Kitabı oku: «La vuelta al mundo en 80 árboles»
ÍNDICE DE ESPECIES
AMÉRICA AUSTRAL
1. Jacarandá
2. Tipa
3. Lapachillo
4. Lapacho
5. Aruera
6. Ceibo
7. Ombú
8. Palo borracho
URUGUAY
9. Ibirapitá
10. Arrayán
11. Tacuara
12. Butiá
13. Palo de leche
14. Guayabo colorado
15. Palo amarillo
16. Cina cina
17. Canelón
18. Pata de vaca
19. Viraró crespo
20. Sapirandí
21. Curupí
22. Timbó
23. Murta
24. Carne de vaca
25. Laurel blanco
26. Molle ceniciento
27. Árbol del pito
28. Mataojo colorado
29. Baporetí
30. Tarumán sin espinas
31. Espina corona
32. Palma yatay
33. Mataojo
34. Blanquillo
35. Uña de gato
36. Plumerillo rojo
37. Camboatá
38. Anacahuita
39. Sauce criollo
40. Francisco Álvarez
41. Jazmín del Uruguay
42. Chal chal
43. Pindó
AMÉRICA BOREAL
44. Washingtonia
45. Catalpa
46. Liquidámbar
47. Ciprés calvo
48. Palmera de abanico
49. Secuoya roja
EUROPA
50. Roble europeo
51. Algarrobo
52. Sauce blanco
53. Adelfa
54. Olmo
ASIA
55. Níspero
56. Cóculo
57. Coronita de novia
58. Azalea
59. Abelia
60. Fotinia
61. Ginkgo
62. Palmera de abanico china
63. Camelia
64. Parasol de la China
65. Nogal con alas
66. Enebro de China
AFRICA
67. Draco
68. Árbol de perejil
69. Palmera de Senegal
70. Ave del paraíso gigante
71. Aloe
AUSTRALIA
72. Araucaria excelsa
73. Archontofenix
74. Lirio de lanza gigante
75. Kauri
76. Araucaria de Bidwill
77. Pica pica
78. Roble sedoso
79. Boj blanco
80. Pino australiano

¡Te damos la bienvenida!
Con La vuelta al mundo en 80 árboles te proponemos un recorrido por el Jardín Botánico de Montevideo Atilio Lombardo.
En estas páginas encontrarás con 80 ejemplares arbóreos y aprenderás sobre distintas especies autóctonas y exóticas; sobre su origen, su ubicación geográfica habitual, sus diferentes usos y lugar en el ecosistema, así como con historias y leyendas de estos verdaderos monumentos vegetales que se encuentran en el Jardín.

| 1 | JacarandáJacaranda mimosifolia / Bignoniáceas |
Este árbol de follaje caduco está presente de forma nativa en Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay. Puede crecer a un ritmo de 70 cm por año hasta la edad adulta, cuando alcanza una altura de 12 a 15 m, aunque en condiciones ideales puede llegar a los 20 m. Su longevidad se estima entre 40 y 150 años. Su ramificación, abierta y ascendente, da lugar a una copa de poca densidad, globosa e irregular, de unos 10 m de diámetro. Su tronco puede alcanzar unos 70 cm de diámetro y posee una corteza grisácea, áspera y ranurada que en los ejemplares de cierta edad forma placas poliédricas que se desprenden con facilidad. Las hojas brotan al comienzo del verano. Tienen hasta 60 cm de longitud y están compuestas por entre 14 y 24 pares de tallos de los que a su vez brotan hasta 30 pares de folíolos elípticos y puntiagudos, de 8 cm de longitud. Esta especie florece dos veces al año, en primavera y en otoño. Las flores, de una característica e intensa tonalidad violeta, acampanadas, se agrupan en nutridos racimos de hasta 30 cm en el extremo de las ramas. Para florecer con toda su exuberancia necesita de la exposición solar directa.

