Kitabı oku: «Enséñales con diligencia»
ENSÉÑALES
CON
DILIGENCIA
CÓMO UTILIZAR
LAS ESCRITURAS
EN LA FORMACIÓN
DE LOS HIJOS
Lou Priolo
Publicado por:
Publicaciones Faro de Gracia
P.O. Box 1043
Graham, NC 27253
www.farodegracia.org
ISBN: 978-1-629461-53-3
Agradecemos el permiso y la ayuda brindada por el autor, Luis Paul Priolo, para traducir e imprimir este libro, Teach Them Dilligently: How to Use the Scriptures in Child Training
© Copyright 1999 por Louis Paul Priolo Derechos de Autor 1999 © Todos los Derechos Reservados.
Traducción al español por Publicaciones Faro de Gracia, con agradecimiento a Josué David Zapata y Armando Molino.
© 2011 Todos los Derechos Reservados,
Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada en un sistema de recuperación de datos o transmitida en cualquier forma o por cualquier medio – electrónico, mecánico, fotocopiado, grabación o cualquier otro – excepto por breves citas en revistas impresas, sin permiso previo del editor.
© Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. © renovada 1988, Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.
Contenido
RECONOCIMIENTOS
PREFACIO TANTOS LIBROS… TAN POCA PALABRA
NOTA DEL AUTOR ¡NO LO HAGAS!
CAPÍTULO UNO LAS ESCRITURAS Y SUS HIJOS
CAPÍTULO DOS ENSEÑANDO LAS ESCRITURAS
CAPÍTULO TRES REDARGUYENDO CON LAS ESCRITURAS
CAPÍTULO CUATRO CORRIGIENDO CON LAS ESCRITURAS
CAPÍTULO CINCO INSTRUYENDO CON LAS ESCRITURAS
CAPÍTULO SEIS LA VARA Y LA CORRECCIÓN
CAPÍTULO SIETE APRENDER A UTILIZAR EL MANUAL DE INSTRUCCIONES DE VIDA
APÉNDICE A PASAJES BÍBLICOS SOBRE LA FORMACIÓN DEL NIÑO
APÉNDICE B PREGUNTAS QUE AYUDAN A DAR CONVICCIÓN
APÉNDICE C PROYECTOS EN PROVERBIOS
APÉNDICE D: LA FALACIA DEL HUMANISMO
APÉNDICE E: UNA PALABRA A LAS ESPOSAS
APÉNDICE F: BIBLIOGRAFÍA SELECTIVA DE RECURSOS ÚTILES
RECONOCIMIENTOS
En adición al Dr. Jay Adams, cuyo más reciente libro Cómo Asesorar a las Personas para que Cambien ha sentado las bases para este volumen, quisiera agradecer a las siguientes personas por sus útiles contribuciones.
Jay Younts −que fue el primero en enseñarme la aplicación de 1 Timoteo 3:15-17 en la crianza bíblica y que amablemente me otorgó el permiso para publicar gran parte de su material en este libro.
Fern Gregory −que me ayudó de innumerables maneras en este proyecto.
Dr. Wayne Mack −que me ha enseñado mucho sobre la manera de usar las Escrituras para diagnosticar y corregir los problemas de la vida.
Dr. Den Trumbull −por su ayuda con el Capítulo Seis.
Capt. Scotty Anderson −por su asistencia en los Apéndices A y G.
Brenda Payne −por sus ideas sobre cómo hacer de este libro uno de más fácil manejo para las damas y por su ayuda en el Apéndice F.
Kimberly Priolo −por su aliento y disposición al sacrificar un poco del tiempo de su marido para que pueda ministrar a otros a través de este libro.
La Sesión de la Iglesia Presbiteriana Eastwood −quienes en diversas maneras me han permitido completar este libro tan prontamente.
A Gabriela
El Señor [es] mi fortaleza y mi cántico,
Y Él ha venido a ser mi salvación;
Él [es] mi Dios, y lo alabaré;
Dios de mi padre, y lo exaltaré.
Éxodo 15:2
Mi oración es que puedas crecer fuerte en el Señor y en el poder de Su fuerza, fuerte en espíritu, llena de sabiduría (porque un hombre sabio es fuerte) y fuerte en la gracia que es en Cristo Jesús.
PREFACIO
TANTOS LIBROS…
TAN POCA PALABRA
La biblioteca de su casa, sin duda, contiene varios volúmenes de libros, manuales, notas de seminarios, artículos de revistas, vídeos y casetes de audio que tienen como propósito dirigirse a los padres desde un punto de vista cristiano. Algunas de estas obras, aunque que afirman ser bíblicas, en realidad, pueden llegar a contener “ideas” que han sido extraídas de la psicología-pop humanista, pero que son ajenas a la Biblia. Sin duda, otros recursos en su caja de herramientas para padres pueden ser muy bíblicos y útiles. Sin embargo, y con raras excepciones, la mayoría de los recursos de hoy para padres cristianos fallan1 al enfatizar lo que es quizás el aspecto más importante de la crianza bíblica verdadera− cómo relacionar la Biblia con el proceso disciplinario en forma práctica. Piénselo. Con toda su formación, ¿sabe realmente cómo usar la Biblia para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia con sus hijos? Si ya lo hace, probablemente no tendrá que leer de aquí en adelante. Si no, es mi oración que este pequeño libro pueda ayudarle a aumentar y fortalecer sus habilidades como padre, así como también pueda aprender a usar las Escrituras de una manera más exhaustiva y eficaz en la formación de los niños.
Lou Priolo
NOTA DEL AUTOR
¡NO LO HAGAS!
Al comenzar este libro, muy pronto podría sentirse abrumado por la enorme cantidad de información a la que será expuesto. En ciertos momentos podría sentir que está bebiendo directamente de un hidrante para incendios ahogándose en el proceso. Incluso podría llegar a preguntarse, “¿Cómo podré ser capaz de hacer todo eso?” No se desanime, y haga lo que haga, no deje de leer. Las “cosas buenas”, los consejos prácticos, el material que le dará la mayor esperanza y el aliento se encuentra más en la parte posterior del libro.
No espere ser capaz de utilizar todo lo que aprende de un día para otro. El cambio conlleva tiempo. Debe ser paciente con sus hijos, con usted mismo, y especialmente con su cónyuge en el proceso de implementar este material.
