Kitabı oku: «Un viaje sin viajero: relato de extranjeras en Calcuta»

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Botero Carvajal, Lorena

Un viaje sin viajero: relato de extranjeras en Calcuta. Un aporte desde los estudios narrativos / Lorena Botero Carvajal, Orlando Puente More-no.-- Primera edición.-- Cali: Programa Editorial Universidad Autónoma de Occidente, 2019. 214 páginas, fotografías.

Contiene referencias bibliográficas.

ISBN: 978-958-8994-96-3

1. Etnología. 2. Investigación social. 3. Narración (Retórica). 4. Actividades estudiantiles – Enseñanza Superior – Relatos personales. I. Puente Moreno, Orlando. II. Universidad Autónoma de Occidente.

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Un viaje sin viajero: relato de extranjeras en Calcuta. Un aporte desde los estudios narrativos.

ISBN 978-958-8994-96-3

Primera edición, 2019

© Universidad Autónoma de Occidente

© Lorena Botero Carvajal

© Orlando Puente Moreno

Km. 2 via Cali-Jamundi, A.A. 2790, Cali,

Valle del Cauca, Colombia

Gestion editorial

Dirección de Investigaciones y Désarroi lo Tecnològico Alexander Garcia Dava los

Jefatura Programa Editorial

José Julian Serrano Q.

jjserrano@uao.edu.co

Coordinación Editorial

Jennifer Garcia Saldarrìaga

Pamela Montealegre Londono

pmontealegre@uao.edu.co

Corrección de estilo

Maria del Pilar Ortiz

Diseno y Diagramación

Pilar Ducuara Lopez

Brayan Andrés Londono

llustración Caratula

Diego Otero

ISBN impreso: 978-958-8994-96-3

ISBN pdf: 978-958-8994-97-0

ISBN epub: 978-958-8994-98-7

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Personeria juridica, Res. No. 0618, de la Gobernación del Valle del Cauca, del 20 de febrero de 1970. Universidad Autónoma de Occidente, Res. No. 2766, del Ministeriode Educación Nacional, del 13 de noviembre de 2003. Acred itación Institucional de Alta Calidad, Res. No. 16740, del 24 de agosto de 2017, con vigencia hasta el 2021. Vigilada MinEducación.

Diseño epub:

Hipertexto – Netizen Digital Solutions

Rastros en fotografía

Aspectos del universo religioso

El mundo de la ruralidad

Lo citadino

Escenarios de educación y expresiones artísticas

La movilidad: rick shaw, carruajes, trenes, camellos y elefantes Cotidianidad

Rasgos y retratos de habitantes

Agradecimientos autora

A mi padre. Por consentir demasiado, amar en acción. Ser abundancia divina que da sin medida, cuida, abraza, protege a su ninha.

A mi madre por ser mi cómplice durante la experiencia. Por vivirla en su piel como propia y jamás abandonarme a pesar de la distancia. Gracias por nunca desfallecer y ser mi apoyo moral expresado en palabras. El intercambio de correos entre ambas fue mi soporte y es hoy, fuente de inspiración y base del relato.

A mi abuela Melida Correa de Carvajal. Por inculcar en mí, una espiritualidad que apenas comienzo a vislumbrar. Por ser una figura trascendental en mi vida. Tanto, que mi único afan por culminar este proyecto pronto, era imaginarla leyendo estas palabras. En vida, por supuesto. A modo de homenaje.

Este libro es sin lugar a dudas un homenaje de mujer a mujer, por lo que significa ser abuela, madre, e hija en constante interacción con el universo masculino.

Contenido

Primera parte

1. El dispositivo: inquietudes durante el proceso

1.1 Bosquejo sobre posibles marcos de análisis

1.1.1 Aproximación a perspectivas de la investigación cualitativa: entre métodos biográficos y etnográficos para la escritura narrativa

1.1.1.1 Acerca de las perspectivas de la investigación narrativa en ciencias sociales

1.1.1.2 Acercamiento a los métodos en el ámbito de la investigación cualitativa a partir del uso de estrategias de la etnografía

1.1.2 Narrativas de viaje en clave de colonialidad: huellas de una matriz en relatos de extranjeros

1.1.3 Esbozos sobre la escritura de viaje en referencias literarias

1.2 Otras voces sobre la India

1.2.1 Extranjeros de Europa, Norteamérica yAustralia

1.2.2 Extranjeros de países iberoamericanos Lugar de origen: Venezuela

1.3 Parte de lo encontrado sobre India

1.3.1 Aproximación a artículos sobre laIndia en el contexto de publicaciones del Colegio de México

1.3.2 Acercamiento a artículos sobre la india en elcontexto de publicaciones de universidades australianas

1.4 Conseguir una práctica en la India

1.5 En busca de las reglas del relato

1.5.1 El Durgá Puyá en el relato de Anabel Reina

Segunda parte

I. El relato: experiencia de extranjeras Choco Krispis en Banglanatak

II Sintiendo el tedio

III Descubriendo un nuevo universo

IV Banglanatak

V Creencias

VI Sobre mi hogar y otros demonios

VII El trabajo

VIII Perseguida

IX Cristina y Noriko

X Samuel

XI Los trenes

XII Timo

XIII El Himalaya y Durgá Puyá

XIV Saptarshi

XV El amor como escape

XVI Creyente

XVII De partida

XVIII Ansiedad

Bibliografía

Notas al pie

figuras

Figura 1. Proceso de construcción del relato en la perspectiva de la investigación cualitativa

Figura 2: Enfoque biográfico narrativo

Figura 3. Uso de estrategias de la etnografía

Figura 4. Versiones de Durgá

Figura 5. Prácticas en el rio Ganges

Figura 6. Adoraciones a Durgá

Figura 7. Primeras impresiones

Figura 8. Los alrededores de mi casa

Figura 9. Impresiones de calle

Figura 10. Mi vereda

Figura 11. Carrozas

Figura 12. Rasgos de calle

Figura 13. Rickshaw

Figura 14. Aspectos de creencias religiosas

Figura 15. Tráfico

Figura 16. Aspectos de la escuela

Figura 17. Tuhin Kamar

Figura 18. Contexto urbano

Figura 19. Prendas

Figura 20. Presentaciones en escuelas públicas

Figura 21. Campaña cambio climático

Figura 22. Intervención en sector rural

Figura 23. Limpieza

Figura 24. Sin cuchara

Figura 25. Trenes

Figura 26. Durgá Puyá

Figura 27. Acariciando el Himalaya

Figura 28. Vestigios de calle

Figura 29. Pinceladas de la travesía

Figura 30. Otros rostros

Figura 31. Matrimonio

Figura 32. Mis desayunos callejeros

Figura 33. Legados de proyectos

Figura 34. Rajastán: Jaipur, Jaisalmer y Jodhpur

Figura 35. Taj Mahal, Agra, Uttar Pradesh y el desierto dorado

Agradecimientos

• I •

Esta publicación es el resultado del apoyo institucional de la Universidad Autónoma de Occidente, en especial, nuestro agradecimiento a la doctora Magdalena Urhan (Q.E.P.D. 2018) por su comprensión al acoger y haber hecho viable esta iniciativa, alentando horizontes de oportunidad para apostarle a lo aparentemente “no útil”. Su visión y amplia hospitalidad para forjar caminos, más allá de las “presiones” y afanes utilitaristas que atrapan el diario vivir de las organizaciones, en el engranaje del sistema universitario; se convirtió en el aliciente para embarcarnos en esta ruta de aprendizajes. También apoyaron este proceso las siguientes personas; Delly Johanna Bueno, Karen Tatiana Ledezma Aguirre, Lina Marcela Caicedo, Adriana Anacona y María Eugenia de Jesús Sánchez Jiménez. Diego Fernando Otero, quien con su ilustración para la carátula supo interpretar a través de una metáfora gráfica los avatares del viaje sin viajeros. A todas ellas nuestra gratitud.

• II •

Agradecer a las personas que de alguna u otra forma estuvieron involucrados con este proyecto desde sus inicios. Gracias a Alex Sterling, por su trabajo de edición. Gracias por sus ideas y sugerencias. De modo similar, agradezco a quienes “me leyeron” por medio de esbozos de versiones preliminares: Clara Palacio, Álvaro Martínez, Elizabeth Carvajal y Álvaro Botero. Los últimos, mis padres a quienes les agradezco tantos sacrificios y esfuerzos incansables por darme siempre lo mejor. Gracias a mi tía Brenda por contribuir a hacer de mi viaje a India, una realidad. Maira Martelo, por ser mi bastón en momentos de debilidad. Gracias por aconsejarme durante mi experiencia en Calcuta. Agradecimientos a Mauro Montoya por siempre apoyar esta idea y ser testigo directo de mis frustraciones en el camino. Agradezco su compañía y la de su familia mientras escribía retazos de Anabel.

Finalmente, gracias a Orlando Puente, co-autor del libro, por su fe intacta en volver la experiencia de Anabel Reina, una publicación valiosa con miras a proyectar su uso en aulas universitarias. El haber elevado la idea de una vivencia en este lejano país hasta viabilizar y convertirla en un proyecto editorial; ha sido él quien ante la exaltación de una inquietud inicial de mi paso por Calcuta me animó a desalojar el estado de indignación de un desafortunado episodio vivido, contribuyendo a encausarlo en un ejercicio reflexivo de escritura, sin perder de vista el carácter controversial, para recuperar y colmar de tonalidades los aprendizajes de la experiencia del viaje. Agradecer, su empeño permanente en los ires y venires del proceso y posibilitar el intercambio de saberes e ideas que labraron este andar; que aunque largo y dispendioso, estuvo acompañado de matices, enseñanzas y “luces en el camino”.

