Kitabı oku: «Más patatas y menos prozac»

Las recomendaciones que se ofrecen en este libro no tienen la intención de reemplazar o entrar en conflicto con el consejo que te haya dado tu médico u otro profesional de la salud. Si tienes algún problema de salud o psicológico preexistente, o si estás tomando medicamentos, debes consultar con tu médico antes de poner en práctica los consejos y procedimientos contenidos en este libro. El hecho de proceder según los consejos alimentarios que se ofrecen en esta obra puede afectar el efecto de ciertos tipos de medicamentos; cualquier modificación de las dosis debe efectuarse de acuerdo con el médico que los recetó.
Título original: POTATOES NOT PROZAC: SIMPLE SOLUTIONS FOR SUGAR ADDICTION
Traducido del inglés por Francesc Prims Terradas
Diseño de portada: Editorial Sirio, S.A.
Maquetación de interior: Toñi F. Castellón
© de la edición original
1998, 2008, 2019 de Kathleen DesMaisons, PhD
Publicado con autorización de Simon & Schuster, Inc
© de la presente edición
EDITORIAL SIRIO, S.A.
C/ Rosa de los Vientos, 64
Pol. Ind. El Viso
29006-Málaga
España
www.editorialsirio.com
I.S.B.N.: 978-84-18531-27-9
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Contenido
Cubierta
Créditos
AGRADECIMIENTOS
PRÓLOGO
INTRODUCCIÓN
La ciencia
La experiencia
EL DOCTOR JEKYLL Y EL SEÑOR HYDE
La sensibilidad al azúcar
Ponerle nombre al problema
«No hables de ello, no sientas, no lo compartas»
Refugiarse en el azúcar
Lecciones del tratamiento de las adicciones
Cómo descubrí el poder curativo de la alimentación
Así averigüé por qué funcionaba el plan alimentario
¿ERES SENSIBLE AL AZÚCAR? El diagnóstico de la sensibilidad al azúcar
Me gustan mucho los alimentos dulces
Como muchos dulces
Me gustan mucho el pan, los cereales, las palomitas de maíz o la pasta
Tengo en estos momentos, o he tenido alguna vez, un problema con el alcohol o las drogas
Uno de mis padres, o ambos, son o eran alcohólicos
A uno de mis padres, o a ambos, les encantaba especialmente el azúcar
Tengo sobrepeso y parece que no puedo perder los kilos de más fácilmente
No dejo de estar deprimido haga lo que haga
A menudo tengo reacciones exageradas frente al estrés
Tengo unos arrebatos de ira que a veces me sorprenden incluso a mí
¿Es posible ser adicto al azúcar?
CÓMO ERAS EN TU INFANCIA
Tu familia y el coste emocional
La primera búsqueda de soluciones
Cómo se enraizaron los patrones de tu comportamiento adictivo
NO ES CULPA TUYA
Tu nivel de azúcar en sangre
Sustancias químicas del cerebro: la serotonina
Sustancias químicas del cerebro: la betaendorfina
Un equilibrio delicado
LOS ALTIBAJOS EN EL NIVEL DE AZÚCAR EN SANGRE
Cómo se comporta el azúcar en sangre a un nivel normal
El impacto de la sensibilidad al azúcar
Fatiga suprarrenal
RUDIMENTOS SOBRE LA QUÍMICA CEREBRAL
Neurotransmisores: mensajeros del cerebro
Limpiar y regular el sistema
La regulación a la baja
La regulación al alza
Los síntomas de abstinencia
La serotonina
Cómo funcionan los antidepresivos
La betaendorfina
El azúcar y el incremento de la betaendorfina
El azúcar y la angustia por aislamiento
El azúcar y la indefensión aprendida
¿Por qué renegar del azúcar?
Las ansias y la recaída
El dilema de la persona sensible al azúcar
Recuperar el equilibrio
EL PRIMER PASO: COMENZAR
Esto no es una dieta
Da un paso tras otro
Los siete pasos hacia el bienestar
Paso 1: Toma un desayuno que contenga proteínas todos los días
1. Toma la cantidad adecuada de proteínas
2. Come dentro de la primera hora después de despertarte
3. Incluye un carbohidrato complejo en tu desayuno
4. Desayuna todos los días
Algunas ideas magníficas para el desayuno
EL SEGUNDO PASO: LLEVAR UN DIARIO DE ALIMENTOS Cómo empezar
Cómo escribir en el diario de alimentos
Qué hacer si no sabes cómo te sientes
Aprende a leer tu cuerpo
EL TERCER PASO: TRES COMIDAS AL DÍA Tomar una cantidad adecuada de proteínas en cada comida
Alimentos con proteínas
Una proteína que incrementa la serotonina
¿Y qué pasa con el colesterol?