CURIOSIDADES. El nombre común de esta especie, jacarandá, es una castellanización de un término de la lengua tupí-guaraní, yakara’na, que resulta de la fusión de dos palabras, hakua (‘perfume, aroma’) y renda (‘lugar’). Es decir que allí donde hay un jacarandá el lugar es fragante. En tanto, la lengua mbya-guaraní llama a este árbol ka’i jepopeté, es decir, ‘aplauso de mono’. Esto se debe al fruto del árbol, una vaina leñosa, elíptica, puntiaguda y de bordes ondulados que se abre para liberar sus numerosas semillas aladas. Durante el tiempo que permanece en el árbol, una vez abierta, el entrechocar de las vainas sacudidas por el viento da un indicio para explicar este nombre. El jacarandá forma parte de una de las canciones más populares de la música uruguaya: «Durazno y Convención», de Jaime Roos. En la primera estrofa de la canción aparecen estos versos: «La calle Durazno / muere sin saberlo / cuando se ilumina / toda de lila / en pleno diciembre / a la hora más lenta. / La siesta obligada / del jacarandá». Muchos turistas que llegan a la icónica esquina de Montevideo se asombran cuando no encuentran los jacarandás, pero en realidad no deben buscarlos allí, sino muchas cuadras hacia el este, cuando Durazno se trunca, es decir cuando «muere sin saberlo», al llegar a Bulevar Artigas.

| 2 | TipaTipuana tipu / Fabáceas |
Esta especie es nativa de los bosques subtropicales bolivianos y del noroeste argentino; desde allí fue introducida a Uruguay, Paraguay y Brasil. Su altura varía entre 10 y 25 m, con un tronco de entre 50 cm y 1 m de diámetro. Su corteza es gris oscura. Si se le hacen hendiduras, rezuma una resina rojiza. Posee raíces muy robustas y extendidas. Su tasa de crecimiento anual puede llegar a los 90 cm hasta que alcanza su madurez. A pesar de su velocidad de crecimiento, tiene una longevidad considerable, que va de 50 a 150 años. Presenta una copa densa y amplia. Sus hojas son imparipinnadas, compuestas por un tallo de hasta 20 cm de longitud desde el que brotan entre cuatro y doce pares de folíolos elípticos de hasta 5 cm de longitud y 2 cm de ancho. Los folíolos son de color verde claro, lustrosos por el haz y con una ligera vellosidad en el envés. Las flores aparecen entre los meses de diciembre y enero y se agrupan en racimos de menor longitud que las hojas. Son diminutas, amarillas y acampanadas. Sus frutos son vainas leguminosas con forma de ala, de hasta 7 cm de longitud, que pasan del verde al marrón claro al madurar, con una textura leñosa. Cada vaina contiene usualmente tres semillas rojizas, oblongas y de 6 mm de longitud.

CURIOSIDADES. Esta especie es una pobladora común de algunos barrios de la ciudad de Buenos Aires. Fue llevada allí a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX por el urbanista y arquitecto de origen francés Charles Thays (1849-1934). Una de las particularidades de este árbol es que pierde sus hojas en primavera, no en otoño, dejando sin sombra las calles en verano y oscureciéndolas en invierno. Además, es un árbol que llora. ¿De dónde provienen esas gotas que ocasionalmente sorprenden a los transeúntes? Son producidas por un insecto conocido popularmente como chicharrita de la espuma ―su nombre científico es Cephisus siccifolius―. Durante su etapa ninfal este insecto se alimenta de la savia de los brotes y el llanto del árbol no es otra cosa que la excreción del líquido excedente que va formando una espuma hasta que finalmente precipita. Esta indecorosa llovizna, que no tiene ninguna toxicidad, comienza a fines de octubre y se prolonga hasta los primeros días de diciembre.

| 3 | LapachilloPoecilanthe parviflora / Fabáceas |
Este árbol de follaje perenne se encuentra distribuido en una amplia región de América del Sur que se extiende por Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay. En Uruguay es un poblador frecuente de los montes ribereños del litoral. Su altura varía entre los 4 y 10 m, aunque excepcionalmente puede superar los 15 m. Posee un tronco delgado y de corteza grisácea que suele dividirse muy cerca de la base. Su ramificación, horizontal y ascendente, forma una copa compacta de aproximadamente 4 m de diámetro. Presenta hojas elípticas y lanceoladas, de hasta 5 cm de longitud y de un color verde oscuro, brillante por el haz y más apagado en el envés. Esta especie florece hacia el final de la primavera y el comienzo del verano. Sus pequeñas flores, blancas con tonalidades violáceas, se agrupan en racimos ubicados en el extremo de las ramas. Fructifica en otoño. Su fruto es una vaina leguminosa, chata y ovalada, de 4 cm de longitud, que contiene una o dos semillas y no se abre espontáneamente al madurar. La madera de este árbol es oscura, pesada y muy duradera.