A modo de prólogo

Un viaje sin viajero es, además de un trabajo de investigación social consciente y meticulosamente realizado por Lorena Botero —protagonista de la experiencia— y Orlando Puente —docente, director académico del proyecto y su publicación—, el fragmentado relato reconstruido a través de correos electrónicos de una vivencia asumida “heroicamente” por una estudiante colombiana que aborda bruscamente, y sin previa inducción, una cultura diversa y de la cual solo reconoce el imaginario de los cultores del “mundo oriental”, especialmente la hindú.

La publicación que relata la permanencia de tres estudiantes de diferentes nacionalidades en Calcuta —la colombiana, en una pasantía académica— resulta ser, en general, un producto de gran interés, no solo porque en él se revelan prácticas sociales que le imprimen a la estudiante y, por ende al lector, elementos universales al enfrentarla a un choque cultural determinante en el desarrollo posterior de su vida, sino porque devela y denuncia aspectos fraudulentos en organizaciones que ofrecen posibilidades educativas o de intervención social en diferentes partes del mundo y que, sin ser una organización “de papel”, ejercen actividades sinuosas o marginales alejadas de lo que sus pintorescos catálogos anuncian.

La recuperación de esta experiencia y su propuesta de publicación además pone de manifiesto la incapacidad de la institución educativa para ofrecer a la estudiante, en este caso, el apoyo necesario no solo en el aspecto académico, sino en la crisis existencial vivida por la alumna representada en el relato por Anabel Reina. Esta queda sometida, sin el debido recurso emocional, a la confrontación con una cultura antagónica cuya estructura excluyente de la mujer la sometió a una presión de tal magnitud que logró minar pasajeramente su equilibrio emocional.

Entiendo que es función de las instituciones de educación superior velar por el desempeño académico y personal de sus alumnos que parten a vivir experiencias confiados en la competencia de la universidad, en este caso, en la que ellos y sus familias han puesto toda su confianza.

Vale aclarar que en la mayoría de los casos, la consecución de estos espacios de práctica son el producto de las habilidades de los “cautos” y “entusiastas” estudiantes interconectados a través de las plataformas tecnológicas y el conocimiento de un segundo idioma en su “afán de comerse el mundo” y no siempre de una efectiva y, por el contrario, cada vez más negligente gestión de funcionarios universitarios encargados de estos asuntos: habitualmente, las oficinas de prácticas y relaciones internacionales.

De allí que, una vez afuera, los estudiantes son dejados a la deriva, mientras que adentro se saca pecho con discursos sobre la “movilidad académica internacional”, sin que se advierta el papel de las tecnologías y de las trampas de estos cazadores de ilusiones que ofrecen salvar el mundo a través de proyectos de intervención social que, en sus plataformas de internet, ofrecen el oro y el moro y se aprovechan de las utopías propias de la ilusión juvenil.

En lo concerniente a la práctica profesional, se reproduce la visión misma institucional de nuestras universidades que regularmente avalan —sin entrar en detalles— lugares por fuera de Colombia en su afán de alcanzar indicadores de movilidad académica internacional. Ahora bien, cuando estas experiencias son exitosas, la gestión es de la universidad, pero cuando se fracasa, se oculta la verdad y se invisibiliza el proceso, y entonces se repite esa vieja tradición tan común en nuestro país: cuando funciona, “son ellos”; cuando se frustra, “allá ellos”. Y así, en el andamiaje del sistema de educación superior, se responde al afán de convenios para mostrar las relaciones con el “mundo global”, lo que en el papel declaran como “la internacionalización del sistema educativo”.

Una propuesta novedosa

Realizar una publicación apelando a herramientas de investigación social basada en correos electrónicos es, además, una propuesta novedosa desde el ámbito académico, puesto que utiliza los medios modernos y masivos de comunicación para expresar realidades internas y externas, tal como sucedía en los siglos pasados cuando las cartas eran no solo la forma de comunicación, sino documentos que nos permitieron conocer universos y vidas de épocas y personajes, por mencionar algunas: Carta a mi Padre de Kafka o Cartas a Theo de Van Gogh o, sencillamente, las cartas de Efraín a María o las rescatadas de los campos de concentración, que se convirtieron en instrumentos que sustentan la estructura social que nos conforma.

El lenguaje utilizado, es decir, la “oralidad escrita”, se convierte en un atrayente elemento de la publicación porque recrea de forma directa la vivencia del personaje, sus cargas emocionales y las frustraciones o alegrías que vive durante su estadía de seis meses en la lejana Calcuta. Los textos logran introducir al lector en una experiencia fundamental de una joven inexperta en una aventura digna de algún colonialista inglés que cabalgase el arisco lomo del monzón.

La escritura de esta experiencia revela además algunos otros detalles que siguen siendo relevantes en el desarrollo del proceso, como son la poca o escasa producción académica de la alumna, huérfana de asesoría y orientación sobre el desarrollo de su práctica en la compleja y populosa Calcuta, y la interesante sensibilización de la estudiante hacia formas de vida diferentes y quizá extremas; es necesario enfatizar el hecho de que son emociones y sentimientos plasmados en los correos electrónicos, única comunicación con su entorno, su mundo conocido, escritos con la afectividad propia de su inexperiencia y juventud y muy alejados de la mirada de algún curtido investigador profesional.

La “moraleja”: inversión de valores…

Considero de gran importancia esta propuesta porque desmitifica la ilusoria visión juvenil sobre las prácticas en lugares remotos y, en apariencia, fascinantes para mostrar una realidad cruda que permitirá a los futuros practicantes contar con una versión no conocida, como es esta experiencia narrada desde la frustrante y peligrosa vivencia de Anabel Reina.

Recomiendo su lectura a todos los estudiantes que se inician en las expectativas alucinantes de nuevas prácticas académicas, con la esperanza de que “asentados y con los pies en la tierra” encuentren intercambios formativos mucho más convenientes de acuerdo con los marcos de referencia cultural a los que pertenecen y a la etapa vivencial por la que atraviesan.

María Eugenia de Jesús Sánchez Jiménez

Periodista y escritora

Presentación

Lo que hemos denominado Un viaje sin viajero: relato de extranjeras en Calcuta presenta el relato de una experiencia de vida en esta ciudad de la India y constituye un ejercicio de construcción narrativa sobre la permanencia en este país llevada a cabo por tres estudiantes universitarias de distintas nacionalidades a partir del dispositivo de recuperar los correos producidos durante la estancia de seis meses en la organización I land Informatics (Banglanatak). Nos aproximamos a perspectivas tanto de análisis como de escritura —como los enfoques biográficos— que han abordado estrategias para recolectar datos relacionadas con el uso de documentos para la escritura narrativa; en nuestro caso: correos electrónicos y otros materiales recuperados por las estudiantes en su paso por este lugar. Quisimos acentuar el carácter testimonial de los hechos consignados en su momento en estos registros electrónicos, en los cuales se expresa el carácter confidencial o intimista no solo de lo vivido, sino de las impresiones compartidas por estas extranjeras durante su experiencia.

De esta manera, para articular el relato que aparece como la segunda parte del libro, decidimos construir un personaje caracterizado como Anabel Reina, quién recoge la síntesis de las acciones de mayor recordación de estas estudiantes y cuya historia manifiesta, en especial, parte de las dificultades encontradas al enfrentar un universo cultural con las especificidades de lo vivido en Calcuta, India.

El documento consta de dos partes: la primera, llamada Dispositivo, recupera el proceso seguido durante la preparación de la publicación; la segunda despliega el relato sobre la experiencia de vida en India; de cierto modo sintetiza las cavilaciones y se ponen en marcha las reglas de juego desarrolladas en el dispositivo.

En el aspecto metodológico, durante el proceso recurrimos a herramientas de los enfoques biográficos y la etnografía, dado su valor como métodos usados en los procesos de la investigación cualitativa, y los adaptamos a las especificidades de esta publicación. En este sentido, al pretender usar este libro en el terreno de la enseñanza universitaria nos proponemos reconocer las distintas estrategias existentes tanto en los dispositivos de recolección de datos y sistematización como en los dispositivos de análisis: lo que algunos autores llaman la propuesta textual de la escritura narrativa. En consecuencia, más adelante presentamos algunos resúmenes en donde condensamos aspectos claves para reconocer aportes generales de estos marcos de estudio en lo concerniente a la escritura narrativa.

Sobre el título, Un viaje sin viajero: aportes a los estudios narrativos a partir de relatos de extranjeras en Calcuta refleja la relación existente entre quien viaja —el viajero— y el viaje, aludiendo tanto a lo “desconocido”, a lo “exótico” y “maravilloso”, como también a lo “inusitado” y “perturbador” que constituyen la experiencia de lo ajeno y distante, lo que para nuestro caso pone de relieve la centralidad de ciertos aspectos del choque cultural que se revelan en la reconstrucción de esta experiencia en Calcuta a través de elementos cercanos a una narrativa más de corte intersubjetiva.

De allí que la literatura consultada nos advierta que los relatos de viajeros, en lo posible, deben comprenderse desde el lugar de la enunciación en el que han sido construidos y que es preciso reconocer el riesgo de convertirse, de cierto modo, en barreras para ingresar en el conocimiento cultural de los lugares de destino, en algunos casos reforzando el afincamiento de las representaciones sociales dominantes sobre un país que circulan a través de formas estereotipadas y de estigmatización ante el mundo.

