Kitabı oku: «Las cadenas fisiológicas (Tomo VII)»

Yazı tipi:

método

Busquet

Las cadenas fisiológicas

La cadena visceral,

tórax, garganta y boca

2ª edición

revisada y ampliada

Michèle Busquet-Vanderheyden Léopold Busquet

Las cadenas fisiológicas

La cadena visceral, tórax, garganta y boca

2ª edición revisada y ampliada

TOMO VII


Título original de la obra: Les chaînes physiologiques Tome VII. La chaîne viscéral, thorax, gorge et bouche (3ª edición revisada y ampliada)

© 2015, Éditions Busquet

Autores: Michèle Busquet-Vanderheyden y Léopold Busquet

Revisión técnica de esta edición: Michèle Busquet-Vanderheyden y Gabriela Naranjo

Traducción (1ª edición): Gemma Perramon

Corrección del texto: Aurora Zafra

Dibujos: Jean-Paul Lacourt

Fotografías: Didier Dorbé y Michel Martin

Diseño de la cubierta: David Carretero

Edición: Lluís Cugota

© 2016, Editorial Paidotribo

www.paidotribo.com

E-mail: paidotribo@paidotribo.com

Segunda edición, revisada y ampliada

ISBN: 978-84-9910-632-8

ISBN EPUB: 978-84-9910-667-0

BIC: MFG, VX

Preimpresión: Editor Service, S.L. Diagonal, 299 – 08013 Barcelona

Este libro está dedicado a todos los docentes del método de las cadenas y a todos los compañeros que practican este método

Michèle y Léo

ÍNDICE

PREFACIO

INTRODUCCIÓN

Anatomía descriptiva del tórax, la garganta y la boca

I.Cavidad torácica

II.Paredes musculoaponeuróticas de la cavidad torácica

II. 1.Músculos intercostales

Músculos intercostales externos

Músculos intercostales medios

Músculos intercostales internos

II. 2.Músculo triangular del esternón

II. 3.Orificio superior del tórax

Parte media

Dos partes laterales

II. 4.Orificio inferior del tórax

II. 5.Fascia endotorácica

III.Órganos de la cavidad torácica

III. 1.Mediastino

Mediastino anterior

Mediastino medio

Mediastino posterior

III. 2.Cavidades pleuropulmonares

III. 3.Pleura

Hoja visceral

Hoja parietal

IV.Proyección de los órganos sobre la pared torácica

IV. 1.Proyección de los órganos

Corazón

Pulmones

Pleura

IV. 2.Proyección de los músculos

Músculos del orificio superior del tórax

Músculos de la parte posterolateral del tórax

Músculos de la parte anterolateral del tórax

Músculo del orificio inferior del tórax

Síntesis

I.Influencias del continente sobre el contenido

I. 1.Aumento del diámetro vertical

I. 2.Aumento del diámetro transversal

I. 3.Aumento del diámetro anteroposterior

II.Influencias del contenido sobre el continente

II. 1.Dinámica del diafragma

II. 2.Despliegue y repliegue del contenido

V.Garganta y columna cervical

V. 1.Laringe

Estructuras cartilaginosas

V. 2.Faringe

Mucosa faríngea

Esqueleto fibroso

Músculos faríngeos

Aponeurosis perifaríngea

V. 3.Glándulas tiroides y paratiroides

Tiroides

Glándulas paratiroides

V. 4.Cavidad bucal, lengua y oclusión

Cavidad bucal

Lengua

La oclusión

Examen y tratamiento

I.Examen del paciente

Anamnesis

I. 1.Examen estático

De frente

De perfil

De espaldas

I. 2.Examen dinámico

Pruebas de pie

Pruebas en sedestación

Pruebas en posición tumbado

I. 3.Examen de los tirantes

Tirantes escapulares

Tirantes del miembro superior

Complementos de los tirantes de las cadenas cruzadas

Tirantes de la columna cervical y de la cabeza

I. 4.Examen del diafragma

I. 5.Pruebas de movilidad del tórax

Test de inspiración

Test de espiración

I. 6.Síntesis del examen de las cadenas

Jerarquía de las cadenas

Nivel de la zona de tensión primaria

II.Tratamiento del tórax

II. 1.Tratamiento del CONTINENTE: La cadena estática musculoesquelética del tórax. La cadena neurovascular y el sistema neurovegetativo

Relajación de la cara posterior del tórax y el mediastino posterior

Relajación de la cintura escapular y el orificio torácico superior

Relajación de la cara anterior del tórax y el mediastino anterior

II. 2.Tratamiento de la CONTENCIÓN muscular: Las cadenas musculares del tórax

Relajación del diafragma

Cadena estática posterior del tórax (CEP)

Cadenas de extensión del tórax (CE)

Cadenas de flexión del tórax (CF)

Cadenas cruzadas de apertura del tórax (CCA)

Cadenas cruzadas de cierre del tórax (CCC)

Tirantes de las cadenas del tórax

II. 3.Tratamiento del CONTENIDO visceral: La cadena visceral torácica

Técnicas de repliegue

Técnicas de despliegue

Técnicas de neumatización del tórax

II. 4.Tratamiento de la columna cervical, la garganta y el cráneo

Tratamiento de la columna cervical

Tratamiento de la garganta

Tratamiento de la base del cráneo

Conclusión

Bibliografía

PREFACIO

Los años de práctica y de reflexión sobre la anatomía y la fisiología del cuerpo humano nos han llevado a describir lo que, en los numerosos estudios realizados sobre esta cuestión, hemos denominado cadenas musculares. Las cadenas musculares son estas cadenas dinámicas sobre las que, a nuestro modo de ver, se basa el funcionamiento de todo el cuerpo humano. Esta hipótesis ha resultado ser especialmente fecunda y nos ha permitido reestructurar completamente el método terapéutico, considerando el cuerpo humano en toda su globalidad.

A medida que hemos avanzado en este camino, nos ha parecido necesario perfeccionar dicho método, o más bien completarlo. Efectivamente, la práctica ha puesto de relieve otras cadenas que desempeñan un papel decisivo para el metabolismo: cadenas que, en oposición a las cadenas musculares dinámicas, hemos denominado cadenas estáticas. Entre ellas diferenciaremos tres cadenas principales:

• la cadena estática visceral,

• la cadena estática neurovascular,

• la cadena estática musculoesquelética.