CURIOSIDADES. La alta resistencia mecánica de la madera del lapachillo hace que sea utilizada tanto en la fabricación de muebles como en la construcción. Especialmente en Brasil, también está extendido su uso como árbol ornamental. Además, es una especie de gran utilidad para la recuperación de terrenos degradados.

| 4 | LapachoHandroanthus heptaphyllus / Bignoniáceas |
El lapacho es una especie de follaje caduco, originaria de las regiones tropicales y subtropicales de Sudamérica. En condiciones ideales puede llegar a medir 30 m de altura. En Uruguay es posible encontrarlo en los bosques ribereños del norte del río Uruguay, en los departamentos de Salto y Artigas. Florece a fines del invierno y en las primeras semanas de la primavera, antes de que broten las hojas nuevas. La coloración de sus flores varía entre el rosa intenso y el morado, por lo que es frecuente su uso ornamental. Produce un fruto con forma de vaina alargada, que se abre al madurar y libera alrededor de 150 semillas aladas. Su madera, dura y pesada, es muy resistente al desgaste; por ese motivo se la utiliza para la fabricación de embarcaciones y en la construcción de estructuras que deben soportar la intemperie.

CURIOSIDADES. El lapacho es el árbol nacional de Paraguay, conocido allí con su nombre guaraní tajy, que significa ‘fuerte’ o ‘resistente’. Según la leyenda, antes de que los hermanos Tupí y Guaraní se separaran para recorrer cada uno su propio camino, se presentó ante ellos el dios Tupã y les entregó la semilla del árbol tajy, que él había traído del Yvaga, es decir, del paraíso. Entonces, Tupã les dijo a los hermanos que en cada tierra que conquistaran plantaran aquellas semillas y que de ellas crecería un árbol que les daría una madera fuerte y buena para fabricar canoas, armas, herramientas y chozas. Desde entonces, para los guaraníes el lapacho es un símbolo de su tierra y lo llaman el árbol de Yvaga o el árbol de Tupã.

| 5 | ArueraLithraea brasiliensis / Anacardiáceas |
Este arbusto ―que con frecuencia presenta un porte arbóreo― rara vez supera los 7 m de altura. Suele poseer varios tallos principales de corteza grisácea y rugosa, con un diámetro de hasta 40 cm. Su tortuosa y prolífica ramificación da lugar a una copa amplia y globosa. Sus hojas, persistentes y de color verde oscuro, presentan forma lanceolada o espatulada, de hasta 8 cm de longitud y 2 cm de ancho. Sus nervaduras son amarillentas, muy marcadas; el ápice puede ser obtuso o puntiagudo, y en ocasiones el borde aparece ondulado. Su floración se produce desde bien entrado el otoño hasta el comienzo de la primavera. Las flores se agrupan en racimos y poseen cinco pétalos de color amarillo cremoso; las masculinas presentan diez estambres y un pistilo estéril; las hermafroditas poseen, además, un ovario verde y globoso. Sus frutos aparecen en verano, son drupas globosas y algo chatas, de hasta 4 mm de diámetro, con tonalidades que van del blanco al verde claro. Cada drupa contiene una sola semilla negruzca.

CURIOSIDADES. El nombre del género Lithraea proviene del término de origen mapuche litre, que aquel pueblo utiliza para referirse a un árbol de la misma familia que la aruera, la Lithraea caustica. El litre y la aruera poseen resinas que contienen sustancias alergénicas ―compuestos fenólicos conocidos como catecoles― capaces de causar dermatitis en personas susceptibles a su acción incluso aunque no haya contacto, dado que pueden volatilizarse en días calurosos y sin viento. Por este motivo también se conoce a estas especies como árbol de mala sombra. Un refrán de tradición mapuche dice: «Donde el diablo puso un litre, Dios plantó un palqui». El palqui ―cuyo nombre científico es Cestrum parqui― es un arbusto utilizado tradicionalmente para aliviar la picazón provocada por el litre. La cultura popular establece la costumbre de saludar al árbol al pasar frente a él con fórmulas de cortesía tales como «Buenos días, señora Aruera» o «Buenas noches, señora Aruera». Aunque esta costumbre podría ser considerada parte de una superstición, lo que subyace a ella es la idea de que al encontrarse con este árbol en el campo se debe seguir andando y no detenerse a descansar bajo su copa.