Quienes han estudiado el viaje, algunas perspectivas denominadas las narrativas de viaje anuncian que en su representación, es decir, el testimonio dejado como huella de su experiencia, se refleja la autorreferencialidad del viajero, lo que constituye, en últimas, la necesidad urgente de consignar la experiencia. Es así como cobran importancia tanto la representación textual como visual del viaje, que en la presente publicación se hace manifiesta cuando se conjugan las vivencias que tomaron forma al acudir a los correos de las extranjeras. En ellos se encuentran lo que, en esta perspectiva, se denomina como “representaciones textuales como visuales del viaje”, expresadas en este ejercicio de escritura a modo de “cargas emocionales” traducidas a impresiones personales que, sin proponérselo, evidenciaron la colisión de emociones como resultado de enfrentar tanto las condiciones y contradicciones de “viajar” y “vivir” por un corto tiempo en este país.

En el caso de la representación textual, hemos construido lo que denominamos el relato, que constituye la segunda parte de esta publicación en donde se reconstruye, desde un ejercicio aproximado a los recursos de la escritura literaria, la experiencia vivida por las extranjeras en su paso por India.1 En el caso de las representaciones visuales del viaje, es decir, el conjunto de imágenes fotográficas producto de distintas situaciones vividas, tomamos la decisión de presentarlas intercaladas a lo largo de los capítulos del relato. De esta forma, las imágenes constituyen un medio de información adicional a lo estrictamente textual al posibilitar otras maneras de narrar desde el universo icónico. De igual manera, las imágenes evidencian que “el viajero estuvo ahí” y que ese pasado reciente se vuelve presente cuando apelamos de nuevo a ellas.

El contenido de la publicación se estructura en dos partes: proceso y relato; de esta manera queremos adelantar la forma como se ideó y estructuró esta propuesta. Podemos señalar que las reglas de juego que animaron el proceso de escritura y que se constatan tanto en la primera como en la segunda parte fueron antecedidas por tres inquietudes con la intención de resolverlas o, al menos activar su reflexión durante el desarrollo de este texto.

Un primer interrogante es: ¿por qué escribir sobre la ciudad de Calcuta, en India, tomando como punto de partida la singularidad en la experiencia de tres estudiantes durante una práctica académica, en una organización de carácter social?

La segunda inquietud nos llevó al intento de entender cómo el desarrollo de esta práctica profesional sería una excusa para descifrar el quehacer de estas organizaciones. En particular, identificar sus lógicas de funcionamiento y visiones sobre lo social, las problemáticas de los grupos sociales objetos de la acción institucional y cómo se dan las relaciones entre diferentes miembros, en cuanto a reconocer cómo se expresan las distintas realidades de los grupos sociales intervenidos a través de este tipo de programas sociales en esta parte de Asia.

Un tercer asunto nos llevó a interrogarnos sobre qué se sabe o que se ha producido en términos de conocimiento en los contextos local, regional, nacional o, incluso, de orden global sobre este tipo de realidades; es decir, grosso modo, qué y cuáles son los conocimientos que circulan en nuestro medio sobre la ciudad india de Calcuta.

En la primera parte (dispositivo), desarrollamos cinco aspectos, a saber: 1) “Bosquejo sobre posibles marcos de análisis”, 2) “Otras voces sobre la India”, 3) “Parte de lo encontrado sobre India”, 4) “Conseguir una práctica en la India” y 5) “En busca de las reglas del relato”.

En el primer apartado (“Bosquejo sobre posibles marcos de análisis”), quisimos aproximarnos a perspectivas tanto de análisis como de escritura que han abordado estrategias para la recolección de datos —en nuestro caso, correos electrónicos y otros materiales recuperados de las estudiantes en su paso por este país—, lo que se conoce en el ámbito académico como las especificidades que contribuyen al uso de documentos para la escritura narrativa. En este caso, nos referimos a aspectos que se conjugaron y son descritos en la primera parte de este texto y que se traducen en la construcción del relato. De modo similar, quisimos bosquejar al menos tres referencias académicas que nos sirvieran de marco general para comprender los ámbitos en los que se ubican este tipo de ejercicios de escritura.

De modo complementario a esta sección, hemos decidido brindar un acercamiento a perspectivas que, según hemos identificado, en el ámbito académico se conocen como choque cultural. Lo anterior, como resultado del carácter testimonial encontrado en el uso de los correos producidos durante esta experiencia de viaje que ponen en evidencia las dificultades enfrentadas por estas extranjeras en su relación con el universo cultural de la India.

A su vez, presentamos un ejercicio como resultado de proceso de reflexión que nos posibilitó diferenciar la experiencia del viaje, de la construcción de un relato en el marco de lo que podríamos llamar una “narrativa de viajeros”. Intentar dar cuenta del trasfondo semántico y los sistemas de representación dominante que, de alguna manera, permanecen en buena parte de extranjeros que visitan este país. Así, tomamos como excusa la revisión de mensajes de los viajeros para inferir de qué manera se movilizan sentimientos y actitudes de rechazo “normalizados”, en la construcción discursiva implícita en las maneras de interactuar entre ellos al referirse a situaciones vividas en este país. Esto implicó apelar, grosso modo, a perspectivas que tuvieran como marco analítico planteamientos sobre la colonialidad, en la medida en que nos interesó traslucir en estos mensajes de qué manera se activan percepciones negativas naturalizadas en el lenguaje.

En un segundo momento, en el apartado siguiente (“Otras voces sobre la India”), quisimos acercarnos a algunas experiencias de personas que hubieran enfrentado diferentes relaciones con el contexto de la India a partir de sus apreciaciones realizadas sobre su estadía en este país. Esto, como parte de uno de los interrogantes sobre qué se sabe o qué se ha opinado en términos de las impresiones de extranjeros que hayan viajado allí.

El trasfondo de revisar estas informaciones disponibles en las redes sociales, entre otras plataformas virtuales, tuvo la intención de inferir algunas situaciones de lo que autores reseñados, como en el caso de Petri Hottola, llaman “choque cultural”. Se presenta, cuando se viven nuevas experiencias, algunas relacionadas con inconvenientes experimentados por los viajeros en sus procesos de “adaptación” a nuevos lugares durante el tiempo de permanencia.

En cuanto al proceso metodológico para esta sesión, rastreamos algunos dominios de plataformas digitales y seleccionamos algunos portales y blogs personalizados que consignan comentarios sobre las estancias en diferentes regiones de este país. Una forma de organizarlos partió de contrastar las opiniones de latinoamericanos y diferenciarlos de ciudadanos de países de los contextos europeo y norteamericano e, incluso, de habitantes de Australia. Hemos conservado la forma de escritura de cada mensaje; sin embargo, en algunos casos, tanto por la extensión como porque estaban originalmente redactados en inglés, decidimos editarlos evitando alterar el sentido que otorga el uso de ciertas expresiones utilizadas en estos mensajes.

En el tercer contenido (“Parte de lo encontrado sobre la India”), partimos de preguntamos sobre qué se sabe o que se ha producido en términos de conocimiento en los contextos local, regional, nacional e incluso global sobre la India. Por obvias razones, en el camino ajustamos nuestra inquietud moderándola hacia cuál información de este tipo se encuentra disponible, circula o nos llega sobre ese aspecto. Aquí asumimos el riesgo de perder el horizonte original de la publicación, pues, tal como había sido concebida, esta no tuvo en ningún momento como objetivo los asuntos ni sobre Calcuta ni sobre la India.

Más aun, debemos reiterar que la iniciativa de escritura partió de reconstruir una experiencia estudiantil, en parte malograda, basada en un conjunto de correos electrónicos recuperados. No surgió de un ejercicio concebido con antelación a partir de herramientas de corte etnográfico que nos hubieran permitido recolectar un material necesario por su valor como datos cualitativos para convertirlos en fuentes inestimables orientadas a conocer las poblaciones nativas y los aspectos de la vida cotidiana de la ciudad de Calcuta, como lo hubiese planteado una investigación formal.

En este apartado se presentaron limitaciones y restricciones dada la extensa producción de conocimiento en el ámbito académico sobre diversos asuntos de este país; por ello quisimos, al menos, describir algunos artículos elaborados en este terreno que nos permitieran identificar asuntos comunes entre autores latinoamericanos, frente a trabajos publicados en los contextos norteamericano y australiano.

Dado que no encontramos artículos de autores nacionales sobre este país, se optó por buscar en universidades y centros de investigación latinoamericanos. Así, localizamos una publicación del Colegio de México y decidimos centrarnos en reseñar, de manera limitada, algunos de estos trabajos, teniendo en cuenta la trayectoria de esta universidad en el ámbito de la investigación académica en el continente y la especificidad de su propuesta de promover a partir de la década de los sesenta lo que enuncian como la existencia de una asociación de académicos que tuviera como finalidad auspiciar y fortalecer el interés por los estudios sobre Asia y África en América Latina.

Otras referencias nos remitieron al Instituto Indo-Australiano (Australia India Institute, AII), fundado por el Departamento de Educación, Trabajo y Relaciones Laborales de Australia dedicado a estudios sobre este país. Este instituto que sirve de enlace para el adelanto de la investigación y las asociaciones entre la India y Australia.

Para el cuarto aspecto (“Conseguir una práctica en la India”), quisimos reconstruir el proceso vivido por una estudiante que quiere desarrollar una práctica profesional en el exterior. Para ello, recurrimos a una entrevista con el fin de reconocer en qué consistía este proceso desde sus inicios hasta que se “hizo realidad” el viaje. Quisimos detallar las condiciones que una persona debe cumplir para alcanzar una experiencia de movilidad académica de tipo internacional desde el ámbito universitario local.

