Kitabı oku: «Punto de encuentro»

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Punto de encuentro: reflexiones sobre la construcción de paz en el Centro Poblado Héctor Ramírez / Laura Fonseca y Natalia Reinoso (editoras académicas); prólogo de Andrei Gómez-Suárez. -- Chía: Universidad de La Sabana, 2020

142 páginas; 17 x 24 cm.

Incluye bibliografía

ISBN: 978-958-12-0561-5

E-ISBN: 978-958-12-0562-2

DOI: 10.5294/978-958-12-0561-5

1. Paz 2. Educación para la paz 3. Mantenimiento de la paz 4. Solución de conflictos I. Fonseca, Laura II. Reinoso, Natalia III. Universidad de La Sabana (Colombia). IV. Tit.

CDD 303.69

CO-ChULS


RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS © Universidad de La Sabana Facultad de Psicología © José David Amorocho © María Guadalupe Báez © Laura Bello Urbina © Francy Lorett Beltrán © Mónica Carreño © Santiago Castro Reyes © María Fernanda Echeverri García © María Alejandra Fino Carantón © Laura Fonseca © Santiago Garzón Martínez © Andrei Gómez-Suárez © Martha Rocío González Bernal © Mónica González Gort © Andrés Lagos González © Sara Martínez Romero © Federico Montes © Natalia Reinoso © Diego Efrén Rodríguez Cárdenas © Laura Camila Sarmiento M. © Juliana Sierra © Miguel E. Uribe Moreno © Diana Vernot © Ana María Vidales © María Camila Villarraga Gómez © Daniela Zambrano
EDICIÓN Dirección de Publicaciones. Campus del Puente del Común Km 7 Autopista Norte de Bogotá Chía, Cundinamarca, Colombia Tels.: 861 55555 – 861 6666, ext. 45101 www.unisabana.edu.co https://publicaciones.unisabana.edu.co publicaciones@unisabana.edu.co Primera edición: septiembre de 2020 ISBN 978-958-12-0561-5 E-ISBN 978-958-12-0562-2 DOI: 10.5294/978-958-12-0561-5 Número de ejemplares: 1000 ASISTENTE EDITORIAL Santiago Castro Reyes CORRECCIÓN DE ESTILO Manuel Romero DISEÑO DE COLECCIÓN Y DIAGRAMACIÓN Boga Visual MONTAJE E ILUSTRACIÓN DE CUBIERTA Camilo Gómez, Boga Visual DISEÑO DE ILUSTRACIONES María Alejandra Fino Sebastián Quintero
HECHO EL DEPÓSITO QUE EXIGE LA LEY Queda prohibida la reproducción parcial o total de este libro, sin la autorización de los titulares del copyright, por cualquier medio, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático. Esta edición y sus características gráficas son propiedad de la Universidad de La Sabana. Diseño epub: Hipertexto – Netizen Digital Solutions

CONTENIDO

Prólogo

ANDREI GÓMEZ-SUÁREZ

Introducción al Encuentro: enseñar psicología comunitaria para la construcción de paz en Colombia

NATALIA REINOSO Y LAURA FONSECA

VALORES

Pronombres personales y no tan personales

JULIANA SIERRA

¿Es cuestión de voluntad?

ANDRÉS LAGOS GONZÁLEZ

Un verdadero asalto a la psiquis colectiva

FEDERICO MONTES

Participación en prácticas comunitarias y el aprendizaje del ser

DIEGO EFRÉN RODRÍGUEZ CÁRDENAS

RUTAS Y CAMINOS

Los ojos de María Aguabonita

DANIELA ZAMBRANO

De abismos a grietas

SANTIAGO CASTRO REYES

A pocos tintos

SARA MARTÍNEZ ROMERO

Entre el sueño y la realidad

MARÍA ALEJANDRA FINO CARANTÓN

Recorridos en el ETCR Héctor Ramírez de Agua Bonita: caminar y narrar el espacio desde el encuentro

DIANA VERNOT

REFLEJOS

Donde el río se divide

MARÍA CAMILA VILLARRAGA GÓMEZ

Entre el sur de Bogotá y La Montañita (Caquetá)

FRANCY LORETT BELTRÁN

Seres de monte

MARÍA FERNANDA ECHEVERRI GARCÍA

Traspasar muros: caminos de libertad

JOSÉ DAVID AMOROCHO

Historias de vida y narrativas como caminos de humanización

LAURA CAMILA SARMIENTO M.