| 6 | CeiboErythrina crista-galli / Fabáceas |
Este árbol de follaje caduco se encuentra distribuido a lo largo de Bolivia, Argentina, Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil. En ocasiones puede alcanzar 15 m de altura. Posee un tronco robusto, de hasta 70 cm de diámetro, corto y tortuoso, que con frecuencia se bifurca cerca de la base. Tiene raíces superficiales y potencialmente invasivas. Sus ramas, gruesas y muy extendidas, están cubiertas de espinas. Su copa tiene una forma irregular, amplia y globosa. La corteza presenta surcos muy marcados, es castaño-grisácea y su consistencia es similar al corcho. Sus hojas, formadas por tres folíolos elípticos y puntiagudos, también tienen pequeñas espinas curvas en el tallo. En primavera y verano el árbol produce una profusa floración. Las flores, de color rojo muy intenso, se agrupan en manojos a lo largo de las ramas y en racimos en los extremos de estas. Sus frutos son vainas arqueadas de entre 10 y 25 cm de longitud y que adquieren una tonalidad negruzca al madurar. Cada vaina contiene hasta doce semillas de color castaño oscuro.

CURIOSIDADES. El nombre del género Erytrhrina proviene del término griego erytrhos y significa ‘rojo’. En tanto, el epíteto correspondiente a la especie crista-galli, procede del latín y significa literalmente ‘cresta de gallo’. La flor del ceibo es la flor nacional de Argentina y Uruguay, y tradicionalmente ha sido utilizada para la fabricación de tinturas. Sus virtudes medicinales provienen de un alcaloide conocido como eritrina, que se encuentra presente en la corteza del árbol. Esta sustancia, extraída mediante decocción o infusión, tiene propiedades analgésicas, antiinflamatorias y antipiréticas. También resulta útil por su acción antibacteriana y antifúngica.

| 7 | OmbúPhytolacca dioica / Fitolacáceas |
Este árbol de follaje caduco puede encontrarse en Argentina, Brasil y Uruguay. Suele presentarse aislado, aunque en Uruguay forma al menos un par de ilustres bosquecitos, uno de ellos en Lavalleja, cerca del cerro Arequita, sobre las márgenes del río Santa Lucía; el otro en Rocha, en la ribera de la Laguna de Castillos. Se trata de un árbol robusto, cuyo tronco puede superar los 4 m de diámetro, con una altura que varía entre los 10 y 15 m. Puede crecer a un ritmo de casi 90 cm por año hasta llegar a su altura máxima y se estima que su longevidad es de entre 50 y 150 años. La base del tronco se engrosa notablemente y de ella puede surgir una docena de brazos de hasta 60 cm de diámetro. Su madera alterna material leñoso con no leñoso, por lo que no posee una gran dureza. Presenta una copa semiesférica. Sus hojas, elípticas y puntiagudas, de hasta 15 cm de longitud, son de color verde claro, lustrosas por ambas caras. Tanto las flores masculinas como las femeninas aparecen en espigas de hasta 10 cm de largo, son de color cremoso, y las masculinas poseen decenas de estambres. El fruto es un denso racimo de hasta 20 cm de largo, formado con bayas verdosas que van oscureciéndose al madurar y contienen las pequeñas semillas de color negro brillante.

CURIOSIDADES. Dos términos guaraníes se relacionan con el nombre común de esta especie. El primero es ïmboú, relacionado con una leyenda ―probablemente apócrifa― sobre el maíz, la lluvia y una mujer que se convierte en un árbol grande para proteger los cultivos; el segundo es umbú, al que generalmente se le atribuye el significado de ‘sombra grande’. Sin embargo, en la obra del etnógrafo paraguayo León Cadogan (1899-1973), titulada Aporte a la etnografía de los Guaraní del Amambaí, Alto Ypané (1962), se afirma que el término umbú designa a cualquier cosa que posea una base o cimiento de gran tamaño. Asimismo, la lengua de la rama guaraní de los mbyá designa a esta especie con la expresión yviyrá yvypy guachú, ‘árbol de pie grande’, sin referencia a su sombra. Otro error popular asociado a esta especie tiene su origen en la composición lírica titulada El ombú (1843) del poeta argentino Luis L. Domínguez (1819-1898), en la que figuran estos célebres versos: «Buenos Aires, patria hermosa / tiene la pampa grandiosa / la pampa tiene el ombú». La verdad es que el ombú no crece en la pampa de modo silvestre, por lo que es probable que el poeta se confundiera con una especie que sí es autóctona de aquella región y que comparte con el ombú algunas de las características de su copa, la Prosopis caldenia.