En este sentido, la llegada de la estudiante colombiana a la India estuvo precedida por un proceso que interrelacionó tres escenarios distintos: la universidad, por el requisito exigido de cumplir con la práctica profesional; la organización Global Leaders que gestionó los trámites de intermediación para conseguir la plaza de la practicante en India y, por último, Banglanatak, la empresa que adelanta programas sociales de intervención en los que, finalmente, las tres estudiantes desarrollaron su práctica profesional.

Adicionalmente, nos interesamos en descifrar el quehacer de estas organizaciones dedicadas a la intervención social al promover la figura de practicantes internacionales en su distribución jerárquica. Uno de los procedimientos para tal fin consistió en revisar los vacíos entre la información que circula en las plataformas de divulgación sobre organizaciones de este tipo, las expectativas personales trazadas por quienes aspiran y se presentan a las diversas convocatorias ofrecidas en esos sitios y la manera como las universidades conciben esos escenarios concebidos para la formación profesional. Quisimos desentrañar, desde la distancia determinada por la escritura de este libro, la tensión entre lo que se declara y ofrece alrededor de la labor y el objeto social de estas empresas y las impresiones que les queda de esa experiencia a quienes se constituyen como pasantes por medio de estas organizaciones.

Para finalizar, en el último aspecto del dispositivo (“En busca de las reglas del relato”) que constituye la concreción del proceso anterior para transitar hacia la segunda parte del libro, nos centramos en los criterios de elaboración del relato que estuvo antecedido por las diferentes rutas seguidas.

De tal modo, una de las decisiones para estructurar la segunda parte, el relato, consistió en la construcción de un personaje (Anabel Reina), quien recoge y sintetiza las acciones de mayor recordación de las estudiantes y cuya historia refleja, entre otros asuntos, sus dificultades al enfrentar situaciones de vida como lo acontecido en su paso por Calcuta. En el relato, se combinaron los contenidos de los diferentes correos recuperados de las tres estudiantes. También, se recurrió a nutrir la historia con apartes de una entrevista con la estudiante colombiana; lo anterior para darle forma al personaje de Anabel Reina.

Estos aspectos posibilitaron activar una narración que fluctúa entre reconstruir y, de cierto modo, recrear buena parte de los hechos vividos en Calcuta.

Primera parte

1. El dispositivo: inquietudes durante el proceso

Durante los meses de junio a diciembre del 2011, tres estudiantes universitarias de distintas nacionalidades, de manera eventual, compartieron una estadía en la organización i-land informatics (Banglanatak) en la ciudad de Calcuta, India. Dos años después, una de ellas, colombiana, se interesó en sacar a la luz la experiencia vivida, a su parecer, fruto de las huellas emocionales dejadas por esta travesía en su vida. Aunque en los tres casos se trataba de cumplir el requisito exigido por sus programas académicos, relativo al escenario de lo que se denomina en este ámbito como la práctica profesional, pasantía o voluntariado, las dificultades encontradas y compartidas para llevar a cabo su práctica en aquella ciudad evidenciaron las tensiones, conflictos, dilemas, penurias y riesgos que implica enfrentarse a contextos ajenos por parte de quienes, como en este caso, se aventuraban a viajar y, por primera vez, permanecer solas por fuera de sus países de origen.

Por esta razón, alentar la reconstrucción de la experiencia sobre la permanencia en Calcuta tomando como insumo las situaciones compartidas en los tres casos nos condujo a idear de qué manera podríamos invocar, luego de algunos años, un ejercicio de distancia que permitiera, en lo posible, referirnos de manera reflexiva a este asunto. Así, a comienzos de junio del 2013 surgió un primer interrogante entre los autores de esta publicación: ¿Por qué escribir sobre la ciudad de Calcuta, en India, tomando como punto de partida la singularidad de las vivencias de tres estudiantes extranjeras en su propósito de realizar una estancia en una organización de carácter social, a partir de la iniciativa de una de ellas?

La primera respuesta se encontraba en el sentimiento de frustración manifestado por quien quería llevar a cabo la reconstrucción sobre lo vivido, casi como un acto que le permitiera desalojar de su vida los recuerdos perturbadores de aquel momento.

Durante los siguientes meses emprendimos un proceso para esclarecer cómo podría ser este libro. Lo que nos resultaba innegable era recuperar los episodios en Calcuta; es decir: el punto de partida sería aquello que desencadenó la pulsión personal de una de las estudiantes para evidenciar lo que podríamos llamar, en el escenario de la práctica profesional de un estudiante, una experiencia malograda y, de esta manera, llegar a evidenciar de manera indirecta cómo funcionan estas organizaciones que anuncian labores de intervención social.

Para ello, nos apoyaríamos en principio en los hechos vividos y recordados por una de ellas en conversaciones realizadas en ese lugar por las tres. Todos estos materiales llevados posteriormente a cuadernos de trabajo que se traducían en una colección de anotaciones dispersas. Después de varias conversaciones, realizamos una primera entrevista con la estudiante colombiana en la que quisimos “ordenar” las situaciones de mayor recordación en estos seis meses de vida. Sin llegar a ser una novedad, identificamos que un recurso existente y hasta ese momento no previsto serían los correos enviados por estas tres jóvenes en su manera de comunicarse con sus lugares de origen y, que en el caso de la colombiana, constituían una colección personal de corte introspectivo (alrededor de 54 correos) que reflejaban su estado de ánimo frente a esta experiencia. A su vez, los episodios en los que se realizaron registros fotográficos en la India nos resultaron reveladores, en tanto las fotografías tomadas daban cuenta de diversos aspectos de la vida en este lugar.

En este momento del proceso, la recuperación y revisión de estos materiales nos resultaba todavía difuso para los fines propuestos, dado que muchos de estos mensajes electrónicos, enviados en un primer periodo desde este lugar, estaban dedicados más a conversar sobre las relaciones con familiares y amigos del país de origen; es decir: recados y pormenores relacionados con la cotidianidad en sus entornos, más que con las vivencias en Calcuta. Sin embargo, nos llamaba la atención cómo a partir de algunas situaciones enfrentadas por las tres pasantes, los mensajes se convirtieron en una especie de revelación sobre las relaciones de poder con miembros de la organización a la que nos hemos referido. Así, en busca de recursos para la escritura mediante una ruta errática vivida en este proceso, quisimos buscar trabajos que apelaran al uso de la correspondencia, tanto en ciencias sociales como en la literatura, que nos permitieran entender las fronteras entre los hechos consignados en ese tipo de documentos y su recreación literaria.

Resultó evidente la complejidad que conllevaría revisar antecedentes, tanto en los medios artísticos, como literarios o académicos, sobre los usos que ha tenido la correspondencia entendida como documentos que posibilitan inferir hechos socioculturales en distintos momentos y contextos de la producción bibliográfica. Nos referimos, entre otras perspectivas, a lo que se conoce como géneros referenciales o biográficos, más del lado literario en los cuales se recurre al uso de las cartas, la autobiografía, las memorias o los diarios íntimos para transitar a publicaciones de carácter ficcional. Por supuesto, las polémicas desestimaban grosso modo, por un lado, puntos de vista sobre estos materiales en cuanto a su valor literario, en la medida en que no trascienden las fronteras de lo biográfico y, por otro lado, observamos posturas recientes según las cuales el concepto de ficción y el uso de datos documentales no eran en sí mismos requisitos para la escritura literaria.

Luego de constatar las dificultades relativas a seguir cualquiera de los caminos escudriñados, es menester insistir que no es de nuestro interés participar en esas perspectivas ni polémicas.

Así, el proceso de escritura continuó acentuando el carácter testimonial que provoca aproximarse desde la distancia de casi dos años a estos materiales hasta abordar la complejidad de los hechos consignados en su momento en estos registros electrónicos, desde su carácter confidencial e intimista y que, para volver sobre ellos en la actualidad, exigieron de manera deliberada evidenciar unos aspectos y callar otros. Todo ello, extensivo a los imaginarios que conforman la memoria y nuestra percepción del mundo cuando entramos a confrontar desde el presente el sentido de lo vivido, frente a la expectativa previa a toda experiencia.

Al tomar como punto de partida esos correos, el propósito se mantuvo en el sentido de permanecer en el terreno de las nuevas formas de oralidad —o lo que autores del campo de la comunicación llaman, como en el caso de Jesús Martin Barbero, como “oralidad escrita”— para referirse a los mensajes digitales trasmitidos por las autopistas de plataformas o dispositivos electrónicos. En nuestro caso, se trata de los correos electrónicos que hoy en buena medida son la base de las nuevas formas de interacción y de la propuesta de escritura de esta publicación.

1.1 Bosquejo sobre posibles marcos de análisis

Como se ha venido insistiendo, durante el proceso no se tuvo el propósito de realizar revisiones de corte académico sobre el estatuto conceptual y metodológico de perspectivas de estudio en el ámbito de la investigación cualitativa que nos ayudaran a “encuadrar” un posible enfoque para el desarrollo del trabajo. Entre otras razones, porque como se ha reiterado, el ejercicio de escritura de este libro nunca tuvo intenciones deliberadas sobre objetivos académicos respecto de tomar como objeto o proyecto para la descripción o el análisis, el viaje de estas estudiantes a la India. Es decir, no hubo planes premeditados antes de la llegada a este lugar sobre el uso de herramientas de la investigación cualitativa ni desde perspectivas de estudio, ni de la aplicación de técnicas, ni de registros de ninguna índole que fuesen preparados y llevados a cabo durante esa estadía en este país. Por el contrario, el ejercicio de diseño y escritura de esta publicación, tres años después del viaje, se enfrentó al propósito de recuperar un proceso a partir de los escasos registros dejados y posteriormente utilizados para los fines descritos.