Figura 1. La cadena estática: Tres planos y tres cadenas.

Podemos ver que en este caso no solo hablamos de músculos, sino también de relaciones de contigüidad operativas entre los músculos y las vísceras, el sistema neurológico y el sistema sanguíneo, el sistema óseo y el sistema articular. De hecho, se trata de la consideración terapéutica de todos los tejidos, hasta llegar a su composición celular y molecular. Una verdadera reflexión sobre la globalidad del cuerpo humano no puede ignorar estas conexiones fisiológicas entre la dinámica muscular y estas cadenas estáticas que garantizan de alguna forma la organización, la base fisiológica indispensable para el buen funcionamiento del conjunto, para la ejecución de la sinfonía del cuerpo en movimiento sin que desentone ninguna nota...

Dadas estas condiciones, será la misma práctica la que conduzca a perfeccionar la teoría: si las cadenas musculares solamente cubren un tipo de cadenas determinadas entre todas las que observaremos en el cuerpo humano durante la práctica, debemos bautizar de nuevo nuestro método en función de este principio. Esta es la razón por la que el método de las cadenas musculares adoptará la denominación de método de cadenas fisiológicas, que está más de acuerdo con este enfoque global y profundo del cuerpo humano.


Figura 2. Las cadenas fisiológicas.

INTRODUCCIÓN

El análisis de las cadenas fisiológicas atribuye una gran importancia a las repercusiones de las tensiones viscerales sobre la estática del ser humano.

La cadena visceral ha sido estudiada en una primera etapa a nivel de las cavidades abdominal y pélvica.

Siguiendo la línea de esta misma lógica, abordamos el estudio presente sobre los efectos de las tensiones viscerales, esta vez a nivel de la cavidad torácica y de la garganta.

Al describir anatómicamente estas dos regiones específicas, pondremos en evidencia los efectos de:

• contigüidad contenido-continente entre el sistema visceral y el sistema musculoesquelético,

• continuidad de la cadena visceral entre las cavidades pélvica, abdominal, torácica, garganta y boca.

Al igual que para la esfera abdominopélvica, la relación anatómica existente entre el continente y el contenido a nivel del tórax depende del tejido conjuntivo. Este tejido es denominado pleura y pericardio. Y tiene las mismas propiedades que el peritoneo, siendo como él una membrana serosa.

La pleura y el pericardio establecen una continuidad tisular entre los órganos torácicos y su cavidad musculoesquelética.

Esta continuidad tisular se admite de forma empírica cuando se diagnostica tradicionalmente:

• un tórax enfisematoso,

• un tórax asmático.

El asma y el enfisema presentan la particularidad de ser patologías crónicas, es decir, que se sufren de forma duradera y gobiernan la relación contenidocontinente sin presentarse como las causas directas de sus posibles disfunciones. Todos los profesionales han observado cómo un paciente acude a la consulta por dorsalgia, cervicalgia, dolor de hombro, dolor esternal o intercostal, etc., después de haber sufrido problemas pulmonares o cardíacos. En este momento, y aunque el paciente no recuerde ningún tipo de traumatismo directamente asociado al dolor que padece, es frecuente que haya sufrido anteriormente una disfunción respiratoria o cardíaca (bronquitis, bronconeumonía, pleuresía, infarto, valvulopatía...). Aunque se haya tratado médicamente el agente patógeno, la organización de las cadenas musculares se ha transformado para adaptar la relación contenido-continente siguiendo un criterio de comodidad. Las tensiones internas «inscritas» a nivel del tejido conectivo van a expresarse en el tejido musculoesquelético gracias a las relaciones de enlace anatómicas existentes entre las diferentes estructuras circundantes, fenómeno que provocará en coherencia una modificación estática. Estas adaptaciones posturales se llevan a cabo mediante modulaciones de la programación de las cadenas. Observemos que estas adoptan un funcionamiento estático. Ya no se respeta la fisiología de forma integral. Se observa la instalación metódica de dolor crónico, de disfunciones, de deformaciones programadas en el tiempo. El tratamiento local que solamente considere los síntomas y no llegue hasta las verdaderas causas no aportará una solución satisfactoria.


Figura 3. Continuidad de la cadena visceral en las cavidades pélvica, abdominal y torácica, la garganta y la boca.

El terapeuta se verá de nuevo confrontado a una situación de impotencia, y el paciente, a su dolor. La práctica del método de las cadenas deriva de la lectura anatómica y fisiológica del cuerpo y de la consideración de su programa de funcionamiento.

La finalidad de esta obra es proporcionarle una ampliación de la exploración que realiza a sus pacientes, de su análisis y de su práctica.

Anatomía descriptiva del tórax, la garganta y la boca

I. Cavidad torácica


Figura 4. La cavidad torácica.

La cavidad torácica está delimitada:

• por delante, por el esternón,

• por detrás, por la columna dorsal,

• lateralmente, por la parrilla costal.

En sus dos extremos está formada por dos aperturas:

La extremidad superior = orificio superior del tórax, que está constituida:

• por delante, por el manubrio esternal,

• a cada lado, por la primera costilla,

• por detrás, por el borde superior de D1.

Sobre este orificio se fija el diafragma superior.

La extremidad inferior = orificio inferior del tórax, que está constituida:

• por delante, por el apéndice xifoides,

• a cada lado, por el reborde condrocostal de los cartílagos costales de las costillas 7ª, 8ª, 9ª y 10ª y las dos costillas flotantes,

• por detrás, por el cuerpo de D12.

Sobre este orificio se fija el diafragma.

En el seno de la cavidad torácica podemos observar:

• una cavidad central: el mediastino,

• dos cavidades laterales: las cavidades pleuropulmonares izquierda y derecha.

Cada cavidad está ocupada por órganos que detallaremos más adelante.


Figura 5. La cavidad torácica (según Gray).

II. Paredes musculoaponeuróticas de la cavidad torácica

Al igual que la exploración de la cavidad abdominal, nuestro estudio anatómico será detallado y progresivo, de forma que nos permitirá poner de manifiesto la continuidad entre la cadena visceral y las cadenas musculoesqueléticas. En un primer tiempo observaremos la pared torácica y la fascia endotorácica que recubre su cara interna.

