Kitabı oku: «Identidad. Represión hacia los homosexuales en el franquismo»

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IDENTIDAD - REPRESIÓN HACIA LOS HOMOSEXUALES EN EL FRANQUISMO


IDENTIDAD - REPRESIÓN HACIA LOS HOMOSEXUALES EN EL FRANQUISMO

© Lucas Jurado Marín

Diseño de portada: Mariano Espinar Ruíz

Iª edición

© Editorial La Calle, 2014.

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ISBN: 978-84-16164-11-0

Nota de la editorial: Editorial La Calle pertenece a Innovación y cualificación S. L.

Lucas Jurado Marín


IDENTIDAD - REPRESIÓN HACIA LOS HOMOSEXUALES EN EL FRANQUISMO


Editorial La Calle

ANTEQUERA 2014

Índice

Portada

Título

Copyright

Índice

Dedicatoria

INTRODUCCIÓN

HOMOSEXUALIDAD, UNA APROXIMACIÓN

HOMBRE, SEXO Y SOCIEDAD

DIAGNÓSTICO PRENATAL DE LA HOMOSEXUALIDAD

TERMINOLOGÍA

CONTEXTO HISTÓRICO

EL CINE COMO TRANSMISOR DE LOS NUEVOS VALORES

LA FAMILIA, PILAR DE LA DICTADURA FRANQUISTA

LEY DE VAGOS Y MALEANTES

LEY DE PELIGROSIDAD Y REHABILITACIÓN SOCIAL

LA REPRESIÓN A TRAVÉS DE ALGUNOS CASOS CONCRETOS

FERNANDO MARTÍN. ¿SU DELITO? DEFENDER SU IDENTIDAD

MANOLITA CHEN. ¿SU DELITO? DEFENDER SU IDENTIDAD

JOSÉ MARÍA RODRÍGUEZ. “NO TE PINTES PARA SER EL REÍR DE LA GENTE”

ALBERT MARTÍNEZ: “LA HOMOSEXUALIDAD NO ES ALGO QUE DESAPAREZCA CON LA EDAD… ES UNA CONDICIÓN QUE ESTÁ PRESENTE DE MANERA PERMANENTE EN EL SER HUMANO”

EUSEBIO VALDERRAMA. ¿SU DELITO? SER HOMOSEXUAL

ANTONIO RUÍZ. ¿SU DELITO? SER HOMOSEXUAL

RAMPOVA. ¿SU DELITO? SER HOMOSEXUAL

FEDERICO ARMENTEROS: “EXISTE UNA REALIDAD DE MAYORES LGTB NO VISIBLES”

EPÍLOGO. LA SOCIEDAD TE EMPUJA A CREER COMO NOCIVO AQUELLO QUE REALMENTE NO LO ES

BIBLIOGRAFÍA

AGRADECIMIENTOS

A mi madre, a José Antonio, a Salud, a Obdulia, a Ana, a Mariano, a Paco y a todos aquellos que dieron su vida por

defender su identidad.

A la pequeña Julia, a la cual le auguro un gran futuro.

Me humillaron, vejaron, acosaron, insultaron,

pegaron, maltrataron… todo por ser homosexual.

Ahí comenzó el miedo a asumir mi identidad.

INTRODUCCIÓN


Cuando la editorial me propuso escribir este ensayo, lo primero en que pensé fue en el significado que tendría para mí y para el conjunto de la sociedad. De qué forma estas líneas resultarían útiles, a cualquiera que transite en soledad, por el largo y tortuoso recorrido que es la aceptación de la propia identidad, tanto por uno mismo como por el entorno. A veces, terceras personas provocan atascos en ese camino lleno de sinsentidos. Estas parecen no estar de acuerdo o no admiten la diversidad, que caracteriza a la sociedad y al conglomerado de seres humanos.

Creo que estamos en deuda con todas aquellas personas que duramente lucharon a largo de la dictadura franquista, la Transición y, por qué no decirlo, en el momento actual, para defender su identidad, para alcanzar la plenitud como seres humanos.

No ha sido nada fácil la aceptación por parte de una sociedad cada vez menos concienciada, ni tampoco por parte de aquellos que se han auto reprimido para no asumir lo que realmente son, bien por temor bien por circunstancias personales. A lo largo de las diferentes entrevistas, vais a poder ser partícipes de cómo una persona homosexual reprimirá su propio ser a favor de las exigencias de una sociedad cada vez más inflexible a nivel personal.

A parte de honrar la memoria, como he dicho anteriormente, de aquellos que lucharon por defender en tiempos política y socialmente convulsos, pretendo dar sentido a todo aquello que me ha ocurrido tiempo atrás, ya que, en parte gracias a ello, soy lo que soy en tiempo presente. Porque no hay nada más importante de cuales cosas nos ocurran que aceptarse como uno mismo es, libre como el agua que fluye río abajo y desemboca al mar.

En definitiva, se trata de devolver la dignidad y restituir la memoria de todos los que han contribuido a que hoy en día la homosexualidad no sea utilizada como un arma contra los que quieren ser ellos mismos, los que luchan por descubrir a la luz su apresada identidad, su realidad.

Uno de los miedos que tuve a la hora de asimilar mi homosexualidad fue el pensar en mí en tiempo futuro. ¿Qué sería de mí cuando fuera mayor? No tengo referentes homosexuales de personas de cierta edad. Los medios nos venden la homosexualidad como algo pasajero que se diluye con la edad. De hecho, en las series de televisión no aparecen mayores LGTB.

Aún hoy, en pleno siglo XXI, la homosexualidad no está completamente aceptada en la sociedad. Hay quien sigue creyendo que lo homosexual es sinónimo de pornografía, perversión y corrupción. Supone por un lado condenar socialmente a personas que por su condición sexual se ven abocadas a llevar una doble vida, una homosexualidad encubierta en pro de una heterosexualidad socialmente aceptada, para poder sobrevivir ante ataques ajenos. Sin duda alguna, en este ensayo se parte desde la nada y, poco a poco, nos iremos adentrando en las entrañas de la sociedad para comprobar mediante la legislación y con la ayuda de los represaliados de qué forma vivían su condición sexual en un periodo donde primaban más las apariencias que la propia realidad personal. Aunque, en cierto modo, en el momento actual sigue siendo igual, solo han cambiado los tiempos, las mentalidades parecen estar anquilosadas en un pasado no tan glorioso como algunos consideran.

