Kitabı oku: «Comedias inéditas»

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Lope de Vega

Comedias inéditas


Publicado por Good Press, 2022

goodpress@okpublishing.info

EAN 4057664126955

Índice

ADVERTENCIA PRELIMINAR

AMOR, PLEITO Y DESAFÍO.

ACTO PRIMERO.

ACTO SEGUNDO.

ACTO TERCERO.

AMOR CON VISTA.

ACTO PRIMERO.

ACTO SEGUNDO.

ACTO TERCERO.

LA PRUEBA DE LOS AMIGOS.

ACTO PRIMERO.

ACTO SEGUNDO.

ACTO TERCERO.

UN PASTORAL ALBERGUE.

ACTO PRIMERO.

ACTO SEGUNDO.

ACTO TERCERO.

RELACION DE LA FAMOSA COMEDIA DEL PREMIO DE LA HERMOSURA Y AMOR ENAMORADO,


ADVERTENCIA PRELIMINAR

Índice

El príncipe de nuestros poetas dramáticos, el escritor más fecundo en este género que ha existido en nacion alguna, no ha merecido todavía, aunque sea vergonzoso decirlo, una edicion completa de sus obras, por más que se hayan hecho esfuerzos laudables y acertados, publicando en diversos tiempos colecciones de las comedias de Lope de Vega[1]; pero ninguna ha sido completa, y ni áun su vida, escrita con arreglo á documentos últimamente conocidos[2], ha visto tampoco la luz pública.

Los funestos efectos de esta incuria y apatía tradicionales en nosotros, pues que tampoco se ocupó mucho el mismo Lope de sus obras, no podian dejar de trascender desastrosamente al texto y conservacion de sus innumerables producciones; así es que de las mil y quinientas comedias que, segun el mismo Lope dice en su égloga á Claudio[3], habia escrito, ó de las mil y ochocientas que Montalvan[4] le atribuye, más de mil se han perdido por completo, hasta el punto de no conocerse hoy ni áun sus títulos; y de aquellas, cuya lista inserta Lope en El Peregrino[5] citándolas como suyas, tambien han desaparecido más de ciento, quedando por lo tanto reducidas las obras dramáticas que del Fénix de los ingenios han llegado hasta nosotros, á cuatrocientas treinta y nueve, segun asegura el diligente bibliógrafo D. Cayetano de la Barrera[6]. Á evitar el que desaparezcan igualmente las que inéditas se conservan aún del gran escritor, es á lo que hoy se dirigen nuestros esfuerzos, dejando á personas más competentes y á plumas más hábiles el escribir la vida de Lope y editar sus obras completas.

Cuatro comedias inéditas contiene este primer tomo, cuya autenticidad irémos examinando por el mismo órden en que están impresas. En la parte veinte y dos de las comedias de Lope, impresa en Madrid, 1635, y en la veinte y cuatro apócrifa de Zaragoza, vió la luz pública una comedia como de este autor con el título de Amor, pleito y desafío, que era la de Ganar amigos, de Alarcon; y reivindicada por éste como suya, porque en efecto lo era, se creyó desde entónces que Lope no habia escrito ninguna con aquel título; siendo tan seguida y acreditada esta opinion, que hasta el mismo La Barrera, que expresa en su Catálogo existe autógrafo de Lope, de la comedia Amor, pleito y desafío, no esclarece esta cuestion; debiéndose al distinguido literato Sr. D. Luis Fernandez-Guerra[7] el haber puesto en claro, sin dejar lugar á dudas, el que si bien la comedia publicada por los poco escrupulosos editores del siglo XVII, con el título de Amor, pleito y desafío, es la misma que la de Ganar amigos, de Alarcon, Lope escribió en efecto la comedia Amor, pleito y desafío, que se conserva inédita en la Biblioteca Nacional, y nosotros en ella la hemos buscado; y allí están escritos los tres actos de que consta, de mano de Lope y fechada y firmada de su puño y letra en 1621[8], conteniendo ademas la notable y concisa aprobacion y censura de Vargas Machuca, y la licencia para que se pudiese representar.

Pertenecia este apreciabilísimo autógrafo al Sr. D. Agustin Durán, y por su muerte lo adquirió por compra, con toda su librería, la ya citada Biblioteca Nacional, teniendo nosotros una verdadera satisfaccion en dar á la imprenta por vez primera esta comedia, tan original como interesante, á los doscientos cincuenta y un años de haberla escrito su autor.

Cinco años despues de haber compuesto Lope la anterior comedia, escribia la titulada Amor con vista, que no es acreedora ciertamente al desdeñoso olvido[9] en que se le ha dejado por todos los editores de nuestro gran dramático; pues, como verán nuestros lectores, no desmerece de otras comedias que escribió éste, y supera en mérito á muchas del mismo autor. El manuscrito, todo de su mano, y firmado tambien de su puño y letra, se conserva, con otras muchas del Fénix de los ingenios y de otros autores dramáticos, en la biblioteca del Excelentísimo Sr. Duque de Osuna, tan rica y abundante en esta clase de obras y en códices y manuscritos.

Si es exacta la fecha que, segun La Barrera[10], tiene el autógrafo que de La prueba de los amigos posee el señor don Salustiano Olózaga, y en el cual aparece que Lope la escribió en Toledo á 12 de Setiembre de 1602, debia esta comedia preceder á las dos anteriores; pero habiéndonos sido imposible verificar por nosotros mismos la exactitud de la cita, la publicamos en tercer lugar, pues no consta fecha alguna en la excelente copia que nos ha servido para la impresion, la cual fué del Sr. Durán y hoy pertenece á la Biblioteca Nacional.

Entre las comedias atribuidas á Lope, pero sin que pueda afirmarse con exactitud ser suya, se ha tenido hasta ahora la titulada Un pastoral albergue[11]. Nosotros, despues de haber examinado detenidamente el manuscrito, que procedente, como la anteriormente citada, de la librería del Sr. Durán, existe tambien en la Biblioteca Nacional, creemos que esta comedia es de tres ingenios, colaboracion bastante comun en aquel tiempo, y que uno de los coautores fué Lope de Vega; y en efecto, aunque no autógrafo el primer acto, tiene correcciones y enmiendas hechas por éste, notándose ademas que algunos claros que el copiante dejó sin escribir, ó por falta del original ó por no entenderlo, están escritos tambien de mano de Lope. No sucede lo mismo con los dos actos siguientes, pues cada uno es de distinta letra, y en los que, á nuestro juicio, no se encuentra el debido enlace con el primero, advirtiéndose asimismo diferencias en el estilo y versificacion. De todos modos, siendo de Lope, como lo es, el primer acto, é inédita la comedia, hemos creido deberla incluir en nuestra coleccion.

Concluye el presente volúmen con una Relacion, tambien inédita, en que se describe con minuciosos detalles la representacion que tuvo lugar en Lerma el 3 de Noviembre de 1614, de la comedia de Lope, El premio de la hermosura, que se publicó en la parte diez y seis de las del mismo, impresa en Madrid en 1621, pero con notables é importantes variantes, como podrán ver nuestros lectores confrontando la comedia publicada con la explicacion que de su argumento se hace en la Relacion; y por esta circunstancia, y tambien por las curiosas noticias que en ella se contienen respecto á trajes, aparato escénico y personas que tomaron parte en la fiesta, nos ha parecido merece ver la luz pública. Forma parte esta Relacion, con algunas otras, de un tomo manuscrito, propiedad nuestra.

Cumplimos con un deber de gratitud consignando aquí nuestro reconocimiento á los Sres. D. Juan Eugenio de Hartzenbusch y D. Mariano de Zabalburu: el primero, á quien tanto deben todos los que se dedican al estudio de nuestra literatura, no sólo nos concedió la debida autorizacion para copiar y confrontar, en la Biblioteca Nacional, los manuscritos de las comedias de Lope que hoy damos á luz, sino que ha estado siempre dispuesto á contestar á nuestras consultas y observaciones; y á nuestro buen amigo el Sr. de Zabalburu somos tambien deudores de igual deferencia y de haber copiado y confrontado la comedia Amor con vista, que, como hemos dicho, existe en la biblioteca de Osuna[12].

Sólo nos resta añadir que en el último volúmen de las comedias de Lope insertarémos un detenido juicio crítico de todas ellas, si las agitaciones que trabajan á nuestra infortunada patria permiten que el público siga favoreciendo, como hasta ahora, nuestra difícil y costosa empresa.

F. del V.

J. S. R.


AMOR, PLEITO Y DESAFÍO.

Índice

PERSONAS.

D. ÁLVARO DE ROJAS.

D. JUAN DE PADILLA.

D. JUAN DE ARAGON.

EL REY DON ALFONSO.

DOÑA BEATRIZ.

DOÑA ANA.

D. ENRIQUE.

EL CONDE DE HARO.

D. PEDRO DE AVALOS.

MARTIN, escudero.

TELLO, criado.

FRANCISCO, criado.

SANCHO, criado.

LEONOR, criada.


AMOR, PLEITO Y DESAFÍO.

ACTO PRIMERO.

Índice

DON ÁLVARO, anciano con un báculo.—DON JUAN DE PADILLA.

Pad.

Advierta vusiñoría...

Álv.

Yo no tengo que advertir.

Pad.

Pues ¿por qué no me ha de oir,

Por su honor y en cortesía?

Álv.

¿Sabeis que esta casa es mia?

Pad.

Sí señor.

Álv.

¿Sabeis quién soy?

Pad.

Sé que tan léjos estoy

De hacerle agravio, que apelo

De vuestro engañado celo,

Y justas quejas os doy.

Álv.

La que yo tengo de vos,

Don Juan de Padilla, fuera

Ménos grave cuando hubiera

La misma edad en los dos.

Pad.

Mi inocencia sabe Dios.

Álv.

Si el báculo fuera espada,

Ya estuviera castigada,

Padilla, vuestra malicia.

Pad.

Á ser vara de justicia,

Yo sé que oyera informada.

Álv.

Yo soy Rojas tan büeno

Como cuantos Dios crió.

Pad.

Lo mismo defiendo yo.

Álv.

Por lo ménos ya condeno,

Siendo de mi casa ajeno,

El hallaros en mi casa.

Pad.

¿Qué ley el respeto pasa?

Álv.

La ley santa de tener

Hija, que puedo temer

Que por su gusto se casa.

Pad.

Si yo supe que tenía

Unas reliquias, que son

Para el mal de corazon,

Y á pedírselas venía,

¿Qué afrenta ó descortesía

Hallais en la buena fe

Con que en vuestra casa entré?

Álv.

¿Reliquias para esos males

En casas tan principales?

Pad.

Pues, señor, ¿qué agravio fué?

Álv.

Allá por los monesterios

Se buscan las cosas santas,

Que en mi casa no habrá tantas

Para tan altos misterios;

Afrentas y vituperios

Hácense en las casas viles.

Pad.

Que tú mismo la aniquiles

Me ha causado admiracion.

Álv.

¡Qué buen mal de corazon!

¡Qué disculpas tan sutiles!

Aquí no se ha de venir

Por reliquias para él,

Por corazon sí, que en él

Puedo valor infundir;

Aquí se pueden pedir

Lanzas, paveses y espadas

De tantas guerras pasadas,

Que áun las hay, gracias á Dios,

Para mozos como vos,

Á buena mano enseñadas.

Pad.

De suerte estais enojado,

Que pienso que mi razon

No os dará satisfaccion.

Álv.

Pues ¿qué razon me habeis dado?

Pad.

Soy yo caballero honrado.

Álv.

Sois Padilla.

Pad.

Soy igual

Á vuestra sangre.

Álv.

Sois tal

Que podeis honrarme.

Pad.

Oid

Un gran remedio.

Álv.

Decid.

Pad.

Si habeis presumido mal...

Álv.

Ya os escucho.

Pad.

Dadme luégo

Por mujer á mi señora

Doña Beatriz. Si ella agora

Quiere admitir lo que os ruego,

Quedará todo en sosiego,

Y yo con ella casado.

Álv.

¡Buen remedio habeis hallado

Para el mal de corazon,

Si éstas las reliquias son

Que en mi casa habeis buscado!

Siendo quien soy, ¿cómo puedo,

Sin la licencia del Rey,

Pues el ser tan noble es ley

Por quien obligado quedo?

Pedídsela, y yo concedo

En que Beatriz vuestra sea,

Porque se temple ó se crea

Vuestro mal de corazon.

Pad.

Yo sé que en esta ocasion

El Rey mi aumento desea,

Que no ha tenido soldado

Que le sirva como yo.

Álv.

Id á hablarle.

Pad.

El cielo dió

Dulce fin á mi cuidado;

Agora á esos piés echado...

Álv.

Teneos, don Juan, que no es justo

Sin saber del Rey el gusto.

Pad.

Dios os guarde hasta que os den

nietos mis nietos.

(Váyase.)

Álv.

Qué bien;

Quitado se me ha el disgusto.

Bien es verdad que el pedir

Que hable al Rey achaque ha sido,

Que aunque es don Juan bien nacido

Y no se puede decir

Que es mejor ningun fidalgo

Y caballero en la córte,

Voy por diferente norte

Y de otra excusa me valgo.

Es pobre, y es el menor

De su casa, y en la mia

Bajeza pareceria,

Y más sospechando amor.

DOÑA BEATRIZ, su hija, Y LEONOR.

Beat.

Parece que es ido ya.

Leon.

Sí, señora, ya se fué.

Beat.

¿Cómo, Leonor, le hablaré,

Si tan enojado está?

Leon.

Finge que lo estás con él.

Beat.

Quisiera en esta ocasion

Relevar mi sujecion

De tu término cruel.

No sé si tu entendimiento

Tiene el valor que solia,

Pues ya tu honra y la mia

Pone en tanto detrimento.

¿Era don Juan de Padilla

Tan vil, ya que quiso entrar,

Que aquí no pudo tomar

Honestamente una silla?