Cuando hayamos llevado a cabo el estudio del contenido, iniciaremos un análisis de los músculos extratorácicos y de sus relaciones con el contenido.

Las paredes torácicas están constituidas por:

• La pared inferior, diafragmática, que corresponde a la cara superior del diafragma.

• La pared posterior, vertebral, formada por la columna dorsal y sus canales costovertebrales.

• La pared anterior, esternal, formada por el esternón y los cartílagos costales.

• Las paredes laterales, formadas por las costillas y sus espacios intercostales.

II. 1. Músculos intercostales

Son tres:

• los músculos intercostales externos (o intercostales externi),

• los músculos intercostales medios (o intercostales interni),

• los músculos intercostales internos (o intercostales intimi).

Músculos intercostales externos

Se extienden desde la articulación costotransversa (parte proximal de la costilla) hasta la articulación condroesternal (parte distal de la costilla).

Van desde el labio externo del borde inferior de la costilla superior hasta el borde superior de la costilla inferior. Están orientados oblicuamente y hacia abajo, hacia la parte distal de la costilla.

Estos músculos son atravesados desde el interior hacia el exterior por el ramo perforante del nervio intercostal.


Figura 6. Músculos intercostales.

Músculos intercostales medios

Están situados en el espacio comprendido entre la línea axilar media y el borde lateral del esternón.

Sus fibras están orientadas hacia abajo, en dirección a la parte proximal de la costilla. Se insertan sobre la cara interna de las fibras del músculo intercostal externo.

Músculos intercostales internos

Se extienden desde el ángulo posterior de las costillas hasta 5 o 6 cm del borde lateral del esternón.


Figura 7. Músculos intercostales.

Se insertan en el labio interno de la costilla suprayacente y, por debajo, en el borde superior de la costilla. La orientación de sus fibras es la misma que la de los músculos intercostales medios.

El paquete vasculonervioso intercostal se extiende entre los diferentes intersticios que separan unos músculos de otros. La disposición entre los elementos vasculares y los nervios es variable en función del espacio intercostal y de la situación en el espacio intercostal (segmento posterolateral, segmento medio y segmento anterior).


Figura 8. Músculo triangular del esternón.

II. 2. Músculo triangular del esternón

Se inserta en la mitad inferior de la cara posterior del esternón y en la cara posterior del apéndice xifoides.

A través de cuatro digitaciones (de cada lado), se inserta en la cara posterior de los cartílagos costales 3º, 4º, 5º y 6º.

La digitación más baja se prolonga en el músculo transverso del abdomen.

II. 3. Orificio superior del tórax

El orificio superior del tórax está compuesto de una parte media y de dos partes laterales.

Parte media

Está constituida por las aponeurosis cervicales. Son tres. Dos de ellas penetran en la zona del mediastino:

La aponeurosis cervical media:

• Envía expansiones al ligamento tiropericárdico.

• Presenta una prolongación con el ligamento esternopericárdico superior.

La aponeurosis cervical profunda se confunde con los tabiques sagitales del ligamento vertebropericárdico.


Figura 9. La lámina tiropericárdica (según Rouvière).


Figura 10. El pericardio y sus inserciones.

Las aponeurosis cervicales comprenden:

• una aponeurosis cervical superficial (ACS),

• una aponeurosis cervical media (ACM),

• una aponeurosis cervical profunda (ACP).

La aponeurosis cervical superficial (ACS) es un tubo cónico que presenta una circunferencia superior y otra inferior.

La circunferencia superior se inserta en:

• la protuberancia occipital externa,

• la línea curva occipital superior,

• la cara externa de la apófisis mastoides,

• el conducto auditivo externo (CAE),

• el borde inferior de la mandíbula,

• la sínfisis mentoniana.

La circunferencia inferior se inserta en:

• los bordes –anterior y posterior– del manubrio esternal mediante dos fascículos, uno anterior y otro posterior,

• el borde anterior de la clavícula,

• el acromion,

• la espina de la escápula.

La parte cónica:

• Posteriormente se inserta en las apófisis espinosas de las vértebras cervicales. Se prolonga lateralmente para envainar los trapecios en un desdoblamiento. Forma nuevamente una sola hoja para recubrir mediante un nuevo desdoblamiento los esternocleidomastoideos.

• Anteriormente se entrecruza sobre la línea media con sus fibras opuestas.

Esta aponeurosis superficial recubre todos los músculos supra e infrahioideos. Se adhiere al hueso hioides.

La aponeurosis cervical media (ACM) se inserta:

• por arriba, en el hueso hioides,

• por abajo, sobre el borde posterior del manubrio esternal y de la clavícula.

Mediante su hoja superficial:

• Recubre los músculos omohioideos y llena el espacio comprendido entre estos dos músculos, izquierdo y derecho.

Mediante su hoja profunda:

• Envuelve los músculos esternotiroideos y tirohioideos.

• Penetra en la zona mediastínica.


Figura 11. Aponeurosis cervicales (según Netter).

Su hoja profunda presenta una expansión: el ligamento tiropericárdico. Su hoja profunda se prolonga mediante el ligamento esternopericárdico superior (figura 9).

La aponeurosis cervical profunda (ACP) se fija en:

• La apófisis basilar.

• Las apófisis transversas de las vértebras cervicales.

• Se continúa con la aponeurosis de los escalenos (esta tiene una relación con la aponeurosis cervical superficial).

• Recubre los músculos prevertebrales.

• Las inserciones de los tabiques sagitales de la aponeurosis prevertebral de C6-D4 se confunden con las inserciones del ligamento vertebropericárdico, que termina en la parte superior del pericardio (figura 10).

La aponeurosis cervical profunda también penetra en la zona mediastínica.

Entre la ACM y la ACP se encuentra la vaina visceral que envuelve el esófago y la tráquea.


Figura 12. Aponeurosis cervicales (según Netter).

Es importante observar que:

• La ACM se adhiere a la ACS a nivel de la línea media. Es la línea blanca infrahioidea.

• La vaina visceral del cuello solidariza la faringe, la laringe, la tiroides, las paratiroides y los elementos vasculares. Esta vaina se prolonga en el mediastino mediante el ligamento tiropericárdico (ACM).

• En esta región media encontramos una importante red vascular constituida por el tronco braquiocefálico, las arterias carótidas, las arterias subclavias, las arterias mamarias internas, las arterias vertebrales, el tronco venoso braquiocefálico y las venas subclavias.