DESMITIFICACIÓN

La caverna que es Colombia

LAURA BELLO URBINA

Desdibujar imaginarios sin borrar las diferencias

MÓNICA GONZÁLEZ GORT

Para curar el desacierto se receta un Aguabonita

ANA MARÍA VIDALES

Desmitificar, un compás a dos tiempos

MIGUEL E. URIBE MORENO

ARTEFACTOS

Contraseñas

SANTIAGO GARZÓN MARTÍNEZ

El glosario de una vida

MARÍA GUADALUPE BÁEZ

Las rayas del tigre

MÓNICA CARREÑO

El desarrollo de la comunidad ETCR Héctor Ramírez: un análisis a partir de la psicología cultural

MARTHA ROCÍO GONZÁLEZ BERNAL

NOTAS AL PIE

AUTORES

Este libro es el primer producto derivado de la alianza colaborativa entre el Centro Poblado Héctor Ramírez, la Cooperativa Multiactiva para el Buen Vivir y la Paz del Caquetá (COOMBUVIPAC) y la Facultad de Psicología de la Universidad de La Sabana. En agosto de 2020, la Fundación Spencer (Estados Unidos) otorgó un financiamiento por 3 años para la consolidación de un proyecto educativo que sirva como base para la Escuela Popular Integral en el Centro Poblado. Esta financiación ha sido resultado de los procesos colectivos entre profesoras, estudiantes y líderes comunitarios, y del compromiso de las directivas de la Facultad de Psicología y de la Universidad de La Sabana.

La articulación entre las narrativas de los y las estudiantes y miembros de la comunidad y los análisis de académicos es un ejemplo de una universidad de tercera generación comprometida con la vinculación entre docencia, investigación y proyección social. Así, este trabajo colectivo ha permitido identificar necesidades y, de manera conjunta, soñar y ahora sentar la base de la primera Escuela Popular Integral, propia y pertinente que recoge saberes campesinos, farianos y comunitarios para la construcción de paz.


PRÓLOGO

¿Es posible la reconciliación en Colombia? Después de tantos intentos fallidos de poner fin a la guerra en Colombia, uno termina por pensar, a veces, que estamos condenados a la violencia. El escenario actual de posconflicto con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) no es la excepción. La dejación de armas por parte de las FARC-EP se ha visto opacada por cifras escalofriantes: casi doscientos exguerrilleros víctimas de homicidio y centenares de desplazamiento forzado, que hoy se encuentran en los cinturones de miseria de las ciudades, donde la desconfianza por su presencia abunda.

Sin embargo, este libro muestra que la reconciliación sí es posible. Lo hace de una manera seria, pero profundamente emotiva. Su aporte no es solamente mostrar una apuesta creativa y arriesgada de transformación social, liderada por unas profesoras de psicología social de la Universidad de La Sabana, sino revelar el primer paso que millones de colombianos pueden dar si quieren evitar que las siguientes generaciones sigan atrapadas en una guerra en la que pierde toda la sociedad.

Ese primer paso pasa por el encuentro con el otro. Solo así es posible revaluar nuestros prejuicios y reconocer nuevos valores compartidos, tejer nuevos significados para abrir nuevos caminos, hacer una introspección para sorprendernos al ver que lo que nos separa también puede unirnos, desmitificar los estereotipos para rehumanizarnos mutuamente y descubrir nuevos artefactos para transformarnos colectivamente.

En este libro un grupo de estudiantes de la Universidad de La Sabana describe el primer encuentro con exguerrilleros de las FARC-EP. Sus escritos nos transportan al Caquetá, donde de su mano podemos ver los cultivos de piña, los animales, los fogones y saborear los tintos durante su estadía en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación Héctor Ramírez. A través de sus recuentos podemos presenciar sus diálogos con exguerrilleros y ser espectadores de cómo se desmontan prejuicios, se recuperan memorias y se revalúan certezas. Vislumbramos así la potencia de un cambio cultural profundo, ya que el reconocimiento del otro implica, sin lugar a dudas, un cambio propio, en nosotros.

Pero el libro no se queda en estos bellos escritos creativos de los estudiantes. Reflexiones académicas acompañan cada sección y le permiten al lector entender la magnitud del encuentro, no solo a nivel individual e interpersonal, sino también a nivel social. Además, el escrito de Federico Montes, un excombatiente de las FARC-EP, revela que el proceso de transformación fue de lado y lado. No solo los estudiantes volvieron distintos a Bogotá, también los exguerrilleros se quedaron revaluando sus propios prejuicios en el Caquetá.

Tristemente, la estigmatización de exguerrilleros de las FARC-EP ha contribuido a ahogar en sangre la implementación del acuerdo de paz. No obstante, el impacto negativo va más allá del horror de sus asesinatos, la incapacidad de amplios sectores de colombianos de reconocer a los exguerrilleros de las FARC-EP como un sector más con deberes y derechos de la sociedad colombiana ha contribuido a limitar y debilitar el potencial transformador del acuerdo de paz que buscaba avanzar una reforma rural integral, ampliar la participación política, solucionar el problema de las drogas ilícitas y satisfacer los derechos de las víctimas.