Comer a intervalos regulares
Tomar tres comidas al día
Si tienes que comer sobre la marcha
Haz tres cosas solamente
Los pasos cuarto y quinto: vitaminas, patatas y alimentos «marrones»
Vitaminas para curarte
Por fin, la patata
Echar una mano al triptófano
Azúcares simples
Los alimentos blancos
Los alimentos marrones
Los alimentos verdes
Más acerca de la fruta
Cambia lo que comes
EL SEXTO PASO: LIDIAR CON LOS AZÚCARES
Prescindir de los azúcares
Tras la pista de los azúcares secretos
Tómatelo con calma
El próximo paso
Adiós a los azúcares
Planifica tu desintoxicación del azúcar
¡Manos a la obra!
EL SÉPTIMO PASO: REVIVIR
SOBRE LOS SENTIMIENTOS Y LAS EMOCIONES
Más sobre las emociones básicas
Dónde residen las cuatro emociones
Cómo se crea la herida
CONVERTIR LA ADICCIÓN EN RECUPERACIÓN
SANAR EL CUERPO
LA BASE CIENTÍFICA DE LA SENSIBILIDAD AL AZÚCAR
Los aspectos científicos
El mal funcionamiento de los carbohidratos
El nivel de serotonina afecta al estado de ánimo y el comportamiento
El nivel de betaendorfina afecta al estado de ánimo y el comportamiento
Una solución
GLOSARIO
BIBLIOGRAFÍA
RECURSOS
Sitios web
Newsletter
George’s Restore®
Herramientas motivacionales
Libros
Audios
Grupos de apoyo
Pérdida de peso
Seminarios
Clases en línea
Consultas con Kathleen
Tienda Radiant Recovery®
SOBRE LA AUTORA
ÍNDICE TEMÁTICO
NOTAS
Más patatas y menos Prozac está dedicado a las incontables personas cuyo enorme afán por sanar nos conduce a todos nosotros a profundizar en la búsqueda de una solución capaz de cambiarles la vida.
AGRADECIMIENTOS
La idea de este libro comenzó hace muchos años con un grupo de hombres y mujeres que, en el norte de California, participaron en un programa de tratamiento para conductores ebrios tras no haber obtenido resultados con su participación en otros programas. Lo habían intentado todo, se sentían muy mal y estaban dispuestos a abordar su curación de una manera nueva. Su búsqueda de recuperación me llevó a la mía. El viaje que compartimos fue el inicio de lo sucedido durante los más de veinte años transcurridos desde que Potatoes Not Prozac se publicó por primera vez. *
Cuando vio la luz la primera edición, me propuse crear una comunidad de curación en línea para facilitar que personas de todo el mundo compartieran sus experiencias entre sí. Diez años después, había leído más de medio millón de cartas y correos electrónicos llegados de todas partes. Ahora, veinte años más tarde, esta cantidad se aproxima al millón, ya que el poder de los pasos originales sigue cambiando la vida de la gente. Muchos de los que empezaron con el programa por aquel entonces siguen por aquí, presentes y ayudando a otras personas.
Y lo que es aún más importante, la curación continúa. Carolyn Reidy, de Simon & Schuster, tuvo la visión desde el inicio de esta, y su disposición a crecer con ella es un regalo para todos. Mi nueva editora, Emily Graff, puso el corazón en el desarrollo de esta nueva edición (en inglés), que muestra lo lejos que podemos llegar con el paso 7 todos los que creemos que la comida es un recurso sanador.
Un golden retriever en proceso de entrenamiento aún yace a mis pies por la mañana mientras vuestras voces se entrelazan como palabras escritas. El diálogo continúa y la sabiduría ha aumentado. Mi gratitud es extensa y profunda.
* El volumen que tienes en tus manos es la traducción de la edición revisada y actualizada del libro original (N. del T.).