Las víctimas del franquismo por su condición sexual son los grandes olvidados de la HISTORIA, y escribo historia en mayúsculas, porque con su sudor y sangre fueron escritas las líneas más cruentas y farragosas del franquismo, que hasta ahora nadie se ha atrevido a leer.

De igual modo, cabe advertir al lector que no se encuentra ante un ensayo al uso, sino más bien ante un ensayo atípico, donde priman lo autobiográfico y la subjetividad, pero sin renunciar por ello a los hechos históricos.

Lucas J. Marín

HOMOSEXUALIDAD, UNA APROXIMACIÓN


Quizás esta parte del ensayo sea la más difícil de digerir por el lector, pero no hay que restarle importancia, pues nos ayudará a comprender el posterior desarrollo de la consideración legislativa y social hacia la homosexualidad.

Las teorías sobre el origen de la homosexualidad son muy variadas y de diversa consideración. En 1825, Sir Alexander Morrison contemplaba la homosexualidad como un tipo de desequilibrio mental parcial, cuya principal característica es una inclinación irrefrenable hacia la realización del delito contra natura. La visión más científica en torno a la homosexualidad se desarrollaría a lo largo del siglo XIX.

Una personalidad del momento, Karl Westphal, que era profesor de psiquiatría en Berlín, fue el primero en considerar la homosexualidad como un problema clínico y científico. Con la publicación en 1869 de un artículo relatando el caso de lesbianismo en la revista Archiv für Psychiatrie, el sentimiento sexual contrario, como él había denominado a la homosexualidad, no era algo adquirido, sino congénito. En cambio, la del neurólogo Richard Von Krafft-Ebing se convertiría en una obra de referencia al considerar la homosexualidad como una psicopatología de la vida sexual.

Otra apreciación acerca de la homosexualidad no menos interesante es la que se hace en 1891 en el libro Die conträre Sexualenpfindung, donde la homosexualidad aparece como consecuencia de la masturbación. En cambio, el británico Henry Havelock descartaba la relación entre la homosexualidad y la masturbación.

Destaca el papel del padre del psicoanálisis, el señor Sigmund Freud, que desarrolló las teorías sobre el origen de la homosexualidad que más repercusión han tenido. Se refería a los homosexuales y lesbianas como desviados, distinguiendo en ellos tres tipos: invertidos absolutos, invertidos anbigénicos e invertidos contingentes. Los invertidos absolutos son los que posteriormente han sido denominados como homosexuales exclusivos. Los anbigénicos serían los bisexuales y los contingentes aquellos que tendrían prácticas homosexuales dependiendo de las circunstancias.

Según Freud, los invertidos, en sus primeros años de vida, sienten una fijación hacia la mujer tan fuerte que después de abandonar esa fijación se identifican ellos mismos con esa mujer y se toman a sí mismos como objeto de deseo sexual. El invertido o desviado, partiendo de su narcisismo, buscará en sus iguales alguien parecido a él, para darle su amor del mismo modo que su madre se lo había dado a él.

Asimismo, Freud consideró como factor importante a la hora de desarrollar una desviación homosexual la función del padre como eje fundamental, pues esta ocurre cuando su labor como padre no es correcta.

Otra teoría que ofrece Freud para explicar el origen de la homosexualidad es el narcisismo genial del individuo. Es tal la fascinación que este siente por los suyos propios que busca unos semejantes, al descubrir la carencia de pene por parte de la mujer.

Será en 1922 cuando Freud proponga una de sus teorías más arriesgadas, siendo la mujer el punto sobre el que se vertebre la homosexualidad, como consecuencia de la excesiva fijación del hijo hacia la madre. El niño pasará a identificarse con el sexo biológico al que no pertenece. En este caso, si hubiera un hermano mayor, este sería considerado como un rival en su camino.

Freud estaba convencido de que lo que realmente atrae a los hombres de otros semejantes homosexuales son las cualidades femeninas de estos. Además, considera que hay más lesbiana de carácter masculino que hombres afeminados.

Es preciso aclarar, como considera Juan A. Herrero Brasas, que Freud en ningún momento entiende la homosexualidad como una enfermedad, sino como una desviación de la norma, por lo que el tratamiento médico no estaría contemplado como una solución a esa divergencia.

HOMBRE, SEXO Y SOCIEDAD****1


Hombre, sexo y sociedad es a la par una historia y un análisis de las costumbres y prácticas relacionadas con el sexo, sin excluir el tema de la píldora y de la revolución que esta ha supuesto en la sexualidad y en la educación sexual. El profesor Ashley-Montagu describe algunos de los ritos más primitivos que aún hoy se siguen practicando, critica los informes Kinsey, ataca a quienes por oscuras razones de una moralidad poco natural han hecho, a través de los siglos, que el sexo se convirtiese en algo oculto y prohibido. Va pasando revista a los mitos impregnados de temor y represión que circulan en torno a la masturbación y a la homosexualidad, impugnando asimismo los errores tan extendidos en torno a la virginidad, la menstruación y el embarazo. Otros puntos de que se ocupa el doctor Ashley-Montagu son la superioridad sexual de la mujer, los efectos psicológicos que sobre la personalidad tiene el orden de nacimientos, creencias y prácticas para determinar el sexo del futuro niño, costumbres y ritos relacionados con el sexo, cortejo y matrimonio. Al tratar todos estos puntos, el doctor Ashley-Montagu conjuga la biología, la genética, la sociología, la psicología y la etnología, y el resultado es un libro sumamente sugestivo y de amena lectura, al tiempo que sólido e instructivo desde el punto de vista científico.

La Vanguardia. Jueves 3 de diciembre de 1970. Pág. 52.