Las reformas inconclusas han nutrido la paquidermia institucional, en la que quienes más pierden son los campesinos, los afrocolombianos, los indígenas, las mujeres, las personas LGTBI y las nuevas generaciones. Los asesinatos de líderes sociales son un nuevo ciclo de violencia. Pero Colombia no está condenada a este destino. Si algo muestra este libro es que al ir al encuentro con el otro podemos reinventarnos. Imagino a quienes escribieron este libro trabajando hoy para llevar al país por otro rumbo. Espero que este libro sea leído por muchos adultos, para aprender de estos jóvenes y dar el primer paso para que sus aspiraciones se hagan realidad.

La reconciliación es posible en Colombia, pero no va a ocurrir de la noche a la mañana, necesita de un cambio profundo de la mayoría de la sociedad. Las páginas de este libro son un archivo de un momento histórico que muestra que este cambio es posible.

ANDREI GÓMEZ-SUÁREZ

Investigador asociado en Memoria y Reconciliación en Colombia Universidad de Bristol (Reino Unido) Londres, 31 de mayo del 2020

Introducción al Encuentro: enseñar psicología comunitaria para la construcción de paz en Colombia

NATALIA REINOSO Y LAURA FONSECA

EL CONTEXTO DEL ENCUENTRO

En diciembre del 2018 desarrollamos por primera vez la electiva profesional Psicología Comunitaria Aplicada al Posconflicto, en el Centro Poblado Héctor Ramírez,1 en respuesta a la convergencia de múltiples intereses: en primer lugar, el de los estudiantes para fortalecer sus competencias profesionales en psicología social y aportar a la construcción de paz en Colombia; en segundo lugar, la voluntad de los líderes del Centro Poblado Héctor Ramírez por articularse con las universidades y la sociedad en general para la consolidación de su proyecto político de buen vivir2 al margen de las armas, y en tercer lugar, a una apuesta de la Facultad de Psicología por fortalecer la relevancia práctica de la formación, y la del Departamento de Psicología Social por dirigir la investigación y la docencia al servicio de los procesos comunitarios.

Para los estudiantes, pensar en escenarios prácticos y, particularmente de reconciliación, en un principio parecía lejano. Estaban acostumbrados a leer sobre escenarios de guerra y los retos de la construcción de paz desde propuestas teóricas generales. Sin embargo, no habían tenido espacios prácticos diferentes a la ciudad y pueblos aledaños, con los que están familiarizados. La noticia de una electiva profesional que les diera la oportunidad de explorar nuevos territorios parecía atractiva para quienes querían comprender la teoría desde la práctica: casi el doble del cupo máximo de estudiantes se postuló para inscribirse en la materia a pesar de los costos (no solo económicos) que implica este esfuerzo.

Esta primera experiencia de formación inauguró un proceso de investigación-acción basado en la comunidad, en el que la relación colaborativa entre los miembros de la academia y los actores locales es eje del conocimiento emergente (Israel, Schulz y Parker, 1998). Al tiempo, dio los cimientos para la construcción de un escenario de aprendizaje-servicio en el que la academia desarrolla sus prácticas educativas en el trabajo con las comunidades hacia objetivos conjuntos (Lalueza, Sánchez-Busqués y Padrós, 2016; Trigos-Carrillo, Fonseca y Reinoso, 2020). La alianza forjada en ese primer encuentro ha permitido vincular nuevos escenarios de formación de la Facultad a la construcción de un proyecto común: la materia continúa ofreciéndose como electiva intersemestral, nuevas profesoras articulan líneas de trabajo con las iniciativas del Centro Poblado, y el semillero de Acción Social y Comunidades ha recibido nuevos estudiantes que lideran trabajos de investigación y gestión de proyectos, fruto de la alianza entre la Facultad y el centro.

Esta iniciativa de la Facultad responde a la misión de la Universidad de La Sabana de fomentar “el trabajo vivido como servicio y medio para construir una sociedad justa, pacífica y solidaria”, y a los lineamientos que buscan consolidar la Proyección Social Universitaria en el ejercicio articulado de la docencia y la investigación, orientando los procesos académicos hacia la solución interdisciplinar de problemas complejos del contexto colombiano (Universidad de La Sabana, 2017). En este camino hacia la consolidación como universidad de tercera generación (Velázquez, 2019), asumimos el reto de desafiar la tradición universitaria humboldtiana bidimensional para articular la investigación, la docencia y la solución práctica a problemas reales en un ejercicio en el que la generación de conocimiento se co-construye generando una nueva ciencia social contextualizada y concreta (Levin, 2008).