También advertimos sobre la visión compleja y la amplitud del objeto de trabajo que implica, en el ámbito académico, cualquier aproximación sobre referencias en torno a la investigación cualitativa, es decir, desde acercamientos a nociones básicas que permitan conocer sus principales postulados y discusiones en curso. Mucho menos interesó enfrentarse a una dispendiosa e inagotable revisión desde los fundamentos teórico-conceptuales y de orden metodológico introducidos por diferentes campos de conocimiento y tradiciones disciplinares que vienen retomando e incorporando estas orientaciones para sus desarrollos en la construcción de conocimiento, en el contexto de la investigación empírica o de otro tipo.

Más bien y porque se trata de considerar y, en cierta medida, documentar el proceso seguido en la escritura de la publicación, quisimos prever posibles usos de este libro en el terreno de la enseñanza universitaria, en especial, para apoyar la bibliografía de las asignaturas relacionadas con la investigación formativa en el programa de comunicación social de la Universidad Autónoma de Occidente. Lo anterior se da en la medida en que el proceso seguido incluyó aproximaciones a perspectivas que han abordado estrategias para la recolección de datos, como es el caso de los correos electrónicos y otros materiales recuperados. Lo que se conoce en el ámbito académico como las especificidades que contribuyen al uso de documentos para la escritura narrativa.

En este sentido, quisimos bosquejar en el inicio al menos dos referencias que nos sirvieran de marco general para comprender los extremos en los que se ubican este tipo de ejercicios de escritura. Los dos componentes de esta interfase estarían relacionadas con el uso de perspectivas de la investigación cualitativa que recurren a los métodos cualitativos a partir de su aplicación en diferentes áreas de investigación, en nuestro caso, la comunicación social. Dos de los métodos posibles en el ámbito de la investigación cualitativa se refieren tanto a los enfoques biográficos como a la etnografía como método o técnica. No es, pues, nuestro objetivo entrar en revisiones de corte histórico o planteamientos epistémicos —tanto conceptuales o metodológicos— dada la complejidad de los desarrollos de estas áreas de conocimiento. En los dos casos, intentamos de manera somera realizar un acercamiento exploratorio y general que ofreciera algunas herramientas prácticas a los estudiantes a partir del reconocimiento y posterior uso de las distintas estrategias particulares que las dos perspectivas brindan, tanto en los dispositivos de recolección de datos y sistematización como de análisis y perspectivas referidas a lo que se identifica como “choque cultural”, y lo que algunos autores llaman la propuesta textual y de especificidad de la escritura narrativa.

De allí se derivan dos breves resúmenes presentados a modo de apartados en los que condensamos aspectos claves para reconocer aportes generales de los marcos de estudio, que no tienen intención distinta a la de servir de correlato para situar posibles puntos de vista a la hora de enfrentar la escritura de un libro como este, con las especificidades descritas hasta el momento.

También surgió un tercer interés, resultado del proceso de reflexión en este ejercicio de escritura que nos posibilitó diferenciar la experiencia del viaje de la construcción de un relato en el marco de lo que podríamos llamar una “narrativa de viajeros”. Esta idea cobró vida al percatarnos de cierta construcción discursiva implícita en buena parte de los correos intercambiados por las estudiantes (colombiana, española y japonesa), así como al revisar comunicados de blogueros en su paso por la India. En este caso, no se pasa por alto el intento de interpretar de qué nos dan cuenta ciertas expresiones consignadas y derivadas de las vivencias de estos extranjeros en su interrelación con las realidades de este país.

Más aun cuando en estos registros electrónicos producidos e intercambiados se revela el carácter testimonial de los hechos enfrentados y, en particular, se naturalizan ciertas valoraciones, en ocasiones comunes, resultado de sus impresiones y la “visión de mundo” en la condición de “foráneos occidentales”.

Para ello, acudimos a revisar perspectivas que tuvieran como marco analítico planteamientos sobre la colonialidad, en la medida en que nos interesó traslucir en estos mensajes de qué manera se activan percepciones negativas naturalizadas en el lenguaje y en las maneras de interactuar al referirse a situaciones en la India.

Esta elaboración fue presentada luego de los apartados sobre métodos biográficos y estrategias etnográficas y que, de manera exploratoria, hemos denominado como “Narrativas de viaje en clave de colonialidad: huellas de una matriz en relatos de extranjeros”. Realizamos un esquema general que nos posibilitara esclarecer la ruta metodológica seguida en el proceso de construcción del relato en su articulación con las perspectivas anunciadas, como se muestra a continuación2.

Figura 1. Proceso de construcción del relato en la perspectiva de la investigación cualitativa


1.1.1 Aproximación a perspectivas de la investigación cualitativa: entre métodos biográficos y etnográficos para la escritura narrativa

A continuación se expone la primera síntesis sobre los llamados estudios narrativos en el contexto de la investigación social cualitativa, acentuando las posibilidades que ofrecen para explorar a través del relato biográfico, de una manera que permite contar las propias vivencias como hechos/acciones a la luz de las historias que los agentes o sujetos narran y en las cuales se reproducen intersubjetividades basadas en un diálogo consigo mismo y con otros en un proceso dialógico de construcción.

1.1.1.1 Acerca de las perspectivas de la investigación narrativa en ciencias sociales

El siguiente ejercicio retoma algunas precauciones expuestas en referencias consultadas con respecto al amplio aporte con que cuentan los denominados estudios narrativos en el contexto de la investigación social cualitativa. En principio, el universo conceptual y metodológico de los estudios narrativos se deriva del conjunto de tradiciones disciplinares de las ciencias sociales, consideradas en la actualidad como lugar de encuentro entre diversas ciencias sociales al convertirse en una dimensión investigativa transversal a dichos campos disciplinares.3

Según Oriana Bernasconi, una primera disquisición entre lo conceptual y lo metodológico se refiere a que los estudios narrativos no se circunscriben a un agregado de métodos, técnicas de investigación o series de procedimientos de análisis para verificar resultados; por el contrario, estos pueden entenderse fundamentalmente como una forma de exploración sobre la práctica narrativa y los relatos construidos por personas, grupos e instituciones en y sobre la vida social.4

En este sentido, la investigación social cualitativa viene aumentado su interés en estas perspectivas de investigación narrativa, dado que, como lo afirma Polkinghorne citado por Sparkes, la narración es considerada como la forma lingüística apropiada para exponer la existencia humana, entendida esta como acción social contextualizada. En la misma dirección, para la investigación cualitativa la actividad humana y su descripción narrativa implican tomar la vida social como un relato en el que la narración representa una condición ontológica de la vida social.5 En cuanto a las tradiciones disciplinares actualizadas por los estudios narrativos, estos han sido enmarcados en los nuevos géneros biográficos y narrativos, estimados con un gran potencial para representar la experiencia transcurrida en la vida social.6

Algunos autores relacionan el enfoque biográfico-narrativo y sus metodologías con sus propios orígenes provenientes de la escuela de Chicago y las tradiciones de las diferentes ciencias sociales (sociología, antropología, psicología, educación, comunicación social), cuyo empleo se presenta de manera profusa en la última década. Al indagar sobre la experiencia de la vida social en el marco de una metodología de carácter hermenéutico, se admite conjuntamente dar significado y comprender las dimensiones cognitivas y afectivas de la acción social, en que la subjetividad se considera también como condición necesaria del conocimiento social.7

En este sentido, al contar las propias vivencias como hechos/acciones en un relato biográfico a la luz de las historias que los agentes narran, se reproducen intersubjetividades basadas en un diálogo consigo mismo y con otros en un proceso dialógico de construcción relacional y comunitaria. Por ello, Antonio Bolívar y Jesús Domingo señalan que contar las propias vivencias y leer —en el sentido de “interpretar”— dichos hechos/acciones a la luz de las historias que los agentes narran se ha convertido en una perspectiva peculiar de investigación. De allí que algunos planteamientos indiquen que la investigación narrativa corresponde al estudio de las formas en que los seres humanos experimentan el mundo.8 Otras posturas señalan que el análisis narrativo instituye una opción a las interpretaciones más convencionales realizadas por las ciencias sociales sobre el ser humano, en especial las que tienden a abstraer al sujeto de su contexto, en vez de analizarlo en un marco de relaciones contextuales.9 En todos los casos, la idea de la narrativa subraya la experiencia vivida de los individuos, con anclaje en las tradiciones cualitativas de la investigación social.10 También el análisis narrativo se ocupa de la interpretación de un subconjunto particular de textos, en particular, aquellos que se estructuran como relatos o historias.