| 8 | Palo borrachoCeiba speciosa / Malváceas |
Este árbol de follaje caduco se encuentra en áreas selváticas tropicales y subtropicales de Sudamérica. Si bien su altura más frecuente varía entre los 10 y 20 m, en condiciones propicias puede superar los 25 m. Su tronco, que puede medir más de 1 m de diámetro, es capaz de hincharse en su tercio inferior para retener agua. Esta característica lo vuelve muy resistente a los periodos prolongados de déficit hídrico. Su corteza es verde grisácea en la juventud, para volverse más escamosa y oscura con el tiempo. Está cubierta de espinas cónicas que van desapareciendo en los ejemplares añosos. Las espinas también están presentes en las ramas. Sus hojas son palmadas y presentan de 5 a 7 folíolos elípticos de borde dentado y color verde claro. Sus flores son muy vistosas, aparecen en forma solitaria o en grupos de dos o tres, miden hasta 15 cm de diámetro y están formadas por cinco pétalos alargados, amarillentos en la base, blancos con pecas en la zona media y rosado intenso en los extremos; además de un protuberante tubo estaminal. Su fruto es una cápsula oblonga de hasta 20 cm de longitud y 7 cm de diámetro que contiene numerosas semillas, pardas y del tamaño de un garbanzo, envueltas en fibras de apariencia y textura algodonosa.

CURIOSIDADES. Estudios científicos recientes indican que los extractos de la cáscara de esta especie tienen un prometedor potencial antioxidante, dado el alto contenido polifenólico. Esto se alinea con el uso tradicional que se hace de este árbol en la región noroeste del estado brasileño de Río Grande del Sur donde, mediante infusiones, se consume la cáscara con fines terapéuticos para reducir los niveles de colesterol, triglicéridos y glucosa. A su vez, la sustancia esponjosa que recubre las semillas es utilizada como sustituto de la guata, para rellenar almohadones, colchones y muñecos. Su madera ligera era utilizada por la tribu de los wichis, en el Chaco, para fabricar canoas de una sola plaza. La tribu de los wichis atribuyen a este árbol (que llaman yuchán) la creación del río Pilcomayo. Según el mito wichi, en el principio del tiempo toda el agua del mar estaba contenida en un yuchán. Dentro del árbol había un gran pez dorado. Los hombres tenían prohibido pescar aquel pez, pero el héroe Tokjuaj desoyó la prohibición y lanzó una flecha que partió el árbol. Por la abertura se escapó el agua, que llenó los mares. Sin embargo, un torrente persiguió a Tokjuaj, que durante muchos días corrió, escapando del agua que lo perseguía. Según esta leyenda, las vueltas que da el Pilcomayo marcan el camino que recorrió el héroe en su huida.

| 9 | IbirapitáPeltophorum dubium / Fabáceas |
Este árbol de follaje caduco se encuentra distribuido a lo largo la región subtropical atlántica americana. En Uruguay es un poblador frecuente del norte del litoral del río Uruguay y sus islas. Se trata de una especie de gran porte, que puede superar los 25 m de altura en condiciones ideales. Su rápido crecimiento hace que sea útil para recuperar zonas de terreno degradadas. Posee un tronco recto y de corteza grisácea, con una copa amplia y semiesférica. Sus hojas son bipinnadas. Tanto el tallo primario como los secundarios están cubiertos de vellosidades. Los folíolos pueden medir hasta 8 mm de longitud y 3 mm de ancho, de un brillante color verde oscuro por el haz, más pálido y algo velloso por el envés. Florece desde el verano hasta el comienzo del otoño. Sus flores, de vistosas corolas amarillas y 2 cm de diámetro, se agrupan en densos racimos que se ubican en el extremo de las ramas. Fructifica hacia el final del otoño. Su fruto es una vaina achatada, puntiaguda y de bordes afilados, de entre 5 y 8 cm de longitud, que contiene hasta tres semillas. Su madera, de un tono que puede ir del ocre al rosado, es dura y pesada, muy apreciada en carpintería. Tiene una resistencia moderada a la intemperie.

