, chicles, piruletas…?
En cambio, los de apertura sí deben llevar punto delante si el enunciado anterior queda cerrado. Así, se debe escribir punto en el siguiente ejemplo: No lo entiendo. ¿Me lo puedes explicar? No se considera correcto prescindir del punto: *No lo entiendo ¿Me lo puedes explicar. Y lo mismo con la exclamación: Mañana viene mi hermana. ¡Qué alegría! y no *Mañana viene mi hermana ¡Qué alegría!
Ah, y sí se debe poner punto cuando tras los signos de exclamación e interrogación hay otro signo de cierre, como paréntesis, raya o comillas:
Dice que está muy enamorado (¡qué bonito!).
Nació en 1986 —¿o fue en el 85?—.
Me dijo: «¿Has visto eso?».
Para saber más sobre los signos de apertura de interrogación y exclamación, ve al yodo (elemento 53).

En la página 301 de la OLE se explica que no se debe poner punto después de los signos de interrogación y exclamación de cierre.

El nombre del fósforo viene del latín phosphŏrus (lo que explica la p) ‘lucero del alba’, llamado así a partir del griego phōsphóros, que literalmente significa ‘el que lleva luz’. Ese era el nombre que se le solía poner a las cosas que brillaban en la oscuridad (de ahí lo de fosforescente) y se aplicó al fósforo porque este se descubrió evaporando urea y viendo que el material blanco que se obtenía brillaba en la oscuridad.

En España: 50 $ (con espacio)
América: $50 (sin espacio)
Los símbolos monetarios se pueden escribir detrás de la cifra o delante. La primera opción es propia de España y, como ocurre con otros símbolos (
elemento 12), se debe dejar un espacio: 50 €. En el español de América, por influencia del inglés, se escriben delante y sin espacio: $50. También se pueden usar símbolos de tres letras o trilíteros. Estos se pueden escribir delante o detrás, pero siempre se deja un espacio entre ellos y la cifra: USD 50; 50 USD.
Cuando se utiliza el símbolo se recomienda poner los números enteros en cifras. Así, a pesar de que sería válido escribir 15 millones, no es aconsejable escribir USD 15 millones, sino USD 15 000 000.
Hay que tener cuidado de no mezclar los trilíteros con otros. Por eso, aunque es frecuente utilizar el símbolo US$ para el dólar, se desaconseja su uso.
Es importante recordar también que los nombres de las monedas se escriben con minúscula, incluso, como se dice en la página 508 de la OLE, cuando el nombre viene de un nombre propio. Es lo que ocurre con el balboa (moneda de Panamá llamada así por Núñez de Balboa), con el colón (moneda de países como Costa Rica o El Salvador llamada así a partir de Cristóbal Colón) o con el lempira (moneda de Honduras llamada así por Lempira, indio que luchó contra los españoles).

Aunque hemos visto que se puede escribir 15 millones, nunca se debe escribir *15 mil. Se escribe 15 000 (
elemento 98). La razón es que solo se pueden combinar cifras y palabras cuando el numeral es un sustantivo, como millón. Que mil no es sustantivo se ve, por ejemplo, en que no se dice *un mil euros frente a un millón de euros, en que no hay que poner preposición con mil (dos mil personas, no *dos mil de personas)y en que no varía de número (dos mil personas,frente a dos millones de personas; cf. dos millares de personas).
También es importante tener en cuenta que, cuando se utiliza el símbolo de la moneda, el número debe escribirse con cifras. Así, si se usa €, se debe escribir 5 € y no cinco €. Sí se puede escribir 5 euros o cinco euros.

¿Cuándo se debe escribir un número en cifras y cuándo en palabras? Aunque no está claro en todos los casos, se puede decir que en los textos de carácter general se escribirán en palabras los números sencillos (dos, treinta y ocho, cinco mil, dos millones…)que no hagan referencia a años, precios, números de series… En el resto de casos se podrán usar cifras, sobre todo en textos científicos donde se manejen muchos datos numéricos.

Tienes información sobre los símbolos monetarios en la página 591 de la OLE.

El nombre del azufre viene del latín sulphur, -ŭris (de ahí la s del símbolo; según el Breve diccionario etimológico de la lengua castellana de Joan Corominas, la a puede deberse a un falso reanálisis de piedra sufre, considerándose que era piedra asufre). El elemento ya se llamaba así desde antiguo, quizá a partir de una raíz que significaba ‘quemar’.