Con respecto a consideraciones de orden metodológico, Devís y Sparkes plantean que la investigación narrativa corresponde a un proceso de recolección de información a través de los relatos que cuentan las personas sobre sus vidas y las vidas de los demás. En este caso, las fuentes utilizadas para el levantamiento de información de estos relatos son las entrevistas, las cartas, las autobiografías y las historias orales.11

En la misma dirección, otros autores consultados enuncian que los estudios narrativos encuadrados en los géneros biográficos, al representar la experiencia de la vida social a través de los relatos de vida y sus modos de narración, expresan aspectos de los individuos y la colectividad, de lo público y lo privado, de lo estructural y lo personal y, también, de los mundos reales y ficticios, estableciendo así el papel que las historias ocupan de modo central en el conocimiento de las sociedades.12 En este caso, señalan que el proceso de desarrollo de lo que llaman síntoma biográfico-narrativo, en la medida en que se extiende y es abordado desde diversas perspectivas y áreas de estudio, termina dando cuenta del lado humano y personal de los significados y los acontecimientos sociales en su conjunto.13

Figura 2: Enfoque biográfico narrativo


1.1.1.2 Acercamiento a los métodos en el ámbito de la investigación cualitativa a partir del uso de estrategias de la etnografía

A la fecha, son innumerables los autores que vienen aportando en la discusión académica sobre perspectivas en el ámbito de la investigación cualitativa, en torno al uso de estrategias de la etnografía para el análisis cultural.

Uno de los aspectos de interés expuestos en referencias examinadas —como los de Rosa Vázquez Recio y Félix Angulo Rasco, entre otros— se relaciona con el hecho de que toda investigación construye un espacio social de relación entre quien investiga y quienes son sujetos de investigación, lo que implica problemas para el análisis y la construcción de conocimiento, evidenciado especialmente en el estudio antropológico.14

Algunas advertencias planteadas aluden a que los criterios de la investigación interpretativa suponen moverse en un marco de interacciones sociales con los sujetos que forman parte del universo de estudio; por ello, este proceso de inmersión en la realidad ajena desemboca en muchos casos en situaciones que, por fuera de todo control objetivo de lo académico, evidencian tensiones y contradicciones expresadas en diferencias sobre las formas de vida entre quien llega a un contexto nuevo y su relación con los pobladores locales, situación entendida en algunas perspectivas analíticas como choque cultural.

A pesar de que estos aspectos del análisis cultural relacionados con la idea del choque cultural han sido tratados desde la segunda mitad del siglo XX; aún persisten estas discusiones que se han trasladado recientemente a otros ámbitos de estudio, como es el caso de los estudios que se remiten a lo intercultural. Vale retomar el planteamiento que advierte cómo este término abarca una variedad de procesos y aplicaciones muy diversas e implica múltiples orientaciones. Entre otros asuntos, lo intercultural —o como lo llama Martine Abdallah Pretceille: el interculturalismo en perspectiva— propugna por el tratamiento de la heterogeneidad cultural y pensar la diversidad cultural puesta en tensión entre lo que se conoce como la interfase universalidad/singularidad.15

Desde allí, se llama la atención sobre situaciones que implican las nociones reconocidas como choque cultural, síndrome cultural, rasgos interculturales y confusión cultural, entre otras.16 Alejandro Grimson formula un llamado sobre las barreras que implican estas situaciones, en el sentido de que, en sus palabras, en el plano de la vida cotidiana el contacto intercultural implica un sinnúmero de malentendidos en los que la falta de conocimiento de la cultura del interlocutor y la presuposición de imponer el marco de referencia cultural propio como proyección universal ocasiona barreras, en especial, de rechazo en las interacciones.17

Por otro lado, algunos expertos de la psicología social —entre ellos, Petri Hottola— definen el choque cultural como un lenguaje cotidiano que se presenta por medio de una confusión cultural, como resultado del proceso de adaptación de los viajeros a un nuevo lugar y de las numerosas dificultades experimentadas durante el tiempo de estadía. Según Hottola, cuando se viven nuevas experiencias es común atravesar por un proceso de ansiedad y confusión como parte del aprendizaje cultural de un nuevo contexto social. De este modo, esta disciplina, plantea el modelo conocido como la U-curva de la emoción, adoptada para explicar la adaptación intercultural, que abarca los diferentes estados de ánimo de este proceso, como son la euforia, la desilusión, la adaptación y la asimilación.18

Otros de los materiales revisados desde la perspectiva de la psicología social se refieren al efecto de que superar las barreras culturales e ingresar en una situación de interculturalidad implicaría rasgos de empatía cultural, iniciativa social, estabilidad emocional, flexibilidad y apertura mental. Para estos autores, las situaciones más contemporáneas que enfrentan a los grupos humanos en aspectos de choque cultural se relacionan con personas que, por su trabajo, deben trasladarse de un lugar a otro; también aluden a refugiados, migrantes, turistas y estudiantes internacionales que cumplen movilidad académica, entre otras circunstancias.19

Por otro lado, en un proceso de análisis que apele al método etnográfico bajo características como las descritas, es decir: enfrentando el proceso de incursión en la realidad ajena por parte del investigador, se podrían presentar dos posibilidades de construir conocimiento en el ámbito de lo cultural, según lo señalado por algunas perspectivas de la etnografía.

En este sentido, la investigación procura detectar las situaciones y ámbitos comunes para desentrañar la singularidad de un fenómeno en particular. Se llama la atención sobre la necesidad de centrar y reducir progresivamente la dimensión de la indagación a medida que se va explorando el universo de estudio, lo que implica una estrecha relación en un marco contextual de tipo político, social, histórico, económico y cultural que reconoce los problemas implícitos en la interacción humana de todo fenómeno social.

Nos referimos al proceso que evidencia la relación entre la persona que investiga y el universo investigado que ha sido problematizado, entre muchos aspectos de discusión, en lo que se conoce como temas etic y temas emic.20 Otros autores, como Ángel Baztán Aguirre, se refieren a lo emic y a lo etic retomando una referencia obligada en el campo de la antropología: la establecida por el antropólogo y lingüista Kenneth Pike en 1954, quien plantea dos sufijos que distinguen el modo de hablar de una cultura. Según lo planteado por Ángel Baztán, émico y ético son dos puntos de vista que, desde la perspectiva de Pike, solo significan dentro/afuera, y los distingue como investigador (quien quiere entrar en comunicación con los nativos) y como lingüista (desde una perspectiva intercultural). La descripción émica —o punto de vista del nativo— se sitúa dentro de las perspectivas del actor, mientras que la descripción ética —o punto de vista del observador exterior— se sitúa afuera; así Baztán nos indica que, en la historia de la etnografía, acoger la perspectiva ética no ha resultado adecuado, en parte porque se interpreta como un signo de violencia exterior sobre las culturas, en lo cual se reproduce una visión etnocéntrica.21

Además, Giampietro Gobo, retomando a Kenneth Pike, reitera que los neologismos émico y ético se derivan de los términos fonema y fonética, y sugiere la existencia de dos enfoques para estudiar el sistema cultural de la sociedad, al igual que para estudiar el sistema de sonido del lenguaje.22

Para Félix Angulo Rasco y Rosa Vázquez Recio, el sujeto que desde el exterior y de manera previa delimita un asunto de interés para construir su objeto de estudio se encuentra en la perspectiva etic; por el contrario, el contacto con los grupos humanos que forman parte de la situación a analizar y su reconocimiento, en tanto participa en el proceso de construcción del problema de conocimiento del que forma parte, corresponde a la perpectiva emic. Señalan que se trata de integrarse en la vida de las personas, colectivos o instituciones con el propósito de enriquecer el marco de comprensión de la situación de estudio.

Baztán enfatiza que la manifestación fundamental émica de una cultura, se presenta en los procesos de enculturación, es decir, se trata de que el investigador obtenga un conocimiento a través de experimentar lo que denominan mutación ontológica: hasta cierto punto, la idea de convertirse en otro. Desde esta perspectiva, se trata de dejar temporalmente la propia cultura para sentir el choque cultural de vivenciar otra cultura. Se trata de lo que algunos antropólogos citados por este autor llaman la fase de iniciación, que, para el caso de la investigación, se trata de aproximarse a conocer “desde adentro” una dinámica cultural. Baztán, retomando a Van Gennep lo describe en tres pasos iniciáticos: separación de su propia comunidad, margen o situación de tránsito y agregación a la cultura nativa para llegar a ser nativo.23

Es importante señalar que la crítica académica advierte sobre los riesgos que tienen para el análisis cultural las dos perspectivas descritas. Para Baztán, el emicismo, entendido como la descripción desde el punto del nativo, podría caer en un particularismo cultural; en sus palabras, negando la posibilidad del conocimiento científico “objetivo” por la imposibilidad de aproximarse, “desde afuera”, a la matriz semántica de la cultura nativa y negando un análisis intercultural. Uno de esos riesgos consistiría en que, cuando un informante concede a un foráneo una versión descriptiva de su cultura, en parte reproduce, sin proponérselo, una visión normativa y oficial —a veces “idílica y perfecta”— en la que generalmente se muestra la mejor imagen de su grupo cultural. Por eso Baztán nos recuerda que en muchas ocasiones lo que un nativo silencia, oculta o incluso no sabe es en la mayoría de las ocasiones más importante que lo que anuncia o explica, para los fines de la construcción de conocimiento sobre su cultura.

Figura 3. Uso de estrategias de la etnografía


1.1.2 Narrativas de viaje en clave de colonialidad: huellas de una matriz en relatos de extranjeros

Como fue anunciado, para esta parte nos interesó tomar como excusa la revisión de comunicados de los viajeros en la India para inferir de qué manera se movilizan sentimientos y actitudes de rechazo “normalizados”, en la construcción discursiva implícita en las maneras de interactuar entre ellos al referirse a situaciones vividas en este país.