CURIOSIDADES. El nombre común por el que se conoce a este árbol, ibirapitá, es una castellanización del término yvyra pytã, de la lengua guaraní de los mbyá, que significa ‘árbol de madera roja’. Tradicionalmente, este árbol se planta en los patios y jardines de las escuelas públicas, en homenaje al general José Gervasio Artigas. Para honrar al prócer oriental, en 1915 se trajeron retoños de ibirapitá desde Asunción ―según se dice, extraídos del ejemplar ubicado en una quinta junto a la casa presidencial paraguaya, bajo cuya sombra se sentaba Artigas durante su exilio―. Aquel ibirapitá original se encuentra todavía en el patio de la escuela que lleva el nombre de Solar de Artigas. Sus semillas solían ser obsequiadas a los visitantes. Cuando los retoños llegaron a la ciudad de Artigas, se plantaron en una plaza algo descampada y, según se cuenta, en invierno, los vecinos hacían fogatas por la noche para darle abrigo al árbol. Años más tarde el ejemplar fue trasplantado frente a la ex estación de trenes General Artigas de Montevideo, donde permanece hasta la actualidad.

| 10 | ArrayánBlepharocalyx salicifolius / Mirtáceas |
Este árbol de follaje persistente suele presentarse con dimensiones reducidas. En general no supera los 6 m de altura, aunque en condiciones ideales y ubicado en lugares bien resguardados puede llegar a los 15 m. Posee una corteza oscura finamente agrietada y su tronco grueso con frecuencia se bifurca muy cerca de la base. Su ramificación, sumamente profusa y tortuosa, da lugar a una copa extendida e irregular. Sus hojas son delgadas y lanceoladas, de hasta 6 cm de longitud, y no tienen la nervadura central hundida en el haz ―una característica que permite diferenciarla del palo de fierro―. La floración se produce en primavera y hacia comienzos del verano. Las pequeñas flores brotan en grupos de dos o tres, desde la base del tallo de las hojas; poseen 4 pétalos blancos y numerosos estambres muy llamativos. El fruto de este árbol es una baya comestible de color rojo, de 5 mm de diámetro, que se vuelve más oscura al madurar, hacia el final del verano y en las primeras semanas de otoño.

CURIOSIDADES. Recientemente se ha comprobado que el tradicional uso terapéutico de la infusión de las hojas de esta especie tiene un fundamento empírico: tanto el aceite esencial como la tintura elaborada a partir del follaje del arrayán poseen propiedades antiasmáticas, antiespasmódicas y son adecuadas para combatir la tos. Por otra parte, el néctar de sus flores es muy apreciado por la singular mariposa Polibio sangrante, o Phocides polybius, cuyas orugas, además, se alimentan de las hojas de este árbol.

| 11 | TacuaraGuadua chacoensis / Poáceas |
Estas cañas pueden alcanzar 20 m de altura y son perfectamente cilíndricas, con un diámetro de hasta 15 cm en la base. Fuertes y leñosas, poseen de dos a tres espinas ligeramente curvas en cada nudo. Los tabiques entre nudo y nudo son lisos y de tonalidad verde lustrosa. También presenta grandes vainas triangulares que van desprendiéndose. Su follaje es perenne y está formado por hojas lanceoladas de hasta 15 cm de longitud y 5 cm de ancho, con cierta vellosidad en el envés. Originaria de América tropical y subtropical, en Uruguay esta especie está presente en el litoral norte, ya en el límite de su área natural de distribución. Es posible encontrarla en los departamentos de Artigas y Salto, en los montes galería de las costas e islas del río Uruguay. Del mismo modo que en otras especies de bambúes, su floración se produce aproximadamente cada 30 años. La planta se seca luego de florecer. Sus inflorescencias son espigas de 5 cm de longitud formadas por hasta cuatro flores. El fruto, que contiene la semilla, es un grano oblongo de unos 4 mm y de tonalidad rosácea.

CURIOSIDADES. Por su gran resistencia, esta especie es muy útil para su aplicación en construcciones rústicas, así como en la fabricación de diversos utensilios ―los segmentos de caña con un nudo en la base funcionan muy bien como pequeños recipientes―. Un dato importante: los entrenudos contienen agua pura. Estudios recientes han explorado otras posibilidades prácticas relacionadas con la capacidad de esta especie para recuperar terrenos erosionados, dado su aporte de materia orgánica y su sistema de ramificación de hasta un metro de profundidad, que permite la fijación de los suelos. En la misma línea, investigadores argentinos han confirmado que el carbón obtenido a partir de estas cañas tiene interesantes propiedades para descontaminar suelos y cursos de agua polucionados con arsénico.