En español se usan primero las comillas angulares: «»
En español se recomienda utilizar en primer lugar las comillas angulares, también llamadas españolas o latinas. Esto quiere decir que, en caso de que haya que entrecomillar algo que ya esté entrecomillado, lo ideal es utilizar las comillas angulares (« ») para las más externas, las comillas inglesas (“ ”) para las primeras que aparezcan dentro y las comillas simples (‘ ’) para las siguientes:
«Juan me dijo: “Puedes encontrar el archivo en la sección ‘¿Quiénes somos?’ de la página sinfaltas.com”».
El que se prefiera usar las comillas angulares en primer lugar no quiere decir que usar las comillas inglesas como primera opción sea incorrecto.
Si coincide que dos comillas distintas van seguidas al abrirse o al cerrarse, se deben escribir ambas, como se puede ver en el ejemplo anterior: … la página sinfaltas.com”».
¿Y para qué se usan las comillas? Se usan principalmente para enmarcar las citas que se incluyen dentro de un texto, ya sea después de dos puntos, como en el ejemplo anterior, o como parte del propio texto, como en el ejemplo siguiente:
El presidente dijo que «es imprescindible que se mantenga la calma».
Cuando la cita se incluye como parte del enunciado, lo más adecuado es que empiece en minúscula aunque sea una oración:
Si tú me dices «ven», lo dejo todo.
Cuando me gritó «¡no voy a ir!» de esa manera tan violenta, pensé que se había vuelto loco.
Estas comillas se pueden perder en casos como dijo sí o dijo adiós a la Liga, donde ya no se da la interpretación de que se estén citando palabras.
Otro uso de las comillas es para las palabras usadas de forma irónica, donde alternan con la cursiva:
Estoy un poco mosqueado con tus «negocios».
Las comillas también se usan para los títulos de capítulos y de obras menores, además de los de secciones dentro de páginas web. Por ejemplo, pueden marcar el título de una canción dentro de un texto cuando se está hablando a la vez del disco, que se escribirá en cursiva (
elemento 6):
La canción «Princesas» de Pereza aparecía en Animales.
También pueden escribirse entre comillas los títulos de conferencias, discursos o charlas cuando se citen dentro de un texto, así como los nombres muy largos de asignaturas (
elemento 109).
En usos metalingüísticos o para marcar extranjerismos las comillas son válidas, pero se prefiere la cursiva. Eso sí, en caso de que no se pueda poner la cursiva, como en un tuit, se usan las comillas.
Para los significados de palabras, se usan las comillas simples, algo que encontrarás en muchas partes de este libro:
El nombre de hiato viene de hiare ‘rajarse, separarse’.
Las comillas simples también se utilizan en los titulares en palabras que en teoría deberían aparecer en cursiva, sobre todo los extranjerismos.
Por último, no es incorrecto usar las comillas rectas (“ “), frente a las tipográficas (“ ”). En muchos procesadores, las tipográficas (o curvas) se cambian automáticamente, pero puede haber fuentes o sistemas en los que no sea posible evitar las rectas. No pasa nada. Tampoco se considera correcto usar el apóstrofo por la comilla simple, aunque muchas veces es difícil distinguirlos.

Para los PC con teclado numérico, las comillas angulares se pueden poner con «Alt + 174» y «Alt + 175».

En la página 166 de su Manual de estilo de la lengua española, Martínez de Sousa dice que, aunque no es normal, en caso de necesitar otras comillas dentro de comillas simples, se pueden usar las comillas que él llama angulares: ‹ ›.

Puedes encontrar información sobre la jerarquía de comillas en la página 380 de la OLE. Muchos de los usos de las comillas aparecen recogidos en las páginas 380-387 de esta misma obra.

El nombre del cloro procede del francés chlore, a partir del griego chlōrós ‘verde amarillento’, que a su vez viene de una raíz antigua con el sentido de ‘verde, amarillo’ o ‘brillar’ de la que también procede, por ejemplo, yellow. Se llamó así por su color.