• En esta misma región media encontramos también una importante red neurológica (nervios vagos, ganglios estrellados, cadenas simpáticas, nervios periféricos y raíces de los plexos braquiales) y linfática (conducto torácico).

Dos partes laterales

Ambos lados de la parte media están delimitados por el diafragma cervicotorácico. Este diafragma está constituido por tres ligamentos que son la continuidad de las aponeurosis cervicales. Estos tres ligamentos están fijados al esqueleto y a los órganos vecinos:

• El ligamento transversopleural se inserta en la extremidad de la transversa de C7.

• El ligamento costopleural se inserta en el cuello de la primera costilla.

• El ligamento vertebropleural se inserta en la aponeurosis prevertebral a nivel de C6-C7-D1.

Estos ligamentos terminan en la cúpula pleural. Son denominados ligamentos suspensorios de la cúpula pleural.

La cúpula pleural recubre el vértice pulmonar y está tapizada por la fascia endotorácica (los ligamentos suspensorios se insertan en esta estructura conjuntiva). A este nivel, la pleura parietal está adherida a la cara inferior de la fascia endotorácica mediante pequeñas bridas de tejido conjuntivo.


Figura 13. Ligamentos de la cúpula pleural (según Bouchet-Cuilleret).

Observemos la continuidad del cuadro musculoesquelético y de la cadena visceral:

• base del cráneo,

• columna cervical,

• mandíbula,

• primera costilla,

• esternón, clavícula y espina de la escápula,

• aponeurosis de los músculos trapecios y esternocleidomastoideos, y hueso hioides.

Con los órganos de:

• la garganta,

• el vértice pulmonar,

• el mediastino.

II. 4. Orificio inferior del tórax

El orificio inferior del tórax (OIT) está constituido por la cara superior del diafragma. (Esta anatomía ha sido descrita en Las cadenas fisiológicas. Tomo I).


Figura 14. Abertura inferior del tórax: el diafragma (según Gray).

Al describir las zonas mediastínicas y las cavidades pleuropulmonares, se observan las inserciones de los órganos sobre la cúpula diafragmática y sobre las partes más exteriores. Veremos de nuevo esta continuidad entre la cadena visceral y las cadenas musculares.

II. 5. Fascia endotorácica

Hemos llegado a la cara interna de las paredes musculares torácicas. En este nivel hay un tejido celular que garantiza la coherencia entre el sistema muscular y la pleura parietal.

Esta capa celular, denominada fascia endotorácica, es un tejido conjuntivo y fibroso similar al de la fascia infraperitoneal. Según su localización torácica presenta una densidad diferente:


Por detrás:• Es densa.• Está unida a las vértebras mediante finos ligamentos.• Recubre la cadena simpática situada por delante de los canales costovertebrales y se adhiere a ellos.
Lateralmente:• Es espesa.• Se adhiere al periostio de las costillas y a la aponeurosis de los músculos intercostales internos.
Por delante:• Es fina.• Se adhiere al músculo triangular del esternón.

A nivel del orificio superior de tórax:

• Recubre la cúpula pleural, a la que está pegada.

• No olvidemos que existe una continuidad con los ligamentos suspensorios de la cúpula pleural que constituyen el diafragma cervicotorácico.

A nivel del orificio inferior del tórax:

• Es muy fina.

• Une íntimamente la cara superior del diafragma a la pleura parietal.

La fascia endotorácica permite que la pleura parietal se adhiera a las paredes torácicas.

Se confirma una vez más la continuidad conjuntiva entre la cadena visceral y las cadenas musculares.

III. Órganos de la cavidad torácica

Antes de describir el tejido que se encuentra en la cara interna de la fascia endotorácica, la pleura, y para facilitar su comprensión, es más simple reseñar brevemente los órganos de la cavidad torácica.

A continuación consideraremos los tejidos que presentan una relación directa con las cadenas musculares.

La cavidad torácica se compone de:

• una zona central: el mediastino,

• dos zonas laterales: las cavidades pleuropulmonares izquierda y derecha.


Figura 15. Cavidad torácica (según Gray).

III. 1. Mediastino

El mediastino está limitado:

• por delante, por las caras posteriores del esternón y de los cartílagos costales,

• por detrás, por la cara anterior de los cuerpos vertebrales y por las articulaciones costovertebrales,

• lateralmente, por la pleura mediastínica de los pulmones izquierdo y derecho,

• por debajo, por la cara superior del diafragma,

• por arriba, por la base del cuello.

Está dividido en tres partes que comunican entre sí:

• el mediastino anterior,

• el mediastino medio,

• el mediastino posterior.


Figura 16. Corte sagital del mediastino (según Bouchet-Cuilleret).


Figura 17. Corte horizontal del mediastino (según Bouchet-Cuilleret).

Mediastino anterior

El mediastino anterior contiene:

• por arriba, los grandes vasos de la base del corazón y el timo,

• por debajo, el corazón y el pericardio.

Observemos que estos órganos están envueltos en un compartimiento fibroso y conjuntivo. Este compartimiento visceral mantiene estrechas relaciones con el sistema musculoesquelético que está en contigüidad con las cadenas musculares. Primero describiremos el compartimiento del timo y después el pericardio.

Compartimiento del timo


Figura 18. Compartimiento del timo (según Bouchet-Cuilleret).

El compartimiento del timo es una estructura fibrosa en la que se sitúa la glándula timo. El timo está muy desarrollado hasta los 2 años, para atrofiarse después de forma progresiva. Este compartimiento está formado:

• por delante, por el ligamento esternopericárdico superior y la hoja de la ACM,

• por detrás, por la hoja profunda de la ACM y la lámina tiropericárdica.

El timo está unido a su compartimiento por zonas de adherencia denominadas ligamentos. Este compartimiento se inserta a su vez:

• en el manubrio mediante la continuidad del ligamento esternopericárdico superior,

• en la aponeurosis cervical media,

• en la cara anterior del saco fibroso del pericardio por el ligamento inferior (el compartimiento del timo está situado por encima del pericardio y se inserta en él mediante un ligamento inferior).


Figura 19. El timo y el corazón (según Netter).

La anatomía descriptiva nos permite comprender mejor la importancia que puede tener la recuperación de la movilidad torácica para estimular favorablemente la función del timo.