¿Hasle visto alguna vez

Ni pasear mi ventana?

Que de una cosa tan llana

Yo quïero hacerte juez.

Pues si es ésta la primera,

¿Cómo le has reñido ansí?

Que se ofendiera de tí,

Si quien es don Juan no fuera;

¿Es bien que hablen de los dos

En palacio de este modo?

Álv.

Yo tendré culpa de todo,

Ríñeme tú, bien, por Dios.

Beat.

¿Era mucho que viniera

Por unas cartas aquí,

Que hoy á mi prima escribí,

Y esta visita me hiciera?

Álv.

¿Por cartas vino?

Beat.

Leonor,

Dí tú en esto la verdad.

Leon.

Y con cuánta honestidad,

Que yo se las dí, señor.

Álv.

Santa serás á mi cuenta,

Beatriz, si esas cartas son

Para el mal de corazon

De que don Juan se lamenta;

Por reliquias me decia

Que vino para este mal,

Tú por cartas; ¡oh qué igual

Disculpa, por vida mia!

Concertaos en disculparos,

Aunque ya no habrá ocasion.

Beat.

Tan ciertas entrambas son,

Que son los efectos claros.

Cuando las cartas le dí,

Unas reliquias me vió,

Lo que eran me preguntó,

Y, reliquias, respondí.

Díxome que padecia

En el corazon dolor,

¿Fué dárselas mucho error,

Ó fué justa cortesía?

Álv.

Dejará el mar de tener

Agua, el campo hierba y flores,

Primero que en sus errores

Falte disculpa á mujer.

Ahora bien, él te pidió,

Y yo al Rey le remití,

Estas reliquias le dí,

Que tambien las tengo yo.

Mas como en esta ocasion

Sin esta licencia venga,

Aunque más reliquias tenga,

Tendrá mal de corazon.

(Váyase.)

Beat.

Cogido nos ha en la liga.

Leon.

¿Para qué te disculpabas?

Beat.

Corrida estoy.

Leon.

Ya que dabas

Disculpa, á que no te obliga,

Pintárasle tu valor,

Discrecion y honestidad.

Beat.

No sabe tratar verdad

Cuando es verdadero amor,

Pero si de haber errado

Nace casarnos los dos,

Nunca, Leonor, me dé Dios

Suceso más acertado.

Leon.

¿Podréte pedir aquí

Que si te casas me des

Á su escudero?

Beat.

Despues

Hablaré á don Juan en tí.

Leon.

Tambien yo tengo por él

Cierto mal de corazon.

Beat.

Reliquias del cielo son,

Y amor veneno cruel.

No hay corazon descontento

Que no salga consolado

En poniéndole en el lado

Reliquias de casamiento.

(Váyanse.)

DON JUAN DE PADILLA.—MARTIN, escudero suyo.

Pad.

Yo tiemblo de hablar al Rey

En materia de casar,

Viniendo de pelear.

Mart.

¿Pues hay en el mundo ley

Que te lo puede estorbar?

Pad.

Por la guerra quise honrarme,

De que Alfonso tantas tiene;

Si la opinion me conviene

De ser soldado, el casarme

Mal á propósito viene.

Mart.

Ántes muy bien.

Pad.

¿De qué modo?

Mart.

Porque guerra y casamiento

Es un propio pensamiento,

Todo es guerra, y si lo es todo,

No sales del mismo intento.

Pero si por ser soldado,

Y gallardo capitan,

Con la opinion que te dan

La batalla del Salado

Y la toma de Almazan,

No quieres darle ocasion

Á que entienda que la espada

Cuelgas cuando va á Granada,

Oye un consejo, en razon

De tu vergüenza engañada:

Don Juan de Aragon, que priva

Con el Rey, se lo dirá,

Licencia el Rey te dará,

Que no está agora tan viva

La guerra.

Pad.

Harto viva está,

Pero yo le serviré

Casado, si el Rey quisiere,

Donde la jornada hiciere.

Mart.

Él viene.

Pad.

Y yo le hablaré.

Mart.

¿Dónde quieres que te espere?

Pad.

Aquí te puedes estar.

Mart.

Tiene don Juan de Aragon

Justa fama y opinion;

No puedes hombre buscar

De mayor satisfaccion;

Es gallardo caballero.

Pad.

Espero con su favor

Gozar de Beatriz.

Mart.

Leonor

Me mata, á tu sombra quiero

Casarme tambien, señor;

Basta el tiempo que he traido

Las armas, pues no me han dado

Oficio que haya intentado.

Pad.

El haberle merecido,

Martin, te le habrá quitado.

DON JUAN DE ARAGON.

Arag.

Yo le hablaré despues con mucho gusto.

Pad.

Por buen agüero tomo la respuesta

De lo que áun no sabeis, puesto que es justo.

Arag.

Mi voluntad su afecto os manifiesta.

Pad.

Si no teneis acaso por disgusto

Hablar al Rey, aunque es la causa honesta,

Quiero decir que es fácil, hoy querria

Le hablásedes por mí y en cosa mia.

Arag.

Ya, don Juan de Padilla, estaréis cierto

Del deseo que tengo de serviros.

Pad.

Siempre me haceis merced, y así os advierto,

Sin que de nuevo intente persuadiros,

Que trato de casarme, y que el concierto,

Despues de muchas ánsias y suspiros,

Hoy hice con el padre de mi dama.

Arag.

No hay otro mayor bien para quien ama.

Pad.

Sois tan galan, que os hablo en mis congojas.

Finalmente licencia del Rey falta,

Esta pide don Álvaro de Rojas,

Mirad si es prenda generosa y alta.

Podréis decirme vos: ¿Tú, que despojas

Tanto moro andaluz, cuando se asalta

Fuerte ó ciudad, sin ánimo te hallas?

Ay, sí, que tiene amor flacas batallas;

No me atrevo del Rey á la grandeza,

Que le hablo pocas veces y muy poco,

Y aunque me dió valor naturaleza,

Solo en cosas marciales me provoco.

Habladle vos, que á mí, que la belleza

De mi esposa Beatriz me vuelve loco,

No me ha dejado amor entendimiento,

Y tal estoy que de sentir no siento.

Arag.

Yo os he entendido ya, decidme luégo

Si quereis otra cosa.

Pad.

Sólo os pido

Esta licencia.

Arag.

Adios.

Pad.

Al cielo ruego

Os dé lo que teneis tan merecido.

Mart.

¿Tan presto negociaste?

Pad.

Estoy tan ciego,

Que no tengo discurso conocido.

Mart.

Mira que en dulce fin de tus amores

Me has de dar á Leonor.

Pad.

Y mil Leonores.

(Váyanse.)

Arag.

¡Qué bien que deja puesta mi esperanza,

Amando yo á Beatriz tan tiernamente!

¿Quién pide con tan necia confianza

Que con el Rey su casamiento intente?

¡Oh milagro de amor, que cuando alcanza

Que de aquesta licencia se contente

Don Álvaro, me avisa el que la adora,

Para que para mí la pida agora!

No me obligué ni la palabra he dado,

Sólo le respondí, «yo os he entendido.»

Con que ni la quebré ni me ha obligado

Á cumplir lo que á nadie he prometido.

Mia serás; ¡oh sol de mí adorado,

Amanece en la noche de tu olvido,

Que no has de ser Padilla si yo puedo!

Viva Aragon, pues en amor le excedo;

Dos Juanes te pretenden, Beatriz bella,

El uno es Aragon, aunque en Castilla,

Padilla el otro, con mejor estrella,

Merézcate Aragon, y no Padilla.

¡Ay Dios! si tiene la licencia della

Navego en vano, moriré á la orilla,

Pero si tengo la del Rey, que espero,

Cayó la suerte en Aragon, primero.

EL REY DON ALFONSO, DON ÁLVARO y acompañamiento.

Alf.

Bien podeis publicar que mi jornada

Á Galicia ha de ser á coronarme,

Que la corona y la dichosa espada,

La imágen de su apóstol ha de darme:

Suspéndase la guerra de Granada,

Aunque salgan los moros á inquietarme,

Que de sus lanzas quemaré la selva

Cuando á Castilla de Galicia vuelva.

Álv.

Espero en Dios que las doradas cruces

Pondrás en las alfambras y alcazabas

Si las gentes á ejército reduces,

Con que el verano á Córdoba pasabas;

No presuman los moros andaluces

Que las empresas de tu gloria acabas

En tu mejor edad.

Alf.

No harán si puedo,

Aunque atrevidos bajan á Toledo.

Presto á Valladolid daré la vuelta,

Si quiere Dios y el capitan divino,

Que, con la capa militar revuelta,

Y levantado el temple diamantino,

Esta canalla, en polvo y sangre envuelta,

Por el tributo de nombrarle indigno,

Desterró para siempre desta tierra

Por quien le apellidamos en la guerra.

Arag.

Á solas quisiera hablarte

Si ocupaciones te dejan.

Alf.

Retiraos todos; ¿qué quieres?

Arag.

Respetando tu grandeza,

Nunca te dije, señor

(Desconfianza bien necia),

Cierto pensamiento mio.

Alf.

Tu culpa, don Juan, confiesas.

Arag.

He tratado de casarme.

Alf.

Es fuerza, dichosa empresa.

Arag.

¿Qué llamas fuerza?

Alf.

De amor,

Que las demas no son fuerzas.

Arag.

Todo se junta á obligarme,

Porque entran en competencia

Amor y comodidad.

Tan justa igualdad profesan.

Tu licencia es lo primero,

Y luégo, señor, con ella

Mandar que me dé su padre

(Que está aquí) mi amada prenda.

Alf.

De los que aquí están, don Juan,

No puede ser que otro sea

Que don Álvaro de Rojas,

Y si es él, en todo aciertas;

¿Callas? luego yo tambien

Acierto en lo que deseas.

¡Hermosa dama es Beatriz!

Don Álvaro.

Álv.

Señor.

Alf.

Llega.

Álv.

¿Qué mandas?

Alf.

Nunca los reyes

Largos prólogos emplean

En lo que mandan y es justo.

Álv.

Ni pudiera en mi obediencia

Haber resistencia alguna

Á cosa que tú quisieras.

Alf.

Dale á don Juan tu Beatriz.

Álv.

Su virtud y su nobleza

Lo merecen; pero es pobre

Y vuestra alteza pudiera

Honrarle de algun oficio,

Pues le ha servido en la guerra;

Que no está, como tú sabes,

Tan descansada mi hacienda

Que pueda yo sustentar

Á un yerno pobre con ella;

Es don Juan gran caballero,

En la venturosa empresa

Del Salado te sirvió

Con hazañas que hoy se cuentan,

Hazle merced.

Alf.

Dí, don Juan,

¿Tú eres pobre?

Arag.

Bien lo fuera

Para igualar á Beatriz

Por hermosura y nobleza;

Pero en lo demas yo tengo,

Como su mano merezca,

Con qué vivamos los dos.

Alf.

¿Pues qué tienes por pobreza?

Álv.

Señor, pensé que mandabas

Que mi hija Beatriz diera,

No á don Juan de Aragon,

Que está agora en tu presencia,

Sino á don Juan de Padilla,

Cuya nobleza es tan cierta

Como su necesidad,

Ni ha sido mucho que tengan

La culpa los mismos nombres.

Alf.

Yo me serviré que entiendas

Que es á don Juan de Aragon,

Y porque en provecho sea

El haberte equivocado,

Al de Padilla, haga cuenta

Que es memorial remitido

De mi consejo de Guerra,

Dile, don Juan, á don Juan

Me acompañe á Compostela,

Que le quiero hacer merced.

(Váyase el Rey con don Álvaro.)

Arag.

Está cierto que la emplea

Justamente en su valor;

¡Ay divina diligencia,

Madre de la buena dicha!

DON JUAN DE PADILLA Y MARTIN.

Pad.

Solo está.

Mart.

Si lo está, llega.

Pad.

¿Hablaste á su alteza?

Arag.

Hablé,

Don Juan, agora á su alteza,

Y dice que le acompañes

Á Galicia, que á la vuelta

Te dará, en Valladolid,

Con mil mercedes, licencia;

Que está muy agradecido

Á tus servicios, y en prueba

De esta verdad, dió tambien

Á don Álvaro en respuesta

Que aceptaba el memorial.

Pad.

Deja, Aragon noble, deja

Que ponga en tus piés la boca,

Que desde aquí, yo y mi prenda

Somos tus esclavos, somos

De tus estampas la tierra,

Que aunque es cielo para mí

Mi Beatriz hermosa y bella,

Por el amor que me tiene

Querrá que ansí lo encarezca.

Arag.

Ponte luégo de camino,

Padilla, para que entienda

El Rey mi señor el gusto

Que de acompañarle llevas,

Que allá le hablarás en todo.

Pad.

¿Vas tú allá para que pueda

Tener entrada á su gracia?

Arag.

Aquí me deja su alteza

Á prevenir la jornada

Que para Granada intenta,

Porque pienso que ha de ser

Luégo que la primavera

Temple la furia á los rios,

Seque la mojada tierra.

Pad.

Pésame de que no vayas.

Arag.

No has menester encomienda

Para la gracia del Rey,

Pues que ya quedas en ella.

(Váyase.)

Pad.

¿Qué dices tú de mi dicha,

Martin?

Mart.

Que tu dicha es cierta;

Y que ha sido discrecion

Mezclarla con esta ausencia,

Que los agrios que en palacio

Á las cosas dulces echan,

Es para templar el gusto.

Pad.

De ningun mal se me acuerda

Como tenga punto fijo

La esperanza que me queda.

Mart.

Dicha has tenido.

Pad.

Notable.

Demos á Beatriz las nuevas

Envueltas en la partida,

Para que no se enloquezca;

Pero entre aquestos cuidados,

Martin, déjame que sienta

El ver cuán mal puedo entrar

En obligacion como ésta;

Don Álvaro no ha de darme

Dote, pues toda su hacienda

Es de su hija.

Mart.