También podría ser redargüido en cuanto a su “falta de conformidad ante, o una transgresión hacia, la Ley de Dios” en lo que respecta a sus deberes y prioridades como padre. Ciertamente, este libro ha traído convencimiento, incluso a su autor. Pero la crianza en general, y el enseñarle a sus hijos la Biblia en particular, son dos de las responsabilidades dadas por Dios más importantes y que más tiempo consumen. Quiera el Espíritu Santo redargüir-le de cualquier situación para que confiese su pecado ante Dios, y entonces pueda comprometerse a desarrollar un curso de acción que gradualmente le provea un acercamiento más bíblico al usar las Escrituras en la formación de su hijo.
“Desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.” -2 Tim. 3:15-16
CAPÍTULO UNO
LAS ESCRITURAS Y SUS HIJOS
¿Alguna vez se detuvo a preguntarse qué es lo que está tratando de lograr como padre? ¿Cuál es exactamente su objetivo? Dado que usted es un padre cristiano sólo hay una respuesta definitiva a esta pregunta−y esa respuesta se encuentra en la Biblia. El objetivo supremo que debe tener para sus hijos es el mismo objetivo que el apóstol Pablo tenía para sus hijos espirituales−que sean conformados (progresivamente) a la imagen de Cristo.
“Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros.” (Gal. 4:19)
La Biblia describe esta “semejanza de Cristo” en una variedad de maneras. Términos como “perfecto” o “completo”, “santificación,” y “la medida de la estatura de la plenitud de Cristo “ (por mencionar algunos) son empleados por Pablo (y otros autores del Nuevo Testamento) para comunicar un sincero deseo de ver a quienes están bajo su cuidado espiritual alcanzar la meta de la madurez cristiana.
“A quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre.” (Col. 1:28)
“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo [los aspectos] en aquel que es la cabeza, [esto es] Cristo.” (Efesios 4:13-15 énfasis añadido)
¡Qué maravilloso! Su objetivo (el cual está intentando llevar a cabo) como padre ya ha sido diseñado para usted en la Biblia. Usted no tiene que preguntarse a quién debe parecerse su hijo cuando usted termine con su formación. Se parecerá a Jesucristo.
Los ingredientes claves
Hay al menos tres ingredientes esenciales necesarios para producir la madurez de una semejanza a Cristo que usted debe esforzarse por producir en sus hijos. Estos ingredientes son El Espíritu, Las Escrituras y el tiempo.
Primero, es necesario que la persona sea transformada a la imagen de Cristo por el Espíritu Santo. Ésta transformación gradual comienza en el interior de la persona, en su corazón. El Espíritu Santo habita solamente en aquellos quienes por la Gracia de Dios confiaron en la obra redentora de Cristo quien murió en la cruz (como sustituto) para pagar el castigo por nuestros pecados (Rom. 5:8; 1 Cor. 15:3; 2 Cor. 5:21). Usted, también, debe depender del Espíritu de Dios para ayudarle a ser el tipo de padre que la Biblia requiere de usted…
El segundo recurso que produce madurez es la Biblia. Ahora bien, la parte interesante que hay que notar es que las Escrituras son necesarias para ayudar a su hijo a entender las cosas básicas de la salvación, tales como su condición pecaminosa y su necesidad de confiar en la muerte sustitutiva de Cristo en la cruz. Como ve, nadie puede ser cristiano sin la Biblia (vea Rom. 10:13-17). El Espíritu trabaja por medio de la Palabra para traer convicción y finalmente, regeneración. (1 Pedro 1:23). Como las Escrituras son capaces (tienen poder) para hacer sabios a tus hijos para salvación, es esencial comenzar a usar las Escrituras desde temprana edad con ellos.
“y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.” (2 Tim 3:15)
Charles Spurgeon en su libro Come Ye Children: a Book for Parents and Teachers on the Christian Training of Children, dice sobre la frase “desde la niñez”:2
“La expresión, “desde la niñez,” se entendería mejor si la tradujéramos como “desde muy niño;” o, como la versión revisada lo hace: “desde que eras un bebé.” No significa un niño bien desarrollado, o juvenil, sino un niño que ya no está en la infancia. Desde muy niño Timoteo conoció las Sagradas Escrituras. Esta expresión ha sido, sin lugar a dudas, usada para demostrar que nunca es demasiado pronto para empezar a impregnar en la mente de nuestros niños el conocimiento de las Escrituras. Los bebes reciben impresiones mucho antes de que estemos consientes de ello. Durante los primeros meses de la vida, un niño aprende más de lo que imaginamos. Aprende rápido sobre el amor de su madre y su propia dependencia; y si la madre es sabia, el niño aprende el significado de la obediencia y la necesidad de ceder su voluntad a una voluntad mayor. Esta puede ser la nota clave para toda su vida. Si aprende obediencia y sumisión a tiempo, puede ahorrar miles de lágrimas de los ojos de un niño pequeño y otras tantas del corazón de la madre. Un especial terreno de ventaja se pierde cuando hasta en la infancia sin educar.
Las Sagradas Escrituras deben ser aprendidas desde que el niño tiene la capacidad de entender cualquier cosa.”
Sólo en caso de que se esté preguntando si realmente los niños pequeños pueden aprender las Escrituras, permítame relatarle un par de episodios de mi experiencia personal.
Estaba acostado en mi cama una tarde esperando que mi esposa terminara de vestirse cuando me pidió que le trajera algo que necesitaba. Sophia, nuestra hija de dos años de edad, estaba parada entre nosotros cuando yo suspire de mala gana en respuesta a la petición de ayuda de parte de Kim. Inmediatamente mi pequeña niña, quien aún no sabía leer, dijo de la manera más cariñosa, “Papi, deberías ‘hacer todas las cosas sin quejarte o discutir.’”
Varias semanas después (días después de su tercer cumpleaños) los tres esperábamos nuestra comida en un restaurante. La camarera nos trajo un mantel para colorear y algunos lápices de colores para entretener a Sophia en lo que la comida estaba lista. Yo estaba sentado en la butaca, enfrente de las de las niñas viendo a mi pequeña artista profanar el mantel con sus garabatos. En ese momento me puse mi gorra de maestro. El sabio consejero (el que debería haber sabido que una niña de tres años de edad no está mentalmente desarrollada para ello) comenzó a intentar enseñarle a su hija como colorear dentro de las líneas. Agarré un lápiz de color y, desde la parte superior del papel, procedí a colorear tan claramente como podía viendo el dibujo boca abajo. Poco a poco fui coloreando por toda la hoja hasta que mi enorme garra comenzó a desplazar su pequeña mano. Imagine esto. Mi antebrazo y mi mano están apoyados a todo lo largo del mantel, mi mano está al fondo y Sophia no tiene espacio para colorear. En ese momento ella miró hacia arriba y dijo “Papi, la Biblia dice, ‘No te olvides de hacer el bien y de compartir.’”