En ese contexto, el entrenamiento en investigación-acción genera un tipo particular de profesional, con habilidades para solucionar problemas y, simultáneamente, reflexionar para la producción de conocimiento que oriente la acción. Así mismo, este entrenamiento exige el diseño de escenarios educativos de praxis que pueden contribuir a la transformación universitaria para la construcción de conocimiento situado y pertinente. Por último, el entrenamiento requiere identificar las habilidades que se deben desarrollar para ser competente en el ejercicio profesional —en este caso del psicólogo comunitario— y que el profesor encarne dichas habilidades evidenciando coherencia pedagógica con sus objetivos de aprendizaje desde el rol docente (Levin, 2008).

¿QUÉ APRENDER –APRENDER A HACER, APRENDER A SER– PARA VIVIR JUNTOS Y EN PAZ?

La formación en psicología comunitaria se orienta al desarrollo de dominios teóricos y prácticos para la transformación social, lo que involucra habilidades para la intervención que se entrelazan con las de la investigación. Si bien los elementos teóricos pueden enseñarse con diversas estrategias pedagógicas en el aula, no sucede lo mismo con las habilidades prácticas del psicólogo comunitario (Nelson y Prillentensky, 2010) o con las habilidades para la investigación-acción en cualquier campo, pues estas se potencian cuando estudiantes y docentes se enfrentan juntos a la solución de problemas reales (Levin, 2008).


Figura 1. Portada del libro construida por el grupo durante el encuentro en Agua Bonita

Teniendo en cuenta que se requiere contar con una experiencia de aprendizaje-servicio comunitaria acompañada por el docente (Nelson y Prillentensky, 2010), la electiva se diseñó siguiendo dos de los principios para el entrenamiento en psicología comunitaria señalados por Evans, Nelson y Loomis (2007): 1) crear con los estudiantes las condiciones de empoderamiento que buscamos generar en la comunidad y 2) promover el involucramiento de los estudiantes en el salón y la comunidad, integrando teoría y práctica.

Precisamente en estos escenarios se desarrollan las competencias profesionales para la praxis, que involucran la efectividad personal (reflexión y concientización personal; habilidades comunicativas como liderazgo y asertividad), el establecimiento de alianzas y colaboración con distintos actores clave y las competencias técnicas relacionadas con la gestión de proyectos, entre otros (Nelson y Prillentensky, 2010). En la misma línea, el aprendizaje de la investigación-acción desarrolla habilidades profesionales centrales, como la escucha profunda, la escritura para la difusión del conocimiento (Pyrch, 2017) y la práctica reflexiva (Herdman-Barcker y Erfan, 2017; Taylor, Rudolph y Foldy, 2017).

Entre todas ellas, la práctica reflexiva es, tal vez, la habilidad más importante del profesional que desarrolla procesos de investigación-acción (Herdman-Barcker y Erfan, 2017). Pero la reflexión aquí no se realiza solo sobre la acción desarrollada o sobre las comunidades: de acuerdo con Taylor et al. (2017), la invitación al cambio social sin la necesaria transformación personal es ineficaz, de manera que la práctica reflexiva debe llevarse a cabo entendiendo que esta implica revisar y aprender acerca de sí mismo, particularmente sobre los propios marcos con los que vemos y a partir de los cuales actuamos en el mundo social.

Los relatos de este libro son fruto de la reflexión sobre la acción que orientó la transformación de cada estudiante como persona y del grupo como comunidad de aprendizaje. Esta praxis hizo tangible el que la psicología comunitaria “empieza en casa”, de manera que los textos delinean el camino del encuentro hacia la necesaria coherencia en lo que somos a nivel profesional, político y personal (Nelson y Prillentensky, 2010).

CÓMO SE CONSTRUYE ESTE PUNTO DE ENCUENTRO

Este libro es resultado de un trabajo colaborativo entre estudiantes, profesoras y actores locales, que da cuenta de la creación de oportunidades de aprendizaje colectivo en el proceso de reflexión-acción (Levin, 2008), así como del proceso de integración del conocimiento y la acción en respuesta a los asuntos que son relevantes para las comunidades. Así mismo, ilustra el carácter bidireccional de la transferencia de conocimientos y habilidades (Israel et al., 1998).

Los relatos que configuran este libro son resultado de las reflexiones de cada estudiante sobre su experiencia de aprendizaje durante el trabajo de campo en el ETCR-HR. Fueron gestados en conversaciones informales en campo y forjados en los escenarios educativos intencionados de reflexión colectiva durante los días de trabajo en el ETCR-HR. En este proceso fue posible ver el trabajo cooperativo que resulta al entender las conversaciones como estrategia pedagógica para aprender sobre la práctica, y que las mismas conversaciones que consolidan la situación de aprendizaje son las que ocurren durante el proceso de investigación-acción y son las que modelan la manera en que el conocimiento se podrá comunicar a otros (Levin, 2008).