Cuando observamos a niños «asténicos», vemos que presentan un tórax enrollado (cadenas de flexión) y cerrado (cadenas cruzadas de cierre). Las tensiones musculoesqueléticas están asociadas a tensiones intratorácicas. Durante la respiración se nota una leve movilidad del esternón. En estas personas la inspiración se hace «hinchando» la cifosis dorsal.

A partir del momento en que se liberan las tensiones intratorácicas, las tensiones de las cadenas de flexión y de cierre, se observa una respiración más natural con elevación y adelantamiento del esternón durante la inspiración.

La liberación de las cadenas fisiológicas devuelve al esternón su función determinante de «bomba tímica». Durante las semanas siguientes los padres observan que el niño está menos asténico, que tiene más vitalidad, que es menos frágil a los cambios de tiempo (rinitis, bronquitis...). La anatomía está al servicio de la fisiología, por esto es necesario que el funcionamiento de las cadenas fisiológicas sea libre.


Figura 20. Modificación del compartimiento del timo durante la inspiración y la espiración.

Corazón

El corazón mantiene una estrecha relación con los órganos de la cavidad torácica, pero también con las paredes de esta cavidad.

Su tamaño corresponde al de un puño. Su forma varía en función de:

• La contracción del miocardio.

• La configuración del tórax. Es redondeado en el recién nacido, estirado en el sujeto longilíneo, y transversal en los sujetos brevilíneos.


Figura 21. El corazón (según Gray).

La cara inferior del corazón descansa sobre el foliolo anterior del centro frénico del diafragma.

La cara izquierda se corresponde con la pleura del pulmón izquierdo. En este nivel discurren el nervio frénico izquierdo y los vasos diafragmáticos superiores izquierdos.

La cara anterior se corresponde con:

• el compartimiento del timo,

• los pulmones y la pleura, que están situados en el mediastino,

• el músculo triangular del esternón,

• la placa esternocostal.

La base del corazón está dividida en dos segmentos:

• Un segmento izquierdo que corresponde a la aurícula izquierda. Este segmento está íntimamente relacionado con el esófago.

• El segmento derecho que corresponde a la aurícula derecha. Este segmento está en relación con la pleura y el pulmón derechos. En este nivel pasan el nervio frénico derecho y los vasos diafragmáticos superiores derechos.

Las relaciones del corazón con el contenido torácico tienen lugar a través del pericardio.

Pericardio

El corazón está formado por un músculo espeso: el miocardio, y excavado por las cavidades cardíacas que están tapizadas por el endocardio.

El envoltorio del corazón está constituido por el pericardio. Este es el equivalente del peritoneo para los órganos abdominales.

Este envoltorio serofibroso envuelve el corazón y lo pone en estrecha relación con su entorno musculoesquelético y visceral.

Además del corazón, el pericardio engloba la porción yuxtacardíaca de sus grandes vasos.

El pericardio se compone de dos hojas:

• una superficial, el pericardio fibroso, que tiene una hoja,

• una profunda, el pericardio seroso, que tiene dos hojas.

Hoja profunda del pericardio o pericardio seroso

El pericardio seroso presenta dos hojas:

• una hoja visceral,

• una hoja parietal.

La hoja visceral

Se adhiere al miocardio de los ventrículos y, parcialmente, en las aurículas.

A nivel de los grandes vasos de la base del corazón esta hoja forma dos vainas:

• Una vaina arterial, que recubre la parte ascendente del cayado de la aorta y el tronco de la arteria pulmonar.

• Una vaina venosa, que recubre las dos venas cavas y las cuatro venas pulmonares.

La hoja parietal

Recubre la hoja visceral y se pega al pericardio fibroso.

La unión de estas dos hojas forma las líneas de reflexión y recubre los pedículos arteriovenosos.

Hoja superficial del pericardio o pericardio fibroso

Es un saco fibroso resistente. Presenta la forma de un cono truncado. Recubre la hoja parietal del pericardio seroso.

Lo atraviesan los grandes vasos del corazón. Está fijado:

Al foliolo anterior del diafragma por la continuidad de los ligamentos frenopericárdicos:

• anterior, que va desde el nervio frénico izquierdo hasta la vena cava inferior (VCI),

• derecho, que discurre sobre la vena cava inferior (VCI),

• izquierdo, que es inconstante.

Estos ligamentos rodean la vena cava inferior a nivel de su porción supradiafragmática.


Figura 22. El pericardio y sus inserciones.

A la cara posterior del esternón mediante la continuidad de los ligamentos esternopericárdicos:

• superior, que discurre por la cara posterior del manubrio y la cara posterior de los dos primeros cartílagos costales (por la parte anterosuperior del pericardio),

• inferior, que va a la punta del apéndice xifoides.

A la cara anterior de los cuerpos vertebrales de C7, D1, D2 y D3, por la continuidad de los ligamentos vertebropericárdicos.

A la lámina tiropericárdica, que corresponde a la hoja profunda de la ACM.

Al esófago torácico, en la bifurcación traqueal, y a las venas pulmonares mediante los ligamentos visceropericárdicos.

De nuevo, la anatomía nos demuestra la íntima relación existente entre las cadenas musculares y la cadena visceral.

Cuando un paciente presenta unos síntomas cardíacos, sin examen cardíaco positivo, la medicina clasifica estos síntomas como psicosomáticos, pues no existe afectación del órgano. En estos pacientes el método de las cadenas fisiológicas ofrece, en contraposición, resultados muy positivos. Estos síntomas están situados en una relación «psicoviscerosomática».

Las tensiones internas determinan la organización centrípeta de las cadenas musculares. Estos pacientes se repliegan sobre el pericardio, sobre el tórax, enrollan la columna dorsal sobreprogramando las cadenas de flexión y, si es necesario, las cadenas de cierre.

Mediante el tratamiento de la relajación de las tensiones internas y musculares podremos obtener una mejora de los síntomas. Puesto que se trata de un método global, también se equilibrarán la postura y la dinámica.

Mediastino medio

No todos los anatomistas lo describen, pues dividen el mediastino en una zona anterior y una zona posterior.

Sin embargo, el mediastino medio es especialmente una zona de paso que se sitúa entre el mediastino anterior y el mediastino posterior. Comprende:

• la tráquea,

• los pedículos pulmonares.