El material seleccionado permitió el ejercicio de desnaturalizar su trasfondo semántico y reflexionar sobre los sistemas de representación dominante que, de alguna manera, permanecen en buena parte de extranjeros que visitan este lugar. Sin embargo, debemos advertir sus limitaciones, dado que no se trató de adelantar un entramado analítico para estudiar las maneras en que se manifiestan ciertas formas de discriminación, ni mucho menos la detección sobre el empleo de estereotipos y prejuicios racistas o de otras formas de exclusión24.

En un marco analítico mayor y, guardando las diferencias, al constatar que las referencias de estudio consultadas sobre las narraciones de viajeros, como lo plantea Maria-Dolors García-Ramón ha desempeñado un papel importante en la revisión crítica que revela la complejidad de la experiencia del encuentro colonial. El encuentro colonial y la instauración de la colonialidad simbolizan una visión del mundo en la que las actividades europeas han sido percibidas como “fundamentalmente civilizadoras”; allí, la experiencia de los viajeros/exploradores ha posibilitado la construcción del estereotipo colonial predominante, nucleado a través de la clasificación de las diferencias de género, raza, nación y clase, que se constituyen en legitimadores de la expansión colonial europea.25

En esta perspectiva, al referirse a estos procesos, otros autores señalan que en las relaciones históricas de la colonialidad y de la distribución geocultural del poder capitalista mundial se instauraron matrices de una perspectiva cognitiva impuesta denominada racional, admitida como el único modo de conocimiento válido a través de la cual se naturaliza la experiencia de los grupos humanos en este patrón de reproducción del poder.26 Así, Santiago Castro Gómez y Ramón Grosfoguel señalan que en ese proceso de expansión colonial europea, en donde podríamos situar a las narrativas de viaje como parte de los espacios de encuentro colonial, se consolida uno de los núcleos principales de la colonialidad/modernidad eurocéntrica mediante una concepción clasificatoria y jerárquica de la humanidad, según la cual, la población del mundo se diferencia en inferiores y superiores, irracionales y racionales, primitivos y civilizados, tradicionales y modernos.

En este proceso, las experiencias de viajeros europeos fueron, en parte, en resultado de la reproducción de matrices de esa perspectiva cognitiva bajo las cuales se alentaron o, como lo llaman estos autores, se fueron fundiendo las experiencias del colonialismo y de la colonialidad con las necesidades del capitalismo, dando paso a la configuración de un nuevo universo de relaciones intersubjetivas de dominación bajo la hegemonía eurocentrada.27

Apelando a Rita Segato, una de las perspectivas que favorece la comprensión de las diferencias sociales y culturales, al remitirnos a la experiencia de viajeros en la India y con las especificidades del caso descrito, se encontrarían en lo que, desde esta perspectiva crítica, se refiere a los procesos de dominación en las formas de reproducción de los patrones de la colonialidad. Para Quijano, retomado por Segato, el establecimiento del patrón de la colonialidad surge del orden moderno de la colonización europea y corresponde a una matriz que ordena jerárquicamente el mundo de forma “estable”. Aunque el énfasis ha estado en la instauración de unas formas del poder en torno a la clasificación de los pueblos respecto de su raza, a su vez, hace referencia a relaciones de género y de otras formas de relacionamiento social.

Para Segato, una de las distorsiones introducidas en estos procesos corresponde a la intensificación de las jerarquías promovidas por la intervención colonial del estado modernizador, de la mano de sus instituciones y que, no obstante, produjo realidades simultáneas al lado del mundo intervenido en el proceso colonizador; para la autora, primero metropolitano y después republicano.28 Es a lo que Agustín Pániker llama “el tropezón involuntario con occidente” para referirse a las diferentes formas de conquista o de dominación propiciadas en la complejidad de la expansión colonial europea,29 matriz que exacerbó básicamente las jerarquías de casta, de estatus y de género, entre otras relaciones de dominación. Ideas que posibilitan entender, grosso modo, las diferencias que establece el orden de la colonial modernidad frente a países como India y que, sin ingresar en la complejidad de estos análisis y sus desarrollos conceptuales, nos sugiere la manera como se han constituido relaciones interpersonales que reproducen percepciones reduccionistas y homogenizantes acerca de estos grupos humanos, al desconocer la complejidad de las realidades que convergen en este país y que, de manera naturalizada desde la óptica foránea, se expresan en actitudes de rechazo impuestas por un mundo cada vez más globalizado, cuando se permanece en estos lugares.

Autores como Ferhat Kentel refuerzan estas ideas al plantear que se ponga en tela de juicio la homogeneidad de las sociedades modernas occidentales, más aun, con la aceleración de los flujos migratorios globales y en su relación con fenómenos en torno a la multiplicidad en la composición étnico-racial en sociedades consideradas no occidentales, como es el caso de India.30

Por su lado, Amartya Sen llama la atención en las relaciones entre la imaginación occidental y las tradiciones indias en el proceso denominado como la hegemonía cultural occidental, que se constata en la experiencia colonial de la India. El autor plantea que en la relación entre la India y Occidente ha primado una considerable inclinación occidental a distanciar la cultura India de la matriz central de las tradiciones occidentales. Alude a reinterpretaciones contemporáneas de la India, tanto de autores foráneos como hindúes que acentúan el carácter distintivo de su cultura haciendo hincapié en el particularismo del país. Amartya Sen enuncia que estos enfoques occidentales de la India han animado una propensión a concentrarse particularmente, entre otros aspectos, en los elementos religiosos y espirituales de su cultura y en la tendencia a realzar el contraste entre lo que se considera como la “racionalidad occidental” y lo que los “occidentales” verían como “irracional” en las tradiciones tanto intelectuales como culturales de la India.31

Los planteamientos de estos autores sirvieron de marco de referencia para la descripción de los comunicados de estos extranjeros en su paso por India. Así, se revisaron y seleccionaron aquellos fragmentos que marcaban, sin intención deliberada y de forma natural, el uso de palabras y términos para referirse a situaciones con habitantes de Calcuta cuyas nominaciones, muchas de ellas marcadas por prejuicios, se encuentran atravesadas por relaciones que naturalizan diferencias sobre la base de la inferioridad. Es decir, sin proponérselo, se alude a determinados rasgos fenotípicos, sociales y culturales colectivos para referirse a los habitantes de este país.

De manera indirecta, podríamos anunciar que se trataría de distintas maneras de discriminación que, para efectos de la reflexión, nos permitieron una mayor comprensión de lo que autoras como Rita Segato denomina la instauración de una matriz de relaciones de colonialidad. Esta perspectiva nos permitió percibir cómo las relaciones e interacciones sociales producidas en una experiencia de viaje reproducen huellas de esta matriz.

Para Cynthia Alejandra Pizarro, las maneras en que se manifiestan formas de discriminación en relación con la reproducción de estereotipos racializantes se conjugan en prácticas discursivas que son constitutivas y constituyentes de lo social y son puestas en marcha en el entramado de las interacciones cotidianas. Al tratarse de atributos conferidos en la relación entre lo extranjero y lo local, corresponde a estructuras de sentido más amplias; son el resultado del contexto en la formación social del foráneo, por medio de valores instalados acríticamente que operan sobre la realidad experimentada al expresarse en la producción verbal, en la que estas nominaciones sobre el mundo local, a su vez, reproducen relaciones sociales desiguales. Siguiendo a Pizarro, algunas de las características morales negativas inferidas en estos discursos, para nuestro caso, compartidos sobre la India se relacionan con prejuicios que denotan ciertas posiciones inferiores de la jerarquía cultural, en donde se superpone lo extranjero sobre lo local32

Al entrar en el detalle de los comunicados, se encontraron prejuicios que enfatizan, en especial, sobre aspectos del aseo personal que, en un marco general, al apoyarnos en algunos autores, podrían asociarse a la instauración de una matriz de corte higienista que ha estado presente en la taxonomía producida en Occidente a partir del siglo XIX, según la cual, como lo plantea Zandra Pedraza, los sentidos dieron paso a una nueva clasificación de sus aprehensiones. Se refiere a que los sentidos iniciaron un reconocimiento diferente del cuerpo dando paso a percepciones sobre sabores, olores, visiones, palpaciones y sonidos que transformaron las ideas sobre la presencia del cuerpo en la vida humana y las condiciones de su existencia. La autora complementa que el cuerpo cultivado con arreglo a este nuevo régimen se tornó sensible a los olores desagradables, discriminó la limpieza de la suciedad a través del olfato y la vista e incluyó estos criterios de distinción en las normas urbanas, extensivas a otros hábitos de limpieza que imperaron en las rutinas domésticas e individuales.33 Alude a la autopercepción de los individuos y, desde este marco de referencia, de su relación con los otros, como se aprecia, en cierto modo, en lo que atribuyen estos extranjeros sobre las condiciones de higiene encontradas en la India.

Para nuestro caso, las características morales negativas de las que habla Cynthia Alejandra Pizarro podríamos agruparlas en torno a ciertas condiciones en las cuales se producen las dinámicas de vida en este lugar. Nominaciones percibidas sobre situaciones de mendicidad en contextos de pobreza extrema para la mayoría de habitantes y alusiones a la ausencia de orden y caos en la congestión vehicular, exceso de ruido y concentración masiva de habitantes, así como la carencia de agua potable y servicios públicos. Por otro lado, características respecto de atributos corporales relacionados con rasgos físicos, apariencia, discapacidad, olores, vestuario e indumentarias, límites en el contacto físico corporal; y también respecto de sus costumbres y de sus formas de hablar, de expresarse, de comer, de bañarse, de adelantar labores domésticas, de asedio masculino en la interacción cotidiana y de ritualización de sus prácticas sagradas, así como del impacto ante el sacrificio de animales en ellas.