Los acrónimos son siglas que se leen como palabras: IVA
Dentro de las siglas (o abreviaciones que se forman tomando la primera o las primeras letras de las palabras de la expresión abreviada), se da el caso de que algunas dan secuencias que se pueden leer como palabras. Algunos ejemplos son ONU, IVA, OTAN, RAE, NASA o FIFA.
Por esta propiedad, en muchos casos las siglas (principalmente las de más de cuatro letras) pueden pasar a comportarse como nombres propios y escribirse, por tanto, solo con mayúscula inicial: Unicef, Renfe, etc. Pueden pasar incluso a formar nombres comunes, como ovni (lo que algunos llaman siglónimos). En estos casos, a diferencia de lo que ocurre con las siglas, si la palabra creada requiere de la tilde por su pronunciación, se debe poner. Por eso, Fundéu lleva tilde (
elemento 63), pero DIA (de Distribuidora Internacional de Alimentación) o SEAT no. Además, frente a las siglas (
elemento 48), estos elementos pueden tomar la terminación de plural: ovnis, opas…
En algunos casos se pueden formar los llamados en inglés contrived acronyms, lo que en español se llamaría acrónimos artificiales o prediseñados. Son aquellos que no solo se pueden leer como palabras, sino que coinciden con palabras existentes, generalmente relacionadas con la entidad a la que se aplica el acrónimo. Así, AVE (de alta velocidad española) se creó aposta seguramente para representar que los trenes vuelan como aves. Menos relacionados con lo que representan, pero también acrónimos prediseñados son CORDE (de corpus diacrónico del español), CREA (de corpus de referencia del español actual) y CORPES (de corpus del español del siglo XXI), los corpus de la RAE. En otros casos, como en AMPA (Asociación de Madres y Padres de Alumnos) o CONCACAF (Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol), es mejor pensar que no están prediseñados.
Similares a los anteriores son los retroacrónimos (en inglés, backronyms), que más bien deberían llamarse acrónimos con retrodesarrollo o retroexplicación. Son aquellos en los que a partir del acrónimo se inventa un origen. Algunas explicaciones se deben al desconocimiento y otras son burlescas. Un ejemplo es el chiste que se contaba antiguamente de que SEAT venía de siempre estarás apretando tornillos. En verdad viene de Sociedad Española de Automóviles de Turismo.
También se llaman acrónimos las palabras formadas con el segmento inicial de una palabra y el final de otra. Son acrónimos de este tipo clásicos como ofimática (de oficina e informática), otros ya asentados como brunch (de breakfast y lunch en inglés), otros ya disueltos, como Brangelina (de Brad y Angelina), y otros muy en boga, como juernes (de jueves y viernes), veroño (de verano y otoño) o viejoven (de viejo y joven). Los hay incluso formados por tres palabras, como Twingo (de twist, swing y tango) o Smart (de Swatch, Mercedes y art ‘arte’).
Si quieres saber más sobre las siglas, ve al fermio (elemento 100).

La palabra acrónimo está formada a partir de acro- ‘extremo’ y -ónimo ‘nombre’, lo cual tiene sentido para las siglas porque son nombres formados a partir del extremo inicial de palabras, pero también para los acrónimos del tipo de juernes porque son nombres formados, generalmente, a partir del extremo inicial o el final de palabras.

Los corpus antes mencionados (CORDE, CREA y CORPES) son repositorios que la RAE ofrece en abierto y que disponen de muchos textos en español (tanto literarios como de otros tipos) para poder buscar palabras y expresiones. Son utilísimos para saber desde cuándo o hasta cuándo se utiliza una determinada expresión. El CORDE recoge textos hasta 1975; el CREA, de 1975 a 2004, y el CORPES, de 2004 en adelante.

Tienes información sobre siglas y acrónimos en las páginas 577-585 de la OLE.

El nombre del argón procede del latín científico argon, a su vez procedente del griego argón ‘inactivo’, formado a partir del prefijo negativo a- y ergon ‘trabajo’. Se llamó así por ser el primer elemento inerte, es decir, sin actividad química, encontrado.

Se prefiere k en bikini, Irak o kimono, pero mejor quiosco
Con la consolidación de la k como letra propia del español, se crean nuevos problemas en la ortografía. Ahora ya no se sabe si una palabra como bikini se debe escribir con k o con q. En la OLE se da una lista de palabras en la que se indica cuáles son las preferencias, en general tomando como criterio el uso mayoritario.
En el caso de bikini, Alberto Gómez Font, en Errores correctos, confiesa que en la Agencia Efe cambiaron de opinión en numerosas ocasiones. De 1994 a 2008 se llegó a recomendar usar Bikini para la isla del Pacífico y biquini para la prenda.
Ante estos casos no se puede utilizar un criterio como el empleado para saber cuándo poner j o g (
elemento 47), es decir, el de comprobar si ya se veía «de forma notoria» la letra en el origen de la palabra. Si así fuera, quiosco se debería escribir con k porque, según el DLE, procede en última instancia del pelvi kōšk ‘pabellón’, con una notoria k.
Prueba del jaleo que se produce con estas palabras es que, mientras que en el DLE parecería que se prefiere la grafía póquer, en la ortografía se da preferencia a póker, lo que, aunque sea una errata, da muestras del lío. En este caso la etimología ni siquiera podría ayudar porque se desconoce el origen de la palabra (podría venir del alemán pochen o del francés poque).
En definitiva, para acertar no queda más remedio que aprenderse la lista de la OLE o consultar el diccionario y así saber que se prefieren kimono, Irak, okapi o pakistaní,pero folclore o cuáquero. Y todo con la esperanza de que las preferencias no cambien.
Tienes más palabras que se escriben con k, como vodka, troika, kárate, euskera, kurdo o harakiri en el calcio (elemento 20) y en el kriptón (elemento 36).