| 12 | ButiáButia odorata / Arecáceas |
Esta palmera está presente en el noreste de Argentina, este de Uruguay y los estados del centro y este de Brasil. Su altura promedio es de entre 8 y 10 m. El tronco, ensanchado en la base, tiene un diámetro de aproximadamente 30 cm y en su juventud está cubierto de restos de tallos de hojas caídas; estos restos van desprendiéndose con el tiempo. Su corona está formada por unas 20 hojas muy curvadas, de tallo espinoso y hasta 3 m de longitud. A su vez, estas hojas se componen de aproximadamente 50 pares de folíolos de color verde grisáceo dispuestos en forma de «V». Sus flores brotan en primavera y verano desde las ramas inferiores. Son amarillas y se encuentran dispuestas a lo largo de más de cien delgadas ramificaciones en torno a un rígido tallo central de entre 70 cm y 1 m de longitud. Sus frutos aparecen desde el final del verano al comienzo del otoño. Se trata de coquitos de 2,5 cm de diámetro, amarillos o anaranjados, agrupados en densos racimos colgantes. Este fruto es comestible, apto para la elaboración de licor y dulce. Además, al tostar y moler los carozos se obtiene un buen sustituto del café.

CURIOSIDADES. Aunque en Uruguay todavía se la conoce popularmente como Butia capitata, en 2010 la especie recibió su designación actual, es decir, Butia odorata. Se estima que los ejemplares más longevos de esta palmera, ubicados en los palmares del departamento de Rocha, tienen aproximadamente 300 años de vida. A su vez, el registro más antiguo de los coquitos de butiá data de hace 8500 años. Este hecho parece darle la razón al poeta Humberto Ochoa, oriundo de Castillos, autor de «La catedral del palmar», poema en el que aparecen estos versos: «Ven, intérnate conmigo / Recorriendo los palmares / Allí hay místicos cantares / Del primer tiempo testigos...». Los palmares de Rocha se encuentran en serio riesgo. La disminución sostenida de la cantidad de ejemplares es una consecuencia del pastoreo que dificulta la germinación y crecimiento exitoso de las plántulas.

| 13 | Palo de lecheSebastiania brasiliensis / Euforbiáceas |
Este árbol de porte medio no suele superar los 8 m de altura. Su característica más particular es la profusa secreción de látex que es capaz de producir. Formado por agua, grasa, cera y resina gomosa, el látex natural es de color lechoso, lo que explica uno de los nombres populares de la especie: palo de leche. La corteza de este árbol es blanquecina, de tonalidad gris verdosa. Sus hojas, semipersistentes, miden hasta 9 cm de longitud, son elípticas o levemente romboidales y puntiagudas. Poseen bordes dentados de forma irregular. Las flores aparecen en primavera, son verdosas o amarillentas y se agrupan en espigas verticales. Las flores femeninas se diferencian de las masculinas porque cuentan con tres estilos muy prominentes y recurvados. El fruto es una cápsula globosa formada por tres cocos unidos entre sí, lo que le proporciona su particular forma de seis ángulos. Al madurar, en otoño, adquiere una tonalidad parduzca con tintes rojizos.

CURIOSIDADES. El nombre guaraní de esta especie es el término compuesto Ibirá-camgüí, cuyo significado es ‘árbol de leche’. Tradicionalmente se ha utilizado la secreción lechosa de esta especie en el tratamiento del dolor de muelas y como ungüento en callos y verrugas. En tanto, su madera suele ser útil para la confección de mangos de herramientas.

| 14 | Guayabo coloradoMyrcianthes cisplatensis / Mirtáceas |
Este árbol de follaje perenne, habitante de los montes ribereños y serranos, no suele superar los 6 m de altura. Su corteza es lisa, de color castaño rojizo. Al desprenderse, la corteza va dejando parches de color verde grisáceo, hasta que solo permanecen en el tronco una serie de placas residuales. Una de sus características más particulares es la de presentarse frío al tacto. Sus ramas tortuosas dan lugar a una copa semiesférica y densa. Sus hojas son elípticas, lanceoladas, lustrosas y de hasta 5 cm de longitud; de color verde intenso por el haz, son más claras por el envés. Su floración se produce en verano. Las diminutas flores, muy fragantes, aparecen en grupos de a tres y brotan a partir de delgados tallos desde la base de las hojas. Tienen cinco pétalos blancos y numerosos estambres amarillos. Fructifica hacia el final del verano. Su fruto es comestible; se trata de una pequeña baya semiesférica de color negro al madurar, de entre 6 y 10 mm de diámetro, y rematada en una especie de corona. Cada baya contiene una o dos semillas.