Al respecto de las teorías biológicas, son tres las consideradas. Por un lado la endocrinológica, la neuroanatómica y por última la genética. Será el científico alemán Gunter Döner, quien proponga que la homosexualidad está determinada por el número de hormonas masculinas o femeninas recibidas durante una etapa crítica de la fase prenatal.

En el siglo XX, destaca el estudio del científico Alfred Kinsey, el cual realizó el conocido por su nombre como “Informe Kinsey”. La importancia del mismo radica, en que fue la primera encuesta a gran escala sobre la sexualidad en los Estados Unidos de América, revelándose la homosexualidad como un comportamiento, o tendencia más frecuente en el comportamiento sexual de los humanos. Es el creador de la conocida como “Escala Kinsey”. Existen detractores de este tipo de estudios, por ejemplo hay quien considera la Escala Kinsey, como un estudio sin fundamento alguno, que pretende medir mediante con una escala, cuán homosexual se es en relación con un baremo establecido.

****1 M. F. ASHLEY-MONTAGU. Colección «Tiempo al tiempo». Madrid: Guadiana, 1970.

DIAGNÓSTICO PRENATAL DE
LA HOMOSEXUALIDAD


La homosexualidad podría ser diagnosticada ya en el feto entre el cuarto y el séptimo mes de embarazo, según un estudio del Instituto de Endocrinología Experimental de la Universidad Humboldt de Berlín Oriental. Los seres homosexuales mostrarían una concentración hormonal distinta a los demás, informa el citado estudio. Sus autores, los doctores Ronde, Stahl y Douerner, creen que la homosexualidad es provocada por una deficiencia de hormonas andrógenas en el momento de la diferenciación cerebral. La alteración resultante en el cuadro de concentración hormonal puede ser detectada ya en el cuarto mes de embarazo, facilitando el diagnóstico precoz de una futura homosexualidad.

La Vanguardia. Domingo 7 de mayo de 1978. Pág. 53.

El recorte de prensa anterior está claramente en relación con la teoría hormonal, la cual alcanzó su momento álgido a finales de los años sesenta, siendo su máximo representante el científico alemán G. Dörner, quien consideraba que la cantidad de hormonas masculinas o femeninas durante una etapa crítica de la fase prenatal era decisiva en la futura orientación sexual. La aparición de una noticia de tal calado en la prensa nos permite hacernos una idea de la preocupación existente sobre la homosexualidad y de qué forma se podía prevenir su aparición. Quizás esta concepción hormonal de la homosexualidad abrió las puertas de la esperanza de aquellos que, obcecados consigo mismos, no deseaban “transmitir” la homosexualidad a sus hijos.


¿Qué he hecho yo para merecer esto? P. Almodóvar, 1984.

En relación a la consideración de que homosexualidad es igual a pederastia o abusos sexuales, podemos apreciar en la obra de Pedro Almodóvar ¿Qué he hecho yo para merecer esto?****2, donde la protagonista, madre de dos hijos, uno de ellos adolescente y traficante de heroína y el más pequeño habilidoso con las artes e interesado en los tebeos de chicas, ejerce de madre en un hogar corrompido por la miseria personal de sus habitantes, que tratan de sobrellevar el día a día en una ciudad en efervescencia, como era Madrid a comienzos de los años ochenta del siglo pasado. Encontramos a un personaje homosexual interpretado por el actor Javier Gurruchaga, que representa a un dentista con buena posición económica que se encapricha del hijo menor de Gloria, la protagonista. De esa relación médico-paciente surge una relación amorosa lujuriosa de interés para ambas partes. Se nos presenta al personaje homosexual como un ser sin escrúpulos interesado en jovencitos imberbes, es decir, un pederasta que compra al menor con objetos que no puede conseguir en su casa. De hecho, esta es una de las consideraciones que se tenían sobre la homosexualidad a finales de la década de los setenta del siglo XX. Como se puede leer en el apartado dedicado a la terminología, la homosexualidad se vincula estrechamente con la pederastia. Es justo lo que nos muestra esta maravillosa obra del director manchego: un joven homosexual interesado por la imagen que proyectaba hacia el exterior y en cubrir sus necesidades materiales de la mano de un señor mayor, que le compra con elementos ostentosos que le permitan dar rienda suelta a su creatividad. De hecho, en el film se da por sentada la normalidad de dicha relación.

Vemos a un joven homosexual, interesado únicamente en los placeres de la vida, el ocio y en disfrutar de su sexualidad. Lo mismo ocurre con el dentista, personaje encarnado por el genial actor Javier Gurruchaga, un señor que compra el amor del joven homosexual a base de caprichos. Las miradas entre ambos personajes son de complicidad y aceptación por parte de ambos. La imagen que se transmite de la homosexualidad es la que buena parte de la sociedad del momento concibe. Por un lado, se nos muestra como una alteración de la conducta, una desviación, una deficiencia en el menor que es aprovechada por el adulto que, con ingenio y dinero, manipula al joven, para obtener favores sexuales a cambio de cubrir sus necesidades materiales, como se ha dicho anteriormente.

Esto no es nada más que un fiel reflejo de la concepción de la homosexualidad por parte de la sociedad del momento y, en buena medida, sigue estando vigente en la mentalidad de algunas personas.

En 1968, llegó a las librerías un estudio****3 del británico Michel Schofield, auspiciado por el Ministerio del Interior de Gran Bretaña junto al Birkbeck College, en el cual se distinguen tres tipos de homosexuales. En un primer grupo, comprende los homosexuales que se encuentran en prisión, en un segundo apartado, los homosexuales que permanecen en clínicas, y, en un tercer grupo, los que nunca han sido arrestados.

A pesar de esas tres categorías de homosexuales, encontramos dentro de los considerados homosexuales dos subtipos: por un lado están los que “molestan” a los niños y por otro los que tienen tendencia a los adultos. Nuevamente encontramos a finales de los sesenta la consideración de que homosexualidad y pederastia van de la mano. Sin embargo, un artículo****4 publicado por La Vanguardia en 1968 señala que la pederastia es un fenómeno separable de la homosexualidad y no debe de ser confundido con esta. Quizás aquí encontremos un punto de inflexión con el resto de consideraciones y teorías al respecto de la homosexualidad.