Es atravesado en sentido anteroposterior por:

• el cayado de la aorta en la izquierda,

• el cayado de la vena ácigos a la derecha.

En esta región de paso se encuentran los nervios vagos, el nervio recurrente izquierdo y los nervios cardíacos.

Tráquea


Figura 23. La tráquea y los músculos traqueoesofágicos (según Netter).

La tráquea está formada de anillos cartilaginosos unidos entre ellos por una membrana fibroelástica.

Estos anillos son incompletos en la parte posterior. Están cerrados por detrás por una lámina continua formada por fibras musculares. Es la lámina traqueal. De esta lámina traqueal parten las fibras musculares que se insertan en la cara anterior del esófago. Son los músculos traqueoesofágicos. La tráquea y el esófago están envueltos por una misma vaina visceral. Estos dos órganos efectúan un movimiento de deslizamiento de arriba hacia abajo y viceversa, uno contra el otro.

Durante la respiración no hay deglución, y durante la deglución se observa una apnea respiratoria. Estos movimientos tienen lugar gracias al movimiento del diafragma y al punto fijo situado en la base de cráneo (Talmant, 1995).

A nivel de la cuarta o quinta vértebras dorsales, la traquea se divide en un bronquio principal derecho y un bronquio principal izquierdo.

Pedículos pulmonares izquierdo y derecho

Cada pedículo pulmonar está formado por:

• el bronquio principal,

• la arteria y la vena bronquiales,

• la arteria pulmonar,

• las venas pulmonares superior e inferior,

• los nervios y los ganglios.


Figura 24. Pedículos pulmonares izquierdo y derecho (según Gray).


Figura 25. Pedículo pulmonar derecho (según Bouchet-Cuilleret).


Figura 26. Pedículo pulmonar izquierdo (según Bouchet-Cuilleret).

A nivel del pedículo pulmonar, la pleura parietal pulmonar y la pleura visceral pulmonar forman una línea de reflexión que se prolonga a nivel inferior por el ligamento triangular.


Figura 27. Ligamento triangular y su inserción en la cara superior del diafragma (según Bouchet-Cuilleret).

Los ligamentos triangulares izquierdo y derecho están formados por dos hojas (anterior y posterior) de dos láminas. Constituyen un tabique transversal dirigido hacia abajo y ligeramente oblicuo hacia atrás.

El borde interno de este ligamento se inserta:

• a la derecha, en el borde del esófago,

• a la izquierda, en la cara posterior del pericardio y la aorta torácica.


Figura 28. Ligamento triangular derecho y su inserción en el esófago (según Gray).


Figura 29. Ligamento triangular izquierdo y su inserción en la aorta (según Gray).

El borde externo está situado contra los lóbulos inferiores de los pulmones. El borde inferior se inserta en la cara superior del diafragma. El vértice se inserta en la vena pulmonar.

Por entre las dos láminas de este ligamento discurren las arterias procedentes de las arterias bronquiales y esofágicas, así como las venas y los troncos linfáticos. Debido a la continuidad tisular del sistema conjuntivo visceral, la relajación de las cadenas musculares, osteoarticular y visceral tiene una acción de liberación sobre las vainas conjuntivas que rodean el sistema arteriovenoso.

Mediastino posterior

El mediastino posterior contiene:

• el esófago torácico,

• los sistemas arterial, venoso, linfático y nervioso.


Figura 30. Mediastino (según Netter).

Esófago torácico

Es un conducto musculomembranoso formado por tres túnicas:

• una túnica muscular con fibras longitudinales y circulares,

• una túnica celulosa,

• una túnica mucosa.

El esófago está sujeto:

• por detrás, mediante una vaina visceral a las vértebras dorsales, hasta D4,

• por delante, mediante los músculos traqueoesofágicos a la cara posterior de la tráquea.

Debemos observar que el esófago está unido al bronquio izquierdo por el músculo broncoesofágico y a la aorta descendente por el músculo aorticoesofágico.


Figura 31. Vista frontal del esófago (según Netter).


Figura 32. Esófago y músculos traqueoesofágicos (según Netter).

Sistema arterial

La aorta torácica descendente sucede al cayado de la aorta, penetra en el mediastino posterior a nivel de D4, y desciende hasta D12. Parece enrollarse longitudinalmente alrededor del esófago torácico.

Segmento inicial de la arteria subclavia izquierda.

Las arterias intercostales (doce en total):

• Las tres primeras provienen de la arteria intercostal superior (rama de la arteria subclavia).

• Las nueve restantes provienen de la cara posterior de la aorta torácica descendente.

Las arterias intercostales son los elementos situados más hacia atrás del mediastino posterior.


Figura 33. Sistema arterial (según Bouchet-Cuilleret).

Las arterias bronquiales (dos o cuatro) provienen del segmento inicial de la aorta torácica descendente. Van hasta el bronquio correspondiente, extendiéndose a la largo de su cara posterior.

Las dos arterias esofagotraqueales provienen del segmento inicial de la aorta torácica descendente. Se dividen en una rama anterior y una rama posterior.

Las arterias esofágicas propias provienen de la aorta torácica descendente y se dirigen hacia la cara anterior y posterior del esófago.


Figura 34. Sistema venoso (según Gray).

Sistema venoso

Está constituido por el sistema de las venas ácigos. Es un sistema anastomótico entre la vena cava superior (VCS) y la vena cava inferior (VCI) que se sitúa en la cara anterior de la columna vertebral. Existen:

• la vena ácigos, a la derecha,

• la vena hemiácigos superior, a la izquierda,

• la vena hemiácigos inferior, a la izquierda.

La vena ácigos proviene de la vena lumbar ascendente derecha y de la VCI. Discurre verticalmente desde D1 hasta D4. Describe una curva por encima del pedículo pulmonar para terminar después en la cara posterior de la VCS.

Está recubierta lateralmente por la pleura mediastínica. Es el fondo de saco interácigos esofágico.

La vena hemiácigos inferior izquierda proviene de la vena lumbar ascendente izquierda y de la vena renal izquierda. Discurre verticalmente desde D12 hasta D8-D9 para orientarse después oblicuamente por arriba y a la derecha. Desemboca en la vena ácigos.

La vena hemiácigos superior izquierda presenta un origen variable. Proviene de las venas intercostales superiores izquierdas. Se extiende verticalmente hasta D7-D8 para tomar después una dirección oblicua hacia abajo y hacia la derecha. Desemboca en la vena ácigos.