Mi hija no solamente conocía las Escrituras desde temprana edad, sino que fue capaz de ministrar efectivamente a su padre, quien ya tenía un título universitario. Si mi hija de dos años se beneficia de aprender de las Escrituras, también sus hijos pueden.
Dado que la mayor parte de este libro tiene que ver con el uso práctico de la Biblia, por favor, permítame hacerles unas preguntas difíciles acerca de la medida que usted ministra la Palabra a sus hijos.
¿Qué tan bien conoce usted las Escrituras?
¿Con qué frecuencia se refieren a la Biblia en el curso normal de una conversación con sus hijos?
¿Qué tan adepto está a la enseñanza de las escrituras? ¿Y en relacionar estas a la vida cotidiana?
¿Cuán efectivamente usa las Escrituras para redargüir (convencer) de su pecado a sus hijos? (¿Reprende usted de tal manera que les cause reveren-ciar la Palabra de Dios o despreciarla?)
¿Cuán consistentemente utiliza usted la Biblia para corregirlos?
¿Cómo utiliza usted la Biblia para instruir a sus hijos en justicia para ayudarlos a tener un mejor futuro?
Como puede ver, es simplemente imposible “(criarlos) en disciplina y amonestación del Señor” (Efesios 6:4) sin el continuo uso de la Palabra de Dios. Son la “vara y la corrección” que “dan sabiduría” (Proverbios 29:15). Es tu trabajo, padre cristiano, tanto el conocer como el utilizar las Escrituras según la intención de Dios.
La suficiencia de las Escrituras
Las Escrituras proveen todo lo que necesita para la vida y piedad (2 Pedro 1:3). También proveen todo lo que necesita para criarlos “en disciplina y amonestación del Señor”. Por miles de años los padres cristianos han de-pendido de la Biblia como fuente de instrucción para sus hijos. A través de los siglos, los hombres y mujeres han creído que Dios no les pide que hagan nada sin darles los recursos necesarios para cumplir con la tarea, especialmente una tarea tan difícil como la crianza de hijos piadosos. Ellos creyeron cuando Pablo les dijo que las Escrituras fueron dadas “a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. (2 Timoteo 3:17)
¿Usted lo cree? Reitero la pregunta, ¿usted realmente cree que Dios le ha dado dentro de las páginas de su Biblia recursos suficientes para hacer frente a cualquier contingencia que se enfrenta tanto en la vida como también como padre? Eso es realmente lo que éste versículo enseña. Por supuesto, la Biblia no pretende ser adecuada para tratar problemas médicos, enseñarle a sus hijos cómo multiplicar fracciones, usar patines, golpear una pelota de béisbol, y cosas por el estilo, pero sí asegura ser suficiente cuando se trata de cambiar a las personas a la imagen de Jesucristo. “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma.” (Salmos 19:7)3
El uso cuádruple de las Escrituras
Cuando la Biblia habla de que la Escritura es provechosa para enseñar, significa que es útil. “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16). Ya que las Escrituras han sido dadas para estos propósitos distintos, usted debe volverse competente en estas cuatro aplicaciones. El proceso de la formación bíblica del niño implica el uso de estas cuatro actividades distintas. Como puede ver, la crianza bíblica no es sólo una responsabilidad, es también una habilidad que debe ser desarrollada. Esto nos lleva al tercer recurso necesario para producir madurez cristiana en su niño: el tiempo.
Se requiere de tiempo para desarrollar la habilidad de la crianza bíblica. Se requiere tiempo para dejar todo lo que esté haciendo y tomar su Biblia para enseñar, redargüir, corregir e instruir a sus hijos, tiempo en el que tal vez usted prefiera hacer otra cosa. Y sobre todo, se necesita tiempo para que sus hijos crezcan.
No existe la madurez instantánea. No existe pastilla que pueda darle, o escuela a donde los pueda enviar, no hay polvo que pueda transformar sus pequeños corazones rebeldes en corazones obedientes y así llevarlos a la madurez. La madurez cuesta tiempo.
Santificación progresiva
Otro término para el proceso por el cual los cristianos se transforman a la imagen de Cristo es llamado santificación progresiva. Se llama “progresiva” porque ocurre continuamente a través de nuestras vidas en vez de instantáneamente (en un momento en el tiempo). El Espíritu Santo es el agente principal que santifica, que trabaja en el corazón de todos los creyentes para que sean más semejantes a Cristo. Pero Él lo hace por medio de la Palabra. Una persona sencillamente no puede cambiar de forma agradable a Dios si está separada de la Palabra. El Espíritu Santo ha de tener el arma más efectiva (La Espada del Espíritu) si ha de cambiarte a ti y a tus hijos. Como la regeneración4 , la santificación es un acto de Dios. Pero a diferencia de la regeneración, es un acto de Dios que requiere de su cooperación. La manera más importante de cooperar con Él es llevar la Biblia en su corazón. Luego como padre, debe cooperar con el trabajo de Dios en la vida de su hijo llevando la Biblia al corazón de él o ella.
He conocido un impresionante número de cristianos que creen que pueden crecer en gracia alejados de un tiempo regular y continuo con la Palabra (es decir, lectura de la Biblia, estudio, memorización, meditación y un activo escuchar de predicaciones bíblicas). A riesgo de exagerar el argumento, permítame decirlo de esta manera: No importa el tiempo que usted dedica a orar o ayunar, o a estar en comunión con otros cristianos, en ministrar o testificar a los demás; si usted no dedica tiempo a la Palabra de Dios (o para ser más exactos, si la Palabra de Dios no habita ricamente en usted), usted está en efecto encadenando al Espíritu Santo. No es que Él no pueda trabajar sin su cooperación. Más bien lo que sucede es que Él no ha prometido trabajar independientemente de Su Palabra.
“Que el Espíritu Santo actúa a través de la Biblia es… confirmado en el hecho de que aquello que la Biblia dice que hace, es lo mismo que el Espíritu Santo dice que hace. Por ejemplo, cada una de las cuatro funciones de la Escritura (mostradas en la lista a continuación) se dice que también son realizadas por el Espíritu Santo en los versos agregados::
1. “Enseñar”: compare Juan 2:27 (la “unción” habla del Espíritu Santo).
2. “Redargüir”: compare Juan 16:7-11.
3. “Corregir”: compare Gálatas 6:1; 5:22, 23.
4. “Instruir en justicia”: compare Gálatas 5:16-18; Romanos 6-8.