En las páginas 116-118 de la OLE tienes una lista que te puede ayudar.

El nombre del potasio procede del latín científico potassium, a partir del inglés potass ‘potasa’, que a su vez viene del holandés potaschen, literalmente ‘bote u olla de cenizas’. Humphrey Davy le dio ese nombre al elemento porque la primera vez que lo aisló fue a partir de la potasa, la cual se llamó así porque en su origen se obtenía poniendo en remojo cenizas de madera y evaporando la mezcla en una olla de hierro.
El símbolo k viene del latín kalium ‘potasa’, voz procedente del árabe al-qaliy ‘las cenizas’, a partir de qala ‘asar, tostar’.

Se prefiere ca en Catar o caqui, pero ka en vodka o troika
Al lío de las palabras del potasio (elemento 19) se añaden otras como Catar o caqui, grafías que se prefieren a Qatar y kaki, y, en el lado contrario, palabras como vodka o troika, en las que se prefiere la grafía con k.
Nuevamente, la etimología ayuda, pero también confunde. Por una parte, tenemos casos como Catar, cuya grafía con c, por mucho que a algunos les enfade, parece ser la original. En una de las primeras menciones en un mapa europeo, Ptolomeo llamó Catara a la región. Y Plinio el Viejo usó en el siglo i a. C. el término Catharrei para referirse a los habitantes de esta península. Por tanto, aquí la c está justificada etimológicamente. Pero es que además la secuencia qa no es propia del español y, puestos a adaptar la grafía del árabe, es preferible hacerlo con secuencias pertenecientes a nuestra lengua (
elemento 45). Y es que una de las novedades de la OLE en 2010 fue limitar el uso de q al dígrafo qu-, lo que también hizo que se prefirieran en español formas como cuark o cuásar de tal manera que, si se utilizan las grafías quark o quasar, se deben escribir en cursiva como extranjerismos (
elemento 61) y se debe prescindir de la tilde en quasar.
En cambio, en el caso de caqui (tanto el referido a la fruta, que viene del japonés kaki, como el referido al color, que viene del hindi khākī, a partir del pelvi ẖāk ‘polvo’) al menos la segunda k estaría justificada etimológicamente, sin que se pueda considerar ya una grafía ajena al español. Tampoco se conserva la k en polca, lo que se puede explicar porque la palabra lleva ya más tiempo en español (a la luz del CORDE, aunque Bécquer, Pereda o Galdós escribían polka, ya Bretón de los Herreros escribía polca a mediados del XIX).
Sí se emplea la k en mikado ‘emperador de Japón’, moka (aunque en el diccionario solo viene moca) o en troika. También se usa la k en palabras como karaoke, káiser, kayak, otaku, koala, sake, kung-fu (o kungfú), kilo, kiko (referido al fruto seco, frente a Quico en la expresión ponerse como el Quico) o ukelele (del hawaiano uku ‘pulga’ y lele ‘saltar’, al parecer llamado así por el aspecto y los gestos de un inglés que tocaba este instrumento en Hawái). En cambio, no se escriben con k palabras coloquiales como quiqui ‘coito’ (como en echar un quiqui) o ‘quiquiriquí de pelo’ ni queli ‘casa’, por ejemplo. Además, terminan en c, sin k, palabras como bloc, clic o tic (tanto el movimiento convulsivo como el signo de verificación), pero presentan -k final brik y tetrabrik.
Nuevamente, si se quiere acertar con el criterio de la RAE, no queda otra que aprenderse la grafía o consultar el diccionario cada vez. Tienes otros casos de kas en el potasio (elemento 19) y en el kriptón (elemento 36). En este último tienes también información sobre el origen de la q y el dígrafo qu- en español.

Puesto que la palabra cuórum está plenamente asentada en español, lo más adecuado y lo recomendado en la ortografía es usar la grafía con c y tilde. En este caso se ve claramente que el sentido no es ya el que la voz quorum tenía en latín, pues la palabra viene de la expresión quorum praesentia suffĭcit ‘cuya presencia es suficiente’, donde quorum significa ‘cuya’, algo muy distinto a las dos acepciones actuales del diccionario: ‘número de individuos necesario para que un cuerpo deliberante tome ciertos acuerdos’ o ‘proporción de votos favorables para que haya acuerdo’. Por tanto, aunque en el diccionario cuórum remite a quorum, lo más adecuado, y lo que recomienda la OLE, es escribir cuórum. No se acepta ya la grafía quórum que aparecía como adaptación de quorum por lo dicho anteriormente sobre la q.