En la siguiente imagen, procedente de un expediente penitenciario de los años setenta del siglo XX, se puede apreciar cómo aparece camuflado, mediante la denominación de “abusos deshonestos”, lo que realmente es un acto de pederastia.


Nuevamente, en otro artículo de prensa, que más adelante se reproduce, se hace alusión a la homosexualidad en un contexto que difiere del actual. Ya hemos visto cómo se la cataloga como perversión, apareciendo junto a la pederastia, la pornografía o la prostitución. A continuación, reproduzco un fragmento del citado texto (la noticia es relativa a Italia):

La Vanguardia, 6 de septiembre de 1968.

La Fiscalía de más alto Tribunal del país expresa su inquietud respecto al tráfico de drogas, el comercio del cuerpo humano, la corrupción de menores, el alcoholismo, la homosexualidad, la venta y distribución de publicaciones pornográficas extranjeras, etcétera.

En otro artículo****5 del mismo periódico, la homosexualidad es considerada como una conducta antisocial, equiparada al gamberrismo, a la prostitución y al tráfico de drogas. Vemos pues como una vez más aquello que difiere de la norma, de lo común, es considerado hecho delictivo. Ello aparece en relación a la resocialización de los entonces denominados “vagos y maleantes”.

El siguiente artículo****6 se enmarca dentro de un apartado denominado “Las Tareas de la VII Semana de la Salud Mental”. Obviamente, la homosexualidad en la época, e incluso hoy en día por parte de algunas personas, sigue estando considerada como una enfermedad mental. A continuación, reproduzco un fragmento del texto:

Por la noche, en el local parroquial de las Viviendas del Congreso, se celebró con gran asistencia de público un animado coloquio, dirigido por los doctores Corominas, Cireras, Hernández Peña y Serrat y doña M. Torrents, pedagoga, acerca de los problemas con que se enfrenta el joven de hoy en su adaptación al mundo de los adultos, problemas que en muchos casos pueden ser fuente de tensiones y trastornos, y se señalaron caminos para solucionar en lo posible estos probables peligros para la salud mental. También por la noche tuvo lugar en la Travesera de Gracia, 47, una sesión científica, a cargo de los doctores Coderch, Font Roción y Masaoa, sobre aspectos sociales, factores causales y directrices terapéuticas en la homosexualidad, tema de gran interés en toda campaña de Higiene Mental.

No olvidemos que, al ser considerada una enfermedad, se intentó buscar cura a la homosexualidad. Valga como ejemplo el siguiente anuncio de prensa del 22 de febrero de 1970. El texto en cuestión dice lo siguiente: “¿Cómo se explica la homosexualidad? ¿Cómo se cura?”

Siguiendo esta línea, en 1974 aparece publicado en el periódico La Vanguardia un artículo acerca de la criminalidad y su vinculación con la homosexualidad, siendo las siguientes líneas la opinión de un doctor al respecto:

(Dr. Sales.) —Yo también creo que puede haber homosexualidad, al menos como tendencia, aunque otros factores personales pueden poner freno a la misma. He conocido casos de pacientes que luchaban de una forma desesperada contra dicha tendencia. Por otra parte, tengamos en cuenta que los crímenes de los homosexuales son siempre muy complicados.


El siguiente titular apareció en la portada de La Vanguardia el 24 de junio de 1970, momentos en los que aún se discrepaba sobre la reforma que cambiaría el estatus social de los homosexuales, los cuales pasarían a engrosar la lista de los considerados como peligrosos. Vemos como una vez más aquello que escapa a la norma, a los valores establecidos, es percibido por el Estado como una amenaza, actualizándose la vieja Ley de Vagos y Maleantes por una más acorde a los nuevos tiempos que, por otra parte, seguían denigrando a los homosexuales.


Actualmente, la consideración hacia los homosexuales es muy diversa. Hay quienes no nos consideran “hombres” en el sentido estricto de la palabra, sino como “menos hombres”. Es como si la virilidad fuera medida por la condición sexual. Y, no se equivoquen, puedo ser tan hombre o más que aquellos que presumen de su virilidad entre amigotes en el bar un viernes por la tarde. Considero que la virilidad no depende exclusivamente de la tendencia sexual.

****2 ¿Qué he hecho yo para merecer esto? Dirigida por Pedro Almodóvar, 1984.

****3 SCHOFIEL, Michel: Aspectos sociológicos de la homosexualidad. Trad. de José Luis Lana. Barcelona: Fontanella B, 1969.

****4 La Vanguardia, 4 de abril de 1968.

****5 La Vanguardia, 21 de enero de 1969.

****6 La Vanguardia, 11 de junio de 1969.

TERMINOLOGÍA


En la actualidad, es aún frecuente escuchar a jóvenes y adultos proferir vocablos malsonantes, despectivos e hirientes para referirse al colectivo homosexual, tales como: maricón, mariquita, maricona, bujarra, bujarrón, bujarrilla, sarasa, etc. Son solo algunos de los términos empleados para referirse a este colectivo de manera altiva. Uno de los entrevistados, Eusebio Valderrama, me descubrió un término que realmente nunca había asociado con la homosexualidad, “cáscara amarga****7”, que ciertamente da nombre a un portal de Internet sobre noticias del mundo LGTB.

En mi caso, siempre me han llamado maricón, no gay ni homosexual, simplemente maricón. ¿Qué era para mí ser maricón? Sinceramente, le puse nombre a mi condición sexual con aproximadamente 16 años, unas navidades, mientras trabajaba con mis tíos; disponía de amplios momentos de tranquilidad que daban para pensar, me dediqué a ordenar mis ideas y le puse nombre a ello. Pero no me armé de suficiente valor para asumirlo y “salir del armario”, aunque no me gusta utilizar esa expresión tan absurda, por lo que continué viviendo en el anonimato sexual durante varios y largos años más, hasta los 25, momento en el que asumí consecuentemente mi homosexualidad sin reproches hacia mi persona.