PRÓLOGO
Aunque pensamos que el azúcar es un alimento, en realidad es una droga, una sustancia externa que actúa, en el cerebro y el resto del cuerpo, sobre los receptores celulares diseñados para recibir una sustancia química interna llamada glucosa. Dado que la glucosa suele ser el único combustible que el cerebro puede usar y es fundamental para la claridad mental, los estados de ánimo y la liberación controlada de energía en el organismo, me asombra la generosidad con la que ponemos su sustituto inferior, el azúcar, en todo, desde la comida que va a ser el desayuno de nuestros hijos hasta el kétchup. Si se quisiera introducir el azúcar en el mercado en la actualidad, probablemente sería difícil que superara los requisitos establecidos por la Administración de Medicamentos y Alimentos estadounidense (FDA, por sus siglas en inglés).
Al igual que muchas drogas que actúan a través de receptores, el azúcar tiene un efecto paradójico caracterizado por dos fenómenos. En primer lugar, cuanta más droga se ingiere, menos producen el cerebro y el resto del cuerpo el análogo interno de esa droga. En segundo lugar, los receptores del azúcar o de cualquier otra droga se vuelven menos sensibles, y a veces disminuyen en número, como protección contra esa sustancia que los bombardea. Es fácil que nos volvamos físicamente dependientes del azúcar exógeno para estimular el estado de ánimo, pero nuestro hábito ahora nos induce depresión en lugar de bienestar y nos produce agotamiento y ansiedad en lugar de proporcionarnos una explosión de energía. Hace tiempo que sospecho que el aumento de la depresión clínica en nuestra sociedad está relacionado con el incremento del consumo de azúcar.
Por tanto, experimenté una gran emoción cuando conocí los esfuerzos de Kathleen DesMaisons para desarrollar una hipótesis de trabajo sobre la sensibilidad al azúcar y su papel en el comportamiento adictivo. He estado al tanto de su trabajo durante muchos años. Su visión, su calidez personal y su compromiso apasionado con la búsqueda de respuestas siempre me han conmovido. Ahora, con Más patatas y menos Prozac, traslada su visión a una guía concreta y específica que lleva sus habilidades clínicas a un público más amplio.
La doctora DesMaisons tiene un don único para tomar ideas muy complejas y hacerlas accesibles para las personas normales que intentan sentirse mejor. Su tesis es persuasiva. Su combinación de experiencia clínica, honestidad personal y curiosidad científica ha aportado verdaderos beneficios a sus pacientes. Si bien los casos siguen siendo anecdóticos desde una perspectiva científica, son potentes. Como sugiere la doctora DesMaisons, algo está sucediendo en la relación entre la alimentación y el comportamiento, algo que está más allá de lo que las investigaciones científicas ya han demostrado sobre la relación entre la bioquímica y el estado de ánimo.
Como científica, nunca podría considerar que el tamaño de la bolsa para los dulces de Halloween que llevaba de niña pudiese tener algún significado. Pero como mujer que ha lidiado con algunos de los problemas de los que habla la doctora DesMaisons, no descartaría sus ideas con tanta rapidez. A veces, la ciencia se ve impulsada por pioneros que organizan los estudios de nuevas maneras y hacen preguntas desde perspectivas inesperadas. Los aspectos científicos se pondrán a prueba en el laboratorio, pero el impacto diario de Más patatas y menos Prozac se comprobará en los corazones y los cuerpos de aquellos que responden al perfil que la doctora DesMaisons ha descrito tan bien.
Los alimentos pueden actuar como drogas, y debemos ser conscientes de cómo nuestros estados de ánimo y nuestra fisiología –mental y física– están tan inextricablemente entrelazados que lo que comemos y cómo lo comemos puede tener un enorme impacto en nuestra vida. Recomiendo encarecidamente Más patatas y menos Prozac, pues creo que contiene información novedosa e importante para todos, desde el nutricionista más perfeccionista hasta el individuo de a pie que está comenzando a darse cuenta de que lo que comemos y la forma en que comemos ayuda a explicar por qué nos sentimos como nos sentimos.
CANDACE B. PERT (1946-2013)
Autora de Molecules of Emotion: Why You Feel the Way You Feel [Moléculas de la emoción: por qué te sientes como te sientes].