Es ansí,

Pero tendrás casa y mesa.

Pad.

No está la dificultad

En que casa y mesa tenga,

Sino en la primera entrada,

Las joyas y las libreas.

¡Ah, Dios, que un hombre tan noble

Tal necesidad padezca

Por ser tercero en su casa!

Mart.

No hay cosa, señor, más necia

Que la fortuna.

Pad.

Bien dices;

Por eso la pintan ciega.

Mart.

Señora parece en dar,

Porque siempre se desvelan

En dar á quien los engañe

Ó á quien no se lo agradezca;

Págase de la ignorancia,

No sabe estimar la ciencia,

De las lisonjas se agrada,

Y las virtudes desprecia.

¿Serviste? no tienes premio,

Pero en efeto le espera,

Que el buen don Juan de Aragon

Te ha puesto bien con su alteza.

Pintó un sabio á la fortuna

Sola la mano derecha,

Y todos los desdichados

Puestos á la mano izquierda,

Como era manca, á ninguno

Levantaba de la tierra,

Porque sólo á los dichosos

Les alargaba la diestra;

Y ésta la pintó tan larga,

Que alcanzaba en las escuelas

Al estudiante, en la paz,

Y al vil soldado, en la guerra.

El brazo de la fortuna

Don Juan de Aragon te enseña,

Ya te quiere levantar.

Pad.

Yo te juro que él lo emplea

En quien sabrá agradecerlo.

¿Mas qué harémos, cuando vuelva,

De dineros para joyas,

Mis galas, y las libreas

De pajes y de lacayos?

Mart.

Don Juan de Aragon comienza

Á hacer por tí, ya tú eres

Su hechura.

Pad.

Así lo confiesa,

Martin, mi agradecimiento.

Mart.

Dile tu mucha pobreza,

Que no hará mucho si agora

Dos mil ducados te presta;

Que es rico y te los dará

Á buen pagar, de la renta

De don Álvaro, tu suegro.

Pad.

Bien me animas y aconsejas.

Vamos, pondréme galan,

Y con mis botas y espuelas

Iré á decir á Beatriz

Su casamiento y mi ausencia.

Mart.

¿Y yo qué daré á Leonor

Si esta boda se concierta?

Pad.

Vende mi caballo y compra

Guarniciones á tu yegua.

(Éntrense.)

DOÑA ANA Y TELLO.

Tello.

Esto se dice, señora,

En toda Valladolid.

Ana.

¡Piadosos cielos! oid

Á quien sin remedio llora.

Tello.

¿Por qué no le has de tener

Con presuncion de olvidar?

Ana.

Porque es mi mano amar,

Y en el tiempo aborrecer.

Pasion tan presto adquirida

Como amor, despacio muere,

Que en poco tiempo se quiere,

Y en mucho tiempo se olvida.

Amé á mi primo don Juan,

Pensando que me queria;

Tal esperanza tenía,

Tales engaños me dan,

Nunca de Beatriz hermosa

Tuve celos; necia he sido,

Que no le hubiera querido

Con tanto estremo celosa.

Tello.

Nunca te quise decir,

Por verte tan satisfecha,

Que tuve alguna sospecha.

Ana.

Erraste en no me advertir,

Que los que juegan no ven

En el ajedrez de amor.

Tello.

Ello fué notable error.

Ana.

Y fué desdicha tambien;

Pero aunque pierda la vida

Y la honra, hoy he de hacer

Que no sea su mujer.

Tello.

¿Qué dices de honra perdida?

Ana.

Que me quiero levantar

Un testimonio.

Tello.

Es locura

De amor.

Ana.

Remedio procura,

Ó me tengo de matar.

Tello.

¿Qué remedio?

Ana.

Tráeme luégo

Á don Álvaro.

Tello.

No sé

Qué intentas.

Ana.

Parte ó haré

Que te abrases en mi fuego.

Tello.

Yo voy.

Ana.

No vengas sin él,

Que me ha de matar mi amor.

Tello.

Testimonios en tu honor

Es pensamiento cruel.

(Váyase.)

Ana.

Dulce enemigo mio,

¿Qué ingratitud es ésta,

Que alma y vida me cuesta

Con tanto desvarío?

Mas, pues está perdida,

Vuélveme el alma y quítame la vida.

Aquí me tienes loca,

Y en venturas ajenas

Un Tántalo de penas

Las glorias á la boca,

Que en infierno de celos

Dulces engaños me prometen cielos;

Mas ¿para qué me engaño

Con falsas esperanzas,

Cuando de tus mudanzas

Me llega el desengaño?

Que, con engaños tales,

Los falsos bienes crecerán los males.

TELLO Y DON ÁLVARO.

Álv.

Tuve dicha, que pasaba

Por vuestra puerta.

Ana.

¡Oh señor

Don Álvaro!

Álv.

Del amor

Que me debeis me acordaba,

Y en las rejas reparé.

Ana.

Olvidado estais de mí.

Álv.

Tan vuestro soy como fuí,

Nunca de vos me olvidé.

Ana.

Tello, déjanos y cierra.

Álv.

¿Qué teneis, que no solia

Ser así vuestra alegría?

Ana.

La tierna edad siempre yerra;

Mucho tengo que os decir.

Álv.

Ya me apercibo á escuchar.

Ana.

Puedo decir confesar

Porque me quiero morir.

Don Álvaro, pintaros los errores

De la edad juvenil y sus desvelos,

Era querer contar al campo flores,

Olas al mar y estrellas á los cielos;

Todos los más se fundan en amores

Y en desatinos á que obligan celos;

Oid, aunque de amor fábulas vanas

Escuchan mal las venerables canas.

Cuando la primavera de mis años,

De las primeras rosas guarnecia

El campo de mi edad y los engaños

De amor, ni amaba yo ni aborrecia,

Un caballero ilustre, de mis daños

Principio, como deudo entrar podia

Á todas horas para hablarme y verme,

Que la ocasion despierta honor que duerme.

No reparaba yo que me miraba,

Ó era muy tierna yo, ó era inocente;

Mas debo de mentir que reparaba,

Pues muchas veces la vergüenza miente;

Él mentia tan bien, que me alababa

De lo que en mí faltaba claramente;

Mas no sé qué de discrecion y brío

Debió de ser su amor y el daño mio.

El alba, por el mes de los amantes,

Poniendo estaba lirios y azucenas

Una mañana, pocos tiempos ántes

De la ocasion, principio de mis penas,

Cuando me dan mis padres ignorantes

(Tambien error) licencia á manos llenas

Para que salga al campo, en que primero

Tomé yerros de amor que anduve á acero.

Fuí al prado de la santa, que atrevida,

Á quien le dió los piés tomó las manos,

Y hallé á don Juan, que, con suave herida,

Rindió de amor mis pensamientos vanos;

Gallardo á la jineta y á la brida

Domaba dos caballos castellanos,

Que no siempre han de ser los andaluces,

De airosas manos y fogosas luces;

Vine á mi casa llena de deseos,

Que la imaginacion conmigo hacia

Los mismos caracoles y escarceos

Que en el campo don Juan formado habia;

Desde entónces juzgué que sus empleos

Á conquistar mi gusto reducia,

Miré si me miraba, hablé si hablaba,

Que amor, rendida yo, cerró el aljaba.

Concertamos los dos que en una huerta,

Saltando las paredes de mi casa,

Entrase cierta noche, que cubierta

De negras nubes, fué la luna escasa;

Mas ¡qué locuras el amor concierta!

¡Qué de doncellas con mentiras casa!

¡Qué de tormentas son despues espumas!

¡Qué de ánsias hielos y palabras plumas!

Turbámonos los dos, y parecia

Que se burlaban de los dos las flores,

El agua murmuraba que corria,

Y culpaba el silencio los amores,

Juntó las manos el temor del dia,

Que amando son valientes los temores,

Venciendo su cobarde atrevimiento

La poca resistencia de mi intento.

No sé qué fué de mí, ó él es fingido,

Ó yo soy en extremo desdichada,

Pues dicen que me tiene tal su olvido,

Que se casa y me deja despreciada;

Vuestra hija Beatriz la culpa ha sido,

Ó su hermosura justamente amada;

Que se casa con ella me han contado,

De mis obligaciones olvidado.

Si áun hay lugar, don Álvaro, yo os ruego

Que no pase adelante su locura,

Pues no es razon que en nombre de amor ciego

Me dé lugar á tanta desventura;

Iréme al Rey, y refiriendo luégo

Lo que advertido vuestro error procura,

Quedaréis deshonrado y yo vengada,

Que á quien tiene razon sobra la espada.

Álv.

Doña Ana, mi intento ha sido

Del vuestro tan diferente,

Que respondo brevemente

Que el Rey la culpa ha tenido.

Mi hija me mandó dar

Hoy á don Juan de Aragon,

Ignorando la ocasion

Que me acabais de contar,

Porque ni querrá su alteza

Ni yo querré...

Ana.

No paseis

Más adelante, que habeis

Animado mi tristeza;

¿Qué, no es don Juan de Padilla?

Álv.

No, que estos conciertos son

Con don Juan el de Aragon,

Hombre tan rico en Castilla.

Ana.

Pues sabed que yo, engañada

De las nuevas y de amor,

Hice este agravio á mi honor,

Celosa y desesperada,

Que ni él de noche me vió,

Ni en tal huerta me ha burlado.

Álv.

Á ser cortés obligado

Del crédito, nací yo,

Y de vuestra gran nobleza,

Os confieso que dudé

La historia, no dando fe

Tal virtud á tal bajeza.

Ana.

¿En fin, es el de Aragon?

Álv.

Como del Rey es Castilla.

Ana.

Pues yo adoro al de Padilla.

Álv.

Adios.

Ana.

Adios.

Álv.

¡Qué invencion!

(Váyanse.)

DOÑA BEATRIZ Y LEONOR.

Beat.

¿Con qué te podré pagar

Las nuevas?

Leon.

Con un vestido.

Beat.

En mi vida le he tenido

Como te le pienso dar.

En fin, ¿dió licencia?

Leon.

Dió

El Rey licencia á don Juan.

Beat.

Fin mis deseos tendrán.

Leon.

Esto Martin me contó.

Beat.

Poco á mi padre le vale

El achaque en la pobreza

De don Juan, mas ¿qué riqueza

Puede tener que le iguale?

Aquel talle y aquel brío

No tienen comparacion.

Leon.

Los dos sospecho que son.

DON JUAN de camino, y MARTIN con fieltro y botas.

Pad.

Mi Beatriz.

Beat.

Esposo mio.

Pad.

¿Qué, llegó el dia feliz

(Alma no te vuelvas loca)

Que oiga don Juan de tu boca

Tal nombre, hermosa Beatriz?

¿Es posible que en tu casa

Entre con tal libertad?

Beat.

Eso tiene la verdad

De amor que dos almas casa.

¿Mi padre hate visto?

Pad.

No,

Aunque de léjos le vi

Y no me habló, ya entendí

Que de mi bien le pesó,

Y la causa que le mueve.

Beat.

No sabe que tu valor

Es la calidad mayor.

Pad.

Poco mi valor le debe.

Beat.

¿Botas y espuelas? ¡ay Dios!

Pad.

Sí, mi bien, voy á Galicia

Con el Rey, que él me lo manda.

Beat.

Siempre está el bien de partida,

Siempre el placer por la posta.

Pad.

Excusad, estrellas mias,

Las perlas, que están abiertas

Las rosas de las mejillas;

Allá me ha de hacer merced,

Y nuestra boda apadrina

Volviendo á Valladolid.

Mart.

¡Ay! ¡ay! ¡ay!

Leon.

¿De qué relinchas?

Mart.

Todos se casan, y yo

No puedo alcanzar justicia.

Leon.

Maldito seas, amén.

Como se ven las mentiras

En el fieltro y las botazas,

Tú me quieres, tú me olvidas.

Mart.

Pues ¿puédome yo quedar?

Leon.

Fingieras, pues lo sabías,

Una calentura ó dos.

Mart.

Áun no son buenas fingidas;

Pues es verdad que quedára

En casa abundante y rica,

Porque, partido mi amo,

No hay más del ama que guisa,

Y de tal guisa la tal

Guisa las ollas que aliña,

Que pudieras sin espejo

Afeitarte en la escudilla,

Los garbanzos, por los viérnes,

Hacen con dulce armonía

Bailes de á cuatro en el caldo.

Leon.

Eso es ser pobre y ser limpia.

Mart.

¿Limpia? á un sábado te aguardo;

Con su perejil las tripas,

Las manos todas barbadas

Y las panzas con su almíbar.

Leon.

Á buena casa venis.

Mart.

¡Buena! que Dios la bendiga.

Leon.

Cuando sea tu mujer,

Tú verás qué de cositas

Con que te regalo yo.

Mart.

Cosas, cosas, Leonor mia,

Que salimos de la órden

Más estrecha y más ceñida

Que hay en la iglesia de Dios.

Leon.

Escucharte me lastima,

¿Tan pobre vive don Juan?

Mart.

Sustenta mucha familia

Con pequeños alimentos.

Leon.

Sí, porque es gente lucida.

Mart.

Todo lo que es por defuera

Se porta con bizarría,

En casa Dios lo perdone.

Leon.

¿Cómo?

Mart.

En la cama y comida.

Leon.

Pues ¿no teneis buena cama?

Mart.

La cama más esquisita

Que se ha escrito en la pobreza

Ni se ha visto en la avaricia;

Ella es un colchon redondo

Donde toda la familia

Al rededor se acomoda,

De manera que confinan

Todos los piés en el medio,

De la suerte que imaginas

Los rayos de alguna rueda.

Leon.

Es invencion nunca oida.

Mart.

Allí se juntan los piés,

Como en las carnicerías

Se suelen vender las manos

Que á los carneros se quitan;

Son los vientos tan contrarios,

Que, á ser velas las camisas,

Pajes se fueran á fondo.

Leon.

El cuento admite pastillas.

Pad.