Vamos a adentrarnos unos instantes en un diccionario enciclopédico de finales de la década de los 70****8 para ver qué encontramos al respecto:

 Homosexual: adj. Dícese del que busca los placeres carnales con personas de su mismo sexo. Dícese generalmente de los hombres. Ú. t. c. s.

 Homosexualidad: f. Calidad de homosexual. || Atracción sexual hacia individuos del mismo sexo. Se le da el nombre de pederastia o sodomía en los hombres y de amor lesbio o tribadismo en las mujeres.

 Sodomía: adj. Relación carnal entre personas de un mismo sexo, especialmente cuando se trata del masculino.

Ahora vamos a consultar la versión digital del Diccionario de la Real Academia Española****9:

 Maricón: ......................................................................... 1.m. Vulg. marica (hombre afeminado). U. t. c. adj. .......... 2. m.

 Vulg. sodomita (hombre que comete sodomía) ......... 3. m. U. c. insulto grosero con su significado preciso o sin él.

 Homosexual (De homo- y sexual):adj. Dicho de una persona: Con tendencia a la homosexualidad. U. t. c. s.adj. Dicho de una relación erótica: Que tiene lugar entre individuos del mismo sexo.adj. Perteneciente o relativo a la homosexualidad.

 Bujarrón (Del it. buggerone, y este del lat. tardío bŭgerum):adj. sodomita. U. t. c. s.

 Sarasa:

 1.m. coloq. Hombre afeminado.

 Parguela:

 1. adj. coloq. Cád., Jaén y Mál. Parecido a una mujer en su persona y en sus maneras. U. t. c. s. m.

Como se puede apreciar en el primer diccionario consultado, la terminología alude a varios tópicos de la concepción homosexual de las postrimerías del franquismo e inicios del periodo siguiente, el denominado por la historiografía como Transición. Están cargados de altas connotaciones negativas y despectivas en consonancia hacia la consideración de la homosexualidad, como pueden ser: la pederastia, la carencia de sentimientos de afecto de los homosexuales, los placeres de la carne, el sexo por el sexo. Consideran al homosexual como un ser sin sentimientos, al que solo le interesa mantener relaciones sexuales con otros hombres. Del mismo modo, podemos ver cómo homosexual y pederasta iban de la mano. Es una de las falacias en torno a los homosexuales, tenemos sentimientos y no somos pederastas.

Aún hoy en pleno siglo XXI, existe la creencia de que la homosexualidad no es más que una enfermedad o desviación. Si bien los gais, bisexuales y transexuales son considerados de diverso modo, dependiendo de la óptica. Es decir, no es lo mismo un homosexual desde el punto de vista del modelo religioso que desde el modelo legal. El primero considera a los homosexuales como pecadores y el segundo como delincuentes. De ahí que se les persiga con tanto énfasis desde los inicios de la dictadura.

En este sentido, resulta increíble que una madre denuncie a su propio hijo ante la Guardia Civil para que le apliquen la pena impuesta por la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. Es el caso de Federico Armenteros, que más adelante relato.

****7 http://www.cascaraamarga.es/

****8 VV. AA.: Diccionario Enciclopédico Básico, Barcelona: Plaza & Janés, 1974.

****9 http://www.rae.es. Consultada el 18 de enero de 2014.

CONTEXTO HISTÓRICO


Pienso que escribir un ensayo adscrito a un periodo de tiempo determinado, compartimentándolo de manera estanca, es un sinsentido. Lo creo así porque, en el caso que nos ocupa, el franquismo no termina el 20 de noviembre de 1975 con la muerte del dictador en Madrid. Los extensos y viscosos tentáculos de la dictadura se extienden más allá de la cronología oficial 1936-1975. Como vamos a ver, podríamos incluso afirmar que a día de hoy no existe represión mediante medidas legislativas, pero sí una represión de la que cuesta desprenderse, la social, siendo esta incluso más represiva que la legislativa.

En julio de 1936, daba comienzo uno de los episodios más convulsos y cruentos de la historia reciente de España. Fue un conflicto político, social y económico que enfrentó a una nación divida en dos bandos. Ambos creían defender sus intereses legítimos. Fue un enfrentamiento entre una dictadura militar que se iba imponiendo mediante el uso de la fuerza de las armas y un régimen democrático, como fue la II República, elegido mediante sufragio en las urnas del país.

Al respecto del franquismo, han sido varias las consideraciones que he escuchado, sin duda alguna la más original, por así decirlo, es la siguiente: “el franquismo fue una república porque no había rey”. Ello es una muestra de la incultura y el

desconocimiento de algunos sectores de la población en pleno siglo XXI, pero lo más curioso de todo radica en que esas palabras las pronunció una persona de no más de treinta años de edad.

El 1 de abril de 1939, se ponía fin a la contienda más sanguinaria a la que los españoles se han visto sometidos y afectados, la Guerra Civil, enfrentamiento entre hermanos, parientes, vecinos y amigos.

Comenzaba entonces la etapa más oscura de la historia reciente de España, la dictadura franquista. Aunque se ha debatido en los últimos años sobre si denominar o no dictadura al franquismo, lo cierto es que es una dictadura, aunque haya muchos detractores de este término, pero, como sabemos, un régimen político impuesto mediante la fuerza de las armas, cuya principal impronta es la represión y el terror hostil hacia los ciudadanos, es una dictadura, por mucho que se empeñen en disfrazarlo de otra cosa para endulzar ese negro periodo.

El investigador José Luis Gutiérrez Molina sostiene que eran tres los pilares en los que se fundamentaba el franquismo: el ejército (una fuerte militarización de la sociedad es fundamental para asegurar el cumplimiento de las normas que emanaban desde la cúspide), la corrupción y, por último, el trabajo esclavo, ya sea para obras públicas o privadas. Como se verá más adelante, el trabajo esclavo fue fundamental para ejecutar las grandes obras hidráulicas del periodo.