En cada caso el Espíritu obra por medio de la Palabra.”5
Una indicación de que el Espíritu obra por medio de la Palabra puede verse comparando el lenguaje en dos pasajes paralelos de la Escritura. En Efesios 5:18 se nos manda, “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; [la cual llevará a la desintegración de nuestra vida], antes bien sed llenos del Espíritu.” Este verso es seguido por una serie de instrucciones generales y otras dirigidas a personas específicas. Estas instrucciones y directivas surgen del mandamiento inicial a ser llenos del Espíritu. Estas mismas instrucciones se pueden encontrar casi textualmente en el libro de Colosenses (3:16) donde no están asociados con el Espíritu, sino con la Palabra. “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros” (La tabla de la página 16 le ayudará a hacer su propio análisis verso por verso de ambos pasajes.) Además de demostrar la estrecha relación entre el Espíritu y La Palabra, la similitud entre estos dos pasajes también nos da conocimiento en cuanto a los medios por los cuales Él nos llena. En la medida en que una persona permite a la Palabra de Dios llenar su corazón, así el Espíritu llena su vida.
Así que si usted quiere que sus hijos sean salvos, santificados y llenos del Espíritu, debe invertir tiempo (de manera adelantada) en instruirlos con las Escrituras. Recuerde, el fruto del Espíritu no crece de la noche a la mañana sino que se desarrolla gradualmente a medida que se alimenta con la Palabra de Dios. Como veremos en las siguientes páginas, según la Biblia, su trabajo es marcar profundamente las Sagradas Escrituras en el corazón de sus hijos, las cuales pueden hacerles sabios para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.
| Efesios | Colosenses |
| 5:18 “antes bien sed llenos del Espíritu” | 3:16 “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros” |
| 5:19,20 “hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” | 3:16,17 “enseñándoos y exhortándoos unos a otros entoda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor [con] salmos [e] himnos [y] cánticos espirituales.” Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. |
| 5:22 “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;” | 3:18 “Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor” |
| 5:25 “Maridos, amada a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” | 3:19 “Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.” |
| 6:1 “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.” | 3:20 “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor.” |
| 6:4 “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” | 3:21 “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.” |
| 6:5-8 “Siervos, obedeced a vuestros amos terrenals con temor y temblor, con sencillez de vuestro, como a Cristo; 6 no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; 7 sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre.” | 3:22-24 “Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. 23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; 24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.” |
| 6:9 “Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de persona.” | 4:1 “Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos.” |
| A los niños debe enseñárseles desde temprana edad la importancia de la verdad de la Palabra de Dios. Se debe enseñar desde el principio que existe un Dios; que es un Ser de infinito poder y sabiduría, conocimiento y bondad, justicia, misericordia y verdad, Dios en tres personas; que debe ser amado con todo el corazón, y obedecerle en todo con todo respeto; que su ley es santa, justa y buena; que toda la humanidad es por naturaleza pecadora, y está expuesta a la destrucción eterna; que Dios ha dado libremente a su Hijo para morir por los pecadores, y traer justicia eterna para su justificación; que todo el mundo debe inmediatamente arrepentirse y abrazar al Salvador; que todos los inconversos rechazan la misericordia de Dios y continuarán rechazándola para su ruina eterna; y que todo aquel que sea renovado y entregue su vida a Dios será perdonado y santificado, y finalmente recibirá el honor, gloria y la inmortalidad. “Esta y otras verdades del evangelio conectadas a estas deben ser enseñadas a nuestros niños con diligencia y fidelidad. Son verdades que conciernen a su salvación eterna. No somos quién para decir que los niños no puedan entenderlas; ya que se ha encontrado por experiencia placentera, que si se usan los medios adecuados, los niños han de tener desde temprana edad tanto conocimiento de la verdad divina que será del mayor beneficio en sus vidas fu-turas.” Samuel Worcester, D.D., Octubre 18116 |
CAPÍTULO DOS
ENSEÑANDO LAS ESCRITURAS
Mi meta en este capítulo es explicar una simple porción de la Escritura para que pueda usted ver las implicaciones profundas que tiene en su vida. De hecho, si usted anda buscando alguna motivación poderosa que le ayude a ser un mejor padre, permítame recomendarle que integre este pasaje en su memoria. Cuando se entiende de forma apropiada posiblemente no hay otra porción de la Palabra de Dios que consistentemente inspire a los padres a utilizar las Escrituras en la enseñanza de sus hijos como ésta:
“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.”
(Deut. 6:6-9)
Si usted ha sido cristiano por cualquier periodo de tiempo probablemente se ha familiarizado con el preámbulo de estos tres versículos, e incluso puede ser que lo haya memorizado: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.” (Dt. 6:4,5). “Este es,” de acuerdo con Jesús, “el primero y grande mandamiento” (Mt. 22:37,38). Sin embargo lo que le sigue es tal vez el más grande y principal mandamiento para la crianza bíblica. Y dicho mandamiento tiene que ver con el enseñar las Escrituras a sus hijos.
Lo primero que le dice que haga como una expresión de (e incluso como un medio para llegar a) su amor a Dios es impregnarse usted mismo de Su Palabra. El Amar a Dios y el conocer Su Palabra son inseparables, tejidos una junto al otro como si fueran hilos de la misma tela. “Si me amas,” dijo Jesús, “guardarás mis mandamientos.” En la medida en que usted ama y se deleita en la Palabra de Dios (Sal. 119: 24, 48, 47, 113, 127, 143, 159, 165 & 167) así mismo usted lo amará y se deleitará en Él. Como ya hemos dicho, en la medida en que la Palabra de Cristo more en usted, así será lleno del Espíritu. En la medida que usted conozca las Escrituras, será sabio para salvación.
¿Alguna vez ha escuchado este acertijo? Pregunta: ¿Cuál es la primera regla a seguir para enseñarle hablar a un perico? Respuesta: ¡Su vocabulario debe ser más extenso que el vocabulario del perico!