La primera versión escrita de los relatos fue compartida oralmente con el grupo de estudiantes y editada a partir de las preguntas y sugerencias de los demás; en los casos en los que se hacía referencia a personas de la comunidad del ETCR, los relatos fueron compartidos con ellos para recibir su consentimiento y aportes. La segunda versión de los escritos fue revisada entre los estudiantes de manera colaborativa y después se compartió con los coordinadores de la biblioteca del Espacio, quienes realizaron su revisión y aprobación.

Con esta versión de los textos, identificamos en una sesión colectiva los temas comunes en las experiencias que cada uno eligió contar y llegamos a consensos sobre las categorías generales con las que nombraríamos los apartados que configuran el libro: “Valores”, “Rutas y caminos”, “Reflejos”, “Desmitificación”, “Artefactos”.

En esta primera visita, en la que no teníamos más propósito que conocernos, el encuentro con “el otro”, la conciencia de la estigmatización y la sorpresa ante la humanidad compartida fueron los temas recurrentes; pero también convergieron las reflexiones sobre el encuentro con uno mismo y sobre los vínculos que se forjan entre estudiantes, y estudiantes y profesoras en este tipo de escenario de aprendizaje. Por ello, acordamos que Punto de encuentro era el título que mejor englobaba la experiencia compartida de aprendizaje en contexto de trabajo comunitario en alianza con el ETCR-HR (véase la figura 1). En el cierre de nuestra visita al Espacio, presentamos el libro en su versión hecha a mano para recibir las percepciones de la comunidad y pedir su aprobación para la publicación.

Este libro es el resultado de un proceso colaborativo, de co-construcción de narrativas sobre el encuentro entre un grupo de estudiantes universitarios y la comunidad fariana en proceso de reincorporación. Cada sección cuenta con un comentario al final, en el que profesores de la Universidad de La Sabana analizan desde su disciplina los relatos de los y las estudiantes y reflexionan sobre ellos. El objetivo de estos comentarios es construir un libro que articule la práctica y las vivencias, con marcos de comprensión propios de las ciencias sociales. A continuación, presentamos las secciones y sus comentarios.

VALORES: CONSTRUCCIÓN IDENTITARIA DESDE LA PRÁCTICA

En teoría, el psicólogo comunitario aboga por valores afines a la liberación y el bienestar personal, relacional y colectivo, y en la intervención debe conocer tempranamente los valores de los colectivos, grupos y comunidades para revisar su convergencia con los propios (Nelson y Prillentensky, 2010). Pero ¿cómo ocurre esto en la realidad? ¿Dónde están escritos los valores de cada quién?

En términos pedagógicos, pensamos que incluso la conformación de grupos con los estudiantes nos podía ayudar a sentar un precedente sobre el conocimiento de otros: al llegar al Espacio tuvimos la tarea de organizar grupos de trabajo de los estudiantes que ya habían establecido sus propias preferencias. ¿Cómo organizamos a los estudiantes en esos grupos de trabajo cuando ellos ya han establecido sus propios grupos de amigos? Entendimos que necesitamos conocernos a nosotros, entre nosotros, como proceso paralelo en el encuentro con otros. De manera que dividimos a los estudiantes en grupos mezclados con personas que sabíamos que no conocían. Por ello, los relatos de esta sección también muestran cómo la experiencia cotidiana compartida facilita el encuentro entre estudiantes y que se conozcan mejor los valores compartidos.

Como señala Diego Efrén Rodríguez Cárdenas en su comentario a la sección, la apuesta metodológica y pedagógica por compartir las prácticas comunitarias cotidianas traerá aprendizajes sobre la cultura propia y la ajena, y permitirá acercarse a la meta compartida de conocernos. Los relatos de Andrés Lagos González y Juliana Sierra dan cuenta de la reflexión sobre la experiencia cotidiana compartida que permitió acercarse a la comprensión de los valores propios de la comunidad y a hacer explícitos encuentros y desencuentros en este nivel.

En el primer capítulo, Juliana Sierra reflexiona sobre los valores de la comunidad que visitó y su articulación con los valores personales y de los otros grupos sociales a los que pertenece. Este acercamiento da cuenta de una mirada que no se centra solamente en el yo, sino que por el contrario busca espacios de encuentro con el ellos. En el segundo capítulo, Andrés Lagos González presenta sus comprensiones sobre los valores centrales que son la base para la co-construcción del ETCR-HR como un espacio social, cultural y político en el proceso de reincorporación. Esta narrativa presenta cómo los valores no se encuentran solamente en el nivel discursivo, sino que se viven en las prácticas cotidianas de la comunidad.