La represión no solo afectó a aquellos que no encajaban en los nuevos tiempos, sino también a sus mujeres, hijos, padres y madres. La imagen siguiente es muy dura y es una muestra de lo que hicieron a las mujeres.

Como dice Alejandro Torrús****10: “La resistencia al régimen de Franco no se puede entender sin el rol de la mujer. Mujeres que, en el punto de mira del dictador por su ideología y por su género, tuvieron que sacar adelante a sus familias con sus hombres fusilados, encerrados o desaparecidos y el cartel de ‘roja’ en la frente.”


Mujeres rapadas. http://www.publico.es/actualidad/451629/mujeres-en- guerra-resistencia-roja-y-liberada

Al tratar el tema de la represión franquista, hay que hacer obligatoriamente una breve incursión en el sistema de prisiones. Tanto la represión como los centros penitenciarios van unidos en aquel tortuoso camino que fue la política interior de la dictadura. Con los nuevos tiempos, aquella luminosidad que despedía la sociedad republicana fue teñida de un negro opaco que calaría hasta los más hondos cimientos del nuevo régimen, volviendo al claroscuro que impregnaba el lienzo en el que se había convertido el país.

El nuevo estatus político se consolidaba, a la par que las medidas represoras causaban estragos en una población que a duras penas conseguía reponerse de los devastadores efectos de la guerra, en una España aislada del concierto europeo surgido tras finalizar la Segunda Guerra Mundial en 1945.

De la represión no solo eran objeto los homosexuales, sino cualquiera que se saliera de las estrictas normas que imperaban en una sociedad cada vez más oscura. Por ello, lesbianas, transexuales, travestis, prostitutas, mendigos o simplemente aquel que no se adecuara al nuevo orden podían estar en el punto de mira de aquellos que defendían con garras y dientes la implantación de la moral franquista.

Sin ir más lejos, en el caso de la compañera sentimental de Fernando Martín****11, cuya historia relato más adelante, he podido deducir, tras leer y analizar la documentación existente, como todos los indicios apuntan a un presunto ejercicio de la prostitución, deducido ello por varios aspectos de su biografía, siendo el principal la calle donde vivió, Cardenal González, punto neurálgico de la prostitución en la capital cordobesa.

El régimen penitenciario se fue configurando a lo largo de la década de 1940. Al mismo tiempo que aumentaba la población reclusa, lo hicieron las muertes en dichas instalaciones: “en Córdoba fueron 110 reclusos fallecidos tan solo entre diciembre de 1940 y enero de 1941 y más de la mitad murieron por avitaminosis y anemia****12”. El aumento de defunciones en estos primeros años de la década de los años cuarenta podría estar relacionado con la epidemia de tifus que sacudió las prisiones españolas a comienzos de la década de 1940 y que el Régimen trató de ocultar.

En sus inicios, el régimen franquista derogó la legislación republicana, lo cual también afecto al sistema penitenciario. Sin embargo, la reforma emprendida por el bando sublevado tan solo quedó en una vuelta al Reglamento Penitenciario de 1930. No sería hasta 1948 cuando el nuevo estatus político contaría con un Reglamento de los Servicios de Prisiones ex profeso****13, que sería reformado en 1956.

Legislación penitenciaria republicana derogada en noviembre de 1936****14.


FechaContenido
24-IV-1931Orden que establecía la libertad de conciencia de los reclusos y la recepción de prensa.
12-V-1931Orden para mejorar el régimen alimenticio de los presos.
30-XI-1931Circular disponiendo que los gastos de viaje, billetes de ferrocarril y ropa de penados puestos en libertad serían abonados por la Administración.
22-III-1932Decreto por el que se concedía la libertad condicional a los septuagenarios de intachable conducta que ofrecieran garantías de llevar vida honrada en libertad.
29-III-1932Decreto por el que se creaba el Instituto de Estudios Penales, destinado a la preparación del personal de prisiones y a la ampliación de sus estudios.
27-IX-1934Decreto por el que se concedía un suplemento extraordinario para manutención de internos e hijos de reclusos en su compañía.
25-X-1935Ley que ordenaba la retirada urgente de cadenas blancas, grillos y hierros de sujeción que aún quedaban en los establecimientos penitenciarios.

El Caudillo, en una entrevista concedida al periodista Manuel Aznar, declaró acerca de la consideración sobre los presos, los cuales serían divididos en dos grupos:

Los que llamaríamos criminales empedernidos, sin posible redención dentro del orden humano, y los capaces de sincero arrepentimiento, los redimibles, los adaptables a la vida social del patriotismo. En cuanto a los primeros, no deben retornar a la sociedad; que expíen sus culpas alejados de ella, como acontece en todo el mundo con esa clase de criminales. Respecto de los segundos, es obligación nuestra disponer las cosas de suerte que hagamos posible su redención. ¿Cómo? Por medio del trabajo.****15

La privación de libertad pretendía por un lado regenerar la sociedad de “la nueva España” y por otro servir de ejemplo para los posibles infractores. Asimismo, la década de los años cuarenta es importante no solo por la fuerte represión hacia los denominados por la historiografía de la época “los vencidos”, sino porque en estos primeros años de la dictadura se va articulando el corpus legislativo. Si hay algo que caracterizó al franquismo desde sus inicios, es la fuerte legislación, es decir, que para todo había una ley, nada escapaba del fuerte control legislativo.

El franquismo empleó las prisiones como almacén humano. Tan solo era un lugar más donde albergar a tan exagerado contingente de reclusos. Existían otros establecimientos destinados a tal labor, los considerados “campos de trabajo”****16, repartidos por la amplia geografía española. En Andalucía, hubo alrededor de 55 centros, destinados a realizar construcciones, como es el conocido “canal de los presos” del Bajo Guadalquivir. No podemos compararlos con los campos de exterminio nazis, pero sí es cierto que en el conocido campo de “Las Arenas” perecieron la mitad de los reclusos.