Tienes información en las páginas 116-118 de la OLE.

El nombre del calcio procede del latín científico calcium, a partir de calx, calcis ‘guijarro, cal’, de origen incierto. Se llamó así porque el elemento se obtiene de la cal.

Es doscientos, no docientos, pero setecientos
Se debe mantener la secuencia -sc- en doscientos, trescientos y seiscientos, pero se escribe solo c en cuatrocientos, setecientos, ochocientos y novecientos. Si no eres un hablante seseante, quizá no tengas problemas en este caso, pero para los que sesean y en todos los números pronuncian [sientos] puede ser un lío. Un truco muy sencillo es que llevarán -sc- aquellos que se formen con un cardinal terminado en s (dos, tres y seis), pero con -s- los que no tengan s en el cardinal simple.
Eso sí, algo que sirve también para no seseantes es que todos estos números se deben escribir en una sola palabra. Como numerales, no se consideran correctas grafías como *dos cientos u *ocho cientos. Todo lo contrario ocurre con los millares. Aunque se pronuncien como si fueran una sola palabra, la tradición hace que se escriban separadas expresiones numéricas como dos mil o dieciséis mil. Solo se escriben en una sola palabra cuando forman parte de sustantivos como ochomil, en el sentido de ‘cima de ocho mil metros o más’. Aunque no vengan en el diccionario, también se escriben en una sola palabra otros compuestos con mil usados como sustantivos, por ejemplo, para expresar distancias: correr un dosmil.
En cuanto a los números más pequeños, se escribirán obligatoriamente en una palabra los menores de treinta: dieciséis, no *diez y seis, dieciocho, no *diez y ocho, veintiuno, no *veinte y uno,o veintinueve, no *veinte y nueve. En los mayores de treinta, lo tradicional es escribirlos en varias palabras, como en treinta y uno, cuarenta y ocho, cincuenta y cuatro o noventa y dos, pero por la forma en que se pronuncian no se puede considerar incorrecto escribirlos en una sola palabra, como ya se hace sobre todo en América: treintaiuno, cuarentaiocho, cincuentaicuatro o noventaidós. Esto mismo se aplica a las expresiones de aproximación con y tantos o y pico: veintitantos, veintipico, treinta y tantos (o treintaitantos), ciento y pico…
Aquí tienes otros ejemplos de números más elevados: ciento dos, treinta y dos mil, cuatrocientos ocho mil quinientos treinta y cinco.
Por su parte, se escriben siempre en una palabra los fraccionarios, como cincuentaidosavo o incluso algunos más complejos como dosmilquinientosavo, oncemilésimo o cincomillonésimo. Además, hay que saber que, cuando coinciden dos aes, se reducen a una: cuarentavo, no *cuarentaavo. Tienes más información sobre la simplificación de grupos de vocales iguales en el dubnio (elemento 105).
Sobre la escritura de los numerales ordinales como vigesimosegunda o trigésimo primero, tienes información en el platino (elemento 78).

En la última edición del DLE, se recoge docientos, pero con la marca de desusado, lo que quiere decir que no se recomienda en el español de hoy. En cambio, se recoge trecientos sin marca. ¿Quiere esto decir que trecientos sí se puede usar? No. Lo que ocurre más bien es que falta la marca.

Puedes encontrar información sobre la escritura de los cardinales complejos en las páginas 669-674 de la OLE. Sobre los fraccionarios, tienes información en las páginas 678-681 de la misma obra.

El nombre del escandio procede del latín científico scandium, a su vez del latín Scandia ‘Escandinavia’. Lo llamó así su descubridor sueco, Lars Fredrik Nilson, en honor a su tierra y parece que porque el elemento se aisló de un mineral descubierto hacía poco en esa zona.