El mismo principio aplica a la crianza. Si usted (tal como la madre y la abuela de Timoteo) le va a enseñar a sus hijos la Palabra de Dios, primero debe conocerla usted mismo. No puede escapar de ella. No hay atajos efectivos para que usted estudie la Biblia. Claro está, puede leer historias de la Biblia, anécdotas de una revista trimestral de devocionales diarios y catequizar a partir de un manual de catecismo7. Pero, si bien estos métodos son muy buenos, no son tan efectivos como comunicar la verdad bíblica directamente desde el corazón de usted al de ellos acompañados de un entendimiento personal y de aplicación. El que usted se apoye solamente en la preparación que tiene otra persona en cuanto a la Palabra de Dios, es pasar por alto la primera parte de este pasaje que tenemos ante nosotros. Alguien dijo que el mensaje que se preparó en la mente alcanza la mente, pero el mensaje que se preparo en la vida alcanza la vida. En otras palabras, mientras más Palabra de Dios internalice en su vida (vs. 6) mas será capaz de adoctrinar a sus hijos en las Escrituras (vss. 7-9). Su objetivo debe ser volverse cada vez más como uno de los escribas que Jesús menciona en Mateo 13:52, el cual conoce tan bien las Escrituras que “saca de su Tesoro cosas nuevas y cosas viejas,” es decir, cosas que ha aprendido de otros y cosas de las que se ha dado cuenta por sí mismo.
La frase “estarán sobre tu corazón” se traduce de dos palabras en hebreo que significan “en el hombre interior”. Cinco capítulos después Dios amplia este concepto de internalizar por medio de la adición de un par de términos que intensifican el significado. “Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma (Dt. 11:18). La palabra ”pondréis’ significa “poner o colocar algo en alguna parte.” Ese “algo” es la Escritura, y el “alguna parte” es el corazón y el alma. Dios quiere que pongamos su Palabra en nuestros corazones y en nuestra alma.
¿Cuáles son entonces los medios por medio de los cuales usted puede poner las Escrituras en su corazón? Son la lectura regular y el estudio de la Biblia, el discurso bíblico (dejar que la Palabra de Cristo more abundan-temente en ustedes abarca el enseñarse y exhortarse unos a otros con salmos [e] himnos [y] cánticos espirituales), especialmente con sus hijos (“y… hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte), escuchar la enseñanza y la predicación de la Palabra, y tal vez lo más importante: meditar diariamente en las Escrituras (estudiaremos esto más adelante). Sin embargo, más allá de todo esto, tener la Palabra de Dios en su corazón significa que las Escrituras gobiernan en todas las áreas de su vida. Cuando la Palabra de Dios está en su corazón tiene un efecto en toda su vida.
Repetidas veces en la Biblia, el corazón ( es decir, el verdadero “yo” en el interior) es el encargado en contra del cuerpo y sus miembros (lo que hace en el exterior). Es difícil pasar por alto el paralelismo entre el hombre exterior y el hombre interior. El corazón está conectado y en contraste con la carne (Salmos 73:26), las manos (Ec. 7:26), los pies (Prov. 6:8), la boca (Salmos 19:14), los labios (Prov. 12:2), la lengua (Prov. 10:20), los ojos (Prov. 21:4), la cara (Prov. 15:3) y hasta el cuello (2 Cr. 36:13). Esto, en parte, es la razón por la cual el rey Salomón dijo, “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él [mana] la vida” (Prov. 4:23). Así que cuando Dios dice que Su Palabra se ponga en “el corazón de usted,” Él quiere decir que toda su vida (interior y exterior) sea controlada por la Palabra.
La enseñanza de la Biblia es imperativa
En el análisis final, no es responsabilidad del pastor, líder de jóvenes o maestro de escuela dominical adoctrinar a sus hijos en la Biblia. ¡Ese trabajo es suyo! Los líderes de las Iglesias no pueden estar siempre con sus hijos en esos momentos en que debe ser enseñada la Escritura (hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes). Incluso cuando ellos aumentar la educación de bíblica de sus hijos, lo hacen solo como representantes de usted. “Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre.” (Gal. 4:1 2).
Enseñar las Escrituras a sus hijos no es opcional. Se le ha dado la responsabilidad de adoctrinar a sus hijos con las Escrituras. La pregunta no es si va o no a enseñar la Palabra de Dios a ellos, sino si va o no a obedecer la Palabra de Dios. Independiente de cuáles cree usted que son sus funciones como padre, nada que haga para ellos o por ellos, es más importante que esto.
Enseñar la Biblia es un imperativo explícito
Enseñar la Biblia a hijos es un imperativo explícito para padres cristianos. “Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.” (Deut 6:7).
En su libro, Back to the Blackboard [Volver a la Pizarra], Jay Adams detalla el significado del verbo más importante de este versículo.8
“La palabra “repetirás” traducida como “poner profundamente” en la versión de Berkley es un solo verbo hebreo que significa “decir algo dos veces”. Luego, viene a significar “Dígalo otra vez” o “repetir”. Se utiliza para afilar una espada porque en el proceso la espada es repetidamente o se frota con la piedra rectificadora… El segundo factor en la palabra se aleja de la idea de la repetición como el aprendizaje meramente memorístico, a la idea de aplicar la verdad a la situación después de la situación a la que corresponde. Sin duda, uno debe aprender la verdad, pero repetidamente debe mostrar su aplicación a diario, en circunstancias de la vida real. La verdad debe ser integrada con nuestra vida.”
Los niños deben ser enseñados como relacionar las Escrituras a cada aspecto de su vida. La meta no es simplemente enseñar la historia de David y Goliat pero también explicar como la narración se relaciona con la relación entre Dios y el niño, sus padres, hermanos y compañeros de escuela. Usted debe, no solamente enseñar la interpretación de cada pasaje, también enseñar su aplicación. Cada pasaje de la Escritura tiene solo una interpretación la cual fue destinada por el Espíritu Santo cuando se produce a través de autores humanos (2 Pedro 1:20-21). Pero cuando el salmista infiere cuando dice, “He visto que aun la perfección tiene sus límites; ¡sólo tus mandamientos son infinitos!” (Salmos 119:96, NVI), prácticamente no hay límites a la aplicación de las Escrituras a la vida.9
Tomemos, por ejemplo, el mandamiento bíblico de “Háganlo todo sin quejas ni contiendas” (Fil. 2:14 NVI). Su tarea es enseñar a sus hijos no solamente el significado de quejas y contiendas, sino también aplicarlas a una variedad de situaciones que puedan ocurrir en su vida diaria:
“No puedes quejarte o contender cuando no te gusta tu desayuno.”
“No puedes quejarte o contender cuando debes dejar de jugar.”
“No puedes quejarte o contender cuando se te envía a la cama.”
“No puedes quejarte o contender cuando se te indica que realices tareas.”
No puedes quejarte o contender cuando tu voluntad tiene conflicto con la del Señor.”