Desde el comienzo de la contienda en el verano de 1936, se gestó un sistema esclavista que sería rematado con la Redención de Penas por el Trabajo (PRPT). Los allí apresados realizaron obras públicas, como el arreglo de calles o la construcción de viviendas, y labores agrícolas o, en el caso de las mujeres, tareas domésticas.


Ilustración: Campos de concentración y trabajo forzado en Andalucía (1936-1956)/RMHSA (CGT).

Fueron numerosas las leyes dictadas para imprimir legalidad a un sistema anquilosado en el tiempo y en la distancia, para darle legitimidad a la represión, a la tortura, a las numerosas condenas a muerte, a los fusilamientos, a los encarcelados, etc. Con la Ley de Responsabilidades Políticas****17, se situaba fuera de la ley a aquellas personas que incurrieran en delitos no tipificados como tales en el momento de su ejecución. Esto hace comprensible la situación que se vivía en las prisiones a partir de 1939, momento en que las detenciones comenzaron a ser más intensas. Es decir, podían detener a personas que habían pertenecido a la UGT o a la CNT:

Próxima la total liberación de España, el Gobierno, consciente de los deberes que le incumben respecto a la reconstrucción espiritual y material de nuestra Patria, considera llegado el momento de dictar una Ley de Responsabilidades Políticas, que sirva para liquidar las culpas de este orden contraídas por quienes contribuyeron con actos u omisiones graves a forjar la subversión roja, a mantenerla viva durante más de dos años y a entorpecer el triunfo providencial e históricamente ineludible, del Movimiento Nacional, que traduzca en efectividades prácticas las responsabilidades civiles de las personas culpables y que, por último, permita que los españoles que en Haz apretado han salvado nuestro país y nuestra civilización y aquéllos otros que borren sus yerros pasados mediante el cumplimiento de sanciones justas y la firme voluntad de no volver a extraviarse, puedan convivir dentro de una España grande y rindan a su servicio todos su esfuerzos y todos sus sacrificios.****18


Construcción con trabajo esclavo del ‘canal de los presos’ para el Bajo Guadalquivir / RMHSA (CGT).

Como indica Javier Rodríguez González****19, fundamentalmente son tres los elementos destruidos, desmantelados y suprimidos durante la Guerra Civil y prohibidos durante la posguerra, en base a los que la Dictadura se sustentaría: se trata de la desarticulación de los partidos políticos, las organizaciones obreras y las instituciones democráticas. Los anteriores elementos son en los que más hincapié hizo el franquismo y que caracterizarían desde un primer momento a la dictadura. La ausencia de libertades, la prohibición de partidos políticos y de organizaciones obreras como la UGT o la CNT, estas últimas con una notable actividad en áreas rurales, donde la represión fue más fuerte. La configuración jurídica concerniente a los reclusos se caracterizó en la arbitrariedad, la indefensión del preso y en el peso decisivo de la ideología política del recluso en cuanto a la pena aplicable y no en base al delito.

En cuanto a la represión, cabe destacar el carácter selectivo de la misma, reprimiendo primero a las autoridades políticas, destacados republicanos y dirigentes políticos sindicales de los partidos políticos y organizaciones suprimidas.

Para entender mejor el progresivo aumento de las detenciones llevadas a cabo tras la contienda de todos aquellos que habían tenido alguna relación con la política, hemos de acudir al Título I, Capítulo I, Artículo I de la Ley de Responsabilidades Políticas, de 13 de febrero de 1939, donde aparece un listado completo de aquellos partidos y organizaciones prohibidas a efectos retroactivos. Estamos pues ante una situación de ilegalidad, al considerar prohibido algo que anteriormente fue legalmente permitido.

Se entenderán comprendidos en esta sanción los siguientes partidos y agrupaciones: Acción Republicana, Izquierda Republicana, Unión Republicana, Partido Federal, Confederación Nacional del Trabajo, Unión General de Trabajadores, Partido Socialista Obrero, Partido Comunista, Partido Sindicalista, Sindicalista de Pestaña, Federación Anarquista Ibérica, Partido Nacionalista Vasco, Acción Nacionalista Vasca, Solidaridad de Obreros Vascos, Esquerra Catalana, Partido Galleguista, Partido Obrero de Unificación Marxista, Ateneo Libertario, Socorro Rojo Internacional, Partido Socialista Unificado de Cataluña, Unión de Rabassaíres, Acción Catalana Republicana, Partido Catalanista Republicano, Unión Democrática de Cataluña, Estat Catalá, todas las logias masónicas y cualesquiera otras entidades, agrupaciones o partidos filiales o de análoga significación a los expresados, previa declaración oficial de hallarse, como los anteriormente relacionados, fuera de ley.****20

Los centros penitenciarios no solo se idearon para acoger al recluso durante el cumplimiento de su condena, sino que habría el prisionero de redimirse de sus pecados mediante el trabajo. La redención de penas fue uno de los aspectos más controvertidos de la nueva ordenación penitenciaria (al respecto existe una extensa bibliografía****21).

El cómputo de la redención de penas era de un día de pena redimido por cada dos trabajados y de forma idéntica para contabilizarlo en la libertad condicional****22. Casi un año después, se estableció la propuesta de horas extra o trabajo a destajo “a razón de redención por cada suma de las horas extra de trabajo igual a los de jornada en el trabajo u oficio de que se trate”****23. La Junta de Régimen de cada prisión elevaba al Patronato de Nuestra Señora de la Merced la propuesta de redención. Pero no todos los presos eran beneficiarios de la redención. Solo aquellos con condena firme podían acogerse a ella. Los encausados por el Tribunal para la Represión de la Masonería y el Comunismo tampoco podían hacerlo, por ser considerados sujetos no aptos de corrección. También quedaban excluidos del régimen de redención de penas por el trabajo aquellos que intentaban evadirse y los condenados que con posterioridad a su condena cometieran un nuevo delito “aunque no quedarán exentos de la obligación de trabajar en beneficio del Estado sin percibir jornales en cuantos servicios y trabajos se considere conveniente utilizarlos y serán precisamente destinados a los Establecimientos o Destacamentos Penales de régimen más severo o que se hallen geográficamente en las plazas o lugares más alejados de la Península****24.