C. B. Pert fue neurocientífica y farmacóloga, profesora de investigación del Departamento de Fisiología y Biofísica del Centro Médico de la Universidad de Georgetown
INTRODUCCIÓN
Antes que nada, permíteme ponerte en antecedentes en cuanto a mi programa destinado a curar la sensibilidad al azúcar. A la hora de decidir si confiar o no en un programa terapéutico, es útil conocer el contexto. ¿Cómo puedes saber si este programa funciona? La ciencia, así como veinte años de experiencia directa, tienen la respuesta. Es un programa fiable, maduro y probado, y funciona como ningún otro.
La ciencia
La ciencia es una herramienta emocionante y valiosa para ayudarte a comprender el cuerpo humano. Miles de hombres y mujeres trabajan en laboratorios de todo el mundo para responder preguntas sobre cómo funciona. Cada conjunto de experimentos requiere una cuidadosa reflexión, ya que los científicos deben diseñar estudios para evaluar claramente las hipótesis y elaborar respuestas fiables. Cada vez que se publica un resultado en una revista profesional se añade una pequeña pieza al puzle de la historia que explica cómo funciona tu cuerpo.
El punto fuerte de este proceso reside en las pruebas rigurosas y el diálogo científico que tienen lugar a lo largo del tiempo. Sin embargo, una de las limitaciones que presenta es que se basa en datos más que en personas reales que viven vidas complejas y desordenadas. Los científicos a menudo examinan un solo aspecto en cada ocasión, mientras que los médicos que atienden a pacientes trabajan con el «caos» de la vida cotidiana.
Cuando inicié este programa, estaba dedicada al ejercicio práctico de la medicina en el terreno de la adicción. Puse años de escucha sobre la mesa. Había trabajado en los campos de la salud mental, la nutrición y las políticas públicas. Había puesto en marcha y administrado un centro de tratamiento para las adicciones y había trabajado con varios miles de pacientes.
Luego, empecé a investigar los aspectos científicos que hay detrás de la adicción al azúcar. Fue todo un proceso.
Mi formación no era tradicional; era interdisciplinaria. En lugar de entrar en un campo, quería crear uno. En lugar de limitar mi trabajo académico a responder una pregunta, quería encontrar la respuesta a varias. Abordé la literatura científica desde una perspectiva no ortodoxa y comencé a leer la que se publicaba en varios campos: las adicciones, la psicología, la nutrición y la neurociencia. Aquí están los hechos que reuní y sobre los que comencé a escribir en la primera edición de este libro:
El cerebro de los alcohólicos es diferente de otros cerebros. Esta configuración especial se hereda.
Hay personas que son sensibles a los carbohidratos y pasan a tener más azúcar en sangre de lo normal al comerlos.
Cuando es necesario, el cerebro libera opioides, y estos pueden afectar a nuestras elecciones alimentarias.
El azúcar actúa como una droga opioide (como la morfina y la heroína) en el cerebro.
Los tipos de alimentos que comemos y el momento en que los comemos pueden influir en nuestro estado de ánimo.
En 1996 todos estos hechos ya habían sido establecidos por la literatura científica, pero la naturaleza misma de la investigación científica, que analiza un solo aspecto en cada ocasión, implicaba que quienes realizaban los estudios sobre el alcohol no miraban los hallazgos obtenidos en el campo de la nutrición, y que quienes investigaban sobre nutrición no atendían a las cuestiones genéticas. Nadie había dado el salto de considerar que el azúcar era la droga de entrada para otras sustancias adictivas.
Debido a que mi experiencia clínica se basaba en escuchar las historias de los pacientes sobre sus vidas complejas y desordenadas, que no se podían dividir claramente en categorías científicas separadas, pude concebir una teoría que tuviese en cuenta todas las disciplinas relevantes. Mi hipótesis de trabajo era esta:
Existe una afección bioquímica hereditaria llamada sensibilidad al azúcar que tiene unos efectos predecibles y específicos sobre el cerebro y el comportamiento de la persona. Qué alimentos come un individuo sensible al azúcar y cuándo los come lo afecta profundamente.