La enseñanza en el entorno
Ahora bien, ¿Qué realmente significa enseñar y aplicar las Escrituras a sus hijos “hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes?” ¿Quiere Dios que tenga un itinerario de cuatro citas diarias de catecismos con ellos? Pues, no. ¡Hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes significa en todo lugar! No solamente debe enseñar con diligencia las Escrituras a sus hijos, debe también hablar de (o sobre) ellas continuamente. Dios quiere que usted le enseñe y aplique las Escrituras a sus hijos en todo tipo de lugar y todo tipo de circunstancias, cuando sea y donde sea que lo lleve la vida. Usted debe enseñar en el entorno de su vida, tratar desde las Escrituras las situaciones actuales que sus hijos enfrentan en la mañana, tarde y noche. En otras palabras, debe discutir con sus hijos la importancia de la Escritura no solamente en todas las situaciones del diario vivir, sino que estando usted y ellos actualmente en el entorno de esas situaciones. Milieu (literalmente medio) es un término francés que significa medio ambiente o entorno o alrededores. Mientras que ellos están en medio de las circunstancias, o cuando ellos estén rodeados de ellas es el mejor tiempo para enseñar y aplicar las Escrituras a sus niños.
Ahora bien, que significa con exactitud, “¿Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas?”
Aunque algunos han tratado de aplicar estos versículos literalmente, lo más probable es que se tiene previsto tomar metafóricamente. Debemos enseñare a nuestros hijos que las Escrituras son para regir todo nuestro comportamiento. Y “las atarás como [note la metáfora] una señal en tu mano” habla de que las Escrituras rigen nuestras acciones. “Y las escribirás en los [misma metáfora] postes de tu casa y en tus puertas” implica que las Escrituras deben regir nuestros pensamientos. Una vez más el mensaje es claro: Debemos enseñare a nuestros hijos que las Escrituras son para regir toda la vida.
“Y las escribirás en los postes de tu casa” significa que debe usar las Escrituras “en la casa o en la ciudad.” (compare 2 Tim. 3:16) Ya sea que vaya usted por la puerta hacia fuera o regrese a casa de una actividad del día, la Palabra de Dios tiene importancia en lo que usted hace. El mandamiento de “[las escribirás] en los postes de tu casa”10 lo más probable es que haga referencia a la necesidad de aplicar las Escrituras no solamente cuando esté con su familia y amigos, pero también cuando esté fuera de la ciudad. ¡Donde sea y en todas las circunstancias las Escrituras son para ser aplicadas a su vida!
¿Cuáles son los beneficios de enseñar en el entorno?11
Todos aprendemos mejor, más rápido y con más ganas cuando podemos ver el valor de lo que aprendemos en nuestra vida (cuando estamos personalmente motivados en aplicar la verdad a nuestra vida). Me ha sorprendido siempre cómo mi deseo de aprender alguna nueva verdad se intensifica cuando me doy cuenta de cuánto la necesito. Lo que dijo Salomón de nuestro apetito físico es también verdadero en nuestro apetito espiritual. “El hombre saciado desprecia el panal de miel; Pero al hambriento todo lo amargo es dulce” (Prov. 27:7). La Palabra de Dios nunca parece tan relevante como cuando estamos espiritualmente hambrientos-es decir, cuando reconocemos lo mucho que necesitamos ser alimentados. Por supuesto, debemos leer y estudiar la Palabra de Dios estemos o no hambrientos de ella, del mismo modo debe usted instruir a sus hijos en las Escrituras estén o no interesados. Pero cuando se aplican en medio de las providencias de la vida, por lo general son atendidas y comprendidas con mayor facilidad.
Cuando era niño nunca desarrollé interés en la historia porque nunca entendí cómo la historia del pasado se relacionaba con mi vida actual. No fue hasta el instituto bíblico que comencé a ver la relevancia de aprender de los errores de otros (es decir, que Dios pueda ser glorificado, y que podía beneficiarme personalmente del estudio de los hasta ese momento aburridos hechos de muchas personas muertas). Desde que comencé a relacionar esos errores a violaciones específicas de la Palabra de Dios, la historia comenzó a cobrar vida para mí. Por supuesto el mismo principio del entorno aplica a las decisiones basadas en la Biblia que el pueblo de Dios ha tomado a lo largo de la historia, las cuales me motivan a seguir su fe.
Hace unos meses llevaba a mi hija mayor (ahora de siete años) a la escuela. En el camino me pregunto: “Papi, ¿por qué ya no tenemos televisión por cable?” Nuestra familia se había mudado recientemente a una nueva casa y después de consultarlo con mi esposa, yo había decidido no optar por el paquete de televisión de 40 canales por cable que teníamos en nuestra antigua casa. Esto, por supuesto, tuvo profundas implicaciones en Sofía, quién realmente disfrutaba de la programación de varios canales. Ahora bien, pude haberle dado una respuesta rápida tal como: “Mami y yo pensamos que aprovecharemos mejor el tiempo si no somos tentados a ver tanta televisión.” Si no fuera por el hecho de que en realidad, la tentación era más fuerte para “Papi” de lo que era para “Mami,” la respuesta hubiera sido muy cierta.
En vez de darle una respuesta corta, decidí darle tres minutos de lección bíblica en cuanto a la doctrina de Cristo de la amputación radical la cual se desarrolló de la siguiente forma:
“Cariño, Jesús dijo algo muy radical en su Sermón del Monte. Él dijo ‘Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.’ ¿Sabes lo que significa esto?”
“No.”
“¿Crees que Jesús quiere que literalmente cortemos nuestras manos y saquemos nuestros ojos?”
“Um…No.
“Exacto. Él no quiere decir que debamos intencionalmente hacerle daño a nuestros cuerpos.”
“¿Entonces qué quiso decir?”
“Él quiso decir que debemos sacar todo aquello en nuestra vida que nos tiente a pecar contra Dios. Papi decidió no volver a inscribirse en la televisión por cable por un tiempo mientras aprende a no perder tanto el tiempo de Dios. Tal vez cuando aprenda a como ser más disciplinado con mi tiempo, podremos volver a tener la televisión por cable.”
Por haberle enseñado Mateo 5:29-30 en el contexto de su pregunta sobre la vida y de mi propia lucha con la administración del tiempo, ella estaba más ansiosa e interesada en la Biblia de lo que hubiera estado si yo hubiese intentado enseñarle ésta verdad durante el tiempo en familia.
Tiempo en familia
Puede que este preguntándose, “¿Qué es el tiempo en familia?” En nuestra casa hemos creado una tradición de culto familiar y estudio bíblico el cual llamamos tiempo en familia. Esta actividad (casi) diaria y un tanto informal se lleva a cabo después de la cena. Algunas ocasiones en la mesa de la cocina, otras en la sala de estar. Es el tiempo donde enseño las Escrituras a nuestra hija de una manera más formal.