Mi bien, yo me quiero ir,

Sabe Dios si me lastima

Tu ausencia el alma, no puedo

Escusarla aunque querria;

Volveré á Valladolid,

Dentro de un mes, de Galicia,

Que el Rey se va á coronar,

Cosa no vista en Castilla,

De las manos de la imágen

Del gran Apóstol, la insignia

Real, la corona de oro,

Quiere tomar.

Beat.

¡Qué desdicha!

Parte y presume que quedo

Muriendo.

Pad.

¡Y yo cómo voy!

Que sólo en pensar que soy

Tu marido, partir puedo,

Porque si no, ni dar paso

Pudiera con vida aquí.

Beat.

¿Acordaráste de mí?

Pad.

No respondo.

Beat.

Estraño caso,

Las lágrimas en los ojos

Se parte.

Mart.

Martin se va,

Leonor.

Leon.

Y se lleva allá

El alma toda.

Mart.

Qué enojos,

¡Ay, ay, ay!

(Váyanse Padilla y Martin.)

Leon.

¡Cuál quedo yo!

Beat.

¡Qué buen consuelo!

Leon.

¿Qué quieres?

¿Somos piedras las mujeres?

Beat.

Almas sí, que piedras no.

DON ÁLVARO.

Álv.

Darte el parabien es justo

De la ventura que tienes.

Beat.

Cuando tú con gusto vienes,

Claro está que tendré gusto.

Álv.

Dió el Rey licencia á don Juan.

Beat.

Y yo me rindo á tus piés.

Álv.

Por cierto, Beatriz, que él es

Rico, discreto y galan.

Beat.

¿Qué riqueza puede haber

Como el ingenio y valor?

Sanch.

Aquí ha llegado, señor,

Don Juan.

Álv.

Él te quiere ver,

¿Darás licencia?

Beat.

¿Pues no?

Álv.

Dí que entre.

Beat.

¡Qué gran ventura!

Quien ha amado sin locura

No puede decir que amó.

DON JUAN DE ARAGON.

Arag.

Si ha dado disculpa amor

Al mayor atrevimiento,

Añadiéndose el casarse,

Pienso que mayor la tengo;

Y pues que del desposorio

Solamente á vistas llego,

No repareis, dulce esposa,

En que esté turbado y necio.

Al Rey supliqué esta tarde

Que me dejase, partiendo

Á Galicia por no daros

Disgusto; pues ya soy vuestro,

Aquí me quedo á serviros,

Porque á nuestro casamiento

No se ponga dilacion.

¿Qué teneis?

Beat.

Señor, ¿qué es esto?

Álv.

Hija, que el Rey me ha mandado

Que os case, y yo le obedezco.

Beat.

¿Con quién?

Álv.

Con don Juan.

Beat.

Oid.

¿No es el de Padilla?

Álv.

Bueno:

Ese, aunque es noble, Beatriz,

Es un pobre caballero;

El de Aragon es muy rico,

Y está en su gracia.

Beat.

¡Qué presto

Sigue al placer el pesar!

Arag.

¿Qué es lo que le está diciendo?

¿Si pensó que era Padilla?

¿Si halló lugar en su pecho?

Pero en tanta honestidad,

Celos, mirad que sois necios;

Pero podréis responder

Que cuándo fuistes discretos.

Yo me caso por industria;

Que es imposible sospecho

Que me deje de costar

Pesar el atrevimiento.

Álv.

Hija, si teneis honor,

Hija, si teneis respeto

Á la sangre que os he dado,

Mirad que está de por medio

No ménos que un Rey.

Beat.

Señor...

Álv.

No respondais, que no quiero

Respuesta, sino obediencia;

Mirad que el Rey es tercero,

Y yo he dado la palabra.

Beat.

Ponedme en un monesterio.

Álv.

No hay que poner dilaciones;

Con el valor de este yerno

Y la privanza de Alfonso,

Toda mi casa ennoblezco;

Dalde la mano, ó ¡por Dios!...

Beat.

Ya, señor, que obedeceros

Es fuerza, dadme dos dias

Para llorar á lo ménos.

Álv.

¿Qué teneis vos que llorar

Si el cielo ha venido á veros

Con tan gallardo marido?

Beat.

Dadme un hora.

Álv.

Ni un momento;

No me afrenteis, hija mia.

Beat.

Venga esta noche y hablemos.

Álv.

Si alzo la voz, vive Dios...

Beat.

Ya, señor, os obedezco.

Arag.

Si está indispuesta mi esposa,

Mañana, señor, podrémos

Tratar de esto; el cielo os guarde.

(Váyase.)

Álv.

¿Es bien hecho lo que has hecho?

Beat.

¿Él no se fué cuando yo

Iba hablarle? pues ¿qué debo?

Álv.

¿Podréle llamar?

Beat.

Podrás.

¡Quitadme la vida, cielos!



ACTO SEGUNDO.

Índice

DON JUAN DE PADILLA Y MARTIN, de camino.

Pad.

¿Hay cosa como llegar

Despues de ausencia, Martin,

Donde un hombre quiere?

Mart.

En fin,

No queda que desear;

El que sale de la mar,

De la guerra aborrecida,

Ó cautivo en triste vida,

Como lleguen á su casa,

Cuanto pasaron se pasa,

Todo con el fin se olvida.

Compone un libro el que sabe,

Y en el fin descansa y pide

Fama, porque no se olvide

Ni alguna envidia se alabe;

Descansa de noche el grave

De oir tanta variedad

De negocios, sin verdad:

Hasta el mar la furia amansa,

Y áun el que es necio descansa

Despues de una necedad.

Pad.

Y lo será si porfía,

Descanso, el que habláre en vos,

Quando yo veo que Dios

Descansó el séptimo dia

De aquella dulce armonía

De elementos y de cielos,

Á los humanos desvelos

Doy el fin por bien mayor,

Y más en quien tiene amor

Y descansa de sus celos;

¿Qué filósofo no habló

Del fin soberanamente?

En fin, quien ama no siente

Lo que amando padeció.

Llego al fin.

Mart.

Y llamo yo;

Pero ya te ha visto quien

Es mi descanso tambien.

Pad.

Bien haya lo padecido,

Que quien el mal no ha sufrido,

Martin, no merece el bien.

LEONOR, triste.

Pad.

Aurora del sol que adoro,

Iris de hermosos colores,

Mercurio de mis amores

Y llave de mi tesoro,

Luz, diamante, perlas, oro,

De aquel cielo de belleza,

¿Cómo con tanta tristeza

Abres puerta á mi alegría?

¿Son, por dicha, Leonor mia,

Efectos de mi pobreza?

Toma este anillo, que yo

En su círculo quisiera

Que todo el mundo estuviera.

Leon.

No son intereses, no;

Á quien tu bien intentó

No le mueve el interes.

Pad.

Pues, mi bien, dime lo que es,

¿Falta salud á mi esposa?

Leon.

Sí falta, aunque es otra cosa.

Pad.

Habla, y mátame despues.

Leon.

Tu esposa está desposada.

Pad.

No he dado á nadie poder.

Leon.

El poder lo pudo hacer.

Pad.

Conmigo está disculpada.

Leon.

De don Álvaro forzada,

Le dió á don Juan de Aragon

La mano.

Pad.

Si engaños son,

Para templarnos el bien,

Ofender suelen tambien

El bien de la posesion.

Leon.

Cuando pediste que hablase

Al Rey, para sí pidió

Á Beatriz, y el Rey mandó

Que con ella se casase.

Pad.

¡Que aquesto en el mundo pase!

Leon.

Resistió, lloró, tomó

Testigos que la forzó.

Pad.

¿Gozóla? ¡Responde presto,

Que sólo consiste en esto

Que muera ó que viva yo!

Mas no respondas, detente,

Viva hasta verla no más,

Que despues me matarás.

Leon.

¿Que es gozar, ni que él lo intente?

Ántes se fué brevemente,

Viendo su mucha aspereza.

Pad.

¡Alma, dejad la tristeza,

Que áun hay tiempo de morir!

Leon.

Seguro puedes vivir,

Padilla, de su firmeza:

Á acompañar al Rey fué.

Pad.

Es verdad, que allá le vi.

¿Y podré verla?

Leon.

No y sí,

Hasta que más sola esté;

Que aunque es casamiento, en fe

De que ha de ser tuya vienen

Mil damas que la entretienen

Con parabienes injustos,

Porque nunca los disgustos

Alegres visitas tienen.

Ellas vienen de colores,

Y ella, de negro vestida,

Hace exequias á su vida

En honra de tus amores.

Mart.

Señor, ¿qué haces? no llores;

¿Tú eres aquel gran Padilla

Que puso asombro á Sevilla,

Venciendo en Benamarin

Tantos moros?

Pad.

¡Ay Martin!

¿Verme ansí te maravilla?

¿Arrojo yo por ventura

Sombrero, capa y espada,

Estando el alma obligada

Á tan forzosa locura?

¡Vive Dios!

Mart.

Señor, procura

Componerte brevemente,

Que sale de adentro gente.

Pad.

Dile al alma esa razon,

Que mis sentidos no son

Quien sabe, si soy quien siente.

DOÑA ANA.

Ana.

¿Don Juan de Padilla vino?

Sí, que allí está; pues ¿qué aguardo?

Dadme, capitan gallardo.

Los brazos.

Pad.

¡Qué desatino!

Que eres mi muerte imagino;

Espero á Beatriz aquí,

Á quien cuando yo me fuí

Dejé con tan tiernos lazos,

Y sale á darme los brazos

Lo que más aborrecí.

¿Qué es esto? ¡Furia del cielo!

¿Soy demonio? ¿Qué soy yo?

Espero al sol, y salió

Toda una noche de hielo.

¿Cuál labrador sin recelo

De áspid, en él escondido,

Puso la mano en el nido,

Donde dejó ruiseñores,

Como yo, que dejé amores,

Y vine á topar olvido?

¿Cuál deudor, que huyó sutil,

En los acreedores dió?

¿Qué reo al alcalde vió?

¿Qué ladron al alguacil?

¿Cuál hombre cobarde y vil

Al valiente y arrogante?

¿Cuál siendo en todo ignorante,

Dió en el sabio y el discreto,

Como yo, pues, en efeto,

Tengo á doña Ana delante?

¡Válame Dios! ¿Esto más?

Ana.

¿Qué es esto que estás diciendo?

Pad.

Digo que vine creyendo

Que viera donde tú estás

Un ángel.

Ana.

Sí le verás;

Pero con ménos rigores,

Que á nadie obliga el amor

Á que sea descortés.

Mira, don Juan, que esto es

Más infamia que valor.

Pad.

Perdona, que estoy sin mí.

Ana.

Tambien yo pensé que viera

Un hombre en tí que me diera

Los brazos que le pedí;

Y un hombre inorante vi,

Un descortés, que se enfada

De una mujer lastimada;

Pues donde por maravilla

Pensé que hallára un Padilla,

Vine á topar una espada.

Mart.

Señora, tienes razon,

Mas don Juan está de modo,

Que has de perdonarlo todo,

Ó faltarte discrecion.

Ana.

Beatriz viene, y callaré

Por no darle mayor pena.

DOÑA BEATRIZ.

Beat.

De tantas lágrimas llena,

No sé si verte podré.

¡Ay mi don Juan!

Pad.

Ya quisiera

Que la vida me faltára.

Beat.

No acierto á mirar tu cara

Como si culpa tuviera.

Pad.

Déjame verte no más,

Que viéndote he vuelto en mí.

Beat.

Yo he dado un forzado sí,

Que no lo ha de ser jamas.

Las injurias que he pasado,

Los golpes que he padecido,

Dicen que el sí fué fingido,

Y que el no fué declarado.

El sí y el no á un tiempo dí,

Calló amor, temor habló,

Del de Aragon será el no,

Y del de Padilla el sí.

No hayas miedo que me vea

Eternamente en sus brazos,

Aunque me hiciese pedazos,

Quien mi desdicha desea,

Tuya soy y lo seré.

Pad.

Sí serás, que hay ocasion

Con que á don Juan de Aragon

Castigue quien tuyo fué.

Beat.

Eso no, porque es perderme,

Y la palabra has de darme

De pleitearme y ganarme,

Que perderme no es quererme.

Pad.

¿Quieres tú?

Beat.

Con tierno llanto

Te pido que su malicia

Castigues por la justicia,

Si puedo contigo tanto;

Que esto de sacar la espada

Es para matarme á mí.

Mira que forzado un sí,

Disculpa un alma forzada.

Pad.

¿Pleitear tengo, y matarme?

Beat.

Sí, mi bien, ó aborrecerme;

Pues con la espada es perderme,

Y con la pluma es ganarme.

Pad.

Yo lo haré.

Beat.

Pues no me engañes.

Pad.

Digo que lo haré por tí.

Ana.

No queda muy bien ansí,

Cuando á mí me desengañes,

Que yo le pondré á don Juan

Pleito, que él sabe y yo sé.

Pad.

Testimonios, ¿para qué?

Ana.

Verdades, traidor, serán.

Pad.

Vente conmigo, Martin,

Que yo no escucho locuras.

(Váyanse don Juan y Martin.)

Ana.

Yo sé que mis desventuras

Tendrán con el pleito fin,

Que yo tengo más accion,

Como la más ofendida.

(Váyase doña Ana.)

Beat.

¡En qué ha de parar, mi vida,

Pleito, amor y confusion!

DON ÁLVARO.

Álv.

Quiero pedirte albricias

De que vino tu esposo con su alteza.

Beat.

Si de mí las codicias,

Pídeselas, señor, á mi tristeza,

Que, pues la aumentas tanto,

Bien las mereces de mi pena y llanto.

Álv.

¿Búrlaste por ventura?

¿No sabes que me enojas? pero advierte

Cuanto tienes segura

En don Juan de Aragon la mayor suerte

Que mujer ha tenido:

¡Qué gentil-hombre viene y qué lucido!