A continuación damos paso a los fragmentos, con el ánimo de ilustrar en algún sentido los planteamientos de los autores reseñados frente a las situaciones de la experiencia en ese país. Fueron seleccionados y retomados tanto de los blogs en el apartado de la publicación titulado Otras voces sobre la India, como del relato que constituye la segunda parte de la publicación. Sobre estos últimos, algunos fragmentos forman parte del material preparatorio.

Fragmento 1: Relato de extranjeras en Calcuta

“Intento caminar y siempre me tocan. Cuando voy a ver, son niños pidiendo dinero, aunque algunas veces, son personas mayores. Me cogen del antebrazo, me agarran la mano, me toman por el brazo y se pegan como pulgas que quisieran chupar sangre. Esa situación es nueva para mí y se siente incómodo por tratarse de alguien desconocido que te agarra, te toca, te pide y quitárselos de encima, además de pesar, da fastidio. Siento sus manos sucias, de necesidad, a veces frías y a veces más calientes. Intento no mirar sus ojos, siento que me cogen, uno tras otro y sigo mi camino. En los taxis, se pegan a la ventana y ponen sus manos contra el vidrio, dejando huellas de sudor combinado con mugre. Miran a través de la ventana a ver si un alma de buen corazón se logra conmover”.

Fuente: Tomado de segunda parte de la publicación.

Fragmento 2: Blog, Nueva York (Estados Unidos)

“Nada te prepara para la India, para los intensos olores, el caos que se produce cuando una manada de vacas decide dar un paseo a lo largo de una carretera muy transitada, el caótico tráfico y las bocinas constantes, el centenar de personas sin hogar que duermen en las aceras, o incluso los cadáveres que se asoman por ahí. India es difícil de asimilar.”

Fuente: Sitio web: http://globetrottergirls.com/2014/08/traveling-in-india-a-life-changing-experience/

Fragmento 3: Relato de extranjeras en Calcuta

“Por otra parte, te pensé muchísimo ayer porque lo que sentí fue espantoso. Acá creen en muuuuuuuuuchisimos Dioses, pero lo peor, ayer nos llevaron a un templo llamado KALIGHAT, donde adoran a una tal Kali, es el nombre de una Diosa para la gente de acá. Aunque siempre lo que se esconde detrás de esos Dioses, son historias asombrosas; debo confesarte que yo casi me muero, sentí que era el mismísimo demonio. Imagínate yo, -que no hago esas “caras de sorpresa” cuando veo una estrellita del tercer ojo- para mí fue espantoso y lo peor es que Kali es muy respetado acá en Calcuta. Si quieres lo buscas en internet y ves como es, una simple figura, pero -bien maluka-. Casi salgo corriendo de ese templo, además sacrifican ovejas y te invitan a quitarte los zapatos, en un suelo marcado por sangre. ¿Te puedes imaginar?

Lo peor es que inmediatamente pisamos ese templo, apareció un “guía” que no nos dejó solas ni un solo segundo. Al final, cuando ya estábamos en frente de la Diosa Kali, nos pidió un aporte monetario. Noriko quería dar mucho dinero. En mi caso, me repugnaba toda la situación, mendigos estirando las manos entre las rendijas, suelo sangriento y ovejas negras–porque Kali traduce negra- amarradas y dispuestas a ser sacrificadas. Todo, me repugnaba”.

Fuente: Tomado de segunda parte de la publicación.

Fragmento 4: Blog – España

“India no es un país increíble, no comparto una religión que trata a la mujer como un animal de crianza, capaz de relegarla al ostracismo más absoluto cuando no es capaz de dar a luz a un varón; que segrega a la población por unas castas de las que no se puede salir en vida (hay que esperar a la siguiente) y convierte a la población en resignados de su destino; una población que no siente ningún respeto por su patrimonio, dado que lo restaura de la manera más horrible o sencillamente lo estropea (el Taj Mahal está pintorreado por muchas paredes del mausoleo); un país en el que no existe ningún tipo de concienciación medioambiental, no hay tarros de basura por ningún lado y mucho menos existen sistemas de reciclado. La gente únicamente se empeña en tirar la basura al suelo o al Ganges que, tras pasar Benarés, es uno de los ríos más contaminados del mundo.”

Fuente: Sitio Web: https://laschicascadaver.wordpress.com/tag/mala-experiencia-india/

Fragmento 5: Relato de extranjeras en Calcuta

“Marce, la chucha apesta, es un personaje popular en las calles, podría asegurarte que tiene su propia personalidad, sus sueños, esperanzas, VIVE!!!. Se siente muy fuerte en cualquier parte, te acompaña a todo lado, me acompaña en la oficina, en la calle, la ciudad. Está en los trenes, restaurantes, baños, casas, de seguro ya está impregnado en la atmósfera y no demoran en sacarle una ofrenda que acompañe a uno de sus tantos dioses…Creo que finalmente uno se acostumbra y aprende a cargarlo como un hijo…. alguna vez escuché que se debía a la alimentación y al uso de variados condimentos. Pagan en la axila lo que se meten en la boca. Como para sumar a las ironías, esta gente se sorprende al verme cepillar los dientes 3 veces al día. Te confieso que recibo todo tipo de advertencias que condenan mi boca a la enfermedad. Siempre les dije que prefería correr el riesgo”.

Fuente: Tomado de segunda parte de la publicación.

Fragmento 6: Blog - Uruguay

“De mi parte, es increíble cómo se puede pasar de una habitación aislada del mundo, llena de paz y tranquilidad (como la de nuestro hostal), a un mundo caótico, intenso y muchas veces muy crudo. Los olores de los puestos de comida se mezclan sin pudor con las aguas provenientes de baños públicos abiertos o de las mismas casas. Los lujosos hoteles, que tienen su único acceso a través de una calle sucia, maltrecha y muchas veces maloliente, se instaura a su vez entre casas humildes o abandonadas.”

Fuente: Sitio web: http://www.sermundo.com/2015/02/india-agra-convivencia-de-los-opuestos.html

Anticipándonos, en tanto más adelante se presenta el apartado (“Otras voces sobre la India”) el cual al lado del anterior segmento de revisión de comunicados de rechazo sobre este país, nos ofreció una mirada panorámica sobre la construcción de apreciaciones de viajeros en el contexto de la India; podemos anunciar que en este ejercicio de construcción narrativa de la experiencia en Calcuta, recurrimos a perspectivas de la investigación cualitativa en términos de reflexividad. Esto nos permitió cuestionar, grosso modo, la matriz de colonialidad, en la medida en que condiciona la experiencia del viajero al reproducir un sistema de ideas en las que se encubren aspectos del sistema colonial, superpuestos con la realidad de la experiencia de vida de quienes visitan este país.

Matriz, que en buena medida se evidencia en diferentes formas de “choque cultural” de los viajeros; constituyendo las principales representaciones sociales dominantes implícitas en una “narrativa de viaje”, cuando se refieren a su paso por estos lugares. En estas narrativas sobre la India y de manera naturalizada se emparentan percepciones de extranjeros que, a pesar de sus diferencias en torno a origen, modos de vida, marcos de referencia contextual de las realidades de sus países y regiones de procedencia; en sus relatos se comparten configuraciones signados por residuos de la colonialidad en la reproducción de formas de dominación simbólica que anticipa la experiencia del encuentro o, incluso, “desencuentro” con el otro o “lo otro”; construido y textualizado en esta narrativa de viaje no sobre la base de la diferencia sino de su lugar de inferioridad, siendo el punto de partida mediante lo cual se asocian diferentes formas de discriminación en las que se manifiestan estereotipos y prejuicios racistas.

En términos de la ruta metodológica seguida, se reconoce a la narrativa, en este caso lo que denominamos “narrativa de viaje” como expresión de la experiencia en este país al poner en interface la aproximación a dos dimensiones; lo biográfico o autobiográfico y las estrategias de lo etnográfico. El componente etnográfico, al menos en el análisis de esta narrativa, posibilita confrontar el proceso de incursión en otras realidades ajenas a la del “viajero” y, desde la perspectiva de los autores consultados, se trataría de superar o mejor afrontar el “choque cultural”, a través de una mediación que, en términos de Baztán Ángel convoca a experimentar, o incluso transitar hacia lo que llama una “mutación ontológica”. Interpretando los autores, frente al Choque cultural, más allá de la inevitable confrontación con situaciones no conocidas se trataría de transitar y convertirlas en el punto de partida para ingresar y asimilar realidades ajenas al propio marco de referencia sociocultural y dar paso a la comprensión de las diferencias culturales. De la negación del “otro” a la comprensión de “lo otro”.

La narrativa, en términos de los métodos biográficos y en el marco de la perspectiva crítica, ha sido utilizada para asuntos del fortalecimiento de las memorias colectivas y para reivindicación de las minorías, de las particularidades y singularidades de las voces no oficiales, para renovar otras concepciones de vida negadas y dar cabida a la alteridad. Por el contrario, al referimos a la “narrativa de viaje” desplegada en el relato de extranjeros en la India se evidenciaron aspectos no previstos en la reproducción de toda una matriz de la colonialidad, en tanto las prácticas discursivas son constitutivas y constituyentes de lo social en donde se ponen en marcha nominaciones atravesadas por relaciones de poder que en su dimensión simbólica justifican y naturalizan formas de discriminación racial.

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Yaş sınırı:
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Litres'teki yayın tarihi:
22 ekim 2025
Hacim:
255 s. 42 illüstrasyon
ISBN:
9789588994987
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