En cuanto a las mujeres en condición de presidiarias, nuevamente la distinción en el trato y en la consideración delictiva de la mujer hacía que en ella el trabajo fuese obligatorio e inherente a la corrección femenina, mientras que en el caso masculino el trabajo acaba por considerarse un beneficio penitenciario. Además, al crearse los establecimientos especiales de reforma para mujeres caídas, se excluye de la redención de penas a las mismas****25. Pero el 19 de agosto de ese mismo año una orden disponía el ingreso de las “reclusas de vida aligerada y desamparadas en los albergues del Patronato de Redención de Penas y conventos de oblatas y adoratrices, por un plazo no superior a los dos meses y con cargo al presupuesto del Estado”.

Junto con la hambruna y la imposibilidad de cubrir las necesidades básicas, la represión contra la sociedad encorsetó aún más a una población que a duras penas conseguía recuperarse de las heridas de la contienda que estuvo activa durante tres largos años (1936-1939).

Repartidas a lo largo y ancho de la totalidad de la geografía española, en la mayoría de las prisiones la situación de las mismas durante la década de los años cuarenta es deplorable. Están habitadas por un elevado porcentaje de reclusos procedentes del medio rural. Este hecho está íntimamente ligado con la exacerbada represión ejercida en zonas rurales, en las que había una incipiente actividad política. Algunas de estas fueron Fernán Núñez, Rute, Montilla, Montoro y Espejo, en la provincia de Córdoba. Ello está relacionado con la actividad política de organizaciones como la CNT y la UGT, que fueron reprimidas y sus afiliados represaliados y confinados en prisiones. La represión no solo afectó a los reos, sino que también era extensible a sus familias, que sufrían situaciones de mofa, burla, obligación de limpiar dependencias municipales, etc.****26

En 1940, como se recoge en la obra Morir, matar, sobrevivir…****27

La represión en el norte de la provincia de Córdoba fue dura, al establecerse allí un destacamento de la legión, al mando del cual estaba el comandante Salvador Bañuls, ejerciendo una gran opresión contra la población. Son varios los casos en que se relata la especial crudeza de las actividades represoras: apaleado murió en Cardeña Pedro Gutiérrez Díaz en octubre de 1940, en la localidad de Villanueva de Córdoba son tres los casos recogidos: José Huertas Valverde el 16 de octubre de 1940, le desgarraron la garganta con un embudo; Juan Cantador muere apaleado en la Comandancia el 26 de agosto de 1940; a Juan Fernández Moreno le aplicaron la Ley de Fugas el 24 de octubre de 1940. En Santa Eufemia, al padre de un huido, un tal “veneno”, lo maltrataron y le introdujeron aceite hirviendo en los oídos.

La coacción no solo consistió en recluir a los infractores, sino también en castigos físicos y morales. Junto a la fuerza física, una serie de leyes contribuyeron a legalizar la represión.

La de Responsabilidades Políticas del 9 de febrero de 1939, la de Represión de la Masonería y el Comunismo de 1 de marzo de 1940, y la de Seguridad del Estado de 29 de marzo de 1941. Esta última ley sustituyó en muchos aspectos a la legislación penal ordinaria que el franquismo no adaptó a sus necesidades hasta 1944, a raíz de la promulgación del nuevo Código Penal. Posteriormente, el Decreto-Ley del 18 de abril de 1947 procedió a la definición y represión de los delitos de bandidaje y terrorismo, a la vez que derogaba la Ley de Seguridad del Estado de 1941, restableciendo la competencia de la justicia militar para todos los delitos en ella tipificados y relativos a cualquier forma de disentimiento****28.

Sin embargo, la represión más dura de todas cuantas hubo, como señala Rodríguez González****29, fue la ideológica, que afectó en todos los aspectos a la vida cotidiana de los españoles. En este ámbito, cabe mencionar la supresión del divorcio mediante la Ley del 26 de octubre de 1939 y la Ley del 24 de enero de 1941, que penalizaba el aborto. A día de hoy, ambas situaciones están permitidas, pero aún siguen generando controversia entre los sectores más conservadores de la sociedad.


La Vanguardia, 21 de noviembre de 1975.

****10 http://www.publico.es/actualidad/451629/mujeres-en-guerra-resistencia-roja-y-liberada. Consultada el 06/03/2014.

****11 Nombre ficticio. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

****12 GÓMEZ Bravo, Gutmaro: El exilio interior. Madrid: Taurus, 2009.

****13 Reglamento de Servicios Penitenciarios de 5 de marzo de 1948.

****14 CHAVES Palacios, Julián, en: Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, nº 4, 2005, pág. 28.

****15 Diario Vasco. 1 de enero de 1939.

****16 http://www.eldiario.es/andalucia/Campos-concentracion-Andalucia-trabajo-franquismo_0_200530682.html. Consultada el 9/4/14.

****17 BOE nº 44, de 13 de febrero de 1939.

****18 Extracto de la Ley de Vagos y Maleantes, 1939.

****19 RODRÍGUEZ González, Javier: La represión franquista y la memoria pública. León: Universidad de León.

****20 Ley de Responsabilidades Políticas de 13 de febrero de 1939. Título I, Capítulo I, Artículo I.

****21 Ibídem. Hispania Nova. Revista de Historia Contemporánea. Número 6 (2006).

****22 Orden de 7-10-1938 (arts. 5-6).

****23 Orden de 11-9-1939.

****24 Orden de 14 de marzo de 1939. BOE nº 77 de 19 de junio de 1939.

****25 Decreto 6-11-1941 (art. 5).

****26 CUEVAS, Tomasa: Cárcel de mujeres (1939-1945). Barcelona, 1985.

****27 CASANOVA, Julián [et al]: Morir, matar, sobrevivir... Barcelona: 2004, pág. 275.

****28 RODRÍGUEZ González, Javier: La represión franquista y la memoria pública. León: Universidad de León.

****29 Ibídem.

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