El pronombre ti se escribe siempre sin tilde
Esta es una regla muy fácil de aprender y que puede marcar la diferencia entre quien presta atención a la ortografía y quien no. ¿Por qué no se le debe poner tilde? Porque es una palabra monosílaba y las palabras monosílabas, en principio, no se tildan (
elemento 52). Solo aquellas palabras monosílabas tónicas que tienen un correlato átono con el que podría haber confusión llevan la llamada tilde diacrítica. Un ejemplo de parejas de este tipo son el pronombre tú frente al posesivo tu: Tu hijo y tú sois iguales. Otro ejemplo es el caso de sí (
elemento 14).
Es normal que a la gente le den ganas de tildar el pronombre ti estando como está rodeado de mí (que lleva tilde porque tiene correlato átono en el posesivo mi)y sí. De hecho, la RAE en alguna de sus obras antiguas lo tildaba. Por ejemplo, se recogía con tilde en los diccionarios de la RAE de 1817, 1822 y algunos posteriores, y así se mencionaba en la primera gramática (de 1771) al hablar de los pronombres personales (página 36). Incluso en las ediciones de 1843 y 1852 del diccionario aparecía con tilde en el lema. En cualquier caso, lo cierto es que en ninguna ortografía de la RAE se ha prescrito el uso de la tilde en el pronombre.
Aun así, si se decidiera poner la tilde en ti, no por necesidad, sino más bien por estética y homogeneidad con los otros pronombres, no sería la primera tilde innecesaria. También lo es, en principio, la de tés,el plural de té (la infusión), y esta sí que se recomienda en las ortografías (incluida la OLE,de 2010). Sobre esta tilde tienes más información en el telurio (elemento 52).
Pero no solo tenemos la tilde innecesaria en tés, sino que también tenemos en español tilde sobre palabras átonas. Como oyes. La palabra más se escribe con tilde a pesar de ser átona en casos como dos más dos son cuatro. También se tilda José en nombres propios compuestos como José Luis a pesar de que en ese caso José se pronuncie átono: todo junto se pronuncia [joseluís], no [josé luís].
Asimismo, se escribe tilde en una palabra átona en la expresión Ahí va. En ella ahí se pronuncia átono, como si pusiera aivá. Teniendo en cuenta que en este caso apenas se reconoce el valor de ahí, que se pronuncia átono y que la expresión suele aparecer en contextos exclamativos, es normal que la gente se confunda y escriba ay. Pero lo correcto es escribir ahí. Aun así, la RAE ya ha dicho por Twitter que se documenta y se puede considerar válido escribir ahivá.
Por si esto fuera poco, en otros casos con ahí, se llega al punto de tildar la vocal átona y no la tónica. En una expresión como vete por ahí, muchos pronunciamos el ahí como [ái]. Aun así, hay que escribir ahí. Así se hace en la NGLE, donde no se niega que la pronunciación sea [ái]. En general, solo en las obras en las que se refleja por escrito una pronunciación relajada de los personajes se puede ver escrito por ai. Más frecuente es, no obstante, ver escrito ai en el uso de ahí típico de México y otras zonas que se ve en fórmulas como Ahí te veo o Ahí te busco. Incluso en estos casos se recomienda escribir ahí.
En cualquier caso, si se quisiera de verdad escribir la palabra con la acentuación en la a, lo más adecuado sería escribir ay. Como se explica en la ortografía de la RAE, las palabras terminadas en vocal más /i/ átona, como rey, jersey, yóquey, etc., se deben escribir con y al final. Hay pocas excepciones, todas ellas, como casi siempre, debidas a su procedencia extranjera: agnusdéi, Hawái, Hanói (capital de Vietnam)o moái. También son excepciones samurái, bonsái o paipái, las cuales, aunque se pueden escribir con y, tienen como grafía preferible, por ser mayoritaria en el uso, la terminada en -i. En el caso opuesto, es decir, cuando la i es tónica, lo correcto es escribir -i. No obstante, la ortografía destaca como excepción una palabra muy común: muy. Puesto que lo normal es pronunciarla [muí], lo adecuado sería escribir mui, igual que la palabra jergal mui ‘lengua o boca’, que aparece en expresiones como irse de la mui ‘irse de la lengua’, pero lo adecuado es escribirla muy.
Finalmente, hay casos en los que el acento puede cambiar de posición, pero esto no implica que se deban escribir de forma distinta. Así, aunque pronunciemos [ójala], deberemos escribir ojalá y, aunque pronunciemos o creamos pronunciar [atreveté] o [kuidameló], deberemos escribir atrévete y cuídamelo y no *atreveté y *cuidameló.

Que ti ha aparecido con tilde en algunos diccionarios de la RAE lo puedes comprobar en el Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española,al que se puede acceder en la página web de la RAE. Si pones ti en el buscador, verás que, por ejemplo en la edición de 1843 la palabra ti aparece recogida con tilde.

Tienes recogidos los casos de monosílabos con tilde diacrítica en las páginas 242-244 de la OLE. Sobre el uso de la y a final de palabra tras vocal, tienes información en la página 78 de la misma obra.