¿Qué dama no tuviera

De haberle merecido tanta gloria

Que el alma enloqueciera

Desde la voluntad á la memoria?

Porque el entendimiento

No merece tan dulce sentimiento.

Alégrate.

Beat.

No puedo.

Álv.

¿Pues no es tu esposo?

Beat.

No.

Álv.

Ya estás casada.

Beat.

Con tanta fuerza y miedo,

Ni pude entónces ni quedé obligada;

Desto tengo testigos.

Álv.

¡Hijos, quién os llamó sino enemigos!

Beat.

Si yo respeto esposo,

Es don Juan de Padilla.

Álv.

¿Estás furiosa?

¡Cuando ves que es forzoso

Que don Juan de Aragon te llame esposa!

Beat.

Del Padilla te advierto

Que es de mi pecho, el otro del desierto.

(Vase.)

Álv.

¿Si tomaré venganza

Desta disolucion y atrevimiento?

Pues no ha de hacer mudanza,

Matarla quiero.

DON JUAN DE ARAGON, galan, de camino, y SANCHO, criado.

Arag.

¿Qué mayor contento

Que llegar como llego?

Sanch.

Toda ausencia en amor aumenta el fuego.

Álv.

Este es mi yerno, quiero

Disimular.

Arag.

Señor, seas bien hallado.

Álv.

Tú, bien venido.

Arag.

Espero

Que lo seré, señor, pues he llegado

Al centro del deseo

Donde pararse la esperanza veo.

¿Sabe mi dulce esposa

Que ha venido su alteza y que he venido?

Álv.

Será cosa forzosa.

Arag.

Pues ¿cómo tanto amor padece olvido?

Pues ¿cómo no la veo?

¿Áun esto no le debe mi deseo?

Álv.

Entra, Sancho, y advierte

Á Beatriz de su dicha, y pide albricias.

Arag.

Á mi dichosa suerte

Se las pide mejor, si las codicias.

Álv.

¿Llegastes muy cansado?

Arag.

Como lo puede estar quien ha llegado;

Si fuera á la partida,

Seguro estais que encarecer pudiera,

Hasta perder la vida,

Lo que sentí, como si eterna fuera

Una ausencia tan breve,

Tales ánsias de amor Beatriz me debe.

Llegué cuando se hacian

Fiestas en Compostela y con las luces

Del cielo competian

Luminarias de torres y de cruces;

Holgóse el Rey de verme,

Hízome la merced que suele hacerme,

Y aquellos caballeros

Quisieron que ayudase á una sortija

De veinte aventureros;

Yo, no sabiendo qué invencion elija,

Saqué el amor bizarro

De plumas de oro en un triunfante carro,

Y para testimonio

De mi dicha, le puse en una mano

El dulce matrimonio

En una imágen de oro, á quien en vano

Se atreven las pasiones

Que rinden los humanos corazones.

(Sancho vuelve.)

Sanch.

De manera me ha quitado

Tan desdichado suceso

El instrumento del alma,

Que no pienso que la tengo.

Doña Beatriz, mi señora,

Entra con pasos ligeros

Agora en un coche.

Álv.

¿Cómo?

Sanch.

No sé más de que dijeron

Los hombres que la llevaban,

Que eran notarios, y entre ellos

Pienso que iba un alguacil.

Álv.

¡Pleito intenta, vive el cielo!

Arag.

¿No viste algun hombre fuera

De los que en el coche fueron?

Sanch.

Un hombre medio embozado

Los hablaba desde léjos,

Y era don Juan de Padilla

Si no me engaño.

Álv.

Esto es hecho,

Pleito me pone don Juan.

Arag.

¿Qué importa? matarle luégo.

Sanch.

¡Qué presto lo has sentenciado!

Arag.

Lo que importa ha de ser presto.

Álv.

Si las armas intentais,

Bien veis que perdido quedo;

Ídos á palacio vos,

Iré yo á saber qué es esto.

Sanch.

Camina presto, señor.

Arag.

¡Qué bravo aborrecimiento!

Pues ¡vive Dios, enemiga,

Que no has de gozar, si puedo,

El caballero que adoras!

Dineros y favor tengo.

Sanch.

Favor y dineros son

piés y manos de los pleitos.

EL REY ALFONSO, con acompañamiento y EL CONDE DE HARO.

Alf.

Pienso que le tendré, Conde de Haro,

Muy de mi parte en todas mis acciones.

Cond.

Tu devocion, señor, pide su amparo,

Justa esperanza en el Apóstol pones.

Alf.

De pórfido, de bronce y mármol paro,

Con letras y doradas inscripciones,

Altar le haré labrar.

Cond.

Cristiano celo.

Alf.

¡Qué capitan de España tiene el cielo!

De mi hijo, don Pedro, pronostican,

Siendo agora tan niño, tan piadoso,

Tanta crueldad, que á la que espera aplican

Un Neron, un Maxencio riguroso;

Mas las cosas que al cielo se suplican,

Si no es por nuestras culpas, es forzoso

Que templen el rigor, y así querría

Llevársele al Apóstol algun dia.

Cond.

Cuando vuelvas, Alfonso, de Granada,

El Príncipe será de edad bastante

Para que tome de su altar la espada,

Rayo feroz del bárbaro arrogante.

DON JUAN PADILLA Y MARTIN.

Pad.

La ira es atrevida.

Mart.

Aquí templada.

Que es el respeto al Rey, ley de diamante.

Pad.

Déme tu Alteza para hablar licencia.

Alf.

¡Oh buen Padilla!

Pad.

Advierte...

Mart.

Ten prudencia.

Pad.

Generoso Rey Alfonso,

Á quien desde niño el cielo

Guardó de tantos peligros

Para bien de aquestos reinos,

En la casa de mis padres

(Tú sabes, señor, quién fueron),

En órden á mis hermanos

Ilustres, nací tercero.

Tomé á tu lado las armas,

De mis servicios no es tiempo

Que trate, bien pocos son,

Pues no merecieron premio;

Verdad es que culpa he sido

De que no te acuerdes dellos,

Pues no es ménos el pedir

Que del mismo Dios consejo.

En los ratos de la córte

Siempre ociosos, mis deseos

En doña Beatriz de Rojas

Sus esperanzas pusieron...

Perdona que ansí te hable,

Que no es perderte el respeto,

Pues estás como jüez,

Y es el principio del pleito.

Servíla sólo con alma,

Tan pobre soy... pero creo

Que ha estimado mis servicios

Cual suele el señor discreto.

Que de tus guerras le truje,

Muchos saben que no miento,

Los despojos de los moros

Por aquestas manos muertos,

Esclavas le truje algunas

Que en mi nombre la sirvieron,

Que fué dicha suya y mia

Tener tan hermoso dueño.

En su casa entré una tarde,

Entré con atrevimiento,

Á visitarla, y hallóme

Su viejo padre saliendo;

Con disculpas mentirosas

Vencer su sospecha intento,

No aprovecha, al fin le digo

Que por último remedio

Me dé á Beatriz por esposa;

Pues sabe que no es más bueno

Que yo, si bien es más rico.

Vino en aqueste concierto

Si tu licencia traia;

Contento á palacio vengo

Y á don Juan de Aragon pido...

¡Malhaya mi encogimiento!

Que te la pida en mi nombre:

Él, con injusto deseo,

Te la pidió para sí,

Juzga tú si fué bien hecho.

Á don Álvaro mandaste

Que se la diese, y él, ciego

De su riqueza y privanza,

Miéntras yo te voy sirviendo,

Se la dió contra su gusto,

Con tal violencia, que dejo

De encarecer la crueldad

Por no perderte el respeto.

Vine de Galicia, en fin,

Y cuando en su casa entro

Recíbenme en vez de brazos

Estos infames sucesos;

Remitílos á la espada,

Pero tu enojo temiendo,

Quiero probar mi justicia:

Pedirla por pleito quiero.

Ya queda depositada,

Y porque tu enojo temo

Por lo que amas á don Juan,

Á pedir licencia vengo,

Ya que no supe pedirla,

Señor, para el casamiento,

Para el pleito, si tú gustas,

Que si no, dejaré el pleito,

Que más me importa servirte

Que la vida que poseo,

Pues cuanto no fuere el alma,

Mi Rey y señor, te debo.

Alf.

Llamadme luégo á don Juan.

Cond.

Lo más ha escuchado atento

Detras de ese paño.

Alf.

Ansí

Tendré que decirle ménos.

DON JUAN DE ARAGON Y DON ENRIQUE.

Alf.

Don Juan, don Juan de Padilla

Me ha dicho... no os lo refiero,

Pues que ya lo habeis oido

Y sabeis que lo habeis hecho.

¿Cómo ó por qué le engañastes?

Arag.

Eso no, señor, primero

Me falte la vida á mí;

Verdad y lealtad profeso.

No le he prometido nada,

Y si el casarme fué cierto,

¿Qué obligacion le tenía

Para guardarle respeto?

Yo amé la bella Beatriz

Con tal fe como silencio;

Guerra es amor, y la guerra

Digna de reyes y imperios,

Allí todas son cautelas,

Estratagema les dieron

Por nombre sus capitanes,

De que ha sido Troya ejemplo;

Pues en ardides de amor

Juzga tú, señor, ¿qué pierdo

De mi opinion?

Alf.

Ahora bien,

Yo sé lo que es, yo lo entiendo;

Licencia á este pleito doy;

El que tuviere derecho

Le alcance, pero advertid

Que en tanto que dura el pleito

No habeis de sacar las armas,

Pena de traidores.

Pad.

Pienso

Que le perderé, señor,

Porque soy pobre y no tengo

Dineros para seguirle,

Que son menester dineros.

Alf.

Atento á vuestros servicios

Y á vuestra nobleza atento,

Caballero de la banda

Os hago, y en vuestro pecho

La quiero poner mañana,

Y daros, Padilla, quiero

Seis mil ducados de renta.

Pad.

Mil veces, Príncipe, beso

Los piés, que veais pisando

Todo el africano imperio.

(Váyase el Rey.)

Cond.

Muchos años los goceis,

Y con mayores aumentos.

Pad.

Cuantos yo tuviere, Conde,

Á vuestro servicio ofrezco.

Mart.

Señor, loco estoy de ver

Las mercedes que te ha hecho

Su alteza, mira la cara

Con que queda aquel soberbio.

¡Oh mudanzas de fortuna,

Ya levantais hasta el cielo,

Ya derribais al profundo!

¿No le miras?

Pad.

Ya le veo.

Mart.

Caballero de la banda,

Y seis mil...

Pad.

Habla más quedo.

Mart.

Musas, ministradme aquí,

Si no claro, dulce aliento;

Afectad emulacion

Al sol, y obstentando afectos,

Naufragar canoras plumas,

Por fulgores de concetos.

Pad.

Martin, deja desatinos,

Y demos principio al pleito,

Que remitido á las armas,

Gastáramos ménos tiempo

En letrados y notarios.

Mart.

Es engaño manifiesto.

Vamos, señor, y pleitea,

Pues que justicia tenemos,

Que es mejor que las consultas

De médicos y barberos;

Que allá se den los letrados

Con decisiones y testos.

(Váyanse.)

Enr.

Justamente quedas triste.

Arag.

Encarecerte no puedo

La tristeza y la razon

Que de estar quejoso tengo.

Enr.

Sospecho que mira bien

El Rey este hombre, y sospecho

que se ha cansado de tí.

Arag.

¿Con tan poco fundamento

Quieres que pierda su gracia?

Enr.

¡Ah don Juan! si eres discreto,

¿De la inconstancia del mundo

Para qué buscar ejemplos?

Cayóle en gracia á su alteza

Don Juan, así en los torneos

Y las justas de Galicia,

Que cierto es gran caballero,

Como en ver que en la sortija,

Donde tan ricos salieron

Tantos títulos y grandes,

Él con aquel escudero

De buen humor, que le sirve,

Y dos coseletes viejos

Salió, y dió al Rey esta letra:

Mirad qué extraño conceto.

Arag.

¿Qué?

Enr.

Don Juan y su criado.

Arag.

¿Y eso celebró?

Enr.

Con esto

Su pobreza y su valor

Notable aplauso tuvieron.

Arag.

Como yo gane á Beatriz

En este pleito, no quiero

Otra gracia ni otro bien,

Y esto lo tengo por cierto.

Que, en fin, desposado estoy.

Enr.

Pide fuerza.

Arag.

La que temo

Es de olvido, mas no importa,

Que todo lo vence el tiempo.

(Váyanse.)

DOÑA BEATRIZ Y DON PEDRO.

Ped.

Tengo á notable ventura

El depósito que ha hecho

Vuestro valor en mi pecho,

Mi casa en vuestra hermosura,

Sólo me ha dado cuidado

Que no os dejen visitar,

Y habeisme de perdonar

Si en esto soy limitado.

Beat.

Damas entraron, y, en fin,

Si alguna dispensacion

Hubiere en esta ocasion,

Será sólo de Martin.

Ped.

Sea con grande secreto,

Que si el de Aragon lo entiende

Por su parte y se ofende,

Quedo á su agravio sujeto.

Beat.

La ventura ha sido tal

De venir á vuestra casa,

Que de los límites pasa

De mi desdicha inmortal.

Que espero en vuestro favor,

Viendo que tengo justicia,

Que os cansará su malicia,

Y que os moverá mi honor.

Mi padre, á quien por la edad

Desagrada la pobreza,

Á la privanza y riqueza

Inclina la voluntad;

Amo á don Juan de Padilla,

Juzgad si tengo razon,

Y hame dado al de Aragon,

Gran caballero en Castilla,

Pero de mi gusto no,

Y con tan forzado sí,

Que el dolor con que le dí,

De lágrimas le formó.

Y estoy tan aborrecida,

Que cuando pudiera ser

Venir á ser su mujer,

Pienso quitarme la vida.

LEONOR.

Leon.

Doña Ana te viene á ver.

Beat.

Eso sólo me faltaba.