CURIOSIDADES. La madera de esta especie tiene una gran densidad, por lo que es muy resistente al esfuerzo mecánico y tiene un destacable rendimiento calórico durante la combustión. Además, las bayas son aptas para la fabricación de dulces y jaleas muy nutritivas y con un alto contenido de antioxidantes. A partir de sus hojas puede producirse un aceite esencial con propiedades de tónico, estimulante, astringente y diurético.

| 15 | Palo amarilloTerminalia australis / Combretáceas |
Este árbol de hasta 10 m de altura suele encontrarse muy ramificado desde la base, con ramas y ramillas flexibles de color amarillo que dan forma a una copa irregular y amplia. Los troncos, de fuste corto, presentan formas sumamente tortuosas y en ocasiones se encuentran tendidos. Sus hojas son caducas, de color verde claro y con nervaduras amarillentas, de forma lanceolada, de hasta 8 cm de largo y 3 cm de ancho. Lustrosas por el haz, presentan una leve vellosidad en el envés. En otoño adquieren una intensa tonalidad amarilla. Sus diminutas flores verdosas se agrupan en ramilletes globosos en el extremo de tallos de hasta 5 cm que brotan de la base de las hojas. Son acampanadas y tienen una decena largos estambres. Su fruto, que contiene solo una semilla, es ovoide, aplanado y puntiagudo, de aspecto leñoso y color verde o rojizo, parece una hoja seca con una costilla muy notoria en todo su largo. Requiere suelos húmedos, por lo que es frecuente encontrarlo en los montes ribereños del río Uruguay.

CURIOSIDADES. La flexibilidad y resistencia de sus ramillas las vuelve una buena materia prima para la cestería. En el mismo sentido hay registros que indican que los indígenas que habitaron las cuencas del Paraná y el Uruguay las utilizaban para fabricar sus arcos. En tanto, su madera, homogénea, finamente texturada y de densidad moderada, es ideal para trabajos de carpintería que requieran precisión, como la fabricación de instrumentos musicales. Respecto a las cualidades medicinales de esta especie, estudios fitoquímicos recientes encontraron propiedades antimicóticas en el extracto acuoso de sus hojas. Por otra parte, el alto contenido de taninos en su corteza puede estar asociado a su uso popular como antidiarreico.

| 16 | Cina cinaParkinsonia aculeata / Fabáceas |
Este árbol, de hasta 8 m de altura, posee un tronco tortuoso, muy ramificado casi desde su base, de corteza oscura y fisurada. Su copa suele ser poco densa pero muy extendida, con ramillas colgantes. Las ramas poseen tres espinas en cada nudo: una recta, de hasta 2 cm, y dos curvadas y de menor tamaño a ambos lados. Sus hojas son caducas y están compuestas por entre dos y cuatro pinnas de hasta 40 cm de longitud, que a su vez poseen hasta 25 pares de folíolos caducos de forma oblonga y tonalidad tenue. Sus flores, dispuestas en racimos colgantes, son amarillas; el pétalo superior, usualmente de mayor tamaño, presenta manchas rojas en la base de su cara interna. Durante los meses de diciembre y enero la floración puede llegar a cubrir la copa casi por completo, dándole un aspecto muy llamativo. Su fruto es una vaina delgada y puntiaguda, de hasta 10 cm de longitud, con estrangulaciones, que se torna marrón y de textura leñosa al madurar, durante el otoño. Cada una de estas legumbres puede contener hasta cinco semillas.

CURIOSIDADES. Popularmente conocido con el nombre de cina cina, este árbol es el hilo conductor de al menos dos reconocidas composiciones folclóricas. Las letras de ambas pertenecen al poeta Washington Benavides. La primera, «Si me preguntas por las cina cinas» (1980), con música de Reinaldo Labrín, forma parte del disco de Alfredo Zitarrosa titulado Volveremos. Aquí Zitarrosa opta por un estilo recitado que entrega todo su protagonismo al lenguaje, con un delicado acompañamiento de guitarra. Sus primeros versos dicen: «Si me preguntas por las cina cinas / te hablaré de los ojos de las chinas / Si me preguntas por las sierras claras / te pediría que me acompañaras». La segunda composición se titula «En el país de las cina cinas» (1983), popularizada por la interpretación del cantor Carlos Benavides en el disco Benavides y Benavides. Esta canción adquiere la forma de una lírica enumeración de señas de identidad que arraigan a la voz poética a su tierra de origen. De tal modo, la repetida imagen de las cina cinas es lo que va unificando el paisaje al darle cuerpo de conjunto a los ríos, las aves, los demás árboles, pero también a las personas que lo habitan: «En el país de las cina cinas / por Yaguarí por el Cuaró / Vuelta en el aire de las neblinas / Tacuarembó Tacuarembó».
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