Para finalizar esta sección, Federico Montes, uno de los líderes del Centro Poblado, describe la experiencia vivida en el trayecto hacia el punto de encuentro desde la otra orilla, presentando como punto de partida las nuevas apuestas que la comunidad naciente se esfuerza en lo cotidiano por consolidar. Federico cierra el recuento de aprendizajes mutuos, con la esperanza gestada en esta alianza y materializada en el nacimiento de la hija de Duver y Tatiana, el día de nuestra partida.

RUTAS Y CAMINOS: ¿CÓMO SE LLEGA AL ENCUENTRO?

El diseño de un espacio educativo que promueva la praxis debe proveer escenarios de cuestionamiento, de imaginación y de un lenguaje que permita construir ciudadanos capaces de reflexionar sobre su propia práctica (Freire, 1993). De esta manera, es importante que los estudiantes tengan espacios para analizar los significados alrededor de prácticas, del encuentro en sí mismo y de cómo se llegó allí. Cuando el estudiante asume el rol de sujeto cognoscente y no solamente de actor pasivo que recibe conocimiento, es cuando la educación empieza a tomar sentido (Freire, 1993).

En la misma línea, entendemos con Nelson y Prillentensky (2010) que el aprendizaje de la psicología comunitaria es un “viaje de concientización”, un proceso identitario en el que se forja coherencia entre lo personal, lo profesional y lo político. El punto de partida de cualquiera de los caminos hacia el encuentro es la opción por la toma de conciencia de sí, que ha de ser permanente: la conciencia del punto del camino en el que se encuentra y de lo que se hace para facilitar o entorpecer un acercamiento. Por esto, la atención inicial hacia la comprensión de los procesos comunitarios externos giró rápidamente hacia procesos reflexivos personales: el primer día de trabajo en comités, repartimos las labores y todos salieron animados a encontrarse con esas nuevas personas que añoraban conocer. En el almuerzo, algunos llegaron asombrados a contar las historias de la guerra: las diferencias entre columna, bloque, frentes; las historias de amor, los animales en la guerra; los amigos perdidos y las vidas clandestinas. Otros de sus compañeros los miraban con inquietud y nos preguntaron: “y a nosotros que no nos hablaron, ¿qué hacemos? ¿Qué hicimos mal?”. Tuvimos que repetir esta respuesta múltiples veces: “el encuentro tiene sus propios ritmos: para algunas personas, es importante construir lentamente la confianza e incluso los silencios cuentan en el proceso de conocernos”.

En su comentario sobre los textos de esta sección, Diana Vernot se refiere a la importancia del Espacio y de los recorridos que hicieron los estudiantes para entablar relaciones con la comunidad. La mirada sociológica sobre el encuentro es necesaria para entender la construcción de significados a través de la cotidianidad y la oportunidad de generar contranarrativas, o narrativas alternativas sobre un mismo fenómeno.

Los relatos que se encuentran en esta sección se orientan a los caminos personales que tuvieron que recorrer los estudiantes durante la llegada al ETCR-HR. Daniela Zambrano nos presenta a María Aguabonita, un personaje ficticio que se construye de los múltiples relatos de hombres y mujeres del Espacio Territorial con los que convivió durante dos semanas. A través de este personaje, el relato narra las prácticas e ideas que se entrelazan en la comunidad, así como una mirada a las relaciones de género en el territorio. Santiago Castro Reyes narra un encuentro con un habitante imaginario de Agua Bonita, quien, a través de una conversación con los estudiantes, explica los retos y oportunidades del proceso de reincorporación, así como la importancia de los valores farianos durante el camino. Asimismo, nos deja ver los sentimientos alrededor del encuentro con ese otro lejano, que con el tiempo y por medio del diálogo permite re-conocerse como colombiano.

Finalmente, Sara Martínez Romero y María Alejandra Fino Carantón presentan dos historias con un mismo protagonista: Mogollón. Este miembro de la comunidad se convirtió en uno de los guías en esta experiencia mediante charlas cotidianas y la posibilidad de acompañarlo en sus actividades en la zapatería. Estos relatos reflejan los retos en el encuentro con el otro, la necesidad de entender y aceptar los ritmos de cada persona para entablar conversaciones y conocer diversas maneras de entender la historia del país y los sueños sobre el futuro.

REFLEJOS: CONVERGENCIA DE HISTORIAS PARALELAS

Esta sección representa la posibilidad de encontrarse desde las similitudes y no desde la diferencia. De acuerdo con Nelson y Prilleltensky (2010), el valor de la subjetividad recae sobre tres dimensiones: lo personal, lo interpersonal y lo político. La coherencia entre estas dimensiones posibilita encuentros en los que se reconocen los propios privilegios, así como la oportunidad de encontrar núcleos comunes que facilitan relaciones horizontales.