Leon.

Dentro de la puerta estaba

Cuando lo vine á entender.

Beat.

¿Qué me quiere á mí doña Ana,

Cuando me abrasa de celos?

Aspid que me dan los cielos

Para mi muerte inhumana.

En figura de visita

Viene á saber lo que intento.

Ped.

Ese ardid y pensamiento

Los cortesanos imita;

Cuando una visita pasa

De amistad y hacer placer,

Es sólo venir á ver

Lo que hace el otro en su casa.

Pero muestra cortesía,

Que con gusto y falsedad

Se vence la enemistad

De quien enfada y porfía.

DOÑA ANA.

Ana.

Con el sentimiento justo

Que tengo del que teneis,

Vengo, amiga, á que me deis

Parte de vuestro disgusto,

¿Como estais? que donde estais

Bien sé que os irá muy bien.

Beat.

Con ese favor tambien

Me honrais y me consolais.

Ped.

Por mi parte os agradezco

Que tengais satisfaccion

De lo que en esta ocasion

Á doña Beatriz ofrezco,

Pues á un mismo tiempo ha sido

La casa y la voluntad.

Ana.

La sangre en esa piedad

Mostrais con que habeis nacido.

¿Cómo va de pleitos?

Beat.

Bien.

Ana.

¿Qué hay de don Juan?

Beat.

¿Qué don Juan?

Ana.

Vuestro marido.

Beat.

Si dan,

Doña Ana, ese nombre á quien

Mi amor se le tiene dado,

Don Juan de Padilla tiene

Salud.

Ana.

Eso no conviene

Con el sí que le habeis dado

Al de Aragon, que es por quien

Os pregunto.

Beat.

El sí que dí

No fué sí, porque en el sí

Ha de ir el alma tambien,

Y toda el alma faltó;

De manera que si un sí

No la tiene, desde allí

Se va convirtiendo en no;

Si es forzado no me toca,

Doña Ana, su cumplimiento,

Que no es naipe el casamiento,

Donde hace juego la boca.

Y del Padilla repara,

Que de suerte vive en mí,

Que si allí dijera sí

Dentro de mí, me matára,

Y pues que no me mató

Cuando forzada le dí,

Claro está que no fué sí,

Pues llegó primero el no.

Ana.

Si un renegado de Argel

No lo fué de corazon,

¿Cumple con su obligacion?

Beat.

¡Qué réplica tan cruel!

Para ligar voluntades

Ha de haber consentimiento,

Que es de la fe fundamento

El morir por sus verdades,

Y allí ha de haber confesion;

Mas huélgome que haya hallado

El de Aragon un letrado

De tanta satisfaccion,

Con esto doy por vencido

El pleito desde este dia,

Porque tal abogacía

Ni se ha visto ni se ha oido;

Que estas leyes y desvelos,

Aunque oirlas me fastidia,

Todas son textos de envidia

Con sus párrafos de celos.

(Váyase.)

Ped.

El venir á visitar,

Bien lo debeis de saber,

Ha de ser á dar placer

No ha de ser á dar pesar,

Que aqueste pleito en rigor

Todo es alma y gusto es;

Si en él teneis interes,

Disimulalde mejor.

(Váyase.)

Leon.

Las damas cuerdas no vienen,

Con burlas y fingimientos,

Á sacar los pensamientos

De las amigas que tienen;

Mi señora tiene amor,

Vos no habeis de reducilla;

Si quereis bien á Padilla,

Disimulaldo mejor.

(Váyase.)

Ana.

¿Tú hablas? ¡qué es esto cielos!

Todos contra mí son ya.

¡Á qué de cosas está

Sujeto quien tiene celos!

DON ÁLVARO.

Álv.

Yo he de hacer lo que digo y justamente

Cuando el Rey me mandase lo contrario.

Ana.

¿Qué furia es ésta? aunque con tantas causas

Tendréis por necia la pregunta mia.

Álv.

Dícenme que Padilla se ha quejado

Á su alteza, de suerte que le ha dado

Crédito á cuanto ha dicho, y áun he oido

Que con mercedes le ha favorecido,

Que nos podian hacer guerra notable;

Mas ya tengo el remedio prevenido,

Quiero, doña Ana, yo, quiero casarme,

Quiero dar á mi hija este disgusto,

En esto vengo ya determinado;

Por ventura tendré (que áun tengo bríos)

Quien herede mi casa con mi hacienda;

Si me venciere el de Padilla, entienda

Que, pues aspira sólo á la riqueza,

Allá se ha de quedar con su pobreza.

Ana.

Con enojo no es mucho haber pensado

Dar á doña Beatriz ese cuidado,

Mas si quereis fingir el casamiento,

Como es razon, pues ya sois hombre de años

Y lo mismo ha de hacer el fingimiento,

Publicad que os quereis casar conmigo,

Que yo diré lo mismo.

Álv.

Daros quiero

Los brazos y hasta el alma quiero daros,

Que con esto por dicha, y será cierto,

Vendrá este pleito en el mejor concierto.

Ana.

Pues para que más presto se publique

Pedid licencia al Rey.

Álv.

Yo voy contento,

Y lo fuera mejor si verdad fuera.

(Váyase don Álvaro.)

Ana.

Áun se conoce en vos la valentía

Que os hizo tan famoso en paz y en guerra;

¡Oh remedio notable! ¡oh santos cielos!

¿Qué os hizo amor que le persiguen celos?

Mas bien hicistes, que si amor amára

Sin celos, ni áun del cielo se acordára.

DON PEDRO Y DON JUAN DE PADILLA.

Pad.

Ha sido grande favor

Y merced dejarme entrar.

Ped.

Aquí la podréis hablar.

Pad.

Estad seguro, señor,

De que ha de ser mi mujer.

Ped.

Así lo tengo creido,

Y della lo sé, que ha sido

Causa que os la deje ver.

Pad.

¡Doña Ana aquí!

Ped.

Ya os ha visto,

Engañalda, hablalda bien,

Que si se lo dice á quien

Sabeis, quedaré mal quisto,

Y en mala opinion los dos.

(Váyase don Pedro.)

Pad.

Yo lo haré por vos, que es cosa

Para mí dificultosa,

Tanto cuanto sabe Dios.

¿Señora, en aquesta casa?

Ana.

Vengo á ver vuestra mujer.

Pad.

¿Mia, como puede ser

Si veis el pleito que pasa?

Dí, Martin, lo que he sentido

Faltar á mi obligacion,

Por esta necia opinion

Que de soldado he tenido.

DOÑA BEATRIZ Y LEONOR.

Leon.

Digo que le he visto agora.

Beat.

Y yo por mi mal le veo.

Mart.

Querer pintar el deseo

Con que don Juan os adora,

Es disparate excusado,

Un ingenio como el mio.

Beat.

¡Don Juan con doña Ana aquí!

¿Á esto entró?

Leon.

Pienso que sí.

Beat.

¡Qué amor tan bien empleado!

Leon.

Escucha, que puede ser

Que, como ésta es bachillera,

Argüir con don Juan quiera

Que no has de ser su mujer.

Mart.

Las noches que mi señor

Faltó de veros no han sido

Por ingratitud y olvido,

Que no cabe en tanto amor,

Y éste, que nunca lo fuera,

Casamiento...

Leon.

¡Hay tal maldad!

Mart.

Es honra y comodidad,

Que amor no, ni ser pudiera,

Que á vos sola tiene amor.

Pad.

Eso es muy cierto y seguro,

Y que aquí sólo procuro

Satisfacer al honor;

Es una tema en que he dado

Porque el de Aragon no entienda

Que le han dejado la prenda

Por más bravo y más honrado,

Pues eso no puede ser.

Doña Beatriz se casó

En mi ausencia, ¿puedo yo

Querer ajena mujer?

Ana.

Don Juan, ya de tus engaños

Tengo justos escarmientos,

En amor con fingimientos

Más quiero yo desengaños,

Si te casas, yo tambien,

Que don Álvaro me ha dado

La palabra, y concertado

Las escrituras.

Pad.

¿Con quién?

Ana.

¿Qué, pensabas heredar

Su hacienda? pues no lo creas,

Ya es tarde si me deseas

Como primero engañar.

Esto sin duda has sabido,

Y porque yo no me case

Me engañas.

Beat.

¡Que aquesto pase!

Ana.

Pues no ingrato, no fingido,

Casarémonos los dos,

No he mudar de consejo

Y de una moza y un viejo,

Ya me has entendido, adios.

(Váyase doña Ana.)

Beat.

Estará vuesa merced

Muy contento del suceso,

Como quien tanto aborrece

Esa mujer que ha propuesto,

Esa que por tema sirve,

Que no por merecimiento,

Esa mujer de don Juan,

El de Aragon por lo ménos,

Porque no ha de ser más bravo...

Pad.

Mi bien, advierte primero...

Beat.

No hay que advertir.

Pad.

Oye.

Beat.

Calla.

Casóse, ausente, en efecto,

Dándole infinitos golpes

Su padre.

Mart.

Malo va esto.

Beat.

Y no le quiriendo hablar;

De suerte que por despecho

Se fué el tal novio.

Pad.

¿Qué dices?

Beatriz, mis ojos, mi dueño,

Mi primera voluntad.

Beat.

¿Qué digo?

Pad.

Desvia el lienzo;

Porque amortajar los ojos

Más vivos que Dios ha hecho,

Es decir que es muerto el sol

Siendo incorrutible el cielo.

Mira que en eterna sombra

Quedarán los elementos,

Y yo quedaré sin vida

Como soy dellos compuesto;

Mira no vuelvas el mundo

Á su principio primero,

Que si faltar luz no sientes

Y color á su ornamento,

Debes sentir que no sea

De los humanos deseos

Vista tu grande hermosura.

Beat.

Vanos encarecimientos;

Ya llegan tarde, don Juan.

Pad.

Pues llegue el matarme presto.

Leon.

Y el bellacon de Martin,

Que, desvergonzado y necio,

Le decia á la señora,

¿Cómo puedo encareceros

El amor de mi señor,

Que decir su sentimiento

Es disparate excusado?

Mart.

¿Yo he dicho tal?

Leon.

¿Niegas?

Mart.

Niego.

Leon.

Las noches que mi señor

Faltó, señora, de veros,

No fué ingratitud ni olvido,

Que este negro casamiento

Tuvo la culpa de todo.

Mart.

Leonor, mira que estos celos

No hallan materia de agravio;

Consejo fué de don Pedro

Engañar esta mujer.

Pad.

Vióme entrar, y yo temiendo

Que la justicia se enoje

Sabiendo que á verte vengo,

Y que el depósito mude,

Dije dos necios requiebros

De que estoy arrepentido.

Beat.

Creo el arrepentimiento,

Si dice que está casada

Con mi padre, por lo ménos

Con el melindre que dijo:

Y de una moza y un viejo,

Ya me has entendido, adios.

Pad.

¿No es mejor buscar remedio

Asegurándote yo,

Beatriz, con mil juramentos,

Que fué engaño?

Beat.

¿Cómo engaño?

¿Qué puedes, si no te creo,

Jurar que me importe á mí?

Pad.

Jurar por tus ojos puedo,

Que, si mintiese, presumo

Que el sol mismo y todo el cielo

Me matasen con mil rayos.

Mart.

Ya se viene enterneciendo.

Leon.

Tu padre vuelve, señora.

Pad.

Ay Beatriz, qué mal has hecho

En que te deje enojada.

Beat.

Y determinada quedo

De no te ver en mi vida.

Pad.

Hazme un placer.

Beat.

Dile presto.

Pad.

Es por tu bien.

Beat.

¿Por mi bien?

Pad.

Sí, que tu padre es soberbio,

Y por quitarte la hacienda

Ha de hacer el casamiento.

Beat.

¿Qué se te da á tí de mí,

Si, como estabas diciendo,

Soy de don Juan de Aragon?

Pues si yo mi hacienda pierdo,

Te vengas de tu enemigo.

Pad.

¿Y si mudas de consejo,

Tan mal te estará estorbar

La ejecucion de su intento?

Beat.

¿De suerte que tú pretendes

Que el casamiento estorbemos,

Por casarte con doña Ana,

Y con este fingimiento,

Quieres que te ayude yo?

Pad.

Mira, mi bien, que no quiero;

Seis mil ducados de renta

Me ha dado el Rey, no pretendo

Sino tu bien.

Beat.

Pues ¿qué haré

Si determinado veo

Á don Álvaro, mi padre?

Mart.

¡Oh, qué remedio!

Pad.

Dí presto.

Mart.

Diga Leonor que le dió

Palabra de casamiento,

Y que le debe su honra,

Quéxese al Rey, que con esto

Y probar que es hija de algo,

Y que viene su abolengo

Del conde Fernan Gonzalez,

Levantarémos un pleito,

Con veinte testigos falsos,

Pues los hay de todos precios,

Que no se acabe en diez años.

Pad.

¿Falsos los hay?

Mart.

Bueno es eso:

Habrá quien jure que ha visto

Andar un buey por los vientos,

Vender el vino por agua

Y ser dichoso un discreto;

Yo daré cuatro famosos.

Pad.

Tú, Leonor, ¿qué dices desto?

Leon.

Que si me enseña Martin...

Mart.

¿Cuánto dirás?

Leon.

Cuatro pliegos.

Mart.

Yo vendré á darte licion.

Beat.

Adios, que á mi padre siento.

Pad.

¿Al fin te vas enojada?

Beat.

Matarte de celos tengo.

Pad.

No harás, que te adoro yo.

Beat.

Pues, don Juan, yo te aborrezco.

Mart.

¿Cuánto dirás, mi Leonor?

Leon.

Yo, mi Martin, cuatro pliegos.



ACTO TERCERO.

Índice

DOÑA ANA Y DON JUAN DE ARAGON.

Ana.

¿Pues vos me engañais á mí?

Arag.

Los sucesos os dirán

Si os engaño.

Ana.