Al igual que con el tiempo de estudio personal de la Biblia, creo que “la variedad es la sal de la vida” cuando se refiere a estudio de la Biblia en familia. Por lo tanto, utilizamos una variedad de métodos de estudio de la Biblia durante nuestro tiempo en familia. Independientemente de los métodos, sin embargo, me esfuerzo para enseñar siempre en el entorno. Algunas veces nuestro estudio de la Biblia se basa en la corrección de problemas de comportamiento en la vida de Sofía (y de vez en cuando en mi propia vida también). Yo podría, por ejemplo, estar consciente de alguna lucha que ella tiene con una actitud pecaminosa, acción o forma de comunicación. Algunas veces le pregunto a Kim, “¿Existe algo en la vida de Sofía a lo cual debamos hacer frente esta noche?” Algunas veces le pregunto a Sofía si ella tiene conflictos o problemas en la escuela en los cuales necesita ayuda. En todas estas preguntas el ambiente es evidente y las Escrituras apropiadamente se aplican inmediatamente en su pequeña vida. (Incluso la hemos enviado de vuelta a la escuela con un versículo de la Escritura impreso en algún pedazo de papel para que pueda ministrar a uno de sus amiguitos.) Ella sabe que la Biblia se aplica a toda la vida.
En otras ocasiones, nuestro estudio familiar de la Biblia es más estructurado y por lo tanto está naturalmente menos dispuesto al medio ambiente de su vida. En tales casos trato de crear un ambiente para ella. Es decir, luego de explicar e interpretar un pasaje de un libro de la Biblia o un estudio de tópicos que estamos aprendiendo, trato de ayudarla a ver las diferentes oportunidades en su vida que ella pueda utilizar. Yo podría, por ejemplo, inventar un caso que pueda que enfrente en la escuela: “¿Cómo aplicaría este versículo si estas tomando un examen y te das cuenta de que alguien intenta mirar tus respuestas para ayudarse un poco?” O tal vez diga, “Cariño, ¿Puedes pensar en la última vez que alguien te avergonzó por lo que te dijo frente a otra persona? Según el versículo ¿Qué deberías hacer?” Puede ser que pregunte, ¿Qué pasó por tu mente cuando eso sucedió? Según el versículo, ¿Qué pudiste haber dicho en lugar de los que dijiste?”
Ya se trate de la enseñanza de las Escrituras a mi esposa e hija, a un aconsejado, a mis estudiantes, o a la congregación de nuestra iglesia, me esfuerzo para ayudar a la audiencia a aplicar las Escrituras a la vida. Yo trabajo duro en ser creativo. Me esfuerzo en asegurar que las Escrituras sean entendidas y aplicadas al contexto diario de la vida. Hago esto colocando las Escrituras en el entorno de la vida de mis discípulos...
Para ilustrar el impacto de la enseñanza al entorno, algunas veces comparo el corazón de un niño con una superficie lisa y no porosa, como una mesa. Mi meta como maestro es hacer que el niño absorba todo lo que yo pueda enseñarle. Si tuviera que vertir el agua de la Palabra en una superficie lisa, la mayor parte se derramaría. Pero si perforo cientos pequeños de agujeros en la superficie (de modo que cuando termine la perforación llegue a ser tan porosa como una esponja), entonces el agua quedaría bien absorbida por la mesa. El enseñar según el entorno (mostrando como las Escrituras se relacionan a los problemas de las circunstancias actuales de la vida) es equivalente a la perforación de esos minúsculos agujeros-se le hará fácil a sus hijos absorber la Palabra de Dios. También deja una impresión duradera. Así como lijar un mueble antes de aplicar un color prepara la madera para que absorba más de dicho color, así también usted prepara al niño a recibir y absorber más de la Palabra por medio del mostrarle la relevancia que esta tiene.
Enseñar para guardar
Esto nos lleva a la segunda ventaja de enseñar en el entorno. No sólo se aprende mejor, más rápido y con más ganas cuando vemos el valor de lo que estamos aprendiendo en nuestra vida, sino que también somos capaces de poner en la práctica inmediata lo que estamos aprendiendo ya que aprendemos con el propósito de hacer. La sociedad plural en que vivimos tiene una visión del aprendizaje que es muy diferente a la de la Biblia. Nuestra sociedad secular ha adoptado una visión Griega de aprendizaje que cree que el conocimiento debe ser buscado por el simple hecho de conocer. El conocimiento para el estadounidense promedio son aquellos hechos que deben aprenderse. De hecho, el humanista cree que la educación en sí misma ha de ser la salvadora de la humanidad.12 La idea parece ser el acumular tanto conocimiento como uno pueda con el fin de saber más que la otra persona. Aprender, en otras palabras, para el estadounidense promedio es algo egoísta. El objetivo es conseguir tantos títulos como sea posible para así poder obtener un buen trabajo que sea bien pagado y así encontrar la verdadera satisfacción13 haciendo aquello que le gusta.
Este punto de vista de auto-orientación del aprendizaje es la antítesis de la visión bíblica. Para el cristiano, el aprendizaje no son los hechos que hay que aprender, sino más bien la verdad que hay que vivir. No es conocimiento por el solo hecho de conocer, sino más bien el conocimiento con el propósito de aplicarlo. Jesús no dijo a sus discípulos cuando les dio la Gran Comisión, “enseñándoles que conozcan todas las cosas que os he mandado,” sino más bien, “enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes.” Él no dijo en Lucas 11:28, “bienaventurados los que conocen la palabra de Dios,” sino más bien, “bienaventurados los que oyen la Palabra de Dios y la obedecen.” Pablo no le dijo a Timoteo, “Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos, guárdalo para ti y no lo reveles a nadie a menos que puedas usarlo para presumir la cantidad de conocimiento que has adquirido.” Las cosas que le enseñó eran para que lo encomendara a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros (2 Tim. 2:2). Los cristianos no deben usar lo que aprenden para su propia gloria y beneficio personal, sino para la gloria de Dios y en beneficio de los demás.
La doctrina (y recuerde que toda Escritura es útil para la doctrina) debe convertirse en vida. Los cristianos deben traducirla a un cambio de vida, por medio del Espíritu de Dios (vea Rom. 8:14). Mire como Pablo oró por los Colosenses (1:9-10):
“Por eso, desde el día en que lo supimos no hemos dejado de orar por ustedes. Pedimos que Dios les haga conocer plenamente su voluntad con toda sabiduría y comprensión espiritual…”
¿Por qué él oro dicha oración? ¿Fue porque quería que se envanecieran con tal conocimiento? ¡Ciertamente no! Pablo quería que todos sus discípulos conocieran las Escrituras tan bien que sus corazones fuesen un almacén que estuviera lleno a reventar de datos bíblicos necesarios para determinar la voluntad de Dios para sus vidas. Pero no se detuvo allí. El propósito final de este conocimiento era vivir (caminar) de tal manera (produciendo fruto) que complaciera y glorificara a Dios.