Como parte de la estrategia curricular de la electiva, decidimos que los estudiantes harían rotaciones diarias por las diferentes actividades del Espacio Territorial. Esto, con el fin de que pudieran conocer diferentes personas, labores y tener acercamientos a los procesos de reincorporación. Esos puntos de encuentro hicieron que los estudiantes entablaran relaciones cercanas con algunos de los exguerrilleros y que compartieran sus historias de vida.

El comentario de Laura Camila Sarmiento M. analiza los procesos de humanización que se logran por medio del encuentro con el otro y que son muy importantes para el caso de Colombia, debido a la histórica construcción de narrativas acerca de las guerrillas como enemigos del Estado. En su análisis, Laura hace énfasis en el valor de las historias de vida para comprender la complejidad del conflicto armado en el país, así como la importancia de la cultura de paz para promover diálogos y encontrarnos desde lo que nos une y no lo que nos divide.

Los capítulos de esta sección abordan los paralelos que hacen los estudiantes de las historias de vida de algunos miembros de la comunidad fariana con sus propias vivencias. Camila Villarraga reflexiona sobre su propia historia familiar y las similitudes en las trayectorias de su abuelo y uno de los integrantes del Espacio Territorial. Este análisis visibiliza los matices de las decisiones de vida que se toman en un país con una historia de conflicto armado de más de cincuenta años. Francy Lorett Beltrán hace una conexión entre las tradiciones culinarias y cotidianas de su hogar y las prácticas en la casa donde fue hospedada. De este modo reflexiona sobre las similitudes de escenarios que son geográficamente distantes, pero cercanos por los significados que se entretejen en el día a día.

María Fernanda Echeverri García plantea su interés por la naturaleza y los animales, como su punto de conexión con los habitantes del Espacio Territorial. A través de las historias de las mascotas de los exguerrilleros puede contar también su historia y encontrar otra manera de narrar la vida en el monte. Finalmente, José David Amorocho explora los relatos entrelazados de Tucán, un exguerrillero que lidera la ebanistería de la comunidad, con su propia historia. El texto busca articular las dos historias a través de la metáfora de la luz y la oscuridad, de buscar nuevos caminos para recorrer y los retos que devienen en el proceso.

DESMITIFICACIÓN: DESDIBUJAR LOS PREJUICIOS

En este apartado convergen relatos honestos de tres mujeres que optaron por compartir el proceso de encuentro con ellas mismas y los imaginarios que tenían sobre las personas que consideraban “otras”.

El componente transformativo de la propuesta pedagógica del aprendizaje-servicio (Jones y Abes, 2004) promueve un “cambio paradigmático” que ocurre cuando, al encontrarse frente a una experiencia confrontadora, los estudiantes reflexionan sobre sus ideas preconcebidas y personalizan al “otro” como resultado de las interacciones cotidianas y los encuentros dialógicos (Kiely, 2005; Mezirow, 2000). Este proceso es valioso pues permite que los dilemas emocionales y cognitivos de los estudiantes, relacionados con sus prejuicios, sean el insumo para desarrollar competencias multiculturales para profesionales que aporten a la construcción de paz en un escenario de posconflicto (Trigos-Carrillo, Fonseca & Reinoso, 2020).

En su comentario, el profesor Miguel E. Uribe Moreno expone los tres relatos como ejemplos de la naturaleza cognitiva y vivencial del prejuicio, su origen y las posibilidades de resolución, pero invita al lector a entenderlos mejor como modelos pioneros en su resolución, y como contribución a la resolución del conflicto.

Los tres capítulos comparten el proceso de toma de conciencia de los estereotipos y de las narrativas que, a través de los medios de comunicación, construyeron sus imaginarios despersonalizados de los exguerrilleros. Las tres autoras comparten la reflexión que les permite descentrarse y tomar decisiones sobre las representaciones que habían forjado de las personas que comienzan a conocer.

Mónica González Gort identifica elementos clave de la representación estereotipada que tanto estudiantes como exguerrilleros tenían sobre “el otro”, y da valor al incómodo proceso de toma de conciencia, deconstrucción y diálogo para el desdibujamiento de los imaginarios que hacen de la diferencia un problema. Ana María Vidales comparte su reflexión sobre los prejuicios que tenía sobre las personas y sus vidas antes de llegar a la comunidad, y cómo se fueron transformando por medio de las interacciones cotidianas. Por su parte, Laura Bello Urbina decide compartir una emoción que parecía no querer abandonarla: el miedo profundo a las “rutas del infierno” y a los “monstruos” que ahora entiende que hemos sido enseñados a temer. Las experiencias y reflexiones compartidas le permiten dar cuenta de la persona que existe detrás del fusil, y entender las cicatrices de la guerra que se extienden a su propia piel y a los territorios nacionales.