Sistema linfático

Los ganglios mediastínicos posteriores están situados en la cara anterior y posterior del esófago.

La cadena laterotraqueal izquierda. Esta cadena drena la linfa proveniente del sistema traqueal.

El conducto torácico está situado por delante de los cuerpos vertebrales. Asciende verticalmente hasta D4 y se orienta oblicuamente hacia la izquierda para describir después una curva y franquear la cúpula pleural izquierda y terminar en la vena subclavia izquierda.


Figura 35. Conducto torácico (según Gray).

Sistema nervioso

La cadena simpática torácica está aplicada a los canales costovertebrales y recubierta por la pleura en su parte anterior. Sus colaterales penetran en el mediastino. Estos son:

• los ramos vasculares para la aorta y la ácigos,

• los ramos viscerales para el esófago, la tráquea y los bronquios.

Los nervios esplácnicos. Sus trayectos de partida se sitúan en el mediastino posterior. A continuación atravesarán el diafragma para terminar en el abdomen, a nivel del plexo solar.

Los nervios vagos izquierdo o anterior y derecho o posterior.

El nervio recurrente izquierdo. Es un colateral del nervio vago izquierdo.


Figura 36. Cadena simpática torácica (según Gray).


Figura 37. Nervios vagos en la parte alta del mediastino posterior (según Gray).


Figura 38. Nervios vagos en la parte baja del mediastino posterior (según Gray).

El tejido conjuntivo del mediastino posterior se continúa:

• por arriba, con los tejidos del cuello,

• por debajo, con los espacios retroperineales del abdomen.

Este tejido forma una vaina visceral alrededor del esófago. Esta vaina constituirá un verdadero ligamento por detrás del esófago. Es el ligamento interpleural de Morosow. Une el fondo de saco interaorticoesofágico con el fondo de saco interacigoesofágico.


Figura 39. Ligamento interpleural de Morosow (según Bouchet-Cuilleret).

Puede que este estudio del mediastino le haya parecido denso, pero hemos intentado reducirlo a la expresión más simple posible para poner de manifiesto la continuidad tisular existente entre la cadena visceral y las cadenas musculares.

Resumen. El tejido conjuntivo del mediastino presenta relaciones estrechas, directas e íntimas:

• por delante, con el manubrio, el esternón y el apéndice xifoides,

• por detrás, con el eje vertebral pero también con el sistema arteriovenoso, neurológico y linfático,

• lateralmente, con las cavidades pleuropulmonares,

• por arriba, mediante la continuidad de los tejidos del orificio superior del tórax,

• por abajo, con la cara superior del diafragma.

Con el método de las cadenas fisiológicas y gracias a la continuidad anatómica del tejido conectivo en las diferentes cadenas y en los diferentes planos, tenemos la posibilidad de ejercer una acción de relajación que se extenderá hacia las zonas de fijación, ya sean periféricas o internas. Estas zonas de fijación pueden situarse a nivel de:

• la caja torácica, cadena musculoesquelética,

• la cadena visceral,

• la cadena neurovascular.

El mediastino es una zona «rica»:

• a nivel visceral,

• a nivel neurovascular.

Su tejido conjuntivo está en relación con todo el entorno.

La relajación del mediastino mediante el método de las cadenas fisiológicas comporta una acción sobre la hemodinámica tanto desde el punto de vista vascular como desde el punto de vista neurológico.

La anatomía nos demuestra la importancia de esta zona. Es principalmente hemodinámica:

De ella, parte todo el sistema arterial:

• hacia la parte superior del cuerpo,

• hacia la parte inferior del cuerpo.

Hacia ella, gracias a las VCI y VCS y a los sistemas ácigos, converge todo el sistema venoso:

• de la parte superior del cuerpo,

• de la parte inferior del cuerpo.

El corazón aporta a esta zona una función de bomba hidráulica para dinamizar este sistema líquido. Se observa el papel determinante de los enlaces conjuntivos existentes entre la pleura, el parénquima pulmonar y el mediastino. La acción directa del diafragma sobre esta continuidad conjuntiva favorece la acción hemodinámica del corazón sobre el retorno venoso y linfático. La actividad sinérgica del corazón y del diafragma sobre el sistema vascular es indispensable para que se establezca una correcta fisiología arterial, venosa, linfática y neurológica. Es lo que denominamos la cadena neurovascular. La actividad dinámica de las cadenas musculares es un complemento motor, coherente e indispensable.

La liberación de las cadenas visceral y neurovascular permite al continente (caja torácica) desplegarse, abrirse y liberarse. La estática del ser humano no se endereza mediante el fortalecimiento del músculo ni mediante el aumento de la masa muscular, sino que se libera cuando se eliminan las tensiones que comprimen las cadenas. Para liberar la estática, se deben liberar las «amarras».

III. 2. Cavidades pleuropulmonares

Las cavidades pleuropulmonares están situadas a ambos lados del mediastino. Hay dos cavidades pulmonares: la izquierda y la derecha. A cada lado están limitadas:

• por abajo, por la cara superior y convexa del diafragma,

• por arriba, por el diafragma cervicotorácico, que recordemos que es un engrosamiento del tejido celular mediastínico y de la fascia endotorácica,

• lateralmente, de anterior a posterior, por la parrilla costal.

Estas cavidades pleuropulmonares están ocupadas por el pulmón izquierdo y el pulmón derecho. Los pulmones son disimétricos. Están en continuidad tisular con el mediastino a través de su pedículo.


Figura 40. Cavidades pleuropulmonares (según Gray).

Cada pulmón tiene:

• Una cara externa convexa, cara costal, que se amolda a la cara profunda de la pared torácica.

• Una cara interna, cara mediastínica, que se amolda a los órganos del mediastino.

• Una cara inferior, cara diafragmática, que se amolda a la cara superior del diafragma. A través del diafragma, esta cara inferior se corresponde con los órganos subyacentes de la cavidad abdominal, así como con la glándula suprarrenal izquierda y los polos superiores de los riñones.

• Un vértice o cúpula pulmonar.

• Un borde anterior que separa la cara costal de la cara mediastínica por delante. Observemos que este borde recubre el pericardio.

• Un borde posterior que separa la cara costal de la cara mediastínica por detrás.