Ya, don Juan,

Las esperanzas perdí.

Como la primer sentencia

Tiene Beatriz en favor,

Con celos de vuestro amor

Quereis probar mi paciencia.

Arag.

Mal entendeis la razon

Por que me inclino á casarme

Con vos.

Ana.

Si no es engañarme,

Celos presumo que son.

Arag.

Yo estoy del Rey en desgracia,

Así el casarme sintió,

Y al paso que caigo yo

Sube Padilla á su gracia;

Caballero de la Banda

Le ha hecho y la trae al pecho,

De su cámara le ha hecho,

Ya le acompañan, ya manda;

Cuanto me quitó le ha dado,

Y que lo merece os digo,

Que hablar bien del enemigo

Es honra del agraviado;

Quien tiene por valentía

Hablar mal del que está ausente,

Sepa que quien lo oye siente

Que es infamia y cobardía.

Yo, cuyas dichas están

Sin estimacion alguna,

Pienso mudar de fortuna

Diciendo bien de don Juan;

¿Sin esto, qué no ha de hacer

Por mí, si me ve casado,

Pues le dejo asegurado

De que es Beatriz su mujer?

Y como mi inclinacion

Á tus partes es notable,

No te espantes que te hable

Sin celos, pues no lo son,

Que ya no hay de que lo esté,

Pues Beatriz se ha de casar.

Ana.

No te puedes emplear

Que más contento les dé,

Porque Beatriz se asegura

De mí, que es lo más que siente,

Don Juan de tí; finalmente,

Si tu fortuna procura

Volver en gracia del Rey,

Y es el camino mejor

Que don Juan te tenga amor,

Hombre noble á toda ley,

Yo dejaré la locura

Y desigual casamiento

Que con don Álvaro intento.

Don Álvaro, que procura

Su venganza á costa mia,

Pues me sepultaba un viejo,

Y en manos de tu consejo

Rindo mi justa porfía;

Tuya soy, pero has de ser

Noble en cumplir lo que dices.

Arag.

Para que más autorices

La fe que puedes tener,

Y yo asegure á don Juan,

Haré que licencia pida

Al Rey.

Ana.

Ya voy advertida.

Arag.

Iré contigo.

Ana.

Aquí están

Mis criados, y es mejor

Que te quedes para hablalle.

Arag.

¿Hablaste al Rey?

Ana.

Quise dalle

Cuenta de mi necio error,

Pues me casaba tan mal,

Y como hablaste conmigo,

Dejé aquel intento, y sigo

El que es á mi gusto igual.

(Váyase doña Ana.)

Arag.

Por un álamo blanco que pomposo

De verdes hojas que aforraba en plata,

Un alcázar de pájaros retrata,

Subió una hiedra y le llamaba esposo;

Los ramos que de Alcídes vitorioso

Fueron corona, enlaza, prende y ata,

Y á los pimpollos últimos dilata,

Con débil paso, el círculo amoroso.

Villano labrador, del monte guerra,

La hiedra corta, que el humor no alcanza,

Seca los brazos y las hojas cierra;

No ménos levantada mi esperanza

En los brazos del Rey, cayó en la tierra,

Que no hay cosa segura de mudanza.

MARTIN Y DON JUAN.

Mart.

Bravamente los desmaya

Esta sentencia en favor.

Pad.

Aquí está don Juan.

Arag.

Señor,

Á nuevos aumentos vaya

El favor bien empleado

De su alteza, y sea tambien

La sentencia para bien.

Pad.

En el que aquí me habeis dado

Conozco vuestra nobleza.

Arag.

Pleitos y amores, señor,

Tratallos con este honor,

Que lo demas es bajeza;

Pero porque me volvais

Este parabien que os doy,

Sabed que casado estoy,

Que es justo que lo sepais.

Pad.

¿Casado? para bien sea.

Arag.

Con doña Ana me he casado.

Pad.

Habeis, don Juan, acertado,

Como quien tan bien se emplea;

Es lo mejor de Castilla

En calidad y en hacienda.

Arag.

Quiero que de vos lo entienda

El Rey.

Pad.

Á fe de Padilla,

De no sólo procurar

La licencia que es tan justa,

Pues el Rey de honraros gusta,

Pero tambien intentar

Que os haga mucha merced,

Que muy vuestro amigo soy;

Y la palabra que os doy

Por verdadera tened,

Que en mi vida prometí

Cosa que no la cumpliese

Como la dije, aunque fuese,

Señor don Juan, contra mí.

¿Qué importa la calidad

Ni otros títulos y nombres

Cuando falta entre los hombres

La palabra y la verdad?

Es la verdad un traslado

Del mismo Dios en el suelo,

Tan igual, que dice el cielo:

Bien y fielmente sacado,

Es la verdad un concierto

De la república humana;

La política tirana

Lleva su nombre encubierto,

Pero al que sigue las leyes

De la paz y la quietud

Conviene esta gran virtud,

Y más cerca de los reyes,

Que como por majestad

Ménos de las cosas ven,

Tanto más obliga á quien

Los trata, el tratar verdad.

Arag.

¿Es posible que he llegado

Á que éste me trate ansí?

Pero si causa le dí,

Yo solo he sido culpado;

Hablarle ha sido ignorancia,

Porque suele ser castigo

Del humilde, al enemigo

Darle ocasion de arrogancia;

Notables difiniciones

Ha hecho de la verdad,

Bien mereció mi humildad

Sus arrogantes razones.

Vive Dios que he de vengarme

Como honrado caballero,

Que de otra suerte no quiero

Castigarle ni ausentarme.

En fortunas semejantes

Pensé tenerle aficion,

¡Cuánto mudan la intencion

Las palabras arrogantes!

Señor don Juan, pues habeis

Mi pensamiento entendido,

Que hableis á su alteza os pido.

Pad.

Vos el efecto veréis.

Mart.

Mudado está de color.

Arag.

Esto tengo que deciros.

Pad.

Seguro podeis partiros

De mi verdad y mi amor,

Que no sólo en la licencia

Hablaré, que es justa paga,

Pero en que merced os haga.

Arag.

Pues no sea en mi presencia.

Adios.

Pad.

Confiad de mí;

Mas oid.

Arag.

Decid.

Pad.

Yo iré

Y al Rey se la pediré,

Y no será para mí.

(Váyase el de Aragon.)

Mart.

Corrido va.

Pad.

Deso gusto,

Que este es todo fingimiento.

Mart.

Bien le diste con el cuento.

Pad.

Con el hierro fuera justo.

EL CONDE DE HARO, DON ENRIQUE, DON PEDRO Y EL REY DON ALFONSO.

Conde.

La honra que le ha hecho vuestra alteza,

Justamente merece el de Padilla.

Enr.

Toda Valladolid, toda Castilla

Celebra el premio de servicios tales,

Que no se han visto en esta edad iguales.

Ped.

Sus partes son muy dignas, y tus premios

Realzan el valor con que le honraste,

Animando á servirte con su ejemplo.

Alf.

En las virtudes de don Juan contemplo

Las partes que han de dar á un hombre noble,

Fama inmortal, con gloria de su príncipe;

Pero dejando algunas, ¿qué os parece

Que ha de tener un noble caballero

Para que goce de este ilustre nombre?

Conde.

Señor, muchas convienen al que es hombre

De sangre y de valor.

Alf.

Don Juan, ¿no llegas?

Pad.

Pensé que con tan nobles caballeros

Trataba algun secreto vuestra alteza.

Alf.

Aunque lo fuera, en él tuvieras parte.

Pad.

Beso mil veces esos piés.

Alf.

Tratábamos

De las que un hombre noble tener debe,

Y en qué se ha de probar para saberse.

Pad.

¿Y qué dice, señor, el Conde de Haro?

Que fuera de tener ingenio claro,

Tiene, como sabeis, larga experiencia,

Que es en la guerra y paz la mejor ciencia.

Conde.

El probar un caballero,

Para saber si lo es,

Está en dos cosas ó tres,

Que á dos reducirlas quiero;

Que es el consejo y la espada.

Alf.

Bien decis, porque se aplique

Á guerra y paz, don Enrique

Diga en qué partes le agrada.

Enr.

Un caballero perfecto

Probára yo en la lealtad,

En una necesidad

Y en saber guardar secreto.

Alf.

¿Vos, don Pedro?

Ped.

Yo, señor,

Le probára en ser afable,

Humilde y comunicable

En la fortuna mayor.

Alf.

¿Y tú qué dices, don Juan?

Pad.

Yo, señor, con mi ignorancia,

¿Qué te diré de importancia,

Y más donde agora están

Personas de tal prudencia?

Pero puédese probar

Un alto en bajo lugar,

En la templanza y paciencia,

Así en las letras divinas

Probó Dios á un hombre.

Alf.

Bien.

Mart.

¡Que en cosas fáciles den

Personas tan peregrinas!

La prueba es fácil de hacer,

Pues sólo ha de consistir

En dar y no recibir,

En pagar y no deber.

Alf.

Aunque habeis dicho las cosas

En que se puede probar,

No fué mi intento llegar

Á virtudes generosas.

Y así por el voto mio,

Prueban de un noble el valor

Tres cosas.

Pad.

¿Cuáles, señor?

Alf.

Amor, pleito y desafío.

Pad.

Ya segun tu parecer,

De las tres tengo las dos,

Amor y pleito, y por Dios

Que á no tener que temer,

Que todas tres las tuviera.

Alf.

¿Y del pleito cómo os va?

Pad.

Pienso que acabado está

Con la sentencia primera;

Que don Juan por no cansarse

En cosa tan conocida,

Me pide, señor, que os pida

Licencia para casarse;

Que en doña Ana, á quien queria

Don Álvaro en tal edad,

Ha puesto la voluntad.

Alf.

Doile la licencia mia.

Pad.

Por él te beso los piés,

Y voy á darle las nuevas.

Alf.

De buena gana las llevas.

Pad.

Mi amigo y mi deudo es.

Alf.

Buen caballero es don Juan.

(Váyase don Juan y Martin.)

Conde.

Con justa causa te agrada.

Alf.

Tiene humildad bien fundada.

Ped.

Bien tus favores lo están.

Alf.

Creo que hacerse pudieran

Todas las pruebas en él.

Enr.

Es valiente y es fiel,

Y con justa causa esperan

Más premios servicios tales.

Conde.

Volvió el rostro la fortuna,

Que no hay firmeza ninguna

En condiciones mortales.

DON JUAN DE ARAGON.

Arag.

Aquí don Juan de Padilla

Me ha referido, señor,

La gran merced que me has hecho,

Por quien mil gracias te doy;

La licencia de casarme

Con Doña Ana, estimo yo

Por mi quietud y mi gusto,

Por mi aumento y por mi honor;

Pero es fuerza que te pida

Que ántes de la ejecucïon,

Me la des para partirme

Á Aragon, que me escribió

Mi padre que el rey don Pedro

Quiere verme en Aragon,

Y yo vivir en mi tierra,

Pues ya de mí se olvidó

La fortuna siempre vária,

Y tú de hacerme favor.

Alf.

Don Juan, no hay otra fortuna

Que la voluntad de Dios,

Esta dispone á los reyes,

Que los accidentes no.

Defectos en los vasallos.

Les mudan la condicion;

Éstos, yo estoy satisfecho

Que nunca los hubo en vos;

Linaje de ingratitud

Es quejaros de mi amor,

Porque os quiero como os quise,

Y os tengo en buena opinion;

Si el rey don Pedro os estima,

Licencia, don Juan, os doy,

Y os daré, si quereis, cartas

Que abonen vuestro valor.

Arag.

Quien ve la mar alterada

Y está á la orilla, señor,

No yerra en volverse á tierra,

Así los peligros son;

Á los principios del daño,

Vuelve la espalda el temor

Por no esperar los sucesos,

Que nunca fué discrecion.

Dadme á besar vuestra mano,

Que en vuestra gracia me voy

Donde os sirva sin envidia.

Alf.

Dios os guarde.

Arag.

Guárdeos Dios.

(Todos se entren.)

LEONOR Y MARTIN.

Mart.

Mira que no has de turbarte

En viendo al juez y al Rey.

Leon.

Es en las mujeres ley

Inviolable en cualquier parte,

No hay trabajo en que se vean

Donde les falte valor.

Mart.

Pues va de leccion, Leonor,

Tú verás cuán bien se emplean;

Haz cuenta que soy jüez.

Leon.

Pues no te pongas tan grave,

Que el ánimo se me acabe,

Y me turbe alguna vez.

Mart.

¿Cómo sucedió, decid,

Puntualmente este caso?

Leon.

Señor, mis padres, que fueron

Tan principales hidalgos,

Que por línea de varon,

Decienden de Arias Gonzalo,

Me trujeron á criar

Á su casa en tiernos años

De don Álvaro de Rojas.

Mart.

Todo lo llevas errado.

¿Á criar dices que entraste?

Pues si crias, ¿no está claro

Que has parido, y que no puedes

Pedir el doncellicato?

Leon.

Á criarme con Beatriz

Me trujeron, donde estando,

Pasados algunos tiempos...

Mart.

Adelante y sin turbaros.

Leon.

Una noche en mi aposento

Don Álvaro entró, y cerrando

La puerta, me dijo amores.

Mart.

Bien vas.

Leon.

Y me asió los brazos;

Resistíme.

Mart.

Llora agora.

Leon.

Resistíme, pero en vano,

Que en fin...

Mart.

Tápate los ojos

Con el delantal, llorando,

Y dí ansí, mírame acá;

En fin, el cruel tirano

Me rindió, venció, violó.

Leon.

Ese es terrible vocablo.

Mart.

Finalmente haz cuenta agora

Que yo soy el escribano,

Esto el papel y la pluma,

Y que voy haciendo rasgos.

Á la primera pregunta

Dijo que es de edad...

Leon.

Despacio.

Mart.

Pero no digas la edad,

Que aquí todas jurais falso;

Mas quítate diez ú doce,

Que yo conozco un retablo

De duelos, que con setenta

Juró antiyer treinta y cuatro.