“…para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios.”
El enseñar en el entorno le da la oportunidad de ayudar a sus hijos a trasladar los hechos que le está dando desde su mente hacia su boca y hacia sus labios y hacia sus manos. Le ayuda a ser “hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores.” Es trabajo suyo el aclarar como la verdad que le enseña ha de ser practicada en la experiencia. Debe enseñar a su hijo a cómo aplicar las Escrituras que usted le enseña en las diferentes situaciones y circunstancias de la vida.
La enseñanza en el entorno provee el conducto entre las Escrituras que está aprendiendo y la vida que está viviendo. ¿Usted recuerda la historia de Helen Keller? Cuando era niña tuvo momentos muy difíciles al tratar de aprender de la nada. No fue hasta que Anne Sullivan empleó un dispositivo de enseñanza en el entorno cuando toda su actitud y deseo de aprender cambió radicalmente.
Un día, después de que Helen hizo un berrinche por causa de su incapacidad de aprender una lección, ella y Anne fueron a caminar por el campo y llegaron a un pozo. En su autobiografía, Helen registró lo que sucedido en este transcendental día de su vida.14
“Caminamos por el camino hacia un pozo, atraídas por la fragancia de la madreselva con la que estaba cubierta. Alguien estaba sacando agua y mi maestra puso mi mano debajo del caño. A medida la fría corriente brotaba en una mano ella deletreó en la otra la palabra agua, primero lentamente, luego rápidamente. Me quedé quieta, toda mi atención se fijo en los movimientos de sus dedos. De repente sentí una conciencia brumosa como de algo olvidado—una emoción de un pensamiento que regresaba a mi; y de algún modo el misterio del lenguaje me fue revelado. Aprendí entonces que “a-g-u-a” significaba ese algo maravilloso y fresco que corría por mi mano. ¡Esa palabra viva despertó mi alma y la liberó, me dio luz, esperanza, alegría! Salí de ese pozo con ganas de aprender.”
¿Por qué Helen salió de ese pozo cubierto de flores con una actitud completamente nueva acerca de la vida en general y del aprendizaje en particular? Es porque ella entendió por primera vez que lo que su mentora intentaba enseñarle tenía que ver con la vida. Cuando ella entendió que la verdad que aprendía en una mano tenía que ver con lo que experimentaba en la otra, se emocionó. La vida de la joven Helen Keller cambió cuando vio la importancia de lo que estaba aprendiendo en aquello que experimentaba.
Si un pequeño momento en la vida de Helen Keller tuvo tal profundo impacto, ¿Puede usted imaginar el impacto que una enseñanza continua en el entorno puede lograr en su hijo cuando esta es hecha con el poder del Espíritu Santo?
Consideraciones prácticas para la enseñanza de la Biblia a sus hijos
1. Las oportunidades de la enseñanza en el entorno pueden extenderse más allá de los momentos de incidencia. Si su hijo le hace una pregunta, o tiene una experiencia en la cual usted no pueda ser capaz inmediatamente de relacionarla con la Escritura, haga una pequeña búsqueda y enseñe el pasaje mas adelante con carácter retroactivo o tal vez en el próximo día. Dependiendo de la edad de su hijo, ese momento por lo general permanece fresco por unos días. Por supuesto, mientras más cerca del momento usted utilice las Escrituras, más duradera será la impresión de su enseñanza en el corazón de su hijo.
2. Asegúrese de usar un vocabulario acorde con la capacidad de entendimiento de su hijo (evite la ofuscación.) Divida los conceptos complejos y abstractos para que sean más apropiados para la edad de su hijo y fácilmente entendibles y concretos. (por ejemplo, la justificación significa que Dios cuando mira a un cristiano, lo ve como si nunca hubiera pecado, la santificación significa llegar a ser más como Jesús cada día.)
3. Mantener las sesiones de enseñanza relativamente cortas de acuerdo a la capacidad de atención de su hijo. Si se necesita más tiempo, incluya un horario de clases adicionales más tarde ese día o el siguiente.
4. Considere el uso de juegos de rol para aplicar el pasaje que estamos enseñando. Pídale a su niño que tome el papel de algún amigo (o el maestro o un hermano) y usted tome el papel de su hijo. Anímelo a hacer de abogado contrario a medida usted responde a sus palabras a fin de que aplique el pasaje que le está enseñando.
5. Anímelo a que haga preguntas sobre el pasaje. Si usted no las puede contestar dígale que usted realizará una pequeña búsqueda y que le tendrá la respuesta en poco tiempo. (¡Haga su asignación y cumpla su promesa!)
6. Pídale crear (imaginar) su propio entorno donde el podría aplicar el pasaje.
7. Enseñe en el contexto de una relación amorosa con su hijo. Uno de los elementos más importantes de la crianza de los hijos es tener el tipo de relación correcta con su hijo. Un buen maestro estará involucrado personalmente con sus discípulos. Un buen padre tendrá una relación amorosa con su hijo la cual incluirá tiempo de sobra comunicándose el uno con el otro. Por supuesto, ambos padres deben estar personalmente relacionados con su hijo y trabajar duro para cultivar tan cálida relación. Sabiendo sin embargo, que esto no siempre es así, y ya que las mujeres suelen tener más tiempo con sus hijos que los hombres, he incluido el Apéndice F: Una Palabra a las Esposas, en el que espero dar un poco de ayuda adicional y esperanza para las damas.
8. Para enseñar a memorizar los versículos de la Biblia a niños pequeños que no saben leer, puede intentar esto. Antes de dormir comience a leer (o cite) un versículo de la Escritura por varias noches (de 7 a 12). “El Señor es mi Pastor, nada me falta.” Luego deje algunas palabras en blanco y pida a su hijo que “vaya completando” la frase que usted ha omitido. “El Señor es mi ___________, nada me ___________.” Continúe este ejercicio por repetidas noches permitiendo a su hijo que “complete” más y más palabras. “El Señor es mi ________, nada ___ ________.” El Señor ___ ____ _________, nada __ ______.” Eventualmente, su hijo debe ser capaz de recitar la frase entera de nuevo a usted sin ningún tipo de halagos de su parte.
Ücretsiz ön izlemeyi tamamladınız.