El nombre del titanio procede del latín científico titanium, a su vez del latín Titānes ‘titanes’. Parece que se llamó así a partir de la idea de que los titanes son hijos de la tierra de igual forma que este elemento, el cual abunda en la corteza terrestre y en la litosfera.

Los vocativos se aíslan entre comas: Hola, Juan; Ana, ven
Los vocativos siempre van entre comas. Perfecto, pero ¿qué es un vocativo? Un vocativo es generalmente un grupo nominal que se dirige expresamente al interlocutor o la persona a la que se habla, como Juan en Hola, Juan o ¿Tú sabes hacerlo, Juan? o Ana en Ana, ven o en Ana, dile que venga. También chaval en ¿Qué quieres, chaval? o bobo en ¡Cállate ya, bobo!
¿Por qué se debe poner entre comas un vocativo? Porque es un elemento externo: no cumple una función con respecto al verbo, sino con respecto a todo el enunciado. Gracias a la coma se puede distinguir entre Te quiero, gordo —que le podría decir de forma cariñosa un miembro de una pareja a otro— de Te quiero gordo, que significaría que el que lo dice quiere que la otra persona se ponga gorda.
Esta regla es además importante porque en los e-mails y por el WhatsApp estamos continuamente usando vocativos. Es un vocativo chicos —y, por tanto, debe separarse con coma— en Buenos días, chicos, que podríamos utilizar al comienzo de un correo electrónico:
Buenos días, chicos:
También es un vocativo María en Te quiero, María o papá en Dime, papá.
En cambio, hay que tener cuidado de no escribir coma entre querido y un nombre, como en Querido Andrés porque en ese caso toda la expresión es vocativo: querido es un adjetivo que modifica a Andrés. Lo mismo ocurre con estimado:
Estimados vecinos:
El motivo de esta circular…
Pero sí se pondría coma antes de estimados vecinos si le precede hola, por ejemplo:
Hola, estimados vecinos:
Tampoco se pone coma en casos como Hola a todos o Buenos días a todos. Aquí a todos no es un vocativo, sino un complemento de la expresión de saludo y, por tanto, la coma no está justificada:
Buenos días a todos:
Nos gustaría saber si habéis recibido…
Para saber más sobre la puntuación en los saludos de cartas, ve al cerio (elemento 58); para las despedidas, ve al paladio (elemento 46).
En casos como Hola, Ana, debes saber que la coma está doblemente justificada. Por un lado, como vocativo, Ana debe llevar coma delante y, por el otro, hola, como interjección, debe llevar coma detrás. Y es que las interjecciones, en general, llevan coma detrás (y delante si aparecen en medio), como en Ay, qué daño o Ah, bueno. Pueden deshacerse de la coma cuando tienen complemento, como en el caso de Hola a todos o en el de Ay de mí. Y luego hay casos de duda, como en Aúpa Atleti o Hala Madrid, donde se pondrá coma si se entiende que nos estamos dirigiendo al equipo y, por tanto, el nombre es vocativo, pero no se pondría coma si se entiende que el nombre es un término o complemento de la interjección, similar al de Viva el Atleti. Lo mismo puede pasar en casos como Adiós verano, donde, si se entiende que se le dice adiós al verano, se pondrá coma, pero, si se entiende algo como a la porra el verano, no se pondrá la coma. Algo parecido ocurre en casos como Bienvenido agosto. Si nos estamos dirigiendo al mes, se pondrá coma; en cambio, si estamos diciendo algo como Sea bienvenido agosto, se prescindirá de la coma.
El hecho de que los vocativos se puedan considerar fácilmente como elementos internos y, por tanto, se prescinda de las comas queda patente en algunas expresiones en las que frecuentemente no se pone coma porque el vocativo ya no se percibe como tal. Son casos como sí señor, ave María, oh Dios, ay madre. Como se ve, son generalmente expresiones interjectivas que se han lexicalizado.
Además, es conveniente saber que, como son elementos extraoracionales, los vocativos deben escribirse fuera de la pregunta si aparecen al principio (
elemento 59): Antonio, ¿has hecho lo que te pedí? Por el contrario, irán dentro de la pregunta si aparecen en posición intermedia o al final, lo que no implica que pierdan sus comas: ¿Has hecho lo que te pedí, Antonio?

¿Hay algún truco para detectar un vocativo? Alguno puede servir. En latín el vocativo se solía acompañar con la interjección oh. Aunque es raro, si a un supuesto vocativo se le puede poner oh delante, seguramente sea un vocativo: Hola, oh Juan; Oh queridos amigos; Te quiero, oh María. También puede ayudar ver si, poniendo un nombre común como amigo y otros como chaval o tío, estos pueden aparecer sin artículo. Es otra pista de que podría ser un vocativo: Buenos días, Juan > Buenos días, tío; Te quiero, María > Te quiero, chaval; Dime, Andrés > Dime, amigo.