Á la segunda pregunta,

Dijo que estando rezando,

En su aposento una noche,

La oracion de los finados,

Entró el dicho, y á la dicha

Asió de los dichos brazos,

Y con los dichos amores,

El dicho doncellicato

Desapareció de allí,

La dicha sin él quedando,

Y el dicho se fué.

Leon.

¿Qué dices

Tantos dichos?

Mart.

Son los tantos

Del juego de los procesos.

Y que en efecto, llorando

Esta confesante...

Leon.

¿Quién?

Mart.

Tú, Leonor; está en el caso:

Esta que declara dijo.

Leon.

¿Quién es ésa?

Mart.

Eres un mármol;

Siempre eres tú.

Leon.

Dí adelante.

Mart.

Confesando ó declarando,

Preguntada si sintió,

Algunos dias pasados,

Bulto ó hinchazon alguna,

Algun antojo ó desmayo,

Respondió que se le habian

Antojado unos gazapos,

Que estaban en un tapiz,

Y en torreznos lampreados,

Los cochinos que guardaba

El hijo pródigo, cuando...

Leon.

Nuestros amos.

Mart.

Echo polvos,

Y dejo el papel doblado.

DON JUAN DE PADILLA Y DOÑA BEATRIZ.

Pad.

Oye aunque no quieras.

Beat.

No quiero escucharte.

Pad.

Pues háblame tú.

Aunque aquí me mates,

Que si tú no quieres,

Mi vida, escucharme,

Yo te quiero oir

Y que tú me hables;

Dime, luz de esta alma,

Cuanto imaginares

En ofensa mia

Con tal que descanses;

Por mi sol te tengo,

No quiero guardarme,

Licencia te doy

Para que me abrases;

Abrasen, Beatriz,

Cuanto no te agrade,

Desde el alma al pecho

Tus ojos suaves;

Pero siendo nobles,

¿Cómo por vengarte,

Con ese capote

Villanos los haces?

¡Ay qué desatinos,

Quererme y matarme!

Malhayan los celos,

Bien hayan las paces.

Beat.

Pues que ya me obligas

Como necia á darte

Gusto en que te riña,

Oye y no te canses,

Verás si fué justo

Que de tí me agravie:

Cuando yo pensaba

Que supe obligarte,

Yo te amé, Padilla,

Como tú lo sabes,

Cuando tú eras pobre,

Pudiendo emplearme,

Yo no digo en hombre

De más noble sangre,

Pero con su gusto

De mi ilustre padre;

Porque en Aragon

Tuvo algun infante

Deseos que fueron

Principios de honrarme;

Fuístete á la guerra,

Y en ausencias tales,

Si mataste moros

Resistí galanes.

No fuiste valiente

Como yo en guardarme,

Que flaqueza y fuerza

Nunca son iguales;

Moras me trujiste,

Tocas y volantes,

De que hice galas

Que me murmurasen;

Cuando allá te herian,

¡Oh qué disparate!

Me sangraba luégo

Pensando igualarte.

En Valladolid,

Cuando tú llegaste,

Puse en contingencia

Mi honor por hablarte;

Don Juan de Aragon

No pudo obligarme,

Siendo caballero

De tan altas partes,

Á que una palabra

Ni áun cortés le hablase,

Cuando me forzó

Mi padre á casarme.

Esto, siendo pobre,

Hice por amarte,

Sufriendo entre golpes

Palabras infames;

Y tú cuando aspiras

Á riquezas grandes

Y alcanzan tus dichas

Mercedes reales,

Hablas á mis ojos,

Por desengañarme,

Mujer que te adora

Y que á mí me mate;

Requiebros la dices

Donde yo escuchase,

Conmigo mentiras,

Con ella verdades;

De suerte que pobre

Riqueza buscaste,

Y rico, hermosura,

Si puedes, bien haces;

Doña Ana de Lara

Merece que ensalces

Agora valido

Lo que en mí deshaces;

Con su hermano Enrique

Tratas amistades,

Con el de Aragon

Engaños y paces;

Decir que se casa

Con doña Ana es darme

Celos con los tuyos,

Pero llegas tarde;

Que aunque yo supiese

Morirme ó matarme,

No tengo de verte,

Ni áun imaginarte,

Que desde hoy, Padilla,

De mi alma sales,

Y si te resistes,

Yo haré que te saquen.

Pad.

Castigo notable es éste

De culpa que no he tenido,

¿Querras, Beatriz, que tu olvido,

Hasta la vida me cueste?

Paciencia el amor me preste

Para sufrir tantos daños,

Nacidos de tus engaños.

Beat.

Para los ojos, don Juan,

Tan difícilmente dan

Las mentiras desengaños.

¿Yo no te vi? pues ¿qué quieres?

¿Yo no te oí? pues ¿qué pides?

Si el agravio al amor mides,

Verás que la culpa eres.

Quejaisos de las mujeres

Todos los hombres, despues

Que vuestra inconstancia es

La que nos da la ocasion.

Pad.

¿Por ventura en Aragon

Tienes mayor interes?

¿Estarás arrepentida

De dejar su gran riqueza?

Beat.

Tu traicion, no tu pobreza,

Don Juan, de tu amor me olvida.

Ser solamente querida

Estimé, no regalada,

Y esta parte remediada

Con las mercedes del Rey,

Era contra toda ley

Olvidar enamorada.

Pad.

Don Juan de Aragon se ha ido,

Ya el pleito, Beatriz, cesó,

Pues á doña Ana le dió

La fe de ser su marido;

Yo propio, mi bien, he sido

El que pidió la licencia,

¿Qué temes ya de su ausencia

Que ofenda nuestra esperanza?

Beat.

El deseo de venganza

Hace al amor resistencia;

Cuando con mi padre viste

Que doña Ana se casaba,

Á quien tan necia te amaba,

Arrepentido volviste.

Agora tambien que fuiste

Por el de Aragon dejado,

Vuelves á mi amor pasado,

De manera que he de ser

Para desprecios mujer,

Y para olvidos sagrado.

No, don Juan, que un firme amor

Tambien se sabe mudar,

Si agravios le dan lugar,

Ó se ha de volver furor;

Que le digas, es mejor,

Á doña Ana estos concetos,

Quizá servirán de efetos,

Con que deje al de Aragon,

Que forzar la condicion

No son remedios discretos.

(Váyanse doña Beatriz y Leonor.)

Pad.

¿Qué sientes de esto, Martin?

Mart.

Que olvidar, señor, es fuerza;

Mas dí, ¿doña Ana se casa?

Pad.

Ó se casa ó se concierta.

Mart.

Luégo ya no irá Leonor

Á referir sus endechas.

Pad.

Yo las haré á mis desdichas,

Si se hicieron para ellas;

No tiene contento el mundo

Cabal.

Mart.

Es una tragedia.

Pad.

Cuando Beatriz me queria,

El Rey no escuchó mis quejas,

Y cuando me hace favor

El Rey, Beatriz me deprecia.

¿Qué haré, Martin?

Mart.

Olvidar.

Pad.

No podré.

Mart.

Fingir siquiera.

Pad.

Ni áun fingir podré.

Mart.

Si harás,

Para que rendida venga;

Todo lo que hace contigo

Son pruebas.

Pad.

¡Qué fuertes pruebas!

Mart.

Leonor me ha dicho que llora.

Pad.

¿Por mí?

Mart.

Por tí.

Pad.

¿Pues qué intenta?

TELLO, con un papel.

Tello.

¿Qué descuidado estás de lo que pasa?

Pad.

No estoy de mis cuidados descuidado,

Tello, que siempre estoy con más cuidado.

Tello.

Toda Valladolid está alterada,

Y tú ignorante en cosa semejante.

Pad.

¿Cuándo dejé de ser tan ignorante?

Tello.

Estos rétulos han amanecido

Por todas las esquinas de las calles,

Mira si es bien que tus agravios calles.

Pad.

¡Por Dios que el de Aragon me desafía

Para la raya suya y de Castilla!

Mart.

Agora has de mostrar que eres Padilla.

Pad.

Basta que al irse puso estos papeles,

No excuso el ir, pero si el Rey se queja,

Más deshonor que el desafío me deja.

Mart.

Pide licencia al Rey para seguirle.

Pad.

Dirán que la pedí para librarme;

Mejor es á perderme aventurarme.

Tello.

No lo hagas, señor, que es grave yerro,

Pues el Rey, que en efeto es rey tan sabio,

No ha de querer tu deshonor y agravio.

Pad.

Pues vamos á cumplir con lo que es justo,

Que no hay más honra, vida, ni más leyes

Que el gusto y la obediencia de los reyes.

(Váyanse.)

EL REY, EL CONDE DE HARO Y DON ÁLVARO.

Alf.

Admirado estoy de vos,

Que en tal edad os caseis.

Álv.

Gran señor, no os admireis,

Que no es flaqueza, por Dios,

Pues todo mi casamiento

Sólo en venganza se funda,

Si dél impedir redunda

Otro injusto pensamiento;

Tal es la desobediencia

De doña Beatriz.

Alf.

¿Qué ha sido

La causa por que ofendido

Estais de su resistencia?

Álv.

El tenerla yo casada

Con don Juan el de Aragon,

Por mandado vuestro.

Alf.

Son

Culpas que no importan nada;

Porque don Juan me engañó,

Y yo me enojé con él,

Y vos fuistes más cruel

De lo que ella os ofendió.

Fuera d’eso, ó se ha partido

Ó se parte, y no es razon

Que tengais en Aragon,

Siendo don Juan su marido,

Una hija que teneis

Y la casa que heredais;

Pero ¿con quién os casais?

Álv.

Bien la prenda conoceis.

Alf.

Si es doña Ana, ya doña Ana

Es del de Aragon mujer.

Álv.

No puede ser.

Alf.

Puede ser,

Y que acierta es cosa llana,

Mejor que en casar con vos,

Dad á Beatriz á Padilla,

Que no hallaréis en Castilla

Hombre más noble, por Dios.

DON JUAN Y MARTIN.

Pad.

Déme los piés vuestra alteza.

Alf.

¿Don Juan?

Pad.

Ya puedo, señor,

Decir que tengo valor,

Si es prueba de la nobleza,

Amor, pleito y desafío;

Desafío me faltaba,

Que pleito ya me sobraba

Despues de tanto amor mio;

Esta noche se han fijado

Estos carteles, señor,

En Valladolid.

Alf.

¿Su autor?

Pad.

Él mismo los ha firmado.

(Lea el Rey.)

Alf.

En la raya de Castilla,

Las armas á su eleccion,

Un mes don Juan de Aragon

Espera á Juan de Padilla.

Pad.

¿Qué decis del valor mio?

Alf.

Que áun no le teneis ganado,

Que no es haberle probado

Que os llamen al desafío.

Pad.

Teneis, gran señor, razon,

Y así con vuestra licencia

Haré luégo diligencia

Para partirme á Aragon.

Alf.

No podeis, en ley de hidalgo

Ni caballero, excusar

El desafío en lugar

Tan seguro.

Pad.

Al punto salgo,

Y mil veces, gran señor,

Os beso por la licencia

Los piés.

Alf.

Siento vuestra ausencia,

Y de vuestro gran valor,

Don Juan, la victoria fio.

Pad.

Que me habeis de honrar espero,

Si es prueba de un caballero

Amor, pleito y desafío.

(Váyase.)

Alf.

Conde.

Cond.

Señor.

Alf.

No he podido

Esta licencia excusar,

Aunque me pesa.

Cond.

Fué dar

Á don Juan lo que es debido

Á un noble por justa ley.

Alf.

El de Aragon me ha enojado,

Habiéndole yo mandado

Lo contrario.

Cond.

Sois su Rey;

Pero dirá que el amor

Ó el honor le dan disculpa.

Alf.

No le reservan de culpa,

Conde, el amor ni el honor;

Que no sacase la espada

Le mandé; si no es partido,

Prendelde.

Álv.

Si has concedido

Con voluntad declarada

Al de Padilla el salir,

¿Cómo pones en prision

Al de Aragon?

Alf.

La ocasion

Es muy fácil de advertir;

No cumpliera con su honor

Don Juan, si no se la diera,

Pero, pues al que le espera

Puse pena de traidor,

Puédole agora prender,

Y así volverá á Castilla

Con su honor el de Padilla.

Álv.

¿Quién como tú pudo ser

Árbitro en esta ocasion?

Cond.

¿Si estará en Valladolid?

Alf.

Conde, si es ido partid,

No se os éntre en Aragon.

(Váyanse.)

DON JUAN DE PADILLA Y MARTIN.

Pad.

No pensé que me la diera.

Mart.

¿Cómo pudiera negarla

Si debe estimar tu honor?

Pad.

Tócame escoger las armas,

Y es bien llevarlas de aquí.

Mart.

Elige las que te agradan,

Pues en todas eres diestro.

Pad.

Las de la capa y espada

Son buenas en desafíos,

Que se hacen de hoy á mañana,

Pero en cosas prevenidas,

Y que han de ser en la raya

De Castilla y Aragon,

Mas armas son necesarias.

Mart.

Sí, porque de entrambos reinos,

Yo te aseguro que salgan

Dos mil personas á veros;

No hay caballero en España

Que tenga más opinion

Del encuentro de la lanza,

Que ni cristiano en Castilla,

Ni moro andaluz se alaba

Que la pueda resistir.

Pad.

En ésta llevo fundada

La vitoria.

Mart.

Justamente;

Si bien no es ménos la fama

De don Juan el de Aragon.

Pad.

Despues de aquésta, la espada

Dará fin al desafío.

Mart.

Tú llevas justa esperanza,

Que Dios tu razon ayude.

Basta, señor, que dos damas

Se han apeado de un coche

Y te buscan rebozadas.

Pad.

¿Damas á mí?

Mart.

Y á buen tiempo.

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16 ocak 2025
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4057664126955
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