La sección extiende a jóvenes y ciudadanos la invitación de Laura a aprovechar el momento histórico del país, valorar la fortuna de narrar encuentros y no enfrentamientos, y la responsabilidad de adueñarnos todos del destino compartido, salir de la caverna y arriesgarnos a ver que puede no haber monstruos cuando la luz ilumina el encuentro de las miradas humanas.

ARTEFACTOS

Un elemento central del proceso de enseñanza-aprendizaje es la posibilidad de que artefactos que parecen imprescindibles en la cotidianidad universitaria acá resulten inútiles. Descansar del rectángulo del aula, el tablero, la pantalla del computador y el celular, e introducir el restaurante y el río como el aula de clase nos permite encontrarnos profesoras con estudiantes del mismo lado, cuando todos tenemos una disposición a un encuentro recíproco. Para esto es necesario ofrecer espacios formativos desde una intención pedagógica clara y en línea con el pensamiento crítico, pero también es imprescindible el compromiso y la entrega de los estudiantes/comunidad para entablar ese diálogo.

En su comentario, la profesora Rocío González analiza desde la psicología cultural las narrativas de Mónica Carreño, Santiago Garzón Martínez y María Guadalupe Báez. El énfasis de este análisis es la mirada sobre el proceso que se vive en Agua Bonita como la construcción de un nicho, donde tanto exguerrilleros como estudiantes adaptan sus prácticas y artefactos para vivir en comunidad. Asimismo, reflexiona sobre la labor etnográfica de los estudiantes y de las posibilidades que brinda este encuentro para su transformación individual.

Así, los artefactos propios del Espacio fueron excusa para acortar las distancias, sembrar la confianza y, como señala Mónica Carreño, construir escenarios amables para compartir lo cotidiano desde la calidez de un café en la madrugada, o el alboroto alrededor del baño de un cachorro amado por habitantes y visitantes. Santiago Garzón Martínez y María Guadalupe Báez elijen las palabras como artefactos para explorar interacciones y cambios que trae la experiencia: Santiago en “Contraseñas”, y María a través de “El glosario de una vida”, reeditado en su viaje al Centro Poblado.

CONCLUSIONES

El elemento que convocó al grupo alrededor de una causa común fue la elaboración de un libro que resumiera la vivencia más importante de cada uno de ellos y que contribuyera a la re-construcción del imaginario sobre la comunidad de exguerrilleros en proceso de reincorporación. Este proceso se materializó a través de un comité editorial que, además de revisar la estructura del texto, obligaba a escuchar para aportar a sus compañeros. Pero escuchar nunca es fácil, y en ocasiones nuestros estudiantes optaron por acelerar el paso con asesorías individuales, evadiendo el esfuerzo de vencer el cansancio que implica escuchar a cada uno del colectivo. El reto no solo de estudiantes en formación sino de la sociedad en general sigue siendo el ejercicio de la escucha activa y propositiva aun en tiempos de desacuerdo o de afán por cumplir objetivos.

El ejercicio de reflexión llevado a cabo durante esta primera experiencia de aprendizaje-servicio de la psicología comunitaria aplicada al posconflicto permitió iluminar la acción y orientar el bucle siguiente de acción-reflexión en tres líneas: en primer lugar, ha permitido precisar las habilidades que aprende un psicólogo comunitario en la praxis en el contexto del posconflicto en Colombia, así como determinar cuáles son los elementos pedagógicos principales para este aprendizaje (Trigos-Carrillo et al., 2020). En segundo lugar, la reflexión permitió delinear los objetivos comunes por construir en alianza entre la Facultad de Psicología de la Universidad de La Sabana y el ETCR, centrados en la construcción de los procesos educativos escolares que permitan la consolidación del buen vivir de la comunidad.

La tercera línea, presentada en este libro, se trata de la reflexión colectiva de estudiantes y profesoras sobre los aprendizajes ocurridos como personas y ciudadanos a partir de la experiencia en el Espacio. Entendemos que en el proceso coyuntural del posconflicto es imprescindible la articulación de la academia con el contexto colombiano, no solo para complementar la formación de los estudiantes en escenarios prácticos, en el que desarrollen competencias y consoliden saberes, sino para apoyar el proceso de construcción de paz que nos compete a todos. Por ello, al compartir nuestros aprendizajes, buscamos que el conocimiento sea acción orientada hacia los fines nacionales de la construcción de una paz estable y duradera: cada relato es una invitación al lector a elegir qué camino está dispuesto a dar hacia un Punto de encuentro que nos permita vivir juntos y en paz.

REFERENCIAS

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Türler ve etiketler

Yaş sınırı:
0+
Litres'teki yayın tarihi:
22 ekim 2025
Hacim:
180 s. 35 illüstrasyon
ISBN:
9789581205622
Telif hakkı:
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