Quizá los casos más complicados de vocativos son aquellos en los que se usan pronombre personales que podrían parecer vocativos: ¿Tú vas a ir? Aunque el tú es una forma directa de referirse a la persona, aquí no es vocativo. ¿Cómo se ve? En que se podría meter un vocativo verdadero: ¿Tú vas a ir, Juan?

Tienes información sobre la coma y los vocativos en la página 312 de la OLE y sobre la colocación de los vocativos con las preguntas en la página 390. Sobre la coma y las interjecciones, puedes encontrar información en las páginas 311 y 312 de la misma obra.

El nombre del vanadio procede del latín científico vanadium, a partir del nórdico antiguo Vanadís ‘Vanadis’, uno de los nombres de Freya, diosa de la belleza y la fertilidad en la mitología nórdica y germánica. Se cree que el elemento se llamó así por el gran número de compuestos de colores que produce.

En siglas con cifras como CR7 no hace falta el guion
No solo están de moda las siglas, sino que se están poniendo de moda las siglas que combinan letras y números (llamadas por algunos siglas alfanuméricas), utilizadas, por ejemplo, como nombres alternativos de algunos futbolistas, en donde a las iniciales del jugador se añade el número de su dorsal. Un caso muy conocido es CR7, a partir de las iniciales del nombre de Cristiano Ronaldo y su dorsal en el Real Madrid. El anterior Ronaldo fue R9 y LS9 es Luis Suárez.
Pero hay siglas con números fuera del fútbol. Las vemos en nombres de vías o terminales de aeropuerto, como en A-1, M-30 o T-4, en fechas destacadas, como 23-F, y en muchos otros casos como 3-D, 11-S o MP-3. Aunque en un principio se solía poner guion entre las letras y el número, por aquello de que estos no se deben combinar dentro de palabras, cada vez es más frecuente prescindir del guion, lo que ha hecho que se admita esta omisión. Así, hoy es más normal ver 3D, MP3, 15M o G8. Aun así, el guion se debe mantener en los prefijos que se unen a números, como en el caso de sub-21 (
elemento 76).
Los números también han invadido otras palabras. Un ejemplo son las abreviaciones de WhatsApp y otros sistemas de mensajería, donde los números pueden sustituir segmentos de palabras. El ejemplo más típico es el del uso del 2 por dos en palabras como salu2. Pero también se puede usar el 3 para la secuencia tres en palabras como q3 ‘cutres’.
También se utilizan números para sustituir letras con forma parecida. Un caso conocido es el de la secuencia D10S adjudicada a jugadores considerados excepcionales que han llevado el dorsal 10, como Messi o Maradona.
Pero no solo los números han invadido las siglas. También signos como el + han llegado a ellas. Así, para evitar que la sigla se extienda ad infinitum, a LGTBI se le ha añadido un +: LGTBI+.
También las minúsculas han empezado a utilizarse en las siglas para las palabras con significado poco relevante (o su inicial) que antiguamente no tenían derecho a sigla (y, si lo tenían, se escribían con mayúscula): CyL por Castilla y León. Incluso se puede llegar a casos como JxSÍ, donde se usa una letra típica de sistemas de mensajería como x (
elemento 65) para sustituir a pel (‘por el’ en catalán) y se incluye en mayúsculas toda la palabra sí. Bien es cierto que ya se escribía con minúscula la segunda letra de los dígrafos (
elemento 108) que aparecen en siglas como la h en siglas con el dígrafo ch, como en PCCh (Partido Comunista de China), ejemplo recogido en la página 447 de la OLE.

A veces el guion, lejos de ayudar a identificar este tipo de siglas, puede confundir. Es lo que le pasó a una reportera cuando quiso leer el 1-O del referéndum catalán del 1 de octubre de 2017. El guion, que parece mantenerse en este caso para evitar que se confunda 1O con un 10, no impidió que la reportera en cuestión leyera el 1-O del titular «Puigdemont fulmina a un conseller por dudar del 1-O» como «uno a cero», como si el conseller hubiera dudado de un resultado de fútbol.

Tienes más información y otros casos de siglas compuestas con letras y números en la página 580 de la OLE.

El nombre del cromo viene del francés chrome, procedente del griego chrôma ‘color’, en su origen ‘color de la piel’. Se llamó así porque muchos de los compuestos del cromo tienen colores intensos.

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