• Un borde inferior que separa la cara costal de la cara diafragmática.

Pulmones

Los pulmones están constituidos por:

• una estructura fibrosa, el parénquima,

• los conductos aéreos.

Estructura fibrosa o trama pulmonar

Esta estructura está constituida por tejido conjuntivo elástico. «Es un sistema elástico de tensión que transmite las tracciones de las formaciones con las que está unida» (Bouchet Cuilleret, 1983). Esta trama descansa:

• en el interior, a nivel del mediastino: pedículo pulmonar y vainas peribronquial y periarterial,

• en la periferia, se prolonga en el tejido celular subpleural.

Según Bouchet-Cuilleret, la estructura o armazón fibrosa pulmonar transmite las tracciones a los tejidos a los que está unida. La relación tisular y sus consecuencias mecánicas son citadas por estos dos anatomistas. Un anatomista es el geógrafo del cuerpo humano. Por nuestra profesión, nosotros somos los mecánicos del cuerpo humano. Observamos su funcionamiento antes de que la patología se instale.

La posición de cada tejido y sus relaciones con el entorno siempre tienen una razón de ser. Si el sistema visceral presenta «piezas» que están unidas al sistema musculoesquelético es porque existe una interrelación, una interactividad entre ellos. Es lo que describen las diferentes obras de Léopold Busquet sobre las cadenas musculares. Las cadenas musculares son para él una oportunidad de estudiar el cuerpo humano, en el que se reúnen la anatomía, la biomecánica y la observación del paciente en función de su anamnesis, del examen estático y de su dinámica.

El pulmón derecho está dividido en tres lóbulos (superior, medio e inferior), separados por dos cisuras (la cisura mayor y la cisura menor).

El pulmón izquierdo está dividido en dos lóbulos (superior e inferior) separados por una gran cisura.

La cisura es una escotadura profunda que va desde la superficie pulmonar exterior hasta a nivel de su hilio. Cada lóbulo tiene su pedículo bronquial y arterial.

Los lóbulos pulmonares se subdividen en segmentos. No describiremos estas particularidades puesto que no son necesarias para la comprensión del tratamiento mediante el método de las cadenas fisiológicas.


Figura 41. Pulmón derecho (según Bouchet-Cuilleret).


Figura 42. Pulmón izquierdo (según Bouchet-Cuilleret).

Conductos aéreos

Estos conductos constituyen el árbol bronquial. Desempeñan un papel importante en la ventilación de cada territorio pulmonar.

El objetivo de este capítulo es poner de manifiesto las relaciones anatómicas existentes entre la cadena visceral y las cadenas musculares sin sumergirnos en una anatomía demasiado detallada.

El tronco bronquial principal derecho se subdivide en:

• un bronquio lobular superior,

• un bronquio lobular medio,

• un bronquio lobular inferior.

El tronco bronquial principal izquierdo se bifurca en:

• un bronquio lobular superior,

• un bronquio lobular inferior.

Este árbol bronquial se adapta a su entorno en su forma y en su dirección. Los bronquios principales y la tráquea están sometidos a los movimientos respiratorios:

• Durante la inspiración descienden y presentan un movimiento helicoidal; «se desenrollan en su eje longitudinal».

• Durante la espiración se elevan y presentan un movimiento helicoidal inverso; «se enrollan de nuevo sobre su eje longitudinal».

III. 3. Pleura

Observemos este tejido que envuelve los pulmones. Al igual que el peritoneo a nivel abdominal, la pleura instaura una continuidad anatómica entre el sistema visceral (el contenido) y el sistema musculoesquelético (el continente). La anatomía funcional confirma que cualquier tensión existente a nivel del contenido influirá en el continente, y viceversa. La descodificación de las cadenas fisiológicas del cuerpo pone en evidencia estos enlaces que sirven de base para nuestra práctica, para nuestra competencia profesional o savoir faire.

Como el peritoneo, la pleura también es una membrana serosa y presenta las mismas propiedades (ver Las cadenas fisiológicas. Tomo VI).

Está compuesta por dos hojas:

• una hoja visceral,

• una hoja parietal.

Estas dos hojas delimitan entre sí una cavidad virtual cerrada, denominada cavidad pleural.


Figura 43. La pleura (según Bouchet-Cuilleret).


Figura 44. Pleura visceral y parietal de la parte superior de la cavidad pleural.


Figura 45. Pleura visceral y parietal a nivel del pedículo pulmonar.


Figura 46. Pleura visceral y parietal por debajo del pedículo pulmonar.

Hoja visceral

La hoja visceral recubre la cara superficial del pulmón y la pared de las cisuras lobulares, a excepción del hilio.

En este nivel se repliega para convertirse en la hoja parietal y forma por debajo suyo el ligamento triangular. Está inervada por los nervios del plexo pulmonar.

Hoja parietal

La hoja parietal tapiza la cara profunda de las paredes laterales de la caja torácica. Esta pleura parietal está unida a la fascia endotorácica.

La pleura parietal está inervada por los nervios intercostales y las fibras sensitivas del nervio frénico.

Siguiendo su localización, distinguimos:

• la pleura costal,

• la pleura mediastínica,

• la pleura diafragmática,

• la cúpula.

Pleura costal

La pleura costal tapiza:

• por delante, el esternón y el músculo triangular,

• lateralmente, las costillas y los espacios intercostales,

• por detrás, los canales laterovertebrales, la cadena simpática y los vasos intercostales.

Para comprender la anatomía de la pleura, no debe olvidarse que el borde anterior del pulmón recubre el pericardio.

A nivel del borde anterior medio del pulmón, la pleura se refleja por detrás para transformarse en la pleura mediastínica y formar un fondo de saco pleural (ver más adelante).

A nivel del borde posterior del pulmón, la pleura se repliega por delante para transformarse en la pleura mediastínica y formar un fondo de saco pleural (ver más adelante).

Pleura mediastínica

La pleura medistínica recubre por detrás los canales costovertebrales y se extiende hacia delante hasta llegar a la cara posterior del esternón.


Figura 47. Pleura mediastínica (según Netter).

En su recorrido, la pleura mediastínica se amolda a los diferentes órganos del mediastino formando fondos de saco transversales:

• el fondo de saco interacigosesofágico, a la derecha,

Ücretsiz ön izlemeyi tamamladınız.