El azúcar tiene, en el cuerpo humano, el mismo efecto analgésico y euforizante que los medicamentos opioides. Estos efectos farmacológicos del azúcar son mayores en las personas sensibles al azúcar. La adicción al azúcar, como la adicción a las drogas, es real y puede abrir la puerta a otras adicciones.
Cambiar lo que come una persona sensible al azúcar y cuándo lo come puede tener un gran efecto en su bienestar y su comportamiento.
Usando este modelo de trabajo, escribí Potatoes Not Prozac, cuyo tema, a pesar del título, era el tratamiento de la adicción al azúcar y curar la sensibilidad al azúcar. Desde la primera edición del libro en inglés, en 1998, han cambiado muchas cosas. La ciencia continuó haciendo preguntas y encontrando respuestas. A principios del año 2000, Bartley G. Hoebel, investigador jefe en la Universidad de Princeton, se enteró de la hipótesis que yo había desarrollado sobre la sensibilidad al azúcar y decidió ponerla a prueba en su laboratorio. En 2002, Carlo Colantuoni, alumno universitario de Hoebel, publicó un artículo en el que confirmaba que un conjunto de ratas se habían vuelto adictas al azúcar. Lo tituló «Pruebas de que la ingesta intermitente y excesiva de azúcar causa dependencia endógena respecto de los opioides». Al año siguiente, Nicole Avena, una de las alumnas de Hoebel recién licenciadas, empezó su carrera profesional centrándose en la adicción al azúcar. Desde entonces ha publicado más de setenta artículos sobre el tema y está a la vanguardia del planteamiento de preguntas clave sobre neurociencia nutricional.
Y se siguieron realizando estudios. En 2005, Cyrilla Wideman, profesora de la Universidad John Carroll, publicó los resultados de un estudio que demostraban que los efectos de la adicción al azúcar, su abstinencia y su recaída son similares a la adicción a las drogas, su abstinencia y su recaída. (El artículo se tituló «Implicaciones en la salud humana de un modelo animal de adicción al azúcar, abstinencia y recaída»). Actualmente no solo se usa la denominación adicción al azúcar en revistas científicas revisadas por pares, sino que se usa sin problema con los humanos. Una revisión actual de la literatura habla de la adicción al azúcar como un hecho conocido en las investigaciones realizadas con animales y humanos; además, explora el impacto de la adicción al azúcar en el comportamiento.
En 2015, los científicos mapearon las variaciones genéticas en los receptores opioides mu y su relación con la adicción a la heroína. Resulta que la heroína y el azúcar afectan a los mismos neurotransmisores.
El azúcar afecta al sistema opioide endógeno, los analgésicos propios del cerebro que mencioné en la primera edición de este libro. Candace Pert, la mujer que identificó por primera vez esos receptores, escribe en el prólogo de esta obra: «El impacto diario de Más patatas y menos Prozac se comprobará en los corazones y los cuerpos de aquellos que responden al perfil que la doctora DesMaisons ha descrito tan bien». Acuñé la denominación sensibilidad al azúcar en la primera edición de este libro para referirme a los humanos que son especialmente sensibles a los efectos del azúcar. Esta sustancia es una droga, y para quienes son sensibles a ella, la adicción al azúcar puede ser mortal.
Mientras la ciencia se ponía al día, la primera edición ofreció a sus lectores una forma de comprender lo que estaba sucediendo en su cuerpo sensible al azúcar y una manera de curarse a sí mismos. La gente encontró el libro y empezó a conectar conmigo y entre sí a través de mi sitio web Radiant Recovery ® (‘recuperación radiante’). El gran éxito que había visto con los alcohólicos en mi clínica lo estaba viendo ahora con adictos al azúcar, individuos que comían compulsivamente, personas que padecían el efecto yoyó al hacer dieta o pacientes con trastornos alimentarios, que sufrían depresión o que habían recibido muchos otros diagnósticos. Todos ellos se sintieron enormemente aliviados al descubrir que su adicción al azúcar era real, que no eran solo «golosos». Igual que ocurrió cuando Alcohólicos Anónimos redefinió el alcoholismo como una enfermedad, cuando expliqué que la adicción al azúcar es causada por un desequilibrio químico, y no tiene nada que ver con un defecto del carácter, los individuos sensibles al azúcar quedaron repentinamente libres de la condena social (y la autocondena). Pero los aspectos científicos solamente eran una parte de la historia.